Las bandas latinas

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Las bandas latinas
LAS BANDAS
LATINAS
INTRODUCCION
"Ñetas y Latin Kings realizan una pelea callejera" "Una banda de Latin Kings apuñala
a un menor". Éstos son sólo dos comienzos de titulares que los medios de comunicación
han recogido en los últimos meses sobre los jó venes inmigrantes vinculados a grupos o
bandas juveniles. La mayoría de las veces, las informaciones recogen aspectos
relacionados con la violencia por parte de los chavales, pero la realidad es mucho más
compleja.
Desde hace pocos años las peleas entre jóvenes y adolescentes en riesgo de
exclusión, generalmente inmigrantes, son frecuentes y en algunas ocasiones terminan con
jóvenes heridos de gravedad o incluso en la muerte de alguno de los participantes en las
mismas. En la actualidad, la mayoría de los chavales son de origen inmigrante y muchos
están vinculados a grupos como los Ñetas. Se trata de adolescentes que buscan su
identidad social y que además, como segunda generación de inmigrantes, tienen un
desarraigo increíble.
IMPLANTACIÓN DE LAS BANDAS L ATINAS EN MADRID
Venganza, obediencia ciega y lucha por el territorio es la filosofía de estas bandas en
Madrid. Su ámbito de actuación se circunscribe a la capital, en los distritos del sur y
suroeste, mientras que, los fines de semana, extienden su radio de acción a Tetuán y
Centro, con su desembarco en los locales de ocio
Son las bandas juveniles latinas, que se han implantado en Madrid, como los «Latin
Brothers», «Latinos de Fuego», «Dominicans Dont Play» y «Los Batos Locos»,
principalmente, además de «Latín King» (LK) y «Ñetas», las más activas y enemigas, que
se tienen declarada la guerra.
Las bandas latinas más numerosas y las de mayor repercusión en la capital son las
conocidas como los "Latín King", con 352 integrantes identificados, y los "Ñetas" con 250
miembros. También las conocidas como los "Dominican Don't Play" y los "Latinos de
Fuego", que en total tiene identificados a 750 integrantes, a los que hay que sumar otros
704 individuos relacionados con ellas.
En Madrid, la principal zona de actuación es el distrito de Arganzuela, seguidos de
otros del sur de la capital como Usera, Carabanchel, Vallecas, Villaverde o Latina. Estas
bandas se han hecho fuertes en los distritos con mayor presencia de inmigrantes del centro
y el sur de América: Además de los indicados, Puente de Vallecas, Tetuán, Centro y
Fuencarral-EI Pardo.
Sus nombres y apellidos son conocidos desde hace más de dos años: «Latin Kings»
-Reyes Latinos- y «Latin Rapers», -Reyes Raperos -, descendidos de los primeros,
compuestas por ecuatorianos y colombianos; «Ñetas» -Ñetas de Corazón- se nutren de
dominicanos y ecuatorianos, y, en menor grado, «Maras» -Pandillas-, agrupados en
«Salvatruchas» y «K 18», de origen salvadoreño.
Estos grupos mantienen una lucha sin cuartel por el contro l de la ciudad, cuyos
barrios marcan con pintadas y graffitis para impedir la intromisión de pandillas rivales; una
corona invertida; una eñe con un corazón, una «m» y una «s», respectivamente. Se
mueven por la máxima agresión /ataque/ agresión/ataque.
En el caso de las bandas latinas son las que cometen hechos delictivos más graves,
los homicidios, mientras que los cometidos por otros grupos como los neonazis son los más
numerosos con 91 casos.
Se atribuye a estos grupos 23 hechos delictivos en 2004 en Madrid y 24 en 2005
hasta el pasado mes de septiembre.
La mayoría de sus miembros son varones, ecuatorianos en un 80 por ciento pero
también dominicanos, colombianos, peruanos e incluso algunos españoles, que se pelean
por el control de sus "zonas de esparcimiento".
En las bandas hay algunas chicas, que suelen ser las novias de sus miembros y que,
en el caso de los "Latin Kings", han adoptado el nombre de las "Latin Queens".
