Angustias y temores de la embarazada

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Angustias y temores de la embarazada
Edita: Generalitat Valenciana
Conselleria de Sanitat
Direcció General de Salut Pública
Elaboración: Unidad Salud Sexual y Reproductiva
C/ Rodríguez Fornos, 4
46010 Valencia
Coordinan: Alberto Romeu Sarrió
Carmen Barona Vilar
Carmen Miralles Pérez
Eduardo Plá Ernst
Elena Real Ramos
Felipe Garín
Luis Mitjans Lafont
I.S.B.N.: 84-482-4051-0
Depósito Legal: V-2363-2005
Fecha de edición: Junio 2005
Impreso en: Kolor Litógrafos, S.L.
Tel. 96 132 40 41
MUJER, CULTURA Y SALUD:
EL DESEO DEL HIJO
LOS TEMORES DEL EMBARAZO
Curso celebrado en Valencia
el 10, 11 y 12 de diciembre de 2003
2005
SUMARIO
SUMARIO
Presentación ....................................................................................
D. Manuel Escolano Puig, Director General de Salud Pública.
15
Prólogo .............................................................................................
Alberto Romeu Sarrió
16
Preámbulo ........................................................................................
Elena Real Ramos
17
Tratamientos convencionales de la esterilidad............................
José Mª Rubio Rubio
19
Deseo del hijo en la pareja infértil.................................................
Germán Herrero V.
35
De partos imposibles en las misceláneas del siglo XVI .............
Lina Rodriguez Cacho
45
La figura de la madre en la poesía popular..................................
César Real Ramos
69
Tratamientos paramédicos de la esterilidad ................................
Antonio González Santana
93
Imaginario de la maternidad...........................................................
Rafael García Mahíques
103
Reflexiones en torno a la concepción y a la aconcepción en la
adolescencia ....................................................................................
Luis Mitjans Lafont, Pepa González Sala
133
Sentimiento de fracaso y depresión .............................................
Beatriz Henansaiz Cañete, Enrique Cantón Chirivella
145
Análisis de las causas femeninas de esterilidad.........................
Trinidad García Gimeno
153
Procedimientos de diagnóstico en la mujer.................................
Vicente Luis Montañana
165
Ser hembra o mujer: Beauvoir ante la maternidad......................
Dolores Jiménez Plaza
199
—9—
Esterilidad masculina......................................................................
Luis García Reboll
211
Angustias y temores de la embarazada........................................
Enrique Cantón Chirivella, Beatriz Hernansaiz Cañete
225
Técnicas de reproducción asistida ...............................................
Fernando Gil Gracia
233
El embarazo y el parto después del TRA......................................
María Teresa Vilanova González, José Angel Mínguez
245
La obsesión por la maternidad en el teatro norteamericano
contemporáneo................................................................................
Ignacio Ramos Gay
263
Por no tener, no tenía ni madre que lo quisiera...........................
Juli Leal Duart
289
Interrupción del embarazo .............................................................
Ezequiel Pérez Campos
313
La madre en la obra de Fernando Arrabal: entre la fascinación
y el odio............................................................................................
Domingo Pujante González
329
Reproducción en parejas difíciles .................................................
Ana Monzó, Amaya Urgal, Alberto Romeu
351
Las técnicas de reproducción asistida vistas por el pediatra....
Francisco Morcillo Sopena
367
La escritura de la maternidad en la novela contemporánea ......
Adela Cortijo Talavera
379
Los embarazos milagrosos y satánicos:
el parto a escena .............................................................................
Montserrat Hormigos Vaquero
395
“Mater Dolorosa”: La figura de la madre en la obra de
Marguerite Yourcenar......................................................................
Elena Real Ramos
413
— 10 —
Indicaciones actuales del diagnóstico genético
preimplantacional............................................................................
Antonio Pellicer,Lorena Rodrigo, Carmen Rubio, Julio Martín,
Emilia Mateu, Amparo Mercader, Carlos Simón, José Remohí
Diagnóstico Prenatal indicaciones y técnicas .............................
Enrique Tormos
El rechazo de la maternidad en el París de la “Belle époque” y
los locos años 1920-1930 (les annéesfolles)................................
Claude Benoit
Los hijos como futuro: el pasado de los hijos ............................
Facundo Tomás
— 11 —
431
451
471
485
PRESENTACIÓN
PRESENTACIÓN
Participar en la presentación del libro que recopila los trabajos realizados por los ponentes del curso “Mujer, Cultura y Salud: El deseo del hijo,
los temores del embarazo”, que ya ha alcanzado su cuarta edición, tiene
para mí un especial significado, porque une en un mismo escenario la medicina con el cine, la poesía, la literatura, el arte...
El planteamiento del curso es original y tiene la virtud de mejorar nuestro enriquecimiento personal. Todas las ediciones del curso han ayudado a
reflexionar sobre la importancia que tiene el trabajar en nuestros diferentes
campos de actuación, pero al mismo tiempo ser capaces de escuchar y comprender a otros.
Esta incorporación de diversos enfoques para analizar y entender
mejor una determinada situación, es una agradable experiencia que estimula
nuestra imaginación y capacidad de comprensión.
Deseo manifestar mi agradecimiento y enhorabuena a todos los que
hacen posible la organización y realización de este curso y muy especialmente al Dr. Alberto Romeu, al profesor Felipe Garin Llombart y a la profesora Elena Real.
Para concluir, agradecer la intervención de todos y cada uno de los
prestigiosos ponentes y además la presencia y participación de todos los
asistentes que engrandecieron los debates que tuvieron lugar.
Manuel Escolano Puig
Director General de Salud Pública
— 15 —
PRÓLOGO
Una vez más, la cuarta, el esfuerzo de una serie de profesionales de
distintas áreas del conocimiento y la magnífica acogida que la Consellería de
Sanitat les viene dispensando han hecho posible que se desarrolle el curso
“Mujer, Cultura y Salud”.
Desde el inicio de estos cursos bienales, el objetivo es que los interesados puedan recibir, simultáneamente, información sobre distintos aspectos de la salud de la mujer y el análisis que el mundo de la literatura y el
mundo del arte, es decir, la sociedad, ha hecho en torno a estos mismos problemas.
Para los médicos, sector social al que me adscribo, resulta tremendamente enriquecedor conocer cómo determinados intelectuales y artistas han
visto los problemas de salud objeto de su estudio y reflexionar sobre ello. En
definitiva, es una forma más de conocer a la sociedad a la que servimos.
Sobre todo, cuando este conocimiento se adquiere de la mano de los Profesores Elena Real y Felipe Garín, a quienes desde aquí quiero agradecer
que, edición tras edición, tengan el mismo entusiasmo y la misma dedicación.
No es posible dejar de agradecer la entrañable acogida que la Dirección General de Salud Pública de nuestra Consellería de Sanitat, dirigida por
el Ilmo. Sr. D Manuel Escolano Puig, nos dispensa en cada edición.
Tampoco sería justo olvidar el entusiasmo que el Dr. Eduardo Plá
Ernst despliega, tanto para preparar los cursos como para preparar las ediciones de los libros que los recopilan. Gracias, Eduardo.
Para el buen desarrollo de los cursos se cuenta también con la colaboración de la Asociación para la Defensa de la Asistencia Pública en Reproducción (ADAPRE).
Sin embargo, nada sería posible sin el esfuerzo de los profesionales a
los que aludía al principio de este escrito. A todos ellos, mi más sincero agradecimiento.
Alberto Romeu Sarrió
Jefe de Servicio de Ginecología y Reproducción Humana
Hospital Universitario La Fe. Valencia
— 16 —
PREÁMBULO
Las intervenciones de los especialistas de Ciencias Humanas en este
Curso sobre “El deseo del hijo, los temores del embarazo” se han planteado
desde los más variados enfoques: literario, pictórico, cinematográfico teatral
y musical. Tras una primera intervención en la que se analizan los partos
insólitos referidos en obras españolas del Renacimiento, los siguiente estudios se centran en la figura de la madre tal como la representa el imaginario
cultural a través de la copla literaria y folklórica, el rechazo a la maternidad
de insignes escritoras del siglo XX, los conflictos y tensiones entre madre e
hijo, el embarazo deseado, temido o angustioso, tanto en la literatura como
en el cine.
Completando este panorama, especialistas en Historia del Arte han
abordado el tema en sus distintas facetas desde el punto de vista pictórico,
presentando las representaciones del embarazo, de la maternidad y de las
relaciones materno-filiales en los artistas más significativos de la cultura
occidental.
Elena Real Ramos
Universitat de València.
— 17 —
Tratamientos convencionales de
la esterilidad
Dr. José María Rubio Rubio
Médico Adjunto Servicio Ginecología-Reproducción
Hospital Maternal La Fe. Valencia
TRATAMIENTOS CONVENCIONALES DE
LA ESTERILIDAD
Dr. José María Rubio Rubio
Médico Adjunto Servicio Ginecología-Reproducción
Hospital Maternal La Fe. Valencia
INTRODUCCIÓN (1,2)
La esterilidad se define como la incapacidad de una pareja para concebir tras un año de relaciones regulares no protegidas. Las tasas de esterilidad en el mundo occidental pueden oscilar entre el 14 y el 16%. En España
se incorporan 44.000 nuevas parejas cada año al colectivo de parejas estériles.
La fecundabilidad sería la probabilidad de conseguir un embarazo
dentro de un ciclo menstrual.
La infertilidad se considera como la imposibilidad de llevar a término
una gestación. El riesgo de aborto espontáneo se sitúa alrededor del 15%.
El 25% de los embarazos presentan signos de amenaza de aborto. Si se
confirma el latido fetal por ecografía, la posibilidad de que la gestación no se
interrumpa llega a ser del 97%. El riesgo de aborto disminuye, pues, con la
evolución de la gestación, pero aumenta con la edad materna y parece ser
más frecuente en la primera gestación que en las sucesivas.
La edad de la mujer es el factor más importante condicionando la
fecundidad de una pareja. Se acepta que la fecundidad de una mujer pasa
de un 8% a los 35 años a un 3% a los 38 años. Las parejas con relaciones
sexuales regulares sin contracepción tienen aproximadamente entre un 25 –
30% de posibilidades de concebir en un ciclo y sobre un 85% en un año.
La razón del gran incremento que ha experimentado en los países
occidentales la demanda de los servicios médicos para el estudio y tratamiento de la esterilidad hay que buscarla no sólo en el incremento real de la
esterilidad, sino sobre todo en el aumento del nivel de vida, que comporta un
incremento de la demanda, a la que se suma la dificultad de llegar a tener
un hijo por la vía de la adopción. Los avances técnicos y la mejoría de los
resultados obtenidos, unidos a una gran difusión informativa, han reducido el
número de parejas estériles que no reclamaban atención médica por desconocimiento o por desconfianza sobre la utilización de estos tratamientos.
— 21 —
Se ha de tener claro cual es la aproximación a estas parejas, desde el
punto de vista diagnóstico y terapéutico, para dar una asistencia sin fisuras
y con pocas posibilidades de error.
EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA (3,4)
El análisis de la esterilidad de pareja implica atender a los factores
fundamentales que influyen en la consecución de una gestación determinados en base al estudio diagnóstico, y responder a una serie de cuestiones
sobre la fertilidad que ayudarán a la pareja a un mejor conocimiento de la
función reproductora masculina y femenina, momento éste en que podría
decirse que comienza el tratamiento convencional de la esterilidad. Así, la
formación e información de la pareja serían fundamentales en la orientación
del tratamiento y obtención de una gestación.
Para responder a las necesidades de las parejas estériles, los médicos deben tener en mente 4 objetivos:
1.- Buscar las causas de la esterilidad y corregirlas.
2.- Brindar información precisa y refutar la información errónea que
habitualmente proviene de los amigos y de los medios de comunicación.
3.- Proveer apoyo emocional a la pareja en el período en que intentan
el embarazo. Se debe enfatizar que si bien es cierto que la ansiedad severa puede afectar la ovulación y la frecuencia de las relaciones sexuales, no existen evidencias sustanciales de que la
esterilidad sea causada por la ansiedad habitual que siente una
pareja que intenta concebir.
4.- Asesorar a las parejas sobre el momento adecuado para abandonar la investigación y el tratamiento y considerar la posibilidad de
adoptar y/o recurrir a las técnicas de reproducción asistida.
Contestemos algunas preguntas sobre la esterilidad de pareja (5):
¿Una mujer puede quedar gestante en cualquier momento del
ciclo menstrual?
No. El moco cervical sólo es favorable para el ascenso y supervivencia de los espermatozoides durante el día de la ovulación y los 2-3 días previos. Pero, es difícil concretar debido a que la ovulación en algunas mujeres
no es regular.
— 22 —
¿Se ovula un mes por cada lado de forma alterna?
No, la ovulación se produce de forma aleatoria.
¿Una mujer puede saber cuando va a ovular para programar las
relaciones sexuales?
De forma aproximada sí. Según: -las características del moco cervical;
-según el control de la temperatura basal en varios ciclos consecutivos;según la determinación en orina de la LH (hormona de origen hipofisaria que
produce la ovulación). En la mujer con ciclos regulares la ovulación se produce entre los 13 y 15 días después de la menstruación.
MOCO CERVICAL (6)
Los cambios en la filancia y cristalización del moco cervical fueron
descubiertos por Ridberg en 1948 (en 1964 el matrimonio Billing, John y
Evelyn en Australia, lo recomendaron como método de planificación familiar).
Se basa en las alteraciones, tanto cualitativas como cuantitativas de
la secreción mucosa del cérvix en relación con los distintos cambios hormonales que se producen en el ciclo. Los estrógenos producen un aumento del
moco cervical, así como de la filancia del mismo, mientras que los gestágenos disminuyen la cantidad de éste y le hacen espeso y turbio.
La determinación del moco cervical se puede realizar en varios
momentos:
1.- Tras la menstruación existe poca cantidad de moco porque la progesterona y los estrógenos son bajos. El moco es pegajoso y
opaco, no es filante y se rompe fácilmente. Hay una sequedad en
la vulva. Este es un período de infertilidad.
2.- Cuando los folículos empiezan a madurar aumentan los estrógenos y, consecuentemente, el moco. Existe más humedad vulvar. El
moco se va licuando y se hace más fino y claro, sale a oleadas y
empieza a hacerse filante, es incoloro o de aspecto rosáceo.
Posee un aspecto similar a la clara del huevo. Todos estos signos
preceden a la ovulación en dos o tres días. Es la fase de máxima
fertilidad.
3.- Corresponde a la fase postovulatoria. Hay una caída brusca de los
estrógenos y el moco disminuye o desaparece, se vuelve pegajoso y opaco. Existe una sequedad absoluta. Es un período de
infertilidad total.
— 23 —
Conclusiones:
Los cinco primeros días de hemorragia son infértiles.
Los días secos alternativos preovulatorios son infértiles.
Desde el primer día de la humedad hasta el cuarto del punto máximo
de humedad son los días de máxima fertilidad.
Inconvenientes:
Poca efectividad y muchos fallos, muy subjetivo, relacionado con la
experiencia del examinador, las alteraciones del flujo (infecciones) modifican
las características del mismo.
TEMPERATURA BASAL (6)
Método descrito por Squire y Jacobi en el siglo XVIII, basado en que
en la fase luteínica del ciclo existe un ligero aumento de la temperatura basal
corporal.
La relación con la progesterona se debe a Van Der Welde (1938) ya
que tras la ovulación hay un aumento de la temperatura basal debido a la
acción de la progesterona sobre el centro termorregulador del hipotálamo.
Consiste en tomar la temperatura basal (sin haber comido, bebido o
fumado) todos los días. En la boca, recto o vagina es más exacto (menos
variaciones).
En la mujer con ciclos regulares se observa una 1ª fase donde la temperatura se mantiene con pequeñas oscilaciones decimales durante aproximadamente 14 días (generalmente por debajo de los 37 º C) y una 2ª fase
en donde se produce un ascenso de 2 a 6 décimas manteniéndose en estas
cifras hasta la menstruación siguiente. Las dos fases estarían separadas por
un pico de elevación que correspondería a la ovulación.
La fase de fertilidad correspondería de dos a tres días antes del pico
de elevación y unos tres días después de ésta.
¿Tiene que ver la frecuencia de las relaciones sexuales con las
posibilidades de quedar gestante?
Para la mayoría de las parejas la práctica de las relaciones sexuales
cada 24-48 horas alrededor del día de la ovulación proporciona unas posibi-
— 24 —
lidades óptimas de lograr embarazo. Por lo tanto es más importante el
momento de las relaciones sexuales que la frecuencia de las mismas.
¿Se produce siempre el embarazo en el caso de tener relaciones
sexuales en los días apropiados?
La capacidad reproductora de los humanos es relativamente baja. Las
posibilidades de gestación en un ciclo determinado son tan sólo del 15-25%.
Ello implica que en general sólo 1 de cada 4 o 5 ciclos de la mujer serán fértiles.
¿Es necesario tener orgasmo durante el coito para que se produzca el embarazo?
No. La fertilidad es independiente del placer del sexo.
¿Tiene que ver la posición durante el acto sexual o la salida de
semen de la vagina tras el coito con la posibilidad de que se instaure el
embarazo?
No, siempre que la eyaculación tenga lugar en la vagina tras una adecuada penetración vaginal. El semen se licua en la vagina al cabo de unos
30 minutos tras la eyaculación, por lo que es lógico que en parte salga al
exterior.
¿El tabaco puede afectar la fertilidad?
Es difícil demostrar una relación causa-efecto, pero el consumo de
tabaco puede reducir la fertilidad tanto natural como tras fecundación in vitro.
¿La obesidad es una causa de esterilidad?
No de forma general. Pero la obesidad puede ir asociada al denominado síndrome de ovarios poliquísticos que cursa con alteraciones hormonales y problemas de ovulación.
La pérdida de peso puede hacer, por si sola, que se recuperen espontáneamente las ovulaciones.
¿Tener el útero “colocado hacia atrás” presupone una dificultad
para la concepción?
Un tercio de las mujeres tienen el útero en retroversión, lo cual es normal. Sólo si el útero en retro es la expresión de una enfermedad inflamatoria pélvica grave o de una endometriosis, puede asociarse a un problema de
esterilidad.
¿La toma de la píldora anticonceptiva puede suponer una dificultad ulterior para quedar gestante?
La píldora no produce esterilidad aun cuando puede retrasar temporalmente la fertilidad en mujeres de más de 30 años al dejar de tomarla.
— 25 —
La píldora regula los ciclos menstruales; tiene un efecto beneficioso
con relación a la fertilidad. Las mujeres que la toman tienen menos problemas de inflamación de las trompas de Falopio por que la píldora tiene una
hormona (progesterona) que espesa el moco cervical e impide el ascenso de
los gérmenes desde la vagina.
Es posible que las mujeres que toman anticonceptivos orales desarrollen menos quistes benignos de ovario.
¿El uso previo de un dispositivo intrauterino DIU anticonceptivo
puede predisponer a la esterilidad?
Sólo si han existido episodios de inflamación de las trompas y los ovarios, proceso que se ve favorecido por el DIU si existe promiscuidad sexual.
¿El estrés puede ser causa de esterilidad?
El estrés es con frecuencia la consecuencia del problema de la esterilidad, con la decepción que se produce cada vez que la mujer tiene la
menstruación y la carga psicológica y emocional que comporta la práctica
del estudio y los tratamientos de esterilidad.
Es imposible demostrar de forma absoluta que exista o no una relación entre un factor psicológico de estrés y la esterilidad. La mayoría de
especialistas en esterilidad han tenido parejas que han conseguido inesperadamente una gestación cuando han abandonado el estudio y tratamiento
de su problema.
TRATAMIENTO CONVENCIONAL DE LA ESTERILIDAD
El tratamiento, convencional o no, de la esterilidad estaría relacionado
directamente con el diagnóstico de la misma, de ahí que según el diagnóstico establecido, tras el estudio de los factores que intervienen en la función
reproductora, se planteará el tratamiento específico.
El estudio de la esterilidad se fundamenta en una adecuada historia
clínica (de ambos miembros de la pareja) junto a la valoración de los siguientes factores involucrados en la consecución de una gestación.
1.- Factor masculino: seminograma
2.- Factor ovárico u ovulatorio
3.- Factor cervical: estudio de la interacción moco cervical-espermatozoides
4.- Factor tubárico/peritoneal
— 26 —
5.- Factor uterino
6.- Factor endocrino
1 .- Factor masculino: seminograma (3,4)
+ Alteraciones en el número y en la motilidad de los espermatozoides
(oligospermia = < 20 mill/ml de espermatozoides)
(astenospermia = < 20% motilidad +++ ó progresiva)
Tratamiento: Hormonal (FSH,…), complejos vitamínicos
+ Infección seminal
(> 1.000.000 células redondas en semen)
Tratamiento: identificación del germen y tratamiento antibiótico específico.
+ Obstrucción conductos excretores
Tratamiento: corrección quirúrgica
+ Varicocele
Tratamiento: quirúrgico
*** Si en 2 seminogramas seriados la motilidad (+++) es < del 15% es
recomendable realizar técnicas de reproducción asistida (FIV y/o ICSI) para
mejorar los porcentajes de éxito de gestación.
2.- Factor ovárico (3,4)
El diagnóstico suele corresponder a una alteración hormonal que
implica ausencia de ovulación y/o déficit de fase lútea (entre los diagnósticos
destacar el síndrome de ovarios poliquísticos).
Existen unas situaciones clínicas en las que se ha señalado una
mayor incidencia de defectos luteínicos:
Los extremos de la vida reproductiva (los años postmenarquía y los
años premenopáusicos).
La reaparición del ciclo menstrual tras el parto, el aborto o el cese de
la toma de anticonceptivos.
— 27 —
En las mujeres deportistas sometidas a intensos programas de entrenamiento. La duración de la fase lútea varía inversamente con el promedio
de la distancia recorrida cada semana durante la primera fase del ciclo.
Para el estudio del factor ovárico son fundamentales las determinaciones hormonales séricas en la 1ª fase del ciclo (día 3º) y en la segunda
fase del ciclo (día 21-22).
La temperatura basal ha sido considerada clásicamente el primer
paso en el estudio de la ovulación. Se ha de registrar durante 3 meses consecutivos. Sin embargo, con los criterios que definen un ciclo ovulatorio
típico (curva bifásica con una diferencia de > 0,4-0,5º, ascenso gradual y
fase hipertérmica de al menos 11 días), la fiabilidad diagnostica es del 6062%. Actualmente se utiliza como orientación para valorar respuesta a la
inducción de la ovulación con citrato de clomifeno.
Cualquier alteración en las diferentes etapas del ciclo ovárico normal
trae aparejado un ciclo anovulatorio, asociado a una amplia gama de alteraciones menstruales.
En todas las mujeres se pueden diagnosticar ciclos anovulatorios circunstanciales, lo cual debe diferenciarse de la anovulación crónica que es la
causante de la esterilidad. Existen diferentes tipos de anovulación. La OMS
(Organización Mundial de la Salud) las clasifica en 2 grupos.
El grupo I presenta una disfunción del hipotálamo y la hipófisis, por lo
que esta glándula produce poca cantidad de gonadotrofinas (FSH y LH) y el
ovario no se estimula. Este cuadro se denomina hipogonadismo hipogonadotrófico.
El grupo II presenta una alteración de la secreción hipotálamo-hipofisaria con niveles de gonadotrofinas normales pero con alteración de la relación que existe entre las cantidades de LH y de FSH. Dentro de este grupo
encontramos a las pacientes con Poliquistosis ovárica (ovarios poliquísticos), que se caracterizan por ovarios aumentados de tamaño, con numerosos folículos de entre 8 y 10 mm en su diámetro mayor y manifestaciones clínicas de aumento de andrógenos (hormonas masculinas) como el hirsutismo
(aumento del vello) y acné.
Tratamiento de la Anovulación: una vez realizada una ecografía, una
HSG y un seminograma (para descartar otra patología).
Citrato de clomifeno: antiestrógeno a nivel hipotalámico que compite
con el estradiol en su fijación a los receptores estrogénicos de las neuronas
de los centros gonadotrópicos, anulando el feed back negativo ejercido por
los estrógenos y, por lo tanto, estimulando la secreción de GnRH y de FSH
y LH para poner en marcha el desarrollo del folículo.
— 28 —
La paciente indicada sería aquella con ovarios poliquísticos con buena
estrogenización.Pauta de administración: 50 mg/día durante 5 días (vía oral),
dosis individualizable.
La respuesta al tratamiento se controla con ecografía vaginal
(midiendo el desarrollo folicular) y temperatura basal.
La ovulación suele producirse entre 5 y 10 días después de la última
dosis de fármaco administrada.
Si en tres ciclos aparentemente ovulatorios (control de progesterona y
temperatura basal) no se ha obtenido el embarazo, es conveniente hacer el
control del moco cervical y test postcoital. Si no se objetiva ovulación se asocia hCG (5000-10000 UI cuando el folículo dominante alcanza los 18 mm).
La mayoría de las gestaciones se producen durante los 3-6 primeros
ciclos de tratamiento.
Fracasada la pauta de clomifeno la opción terapéutica lógica sería la
administración de gonadotrofinas (en el momento actual se prefiere utilizar
FSH recombinante y/o LH recombinante según el origen del trastorno ovárico).
Tratamiento del defecto de fase lútea:
Tratamiento específico de la causa y si no se identifica ninguna, existen 2 posibilidades de tratamiento:
Tratamiento sustitutivo con progesterona vía vaginal, entre 200 y 400
mg/día a partir del 3er día de ascenso térmico o con hCG 2500 UI/3 días.
Hiperprolactinemia:
Diagnóstico: determinación de los niveles de PRL en día 3º del ciclo
Tratamiento: agonistas dopaminérgicos y Dostinex
3.- Factor cervical (3,4)
Diagnosticado tras:
---Histeroscopia, histerosalpingografía: con tratamiento según las causas: estenosis cervicales, pólipos cervicales.
---Test postcoital o test de Sims-Hühner (1866)
Valora la capacidad de supervivencia y motilidad de los espermatozoides en el moco cervical uterino.
— 29 —
Momento adecuado: los días coincidentes con el pico preovulatorio de
estradiol (día 12 a 14 del ciclo ideal de 28 días).
Se indica a la pareja que tengan relaciones uno de esos días tras un
período de abstinencia de 2 a 4 días. La paciente acude a la consulta a las
2 – 12 horas tras el coito. Se obtiene moco endocervical con una jeringuilla
de insulina. Se analizan las características del moco y el número y motilidad
de los espermatozoides.
Se considera normal a partir de 5 a 10 spz por campo, móviles y con
progresión rápida y rectilínea a 400 aumentos.
Tratamiento:
Si infección cervical (infiltración leucocitaria) tratamiento específico
antibiótico tras cultivos cervicales.
Si moco cervical desfavorable (test postcoital) se realiza tratamiento
hormonal: pequeñas dosis de estrógenos (0,02-0,04 mg/día de etinilestradiol
o 1,25-2,5 mg/día de estrógenos conjugados equinos) en fase preovulatoria.
Si pH ácido (<6,5): soluciones bicarbonatadas (lavados vaginales
con agua bicarbonatada -2 cucharadas de bicarbonato en 1 litro de agua
hervida-) 30-60 min antes del coito.
Limitaciones:
Esta prueba no valora la calidad del transporte espermático “por
encima” del cérvix.
No valora la capacidad fecundante del espermatozoide.
+++ Si tras el tratamiento para la mejora del moco cervical, también
encontramos hipospermias o hipospadias, impotencia, defectos de coito,…
se pueden intentar las inseminaciones vaginales o cervicales con el fin de
conseguir el contacto del semen con el moco cervical.
4.- Factor tubárico/peritoneal (3,4)
Diagnóstico mediante Histerosalpingografía (HSG) y/o laparoscopia.
Tener en cuenta que entre el 10 y el 20% de las HSG muestran presencia de un stop proximal uni o bilateral y la mitad de ellos van a ser falsos
positivos debidos a espasmo.
— 30 —
(valorar la patología de la luz tubárica y la peritubárica, la localización
de la lesión, estenosis u obstrucción, ya que todo ello va a conllevar la posibilidad o no de tratamiento).
Tratamiento:
quirúrgico: adhesiolisis perianexial, fimbrioplastia.
fecundación in vitro: cuando se comprueba la ausencia de funcionalidad en ambas trompas.
5.- Factor uterino (3,4)
Diagnosticado mediante ecografía transvaginal, histerosonografía
(introducir una solución líquida (entre 3 y 20 ml) por el cérvix mediante un
catéter, preferentemente con balón, bajo control ecográfico) utilizada para la
patología intracavitaria…
Podemos encontrar:
Miomas: el 35% de las mujeres estériles lo son exclusivamente por
miomas y un 10-18% de las infértiles tienen miomas. Tratamiento: miomectomía mediante histeroscopia quirúrgica o laparoscopia/laparotomía.
Malformaciones uterinas: sólo en un 25% tienen problemas reproductivos.
Adherencias intrauterinas: tratamiento mediante histeroscopia.
Pólipos endometriales: tratamiento mediante histeroscopia.
Insuficiencia cervical: tratamiento mediante cerclaje.
6.- Factor endocrino (3,4)
El proceso reproductivo en la mujer es la consecuencia de un funcionamiento coordinado de elementos que se comunican entre sí gracias a
señales de tipo endocrino y nervioso.
TIROIDES
Hipertiroidismo: hiperfunción tiroidea por exceso de hormona libre circulante.
— 31 —
Produce alteraciones menstruales (oligo e hipomenorrea). La infertilidad es secundaria a anovulación.
La corrección del hipertiroidismo (fármacos antitiroideos) supone un
regreso a ciclos menstruales normales en unos 3 meses.
Hipotiroidismo: hipofunción tiroidea por un déficit de hormona libre circulante.
Produce alteraciones en la esteroidogénesis con desarrollos foliculares anormales, anomalías en el cuerpo lúteo y/o alteraciones endometriales
con escasa proliferación y apenas cambios secretores.
Tratamiento con L-tiroxina (T4).
GLÁNDULAS SUPRARRENALES
Hiperplasia suprarrenal congénita: déficit parcial o total de alguna de
las enzimas implicadas en la esteroidogénesis y que conducen a una deficiencia relativa de esteroides suprarrenales. El 90% de casos está implicada
la enzima 21 hidroxilasa.
Conlleva un estado de oligo/amenorrea y anovulación.
El tratamiento de elección son los corticoides (hidrocortisona y fluorohidrocortisona).
OBESIDAD
Se considera según el Indice de Quetelet (Indice de Masa Corporal,
IMC) que es el cociente entre el peso (Kg) y la talla (metros) al cuadrado; así,
sería exceso de peso un IMC entre 25 y 29,9 y Obesidad un IMC de 30 o
superior. Se asocia a menudo a hiperandrogenismo. Intervienen en este
fenómeno la capacidad transformadora de los adipocitos de precursores
androgénicos a andrógenos más potentes, y la resistencia periférica a la
insulina.
— 32 —
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— 33 —
Deseo del hijo en la pareja infértil
Dr. Germán Herrero V
Ginecólogo, Psicoterapeuta
Hospital Universitario La Fe. Valencia.
— 36 —
DESEO DEL HIJO EN LA PAREJA INFÉRTIL
Dr. Germán Herrero V.
Ginecologo, psicoterapeuta
medico adjunto
Hospital Universitario La Fe. Valencia
Actualmente, aunque sabemos que no fue así siempre, los niños han
adquirido un valor cada vez más importante en el seno de las familias. Los
progresos de la medicina han tenido un impacto importante en el cambio de
esta situación. El nacimiento del hijo se ha convertido en un acontecimiento
muy deseado, y los padres están dispuestos a invertir muchas horas de su
tiempo y mucho dinero en el cuidado del nuevo miembro de la casa. De esta
manera, el bebé‚ se convierte en “Su Majestad el Rey” y es el centro de atención de sus padres. Para los padres en la sociedad actual el niño ha llegado
a tener una importancia suprema, ningún interés puede sobreponerse al bienestar de su hijo. Esta premisa, por supuesto, conlleva ideales de sacrificio
y altruismo.
Generalizando, en cada uno de nosotros existe el deseo de tener un
hijo. En la base de este deseo se encuentra el deseo de dar vida, de crear,
el deseo de perpetuarse, las ganas de transmitirnos a las generaciones venideras. En la mujer, desde su infancia, existe una representación de la maternidad. Se puede observar cuando las niñas juegan con las muñecas, a las
cocinitas o a papas y mamas. Tampoco falta en el varoncito el deseo de
tener un hijo con la madre. Ninguno de esos enamoramientos pueden escapar a la fatalidad de la represión. Estos vínculos amorosos están destinados
a reprimirse, a olvidarse, a no llegar a la conciencia. Lo más probable es que
sucumban porque su tiempo ha expirado, o porque los niños entran en una
nueva fase de desarrollo. Este deseo de tener un hijo desde la infancia precede al deseo de embarazo de la mujer y el hombre adulto.
Merced a la multiplicidad de factores que convergen en el fenómeno
de la maternidad considero que no es pertinente referirse a ella en términos
de instinto sino más bien de deseo maternal. Este, como todo deseo, puede
existir o no, mostrarse cambiante, presentar ambivalencias, según la historia
de vida de cada mujer, de la sociedad y la cultura a la que pertenezca. A la
mujer en la sociedad moderna le costará gozar de su maternidad, si trabaja
le será complicado aunar su vida de mujer con su profesión y si se dedica a
— 37 —
la vida hogareña, de todos modos estará limitada al tener que restringir el
número de hijos, además de ser poco valorada familiar y socialmente.
Debido a los cambios sociales, la mujer actual tiene dificultades para satisfacer su deseo maternal, y esto en algunas ocasiones la lleva a estar en
descuerdo con su propia existencia.
Dicho de otra manera, la maternidad para las mujeres jóvenes, bascula por un lado entre el deseo de realizar un proyecto personal y por el otro
el deseo de tener su hijo. A veces le es difícil articular el deseo de tener su
hijo -porqué conlleva renuncias inevitables para dedicarse al cuidado del
bebé-. Decía que le es difícil articular el deseo de tener un hijo con sus intereses profesionales y personales, aunque la crianza sea compartida y los
cuidados se hagan “a dúo” con el padre. Los hijos para la mujer de hoy se
conciben además como el fruto de un vínculo afectivo sexual con el hombre.
De todas maneras, en la actualidad, ser madre no aparece como la única
meta del proyecto de vida femenino, se le presentan a la mujer otros ideales. En este caso el hijo no ocuparía todo el espacio psíquico. Sin embargo,
actualmente y como siempre, la transmisión de la vida supone la movilización de las tendencias más profundas y más secretas del inconsciente de
ambos padres.
La voluntad de los varones de implicarse cada vez más en la crianza
de los hijos, es un indicador de los cambios respecto a la paternidad por
parte de los hombres. Menos asustados de sus supuestos aspectos femeninos, los padres jóvenes -algunos, no todos- empiezan a disfrutar de un vínculo basado en la ternura, en la relación cuerpo a cuerpo con los hijos, que
incluye también la dimensión erótica necesaria para la futura capacidad
deseante del hijo. Ser padre, para algunos varones está dejando de ser una
lista de obligaciones y empieza a significar algo más. Desde ese algo más,
se puede pensar que se está iniciando un vínculo distinto de los padres con
sus hijos. En este sentido, en la época actual el padre, además de la importancia de la transmisión del apellido, agrega la característica especial del
amor: el hijo es fruto de éste amor. Hasta los tiempos modernos los padres
han estado ausentes en la vida de sus hijos, tratando al hijo muchas veces
con extrema severidad, como una forma de trasmitir disciplina y autoridad,
que suponían parte de sus deberes. Corresponderá a los hombres actuales
construir un nuevo “ser padre” que tenga una representación diferente con
una libre expresión de todos los sentimientos que la paternidad genera, sentimientos que no divergen sustancialmente de los experimentados en la
maternidad.
Podemos postular el deseo de maternidad como un deseo particular
que toma diferentes formas en cada mujer, pero que también puede no estar
presente. Sin embargo debemos distinguir el deseo de tener un hijo, del
— 38 —
deseo de estar embarazada. El deseo de estar embarazada es cuando la
mujer desea sobre todo quedarse gestante, para probar que ella puede tener
hijos, o porque le gusta esta fase particular de la vida, sin tener que pensar
en el hijo futuro. En la mayoría de los casos, los dos deseos -tener un hijo y
ser madre- se encuentran unidos. De esta manera, durante el embarazo, la
futura madre se prepara para ser una “buena madre”. ¿ Qué quiero decir con
ser una buena madre?. Lo explico diciendo: ser una madre relativamente
adecuada y competente.
Continuo, los bebés, como sabemos, no nacen con un manual de instrucciones, por lo que cada madre (y cada padre) tienen que adaptarse a sus
respectivos hijos, en función de su temperamento y sus necesidades. Esta
especial sensibilidad de las madres hace que estén muy pendientes de las
necesidades de sus pequeños, levantándose por la noche al mínimo llanto
del bebé‚ e incluso, anticipándose al llanto. Este estado hará que la madre
se maraville con los primeros garabatos de su hijo, se preocupe cuando el
niño esté enfermo o se haga una herida, o le permita encontrar el gesto o la
palabra que reconforte a su hijo. La madre será sensible a la evolución de su
hijito en la escuela y se mostrará más orgullosa que nadie cuando su hijo
triunfe social o profesionalmente, y estará muy preocupada cuando tenga
dificultades. Incluso cuando se convierta en adulto y esté casado, siempre
seguirá siendo su hijito y se sentirá tentada a darle consejos, ayudarle y protegerle.
Hacerse madre es una experiencia individual enraizada con lo biológico y lo psíquico, su acontecer va enmarcado en valores que conforman lo
que se ha dado en llamar el “ideal maternal”. Si quiero definir el modelo
materno ideal tengo que nombrarlo por algunas cualidades: Estar disponible:
El ideal de “madre ideal“ obliga a la madre a estar allí donde y cuando los
hijos la necesiten. Ser comprensiva: Sería el como saber, que requieren sus
hijos aunque éstos no lo expresen claramente. En realidad debe adivinar
cuál es la demanda que se le exige, y para ello es preciso un hondo vinculo
emocional. Cuidadora: Sería la capacidad de responder de manera adecuada al servicio solicitado. Y finalmente, cariñosa: Sería tener ganas y sentir placer en ser solicita y en brindar cuidados. Este ideal de maternidad sería
para los primeros años de vida del bebé fundamentalmente y a veces es un
continuo en la vida de la madre.
Voy a ir profundizando en el deseo del hijo. En muchos casos se convierte, durante el embarazo, la maternidad en la actividad privilegiada. La
relación de la mujer con su embarazo facilita las fantasías del hijo como producto del propio cuerpo, retoño de su propio deseo. Para ellas el papel del
hombre en la gestación, aunque admitido racionalmente, queda luego desvirtuado inconscientemente. “Esté va a ir adonde yo vaya, porque es mío”,
— 39 —
decía una embarazada mientras se tocaba su vientre. La madre como única
fuente de cuidados y sustento, durante la gestación promueve la creencia de
que el hijo es de su propiedad. Ahí está el germen que lleva a pensar algunas madres que sólo ella sabe mejor que nadie, sobre los requerimientos y
necesidades de su hijo.
El niño vendría, entonces, a ocupar para la madre y también para el
padre, el lugar del propio narcisismo. Voy a explicar lo que quiero decir: el
hijo sería el “niño perfecto”, el que hace olvidar todos los defectos propios.
Para estos padres el niño debe tener mejor suerte que ellos, y no estar
sometido a las necesidades objetivas. Vendrá al mundo a cumplir los sueños, los irrealizados deseos de los padres. El varón será un gran hombre y
un héroe en lugar del padre, y la niña se casara con un príncipe como tardía
recompensa para la madre. El punto más espinoso de este amor, tan infantil en el fondo, no es otra cosa que el narcisismo revivido de la madre y del
padre.
Es cierto que estos deseos narcisistas pueden interferir el desarrollo
del niño, pero también es cierto, que estos deseos en los primeros tiempos
son imprescindibles. ¿Cómo, sino, va la madre a sentir que su bebé es el
más precioso del mundo? ¿Cómo, sino, va a realizar la colosal tarea de cuidado, con las exigencias y el egoísmo del pequeñito? ¿Cómo sino, va a
aceptar las múltiples renuncias personales que conlleva la maternidad?. Las
madres pueden tolerar el egoísmo de su niño, porque al cuidarlo, están satisfaciendo de forma sustitutoria sus propias necesidades y deseos. Además el
bebé con sus competencias, estimula a la madre y la confirma que lo hace
bien, que es “suficientemente buena“. Volviendo a utilizar la expresión anterior.
Voy a ir concretando más el deseo del hijo. No siempre el deseo de
tener un hijo es evidente y sin conflictos. En muchas ocasiones este deseo
es conflictivo. A veces la mujer lo siente como algo obsesivo, como una
necesidad ineludible, como algo cercano al instinto. Escapa a su voluntad, a
su capacidad para racionalizar, e incluso a sus emociones.
En el polo opuesto encontramos aquellas mujeres que ven que su vida
ha estado marcada por la imposición de un modelo de mujer y de vida en el
que no se reconocen. Llegan a expresar que no han deseado nunca tener
hijos, no han sentido eso de “la llamada de la maternidad”. Su pareja, su
familia, la educación religiosa recibida..., todo las ha abocado a una situación
contradictoria y conflictiva. Están atrapadas en la dinámica de tener, al precio que sea, un hijo que nunca han deseado.
Una variante significativa del discurso anterior se formula cuando se reconoce que es el deseo de la pareja, del marido, lo que la empuja. Es el deseo de
su hombre el que se expresa con más fuerza que el propio de la mujer.
— 40 —
En otras ocasiones el deseo es difuso, por no decir inexistente o es
negado conscientemente. Esta mujer niega la obsesión, niega la efectividad
de las presiones sociales y trivializa el motivo de la búsqueda del hijo. Lo
describe como algo más en la vida, en un sentido próximo a la imagen de la
sociedad de consumo, en la que tener un hijo formaría parte del “estándar
de vida“, casi como el coche o la casa.
En síntesis, en cada sujeto, el deseo del hijo depende de un largo proceso que se gesta en la infancia. La niña quiere tener un hijo, en primer
lugar del padre. En la pubertad se identifica con su madre, y querrá tener
un hijo de un hombre, instalándose en una feminidad definida por el deseo
de ser madre. Cuando hablamos de este hijo, lo denominamos “el hijo fantasmático”. ¿Qué es el hijo fantasmático? Es el hijo de la infancia, es el hijo
gestado en la mente de la niña. Este hijo fantasmático irá variando según los
distintos momentos de la evolución y según las distintas características de
las relaciones construidas con los padres de la infancia. Como digo, a través
del deseo de un hijo, la niña se ubica en el lugar de la madre. Posteriormente
la mujer se coloca del lado de los personajes femeninos significativos de su
vida y adopta una posición materna que le confiere una imagen de feminidad.
El deseo del hijo, además, debería incluir también al otro. La pregunta
sería: ¿de quién se quiere tener un hijo?. El modelo que podemos llamar tradicional, hasta hace poco ha sido mayoritario, es el de la mujer que tiene un
hijo con un hombre con un vínculo matrimonial. Actualmente hay movimientos sociales que parecen significativos: mujeres que quieren tener hijos prescindiendo del hombre, parejas homosexuales que reclaman sus derechos a
tener hijos, filiaciones complejas, hijos conseguidos tras donación de gametos, segundas y terceras nupcias... etc. La reproducción asistida en este sentido colabora al cambio social. Es decir, en el siglo actual se está imprimiendo nuevas características a la familia, a la pareja, y a la relación entre
padres e hijos.
Se puede hablar y analizar el deseo del hijo en las parejas infértiles
quizás precisamente por el hecho de que no pueden llevarlo a cabo. En la
mujer en la que la realización de la maternidad tiene lugar como algo natural, pueden permanecer sin aflorar muchos sentimientos y actitudes que en
las mujeres infértiles si afloran. La mujer infértil en la espera del hijo es más
consciente de su deseo. Mes a mes, periódicamente, pasa por distintos estados emocionales, siendo característico el duelo por la llegada de la menstruación. Este mínimo duelo, tras un periodo breve de elaboración prosigue
con un nuevo comenzar de ilusión y deseo renovado. Estos períodos que se
repiten de forma cíclica, despiertan en la mujer infértil que desea un hijo, un
sentimiento de pérdida que va configurando un cuadro psíquico y emocional
de duelo.
— 41 —
El duelo que aparece cada mes asociado a la menstruación es una
reacción frente a una pérdida. Por supuesto, esta percepción es de naturaleza ideal, porque en realidad el único objeto perdido es el endometrio. La
mujer sabe bien que la pérdida es la menstruación, lo que no sabe es qué
perdió con ella. Los significados de la pérdida tienen que ver con lo que signifique en cada momento tener un hijo y ser madre. Esta situación de duelo
por el hijo imaginario va horadando la vida anímica y relacional de esa mujer,
y su pareja.
La mujer estéril, como la no estéril, proyectan en su hijo imaginario las
ilusiones para su vida. El hijo imaginario es distinto que el hijo fantasmático.
Os recuerdo que el hijo fantasmático era el hijo gestado en la mente del niño
y la niña en la infancia. Mientras que el hijo imaginario es el hijo en el que
los padres proyectan sus fantasías, deseos, ensoñaciones, temores, ilusiones... etc. Es el hijo creado mentalmente en la espera de la gestación y
durante la gestación. En esta época la mujer imagina que va a ser una madre
ideal, con un bebé ideal. Así se inicia el vínculo imaginario, que favorece y
fortalece la vinculación postnatal, que es tan necesaria para que la evolución
del niño vaya bien. Este vínculo emocional con la madre será más importante para el bebé que el alimento que reciba.
Cuando no hay hijos y se desean, parece más difícil encontrar el objetivo de la vida, definir el deseo como persona, imaginar el futuro, y tener una
causa por la que luchar. “Tener un hijo para luchar en la vida como todos los
matrimonios“, es una frase expresiva de esta idea, muy común en las parejas estériles.
Por otro lado, tener un hijo permite dejar de lado el enfrentarse no sólo
a preguntas existenciales, sobre el sentido de la vida, el deseo de uno o del
otro, sino también preguntas sobre la pareja y la familia. El hijo también
puede venir a calmar el dolor por la pérdida de personas queridas. El hijo tan
deseado en las parejas infértiles, en ocasiones es utilizado, como justificación o explicación de situaciones vitales.
Como digo, el hijo en la pareja infértil parece que viene a solucionar
conflictos. Por tanto, está cargado de todas las cualidades que le falta a la
pareja. Al menos en la fantasía, el hijo imaginario permite adquirir un sentimiento de autovalía, de poder, de completud. La pareja infértil tiene más concretada la humana sensación de falta, en la falta real del hijo, con todos los
sentimientos que la incompletud provoca en el ser humano. Entonces,
insisto, colocan y depositan en el hijo imaginario la fantasía de plenitud.
A veces, en algún momento reflexivo, el hijo puede aparecer en la
mente de la pareja como un tercero. Este hijo como tercero provoca sentimientos de temor, porque se podría interponer entre los dos, apareciendo el
temor a sentirse desplazado. “Ahora estamos tu y yo tan bien, ¿y si con el
— 42 —
niño todo se estropea?”. Es una frase expresiva de un diálogo íntimo y sincero en estas circunstancias. Ese miedo a sentirse desplazado, relegado en
la relación afectiva, sin embargo, ayuda a tener una imagen más próxima a
lo real, aunque sea más ambivalente. Pero es cierto que estos temores también están en las parejas no estériles.
Finalmente aparecerá el hijo. Después de una larga espera, se tiene
en los brazos, con sus características, con su fragilidad. Es el que confirmará
los deseos o el que decepcionará las esperanzas. El hijo real es el que es.
No es extraño que el bebé real no tenga ningún parecido con el que se había
imaginado. El bebé real no corresponde siempre al bebé imaginario, ese
objeto privilegiado con el que sueña la madre -y también el padre, por
supuesto- que tiene la misión fantasmática de reparar todo, conseguir todo,
compensar las desilusiones, los fracaso de ambas filiaciones. Cuando el
recién nacido llega al mundo, en algunas ocasiones la violencia del contraste
entre el ideal y la realidad ocurre en un lapso de tiempo muy corto, y no es
de extrañar que esta confrontación coja por sorpresa a muchas madres y las
desborde.
La madre con su “función materna”, que por otra parte no todas las
madres poseen, será la clave más importante del destino de su bebé. Es ella
la que, sin saber cómo, debe organizar el psiquismo de otro ser humano
cuando a veces el suyo está en desorden.
La función de la madre que como hemos podido comprender, va mas
allá de una función biológica de engendrar o nutrir, es una función compartida, por lo tanto hay también una función parental. No hay un bebé sin una
madre, pero siempre hay también un padre en alguna parte, incluso si éste
es odiado y desterrado por la madre.
Así, podemos comprender que hay una relación triangular desde el inicio de la vida. La referencia al padre, o a su deseo por él, permitirá al bebé
salir de su relación de la madre. La presencia del padre en la mente de la
madre instaura el germen de la función parental desde el principio de la vida.
— 43 —
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sufrimiento y la esperanza). Madrid. Biblioteca Nueva.
— 44 —
De partos imposibles en las misceláneas
del siglo XVI
Lina Rodríguez Cacho
Universidad de Salamanca
— 45 —
— 46 —
DE PARTOS IMPOSIBLES EN LAS MISCELÁNEAS
DEL SIGLO XVI
Lina Rodriguez Cacho
Universidad de Salamanca
Tal vez sea ésta la mejor ocasión, entre profesionales cultos de la
Medicina, donde cobren especial sentido algunas de las reflexiones que he
ido reuniendo en torno a los ideales humanistas del siglo XVI, y a los géneros literarios en que se expresaron. Precisamente tal y como se persigue
aquí, se dio entonces el afán de unir saberes científicos y experimentales a
las especulaciones que la literatura y la filosofía podían llegar a hacer sobre
el cuerpo humano y sus funciones. Y hubo un tipo de libros que, circulando
por toda Europa bajo formas muy diversas, tuvieron en común la especialidad de canalizar esa curiosidad humanista: las misceláneas. Por ese nombre designamos hoy una serie de textos enciclopédicos que pretendían divulgar conocimientos más o menos eruditos entre una población no entendida
en latines, persiguiendo sobre todo la admiración del lector ante casos extraordinarios, “cosas antes no oídas ni vistas” (según solían repetir), sucedidas
tanto en la Antigüedad como en el presente. Es decir, libros ávidos de registrar lo maravilloso en cualquiera de sus manifestaciones, muy próximos a las
actuales revistas informativas sobre fenómenos discutidos por la Ciencia1.
Cuando se revisan aquellas misceláneas, resulta fácil advertir que fue
grande el interés que compartieron diversos tipos de intelectuales por el
poder de la imaginación como causa de patologías y de fenómenos extraños, basándose en teorías de filósofos antiguos. Tal interés se registra al
menos desde fines del XV entre los médicos españoles2; algo que cobra más
valor si se considera que en ese momento no existían siquiera unos estudios
1
“Los casos extraordinarios, narraciones ejemplares, agudezas en forma de chiste, se
combinan con conocimientos científicos que van de experiencias físicas a teorías sobre
el comportamiento natural de animales y hombres extraños”; por eso pueden también
definirse como “museo o muestrario de lo que se ha dicho y se dice en torno a aparentes
temas inexplicables”, A. Rallo, “Las misceláneas: conformación y desarrollo de un género
renacentista”, Edad de Oro (Revista de la Universidad Autónoma de Madrid), III (1984),
pp. 159-180.
2
Ya el médico zamorano Francisco López de Villalobos (muy famoso por ser médico de familia de varios nobles como el Duque de Alba), en su Sumario de la Medicina, publicado en
— 47 —
incipientes de Psicología , pues éstos habrían de esperar en nuestro país a
la publicación en Baeza del Examen de ingenios para las ciencias y las artes
de Juan Huarte de San Juan, en 1575. Un precioso testimonio de las creencias más extendidas al respecto nos lo da Pedro Mejía, un sabio sevillano,
famoso precisamente por escribir la primera miscelánea que se convertiría
rápidamente en el primer gran best seller español a nivel europeo: una enciclopedia voluminosísima, publicada en Sevilla en 1540 con el título Silva de
varia lección 3 . Es decir, una colección desordenada de materias curiosas (la
‘silva’ aludía siempre a una compilación hecha sin orden ni método), producto de las múltiples y variadas lecturas del autor, de quien se decía que se
pasaba las noches en vela leyendo sobre las más peregrinas materias. Y
será en un capítulo de la Silva que Mejía dedica enteramente al poder de la
imaginación (libro II, cap. VIII), donde incluya ya algún caso curioso de parto
increíble de los que aquí nos interesan: “La vehemente y rezia imaginación
puede mover las especies con tanta fuerça que imprima y pinte en ellas la
figura de la cosa imaginada y en ellas la obren en la sangre. Es esto de tanta
fuerça que aun en los miembros y persona agena se puede hazer”4. A partir
de este argumento, Mejía ejemplifica con los “antojos” de las mujeres preñadas, que marcan al recién nacido: “...Como vemos de la muger preñada,
que, con la fuerte imaginación de lo que se le antoja, imprime muchas señales en la criatura y a vezes la mata.” Y justo después con los partos monstruosos:
“... Como está dicho, puede obrar la fuerte ymaginación en los agenos
cuerpos tanto que cuenta Marco Damaceno que en la comarca de Pisa, en
un lugar llamado Petra Sancta, parió una muger una niña salvage y con
Salamanca en 1498, al tratar como enfermedad el “mal de amores que los griegos llaman
hereos”, dando remedios para esa pasión melancólica, la consideraba consecuencia de la
imaginación: “Amor hereos, según nuestros autores, / es una corrupta imaginación / por
quien algún hombre se aqueja de amores...” El Sumario de la Medicina con un tratado sobre
las pestíferas buvas, en Biblioteca Clásica de la Medicina Española, tomo XV, Madrid,
Cosano Impresor, 1948, p. 245.
3
Ya es sorprendente que tuviera dos ediciones en ese mismo año, por distintos impresores
y con un añadido de capítulos en la segunda de ellas, si bien la edición más ampliada de la
obra apareció en Valladolid en 1550. A partir de 1544, en que se tradujo al italiano, proliferaron las traducciones al francés, inglés y alemán, entre otras lenguas, así como se sucedieron imparablemente las reimpresiones, lo que da prueba de su enorme éxito de público.
Larga sería además la lista de autores que dejaron constancia de la influencia directa que
sobre ellos tuvo la lectura de la Silva.
4
“Cómo la imaginación es una de las principales y más fuertes potencias o sentidos interiores del hombre; lo qual se prueva por exemplos verdaderos. Y tráense algunas historias
notables dello.” Silva de varia lección, ed. de A. Castro, Madrid, Cátedra, 1989, p. 585.
— 48 —
pelos como camello, de que su madre, quando la concibió, estava contemplando y mirando la imagen de sant Baptista Juan que tenía en su cámara.
Porque, como tenemos dicho arriba, la ymaginación puede hazer que los
hijos parezcan a la persona en quien imaginan 5.
Pero entre todos aquellos libros, sobresale la miscelánea de otro
humanista castellano que sería un gran creador de ficciones además de prosista erudito: el astorgano Antonio de Torquemada, quien, con su Jardín de
flores curiosas, publicado en Salamanca en 1570, llegaría a superar en fama
a la Silva de varia lección, sobre todo por la influencia que tuvo en autores
del siglo XVII como Cervantes. La ventaja estaba en que a la gran curiosidad intelectual de Torquemada -que llegó a escribir también, por ejemplo, un
sabroso coloquio satírico sobre la ignorancia de los médicos y boticarios de
su época-, se sumaban unas extraordinarias dotes de novelista que le faltaron al sabio sevillano. Y para comprobarlo, basta comparar para ello las
siguientes anécdotas que cuenta dentro del tratado primero, dedicado a
“muchas cosas dignas de admiración que la naturaleza ha hecho y hace en
los hombres, fuera de la orden común y natural con que suele obrar en ellos,
con otras curiosidades gustosas y apacibles”6. Comentarlas de forma ordenada será el objeto principal de esta exposición, que intentará además explicar el contexto ideológico que hay detrás de los cuentos de este peculiar
humanista, y al mismo tiempo, la innegable originalidad del libro en el que
los incluyó. Para empezar, se trataba de una miscelánea escrita en forma
dialogada, lo que permitía aproximarla a cualquier discusión coloquial sucedida entre amigos cultos del último tercio del siglo XVI.
Los partos múltiples.
LUYS.– Yo confiesso que tenéys muy gran razón; mas no quiero que
se nos passe por alto lo que el señor Bernardo ha dicho de aquella muger
que de un parto tenía tres hijos, todos vivos y criados, que, cierto es cosa
que en nuestros tiempos nunca oy otra semejante, a lo menos en esta provincia donde habitamos.
5
Aunque el cordero es el principal atributo iconográfico de Juan Bautista (“He aquí el cordero
de Dios”, Juan, 1, 29) su relación con el camello viene de su vestimenta en el desierto
debido a su vida ascética: el Evangelio lo pinta con un hábito hecho de pieles de camello.
6
Todas las citas que siguen corresponden a mi propia edición del Jardín de flores curiosas
en las Obras completas de Torquemada, Madrid, Turner, 1994.
— 49 —
ANT.– También yo me he maravillado mucho de oyrlo, aunque Aristóteles dize que las mugeres de Egypto eran tan fecundas que parían tres y
quatro criaturas de un parto; y aunque no se declara, de éstas debían criarse
muchas, que, de otra manera, no havía para qué hazer tanta mención dellas.
En nuestra España muchas vezes se ha visto parir una muger tres criaturas,
y en un pueblo cerca de éste ha poco tiempo que una muger parió quatro; y
en Medina del Campo, muchos años ha, fue pública fama haver parido, o por
mejor dezir, haver movido una muger principal siete. Y en Salamanca se dixo
una muger de un librero haver parido nueve. Y de esta manera en muchas
partes debe haver acaescido, y aun otras cosas de muy mayor admiración;
pero nosotros con estar, como dizen, acá en el cabo del mundo, ni las sabemos ni tenemos noticia dellas.
LUYS.– No havéys leydo vos a Plinio, pues dezís eso, el qual dize que
nacer seys hijos de un parto es muy cierto, aunque esto se tiene por cosa
monstruosa, si no es en Egypto, donde las mugeres pocas vezes paren uno
solo. Y que en Ostia una muger parió de un parto dos hijos y dos hijas, todos
vivos, aunque otros auctores dizen que fueron ocho; lo qual se tuvo en Roma
por señal de gran hambre, que luego succedió. También dize que en el Peloponeso una muger parió quatro vezes, cada vez cinco hijos, y que los más
de éstos vivieron. Trogo Pompeyo más se alarga en los partos de las mugeres egypcianas, porque dize que paren muchas vezes siete hijos, y que algunos dellos salen hermafroditas. También Paulo Jurisconsulto escrive que de
Alexandría traxeron al Emperador Adriano una muger, para que la viesse,
con cinco hijos vivos, los quatro nascidos en un día, y el quinto, passados
quatro días después del primer parto. Y Julio Capitolino dize que también
otra muger parió, en tiempo de Antonio Pío, cinco hijos vivos. Assí que no es
cosa nueva ni muy diffícil de creer lo que aquí se ha tratado...7
Ese tipo de noticias no eran, por supuesto, originales en época de Torquemada, ni exclusivas de nuestro país. Un gran erudito bretón, Pierre
Boaistuau, conocido también como Señor de Launay -personaje interesantísimo por el tipo de experiencias que llegó a acumular- las contaba ya en sus
Histories prodigieuses, libro publicado en París en 15608. Entre otros muchos
7
Ibíd., pp. 522-523. Experto en el arte de mantener la atención del auditorio enlazando historias, a Torquemada lo dicho le da pie para encajar un chiste: “... y confírmalo lo que es
fama pública que succedió a una señora de las grandes de estos reynos; que poniéndose
a un parto, dixeron a su marido que havía parido un hijo, y de ay a un poco, que havía parido
otro, y dentro de pocas horas llegaron a dezirle que havía parido seys hijos; y él, como por
vía de gracia, respondió a los que se lo dezían: “Pues sacudilde a la puta vieja, que más
dará”. Y esto no es fábula, sino muy averiguado.”
8
Citaré por edición facsímil de esa original hecha en París, Club Francés del Libro, 1961.
— 50 —
sucesos asombrosos y noticias históricas sorprendentes (desde cuerpos con
dos cabezas a muertes insólitas de personajes famosos, o cuestiones como
si los diablos pueden concebir, etc.), Boaistuau dedica todo un capítulo (el
30) a los partos múltiples, contradiciendo a Aristóteles, que creyó que cinco
era el número máximo que podía engendrar una mujer. Allí cuenta el caso de
una mujer pública que parió siete, todos varones, y de una mujer italiana que
parió veinte. Y deja para el final el caso más asombroso, de una condesa
que llevó cinco años en su vientre un feto muerto que hubo que extraerle
después de una gestación con dolores de parto normales. Y esto después
de contar el caso contrario: un niño extraído vivo de una madre que llevaba
dos días muerta. Asunto que no es, sin embargo, lo que más nos ha interesado de Boaistuau en relación a este tema, como enseguida veremos.
Lo que más define a estas mismas noticias en el Jardín de flores curiosas es la exageración en la que se explaya Torquemada, y que fue precisamente la que le valió esa fama de “patrañero” y “mentiroso” de la que daría
cuenta Cervantes al condenarlo a la hoguera de los libros de Don Quijote.
No obstante, casi todo lo que cuenta tiene detrás una serie de autoridades
escritas que lo avalan, por más disparatado que pueda parecer:
ANT.– Pues que tratamos y contamos las cosas dignas de admiración
que en este caso de partos se han visto en el mundo, justo es que no passemos con silencio lo que escrive y refiere Nicolao de Florencia en el sermón
sesto, por auctoridad de Avicena, en el libro nono De animalibus, que una
muger havía parido en un mal parto setenta hijos figurados. Y assímesmo,
refiere Alberto Magno, el qual dize que un médico por cosa muy cierta le
contó, que siendo llamado en una ciudad de Alemaña para la cura de una
señora, vio que pariera de un parto ciento y cinquenta hijos, envueltos todos
en una red, los quales eran tan grandes como el dedo pequeño de la mano,
y que todos salieron bivos y figurados. Bien entiendo que estas son cosas
diffíciles de creer a los que nos las ovieren visto, pero házelas possibles ser
cosa muy notoria y averiguada. Aunque, cierto es más admirable que todas
lo que sucedió a la Princesa, o según otros, Condesa, Margarita en Irlanda,
que parió de un parto trezientos y sesenta y seys hijos todos vivos y tamaños, como unos ratones muy pequeños; los quales en una fuente o vasija de
plata, que oy día para memoria desto está en la iglesia de aquella isla, fueron baptizados por mano de un obispo, y nuestro invictíssimo César Carlos
Quinto la tuvo en sus manos, y averiguó ser esto verdad por muchos y muy
claros testimonios. Muchos auctores dignos de fe escriven esto, especialmente Enrico Buceburgense, Bautista Fulgoso y también Luys Vives, el qual
dize que la causa de este prodigio fue la maldición de una muger pobre que
traya muchos hijos, y llegando a pedir limosna, la Margarita le dixo que no
era possible que aquellos hijos fuessen sino de muchos padres, y la pobre
respondió que suplicava a Dios que le diesse tantos hijos de un padre que
ni pudiesse conoscerlos ni criarlos.9
Lo de los ciento cincuenta hijos de la mujer alemana, o los trescientos
sesenta hijos de la irlandesa -uno de los pasajes más veces citado-, tiene
además su explicación médica todavía hoy: las ‘molas’ producidas por la
fragmentación de la matriz, de las que hablará él mismo más adelante (vid.
infra). En otras ocasiones, en cambio, un testimonio “de oídas” le sirve para
encajar algún extraño suceso o alguna costumbre particular de una tierra,
siendo frecuente la mención de Italia, por donde sabemos que anduvo el
autor en su juventud. Como este insólito hecho de Nápoles para el que no
he encontrado otras referencias que lo expliquen:
BER.– ... Y pues viene tan al propósito, no dexaré de dezir lo que he
oydo a algunas personas dignas de fe y que no dirían sino la verdad. Y esto
es que en el reyno de Nápoles, o en algunos lugares dél, los partos ponen a
las mugeres en muy gran cuidado, porque antes que las criaturas salgan a luz,
sale delante un animalejo o savandija del tamaño y hechura de una rana o
sapo pequeño, y algunas vezes salen dos y tres y más, y tienen por cosa muy
averiguada y conoscida por esperiencia, que si alguna de éstas, por descuydarse, toca en la tierra, la muger que está pariendo muere luego; y porque en
acabando de salir del vientre se menean y andan con ligereza, tienen la pieça
toda esterada, assí el suelo como las paredes, para que no caiga ni pueda yr
a parte donde, tocando en la tierra, pueda succeder el daño. Y assí tienen también aparejada una vasija con agua, donde a la mesma ora, tomando estos
animalejos, los meten y tapan para que no puedan salir, y en ella los llevan a
algún río o a la mar, donde los hechan para asegurar el peligro. Y aunque yo
no he visto auctor que lo escriva, todos los que han estado y residido en aquel
reyno dan testimonio dello, de manera que se puede tener por cosa muy cierta
y verdadera y no menos maravillosa.10
9
Ibíd., pp. 523-524.
10 Ibíd., p. 525.
— 52 —
2. De las condiciones naturales para parir.
Tal vez la información menos sorprendente, y más esperable del conjunto, es ésta en la que se pasa revista a las opiniones de los médicos y filósofos sobre el periodo de gestación:
LUYS.– No es justo que, pues tratamos lo de los partos, dexemos de
saber en qué tiempos puede parir una muger para que el parto se diga legítimo y las criaturas vivan.
ANT.– Éssa es materia que muchos auctores la tractan y nos dan claridad della. Los juristas dizen que en el séptimo mes, tomando dél algunos
días [...] Los philósophos y médicos alárganse más. Plinio dize que también
puede vivir la criatura nascida en el mes octavo, lo qual es contra la esperiencia que vemos y tenemos generalmente dello, porque aun en el séptimo
mes no viven las criaturas, quando no nacen puntualmente al tiempo que
acavan de cumplirlo. También siente que en undécimo mes es el parto legítimo, y assí dize que su madre de Svillio Rufo lo parió a los onze meses.
Otros philósophos han sentido que una muger puede andar preñada hasta
los treze meses. Y porque querer referir las opiniones de todos, que son muy
diversas, sería nunca acabar, quien quisiere satisfazer[se], vea a Aristóteles
y a Aulio Gelio, y a otros muchos auctores médicos que lo tratan copiosamente,...11
Sin embargo, de nuevo Torquemada sabe dar el giro a la conversación
de sus interlocutores, haciendo que traten a continuación el asunto de los
“ermafroditas” y las naturalezas andróginas, un tema que debió de interesar
mucho al autor, pues vuelve sobre él aún para cerrar este primer Tratado.
Habla allí de sorprendentes castigos a la bisexualidad ocurridos en varios
lugares de España y Portugal, que sin duda serían materia más propia de
otro congreso12.
11 Ibíd., pp. 526-527. En glosa al margen: “Del tiempo en que las mugeres pueden parir para
que le digan legítimos partos”.
12 Fué el caso de una mujer de Burgos y otra de Sevilla que fueron quemadas por usar de sus
dos naturas; o el aún más novelesco de una mujer llamada María pacheco en la ciudad de
Coimbra. Cf. Ibíd., pp.527 y 596-597. En glosa al margen: “De otra que después de haber
parido, se volvió en varón y tuvo hijos.”
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Partos prodigiosos.
El capítulo que verdaderamente acapara la máxima atención de los
dialogantes en el Jardín de flores, como no podía ser de otra manera, es el
de lo maravilloso. Es decir, los partos fuera de toda normalidad: desde lo que
a la Medicina actual le resulta una ingenuidad, como el alumbramiento tras
la muerte de la madre, o los fetos mal colocados (por lo fácil de una resolución que era impensable en el siglo XVI), a otros casos que entran de lleno
en el terreno de lo inverosímil. Interesantísimo es el modo en que los diferentes narradores del Jardín van abordando los diferentes grados de lo “creíble”, conjugando sutilmente anécdotas que logran aumentar la sorpresa del
lector en apenas pocas líneas. Así, por ejemplo, junto al hecho de que haya
recién nacidos cubiertos casi enteramente de pelo, o niños que nacen con
barba y dientes, se pasa a referir cómo Plinio certifica casos en que algunas
mujeres llegaron a parir una serpiente o un centauro13. El objetivo está dentro del propio texto: se trata de maravillar a los oyentes, que asumen el papel
de los lectores, sobre todo lo que se consideran “partos prodigiosos y que
suceden fuera de la orden natural que en ellos se suele tener “. En principio,
situaciones anómalas todas ellas que Dios permite:
ANT.– Es verdad que muchos partos se han visto y veen admirables
y de cosas monstruosas, los quales proceden de la voluntad y permisión del
que todo lo tiene en su mano, o por algunas causas y razones a nosotros
encubiertas; aunque muchas se manifiestan después por conjecturas y
señales, que aunque no concluyen para demostración de la verdadera
causa, a lo menos no dexan de tener alguna apparencia para que podamos
creerla.14
Tal vez una de esas cosas más imposibles de creer sea este caso del
que uno de los interlocutores ha sido testigo de vista:
LUYS.– ¿Pensáys que en los tiempos de agora dexa de haver otras
muchas que se ignoran por no haver quién las escriva ni hagan mención
dellas? De las quales diré una que soy testigo: que una muger, haviendo
tenido un preñado muy trabajoso y en que muchas vezes se vio al punto de
muerte, vino a parir una criatura, y con ella juntamente, un animal, cuya
hechura era casi como un hurón; el qual salió con las uñas de las manos
13 Ibíd., p. 531.
14 Ibíd., pp. 528-529.
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asido del pescueço de la criatura, y con los pies también travados en sus
piernas. Y el uno y el otro murieron en pocas horas.15
Con él se quiere ejemplificar que son muchos los partos inexplicables
que sólo se difunden oralmente porque nadie sabe dar razón lógica de ellos,
lo que lleva una vez más a Torquemada a intentar explicaciones racionales
aunque sea recurriendo a Aristóteles. Como ocurre ante las ‘molas’ o la
supuesta imperfección del semen:
BER.– Muchas cosas semejantes a éssa se veen y oyen muchas
vezes. Y assí también havemos visto que en lugar de criaturas paren algunas mugeres unos pedaços de carne, que los médicos llaman molas 16. Yo vi
una que una muger havía parido, que era de la hechura de una molleja
grande de un pato; tenía a un cabo una señal de cabeça mal formada, y dixéronme que quando acabara de nascer se meneava, y que como una criatura
animada le havían echado agua y dicho las palabras que para el baptismo
se requieren. En estas cosas paresce la naturaleza averse mostrado tibia en
el engendrar, y por ventura el defecto estuvo en el subjecto de la muger, o
en la simiente genital del padre, que con su imperfectión no bastó a engendrar criatura más perfecta.
ANT.– No dexáys de yr fundado en alguna razón en esso que dezís,
pero entended que también en la simiente genital puede haver algunas
superfluydades que, corrompiéndose, en lugar de engendrar criatura, engendran essos animales que havéys dicho, como fue lo del elefante y el centauro y los demás. Pero lo más cierto es que se engendran de la superfluydad de los humores corrompidos que están en el cuerpo de una muger, los
quales havían de causarle tanto daño con su corrupción que viniesse a morir,
y en lugar de esto, naturaleza haze lo que dize Aristóteles en el libro De
comuni animalium gressu, que la naturaleza siempre se esfuerça a hazer de
las cosas possibles lo que es mejor, y quando puede formar y criar de estos
humores alguna cosa differente con que se pueda conservar la vida, procúralo como cosa natural. 17
15 Ibíd., pp. 531-532.
16 En efecto, por ‘mola’, palabra latina que designaba la ‘masa carnosa de la matriz’, se
entiende la “Masa informe que en algunos casos se produce dentro de la matriz, ocasionando las apariencias de la preñez. Se llama también mola matriz”. (D.R.A.E.)
17 Op. cit., pp. 532-533.
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4. Que los partos monstruosos son obra de la imaginación.
Este argumento, al que empezábamos haciendo referencia, llega a la
conversación del Jardín de flores como materia estelar, proporcionando episodios narrativos jugosísimos que nos acercan cada vez más al Torquemada
novelista. Así, después de traer varias autoridades que van de Avicena a San
Agustín, para probar que la mayoría de los partos anómalos “proceden de la
imaginación de una muger al tiempo de concebir”, se pasa al relato de diversas anécdotas leídas en Plinio o en el propio Mejía18 . Y junto al difícil asunto
de los hijos negros de padres blancos, desde la ignorancia de la Genética,
se narra un caso verdaderamente curioso de parto diabólico sucedido en
Alemania:
LUYS.– No quiero maravillarme de esso ni de otra ninguna cosa, pues
que en nuestros días se dixo y affirmó, por cosa muy averiguada y verdadera, que en una ciudad de Alemaña representaron ciertos autos o comedias, en las quales un hombre del pueblo representó un demonio, yendo vestido con unos adereços y insignias feas y espantables, y acabada de hazer
la representación, se bolvió a su casa, tomándole cobdicia de tener acceso
con su muger sin mudarse el hábito ni quitarse los vestidos, y dexándola preñada de este ayuntamiento, teniendo ella en la ymaginación lo que representava la figura y hábito en que su marido estava vestido, vino a parir una
criatura que representava la mesma imagen de demonio, tan espantable y
con tanta fealdad que ningún diablo del infierno se podía pintar más feo ni
abominable. La madre murió del parto, y de lo poco que esta criatura vivió,
que, según dizen, fueron tres días, se cuentan cosas infernales; y para que
fuesse manifiesta esta maravilla por el mundo, lo trayan estampado en
España y en toda la cristiandad.
ANT.– Yo lo vi y podré dar testimonio dello, y de que la pública voz y
fama era ser verdad todo lo que havéys dicho; y por esto se podrá entender
quán gran fuerça es la de la ymaginación, pues bastó para que se engendrasse con ella un tan espantable monstro.19
18 Para el caso del niño de aspecto salvaje por contemplar su madre una imagen de San Juan
Bautista, da la misma fuente de Mejía y lo cuenta de modo similar. Vid. supra, nota 5.
19 Op. cit., p. 535.
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Desde ahí pasa a contar curiosas monstruosidades vistas en América,
una de las materias más originales de la miscelánea de Torquemada en relación a otras de su época20. Y tiene gran interés el hecho de que la narración
de aquellos sucesos de las “Indias Occidentales” se corresponda con la que
se hacía en ciertos libros de viajes medievales acerca de otros países exóticos, pues todos ellos entran dentro de un género que se conoce como “mirabilia de la lejanía”, y del que fue perfecto paradigma el Libro de las maravillas del mundo de Mandeville21.
Posibilidad de que algunos animales engendren seres racionales.
En ese avance continuo de Torquemada hasta conseguir la mayor perplejidad en su público, y dentro de esa gradación in crescendo, se diría que
ha dejado para el final muy conscientemente aquello que producía sin duda
más asombro: la generación de seres racionales a partir de uniones híbridas.
Es el caso de los ‘hombres marinos’ o ‘tritones’ a los que Pedro Mejía había
dedicado un capítulo de su Silva, y que es la información que se utiliza también en el Jardín como punto de partida. La gran diferencia con sus predecesores es que Torquemada no se conforma con las historietas sobre monstruos marinos traducidas de Plinio, Olao Magno y otros, sino que de nuevo
recoge directamente testimonios oídos en su propia época, concediéndoles
un gran margen de credibilidad. Lo cual lleva a sus interlocutores a plantearse de continuo la sospecha “no de que sean animales racionales, sino de
que tengan algún uso de razón más que otros pescados”22. La cuestión se
zanja, como suele en esta miscelánea, con la convicción de que hay secretos que escapan de la razón humana y que sólo son dominio divino: “estos
secretos dexémoslos a Dios, que sabe la verdad, que nosotros juzgamos por
conjectura”. Lo que no impide que sigan aduciendo nuevos casos tan sabrosos como éste sobre la existencia de los llamados ‘mariños’ en Galicia:
20 Lo he estudiado en el artículo: “Del silencio y la curiosidad sobre América en las misceláneas”, Edad de Oro (Revista de la Universidad Autónoma de Madrid), X (1991), pp. 167-186.
21 El famoso libro de John de Mandeville, de mediados del siglo XIV, pretendió ser tomado
como viaje real de un caballero inglés por países musulmanes, India y China, regresando
por Asia Central; pero su autor era consciente del género mirabilia, pues lo comenta. La definición de ‘mirabilia de lejanía’ es de A. Rallo: vid. supra, nota, 1.
22 Op. cit., p. 584.
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BER.– No quiero que passemos adelante sin que sepáys una común
opinión que se tiene en el reyno de Galicia, y es que allí ay un linaje de hombres que llaman los marinos, los quales se dize y affirma por cosa muy cierta,
y ellos no lo niegan, que descienden de uno de estos tritones o pescados
que dezimos, antes se precian dello. Y aunque se cuenta de diversas maneras como cosa muy antigua, todas vienen a concluir en que, andando una
muger ribera de la mar, entre una espessura de árboles, salió un hombre
marino en tierra, y tomándola por fuerça, tuvo sus ayuntamientos libidinosos
con ella, de los quales quedó preñada, y este hombre o pescado se bolvió a
la mar, y tornava muchas vezes al mesmo lugar a buscar a esta muger, pero
sintiendo que le ponían asechanças para prenderle, desaparesció. Quando
la muger vino a parir, aunque la criatura era racional, no dexó de traer
en sí señales por donde se entendió ser verdad lo que dezía que con el
tritón le havía succedido. Este negocio es tan antiguo que no me maravillo
de que aya en la manera del contarlo diversas opiniones, pues ningún autor
lo dize, ni ay de ello otro testimonio para que pueda creerse, sino la fama
pública y común que lo ha dicho y publicado.23
El cuento guarda un extraordinario parecido con una leyenda de la
región de Beocia (en la antigua Grecia), que cuenta cómo en una fiesta en
honor de Dionisos las mujeres se bañaban en un lago y las acometió Tritón.
Es decir, algo mítico se esconde en el fondo de este episodio, que aún se
conserva en la tradición oral de algunas zonas de Galicia y de Cantabria, y
que finalmente lleva a Torquemada a tenerlo por “fábula”, pero también a
entrar en la más filosófica de las cuestiones en torno a los partos:
LUYS.– Una cosa me paresce a mí que ay de por medio para tenerlo
por fábula antes que para darle crédito, y es que ya que la naturaleza diera
lugar a que de un ayuntamiento como ésse se engendrara alguna cosa, que
fuera algún monstruo, y no hombre racional, como dezís que lo fue, y que
dél han procedido todos los de su linaje, porque dello se seguirían dos inconvenientes no pequeños. El uno es que havría hombres en el mundo que no
descenderían de nuestros primeros padres Adán y Eva, pues este tritón no
es ni se puede tener por hombre racional ni descendiente de Adán, y
assí, tampoco su hijo y descendientes dél se pueden tener por tales. Y el otro
inconveniente sería contradezir a la regla general de philósophos y médicos,
23 Ibíd., p. 585.
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los quales indubitablemente affirman que es impossible de la simiente
del varón y de un animal irracional que sea hembra, poderse engendrar otro
animal que sea de la especie de uno dellos, ni aun de otra differente, puesto
caso que lo contrario acaezca en la yegua con un asno, y en el cavallo con
una bestia, y en el perro con una loba, y en la perra con un raposo. Porque
con ser estos animales tan poco differentes unos de otros, haze que la contradictión no sea tan grande como lo es quando diffieren en tantas cosas
como diffiere un hombre de los otros animales. Y si en la semejança y en las
factiones tienen un mesmo parescer el hombre marino y el hombre racional,
basta que se differencien en sola la razón, que es lo que más puede differenciarlos; y assí Galeno, en el libro tercero De usu parcium, va burlando del
poeta que se llamó Píndaro, porque contava por cosa verdadera la fábula de
los centauros.24
El intenso carácter polémico de la materia se revela en la extensión de
la respuesta de Antonio (alter ego del autor, como se ha dicho) que empieza
así su dilatada intervención:
ANT.– ... yo confiesso que si havemos de guiarnos por la orden común
de naturaleza, que los philósophos y médicos que sustentan ser impossible
que de dos animales de differentes especies no puede succeder generación,
que tienen muy gran razón, si no es en aquéllos que, como ya se dixo, por
la similitud paresce que son casi de una especie. Pero nosotros no havemos
de tomar ni restringir a la naturaleza, como ellos lo hazen, sin tener respecto
a la causa superior, que es Dios, por quien ella es guiada y a quien obedesce, y por cuya voluntad se rije; y pues que mayor milagro es de nonada
criar y hazer muchas cosas, como vemos que cada día lo haze, no havemos
de maravillarnos tanto, a lo menos, no es justo que tengamos por tan
impossible como los philósophos, que de un hombre marino y de una
muger racional se concibiesse un hijo que en la razón siguiesse la
parte de la madre, cuya simiente concurrió en engendrarlo también como la
del padre.25
Ambas citas hubieran merecido en sí mismas toda la atención de
estas páginas, creo, de haber intentado explicarlas en su contexto histórico.
24 Ibíd., pp. 585-586. Al margen: “ Que los marinos de Galicia no ay certinidad sino la fama”, y
“Razones que contradicen ser posible lo de los marinos”.
25 Ibíd., p. 587 . Al margen: “Respuesta a las razones que se han alegado”.
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Pues ello supone dar cuenta de una gran infinidad de factores que confluían
para hacer de éste el tema de mayor interés y actualidad en una miscelánea
del siglo XVI. Por una parte, se trataba del mismo gusto por los seres híbridos que se dió en la Edad Media (baste recordar la frecuencia de las sirenas, por ejemplo, entre los bestiarios fantásticos de aquella iconografía),
pero con la diferencia de que mientras durante muchos siglos tales seres
fueron la encarnación del mal en algún sentido, en el Renacimiento latía una
preocupación filosófica detrás de ellos. Me refiero a todo el ambiente ideológico de los Studia Humanitatis que propició el interés por las fronteras entre
la humanitas y la “bestialidad” de los seres no racionales. El problema había
sido planteado por Aristóteles: el hombre es el único animal que se sostiene
erguido sobre dos patas y mira hacia el cielo, ¿pero es el único que tiene
sentimientos y emociones, o atributos considerados del alma? Y la cuestión
consecuente: ¿la humanidad se va perfeccionando o se va degenerando
conforme se aparta de su origen, como pensaría San Agustín, entre otros?
Los filólogos, auténticos filósofos según la concepción humanista, se
plantearon de muy diversas formas esas profundas cuestiones, y desde
motivaciones dispares. Así, por ejemplo, en 1520 Juan de Brócar inauguró el
curso académico en la universidad de Alcalá de Henares con un discurso en
elogio de la Gramática (como clave de las demás disciplinas) que, bajo la
inspiración de Nebrija y otros humanistas italianos, contenía una defensa de
la dignidad humana que asociaba la superioridad del hombre sobre los
demás animales a su conquista de la libertad gracias al aprendizaje de las
Letras y las Bellas Artes por el uso de la palabra, máxima muestra de la
razón y esencia de la Humanitas 26. Precisamente Juan de Brócar sería, además, el editor de un interesante diálogo heredero de esos textos italianos: el
que escribió el catedrático en Salamanca, Fernán Pérez de Oliva, si bien no
llegó a publicarlo en vida y apareció cinco años después de su muerte: Diálogo de la dignidad del hombre, (Alcalá, 1546). Y puede allí rastrearse la
polémica de si los animales aventajan incluso a los hombres como criaturas
libres de la Creación, asunto que se pasea por muchos otros diálogos renacentistas como una prueba evidente más del interés filosófico que desper-
26 “El hombre es superior a los animales por obra de la razón, cuyo instrumento esencial es la
palabra. Con la palabra se adquieren las letras y las bonae artes, que no constituyen un factor adjetivo, sino la sustancia misma de la humanitas. La auténtica libertad humana se
ejerce a través del lenguaje, a través de las disciplinas, ya en la vida civil, ya en la contemplación”. Este resumen de ideas es de Francisco Rico en “Laudes litterarum: humanismo y
dignidad del hombre en la España del Renacimiento”, en Homenaje a J. Caro Baroja,
Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1978, pp. 895-914. Era ésta una asociación de ideas que compartía Brócar con las dos célebres oratios italianas sobre la dignidad
del hombre: la de Giannozzo Mannetti y la de Pico della Mirándola.
taba el tema27. Por poco conocido quiero citar todavía aquí el diálogo escrito
por el médico castellano Francisco de Sosa, y publicado en Medina del
Campo, en 1556, bajo éste curioso título: Endecálogo contra “Antoniana
Margarita”, en el qual se tratan muchas y muy delicadas razones y autoridades con que se prueva que los brutos sienten y por sí se mueven28. Como
tesis contraria a la del doctor Gómez Pereira lo escribe:
“.... Porque, aviendo visto el autor de la Anthoniana Margarita, varón
no menos prudente que de agudo ingenio e muy católico siervo de Jesú
Christo, afirmar muchas nuevas opiniones, entre las quales trata un nuevo
error, que es decir los brutos no sentir ni por sí moverse e decir en las probationes que para ello haze no dar crédito a ningún autor ni doctor, quanto
quiera sean graves, si con razones phísicas no le convencieren y las suyas
le soltaren, determiné para dar plazer a algunos señores y amigos míos
escrevir este endecálogo, en el qual se ponen los fundamentos que para su
opinión trahe y algunas razones y experimentos y autoridades que contra él
ay. [...]
Son interlocutores el Ximio, el Murciélago, Cocodrilo, León, Águila,
Vallena, Elephante, Júpiter, Mercurio, Momo.”
El planteamiento del diálogo es que todos los animales, en presencia
de sus reyes de la tierra (león), aire (águila) y agua (ballena) están ante Júpiter para hacer una acusación criminal contra el autor de la Antoniana Margarita por haber sostenido lo que ha dicho el autor. Y hay pasajes tan jugosos como éste, mientras Mercurio y Momo (el zorro) tratan de que los
animales son conscientes de sus movimientos:
27 Algunos llegaban a argumentar que los animales vivían más ordenadamente en la Naturaleza, pues mientras ellos tenían sus épocas en el año para el emparejamiento y la reproducción, el hombre, en cambio, estaba permanentemente en celo.
28 En su prólogo, dice el Dr. Sosa escribirlo en contra de la tesis que sostiene el autor de la
Antoniana Margarita, un librito en latín aparecido en Medina también, en 1554 y al que su
autor, Gómez Pereira, no encontrándole título, decidió llamar como su padre y su madre,
título del que se burlarán precisamente Mercurio y Momo en el diálogo. Ver ed. de P. Cátedra, Barcelona, Eds. Delstre’s, 1994, p. 36.
29 “Otrosí, declaramos los brutos tener memoria y soñar como los hombres por las especies
guardadas en su memoria. Y por estas especies hablan las aves... Declaramos otrosí los
brutos en algunas cosas exceder todo entendimiento humano, lo qual repugna toda su naturaleza. Mas siendo como son guiados por instinto de naturaleza, el qual es un don dado por
el Sumo Criador de todas las cosas a las formas de los brutos, obran aquellas cosas, porque visto es que ningún hombre solo en el mundo criado, ni aun todos juntos, terná el saber
que las hormigas, aunque tenga ánima racional, ni el saber del águila, ni de las avejas, ni
de las ovejas, que tienen el pulmón llagado.[...] Otrosí, declaramos los brutos tomar costumbre e aprender. Y esto es por quanto tienen ánima sensitiva y no porque las especies
de las palabras de quien las enseña los mueva su lengua ni los nervios della, pues que la
boz no es otra cosa sino el ayre de tal o tal manera herido.”Ibíd., p. 45.
— 61 —
Mercurio.- En verdad que falta poco para decir que son tan sabios y
tan prudentes como la ánima racional y que tienen más potencia que la complexión del hombre y del bruto.
Momo dirá después que puede probarse con Hipócrates “e por esperiencia que los brutos sienten, y no assí como quiera, más muy más perfectamente que los hombres”. Y en la sentencia final dictada por Júpiter: que a
veces los brutos superan con creces el entendimiento humano29.
Pero de nuevo es el sabio bretón Boaistuau quien nos sirve de extraordinaria referencia en relación a Torquemada. Pues en el cap. 21 de sus
Historias prodigiosas, hablando sobre “Amores prodigiosos”, después de
contar casos legendarios de filósofos enamorados de prostitutas o de amores extraordinarios por lo castos, expone lo siguiente:
“ Todavía es bastante más extraño que el aguijón contagioso de este
amoroso veneno no toca solamente a las criaturas razonables, sino que
incluso el sentimiento penetra en las bestias brutas, como Plutarco testifica,
de un elefante. [...]
Es una cosa extraña que las bestias brutas no solamente amen a las
criaturas razonables, sino que se sientan a veces tan presas de sus pasiones que usen de violencia para con las chicas y mujeres. Edouart en sus
libros de La historia de los animales escribe que hay ciertos tipos de monos
pelirrojos en regiones de la India que son temidos si se aproximan a los
poblados, pues cuando están inflamados por sus furores naturales no perdonan ni a doncella ni a dama, de manera que hay con frecuencia violaciones, principalmente de aquellas que estas malas bestias pueden coger desprevenidas.” 30
Y justo a continuación cuenta el caso de un oso en Suecia:
“Nada hay más cierto ni popular en Alemania que lo que describe
Saxo, en el libro 10 de su Historia de los Daneses. Que un oso en Suecia,
buscando su presa por las montañas, encontró por azar una pastora, a la
cual llevó a su cueva y, en vez de devorarla, convirtió su hambre en placer.
30 Op. cit., pp. 142-143. Lo del elefante otros lo atribuyen a Plinio, como Oliva Sabuco de Nantes en su Nueva Filosofía de la Naturaleza del hombre, Madrid, 1587, cap. XXVII.
— 62 —
La cual, una vez huída de sus manos, sobrevivió tanto tiempo después del suceso que fue vista por muchos miles de personas.” 31
Lo sorprendente es que estas mínimas historias, puras referencias
librescas en el autor francés, se transformen en espléndidas narraciones
novelescas en el Jardín de flores curiosas. Por su calidad literaria las cito
completas para disfrute del lector, ahorrándome el espacio de mis comentarios. La primera es la historia del oso en Suecia, con un cambio sustancial
en la condición de su víctima femenina, a pesar de que parezca manejarse,
por cierto, la misma fuente que manejó Boaistuau:
ANT.– ... Y assí han acaescido y acaecen muchas vezes muchas
cosas notables en el mundo, de las quales es una la que agora quiero contaros, y cierto no osara dezirla, por ser de tan grande admiración, si no
tuviera tantos auctores y de tan grande auctoridad que la escriven y dan testimonio della. El primero es Joan Saxo, en su Historia, y el segundo, Joan
Magno, Arçobispo upsalense en el reyno de Suecia; y últimamente lo escrive
y affirma el Arçobispo Olao Magno, su successor. Y es que en un pueblo del
reyno de Suecia, que está edificado cerca de una montaña, vivía un hombre
rico y principal que tenía una hija hermosa, la qual una tarde se salió con
otras donzellas a passear por el campo, y andando todas juntas, haziendo
fiestas y regocijos, salió acaso de una espessura grande de aquella montaña
un oso de demasiada grandeza, muy bravo y temeroso, el qual, viniendo
derecho adonde estas donzellas estavan, todas con el temor començaron a
huyr cada una por su parte, procurando valerse, y el oso acertó a tomar esta
donzella más principal, y llevándola en sus braços, se tornó a meter por la
espessura de la montaña, sin hallar resistencia ninguna, por estar solas y no
haver hombres que le siguiessen. Y aunque su principal intento, según se
puede creer, uviesse sido hartar la rabiosa hambre que traya, fue Dios servido de no permitir la muerte desta donzella, y assí el oso, movido por un instincto de naturaleza bien differente del que se puede hallar en otros animales de su ralea, no solamente la dexó de matar, pero llevándola a una cueva
que tenía en un valle muy hondo, entre una grandíssima espessura, toda su
crueldad se le bolvió en un amor entrañable, y començó a halagarla, poniéndole sus braços mansamente, y a tratarla de manera que la donzella conosció la intención que tenía, y perdió alguna parte del miedo con que estava, y
no se atreviendo a resistir la ferocidad del oso, con temor de perder la vida,
vino a consentir, aunque no por su voluntad, que tuviesse sus ayuntamien-
31 Ibíd.
— 63 —
tos libidinosos con ella. El oso salía de la cueva y caçava venados y otros
animales, los quales traía a la donzella, que con la hambre comía dellos, y
bevía de la agua de un arroyo que delante de la cueva, entre la espessura
de los árboles, passava, sustentando la vida, y esperando que Dios se dolería della y la libraría del travajo en que estava. Y aunque algunas vezes se
determinava de huyr en tanto que el oso estava fuera de la cueva, nunca se
atrevió a hazerlo con temor de que no se podría esconder sin ser hallada dél
y muerta, y también temía los otros animales bravos, de los quales en aquella montaña havía muchos. Y passando en esta vida algunos meses, succedió que unos caçadores entraron en la montaña con sus redes y armandijas
y perros, y cayendo en las armadas este oso, fue muerto; y como la donzella sintiesse las bozes de los que lo havían hecho, y que estavan tan cerca
de la cueva, fuesse para ellos, los quales, muy espantados de verla, supieron quién era, y todo lo que más havía passado, y trayéndola consigo, la
entregaron a sus padres, que apenas la conoscían viendo quán desfigurada
venía. Y la naturaleza, que muchas vezes obra cosas muy maravillosas y
fuera del concierto y orden natural, de tal manera juntó la simiente desta
fiera y con tales ligaduras en el cuerpo desta donzella que, sintiéndose
preñada, y esperándose que havía de parir algún notable monstruo,
parió un hijo que ninguna cosa sacó de su padre más de ser un poco más
velloso en todo el cuerpo que ninguno de los otros hombres. Y criándose con
diligencia y cuydado, le pusieron su mesmo nombre, o por ventura las gentes, sabiendo esta maravilla, se lo pondrían; y después que fue hombre, salió
tan esforçado y valeroso de su persona que de todos era temido, y teniendo
noticia de los caçadores que havían muerto al que lo havía engendrado, les
quitó la vida, diziendo que aunque él oviesse rescibido buena obra, no havía
de dexar de cumplir con la obligación de vengar la muerte de su padre. Éste
engendró a Trugillo Sprachaleg, que fue capitán valeroso y tuvo por hijo a
Ulsón, persona muy señalada y de quien las chrónicas de aquella provincia
hazen muy grande mención, porque fue padre de Sueno, que vino a ser Rey
de Dacia, y assí dizen que todos los Reyes de Dacia y Suecia proceden de
este linaje.32
Pero la superación absoluta de todo lo imaginable respecto a estos
casos de zoofilia -a falta de mejor nombre-, se dá con la historia de una
mujer portuguesa y un orangután, en la que Torquemada despliega sus
mejores dotes de narrador. La abre advirtiendo que se trata de “cosa no
32 Jardín, ed. cit., pp. 588-590. Al margen: “ Caso muy notable de un oso con una doncella”, y
al final “ Que los reyes de Dacia y Suecia proceden del hijo que nasció del oso y de la doncella”.
