“Magical Girl”, es un mundo extraño…

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“Magical Girl”, es un mundo extraño…
CONTENIDO
BLOG DE CINE
- “Escobar, paraíso perdido”, la moralidad inmoral
- “Matar al mensajero”: ¿Qué quinto poder?
- “Magical Girl”, es un mundo extraño…
- “Blue Lips”, niveles de conexión
- “En tierra extraña”: excelente documental que muestra la realidad que viven los
españoles en el extranjero
-
Entrevista a Icíar Bollaín: “Es inadmisible el Gobierno, las instituciones y el sistema
económico que ha originado todo este desastre”
- “Los niños del cura”, sí… pero…
- “Caminando entre tumbas”: Quien a hierro mata a hierro termina
- “Blue Ruin”, Puerto Hurraco es un pueblo de Virginia
- “Filth”, la consagración de McAvoy
- “El amor es extraño”, pobres niños (ya no tan niños) ricos
- “Loreak”, de la soledad y la pérdida
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BLOG DE SERIES
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- El último barco
- Los 100, que ya son sólo 84 y contando…
- El golpe definitivo
- “Cuéntame un cuento”, las fábulas de nuestra infancia, ambientadas en la actualidad
BLOG DE TV DIGITAL
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Mario Sandoval: “La televisión ha dignificado el oficio de cocinero”
- “Las caras de la noticia: La noticia”, el importante papel del periodismo televisivo a lo
largo de la historia
BLOG DE CINE.
ESTRENO 14 NOVIEMBRE.
“Escobar, paraíso perdido”, la moralidad inmoral
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Nick (Josh Hutcherson, Los Juegos del Hambre) es un joven canadiense que viaja a Colombia con su hermano y
unos amigos con la idea de crear un negocio de surf en una playa paradisíaca del pacífico colombiano. Allí conoce
a María (Claudia Traisac, Cuéntame cómo pasó) de quien se enamora perdidamente. Pero lo que no sabe es que
amar a María implica amar a su familia… En concreto a su tío, Pablo Escobar (Benicio del Toro, Snatch, Traffic),
un traficante cuyo brazo llega a las altas esferas del poder.
Con una escena inicial que envuelve al espectador y lo captura para el resto de la película, Andrea Di Stefano da
un paso en firme para ser tomado en serio como director en su opera prima. Tanto director como guionista, Di
Stefano crea una historia que varía de la luz y el color, de la pobreza a la ostentosidad, de la paz al más oscuro
peligro. Trabaja con contrastes, arriesgando lo que podría ser una dirección simple convirtiéndola en compleja.
Haciéndose cargo de una superproducción, con muchas localizaciones en exteriores y, sobre todo, teniendo bajo
su mando a uno de los mejores actores de Hollywood como es Benicio del Toro.
Sin duda, la historia, toma lo real de la cruenta vida colombiana en torno a la droga, a la corrupción del poder, a
las guerrillas y al profundo engaño en el que se ven sometidos muchos colombianos. Aprovechándose de las
negligentes labores gubernamentales, Pablo Escobar se gana al pueblo, haciéndolo partícipe de sus buenas
obras, ocultando tras actos benéficos las cuentas pendientes con la justicia, las vidas arrebatadas de los
traidores.
El punto de partida es, en realidad, el segundo punto de giro de la historia. A él volvemos en el momento
oportuno y, a partir de él, nos conducimos hacia el clímax y el inexorable final. No destaca Hutcherson para nada,
salvo en las escenas finales en las que toma mayor protagonismo. Si bien hablo de una estructura genial, sí es
cierto que el guion flaquea un poco alargando una historia que no tiene por dónde extenderse. Tal vez diálogos
un tanto pobres y simplones para el tamaño de película que nos quieren presentar.
Volviendo a las interpretaciones, Del Toro como siempre acertado. No podemos decir más sobre este gran actor.
Pero, sí podemos hablar de Carlos Bardem que con su callada presencia dice más que muchas interactuaciones.
Siempre correcto, siempre brillante. Siempre llamando la atención. Y eso es satisfactorio. Me gustaría verlo en
papeles más versátiles porque creo que existe un gran potencial que desconocemos.
Escobar se estrenó este próximo 14 de noviembre. Una cita con el narcotráfico y la corrupción más desmedida de
la mano de un joven que promete y un consagrado Del Toro que no defrauda y que, incluso, hace tambalear la
impresión que de su personaje se hace el espectador.
BLOG DE CINE.
ESTRENO 14 NOVIEMBRE.
“Matar al mensajero”: ¿Qué quinto poder?
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Basada en hechos reales, Matar al mensajero, narra la historia de Gary Webb (Jeremy Renner, The Avengers, En
Tierra Hostil), un periodista de un pequeño diario local de California en cuyas manos cae una jugosa información.
Tirando del hilo y realizando esa tarea de documentación e investigación que, parece, muchos periodistas han
olvidado ya, llega a un punto de no retorno, una conexión que, de ser cierta, implicaría que el propio gobierno
estadounidense, financió la Guerra en Nicaragua a través de la compra-venta de droga por mediación de la CIA a
finales de los 70.
Este hecho sería la explicación al elevado número de drogodependientes y a la alta degradación de los barrios
marginales de las grandes ciudades desde esa fecha hasta la actualidad de la acción, en los años noventa. Al
publicarse la noticia, se levantan ampollas en todo el país, promoviéndose la indignación ciudadana, sobre todo,
la de los grupos étnicos menos favorecidos y más atacados por este hecho.
Michael Cuesta, director de El Fin de la Inocencia y de algunos aclamados capítulos de series como Homeland,
Dexter o Two feet under, nos trae lo que podríamos considerar su obra más brillante. De un guion con cierta
complejidad pero bien estructurado, Cuesta saca partido de una historia real, verídica, que se centra en la
investigación, en las ansias de conocer del protagonista y, sobre todo, en la lucha constante que parece haber
abandonado a los periodistas. En un mundo actual en el que la información está controlada por el poder y en el
que cualquier desliz informativo puede causar la ruina, muy pocos quedan que sepan, quieran y, sobre todo, se
arriesguen a sacar a la luz los trapos sucios de las grandes cúpulas.
Una historia letal, muy presente hoy en día, sobre todo teniendo en cuenta que hay muchas cosas que no
conocemos sobre el poder. La capacidad narrativa parte, por sí sola, de la propia historia, cuyas acciones
devienen unas detrás de otras en una sucesión lógica. ¿Qué será de aquél que ose levantar la voz contra el yugo
que nos oprime? ¿Qué será de quien se atreva a cuestionarlo?
Si bien la dirección es compleja, con localizaciones y exteriores trabajados, con mucha acción, aunque no sea la
típica “acción americana de persecución”, Cuesta se centra más en narrar la experiencia traumática de un
hombre que se ve cercado por sacar a la luz la verdad y que no cejará, pase lo que pase, en su empeño de
mantenerla. Un hombre que es elevado a la cima del periodismo para, posteriormente ser empujado colina abajo
con una fuerza desmedida.
BLOG DE CINE.
ESTRENO 17 OCTUBRE.
“Magical Girl”, es un mundo extraño…
CHEMA ROMÁN
Hay algo muy difícil de mantener en toda narración, que es la credibilidad de lo que estamos contando. El
proceso narrativo, ya sea un montar frases o fotogramas, entraña una manipulación que el lector o el espectador
siempre tiene presente, y que un narrador inteligente debe distraer con todos los medios a su alcance, sabiendo
que cuanto más sutiles sean esos medios más efectivo será el resultado. Por otro lado, cuanto más apegada esté
a la realidad mostrenca lo que narramos, menor será la desconfianza que genera. De ahí que el dichoso aviso de
“basado en hechos reales” dispare de inmediato el resorte empático de cualquiera sentado frente a una
pantalla.
Pero ¿y si de lo que se trata es de ese terreno ambiguo donde se ocultan las pulsiones humanas, donde lo trivial
alterna con lo imprevisible? ¿Cómo, en definitiva, narrar lo extraño, eso que uno mismo trata de ocultarse, sin
que el espectador deje de aceptarlo?
No es posible generar la extrañeza sin partir de una realidad reconocible, próxima, incluso banal. Es algo que
saben los grandes del cine que han jugado con este concepto: Hitchcock, David Lynch, Almodovar. Cada cual a su
manera han mostrado un mundo que nos es familiar y que de repente se desgarra, vislumbrando a través de esa
fisura un lado sórdido, perturbador.
Me da que Carlos Vermut, si sigue por ese camino, va acabar formando parte de ese grupo de visionarios de lo
fantástico que no necesitan crear mundos ajenos al nuestro para descubrir la otra cara de la realidad. Les basta
con apartar un poco una cortina, con entornar una puerta o fijar la cámara en unos arañazos para mostrarnos
que la perversidad habita entre nosotros. En nosotros.
No me va demasiado la adjetivación admirativa. Aleja de la precisión de conceptos. Podría decir que la película es
soberbia, redonda, sorprendente, inquietante… y no añadiría nada a lo que se puede leer por ahí. Y explicaría
menos aún cuales han sido mis sensaciones al verla.
Es preferible centrarse en aquellos detalles que denotan en la dirección una madurez sorprendente; como el
empleo de la omisión, y no me refiero a la elipsis cinematográfica, sino al hecho de que, a lo largo del relato, la
tensión está siempre generada por lo que no se cuenta, por lo que no se sabe, por lo que se sospecha. Podría
hacerse otra película con todo lo que no se muestra y ser igual de interesante.
También sorprende por su ritmo. Pausado, contemplativo, sin caer ni en lo plomizo ni en lo enfático. Un modo de
fijar los planos que poco tiene que ver con el frenesí de montaje al que nos tiene acostumbrado el cine actual.
Película esta compleja, no tanto por el guión, perfecto en su estructura circular y en su encaje, sino por el tono.
Un tono que requiere implicación del espectador en lo que está contemplando. Magical Girl no pertenece a un
género cinematográfico en concreto sino que, como la realidad que pretende contar, muta desde la
tragicomedia cotidiana hasta lo siniestro que se esconde en vidas aparentemente modélicas, en un proceso de
perversión en su más puro sentido etimológico. Aquí Vermut logra algo muy difícil: que el espectador pueda, a
un tiempo, comprender y reprobar la misma acción del mismo personaje. Y lo consigue con algo tan sencillo en el
enfoque narrativo como es pasar de mostrar las causas a mostrar las consecuencias de sus actos. Habría que
preguntarle al director, que es también el autor del guión, si esto encierra un juicio acerca de la relatividad de
conceptos como el bien y el mal, o si por el contrario es un aviso de que todo daño causado nos vuelve
centuplicado. Es una cuestión menor, creo yo, ya que el arte no puede ser unívoco, y en una película como ésta,
caracterizada por la sutileza de lo narrado, las interpretaciones de fondo podrían ser legión.
Cuestión personal que he de agradecer al director es el escenario, que transcurre en gran parte en mi barrio. La
librería de viejo que aparece es la de la Aurori, la misma que husmeo todos los domingos de Rastro, la calle
Carlos Arniches es mi calle, y la biblioteca de Puerta de Toledo es mi biblioteca. Tal vez por ello a medida que iba
transcurriendo la cinta una sensación de desasosiego se iba apoderando de mi, esa misma que tenemos cuando
en una casa que no es la nuestra, nos confundimos de habitación y entrevemos algo que no deberíamos haber
descubierto.
Se dice que hay en todo crítico de arte un artista frustrado. No lo niego. Magical Girl es la película que yo hubiera
querido hacer y del modo en que yo la hubiera querido hacer. Menos mal que estaba Carlos Vermut para hacerla.
BLOG DE CINE..
ESTRENO 7 NOVIEMBRE.
“Blue Lips”, niveles de conexión
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Existen diferentes niveles de conexión, sobre todo en el campo emocional. Unos tienen que ver con la edad,
otros con la proximidad, otros con un grado de empatía enorme, otros con el simple hecho de ser
compatriotas… Pero todos ellos nos acercan como seres humanos, como almas que somos, a ese otro alguien.
Tal vez por siempre, tal vez para sólo diez minutos. Blue Lips habla de esas conexiones momentáneas, de
diferentes estilos, que se producen entre las personas. E, incluso, se atreve a hablar de la falta de comprensión
de aquellos que, en teoría, deberían conocernos mejor.
Enmarcada en una de las fiestas más populares del mundo, los San Fermines, seis personas de diversos puntos
del planeta se encuentran y entrecruzan sus existencias entre las empedradas calles de Pamplona en pleno
apogeo de la locura. Toros, alcohol, frustraciones, adrenalina, desengaños y ansias de libertad buscan vía libre de
expresión en una ciudad en la que hay de todo menos tranquilidad para pensar.
