la primera parte - Con las palabras

Transcripción

la primera parte - Con las palabras
En honor a Alexia, atendiendo a su petición, y para Sheila, por sus sabias explicaciones
PERSONAJES
Las Musas
CLÍO:
CALÍOPE:
Musa de la Historia. Lleva un cuaderno y un tomo de enciclopedia. Viste de blanco.
Musa de la poesía heroica. Es la mayor de todas. Lleva también una larga túnica blanca, se
ciñe la frente con una cinta dorada y porta la Odisea y la Ilíada.
ERATO:
Musa de la poesía amorosa. Recita a Bécquer a la mínima. Coronada con rosas, su túnica es
del mismo color.
EUTERPE:
Musa de la música y el canto, viste exactamente igual que TERPSÍCORE: túnica amarilla
corta y corona de flores blancas en la cabeza. Está enganchada a un MP3.
MELPÓMENE: Musa de la tragedia. Viste de negro y tiene las manos teñidas de rojo. Continuamente
discute con TALÍA.
POLIMNIA: Musa de la elocuencia. Viste de azul claro, aunque también se ciñe en la frente la cinta
dorada. Lleva un bolígrafo en la mano, que mueve a la mínima que habla como si estuviera
dando un mitin.
URANIA:
Musa de la Astronomía. Lleva un compás y una calculadora, y continuamente está haciendo
apuntes sobre el papel. Viste una túnica azul oscura y una diadema con dos grandes estrellas
a modo de antenas.
TERPSÍCORE: Musa de la danza. Viste igual que EUTERPE, calza unas zapatillas de ballet y lleva en la
mano unas castañuelas.
TALÍA:
Musa de la comedia. Viste de verde y corto, con zapatos rojos y un enorme lazo morado en
la cabeza. Siempre discute con MELPÓMENE
Las ninfas
ECO
Viste con una túnica corta y morada y se ciñe la frente con una cinta del mismo color. Leva
además unas enormes gafas negras, un bloc de notas y un bolígrafo, gracias a los cuales toma
notas continuamente de manera compulsiva. Su aspecto es el de una reportera rosa de los
años 60, desesperada por encontrar la última exclusiva o culebrón.
Los mortales
ORFEO
Músico. Viste una túnica larga azul y porta una lira. Lleva unas gafas de sol, y tiene cierto
aire de estrella arrogante del rock.
JACINTO:
Mortal. Lleva una túnica corta roja
Los dioses
APOLO
Dios de la música y las artes. Lleva una túnica blanca larga y una corona de laurel en la
frente.
MNEMOSINE:
Madre de las Musas. Lleva una túnica larga gris y vaporosa y un velo negro.
Por la mañana en el claro de un bosque. En el centro del escenario, unas cuantas cajas simulan las piedras
sobre las que se sientan los personajes. Al fondo, se disponen unas telas azules para aparentar un río. Detrás
se puede ver un enorme cartel en el que pone PARNASO. En la esquina derecha, en otro enorme cartel se ve
una flecha con la inscripción AL OLIMPO. Aparecen: MELPÓMENE y TALÍA, sentadas una a espaldas de
otra, enfadadísimas y gritándose improperios; ERATO y CALÍOPE, de frente, leyendo las Rimas de Bécquer
y la Ilíada, respectivamente; URANIA, en una esquina, sentada en el suelo, con una enorme pila de papeles
al lado, realiza cálculos compulsivos y anota los resultados en unos folios situados delante de ella; CLÍO, en
el centro, leyendo un tomo de la Enciclopedia Larousse, gritando continuamente “¡Pues no! ¡Pues esto no
fue así!”; y POLIMNIA, recorre el escenario pronunciando un discurso que sólo ella oye.
Al poco tiempo de abrirse el telón, tras unos minutos de alboroto, todo se queda en silencio y comienza a
hablar la VOZ EN OFF:
VOZ EN OFF: En las verdes cumbres del Parnaso,
donde ninfas y faunos danzan noche y día
habitan las nueve, las escogidas,
hijas de Zeus y Mnemosina.
Musas por los antiguos llamadas,
inspiradoras de mentes escogidas,
de las ciencias y las artes protectoras,
diligentes su solemne labor realizan.