— 64 —
menos monstruosa y digna de que nos admiremos de ella” que la que se
acaba de contar, y de una noticia plenamente contemporánea:“ ...y aun
agora havrá muchos que se hallarían presentes y tendrán memoria della”.
Así que decide referirla según la ha oído “de muchas personas dignas de fe”,
no como algo fabuloso sino como una “relación muy verdadera”33. Se trata
de una mujer que es condenada por un delito grave al destierro en una isla
deshabitada, y cuando la dejan allí sola, al pie de un gran monte, comienza
a dar gritos hasta que aparece un gran número de simios que la rodean.
Desde ahí todo resulta fascinante y digno del mejor guión cinematográfico
sobre un mito conocido:
Venía entre éstos ximios uno mayor que todos, y tanto que, puesto en
los pies y endereçando el cuerpo, era tan grande como un hombre. Éste,
viendo llorar la muger, y que con el gran miedo que tenía estava esperando
la muerte, la qual tenía por muy cierta, se fue para ella y le començó a hazer
caricias y halagos, y a darle frutas silvestres y rayzes, de manera que la puso
en esperança de que los ximios no le harían daño alguno; y assí se fue con
ellos hasta el monte, donde el ximio mayor la metió en una cueva, y allí acudían todos los otros, proveyéndola de los mantenimientos que ellos usavan
y tenían, de manera que ella podía bien entretenerse con ellos y con la agua
de una fuente que allí muy cerca estava. Y assí passó algún tiempo, en el
qual el ximio vino a aprovecharse della, teniendo sus ayuntamientos sin que
ella fuesse parte para estorvárselo, porque temía de ser luego muerta, y de
esta manera se hizo preñada y parió en dos vezes dos hijos, los quales,
según ella dezía y affirmava, y aun según lo que después se entendió de los
que los vieron, hablavan y tenían uso de razón. Y siendo estos mochachos
el uno de dos años y el otro de tres, acaesció a passar por allí otra nao que
volvía de la India, y los marineros, que llevavan falta de agua y tenían noticia de aquella fuente que en la isla estava, determinaron de salir en tierra a
proveerse della, y assí, echando al agua un esquife, salieron en la isla. Los
ximios, como los vieron, escondiéronse, pero la muger, esforçándose y
determinando de dexar aquella vida que tanto tiempo tan contra su voluntad
havía tenido, fuesse dando bozes para los marineros, los quales, reconosciendo ser muger, la esperaron y la llevaron consigo y la metieron en la nao.
Los ximios salieron todos a la ribera, siendo tan grande la multitud dellos
como de un exército, y el mayor, con el amor y afición bestial que con la
muger tenía, se metió tras ella por el agua, tanto que corrió muy gran peligro
de ahogarse, y las bozes y aullidos que dava y los chirriados bien davan a
entender que sentía la burla que se le havía hecho. Y viendo que no le apro-
33 Ibíd., p. 590. Al margen: “Cosa muy notable que acaeció a una muger de Portogal”.
— 65 —
vechava, y que los de la nao alçavan velas y se querían partir, tomando en
los braços el menor de los hijos, y metiéndose por el agua todo lo que pudo,
lo tuvo en alto un gran rato, y después lo arrojó en la mar, donde a la hora
fue ahogado; y bolviendo por el otro, se tornó a entrar al mesmo lugar, y
estava con él teniéndolo en alto y como amenazando que también lo ahogaría. Los marineros, movidos por el gran sentimiento de la madre y de lástima de oyr llorar el mochacho, que con bozes claras llamava por ella, quisieron bolver a tomarle, pero el ximio, con el temor que dellos tenía, no osó
esperarlos; antes soltando también el mochacho en medio de las olas, se fue
huyendo con todos los otros ximios, y por mucha diligencia que los marineros pusieron en salvarlo, se ahogó antes que ellos llegassen. Y bueltos a la
nao, supieron de la muger todo lo que passava, de que no fueron poco maravillados, y con esto se partieron; y llegando a Portogal, dieron noticia de lo
que havían visto y entendido de este caso.34
Fácil resulta suponer cómo sería el estupor de los lectores coetáneos
del Jardín ante tal sucesión de episodios, y ante el hecho de admitir como
posible la generación de seres humanos a partir de una unión tan aberrante.
Sobre todo cuando se insiste hasta el final en la veracidad del caso,
poniendo incluso a un Cardenal por testigo de la pena que además recibió la
mujer, una vez devuelta a su país:
La muger fue luego presa, y, haviéndole tomado su dicho y confessado, la condemnaron a que, atento que havía quebrado el destierro, y que
juntamente havía cometido un delicto tan enorme como era el del ximio,
fuesse quemada por ello. Pero Hirónymo Capo de Ferro, que era en aquel
tiempo nuncio apostólico en aquel reyno, y después fue cardenal, viendo que
lo que havía hecho fuera por conservar la vida y que los ximios no la matassen, o no la tuviessen siempre en un cautiverio perpetuo y en un peccado de
que le acusava la conciencia, suplicó al rey le hiciesse merced de perdonarla, y assí se salvó, con que todo el tiempo que viviesse estuviesse en un
monesterio sirviendo y haziendo penitencia de sus peccados.
ANT.– Ya yo havía oydo dezir también esse cuento, y hazíaseme de
mal creerlo; y cierto si es verdad, como ya lo voy creyendo, pues fue negocio
tan público y con tantos testimonios, no dexa de ser una cosa tan maravillosa
como las que havemos dicho y como todas quantas han acaescido.35
34 Ibíd., pp. 590-591. Al margen: “ Dos hijos de un ximio y de una muger”.
35 Ibíd., pp. 591-592.
— 66 —
A ésta sigue aún otra historia no menos morbosa de una mujer que
tuvo descendencia con un perro, y de cuyas relaciones incestuosas perrunas, además, se generó toda una dinastía; algo que desborda nuestra perplejidad al ser contado nada menos que por Juan de Barrios, cronista del rey
de Portugal36. Tales episodios nos llevan, en fin, a preguntarnos por la credulidad de Torquemada, sobre la que se ha especulado tanto como sobre la
del Cervantes del Coloquio de los perros. ¿Se creyó realmente todas aquellas situaciones que quiso hacer entrar en el margen de lo verosímil? Frases
como ésta pueden dar una idea de su ambigüedad y de la libertad con que
quiere dejar al lector: “esto dexémoslo para que cada uno tenga la opinión
que quisiere, sin que forcemos a nadie que crea ni dexe de creer sino aquello que mejor le paresciere y más a su juyzio cuadrare” . Pero al mismo
tiempo confirman, en mi opinión, uno de los grandes placeres del humanista
escritor de misceláneas: el de reivindicar el disfrute de la propia razón y el
propio juicio a la hora de abordar nuevos problemas que se le plantean a la
Humanidad. (Problemas para los que no valían ya respuestas antiguas como
las que podían darse en la Historia natural de Plinio, por ejemplo). Por eso
debe entenderse bien el prudente final que le pone a éste Tratado I que
hemos estado leyendo:
BER.– Lo que naturaleza pudo hazer en un tiempo, también lo podía
hazer en otro; y si es verdad lo que se halla escripto, también será lo mesmo
en lo que dezís que os dixeron, y parésceme bien que lo ayáys callado hasta
agora, que entre nosotros bien cabe, y más haviendo sido tan a propósito y
sobre tantos autores que lo dizen y escriven, que si lo dixérades entre otras
gentes, peligro corriérades de que se burlaran de vos, como de mí lo hizieron quando dixe que havía parte en el mundo donde los días y las noches
eran tan crescidas.
ANT.– Ésse es el travajo para los que algo han visto o leydo de curiosidades, que no las pueden dezir ni contar, si no fuere delante de otros hombres curiosos que tengan noticia dellas. Assí, lo que aquí havemos passado
no ay para qué tratarlo en otras partes, a lo menos entre gentes que la ignorancia les haga que nos tengan a nosotros por más ignorantes y componedores de novelas y fábulas, porque no nos aprovechará alegar testigos, que
dirán que no los conoscen ni saben quiénes son, aunque sean los autores
36 Ibíd.,p. 593. Al margen: que los del reyno de Pegu y el de Sián descienden todos de un perro
y de una muger
— 67 —
de mayor auctoridad de todos los que han escrito. Y pues es ya tan tarde que
ha passado muy gran parte de la noche, parésceme que es tiempo que nos
recojamos, que no será ésta la postrera vez que nos havemos de hallar juntos. 37
Al igual que Antonio de Torquemada, sé yo que este tipo de curiosidades sólo deben tratarse entre interlocutores afines. Y por eso es por lo que
me he permitido contar esto aquí delante de tan agudos doctores, consciente
de que sabrán entender que, por mi oficio, siempre estaré más lejos de la
ciencia que de la fábula.
37 Ibíd., p. 598.
— 68 —
La figura de la madre en la poesía popular
César Real Ramos
la esterilidad
Universidad
de Salamanca
LA FIGURA DE LA MADRE EN LA POESÍA POPULAR
César Real Ramos
Universidad de Salamanca
No es éste el espacio adecuado para perder excesivo tiempo en precisar los límites del difuso terreno en el que nos movemos cuando hablamos
de poesía popular; baste decir, para empezar, que nos situamos en lo que
Paul Zumthor llamaba poesía oral1, es decir, que el corpus textual del que
partimos es exclusivamente el de composiciones anónimas transmitidas
desde remotos tiempos de viva voz, que han servido y sirven para el canto,
el solaz o el trabajo; que son expresión de la cultura del pueblo, de la cultura
de la gente inculta, de la que apenas sabe las letras, de la que se manifiesta
y transmite, no por libros, sino en el trato cotidiano y la convivencia. Es obvio
que esas coplas que nos comunican esa cultura y esa incultura han sido
recogidas y transcritas en libros, que son los que nos sirven para construir la
historia que a continuación proponemos. Una historia entre las muchas que
el mundo de lo popular nos sugiere.
Que hay otros mundos se ha dicho siempre. Que todos los mundos
están en este mundo lo dijo el poeta. Se ha hablado y escrito sobre el mundo
del flamenco, sobre el mundo infantil, sobre el mundo gitano. ¿Lo popular?
¿Dónde están las fronteras? Pero, ¿ha habido nunca fronteras entre esos
mundos? ¿No han convivido siempre? ¿No forman un solo mundo?.
Ese mundo nos habla en las coplas populares, nos cuenta las historias de sus personajes (que fueron personas, nuestros tatarabuelos), los personajes del pueblo, o nos invita a imaginar historias, a devolverle una identidad a los seres, casi siempre anónimos que lo habitan. Lo que a
continuación propongo es aceptar esa invitación y darle un rostro a esos personajes: a la mujer, a su amado, a sus hijos, etc.; a darle una identidad a su
amor y sus desamores, a sus estados de salud, a los avatares de la vida. Por
dos contingencias nuestra imagen se verá limitada: por la predilección del
pueblo por lo excepcional, lo marginado, y por el propio carácter del corpus,
1
Paul Zumthor, Introduction à la poesíe orale, París, Seuil, 1983. Véanse también del mismo
autor: Performance, réception, lecture, Québec, Ed. du Préambule, 1990.
— 71 —
que se compone en gran medida de coplas flamencas. Es decir, que el paisanaje será principalmente el de los más desfavorecidos. En ese mundo
cobra una especial dimensión la figura de la madre2. Hablo de figura en el
sentido de forma, o formas, maneras de ser, pero también en el sentido de
perfil, silueta, imagen que se nos dibuja en el paisaje popular, porque lo
popular es por lo general extraordinariamente plástico; no expresa nunca lo
abstracto si no es por lo particular, lo concreto. Es tal la importancia de la
madre que la mentalidad popular expresa metafóricamente la relaciones
causales, de origen, a través de la imagen de la madre:
Antes que nazca la madre
Anda el hijo por la calle3
dice el acertijo de la llama y el humo. “La madre del cordero” es el
intríngulis, la causa ignota, “la razón real y positiva de un hecho o suceso”,
dice el diccionario de la RAE. Porque se habla de la madre del fuego del
hogar, las brasas, como de la madre del vino. Del sentido de protección y
amparo, que hace que llamemos madres a las gobernantas de hospitales y
casas de recogimiento, o del de cavidad, matriz, como la madre del río, está
llena de metáforas nuestra lengua, que es depósito también de nuestra cultura popular. Amparo y matriz son la ciudad y la patria, como la tierra, de la
que venimos, a la que volveremos, al fin y al cabo:
¿Cuál es el hijo cruel
que a su madre despedaza,
y su madre, con gran traza,
se lo va comiendo a él? (RM, I, 747)
2
En el corpus utilizado para este trabajo destacó enseguida la importancia de la madre por
su abrumadora presencia, así como sobrevino la posibilidad de un análisis que diera cuenta
de sus múltiples funciones (guardiana, consejera, confidente, etc.). Sin embargo, para una
exposición oral pareció preferible el camino que adoptamos: el de seguir una historia que
en sí misma recogiera ya y evidenciara esa variedad funcional y esa destacada presencia.
3
Francisco Rodríguez Marín, Cantos populares españoles (cinco vols.), tomo I, Sevilla, 1892,
p. 194, copla o canción núm 291. A partir de ahora indicaremos simplemente a pie del texto
el autor de la compilación en la abreviatura (RM), seguido del número del voloumen y de la
copla, ya que todas ellas llevan numeración consecutiva.
— 72 —
dice el acertijo sobre el arado. Pero intentemos, como decía, construir
una historia concreta entre las muchas posibles, la historia de unos personajes particulares, la de Martín Caballero4 y su familia, por ejemplo. Una historia en la que esté siempre presente la figura de la madre, lo que no será
especialmente difícil, ya que, como voy comentando, aparece por doquier.
Fogoso, aún muy joven, se enamora Martín de Juana, pero como en
los grandes amores, como en los de Romeo y Julieta, o Calixto y Melibea, la
oposición familiar los sembrará de trabas. De ello se lamenta Martín un día
amargamente:
Quisiera verte en la caye
Para darte mi sentir;
Pero tienes una madre
que no te deja salir
ni a la puerta de la caye. (RM, II, 2890)
Aunque otro día se lo comenta a Juana con algo más de humor o de
escepticismo:
Ando rabiando por berte
y me lo estorba tu madre;
¿Qué l’importa al qu’está jarto
que otro se muera de jambre? (RM, III, 4120)
García Lorca tematizó magistralmente la figura guardiana de la madre
en Bernarda. Y es que la madre de Juana no puede dejarla retozar con Martín, no sólo porque es muy joven, sino porque tiene otras miras para ella. Por
su corta edad rehúye adiestrarla aún en el difícil mundo del sentimiento. A lo
que no hacía un par de años le había ocurrido se refiere esta copla:
4
El nombre de Martín Caballero aparece reiteradamente en el folklore popular, como en este
acertijo relativo al fuego:
Largo, larguero
Martín Caballero,
calzas coloradas
y penacho negro.
Una niña a su madre
le preguntaba:
-¿Qué es esto que entre gentes
Amor se llama?
Y ella le dice:
-Dios te guarde, hija mía,
que te lo explique. (RM, IV, 5764)
Pero no está ya Juana por la labor de esperar mucho y para sí piensa:
En llegándome el pelo
A la cintura
Puede decir mi madre
que no soy suya.
Me va llegando
Y mi madre sin hija
se va quedando. (RM, III, 5746)
En la siguiente ocasión en que furtivamente consigue hablar con Martín, le confiesa:
Tengo pleito con mi madre,
Si no lo gano de nuevo,
porque quiere que me case
con uno que yo no quiero. (RM, III, 5580)
Y le cita a escondidas para el momento oportuno:
Si quieres hablarme y verme,
Ven esta noche al postigo
y mientras mi madre duerme,
Estaré hablando contigo. (RM, II, 1907)
— 74 —
Postigos, celosías, balcones de los requiebros y suspiros del amor
español que se han convertido en postales:
Bentanas a la caye
Son peligrosas
Pa las madres que tienen
Sus hijas mosas.
Y al estribiyo,
Porque pelan la paba
Con los poyiyos. (RM, IV, 5917)
Pero la cita amorosa acabó como el rosario de la aurora. Hasta la hora
del encuentro anduvo Martín rumiando el desdén de la familia de Juana y no
pudo por menos que dar rienda suelta a su orgullo herido. Estuvo a punto de
decirle a Juana:
Aunque tu padre me dé
un arca yena de ropa,
No m’he de casar contigo,
Porque te jiede la boca. (RM, III, 4802)
(Porque en el mundo de Juana y Martín la que vigila es la madre, la
que consiente o no las relaciones, pero el que otorga mano y dote es el
padre, figura que sólo raras veces se deja ver.) Pero se lo calló a tiempo y
se conformó con decir:
Anda be y dile a tu mare
Que hay quien se yama Rosquiya
y s’está muriendo e jambre. (RM, II, 1788)
Entonces le recordó Juana cómo tampoco la madre de Martín la consideraba en algo a ella y los suyos, pensando en encontrar mejor partido
para su amado primogénito:
— 75 —
Tu mare no me quié a mí:
Tu mare quiée a la reina,
Baya por eya a Marí
5
Aunque todo se arregló con un beso:
¿Porque un beso me has dado
Riñe tu madre?
Toma, niña, tu beso,
dile que calle. (RM, II, 2819)
Saltemos muchos otros reproches, enfados, desdenes, reconvenciones, ternezas, etc., y hagamos avanzar la historia hasta el momento en el
que deciden fugarse. Descubierta la traza de los amantes para verse en la
noche por la puerta trasera, y tras candarla, como dicen en mi tierra,
comenta Martín:
¿De qué le sirbe a tu madre
Echar yabe’ n er corrá,
Si t’ has de bení cormigo
Por la puerta prensipá? (RM, II, 3127)
Y Juana, tras cavilar un momento, dice a Martín:
¿Sabe a lo que me atermino?
A ejá a mi pare y mi mare
Y a guiyármelas contigo. (DEM, 283, p. 69)
A lo que exclama el joven:
5
Antonio Machado y Álvarez, “Demófilo”, Colección de cantes flamencos, Madrid, Ediciones
Demófilo, 1974 (original de 1881), p. 73, copla 312. A partir de ahora indicaremos a pie de
texto el autor en abreviatura (DEM), seguido del número de la copla y con indicación de
página, ya que existe numeración distinta para cada serie o grupo de coplas.
— 76 —
Salero, biba lo mío,
Salero, biba la mare
salero, que t’ha parío. (DEM, 290, p. 70)
Porque, como sabemos, la mejor muestra de afecto, de entusiasmo o
de extrañeza es, en la lengua popular: ¡La madre que te parió!, aunque no
se quiera uno referir verdaderamente a ella, como aquí le ocurre a Martín. El
caso es que se fugaron. No hubo boda gitana, claro, no hubo almendras, ni
alboreás, ni “pidía”, ni registradora que certificase la integridad de la moza6,
porque como a su madre le contara tiempo después:
En un praíto verde
Tendí mi pañuelo;
Cómo salieron mare tres rositas
Como tres luseros. (DEM, 65, p. 122)
En torno a un año han pasado Martín y Juana en casa de unos parientes en Totana, cuando con un niño en los brazos, Manuel, y otro en el vientre, deciden regresar a su mundo, o submundo, lugar o poblado. El hogar de
Martín es lo suyo, pero, a mayores, no tiene padre:
Vente conmigo a mi casa
Que yo le iré a mi mare
Que eres la Birgen de Grasia. (DEM, 355, p. 79)
¡Contigo y siempre contigo!
¡Contigo jasta morí!
Pero con tu madre no,
Qu’ ha jablaíyo mar de mí. (RM III, 4116)
Replica Juana. A lo que responde Martín, zanjando la cuestión:
6
Sobre las costumbres gitanas y su vigencia me parece de gran interés el libro de Teresa San
Román, Vecinos gitanos, Madrid, Akal, 1976.
— 77 —
Ya te he dicho que a mi madre
La tienes que venerar
Como a la Virgen del Carmen
Que está puesta en el altar. (RM III, 4126)
A pesar del largo y penoso viaje en mulo, ya cerca de su tierra
comienza Martín a cantar:
De la güerta de Mursia
Bengo yo señores,
Como le traigo a la mare e mi arma
Ramitos e flores. (DEM, 45, p. 118)
Ha pasado el tiempo y ya las agüitas han vuelto a su cauce. A regañadientes y refunfuñando anda siempre la madre de Martín cuando está con
Juana. Pero, no es mejor para él con su suegra:
Tu mare es una judía,
Pasa por la mía bera
No me da los güenos días. (RM, III, 4119)
Tienen ya tres chorrelitos y a la madre de Martín se le cae la baba con
el chiquitito, Miguel, al que coge en brazos:
Mira qué pajarito sin cola,
¡Mamola, mamola, mamola!7 (RM, I, 42)
7
Comenta Rodríguez Marín en nota a esta rima: “las madres o nodrizas, diciendo el primer
verso, hacen mirar hacia arriba a los niños, para excitarles a reír cuando les tocan inesperadamente debajo de la barba”. La última edición del Diccionario de la R.A.E. dice tan sólo
de mamola: “cosa que se sufre a la fuerza”, pero en la anterior se indicaba su relación con
el árabe ma’ m~ula, “caricia” (fingida), y se definía como “cierto modo de poner uno la mano
debajo de la barba de otro, como para acariciarle o burlarse de él”, en lo que insiste el Diccionario de arabismos de F. Corriente, que conjuga sendos étimos para “caricia o burla
hecha poniendo la mano bajo la barbilla” y “cosa fingida”, “halago fingido”. Lo interesante
con ésta y otras coplas semejantes es preguntarnos hasta dónde, hasta qué cultura y tiempos nos remontan, de qué hábitos y costumbres nos traen noticia. El sentido de burla y cosa
fingida, asociado al mentón o barbilla volverá a ser destacado más adelante.
— 78 —
Con ésta y otras coplas miman y crían madre y abuela a los hijos de
Martín. Cogiéndole la manita a Miguel, y pasándosela suavemente por la
cara le recita la abuela:
Mizo gatito,
Pan conejito
¿Qué comiste?
Sopitas de la olla
¿Con qué la tapaste?
Con el rabo del gato.
¡zape, zape, zape! (RM, I, 44)
Con éstas y otras coplas van inconscientemente comprendiendo los
niños su mundo, sintiendo su propio tacto, diferenciando sus dedos, aprendiendo a moverlos con el padre Andrés, o el padre Jejé 8. O con el susto fingido, durmiéndose al arrullo de las nanas:
Niño chiquirritito
de pecho y cuna,
¿Dónde’ estará tu madre,
Que no t’ arrulla? (RM, I, 5)
Le canta Juana a Miguel meciéndole en los brazos. O, azorándole fingidamente aún más:
Este niño chiquito
No tiene madre:
Lo parió una gitana,
Lo echó a la calle.9 (RM, I, 6)
8
Basten estos ejemplos de sobra conocidos por cualquier español para destacar el extraordinario papel que desempeña el folklore popular a través de la madre (su transmisora en
este caso) en el aprendizaje infantil, en el conocimiento del entorno por parte del niño,
empezando por el de su propio cuerpo.
9
Son interesantísimas las observaciones de García Lorca al respecto: “Cómo ha reservado
[España] para llamar al sueño del niño lo más sangrante, lo menos adecuado para su delicada sensibilidad? [...] Así, pues, la letra de las canciones va contra el sueño y su río manso.
El texto provoca emociones en el niño y estados de duda, de terror, contra los cuales tiene
que luchar la mano borrosa de la melodía que peina y amansa los caballitos encabritados
que se agitan en los ojos de la criatura”. (“Canciones de cuna españolas”, O. C., Aguilar,
Madrid, 1986 (22ª ed.), pp. 286 y 288.)
— 79 —
Pero, no nos dilatemos y continuemos con la historia del pobre Martín
Caballero, que ante tanta necesidad se ha visto llevado al contrabando de
tabaco:
Dil’ usté a mi bata,
Por amor de Dios,
Cómo en prisiones se yeban al hijo
E su corasón. (RM, III, 5633)
Si me guipara mi bata,
No m’ había e conosé,
Con la chaquetilla’ l hombro
y con la caeniya’ r pie. (RM, IV, 7790)
Dil’usté a mi mare
Que no yore más;
Sino que ande toítos los pasos
Pa mi libertá. (RM, IV, 7713)
Y así, efectivamente, se trasladó la madre de Martín a casa de un
primo hermano cerca de Cartagena y a las tres en punto llegaba al penal con
una olla de gazpacho y tortilla de escabeche:
M’ asomé a la bentana
Y a mi bata bí bení;
Jasta’ l arma se m’ alegra,
Porque me trae la pirí. (RM, IV, 7723)
La probesita e mi mare
A on Antonio le jabló,
Pa que me quiten los griyos,
M’ echen al patio mayó. (RM, IV, 7728)
— 80 —
De regreso a casa, tras los llantos de alegría de Juana y los lloros de
los más pequeños por el alboroto, ha salido Martín a recorrer el lugar, saludar a los “tíos” de los diferentes linajes y celebrar la libertad con amigos y
parientes. Con la nueva posición holgada que le ha traído el tabaco y la fama
de varias reyertas es ahora Martín un hombre respetado en el lugar. Alguien
le comenta algo sobre el comportamiento de Juana durante su ausencia, a
lo que contesta Martín:
Aquer que tenga familia
que no jable mar de naide;
Qu’er camino es mu largo
y pué Undebé castigarle. (RM, IV, 6551)
Con cierta amargura continuó la farra, y ya avanzada la noche,
comenta Martín:
Mi madre estará diciendo:
-¿Dónde estará ese muchacho?Y yo estoy en la taberna,
Poco menos que borracho. (RM, IV, 7692)
Y, a voces, al llegar a casa:
Mare, ensiend’usté la lú,
Que traigo una sacramenta
Qu’a Dios le digo de tú. (RM, IV, 7700)
Hombre considerado, como decíamos, se pasea Martín por las calles
con su vara de avellano, acompañado casi siempre de su compadre, sus
cuñados y algunos jóvenes que ahora le llevan parte de los negocios. Las
cosas con Juana no marchan, en cambio, igual de bien. Con motivo de un
bautizo, acudió a una fiesta a la que Juana, por su avanzado estado no pudo
acompañarle. Inés, una gachí muy moza dió unas vueltas por bulerías y,
como se reintegró al corro al lado suyo, aprovechó Martín para decirle:
— 81 —
¡Atensión, qu’ ha salido
la reina a bailar!
¡Qué hermoso cuerpo tiene
su real majestá. (RM, IV, 6923)
Y otro día al salir de la taberna vio como unos mozos la columpiaban:
La niña qu’está’ n la bamba
Parece un piñón de oro;
Le quisiera preguntar
Si es casada o tien novio. (RM, IV, 6979)
Dice una copla popular:
-Francisca, por tu tejao
Ba subiendo una culebra.
-Madre, ¡cómo pica er só!
-Más pica una mala lengua.10 (RM, IV, 6979)
Y es que, muy pronto, llegó a oídos de Juana noticia de las relaciones.
Tuvieron bronca:
¡Hijito de mala mare,
Criaíto en malas tripas,
Regüerto en malos pañales! (DEM, 152, p. 47)
10 El tema de la maledicencia y las habladurías y su terrible poder es tópico de la poesía popular ya desde la Edad Media, así como de la poesía culta próxima a ésta, es decir, la que se
sustenta en la paremiología y el saber popular, como Juan Ruiz, don Juan Manuel, Sem
Tob, etc., sin duda en relación con el problema de la honra en sociedades reducidas, y
encuentra un especial desarrollo, como es lógico, en el Siglo de Oro.
— 82 —
Hijito de mala mare,
T’ acuerdas cuando desías:
-No te orbidaré por naide? (RM, III, 4071)
Mi mare me lo esía
No te fíes de chabales
Que tienen malas partías. (DEM, 174, p. 51)
Aún se mantuvo la situación durante algún tiempo, hasta que, viendo
Inés que aquella relación se fortalecía y se ausentaba Martín cada vez con
más frecuencia, decidió salir con los churumbeles a casa de los suyos. Inés,
por su parte, apretaba a Martín para que fueran a vivir juntos a la capital, a
lo que se resistía Martín diciendo que eso no era de hombres cabales y que
la gente no lo consentiría, aunque para satisfacerla y halagarla no dejaba de
ofrecerle regalos. La madre de Martín, aunque no muy afecta a Juana, como
hemos visto, trató de apartarle de Inés, de quien le contó lo que se hablaba
de sus andanzas en la capital, en la que también diera que hablar su madre
antaño. Un día le comentó a Inés Martín:
Mira qué mala es mi mare;
Porque te estoy manteniendo
Me echa la ropa a la caye. (DEM, 189, p. 55)
A Martín fueron abandonándole todos; tan sólo su compadre permaneció a su lado. Y los negocios también empezaron de nuevo a irle mal. Las
cosas no podían durar y no duraron. Inés conoció a un canastero sin bienes,
pero joven, de Madrid, que había venido a ver a unos parientes, y se marchó
tras él, a pesar de la reconvención de su madre:
¡Mare, yo me boy con él!
¡S’ ha yebaíto ese hombre
la raís de mi queré! (RM, III, 3424)
Trató Martín de retenerla prometiéndole el oro y el moro, pero respondió Inés:
— 83 —
Tú pensabas engañarme
con palabras melositas;
pero me parió mi madre
Más pícara que bonita. (RM, III, 3932)
Pensabas engañarme,
pero; mamola!
No me ha dado mi madre
leche tan boba.11 (RM, III, 3934)
No pudo contenerse Martín, que desesperado le espetó:
Bien me lo esía mi mare:
Cabrita que tira al monte
No hay cabrero que la guarde.12 (DEM, 47, p. 33)
Tu mare no ha sío güena;
Tú tampoco lo serás;
De mar trigo, mala harina;
De mala harina mar pan.13 (RM, III, 4356)
11 Esta expresión, en contextos como el presente, se acompaña de un gesto con el que hacia
afuera golpea ligeramente su propia barbilla el que la profiere, lo que nos sitúa de nuevo
este término en el ámbito de la burla fingida antes mencionada, o, dicho de otra manera,
viene a expresar el aviso del que no se ha dejado engañar.
12 Hay un precioso capítulo del Quijote en el que un pastor encuentra a su perdida cabra
“Cerrera”, lo que le da pie para una serie de comentarios sobre el sexo femenino en la línea
misógina en que lo hace aquí Martín, y que es retomado por Azorín en su libro Castilla.
13 No es el carácter (o la función) estético o poético el predominante en el folklore popular,
aunque no sea desdeñable, sino que acompaña a una intención lúdica, persuasiva, instructiva, de queja y denuncia, etc. En este sentido, queremos ahora destacar la frecuente
intención sentenciosa y moral, que hace que las coplas se encuentren frecuentemente asociadas a refranes, deriven de ello, los incluyan en sus versos, o, incluso, se presenten verdaderamente como refranes. Destaca en estos casos lo que Greimas (“Idiotismes, proverbes, dictons”, Cahiers de lexicologie, París. Didier Érudition, Vol. 2, 1960, pp. 41-61),
aludiendo a los refranes, llamó su carácter connotado, es decir, su capacidad de asumir un
significado preciso en una situación determinada, como ocurre aquí con los dos últimos versos de la copla. Sobre la relación de coplas y refranes, desde un punto de vista genético,
véase Margit Frenk Alatorre, Refranes cantados y cantares proverbializados (1961), recogido luego en Estudios sobre lírica antigua, Madrid, Castalia, 1978.
— 84 —
Al cabo de un tiempo trató de volver Martín con Juana, pero ésta le
rechazó, señalándole que, además, ni su madre ni los suyos lo consentirían.
Dile a tu mare que caye;
Que te tengo tapaíta
Una fartita mu grande. (DEM, 96, p. 39)
Replicó Martín. Llorando de rabia le espetó Juana:
Te fuiste y me ejastes,
Mar fin tengan los calostros
Que de tu mare mamastes. (DEM, 292, p. 70)
En los libros del olvido14
Me manda Dios que te ponga,
Porque tu querer ha sido
Como cangilón de noria. (RM, III, 4542)
A lo que en tono cariñoso y atrayéndola hacia sí respondió Martín:
De qué te sirbe que jagas
Conmigo malas partías,
Si no te cabe en er cuerpo
La sangre que tienes mía. (DEM, 23, p. 98)
Y, al ver que se retiraba, irritado:
14 Es interesante señalar que en este mundo iletrado, en esta cultura popular ágrafa, se remita
frecuentemente a dominios del saber con el término de “libro”, y, así, se hable del libro de
la experiencia, del libro de los gustos, del libro del querer, etc. (véase mi trabajo “Dijo el
sabio Salomón.” Reflexiones sobre las coplas de carácter sentencioso y moral, Actas de la
Asociación Internacional de Hispanistas, vol. V. Irvine, 1996).
— 85 —
Yo no siento que te bayas,
Lo que siento es que te yebes
Sangre mía en tus entrañas. (DEM, 386, p. 85)
Mar doló te mande Dios
Como con otro te bayas,
Que t’ has yebaíto mío
Sangre mía en tus entrañas.15 (DEM, 40, p. 101)
Han pasado algunos meses como si fueran años. Martín anda siempre solo, y de casa, donde de nuevo reina la miseria, pasa a la taberna. Un
día le dice a su madre que se marcha a Madrid a buscar currelo, pero a los
cuatro días cabales, un lunes de madrugada aporrea la puerta:
Yo bengo juyendo
¿Aonde me entraré?
Que me persiguen, mare, los sibiles
Me quieren prendé. (DEM, 170, p. 140)
¡Qué malos aseros
Tenía la nabaja, mare e mi arma
Con que me jirieron. (DEM, 136, p. 134)
A las tres de la tarde del mismo lunes fue hecho preso y trasladado al
hospital, donde durante dos semanas le acompañó tan sólo la muerte sentada al pie de la cama.
Jerío e muerte
En el hospitá,
He resibío carta e mi mare
M’ he echao a yorá. (DEM, 28, 193)
15 A pesar de que etimológicamente las entrañas se relacionen con los intestinos y lo más
íntimo, por derivación, en el folklore popular parece más bien relacionado con la maternidad
y la procreación, siendo extraordinaria la proliferación del término, incluso con el mero sentido de apelativo afectivo, apareciendo con frecuencia como “sentrañas”, “sentrañas mías”.
— 86 —
Recuerda Martín su casa y sus cosas, su abuela y sus bromas:
Er día que yo nasí
Dijo una berdá mi agüela:
-Mientras este niño biba,
seguro está que se muera. (RM, IV, 7013)
Los consejos de su madre:
Mi madre me lo decía
Que me tenía que ver
En la cárcel de Almería
preso por una mujer.16 (RM, IV, 7746)
¡Qué razón tenía! Aunque se equivocara de penal:
Maresita e mi arma
Si preso me quieres vé,
Preso y jerío me encuentro
En la carse de Jerés. (DEM, 33, p. 156)
No hay quien le yebe estas nuebas
A esta triste mare mía,
A un hijo e sus entrañas
Le ban a quitá la bía. (DEM, 34, p. 156)
16 Son muy abundantes las coplas que comienzan con “mi madre me lo decía”, o fórmulas
similares. Es interesante destacar que en todas ellas se afirma la autoridad de la madre
como depositaria del saber popular, de la verdadera razón, frente a otros saberes muchas
veces erróneos, como el del sabio (o los sabios, o los siete sabios, o, incluso, Salomón, que,
en cuestiones de querer, faltos de experiencia, se equivocan (véase al respecto mi trabajo
antes citado “Dijo el sabio Salomón”...
— 87 —
Se lamentaba amargamente. Un carcelero que le escuchó y que tenía
a su familia en un pueblo cercano se ofreció a llevar sus cartas.
Comparito e mi arma
Dígale osté a mi mujer,
Que baya a peir limosna
Le den pan a mi chorré. (DEM, 1, p. 167)
Dile a la triste e mi mare,
Compañero, por tu bía,
Que hoy me sacan de la carse
Y me meten en capiya. (RM, IV, 7806)
Pero no fue necesario. Poco antes de que lo llevaran al garrote apareció la madre de Martín.
Cuando yo me muera
Madre de mi alma
Con el pañolito que al cuello te pones
Tápame la cara. (RM, V, p. 197)
Penas tiée mi mare
Penas tengo yo,
y las que siento son las e mi mare,
que las mías no. (DEM, 133, p. 134)
* * * * *
Trasladémonos en este instante a lugar de Martín. Allí habla Manuel,
su hijo mayor, al que habíamos olvidado durante mucho tiempo:
Pa toítos los males
Manda Dios remedio;
Tan solamente pa mí y pa mi mare
No lo hay ni lo encuentro.17 (DEM, 125, p. 133)
17 “Creo haber oído referir, hace algunos años, -dice Antonio Machado y Álvarez en 1881- que
esta copla alude a la mujer y al hijo de un sentenciado a muerte”.
— 88 —
Ha pasado poco más de un año y Juana, sin razón aparente languidece. Se le ha afilado el rostro y sus grandes ojos han perdido el brillo,
Tengo
Una triste mare mía
De ducas se está muriendo. (DEM, 13, p. 92)
Comenta Manuel.
Se lo peí yorando
A la Binge d’ er Carmen
Que me quitara a mí la salú,
Se la dé a mi mare. (DEM, 147, p. 137)
Pero no hay remedio:
Jincarse e roíyas
Que ya biene Dios;
Ba a resebislo la mare e mi arma
E mi corasón. (DEM, 82, P. 125)
Doblen las campanas,
Doblen con doló;
Se me ha muerto la mare e mi arma
De mi corasón. (DEM, 17, p. 191-192)
¡Déjame yorar! ¡Déjame yorar!
Que se me ha muerto la mare mi arma;
No la beré más. (DEM, 52, p. 119),
Éjame que bea
Los ojos grandes e la mare mía
Una bes siquiera. (DEM, 56, p. 120)
— 89 —
En aquel rinconsito
Ejarme yorá,
que s’ ha muerto la mare e mi arma
la ban a enterrá. (DEM, 24, p. 192)
El terrible dolor de la muerte de la amada le hace a Tediato en la
Noches lúgubres tratar de desenterrarla en su locura. La tremenda pena
causada por la muerte de su amigo Ramón Sijé le hace a Miguel Hernández
expresar en su elegía el mismo afán. También Manuel, llorando sangre por
las ducas de haber perdido a su madre expresa el mismo anhelo:
Si supiera er sitio
Aonde la enterraron,
yo sacaría tóos sus güesesitos
Para embarsamarlos. (DEM, 146, p. 136)
A pesar de todo, ¡qué cerca se encuentra a veces la cultura de la tradición popular!
— 90 —
OBRAS CITADAS:
Frenk Alatorre, Margit
1978 Estudios sobre lírica antigua. Madrid. Castalia.
García Lorca, Federico
1928 “Canciones de cuna españolas”, en Obras Completas, Madrid,
Aguilar, 1986, p. 282-290
Greimas, Argidas Julien
1960 “Idiotismes, proverbes, dictons”, Cahiers de lexicologie. Vol. 2,
pp. 41-61. París. Didier Érudition.
Machado y Álvarez, Antonio (“Demófilo”)
1974 Colección de cantes flamencos (1ª ed. 1881). Madrid. Ed. Demófilo.
Real Ramos, César
1996 “‘Dijo el sabio Salomón” (Reflexiones sobre las coplas de carácter
sentencioso y moral. Actas de la Asociación Internacional de Hispanistas, vol. V. Irvine. pp. 75-87.
Rodríguez Marín, Francisco
1883 Cantos populares (5 vols.). Sevilla. Francisco Álvarez y Cía.
San Román, Teresa
1976 Vecinos gitanos. Madrid. Akal.
Zumthor, Paul
1983 Introduction à la poésie orale. París. Seuil.
1990 Performance, réception, lecture. Québec. Ed. du Préambule.
— 91 —
Tratamientos paramédicos
de la esterilidad
Dr. Antonio González Santana
Servicio Ginecología
Hospital de Sagunto
TRATAMIENTOS PARAMÉDICOS DE
LA ESTERILIDAD
Dr. Antonio Gonzalez Santana
Servicio Ginecología
Hospital de Sagunto
Las dos pulsiones más intensas en el ser humano son el hambre y el
sexo, siendo esta última una consecuencia necesaria del la necesidad biológica de la perpetuación de la especie. Este hecho condiciona muchas de
nuestras conductas, que han ido moldeando con el devenir del tiempo
modos sociales, costumbres y tradiciones que trascendiendo la pura fisiología se integran en el hecho social humano. Es por ello que la desviación de
la normalidad que constituye la esterilidad ha sido objeto desde el comienzo
de la humanidad de una especial preocupación, que se refleja en los estudios al respecto en el campo de la antropología médica, como la parte de
esta disciplina dedicada al estudio de los factores sociales y culturales en
relación con la salud y la enfermedad.
Durante los distintos periodos históricos se ha considerado la esterilidad como un castigo por transgredir preceptos, habitualmente religiosos, de
cada comunidad, y así su solución en muchos casos pasa por la realización
de rituales de fertilidad entendidos como escenografías de carácter
mágico-religioso en las que se ensalzan distintos aspectos de tipo sexual
que intentan desagraviar a la deidad supuestamente ofendida. Este tipo de
rituales no son propios sólo de culturas primitivas, perduran aún de forma
habitual en dos tercios de la población mundial y en la cultura occidental
impregnan aún nuestras costumbres y festividades como a continuación se
mostrará.
Muchos de estos rituales para favorecer la fertilidad de las parejas se
ligan con la fertilidad de la tierra: en las tribus Abelán de Nueva Guinea se
organizan ritos masturbatorios colectivos para fertilizar la tierra con el
semen; en muchas zonas africanas se entierran prepucios y labios tras los
ritos de circuncisión, así como las placentas para aumentar la fertilidad de la
tierra y por extensión de sus habitantes.
— 95 —
También es frecuente la realización de sacrificios: el hecho de verter
sangre sobre la tierra tiene un carácter fertilizador; habitualmente se sacrifican
animales, siendo el pollo el más corriente por su fácil acceso, su enorme poder
reproductor y por equipararse el huevo con el alma en muchas culturas.
Entre los rituales de fertilización son frecuentes también las procesiones y festivales como el de Osiris en el antiguo Egipto en que mujeres
de cada pueblo portaban figuras con enormes falos de carga simbólica evidente, este festival pasó después a Grecia como festival de Dionisos y a
Roma como festival de Baco en los que se ensalzaba la actividad sexual con
el fin de propiciar fertilidad de hombres y cosechas.
En la India se realiza el festival anual de Yxora-lingam-yoni en el que
se acude a unas construcciones típicas a la entrada de pueblos y aldeas formadas por una especie de canal en el que se alza una formación elevada
(pene y vagina), la adoración de estas construcciones predispondrá favorablemente a las distintas deidades para fertilizar tierra y hombres, especialmente a Shiva dios de la destrucción pero también de la regeneración.
De forma inversa también se pude utilizar distintas semillas, símbolo
por excelencia de la fertilidad de la tierra, para favorecer la fertilidad de las
parejas: en la India se derrama arroz hervido sobre el novio en las bodas; en
el mediterráneo se arroja arroz y legumbres sobre los recién casados para
asegurarles una abundante descendencia; en Bohemia y Moravia se utilizan
de forma similar almendras, puesto que el almendro es el árbol de floración
más precoz.
En la antigua Roma se rompía la tarta conferratio de almendras sobre
la cabeza de los esposos para asegurar muchos hijos y se esparcían legumbres hasta el tálamo con el mismo fin.
Sin embargo, en nuestro ámbito occidental, si algún pueblo ha dado
más importancia a este tipo de rituales, en muchos casos llegados hasta
nuestros días, han sido los pueblos celtas los más representativos. Se realizaban estos rituales de fertilidad íntimamente ligados a los de fertilidad de
la tierra y las cosechas según un amplio conocimiento de los fenómenos
astronómicos, ateniéndose a los ciclos naturales marcados por los solsticios
solares y lunares. Las formaciones de menhires como los de Stonedge se
interpretan como formaciones fálicas fertilizadoras agrupadas según un
orden guiado por los astros.
Poseían también un profundo conocimiento de la medicina natural
especialmente lo referido a las propiedades curativas de las plantas, tanto
por el conocimiento empírico de su acción como por los rituales que rodeaban su recolección y preparación.
— 96 —
En España se conservan algunos de estos ritos como el de las aldabas fálicas que franquean aún hoy las puertas de casas de la mitad norte
peninsular cuya función es proteger contra la esterilidad a cosechas y habitantes de la vivienda.
En Asturias el Guirria ataviado con ropajes típicos, de innegable
ascendencia celta, señala a los mozos de la comarca las jóvenes fértiles y
arroja ceniza a las estériles.
Otras de estas tradiciones han sido modificadas por el cristianismo
posterior, y así la Noche de San Juan en que las parejas saltan sobre el
fuego para asegurar la fertilidad marca realmente el solsticio de verano.
Muchos de estos conocimientos antiguos, especialmente los referidos
al uso médico de las plantas, se fueron ampliando y modificando en los
siglos posteriores.
El uso de muchas de ellas estuvo asociado a un aura de misterio,
como por ejemplo la utilización de la mandrágora, planta que crece en las
umbrías de bosques europeos, rica en atropina y belladona con efectos hipnóticos moderados y raíz anestésica, de la que se pensaba que podía producir viajes astrales. Entre las creencias que rodeaban su uso estaba la de
que sólo crecía si era regada con semen de ahorcados, o que su recolección
era muy peligrosa dado que emitía un grito tan potente que podía producir la
muerte, de forma que era necesario atar la planta a un perro negro para que
fuese él el que lo arrancase.
En los dramas Shakesperianos Julieta queda dormida tras usarla.
Maquiavelo con un talante más jocoso, se burla de estas creencias, y en su
novela del médico Callimaco al que consulta un hombre estéril, explica como
el uso de un elixir de mandrágora puede proporcionarle hijos pero también
ocasionarle la muerte, de forma que el paciente decide que el elixir lo tome
un mancebo para después yacer con su esposa, solucionándose de forma
efectiva, aunque decididamente burlesca, el problema de esterilidad.
El uso de otras plantas se realizaban también con este fin, en Francia
las mujeres jóvenes orinaban durante tres días sobre malvas: si reverdecían
eran consideradas con fértiles, si la planta moría era estéril.
En muchos casos se relacionaba el efecto afrodisíaco con el efecto
facilitador del embarazo usándose albahaca, menta, lavanda, romero e
incluso almendras que en las representaciones antiguas surgía de la vulva
de la diosa Cibeles. El uso del espárrago, que venía también desde la antigua Roma y Grecia, cocido y tomado por las mañanas estaba dotado de un
gran poder afrodisiaco.
— 97 —
La higuera y sus frutos se relacionaba en Grecia con los místicos sicofantes (sycon-higo, phaineim-revelar), era el árbol consagrado a Dionisos;
Rómulo y Remo eran amamantados por la loba a la sombra de una higuera;
en la India es el árbol de Shiva y en Africa se le relaciona con el testículo, a
diferencia de Europa.
Sin embargo en Europa, a diferencia de otras culturas primitivas que
han ido perviviendo hasta nuestros días, hubo una ruptura de la cadena de
la experiencia referida a la utilización de métodos naturales a finales de la
Edad Media. Estos conocimientos pasaban de madres a hijas a lo largo de
generaciones siendo este conocimiento controlado finalmente por sociedades cerradas de mujeres (parteras) al que habitualmente se recurría para la
regulación de la fertilidad, incluido el aborto o el infanticidio; este hecho unido
al misterio que rodeaba a estas sociedades de mujeres hicieron referirse a
ellas como hechizeras, conviviendo con la religión católica sin grandes problemas.
Entre 1348 y 1352 la Peste Negra asoló Europa reduciendo la población en más de un tercio, un desastre demográfico mayor que las dos Guerras Mundiales juntas. La Iglesia católica poseía sobre el 30% del total de las
tierras cultivables de la época, con lo que la pérdida de servidumbre que la
peste ocasionó hizo cambiar radicalmente su percepción de la regulación de
la fertilidad que tenía hasta el momento y es desde entonces cuando
comienza una política de condena a la contracepción y al ejercicio de la
sexualidad no encaminada a la reproducción. Comenzó entonces una persecución de estos grupos de mujeres como cazas de brujas que se prolongó
durante siglos perdiéndose el legado de conocimiento ancestral de utilización de los remedios naturales en Occidente.
En otras partes del Mundo menos colonizadas por la culturas cristianas se mantuvo este conocimiento profundamente unido a un respeto reverencial por la naturaleza: la tierra-Pachama de los indios Aymaras, la tierraTkoha de los Guaraníes o de los indios norteamericanos, la constante
referencia a la madre naturaleza de chinos y japoneses o de los aborígenes
australianos.
Así han llegado hasta nosotros proveniente de estos paises sustancias asociadas a la fertilidad como afrodisiacos principalmente:
Cacao, Maiz, Fríjoles (prohibido en el S XVII en conventos de monjas para evitar excitaciones inconvenientes)
Copaiba: árbol amazónico
Oje, potogo, Sangre de Drago
— 98 —
Soja: flavonoides reguladores menstruales
Dong Cai: regulador menstrual chino
Wild Yam: Sudeste asiático
Maca andina: Perú, origen Incas y Mayas, fertilidad, menopausia
Jengibre, Ginseng...
En esta última década estamos asistiendo por otra parte a un fenómeno nuevo denominado como biopiratería, por el que multinacionales de
la distribución alimentaria registran como patentado el nombre de estas sustancias centenarias con lo cual quieren impedir que los países productores
puedan posteriormente comercializarlas (una forma más de colonización
económica neoliberal).
Pero no sólo la utilización de plantas medicinales constituyen una
posible forma de abordar la esterilidad, sino que han ido apareciendo otro
tipo de medicinas, al margen de la medicina alopática convencional occidental que permiten también abordar el problema, y que expondré de forma
sucinta a continuación.
Homeopatía
Basado en la administración de microdosis de sustancias que a dosis
altas provocan estados similares a la patología que se pretenda curar:
Actea racemosa, Zinc, Cobre …
Tratamientos de las disfunciones hipófiso genitales, dismenorrea,
oligomenorrea…
Acupuntura
El T´chi constituye la unidad base de la filosofía oriental, equilibrio
entre Yin-Yang que rigen el macrocosmos y el también el microcosmos que
constituye el cuerpo humano.
— 99 —
La estimulación mediante las agujas clavadas en puntos energéticos
nodos, pozos o Tsing que comunican canales, son capaces de corregir desequilibrios que son los que han provocado la enfermedad. Basado en el conocimiento de miles de años empírico y filosófico.
Posee una efectividad demostrada en fertilidad en problemas de tipo
disfuncional: amenorreas hipotálamo-hipofisarias, dismenorrea...; y problemas de álgias crónicas.
Existen variaciones a la tradicional puesta simple de agujas, como la
moxibustión en que la aguja es calentada por algodones ardientes impregnados con distintas sustancias aromáticas.
O la reflexoterapia en que la estimulación de los puntos Tsing se realiza con masajes directos con las manos del practicante. Este tipo de técnicas es más habitual en países del sudeste asiático como Camboya o Tailandia.
Medicina Tlahui-Temezcalli
Medicina tradicional mexicana. Basada en medicina Maya tradicional.
Tiene como base:
La utilización de productos naturales autóctonos, masajes energéticos
en puntos corporales específicos, baño de piedras calientes y sudoríficos,
diagnóstico a través de los pulsos y el tipo de mirada (mal de ojo, mirada de
muerte, aire enfermante), rituales de protección y de unión.
En Centroamérica es la forma tradicional de tratamiento.
Constituye una enseñanza reglada protegida estatalmente que
requiere unos años de aprendizaje para poderse practicar.
Medicina Ayurvédica
El aurveda es la “Ciencia de la vida”, es la forma tradicional de mantenimiento de la salud de la India.
— 100 —
Parte del tratamiento solidario de cuerpo, mente y espíritu. Está relacionado con una profunda visión yóguica del mundo.
Es un tipo de tratamiento reconocido por la OMS.
Su enseñanza se realiza en colegios ayurvédicos reconocidos estatalmente, con cursos de 5 años de duración. Se estima en 300.000 practicantes en Sudeste asiático y convive sin problemas con la medicina alopática occidental tradicional.
Fundamentalmente basado en la utilización exquisita de la dieta, plantas, terapias sudoríficas y variantes de la acupuntura y la reflexoterapia.
Gemoterapia
Basado en que nuestro mundo esta formado por átomos que constituyen la base mineral de todo lo que existe. Nuestro propio cuerpo o vehículo físico es de base mineral. Todo resuena con unas vibraciones determinadas que si se alteran desencadenan la enfermedad. Esta vibración puede
ser restaurada con las gemas gracias a su estructura cristalina específica .
Cuarzo rutilo: Indicado en problemas endocrino-sexuales
Malaquita: Problemas menstruales, desequilibrios nerviosos.
Piedra luna: Trastornos pélvicos, limpia la linfa.
Rubí: Problemas menstruales, impotencias.
Diamante: multiplica la acción de los demás.
La pregunta final a esta exposición debería ser: ¿Son realmente útiles
este tipo de terapias para tratar la esterilidad , especialmente tras los logros
de la medicina occidental basada en la observación científica?.
Debemos analizar la cuestión desde una perspectiva amplia intentando encajar otros aspectos y no los puramente médicos a los que estamos
acostumbrados.
*En culturas más primitivas la problemática psicosocial es más importante en la vida y salud de sus gentes que en la cultura occidental. Así pues
muchos problemas de salud, incluida la esterilidad, pueden mejorarse con
ritos y métodos autóctonos que tratan la base psíquica de muchos de estos
problemas.
— 101 —
*En todo caso es innegable que la mayoría mejoran de la salud general
y esto es siempre positivo (dietas, complementos alimentarios, masajes …)
*Siempre vamos a conseguir que un cierto número de parejas con dificultades para concebir finalmente lo consigan con la utilización de estos
métodos. Debemos entender la esterilidad como diagnóstico estadístico,
esto es: se considera que una pareja padece esterilidad cuando lleva un año
con relaciones sexuales no protegidas y no consigue embarazo. ¿Quiere ello
decir que sin tratamiento no gestará nunca? Decididamente no, de hecho
se estima que sin ningún tratamiento y a cinco años vista hasta un 40% de
estas parejas conseguirá espontáneamente su embarazo, sin embargo esta
espera, en países donde fácilmente las parejas pueden acudir a un especialista en medicina reproductiva, no se produce habitualmente, decantándose la mayoría de los pacientes por someterse a un tratamiento que les
consiga su embarazo enseguida. En países donde esto resulta prácticamente imposible la espera es obligada y la mayoría siguen algún tratamiento
autóctono, con lo cual, al menos ese 40% conseguirá el embarazo.
*Y como último, y sin duda más importante, es esta actitud de las culturas ancestrales de respeto a la naturaleza, cuya transgresión en Occidente
está en el origen del aumento de los casos de esterilidad, la que nos debe
hacer recapacitar si no estaremos entrando en una espiral sin fin de más tecnología-mas salud-más habitantes-más agresión a la naturaleza-más enfermedad que requiere más tecnología y así indefinidamente…
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Imaginario de la Maternidad
Rafael García Mahíques
Profesor Titular Historia del Arte
Universitat de València
IMAGINARIO DE LA MATERNIDAD
Rafael García Mahíques
Profesor Titular de Historia del Arte
Universitat de València
Entre las representaciones más antiguas de la maternidad tenemos
las conocidas figurillas paleolíticas conocidas como Venus de Laussel, Lespugue, Grimaldi, Dolni Vestonice, Willendorf o Savignano. No conocemos
casi nada acerca del entorno cultural de las sociedades que las produjeron,
ni siquiera acerca de su funcionalidad. Los especialistas sólo han accedido
a sugerir que se trata de figuras en relación con la “magia de la fertilidad”,
propiciatoria del aumento de las distintas especies animales, incluida la
humana. Es ello sin duda lo más probable, ya que el misterio de la fecundidad femenina tuvo un alto significado en las civilizaciones primitivas. De un
modo paralelo, salvando importantes distancias temporales y espaciales,
podemos observar conceptos semejantes en las civilizaciones mesoamericanas.
Tanto en la prehistoria europea, como en el ámbito precolombino nos
encontramos, según parece, en el dominio de la Diosa Madre. Es éste el
punto de partida de la formación del concepto de la maternidad en las sociedades actuales. En estas breves líneas vamos a hacer un repaso a la formación de tal concepto, deteniéndonos en sus raíces antiguas.
Los patriarcados: de Mesopotamia a Israel
Conocemos bastante bien el significado de la maternidad en la primitiva civilización de Mesopotamia gracias a los documentos cuneiformes conservados de estas civilizaciones del Próximo Oriente. Ello nos ha permitido
saber que en los orígenes, la mayor parte de dioses importantes eran femeninos (f. 1). Una de las divinidades más antiguas fue la Diosa Madre Ninhursaga, también llamada Nintur. Es definida en los documentos como “la
madre del hombre y la madre de los dioses”. “la madre de todas las criaturas”, y es denominada también como la “madre de la matriz”. El poder de la
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fig.1.- Diosa Madre, Tell-Halaf, V.IV milenio a.C., París Louvre
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matriz era justamente el de hacer que el embrión creciera y se desarrollara
dándole su forma. Por ello se entiende que sea también denominada la diosa
Nintur como la “la Dama que modela”, “soldadora de la tierra” o “Dama alfarera”. Cuando la criatura está plenamente formada en sus entrañas ella lo
suelta, y de ahí que se la llame también “la que suelta el germen”, como se
conserva en un himno:
Nintur, la única grandiosa,
Contrae la matriz;
Nintur, la gran madre,
Desencadena el parto.
Mediante la expresión “la madre que separa sus rodillas”, se alude a
la diosa como una mujer que ofrece orgullosamente su sangre y su placenta.
Los órganos reproductivos femeninos son una fuente de asombro, adoración
y poder femenino en la cultura mesopotámica. Así mismo la otra gran diosa
de Mesopotamia, Isthar, es la diosa del amor. Ella, llama a su amante, el pastor Damuzi, y al hacer el amor promueven la fertilidad de la tierra.
No es extraño que en las sociedades agrícolas primitivas se adorara
a las divinidades femeninas. Se suponía que la mujer formaba una unidad
mística con la tierra, y dar a luz se consideraba como una variante de la fertilidad telúrica a escala humana.
Todo esto contrasta con el concepto peyorativo que de lo femenino se
ha deslizado en épocas posteriores y especialmente en Occidente, marcado
sin duda por el afianzamiento de las sociedades patriarcales, en donde el
poder social de las mujeres ha sido eclipsado.
Los tiempos cambiaron. La función del hombre en una sociedad
sedentaria, en donde se impone la agricultura y la domesticación de los animales, comienza a cobrar relevancia. La madre productora de vida, dominante en el Próximo Oriente, ha de tomar un esposo que desempeña el
papel de procreador, aun cuando en Mesopotamia éste se concretó en su
joven hijo-amante o su siervo.
La tradición judaica va aún más allá. Las madres bíblicas procedían
todas de Mesopotamia. Abraham emigró desde Ur para establecerse en
Canaán, y tanto su hijo Isaac como su nieto Jacob tuvieron que ir a Harrán,
la zona noroccidental de Mesopotamia, para buscar esposas. Sara primero,
y luego Rebeca y Raquel tuvieron que abandonar la civilización más avanzada de la tierra, una sociedad agrícola, para ingresar en una nueva sociedad de pastores nómadas que aún había de ser plasmada y definida. Aban-
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donaron una civilización en un lugar fértil que adoraba una divinidad femenina que encarnaba el principio de la fertilidad desde tiempo inmemorial, por
otra situada al borde del desierto, y bajo la protección de un dios desconocido, asexuado, pero netamente masculino: Yahvé.
Es interesante observar, de acuerdo con A. Goldman-Amirav1, que al
encontrarse con el dios bíblico, estas mujeres se vuelven súbitamente estériles, y solamente conciben hijos en virtud de la voluntad divina2. Es muy significativo el ejemplo de Sara, la cual creció en una cultura en la que las
madres y las divinidades femeninas eran la fuente de vida. Se encuentra con
un dios nuevo que le promete un hijo cuando es ya vieja y cuya menstruación, así como su vida sexual, habían concluido. Yahvé formula la promesa
de fertilidad no justamente a ella sino a su esposo Abraham, es decir, no ha
establecido ningún pacto con ella ni le ha explicado sus planes.
En sentido antropológico todo esto tiene una lectura simbólica muy
evidente. El dios de Abraham ha retenido para sí el poder de las antiguas
diosas de la fecundidad: ya no son ellas las propiciadoras de la vida nueva,
será sólo Yavéh, un dios masculino quien lo hace con su poder sobrenatural.
En la Biblia, además, la esterilidad femenina es tenida como castigo
divino, y la tradición judía mantiene clara la relación entre la esterilidad y el
pecado. Así por ejemplo en el Levítico se dice que si uno toma por esposa a
la mujer de su hermano, quedarán ambos impuros, pues se descubre la desnudez de éste, y quedarán sin hijos (Lev. 20, 20-21); y en el Libro de Job se
recuerda al malvado que “su recuerdo desaparece de la Tierra, no le queda
nombre en la comarca (…) Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo” (Job,
18, 17-19). Es decir, Yahvé demuestra su poder único incluso en los dominios donde la Diosa Madre había tenido su hegemonía. Ahora la fertilidad
está bajo su control, y el hecho de que impere una deidad masculina trae
como consecuencia que el centro de la atención sea más la simiente masculina que la matriz femenina.
La infertilidad de las madres bíblicas y la virginidad de la Madre de
Dios del Nuevo Testamento son como dos caras de la misma moneda: los
hombres importantes en la tradición judeocristiana nacen mediante la voluntad de un Dios todopoderoso, y no merced al deseo inmediato del hombre.
1
GOLDMAN-AMIRAV, Anna, “Mira, Yahveh me ha hecho estéril”, Reproductive and Genetic
Engineering, vol. I, nº 3, 1988, pp. 275-279 (en Silvia Tubert, Ed., Figuras de la Madre, Cátedra – Universitat de València – Instituto de la Mujer, 1996, pp. 41 y ss.
2
Por ejemplo, en Génesis 25 20-21, Isaac casó a sus cuarenta años con la hija de Batuel,
Rebeca. Ésta era estéril pero ante los ruegos de Isaac, Dios lo escuchó y su mujer quedó
embarazada.
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El dios bíblico, definitivamente, corta la relación entre el género humano y la
naturaleza, la madre fértil.
Bien es verdad también que el Dios de los israelitas es muy distinto a
las diosas madres primitivas. Éstas sólo se limitan a dar la vida a las criaturas, entre ellas los hombres, mas Yahvé toma al hombre de la tierra y le insufla el soplo del alma, disponiéndole en el camino del espíritu.
La madre en el imaginario de la Grecia clásica
También en el ámbito del mundo clásico se da ese paso de afirmación
de lo masculino dejando atrás el poder de la Madre Tierra. En la civilización
griega observamos cómo se abandona definitivamente la divinización, concepto del primigenio ser femenino con quien se relaciona la vida y la muerte,
identificado con la tierra, que genera la vida y que acoge también a los muertos. No obstante, el concepto de la Madre Tierra, llamada Gea por los griegos, se seguirá proyectando en el imaginario de toda la Antigüedad, pero
más como un concepto ligado a los mitos de los orígenes que como un poder
divino esencial.
En la Cosmogonía tradicional, “Primeramente fue Abismo; y después
Gea de amplio seno, cimiento siempre seguro de todo inmortal que habita la
cumbre del Olimpo nevoso, y Tártaro… y Eros…”, según reza Hesíodo,
quien subraya de este modo el hecho de que Gea no tenga ni padre ni
madre, que sea por ella misma, y continúa: “Gea procreó primeramente,
igual a sí misma, a Urano estrellado”, es decir, que ella por sí sola da nacimiento a Urano, su complemento masculino, quien le procurará seguir procreando: “y luego parió, con Urano habiendo yacido, a Océano profundo de
vórtices, y a Ceo, y a Crío, y a Hiperión y a Japeto…”3 Pero la Gea griega
está inmersa en un universo donde dominan las deidades masculinas. Urano
volverá a encerrar en el seno de su madre los hijos que en ella engendraba,
hasta que uno de ellos “Cronos, de mente tortuosa, el más terrible de los
hijos, odió al padre fecundo” y en alianza con su madre logró castrarlo y destronarlo.
Posteriormente, afirmada la generación de los olímpicos, con Zeus a
la cabeza, tras haber luchado contra Cronos, nos encontramos con un mito
que encarna perfectamente la asimilación de la principal función femenina
3
HESÍODO, Teogonía 116 y ss, en tr. de Paola Vianelo de Córdoba, México. UNAM, 1978,
p. 4.
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por Zeus, y se trata del nacimiento de Atenea, que es sencillamente referido
así Por Hesíodo:
Él solo, de su cabeza engendró a la ojiclara Atenea
Que, terrible excita el tumulto y las huestes guía, infatigable,
Augusta, que ama clamores, combates y guerras.4
El arte griego, desde la época arcaica dió incluso forma visible
mediante la imagen al nacimiento de Atenea, como nos los demuestra una
pintura cerámica firmada por el pintor Phrynos hacia 550 a.C. (f. 2). Esta partenogénesis existente en el origen de Atenea es el equivalente griego de la
apropiación del esencial poder de la fertilidad ostentado por la Diosa Madre
por el Yavéh bíblico. Zeus se apropia también de la principal función femenina como si para ostentar el rango de autoridad universal e indiscutible
hubiera tenido que repetir el acto de Gea. Este mito revela sintomáticamente, en opinión de A. Iriarte, el deseo de dominar la procreación que atenazó a los griegos de la época clásica, preocupados como estaban de tener
que depender de las mujeres para tal fin.
En efecto, es bien conocida esta preocupación de los varones griegos,
quienes en su cultura, eminentemente masculina, la figura de la mujer podía
incluso resultar insoportable5. Los griegos, lejos de aceptar la procreación
como algo “natural”, lo consideran un invento de los dioses. El autosuficiente
Zeus fue quien determinó que los humanos se reprodujeran por vía femenina. En este sentido la mujer fue tenida sólo como un intermedio necesariamente útil para tal función, radicada en la imperiosa necesidad de los griegos de ser padres y perpetuar así, no sólo la especie, también la civilización.
La paternidad era el valor por excelencia de la familia griega, y en ella fue
discutible, y discutida, la función de la mujer. Una de las propuestas más
4
Ibid. vv., 924-926, ed. cit., p.31.
5
IRIARTE, A., “Ser madre en la cuna de la democracia o el valor de paternidad”, en Silvia
Tubert, Ed., Figuras de la Madre, Cátedra – Universitat de València – Instituto de la Mujer,
1996, pp. 74 y ss. Esta investigadora pone de relieve ejemplos tales como el mismo Hesíodo, Teogonía, 600-610; Eurípides, Medea, 573-575, que pone en boca de Jasón “En verdad sería necesario que los mortales engendraran hijos de alguna forma distinta y que no
existiera el linaje femenino. De este modo los hombres no tendrían ninguna desgracia”;
Eurípides, Hipólito, 610-619: “¡Oh Zeus! ¿Por qué, a la luz del sol, pusiste a las mujeres cual
desgracia de mala ley? Pues si querías sembrar la estirpe mortal, no era necesario que ésta
surgiera de las mujeres, sino que, ofrendando los mortales en tu templo oro, hierro o alguna
cantidad de bronce, compraran simiente de hijos, cada uno de acuerdo con su regalo, y
habitaran en casas libres, sin mujeres.”
— 110 —
— 111 —
2.- Nacimiento de Atenea, Phrynos pintor, ca. 550 a.C.
contundentes, por no decir radicales, fue la tesis apolínea, según la cual la
mujer sólo era un medio en cuyo seno debía de crecer y madurar el brote de
la vida sembrado por el padre. En estos términos lo expresaba Esquilo:
No es la llamada madre la que engendra al hijo, sino que es sólo la
nodriza del embrión recién sembrado. Engendra el que fecunda, mientras
que ella, como una extranjera, sólo conserva el brote, con tal de que no se
lo malogre una deidad.6
No obstante, no debe ser tenida por concluyente la tesis apolínea. En
la sociedad griega siempre estuvo candente la cuestión de la distribución de
los roles sexuales. En el fondo los intentos por relegar el principio femenino
denuncian al mismo tiempo las dudas de los griegos acerca del hecho de
que la paternidad no es cuestión sólo del hombre, o como dirá Iriarte: “seguirán indicando la consciencia ineludible de un parentesco bilateral, la incómoda certeza de que la figura del padre sólo puede ser ensalzada a costa
del reconocimiento, por negativo que sea, del rol de la madre.”7
En este orden de cosas, la cultura griega nos revela complejidad
del concepto de la maternidad por medio de un imaginario, sobre el cual
podríamos dar cuenta en breves pinceladas. Un primer aspecto corresponde a la maternidad de las diosas; en donde destacan dos de ellas
pertenecientes a la generación olímpica: Deméter y Hera.
Deméter es también la divinidad de la agricultura, lo que comporta
también que sea la heredera de las atribuciones de las antiguas Diosas
Madres, vinculadas a la tierra. Su personalidad no obstante es muy diferente a la de Gea, que más bien resulta ser un ser cosmogónico. Deméter
en cambio es la diosa del trigo y de la generación cíclica de la naturaleza.
Así como su amada hija Perséfone tenía que permanecer vinculada a
Hades durante medio año, tras haber sido raptada por éste8, y luego con su
madre durante el otro medio año, así la simiente había de ser sepultada en
la tierra en otoño para renacer la siguiente primavera. Esta es la significación profunda de su mito revelada a los iniciados en los misterios de Eleusis. Junto con su hija Perséfone, también llamada Core “la doncella”, simboliza también la estrecha relación que une una madre con el fruto de sus
entrañas, que se basa no sólo en haber acogido en su seno el embrión, sino
también en la función alimenticia. Deméter, la Nutricia, es por ello la diosa
protectora de las madres. Una hermosa crátera del Pintor de Perséfone,
nos muestra el retorno de Perséfone desde el Hades acompañada por
Hécate y Hermes (f. 3). Viste con atuendo nupcial y Hécate porta unas antor6
ESQUILO, Euménides, 658-661. Tomo la cita de Iriarte, A., op. cit., p. 77.
7
IRIARTE, A., ibid.
8
HESÍODO, Teogonía, 912-914.
— 112 —
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3.- Retorno de Perséfone, crátera ca. 440 a.C. New York, Metropolitan Museum.
4.- Hera amamanta a Hérakles, lekythos ca. 350 a.C. Londres British Museum.
— 114 —
chas como es costumbre en las procesiones nupciales. Su madre la espera
empuñando su cetro como diosa y reina9.
Entre las diosas, se impone también la figura de Hera, la esposa
monógama de Zeus, que tiene que soportar constantes infidelidades de su
esposo, llegando a ser célebre por sus celos. Persigue con su odio no sólo
a las amantes de Zeus, sino también a los hijos que han tenido con el dios,
como por ejemplo a Heracles, hijo de Alcmena. Ella desea también, como
su esposo procrear sola, pero en su intento de querer prescindir de la figura
del padre no será capaz de crear alguien tan perfecto como Atenea. Un
lekytos de mediados del s. IV a.C., nos presenta a la diosa amamantando
a Heracles (f. 4). Según leyendas diversas, éste tuvo que ser amamantado
por Hera para poder adquirir la inmortalidad, mas ésta le retiró violentamente el pecho, dejando una estela que se convertirá en la Via Lactea.
Un segundo aspecto hay que relacionarlo con las heroínas y las reinas cuyo mayor mérito fue la maternidad. El mito de Níobe10, da cuenta del
orgullo de ser madre de hijos ejemplares. Esta heroína se atrevió a despreciar a la misma Leto por haber tenido en sus amores con Zeus sólo dos,
mientras que ella tuvo siete. Los hijos de ésta, Apolo y Ártemis, vengaron la
ofensa hecha a su madre matando a los hijos de Níobe con sus flechas. Lo
expresan muy bien una crátera del clasicismo pleno (ca. 450 a.C.) que ha
dado su nombre al pintor que es designado como el Pintor de los Nióbides,
así como también el relieve de un sarcófago helenístico de los Museos Vaticanos donde Apolo y Ártemis, uno en cada extremo, disparan sus flechas
ante una Níobe horrorizada e impotente (f. 5).
Otro paradigma de maternidad plena lo tenemos en Hécuba, la reina
de Troya, esposa de Príamo, madre de cincuenta hijos. Es la madre modélica que debe su virtud no sólo a haber tenido cincuenta hijos, sino al hecho
de haberlos también perdido con dignidad. Ella es la madre que en todo
momento trata de proteger y salvar a sus hijos, como conmovedoramente
se dirige a Héctor desnudando su seno, tratando de impedir que luche contra Aquiles: “Respeta este seno, hijo mío. Te lo di en otro tiempo y en él olvidaste tu lloro; ¡Recuérdalo, amado hijo mío!”11 La cerámica griega nos
ofrece un ejemplo de la escena con Príamo y Hécuba viendo con dolor
cómo Aquiles arrastra el cuerpo de Héctor alrededor de los muros de Troya,
en concreto a su paso junto a la tumba de Patroclo. Ella se lleva las manos
a la cabeza como signo de aflicción12.
9
Crátera ca. 440 a.C., New York, Metropolitan M., Flechter Fund 1928, inv. Nº 28.57.23.
Reproducido en REEDER, Hellen D., Pandora: Women in Classical Greece, Princeton University Press, 1995, p. 290, fig. 85.
10 APOLODORO, Biblioteca, III, 5, 6; Ovidio, Metamorfosis, VI, 146 y ss.
11 HOMERO, Ilíada, XXII.
12 Hidria de 520 a.C – 510 a.C. Boston, Museum of Fine Arts.
— 115 —
— 116 —
5.- Masacre de los Nióbides por Apolo y Ártemis. Sarcófago Helenístico. Museos Vaticanos.
Otro aspecto interesante radica en el hecho de la maternidad como
cualidad heroica femenina equivalente a lo que sería la guerra como actividad masculina; la equivalencia o continuidad entre la madre y el hoplita. En
este sentido convendría recordar que en la antigua Atenas, la muerte de un
soldado en combate era exaltada hasta el punto consagrar a éste como
héroe cívico y que el mismo rango tenían las mujeres que morían en el parto,
como heroicas productoras de hoplitas. Así mismo, en Esparta no estaba
permitido escribir en las tumbas otros nombres que el de los soldados muertos en combate y las mujeres que habían muerto en el parto.13 Eurípides
llega incluso a considerar que el dolor de las parturientas era incluso mayor
que el de los hombres que combatían y morían, y pone en Medea estas palbras:
Dicen que nosotras pasamos en nuestros hogares una vida carente
de peligros, mientras que ellos combaten con la lanza. Pero razonan con torpeza. Que tres veces preferiría yo permanecer junto al escudo, antes que
tener un solo parto.”14
La misma Medea, la asesina de sus propios hijos, nos ofrece también
el ejemplo de una maternidad que no está integrada en el orden cívico: crear
hijos para la polis. Esto los griegos lo consideraban como un peligro para la
misma polis.
Medea es justamente quien nos da la medida del conflicto de los
géneros en la antigua Grecia. A través de la gran tragedia de una Medea que
asesina a sus propios hijos -asunto que parece inventado por el mismo Eurípides-, no se nos transmite una simple historia de desamor de una mujer
hacia sus vástagos; en realidad ella está vengándose de Jasón, su esposo,
por querer abandonarla. Según señala A. Iriarte, la decisión de Medea habría
que buscarla en las “irregularidades democráticas” que desde el punto de
vista femenino presenta la institución matrimonial en la Atenas clásica15.
Jasón, de acuerdo con las normas atenienses, según las cuales la paternidad es un valor político que otorga al padre todos los derechos sobre los
13 Este aspecto ha sido estudiado por LORAUX, Nicole, “le lit et la guerre”, en Les expériences de Tiresias. Le féminin et l’homme grec, París, Gallimard, 1989, pp. 29 y ss.
14 EURÍPIDES, Medea, 248-251. tomo la cita de Iriarte, A., op. cit., p. 84.
15 IRIARTE, A., ibid. Nos lleva a un trabajo anterior: “Las razones de Medea”, en J. Monleón
(ed.), Tragedia griega y democracia, Mérida 1989, pp. 97-106; así mismo PARAÍSO DE
LEAL, I., “Contribución a la semántica de Medea (Eurípides, Séneca, Unamuno)”, en AA.
VV., Investigaciones semióticas II. Lo teatral y lo cotidiano, Universidad de Oviedo, 1988,
pp. 303-315.
— 117 —
— 118 —
6.- Orestes mata a Climenestra. Sarcófago de Orestes, Museos Vaticanos.
hijos, eclipsando y relegando completamente a la madre, decide deshacer su
matrimonio con Medea para unirse a una princesa griega, Creúsa, para de
este modo poder enaltecer su casa, sus hijos, dando unos hermanos de
casta a los hijos tenidos con Medea, para de este modo “darles a todos el
mismo rango, y ser feliz después de haber reunido a mi raza”. La reacción
de Medea matando así a “los hijos de Jasón tenidos con ella” no tiene por
tanto otro objeto aparente que la venganza. Pero ello esconde una reivindicación política justa que sólo podría entenderse en virtud de la sensibilidad
de Eurípides: el derecho a la maternidad, o mejor, el deseo de Medea de
adueñarse de la paternidad, ya que tanto el asesinato como la apropiación
de los cadáveres de sus hijos erigen a Medea como dueña incontestable del
fruto de sus entrañas. No abunda este tema en la cerámica griega, pero lo
podemos encontrar en un ánfora de fines del S. IV a.C. en donde se nos
expresa de forma trágica. Un fresco de Pompeya prefiere en cambio mostrarnos el grato ambiente familiar, con una Medea que esconde su arma preparándose para el crimen.
Falta solamente destacar otra imagen griega de la maternidad: la
maternidad viperina significada en Climenestra. La cerámica griega también
nos da cuenta del mito del asesinato de Climenestra por su hijo Orestes16,
algo que también está presente en el llamado Sarcófago de Orestes de los
Museos Vaticanos (f. 6). Ésta había asesinado a su esposo Agamenón y
expulsado de su casa a sus hijos Orestes y Electra para servir a otra estirpe:
la de Egisto. Posteriormente, por mandato de Apolo, Orestes vengará a su
padre matando a su misma madre Climenestra, la víbora. En efecto, de
acuerdo con la creencia griega, las víboras cuando aparean y el macho está
en plena eyaculación ésta lo agarra del cuello y lo devora. En consecuencia,
las crías, para vengar a su progenitor, devoran a su madre mientras permanecen en su seno, abriéndose así camino hacia el exterior17. Se entiende la
venganza de Orestes desde la perspectiva de un concepto apolíneo de la
paternidad y de la familia. Por otro lado, Climenestra justifica también su crimen en relación con el sacrificio de Ifigenia consentido por su padre para
contentar a Artemis, la diosa que impedía que las naves griegas pudieran
salir del puerto para dirigirse a Troya. En este sentido, el papel de Clime-
16 Vid. un peliké ático de ca. 450 a.C. de Viena, Kunsthistorisches Museum, en donde Orestes mata a Egisto ante Climenestra. Así también un ánfora de ca. 410 a.C. de Nestor, pintor de Amycos, en el Museo del Louvre, París nos presenta a Orestes persiguiendo con una
espada a Climenestra.
17 Este tópico pasó a la emblemática. Vid., por ejemplo SOTO, Hernando de, Emblemas moralizadas, Madrid, 1599, p. 6v., cuyo epigrama reza así: “En vengança del agravio, / Que le
hize a su padre muerto, / Es en mis hijos muy cierto, / El nacer con tal resabio. / Por el dexo
de vivir, / Y aunque dellos mader soy, / Ejemplo y consejo doy, / Con parirlos y morir.”
— 119 —
nestra se entiende como la reivindicación del heroico parto femenino frente
al aporte masculino en materia de filiación. Será ella quien advertirá a su otra
hija, la apolínea Electra: “Este padre tuyo al que siempre estás llorando, fue
el único de los helenos que se atrevió a sacrificar a tu hermana a los dioses,
a pesar de que no tuvo él el mismo dolor cuando la engendró que yo al darla
a luz.”18
La mater familias en la sociedad romana
La maternidad y por ende el concepto de familia en la Roma antigua
ofrece ya unos perfiles que en sus líneas básicas serán continuados en Occidente, integrados en los idearios del cristianismo.
En Roma no se olvida del todo a la Madre Tierra, llamada aquí Tellus,
como se nos muestra en el Ara Pacis de Augusto (f. 7), pero ésta no es una
divinidad dotada de poderes, como ya había ocurrido en Grecia. Las diosas
griegas del matrimonio y de la maternidad, Hera y Artemis, se proyectarán
también en Roma, llamadas aquí Juno y Ceres. Así mismo el carácter
patriarcal de Zeus, se proyecta bajo el nombre de Júpiter, y el concepto de
la maternidad se ha afirmado con la autoridad de Aristóteles, quien en su
Política recrea el imaginario divino en donde es posible la partenogénesis, y
en donde se consagra una realidad social que desiguala a los hombres y a
las mujeres, justificándose todo en razones filosóficas y biológicas.
Pero en Roma la novedad más importante está en la definición del
concepto de familia en un sentido muy concreto. Para los romanos es el
padre, pater familias, quien ejerce la suprema autoridad sobre la familia, concepto este que comprende no sólo a padres e hijos sino también a los sirvientes, bien en forma de esclavos como de libertos. En este sentido el concepto de familia comprende dos facetas: por un lado define a los
descendientes del padre, que portan un mismo gentilicio, basada en el
parentesco sanguíneo, y por otro los que viven en la misma casa19.
Por lo tanto estamos ante la continuidad del concepto apolíneo de la
descendencia, pero con una matización esencial: la madre no será simplemente una progenitora, una extraña en la casa del marido, sino que se inte-
18 Sófocles, Electra, 530-533. Cit. De Iriarte, A., op. cit., p. 92.
19 Vid. por ejemplo la definición del concepto de familia que hace ULPIANO, Digesto, 50, 16,
195. Cit. Por CID LÓPEZ, Rosa M., “La maternidad y la figura de la madre en la Roma antigua”, en AA. VV., Nuevas visiones de la Maternidad, Universidad de León, 2002, p. 18.
— 120 —
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7.- Tellus, la Madre Tierra. S. I, Roma, Ara Pacis.
gra con arreglo a un derecho en el hogar familiar. Es evidente que la madre,
así como las hijas, están en total dependencia del varón en el seno de la
familia. La mujer, hasta el momento de su matrimonio, vive en el hogar
paterno sometida a la autoridad del padre, quien ejerce la tutela mulierum,
pasando esta tutela a ser ejercida por el pater familias correspondiente
cuando ella contraía matrimonio: su marido o su suegro. Se entiende que
pueda llegar a ser este último debido a que en el derecho romano, el pater
familias ejercía como tal hasta que moría, quedando después de ello la familia dividida en tantas como varones casados había.
La mujer casada pasaba así a ser considerada matrona, o mater familias, si su marido poseía la potestad de ser jefe absoluto o pater familias.
Hubo incluso más variantes en el estatus de la mujer casada, ya que ésta
podía contraer matrimonio sine manu, con lo que dependía aún del padre, o
bien hacerlo cum manu, pasando la esposa al control completo de su
marido.
La importancia del papel de la madre en el ámbito familiar lo expresa
bien el hecho de que matrimonio derive de mater, mientras que patrimonio,
que lo hace de pater, posea connotaciones más económicas.
A la mater familias se le exige el cumplimiento de esposa sumisa,
casta y sobre todo madre fecunda para salvaguardar la continuidad del
linaje. La castidad era un valor esencial, que encarna la garantía de la paternidad el niño: se significaba con un atuendo específico, consistente en un
velo que cubría la cabeza de las romanas. El adulterio, que iba en contra de
estos valores, era castigado, aunque de modo desigual si lo cometía la mujer
o el hombre, como se recoge en Aulo Gelio: “si tú sorprendes a tu mujer en
adulterio, puedes matarla impunemente; pero si tú cometes adulterio, o te
dejas seducir, ella no osará, ni tiene derecho, a mover un dedo contra ti”20
Aún con todo, a pesar del dominio masculino, la mujer tuvo en la
sociedad romana en la práctica cierta autonomía, manifestada justamente en
este ámbito de la maternidad. De hecho muchas mujeres rechazaron ser
madres por miedo al embarazo y al parto, como revelan algunos testimonios
médicos así como la elevada mortalidad femenina en el parto. De otro modo
no tendrían sentido actitudes moralistas como las de Séneca que reprocha
a las mujeres su rechazo a ser madres, alabando por el contrario a aquéllas
que se habían mostrado dispuestas:
20 AULO GELIO, Noctes Atticae, 10, 23.
— 122 —
(…) no te torció, educada como fuiste en una familia tradicional y
estricta, la imitación de los peores, peligrosa también para las personas
decentes; nunca te avergonzaste de tu fecundidad, como si te reprocharan tu
edad; nunca, a la manera de otras cuya reputación procede sólo de su
belleza, disimulaste tu vientre hinchado como si fuera una carga indecorosa ni
destruiste en tus entrañas las esperanzas concebidas de hijos; (…)
Este escrito nos pone en el contexto del rechazo de muchas mujeres
hacia la maternidad, nos aproxima a la importancia del uso de anticonceptivos (hierbas, lavados vaginales, etc.) y del aborto en la sociedad romana,
cosas de las que se tiene alguna información. Del aborto sin el consentimiento del marido se sabe que era severamente castigado, puesto que la
mujer usurpaba el derecho del esposo sobre el vientre, siendo ello causa de
divorcio. También, justo es decirlo, se castigaba el aborto si moría la mujer,
pero no por atentar contra el feto.
No obstante, a pesar del miedo a la maternidad, la esterilidad era la
mayor desgracia que podía ocurrirle a una mujer, lo cual conllevó también la
búsqueda de medios para superarla. Entre estos remedios, los médicos
recomendaban la buena alimentación, el ejercicio físico así como diversas
pócimas, como por ejemplo la bebida elaborada con una picadura de matriz
seca de liebre mezclada con sangre de este animal. Tampoco se dejaba de
invocar a los dioses y en las fiestas de las Lupercalia las mujeres estériles
se dejaban azotar con tiras de la cabra sacrificada en el ritual.
En cuanto al parto, se trató de una función absolutamente femenina.
La parturienta era asistida por tres mujeres más la comadrona: obstetrix. Un
relieve, único en su género (f. 8), procedente de Ostia Antica nos ilustra este
acontecimiento21. El alumbramiento se realizaba en una silla, y mientras era
sujetada y consolada por una mujer auxiliar, la partera se situaba enfrente
para recoger al nacido teniendo una almohada a los pies para evitar que éste
cayese al suelo. La figura de la partera es ambigua, ya que es ella también
la encargada de practicar el aborto cuando hubiera ocasión y por ello estas
mujeres tenían en general mala fama.
Los recursos para prevenir infecciones eran al parecer muy escasos y
como productos se utilizó el aceite de oliva, plantas aromáticas y agua
caliente. Se invocó a las diosas Posvorta o Antevorta (detrás o delante), en
función de si el nacido venía de pies o si llegaba de cabeza. Así mismo se
21 Relieve en piedra conservado en el Museo Arqueológico de Ostia. Vid. PANTEL, Pauline
Schmitt, en Historia de las Mujeres, dirigida por Georges Duby y Michelle Perrot, Madrid,
Taurus Ediciones, 1992. t. 1. p.138.
— 123 —
8.- Parto. Roma, Museo Arqueológico de Ostia.
invocó a Iuno Lucina, protectora de los partos y se celebraban banquetes en
honor de Picumus y Pilumnus, los dioses que velaban por los recién nacidos.
Fue asimismo costumbre considerar la séptima hora de vida del bebé, considerada como crucial para que éste sobreviviera. Nos han llegado también
imágenes de los bebés romanos. El museo de Beaune conserva algunos
ejemplos escultóricos de recién nacidos envueltos en pañales, más bien fajados y ceñidos con apretados paños. En uno de ellos se observa incluso un
animal doméstico recostado encima de sus pies22. En un sarcófago del siglo
II del Museo del Capitolio, nos ofrece también la escena del baño del niño23.
22 Vid. NIÉRAUDAU, Jean Pierre, tre Enfant à Rome, Paris, Belles Lettres, 1984, pp.190-91.
23 Reproducido por BURGUIÈRE, A.; KLAPISCH-ZUBER, Ch.; SEGALEN, M.; ZONABEND, F.
Histoire de la famille. I – Mondes Lointains, Mondes Ancien, París, A. Colin, s/d., p.199.
— 124 —
El padre, entre tanto, abandonaba los negocios y permanecía en casa
durante el parto. Una vez nacida la criatura, si era considerada legítima, era
tomada en brazos por éste y lo levantaba ejecutando el gesto llamado tollere
o suscipere liberos. De hacer esto el nacido no era reconocido y no se hacía
cargo de él. El niño que no era reconocido por su padre terminaba como
expósito o abandonado, lo que le conduciría sin duda hacia la esclavitud24.
El sarcófago de Cornelius Statius, conservado en el Louvre, nos presenta
escenas en la que vemos al padre integrado en la vida familiar. En una de
estas escenas vemos la lactancia, tema al que vamos a referirnos a continuación.
La nodriza: una segunda madre
La leche humana, el alimento primordial del recién nacido, no sólo es
una secreción biológica de la mujer. También es un elemento muy importante
del imaginario de la maternidad y conviene considerarlo en la historia de la
cultura.
En los mitos antiguos, las madres amamantaron siempre a sus hijos.
Una antigua estatuilla de la Diosa Madre (f. 9), procedente de una antigua
tumba siciliana (Magna Grecia), nos presenta a ésta amamantando, ofreciendo sus dos pechos a sendos bebés25. Hera, la esposa de Zeus, alimentó
al universo, y su leche derramada trazó la Vía láctea, y Climenestra, por
ejemplo, cuando se encuentra con su hijo Orestes con la espada desnuda
para matarla, le suplica que la perdone y para ello le muestra su seno, que
lo ha amamantado.
No obstante, observamos a lo largo de la antigüedad una gran variedad de situaciones en relación con la cultura general del cuidado de las
madres de sus bebés, y en concreto en el hecho de darles de mamar. El cuidado de las grandes damas griegas respecto de sus hijos se limitaba prácticamente a la lactación, dejando el resto de atenciones típicamente maternales a una sirvienta o esclava. Numerosos testimonios epigráficos hablan de
estas nodrizas, madres en el afecto. Eran normalmente mujeres de avanzada edad, carentes de seducción y apartadas de los hombres, totalmente
24 Vid. para mayor información sobre toda esta temática, incluyendo bibliografía, el citado artículo de Rosa M. Cid López, que en líneas generales he seguido para este capítulo.
25 Megara Hyblaea, necrópolis, ca. 570 a.C., Siracusa, Museo Archeologico Nazionale. Vid.
CHARBONNEAU, Jean, et al., La Grèce Archaïque (620-480 a.C.), París, Gallimard, 1968,
p.140, fig.171.
— 125 —
— 126 —
9.- Diosa Madre. Estatuilla ca. 570 a.C., Siracusa, Museo Archeologico Nazionale.
consagradas al niño. Es el caso de Euriclea, la nodriza de Ulises y también
de su hijo Telémaco, a quien ella denomina “sus hijos” y que se ocupará de
ellos más allá de su primera infancia. Una de las escenas más conmovedoras de la Odisea es aquella en que Ulises a su vuelta a Ítaca, transformado
en mendigo, es reconocido por su nodriza al observarle una cicatriz en el pie.
Es esta una de las escenas más conmovedoras de la segunda parte del
poema, y mereció la atención de los artistas. Un ejemplo lo tenemos un
relieve mélico de 430 a.C conservado en el Metropolitan Museum de Nueva
York (f. 10).
Una figurita de terracota de Burdeos nos muestra una mujer sentada
en un asiento de mimbre, ofreciendo su pecho a un niño (f. 11). Es una bella
imagen de lo que podría ser la nodriza en la civilización romana26. Las
madres romanas, en especial las matronas de familias patricias, no daban si
quiera el pecho, con lo que la nodriza se encargaba también de la lactancia.
