DPD (2005)

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DPD (2005)
DPD (2005)
conjunción. 1. Palabra invariable
que introduce diversos tipos de
oraciones subordinadas (conjunción
subordinante) o que une vocablos o
secuencias sintácticamente
equivalentes (conjunción
coordinante).
2. conjunción adversativa. La que
une palabras u oraciones cuyos
sentidos se oponen parcial o
totalmente. Son pero, mas y sino.
3. conjunción causal. La que
introduce oraciones subordinadas
causales (→ oración, 6). Las más
representativas son porque y pues.
4. conjunción comparativa. La que
introduce el segundo término de
comparación en las construcciones
u oraciones comparativas (→
oración, 7). Son que y como.
5. conjunción completiva. La que
introduce oraciones subordinadas
sustantivas (→ oración, 35). Son
que (a veces, también como) y, en
cierto tipo de oraciones
interrogativas indirectas, si.
6. conjunción concesiva. La que
introduce oraciones subordinadas
concesivas (→ concesivo, 1). La
más representativa es aunque.
7. conjunción condicional. La que
introduce oraciones subordinadas
condicionales (→ oración, 10). La
más representativa es si.
8. conjunción consecutiva. a) La
que une oraciones o enunciados
entre
los que se establece una relación de
causa-deducción o
causaconsecuencia,
como conque, luego o la locución
así que, llamadas
también conjunciones ilativas:
Pienso, LUEGO existo; Tengo
mucho
trabajo, ASÍ QUE este año no me
voy de vacaciones.
b) En las llamadas construcciones
consecutivas intensivas, la que
introduce la subordinada que
expresa la consecuencia o el efecto
de lo
denotado en la principal a través de
los intensificadores, tácitos o
expresos, tan(to) o tal (o de los
determinantes un o cada): Puso
tanta
sal en la ensalada QUE no había
quien se la comiera; Canta QUE da
9. conjunción coordinante. → 1.
10. conjunción copulativa. La que
une palabras, oraciones y otros
grupos sintácticos estableciendo
entre ellos relaciones de adición o
de
agregación. Son y, e, ni.
11. conjunción distributiva. La
que se antepone a los diferentes
miembros de una coordinación
distributiva, que es aquella en la que
se
presenta una sucesión de
alternativas o situaciones
contrapuestas. Se
construyen generalmente estas
secuencias con adverbios usados
correlativamente con valor de
conjunciones, los cuales se
anteponen a
los diferentes términos que
aparecen como opciones: bien...,
bien...;
ya..., ya...; ora..., ora...
12. conjunción disyuntiva. La que
expresa al ternancia o elección
entre
palabras u oraciones. Son o, u.
13. conjunción final. La que
introduce oraciones subordinadas
finales
(→ oración, 25). Las más
representativas son las locuciones
para que y
a fin de que.
14. conjunción ilativa. → 8a.
15. conjunción subordinante. →
1.
4. locución conjuntiva. La que
funciona como una conjunción: así
que, por más que.
DRAE (2001)
cuando.
(Del lat. quando).
1. conj. t. En el tiempo, en el punto,
en la ocasión en que. Me
compadecerás cuando sepas mis
desventuras. Ven a buscarme
cuando sean las diez.
QUEÍSMO DPD (2005)
QUEÍSMO. Es la supresión indebida
de una preposición (generalmente
de)
delante de la conjunción que,
cuando la preposición viene exigida
por alguna
palabra del enunciado.
1. No debe suprimirse la preposición
en los casos siguientes:
a) Con verbos pronominales que se
construyen con un complemento de
régimen: acordarse DE algo,
alegrarse DE algo, arrepentirse DE
algo, fijarse
EN algo, olvidarse DE algo,
preocuparse DE o POR algo, etc.:
Me alegro DE
QUE hayáis venido (no Me alegro
QUE hayáis venido); Me olvidé DE
QUE
tenía que llamarte (no Me olvidé
QUE tenía que llamarte); (…).
