04 el consolador esta con nosotros

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04 el consolador esta con nosotros
EL CONSOLADOR ESTA CON NOSOTROS
"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?. Si alguno destruyere el templo
de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es"
(1Corintios 3:16-17).
1. SOMOS TEMPLO. Es decir, nuestro cuerpo recibe la presencia del Espíritu Santo para
controlarnos y hacernos triunfadores sobre todas las tentaciones. Aquí en nuestro corazón
mora Dios, cuando lo permitimos. Debemos evitar que alguna cosa que nos rodea perturbe la
realidad de la presencia de Dios en nuestra vida.
Somos templo de Espíritu Santo y debemos evitar dañar este templo dejando de lado todo
vicio buscándolo a él.
Quiero que leas la siguiente historia y medites en ella: En la segunda
guerra mundial, un aviador salió de su base a fin de atacar determinado sitio.
Ya lejos de la tierra, notó que una rata mordía las cuerdas del paracaídas. El aviador en vez de
volver a tierra, conocedor como era de la poca resistencia de las ratas a las alturas, elevó su
aparato, hasta que la rata murió a consecuencia de la elevación.
Así pasa con nosotros, si las ratas del vicio están cortando los hilos de nuestra comunión con
Dios, esto implica que "volamos" bajo, muy bajo, tan bajo que el ambiente es propicio para las
actividades del vicio.
Pero si volamos a considerable altura, como cosa natural, las ratas de los vicios dejarán de
perjudicarnos porque estallarán a causa de la altura.
Si todavía eres víctima del vicio, "elévate," "elévate" hasta que tus vicios pierdan todo su poder.
2. DEBEMOS SER SANTOS. Aunque mientras estemos en esta tierra ninguna puede
alcanzar la santidad completa o ser perfecto, la Biblia nos manda que “seamos santos porque
El es Santo”. La santidad nos aparte de todo lo que contamina nuestras vidas, debemos
procurar cada momento estar a la altura de las circunstancias, permitiendo que Jesús nos
moldea como El quiere cada día. Ser santo significa: estar separado para agradar a Dios,
creador de todo lo que existe. Solo podremos estar separados para El, y no contaminarnos
con lo que nos rodea si levantamos nuestra mirada a Dios, quien nos sostendrá y no dejará
que caigamos ante nada. Contamos con su auxilio.
3. SOMOS RECEPTORES DE SU GRACIA. No merecíamos nada, más que la condenación,
pero por su amor es tan grande que, cuando Jesús se fue al cielo, después de su resurrección,
dejó la promesa de Otro Consolador, es decir, el Espíritu Santo. Por lo tanto nosotros no
somos huérfanos del amor de Dios. Su Gracia es para nosotros hoy.
Tal vez algunos de ustedes ha experimentado un vacío en su vida o soledad como resultado
que algún ser querido no lo quiere o lo desprecia y está viviendo circunstancias adversas. Hoy
queremos decirles que tenemos al Espíritu Santo, para consolar, para fortalecer y para
hacernos sentir Su presencia, lo que quiere decir que jamás estaremos solos. Hoy puedes
confiar todo a El, sabiendo que Dios nos desprecia a ninguno, sino al contrario, El desea que
todos procedan al arrepentimiento para disfrutar de su dulce y maravillosa presencia, que
produce vida y esperanza. Hay salida para tu necesidad hoy. El Espíritu Santo viene para
ayudarte y animarte. Recíbelo hoy.
MINISTRACION: Vamos a orar. Si deseas consagrar tu vida para El o pedirle perdón por algo,
di conmigo esta oración:
Señor quiero crecer, quiero avanzar, quiero ser santo como tú, no estoy solo, cuento contigo y
vives en mí, hoy reconozco que sin ti estoy perdido. Llévame a niveles más altos en tu
presencia, en Cristo Jesús., Amén.

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