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Teoría del Género Narrativo
Dentro de las tres actitudes de la literatura (narrativa, lírica y dramática), la más conocida
es la que trata de contar acontecimientos donde se involucren personajes, espacios y un
narrador en una sucesión temporal determinada, es decir, lo que llamamos comúnmente la
narración. Casi siempre una narración se caracteriza por utilizar el tiempo verbal pasado. Se
narrar hechos que ya ocurrieron, por diversos motivos.
Al presentársenos un relato o una narración se encuentran los siguientes elementos:
alguien cuenta a alguien una historia. Sabemos que una narración puede ser literaria o no
literaria. Fundamentalmente una narración no literaria respeta todos los elementos de una
historia común, pero lo que le diferencia de una ficción es que puedo comprobar los hechos
acaecidos, Por ejemplo, si en la televisión veo un reportaje donde se me cuentan las peripecias
de un entrevistado o sujeto dentro la historia, confío en que los datos entregados son reales, es
decir comprobables en mi realidad cotidiana, objetiva.
En cambio, para el caso de la narración literaria operan otros valores. Se establece un
pacto ficticio. Cuando vamos a ver una película al cine, nos sentamos y empezamos a ver una
nueva realidad. Si aparece alguien en la película que tiene superpoderes, trepa por las paredes,
no nos levantamos y exigimos la devolución del dinero de nuestra entrada. Seguimos viendo la
historia hasta que termina. Lo que ocurrió ahí fue un pacto. Los receptores de la narración
aceptamos la nueva realidad contada. Se suspenden las leyes de la realidad cotidiana u
objetiva (de la gravedad o biológicas, por ejemplo) y se imponen nuevas leyes que sólo son
aceptables dentro de la historia, que se sostiene a sí misma. Una buena narración es capaz de
crear un mundo narrativo, una diégesis (la suma de personajes, tiempo, espacio y acción), que
se sostenga a sí misma mediante leyes que sean aceptables en su propio mundo narrativo. A la
ficción no le puedo pedir comprobaciones externas al texto, del mundo “real”. Una buena
historia siempre respeta el valor de la verosimilitud, de la coherencia interna, la necesidad de
que los acontecimientos o elementos en el mundo narrado sean creíbles. Todo esto dentro de lo
que llamamos un discurso ficticio o “de mentira”, donde la imaginación es preponderante.
Existe en la narración literaria, en primer lugar, un sujeto que produce o emite un
discurso, en este caso escribe un relato. A ese sujeto lo llamamos autor, él es una persona de
carne y hueso que trata que su obra sea conocida o leída; ejemplos de ello son Cervantes,
Tolkien, y otros. Este autor crea a otro sujeto que sólo existe en la configuración del relato, éste
es una voz ficticia que habla a través del texto y lo llamamos narrador. Ese alguien que cuenta
es el narrador. Lo que cuenta lo hace a otro sujeto, que sólo existe dentro del relato, quien
también sería una figura ficticia: lo llamamos narratario. No confundirlo con el lector real del
texto, que es un sujeto también de carne y hueso como el autor.
Con estos elementos ya despejados, llegamos a la historia, donde ubicamos a los
personajes, los acontecimientos, el tiempo y el espacio. Los personajes son quienes llevan a
cabo las acciones, y su importancia en el texto depende casi siempre en sus intervenciones con
respecto a si están en el núcleo o en la periferia de los acontecimientos. Pueden ser centrales o
protagonistas y antagonistas; secundarios o ayudantes dependiendo, como se dijo
anteriormente, si están involucrados en los hechos fundamentales o no; y terciarios o
incidentales, al no marcar una diferencia en el desarrollo de la acción.
Los personajes se mueven, eso sí, en un espacio, y los elementos configuradores de
éste pueden contener aspectos realistas o tomados como normales; oníricos o del inconsciente
que se plasma en los sueños; ambientes fantásticos, donde hay un quiebre de la realidad
común para establecer una realidad diferente regida por otras leyes generales o particulares, o
ya desde el principio presentársenos un ambiente de plano diferente del común y corriente;
espacios de ciencia ficción, donde se utilizan elementos de la tecnología o de las ciencias en
general -exagerándolos por cierto- para mostrar un futuro donde impera una utopía positiva, o
bien, negativa. El espacio sirve como materia prima o escenario para el desenvolvimiento de las
acciones y los personajes, e incluso a veces puede estar en comunión con el clima sicológico
de éstos.
Un elemento central de todo relato es la acción. No basta tener una sucesión de hechos
o acontecimientos para que exista una narración. Es necesario que exista un problema, una
intriga, una situación problemática que produzca la necesidad de otros hechos, dándose una
transformación, un desarrollo de la acción (estructura interna del relato). En un inicio en la
narración o presentación de los personajes o los problemas, donde hay un equilibrio inicial, con
un estado específico del espacio y el tiempo. Luego está la concretización del problema o
conflicto, es el nudo, la instalación de la transformación. Esto se da por un hecho
desencadenante, un primer motivo que da inicio al desarrollo de la acción. El posterior
desenvolvimiento del problema y de los motivos o hechos concretos del texto acaba con el
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llamado hecho de resolución, donde se resuelve el conflicto con un fin de los acontecimientos
centrales, implantándose un nuevo equilibrio. La situación final o equilibrio de salida deja un
ordenamiento instalado que en lo fundamental ya no cambia, en relación con el estado de sus
personajes, del tiempo y el espacio narrativos.
Así se pueden presentar los hechos de la historia que constituyen los elementos fundamentales,
puesto que sin acontecimientos no tenemos historia, en ella tienen que pasar cosas. La trama o
el argumento son los acontecimientos cuando en el relato aparecen ordenados según el criterio
personal del autor quien los explícita o cuenta a través del narrador, es decir, existe un criterio
estético preponderante. Por otro lado, los motivos o núcleos de la acción pueden reducirse a un
esquema cronológicamente ordenado, entregándosenos los hechos incluso en un sólo párrafo,
a eso lo llamamos historia.
