Autoestima[1] - Trabajo Social UDLA

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Autoestima[1] - Trabajo Social UDLA
Autoestima: La Olla que Nadie Vigila.
Virginia Satir.- Terapeuta Familiar
Cuando era niño, vivía en una granja en Wisconsin. Detrás de la casa teníamos una
enorme olla de hierro negra, muy bonita y bien redonda, con tres patas. Mi mama hacía su
propio jabón, así que durante una época del año la olla estaba llena de jabón. En el verano,
cuando llegaban los jornaleros, llenábamos la olla de guisado. Otras veces, mi padre la
usaba para guardar el estiércol destinado al jardín de mamá. Llegamos a llamarla la "La olla
triple uso", cada vez que alguien deseaba utilizarla se encontraba con dos problemas ¿Qué
tiene la olla? Y ¿Qué tan llena estará?
Mucho después, cuando la gente me hablaba de sus sentimientos de autoestima - si
se sentían llenos o vacíos, sucios o hasta maltratados - me acordaba de aquella vieja olla.
Un día hace varios años, una familia se encontraba en mi oficina, y sus integrantes
trataban de explicar lo que sentían los unos respecto de los otros. Me acordé de la olla negra
y les conté la historia. Pronto, los miembros de la familia empezaron a hablar de sus propias
"ollas" individuales, si contenían sentimientos de valor o de culpabilidad, vergüenza, o
inutilidad.
Poco después, este sencillo símbolo taquigráfico ayudaba a muchas de mis familias a
expresar sentimientos que había resultado difíciles de explicar antes. El padre diría "Mi olla
está alta (o llena), hoy", y el resto de la familia sabría que se sentía capaz de todo, lleno de
energía y bienestar, seguro de su propia importancia. O, uno de sus hijos diría " Me siento de
olla baja (o vacía). Esto les comunicaba a todos que se sentía poco importante, que estaba
cansado, o aburrido o resentido, algo antipático. Podría hasta significar que siempre había
tenido sensación de valor poco: que tenía que aceptar lo que fuera son quejarse.
Olla es una palabra sencilla, en este caso casi una palabra sin sentido. Lo que es
más, empecé a utilizar esta palabra mucho antes de la popularidad de la marihuana1. Así
que siento como mía. Muchas de las palabras que emplean los profesionales para hablar del
ser humano, suenan estériles y carentes de asociación con la vida real. Las familias parecen
encontrar más fácil expresarse en términos de tipo " olla" y entender cuando otros expresan
esa forma. De pronto se sienten más cómodos, libres del incongruente tabú de nuestra
cultura contra la libre expresión de sentimientos. Una esposa que podría titubear en contar a
su marido que se siente incapaz, deprimida, inútil, puede decir con toda libertad. “no me
molestes - mi olla está por los suelos".
Así, en este libro, cuando digo "olla", me refiero a la autovaloración o autoestima y la
olla va a ser nuestro tema en este capítulo.
Durante los años que tengo de enseñar a niños, de aconsejar a familias de todos
niveles económicos y sociales, de entrenar a personas de todas clases - dadas las múltiples
experiencias cotidianas de mi vida profesional y personal, me he convencido que el factor
crucial en lo que acontece tanto dentro de las personas como entre ellas, es el concepto de
valor individual que cada quién tiene de sí mimo - su olla.
Integridad, honestidad, responsabilidad, comprensión, amor - todo fluye fácilmente de
la persona de olla llena. Siente que tiene importancia, que el mundo es un lugar mejor
porque él está ahí. Tiene fe en su propia competencia. Solicita la ayuda de los demás porque
tiene fe en sus propias decisiones y en que él mismo significa su mejor recurso. Al apreciar
debidamente sus propio valor, está dispuesto a aquilatar y respetar el valor de los demás.
Irradia confianza y esperanza. No tiene reglas para ninguno de sus sentimientos y se acepta
totalmente a sí mismo como ser humano.
Las personas vitales se sienten de olla llena casi todo el tiempo. Es verdad que todos
tenemos momentos difíciles cuando quisiéramos mandar todo al demonio; el cansancio nos
1
Nota del Traductor: La palabra "olla", en inglés "pot", significa también marihuana en ese idioma.
1
abruma y el mundo nos asesta golpes con demasiado frecuencia; los problemas de la vida
repentinamente se nos hacen insoportables. Pero la persona positiva toma estos
sentimientos pasajeros de olla baja por lo que son - una crisis momentánea de la que podré
salir, una molestia que no llega a ser más que eso.
Otras personas pasan la mayor parte de su vida en un estado de olla baja, porque
piensan que valen poco. Esperan ser engañadas, pisoteadas, menospreciadas por los
demás y como se anticipan a lo peor, le atraen y generalmente les llega. Como defensa, se
ocultan tras un muro de desconfianza y se hunden en un terrible estado de soledad y
aislamiento. Así, aisladas de los demás, se vuelven apáticas, indiferentes hacia sí mismos y
con las personas que les rodean. Les resulta difícil ver, oír y pensar con claridad y por
consiguiente, tiene mayor propensión a pisotear y despreciar a otros.