Esta historia conjunta, codirigida por seis personas (Daniela De Carlo, Julieta Lima, Gustavo Lipsztein, Antonello
Novellino, Nacho Ruipérez y Nobu Shima), y coescrita por Daniel Mediavilla y Amaya Muruzabal, nos trae las
historias de Guido, un ex futbolista de éxito brasileño ahora actor de comerciales; de Malena, una joven
argentina cuya enfermedad la lleva a caballo entre Pamplona y Buenos Aires; de Vittorio, un taciturno fotógrafo
de prensa italiano; de Óliver, un periodista americano pendiente de todo menos de sus vínculos amorosos; de
Kalani, una hawaiana con ansias de aventura; y de Sagrario, una viuda silenciosa que sólo busca borrar el
recuerdo de su esposo.
Con un guion perfectamente labrado y estructurado, Blue Lips tiene un inicio bastante peculiar, presentándonos
a los personajes en tres tomas diferentes en las que observamos su melancolía, sus deseos y la acción que los
lleva a Pamplona. A medida que avanza la película, nos centramos en sus experiencias, en sus interrelaciones con
los demás. No todos se conocerán entre sí, pero los pequeños lazos que crean perdurarán por siempre, aunque
no se mantendrán en la memoria diaria.
Blue Lips es una historia sobre intimidad rodeada de gente. Sobre intimidad sin apenas palabras. Esa intimidad
que muchas veces es compleja y que, casi siempre, se da con gente momentánea y no con los que comparten
nuestros días. Esos ataques de sinceridad o de intentar comprender a otros antes que a nosotros mismos.
Blue Lips, por supuesto, no es nada nuevo, ya se ha hecho otras veces… Aunque… ¿qué no se ha hecho en cine?
La cuestión no es ver historias “repetidas”, la cuestión es cómo esas historias nos son contadas. Creo que en
esta película es la delicadeza de las conexiones, los contrastes culturales y los puntos cómicos, los que aportan la
dimensión perfecta a la cinta.
Un gran trabajo por parte de producción, la coordinación de los directores es, probablemente, un trabajo difícil.
No es una cinta del estilo “Paris Je T’aime”, con historias corales pero que no son más que “shorts” dentro de
una gran película. En Blue Lips todo está interconectado y distintos personajes interactúan entre ellos,
mezclando sus tramas. Tal vez aquí es en dónde reside la complejidad de la historia, las tramas y los diferentes
directores.
Blue Lips se estrenaba este pasado 7 de noviembre. Yo no dejaría pasar la oportunidad de disfrutar de una
película como ésta, con una calidad narrativa brillante de la que estamos faltos hoy en día.
BLOG DE CINE.
ESTRENO:1 NOVIEMBRE.
“En tierra extraña”: excelente documental que muestra la
realidad que viven los españoles en el extranjero
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
Todos vosotros conoceréis a una directora de la talla de Icíar Bollaín. Esta directora seguidora y conocedora de la
difícil situación que vivimos los jóvenes españoles, se atrevió a rodar un documental que muestra la visión
autentica del momento migratorio que viven los jóvenes españoles (y ya no tan jóvenes).
En tierra extraña es un documental que relata las vivencias y experiencias que viven un grupo de españoles que
tuvieron que emigrar por diferentes motivos a una ciudad como Edimburgo. Con un núcleo de inmigración
española de más de 20.000 españoles, se postula como el segundo hábitat migratorio para los españoles solo
por detrás de Londres. Un país aparentemente democrático como España expulsa de manera literal a sus
jóvenes ante la falta de un futuro digno.
Una iniciativa de mano de este grupo de españoles estremece a los espectadores del documental. Simbolizan la
migración con la recolecta de guantes perdidos por la ciudad, como alegoría a esa otra parte de ti que dejas en
tu país de origen.
Icíar Bollaín ha captado de manera excepcional las emociones de estas personas, tanto aquellos que se muestran
felices por la experiencia que están viviendo en su país migratorio y esas personas que añoran cosas tan
infravaloradas por todos como es el propio sol (increíble pero cierto). No es fácil inmiscuirse en un documental
de esta índole y mostrar una objetividad latente en su filmación. No es una cinta política ni social, es un
documental de lo que viven los jóvenes, de cómo nos vemos en la misma tesitura de nuestros abuelos cuando
tuvieron que marchar en busca de un futuro digno.
Los relatos de estos jóvenes estremecen sin lugar a dudas. Ganan dinero, intentan ganarse la vida, aprenden otro
idioma… pero se pierden cosas tan esenciales como nacimientos, crecimiento de familiares, momentos con sus
amigos… es duro ponerse en su situación, mas teniendo en cuenta que muchos de nosotros puede que en un
futuro nos veamos empujados a ello.
No es sencillo rodar un documental hoy en día que funcione de manera objetiva y únicamente con una función
principal: como vía de información ante aquello que nuestro país no nos cuenta. Las cifras migratorias no son
reales, ya que son cientos de miles aquellos que ya hicieron las maletas en busca de un futuro mejor. He de
reconocer que tras entrevistar a Icíar Bollaín y conocerla en primera persona, En tierra extraña termino por
conquistarme. Un espejo de la auténtica realidad que vivimos los españoles.
¿Debemos creer en un futuro mejor? Por supuesto. No hay excusa para no ver este documental, ya que mientras
pagamos en muchas ocasiones por ir a ver cualquier blockbuster americano, dejamos de lado la auténtica
esencia del cine: la realidad.
Desde el punto de vista técnico, el documental está perfectamente rodado, con las principales localizaciones de
una ciudad aparentemente fría como Edimburgo pero realmente cálida por su acogida a la inmigración (algo que
nosotros no conocimos en su época con la avalancha de inmigrantes que recibimos en su día).
Los verdaderos protagonistas de En tierra extraña son las personas. Gente que tras verse acorralada por la triste
realidad tiene que labrarse un futuro lejos de los suyos, lejos de su tierra. Un Gobierno que deniega la ayuda a sus
jóvenes, que expulsa el talento sin remordimiento alguno y en definitiva opresor del crecimiento de la esperanza
no merece otra cosa que la lucha por la libertad y la justicia de sus ciudadanos.
En tierra extraña ejerce como canal entre la población y la verdad. Una visión de la realidad al alcance de
nuestros sentidos. Su estreno este mismo sábado y domingo en los cines Renoir de Madrid, contará con el
coloquio de Icíar Bollaín tras la visualización del documental. Un excelente filme de la mano de una gran
profesional como es Icíar Bollaín.
Lo mejor: realidad y emoción a partes iguales
Lo peor: Que no sea ficción
Icíar Bollaín: “Es inadmisible el Gobierno, las instituciones y el sistema
económico que ha originado todo este desastre”
En pleno 2014 miles de españoles deciden hacer las maletas y probar suerte fuera. Cualificados y no tan
cualificados, jóvenes y no tan jóvenes, unos con suerte y otros sin suerte…todos ellos escogen su destino sin
mirar atrás debido a la falta de oportunidades que encontramos en España. En tierra extraña de Icíar Bollaín nos
muestra la realidad que viven tantos miles de españoles que deciden emigrar en busca de un futuro mejor.
A la hora de grabar este documental la directora escogió la ciudad de Edimburgo debido a la gran avalancha de
españoles que ha recibido en los últimos años. De propia experiencia personal, puedo asegurar que el núcleo
español está muy presente en cada esquina de esta bucólica pero hermosa y acogedora ciudad. mundoplus.tv
tuvo la oportunidad de entrevistar a esta magnífica directora, capaz de mostrar el lado oculto y más real de la
sociedad que reina actualmente. Sabemos de sobra que le irá bien con este documental, ya que el público ansía
verdades ante la falta de información que ofrece nuestro gobierno.
ENTREVISTA A ICÍAR BOLLAÍN.
Mundoplus.tv: ¿Cómo surgió un proyecto como En tierra extraña?
Icíar Bollaín: “Ha surgido un poco según lo que leía estos últimos años. Que se están yendo muchos españoles,
fuga de cerebros, se van preparados, no se van preparados…todo esto. Entonces me empecé a preguntar que
tenía esta oleada migratoria. El Gobierno por un lado minimizaba, decía que no eran tantos ni tan importante,
por otra parte había un estudio del CIS que decía que se habían ido unos 700.000 desde el inicio de la crisis,
entonces nació de ahí. ¿Esta crisis es como la de los 60? En esa época se fueron 3 millones de españoles, o puede
que la situación no sea como la de antes que no llegaran a irse tantos. Yo siempre decido los proyectos por
preguntas y luego esas preguntas me van llevando a evolucionar. Al final lo que me ha pasado es que con el
testimonio de la gente lo que iba descubriendo era un retrato de la crisis. Esa idea de relacionar una migración
con otra se mantiene y hay referencias en el documental sobre los 60, pero al final es hablar un poco de lo que
está pasando”.
MP: Que diferencias y que similitudes ves entre la avalancha migratoria de los 60 y la de ahora?
IB: “Hay una muy psicológica que es que todos intentan que les vaya mejor fuera, hay otros que sí que sienten
que no hay nada en España y que no hay más remedio que irse. Pero aquí yo creo que hay una sensación de
decepción, sobre todo de la gente que ha estudiado carreras. Porque ellos han cumplido su parte, ellos han
estudiado, ellos han sido buenos como se les ha dicho y cuando han acabado la carrera pues no hay nada.
Entonces hay una sensación de decepción y de frustración, que la gente que se iba en los 60 no tenía. Como
decía una chica en el documental, hemos crecido en un país con sueños, mi abuelo cuando se fue no tenía
sueños pero yo si y de repente han desaparecido. Toda la gente que tiene ahora treinta y algo vivió la victoria del
PSOE en el 82 en una situación de prosperidad, pero de repente ahora no somos un país próspero, somos un país
pobre. Volvemos a hacer la maleta y nos vamos y esa sensación no la tenía la gente que se iba en esa época.
Luego muchos de los que se van tienen carreras, se van ahora con más facilidades, antes irse a Alemania era
como irse a la luna, se iban en un tren y se llevaban una maleta de cartón, Frankfurt pillaba tan lejos como pilla
ahora Australia. Ahora si eres emigrante y eres un poco ahorrador puedes venir un par de veces a España al
año”.
MP: ¿Y por qué escogemos Europa para emigrar?
IB: “Somos ciudadanos europeos y tenemos derecho a trabajar en otros países europeos, eso es muy distinto a
lo que vivíamos en los 60. Antes también había sensaciones como la nostalgia, seguimos con un cariño por lo
nuestro. Por nuestra cultura, por nuestra gente, por nuestra comida, por nuestro sol. Hay un poema muy bonito
que leí mientras me documentaba que era sobre la migración de los 60 que se llamaba -Hemos perdido el sol-. El
sol lo nombraron todos y cada uno de los entrevistados. El sol es una necesidad vital y eso es algo muy curioso.
Tenemos Internet y tal, pero la querencia por lo tuyo es muy fuerte y en eso no hemos cambiado nada, somos
igual de gregarios, nos juntamos todos fuera. Y ya ni te digo cuando echan algún partido de la Liga española en
un bar. Yo misma viajo mucho y siempre llevo en mi maleta mi lenteja pardina porque fuera no hay (risas).
Volamos en Easyyet pero hay cosas que no han cambiado tanto”.
MP: Los protagonistas del documental hablan de sus experiencias para bien o para mal, es lo que yo creo que
aporta calidad y realidad al documental. ¿Qué experiencias y que enseñanzas has obtenido a la hora de rodar
este documental?
IB: “A mi me ha gustado mucho conocer quien vive en Edimburgo. He conocido una parte, pero ha sido muy
interesante el ver a los compatriotas que están allí y que expresen sus expectativas. También he podido conocer
la ciudad, he tenido que visitar muchos lugares y el observar los trabajos que hay por allí. He trabajado con
estudiantes de la universidad de cine de allí y se han involucrado en un proyecto. Siempre que te metes en un
proyecto como este te involucras mucho. He tocado puertas por allí para conseguir financiación que finalmente
no conseguí, he comprobado lo que es abrirte paso por otro país, aunque mi situación es diferente porque mi
trabajo está en España. No es fácil abrirse camino fuera, es otra cultura”.
MP: ¿Ves futuro digno en España? ¿O crees que es una utopía?
IB: “Tiene que haberlo. Las cosas no pueden estar peor, así que de aquí para arriba. Hay una cosa que está en el
documental que es parte del monólogo de Alberto San Juan que es el poema de Gil de Viedma que es un canto a
la gente y es una cosa que me encanta. Aquí la gente es muy valiosa y tiene talento, ganas y es trabajadora pese
a lo que se dice. Lo que es inadmisible es el Gobierno que tenemos, las instituciones y este sistema económico
que ha originado todo este desastre. La gente es muy valiosa y me emociona lo bien que hablan y lo claro que se
expresan. Esa idea de que este país no tiene arreglo es mentira. Lo tiene porque la gente vale”.