Debemos agregar aquí otro punto fundamental en una historia el cual es que en todo
acontecer hay una sucesión temporal implícita. El tiempo puede tener tres tipos: uno referido al
tiempo de la historia que es cuando, los receptores, reducimos los acontecimientos a un orden
lógico-causal, por tanto predomina un tiempo cronológico u ordenado en una forma corriente
donde hay una causa y luego está el efecto. Aquí podemos obtener la fábula donde en un sólo
párrafo reducimos la obra a sus motivos o hechos fundamentales, ya no como fue entregado
por el autor o narrador, estéticamente elaborado u organizado, sino como los receptores lo
ordenan, cronológicamente hablando. Otro muy diferente es el referido al tiempo en la forma
que aparece en el relato, es decir, un orden “artístico” elegido por el autor, el cual puede narrar
desde el fin de la historia, desde el medio de la historia o desde el inicio de ella, pueden incluso
haber quiebres temporales o sea saltos al futuro (prolepsis) de la historia o saltos al pasado
(analepsis).Y, por último, encontramos el tiempo socio-histórico del relato que es donde se
ambienta la historia, ya sea un pasado remoto o no tanto (épocas prehistórica, clásica, o
moderna) o el presente del autor, donde hay una realidad social palpable. Podríamos hacer un
especial hincapié en la ordenación artística del tiempo -como los receptores la aprehendendonde pueden presentarse anacronías, o rupturas del orden temporal corriente del relato,
dándose lugar para mostrar otros acontecimientos en otros tiempos. Está la mirada al pasado o
la retrospección, y la mirada al futuro o la prospección. En el flash back hay un salto abrupto, sin
aviso y generalmente breve, con una visualización total del pasado; en cambio, en el racconto
hay una recuperación del pasado, avisada y más extensa, sólo a través de la mediación del
narrador quien nos cuenta los hechos, es decir, es sólo lenguaje narrativo. El flashforward es el
salto del futuro equivalente al flashback, como la anticipación o prolepsis al racconto. En
general, lo determinante de los saltos es que en algún momento de la narración, luego de
efectuado el salto, se tiene que volver al punto original del tiempo desde donde se saltó.
Dentro de la forma de contar, la narración utiliza diversas estrategias. Una de ellas es la
focalización, también llamada punto de vista o perspectiva. En ella el narrador se ubica en una
posición determinada que puede o no variar durante la narración. Existen, en general, tres tipos
de focalizaciones: cero, externa e interna. Con la focalización cero estamos asistiendo a una
perspectiva de un narrador conocido clásicamente como omnisciente, es decir, tiene un
conocimiento completo del relato, lo ve y oye todo, incluso los pensamientos de los personajes,
conoce como empieza y termina la historia, pero es un ente externo a ella. La focalización
externa, por otro lado, tiene como características que el narrador se encuentra fuera de la
historia, en tanto que no se involucra en los acontecimientos. Se diferencia de la focalización
cero en que aquí no hay un conocimiento completo de la historia y el narrador no puede
penetrar en la intimidad de los personajes, su conocimiento se limita a lo que puede observar
externamente, a la manera de una persona y no de un dios como en la focalización cero. Y la
focalización interna se presenta cuando el modo de narrar se ve tratado desde la perspectiva o
posición de alguien que si está involucrado en la historia. El narrador puede ser el mismo
protagonista de ésta, o puede ser también un testigo o personaje secundario.
Otra estrategia al narrar se encuentra en el modo de lenguaje adoptado. A grandes rasgos hay
tres tipos: estilo directo, directo libre, indirecto e indirecto libre. El estilo directo ofrece el diálogo
con las palabras de los personajes introduciendo, eso sí, el discurso de éstos con un verbum
dicendi como, por ejemplo, “le dijo que” o “había dicho”, etc. El estilo directo libre reproduce
directamente el lenguaje de los personajes sin verbum dicendi. El estilo indirecto está referido a
la reproducción del lenguaje del personaje a través del discurso del narrador. El estilo indirecto
libre aparece como una forma intermedia entre el discurso del narrador y de los personajes, es
decir, hay una especie de contaminación de ambos.
Para finalizar, sería necesario rescatar algunas formalizaciones de la narrativa desde
que ésta nació. Entre estas podemos encontrar la epopeya (clásica o griega y romana), poesía
épica popular (medieval) y poesía épica culta (moderna); están también el cuento y la novela
desde la época medieval hasta nuestros días.
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Cabe destacar, eso sí, que para nosotros las formas originales de relatos las
encontramos en el mito y la leyenda. El mito tiene personajes suprahumanos porque explica el
origen de una comunidad, con una intencionalidad religiosa. Se llevan a cabo hazañas
(acciones elevadas) que dan explicación a esta comunidad de como surge. El mito es
totalmente ficticio. En cambio, la leyenda tiene un origen real que se fue ficcionalizando fruto de
la influencia de la cultura oral. Los personajes ya no son sólo seres sobrenaturales, sino que se
incluyen ahora con mayor protagonismo personajes humanos. Su función es explicar una
costumbre o tradición y se mantiene viva o tiene vigencia siempre y cuando sea creída. En
general, ambas narraciones utilizan la tercera persona gramatical al narrar.
La epopeya, por su lado, nace en la Antigua Grecia y tiene como característica
fundamental el dar origen a los aspectos fundamentales de un pueblo. Tiene un perfil bélico,
canta las hazañas de un héroe que es representante de los ideales guerreros de su comunidad,
como por ejemplo, Aquiles u Odiseo. Luego de mucho tiempo estas hazañas llegan a la
escritura en un lenguaje de tono elevado y narrando acciones elevadas de personajes también
elevados.