Acerquémonos con sigiloso silencio
pues inmersas en su tarea se encuentran,
para conocer de sus labios la ancestral sabiduría…
URANIA:
¡Mierda! Me he vuelto a confundir en la suma.
VOZ EN OFF: Aunque eso, sólo en teoría.
TALÍA:
¿Soy yo, o aquí de repente se oyen voces?
MELPÓMENE: Tú calla y a lo tuyo.
TALÍA:
Me callaré si quiero. Pues a ver quién es la niña para ir dando órdenes por ahí.
MELPÓMENE: Si te digo que te calles, pues te callas. ¿No te das cuentas de que con tu voz de pito es
imposible concentrarse para inspirar a nadie?
(Se vuelven y empiezan a discutir de frente)
TALÍA:
Pues mira tú por donde, yo no veo que nadie se queje más que tú, así que dudo que a nadie
más le moleste.
MELPÓMENE: ¡Claro que molestas, me molestas a mí te tengo al lado! ¿Es qué no sabes irte a otra parte?
¿Tanto te gusta ser siempre el centro de atención?
TALÍA:
Yo me pongo donde quiero. Si tanto te molesto, cámbiate, que no es grande el monte ni
nada.
MELPÓNEME: Te recuerdo que yo estaba aquí antes que tú. Y estaba muy tranquila hasta que has aparecido
para molestarme.
URANIA:
¡OS QUEREÍS CALLAR LAS DOS! Así no hay quien se concentre.
VOZ EN OFF: Y si no fuera porque soy su madre
y estoy segura de su linaje paterno,
en verdad os digo, a veces pienso,
que estas niñas son hijas del butanero.
CLÍO:
Urania, ¿qué intentas? ¿Averiguar si el cometa Halley va a volver a pasar por aquí?
URANIA:
Esto no tiene nada que ver con Halley. Estoy haciendo la Declaración de la Renta.
POLIMNIA: (Acercándose hasta la pila de papeles) ¿Y cuánto tiempo de retraso has dicho que llevas?
URANIA:
De unos 15.
POLIMNIA: (Asombrada) ¿Días?
URANIA:
No, años.
TODAS:
¡¡¡15 AÑOS!!!
URANIA:
(Avergonzada) Es que estaba ocupada averiguando si Plutón era o no un planeta.
POLIMNIA: ¿Y al final es un planeta?
URANIA:
No
POLIMNIA: ¿Y qué es?
URANIA:
Un engendro de roca que pulula por ahí con complejo de planeta.
POLIMNIA: Ah, bueno es saberlo.
CLÍO:
Desde luego Urania, es que no tienes consideración. Me vas a hacer cambiar otra vez todos
los libros de historia. ¿Tienes idea de la de juicios inquisitorios que tuve que escribir cuando
te dio por decir que la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés?
URANIA:
¡Es que gira!
CLÍO:
Ya lo sé, pero yo acabé con la muñeca dislocada a fuerza de redactar juicios.
URANIA:
No te quejes, que tu labor es la de una simple cronista. Tú te limitas a decir qué ha ocurrido.
Yo en cambio, me dedico a resolver los grandes enigmas de la Humanidad, como ¿quiénes
somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?...
ERATO:
¿Volverán las oscuras golondrinas?
TODAS:
¡¡Erato!!
CLÍO:
Mira Urania, por mí, haz lo que quieras, pero no te pongas a intentar demostrar que hay vida
inteligente en otros planetas, que estas dos (señalando a MELPÓMENE y TALÍA) son
capaces de emocionarse.
URANIA:
Pero si casi no hay en este…
CALÍOPE:
¿Os queréis callar todas de una vez? Así no hay quien piense.
Todo se vuelve a quedar en silencio.
VOZ EN OFF: ¿Os he hablado ya de sus virtudes e intelecto?
Me retracto, lo retiro, olvidad lo que os he dicho.
Urania no piensa más que en la ciencia astronómica,
Melpómene y Talía discuten como en sus dramas,
Clío continuamente está corrigiendo la Historia
y Erato, si no es como Bécquer, no abre la boca.
Calíope, la pobre, sufre depresión y modorra
desde que hace siglos la épica pasara de moda,
y Polimnia siempre en la elocuencia de su discurso
cual político en su mitin da la brasa a todo el grupo.
Todas ellas piensan ahora lo que pensarán los genios,
pero la inspiración sólo les llega cuando guardan silencio.
