Cultura/s, La Vanguardia, 157, 2005, Barcelona. 4-5.

Comentarios

Transcripción

Cultura/s, La Vanguardia, 157, 2005, Barcelona. 4-5.
La falta de correspondencia entre la imagen que uno se
fabrica de sí mismo y su biografía real aún causa escándalo.
Pero la manipulación de la identidad, el actuar como un
psicótico, es casi una exigencia del nuevo capitalismo
¿Por qué
actuamos como
psicóticos?
RENATA SALECL Y HENRIETTA L. MOORE
Renata Salecl es
profesora en la
London School of
Economics e
investigadora
en el Instituto de
Criminología de la
Universidad de
Ljubljana
Henrietta L.
Moore es
‘pro-Director’ de la
London School of
Economics y
profesora de
Antopología Social
espués de pasar unos días
en París, nos desconcierta
descubrir que algunos psicoanalistas franceses tienen una visión lúgubre del
futuro. Cada vez se encuentran con más
psicóticos en la consulta y en los libros
que escriben hablan de nuevos individuos sin gravedad, de que la sociedad carece de límites y de que la psiquiatría se
convierte en un nuevo sistema carcelario que sepulta a todo el que es mínimamente molesto. ¿Debemos ser tan pesimistas acerca de nuestro futuro y el de
nuestras sociedades? ¿Debemos creer la
afirmación de que este cambio de personalidad está producido por el consumismo y el capitalismo tardío?
Los psicóticos son personas que tienen su visión muy especial de la realidad y que, según la famosa formulación
de Freud, no aceptan dar algo para formar parte de la sociedad. Tales individuos a menudo funcionan a la perfección durante largos períodos hasta que
un pequeño acontecimiento en su vida
desencadena un auténtico delirio. Como el caso de Schreber, estudiado por
Freud , un juez respetable hasta que fue
elegido presidente del Tribunal Supremo y empezó a desarrollar la idea de que
se convertía en una mujer en contacto
directo con Dios. Los psicoanalistas
franceses están rescatando la idea de Helen Deutsch de las llamadas personalidades como si, personas que quizá no desarrollen una auténtica psicosis como
Schreber, pero que tienen una estructura psicótica. Algunos analistas llaman a
esos casos psicosis corriente o psicosis
blanca. Lo que distingue a esos individuos de los neuróticos es que a menudo
expresan una enorme certeza con respecto a su percepción de la realidad. Son
personas que no dudan.
Un psicoanalista francés describe el
caso de un paciente que ha realizado a lo
largo de su vida varias carreras con éxito. De joven hizo amistad con un abogado de una importante compañía y se convirtió también él en abogado de éxito.
Luego conoció en la calle a un marinero
y lo siguió a la marina mercante. Más
tarde conoció a un empresario y entró
con éxito en los negocios. A diferencia
de Schreber, no se trata de una forma de-
D
lirante de psicosis desencadenada por
un acontecimiento concreto. Se trata,
más bien, de una serie de identificaciones logradas, donde el paciente no sólo
imita a otros individuos, sino que usa
esas poderosas identificaciones con personas encontradas al azar para transformar por completo su vida sin experi-
mentar aparentemente angustias ni dudas sobre el rumbo elegido. Cuando el
psicoanalista le preguntó por qué, dado
su éxito, había considerado necesario
iniciar un análisis, contestó: “Me ha dicho mi mujer que lo haga”. De modo nada sorprendente, tuvo mucho éxito como paciente.
Uno de los rasgos de los psicóticos es
que están obsesionados con la imitación, con moldearse de acuerdo con un
conjunto de ideas, que luego abandonan
con igual rapidez. El capitalismo tardío
prospera en este proceso, no sólo en lo
mercantil, sino en el plano de las identificaciones y las relaciones sociales. ¿No
estamos todos bajo la impresión de que
podemos tenerlo todo, de que no hay necesidad de reconocer limitaciones? ¿No
creemos todos en cierta medida que podemos hacer de nuestra vida lo que queramos, crearnos a nosotros mismos e incluso evitar la mortalidad? Una portada
reciente de la revista Cosmopolitan capta el mensaje: “Sé tú, sólo que mejor”. O
como dicen que afirmó el presidente
Bush: “Sé quien soy, y quiero convertirme en quien soy”. El yo es algo a lo que
se aspira, como la última moda o el último objeto de consumo.
La aspiración al yo y el yo creado son
seductores. La ganadora de la última edición del concurso Gran Hermano en el
Reino Unido es un transexual portugués, Nadia Almanda. Cuando supo que
había ganado, exclamó: “Ahora me veo
reconocida como mujer”. Cabe preguntarse por qué encontró Nadia tal popularidad entre el público televisivo británico. Al parecer, a muchos votantes les pareció seductor el proyecto de un viaje
del yo, la realización de un deseo de hacer algo completamente diferente con
uno mismo. Con su autotransformación, Nadia parecía encarnar a los ojos
del público la ideología de la autocreación que subyace en la sociedad de consumo actual. Quizá no constituya sorpresa alguna que los psicoanalistas señalen que encuentran muchas personas
que llegan al análisis pidiendo: “Quiero
inventarme a mí mismo”.
En el capitalismo tardío, el verdadero yo es cada vez más algo que uno mismo crea, un proyecto individual incluso. En los ochenta y los noventa, a partir
de los escritos de Foucault, las teorías
subrayaron la importancia de la construcción social del yo. Sin embargo, ahora la construcción del yo se ha convertido en un imperativo cultural de Occidente, y el énfasis no está en las determinaciones sociales, sino en el proyecto individual de autocreación. Esto se relaciona con lo que Ulrich Beck y otros autores han llamado individualización.
Aunque la individualización adopta muchas formas, siempre implica una feti-
Somos aparentemente libres para convertirnos
en quienes decidamos ser, pero la existencia
de tantas posibilidades también es una tiranía
chización del yo autónomo, una fetichización que se niega a reconocer la idea
de que la sociedad puede establecer límites a la aspiración del yo. Paradójicamente, la ideología de un mundo sin límites es en sí un producto del capitalismo tardío y del incesante impulso de la
sociedad de consumo, con su énfasis en
la infinitud de las elecciones y las posibilidades.
Ahora bien, el mundo de la elección
no es necesariamente un mundo cómodo. En un mundo en que somos aparentemente libres para convertirnos en
quienes decidamos ser, la existencia de
tantas posibilidades es una especie de tiranía. ¿Cómo decidimos y qué pasa
cuando lo hacemos mal? Sin embargo,
esta ideología sea eficazmente promovida por la mercadotecnia de masas y la
afiliación a las marcas. ¿Es verdaderamente cierto que en el mundo no hay
más autoridades que el yo individual?
Parece claro que esta ideología según la
cual no hay autoridades se basa en nuevas autoridades, como las empresas.
Sin embargo, ¿son las únicas autoridades? ¿Es el mundo tan diferente del pasado? ¿Vivimos de verdad en un mundo
sin límites? Tenemos estados cada vez
más intervencionistas y dirigentes con
inclinaciones autoritarias como Bush y
Blair, así como muchas otras autoridades bajo la forma de gurúes de la autoayuda, líderes religiosos y similares.
En tal estado de cosas, ¿por qué la ideolo-
TRADUCCIÓN: JUAN GABRIEL LÓPEZ GUIX
TEMA
Miércoles, 22 junio 2005
gía del yo del capitalismo tardío nos
alienta a vivir como si no tuviéramos límites, como si fuéramos en realidad libres? ¿Se encuentra el yo moderno disociado de la realidad, delirando en cierto
sentido? ¿Podemos afirmar que el capitalismo tardío está produciendo más psicosis, como afirman algunos psicoanalistas?
Se trataría de una conclusión simplista y pesimista. Hay sin duda pruebas de la creciente plasticidad en las formas de identificación. Los aficionados a
los juegos por internet rara vez aparecen como ellos mismo, prefieren en muchos casos cambiar no sólo de género y
orientación sexual, sino también de raza, religión y edad. No hay nada nuevo
en la fantasía de ser otra persona, pero
las tendencias modernas sugieren algo
más profundo. En el grupo de edad de
18-25 años en el Reino Unido, más jóvenes afirman haber tenido una experiencia sexual con una persona del mismo
sexo y del sexo opuesto, pero se muestran reacios a clasificar o categorizar su
sexualidad sobre la base de su práctica
sexual. La distinción homo-hétero parece gozar de poco predicamento entre
esos jóvenes en lo que se refiere al modo
de categorizarse a sí mismos y categorizar a otros. “La homosexualidad se ha
acabado”, afirmó alguien.
Sin embargo la negativa a las categorizaciones y el juguetear con nuestra
identidad sexual no es en modo alguno
lo mismo que el delirio de Schreber de
convertirse en mujer. Schreber no tenía
dudas acerca de su transformación física. Tampoco es lo mismo que la imitación en el caso del paciente con éxito descrito antes cuyas transformaciones no
le provocaban angustia ni incertidumbre. En cambio, aquellos de nosotros
que nos rehacemos constantemente en
el momento contemporáneo tenemos
muchas dudas y podemos sentirnos a
menudo abrumados por el miedo al fracaso. Nuestro juego con las identificaciones es muy diferente de la imitación del
psicótico. Su certeza está sustituida en
el momento contemporáneo por algo
que parece más como la celebración de
la indecisión.
Sin embargo, esa indecisión está
atrapada en unos circuitos capitalistas
como se pone de manifiesto por el auge
–y el consiguiente márketing– de lo metrosexual. Lo metrosexual, más que una
identidad sexual, es un conjunto de identificaciones de consumo. De modo que
bajo el capitalismo tardío, los desplazamientos de la identidad –y, en realidad,
las identificaciones– son celebradas como la nueva boga y se transforman en
beneficio.
Sin embargo, a pesar de este proceso,
hay pocas pruebas de que la sociedad
contemporánea se vuelva cada vez más
psicótica. Las personas siguen muy preocupadas por la cuestión de quiénes son
para otros y de cómo interactuar con
otros. Una razón, quizá, por la que presenciamos una creciente obsesión por
los libros de autoayuda. No cabe duda
de que vivimos en un mundo que está
centrado en el yo y que nos alienta a
amarnos a nosotros mismos. Ahora
bien, seguir este imperativo no es una
cuestión sencilla y por ello constituye
un negocio lucrativo encontrarle una
respuesta. Una simple búsqueda en
Amazon.com nos informa de que hay
138.987 libros que intentan que uno se
ame a sí mismo. Incluido el título Learning to love yourself workbook (Aprender a amarse uno mismo. Libro de ejercicios), que muestra que el trabajo es una
parte tan importante como siempre del
capitalismo. |
Culturas La Vanguardia
Phil Collins
Britney,
(2001-2002)
Los grafitis y
exabruptos
inscritos sobre el
rostro de Britney
Spears son el
leitmotiv de esta
serie. Phil Collins
refotografía los
carteles de la
cantante en las
calles de Nueva
York. La violencia
de los mensajes
anónimos modula
el rostro impasible
e idéntico. La
exposición pública
de la misma
imagen acaba
produciendo una
multiplicidad de
Britneys. En estas
imágenes se
visualiza la
degradación y la
instrumentalización de la insípida
psicología
adolescente y
norteamericana.
Aunque también
pueden leerse
como un
comentario a la
manipulación
propagandística
de una América
que en esos
momentos lleva a
cabo empresas
bélicas fuera de
su territorio
3
la elección es una quimera porque, aunque nuestra vida ya no parezca sometida a las formas tradicionales de autoridad, como la familia, la iglesia y la comunidad, nuestra moldeación del yo depende muchísimo de la identificación con
nuevas formas de autoridad. Entre ellas
sobresalen los famosos. ¿Qué explica,
por ejemplo, la popularidad de David
Beckham, por más que ya haya dejado
atrás su mejor momento? Podría parecer que estamos aquí ante un caso de alguien capaz de extraer algo de sí mismo
y trascender los límites de su origen y
su educación. La imagen andrógina, la
provocativa decoración corporal y los
múltiples cambios de imagen parecen algo así como la última expresión de la libertad para crear la propia identidad.
Por lo tanto, Beckham es más que un hábil futbolista, es un hombre hecho a sí
mismo, literalmente su creación principal. Ahora bien, ¿ha engendrado de verdad Beckham a Beckham?
En cierto sentido, es evidente que no.
Beckham no hace a Beckham, de eso se
encarga por él un equipo de relaciones
públicas y las compañías que participan
en sus contratos publicitarios. Es, en
muchos modos, dejando de lado su talento, uno de los individuos que menos se
han hecho a sí mismo del Reino Unido.
El capitalismo temprano celebró el hombre hecho a sí mismo que asumía un riesgo empresarial por medio de la explotación de su (sic) talento. El capitalismo
tardío ha ido un paso más allá y ha convertido el hombre hecho a sí mismo en
una mercancía. Dentro de esta lógica no
es sorprendente que las personas que no
saben quiénes son (¿y quién lo sabe?)
puedan, previo pago de una cantidad, obtener una respuesta acerca de sus verdaderos yos en internet, donde abundan sitios web de astrología y autoayuda. Por
25 euros es posible comprar a través de
la red un informe sobre el yo real que nos
dice cuáles son nuestros puntos fuertes
y débiles, y cómo tener éxito en la vida.