Dentro de un esfuerzo similar, la poesía épica popular también rescata las hazañas de
un héroe que se yergue como ideal de su comunidad acentuándose la base nacionalista. Sufre
la influencia de diversos cantores populares llamados juglares, hasta que en un momento se fija
en la escritura, como lo son, por ejemplo, El Poema de Mío Cid, El cantar de Roldán y El cantar
de los Nibelungos. En cambio, la poesía épica culta nace del esfuerzo individual de un escritor
generalmente muy bien educado que tiene alta conciencia de su escritura, por ejemplo, Alonso
de Ercilla y Zúñiga con su obra La Araucana. Ambos tipos de poesía tienen una estructura
interna que respeta los parámetros narrativos, como lo son un narrador, personajes, espacio,
tiempo y acontecimientos, pero varían de otras formalizaciones en que la poesía épica está
escrita en verso y no en prosa, como generalmente se identifica la narración. Se produce el
mismo problema a la hora de clasificar texto que utilizan la prosa poética, es decir, un alto grado
de subjetividad durante la narración mediante la utilización, por ejemplo, de figuras retóricas
comunes en la poesía lírica, o la entrega de un relato cono un patente temple de ánimo lírico.
El cuento, por otro lado, sí está escrito en prosa, pero su extensión es mínima a
comparación de una epopeya o de un poema épico que son obras de gran extensión y
complejidad. El cuento se ocupa de una anécdota, es decir, de una situación narrativa más
pequeña o simple donde se involucran personajes y acontecimientos pero en menor número, y
que apunta casi siempre a una resolución del problema de una forma vertiginosa y
sorprendente. El microcuento o microrrelato, generalmente no tiene situación final y entrega al
lector un rol más preponderante al asignarle la tarea de completar el significado del texto,
tomando éste una potencialidad más connotativa. La novela, por el contrario, es de una
extensión y complejidad (número de motivos) mayor y trata de narrar una historia de tono
privado o íntimo como el cuento, pero no con la grandilocuencia de la epopeya y sin tener este
afán interpretativo de una nación. La novela es la visión particular de un individuo y a través de
la historia a sufrido cambios como también la noción de sujeto que le atraviesa. En general, los
tipos de mundo ficticio han servido para crear novelas de género o subgéneros: fantástica
(positiva o negativa, como el horror), de ciencia ficción, realistas, maravillosas, etc. Otras
novelas como las policíacas, de aventuras, folletines o novelas para las masas, han seguido
cursos particulares. Algunos tipos de relatos nacen o se instalan fruto de la condición sociohistórica y cultural, como por ejemplo, la novela experimental, en boga durante el naturalismo, o
la novela vanguardista, durante las primeras décadas del siglo XX, o la “nivola”, producida por
Miguel de Unamuno.
Primero, para hacer un microcuento es indispensable saber lo que éste es. Un
microrrelato o un microcuento es más breve que un cuento normal, que puede llegar a tener
casi 60 páginas. En nuestro caso la creación no debe tener más de una plana.
Algunas de las características que posee: una secuencia narrativa incompleta, lenguaje preciso,
un final abrupto, abierto a múltiples interpretaciones, exigiendo al lector completar el significado
del texto. La ironía, la irreverencia, el humor, incluso el carácter fragmentario, en una apelación
directa al juego literario con el lector son muy comunes.
Una característica que resalta de las anteriores es la potencia intertextual de la minificción. El
poder de convocar diversos géneros literarios, sobre todo subgéneros, como las referencias a
las novelas, poesía épica, cuentos, fábulas, leyendas, mitos; o incluso, géneros referenciales,
como, por ejemplo, el testimonio, la carta, textos comerciales, normativos, instructivos, etc.
Ejemplos:
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Conversación
Tautológico
Tehazdadocuentaquecadadíaestamosmásjuntosmiamor. Soledad siempre lo acompañó en
Marcelo Beltrand Opazo
aquellos días solitarios, pero un día
se marchó.
"Cuento que me contó una vez mi hija Adriana fastidiada
de que le pidiera un cuento: HABÍA UNA VEZ UN
Zulema Retamal
COLORÍN COLORADO".
José Antonio Martín
De estos textos destacan la importancia de la elección de cada palabra, como ladrillos
de una construcción reflexiva y pausada. Cómo el título se vuelve la clave para la comprensión
e interpretación de textos fuertemente connotativos.
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TEORÍA BÁSICA DE LA POESÍA LÍRICA
Dentro de la literatura la formalización en el género lírico es la que sufre el mayor desprecio por la
masa lectora. Lo anterior es producto de que se le ha tildado de oscura e incluso hermética. Muy por el
contrario, la poesía, para quien la entienda en sus diversos elementos, surge con una claridad de sentido
y significado que pocas formas artísticas pueden obtener. Su definición tradicional trata de resaltar
siempre la expresión de sentimientos, pero la poesía lírica, en general, hace eco de la esfera interna, ya
sea emotiva, de pensamiento o reflexión, que todos los seres humanos tenemos y vehicula entonces ese
fluir de la subjetividad del poeta en una obra de lenguaje.
Son cinco, entonces, los elementos fundamentales para acceder a un análisis de la poesía lírica y
alcanzar así su riqueza de expresión: el hablante lírico, el oyente lírico, el espacio poético, las actitudes
líricas y las figuras retóricas.
El hablante lírico o yo poético es una figura ficticia que nos habla a través del poema, es la voz
del poema el sujeto gramatical perceptible. Dentro del esquema comunicacional clásico vendría siendo el
emisor y el poema el mensaje. El hablante lírico es una figura que se mueve o existe sólo en el papel, es
una creación verbal, fruto de la creación del autor quien sí es un sujeto empírico, es decir, de carne y
hueso, alcanzable incluso históricamente, como Pablo Neruda, Gabriela Mistral o Vicente Huidobro. Una
primera y conveniente diferencia para evitar posteriores confusiones es separar lo que es el hablante
lírico (sujeto de ficción) del autor quien lo crea en base a su imaginación o experiencias, que existe
realmente y no sólo en el texto.
