PROPUESTASTRANSFORMACIONUASD

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PROPUESTASTRANSFORMACIONUASD
PROPUESTAS
PARA LA
TRANSFORMACION DE LA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE SANTO DOMINGO
UASD
Prof. Dr. José Antinoe Fiallo Billini
Director del Colegio Universitario UASD
Marzo/Abril 1990
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
Colegio Universitario
1
PROPUESTA PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA UASD
1. Un proyecto de renovación curricular es un proyecto educativo y político que
parte de un diagnóstico de la sociedad y en nuestro caso, de la crisis crónica
de la sociedad y la crisis específica de la Universidad.
En relación a este aspecto es relevante señalar que sin proyecto histórico
universitario, donde el currículo es una respuesta educativa y política, toda
reforma es un fracaso que se puede preestablecer sin márgenes de
equivocación.
En primer lugar, si no hay propuesta o proyecto nacional y universitario, todo
esfuerzo es inorgánico a fuerzas sociales y a la sociedad civil y no permite
nutrir cultural y socialmente la Universidad, es decir, articulación territorial del
currículo como fuerza cultural, es decir, el currículo como respuesta-sistema
en el contexto del proyecto nacional como proyecto global, no fraccionado o
parcial.
2. Por ello tienen especial actualidad o vigencia los “Planteamientos para la
Reformulación del Currículo del Colegio Universitario” y la Resolución 89-82
del Consejo Universitario sobre esos planteamientos, ya que propone una
totalidad respuesta de tipo epistemológica en un ciclo básico que permita
armar metodológicamente al estudiante para el dominio de la totalidad social y
natural. La visión sistemática de la sociedad, de la crisis, la Universidad con
fuerza cultural territorial (sistema universitario) se continúa en el currículo del
ciclo básico común capaz de dotar de un sistema metódico, teórico y operativo
a cada estudiante para conocer la sociedad, la crisis, la Universidad y sus
propias potencialidades.
3. No es el esquema de los viejos preparatorios universitarios por áreas
segmentadas y que responden a viejos paradigmas epistemológicos del
2
conocimiento y el aprendizaje por compartimientos estancos de la ciencia que
sostienen el viejo y el nuevo positivismo (incluyendo a Popper) y que no
permiten concebir el currículo, además, como un acto global de gestión o
administración.
El currículo de ciclo básico común como primer estrato formativo permite a su
vez organizar el currículo en ciclos superiores integrados que dotan de gran
movilidad y facilidad en el manejo de los flujos poblacionales de las matrículas,
sobre todo en una institución sin ningún tipo de racionalidad curricular y de
gestión. Adoptar un esquema de viejos preparatorios fracturados (ciclos de
carreras), acentuaría los niveles de feudalización de las facultades y se
entronizaría de manera crónica, el “sálvese quien pueda” y por tanto una
dinámica expansiva de autarquías de áreas (división institucional). Y por otro
lado,
las
carreras
hegemónicas
tradicionales
acentuarían
(Contabilidad, Ingeniería Civil, Medicina, Derecho, más
su
control
ahora Informática,
etc.), mientras las demás carreras tradicionales o no, los departamentos de
servicios se desplomarían definitivamente al calor de la lucha entre facultades
por su supervivencia.
4. En efecto, la reforma curricular debe verse como una estrategia de
complejidad que enfrente simultáneamente varias tareas, entre ellas el
crecimiento de la matrícula de nuevo ingreso, la extensión de los programas
para la población titulada (educación permanente y post-grado) y los
programas populares (población no titulada, lo que supone un plan que es un
proyecto universitario y nacional volviendo a un razonamiento inicial).
El incremento de la población universitaria de la UASD está referida a esa
estrategia o plan, no a la visión corta, estrecha y que expresa incapacidad o
populismo, de más facilidades y menos nacionalidad, porque ese camino con
créditos baratos ($35 a $75 categorías más bajas) podría replantear la
3
masificación pero en un contexto de pérdida de calidad, transformándola en
otro elefante blanco más.