Existe sin duda una pequeña ironía
en el hecho de que Edward L. Bernays,
el sobrino de Freud, fuera una de las
principales figuras de las relaciones públicas modernas a principios del siglo
pasado, hasta el punto de que es conocido como el padre de la comunicación.
Uno de sus grandes logros fue introducir a las mujeres en el hábito de fumar
promoviendo la idea de la libertad femenina. Sin embargo, él creía que las personas sólo compran algo porque una autoridad con la que se identifican posee ese
objeto. El márketing contemporáneo se
basa en la premisa de que uno crea su
propio estilo, que uno encuentra en la
moda una expresión particular del yo.
Por ello, no deja de ser paradójico que
TEMA
Neonarcisismo
La opresión del lujo
PATRÍCIA SOLEY-BELTRAN
Dada la importancia que han adquirido
en las últimas décadas el cuerpo y la apariencia física como herramientas para
la construcción y comunicación de la
identidad, las industrias de la moda y el
lujo se han convertido en una nueva forma de autoridad generadora de normas
y deseos que regulan la moldeación del
yo. La moda como autoridad normativa
efectúa un salto cualitativo en los 80 con
el estallido del lujo y la aparición de las
supermodelos como nuevas celebridades a imitar. Coincidiendo con la concentración económica de las antiguas
maisons de alta costura en manos de poderosos grupos multinacionales, se produce un aumento de marcas de lujo de
diversos niveles y se difuminan las fronteras que separan las marcas de gama alta de las de distribución masiva. Como
señala el copresidente de las Galeries Lafayette de París, el lujo deja de ser la cotidianeidad de la élite para convertirse en
la excepción de la masa. En efecto, según un estudio de Eurostaf, en el año
2000 la industria del lujo movió 90 millardos de euros –sin contar con la industria
automovilística de gama alta.
La democratización del lujo viene
arropada por el dreamketing, la mercantilización de sueños, mediante el
cual se crea un deseo obsesivo de consu-
mo reforzado por el miedo del cliente a
llegar demasiado tarde. Se alienta el
afán por un futuro novedoso convertido
en objeto que nunca llega a alcanzarse,
con la consiguiente aceleración del tiempo y aparición de una indiferencia
blasée. Como apunta Lipovetsky, las
“nupcias entre el lujo y el individualismo liberal” proclaman el “derecho” a
las cosas superfluas. Así pues, la sobra-
damente conocida paradoja de aspirar a
un estilo de vida e identidad personal a
través del consumo de identidades ficticias producidas para la promoción masiva de marcas es casi una exigencia para la integración social, ya que ser una
mujer Chanel, un hombre Armani o un
joven Diesel o hip-hop está al alcance de
todos.
El dreamketing promueve el neonarcisismo contemporáneo, el deseo de admirarse y disfrutar de sí mismo, junto
con la búsqueda de emociones y sensaciones personales. Las expectativas del
Los beneficios de la manipulación
Múltiples
de uno
CARLES GUERRA
La falta de correspondencia entre la imagen pública de alguien y su identidad
real todavía es causa de escándalo. El caso de Enric Marco, el falso deportado español, lo puso de relieve hace unas semanas. La mayoría condenó su impostura
y la consideró intolerable. Desde 1978 había falseado su biografía. Sin embargo,
Rosa Torán, presidenta de Amical Mauthausen, la asociación que con tanta abnegación ha representado Enric Marco,
reconoció que “lo que él ha hecho por
Amical no lo ha hecho nadie”. El señor
Marco sería un mentiroso, pero su eficiencia nadie la ha puesto en duda. Su
representación fue, a juzgar por algunos
comentarios, una farsa solvente.
Al margen de los matices del caso, la
supremacía de lo falso hace su aparición de nuevo. El argumento que pone
sobre la mesa plantea que hace falta fingir para parecer auténtico. Abandonar
la personalidad real y alterar la imagen
natural nos acerca a los otros. A fin de
cuentas, nadie se conoce a sí mismo sino es a través de la mirada ajena.
consumidor se han desplazado desde los
años ochenta durante los cuales bastaba
el logo para significar la identidad y la
distinción de clase, real o simbólica. Actualmente las marcas enfatizan la creación de vínculos emocionales intensos
con sus clientes para satisfacer las nuevas expectativas en el consumo de productos de prestigio: expresión personal,
búsqueda de autenticidad y sentido,
El ‘dreamketing’, la mercantilización de los
sueños, promueve el deseo de admirarse y
disfrutar de sí mismo, la búsqueda de emociones
y sensaciones personales; un deseo que es
posible alcanzar a través del consumo obsesivo
4
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
Patrícia
Soley-Beltran
trabajó como
modelo profesional
y actriz durante diez
años. Doctorada en
Sociología del
Género por la
universidad de
Edimburgo, es
investigadora en la
Science Studies
Unit de dicha
universidad
Entonces las múltiples imágenes de
uno mismo dejan de suponer un problema moral. A partir de ahora están justificadas económicamente. En un entorno
capitalista son la garantía de una transacción feliz. Damos lo que nos piden. Y
lo que nos exigen es flexibilidad para
adaptarnos a circunstancias variopintas, capacidad de reproducir sólo aquellos aspectos de nosotros mismos que resultan acertados (con la consiguiente eliminación de los rasgos infelices), así como una disposición a la ubicuidad. De
modo que para estar aquí y allí, como se
dice a menudo, hace falta reproducir y
multiplicar la imagen propia. Sin duda
quienes mejor representan esta forma
de trabajar son aquellos que explotan su
imagen pública. En principio pensaríamos que se trata de actores y famosos,
profesionales de la comunicación. Pero
en realidad nos afecta más de lo que imaginamos. La voz que atiende al otro lado
de la línea telefónica, el maestro o maestra que se exponen diariamente al alumnado, el vendedor o vendedora que se esfuerzan por seducir, son ejemplos me-
compartir emociones intensas y adhesión a una ética. Aunque se reduce la importancia de la clasificación social, prosigue la necesidad de diferenciarse a través de la promoción de una imagen personal. El marketing de la trasgresión
propone destacarse exhibiendo una imagen provocadora, de libertad, aunque no
conlleve un verdadero desafío al status
quo. Un ejemplo es la ubicua moda de
los pantalones bajos, ya que la gran mayoría de sus usuarios ignoran que dicho
estilo se origina en la prohibición de llevar cinturón en las cárceles. Su difusión
se realizó a través de los hermanos pequeños de presos negros americanos
que imitaban el estilo de sus mayores internos como signo de identificación y
protesta. Sin embargo, su popularización hip-hop ha borrado casi por completo toda señal antirracista. Los individuos siguen preocupados por cómo interactuar con otros, pero siempre que éstos sean de su mismo entorno social.
El modelo de individuo que proponen las industrias de la moda y el lujo
encarnado por las/os modelos se caracteriza por su autosuficiencia, autonomía, maleabilidad y fluidez. Se premia
el camaleonismo (físico, social y emocional) como estrategia de adaptación a las
cambiantes exigencias del mercado y
una identidad fluida, no comprometida
y sin ataduras se presenta como una opción vital deseable. La fragmentación
psíquica y alienación corporal que potencialmente atenaza al ideal de sujeto
fluido y transparente se diluye en promesas de éxito. Se promueve también la
transparencia en la comunicación a través, por ejemplo, de la libre expresión de
los estados de ánimo en la superficie corporal y su escenificación en el espacio
público. En busca de una imagen más individual se cambian las reglas clásicas
del vestir yuxtaponiendo estilos, jugando con las apariencias, teatralizando el
ser. Cuanto más heterogénea es la moda, más importancia cobra la adecuación del cuerpo a los modelos de belleza
hegemónicos, convirtiéndolos así en la
base del consenso estético.
El proyecto de la libre autoconstrucción del yo que nos propone el mercado promete trascender los límites que
imponen las normas de convivencia social y la materialidad de nuestros cuer-
TEMA
cias de la modernidad tardía tales como
la esquizofrenia (Deleuze y Guattari), el
narcisismo (Lasch, Lipovetsky), la manía depresiva con su característica alternancia entre la euforia y la depresión
(Massumi), o la inacción desesperanzada bajo el peso de un falso sentido de responsabilidad producido por la pérdida
de referentes limitadores (Feher-Gurevitch), por citar algunos. Cabe preguntarse si la apología del deseo como proyecto vital y la promesa de su gratificación inmediata en las sociedades de consumo no conlleva a su banalización.
¿Puede la entronización de la libre expresión del deseo convertirnos en personalidades psicóticas esclavas de nuestras pulsiones? ¿Somos no sólo prisioneros de nuestros propios deseos, sino también ignorantes de nuestra penosa condición? ¿Será que, ante el constante aguijoneo de estímulos que padecemos, con-
Miércoles, 22 junio 2005
¿Somos no sólo
prisioneros de nuestros
deseos, sino también
ignorantes de nuestra
penosa condición?
Culturas La Vanguardia
fundimos la capacidad de consumo con
un índice de libertad personal? ¿En qué
reside entonces el verdadero lujo? Quizás en emanciparse de la tiranía del consumo, en aprehender el presente y resistirse a la aceleración, en luchar por espacios inmanentes para la reflexión y la esperanza, en conocer dialógicamente la
alteridad, en reconocer los propios límites y aceptar la frustración, en generar
vínculos engendrando afecto y dejándose afectar… |
5
pos. La ficción plástica se arropa en el
consumo de diversas tecnologías corporales: productos cosméticos, working
out, dietas, implantes, técnicas antiaging, cirugía, endocrinología, ingeniería genética, etc. El importante aumento de intervenciones de cirugía plástica
atestigua del auge de los valores conquistadores de apropriación del cuerpo y del
yo, así como de la creciente sacralización del cuerpo joven y bello según
los patrones normativos. Así pues, se
consolida una aproximación construccionista a la identidad y el cuerpo, expansiva heredera del individualismo
del self-made man.
De la teoría del yo-actor de Erving
Goffman de los 70, a la teoría performativa de la identidad de género de Judith
Butler de los 90, se observa una evolución de los modelos sociológicos de conceptualización de la persona y adquisición de identidad. El extendido error de
interpretación de Butler como una propuesta conceptual de identidad de género caracterizado por su inmediata plasticidad puede entenderse, como ella misma señala, como síntoma de la aspiración colectiva a liberarse de las rígidas
categorías identitarias. Raudo, el mercado nos propone la identidad como juego
con la aparente difuminación de las categorías de clase o género. En realidad, la
consigna parece ser “todo vale… si podemos hacer dinero con ello” mientras las
desigualdades estructurales de raza y género siguen dolorosamente presentes a
escala local y global, a la vez que crece la
intolerancia a la alteridad y la pobreza.
Se impone una reflexión sobre los
efectos de la mercantilización de la identidad y del deseo. Pensadores y psicoanalistas alertan de preocupantes tenden-
nos glamurosos pero igual de pertinentes. Todos ponen su imagen a trabajar.
En definitiva, pronto se llega a la conclusión de que rechazar la oportunidad
de hacer más óptimo el instrumento de
trabajo iría contra las leyes del capitalismo. Si algo se puede mejorar, debe hacerse. Es cuestión de ética. Pero, ¿es lícito hacer las modificaciones oportunas,
manipular? ¿Aunque se trate de algo tan
intangible y difícil de corregir como la
personalidad? Las leyes del capitalismo
dicen que sí. Si es rentable lo demás no
importa. Las dudas morales pueden soslayarse. Los beneficios derivados de la
manipulación biográfica no esperan.
Desde este punto de vista, géneros co-
La subjetividad es un
bien preciado. No
acompaña a la
mercancía, sino que es
la mercancía misma
mo la autobiografía pueden llegar a parecer obsoletos. La intrusión de la ficción debilita el mito de la autenticidad y
la sinceridad está fuera de lugar. No es,
ni de lejos, tan excitante como la producción de la identidad en directo. Una identidad que cada vez más se fabrica como
un adiestramiento televisual, sujeto a
los deseos de una audiencia. Véase
Gran Hermano y programas similares,
cuyos protagonistas llegan, por lo general, vacíos de contenido. La identidad la
adquieren emisión tras emisión, como
quien adopta una pose.
Lo que confirma aquella máxima de
Andy Warhol, al que le gustaba decir
que él no tenía memoria: “Dime qué
quieres que responda y te lo repetiré”.
Lo sorprendente y paradójico es que
el deseo generalizado consista en ver cómo los famosos hacen las mismas cosas
que el resto de los mortales. No es casual
que las fotos mejor pagadas sean aquellas que muestran a las estrellas en sus
tareas cotidianas, instantes robados a
una intimidad prosaica: Cameron Diaz
hace fotocopias en una tienda cercana a
su domicilio o Madonna cae de la bicicleta en la calle. Nada excepcional.