Este hablante lírico vehicula su subjetividad a través del poema y lo hace con la intención de
dirigirse a un receptor, en algunas ocasiones, específico y en otra no. Cuando este oyente no está
individualizado o no se puede identificar le nombramos oyente cero; en cambio, cuando es ubicable le
llamamos presente. También es conveniente apuntar en este momento las diferencias entre el oyente
lírico y el lector. Éste último es un sujeto real como el autor y no ficticio como el oyente lírico, y éste y no
aquel sería el receptor ideal del mensaje del hablante.
Esta comunicación literaria entre el hablante y el oyente puede ser escenificada en el poema
gracias a ciertos elementos configuradores, ya sean físicos o sicológicos, a los que se puede hacer
referencia en el texto poético, y estos elementos se resumen en lo que llamamos espacio poético.
Cuando hablamos de un espacio en el poema generalmente éste aparece valorizado por el hablante.
Estas valoraciones pueden dividirse a grandes rasgos en dos tipos: topofilia y topofobia. Por topofilia
entendemos que hay una valoración positiva del ambiente o espacio, al hablante le es agradable el
escenario lírico. En cambio, la topofobia produce una actitud negativa en el hablante, que recibe un
ascendiente desagradable o de caos del ambiente que le toca sufrir.
Las actitudes líricas acusan influencias de los tres géneros literarios tradicionales. Son formas
distintas de concebir la poesía y por ende de enfrentarse a ella. Existen tres tipos: lírica-lírica o carmínica,
lírica-enunciativa y lírica-apostrófica. La actitud lírica-carmínica tiene como característica fundamental la
expresión pura del sentimiento o de la subjetividad del hablante. La actitud lírica-enunciativa presenta en
el poema un intento de “narrar” una situación o una anécdota recogiendo elementos del género narrativo
como los acontecimientos, los personajes, un espacio y una secuencia temporal determinada. La actitud
lírica-apostrófica recoge por su parte elementos del género dramático como el apelar reiteradamente a
sus oyentes, pero especialmente el diálogo que se puede establecer en las figuras ficticias que puedan
aparecer en un poema.
Otros elementos que no se pueden dejar de mencionar son los de tema, motivo y tópico literario
en el caso de la poesía lírica. El tema es la idea general que puede aparecer en un texto, dándole así una
coherencia semántica o de sentido. Es, en pocas palabras, de lo que se habla en el poema. En cambio, el
motivo lírico es una forma particular que toma este tema general en la poesía, es decir, una formalización
donde se concretiza el tema ya con caracteres particulares en la ficción del poema. Para mayor claridad,
veamos esto a continuación:
Arte poética
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
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El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema.
El tema es la creación poética, pero el motivo es el consejo del hablante del cómo realizar esta
creación.
Verso es una línea escrita del poema que debe ser acompañada por una clara pronunciación
para diferenciar uno de otro. Históricamente anterior a la prosa es un elemento común en la poesía lírica
pero no imprescindible puesto que existen numerosos poetas que utilizan también la prosa como
herramienta poética.
La rima corresponde a la igualdad o semejanza de sonido que se produce entre dos o más
versos a partir de la última sílaba acentuada. Cuando se presenta una igualdad de vocales y consonantes
tenemos rima consonante o perfecta, y cuando tenemos igualdad sólo de vocales, hay rima asonante o
vocal. Además existen los versos denominados libres o blancos, que no emplean rima.
Específicamente la rima puede presentearse según la distribución de los veros en la estrofa:
pareada (a/a), alterna (a/b/a/b), cruzada (a/b/b/a), encadenada (a/b/a – b/c/b – c/d/c -etc.)
Ya dentro de lo que llamamos verso debemos prestar atención a su conteo silábico para
reconocer sílabas métricas y especialmente al os siguientes elementos: sinalefa, hiato, sinéresis, diéresis
y ley del acento final.
La sinalefa ocurre cuando se unen en una sola sílaba la vocal final de una palabra con la vocal
inicial de la sílaba siguiente. El hiato consiste en separa la sinalefa. La sinéresis crea diptongos al interior
de una palabra uniendo en una sílaba dos vocales abiertas. La diéresis separa un diptongo al interior de
una palabra, por medio de las cremillas (¨). Y respecto de la ley del acento final, podemos mencionar que
cuando en el verso y específicamente en la última palabra de este la acentuación enes aguda se suma
un sílaba métrica, cuando es grave, queda igual; y cuando es esdrújula, se resta una; y cuando es
sobresdrújula, se restan dos.
Según la métrica los versos se pueden clasificar por el número de su sílabas: bisílabos (2 síl.),
trisílabos (3 síl.), tetrasílabos (4síl.), pentasílabos (5 síl.), hexasílabos (6 síl.), heptasílabos (7 síl.),
octosílabos (8 síl.), eneasílabos (9 síl.), decasílabos (10 síl.), endecasílabo (11 síl.), dodecasílabos (12
síl.), alejandrinos o castellanos (14 síl.). Y dentro de esta clasificación existe una más general que habla
de versos de arte menor (entre dos y siete sílabas) y de arte mayor (más ocho sílabas).
Las estrofas son los conjuntos de versos y pueden clasificarse entre isosilábicas o con el mismo
número de versos, y anisosilábicas o compuestas por versos de distinta medida. Dentro de las estrofas
podemos reconocer varios tipos como el dístico o pareado donde encontramos 2 versos que riman entre
sí. El terceto es la estrofa compuesta por 3 versos generalmente endecasílabos con rima encadenada. Y
las estrofas de cuatro versos con la cuaderna vía (4 versos alejandrinos monorrimos); cuarteto
alejandrino (4 versos alejandrinos con rima alterna; cuarteto (4 versos endecasílabos con rima alterna;
serventisio (4 versos endecasílabos
Tipos de poemas: oda, elegía, himno, soneto.
Oda (Del griego, odé, ‘canto’), Las odas eran originalmente poemas para ser cantados con el
acompañamiento de un instrumento musical. De tono elevado, estaba destinada a exaltar la vida de un
individuo, a conmemorar un hecho importante o a describir la naturaleza de manera más intelectual que
emocional.
