No es posible saber la huella que dejarán en nosotros las personas

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No es posible saber la huella que dejarán en nosotros las personas
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No es posible saber la
huella
que
dejarán
en
nosotros
las
personas,
hasta que parten de nuestro
lado
y su partida nos
motiva a reflexionar sobre
su presencia en nuestras
vidas y cómo esa presencia
nos cambió…
Sor
Dionisia
ha
partido ayer, sin duda a
los brazos del Señor que
tanto amó y al cual entregó
toda su vida su partida nos
remece.
Sor Dioni una maestra
como tu que diste lo mejor
de si misma, para que otros
descubran el camino de la sabiduría, supone que duda cabe,
una gran cuota de sacrificio.
Ayer nuestro colegio amaneció de luto, junto a un
puñado de Hijas de María de sus queridas hermanas, de lo
vecinos del barrio, de las personas que ayudaron a
cuidarlas, de sus familiares, de todos sus amigos que
lamentamos su partida, pero que atesoramos su recuerdo y
esa mano que nos acogió en nuestros primeros pasos
escolares.
Confiamos a María Milagrosa nuestra Madre, su Vida en
plenitud , ese nuevo camino que desde hoy goza en la
eternidad.
Esperamos que la oración y el recuerdo que cada uno de
nosotros podamos tener hoy, no sea una forma de despedida y
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que su espíritu siempre siga viviendo en nuestro corazón.
Con pena pero con esperanza… de que algún día gocemos de ti
junto a nuestro Padre, te abrazamos hoy en nuestra memoria…
pareciendo verte aún sentadita en la pieza de la Comunidad,
haciendo ese croché, que tanto te gustaba y disfrutabas
regalándonos a todos, seguro que llenarás el cielo con
numerosos paños de amor, ese rezo continúo del Rosario.
Gracias por entregar tu vida a la educación, GRAN MAESTRA.
Quienes educan en tu colegio como apóstoles de Jesús seguro
que humildemente seguirán tus huellas.
Adiós Sor Dioni, Jesús y la Virgen te habrán recibido
en el cielo como un gran tesoro. Descansa en paz Sor
Dionisia
Estanislao Mompo
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La realidad de la muerte nos reúne esta mañana para
pedirle al Señor por nuestra querida Sor
Dionisia, que
después de una larga vida, ha terminado su peregrinar por
este mundo y ha sido llamada a la casa del Padre, desde
donde no hay duda que nos está contemplando feliz, gozando
para siempre de la presencia del Señor.
Sor Dioni, como la llamábamos cariñosamente en la
comunidad, ha sido una Hija de la Caridad que ha entregado
generosamente 75 años de los casi 94 que le regaló el
Señor, al servicio de la educación en este barrio de la
viña, siendo muy querida por todos los que han tenido la
suerte de ser sus alumnos y a los que siempre ha ayudado.
El gran amor de su vida ha sido l Eucaristía, habiendo
sufrido mucho últimamente al verse privada de poder asistir
a la celebración de la Misa. También nos ha dejado un gran
ejemplo de amor a la Virgen, rezando diariamente las tres
partes del rosario que alternaba con su famoso “ganchillo”.
Y también se sentía feliz de ser Hija de la Caridad,
demostrando su amor a la compañía en el servicio de los
Pobres.
Gracias Sor Dioni por haber caminado junto a nosotras
dejándonos a la vez que un gran vacío, un ejemplo de vida
consagrada.
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En estos días en que tan desprestigiada está la
profesión de enseñante, quiero rendir desde estas líneas,
un homenaje de gratitud, respeto y cariño a mi maestra Sor
Dionisia Gainza; fallecida recientemente en la paz de la
Virgen milagrosa a la que tanto amó.
Gracias por como dedicaste tu vida a la enseñanza de
tantas generaciones de mujeres del barrio de la viña.
Gracias por dar ejemplo de vida dedicada a los demás.
Gracias por haber tenido siempre una palabra agradable
y una oración para todos.
Gracias por haber contribuido a despertar en mí la
vocación de maestra.
Gracias por haberme acompañado en mi primera comunión,
en mi boda, en la muerte de mis padres y en muchos momentos
alegres y tristes de mi vida.
Gracias por tu compañerismo cuando coincidimos como
tutoras de la segunda etapa de la E.G.B. durante una década
en el colegio de la Palma.
Siempre estarás en mis recuerdos como la maestra que
me enseñó no sólo conocimientos académicos, sino mucho más,
con tus actitudes cotidianas.
Seguro que estarás en el cielo que te has merecido con
creces.
Delia Arjona Marente.
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