Se dice, por eso, que los paparazzi
que operaban en los alrededores de Via
Veneto solían ir de dos en dos. El primero disparaba el flash a bocajarro y el segundo recogía la reacción furibunda del
famoso en cuestión. Lo importante no
era conseguir la primera foto, sino la segunda. Esa que reflejaba una imagen
distinta del sujeto sonriente, amable,
dispuesto y seguro de su ficción.
Sin embargo, la toma indiscreta y accidental, conseguida a través del teleobjetivo, hoy se lee como propia de un repertorio de ficción. La actitud escurridiza de esos que son fotografiados contra
su voluntad indica que se sienten portadores de un valor añadido. Se irritan
cuando otros se lucran con su trabajo.
Es decir, con su imagen.
Tal como decíamos, esa diferencia entre verdad y ficción se ha neutralizado.
La economía tiene la culpa. Cada uno de
nosotros representa un pequeño empresario que invierte en su subjetividad, algo equivalente a un capital inicial que
desarrolla y vende. La subjetividad es
un bien preciado. No acompaña a la mercancía, sino que es la mercancía misma.
¿Nadie va a escandalizarse por ello? |
A la izquierda,
‘Autoportraits’
(2001), de Martin
Parr, que utilizó
esta serie de
autorretratos
múltiples para
anunciar su
restrospectiva en
International
House of
Photography,
Deichtorhallen
Hamburgo, 2004
ESCRITURAS
ESCRITURAS
Miércoles, 22 junio 2005
Culturas La Vanguardia
6
Antiguo Egipto
Desvalijadores de tumbas,
ladrones de obeliscos y
traficantes de momias han
dejado su sello sobre los restos
arqueológicos de Egipto. Brian
Fagan, profesor emérito de
Antropología en la Universidad
de California, realiza un amplio
repaso en su libro ilustrado ‘El
saqueo del Nilo’ (Crítica)
PATROCINADO POR
Policiaco Selección de las últimas novedades y
descubrimientos en el mundo del thriller, con sus
ladrones, maltratos raciales y huellas del pasado
Felices
y negras
vacaciones
LILIAN NEUMAN
Éste ha sido –y es– un espléndido año negro en el mundo editorial. Es de esperar
que este 2005 pueda el lector volver de
sus vacaciones con sanas adicciones.
Que, por ejemplo, regrese adicto –si no
lo es– al comisario Jaritos, a Kinsey Millhone o a la inspectora Petra Delicado.
Puede que estas vacaciones el lector decida no leer los periódicos. No importa,
los autores de novela negra que les recomiendo en este artículo los leen, y a fondo. Puede el lector llevarse en la maleta
los títulos de Ediciones B, con autores
como Petros Markaris, creador del comisario Jaritos –Suicidio perfecto–, y del
francés Thierry Jonquet. En el caso del
primero, quien no conoce a este comisario ateniense, sepa que es un pariente directo de Pepe Carvalho, también amante de la buena cocina. En el caso del segundo, recomiendo leer de una sola vez
Tarántula –cuyos derechos han sido
comprados por la productora de Pedro
Almodóvar–, una breve y estremecedora historia que deja al lector con la boca
abierta y sutilmente perturbado. Pero
además de estos autores conocidos y
consagrados –Donna Leon y su comisario Brunetti, en la serie publicada por
Seix Barral, los casos de Petra Delicado
de Alicia Giménez Bartlett (Planeta),
Shutter island de Dennis Lehane (RBA),
R de rebelde de Sue Grafton (Tusquets),
Loco por Donna de James Ellroy (Ediciones B)– existe hoy en librerías una zona
de ilustres y seriamente recomendables
desconocidos.
Argentina y Cuba Patagonia chu chu
(VII premio de narrativa Francisco García Pavón) sucede casi por entero en el
Raúl Argemí
Patagonia chu
chu
ALGAIDA
222 PÁGINAS
17 EUROS
Leonardo
Padura
La neblina del
ayer
TUSQUETS
358 PÁGINAS
18 EUROS
Marco Vichi
Un asunto
sucio
Traducción de
Cristina Zelich
TROPISMOS
263 PÁGINAS
16 EUROS
Valerio Varesi
El río de las
brumas
Traducción de
Elena de Grau
POLIEDRO
285 PÁGINAS
18 EUROS
Walter Mosley
Muerte
escarlata
Traducción de Juan
Gabriel Vásquez
ROCA EDITORIAL
302 PÁGINAS
20 EUROS
El hombre del
sótano
Traducción de
Héctor Febles
POLIEDRO
253 PÁGINAS
18 EUROS
Charlotte
Carter
El dulce veneno
del jazz
Traducción de
María Corniero
SIRUELA
195 PÁGINAS
18,90 EUROS
interior de un tren que ya no existe, de
los llamados de trocha angosta (una locomotora diminuta y dos vagones). En él
sus pocos viajantes se unen al calor de
una estufa improvisada, en la que de paso cocinan un asado, para amenizar las
enormes distancias del solitario sur argentino. Su autor, Raúl Argemí (La Plata, 1946), fue periodista y, mucho antes,
un hombre profundamente comprometido con la realidad de su país, lo que le
valió la cárcel durante diez años, gracias a la dictadura de Videla. Hoy es un
narrador de talante negro, aventurero
también, divertido y desenfadado. Argemí es capaz de concebir una divertida
aventura con pintorescos personajes.
Esto si se lee la novela superficialmente.
Pero el caso es que estos dos maleantes
de poca monta no son más que dos supervivientes de un país que privatiza y se
vende por parcelas –gracias a Menem–,
dos locos que se creen Sundance Kid, dispuestos a robar, pero no tanto cuando se
enteran de que ese saco contiene el miserable salario de unos operarios de ferrocarril, y que los pasajeros son más aliados que rehenes. Entre ellos se cuenta
un policía de sabiduría especial y el hermano de uno de los dos asaltantes, que
ha sufrido irremediables heridas psíquicas y físicas en la prisión. Singular y
vitriólico thriller, que transcurre en un
país del que se dice: “Acá todo tiene futuro. Lo que no tiene es presente”.
Subiendo en el mapa, en La Habana
sucede la última novela de Leonardo Padura. Este prolífico caballero, que no es
un ilustre desconocido, es autor de la serie Las cuatro estaciones, protagonizada
por el detective Mario Conde, o el Conde. La obra de Padura ha recibido numerosos premios internacionales, y en ella
describe la vida y evolución de este hombre que pasa de policía a buscador y vendedor de libros antiguos. En este último
libro el Conde hace un par de incursiones en los más bajos y horribles fondos
de la ciudad, en el mundo de los que,
más que marginados, pasan a ser suicidas. A la vez, es un romántico capaz de
obsesionarse con la legendaria figura de
una cantante de boleros que en su día hechizó a muchos y tuvo un final similar
al de Marilyn. Las piezas de esta intriga
que hace historia desde antes de la Revolución, y muestra en el presente qué ha
sido de ella, encajan perfectamente, incluso aquella muerte que será al fin aclarada. El Conde enamora al lector. Es de
esos que, en medio de la secular escasez
y racionamiento, cuando recibe un fajo
de dólares que no ha visto en su vida, es
capaz de gastárselos en conseguir buen
ron y buen café, y dilapidarlo con los
La vida según Rip Kirby
La buena sorpresa del último Saló
del Còmic fue para un servidor el
encuentro con la reedición
completa de las tiras de Rip Kirby
en la Biblioteca Grandes del
Cómic de Planeta DeAgostini. Esta
obra maestra de Alex Raymond es
mucho menos conocida en España
que su otra gran creación, Flash
Gordon, pero en cambio en EE.UU.
goza de una consideración como
mínimo similar. En mi opinión la
supera con mucho (y constituye,
después del Tintín de Hergé, la
obra más redonda de la historia del
género). En España Rip Kirby
circuló de la mano de la madrileña
Editorial Dolar, en unos
cuadernillos con reborde azul que
mi padre compraba puntualmente y
que aún conservo. Raymond, que
desde los años 30 gozaba de fama
internacional, creó a su héroe al
volver de la Segunda Guerra
Mundial, donde había combatido
en los Marines, un pasado que
decidió compartir con Kirby. Lo
dibujó con inmenso éxito entre
1946 y 1956, año de su muerte en
accidente automovilístico cuando
probaba el deportivo de un
dibujante amigo. La edición de
Planeta DeAgostini recoge en seis
volúmenes las 36 aventuras
publicadas por Raymond en ese
periodo. A su muerte, John
Prentice se haría cargo del
personaje durante dos décadas
Desde Italia Coinciden este año dos autores italianos, traducidos por primera
vez al castellano. Los dos han creado personajes comprometidos con la historia
pasada, exactamente la Segunda Guerra Mundial. Marco Vichi (1957) dedica
sus libros a su padre, quien desde pequeño le contó sus historias de la guerra, su
experiencia con los partisanos, sus enfrentamientos con los nazis. Su protagonista, el comisario Bordelli, dice cosas
de esta clase: “Cuando regresé de la guerra tenía la esperanza de haber contribuido a liberar Italia de la mierda, pero
en cambio no dejo de ver montones de
mierda por todas partes” y “detesto este
país borracho de sueños que cree en el
Fiat 1100”. Estamos hablando de Italia
en los años sesenta, con la memoria de
la lucha muy fresca, como muy fresco el
deseo de olvidar y sepultar. Bordelli tiene amigos excepcionales, digamos que
colecciona a gentes con tendencia a la excentricidad y la marginalidad. En Un
asunto sucio se enfrenta a un asesino de
niñas, y se enfrenta a la memoria de la
guerra otra vez.
También Valerio Varesi (1959), en un
caso actual, protagonizado por el comisario Soneri, apela a la memoria histórica. Dos hombres viejos, en distintos lugares y casi simultáneamente, mueren
en lo que suele llamarse extrañas circunstancias. Uno de ellos ha desaparecido con su barca. El otro pudo ser arrojado por una ventana. Cuando en esta trama nostálgica y de ritmo lento y seguro
(novela negra y thriller no tienen por
qué ser lo mismo, aunque a menudo se
las confunda) va abriendo espacios entre la espesura, sale a relucir una importante coincidencia. Estos dos hombres
eran hermanos, y ambos habían sido famosos por sus hazañas cuando eran
miembros del bando fascista. En este libro aparecen personajes en los que la
cruenta historia pasada ha dejado huellas visibles, se habla de rojos y camisas
negras, y de sostenidos rencores. Soneri
y Bordelli ratifican la caracterización
que ha hecho el griego Petros Markaris
de los novelistas negros mediterráneos:
los dos son amantes de la buena mesa.
Jazz, encierro, locura y muerte Walter
Mosley es el creador del investigador
privado Easy Rawlins. En Muerte escarlata se remonta a las revueltas de Watts,
que enfrentaron violentamente a negros y blancos en Los Ángeles en agosto
de 1965. Rawlins debe resolver un caso
de asesinato, a la vez que vive hechos increíbles, como que por primera vez un
policía le pida un favor. Mosley consigue una intriga perfecta y una descripción detallada del estado de las cosas en
tiempos de la guera de Vietnam. Easy
Rawlins encarna la memoria de una raza que desde que tiene memoria sólo ha
conocido la discriminación. La novela
se introduce en los conflictos internos
de los negros y la relación de estos con el
poder blanco, sea el blanco un ciudadano de a pie que insulta a Rawlins por la
calle, o un representante de la ley.
En El hombre del sótano –libro extraño y sorprendente– se trata de la vida de
Charles Blakey, un muchacho negro
que cae en lento y seguro descenso a la
nada. Hasta que un día se le presenta un
hombre pequeño, blanco, de mirada penetrante, que lo sabe todo sobre él. Y hasta parece saber todo lo que él hará. Porque, en efecto, Charles acabará aceptándolo como inquilino. La relación entre
los dos supera cualquier previsión, por
tenebrosa que fuera. Y responde a una
lógica secreta que de a poco Charles entenderá: dentro de ese pequeño y viciado mundo, ese inquilino lleva al lector a
Dos líneas detectivescas
están dando sus frutos:
la de los comisarios
mediterráneos y los
que vienen de América
un lugar muy incómodo. Aquí se habla
de la culpa, de la responsabilidad invididual y colectiva. Y se habla claro.
En un tono muy diferente, pero a menudo lacerante, se encuentra Nanette,
una saxofonista apasionada del jazz, negra, calva y provocativa, con vocación
de detective. Esta heroína creada por
Charlotte Carter mal lo tiene cuando debe denunciar la existencia de un cadáver en su pequeño piso. Porque las fuerzas del orden no dudan en ponerla en el
lugar de la asesina: al fin y al cabo es
una negra de m... Detrás del aparente jolgorio y la ironía de esta muchacha se
despliega un mundo difícil: la mafia y
sus centros de poder –y decadencia–, la
sordidez del mundo de la música y de los
clubs privados, la corrupción policial, el
maltrato a los negros (tan vejatorio aparece aquí como una resonancia de los
tiempos de Easy Rawlins). Una nueva
protagonista en este universo de autores empeñados en contar los males del
mundo, para que en las vacaciones se
abstenga el lector de leer los periódicos.