BLOG DE CINE..
ESTRENO 7 NOVIEMBRE.
“Los niños del cura”, sí… pero…
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Una isla perdida en el hermoso Adriático y un cura obsesionado con caer bien a sus conciudadanos, intenta
ayudar al kiosquero a vender preservativos sin que conlleve un pecado contra Dios. Por ello deciden pincharlos y
venderlos, de este modo, se aseguran la natalidad, contando con la ayuda del farmacéutico para que todo salga
a pedir de boca. Pero, claro que no contaban a que se les fuese a ir de las manos.
Partiendo de una situación y un entorno similar a Bienvenidos al Norte (y salvando enormemente las distancias,
por supuesto) el croata Vinko Bresan nos trae una comedia que aunque no parte de la originalidad, sí sabe tomar
la inocencia de un joven clérigo y las buenas intenciones (aunque desacertadas) para crear una historia divertida
y absurda. Sin embargo, tiene un problema, y es que, tras todo el esfuerzo en crear una comedia desternillante
con algún tinte dramático, el acto final, sumido en un drama complejo, deja al espectador con una sensación de
impotencia. Y esa situación intenta ser mitigada con una acción cómica que no resulta convincente.
Otro problema es el número de tramas que, aunque todas están interconectadas, los diferentes tonos de cada
una de ellas sitúa el argumento original entre dos tierras, al comedia y el drama, pero no creando una historia
melodramática, sino que se queda en una comedia que, como ya hemos citado, crea cierta confusión.
Croacia y el Adriático hacen el resto, unos paisajes pintorescos y una construcción escenográfica que crea esa
sensación de mentalidad cerrada y antigua. Fascinantes los personajes, toda una coral de extravagantes
personalidades que representan su propia crítica de la sociedad. También destacar las interpretaciones de los
protagonistas, Kresimir Mikic y Niksa Butijer.
De forma brillante, Vinko Bresan ridiculiza la moral conservadora, atribuyéndole consecuencias desastrosas. Y tal
vez es ese tono de broma el que no concuerda con las situaciones de un dramatismo extremo para el contexto
en el que se sitúa la película.
En el aspecto argumental destacar el recurso de “historia dentro de historia”. La película se abre con una sala
llena de bebés llorando, para descubrir a un desmejorado padre Fabjian que se encuentra en una cama entre
ellos. La escena se complementa al instante y se comprende al final de la película. Pero su alegoría es
excepcional.
Sin duda una película para disfrutar y reír, para observar e interpretar la crítica y para pasar un buen rato. Se
estrena este próximo viernes 7 de noviembre, así que, ¡no te la pierdas!
BLOG DE CINE.
ESTRENO 31 OCTUBRE.
“Caminando entre tumbas”: Quien a hierro mata a hierro termina
CHEMA ROMÁN
Liam Neeson es irlandés, grande como un armario y tiene un perfil que han modelado con los pegotes de barro
que se le iban cayendo a Dios. Por eso le sientan como un guante los papeles de tipo duro, de los que se les nota
en la mirada que han sido baqueteados por la vida.
Neeson es un Guadiana cinematográfico que pasa, sin importarle, décadas oculto en la medianía de un reparto.
En Excalibur (1981) John Boorman logró embutir su 1,95 de estatura en la armadura de Gawain, pero tras un par
de películas notables pasó su particular travesía del Sinaí y apenas le daban papeles protagonistas; hasta que
Spielberg le rescató en La lista de Schindler (1993). Luego se fue apagando poco a poco, para volver a vivir un
momento dulce a partir de su papel en Venganza (Taken, 2008). A algunos la gloria les llega añeja y saben sacar
partido de lo que a otros perjudica: la edad.
Los géneros cinematográficos se van adaptando a la mentalidad imperante en cada momento y a los deseos,
siempre inestables, del público. Más aún ahora, en que todo son estudios de mercado y cálculo de beneficios.
Pero en ocasiones el espíritu original se sostiene sin apenas cambios a lo largo del tiempo. Es el caso del género
policiaco sin concesiones morales, lo que en inglés se denomina hardboiled. La analogía con un huevo hervido
hasta quedarse duro es bastante explícita.
El hardboiled se define por la violencia con que se emplea el agente del orden que se supone que ha de
combatirla. Desde los orígenes del cine negro siempre estuvo presente, pero en su rama más sádica la veda se
abrió en los años setenta del siglo pasado, con un par de clásicos del justicierismo como Harry el sucio (Dirty
Harry, 1971) y Yo soy la justicia (Death wish, 1974) Actualmente Liam Neeson y Denzel Washington parecen haber
cogido el testigo de esas dos bestias pardas del tiro a bocajarro que fueron Clint Eastwood y Charles Bronson.
Pero ¿Qué necesita un detective para ser un auténtico tipo duro?. Primero vayamos por lo que no es
imprescindible: no necesita prominentes músculos, ni un arsenal enorme, ni suerte, ni colegas, ni locuacidad. Ha
de estar sobrado de sangre fría, de capacidad de sufrimiento, de mala baba, y de falta de escrúpulos. Una dosis
de amargura y de soledad no le vienen mal. En el fondo, el detective hardboiled es un sentimental. Reparte
hostias con generosidad porque es su modo de restituir cierta justicia poética al mundo.
Vivimos tiempos de regusto sádico. El nivel de violencia explícita ha llegado en los medios de comunicación a tal
punto que el cine lo tiene difícil para hacer padecer al espectador. Por ello, la catadura cruel de los criminales
cinematográficos se ha ido extremando hasta llegar a niveles diabólicos. Ya no basta con que secuestren,
torturen y asesinen, deben regodearse en ello. De esa manera se justifica la posterior venganza del protagonista.
Es el reino del ojo por ojo, de simplificar el combate entre buenos y malos y de no andarse con contemplaciones.
Pero para ello es necesario contar con tipos duros que den la talla en todo momento; que no les tiemble un
músculo ni al contemplar una escabechina infantil, ni cuando ellos mismos utilicen la sesera de un asesino en
serie a modo de gotelé. Y aquí es donde entra en juego Liam Neeson.
En este sentido Caminando entre tumbas no defraudará a los amantes del subgénero huevoduro, y perdonen el
neologismo. Su esquema es tan claro como previsible: un par de psicópatas se dedican a secuestrar y trocear
mujeres hasta que topan con un detective que no parpadea ante sus prácticas de casquería. A medida que el
perfil de los canallas se va mostrando más y más retorcido, una angustia volcánica va apoderándose del
espectador, que sólo desea que llegue el final en el que el señor Neeson les haga probar su propia medicina. A
poder ser lentamente.
Scott Frank, más conocido en Hollywood por su trabajo como guionista (Malice, Minority Report, The
Wolverine), se pone por segunda vez tras la cámara, tras Lookout (2007), y lo hace con oficio, aprovechando la
economía de medios: narrando más con la imagen que con los diálogos. Y sin pretensiones estilísticas, entre
otras cosas porque el asunto no da para mucho. El director desarrolla una historia del montón y sabe contarla
con dignidad y eficacia, sin traicionar las convenciones del género, sin arriesgarse, desde luego, pero también sin
ofuscar a los productores, que no buscan un nuevo Orson Welles sino un artesano. El público, en un producto de
este tipo no espera tampoco entrar en éxtasis. Con entretenerse basta, y llegado a ese punto la película no
defrauda. Dice el refranero castellano, siempre sabio: “no pidas peras al olmo” y no es mal olmo este.
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ESTRENO 31 OCTUBRE.
“Blue Ruin”, Puerto Hurraco es un pueblo de Virginia
CHEMA ROMÁN
El cine se va alejando de la poesía y acercándose cada vez más a la antropología. Y no es que haya nada malo en
ello. Existe también una lírica de los procesos biológicos y una estética de la escatología. Desde que Peckinpah se
empeñara en mostrarnos los devastadores efectos de un cartuchazo a cámara lenta, no hay año que no topemos
con una película que, de un modo u otro, pretende aportar su granito de arena al poco noble arte de descerrajar
un tiro.
Blue ruin, segundo trabajo del jovencito Jeremy Saulnier, apuesta por esa linea. Cuenta con un presupuesto
paupérrimo para lo que se gasta en los Estados Unidos, recaudado en su mayor parte a través de una campaña
de crowdfunding. El guión, que cabe escrito en una servilleta de bar, nos narra la espiral de violencia que se
desencadena a partir de una venganza, más motivada por el miedo que por la inquina. Y lo hace con cierta dosis
de sarcasmo y mucha profusión de glóbulos rojos. Tensión hay poca, para que engañarnos, lo que realmente le
interesa al autor es la descripción explícita del acto violento.
El cine siempre ha sido fiel reflejo del estado de ánimo de la sociedad que lo sostiene, y la sociedad actual,
encanallada y saturada de cadáveres, no se impresiona así como así con una simple muerte; una puñalada que
acaba con una vida parece, vista en una pantalla, poca cosa. Tal vez porque nadie se atreve realmente a contar la
densidad de un acto tal. La consecuencia es que se menosprecia la muerte banal, el crimen pasional, el homicidio
torpe y falto de premeditación y se busca lo retorcido. Es un rasgo de las sociedades en desintegración:
perseguir la emoción en el límite.
Por esa razón el crimen en pantalla necesita, hoy en día, un suplemento de sadismo y escabrosidad, porque si no
la gente se queda en casa viendo las degollinas del Estado Islámico o de un pueblo perdido del centro de África,
que aparte de ser gratis están “basadas en hechos reales”.
Puede ser que la sociedad dubitativa con sus valores quede así tranquila, en la creencia de que tanta crueldad,
tanta saña, no es humana, que pertenece a seres al margen de la humanidad y que borrarlos del mapa, a poder
ser con sus mismos métodos, es saludable para la comunidad.
Pero el arte, involuntariamente, rebate los argumentos que le inspiran: en el hombre, nos viene a decir, está
todo: lo mejor y lo peor, y nada distingue, en el propio acto, al criminal y al vengador. Blue ruin es un buen
ejemplo de esto.
Pero si además se utiliza como decorado el entorno malsano del sur de los EEUU, la cosa resulta sumamente
desagradable. Hay algo ominoso en esa parte del país. No sé si se trata de la endogamia, de haber perdido una
guerra civil o de la humedad ambiental, pero no hay película rodada en los Estados del Sur que no de un mal rollo
inmediato. Se habla mucho de la España profunda, pero me temo que cada país debe bregar con su propia
oscuridad interior, y en el caso americano es una mezcla de banjos, petos baqueros, escopetas de caza, tabaco
de mascar, parrillada de ardillas, porches con mecedoras, niños oligofrénicos, sarro dental, banderas
confederadas y camionetas ford corroídas por el óxido.
Es una lástima que todo el talento del director se destine a algo tan efectista como una ensalada de tiros, en
ocasiones, todo hay que decirlo, con aportaciones interesantes: basta con retrasar la distancia que separa el
sonido de un disparo de su demoledor efecto para causar un efecto similar en el espectador. Y digo lástima
porque hora y media parece poco tiempo, pero da para contar algo más. Pero hay que querer hacerlo.
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ESTRENO 31 OCTUBRE.
“Filth”, la consagración de McAvoy
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Bruce Robertson es un policía corrupto que busca el puesto de su vida: ser inspector jefe. Con un arte
maquiavélico y sórdido, manipulará, seducirá y maltratará a quien se le ponga por delante. Todo escondido tras
una imagen triunfadora, afable y desinteresada que oculta un auténtico mundo interior de terror, miedos,
inseguridades y autodestrucción que se incrementan con altas dosis de drogas duras y sexo desenfrenado.
James McAvoy (El último Rey de Escocia, Exipiación, X-Men Nueva Generación) se hace con el papel de Bruce y
eleva al personaje a los cielos del desequilibrio emocional. Una genial interpretación de este escocés que se ha
ganado el título del mejor actor actual en Reino Unido. Y no lo digo yo, sino todos los medios expertos en cine.
Basada en la novela homónima de Irvine Welsh (autor del tan aclamado Trainspotting), la trama argumental
introduce al espectador de lleno en un mundo decadente, tóxico, en el que los personajes no imaginan a qué se
atienen junto a la increíble figura de Bruce: maleducado, pervertido, misántropo y adicto a las drogas y al sexo.
Con una inclinación demasiado morbosa hacia una comedia negra, sucia e indecorosa, nos vemos inmersos en el
propio infierno e infelicidad de Bruce. Lo creemos ese “hijo de puta” que se muestra sin miramientos, pero a su
vez, gracias a la aparición de Mery (Joanne Froggatt, Downton Abbey) podemos ver esa dimensión emocional
del personaje, de sus traumas y, a través de su relación, comprendemos y llegamos a empatizar con un ser tan
decadente y desquiciado como Bruce.
