Greguerías (selección) - lenguayliteraturaconsolacion

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Greguerías (selección) - lenguayliteraturaconsolacion
Greguerías (selección)
La mujer se limpia con un pañuelito muy chico los grandes dolores y los grandes
catarros.
Al abrir un libro recién encuadernado suena como si tuviera un reuma articular.
Lo peor de los médicos es que le miran a uno como si uno no fuera uno mismo.
Los caballeros con gola llevaban la cabeza servida en un frutero.
Vivir es amanecer.
El pez más difícil de pescar es el jabón dentro del baño.
Al caer la estrella se le corre un punto a la media de la noche. (media= stocking/hose)
Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos
presenta orgullosamente el brote del genio.
Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.
Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
Los tornillos son clavos peinados con raya en medio.
Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.
Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos, perfeccionan el pecado original.
Cuando el violinista se presenta con el violín colgado de la mano es como el ginecólogo
con el niño que acaba de nacer.
En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.
El arco iris es la cinta que se pone la Naturaleza después de haberse lavado la cabeza.
El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia
humana.
Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.
Los grandes reflectores buscan a Dios.
Las violetas son actrices retiradas en el otoño de su vida.
Los que bajan del avión parecen salir del Arca de Noé.
La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.
Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueño.
Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.
Tan impaciente estaba por tomar el taxi, que abrió las dos portezuelas y entró por los
dos lados.
Los recuerdos encogen como las camisetas.
Las flores que no huelen son flores mudas.
El que toma el refresco con dos pajas parece que toca la doble flauta de Pan.
Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera.
El único recuerdo retrospectivo que le queda al día es ese ruidito que hace el
despertador cuando pasa por la misma hora en que sonó la última vez.
La lechuga es toda enaguas.
Principio de primavera: un niño solo en todo el “tío vivo”.
Lo más difícil de digerir en un banquete es la pata de la mesa que nos ha tocado en
suerte.
La escritura china es un cementerio de letras.
La cebra es el animal que luce por fuera su radiografía interior.
Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.
Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consciente que se la
vuelva a poner el tapón.
La faja del nene es la primera venda de la vida.
Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.
La arrugada corteza de los árboles revela que la Naturaleza es una anciana.
La T es el martillo del abecedario.
El búfalo es el toro jubilado de la prehistoria.
El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.
A las doce las manillas del reloj presentan armas.
Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.
Las estrellas trabajan con red. Por eso no se cae ninguna sobre nuestra cabeza.
Los que juegan al aro corren detrás del reloj sin cifras.
Cuando la mujer se quita una media parece que va a mirarse una herida.
Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen “¡adiós!” en los puertos.
Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.
Lo peor de los pobres es que no pueden dar dinero.
La noche que acaba de pasar se va al mismo sitio en que está la noche más antigua del
mundo.
El Pensador de Rodin es un ajedrecista al que le han quitado la mesa.
Genio: el que vive de nada y no se muere.
Los pingüinos son unos niños que se han escapado de la mesa con el babero puesto.
Los paraguas están de luto por las sombrillas desaparecidas.
Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gesto de fieras.
La Y es la copa de champaña del alfabeto.
Cuando está el armario abierto, toda la casa bosteza.
El espantapájaros semeja un espía fusilado.
Abrir un paraguas es como dispara contra la lluvia.
El agua se suelta el pelo en las cascadas.
El que pide un vaso de agua en las visitas es un conferenciante fracasado.
Ramón Gómez de la Serna
Lo que defiende a las mujeres es que piensan
que todos los hombres son iguales, mientras
que lo que pierde a los hombres es que creen
que todas las mujeres son diferentes.
El amor nace del deseo repentino de hacer
eterno lo pasajero.
Los que matan a una mujer y después se
suicidan debían variar el sistema: suicidarse
antes y matarla después.
Los globos de los niños van por la calle muertos
de miedo.
El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a
su pie.
¿Y si las hormigas fuesen ya los marcianos
establecidos en la Tierra?
La gallina está cansada de denunciar en la
comisaría que le roban los huevos.
Lo peor del loro es que quiera hablar por
teléfono.
Eso de creer que el loro no sabe lo que dice es
no querer ofender, pero el loro nos mira cuando
nos insulta.
Respetamos ese insecto que se pasea por el
frutero porque es el que ha becado el campo
para que vea la ciudad.