Lo dicho, ya lo hacen ellos, y muy bien. |
Kirby resuelve el enigma de los rubíes Bandar en un episodio de 1948
El novio de Dulce Dorian
¿En qué radica el especial encanto
de Rip Kirby? En primer lugar hay
que señalar que constituye la
encarnación de un ideal clásico por
excelencia, el de ‘mens sana in
corpore sano’. Kirby es un
detective americano y por tanto
hombre de acción. Pero también es
una autoridad en química, un buen
pianista y un hombre sensible; en
suma, un metrosexual ‘avant la
lettre’. Kirby es un elegante que se
codea con la buena sociedad y
rastrea sus insanias, al tiempo que
se enfrenta a los más taimados
profesionales de la delincuencia:
sus andanzas dibujan un gran
fresco social. Su novia es una
modelo, con el nombre imposible
de Dulce Dorian; juntos configuran
una pareja bastante liberal para los
estándares de la época. Su paisaje
más usual es un estilizado Nueva
York que parece sacado de
películas como ‘Sueño de amor
eterno’, pero sus indagaciones
llevan a Kirby por todo EE.UU.,
Europa y un ancho mundo por
aquel entonces en fase de
reconstrucción. Magníficos
secundarios, como el mayordomo
Desmond; guiones muy notables
que combinan misterio y humor (no
en vano Raymond comenzó
trabajando con Dashiell Hammett y
sabía cómo abastecerse de
buenas tramas) y un dibujo
perfecto completan las virtudes de
este cómic con glamour por
excelencia, que en la nueva edición
viene comentado por Alvaro Pons,
Antoni Guiral y otros analistas
Cunningham, de Woolf a Whitman
Está claro que a Michael
Cunningham su novela de 1998
‘Las horas’ le trajo suerte, al
aportarle entre otras cosas un
premio Pulitzer y una versión
cinematográfica interpretada por
Meryl Streep, Nicole Kidman y
Julianne Moore bendecida a su vez
con un Oscar y varias
nominaciones. Tal vez por eso, en
su libro más reciente el novelista ha
repetido dos de los ingredientes
que dieron forma al que le hizo
famoso. En ‘Specimen days’
presenta de nuevo un esquema de
tres episodios, en cada uno de los
cuales algún personaje es reflejo
del protagonista de algún otro. Y si
en ‘Las horas’ las tres historias
compartían a Virginia Woolf como
referencia literaria, ahora ocurre lo
mismo con respecto a Walt
Whitman. La novedad es que si en
el libro premiado las tres historias
se centraban en el mundo de los
sentimientos, aquí cada una recrea
un género diferente: el cuento de
fantasmas, la ciencia ficción y el
thriller. El experimento, sin
embargo, no ha funcionado al
completo, si hemos de creer la
crítica publicada en ‘The New York
Times’ por Michiko Kakutani, que si
bien reconoce la habilidad de
Cunningham en el manejo de los
personajes le acusa de usar al
autor de ‘Hojas de hierba’ de forma
arbitraria y pretenciosa
7
amigos de siempre. Padura vive en La
Habana y nada de lo que critica suena a
queja, sino a verdadera novela negra.
Culturas La Vanguardia
LUISA VERA
ESCRITURAS
SERGIO VILA-SANJUÁN
Miércoles, 22 junio 2005
Latidos
ESCRITURAS
Narrativa En plena revalorización de Roberto Bolaño (1953-2003)
se reedita ‘La literatura nazi en América’, un ocurrente catálogo ficticio
de escritores filonazis a imitación de los diccionarios de literatura
Imaginación erudita
Roberto Bolaño
La literatura
nazi en
América
SEIX BARRAL
254 PÁGINAS
17 EUROS
8
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
J. A. MASOLIVER RÓDENAS
Manifestación nazi
en Chicago contra
la población de
raza negra en
América (1966)
ARCHIVO
A los dos años de su muerte el prestigio
de Roberto Bolaño (Santiago de Chile,
1953-Barcelona, 2003) ha ido creciendo a
un ritmo vertiginoso, para alcanzar esta
fama surgida de la convicción, de la independencia y de una pasión por la literatura y por la vida que marca su obra
desde sus más oscuros orígenes hasta
“la cumbre de toda buena fortuna”, pasando por los muchos años y los muchos
títulos de cuentos y de novelas en los
que fue considerado como un verdadero
escritor de culto, fácilmente identificable e idetificado con Enrique Vila-Matas. Y no deja de ser significativo que la
Historia abreviada de la literatura portátil, publicada en 1985, abra el camino a
lo que va a ser un lento y finalmente acelerado proceso de reconocimiento como
lo es para Bolaño La literatura nazi en
América. Ambas marcan el principio de
este rasgo peculiar en ambos escritores
y que tiene su más brillante antecedente
en Borges: el de convertir en sus libros
la literatura en parte de la vitalidad narrativa. Una vocación de enciclopedismo y la consolidación coherente de una
estética que borra la barrera entre la
realidad y la invención. Algo que ocurre
ya en otro libro eminentemente borgesiano, Don Quijote de la Mancha.
La literatura nazi en América es un
amplio catálogo de poetas y novelistas
surgidos en el continente americano en
los años del fascismo y del nazismo. Son
inventados pero podrían ser reales y volveremos a encontrar este tipo de escritor en el libro de ensayos y artículos En-
tre paréntesis, en algunos de los cuentos
más brillantes de Putas asesinas o en El
gaucho insufrible y, por descontado, en
las páginas de sus dos novelas más celebradas, Los detectives salvajes y 2666.
Aquí nos encontramos pues con un libro que a la luz de todo lo que ha escrito
luego leemos con todas las claves a la vista y con la impresión de originalidad, ex-
Los personajes no son detestables, porque
aparecen como víctimas de sus atavismos y de
sus contradicciones, ajenos a cualquier ideología
Narrativa A los 30 años ya se creen perdedores.
En una recopilación de relatos primerizos, Chabon
retrata la juventud de clase media norteamericana
¡Bienvenidos
al club!
IÑAKI ELLAKURÍA
Michael
Chabon
Jóvenes
hombres lobo
Traducción de
Javier Calvo
MONDADORI
234 PÁGINAS
18 EUROS
En Jóvenes hombres lobo se recogen algunos de los relatos primerizos de Michael Chabon (Washington, 1963), la mayoría de ellos publicados en la revista
The New Yorker y que le hicieron ganarse el favor de la crítica y convertirse así,
para algunos, en la gran esperanza blanca de las letras norteamericanas y, para
otros, en un escritor pretencioso y de escaso talento. En este sentido, destacada
fue su polémica con David Foster Wallace (otra primera espada de eso que se llamó Next Generation y que englobó a
una serie de jóvenes escritores de Estados Unidos). Juntos protagonizaron un
enfrentamiento dialéctico más propio
del romanticismo (cuando aún por unos
versos había gente dispuesta a partirse
travagancia y humor poderosamente reforzados.
En el Epílogo para monstruos se nos
dice, a propósito de El Cuarto Reich Argentino, que es “sin duda una de las empresas editoriales más extrañas, bizarras y obstinadas de cuantas se han dado en el continente americano, tierra
abonada para empresas al borde de la lo-
la cara) que de este mundo mercantilizado de la literatura del siglo XXI en el
que los libros son un complemento más:
bolso de Prada, zapatos Manolo Blahnik, y la última novela de Dan Brown o
Paulo Coelho.
Michael Chabon despuntó en 1984 como escritor con Los misterios de Pittsburgh, novela que presentó como trabajo final en la universidad de dicha ciudad donde cursó los estudios de Literatura y por la que recibió un avance por su
publicación de 155.000 dólares. Después
llegarían sus relatos cortos publicados
en las más prestigiosas revistas del país,
hasta conseguir el éxito de público con
la novela Chicos prodigiosos (Anagrama, 2000), llevada al cine por Curtis Hanson y con Michael Douglas como prota-
gonista. Chabon obtuvo el reconocimiento definitivo de la crítica con Las
asombrosas aventuras de Kavalier y
Clay (Mondadori, 2002), ganadora del
premio Pulitzer 2001.
Mientras muchos de sus coetáneos
se declararan deudores de los escritores
posmodernos (Don Delillo, Pynchon, Vonegut...), Chabon ha sido considerado el
más clásico de los nuevos narradores de
Estados Unidos y alumno aventajado de
Scott Fitzgerald, John Cheever o Truman Capote. Una comparación que aceptó con agrado pero que le ha creado (además de su fama de soberbio y arrogante)
más de una enemistad con sus compañeros de profesión. Pero Chabon no sólo
bebe de las fuentes de los clásicos norteamericanos, sino también de la cultura pulp, principalmente de los cómics
y del cine. Al respecto, cabe destacar la
participación del escritor en la elaboración del guión del filme X-Men, dirigido
por Brian Singer, y que adaptaba una de
las más célebres historias de superhéroes.
En Jóvenes hombres lobo, Chabon disecciona sin piedad la clase media norteamericana. En la mayoría de estos relatos primerizos está presente directa o indirectamente el fin de una relación sentimental. Jóvenes matrimonios que conviven entre el odio y la indiferencia
(marcada por la falta de sexo) sin saber
muy bien cómo y por qué llevan tanto
cura, la legalidad y la simpleza”. En estas palabras está compendiado el espíritu de este libro, novela que se sale de los
cánones de la novela, documento imaginario pero no falso, puesto que refleja
perfectamente este delirio americano
que nada tiene que ver con el delirio
más tradicional de civilización frente a
barbarie. O aquí la barbarie es parte integrante de la civilización. Civilización
doblemente bárbara, por americana y
por abrazar unas ideas que nos remontan a lo más siniestro de la barbarie europea.
No estamos aquí ante un moralista sino ante el testigo de la locura de un siglo. Los personajes no son en ningún momento detestables, porque aparecen en
todo caso como víctimas de sus atavismos y de sus contradicciones, ajenos a
cualquier ideología. A Bolaño lo que le
interesa es lo que hay de aventura tal como la entendiera Apollinaire (“esta larga querella de la tradición y la invención / del Orden y la Aventura”). Son seres casi todos ellos tocados por un destino desdichado, autores de éxito clamoroso pero efímero o sin la mínima proyección o afectado por el mal de Montano.
Poseen una personalidad muy marcada
pero dentro de una cadena de relaciones
para crear un verdadero universo literario e histórico no paralelo sino integrado al real, donde aparecen autores que
reaparecerán en otras obras de Bolaño,
entre otros, por supuesto, Neruda y Nicanor Parra, cara y cruz de la poesía chilena. Con referencias al nazismo, al estalinismo o a la Falange y la División
Azul, con Dionisio Ridruejo y un Muñoz
Grandes que se pone a llorar porque sabe de inmediato que la poetisa mexicana Irma Carrasco nunca será suya.
Autores que si no son reales merecen
serlo. Con agudos juicios críticos por
parte de Bolaño, dueños de una prosa
contundente y de un humor que no oculta sin embargo una extraña ternura ante una galería de personajes que viven
la historia como un delirio y acaban por
ser sus víctimas. Estamos ya en compañía del mejor Bolaño. |
tiempo juntos; adolescentes que se refugian (como en el relato que da título al
libro) en sus mundos de fantasía, lleno
de hombres hormiga y pistolas de plástico rosa, para no ver así cómo se desmorona alrededor suyo el mito fundacional
de la sociedad occidental: la familia. Pero, sobre todo, Chabon nos presenta la
desazón de unos personajes que rondan
los 30 años en una sociedad que cada día
venera más a la juventud y que ya los
considera viejos, cuando apenas han en-
Baluarte de las nuevas
letras estadounidenses,
la cultura ‘pulp’, los
cómics y el cine son
algunas de sus fuentes
trado a formar parte en el mundo de los
adultos. Una paradoja que los convierte
en seres desencantados ante una realidad que dista mucho de sus sueños de
adolescencia. Pero ellos no saldrán a la
calle a protestar, nunca lo han hecho.
Continúan con sus vidas aunque sin nada a que aferrarse, ni un mísero clavo
ardiendo. Son unos zombies posmodernos paralizados por el miedo y la resignación (como el protagonista del relato
Zapatillas de clavos) a verse abocados a
formar parte del club con más socios del
mundo: el de los perdedores. |
ROBERT SALADRIGAS
VERGARA
470 PÁGINAS
22 EUROS
Manuel Francisco Reina
La coartada de Antinoo
En las ‘Memorias de
Adriano’ de Marguerite
Yourcenar, el emperador
recapitula su vida en una
larga epístola a su sucesor
Marco Aurelio. Manuel
Francisco Reina remeda el
recurso y en su primera
novela deja que Antinoo, el
joven efebo amado por
Adriano, interpele a su señor
y le confíe la intensidad de
su vida y su amor por él. En
suma, un inteligente
‘pastiche’ histórico,
evocador y sensual
Zoë Heller
Diario de un
escándalo
Traducción de
Isabel Ferrer y
Carlos Milla
ROCA EDITORIAL
272 PÁGINAS
17 EUROS
EL TERCER NOMBRE
265 PÁGINAS
18 EUROS
Henry James
El mentiroso
Estupenda novela corta de
Henry James, escrita en su
etapa de plenitud –1888– y
en la que, con su habitual
ironía y refinamiento, traza la
historia de un complejo
‘menage à trois’. Un pintor
‘mondain’, Oliver Lyon, se
afana en retratar al marido
de su antigua amada, con la
idea de desenmascararlo
ante ella como un mentiroso
y un farsante
FUNAMBULISTA
176 PÁGINAS
7,95 EUROS
Amira Hass
Crónicas de Ramala
“Nuestro trabajo es vigilar al
poder.” Con esta divisa, la
periodista israelí Amira Hass
ejerce un periodismo de
denuncia valiente y alerta.