Se hace el silencio por unos instantes
MELPÓMENE: ¡Ya lo tengo! La película de dos hermanos gemelos separados al nacer. Uno es humano,
pero el otro es un hijo de Satán, así que lo encierran en el sótano para que no haga daño a
nadie y cada uno crece sin saber de la existencia del otro…
TALÍA:
¡Mejor aún! La historia de dos hermanas gemelas cuyos padres se separan siendo ellas muy
pequeñas. Cada uno se queda con una de ellas y como viven en continentes distintos crecen
sin saber de la existencia de la otra…
MELPÓMENE: De repente en la casa empiezan a suceder cosas extrañas… la abuela se cae por las
escaleras, el bebe de los amables vecinos muere ahogado y una extraña figura…¡el hijo de
Satán!, cae desde el tejado de la casa…
TALÍA:
Pasa el tiempo y ambas coinciden en un campamento de verano y descubren que son
hermanas. Deciden reintercambiarse para conocer al padre o la madre que no conocieron,
pero se encuentran con la desagradable sorpresa de que el padre va a casarse de nuevo…
MAELPÓMENE: Muerto el perro se acabó la rabia, pero los hechos extraños se siguen sucediendo. Y una
noche de tormenta, en el sótano, los padres descubren la terrible verdad… todo ese tiempo
han estado criando al hijo de Satán!
TALÍA:
Así que ambas vuelven a juntarse de nuevo para impedir esa boda, hacer que sus padres se
enamoren y volver a formar todos juntos otra vez una familia.
MELPÓMENE: ¿A eso le llamas tú película? Qué argumento más tonto, casi tan tonto como tú.
TALÍA:
Envidia es lo que tú tienes, que sabes que siempre he sido mejor que tú hasta para… ¡escoger
títulos!
MELPÓMENE: (Riéndose) ¿Títulos tú? Risa me dan tus títulos. A ver, ¿qué genialidad se te ha ocurrido esta
vez?
TALÍA:
“Tú a Londres y yo a California” (MELPÓMENE se descojona de risa) A ver listilla, ¿qué
grandioso e inspirado título se te ha ocurrido a ti?
MELPÓMENE: (Muy orgullosa) “El Otro”.
TALÍA:
¡Venga ya! ¿Y a eso lo llamas tú inspirado? No tienes ni idea. Pena es lo que me dan a mí tus
inspirados.
MELPÓMENE: ¿Qué sabrás tú de inspiración niñata? Yo he susurrado al oído de los grandes genios, he
hablado a las mentes más brillantes de la Humanidad: a Eurípides, a Shakespeare, a Marlow,
a Goethe, a Poe… ¿a quién de la talla de los míos, has inspirado nunca tú?
TALIA:
(Mirándola mal por unos instantes) ¡¡¡A Gila!!!
MELPÓMENE y TALÍA se levantan y empiezan a gritarse entre ellas. POLIMNIA se acerca entonces a
separarlas.
POLIMNIA: ¡Basta de una vez las dos! Este conflicto entre ambas está afectando al grupo y se ha
convertido en una de las principales preocupaciones de nuestro entorno personal. La
situación no podrá resolverse hasta que ambas no estéis dispuestas a mantener una actitud
pacífica, de diálogo y tolerancia para con la otra. Sólo dejando a un lado vuestras
divergencias en materia creativa y teniendo como prioridad vuestro común proyecto de
engrandecimiento de la Literatura seréis capaces de solucionar tan aberrante situación de
irracional rechazo filial que…
MELPÓMENE: (A TALÍA) Tú la sujetas y yo la amordazo.
TALÍA:
¿Es que no sabes resolver los problemas si no es con la violencia? Tía, vive y deja vivir, que
pareces el perro del hortelano.
MELPÓMENE: Es que contigo no se puede ni ser amable. ¡Siempre tienes ganas de discutir!
TALÍA:
¿Discutir yo? Tú que me provocas. Yo era una persona muy tranquila y amable hasta que has
venido tú para molestarme, que me das grima con esas pintas que llevas, que más que una
Musa pareces una asesina a sueldo.
MELPÓMENE: Y tú, mezcla de mono de feria y payaso de circo.
