NAVIDAD

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NAVIDAD
NAVIDAD
TODO EL AÑO PUEDE SER NAVIDAD
PORQUE JESUS HA DICHO:
“SI AMAIS DE VERDAD, ESTARÉ CON VOSOTROS”.
SE HA ACABADO EL MAL HUMOR
PARA LOS QUE SE DEJAN SEDUCIR
POR LA TERNURA DE LA NAVIDAD.
NAVIDAD ES UNA GRAN SONRISA EN LOS LABIOS,
NAVIDAD ES ALEGRIA EN LOS OJOS,
NAVIDAD ES AMOR EN EL CORAZON,
NAVIDAD ES UNA ESPERANZA EN JESUS.
A TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD:
LA NAVIDAD VUELVE CON SU PAZ Y ALEGRÍA.
ES NAVIDAD CUANDO TU CORAZON ESTA LLENO DE AMOR, CONVIRTIÉNDOSE EN
LA MEJOR CUNA PARA QUE EN ELLA NAZCA JESUS.
ES NAVIDAD CUANDO CON TU SONRISA Y TUS PALABRAS ALEGRAS A TODO EL
QUE ESTA A TU LADO.
ES NAVIDAD CUANDO PERDONAS Y OLVIDAS.
ES NAVIDAD CUANDO PIDES PERDON AL QUE OFENDES.
ES NAVIDAD CUANDO ENTREGAS TU AMISTAD Y COMPAÑÍA A LOS QUE LA
NECESITAN.
ES NAVIDAD CUANDO COMPRENDES Y AMAS A LOS OTROS EN LUGAR DE
ENFADARTE.
ES NAVIDAD CUANDO AYUDAS Y ANIMAS A LOS DEBILES.
ES NAVIDAD CUANDO NO DERROCHAS Y COMPARTES LO QUE TIENES.
CON MARIA NOS PREPARAMOS PARA RECIBIR A JESUS
DIOS NACE EN TI
LA NAVIDAD CRISTIANA QUIERE SER OTRA COSA...
SI TIENES TRISTEZA ¡ALÉGRATE! LA NAVIDAD ES GOZO.
SI TIENES ENEMIGOS, ¡RECONCÍLIATE! LA NAVIDAD ES PAZ
SI TIENES TINIEBLAS, ¡ENCIENDE TU LÁMPARA! LA NAVIDAD ES LUZ.
Nadie
hA
Visto
nI
oiDo
A
Dios
MIRA Y ESCUCHA AL QUE TIENES AL LADO
RECETA PARA UNA NAVIDAD FELIZ.
1 TONO MÁS SUAVE Y FELIZ DE VOZ QUE DE ORDINARIO.
2 KILOS DE PACIENCIA.
4 CAPAS DE AMABILIDAD.
2 OJOS BRILLANTES (EN ALGUN MOMENTO PODRÍAS TENER UNA LAGRIMA DE
ALEGRIA).
1 UNA TAZA ENTERA DE BUEN HUMOR (MEZCLADA DE VILLANCICOS).
1 SONRISA FRATERNA (DE OREJA A OREJA).
1 CUCHARADITA DE PERDON (DE ESTAS DE CAFÉ INSTANTÁNEO, DEL QUE NO SE
HACE DE ROGAR).
2 TACITAS DE SERVICIO.
1 TOQUE DE TERNURA (LA HAY FEMENINA, PERO TAMBIEN SE NECESITA LA
MASCULINA).
1 CUCHARA SOPERA DE SOLIDARIDAD.
NAVIDAD.
EL DESCUBRIMIENTO DE FELIPE.
Felipe era feliz. Sí.
No sabía muy bien por qué, aunque sospechaba que su felicidad se debía al amor que recibía
de sus familiares, la limpia amistad de sus amigos... Incluso a su nombre, que era el más parecido a
la palabra Feliz.
Felipe quiso ser más feliz. Y pensó: “Si tuviera un balón de reglamento, un reloj sumergible
y un helicóptero teledirigido, mi felicidad sería completa”.
Felipe, además de ser feliz, era un chico muy bien organizado. Con su mejor letra elaboró
una lista de sus juguetes preferidos e inició conversaciones con su abuela, sus tíos y sus padres para
conseguir todo aquello que le convertiría en el niño más feliz del planeta.
Los mayores no le dijeron ni que sí ni que no. Contestaban con un “ya veremos” que
aplazaba la posible compra hasta las no muy lejanas fiestas de Navidad.
Los días transcurrían lentos. Felipe perdió la tranquilidad en espera del momento en que
encontraría el suelo del salón sembrado de regalos. Una duda desequilibraba su paz: ¿se olvidarían
de algún juguete? Esta preocupación le impedía disfrutar de las vacaciones y de los juegos que
organizaban sus hermanos y primos.