Instalada en Gaza y
Cisjordania, ha vivido desde
dentro la realidad de la
comunidad palestina y en
estas crónicas da testimonio
del alto índice de jóvenes
dispuestos a suicidarse, de
la muerte de niños a manos
de francotiradores israelíes
o de la demolición de casas
GALAXIA GUTENBERG /
CÍRCULO DE LECTORES
238 PÁGINAS
14,90 EUROS
C. B.
Mary Kay
Letourneau y Vili
Fualaau
contrajeron
matrimonio el
pasado mes de
mayo en Estados
Unidos. La novela
de Zoë Heller se
ha inspirado en
esta historia
AP
Es pura evidencia que la fuente de inspiración de Zoë Heller (Londres, 1965) para escribir su novela Diario de un escándalo, finalista del Booker Prize 2003, fue
el caso de la profesora norteamericana
Mary Kay Letourneau y las relaciones
sentimentales con su alumno Vili Fualaau cuanto éste tenía 12 años. Al ser descubiertos, el asunto alcanzó dimensiones de cataclismo. Los medios de comunicación, siempre al acecho de la carnaza, se ensañaron con la pareja, sobre todo cuando uno y otro se empecinaron en
no reconocerse culpables del delito de
amarse y pese a la diferencia de edad y
sobreponiéndose a las presiones insoportables siguieron adelante. Ella, la
mujer, fue condenada de antemano al ostracismo social y más tarde cumplió siete años de cárcel. A mediados de mayo
de este año, hace apenas una semanas,
Mary Kay y Vili, ya legalmente liberados de toda responsabilidad penal y en
legítimo uso de su albedrío, se casaron.
Los hábitos morales en materia sexual
no han evolucinado en la Norteamérica
de Bush Jr., más puritana y crispada
que nunca, pero hay cosas que en el
mundo de las calles resultan imparables
y lo demuestra la conclusión feliz de la
tremenda aventura –ahora romántica
tras ser consagrada por la ley– vivida y
sufrida a fondo por esa testaruda pareja
de apestados.
No estoy seguro que airear el modelo
real de la historia que cuenta Zoë Heller
haya beneficiado a su novela. En mi opinión, Diario de un escándalo se propone
y consigue rebasar la crónica de una
transgresión moral y social. Desde el
mismo arranque se anuncia el tramado
de matices y sentidos que dimensionan
el texto. Quien escribe es Barbara Covett, profesora de Historia de unos 60
años, soltera, culta, erosionada por la soledad y el vacío de tantas frustraciones
encadenadas, que tras veintiún años de
enseñanza en el instituto Saint George
de Archway, zona obrera del norte de
Londres, ha sido inducida a jubilarse
por prestar su apoyo a Sheba Hart, la
causante del escándalo. Sheba, de clase
alta, treinta y tantos años, enseñante de
artes plásticas en la misma escuela, inmadura, casada con un profesor de teoría de la comunicación, madre de una
adolescente rebelde y un disminuido
mental, profundamente infeliz, es tentada por un alumno de 15 años, Steve Connolly, de familia proletaria, con el que se
entrega a una ciega y trémula pasión
que marca su apogeo como mujer. Cuando por una indiscreción de Barbara Covett se descubre la relación transgresora y estalla la pirotecnia sensacionalista, los medios de comunicación asedian
y crucifican sin más a la obsesiva seductora, hacen escarnio de sus sentimientos, le niegan toda credibilidad, provocan la ruptura con su familia, la sentencian incluso antes de que lo haga la justicia: se convierte así en la persona más
detestada de Gran Bretaña. Nosotros la
conocemos a través de las palabras de
Barbara escritas en el momento en que
ambas ocupan la casa prestada por el
hermano de Sheba –nadie consiente en
alquilarles un piso–, tras haber salido
de la cárcel en libertad condicional y a
la espera del juicio definitivo que sin duda será condenatorio.
En este instante Sheba Hart aparece
derrumbada, un animal acosado al que
se ha desposeído de su dignidad no ya
por el delito cometido sino por la insolencia de no admitir su culpabilidad ni
¿Por qué ese arrogante
código social que no
comprende la relación
de una mujer con un
menor, pero sí al revés?
entender la magnitud del escándalo.
¿Acaso un muchacho de 15 ó 16 años no
puede relacionarse con una mujer de
más edad sin salir emocionalmente dañado de la aventura? ¿Tan difícil es suponer que quizá sea ella, la mujer supuestamente violadora, la que resulte malherida por el abuso de poder, la frivolidad
o la inconsistencia sentimental del joven seducido? ¿Por qué ese arrogante e
injusto código social que por ley considera execrable la relación de una mujer
ESCRITURAS
Miércoles, 22 junio 2005
La caída de
Sheba Hart
Culturas La Vanguardia
Henri Troyat
Catalina la Grande
Catalina la Grande, nacida
en Pomerania en 1729,
ocupó a los 36 años el
trono de Rusia, y desde
entonces se convirtió en una
zarina de irresistible
personalidad que acercó a
los rusos al resto del
mundo. El biógrafo Henri
Troyat retrata a esta déspota
ilustrada que aunó una
fuerte voluntad con un amor
sincero por las ideas
liberales
con un menor, cuando sin embargo comprende que se dé entre un hombre maduro y una Lolita? ¿Dónde está la abominación en un caso que no sea válida para el
otro? Desde tal punto de vista es comprensible que Sheba Hart no se reconozca culpable de abuso criminal aunque,
visto desde la orilla, su error al ceder al
instinto de su femenidad exacerbada
pueda resultar moralmente condenable.
¿Quién garantiza el rígido autocontrol
de los sentimientos? No sabemos cuál será el futuro más que incierto de Sheba,
pero con toda certeza no acabará casada
con Steve Connolly siguiendo el desenlace de Mary Kay y Vili.
Yendo más allá de su anécdota y las
reflexiones que sugiere, la novela de Zoë
Heller tamiza el conflicto de las diferencias no sólo de edad entre Sheba y Steve,
sino de clase entre Sheba por un lado,
personificación de los rasgos burgueses
y su lenguaje de casta implícito en alguien no leído, y Barbara y Steve por el
otro que perciben el trecho que los separa. Pero además Diario de un escándalo
desnuda la rastrera interioridad del
claustro de profesores de un instituto
londinense a finales de los noventa y, lo
que es un elemento inquietante pero decisivo para adivinar la complejidad de
la historia, Zoë Heller nos conduce a la
sospecha de que el respaldo aparentemente incondicional de Barbara a Sheba en los momentos difíciles, el afán de
protegerla haciéndose imprescindible
sin justificar el comportamiento de la
amiga y aún a costa de compartir los
efectos de su brutal degradación, oculta
un motivo de revancha social y a la vez
un inconfesable sentimiento cuyo sórdido aleteo se nota como algo insano, recóndito pero determinante.
No, no me parece que Diario de un escándalo deba leerse como la mera recreación británica de un morboso asunto explotado hasta la fatiga por los medios de difusión de medio mundo. Más
que eso, es para mí una novela fresca, sólida, escrita desde el alma femenina, cuyas pulsiones internas es de suponer
que las lectoras van a comprender mejor que nadie. O al menos lo imagino. |
9
Novela Inspirada en el caso real de una profesora
enamorada de un alumno, Zoë Heller maneja con
talento el tema de la diferencia de edad en el amor
Otras
lecturas
ESCRITURAS
Documento
La última
lección del
maestro
La invasión de Iraq
desencadenó una
ruptura entre la
vieja Europa y la
Norteamérica de
Bush. En la
imagen, una
manifestación en
Barcelona en
febrero del 2004
ROSER VILALLONGA
10
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
MARC SOLER
Ha Jin
Yang, el boig
Traducción de
Ramon Folch i
Camarasa
LA CAMPANA
403 PÁGINAS
21 EUROS
La historia se sitúa en los días que preceden a los sucesos de la plaza Tiananmen
y concluye con la trágica jornada habida en ese fatídico lugar de la capital china. El gran timonel Mao Tse Tung ya hace diez años que ha muerto. El brillante
profesor Yang del Departamento de Literatura, director de licenciaturas y de
una revista semestral, antiguo represaliado de la Revolución Cultural, sufre
una embolia a consecuencia de la cual
fallecerá. Durante su ingreso en el hospital el profesor, que ha perdido cualquier
atisbo de lucidez, explicará a retazos lo
que ha callado durante toda su vida. Su
alumno más brillante, además de futuro
yerno, es el encargado de cuidar al enfermo. Así deviene el principal receptor de
la confesión de su maestro, en principio
desconcertante en tanto que desvela
una doble vida o una vida en contradicción con sus verdaderas creencias. A la
postre este discurso deslavazado del profesor enfermo se convertirá en la última
lección que imparta a su alumno y gracias a ella el rumbo preestablecido de su
vida dará un vuelco radical.
Los estragos del régimen
Pero si los fragmentos de la historia que
corresponde al relato del profesor pueden parecer inconexos y carentes de sentido, fruto de la deriva de un cerebro dañado de forma irreversible, hay otra parte de la narración que se alterna con la
anterior y que va descubriendo la verdad que encierran las palabras del profesor agonizante. Ese otro apartado desvela los tejemanejes de la vida académica,
los intereses personales disfrazados de
querellas ideológicas o la ideología convertida en instrumento arrojadizo en
manos de oportunistas sin escrúpulos.
Aparecen en estas páginas la impregnación burocrática y el férreo control ideológico de un régimen sobre el pensamiento y cómo y de qué manera se llega
a mediatizar la vida de los individuos.
Desde este punto de vista el autor desnuda y describe con precisión el alma metálica que cubre la institución universitaria y muestra los instrumentos y métodos de los que se sirve para el control, y
llegado el caso aniquilamiento, de quienes resultan demasiado quisquillosos
–en otras palabras: contrarrevolucionarios– u obstaculizan intereses inconfesables. Para el alumno modélico que nunca se había metido en política, figura pasiva y sujeto principal de la intriga, la
experiencia le empuja, entre sorprendido y admirado de sus ingenuidades, a
descubrirse como un hombre libre.
El autor imprime a la historia un ritmo que va acrecentándose a medida que
avanza y se vislumbra el final. Su habilidad para establecer los tiempos de la intriga y navegar por los entresijos de la
misma haciendo emerger de esta trama
el contexto histórico sin hacer novela
histórica no es poco mérito. Estamos ante un libro que arrastra al lector y se hace leer con gusto; uno de esos libros gracias a los cuales la palabra entretenimiento adquiere o recupera significados
como son la nobleza y la inteligencia. |
Ensayo Un Occidente libre exige la
recomposición de relaciones entre EE.UU. y
Europa tras el desencuentro que ha supuesto Iraq
Premisas
razonables para
una tarea urgente
Timothy Garton
Ash
Mundo libre
Traducción de
Sara Barceló
TUSQUETS
376 PÁGINAS
22 EUROS
ÀNGEL DUARTE
El 11 de septiembre del 2001 marcó el devenir de las relaciones transatlánticas.
Tras un breve refuerzo de la afinidad entre Europa y Estados Unidos vino el desencuentro. Suele ocurrir cuando la emoción sustituye a la argumentación. La invasión de Iraq –una cuestión pendiente
en la agenda americana desde el fin de
la primera guerra del Golfo– activó el
distanciamiento y la ruptura, más o menos teatral por parte de todos los actores, con la vieja Europa.
Occidente, en suma, se escinde. O, lo
que no sería menos dramático, lo aparenta. Para Timothy Garton Ash, Occidente es una categoría precisa, un nosotros sólido como cualquier otra identidad. Su operatividad trasciende el uso
que se le dio en una Guerra Fría concluida en otro otoño, el de 1989. Tiene sus orígenes en el Londres de mediados del siglo XVII al alzarse voces que exigen un
gobierno por consentimiento y la igualdad de derechos políticos para todos los
ciudadanos. Occidente es el cúmulo de
Ensayo
Simplicidad,
sabiduría, vida
Pierre Hadot
Plotino o la
simplicidad de
la mirada
Traducción de
Maite Solana
ALPHA DECAY
231 PÁGINAS
23 EUROS
JAVIER PALACIO
Acaso no resulte tan habitual como debiera encontrar libros de filosofía escritos desde el entusiasmo, la claridad y la
brevedad, sin renunciar por supuesto al
rigor intelectual. Justamente éste dedicado a Plotino pertenece a esa rara categoría, convirtiendo en apasionante y
cercana la obra de aquel autor del siglo
III que supo engarzar la especulación
mística con el goce de lo real. El responsable de este logro es Pierre Hadot (París, 1922), helenista y filósofo cuya apuesta por una filosofía entroncada de manera radical con la vida influiría sobre
Foucault, y autor de otros notables ensayos como ¿Qué es la filosofía antigua? o
Exercices spirituels et philosophie antique. Lo cierto es que Plotino o la simplicidad de la mirada –curioso éxito de ventas en Rusia, como se informa en una de
las pestañas– nos hace soñar en una filosofía que instruyera a moverse entre la
belleza y el desorden del mundo en lugar de enfrascarse en querellas conceptuales reservadas a especialistas.