Himno
Composición con texto de alabanza a una deidad o que expresa sentimientos de fervor religioso o
patriótico.
Elegía
En la literatura clásica, composición poética basada, métricamente, en el dístico elegíaco (hexámetro +
pentámetro). Las elegías clásicas eran a menudo cantos nostálgicos, pero también figuran entre sus
temas el amor, la guerra y la política
Durante la edad media, la elegía recibió el nombre de planto o llanto, y un ejemplo de este tipo de
composición es el Planto que fizo la Virgen el día de la Pasión de su Fijo, de Gonzalo de Berceo. Una
elegía muy conocida es la lamentación que hace el Arcipreste de Hita por la muerte de Trotaconventos en
el Libro de Buen Amor. En la poesía moderna (desde el siglo XVI), las elegías se caracterizan no tanto
por su forma como por su contenido, invariablemente melancólico y centrado en la muerte. En la literatura
castellana, la elegía alcanzó un notable desarrollo. Garcilaso de la Vega, en sus églogas, llegó a la
cumbre de la poesía elegíaca de carácter intimista y amoroso. Fernando Herrera, sin embargo, cultivó la
elegía heroica. Pero es Canción a las ruinas de Itálica, de Rodrigo Caro, la obra que se ha alzado como
modelo del género. La elegía no ha dejado de cultivarse nunca y una muestra de gran belleza e
intimismo, escrita en el siglo XX, es la "Elegía a Ramón Sijé", del poeta alicantino Miguel Hernández.
Epigrama
En literatura, observación mordaz, aguda y concisa, generalmente escrita en verso.
Soneto, palabra de origen italiano (diminutivo de sonus, 'tono', 'sonido') o incorporada en Italia por
influencia del provenzal sonet, nombre de una melodía breve y ligera, una cancioncilla. En la literatura
italiana antigua llegó a tener el sentido más amplio de canción. La forma canónica del soneto consiste en
catorce versos endecasílabos divididos en dos cuartetos —rima ABBA ABBA— y dos tercetos, que
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pueden tener dos rimas (variantes CDC DCD, CDC CDC, CDD DCC) o tres (variantes CDE CDE; CDE
DCE; CDE DEC; CDE EDC).
Balada
En la antigua poesía francesa, forma poética que por lo general abarca tres estrofas de ocho versos
(véase Versificación) con una estrofa final de cuatro versos, a manera de conclusión, llamada envoi,
‘envío’, que incluye una dedicatoria personal a una persona importante o a un ser personificado. Con
algunas variaciones, los versos de cada una de las tres estrofas iniciales responden a la rima ababbcbC;
los de la estrofa final, a la rima bcbC.
Copla
Forma de canción popular cuyo origen se encuentra en España y que luego se difundió por
Latinoamérica. Tiene una estructura flexible, aunque suele ser una estrofa de cuatro u ocho versos de
arte mayor o menor, generalmente octosílabos. El texto es de carácter coloquial, con un lenguaje en el
que domina el doble sentido para conseguir efectos cómicos, lascivos o escatológicos. El tratamiento de
los temas, tanto amorosos como de crónica, es satírico, aunque en el caso de amores contrariados y
temas solemnes, como la muerte, se trata con formas de apología sentimental o metafísica.
Las distintas variedades de coplas, en especial las de corte popular, están próximas al romance, que es
el género poético popular por excelencia de la poesía española. Autores cultos, como el marqués de
Santillana (Íñigo López de Mendoza), Rafael Alberti, Luis de Góngora, Antonio Machado o Federico
García Lorca, se han acercado a estas formas de poesía con gran respeto. A veces el tema lo tomaban
de una canción, un suceso local o un romance escuchado en una taberna, y otras era el pueblo quien
hacía suya la composición poética sin saber que tenía autor
Figuras retóricas
Anáfora
(Es una repetición de palabras al principio de un
verso o al principio de frases semejantes)
¿Soledad, y está el pájaro en el árbol,
soledad, y está el agua en las orillas,
soledad, y está el viento en la nube,
soledad, y está el mundo con nosotros,
soledad, y estás tú conmigo solos?
Antítesis (Contraste)
(Contrapone dos ideas o pensamientos; es una
asociación de conceptos por contraste. El
contraste puede ser por oposición de palabras
(antónimos), frases de significado contrario, etc.)
A florecer las flores madrugaron.
Y para envejecerse florecieron;
Cuna y sepulcro en un botón hallaron.
Paradoja
(Es una antítesis superada porque une ideas
contradictorias por naturaleza, en un mismo
pensamiento el cual generalmente encierra una
verdad profunda)
La noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero
¡Oh soledad, que a fuerza de andar sola
se siente de sí misma compañera!
Elipsis
Perífrasis (circunlocución)
(Suprime elementos de la frase (sin perjuicio de la
claridad), dotándola de brevedad, energía, rapidez
y poder sugestivo.
(Dice con un rodeo de palabras lo que podría
decirse con menos o hasta con una sola)
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso. . . ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
Epíteto
(Es el adjetivo, que colocado delante del
sustantivo, expresa una cualidad de alguna
persona o cosa)
Allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos;
allegados, son iguales
«los que viven por sus manos (por los artesanos) y
los ricos.»
«Doméstico es del Sol nuncio canoro» (por el
gallo)
Alusión
«el terrible Caín», «la blanca nieve»
(Es la perífrasis que hace referencia a persona o
cosa conocida sin nombrarla)
Asíndeton
Aquél sólo me encomiendo,
aquél sólo invoco yo
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(Consiste en omitir las conjunciones para dar a la
frase mayor dinamismo)
Acude, corre, vuela,
traspasa la alta sierra, ocupa el llano,
no perdones la espuela,
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar. . .