En la sociedad romana, en la madre no se manifiestan los valores de la ternura, el sacrificio o la tolerancia. Los progenitores debían hacer gala de
severidad y disciplina con sus hijos, con quienes en la práctica no tenían
gran contacto durante la infancia hasta los siete años. Más adelante estas
relaciones se estrechaban más. Los niños pequeños, por tanto, no tenían
demasiado protagonismo en la vida familiar, en especial hasta los tres años.
Se ha justificado esto ante la elevada mortalidad infantil, lo que inducía a los
padres a no encariñarse demasiado con sus hijos pequeños, ya que su pérdida les podía resultar doblemente dolorosa. Por lo tanto de todos los cuidados de los niños en edad infantil, así como de su educación, se ocuparon la
nodriza, nutrix, la niñera, nutrix assa, o el niñero, nutricius. Esta situación en
algún caso fue criticada por moralistas e intelectuales. Es el caso de Tácito,
quien se lamenta de que antaño los hijos nacidos de madre honrada “no se
criaban en el cuartucho de una nodriza alquilada”, siendo la crianza orgullo
de la madre, mas en su tiempo frecuentemente se recurría a cualquier criadilla griega, a la que se agregaban siervos del montón, cuyos chismes y aberraciones impregnaban a los hijos de la casa, almas tiernas y sin cultivar27.
Las razones que explican esta recurrencia a las nodrizas son de
variada índole. Las madres no abandonaban la lactación de sus bebés simplemente por comodidad ni por cuidar su cuerpo, sino por la necesidad
impuesta por el marido de apresurar un nuevo nacimiento, lo que impedía la
lactancia, que funcionaba como un anticonceptivo más o menos prolongado;
26 Terracota de Bordeaux. Saint-Germain-en-Laye, Museo Arqueológico. Vid. BURGUIÈRE, A.;
KLAPISCH-ZUBER, Ch.; SEGALEN, M.; ZONABEND, F., Histoire de la famille. I – Mondes
Lointains, Mondes Anciens, París, A. Colin, s/d. p. 254.
27 TÁCITO, Diálogos de los oradores, 28, 4-5 y 29, 1. Cit. por Cid López, op. cit., p. 27.
— 127 —
10.- Euriclea reconoce a Ulises. Relieve mélico, ca. 430 a.C., Nueva York,
Metropolitan Museum.
11.- Nodriza. Terracota de Bodeaux. Saint-German-en Laye, Museo Arqueológico.
— 128 —
y quizás también para evitar el sufrimiento de la pérdida del hijo tenido,
debido a la elevada mortalidad infantil. En cualquier caso se debió tratar de
razones de orden sucesorio que conducirían a un romano a concebir cuantos más hijos en un período breve, lo que en la práctica significó apartar
enseguida a los lactantes.
Por otro lado se creía también que la leche, derivada de la sangre,
transmitía cualidades genéticas a los lactantes, razón por la cual los maridos
lo considerasen como un exceso de participación de las mujeres en los linajes: ellas ya les habían transmitido bastante llevándolos en su seno, alimentándolos con la sangre de sus reglas. Incluso desconfiaron los esposos
romanos de la excesiva familiaridad de sus hijos con las madres, especialmente si se trataba de varones, puesto que la ternura materna era un factor
debilitante. Todo ello a pesar de las recomendaciones de los moralistas,
quienes aconsejaban la lactancia y los cuidados maternos, tal como habían
hecho en tiempos republicanos, entre otras, la esposa de Catón el censor.
La elección de la nodriza se realizaba antes del parto y se buscaba a
una mujer casada, de buenas condiciones físicas, de carácter suave y afectuoso, llegándose incluso a controlar la calidad de su leche. Se le exigía también no beber vino, cuidar la alimentación, el ejercicio físico y abstenerse de
relaciones sexuales, puesto que la cópula estropeaba la leche y la agotaba
desencadenando también el flujo menstrual. No fueron triviales estas cuestiones, debido a la importancia de la leche en la transmisión de cualidades
“sanguíneas” a los lactantes. El médico Sorano de Éfeso dedicó todo un
capítulo de su obra Enfermedades de las mujeres, para tratar la cuestión de
la elección de la buena nodriza y detalla con gran precisión muchas indicaciones para cuidar la salud del bebé. El trabajo de nodriza, muy respetado
en Roma, constituyó el trabajo femenino por excelencia y se dedicaron a ello
esclavas, libertas y en general mujeres con escasos recursos.
Una cuestión interesante señalada por Ivonne Knibiehler es el hecho
de que cuando la madre amamanta el padre queda excluido, lo que implica
una envidia masculina, que esta autora pone en relación con la creencia de
los psicoanalistas de que cada sexo siente la carencia de los atributos del
sexo contrario. Hecho que explica también los disfraces de mujer que realizan los hombres en los carnavales. En esta línea encajaría el tema de la
“leche paterna”, encarnada por ejemplo en la leyenda de San Mamés28.
En el Antiguo Testamento, la leche, con la miel, simboliza la tierra prometida. En la tradición cristiana sólo la lactancia, en lo tocante a la fisiología
28 KNIBIEHLER, Y., «Madres y nodrizas», en Silvia Tubert, Ed., Figuras de la Madre, Cátedra
– Universitat de València – Instituto de la Mujer, 1996, pp. 100-101.
— 129 —
femenina, fue preservada de la maldición del pecado original. De este modo
encaja la imagen de la Virgen María, la madre de Cristo, que fue excluida de
todos los síntomas vinculados con la reproducción: jamás tuvo reglas, permaneció virgen e ignoró los dolores del parto, pero en cambio dió el pecho
a su divino Hijo. Precisamente en la más antigua representación conservada
sobre la Virgen, figura ella dando el pecho a Jesús Niño, en presencia de un
profeta que señala la estrella (f. 12).
Este hecho constituye también una prueba de la humanidad de Cristo,
y por otro lado conforma también la imagen de la relación íntima de María
con su hijo. Trasladada la imagen a la esfera histórica, mediante la imagen
de la Virgen de la Humildad, la leche de María simboliza su amor inagotable
por los humanos. Para los místicos, la leche es la gracia divina que alimenta
al alma cristiana. Será un tema fecundo. Son muchísimas, en la tradición
cristiana, las imágenes creadas sobre la Virgen de la leche. Nos puede servir de ejemplo (f. 13) la imagen que creó Pedro Berruguete en el S. XV, conservada en el Museo de Bellas Artes de Valencia, con el que cerramos este
capítulo.
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12.- La Virgen María. Roma, Catacumba de Priscila. Siglo III.
— 131 —
13.- Virgen de la humildad. Pedro Berruguete, ca. 1465. Valencia, Museo de
BB.AA.
— 132 —
Reflexiones en torno a la concepción y la
aconcepción en la adolescencia
Luis Mitjans Lafont
Médico. Sexólogo
Unitat de Salut Sexual i Reproductiva. S. Promoció de la Salut
Direcció General de Salut Pública. Consellería de Sanitat
Pepa González y Sala
Médica. Sexóloga
Unidad de Salud Sexual y Reproductiva de
Cullera, Sueca y Alzira
Consellería de Sanitat
REFLEXIONES EN TORNO A LA CONCEPCIÓN Y LA
ACONCEPCIÓN EN LA ADOLESCENCIA
Luis Mitjans Lafont
Médico. Sexólogo
Unitat de Salut Sexual i Reproductiva. S. Promoció de la Salut
Direcció General de Salut Pública. Consellería de Sanitat
“Ellos, los adolescentes”
Cualquiera que trabaje de forma habitual con adolescentes, tanto en
la experiencia de educación sexual como en la experiencia clínica del asesoramiento sexual puede percibir y constatar lo alejados que están los adolescentes de tener construida una imagen de sí mismos relacionada con la
paternidad.
Ellas, las adolescentes, tampoco la tienen construida, la de la maternidad, pero desde luego están mejor entrenadas para poder hacerlo y suelen tener modelos donde referenciarse y con los que identificarse. De ello se
ocupará en la segunda parte Pepa González.
A los chicos no es que les suene raro lo de la paternidad, es que
cuando se les invita a reflexionar sobre ella no tienen el más mínimo referente de cuál es su posible papel. En todo caso es habitual encontrarse en
las dinámicas de grupo, en las que se desarrolla este contenido, que ante el
planteamiento de cómo se encontrarían si su pareja (real o hipotética) se
quedara embarazada (chicos de 16 a 18 años, 1º y 2º de bachiller, las preguntas se refieren a una muestra no aleatoria de 353 chicos asistentes a
talleres de educación sexual durante el curso 2002-2003), aparezcan frases
como:
- ¡te tienes que buscar curro!
- ¡que faena, ya no puedes salir los sábados!
- ¡te toca cargar con una que luego no sabes si te seguirá gustando!
- ¡no tiene que ver conmigo, es cosa de ellas!
- ¡pues que se tome la pastilla esa!
- ¡que chungo, a mí no me lían!
- ¡no sabría que hacer!
- ¡un verdadero palo, espero que nunca me pase!
- ¡no se me ocurre nada!
— 135 —
Lo que en realidad les debe estar pasando es que por mucho que se
esfuercen en buscar en su imaginario referentes de identificación hay pocos
sobre los que construir. La “función paterna” se compone en todo caso de
acciones externas a la identidad y por lo tanto no se integran en las expectativas que tienen de sí mismos.
En ellas la “función materna” va estar en el discurso de construcción
de la identidad ligada consustancialmente a la propia idea que de la feminidad se les ofrece a las niñas, tanto en el escenario primario familiar como en
los de socialización secundarios.
Si a lo que les invitamos es a relacionar la sexualidad con sus vidas
cotidianas “la reproducción” se queda en tierra de nadie, en demasiadas
ocasiones ni siquiera es nombrada, suele ocurrir lo mismo en ambos sexos.
Tampoco es de extrañar, si hacemos la misma dinámica con personas adultas, nos va a ocurrir algo muy parecido, salvo que estén en el proceso de
búsqueda de un embarazo de la pareja o ya esté elaborado el deseo de la
paternidad. A pesar de tener una moral sexual procreacionista (coito
momento central, heterocentrismo,…) existe una clara separación social
entre la función procreadora y el cómo se vive la sexualidad.
¿Cómo se llega a construir esta manera de sentir y posicionarse ante
la paternidad por parte de los adolescentes?
Suele ocurrir en los entornos vivenciales inmediatos de los y las adolescentes, familia, incluso en la escuela, que debido a que la metamorfosis
que sufren es tan radical y rápida, incluso en estos entornos tan allegados,
llegan a pensar que las y los adolescentes surgen de la nada, que aparecen
de pronto en la vida familiar, escolar, social. Irrumpiendo en su entorno como
si no fuesen las mismas personas que hasta hace poco tiempo eran (ni las
que serán). Nada más lejos.
Si bien es cierto que la adolescencia podría ser definida como una
“reindividuación sexual” en cuanto al proceso vivencial que representa, tanto
ellas como ellos son la continuación de un proceso biográfico.
Este proceso se ha concretado en una identidad infantil, construido en
cuerpos asignados de varón y de mujer, que ya ha aprendido (incorporado)
todas las adjudicaciones que ambos sexos tienen bien diferenciadas en ese
proceso de hacerse varones y mujeres y en el cómo construyen su masculinidad y/o su feminidad. Es más, en la adolescencia se va a cuajar el modelo
que ha sido proyectado durante la infancia.
Les va a unir, a niñas y a niños, el que no han iniciado el proceso de
madurez ovárica y testicular necesaria para poder ser fértiles, por lo que
socialmente aún no se les ha asignado toda la cascada de prerrogativas y
demandas que su nueva situación les aportará. Esta es una cuestión estruc-
— 136 —
tural de suma importancia para todas las sociedades humanas, si bien es
cierto que en el momento actual en nuestra sociedad se queda solapado por
el hecho de tener que ser retrasado en al menos 10 ó 15 años.
Se puede considerar como un rasgo general de las sociedades humanas el adjudicar de manera inequívoca formas; funciones; pensamientos;
expectativas; apetencias; predisposiciones e incluso derechos a cada sexo
con el objetivo de clarificar en la organización social la distinción entre varón
y mujer. Constituyéndose ambos sexos de esta forma como polos opuestos,
antagonizándose de forma artificial lo que tal vez sólo sea una cuestión de
matices.
Durante la primera infancia tener un cuerpo con genitales externos
más o menos conformados como hembra y macho de la especie es suficiente para una asignación inequívoca. Si no hay alteraciones, en el sentido
de sospecha sobre que algo no está claro, léase estados de intersexualidad,
bien por alteraciones fenotípicas o genotípicas, habitualmente descubiertas
de manera casual, nadie pone en duda en esta época vital la bondad y la
exclusividad de la asignación en base a esa vulva y a ese pene. ¡Es una
niña! o ¡es un niño!. Eso sí, a nadie o a casi nadie, se le ocurre vestir a un
bebe varón de rosa cantarín, no vayamos a confundir la mirada, que ya se
sabe el poder que tiene. Lo de vestir a una bebé de azul es más factible.
Casi coincidiendo con el inicio del proceso de socialización temprano,
que también inicia la época llamada como 2ª infancia, en la que el grado de
individuación, por lo tanto de autonomía, ya permite claramente significar
singularidades, esta asignación empieza a ser más exigente y la presión,
ejercida a través de la familia y del grupo van aumentando en cuanto a la no
adopción de esquemas vivenciales y comportamentales que estén asignados de manera exclusiva al otro sexo.
Al llegar la pubertad estas cuestiones se vuelven mucho más dramáticas, no sólo hay que parecerlo, además hay que sentirlo adecuadamente.
Durante la infancia el sexo es el hecho más radical a nivel existencial,
durante la adolescencia además se convierte en el hecho más radical a nivel
vivencial. Se produce una sinergia de presiones entre el propio proceso de
identificación y las presiones del entorno inmediato, aquel que da sentido a
lo cotidiano.
De manera simplista, pero no por ello menos real, las y los adolescentes se encuentra con que: “ser una mujer es ser femenina y esto conlleva
tener una sexualidad femenina”, “ser un varón es ser masculino y esto conlleva tener una sexualidad masculina”.
Desde luego la herencia biológica no va a ser lo que permita a una/un
adolescente identificarse con una identidad femenina o masculina.
— 137 —
La feminidad y la masculinidad son constructos que surgen de los
diversos sentidos que la sociedad le asigna a la imagen de mujer y de varón.
No son conceptos naturales, son conceptos históricos, culturales, psíquicos,
sociales y relacionales. El mundo simbólico que se maneja en cada cultura
refleja claramente estos constructos.
La adolescencia actual carece de los ritos de paso que hasta hace un
tiempo disponía y facilitaba la adquisición de un nuevo estatus, en nuestro
ámbito cultural las ritualizaciones de pasaje de la niñez al siguiente periodo
vital se han difuminado en un ocultamiento explícito que tiene que ver con el
propio alargamiento, hasta el absurdo, del periodo de tránsito entre la niñez
y la juventud, la adolescencia.
La propia Organización Mundial de la Salud cuando define los límites
de la adolescencia incluye un periodo pre (que se corresponde con el inicio
de la pubertad) y un post que casi se solapa con la juventud, alargándose
desde los 10-11 años hasta los 21-23 años. No caben ritos de paso a un
periodo tan indefinido.
La realidad es que va a tener que ser el “paso a la calle” quien marcará estos rituales de inclusión en el mundo adulto, conquistándose al asumir los modelos que dan consistencia al grupo de iguales.
Sus nuevas capacidades fisiológicas procreadoras recién estrenadas,
la maduración ovárica y testicular, van a tomar significados vivenciales y
sociales diferentes en nuestro contexto cultural.
En ese paso a la calle cualquier adolescente varón sabe que su eyaculación debe investirse relacionada con la virilidad y como resultado inequívoco de la erección. En este investimiento fálico se relaciona de forma
muy íntima la masculinidad con la potencia y de paso se legitima el placer.
Los mandatos explícitos que reciben los chicos tienen, ya se inició en
la infancia, que ver mucho con eliminar todo rasgo de ambigüedad y para
ello hay que eliminar todos los vestigios de componentes femeninos y ensalzar la virilidad y la masculinidad.
En boca de cualquier grupo de adolescentes varones está la masturbación como el modo de demostración de pertenecer a esa categoría. Rápidamente la masturbación dejará paso al verdadero valor que subyace en esa
demostración, el varón tiene que ser el polo activo de la sexualidad, en este
plano la agresividad aparece como el proyecto de la masculinidad. Así la
conquista sexual se convierte en un elemento que no sólo ofrece refuerzo
narcisificante por el hecho de “ser uno reconocido y deseado por la persona
deseada” sino que tiene la función clara de refuerzo y mantenimiento de esa
masculinidad siempre frágil, y con mucho más significado en la adolescencia. La penetración coital se convertirá en la confirmación de haber realizado
el pasaje.
— 138 —
Aquella máxima de “el varón da amor para obtener sexo” toma cuerpo
en esa construcción de la sexualidad como un valor defensivo, que protege
al varón de sus propios fantasmas de inseguridad relacionados con la masculinidad.
En esa búsqueda de identidad los adolescentes se legitiman entre
ellos, en general esto es así para los varones independientemente del
periodo vital. Es el espacio iniciático, el encuentro con los otros varones,
frente a la familia que va a ser asimilada con el espacio fusional, protector,
“castrador”, y feminizante.
Si la sexualidad tuviese dos vertientes, la vinculada a los genitales, la
que suele corresponderse al placer orgásmico, los varones están abocados
a ella (y a sufrir sus estragos).
La vertiente vinculada a los afectos, la ternura, las caricias, los sentimientos, está demasiado cercana a la feminidad en este reparto. La menarquía estará vinculada con la menstruación y con la responsabilidad, con el
papel de la madre, que en el imaginario colectivo aún va a legitimar la feminidad pero vinculándolo con un espacio desexualizado, “las niñas buenas no
son sexuales”. En este reparto de opuestos aparecería el complemento de
la máxima que definía el comportamiento de los varones, si los varones
daban amor para obtener sexo, las mujeres “darían sexo para obtener
amor”.
Los contenidos asociados a la paternidad que se manejan, la realidad
social dice algo muy diferente, incluso en muchas de las familias de origen
de estos adolescentes la realidad puede ser la contraria, decía que los contenidos más potentes por su permanencia en la mayoría de los referentes
asociados al “padre” son los de la autoridad y soporte familiar. Por el contrario los referentes más claros asociados con la “madre” tienen que ver con el
cuidado, con el amor maternal (por supuesto desexualizado).
En este reparto, que claramente es el reflejo de la estructura patriarcal de la sociedad, los adolescentes y en unos años la mayoría de los varones adultos, sienten que todo lo que tiene que ver con el “cuidado” son las
mujeres quienes lo hacen mejor y pocos asumen responsabilidades en ese
campo, a lo mucho colaboran en su ejecución.
Es en este aspecto vivencial donde el sistema patriarcal se perpetúa
a sí mismo a través de los propios sujetos/víctimas de él, las mujeres y los
varones en su papel de madres y padres.
— 139 —
BIBLIOGRAFÍA
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Publicación del Instituto de Sexología. In.Ci.Sex. nº 107-108. Madrid, 2001.
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Psicoanálisis. Editorial Herder. Barcelona, 1997.
3. FOUCOULT, M.(1976). Historia de la Sexualidad. Siglo XXI. Madrid, 1987.
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5. MASTER, W., JOHNSON, V., KOLODNY, R.C. La sexualidad humana,
Grijalbo. 1985
— 140 —
Pepa González y Sala
Médica. Sexóloga
Unidad de Salud Sexual y Reproductiva de Cullera, Sueca y Alzira
Consellería de Sanitat
“Ellas, las adolescentes”
Con la metamorfosis púberal se inician una serie de cambios corporales y psíquicos, que originan una profunda conmoción en el/la adolescente;
en este proceso, necesita hacer un gran esfuerzo psíquico para continuar
siendo quien es por un lado, y al mismo tiempo desplegar un gran potencial de cambio en el campo de relaciones con el mundo externo, del que
hasta el momento sólo conoce a través de los ojos de su familia y del que en
este momento ignora las claves de su funcionamiento. Mundo externo que
necesita para su integración, con nuevos vínculos afectivos propios.
Cambio y permanencia son pues, el principio rector en esta encrucijada adolescente, el nuevo trayecto conlleva la adquisición de nuevas identificaciones y la caída de las viejas identificaciones, pero eso sí, que permanezcan aquellas que aseguren al sujeto su singularidad y el poder pensar su
propia temporalidad.
Difícil y dolorosa tarea, renunciar al universo infantil de la magia, de
las poderosas figuras parentales, lleno de seguridad y certezas, pero también de dependencias y obediencias. Esta renuncia es el pasaporte imprescindible para entrar en el mundo del adulto; el de las incertezas, limitaciones
e imperfecciones; pero repleto de libertades e independencia para lograr los
deseos propios.
Planteado queda ya el reto adolescente “mis propios deseos”,”mi propia forma de ser”, “mi propia forma de entender”… Intentando separarlo de
la Norma social,” mi subjetividad de la objetividad social”; de la construcción social de los deseos. Pues la socialización construye sujetos con
deseos orientados como la posición social, el consumo, el ocio, la salud, la
orientación sexual y también la forma “adecuada” de ser hombre o mujer
según las épocas.
Es este mismo complicado proceso el de la adquisición de la IDENTIDAD SEXUAL.
El adolescente vive de ser niño/a a ser hombre o mujer. Sentirse bien
con uno mismo y con los demás, sentirse bien con uno/una mismo/a y con
los roles genéricos de hombre o mujer.
Esta nueva adquisición adulta implica un nuevo interrogante pues
implícitamente se nos sitúa ante el deseo o la capacidad de concebir, de
maternidad o paternidad y es en este punto en el que nos detenemos en
nuestras reflexiones y nos detenemos a escuchar QUE DICEN ELLAS sobre
el deseo de concebir.
ELLAS DICEN:
“quiero tener un hijo para sentirme llena, realizada.”
“quiero tener un hijo para darle todo lo que no me dió a mí mi
madre.”
“me gustaría ser madre porque me gustan los niños, cuidarles,
verles crecer, enseñarles.”
“no puede ser, es imposible, estaba convencida de que yo no me
podía quedar embarazada.”
“no, yo no quiero parir, me horroriza pensarlo, que dolor…”
“siempre he pensado tener hijos, desde pequeña, lo normal
cuando me case.”
Con esta selección de frases, que son las más repetidas en nuestro
trabajo con adolescentes en la Unidad de Salud Sexual y Reproductiva de
Cullera, Sueca y Alzira, intentaremos analizar las diferencias que existen
en el “significado inconsciente” que se oculta detrás de estas frases tan
repetidas sobre el deseo de hijo en las adolescentes:
Vemos primero las chicas que aún no han podido identificarse con su
nuevo cuerpo de mujer, el que puede concebir, pues ellas se siguen percibiendo corporalmente niñas, y vemos en bastantes ocasiones, como a través de un embarazo accidental en chicas que poseen buena información y
acceso a los métodos anticonceptivos, no los utilizan o no lo hacen eficazmente, y nosotras pensamos que es por la creencia interna que tiene la adolescente, está convencida, como afirma en la frase que no va con ellas, que
no se puede quedar embarazada. Así embarazándose, posiblemente tomen
conciencia que ya no son unas niñas, que son fértiles, que son mujeres. Una
arriesgada manera de constatar su identidad sexual.
También, podemos pensar en el miedo al dolor de la gestación y el
parto, desde ese cuerpo de mujer pero que es percibido aún como de niña,
que significa la poca consideración de la vagina y de la percepción de forma
y tamaño inadecuado para el alumbramiento.
— 142 —
Otro significado que encontramos al deseo de hijo cuando lo que se
pretende conseguir de una forma inconsciente es paliar la sensación de “que
me falta algo”: se intenta conseguir la complitud a través de un hijo, buscar la realización o satisfacción absoluta teniendo un hijo. Es una relación
dual, no hay lugar para el triangulo (pareja amorosa). Se convierte en el sentido de su vida, en la pasión de su vida, por tanto, en su sufrimiento (el de
ambos).
Este tema lo desarrolla muy bien Silvia Tuber, esta autora diferencia
entre “tener un hijo” que va en sintonía con lo anterior, y en “ser madre” que
tiene unas connotaciones mas sanas.
Un significado muy frecuente del deseo materno en la adolescencia,
es a través de la identificación con la madre. Madre que es percibida de
forma diferente en las distintas etapas del desarrollo del bebé y niño. Hablaríamos de n madres con que identificarse según el momento evolutivo.
Identificación con la madre ideal o perfecta cuando se vive algo así
como: “quiero ser la madre que hubiera deseado tener y tener el bebé que
se hubiera deseado ser para la madre” que sustenta el deseo de concebir, y
que está íntimamente ligado a su propia vivencia del complejo materno. En
palabras de B. Arensburg “una identificación materna que pasa por el reconocimiento de un espacio interior femenino que derivará a la conciencia de
la vagina como sensaciones en un ámbito que se reconoce como susceptible de ampliar una “función matricial”. Esta función matricial se conecta a
otra fantasía de continuidad de la filiación materna en la mujer. Continuidad
matricial, en la cual cada una ha pasado por el mismo lugar por así decir y
su expectativa es hacer pasar a la otra por el mismo lugar y así sucesivamente, con lo cual la filiación femenina de la mujer esta claramente ligada a
ese pasaje por el interior de la madre y a una intuición de que ella también
tendrá el mismo privilegio. Hay una metáfora objetivada de esa fantasía en
lo que los rusos llaman “matrioska”, que es una muñeca de madera, que
dentro tiene una más pequeña y dentro de esa otra más pequeña y así sucesivamente.
Identificación con” la madre que lo tiene todo,” si ella lo tiene, yo lo
quiero”, deseo de maternidad para tener lo mismo que la madre.
De lo hablado hasta ahora resaltamos esta ligazón o estructuración de
la feminidad que parece absolutamente ligada a la idea de que ”ser mujer
necesariamente pasa por tener un hijo” y se entiende la gran angustia que
origina en estos casos la infertilidad por que pone en crisis la identidad
sexual, la de ser mujer (Ruth Macbrukch).
— 143 —
Identificaciones con la madre en la función materna, con esa parte de
la feminidad que significa el disfrute, el placer de cuidar, con la caricia amorosa.
”El placer del amor maternal en cuanto relación asimétrica corporal y
psíquica, en el desvalimiento del bebé”.
Decimos que es parte de la feminidad, porque mayoritariamente lo
han ejercido las mujeres, y la niña se va identificando desde pequeña, disfruta de los juegos de cuidar.
Lo fundamental de la maternidad no es en este caso tener hijos. Es el
placer de cuidar. Ser madre.
Esto mismo es el vacío del hombre, del cual no es responsable personalmente, es un vacío porque no ha podido desarrollar placer en el cuidado. Ha podido desarrollar la responsabilidad, pero no el placer. Al menos
hasta ahora (Emilce Dio Bleichmar).
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Sentimiento de fracaso y depresión
Enrique Cantón Chirivella
Departamento Psicología Básica
Facultad de Psicología
Universitat de València
Beatriz Hernansaiz Cañete
Psicóloga
Centro de Psicología Teseo
SENTIMIENTO DE FRACASO Y DEPRESIÓN
Enrique Cantón Chirivella
Departamento Psicología Básica
Facultad de Psicología
Universidad de Valencia
Beatriz Hernansaiz Cañete
Psicóloga
Centro de Psicología Teseo
La mayoría de las parejas se plantean tener un hijo en algún momento
de sus vidas. Hombres y mujeres se imaginan, en un futuro, ejerciendo su
rol materno o paterno, con un bebé entre sus brazos. Por esa razón se considera al hijo como un objetivo a alcanzar, deseado y valorado. A su vez,
se generan al respecto una serie de expectativas que giran en torno al
momento en que éste llegará, cómo resultará la experiencia e incluso sobre
las características del ansiado niño.
Las razones por las que una pareja toma la decisión de tener o no
tener hijos son extremadamente complejas y constituyen un entramado en el
que las diferentes concepciones sociales y culturales sobre la sexualidad y
la reproducción van a interactuar con otro tipo de variables, como las de personalidad, conformando diferentes pautas de comportamiento (Cantón,
2000). Los motivos por los que se desea un hijo son diversos y varían tanto
de un individuo a otro, como en diferentes culturas y a través del tiempo.
Entre los más señalados podríamos destacar el “ser padres biológicos”,
“tener descendencia”, “traer al mundo a un nuevo ser”, “encontrar una solución a los problemas”, “llenar huecos vacíos”, “una prueba de amor”, etc.
Pero, independientemente de cuáles sean los motivos, se desea que todo
ocurra tal y como se había planificado desde un primer momento. Si algo no
sucede como se esperaba puede aparecer un sentimiento de fracaso.
Entonces, ¿qué pasará cuando el ansiado hijo no llega en el tiempo y
momento previstos? El deseo de tener un hijo puede convertirse en un
deseo frustrado, con el consiguiente sentimiento de fracaso y de pérdida de
control. Se siente que no se puede hacer nada por conseguir lo que se
desea. Las mujeres informan mayor malestar relacionado con la infertilidad
que los hombres, debido, en parte, a que sienten directamente el fracaso
asociado a la llegada de la menstruación (Sanjuán, 2000).
Entre las definiciones más frecuentes del término fracaso encontramos: “falta de éxito o resultado adverso”, “malogro o resultado adverso de
una empresa o tarea” o “suceso lastimoso, inopinado o funesto”. Por lo tanto,
— 147 —
cuando el objetivo es tener un hijo y ese momento no llega, la mujer puede
percibir este hecho como un fracaso personal y caer en un círculo de desesperanza y tristeza.
La esterilidad es una disfunción que afecta al 15% de la población
española en edad reproductiva. Según cifras de la SEF, en España existen
más de 600.000 parejas con problemas de esterilidad; y, cada año, acuden
al especialista 16.000 nuevas parejas por este motivo. El Comité de Nomenclatura de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (F.I.G.O.)
la define como “el padecimiento que aqueja a aquellas parejas que no consiguen tener un hijo de forma natural al año y medio de mantener relaciones
sexuales sin protección”.
Especialistas de la biomedicina han dado respuesta al “padecimiento”
que sufren estas parejas. Los avances en el campo de las Técnicas de
Reproducción Asistida han permitido la búsqueda de soluciones a los problemas de fertilidad, desarrollando tanto el uso de pruebas diagnósticas, que
ayudan a establecer de forma precisa las causas de la infertilidad, como de
múltiples técnicas, como la Inseminación Artificial o la Fecundación in Vitro,
que permiten su tratamiento.
También resulta necesario atender el sufrimiento psicológico que
puede afectar a estas parejas. La propia definición nos habla de la carencia
(“no tener un hijo”) y del padecimiento. Este padecimiento puede referirse al
impacto psicológico y psicosocial que el tratamiento de la infertilidad o la
esterilidad conlleva. El deseo de tener un hijo, al no verse satisfecho, se convierte en una necesidad, una obsesión, que puede causar estados depresivos, de ansiedad, efectos en la relación de pareja, etc. Algunos estudios llegan a equiparar los síntomas psicológicos asociados a la infertilidad y lo
procesos de reproducción asistida con los equivalentes a otras enfermedades crónicas, como pueden ser la hipertensión, los problemas cardíacos o
incluso el cáncer (Domar y cols.., 1993). Todos estos aspectos constituyen
un importante factor a tener en cuenta para aumentar el bienestar y la calidad de vida de estas parejas a lo largo de todo el proceso.
A continuación recogemos los efectos psicológicos que se mencionan
con más frecuencia (Dunkel y Lobel, 1991). En primer lugar pueden aparecer reacciones emocionales negativas, entre las que podemos destacar
sentimientos de pena o depresión, ansiedad, sentimientos de ira, frustración,
sentimientos de culpa y culpabilización. A su vez, en algunas fases del proceso también aparecen reacciones emocionales positivas como confianza, esperanza, optimismo e ilusión (Moreno, 2000). Dichas emociones
irán variando de forma, frecuencia e intensidad a lo largo de todo el proceso,
desde la aplicación de las pruebas diagnósticas, tratamiento, espera de
resultados, etc.
Pueden aparecer sentimientos de pérdida de control tanto presente
como futuro. Sienten que no pueden controlar las actividades de su vida diaria, su cuerpo, sus emociones, e incluso se consideran incapaces de establecer un plan de futuro. Se sienten indefensas, creen que no pueden hacer
nada por conseguir lo que quieren, que todo escapa de su control.
A su vez, pueden producirse efectos en la autoestima, la identidad y
las creencias, apareciendo sentimientos de inadecuación, de no valía, y
preguntas acerca de su papel en el mundo como mujeres o como madres.
Las relaciones sociales y laborales también pueden verse afectadas. Dichos efectos pueden manifestarse en aislamiento. El entorno familiar
y social puede aconsejar, preguntar y opinar sobre el tema, lo que ocasiona
sentimientos de incomprensión; a su vez, otras parejas con hijos les recuerdan que no pueden tenerlos, e incluso pueden aparecer problemas en el
terreno laboral (por repetidas faltas al trabajo, no querer decirlo, etc.).
Por último, la relación de pareja también puede verse afectada. Sin
centrarnos especialmente en los aspectos clínicos, si que podemos afirmar
que la infertilidad provoca cambios sustanciales en la vida de la pareja. Son
capaces de retrasar vacaciones, renunciar a su vida social, dejar el trabajo,
etc. (Guerra, 2000). También es habitual encontrar que el tema de la infertilidad y su tratamiento constituyan el núcleo central sobre el cual gira la
comunicación entre ambos, dejando de lado actividades gratificantes, aficiones e intereses (Eunpu, 1995). Podemos afirmar que, tanto el hombre como
la mujer, afrontan una situación de crisis, angustiados ante la infertilidad.
Esto puede hacer más difícil la comunicación y el estar en disposición de
atender las necesidades del otro.
Algunos estudios señalan que, en algunos casos, las parejas experimentan un aumento de la intimidad, el amor y el apoyo. Por lo general
encontramos que las alteraciones emocionales individuales provocadas por
la infertilidad y su tratamiento, pueden interferir negativamente en la interacción de la pareja. Pero por otro lado también encontramos parejas que presentan niveles de ajuste marital dentro de un rango normal, y otras que relatan un aumento en la comunicación marital y por lo tanto mayor intimidad
emocional (Newton, 1999).
Las relaciones sexuales también pueden verse afectadas en todo
este proceso. En este aspecto pueden incrementarse problemas previos o
aparecer otros relacionados con la falta de deseo, placer o espontaneidad.
Las relaciones sexuales pasan a convertirse en una rutina, en algo programado cuyo único fin es la procreación. Así, hacer el amor se transforma en
hacer bebés, se regula por los períodos fértiles generando una pérdida de la
espontaneidad y exigencia de rendimiento (Guerra, 2000).
— 149 —
Si nos centramos en la depresión y su relación con la esterilidad es
necesario que tengamos en cuenta varios aspectos.
La tristeza es una emoción básica, que tiene su origen en la pérdida
de algo querido. En el caso de las mujeres con dificultades para la concepción aparecería un sentimiento de tristeza ante la pérdida de un futuro hijo.
A su vez, con cada tratamiento se inicia un ciclo de esperanza y fracaso.
Cuando esa tristeza se convierte en demasiado intensa y perdura en el
tiempo se convierte en patológica, apareciendo lo que conocemos por
depresión. Ésta presenta diferentes síntomas. Por un lado síntomas cognitivos, es decir la aparición de pensamientos negativos, síntomas afectivos, emociones negativas y síntomas conductuales, como la pérdida de
interés, el dejar de realizar actividades placenteras, llanto, etc.
Existen diferentes teorías explicativas de la depresión, que son, a su
vez, complementarias. Desde la teoría conductual se explica como una
falta de refuerzo, el dejar de hacer cosas que nos proporcionan placer. Las
parejas con problemas de fertilidad dedican todo su tiempo y esfuerzos a
tener hijos, dejan de lado actividades sociales y gratificantes, a la vez que no
obtienen el refuerzo que desean. La teoría cognitiva destaca la aparición de
pensamientos negativos y pesimistas sobre uno mismo, los otros y el futuro,
lo que se conoce como la tríada depresiva. Ésta se observa de forma muy
evidente en el caso de la esterilidad, ya que aparecen pensamientos de inadecuación, de “no valía”, de “no ser una mujer completa”, así como de pesimismo ante el futuro. La teoría de la indefensión aprendida explica el origen de la depresión en la incapacidad que siente la persona para resolver
sus problemas. Las mujeres experimentan una pérdida de esperanza por no
poder obtener el beneficio que esperaban, el tener un hijo. Finalmente, la
teoría biológica habla de la predisposición a padecerla y de desequilibrios
en los neurotransmisores. A su vez, el tratamiento hormonal que acompaña
a la aplicación de las técnicas puede producir alteraciones en el estado de
ánimo.
En los procesos de reproducción asistida existen momentos especialmente difíciles en cuanto al estado emocional de las mujeres. En primer
lugar la comunicación del diagnóstico definitivo. En este momento se produce la confirmación de la sospecha de que existe algún problema. Esto
hace que aparezcan diferentes reacciones debidas al impacto emocional de
la situación. Se describen reacciones que van del shock, choque, negación,
hasta la aceptación y la búsqueda de soluciones. Los 15 días de espera de
resultados, desde la aplicación de la técnica de reproducción asistida
correspondiente hasta que se conoce el éxito o fracaso de ésta, son también
momentos complicados. La mujer puede reaccionar con estados de hipervigilancia ante sus señales corporales y atraviesan diferentes estados emo-
— 150 —
cionales que van de la confianza e ilusión hasta la desesperanza. Finalmente, destacar el resultado negativo del tratamiento, con las emociones
negativas que conlleva.
Como hemos visto, la esterilidad constituye un suceso vital estresante,
que conlleva un impacto emocional a tener en cuenta, a la vez que tiene
repercusiones en diferentes ámbitos de la vida de los sujetos. Se observan
importantes alteraciones emocionales y en la calidad de vida de las parejas
sometidas a estos tratamientos, especialmente en la mujer.
Por otro lado, la Ley 35/1998 sobre técnicas de Reproducción Asistida
establece entre los requisitos de las receptoras, la mayoría de edad y el buen
estado de salud psicofísica.
A su vez, diferentes estudios señalan que tras el apoyo psicológico
se producen mejoras significativas en las variables estudiadas, en la calidad
de vida, así como en la actitud ante los profesionales de la salud y la satisfacción hacia los tratamientos.
Por todo ello, consideramos necesaria la creación de equipos multidisciplinares en los que se incluya la figura del psicólogo. La ESHRE ha
denunciado el peligro que supone el no tener en cuenta el impacto emocional de la esterilidad y aconseja a las clínicas que integren psicólogos en su
plantilla. Dicho profesional puede ayudar a las parejas que pasan por procesos de reproducción asistida realizando un asesoramiento individual, de
pareja o en grupo. A su vez puede proporcionar información ajustada sobre
el proceso, ayudando a regular las expectativas al respecto. Finalmente
puede entrenar a las mujeres en técnicas de autocontrol emocional, en técnicas de relajación, habilidades sociales, solución de problemas, búsqueda
de alternativas, y proporcionar apoyo emocional en los momentos más difíciles. De este modo, todos contribuiremos a mejorar la calidad de vida de
estas parejas, a lo largo de todo el proceso, independientemente del resultado positivo o no del tratamiento, previniendo la aparición de estados emocionales negativos que puedan producir alteraciones psicopatológicas de
mayor gravedad.
— 151 —
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— 152 —
Análisis de las causas femeninas
de esterilidad
Dra. Trinidad García Gimeno
Servicio de Ginecología (Reproducción Humana)
Hospital Universitario La Fe.
Valencia
ANALISIS DE LAS CAUSAS FEMENINAS DE
ESTERILIDAD
Dra. Trinidad García Gimeno
Servicio de Ginecología (Reproducción Humana)
Hospital Universitario la Fe. Valencia
Instituto de Medicina Reproductiva (IMER). Godella
Introducción
Se define la esterilidad como la incapacidad por parte de una pareja
para concebir al cabo de 12 meses de coitos vaginales sin protección.
Cuando nunca se ha conseguido un embarazo, la esterilidad se denomina primaria, si han existido embarazos previos y a partir de cierto
momento no se consiguen, se denomina secundaria.
Existe un concepto, que es el de infertilidad, que se distingue del de
esterilidad en que las parejas infértiles son capaces de concebir pero sin que
los productos de la concepción alcancen viabilidad, de tal forma que estas
gestaciones terminan en aborto espontáneo o embarazo ectópico.
Las parejas normales tienen una probabilidad aproximada del 20% de
que se produzca una gestación después de un mes de practicar el coito sin
protección, esto es la tasa de fecundidad. La probabilidad de concepción
aumenta al 60-70% después de 6 meses y alcanza una cifra del 85% al 90%
después de un año. Se estima por tanto, que entre un 10 y un 15% de las
parejas en población urbana presentan un problema de esterilidad (1).
A la vista de estos datos, parece que está indicado iniciar el estudio de
la pareja estéril, tras un año de intentar el embarazo sin conseguirlo, aunque
en situaciones especiales, entre ellas la edad de la mujer (>35 años), conviene comenzar tras 6 meses (2).
Cuando se analizan las causas de esterilidad, en aproximadamente
un 35% se deben a la mujer, en otro 35% al varón y en el 30% restante a la
pareja en su conjunto.
Tras el estudio de la pareja estéril y a pesar de los avances diagnósticos, en un 10% de los casos, la causa no puede determinarse.
— 155 —
Analizando el proceso fisiológico de la reproducción, nos encontramos
con la necesidad de que exista ovulación, para tener el óvulo, un espermatozoide que llegue y una vía íntegra que dé lugar al encuentro de ambos en
el tercio externo de la trompa de Falopio. Tras ese encuentro necesitaremos
que se produzca la fecundación del óvulo por el espermatozoide y que el
resultado de esta fecundación, es decir, el embrión sea capaz de realizar de
manera correcta, y con la cronobiología adecuada, el camino a través de la
trompa hasta el interior de la cavidad uterina, donde por mecanismos complejos de interacción de receptores a nivel endometrio-embrión se producirá,
en el mejor de los casos, la implantación y posterior desarrollo embrionario
que dará lugar al embarazo clínico deseado.
Como puede deducirse del proceso fisiológico previamente analizado,
son muchos los puntos en los que éste puede fallar, por eso, para orientar el
diagnóstico y determinar las causas que están condicionando la esterilidad
en una pareja, debemos hacernos una serie de preguntas básicas:
-¿Existe algún problema con los espermatozoides?
-¿Hay algún problema de ovulación?
-¿El óvulo y el espermatozoide pueden encontrarse y unirse?
-¿Puede producirse y mantenerse la implantación del embrión?
Respondiendo a estas preguntas tendremos una idea aproximada de
cual puede ser el problema.
Principales causas femeninas de esterilidad
Dejando a un lado los problemas seminales, que corresponderían a
las causas masculinas de la esterilidad (25-35%) y entrando en el análisis de
las causas femeninas que pueden condicionar una esterilidad, que es el
tema que nos ocupa, nos encontramos con dos grupos básicos, uno es el de
los problemas de ovulación y el otro el de las alteraciones a nivel del útero y
las trompas, tanto a nivel anatómico como funcional. Después nos encontramos otras causas menores. La tabla 1 nos muestra la distribución por las
diferentes alteraciones (2).
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Factor varón
25-35%
Factor ovárico (anovulación)
15-25%
Factor tubárico y peritoneal
25-35%
Factor cervical
3-5%
Causas anatómicas y otras endocrinopatías
10%
Origen desconocido
10-20%
Tabla 1. Distribución de las diferentes causas de esterilidad.
Alteraciones de la ovulación
La clínica más frecuente de los trastornos ovulatorios es la amenorrea,
oligomenorrea, menorragia o infertilidad.
La anovulación hiperandrogenémica o síndrome del ovario poliquístico (SOP) es el trastorno más frecuente. Las manifestaciones fundamentales de este trastorno consisten en oligomenorreas, es decir, ciclos largos que
oscilan entre 45 días y hasta 6-8 meses, hirsutismo/androgenización, tendencia a la obesidad y por supuesto esterilidad, como consecuencia de la
falta de ovulación por falta de desarrollo de un folículo dominante. Estas
pacientes presentan, en general, un patrón ovárico característico, con ovarios de mayor tamaño, con la albugínea engrosada, estroma aumentado y
presencia de múltiples microquistes ováricos, inferiores a 10 mm de diámetro. Además analizando el patrón hormonal nos encontramos con una producción excesiva y no controlada de esteroides androgénicos, que origina
los trastornos típicos de virilización.
La etiología del SOP no se conoce con exactitud, aunque se sabe que
es fundamental la producción excesiva de andrógenos, que puede tener origen ovárico o suprarrenal y es el hiperandrogenismo el punto clave en el
desarrollo de este síndrome.
También debemos tener en cuenta, por su relevancia clínica a largo
plazo que muchas de estas pacientes presentan un hiperinsulinismo, con
alteración en el metabolismo de los hidratos de carbono por resistencia a la
acción de la insulina y estos niveles altos de insulina pueden actuar a nivel
ovárico favoreciendo la síntesis de andrógenos.
— 157 —
Como hemos comentado es el exceso de andrógenos la base fundamental, que da lugar a la entrada a un círculo vicioso que desencadena
todos los trastornos propios de las pacientes con SOP, aunque se sigue discutiendo cúal es el origen de ese exceso de andrógenos que interfiere las
relaciones normales entre el sistema nervioso central y los ovarios (3).
Los andrógenos se aromatizan a estrógenos en el tejido graso y la piel
y este nivel elevado de estrógenos inhibe la secreción de hormona folículo
estimulante (FSH) por parte de la hipófisis y estimula la producción de hormona lúteoestimulante (LH), como consecuencia se inhibe el crecimiento
folicular, con la consecuencia principal que nos ocupa, que es la anovulación
y por tanto la esterilidad al carecer de un óvulo que pueda ser fecundado y
además se facilita la producción tecal de andrógenos por acción de la LH y
esta producción cierra el círculo vicioso.
Las pacientes con SOP, pueden tener en ocasiones ciclos ovulatorios,
sobre todo cuando mejoran el perfil hormonal lo cual es frecuente en casos
de mejora del hiperinsulinismo y estabilización del peso corporal próximo al
normopeso para su altura, y en estas ocasiones, si no existen otras causas
que justifiquen su esterilidad, quedan gestantes espontáneamente.
Otras entidades que se ponen de manifiesto al hacer el estudio de la
ovulación son:
El fallo ovárico oculto (FOO)
La fase lútea inadecuada (FLI)
El síndrome del folículo luteinizado no roto (FLNR)
En todas ellas existen ciclos menstruales normales y además no se
aprecian otras alteraciones clínicas asociadas, salvo la esterilidad, por lo que
el descubrimiento de las mismas se produce cuando estudiamos a una mujer
que consulta por esta causa.
Son tres entidades en las que sin una anovulación como tal, si se produce una disovulación o trastorno ovulatorio, que conviene analizar.
El fallo ovárico oculto, se caracteriza por la existencia de niveles séricos anormalmente elevados de hormona folículoestimulante (FSH) en condiciones basales, el tercer día de ciclo, en una mujer de menos de 35 años,
en presencia de ciclos menstruales normales.
Los niveles de FSH el tercer día de ciclo nos indican como está la
reserva ovárica de una mujer y cuando son elevados tiene mal pronóstico en
cuanto al éxito reproductivo tanto de forma espontánea como tras ciclo de
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fecundación in vitro FIV, ya que suele tratarse de mujeres que ofrecen
pobres respuestas a los tratamientos de estímulo ovárico controlado
(4).Estas pacientes con FSH elevadas, tendrían una reserva ovárica insuficiente, la cual estaría considerada como una causa más de esterilidad (5).
La fase lútea inadecuada, refleja una producción inadecuada de progesterona, posiblemente como consecuencia directa de una foliculogénesis
anormal, esto condiciona un desfase en el desarrollo histológico del endometrio, por lo que podría alterar la ventana de implantación y con ello dar
lugar a alteraciones en la implantación del embrión o pérdidas precoces del
mismo, pero sólo cuando el defecto se repite dos o más veces, podría considerarse como causa de esterilidad, aunque es muy discutida.
Además, el diagnóstico con biopsia endometrial en segunda mitad del
ciclo o las determinaciones de progesterona, que se libera de forma pulsátil
y con muchas fluctuaciones, hacen que el establecimiento de una FLI como
causa de esterilidad sea discutido y como su solución es sencilla, se prefiere
ante la duda aportar dosis de progesterona natural micronizada por vía vaginal, para suplir el posible déficit (6).
El FLNR es una entidad que se relaciona con mayor frecuencia con
endometriosis y esterilidad de origen desconocido y su etiología es desconocida y difícil de valorar.
Consiste en la formación del cuerpo lúteo sin que se haya liberado el
ovocito, se puede presentar en un 4,9% de los ciclos espontáneos, pero tan
solo en un 9% de estas mujeres se repite en un segundo ciclo (7). En la
actualidad no se cree que sea una causa de esterilidad.
En resumen, y refiriéndonos a los trastornos de la ovulación, tendríamos por un lado el SOP, con ciclos menstruales anormales y por otro lado el
FOO, la FLI y el FLNR, con ciclos menstruales normales y estos dos últimos,
sin relevancia clínica real.
Existen también otras disendocrínias, como son hipogonadismo hipogonadotropo, alteraciones tiroideas e hiperprolactinemias, que pueden alterar el eje hipotálamo-hipófisis-ovario y con ello la función ovárica y la ovulación (8).
Y por último mencionar en este apartado, las disgenesias gonadales
como el síndrome de Turner o el de Swyer, asociadas por definición a defectos a nivel de la función ovárica.
— 159 —
Alteraciones en la integridad anatómica del cérvix, del útero y de las
trompas
El cérvix, es el paso anatómico por el que atraviesan los espermatozoides en su ascenso para encontrarse con el óvulo, cualquier anomalía en
su anatomía o en su capacidad funcional puede alterar este paso y ser causa
de esterilidad.
En el siguiente capítulo, se analizarán, las pruebas diagnósticas que
ponen de manifiesto alteraciones a este nivel, así en resumen, contamos con
la histerosalpingografía (HSG), la ecografía y la histeroscopia (HSC) para
valoración anatómica y con el test postcoital para la valoración funcional (9).
Las principales causas de alteraciones funcionales a nivel del cuello
que impiden la capacitación de los espermatozoides a este nivel son infecciones genitales, anticuerpos antiespermatozoides, deficiente producción de
moco cervical, bien por cirugías sobre el cérvix demasiado agresivas, con
alteración de las glándulas productoras o bien por defectos funcionales ováricos.
Anatómicamente nos podemos encontrar con pólipos, miomas, estenosis y sinequias.
Ascendiendo en la anatomía de la reproducción, nos encontramos con
el cuerpo uterino, que será lugar de paso para los espermatozoides, pero
fundamentalmente será el lugar donde deberá producirse la implantación del
embrión y su posterior desarrollo, estableciéndose la adecuada interacción
endometrio-embrión y como consecuencia el embarazo clínico deseado.
A nivel uterino nos encontramos diversos trastornos que están implicados en la infertilidad, tales como endometritis, miomas, pólipos, sinequias
intrauterinas y malformaciones congénitas. Los cuerpos extraños también
pueden alterar la implantación.
Existen varios factores que causan infertilidad distorsionando la cavidad o alterando la implantación, ya sea mecánicamente o debido a su efecto
sobre el desarrollo endometrial, analizaremos las principales.
La endometritis es una infección del endometrio y puede ser aguda o
crónica, la aguda se relaciona con instrumentación uterina, cuerpos extraños
o gonorrea, ocasionalmente se ha encontrado un DIU o tejido fetal retenido
como causa. La crónica está relacionada con infecciones bacterianas y tuberculosas y en menos ocasiones con especies ubícuas de Mycoplasma (1).
— 160 —
Nos podemos encontrar también con otras alteraciones del endometrio tales como hiperplasias o carcinoma, pero éstas, en mujeres en edad fértil, son poco habituales.
Las adherencias intrauterinas se presentan después de legrado postaborto o posparto, se manifiestan por amenorrea y pueden ponerse de
manifiesto mediante HSG o HSC y solucionarse con este segundo procedimiento.
Los pólipos, miomas o sinequias menores, difícilmente dan esterilidad
y las menos veces infertilidad, sólo cuando tienen entidad clínica podrían
ocasionar abortos de repetición, aunque no problemas para concebir.
Finalmente nos quedaría analizar a este nivel las malformaciones uterinas, que si bien han sido asociadas en ocasiones con pérdidas gestacionales repetidas, es difícil que desempeñen un papel en la falta de concepción, a menos que impliquen obstrucción de la vagina o del cuello uterino o
produzcan una atresia significativa de las estructuras mullerianas (cuerpo
uterino y trompas).
El diagnóstico de todas estas patologías se analizará más adelante.
En cuanto a la integridad de las trompas, ésta puede comprobarse
mediante una prueba de permeabilidad, la histerosalpingografía. La funcionalidad de las mismas puede estar afectada por distintas patologías previas,
como infecciones de la cavidad abdominal que dejan secuelas tipo adherencias y zonas cicatriciales.
Hay cuatro tipos básicos de obstrucción tubárica:
- Obstrucción cornual
- Obstrucción ístmica
- Obstrucción en las fimbrias
- Adherencias peritubáricas (factor peritoneal)
Las adherencias, consisten en zonas de tejido que unen distintas
estructuras pélvicas y dificultan que éstas realicen su función normal.
Las adherencias pélvicas persistentes pueden presentarse como consecuencia de procesos inflamatorios previos, como la enfermedad pélvica
inflamatoria, apendicitis perforada, rotura de quistes ováricos como los dermoides, cirugía previa abdómino-pélvica, reacción a cuerpo extraño y endometriosis. Esta última merece mención especial a parte, porque en sí misma
constituye una de las causas más importantes de esterilidad en la mujer y
por eso la trataremos a continuación (1).
— 161 —
La patología adherencial que afecta a las trompas de Falopio y/o los
ovarios es una causa de esterilidad, ya que evita el desarrollo de una interfase tubovárica normal para la recuperación del ovocito.
Además pueden existir lesiones intrínsecas del endosálpinx (capa
interna de las trompas) que crean sinequias intratubáricas y pérdida de la
superficie luminal normal, con las consecuencias que esto tiene para el proceso normal de la fecundación y posterior evolución del embrión a través de
las trompas.
La salpinguectomía bilateral, o amputación tubárica, ya sea por esterilización tubárica previa o por embarazos ectópicos u otras patologías como
hidrosalpinx, que afectan a las trompas y obligan a la cirugía, son causa de
ausencia de las mismas, con la consecuente esterilidad posterior.
Al final, la obstrucción tubárica bilateral, sea del origen que sea y
afecte a la porción de la trompa que afecte, constituye otra de las causas
principales de esterilidad en la mujer.
Endometriosis
Cuando las mujeres son minuciosamente estudiadas, la esterilidad se
asocia con endometriosis en una proporción significativa. Podemos encontrarnos con ella en cerca de la tercera parte de mujeres estériles, es por eso
que esta entidad merece consideración por si misma como causa de esterilidad y no sólo como causa de cuadro adherencial y sus consecuencias (1).
La endometriosis, es una enfermedad sistémica. Consiste en la existencia de tejido endometrial fuera de su localización natural que es el endometrio en el interior de la cavidad uterina. Lo más común es que se localice
a nivel de ovarios, formando endometriomas, pero también diseminado por
la cavidad abdominal e incluso fuera de ella, originando dolor como principal
síntoma y formación de adherencias al tratarse de un tejido inflamatorio.
Puede ser leve, moderada o severa y al parecer y aunque no es bien
conocido por qué mecanismo, es capaz de producir esterilidad por si misma,
ya que crea un microambiente deletéreo para el desarrollo del ovocito y del
embrión, que hace que las mujeres con endometriosis presenten una subfertilidad y den resultados más pobres en los tratamientos de FIV.
— 162 —
Otras causas
Podría existir incompatibilidad entre gametos o entre el embrión y el
endometrio, aunque resulta difícil ponerlo de manifiesto.
En otro orden de cosas merecen ser mencionados la ansiedad o
estrés, porque aunque no constituyen por si solos causa suficiente para
determinar una esterilidad, si que contribuyen de manera importante a la
misma.
Algunos tóxicos como el tabaco, la cafeína en dosis altas y la
marihuana afectan a la fecundidad de la mujer.
Por último, nombrar la existencia de problemas sexuales como el vaginismo en el que existe una incapacidad para mantener relaciones sexuales
completas, debido a una contracción de la musculatura pélvica de la mujer
que impide la penetración. Pero esta problemática, si bien impide la concepción, no entraría en el concepto de lo que es una esterilidad por definición.
Tras este breve análisis de las causas femeninas de esterilidad, podemos resumir que son muy variadas y que fundamentalmente afectan, a la
ovulación, a las trompas y a la interacción gameto masculino-gameto femenino y embrión-endometrio.
La mayor parte de ellas pueden ser subsanadas con las actuales técnicas de reproducción asistida y los tratamientos de inducción de ovulación,
y es importante que las parejas con problemas consulten con los profesionales sanitarios para ser orientadas precozmente, puesto que la edad es
también un factor importante a la hora de concebir y se ha demostrado que
a mayor edad (> 35 años), disminuye la tasa de fecundidad.
— 163 —
BIBLIOGRAFÍA
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McGraw-Hill. Interamericana. Madrid 1999, 3-9.
— 164 —
Procedimientos de diagnóstico en la Mujer
Dr. Vicente Luis Montañana
Hospital Universitario La Fe.
Valencia
PROCEDIMIENTOS DE DIAGNÓSTICO EN LA MUJER
Dr. Vicente Luis Montañana
Hospital Universitario la Fe. Servicio de Reproducción
Instituto de Medicina Reproductiva (IMER).
Antes de comenzar quiero comentar algunos conceptos básicos para
poder encuadrar los distintos procedimientos diagnósticos de uso mas
habitual en la mujer con salud reproductiva alterada. Procedimiento =
Método de ejecutar algunas cosas.
Los procedimientos diagnósticos de los que nos valemos para intentar diagnosticar procesos que pueden alterar la salud reproductiva de la
mujer son además de los básicos: Anamnesis general, observación y exploraciones general y ginecológica; otros específicos como determinaciones
analíticas hormonales del ciclo, estudio bacteriológico del tracto genital, Ecografía abdominopelvica, Transvaginal, Doppler abdominal o transvaginal, Histerosalpingografía (HSG), Histerosonosalpingografía (HSSG),
Resonancia Magnética Nuclear (RMN), Histeroscopia diagnóstica (HD)
y Laparoscopia.
Sabemos que la esterilidad es el fracaso reproductivo, traducción,
de posibles lesiones o disfunciones en distintos órganos necesarios
para este fin, tanto de la mujer como del hombre, como incluso del
mismo producto de la gestación.
Aunque en el medio en que nos movemos, diferenciamos entre infertilidad (no conseguir descendencia, aunque si gestaciones) y esterilidad (no
conseguir gestar), habitualmente en la literatura médica, se habla de infertilidad, termino que englobaría el conjunto.
Esterilidad/Infertilidad
Esterilidad
- Incapacidad para conseguir un embarazo tras un año de
relaciones sexuales periódicas sin protección alguna.
Este concepto se ha ido adaptando.
— 167 —
Infertilidad
- Incapacidad para llevar a término un embarazo en más
de dos ocasiones (aborto, embarazo ectópico).
Esta infertilidad se puede clasificar como primaria o secundaria,
dependiendo, de los antecedentes genésicos de la mujer o pareja en cuestión. Así, hablaremos de una mujer infértil primaria, si lo que ha tenido siempre son abortos, aunque también podríamos hablar en este caso de una
mujer con abortos de repetición, término que engloba los antiguos, aborto
recurrente, aborto habitual, etc... y que posiblemente, sea el paso previo a
un concepto más amplio, cada vez mas usado como es el de, pérdida gestacional repetida, que engloba no solo los abortos, si no también aquellas
gestaciones patológicas que terminan antes de la semana 20 de gestación,
gestaciones ectópicas, gestaciones molares, abortos diferidos tardíos, etc. y
que, traduce mejor la realidad. La infertilidad secundaria la aplicaremos a
aquellas pacientes con antecedentes de al menos una gestación con hijo
vivo y posteriores pérdidas gestacionales.
El aborto es una patología frecuente siendo su prevalencia en caso de
gestaciones espontáneas del 10 al 15% en la población general (1,2) y del
15% o más tras una técnica de reproducción asistida (3). Estos resultados
los obtienen Schieve LA y cols. (3) tras estudiar 62.228 gestaciones clínicas
obtenidas tras reproducción asistida entre los años 96 y 98 en U.S.
Posiblemente ambas prevalencias sean muy similares y solo la “búsqueda” de una prueba de gestación tras la técnica de reproducción desde
momentos muy tempranos, nos ponga de manifiesto embarazos subclínicos
y otras gestaciones muy incipientes que de no ser así pasarían incluso desapercibidas.
Es práctica habitual, que a aquellas mujeres que han tenido un único
aborto y quieran volver a intentar gestar se les comente, que la frecuencia
de lo que les ha pasado se estima entre el 10 y el 15% incluso algo más
según la edad de la paciente y que no tienen que tomar ninguna medida
excepcional al respecto si esto no les vuelve a ocurrir.
Como punto de referencia cabe citar a Knudsen, (2) que en 1991
refiere que el riesgo de abortar de una pareja dependerá de si su gestación
es la primera o actual sin antecedentes de aborto o si ya tienen antecedentes de abortos. Él comunica, que si una pareja no ha tenido ningún aborto
previo tiene un riesgo de 15%, si ha tenido uno, se incrementaba discretamente a 16%, incrementándose a 25% si eran dos, y a 45 y 54% si el antecedente estaba presente en tres o cuatro ocasiones. Otra cosa es el aborto
de repetición o recurrente, este tiene una prevalencia entre el 1 y el 2% (4)
— 168 —
Cuando hablamos de esterilidad hemos de saber que hablamos de
una mujer que ha tenido relaciones sexuales periódicas, frecuentes y no protegidas al menos durante un año, y no ha conseguido gestar. Aquí también
distinguiremos entre esterilidad primaria, nunca ha conseguido gestar, o
secundaria, gestó, pero después le resultó imposible volver a hacerlo
habiendo pasado al menos 1 año .
Existen, situaciones médicas que nos harán tomar otra actitud y que
por tanto modificarán esta norma de un año de espera: La edad avanzada
en la mujer desde el punto de vista de la fertilidad, la presencia de enfermedades orgánicas o genéticas de algún miembro de la pareja o de ambos,
defectos conocidos de causa natural que impidan la reproducción (ej. amenorrea) o artificial (vasectomía o Ligadura tubárica) Situaciones personales
y sociales que precisen la ayuda de los especialistas en reproducción (parejas distantes en el espacio y en el tiempo .. etc) son algunas de ellas.
El hecho de diferenciar de entrada, un concepto del otro, no es mas
que una clasificación de la población infértil global que nos facilitará la aplicación de un protocolo preestablecido de diagnóstico.
Infertilidad.
Causas de infertilidad:
1. - Infecciosas.
Se les atribuye un cierto potencial abortador. Posiblemente no estén
bien estudiadas ya que en muchas ocasiones se entremezclan con otras
causas no pudiendo diferenciar con claridad la causa. En un estudio observacional no publicado por el que subscribe, y de acuerdo con el trabajo de
Quinn P A (5) parejas en las que aparecía micoplasma (Ureaplasma urealiticum) en al menos uno de los futuros padres (padres o madres o ambos), la
tasa de gestación mejoraba en el plazo de 6 a 12 meses desde 0 hasta el
25% tras la detección y tratamiento de esta patología teniendo en consideración que no se encontraba ninguna otra causa de esterilidad explicable.
Posiblemente esto no demuestre nada, porque no sabemos el porcentaje de
gestación de estas mismas parejas sin tratar la infección, ya que por todos
es conocido que la esterilidad de causa inexplicada (y estas parejas podrían
encontrarse entre esa población de otros estudios donde no se investigue la
misma) se resuelve de forma espontánea en un porcentaje muy alto. Otros
— 169 —
autores como Samra y cols. 1994 (6) también encuentran una prevalencia
aumentada de ureaplasma urealiticum en parejas con problemas de infertilidad, por el contrario, Reid I y cols. en 1993 (7) no aprecian este aumento
entre las parejas infértiles; muy por el contrario, observan un aumento de
ureaplasma entre las mujeres gestantes frente a las infértiles, y lo atribuyen
al aumento de estrógenos propio de la gestante.
Por otra parte y previo a la práctica de un estudio de la cavidad uterina ya sea mediante histerosalpingografía (HSG) o mediante histerosonosalpingografía (HSSG) es adecuado descartar cualquier infección que
pudiera ser arrastrada al interior de la cavidad abdominal.
Este procedimiento de diagnóstico es habitual en la práctica diaria
y consiste en realizar un estudio endocervical y vaginal con los medios
de cultivo adecuados para descartar la presencia de Micoplasma, ureaplasma urealiticum, Clamidia Tracomatis, o cualquier infección bacteriológica
general como candidiasis, tricomoniasis, gardnerella, etc., en el tracto femenino.
2 - Endocrinas.
No nos vamos a extender en demasía en las múltiples patologías
endocrinas que pueden presentar además de su clínica propia, un trasfondo
reproductivo alterado, dado que en otro capítulo se describirán los tratamientos convencionales de la esterilidad y nos hablarán de ellas. No obstante, la diabetes descompensada con su posible esterilidad en los casos
muy graves, o infertilidad por alteraciones teratógenas en el producto de la
gestación, sería la endocrinopatía ejemplo de estas patologías (8) . Aunque
con toda seguridad la patología de estas pacientes ya serán conocidas al llegar a los servicios de reproducción.
Otras como el hipotiroidismo, la hiperprolactinemia, el hiperandrogenismo, el hiperinsulinismo, la insuficiencia luteínica, la hiperplasia suprarrenal congénita, etc., son algunas de las patologías que pueden alterar la salud
reproductiva. Por tanto el procedimiento de diagnóstico primero y principal será una buena anamnesis que nos hará sospechar una u otra alteración pudiendo así aplicar un segundo procedimiento de diagnóstico selectivo.
Aunque de forma habitual el estudio básico como es lógico no contempla todas las pruebas necesarias para datar una u otra enfermedad, sí
que en el estudio básico de la pareja infértil, se incluye la determinación
— 170 —
basal de la hormona estimulante de la tirotropina TSH, dado la sencillez de
la prueba y la relativamente alta frecuencia de hipotiroidismo entre la población como ya describiera Plouffe y cols. en 1992.(9). Tampoco quiero dejar
pasar la ocasión para recordar el incremento de abortos en pacientes hiperinsulinémicas (10) y su fácil diagnóstico y actual tratamiento con Metformina
como primera línea terapéutica como nos recuerda S. Francks aplicado también en la pacientes con PCO síndrome de ovario poliquístico con hiperinsulinismo (11). Si la curva de glucemia con determinaciones de insulina con
75 gramos en todos sus puntos no es posible; una insulina basa superior a
20 o un índice Insulina / Glucosa superior a 4,5 nos hará sospechar un hiperinsulinismo.
Los conceptos de fase lútea inadecuada y ovario poliquístico, los
comentaré en el apartado de esterilidad por razones de orden del tema, pero
sería indistinto ya que se mezclan con fuerza la infertilidad y la esterilidad.
Otras patologías probablemente nos vendrán estudiadas antes de remitirnos
la paciente a la consulta de reproducción o incluso ya serán conocidas desde
la infancia.
3 - Inmunológicas. Bioquímicas (Síndrome antifosfolípido).
Probablemente comportan aborto en un porcentaje que incluso llegan
según algunos autores en las pacientes con aborto de repetición al 30% de
estas pacientes (1). Las pérdidas fetales de este síndrome se producen mas
frecuentemente tras la 13 semana de gestación. Algunos autores encuentran
una incidencia de anticuerpos antifosfolípidos (Anticoagulante lúpico, anticuerpos anticardiolipina) mas elevada en pacientes que se someten a FIV
que en la población general e incluso tratan de forma preventiva esta posibilidad (12). La presencia de anticuerpos antifosfolípidos (estos anticuerpos
se detectan mediante técnicas de radioinmunoanálisis y de ELISA, o bien
midiendo in vitro la capacidad para prolongar los test de coagulación fosfolípido dependiente, tiempo de tromboplastina parcial activada TTPA) junto con
abortos, trombosis o trombocitopenia se ha denominado síndrome antifosfolípido. La agregación plaquetaria, la disminución de la actividad anticoagulante endógena junto con el incremento de la trombosis y la vasoconstricción
serían los causantes de la mala implantación y desarrollo posterior inadecuado. El tratamiento irá dirigido a evitar esta mala perfusión vellositaria y se
explicará mas detalladamente en el capítulo de tratamientos convencionales
de la esterilidad.
— 171 —
Aunque en la actualidad es raro encontrar pacientes afectas de isoinmunización RH, es una patología a tener en cuenta lo mismo que la rubéola,
la varicela y otras.
4 - Factores Socio culturales.
El alcoholismo o Síndrome alcohólico fetal y el tabaquismo junto a la
exposición a Radiaciones o presencia de metales pesados así como el
estrés son también una causa a descartar.
5 - Genéticas.
Posiblemente son la causa mas importante de abortos. Es conocido que si se estudian los cromosomas del producto de la gestación tras
aborto espontáneo en las parejas con aborto de repetición, las alteraciones
numéricas son frecuentes siendo las mas habituales las de los cromosomas
13, 16, 18, 21, 22, X e Y.
Hemos de tener en cuenta que el cariotipo de las células sanguíneas
de los progenitores que estudiamos no pone de manifiesto las anomalías de
la meiosis. Habitualmente como describen Tuppala y cols (13), solo en el 38% de los cariotipos de las parejas infértiles aparecerá una anomalía siendo
las más frecuentes las translocaciones equilibradas y las inversiones. Causio y cols. (14) en un trabajo muy interesante publicado recientemente, señalan que la anomalía cromosómica mas frecuentemente detectada en los
abortos procedentes de FIV o ICSI es la monosomía X (45 XO) y observan
una cromosomopatía en el 43% de las FIV que abortaron y en el 48% de las
ICSI sin significación estadística.
El procedimiento de diagnóstico por tanto será la práctica de un
cariotipo de los padres para diagnosticar estas anomalías y aconsejar/ evitar
un nuevo aborto. De estos resultados nos surgirá un nuevo procedimiento
diagnóstico que al mismo tiempo es un tratamiento. El diagnóstico Genético preimplantatorio tras la práctica de una Técnica de Reproducción Asistida y posterior estudio de las blastómeras y transferencia selectiva de los
embriones sanos.
En este mismo sentido, podríamos proceder en mujeres con una edad
límite en las que como es sabido se incrementa el riesgo de aneuploidias
sobre todo como consecuencia de las trisomías de los cromosomas 21, 13 y
18.
— 172 —
6 - Alteraciones de la coagulación
Alteraciones en el factor V de Leiden (16) o del factor XII (17), son
trastornos heredables y por lo tanto sospechados tras una buena anamnesis. Tendremos que estudiarlo en mujeres con historia de trombosis familiar.
7.- Mecánicas.
a) Uterinas
Son causantes de alrededor 10 al 20% de los abortos
Las alteraciones uterinas pueden ser congénitas (alteraciones en la
fusión de los conductos de Müller) de las que las más frecuentes son, útero
arcuato, útero subsepto, útero septo y útero bicorne (véase mas adelante el
esquema de la AFS de 1988 (18), donde se clasifican las anomalías uterinas
Clasificación de la AFS 1988 de malformaciones uterinas congénitas
— 173 —
congénitas) o adquiridas, miomas intramurales, submucosos en distinto
grado (de 0 a 5), pólipos endometriales, endometrios irregulares o hiperplásicos, adenomiosis y adherencias intrauterinas o sinequias clasificadas
como severas, moderadas o mínimas o leves.
La incidencia de estas malformaciones congénitas oscila entre el 1,5
y el 5% en la literatura, nuestro grupo (19) comunicó una incidencia del 5%
entre la población general, aunque sólo en el 25% de estos casos tenía
transcendencia clínica.
Se consideran que estas patologías congénitas o adquiridas reducen
el volumen del útero, siendo esta la causa del aborto. Reducen la vascularización y dificultan la placentación, el septo uterino menos vascularizado, llevaría a una alta tasa de abortos si la placenta se instaura allí. El útero septo
es la causa mas importante de abortos por factor mecánico, como Proctor y
cols. aseveran. Prácticamente siempre que se produce un aborto del primer
trimestre en una cavidad “dividida” el útero septo es la causa (20). Esta
reducción de espacio incrementaría la posibilidad de dilatación cervical,
infección y rotura prematura de membranas entre otras, siendo también
habitual, la falta de versión espontánea del feto y por lo tanto la frecuencia
alta de malposiciones fetales.
Respecto a las causas adquiridas parece claro que los miomas que
deforman o que ocupan la cavidad, conllevan una alta tasa de fallo de
implantación y de aborto (21). Por otro lado otros autores (22) no encuentran
diferencias significativas respecto a la tasa de gestación y aborto entre mujeres con miomas de menos de 7 cm y/o que no deforman cavidad y mujeres
con úteros normales.
b) Cervicales. mecánicas
Anomalías morfológicas (angulaciones extremas del canal). Las
inseminaciones, especialmente las intrauterinas y las transferencias embrionarias, pueden beneficiarse de la localización y permeabilización previa
endoscópica del OCI.
Quistes, pólipos miomas tumores malignos.
Anomalías traumáticas postconización, laserización, crío y electrocoagulación, legrados, podrían dejar secuelas como fibrosis, anfractuosidades, adherencias o acortamientos.
— 174 —
Anomalías inflamatorias (inflamación aguda o crónica). Anomalías
incluso cancerosas.
Alteraciones en la competencia del cérvix.
Existen diferentes formas de procedimientos de diagnóstico. HSG
y valoración de un cuello amplio, prueba de Hegar en una paciente no gestante y con paso de un tallo igual o superior al número 8, HD, cuando no se
cierra el OCI al retirar el histeroscopio, aunque también a la entrada cuando
exista una gran apertura del OCI sin haberlo sobrepasado previamente o
cuando exista una constante pérdida de tonicidad durante la exploración, por
perdida del medio distensor, pensaremos que es causado por un cuello incompetente.
Los procedimientos de diagnósticos para valorar el factor uterino
cuyos ejemplos gráficos están en el apartado de esterilidad son los citados
al comienzo de la exposición. A continuación se describen brevemente en
este apartado aunque también se utilizan como procedimiento de diagnóstico de patología tubárica e incluso ovárica.
La ecografía, técnica no invasiva, barata, repetible y aceptada, es la
primera prueba diagnóstica que deberemos realizar. Este método diagnóstico basado en la capacidad de las distintas superficies donde actúa, de
reflejar los ultrasonidos, permite explorar al mismo tiempo la parte interna y
externa del aparato genital interno. En la exploración abdominal suprapúbica
tras un primer corte longitudinal medio, tratando de encuadrar el útero en la
pelvis se procederá a realizar aquellas proyecciones que nos ayuden a descartar patologías.
Este procedimiento nos aproxima a la realidad y nos ayuda a descartar patologías: miomas, pólipos, elementos extraños intraútero, úteros divididos y/o malformados, etc, aunque, la certeza de la malformación en ocasiones precise de otra técnica complementaria.
La exploración endovaginal nos ayudará a valorar con mas precisión
el endometrio, nos acercará al proceso patológico. Así en un útero didelfo
apreciaremos dos líneas endometriales y en un útero arqueado o en un
bicorne, veremos una única línea endometrial de fondo discontinuo central
en corte transverso, etc.
En estas patologías malformativas uterinas, la Histerosalpingografía
junto con la laparoscopia detalladas más adelante nos sacará de dudas.
Actualmente en algunas ocasiones, otras técnicas como la RMN (23) nos
— 175 —
resolverán el problema sin tener que pasar por quirófano. Otro procedimiento
diagnóstico que podríamos emplear sería la ecografía tridimensional. Esta
técnica una vez superados los problemas de coste tanto de tiempo como de
dinero será posiblemente la técnica de elección para estas patologías.
Por otro lado, la ecografía doppler que permite localizar una estructura
en movimiento por la modificación de frecuencia del haz ultrasónico que
refleja esa estructura, no se usa habitualmente para diagnostico diferenciar
estas patologías congénitas. Solo en el caso de miomas o pólipos la podríamos usar para medir la vascularización, aunque la HD supera probablemente a esta técnica por la información que nos aporta, así como por la posibilidad de actuar directamente sobre el pólipo, mioma o estructura que
observemos, tomando una biopsia o incluso extirpando la lesión.
Histerosalpingografía (HSG)
Es una técnica de diagnóstico radiológico. Se basa en la inyección de
contraste radioopaco a través del cérvix, rellenando el canal cervical, el
cuerpo uterino y las trompas. Su paso visualizado a cavidad peritoneal nos
pone de manifiesto la permeabilidad tubárica. El control fluoroscópico y la
toma de radiografías seriadas, permitirá poder diagnosticar patologías orgánicas congénitas y adquiridas y ocasionalmente, sospechar patologías funcionales.
Desde que Rindsfleicsch en 1910 consiguiese por primera vez una
radiografía del útero instilando una pasta de bismuto, la HSG poco a poco fué
tomando posiciones. Forestier y Sicard en 1922 publican un trabajo sobre
5000 casos en los que usaron como contraste radiológico el lipiodol, ese
mismo año Heuser en Argentina inyecta el útero con lipiodol y publica los
resultados obtenidos considerando de utilidad este medio incluso para el
diagnóstico precoz del embarazo. En 1925, Ddiroff estudia la función tubárica
utilizando también el lipiodol. Posteriormente fueron apareciendo diversos
tipos de contraste hidrosoluble y liposoluble, y la técnica fue avanzando (24).
Sus contraindicaciones son pocas, aunque se utiliza un medio de contraste y puede tener alguna reacción propia del mismo por posible paso a la
circulación, conllevará también las propias de un medio que se introduce en
una cavidad aséptica pero pasando por una séptica. Así las infecciones agudas o subagudas del aparato genital, la tuberculosis útero anexial y el embarazo extrauterino y el intrauterino, serán contraindicaciones. Sus complicaciones serán los dolores que se puedan causar al realizar la técnica,
hemorragias incluso shock por colapso periférico de intensidad variable.
— 176 —
El momento óptimo de la exploración será, a partir del quinto día
postmenstrual y antes del undécimo en todo caso preovulatorio.
La HSG es un procedimiento radiológico usado de forma rutinaria en
la evaluación inicial de las causas tubáricas de la esterilidad y mecánicas
cervico-uterinas de infertilidad junto con la ecografía. Forma parte del estudio básico y tiene menos riesgo que otras técnicas como la laparoscopia.
Como podemos apreciar en las imágenes que posteriormente se
muestran en el texto, la claridad suele ser la tónica, permitiendo incluso valorar el factor uterino no solo desde el punto de vista congénito, sino también
adquirido, observando pacientes-histerosalpingografías, con alteraciones
polipoides y miomas, aunque es cierto, que otras patologías, como las sinequias leves, pólipos de poca entidad, metaplasias óseas, hiperplasias o posibles alteraciones inflamatorias o funcionales, requerirán del complemento de
la histeroscopia diagnóstica, que nos permitirá ver de forma directa la cavidad y el endometrio. La ventaja de la HSG, es que la misma prueba nos
pone de manifiesto la morfología uterina, cervical y de las trompas, la permeabilidad de estas últimas, y en algún caso incluso su funcionalidad.
En resumen, patologías cervicales como incompetencias o insuficiencia cervical, anomalías uterinas congénitas o adquiridas y patologías tubáricas, podrán ser descubiertas mediante este sencillo procedimiento.
Histerosonosalpingografia (HSSG)
Esta técnica consiste en la práctica de una ecografía transvaginal concomitantemente con una instilación de medio de contraste dentro de la cavidad uterina usando un catéter que se introduce previamente en el canal cervical uterino. Diversos estudios han mostrado la alta sensibilidad y
especificidad de la HSSG para el estudio de: la cavidad uterina y la permeabilidad tubárica. Entre ellos destaca el de Dessole y colaboradores en
2003 (25). Comparadas con las técnicas mencionadas previamente, la
HSSG nos da más información sobre la localización y tamaño de miomas
submucosos y pólipos endometriales y una visión global y completa del aparato genital interno de la mujer. La HSSG para el estudio de patologías uterinas en la mujer infértil, se aconseja durante la fase proliferativa del ciclo
menstrual. Habitualmente se explora la mujer en posición de litotomía,
mediante un tacto bimanual procediendo a continuación a valorar la vagina
y el cuello con un especulo. A continuación se realiza una ecografía transvaginal con dos cortes, sagital y transverso. Se limpia la vagina y el cérvix
con una solución antiséptica y se introduce un catéter con balón bajo visión
— 177 —
directa, retirando a continuación el especulo. Se instilan una solución salina
(0,9% de Na Cl) entre 5 y 20 ml como medio distensor. Simultáneamente se
valora la cavidad mediante una ecografía transvaginal. Habitualmente el procedimiento dura menos de 15 minutos y no se precisa de analgesia ni antibióticos. Parece una técnica sencilla y sin efectos secundarios importantes y
en todo caso menores que los que comporta una HSG o una HD (25)
Procedimiento Histeroscópico
La histeroscopia diagnóstica con CO2 o con Suero salino.
Es una técnica que nos complementará el estudio de una paciente
estéril o infértil. En la actualidad, se aconseja realizar en aquellas pacientes
con abortos de repetición y en las pacientes estériles tras fallos repetidos de
implantación, incluso de forma directa y como primera opción (evitando una
HSG) en el estudio de pacientes que vayan a ser sometidas a FIV/ICSI por
factor varón y por tanto no sea necesario conocer la permeabilidad tubárica.
Aunque esta técnica fue utilizada por primera vez hace mas de 100
años, se ha estandarizado tras encontrar los medios de distensión adecuados y los materiales ópticos precisos. Esto junto con la generalización del
uso de la luz fría gracias a la transmisión luminosa por fascículos no coherentes de fibras de vidrio y a la introducción de Hamou en 1979 (26) de un
histeroscopio de contacto de reducido tamaño, tan solo 4 mm, que permite
prescindir de dilatación cervical y por tanto de anestesia, han convertido esta
técnica en una exploración ambulatoria.
Así, anomalías morfológicas congénitas y adquiridas, son fáciles de
estudiar mediante el empleo del histeroscópico que completa la información generalmente obtenida mediante HSG. Hemos de hacer notar, que en
la exploración endoscópica del útero malformado nos encontraremos con
dificultades añadidas al estudio histeroscópico normal ya que suelen distender mal e inician precozmente contracciones y hemorragias; además, dado
que muchas veces se acompañan de endometritis crónica tal vez por la
incompetencia cervical, hace que se agraven-aumenten las hemorragias y
las dificultades de valoración. Por otra parte, cuando son úteros septos completos o tabicados con mayor o menor comunicación, cuando estamos
viendo uno de ellos, que esta a tensión, nos impide ver la comunicación del
otro, incluso podemos sacar el histeroscopio y terminar la exploración sin
darnos cuenta. Además si logramos permeabilizar el otro, dado que una de
las paredes es común, y que la hemos “hinchado y deshinchado“ el sangrado será la norma, incluso la posición anómala dificultará la visión del OT.
— 178 —
Por otro lado las anomalías morfológicas adquiridas como:
- Tumoraciones. (Pólipos, glandulares, glanduloquisticos, adenofibromatosos, Miomas submucosos, Osificación endometrial. (metaplasia
ósea y osificación endometrial) o:
- Anomalías Traumáticas.(Sinequias uterinas, mucosas, musculares y fibrosas. de localizaciones diversas, desde fúndicas, cornuales, marginales, centrales o corporales, cervicoistmicas, intracervicales), son fácilmente diagnosticables.
- Incluso Anomalías Funcionales y Anomalías Inflamatorias. Endometritis y Crónicas así como Específicas, tuberculosas, pueden beneficiarse de está técnica o procedimiento diagnóstico.
- Otras anomalías... Vasculares... Adenomiosis. etc
- Además, la incorporación de la microcolpohisteroscopia (MCH) a la
ginecología de la reproducción supone un avance en el diagnóstico de la
esterilidad-infertilidad de origen uterino similar al que supuso la laparoscopia en el estudio del factor tuboperitoneal.
La Resonancia magnética Nuclear (RMN)
No es la técnica diagnóstica ni mas habitual ni mas empleada, y
pienso que tiene pocas indicaciones o utilidad como procedimiento diagnóstico de rutina, pero si que tiene; en aquellos casos en que la morfología uterina externa no esté clara tras la realización de una ecografía e Histerosalpingografía (¿septo?,¿bicorne?), la RMN en proyección coronal y axial
después de la secuencia sagital, dada la variabilidad de la disposición uterina con imágenes potenciadas en T2 tiene su indicación. Aunque en estos
casos habitualmente completamos el estudio con una laparoscopia, podrían
haber impedimentos (miedo de la paciente, inexperiencia, largas listas de
espera, riesgos anestésicos, otras) que aconsejasen la práctica de un estudio mediante RMN.
Por otra parte, la RMN presenta como ventaja su bajo riesgo y permite
seleccionar aquellas pacientes para la práctica de una histeroscopia quirúrgica,
— 179 —
resectoscopia sabiendo que se trata de úteros septos pudiendo así preparar la
cavidad y el endometrio con análogos previamente a la intervención (23).
Laparoscopia en infertilidad.
Examen de la cavidad abdominal mediante visión externa con un instrumento o tubo de diámetro variable que porta un sistema óptico que permite ver directamente los órganos internos enfocados. Precisa por tanto de
un medio de distensión. Y una fuente de luz. Actualmente precisamos de una
cámara y de un monitor para ver la imagen. Los instrumentos usados para
la laparoscopia son variados incluyendo no solo los mencionados sino también todos aquellos artilugios necesarios para extirpar, cortar, coagular,
separar, etc,. como si de una intervención a cielo abierto se tratara.
Se hará necesaria en los casos en los que la clínica, la HSG, la ecografía u otra técnica complementaria nos indiquen la presencia de una patología de la cavidad uterina de carácter externo y no diagnosticable sin la
visión directa de la misma. Como ya es conocido, la paciente será anestesiada controlándose la perfusión de CO2 intraperitoneal y su concentración
en sangre. Tras esta distensión de la cavidad peritoneal es posible la visualización de todo su aparato genital interno.
Los laparoscopios son de visión directa 0 grados, y pueden además
emplearse con elementos quirúrgicos.
La penetración suele ser por vía umbilical u otra vía si se sospechan
adherencias, y puede ser directamente con trocares ópticos y posterior insuflación de CO2 o indirectamente tras la insuflación del citado gas a través de
aguja de Veres. Se suele introducir una, dos o 3 punciones de ayuda para
poder manejar, separar, etc.
También existen laparoscopios que no precisan distensión de la cavidad con gas, aunque no son muy usados por ahora ya que precisan de brazos de sujeción de la pared abdominal, y no permiten una visión tan buena
como los otros.
En realidad la laparoscopia la dejamos en la actualidad para cuando
sospechamos una patología uterina en Infertilidad, o para cuando en esterilidad estamos haciendo el diagnóstico y tenemos duda sobre la permeabilidad de las trompas o sospechamos una patología de las trompas o de los
ovarios por otras enfermedades como pueda ser la endometriosis, miomas,
sinequias, ovario poliquístico u otra causa no clara.
— 180 —
Esterilidad
Podemos considerar que la esterilidad es “ Una menor capacidad
para concebir que la capacidad media de la población general”.
Las causas de esterilidad pueden ser: Masculinas, femeninas, mixtas
o desconocidas.
Existirá una población de parejas estériles que precisarán ayuda
externa sin la cual les será imposible concebir: Mujeres con Obstrucción
tubárica bilateral, mujeres anovuladoras y varones azoopérmicos y otra
población formada por pacientes con posibilidad de concepción pero con un
nivel de fertilidad algo inferior: Mujeres con endometriosis, varones oligo
astenospérmicos y parejas sin causa aparente de esterilidad pero sin concepción real.
Por tanto, las causas podrán ser absolutas o relativas. En muchos
casos la fertilidad total de la pareja dependerá del estado de fertilidad de
cada miembro de la pareja. Tenemos que saber que habitualmente no existe
una única causa de esterilidad, y por tanto el estudio diagnóstico previo al
tratamiento convendrá que lo hagamos lo mas minuciosamente posible.
Las causas de esterilidad se pueden clasificar:
- Factor masculino.
- Factor femenino:
Causa ovárica
Anovulación crónica hiperandrogénica
Disfunción ovulatoria.
Fallo ovárico.
Tumoraciones ováricas.
Endometriosis.
Causa cervical.
Causa tubárica.
Causa uterina
- Factor mixto
- Factor Inexplicable
— 181 —
Dentro del estudio de la pareja estéril nos ceñiremos a la mujer
mediante procedimientos de diagnóstico que nos permitan averiguar si
existe patología, valoraremos: cérvix, útero, trompas, ovarios, factor
inmunológico y factor coital.
Los estudiaremos desde el punto de vista anatómico y funcional y describiremos los distintos procedimientos para cada caso. Por otro lado y aunque no es tema de esta charla, deberemos valorar la capacidad de penetración del óvulo por el espermatozoide.
Es lógico que ante una pareja estéril nos preguntemos: ¿Hay ovulación? ¿Existe integridad anatómica de la cavidad uterina? ¿Las trompas son permeables? ¿Existe un número suficiente de espermatozoides para fecundar al óvulo?
Por tanto el diagnóstico inicial debe incluir:
Diagnóstico inicial
Debe incluir:
Progesterona durante la mitad de la fase lútea
Histerosalpingografía
Espermiograma
*ESHRE Capri Workshop Group, 200
A continuación se detallan los distintos procedimientos usados para
diagnosticar anomalías anatómicas y en ocasiones anatómico- funcionales y
corregirlas si existen. Estos procedimientos ya los hemos comentado en el
apartado de infertilidad aunque veremos mas adelante algunos ejemplos
prácticos y algunas imágenes.
Procedimientos diagnósticos de la mujer
Factor uterino
Ecografía
Histerosonografía
Histerosalpingografía
Resonancia magnética nuclear
Histeroscopia
Laparoscopia
— 182 —
Procedimientos de diagnóstico de la mujer
Factor tubarico
Histerosalpingografía
Laparoscopia
Endosalpingoscopia
Falloposcopia
Histerosalpingosonografía
La mujer
Factor ovárico
Ecografía
Estudio hormonal tercer día del ciclo
-FSH
-LH
-Prolactina
-Estradiol
Estudio hormonal día 22 del ciclo
-Progesterona
Biopsia endrometrial
Estudio de la pareja
Factor inmunológico
Test interacción moco-semen
Ac. Antiespermatozoides séricos
Ac. Antifosfolípidos séricos:
Ac. anticardiolipinas
Anticoagulante lúpico
En ocasiones para medir el factor coital podríamos usar:
— 183 —
Test post-coital (TPC)
Estudios sobre el TPC lo consideran una prueba con muy poco valor
predictivo.
I.Z. Glastein y cols., 1995
C.S. Griffith y cols., 1990
No es recomendable la realización de rutina del TPC por las
dificultades sexuales que implica y el pobre valor pronóstico del test.
S.G. Osei y cols., 1995
En resumen, de forma rutinaria a la mujer inmersa en un problema de
salud reproductiva, le practicaremos una ecografía transvaginal con el fin de
ver si existe alguna anomalía morfológica en el tuero o en los ovarios, unos
cultivos bacteriológicos cervico-vaginales, para bacterias inespecíficas,
micoplasma y clamidias. Si estos cultivos se muestran negativos procederemos a la práctica de una histerosalpingografía con contraste. La extracción
de sangre para el estudio hormonal lo realizaremos entre el 2º y 5º día del
ciclo con el fin de determinar de forma basal la hormona Foliculoestimulante
(FSH), Luteoestimulante (LH), Prolactina (PRL) y Estradiol (E2), y el día
21,22 del ciclo para medir la progesterona en sangre.
Estudio básico de la pareja estéril
Ecografía transvaginal
Cultivos endocervicales
Análisis hormonales
Día 3º del ciclo: FSH, LH, PRL, E2
Día 22 del ciclo: Progesterona
Histerosalpingografía
Espermiograma con capacitación
Problemas diagnósticos
No está probado que sean causa de esterilidad
— 184 —
Endiometrosis leve
Fase lútea inadecuada
A continuación mencionaremos y veremos en imágenes tras el procedimiento diagnóstico elegido, la algunas de las patologías que alteran la
salud reproductiva de la mujer.
Alteraciones anatómicas
Vagina
Congénitas
Rokitansky-Kuster-Hauser
Himen inperforado
Tabique vaginal transversal
Adquiridas
Traumatismos
Neoplasias
La imagen que se presenta a continuación pertenece a una mujer de
25 años que consultó de urgencias por dismenorrea y coitalgia. Se aprecia
la salida precipitada del menstruo tras incidir el himen hasta ese momento
prácticamente imperforado. Presentaba un himen que sí tenía un pequeño
orificio por el que salía el menstruo lentamente, pero que probablemente se
había obstruido en el último ciclo, aunque su principal preocupación era la
coitalgia
Alteraciones anatómicas
Cérvix- Útero
Congénitas
Adquiridas
Hipoplasia/agenesia
Amputación cervical
Septos
Sinequias uterinas
Unicorne
Miomas
Arcuato
Pólipos
Didelfo
Bicorne
— 185 —
Antes mostraremos imágenes de normalidad. Se observan dos Histerosalpingografías con una cavidad uterina triangular y normal. A la derecha un
útero en retroflexión.
En la imagen de la derecha; Histeroscopia
diagnóstica con Co2 con histeroscopio de
Hamou 1.Hemos elegido la histeroscopia
de una paciente menopáusica por la claridad de la imagen dado la hipotrofia endometrial. Se aprecia el fondo uterino y los
dos orificios tubáricos de aspecto normal.
