1 Programa jóvenes y Memoria 2014 Propuesta para los talleres de

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1 Programa jóvenes y Memoria 2014 Propuesta para los talleres de
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Programa jóvenes y Memoria 2014
Propuesta para los talleres de intercambio en los encuentros regionales
Objetivos
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Desmontar y problematizar el concepto de “mano dura” como política de seguridad
Desarrollo
Este taller está pensado como foro de debate y de intercambio entre los jóvenes, trabajando la idea de mano
dura y las consecuencias que implica su aplicación entre todos. Por lo tanto, más que una estructura fija, lo
que proponemos son diferentes ejes a indagar y estrategias que pueden implementarse dependiendo del
grupo en particular. Las dinámicas son opcionales, dependiendo del criterio del tallerista respecto al grupo.
Pre-taller
Antes de dividirnos en talleres, se proyectará (El método II) para todos. El video será el disparador para el
debate y varios de los ejes propuestos aparecen en el video. Es importante poder volver al video durante el
taller, para poder incorporar ciertos temas o ciertas posiciones al debate.
Primer momento (1 hora y cuarto)
¿Estás seguro con la mano dura?
Debate inicial (15 mins)
Comenzaremos el taller indagando sobre “la mano dura”. Es importante partir de las impresiones del grupo
sobre esta idea, recuperando las nociones trabajadas en el documental y lo que nosotros entendemos como
tal (ver Anexo). Después, retomamos la pregunta final del video e indagamos en las reacciones de los chicos al
video en general.
Debate en grupos (30 mins)
Esta dinámica es opcional. Si, por ejemplo, el grupo está muy enganchado con el debate inicial, podemos
saltearla o dejarla para más tarde.
La consigna es responder a la pregunta “¿estás seguro con la mano dura? ¿por qué?” en un papel, de manera
individual y anónima. Después de juntar todos los papelitos, los volvemos a repartir, tratando de asegurarnos
que no reciban el propio.
El paso siguiente es dividirlos en grupos más pequeños para que se presenten y elaboren una respuesta grupal
a esa pregunta, tomando en cuenta el video y los papelitos que pueden leer.
Si el grupo es pequeño, podemos no dividirlos y directamente trabajar en plenario.
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Otra opción es no repartirlos inmediatamente, sino dejarlos como insumo posible si el debate se agota. Es
decir, poder, por ejemplo, leer un papelito al azar durante el plenario para introducir nuevos temas o
perspectivas.
Plenario (30 mins)
Luego de darles el tiempo para que puedan compartir sus impresiones sobre el video y comenzar a
intercambiar sus posiciones respecto a la mano dura, volvemos a armar el plenario, pidiéndoles que relaten lo
ocurrido en los grupos pequeños.
Hay varios ejes que queremos que aparezcan en esta parte del debate:
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La selectividad de la mano dura:
La mano dura está dirigida a sectores específicos de la sociedad, es decir, a los sectores populares y
específicamente a los jóvenes varones de menos de 25 años. Algunas preguntas que podemos utilizar para
introducir el tema o problematizarlo son:
o ¿A quién para la policía? ¿Por qué? ¿Es casualidad?
o ¿Cómo se reproduce y avala esta selectividad? ¿Quiénes lo hacen? ¿Cuál es el rol de la sociedad
o de los diferentes grupos sociales? ¿Cuál es el rol de los medios de comunicación? ¿Cuál es el
rol del Estado?
o ¿Qué le pasa a los jóvenes con la policía? ¿Hay diferencias con otros grupos sociales?
o ¿Quiénes se sienten “seguros” o “protegidos” por la mano dura? ¿De quiénes los
protegen?¿Quiénes los protegen?¿Cómo es esta protección?
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El castigo como solución.