Algunos de
estos verbos, cuando se usan en
forma no pronominal, se construyen
sin
preposición, pues, en ese caso, la
oración subordinada ejerce de
sujeto o de
complemento directo: Me alegró
QUE vinieras (no Me alegró DE
QUE
vinieras); Olvidé QUE tenía que ir al
dentista (no Olvidé DE QUE tenía
que ir
al dentista) (→ DEQUEÍSMO, 1a y
b).
b) Con verbos no pronominales que
se construyen con un complemento
de
régimen: convencer DE algo, insistir
EN algo, tratar DE algo (en el
sentido de
‘procurarlo, intentarlo’), etc.: Lo
convencí DE QUE escribiera el
artículo (no
Lo convencí QUE escribiera el
artículo); Insistió EN QUE nos
quedáramos a
cenar (no Insistió QUE nos
quedáramos a cenar); Trato DE
QUE estéis a gusto
(no Trato QUE estéis a gusto).
c) Con sustantivos que llevan
complementos preposicionales: Iré
con la
condición DE QUE vayáis a
recogerme (no Iré con la condición
QUE vayáis a
recogerme); Tengo ganas DE QUE
llueva (no Tengo ganas QUE
llueva); Ardo
en deseos DE QUE vengas a verme
(no Ardo en deseos QUE vengas a
verme).
d) Con adjetivos que llevan
complementos preposicionales:
Estamos seguros
DE QUE acertaremos (no Estamos
seguros QUE acertaremos); Estoy
convencido DE QUE llegarás lejos
(no Estoy convencido QUE llegarás
lejos).
e) En locuciones como a pesar DE
QUE (no a pesar QUE), a fin DE
QUE (no a
fin QUE), a condición DE QUE (no a
condición QUE), en caso DE QUE
(no en
caso QUE), etc.
f) En la construcción hasta el punto
DE QUE (no hasta el punto QUE).
g) En las locuciones verbales caber,
o haber, duda DE algo, caer en la
cuenta
DE algo, darse cuenta DE algo: No
cabe duda DE QUE es un gran
escritor (no
No cabe duda QUE es un gran
escritor); Pronto cayó en la cuenta
DE QUE
estaba solo (no Pronto cayó en la
cuenta QUE estaba solo); Nos
dimos cuenta
DE QUE era tarde (no Nos dimos
cuenta QUE era tarde).
2. Los verbos advertir, avisar,
cuidar, dudar e informar en sus
acepciones
más comunes, pueden construirse
de dos formas: advertir [algo] a
alguien y
advertir DE algo [a alguien]; avisar
[algo] a alguien y avisar DE algo [a
alguien]; cuidar [algo o a alguien] y
cuidar DE algo o alguien; dudar
[algo] y
dudar DE algo; informar [algo] a
alguien (en América) e informar DE
algo [a
alguien] (en España). Por tanto, con
estos verbos, la presencia de la
preposición de delante de la
conjunción que no es obligatoria (→
advertir,
avisar, cuidar(se), dudar,
informar(se)).
5. dar + algunos sustantivos
abstractos de sentimiento como
pena, vergüenza,
miedo, risa, rabia, etc. Todas estas
expresiones suelen ir seguidas de
un
sustantivo o de una oración
subordinada (con infinitivo o con un
verbo en
forma personal introducido por la
conjunción que), que expresa lo que
causa el
sentimiento de pena, vergüenza,
rabia, etc. Si se expresa por medio
de una
oración, la causa del sentimiento
puede ir precedida o no de la
preposición de;
así, puede decirse igualmente Le da
vergüenza que lo vean así o Le da
vergüenza DE que lo vean así; Nos
da rabia verte en ese estado o Nos
da rabia
DE verte en ese estado. Si se trata
de un sustantivo, solo pena admite
con
naturalidad la preposición de: Me da
pena tu hermano o Me da pena DE
tu
hermano. No obstante, en
cualquiera de estos casos suele
preferirse en la
lengua culta la construcción sin de.