Los pandilleros son hijos de familias desestructuradas, cuyos padres a menudo los
dejaron con parientes en su país de origen y, una vez los han podido traer a España,
apenas pueden ocuparse de ellos porque trabajan todo el día.
!
Aunque cometen pequeños robos para comprar comida o por el placer de
amedrentar, no viven del delito y no representan un peligro de ataque para la población
"porque sus rivalidades son entre ellos".
Las decenas de detenciones registradas en los últimos años -una veintena hasta
marzo de 2005- no han frenado la expansión de esta violencia juvenil. Sin embargo, su
participación en hechos delictivos es pequeña, lo que sucede es que se produce un efecto
de mimetismo y se les atribuyen infracciones que no han cometido.
Suelen protagonizar una media de entre el 2 y el 5 por ciento de los hechos delictivos
que se producen los fines de semana. De esta cifra, entre el 20 y el 25 por ciento de los
delitos corresponden a robos con violencia e intimidación, y el 70 u 80 por ciento restante a
reyertas con bandas rivales, a las que hay que unir las amenazas y coacciones a las que
someten a quienes intentan, o bien formar parte del grupo, o abandonarlo, así como las
agresiones sexuales a las chicas -las suelen considerar de su propiedad-.
No son un fenómeno consolidado y no están introducidos en el crimen organizado ni
en el tráfico de drogas; las agresiones se producen entre ellos y cometen pequeños delitos.
Los homicidios no entran en su habitual «modus operandi» en España. Lo que sucede es
que, a veces, las riñas se les van de las manos. Así ocurrió el 14 de noviembre del pasado
año, cuando un joven ecuatoriano, de 20 años, integrante de los «Latin Kings», pereció
acuchillado a manos de los «Ñetas», enemigos acérrimos. Ya habían tenido altercados
previos y los segundos se cobraron la ofensa de la peor manera.
La pugna territorial que mantienen, aliñada por la ingesta de alcohol y de otras
sustancias estupefacientes, y el hecho de ir en grupo son los desencadenantes de que los
altercados que provocan terminen, en ocasiones, en auténticas «batallas campales».
BAUTISMOS DE SANGRE Y FUEGO, RITOS DE «CORONACIÓN» DE LAS BANDAS
LATINAS
«La entrada en la banda es como un enamoramiento que da respuesta a todas tus
necesidades; después, todo cambia» : Agresividad; irritabilidad; violencia; «pellas»; peleas;
absentismo escolar; prob lemas con los padres..., son el peaje a pagar por los adeptos, que
se convierte en extorsiones, agresiones, e incluso, amenazas de muerte, si desean acabar
con ese círculo vicioso.
Absentismo escolar, desarraigo, desestructuración familiar, soledad, desorientación,
inadaptación, fracaso escolar y falta de integración social son el caldo de cultivo de este
tipo de adeptos y conforman las señas de identidad que llevan a menores y adolescentes
centro y suramericanos, junto a españoles de las mismas características, a caer en esta
compleja tela de araña.
Suelen llevar armas blancas y «cutters». Son un subproducto de la inmigración que
reproduce el modelo existente en sus lugares de origen. La solución policial debe ser la
última, ya que sus acciones suponen un fracaso de la sociedad: familia, educación e
instituciones.
Parques, polideportivos, colegios e institutos, suelen ser los lugares de captación de
estos chavales. «Por su edad, están en plena búsqueda de su identidad. Necesitados de
vínculos y modelos que les aporten seguridad y les hagan sentirse importantes y valiosos».
El referente puede ser un profesor, un cantante, un equipo de fútbol o un grupo radical se
llame «Ultrasur», «Skins», «Juventudes de Canillejas» o «Latin King» (LK). El problema es
cuando se equivocan en su elección.
¿Qué buscan en la banda?
Ante el rechazo y las actitudes xenófobas que sufren, utilizan los modelos que les
hacen sentirse más fuertes, protegidos y aceptados entre un grupo de iguales que les
acoge, como forma de autodefensa.
