AIZU - Bizkeliza

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AIZU - Bizkeliza
AIZU !!!
EL DOMINGO
Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera
Langile Pastoraltzako Elizbarrutiko Idazkaritza
Bilbao. Marzo de 2009. AIZU. Nº28
CRISTIANOS A FAVOR DEL DOMINGO
En marzo de 2007 organizaciones católicas de Austria lanzaron la “Alianza por el Domingo libre”, con la
pretensión de incluir una enmienda que indique que “el periodo mínimo de descanso referido en el primer
párrafo (de la directiva europea sobre el tiempo de trabajo) comprende, en principio, el domingo “
Ya en la primera directiva europea sobre el tiempo de trabajo, del 23 de noviembre de
1993, se intentó que el domingo quedara consagrado especialmente al descanso. Pero,
la Corte Europea de Justicia anuló tal disposición, a través de una sentencia emitida el
12 de noviembre de 1996, debido a que los legisladores no habían explicado
suficientemente las razones por las que el domingo debería ser considerado como el día
del descanso semanal.
Al calor del nuevo debate abierto en torno a la jornada semanal de trabajo, la Alianza
creyó llegado el momento de establecer, de una vez por todas, el descanso dominical y
motivar tal decisión de modo que ningún tribunal pueda borrar esta conquista social.
“El domingo permite a las personas y a las comunidades tener una continuidad en sus vidas. En el
momento en que se integra un mismo día de descanso para todos, se crea una situación de
sincronización social y temporal”, afirmaba la Alianza por el Domingo Libre.
“Ningún otro día de la semana proporciona ni el descanso, ni el tiempo para compartir con la familia y en
comunidad como lo hace el domingo. Por esto, el domingo logra liberarnos de las imposiciones externas y
de la presión del tiempo” señalaba la Alianza.
Además de razones culturales, existen razones de salud. De un estudio de la Dirección General de
Sanidad y de Consumo de la Unión Europea se derivaba que “el domingo ofrece más que cualquier otro
día de la semana y gracias la posibilidad de un descanso colectivo, las condiciones para que cada
individuo pueda sacar el mejor partido de sus capacidades, pueda confrontar los retos y problemas de la
vida diaria, pueda trabajar de manera eficiente y productiva y pueda aportar algo positivo a la comunidad”.
En resumen, indicaban, “la pausa laboral en el domingo sirve al matrimonio y a la familia, a la vecindad, a
la amistad, a la ciencia, y al arte, así como a la religión”
El mismo Benedicto XVI no dejó pasar el tiempo y
durante su visita de septiembre de 2007 y en la
mismísima eucaristía de la catedral de San
Esteban en Viena, aprovechó la homilía para
explayarse sobre el significado y el valor del
domingo, en explícito apoyo a la Alianza por el
Domingo Libre.
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“Como creyente, obviamente, tenemos motivaciones profundas para vivir el día del Señor, tal y como la
Iglesia nos ha enseñado. “Sine dominico non possumus”; sin el Señor y su día no podemos vivir,
declararon los mártires de Abitinia (actual Túnez) en el año 304. Tampoco nosotros, cristianos del año
2000, podemos vivir sin el domingo: un día que da sentido al trabajo y al descanso, que actualiza el
significado de la creación y de la redención, que expresa el valor de la libertad y del servicio la prójimo...
Todo esto es el domingo: ¡mucho más que un precepto!. “Si las poblaciones herederas de una antigua
civilización cristiana abandonan este significado y dejan que el domingo quede reducido a un tiempo para
dedicarse a intereses mundanos y comerciales, quiere decir que han decidido renunciar a la propia
cultura”, dijo el Papa.
CAMPAÑA EUROPEA
La campaña acabó traspasando las fronteras, confesiones e ideologías. En Alemania, católicos y
evangélicos se unieron para defender el descanso dominical. En Italia, Suiza, Luxemburgo o Polonia, se
reproducían iniciativas y campañas similares. En Francia, hasta los sindicatos vieron con buenos ojos la
movilización impulsada por los católicos a través de la Asociación de Amigos de los Domingos,
organización que declaraba con rotundidad que “el descanso dominical, más allá de un tiempo de reposo
justo y necesario, es un elemento fundamental de la vida familiar, deportiva, cultural, asociativa, espiritual
y absolutamente necesario para la vida en sociedad.