Por fin llegó la gran noche. Los nervios le mantenían en tensión. Creyó que sería incapaz
de dormir. Sin embargo, la penumbra de la habitación, aliándose con el tibio calor de su cuerpo
arrebujado entre las mantas, fue sumiéndole en un dulce y tranquilo sueño.
De pronto se encontró en el salón. Sus ojos se agrandaron al descubrir todos los regalos.
No faltaba ninguno. Dudaba cuál estrenar primero. Había tantos... Su primo se adelantó a coger un
supercamión con mando a distancia, y el corazón de Felipe dio un vuelco. ¡Qué horror! Lo
estropearía...
No había terminado de arrebatar el camión de las manos de su primo, cuando su hermanillo
comenzó a teclear con brusquedad en el órgano electrónico. Un escalofrío recorrió su espalda y
apartó a su hermano de un manotazo mientras gritaba: “¡Eso no se toca! ¡Es mío!”.
La angustia atenazó su corazón. Amontonó los juguetes y se colocó delante para
protegerlos. Los dos lo rodeaban amenazantes y sus ojos verdeaban de envidia. Felipe sintió miedo
y quiso defenderse gritando: “¡Son todos míos! ¡Solamente míos! ¡Míos!”.
De repente, su propio grito le despertó. Sudaba. Sobresaltado, corrió hacia el salón. Estaba
vacío. Ni uno de los regalos que en su pesadilla habían sido causantes de su disgusto.
No acababa de entenderlo. Si las cosas son buenas y útiles, ¿por qué se encontraba triste y
solo?.
A través del ventanal observó la nieve. Sigilosamente abrió la puerta y salió a la calle.
Cogió un poco en sus manos y comenzó a moldearla. Era tan blanda... Podía hacer un muñeco.
Sería tan divertido. Se acordó de sus hermanos, de sus primos, de sus amigos. Si le ayudaran,
conseguirían el muñeco más original que se hubiera hecho nunca.
Sin dudarlo fue a despertar a los
niños de la casa. Al principio creyeron
que se había vuelto loco, pero cuando
comprendieron la brillante idea nocturna
de Felipe, se entusiasmaron con ella.
Entre todos emprendieron
alegremente la tarea, además de organizar
una batalla con bolas de nieve y un
campeonato de patinaje cómico. ¡Qué
bien lo pasaron! ¡Qué regalo tan
fantástico! Y en medio de la alegría
reinante, una lucecita se encendió en el
cerebro de Felipe: recordó los días en que
jugaba en la playa con el agua o con la
arena.
Este fue el gran descubrimiento de
Felipe: la nieve, el agua, la arena son
magníficos juguetes porque no pertenecen
a nadie. Y todos podemos disfrutarlos y
compartirlos.
Los juguetes pueden ayudarnos a
ser felices si sabemos compartirlos con los
demás.
Desde entonces Felipe ya no tiene interés por sentirse único dueño de sus cosas. Y cuando
le regalan algo, busca con quien disfrutarlo.
Felipe es feliz. Sí.
DECÁLOGO NAVIDEÑO.
Si tienes tristeza, ¡alégrate!
La Navidad es gozo.
Si tienen enemigos, ¡reconcíliate!
La Navidad es paz.
Si tienes amigos, ¡búscalos!
La Navidad es encuentro.
Si tienes pobres a tu lado, ¡ayúdalos!
La Navidad es don.
Si tienes soberbia, ¡sepúltala!
La Navidad es humildad.
Si tienes deudas, ¡págalas!
La Navidad es justicia.
Si tienes pecados, ¡conviértete!
La Navidad es gracia.
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tengo...
La Navidad es...
Si tienes tinieblas, ¡enciende tu
lámpara!
La Navidad es gracia.
Si tengo...
La Navidad es...
Si tienes errores, ¡reflexiona!
La Navidad es verdad.
Si tengo...
La Navidad es...
Si tienes odio, ¡olvídalo!
La Navidad es amor.
Si tengo...
La Navidad es...
RECETA
PARA UNA
NAVIDAD
FELIZ.
1 TONO MÁS SUAVE Y FELIZ DE VOZ QUE DE ORDINARIO.
2 KILOS DE PACIENCIA.
4 CAPAS DE AMABILIDAD.
2 OJOS BRILLANTES (EN ALGUN MOMENTO PODRÍAS
TENER UNA LAGRIMA DE ALEGRIA).
UNA TAZA ENTERA DE BUEN HUMOR
(MEZCLADA DE VILLANCICOS).
1 SONRISA FRATERNA (DE OREJA A OREJA).
1 CUCHARADITA DE PERDON (DE ESTAS DE CAFÉ
INSTANTÁNEO, DEL QUE NO SE HACE DE ROGAR).
2 TACITAS DE SERVICIO.
1 TOQUE DE TERNURA (LA HAY FEMENINA,
PERO TAMBIEN SE NECESITA LA MASCULINA).
1 CUCHARA SOPERA DE SOLIDARIDAD.
MI RECETA
PARA UNA
NAVIDAD FELIZ

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