Desde las definiciones de Aristóteles, pasando por las teorías de

Transcripción

Desde las definiciones de Aristóteles, pasando por las teorías de
Acontecer cromático
Desde las definiciones de Aristóteles, pasando por las teorías de Goethe, Newton, Joung, el
tratado de Chevreul, hasta las investigaciones de Alber, se constata la condición mutante
del color. Mutación definida y analizada en ciertos casos, pero no evidenciada en la
plástica, pues el pintor ha utilizado el instrumento color de una misma manera: una
emulsión aplicada sobre una tela, en dos dimensiones para expresar la forma y su anécdota.
Sólo los Impresionistas y los post-Impresionistas, tomaron otra actitud ante el fenómeno
cromático. Trataron de reconstruir sobre el plano la coloración cambiante de los objetos y
el espacio natural.
Como todo concepto representativo, transpositivo, nunca llegaron a testimoniar de manera
completa lo que observaron. Mientras preparaban la pincelada en la paleta, ya la situación
había cambiado. Por eso Monet realizo varios tiempos de un mismo sujeto.
Analizando esta condición del color y la actitud de los pintores a través del tiempo, legué a
la conclusión de que para evidenciar y poner en juego esa situación, no se podía realizar de
una manera transpositiva, coma hasta ahora, si no creando situaciones reales, exaltando el
fenómeno en sí, creando realidades autónomas. Realidades porque se suceden cambios en
el tiempo y en el espacio, y autónomas porque no representan nada de la naturaleza. Solo la
fenomenológica simple del cambio cromático continúo.
Comencé por estudiar todos los movimientos artísticos, sus investigaciones y los conceptos
emitidos por los pintores, y cómo habían utilizado el color. Porque hay casos en que los
conceptos o las palabras del artista son bastante avanzados, pero las realizaciones plásticas
son totalmente tradicionales.
Me encontré también que en las investigaciones científicas y en sus aplicaciones
industriales había un panorama vasto para el desarrollo de un concepto artístico. Un mundo
que aparentemente era desconocido de los pintores o que simplemente nunca les interesó.
Traté de conjugar mis conocimientos artísticos y la Información sobre estos fenómenos
simples estudiados ya por la química, la física y la óptica para elaborar una plataforma de
trabajo que he tratado de desarrollar a través de los años bajo el concepto de que el color es
una situación inestable, en continua transformación Así que establece una dialéctica entre el
espectador y la obra, al constatar por sus propios medios perceptivos que él es capaz de
construir y deshacer el color y se le da la posibilidad de encontrar su resonador afectivo.
Explicando las bases y fundamentos de mi obra, trato de evitar equívocos y falsas
interpretaciones que desvirtúen mi intención eminentemente plástica. Además, estoy
convencido que el artista de hoy no puede ser un simple intuitivo. El arte de hoy, coma ha
sido el gran arte de todas las épocas, es producto de una meditación y de la elaboración de
un concepto. Es la Información que sobre el mundo el artista ha podido recoger y
transformarlo en testimonio. Mi propósito ha sido siempre el de un pintor y coma tal, veo el
mundo que me rodea. Trato de aprehender de todas las cosas lo que de plástica pueda
desatarse. Como todos los pintores de mi generación soy hijo directo del impresionismo,
del cubismo, del fauvismo, del constructivismo, que fueron preocupaciones, postulados y
definiciones pictóricas y dieron soluciones de pintor a la pintura. Hablo de estas cosas
porque hay una tendencia generalizada a confundir el mundo de las ideas con el mundo de
la plástica. Se hace pintura con ideas propias del mundo de la narrativa y de la Literatura en
general, consecuencia del dadaísmo y el surrealismo. Estos movimientos, que en un
principio infundieron un espíritu renovador al arte, con el tiempo han contribuido a que
muchos pintores olviden su compromiso de pintor y el de revolucionar la pintura
CARLOS CRUZ-DIEZ

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