Si el currículo del tercer nivel se articula estratificadamente por ciclo, si cada
ciclo vincula las estructuras desde una relación de ingreso común, a una
vinculación por áreas de titulación, por áreas de egresados para fortalecerlas y
por áreas de especialización superior en un contexto de programas para
población de sostén y vinculación social y popular, creando una disciplina del
uso del tiempo (cuatrimestres), y de formación básica general en licenciaturas
(cuatrimestres) la población de los programas formativos de la UASD en los
tres planos planteados podría aumentar significativamente.
5. Pero para ello debe abandonarse el camino tradicional que hoy, todavía, se
sostiene y se reproduce, no importan miles de talleres que se hagan y se
rehagan, si todos encubren la vieja visión de pasar por la UASD no para
hacerla un proyecto educativo para un proyecto popular, sino para agregar la
condición de ex en un currículo o para hacer carrera (s) en el uso del poder
haciendo culto a la autoridad y al orden en un contexto de decadencia,
colapso institucional y segregación del pueblo dominicano.
REDEFINICIÓN O REDISEÑO CURRICULAR
6. La universidad está obligada a redefinir su inserción curricular adoptando
respuestas territoriales descentralizadas, sobre todo en la medida en que la
crisis del capitalismo dominicano se agudiza y la condición de estudiante y
docente se hace difícil de mantener por los costos crecientes de esas
condiciones.
Por ejemplo, la Sede Central de la UASD está obligada a descentralizarse
territorialmente en por lo menos cuatro sub-sedes que permitan estimular los
flujos de nuevo ingreso, para las carreras del tercer nivel, la educación
4
permanente y el post-grado y los programas para no titulados o tituladas como
programas de Universidad Popular.
Las cuatro Sub-Sedes Territoriales Urbanas de la ciudad de Santo Domingo
serían:
a) La Sede Unica Actual que concentraría los programas del tercer nivel
para el área tradicional de la ciudad y los cursos de post-grado y parte
de los de educación permanente.
b) La Sede-Este para toda la zona oriental (desde Los Frailes y Mameyes
hasta Cancino Adentro (El Vertedero y El Cachón de la Rubia).
c) La Sede-Norte que podría lograr el flujo de toda la población al norte del
Río Isabela desde el Polvorín hasta Villa Satélite y Guarícano, e incluso
parte de los flujos de los barrios al sur del río (La Zurza, Los Manguitos,
Simón Bolívar, etc.).
d) La Sede-Oeste para toda la franja sur-norte desde el km. 12, pasando
por Herrera, La Altagracia hasta todo el borde de la Autopista Duarte,
hasta el Residencial Alameda.
Ahora bien, para descentralizar la Sede Central y especializar los Centros
Regionales, se necesita un diseño curricular con elementos de unificación que
impidan o que ello se pueda realizar o que si se ejecuta no termine en un
desastre o tollo curricular.
La única garantía es una estrategia curricular por ciclos, por gradaciones, que
permita efectivamente establecer sedes o sub-sedes homogéneas y que los
estudiantes puedan moverse en el currículo con facilidad y el cuerpo docente
ser asignado a los programas formativos con facilidad y de manera
5
permanente, teniendo en ambos casos en cuenta, la relación del sujeto o el
recurso con el territorio.
Pero, si se toma el camino anárquico del rediseño curricular a base de la
autarquía de facultades y sus currículos jamás podrá desarrollarse la
estrategia curricular como una estrategia en el espacio territorial, que es lo que
permite la inserción efectiva en la Sociedad Civil.
En el caso de los Centros Regionales ponemos el caso del CURE que
requiere una redefinición en base a dos puntos: uno urbano con Sede en La
Romana y otro rural (agropecuario) con sede en Higüey, de forma tal que se
articulen las dos potencialidades socioculturales de la región, lo cual solo se
podría alcanzar con una respuesta curricular integrada a partir de un ciclo
básico común.
En cuanto a las Subsedes de Santo Domingo se requiere un currículo urbano
de respuesta múltiple, y por ejemplo la Subsede Oeste debe tener como
referencia entre otras, los Parques Industriales de Herrera y Haina y por ende
potencialidad de extenderse a Haina.