Aunque no se puede generalizar, intentan satisfacer la necesidad de formar parte de
algo y sentirse queridos, llenar las necesidades afectivas a las que no dan respuestas sus
hogares, generalmente desestructurados, con malos tratos o un progenitor alcohólico,
padres que trabajan todo el día... y no sólo proceden de estratos sociales bajos. Influyen
factores como la sensación de no ser aceptado, algo que va siempre con la emigración. A
veces sienten que no son ni del lugar de origen ni del país donde se han asentado. Pero
otros, simplemente se sienten alucinados por la estética.
Pugna territorial y drogas
Buena parte de los miembros de estas bandas consumen drogas y destacan con su
extrema juventud. El 60 por ciento es menor de edad, y el abanico se sitúa entre los 14 y
los 23 años. Se mueven en el entorno de centros educativos, parques, zonas de ocio y
deportivas. «Latin» , «Ñetas» y «Maras» se nutren de menores para engrosar sus filas, y
para pertenecer a alguna de ellas -agrupadas por nacionalidades- los aspirantes tienen que
someterse a un rito iniciático o pagar un tributo. Es un sistema muy rígido, de corte mafioso
y de obediencia ciega al «rey de reyes» o «líder», donde el adepto debe ganarse la
confianza;para ser protegido por él.
«Coronación» y «cacerías»
De ahí que sean sometidos a duras pruebas para demostrar su fortaleza.
Entre ellas se encuentra cometer un pequeño delito como sirla o hurto y recibir una paliza o
media docena de patadas, para demostrar, además, que «jamás delatarán a sus
«hermanitos» como se denominan entre ellos en su argot». El sentido de pertenencia a la
banda les da seguridad.
Les mueve la lucha territorial y la venganza hacia las bandas rivales. Las peleas se
producen como respuesta a una agresión anterior por parte de la banda contraria o cuando
están juntos miembros de ambos grupos porque sus códigos de actuación les exigen la
obligación de enfrentarse al «enemigo». Si fallan, les golpean, y lo mismo sucede si desean
salir y abandonar la pandilla: coacciones, amenazas y lesiones son las consecuencias de
sus intentos. En ocasiones se producen «cacerías»: ataques a personas ajenas a las banda
con las que no media ninguna cuenta pendiente.
El sistema es similar en todas ellas, con variaciones en lo relativo a su simbología y
señas de identidad; y su estructura es piramidal. Utilizan un lenguaje épico y se ven
obligados a acatar unas normas muy rígidas. Venganza, obediencia ciega a los jefes, lucha
por el territorio, fe ciega en los líderes, valor, defensa hasta la muerte de la «Nación» y
fidelidad de por vida al grupo, sacrificio y venganza, conforman los códigos que se ven
obligados a respetar.
El discurso es simple, pero radical. «Somos una «Nación» fuerte que se hace
respetar, lucha por su territorio, y ayudamos a nuestros hermanitos latinos contra la
opresión», así reza en la «Biblia» o manifiesto con sus principios. Tras el periodo de prueba
y observación que tiene que seguir todo aspirante, llega el «bautismo de fuego». El rito
puede consistir en la comisión de un pequeño delito -sirlas, sustracciones de móviles,
cazadoras,... o robos con intimidación -; o en comprobar su aguante y resistencia física.
Las más habituales son recibir una paliza propinada por cuatro o cinco cabecillas
durante 15 ó 30 minutos con correas o puños; ser golpeado por un veterano; apagar un
cigarrillo en el antebrazo del aspirante; recibir una tanda de puñetazos en el estómago, dar
vueltas por un campo de fútbol, o hacer alguna misión concreta.