Nacido seguramente en Egipto y trasladado a Roma, Plotino se consagra desde muy joven a la filosofía tal como se
entendía en la antigüedad, es decir, como estilo de vida, llevando una existencia sencilla y contemplativa y ocupándose de formar discípulos. Pero no se trata
tanto de un profesor como de un director de conciencia que inicia a los jóvenes en la sabiduría, en la manera en que
el alma puede perfeccionarse, purificarse, simplificarse: una forma de educación integral que apunta tanto al intelecto como al espíritu. Sus lecciones y tratados fueron editados bajo el título de
Enéadas. Destaca en su biografía el in-
El filósofo Plotino
ARCHIVO
Plotino parece a veces
avanzarse varios siglos
a las enseñanzas zen
tento truncado de fundar una ciudad,
Platonópolis, volcada al estudio y a los
placeres elevados según el modelo de la
República de Platón.
La filosofía de Plotino puede resumirse en la búsqueda del éxtasis, en la unidad del alma con Dios, con el Pensamiento divino. Es la contemplación del universo sensible, con sus espléndidas formas, lo que nos conduce a la visión de la
Belleza y del Bien supremos, puesto que
De la crítica a los tópicos Ash transita a
una segunda cuestión: ¿qué posibilidades hay de que volvamos a ver un Estados Unidos que trate a los europeos como socios plenos y serios en una iniciativa común? Ash cree, no sin fundamento, que la elección del candidato demócrata John Kerry hubiese facilitado las
cosas. Pero no es el caso. Sólo cabe,
pues, abordar la política norteamericana en su pluralidad, tener presentes la
coexistencia, entre otros, del idealismo
wilsoniano como creencia en la difusión
Dentro de la mejor
tradición del ensayo
político anglosajón,
‘Mundo libre’ no
aporta recetas simples
de la democracia con un legado jacksoniano que prioriza la defensa de la seguridad física y el bienestar económico del
pueblo americano. Y también repensar
una identidad europea como no-Estados
Unidos en cuestiones como la religión,
el papel del Estado, la manera de concebir las desigualdades sociales o la relación con el medio ambiente, el principio
de soberanía nacional o la actitud frente
a la pena de muerte o la posesión de armas. Con esos mimbres, Europa debería
proceder a forjar un nuevo consenso ciudadano en torno a una posición común
euroatlantista.
Mundo libre no aporta, sin embargo,
recetas simples. En la mejor tradición
del ensayo político anglosajón, aquél en
el que la biografía se entrecruza con el
acontecimiento, Ash nos propone examinar los horizontes de las sociedades
democráticas, orientar las iniciativas
en el sentido de abatir muros y, con ello,
ampliar la libertad humana. |
no existe separación entre nuestro orbe
y el de la divinidad: entre ambos hay
continuidad, identificación a pesar de
operar en diferentes niveles. Hadot propone así la fórmula simplicidad de la mirada para explicar la mística plotiniana: saber inmediato que alcanza sin esfuerzo la perfección, supresión de todo
cálculo, proyecto o reflexión (Plotino
produce a veces la extraña impresión de
adelantarse varios siglos a las enseñanzas de los maestros zen).
Hadot no deja de subrayar que la experiencia plotiniana se imbrica con lo
cotidiano, con lo concreto, despreciando
toda ascética excesiva o enfermiza. De
este modo se manifiesta en el trato delicado con el otro, en una sabiduría benevolente, en esa singular dulzura existencial que proviene del profundo conocimiento del Bien. La actitud del sabio nada tiene, pues, de evasión ante la vida,
sino de compromiso extremo con ella.
Aceptar las distintas dimensiones de la
conciencia humana, tanto su anhelo de
lo trascendente como su impulso hacia
los disfrutes materiales, constituye según Hadot la gran aportación de Plotino
a nuestra escindida contemporaneidad;
otra, percibir el misterio, lo inefable, en
lo más humilde y sencillo, en el inextinguible fulgor del presente. Uno de los mejores ensayos filosóficos que puedan
leerse en este momento. |
SALVADOR LLOPART
Richard
Dawkins
El capellán
del diablo
GEDISA
348 PÁGINAS
22 EUROS
“Querida Juliet... ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos lo que sabemos?
¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen minúsculos alfilerazos en el cielo son inmensas bolas de fuego, como el Sol, y están muy lejos de nosotros? La respuesta a esas preguntas es
que lo sabemos mediante pruebas.”
Efectivamente, pruebas. No hay
más. Contra las medias verdades, mucho más peligrosas en su opinión que
las mentiras completas, Richard Dawkins (Nairobi, 1941) siempre antepone
las pruebas. O en su defecto, las observaciones contrastadas: eso que hemos dado en llamar ciencia o, con más exactitud, el método científico. Dawkins, reconocido divulgador científico, gran valedor de la teoría darwinista desde la aparición a mediados de los setenta de su libro El gen egoísta, habla aquí directamente a su hija Juliet, quien a la sazón
contaba diez años cuando le escribió esta carta abierta, un emotivo texto que
cierra su nueva colección de artículos
reunidos en El capellán del diablo.
facilidad ante la manipulación, y ahí
sus críticas al posmodernismo, signifique lo que signifique posmoderno, a la
medicina alternativa o a los abusos de la
genética. Es la suya una actitud, no exenta de ironía, que lo ha singularizado a lo
largo de los años por su conocimiento de
la ciencia, especialmente de la biología,
y por la divertida e inteligente utilización de sus enciclopédicos conocimientos de todo tipo, tal como muestran los
textos reunidos en El capellán del diablo, artículos, prólogos y obituarios realizados a lo largo de los últimos 25 años.
Una treintena larga de trabajos, muy
diferentes entre sí, que tienen en común
el rechazo de las fantasías consoladoras.
Y que comparten además el convencimiento de que la naturaleza es ciega como ese relojero del que habla uno de sus
libros más famosos, El relojero ciego
(1986). Un convencimiento atemperado
y matizado por otro no menos importante: el de que los seres humanos, libres de
la naturaleza, son dueños de su destino.
Acérrimo darwinista, de hecho, el mejor y más reconocido divulgador de la
ESCRITURAS
Miércoles, 22 junio 2005
Esa verdad que la
entiende un niño
Nuevo consenso ciudadano
Culturas La Vanguardia
Documento El científico Richard Dawkins
reflexiona sobre la esperanza, la mentira, la ciencia
y la religión en una nueva recopilación de artículos
terior que Londres no consigue igualar
desde hace cincuenta años y a la que no
se acerca ni de lejos ninguna otra capital europea, y Bruselas, la capital de la
Unión Europea, menos que ninguna”.
11
valores de libertad, democracia representativa, mercado e imperio de la ley
que los emigrantes europeos tuvieron la
oportunidad de proyectar en Nueva Inglaterra.
Es ese patrimonio común el que no
consigue resistir el embate del desacuerdo. Los gobiernos que desean mantener abierto el puente entre ambas orillas del Atlántico ven como éste cede ante el empuje de unas opiniones públicas
hostiles a la guerra como método de resolución de conflictos. El pacifismo, la
ojeriza al personaje Bush y a su cohorte
de asesores neoconservadores o el antiamericanismo se mezclan para justificar el desencuentro. El fiasco de la posguerra iraquí mantendría abierta la herida.
Mundo libre, escrito en este contexto,
responde a una inquietud legítima. Una
vez pasada la resaca de emociones, la
realidad se impone y el futuro exige la
recomposición de relaciones en la comunidad transatlántica. La tarea es urgente pero en extremo intrincada. Y no sólo
por lo acaecido. En la agenda común se
acumulan problemáticas frente a las
que se trazan estrategias contrapuestas:
Irán, Israel-Palestina, China, Tribunal
Penal Internacional o Kioto. Para sustentar su propuesta de recomposición,
Ash recorre tanto las tradiciones políticas como las percepciones del otro con
las que se ha tejido la cooperación occidental. En Churchill y De Gaulle se encuentran las premisas de los esfuerzos
de Blair o Jacques Chirac por construir
alternativas desde el descalabro europeo. Pues al fin y al cabo de eso se trata:
de la impericia de la Unión Europea ampliada por establecer, más allá del estereotipo y en un escenario globalizado y
presidido por la movilidad de personas,
informaciones y bienes, una relación libre de complejos que favorezca los intereses comunes. La labor requiere, incluso, tener que advertir algo tan evidente
como que “Washington, a través del gobierno y los think tanks, universidades
y medios de comunicación, tiene a su
disposición una cantidad y profundidad
de información y análisis de política ex-
Los hombres y los monos, ¿tendrían que compartir derechos?
Quizá por eso, por su carácter de texto infantil, Dawkins utiliza un tono ligeramente diferente al suyo habitual en este escrito, una epístola que gira alrededor de todo lo que él considera importante, y que se puede resumir en el valor de
plantar cara a los peligros de la tradición, de la conformidad y de la mixtificación, incluida por supuesto la mixtificación de la ciencia. En plantar cara a
las artimañas de El capellán del diablo.
En general Dawkins suele hacer gala
de una altanería ausente también en el
texto a su hija Juliet, esa altanería propia de quien está convencido de que las
leyes de la naturaleza son impersonales,
y de que tales leyes no conceden un estatus especial a los seres humanos. De que
la verdad puede ser triste o alegre, depende de quién la cuente y cómo le afecte, pero que, como subraya Serrat en
una de sus canciones, “lo que no tiene es
remedio”. El científico británico –su nacimiento en África, asegura, fue un feliz
accidente– suele, además, crisparse con
REUTERS
Para Dawkins, aunque
la naturaleza es ciega
como la evolución, los
humanos tienen el
destino en sus manos
teoría darwinista tras la muerte de Stephen Jay Gould, su cordial adversario,
al que dedica todo un apartado de El capellán del diablo, Dawkins afirma: “Soy
un apasionado antidarwiniano en lo
que se refiere a política y ante como deben manejarse los asuntos humanos”.
Miscelánea de su pensamiento, El capellán del diablo trata de asuntos tan diferentes como la religión y la esperanza,
y aborda también asuntos más prosaicos como el de los derechos de los chimpancés o el valor de un jurado, examinado todo ello –no podía ser de otra forma–
desde la perspectiva de la evolución y la
lucha por la supervivencia. |
ESCRITURAS
Poesía
Poesía
Breves
postales
sin sello
Poetas en
el Barrio
Chino
Antología
poética del
Barrio Chino
Prólogo de Ferran
Aisa
12
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
Mª ÁNGELES CABRÉ
Marguerite
Yourcenar
Los treinta y
tres nombres
de Dios
Traducción y
prólogo de Silvia
Baron Supervielle
REVERSO
EDICIONES
78 PÁGINAS
14 EUROS
Desde que Adolf Loos propugnara aquello de menos es más en su lucha contra el
ornamento gratuito, la sobriedad reina
en las formas de la modernidad. Ustedes
se preguntarán a santo de qué viene hablar de arquitectura en relación con
Marguerite Yourcenar, nacida Marguerite de Crayencour en la Bruselas de
1903, por mucho que hacia 1944, mientras pasaba el verano en la isla de
Monts-Deserts, en Maine, la autora de
Memorias de Adriano comenzara un ensayo sobre las edificaciones de Nueva Inglaterra, que décadas atrás tanto habían
interesado a Edith Wharton. La Yourcenar no llegó a consumar su estudio pero
sí siguió la consigna de Loos en el que
fuera su último poemario, Los treinta y
tres nombres de Dios, que no llegó a ver
publicado y viene ahora de la mano de
la jovencísima Reverso Ediciones.
Alejado de Las caridades de Alcipo y
otros poemas, la antología que hasta la
fecha era la única traza en nuestras librerías del quehacer poético de esta
gran dama de las letras, y que también
tradujo Silvia Baron Supervielle, poeta
argentina residente en París, este libro
de senectud tiene la apariencia de un volumen de haikús o de tankas. Pero la
Yourcenar, a pesar de su orientalismo,
ni se ciñe a las diecisiete sílabas en tres
versos del haikú ni a los cinco de las
tankas, y libre como siempre fue, ofrece
treinta y tres pinceladas que van del verso único a la poesía visual.