Jon S. Baird, quien había sido Productor Asociado en Hooligans, de Lexi Alexander, hace un trabajo bastante
cuidado de dirección que nada tiene que envidiar a otras películas del sector. Salva de maravilla la novela de
Welsh, no tanto al nivel de Trainspotting, pero sí se gana el respeto del espectador.
La película tiene una fotografía cuidada en dónde el plano y el tiro de cámara lo marca todo. Las secuencias de
Carol, la esposa de Bruce, interpretada con una extraordinaria seducción por Shauna Macdonald (Spooks, Made
in Belfast), se contraponen a las de Bruce en dónde hay de todo menos sensualidad. Baird marca así cada
tipología de escena, diferenciándolas y contraponiéndolas.
Tal vez lo que aquí flaquea es el guion. Probablemente es eso el “algo que me falta” en esta película para decir
que cumple con los cánones de la (mi) perfección. Hay algo en la trama que entorpece la historia. Sin duda es un
film con un buen ritmo en dónde todo está bien labrado y entrelazado. Sin embargo, de cara al final, la solución
de la historia se ve un tanto apurada y algunos aspectos narrativos alejan al espectador de la realidad de los
hechos y de las intenciones argumentales de Welsh.
Pese a ello es una cinta apetecible en la que destaca por encima de todo un plantel de buenos intérpretes
liderados por un James McAvoy que supera cualquier expectativa y que está soberbio, ni más ni menos. Un
auténtico ejercicio de interpretación que vuelve a mostrar el carácter versátil de este actor que, con solo treinta
y cinco años, va camino de convertirse en leyenda viva del cine británico. Lo veo e, inmediatamente, me viene a
la mente Ewan McGregor, salvando las diferencias. ¿Tendrán algo los escoceses que oculten al resto del mundo?
Puede que este ejemplo al lector le parezca incomprensible, pero tiene toda lógica. No estamos hablando de
actores que se coman la pantalla (aunque McAvoy aquí lo hace) sino que hablamos de actores que son capaces
de cambiar de registro, que pueden crear al personaje más adorable y, al rato, dejar anonadado al espectador y a
la crítica con un personaje duro, complejo y desequilibrado.
La cinta de Jon S. Baird pasó por Sitges cosechando éxito y un aluvión de buenas críticas. Sin duda, era previsible,
traía tras de sí muchas expectativas y se había hablado de ella bastante en los últimos tiempos. Con un año de
retraso, al fin la tenemos aquí en España, estrenándose el próximo 31 de octubre.
Filth el sucio es una comedia negra que no debe faltar en ninguna filmoteca, que devuelve el tono al género, ese
tono oscuro, podrido y jocoso que lo caracteriza.
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ESTRENO: 7 NOVIEMBRE.
“El amor es extraño”, pobres niños (ya no tan niños) ricos
CHEMA ROMÁN
El cine es un estado emocional. Obras que reconocemos como mediocres nos sacuden como una vara a un olivo
y otras, con todo a su favor, nos resultan insulsas. En gran parte es cuestión del momento personal y de alcanzar
la dichosa suspensión de la incredulidad. Pero no nos engañemos, el autor tiene mucho que ver; al fin y al cabo,
el empeño último del cine, y del arte en general, es manipular el estado de ánimo del espectador. Lograr esto sin
que sea evidente es la cima de todo gran director, pero no es tarea sencilla.
El amor es extraño llega a nuestras salas con la etiqueta de “historia de amor homosexual”. Estos subtítulos no
son casuales, muchas veces están promovidos por las propias productoras con afán recaudatorio y de captación
de un público concreto. A mí plin. Si una película no transmite emociones da lo mismo la orientación sexual del
autor o el tema tratado. Con talento se puede hacer una buena historia acerca de una caja de zapatos, pero ¡Ay!
sin talento…
No hay un cine de homosexuales, como no hay un cine de mujeres o un cine de negros. ¿Qué es? ¿Un cine hecho
por? ¿Dirigido a? ¿Acerca de?. Hay buen y mal cine. Sin más. Y es indiferente que el director sea un mormón
polígamo o un azerbaiyano fetichista simpatizante de al Qaeda.
Un autor retrata sus inquietudes, y es perfectamente comprensible que refleje su entorno, pues en él se siente
más cómodo, pero considerar eso un valor en sí mismo es tan ridículo como apreciar una película porque esté
interpretada por actores amateurs. De ser así, ¿qué valor tienen los actores profesionales?.
Por otro lado, a estas alturas de la película, mostrar a dos hombres adultos y barbados besándose tiene de
transgresor lo mismo que un top less playero. Valorar esta película por su temática homosexual, por lo tanto, es
entrar en un análisis viciado de antemano. Se trata de una historia que habla de decepción, de las complicaciones
prácticas de los sentimientos y de las relaciones humanas. Que la pareja protagonista sea homosexual no deja de
ser algo anecdótico. Pero lo triste es que no lo es porque el director, Ira Sachs, pierde una oportunidad
espléndida para hablar con normalidad de una historia de amor entre personas del mismo sexo, y en su lugar
prefiere enarbolar (por enésima vez) la bandera de la problemática social, sin salirse, por supuesto del plomizo
marco de la corrección política.
El riesgo de hacer cine de tesis es que el panfleto asoma en cada escena. Es preciso que el espectador haga suyo
el conflicto o todo el andamiaje quedará al descubierto, y el engaño, clave del arte, quedará manifiesto.
Ira Sachs demuestra oficio, tal vez demasiado oficio, y se podría pensar que lo que le falta a su última obra es
desmelenarse un poco. Todo en esta película es correcto, hasta el punto de ser predecible: los conflictos no
traspasan nunca la insulsa raya de lo políticamente aceptable; los personajes son estereotipados; las imágenes
de Nueva York publicitarias. Imagino que si eres homosexual, de mediana edad y con una renta superior a los
40.000 $, las desgracias de esta pareja gay te puedan tocar la fibra sensible. Para alguien que trata de salir
adelante mes tras mes con lo que la providencia tiene a bien disponer, convertir en tragedia que alguien no
pueda costearse un apartamento en Chelsea, Nueva York, suena tan remoto como las disputas territoriales en
Papua-Nueva Guinea.
Puedo comprender que en el ambiente de postureo de la Gran Manzana esta película goce de predicamento. Al
fin y al cabo es un muestrario de tópicos pijoteros capaz de estomagar a cualquier parado: videoartistas,
escritoras de noveluchas tipo El Jilguero, barrios multiétnicos, conciertos de violinistas orientales, niños de papá
que visten como raperos pero veranean en las Islas Vírgenes, conversaciones sobre sostenibilidad, alta cocina,
asistentas rusas, gays simpatiquísimos de todo pelaje y condición, y gente que se llama Vlad, Ian o Aida…El
problema es que esta cinta llega a un país con un índice de paro del 24% de la población activa (datos de sep.
2014) y en esas condiciones es difícil empatizar con los problemas de personas que nadan en la abundancia.
Hay escenas de una cursilería espantosa. A veces tiene uno la impresión de estar viendo una sitcom a medio
camino entre un anuncio de Coca Cola y una especie de Village People otoñal donde caben todos los credos,
colores y sonrisas. La linea que separa lo sentimental de lo mojigato es sutil y si tratamos de tocar música de
cámara en una fábrica hay que saber pulsar las cuerdas adecuadas para que la melodía no le recuerde su miseria
al público. Hay que ser Ernst Lubitsch para transmitir simpatía a partir del lujo y la exquisitez.
Pero destaquemos algo, no sea que nos acusen de homofobia: Ira Sachs hace un buen uso de la elipsis. Brusco,
con el valor y la intención narrativa de un paso de capítulo. Y no se le puede negar buen gusto para la música
clásica, pero sólo con eso no se hace buen cine, le falta nervio y le sobra ñoñez.
Por otro lado, no entiende uno (en esta película, y en la vida en general) ese empeño en matrimoniarse y
legalizar una relación que parece funcionar muy bien tal y como está. Como protesta bien podría aceptarse en
alguien de 20 años, pero tras 30 de vida en común ¿A qué?. Dar un golpe en la mesa está bien si puedes
permitirte comprar otra mesa, ahora bien, por orgullo torero…
Un homosexual que trabaje en una institución católica sabe que está alimentando al enemigo. Es en sí mismo
una contradicción ambulante. Como un judío trabajando para Goebbels o un cura comunista. Por lo tanto, toda
lamentación a posteriori resulta pueril.
Si trabajas en una institución católica donde conocen tu homosexualidad y la aceptan siempre que no la hagas
pública, si sabes que tu vida en común y tus empalagosas veladas al piano se mantienen tan sólo con tu sueldo,
buscarte la ruina por un ¡Aquí estoy yo! no me inspira demasiada compasión, a lo sumo el reconocimiento de que
una parte considerable de la humanidad, sea cual sea su orientación sexual, se rige por actos irracionales y en el
fondo se merece cuanto le ocurre.
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ESTRENO 31 OCTUBRE.
“Loreak”, de la soledad y la pérdida
PATRICIA M. OROL
@PatryOrol
Ane (Nagore Aranburu, La Herida) comienza a recibir flores, puntualmente, toda la semana. A su marido no le
hace ni pizca de gracia por lo que, pasado un tiempo, decide llevárselas al trabajo. Beñat (Josean Bengoetxea,
Celda 211) trabaja en una obra, como gruista. Es un hombre silencioso y observador, amante de las plantas que
comparte su vida con Lourder (Itziar Ituño, Lasa y Zabala), una cobradora de autopistas, madre divorciada, que
ve que su vida marital está invadida por su suegra, Tere (Itziar Aizpuru, El gran Vázquez). Con una narración
detenida en los detalles, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga (80 eguneam), crean una historia acerca de los
vínculos y las manifestaciones de afecto, interrelacionando la vida de tres mujeres con la del mismo hombre.
Loreak es una historia introspectiva acerca de las relaciones y el cariño, de las imposiciones sociales y familiares,
de lo que “en teoría tiene que ser” y “lo que es”. Ane descubre que quien le envía las flores es Beñat, pero solo
después de su ausencia. Tere está obsesionada con los recuerdos de los que ya se han ido y, aunque Lourder
rehace su vida, el hecho de que alguien que no es ella le lleve flores todas las semanas, después de tres años, le
supone un problema que le impide avanzar en su vida sin Beñat.
De forma relajada y pausada, sin grandes diálogos y valiéndose de la valiosa expresividad de los silencios, los
directores vascos construyen una historia que envuelve al espectador, que lo hace partícipe. Primero creando la
incógnita de quién envía las flores y, posteriormente, tratando de determinar a Ane y a Lourder.
De una fotografía simple, sí se puede decir que la construcción de planos, sobre todo en interiores es
significativa. Un guion de cinco actos diferenciados, con diversos puntos de vista. Estructura simple con escenas
remarcables y un uso adecuado del color.
Si bien técnicamente es una cinta sencilla, sí es cierto que el guion rompe aportándole una dimensión más. Pero,
sin duda, lo que hay que resaltar son las interpretaciones femeninas, las tres se meten en sus papeles, el de la
reserva y entrega de Ane, el de la búsqueda de Lourder y el de la pérdida de Tere, su intención del recuerdo
perpetuo a través de las flores que también lleva a cabo Ane.
Loreak es una película que atrapa al espectador por su sencillez, porque no son necesarias las florituras para
crear una historia maravillosa sino simplemente, flores (loreak, en euskera).
Loreak se estrenaba este pasado 31 de octubre. Si el lector tiene la suerte de verla en cartelera, no dude en pasar
a verla. Le encantará. Bruce Robertson es un policía corrupto que busca el puesto de su vida: ser inspector jefe.
Con un arte maquiavélico y sórdido, manipulará, seducirá y maltratará a quien se le ponga por delante. Todo
escondido tras una imagen triunfadora, afable
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“LA QUE SE AVECINA” SE EMITE EN TELECINCO.
Pablo Chiapella, la esencia del éxito de “La que se avecina”
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
Hace unos días recibimos la invitación para asistir a la presentación de la octava temporada de La que se avecina.
mundoplus.tv acudió a la cita como siempre y nos dejamos notar.
Tras 7 temporadas, la serie a cargo de Mediaset España sigue cosechando éxitos y recopilando un gran número
de fans, algo comprensible teniendo en cuenta el carisma de los personajes. Pudimos charlar con todos ellos
durante la rueda de prensa y quedamos gratamente sorprendidos.
mundoplus.tv: Mi pregunta va concretamente hacia Pablo Chiapella y Jordi Sánchez (Amador y Antonio Recio).
Después de ocho temporadas y más teniendo en cuenta el revuelo social que provoca la serie y más
concretamente los personajes, ¿Cómo os sentís al ver a la gente-sobre todo a los más jóvenes- con camisetas
con vuestras caras y con las frases de vuestros personajes?