Polisíndeton
(Consiste en usar más conjunciones de las
necesarias para dar a la frase una mayor
solemnidad)
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Aliteración
Eufemismo
(Es la perífrasis que se emplea para evitar una
expresión penosa u horrenda, grosera o
malsonante)
Le señaló la puerta. (por echarlo de casa)
Pasó a mejor vida. (por morir)
Ironía
(Da a entender lo contrario de lo que se dice)
(Es una repetición del sonido inicial en varias
palabras de un mismo verso, estrofa o frase)
Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
suelta y verás si a mi choza viene
que aún tienen sal las manos de su dueño.
¿Y quién duda que tenemos libertar de imprenta?
¿Que quieres imprimir una esquela de muerto;
más todavía, una tarjeta con todo tu nombre y
tu apellido bien especificado? Nadie te lo estorba.
Sarcasmo
Onomatopeya
(Consiste en imitar sonidos reales por medio del
ritmo de las palabras)
En el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaba.
Hipérbaton
(Consiste en invertir el orden gramatical de las
palabras en la oración y la ilación lógica de las
ideas)
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma.
«domando el rebelde, mezquino idioma del
hombre»
Cerca del Tajo, en soledad amena,
De verdes sauces hay una espesura.
«hay una espesura de verdes sauces»
Hipérbole
(Consiste en exagerar las cosas aumentando o
disminuyendo la verdad de lo que se dice.)
«Tengo un sueño que me muero»
Érase un hombre a una nariz pegado:
érase una nariz superlativa;
érase una nariz sayón y escriba;
érase un pez de espada muy barbado.
Personificación (Prosopopeya)
(Consiste en atribuir cualidades propias de los
seres animados y corpóreos a los inanimados o
abstractos y, en particular, los atributos humanos a
otros seres animados o inanimados)
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
Sólo se oirá la risa blanca de las estrellas
Persiguiendo a las sombras por todos los caminos.
Símil o comparación
(Expresa de una manera explícita la semejanza
(Es la ironía misma cuando pasa al tono amargo o
mordaz, cruel, insultante)
Gocemos, sí; la cristalina esfera
gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera,
los campos pinta en la estación florida:
Truéquese en risa mi dolor profundo . . .
Que haya un cadáver más ¿qué importa al
mundo?
Sinestesia
(Es la descripción de una experiencia sensorial en
términos de otra.)
Que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.
Sobre la tierra amarga
caminos tiene el sueño . . .
¡Qué tristeza de olor de jazmín!
TROPOS
Metáfora
(Es una identificación de un objeto con otro en
virtud de una relación de semejanza que hay entre
ellos, es decir, una comparación sin el nexo
explícito que la indique.)
El cristal del agua
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar
que es el morir . . .
Metonimia
(Es cuando se da a un objeto el nombre de otro
por una relación de causa u origen.)
Vive de su trabajo
Respeto las canas
Tener la pluma fácil
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entre dos ideas valiéndose de las partículas como
y cual.)
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder
Y todo en la memoria se rompía,
tal una pompa de jabón al viento.
Sinécdoque
(Consiste en designar un objeto con el nombre de
otro debido a que hay una relación de
coexistencia.)
Un rebaño de cien cabezas.
El hombre fue hecho de barro.
El salón se inquietaba.
Talaron la madera de la región.
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Teoría del Género Dramático
Dentro de las tres actitudes de la literatura, las más conocidas son los géneros dramático, lírico y
narrativo. Aquí nos preocuparemos de la obra literaria dramática y algunos de los elementos de su
estructura más comúnmente tratados.
Lo primero que debemos hacer es diferenciar el teatro de la obra dramática. El texto dramático en
sí es sólo una estructura de lenguaje. En el teatro, por otro lado, se involucran otros elementos como, por
ejemplo, las luces, los actores, el escenario y otras características particulares.
Continuando, entonces, con la obra dramática, que es la base para la posterior realización en un
escenario que es el teatro, encontramos ya una primera característica esencial, la cual se denomina
virtualidad teatral. Ésta consiste en que la obra dramática es un texto (un tejido lingüístico compuesto por
una estructura verbal), que tiene la finalidad de ser representado en un escenario, es decir, de convertirse
en teatro.
Como estamos señalando hasta ahora, la obra dramática es lenguaje, y desde aquí podemos
desligar otras características. Una de ellas es que no existe un sólo tipo de lenguaje en el texto
dramático. Se encuentra, por un lado, el lenguaje del hablante dramático básico. Este hablante es una
voz ficticia - creada por el autor (empírico o real)- equivalente al narrador en el texto narrativo y al
hablante lírico en el texto poético.
El lenguaje de este hablante lo podemos encontrar, por ejemplo, al principio de la obra con la
presentación de los personajes, con las instrucciones para la disposición especial del escenario
(muebles, iluminación, coreografía, etc.). A este lenguaje del hablante dramático básico se le denomina
didascalias o lenguaje acotacional. Lo podemos encontrar en un párrafo al inicio y anterior al lenguaje de
los personajes; pero también entre paréntesis a lo largo de todo el texto dramático señalando la salida o
entrada de personajes, cambios de escenarios, modificación de iluminación o vestuario y, lo que es más
importante, la expresión de las emociones o del lenguaje no verbal que caracteriza a los personajes.
Sumado a esto podemos encontrar en el texto dramático otro tipo de lenguaje que va en conjunto
con el del hablante dramático básico, este lenguaje es el diálogo, o el lenguaje de los personajes. Con
éste podemos conocer las intenciones, acciones de los personajes o el posible devenir de los
acontecimientos. El lenguaje de los personajes, eso sí, se encuentra enmarcado por el del hablante
dramático básico, por esto podríamos decir que el texto tiene más de un hablante o voz, pudiendo
poseer, entonces, un número mayor de hablantes o voces que se corresponden con los personajes, los
que aparecen hablando al interior de la obra dramática. Queda claro, así, que los personajes (hablantes)
y su lenguaje (el diálogo) quedan enmarcados por el discurso o lenguaje del hablante dramático básico.
Otras características más bien formales del texto dramático son las divisiones. Se les llama divisiones
externas al acto o actos presentes en una obra. Estos corresponden a divisiones mayores, caracterizadas
por el cierre del telón al fin de un acto en el teatro, y en la obra dramática apunta a divisiones que podrían
corresponder a un capítulo dentro de la novela, representando una unidad dentro del texto dramático.