O la Subsede Norte articulada al
proyecto de “Ciudad Alternativa” como respuesta urbana integral, combinando
esta potencialidad al Instituto Politécnico Santo Domingo (antiguo Artes y
Oficios).
7. En ese contexto y con esta visión podría establecerse una redefinición de la
universidad de manera imaginativa estableciendo 4 universidades en una:
7.1 La Universidad del Tercer Nivel, que es la que se dedica a la formación
de profesionales al nivel de Licenciatura, es decir la universidad
tradicional, la cual aplicando un plan sometido por nosotros para
reclutar nuevos bachilleres, podría alcanzar en dos años una población
de 45,000 estudiantes en los próximos semestres. Esos 45,000
6
estudiantes tomando 20 créditos por cuatrimestres a $6.00 mínimo los
créditos significarían $54 millones de pesos anuales, y en caso de que
se estabilice en 25,000 estudiantes ello significarían por lo menos $30
millones de pesos anuales en el Tercer Nivel.
7.2 La Universidad del Post-Grado y la Educación Permanente, donde se
concentrarían todos los programas de este tipo, debidamente
programados anualmente, lo que significa, por lo menos, una población
anual de 10,000 profesionales que se reciclarían y perfeccionarían en
cada año.
Esta modalidad podría centrarse en Post-Grados y formas de
educación permanente flexibles con una población anual de entre 4,000
y 7,000 estudiantes y en el caso de los Post-Grados de un año con un
costo de $4,000, lo que significarían ingresos de entre $17 a $28
millones de pesos anuales.
7.3 La Universidad Popular, que administraría los programas de no
titulados y tituladas referidos al desarrollo de proyectos culturales y
socioeconómicos de las clases populares y que se pueden realizar
conjuntamente con Organizaciones no Gubernamentales (ONGs),
Organizaciones Populares, Medios de Comunicación (sobre todo
proyectos radiofónicos con educación a distancia), lo que significaría en
los dos primeros años una población que oscilaría entre 20,000 a
30,000 beneficiarios en los primeros programas.
a)
Los programas propios para las organizaciones sociales, no
gubernamentales
y
populares,
fundamentalmente
de
autodefensa y autogestión, que se aplicarían en el contexto
curricular de las sub-sedes de la Sede Central y los Centros
Regionales (programas directos a la Sociedad Civil).
7
b)
Los programas propios en áreas contradictorias de la Sociedad
Política, como por ejemplo los Ayuntamientos, quienes por su
diversidad y necesidades podrían auspiciar programas conjunto
a establecerse en varias modalidades, ya sea de entrenamientos
de personal, gestión urbana, servicios sociales, etc.
Podrían
seleccionarse ayuntamientos cabezas regionales, como por
ejemplo Barahona, La Romana, San Pedro de Macorís, San
Francisco de Macorís, Santiago o Satélites como por ejemplo
Haina.
c)
Los programas del tipo a) pueden adquirir dimensiones nuevas y
articularse a programas insertos en emisoras como ABC, Radio
Santa María, Radio Enriquillo y Radio Marién en un tipo nuevo
de expansión territorial para población no titulada y que requiere
de recursos de subsistencia y autogestión vale la pena volver a
discutir la potencialidad de la radio universitaria como centro
productor asociado, de programas formativos radiofónicos.
d)
Siguiendo
esta
línea
de
innovación
en
las
respuestas
necesitamos abordar las exigencias de modalidades nopresenciales de los programas formativos (a distancia) de forma
tal de ampliar la cobertura a diversos tipos de potenciales
beneficiarios (desde nuevo ingreso, educación permanente,
tercera edad, programas populares), lo cual implica introducirse
en la necesidad de producir material en gran escala para una
franja importante, por su naturaleza social y cultural, de
dominicanos, no solo material impreso sino además radiofónico y
audiovisual.
8
El financiamiento de esta Universidad combinaría recurso de
participación, de la universidad, instituciones asociadas y
donaciones internacionales que podrían involucrar en los
primeros dos o tres años cerca de $10 millones de pesos.