PARSIFAL
208 PÁGINAS
9 EUROS
JULIÀ GUILLAMON
Sebastià Sànchez Juan (Barcelona 19041974) fue un personaje desconcertante,
vanguardista programático y poeta de
suburbio, uno de los pocos escritores catalanes que en los días de la Guerra Civil –era muy católico– tomó partido por
Franco. El 12 de enero de 1939 (catorce
días antes de la entrada en Barcelona de
los nacionales) publicó Prismes. Antologia poètica 1924-1931. Me contó Palau i
Fabre que durante la guerra pasó tantas
miserias que tenía una obsesión con la
comida. Un día se presentó en su casa y
le leyó un poema dedicado al chocolate,
con versos de pura hambruna: “J'aime
le chocolat à la française, deux oeufs inclus”. La edición de Prismes que manejo
yo (la segunda, apud autorem, de 1957),
se abre con un estudio preliminar en la
que el autor de Fluid expone sus teorías
acerca de la creación poética. “Les condicions mínimes de tota obra d'art”, escribe en el Resum anticipat, “són el bon
gust i la secció d'or”. Y más adelante: “La
vida en si es defineix per ella mateixa
–sense desacord amb la definició augustiniana de la bellesa– com una unitat en la
varietat. Quan la vida renyeix amb la bellesa, i amb la veritat i amb la bondat,
cau, rompuda, en el no-res”. Para mostrar la validez de sus teorías, arremetía
precisamente contra Palau, contra el Idilli de Poemes de l'alquimista, aquel poema
prostibulario en el que después de un coito sacrílego, el tipo “el fal·lusdesinfecta”
y ella “orina estrepitosa com els muls”.
“El mal gust es revela en el nostre Idil·li,
no precisament pel tema”, escribe Sánchez Juan, “sinó per la limitació amb
què és enfocat i pels detalls tinguts a tot
arreu com a repulsius”.
Es realmente raro que alguien con estas ideas pudiera publicar en 1948 una
Antología poética del Barrio Chino, que
alterna la obra de poetas catalanes y españoles con los versos de clásicos (de
Baudelaire a Paul Eluard y Francis Carco) que de forma más o menos vaga conectan con el tema. La selección incluye
poemas de Maragall, Carner, Sagarra,
Guerau de Liost, Salvat-Papasseit, Tomàs Garcès o Joan Teixidor (en 1943 el
editor Cruzet consiguió editar las Obras
completas de Verdaguer pero, cuatro
años más tarde, Sagarra publica una selección de los artículos de L'Aperitiu con
falso pie de imprenta de 1936). Sánchez
Juan los edita como si nada. El núcleo
duro lo forma una heteróclita selección
de poemas non sanctos, con sórdidas descripciones de callejuelas impías y cafés
cantantes en los que abunda el lenguaje
trallero (“facha de cadáver”, “clavel payés”, “burrango”) y el morbo de lo que
Josep Maria de Sucre llamaba “la internacional masoquista”.
En castellano y catalán
Una viajera impenitente
No fue el azar el que puso al alcance de
Baron Superville esta su postrera incursión en el género. En el verano de 1983,
la que sería su traductora viajó a Estados Unidos invitada por la autora para
revisar la traducción de unas piezas teatrales. Al cabo, la Yourcenar se marchó
a India en compañía de su amigo Jerry,
ese acompañante joven y homoerótico
que tanto recuerda al Yann Andréa de
su tocaya Duras. Tres años después llegó a París el original de Los treinta y tres
nombres de Dios con la petición de que
Baron Supervielle los tradujera y los publicara en la revista N.R.F. de Gallimard. Aparecieron en La Nación de Buenos Aires con motivo del fallecimiento
de la autora, acaecido en 1987.
Se diría que se trata de poemas que
son a su vez esquemas de poemas, palabras con las que la autora retiene instantes de vida vivida. Como viajera impenitente que fue, los paisajes fueron una de
sus declaradas fuentes de inspiración y
en ellos buscó alimento literario desde
que fuera una poeta en agraz. O así lo
cuenta Michèle Goslar en la biografía
que le dedicó (Qué aburrido hubiera sido ser feliz): cuando la escritura se bloqueaba, el viaje se erigía en almacén de
imágenes que al regreso a casa fluían sobre el papel. Así nació Una vuelta por mi
cárcel en la prosa y así se alumbraron
también estas breves postales sin sello
enviadas a un ignoto destinatario. |
Prostituta en el
Barrio Chino
barcelonés en la
década de los
cincuenta
JOAN COLOM
Ferran Aisa recuerda en el prólogo que
Sánchez Juan trabajaba en la Dirección
Provincial de Educación Popular y que
debió utilizar sus influencias para colar
el libro en la censura. Yo soy más mal
pensado. La Guerra Civil había cambiado por completo el imaginario social. La
Barcelona de los años treinta, retratada
por Sebastià Gasch y Josep Maria Planes, ya no existía, y en su lugar surgía
una realidad más sórdida, que no alcanzaría carta de naturaleza hasta mucho
más tarde con las fotografías de Joan Colom, el cine amateur de Ripoll-Freixes y
Josep Maria Ramon, los libros de Gil de
Biedma y Juan Goytisolo. Al situar poetas de distintas generaciones en una línea ininterrumpida, Sánchez Juan creaba una ficción de continuidad. Resulta
muy sintomática la selección de sus propios poemas, alternando versos en catalán y en castellano. Contrariamente a lo
planeado, el libro demuestra la existencia de dos culturas. Una catalana, menestral y realista. Y otra española, de
postal, exótica y truculenta.
La Antología poética del Barrio Chino
es una rareza, un libro para leer de un
tirón y volver a él muchas veces, entrelazando un poema con otro como quien come cerezas de un cesto. Entre odas y cuplés me dan las tantas. Como en la Estampa lírica del Paralelo de A. Molina
Manchón (el pintoresco autor del Soneto
a la Bodega Bohemia), yo también siento la llamada de Morfeo. Bona nit! |
MOLL
64 PÁGINAS
7,50 EUROS
Escenas de la vida
de Moisés
(1481-1482),
fresco de Sandro
Botticelli en la
Capilla Sixtina
ANTONI CLAPÉS
El poeta mallorquín Gabriel de la S. T.
Sampol ofrece al lector su segundo libro
de poemas, después de haberse revelado
como una de las voces más sugestivas y
originales de la nueva poesía en lengua
catalana con el espléndido Difícil naufragi (1997). Vulgata es un volumen de
doce poemas de extensión media en los
que Sampol desgrana su discurso sobre
los interrogantes que acechan al hombre contemporáneo (el sentido de la vida, la existencia de un más allá, etcétera), cuya única respuesta posible parece
se la duda. Y lo hace a través de la reescritura –un palimpsesto sui géneris– de
ciertos pasajes del libro de los libros, la
Biblia. La opacidad del lenguaje (“que
tenebrós ha de néixer / el mot que val en
mi alguna cosa!”, escribió Segimon Serrallonga), que se manifiestará como
uno de los grandes atractivos del libro,
no permitirá conocer el sujeto de Vulgata. Éste es su enigma y, a la vez, la seductora propuesta que el poeta hace al lector: que con su lectura, lo reescriba. Que
devenga el actor/autor.
Cada uno de los poemas va encabezado por una cita (en el latín de san Jerónimo, como no podía ser de otra forma) que posiblemente es el leitmotiv
que lo ha desencadenado. Así, el primer
poema parte del inicio del Génesis, y el
poeta escribe: “El cel, la terra / aquest
fou el principi. / No és, però, el principi
d'aquest llibre, / que sorgeix d'una matèria que s'hi oposa”. De ahí arranca
una relectura parcial de la historia de
Moisés, justo hasta que éste asciende al
Monte Nebo y vislumbra a sus pies la
Tierra Prometida, a la que jamás entrará, condenado por Dios a esperar allí su
muerte: tantálico castigo. Moisés reflexiona sobre su destino y se pregunta
si no hubiera sido mejor regresar a Egip-
Poesía
Contener la respiración
Lala Blay
Plec de claror
PROA
72 PÁGINAS
11 EUROS
PREMIO JOSEP M.
LÓPEZ-PICÓ 2004
JORDI GALVES
Gabriel Ferrater sostenía, parafraseando a Goethe, que las cuestiones de estilo
sólo preocupan a las señoritas aficionadas a todo eso: “Ben poca cosa és un poeta si no és capaç de redactar sense angoixes, pas a pas i en qualsevol moment,
amb una assegurada eficàcia estilística,
qualsevol motiu que hagi arribat a concebre amb claredat. Òptimament, tot
poema hauria d'ésser clar, sensat, lúcid
i apassionat, és a dir en una paraula, divertit”. La diversión –que no la comicidad, con la que no hay que confundir, como George Gershwin tampoco se confunde con los desternillantes Gilbert y
Sullivan– no parece muy valorada en la
lírica catalana más allá de buenos y amenos poetas como Enric Casasses, Albert
Roig, Dolors Miquel, Josep Pedrals y
compañía. El tradicional locus amoenus
–o lugar ameno o agradable con el que el
espíritu debe abordar lo poético y que,
por eso, la iconografía nos lo representa
como un apacible jardincillo donde uno
lo pasa bien– suele ser tirando a poco
amoenus y acaba resultando bastante
tostón. No parece probable que una enésima y cansina repetición de lo ya manido resulte demasiado poética, ni tampoco que el reescribir bonito –o reescribir
rarito, para el caso es igual– ayude al lector a ser lector o al poeta a convertirse
en poeta. La poesía de certamen puede
acabar desarrollando un mimetismo estéril, unos movimientos reflejos innecesarios, fatales. Baste recordar que el provenzal de los trovadores –u occitano, como se le conoce hoy–, tras el desastre de
la cruzada, intentó refugiarse, sobrevivir alrededor de la Sobregaya companhia dels set trobadors de Tolosa. Excepto raras excepciones como Guilhem Moliner, los poemas de concurso se fueron
acumulando, año tras año, todos parecidos entre sí, ilegibles, soporíferos. El
aburrimiento y la desidia de los occita-
nos hizo tanto daño al provenzal como
la mismísima guerra de los franceses.
Lala Blay (Barcelona, 1968) es una
buena poetisa, un nombre prometedor a
pesar de su juventud y de sus, hasta ahora, escasas publicaciones. Tiene una
gran habilidad para evocar, describir,
la difícil experiencia de los sentimientos a través de un lenguaje de gran plasticidad, economía y sugerentes implicaciones. El territorio que nos presenta
aparece desangelado; la amplitud de horizontes demuestra sólo que vivimos a
la intemperie, en un descampado o cerca de una construcción desvencijada.
“La porta no ha trobat mai més / el galze, sovint la sento batre”. Diríase que
esa puerta que el viento intenta infructuosamente cerrar marca el ritmo de la
experiencia interior de la poetisa. La
puerta a merced del viento desvela una
Lala Blay sabe evocar la difícil experiencia de los
sentimientos a través de un lenguaje de gran
plasticidad, economía y sugerentes implicaciones
ESCRITURAS
Desde el agnosticismo,
Sampol habla a Dios
con el lejano ‘vós’,
un Dios que el poeta
identifica con la Nada
los dos ejes que dibujan nuestro tiempo:
la dificultad de creer en un más allá y la
problemática del lenguaje, manifestada
la imposibilidad de decir nada. Después
de Nietzsche, el lenguaje es pura negación: si Dios ha muerto ya no es posible un lenguaje positivo, y sin él no hay
referente para la analogía. ¿Cómo recomponer la unidad perdida del lenguaje? ¿Cómo refundarlo? La única manera, y éste es un elemento clave en el
discurso del arte y de la literatura del siglo XX, es liberarlo de la esclavitud de la
representación: la búsqueda de un lenguaje nuevo, alejado de toda mimesis.
Tan sólo desde el fragmento, la intertextualidad y la abstracción –puras metáforas de un mundo desvertebrado–, se pueden recomponer los hilos del discurso
roto. Y Vulgata es una fehaciente prueba de ello.
El último poema, de tono marcadamente apocalíptico, muestra al hombre contemporáneo frente al sinsentido
de su vida: únicamente le queda el recuerdo de lo vivido (o lo soñado), de lo
escrito. Y esperar, sentado frente al
mar, a tomar una decisión. Sin saber
cuál: el enigma.
Y es que, en definitiva, la poesía –parafraseando la epístola paulina a los
corintios– siempre debe ofrecérsenos
“de manera oscura, en un espejo poco
claro”. |
melancólica vibración ante lo vivido, como en la triste y maravillosa película de
Wim Wenders París, Texas. La práctica
del sexo conjura el sentimiento de pérdida y de desasosiego, y el mutuo deseo de
los amantes por las concavidades anatómicas se torna una metáfora del anhelo
femenino por un techado, por una casa,
por un hogar con lumbre donde resguardarse de todo mal: “L'espluga és tendra i
càlida i humida / i al fons hi ha llum”.