En nuestra sociedad y nuestra cultura, el castigo es considerado tanto como condena como prevención, desde
la infancia. Puede aparecer el tema en frases como “tienen que pagar por lo que hicieron”, etc. Algunas
preguntas posibles son:
o ¿Por qué consideramos que el castigo es una “solución” al delito? ¿Es solucionarlo? ¿Funciona
como prevención?
o ¿Es parte de una lógica social más amplia?
o ¿El castigo es selectivo?
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Delito y derechos humanos
La mano dura considera que para luchar contra el delito, es necesario reducir los derechos de los delincuentes.
Algunas frases que pueden aparecer: “defienden los DDHH de los delincuentes y no de las víctimas”, “tienen
que sufrir”, “si atacan mis derechos, ¿por qué tengo que respetar los suyos?”, etc.
o ¿Los derechos pueden “quitarse”? ¿Si él tiene derechos, significa que yo no?
o ¿Por qué pensamos que los delincuentes no son “humanos”?
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o ¿Por qué pensamos que el castigo implica quitarles sus derechos?
Segundo momento (45 mins)
¿Qué te hace sentir seguro?
Una vez que hayamos trabajado la idea de mano dura y hayamos podido desmontar o desnaturalizar ciertos
discursos, pasaríamos a enfocarnos sobre el concepto de “seguridad”, pensando en ampliarlo y
problematizarlo. Sería importante poder trabajar un concepto de seguridad más amplio y enriquecedor.
Algunas preguntas que pueden servir:
 ¿Cuándo me siento seguro? ¿Qué me hace sentir seguro? Es importante poder partir de las
experiencias personales pero sin quedarse atrapado en ellas.
 ¿Qué es la seguridad si no es la policía? ¿Qué es la inseguridad si no es el delito?
Juego (10 mins) Opcional
Dado que vamos a trabajar en grupos más pequeños y que probablemente sea necesario tanto calmar los
ánimos como “desperezarse” un poco después del debate, proponemos comenzar con un juego para dividirlos
en estos grupos. Lo ideal es poder aprovechar un momento de silencio o donde cueste más trabajar con los
chicos para crear un “quiebre” en la lógica del taller.
Producción (35 mins)
Una vez armados los nuevos grupos, se les pedirá que trabajen sobre la pregunta: “¿qué los hace sentir
seguros?” Es importante tratar de que puedan elaborar respuestas colectivas, no individuales.
Les pediremos que elaboren un slogan, afiche, canción, etc. que pueda ser parte de una campaña contra la
mano dura, explicando qué los hace sentir seguros. Es importante recalcar que sea breve y contundente –
marketinero, en una palabra - y también abrirles las posibilidades a otros métodos de expresión, sean
canciones, frases, una actuación mínima, etc., dependiendo del tallerista y de cómo vea al grupo en particular.
Es una consigna similar a la que van a estar trabajando nuestros compañeros de los talleres de producción,
pero con menos foco en cómo contarlo.
La propuesta final es poder compartir estas producciones en las redes sociales (facebook y twitter) con el
hashtag #bastademanodura , escribiendo en qué regional se hicieron más la fecha. (Ej: #bastademanodura La
Matanza 2 de septiembre)
Algunas cuestiones a tener en cuenta
La mano dura es un conjunto de discursos, acciones, políticas públicas, que pretenden convencernos de que
son el mejor camino para resolver el problema de la seguridad.
La mano dura supone que en la sociedad hay una guerra; y que esta guerra es entre la “gente bien” y los
“delincuentes”. El Estado “debe” defender a la “gente bien” de los “delincuentes” con cualquier método,
incluso “abatiéndolos”.
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La mano dura plantea que respetar los derechos humanos es un obstáculo para combatir el delito. Entonces,
para garantizar los derechos de las víctimas de la delincuencia hay que quitarles derechos a los
“delincuentes”. Unos los merecen y otros no. Pero los derechos humanos son universales.