El sueño es un depósito de objetos extraviados.
El que está en Venecia es el engañado que cree
estar en Venecia. El que sueña con Venecia es el
que está en Venecia.
Los recuerdos encogen como las camisetas.
Al ver el anuncio de "6 vueltas" en el aparato de
feria nos ha parecido que la vida no es más que
eso, "X vueltas".
No hay que tirarse desde demasiado alto para no
arrepentirse por el camino.
La prisa es lo que nos lleva a la muerte.
En cada día amanece todo el tiempo.
El más sorprendido por la herencia es el que
tiene que dejarla.
Por los ojos nos vamos de la vida.
Nos sorprende ver en la tienda de antigüedades
la taza en que tomábamos el café con leche
cuando éramos niños.
Es sorprendente cómo se mete la fiebre en el
tiralíneas del termómetro.
Astrónomo es un señor que se duerme mirando
las estrellas.
La medicina ofrece curar dentro de cien años a
los que se están muriendo ahora mismo.
En lo que más avanza la civilización es en la
perfección de los envases.
El ventilador debía dar aire caliente en invierno.
Los ceros son los huevos de los que salieron las
demás cifras.
Un país donde los que juegan al toro siempre
encuentran quien haga de toro es un país
paradójico progresivo.
La historia es un pretexto para seguir
equivocando a la humanidad.
En las grandes solemnidades llenas de
personajes uniformados parece que hay algunos
repetidos.
Me gustaría pertenecer a esa época del futuro en
que la historia tendrá doscientos tomos, para ver
cómo se la aprenderán los niños.
No confiéis demasiado en vuestro propio
corazón, porque él os fallará en definitiva.
No importa que nuestro vaso sea pequeño, pues
lo importante es que la botella esté llena.
No debemos ser cómplices ni de nosotros
mismos.
A un mentiroso sólo lo cura un sordo.
La popularidad es que nos conozcan los que no
conocemos.
La mayor ingenuidad del novel círculo literario
es el nombramiento de tesorero.
El lector -como la mujer- ama más a quien le ha
engañado más.
Al cine hay que ir bien peinado, sobre todo por
detrás.
No hay nada que desoriente tanto como un
número de teléfono que hemos apuntado y que
no sabemos a quién pertenece.
Hay tipos a los que es tan difícil sacarles una
idea de la cabeza como el tapón que se ha
hundido en la botella.
Extraido de "Greguerías". Ramón Gómez de la Serna. Colección Clásicos del Siglo XX, nº 15.
Ed. El País, 2003.
Esta sección recoge "greguerías" (término acuñado por Ramón Gómez de la Serna), es decir, expresiones de
ideas complejas en pocas palabras, a las que alguien comparó con burbujas por su dudosa perdurabilidad
Como daba besos lentos, duraban más sus amores.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
La morcilla es un chorizo lúgubre.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
Entre los carriles de las vías del tren, crecen flores suicidas.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Aporte de G. Schultz
Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
El agua se suelta el pelo en las cascadas.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Aporte de G. Schultz
Aquel tipo tenía un tic, pero le faltaba un tac;
por eso no era un reloj.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
La ópera es la verdad de la mentira;
el cine es la mentira de la verdad.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Aporte de G. Schultz
Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueños.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
Las espigas hacen cosquillas al viento.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Aporte de G. Schultz
La O es la I después de comer.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), escritor español
Flor de greguerías, Buenos Aires, Losada, 1958
Aporte de Graciela Barroso
La noche es una nube hecha de ojos.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), escritor y poeta inglés
Aporte de G. Schultz
La palabra es la alarma de los humanos
para aproximarse unos a otros.
Ana María Matute (1926-), escritora española
Aporte de Graciela Barroso
El tiempo es la sustancia de la que estamos hechos.
Jorge Luis Borges (1899-1986), escritor argentino
Aporte de Graciela Barroso
La Música excava el cielo.
Charles Baudelaire (1821-1867), poeta francés
Aporte de Graciela Barroso
La vida es una isla, las rocas son sus deseos,
los árboles sus sueños y las flores su soledad.
Jalil Gibrán (1883-1931), poeta y pintor libanés
Aporte de Graciela Barroso
El agua habla sin cesar y nunca se repite.
Octavio Paz (1914-1998), poeta mejicano
Aporte de Graciela Barroso

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