Al otro lado del océano, lo más habitual es que estas bandas sean criminales y en las
«coronaciones» incluso tengan que matar; aquí no se ha llegado tan lejos, aunque ya ha
habido alguna víctima mortal. Una vez aceptado, el nuevo miembro se compromete a no
abandonar nunca. Los «LK» realizan un juramento. «Juro respetar mi corona sobre todas
las cosas. Hacerla respetar con mi vida. Proteger a los hermanos. Respetar y obedecer a
mis superiores. Ser fiel a la «Nación» pase lo que pase. Y acatar este juramento hasta la
muerte». Entre sus funciones está la de captar adeptos y cumplir las normas. De lo
contrario es castigado o lesionado.
La Biblia LK
Las dos bandas con mayor implantación en España son los Latin King y los Ñetas.
La primera, nacida en Chicago, es la más organizada y disciplinada.
Sus principios están recogidos en la Biblia LK. Los Latin King, que se saludan entre
ellos mostrando tres dedos en forma de corona, su emblema, que se puede ver pintado en
suelos y paredes en las zonas que ellos consideran conquistadas, pagan todas las
semanas entre tres y cinco euros para sufragar sus actividades, sobre todo fiestas, y
adquirir armas blancas. También han creado su religión, el "kingism", y cuenta con una
rama femenina, las Latin Queens, que ya tiene seguidoras en España. Sus colores
preferidos son el amarillo y el negro, y suelen llevar el pelo recogido con un pañuelo negro y
amarillo.
La de los Ñetas fue fundada, a finales de los 70, por un nacionalista en una cárcel
con el fin de defender a los reclusos. Sus colores son el rojo, el blanco y el azul; se saludan
con los dedos anular e índice entrelazados, y su símbolo es un corazón con una letra ñ.
Otras bandas son los Mara Salvatrucha, creada en California por inmigrantes
salvadoreños, que empieza a verse en España, y los Vatos Locos, originarios de México,
visible en la periferia de Barcelona
La primera víctima
En España, se encendió la luz de alarma por primera vez en octubre de 2003.
Ronny Tapia, un colombiano de 17 años, de conducta intachable, salía de un
establecimiento de fotocopias de la Ciudad Condal, próximo a su centro escolar, cuando fue
abordado por un grupo de "Ñetas" que le confundieron con un miembro de su banda rival,
los "Latin King", con quien habían mantenido una fuerte pelea en una discoteca
barcelonesa.
El segundo asesinato que se les imputa también fue obra de los Ñetas. y en este
caso, la víctima mortal sí pertenecía a los Latin King. Ocurrió a mediados de noviembre del
año pasado. El veinteañero Rafael AA, de nacionalidad ecuatoriana, fue atacado por varios
enemigos, cuando salía de una boca de Metro en Carabanchel. Estos consiguieron huir,
pero Rafael fue alcanzado, apuñalado y golpeado con dos ladrillos.
Internet
Estas bandas, nacidas en la década de los cincuenta en Estados Unidos, cobraron
mayor vigor a partir de los ochenta y noventa. La generalización de la sociedad de la
información ha favorecido, principalmente Internet, su extensión por todo el mundo.
Ropas amplias
Sus integrantes son jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 23 años.
Son principalmente ecuatorianos y dominicanos, aunque también acogen, aunque de forma
minoritaria todavía, a colombianos, peruanos, venezolanos y chilenos. Incluso, ya empiezan
a enrolarse españoles.
Todos ellos, con independencia de su adscripción concreta, tienen unos rasgos
comunes. Su forma de vestir es similar. Usan prendas de tallas amplias, preferentemente la
XXL. Su afición por el hip-hop y el reggaeton es enfermiza. Suelen jugar al baloncesto. Se
encuentran desarraigados en la sociedad española. Sus familias les prestan poca atención.
Los padres apenas tiempo por razones laborales. Han venido a España a conseguir la
mayor plata posible para enviarla a sus naciones. Sus vástagos aterrizan aquí en
momentos críticos de su adolescencia y esa falta de apoyo emocional tratan de suplirla en
la calle.
