IDEAS FANTÁSTICAS

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IDEAS FANTÁSTICAS
UNA IDEA
FANTÁSTICA
Hace muchísimo tiempo en las afueras de Madrid
vivía una señora muy lista de la química y
filosofía llamada Marie Curie. Un día decidió
invitar a su compañero Albert Einstein para que
viera su nuevo invento.
- ¡ Ding dong! - llamaron a la puerta
-¿Si? - preguntó Marie Curie
- Soy yo, ya sabes Albert Einstein
- ¡Ahhh si!, pase por favor la puerta está abierta.
Einstein pasó a la casa muy intrigado por lo que
iba a pasar. Marie Curie antes de decirle nada de
su nuevo invento decidió invitar a Albert a un té
y algunas pastas.
-Bueno, ¿cuéntame algo sobre tú vida? - se
intrigó Marie por él
- Ohhh...bueno la verdad no sé que contarte - dijo
Albert Einstein
- Algo de tu vida, de tus estudios...
-Si, pues nada sigue como siempre - afirmó
Einstein
- En fin dejamos el tema y vamos a lo que vamos.
Te voy a enseñar mi magnífico y nuevo invento.
Marie Curie llevó a Albert al cuarto de estudios
donde se encontraba el artilugio.
- Cierra los ojos - dijo Marie Curie impresiona de
que le iba a decir Einstein.
Enseguida se lo enseñó y cuando levantó la
sábana que la cubría......¡¡¡¡TACHAN!!!!
-¡Guauuuu! Y a todo esto.....¿qué es?
-Es una especie de lavado automático
-¿Cómo? Explícate por favor -preguntó Albert
- Sirve para las personas que cada vez se van
haciendo mas mayor, para que no tengan que
estar levantándose todo el rato a poner la
lavadora, a cepillarse lo dientes,...etc.
-¡Ahhh! Que buen invento, sí la verdad pero...
¿cuánto costará? -preguntó muy intrigado
- Eso es lo de menos, ahora lo tendré que publicar
en todo el mundo.
Marie Curie se despidió de Albert Einstein y
después, se fue una rato a tomar otro té en su
cuarto contemplando su nueva:
Alicia

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