LOS SEÑORÍOS ¿Qué son en realidad los Señoríos? El señorío

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LOS SEÑORÍOS ¿Qué son en realidad los Señoríos? El señorío
LOS SEÑORÍOS
¿Qué son en realidad los Señoríos?
El señorío supone el control hereditario sobre unas tierras y las personas que allí habitan dado
por el rey a nobles o clérigos como pagos o recompensas por servicios prestados. Este tipo de
propiedad de la tierra tiene ya su origen en los feudos del imperio Carolingio. Es una institución
muy importante de la Edad Media y la Edad Moderna en España, y desaparece a principios del
siglo XIX en Las Cortes de Cádiz.
Vale. Pero... ampliemos un poquito más.
En realidad los señoríos consistían en una serie de premios (tierras, vasallos y privilegios)
concedidos por el rey a nobles o a clérigos (e incluso más adelante a burgueses) en
recompensa con su labor desempeñada, o por el simple capricho o debilidad del rey.
Tenemos presentes dos categorías de señoríos:
1) El señorío territorial: Aquí el señor tiene una relación más estrecha con su tierra. Puede ser
de manera directa con sus siervos o “alquilándosela” a los campesinos a cambio de dinero o
trabajos (rentas). No pueden venderse (“amortizarse”)
2) El señorío jurisdiccional: El señor tiene en una tierra unos derechos señoriales de origen
político y judicial que son su fuente de poder. Ejemplos de estos derechos señoriales son el
poder para nombrar las autoridades locales, cobrar tributos y ejercer justicia.
También podemos clasificar los señoríos en función de quién es el señor que controla ese
territorio. Así, podemos distinguir entre señoríos eclesiásticos y laicos. Entre los primeros
destacan los de abadengo (en manos de monasterios y conventos) y los de las órdenes
militares (como la de Calatrava); entre los laicos, los de realengo son del rey (incluyendo las
ciudades con fueros, que a su vez pueden ser señoras de grandes zonas rurales) y los
solariegos los de la nobleza.
Los campesinos de un señorío territorial eran siervos sin ningún tipo de libertad. No obstante
los campesinos de un señorío jurisdiccional eran vasallos del señor. El grado de sometimiento y
explotación del vasallo varía en función del territorio, de la época y del tipo de señorío (algunos
eran claramente abusivos, como el derecho de castillería, que obligaba a pagar por el simple
hecho de pasar por los aledaños del castillo, o el privilegio de corral, que permitía al señor
llevarse cualquier animal del corral del campesino.).
Contexto destacado:
En los inicios de la Repoblación cristiana (S.IX) la población libre no permitió que los nobles y
los clérigos acumulasen tierras. Sin embargo, nada podía hacer esta población ante los regalos
(feudos) que regalaba el rey a los nobles y a los eclesiáticos en agradecimiento a su
colaboración en la labor de la Reconquista y en el apoyo a la Corona.
A mediados del s. XIV el proceso señoralizador ya estaba fuertemente acentuado al norte de
las tierras castellanas (por encima del Duero) tierras que, un siglo atrás, habían sido motivo del
gozo de los propietarios libres.
En el año 1474 con la proclamación de la Reina Isabel I como reina de Castilla se estableció el
dominio señorial en el resto de la Corona, y, con el reinado de los RRCC (Isabel I y Fernando
II) se instauró el señorío en toda España de modo que en el s. XV ésta se encontraba de este a
oeste, y de norte a sur, llena de señoríos. Así pues la figura del señor de vasallos, ya fuera
eclesiástico o civil, resulta imprescindible para entender tanto la vida económica como política
de la Edad Moderna en España.
Los RRCC a cambio de obtener la perpetua fidelidad de los nobles y el dinero de los
burgueses; aprueban la institución del mayorazgo a los primeros (hacen que los señoríos se
vuelvan hereditarios y pasen a los primogénitos de sus actuales señores) y a los segundos les
concedía nuevos señoríos. El problema que le ocasionó esto a los RRCC fue que muchos
pueblos dejaron de estar bajo su autoridad. Una situación que continúa durante los Austrias
(ncesitados de apoyo económico y político)
La crisis que atraviesa la nobleza durante el siglo XVI llevó a los señores a intentar imponer un
régimen más severo a sus vasallos con el objetivo de hacer crecer sus rentas, con la lógica
oposición de sus vasallos.
Los señoríos jurisdiccionales son abolidos en las Cortes de Cádiz (1810-1812), aunque muchos
nobles consiguieron convertir sus señoríos en propiedades privadas por lo que, todavía hoy en
día, son de los principales terratenientes del país, como por ejemplo la duquesa de Alba. La
causa de esto fue la dificultad en distinguir en muchas ocasiones entre un tipo de señorío
territorial y otro jurisdiccional, pues el concepto de propiedad de la época era diferente al actual,
ya que todos (señores y vasallos) compartían algún tipo de derecho sobre la tierra, y los
tribunales tendieron a dar la razón a los más poderosos.

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