La llave del éxito

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La llave del éxito
Los 7 Principios Guía de los Programas Infantiles de la NFL
Por: Scott Lancaster
Director Senior, Desarrollo de Football Infantil NFL
Los programas infantiles de la NFL fueron desarrollados para ayudar a niños y sus
familias a tener una experiencia agradable cada vez que se paran en un campo de
football americano. Como parte de esto, la NFL preguntó a niños, papás y coaches sobre lo
que les gusta, lo que no les gusta y lo que les preocupa, no solo del football americano, sino
sobre su experiencia con deportes infantiles en general.
Como resultado de esta investigación, hemos desarrollado siete principios guía que conforman
la filosofía que aplicamos a todos los programas infantiles de la NFL.
1.
HACERLO DIVERTIDO
Este es el objetivo primario y la base de la totalidad de la filosofía. Sin importar si es un juego o
una práctica, el football americano a nivel infantil siempre debe ser divertido. Esto requiere algo
de creatividad de parte de los padres/coaches para ofrecer y adoptar métodos divertidos a lo
largo de todos los aspectos de su programa. Incorporar juegos y pequeñas competencias para
enseñar los fundamentos, en lugar de hacer únicamente ejercicios tradicionales.
2.
LIMITAR EL ESTAR PARADOS SIN HACER NADA
Este es un problema común en los deportes infantiles que finalmente desalienta a los niños. Ya
sea un juego, entrenamiento, clínica o campamento, hemos diseñado todos nuestros
programas para incluir consistentemente a cada participante. Los niños no van a los
entrenamientos para ver jugar a otros niños. Ellos disfrutan los entrenamientos cuando se
divierten y experimentan mejores habilidades generales. Muchos coaches profesionales ponen
un mayor énfasis en prácticas interactivas a un ritmo rápido que eliminan los tiempos de
espera. Se verá que la atención de tu equipo y los niveles de energía mejoran inmediatamente
cuando se involucra a la totalidad del equipo en ejercicios de corta duración.
3.
TODOS JUEGAN
El football americano a nivel infantil debe ser una experiencia inclusiva. No es divertido a
ningún nivel de juego sentarse y ver a otros participar, anticipando la oportunidad de jugar si se
presenta la situación. El nivel infantil de football americano debe ser una experiencia de
aprender equitativa para todos, sea un juego o un entrenamiento.
¿Cuantas veces has experimentado o visto una práctica donde algunos jugadores están siendo
instruidos y se ejercitan mientras un grupo de miembros del equipo esta parado viendo y nunca
recibe la misma atención? Usualmente ese grupo ha sido catalogado por el coach como no
talentoso o inhábil, y entonces la atención es puesta a las llamadas “estrellas” del equipo.
Un coach es un maestro. El trabajo de un maestro/coach es elevar el nivel de aprendizaje y
habilidades no sólo de los más talentosos, sino de todos en el equipo, empezando con los
menos talentosos. La filosofía de la NFL elimina el primer, segundo, y tercer lugares en juegos
y prácticas.
4.
ENSEÑAR TODAS LAS POSICIONES A TODOS LOS PARTICIPANTES
No “etiquetar” a los niños en una posición particular por su tamaño y/o habilidad. Con el
propósito de ofrecer a cada participante una completa experiencia y total apreciación del juego
que durará toda su vida, animamos en todos los programas a enseñar a todos cada posición.
Como todos sabemos, los niños crecen a diferentes ritmos. Un niño más pequeño podría
desarrollarse más tarde y volverse mucho más grande de lo que su tamaño actual indica y
viceversa. ¿Cuántos atletas han perdido el football americano a través de los años porque los
coaches eligen a los niños más grandes y los hacen jugar en la línea? Estos niños muchas
veces pasaron una temporada completa sin tocar el balón.
Los niños deberían tener la oportunidad de experimentar cada posición. Como Peter Brock,
antiguo centro de los patriotas de Nueva Inglaterra explica a coaches de categorías infantiles
en el área de Boston, “Que tragedia habría sido para la historia de los Patriotas de Nueva
Inglaterra en la historia del football americano si Drew Bledsoe hubiera sido catalogado como
un niño grande cuando empezó a jugar football americano infantil que no podía jugar de
quarterback y hubiera sido forzado a jugar en la línea por su tamaño. ¿Quién sabe?, podría
haber dejado el football americano como muchos otros niños en su situación y terminado
jugando baseball, otro deporte, o dejar el atletismo completamente.”
El trabajo de un coach de categoría infantil es introducir y enseñar cada posición a cada niño.