Otra división, llamada intermedia, correspondería al cuadro, que constituye un lugar físico determinado
que sirve como ambientación para la acción representada. Y, por último, tenemos a la escena, que es
una división menor caracterizada por la entrada o salida de un personaje del escenario.
Para terminar con los aspectos formales de la obra dramática y recoger algunas insinuaciones ya
dichas, podemos establecer que hay diferencias dentro del conocimiento que puede tener un lector de la
obra dramática y un espectador del teatro. El lector tendría un conocimiento mayor en su conjunto de lo
que es la obra dramática y de lo que podría ser la representación de ésta en el teatro, puesto que conoce
de lo que se trataría la obra por medio de su lectura ya antes de ser representada. En cambio, el
espectador cuando va a ver una obra de teatro tiene su conocimiento limitado de ésta sólo a lo que
puede observar en el escenario.
Pasando, entonces, a la estructura interna de la obra dramática tenemos que decir que ésta se
caracteriza por tener una situación temporal específica, la cual es el presente. Esto se acompaña con
otra característica esencial y complementaria a lo anterior: en la obra dramática predomina una función
del lenguaje específica, la apelativa. Esta se relaciona con el receptor del texto, buscando llamar la
atención de éste para provocar cierta reacción en quien está presenciando o leyendo la obra.
Entramos ahora a la especificidad del discurso dramático que se encuentra en la acción o
progresión de los acontecimientos. La acción se desenvuelve en la obra dramática clásica en la
consecución de un conflicto, que se define básicamente como el choque entre dos fuerzas y está siempre
encarnado en los personajes. Esto es la esencia de lo dramático y está dividido en tres partes o
instancias dramáticas: presentación, nudo y desenlace. La primera, es la situación inicial donde se dan a
conocer las fuerzas que entrarán en conflicto. La presentación del conflicto se puede dividir en subfases
las que constan de la entrega o conocimiento del o los protagonistas, de su (s) propósito (s), donde se
muestran el o los obstáculos y, por último, se da el encuentro de las dos fuerzas. En segundo lugar,
encontramos el nudo que corresponde a la serie de intentos que realizarán ambas fuerzas por superar a
su oponente. Estas fuerzas luchan hasta alcanzar el momento de mayor tensión denominado clímax, que
es donde se da el enfrentamiento total de las fuerzas. En tercer lugar, encontramos la fase del desenlace
que es donde el obstáculo está eliminado, es decir, se produce la desaparición o derrota –gradual o
abruptamente- de una de las fuerzas.
Lo que sustenta la obra dramática es el conflicto, este es el eje dramático o la columna vertebral
de un texto que siga estas características. Los seres humanos estamos expuestos a vivir una serie de
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conflictos, los cuales podríamos reducir, pero no agotar, a los siguientes: hombres contra dioses o un
dios; hombres contra su destino; hombres contra otros hombres; hombres contra la naturaleza; y el
hombre contra sí mismo.
Cabe destacar aquí que los conflictos no se desarrollan de una forma abstracta donde sería
imposible aprehenderlos. Muy por el contrario, cada fuerza, la mayoría de las veces, se ve representada
en la obra mediante algún personaje en específico, quien encarna a una fuerza determinada. Una
denominación que se ha utilizado hasta ahora para graficar esto son los actantes. Aquí aparece una
fuerza denominada como fuerza orientada, la que va en consecución de un bien deseado. Pero en esta
búsqueda aparece como fuerza que entra en conflicto con la fuerza orientada el llamado opositor.
Debemos recordar que cada uno de estos tres actantes puede ser encarnado por uno o más de un
personaje.
Para terminar sería adecuado diferenciar entre los tipos de obras dramáticas que se suele
encontrar. Esta tipología consta de la tragedia, la comedia y el drama. La tragedia se caracteriza porque
el conflicto o acción que se desenvuelve tiene un cariz negativo para uno o más de los personajes. Pero
lo que realmente la determina es un desenlace donde una de las fuerzas, encarnada en personajes,
perece ya sea sicológica o físicamente. Por el contrario, la comedia se caracteriza porque mueve a la risa
y sus complicaciones desembocan en un final feliz. Y, por último, está el drama, que es una forma
intermedia entre la comedia y la tragedia, donde hay hechos negativos y positivos para el conjunto de los
personajes en su desenlace.
Tipos de Personajes:
·
Protagonista: es el centro de la acción, es el personaje principal. Encarna o representa a una de las
fuerzas en conflicto dentro de la obra dramática. Es el bueno de la historia dramatizada. El lector adhiere
a su causa, simpatiza con ella.
·
Antagonista: es considerado relevante. Es la otra fuerza en pugna, que se opone a la fuerza
dramática del protagonista. Su propósito es impedir que el protagonista concrete sus anhelos. Es
considerado el malo.
·
Secundario: es aquel que no representa una de las fuerzas en conflicto, sino que se suma con su
fuerza a la del protagonista o del antagonista, su accionar está dirigido a respaldar a una de las fuerzas
en conflicto.
•
Colectivo: es aquel personaje que no se singulariza, sino que se le considera representante o
portador de las características de un determinado grupo.
•
Alegórico: es un personaje de un rasgo de carácter con exclusión de cualquier otro, que
generalmente es una virtud o un vicio. Transpone ideas o abstracciones en personajes dramáticos que
hablan o actúan por sí mismos.
•
Teatro épico: Bertolt Bretch (1898 – 1956) Obras de gran contenido social y una continua crítica al
sistema vigente. Según él, el teatro debe ser consecuente con el momento histórico que vive.
•
Teatro del absurdo: Eugene Ionesco (1912 - ) visión deformada y grotesca de la realidad, con el
propósito de hacer notar la incongruencia del accionar humano. Desarrolla el tema de la incomunicación.