POLIMNIA: No, no, no, no, esa no es la actitud para resolver este conflicto. Tenéis que tener en mente…
MELPÓMENE y TALÍA: (A POLIMNIA) ¡Tú calla! (Ambas vuelven a sentarse de espaladas a la otra,
cabreadísimas)
POLIMNIA se sienta en una esquina mirando a MELPÓMENE y TALÍA enfurruñada. Se escucha la música
de la Pantera Rosa y aparece ECO con casco militar cubierto de hojas. Avanza por detrás de la escena
sigilosamente hasta situarse detrás de MELPÓMENE y TALÍA.
ECO:
¡Ya lo tengo! (Vuelve a esconderse)
MELPÓMENE: ¡Se acabó, ya no te aguanto! Contigo en inútil trabajar. (ECO empieza a tomar notas)
TALÍA:
Mira tía, ya me tienes harta. Contigo todo el rato quejándote en mi oído no puedo
concentrarme.
MELPÓMNE: Yo es que no soporto más a esta mujer. ¡Me largo! (Se va por un extremo)
TALÍA:
No pienso estar cerca de alguien que no valora mi arte y que, aún encima, impide su
desarrollo. ¡Yo me marcho! (Se va por el otro extremo)
ECO:
(Anotando en su cuaderno) ¡Menuda historia tengo!
TODAS:
¡Eco!
ECO:
¡Mierda!
CLÍO:
¿Qué demonios haces tú aquí?
ECO:
(Haciendo a CLÍO una reverencia china) Maestra, he venido en busca de una buena historia
que me permita cumplir con mi trabajo.
CLÍO:
¡No me llames así Eco, que contenta me tienes! Yo te enseñé las técnicas del análisis crítico,
de la observación, del tratamiento de datos y la redacción… ¡y tú las has usado en pos del
marujeo y el afán de lucro!
ECO:
Pero Maestra yo…
CLÍO:
(Trágicamente) ¡Ni una palabra más Eco! Yo te consideraba mi mejor alumna y tú has hecho
uso de mis enseñanzas sin ética alguna. Me has decepcionado Eco. Lo siento, pero no puedo
permanecer un segundo más cerca tuyo. No puedo permitir que mancilles y/o interrumpas la
pureza y el rigor de mi labor con tu presencia. (Se va indignadísima)
URANIA:
(Recogiendo apresuradamente todos sus papeles) ¡Espérame Clío, que voy contigo! (Para
sí) Cómo se entere Eco de que llevo 15 años de retraso en la Declaración de la Renta, ¡me
crucifica para toda la vida! (Se va detrás de CLÍO)
POLIMNIA: (Acercándose a una desolada ECO) No te preocupes querida. Ya sabes cómo es Clío,
enseguida se le pasará.
CALÍOPE:
No le quites la razón a Clío, Polimnia, Bien hace en estar indignada con Eco. Todas sabemos
que Eco, con su oído indiscreto y su lengua suelta, está haciendo imposible la vida en el
Parnaso.
POLIMNIA:
CALÍOPE:
ERATO:
CALÍOPE:
VOZ EN OFF:
Sólo os pido que mantengaís un talante tolerante y abierto hacia mi protegida.
Polimnia, por mí tu protegida puede irse a…
…donde habite el olvido.
Yo iba a decir a tomar por saco, pero sí, eso queda mucho más bonito.
Ved a Eco, la ninfa, beldad de los bosques,
guardaos prudentes de su lengua viperina,
pues quien se cruce con el filo de su pluma
corre más peligro que un caramelo a la puerta de una guardería.
ECO:
(Al techo) ¿No crees que te estás pasando un poco?
VOZ EN OFF: Lo que digo no sólo es verídico, sino que además es cierto
CALÍOPE:
¿Con quién diantre hablas ahora?
ECO:
¿Es que no habéis escuchado esa voz?
CALÍOPE:
Yo lo único que escucho es… (se queda callada unos momentos), ¿lo oyes?
ECO:
¿El qué?
CALÍOPE:
¡El silencio! Silencio de manos que no escriben, silencio de palabras que no son leídas,
silencio de plumas teclados, silencio de muerte en poesía épica. ¡Silencio de muerte para mí!
ECO:
(Tomando notas) Así que crees que la épica es un género muerto, ¿no?