Nunca hacer juicios basados únicamente en el tamaño de alguien; enseña a todos los
participantes todas las posiciones y ellos naturalmente encontrarán la posición a la que
pertenecen, y tú estarás en una mejor posición para guiarlos.
5.
ENFATIZAR LOS FUNDAMENTOS
Enseñando lo básico se construye un cimiento que nunca se romperá. Aprendiendo los
fundamentos y perfeccionando lo básico en cada nivel de juego es esencial para tener
oportunidades de éxito.
Advertencia: ¡No intentes imitar jugadas que veas en la NFL y juegos colegiales! Cada
esquema que se intenta en un juego colegial o de la NFL está soportado por años de
entrenamiento en los fundamentos del juego.
Si un jugador no ejecuta los fundamentos de su posición correctamente, el esquema más
sofisticado del mundo no funcionará. Es injusto y no es divertido enfocarse en correr jugadas
que fallarán 9 de cada 10 veces. Los programas infantiles que se enfocan más en
esquematizar jugadas que en ejecutar los fundamentos están excluyendo a todos los
participantes de la oportunidad de aprender apropiadamente el juego.
6.
INCORPORAR UN DESARROLLO PROGRESIVO DE HABILIDADES PARA CADA
PARTICIPANTE
Sin importar el nivel de habilidad de un jugador, es responsabilidad como coach de categoría
infantil enseñar a todos y cada uno de los niños en el equipo. No es ningún secreto que si los
niños experimentan una mejora en sus habilidades, sin importar cual sea su habilidad atlética,
continuarán participando y regresarán para aprender más.
7.
GRITAR ALENTANDO, SUSURRAR CRÍTICA CONSTRUCTIVA
Mantente positivo. Como un coach de categoría infantil nunca se deben tolerar comentarios
negativos de los jugadores, padres, personal de coacheo, y especialmente del coach mismo.
Los niños se dan cuenta cuando han cometido un error. Lo que no necesitan es tener ese error
complementado con retroalimentación negativa y comentarios negativos. Lo que sí necesitan
es retroalimentación sobre como corregir el error soportado con un aliento positivo.
Copyright 2002, NFL Youth Football
Scott B. Lancaster, Director Senior, Youth Programs
Tall Rock
Victor Manuel Pérez Ocampo
¿Y EL FAIR PLAY, APÁ?
Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, invitado
por el Club Águilas y el coach Guadalupe Reséndiz para dar una plática que titulé: VPT
(Valores para triunfar). Posteriormente, la misma charla me la solicitaron los empresarios del
Club Rotario de Saltillo a través del CP René Robles Sánchez. A grandes rasgos señalaré que
se sustenta el arraigo de los valores en tres importantes sitios: la casa –principalmente-, la
escuela y la actividad que desarrollamos fuera de estos dos sitios y en la que se incluye el
equipo deportivo. En las tres existen adultos que son los encargados de cimentar con su
ejemplo y congruencia los valores en los niños y jóvenes que tienen bajo su dirección o
enseñanza.
A la concurrencia le pedía que recordaran algún ejemplo de deshonestidad, trampa o falta de
ética en la que hubiesen incurrido personas o equipos en el deporte en México. Obviamente los
ejemplos sobraron cada uno podía recordar varios. Yo señalé tres, uno que no hace poco
vimos millones de mexicanos por la televisión, me refiero a aquel inexistente penalti de Omar
Bravo de las Chivas en el primer juego de semifinal ante el Atlante. El comentarista de
televisión de apellido Bermúdez se atrevió a decir a través del micrófono algo así como: “vean
que INTELIGENTE Omar Bravo, se deja caer y ENGAÑA al árbitro para provocar un penal que
BENEFICIA a su equipo”. Aquí el gravísimo problema es que muchos niños y jóvenes fanáticos
del futbol soccer escuchan que una forma de demostrar inteligencia es a través del engaño y
que por consiguiente traerá un beneficio.
Luego cite otros dos que vinieron a mi mente con relación al futbol americano en Saltillo,
ambos tuvieron que ver con el arbitraje; en el primer caso, un juego de semifinal en el que el
árbitro anula un gol de campo en la última jugada provocando reclamaciones por la subjetividad
del castigo, se repite el intento con castigo de yardas y en la segunda oportunidad el equipo lo
falla y pierde 8-7 en vez de ganar 10-8. Hasta ahí no hay nada de malo, pues en el futbol se
gana y se pierde y se debe aceptar, pero unas horas después el presidente del club que fue
beneficiado con la anulación del gol de campo se encuentra en un super mercado comprando
cervezas y carne para asar en compañía de los árbitros que estuvieron en el partido y
departieron durante la tarde en casa de dicho presidente. ¿Es ético?