Patologías congénitas uterinas. Clasificación AFS 1988. Ver foto
anterior de la clasificación.
Patologías adquiridas. Pólipos, miomas, sinequias etc.
En esta imagen que vemos a continuación comparamos tres procedimientos diagnósticos, a la izquierda una Ecografía transvaginal en la que se
sospechaba un pólipo endometrial, a la derecha una histerosonosalpingografía con suero salino tras canalizar el cérvix uterino con una sonda nasogástrica de neonatos y perfusión del mismo practicando una eco de control.
En el centro una histeroscopia diagnóstica con Co2 como medio distensor.
Las tres pruebas se realizaron una a continuación de otra. Probablemente la histeroscopia es el estándar de oro para ver la cavidad uterina, además que al mismo tiempo, si usamos un pequeño sistema histeroscópico llamado de Bettocchi con canal de trabajo, podemos solucionar de forma
ambulatoria muchas de estas patologías.
— 186 —
En las siguientes imágenes se aprecian sendas sinequias intrauterinas diagnosticadas por distintos procedimientos, HSG e Histeroscopia diagnóstica, observando una tercera imagen de la misma paciente tras la práctica de una resección histeroscópica de la sinequia / histerosalpingografía de
Sinequia.
Sinequias uterinas
Sinequias uterinas
Sinequias uterinas
Después
Antes
.
Pólipos endometriales. HD y posterior resección histeroscópica
— 187 —
RMN frente a HSG Normal y patológica de un útero arcuato
Histerosalpingografia HSH de útero doble
Foto superior partido. 2 cuernos
Foto superior RMN. Foto inferior Laparo
Foto superior Laparo Fondo uterinoNr
Foto inferior RMN útero septo fondo normal
— 188 —
Valoración de las Trompas: Patologías y Procedimientos diagnósticos
Procedimientos de diagnóstico
Procedimientos diagnósticos de rutina para valorar la permeabilidad tubárica y otras patologías
HSG
Laparoscopia +
cromopertubación
Trompas
normales
Algunas patologías
Sindrome adherencial.
Trompas en chimenea
Sospecha Sindrome adherencial
Hidrosalpinx bilateral
Hidrosalpinx
— 189 —
La falta de comunicación de la cavidad uterina con la cavidad peritoneal y los ovarios, debe ser diagnosticada, ya que es una causa concluyente
de esterilidad. La falta de fecundación que se produce por el no “encuentro”
del óvulo y el espermatozoide sólo se podrá soslayar mediante el uso de una
fertilización in vitro.
Otras patologías tubáricas como el hidrosalpinx o las adherencias con
la pérdida de funcionalidad que conllevan, interesará conocerlas. En el caso
del hidrosalpinx, el metaanalisis de Camus y cols. de 1999 (27), muestra la
pérdida de eficiencia de la fertilización in vitro en estas pacientes.
La HSG con contraste o la laparoscopia con cromopertubación, son
las dos pruebas diagnósticas mas conocidas y mas empleadas desde hace
tiempo.
Existen, sin embargo, otras como la histerosonosalpingografía
(HSSG) que cada vez va ganando mas adeptos. Su sencillez, junto con la
información que aporta sin ningún equipo sofisticado, y sin el empleo de
radiaciones X, está haciendo que algunos grupos de trabajo la incorporen de
forma rutinaria en el diagnóstico de la pareja estéril.
Según Dessole S. y cols., (25) la HSSG es una técnica segura, simple, bien tolerada y con raros efectos secundarios y complicaciones. La información es más completa, ya que nos hace ver la cavidad uterina por dentro
y su contorno, así como la permeabilidad de las trompas con medios adecuados. Aún así, la HSG es el procedimiento de diagnóstico mas frecuentemente usado para valorar la permeabilidad tubárica. Su escaso riesgo, su
precio asequible, su fácil repetibilidad, y su amplia implantación entre los
ginecólogos desde hace mucho tiempo, hacen que esto sea así.
La histeroscopia diagnóstica tiene escaso valor para valorar las trompas, solo en caso de obstrucción a nivel de cuernos uterinos, tendrá ocasionalmente valor para descubrir pequeños pólipos o miomas, incluso opérculos, como el que muestro mas adelante.
Imagen histeroscópica uterina
en la que se aprecia una
trompa con la existencia de
una membrana previa u opérculo.
¿Comporta clínica de esterilidad?
Trompa
opérculo
— 190 —
Patologías que alteran la funcionalidad de la trompa. Como trompas
muy elongadas que podrían alterar la futura anidación de forma correcta.
— 191 —
Factor ovárico
Alteraciones anatómicas
Ovario
Congénitas
Hipoplasia/agenesia
Adquiridas
Adherencias
Malposiciones
Quistes Benignos
PCO s
Endometriosis
Neoplasias
Yatrógena
Quistes Benignos. El que se aprecia
es un Dermóide. Gran parte del ovario
Compuesto por tejido Ectodérmico
(Pelo, cornea, dientes etc)
Ovario poliquístico (PCO)
Procedimientos de diagnóstico: Clínico/Ecográfico/Analítico/laparoscópico. Es uno de los desordenes endocrinos mas comunes en las mujeres en edad reproductiva (11).
Su diagnóstico ha pasado por distintas etapas, evolucionando desde
una etapa clínica en la que, si una paciente presentaba obesidad, hirsutismo,
amenorrea y aumento de tamaño ovárico se le tildaba como tal, hasta las
etapas que llamaríamos “etapas visuales” en las que además de unos mínimos clínicos, a la paciente con PCO se le exigía un diagnóstico por la imagen, laparoscopico, o mejor ecográfico (28,29).
— 192 —
Por supuesto, el avance no solo ha sido en el campo de la imagen. La
llegada del radioinmunoanálisis (30), con la posibilidad de determinar la concentración basal de LH y FSH; el cociente LH/FSH >1 que es para algunos
el criterio, ha originado la tercera etapa clínica, visual, y bioquímica. Por lo
tanto, el criterio diagnóstico de PCO, ha ido evolucionando de acuerdo con
los avances técnicos y del laboratorio.
En la actualidad, la definición
de ovarios poliquísticos viene dada
por su imagen y simplemente se
definen como tales, aquellos ovarios
que tienen las características ultrasonográficas descritas por Adams y
cols. en 1985 (29). Regla de oro:
Más de hecho 10 folículos menores
de 10 mm dispuestos de forma periférica, y con un estroma acompañante hiperecogénico que suele ocupar alrededor del 25% del volumen
ovárico, el ovario puede estar o no
agrandado.
Si bien la definición de ovarios
poliquísticos, es solo por su imagen,
si hablamos del Síndrome de ovario
poliquístico, le tendremos que sumar
a la imagen, la presencia de oligo/
amenorrea y/o síntomas de hiperandrogenismo (hirsutismo, acné). En la
actualidad hablamos de anovulación crónica hiperandrogénica.
Su prevalencia es difícil de calcular, y en la población general, oscila
entorno al 16-22% entre mujeres fértiles (Poison y coIs 1988) (31)
No quiero entrar en mas profundidades bioquímicas, ni en los distintos subgrupos de esta enmarañada enfermedad, simplemente decir que clínicamente existen gradaciones de la enfermedad, que pasan desde pacientes con fenotipo normal y eumenorreicas hasta otras con todos los síntomas
descritos per Stein y Leventhal en 1935. Aunque también es cierto, que
muchas pacientes que en un principio prácticamente no tenían clínica, con
el paso del tiempo, se hacen obesas, se les altera el ciclo, presentan anovulación, hiperandrogenismo, acné, hirsutismo, alopecia, acantosis nigricans, insulinorresistencia (disminución de HDL 2), diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular y cáncer de endometrio,el
llamado síndrome metabólico X que describe Reaben 1988.( 32).
— 193 —
Al igual que su diagnóstico, su tratamiento es abigarrado, siendo en
muchas ocasiones sintomático, perder peso, tratar con diazoxido, metformina, o somatostatina, con el fin de disminuir las concentraciones de insulina, de andrógenos y de aumentar la hormona transportadora de esteroides
SHBG.
Fallo ovárico precoz
La menopausia precoz, puede ser consecuencia de diversos factores:
desordenes autoinmunes (Enfermedad de Addison, Myastenia Gravis,
Artritis reumatoide, Lupus eritematosos Sistémico y ciertas enfermedades del
tiroides y paratiroides), factores genéticos, (Síndrome de Turner), congénitos
(33) o destrucción del tejido ovárico por cirugía convencionaI, radioterapia,
quimioterapia, tóxicos u otros factores desconocidos. Su diagnóstico vendrá
dado por la clínica y en ocasiones por una analítica de FSH basal con niveles superiores o iguales a 15 mU.
Sus consecuencias sobre la fertilidad están claras y por supuesto estimular los ovarios es inútil, aunque también es cierto, que intentarlo cuando
las cifras de FSH y LH están en los límites,es una opción. La donación-recepción de ovocitos prácticamente sería la norma, y con posterioridad el tratamiento sustitutivo evitará alteraciones óseas y cardiovasculares añadidas.
— 194 —
Endometriosis
Se habla de endometriosis (E), cuando se constata la presencia de
endometrio fuera de la cavidad uterina. La endometriosis es causa de dolor
pélvico, dismenorrea, dispareunia e infertilidad en más del 35% de las mujeres en edad reproductiva (34). Se la considera una enfermedad con una incidencia y prevalencia no conocidas, dado que su misma implicación patológica no esta clara.
Por tanto el tratarlas o no, dependerá de la situación de la paciente en
cuanto a descendencia o clínica en general. Algunos autores consideran que
si se diagnostica endometriosis y la paciente es estéril debe valorarse el tratamiento quirúrgico, más tratamiento médico con análogos de LhRH para
mejorar la fertilidad.
Se aprecia endometrioma de ovario izquierdo así como implantes en
úterosacro y cara posterior uterina.
Procedimiento de Diagnóstico
Clínico Anamnesis. El dolor menstrual o post menstrual intenso
deberá ser siempre comprobado por una de las siguientes técnicas: Ecografía transvaginal (ver imagen previa) y si se sospecha y persiste la clínica,
laparoscopia diagnóstica quirúrgica (ver imagen inferior) o laparotomía.
— 195 —
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32) Reaven G, Role of insulin resistance in human disease. The banting
lecture 1988. Diabetología 1988; 30; 1595-1607.
33) Cea, D; Presencia, G; Montañana, V Carrera L Sindrome del ovario
resistente a las gonadotrofinas. Revisión de la insuficiencia ovárica precoz. (Sindrome de Savage). Presentación de un caso. Obstet y Ginecol
Españ IV. 1995 (53-57).
34) Donnez J; Squifflet J; Picard C; Jadoul P; Wyns C Smets M The efficacy of medical and surgical tratment of endometriosis-associated infertility and pelvic pain. Gynecol Obstet Invest 2002; 54 Suppl 1: 2-7; discussion 7-10 (ISSN: 0378-7346).
— 198 —
Ser hembra o mujer: Beauvoir ante la
maternidad
Dolores Jiménez Plaza
Catedrática de Filología
Universitat de València
SER HEMBRA O MUJER: BEAUVOIR ANTE LA
MATERNIDAD
Dolores Jiménez Plaza
Catedrática de Filología
Universitat de València
Hija «modélica» de una familia bien, católicamente “correcta”, nacida
casi con el siglo XX, en 1908, Simone de Beauvoir ya tuvo desde su infancia bastante claro su «destino de mujer». Nos cuenta en la primera parte de
sus memorias, Memorias de una joven formal, 19581, los juegos que compartía con su hermana: juegos de roles ya por aquel entonces, como los de
ser enfermera o simplemente mamá. Sin embargo, lo dice ella: «sólo consentía a la maternidad a condición de negarle los aspectos nutricios»2. Al
pensar lo que suponía para una madre “aguantar” a un marido, y padecer las
mil tareas fastidiosas, decidió de algún modo su futuro. Afirma entonces:
«estas servidumbres me parecieron tan pesadas que renuncié a tener hijos
míos; lo que me importaba, era formar espíritus y almas: decidí ser profesora»3
Todos sabemos en qué se convirtió Simone de Beauvoir: catedrática
de filosofía, compañera fiel de Jean-Paul Sartre, escritora que tardó en comprometerse. Como lo decían sus padres, había sido una «niña precoz». De
mayor, la imagen que proyectó de sí-misma, en la Francia de entre las dos
guerras mundiales, de la post-guerra mundial, y posteriormente en la que va
de los años 60 hasta su muerte en 1986, fué la de una mujer libre y “liberada”. No quiso casarse en dos ocasiones: la primera, cuando fue trasladada
a Marsella tras aprobar una cátedra de filosofía, Sartre le propuso evitar esa
separación proponiéndole matrimonio; la segunda, cuando su amante trasatlántico, Nelson Algren, le ofreció quedarse en los Estados Unidos.
1. Utilizo los textos de Beauvoir en su version original francesa. Me permito traducir las citas
yo misma.
2. Mémoires d’une jeune fille rangée, Gallimard, Folio, 1972, p. 78.
3. Mémoires d’une jeune fille rangée, op. cit., p. 79.
— 201 —
Su idea del matrimonio, a la que fué siempre fiel, la reiteró en varias
ocasiones. Concretamente, en la segunda parte de su autobiografía, La
fuerza de la edad (1960). Sintió entonces la necesidad de explicar su postura ante la avalancha perpetua de preguntas sobre el tema. Cuando en
1929, debe marchar a Marsella:
«Un sólo motivo hubiera tenido mucho peso para convencernos en
padecer esos lazos que llaman legítimos: el deseo de tener hijos; no lo experimentábamos (sentíamos). […] yo no tenía, no tengo, ninguna prevención
contra la maternidad; nunca me han interesado los muñecos, pero, ya más
mayorcitos, los niños, a menudo, me encantaban; me había propuesto tener
en la época en que pensaba casarme con mi primo Jacques. Si ahora me
desviaba de ese proyecto, es, en primer lugar, porque mi felicidad era demasiado compacta para que me pudiese sentir atraída por ninguna novedad.
Un hijo no hubiera estrechado los lazos que nos unían a Sartre y a mí, no
deseaba que la existencia de Sartre se reflejase y se prolongase en la de
otro: el se bastaba a sí mismo, él me bastaba a mi. Yo me bastaba a mí
misma: no soñaba para nada encontrarme en una carne salida de mí. Además, me sentía con tan pocas afinidades con mis padres que, de antemano,
los hijos, las hijas que pudiese tener se me aparecían como extraños; suponía por su parte o indiferencia, o tanta hostilidad como la aversión que yo
había tenido por la vida de familia. Ningún fantasma afectivo me incitaba a
la maternidad. Por otra parte, no me parecía compatible con la vía en la que
me estaba iniciando: sabía que para convertirme en una escritora necesitaba
mucho tiempo y una gran libertad»4.
Esta declaración de principios, hecha en 1960, representa un aspecto
importante de la ideología de Beauvoir. Para ella, no se trataba de eludir responsabilidades, o las responsabilidades que acarrea la maternidad, sino
hacer una elección, libre de todas las ataduras y condicionamientos, entre
ser madre o escribir. Es más, no pensaba que un hijo representase para ella
un fin en sí, ni fuese «tan esencial como una obra».
Vista desde la perspectiva actual, su obra es el resultado de un largo
parto hacia el compromiso con las mujeres de su tiempo: una obra concebida como una hija o un hijo que ella misma moldeara. Por ello, cuando
publicó el polémico tomo II del Segundo sexo, subtitulado «La experiencia
4. La force de l’âge, Gallimard, Folio, 1998, p. 91-92.
— 202 —
vivida», sobre el que volveremos más adelante, le escribe a su amante americano: «Mi segundo hijo, que he visto hoy por primera vez, alcanza un volumen casi doble que el primero, y es, con distancia, mi preferido»5.
En este punto se situaba el reto de la escritora ante la maternidad,
frente a una sociedad y una cultura de post-guerra, de reconstrucción de una
Francia todavía muy dolida por las muertes causadas por la barbarie nazi, y
en la que ella empezaba a ser una persona conocida.
Por otra parte, si nos acercamos a su obra literaria, generalmente
poblada de mujeres, apenas aborda los posibles conflictos que puede vivir
una mujer ante la experiencia de la maternidad. En general, los personajes
femeninos son “entes fríos” inmersos en las polémicas ideológicas que
enfrentaban a una generación de hombres, hijos de una época para nosotros ya lejana. Son situaciones en las que apenas penetran sensaciones,
emociones verosímiles para el lector o lectora de hoy. Rescatemos de todas
sus novelas, Los mandarinos, escrita en 1954, y con la cual consiguió el Premio Goncourt, donde algunos aspectos dramáticos merecen mayor atención,
a mi modo de ver.
En dicha obra, situada en el periodo que abarca el último año de la
segunda Guerra mundial hasta el despertar amargo de la post-guerra, destacan dos modelos de mujer. La primera, Paule, enamorada hasta la médula,
que abandona toda actividad profesional (la de cantante) para encerrarse en
casa y vivir su amor hasta la obsesión. Es una mujer absolutamente dependiente del hombre. La segunda, Anne, -que recuerda en gran parte facetas
de la propia autora-, cuyo matrimonio sobrevive ante la ausencia de deseo
sexual, psiquiatra y madre, y vive conflictos con su hija. Esto conduce a
Anne, la madre, a reflexionar sobre su vida, su relación con una hija de
veinte años alocada. Piensa que no la ama demasiado, probablemente porque, según afirma, «no la había deseado»6. Más bien, fue su marido quien
quiso un bebé enseguida. Ella, en cambio, confiesa: « No perdoné a Nadine
el haber roto nuestra intimidad. Amaba demasiado a Robert y no me interesaba bastante a mi misma para que me enterneciera reconocer sus rasgos
o los míos en esa pequeña intrusa […]. La reñía lo menos posible, pero ha
sentido mis reticencias: siempre fuí sospechosa para ella»7.
5. Lettres à Nelson Algren. Un amour transatlantique 1947-1964, Gallimard, 1997, p. 308.
(Carta del 18 de octubre de 1949).
6. Les Mandarins I, Gallimard, Folio, 1999, p. 101.
7 . Les Madarins I, op. cit., p. 101.
— 203 —
Sabemos, hoy día, que el amor materno es una construcción cultural8,
-basta con pensar en Rousseau-, más o menos asumida por ciertos sectores de la población. Consciente de esta realidad, Beauvoir pone en evidencia una situación tópica: tener hijos no deseados. Paralelamente, la autora,
destaca otra realidad: tener hijos para compensar frustraciones. Ambas
experiencias representan el tipo de maternidad que ella rechaza9. Pero si en
su obra literaria no insiste en esta segunda temática de la maternidad, en
cambio, la abordará a través del ensayo.
Recordemos que un giro fundamental se opera en su obra en los albores de los años 40, en plena guerra mundial. A partir del drama que supuso
la guerra de España, ante el cual muchos intelectuales franceses todavía
permanecían como mero espectadores y testigos de tal barbarie, -caso de
Beauvoir y Sartre-, a partir de la consiguiente guerra mundial y la invasión
alemana del territorio francés, Simone de Beauvoir se dirige hacia el compromiso político en un primer momento. Un compromiso ligado a los presupuestos existencialistas de aquellos años. Pero, tras la publicación de Las
bocas inútiles, en 1945, el deseo de escribir sobre si misma, gracias a una
sugerencia de Sartre, convierte su proyecto en un interés marcado hacia la
condición femenina. Su interés irá más lejos de lo previsto y se transformará
en el célebre texto de El segundo sexo10, publicado en 1949. La autora opera
entonces un desliz novedoso: ir del compromiso meramente político, basado
en coordenadas filosóficas, hacia un compromiso político con la condición
femenina, que no cesará a partir de ese momento. Se trataba, en aquel
entonces, de desvelar la progresiva degradación de la existencia femenina,
de evidenciar su dependencia en un mundo dominado por los hombres,
cuando, en tanto que ser humano podía decidir de su libertad, elegirse a simisma, descubrirse sin tener que asumir la imagen que el hombre siempre
había intentado dar de ella. Se trataba de descubrir la alteridad que conlle-
8. Sobre este tema, remito al interesante ensayo de Elisabeth Badinter, L’amour en plus. Histoire de l’amour maternel. XVIIe-XXe siècle, Flammarion, Coll. Champ historique, 1981.
9. Hablando de su amiga Lisa, dice en La Fuerza de las cosas I: «Su vida cojeaba; había
venido a los USA porque amaba a un hombre, y para comer; el amor se desgastó, iba a
divorciarse; ya se había acostumbrado a comer. Había intentado compensar las tristezas de
su juventud mediante la maternidad, pero sus penas la habían preparado mal para mimar a
una niña con quien se había identificado demasiado o demasiado poco.», La Force des choses I, Gallimard, Folio, 1998, pp. 314-315.
10. En 1948, cuando está trabajando en la redacción de este texto, Simone explica, en una
carta, a Nelson Algren: « Mi ensayo se llamará El Segundo sexo. En francés suena bien,
porque a los homosexuales siempre se les llama el “tercer sexo” sin mencionar que las
mujeres vienen en segundo lugar, y no sencillamente a ? igualdad con los hombres, la
jerarquía queda implícita», Lettres à Nelson Algren, op. cit., p. 264. (21 de diciembre de
1948).
— 204 —
vaba la toma de conciencia de la mujer sobre su propio estatuto. Esto conducía a una realidad que podía alterar además el mundo dominado por los
hombres: una nueva imagen de la mujer como ser humano, capaz de decidir por si msima.
El contexto de acogida de este ensayo era el de una post-guerra dolorosa, de una Francia liberada y salida de la sangre y las cenizas, donde lo
político y católicamente correcto no iba por los derroteros que tomaba la
musa del existencialismo. Hablar de mitos sobre la mujer, como en el primer
tomo, todavía podía pasar. Pero, hablar de La Experiencia vivida, en el
segundo tomo, donde se plantean temas como la formación de la mujer
(infancia, juventud, iniciación sexual, lesbianismo por una parte, y por otra,
hablar de la mujer casada, la maternidad y el aborto etc...) no podía más que
desencadenar el escándalo. Además, para los franceses «bien pensantes»
¿cómo se podía afirmar que «la mujer no nace, se hace» desde la primera
línea del ensayo? ¿Cómo se podía afirmar que «las palabras “mujer” o “feminidad” no son ningún arquetipo», ni una esencia inamovible? ¿Cómo se
podía afirmar que no es lo mismo ser “hembra” que “mujer”?. Mayor delito
era si lo decía una mujer.
La recepción del texto causó tanto revuelo que hasta François Mauriac, célebre escritor, mandó una carta a uno de los colaboradores de la
revista Tiempos Modernos, entonces dirigida por Beauvoir, para comunicarle: «Me he enterado de todo sobre la vagina de su jefa», y añade Beauvoir: «lo cual demuestra que, en privado, no le tenía miedo a las palabras»11.
Reconocer que el matrimonio es un modo de someter a la mujer, ya
era arriesgado. Afirmar que la diferencia sexual, tal y como se vive, es producto de un contexto familial, social y cultural, era dinamitar las bases ideológicas de la familia tradicional. Su reflexión sobre la maternidad, basada en
lecturas y ejemplos de la vida cotidiana, se esfuerza en demostrar por qué
es preferible adoptar leyes sociales capaces de irradicar las nociones de “criminalidad” con respecto al aborto, e instaurar para la mujer la libertad de
decidir sobre su cuerpo. No era de extrañar que se le reprochara no ser
madre, y por lo tanto, no estar autorizada a hablar de tema…
En ese famoso tomo II del Segundo sexo, la autora abordaba las diferentes situaciones que declina el embarazo, voluntario o no, el aborto natural o provocado, el aborto clandestino, dependiendo de la clase social a la
que pertenece la mujer. También aludía a la inseminación artificial para las
mujeres deseosas de ser madres y que son estériles (o tienen un marido
estéril). Arremetía contra los “antiabortistas” desmontando los argumentos
11. La force des choses I, op. cit., p. 260.
— 205 —
moralistas que consideraban dicho acto como un “crimen” contra un feto ya
dotado de “alma”. No olvidaba tratar la contraconcepción como aspecto preventivo, cuya instauración dejaría el aborto como último remedio frente a un
embarazo no deseado o problemático para la madre. Además, describía los
efectos fisiológicos y psicológicos de la maternidad, poniendo el acento en
aquellas madres que lo padecían y no deseaban. Por fin, el recorrido se centraba en la relación madre-hija/hijo. Es un panorama desolador el que dibuja
la filósofa en aquellos momentos.
Cierto es que poco habían cambiado las mentalidades en Francia
desde que, en 1920, se prohibiera oficialmente el aborto, remodelando así la
ley napoleónica de 181012, en la cual se castigaba la incitación al aborto y la
propaganda anticonceptiva, salvo en caso de peligro para la vida de la
madre. El “castigo” podía variar de 6 meses a 2 años de cárcel, y de 360 a
7200 antiguos francos de multa13.
La Francia de la post-guerra no podía, ni quería, oír hablar de embarazos problemáticos, ni de rechazos a la maternidad cuando precisamente
necesitaba repoblar el país. Ya, entre 1940 y 44, la Francia del Mariscal
Pétain14, vendida a los nazis, puso en marcha una política familial muy clara:
promoción del matrimonio legal, de la mujer en casa, de la natalidad y de la
familia numerosa. Se ensalzó la imagen de la madre hasta instituir, el 25 de
mayo de 1941, una moda venida de USA: el día nacional de las madres, que
se convertiría en fiesta laica, en 1950, un año después de la publicación del
libro de Beauvoir. No es de extrañar pues, en ese contexto, la revuelta que
suscitaron sus ideas.
Cuando estaba escribiendo su libro, y poco antes de su publicación,
Beauvoir explicaba a Nelson Algren:
«En estos momentos hay muchas historias de aborto en Francia,
estoy indignada. En nuestro país, no existe ninguna especie de control de la
natalidad, es ilegal. En consecuencia, cada año hay tantos abortos como
nacimientos, más o menos un millón, pero el aborto sigue formalmente prohibido. Acaban de detener a un médico que yo conocía muy bien, y a quien le
12. Recordemos que la ley de Napoleón condenaba a ser encarcelado, cualquiera «que provocara el aborto de una mujer embarazada, con o sin consentimiento, mediante drogas, alimentos, medicamentos, por violencia u otros medios», Dossier Avortement in:
<http://www.casediscute.com>.
13. Dossier Avortement, op. cit.
14. Pétain, tras su toma del poder, se trasladó a Vichy, y firmó el armisticio con Hitler en 1940.
El lema de su gobierno fué: «Trabajo, Familia, Patria». En 1945 fue juzgado por la Francia
liberada.
— 206 —
mandaba mujeres en apuros, las ha ayudado, a las pobres como a las ricas.
[…]. En cambio, un padre que pegaba a su hijo dejándolo casi muerto, tan
sólo ha sido llamado al orden por el tribunal, sin ni siquiera ser condenado a
la cárcel. Una vez que nace un niño, aparentemente, se le puede matar si a
uno le apetece, por eso se ha fabricado, pero mientras esté en el vientre de
la madre, es un crimen intentar cualquier cosa contra él»15.
Beauvoir luchadora en pro del aborto, no dejó de denunciar situaciones de injusticia como, entre otras, la violencia familial con los niños que, en
aquellos años, no era un tema de predilección para las buenas conciencias.
Los presupuestos ideológicos de Beauvoir, en este caso, tuvieron y
han tenido gran eco en la población francesa femenina. El segundo sexo, en
todos sus aspectos ha sido caldo de cultivo de la lucha de las mujeres en
Francia y en numerosos países, aunque no haya sido la única voz femenina
que se haya alzado en pro de la mujer. Pero Beauvoir representó y representa un modo de ser coherente con sus teorías participando a todos los
actos de apoyo a las reivindicaciones femeninas.
En 1956, se creó «la maternidad feliz» convertida, en 1960 en el Movimiento Francés para el Planning Familial [MFPF], con objeto de legalizar los
medios anticonceptivos.
La década de los sesenta y setenta tuvo como objetivo prioritario de
las luchas de las mujeres la legalización del aborto y, por consecuente, el
control de natalidad. Se creó el Movimiento de Liberación de la Mujer (MLF)
en 1969, del que fué partícipe Simone de Beauvoir. En 1971, salió a la luz el
célebre «Manifiesto de las 343 “guarras”», en pro del aborto libre, que fué
publicado en el Nouvel Observateur, y redactado por Beauvoir. Firmaron
entre otras personalidades mujeres como Beauvoir, Catherine Deneuve,
Marguerite Duras, Gisele Hamili, Jeanne Moreau, Françoise Sagan, Nadine
Trintignant etc…, declarándose culpables de aborto. En él se afirmaba:
«Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Lo hacen en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que se ven condenadas,
cuando esta operación, practicada bajo control médico, es de las más sencillas. Se silencian a millones de mujeres. Declaro que soy una de ellas.
Declaro haber abortado. Del mismo modo que reclamamos el libre acceso a
los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre»
15. Lettres à Nelson Algren, op. cit, p. 275. (Carta del 9 de febrero de 1949).
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Al tiempo que participaba de estas reivindicaciones, Beauvoir, en colaboración con la abogada Giséle Hamili, creó, el mismo año 1971, el movimiento «Choisir» (Elegir), cuyo eslogan rezaba: «la concepción, mi libertad.
El aborto, mi último recurso». Es evidente que el movimiento se basaba en
la idea según la cual la maternidad no es un destino, sino una elección que
sólo pertenece a la mujer.
Francia no ha acogido con voz unánime estas manifestaciones de
mujeres, pese a que, en 1975, gracias a la ministra de la salud, otra Simone,
Simona Veil, desde el gobierno Chirac, y con la ayuda de los votos de la
izquierda16, pasara la ley sobre el aborto, utilizando un eufemismo, como es
debido, la ley de la IVG [Interrupción voluntaria del Embarazo]. Grupos como
«Dejadlos vivir» (Laissez-les vivre) o «SOS pequeñines» (SOS Tout-Petits),
mas que cercanos al Frente Nacional, han llevado campañas infames contra
la interrupción del embarazo, e incluso ataques contra la píldora abortiva17.
Son primos hermanos o herederos de los que alzaron su voz contra Beauvoir, y que han llegado a hablar de “genocidio francés”, desviando la noción
misma de genocidio18.
Unos años antes, en 1972, se había realizado el célebre juicio de
“Bobigny”. Una joven de 17 años, acusada de aborto después de haber sido
violada por un compañero de instituto, fue juzgada y posteriormente
absuelta. En dicho juicio, se presentó Beauvoir, donde llegó a declarar, sin
empacho: «Considerar al feto como una persona humana es una actitud
metafísica y que está vulgarmente desmentida por la práctica: cuando una
mujer tiene un aborto natural en un hospital, la administración tira el feto a la
basura; y la Iglesia lo aprueba: ni siquiera contempla conceder a esa “persona” un entierro religioso; la trata como un residuo»19.
Como en este caso, muchas son las situaciones en las que la autora
puso su fama y su voz al servicio de las mujeres víctimas de injusticias,
16. La ley fue votada por 284 votos contra 189 en contra. La ley preconizaba, entre otras cosas,
que se podía interrumpir el embarazo hasta la décima semana del embarazo.
17. La pildora RU486, perfeccionada por el Dr. Beaulieu.
18. Ciertas asociaciones cercanas a la extrema derecha como la «Unión des naciones de la
Europa cristiana» ha organizado viajes, “peregrinaciones” al antiguo campo de concentración de Auschwitz para comparar la Shoah con el genocidio del aborto. El amalgama cumple con una doble función: dramatizar el aborto y banalizar el nazismo. Ver: Martine Aubry
et Olivier Duhamel, «Avortement», Petit dictionnaire pour lutter contre l’extrême-droite:
<http:// www.anti-revo.org>
19. «Préface à “Avortement: une loi en procès, L’affaire de Bobigny», préface à Association
«Choisir», ed. Gallimard, coll. Idées, 1973, in: Claude Francis, Fernande Gontier, Les écrits
de Simone de Beauvoir. La vie-L’écriture avec un appendice. Textes inédits ou retrouvés,
Gallimard, 1979, p. 505.
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sobre todo de condenas por aborto. Hoy día, cuando las reivindicaciones
femeninas han cambiado de signo y apuntan más hacia la violencia doméstica, podemos suponer que estaría presente también.
Ser “hembra” para Beauvoir, es enraizar a la mujer en la naturaleza,
palabra peyorativa puesto que la reduce a ser únicamente sexo. Someter a
la mujer a la especie no es suficiente para definirla. Es perpetrar una historia vivida en un mundo masculino, una historia que ella no ha elegido. Ser
“mujer” es superar la condición de dependencia, decidir por si-misma, y en
este sentido, decidir por si misma si una quiere ser madre o no.
Es curioso observar, que hacia el final de su vida, adoptó como “hija”
a Sylvie Le Bon, amiga y sobrina, heredera de todos sus escritos, y que uno
de los últimos escritos fuera dedicado a la muerte de su madre.
Finalmente, digamos que el espíritu de su legado sigue vigente: una
labor de dignificación de la mujer. Recordemos estas palabras de la autora:
«En grandes rasgos, sigo de acuerdo con lo que dije. Nunca albergué
la ilusión de transformar la condición femenina; depende del porvenir del trabajo en el mundo, no cambiará seriamente más que a costa de un cambio
radical de la producción. Por ese motivo he evitado encerrarme en lo que llaman «feminismo». Tampoco he aportado un remedio a cada conflicto particular. Al menos he ayudado a mis contemporáneas a tomar conciencia de si
mismas y de su situación»20.
Dolores Jiménez
Universitat de València
20. I, op. cit, p. 267
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Esterilidad masculina
Luis García Reboll
Servicio Urología
Hospital Universitario La Fe. Valencia
ESTERILIDAD MASCULINA
Luis García Reboll
Servicio Urología
Hospital Universitario la Fe. Valencia
¿Qué es la esterilidad?
“Esterilidad” es la incapacidad para conseguir descendencia tras 12
meses de relaciones sexuales sin utilizar medidas anticonceptivas.
Se estima que un 25% de las parejas experimentan cierto grado de
dificultad para obtener un embarazo en algún momento de sus vidas. Las
dificultades se hacen cada vez más comunes en los países desarrollados,
donde las parejas se casan más tarde y van postergando el embarazo generalmente por razones laborales. Dicho de otra forma, se estima que de 35 a
70 millones de parejas de todo el mundo se consideran estériles.
Desde siempre se ha considerado que la mujer es la única responsable de la infertilidad de la pareja. Muestra histórica de ello, son los sucesivos
cambios de pareja de Enrique VIII por la falta de descendencia masculina o
la depravación a la que se vió sometida Maria Antonieta (esposa de Luis XVI)
por no poder engendrar un heredero, cuando el problema era únicamente de
su esposo (incapacidad para la penetración coital). Sin embargo, aún en
nuestros días es frecuente encontrar parejas a las que el estudio por infertilidad se centra en la mujer, olvidándose de pedir un simple seminograma al
varón y valorar recuentos de espermatozoides y alteraciones de la calidad.
En un estudio de la OMS de 1988 sobre 10.000 parejas estériles, se descubrió un factor masculino de la esterilidad en un 33% de los casos, causas
femeninas en un 25%, razones relativas a la pareja en un 20%, en un 15%
de las parejas no se encontraron causas de esterilidad y el resto de las parejas lograron un embarazo durante el estudio. Evidentemente, la esterilidad
debe entenderse como un problema de la pareja, y tanto el hombre como la
mujer deben ser estudiados [1,2].
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Percepción cultural de la esterilidad
La percepción de la esterilidad varía muchísimo. En una encuesta realizada en ocho países desarrollados, en la que participaron más de ocho mil
personas, menos del 38% consideraron a la esterilidad como una enfermedad y en general demostraron poca concienciación sobre cuánta gente en
realidad es estéril. No se han llevado a cabo encuestas sistemáticas en los
países en vías de desarrollo, pero algunos estudios individuales describen
una variedad de creencias y percepciones acerca de las causas de la esterilidad que incluyen la influencia de poderes sobrenaturales y malos espíritus, el contacto con ciertos animales o plantas y la conducta sexual previa al
matrimonio. Como resultado de tales creencias, se han llevado a cabo ceremonias especiales, hecho plegarias, administrado antídotos a base de hierbas, y realizado otros rituales en un intento por paliar la esterilidad.
Causas de Esterilidad Masculina [3,4,5]
Las causas de la esterilidad pueden separarse en tres áreas principales.
La primera categoría incluye la incapacidad de la hipófisis (glándula
pineal), localizada en la base del cerebro, para estimular los testículos
mediante el vertido al torrente circulatorio de dos hormonas: hormona gonadotrópica foliculo-estimulante (FSH) y luteinizante (LH). La ausencia o reducción de la producción de FSH y LH por parte de la hipófisis conlleva alteraciones en la fertilidad. Durante la pubertad, una deficiencia de estas
hormonas puede conducir a un desarrollo testicular incompleto. Si dicha deficiencia ocurriera más avanzada la edad, por ejemplo, debido a un tumor hipofisario, podría provocar una interrupción en la producción de esperma. Sin
embargo, como comentaba, esta causa endocrina representa un porcentaje
menor al 1% de todos los trastornos de la producción de esperma, pero es
crucial que sean reconocidas, ya que se dispone de tratamientos efectivos.
El segundo grupo tiene que ver con la interrupción de la producción de
esperma dentro de los testículos por razones ubicadas en el mismo testículo.
La tercera de las categorías principales tiene que ver con la obstrucción de los conductos que vehiculizan el esperma desde los testículos al
exterior, es decir el epidídimo y el conducto deferente.
La producción de esperma puede verse interrumpida en diversas etapas del proceso. Si fuera grave, todos los precursores de los espermatozoides pueden resultar totalmente destruidos, lo que dejará estéril a un hombre.
— 214 —
Lamentablemente, debido a lagunas en el conocimiento actual, 30% de los
hombres con trastornos de la producción de esperma están clasificados
como “de causa desconocida” (idiopáticos).
Los factores conocidos que pueden interrumpir la producción de
esperma son:
- Falta de descenso del testículo hacia el escroto.
- Causas genéticas.
- Infecciones.
- Perturbación de la función testicular por calor.
- Anticuerpos antiespermáticos.
- Torsión testicular.
- Varicocele.
- Fármacos y otras sustancias.
Fisiología de la espermatogénesis [6]
En el interior de los testículos de todo hombre hay una apretada red de
tubos, llamados túbulos seminíferos, en los cuales se forman los espermatozoides. Dichos tubos, que son visibles a simple vista, están recubiertos de dos
tipos de células: 1) Células de soporte, o células nodriza, ya que son las que
crean en los túbulos un entorno propicio para la producción de esperma. También se las conoce como células de Sertoli, por el fisiólogo que las descubrió.
2) El otro tipo de células, llamadas células germinales, son las precursoras de
los espermatozoides. Estas células germinales pasan por varias etapas de
desarrollo durante las cuales proliferan, se dividen, experimentando luego un
asombroso cambio de forma en el que pasan de una forma celular redonda a
la conocida estructura de los espermatozoides. El material genético se concentra y forma el componente principal de la cabeza, junto con el acrosoma,
una estructura similar a un capuchón que tiene suma importancia para ayudar al espermatozoide a entrar en el óvulo. La cabeza del espermatozoide
está unida a una larga estructura con forma de filamento, la cola, la cual le da
su movimiento de propulsión. Este proceso de desarrollo lleva aproximadamente tres meses (70 días) y no puede ser alterado. Esto constituye un hecho
importante, dado que si existe un problema con la producción de espermatozoides en la etapa inicial en el testículo, el tratamiento médico puede llevar un
mínimo de 60 a 70 días para tener éxito.
— 215 —
Producción de hormonas y control de la producción de
espermatozoides
La hormona masculina, la testosterona, se produce en las células de
Leydig que se encuentran en los espacios que hay entre los túbulos de producción de esperma en los testículos. La Testosterona pertenece a una clase
de compuestos llamados andrógenos y es responsable del proceso de masculinización de un niño varón durante su pasaje por la pubertad, así como de
la estimulación de la líbido o deseo sexual. Existen altas concentraciones de
testosterona a nivel local, alrededor de los túbulos seminíferos, pero la hormona también se dispersa hacia el torrente sanguíneo y es transportada a
otras partes del cuerpo donde actúa sobre la piel, el pelo, músculos y
muchos otros sistemas de órganos.
Las células de Leydig son estimuladas por la hormona luteinizante
(LH), segregada por la hipófisis, la glándula que se encuentra en la base del
cerebro. La hipófisis también produce la hormona foliculoestimulante (FSH),
la cual actúa sobre los tubos de producción de esperma, estimulando la producción de espermatozoides. Si bien estas hormonas son esenciales para la
producción de espermatozoides, como ya comenté la insuficiencia hormonal
rara vez es causa de esterilidad.
Cómo maduran y se almacenan los espermatozoides
Los espermatozoides liberados por las paredes de los túbulos productores de esperma en los testículos son transportados hacia el epidídimo. El
epidídimo no es simplemente un sistema de tuberías hecho para transportar
el esperma, sino que consiste en una serie de microentornos altamente especializados en los que trabajan células sensibles a la testosterona que recubren dicho conducto. Es durante su paso a través del epidídimo (alrededor de
4 a 10 días) que los espermatocitos o espermatozoides inmaduros, van
adquiriendo gradualmente una mayor movilidad y la capacidad de fertilizar el
óvulo. Los datos exactos respecto de los cambios durante la maduración del
esperma en el epidídimo no dejan de ser un misterio, ya que es muy difícil
obtener muestras de este conducto para el análisis bioquímico.
Los espermatozoides son almacenados al final del epidídimo (ver
figura 1), conocido coma la cola o cauda . Una capa de músculo involuntario,
que va aumentando gradualmente en organización y complejidad a medida
que se acerca al conducto deferente, se contrae en ondas coordinadas.
— 216 —
4
5
10
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9
3
2
1
Figura 1. Corte Sagital del Aparato Reproductor Masculino
1.-
Testículo.
2.-
Epidídimo.
3.-
Deferente.
4.-
Vejiga.
5.-
Vesícula Seminal.
6.-
Próstata.
7.-
Uretra.
8.-
Pubis.
9.-
Pene.
10.-
Recto
— 217 —
Durante la eyaculación estas ondas de contracción impulsan una pequeña
cantidad concentrada de esperma en suspensión desde el epidídimo hacia
el conducto deferente, para unirse, en la uretra prostática, a las secreciones de la próstata y de las vesículas seminales, además de las de algunas
otras glándulas más pequeñas, formando así el semen o eyaculado. Más
del 90% del volumen total del eyaculado proviene de la próstata y vesículas seminales, y no de los testículos. Por este motivo, los hombres vasectomizados no notan ningún cambio en la eyaculación.
Diagnóstico / Exploración física del hombre
Para poder obtener un diagnóstico acertado, no se puede descartar el
tomar los antecedentes personales del paciente para establecer las probabilidades de que existan algunas de las causas que pueden afectar a la fertilidad masculina. A este proceso le seguirá un examen general y completo del
paciente. Dado que este examen es a menudo la primera exploración física
completa que un hombre joven se haya hecho, a menudo termina encontrando afecciones no relacionadas.
Para determinar la fertilidad de un hombre, la exploración física
deberá estudiar el nivel de masculinización, evaluando la vellosidad corporal
y facial, la presencia de cierto aumento en una o ambas mamas (ginecomastia) y cualquier evidencia de cicatrices en el área escrotoinguinal.
No hay que olvidar el desarrollo de los genitales externos, comprobando incluso si los testículos se encuentran en el escroto. Se habrá de realizar una exploración cuidadosa de los testículos, que incluirá la medición de
su tamaño y la evaluación de su consistencia.
Se examinará cuidadosamente el epidídimo para determinar si es normal o está dilatado, si hay evidencias de quistes y si se puede palpar el conducto deferente. Los vasos sanguíneos que entran al testículo en el cuello
del escroto se habrán de examinar tanto con el paciente acostado como de
pie, que es uno de los mejores métodos para determinar si hay o no un varicocele. Si hubiera dudas, se puede realizar un estudio Doppler del flujo sanguíneo.
Si algo sugiriera una inflamación de la próstata, se deberá realizar un
tacto rectal de la próstata. La ecografía se está empleando cada vez más
para obtener una evaluación más precisa del tamaño de los testículos, para
excluir la presencia de pequeños quistes en el epidídimo y para determinar
si hay algún signo de tumoración testicular [7,8,9].
— 218 —
Seminograma
Un espermiograma o seminograma es un análisis básico para el cual
es necesario que el paciente proporcione una muestra de semen en un
frasco. Es importante que no se pierda nada de la muestra ya que esto
podría reducir erróneamente el recuento de esperma.
Se estudia el volumen de la muestra, la cantidad total de espermatozoides así como la cantidad de espermatozoides por centímetro cúbico de
semen. También se determina el porcentaje de espermatozoides con movimiento activo. Algunos laboratorios miden la velocidad y las características
del movimiento espermático, si bien aun no está claro qué tan valiosa puede
ser la información aportada por estas características adicionales en cuanto
a la gestión posterior de la esterilidad del paciente.
Se determina además el porcentaje de espermatozoides vivos y se
lleva a cabo una minuciosa evaluación de la forma de los espermatozoides.
Estas mediciones proporcionan al doctor una indicación del porcentaje de
espermatozoides con morfología anómala. La mayoría de los laboratorios
hoy en día utilizan una clasificación tan estricta que, en un hombre normal,
hasta un 85% de los espermatozoides pueden ser clasificados como anormales. Un alto porcentaje de espermatozoides anormales puede estar indicando una producción de esperma de baja calidad. Estas anomalías pueden
afectar tanto a la cabeza como a la cola de los espermatozoides.
La acidez del semen se determina mediante la medición del pH, que
junto con el volumen de semen, pueden indicar una disfunción de la próstata
y de las vesículas seminales o la ausencia de estas últimas. También se
determina la cantidad de células inflamatorias en el eyaculado.
La medición de dichas características en una muestra de semen
informa sobre el grado de su esterilidad. No obstante, un recuento de espermatozoides reducido no significa forzosamente que usted no pueda concebir. Algunos hombres con oligozoospermia (recuento reducido de espermatozoides), pero con espermatozoides móviles y de morfología normal pueden
conseguir embarazos.
Su urólogo evaluará cuidadosamente los resultados del seminograma
y lo relacionará con otros factores importantes, como por ejemplo el plazo de
tiempo en el que usted y su pareja han estado tratando de lograr un embarazo [10].
— 219 —
Estudios genéticos
Dado que las anomalías en los cromosomas y en los genes pueden
provocar una producción anómala de espermatozoides, es importante que
un estudio de los cromosomas forme parte del estudio de esterilidad en un
hombre con un recuento muy bajo de espermatozoides. Este estudio, que se
conoce como un cariotipo, se hace a partir de una muestra de sangre. El
cariotipo informa sobre si la cantidad de cromosomas es normal y si el
tamaño de los cromosomas individuales se encuentra dentro de los límites
normales (en un cálculo relativamente aproximado).
Nuestros conocimientos en genética humana nos ofrecen un número
cada vez mayor de análisis que podrían ser aplicables a casos individuales.
Dichos análisis normalmente se llevan a cabo con ADN que se extrae de su
sangre. Por ejemplo, la integridad del cromosoma Y se puede evaluar con
uno de estos análisis de sangre, en el que se busca saber si hay eliminaciones específicas del material genético de dicho cromosoma. Alrededor de
entre un 6 y un 10% de los hombres con recuentos de espermatozoides de
menos de 5 millones tienen alteraciones cromosómicas importantes en el
cromosoma Y. Sin más datos sería imposible indicar otros análisis que pudieran ser aplicables a su caso específico. Algunos podrían ser estudios genéticos para encontrar anomalías en el gen responsable de la síntesis de testosterona o, en pacientes en los que se sospecha una agenesia del conducto
deferente, estudios para encontrar mutaciones en el gen de la fibrosis quística [11].
Biopsia testicular
Este procedimiento consiste en tomar una pequeña porción de tejido
del testículo, ya sea bajo anestesia local o general. El tejido se prepara luego
cuidadosamente y se estudia para determinar el estado de la producción de
espermatozoides y la presencia de células de Leydig normales. Este análisis
es necesario para confirmar la presencia de una obstrucción o para identificar
en qué etapas de la espermatogénesis cesa la producción de espermatozoides. También es especialmente útil en algunos hombres con azoospermia (un
recuento de espermatozoides cero) acompañado por altos niveles de FSH y
LH, un cuadro que sugiere que los túbulos seminíferos han sufrido daños considerables. En estos hombres, no obstante, es posible demostrar que hay
pequeñas regiones en el testículo que siguen produciendo espermatozoides
a pesar que las grandes áreas en las que no hay espermatogénesis ninguna.
— 220 —
Algunas técnicas para este procedimiento son la inserción de una
pequeña aguja en testículo (conocida como biopsia por punción) o una biopsia abierta (en la que, mediante la incisión de la gruesa capa exterior del testículo, se obtiene un pequeño fragmento de tejido de aproximadamente el
tamaño de la cabeza de un cerillo). Estos procedimientos vienen acompañados por cierto grado de molestia localizada (que puede aliviarse con el uso
de ropa interior que ofrezca apoyo). A veces (en alrededor de 1 cada 100 ó
1 cada 200 pacientes) se puede dar una hemorragia que requiera de una
segunda intervención para controlar el sangrado.
Tal como se plantea en la sección sobre Tratamiento, una biopsia por
punción o una biopsia abierta del testículo pueden ser los métodos de obtención de espermatozoides utilizados para realizar una inyección directa al
óvulo (microinyección espermática o ICSI: Inyección Intracitoplásmica de
Espermatozoides), asociados a una fertilización in vitro .
Tratamiento
Con respecto al tratamiento del varón infértil, existen muchas controversias. En la actualidad no disponemos de un tratamiento eficaz.
Prevención [12]
Como en todos los aspectos de la medicina, la profilaxis es un bastión
importante en la forma de enfocar el problema. De todas las medidas a
tomar, destacan:
evitar factores tóxicos: pesticidas, plásticos, disolventes, pinturas,
insecticidas, tabaco, marihuana, cocaina, drogas de diseño, stress…
2) No retrasar la edad de procreación. Es frecuente, actualmente, que
por distintos motivos, las parejas retrasen la edad de gestación. Cuando más
edad tiene el varón, al igual que la mujer, peor pronóstico y posibilidades de
tratamiento tiene.
— 221 —
Tratamiento Médico [13,14]
El tratamiento médico del varón infértil es puramente empírico. Pocas
veces se dirige a tratar una anomalía hormonal, infecciosa, etc.
Los tratamientos incluyen la utilización de fármacos antioxidantes
(vitamina A y E), testosterona, inhibidores de receptores hipotálamo-hipofisarios relacionados con el estímulo de la formación de espermatozoides
(tamoxifeno y clomifeno), hormonas estimulantes de las células testiculares
para favorecer la producción de testosterona o espermatozoides. Estos fármacos son HCG (gonadotrofina corionica), FSH o LH pura.
Cuando en los análisis seminales se detecta una infección, es obligada la administración de antibióticos a pautas largas hasta erradicar el foco
infeccioso.
Tratamiento Quirúrgico [15]
Cuando en el estudio diagnóstico se detecta una azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen), se debe hacer un diagnostico diferencial para averiguar si el problema reside en la producción de los espermatozoides o en la excreción de los mismos por una obstrucción de los
conductos canalizadores hasta el exterior (ver figura 1). El urólogo tiene a su
alcance la microcirugía para el epidídimo y deferente, y las técnicas endoscopicas para acceder transuretralmente a la zona donde confluyen los dos
conductos eyaculadores (quistes), lugar frecuente de obstrucción.
Por último, cuando todos estos tratamientos no surten efecto, no cabe
mas remedio que recurrir a las técnicas de reproducción asistida: inseminacion artificial, fecundación in vitro o microinyección espermática de espermatozoides procedentes del eyaculado, de la punción de epidídimo o de una
biopsia abierta de testículo.
— 222 —
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14. Allona A.: Tratamiento Médico de la infertilidad masculina. En Tratado de
Urología JF Jiménez Cruz & LA Rioja Sanz. JR Prous Editores. Barcelona, 1993.
15. Jiménez Cruz JF.: Tratamiento Quirúrgico de la infertilidad masculina. En
Tratado de Urología, JF Jiménez Cruz & LA Rioja Sanz. JR. Prous Editores. Barcelona, 1993.
— 223 —
Angustias y temores de la embarazada
Enrique Cantón Chirivella
Departamento Psicología Básica
Facultad de Psicología
Universitat de València
Beatriz Hernansaiz Cañete
Psicóloga
Centro de Psicología Teseo
ANGUSTIAS Y TEMORES DE LA EMBARAZADA
Enrique Cantón Chirivella
Departamento Psicología Básica
Facultad de Psicología
Universitat de València
Beatriz Hernansaiz Cañete
Psicóloga
Centro de Psicología Teseo
Durante mucho tiempo se ha considerado el embarazo como un
período de estabilidad emocional para la mujer, se creía que era la etapa
de mayor felicidad para ella. Independientemente de si se da o no ésta
estabilidad, lo que resulta evidente es que es una etapa de innumerables
cambios que requieren una adaptación constante. Así encontramos junto a
los cambios físicos y hormonales, cambios psicológicos y emocionales, en
la relación de pareja y en el entorno familiar. Puede considerarse, por lo
tanto, un suceso vital que produce estrés debido a las diferentes situaciones a las que la mujer debe hacer frente. En los últimos años se están
desarrollando estudios que intentan detectar el malestar psíquico durante
el embarazo así como la incidencia de trastornos como la depresión y las
reacciones patológicas de miedo (Lasheras y cols., 2000).
En el caso de las mujeres con problemas de esterilidad, nos encontramos con que la mayor parte de los estudios se centran en detectar posibles repercusiones psicológicas antes y durante el tratamiento, o cuándo se
ha producido un resultado negativo de éste, es decir, cuando la mujer no se
ha quedado embarazada.
Pero, ¿qué ocurre cuando se consigue la gestación?. En estos casos,
el embarazo es considerado por las mujeres como un regalo precioso y frágil, han conseguido su ansiado objetivo, poniendo fin a sus problemas reproductivos. Pero el final de este largo y costoso proceso no lo representa la
consecución de la gestación, sino el nacimiento de tan deseado niño.
Encontramos que existen diferentes reacciones ante el embarazo, que
consisten, básicamente, en la preparación para la llegada del bebé y en una
hipervigilancia ante todo el proceso. La mujer, deseosa de que “todo marche
bien” se centra de forma casi obsesiva en la aparición o no-aparición de cualquier señal corporal.
Nos encontramos, por lo tanto, ante una situación paradójica. El
embarazo hace que aparezcan emociones contradictorias, como la felicidad
y el miedo, experimentadas en diferentes grados. Además, el diagnóstico y
— 227 —
tratamiento de la esterilidad, pueden propiciar la aparición de problemas
emocionales como la depresión o la ansiedad. Si dichas alteraciones no han
sido resueltas con anterioridad, durante el desarrollo del embarazo pueden
perdurar e incluso incrementarse, llegando a convertirse en trastornos de
mayor importancia.
Debemos considerar y prestar especial atención a los embarazos de
alto riesgo obstétrico, debido a variables como la edad avanzada de la mujer,
las gestaciones múltiples o el tipo de factor diagnóstico (sobretodo cuando el
factor diagnóstico es uterino). En estos casos, los meses de embarazo pueden transcurrir con elevados niveles de ansiedad y excesivas preocupaciones por la salud y el buen desarrollo del feto. En el caso de mujeres con historia de abortos previos, la vivencia del embarazo puede verse afectada por
sentimientos de culpa, fracaso, intensas preocupaciones, miedos, ansiedad,
etc.
En estos casos resulta bastante probable que el estado de “hipervigilancia” ante las señales corporales del embarazo se vea incrementada, y el
estado de ánimo negativo puede, a su vez, influir en el adecuado desarrollo
del feto.
Nos centraremos ahora en los principales cambios psicológicos relacionados con esta etapa, prestando especial atención a los miedos que aparecen a lo largo de su desarrollo. Dichos cambios aparecen independientemente de si el embarazo se ha producido de forma natural o con ayuda de
la reproducción asistida.
Por un lado encontramos cierta sensibilidad emocional incrementada
por los cambios hormonales que influyen directamente en el estado de
ánimo. Por otro lado aparece una reacción emocional de euforia y de emociones positivas, seguida de la aparición de miedos y de estados ansiosos
caracterizados por la irritabilidad y el desasosiego.
Respecto a la aparición de miedos es necesario conocer en qué consiste dicha reacción. Por miedo entendemos la reacción normal y adaptativa
que experimentamos cuando nos enfrentamos a estímulos que indican peligro o amenaza, teniendo un valor de supervivencia obvio. La reacción de
miedo nos ayuda a aprender a adaptarnos al medio, a hacer frente a situaciones novedosas que requieren de nosotros especial atención.
El miedo se manifiesta a tres niveles. Aparecen expresiones conductuales visibles, como quedarse paralizado o echar a correr, sentimientos y
pensamientos subjetivos, “tengo que enfrentarme a la situación” o “no puedo
hacerle frente”, así como cambios fisiológicos, el cuerpo se “prepara” con
una elevación del ritmo cardíaco, sudoración, tensión corporal, etc. Estos
síntomas fisiológicos que experimentamos al tener miedo son los síntomas
— 228 —
de la ansiedad. Si ésta respuesta de ansiedad perdura en el tiempo puede
aparecer fatiga, problemas en el sueño, pérdida de apetito, agresividad y evitación de las situaciones temidas.
Pero, ¿cuándo hay que considerar que esta reacción normal de miedo
se convierte en un problema?. La respuesta es cuando la reacción es tan
intensa que nos impide reaccionar de forma operativa y cuando aparece
ante situaciones o estímulos que no son amenazantes.
En el caso de las mujeres embarazadas resulta importante conocer
los miedos ya que juegan un papel muy importante en el desarrollo de emociones perturbadoras, pudiendo conducir a comportamientos de evitación
poco adaptativos (Cantón, 2000) y producen respuestas de ansiedad elevadas, con las posibles repercusiones que todo ello puede tener en el desarrollo del embarazo.
A continuación recogemos algunos estudios que recogen los principales miedos, los miedos más comunes, durante el embarazo.
Melender (2002) realizó un estudio con el objetivo de describir los principales miedos durante el embarazo, sus causas así como las diferentes
estrategias de afrontamiento que utilizaban las mujeres que sentían miedos.
Mediante entrevistas semi-estructuradas, preguntaba a las mujeres embarazadas sobre sus miedos y las causas de ellos. Encontró que un 78% de las
mujeres entrevistadas relataban miedos relacionados con el embarazo, el
parto, o ambos. Estos síntomas se manifestaban con síntomas de estrés y
efectos en la vida diaria. Las preocupaciones más frecuentes eran:
- posibles anomalías del bebé:
- posibilidad de aborto
- dolor en el parto
- crianza
- depresión post-parto
- cambios en la imagen corporal
- cambios en la relación de pareja
- perder el trabajo
Geissbuehler y Eberhard (2002) evaluaron a 8000 mujeres durante el
embarazo y encontraron que, el 50% de ellas manifestaba miedos relacionados con la salud del niño, el 40% se preocupaba por el dolor, sobretodo
en el momento del parto, y un 12% expresaba miedos relacionados con los
procedimientos médicos como la anestesia, la cesárea, etc.
— 229 —
En otro estudio (Mrdjenovic et al., 1999) se entrevistó a mujeres en
tres momentos concretos: en el primer trimestre, en el momento en que se
empezaban a notar los primeros movimientos del futuro bebé y al finalizar el
tercer trimestre. Los resultados obtenidos diferenciaban cinco subgrupos de
miedos, relacionados con el embarazo, el parto, el post-parto, la maternidad
y temas económicos, sociales y culturales. A su vez éstos se agrupaban en
dos grandes categorías, los miedos relacionados con los efectos sobre la
madre y los miedos relacionados con el hijo.
Melender y Lauri (1999) relataban que las principales preocupaciones
en el embarazo eran el bienestar del niño, el desarrollo del embarazo y el
momento del parto. Dichos miedos se expresan con diferentes tipos de conductas, emociones y sensaciones físicas, con una enorme variabilidad interindividual.
Hoy en día, con los avances obstétricos, la morbilidad o mortandad,
de la madre o del niño, durante el embarazo o el parto, resulta extraña. A
pesar de ello, tal y como hemos visto, las mujeres experimentan diferentes
preocupaciones y miedos al respecto. ¿A qué es debido?
Las principales causas, el origen de estos miedos, puede explicarse
por varios motivos (Melender, 2002). En primer lugar las experiencias negativas previas, como complicaciones durante un embarazo o un parto anterior,
así como una historia previa de abortos. Por otro lado las experiencias negativas de otras mujeres, un miedo intenso a la muerte o un exceso de información sobre el proceso.
Bernazzani et al. (1997) elaboraron un modelo multifactorial para
entender los factores relacionados con la intensidad de las emociones negativas durante el embarazo. Para ello evaluaron a 213 mujeres embarazadas
durante el segundo trimestre del embarazo. Encontraron cuatro factores de
riesgo relacionados con los miedos en el embarazo; podrían destacarse los
factores sociodemográficos, como la edad, el nivel de síntomas depresivos,
las relaciones interpersonales y la historia familiar
Como hemos visto, el embarazo constituye una época de adaptación
a cambios a diferentes niveles. Los miedos que aparecen durante él son una
reacción normal que, si no se maneja de forma adecuada, puede convertirse
en un problema. En estos casos, el asesoramiento psicológico resulta necesario para un ajuste adecuado al embarazo y para evitar estados emocionales perturbadores.
— 230 —
Por lo tanto, ¿cómo podemos ayudar los profesionales?.Podemos
ayudar a adaptarse a los cambios que se producen en el embarazo, asesorando en el caso de estados emocionales negativos, proporcionando información ajustada y realista, y sobretodo ayudando a comprender los miedos,
a aceptarlos, discutirlos y racionalizarlos para que no se conviertan en patológicos y el embarazo se desarrolle de forma óptima, ayudando a que la
mujer se relaje y disfrute de él.
— 231 —
BIBLIOGRAFÍA
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Torres Editores.
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— 232 —
Técnicas de Reproducción Asistida
Fernando Gil Gracia
Servicio de Reproducción Humana
Hospital Universitario La Fe
Valencia
TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA
Dr. Fernando Gil Gracia
Servicio de Reproducción Humana
Hospital Universitario La Fe
Valencia
DEFINICIÓN
Entendemos como fecundación o reproducción asistida en la especie
humana el empleo de métodos de uno o ambos gametos para la consecución de un embarazo, independientemente de la causa de la esterilidad y del
grado de manipulación.
CLASIFICACIÓN
A. FECUNDACIÓN IN VIVO
- Inseminación Artificial Conyugal (IAC)
- Inseminación Artificial de Donante (IAD)
B. FECUNDACIÓN IN VITRO
1) Según la transferencia:
- Intrauterina
- Transubárica de gametos (GIFT)
- Transubárica de embriones (TET)
2) Por tipo de inseminación:
- Espontánea o convencional
- Microinyección o inyección citoplasmática
de espermatozoides (ICSI)
C. DERIVADOS
- Diagnóstico preimplantacional
- Transferencia de embriones congelados
- Donación de ovocitos
D. ASPECTOS POLÉMICOS DE LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA
- Criopreservación de ovocitos
- Criopreservación de tejido ovárico y transplante
- La clonación de las células somáticas
- La gemelación artificial
— 235 —
INSEMINACIÓN ARTIFICIAL CONYUGAL (IAC)
La inseminación artificial (IA) se define como el depósito de forma no
natural de espermatozoides en el tracto reproductivo de la mujer, con el fin
de conseguir una gestación. Se divide en dos grandes grupos: 1) cuando el
semen procede de la pareja, denominándose conyugal (IAC) u homóloga
(IAH) y 2), cuando el semen es de un donante (IAD).
La exploración biológica de la fertilidad masculina, debutó hace más
de 300 años (1667) con el descubrimiento por Antonio Van Leeuwenhork,
observando el semen de un hombre con gonorrea, de la existencia de una
multitud de animáculos vivos, progresando con movimientos serpentiforme
de la cola y nadando a modo de una anguila. En 1777 Spallanzani publica
que el líquido seminal es esencial para la fecundación y en 1856 Pringtein
observa la penetración del espermatozoide en la célula femenina.
La inseminación es la técnica más antigua en Reproducción, ya que
desde el siglo XV, existe constancia de su uso. Quizá el caso más conocido,
es el de la Beltraneja, porque el Dr. Marañón, publicó sus conclusiones tras
haber asistido al desenterramiento de Enrique IV el Impotente y observar
que junto al cadáver existía la cánula de oro, que usó el maestro Samaya,
médico judío, para inseminar a la reina Juana de Portugal, con una técnica
muy parecida a la que usamos actualmente. Tras estos hallazgos y los escritos de su aya, los historiadores reconocen que Juana la Beltraneja era hija
biológica del rey y por lo tanto heredera legal de la corona y no su hermanastra Isabel la Católica.
Las primeras inseminaciones artificiales en seres humanos se atribuyen a John Hunter en Londres (finales del siglo XVII) y a Guirault en Francia
en 1838. En cuanto la inseminación con semen de donante (IAD), históricamente su empleo se remonta al año 1884, cuando William Pancoast realiza
en Filadelfia la primera inseminación con semen de donante en un varón con
una azoospermia postgonocócica, consiguiéndose una gestación.
Debido al crecimiento de la demanda de la IAD, se produjo el desarrollo de la ciropreservación del semen, que se inició en 1953. Últimamente
existe una disminución en el número de ciclos de IAD a expensas del
aumento en las indicaciones de ICSI y, en cambio ha aparecido una nueva
indicación, que es el grupo cada vez más numeroso, de mujeres sin pareja
que se plantean una gestación.
— 236 —
SISTEMÁTICA
Evaluación de la muestra del semen.
Recogida de la muestra
La muestra se recogerá, por lo general, mediante masturbación tras
un período de abstinencia sexual no inferior a 3 días ni superior a 7. La recogida se realizará con las mayores medidas de higiene, depositándose la
muestra en un bote estéril. Otra circunstancia es la eyaculación retrógrada,
en cuyo caso los espermatozoides hay que recogerlos de la orina, ésta debe
ser alcalinizada, para evitar su acidez natural; administrando 25 g de bicarbonato la noche anterior a la recogida y otros 25 g más por la mañana. En
caso de trastornos psicológicos suele ir bien la Viagra. En los parapléjicos
tras estimulación mecánica o eléctrica. Un grupo aparte lo constituyen los
seropositivos por el riesgo de contagio. Hoy en día existen técnicas de
lavado que eliminan el virus del semen.
Capacitación espermática
Con el fin de que los espermatozoides sean funcionales deben separarse lo más pronto posible del plasma seminal. La exposición prolongada de
los mismos con los fluidos seminales hace que descienda considerablemente la movilidad y la viabilidad. Para obtener los espermatozoides con
mejor movilidad, eliminando el plasma seminal junto con los espermatozoides inmóviles y las células inmaduras y detritus que pueda haber en la
muestra, se han ideado varias técnicas pero las más usadas son:
Gradientes de Percoll: El semen se pone en contacto con un preparado llamado Puresperm, que a diferentes concentraciones va a actuar como
filtro de las células presentes en el eyaculado. De esta forma, sólo aquellas
que presentan una movilidad adecuada van a ser capaces de atravesar el
gradiente formado por las dos concentraciones de Puresperm; el resto,
plasma seminal, células inmaduras, detritus y espermatozoides con movilidad no progresiva, van a ir quedando atrapados en las diferentes fases del
gradiente. El sedimento final, se suspende en un volumen de medio FIV de
entre 0,3 ml y 0,5 ml.
Swim-up: El semen se lava con el mismo volumen de medio Sperm
por centrifugación a 600 g durante 10 minutos. Se decanta el sobredonante
y al sedimento se le añade medio FIV.
— 237 —
Métodos para realizar la inseminación
La inseminación se realiza en régimen ambulatorio, sin ningún tipo de
anestesia. Tras la inserción de un espéculo vaginal se coloca un cateter
intrauterino, inoculándose de 0,3 a 0,5 cc de semen capacitado, en condiciones asépticas. Se ha de introducir el menor traumatismo posible para evitar el sangrado y las contracciones uterinas, que pueden afectar adversamente la supervivencia y progresión de los espermatozoides. Las pacientes
permanecen de decúbito supino los 20 minutos siguientes a la inseminación.
El resto de la jornada efectúa reposo relativo y, a partir del día siguiente, lleva
a cabo una actividad normal. Las inseminaciones intraubárica, intraperitoneal e intrafolicular no se han consolidado como procedimientos habituales
para la IAC.
Riesgos
El riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica post-IAC es menor del
0,5/1000.
INSEMINACIÓN ARTIFICIAL CON SEMEN DE DONANTE (IAD)
Fundamento
Consiste en el depósito artificial de semen de donante en el aparato
genital femenino.
Criterio de selección de donantes
Edad entre los 18 y los 40 años, anonimato y altruismo, carencia de
enfermedades hereditarias en la familia, serología negativa, aspecto físico y
psíquico normales y semejanza fenotípica con la pareja. Serología del
semen antes de la congelación, su mantenimiento congelado durante seis
meses y la repetición de la serología al término de dichos seis meses.
Requisitos legales
Los aspectos legales se detallan en el Real Decreto 412/1996. Se
especifica la necesidad de la custodia de los datos en el más estricto
secreto. Se establece un límite de seis hijos por donante (por reproducción
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asistida o no asistida), para evitar el riesgo de consanguinidad en las generaciones sucesivas. Los centros donde se realice esta técnica deben de figurar en el Registro Oficial de Centros, Servicios y establecimientos sanitarios
de la Comunidad Valenciana.
Resultados
Dependen de una parte de los criterios de inclusión, del número de
ciclos por paciente y la forma de expresión de los resultados. La media está
alrededor del 15%. En todos los Centros de Reproducción, se acepta que a
partir del cuarto ciclo la tasa de gestación disminuye, por lo que si no se consigue gestación hay que pasar a otra técnica de reproducción. La edad femenina avanzada conlleva muy mal pronóstico: la tasa de niño llevado a casa
en las mayores de 40 años es del 1,5 al 4,5% por ciclo, siendo del 0% en las
de más de 43 años.
LA FECUNDACIÓN IN VITRO
La fecundación in vitro (FIV) es una técnica que persigue la generación de un embrión humano (hasta la fase de blastocisto, si es necesario)
mediante la fecundación de un ovocito en metafase II por un espermatozoide
maduro, en medios de cultivo.
El primer nacimiento gracias a esta técnica tuvo lugar el 25 de julio de
1978, tras fertilizar In Vitro un ovocito conseguido en un ciclo menstrual natural, por Steptoe y Ewards. Cuarenta años antes se había logrado la fertilización In Vitro de ovocitos de coneja que posteriormente transferidos a las
trompas terminaron con el logro de nacimiento múltiple, pero el intento en la
especie humana no tuvieron éxito.
Hasta 1981 no llegaba a veinte los nacidos con esta técnica, pero a
partir de esta fecha, la tasa de éxitos ha sido mejorada mediante el uso de
fármacos destinados a mejorar la fertilidad, que proporciona más ovocitos y
por consiguiente más embriones. Como resultado de la continua investigación internacional, han nacido ya más de 200.000 niños.
Concebida inicialmente para solventar los problemas mecánicos que
impedían el encuentro de las células germinales, en el tercio externo de las
trompas de Falopio, hoy en día se aplica en una gran diversidad de condiciones (factor masculino leve y grave, esterilidad desconocida, endometriosis, edad materna, fallos repetidos de inseminación artificial, etc).
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Recuperación de ovocitos
La técnica laparoscópica para la obtención de ovocitos, es la que se
usó en 1978 para conseguir la primera gestación, ya que entonces, no existían sondas de ecografía vaginal. Hoy en día la obtención de ovocitos, se
consigue por punción de los folículos, a través de la vagina. La aspiración del
contenido folicular se hace con una bomba mecánica de presión.
Transferencia de embriones
La transferencia es el paso más deficiente en la FIV. El reemplazo de
los embriones se lleva a cabo en un quirófano, a las 48-76 horas tras su
recuperación. Para minimizar el riesgo de un embarazo múltiple se deben de
transferir dos embriones. Las pacientes permanecen en cama durante unas
dos horas y después vuelven a casa.
Resultados de la FIV
Con el fín de analizar de forma global los éxitos de la FIV, se crearon
registros nacionales en los que se dan a conocer las tasas de gestaciones
anuales. En nuestro país las recoge y publica la SEF. Según estos estudios
estadísticos, las tasas de embarazo por ciclo se sitúan entre el 19 y el 30%
y las de implantación, por embrión transferido, en el 10-13%. Últimamente
existen grupos que doblan estas cifras.
MICROINYECCIÓN INTRACITOPLASMÁTICA DE ESPERMATOZOIDES
(ICSI)
Existen ciertas situaciones de esterilidad masculina grave que no pueden tratarse eficazmente con las técnicas convencionales de reproducción
asistida. Los fracasos más frecuentes de la FIV convencional se encuentran
en los varones con un número de espermatozoides extremadamente bajos,
alteraciones severas de la motilidad o de la morfología. Hasta 1992, año en
que Palermo et al, publicaron los primeros embarazos obtenidos tras ICSI
(Intracytoplasmic Sperm Inyection), no se encontró una solución eficaz para
los casos de factor masculino grave. La ICSI es una técnica en la que un sólo
espermatozoide es inyectado directamente en el ooplasma, atravesando la
zona pelúcida y el oolema.
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Metodología
La estimulación ovárica controlada en los ciclos para ICSI es idéntica
a la de los ciclos de FIV. Con respecto a la preparación de ovocitos; los complejos corona, cúmulos, ovocito recuperado son lavados y se sumergen en
microgotas de medio. A las 4 ó 6 horas de la recuperación ovocitaria, se
decumulan los ovocitos y son lavados, procediéndose a la microinyección
sólo los que se hallan en metafase I pueden madurar in vitro y microinyectarse más tarde si se observa la extrusión del primer corpúsculo polar.
Seguimiento de los embarazos y recién nacidos
Aún es controvertido si la ICSI es un procedimiento completamente
inocuo, sin secuelas para la descendencia. La crítica más generalizada es
que se trata de una técnica invasiva, en la que se obvia la selección natural
del espermatozoide más apto. Sin embargo, no conocemos aún los mecanismos de selección espermática en la especie humana, ni tampoco si la
ICSI altera realmente estos mecanismos.
En el seguimiento de los nacidos se detectó un ligero aumento (2%)
de alteraciones cromosómicas, que podría relacionarse con las peculiares
características de los varones estériles tratados. El análisis cromosómico de
biopsias testiculares señala anomalías cromosómicas en un 7% de los varones. Las microdelecciones submicroscópicas del cromosoma Y son ahora
potencialmente transmisibles a la descendencia. La incidencia de las malformaciones congénitas mayores (definidas como aquellas malformaciones
que causan alteraciones funcionales o precisan de corrección quirúrgica) y
menores no fue superior a las encontradas en la población en general.
DIAGNÓSTICO GENÉTICO PREIMPLANTACIÓN (DGP)
Los primeros embarazos conseguidos tras la apliación de técnicas de
DGP se remontan a 1990. En España la legislación vigente permite la utilización de estas técnicas para tratar parejas de alto riesgo genético y la primera gestación obtenida culminó con el nacimiento de dos niñas sanas en
1993.
El DGP permite tanto el estudio citogenética como genérico de gametos y embriones, lo que amplía notablemente el número de parejas de alto
riesgo genético que puedan beneficiarse de tecnologías diagnósticas tales
— 241 —
como la hibridación “in situ” fluorescente (FISH) o la reacción en cadena de
la polimerasa (PCR). El diagnóstico preconcepcional a través del corpúsculo
polar puede llevarse a cabo únicamente en parejas en las que la pacienta
sea la portadora de alteración genética.
TÉCNICAS DE BIOPSIA
Biopsia de corpúsculo polar
El diagnóstico preconcepcional se efectúa a través de la biopsia del
primer corpúsculo polar. Para poder aspirar el corpúsculo es necesario abrir
un pequeño orificio en la zona pelúcida, acción que se lleva a cabo bien con
medios mecánicos, como una aguja fina, bien con fototermolisis mediante el
uso del láser. Tras la apertura de la zona pelúcida, se aspira el corpúsculo y
una vez se dispone del diagnóstico, dado que la zona está abierta, se efectúa ICSI en todos los ovocitos biopsiados que hayan sido seleccionados
como idóneos.
Biopsia del embrión en estados precoces de división
La gran mayoría de casos de DGP se realizan en embriones en estadios precoces de división. El procedimiento consiste esencialmente en la
disección de la zona pelúcida y la posterior extracción de 1 ó 2 blastómeros
del embrión. Tras la fijación de los blastómeros, es imprescindible verificar
que éstos tengan núcleo; de lo contrario, el blastómero no sería válido para
el análisis. Los embriones biopsiados se mantienen en cultivo 6-8 horas
hasta que conocido el resultado de la biopsia, pueda efectuarse la transferencia de los embriones considerados normales.
Biopsia de blastocisto
Las técnicas de cocultivo embrionario así como la reciente disponibilidad de medios secuenciales aptos para cultivo largo, han permitido obtener
tasas de desarrollo hasta blastocisto suficientemente elevados para que
estos puedan ser utilizados en los programas de DGP. Las ventajas que
comporta la disponibilidad de blastocistos para biopsia son, fundamentalmente, el hecho de contar con un número de células para biopsiar muy superior y la selección previa que el cultivo prolongado representa, ya que teóricamente sólo llegarían a blastocisto los embriones más competentes.
— 242 —
DONACIÓN DE OVOCITOS
La donación de ovocitos es una Técnica de Reproducción Asistida
(TRA) en la cual el gameto femenino es aportado por una mujer distinta a la
que recibirá éste o el embrión resultante.
Selección de donantes
Las características que deben tener las donantes de ovocitos son:
– Edad entre 18 y 35 años.
– Cariotipo normal.
– Estudio negativo para sífilis, toxoplasma, rubéola, gonorrea, HIV,
hepatitis B C.
– Buen estado psicofísico.
– Historial negativo para enfermedades de transmisión genética.
Resultados del programa de donación de ovocitos
La tasa de embarazo es del 35 al 45%.
La tasa de abortos es del 20 al 25%.
Resultados obstétricos
Los resultados obstétricos perinatales del programa revelan una
mayor frecuencia de patología obstétrica, y una mayor morbilidad perinatal
en este grupo de pacientes, en comparación con las tasas halladas en el
embarazo espontáneo de la población general. Sin embargo, esta diferencia
puede atribuirse al mayor promedio de edad de las pacientes y la mayor tasa
de embarazo múltiple en este grupo.
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ASPECTOS POLÉMICOS DE LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA
CONGELACIÓN DE OVOCITOS
Ante los problemas que presentan la criopreservación de los embriones, la posibilidad de criopreservar ovocitos humanos no fecundados, eliminaría en parte los anteriores problemas. El almacenamiento prolongado de
los ovocitos no fecundados, también está indicado en mujeres jóvenes que
han de recibir tratamiento de quimioterapia o radioterapia y, por tanto, están
en riesgo de perder su función ovárica, o simplemente en mujeres que
deseen atrasar su maternidad.
La creación de un banco de ovocitos representaría una valiosa alternativa para el tratamiento de mujeres con problemas de anovulación. En
parte, también se resolvería el problema ético y legal que supone el almacenamiento de embriones durante tiempo indefinido.
Efectos nocivos de la congelación
La congelación en un sistema acuoso implica numerosos cambios
simultáneos que originan los fenómenos de deshidratación, aumento de la
concentración citoplasmática de solutos y formación de hielo intracelular.
Este fenómeno que ocurre en todos los tejidos, incluidos los espermatozoides, hace que como el ovocito es la célula más grande del cuerpo humano,
la deshidratación provoca un encogimiento de la célula, con alteraciones en
su estructura. Y aparición de hielo en su citoplasma.
Uno de los métodos de congelación que ha ido acaparando mayor
atención en los últimos tiempos es la vitrificación. Se trata de una técnica de
congelación ultrarrápida, con el fin de evitar los cristales de hielo. Recientemente, se ha publicado el nacimiento de tres niños sanos a partir de ovocitos maduros vitrificados, lo que indica el potencial de esta técnica para la
donación y el almacenamiento de ovocitos en pacientes con riesgo de esterilidad por tratamiento con radio o quimioterapia, o bien en pacientes que
deseen retrasar la maternidad por otros motivos. No obstante, es necesaria
una normalización de la técnica, así como estudios más exhaustivos para
introducir este método en la sistemática diaria de los laboratorios de reproducción asistida.
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El embarazo y el parto después del TRA.
María Teresa Vilanova González
José Angel Minguez
Servicio de Obstetricia y Ginecología
Hospital Universitario La Fe
Valencia
EL EMBARAZO Y EL PARTO DESPUÉS DEL TRA.
María Teresa Vilanova González
José Angel Minguez
Servicio de Obstetricia y Ginecología
Hospital Universitario La Fe
Valencia
INTRODUCCIÓN:
¡Prueba conseguida!. Atrás queda en muchos casos un largo y arduo
camino: meses o años en busca de embarazo, asimilar que existe un problema, puesta en contacto con un profesional médico para intentar solucionarlo, sometimiento a pruebas diagnósticas, quizás meses de lista de espera
y finalmente uno o varios intentos de alguna técnica de reproducción asistida
( TRA ) hasta conseguir el deseado embarazo.
A partir de este momento queda en la mejor de las circunstancias,
nueve meses de gestación, vamos a intentar analizar su desarrollo y sus
posibles complicaciones.
En el día 15, tras la inseminación artificial o tras la transferencia, se
realiza una determinación de BHCG en sangre, que nos dará positiva en
caso de producirse la gestación. Aproximadamente a las 2-3 semanas se
realizará una ecografía vaginal con el fin de determinar la localización de la
gestación y el número de sacos embrionarios, también podremos observar
el tamaño de los ovarios tras haber sido estimulados.
La complicación más importante que podría suceder en este periodo
sería un síndrome de hiperestimulación ovárica, derivado del uso de gonadotrofinas para inducir el desarrollo folicular múltiple, consiste en una respuesta suprafisiológica a estos fármacos. Su evolución va asociada a una
serie de complicaciones, hay acumulación de líquido en la cavidad abdominal, y por tanto hipovolemia y oliguria. También pueden asociarse fenómenos tromboembólicos, fracaso renal y abortos. Las formas graves son poco
frecuentes.1
En aquellas mujeres donde se halla confirmado la buena evolución de
la gestación, se procederá como tratamiento suplementario al uso intravaginal de 400 microgramos de progesterona micronizada diarios, hasta la
semana 12.
— 247 —
Es el momento, según el programa sanitario de la Generalitat Valenciana, de clasificar a las pacientes por su riesgo obstétrico, así por ejemplo
se considera riesgo medio ó 1 a aquella con una esterilidad previa de dos o
más años, riesgo alto ó 2 a aquellas con embarazo gemelaro con mala historia obstétrica (dos o más abortos) y riesgo muy alto ó 3 a aquellas con gestaciones múltiples.
Una paciente sometida a TRA puede gozar de una excelente salud,
ser joven y sólo poseer algún problema por obstrucción tubárica o por factor
masculino o bien tener una enfermedad sistémica importante como por
ejemplo diabetes. En el primer caso una vez conseguida la gestación, el control de la misma puede no diferenciarse de un embarazo espontáneo, en
cambio el riesgo obstétrico, en el segundo caso es mayor, y requerirá mayores controles.
Según el Manual para profesionales sanitarios editado por la Consellería de Sanitat de la comunidad valenciana: “ las gestaciones de riesgo bajo
serán controladas desde atención primaria, estableciendo las interconsultas
protocolizadas para el seguimiento del embarazo normal. Las de riesgo
medio, tras la valoración por el especialista, también podrán ser controladas
desde atención primaria, individualizando cada caso. Las de riesgo alto y
muy alto se controlarán en atención especializada.”
¿CUÁL DEBE DE SER EL CONTROL DE UN EMBARAZO ÚNICO
DERIVADO DE TRA?
En los embarazos derivados de técnicas de reproducción asistida,
tenemos la ventaja de la existencia de una consulta pregestacional y la gran
motivación que presentan generalmente los futuros padres.
En la historia materna, llegada la gestación, ya debe de constar una
exploración obstétrica y general básica, así como algunas pruebas complementarias como son: citología, análisis de orina, bioquímica, hemograma y
comprobación de la hemoglobina glicosilada, serología (toxoplasma, sífilis,
rubéola, hepatitis B, C y VIH). Se habrá administrado ácido fólico los tres
meses previos.
Al alcanzar la semana 12 se planteará la realización del pliegue nucal
junto al screening bioquímico del primer trimestre ( bHCG, PAPP-A ) o la
amniocentesis ya en semana 15-16.
— 248 —
En el segundo trimestre se seguirá realizando una exploración física
general y obstétrica además de la ecografía morfológica de la semana 20.
En semana 24-28 se realizará el test de O´ Sullivan. Si existen factores de
riesgo se realizará también en primer y tercer trimestre:
-Antecedentes familiares.
-Antecedentes personales de glucosurias.
-Antecedentes de macrosomía fetal y abortos
-Obesidad previa a la gestación.
-Hipertriglicemia materna.
-Hidramnios y/o macrosomía en el embarazo actual.
Ya en el tercer trimestre, en semana 28 si la gestante es Rh negativa
y la detección de anticuerpos irregulares fue negativa, se administrará 250
mcg de Inmunoglobulina anti –D, con el fin de evitar la isoinmunización Rh.
Según la sección de Medicina Perinatal de la Asociación Ginecológica Española, se recomienda en el embarazo normal tres ecografías: la primera entre
las semanas 8 y 12, la segunda entre las semanas 18 y 20 y la tercera entre
las semanas 34 y 36, en esta última se valorará la estática fetal, el crecimiento, la placenta y el líquido amniótico. Si aparece alguna complicación se
realizarán las exploraciones necesarias.
Desde la semana 8, y hasta la semana 36, se realizarán las consultas
cada cuatro semanas, la siguiente se realizará a la 38 semana y a partir de
entonces semanales hasta el parto2.
COMPLICACIONES TRAS TRA:
Una de las complicaciones más evidentes es el elevado número de
gestaciones múltiples, actualmente este número se ha visto reducido pues la
tendencia en casos de FIV es transferir dos embriones aunque la nueva ley
sigue permitiendo hasta tres. Esto se asocia, entre otras cosas, a problemas
de prematuridad.
Otra complicación, debido al retraso en el logro de la maternidad, conlleva la añosidad de la gestante, que a su vez, se asocia a problemas hipertensivos, cardiovasculares y hemorragias postparto. Vamos a analizar más
detalladamente algunos de ellos.
— 249 —
Embarazo múltiple:
La tasa de embarazos múltiples tras técnicas de reproducción asistida
es variable pero suele estar entorno a un 25% . En embarazos espontáneos
sigue estando vigente la incidencia descrita en 1895 por Hellín de 1/89 para
gemelares y 1/89 para trillizos.3
Clínicamente durante los primeros meses no suele haber más complicaciones, quizás son más intensos los vómitos y las náuseas matutinas por
un aumento de la gonadotropina coriónica.
Conforme discurre el embarazo son más habituales la presencia de
hemorroides, de micciones frecuentes, estreñimiento, edemas y varices.
La distensión abdominal por el aumento del volumen uterino produce
una sobrecarga mecánica, que ocasiona cierta torpeza de movimientos, lumbalgias y dolores abdominales erráticos debidos generalmente a movimientos fetales.
Existe mayor probabilidad de preeclampsia , casi hasta un 40% según
algunos autores, por el aumento de peso y la dificultad en el retorno venoso.
Se observan problemas de anemia en 1 de cada 5 embarazos.
Existe mayor frecuencia de :
Abortos
Partos pretérmino
Rotura prematura de membrana
Placenta previa
Torsión de cordón
Inserción velamentosa del cordón
Malformaciones congénitas
Prolapso de cordón
Hidramnios
Retraso de crecimiento intrauterino
Fetos de bajo peso
Aumento de la mortalidad perinatal
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Una situación clínica especial se produce cuando observando el crecimiento de ambos gemelos se observa una diferencia de peso superior al
25%. Su etiología puede deberse a insuficiencia placentaria, malformaciones
o anomalías cromosómicas que condicionan un déficit de crecimiento o al
síndrome de transfusión feto - fetal. Este último suele asociarse con gemelos monocoriónicos y deberse a anastomosis vasculares. Generalmente esto
no se observa en caso de gestaciones derivadas de técnicas de reproducción asistida, pues suelen ser bicorionícas.
En cuanto a las malformaciones congénitas son más habituales las
que afectan a la estructura del sistema nervioso central y al aparato digestivo.4En un estudio retrospectivo realizado por Zoltan et al5 se analizan un
total de 12920 partos desde enero de 1995 hasta diciembre del 2001. Compara embarazos procedentes de técnicas de reproducción asistida (284 únicos, 75 gemelares y 17 trillizos) con el mismo número de embarazos procedentes del grupo control que corresponden a gestaciones espontáneas.
Encuentra que las mujeres que logran una gestación tras TRA tienen más
edad por término medio. La proporción de primigestas añosas mayores de
35 años es realmente alta, y se acepta que estas mujeres son más propensas a padecer complicaciones obstétricas, aunque encuentra algunos estudios en desacuerdo. La incidencia de complicaciones perinatales en las gestaciones procedentes de TRA es mayor comparado con las del grupo control
que, pero las diferencias no son estadísticamente significativas. Observan lo
mismo en cuanto a la incidencia de retraso de crecimiento intraútero y parto
prematuro. En contraste con otros estudios, no detectan diferencias respecto
a la edad gestacional en el momento del parto, el peso al nacimiento, la tasa
de malformaciones fetales y la necesidad de cuidados en UCI neonatal.6,7
Otro estudio publicado en agosto de este año, por R. Ochsendühn et
al8 compara 322 embarazos únicos y 78 gemelares procedentes de TRA con
otros tantos concebidos espontáneamente, teniendo en cuenta la paridad, la
edad materna y gestacional. Concluye que la hipertensión inducida por el
embarazo ( preeclampsia ) y el sangrado vaginal son significativamente más
frecuentes en los embarazos únicos procedentes de TRA que en el grupo
control. En embarazos gemelares, la tasa de cesáreas, sangrados vaginales
y parto prematuro son más altas después de TRA pero no son estadísticamente significativas. Las TRA se asocian con peso bajo al nacimiento en
gestaciones gemelares.9,10,11 No encuentra diferencias en cuanto a complicaciones maternas, vía de parto y resultados perinatales entre FIV e ICSI. En
gestaciones únicas por reproducción asistida, observa un riesgo obstétrico
aumentado, pero no encuentra diferencias en cuanto al resultado perinatal
salvo un peso al nacimiento más bajo.
— 251 —
Como medidas prenatales debemos tener especial cuidado en el control de la dieta, el peso, la presión arterial y análisis de sangre y orina en
cada trimestre. La gestante se beneficiará si realiza reposo en cama dos o
tres horas durante el día en decúbito lateral porque ayuda a la reabsorción
de los edemas y mejora la circulación útero-placentaria.3 Se realizarán ecografías mensuales a partir de la semana 24 y control mediante cardiotocograma semanales a partir de la semana 32.
El objetivo del tocólogo debería ser intentar que el embarazo se prolongue todo lo posible para intentar que el parto tenga lugar más allá de la
semana 35 para evitar problemas perinatales. A la hora de considerar la vía
final del parto hemos de considerar:
Historia obstétrica y clínica de la paciente
Número de fetos
Edad de gestación
Variedad de situación y presentación
Experiencia del obstetra
Aunque en medicina no se puede generalizar, debemos poseer unas
pautas generales de actuación, y después individualizar cada caso. En el
XIX Congreso Español de Perinatalogía de este año, se dieron unas directrices para elegir vía de parto en caso de gestaciones gemelares:
Menor de 20 semanas, peso estimado menor de 500 gramos, independientemente del tipo de presentación, se elegirá la vía vaginal.
Gestación < o igual a 24 semanas, peso estimado < 700 gramos, cualquier presentación: vía vaginal.
Gestación entre 24 y 28 semanas, peso estimado entre 700-1000 gramos, cualquier presentación: cesárea.
Gestación entre 28-32 semanas, peso estimado 1000-1500, cualquier
presentación: cesárea.
Gestación mayor de 32 semanas, peso estimado mayor de 1500, si el
primer gemelo está en cefálica: vía vaginal. Si el segundo se encuentra en
transversa se realizará versión y extracción. Si el peso estimado del segundo
gemelo es < 1500 se realizará cesárea. Si la presentación del primer gemelo
es podálica o transversa se obtará por la cesárea.
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Habrá que prestar especial atención al alumbramiento, pues son más
frecuentes las hemorragias por atonía. El alumbramiento debe de ser dirigido
con oxitócicos y se debe ejercer una tracción suave y controlada del cordón
pues se ha comprobado que disminuye la hemorragia. Se considera de gran
utilidad el que la parturienta permanezca bajo vigilancia especial durante por
lo menos las dos horas que siguen al parto pues la involución puerperal
suele ser más lenta.