La mano dura cree que vigilando se previenen los delitos. Entonces, aumenta el número de policías que
patrullan las ciudades, y les otorga mayor poder de acción: detener a quienes consideren sospechosos, revisar
sus pertenencias, averiguar su identidad y sus antecedentes. También se ponen cámaras de seguridad y
botones de alarmas y aplicaciones en los celulares. Todas estas medidas forman una idea fundamental: con
mayor vigilancia y control de los “sospechosos” se termina el delito.
¿Pero quiénes son los sospechosos? Los sospechosos son varones, jóvenes, pobres… A los “sospechosos” los
investigan sin orden judicial, los amenazan, los golpean, los torturan, y a veces también los matan.
Los encierran y los matan “preventivamente”.
Porque para la mano dura con el castigo y el encierro se previenen los delitos. Se cree que es un logro que las
cárceles estén cada vez más llenas de personas. Y además cree que está bien que las condiciones de vida de
los presos empeoren día a día.
¿Para qué se castiga? Se cree que el castigo servirá para que la persona no vuelva a cometer un delito;
también como ejemplo para que nadie imite al “delincuente”. Pero esto no es así, el castigo no previene nada,
sólo produce sufrimiento. ¿Por qué el sufrimiento nos haría vivir mejor o más seguros?
Estas ideas las tiene mucha gente y legitiman políticas de seguridad que han demostrado su ineficacia. Las
políticas de mano sólo promueven y generan más miedo, más sufrimiento, más injusticia, más violencia. Es
decir más inseguridad.
Fragmentos del INFORME DE LA COMISIÓN PROVINCIAL POR LA MEMORIA, “A 120 días de la declaración de
emergencia en seguridad. LA EMERGENCIA EN SEGURIDAD ES MAS VULNERACION DE DERECHOS”
La orientación de la política criminal de la Provincia ha desencadenado en los últimos 15 años el peor colapso
del sistema penal. Este colapso tiene sus pilares fundamentales en la persecución de los eslabones más débiles
de las cadenas delictivas, en la limitación cada vez mayor del principio de libertad durante el proceso (y el
consecuente uso indiscriminado de la prisión preventiva como pena anticipada), en el incremento de los topes
máximos de las penas, y en el uso cada vez más extendido de las detenciones policiales sin orden ni control
judicial. A esto hay que agregar que el sistema carcelario -saturado en función de la alta tasa de prisionización
y la ausencia de plazas suficientes- se encuentra hoy en las peores condiciones de hacinamiento de los últimos
15 años.
En este escenario se agudizan aun más la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes como práctica
sistemática y se consolida el esquema de delegación territorial y autonomización de la policía bonaerense, lo
que no hace más que habilitar el incremento de la violencia estatal.
El 9 de abril del corriente año comenzó a regir el decreto 220 que declara por el término de doce meses
la emergencia en materia de seguridad en la provincia de Buenos Aires.
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Las políticas que se definen y formalizan en el decreto de emergencia (que consideramos ilegal e
inconstitucional) comenzaron a implementarse con la división de los ministerios de Justicia y Seguridad, de
manera tal que la lectura de la modificación de algunos indicadores debe realizarse con esa precisión.
Consecuencias en términos de vulneración de derechos humanos y pauperización de la seguridad pública y
el sistema penal
En primer lugar, se confirma y promueve una concepción de la seguridad pública fundada en la lógica de la
guerra contra el crimen. Una de las cifras resaltadas en la evaluación de la emergencia que realizó el gobierno
provincial refiere a los enfrentamientos de la fuerzas de seguridad con supuestos delincuentes (164), donde
no sólo se reivindica como positivo que hayan ocurrido sino que designan como resultados positivos los
“delincuentes heridos” (64) y “delincuentes abatidos” (35). Se construye y propicia de este modo un escenario
bélico en el cual la muerte se asume como resultado natural y esperable de las políticas públicas. En este
sentido y sin eufemismos el gobierno provincial asume que en su concepto de la seguridad y la “paz social”
tiene entre los resultados positivos esperables la muerte de los enemigos, que ya no son personas muertas,
sino “delincuentes abatidos en enfrentamientos”. Una simple proyección de lo informado con motivo de los
primeros 45 días de vigencia de la emergencia (35 muertos en enfrentamientos), nos indica que en un año
morirían en estos denominados “enfrentamientos” más de 290 personas.