DEQUEÍSMO. Es el uso indebido de
la preposición de delante de la
conjunción
que cuando la preposición no viene
exigida por ninguna palabra del
enunciado.
1. Se incurre en dequeísmo en los
siguientes casos:
a) Cuando se antepone la
preposición de a una oración
subordinada sustantiva
de sujeto. El sujeto de una oración
nunca va precedido de preposición
y, por
tanto, son incorrectas oraciones
como Me alegra DE QUE seáis
felices
(correcto: Me alegra QUE seáis
felices); (…). Algunos de estos
verbos, cuando
se usan en forma pronominal
(alegrarse, preocuparse, etc.), sí
exigen un
complemento precedido de la
preposición de. En ese caso, el uso
conjunto de
la preposición y la conjunción es
obligatorio: Me alegro DE QUE
seáis felices,
y no Me alegro QUE seáis felices;
Me preocupo DE QUE no os falte
nada, y no
Me preocupo QUE no os falte nada
(→ QUEÍSMO, 1a).
b) Cuando se antepone la
preposición de a una oración
subordinada sustantiva
de complemento directo. Esto
ocurre, sobre todo, con verbos de
«pensamiento» (pensar, opinar,
creer, considerar, etc.), de «habla»
(decir,
comunicar, exponer, etc.), de
«temor» (temer, etc.) y de
«percepción» (ver,
oír, etc.). El complemento directo
nunca va precedido de la
preposición de y,
por tanto, son incorrectas oraciones
como Pienso DE QUE
conseguiremos
ganar el campeonato (correcto:
Pienso QUE conseguiremos ganar
el
campeonato); Me dijeron DE QUE
se iban a cambiar de casa (correcto:
Me
dijeron QUE se iban a cambiar de
casa); Temo DE QUE no llegues a
tiempo
(correcto: Temo QUE no llegues a
tiempo); He oído DE QUE te casas
(correcto:
He oído QUE te casas).
c) Cuando se antepone la
preposición de a una oración
subordinada que ejerce
funciones de atributo en oraciones
copulativas con el verbo ser. Este
complemento, por lo general, no va
precedido de preposición y, por
tanto, son
incorrectas oraciones como Mi
intención es DE QUE participemos
todos
(correcto: Mi intención es QUE
participemos todos).
d) Cuando se inserta la preposición
de en locuciones conjuntivas que no
la
llevan: a no ser DE QUE (correcto: a
no ser QUE), a medida DE QUE
(correcto:
a medida QUE), una vez DE QUE
(correcto: una vez QUE).
2. Los verbos advertir, avisar,
cuidar, dudar e informar, en sus
acepciones
más comunes, pueden construirse
de dos formas: advertir [algo] a
alguien y
advertir DE algo [a alguien]; avisar
[algo] a alguien y avisar DE algo [a
alguien]; cuidar [algo o a alguien] y
cuidar DE algo o alguien; dudar
[algo] y
dudar DE algo; informar [algo] a
alguien (en América) e informar DE
algo [a
alguien] (en España). Por tanto, con
estos verbos, la presencia de la
preposición de delante de la
conjunción que no es obligatoria (→
advertir,
avisar, cuidar(se), dudar,
informar(se)).
3. Un procedimiento que puede
servir en muchos de estos casos
para
determinar si debe emplearse la
secuencia de «preposición + que»,
o
simplemente que, es el de
transformar el enunciado dudoso en
interrogativo.
Si la pregunta debe ir encabezada
por la preposición, esta ha de
mantenerse en la modalidad
enunciativa. Si la pregunta no lleva
preposición, tampoco ha de
usarse esta en la modalidad
enunciativa: ¿DE qué se preocupa?
(Se preocupa
DE que...); ¿Qué le preocupa? (Le
preocupa que...); ¿DE qué está
seguro?
(Está seguro DE que...); ¿Qué
opina? (Opina que...); ¿EN qué
insistió el
instructor? (Insistió EN que...); ¿Qué
dudó o DE qué dudó el testigo?