Jordi Sánchez: “Hombre, con camisetas tan feas como esas (risas). Bueno encantado de que sea así. Eso significa
que la serie funciona, sino no habría camisetas. La camiseta… con lo fea que es (risas), me gustaría que fuese
con una foto de estudio, pero bueno es lo que hay (risas)”.
Pablo Chiapella: ”A mí cuando veo la camiseta de Jordi me jode, porque si es la cara de Jordi no es la mía (risas).
No, me alegra, es un puntazo y si son niños lo entiendo, pero cuando ves a alguien de 45 te empiezas a
preocupar (risas).
A partir de aquí, tienes la entrevista personal con Pablo Chiapella.
MP: Lo primero decirte que cuando me independice hace poco, me puse en la habitación tu camiseta de Vividor
follador, de ahí mi pregunta de la camiseta (risas).
Pablo Chiapella: “Joer macho, pues espero que te vaya mejor que a mí (risas)”.
MP: Se hace lo que se puede (risas). Después de ocho temporadas es muy difícil aguantar en un mismo
proyecto, ya que te pueden ir saliendo otros trabajos y cosas nuevas. ¿Qué es lo que te mantiene en La que se
avecina?
PCH: “Me mantiene primero que es una serie de éxito, ya ves que no tiene una decadencia en cuanto a público. A
la gente le sigue encantando, la sigue viendo, la sigue disfrutando y riéndola con lo cual estoy muy cómodo,
tengo al personaje muy cogido, mis compañeros ya son más que compañeros, son amigos y de momento como
no es una serie tampoco que hagas dos temporadas al año, que te pegues doce meses grabando…Ahora
estamos seis meses a lo loco grabando, pero luego mis cinco o seis meses de parón en el que hago mis
monólogos mis teatros y mis cosas y luego es como un volver a empezar. Por ejemplo el otro día hablaba con
una actriz de Hospital Central que me decía que hacían once meses de grabación y uno de descanso, eso sí que
debe ser de “no os quiero ver más la puta cara” (risas), dejarme en paz. Pero aquí tienes cinco meses que te
piras, cada uno hace su historia, estoy con mis espectáculos…entonces cuando vuelvo, es como la vuelta al
cole”.
MP: Con la cantidad de divorcios que hay en España, que cada día van a más. ¿Crees que cada vez irán surgiendo
más Vividores folladores?
PCH: “Como poco va a haber más divorciatas, eso seguro (risas). Luego Vividores folladores no sé yo si habrá
tantos. Porque al final eso es para cuatro privilegiados. Siempre que haya más gente independiente hay más
opciones de encontrar a alguien que te encaje”.
MP: He tenido la suerte de hablar en los últimos días con ex compañeros tuyos como Julián López, Carlos
Areces o Raúl Cimas. Quería preguntarte ¿Cómo fueron tus inicios?
PCH: “Pues curioso porque yo empecé y estudie Educación Física. Termine mi carrera, todo iba dirigido a eso, a
dar clases y un día me llamo Ernesto Sevilla para ofrecerme colaborar en un corto que había escrito y que iba a
producir Paramount y de esto hace 15 años. Luego aquí me apunte a una academia de interpretación y me
cambio la vida. Te estoy hablando “de martes a jueves”, me llamó un martes, el miércoles tenía todo hecho y el
jueves estaba buscando academia de teatro. Estaba a punto de presentarme a la oposición además… y así
fueron mis inicios, liarme la manta a la cabeza sin saber a qué ni a donde venía, ni de qué manera y apostar por
algo que en lo que intuía que tenía que creer. Ahora ha salido bien, pues muy contento”.
MP: Para terminar, como espectador de la serie ¿Qué personaje te parece el más gracioso?
PCH: ”Hombre yo me rio muchísimo con Jordi (Recio). Me encanta Jordi, me encantaba el personaje de Estela
Reynols, me gusta mucho Luis Miguel Seguí (Leo) y luego me encanta José Luis Gil (Enrique), me parece un
monstruo como compañero, como actor y como cómico”
BLOG DE SERIES..
“LA QUE SE AVECINA” SE EMITE EN TELECINCO.
José Luis Gil, la voz y el rostro de la experiencia al mando de “La
que se avecina”
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
Si hablamos de José Luis Gil estaremos mencionando a una de las grandes instituciones interpretativas y
dobladoras de nuestro país. A su ya conocida faceta como actor de televisión, de teatro y de cine, añadimos
también su trabajo como doblador.
Mundoplus.tv asistió a la presentación de la nueva temporada de La que se avecina, donde Gil interpreta al
carismático Enrique Pastor. Uno de los supervivientes de Aquí no hay quien viva, supo rehacer un papel
totalmente opuesto a Juan Cuesta y volver a cosechar carcajadas entre los telespectadores.
Su salto televisivo se produjo con la aparición en Aquí no hay quien viva, pero su participación en La que se
avecina se ha vuelto fundamental para que el gran público no se pierda ni un sólo episodio de la serie. El
personaje de Enrique Pastor es único, gracias en gran medida al trabajo interpretativo de Gil. Se nota que es un
actor que ha captado los registros que ofrecen tantos años de teatro y los ha plasmado de manera magnífica a la
hora de construir su personaje.
Pero no podemos olvidar su trabajo como doblador. Lleva en el doblaje desde los años 70 doblando a actores de
la talla de Woody Harrelson, Tim Allen, Hugh Grant, Patrick Swayze y el archiconocido Buzz Lightyear (uno de los
personajes de mi infancia). Hemos podido charlar con él y conocer su lado más humano. Un excelente
profesional al frente de La que se avecina.
Mundoplus.tv: Lo primero decirte que a pesar de no haber camisetas con tu cara, yo llevaría una con la tuya sin
duda (risas).
José Luis Gil: “¿No las hay? (risas). No da para tanto. No es tan mediático”.
MP: Tu personaje tiene mucho carisma y mucho peso en la serie. ¿Qué es lo que más te gusta de Enrique
Pastor?
JSG: “A mi de mi personaje me gustan muchas cosas. Me parece que es un contrapunto para otros personajes,
intenta lucirse en la tierra ante estas situaciones disparatadas que se puedan ocasionar. Me parece que es un
punto de referencia con la realidad. Aunque también él se ve envuelto en todos los líos de la comunidad. Es un
punto de referencia para el público porque él intenta hacer las cosas bien, intenta enamorarse bien, es más
tradicional en ciertas cosas y yo creo que hace de punto de conexión con la realidad más lógica. No se le ocurren
grandes burradas, colabora en las que a los demás se les ocurren pero él procura que todo sea correcto. Es un
punto discordante con las locuras que suceden y eso le viene bien a la serie”.
MP: Tras tantas temporadas ¿Qué es lo que te ha hecho continuar en la serie?
JSG: “Yo llevo 11 años con Alberto y Laura Caballero, con los guionistas…Yo creo que tengo la suerte de estar en
un equipo que tiene unos guionistas fantásticos. El guión es algo que no se si la gente valora o no, me refiero al
gran público. Un guión puede quedar más o menos bien, pero es imposible que lo destroces. Un mal guión no se
hace con una buena película sin embargo con un buen guión se puede hacer una mala película. Pero si tienes
unos buenos guiones y todo el equipo es fantástico sólo puede salir algo maravilloso. Yo soy el primer admirador
de nuestros guionistas. Se lo he dicho personalmente muchas veces. Yo tengo algunos capítulos de ambas series
(La que se avecina y Aquí no hay quien viva) que digo, lo voy a utilizar para trabajar. Me parece que son
excelentes para dar algunos cursos a los guionistas. Firmados (algunos guiones) los tengo como un fan-friki y los
tengo guardados como algo importante”.
MP: Ya que dices que eres un fan-friki de la serie como tercera persona ¿Cuál es el personaje que más gracia te
hace? Si puedes quédate con uno o puedes decir varios.
JSG: “Yo me quedo con las situaciones por no elegir un personaje. El personaje de Jordi (Recio) como ha crecido
y como se ha convertido en un fenómeno mediático, es increíble porque es un personaje abominable. Nadie
podría imaginarse tener una persona así, es todo lo malo en una sola persona. Homófobo, xenófobo, lo tiene
todo. Sin embargo él ha conseguido que caiga bien incluso a los inmigrantes, que caiga bien a los gays, hay que
ser muy bueno para conseguir eso. También el caso de como ha crecido el personaje de Pablo (Amador) o el de
Antonio Pagudo (Javi), me parece que Antonio es una delicia, con esa expresión corporal, me enamora.
Respecto a las mujeres podía decir lo mismo de todas, estamos muy bien rodeados”.
MP: José Luis he de reconocer que no puedo ser objetivo contigo porque yo he crecido viendo películas tuyas
como doblador . Pero como curiosidad, ¿qué trabajo como doblador te ha gustado más y cual menos? ¿O que te
haya costado más?
JLG: “Yo he hecho doblajes ininterrumpidamente durante veintitantos años, desde mis 19 años y el doblaje es
una profesión muy absorbente. Yo he llegado a hacer doblaje desde las 8 de la mañana a las 22 de la noche sin
parar. Tu imagínate, películas, series…seguro que se me quedan muchísimas de las que me encantó doblar
como El jorobado de Notre Dame de Anthony Hopkins que la hice para la BBC y que fue precioso doblarle. Sale
un poco desfigurado pero quedó genial. Tuve muchos doblajes difíciles como Shine de Geoffrey Rush que
vamos, yo sude doblándole pero vamos yo creo que quedó bien, sino ya no lo podía hacer mejor. Son personajes
difíciles, no son los más conocidos porque la gente siempre recurre a los dibujos como Buzz Lightyear, empiezan
a sacar cosas así (risas). Si me tuviera que quedar con uno solo es complicado. Yo tengo un cariño personal
probablemente por la época, yo siempre digo que El cuervo o la época cuando doblábamos Fama o los Fraggle.
Son recuerdos personales aparte de que esas series funcionaron y películas como Dirty Dancing”.
MP: Fíjate que mi madre estaba enamorada de Patrick Swayze cuando salió Dirty Dancing y ahora puedo decir a
la persona que estaba detrás de su voz (risas).
JSG: “Pues cuando la doble me parecía una película floja floja. La banda sonora estaba bien y tal pero la película
era un pastelaco y mira”.
MP: O La Vida de Brian que es una pasada.
JSG: “Esa es una película de culto totalmente, es como el capítulo 100 de nuestra serie”.
MP: Para terminar ¿Qué consejo darías a cualquier persona con ganas de triunfar en cualquier ámbito? Por
ejemplo en el periodismo.
JSG: “La vida no está escrita. He estado toda mi vida dedicándome a la interpretación, haciendo teatro,
televisión…hasta que me introduje en el doblaje. Era una faceta que me encantaba porque era una parte
interpretativa. También disfrute con el teatro y pensé que nunca volvería, pero ahora disfruto un montón. Nunca
se sabe, lo que hay que hacer es no menospreciar ninguna opción. No quiero decir cogerlas todas pero valorarlas
siempre antes de decir no. Porque a lo mejor hay algún detalle que se te ha escapado que resulta vital. Lo que te
puedo decir es que las oportunidades que te vayan llegando para crecer, valóralas bien. Tomate tu tiempo antes
de decir no porque posiblemente se te ha escapado un detalle. Y luego suerte, la vida es suerte. Pero suerte para
el que se meta en un proyecto, que a su vez tenga suerte y triunfe. Para que luego el público lo compre. El
producto final tiene que ir a un receptor del que luego dependes. Pero si dice que sí, amigo eres un afortunado”.
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“LA QUE SE AVECINA” SE EMITE EN TELECINCO.
Fernando Tejero abandera la octava temporada de “La que se
avecina” con una fórmula clara: trabajo y humildad
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
Si tuviésemos que nombrar a una de las figuras televisivas más importantes de los últimos años lo tendríamos
claro: Fernando Tejero. Acudimos a la cita de la presentación de la octava temporada de La que se avecina y nos
acercamos a charlar con Tejero, el cual interpreta al personaje más caradura de la serie, Fermín Trujillo.
Sin hacer mucho ruido Fernando ha logrado hacerse un hueco en las parrillas televisivas gracias a su ya mítico
personaje de Emilio en “Aquí no hay quien viva”. Pero para aquellos que desconozcan su carrera, este magnífico
actor ha participado en más de 20 películas. Su debut surgió con “Los lunes al sol a las ordenes de Fernando
León de Aranoa, que supuso el comienzo de un actor que marcó un antes y después en la televisión.
Charlamos durante unos minutos sobre mil temas: el ébola, sus antiguos papeles, sus grandes momentos
profesionales y personales y su relación con el mundillo de la tele y el teatro. Un gran actor y ante todo un gran
talento que ha demostrado que con trabajo y humildad se puede llegar lejos. Sin duda su personaje de Fermín
hará las delicias de los fans de La que se avecina en esta octava temporada.