7.4 La Universidad de la Emigración, que ofrecería programas formativos y
culturales a los dominicanos residentes, en Estados Unidos, Puerto
Rico y Venezuela, comenzando por los residentes en territorio
norteamericano y en acuerdos con las organizaciones de emigrados y
las universidades norteamericanas, lo que significarían programas con
cobertura de hasta 5,000 participantes los dos primeros años y con un
impacto importante de autofinanciamiento.
Los programas de esta Universidad tendrían una sustentación múltiple,
desde universidades y colegios, organizaciones socioculturales de
emigrados, organizaciones, etc., y calculando un promedio de US$500
por participante a la tasa actual serían RD$71,500,000, a partir de los
5,000 participantes iniciales en dos años.
8.
Tomar el camino de esta estrategia es actuar con coherencia y sin vías
tramposas de autoengaño, debiendo asumirse la coherencia en todo su
radicalidad. Por ejemplo, no podemos hablar de troncos comunes de
carreras de Ciencias Sociales y hay tres facultades con carreras de esa área
(Ciencias Jurídicas y Políticas, Humanidades y Ciencias Económicas y
Sociales).
Tres
facultades
involucradas
en
Informática
(Ciencias
Económicas y Sociales e Ingeniería y Arquitectura). Tres facultades “ricas”
con tres decanatos hegemónicos en usos de recursos (Ciencias Económicas
y Sociales, Jurídicas y Políticas y Humanidades) sin presupuesto
consolidado, armónico e integral.
9
Procede torcer el rumbo ahora, antes de que la campaña electoral, abierta
o solapada que existe, pero sin principios, arrope de nuevo la UASD y
tengamos ante nosotros otro período de tres años de deterioro y ruptura
con la sociedad civil y el pueblo. Volvemos a repetir que necesitamos
transformar no “amarrar votos” y compromisos. De lo contrario seguiremos
el camino de los últimos años que es el que nos ha llevado a la hegemonía
de la mediocridad, la politiquería y el conservadurismo académico y
político.
DR. JOSE ANTINOE FIALLO BILLINI
Director del Colegio Universitario
Marzo 1990
JAFB/lh.
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CRISIS Y REDISEÑO CURRICULAR EN LA UASD
(Segunda Versión con tras conclusiones)
Por: José Antinoe Fiallo Billini
1.
Un proyecto de renovación curricular es un proyecto educativo y político que
parte de un diagnóstico de la sociedad y en nuestro caso, de la crisis crónica
de la sociedad y la crisis específica de la universidad.
En relación a este aspecto es relevante señalar que sin proyecto histórico
universitario, donde el currículo es una respuesta educativa y política, toda
reforma es un fracaso que se puede preestablecer sin márgenes de
equivocación.
En primer lugar, si no hay una propuesta o proyecto nacional universitario,
todo esfuerzo es inorgánico a fuerzas sociales y a la sociedad civil, y no
permite nutrir cultural y socialmente la universidad, es decir, articulación
territorial del currículo como fuerza cultural, es decir el currículo como
respuesta-sistema en el contexto del proyecto nacional como proyecto
global, no fraccionado o parcial.
2.
Por ello tienen especial actualidad o vigencia los “Planteamientos de la
Reformulación del Currículo del Colegio Universitario” y la Resolución 89-82
del Consejo Universitario sobre esos planteamientos, ya que propone una
totalidad respuesta de tipo epistemológico en un ciclo básico que permita
armar metodológicamente al estudiante para el dominio de la totalidad social
y natural. La visión sistemática de la sociedad, de la crisis, la universidad
con fuerza cultural territorial (sistema universitario) se continúa en el
currículo de ciclo básico común capaz de dotar de un sistema metódico,
teórico y operativo a cada estudiante para conocer la sociedad, la crisis, la
universidad y sus propias potencialidades.
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3.
No es el esquema de los viejos preparatorios universitarios por áreas
segmentadas y que responden a obsoletos paradigmas epistemológicos del
conocimiento y el aprendizaje por compartimientos estancos de la ciencia
que sostienen el viejo y el nuevo positivismo (incluyendo a Popper) y que no
permiten concebir el currículo, además, como un acto global de gestión o
administración.