(Dudó
que... o dudó DE que...); ¿Qué
informó [Am.] o DE qué informó
[Esp.] el
comité? (Informó que... [Am.] o
informó DE que... [Esp.]).
y2 1. Conjunción copulativa. Toma
la forma e ante palabras que
empiezan por el sonido /i/: Eres
único e irrepetible; Necesito aguja e
hilo. Existen las siguientes
excepciones:
a) Cuando al sonido /i/ le sigue una
vocal con la que forma diptongo: La
mesa
es de madera y hierro (no de
madera e hierro).
b) Cuando la conjunción se hace
tónica y adquiere un valor adverbial
en
oraciones interrogativas: ¿Y Inés?
[= ¿Dónde está Inés?].
2. Hay palabras, como hiato o ion,
que pueden articularse con hiato ([i áto], [i - ón]) o con diptongo ([yá - to],
[yón]). De ahí que sea válido el uso
de e
(si se articulan con hiato) o de y (si
se articulan con diptongo) delante
de estas
voces: diptongo e hiato o diptongo y
hiato; moléculas e iones o
moléculas y
iones.
3. y/o. Hoy es frecuente el empleo
conjunto de las conjunciones
copulativa y
disyuntiva separadas por una barra
oblicua, calco del inglés and/or, (…).
o
2
1. Conjunción coordinante que
tiene
expresa
valor
disyuntivo
cuando
alternativa entre dos opciones:
¿Prefieres ir al cine o al teatro?
Otras veces
expresa
equivalencia
(…).
A
menudo la disyuntiva que plantea
esta conjunción
no es excluyente, sino que expresa
conjuntamente adición y alternativa:
En
este cajón puedes guardar carpetas
o cuadernos (es decir, una u otra
cosa, o
ambas a la vez). En la mayoría de
los casos resulta, pues, innecesario
hacer
explícitos ambos valores mediante
la combinación y/o (→ y2, 3).
2. La conjunción o toma la forma u
cuando precede a una palabra que
comienza por el sonido /o/: No sé si
la jarra es de latón u hojalata;
Tendrá
siete u ocho años. La misma
transformación se da si la
conjunción va entre
números: Tendrá 7 u 8 años.
3. Por razones de claridad, ha sido
hasta ahora tradición ortográfica
escribir la
o con tilde cuando iba colocada
entre números, para distinguirla del
cero: 3 ó
4, 10 ó 12. La escritura
mecanográfica hace cada vez
menos necesaria esta
norma, pues la letra o y el cero son
tipográficamente muy diferentes. No
obstante, se recomienda seguir
tildando la o en estos casos para
evitar toda
posible confusión. La o no debe
tildarse si va entre un número y una
palabra y,
naturalmente, tampoco cuando va
entre dos palabras: Había 2 ó más
policías
en la puerta (correcto: 2 o más);
¿Quieres té ó café? (correcto: té o
café).
sino. 1. Como sustantivo masculino,
‘fatalidad o destino’: «¿Qué extraño
sino
me encadenó a él?» (Gallegos
Pasado [C. Rica 1993]).
2. Como conjunción adversativa,
presenta los valores siguientes:
(….)
3. No debe confundirse la
conjunción adversativa sino antes
descrita con si
no, secuencia formada por la
conjunción si (→ si) seguida del
adverbio de
negación no (→ no): «¿Y quién se
lo dirá, si no lo hace usted?»
(Mundo
[Esp.] 20.2.95); «Tu actitud conmigo
es bastante rara, si no insultante:
me
tratas como a un niño» (Donoso
Elefantes [Chile 1995]); «No sé si no
es
mejor que fracase este encuentro»
(Plaza Cerrazón [Ur. 1980]). El
segundo
elemento de la secuencia —la
negación no— es tónico, frente a la
atonicidad
de la conjunción adversativa sino.
que. Palabra átona, que debe
escribirse sin tilde a diferencia del
pronombre,
adjetivo o adverbio interrogativo o
exclamativo qué (→ qué). Puede ser
pronombre relativo (→ 1) o
conjunción (→ 2).