El temor es una consecuencia natural de esto desconfianza y aislamiento. El temor
limita y ciega: evita que uno se arriesgue en la búsqueda de nuevas soluciones para los
problemas y así da lugar a un comportamiento aún más autodestructivo. (El temor, por
cierto, es siempre el miedo a alguna cosa futura. He observado que tan pronto como una
persona se enfrenta o desafía a algo que teme, este temor desaparece).
Cuando la persona de olla normalmente baja sufre derrotas - de esas que pueden
desanimar momentáneamente hasta la persona más positiva - se siente desesperado.
¿Cómo puede alguien tan inútil enfrentar dificultades así?, se pregunta. No es de
sorprenderse que en ocasiones, la persona de olla baja recurre a las drogas, el suicidio o al
asesinato. Estoy realmente convencida que gran parte del sufrimiento, de los problemas y
desastres de la vida - hasta las guerras - son el resultado de la olla baja de alguien que no
puede expresar su estado de ánimo abiertamente.
¿Puedes recordar alguna ocasión reciente en que te sintieras con muchos ánimos?
Tal vez tu jefe te subió de puesto y te aumentó el sueldo; o te pusiste un vestido nuevo que
te favoreció y recibiste algunos cumplidos; o arreglaste un problema difícil con uno de tus
hijos y todo salió bien. Trata de volver a ese momento y revive la sensación que tuviste. Así
es como se siente cuando tiene la olla alta.
¿Recuerdas otra ocasión cuando cometiste una grave falta o un error irreparable; o
que tu jefe o tu cónyuge te regañó duramente; o te sentiste incapaz para enfrentar una
dificultad con los hijos? Nuevamente, vuelve al pasado y revive los sentimientos de ese
momento, aunque te resulte doloroso. Así es como se siente estar de olla baja.
Sentirse deprimido no es precisamente lo mismo que estar de ella baja. Básicamente,
olla baja significa experimentar de momento sentimientos indeseables y tratar de
comportarse como si no existieran. Se necesita mucha confianza para expresar sentimientos
de baja autoestima. Olla baja es una forma de mentiras a uno mismo y a los demás.
Ahora, relájate un instante y examina el estado actual de tu olla ¿Está alta o baja?,
¿Te ha sucedido alguna cosa especial para sentirte así, o es tu estado de ánimo normal?
Espero que varios miembros de tu familia hagan este experimento. Compartan sus
sentimientos. Comparen las cosas que les hacen sentir de olla baja o de olla alta. Pueden
descubrir nuevas dimensiones en las personas con quienes han convivido todos estos años,
y sentirse más unido.
Estoy convencido de que no existen genes que trasmiten el sentido de valor propio.
Esto se aprende. Y es en el seno familiar donde se aprende. Tu aprendiste a sentirte de olla
alta y de olla baja dentro de la familia que crearon tus padres. Y tus hijos lo aprenden en tu
propia familia en este momento.
El niño que llega al mondo no tiene pasado ni experiencia de comportamiento, y
carece de una escala de comparación para valorarse a sí mismo. Tiene que depender de las
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experiencias que adquiere con las personas que lo rodean y de los mensajes que le
comunican respecto a su valor como persona. Durante los primeros cinco o seis años, la olla
del niño se forma casi exclusivamente en familia.
Después, cuando empieza la escuela, intervienen otras influencias, pero la familia
sigue siendo importante durante toda su adolescencia. Otras influencias tienden a reforzar
los sentimientos de valor o falta de él que haya aprendido en el hogar; el niño de olla alta
puede sobrevivir muchos fracasos en la escuela o entre sus semejantes; el niño de olla baja
puede tener muchos éxitos y seguirá siendo una duda constante respecto a su propio valor.
Cada palabra, expresión facial, gesto o acción de parte de los padres transmite algún
mensaje al niño en cuanto a su valor. Resulta triste que muchos padres no se percaten del
efecto que tienen estos mensajes en los hijos, y frecuentemente ni siquiera se dan cuenta
respecto a qué mensajes les comunican. Una madre puede aceptar el ramo de flores que le
trae su niño de tres años y decirle ¿De dónde las sacaste?, cuando su voz y sonrisa implican
" Qué amables fuiste en traérmelas"; ¿dónde hay flores tan bonitas? Este mensaje reforzaría
los sentimientos del valor del propio niño. O podría decir ¡Qué Bonitas!, pero agregar ¿Las
cortaste del jardín de la señora López? Insinuando que el niño habría hecho robándoselas.
Este mensaje haría que se sintiera culpable e inútil. O podría decir, " Qué bonitas ¿Dónde
las cogiste? Pero con una expresión de preocupación y acusación que significara, " ¿Las
robaste del jardín de la Señora López?". En este caso, esta formando la olla baja sin darse
cuenta.