Armas blancas
La consecuencia es que estos chicos tienen una carencia afectiva notable que facilita
sin duda la adscripción a estos grupos que se convierten en sus verdaderas familias. Su
lealtad hacia ellos es total. Antes de ingresar se someten a duras pruebas en las que tienen
que demostrar su virilidad. Todos ellos suelen llevar armas blancas, por lo que cualquier
pelea de poca monta se puede acabar convirtiendo en una auténtica tragedia. Sus
discursos son simples pero radicales. Se les puede escuchar sentencias solemnes del
siguiente tenor: "Formamos una nación fuerte que se hace respetar. Ayudamos a nuestros
hermanos latinos contra la opresión".
Los especialistas españoles, algunos de los cuales han cruzado el Atlántico para
estudiar "in situ" este fenómeno, aseguran que en muchos de esos países, estas bandas
tienen una finalidad criminal. Aquí, por el momento, no. Ciertamente, se les imputa cerca
del cinco por ciento de los delitos que se registran en Madrid y Barcelona los fines de
semana. Se trata fundamentalmente de peleas con bandas rivales y de robos de móviles,
cadenas o ropa a miembros de éstas. No viven ni de los robos ni del tráfico de
estupefacientes, aunque muchos de ellos son consumidores. Sin embargo, esos pequeños
enfrentamientos son de alto riesgo porque cada vez se saldan menos a puñetazos y se
hace frecuente el recurso a la navaja, al machete o al punzón. En algunas zonas de Madrid
y Barcelona, están sembrando el pánico entre los vecinos porque se hacen con parques
públicos e instalaciones deportivas municipales en las que no dejan entrar salvo previo
pago de un peaje.
Salir de las bandas, difícil pero posible
El número de chicos y chicas que entran en estas bandas ha aumentado y está en
desarrollo, aunque la situación no es tan grave como para hablar de un problema
incontrolable. De ahí la necesidad de herramientas preventivas y actuaciones como las
señaladas. Uno de los principales obstáculos para desvincular a los chavales de estos
grupos es que se trata de organizaciones piramidales y dirigidas por adultos. Los que no
forman parte de la cúpula son chicos y chicas de entre 12 y 25 años, aunque también hay
niños más pequeños y mayores de 25.
Todos ellos entran en estos colectivos para tener un grupo, protección, controlar la
situación y no estar solos. El hecho de que los jóvenes inmigrantes se junten es lógico y
que en ocasiones no se debe hablar de la existencia de bandas ya que se reproduce el
fenómeno de los grupos de adolescentes de siempre.
Sin embargo, en algunos casos el hecho de estar en uno de estos grupos puede
tener consecuencias negativas, como alteraciones en las relaciones con la familia y los
amigos, el absentismo escolar, irritabilidad y la progresiva inculcación de una ideología
determinada.
Una de las salidas para muchos de estos jóvenes que integran estas bandas es
participar en actividades lúdicas y talleres de refuerzo escolar o formación. También es
importante ofrecer otras alternativas de ocio y prevención de la violencia. El objetivo de
todas estas actividades es "bajar el nivel de violencia", pero también romper las barreras
entre los jóvenes inmigrantes y la población autóctona. La idea es conocerse entre todos y
perder el miedo con iniciativas diversas
Todas estas actividades buscan también mejorar la relación entre grupos de jóvenes
de diferentes países, ya que entre ellos --aunque no estén organizados como bandas-- hay
rivalidades, y reducir la violencia que a veces se produce entre chavales de un mismo
grupo. Pero el trabajo no termina ahí. Si se puede y el chaval lo permite, se puede visitar a
las familias y los maestros de las escuelas para conocer el contexto de los jóvenes y ver
cuál es la mejor manera de apoyarles. En algunas ocasiones, estos contactos han servido
para ver que los esquemas de violencia también se reproducen en casa y que, sobre todo
en las familias monoparentales, hay mucha violencia de los jóvenes hacia sus madres.
El papel de la escuela
En este contexto, el papel de los centros educativos es muy importante. Las
Administraciones deben poner en marcha programas específicos para formar a mediadores
en conflictos en los institutos, impulsar proyectos preventivos en las escuelas con el objetivo
de informar a los alumnos sobre el tema de las bandas juveniles y dar herramientas al
profesorado para afrontar esta cuestión.