2. CONJUNCIÓN
2.1. Introduce oraciones
subordinadas sustantivas en función
de sujeto: «No le
gusta QUE su mujer trabaje» (Hoy
[Chile] 11-17.7.84); de complemento
directo: «¡Yo no quiero QUE te
vayas!» (Santiago Sueño [P. Rico
1996]); y de
término de preposición, (….)
2.1.1. Cuando la oración sustantiva
funciona como sujeto, puede ir
opcionalmente precedida del
artículo el: «EL QUE hubiera una
escena de amor
pudo ser mera casualidad»
(GlzLeón Viejo [Ven. 1995]); «QUE
el asesino
hubiera usado un cuchillo era muy
significativo» (Rojo Matar [Esp.
2002]).
2.1.2. Cuando la oración
subordinada funciona como
complemento directo de
un verbo de «ruego» o «temor», se
suprime a veces la conjunción que:
«Le
rogué me permitiera acompañarla
hasta la entrada» (Cano Abismo
[Col.
1991]); «Ya me temo no termine
nunca [esta guerra]» (Umbral
Leyenda [Esp.
1991]); sucede también, aunque
más raramente, con verbos de
«opinión»: «El
comunicado [...] eriza el cabello y
supongo habrá espantado al
ministro
Belloch» (Mundo [Esp.] 21.12.94).
En todos estos casos, aunque no se
censura
la supresión de la conjunción, se
considera preferible mantenerla: Le
rogué
QUE me permitiera, me temo QUE
no termine, supongo QUE habrá
espantado.
2.1.6. Delante de las oraciones
interrogativas indirectas
dependientes del
verbo preguntar, es habitual en la
lengua coloquial la presencia de un
que,
innecesario pero admisible, ante la
conjunción si o el pronombre o
adverbio
interrogativo que introducen la
subordinada: «Nos pregunta QUE si
nos gusta
la exposición» (…).
Cuando se utiliza decir con el
sentido de ‘preguntar’, es
igualmente superfluo
el uso de que cuando la
interrogativa va introducida por la
conjunción si: «Un
día me dijo QUE si quería ir a la
Liga del Cauca» (Tiempo [Col.]
11.11.96), de
igual sentido que me dijo si quería
ir...
2.2.1. El complemento de los
adjetivos inferior, superior, posterior
y anterior
no va introducido por la conjunción
que, sino por la preposición a: «Mi
capacidad de resistencia ante el
pasado es inferior A la tuya» (Moix
Arpista
[Esp. 2002]), y no QUE la tuya.
2.2.2. Cuando el segundo término
de una comparación propia es una
oración
subordinada introducida a su vez
por la conjunción que, es
gramaticalmente
impecable la emisión conjunta del
que comparativo y el que introductor
de la
subordinada: «Parece más positivo
que él exista QUE QUE no exista»
(Cabrera
Cine [Esp. 1999]). No obstante, para
evitar la cacofonía, es habitual
introducir
entre ambas conjunciones un no
expletivo (→ no, 3a): «Mejor es eso
QUE NO
QUE a uno lo ignoren» (Landero
Juegos [Esp. 1989]). No debe
sustituirse en
estos casos el que comparativo por
la preposición a: «Es mejor que te
llamen
guapo A QUE te tachen de feo»
(Tiempo [Esp.] 28.5.90); este error
se explica
por el influjo de construcciones
similares con preferir o ser
preferible, cuyos
complementos sí llevan la
preposición a (→ preferir y
preferible):
2.11. Es opcional su empleo detrás
de ojalá: «Ojalá (QUE) esto termine
pronto» (Montero Trenza [Cuba
1987]), aunque la lengua culta suele
preferir
la omisión de que.