En caso de producirse una hemorragia postparto, ¿cúal debería ser la
actuación obstétrica?:
La metrorragia postparto se define como una pérdida mayor a 1000
ml12, independientemente de la vía de parto. En primer lugar deberíamos
asegurarnos de mantener canalizada la vía con fluidoterapia y solicitar un
hemograma, hemostasia y pruebas cruzadas urgentes para cuantificar las
pérdidas y reponer si precisa. El tratamiento ha de ser en lo posible etiológico, así pues es conveniente llegar con rapidez al diagnóstico. Tenemos dos
posibilidades:
Si la hemorragia se produce antes del alumbramiento, procederemos
a un alumbramiento manual, si encontramos el plano de cribaje revisaremos
la placenta y realizaremos un legrado de la cavidad uterina junto con la administración de oxitócicos, si no se ha hallado el plano de despegamiento pensaremos que estamos ante una placenta ácreta, íncreta o percreta, realizaríamos legrado de cavidad y administración de oxitócicos y si no se
soluciona procederíamos a practicar una histerectomía.
Si la hemorragia se produce después del alumbramiento, administraremos oxitócicos, y si cesa mantendremos una conducta expectante. Si no
cesa, podemos encontrarnos con un útero contraído o no. En el primer caso
revisaremos el canal del parto y si existe algún desgarro, se suturará. Si no
aparece desgarro, revisaremos la cavidad uterina por si quedaran restos
mediante legrado y administraremos oxitócicos. Si lo que observamos es una
inversión uterina, intentaremos la reposición del útero. La maniobra de Johnson13 es el método de reposición manual más utilizado, consiste en empujar
el útero por encima del pubis y una vez corregida la inversión se mantiene la
mano dentro durante cinco minutos. Si el útero no está contraído se trata de
una atonía uterina. Administraremos oxitócicos, ergóticos y nos aseguraremos que no quedan restos placentarios en cavidad ni desgarros en el canal
del parto. El uso del taponamiento uterino tiene detractores, pues argumentan que oculta la hemorragia sin cohibirla, y aumenta el riesgo de infección,
y partidarios14 que lo utilizan de forma sistemática. Si persiste la hemorragia
se recomienda el uso de prostaglandina F2a (Hemobate‚), intramiometrial o
intramuscular (0.25 mg, se puede repetir cada 15-90 minutos hasta un
máximo de ocho dosis).15,16 Si no hay disponibilidad de administración paren-
— 253 —
teral, una alternativa es el uso de misoprostol, análogo de la PGE1(Citotec‚)
vía oral (600 mcg) o rectal (1000 mcg), aunque en nuestro país su uso en
obstetricia no está autorizado. Se ha descrito que consigue hemostasia a los
tres minutos y éxitos entre el 82 y el 100%.17,18 Otra alternativa, si existe servicio de radiología intervencionista, sería la embolización19 de las arterias
uterinas, y si todas estas medidas nos fallan se puede intentar la ligadura de
las arterias uterinas20,21 o las hipogástricas,22,23,24 en caso de no lograrlo se procederá a realizar una histerectomía.
Prematuridad:
Va íntimamente asociada a los embarazos múltiples hasta el punto que
se calcula una tasa de partos pretérmino del 30 al 40%, comparado con el
10% de los embarazos únicos.25
Existe un consenso en considerar que el 10% de los partos pretermino
es el responsable del 90% de la patología del recién nacido, y conforme
aumenta el número de gestaciones, se agravan los problemas de los niños
prematuros.
A pesar de los avances en los cuidados prenatales, la tasa de mortalidad neonatal en gemelares es más alta, llegando hasta el 20-30%.26
Además de la mortalidad perinatal, los partos pretérmino acarrean un
porcentaje de secuelas nada desdeñable, y a su vez un coste personal, sanitario y económico muy elevado. Según datos de la OMS con las tasas actuales de prematuridad, son de esperar cerca de 14.000.000 de prematuros al
año. Casi podríamos hablar de una verdadera epidemia.27
Aunque la tasa de prematuros está en aumento, en una revisión realizada en el Hospital de Cruces de Vizcaya,4 entre los años 1987 y 2002 se
observó que aumentaban fundamentalmente los fetos mayores de 32 semanas.
Según ese mismo estudio se vió que la supervivencia a los 28 días de
vida en gestaciones de 22 semanas está entorno al 11%, cuando el feto tiene
25 semanas se alcanza ya el 50% de supervivencia, y esta tasa es la que en
ocasiones sirve como referencia para tener en cuenta el beneficio fetal de la
cesárea. Se estima que antes de las 29 semanas de gestación la edad gestacional es el factor que mejor predice la supervivencia, mientras que posteriormente, el peso al nacimiento es más importante. Más allá del periodo neonatal, la segunda causa de mortalidad infantil durante el primer año de vida
es la prematuridad y el bajo peso, la primera son los defectos congénitos.28
— 254 —
No podemos dejar atrás la morbilidad asociada a los partos pretérmino, las más importantes son la enfermedad pulmonar crónica, la hemorragia interventricular y la enterocolitis necrotizante.28 A la salida de la UCIN casi
tres de cada cuatro presentan algún tipo de secuelas, mientras que a los 30
meses varían entre el 50% de los supervivientes de 22 semanas, hasta el
21% de los que sobreviven con 25 semanas.29
Como conclusión podría decirse que la prematuridad es un problema
de Salud Pública, que genera dos terceras partes de la mortalidad perinatal
y es la segunda causa de mortalidad infantil durante el primer año de vida.
Genera un alto número de secuelas que suponen un enorme coste personal,
sanitario, emocional y económico. Uno de los factores de riesgo íntimamente
asociado al parto pretérmino, son las gestaciones tras técnicas de reproducción asistida.
Preeclampsia:
En la mayoría de las publicaciones se relaciona la hipertensión inducida por el embarazo con las técnicas de reproducción asistida, así sucede
en el estudio de R. Ochsenkühn et al, pero no así en el de Z. Kozinsky, los
cuales no confirman esta asociación ni tampoco la de que exista más probabilidad de placenta previa tras TRA. De todos modos creemos interesante
comentar algunos aspectos sobre la preeclampsia.
Aunque su etiopatogenia no está del todo esclarecida, Brosens
demostró que en los casos de preeclampsia, los vasos deciduales sufren
una invasión trofoblástica pero no los vasos miometriales, cosa que generalmente ocurre en semana 16-20, esto hace que se conserven los elementos musculoesqueléticos y se dificulte la dilatación vascular. Así se impide el
flujo sanguíneo en el espacio intervelloso. Se cree que el origen estriba en
una mala adaptación inmunitaria.30
Se describió ya en 1959 por Spargo, en los riñones de las gestantes
con preeclampsia, la endoteliosis capilar glomerular, que consiste en un
engrosamiento de los glomérulos con vacuolización y tumefacción de las
células endoteliales y mesangiales, con depósito de material fibrinoide en la
membrana basal. Más importancia se le da a la hiperoxidación incontrolada
de lípidos que se produce en la preeclampsia y que ocasiona una disfunción
del endotelio que a su vez origina una disminución de sustancias vasodilatadoras, y un aumento de sustancias vasopresoras. Esta hiperoxidación
afectaría a los lípidos de la membrana celular alterando su permeabilidad y
daría lugar a la proteinuria.
— 255 —
Prácticamente, en todos los órganos de la gestante se produce un
vasoespasmo generalizado, por lo tanto aumentan las resistencias vasculares periféricas y se produce una mala perfusión renal y placentaria. Gant
demostró que en estas mujeres existe una reacción exagerada a sustantacias vasopresoras, entonces disminuye el volumen plasmático circulante con
lo que encontramos hemoconcentración que se objetiva en un aumento del
hematocrito.
Existe una activación del proceso de la coagulación con disminución
de plaquetas, de antitrombina III y de prostaglandina I2, esta última más discutido y un aumento de tromboxano A2 (vasoconstrictor y agregante plaquetario).
En resumen, por diferentes mecanismos se produciría un aumento de
radicales libres responsable de la disfunción endotelial, la cual provocaría un
vasoespasmo generalizado y pondría en marcha la cascada de la coagulación.
La triada clásica de la preeclampsia es: HTA, proteinuria y edemas.
Se considera la existencia de dos tipos de preeclampsia:
- Leve.
- Grave
La primera se define por cifras de presión sistólica mayores de 140 y
menores de 160, y las de presión diastólica entre 90-110, o un aumento mantenido sobre la presión sistólica conocida de 30 mmHg y de 15 mmHg sobre
la diastólica. La proteinuria será patológica cuando sea superior a 300 mg en
orina de 24 horas o aparezcan 30 mg/dl en una muestra aislada, o dos cruces en una tira reactiva en dos muestras separadas de orina. Se considera
preeclampsia grave si aparece alguno de los siguientes signos:
HTA > 160/110
Proteinuria > o = 2 g/24 h ó 3 cruces
Creatinina sérica > 1.2
Menos de 100000 plaquetas o anemia hemolítica con microangiopatía
Enzimas hepáticos elevados
Cefálea, epigastralgia, alteraciones visuales
(escotomas centelleantes, moscas volantes y fotofobia)
— 256 —
Hemorragia retiniana, exudados en fondo de ojo o papiledema
Edema pulmonar
Oliguria < 600 ml/24 h.
Como datos de laboratorio, podemos encontrarnos: aumento de la uricemia, elevación de GOT, GPT, LDH, hemoglobina y hematocrito, y descenso de las plaquetas. En casos graves encontraremos esquistocitos.
El riesgo de padecer, tras una preeclampsia, una hipertensión crónica
o una nefropatía, varía según distintos estudios entre un 10 y un 40%.
Las posibles complicaciones de una preeclampsia son:
Síndrome de HELLP: consiste en hemolisis, elevación de enzimas
hepáticos y plaquetopenia. Dos tercios ocurren durante el embarazo y
un tercio durante el puerperio. El mejor tratamiento consiste en estabilizar hemodinámicamente a la paciente y finalizar la gestación.
Edema pulmonar.
Fracaso renal agudo.
Shock circulatorio.
Rotura hepática, porque se producen hemorragias
intraparenquimatosas.
Desprendimiento prematuro de placenta.
Hemorragia cerebral.
Ceguera pasajera.
Eclampsia, la mitad de los casos ocurre durante el embarazo, el 15%
durante el parto y el resto durante el puerperio. Se cifra una mortalidad entorno a un 10%.
El control de la gestante con preeclampsia debe consistir en la toma
de la presión arterial al menos tres veces al día, registro de peso cada 3 días,
exploración clínica diaria atendiendo a la sintomatología hipertensiva, valoración de la función renal y hepática dos veces por semana, control del
estado y crecimiento fetal, con cardiotocogramas cada 48 horas y semalmente fluxometría uteroplacentaria y fetal junto a biometría. Si la paciente
requiere tratamiento antihipertensivo tenemos a nuestra disposición: hidralazina, labetalol, nifedipino, alfametildopa, sulfato de magnesio y diazepan. Si
la gestante permanece estable, se finalizará el embarazo en semana 37 a
— 257 —
ser posible, vía vaginal. Si es una gestación pretérmino, si es posible se
estabilizará a la paciente hasta conseguir la maduración pulmonar fetal con
betametasona y se finalizará el embarazo mediante cesárea. En caso de
eclampsia se procederá con urgencia a estabilizar hemodinámicamente a la
gestante y se finalizará mediante cesárea.
VÍA DE PARTO TRAS TRA
Son muchos los factores a considerar a la hora de determinar la vía
de parto en una gestante tras técnicas de reproducción asistida. Si se trata
de gestaciones únicas, si la paciente es añosa o presenta una mala historia
obstétrica lo más habitual sería la práctica de una cesárea, si no es así se
puede optar por la vía vaginal. En caso de gestaciones múltiples si son trillizos realizaríamos una cesárea, el caso más problemático se nos plantea
cuando se trata de gestaciones gemelares, porque, aunque hay estudios
que apuestan por la césarea electiva en todos los casos, otros apuntan a
individualizar cada caso teniendo en cuenta la edad gestacional, las presentaciones fetales, el resto de condiciones obstétricas y el deseo materno.
Generalmente se es más transigente a la hora de indicar una césarea en
caso de gestaciones tras TRA pues se trata de “fetos valiosos”.
En la revisión realizada por Z. Kozinsky, se demuestra que en las gestaciones derivadas de TRA existe una mayor incidencia de cesáreas tanto en
gestaciones únicas como en gemelares, respecto a gestantes con las mismas características clínicas pero con embarazos espontáneos (41.2% vs.
34.5% en el primer caso y 66.7% vs. 60% en los gemelares), pero sin diferencias estadísticamente significativas. La mayor tasa de cesáreas se
explica principalmente por el aumento en las electivas por la añosidad de las
primíparas y por el aumento de ansiedad que rodea al manejo de estas gestaciones.
— 258 —
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— 261 —
— 262 —
La obsesión por la maternidad en el
teatro norteamericano contemporáneo
Ignacio Ramos Gay
Universitat de València
LA OBSESIÓN POR LA MATERNIDAD EN EL
TEATRO NORTEAMERICANO CONTEMPORÁNEO1
Ignacio Ramos Gay
Universitat de València
Conviene, en primer lugar, recordar algunas constantes definitorias de
la literatura norteamericana que guiarán y proporcionarán numerosas claves
para nuestra interpretación del significado de la maternidad en la cultura norteamericana actual, representada a través del teatro. La literatura norteamericana expresa, -desde un primer momento, su carácter fundacional de la
identidad, y sus orígenes más remotos configuran los temas y obsesiones
literarios que se extienden hasta nuestros días. Surge como consecuencia
de un viaje -el del Mayflower, que zarpó desde Plymouth el 16 de septiembre de 1620 llevando a bordo a los puritanos disidentes del estado inglés-, y
como todo desplazamiento mítico, posee un sentido teleológico que predetermina su significado. Los primeros exiliados ingleses en tierras americanas
-denominados a sí mismos pilgrims para reforzar así su sentido mesiánico,
desembarcados en las costas de Provincetown, Massachussets el 21 de
noviembre del mismo año- rigen sus nuevas vidas en torno a la vigilancia de
la teocracia más severa, e interpretan su huida de la metrópolis británica
como una búsqueda de la libertad, el recobrar la identidad perdida, culminando en el hallazgo del paraíso terrenal. Esta reinterpretación, a partir de
parámetros bíblicos, de su nueva situación, forja una suerte de idiosincrasia
en la que el hombre arribado “desnudo” a la inhóspita naturaleza americana
debe crearse a sí mismo en colaboración con la presencia divina revelada
en las páginas sagradas. El éxodo de los peregrinos desemboca en una alegoría del nuevo mundo. El nuevo espacio físico es sinónimo de esperanza y
de vida, por lo que la subsistencia habrá de pasar por la superación de
numerosos obstáculos derivados del choque, en el sentido más rousseauniano, entre la naturaleza en estado puro y el hombre en sociedad. Surge así
el mito de la frontera –que con los siglos se metamorfoseará dando res-
1
El presente trabajo es el resultado de una beca de investigación, que se encuadra dentro
del proyecto “Archifiguras dramáticas femeninas y teatro occidental” BFF 2000-1436 subvencionado por la Dirección General de Investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
— 265 —
puesta a los anhelos de superación y de colonización de la nación-, el espíritu de sacrificio como clave del éxito social, la necesidad del recogimiento
familiar y religioso –de ahí la sistemática fundación de iglesias-, la mitología
asociada al hogar como espacio psicológico -pero sobre todo físico- de salvación y de protección frente a la amenaza exterior; constantes todas ellas
que estructuran el mítico sueño americano y configuran la identidad de la
nueva nación, que tiene previsto autofundarse desligándose así de la maternidad del viejo mundo. Como toda nación autárquica y de reciente creación,
requiere una nueva literatura, una escritura de su Historia –derivada inevitablemente de los parámetros británicos, pero asimilando temas y estilemas
aprehendidos en ese nuevo espacio que la rodea- que la identifique y que la
cree por medio de la palabra escrita, con el fin de mostrarse independiente
y diferente de sus antepasados, proyectada hacia el futuro, y regida por la
mitificación del progreso, del avance a toda costa.
Mi propósito aquí, es demostrar cómo el teatro norteamericano contemporáneo, a través de la figura del hijo y la obsesión por la maternidad,
reproduce las constantes fundacionales de la identidad norteamericana, asociando el éxito individual a la figura filial. El hijo se convierte en una figura
obsesiva para los padres, por cuanto alberga las esperanzas atingentes a la
pareja y a la familia –cuyo hermetismo y cerrazón tienen por correlato político la doctrina del containment estatal-, señas definitorias de la identidad
norteamericana. De su presencia o ausencia, depende pues, el éxito individual de la pareja, y por extensión, simboliza los valores identificativos de la
nación, la ilusión del sueño americano, así como las sombras del mismo. A
través de las dramaturgias de Tennessee Williams, Arthur Miller y Edward
Albee, analizaremos el simbolismo connotativo de la figura del hijo en tanto
que vehículo de transmisión cultural y elemento consolidador de la identidad
social americana, representativo del futuro de una nación surgida de un
estado natural puro y tendente siempre hacia un avance caracterizado por
tintes progresistas aunque a menudo destructor del individuo, cuyo fracaso
derivará en el desencanto del sueño americano, la sensación miltoniana del
paraíso perdido, y en la crisis de la familia como núcleo de la identidad nacional.
De los tres dramaturgos que pretendemos estudiar en este ensayo,
Tennessee Williams es aquél que con mayor recurrencia ahonda en la figura
del hijo como expresión del éxito y del fracaso del matrimonio, y por lo tanto
del cisma social. La figura del matriarcado obsesivo, expresado en la figura
filial, aparece en todas sus obras. Ya en The Glass Menagerie (1945) se anticipan las claves de su dramaturgia posterior. La obra describe los años posteriores a la Depresión, vividos por una familia de clase media norteamericana. Sus tres únicos miembros, Amanda y sus dos hijos –Laura y Tomtienden a construir una realidad paralela en la que se refugian para huir de
— 266 —
ese mundo uniforme, masificado e indiferente al individuo, que les aglutina
desde las primeras didascalias con las que se abre el telón, y que mediante
símbolos identifica a la clase media americana de los años treinta. A saber,
los edificios colmena que constituyen el espacio físico de sus existencias, las
luces de neón del almacén donde trabaja Tom, representativo de un progreso que aniquila al individuo mediante la rutina de un trabajo mecanizante,
y la música y el cine, procedentes del Dance Hall y de las movies, a las que
sólo tienen acceso intermitentemente por las noches, como evasión a la realidad que les rodea. La uniformidad configura el entorno social de los personajes inmersos en un espacio que refleja la atmósfera insana, hermética y
carcelaria de sus existencias, localizadas en “one of those vast hive-like conglomerations of cellular living-units that flower as warty growths in overcrowded urban centres of lower-middle-class population and are symptomatic of
the impulse of this largest and fundamentally enslaved section of American
society to avoid fluidity and differenciation and to exist and function as one
interfused mass of automatism”2.Ante la ineluctabilidad del entorno, los tres
personajes crean realidades ficticias que les permitan sobrellevar sus existencias. Su único denominador común reside en la intersección de los tres
ejes temporales, pasado, presente y futuro, a través de la figura del hijo y en
la proyección de sus deseos. Las existencias de los personajes girarán en
torno a su capacidad de crear una ilusión paralela capaz de exorcizar la realidad en la que se hallan inmersos. Tom, el hijo menor de Amanda y narrador en la obra, anuncia las claves de la pieza desde sus primeros compases,
dándonos a conocer la verdad disfrazada de ilusión de una familia representativa de una nación: “Yes I have tricks in my pocket, I have things up my
sleeve. But I am the opposite of a stage magician. He gives you illusion that
has the appearance of truth. I give you truth in the pleasant disguise of illusion” (Scene one. P. 234).
“La verdad bajo la hermosa máscara de la ilusión”. Tom se abandona
a una vida poblada por la fantasía del cine, cuya riqueza es mayor que la
rutina del almacén en el que se siente marginado por su sensibilidad –su
apodo “Shakespeare” debido a su dedicación a escribir poemas en las cajas
de zapatos durante sus horas muertas en el almacén, connota la segregación de la intelectualidad frente a la mecanicidad del sistema industrial, y
refleja el arquetipo de Tennessee Williams del “artista”, comprometido ante
la problemática social y la asfixia de la atmósfera familiar encarnada en su
madre y hermana. La ficción es su única válvula de escape a la mediocridad
y a la limitación impuesta tanto por el entorno cuanto por su propia pereza
2
The glass menagerie. In Tenessee Williams. A streetcar named desire and other plays. London. Penguin. 1954. Scene One. P. 233. Todas las referencias han sido extraídas de esta
edición.
— 267 —
física (“I go to the movies because – I like adventure. Adventure is something
I don’t have much of at work, so I go to the movies”. Scene four. Pp. 259269). Su presente no es más que una ilusión de un futuro indefinido, una
voluntad de partida y de vuelo –tal y como las alas de su nombre connotan, pero que nunca llega a concretarse debido a su dependencia para con su
madre y hermanas. Su entorno familiar es sinónimo de clausura, y de ahí su
necesidad de partir, tan reiterada a lo largo de la obra, y de identificarse con
la figura del padre que les abandonó años atrás. Tom, escindido entre sus
ligaduras familiares y la voluntad de realizarse a sí mismo, al final de la
pieza, marchará, dejando a su madre y hermanas, no sin saberse hendido
por su partida (“Oh, Laura, Laura, I tried to leave you behind me, but I am
more faithful than I intended to be!”. Scene seven. P. 313).
La hija mayor de Amanda, Laura, por su parte, refleja el inmovilismo
absoluto encarnado en la colección de figuritas de animales de cristal en la
que se recluye para olvidar el ambiente en el que se halla inmersa. Si su hermano sustituye el presente por el futuro, el tiempo de Laura es inexistente.
Su presente está confinado al estatismo de su frágil colección, atemporal por
definición, pero transparente en su belleza. Es la fosilización que refleja
igualmente su condición de crippled girl, discapacitada parcialmente, y cuyo
dinamismo queda coartado por la ausencia de movilidad de una pierna.
Como su hermano, y todos los protagonistas de Williams, es un ser marginal que encaja mal en el prototipo del americano hecho a sí mismo del que
es símbolo Jim, el amigo de su hermano invitado a cenar por Amanda con el
fin de forzar una unión entre Laura y el joven.
Amanda es el personaje más complejo y en torno al cual se articulan
el resto de personajes. Si Tom es víctima de un idealismo insatisfecho volcado hacia el futuro, y Laura es presa en la atemporalidad cosificada del
objeto, Amanda proyecta su existencia hacia el pasado, que intenta incesantemente revivir en el presente y en el futuro de sus hijos. Estos representan el punto de intersección de los tres ejes temporales a partir de la
representación que de los mismos posee la madre. El pasado alimenta su
vida hasta el punto de querer sustituir obsesivamente el presente por el pretérito. De ahí las constantes narraciones contadas a sus hijos que escuchan
con hastío e indiferencia una épica arcaica, glorias anteriores que no hacen
sino confirmar la desilusión del presente. Gómez García3 ha visto en esta
recurrencia al pasado una encarnación de la divinidad clásica de la primavera Perséfone, la joven arrebatada por el Hades y arrastrada hacia el inframundo con objeto de tomarla por esposa, y que durante cada ciclo primave-
3
Ascensión Gómez García. Mito y realidad en la obra dramática de Tennessee Williams.
Salamanca. Publicaciones de la Universidad de Salamanca. 1998. P. 199.
— 268 —
ral volvía del reino de los muertos a la tierra rodeada por el nacimiento de la
naturaleza. Esta idea de renacimiento queda patente en el recurso del
recuerdo, la añoranza de una vida mejor pasada que, ante la incapacidad de
poder revivirla en uno mismo, se traspone en el presente de los hijos. Por su
edad y experiencia, su consciencia del paso del tiempo es superior a la de
Tom y Laura, de ahí que su vida consista en una constante y trágica planificación de futuro destinada a que sus hijos no cometan sus mismos errores:
“the future becomes the present, the present the past, and the past turns into
everlasting regret if you don’t plan for it!” (Scene five. P. 269). Su tendencia
a recrear el pasado, la obliga inconscientemente a forzar a sus hijos para
que miren siempre hacia el futuro, pues en esa proyección hacia delante, tan
característica de la idiosincrasia norteamericana fundada en torno a la sacralización del esfuerzo personal y la autosuperación, Amanda puede reconstruir su pasado y mejorarlo. De ahí su negativa a aceptar que su hija tienda
a infravalorarse debido a su discapacidad física y su lucha para que Laura
se valga por sí misma:
Laura (in a tone of frightened apology): I’m crippled.
Amanda: Nonsense! Laura, I’ve told you never, never to use that word.
Why, you are not crippled, you just have a little defect –hardly noticeable, even! When people have some slight disadvantage like that, they
cultivate other things to make up for it –develop charm- and vivacityand charm! That’s all you have to do! (Scene two. Pp. 246-247).
Reflejo del dinamismo de la nación, el avance, el progreso prima ante
todo, pues es síntoma de regeneración, aunque dicha regeneración reavive
el pasado de una manera cíclica e irreversible. La fusión temporal que se
opera en el personaje de Amanda, establecida a partir de la junción de los
tres ejes, tiene por correlación psicológica la identidad entre los personajes
de la hija y de la madre. Amanda espera que su hija reproduzca los pasos
del estereotipo que tiene marcado de la mujer, centrados en el matrimonio y
evite así la soledad. La búsqueda del pretendiente ideal obsesiona a la
madre que interpreta como una frustración el no cumplir las pautas aceptadas como correctas socialmente. Tom identifica rápidamente la obsesión de
su madre para con su hermana, y al inicio de la tercera escena la describe
con las siguientes palabras “the idea of getting a gentleman caller for Laura
began to play a more and more important part in Mother’s calculations. It
became an obsession. Like some archetype of the universal conscious, the
image of the gentleman caller haunted our small apartment” (Scene three. P.
249). Para ello, Laura debe mantenerse intacta y pura hasta la llegada de su
pretendiente. Su madre no permite que su figura quede mancillada siquiera
— 269 —
por las tareas del hogar, como si de su virginidad hagiográfica se tratara. La
espera será sin embargo larga, e identifica a la hija con la Penélope homérica:
Laura (rising): Mother, let me clear the table.
Amanda: No, dear, you go in front and study your typewriter chart. Or
practise your shorthand a little. Stay fresh and pretty! –It’s almost time
for our gentlemen callers to start arriving. (She flounces girlishly
toward the kitchenette). How many of you suppose we are going to
entertain this afternoon?
Laura (alone in the dining-room): I don’t believe we’re going to receive
any, Mother.
Amanda (reappearing, airily): What? No one? –not one? You must be
joking (Laura nervously echoes her laugh. She slips in a fugitive manner through the half-open portières and draws them in gently behind
her. A shaft of very clear light is thrown on her face against the faded
tapestry of the curtains) Not one gentleman caller? It can’t be true!
There must be a flood, there must have been a tornado!
Laura: It isn’t a flood, it’s not a tornado, Mother. I’m just not popular like
you were in Blue Mountain…. (Tom utters another groan. Laura glances at him with a faint, apologetic smile. Her voice catching a little)
Mother’s afraid I’m going to be an old maid. (Scene one. P. 239).
La madre espera que su hija sea como ella fue. Ante la incapacidad
de esta de reproducir el comportamiento de su madre, será su madre quien
adopte el papel de la hija, identificándose en su desilusión para con los planes concebidos para sus hijos, con Deméter. Ante la inminente llegada de
Jim para la cena, compañero de trabajo de Tom y joven que, aunque anclado
en el mismo universo inmovilista, deslumbra con sus planes de futuro a la
madre (“He has visions of being advanced in the world! Any young man who
studies public speaking is aiming to have an executive job some day! And
radio engineering? A thing for the future!” Scene five. Pp. 270-271), los roles
se metamorfosearán. La inevitable timidez de Laura, y su negativa a formar
parte entre los comensales, obligará a Amanda a adoptar el papel de aquélla, iniciando una estrategia de seducción que no hace sino proyectar sus
deseos en la figura de su hija, a la par que revelar su voluntad de volver a
vivir un tiempo ya pasado. El vestuario del personaje, descrito en las acotaciones de Williams, reproduce la muchacha de su juventud que incestuosamente pretende seducir a su futuro yerno:
— 270 —
Amanda: I’m going to show you something, I’m going to make a spectacular appearance!
Laura: What is it mother?
Amanda: Possess your soul in patience – you will see! Something I
have resurrected from that old trunk! Styles haven’t changed so terribly
much after all… (She parts the portières) Now just look at your mother!
(She wears a girlish frock of yellowed voile with a blue silk sash. She
carries a bunch of jonquils – the legend of her youth is nearly revived):
(feverishly) This is the dress in which I led the cotillion, won the cakewalk twice at Sunset Hill, wore one spring to the Governor’s ball in
Jackson! (Scene six. P. 276.)
El final de la obra representa también su última derrota. Sus hijos
afrontarán definitivamente sus realidades aunque eludiendo los compromisos establecidos por Amanda, que verá como sus previsiones para éstos se
derrumban irreversiblemente. La huida del hogar de Tom y la realización de
Laura de su condición, tras el beso de Jim, conjugarán su entorno ficticio y
real. Sólo Amanda quedará sin resolver su dilema personal, sin progresar,
basculante en un tiempo perdido y escindido entre el pasado dichoso y un
presente miserable.
La importancia del progreso, identificado en el aprendizaje y crecimiento del hijo orientado por los padres, es una constante en el teatro norteamericano posterior a la Segunda Guerra Mundial, y es representativo de
una sociedad volcada hacia el avance, hacia el futuro, que no puede permitirse el lujo de recordar el pasado y que, como los primeros colonos ingleses,
ha de forjarse en la nueva adversidad. Arthur Miller plantea la cuestión trágicamente insistiendo en el olvido y el silencio como único remedio para aliviar
el pasado en su obra All my sons. Dirigida en su estreno por Elia Kazan, el
14 de enero de 1947 en el “Coronet” theatre de Nueva York, dos años de la
que será su obra maestra, Death of a salesman, Miller pone en escena un
día en la vida de una familia norteamericana, los Keller, pocos años después
del fin de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto bélico marca la convivencia desde incluso antes de la primera escena: uno de los dos hijos varones,
Larry, desapareció en combate, y el patriarca, Joe Keller, fue encarcelado y
posteriormente absuelto de una acusación de una venta de piezas defectuosas al ejército norteamericano que causó la muerte de veintiún soldados.
La obra se abre con la llegada de Anne, antigua novia de Larry e hija del
socio de Joe que, tras la absolución de éste, fue acusado del mismo delito y
por el que está cumpliendo condena. Chris, el otro hijo varón de la familia,
pretende contraer matrimonio con Anne, a pesar de la acérrima oposición de
Katie, su madre, que insiste en no aceptar la muerte de su hijo Larry. El
— 271 —
orden de los acontecimientos se precipita con la llegada de George, hermano de Anne, que ha descubierto la inocencia de su padre. Anne se resiste
a creerlo hasta que Joe mismo confiesa la verdad. Anne propone no denunciar a Joe a cambio de que Kate permita a su hijo Chris casarse con ella, de
modo que la madre asuma definitivamente la muerte de su hijo. Ésta se
niega, y es entonces cuando, con objeto de convencerla, Anne le muestra
una carta escrita por Larry poco antes de su desaparición, confesándose
sabedor del delito de su padre, que acarreó la muerte de sus compañeros, y
anunciando su intención de suicidarse. Al conocer el trágico destino de su
hijo, motivado inconscientemente por él mismo, Joe, a su vez, se suicida,
cumpliendo con el ritual ibseniano que no permite que los padres sean culpables de la muerte de los hijos. La obra se cierra con las palabras de la
madre, imagen de la nación, que consuela a su hijo entre sollozos y le
apresta a olvidar todo lo sucedido y encarar el futuro en compañía de su
futura esposa. Así, nuevamente es la figura del hijo la esperanza de una
nación en crisis tras la guerra, y el símbolo de la regeneración por medio del
matrimonio, de la persistencia de la naturaleza.
El hijo como esperanza futura de la nación. Otra de las piezas claves
que recogen la mitología asociada a la figura filial como regeneración social
e identificación de la sociedad norteamericana, al tiempo que anuncian el
desarrollo posterior de la misma a manos de dramaturgos como Edward
Albee, más agresivos verbal y psicológicamente sobre la escena, es inevitablemente A street car named desire (1947) de Tennessee Williams. Si su
anterior obra, The glass menagerie, identificaba el inmovilismo de una
nación en la cristalínea colección de objetos, representativa a su vez de la
ausencia de dinamismo de los dos hijos protagonistas, y permitía además la
transmutación de identidades entre la madre y la hija, en A street car named
desire, la figura prospectiva del hijo, de su inminente nacimiento, constituye
la conjugación de dos identidades norteamericanas que se resisten a vivir
ancladas, como en la obra de Miller, en el recuerdo de Belle Reve, del mito
sureño encarnado en Blanche; pero también, como en The glass menagerie,
la figura del hijo permite la transmutación de las identidades de los actantes,
mediante un proceso de simbiosis que aglutina las dos hermanas bajo la
misma figura, en una atmósfera dominada por los paraisos artificiales de la
música, el alcohol y el sueño.
Blanche se desplaza a casa de su hermana Stella, casada con Stanley Kowalski, tras haber perdido todas las antiguas posesiones familiares, la
plantación de Belle Reve. El matrimonio Kowalski representa una vez más el
matrimonio americano medio, sin especiales ambiciones ni ilusiones salvo el
próximo nacimiento de su hijo. Esta estabilidad abnegada y feliz en su conformismo, fundada en la actividad del cónyuge masculino y compensada en
la pasividad de la esposa, se verá turbada con la abrupta e inesperada lle-
— 272 —
gada de la hermana de Stella, procedente de un Sur onírico, extraído del
imaginario de Edgar Allan Poe, cargado de recuerdos, ilusiones, refinado y
anclado en el pasado, que inevitablemente entrará en conflicto con ese
Norte industrializado, violento y uniformado al que pertenece el matrimonio
Kowalski. La llegada de Blanche representa la introducción del miedo, de la
frustración, de la mentira, de la seducción, de pulsiones íntimas y sentimientos ya aplacados en Stella y en su marido, por lo que toda la obra consistirá
en un combate dialéctico y despectivo entre Blanche y Stanley que velará en
realidad la añoranza, por parte de ésta, de una unidad familiar perdida,
encarnada en la figura del suicidio de su marido, Jim, simbolizado en el
sonido de la polka varsoviana que sólo Blanche y nosotros escuchamos,
acompañándola como un cortejo fúnebre, tal y como Jim la escuchó minutos
antes de suicidarse al ser descubierta por su mujer su verdadera orientación
sexual. Blanche, a pesar de despreciar el entorno que envuelve a su hermana, añora al menos la presencia de un hombre a su lado, la sensación de
un refugio familiar –de ahí su llegada al hogar de su hermana-, y desde ese
momento, inicia un rito de identificación entre ambas, comenzando por un
sutil proceso de seducción de Stanley, apropiándose paulatinamente de su
interés por medio de conflictos dialécticos entre ambos, absolutamente
ausentes en el personaje de Stella, y que constituyen una prueba de fuerza
para ambos anticipando a la violencia de la agresión sexual que llevará a
cabo más adelante Stanley. Blanche supone la desintegración de los valores
en torno a los cuales se articula la unidad familiar de los Kowalski –trabajo,
hogar, abnegación y obediencia de los roles sociales-, por lo que su hijo no
deberá estar expuesto a su nefasta influencia. De ahí que Stella silencie el
próximo nacimiento del niño a su hermana, al menos hasta que ésta se haya
tranquilizado (“And, oh! Don’t mention the baby. I haven’t said anything yet,
I’m waiting till she gets in a quieter condition”4). Stella teme que el conocimiento del hijo ahonde en la profunda herida de su hermana, en la imposibilidad de ser madre, expresión del fracaso de su matrimonio. Stella, a pesar
de ser desdeñada por su hermana, es igualmente envidiada por todo aquello que posee, y ante todo, por la felicidad con la que afronta un presente sórdido. Las múltiples referencias de Blanche hacia su paupérrima condición,
no hacen mella alguna en su carácter, como tampoco lo hacen las continuas
agresiones físicas de su marido. Stella es feliz en su mundo de mediocridad,
y Blanche, a pesar de pretender insuflar en ella aires de superación, no
puede sino añorar un estadio similar perdido.
4
A streetcar named desire. In Tenessee Williams. A streetcar named desire and other plays.
London. Penguin. 1954. Scene two. P. 132. Las citas pertenecen a la presente edición.
— 273 —
Con todo, la inminente presencia del hijo, será revelada aparentemente debido a la negligencia de Stanley a raíz de una discusión en torno a
las posesiones familiares perdidas a manos de los acreedores. Stanley justifica su interés en función de su deber de proteger a su familia, esto es, a su
esposa y a su hijo:
Stanley: You see under the Napoleonic code –a man has to take an
interest in his wife’s affairs –especially now that she was going to have
a baby.
Blanche: Stella? Stella going to have a baby? (dreamily) I didn’t know
she was going to have a baby! (...) Stella, Stella for star! How lovely to
have a baby! It’s all right. Everything’s all right.
Stella: I’m sorry he did that to you.
Blanche: Oh! I guess he’s just not the type that goes for jasmine perfume, but maybe he’s what we need to mix our blood now that we’ve
lost Belle Reve. (Scene two. Pp. 140-141).
La producción cinematográfica realizada por Elia Kazan, enfatiza
especialmente este momento a través de un plano corto focalizado en el rostro de Blanche –Vivien Leigh- que descubre el secreto de su hermana, a la
vez que descubre su propia amargura. Blanche ve en su hermana la personificación de su sueño de un hogar feliz, a pesar de las numerosas sombras
que le acechan, y su alusión a la mezcla de sangres de diverso origen, no
es sino su voluntad de participar ella también en la concepción del niño como
promesa de un futuro más esperanzador, especialmente ahora que, como
ella dice, “we have lost Belle Reve”. A partir del momento en que es sabedora del próximo nacimiento del hijo de su hermana, su personaje se identifica gradualmente con el de ésta, adoptando en numerosas ocasiones el rol
de la madre, sacrificándose por un hijo que no le pertenece. Así, a la pregunta de Mitch, su pretendiente, sobre su relación de enemistad con Stanley, Blanche responde “If it weren’t for Stella about to have a baby, I wouldn’t
be able to endure things here” (Scene six. P. 180). Como toda madre abnegada en un matrimonio erróneo, Blanche sacrifica su propia existencia, a
cambio de la del hijo, al que cuida y mima, incluso antes de su alumbramiento, como si le perteneciera. De ahí que impida que su hermana
encienda unas velas exigiéndole reservarlas para los futuros cumpleaños de
su hijo, conmemorativos de su nacimiento (“You ought to save them for
baby’s birthdays. Oh, I hope candles are going to glow in his life and I hope
that his eyes are going to be like candles, like two blue candles lighted in a
white cake!”. Scene eight. P. 196).
— 274 —
La identificación entre las dos hermanas alcanzará su punto álgido en
la escena de la violación. La violación de Blanche a manos de Stanley es la
correlación trágica de un proceso de seducción basado igualmente en la violencia, que desemboca en un acto de amor igualmente violento y agresivo.
Entre la pareja se ha creado una suerte de metalenguaje violento, velado
ante la presencia de su verdadera esposa. Una vez solo, las palabras se
mantienen pero los actos desnudan las verdaderas intenciones que éstas
encerraban. Blanche sabe que la única forma de supervivencia junto a Stanley reside en su atractivo sexual, tal y como le anuncia a su hermana (“the
only way to live with such a man is to –go to bed with him! And that’s your job
–not mine!” Scene four. P. 161), anticipando y sugiriendo el desarrollo de los
acontecimientos. De igual manera, el propio Stanley reconoce haber previsto
tener esa “cita” con ella desde el primer momento, tal y como anuncian las
palabras con las que se baja el telón: “Tiger! Drop the bottle-top! We’ve had
this date with each other from the beginning” (Scene ten. P. 215). La violación representa por fin la consumación del amor nacido del choque violento
de dos personalidades antagonistas que no podían fundirse en un acto amoroso regido por parámetros violentos. Pero la violación es ante todo un ritual
de transmutación de la identidad de Blanche por la de su hermana, que
reproduce cuidadosamente los preparativos de su noche de bodas. Stanley
viste para tal momento “the silk pijamas I wore on my wedding night” reservado para “special occasions like this” (Scene ten. P. 211). Los dos están
solos en la casa, ya que Stella se encuentra en el hospital, donde dará a luz
a la mañana siguiente, tal y como lo anuncia Stanley, justificando su presencia en la casa (“The baby won’t come before morning so they told me to
go home and get a little shut-eye” Scene ten. P. 209). El orden del ritual exige
por lo tanto su concepción, y la violación de Blanche coincidirá temporalmente y en su simbolismo espacial con el alumbramiento del hijo de su hermana, también postrada en la cama. La violación, en la medida en que antecede y desemboca a través de una fusión espacial y temporal de la realidad
de Blanche y de su hermana, reproduce el acto sexual que concibió al hijo
de su hermana en el pasado, en el propio personaje de Blanche, permitiendo
a ésta asumir el dolor de la madre durante el alumbramiento a cambio del
nacimiento de su hijo. Con todo, el régimen natural propio de la familia tradicional impide la presencia de dos madres en un mismo hogar. De ahí que
Stanley se deshaga de la madre no-natural, ilusoria, ficticia e instintiva,
optando por el conformismo de la rutina. El hijo, su presencia devolverá la
estabilidad perdida, conculcada en esa poligamia onírica que no encaja con
la ortodoxia de un esquema familiar arquetípico:
Stanley: Stella, it’s gonna be all right after she goes and after you’ve
had the baby. It’s gonna be all right again between you and me the way
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that it was. You remember the way that it was? Them nights we had
together? God, honey, it’s gonna be sweet when we can make noise
in the night the way that we used to and get the colored lights going
with nobody’s sister behind the curtains to hear us! (Scene eight. P.
196)
Blanche será finalmente ingresada y recluida en un manicomio por
orden de Stanley, lugar de olvido y de encierro de los sueños del Sur y del
pasado. El hijo recién nacido, concebido doblemente, expresará el olvido de
esos sueños, la conjugación de dos identidades dispersas reunidas en un
proyecto de futuro –Stanley se reconoce más americano que polaco, al afirmar “I am not a polack. People from Poland are Poles, not Polacks. But what
I am is a one-hundred-per-cent American, born and raised in the greatest
country on earth and proud as hell of it, so don’t ever call me a Polack”
(Scene eight. P. 197)- que es la evolución de la nación.
Williams matizará aún más la identificación del hijo recién nacido o
neo-nato con el destino de América en dos obras siguientes, Cat on a Hot
Tin’s Roof y Sweet Bird of Youth. Si bien la segunda aborda la cuestión
desde una perspectiva más marginal, Cat on a Hot Tin’s Roof, dirigida por
Elia Kazan y estrenada en el Morosco Theatre de Nueva York el 24 de marzo
de 1955, trata el tema de la obsesión por la maternidad directamente como
expresión del continuismo social americano a partir de la confluencia de los
deseos de la madre y del abuelo de la familia. La acción transcurre en una
habitación de una casa del Delta del Mississippi, en el seno de una familia
acomodada, donde se encuentran Maggie y su marido Brick, antaño deportista de élite, y hoy alcohólico y con el tobillo roto debido a que la noche anterior trató de repetir sus hazañas bajo efectos etílicos. Sus relaciones están
muy deterioradas, y el telón se abre reflejando el conflicto dominante de toda
la pieza, con los gritos de Maggie acusando a sus sobrinos, esos “monstruos
cuellicortos” de haber ensuciado su vestido (“Qué asco de niños!”)5, frente a
la estática pasividad de su marido. Estos compases iniciales nos permiten
vislumbrar las claves del resto de la obra. Maggie es constantemente acusada por todos los miembros femeninos de la familia –su suegra y su cuñada
Edith, esposa del hermano de Brick, Gooper- de no cumplir con su “deber”
biológico y social: procrear. El apremio con que se le urge incesantemente,
contrasta con la prolijidad marital de su cuñada Edith, madre de seis hijos,
que utiliza como mascotas en una exhibición con objeto de conseguir la
herencia de su suegro. En palabras de Margaret:
5 Tennessee Williams. La gata sobre el tejado de zinc. Madrid. Alfil. 1962. Acto primero. P. 9.
— 276 —
¡Y ahora son cinco! ¿Qué será cuando llegue el sexto, que ya está en
camino? Tu hermano y tu cuñada se pasan el día exhibiéndolos como
si fueran animalitos de circo... Anda, amor mío, que vea el abuelo
cómo te sostienes sobre la cabeza. ¿Cariño, por qué no recitas el
verso que aprendiste para el cumpleaños del abuelito? (...) Sin olvidar
las continuas alusiones que hacen porque nosotros no tenemos
hijos... Que un matrimonio sin hijos es un matrimonio fracasado. (Acto
primero. P. 10.)
El hijo nacido de la codicia evidencia un esquema de valores decadentes, el reflejo de una nación creada a partir de intereses personales de
lucro, mancillando el idealismo asociado a la creación como fruto de vida y
amor. Así, los hijos, portadores de la semilla de los padres, repetirán sus
esquemas no sólo en su inadecuado comportamiento a lo largo de toda la
obra, sino también en sus palabras acusadoras del fracaso conyugal de
Maggie (“Tienes celos de mamá porque tú no puedes tener hijos” Acto primero. P. 31). La infelicidad y el sentimiento de fracaso personal y conyugal
asociados a la esterilidad filial, es una constante a lo largo de toda la pieza.
La ausencia de prole se identifica con el estancamiento de la familia, con la
muerte en vida de ésta, con la involución y con la detención voluntaria del
ciclo vital impuesto por la divinidad. La ausencia de descendientes reproduce
un momento crítico en la evolución natural, más aún a sabiendas que el
tiempo lineal del patriarca y fundador de la familia, Big Daddy está a punto
de acabar víctima de un cáncer, y Brick y Maggie están obstaculizando el
progreso, y con ello muerte anticipada a su padre, con su negativa a perpetuar su imagen en sus nietos. Pues el abuelo, hombre elemental de principios, fuertemente arraigado -como los primeros colonos- a los valores de la
tierra, enérgico, capaz de levantar un imperio de la nada, y encarnación del
mito americano del self-made man, conoce bien los intereses de su otro hijo,
Gooper, y de ahí su desdén hacia su prole. Williams, como en A Street Car
Named Desire, insiste en que esa pasión, esos valores surgidos de la nada
y de la pobreza pero volcados siempre hacia el futuro, son la única vía de
continuidad noble de la nación, a pesar de la violencia, frente al decadente
refinamiento sureño de Blanche, expresión de una aristocracia adormecida
en el sueño del pasado. Big Daddy desea un nieto de Brick, su hijo predilecto
por cuanto es la imagen de sí mismo, del luchador, del atleta. De ahí su desdén hacia la prole infecta de la codicia de su otro hijo, antagonista del
esfuerzo y del trabajo:
Margaret: Tu padre te adora y no puede soportar a tu hermano y,
sobre todo, a su mujer a pesar de que le ha proporcionado una gran
— 277 —
cantidad de monstruos por nietos... Estoy segura de que odia a Edith
con todas sus fuerzas... No hay más que ver la expresión de su cara
cuando tu cuñadita empieza a hablar de su tema favorito: “la maternidad” y “la obligación que tiene toda mujer de dar hijos a su esposo”...
No se cansa de repetir la historia de que se negó a que la anestesiaran al nacer los gemelos, porque: “la maternidad es una experiencia
que la mujer debe vivir en toda su plenitud, para poder saborear la
grandeza de ese maravilloso milagro”... Por eso obligó a su virtuoso
marido a estar presente durante el nacimiento de todos sus hijos. Tu
padre comparte mi opinión sobre esa pareja de cuervos. (Acto primero. P. 12)
Big Daddy presiente su muerte, y sabe que a pesar de todas sus
riquezas, será incapaz de perpetuar su imperio si lo deja en manos de su
otro hijo, pues estaría abocado al Apocalipsis. Con un nieto de Brick, en cambio, será capaz, como el artista, de ganar la batalla al tiempo, proporcionando continuidad a su labor civilizadora. Esterilidad se opone a fertilidad
como muerte se opone a vida. La negativa a fecundar se convierte por lo
tanto, en un problema de la mayor magnitud pues implica la continuidad de
toda una familia, el descalabro de toda una civilización triunfante sobre la tierra. Pero la negativa de Brick encierra un secreto: su amor hacia otro hombre, silenciado por el alcohol como bálsamo y antídoto a la depresión de la
que es víctima tras conocer su muerte. Este aspecto es fundamental para la
comprensión de la obra, a pesar de haber sido censurado en la versión cinematográfica de Richard Brooks (1958) protagonizada por Paul Newman y Elizabeth Taylor, y trasladado a un conflicto generacional entre padre e hijo. El
recuerdo de la especial amistad, tal y como es definida eufemísticamente la
relación de Brick con su amigo y compañero de equipo Skipper, sumerge al
primero en el alcohol, y la revelación de la verdad ante su padre le permitirá
conjurar su dolor. Big Daddy le insta a que le confiese porqué se ha dado a
la bebida. “Asco por la mentira” es la única respuesta de su hijo, pero el
abuelo intuye –como previamente lo ha hecho Maggie- la unión existente
entre Brick y Skipper, y la ilustra a partir de un símil revelador de sus propios
orígenes, defensa, ante todo e independientemente de cualquier opción
sexual, del cariño entre padres e hijos:
Abuelo: Empezaste a beber cuando murió tu amigo Skipper
Brick: Qué insinúas?
Abuelo: Yo no insinúo nada. Pero Gooper y Edith sí han insinuado
varias veces que existía algo raro en vuestra...
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Brick: ¿Algo raro?
Abuelo: Sí, fuera de lo normal en tu amistad con...
Brick: ¿También ellos? Yo creí que solamente Maggie... (...) ¡Tú también lo crees! Por eso nos has destinado a Maggie y a mí, esta habitación. ¡La habitación de Jack Straw y Peter Ochello!...
Abuelo: Deja a Straw y a Ochello tranquilos! Hijo, a lo largo de mi vida,
he visto muchas cosas...y estoy en situación de poderlo comprender
todo. Cuando llegué aquí no poseía nada, ni siquiera mis zapatos
tenían suelas... salté de un tren de mercancías a un kilómetro de aquí
y me tumbé a dormir en un carro de algodón. Estaba muerto de fatiga.
Allí me encontraron Straw y Ochello. Ellos fueron los que me dieron
trabajo y me cuidaron como a un hijo...Y así empezó todo. Cuando el
viejo Straw murió, Ochello dejó de comer como hacen los perros
cuando pierden a su amo ¿comprendes? Y murió en poco tiempo. Con
esto quiero decirte que puedo comprender que...
Brick : ¡Skipper ha muerto pero yo no he dejado de comer!
Abuelo: No, no has dejado de comer. Pero empezaste a beber. (Acto
segundo. Pp. 51-52)
El relato de Big Daddy es un canto al amor entre padres e hijos, y a
partir de este momento Brick confesará, por medio de la figura de su esposa,
la verdad de su dolor. Pretendidamente Skipper se suicidó tras haber pretendido seducir a Maggie, y haber revelado con su gesto su homosexualidad
(“Intentó demostrarme que me amaba ¡Pero fracasó! Fue una tentativa
lamentable. Entonces descubrí la clase de amistad que sentía por Brick.
¡Todo era una gran mentira!” Acto segundo. P. 56). Sin embargo, el suicidio
se debió a causas muy diferentes. No fue motivado por la vergüenza social
sino por la ilusión del desamor, pues tras el encuentro con Maggie, Skipper
telefoneó a Brick para confesarle sus sentimientos. Confesión que no obtuvo
por respuesta más que el silencio de Brick.
Brick: Me llamó por teléfono. Se encontraba completamente borracho
y trató con palabras incoherentes y frases entrecortadas de revelarme
algo... que siempre había sentido por mí, pero yo colgué el teléfono.
(...) No, no le dije nada... ¿Por qué le abandonaría en aquellos
momentos? Fui yo el que le empujó a Skipper fuera de la ventana. ¡Yo
le maté, no Maggie!...Yo le maté al colgar el teléfono, y es por eso por
lo que me emborracho. (Acto segundo. P. 57)
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El dolor de Brick procede, no tanto de su desinterés marital por Maggie, cuanto de su cobardía, de la incapacidad de asumir su amor hacia Skipper, que indujo al suicidio de este último, y de su sentimiento de culpa. El
asco es por lo tanto hacia sí mismo, hacia su incapacidad de afrontar su
deseo, y el remordimiento, el recuerdo del pasado en el presente, es su condena.
El relato de lo ocurrido permitirá, con todo, conjurar sus efectos. El
paso de lo privado a lo público exorciza el bloqueo mental y la procreación
será, ahora sí, sincera. Brick accederá a los deseos de su esposa y de su
padre, pero en el fondo, la confesión del relato le ha insuflado las ganas de
vivir. De ahí su defensa frente a su hermano y su cuñada, del hijo ficticio que
Maggie lleva en sus entrañas (“Ya habéis oído lo que ha dicho nuestro padre;
esta mujer lleva vida dentro de ella!” Acto tercero. P. 78). La voluntad de procrear es un tributo y una alabanza hacia quienes le han permitido superar su
desazón interior, un ajuste de cuentas, la posibilidad de conceder la vida a
aquellos que le han permitido recuperar la suya. Las palabras y didascalias
finales demuestran la apuesta por la continuidad, la victoria del futuro sobre
el pasado:
Margaret: Brick, el deseo de vivir que has perdido, sólo yo puedo
devolvértelo. Déjame coger tu mano, y acariciarla así, suavemente, porque
quiero depositar en ella esa cosa maravillosa que dejabas escapar de entre
tus dedos: ¡tu propia vida! Antes le he mentido al abuelo, pero esa mentira
aún puede convertirse en realidad. Después te prometo ir yo misma a buscar todo el güisqui que quieras. Y me emborracharé contigo para olvidar que
la muerte ha entrado en esta casa. A la muerte hay que contestarla con la
vida. ¿Qué dices a eso, Brick? Contéstame, amor mío! Contéstame!
Brick: Voy a terminar por creerlo yo también. (Acto tercero. P. 80)
Que la vida ha de ser preservada por encima del interés personal,
parece ser la moral que transmite Williams, en tanto que paradigma idiosincrásico de la nación, y que reproducirá en otra de sus obras, Sweet Bird of
Youth (1959), aunque de manera más adyacente. Más centrada en la tragedia del paso del tiempo, y en el problema de la asunción personal de la inevitabilidad del ciclo vital, Williams pone nuevamente en escena la figura del
hijo no nato, abortado por razones no naturales, fundadas más en los intereses propios del hombre, con el fin de evitar que la herencia –económica y
genética- se transmita a un ser marginal. La vida ha de seguir su camino, y
el descalabro electoral de Boss Finley, a raíz de hacer público el aborto provocado de su hija, evidencia que los fundamentos de la nación americana
— 280 —
están estrechamente ligados al continuismo vital, a la preservación de la
evolución.
La temática materno-filial, hasta aquí estudiada a partir del realismo
simbólico de Tennessee Williams o Arthur Miller, halla un interesante y complejo contrapunto en la oscura obra de un tercer autor, Edward Albee, representativo de los nuevos cauces adoptados por el teatro norteamericano de
la segunda mitad de siglo. Su pieza Who is Afraid of Virginia Woolf?, estrenada en el Billy Rose theatre de Nueva York, recoge todas las nociones anteriormente citadas, presentándolas en un formato de difícil interpretación a
mitad camino entre el naturalismo y el teatro del absurdo. El título, cuya opacidad –mayor aún en castellano- infunde en el espectador una incertidumbre
que nos recuerda a la invisible “cantante calva” de Ionesco, plantea ya un
problema interpretativo inicial pero que, tras su explicitación, resuelve numerosos enigmas de la obra. Who is Afraid of Virginia Woolf?, en castellano,
¿Quién teme a Virginia Woolf? 6, avanza una serie de lecturas que, irrelevantes para con la trama, tendentes a asociar a la famosa escritora británica
con el argumento teatral de Albee. El autor ha señalado en numerosas ocasiones que el título responde a un juego de palabras surgido por homofonía
con la célebre canción, Who is afraid of the Big Bad Woolf, procedente del
relato de Disney, Los Tres Cerditos, popularizada durante la primera mitad
de siglo. Así, el título español ya señala una carencia con respecto al inglés
que además, se traduce en el significado de la pieza, pues ese “lobo feroz”
al que se teme y al que se hace alusión por homofonía en la obra, no es otro
que el hecho de afrontar la vida sin ilusiones. Sin duda, un enunciado
incierto, pero esclarecedor si atendemos al título original de la obra, “The
Exorcism”, mucho más revelador, que más tarde pasaría sin embargo a dar
nombre al tercer acto de la pieza, siendo los dos primeros titulados “Fun and
Games” (Juegos y Diversión) y “Walpurgisnacht” (La noche de Walpurgis),
respectivamente. Esta oscilación entre realidad y ficción cimenta las bases
cognitivas a partir de las cuales la figura del hijo y de la maternidad cobrarán
entidad, guiando al espectador hacia una correcta interpretación de la pieza.
Ésta se resume esencialmente, si aplicamos una lectura realista, en la discusión ininterrumpida de un matrimonio de mediana edad formado por un
profesor universitario de historia, George, y su esposa Martha, hija del rector, en compañía de sus invitados, esto es, un joven matrimonio compuesto
de un recientemente contratado profesor de biología, Nick, y su esposa,
Honey. Las incesantes discusiones cruzadas entre los cuatro personajes,
arbitradas por el conflicto central entre el matrimonio huésped, podrían resul-
6
Para una traducción de la obra y estudio detallado de la misma, recomendamos la excelente
edición crítica publicada en Cátedra, Letras Universales, a cargo de Alberto Mira Nouselles.
— 281 —
tar una derivación hacia sus últimas y más trágicas consecuencias de las farsas matrimoniales francesas de finales del XIX y principios del XX. Las discusiones son aparentemente superficiales y convencionales, y giran en torno
al fracaso profesional y personal de los personajes, frustrados ante un matrimonio en sendos casos insatisfactorio y resultado del interés más que del
amor, así como las alusiones a una maternidad mítica, ya desaparecida. Con
todo, una lectura más atenta, nos permite observar un significado que trasciende el mero conflicto de pareja, alcanzando el simbolismo dramático de la
dualidad observado en las dramaturgias de autores contemporáneos como
Ionesco -principalmente en Les Chaises-, Genet en Les Bonnes o Le Balcon,
Arrabal en L’Architecte ou l’Empereur d’Asyrie, o Koltès en Dans la Solitude
des Champs de Coton.
La figura del hijo resulta clave para la comprensión de la bipolaridad
del texto. Las discusiones entre Nick y Martha están jalonadas de menciones abortadas a un supuesto hijo de la pareja, al que no se puede hacer referencia en público, es decir, en el sentido más teatral, en compañía de Nick y
Honey. El espectador asiste así a una trama misteriosa estructurada en torno
a la existencia únicamente discursiva, esto es, como en la Cantante Calva
de Ionesco, de un hijo, fruto puramente de una creación verbal, pues en ningún momento aparecerá en escena:
George: Just don’t start in on the bit about the kid, that’s all.
Martha: What do you take me for?
George: Much too much.
Martha (really angered): Yeah? Well, I’ll start on the kid if I want to.
George: Just leave the kid out of this.
Martha (threatening): He’s mine as much as he is yours. I’ll talk about
him if I want to.7
El posesivo convierte en objeto al hijo, convertido en un simple
“pelele” –como le definen en el segundo acto-, con el que jugar, pasándoselo
el uno al otro, y del que se apropian constantemente sus padres. Su identidad es perfecta, a pesar de limitarse a la existencia en boca de aquellos que
lo mentan. Tanto su aspecto físico, como su carácter, edad, costumbres, etc.
son descritos al espectador que asiste al nacimiento, desarrollo y muerte de
7
Edward Albee. Who is Afraid of Virginia Woolf?. London. Penguin. 1962. Act One. P.19.
Todas las citas han sido extraídas de dicha edición.
— 282 —
un hijo que no hay que nombrar. Se teje así toda una trama que configura su
vida, y que no está exenta de momentos oscuros como los supuestos abusos incestuosos de su madre, sus repetidas huidas del hogar familiar, o la
invitación a creer en su suicidio. En cualquier caso, poco importa su entrada
en escena, parece querer decirnos Albee, pues la palabra es más verdadera
para el espectador que la entidad física, y si el teatro realista fijaba la identidad de los personajes, su pasado, su Historia, mediante la palabra, Albee
invierte las claves clásicas presentando un texto salpicado de narraciones
correspondientes a cada uno de los personajes, que no puede ser creido por
el espectador, que en su incertidumbre, se identifica con el matrimonio invitado. El recurso del hijo, la obsesión por silenciar su existencia, a pesar de
su constante reaparición fantasmagórica, similar al espectro de Hamlet,
revela en todo momento su configuración puramente lingüística, creada in
media res, a medida que avanza el discurso de los personajes. El ejemplo
que sigue, ilustra los mecanismos de creación física a partir de la palabra,
similares a los del dramaturgo, que como George en la obra, se enfrenta al
folio en blanco:
Martha (to George): Our son does not have blue hair…or blue eyes,
for that matter. He has green eyes…like me.
George: He has blue eyes, Martha.
Martha (determined): Green.
George (patronizing): Blue, Martha.
Martha (ugly): Green! (to Honey and Nick): He has the loveliest green
eyes…they aren’t all flaked with brown and grey, you
know…hazel…they are real green…deep, pure green eyes…like
mine.
Nick (peers): Your eyes are…brown, aren’t they?
Martha: Green! (a little too fast) Well, in some lights they look brown,
but they are green. Not green like his…more hazel. George has watery
blue eyes…milky blue.
George: Make up your mind, Martha. (Act one. Pp. 50-51)
Poco importa la realidad, a pesar de ser facilmente contrastable. La
representación individual de la misma, es aquello que le otorga el estatus de
verdad, y a partir de este postulado se articulan todos los “juegos” verbales
de la pareja. El hijo no existe, al menos en su materialidad y en el presente,
pues no está sobre la escena. Esa es la única certeza que puede obtener el
espectador: que no lo ve. Sin embargo, el público, como Nick y Honey, cree
— 283 —
en su existencia, pues trata de dar sentido a la narración del matrimonio anfitrión. Y he ahí su error pues George y Martha no están sino teatralizando una
existencia ficticia perfectamente estructurada en el ciclo vital, asumiendo así
la función demiúrgica del Hacedor, asimilable a la del artista literario en su
creación de la nada a través del discurso.
Dicha actividad no es sino un “juego” que, como toda creación, sigue
unas pautas, y se rige a partir de unas normas. Conviene explicitar el significado de juego para la pareja, pues revela el sentido que confiere a la figura
del hijo. El concepto de juego, resulta esencial para la pareja. La pieza se
abre con un sencillo e inocente juego de preguntas y respuestas, anunciando el desarrollo de la misma. En sí, la actividad lúdica encierra múltiples
significados que encajan en la realidad de George y Martha. George y
Martha juegan para distraerse, como evasión distendida de una realidad inadecuada, a pesar de la crueldad sadomasoquista de sus juegos. Pero el
juego es también proceso de aprendizaje, de formación del individuo.
Mediante situaciones irreales copiadas de la realidad, se adquieren habilidades, se desarrollan destrezas que permitan afrontar esta realidad en un
futuro, dominándola. El simulacro posibilita manipular la verdad y prepararnos ante ella. Este es el proceso iniciático que atraviesan los personajes
hasta alcanzar la habilidad de maestría de sus propias frustraciones. En
cierto modo, el juego, y la pareja que en él participa, aglutina tres estadios
propios de la poesía mística, que corresponden con cada acto: I) la vía purgativa –anunciada ya implícitamente en el título del segundo acto, la noche
de Walpurgis, por la que deberán rendir cuentas de sus pecados ante ese tribunal público que son Nick y Martha; II) vía iluminativa, en la que la pareja
accede al pleno conocimiento de su situación: su hijo ha muerto, es decir, no
existe; y en tercer lugar, vía unitiva, mediante la cual, George y Martha
reconciliarán sus almas y sobre todo, sus lenguajes, como queda demostrado en la escena final en la que George y Martha han de asumir su soledad el uno frente al otro, aunque no ya con la inevitabilidad de Sartre en Huis
Clos, sino con la otredad como único recurso y salvación. El juego une a la
pareja, tal y como muy pocos críticos han señalado, antes que destruirla.
Sus bases se cimentan en ese intercambio dialéctico que concluye en la
con-fusión. Dar muerte al hijo, de manera involuntaria, permite poner fin a un
juego que se estaba adueñando de sus jugadores.
¿A qué se debe esa sustitución de lo físico por la palabra, o mejor
dicho, por qué la palabra suplanta, se sobrepone y subordina lo físico? Evidentemente, el aspecto físico, aparece a lo largo de la obra constantemente
en tanto que un signo negativo, en tanto que carencia de los personajes. La
frustración, la no realización, la imposibilidad de ser jalona el texto en toda
sus vertientes. De ahí que la esterilidad y sus sustitutos sea el tema central.
Honey renunciará a la maternidad debido a su temor al dolor físico, ingi-
— 284 —
riendo contraceptivos sin que su marido lo sepa. El matrimonio anfitrión tampoco dejará descendencia alguna a pesar de sus tentativas de hacernos
creer lo contrario. Ése era su objetivo primero al contraer matrimonio, tal y
como revela Martha:
Martha: (...) And I got the idea, about then, that I’d marry into the
college...which didn’t seem to be quite as stupid as it turned out. I
mean, Daddy had a sense of history…of continuation…Why don’t you
come over here and sit by me?
Nick (indicating Honey, who is barely with it): I... don’t think I...
should... I...
Martha: Suit yourself. A sense of continuation…history…and he’d
always had it in the back of his mind to…groom someone to take
over… some time, when he quit. A succession… you know what I
mean?
Nick: Yes, I do.
Martha: Which is natural enough. When you have made something,
you want to pass it on, to somebody. So, I was sort of on the lookout,
for... prospects with the new men. An heir apparent. (Act one. P. 53)
Como ya ocurría en Cat on a Hot Tin Roof, el legado del padre ha de
ser transmitido, y en el aborto de dicha transmisión, la naturaleza se interrumpe. La esterilidad en George y Martha se agrava a causa de la edad,
pues carecen de la ilusión que todavía, aún con ciertas reservas, permanece
en el joven matrimonio. George es descrito por Martha como el arquetipo del
fracasado, y la publicación abortada de su novela autobiográfica por parte de
su suegro, le identifica todavía más con la obsesión por la maternidad de su
esposa. George es la Historia, materia que imparte y en cuyo departamento
está integrado, pero es la Historia coagulada, estática, atajada. George
representa la dentención del ciclo vital en todas sus vertientes. De ningún
modo podrá ser creador, ya que ni artística, ni profesional, ni sentimentalmente su semilla ha podido ser plantada. Incapaz de gestionar la universidad fundada por su suegro, de publicar su novela, y de tener descendencia,
ejemplifica el sentido mesiánico llegado a su fin, el término de la existencia.
Frente al caos natural y la dispersión dionisiaca de Martha, George representa el apolíneo instinto civilizador, de naturaleza fértil pero de realización
estéril, que evidencia una humanidad abocada al declive apocalíptico:
— 285 —
George (at Nick, not to him): You take the trouble to construct a a civilization... to... to build a society, based on the principles of... of principle... you endeavour to make communicable sense out of natural
order, morality out of the unnatural disorder of man’s mind... you make
government and art, and realice that they are, must be, both the
same...you bring things to the saddest of all points... to the point where
there is something to lose... then all at once, througth all the music,
througth all the sensible sounds of men building, attempting, comes
the Dies Irae. (Act two. P. 73)
El cierre de la obra es un retorno al punto de partida inicial, un regreso
al primer acto de la función, que se repetirá, noche tras noche, frente a ese
auditorio ficticio que son los invitados. Con todo, a pesar del sentido reiterativo, es palpable un progreso, un convencimiento significativo del presente
que permite la supervivencia de los personajes. Todas las obras aquí estudiadas, como decíamos más arriba, bajan el telón del último acto abocadas
al futuro, proyectadas hacia un irremediable avance superior a las voluntades de los individuos. Williams, Miller y Albee, tres de los principales dramaturgos contemporéaneos norteamericanos plantean un esquema similar en
el edificio dramático de la nación, manifestando los cismas asociados al hijo
como figura contradictoria en función de su presencia o ausencia, así como
los deberes del sujeto para con su nación.
— 286 —
BIBLIOGRAFÍA
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-
Williams, Tennessee. A streetcar named desire and other plays. London.
Penguin. 1954.
— 287 —
POR NO TENER, NO TENÍA NI MADRE
QUE LO QUISIERA:
Figuras de madre en la copla popular
española.
Juli Leal Duart
Universitat de València
POR NO TENER, NO TENÍA NI MADRE QUE LO
QUISIERA: Figuras de madre en la copla popular española
Juli Leal
Profesor Titular de Filología
Universitat de València
RELATO DE RAFAEL:
La roca fría del calvario
se oculta en negra nube.
Por un sendero solitario
la Virgen Madre sube.
Camina,
y es su cara morena
flor de azucena
que ha perdido el color.
Y en su pecho lacerado
se han clavado
las espinas del dolor.
Su cuerpo vacilante
se dobla al peso de la pena;
pero sigue adelante.
Camina,
y sus labios de hielo
besan el suelo,
donde brota una flor
en cada gota de sangre
derramada
por Jesús el Redentor
Sombra peregrina,
emblema del amor hecho luz
camina, camina ligera,
que el hijo la espera muerto en la Cruz.
¡Mujer y Madre!
De todo lo del mundo lo más sagrado.
(La Dolorosa.- José Serrano- J.Lorente)
— 291 —
Hemos elegido la letra de esta romanza de La Dolorosa, célebre zarzuela de José Serrano y Juan José Lorente, estrenada en 1930 porque sintetiza toda la imaginería del sentir popular hacia la figura-mito de la madre
tal como lo refleja la copla popular española desde los años veinte-treinta
hasta nuestros días con matices, evoluciones y contradicciones, pero siempre, dependiendo de los postulados ideológicos propuestos por el estamento
del poder de cada momento, donde la Iglesia católica ha ido teniendo una
progresiva influencia, al menos hasta la aparición de la obra sanamente
transgresora de la cantante Martirio. Dichos postulados se filtran a través de
todo tipo de mensajes multimedia por encima de ideologías -La Dolorosa
data de 1930- operación que servirá magníficamente a regímenes totalitarios
como el de Franco, basados en la negación de sexo, la inferioridad - negación de la mujer como individuo con necesidades y apetencias propias y su
relegación al exclusivo papel de icono de madre y virgen. La hermana o las
hijas son, por extensión, reflejo de futuras o próximas madres que deben
repetir el rol propuesto como esquema. La virgen es Madre y Mujer, binomio
inseparable y “De todo el mundo lo más sagrado”, como dice la letra de la
zarzuela, corroborando la opinión de Lydia Vázquez, según la cual:
En la literatura occidental, en general, la madre como personaje se ha
movido en dos tipos de macro-figuras: el sujeto-mujer-madre-virgen, y el
sujeto mujer-mujer-prostituta, siendo el de mujer-mujer-individuo prácticamente inexistente. El primer sujeto, re-creado por el autor-hombre-invariablemente- a partir de la propia madre, de la procreadora, se configura como
un ser otorgador y conservador de vida. Es, además madre-virgen, paradoja
surgida por el referente de la Virgen María, pura, intocable, mater dolorosa
de sentimientos regidos por Thanatos. Este personaje tiene a su vez dos
caras: o bien se trata de un personaje nombrado, sugerido, acatador de normas, sumiso, presente pero objeto pasivo de representación, o bien aparece
como la madre poule (“Clueca”), personaje representado activamente, regidora de los caracteres y acciones de sus hijos, movedora de hilos de unos
hijos controlados como autómatas por ese ser omnipresente: o al servicio de
una sociedad alienante, o en rebeldía, pero siempre dominante de aquellos
a quienes ha dado el ser.
El segundo sujeto es un sujeto independiente, que no se erige ni en
principio ni en final, y que se construye a partir de la imagen del otro. Su relación con el hombre se construye a partir de la imagen del otro. Su relación
con el otro-hombre, se construye a partir de la negatividad de la madre:
Frente a ella, sujeto doloroso, la mujer-mujer-prostituta es sujeto de goce,
dominado por Eros. En este sentido, se trata de un personaje activo, generador de discurso y de acontecimientos, pero siempre negativos.1
1
Vázquez, Lydia. Madres de Teatro. Comunicación en el III congreso Internacional Teatro y
Mujer, en Bilbao. Universidad del País Vasco, julio 2003. En prensa.
— 292 —
Lo extenso de la cita, se excusa por la claridad con que la autora
expone una reflexión que encuentra multitud de ejemplos en la narrativa,
poesía, cine, o teatro, por citar los géneros artísticos más representativos de
lo que se considera la cultura con mayúsculas, según el consenso tradicional. Pero la teoría de Vázquez se puede considerar también el punto de partida para analizar la complejidad de la representación icónica de la figura de
la madre en otras manifestaciones que no por más modestas, son menos
significativas. Por ello, si consideramos que al hablar de cultura occidental,
y que dentro de ella, el mediterráneo aparece como una cultura donde el
matriarcado refleja culturalmente un modus vivendi socialmente consensuado, encontrando constataciones frecuentes de estas coordenadas históricas en manifestaciones populares, y por ello más unidas a la memoria sentimental de la sociedad. La canción española, y por tal aceptamos en
principio la variante aceptada hoy como “la copla” y ramificaciones paralelas
como los recitativos cantados, la canción andaluza, boleros españoles y un
complejo etcétera, que, aunque han intentado adecuarse a las nuevas manifestaciones culturales, siguen escuchándose por encima del fenómeno llamado “camp” que influyó durante la década de los años setenta. Estas canciones muestran un caleidoscopio de figuras maternas que subrayan la
reflexión de Lydia Vázquez hasta la aparición de autores o cantantes que utilizan los mismos moldes para emitir mensajes más transgresores para proponer, por medio de la ironía, una visión más acorde con los tiempos actuales, retratando la presencia de la madre cotidiana como ser cotidiano al
margen de su condición de procreadora, o siendo víctima precisamente de
esa tradición que pesa como una losa cultural y le impide aparecer simplemente como mujer, como tristemente podemos observar a la vista de las
estadísticas actuales de mujeres - madre maltratadas precisamente por reivindicar su condición de persona.
La canción popular española, ligada a la historia de nuestro país de
una manera inequívoca, reflejará edulcorando los hechos según los condicionantes oficialistas o bien utilizando el subterfugio del símbolo, el sentimentalismo y el sentir populares, fijando, desde los intentos de recopilaciones primitivas y antologías de los primeros folkloristas reconocidos de la
generación del veintisiete, que tanto influyeron en las letras de coplas los
años treinta y cuarenta, hasta la obra ingente de autores como Quintero,
León y Quiroga, unos códigos que alcanzan su máximo exponente en la
época que va de la posguerra hasta los años cincuenta. La invasión del pop
extranjerizante de finales de los cincuenta y sesenta, que encuentra su eco
lógico en la juventud española, relega la copla y la canción “nacional” a un
segundo plano en el preponderante dominio de la radio, sobre todo en los
programas de discos dedicados, auténtica radiografía de los gustos populares de cada momento y contexto. Y con eso, de la misma forma que en nues-
— 293 —
tra canción española, debido a la censura y otros condicionantes culturales
no presenta ni tipos ni temas realmente marginales, o políticamente incorrectos, como la canción popular francesa- no hay más que echar un vistazo
al repertorio de Edith Piaf, sin ir más lejos- la canción pop española o bien
se nutría de traducciones de los éxitos extranjeros de moda, la mayor parte
de las veces con letras suavizadas cuando no cambiadas, o de letras de una
ñoñez rayana en lo risible - véase repertorio de Karina o de El Dúo Dinámicoo, otra vía, como la propuesta por cantautores abiertamente polémicos y
contestatarios al filo de los 70, o abiertamente reaccionarios reivindicando
los valores tradicionales patrios, como más adelante veremos con el ejemplo de María Ostiz. La copla, pues, instala su poderío hasta los años setenta,
conociendo después en los ochenta una revivificación, pero a causa de figuras como Rocío Jurado o Isabel Pantoja, que perpetúan el repertorio clásico
de los años 30 y 40, o temas exclusivamente dedicados a la temática amorosa con otras perspectivas que las que nos ocupan. Por ello, citando a
Manuel Vázquez Montalbán, podríamos afirmar que:
“Con todos sus condicionantes, con todas sus servidumbres, esta canción nacional ha sido, hasta la fecha, el cauce subcultural legal más apto
para reflejar la historia sentimental de España. Pese a la apología oficial de
la virtud sexual y política, en las mejores canciones está presente una rebeldía a veces feroz contra las normas, aunque sea una rebeldía sometida y
mal resuelta. ... la estructura formal de la canción nacional era idónea para
el desarrollo de un género realista, que contara historias reales. Sometido a
una carga superestructural, prestó su tecnología a las reivindicaciones más
ridículas y a una historia sagrada anaftalinada. Así terminó finalmente por
retorizarse y crear unos clichés basados en dos monotemas fundamentales:
la exaltación de un tipo femenino (en general profesional de la canción)2 con
las sienes “moraítas de martirio3 “y siempre entre el aborto, la puñalá y el
infierno; y, por otra parte, las más grotescas y contraproducentes exaltaciones del españolear.”4
2
Hay que tener en cuenta que la mayoría de estas canciones están interpretadas por grandes mitos de la canción en espectáculos musicales que recorrían toda España. La canción,
o la copla, llevaba consigo un concepto de espectáculo, de obra teatral en tres minutos,
donde la danza o la gestualidad eran esenciales. Y la profesión de cantante, entonces, se
mantenía al filo de la ambigüedad entre lo respetable y lo morboso.
3
“Romance de La Lirio” Q, león y Quiroga.
4
Vázquez Montalbán, Manuel. “La copla española. Cancionero general del franquismo.
Ed.Lumen, 1972. Pp. 13.
— 294 —
Y pasando al tema que nos ocupa, la figura de la maternidad, anotaremos en principio que en estas letras, más que el sentimiento de maternidad, impera la figura de la Madre, en mayúsculas como icono y tradición, y
estableceremos dos puntos de partida: primero, que el corpus elegido para
analizar los denominadores comunes para ver el tratamiento de la figura de
la madre, nos ha deparado sorpresas, y, por otra parte, la constatación de
las premisas citadas anteriormente emitidas por Lydia Vázquez en su artículo. Segundo, que nos hemos limitado al repertorio más significativo, recurriendo a los grandes ciclos de autores señeros como Quintero, León y Quiroga, y Ochaíta, Valerio y Serrano, y a sus interpretaciones históricas por los
nombres más reveladores del género como Concha Piquer, Lola Flores, Juanita Reina o Marifé de Triana, en principio. Estas cantantes configuran en
esencia el bloque que definiremos como “Ellas”, en genérico. “Ellos”, los cantantes masculinos como Juanito Valderrama, Pepe Pinto, y otros ofrecen un
tratamiento radicalmente distinto.
Como prólogo, resaltemos que la influencia ejercida por la versificación y temas de los miembros de la generación del 27, que reivindican, buscan y reelaboran canciones populares, tiene un adalid especial en Federico
García Lorca y su Romancero Gitano cuya huella es fácilmente reconocible
por sus metáforas, su musicalidad y sus personajes, aunque si de Lorca
hablamos, la figura de la madre frustrada por el estigma de la esterilidad presenta su mejor ejemplo en su teatro, y no en su poesía. Yerma, o “tragedia
de la mujer estéril” fue estrenada en 1934 por Margarita Xirgu, pero el tema
del ansia de maternidad y su frustración consiguiente, que no será recogido
de manera representativa por la copla en ese sentido. Sin embargo, es obligado recordar que Yerma, igual que Bodas de Sangre, presenta una estructura heterodoxa para un drama de la época, recurriendo a la lírica (poesía o
canción popular) en medio de momentos de gran crudeza. El recurso al
poema popular, de reminiscencias copleras será otro puente entre géneros
a tener en cuenta. Yerma vive en un contexto en que todas las vecinas del
pueblo son fecundas y se enorgullecen de ello y de tener maridos que las
hacen decir:
LAVANDERA 2ª:
Por el monte ya llega
mi marido a comer.
Él me trae una rosa
y yo le doy tres
— 295 —
LAVANDERA 5ª.
Por el llano ya vino
Mi marido a cenar.
Las brisas que me entrega
Cubro con arrayán.
O las coplas siguientes:
LAVANDERA 5ª
¡Alegría, alegría, alegría,
Del vientre redondo bajo la camisa!
LAVANDERA 2ª
¡Alegría, alegría, alegría.
Ombligo, cáliz tierno de maravilla!
LAVANDERA 1ª:
Pero... ¡Ay, de la casada seca!
¡Ay, de la que tiene los pechos de arena!5
Yerma, en ese espacio casi pagano de culto a la fertilidad, no puede
parir. La maledicencia, las críticas, de tanta importancia en la copla, aseguran que Juan, su marido, no la “riega” con suficiente frecuencia. Yerma acabará estrangulando a su marido y con ello a la incertidumbre de ser diferente.
La metáfora que cierta crítica ha querido basar en Freud relacionando
a Yerma como alter ego de Lorca, incide en que la obsesión de Yerma por la
maternidad es, además, la reivindicación de su derecho a tener lo que le
corresponde en un contexto hostil.6
5
García Lorca, F. Yerma. Acto II. Cuadro 1º. Aguilar Ed. Madrid, 1965. Pp. 1303 - 4-
6
Victor García y Núria Espert realizaron en 1970 un montaje de la obra que, rechazando el
naturalismo populista con que se montaba tradicionalmente a Lorca, enriquecía sustancialmente su significado.
— 296 —
Su lamento tiene también, por la estructura y los versos, y por la inteligente utilización de metáforas populares, mucho de canción tradicional:
YERMA:
¿De dónde vienes, amor, mi niño?
De la cresta del duro frío.
¿Qué necesitas, amor, mi niño?
La tibia tela de tu vestido.
(Enhebra la aguja)
¡Que se agiten las ramas al sol
Y salten las fuentes alrededor!
(Como si hablara con un niño)
En el patio ladra el perro
En los árboles canta el viento.
Los bueyes mugen al boyero
Y la luna, le riza los cabellos.
¿Qué pides, niño, desde tan lejos?
(Pausa)
Los blancos montes que hay en tu pecho.
¡Que se agiten las ramas al sol
Y salten las fuentes alrededor!
(Cosiendo)
Te diré niño mío, que sí,
Tronchada y rota soy para tí.
¡Cómo me duele esta cintura
Donde tendrás primera cuna!
¿Cuándo, mi niño, vas a venir?
(Pausa)
Cuando tu carne huela a jazmín...7
7
García Lorca, F. Yerma. Op.cit. Pp. 1277-78.
— 297 —
El delirio letárgico en que Yerma vive su esterilidad, o su sequedad, la
hace mezclar el lenguaje cotidiano con la lírica arrebatada de lo visceral. El
complejo de madre marchita, el ansia de maternidad para la auto realización,
no es ejemplo que reaparezca en la canción española, aunque sí se pueden
reconocer la plástica de metáforas drásticas utilizadas a posteriori para
expresar el amor, o el dolor de la soledad de la mujer apasionada en estado
emocional límite más allá de lo racional. Es decir, para reivindicar el derecho
a la visceralidad:
Si tu me pidieras que abriese mis venas
un río de sangre te salpicaría,
canta Concha Piquer en Dime que me quieres, copla emblemática de
León y Quiroga, (1954).
o, ya más cerca todavía de Lorca, Imperio Argentina cantó:
Con un clavel grana sangrando en la boca
iba Antonio Vargas Heredia el gitano,
(Antonio Vargas Heredia, de Mostanzo, Merenciano y J. de la
Oliva.1938)
De la mezcla del dramatismo, y la estética lorquiana, del acerbo de
letras anónimas del flamenco y del talento de autores como la trilogía citada,
surgen una serie de canciones donde la madre aparece, más que la maternidad en sí, según los cantantes y con varios matices. Así, las grandes clásicas se refieren a la madre según unos cánones muy particulares y alejados de cualquier arrebato maternal. La madre es alguien que existe ya,
ancestralmente, y como tal hay que respetar su nombre sagrado y su importancia por encima de cualquier valor:
Se lo pido de rodillas por la gloria de su mare
y no me sirve de ná.
(C. Piquer: No me quieras tanto. Quintero, León y Quiroga.1944)
— 298 —
Se la nombra frecuentemente como máximo referente para pedir, para
rogar o emplazar al amante esquivo o agobiante:
Por mi mare yo te imploro
que no sirvo pá vivir
en esta cárcel de oro.
(C. Piquer: Cárcel de Oro, Quintero, León y Quiroga, 1944 )
Los ejemplos de invocación o blasón son numerosos en este mismo
sentido, con lo que la madre adquiere el carisma de lo sagrado, pero hay que
tener en cuenta que estas cantantes, interpretaban primero en escena y
luego en disco, y su creación servía de filtro, según Vázquez Montalbán de
nuevo:
... “a una voluntad receptora que cada vez que la canta, cada vez que
la utiliza, lo hace como instrumento expresivo de la propia sentimentalidad,
(...) jamás un sentimiento popular ha sabido expresarse mejor que a través
de la utilización de estas canciones, al margen de la voluntad creadora de
sus letristas y músicos.”8
Los espectadores y los oyentes conocían a la Piquer, a Lola, a Juana
Reina y el largo y magno etcétera y saben que ninguna de ellas daba la imagen de madre recatada, ni devota o sufriente, caso de que lo hubieran intentado. Si, en cambio, sugieren la amante despechada, la “otra”, la prostituta
del puerto, y un sinfin de mujeres independientes que deciden con quién se
acuestan o no y asumen los riesgos aunque ello conlleve el castigo inclemente de los hombres, de Dios y de las leyes. Mujeres brillantes,reales y
políticamente incorrectas, fruto de un panorama triste e inhóspito para la
mujer en general. Aquellas grandes artistas eran además espléndidas actrices que se convertían en sus personajes, por lo que el tema tratado aparece
en curiosas variantes. Por ello, si citan a la madre como tal, es en las condiciones que hemos dicho anteriormente, o con otras curiosas imágenes de la
madre como ser negativo, sobre todo, por ejemplo, la madre posesiva y
casamentera:
8
Vázquez Montalbán, Manuel. Op. cit. Pp. 10.
— 299 —
Doña María Manuela tiene dos hijas,
una se llama Eugenia y otra Francisca...
Después de su presentación, se narra:
Pero mi señora María Manuela
que en los casamientos tiene mucha escuela
les dice a los majos con mucho primor
mientras abre su abanico malva
Paca ha de llamarse Duquesa de Alba
y Eugenia señora de un emperador
(C. Piquer: Eugenia de Montijo, Ochaíta, León y Quiroga, 1941)
Tal como corroboró la historia, aunque nunca supimos si Paca o Eugenia tuvieron la mínima oportunidad de elegir. Menos suerte tiene la protagonista de “Me casó mi madre”, amarga reflexión sobre el tema:
Doña Pepa la Clavela
ayer compró una alianza:
“Te casas con Curro Ponce
porque a mí me da la gana”
lo que provoca el estribillo conocido de
Me casó mi madre con un muchachito
a quien no quería, ay, ay, ay!....
(...) Ay, dolor de mi dolor,
que tuve que darle el sí
cuando quise darle el no.
(Me casó mi madre. C. Piquer. Ochaíta, Valerio y Serrano, 1947)
— 300 —
El lamento rencoroso de la niña nunca llega a la madre, aunque se ve
perdida con un marido que, además, la rechaza, ya que las decisiones
maternas no se cuestionan.
Más interesante resulta la reivindicación, osada para la época que
hacen las madres solteras de su condición, aun sabiendo que los hijos ilegítimos no tenían ningún derecho legal y el rechazo moral que provocan por
su pecado:
Vives con unas y otras y ná
se te importa de mi soledad
Sabes que tienes un hijo
y ni el apellido le vienes a dar.
lejos de arrepentirse, la protagonista desafía en letra y en música al
destino que asume frente a una sociedad pacata:
Y sin darme cuenta
en vez de la nana yo le canto así
¡Te quiero más que a mis ojos
más que al aire que respiro
y más que a la mare mía!
(Y sin embargo te quiero: Juanita Reina - C.Piquer. Quintero, León y
Quiroga, 1948)
Lo que resulta un curioso transfer del amante putero al niño que
duerme en la cuna que se materializa en la imagen del deseado padre. Este
tipo de mujer doliente, pero nunca pasiva, aunque si dependiente del macho
lo que la lleva a un callejón sin salida que la aboca invariablemente en la
emigración, el cambio de identidad o ciudad, o la prostitución, a pesar de lo
cual, Marifé de Triana, planta cara a la realidad cantando lo siguiente:
“El hijo que me ha nacío
llevará tus apellíos
y allá tu con tu conciencia”
— 301 —
finalizando así:
Mas no será un desgraciao
que yo le haré un hombre bueno
(Marifé de Triana: Me valga la Madalena. Rafael de León-Molina
Moles, 1967)
La madre suficiente sin hombre para educar a un hombre distinto a su
padre.Términos comunes para la época, que no volverán a parecer con tal
rotundidad. por ejemplo, ya entrados los años sesenta, la Niña de Antequera
exclama ante la cuna del fruto de sus amores, la reflexión semejante:
Si tienes un apellío,
la culpa es mía na má
porque perdí mis sentíos
una oscura madrugá,
(Con lo que cómplices malignos como la lujuria y la oscuridad, provocan un embarazo del que el hombre no es responsable, ya que si ella queda
embarazada, es por haber cedido a la tentación, culpa que resuelve con el
final de la copla:
Con los bracitos en cruz
iré a buscar a tu pare
pa que siempre sepas tu
lo buena que es una mare.
(Niña de Antequera, Moles, Alfonso y Naranjo. 1983) id.
— 302 —
Con lo que se retrocede en dignidad lo que se había filtrado subrepticiamente en la época anterior a pesar de la dura censura, amén de dejar en
suspenso la reacción de pasmo que tendría el padre de la criatura al encontrarse con tan inesperada aparición años después.
Por otra parte, asistimos al proceso de ensalzamiento del icono
materno por parte de los cantantes masculinos, que, significativamente, y de
acuerdo con los parámetros de matriarcado cultural comentados, parecen
tener la exclusiva del incienso y amor ciego a la figura materna, dentro de
unas coordenadas concretas. Pepe Pinto, el más señero representante de
“Ellos”, es decir, los cantantes de coplas-hombres, figura a la cabeza con la
copla más representativa: Glosa a la Soleá (1947) que, de la mano de los
maestros Quintero y León, inaugura y fomenta toda una serie de canciones
en loor a la figura de una madre ejemplar, santa, pero nada humana, y,
mucho menos, mujer y persona:
“Toíto te lo consiento,
menos faltarle a mi mare,
que una mare no se encuentra,
y a ti te encontré en la calle”
No vayas a creerte que ésto
va con intención;
pues sabes bien que por tí,
tengo clavao en el corazón,
el querer más puro y bueno
que ningún hombre sintiera,
por la que Dios, Uno y Trino,
le diera por compañera
pero me gustó la copla,
y entra bien por soleares.
“Toito te lo consiento,
menos faltarle a mi mare”...
Y me he enterado casualmente
que tú le faltaste ayer
y nadie me la ha contado,
pero yo lo sé.
(“Glosa a la soleá - Toito te lo consiento...” Quintero, León, Quiroga,
1947: Pepe el Pinto)
— 303 —
La madre es el cúmulo de perfecciones incontestable por encima de
la esposa porque “a tí te encontré en la calle”, sin pararse a pensar si su
madre fue encontrada por su padre en un paseo o en unos grandes almacenes, pongamos por caso. La esposa es un accidente imposible de comparar por la educación adquirida. ¿Por quién? ¿Por el contexto? ¿Porque las
madres del momento se creían ese rol y lo asumían de manera vampírica?
La copla de León y Quiroga, que, además, era medio recitada, medio cantada por el Pinto, llega a la expresión máxima de la coyuntura:
Que yo me casé contigo
porque ella me lo mandó.
Conque a ver si tu conciencia,
se aprende esta copla mía,
muy semejante a aquel cante
que escuchamos aquel día,
sin saber quien lo cantaba ni de qué rincón salía.
A la madre de mi alma,
por Dios, no me la avasalles,
que madre, no hay más que una,
y a ti te encontré en la calle. (P. el Pinto- Op.cit.)
Con que lo que parece un matrimonio perfecto, resulta que lo es porque la madre lo ha decidido por encima de la voluntad del cantaor-protagonista. La madre-amantísima se revela así casamentera-bruja, que ejerce un
chantaje a largo plazo, hasta hipotecar el matrimonio del hijo, por lo que se
explican los vodeviles y chistes de la época entre nueras-víctimas y suegrasmadres del esposo, sin razonar que la esposa en cuestión, y esto es lo peor,
repite el esquema con su hijo -amante en potencia y miniatura-, edípico de
manera enfermiza. Juanito Valderrama triunfa como número uno en los años
cuarenta -y todavía lo hace en los programas de discos dedicados, afirmamos por experiencia- con títulos como Su primera comunión, -la madre tiene
que ser fruto y principio de ejemplos cristianos-, El emigrante, con una de las
imágenes más involuntariamente tétricas que nos ha deparado el folklore
popular, ya que Valderrama, al cantarle a la novia-futura esposa-madre-virgen en un altar, le hace un curioso homenaje al proponerle lo siguiente:
— 304 —
Tengo que hacer un rosario
con tus dientes de marfil
para que pueda besarlo
cuando esté lejos de tí
(El emigrante - Valderrama, Serrapi y Pitto, 1945)
Dejando claro que nuestra intención dista mucho de ser sarcástica en
cuanto a interpretación o respeto al intérprete, no podemos pasar por alto la
imagen curiosa del rosario de marfil a cuenta de dejar a la novia en España
fiel, enamorada, pero sin dentadura. Valderrama lleva el homenaje a la
madre-imagen a venerarla con el número uno del hit parade de nuestra
memoria nacional con el clásico imperecedero Madre hermosa :
¡Ay, mi mare!
como un rayito de luna
regüerto con asahares.