CALÍOPE:
No lo creo, ¡lo afirmo! Lo sé, lo siento. Hace siglos que los poetas no me invocan, que los
dramaturgos no me veneran, que los novelistas no me idolatran… ¡y los lectores
simplemente no me recuerdan!
ERATO:
Mientras haya poetas, Calíope, habrá poesía. Mientras la ciencia a descubrir no alcance las
fuentes de la vida, mientras haya un misterio para el hombre, mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan, aún hermana, habrá poesía.
CALÍOPE:
Poesía amorosa tal vez, que de esa no se olvida joven o viejo. Pero la épica, mi amada épica,
la épica, ha muerto.
ERATO:
Y qué es el amor, sino cuestión de palabras.
CALÍOPE:
¡Palabras que yo encendí en corazones y mentes y que ya nadie recita! Yo di al hombre el
Poema de Gilgamesh, la Odisea, la Ilíada, El Cantar de Mío Cid…pero, ¿quién continúa la
labor de mis poetas ahora? ¿Quién está dispuesto a rendirme de nuevo homenaje? ¡NADIE!
ERATO:
Hermana, nadie sabe nunca a dónde sus pasos le llevarán.
CALÍOPE:
Yo ya no tengo a dónde dirigir mis pasos. ¡Estoy acabada como Musa!
Entra ORFEO
ORFEO:
Mama, ¡estoy acabado como cantante!
CALÍOPE:
Hijo mío, consuelo de mi decadencia, a mis brazos
ORFEO:
Madre mía, consuelo de mi fracaso, a mis brazos.
Ambos se abrazan y empiezan a llorar amargamente
ECO:
(Tomando nota en su cuaderno) Cuando le cuente esto a Hera, es que no se lo va a creer.
POLIMNIA: Querida Eco, deberías ser un poco más compasiva. Calíope y Orfeo están atravesando ahora
mismo una crisis que sólo será resoluble con fuerza de voluntad y ánimo de trabajo por parte
de ambos. Tienen que emprender un proyecto común de ayuda y colaboración mutuas, pues
sólo así…
JACINTO:
(Desde dentro) ¡¡Socorro mamaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
ECO:
(Emocionada) Hoy estoy en racha……
Entra JACINTO muy asustado
JACINTO:
¡Mamá, mamá! (Se para en medio del escenario y empieza a mirar en ambos lados) ¿Dónde
está mi madre? ¿Dónde? (Agarra a POLIMNIA de la túnica y empieza a zarandearla)
¿Polimnia por tus muertos, dónde demonios está mi madre?
POLIMNIA: Jacinto, cálmate por lo que más quieras. Clío no está aquí, tuvo que ausentarse por razones
ajenas a ella pero…
JACINTO:
Polimnia, tienes que esconderme. Si viene por aquí, dile que no me has visto, que me he
marchado a otro continente, a otro planeta, que me he muerto… dile lo que quieras, ¡pero
que no me vea!
POLIMNIA: Jacinto, por todos los dioses, ¿pero de quién hablas?
APOLO:
(Desde dentro) ¡¡Jacinto!!
JACINTO:
(A POLIMNIA) Escóndeme, ese tío me persigue.
ECO:
¿A ti también?
JACINTO:
¿Es que no es sólo a mí? Ese tío es un psicópata.
APOLO:
(Desde dentro) ¡¡Jacinto, cariño mío!!
JACINTO:
¡¡Escóndeme, avisa al Polígono!!
ECO:
Creo que es el Pentágono
JACINTO:
¿Tú crees que este es momento para tecnicismos?
Entra APOLO
POLIMNIA: (A JACINTO) Escóndete detrás de mí
APOLO:
Hermanas mías, ¿habéis visto a…?
CALÍOPE:
¡Apolo!
ORFEO:
¡Papa!
Ambos corren a abrazarse a APOLO
APOLO:
Pe…pero qué…
CALÍOPE:
¡Apolo, llevo dos siglos en paro!
ORFEO:
¡Papa, me han echado de OT por trigésimo séptima vez!
APOLO:
Pero yo qué os he hecho para que me contéis vuestra vida... (Mirando en todas direcciones)
Si yo venía buscando a Jacinto… Por cierto, ¿dónde está?