2.13. Forma parte de numerosas
locuciones conjuntivas: al punto
que, a no
ser que, antes (de) que (→ antes,
3), así que, comoquiera que (→
comoquiera,
2), con tal (de) que (→ tal, 2), dado
que (→ dar(se), 4), de manera o
modo
que (→ manera, 4 y modo, 4),
después (de) que (→ después, 2),
dondequiera
que (→ dondequiera, 1), en tanto
que (→ tanto, 7), mientras que (→
mientras, 3), por más que (→ más,
1.18), puesto que, ya que, etc.
2.16. Es uso popular, que debe
evitarse en el habla culta, la
presencia
superflua de que en oraciones
ponderativas encabezadas por qué,
cuánto o
menudo: ¡Qué simpático QUE es tu
amigo!; ¡Qué bien QUE canta este
pájaro!; ¡Cuánto trabajo QUE tengo
esta semana!; Menuda cara QUE
tienes.
porque. 1. Conjunción subordinante
átona que tiene los siguientes
valores:
a) Se usa mayoritariamente como
conjunción causal (…)
b) También se emplea como
conjunción final, seguida de un
verbo en
subjuntivo, con sentido equivalente
a para que: «Hará lo que pueda
porque su
estancia en Suecia sea feliz»
(Sampedro Congreso [Esp. 1952]).
En este caso
se admite también su escritura en
dos palabras: «Hará lo posible por
que se
cure» (Marías Corazón [Esp. 1992]).
2. No debe confundirse la
conjunción porque con las
secuencias siguientes,
en que aparece escrito por que en
dos palabras:
a) La combinación del pronombre
relativo que precedido de la
preposición
por. Su identificación es fácil, ya que
el relativo que admite la
anteposición
del artículo correspondiente (el, la,
los, las) o puede sustituirse por
otros
relativos como el cual, la cual, los
cuales, las cuales: «La verdadera
razón
por que [= por la que, por la cual]
quieres quedarte es Miguel»
(Allende Casa
[Chile 1982]).
b) La combinación de la preposición
por exigida por un verbo, un
sustantivo
o un adjetivo, seguida de la
conjunción subordinante que: «No
había que
preocuparse por que me volviera la
destemplanza» (Mendicutti Palomo
[Esp.
1991]); «Expresó su interés por que
el decreto se lleve a cabo» (Abc
[Esp.]
15.11.97); «Llegan incluso ansiosos
por que nos lo creamos» (País
[Esp.]
9.10.97).
3. Tampoco debe confundirse
porque, conjunción átona que se
escribe sin
tilde, con porqué ni con por qué (→
porqué).
porqué. 1. Sustantivo masculino
que significa ‘causa o motivo’ (…).
2. No debe confundirse con por qué,
combinación de la preposición por y
el
pronombre o adjetivo interrogativo o
exclamativo qué: «¿Por qué me has
hecho eso?» (GaMorales Lógica
[Esp. 1990]); «Aún no sé por qué
razón he
venido» (Volpi Klingsor [Méx.
1999]); «—¡Que por qué! —
exclamó» (RRosa
Sebastián [Guat. 1994]). Es
incorrecto anteponer en estos casos
el artículo el:
«Seguramente tú tienes una teoría
para explicar el por qué ocurre eso»
(Cambio 16 [Esp.] 17.9.90).
Obsérvese que, en esta oración, por
qué no es
sustituible por motivo o razón: *para
explicar el motivo ocurre eso; debió
decirse para explicar por qué ocurre
eso.
si. 1. Conjunción que, como el resto
de las palabras de esta categoría,
es átona,
por lo que se escribe sin tilde, a
diferencia del adverbio, el sustantivo
y el
pronombre personal sí (→ sí).
Presenta los siguientes valores:
1.1. Conjunción condicional.
Introduce la oración subordinada
condicional,
llamada «prótasis», que es la que
expresa la condición que debe
cumplirse para
que se verifique lo enunciado en la
oración principal, que se denomina
«apódosis». Normalmente, en los
enunciados condicionales, la
subordinada
antecede a la principal:
sí. 1. Adverbio de afirmación. (…).
2. Como sustantivo masculino,
‘permiso o conformidad’: «Estela
habló con
sus padres para que le consintieran
los amores y consiguió de ellos el sí
tan
deseado» (Vergés Cenizas [R.