Mare hermosa,
vieja de pena por dentro,
por fuera como una rosa.
Mare buena con los ojitos de novia
y la cara de asusena....
(Mare Hermosa.Valderrama - Quintero, León y Quiroga - 1945)
La iconografía mística heredada de la poesía popular o instituida a
partir de esta canción -copla que servirá en un futuro de canon semántico no
deja lugar a dudas. La madre es siempre: pena por dentro, -alegría por fueraazucena-lirio-carita de virgen-y un etcétera repetido- por ellos, preferentemente- describiendo rostros y expresiones típicas de las imágenes de vírgenes de procesión o de altar. Raramente, por no decir nunca, aparece una
referencia a la madre como persona, como ser humano con atributos y reacciones típicas de ser humano amado pero comprendido, lejos del concepto
de veneración,. el poder establecido fomentará este esquema de valores que
se repetirá hasta la saciedad: Como mi mare ninguna, Como mi mare, ni
hablar, o títulos que entrando ya en los finales de los años cuarenta adoptarán el mismo molde con ritmos pretendidamente más acordes con los nuevos tiempos, como los boleros suavizados de Antonio Machín y su indeleble
Madrecita del alma querida.
— 305 —
Madrecita del alma querida
en mi pecho yo llevo una flor
no te importe el color que ella tenga
pues al fin, tu eres, madre, una flor
(Madrecita. A.Machín-O. Farrés. 1952)
La llegada de los años 60 no sólo perpetúa el mismo tópico en los
hombres, sino que acarrea al filo del Mayo del 68 francés, un progresivo
endurecimiento de la censura que, temerosa de la nueva juventud que imita
cánones extranjeros, insistirá en los modelos de conducta arcaicos de la
copla de los cincuenta-sesenta, o proponiendo los mismos temas con distintos envoltorios. Se asume así una juventud “ye-ye” que pretende imitar en la
vestimenta, peinados, etc, las modas de fuera, con unos contenidos inamovibles que provocan contradicciones risibles con ritmos modernos y contenidos de un reaccionarismo tremebundo.
En el primer apartado, Manolo Escobar remata la operación que llamaríamos de santificación definitiva con su famosa Madrecita María del Carmen:
Un altar llevo en mi pecho ardiente
a la madre que me dió a mi el ser,
A esa mujer tan buena y valiente,
de inmaculada frente ceñida de laurel.
(Manolo Escobar-Juan Antonio Campos -1966
Madrecita María del Carmen)
Además de colocar el icono de la madre en tan incómoda postura, le
dedica piropos infalibles como “Se me vuelve tu querer cante campero”, “flor
bendita de mi vida y mi ilusión” con “Brazos de azucena y clavellina”.
El recorrido, a partir de la llegada de la música popular y nueva, al
gusto de las nuevas generaciones jóvenes, se dedica a conservar y reverdecer los mismos cánones que harán decir a Carlos Cano, magnífico cantante que graba temas clásicos y en sus nuevos no utiliza el tema de la
maternidad lo siguiente:
“Con la copla quería volver al coño de mi madre” en una entrevista
concedida a Diario 16, en concreto a la periodista Gema Veiga el 15 de abril
— 306 —
de 1999, con motivo del lanzamiento de su disco “La copla, memoria sentimental”. Veiga pregunta: “En ése júbilo ha dedicado el disco a su madre y a
su abuela”. A lo que Cano responde:
“Si, y a todas aquellas señoras de su época que tuvieron que elegir y
prefirieron ser madres antes que mujer.”
Razonamiento que sintetiza admirablemente nuestras reflexiones,
aunque nos asalta la duda al pensar qué margen de elección tuvieron todas
esas ejemplares mujeres.
Por otra parte, paralelamente a la copla, en el apartado citado de lo
ye-ye, mientras en Francia Sylvie Vartan o Françoise Hardy, o en Italia Mina,
y tantas más, abogan por una imagen de acuerdo con los tiempos, nuestras
Gelu, Rosalía, o Karina, son la viva estampa de los cómics rosa “para chicas” como Claro de Luna, o SissÍ, que siguen promocionando la mujermadre, o la joven-futura madre propuesta por el régimen. La imagen de la
madre-niña o, lo que es peor, la niña como madre en proyecto, su única
misión en el mundo, llevará a estribillos como el que fue un éxito popular en
su momento en voz de Connie Francis y doblado al español por Gelu, Linda
Muchachita, donde se cultiva la postal de la joven-muñeca, que debe ser
madre para realizarse y tener a su vez otra niña-muñeca que piense o, mejor
dicho, no piense, y perpetúe la caricatura atemporal:
Tienes que coger la aguja y el dedal
porque tienes que coser
el vestido azul matrimonial
con el que te quieres ver
(Connie Francis - Gelu, 1961)
Aunque la mona se vista de años pop, lo racial de Manolo Escobar y
otros ejemplos de copla, se da la mano con lo ye-ye en canciones como ésta,
himno al culto insano de las muñecas como incentivo de la maternidad, que
se superará entrados los setenta. Esta connivencia entre géneros hará que
cantantes considerados pop no tengan remilgos a la hora de adaptar una
copla o un pasodoble, o de asumir temáticas ya impropias de la época.
Como perla, valga un extraño pero significativo ejemplo de canción-manifiesto antiaborto, del repertorio de María Ostiz, cantante que también alternaba el folklore (Na veira do mar, por ejemplo) con alegatos pseudopacifistas o moralizantes hasta el rubor como el que sigue:
— 307 —
MARIA OSTIZ :- NANA A UNA MADRE FRUSTRADA J BUXÓ MONTESINOS-M. OSTIZ (1970)
La mirada perdida y el luto en ella
con el fruto soñaste
sigues doncella
muy dulcemente
acunas en tus brazos
un sueño ausente
ayer fueron tus galas de enamorada
hoy te viste una cima
de flor frustrada
hoy tu cintura
se aboca en el estigma
de la estrechura
cual sino renunciaste
de la firmeza
consagrándote al mito de tu tristeza ( bis)
da tanta pena ver ese vientre helado
que te encadena
esa hiel enraizada
que hendió tu vida
esa ley que te lleva de herida a herida
si tÚ supieras
que hay en tu mano escritas tantas quimeras
olvida ya tu pena, madre frustrada
y da gozo a la nana
nunca cantada
que hay en tu mente
para acunar el sueño
de un sueño ausente (bis)
— 308 —
Las madres se rebelan a serlo. Las condiciones económicas, culturales, la intolerancia y el desconocimiento, provocan el éxodo a Londres y
París para abortar. La necesidad de ser madre, o el imperativo, se desmorona ante la inmediatez de ser primero persona, y después, o, al mismo
tiempo, mujer. Lo que se enfrenta con la cultura impuesta. Los setenta y
ochenta evidencian la necesidad de la adecuación de la canción popular,
pop, o copla, a la situación real del momento, produciéndose un revival de
los temas clásicos de siempre con nombres como Jurado, Pantoja y otros, o
excepciones que renuevan continente y contenido sin abandonar los cánones musicales de la copla, pero si dinamitando desde dentro, desde las
letras y la exposición de la realidad. Entre estas excepciones es obligatorio
recordar el fulminante éxito que supuso el disco de Marisol, Pepa Flores,
nunca más niña prodigio, llamado Galería de Perpetuas, con canciones de
José Nieto y Pedro Cobos donde, a partir de cartas de presas de Carabanchel se ofrece un amargo mosaico de las duras condiciones en que se ve la
madre marginada, la hija vendida, o la lesbiana que afronta con su madre la
dura confesión. La madurez de este ejemplo puso el listón tan alto, que sólo
ha sido equiparado por la producción de Martirio, extraordinaria cantante show woman que reivindica los grandes temas de la copla que rozaba y
amaba lo marginal, en especial, a aquellas mujeres que se enfrentaban a su
propio destino desdeñando las imposiciones, aunándolas con un paisaje
femenino de hoy, con una preocupación por lo cotidiano dentro de los cánones de lo populista, y castizo, por directo, como sinónimo de lo auténtico, y
por ello, transgresor y dinamitador de falseamientos, al poner contra las
cuerdas los tópicos, a través del enfrentamiento con la realidad, expresada
con estructura musical ad hoc. El resultado son temas definitivos como
Separada sin paga, o, ciñéndonos a nuestro tema, lo que supone la vuelta
de tuerca a nuestros días, ya que Almodóvar ha utilizado los mismos esquemas a la hora de mostrar a la madre -la madre por obligación, la madre inmolada, la madre que no quiere tener coronitas de laurel, que exige su sexualidad y su respeto, la madre explotada, que vive en los bloques, pero también
en el centro de las ciudades-. Y también, la madre que ha creído en la
estampa propuesta sobre ella y ha constatado con pavor la gran mentira:
que los resultados ya no son fruto de una ingenua veneración sino todo lo
contrario. Las palabras de Martirio son el mejor aliño para esta salsa:
(Letras)
Son las ocho menos cuarto
me tengo que levantar
lavar y vestir a los niños
y preparar las tostás.
— 309 —
¡Qué a gusto me quedaba en la cama todo el día,
otra vez el mismo rollo,
todos los días lo mismo, qué fatiga!
Y es que no puedo con mi cuerpo
no tengo ganas de ná,
necesito una pastilla pa ponerme a funcionar.
Estoy Mala. Martirio - Quico Veneno.1986
Soy separada, soy separada,
separada, pero sin paga...
( Separada sin paga). Quico Veneno-Martirio .1986
O, como muestra cáustica,
Soy virgen
lo llevo en la cara
despierto delirio
en los hombres
de morbosa pasión
(...)
Y lo voy a seguir siendo
por vicio y por convicción,
el que ponga en mí sus ojos
ese tiene que llorarme
lagrimitas de pasión.
Soy virgen (Quico Veneno-Martirio, 1986).
— 310 —
La virginidad ya no es ni un orgullo ni un anzuelo con el que seducir o
cazar un marido. Un giro cómico, homenaje a Sade y a Nabokov, convierten
la imagen de tebeo de hadas de la virginidad en un aliciente para el vicio y
el morbo, que se esgrime como un arma arrojadiza con el que la nueva mujer
no sufre, sino ataca. El estigma de lo práctico revela así un nuevo sistema
de valores que va de la virgen puta por asunción divertidamente obscena del
hecho, hasta el reflejo de las auténticas madres que viven su papel día a día
sin idealizaciones ni edulcoraciones, sino con las alegrías y frustraciones de
cada día, exigiendo un tratamiento de la imagen materna de mayor seriedad
y coherencia que, al igual que supuso en el cine español la aportación al
tema que nos ocupa de Almodóvar con ¿Qué he hecho ya para merecer
esto?, (1984) respeta y no tergiversa subrepticiamente la imagen de la
madre como excusa política o religiosa, devolviéndole su dignidad de ser
humano.
— 311 —
Interrupción del embarazo
Ezequiel Pérez Campos
Servicio de Ginecología
Hospital de Requena
INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO
Ezequiel Pérez Campos
Servicio de Ginecología
Hospital de Requena
La interrupción del embarazo a petición de la mujer embarazada
(Interrupción Voluntaria del Embarazo: IVE) es lo que habitualmente conocemos como ABORTO.
Es un tema controvertido desde diferentes aspectos: médicos, demográficos, sociopolíticos, jurídicos, económicos, étnicos-religiosos, etc.
Abordamos el mismo desde las siguientes perspectivas:
I.
Aspectos médicos.
II.
Aspectos jurídicos.
III.
Situación del aborto en el mundo.
IV.
Situación del aborto en España.
V.
Situación del aborto en la Comunidad Valenciana.
VI.
Aborto en la adolescencia.
VII.
Prevención de embarazos adolescentes.
I. ASPECTOS MÉDICOS
Las técnicas para la interrupción del embarazo:
- Varían de acuerdo al tiempo de gestación.
- Menos riesgo y menos complicaciones a más
precocidad.
- Por debajo de doce semanas, menos riesgo que un parto.
— 315 —
Métodos
1.- Método de aspiración
- Se utiliza antes de las 10-12 semanas de embarazo.
- No precisa hospitalización.
- Anestesia local.
- Introducción de cánula y aspiración del contenido cavitario uterino.
2.- Técnica de legrado (raspado)
- Intervención quirúrgica.
- Habitual anestesia general.
- Hospitalización breve
- Vaciamiento uterino con legra.
3.- Método de inducción
- En embarazos de más de catorce semanas.
- Más complejo.
- Hospitalización.
- Fármacos para acelerar la expulsión del contenido uterino.
(misoprostol, occitocina).
- Requiere, a veces, un legrado.
4.- Método químico (RU-486 o mifepristone)
- Iguales limitaciones legales que otros métodos.
- Gestaciones de hasta nueve semanas.
- Antiprogesterona. Mecanismo de acción hormonal.
- No disponible en farmacias. Hospitalario.
- Combinado con misoprostol.
5.- Método farmacológico (misoprostol)
- No legal (otras indicaciones).
- Uso compasivo (mecanismo administrativo complejo).
- Amplia utilización (otros países).
- Requiere, a veces, otras técnicas complementarias.
— 316 —
II. ASPECTOS JURÍDICOS
LEGISLACIÓN ESPAÑOLA
La Ley Orgánica 9/1985, de 5 de Julio. Artículo 417 bis del Código
Penal, permite la posibilidad de interrumpir el embarazo en tres casos.
“No será punible la interrupción practicada por un médico o bajo su
dirección, en centro o establecimiento sanitario, público o privado acreditado,
y con consentimiento expreso de la mujer embarazada, cuando concurra
alguna de las circunstancias siguientes:”
Primer supuesto
Aborto terapeútico
Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la
salud física o psíquica de la embarazada.
Requisitos
- Consentimiento expreso de la mujer.
- Dictamen emitido con anterioridad a la intervención por un médico
de la especialidad correspondiente, distinto del que realice el aborto.
- En caso de urgencia (riesgo vital), puede obviarse el dictamen y
el consentimiento.
- No límite de plazos.
Segundo supuesto
Aborto ético
Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito
de violación del artículo 429 del Código Penal.
Requisitos
- Consentimiento expreso de la mujer.
- Hasta doce semanas de gestación (¿amenorrea o concepción?).
- Denuncia del hecho.
— 317 —
Tercer supuesto
Aborto eugenésico
Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o
psíquicas.
Requisitos
- Hasta la 22 semana de gestación.
- Dictamen, previo a la intervención, de especialistas de centro
sanitario, público o privado acreditado, distintos al que realiza la
interrupción.
- En los supuestos anteriores no será punible la conducta de la
embarazada, aunque no se cumplan los requisitos.
- Las menores de edad requieren el permiso de sus padres o
tutores legales.
JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
STC 53/1985, de11 de abril de 1985)
- Protección constitucional del nasciturus.
- Conflicto de intereses con los derechos de la madre.
- Interrupción no es punible.
DESPENALIZACIÓN
LEGISLACIÓN RELACIONADA
CON LA I.V.E. Y SU SISTEMA DE NOTIFICACIÓN Y REGISTRO
- LEY ORGÁNICA 9/1985, de 5 de julio, de Reforma del artículo 417 bis
del Código Penal. (B.O.E. de 2 de agosto de 1985).
- ORDEN de 31 de julio de 1985 sobre la práctica del aborto en centros
o establecimientos sanitarios. (B.O.E. de 2 de agosto de 1985).
- ORDEN de 16 de junio de 1986 sobre Estadística e Información Epidemiológica de las interrupciones voluntarias del embarazo realizadas
conforme a la Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio. (B.O.E. de 3 de julio
de 1986).
- REAL DECRETO 2409/1986, de 21 de noviembre, sobre centros sanitarios acreditados y dictámenes preceptivos para la práctica legal de
la interrupción voluntaria del embarazo. (B.O.E. nº 281, de 24 de
noviembre de 1986).
- RESOLUCIÓN de 15 de octubre de 1990, de la Subsecretaría, sobre
Estadística e Información Epidemiológica de las interrupciones voluntarias del embarazo realizadas conforme a la Ley Orgánica 9/1985, de
5 de julio. (B.O.E. de 29 de octubre de 1990).
— 318 —
- REAL DECRETO 136/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el
Plan Estadístico Nacional 1993/1996. (B.O.E. de 5 de marzo de 1993).
- CIRCULAR 7/93/07/01, de 11 de mayo de 1993, de la Secretaría
General de la Consellería de Sanitat i Consum, sobre la organización
de las actividades de interrupción voluntaria del embarazo en el Servicio Valenciano de Salud.
- ORDEN de 27 de diciembre de 1993 de la Consellería de Sanitat i
Consum por la que se modifica el Mapa Sanitario de la Comunidad
Valenciana (D.O.G.V. nº 2175 de 30 de diciembre de 1993).
- CIRCULAR 6/98, de 13 de julio de 1998, de la Dirección General de
Salud Pública, sobre organización de las actividades de interrupción
voluntaria del embarazo en la Consellería de Sanidad.
- RESOLUCIÓN de 4 de febrero de 2000, de la Subsecretaría, sobre
Estadística e Información Epidemiológica de las interrupciones voluntarias del embarazo realizadas conforme a la ley Orgánica 9/1985, de
5 de julio. (B.O.E. de 17 de febrero de 2000).
III. SITUACIÓN DEL ABORTO EN EL MUNDO
Posibles situaciones legales
- Prohibición absoluta.
- Permisión absoluta.
- Prohibición con excepciones.
- Permisión en determinados plazos.
Situación legal del aborto en el mundo
- 46 millones de mujeres abortan al año en el mundo.
- 62% de las mujeres en 55 países con aborto permitido sin
restricciones o por razones socioeconómicas.
- 25% en 54 países con restricción total o permitido para salvar la
vida de la mujer.
- Resto permisión con restricciones.
Tipos de legislación sobre el aborto
1.- Prohibición total: 0,4%. Chile, El Salvador.
2.- Permisión para salvar la vida de la mujer: 25%. Paraguay,
Venezuela, Panamá.
3.- Permisión por razones de salud física: 10%. Argentina, Suiza,
Uruguay, Thailandia.
— 319 —
4.- Permisión por razones de salud mental (violación, incesto,
malformaciones): 3,4% España, Portugal, Australia, Israel,
Botswana.
5.- Permisión por razones socioeconómicas: 20%. U.K.,
Finlandia, India, Japón, Taiwán.
6.- Permisión sin restricciones: 41%. USA, Francia, Cuba, Canadá,
China, Hungría.
IV. SITUACIÓN DEL ABORTO EN ESPAÑA
TOTAL de IVEs (año 2001): 69.857:
- Hospitalarias: 7.690 (11%).
- Público: 1.507 (19,6%).
- Privado: 6.183 (80,4%).
- Extrahospitalarias: 62.167 (89%).
- Público: 193 (0,3%).
- Privado: 61.974 (99,7%).
TOTAL IVES (año 2001):
- Centro público: 2,4%.
- Centro privado: 97,6%.
— 320 —
TASA DE ABORTIVIDAD
Número de interrupciones voluntarias de embarazo por
1.000 mujeres / año
— 321 —
— 322 —
— 323 —
V. SITUACIÓN DEL ABORTO EN LA COMUNIDAD
VALENCIANA
Situación de las IVEs en la Comunidad Valenciana
TOTAL IVEs (año 2002): 7.752 (10% aprox.).
-
96% residentes en la CV.
99,6% en Centros privados.
45,7% concertadas.
13,6% en menores de 20 años
98% causa: afectación psíquica de la madre
TOTAL IVEs
realizadas
Realizadas
a residentes
Realizadas
a no residentes
Año 1986*
303
172
131
Año 1987
4760
3384
1376
Año 1988
5153
3538
1615
Año 1989
6883
5197
1686
Año 1990
6695
5325
1370
Año 1991
6968
5678
1290
Año 1992
6615
5644
971
Año 1993
6170
5380
790
Año 1994
5469
4927
542
Año 1995
5056
4661
395
Año 1996
5050
4752
298
Año 1997
4252
4012
240
Año 1998
5198
4894
304
Año 1999
5310
5063
247
Año 2000
6053
5794
259
Año 2001
6819
6557
262
Año 2002
7752
7442
310
*en el año 1986 los datos corresponden a los meses de Noviembre y Diciembre.
— 324 —
— 325 —
VI. ABORTO EN LA ADOLESCENCIA
Encuesta de Sexualidad. Adolescentes
- 15-19 años.
- Relaciones con Coito:
- 54,8% Hombres / 49,1% Mujeres.
- Edad inicio:
-15,8 Hombres / 16,2 Mujeres.
Alternativas:
- Vivir en el hogar paterno con su hijo.
- Criar y cuidar al niño con el padre.
- Quedarse sola como madre soltera.
- Entregar al niño en adopción.
- Abortar.
SITUACIÓN EN ESPAÑA
- Año 1992: Deseo gestacional: 21,3%.
- Año 2000: Embarazo no deseado: 90%.
- Se hace una extrapolación de unos 32.000 embarazos no
deseados en menores de 20 años.
ESTADOS UNIDOS: EMBARAZO ADOLESCENTES
- 51% sigue embarazo soltera.
- 14% se casa.
- 35% Aborta.
DIFERENCIAS SOCIOLÓGICAS:
- De 283 embarazos en adolescentes abortan:
- RURALES 22,2%.
- URBANAS 77,8%.
- Mayor nivel cultural-económico-expectativas profesionales: abortan.
- Menor nivel cultural-económico-falta de expectativas
profesionales: continúan embarazo.
— 326 —
SÍNDROME DEL “FRACASO”
- Fracaso personal.
- Fracaso para completar educación.
- Fracaso para elegir su orientación profesional.
- Trabajo peor remunerado.
- Distanciamiento de amistades.
- Desconexión con los estudios.
- Incorporación complicada a mercado de trabajo.
PAREJA
- Matrimonio conflictivo.
- Más divorcios.
- Más casos de maltrato.
VII. PREVENCIÓN DE EMBARAZOS ADOLESCENTES
- Primaria:
- Programas educación Sexual.
- Mejorar accesibilidad a métodos anticonceptivos/postcoital.
- Secundaria:
- Educación sanitaria prenatal.
- Facilitar acceso a los profesionales.
- Terciaria:
- Programas socioeconómicos que faciliten la continuidad de
los estudios, formación para alcanzar un desarrollo socioeconómico adecuado.
Gracias.
— 327 —
La madre en la obra de Fernando Arrabal:
entre la fascinación y el odio
Domingo Pujante González
Doctor en Filología
Universitat de València
LA MADRE EN LA OBRA DE FERNANDO ARRABAL:
entre la fascinación y el odio
Domingo Pujante González
Doctor en Filología
Universitat de València
A María, mi madre
Íncipit. Póllux Hernúñez, poeta español residente en Luxemburgo,
dedica este soneto a la madre –con perdón– que parió a Fernando Arrabal
–con motivo de su sexagésimo cumpleaños– o más bien al ilustre orificio por
el que se produjo tan insigne alumbramiento. La traducción, como todas las
de los demás textos franceses, es mía.
— 331 —
Al conejo de la Señora madre de Arrabal
Ni el coño sacrosanto de la madre del papa
Ni la vagina real de la reina de Albión
Ni las elegidas vulvas de un gran petrosátrapa
Tienen contigo alguna comparación.
¡Honor a ti, oh coño entre los coños, raja fecunda!
Oh sublime custodia, Oh Bitos de Saturno
Que diste a esta tierra apática e inmunda
Tan angélico monstruo, tan infantil demiurgo:
Sócrates barroco, sacerdote ictifálico
Sangre eyaculador, hostiodefecador
Que pace, cuan azul centauro, en el ajedrez pánico,
Después de sesenta años, tu gozo bendigo
Y agitando con una mano mi mástil impúdico
con la otra, emotivo tributo, esta flor te digo.1
La figura de la madre es sin duda uno de los grandes temas de la literatura universal. Ídolo o diosa para unos, ángel caído o demonio para otros,
la mater representa sin lugar a dudas para escritores y artistas de manera
general un excelente espacio creativo lleno de encuentros y desencuentros,
de atracciones y repulsiones. Se dice que la mejor prosa del gran poeta
Charles Baudelaire destila intimidad y sentimiento en las cartas a su madre.
La pérdida de la madre sería una variante de este leitmotif y el dolor que ello
acarrea constituiría el detonante de una escritura terapéutica que estaría en
la base de obras maestras de la literatura como À la recherche du temps
perdu de Marcel Proust.
1
Hernúñez, Póllux, «À la chatte de Madame la mère d’Arrabal», in Glibota, Ante, Arrabal
Espace, Studio di Val Cervo, P.A.C., 1993, p. 153.
— 332 —
En cuanto a la obra de Fernando Arrabal –que nos ocupa en estas
líneas– se podría aseverar, aún corriendo el riesgo de caer en una reducción
simplificadora, que está hecha fundamentalmente de una presencia y de una
ausencia, ambas mitificadas, la de la madre y la del padre. En una de sus
últimas novelas tituladas Ceremonia por un teniente abandonado, publicada
en 1998, el escritor envía una “Carta de amor a mamá en el día de sus
noventa años” que empieza así:
Queridísima mamá:
Cumples hoy noventa años… ¡Qué felicidad!
Cuántas veces de niño lloraba desconsolado por la congoja de no
poder expresarte con palabras lo mucho que te quería.
Hoy siento la misma zozobra. Podría repetirte lo que entonces te
escribí hace hoy más de medio siglo:
“¡Cómo quisiera adornar tu vida con un cachito de dicha!”
Cuenta la leyenda un martirio chino. Las víctimas eran dos enamorados (o dos esclavos prófugos). El verdugo les encadenaba, con grilletes, uno a otro por los pies, y los depositaba en lo más hondo de un
profundo pozo tapiado. Al cabo de meses, cuando el verdugo abría el
pozo, los restos de las víctimas muertas entredevoradas, ancladas en
el fondo, eran pasto de gusanos necrófagos.
A ti y a mi la guerra civil (madrastra historia) nos infligió este martirio
chino.
A punto también estuvimos de devorarnos. […]
Deseo que no mueras nunca… ¡jamás!
Con que nostalgia recuerdo aquellos años que pasamos tan juntos
antes de la ruptura,
Cuando la tragedia (inconfesable) nos unía, solos, frente a todos y
frente al destino, […]
Cuando a mi vera […] te decía: “Eres la Primavera de Botticelli, pero
para mí solo”,
O cuando asistíamos
(“somos como dos novios”)
a los conciertos dominicales sentados en sillas de hierro,
cuando eras la Traviata traviesa de la Rosaleda o la Maja recostada
sobre un banco de la plaza del Pino del Retiro.
— 333 —
Madrastra historia eclipsó aquella luna de miel.2
Parece ser que Fernando fue un hijo deseado. Nació el 11 de agosto
de 1932 en Melilla, hijo de Fernando Arrabal Ruiz y Carmen Terán González.
Con apenas cuatro años empezará a vivir en sus propias carnes la experiencia traumática de la Guerra Civil española que dejó secuelas imborrables
en su memoria. Un año antes había nacido su hermana Carmen y dos años
después nacerá su hermano Julio.
2
Arrabal, Fernando, Ceremonia por un teniente abandonado, Madrid, Espasa, 1998, pp. 245247.
— 334 —
Su padre, teniente del ejército destacado en este enclave del Marruecos español, de ideas republicanas, será detenido al comienzo de la contienda –el 17 de julio de 1936– y condenado a muerte. Encarcelado en la
cárcel militar de Ceuta, repiten los biógrafos que intentará suicidarse. Será
trasladado posteriormente a las prisiones de Ciudad Rodrigo y Burgos. Un
año después la pena le será conmutada por treinta años y un día de prisión.
La madre volverá con sus hijos a Ciudad Rodrigo –la nostálgica Villa Ramiro
de su primera y mítica novela Baal Babilonia– donde vive la familia materna.
El recuerdo del padre será proscrito, lo que dará lugar a una situación conflictiva entre madre e hijo.
Arrabal sufrirá una estricta educación católica y el escarnio cruel de
los otros niños por ser hijo de rojo y por sus diferencias físicas. Mientras
tanto su padre es trasladado al hospital de la prisión de Burgos donde se le
considera como un enfermo mental. A principios de 1942 se evade en pijama
y no se volverá a saber nunca nada más de él. En 1949 y tras haber descubierto varias fotografías en las que aparece el padre simbólicamente decapitado o aniquilado por no se sabe qué tijeras, las relaciones entre madre e
hijo se deterioran definitivamente.
En 1954 efectúa un periplo de ida y vuelta a París con el único fin de
ver Madre Coraje de Bertolt Brecht –otro dramaturgo que emplaza a la
madre en el apogeo del drama– en una puesta en escena del Berliner
Ensemble. Ese mismo año conoce en Madrid a Luce Moreau –transformada
literariamente en Lis, Lys y demás variantes– que se convertirá en la esposa
compañera, amiga, musa y excepcional traductora del autor al francés. Instalado en París desde aquella época hasta hoy en día, pocas veces volvió a
España durante la dictadura, pero en una de esas escasas ocasiones, en
1967, es detenido y encarcelado por haber firmado una dedicatoria pánica
contra el régimen franquista. Tras una campaña internacional encabezada
por Samuel Beckett y Eugène Ionesco –entre otros– es puesto en libertad.
En 1970 nace su hija Lélia y en 1972 nace su hijo Samuel, nombre
que rinde homenaje a su amigo Beckett. Huelga decir que la producción de
Arrabal desde los años 50 en todos los ámbitos artísticos es inmensa. Sus
obras se representan en cualquier rincón del planeta. A sus 71 años es uno
de los autores más traducidos y homenajeados del mundo.
Arrabal funda en París en 1962 junto al chileno Alejandro Jodorowsky,
de padres ucranianos, y al francés Roland Topor, de padres judíos polacos
no practicantes huidos del holocausto nazi, un grupo de vanguardia llamado
Pánico en honor al antiguo dios Pan. Coincidencia, azar o deliberada apropiación el caso es que el linaje del dios mitad hombre mitad macho cabrío es
igualmente conflictivo. Homero en su himno a Pan lo presenta como abandonado por su madre, una ninfa de los bosques, al nacer. Tras lo cual Her-
— 335 —
— 336 —
mes, su hipotético padre, lo envuelve en una piel de liebre. Esta paternidad
de Hermes insiste en el aspecto volátil, viajero, huidizo, mercúrico en suma,
de Pan. Hermes lo llevaría al Olimpo donde fue aceptado con júbilo por todos
los dioses –pan–. Parece ser que fue sobre todo Dioniso el que más prendado se quedó.3
Si analizamos este relato de los orígenes mitológicos del dios, podremos ver una configuración específica que nos daría más pistas sobre la identidad pánica arrabaliana. Al ser envuelto en una piel de liebre, animal consagrado principalmente a Afrodita y a Eros, al mundo báquico y a la luna,
adquiere por asociación dichas características. Este primer hábito o ropaje
hace que se vea iniciado en dichos universos y adoptado por esas estructuras de conciencia. Por otra parte Hermes le confiere a él mismo o a sus
acciones una carácter hermético, o sea serán portadoras de mensajes, creadoras de sentido. Sus actuaciones serán por tanto modos de comunicación,
establecen relaciones significativas. Por último la algarabía y el júbilo de Dioniso manifiesta la afinidad que los une. Tampoco debemos descuidar el
aspecto altamente simbólico de niño abandonado, envuelto en una piel de
animal y protegido por los dioses. Así en la prenda de amor que representa
la liebre se encuentra escondida la naturaleza zafia y salvaje del dios. Por
eso nada es lo que parece, lo que prometía dulzura se convierte en violencia y bajo la tibia piel se esconde el macho cabrío. Y sin embargo los dioses
sonríen y aceptan al niño de pies hendidos y lo contemplan como un don o
un regalo incomparable, pues cada uno de los dioses descubre una afinidad
con él. De este modo Pan los refleja a todos.
Querría ilustrar el tema que me ocupa, o sea la atracción y la repulsión que supone la figura de la madre en toda la obra del autor, basándome
esencialmente en dos novelas y dejando un tanto de lado la extensa producción teatral del autor, mucho más conocida por todos, aunque me refiera
igualmente a ella. Su primera incursión en el género narrativo se publica en
Francia en 1959 y lleva el título de Baal Babilonia. Se trata de un relato altamente autobiográfico, repleto de sinsabores, sufrimientos y decepciones,
pero de una gran carga poética y afectiva, vividos en el seno familiar.
Francisco Torres Monreal se hace eco de la opinión de todos los críticos de la obra arrabaliana que dicen que el autor escribió Baal Babilonia
luego del choc, intensísimo de emociones y de confusión, que experimentó
al reencontrarse con su madre después de largos y distanciados años de
enojada y contumaz ausencia. “Por aquel entonces andaba el escritor por
sus veinticinco años, habiéndose producido la ruptura a la edad de dieci-
3
Véase a este respecto Hillman, James, «Pan, dieu-bouc de la nature», in Pan et le cauchemar [1972], trad. del amer., Paris, Imago, 1979, p. 42.
— 337 —
siete. Aquel reencuentro lo retrajo a recuerdos más lejanos. Fue así como el
niño de cinco años se vió revivido en dibujos discontinuos, repitiendo estrofas y estribillos con mucho entonces, mucho luego y mucho sí (un sí de amén
de asentimiento y de plegaria, un sí de obediencia coartada). Y para contar
aquel sí, el poeta habitó su piel antigua, completa ahora de exudaciones y
folículos, y dobló pulsaciones y guió el latir emocionado por los rincones que
el adulto-niño recorriera en un ayer sin tiempo hasta el ahora; y juntos recordaron a la madre al lado del abuelo y de las tías… al fondo el padre, siempre el padre tan desaparecido y tan presente. ¿Te acuerdas mamá?”4 No
puedo sino coincidir con el parecer de Torres Monreal al resumir que así fue
posible este relato naïf, quizá el relato ingenuo más logrado de este siglo.
En este libro, donde destaca una voz infantil en primera persona que
se dirige constante e incluso insidiosamente a una madre, odiada, por haber
entregado –en el imaginario del autor– al padre a las autoridades franquistas y haber usurpado su poder, e idolatrada a la vez, una figura materna presente y contradictoriamente ausente, conmueve especialmente este aspecto
de ternura, de murmullo interior, de despertar inocente a la sexualidad y al
deseo más puro, dentro de un universo generalizado de crueldad, pecado,
infamia e ignominia, en la que el niño se siente extraño, torpe e incomprendido. Destacaré a modo de ejemplo uno de estos pasajes-capítulos en el que
el narrador cuenta cómo compuso su primer poema dedicado a su madre:
Pensé que podía empezar diciendo “Mi mamá es la más bella flor”. La
hermana me dijo que no tocara el primer verso y que buscara el segundo.
Me puse a pensar en el segundo verso.
Pensé que podía decir: “Mi mamá es la más bella flor y la quiero más
que a un motor”. Lo leí en voz muy alta y vi que rimaba. La hermana me dijo
que era demasiado prosaico.
“Mi mamá es la más bella flor y la quiero con todo mi corazón”, “Mi
mamá es la más bella flor que Dios le dé todo su amor”, “Mi mamá es la más
bella flor desde España hasta Ecuador”. La hermana eligió “Mi mamá es la
más bella flor que Dios le dé todo su amor”.
Cuando llegaste a Villa Ramiro, leíste el poema en el comedor. Me
ardía la cara. Luego me diste un beso. Me lo aprendí de memoria y ya no lo
he olvidado:
4
Torres Monreal, Francisco, “Prólogo”, in Arrabal, Fernando, La piedra iluminada, Barcelona,
Destino, col. Áncora y Delfín, 1985, p. 7.
— 338 —
Mi mamá es la más bella flor
que Dios le dé todo su amor
Cada vez más yo la amaré
y de ella siempre me acordaré.
Y tú mamá, ¿te acuerdas de él?5
Se trata a mi entender del cariz más emotivo de la novela, “extraña
rapsodia”6 para unos o “la novela más violenta de la crueldad”7 para otros.
Así en este universo opresor de la infancia, la madre es dura pero hermosa,
con sus rodillas blancas, su lengua húmeda, su pelo negro y rizado y el niño
se empeña celosamente en protegerla del deseo masculino. Este primer
relato influirá sobremanera en el resto de la obra del autor, y sus ecos se perciben sin ninguna duda en toda su producción posterior, en obras de teatro
como El Arquitecto y el Emperador de Asiria, en películas como Viva la
muerte o en relatos más recientes como Ceremonia por un teniente abandonado: memoria, traición, monstruosidad, crueldad, sexualidad, religión,
poesía, temas todos ellos vinculados a la madre, que constituyen otras tantas constantes de las obras arrabalianas ya en germen en este libro. Precisamente el título de esta obra fundadora forma parte del universo bíblico y
religioso altamente represor en el que vivió inmerso el autor. La propia madre
alude al mismo dentro de la novela parafraseando una máxima de ese Dios
castigador e intolerante con la diferencia, con los otros pueblos y religiones:
“Castigaré a Baal en Babilonia”, y que ella empleaba cada vez que el narrador-niño deseaba conocer el destino que había corrido su padre.
En La piedra de la locura publicada en París en 1963 y que lleva por
primera vez el subtítulo de Libro pánico, la madre se representa como a un
monstruo. Se trata de un relato poético, que el propio André Breton elogió
literariamente como una obra maestra y el más bello ejemplo de escritura
surrealista, donde se suceden toda una serie de recuerdos confusos, mezcla de ficción, de realidad y de sueños. La piedra de la locura sigue básicamente el mismo esquema de Baal Babilonia, sólo que aquí los capítulos son
extremadamente cortos, raro es aquél que supera la página, y no hay una
unión espacio-temporal aparente entre cada fragmento. Se trata de un espa-
5
Arrabal, Fernando, Viva la muerte. Baal Babylone, Paris, Christian Bourgois, coll. 10/18,
1971, pp. 132-133.
6
Nadeau, Maurice, France Observateur, 19 de marzo de 1959. Véase igualmente la contracubierta de Arrabal, Fernando, Viva la muerte. Baal Babylone, Op. cit.
7
Sevrain, Dominique, «Introduction» a Arrabal, Fernando, Viva la muerte. Baal Babylone, Op.
cit., p. 8.
— 339 —
cio y un tiempo limitados y concretos “que el inconsciente agranda y en símbolos trasciende: lo inconmensurable se da cita en lo efímero”.8 Además la
presencia de lo onírico es mucho más patente. Toda una serie de recuerdos
confusos, mezcla de ficción, de realidad y de sueños, se suceden pues, en
esta obra, reproduciéndose muchos de ellos de forma obsesiva con muy
pocas variaciones.9
En cuanto al título, la piedra a la que hace referencia es la piedra filosofal que simboliza la energía creativa y la habilidad que tiene el artista para
transformar la bajeza y la vileza de la vida en el áureo metal de la creación
artística. Sin embargo, este proceso de transformación poética debe realizarse en un estado onírico que raya en lo que desde la norma se denomina
locura. Aparte del narrador omnisciente y omnipresente que coincide con el
personaje principal, yo, destaca un personaje femenino, ella, que obedece
generalmente al apelativo de mamá y con el que el narrador mantiene, como
en toda su obra, una relación ambivalente de amor y odio.
– Te quiero.
Ella se rió.
– Te quiero.
Ella se rió a carcajadas. […]
– Te quiero.
Ella lloró.
– Te quiero.
Ella lloró a lágrima viva.10
Esta madre arrabaliana, de tintes claramente castradores y vampíricos, es presentada igualmente como una giganta que golpea fuertemente
con una maza las cabezas de los niños provocándoles a la vez la risa y la
inundación de sangre de su rostro infantil. Sería una vez más la iniciadora
del niño en el dolor y el placer que quedarán unidos en su mente y sus
recuerdos. Por su parte, las alusiones burlescas a la virginidad de este personaje femenino, contrastan fuertemente con su crueldad y provocan uno de
8
Torres Monreal, Francisco, “Prólogo”, in Arrabal, Fernando, La piedra iluminada, Op. cit., p.
9.
9
Véase la introducción y las notas de Francisco Torres Monreal para la edición española de
La piedra de la locura, Barcelona, Destino, col. Áncora y Delfín, 1984.
10 Arrabal, Fernando, La pierre de la folie. Livre panique, pp. 78-82. Los dos pasajes anteriores se repiten igualmente en la p. 87.
— 340 —
los escasos episodios de esta obra donde blasfemia y humor se dan la
mano.11 La misma madre-giganta que encerrará a su hijo en un tarro de la
cocina y cerrará la tapa dejándolo en una estantería.12 Como gigantas son
igualmente aquellas que adoran a Arrabal mientras que éste es amenazado
por la inmortalidad en el cuadro encargado por el autor a Rafael García
Crespo y fechado en 1965.
Sin embargo la imagen de la madre o los personajes femeninos no
serán completamente crueles, sino que despiertan a la vez esa pasión y
admiración ya comentada. El narrador tenderá continuamente a la fusión, a
la reconciliación con la madre, a la purificación de sus sentimientos contradictorios. Así aparece en repetidas ocasiones una imagen de la madre cruel,
que martiriza y disfruta con el sufrimiento de su propio vástago: “Cuando
entraba en el metro con ella, los cuerpos de los que la rodeaban se convertían en gigantescas manos que la tocaban. Y cuando me besaba, su cabeza
no era más que dos labios que, lentamente, me devoraban”.13
Esta visión de la madre se podría asociar a la idea de la mujer devoradora de hombres, con fuerte carga sexual, mujer maléfica, animalizada,
arpía y al mismo tiempo mujer virginal, imagen viviente de la Inmaculada
Concepción: “merodeaba alrededor mío, aparecía y desaparecía y a veces
parecía bailar. Creí oírle decir: “Soy la Inmaculada Concepción”.14 De ahí que
otra imagen de la madre donde se evoca una unión casi de tipo místico, se
impone en fuerte contraste con la madre monstruo, vagina dentata, emasculadora y sarcásticamente aniquiladora de su propio retoño.
“Hijo mío, cielo mío.”
Finalmente encendió una vela y pude ver su rostro, pero no su cuerpo
sumergido en la oscuridad.
Le dije: “Habla”.
Ella me pidió que le pusiera un poco de pomada en la espalda. Mi
mano se despellejó con trocitos de cristal muy finos clavados en su piel. En
seguida me brotó la sangre, húmeda.
Ella me dijo: “Hijo mío, hijo mío, toma este caramelo”.
Me lo metió en la boca y sentí como el caramelo me mordía la lengua
y la sangre se escapaba.15
11 Ibid., p. 79.
12 Ibid., p. 81.
13 Ibid., p. 48.
14 Ibid., p. 42.
15 Ibid., p. 49.
— 341 —
Aunque esta fascinación, unida a la aversión que produce la madre,
sea un motivo recurrente en la producción del autor, en pocas obras Arrabal
ataca de forma tan virulenta a la figura materna. En un intento de desprenderse de esos recuerdos crueles que lo atormentan, para exorcizar el sentimiento de traición que el narrador vincula violenta y desgarradoramente con
la madre, vemos como ese proceso de purificación tiene que pasar obligatoriamente por la muerte y el troceamiento o diasparagmos de la misma. Así el
narrador la matará a martillazos y se deshará de ella arrojándola a las alcantarillas callejeras que encuentra a su paso.16 Este episodio culminante de la
obra donde lo onírico, lo pavoroso, lo humorístico y lo grotesco se dan la
mano, aparecerá igualmente en la obra de teatro más significativa a mi
entender de la producción arrabaliana, El Arquitecto y el Emperador de Asi-
16 Ibid., pp. 102-103.
— 342 —
ria, donde el Emperador confiesa igualmente haber matado y troceado a su
madre, razón por la que desea morir de la misma manera a manos del Arquitecto, su compañero inseparable, y que éste se lo coma.
Por otra parte se repiten de modo obsesivo otros temas colaterales,
como los complejos infantiles del narrador que generan la burla del entorno
y que la propia madre propicia: “Ella me dio un ramo de flores, me puso una
chaqueta roja y me subió sobre sus hombros. Decía: “Como es un enano,
tiene un complejo de inferioridad loco” y la gente se reía”.17
Este autor-narrador desgarrado por una multitud de sentimientos
ambiguos, se describe periódicamente enfrentándose a la árdua tarea de la
creación o de la escritura e intentando encontrar la inspiración necesaria
para que este proceso se lleve a cabo. La palabra que descubre sobre la
página en blanco que está bajo sus ojos, yo,18 corrobora que sus propias
vivencias siempre son su fuente de inspiración. Un yo poético que no daría
sus frutos literarios si no estuviera continuamente perseguido por los recuer19
dos de la madre, esa ella tan necesaria para la ficción como el propio yo.
Así, en este juego de ambivalencias, el autor retoma el modelo mítico
de la madre que desempeña el papel de traidora frente al rol salvador de su
compañera y amante Lis (remedo ficticio, como ya he señalado, de la propia
Luce Moreau, su mujer). Como en otras obras, la traición de este personaje
femenino materno sirve políticamente para salvar a sus hijos, moralmente
para asegurar su propio placer y estéticamente para desencadenar la creación.
Pero la madre asume, además, el papel de iniciadora, aspecto que
adquiere en esta obra toda su amplitud y complejidad. En efecto aquí se
encuentra la clave de muchas obras de Arrabal: los secretos de la alquimia.
Esta interpretación de la obra arrabaliana en clave alquímica la abordaré en
profundidad en otros trabajos, para no alejarme irremediablemente del tema
de la madre que nos ocupa. Señalaré, no obstante, que estamos frente a un
viaje iniciático interior a través de la memoria. El relato, al inspirarse en los
propios sueños del autor, se puede interpretar desde una perspectiva alquimista como un recorrido interno y cíclico por el subconsciente del narrador.
No debemos olvidar que la alquimia se basa en la unión de elementos
opuestos, el azufre y el mercurio, que en el proceso de individuación corresponden a la unión del pensamiento consciente masculino (el narrador y/o el
autor) y el pensamiento subconsciente femenino (la madre). La personifica-
17 Ibid., pp. 24-25.
18 Ibid., p. 40.
19 Ibid., p. 59.
— 343 —
ción femenina del subconsciente del hombre, encuentra su fuente, se alimenta en cierto modo, en la persona de la madre.20
Por esta razón y a pesar de su carácter monstruoso, la mujer, la
madre, el personaje femenino, ella, es en este relato y en toda la obra arrabaliana el verdadero ídolo, la giganta, el complemento, tanto en el camino de
la vida, que incluye la sexualidad, como en el de la propia escritura, en la
sublimación del placer y el dolor, su filosofía hecha carne, el aspecto visible
de su Anima con la que desea unirse.21 Esta ambigüedad tan reivindicada
por los pánicos es profundamente simbólica en este libro, de tal modo que
ambas imágenes, negativa y positiva, se van alternando a lo largo del
mismo, pero triunfa finalmente una ascesis materno-filial o masculino-femenina a través de la escritura, terapéutica y megalómana una vez más: “Ella
me dice: “Apreciarán lo que escribes, tras tu muerte, como amamos los textos de Lautréamont, de Rimbaud, de Victor Hugo”. Y entonces, me acuerdo
de ella cuando me explicaba el sentido de las palabras desconocidas y
cuando estábamos los dos en la penumbra de la habitación, el niño y su
ídolo”.22
De este modo Arrabal muestra un interés particular por la fusión o el
intercambio de lo masculino y lo femenino, aunque esta comunión se produzca en un estado onírico: “Entramos los dos, ella y yo, en una casa, pero
pronto nos dimos cuenta de que era un gran huevo transparente. Nos enlazamos, y, cuando quise separarme de ella, sentí que formábamos un solo
cuerpo con dos cabezas”.23
Esta misma idea se plasma en el cuadro Fernando y Luce seducidos
por sus cuerpos intercambiados pintado por Rafael García Crespo en 1966
por encargo de Arrabal. El autor se referirá posteriormente a él con el apelativo de Arrabal tentado por la ambigüedad. En dicho cuadro redondo o tondo
–símbolo de la perfección y de la divinidad–, vemos como Arrabal y Luce
desnudos intercambian sus identidades sexuales bajo la atenta mirada de
una arpía, con cuerpo de pájaro y cara de mujer, que, erguida sobre una
columna de claras connotaciones fálicas, observa a los amantes y que bien
podría representar a la madre, una vez más colérica, censuradora y represora de una sexualidad diferente.
20 Para indagar en los procesos alquímicos y en su simbolismo, principalmente en las tradiciones culturales indias y chinas, véase, Eliade, Mircea, Forgerons et alchimistes [1977],
Paris, Champs/Flammarion, coll. Idées et recherches, 2001.
21 Arrabal, Fernando, La pierre de la folie, Op. cit., p. 13.
22 Ibid., p. 132.
23 Ibid., p. 110.
— 344 —
Avanzando una primera conclusión a mis consideraciones anteriores,
me atrevería a afirmar que en este binomio de madre e hijo que se repite a
lo largo de su obra, Arrabal ha encontrado un modelo reducido del viejo
enigma humano, que ha inspirado todos los ritos de iniciación conocidos ya
que “observa y desentraña el proceso de separación y consagración de la
alteridad del nuevo ser, no por filial ya menos auténtico, independiente y
presto para su inalienable andadura por el mundo”.24
En cuanto al deseo de devorar a la madre por parte del hijo, suerte de
réplica a las pulsiones maternas sentidas o imaginadas por éste, formaría
parte del duro drama de convertirse en un yo separado que empezaría con
la madre o con cualquier otra entitad que simbolice la totalidad. De este
modo, podemos constatar como Arrabal –pese a su irónico rechazo a proponer lecturas simbólicas de sus obras– nos invita a una suerte de cura psicoanálitica, catártica en el sentido artaudiano, que se convierte casi de inmediato en un ritual de asesinato burlesco e irrisorio, que pone de manifiesto
una relación con una clara tendencia incestuosa entre la madre y el hijo. Esta
temática rica en ejemplos y discursos teóricos, encuentra su origen en el teatro griego antiguo y caracterizaría lo que se denomina comúnmente drama
edípico.25 Dicho drama aparece claramente en las dos obras narrativas estudiadas y, por supuesto, en el resto de la producción teatral y artística del
autor donde se deja patente este apremiante y potente deseo de posesión
de la madre, vinculado con la idea del coito imposible y su corolario evidente,
el incesto.
Muchos son los estudiosos que se han propuesto descubrir las razones de la prohibición del incesto. Así el marco familiar es el lugar prioritario
de la intervención de la humanidad sobre la sexualidad.26 Dichas razones
nos conducen una vez más a la subordinación del ejercicio de la sexualidad
a la reproducción de la sociedad. Aunque es imposible abordar aquí con profundidad el apasionante tema del incesto y sus manifestaciones literarias,
podríamos señalar que Arrabal, en los casos a los que me he referido y de
manera general, al vincular sexualidad y familia, pretende desestabilizar dos
24 Berenguer, Ángel, Teoría y crítica del teatro. Estudios sobre teoría y crítica teatral, Universidad de Alcalá de Henares, 1991, p. 124.
25 La información es amplia. Véase a título de ejemplo y en el sentido propuesto el estudio crítico de Laplanche, Jean y Pontalis, Jean-Baptiste, Fantasme originaire, fantasme des origines, origines du fantasme, Paris, Hachette, coll. Pluriel, 1998.
26 La bibliografía sobre el incesto es bastante extensa, véanse particularmente dos obras
recientes de fácil acceso, la primera por su aproximación literaria y la segunda por su interpretación plural y psicoanalítica: Baruch, Daniel, Au commencement était l’inceste. Petit
essai d’ethnologie littéraire, Cadeilhan, Zulma, 2002; André, Jacques (dir.), Incestes, Paris,
puf, coll. Petite bibliothèque de psychanalyse, 2001.
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de los pilares de la sociedad humana, a partir de los cuales se construyen
todos los sistemas de parentesco: el eje de la filiación y de la descendencia
que define y memoriza de quién proviene el individuo y el eje de la alianza
que precisa con quién le está permitido unirse. El campo de la alianza
empieza, por tanto, allí donde acaban los grados de filiación y de consanguinidad proscritos por la prohibición y el tabú del incesto.27
Quizá el cuadro que mejor resuma todo lo expuesto hasta este
momento y la escisión que experimienta el autor y sus personajes frente a la
figura de la madre sea el títulado Arrabal rechazando el festín y encargado
a S. M. Félez en 1967. En él aparece a la derecha la madre como una
Madonna con la cabeza partida en dos y con una tela de araña en la hendidura que lleva en brazos a Arrabal niño-adulto, mientras a la izquierda se
contempla a un padre abatido, con uniforme de prisionero y con los atributos
de un mártir, concretamente con la cara atravesada por flechas, como si de
un nuevo San Sebastián se tratara.
No entraré en este foro por razones de tiempo en el significado de la
presencia de lo abyecto, ni en el interés desmedido que los personajes
muestran por lo escatológico en la obra del autor, temas ya apuntados o analizados en otros trabajos consagrados particularmente al teatro arrabaliano,
aún siendo consciente de la relación directa de esta temática con la figura de
la madre. No cabe la menor duda de que los excrementos vinculan de
manera íntima a la madre y al niño. Huelga decir una vez más que el héroe
arrabaliano conserva de modo general una visión infantil de su propio cuerpo
y del mundo que lo rodea. Por esta razón concede una particular importancia a la orina y a los excrementos, un valor que no está exento de inocencia,
ya que considera dichos desechos como creaciones de su interior, de su
organismo. Se trata de la primera motricidad que posee el niño, aún inmaduro motor, de la que es consciente que resulta agradable para él mismo e
incluso para su madre, puesto que ésta viene a cambiarlo y se lleva lo que
ha producido. Tras la succión-deglución, la motricidad expulsiva uretral y
anal provoca siempre una modificación perceptible por el olfato y una variación de sensaciones en relación con la madre. De este modo el niño habría
comido de mamá, experimentando un placer vinculado con un canibalismo
imaginario y expulsa lo que, proveniente de mamá y con placer, sale de él y
que además ésta parece ávida en recoger.28
27 Véase a este respecto Godelier, Maurice, «Meurtre du Père ou sacrifice de la sexualité?»,
in Godelier, Maurice y Hassoun, Jacques (dir.), Meurtre du Père. Sacrifice de la sexualité.
Approches anthropologiques et psychanalytiques, Strasbourg/Paris, Arcanes, coll. Les
cahiers d’Arcanes, 1996, p. 36.
28 Este tema ha sido tratado profusamente por Françoise Dolto, especialmente en su libro, L’image inconsciente du corps, Paris, Seuil, 1984, pp. 108-124.
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Concluiré diciendo que la presencia de la madre en la obra arrabaliana
encuentra su punto cenital en su última obra teatral. Del 18 de enero al 24
de marzo de 2002, se llevó a escena en el Museo de Arte Reina Sofía de
Madrid la obra Carta de amor (como un suplicio chino), dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente. Se trata de un monólogo magistralmente representado por María Jesús Valdés en el papel de madre. En la antigua sala de
locos terminales y de disección de cadáveres, bajo una cúpula de ladrillos
subterránea del antiguo hospital de San Carlos, las palabras afiladas de
amor y odio se clavan en el seso y el corazón del espectador. Una vez más
la memoria recupera a ese padre condenado a muerte, a esa madre supuestamente acusadora, a ese hijo escindido que se columpia en la cuerda floja
de la incertidumbre, sin red que amortigüe su atroz caída. Sin embargo, ésta
“Carta de amor” dramatizada avanza, como la que se incluye en Ceremonia
por un teniente abandonado, una propuesta de reconciliación, al ser consciente el hijo de que ambos, madre y vástago, no han sido sino victimas de
la madrastra historia, condenados a entredevorarse. Sólo el perdón hace
más habitable el horror y el dolor.
Carmen Terán murió el día de Navidad de 2000 en Madrid y fue enterrada en Ciudad Rodrigo. La elegía de Fernando a la muerte de su madre
publicada el 7 de enero de 2001 bajo el título “En la muerte de mi madre” en
su ya clásica sección de definiciones, jaculatorias y arrabalescos del diario
El Mundo le permite reconciliarse definitivamente con ella, entre alusiones
poéticas: “más luz, dijo Goethe al morir”, máximas metafísicas y filosóficas:
“me enseña a vivir el que sabe enseñarme a morir” y crudeza realista y visceral: “en Madrid una mano burocrática cerró definitivamente el ataúd (media
hora antes de lo anunciado) impidiéndome besar a mi madre y despedirme
de ella. ¡Definitivamente invisible!”. El escritor, de cuyo padre desaparecido
sólo recuerda cómo le enterraba sus diminutos pies en la arena de la playa
de Melilla, cierra así un trágico episodio de su vida que le ha perseguido
siempre como un fantasma y pone fin a su vez a un capítulo, quizá el único
y el último, de su literatura.
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Reproducción en Parejas difíciles
Dra. Ana Monzó, Dra. Amaya Urgal, Dr. Alberto Romeu
Servicio de Ginecología (Reproducción Humana)
Hospital Universitario La Fe. Valencia
REPRODUCCIÓN EN PAREJAS DIFÍCILES
Dra. Ana Monzó, Dra. Amaya Urgal, Dr. Alberto Romeu
Servicio de Ginecología (Reproducción Humana)
Hospital Universitario La Fe. Valencia
... -¿Por qué nosotros no tenemos nunca un hijo, Cipriano? Llevamos
casados más de diez meses y nunca me pasa nada.
Salcedo le acarició los rizos color caoba de la nuca, se hacía anillos
con ellos sin conseguir amansarla:
-¡Oh, querida, esas cosas no tienen horario fijo! –dijo-. No dependen de
nuestra voluntad. Por otra parte, los Salcedo nunca fuimos muy fértiles. No
debes impacientarte. Ya llegará.
Se adivinaba que Teo había reflexionado sobre el particular:
-Todas las mujeres, cuando se casan tienen un hijo, Cipriano. ¿Por qué
no me dijiste a tiempo que tu familia tenía dificultades? Cada vez que depositas tu semilla en mí pienso que esta vez va a ser la definitiva, pero nunca
llega.
Se mostraba erizada, resentida, pero él le quitó importancia al asunto:
-No te inquietes por eso, cariño. Los Salcedo siempre nos reprodujimos
con parsimonia. Mi bisabuelo no tuvo más que un hijo y mi bisabuelo dos,
pero entre medias transcurrieron ocho años. El tío Ignacio tampoco tiene
familia y ten en cuenta que mi madre, que gloria haya, estuvo cinco años tratándose su supuesta infecundidad. Y ¿crees que le fue bien el tratamiento?
De ninguna manera. Mi madre quedó encinta cuatro años después de dejarlo,
cuando Dios quiso y cuando ya se había olvidado de su obsesión ...
Miguel Delibes
El Hereje
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En la actualidad puede afirmarse con casi absoluta certeza que prácticamente todos los casos de esterilidad pueden ser resueltos. Ahora bien,
esta afirmación plantea algunos interrogantes: ¿En cuánto tiempo? ¿Cómo?
¿Qué casos constituyen ese pequeño porcentaje de esterilidad definitiva?
La reproducción asistida es casi una reacción a una estadística. En el
mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud de 1995,
una de cada cinco parejas en edad reproductiva padece algún tipo de infertilidad.
El trabajo agrega que, en los últimos 50 años, las parejas con dificultades para tener hijos por vía natural, pasaron del 15 al 20 por ciento y que
dos causas son las que más pesan en el aumento de este porcentaje: la postergación de la maternidad después de los 35 años, cuando en la mujer
comienza a declinar la curva de la fertilidad, y la caída de la calidad y la cantidad de espermatozoides en el semen.
En promedio, el número de los espermatozoides ha disminuido un
30% en los últimos 20 años. A grandes rasgos, en un tercio de los casos la
causa de la esterilidad se atribuye a la mujer, en otro tercio al varón y en el
restante a ambos.
Hasta hace 21 años, la única opción era la resignación, o la adopción.
Pero en 1978, nació en Inglaterra Louise Brown que, como ella misma dijo
en algún reportaje, vivirá el resto de sus días con el estigma de ser el primer
bebé probeta del mundo. En España no fué hasta el 1984 cuando nació la
primera niña fruto de una fecundación in vitro. Desde entonces ya es más de
un millón el número de niños nacidos mediante estas técnicas en el mundo,
representando en el momento actual entre el 1% y el 3% del total de recien
nacidos.
En esquema, las causas de esterilidad que plantean especiales problemas en este momento se presentan en la Figura 1.
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1. CAUSAS MASCULINAS
1.A. Azoospermia
La azoospermia, o ausencia total de espermatozoides en el eyaculado, es responsable de la esterilidad en aproximadamente el 5% de las
parejas que consultan por este motivo, y del 10-20% de varones infértiles
con anomalías en el análisis de líquido seminal. En estos casos es importante descartar la existencia de alteraciones cromosómicas, cuya incidencia
es cerca de 10 veces mayor en ellos que en la población general (5.3% vs
0.6%), estando esto facilitado por la accesibilidad de los espermatozoides.
Son ejemplo de estas alteraciones: la fibrosis quística, con una incidencia de
enfermos de 1/2.500 recién nacidos vivos y 1/25 recién nacidos portadores,
o las microdelecciones del cromosoma Y, presentes en un 14-18% de los
varones azoospérmicos.
El desarrollo de la microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) ha supuesto una revolución en el tratamiento de la esterilidad
masculina. Este método ha permitido que, en los últimos años, pacientes
azoospérmicos hayan podido ver cumplido su deseo reproductivo tras la
recuperación de espermatozoides mediante TESA/TESE (aspiración o
extracción de espermatozoides testiculares) o PESA/MESA (aspiración percutánea o tras microcirugía de espermatozoides epididimarios).
Resultados tras tratamiento de ICSI con Varón azoospérmico en Hospital La Fe (1999-2003)
— 355 —
En función de la etiología, la azoospermia se puede clasificar en tres
grandes grupos: azoospermia obstructiva, azoospermia secretora y eyaculación retrógrada. Las alteraciones que más frecuentemente dan lugar a estas
situaciones se presentan en la Figura 2.
1.B. Parejas serodiscordantes VIH/VHC
Existen parejas serodiscordantes respecto al VIH o VHC en las que el
varón es seropositivo y la mujer seronegativa.
En el caso del VIH, la vía de transmisión más importante en la mujer
en la actualidad es el contacto directo con el semen. El VIH ha sido detectado en forma de virión (ARN) en el plasma seminal y en forma de virión y
provirus (ADN integrado) en la fracción celular no espermática del eyaculado. Su presencia en el espermatozoide es más discutida.
El lavado y posterior capacitación del semen en varones seropositivos
permite la utilización exclusiva de la fracción móvil de los espermatozoides
para las técnicas de reproducción asistida, puesto que de este modo se eliminan los componentes con presencia demostrada de partículas virales. El
estudio mediante PCR de esta fracción del semen, permite descartar las
muestras con resultado positivo y utilizar las muestras negativas, con un
límite actual de sensibilidad de 50 copias/ml. La detección de la carga viral
en semen antes y después de este proceso es imprescindible, pues una
carga viral indetectable en sangre no se correlaciona con la ausencia del
virus en el semen del mismo individuo.
— 356 —
Este procedimiento ha conseguido que parejas serodiscordantes puedan reproducirse, no habiéndose descrito hasta la fecha casos de transmisión de la enfermedad, ni siquiera con la técnica de reproducción empleada
inicialmente en 1992 que era la inseminación con fracción de espermatozoides móviles. En la actualidad suele recurrirse a la FIV/ICSI, por el deterioro
en la capacidad fecundante del semen que supone este tratamiento.
En parejas serodiscordantes para VHB y C el manejo es más controvertido. En el primer caso la vacunación de la pareja antes de buscar el
embarazo haría innecesario el lavado seminal, estando además minimizado
el riesgo de infección por transmisión vertical con la vacunación del recién
nacido en las primeras 24 horas de vida y a los 6 meses. Para la hepatitis C,
aún sin vacuna conocida, la duda se basa en la disparidad entre los resultados de los distintos estudios que pretenden demostrar su presencia en el
semen. En todo caso, la consideración de ambos tipos de muestras como
potencialmente infectantes, contribuye a aumentar las precauciones durante
su manipulación y almacenaje en los laboratorios de andrología.
1.C. Pacientes oncológicos
Muchas enfermedades oncológicas que se producen a edad temprana
en varones (leucemias, linfomas y tumores de testículo entre otros), tienen
tratamientos que permiten una elevada supervivencia, pero que presentan
una gran toxicidad gonadal, condicionando en muchas ocasiones una esterilidad definitiva posterior, o el desarrollo de mutaciones en las células germinales.
La criopreservación de semen previa a estos tratamientos en aquellos
hombres que no han completado su proyecto reproductivo, les puede permitir tener descendencia en un futuro, incluso en aquellos que por su edad o
por motivos personales aún no se lo hubieran planteado en el momento de
iniciar la terapia oncológica. Para ello es necesaria una adecuada coordinación entre los especialistas en oncología y los centros de reproducción asistida y bancos de semen. Actualmente, con la modificación de la Ley 35/1988,
se han ampliado los plazos de conservación del semen de 5 años a tantos
como viva el individuo.
También en la mujer el tratamiento con quimio o radioterapia puede
causar un fallo ovárico precoz. En estas pacientes también existe la criopreservación de ovocitos o tejido ovárico, si bien estas técnicas están en fase
de investigación y los resultados son poco concluyentes. Otra opción es la
congelación de embriones, pero habitualmente la enfermedad de base, con-
— 357 —
traindica demorar el tratamiento el tiempo necesario. De esta forma aparece
como alternativa la donación de ovocitos para su fecundación posterior con
semen de la pareja mediante una técnica de reproducción asistida, y de
forma equivalente cuando es el varón el afectado. Ya existen varios casos
referenciados de mujeres tratadas de leucemia y cáncer de ovario, que han
conseguido tener hijos sanos mediante este método.
2. CAUSAS FEMENINAS
2.A. Mujeres con escasa reserva ovárica
El porcentaje de mujeres españolas que tuvo su primer hijo después
de los 35 años, se ha incrementado en un 30% en los últimos 5 años.
Aunque el envejecimiento reproductivo está dictado por la disminución
en la calidad y cantidad del pool de folículos primordiales establecido
durante la vida fetal, en realidad está implicado todo el eje hipotálamo-hipófiso-ovárico.
— 358 —
En sentido estricto, el sistema reproductivo femenino empieza a envejecer (inicia la depleción folicular) en un momento que incluso precede al
nacimiento. No obstante, si el envejecimiento se considera en un contexto
fisiológico, la fertilidad y la secreción hormonal son sus funciones mayores,
de forma que el sistema comienza a ser funcional en la pubertad, y alcanza
su acmé en términos de fertilidad hacia el final de la década de los 20.
El deterioro de la función fisiológica se produce de forma paulatina y
progresiva, estando determinado por la tasa de pérdida de ovocitos, que en
la mayoría de las mujeres está programada genéticamente; por término
medio el cese de la actividad ovárica ocurre alrededor de los 50 años. Por lo
tanto, es durante los últimos 20 años de funcionamiento del eje hipotálamohipófiso-ovárico cuando se producen los cambios más relevantes.
Para la mayoría de las mujeres, el primer signo es la disminución de
su fertilidad antes de que se produzca ningún cambio en sus menstruaciones. El siguiente paso es una elevación monotrópica de la FSH junto con un
aumento paralelo del estradiol. Esto facilita que se produzca una ovulación
prematura, acelerándose el crecimiento folicular y acortándose el ciclo
menstrual. En este periodo de la perimenopausia, que suele durar unos 3 ó
4 años, se pueden producir ciclos ovulatorios, anovulatorios y periodos de
quiescencia ovárica. A menudo estos cambios se acompañan de síntomas
vasomotores.
El estadio final o menopausia se alcanza cuando han transcurrido 12
meses desde la última menstruación. Aunque la edad media se establece a
los 50 años, el intervalo de confianza del 5-95% es relativamente amplio (4258 años). Este rango de edades indica que hay una moderada variabilidad
en el curso del envejecimiento reproductivo.
Se considera que el ovocito es el principal responsable de la disminución de la fertilidad en relación con la edad de la mujer, hecho reflejado en
un aumento de la producción de embriones aneuploides, de otros tipos de
anomalías cromosómicas y de abortos espontáneos. A esta conclusión se
llegó en parte al estudiar el resultado de la donación de ovocitos de mujeres
jóvenes a receptoras jóvenes y añosas, entre las que se observaron tasas
similares de implantación.
— 359 —
2.B. Aborto recurrente
El aborto recurrente se diagnostica cuando una mujer aborta más de
dos veces de forma consecutiva, antes de la semana 20 de embarazo. Este
concepto requiere algunas matizaciones, derivadas sobre todo de la edad de
la mujer.
Es conocido que el riesgo de aborto espontáneo ocurre en aproximadamente el 15% de todas las gestaciones conocidas, aunque podría alcanzar el 35% si incluimos las pérdidas muy precoces ocurridas en las primeras
2-4 semanas posfecundación. Una vez detectado latido cardiaco el riesgo es
algo menor. Independientemente de el momento, la tasa de pérdidas
aumenta con la edad de la mujer, aunque ésta no esté catalogada como
abortadora habitual, de manera que por ejemplo en este grupo, el porcentaje
de abortos de embriones de más de 5 semanas, pasa del 3-5% en mujeres
jóvenes a aproximadamente el 30% en las mayores de 40 años.
En la Figura 3 se muestran las tasas de aborto espontáneo en función
de la edad.
Edad maternal (años)
Riesgo de aborto (%)
15-19
9.9
20-24
9.5
25-29
10.0
30-34
11.7
35-39
17.7
40-44
33.8
44 & older
53.2
Fertility and Sterility 1986; 46:989.
— 360 —
En una gran proporción de los abortos tempranos ( aproximadamente
en un 70%) hay una anomalía cromosómica en el embrión. Si éstos se producen de forma recurrente, está indicado un estudio genético de la pareja,
por si sus miembros son portadores de una alteración que en ellos curse de
forma asintomática, aunque esto no nos asegura el diagnóstico etiológico, ya
que algunas no se reflejan en el genotipo y otras surgen de novo con el
embrión. Independientemente de su carácter hereditario o no, existe una técnica que permite descartar algunas anomalías del código genético vinculadas a enfermedades como la hemofilia, la fibrosis quística o la trisomía 21,
mediante el estudio por sondas de alguna de las células del embrión, que le
son extraidas previamente a su transferencia al útero (diagnóstico preimplantacional).
Factores de otra índole ligados a los abortos tempranos frecuentes
son las trombofilias maternas, la existencia de anomalías uterinas, la exposición a tóxicos medioambientales o el tabaquismo.
— 361 —
2.B. Mujeres postmenopáusicas
Las mujeres menopáusicas constituyen un grupo en el que los problemas de esterilidad atribuibles al agotamiento de su reserva folicular, se
combinan con un ambiente hormonal desfavorable para la anidación de un
embrión.
Para solventar el primer problema existe la posibilidad de la donación
de ovocitos (gratuita, anónima y formal) regulada por la Ley De Reproducción Asistida 45/2003, como ya mencionamos en el apartado anterior. Esta
ley especifica que “la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto”, con lo que queda excluida la posibilidad
de recurrir a la “maternidad subrogada”. Esta consiste en que una mujer
geste o lleve en su vientre un niño para otra mujer, con la intención de entregárselo después de que nazca, e incluye los casos en que el material genético procede en su totalidad de la pareja comitente, del varón de dicha pareja
o de un donante y de la mujer portadora o bien de dos donantes anónimos.
Esta práctica, que se llevó a cabo por primera vez en California en 1975 y
más tarde en países como Francia, el Reino Unido o Italia, está actualmente
considerada ilegal en todos ellos en virtud de la consideración de que las
personas presentes o futuras no pueden ser objeto de contrato.
Sin ser hoy en día una opción real para la reproducción, los investigadores han desarrollado un nuevo método de fusión de membrana que permitirá que el núcleo del óvulo de una mujer infértil sea transferido en el citoplasma del óvulo de una donante cuyo núcleo ha sido manipulado. Como en
el núcleo se encuentran la mayoría de los genes, transferirlos en un óvulo
enucleado de la donante significa que la mujer infértil daría a luz un niño que
podría ser genéticamente similar a ella y al padre.
Tranferencia nuclear
— 362 —
3. CAUSAS MIXTAS
3.A. Mala calidad embrionaria
El objetivo de cualquier técnica de reproducción asistida es conseguir
un único embrión con una capacidad de implantación (anidación en el útero
materno) del 100%.
Sin embargo esto no suele ser posible y nos movemos en términos de
probabilidades relativas.
Existen características morfológicas que se conocen asociadas a una
mayor posibilidad de embarazo. Realmente el concepto de viabilidad embrionaria, debería abarcar otros aspectos como su genética o su dotación metabólica, ahora que sabemos que un embrión aislado en un medio de cultivo
tiene capacidad de crecer, demostrando cierta autonomía. Aún así, en la
practica clínica continúa empleándose únicamente la valoración de su
aspecto microscópico, que por otra parte no deja de ser un método no invasivo y relativamente rápido.
Son causas conocidas de la obtención de embriones de mala calidad:
- condiciones adversas en el laboratorio de embriología
- anomalías en los gametos, tanto femenino (vinculadas
estrechamente a la mayor edad) como masculino (por la alta
incidencia de alteraciones cromosómicas presentes en varones
infértiles).
3.B. Fallos repetidos de implantación
La implantación es el proceso por el cual un embrión se adhiere a la
pared uterina, la penetra y entra en contacto con el sistema circulatorio de la
madre para formar la placenta. Suele producirse entre 6 y 10 días tras la
fecundación, que en condiciones normales ocurre en la trompa.
La complejidad de este fenómeno, regulado conjuntamente por la
madre y el embrión, supone un escollo más en la reproducción de las parejas infértiles. Actualmente, uno de los métodos empleados para facilitar la
implantación tras una fecundación in vitro, consiste en mantener el embrión
— 363 —
en un medio de cultivo (“cocultivo”), hasta que evolucione a un estadio llamado blastocisto en el que las posibilidades de anidación aumentan, posponiendo hasta entonces la transferencia. De esta forma, se consigue una
cierta selección embrionaria, al evitar transferir aquéllos destinados a morir
precozmente. Algunos autores apuntan el beneficio añadido de una menor
incidencia de gestaciones múltiples. El medio empleado es habitualmente
tejido endometrial de la propia paciente obtenido en la segunda mitad de
algún ciclo menstrual previo, y el tiempo no suele prolongarse más allá de
los 5 días posfecundación.
3.C. Esterilidad de origen desconocido de larga evolución
Probablemente el resultado más frustrante de un estudio de la esterilidad, es que le digan a uno que no se ha encontrado ninguna causa. En
aproximadamente 15% de los casos, no se puede explicar la esterilidad. Sin
embargo, el realizar un estudio completo de la esterilidad, no deja de ser útil,
ya que permite descartar la mayoría de los problemas que pueden ser tratados. El tratamiento ha de ser siempre el objetivo primordial del diagnóstico.
El continuar con un estudio solamente para descubrir la causa exacta, sin
importar si puede ayudar a resolver el problema, no tiene demasiada utilidad.
— 364 —
Afortunadamente, incluso cuando se desconoce la causa de la esterilidad, las técnicas de reproducción asistida como la FIV, a menudo hacen
posible que las parejas puedan solucionar el problema.
En los países desarrollados especialmente, la edad del primer embarazo deseado, ha ido en aumento, ya que cada vez son más las mujeres que
se incorporan al mercado laboral. Se ha demostrado que el potencial de
fecundidad de una mujer decrece a partir de los 30 a 35 años, y más rápidamente a partir de allí. Este deterioro se debe probablemente a la disminución en la calidad de los ovocitos, y a un incremento en la cantidad de ciclos
en los que no hay ovulación.
No obstante, la mayor parte de parejas con diagnóstico de esterilidad
de causa desconocida, suelen terminar consiguiendo la gestación y el hijo
deseado, muchas veces incluso de forma espontánea.
— 365 —
LECTURAS RECOMENDADAS
1. Current Practices and Controversies in Assisted Reproduction. World
Health Organization, Septiembre 2001.
2. Fertility assessment and treatment for people with fertility problems. Royal
College of Obstetricts and Gynaecology Clinical Guideline, Febrero 2004.
3. Laboratorio de gametos. Factores determinantes de éxito en fertilización
in vitro. Kably A. y col. Ginecol Obstet Mex 2001; 69(4):172-9.
4. Mejoramiento de la calidad embrionaria en los laboratorios de fertilización
asistida. Bisioli C. y col. Reproducción Humana. Artículos de Revisión,
2002, pp. 26-36.
5. Ley 45/2003, de 21 de Noviembre de 2003, sobre Reproducción Asistida.
BOE núm. 280, de 22-11-2003, pp. 41458-41463.
— 366 —
Las Técnicas de Reproducción Asistida
vistas por el pediatra
Dr. Francisco Morcillo Sopena
Servicio de Neonatologia.
Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales
Hospital Universitario La Fe. Valencia
LAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA
VISTAS POR EL PEDIATRA
Dr. Francisco Morcillo Sopena
Servicio de Neonatología. Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
Hospital Universitario La Fe.Valencia..
INTRODUCCION:
Las técnicas de reproducción asistida (TRA) han representado un
gran avance en reproducción humana, permitiendo que parejas con diferentes grados de infertilidad puedan conseguir una gestación.
Los nacimientos mediante estas técnicas representan en nuestro
entorno alrededor del 1.5% del total nacidos.
Tres son los aspectos que desde el punto de vista del pediatra, vamos
a comentar. Serán:
1.- TRA y malformaciones congénitas (MC).
2.- Impacto de las TRA en el aumento de la prematuridad (PR) y bajo
peso al nacimiento (BPN). Mortalidad, morbilidad, cuidados neonatales y evolución de este grupo de recién nacidos.
3.- Repercusión de los cambios demográficos en la Unidades Neonatales.
1.- REPRODUCCIÓN ASISTIDA Y MALFORMACIONES CONGÉNITAS.
¿Las TRA representan un riesgo de MC, sobre todo aquellas con
mayor manipulación de gametos, como la inyección intracitoplasmatica de
espermatozoides (ICSI)?.Se trata de una respuesta controvertida, dada la
dificultad de los estudios epidemiológicos sobre TRA y MC en función de la
población estudiada, la causa de la esterilidad y características de la pareja,
la definición del MC empleada o el periodo de tiempo estudiado en el recién
nacido.
— 369 —
De la bibliografía revisada se deduce que, aunque en los nacidos tras
TRA, existe un ligero aumento de las MC (3.9% en la población general
frente a un 5.4% en las TRA), este aumento no es estadísticamente significativo, en algunos trabajos desaparece al tener en cuenta las características
maternas, y no existe diferencias según el tipo de TRA (fertilización in vitro
(FIV) o ICSI).
El tipo de MC encontrada, fueron fundamentalmente malformaciones
cardiacas, defectos del tubo neural, malformaciones digestivas (atresias) e
hipospadias (estos últimos mas frecuentes en las ICSI).
2.- IMPACTO DE LAS TRA EN EL AUMENTO DE LA PREMATURIDAD (PR) Y EL BAJO PESO AL NACIMIENTO (BPN).
Según datos del Grupo de Estudios Neonatales de la Comunidad
Valenciana (GEN-CV) [en el que participan todos los Hospitales Públicos de
la Comunidad Valenciana (CV) con unidad perinatal y un H. Privado de la
ciudad de Valencia y que tiene una cobertura del 85% de los nacidos en la
CV] la tasa de PR ha pasado del 4.8% del total de nacidos en el año 1993,
al 10% en el 2002.
Teniendo en cuenta que en este último año en la CV se produjeron
43.912 nacimientos, se puede deducir que alrededor de 4.400 lo hicieron
antes de las 37 semanas de gestación.
Aunque las tasas de mortalidad han descendido notablemente, los PR
representan el 64% del total de muertes en la CV (a pesar que sólo son el
10% de los nacidos).
En el registro de mortalidad del GEN-CV la inmadurez, sobre todo la
pulmonar, ocupa el segundo lugar (34%) como diagnostico principal, tras las
malformaciones congénitas, que representan el 40% de las muertes neonatales en la CV.
Entre las causas que están contribuyendo a este aumento de la PR
se encuentran las TRA, fundamentalmente debido a la alta incidencia de partos múltiples en estas técnicas.
La Sociedad Europea de Reproducción Humana, en Abril de 2001,
recomienda la transferencia embrionaria única en: edad materna <34 años,
buena calidad embrionaria y primer intento, así como que las tasas de parto
múltiple deben ser inferiores al 25%.
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En las tablas siguientes se muestran parte de los datos de un estudio
realizado por la Dra. B. Guillot en el año 2001 sobre los nacidos en el Hospital La Fe mediante TRA, independientemente de la Unidad en la que se
realizo la TRA.
Se trataba de 126 gestaciones (74 mediante ICSI y 51 por FIV) que
dieron lugar a 208 recién nacidos (4.2% sobre el total de nacidos) con tasas
de gestación múltiple del 54%, PR del 58.7% y de BPN de 56%.
Estas tasas se encuentran muy por encima de las recomendadas, y
contribuyen de forma clara al aumento de la PR (el 20% del total de PR nacidos ese año en nuestra maternidad provenían de gestaciones tras TRA).
Fallecieron 6 de los 208, no encontrándose diferencias en la mortalidad con los nacidos de forma natural en función de la EG y PN.
Las TRA no implican un mayor riesgo de mortalidad y/o morbilidad en
sí mismas, sino que esta depende de la mayor incidencia en ellas de PR,
BPN y MBPN, por el alto porcentaje de partos múltiples.
Al distribuir los nacidos por TRA por EG y PN, su mortalidad no fue significativamente diferente de los nacidos sin TRA a igual EG y/o PN.
Desde hace varios meses, la Unidad de Reproducción Asistida de
nuestro hospital, no trasfiere más de dos embriones, en un intento de disminuir las gestaciones múltiples y los embriones congelados sobrantes.
— 371 —
Mortalidad:
Como comentábamos anteriormente, las tasas de mortalidad neonatal han disminuido notablemente (la mortalidad neonatal para los RN con PN
< 1000 paso de cifras superiores al 80% en los primeros años, de los 80 a
alrededor del 20% en 2002)
En las tablas siguientes se muestra la mortalidad neonatal en el H. La
Fe de Valencia en el 2002 por semanas de gestación y por grupos de peso.
Morbilidad:
Pero en la actualidad no hay que hablar solo de mortalidad, sino de
morbilidad y secuelas.
Como vimos anteriormente, la mayor mortalidad y por tanto morbilidad, se produce en los RN de MBPN (PN < 1500).
Analizaremos a continuación algunas características y patologías
de los RN de MBPN ingresados en el Hospital La Fe en el año 2002.
A resaltar en este grupo de RN de MBPN: las TRA (25%), el parto múltiple (38%), nacimiento por cesárea (65%), Test de Apgar bajo al minuto
(15%) y la necesidad de ventilación mecánica (61%).
Patología relacionada: EMH (53%), Sepsis (40%), DAP (27%), DBP
(16%), formas graves de HPIV (7%) y ECN (4%).
El 42% recibió lactancia materna (LM) durante el ingreso y el 27% fue
dado de alta con LM.
Estos RN permanecen hospitalizados por largos periodos, 96 días de
media en el grupo de menores de 750 gramos, de los que 60 lo hacen en
cuidados intensivos.
— 372 —
Secuelas:
La meta del neonatólogo no es sólo conseguir altas supervivencias
sino que estos supervivientes lo hagan con las menores secuelas posibles.
Recientes trabajos informan de secuelas cercanas al 50% en supervivientes con edad gestacional inferior a 26 semanas.
— 373 —
En nuestro país merece mención especial el trabajo de la Dra. C.
Pallas, del Hospital 12 de Octubre “Apoyo al desarrollo de los niños nacidos
demasiado pequeños, demasiado pronto. Diez años de observación e investigación clínica en el contexto de un programa de seguimiento” que mereció
el Premio Reina Sofía 2000 de investigación, sobre Prevención de Deficiencias.
Se evalúan a los 24 meses de edad corregida 384 RN de MBPN y
encuentran que el 76% no presentaban secuelas en su neurodesarrollo, el
14% tenían secuelas leves y el 10% moderadas o graves.
En nuestro hospital analizamos la situación a los 24 meses de edad
corregida de los prematuros de EBPN (PN < 1000 g) nacidos en nuestro
Centro entre los años 1995-1998.
La totalidad de los supervivientes de EBPN fueron controlados en la
consulta de seguimiento al mes del alta, y a los 3, 6, 9, 12, 18, 24 meses de
edad corregida y a los 3 y 5 años. Se estudiaron los 83 nacidos entre 1995
y 2000, que ya cumplieron los 24 meses de edad corregida.
Para su evaluación se utilizó la siguiente clasificación: secuela leve, si
esta le permite llevar vida independiente, no precisa cuidado especializado,
presenta déficit visual o hipoacusia leve (perdida de 27-49 dB); secuela
moderada, si precisa cuidado especializado o déficit visual o hipoacusia con
perdida 41-70 dB, diplejia/hemiplejia o CD entre 60-70; o secuela grave
cuando necesita cuidados especiales, no puede caminar, retraso severo (CD
< 60), tetraplejia espástica, ceguera o sordera bilateral.
De los 83 prematuros, 2 (2.4%), no acudieron al control de los 24
meses, considerándose como pérdidas, en ambos casos el último control fue
a los 12 meses, y su evolución era normal; 48 (57.8%) no presentaban
secuelas; en 20 (24%) se encontraron secuelas leves; 9 (11%) secuelas
moderadas, y 4 (4.8%) secuelas graves. La incidencia de leucomalacia periventricular fue del 11%, la de hidrocefalia posthemorragica que precisara
derivación ventrículo peritonea,l del 4%, y la de parálisis cerebral grave en el
4.8%.
Actuaciones perinatales para mejorar la asistencia perinatal:
Prenatales disminuyendo la prematuridad o si no se puede retrasar el
parto pretérmino que permitan actuaciones como los corticoides prenatales
que ayuden a la maduración fetal sobre todo la pulmonar.
En el momento del nacimiento eligiendo junto al obstetra la mejor vía
del parto, así como una adecuada preanimación del RN.
— 374 —
Y posnatalmente, continuando en la investigación, que tan buenos
resultados dió con el Surfactante sintético, en la línea de mejorar las técnicas ventilatorias, la nutrición, la lucha contra la infección, consiguiendo un
ambiente que evite el dolor, las múltiples manipulaciones, las contaminaciones acústicas y lumínicas, e incorporando a los padres en el manejo de estos
niños (apertura de los servicios, apoyo a la lactancia materna, etc.)
Desde hace unos años funciona en Valencia la Asociación Valenciana
de padres de Prematuros (AVAPREM) [Azcarra, 34, pta12. 46008 Valencia.
Tlf. 963 85 77 53. www.metamedia.es/avaprem], que está realizando una
importante tarea de apoyo a los padres.
3.- REPERCUSION EN LAS UNIDADES NEONATALES.
Este fenómeno demográfico de aumento de la PR en los últimos años,
esta colapsando las Unidades Neonatales de toda la CV.
En la Tabla se muestra el índice de ocupación de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del H. La Fe de Valencia en la que en los últimos
23 meses, 16 (70%) permanecía con ocupaciones superiores al 90% y en los
últimos 6 meses siempre con ocupaciones superiores al 100%.
Esta situación dificulta la asistencia a los recién nacidos que precisan
Cuidados Intensivos.
Son necesarias más camas de CIN, dado que la antigua recomendación de 1 cama por cada 1000 nacimientos del área se hizo al principio de
los 90, con tasas de PR del 5% y supervivencias en los menores de 1000 g
inferiores al 50%. En la actualidad se recomiendan entre 1.5 a 1.8 e incluso
2 camas por cada 1000 nacimientos del área.
— 375 —
CONCLUSIONES:
1.- En la TRA existe un ligero aumento, no significativo, de malformaciones congénitas, que no está relacionado con la técnica empleada (FIC o
ICSI) y sí con las características de las madres.
2.- Las TRA están representando un aumento claro de las tasas de
prematuridad y bajo peso al nacimiento, debido fundamentalmente al alto
porcentaje en ellas de partos múltiples, muy superior al recomendado internacionalmente.
3.- Esta situación, junto con otras, esta generando una fuerte presión
asistencial sobre las unidades perinatales y pone de manifiesto un déficit de
camas neonatales.
4.- Es necesario crear grupos de trabajo en este campo, para solucionar estos temas.
— 376 —
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Sweden 1982-95: a retrospective cohort study. Lancet. Vol. 354. Nov.
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— 377 —
— 378 —
La Escritura de la maternidad en la novela
contemporánea
Adela Cortijo Talavera
Doctora en Filología
Universitat de València
LA ESCRITURA DE LA MATERNIDAD EN LA
NOVELA CONTEMPORÁNEA
Adela Cortijo Talavera
Doctora en Filología
Universitat de València
«Haber salido de su cuerpo todos esos cuerpos1»
La joven escritora francesa Marie Darrieussecq, autora de seis novelas2 en las que destacan las voces femeninas3 y en las que se produce persistentemente un acercamiento al tema de la maternidad, se plantea en su
novela Le Bébé (2002) el hecho de conjugar su recién estrenada maternidad
con su escritura. Reflexiona acerca de cómo conciliar el deseo del hijo con
la actividad intelectual.
Carmen Alborch en Solas, examinaba la disyuntiva de tener o no tener
hijos en términos de elección entre maternidad y profesión. La gran disyuntiva de la mujer contemporánea es la llamada del instinto y la del cerebro, y
para no perderse ninguna faceta, o no querer cerrar ninguna puerta, intentar
ser una supermujer y dar la talla en todo.
El conflicto maternidad-escritura que siente la autora, narradora y
madre de Le bébé, se resume en escribir cuando el niño duerme. «Extiendo
al bebé bocabajo en mis rodillas, le hago callar dándole el auricular para chupar. Con la mano derecha libre, puedo escribir.» (D4., 2002: 33). Annie
Ernaux en La femme gelée escribía «Dos años, en la flor de la edad, toda la
1
Dice la madre de Bref séjour chez les vivants, (Darrieussecq, 2002: 57).
2
Las novelas publicadas hasta la fecha de Marie Darrieussecq son: Truismes (1996), Naissance des fantômes (1998), Le mal de mer (1999), Bref séjour chez les vivants (2001), Le
Bébé (2002) y White (2003).
3
En todas las novelas de Marie Darrieussecq, los personajes protagonistas son femeninos y
son, a su vez, las narradoras de las historias. Excepto en White, un díptico de miradas, en
el que se combinan una voz femenina y otra masculina.
4
En las citas abreviaremos el nombre de la autora, Darrieussecq, con la inicial D. La traducción al castellano de todas las citas en francés es nuestra.
— 381 —
libertad de mi vida se ha resumido en la suspensión del sueño de un niño a
medio día». La intendencia de la casa, el trabajo, el mundo exterior
comienza cuando el recién nacido cierra los ojos. Durante los dos primeros
meses, la narradora madre confiesa que está en el mundo a medias, que lee
mal los libros. Se siente como un extraterrestre percibiendo sin cesar, en su
cráneo, ecos de su planeta de origen, de su universo de letras.
Escindida en dos, Darrieussecq creó en su primera novela, en Truismes (1996), un símil para dar cuenta de esa dicotomía de la intelectual y la
madre; en esa novela fantástica, eran la mujer y la cerda que pasaban sucesivamente de un estado a otro: cuando la narradora protagonista se dejaba
llevar por su naturaleza, se convertía en un ser porcino y cuando hacía un
esfuerzo de tipo intelectual, se hacía humana.
El recién nacido le impide fumar, beber y escribir. «[…] para prolongar
algunos minutos la escritura de esta página, le he tendido bocabajo: se ha
vuelto a dormir profundamente.» (D., 2002:14-15), pero enseguida le asalta
la preocupación de la buena madre: esa posición ha sido desaconsejada por
los médicos, porque favorece la muerte súbita.
Quizá la mayor interferencia que ella observa de la maternidad en su
escritura sea la introducción del sentimentalismo. Su nuevo estado de madre
y la presencia del bebé, la vuelven sentimental. La madre desempolva el
viejo vocabulario olvidado. Recupera las expresiones, los vocablos de su
infancia, recuerda la letra de viejas canciones, renueva gestos infantiles
supersticiosos como tocarse la frente para conjurar la mala suerte.
El tópico, el truismo, entre lo dicho y lo no dicho, cobra de nuevo vida
con el nacimiento del bebé. Se produce una reconciliación con los pesados
topoï, la madre escritora los levanta como piedras para ver, curiosa, cómo
por debajo corretean las verdades. «Los clichés vuelven a tener sentido para
mí, las fórmulas, sí, ya que sin metáfora Yo daría mi vida por él. Es la primera vez que esta frase es cierta, que entiendo su verdad; la primera vez
que es mía.» (D., 2002: 42-43).
Darrieussecq piensa que la fibra maternal, el instinto femenino animal,
está hecho de refranes, de proverbios, de frases hechas, de consejos de
abuela, en definitiva, de un comadreo ancestral; el de las otras madres, el de
la educación que ha recibido, el de sus juegos con las muñecas, el de las
revistas especializadas, el de los pediatras, esto es, una maraña de información contradictoria y repetitiva. «Madre: infantilismo, culpabilización, castración. Melindreces, ñoñerías, eructitos. Repliegue. Neurosis. Autismo.
Ombligo. Virgen María y Mater Dolorosa. Genitrix. Mama = Muerte: es la Vulgata en reacción, el cliché respondiendo a las necedades, el otro sentimentalismo.» (D., 2002: 178-179).
— 382 —
El peligro de la sensiblería maternal, que se traduce en los tópicos5, es
el de convertir a la amante genitora en una neurótica castradora, en un
monstruo devorador, aniquilador de la libertad, de la independencia del hijo.
