SHAVUOT

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SHAVUOT
SHAVUOT
LA FIESTA DE LAS SEMANAS MÁS ALLÁ DEL TIEMPO
Shavuot es una de las tres
fiestas de peregrinaje, junto
con Pesaj y Sukot. Sin
embargo estas dos últimas
tienen una duración de 7
días, mientras que Shavuot
sólo uno. ¿Acaso no tiene la
misma envergadura? Es más,
la fecha de la celebración de
este Jag no figura en la Torá
mientras que las de los otros dos jaguim sí. Aunque por otro lado no debemos
olvidar que esta festividad se llama “Shavuot”, que significa SEMANAS. ¿Qué
significado encontramos a estas preguntas?. Uno de los sentidos profundos de Jag
Hashavuot es que es la fiesta que está más allá de la limitación de los tiempos más
allá de sus encuadres y bordes. Porque en Shavuot celebramos Zman Matan Torá, el
tiempo de la entrega de la Torá, un tiempo que es siempre presente, que no habla de
historia ni de pasados. Recibir la Torá es hacer un pacto también con nuestro
tiempo, aquél que le dedicamos a “recibir”, a nutrirnos, a colmarnos de palabras
trascendentes, de enseñanzas y valores. En este Zman-Tiempo que el Jag nos
propone, nosotros les proponemos tomarse unos instantes para reconectarse con
una dimensión liberada de la urgencia y la emergencia. Y hacer un pacto, como si
estuviéramos en Sinai, para dejarnos abrazar por el texto y sus interpretaciones..
PALABRAS DE INSPIRACIÓN
Estudiar Torá quiere decir traducir la poesía de la aspiración espiritual en la prosa de
la vida diaria, bajando las sagradas tablas desde las alturas del Sinaí al valle de la
decisión y al plano de la realización. Esto es trasladar la Torá a la vida, tal como dice
el profeta Jeremías: "No se glorifique el sabio con su sabiduría, ni el poderoso con su poder, ni
se glorifique el rico con sus riquezas, más que se glorifique con la gloria de esto, que me comprenda y
me conozca, que soy el Señor que ejerce la misericordia, la justicia y la rectitud."
Rabino Max Arzt
“Entonces Dios pronunció estas palabras:
1. Yo soy el Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, fuera del lugar de esclavitud.
2. No adorarás otros dioses en Mi presencia.
No esculpirás ninguna imagen de lo que hay arriba en el cielo, o abajo en la tierra, o
en el agua bajo la tierra. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo
soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los
hijos, hasta la tercera y cuarta generación de aquéllos que Me odian; y tengo
misericordia para miles (de generaciones), para aquéllos que Me aman y para
aquéllos que cumplen Mis mandamientos.
3. No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin
castigo al que pronuncie Su nombre en vano.
4. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás
todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En
él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni
tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. Porque en seis días el Señor
hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día
descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo santificó.
5. Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el
Señor, tu Dios, te da.
6. No matarás.
7. No cometerás adulterio.
8. No robarás.
9. No darás falso testimonio contra tu prójimo.
10. No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su
esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le
pertenezca.”
Shemot- Éxodo, Capítulo 20, verso 2:
Los teólogos judíos alemanes modernos Martin Buber y Franz Rozenzweig tenían
toda la razón. Su traducción de la palabra hebrea para escritura, mikrá, fue
“llamada”. Ellos sabían que las Escrituras nos llaman a cada uno de nosotros. Si
escuchamos con el cuidado suficiente, con la tranquilidad suficiente, con el
conocimiento suficiente, oiremos su llamado.
Rabbi Jeffrey K. Salkin
“Yo había subido al monte a recoger las tablas de piedra, las tablas de la alianza”
Devarim- Deuteronomio 9:9
De piedra eran las tablas. De un material simple y barato.
Si algún ser humano hubiera sido encargado de su confección, las hubiera hecho de
mármol, bronce, quizás de oro, de algún elemento noble que pudiera ser mostrado o
coleccionado en vitrinas... Pero, las tablas de la alianza y del pacto eran de piedra y el
texto bíblico lo anuncia con naturalidad... eran piedras, sin elaboraciones, y de allí su
importancia. Las piedras no son complejas. Todos las conocemos. Son simples. A
las pequeñas, las podemos poner en nuestros bolsillos y cargarlas. A las muy
grandes, las miraremos con mayor respeto, pero, igualmente las podremos acariciar
y pulir.
El texto de los Diez Mandamientos nos presenta una serie de prescripciones y
sentencias que cualquier ser civilizado hubiera podido suscribir también en tiempos
pasados. Enumeran normas y principios que ya eran conocidos y aceptados en gran
medida. Prácticamente no se debían legislar, tal es su simpleza y popularidad. Son
normas del sentido común. Sin sofisticación… Si todo fuera tan simple, es difícil
comprender, ¿por qué razón Moshé debió permanecer 40 días y 40 noches aislado
en ese pequeño monte, el Sinaí, hasta poder recibirlas y subir y permanecer allí dos
veces?
La respuesta es porque el secreto estaba no sólo en las letras externas y en el
material, sino en lo que ese inerte conjunto de arenillas puede ocultar. Las piedras,
ese elemento mineral, más o menos duro y compacto, están formadas por millones
de partículas, sin fin, y entre ellas, espacios que no alcanzaron a ser llenados. Así
también los Diez Mandamientos. Letras junto a letras que contienen en sí los
secretos de todas las prescripciones sin excepción y a la tradición oral, también
recibida por nosotros todos allí presentes, con sus agujeros que en las infinitas
interpretaciones no alcanzamos a rellenar…
Una persona toma un martillo y lo golpea con fuerza contra una piedra para
romperla, y logra de esos materiales inanimados arrojen luz en todas las direcciones,
incontrolablemente, con una belleza infinita, como si las chispas hubieran estado
ocultas allí. Así, la persona puede chocar contra la peña de la Alianza, y hacer brillar
cada fragmento, cada una de las partículas infinitas que la forman… Y, aunque
golpeemos sin cesar, quedarán fragmentos que se resistirán a ser conquistados y
comprendidos, provocándonos, invitándonos a seguir intentando descubrir todas las
capas infinitas de sus secretos…
La palabra even-piedra en hebreo se escribe con las letras alef, bet, nun. Ello
permite que pueda leerse av, y ben - padre e hijo, y ben es raíz de binianconstrucción.
Las letras de las tablas de piedra nos invitan a unirnos a padres e hijos para iniciar la
construcción de nuestro destino… Este shavuot nos invita a desaprender los errores
cometidos al no haber entendido la simplicidad del mensaje de las tablas de piedra…
Rabino Yerahmiel Barylka
El texto es el hogar y cada
comentario, un regreso.
George Steiner
El episodio de Sinai ocurrió de
una vez y para siempre y, al
mismo tiempo, ocurre sin cesar.
A.J. Heschel
Material elaborado por la Comunidad Bet-el. Mayo de 2010.

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