Es importante informar y atender a personas con síndrome de dependencia grupal
ya que en los últimos años han aumentado las consultas por parte de familiares y
educadores preocupados por el tema de las bandas latinas. Por este motivo, se deben
poner en marcha servicios de asesoramiento a familias, profesores e incluso a los propios
jóvenes que quieren desvincularse de estos grupos pero no saben cómo hacerlo. A estos
programas se deben añadir también iniciativas de prevención que se dirijan a las escuelas.
La idea es crear una atmósfera artificial en las aulas a través de la cual los chicos y chicas
entran en el juego sin darse cuenta y asumen unos roles propios de una banda juvenil. Al
final, los alumnos deben raZonar sobre por qué han dejado de pensar como individuos para
pensar como grupo.
Dejar atrás esta situación es difícil pero en algunos casos se ha conseguido ya que
ha habido chicos que han conseguido salir y otros que han regresado a las bandas, aunque
cada situación es diferente y depende del grado de implicación de los jóvenes con el grupo.
Se deben tener en cuenta también las presiones de chavales de mayor jerarquía. El
proceso es muy difícil porque hay que desmontar las referencias que los chicos tienen con
estos grupos y ofrecer otras alternativas. Se trata de poner en marcha proyectos y políticas
que ayuden a resolver el problema de manera transversal, combatan la violencia juvenil en
general y apoyen la integración de los jóvenes inmigrados.
LAS RESPUESTAS FRENTE A LAS BANDAS LATINAS
Legislación: establecer mecanismos legales que actúen directamente sobre estas
bandas delictivas, con posibilidad de disolverlas e ilegalizarlas, pudiendo, incluso procesar
a sus dirigentes.
- Seguridad: fijar mecanismos de coordinación entre las fuerzas de seguridad al objeto de
ejercer un control más exhaustivo sobre estas organizaciones y muy especialmente, sobre
sus dirigentes.
- Seguridad laboral: controlar las condiciones de contratación y seguridad en el empleo,
persiguiendo el empleo ilegal y clandestino de la que son víctimas los inmigrantes.
- Educación: ofertar plazas educativas que respondan a las necesidades reales de la
ciudadanía, distribuyendo la población infantil de manera que no produzca conflictos en la
comunidad escolar y ejecutar, asimismo, medidas de acción eficaces para enfrentar
algunos de los aspectos más conflictivos de la población juvenil (absentismo, indisciplina,
violencia, etc.).
- Vivienda: adoptar medidas para erradicar el hacinamiento y garantizar alojamiento a la
gente que pernocta en la calle, así como poner en marcha un plan de vivienda en alquiler
que responda a las necesidades habitacionales de la población de paso o de la gente con
necesidades de alojamiento temporal.
- Seguridad social: dotar a la Seguridad Social de instrumentos de asistencia sanitaria
para colectivos de riesgo.
- Jurídicas: Es preciso dotar a los juzgados y fiscalías de los instrumentos necesarios para
intervenir diligentemente en los casos que afectan a grupos organizados que trafican con
mujeres, menores e inmigrantes.
RECOMENDACIONES
1. La prevención antes que la represión: La mejor manera de prevenir la delincuencia
juvenil es la de impedir que surjan delincuentes juveniles, para lo cual se necesitan
adecuados programas de asistencia social, económica, educacional y laboral.
2. Minimizar el uso del sistema de justicia tradicional: Emplear otras vías y medios para
resolver los conflictos generados con la delincuencia juvenil antes de que intervenga el
Juez. Esta minimización del uso del sistema de justicia ordinaria implica, a su vez:
- Minimizar la intervención estatal, dando mayor intervención a otros grupos de la vida
social en la solución del conflicto y en la búsqueda de alternativas viables, como la familia,
la escuela, la comunidad, etc.
-Minimizar al máximo el encarcelamiento o medidas de internamiento en régimen
cerrado de los menores, limitándolo a circunstancias excepcionales.