Para Darrieussecq, que acomete con valentía el proyecto de escribir
sobre su nueva experiencia como madre, sobre su encuentro con lo sorprendente, con su hijo, es necesario reinventar un nuevo discurso, crear
palabras y frases originales o dar un sentido real y no figurado al topos y a
los tropos, para dar cuenta de lo incomprensible, de lo impenetrable.
«Tomarse la libertad de inventar, las frases, el amor, la maravilla, ese programa de vida, de deseo: ser madre.» (D., 2002: 178-179).
Según ella no es tanto el nacimiento y el descubrimiento del bebé lo
que desencadena su gesto de escribir, de garabatear, en unos cuadernos6
escritos en la cocina, manchados de aceite, de leche y de té, sino el hecho
de que existan otros libros y otras frases hechas, brillantes, superfluas, que
abordan el tema. Ella debe revelar y explicarse a sí misma qué es la maternidad y cómo es, a posteriori, su deseo del hijo.
De manera intermitente, en su novela fragmentaria, en la que los
párrafos se interrumpen y se seccionan en asteriscos cada vez que el hijo la
reclama, reflexiona acerca de cómo ha sido tratada la maternidad en la literatura y de cuál ha sido la imagen del bebé. Y observa Darrieussecq que
aunque el bebé haya sido envuelto en un discurso tan espeso como sus
pañales7, es un objeto menor en la literatura.
Según la autora no hay escritura femenina, sino temas femeninos a
los que un autor masculino puede acceder. En ese sentido, el bebé del Ulises de Joyce es perfecto8 y en cambio, señala, no aparece ningún bebé en
Nathalie Sarraute ni tampoco en Virginia Wolf, ya que no les interesan. En
realidad en Enfance (1983), la novela autobiográfica de Sarraute, sí aparece
5
«Resonancia íntima y suave, un poco sosa, entre los lugares comunes y la maternidad.»
(D., 2002: 154).
6
La novela está dividida en dos cuadernos que siguen de cerca la evolución del hijo de la
autora nacido en mayo. El primero se titula «Primavera-verano» y el segundo «Veranootoño», recogiendo cronológicamente, como en un diario, lo sucedido en los meses siguientes al nacimiento.
7
El bebé es un manantial para el discurso. Cuando el bebé no tiene hambre, ni frío, ni calor,
ni sueño, ni está mojado, ni siente dolor, entonces comienzan los: «tiene fiebre // es la Luna
nueva // tiene hambre // está demasiado tapado // tiene frío // los bebés tienen que llorar //
nosotros te dejamos llorar, pero ahora no lo haríamos // tiene que expresarse// no lo cojáis
en brazos, se va a enfadar más // es la angustia del crepúsculo // es el malestar del segundo
mes // no le dejéis llorar, creerá que vive en un mundo en el que las llamadas no obtienen
respuesta». (D., 2002: 21-22).
8
Darrieussecq cita este fragmento del Ulises: «Cissy limpió su boquita con el babero y trató
que estuviera sentado bien recto para decir papá, pero cuando ella desató la correa
exclamó, Jesús, que estaba empapado como una sopa y había que volverle a poner la
manta doblada debajo y volviéndola del otro lado. Por supuesto su majestad aguantaba
esas formalidades del aseo de su cuerpo con dificultad, y lo hacía saber a quien quisiera
escucharlo: –Habaa baaahabaaa baaaaa.» (D., 2002: 50-51).
— 383 —
un bebé, la hermanastra de Tachok, Lili, que es descrita como el bebé que
se transforma en cochinillo en brazos de Alicia. Y su joven madrastra, Vera,
como Mia Farrow en La semilla del diablo, con un cuerpo consumido por el
maldito fruto de su vientre, que la afea, que la transforma, que le agría el
carácter.
Vera está cada vez más delgada, su rostro amarillo, su vientre puntiagudo, me entero no sé cómo que espera un niño […] [en la clínica] Vera me
sonríe amablemente, cerca de su cama en una cuna, veo a un pequeño ser
horrendo, rojo, violeta, con una enorme bocaza gritona, parece que berrea
hasta atragantarse día y noche. (Sarraute, 1983: 117-118)
La mirada negativa, de rechazo, o simplemente la ausencia de referencia a la maternidad en muchas autoras del siglo XX, resulta significativa
para Darrieussecq. La maternidad no es exclusiva de la mujer, no es un tema
que pueda o deba ser tratado únicamente por ellas. A la muerte de Duras,
algún que otro periodista se escandalizaba de que su hijo no hubiera aparecido en ninguna de sus novelas. A la autora del bébé, eso le parece una tremenda tontería. La maternidad puede aparecer, descubrirse en la obra de
una autora, madre o no. La escritura y la maternidad se pueden enlazar o no.
Ella ha decidido escribir sobre su hijo, simplemente para dar cuenta de
un programa de vida y para exorcizar a los fantasmas que pueblan sus novelas, a las sombras que lo acechan y que podrían decidir arrebatárselo.
Escribe «[…] para dar testimonio de su belleza, de su gracia, de su magnificencia; para inscribirlo en la vida, como se firma una promesa, o como se
dan las gracias mediante un ex-voto.» (D., 2002: 79).
La tarea de la escritura, cuenta la narradora de Le bébé, no se inicia
justo después del alumbramiento. Al principio, durante las primeras semanas, sólo era capaz de constatar la ausencia de deseo de escribir.
[…] No era capaz de escribir sobre el bebé. No me venía ninguna idea,
ni siquiera las ganas de una idea; sólo la estupefacción ante ese cuerpo surgido; la torpeza y la angustia; y una alegría abstracta, desprendida de la realidad, enorme y devastadora. Sentimientos por pensamiento. (D., 2002: 97).
Con las neuronas bloqueadas frente a la pantalla del televisor como
las del bebé frente a la tetina, mientras el padre del bebé retoma el trabajo y
sale al mundo, ella se sumerge en una nebulosa láctea, en el extraño ritmo
de las tomas y de las noches entrecortadas. «Entonces he descendido en
— 384 —
ese baño de leche, he chapoteado, flotado, me he embriagado de ese
tiempo del bebé, porque más tarde recomenzaría a pensar, a escribir, a vivir
con los hombres.» (D., 2002: 12).
Pronto el placer de escribir y el de disfrutar del bebé no se oponen,
son satisfacciones que lejos de fagocitarse, se alimentan mutuamente. Son
empresas que crecen paralelamente. Darrieussecq se aleja entonces de la
idea de que es imposible pensar y jugar a las muñecas, que la mujer no
puede ser una intelectual y una buena madre, como dictaba Simone de
Beauvoir.
La autora-narradora-madre advierte, desalentada, la supuesta o aparente obligación que tiene la mujer de elegir con respecto a la maternidad. A
ella le preguntan sin cesar si escogerá al bebé o a la literatura, del mismo
modo, con la misma perversidad, que si a un niño se le pregunta a quién
quiere más, a su padre o a su madre.
Para las mujeres que escriben, ser madre sólo se presenta como una
circunstancia agravante, como una dificultad añadida. Sócrates, dice
Darrieussecq, reservaba la Razón sólo para el hombre «Tota mulier in utero»
y Rousseau juzgaba indigna a la mujer que escribía en lugar de ocuparse de
sus hijos. Precisamente él, que se deshizo de los suyos enviándolos al orfanato.
La narradora del Bébé no deja de plantearse su doble papel como
madre y escritora. Por ejemplo, cuando llega el momento de solicitar una
plaza en una guardería, le da miedo que no se tome en serio su trabajo, que
la consideren una cuentista holgazana. «Obsesión de que decidan que mi
trabajo no es un verdadero trabajo, y que anulen mi plaza de la guardería.»
(D., 2002: 134). Es decir, pavor a acercarse al modelo de la Mala madre.
Frente a la Oposición, –piensa por ejemplo en los miembros de una
asociación norteamericana «Childfree», que rechazan tener niños porque
hacen mucho ruido en los lugares públicos o por la sobrecarga de trabajo
debida al absentismo de los que los crían–, la narradora, en una estructura
repetitiva, anafórica, explica porqué ha querido tener un hijo:
¿Que diría yo que soy with child, si tuviera que justificarme?
He tenido un niño porque sabía que me divertiría.
He tenido un niño porque encontré a ese hombre.
He tenido un niño porque estoy a favor de la reproducción de la buena
gente.
He tenido un niño porque me dijeron que no tendría.
He tenido un niño porque la vida, es mejor que nada. (D., 2002: 125).
— 385 —
Por otro lado, cuando observa minuciosamente a su hijo, al bebé, cree
que su existencia la ha decidido él. Estando embarazada se preguntaba concienzudamente si ella sería una buena madre, la solución la encontró
leyendo un artículo en Elle sobre Madonna. Atravesaba su periodo budista y
explicaba que los bebés en el limbo esperan a los mejores padres para ellos.
No son los padres los que eligen sino los bebés. Madonna llevaba una camiseta que rezaba Mother y en el dorso Fucker.
Darrieussecq dedica intencionadamente su novela al bebé, al estadio
intermedio entre el recién nacido, el neonato y el niño, el infante, el que
habla. Porque el recién nacido de mirada opaca, que duerme y succiona, se
mueve aún entre dos mundos, el de los vivos y el de los muertos, sus ojos
velados ven a los fantasmas. «Sus ojos derivan en el espacio, ignora nuestras sonrisas, no escucha nuestras llamadas: sigue en la casa el lento movimiento de los espectros.» (D., 2002: 28).
Cuando crece, cuando su mirada se fija, cuando busca el mundo
detrás del velo que se desgarra, se convierte en el bebé. Pero antes, nada
más salir del limbo, es muy capaz de volver, y ése es un pensamiento que
aterroriza a la madre.
Si el niño se queda mirando un punto fijo, sonríe, balbucea y escucha,
la madre rodea la cuna con sillas, formando un círculo y en cada una de ellas
coloca un libro o un osito.
La narradora explica que escribe para alejarse del miedo, para que no
ocurra lo peor. «Escribo este cuaderno para alejar a los espectros de mi hijo,
para que no me lo quiten.» (D., 2002: 146).
Ese libro blanco9, lácteo, de vida, que crece con el bebé, es necesario
en la medida en que la escritura se hace efectiva, en su capacidad de dar
cuenta del hijo, en su objetivo de protección. Y a ese libro le corresponde un
libro gemelo negro, que nace y se desarrolla en el reverso de las frases, de
forma simétrica. Un libro tenebroso, agazapado, que muestra el desasosiego
frente a las equivalencias, los paralelismos. Para la narradora madre, la sensación de vida que desprenden sus cuadernos está espectralmente agudizada. El amor de madre es un amor temeroso. «Intento convencerme de que
el terror no es lo esencial de este extraño amor. El otro libro emerge, el revés
oscuro de este libro, sobre los mismos lugares de nuestras vidas. La ficción,
para decir la totalidad.» (D., 2002: 120).
9
Marie Darrieussecq publica siempre las primeras ediciones de sus novelas en la editorial
POL, que se caracteriza por sus tapas blancas.
— 386 —
Sólo la ficción puede recoger las dos caras de la misma moneda y
expresar el miedo a que lo que se escriba se reproduzca.
En la Sonata à Kreutzer, Tolstoï decía que las campesinas acogían la
vida y la muerte de sus hijos como un mismo signo de la fatalidad. Darrieussecq no está de acuerdo, la muerte del hijo es siempre un escándalo10. En
su novela anterior Bref séjour chez les vivants (2001), en la que se entrecruzaban durante veinticuatro horas los pensamientos de una madre y sus
tres hijas, la madre estaba atormentada por la imagen, insistente en su cerebro, de su pequeño Pierre, de su hijo muerto a los tres años, ahogado y
vomitado por el mar. La madre ve un cuerpo de coral, en el que ha crecido
la fauna, y no lo reconoce, «[…] no creo que eso pudiera ser él, eso, eso no
podía.» [madre] (D., 2001: 196). La madre y la hermana mayor, Anne, que
desea tener un hijo y cree estar embarazada, no pueden quitarse de la
cabeza al ser híbrido, deshecho, podrido por el mar, al fantasma del niño
ahogado. «[…] olía al mar, todo un lado de su cabeza era un gran molusco,
sus propias carnes transformadas por la mar en concha11 de sí mismo.»
[Anne] (D., 2001: 188-189).
En Naissance des fantômes (1998), en el piso deshabitado, junto al
espectro de su marido que le acompaña, la narradora se enfrenta a una
nueva orfandad y recuerda entonces su aborto, al bebé que prefirió quedarse en el limbo.
Mi embarazo más largo ha durado al menos cerca de seis meses.
Sentía al niño que se movía. A veces, lo siento todavía. Me han quedado
estos kilos, y el color de las aureolas, las aureolas de mis pechos. Antes,
eran rosas. Ahora, son marrones. Es la marca tangible que deja el embarazo, pero poca gente lo sabe. (D., 1998: 53-54).
10 «La muerte de un niño, es el último escándalo. Nuestra civilización ha olvidado que los
niños eran mortales. Es increíble el número de libros y de películas que salen desde
hace algunos años sobre la muerte. Pero que un niño muera, hoy en día, sigue siendo
insoportable.» Dice Marie Darrieussecq durante una entrevista con Laure Adler, en la
que ambas escritoras hablaban de sendas novelas en las que se trataba el tema de la
muerte del hijo. Entrevista llevada a cabo por Thierry Gandillot y François Busnel. Vid.,
http://livres.lexpress.fr/entretien.asp/
11 La concha no sólo representa el aspecto acuático de la sexualidad femenina, por su forma
en espiral es un símbolo temporal de crecimiento. «[...] la forma helicoidal del caparazón del
caracol terrestre o marino constituye un glifo universal de la temporalidad, de la permanencia del ser a través de las fluctuaciones del cambio.» (Durand, 1984: 361).
— 387 —
La muerte del hijo se queda para siempre grabada en la madre, ya sea
como sombra que le envuelve o como marcas físicas que le recuerdan su
ausencia, una laguna, un vacío, la privación de su presencia. La muerte de
su hijo Rudy acompañará a Bloom en cada línea del Ulises como un espectro.
En Le bébé, una amiga escritora dice a la narradora madre que es
incapaz de hacer morir a los niños en sus novelas, y la narradora piensa que
mataría a niños en la ficción, pero sin dejar de tocar madera; de hecho en su
siguiente novela, en White (2003), Darrrieussecq concebirá un personaje
madre, Imelda Higgins, que mata, estando embarazada, a tres de sus hijos
en el jacuzzi sumergiendo el secador en marcha. El mismo secador con el
que ha matado a golpes a un cuarto hijo, al mayor, que era reticente a
bañarse en ese caluroso día de julio. Al bebé que mecía en sus brazos todo
ese tiempo lo deja caer por la ventana, como si fuera un fardo. Es el único
superviviente. El bebé rollizo rebota en el césped12.
Imelda, la nueva Medea, es el paradigma de la Mala madre, de la
madre desnaturalizada, feroz, ogresca, capaz de matar a los seres que ha
engendrado. Imelda es la mujer que ya no puede más con la carga, con la
función adjudicada, con la responsabilidad de la madre.
La narradora de Le Bébé, se culpabiliza por no renunciar a su trabajo,
y se obsesiona con la etiqueta de la Mala Madre. A veces se sorprende pensando que sería tan simple deshacerse de él… ¿Y si lo olvidara en el supermercado o en la playa13? El deseo del hijo se contrarresta, se equilibra, con
el rechazo del hijo.
En la planta de las parturientas, ella era la única que no tenía consigo
a su bebé, nacido prematuro, estaba segura de que las mujeres de la limpieza la miraban de soslayo, sospechando que lo había tirado por la ventana. Cuando la comadrona la sorprende escribiendo le dice «eso va a impedir la subida de la leche».
La maternidad se encadena a la culpabilidad y ése es un vínculo del
que es imposible huir, la madre no puede fugarse, se encierra en un recinto
cerrado, la maternidad se metaforiza en la casa, «[…] es un lugar fantasmagórico en el que habitar, aislado, mágico, inquietante, con habitaciones labe-
12 Este suceso y el fantasma de Imelda perseguirán al único personaje femenino de la última
novela de Darrieussecq, Edmée Blanco, vecina y niñera de la madre homicida.
13 En una estación de servicio en Escocia vio a una madre cambiar a su hijo a menos cinco
grados. En Islandia vio filas de cochecitos aparcados delante de los supermercados con
niños dormidos embutidos en sus anorak. En Texas una pareja de turistas escandinavos
fueron detenidos por la policía por haber dejado el carrito de su hijo aparcado enfrente de
una tienda.
— 388 —
rínticas, con ventanas altas. La maternidad: una casona sobre el mar en Biarritz.» (D., 2002: 52).
El compromiso mudo u ostentoso de la madre con el hijo, la tiranía del
bebé, se contrarresta con el poder tácito o jactancioso de la madre. «Mi
poder sobre él es asombroso» dice la narradora. En L’Arrache-coeur (1953)
de Boris Vian, aparece el personaje de Clémentine, una madre devoradora,
déspota, excesivamente protectora, que se siente felizmente esclava y
dueña de sus trillizos: Noël, Joël y Citroën.
Boris Vian (en medio) con sus hermanos Lélio y Alain, esto es:
Noël, Joël y Citroën
Desde el momento de su nacimiento decide dedicarse únicamente a
ellos, sólo ella tendrá el derecho de cuidarlos y de desvivirse por ellos y su
dominio empieza a manifestarse a través de la nutrición, de su papel de proveedora. Durante el periodo de la lactancia, el acto de amamantar se convierte en un acto de poder, Clémentine juega a acercar y a alejar a sus bebés
— 389 —
de sus pechos para observar sus reacciones14. Al apartar a uno de los bebés
del pecho, éste llora tan fuerte que se pone morado, la madre descubre
entonces su infinita potestad. De hecho, la separación final con el padre de
los bebés, Angel, vendrá propiciada porque él se ha atrevido a darles de
merendar, es decir, porque ha usurpado su función maternal alimentadora.
Los cuerpos de la madre y el hijo se confunden no sólo durante la gestación
sino también durante la lactancia. El bebé y la madre se devoran el uno al
otro, físicamente y en sentido figurado.
Boris Vian nos ofrece en su novela un modelo de matriarcado opresivo
que dificulta o impide el crecimiento de los tres niños. Extraordinariamente
vigilante, Clémentine pretende controlar, limitar y finalmente anular la libertad de sus hijos para estar segura de ser una buena madre. Su obsesión por
protegerlos se convierte en una auténtica paranoia que se muestra, en la tercera parte de la novela, a través de monólogos interiores alarmistas:
Hay que evitar como sea que salgan del jardín. Ya, en el jardín, corren
un gran número de riesgos. Puede haber un golpe de viento imprevisto que
rompa una rama y los mate. Que se presente la lluvia, y, si están sudando
después de haber jugado […] atrapen una congestión pulmonar, o una pleuresía, o un frío, o una crisis reumática, o la poliomielitis, o la tifoidea, o la
escarlatina, o la rubéola, o la varicela, o esa nueva enfermedad de la que
nadie sabe el nombre. Y si se desata una tormenta, el rayo, los relámpagos,
yo que sé, puede haber incluso eso que dicen, esos fenómenos de ionización, que con un nombre así no tienen que ser nada bueno, recuerda a inanición. (Vian, 1953: 632-633).
La madre se confina en su mundo mental y convierte sus miedos en
su realidad15. Cualquier eventualidad debe estar prevista, y para ello Clémentine dedica su tiempo a idear, a prever, a imaginar todas las posibilidades de peligro, aunque sean las más peregrinas. Ella siempre visualiza lo
peor, hasta el punto que acaba encerrando a sus tres hijos, tres niños que
eran literalmente capaces de volar, en confortables jaulas.
14 La madre de Le Bébé también lo observa: «Lo coloco sobre mi vientre: trata de reptar, ojos
medio cerrados y boca abierta. Sacude la cabeza de un lado a otro jadeando. Olfatea,
hurga: un jabato en búsqueda de una trufa. Mama al azar, pedazos de piel, con besos involuntarios y sonoros. Hay en el pezón una glándula de la que sólo el bebé percibe el olor.
Recién nacido, ese olor le enloquecía. Tenía que hacer algo, pero ¿Qué? Boca abierta,
balanceando la cabeza como afligido, a la desesperada.» (D., 2002 : 30)
15 Boris Vian, ciertamente misógino, ofrece una visión de la madre como un ser animal, ilógico
e irracional, como la prolongación de la mujer castradora, mantis religiosa, que aparece en
todas sus novelas.
— 390 —
La narradora madre de Le Bébé también se preocupa por proteger a
su hijo de todo lo que le pueda dañar. Reconoce que antes era incrédula,
despreocupada, y que ahora, si el niño tose, piensa en un ataque bacteriológico y en vacunarlo contra la viruela. Cree en la maldad de los objetos,
todos los enseres de la casa son a sus ojos letales, son criminales potenciales y admite la existencia de una muerte al acecho. Del deseo de saberse
una buena madre a convertirse en una madre vampírica sólo hay un paso.
En todas las novelas de Marie Darrieussecq anteriores a Le bébé, se
apreciaba la preocupación por la fertilidad, por la filiación madre-hija, por el
paso de un cuerpo a otro. En ellas la maternidad se asociaba al mar16 y a la
deglución. El asombro de la madre al ver surgir de su cuerpo otro cuerpo,
parece desencadenar su empeño en volvérselo a tragar. La figura de la
madre caníbal, voraz, se alía con las imágenes de un mar mordiente de olas
aceradas que dentellean la costa17.
En Naissance des fantômes (1998), la madre de la protagonista,
ceñida en un inverosímil traje de sirena, la envuelve con sus cantos maléficos, la anula, la reduce a un estado embrionario. «Al cabo de hora y media
con ella tenía seis años, es fácil de calcular que perdía alrededor de un año
cada cinco minutos, lo cual, a ese ritmo, me impedía, a riesgo de aniquilamiento o de senilidad fetal, pasar más de dos horas en su compañía.» (D.,
1998: 126).
La matriz insaciable se representa constantemente con alusiones a la
ingestión18. Al final de Truismes (1996), como si se tratara de un cuento
macabro, la mujer-cerda es perseguida por su madre que quiere comérsela.
En Le mal de mer (1999), novela en la que se nos presenta una trinidad
generacional de abuela-madre-hija, la abolición de la niña por parte de la
madre se sugiere con imágenes marinas de abismos, de agujeros intestinales, de fosas abisales. Las múltiples referencias a los cuerpos de ahogados
regurgitados por el mar, a los tiburones que devoran, a las ballenas que
engullen y encierran en sus vientres, –a Jonás o Pinocchio– son representaciones del vientre que traga y vomita cuerpos, de una maternidad vista
16 Marie Darrieussecq nació hace una treintena de años en Bayonne, cerca del mar y de los
acantilados de Biarritz, y en sus novelas las voces femeninas están ligadas a la cadencia
uterina de las mareas, «[…] es en el fondo del mar […] donde tendría que sumergirme para
encontrar el pasaje entre su cuerpo y el mío.» (D., 2002: 34).
17 Vid. «Mer cannibale», un artículo de Tiphaine Samoyault publicado en Les Inrockuptibles.
http://www.uri.edu/artsci/ml/durand/darrieussecq/fr/Le_Mal_de_Mer.html.
18 Los recién nacidos parecen hechos para ser mordisqueados. «Escucho que en el Elíseo,
para festejar la victoria de los deportistas, se ha comido pollito. Me gustaría creer que es el
esnobismo del plato lo que me horroriza; pero no: es la literalidad de la palabra, la puesta
en escena del fantasma: devorar al bebé.(D., 2002: 183-184)
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como un proceso digestivo. «[…] esta nebulosa, esta criatura que tendría
que comer o violar para saciarme de ella al fin.» (D., 2002: 141). La narradora de Le Bébé quiere alejarse de ese modelo de madre devoradora, ella
pretende, con su escritura, con su libro, dejar vía libre al crecimiento de su
hijo. Crecimiento que se fundamenta básicamente en apartar al bebé de la
bestialidad, de evitar la animalización.
[…] es como un perrito, o un leoncito cuando se lanza sobre sus
cubos, arrojándose encima con ferocidad, royéndolos con saña. […] la hija
de mi mejor amiga emite gritos de foquita. […] «Son los elefantes los que
hacen eso.», explica mi amiga a su hija bramadora. Los pequeños de los
humanos están explícitamente educados contra los animales. (D., 2002:
165).
En L’Arrache-coeur los trillizos de Clémentine no son humanos, son
como larvas o cachorros «[…] su carita de simio se relajó.» (Vian, 1953:
561). A lo largo de la novela se sigue la metáfora hilada de su animalización.
Los bebés gatean por la casa y cuando requieren la comida parecen lechones: levantan el hocico hacia arriba –su nariz chata de cerditos– y gruñen.
La madre posesiva también se animaliza, Clémentine es a menudo comparada con una fiera, y para demostrar su abnegado amor maternal es capaz
de limpiar a sus hijos lamiéndoles el culo.
Para Marie Darrieussecq la maternidad es bestial, es un proceso
metamórfico deformante en el que la mujer se cuestiona su identidad. Ser
madre la convierte en otra. Ya en su primera novela la mujer embarazada se
identificaba con una mujer-cerda. El embarazo es visto como una mutación
extraña, fantástica, en la que los instintos más básicos de la protagonista se
revelan con su forma porcina.
El hijo sale del estado larvario y se humaniza cuando adquiere el lenguaje, cuando imita a los adultos. Pero el discurso que rodea al bebé es tan
ridículo como sus trajecitos repletos de conejitos, patitos y perritos, destinados a la baba y al vómito.
La madre se pregunta constantemente acerca de la percepción de su
hijo, si sabe lo que es continuo y discontinuo, el inicio y el fin de una cosa, si
ve a sus padres como una entidad única, si conoce el frío y el calor, lo blando
y lo duro, la sombra y la luz, si es capaz de asociar los fenómenos. Intenta
imaginar su pensamiento: un continuo de sensaciones e imágenes.
La narradora de Le Bébé se extasía ante su hijo, lo observa, lo analiza, lo desmenuza:
— 392 —
Maravilla de sus manos en miniatura. Sus párpados son azulados,
translúcidos, con venas rosa oscuro. El ojo se desliza por debajo, la sombra
del iris. […] su boca es minúscula, húmida, entreabierta. En el lado izquierdo
de la frente una «A» está escrita con venas azules. Se ha dado un gran arañazo en la nariz, una gran «Z» roja. (D., 2002: 60-61).
Con su escritura formula un misterio, enuncia un entresijo de emociones y un cambio en su vida. Darrieussecq se muestra articulada en dos,
como escritora y como madre, y al mismo tiempo ensamblada, como después de dar a luz, con las piernas entreabiertas sobre la camilla, partida en
dos, físicamente por la epidural y mentalmente, por un lado los ojos inmensos de su hijo y por otro la conversación de la enfermera.
Le bébé es una novela en la que la autora habla de su modo de ser
madre, de la revelación del hijo, y del intento de no arrebujar al niño con frases ñoñas o triviales.
Ella escribe para renovar el lenguaje, para hacerlo brillar de nuevo,
para dar un sonido nuevo a las palabras «madre» e «hijo». Milita para obtener el reconocimiento literario del recién nacido. Pretende acercar al lector a
la ficción que es el bebé, describir de la manera más lúcida y más justa una
realidad difícil de interpretar, oprimida por los clichés. La maternidad no es
inexplicable, ella intenta esbozar una teoría propia, definir al bebé, pero en
su lugar le asaltan los tópicos, los lugares comunes que cada madre cree
suyos porque resumen tan bien y tan pobremente la experiencia personal.
Darrieussecq, con dosis de humor, de sensualidad, de frescura, de ternura,
intentará zafarse de ellos.
— 393 —
BIBLIOGRAFIA
– Alborch, C., Solas, Barcelona, Ediciones Temas de Hoy, 2000.
– Darrieussecq, M., Truismes, Paris, Folio, 1996.
– Naissance des fantômes, Paris, Folio, 1998.
– Le mal de mer, Paris, Folio, 1999.
– Bref séjour chez les vivants, Paris, P.O.L., 2001.
– Le bébé, Paris, P.O.L., 2002.
– White, Paris, P.O.L., 2003.
– Durand, G., Les structures anthropologiques de l’imaginaire (1969), Paris,
Dunod, 1984.
– Ernaux, A., La femme gelée, Paris, Gallimard, coll. Folio, 1987.
– Joyce, J., Ulysse, (1922), Paris, Gallimard, 1996.
– Sarraute, N., Enfance, Paris, Folio, 1983.
– Tolstoï, La Sonate à Kreutzer, Paris, Gallimard, Livre de Poche, ed. bilingüe francés-ruso, 1994.
– Vian, B., L’Arrache-cœur, (Éd. Vrille 1953), in Boris Vian, Romans, nouvelles, oeuvres diverses, Paris, La Pochothèque, Le Livre de Poche,
Classiques Modernes, LGF, [Edición establecida, presentada y anotada
por Gilbert Pestureau], 1997, pp. 531-688.
http://www.uri.edu/artsci/ml/durand/darrieussecq/fr/Le_Mal_de_Mer.html.
http://www.uri.edu/artsci/ml/durand/darrieussecq/fr/ent_exclusif.html.
http://www.pol-editeur.fr/catalogue/fichelivre.asp?Clef=320.
http://www.letemps.ch/livres/Critique.asp?Objet=898
http://www.lire.fr/critique.asp/idC=39800/idR=218/idTC=3/idG=3
http://www.fluctuat.net/article.php3?id_article=813
http://www.lexpress.fr/entretien.asp/idC=2326/idR=5/idTC=4/idG=0
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Los Embarazos milagrosos y satánicos:
El parto a escena
Montserrat Hormigos Vaquero
Doctora en Comunicación Audiovisual
Universidad de València
LOS EMBARAZOS MILAGROSOS Y SATÁNICOS:
EL PARTO A ESCENA
Montserrat Hormigos Vaquero
Doctora en Comunicación Audiovisual
Universidad de València
Los mitos y leyendas que refieren embarazos y partos milagrosos son
universales y casi tan antiguos como la Humanidad. Por regla general los
nacimientos de los dioses y de los héroes culturales son nacimientos sin
mácula para así denotar su filiación divina y su origen sobrenatural. En algunos casos la fecundación deviene por la acción de alguna piedra, por el contacto con agua considerada sagrada, o por la ingesta de un determinado tipo
de planta, o puede tratarse de fecundaciones meteorológicas o producidas
por la acción del sol; lo cual denota que se trata de concepciones donde se
ha evitado el contacto sexual. En otros casos, estos nacimientos milagrosos
prescinden del cuerpo femenino, es decir, el héroe o semi-dios emerge de
una gruta excavada en la tierra o surge de un árbol. En el primer caso la
madre permanece virgen después del alumbramiento, mientras en el
segundo caso se prescinde del cuerpo de la mujer para evitar así la herida
del parto y la mácula que esto conlleva para el recién nacido.
Lo que queda claro es que los seres sobrenaturales de procedencia
divina son seres inmaculados, que están lejos de la impureza de la sangre.
La concepción milagrosa está relacionada con el terror ancestral ante la
mujer grávida y ante el parto como acto sangriento -no olvidemos que la sangre es un elemento que concita atracción y repulsión porque simboliza la
vida y la muerte-, pero además desde antaño el embarazo ha sido visto
como poseedor de características sobre-humanas o sobre-naturales. No hay
que olvidar que los antiguos no conocían la estrecha relación entre el coito
y el embarazo, por lo que pensaban que la mujer era partenogenética y que
podía generar vida por sí misma, tal como hacía la tierra con sus frutos.
Muchas son las culturas que recogen leyendas sobre embarazos milagrosos y madres vírgenes, pero a nosotros para nuestro estudio nos interesa
aproximarnos al mundo clásico, así como a la simbología del mundo católico. La mitología griega está repleta de partos antinatura en una lucha
encarnizada entre las figuras femeninas y masculinas por ver quien detenta
la capacidad de generar, máximo exponente de la divinidad. Zeus, el dios de
— 397 —
dioses del Olimpo, no contento con dedicarse a fecundar a desdichadas bajo
diferentes formas animales, consigue llevar a buen término el parto de Atenea -quien emerge de su cabeza- y de Dioniso –al que extrae de su muslo.
Estas teogamias teriomórficas relacionadas con Zeus-Júpiter nos hablan de
leyendas en las que el dios adopta la forma de toro, serpiente o cisne para
violar-fecundar a jovenzuelas de muy buen ver sin que su celosa esposa se
percate de ello. La leyenda cuenta que Zeus, ardiente de deseo por Europa,
la rapta metamorfoseado en toro y se la lleva, según Horacio a la isla de
Creta y según Pausanias a Beocia, para llevar allí a cabo su unión carnal.
Leda no corrió mejor suerte, Zeus metamorfoseado en cisne la fertilizó y ésta
dio a luz a un huevo, del que salieron los gemelos Cástor y Pólux y su hermana Helena. Pero los apetitos carnales de Zeus parecen no tener fin y no
respetar ni las relaciones parentales, así convertido en serpiente –animal
diabólico por antonomasia- se une a su madre Rea, según algunos autores,
o a su hija Perséfone, según otros. El caso es que de esta relación incestuosa y zoomórfica, nace un huevo divino del que sale una serpiente cornuda: el dios Dioniso-Zagreo.
Pero Zeus, no contento con satisfacer de modo tan pintoresco sus
necesidades sexuales, también se convierte en dios partenogenético y pare
a Atenea- la diosa virgen- de su cabeza, completamente formada y con el
aspecto de una guapa doncella; eso sí, ayudado por Hefesto, quien ante los
dolores del parto, le profiere un tremendo golpe en la cabeza con un hacha
de doble filo. Pero estos partos de Zeus, en realidad son pseudo partos, ya
que es Metis quien está embarazada de Atenea, y Zeus se la traga en un
intento por robar la capacidad de gestar femenina. Y lo mismo ocurre con
Dioniso, el pequeño descansa en el vientre de Sémele, quien, insensata, se
empeña en que Zeus se le aparezca en toda su magnificencia. Cuando
queda fulminada ante semejante visión, el dios se cose el feto de su retoño
al muslo y espera a que el embarazo llegue a término.
Ante tanto derroche sexual y generativo, Hera1 –la esposa de Zeusdecide gestar sin la intervención de su esposo, pero sus engendros serán
monstruosos, lo que constata que la partenogénesis femenina se castiga con
mucho más dureza en el mito. Hera pare sin el concurso de su esposo a
Ares- dios de la guerra salvaje-, a Hefesto –ser de una extrema fealdad- y a
Tifón –monstruo infecto destinado a destronar al padre. Pare a Hefesto despechada por la proeza de su marido y tras haberse tomado una planta fecundante, tal como lo recogen algunas leyendas post-homéricas: Hesiodo en la
Teogonía, Luciano o Higinio. Como los antiguos ignoraban las causas reales
de los embarazos, la atribuían a la ingesta de algún alimento fecundador, lo
1
Juno en la mitología romana.
— 398 —
que también está relacionado con las fantasías infantiles acerca de que la
mujer es fecundada por la boca y de que el niño reside en el estómago de la
madre antes de nacer. “Algunos autores, afirma Noël Leconte, sostienen que
Juno fue invitada a comer un día por Apolo en el propio palacio de Júpiter.
Entre los platos que adornaban la mesa figuraba un plato de lechugas salvajes. Habiéndoselas comido, Juno, que hasta entonces había sido estéril,
se halló repentinamente embarazada de la diosa de la juventud, la seductora
Hebe”2. Según Ovidio, Juno engendró al poderoso Marte, tras haber ingerido
una flor de los campos Olenios (quizás el Asterion) que le había entregado
la diosa Flora.
La Virgen María: la Atenea de la religión católica
Pero si en el mundo clásico los dioses como Zeus llevan a cabo
pseudo embarazos, las religiones monoteístas como el judaísmo y el cristianismo nos muestran a un Dios supremo, hacedor de todo lo visible y lo invisible, único ser que genera de la nada por su obra y gracia. Yahvé es capaz
de decidir el destino de fertilidad de las mujeres bíblicas, así puede condenar a la esterilidad a mujeres jóvenes y sanas por su comportamiento díscolo, o concederle un hijo a menopáusicas como Sara. Y qué decir de ese
símbolo del cristianismo que es la Virgen-Madre, que se queda embarazada
sin conocer varón por obra y gracia del espíritu santo. Su maternidad, lejos
de toda explicación racional y científica, la dejan totalmente virgen, tal como
afirma el Concilio de Letrán (649): “Si alguien no reconoce a la gloriosa
madre de Dios siempre virgen e inmaculada, como habiendo parido y concebido sin corrupción, conservando su virginidad inviolable incluso después
del parto, ¡sea excomulgado!.”3
La Virgen María es la “Inmaculada Concepción”, misterio que no se
refiere a la concepción virginal de Cristo en su seno (“Conceptio activa”),
sino a la concepción de la Virgen en el seno de Ana (“Conceptio passiva”).
Según El Proevangelio de Santiago: “Joaquín y Ana, (...), tras veinte años de
matrimonio no tenían ningún hijo de su infecunda unión. Y ello, a la vez que
los llenaba de tristeza, los exponía al desprecio público. Un día, cuando
estaba en el campo guardando sus ganados, Joaquín vio cómo se le apare-
2
Saintyves, Pierre: Las madres vírgenes y los embarazos milagrosos. Madrid: Akal, 1985,
páginas 50-51.
3
Roux, Jean-Paul: La sangre. Mitos, símbolos y realidades. Barcelona: Ediciones Península,
1990, página 75.
— 399 —
cía un ángel que lel anunció el nacimiento de un hijo. Y Ana, por su parte,
también recibió el mismo mensaje. Nueve meses después el niño anunciado
vino al mundo, y se le dió el nombre de María”4. La Iglesia actual reconoce
el misterio de la Concepción Inmaculada de María como dogma de fe, pero
se trata de un dogma que dió lugar a polémicas encarnizadas a lo largo de
la historia y que conllevó una elaboración muy costosa. La doctrina necesitaba de una figura femenina concebida sin mancha, es decir, sin pecado original, para que en su cuerpo pudiese encarnar Cristo, el hijo de Dios. La
cuestión teológica en el siglo XVI derivo hacia la convicción de que Dios
había “ideado” a María en la eternidad, antes del tiempo y de la creación del
mundo y los humanos. La creación de María en la mente de Dios, tota pulcra, nos recuerda al parto de Atenea, surgiendo de la cabeza de Zeus, pura
y sin mancha. Las dos surgen como doncellas hermosas que se mantienen
vírgenes.
Así Dios envió al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret para que visitase a una doncella y a un hombre llamado José, de la tribu
de David; y esa doncella se llamaba María.
“El ángel entró en el lugar en el que ella estaba y le dijo: salve, llena
de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre todas las mujeres.
Al ver al ángel quedó muy turbada por su mensaje y pensaba qué
podría significar ese saludo. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has sido agraciada ante Dios y concebirás y darás a luz a un niño, al que
pondrás de nombre Jesús. El será grande y será llamado hijo del Altísimo, y
el Señor le dará el trono de David, su padre. Reinará eternamente sobre la
casa de Jacob y su reino no tendrá fin.
Entonces, María dijo al ángel: ¿cómo será eso posible, si yo no he
conocido varón? Y el ángel le respondió: el Espíritu Santo vendrá sobre ti y
la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por eso el santo niño que
nacerá de tí será llamado Hijo de Dios.
He aquí que Isabel, tu prima, también ha concebido a un hijo en su
vejez, y ya está en el sexto mes del embarazo aquella que era llamada estéril. Porque nada es imposible para Dios”5.
El mundo católico nos ofrecía un icono e ideal de la maternidad que
era imposible de asimilar por la mujer real. Pero en la actualidad, y gracias
a los avances en técnicas de reproducción asistida, la fertilización in vitro
permite que la mujer quede en cinta sin la necesidad de tener contacto
4
Pierre Saintyves, op. cit., página 89.
5
Pierre Saintyves, op. cit., Página 90.
— 400 —
sexual con varón, claro que en este caso el milagro operado en el cuerpo
femenino es por obra y gracia del médico y de la tecnología y no de un Dios
que aparece como principio de todas las cosas. Las técnicas de reproducción asistida han realizado en lo real de los cuerpos el sueño de las religiones monoteístas que hablan de embarazos milagrosos y de la Inmaculada
Concepción, pero este es tema para otro debate. La cuestión es que hasta
María, madre de Jesús sin pecado concebido, va al templo a purificarse después del parto, tal como mandaba la ley judía. Aunque Jesucristo haya sido
concebido sin la unión de los sexos y recibido la vida por un milagro, y aunque nazca sin herir la virginidad de su madre, ésta ha de purificarse sacrificando unas palomas en el Templo.
El nacimiento del Anticristo y el gótico ginecológico
Pero pasemos al tema que verdaderamente nos interesa, frente a
estas matronas sin mácula, nutricias y beatíficas, se encuentra el reverso: la
maternidad demoníaca y abyecta6. Sólo los partos divinos son sin mancha y
sin dolor, ya que el resto de las mujeres están condenadas a parir sufriendo
como reza el Génesis: “Dijo a sí mismo a la mujer: Multiplicaré tus trabajos
y miserias en tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la
potestad o mando de tu marido, y el te dominará”. (GÉNESIS, 3, 16). Y fueron muchas las comadronas y parteras que murieron en la hoguera inquisitorial por suministrar plantas a las preñadas para aliviarles los dolores del
parto.
Las figuras de Eva, Pandora y Lilith nos esperan en el lado oscuro de
la maternidad. Ellas son las tentadoras, las condenadas a sufrir durante el
trance del parto por el pecado original, las que traen los males a la Humanidad, las paridoras de monstruos. De todos es sabido, la Humanidad vivía en
el paraíso terrenal hasta que Eva mordió la manzana. Y por lo que respecta
a la Pandora clásica, fue enviada a los hombres como castigo porque Prometeo había robado el fuego del Olimpo. Los dioses le colocaron una caja
–símbolo del sexo femenino- en la manos que contenía todos los males y las
enfermedades con la indicación de que no abriera la caja por ningún motivo,
pero ya se sabe, la curiosidad femenina.... La hermosa joven la destapó
cuando se encontraba en la Tierra y sembró la vida humana de dolor y penalidades.
6
Lo abyecto es “aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden. Aquello que no
respeta los límites, los lugares, las reglas. La complicidad, lo ambiguo, lo mixto (...)”. Véase
Julia Kristeva, Poderes de la perversión. México: Siglo Veintiuno, 1998, página 11.
— 401 —
Pero la figura que mejor se relaciona con el filme que vamos a analizar es la de Lilith, diosa asiro babilónica adoptada y demonizada por la cultura hebrea, paridora de dragones y demonios, aquella que no quiso supeditarse al gran Patriarca ni a su esposo y huyó del paraíso. Lilith decidió
unirse con un demonio de las regiones del aire y tuvieron una camada de
características épicas: todos los días paría docenas de engendros demoníacos. Pero esta idea de que las mujeres que parían monstruos o niños con
alguna deformidad era porque habían tenido relaciones carnales con el Diablo se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX, y la descabellada teoría no
sólo pertenecía al área del mito y la leyenda, sino que fué defendida incluso
por hombres que se consideraban a sí mismos científicos, Tanto fue, así que
Ambrose Paré, cirujano francés del siglo XVI, en su trabajo Monstruos y Prodigios desmentía que Satanás y sus esbirros pudieran engendrar vida, ya
que este área pertenece a la providencia divina según el autor. Lo que si
admite es que los diablos pueden colocar dentro del vientre femenino cosas
tan descabelladas y dispares como huesos, cabellos, madera, piedras o hierro; que la mujer luego tendrá que expulsar por la vagina o el recto.
La idea del parto demoníaco y de la llegada del Anticristo es un tema
típico del género fantástico y del cine de terror. Las pantallas han estado
repletas de madres que esperan la llegada de un niño en apariencia inocente, pero que es el hijo del Diablo o el mismo Satanás en la Tierra. La Profecía de Richard Donner (1976) es un claro ejemplo, con un recién nacido
que lleva la marca de la Bestia impresa en la cabeza: los tres seises. También El Exorcista de William Friedkin (1973) presenta a una joven protagonista que ha sido poseída por el demonio babilónico Pazazu y que sembrará
el terror en la vida del pobre padre Karras. Por su parte, La séptima profecía
de Carl Schultz (1988) nos presenta a una mujer embarazada que descubre
que el inminente nacimiento de su hijo está relacionado con el advenimiento
del primer niño sin alma y la llegada del fin del mundo.
Pero el filme que hemos seleccionado para analizar en profundidad es
La semilla del diablo de Roman Polanski (1968), ya que por una parte es una
obra maestra del género de terror de todos los tiempos y, por otra, es el filme
seminal que dió el pistoletazo de salida para todas las películas sobre fecundaciones satánicas y niños diabólicos. Además, se le considera un filme maldito, ya que un año después de haber rodado la película, varios miembros
de la familia satánica liderada por Charles Manson, asesinaron a la mujer de
Polanski que estaba embarazada de siete meses. Cuando la policía llego al
hogar del director polaco, se encontraron con el cadáver de Sharon Tate suspendido de una viga del techo, con su sangre habían escrito en las paredes
la palabra PIG. Para muchos medios sensacionalistas de la época, Polanski
había sido víctima de su propia simpatía por el Diablo.
— 402 —
En este filme, rico en simbología y de gran belleza estética, se opera
una inversión del credo católico y se muestra una parodia del nacimiento de
Jesús, comparándolo con el nacimiento del hijo de Satanás, de manera que
es un buen ejemplo de la diferencia entre lo que hemos denominado partos
milagrosos y partos satánicos. Nuestra protagonista, Rosemary Woodhouse,
es una virgen María underground, y el Portal de Belén que Polanski nos
muestra al final del filme es un Portal de Belén satánico, con cuna negra, crucifijos hacia abajo y unos reyes magos algo oscuros que traen regalos al
pequeño engendro. Desde las primeras secuencias del filme se opera esta
inversión del credo católico a la que hacemos referencia: Polanski sustituye
la cena de melón en un restaurante que aparece en el libro7 por el cordero
que les sirve Hutch a los Woodhouse en su casa. Mientras Hutch está sirviendo el cordero, les cuenta a la pareja todo lo relativo al Brujo Adrian Marcato y a las prácticas caníbales de las hermanas Trench, antiguas inquilinas
del Bramford, edificio al que ellos van a mudarse. Así les dice: “Ellas cocinaron y se comieron algunos niños, incluida una sobrina” Y sigue: “En 1959 el
cadáver de un bebé muerto fue encontrado envuelto en un periódico en el
sótano”, a lo que Guy Woodhouse responde: “mmm, realmente despiertas mi
apetito”, “bebe más vino”, replica Hutch. Se trata de una broma macabra del
Agnus Dei, Polanski establece una comparación entre las extrañas costumbres gastronómicas de las Trench y el rito cristiano con el vino como la sangre de cristo y el Cordero pascual que quita el pecado del mundo. El Agnus
Dei es la oración que precede a la Comunión en la Misa, por la que los fieles piden el perdón a fin de que puedan acercarse dignamente al sagrado
convite.
Desde esta secuencia de principio del filme se hace referencia a la
brujería y a la común idea acerca del hecho de que las brujas robaban niños
de cuna para preparar con sus cuerpos suculentos guisos o entregar sus
almas al Diablo, al que servían con devoción. Rosemary no sabe que sus
adorables vecinos del Bramford pertenecen a una secta y que ansían su fertilidad para traer a la Tierra al hijo de Satán. Ellos lo organizan todo desde el
principio: convencen a Guy –actor frustrado- para que venda el vientre de su
mujer a cambio de un papel en Broadway, interrogan a Rosemary acerca de
su fertilidad y preparan la venida de la Bestia. Un libro que puede haber
influido enormemente en esta película es el Libro de la Ley (1904) de Aleister Crowley, donde el gran satanista del siglo XX indica que en la Era de
Acuario vendrá el hijo de Satán a la Tierra mediante ritos paganos de fertilidad entre una mortal y Therion, la Bestia del Apocalipsis de San Juan.
7
La semilla del diablo es una adaptación del famoso libro de Ira Levin Rosemary’s Baby,
publicado en 1967.
— 403 —
La secuencia de la pesadilla de la violación de Rosemary por parte de
la Bestia encierra una gran cantidad de símbolos y riqueza temática. Guy le
da a Rosemary un postre que Minnie –su vecina satánica- le ha preparado
para que se quede en estado de semiconsciencia; cuando cae al suelo, éste
la lleva hasta la cama y ahí empiezan sus extraños sueños alucinatorios.
Vemos como Rosemary se visualiza tumbada en una cama-balsa que se
balancea sobre las aguas del mar, también la contemplamos subida a un
barco sobre el mar embravecido, y aquí comienzan las simbologías. Para
Freud8 el barco es símbolo del cuerpo femenino y de su sexualidad, y el mar,
en gran cantidad de culturas está relacionado con la capacidad de gestar
femenina, no en vano el bebé vive en el líquido amniótico antes de nacer.
Este viaje de Rosemary es una bajada a los infiernos, así desciende a un
camarote y pasa por delante de un cuadro con una iglesia en llamas (metáfora del fuego del Infierno), se tumba en la cama y el aquelarre –compuesto
por gente desnuda- la rodea. La Bestia se acerca a ella y comienza la violación. La salmodia que oímos durante los planos que se suceden nos
recuerda a los ritos mistéricos en honor a Dionisos9, así como a las festividades paganas que se centran en ritos de fertilidad, y la distorsión de gran
angular con la que Polanski filma la escena del aquelarre nos recuerda los
Caprichos de Goya.
Si la fecundación de la virgen María se representa con rayos de luz y
olas de glorioso resplandor, la de nuestra particular virgen satánica queda
connotada por la zoofilia10 –la Bestia parece un licántropo-, la violencia y la
pasividad femenina –Rosemary tiene las piernas atadas-, y la lujuria de una
escena sexual contemplada por todos. Al comienzo de la secuencia,
Polanski nos muestra el transporte de Rosemary bajo los frescos de Miguel
Ángel de la Capilla Sixtina, y no es casualidad que de todos haya elegido La
creación. Vemos a Dios Padre como un anciano venerable dando la vida al
hijo de forma espiritual y aséptica, mientras nosotros también vamos a asistir a la creación de nueva vida, pero a través del diabólico cuerpo femenino.
El “Padre Eterno” del fresco de Miguel Ángel representa al principio creador
del cual procede todo, sin embargo el Diablo necesita de la mujer -con la que
se entiende muy bien a juzgar por los discursos de las religiones monoteístas- para traer su prole a la Tierra.
8
Freud, Sigmund: “Los sueños” en Introducción y psicoanálisis. Madrid: Alianza, 1971
9
La brujería, como rito pagano de fecundidad y de adoración a la Madre Tierra está estrechamente relacionada con el ritual dionisiaco. Dionisos es el dios griego de los placeres y
del delirio místico, así representa la fuerza generadora de la naturaleza.
10 Lo que entronca con la mitología clásica y las ideas pseudocientíficas del siglo XIX y principios del XX, centradas en la hiperestesia de la mujer y en su instinto sexual anormal y
extremo.
— 404 —
Tras la violación y ante la falta de menstruación, Rosemary marcha a
realizarse unas pruebas al ginecólogo y recibe la noticia de que se ha quedado embarazada. Y comienzan los síntomas del extraño embarazo. Rosemary sufre unos extraños dolores –“como un cable que tira por dentro”,
según sus propias palabras-, pierde peso como si estuviera siendo vampirizada, y comienza a tener unas extrañas costumbres culinarias: come carne
cruda y entrañas de animales. Además de que Minnie empieza a prepararle
un extraño brebaje con un sabor muy desagradable, que el mismo ginecólogo le ha recetado, y que la anciana bromea al decir que está compuesto
de: “Caracoles, renacuajos y rabos de cachorro de perro”. Pero a medida
que el estado de gestación de Rosemary avanza, la protagonista va descubriendo la conjura que se perpetra a su alrededor, aunque ella cree que los
satanistas quieren robarle a su bebé cuando nazca, por eso decide huir. Los
planos de Rosemary caminando por las calles de la ciudad con su maleta y
su vestidito azul, bajo el sol implacable del verano neoyorkino, en avanzado
estado de gestación y sin saber a quien acudir; nos recuerda a la figura de
la Virgen María buscando un sitio donde parir al hijo de Dios en el crudo
invierno.
El parto de Rosemary es obsceno, es decir, no aparece representado
en escena, así como tampoco se nos ofrece un plano de su vástago.
Polanski tan sólo nos muestra a Rosemary tumbada en la cama y sujeta, de
nuevo, por los miembros del aquelarre, quienes vienen a reclamar lo que es
suyo. La joven se agita dentro del plano y chilla de manera histérica, pero un
fundido a negro nos saca de la escena, así el parto ocurre en off y es sustituido por lo funesto. Cuando logra recuperarse del trance, a Rosemary le
dicen que su bebé ha muerto, pero ella oye su llanto y se cuela en casa de
sus vecinos, donde descubre que su bebé es el hijo de Satanás. Vemos
como Rosemary se acerca a la cuna negra que preside el salón y, al descorrer las cortinas, su gesto de terror viene reforzado por la banda sonora. La
visión, lo que ella ve y al espectador se le escamotea, le produce náusea y
entonces chilla: “¿Qué le han hecho a sus ojos?”. En ese momento Minnie,
a modo de ángel San Gabriel de las sombras, le explica refiriéndose al Príncipe del Infierno: “Él la escogió a usted de entre las mujeres de todo el
mundo y fue también quien lo dispuso todo porque quería que fuese usted la
madre de su hijo viviente”. De repente el bebé comienza a llorar y Rosemary
se acerca a la cuna, le arregla la ropa de cama y comienza a balancear la
cuna con suavidad. Polanski reintroduce la nana de apertura del filme sobre
el plano de la cara sonriente de Rosemary: parece que acepte al engendro,
naturaleza obliga.
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El embarazo como estado sobrenatural y la casa como símbolo
de la madre
El verdadero protagonista del filme es el embarazo de Rosemary,
tanto si se trata de un embarazo satánico como si se trata de un embarazo
psicótico. Han sido muchas las lecturas que se han hecho de dicha obra
maestra de Polanski, ya que La semilla del diablo juega con la duda de si
estamos ante un complot satánico o si se trata de las visiones paranoicas de
la protagonista cuyo embarazo ha desencadenado en ella una crisis personal muy fuerte. Aquellos analistas que, como Virginia Wrigth Wexman11, se
decantan por el embarazo psicótico, arguyen que las visones diabólicas de
Rosemary, tienen su origen en la sexualidad reprimida de una mujer educada en el catolicismo. Rosemary ha sido educada en un colegio de monjas
y sus deseos sexuales, que ella experimenta como culpables, la llevan a fantasmatizar la figura bestial de la pesadilla de la violación. Esta misma autora
ve el embarazo de Rosemary como una regresión al estadio infantil, donde,
tal como afirma Freud, el niño ve la escena primaria como un acto de violencia donde seres animalizados y criaturas míticas toman parte.
El desequilibrio interior que sufre nuestra protagonista puede ser traducido como histeria preparto, y los miedos acerca de su integridad corporal
están relacionados con los miedos infantiles y ancestrales acerca del cuerpo
invadido por otros. No en vano, en gran cantidad de culturas arcaicas se consideraba que el embarazo estaba conectado con la invasión del cuerpo
femenino por el espíritu de algún antepasado. Así en el filme se presenta la
relación entre la preñez y el estado de posesión de un espíritu invasor que
provoca dolor y se conecta con las imágenes en que Rosemary sufre terribles contracciones. La descripción de los dolores viene subrayada por la utilización de la cámara y de la banda sonora –por medio de disonancias y de
la nana distorsionada-, así como puntuada por los fenómenos atmosféricos
relacionados con el agua: la lluvia y la nieve. En muchas ocasiones Polanski
nos ofrece planos de Rosemary doblada por el dolor, mientras a través de la
ventanas de las habitaciones vemos caer la lluvia insistentemente. El agua
es símbolo de vida y la lluvia, que riega la naturaleza y la hace crecer, es
símbolo de la resurrección12.
En cuanto al temor a tener un hijo monstruoso, se trata de una fantasía muy común entre las mujeres, quienes tienen pavor a tener niños con
malformaciones psíquicas o físicas, y la intensidad de este miedo tiene que
11 Wright Wexman, Virginia: Roman Polanski. Chicago: University of Illinois, 1985.
12 Pérez-Rioja: J. A.: Diccionario de símbolos y Mitos. Madrid: Tecnos, 2003.
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ver con el grado de autoestima de la mujer y la confianza que tenga en ella
misma para crear algo hermoso. Al embarazo se le considera desde antaño
como a un estado muy vulnerable a la influencia de lo sobrenatural y a las
fuerzas ocultas del mal, de ahí que en muchas ocasiones a lo largo de la historia, aquellos que se ocupaban de los ritos sagrados se ocuparan también
de los partos. Por otra parte, gran cantidad de mujeres han descrito las contracciones y las agitaciones del feto que sufren durante el embarazo como si
estuvieran siendo poseídas.
En lo que respecta al marco psicoanalítico, el embarazo es visto como
un estado potenciador de angustias, conflictos y traumas del pasado, sobre
todo de la infancia, y más aún en las primerizas. La preñez no sólo conlleva
cambios hormonales sino también psíquicos, y supone un tener que revisar
las propias relaciones parentales. Son muchas las analistas que hablan de
los aspectos inquietantes de la maternidad: Helene Deutsh, psiquiatra freudiana, emplea el término “horror” para definir el parto y el posparto. Sheila
Kitzinger describe a la parturienta como una mujer poseída por lo extraño y
lo desconocido. Y Myra Leifer engloba en su análisis las “historias de terror”
que han oído las primerizas acerca del parto y los efectos psíquicos que esto
tiene sobre ellas.
Para algunos analistas de la película, el hecho de que Rosemary se
corte el pelo a lo chico poco después de enterarse de su embarazo, es una
prueba de que ésta rechaza su feminidad. “Rosemary es androginizada una
vez que se ha quedado preñada, ya que su corte de pelo a lo Vidal Sassoon
minimiza sus signos de pertenecer al género femenino. Mientras su vientre
crecido y los vestidos premamá significan la diferencia sexual, su corte de
pelo, y la erradicación de su deseo sexual y de su deseabilidad señalan la
neutralización de la diferencia y un reemplazo por una androginia desexualizada. El filme nos sitúa ante la extraña figura de la maternidad con rasgos
andróginos pero con el arquetipo de la madre sufriente por su hijo”13. Rosemary lucha por su bebé y está dispuesta a dar la vida por él, lo que entronca
con el ideal de maternidad sacrificada de la sociedad occidental.
En cuanto al rechazo inicial del bebé por parte de Rosemary, olvidando que se trate del hijo de Satán, es también normal en una madre primeriza. La atracción/aborrecimiento hacia el bebé, como alguien que ha
dejado de ser parte de una misma, a la vez familiar y extraño, una vez que
se ha dado a luz, es algo característico entre las madres. Pero el hecho de
que acabe aceptando al retoño satánico demuestra que el instinto maternal
es un poder más potente que el demoníaco. De hecho, la maternidad se pre-
13 Hormigos Vaquero, Montserrat: Guía para ver y analizar La semilla del diablo. Valencia: Nau
Llibres y Octaedro, 2003.
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senta como un poder pagano y sacrílego, que iguala la figura femenina a
Dios Padre por su capacidad de generar vida, aunque en el caso de la mujer
sea inter faeces et urinas, como ya apuntó San Agustín.
El filme habla a las claras del nacimiento del Anticristo, pero en ningún
caso vemos al pequeño engendro, y la figura de la Bestia se compone en un
plano desenfocado sobre el cuerpo de Guy Woodhouse. Lo verdaderamente
siniestro del filme es la capacidad generativa femenina, el hecho de que la
mujer es capaz de generar en su seno “seres monstruosos”: siameses,
andróginos, contrahechos –prodigios de la naturaleza que Ambrose Paré
recogió en sus estudios sobre gestaciones anormales-, o engendros de piedra como la mola, o lo que es peor aún: el unigénito hijo de Satán en la Tierra. La especial idiosincrasia del cuerpo femenino atrae y aterra al hombre
desde el principio de la Humanidad, debido a sus sangrías periódicas y a su
capacidad de transformarse para acoger en su interior a otros seres. Es por
eso que el cuerpo femenino se representa como abyecto en gran cantidad
de filmes de terror: por la capacidad que tiene para mutar. La mujer es la
otredad que permite al hombre sentirse como sujeto cartesiano, unitario,
cerrado y limpio. La mujer es el monstruo que se salta las fronteras, su
cuerpo es el lienzo sobre el que se representa la disolución de las bipolaridades dicotómicas típicas del pensamiento occidental. Rosemary es un claro
ejemplo, ya que es una embarazada que no respeta los límites entre el adentro y el afuera como fronteras claras del ego, pero además, tampoco los límites entre Dios y el Diablo, entre lo natural y lo sobrenatural.
La verdadera protagonista del filme es Rosemary y su vientre abultado, así los planos de éste abundan a lo largo de la segunda parte del filme.
Los planos de detalle del vientre grávido se utilizan en muchas ocasiones
para mostrar al espectador de forma muy sutil la relación del embarazo y de
la conjura satánica. Los ejemplos son muy numerosos: cuando Rosemary se
entera de que está embarazada, se coloca sobre el pecho un colgante que
su vecina Minnie le ha regalado y que contiene raíz de tanis (la hierba del
diablo). Polanski nos muestra un plano de detalle de la esfera sobre el
blanco virginal del camisón de la joven, prueba física del sometimiento de
Rosemary a los intereses siniestros de sus vecinos. Otro hermoso plano que
conecta la conjura y el embarazo, nos muestra la mano de Minnie en el
encuadre izquierdo del plano extendiéndole un vaso repleto de un extraño
brebaje a Rosemary, quien en el encuadre derecho lo recibe. Vemos el torso
de la joven del que cuelga el colgante de raíz de tanis sobre su vientre grávido y más tarde recibimos la información que nos desvela que el brebaje
también contiene la misma planta. Hay otro plano de detalle del vientre de
Rosemary sosteniendo entre sus manos un libro titulado Todos ellos brujos,
así como un plano que nos muestra a Rosemary sentada en la consulta del
ginecólogo leyendo la portada de una revista que tiene apoyada sobre el
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vientre y que reza: Is God Dead?. La tiene colocada de tal manera sobre sus
piernas que parece que esté pariendo la revista. En los tres primeros planos
referenciados, Polanski nos ofrece un plano de detalle del vientre, lo que
recorta la figura de Rosemary, cuyo rostro queda fuera del encuadre, dando
la sensación de que la protagonista ha sido decapitada. El rostro de Rosemary, protagonista absoluta del filme, aparece fuera de campo, porque la
verdadera protagonista del filme es su generatividad.
Pero hay otro gran protagonista en la obra de Polanski que también
está relacionado con la capacidad generativa: el edifico Bramford14, casi
decorado único donde se desarrolla la acción del filme. No en vano la casa
es una metáfora del cuerpo femenino -tal como afirma el padre del psicoanálisis en su teoría de los sueños- muy utilizada en las películas de terror.
Dice Freud que la habitación simboliza el cuerpo de la madre, ya que ella es
la casa original, el primer espacio habitado por todos los seres humanos. Así
los respectivos apartamentos de los Woodhouse y de los satanistas, con el
pasaje vaginal que los une (el falso armario empotrado), es un símbolo del
cuerpo de Rosemary, donde hay un borrado del dualismo interno-externo.
Rosemary no es un sujeto unificado, sino que contiene a otro ser en su interior, como el apartamento de los Woodhouse no es un espacio cerrado sino
que conecta con el Infierno de los satanistas. La imagen del Bramford abre
y cierra el filme, además aderezada por la nana leitmotif de la banda de
sonido, tarareada por Mia Farrow en los títulos de crédito y como versión instrumental en el plano que cierra la película. Pero si la madre es la primera
casa, también se la ve como tumba reabsorbente, el lugar al que todos
regresaremos al morir, de ahí que la mansión encantada y sangrienta o los
castillos con sus criptas y bodegas sean símbolos de la maternidad más
siniestra. El cine de terror está plagado de casas que simbolizan la maternidad abyecta y horrenda, sobre todo en un momento en el que la censura fílmica no permitía que los vientres de las embarazadas y sus partos sangrientos se señorearan en las pantallas de cine.
En la actualidad existe en el cine de terror y de ciencia ficción lo que
hemos denominado una fiebre de representación de partos anormales, pero
ya no se necesita de metonimias, símbolos y metáforas para hablar del
miedo a la generatividad femenina. El cine de terror de los 70, los 80 y los
90, con su gusto por la carne y las vísceras y sus deslumbrantes avances en
efectos especiales, muestra a las claras lo que antes se presentaba de forma
velada. Por otra parte, el miedo y desconcierto que han creado en la opinión
14 El inmueble donde se rodó se trata del edificio Dakota, bloque de pisos victoriano muy conocido por los neoyorkinos, donde vivió uno de los genios del cine de terror Boris Karloff. Se le
considera un edificio maldito porque a su entrada principal cayó abatido John Lennon por los
tiros de su asesino, quien aseguró haber actuado de acuerdo a las directrices del Diablo.
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pública los avances en ingeniería genética y las técnicas de reproducción
asistida también se deja entrever en las pantallas de cine. Los avances
médicos parecen estar borrando la ya tenue línea divisoria entre ciencia y
ciencia ficción. Pero en la actualidad, aunque siguen utilizándose metáforas
de la madre con largos pasillos que descienden a un habitación en el sótano,
también se representa lo que antes aparecía como obsceno: partos sangrientos que ocupan toda la pantalla y bebés mutantes como el de la película Estoy Vivo de Larry Cohen (1973). La Nueva Carne15, término empleado
por primera vez en el filme Videodrome (1982) de David Cronenberg –padre
del terror médico-, nos muestra como el cuerpo femenino muta, sangra y se
desgarra en partos sangrientos y cruentos. El cuerpo femenino es capaz de
los festines más sorprendentes.
Pero La semilla del diablo se estrenó en 1968, por eso no vemos el
parto, ni al bebé satánico16, y ya era toda una osadía hablar de un tema tan
obsceno y tabú como la menstruación, aunque fuera para enlazar esta capacidad femenina con la posesión satánica. Justo el momento en el que Rosemary recibe el amuleto de raíz de tanis, es una tarde en que ha decidido quedarse en casa porque está menstruando. La secuencia nos ofrece a una
Rosemary que lleva un falda roja, lo que connota sus pérdidas, y que descansa en su casa; entonces llega Minnie y comienzan una conversación
acerca de sus reglas, después de esto le regala el colgante satánico, cuyo
olor es tan fuerte que a la joven le resulta desagradable.
Lo que queda claro es que en La semilla del diablo la que se considera la misión más “elevada” de la mujer queda reducida a lo terrible y al
absurdo. No olvidemos que en nuestra visión esquizofrénica de la maternidad17, por una parte se considera a ésta como a una institución cuasi
sagrada destinada a dar hijos al sistema, pero a su vez se connotan como
abyectas todas aquellas funciones biológicas de la mujer que posibilitan
dicha realidad. Mientras se santifica la figura de la madre nutricia, cuyas imágenes copan la iconografía católica, se presentan la menstruación y el parto
como elementos de horror y asco, y los anuncios de compresas son un claro
ejemplo, con esos líquidos azules, y esa manía de “que no se note y que no
traspase”. Como recoge Julia Kristeva en su libro La mujer y sagrado: que
decís mujeres? Sangráis para tener hijos. No nos interesa saberlo. Id a sangrad a vuestro rincón y no volváis hasta que estéis purificadas.
15 V. V. A. A.: La nueva carne. Una estética perversa del cuerpo, Madrid: Valdemar, 2002.
16 En el libro Levin lo describe con rabo, brotes de cuernos, garras diminutas y ojos amarillo
dorados con pupilas en forma de rayitas verticales negras.
17 Rich, Adrienne: Nacemos de mujer. La maternidad como experiencia e institución. Madrid:
Cátedra, 1986.
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Tanto los embarazos milagrosos, como los satánicos, hablan de la
gestación y el parto como un estado vulnerable a lo sobrenatural, ya sea una
fecundación por los rayos de la divinidad o por la acción de íncubos y súcubos18. El misterio de la vida se desarrolla dentro del vientre de la mujer, de
ahí que el cuerpo de ésta se erija como campo de batalla donde se representen y se proyecten los miedos y anhelos del ser humano. Y el momento
del nacimiento nos devuelve irremediablemente al misterio de la muerte, de
ahí que el cuerpo de la madre tenga un lugar destacado en el panteón de lo
grotesco femenino.
18 Demonios romanos que inspiraban malos sueños y que copulaban con mujeres y hombres
dormidos.
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“Mater Dolorosa”: La figura de la madre
en la obra de Marguerite Yourcenar
Elena Real Ramos
Catedrática de Filología
Universitat de València
“MATER DOLOROSA”: LA FIGURA DE LA MADRE EN
LA OBRA DE MARGUERITE YOURCENAR
Elena Real Ramos
Catedratica de Filología
Universitat de València
Junto con Colette y Marguerite Duras, Marguerite Yourcenar es una de
las tres grandes escritoras del siglo XX francés e incluso para muchos es la
primera de todas las mujeres escritoras del este último siglo. Galardonada
con numerosos premios literarios, ha sido la primera y única mujer admitida
en la Academie Française en 1980, venerable institución literaria reservada
desde siglos única y exclusivamente a los hombres. Su obra extensa y varia,
tanto desde el punto de vista temático como genérico, ha sido traducida a
numerosos idiomas y ha dado lugar a una riquísima bibliografía crítica.
Hija de padre francés, casado en segundas nupcias, y de madre
belga, Marguerite Yourcenar nace en Bruselas en 1903. Su madre muere de
fiebres puerperales a la semana de su nacimiento, y Marguerite pasará su
infancia, su adolescencia y parte de su primera juventud junto a su padre,
que cuando ella nace tiene ya cincuenta años, refinado y bohemio, amante
de la artes, de la libertad y, como relata la escritora, a las mujeres y al juego.
La niña pasa parte de su infancia en el castillo de su abuela paterna, en el
norte de Francia, pero acompaña frecuentemente a su padre a la costa
mediterránea, a la Riviera y la Provenza, donde pasan largas estancias.
Su infancia y su adolescencia son solitarias (aunque ella a veces lo ha
negado, o matizado, comentando que toda infancia es solitaria), y un tanto
especiales o al menos distintas de lo que era y sigue siendo la vida de un
niño. Privada de la presencia de una madre, tutelada por un padre cincuenta
años mayor que ella, Marguerite Yourcenar no sigue una educación regular,
ni frecuenta los colegios o escuelas habituales en la formación de los niños
o adolescentes. Profesores particulares, institutrices y el propio padre, se
encargan de dar una formación a esa niña precoz, curiosa e inteligente, apasionada por la literatura y por los clásicos desde la infancia, entusiasmada
por la literatura griega y latina, por la pintura y por el arte en general, que
descubre muy joven en los museos de las distintas ciudades en las que vive.
Esta educación libre, fuera de las normas y un tanto bohemia no impide que
su cultura sea, desde niña, apabullante.
— 415 —
Sin problemas económicos, ya que la fortuna familiar es, al menos
durante varios años suficiente, Yourcenar decide ya en su juventud dedicarse a la escritura. Tras varios esbozos de relatos (una biografía sobre el
filósofo griego Píndaro, sonetos y poemas relativamente mediocres, algunos
relatos históricos, con el título de Remous), Yourcenar publica por fín su primera novela en 1929, Alexis o el tratado del inútil combate. A partir de esa
fecha, y aunque con algunas interrupciones temporales, Marguerite Yourcenar -que ya ha adoptado el nombre de escritora con el que pasará a la historia, y con el que se identificará hasta el punto de cambiarlo por su apellido
real, Crayencour- no dejará de escribir hasta que, como dice ella, “se le caiga
la pluma de las manos”. Y en efecto, el último libro, ¿Qué? La eternidad...
está prácticamente terminado cuando ella muere en 1987.
La obra de Marguerite Yourcenar es dilatada en el tiempo, -casi
sesenta años separan las primeras y las últimas obras- y variada en cuanto
a los géneros. Ha publicado poemas y prosas líricas, como Fuegos, cuentos
y novelas cortas (Cuentos orientales), numerosas obras de teatro (La
pequeña sirena, Electra o la caída de las máscaras, Devolver al César), múltiples ensayos (El tiempo, ese gran escultor, En peregrino, en extranjero), ha
traducido a Virginia Wolf, al poeta griego Cavafy, y sobre todo ha compuesto
una abundante obra narrativa, desde Alexis y El tiro de gracia, pasando por
las dos grandes novelas históricas que la han hecho célebre, Memorias de
Adriano y Opus nigrum, hasta la trilogía “autobiográfica” del Laberinto del
mundo (Recordatorios, Archivos del Norte y Qué la Eternidad). Sin embargo,
a pesar de su diversidad y de su extensión, llama la atención la extraordinaria coherencia temática y conceptual de esta obra.
En un estudio célebre y ya clásico sobre la especificidad de la escritura de las mujeres que lleva por título L’écriture-femme, Béatrice Didier una
de las estudiosas más competentes de la actualidad, señala, aunque con
muchas precauciones, que aunque es bien cierto e innegable que la escritura femenina no se puede oponer a la masculina, sí existen sin embargo
algunas características o recurrencias propias a la escritura femenina, y que
se podrían concretar en tres constantes:
1º. Tendencia al autobiografismo. La gran mayoría de mujeres escritoras suelen hablar de sí mismas, bien en obras franca y declaradamente
autobiográficas, bien en novelas autobiográficas, en las que la ficción se
combina y se aúna con los recuerdos personales. (El estudio de Béatrice
Didier, se refiere a escritoras de la antigüedad, pasando por la época clásica
hasta llegar al siglo XX). En todas estas obras, centradas directa o indirectamente sobre el yo de la escritora, las autoras suelen privilegiar una serie
de temas, tales como la evocación de la infancia, de la madre, de la adolescencia.
— 416 —
2º. Prioridad de la mujer como personaje principal. Frecuentemente
las novelas escritas por mujeres dan a los personajes femeninos el papel de
protagonista. Mientras que los personajes masculinos son algo inconsistentes, desprovistos de fuerza o de individualidad, los femeninos por el contrario llaman la atención por ser mucho más matizados y complejos.
3º. Escritura del cuerpo femenino (deseos, sensaciones, sentimientos)
desde la óptica de la mujer. Uno de los temas recurrentes en las novelas
escritas por mujeres, es el del amor y del deseo, presentado desde el punto
de vista de la mujer. Todas estas escritoras presentan a la mujer no como la
ha visto el hombre, sino como realmente es, con sus deseos, sus sensaciones, sus sentimientos, fuera de los estereotipos tradicionales con los que la
presenta la escritura masculina.
Si aplicamos estos parámetros de Béatrice Didier a la obra de Marguerite Yourcenar llegamos a la conclusión bastante paradójica, de que la
obra de esta mujer escritora no se inscribe dentro de la escritura de mujer.
En efecto:
1.- La obra de Yourcenar no es (o al menos en apariencia) autobiográfica. Como señala el crítico Jean Blot, en esta obra tan variada se habla
de todo, menos del autor. “En ninguna parte se la encuentra, ni a ella, ni su
ambiente, ni su condición, ni su país, ni su tiempo... En pocas palabras, todo
parece interesar a Marguerite Yourcenar, excepto Marguerite Yourcenar,
todas las vidas le interesan, excepto la suya, todas las condiciones, excepto
la que le tocó vivir”. La misma Marguerite Yourcenar confirma su desprecio
por lo autobiográfico: ”Esta obsesión francesa del culto de la personalidad (la
propia) en la persona que escribe o que habla me ha dejado siempre estupefacta... Yo, mi, me, mis...El público que busca confidencias personales en
el libro de un escritor, es un público que no sabe leer”, afirma la escritora en
la larga entrevista que concede a Matthieu Galey y que lleva por título Les
yeux ouverts (Con los ojos abiertos).
2.- Los personajes principales, e incluso los secundarios, de las obras
de Yourcenar son siempre personajes masculinos. Alexis, Eric, Adriano,
Zenón, Nathanaël. Las figuras femeninas que aparecen en la obra son meramente “figuras” desdibujadas, más que secundarias, sin casi identidad, y
presentadas siempre desde la óptica de los personajes masculinos. (Sucede
así con Monique, Sophie, Plotina, La dama de Frösö, etc). Yourcenar, muy
dada a comentar y a explicar su obra en prefacios, postfacios o entrevistas,
justifica esta preeminencia absoluta (aunque ella la matiza) de los personajes masculinos en su obra desmarcándose de la mayoría de las mujeres
escritoras, que como ella misma dice, “solamente se interesan por sí mismas”. Ella, por el contrario, afirma interesarse únicamente por temas mucho
más hondos que los que preocupan habitualmente a las mujeres, por perso-
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najes con una dimensión trascendente y universal, que son necesariamente
hombres, porque, como ella misma le dice a Henri Hell, “me parecería difícil
presentar en una obra novelesca a una mujer cuya principal preocupación
fuera el juzgarse y juzgar el mundo que le rodea con entera clarividencia”.
3.- Por otra parte, todos estos protagonistas masculinos que aparecen
en la obra de Marguerite Yourcenar son homosexuales. En las primeras novelas la estructura triangular implícita o explícita, está constituída por dos hombres y una mujer y el conflicto se resuelve siempre de la misma manera. La
mujer es sacrificada o víctima del amor homosexual: en Alexis o el tratado del
inútil combate el protagonista Alexis abandona a su mujer y a su hijo recién
nacido cuando decide aceptar plenamente y sin remordimientos su homosexualidad; en El tiro de gracia, Sofía es la víctima de los amores homosexuales de Eric y Conrado. En las grandes novelas históricas posteriores, Memorias de Adriano y Opus nigrum, los protagonistas, el Emperador Adriano y el
alquimista Zenón, aunque esporádicamente tienen alguna relación con mujeres, son claramente, como ellos mismos afirman, homosexuales.
4.- Finalmente, llama la atención que en toda la obra de la escritora,
la temática del cuerpo y del erotismo, tanto masculino como femenino esté
prácticamente ausente. Las novelas de Marguerite Yourcenar no están centradas en el amor, ni en el deseo, sino en temas mucho menos personales y
en cierto modo más trascendentes o, como a ella le gusta decir, de interés
más universal, como el poder, el conocimiento, el tiempo, el sentido de la
vida y de la muerte.
Todas estas características sitúan la obra de Marguerite Yourcenar al
margen de las constantes de la escritura femenina. Y en efecto la autora no
ha dejado de subrayar hasta qué punto ella se distingue- en los dos sentidos
de la palabra -de las demás mujeres que se dedican a la literatura. Ahora
bien, una lectura atenta de los textos, pone de manifiesto que esta obra es
menos “impersonal” de lo que la escritora afirma, y que hay ciertas obsesiones personales que aparecen de manera recurrente, si bien de una manera
latente y más o menos ocultada. Ya advertía el escritor D.H.Lawrence que
ho había que fiarse de lo que dice el escritor sobre su obra, sino por el contrario de lo que hay en su obra.(“never trust the author, trust the tale”). Interesa pues mirar directamente la obra de Yourcenar y, cotejándola con las
aclaraciones y explicaciones del autor, analizar lo que dice y lo que no dice,
lo que exhibe y lo que oculta.
En este sentido llaman la atención dos negaciones rotundas y reiteradas de Marguerite Yourcenar: La primera es su constante empeño en negar
que existan elementos autobiográficos en su obra, aspecto éste señalado
por la crítica, pero sobre el que ella no deja de insistir machaconamente en
múltiples entrevistas, desmarcándose incesantemente y un tanto desprecia-
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tivamente de la llamada escritura femenina basada en elementos autobiográficos y en una temática amorosa. Frente al resto de las mujeres escritoras que solamente se interesan por sí mismas y cuyas obras están centradas en sus experiencias autobiográficas, Yourcenar afirma rotundamente su
repugnancia a hablar de ella, tanto en su obra literaria como en las numerosas entrevistas que se le han hecho: ”Esta obsesión francesa del culto de la
personalidad (la propia) en la persona que escribe o que habla siempre me
ha dejado estupefacta...Yo, mi, me, mis... O todo está en todo, o no merece
la pena que se hable de eso” comenta la autora en Con los ojos abiertos.
La segunda negación es el empeño con el que Marguerite Yourcenar
afirma, que el no haber tenido madre no la ha marcado en modo alguno. Lo
dice y lo repite cada vez que se le plantea esta pregunta y cada vez que
puede en su obra narrativa. En el programa de televisión Apostrophes, ya
señala que no ha sentido nunca la falta de su madre, pues “no se puede
echar de menos a una persona a la que no se ha conocido”. Cuando en la
larguísima entrevista concedida al periodista Matthieu Galey en Con los ojos
abiertos se le hace la pregunta de si no ha sufrido por haber tenido una infancia sin madre, la escritora contesta:
“Para nada. Nunca me han enseñado un retrato de mi madre en mi
infancia. Nunca he visto ninguno antes de tener quizás treinta y cinco años.
He ido a ver su tumba por primera vez cuando tenía cincuenta y cinco. Tengo
que decir que mi padre estaba muy rodeado de mujeres. Por lo tanto había
suficientes personas para hacerme cuellos bordados o para regalarme caramelos.”
Pocos años antes, en Recordatorios, la novelista vuelve sobre la
misma idea, afirmando con rotundidad: “Considero totalmente falsa la idea,
que se oye frecuentemente, de que la pérdida prematura de una madre es
siempre un desastre, o que un niño al que le falta la madre tiene durante toda
su vida el sentimiento de una carencia y la nostalgia de la ausente. Al menos,
en mi caso, las cosas sucedieron de otro modo. Bárbara no sólo sustituyó
para mí a la madre hasta la edad de siete años; fué la madre, y se verá más
adelante que mi primer desgarro no fué la muerte de Fernanda, sino el que
mi criada se marchase. Más tarde, o simultáneamente, las amantes o las
casi-amantes de mi padre, y después, su tercera mujer, me dieron ampliamente la parte que me correspondía de las relaciones de hija a madre: alegría porque te miman o tristeza porque no lo hacen, vago deseo aún de
devolver ternura por ternura, admiración por una hermosa mujer, en una ocasión al menos amor y respeto, en otra, esa condescendencia un tanto irritada
que se tiene hacia una buena persona no demasiado inteligente.”
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Y un poco más adelante, cuando intenta suponer qué relaciones
habría tenido ella con su madre si ésta no llega a morir, indica: “Seguramente
la habría querido con un amor egoista y distraido, como la mayoría de los
niños, después con un afecto hecho sobre todo por la costumbre, atravesado
por discusiones, cada vez más mitigado por la indiferencia, como es el caso
de tantos adultos que quieren a su madre.” (p. 56)
Obsérvense los distintos mecanismos utilizados por Yourcenar para
negar el trauma psicológico y afectivo producido por la ausencia de la madre:
Por una parte un razonamiento pseudo lógico cuando afirma que no
se puede echar de menos a quien no se ha conocido. Esta afirmación sería
cierta si no existieran las estructuras sociales, sólidamente construidas a
principios del siglo XX en torno a la familia y a lo que Elisabeth Badinter
denomina “el mito del amor materno”. Un niño o una niña sin madre en la
sociedad europea de principios del siglo pasado, es forzosamente un niño
diferente a los demás, al que le falta algo que los otros tienen. Y es difícilmente creíble que en su infancia Marguerite Yourcenar no haya sufrido, o al
menos, no haya sido marcada por esta carencia.
El segundo mecanismo de “defensa” o de “autodefensa” que utiliza la
escritora consiste en banalizar o frivolizar el papel de la madre, reduciéndolo
irónica y despectivamente al de la proveedora de caramelos o de lacitos y
cuellos bordados. De ahí que, como afirma, cualquier mujer pueda sustituir
a la madre, y que las amantes de su padre satisficieran plenamente su
ausencia.
Pero es que además, cuando señala que “nunca ha visto un retrato de
su madre antes de tener quizás treinta y cinco años” no está diciendo la verdad. En 1974, Yourcenar publica un texto fundamental para el tema que nos
ocupa, Recordatorios, que citaré en más de una ocasión. En la primera parte
del libro relata la muerte de su madre y cómo su padre guardó en una caja
las fotos y una trenza de pelo de su esposa. La escritora dice lo siguiente:
“Cuando los inspeccioné hacia 1929, me dí cuenta que ese pelo fino, de un
color castaño tan oscuro que parecía negro, era idéntico al mío.” Así pues,
no es cuando tiene treinta y cinco años, sino diez años antes por lo menos,
cuando Yourcenar ve las fotos de su madre y la trenza. Uno se pregunta qué
sentido tiene este engaño si no es el de despistar al lector, devaluando el
interés que pudo tener por su madre, y posponiendo hasta los treinta y cinco
años un episodio que sucedió mucho antes. Y probablemente antes incluso
de 1929. Matthieu Galey, en la entrevista ya citada, le pregunta por qué
razón ha escrito Recordatorios, a lo que la escritora contesta que ya “con
veinte años quería escribir una novela que habría contenido, muy transformadas por mi fantasía, todas las generaciones de mi familia... Para este primer proyecto había consultado de cerca documentos familiares.” Aunque no
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se pueda asegurar nada, parece casi imposible que la joven, deseosa de
escribir sobre “todas las generaciones de su familia”, no haya consultado
documentos y fotografías de su madre.
Finalmente, el tercer mecanismo consiste en devaluar los sentimientos de un hijo hacia su madre -amor egoista, cariño de convención y finalmente indiferencia- apoyándose en la máxima y las generalizaciones: “como
tantos adultos que quieren a sus madres.” La máxima en Yourcenar transforma en verdad universal lo que es una experiencia o un sentimiento singular y personal. El empeñarse en negar que a ella le haya marcado la falta
de la madre, la lleva a afirmaciones generalizantes y absolutas sobre la inexistencia del instinto maternal y del amor madre hijo o hijo madre.
Esta negación reiterada del impacto que afectiva y psicológicamente
le ha producido la ausencia de la madre se repite en la ficción narrativa de
la escritora, donde incesantemente encontramos a madres o padres que
abandonan o rechazan a sus hijos, y a hijos sin sentimiento, si no es el de la
indiferencia, hacia su madre. En la novela Alexis o el tratado del inútil combate, Mónica y su hijo recién nacido son abandonados por Alexis, que decide
asumir su homosexualidad. Cuando nace el niño, Alexis “se sentía tímido,
ante este niño al que había que besar. Me inspiraba, no ternura, ni siquera
afecto, pero una gran compasión, pues uno nunca sabe, ante los recién nacidos, que razones de llorar les dará el futuro”. En Opus nigrum el padre del
protagonista, Zenón, abandona a la joven Hilzonda, embarazada de algunos
meses, y que da a luz a un hijo ilegítimo. “estos breves amores seguidos de
un brusco abandono habían saciado a la joven... cansada de su carne y del
fruto de esta, parecía extender a su hijo la reprobación hastiada que tenía
por sí misma... Inerte en la cama donde había alumbrado, miró indiferente
cómo las criadas vestían a esa pequeña masa parduzca a la luz de las brasas del hogar”.... Más adelante, cuando ya repuesta se ocupa de los quehaceres de la casa, al entrar en la cocina “sólo miraba de pasada a su hijo
mamando ávidamente en brazos de una criada.” En Memorias de Adriano,
el emperador Adriano, cuando evoca a su madre, recuerda su cara “triste,
austera y desabrida” y se alegra de que la filiación, para los emperadores
romanos, no sea por lazos de sangre, sino por adopción. En un cuento oriental, La leche de la muerte, sobre el que volveré más adelante, el personaje
masculino describe a su madre, como “hermosa, delgada, maquillada, dura
como el cristal de un escaparate”. En la obra de Yourcenar llama la atención,
por su ausencia, el discurso del amor maternal, e inversa o recíprocamente,
el del amor filial.
No es imposible que esta devaluación del amor de la madre hacia el
hijo e inversamente, sea también una consecuencia de las relaciones del
padre de Yourcenar con su madre, Noémi Dufresne. En Recordatorios, y
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sobre todo en Archivos del Norte, Yourcenar, basándose sobre todo en lo
que le ha dicho su padre, presenta a su abuela materna como un pozo sin
fondo de mezquindad y de egoismo, tachando a la abuela de no haber querido nunca a su hijo, el que fué padre de Yourcenar. La relaciones entre el
señor de Crayencour y su madre Noémi nunca fueron buenas, y muy frecuentemente muy tensas. La madre no soportaba los dispendios económicos del hijo, ni su vida bohemia, el hijo acusaba incesantemente a la madre
de no quererle. Sin duda los comentarios del padre sobre una madre que no
le quería, e incluso la indiferencia del padre hacia su primer hijo, hermanastro de Yourcenar y fruto del primer matrimonio, contribuyeron a afianzar en
Yourcenar la idea de la inexistencia del amor materno o del amor filial.
Sin embargo, esta negación de la importancia de la madre, aparece
desmentida en varias secuencias de la obra literaria de la escritora, en las
que involuntariamente se plasma hasta qué punto la muerte de la madre ha
sido vivida como un hecho catastrófico.
En 1974, Yourcenar, a los 71 años, publica el primer volumen del
Laberinto del mundo que lleva por título Recordatorios. Se trata de una obra
original en la que la escritora, partiendo de su nacimiento, va remontándose
a lo largo de la saga familiar materna evocando a su madre, a sus abuelos
y tíos maternos, recreando en cierto modo a todos esos personajes, y al
mismo tiempo buscando filiaciones, afinidades o divergencias con ella
misma. No se trata propiamente de una autobiografía, pues en realidad no
nos cuenta su vida, sino la de todos aquellos que la han precedido antes de
su llegada al mundo. Pero el texto es enormemente interesante desde el
punto de vista que nos interesa, pues el punto de partida del libro es la evocación de la madre. Toda la primera parte que lleva por título “El parto” está
centrada en el alumbramiento, fatal por sus consecuencias, de la madre de
Marguerite.
Para un escritor, el hablar del nacimiento propio no es ni evidente, ni
justificable. Por la sencilla razón que uno no puede recordar este acontecimiento, ya que no tiene memoria del mismo y que la reconstrucción de este
momento es, se quiera o no, más imaginaria que real. Una mujer escritora
que quiere evocar su nacimiento, puede intentar hacerlo o evocarlo basándose en su propia experiencia de la maternidad. Pero Marguerite Yourcenar
no la tiene. Puede también apoyarse en el relato que le hace su madre de
este momento. Pero la madre de Yourcenar murió de parto. Sin embargo, la
escritora se va a detener largamente en su nacimiento, describiéndolo de
manera detallada. Dice ella que para hacerlo se ha basado en lo que le ha
contado su padre (que tiene cerca de cincuenta años cuando ella nace), y en
algunas -escasas- fotografías, recordatorios de la muerte de su madre, y
algunos comentarios de gente allegada a su familia. Pocos datos son, si se
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tiene en cuenta, como ha señalado la crítica y corroboran los historiadores,
que los hombres no solían asistir a los partos de la esposa a principios del
siglo XX, y que las fotografías y recordatorios que menciona Yourcenar como
documentos, son, como se verá escasísismos. En realidad, Yourcenar construye imaginariamente todo el episodio, deteniéndose en suposiciones sobre
las relaciones afectivas que existían entre sus padres, sobre los posibles o
probables sentimientos de la madre ante la maternidad, y sobre todo presentando como real la escena del alumbramiento. Es evidente que, por
mucha intimidad que haya tenido con su padre, como ella no cesa de afirmar, es impensable que le haya podido transmitir tan fielmente como aparece en el texto la escena del parto y lo más probable es que, si lo ha hecho,
la haya minimizado para quitarle dramatismo al episodio, sobre todo
teniendo en cuenta de que se trataba de un hombre poco dado al melodrama. Por otra parte, está claro que por fuerza desconocía los pensamientos y los sentimientos de su mujer en el parto y durante la semana que precedió a su muerte y que el relato de Marguerite Yourcenar expone
detalladamente.
Empecemos con el parto, pues es la escena fundamental de toda esta
primera parte de la obra, y la que le da título a los diferentes capítulos. La
recreación que hace Marguerite Yourcenar aparece claramente como una
construcción obsesiva y fantasmática de una experiencia vital que desconoce. A partir de los pocos datos que posee (que el parto no fué fácil, como
probablemente es en tantas mujeres primíparas y de cierta edad -su madre
tiene 31 años-), y de que hubo que utilizar los fórceps, construye en su libro
la escena del alumbramiento:
Llama la atención, en primer lugar, que la construya imaginariamente
situándose desde el punto de vista de las criadas de la casa, la cocinera
Aldegonde, la joven Barbara y la más experta Azélie, atareadas desde el
amanecer, ocupadas en colaborar en el parto de la Sra de la casa. Azélie en
la habitación de la parturienta, con el doctor y el marido (presencia que no
deja de sorprender desde el punto de vista de las costumbres de la época, y
que Yourcenar nunca ha justificado, seguramente porque ha inventado dicha
presencia). La cocinera preparando consomés, cafés, calentando agua, apilando toallas y ropa limpia, y la joven doncella de 20 años Bárbara, subiendo
y bajando entre la planta donde está dando a luz la señora y la cocina. El
punto de vista que adopta Marguerite Yourcenar, y esto llama la atención, es
el de la joven Bárbara. No el de Azélie, gobernanta y en cierto modo comadrona, ni el del marido, que supuestamente está presente, sino el de una
joven inexperta que ve, aterrada, la brutalidad de la escena.
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Al cabo de 20 minutos, Bárbara, a la que habían reclamado urgentemente a través del timbre, entró con una especie de temor en la habitación
de la señora. La hermosa habitación parecía el lugar donde se había cometido un crimen. Bárbara, ocupada por las órdenes que le daba la gobernanta,
solamente pudo ver de reojo el rostro terroso de la parturienta, sus rodillas
plegadas, sus pies sujetados por una almohada. El niño ya escindido de la
madre chillaba en una cesta sobre una manta. Un violento altercado acababa de estallar entre el Señor y el Doctor, cuyas manos y mejillas temblablan. El Señor lo llamaba carnicero...