En segundo lugar, se anuncia la realización de 18.000 procedimientos “preventivos y proactivos". Estos
procedimientos no son más que la habilitación oficial de despliegue por parte de las fuerzas policiales de
detenciones policiales sin orden y al margen del control judicial. A la utilización cotidiana de las detenciones
por averiguación de identidad se suma la proliferación de procedimientos policiales de control de pasajeros de
transporte público.
La detención de personas sin orden judicial previa implica la vulneración de los derechos constitucionales a la
libre circulación y a no sufrir injerencias arbitrarias, a la igualdad y la no discriminación y el derecho a la
mínima intervención estatal sobre los ciudadanos. Estos operativos se encuentran dirigidos a un sector de la
población determinado, compuesto por personas de sexo masculino, jóvenes y pobres.
En tercer lugar preocupa el anuncio de 13.000 delitos esclarecidos por la policía. Esto es parte de una
concepción de la función policial completamente apartada del rol constitucional. La función policial no es
esclarecer sino prevenir y reprimir delitos, aportando en el mejor de los casos, elementos de prueba que
legalmente obtenidos contribuyan a que el Poder Judicial determine la existencia o no de un delito y la
imputación, condena o absolución de una persona.
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En el marco de la emergencia, el Ministro de Seguridad dictó con fecha 20 de mayo la resolución Nº 642, por la
cual dispone rehabilitar el funcionamiento de los calabozos ubicados en dependencias policiales. En función
de lo resuelto (…), la clausura de los calabozos en dependencias policiales fue dispuesta con motivo de las
inhumanas condiciones de detención y la disfuncionalidad respecto al rol que tiene la policía, que no es la de
custodiar detenidos sino la prevención de delitos.
La situación de colapso del sistema carcelario en la Provincia tiene componentes estructurales, y se relaciona
directamente con la orientación de las políticas de seguridad y el diseño de la política criminal.
El padecimiento de torturas en los lugares de encierro
Otro aspecto que debe considerarse al analizar globalmente el problema del crecimiento del encarcelamiento
es que las personas detenidas están sometidas a una práctica sistemática de torturas y malos tratos.
También las comisarías son lugares de aplicación de torturas al momento de la detención de la persona, e
incluso ámbitos donde se han producido gran cantidad de muertes de personas por presuntos suicidios. La
mayor prisionización conducirá a un incremento de estas prácticas como forma de gobernar una población de
detenidos, que sin dudas desborda la capacidad de alojamiento y gestión institucional.
Conclusión
Las políticas punitivas y criminales de los últimos 15 años han sido regresivas por las vulneraciones de
derechos que han propiciado, y porque no han aportado a la resolución de los conflictos sociales (entre ellos el
delito) en clave de garantía de derechos.
El Poder Legislativo ha fomentado la profundización de esta tendencia sancionando leyes que refuerzan la
orientación hacia el incremento de la detención preventiva y la limitación a las alternativas al encierro como
herramienta fundamental para la prevención y represión del delito. Esto ha convalidado la reversión del
principio de inocencia y el hacinamiento en las cárceles y comisarías de la Provincia.
Frases
“La villa es un nido de delincuentes”
Más de dos tercios de los presos estaban desempleados o subocupados al momento de su detención. Pero esto no
quiere decir que la pobreza genere delincuencia, sino que el sistema penal persigue a unos y a otros nos, reprime por
algunos delitos y por otros no.
El sistema penal, la policía, la Justicia, reprime a los sectores más débiles, a los pobres, a los que ya el Estado ha
vulnerado en los derechos fundamentales, como el trabajo, la vivienda, la educación, la salud.
