El Dilema En El Coaching

Transcripción

El Dilema En El Coaching
El Dilema en el Coaching
(Autor: Jorge Salinas)
Cuando tengas que elegir entre dos soluciones malas, elige la tercera.
Cuando a lo largo de nuestra vida personal y profesional nos
encontramos ante una solución bifurcada, es decir, donde parece que
sólo hay dos caminos, ¿estamos ante un dilema?
Dilema: del latín “Dis” que significa dos y “Lemma” que significa
premisa. Cuando tienes que elegir entre dos alternativas.
Ciertamente parece entonces que la circunstancia que planteamos
puede ser un dilema, pero yo añadiría más; cuando tienes que elegir
entre dos alternativas, sí, pero que nos parecen igualmente malas.
Si una de las dos alternativas es buena para nosotros o, al menos, es
mejor que la otra, no se produce un dilema, en ese caso sabemos
exactamente cual tenemos que escoger.
En infinidad de sesiones de coaching me encuentro con reflexiones
de mi coachee donde me dice “sólo tengo estas dos alternativas”. ¿Tú
que harías? Ante una invitación como esta de participar con él dando
mi opinión, y en contra de la respuesta que habitualmente doy y que
se desmarca con un “yo no estoy contigo para opinar, vengo para
ayudarte a encontrar tus propias soluciones”, en estas ocasiones sí
opino y respondo “elige la tercera”
Es una respuesta que produce desconcierto y sistemáticamente una
sonrisa.
Siempre hay más de dos posibilidades de solucionar algo, y cuando
digo siempre quiero decir siempre.
Probablemente a ti no se te ocurran. Estás tan cerca de los árboles
que no puedes ver otras formas de escapar del bosque que las que
tienes delante de tus narices.
Toma distancia, aléjate, piensa que es un problema de otro,
reencuádralo, es decir visualízalo en otro contexto o en otro entorno,
¡pide ayuda!.
Hay un ejercicio que yo practico cuando trabajo con grupos:
Emparejo a los participantes dos a dos y les digo que se fijen en la
indumentaria de su par antes de pedirles que se den la vuelta y
empiecen a cambiar cinco cosas de las que llevan puestas.
Posteriormente, les emplazo a que se pongan de nuevo cara a cara y
traten de identificar lo que ha cambiado de su compañero.
Esta primera parte del ejercicio es divertida, la gente sonríe al verse
adoptando composturas cómicas.
Ya no les gusta tanto cuando les pido que, además de las cinco cosas
que ya han cambiado, cambien diez más. La sonrisa se torna en
mueca, expresiones como “es imposible” o exclamaciones como ¡uff!
o ¡joder! son muy comunes.
Su creencia interna les dice que no hay más cosas que cambiar pero
como se sienten obligados ¿qué creéis que pasa?; Las encuentran y
las cambian.
Les vuelvo a pedir diez más y se produce un efecto curioso e
inesperado; los participantes no ponen objeciones y automáticamente
se disponen a realizar nuevos cambios.
Cuando las circunstancias te obligan a buscar alternativas, al principio
no las ves. Te parece imposible. Pero cuando has empezado a
encontrar algunas, parece que las demás vienen solas. Has
conseguido abrir las puertas de tu imaginación y las combinaciones
resultantes son infinitas.
No caigas en tu propia trampa. No aceptes que sólo hay dos posibles
soluciones, Indaga, explora, “salte de ti”, cambia el punto de
observador.
Te sorprenderás viéndote elegir ente dos soluciones malas, una
tercera.
Jorge Salinas Director
General de Atesora.

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