Dom. 1980]). Su plural culto es síes
(→
PLURAL, 1c): «Las escasas
posturas negativas [...] se tornaron
síes» (País
[Esp.] 1.10.87).
3. Sí es también la forma tónica
reflexiva de tercera persona, tanto
del
singular como del plural.
3.1. Su uso está sujeto a dos
condiciones:
a) Siempre ha de ir precedido de
preposición (…).
b) Por ser un pronombre personal
tónico exclusivamente reflexivo (→
PRONOMBRES PERSONALES
TÓNICOS, 3), (…). No es
recomendable emplear el
reflexivo sí en oraciones
impersonales con referente
inespecífico o genérico;
en esos casos, lo normal y
preferible es usar el indefinido uno
(→ uno, 1.3);
3.3. No es recomendable el uso de
la forma reflexiva sí para referirse a
una
primera o una segunda persona,
tanto del singular como del plural:
Podías
haberme dicho que no dabas más
de sí; «Solo la mona y yo nos
hallábamos
fuera de sí» (Vicent Balada [Esp.
1987]); debió decirse volví en mí, no
dabas
más de ti, nos hallábamos fuera de
nosotros. No obstante, ha de
tenerse en
cuenta que el uso de estas
locuciones no se da con normalidad
en las personas
de plural.
conque. 1. Conjunción ilativa que
se utiliza para enunciar una
consecuencia
natural de lo que acaba de decirse
(…).
3. Se escribe siempre en una sola
palabra, por lo que no debe
confundirse con
las secuencias siguientes:
a) La preposición con seguida del
relativo que: «Lo bien que les caen
a los
dos los flamantes trajes grises con
que [= con los que, con los cuales]
…
b) La preposición con seguida de la
conjunción que que encabeza las
oraciones sustantivas subordinadas:
«Con que nos pongamos de
acuerdo en
una sola cuestión es suficiente,
compañeros».
c) La preposición con seguida del
pronombre interrogativo o
exclamativo
tónico qué: «¿Con qué entusiasmo
o ganas podría yo hacerlo sabiendo
que la
Ibarguren está allí?»
DUE María Moliner, Diccionario de
uso del español (1998)
5. Adverbios interrogativoexclamativo-relativo conjuntivos
Pero sí merecen mención especial
los adverbios
«como, cuando, cuanto, donde»,
cuya función es
muy compleja (...). Y, por fin, si este
antecedente se
suprime, el adverbio queda como
aglutinante de las
dos oraciones, formando parte tanto
de una como de
otra, y haciendo oficio de
«conjunción»: ‘Tiene cuanto
quiere. Lo hago como lo haces tú’.
DPD (2005)
mientras. 1. Puede funcionar como
adverbio de tiempo o como
conjunción,
expresando simultaneidad entre dos
acciones. Como adverbio, es
palabra
tónica y se escribe aislada por
comas del resto del enunciado:
«Desarmaron
los instrumentos y los secaron.
Ronald, mientras, se acariciaba la
mejilla con
el reverso de los dedos» (Consiglio
Bien [Arg. 2002]); idéntico sentido
tiene la
locución adverbial mientras tanto:
«La señora, mientras tanto,
permanecía
impávida y con cara de pocos
amigos» (López Gorila [Esp. 2001]).
Como conjunción, en cambio,
mientras es palabra átona y no se
separa con coma del verbo que
introduce: «Todo esto lo revive
Andrés mientras mezcla colores y
aceites» (…). Con valor temporal,
no es recomendable en el habla
culta posponer a mientras la
conjunción que: «Mientras QUE
estaba en el Cusco, pasó de todo
en Lima» (Expreso [Perú] 4.6.97);
(…).
3. mientras que. Locución
conjuntiva que se usa para
contraponer dos
acciones simultáneas, con sentido
equivalente a ‘en cambio’: «Muchos
deplorarán esta revolución, mientras
que otros la celebrarán»

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