¿Qué clase de autoestima se forma en tu familia?, empieza a comprobarlo con este
pequeño experimento.
Esta noche cuando la familia se siente a comer, trata de observar lo que pasa con tu
olla cada vez que alguno habla contigo. Habrá frases por supuesto, que no tengan ningún
contenido de "olla". Pero te sorprenderá saber que tan sólo un "pásame los frijoles, por
favor", puede despertar un sentimiento de valor o de desprecio. Según sea el tono de voz, la
expresión del rostro o el momento en que se diga (¿Te interrumpieron o fue una manera de
ignorar alguna de tus comentarios?).
A media cena, cambia el juego. Analiza las cosas que tú dices a los demás. ¿Tus
comentarios le levantan el ánimo al otro?, ¿Su respuestas o expresión son las que
esperabas?. De no ser así, tu cara o actitud o tus gestos pueden estar trasmitiendo un
mensaje del que no estás consciente. Procura ser espontáneo y decir lo que hubieras dicho
de no estar realizando este experimento. No será fácil. El simple hecho de estar consciente
de lo que vas a decir te llevará a comunicar cosas que refuercen la olla. Después de todo, se
trata de las ventajas de este experimento.
A la noche siguiente, explica este pequeño juego a los miembros de la familia. Si
tiene edad suficiente, pueden leer este capítulo antes de la cena. Prueben el experimento
entre todos y después platiquen de lo que descubrieron y cómo se sintieron.
Los sentimientos positivos sólo pueden florecer en un ambiente donde se toman en
cuanta las diferencias individuales, se toleran los errores, la comunicación es abierta, y las
reglas son flexibles al tipo de ambiente que existe dentro de una familia nutridora. No es una
casualidad que los hijos de familias como éstas suelen tener confianza en sí mismo, o que
los niños que provienen de familias conflictivas tan frecuentemente se sienten inútiles,
puesto que tienen que crecer en un medio de comunicación "distorsionada", reglas
inflexibles, críticas de sus diferencias y castigos por los errores cometidos.
Estas mismas diferencias de autoestima pueden verse en adultos de familias
nutridoras y de conflictivas. Padres de olla alta tiene mayores probabilidades de crear
familias nutridoras y los de olla baja familias conflictivas.
Después de años de trabajar con familias, encuentro que ya no quiero culpar a los
padres, no importa cuán tontas y destructivas sean sus acciones. Más bien, trata de
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encontrar la manera de subir su olla. Este es el primer paso seguro para mejorar toda la
situación familiar.
Por suerte, es posible subir la olla de cualquiera sin importar la edad. Puesto que el
sentido del valor se aprende, puede también modificarse para substituirlo con factores más
positivos. Las probabilidades para este aprendizaje existen desde que se nace hasta que se
muere, así es que nunca es demasiado tarde. En cualquier momento de la vida, una persona
puede mejorar su concepto de sí mismo. Es mi intención que éste sea el mensaje más
importante de este libro; siempre hay esperanza que la vida cambie porque siempre se
pueden aprender cosas nuevas.
El ser humano puede crecer y cambiar toda su vida. Es un poco más difícil a medida
que envejece, y toma un poco más de tiempo. Pero es posible cambiar y querer hacerlo, son
los dos primeros pasos principales. Seremos lentos para aprender pero todos tenemos
capacidad para educarnos.
Quiero terminar este capitulo con un fragmento en prosa, que encierra mis ideas y
sentimientos respecto al propio valor.
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Mi declaración de Autoestima
Yo soy. En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Hay personas que
tienen aspectos míos, pero ninguna forma el mismo conjunto mío. Por consiguiente, todo lo
que sale de mí es auténticamente mío porque yo solo lo elegí.
Todo lo mío me pertenece - mi cuerpo, todo lo que hace; mi mente, con todo sus
pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciba; mis
sentimientos, cualesquiera que sean - ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción; mi
boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces o cortantes, correctas e
incorrectas; mi voz, fuerte o suave; y todas mis acciones, sea para otros o para mi.
Soy dueña/o de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos, todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al
hacerlo, puedo llegar a quererme y sentir amistad hacia todas mis partes. Puedo hacer
factible que todo lo que me concierne funciona para mis mejores intereses. Sé que tengo
aspectos que me desconciertan y otros que desconozco. Pero mientras yo me estime y me
quiera, puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas e ir
descubriéndome cada vez más.
Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea, pienso y siento en un
momento dado, todo es parte de mi ser. Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese
momento del tiempo.
A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho, de lo
que he pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas. Pero pudo descartar lo
inapropiado, conservar lo bueno e inventar algo nuevo que supla a lo descartado.
Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y actuar. Tengo los medios para sobrevivir, para
acercarme a los demás, para ser productiva, y para lograr darle sentido y orden al mundo de
personas y cosas que me rodean.
Me pertenezco, y así puedo estructurarme
Yo soy y estoy bien.2
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Reproducido con permiso del editor de V. Satir. "A Gool of Living". Etc.
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