3. Flexibilizar y diversificar la reacción penal: Con medidas flexibles, que se puedan
ajustar y acondicionar periódicamente a las circunstancias del menor, según las
condiciones, el avance y el progreso en el tratamiento o en la ejecución de la medida,
podemos conseguir una mayor personalización de la medida tutelar, de manera que la
reacción sea proporcional a la gravedad del caso, adaptándose a las condiciones y
necesidades del menor.
4. Aplicar a los menores infractores todos los derechos reconocidos a los adultos.
5. Profesionalizar y especializar a la Policía en materia de menores, así como a los
Jueces, Fiscales y Abogados: Una mejora en el aspecto técnico de estos profesionales,
permitirá una mayor efectividad y eficacia en la reforma de los jóvenes delincuentes.
Afortunadamente, en España se está funcionando en esta línea, pues existen Jueces y
Fiscales especializados en la jurisdicción de menores, los Abogados necesitan ser
especialistas para actuar ante esta jurisdicción, y los Policías, más en el caso de la Policía
Local, reciben con cierta periodicidad cursos de formación continuada en materia de
menores, así como la existencia de la figura de los Agentes Tutores, dedicados de forma
primordial a temas e intervenciones donde se encuentren implicados menores de edad.
Si se avanza y profundiza en estas recomendaciones, buscando alternativas viables y
aceptables para las partes en el conflicto provocado por la delincuencia juvenil; más que en
buscar la represión y el castigo, medidas que solo sirven para que todos pierdan, estaremos
en el camino de ofrecer respuestas realmente eficaces ante un problema que ha alcanzado
tal grado de magnitud que debe servir para motivar a todos los sectores implicados en la
política criminal en busca de respuestas y soluciones al mismo.
ACTUACIÓN POLICIAL
>- Necesidad de adoptar medidas en los ámbitos de la educación, la seguridad laboral y la
vivienda, entre otros.
>- Ausencia de una legislación específica que permita ilegalizar y disolver
administrativamente las organizaciones de carácter apologista y delictivo.
>- No es un problema que se deba combatir sólo desde el punto de vista policial, sino que
al ser un problema social se deben potenciar las actividades formativas y crear grupos
especiales de respuesta.
>- Aumentar la presencia policial uniformada en aquellas zonas donde la presencia de
estas bandas está más localizada.
>- Objetivos para combatir a estas bandas: prevención, investigación y represión.
>- REAL DECRETO 2393/2004, de 30 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento
de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros
en España y su integración social.
INSTRUCCIONES POLICÍA MUNICIPAL DE MADRID
Ø INSTRUCCIÓN N° 01/2004/U.G.A. sobre FUNDAMENTO DEL SERVICIO DE
AGENTES TU TORES. ACTUACIÓN CON MENORES
Ø INSTRUCCIÓN N° 80/18/09/03/U.G.A. sobre ACTUACIÓN POLICIAL EN MATERIA
DE PROTECCIÓN DE LA SEGURIDAD CIUDADANA (LO. 1/92, de 21 de febrero)
Ø INSTRUCCIÓN N° 84/09/12/03/UGA sobre ACTUACIÓN EN MATERIA DE VENTA Y
CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS, EN APLICACIÓN DE LA LEY 5/2002,
SOBRE DROGODEPENDENCIAS Y OTROS TRASTORNOS AQICTIVOS
Ø INSTRUCCIÓN N° 82/03/10/03/UGA sobre APLICACIÓN DE LA LEY 5/2003, DE
RESIDUOS, DE LA COMUNIDAD DE MADRID, EN RELACIÓN CON LA LEY
5/2002, SOBRE DROGODEPENDENCIAS Y OTROS TRASTORNOS ADICTIVOS.
Ø INSTRUCCIÓN 08/2004/U.G.A. sobre intervención policial en supuestos de
actuaciones musicales en la vía pública.
Ø ORDENANZAS DE POLICÍA URBANA Y GOBIERNO DE LA VILLA DE MADRID,
aprobada por acuerdo plenario de 16 de julio de 1948.

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