El currículo del ciclo básico común como primer estrato formativo permite a
su vez organizar el currículo en ciclos superiores integrados que dotan de
gran movilidad y facilidad en el manejo de los flujos poblaciones de las
matrículas, sobre todo en una institución sin ningún tipo de racionalidad
curricular y de gestión. Adoptar un esquema de viejos preparatorios (ciclos
carreras), acentuaría los niveles de feudalización de las facultades y se
entronizaría de manera crónica, el “sálvese el que pueda” y por tanto una
dinámica expansiva de autarquías de áreas (Contabilidad, Ingeniería Civil,
Medicina, Derecho, etc.), mientras las demás carreras, tradicionales o no, y
los departamentos de servicios se desplomarían definitivamente, el calor de
la lucha entre facultades por su supervivencia.
4.
En efecto, la reforma curricular debe verse como una estrategia de
complejidad que enfrente simultáneamente varias tareas, entre ellas el
crecimiento de la matrícula de nuevo ingreso, la extensión de los programas
para población titulada (educación permanente y post-grado) y los
programas populares (población no titulada), lo que supone un plan que es
proyecto universitario y nacional volviendo a un razonamiento inicial.
El incremento de la población universitaria de la UASD está referida a esa
estrategia o plan, no a la visión corta, estrecha y que expresa incapacidad o
populismo, de más facilidades y menos racionalidad, porque ese camino con
créditos baratos ($35 a $75 pesos por categorías más bajas) no ha
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incrementado la población, y, no lo hará el pretender eliminar un ciclo básico
común.
Si el currículo del tercer nivel se articula estratificadamente por ciclo, si cada
ciclo vincula las estructuras desde una relación de ingreso común, a una
relación por áreas de titulación, por áreas de egresados para fortalecerlas y
por áreas de especialización superior en un contexto de programas para
población de sostén y vinculación social y popular, creando una disciplina del
uso del tiempo (cuatrimestres) y de formación básica general en licenciaturas
(12 cuatrimestres), la población de los programas formativos de la UASD en
los tres planos planteados podría aumentar significativamente.
5.
Pero para ello debe abandonarse el camino tradicional que hoy, todavía, se
sostiene y se reproduce, no importan miles de talleres que se hagan y se
rehagan, si todos encubren la vieja visión de pasar por la UASD no para
hacerla un proyecto educativo para un proyecto popular, sino para agregar la
condición de ex en un currículo o para hacer carrera(s) en el uso del poder
haciendo culto a la autoridad y al orden en un contexto de decadencia,
colapso institucional y segregación del pueblo dominicano.
REDEFINICIÓN O REDISEÑO CURRICULAR
6.
La universidad está obligada a redefinir su inserción curricular adoptando
respuestas territoriales descentralizadas, sobre todo en la medida en que la
crisis del capitalismo dominicano se agudiza y la condición de estudiantes y
docente se hace difícil de mantener por los costos crecientes de esas
condiciones.
Por ejemplo, la Sede Central de la UASD está obligada a descentralizarse
territorialmente en por lo menos cuatro sub-sedes que permitan estimular los
flujos de nuevo ingreso, para las carreras del tercer nivel, la educación
13
permanente y el post-grado y los programas para no titulados o tituladas
programas de Universidad Popular.
Las cuatro sedes territoriales urbanas de la ciudad de Santo Domingo serian:
a) La Sede-Única Actual que concentraría los programas del tercer nivel
para el área tradicional de la ciudad y los cursos de postgrado y parte de
los de educación permanente.
b) La Sede-Este para toda la zona oriental (desde Los Frailes y Mameyes
hasta Cancino Adentro (El Vertedero) y el Cachón de la Rubia).
c) La Sede-Norte que podría lograr el flujo de toda la población al norte del
Río Isabela desde el Polvorín hasta Villa Satélite y Guaricano, e incluso
parte de los flujos de los barrios al sur del Río (La Zurza, Los Manguitos,
Simón Bolívar, Etc.).
d) La Sede-Oeste para toda la franja sur- norte desde el Km. 12, pasando
por Herrera, La Altagracia hasta todo el borde de la Autopista Duarte
hasta Los Alcarrizos.