Mundoplus.tv: Buenas Fernando, en la presentación de esta octava temporada han afirmado que el tirón de la
serie se basa en que han mantenido a casi todos los actores que comenzaron, ¿Que te mantiene a ti para seguir
en La que se avecina? ¿Qué es lo que más te gusta del personaje de Fermín y si te dejan algún tipo de
improvisación?
Fernando Tejero: “Los guiones están muy bien escritos. Es cierto que el personaje de Fermín lleva dos
temporadas en la serie, pero Laura y Alberto (directora y guionista) me tienen el punto interpretativo bien
pillado porque ya habíamos trabajado juntos antes. Tiran de mi y me hacen hacer y decir cosas que saben que yo
sé hacer bien. Por supuesto que dejan improvisar, si en el ensayo o en la lectura previa metes algo que les gusta,
te dejan improvisar, tampoco te creas que mucho, dejaban improvisar más en Aquí no hay quien viva“.
MP: Leí que en “Aquí no hay quien viva“ te querían para el papel de Paco (el dueño del videoclub), ¿es eso
cierto?
FT: “Si si, el personaje que me ofrecieron fue ese pero yo dije que no, que yo quería hacer el papel del portero.
Me hicieron caso (risas) aunque ellos querían a un tipo mayor por el típico tópico de portero. Les dije -mira yo
vivo en la Calle Atocha y el portero de mi comunidad es un tío que tiene mi edad y parece un portero rockabilly
con su flequillo y todo, vamos a romper con los tópicos-. Me lo aceptaron. Ocurre pocas veces que se repita el
éxito de Aquí no hay quien viva, esta serie tenía quizás más espectadores que “La que se avecina“, fue un
auténtico bombazo. Aunque personajes como Amador o el Recio tienen mucho carisma, pero lo que paso con
Emilio es difícil que se vuelva a repetir. Fue algo increíble, esa serie fue un auténtico pelotazo y más con mi
personaje. A mí me costó colocarlo a nivel personal y profesional”.
MP: Tu carrera es ya de mucho recorrido. ¿Si tuvieras que quedarte con algún momento en tu carrera cual
dirías?
FT: “Yo le tengo mucho cariño a la primera película que hice (Los lunes al sol). Era un personaje muy pequeñito
que tuvo muy buenas críticas. Trabaje con uno de mis directores favoritos como era Fernando León y tenia de
partener a Javier Bardem. Para mí eso fue un regalo maravilloso y eso que me cortó la secuencia más larga de la
película. Era una en la que estaba yo con Bardem unos minutos los dos sentados en una piedra y me dijo el
director que esos personajes son muy llamativos por el espectador y que no era tan importante en la historia
como para que le hiciese sombra a otros secundarios. Lo disfruté muchísimo y para mí fue entrar por la puerta
grande. Otro momento también fue cuando me dieron el Goya (“Días de fútbol”), fue un año donde me dieron
casi todos los premios que hay en este país. A mí ese año me lo dieron todo, y esa vitrina de premios te levanta
muchos días cuando te sientes de capa caída. Me dieron el de la Unión de Actores, en el que he estado nominado
tres veces, por cine, revelación y actor principal de televisión. El Fotogramas, el TP…me dieron todo y ya como
cumbre fue el Goya”.
MP: ¿Cómo estas actualmente a nivel profesional?
FT: “Actualmente estoy viviendo un momento muy bonito en mi carrera. Sigo teniendo éxito pero mejor
digerido. Yo pensé que con el éxito que tuvo el Emilio de “Aquí no hay quien viva” iba a ser muy difícil hacer cine
debido al temor a encasillarte y yo he hecho 25 películas. He dejado de hacer cine porque me seguían ofreciendo
un poco lo mismo. Ahora voy a hacer una con Eduardo Noriega que es un drama en la que yo hago de policía
rollo psicológico de los años 50 y estoy encantado. Se llama “De purpura y escarlata” y es un guion precioso
donde ademas de Noriega esta Nerea Camacho, Enrique Villén, Antonio Dechent…un reparto cojonudo. Me
siento un privilegiado. También voy a hacer teatro, con dos o tres proyectos para elegir. A mí me encantaría
algún día hacer únicamente teatro, porque me encanta. Me marcó para bien el pelotazo de “Aquí no hay quien
viva”, ya que es casi imposible que vuelva a repetirse eso. La frase de -Un poquito de por favor- llego a utilizarse
hasta en un anuncio de tráfico, se quería incluir en un diccionario de los modismos. Eso no ha vuelto a pasar en
ninguna serie”.
MP: Estuvimos charlando con Malena Alterio en la presentación de otra serie de Mediaset llamada “Rabia“ y
nos recalcó que una de las personas que más le ha impactado a nivel personal y profesional del mundillo de la
televisión eras tu, Fernando. ¿Hay alguien en este mundillo que te haya impactado de la misma forma?
FT: “Malena sin duda. Malena y yo vivimos una gran época que es difícil que se vuelva a repetir. Se me ponen los
pelos de punta y todo al hablar de ella. Hace poco estuvimos en “Pasapalabra” juntos, porque cuando me
preguntaron con quien quería ir ni me lo pensé. Ahora nos han ofrecido a los dos un proyecto en teatro que
espero que salga. Es muy complicado tener una relación así con una compañera. Malena y yo nos miramos y
saltan chispas. Es para llevártela a tu casa y ponerla encima de la tele. Es una actriz cojonuda y una grandísima
persona. Hay muchos otros pero como con ella no me ha vuelto a pasar a día de hoy, ni con Antonia San Juan ni
con nadie. Hay muy buen rollo con la gente de Animalario como con Alberto San Juan o Nathalie Poza a los que
considero referentes. Mi historia con Malena es como las de la gran pantalla, que si yo fuese de otra condición
sexual, me casaría con ella”.
BLOG DE SERIES.
“HOMELAND” SE EMITE EN FOX
Veteranas al rescate: Homeland
ALBERTO G. AHIJADO
@agahijado
En los tiempos modernos, de la inmediatez y la novedad, es obligado estar atentos a lo que las cadenas de
televisión y las productoras van ofreciendo en cada estación de la temporada. Es evidente que es el comienzo
del curso (septiembre-octubre) es el principal escaparate de series en Estados Unidos, sobre todo de aquellas
que aspiran a obtener un lugar estable en la programación de las cadenas. Cada curso se estrenan allí docenas y
docenas de series, muchas de ellas con atractivos planteamientos (argumentales, actorales o de productores o
directores contrastados), pero pocas consiguen destacar, y aún menos consiguen la ansiada continuidad.
Este año, se juntan dos circunstancias extrañas en este inicio de temporada estadounidense: resulta que ninguna
serie está destacando especialmente (con la excepción, quizá, de Gotham o The Affair), como otros años por
estas fechas. Sin embargo, al mismo tiempo, las cadenas no acaban de decidirse por iniciar las cancelaciones,
dado que ninguna quiere ser la primera en reconocer sus errores (y eso que algunas series, entre las que están
las dos adaptaciones hispanas, están recibiendo palos por igual de crítica y público).
En este ambiente cargado y confuso, sacan la cabeza, como si fueran novedades, dos series veteranas que
comparten una temporada anterior convulsa (aunque una fue brillantísima y la otra dando tumbos), y que se
pusieron a sí mismas en una tesitura de difícil inicio de nueva temporada, dados los precedentes. Estas series son
Homeland y The Good Wife que, con los eventos acaecidos en los episodios precedentes, pusieron a sus
espectadores en guardia, sembrando la duda razonable de que una trama argumental dramática sobreviva a las
exigencias que a sí mismas se impusieron ambas.
En el caso de Homeland, la tercera temporada dio la impresión de estar escrita mientras los guionistas rodaban
cuesta abajo por una ladera empedrada, con golpes en la cabeza incluidos. La crítica se lo hizo ver, y el público
retiró paulatinamente su apoyo a una serie que brilló notablemente en sus dos primeras temporadas.
Afortunadamente, el barco consiguió llegar a puerto (a algún puerto, que por momentos parecía imposible), y
amarrar, a la espera de un poco más de inspiración para una nueva temporada que, cuando se anunció esa
renovación, se antojó un suicidio por parte de Showtime. Sin embargo, la confianza en el equipo de Alex Gansa y
Howard Gordon se ha demostrado fundada, y los planteamientos desplegados en la cuarta temporada en
desarrollo están resultando gratificantes para los espectadores que buscaban recuperar de nuevo la intriga
política y de espionaje que tan bien supo narrar la serie en sus inicios. La serie cambia casi todo para, en
definitiva, potenciar su verdadera esencia, volver a sus brillantes orígenes.
La mutación de la serie se apoya, fundamentalmente, en un movimiento de fichas no por natural (y previsible),
menos acertado. Por un lado, descolocando a los antiguos personajes principales que siguen siéndolo, pero en
situaciones nuevas para ellos. Por otro lado, el afianzamiento de secundarios que, en esta nueva temporada,
devienen más importantes, sobre todo en el ascenso a personaje principal de Peter Quinn (interpretado por
Rupert Friend), del cual podría sospecharse que tenía más que ofrecer a las tramas de lo que los demás
personajes le permitían mostrar, y que en los nuevos episodios confirma esas sospechas.
El golpe de efecto final se culmina con la introducción natural de nuevos personajes que, en nueva localización y
trama, otorgan credibilidad y sentido a los sucesos que los protagonistas deben enfrentar. El lujo de contar con
Corey Stoll (ese congresista manipulado por Frank Underwood), aunque sea un personaje episódico), así como
con Laila Robins (secundaria episódica habitual de series, con papel más destacado en algunas como En Terapia),
y Suraj Sharma (inolvidable en La Vida de Pi, que aquí cuenta con un personaje prometedor), enriquecen
enormemente la serie.
Este nuevo elenco que se ha conformado, en combinación con la inconsistencia argumental que sufrió la serie en
la tercera temporada, evita que surja el menor resquicio de melancolía por otros personajes que ya no continúan
en la trama. Afortunadamente, Homeland sigue adelante siendo lo que nunca debió dejar de ser, el buque
insignia televisivo del thriller político y la intriga internacional.
BLOG DE SERIES.
“THE GOOD WIFE” SE EMITE EN FOX LIFE
La vieja guardia al rescate: The Good Wife
ALBERTO G. AHIJADO
@agahijado
Como ya se comentó en el artículo anterior, frente a la irregular propuesta de novedades de esta temporada en
la televisión estadounidense, dos veteranas que vienen de una temporada anterior convulsa, están
convirtiéndose en el verdadero evento televisivo del momento: estas series son Homeland y The Good Wife que,
con los eventos acaecidos en los episodios precedentes, pusieron a sus espectadores en guardia, sembrando la
duda razonable de que una trama argumental dramática sobreviviera a las exigencias que a sí mismas se
impusieron ambas. En el caso de The Good Wife, la pasada quinta temporada no hizo sino elevar hasta cotas
inimaginables la calidad argumental, interpretativa y temática de la serie.
Sin dejar de tener un apego por la realidad social del momento sorprendente, que se va dejando ver en cada
caso semanal narrado, es la trama de fondo, las relaciones entre los personajes, lo que acaba por comerse por
completo los argumentos episódicos de The Good Wife. Si la serie ya había ido dando importantes saltos de
calidad temporada tras temporada (salvo quizá el arco argumental del marido de Kalinda en la cuarta
temporada, que fue algo flojo para la excelencia de esta serie, a pesar de ser interpretado por Mark Warren), en
la pasada quinta temporada no sólo siguió creciendo, sino que se puso a sí misma en una tesitura tal, que cada
episodio se antojaba el final de la temporada, de tanta tensión, emoción y sorpresas que iban surgiendo. Ya no
hacían falta casos sorprendentes e impactantes en cada episodio (que así seguían siendo), ni actores
secundarios brillantes y divertidos (que, efectivamente, así seguían siendo). La trama principal de la serie,
soterrada pero presente desde el inicio, emerge desde el fondo de los argumentos semanales para convertirse
en la principal baza dramática de cada episodio, dejando en casi todos una situación de sorpresa y tensión que
hace que esperes el siguiente episodio con cajas de valium repartidas por toda la casa, y sin uñas que poder
morder.
Las situaciones planteadas a lo largo de esa quinta temporada, con una superposición de capas argumentales y
de diálogos que hace que podamos considerar al matrimonio de Michelle y Robert King como los verdaderos
AaronSorkins del momento, en detrimento del propietario del nombre en cuestión. La serie es divertida,
entretenida, llena de giros inesperados, emocionante… al tiempo que es compleja, reflexiva y densa como
poquísimas series son capaces de ser. Quizá sea la mejor serie en emisión actualmente en la televisión mundial.
Quizá.