Con residentes que profesan distintas religiones, preservar el domingo del
ámbito laboral puede parecer una concesión a la Iglesia Católica. Sin
menoscabo de excepciones para los casos particulares que puedan
regularse para atender las demandas de trabajadores mulsumanes o judíos,
existen motivos históricos que en este caso puedan valer para salvaguarda
ante las presiones desreguladoras.
En Rusia se declaró el domingo como festivo en 1897. Un año después, se
hizo lo propio en Austria. En Francia no se logró hasta 1906, curiosamente,
dos años después de que así se legislara en España, donde la Iglesia y el
movimiento obrero coincidieron por una vez en algo. Unos para
salvaguardar el precepto de santificar las fiestas, los otros, por introducir
algo de humanidad en las extenuantes jornadas de los proletarios.
LA IGLESIA ESPAÑOLA HOY
Los obispos españoles en la instrucción pastoral “Sentido evangelizador del domingo y las fiestas”, dada
a conocer el 22 de mayo de 1992, afirmaron que “la sociedad industrial y urbana, sobre todo, lejos de
liberar a los hombres y mujeres al llegar el día festivo, está creando nuevas necesidades y obligaciones.
La oferta excesiva de ocupaciones y de distracciones los fines de semana, además de incidir sobre todos
los consumidores con una presión constante, da lugar a nuevos problemas de sobrecarga laboral para
muchas personas...”
“Hoy se asiste a una liberalización de las legislaciones que afectan a los horarios y a las limitaciones
sobre el tiempo de trabajo en la industria y en el comercio, por motivos económicos y de la competencia
a escala mundial. Estos y otros factores, no hay que ocultarlo, entrañan serios peligros para el hombre y
para el cristiano, al someter los valores humanos y espirituales a las exigencias de la producción y del
consumo”, dijeron ya entonces los obispos.
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Aquella instrucción de hace más de 16 años utilizaba un lenguaje muy clarificador al hablar de las
condiciones de vida y de trabajo. Tanto que las autoridades eclesiásticas llegaron incluso a pedir “a los
responsables de la política laboral, a los empresarios y a los representantes de los trabajadores que no
cedan a la fácil tentación de eliminar poco a poco el descanso dominical basándose en la posibilidad de
una mayor producción y ampliación del tiempo libre durante la semana, con detrimento de la libertad
personal, de la convivencia familiar y de otros aspectos de la vida ciudadana”.
Petición que no ha sido atendida si tenemos en cuenta la
regulación de los horarios comerciales en nuestro país. La ley
socialista de 2004 que regula los horarios comerciales permite
la apertura de los establecimientos comerciales durante doce
domingos y festivos al año en todo el Estado. En la
Comunidad de Madrid, el gobierno del PP, los amplió hasta
llegar a 22. En Euskadi son hasta 8 los domingos y festivos
autorizados, si bien, existe un acuerdo de no apertura.
Para la asociación francesa a favor del descanso dominical, “esta lucha es una lucha global”.
Efectivamente y tal como lo informaban, “ya son varios los países europeos donde se han constituido
redes y organizaciones con el objetivo de parar esta derechización aún mayor de todo lo referente al
mundo laboral, que podría suponer tener que renunciar a gran parte de los logros de dignificación y
justicia del mundo del trabajo”. Entre nosotros habrá que redoblar los esfuerzos y los católicos harían bien
tomarse muy en serio esta reivindicación a tenor de la regulación actual de los horarios comerciales.
(Cristina López.. Noticias Obreras nº 1472. Enero 2009)
Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera
Langile Pastoraltzako Elizbarrutiko Idazkaritza
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e-mail: [email protected]// www.barria.net/pobrera
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