JACINTO:
(Hablando desde detrás de POLIMNIA) No está aquí
APOLO:
¿Qué? Pero si le acabo de ver…
POLIMNIA: (Dando a JACINTO un sonoro pisotón) Quiero decir que llegas tarde y se acaba de
marchar… ¡por ahí! (Señala una dirección detrás de APOLO)
APOLO:
¿Seguro?
JACINTO:
¡Del todo!
POLIMNIA: (Dando a JACINTO otro sonoro pisotón) Del todo. Desapareció por ahí un segundo antes de
que llegaras.
APOLO:
Vale, gracias Polimnia. (Va a salir rápidamente por la dirección que señala POLIMNIA,
cuando se da cuenta de que tiene enganchados a CALÍOPE y a ORFEO) Perdón, ¿me
soltáis? (Se zafa de ellos) ¡Jacinto, mi amor! (Va a salir, pero CALÍOPE y ORFEO vuelven a
abrazarse a él)
CALÍOPE:
¡Apolo, soy una Musa fracasada!
ORFEO:
¡Papa, soy una estrella estrellada!
APOLO:
(Soltándose de CALÍOPE) Querida, anda y que te aguante tu madre. (Soltándose de
ORFEO) Hijo mío, anda y que te aguante tu novia. Yo me voy a buscar a JACINTO. (Sale)
¡Jacinto, precioso mío!
CALÍOPE:
Pero si mamá está desaparecida. (Se va detrás de APOLO)
ORFEO:
Pero si a Eurídice le he dicho que estoy de gira. ¡Papá espérame! (Se va tras APOLO)
APOLO:
(Desde dentro) ¡Qué me dejeís! ¡Jacinto, querido!
JACINTO:
(Saliendo de detrás de POLIMNIA) ¿Se ha ido ya?
POLIMNIA: Sí, ya puedes salir.
JACINTO:
Gracias al cielo, ese tío lleva semanas persiguiéndome.
ECO:
¿Y se puede saber qué le has hecho?
JACINTO:
¡Yo nada, que a ese tío le ha dado la neura conmigo!
ECO:
(Negando con la cabeza) Si es que el amor, no trae más que problemas.
APOLO:
(Desde dentro) ¡Jacinto!
JACINTO:
Me voy corriendo antes de que se acerque más. Vosotras no me habéis visto. (Se va en la
dirección contraria a APOLO)
ECO:
(Revisando su cuaderno) Las discusiones entre Melpómene y Talía, la depresión de Calíope,
el fracaso musical de Orfeo, ahora resulta que Apolo es gay… (Emocionada) ¡A alguien ahí
arriba le caigo bien!
VOZ EN OFF: A mí no.
ECO:
(Al techo) Pero yo a ti qué te he hecho…
POLIMNIA: Querida Eco, a pesar de que fui yo quien te bendijo de niña con el don de la palabra,
reconozco que a veces haces un uso inapropiado, soez y casi abusivo de él. Todo lo que tu
pluma tiene de elocuente, a tu alma le falta de piadosa, y mucho me temo que ello te haga
ganarte más de una enemistad.
ECO:
Maestra, no hago uso de mi baluarte capacidad retórica y oratoria si no es bajo mandato de la
divinidad suprema.
POLIMNIA:
Zeus puede mandar sobre tus actos Eco, pero es tu conciencia la que dicta tus palabras. Haz
caso de mis sibilinos consejos; guárdate de ti misma o alguna terrible venganza te hará
perder todo cuando amas. (Va a salir)
ECO:
¿A dónde vais Maestra?
POLIMNIA: A intentar calmar a Clío, no vaya a ser que en su furia no sea capaz de medirse
correctamente y acabe redactando la Historia de una manera tergiversada y/o exagerada. Que
tampoco sería la primera vez. (Se va)
ECO:
(Acercándose a ERATO, que todavía está distraída leyendo las Rimas, situándose al lado
suyo) Dime una cosa Erato, ¿qué sabes de la depresión de tu hermana?
ERATO:
(Intentando salir del apuro) Yo… yo sólo se un himno gigante y extraño que anuncia en la
noche del alba una aurora.
ECO:
(Sin entender nada) Eh…ya, pero ¿cuáles crees que son las causas de su estrepitoso fracaso
como Musa?
ERATO:
(Sin saber qué decir) Pues… los invisibles átomos del aire que en derredor palpitan y se
inflaman.