Y con esas premisas, y una quinta temporada increíble, que podría haber sido la última de la serie por la
intensidad y la densidad de los eventos acaecidos a lo largo de la misma, resulta que comienza la sexta
temporada. Y hete aquí que la serie sigue creciendo, cuando ya había alcanzado cotas que no parecían
alcanzables, y mucho menos superables. Esa misma serie sigue empujando hacia arriba todo lo que la compone:
interpretaciones y guiones, personajes principales y secundarios, trama principal y arcos argumentales, incluso
casos semanales. Los personajes interpretados por Mathew Goode, Mike Colter o Michael Cerveris toman mayor
presencia en la serie, debido al giro argumental en el que se mueve este inicio de temporada (sí, la serie aún
tiene margen para giros argumentales…). Incluso algunos de los secundarios favoritos de la audiencia, irán
volviendo paulatinamente para sorprendernos en algún episodio que otro, además de otras nuevas
incorporaciones de actores que se ha venido anunciando en los últimos meses.
The Good Wife es una serie singular por su ratio de crecimiento. Es muy difícil que algo que lleva ya años en
funcionamiento no sólo evolucione de este modo, sino que incluso sorprenda y acapare los elogios críticos de
mayor modo que las novedades. Que el inicio de toda una sexta temporada se esté viviendo casi como una
nueva serie revolucionaria. Como ocurre en otros ámbitos creativos, como la literatura o la música, muchos
creadores veteranos siguen contando con esa capacidad de crecimiento y sorpresa. Los viejos rockeros nunca
mueren… ¡y Alicia y compañía hacen sonar a la guitarra como nadie!
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“FOREVER” SE EMITE EN AXN
“Forever”, un procedimental sin nada nuevo que ofrecer
ANTONIO BUENO
@atnbueno
Inmortalidad. Ese es el pequeño detalle que distingue al doctor Henry Morgan del resto de neoyorquinos. O a lo
mejor no. Henry es un forense con tanto tiempo libre que se dedica a investigar cómo han llegado los cuerpos a
su mesa. Si no fuera por la modelo detective Jo Martinez, probablemente acabaría detenido mil y una veces.
La ABC no se arriesgó con el reparto de “Forever”: El protagonista es interpretado por Ioan Gruffudd (El Rey
Arturo, Los 4 Fantásticos, Ringer), su compinche no es otra que Alana de la Garza (Ley y Orden, CSI: Miami) y
Judd Hirsch (Independence Day, A Beautiful Mind, Numb3rs) se encarga de una curiosa variación del rol de la voz
de la experiencia. Los actores hacen lo que pueden con lo que les dan, pero que nadie espere interpretaciones
de Emmy. Por cierto, los que la vean en VOSE pueden llegar a reconocer la voz de Adrian Pasdar (Héroes, Agents
of S.H.I.E.L.D.) en un, por ahora, personaje sin cara.
La excusa para ligar los episodios es de lo más anecdótica porque la serie es 100% procedimental (“episódica”,
como dicen en AXN). La inexplicada inmortalidad de Henry Morgan (sin relación) permite incluir un flashback a
un momento de su pasado apropiadamente relacionado al caso de la semana, pero esos momentos son apenas
merecedores de un “ah, mira, estuvo ahí” o un “uy, qué pintas”.
La forma de inmortalidad de Henry podría ser un agradecido extra/gancho para los fans de lo fantástico, pero
Henry se limita a desaparecer cuando muere, y reaparece (uuuh, desnudo) en una masa de agua cercana. ¿Qué
pasa con la ropa? ¿Qué ven los que lo ven morir? ¿Se queda atrás la ropa? ¿Cicatrices? Si le hieren de gravedad
¿vale suicidarse? ¿Y si se muere en un desierto o en un avión que sobrevuela un océano?
Pero no, “Forever” no va de eso. Es un “Elementary” descafeinado (resulta que Henry es requeteobservador)
con la muleta (o el estorbo) de la inmortalidad para crear cinco minutos extra de tensión.
Si, como un servidor, tienes una edad, no podrás evitar un déjà vu si recuerdas la prematuramente cancelada
“New Amsterdam” (2008), protagonizada por el hoy famosísimo Nikolaj Coster-Waldau (Jaime Lannister en
Juego de Tronos) y bastante más interesante a mi humilde entender. Eso sí, el que quiera ver la versión definitiva
de cómo se siente un inmortal que busque la película “The Man from Earth” del año 2007.
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“THE LAST SHIP” SE EMITE EN TNT
El último barco
SUSANA ESCALANTE
@Txutxanita
Cualquiera diría que “tomaron prestada” la idea de El Barco, la vistieron un poquito y lanzaron una
superproducción televisiva que es como una película a capítulos. Los elementos son más o menos los mismos:
Un capitán atractivo (al menos en la versión estadounidense, interpretado por el galanazo muerto hace un par
de temporadas en Anatomía de Grey, Eric Dane), experimentado, eficiente y que le hace a todo, una científica
que guarda muchos secretos, un traidor a bordo y una tripulación más bien joven, todos dentro de un barco con
todo lo indispensable para sobrevivir a una catástrofe mundial.
La diferencia entre una y otra, aparte de que The Last Ship es acerca de un barco de la Marina Estadounidense y
El Barco es en un barco-escuela español, es que en la versión ibérica aparte de humanidad se quedan sin tierra
(argumento un tanto inverosímil) y en la versión americana la humanidad se está extinguiendo a manos de un
virus mortal y con alto índice de contagio, quedando en manos de este barco de la marina la posible y única
solución al problema.
La serie es trepidante de principio a fin (al menos lo que se ha emitido hasta ahora), con mucha acción, muchas
tramas secundarias y, en general, bastante bien realizada. Cierto que tiene el típico toque patriótico-americano,
pero es bastante light (al menos la típica musiquita del “momento-iluminado” es bastante discreta) y es
emocionante porque, aunque el barco tiene toda clase de recursos (helicóptero, armas, motos de nieve, trajes
anti-contagio, cocina, sistema de desalinización de agua, etc.), se ve obligado a buscar renovar algunos de sus
recursos y es entonces cuando los peligros atacan a los personajes.
Además, con todo el lío del ébola que ha estado en el aire de los medios y las redes sociales últimamente, la serie
se vuelve un poco más cercana y real, pese a que nadie se cree que en 6 capítulos que llevamos no ha habido un
solo contagio “no-detectado”, aunque hayan estado varias veces en contacto cercano con el virus y muchos de
los portadores de los trajes, aunque militares, no son expertos en salud.
Pero este último detalle sólo se vuelve evidente si estás enterado de todo el desmadre que se ha generado por
el ébola fuera de África. Si no es así, no leas periódicos y disfruta de una serie muy bien producida, con un guión
impecable y con mucha acción.
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“LOS 100” SE EMITE EN SYFY
Los 100, que ya son sólo 84 y contando…
SUSANA ESCALANTE
@Txutxanita
Pareciera que no, pero entretiene. El principio es bastante emocionante, aunque ese vértigo se va diluyendo
según avanza la serie. En un futuro lejano, la humanidad se ve sumida en una guerra nuclear que la orilla a dejar
el planeta “temporalmente”.
Y entonces, unos pocos miles de supervivientes se refugian en una superestación espacial, hecha a partir de
varias estaciones espaciales, procedentes de diversos países, que ya estaban ahí arriba.
En el guión, hasta casi el final de la temporada, hay varios agujeros que poco a poco van cerrando, aunque
algunos se quedan abiertos. Por ejemplo: ¿Cómo es que tienen “gravedad” (todos caminan por el suelo, como si
estuvieran en la Tierra) en El Arca (así le llaman a la estación espacial)? ¿Y cómo es que dicha gravedad se
mantiene, a pesar de que casi todo está fallando en la mega-nave, oxígeno, energía, luz, etc.? Pues resulta que
ofrecen una especie de explicación en la que dicen que hay partes de la nave que rotan y que eso genera esa
fuerza de gravedad. No soy científica y me imagino que la explicación será muy cutre, pero para los no
entendidos parece suficiente. Al menos se molestan en explicar lo que, de otra manera, resultaría en gastos
millonarios en producción. O en una gran chapuza en la historia.
Eso, de lo que sí explicaron. Porque en otras cosas, las cuentas no me salen. Por ejemplo, subieron 400 al Arca
(no explican “cómo” o “en qué”). Y digo yo, que si la formaron a partir de varias estaciones espaciales, habría
más gente arriba. En 100 años, pasan de cuatrocientos y pico a más de dos mil. Y, aunque se ven en la necesidad
de intentar volver a la Tierra, principalmente debido a un problema con la producción de oxígeno todos están
vestidos, con ropa de la talla adecuada. En algunos casos intentan dar la apariencia de ropa vieja y carente de
color. Pero, ¿de dónde triplicaron la ropa que tenían, suponiendo que encontraran la manera de que durara 100
años? La gente está dividida según profesiones: técnicos, mecánicos, médicos, seguridad, informáticos… Pero
nadie habla de la parte de supervivencia en sí: ¿cultivan plantas? Se entiende que sí, porque en algún momento,
“Los 100″ hablan de un aprovisionamiento de cebollas y nueces, pero en la nave no se ve ninguna planta por
ningún lado. Y, suponiendo que consiguieran cultivar algodón, ¿en dónde lo procesan?
¿De dónde sacan las medicinas? Tienen quirófanos, anestesia, epinefrina, jeringas, pijamas quirúrgicos, guantes,
mascarillas…
No sólo eso. Entre “los 100″, se ve mucha ropa que parece de fabricación sintética: cazadoras, pantalones, trajes
espaciales, etc. Y, ¿qué son esos 100? Pues son 100 “delincuentes” juveniles que mandaron a la Tierra, a manera
de experimento, para ver si ya era habitable. Casi al final de la temporada, revelan que en El Arca quedan más de
2000 personas y sólo hay naves para mandar a la Tierra poco más de 700. ¿No aprendieron nada del Titanic? O
sea, tienes las plazas muy justitas para volver y te das el lujo de mandar sólo a 100 en el primer viaje. Y encima
todos pubertosos!!! ¿Pero qué clase de gobierno queda después de semejante catástrofe?
Cualquiera diría que la evolución del pensamiento humano tiene un límite, y hace ya varios siglos que lo
alcanzamos.
Incongruencias aparte, el desarrollo de la historia en sí es emocionante, aunque al final se queda uno un poco
como en Perdidos. Porque resulta que sí que hubo supervivientes en la Tierra y que siguen dándose de ostias
(obvio). Y, entre esos supervivientes, nos dejan sospechar que hay mutantes o algo que no nos han hecho
imaginar los guionistas de la actualidad todavía. Pero nos dejan en el aire ahí, con la multiculturalidad de los
supervivientes.
En fin. Si no tienes nada mejor qué hacer, puedes pasar el rato con ella. Yo esperaré pacientemente la segunda
temporada, sólo porque odio que me dejen las historias sin terminar y los planteamientos sin desarrollar.
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“LADRÓN DE GUANTE BLANCO” SE EMITE EN FOX
El golpe definitivo
EDURNE TAPIA
@etapiamarquez
Planear el robo perfecto tiene su intríngulis. Conocer el terreno, adelantarse a tu oponente, planear más de una
vía de escape, no dejar rastro de tu presencia, pasar desapercibido… Si quieres ser un ladrón de guante blanco
que no termine entre rejas y estar en la lista de los más buscados por el FBI, seguir estas estrictas normas, son
claves. Sin embargo, si acabas encerrado en una celda con cien de tus mejores amigos y te llamas Neal Caffrey
(Matt Bomer), hallarás la manera de disfrutar cada mañana de una magnifica panorámica de Manhattan
mientras saboreas un capuchino torrefacto. ¿Cómo? Haciendo un trato con los federales.
Después de permanecer durante cinco temporadas atado a una tobillera, que le permite moverse en un radio de
tres kilómetros por las bulliciosas calles de Nueva York, la serie creada y producida por Jeff Eastin, concederá al
ladrón, falsificador y estafador que más quebraderos de cabeza ha dado al agente del FBI, Peter Burke (Tim
DeKay), una despedida a la altura de sus golpes más sonados.
La sexta temporada de ‘Ladrón de guante blanco’ ya ha empezado a emitirse en Estados Unidos, el pasado 6 de
noviembre, en la cadena USA Network. Y su primer capítulo no ha defraudado. Confesiones, reencuentros y
persecuciones han dejado a los espectadores del otro lado del charco más cerca del último de los seis episodios.
Los motivos económicos han sido los causantes de que se produzca esta breve temporada, que en palabras de
los responsables de la cadena, “no decepcionará y contará con un emocionante y sorprendente final que los
seguidores nunca olvidarán”.
Si la temporada pasada se cerraba con Caffrey siendo secuestrado, en esta última no se tardará en resolver.