...Con ayuda de Aldegonda, las mujeres devolvieron al caos las apariencias del orden. Las sábanas manchadas de sangre y de los excrementos
del nacimiento se enrollaron y se llevaron al lavadero. Los apéndices viscosos y sagrados de todo nacimiento,... fueron incinerados en las brasas de la
cocina. Se lavó a la recién nacida: era una niña robusta con la cabeza
cubierta de pelusa negra, como los pelos de un ratón. Los ojos eran azules...
La madre demasiado extenuada para soportar más fatigas, giró la cabeza
cuando le presentaron al niño.
Yourcenar, siempre tan dueña de sí misma, cuando escribe y cuando
habla, parece que aquí pierde inconscientemente ese control que la caracteriza, y casi a su pesar muestra en esta secuencia el horror obsesivo que le
produce esta escena original. Como se ve, toda ella está marcada por las
imágenes de sangre, de crueldad, de sufrimiento y de muerte. No se trata de
una visión cruda y realista de un alumbramiento, sino que el texto va mucho
más allá, cuando habla de “crimen” y de “carnicería”, y cuando supone que
la madre ni siquiera mira a la recién nacida. La evocación del nacimiento
aparece así inseparable de la idea de muerte y de abandono. Pero si la
madre es la víctima, ¿quién es el criminal? ¿Acaso el hijo? ¿El varón, responsable de ese nacimiento y de esa muerte?.
Sin pretender entrar en disquisiciones psicoanalíticas, cabe sin
embargo, señalar cómo Marguerite Yourcenar se esfuerza por devaluar a la
figura de la madre, insistiendo sobre el abandono del hijo, como para borrar
el origen catastrófico de su nacimiento. Así cuando en toda esta primera
parte de Recordatorios evoca los dos años de matrimonio de sus padres
antes de su nacimiento, insiste en varias ocasiones en que las relaciones
entre la pareja eran buenas, aunque no apasionadas, negando así el amor
entre su padre y su madre.
Cuando se refiere al deseo que manifestó Fernanda -su madre- por
tener un hijo, señala en varias ocasiones que probablemente ese anhelo era
más consecuencia de las costumbres de la época, que un auténtico deseo
de maternidad, negando así el instinto maternal no sólo de Fernanda sino
incluso de todas las mujeres: “El instinto maternal no es tan apremiante
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como se dice puesto que en todas las épocas, las mujeres de condición
social alta han confiado tranquilamente sus hijos pequeños a subalternos, se
los han entregado a nodrizas, cuando la comodidad o la situación social de
los padres lo exigían, los han dejado al cuidado de criadas negligentes, y
actualmente los dejan en impersonales guarderías.”
Cuando intenta recrear los sentimientos que Fernanda embarazada
tiene hacia su hijo, lo que imagina son los miedos de la mujer y la incapacidad que tiene para “establecer una relación entre sus naúseas, su malestar
y el peso de esa cosa que iba creciendo en ella y que tenía que salir fuera,
de una manera que imaginaba mal”, negando así la satisfacción de una
mujer embarazada que desea al hijo que espera.
Finalmente y sobre todo Marguerite Yourcenar insiste en el abandono
de la recién nacida -que es ella- una vez venida al mundo. No solamente porque su madre, demasiado cansada por el parto ni siquiera la mira, sino también y sobre todo porque su madre no la amamanta, signo explícito del
rechazo que siente la madre por la hija y del abandono de ésta. Es curioso,
pero significativo que el texto vuelva en varias ocasiones sobre el hecho de
que Fernanda no dé de mamar a su hija por egoismo, para no deformarse
los pechos. En un primer momento, Yourcenar lo menciona cuando alude al
embarazo de Fernanda, señalando que ya se había decidido que el hijo que
naciera sería criado con biberón porque “se había decidido que Fernanda no
se estropeara los senos”. Vuelve más adelante sobre el mismo tema, comentando que su padre no quería que la alimentase una nodriza, y que por lo
tanto fué la leche de vaca la que la nutrió en los primeros años. La imagen
de la madre que alimenta con su leche al niño se evacúa del texto y Marguerite Yourcenar se presenta en cierto modo como hija de la naturaleza, hija
de la vaca “que es el símbolo animal de la tierra fecunda”. Con todas estas
observaciones sobre el no haber sido amantada por su madre, Marguerite
Yourcenar niega finalmente la filiación que la liga a su progenitora, y establece, a partir de hechos reales, una filiación fantasmática superior, convirtiéndose, a través de la leche mamada, no en hija de su madre, sino en hija
de la madre naturaleza, a través de ese “animal símbolo de la tierra
fecunda”. A nadie se le oculta que la leche es uno de los grandes símbolos
de la vida, tanto en las creencias cristianas como paganas. El insistir sobre
el hecho de que no ha sido amantada por su madre, sino con leche de vaca,
le permite a Marguerite Yourcenar separse de su madre, negar su filiación, e
inscribirse dentro de una filiación más abstracta y universal, la de la tierra.
De la misma manera que en los mitos el ser amamantado por una diosa
(Heracles), o por una figura divina (san Bernardo) supone una adopción,
Yourcenar niega su filiación real, sanguínea, y se presenta como hija adoptiva de la naturaleza, sin lazos que la aten a una madre real que por egoismo
se ha negado a darle su leche.
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Uno de los relatos más escalofriantes de la escritora, “La leche de la
muerte”, publicado en el volumen que lleva por título Cuentos orientales
relata cómo una mujer, cuando muere su marido al que amaba apasionadamente, acepta que sus cuñados la empareden viva para evitar el sortilegio
de que la casa que están construyendo no se derrumbe. Lo único que pide
es que le dejen libres los ojos y los pechos, para poder ver y amamantar a
su pequeño. Así se hace, y durante dos años el niño vive gracias a la leche
milagrosa que brota de los senos de la madre muerta. Se trata, dice textualmente el relato de “la historia más hermosa y menos verdadera posible” pues
“solamente en las leyendas de paises medio bárbaros se encuentran aún
criaturas ricas en leche y en lágrimas de las que uno se sentiría orgulloso de
ser el hijo.” Frente a la madre real, Fernanda, que no amamanta y que no la
mira, Yourcenar propone en este cuento a una madre mítica, legendaria,
pero irreal, que incluso muerta sigue mirando y amamantando a su hijo.
La ausencia de la madre, traumática aunque Yourcenar se empeñe en
negarlo, está en el origen de algunas características recurrentes de la obra
y probablemente también de algunas opciones vitales de la escritora. En Alexis, novela compuesta en 1927-1928 y publicada en 1929, Yourcenar relata
la historia de un joven pianista que decide abandonar a su mujer Monique
para seguir sus inclinaciones homosexuales. El relato, que aparece como
una larga carta en la que el músico intenta explicar a su esposa las razones
por las que la deja, concede un relieve significativo a la escena del parto de
Monique, que curiosamente recuerda la reconstrucción que Marguerite Yourcenar hará del alumbramiento de su madre cuarenta y cinco años más tarde
en Recordatorios. En ambas secuencias, separadas cronológicamente por
casi medio siglo, la escritora describe el horror del nacimiento, asociándolo
a la muerte, al abandono, a la tortura: “Tus gritos, que me llegaban a través
de las puertas cerradas, tenían algo inhumano que me horrorizaba. No se
me había ocurrido imaginarte víctima de esta forma tan animal del dolor, y
estaba resentido contra ese niño que te hacía gritar.” escribe Alexis. Pero lo
más curioso e interesante es que en Alexis el horror del parto aparece asociado por el personaje al rechazo del amor heterosexual. Como dice el protagonista, fué “el recuerdo de aquellas horas, en las que creí perderte, lo que
seguramente me hizo volver del lado hacia el que se inclinaban mis instintos.” El espectáculo del horror del parto provoca el rechazo del amor heterosexual, que aparece como el responsable de la atrocidad que supone el
alumbramiento.
En Yourcenar sucede algo semejante: la evocación obsesiva de la
muerte catastrófica de la madre como consecuencia del parto, provoca en su
vida y en su obra una devaluación de la mujer y del amor heterosexual. Así
en la obra literaria, se privilegia la opción homosexual de todos los personajes principales -siempre varones- y se justifica precisamente porque no con-
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duce a la procreación y al alumbramiento. En la novela Opus nigrum, el protagonista Zenón afirma sus preferencias homosexuales que justifica con una
explicación narcisista -el otro apareciendo como el doble del yo- y oponiendo
el amor de la mujer, caprichoso y artificial, al del hombre: “Yo, lo que prefiero
es ese placer más secreto que cualquier otro, ese cuerpo semejante al mío
que refleja mi placer, esa agradable ausencia de todo lo que añaden al goce
las muecas de las cortesanas y la jerga de los petrarquistas, esa relación
que no se justifica hipócritamente por la perpetuación de la sociedad
humana.”
Tanto en la vida de la escritora, como en su obra, se evidencia un
rechazo rotundo a la femineidad y todo lo que ella implica. En la vida, por la
opción homosexual de Marguerite Yourcenar, que ya se ve en el aspecto
físico con el que aparece hacia los treinta años, claramente masculinizada,
con el pelo corto, trajes de pantalón, y que contrasta fuertemente con la apariencia de la niña y de la adolescente con largos cabellos y vestidos con
lazos. Asimismo, el constante rechazo de la escritora a identificarse con el
sexo femenino, desmarcándose incesantemente del resto de las mujeres,
con las que no siente afinidades y que asocia con la falsedad, el artificio y la
superficialidad, es otra prueba de ese deseo de alejarse de la mujer y sobre
todo de la maternidad, sentimiento o instinto que según afirma, nunca ha
tenido.
No se trata de una postura feminista, como fué la de su contemporánea Simone de Beauvoir. Las posturas feministas interesan poco a Marguerite Yourcenar, que nunca ha querido entrar en estas cuestiones ni participar
directa o indirectamente en la lucha por la libertad de las mujeres. Contrariamente a lo que piensa la crítica Béatrice Didier, que considera que el
rechazo de Yourcenar al matrimonio y a la maternidad, es como el de Beauvoir y de tantas otras mujeres de su generación, para las que la conquista de
la libertad era sinónimo de una conquista del derecho a la esterilidad, considero que Yourcenar nunca se ha planteado este problema, como lo demuestra el hecho de que nunca haya sentido afinidades con la Beauvoir, y que
nunca se le haya visto defender la causa de las mujeres. Al margen de todos
los movimientos feministas, que desprecia por su agresividad y por su conformismo, como señala en Les yeux ouverts, Yourcenar, adoptando una postura única y exclusivamente personal, afirma, sin explicarlo ni justificarlo, que
la maternidad es algo que nunca le ha interesado.
La repulsa a identificarse con el sexo femenino tanto en la vida como
en la obra (recuérdese que todos sus personajes son hombres y homosexuales) tiene sus raices en las dramáticas circunstancias personales de su
nacimiento. El rechazo a lo femenino es una manera de borrar o de apartarse de la madre, de tachar sus orígenes. Y en este sentido aparecen fun-
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damentales dos opciones personales de la escritora: su elección del nombre
y su cambio de nacionalidad.
El verdadero nombre de Marguerite Yourcenar es Marguerite de Crayencour. A partir del nombre real, la escritora construye anagramáticamente
el nombre con el que firmará todos sus textos. Sin duda se puede argüir que
el hecho de elegir un seudónimo es frecuente en numerosos escritores, tanto
hombres como mujeres, y que por lo tanto no se trata de algo significativo.
Pero lo que sí lo es, es que Marguerite de Crayencour adopte legalmente
como su verdadero nombre el de Yourcenar, repudiando de este modo definitivamente el nombre familiar, rehaciendo su identidad, es decir, dándose
ella misma la vida en lugar de aceptar la que le han dado el padre y sobre
todo la madre.
El segundo hecho significativo es el del cambio de nacionalidad. Hija
de padre francés y de madre belga, Marguerite Yourcenar nace en Bruselas,
y tiene por su nacimiento la misma nacionalidad que su madre. Hasta la
segunda Guerra Mundial vive en Europa, pero en 1939, cuando se le ha agotado la fortuna personal, se instala en Estados Unidos junto a su traductora,
Grace Frick, que será su compañera durante más de treinta años. Algunos
años después se nacionaliza americana. Y llama la atención este cambio de
nacionalidad, porque no se explica, ni por la admiración de la escritora a los
Estados Unidos -que no la tiene- ni por su compenetración con el modo de
sentir y de vivir americanos, que tampoco tiene. Marguerite Yourcenar vive
con Grace Frick relativamente aislada de la sociedad estadounidense que la
rodea, conoce poco y mal a sus vecinos, con los que tiene escaso contacto
(es Grace Frick la que se ocupa de todo y la que está integrada en el medio
en el que viven), se preocupa poco por dominar la lengua inglesa, conservando siempre, y casi a propósito un exageradísimo acento francés. Su cambio de nacionalidad aparece así como otra manera de romper o de desligarse de sus orígenes, de rechazar las raíces belgas de las que procede y
de abolir la filiación carnal. Y es significativo que este rechazo aparezca asociado por Yourcenar misma a la negación de la importancia de la madre, en
la entrevista televisiva de Apostrophes, donde, utilizando la retórica de la
denegación que la caracteriza, afirma con rotundidad: “No creo en las patrias
como no creo en las madres insustituibles.”
En Recordatorios Marguerite Yourcenar cuenta que su madre, antes
de morir, pidió que si su hija tenía de mayor la intención de hacerse religiosa,
que no se lo impidieran. Es curioso que este deseo de la madre, que era una
mujer profundamente religiosa como se ve en la obra de Yourcenar, sea
interpretado por la escritora no en relación con la devoción que la madre
tenía por la religión, y sobre todo por la virgen María (había hecho la promesa de vestir a su hijo, cualquiera fuera su sexo, de azul durante siete
— 428 —
años), sino en relación con el rechazo a lo femenino. “Todo me hace pensar
que ni su primera juventud, atravesada por ensoñaciones e impulsos sentimentales de moda en aquella época, ni la boda y la existencia colmada que
intentó darle el señor de C. no la habían satisfecho completamente. Visto
desde sus sufrimientos de parto, que debieron ser atroces, su corto pasado
le pareció sin duda irrisorio; su angustia tachó, como de un plumazo, lo que
había podido contener esporádicamente de felicidad, y deseó evitar a su hija
la repetición de una experiencia que para ella salía mal. En un sentido, esas
palabras constituían un discreto reproche a ese marido que había realizado
con ella todo lo que se le debe a una mujer... Fernanda intentaba abrir para
la niña, la única puerta que ella conocía que condujera fuera de lo que antes
se llamaba el siglo, y hacia la única trascendencia de la que sabía el nombre. A veces pienso que tarde, y a mi manera, he entrado en religión, y que
el deseo de Madame de C se ha realizado de una manera que sin duda ella
no hubiera aprobado ni comprendido.”
La creación literaria se convierte, en efecto, en la vocación religiosa de
esta escritora que rechaza todo lo que conlleva la feminidad, que recrea sus
orígenes, que se construye un nombre únicamente asociado a su actividad
como escritora y que crea en su obra un universo religioso, en el sentido etimológico de la palabra, en la que los seres, las cosas, lo animado y lo inanimado, el presente y el pasado, aparecen ligados por lazos inextricables. Del
mismo modo que una religiosa cambia el nombre que tuvo en el siglo para
adoptar otro en el que establece explícitamente su relación con Dios, Marguerite de Crayencour cambia su nombre por el de Yourcenar, estableciendo
explícitamente su exclusiva relación con el dios que para ella es la escritura
única creadora de sí misma, Marguerite Yourcenar se libera de sus orígenes.
Pero al mismo tiempo, gracias a la escritura, los va a recrear. Se suelen comparar los hijos a las obras que componen los autores. En la entrevista Apostrophes Marguerite Yourcenar afirma que nunca ha sentido la necesidad de
tener hijos porque sus obras para ella han cumplido esta función. Pero aún
hay más: en la trilogía de El Laberinto del Mundo Marguerite Yourcenar se
convierte en genitora de sus padres. Gracias a la escritura, las relaciones se
invierten y es ella, la hija, la que alumbra a todos esos seres que existieron,
la que saca de las sombras del olvido a todas las generaciones de su familia que han vivido antes de ella, y de quien nadie se acuerda ya, y muy especialmente al padre y a esa madre muerta que no conoció, pero que gracias
a la hija encuentra en el libro una vida mucho más perenne y duradera de lo
que sin duda fué la suya en realidad. A través de la escritura, una hija de más
de setenta años engendra a la madre: “Tengo más de dos veces la edad que
ella tenía ese 18 de junio de 1903, y me inclino hacia ella como hacia una
hija a la que intentara comprender lo mejor posible, sin lograrlo completamente.”
— 429 —
Indicaciones actuales del diagnóstico genético preimplantacional
Antonio Pellicer, Lorena Rodrigo, Carmen Rubio,
Julio Martín, Emilia Mateu, Amparo Mercader
Carlos Simón, José Remohí
Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI)
Universitat de València
INDICACIONES ACTUALES DEL DIAGNÓSTICO
GENÉTICO PREIMPLANTACIONAL
Antonio Pellicer, Lorena Rodrigo, Carmen Rubio, Julio Martín, Emilia Mateu,
Amparo Mercader, Carlos Simón, José Remohí
Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI-Valencia)
Universitat de València
INTRODUCCIÓN
Las alteraciones genéticas se encuentran en un tercio de las parejas
que presentan problemas de infertilidad o esterilidad. Estas alteraciones
pueden ser mutaciones génicas que afectan únicamente a uno o varios
genes (64% de los casos), o alteraciones cromosómicas numéricas o estructurales (34%) y son responsables de gran parte de los defectos congénitos
que se observan en abortos espontáneos y recién nacidos. Por otro lado, la
ausencia de alteraciones cromosómicas en alguno de los miembros de la
pareja que va a someterse a un tratamiento de reproducción asistida, no nos
permite descartar la causa cromosómica como responsable de su problema
de infertilidad. De hecho, las alteraciones cromosómicas se encuentran en
más del 50% de los abortos espontáneos del primer trimestre, tratándose en
la mayor parte de los casos de anomalías cromosómicas no heredadas, surgidas de novo.
El diagnóstico genético preimplantacional (DGP), mediante la combinación de las técnicas de reproducción asistida, como la fecundación “in
vitro” (FIV), y las técnicas de biología molecular, como la hibridación “in situ”
fluorescente (FISH) y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), permite
el estudio genético de los embriones antes de ser transferidos al útero y por
tanto, antes de que se haya producido la implantación.
Consiste en la biopsia de uno o dos blastómeros del embrión en su
tercer día de desarrollo in vitro para su posterior análisis genético mediante
FISH o PCR, que permiten la detección de anomalías cromosómicas y mutaciones o variantes génicas asociadas a enfermedades monogénicas, respectivamente. En cada procedimiento de FIV, se analizan varios embriones
de manera que se eligen para la transferencia aquellos embriones caracterizados como sanos o cromosómicamente normales.
— 433 —
La primera aplicación clínica de diagnóstico genético preimplantacional
utilizó la técnica de PCR para evitar transmitir enfermedades ligadas al cromosoma sexual X. El sexo de los embriones se determinó utilizando primers
específicos para secuencias halladas sólo en el cromosoma Y (1), publicándose los primeros embarazos en 1990.
En la actualidad, la técnica de PCR se está utilizando para el diagnóstico preimplantacional de enfermedades monogénicas. El número de enfermedades monogénicas diagnosticables es cada día mayor y comprende los
tres tipos de herencia, la autosómica dominante (por ejemplo, distrofia miotónica, Huntington), la autosómica recesiva (p.ej., fibrosis quística, atrofia muscular espinal) y las que tienen herencia ligada a los cromosomas sexuales
(p.ej., hemofilia, distrofia muscular de Duchenne). Existen diferentes aproximaciones diagnósticas que van desde el análisis del tamaño de fragmentos
de un mismo gen, la restricción de dichos fragmentos, hasta la secuenciación
de genes o fragmentos génicos, pasando por el análisis de los productos de
PCR (duplex, múltiplex), por ejemplo de marcadores polimórficos.
Posteriormente al uso de la PCR, la técnica de FISH se introdujo en el
diagnóstico genético preimplantacional para la determinación del sexo
embrionario en parejas con enfermedades ligadas al cromosoma X (2,3). Ésta
técnica se aplica además para el estudio de anomalías numéricas y estructurales (4), y en la actualidad se está utilizando en el análisis de los cromosomas responsables de las principales aneuploidías (5), con la finalidad de
mejorar las posibilidades reproductivas de las pacientes de peor pronóstico
en los tratamientos de reproducción asistida.
INDICACIONES DE DGP PARA ANOMALÍAS CROMOSÓMICAS
Las tres indicaciones más inmediatas del DGP de anomalías cromosómicas coinciden con los casos en los que estaría indicado realizar un diagnóstico genético prenatal tras un embarazo espontáneo. En este sentido, el
DGP se realiza en pacientes con enfermedades de herencia ligada al sexo,
en portadores de anomalías cromosómicas estructurales (translocaciones e
inversiones) así como en pacientes con anomalías numéricas en su cariotipo.
Por otro lado y de forma creciente, los laboratorios de FIV están incorporando estas técnicas con objeto de mejorar los resultados en grupos concretos de pacientes con mal pronóstico reproductivo y baja probabilidad de
niño sano en casa. Actualmente se están beneficiando de la técnica de DGP
parejas con aborto de repetición de causa desconocida, con fallo de implantación, así como parejas con factor masculino severo y en casos de edad
materna avanzada.
— 434 —
Indicaciones clásicas del DGP
Enfermedades con herencia ligada al sexo
Se han descrito más de 300 enfermedades cuyo patrón de transmisión
va ligado a los cromosomas sexuales (hemofilia, distrofia muscular de
Duchenne, distrofia de Becker, síndrome de Hunter, síndrome FG, síndrome
de Lowe, etc.). En muchos casos existe una clara asociación entre alteración
de un gen (o locus) y la manifestación de una determinada enfermedad, lo
que ofrece la posibilidad de identificar la mutación mediante técnicas de
secuenciación, PCR, etc. Pero en otras ocasiones, se desconoce la localización exacta del gen implicado, o aunque se conozca su localización, no es
posible un diagnóstico basado en estudios de ligamiento con marcadores
polimórficos.
En estos casos, si el gen causante del trastorno tiene un patrón de
herencia ligado al cromosoma X, con carácter recesivo, podemos seleccionar el sexo del embrión mediante FISH con el fin de evitar la transmisión de
la enfermedad a la descendencia.
En nuestro centro hasta el momento hemos realizado 67 ciclos
mediante FISH y se han abordado enfermedades como hemofilia, distrofia
muscular de Duchenne, síndrome de Hunter y retraso asociado al cromosoma X, entre otras (tabla 1).
— 435 —
Alteraciones numéricas de los cromosomas sexuales
Excepto los pacientes con síndrome XYY, los que presentan síndrome
de Klinefelter (XXY), síndrome de Turner (XO) y trisomía X tienen afectada
en mayor o menor su fertilidad. Además, algunos autores han encontrado un
incremento de anomalías cromosómicas en los espermatozoides de los
pacientes XYY y XXY, lo que significaría un riesgo de transmisión de anomalías cromosómicas a la descendencia. El DGP mediante FISH en estas
parejas permite seleccionar embriones con un número correcto de copias
para los cromosomas sexuales (2,3,4).
Desde que comenzamos con el programa en el IVI, hemos realizado
11 ciclos de DGP en parejas con anomalías numéricas de los cromosomas
sexuales, destacando una tasa de embriones anormales del 68.1% (tabla 2).
— 436 —
Alteraciones estructurales: translocaciones e inversiones
Los individuos portadores de reorganizaciones cromosómicas equilibradas presentan un elevado riesgo de tener abortos (30%) o descendencia
con malformaciones, ya que durante la meiosis se puede producir una segregación anómala de los cromosomas implicados, dando lugar a gametos con
duplicaciones o deficiencias que implican estados de desequilibrio graves
para el embrión. En estos casos, el FISH nos va a permitir diferenciar
embriones equilibrados de embriones desequilibrados para alguno de los
cromosomas implicados, gracias en gran parte a sondas de ADN subteloméricas específicas para los extremos terminales de cada cromosoma, que
han permitido el diagnóstico rápido y eficaz de la mayor parte de las translocaciones (5,6) e inversiones (7,8).
En nuestro programa de DGP hemos realizado 79 ciclos en parejas
donde uno de los miembros era portador de una translocación. El porcentaje
de embriones anormales fue muy elevado, siendo del 68,6% en las translocaciones Robertsonianas y del 83,5% en las translocaciones recíprocas. En
estos casos, lo importante es que ninguna de estas parejas abortó una vez
conseguido el embarazo (tabla 3).
— 437 —
Nuevas indicaciones del DGP
Aborto de repetición de causa desconocida
Actualmente existe la tendencia de considerar que una pareja presenta aborto de repetición (AR) cuando ha sufrido dos o más abortos espontáneos consecutivos. Se trata de una indicación relativamente nueva, cuya
aparición en nuestro centro se basó en la alta frecuencia de anomalías cromosómicas encontradas en abortos espontáneos y en la elevada incidencia
de parejas con aborto de repetición en las que se no se consigue identificar
el origen de los abortos. En estas parejas se evalúan las alteraciones numéricas de los cromosomas más frecuentemente implicados en abortos espontáneos: 13, 16, 18, 21, 22, X e Y (9).
Se ha descrito una correlación negativa entre la frecuencia de anomalías cromosómicas y el número de abortos previos, con mayor porcentaje
en parejas con 2-4 abortos (10). Por ello, podríamos considerar que las anomalías cromosómicas embrionarias cobrarían especial importancia en las
parejas con 2-4 abortos embrionarios previos. La finalidad del DGP en este
grupo de pacientes, ha sido seleccionar embriones normales para estos cromosomas analizados, y con ello mejorar las posibilidades de conseguir una
gestación a término (11,12,13,14).
En nuestro programa de DGP hemos analizado los embriones de 241
pacientes con más de dos abortos sin causa aparente y con una edad media
de 35,0 ± 3,4 años, observando que el 66,1% de los embriones analizados
eran anormales. La tasa de gestación y de implantación por transferencia fue
del 36,5% y del 26,4% respectivamente. Sin embargo, cuando valoramos los
resultados según la edad de la paciente, observamos una clara diferencia de
resultados en pacientes menores de 37 años. La tasa de aborto se redujo
considerablemente en este subgrupo de pacientes (tabla 4). El resultado de
la embrioscopia en dos de los abortos reveló la presencia de una trisomía
15. Además, un estudio reciente en abortos de mujeres con AR observó un
elevado porcentaje de anomalías para el cromosoma 15 (15), incluso superior al observado para los cromosomas 16 y 22, que son los que se asocian
tradicionalmente a los abortos espontáneos. Estos hallazgos refuerzan la
importancia de las anomalías cromosómicas en los abortos de repetición e
implica la necesidad de analizar otros cromosomas no incluidos en nuestro
estudio, y que también podrían estar asociados con los abortos, lo que nos
ha llevado a incluir el cromosoma 15 en los casos de DGP por abortos de
repetición.
— 438 —
Pacientes con fallos repetidos de implantación
El fallo de implantación (FI) se define como tres o más fallos de implantación tras un ciclo de FIV o tras la transferencia de más de 10 embriones de
buena morfología. Las causas del FI pueden ser múltiples y no están muy bien
definidas, pudiendo jugar un papel muy importante tanto factores embrionarios
como del endometrio. Entre los factores embrionarios, se ha sugerido que las
anomalías cromosómicas, podrían ser responsables del fallo de implantación
en algunas parejas. Esta indicación ha sido una de las más controvertidas, y
se han realizado varios estudios prospectivos para valorar la eficacia del DGP
en comparación con otras estrategias como puede ser el “hatching” asistido
(16). Sin embargo, y aunque la tasa de implantación se mejoró con el DGP, el
número de pacientes incluidas en el estudio, no fue suficiente para establecer
diferencias significativas. Kahraman et al. (2000) encontraron resultados similares en pacientes de edad avanzada y pacientes con dos fallos previos de
implantación con una tasa de embarazo de 30% (17).
Otros autores han descrito también una elevada incidencia de anomalías cromosómicas en mujeres con fallo repetido de implantación (18,19). Ade-
— 439 —
más, el número de ciclos de reproducción asistida realizados parece predecir,
de manera lineal, la tasa de embriones con cariotipo anormal: mientras que en
parejas con 2 ciclos frustrados de FIV la tasa de embriones anormales se sitúa
alrededor del 40%, este valor llega a un 50% en el grupo con 3 intentos de FIV
y a 67% en parejas con más de 5 ciclos de FIV sin embarazo (20).
En el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) comenzamos con la aplicación del DGP en pacientes con FI en el año 2000, y hasta el momento
hemos realizado 219 ciclos en pacientes de nuestro programa de FIV con
una edad media de 35,1 ± 3,6 años. Las tasas de embarazo e implantación
fueron de 36,3% y 23,7% respectivamente. La edad tuvo una importante
influencia en el éxito del tratamiento, obteniéndose los mejores resultados en
las mujeres <37 años, en las que las tasas de embarazo e implantación fueron de 39,1% y 26,6% frente a 29,4% y 15,7% en las pacientes ≥37 años
(tabla 5). En nuestra primera serie de DGP en FI ya observamos un elevado
porcentaje de embriones cromosómicamente anormales (19), que se ha
mantenido hasta la actualidad (64,0%), siendo más del doble del observado
en nuestro grupo control. Las anomalías más frecuentes se observaron para
el cromosoma 16 (21,8% de los embriones), el cromosoma 21 (18,7%) y el
cromosoma 22 (20,6%).
— 440 —
Estudio de aneuploidías en pacientes de edad avanzada
En pacientes de edad avanzada aumenta el riesgo de aneuploidías en
la descendencia, en concreto para los cromosomas 13, 18 y 21 (21) y el
riesgo de abortos espontáneos (22,23). Los estudios realizados en embriones preimplantatorios, también muestran un aumento de aneuploidías relacionado con la edad materna (24). Algunos autores han propuesto la selección de embriones normales para mejorar las tasas de implantación, reducir
la tasa de aborto y evitar el riesgo de descendencia afectada por cromosomopatías (16,17,25). La selección de embriones normales a través del DGP
en este grupo de pacientes nos permite normalizar sus tasas de gestación,
aunque la principal aportación del tratamiento, es conseguir que sean gestaciones evolutivas con nacimientos de niños sanos.
Hasta la fecha hemos realizado 341 ciclos de DGP en mujeres ≥ 38
años (edad media: 40,5 ± 2,1). El porcentaje de embriones anormales que
hemos encontrado en este grupo es del 70,3%, valor muy superior al observado en nuestro grupo control de pacientes fértiles a las que se les realizó
DGP por enfermedades ligadas al sexo (33,1%). Las tasas de embarazo e
implantación han sido del 28,8% y 26,5% respectivamente, y la tasa de aborto
del 15,8% (tabla 6). Además, la incidencia de embriones anormales aumenta
— 441 —
y la tasa de gestación disminuye a medida que va avanzando la edad de la
mujer (figura 1). A pesar de que observamos un beneficio al aplicar el DGP en
mujeres de edades comprendidas entre 38-42 años, el grupo mayor de 42
años sigue teniendo mal pronóstico reproductivo. Sin embargo, consideramos
que el DGP puede favorecer al grupo de pacientes de edad avanzada por dos
razones: una es la elevada tasa de gestación e implantación que se pueden
conseguir, disminuyendo el riesgo de gestaciones múltiples, y la otra razón es
el valor diagnóstico que nos puede ofrecer el DGP, particularmente en las
parejas en las que se obtienen el 100% de los embriones anormales.
Factor masculino severo
Los estudios de FISH en espermatozoides en varones infértiles, como
pacientes con oligozoospermia (26,27) y teratozoopermia severa (28,29) y
pacientes con azoospermia (30-35), muestran incrementos significativos de
espermatozoides aneuploides y diploides comparados con los grupos control
de varones fértiles y/o normozoospérmicos, y siendo los cromosomas sexuales los más afectados. Estos resultados ponen de manifiesto el interés de los
estudios genéticos del varón, para valorar mejor el pronóstico reproductivo
de la pareja, y ofrecer diferentes alternativas entre las que se encontraría
DGP.
— 442 —
En la actualidad, algunos grupos están comenzando a realizar DGP
en los ciclos de FIV en los que se utilizan espermatozoides testiculares, principalmente en azoospermias secretoras (36,37). En los pacientes con azoospermia secretora, además de un elevado porcentaje de embriones aneuploides, se ha observado una mayor tasa de embriones mosaico. Resultados
similares se han obtenido en casos de DGP por FISH de espermatozoides
anormal y con una concentración de espermatozoides inferior a 5 millones/ml (19). En estos casos, la tasa de embriones cromosómicamente anormales, mostró diferencias significativas con la población control, siendo
estas anomalías principalmente mosaicos (69,23% vs 10,8%) y aneuploidías
para los cromosomas sexuales (25,0% vs 8,5%).
Nuestra experiencia en DGP indicado por factor masculino, es todavía
escasa. Hemos realizado 41 ciclos en parejas con factor masculino asociado
a un incremento de anomalías cromosómicas en espermatozoides (FISH
anormal) y 38 ciclos en parejas en las que se realizó ICSI con espermatozoides testiculares. El porcentaje de embriones anormales ha sido elevado
en los dos grupos, destacando el mosaicismo. Pero a pesar de las elevadas
tasas de embarazo obtenidas, llama la atención la tasa de aborto en los dos
grupos (tabla 7).
Además, hemos realizado 17 ciclos de DGP en casos de ICSI con oligozoospermia severa y 9 ciclos en pacientes con teratozoospermia pura, en
— 443 —
los que no se había realizado un estudio previo de FISH en espermatozoides. Los resultados indican que en estos casos hay un aumento en el porcentaje de embriones con anomalías cromosómicas con respecto a la población control (48,5 vs 33,1) y que este aumento es significativo sobre todo en
el caso de la teratozoospemia severa (55,9; p=0,0053) (tabla 8). En el grupo
de pacientes con teratozoospermia, es en el que se observó además mayor
incidencia de anomalías para los cromosomas sexuales (16,9%) y de mosaicismo (34,2%). Las tasas de embarazo e implantación fueron muy elevadas,
tratándose en todos los casos de embarazos evolutivos.
A pesar de todo, se trata todavía de resultados muy iniciales y será
necesario en el futuro, valorar además la experiencia de otros grupos, para
definir si la aplicación del DGP en el factor masculino beneficia realmente el
pronóstico reproductivo de estas parejas.
INDICACIONES DE DGP DE ENFERMEDADES MONOGÉNICAS
La introducción de mejoras en la sensibilidad de la tecnología asociada al diagnóstico genético, principalmente asentadas en la utilización de
— 444 —
analizadores genéticos automáticos basados en tecnología fluorescente
(38,39), ha permitido extender las indicaciones de diagnóstico propias del
diagnóstico prenatal al diagnóstico genético preimplantacional. Respecto a
las enfermedades monogénicas, hay descritas entorno a 6000 distintas, de
entre las cuales, alrededor de unas 2000 tienen identificadas distintas mutaciones causantes de la enfermedad. Tomando como base su prevalencia en
la población, y distribuidas según el tipo de herencia, las principales enfermedades monogénicas candidatas al estudio embrionario aparecen indicadas en la tabla 9 (40,41,42).
Sin embargo, la aplicación de técnicas de diagnóstico para estas
enfermedades no tiene por qué restringirse únicamente a las enfermedades
reflejadas en dicha tabla, sino que pueden ser igualmente evaluadas otras
peticiones para las que se disponga o desarrolle un protocolo de trabajo a
nivel de una única célula. En esta situación estarían enfermedades como la
neurofibromatosis, la esclerosis tuberosa, etc. En nuestro centro, el programa de DGP para enfermedades monogénicas se desarrolla siguiendo un
plan continuado de nuevas incorporaciones de anomalías debidas a alteración de un único gen.
Inicialmente se han tratado aquellos casos para los que se disponía
de un protocolo que permitiera el análisis de una única célula. Desde su
puesta en marcha (noviembre del 2002) hasta agosto de 2004, se han realizado 33 ciclos con indicación de DGP para las siguientes enfermedades
monogénicas: fibrosis quística, atrofia muscular espinal, hemofilia, síndrome
del Alport, síndrome del X-frágil, enfermedad de Wernning-Hoffman, esclerosis tuberosa, corea de Huntington, poliquistosis renal, distrofia miotónica,
deficiencia de ornitincarbamilasa, enfermedad de Lynch, beta talasemia,
— 445 —
poliposis adenomatosa familiar y enfermedad de Charcot-Marie-tooth. De
estos 33 ciclos, 27 resultaron en transferencia de uno o dos embriones
sanos (46,3%), con una tasa de embarazo tras control ecográfico del 44,4%
(tabla 5).
CONCLUSIONES
En los últimos años, la Reproducción Asistida ha avanzado a pasos
agigantados en la puesta a punto de distintas técnicas que solucionan los
numerosos y frecuentes problemas de infertilidad. En estos momentos, éstas
técnicas han ido un poco más allá y no se limitan al hecho de conseguir un
embarazo, sino más bien en asegurar el nacimiento de niños sanos. El DGP
constituye uno de los avances más atractivos y con mayor proyección dentro de la Reproducción Asistida. El conocimiento del genoma humano permitirá en un futuro próximo, localizar la causa genética de la mayoría de
enfermedades, permitiendo realizar un estudio más exhaustivo sobre el
embrión a transferir.
— 446 —
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Diagnóstico Prenatal.
Indicaciones y Técnicas
Dr. Enrique Tormos
Servicio de Obstetricia
Hospital Maternal La Fe
Valencia
DIAGNÓSTICO PRENATAL. INDICACIONES Y
TÉCNICAS
Dr. Enrique Tormos
Servicio de Obstetricia
Hospital Maternal La Fe
Valencia
Definición
El diagnóstico prenatal lo podemos definir como todas las acciones
diagnósticas encaminadas a descubrir durante el embarazo un defecto congénito, entendiendo por defecto congénito toda anomalía del desarrollo morfológico, estructural, funcional o molecular presente al nacer, externa o
interna, familiar o esporádica, hereditaria o no, única o múltiple.
Alrededor del 3-6% de los fetos presenta alguna clase de defecto congénito.
Los defectos congénitos los podemos clasificar en 3 grupos:
Clasificación de los defectos congénitos:
a) Anomalías cromosómicas:
- 12% defectos congénitos
- 0.5-0.6% de todos los fetos
La mayor parte se generan “de novo”, durante la gametogénesis, por
errores en la meiosis, (4-5% de las concepciones), produciendo distintas anomalías:
- numéricas o estructurales
- afectar a autosomas o gonosomas
- S. de Down es la mas frecuente (1/600-1/800).
— 453 —
b) Enfermedades hereditarias mendelianas:
- 28% de los defectos congénitos
- 1.4% de todos los fetos.
Que a su vez las clasificamos en tres grupos, dependiendo del tipo de
herencia:
1- Autosómico dominante:
• Según la clasificación de McKusic existen 1.127 enfermedades diferentes, siendo las más frecuentes la Distrofia míotónica, S de Marfan, Acondroplasia, Esclerosis tuberosa, corea de Huntington, etc.
• Afecta indistintamente a varones y hembras
• La 1/2 de los descendientes de un afecto heredaran el gen y el rasgo.
• Los descendientes no afectos no transmitirán el gen ni el rasgo a la
generación siguiente.
2- Autosómico recesivo:
• Según la clasificación de McKusic existen 610 enfermedades.
• Los afectos son hijos de padres sanos, a veces consanguíneos.
• Los padres portadores (heterocigoto) no están afectos, pero el 25%
de sus hijos serán Homocigotos y enfermos.
• Afecta indistintamente a varones y a hembras
• Ej.: Mucoviscidosis, talasemias, S adrenogenital
— 454 —
3- Recesiva ligada al sexo (cromosoma X):
• Según la clasificación de McKusic existen 124 diferentes. Ej.: S del
X frágil, Distrofia m. De Duchenne, Hemofilia, etc.
• Las hembras portadoras del gen, en un cromosoma X, no padecen
el rasgo, pero la 1/2 de sus hijos varones están afectos, y la 1/2 de sus hijas
serán portadoras.
• Los varones afectos no transmiten el gen anómalo a sus hijos varones, pero si a todas sus hijas, que serán portadoras.
• Ej.: S. del X frágil, Distrofia m. De Duchenne, Hemofilia, etc.
c) Malformaciones:
- 60% de los defectos congénitos
- 2-3% de todos los fetos
— 455 —
Algunas forman parte de un sdre. Genético, pero la mayoría tiene
origen ambiental (embriopatías) o multifactorial (poligénico).
Selección de la población de riesgo (Cribado o “screening”):
Para detectar anomalías o malformaciones: consiste en la aplicación
sistemática de métodos capaces de seleccionar entre los individuos aparentemente sanos, aquellos con mayor riesgo de padecerlos.
No son procedimientos diagnósticos, sino métodos para cuantificar el
grado de incertidumbre o certeza de riesgo.
- Requisitos (OMS):
- Inocuidad para la madre y el feto
- Fácil de realizar
- Poco consumo de tiempo
- Bajo coste
- Fácil acceso
Si sólo se actúa sobre la población definida de “alto riesgo”, sólo se
diagnostican prenatalmente el 15-20% de todas las alteraciones cromosómicas, debido al mayor índice de natalidad de las mujeres más jóvenes que no
están incluidas en dicha población de riesgo.
Por ello necesitamos marcadores que puedan aplicarse en el screening de la población general, utilizando actualmente:
– Cribado del 1er trimestre.
– Cribado bioquímico del 2º trimestre.
Inicialmente, enfocaremos el cribado en función del riesgo de padecer
algún tipo de anomalía, así pues:
a) Cribado de anomalías cromosómicas
Mediante la anamnesis o antecedentes epidemiológicos consideraremos mujeres con mayor riesgo a:
— 456 —
• Edad materna avanzada, > de 35 años.
• Hijo previo con cromosomopatía documentada.
• Progenitor portador de una anomalía cromosómica: Translocaciones
equilibradas, pericéntrica, inversiones, fragilidad cromosómica, etc.
• Infertilidad previa: historia de abortos o pérdidas fetales habituales.
• Sospecha o evidencia ecográfica de una malformación fetal o sdre.
cromosómico, presencia de algún marcador ecográfico.
Marcadores bioquímicos de sospecha de cromosomopatía:
• Cribado del 1º Trimestre con resultado de riesgo elevado.
• Cribado bioquímico del 2º Trimestre con riesgo elevado.
b) Cribado de enfermedades hereditarias Mendelianas
Por la Historia familiar podemos detectar a los portadores y así establecer que la pareja tiene un riesgo de transmisión a su descendencia.
c) Cribado de malformaciones
– Consideraremos gestante de riesgo en la que la Serología (TORCH)
esté alterado algún parámetro que indique exposición materna.
– Alfafetoproteina incrementada.
– Sospecha por ecografía de marcadores ecográficos.
– Historia familiar.
– Diabetes
Una vez ya hemos seleccionado a la población de riesgo, en función
de éste y del tipo de defecto congénito que sea, plantearemos la técnica de
Diagnostico Prenatal mas adecuada.
Si no se sospecha ningún defecto congénito, porque es una pareja
sana sin antecedentes, entonces aplicaremos el protocolo de actuación que
en nuestro Centro es:
Mujer mayor de 35 años, se plantea directamente hacer una amniocentesis, que se realiza en la semana 15-16 de gestación.
Mujer menor de 35 años, se realiza Cribado del primer trimestre, consistiendo éste en la realización de una ecografía en la semana 11-12 con
medición de la translucencia nucal, visualización del hueso nasal y doppler
del ductus venoso, y se añade la determinación en el mismo día de b-HCG
— 457 —
y PAPP-A, dando un índice de riesgo con una aplicación informática, en la
que también tenemos en cuenta la edad, raza, peso, gemelaridad y tabaquismo, con todos estos datos, se da un índice de riesgo para Trisomía 21 y
18.
A todas la gestantes, en la semana 19-21, les realizamos una ecografía donde se realiza un estudio anatómico completo del feto.
Técnicas de Diagnostico Prenatal:
a) Detección de anomalías cromosómicas: Se realiza mediante estudio citogenético, que en función de las semanas de gestación y experiencia
se puede realizar en:
a) Líquido amniótico: Mediante una Amniocentesis.
b) Vellosidades coriales: Realizando la Biopsia corial.
c) Sangre fetal: Extrayendo sangre directamente del cordón fetal o
Funiculocentesis.
b) Diagnóstico de Enf. hereditarias mendelianas: Se afrontan
mediante estudio bioquímico (en Líquido Amniótico o en Vellosidades Coriales) a través de los productos de síntesis o degradación de moléculas o
mediante estudios de DNA.
a) Directo: cuando el gen se ha clonado.
b) Indirecto: no precisa la identificación del gen
c) La Biopsia de vellosidades coriales es la técnica mas apropiada.
d) Identificación prenatal de las malformaciones: Prácticamente en
todos los casos es patrimonio de la ecografía.
Después de conocer las técnicas de diagnostico prenatal y sus indicaciones en función del defecto congénito que queremos diagnosticar, como
se selecciona la población de riesgo y como se aplica el Protocolo de diagnóstico prenatal en Nuestro Centro, vamos a explicar siguiendo un orden
cronológico, en virtud de las semanas de gestación las diferentes técnicas.
— 458 —
Cribado del 1er Trimestre
Se puede realizar en tres modalidades distintas:
•Determinación bioquímica de ß-HCG y PAPP-A, con un 60% de fiabilidad.
• Ecografía del 1er Trimestre, con un 60% de fiabilidad.
• Asociación del cribado bioquímico con ecografía en el 1er Trimestre,
aumenta la fiabilidad hasta el 80-90% en la detección de la Trisomía 21.
HCG: Sus valores son superiores en gestantes portadoras de fetos
con Sdre de Down. Es menos útil, que en el II trimestre.
Proteína plasmática asociada al embarazo (PAPP-A):
Es una glucoproteina producida por el trofoblasto placentario secretada desde el día 30 de embarazo. Su concentración se halla disminuida en
las patologías cromosómicas fetales.
Ecografía durante el 1º trimestre:
Se realiza entre la 10-12 semana de gestación, puede ser ecografía
vaginal o abdominal. Podemos apreciar signos indirectos ecográficos que
nos harían sospechar un defecto congénito como pueden ser un Retraso de
crecimiento simétrico, Arteria Umbilical Única, alteración de la frecuencia
cardiaca fetal.
Si apreciamos alguna malformación estructural, sospecharemos una
cromosomopatía en grado creciente según su número, así pues:
– 1 malformación estructural un 14% de riesgo de cromosomopatía.
– 2 malformaciones estructurales un 29% de riesgo “
– 3 “ “ un 48% “ “ “
Hueso nasal: presencia o ausencia.
Estudio Doppler color del Ductus venoso.
Marcadores ecográficos nucales (translucencia nucal): Es el signo
ecográfico más prometedor en el cribado prenatal precoz.
– Es un cúmulo transitorio y fisiológico de líquido en la región de la
nuca fetal, procede embriológicamente del stma linfático paracervical, el cual
desemboca en la vena yugular interna.
— 459 —
– Las colecciones patológicas en esta zona pueden ocurrir por diferentes mecanismos: displasia congénita del stma linfático, alt. en su comunicación con la vena yugular interna, enfermedad estructural cardiovascular,
insuficiencia cardiaca, etc.
– Existe una relación entre el valor de la TN y incidencia de cromosomopatías, a mayor grosor, mayor riesgo. También existe relación estadística
entre la TN y la edad gestacional. Existen normogramas.
– Es establecido por los diferentes autores que valores por debajo de
3 mm, no son patológicos, pero también se relaciona con la edad materna.
Si en esta prueba hay un mayor riesgo, entonces habrá que realizar la
confirmación diagnóstica, mediante estudio citogenético en líquido amniótico, realizando una amniocentesis.
— 460 —
Biopsia corial
Consiste en obtener una muestra de las vellosidades coriales. Se
puede acceder a estas:
– Vía transcervical, entre la 8 y 11 semana
– Vía transabdominal, entre la >11 semana.
Las indicaciones de esta técnica son:
–Interesa un diagnóstico precoz.
–Para realizar técnicas de genética molecular (ADN recombinante,
etc.) o enzimáticas en sospecha de errores congénitos del metabolismo,
determinar grupo sanguíneo fetal.
Complicaciones:
–Tasa de aborto del 2-4%
–Metrorragia 10%, en la vía transcervical.
— 461 —
Cribado bioquímico del 2º trimestre
El índice de riesgo viene determinado por un bajo nivel de AFP y alto
nivel de ß-hCG, junto a la edad materna.
Los índices de detección se sitúan alrededor de un 60-70%, para la
gestante menor de 35 años.
Debe realizarse en la 15 semana.
El valor de corte más utilizado es 1/270
Tiene una tasa de falsos positivos del 5%.
El laboratorio debe obtener sus propias medianas para cada semana
de gestación.
Los cálculos se realizan con sistema informático.
Circunstancias que lo modifican:
–Que realmente sean 15 semanas ecográficas.
–Diabetes.
–Raza.
–Consumo de tabaco.
–Peso de la gestante. La cuantificación de AFP permite detectar alrededor del 85% de los DTN del SNC.
Incidencias fetales asociadas al aumento de AFP en suero materno:
Lógicamente, si al realizar esta prueba, sale un riesgo alto, deberá
someterse la gestante a una amniocentesis como prueba confirmatoria para
valorar el riesgo alto de Sdre. de Down. Y si el riesgo es alto para defectos
del tubo neural, deberá confirmarse su diagnóstico mediante la ecografía.
— 462 —
Amniocentesis
Es la extracción de Líquido amniótico mediante la punción transabdominal de la cavidad uterina. Se realiza en la 15-16 sem.
Es útil para la detección de anomalías cromosómicas metabólicas y de
los defectos del tubo neural, para la determinación del cariotipo fetal y
cuando se pretenda un estudio bioquímico (α-fetoproteina, acetilcolinesterasa), productos de degradación o síntesis de moléculas en estudios metabólicos.
Tiene una demora diagnostica de 3-4 semanas, puesto que las células que se obtienen en la amniocentesis o amniocitos son células de descamación fetal, y hay que realizar un cultivo celular y determinar el cariotipo
cuando están en fase de multiplicación celular.
Las complicaciones son del 0.5%, siendo la más importante la rotura
prematura de membranas y posible aborto, fallo del cultivo celular o infección.
Cuando nos interesa un resultado más rápido, podemos realizar otra
técnica de laboratorio que se llama Hibridación o “FISH”, que consiste en
enfrentar el líquido amniótico obtenido mediante la amniocentesis a 5 sondas de DNA para los cromosomas 21, 18, 13, X e Y, con lo cual podemos
descartar las cromosomopatías mas frecuentes con una seguridad del 99%
y en tan sólo 48 horas.
La Funiculocentesis, se realiza a partir de la 22 semana de gestación, se utiliza para obtener el cariotipo directamente desde la sangre fetal,
por tanto se realiza pinchando a través del abdomen, tras entrar en cavidad
uterina y obtener sangre desde el cordón fetal, por ello es una técnica invasiva difícil y con riesgos elevados, cerca del 5%, incluyendo muerte fetal,
metrorragia, RPM, infecciones.
— 463 —
Ecografía del 2º trimestre
También llamada ecografía de diagnostico prenatal, estudio anatómico fetal o “eco-doppler”, es la exploración ecográfica fundamental en el
embarazo, pues tiene el fin de realizar un estudio anatómico fetal completo
para descartar o evidenciar anomalías morfológicas fetales. Se realiza preferentemente entre las semanas 19-22 y se debe de disponer de un ecógrafo
de buena calidad, con Doppler color y con la posibilidad de poder registrar y
almacenar las imágenes, pues en ocasiones se debe de aportar las imágenes de la patología a la historia clínica. Esta ecografía se debe de realizar en
un lugar adecuado donde pueda ser compartido el momento con el marido,
así mismo debe de reunir las condiciones necesarias para poder realizar las
técnicas invasivas cuando se precise. No debemos de olvidar la reivindicación de disponer de al menos 20 minutos para realizar cada exploración.
Normalmente para realizar este tipo de exploraciones se precisa ser experto,
es decir, disponer de la titulación necesaria, que es ser ginecólogo y disponer del Nivel III-IV de capacitación ecográfica de la Sección de Ecografía de
la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
Señalar que la ecografía es una técnica diagnostica, que utiliza los
ultrasonidos, y nunca se ha demostrado que pueda ocasionar ninguna alteración en los tejidos maternos y fetales, así mismo no es un método infalible,
ya que existen malformaciones que no es posible diagnosticarlas, bien porque pasen desapercibidas o porque no se hayan manifestado todavía. Así
mismo, la ecografía no diagnostica las enfermedades genéticas. Asumir un
porcentaje de error diagnostico cercano al 5% en manos expertas.
Se muestra en las fotos el estudio anatómico fetal rutinario en la 20
sem., se inicia por la cabeza fetal y realizando planos sagitales y longitudinales se estudia toda la anatomía fetal.
— 464 —
— 465 —
— 466 —
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— 468 —
— 469 —
El rechazo de la maternidad en
el París de la “belle époque”
y los locos años 1920-1930
(les “années folles”).
Claude Benoit
Catedrática de Filología
Universitat de València
EL RECHAZO DE LA MATERNIDAD EN EL PARÍS DE
“LA BELLE ÉPOQUE” Y LOS LOCOS AÑOS 1920-1930
(“LES ANNÉES FOLLES”)
Claude Benoit
Catedrática de Filología
Universitat de València
El rechazo de la maternidad se conoce desde tiempos muy lejanos y
aparece relacionado con causas muy diferentes según las civilizaciones, las
sociedades y las épocas. Sabemos que en la antigua Roma, las vestales
tenían que salvaguardar su castidad, condición requerida para poder dedicarse a la diosa Vesta y mantener vivo el fuego sagrado. Por otra parte, se
conocen recetas abortivas de la época medieval y todos recordamos los
poderes especiales de la Celestina en este campo, o hemos oido hablar de
las alcahuetas remendadoras de virgos y facedoras de abortos.
En Europa, esta cuestión se haría cada vez más polémica por el dominio creciente de la Iglesia sobre nuestras sociedades a partir de la Contrarreforma y el Concilio de Trento, y con el auge de la burguesía. Sin embargo,
en Francia -que es el país del que debo hablar-, a partir del último cuarto del
siglo de las luces, la influencia de Malthus, el pastor anglicano y economista
autor del Ensayo sobre el Principio de Población (1798) empieza a hacerse
notar en la curva demográfica del país. Aparte de los innumerables muertos
durante la Revolución, sobre todo durante la época del “terror”, el índice de
natalidad empieza a descender. En su ensayo, Malthus demostraba que el
ritmo de crecimiento de la población era mucho más rápido que el del crecimiento de los medios de subsistencia, razón por la cual no se debía apoyar
la natalidad en las clases pobres y sólo se podía formar una familia cuando
se tenían medios suficientes para mantener a los hijos. Sin duda, la sociedad francesa, muy sensible a esta corriente de limitación y programación de
la natalidad, se fue mentalizando para mantener un nivel aceptable de bienestar social.
Pero con el poder cada vez más fuerte de la burguesía después de la
Revolución, la familia se hace todopoderosa a lo largo del siglo XIX, en particular durante el reinado de Louis-Philippe d’Orléans, el rey burgués y bajo
el IIº Imperio, con Napoleón IIIº y Eugenia de Montijo.
Esta breve panorámica, nos deja en los finales del siglo XIX, durante
lo que se ha dado en llamar “la Belle Époque”, momento en el que los
— 473 —
medios literarios parisinos se ven “invadidos” por mujeres escritoras, pensadoras o artistas, muchas de ellas venidas de América o de Inglaterra, que
van a expresar y demostrar, unas, a través de la literatura, otras, de sus creaciones artísticas, la mayoría, con su forma de vida o sus manifestaciones
explícitas, lo que opinan sobre la maternidad, el matrimonio, los derechos de
la mujer, su libertad dentro de la sociedad, sus preferencias sexuales generalmente contrarias a la moral burguesa que impera en esta época.
Limitaré el campo de este estudio a una treintena de años, que van
desde el cambio de siglo hasta los años treinta aproximadamente. Este
momento de la “Belle Époque”, reviste un interés muy particular para el tema
que he escogido, pues las mujeres son las que se manifiestan abiertamente,
sobre todo las más valientes, en particular, las que se reúnen alrededor de
la bella inglesa Natalie Cliford Barney*, apodada “La Amazona”, formando un
grupo de escritoras que recibe el nombre de “Las Bacantes”.
1
Las Bacantes
Pero,¿quiénes eran las “Bacantes”? Todas ellas eran mujeres cultas,
conocedoras y admiradoras de la cultura y de la lengua francesas, ricas y/o
independientes económicamente, y compartían, en la mayoría de los casos,
las mismas preferencias sexuales. Recordaremos, entre otras, aparte de
Natalie Barney y su amiga inglesa Renée Vivien*, a Gertrude Stein, Alice B.
Toklas*, Edith Warthon, Nancy Cunard, Sylvia Beach, Djuna Barnes,
Radclyffe Hall, Eva Palmer, etc.
A estas féminas que venían a buscar una libertad cultural, sexual y
personal, necesarias para desarrollar su intuición creadora, cosas que no
hallaban en su país, se unieron mujeres de letras francesas muy conocidas
tales como Anna de Noailles, Lucie Delarue-Mardrus, Gérard d’Houville
(Marie de Hérédia) y la ya conocida Colette, a partir de 1906, después de
separarse de su marido, el crítico Willy (Henry Gauthier-Villars). También se
agregaron a ellas grandes mundanas tales como la Princesa de Bibesco, la
Duquesa de Rohan, la Duquesa de Polignac (de origen norte-americano), la
Baronesa Van Zuylen y mujeres del “demi-monde”, como Valtesse de la
Bigne y Lyane de Pougy, prostitutas de lujo, ricas y cortejadas por príncipes,
aristócratas, banqueros y acomodados burgueses.
1
Bacantes: sacerdotisas de Dyonisos-mujer que por embriaguez o lubricidad pierde todo
comedimiento, toda moderación.
— 474 —
El rechazo del matrimonio y la familia
Por su comportamiento y, sobre todo, en sus escritos, tanto Natalie
Clifford Barney como Renée Vivien, procedieron a una ruptura ideológica
radical, al transgredir totalmente los códigos de valores vigentes de su
tiempo. En sus obras, proclaman una exaltación de la belleza y de la sensualidad, expresan un amor femenino tierno y apasionado, un erotismo sutil
y refinado que nunca cae en expresiones ni imágenes lascivas o pornográficas.
Comparten las dos el mismo desprecio y una idéntica rebeldía hacia
la institución del matrimonio y la imposición social y moral de la heterosexualidad. Natalie, durante su infancia y su adolescencia, había comprobado
en su propia familia, la hipocresía del matrimonio de sus padres. Su madre,
artista independiente y bohemia, pasaba largas temporadas en París para
perfeccionar su pintura. Su padre, hombre autoritario y egoista, no admitía la
pasión de su mujer por la pintura, y se consolaba en brazos de una amante
o realizando viajes a Inglaterra. Aceptaba aún menos las inclinaciones
sexuales de su hija, a la que intentó forzar a casarse. De esta experiencia
traumática, Natalie salió desengañada y totalmente contraria al matrimonio,
institución injusta que legalizaba la inferioridad y el sometimiento de la mujer.
La mujer le aparecía como la esclava del deseo sexual y de las decisiones del hombre, cuya autoridad estaba respaldada por las normas sociales. Veía a la familia como una estructura social opresora; por ello, optó por
una vida independiente, imitando a su madre y jamás pensó en formar una
familia.
Renée Vivien compartía el mismo odio hacia la familia, el matrimonio
y el hombre en general. Virginie Sanders,
en su estudio sobre esta autora,
2
habla de su “visión polémica del mundo” . La escritora empieza por excluir al
publico masculino de su audiencia. Su obra se dirige sólo a mujeres: Los
hombres apenas aparecen en la obra poética, y en la obra narrativa, siempre se ven relegados a un segundo plano; son seres mediocres, cobardes,
lúbricos, etc.
Para ella, las pasiones son exclusivamente lesbianas. Invirtiendo los
valores establecidos, afirmaba que el lesbianismo obedece a la norma mientras la heterosexualidad
es una “desviación perversa”, … una “aberración
3
antifísica”
2
Sanders, Virginie, La Poésie de Renée Vivien. “Vertigineusement, j’allai vers les étoiles...”,
Rodopi, Amsterdam, 1991, p. 125.
Esta traducción y la de todas las citas son de la autora del artículo: “ Vosotras para quienes
escribí, O bellas jóvenes mujeres/Vosotras a las que sólo amaba, ¿volvereis a leer mis versos?”
3
Sanders, V., Idem.
— 475 —
En todos sus escritos, denuncia el matrimonio como una degeneración del amor, un vil cálculo regido por intereses económicos, una cohabitación fundamentada en el interés... Por el contrario, la unión de una pareja de
lesbianas preserva la castidad y nace del amor hacia la belleza y el respeto
del cuerpo femenino.
Así, cuando se casó una amiga común, la poetisa Lucie Delarue-Mardrus, le dedicó un poema, “Lloro por ti”, en el que equipara el matrimonio a
una muerte en vida: “Et je viens te pleurer comme on pleure une morte”4 (Y
vengo a llorarte como se llora por una muerta)
En esta misma ocasión, Natalie Barney también dedicó a la novia un
poema impregnado de reminiscencias cristianas donde describía el matrimonio como el sacrificio de la juventud femenina y la vía hacia la esclavitud
para la descendencia, abocada a caer en los mismos errores:
A una novia
“Así, te casas, inmolando tus veinte años
Como una hostia a la ley de los viejos errores,
Consagrarás tu amor en las iglesias
Para ofrecer la esclavitud a tus futuros hijos.“
El rechazo de la maternidad:
Vemos asomar, junto al odio hacia el matrimonio, el rechazo de la
maternidad, misión de la esposa esclava y sometida al deseo del macho, sin
duda, pero, además, gestación y alumbramiento de seres humanos que
serán desgraciados y esclavos de las leyes morales y sociales. ¿Para qué
traer hijos al mundo si vienen acá para sufrir, ser oprimidos y repetir los mismos esquemas que ellas rehúsan?
Por eso, uno de sus caballos de batalla fue el rechazo de la procreación. Pero la postura más radical, la toma Renée Vivien, en su obra poética,
donde aflora su aversión hacia la maternidad y todo lo que refleja las obras
de la naturaleza en la fisiología de la mujer encinta. En La Vénus des Aveugles, su libro de poemas más polémico, la poetisa se revela abiertamente
ante el orden natural, impuesto por Dios, y que viene reflejado en las leyes
4
Œuvre Poétique complète..., Op. Cit., “A l’heure des Mains jointes”, p. 276.
— 476 —
humanas. Su triple recusación de la heterosexualidad, del matrimonio y de
la procreación se plantean como un desafío metafísico frente a la Autoridad
Divina.
Por oposición, ella ha elegido libremente la homosexualidad femenina,
la unión libre de las parejas lesbianas y la esterilidad, opción que constituye
un acto de rebeldía contra el orden social y divino, reflejado en estos versos
en tono de sarcasmo satánico:
“La rubia enlaza a la morena,
Y las siervas de Ashtaroth,
Vestidas de claro de luna,
5
De Tí se mofan, Deus Sabaoth .”
Natalie Clifford Barney también se pronunció en contra de la reproducción, en el poema al que hemos aludido antes, dedicado a Lucie Delarue-Mardrus, cuando ésta abandonó el grupo para casarse:
“ quieres dar a luz, ser madre,
Dar al mundo un hombre, un ser a la materia,
Ganado reproduciendo el mal de tus antepasados.”
6
Pero la misma Lucie Delarue-Mardrus (la novia) compartía, en este
sentido, la opinión de sus amigas y canta, en un poema, su decisión de no
tener hijos y permanecer estéril para no contribuir al sufrimiento humano:
“Por escuchar tanto el grito humano
Apruebo de corazón la obra liberadora
De no prolongarme por un mañana
Por el orgullo y el horror de ser genitora.
... Y entre almohadones en la sombra, me embriago
De mi esterilidad que sangra lentamente.”
5
Idem, p. 186: “Cérès Eleusine”
6
Barney Natalie Clifford, Algunos retratos-Sonetos de Mujer., p. 47.
— 477 —
Sin embargo, aquí, el tono es más calmado y sereno. Esta escritora
se guarda de cuestionar otros valores tradicionales tales como la heterosexualidad o el matrimonio, a sabiendas de que su obra va destinada a un
público que, por su clase social7, se lo podría reprochar.
Entre todas ellas, Renée Vivien es la más combativa, la más atrevida
y la más radical. Muestra un odio visceral hacia todo lo relacionado con la
fecundación y las mujeres embarazadas en general. Expresa abiertamente
su aversión hacia las manifestaciones externas del embarazo, que destroza
la belleza femenina y rebaja a la mujer a un nivel casi “animal”, en su función
de amamantar a sus hijos:
“Los pechos destrozados por las pesadas maternidades
Tienen la deformidad de los odres y las botas” (I, 90)
Más adelante, siempre en el mismo libro de poemas, desarrolla el
tema dentro de un marco mitológico y mítico donde se yuxtaponen motivos
satánicos del Antiguo Testamento, del judaísmo y del Islam. Así, distintos
espíritus maléficos vienen a echar su maldición sobre los embarazos, marcándolos con el fatídico número 13:
“Arcángel enemigo de nacimientos, Belial
En los vientres fecundos traza el número: trece.
Astaroth, Belcebú, Moloc y Belial
En los vientres hinchados trazan el número trece”
Por el contrario, exalta la virginidad y la pureza del deseo, reivindica
la esterilidad como símbolo del orgullo y de la independencia femenina.
Podemos comprobar que se produce una subversión de lo negativo: la esterilidad, considerada antaño como una maldición, se valora positivamente.
Significa la liberación de la mujer, su independencia. ¡Vivan los amores
femeninos, pues no permiten transmitir la vida!
Por lo tanto, se trata de un triple rechazo, de un triple desafío:
7
Su marido, Joseph-Charles Mardrus, era un médico conocido y el célebre traductor de Las
Mil y una noches.
— 478 —
rechazo de la ley natural (según la cual las mujeres y las hembras
estan hechas para asegurar la reproducción)
rechazo de la ley social (rebeldía contra el matrimonio y la familia)
rechazo de la ley divina (enseñanzas de la Biblia; “Creced y multiplicaos”), desafío manifiesto en una auténtica provocación, que se expresa sin
tapujos en los versos sobre la maternidad citados anteriormente.
Ante tanta virulencia contra la heterosexualidad, el matrimonio y la
maternidad, uno se podría imaginar que R. Vivien jamás consintió mantener
relaciones con personas del otro sexo. Pero eso es falso. Siendo aún adolescente (17 años), conoció en París a Amédée Moullé, un industrial de unos
cincuenta años, hombre casado, poeta y enamorado de la poesía, con el que
mantuvo una correspondencia abundante. Este consejero y amigo despertó
en ella una pasión amorosa que le inspiró una producción poética bastante
importante. Esta relación duró desde abril de 1894 hasta julio de 1896 y tuvo
un final decepcionante para ella.
Tres años más tarde, conoció a Natalie Clifford Barney -que le presentó su amiga Violette Shillito- y se quedó fascinada por esta joven americana, inteligente, bella, elegante y sobre todo, muy independiente. Comenzaría entre ellas una “liaison” eufórica y apasionada que se tornaría
tumultuosa e intermitente para terminar definitivamente en 1905.
Vemos, por lo tanto, que esta toma de posición tan radical de Vivien
se sitúa alrededor de los años 1900-1905, época que corresponde a sus
relaciones sáficas con Barney y a la composición del más complejo y provocador de sus poemarios: La Venus de los Ciegos (1904)
Las reacciones de la crítica, favorables a sus primeras obras, fueron
despiadadas con ésta. La escritora, que nunca había querido entrar en el
juego de las “capillas”, de los protectores, de los circuitos literarios ni de las
técnicas publicitarias, ella que siempre quiso escribir libremente, sin importarle los usos y costumbres ni las normas establecidas, se convirtió en el
blanco de los ataques más injustos, groseros y hasta grotescos.
Llena de amargura ante la incomprensión de su obra poética, de gran
belleza formal y de un lirismo incontestable, Renée Vivien prohibió la venta
de sus poemas posteriores a 1907 y retiró sus libros del mercado. A partir de
estos años, sufrió cada vez más la amargura de sentirse fracasada e incomprendida como poeta. Su vida no fue más que una lenta agonía, un deterioro
progresivo de su salud, con tentativas de suicidio y una profunda depresión
que minaron sus fuerzas y le llevaron a la muerte, a la edad de 32 años.
— 479 —
Las “Garçonnes”
Pero los escritos de Renée Vivien, Natalie Barney, incluso Colette, y
la explosión de la literatura sáfica de la “Belle Époque”, a pesar de las controversias, abrieron camino a la emancipación de la mujer, que se iba a manifestar abiertamente por la moda de la “garçonne”, a partir de los años veinte.
Mientras las “Bacantes”, mujeres guapas y refinadas, mantenían su
aspecto femenino y su elegancia decimonónica, la “garçonne”
de los años 20
8
y 30 se muestra como una mujer nueva, de pelo corto , silueta andrógina, llevando la falda corta* o el pantalón reservado en exclusiva al hombre hasta
entonces*.
Ya, desde principios de siglo, los higienistas, los antropólogos habían
denunciado y combatido
las consecuencias mórbidas del atavío femenino
9
del siglo anterior . Las mujeres han empezado a conducir, a practicar el
ciclismo, y la moda se adapta a las nuevas formas de vida. Tambien hay que
tener en cuenta que, en periodo de guerra (14-18), se impone una moral de
la austeridad que deja obsoleta la elegancia aparatosa de las damas de la
Belle Époque, con sus corsets, sus “frous-frous”, taffetas, sombreros, plumas, botines,etc
La palabra “garçonne” proviene de una novela de Victor Margueritte
que lleva este nombre por título. Publicada en 1922, La Garçonne provoca
un tremendo escándalo reflejado en la prensa de la época y en los ambientes conservadores y/o católicos. El vaticano condena la novela al índice y los
padres de familias numerosas reclaman su retirada de la circulación.
El argumento era, en verdad, bastante atrevido para la doble moral
burguesa vigente:
[Una joven, después de descubrir la traíción de su novio, se entrega a
un desconocido por venganza. Un año más tarde, se convierte en
“garçonne” y toma por amante a una estrella del Music-Hall, Niquette,
gozando durante algún tiempo de su ayuda económica y de su protección.
Pero abandona a su amiga y cae en el desenfreno y la droga. Su aventura
sáfica ha sido pasajera, o sea, un simple error de juventud. Desencantada,
vuelve hacia los hombres, a los que trata como objetos para satisfacer sus
deseos. Después de muchas relaciones sexuales repetitivas y carentes de
motivación, se enamora de un bailarín dotado de un magnífico cuerpo y se
entrega locamente al placer en sus brazos.
8
Colette fue una de la primeras en cortar sus largas trenzas y llevar el pelo “a la garçonne”
9
Deformación del cuerpo por el corset, compresión excesiva del aparato digestivo, etc.
— 480 —
Por fin, encuentra a un hombre que la respeta y le salva la vida, al
pedirle que se case con él.]
… Final feliz y moralizante que no fue suficiente para impedir que el
autor fuese fustigado por la crítica y que le retirasen la legión de honor.
El nombre de “garçonne” procedía también de un corte de pelo revolucionario* (à la garçonne) que los peluqueros habían puesto de moda y que
algunas mujeres famosas y atrevidas se encargaron de promocionar, siendo
imitadas por una gran parte de la población femenina perteneciente a todas
las clases sociales.
Aunque el llevar el pelo corto evocaba, desde principios de siglo, el
tipo de la lesbiana (la mayoría de ellas habían adoptado esta moda), de
ahora en adelante, se erige en símbolo de emancipación y de modernidad:
la mujer de pelo corto es una mujer nueva, masculinizada, que cuestiona el
mito de la fémina rubia y dulce.
El pantalón, emblema de la virilidad occidental, se impone a partir de
1924. Esta moda proviene de los Estados Unidos, y tanto Greta Garbo*
como Marlène Dietrich lo lucen con naturalidad.*
El pelo corto es el manifiesto de igualdad con el otro sexo, es una ruptura, un acto de rebeldía, un deseo de androginia, y la vestimenta evolucionará en el mismo sentido.
La modificación del aspecto femenino ya no se limita al pelo o a la vestimenta; se aprecia en el mismo físico. Las curvas de los senos y de las nalgas se van reduciendo. Hay que borrar la sensualidad de los pechos opulentos, de las grupas poderosas. La imagen del seno materno ha perdido su
encanto. Algunas de las que no soportan ya la exuberancia de su pecho llegan hasta la amputación, hecho que pretende borrar uno de los signos de la
feminidad e imposibilita una de las funciones de la maternidad. La novelista
Maryse Choisy confiesa haberse operado, la deportista Violette Moriss* ha
hecho lo mismo pues su pecho le molestaba para conducir su coche.
Podríamos seguir hablando de otros signos secundarios: del hábito de
fumar*, de la masculinización de los perfumes (ambar y musc sustituyen los
aromas florales de antaño), de la moda del bronceado que iguala el color de
la tez del hombre y de la mujer (cuando su blancura era signo de diferenciación)…
Para concluir esta descripción, diré que la imagen de la “garçonne”
quiere proclamar la liberación de la mujer, no tanto por el mero hecho de
masculinizarla, sino porque autoriza una cierta androginia, relativa pero bien
real. La “garçonne” reviste un valor ejemplar, ya que hace suya una libertad
reservada antes a los hombres, y juega a la inversión sexual para mostrar,
por medio de su apariencia, su rechazo de unas normas que no se adaptan
ya a los nuevos tiempos.
— 481 —
Las “garçonnes”: un peligro nacional
Tenemos que preguntarnos ahora qué consecuencias puede acarrear
este cambio tan provocador para el tema que nos interesa: el rechazo de la
maternidad, y en qué medida ha podido influenciar un hecho objetivo comprobado por las estadísticas: la disminución de la natalidad en estos años.
En efecto, con el advenimiento de este nuevo tipo de mujer, coincide
una importante baja de la natalidad. Este fenómeno llega a adquirir un interés nacional, ya que además, Francia acaba de perder una enorme cantidad
de hombres en la Iª guerra mundial. Aparte de la esterilidad involuntaria o forzosa de las numerosas mujeres que se han quedado sin novios, maridos o
posibilidad de tenerlos, las “garçonnes” luchan por mantener voluntariamente la esterilidad. Esta postura, condenada por la moral social y religiosa,
se achaca principalmente al egoísmo femenino.
El descenso de la natalidad toma proporciones alarmantes para los
políticos. El Parlamento de París promulga en 1920 una ley que recrudece
la represión del aborto y castiga toda propaganda a favor de la contracepción (se divulgan métodos anticonceptivos como el OGINO). Los líderes del
neomalthusianismo, Eugène y Jeanne Imbert, se ven condenados a la cárcel.
Se pone en marcha una auténtica batalla contra la “de-natalidad”, apoyada por el espíritu republicano que domina en Francia durante estos años.
Los médicos, demógrafos, moralistas y legisladores se encargan de recordar
a las mujeres su deber de procreación. El mismo general Pétain se pronunciaría en este sentido (“Travail, Famille, Patrie”)
Sólo la extrema izquierda muestra su desacuerdo con esta política
que le parece desfasada. Mientras en los países vecinos, se impone el control de natalidad, en Francia, el clima es bien distinto. Se practica una política natalista demasiado represiva que se resume en tres prohibiciones:
No a la sexualidad libre
No al control de natalidad
No al aborto.
Uno de los peligros de la sexualidad libre, según los moralistas, es la
pérdida de los valores morales y la caída en una lujuria desenfrenada, en
una sociedad -la parisina- donde la prostitución se ha extendido a la clase
trabajadora y pequeño-burguesa, donde se mezclan todas las clases socia-
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les, y donde toda una generación se aprovecha del relajamiento de la moral
y las costumbres que sobreviene habitualmente después de las grandes
hecatombes.
Las feministas, totalmente en contra de esta nueva mujer que viene a
desestabilizar la célula básica de la sociedad -la familia-, defienden la especificidad propia de la naturaleza femenina. Se manifiestan en contra de la
virilización física y psicológica de la mujer.
Para ellas, la liberación sexual femenina significa la práctica de todos
los vicios, la lujuria, la depravación. La igualdad de los sexos es la imitación
del hombre más depravado. No se trata de una liberación sino de una nueva
esclavitud del vicio, peor que la anterior. Ellas prefieren una estrategia reformista y miran la igualdad de los sexos dentro del respeto de los valores
morales tradicionales.
Pero la marcha emprendida por las “garçonnes” es imparable.
Haciendo uso de su libertad, no dudan en interrumpir los embarazos no
deseados. Se producen muchos abortos clandestinos. Las “garçonnes” lo
practican al no querer perder su libertad ni atarse con maternidades no deseadas. Tampoco quieren ver sus cuerpos deformados, sus pechos y su vientre hinchados, este cuerpo liso y firme de efebo que les ha costado tanto
sacrificio conseguir, transformado en un corpachón pesado de hembra reproductora.
Las razones de su rechazo ya no son las de la lucha contra la esclavitud de la mujer en el matrimonio o la aversión frente al acoso sexual del
macho en celo, como era el caso de Renée Vivien, discípula de Sapho,
defensora de la virginidad y de la pureza de los amores lésbicos.
En esta época, conviene hacer un distingo entre “garçonne” y lesbiana. Para empezar, si bien es verdad que la mayoría de las lesbianas
adoptan la moda andrógina de la “garçonne” y suelen frecuentar los mismos
lugares (“boîtes” como *Le Monocle, Le Fétiche, la terraza del Ritz, el hôtel
Wagram o Le Thé Colombin, rue du Mont-Thabor, frecuentado por M. Yourcenar), no todas las “garçonnes” son lesbianas. Algunas flirtean con el lesbianismo, puesto de moda dentro del juego de la ambigüedad de la identidad sexual, pero luego acaban casándose y manteniendo relaciones
heterosexuales, o las han mantenido anteriormente y vuelven a ellas.
Las razones del rechazo de la maternidad ya no pueden ser las de
finales del siglo XIX. Las mentalidades han evolucionado. Las mujeres han
dado un paso de gigante en tan sólo dos décadas: Practican actividades
reservadas durante siglos al sexo masculino: trabajar, conducir su automóvil, fumar, practicar deporte, etc. Han conseguido liberarse del yugo ancestral que pesaba sobre ellas y han entrado en la modernidad: se consideran
libres de decidir sobre la maternidad y no piensan retroceder. El rechazo de
— 483 —
la maternidad implica, más que cualquier otro factor, la verdadera liberación
de las mujeres y marca un hito importante en su lucha por alcanzar la igualdad de derechos con el hombre.
Esta cuestión tan importante de la esterilidad voluntaria también tuvo
eco en la literatura. Varias novelas, algunas llevadas más tarde al cine, trataron el tema, al querer representar a la mujer nueva. En 1924, el éxito clamoroso de una novela: Madame ne veut pas d’enfants (Madame no quiere
tener hijos)* es revelador, en cuanto al discurso dominante, que pretende
demostrar las consecuencias negativas de la esterilidad voluntaria para el
matrimonio. Su autor, Clément Vautel, enemigo de las feministas, explota
este tema de rabiosa actualidad y muestra sus inconvenientes:
[Paul ha decidido sentar la cabeza y formar una familia y, para casarse
con Elyane, una joven de la alta burguesía, rompe su relación con Louise,
una chica bella y frívola. Pero Elyane le confiesa que se ha casado por escapar de su familia; le hace prometer que no tendrán hijos, y lleva una vida
disoluta. Desengañado y triste, Paul se aleja de ella y echa de menos a su
antigua amante.
Por miedo a perderlo, Elyane, armada de un revolver, va a casa de
Louise. Esta le tranquiliza y le aconseja que vuelva a conquistar el corazón
de su marido aceptando ser madre. Todo vuelve a la normalidad: Elyane
espera un hijo y la pareja recobra su equilibrio.]
Si observamos la portada de la novela, vemos a la pareja representada bajo el aspecto moderno de la gemelidad: vestidos de la misma
manera, llevando el mismo corte de pelo, fumando los dos (hoy, diríamos
que es la moda unisex).
También se desprende de su postura la manifestación del deseo y la
búsqueda del placer, único objetivo de su unión, ya que Madame no desea
tener hijos.
Si obviamos el final feliz que resta toda su fuerza a la situación inicial
al contradecir su planteamiento, reconocemos que esta descripción de la
pareja podría corresponder a nuestros días.
Al fin y al cabo, parece que las cosas no han cambiado tanto desde
entonces y que la mujer de hoy, a pesar del retroceso que se produjo antes
y después de la IIº guerra Mundial, se beneficia aún de los logros de estas
pioneras de la “Belle Époque” y de los locos años 20 y 30, que fueron capaces de romper las cadenas milenarias que mantenían esclavizadas a las
mujeres que les precedieron y conseguir para las generaciones venideras,
una liberación duradera, si no definitiva.
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Los hijos como futuro:
el pasado de los hijos.
Facundo Tomás
Catedrático de Historia del Arte
Facultad de Bellas Artes
Universitat Politècnica de València
LOS HIJOS COMO FUTURO: EL PASADO DE LOS
HIJOS
Facundo Tomás
Catedrático de Historia del Arte
Facultad de Bellas Artes
Universitat Politècnica de València
Debo agradecer la amabilidad de los organizadores de este congreso,
que me han permitido estar aquí ante ustedes.
Voy a comenzar la conferencia exponiendo algunas
imágenes que muestran un tipo de belleza femenina.
Comprobaremos que es muy distinto al actual; se aleja por
completo de las modelos anoréxicas que caracterizan los
criterios todavía predominantes hoy. Me refiero a las que
se conocen como venus paleolíticas. Son pequeñas figurillas,
de 6 a 42 cm., talladas en piedra o en marfil, que fueVenus de Willendorf.
11 cm. Piedra caliza.
ron producidas hace aproximadamente 25.000 años. TieViena, Museo de
nen en general una característica común: la esteatopigia,
Historia Natural.
es decir, el abultamiento de la zona intermedia, que correspondería con un grosor considerable. Veamos algunas de ellas. La primera es
la llamada Venus de Willendorf. Sin duda debe llamar poderosamente la atención hoy que yo diga que era un modelo de belleza; pero hay que pensar que
todo criterio de hermosura está ligado al poder y, en las agrupaciones humanas de cazadores y recolectores, el poder reposaba en la línea femenina: la
gran madre dominaba los asentamientos, en los que permanecían las mujeres
cuidando de los hijos y ocupándose de los trabajos, mientras los hombres se
desplazaban a buscar la caza. Lógicamente la capacidad
de procrear señalaba el rango y, en épocas de salud y alimentación extraordinariamente deficiente, la gordura de la
mujer era garantía de sobrevivencia de los hijos y de poder
en la tribu.
El poder y la belleza, pues, relacionados con la
capacidad de tener hijos, con la posibilidad de garantizar la
continuidad del grupo humano. Era sin duda una época de
matriarcado, de dominio de las mujeres sobre la existencia, y resulta completamente coherente que la máxima
— 487 —
Venus de Lespugue.
Marfil.
14’7 cm. París,
Museo del
Hombre.
definición de fuerza y grandeza estuviese relacionada
con la principal característica del sexo femenino: la
procreación.
Importa entender bien que las estructuras
sociales y sexuales eran, durante la amplia etapa del
matriarcado, completamente distintas a las actuales,
a las que se instauraron con la dominación masculina, con la implantación de la sociedad patriarcal.
El elemento determinante era la absoluta claridad de las líneas sucesorias: toda madre sabía perfectamente quiénes eran hijos e hijas suyas. Ello
conducía a una actitud sexual sin duda más «promiscua», de mayor libertad de los individuos. Los grandes tabúes del sexo
estaban con toda probabilidad invertidos. Quiero poner aquí un ejemplo de
ello que es altamente significativo: el de lo que después se llamó «prostitución ritual» en las sociedades matriarcales del antiguo mediterráneo oriental.
Mejor que decirlo yo, haré a hablar a quién fue una gran autoridad en la
materia, sir James Frazer, quien en La rama dorada escribió:(1922, 384)
Venus de Grimaldi.
Esteatita Verde. 6’1 cm.
Museo de Saint Germainen Laye.
Parece que en Chipre todas las mujeres, antes de casarse, obligadas
por la primitiva tradición, tenían que prostituirse a los extranjeros en el santuario de la diosa, llevase o no el nombre de Afrodita o Astarté. Costumbres
semejantes prevalecían en muchas partes del Asia Menor. Cualquiera que
fuese el motivo, esta costumbre estaba sin disputa considerada, no como
una orgía de lascivia, sino como un solemne deber religioso ejecutado al servicio de la Gran Diosa Madre del Asia Menor, cuyo nombre variaba, mas su
tipo permanecía constante de lugar en lugar. Así, en Babilonia, toda mujer,
rica o pobre, tenía que someterse una vez en la vida a los abrazos de un
forastero en el templo de Mylitta, que era la Istar o Astarté, y dedicar a la
diosa el estipendio de su santificada prostitución. El recinto sagrado estaba
repleto de mujeres que esperaban obedecer la costumbre; algunas de ellas
tenían que esperar años. En Heliópolis o Baalbec, en Siria… la costumbre
del país exigía que toda doncella debería prostituirse a un extranjero en el
templo de Astarté, y las matronas, lo mismo que las doncellas, testimoniaban
su devoción a la diosa de la misma manera. El emperador Constantino abolió la costumbre, destruyó el templo y construyó una iglesia en su lugar. En
los templos fenicios las mujeres se prostituían alquilándose en el servicio de
la religión, en la creencia de que con este proceder se propiciaban a la diosa
y conseguían su favor»
— 488 —
Frazer continuaba ofreciendo ejemplos de Biblos, Tralle, Armenia,
Comana y, finalmente, de Pafos:
En Pafos la costumbre de la prostitución ritual se decía haber sido instituida por el rey Cíniras y ejercida por sus hijas, las hermanas de Adonis,
quienes, habiendo incurrido en la cólera de Afrodita, se unieron a extranjeros y terminaron sus días en Egipto. En esta forma de la tradición la cólera
de Afrodita es un hecho añadido por una autoridad posterior, que solamente
podía considerar la conducta, que chocaba con su propio sentido moral,
como un castigo impuesto por la diosa, en lugar de ser un sacrificio metódicamente impuesto por ella a todos sus devotos. De todos modos, la fábula
indica que las princesas de Pafos se amoldaban a la costumbre exactamente igual que las mujeres de humilde cuna.
No resulta demasiado difícil hallar explicaciones pragmáticas a la
oferta obligatoria del cuerpo femenino en los templos de la Gran Diosa
Madre: podría incluso considerarse simplemente como un método de captación de nuevos genes revitalizadores de la comunidad; pero es preferible
recurrir a su condición simbólica: las prácticas sexuales, en las sociedades
matriarcales, estaban consideradas un asunto relativamente público, un
aspecto de la cohesión general de la sociedad.
Y debemos quedarnos con el aspecto sustancial: las condiciones de
la belleza venían suministradas por la capacidad reproductora.
Quizá sea precisamente eso lo que señalaba el carácter matriarcal de
las sociedades primitivas: la colocación de la procreación en el centro mismo
de la existencia, su estimación como valor principal, la deposición en el nacimiento y crianza de los hijos de las claves del éxito de la colectividad. De
alguna forma, toda producción tenía como principio y fin la reproducción.
Tampoco es difícil comprender cómo las dos tareas de los grupos
humanos, la producción y la reproducción de la especie, eran, la primera de
ellas, compartida ampliamente por ambos sexos, selectivamente: realizando
los hombres un tipo de tareas y las mujeres otros; y la segunda, la reproducción, todo lo relacionado con el nacimiento y crianza de los hijos, era
competencia prácticamente exclusiva de la mujer.
El patriarcado: la nueva distribución.
La instauración del patriarcado, o lo que es lo mismo, de la línea masculina de sucesión, debió abarcar un tiempo largo. Conocemos bastantes de
los problemas que se plantearon a través de la mitología griega y de sus
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transformaciones: el cambio del predominio absoluto de la Triple Diosa, o la
Gran Diosa Madre, por uno de sus hijos, Zeus, que llegó a adquirir el poder
absoluto y ser reconocido como «padre de los dioses». Reflejan también esa
situación toda otra serie de mitos, de entre los cuales probablemente fuese
el más representativo el de Teseo y su combate con las Amazonas, que terminó con la victoria de Teseo y el encierro de la reina de las amazonas en
su gineceo: es decir, la reina de las mujeres acabó sus días enclaustrada al
servicio sexual exclusivo de un solo hombre.
Era necesario que así fuese: si el varón debía garantizar la pertenencia genética de los hijos, resultaba imprescindible que la mujer no pudiera
siquiera tener contacto con otros hombres. Es muy conocida la leyenda de
Ulises y cómo en ella Penélope teje y desteje sin salir del gineceo del héroe
y sin permitir que se acerquen a él otros hombres, todo ello como símbolo
de su principal virtud: la fidelidad a su marido.
Es decir, el dominio masculino supuso una nueva era de notables restricciones en la libertad sexual de las mujeres. Sin duda alguna, y por
muchos otros aspectos, también de los hombres, y no es posible dejar de
considerar que las restrictivas morales sexuales que aparecerían en Europa
de la mano del cristianismo no fueron sino una variante más o menos necesaria de ese dominio masculino.
Pero, con independencia de ello, lo que no varió sustancialmente fue
la consideración prioritaria de la función reproductiva: en las distintas estructuras sociales vinculadas a la producción agraria que fueron sucediéndose o
coexistiendo a lo largo de la historia, las mujeres continuaron realizando
tareas semejantes a las que las ocupaban en el matriarcado: en primer lugar
la reproducción y, alternándose, coexistiendo junto a ella, toda una serie de
tareas productivas vinculadas al cuidado de los niños y de los hombres, así
como colaborando con éstos en las labores agrícolas.
Remontándonos mucho más adelante en el tiempo, es fácil observar
cómo el tipo de belleza femenina suele presentar abundantemente un
modelo de mujer gruesa; limitémonos a poner el muy conocido ejemplo de
Peter Paul Rubens.
Tampoco es difícil entender aquí que el tipo de belleza, en ese siglo
de grandes hambrunas a lo largo de Europa que fue el XVII, correspondiese
con un aspecto que era inequívoco de quien comía bien: si la riqueza es
poder y el poder inspira el deseo sexual, estaba claro cuál era el aspecto inequívoco de quien gozaba de poderío. Sin duda aquí había habido ya traslaciones respecto al discurso inicial y las preocupaciones por la procreación no
eran tan inmediatas y evidentes. Pero no deja de llamar la atención que el
tipo de mujer bella posea siempre correspondencia con el poder.
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Lo hará igualmente dos, tres siglos más tarde, en el siglo XIX y los
comienzos de ese siglo XX que todos hemos conocido. Como ejemplo de
canto a la grasa femenina en los comienzos del siglo XX terminaremos
observando dos textos de Vicente Blasco Ibáñez que resultarán ampliamente significativos. El primero estaba en El femater, uno de los Cuentos
valencianos de 1893; allí decía:
Y satisfecho con el agradecimiento que le mostraba la criada
por sus obsequios, viendo siempre en Marieta a la rapazuela
que en otros tiempos jugaba con él y le arañaba al más leve
motivo, apenas si llegó a fijarse en la súbita transformación que
iba operándose en la muchacha.
Redondeábase su cuerpo, aclarábase su tez en extremo
morena; las agudas clavículas y la tirantez del cuello iban dulcificándose bajo la almohadilla de carne suave y fresca que parecía acolchar su cuerpo; las zancudas piernas, al engruesarse,
poníanse en relación con el busto. Y como si hasta a la ropa se
comunicase el milagro, las faldas parecían crecer un dedo cada
día, como avergonzadas de que estuvieran por más tiempo al
descubierto aquellas medias que amenazaban estallar con la
expansión de la robustez juvenil.
El segundo corresponde a una novela de 1906, La maja desnuda (I.V):
- Si; ya sé lo que es eso -dijo Renovales rompiendo su largo
mutismo-. Quieren ustedes anularnos; reinar sobre el hombre,
al que odian.
La condesa recordaba entre risas el feminismo feroz de algunas
de sus acólitas. Como las más de ellas eran feas, abominaban
de la hermosura femenil como un signo de debilidad. Querían la
mujer del porvenir sin caderas, sin pechos, lisa, huesuda, musculosa, apta para todos los trabajos de fuerza, libre de la esclavitud del amor y de la reproducción. ¡Guerra a la grasa femenil!...
-¡Qué horror! ¿No le parece a usted, Mariano? -continuaba ella. ¡La mujer lisa y escueta por delante y por detrás, con el pelo
cortado y las manos duras, en competencia con el hombre para
toda clase de luchas! ¡Y a esto llaman emancipación!... ¡Buenos
son ustedes! A los pocos días de vernos en esa facha, nos diri-
— 491 —
girían a bofetadas.
No; ella no era de éstas. Deseaba el triunfo de la mujer, pero
aumentando aún mas sus encantos y seducciones. Si le quitaban la hermosura, ¿qué quedaría de ella? La quería igual al
hombre en inteligencia, pero superior a él por la magia de su
belleza.
Y con esas dos referencias doy por terminada mi intervención.
Muchas gracias a todos.
Facundo Tomás.
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