ECO:
(Llevándose la mano a la frente) A esta tía se le entiende menos que al pato Donald
comiendo polvorones. ¿Pero tienes algo que decir sobre ello, que sea coherente?
ERATO:
(Nerviosa, deseando salir de esa situación) Pues… digamos…¡Adiós! (Se va corriendo)
ECO:
(Completamente flipada) ¿Me acaba de dar plantón?
VOZ EN OFF: ¡Sí!
ECO:
(Al techo) ¿A ti quién te ha preguntado? Oye, no me hagas subir allí arriba porque…
EUTERPE:
(Desde dentro, cantando) Quiero, que nos subamos al cielo…
ECO:
¿Euterpe?
VOZ EN OFF: ¡Exacto! Euterpe de la música y el canto
Musa hermosa y vivaz.
Con su MP3 siempre cargando
Dulce serenata da.
Más nunca ella camina sola
Pues con la danzante Terpsícore siempre va.
ECO:
(Al techo) Ya lo sabía, gracias. Tal vez ellas puedan aclararme algo sobre la depresión de
Calíope ya que a Erato no hay un dios que la entienda cuando habla.
Entra EUTERPE cantando y TERPSÍCORE danzando tras ella.
EUTERPE:
Quiero ver desde el aire la tierra y el mar. Yo no quiero morirme yo quiero subir y poder
bajar…
TERPSÍCORE: Querida…
EUTERPE:
Eco
TERPSÍCORE: ¿Cómo…
EUTERPE:
te…
TERPSÍCORE: encuentras
EUTERPE:
esta
LAS DOS:
mañana?
ECO:
¡Mierda! Olvidaba que son más tétricas que las gemelas Olsen. (Al techo) ¿Y tú no sabes
avisarme? (Silencio absoluto)
VOZ EN OFF: ¡No!
ECO:
Muy bien queridas mías, gracias por preocuparos. Eh… veréis queridas… últimamente estoy
un poco angustiada por Calíope. La noto algo triste e irritada, ¿vosotras tenéis alguna idea de
lo que le pasa?
EUTERPE:
Me temo que…
TERPSÍCORE: nosotras no…
EUTERPE:
sabemos…
TERPSÍCORE: nada…
EUTERPE:
de…
LAS DOS:
nada.
EUTERPE:
(Cantando) Nada de ti, nada de mí, una brisa sin aire soy yo, nada de nada.
ECO:
Una de dos, o aquí todo el mundo es imbécil perdido y no sabe nada de nada, o a mí me
toman por tonta muy a menudo.
VOZ EN OFF: Lo segundo.
ECO:
(Al techo) ¡Que te calles! Entonces supongo que tampoco sabréis nada del lío entre Jacinto y
Apolo…
TERPSÍCORE: ¿Qué Jacinto y Apolo…
EUTERPE:
…tienen un lío?
ECO:
(Sorprendida) ¿No me digaís que no sabíais nada?
EUTERPE:
Pues no,
TERPSÍCORE: no teníamos…
EUTERPE:
ni idea.
LAS DOS:
¡Cuenta! (Acercándose a ECO rápidamente)
ECO:
Pues… no se mucho… Pero… Apolo no debe de estar pasándolo demasiado bien porque
Jacinto pasa de él olímpicamente.
TERPSÍCORE: ¡Anda…
EUTERPE:
igual que…
LAS DOS:
¡Dafne!
ECO:
¿Dafne? ¿La ninfa Dafne?
TERPSÍCORE: ¡Sí! Hace meses que la persigue…
EUTERPE:
pero ella lo rechaza continuamente.
ECO:
Pues entonces Apolo debe de estar desesperado por…
TERPSÍCORE: Ya sabes lo que dicen…
EUTERPE:
No hay infortunio mayor que el de amar, si la pasión no te deja ver la verdad y el corazón
enturbia tu mente.
ECO:
(Apuntando como una posesa) Aja, aja,… sí. Y decidme queridas mías, ¿Apolo no tendrá
algún otro pretendido por ahí verdad?
TERPSÍCORE: ¡Oh, sí
EUTERPE:
claro que
LAS DOS:
los tiene!
ECO:
Ya, ¿y no sabréis los nombres por algún casual?
TERPSÍCORE: Pues está Leúcotoe…
EUTERPE:
(A TERPSÍCORE) No, ésa está muerta.