Ahora bien, para descentralizar la Sede Central y especializar los Centros
Regionales, se necesitan un diseño curricular con elementos de unificación
que impidan o que ello se pueda realizar o que si se ejecuta no termine en
un desastre o toyo curricular.
La única garantía es una estrategia curricular por ciclos, por gradaciones,
que permitan efectivamente establecer sedes o subsedes homogéneas y
que los estudiantes puedan moverse en el currículo con facilidad y el cuerpo
docente ser asignado a los programas formativos con facilidad y de manera
14
permanente, teniendo en ambos casos en cuenta, la relación del sujeto o el
recurso con el territorio.
Pero, si se toma el camino anárquico del rediseño curricular a base de la
autarquía de facultades y sus currículos, jamás podrá desarrollarse la
estrategia curricular como una estrategia en el espacio territorial, que es lo
que permite la inserción efectiva en la Sociedad Civil.
En el caso de los Centros Regionales ponemos el caso del CURE que
requiere una redefinición en base a dos polos: uno urbano con sede en La
Romana y otro rural (agropecuario) con sede en Higüey, de forma tal que se
articulen las dos potencialidades socioculturales de la región, lo cual solo se
podría alcanzar con una respuesta curricular integrada a partir de un ciclo
básico común.
En cuanto a las subsedes de Santo Domingo se requiere un currículo urbano
de respuesta múltiple, y por ejemplo la Subsede Oeste debe tener como
referencia entre otras, los parques industriales de Herrera y Haina y por ende
potencialidad de extenderse a Haina. O la Subsede Norte
proyecto
de
“Ciudad
Alternativa”
como
respuesta
articulada
urbana
al
integral,
combinando esta potencialidad al Instituto Politécnico Santo Domingo
(antiguo Artes y Oficios).
7.
En ese contexto y con esta visión podrían establecerse los programas de
educación permanente y de Universidad Popular (para no titulados) en un
amplio espectro. Por
a) Los
programas
ejemplo:
propios
para
las
organizaciones
sociales,
no
gubernamentales y populares, fundamentalmente de autodefensa y
autogestión, que se aplicarían en el contexto curricular de las sub-
15
sedes de la Sede Central y los Regionales (programas directos a la
Sociedad Civil).
b) Los programas propios en áreas contradictorias de la Sociedad Política,
como por ejemplo los Ayuntamientos, quienes por su diversidad y
necesidades podrían auspiciar programas conjuntos a establecerse en
varias modalidades, ya sea de entrenamientos de personal, gestión
urbana, servicios sociales, etc. Podrían seleccionarse ayuntamientos
cabezas regionales, como por ejemplo Barahona, La Romana, San
Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, Santiago o “satélites”
como por ejemplo Haina.
c) Los programas de tipo a) pueden adquirir dimensiones nuevas y
articularse a programas insertos en emisoras como ABC, Radio Santa
María, Radio Enriquillo y Radio Marién en un tipo nuevo de expansión
territorial para población no titulada y que quiere de recursos de
subsistencia y autogestión, vale la pena volver a discutir la
potencialidad de la Radio Universitaria
como Centro Productor
asociado de programas formativos radiofónicos.
8.
Siguiendo esta línea de innovación en las respuestas necesitamos abordar la
exigencias de modalidades no presenciales de los programas formativos (a
distancia), de forma tal, de ampliar la cobertura de diversos tipos de
potenciales beneficiarios (desde nuevo ingreso, educación permanente,
tercera edad, programas populares), lo cual implica introducirse en la
necesidad de producir material en gran escala para una franja importante,
por su naturaleza social y cultural, no sólo material impreso sino, además,
radiofónico y audiovisual.
16
9.
La reforma curricular implica una transformación estructural de Facultades y
Departamentos, en cuanto a integración de áreas y superación de la vieja
división departamental por la integración en ciclos formativos.