El otro tuvo que ver en un juego de infantil (niños de 10 años) en el que un juez de línea me ve
pegado en la línea lateral y me comenta en corto, “¿Ya viste que el equipo defensivo está
jugando con diez hombres?” a lo que le contesto: “pues detén el juego y avísale a su coach”.
¿Saben cuál fue la respuesta de éste árbitro? “A, ching’ a ¿y yo por qué? ¡Que le anoten pa’
que se le quite lo wey! Realmente me quedé sorprendido porque se trata de niños que están
aprendiendo a jugar y quién mejor que los árbitros y coaches que les ayuden a bien formarse y
divertirse que finalmente es uno de los objetivos del deporte infantil, ¿no?
Y así podríamos citar y encontrar la marrullería, la trampa, el engaño, la alevosía y una serie de
antivalores en la práctica de nuestro deporte en México, porque carecemos de bases sólidas
en nuestra educación y si ante lo que estamos viendo no hacemos nada por recomponer el
camino, el futuro de las siguientes generaciones simplemente será sombrío.
¿Existen posibilidades? ¡Claro! Y lo más importante, hay ya algunos ejemplos que nos hablan
de lo que es el verdadero Fair Play, punto culminante sin duda de lo que es la aplicación
máxima de los valores, es ahí donde confluyen todos y cada uno de los valores que se nos han
inculcado. Por ejemplo, escuchaba en un congreso de Panatlón internacional que en una
competencia de remo dos equipos llamados a ganar la medalla de oro se arrancaban con gran
intensidad, uno de los equipos el “A” se perfiló en determinado momento como gran ganador
debido a la ventaja que ya sacaba al segundo lugar “B” sin embargo se rompe una especie de
mástil de la embarcación “A” y al parecer la regla exigía que la embarcación llegara completa a
la meta por lo que dicho equipo se detuvo a reparar el daño y por un costado fueron rebasados
por el equipo “B” que de esta forma se enfilaba a ganar la medalla de oro, poco antes de llegar
a la meta sorpresivamente el equipo “B” se detiene y se regresa hasta donde está “A” para
esperar a que terminen de arreglar el desperfecto, incluso les ayudan y nuevamente salen
ambos equipos rumbo a la meta. Finalmente gana la competencia el equipo “A”, así que pasan
al podium y reciben la medalla de oro en tanto el “B” la medalla de plata. ¿Quién realmente es
más campeón?
Efectivamente, es “B” y el equipo “A” ganador de la medalla de oro después de recibir sus
preseas bajan y colocan en cada uno de sus oponentes la medalla de oro que les habían
entregado, reconociendo de esa forma el valor como seres humanos que tuvieron los remeros
de “B” y el cual es más importante que una victoria deportiva.
Cada vez que observo las decisiones que toma la ONEFA para castigar a sus afiliados tengo la
sensación de que no es con la misma vara, tampoco creo que con los castigos se esté
remediando de fondo la problemática. Pero si me dijeran que todo lo que se gastaron en el
ejercito de pantalón largo que asistió al Tazón azteca que comió y bebió del erario de los
gobiernos o propios, sería utilizado mejor en llevar a cabo un sólido programa de rescate de
valores para coaches y jugadores, estoy seguro que el fair play tarde que temprano tocaría a
las puertas de nuestras universidades y seríamos testigos de ejemplos de vergüenza deportiva
y ética en el coacheo y por qué no, hasta en la dirección de la organización que por su
naturaleza debería ser promotora de grandes cambios en la juventud mexicana.
Victor Manuel Pérez Ocampo, es periodista de prensa y televisión en Saltillo,
Coah. desde 1987. Pionero en la transmisión televisiva de los juegos de FBA en
Saltillo. Escribió la Historia del FBA en Saltillo (1946-1991) Fue Premio Estatal del
Periodismo como integrante del Noticiero "Ultima Hora" en 1993. Director de
Deportes de la UA de C 94-96. Fue Director Administrativo fundador del equipo
Dinosaurios de Saltillo en Liga Masters, 1995. Colaborador en diversas revistas y
periódicos nacionales con columnas y noticias sobre FBA. Voz del estadio
Tecnológico de Mty. en las temporadas 98 y 99. Graduado en Master en Ciencias de
la Comunicación por la UA de C.

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