TERPSÍCORE: Ah, entonces está Clitia…
EUTERPE:
No, a ésa la transformaron ya.
TERPSÍCORE: Ajá, pero también está Coronis.
EUTERPE:
Ya no, la mató.
TERPSÍCORE: Y luego está Casandra.
EUTERPE:
Pero esa se volvió loca hace mucho.
TERPSÍCORE: Y Enone.
EUTERPE:
Pero ya se cansó de ella. Además, ahora está con Paris.
TERPSÍCORE: Y Ciparisio.
EUTERPE:
Pero a ése ya lo transformaron también.
TERPSÍCORE: Y luego está…
ECO:
(Apuntándolo todo) Vale, esperad un momento. Sólo por curiosidad, ¿alguna de las personas
de las que Apolo se ha enamorado está viva y/o en su perfecto juicio?
EUTERPE y TERPSÍCORE: ¡No!
ECO:
Nota mental: no seducir nunca a Apolo, que el amor no trae más que problemas. ¿Y no creeís
que…?
EUTERPE:
Nos encantaría quedarnos y…
TERPSÍCORE: seguir hablando Eco, pero…
EUTERPE:
llegamos tarde a…
TERPSÍCORE: un compromiso.
EUTERPE:
Nos han pedido que
TERPSÍCORE: amenicemos una
LAS DOS:
fiesta.
EUTERPE:
(Cantando) ¡Me voy de fiesta! Mil puertas secretas me quitan las penas voy a volar. Me voy
de fiesta, espérame fuera. Quizá yo te suba algo más… (Salen)
ECO:
No es justo. ¿Por qué a mí nunca me invitan a ninguna fiesta?
VOZ EN OFF:
ECO:
VOZ EN OFF:
ECO:
Porque no te soporta nadie.
(Al techo) En serio, ¿yo a ti qué te he hecho?
Simplemente existir.
(Al techo) Al menos yo soy tangible, y no una especie de murmullo de ultratumba. Además,
¿no se supone que tú hablabas en verso?
VOZ EN OFF: Mi excelencia poética se vería banalmente utilizada si la dirigiera al disfrute de una persona
tan indigna como tú.
ECO:
(Para sí) No tengo ni idea de lo que me ha dicho, pero… (Al techo) ¿A que no hay narices de
bajar aquí y decírmelo a la cara?
VOZ EN OFF: ¿Qué no? ¡Ponme a prueba!
ECO:
¡Ja! Seguro que no se atreve a aparecer.
Entra MNEMOSINE
MNEMOSINE: A ver, ¿ qué es lo que tienes tú que decir de mis niñas?
ECO:
¡Mnemosine! ¿Tú eras la voz misteriosa?
MNEMOSINE: Para ser una reportera de investigación eres bastante lenta.
ECO:
Pero, pero si yo contigo me llevaba bien.
MNEMOSINE: Hasta que decidiste meterte con mi Calíope, con mi niña Melpómene, con mi dulce Talía,
molestar a mi pequeña Erato y traicionar de esa manera a mi Clío.
ECO:
Pero si tú y yo nunca hemos tenido ningún problema.
MNEMOSINE: Y por eso desde entonces tienes que apuntar todo lo que oyes en un cuaderno, ¿no?
ECO:
¡Fuiste tú! ¡Tú me diste una memoria de pez!
MNEMOSINE: ¡Sí, fui yo! Lo hice en cuanto empezaste a meterte con mis hijas.
ECO:
(Visiblemente enfurecida) ¡Serás…! (Empieza a chillarle, pero sólo se oyen los gritos de
ENONE)
ENONE:
(Desde dentro) ¡Serás capullo, hijo de mala madre! Pues que sepas que no me dejas tú, que
te dejo yo. Y por mí, tú y tu hermosa Helena podéis iros a tomar por saco.
ECO:
(Olfateando el ambiente) Enone… cotilleo… ¡me voy!
MNEMOSIME: ¡Eh tú! Que aún no he terminado contigo. ¡Vuelve aquí! (Sale detrás de ECO)
FIN
Antología de canciones
Euterpe:
-Subamos al cielo
-Nada de nada
-Otelo
-Me voy de fiesta
Música de fondo
- BSO La Pantera Rosa
Amaral
Amaral
Tierra Santa
Belén Arjona

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