No hay presos por la trata de persona, el gatillo fácil, las torturas cometidas por agentes de seguridad, ¿por qué sus
responsables no están privados de su libertad? Tampoco por estafa… ¿No hay ladrones de guante blanco, estafadores,
evasores en la provincia de Buenos Aires? Si los hay, no están en la cárcel. ¿Pagan con su delito? ¿Cómo?
“Te matan por cualquier cosa”
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En la gran mayoría de casos, los robos no terminan con un asesinato, ni siquiera con heridas. De hecho, en el total de
homicidios dolososi de la provincia de Buenos Aires en el año 2013, los asesinatos en situación de robo representan el
4%. El principal móvil de los asesinatos son conflictos interpersonales, existiendo en casi el 50% de los casos un
conocimiento previo entre víctimas e imputados.
“Entran por una puerta y salen por la otra”
El 60% de los presos no tiene condena, y por lo tanto, son inocentes; porque hasta que no se demuestre lo contrario,
todos somos inocentes. La cárcel no está llena de delincuentes, sino de personas inocentes.
El tiempo promedio que pasa desde que son detenidos hasta su juicio es de 357 días.
357 días esperando una sentencia… ¿preso? La prisión preventiva está justificada si el imputado puede obstruir el
camino de la justicia o puede llegar a huir; ¿18.899 personas en la provincia de Buenos Aires están en condición de ser
privadas de su libertad “por las dudas”?
“Defienden los derechos humanos de los delincuentes”
Todas las personas tenemos derechos, sea “delincuente” o no. Haber cometido un delito (o ser sospechoso de ello) no
es justificativo para torturar o maltratar a la persona, ni para que los agentes de seguridad lleven a cabo procedimientos
irregulares o ilegales.
En el caso de que una persona sea condenada a prisión, se la priva de su libertad, y esa es su pena. No tienen por qué
estar privada de otros derechos… ¿o sí?
Visual: Situación de detención callejera de un pibe. Las personas a su alrededor representan quienes quieren ayudar y
no saben cómo (a dónde lo llevan?...); el que da cuenta del “por algo será”/”se lo merece”; “Hay que pegarle un tiro” el
que interviene; el que es indiferente….
“Quieren vivir en un hotel cinco estrellas”
En el año 2013 murieron 145 personas en Unidades Penales de la Provincia de Buenos Aires. Estas muertes tienen que
ver con acciones traumáticas (como golpes), como por enfermedades no tratadas.
Los presos no viven cómodamente: viven hacinados; por día pueden salir de sus celdas menos de 4 hs; tienen grandes
dificultades para acceder a la salud, a la educación y al trabajo; sufren torturas, malos tratos, arbitrariedades; tienen
restricción en las visitas; mala y escasa alimentación; agua no potable; poca higiene; celdas inundadas; sistemas
cloacales colapsados; peligrosidad en las instalaciones de gas, luz y riesgo de incendios; presencia de insectos, ratas y
otras alimañas.
“Si mataran a tu hija no defenderías tanto a los delincuentes
Para justificar la “mano dura” siempre se pone como ejemplo de víctima a una mujer, pero las denuncias contra la
violencia de género y el femicidio van en aumento y el sistema penal es claramente insensible a esto.
Al mismo tiempo, el 85% de las víctimas de homicidios son de varones, como así también las víctimas de robos con
armas.
No se trata de “unos u otros”. Se trata de defender la vida y la dignidad de toda persona.
Si se juzgara y condenara en tiempo y forma; si las condiciones de encierro fueran dignas; si la justicia fuese justa e igual
para todos y todas, no sería necesario “defender a los delincuentes”.
Torturando, asesinando, encerrando en condiciones inhumanas, el estado no protege a nuestras hijas, sino que produce
más dolor y violencia.
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En asterisco al costado. Los homicidios dolosos son aquellos que se realizan en situaciones en las que el agresor tiene la
intencionalidad de cometer un asesinado; es decir, que no es un accidente.

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