“Gracias a Dios, porque serían seis episodios muy aburridos”, ha declarado Matt Bomer, quien dice adiós a un
personaje “que me brindó una carrera como actor, y siempre estaré en deuda”. Será una despidida en la que el
enemigo número uno de Caffrey, Matthew Keller, volverá a escena para finiquitar los asuntos que tienen entre
manos, y en la que la trama se centrará principalmente en los personajes y sus relaciones, tal y como ha
explicado Jeff Eastin.
Horas de vigilancia en furgonetas atestadas de tecnología, descubrimientos de mapas que conducen a pasadizos
ocultos en iglesias o suplantación de identidades. El tándem formado por Burke y Caffrey no ha dejado piedra sin
remover, y gracias a sus habilidades y conocimientos, la Unidad de Delitos de Guante Blanco en Nueva York se ha
convertido en el azote de los delincuentes. Pero una serie no se sustenta solo por sus protagonistas. Sin la
inestimable colaboración de sus partenaires, como la de Mozzie y sus locas, pero a veces, acertadas teorías de la
conspiración, las investigaciones se habrían complicado más de lo debido. Ahora solo toca esperar para saber si
Neal Caffrey seguirá siendo el asesor del FBI, o bien volverá a las andadas y cometerá falsificaciones y robos que
le lleven a estar en la sombra.
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“CUENTAME UN CUENTO” SE EMITE EN ANTENA 3
“Cuéntame un cuento”, las fábulas de nuestra infancia,
ambientadas en la actualidad
NATACHA RICHERI
La productora Cuatro Cabezas presentó junto con Antena 3, el pasado jueves 6 de noviembre, una propuesta
interesante: adaptar las fabulas de nuestra infancia a situaciones realistas, con actores de carne y hueso.
A nivel de guión, una apuesta bastante difícil, pues supone mantener el suspenso con cuentos que el público
conoce de memoria como sucede con las fabulas de la infancia. Sin embargo, en eso consiste la propuesta: en
llevar estas historias a nuestros días, y dar originales giros de guión para poder sorprender al espectador.
Cinco cuentos: Los tres cerditos (tres atracadores y un herido lobo vengativo), Caperucita Roja (una estudiante
de instituto), Blancanieves (la heredera de un imperio económico, desplazada del puesto por su madrastra), La
Bella y la Bestia (una bestia encarnada por un actor desfigurado tras un accidente), y Hansel y Gretel (dos
adolescentes de nuestros días perdidos en un bosque).
El evento consistía en tres salas y tres proyecciones y yo asistí al pase de “Los tres cerditos” que además era el
episodio que estrenó Antena 3 este pasado lunes.
Tres atracadores con máscaras de cerdos atracan una joyería. Algo sale mal. Hay un tiroteo. Y aparecen las
víctimas. De ahí en más, la trama va entrelazando el pasado de las víctimas y el de los asaltantes. Las venganzas,
los rencores, la traición…
Una historia de acción e intriga en formato de serie televisiva, pero con duración de película. Quizás se podría
contar lo mismo en menos tiempo. Pero aunque con algunos detalles bastante previsibles, por lo demás
mantiene el suspenso y la tensión hasta el final.
La cámara en mano en los exteriores aporta dinamismo a las tomas, y muestra de manera vitalista y descarada la
vida nocturna de los jóvenes de hoy en día, acercando aún más, esta antigua fábula, al espectador.
RUEDA DE PRENSA DE “CUÉNTAME UN CUENTO”
Sonia Martínez (directora de ficción de la cadena): Edi y Fernando me trajeron un teaser de 3 minutos,
diciéndome que no sabían si no era una locura lo que estaban presentando. Al verlo, enseguida supe que no, que
era muy bueno, y les pedí que no lo mostraran a nadie más; que nos lo quedábamos.
Edi Walter (productor ejecutivo): Tal como comenta Sonia, cuando lo presentamos no estábamos del todo
seguros de cómo lo recibirían, pero enseguida les encantó la idea, y nos pidieron que no lo mostráramos a nadie
más. Y eso hicimos.
En ese momento solo teníamos unos minutos de grabación, pero lo que teníamos en claro es que queríamos
contar los cuentos infantiles, pero llevados al mundo de los adultos. Queríamos historias en las que se
reconocieran los personajes, pero que tuvieran suficientes cambios como para que el espectador se
sorprendiera.
Mundoplus.tv: ¿Hay alguna relación entre la historia de los tres cerditos, y la película “Le llaman Body”, por
tratarse ambas de ladrones enmascarados, con un estilo de vida similar?
Edi Walter: No, para nada. Desde el principio en esta historia, tenía en claro que quería que el comienzo fuera así:
tres atracadores con máscaras de cerdos, robando y huyendo. Tenía esa imagen en mi cabeza. Y eso tenía que
ser el arranque. Todo lo demás es solo coincidencia.
Mundoplus.tv: ¿Han sido rápidas la pre-producción y el rodaje?
Edi Walter: No. Somos muy perfeccionistas, por lo que tanto en lo relativo a la producción como al guión, hubo
que re-escribir mucho, y trabajar mucho en todos los aspectos, para que el producto final quedara como
queríamos todos.
Carlos Ruano (Guionista): Han sido algunos de los guiones que más tiempo y trabajo nos han llevado, de todos
los que hemos hecho para la televisión.
Mundoplus.tv: ¿Cuál es la historia preferida de cada uno?
Edi Walter: Todas son muy interesantes. Elegir una sería muy difícil. Depende del estado de ánimo del
espectador, quizás un día se identifique más con una historia, otro día con otra. Todas tienen estilos muy
diferentes.
Carlos Ruano: Los cinco directores han tenido plena libertad para adaptar las historias, por lo que cada una tiene
un estilo muy personal. Quizás el de los tres cerditos es el episodio más duro, y el de Blancanieves el más bonito
en lo relativo a las imágenes. Pero todos tienen algo en particular que los hace únicos.
BLOG DE TV DIGITAL..
“TAPAS Y BARRAS” SE EMITE EN TELECIENCO
Mario Sandoval: “La televisión ha dignificado el oficio de
cocinero”
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
¿Hay algo mejor en este mundo que tapear? Si, tapear con un gran cocinero como Mario Sandoval. El nuevo
programa de Telecinco, Tapas y Barras contará con un viaje gastronómico por diez ciudades capitaneado por
Mario Sandoval. Este programa que se emite todos los sábados a las 14:00 de la tarde hará las delicias de todos
los amantes del tapeo y la gastronomía española, tan de moda en televisión últimamente.
Supone una experiencia totalmente única, con un cocinero que posee nada mas y menos que una estrella
Michelin y tres soles Repsol. Sandoval es Premio Nacional de Gastronomía y se considera un amante del tapeo.
Trabajar de lo que te gusta no tiene precio.
Durante la presentación de Tapas y Barras, Mundoplus.tv pudo charlar (además de cocinar y degustar deliciosas
tapas) con Mario Sandoval de su nueva experiencia televisiva que se une a la avalancha de programas
gastronómicos que colapsan las parrillas televisivas. Este programa producido por Telecinco y con colaboración
de Producciones Mandarina supone una experiencia única ya que acerca la cocina artesana y los métodos más
clásicos para lograr la tapa perfecta.
ENTREVISTA A MARIO SANDOVAL
Mundoplus.tv: Hace unos días Ferran Adrià dijo que Masterchef había hecho mil veces más por la cocina que él
mismo. ¿Que crees que ha hecho la televisión por la cocina?
Mario Sandoval: “Ha dignificado la profesión, ha puesto en valor la figura del cocinero y a educado a la gente que
quiere hacer recetas en casa ha permitido esa parte de educación gastronómica. Esa parte que es visual pero que
te enseña como comprar y cocinar. Yo sabía que en la época de Arguiñano cuando sacaba en algún programa la
pechuga de pollo todas las pollerías agotaban las pechugas de pollo, al día siguiente sacaba la trucha y todas las
pescaderías vendiendo la trucha. Es un fenómeno de como alimentarnos, además de ser muy visual y de disfrutar
viéndolo.
Ha puesto la gastronomía española donde está ahora mismo a nivel mundial, ya somos Marca España. La gente
quiere venir a España a cocinar y a comer aparte del sol y la playa.
MP: Ahora con el tema de los programas de cocina en televisión has hablado que las clases de cocina están
llenas. ¿Crees que los jóvenes talentos ahora lo tienen más fácil?
MS: “En las carreras como en vuestra profesión todo es difícil. Hay gente que se esfuerza más y llega más lejos,
hay gente que se dedica a catering, o a diferentes ramas de la hostelería pero yo creo que la hostelería en España
tiene ahora muchas salidas. Somos un país de servicio, entonces el turismo gastronómico que llega a España crea
muchos puestos de trabajo. Creo que es una salida muy buena, hay que reforzar la sala, hay que darle valor ya
que están teniendo problemas en las escuelas ya que todo el mundo quiere cocina y los cursos de sala están
vacíos. La parte de sala es el 50 por ciento, es un conjunto que tiene que estar muy combinado y bien
armonizado. Hay que potenciar el trabajo en equipo. La gente que empieza en la escuela de cocina ha de ser
consciente de que es duro, hay que currar los fines de semana, muchas horas diarias…debes destacar como en
el periodismo”.
MP: ¿Desde tus inicios has tenido algún referente en particular?
MS: “Mis stallets las hice primero en el Bulli en el año 94, estuve todo el verano en el Bulli. Luego fui a Arzak,
estuve con Berasatégui luego fui a Francia con Pierre Gagnaire y eso lo hacía en mis meses de verano, en vez de
coger mis meses de vacaciones me iba a trabajar. Lo hago todos los años, hago como 15 días de estar en un sitio
y aprender de su filosofía, de su organización, de cocina… me viene fantástico. Lo hago porque creo que es
importante hacerlo para no quedarte estancado. Hay que tener la humildad de llamar a los sitios y decir: -vengo a
cocinar, venga pues pasa.
BLOG DE TV DIGITAL.
“LAS CARAS DE LA NOTICIA” SE EMITE EN CANAL+
“Las caras de la noticia: La noticia”, el importante papel del
periodismo televisivo a lo largo de la historia
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
@tigerlopezreina
Vivimos en una generación que ansía estar informada de todo aquello que sucede a su alrededor. Desde la
aparición de la televisión en España muchos acontecimientos nos han dejado marcados debido a su importancia
en los anales de la historia, donde este medio informativo ha resultado esencial.
La instantaneidad que ofrecía la radio era su punto fuerte para que en la actualidad siga contando con millones
de oyentes en nuestro país, pero llegó el día en la que los ciudadanos reclamaron imágenes de los sucesos que
tenían lugar fuera de sus hogares. Junto a estos acontecimientos históricos que aparecían en televisión
aparecían los rostros periodísticos que quedarían en la memoria de todos los españoles. Nos referimos a Las
caras de la noticia, una serie sobre el periodismo televisivo en España que corre a cargo de Canal+.
Tras visualizar su tercer episodio llamado La noticia, pudimos evocar tiempos pasados y comprobar el paso del
tiempo y las sensaciones vividas por todos estos periodistas minuto a minuto. Momentos que marcaron nuestras
vidas como el 23-F, los Juegos Olímpicos de Barcelona, los atentados de ETA, el 11-S o el 11-M quedan retratados
de manera única en este episodio, con testimonios de los principales transmisores de la información: los
periodistas.
Las caras de la noticia es una vuelta atrás en la historia que ayuda a los españoles a recordar el tiempo vivido y
aquello que nos transmitió todo tipo de sensaciones difíciles de olvidar. Momentos como el asesinato del cámara
José Couso supuso un antes y un después en el papel de los periodistas y una acentuación de aquella vocación
que sentimos muchos de nosotros a la hora de realizar esta carrera.
He de confesar mi predilección por una serie de esta índole, capaz de emocionar y relatar a partes iguales.
Percibir los sentimientos de rostros como Iñaki Gabilondo, Jon Sistiaga, Matías Prats, Ángels Barceló… y otros
ilustres periodistas a la hora de narrar los hechos y de mantenerse erguidos ante las catástrofes que tuvieron
que mostrar a los españoles es algo único.
Totalmente recomendable para aquellos amantes de la historia y para esos telespectadores que deseen captar
todos los detalles que se escapan tras las noticias que vemos a diario. Las caras de la noticia te ofrecerá algo
único en televisión.
Canal + colabora con la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión en este ambicioso proyecto con varios
episodios que recorren todos los campos periodísticos de la televisión. Una obra histórica al alcance de tu mano.
Han colaborado…
PATRICIA M. OROL
EDURNE TAPIA
CHEMA ROMAN
ALBERTO G. AHIJADO
ALEJANDRO LÓPEZ REINA
NATACHA RICHERI
ANTONIO BUENO
SUSANA ESCALANTE
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