Tipos de discursos en la obra
•
Diálogo: es una conversación entre dos o más personas, mediante la que se intercambian
información y se comunican pensamientos sentimientos y deseos. Puede ser oral o escrito.
•
Monólogo: discurso que alguien se dirige a sí mismo. Escena de una pieza teatral en que habla un
solo personaje.
•
Aparte: palabras de un personaje dramático dichas como para sí mismo o dirigidas al público
simulando que no le oyen los demás.
•
Soliloquio: reflexión en voz alta y a solas.
•
Mutis: cuando un personaje hace “mutis”, es señal de su retiro de la escena.
•
Acotaciones: propio de un emisor ficticio que cumple una función semejante a la de un narrador,
entregando información y organizando el mundo dramático, pero desde una limitada perspectiva de
conocimientos. A este emisor ficticio se le denomina hablante dramático básico.
Subgéneros del teatro:
11
•
Auto: drama religioso, alegórico y breve, cuyo argumento surge de la Biblia.
•
Autosacramental: representaciones simbólicas de la Eucaristía, son españolas.
•
Entremés: obra dramática jocosa de un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada
de la comedia.
•
Farsa: drama en que las características de la comedia se encuentran extremadas. Lo caracterizan
las burlas, equívocos, etc.
•
Loa: pieza breve, que se representaba al principio de la función y que servía como introducción a
la obra principal.
•
Ópera: representación cantada y musicalizada.
•
Sainete: comedia de asunto popular.
•
Zarzuela: drama lírico español, especie de opereta en que la acción se desarrolla por medio de
recitados, canto y música.
El teatro Griego:
A Dionisio debemos el nacimiento del teatro. Como dios de la fecundidad y el vino propició
fiestas en su honor, durante la siega en los campos, en las que se desarrolló el denominado
DITIRAMBO. Danzas y cantos de trasgos (macho cabrío) alrededor del altar. Este es el antecedente más
directo del teatro griego.
Tragedia: nos muestra el conflicto de los héroes mitológicos en su momento más dramático
(personajes conocidos: Edipo, Antígona, Electra). La tragedia Griega supone el momento cumbre de la
lucha entre el HOMBRE (héroe) V/S DESTINO o hado funesto. En el cual siempre gana el destino. La
temática ya era conocida por los espectadores, no eran temas originales. Los 3 grandes trágicos fueron:
Esquilo Sófocles, Eurípides
•
•
•
•
ESTRUCTURA DE LA TRAGEDIA
Prólogo: Generalmente monólogo, antecedentes de la historia
Párodos: Canto inicial del coro
Episodio: Actos separados por cantos
Éxodo: Último episodio, salida del coro.
•
•
•
NORMAS CLÁSICAS
1.Unidad de tiempo
2.Unidad de acción
3.Unidad de Espacio
TÉRMINOS PROPIOS DE LA TRAGEDIA:
•
Catarsis: Purgación de las pasiones, primero del héroe, después, por transferencia al público, por
causa del terror y la piedad.
•
Hamartia: error de juicio e ignorancia de culpabilidad del héroe, que desencadena el proceso que
culminará en la catástrofe.
•
Hybris: arrogancia irracional del héroe que persevera en su acción, a pesar de las advertencias y
que lo hará enfrentarse con su destino.
•
Pathos: sufrimiento del héroe, quien vivencia una dolorosa soledad, enmarcado en el destino o
fatalidad.
•
Comedia: la comedia griega. Injurias y dichos que el pueblo lanzaba en las fiestas dionisíacas
como elementos satíricos y humorísticos. Es una crítica endulzada con el humor que tomaba el público
después de haber visto las tragedias en los concursos. Cuenta con una alternancia entre coro y
personaje parecido a la tragedia y se diferencia de esta por 2 cosas:
1. Lucha en que gana el personaje que representa las ideas del comediógrafo (1°episodio)
2. Cuando la escena queda vacía, el coro se quita las máscaras y mantos y avanza hacia el público.
(tiene 7 partes)
•
No se exigía de las unidades de tiempo ni de lugar de la tragedia.
•
En la comedia el argumento no es conocido previamente por el público, el autor debe ser original.
•
Los temas son de la cotidianeidad de la misma calle y de la misma época.
Otras formas del teatro:
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•
Drama: lo cómico y lo trágico no se excluyen, ambos se encuentran equilibrados aunque tiene
cierta tendencia a lo melodramático y a enfatizar la perspectiva social.
•
Drama de acción: paralelismo entre acción e intriga.
•
Drama de espacio: sustentado por los personajes en cuanto portadores de un sector del espacio
social.
•
•
Drama de personaje: sustentado en el personaje central.
Drama psicológico: retrata las luchas interiores de alguien.
•
Drama filosófico: pone en escena los grandes problemas del destino humano, sus personajes no
son individuos sino la humanidad.
•
Drama social o de tesis: presenta problemas de una época o momento político o de una clase
social.
•
Drama histórico o legendario: se basa más que nada en la historia, leyenda y tradición.
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Cuestionario
1.- ¿Cuál es la definición de género dramático?
2.- ¿Cuál es la diferencia entre teatro y obra dramática?
3.- ¿Qué es la virtualidad teatral?
4.- ¿Cuáles son los lenguajes presentes en la obra dramática? Explique y ejemplifique cada uno de ellos.
5.- Establezca las divisiones externas de la obra dramática.
6.- Explique las diferencias de conocimiento entre los receptores de la obra dramática y el teatro
7.- Explique el tiempo y la función del lenguaje en la obra dramática.
8.- Realice un esquema con las palabras claves en relación con la estructura interna de la obra
dramática.
9.- ¿Qué es lo principal en relación a la obra dramática? ¿Cuál es su sustento o fundamento?
10.- Explique y ejemplifique el concepto de los actantes.
11.- Explique los subgéneros.
12.- Cree una obra según los siguientes parámetros
a) Un tipo de subgénero
b) Establezca bien definidos los personajes
c) Utilice dos tipos de discursos de los personajes
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