Por ejemplo, no es posible que Departamentos como Sociología, Economía,
Historia y Antropología, por ejemplo estén en Facultades diferentes y que
además, exista una Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. O que un
profesor que imparta una asignatura en un nivel de la carrera “X” no tenga
ninguna vinculación efectiva con ella porque esté adscrito a una facultad que
no administra la carrera.
Entonces, la revisión curricular implica una transformación orgánica de la
UASD.
10. Como podrán apreciar se trata de dar una respuesta curricular global,
diversificada y audaz a las demandas sociales de las capas y clases
populares en el espacio rural y urbano, por lo que la fase final del rediseño
curricular será la más difícil y peligrosa porque se trata de momento de
opciones, donde lo académico asume una forma política compleja pero con
un cordón umbilical ineludible que solo puede resolverse con una mayor
participación y un mayor protagonismo de la comunidad universitaria y las
organizaciones populares.
Para poder diseñar un currículo descentralizado en el territorio se requiere
una gran movilización democrática de docentes, estudiantes y empleados
con un doble eje básico, la población popular y el estudiantado como sujetos
centrales de la estrategia curricular.
Ello entra en franca contradicción con las exigencias de “democracia
restringida” con hegemonía absoluta del profesorado, ya que un modelo
17
como ese, autoritario, no podría movilizar recursos humanos y fuerzas
suficientes para renovar y rediseñar. Una Universidad y un currículo que
parta de la visión de que el jefe es el profesor como depositario de la
soberanía política (decisoria) e intelectual (creativa) es una Universidad que
expresa fundamentalmente una esclerosis cultural y una potencialidad del
fascismo de clase media y es un termómetro que anuncia los grandes
conflictos de clase por resolver.
Para rediseñar el currículo es necesario rediseñar la gestión de la
universidad, abrir el universo de su soberanía de base, limitar o eliminar el
poder clásico y faccioso de múltiple composición y dar presencia a la
relación organización popular y creación cultural y académica.
Transformar el sistema de gestión, el sistema político universitario implica:
-
Representación estudiantil de base, sin presencia de la burocracia
dirigente,
-
Representación estudiantil de base, sin control de los aparatos
tradicionales,
-
Representación de empleados de base, sin mediación hegemónica del
aparato sindical vertical.
Creándose con ello unas condiciones nuevas para el ejercicio de la
soberanía de la comunidad, donde todo el universo participe al través de sus
cuotas y porcentajes establecidos y ello incluye el 33% de los estudiantes.
La visión maniquea quiere presentar la crisis de la UASD como generada por
la cuota de representación estudiantil, y eso, obviamente no es cierto. El
grueso de organismos está dominado por la categoría docente (profesores) y
18
si la universidad ha llegado donde está es por las sucesivas coaliciones sin
principio que aupando autoridades (profesores) han ampliado la vía de
“amarrar” para ganar una elección no para no transformar la UASD y por eso
la mediocridad se ha enseñoreado en las estructuras del poder burocrático
académico.
Una de las exigencias de la reforma curricular es la honestidad de los juicios
y análisis, o por lo menos, su objetividad y el camino del autoritarismo de
clase, del intento de imponer el estamento profesoral conservador, como la
nobleza y el clero sobre el tercer estado de la Revolución Francesa, es una
forma de adelantar en la UASD la respuesta autocrática del balaguerismo: “o
se paran o los paramos”, camino en el cual han avanzado algunas, más que
el Dr. Balaguer al prohibir ilegalmente las manifestaciones internas en la
UASD y al elevar a principio la soberanía absoluta del profesorado.
Por ese camino no solo se escindirá sino que además no habrá reformas de
ningún tipo, y ello, incluye la curricular, porque toda esta dinámica está
relacionada, y quien suscribe tiene la autoridad moral suficiente para decirlo,
porque mientras hemos sido Director de esta Unidad no hemos tolerado ni
anarquía estudiantil ni anarquía profesoral o de empleados no importan los
riesgos corridos.
Abril 1990.
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