Junto a este importante ejercicio de
escritura, Blay también se deja llevar peligrosamente por pobres juegos lingüísticos, falsas paradojas, inercias que sólo
logran sobrevivir en el invernadero de
los certámenes y justas poéticas: “La
gramàtica en va / procurava donar-te /
un sentit entre ells...” (la semántica no
es la gramática) o “Psicòlegs compren /
al preu més baix / la teva llum / (la meva)” o incluso “Per un instant / es vessa
en mi / la teva sang”. El escritor puede
hacer lo que le plazca, retorcer la lengua, puede destruir el sentido, caer en el
tópico más socorrido pero siempre será
como contener la respiración: antes o
después deberá volver al buen sentido si
no quiere ahogarse. “Per a la longitud
d'aquest dolor, / per l'aguda duresa de
l'espina / que cus la nit / i per l'amor, i
per la fina / línia que divideix / raó i deliri / la doble lluna del meu pit.” Aquí el
lector no se queda sin aire y el poema resulta muy bueno, magnífico. |
Miércoles, 22 junio 2005
Gabriel de la
S. T. Sampol
Vulgata
esta ruptura haya significado para él crisis o enfrentamiento alguno: una relación que habrá sido como “moltes de
visites de malalts / o d'endolats, que callen però hi són”. Dios es, pues, invocado –interpelado– como alguien a quien
hablar pero a quien no se sabe exactamente qué decir, acaso porque no hay
nada que decir. Y aquí Sampol subraya
Culturas La Vanguardia
En un espejo
poco claro
to; pero decide quedarse, acomodarse a
la situación y hacer del Nebo su particular paraíso: “Va aconseguir fer-lo a imatge i semblança seva. / En féu una terra
que regalimava calvados / i, malgrat la
insistència de la pèrfida esperança, / a
la seva manera hi era feliç”.
En el sexto poema, encabezado por el
primer versículo del salmo XIV (“piensan para sí los insensatos: Dios no es nada”), Sampol escribe su propio Cant espiritual, insertándose en una tradición
que, entre otros, nos ha legado los profundos textos de Ausiàs March y Palau i
Fabre. Pero si March escribió su Cant
como plegaria y contrición de quien se
sabe pecador ante un Dios irascible –a la
vez que justo y misericordioso– a quien
recurrir en busca del auxilio, y Palau hace lo propio desde un ateísmo existencialista (“no crec en tu”) que sigue teniendo necesidad de hablar e implorar a
un dios deseado (“quin mal em fa no poder dir-te: crec”), Sampol escribe desde
el puro agnosticismo. Habla a Dios con
el lejano vós, un Dios que el poeta identifica con la Nada (el no-Res), que acaso
es la Plenitud. Un Dios con el que hace
tiempo ha dejado de creer, pero sin que
13
Poesía ‘Vulgata’, reescritura de algunos pasajes
de la Biblia, confirma la proyección del poeta
mallorquín Gabriel de la S. T. Sampol
ESCRITURAS
Portugal en el diván ¿Cómo son realmente los
portugueses? Un ensayo, inédito en España y que
ha causado sensación en su país, los disecciona.
José Gil es, según ‘Le Nouvel Observateur’, uno
de los 25 filósofos más influyentes de la actualidad
14
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
El miedo
a la crítica
y al cambio
José Gil
Filósofo portugués
(Mozambique,
1939), es autor de
una quincena de
ensayos con la
imagen social del
cuerpo humano
como tema
principal. Doctorado
en la Sorbona y
catedrático en
Lisboa, ha escrito
casi todos sus libros
en francés y está
traducido al
portugués y al
italiano. Es inédito
en España
JORDI JOAN BAÑOS
Los portugueses se han sobresaltado al
saber que uno de sus conciudadanos, José Gil, era “uno de los 25 pensadores
más importantes del mundo”, según un
reciente especial de Le Nouvel Observateur. En cuestión de semanas, este catedrático de Filosofía con una quincena
de libros a sus espaldas, mayoritariamente de estética, ha dejado de ser leído
sólo por especialistas para convertirse
en el autor más vendido en su país, gracias a Portugal Hoje. O medo de existir
(Portugal hoy. El miedo de existir). Un
ensayo providencial, dada la crisis política y económica en la que se encuentran embarrancados nuestros vecinos,
aunque Gil va más allá de la actual coyuntura para explicar las raíces de la actual situación. Una sensación de zozobra que diagnostica desde la antropología, desde la psicología social o la crítica
de moeurs, sin reducirla a una mera crisis de identidad. Porque Gil no ve la idiosincrasia como una fatalidad, sino como
un punto de partida, ya que lo que le interesa es el movimiento. Por ello no ha querido escribir un tratado sobre el carácter nacional autocomplaciente o victimista, tan al uso en estos pagos, aunque
bastantes de sus conclusiones pudieran
ser igualmente válidas para Catalunya
o España.
Según José Gil, he aquí un nuevo pequeño catálogo de vicios portugueses:
No inscripción En Portugal nada de lo
que sucede marca verdaderamente lo
real. Ni siquiera la muerte conlleva un
luto como el que es de rigor en otras culturas mediterráneas. Hay una ausencia
de la muerte en la vida de los vivos, que
evita una mayor conciencia vital. La vida portuguesa no comporta auténtica
tragedia, ni auténtica alegría. Gil corrobora lo que escribió Pessoa, autor, por
cierto, al que dedicó un libro: los españoles son intensos y los portugueses no,
víctimas de una mayor cerrazón de las
mentes y de los cuerpos. Tampoco el arte consigue entrar en la vida, modificarla. Finalmente, la glorificación de la Revolución de los Claveles evitó la inscripción de los 48 años de dictadura salazarista y de las traumáticas guerras coloniales.
Ciudadanía incompleta El 25 de abril
no habría traído ni ciudadanía ni civismo. Las formas de solidaridad dentro de
la familia habrían servido de colchón a
la anulación o restricción de la democra-
El filósofo portugués José Gil
cia en los ámbitos públicos. Entre los vicios heredados de la dictadura, o de tiempos aún más lejanos, estarían la burocracia, el pequeño despotismo, el juridismo, el compadreo y la impunidad de clase. Por otro lado, habría una escasa comunicación entre capas sociales y pocos esfuerzos de vulgarización del conocimiento. Según Gil, el 25 de abril no
RELÓGIO D'ÁGUA EDITORES
rompió la jerarquía del poder-saber que
Salazar promovió, cuya otra cara sería
el binomio pobreza-ignorancia. En cualquier caso, la sociedad portuguesa carecería de espíritu crítico, amordazado
además por un espacio público exiguo,
incapaz de producir sentido nuevo. Las
manifestaciones son rarísimas, la sociedad civil es débil y en la creación de opi-
Entrevista a José Gil
“Somos arcaicos posmodernos”
J. J. B.
Después de escribir serios tratados sobre estética de la percepción, el lenguaje
del salazarismo, la danza contemporánea o la imagen social del cuerpo humano, el filósofo portugués José Gil ha conseguido, a los 65 años, convertirse en
uno de los pensadores ibéricos de mayor proyección internacional y, a la vez,
ser profeta en su tierra. En su ático de
Lisboa, el filósofo de la carne –discípulo
de Gilles Deleuze– reconoce que los medios ya no le llaman para hablar de su
libro, sino del éxito de su libro. Al tratar
sobre su país, obtenemos un retrato con
sombras del carácter luso.
¿Portugal es un país en el diván?
Se podría decir que, como Sigmund
Freud, he pretendido sacar a la superficie los miedos que la sociedad –en este
caso portuguesa– esconde.
¿Hay déficit democrático?
En Portugal hay una relación de sumisión al Estado, considerado como una
entidad trascendente, muy por encima
del pueblo. Hay un déficit de ciudadanía
y de conocimiento de derechos, a lo que
hay que añadir que la opinión pública
tiene muy poca fuerza.
¿En Portugal ‘nada muda’?
Cuando de joven recorrí Portugal (había nacido en Mozambique en 1939), era
un país profundamente atrasado. Cuando volví de nuevo hace 22 años, de Francia (se formó en la Sorbona), me satisfizo ver que en la universidad portuguesa había una avidez por el saber.
Pero he visto como esa especie de función ritual, de iniciación a la edad adul-
ta que era el periodo universitario, se ha
ido perdiendo.
¿Por qué la suya es una sociedad tan
dual?
En Portugal hay una cesura entre los
que están instruidos y los que no. El pueblo siempre ha tenido otra cultura,
otros ritos y otro lenguaje. En Portugal
se han preservado ritos de Pascua, como la medida de las almas, que desaparecieron en el resto de Europa... ¡en el siglo VIII! Portugal y Rumanía deben ser
los países más arcaicos del continente,
aunque sus rasgos desaparecen a gran
velocidad. Diría que los portugueses somos arcaicos posmodernos. Mi temor es
que cuando desaparezca la cultura popular no tengamos una cultura de sustitución, porque la fuerza de la cultura
autóctona viene del pueblo.
¿Por qué, según afirma, no existe una
alta cultura portuguesa?
En Francia se formó una cultura de elite
por el número y la fuerza de un grupo
social, la burguesía, que conquistó un espacio de creación y de afirmación de códigos. Mientras que en Portugal la burguesía no desarrolló un código autónomo fuerte, fue inundada por el lenguaje
del pueblo.
¿Los síntomas que describe en su ensayo pueden ser encontrados en la literatura portuguesa contemporánea?
No pueden ser leídos en general. Tal vez
en algún escritor como Rui Nunes o en
ciertos artistas visuales como Helena Almeida. De hecho, aunque toda la literatura portuguesa ha sido siempre de
crítica de moeurs, un Samuel Beckett
era inimaginable, porque sólo se podía
Sin caer en la autocomplacencia o el victimismo,
bastantes de sus conclusiones pudieran ser
igualmente válidas para Catalunya o España
gracias al dogma de la competitividad.
De cualquier modo, se mantendría un
fondo tosco e inacabado en la cultura
portuguesa, un poso de barbarie envuelto por innumerables capas de cultura correspondientes a los varios pueblos
asentados en su territorio a lo largo de
tres mil años.
Cortoplacismo Gil critica la ausencia
del largo plazo en la mentalidad portuguesa, lo que conlleva, entre otras cosas,
que los gobiernos no gobiernen. La misma dictadura hacía de los portugueses
seres aplazados. Hay una amnesia sobre
aquel pasado reciente, y a la vez, el pasado lejano y mítico ya no fertiliza el presente. Por eso su análisis no recurre a
claves literarias o legendarias –el sebastianismo, etcétera– para desentrañar el
carácter portugués, como hacía, por
ejemplo, Eduardo Lourenço en el clásico O laberinto da saudade.
Pequeñez La pequeñez o el síndrome de
Liliput es la estrategia portuguesa para
seguir siendo niños. José Gil mete en el
mismo saco la vieja obsesión nacional
por ahorrar: ¿qué es el ahorro sino la restricción del deseo? En este sentido, subraya el cambio cultural que supuso el
enriquecéos de Cavaco Silva, a finales de
dar en una sociedad superdesarrollada.
Quizás ahora podría imaginarse en la
cultura portuguesa una obra como El extranjero de Albert Camus. Pero la locura y el absurdo, tan importantes en la
formación de la cultura europea moderna –en Artaud, Kafka, Woolf, etcétera–,
en que el hombre deja de tener un rostro, en que se relata la experiencia de la
inacción, no pasaron por la cultura portuguesa. Nuestro malaise (malestar),
que se iba a hacer psicosis, fue atrapado
por la neurosis, que no revienta en la cabeza ni divide al sujeto.
¿Y en otras artes?
Tampoco pasamos por la modernidad.
No tuvimos un Egon Schiele. Aun así
considero que la pintura es una de las
áreas con más fuerza en la actual cultura portuguesa, junto a la arquitectura.
Pero no hay producción de lenguajes
nuevos. Tanto Vieira da Silva, primero,
como Paula Rego, después, tuvieron que
hacer su carrera pictórica fuera.
¿La cultura y la crítica han fracasado
en su propósito de transformar la vida?
Hay un hiato entre cultura y vida. Ni si-
place en dar saltitos entre pequeñas cosas, afirma. Asimismo, las experiencias
límite no tendrían en Portugal una expresión cultural que les diera sentido.
Lentitud Es otra de las caras de este pueblo de brandos costumes, según reza la
tradición, o con tendencia a la inacción
y a la sumisión, según Gil. Sería una estrategia para no dejarse sorprender por
lo imprevisto; una resistencia pasiva a
la entrada de Europa en los hábitos lusos y a inscribir las culturas extranjeras
en la propia. Una de las manifestaciones
más elaboradas de la lentitud, en alianza con la pasión normativa, es la burocracia, que sirve para aplazar y paralizar la acción, al tiempo que dá la falsa
impresión de que los asuntos avanzan.
Miedo Portugal es, en apariencia, una
sociedad no violenta. El portugués no sólo no mata al toro en la plaza, sino que
rehúye el conflicto público en general.
Por sus maneras indirectas se les puede
considerar los chinos de Occidente. La
contrapartida es un miedo diseminado
y una gran violencia doméstica, de la
que son víctimas la mujer y la infancia.
“Somos niños grandes”, escribe Gil,
“con el miedo y la irresponsabilidad de
los niños, heredados de la dictadura”. |
quiera hay propiamente comunidades
culturales o artísticas. Las corporaciones viven aisladas, en espacios cerrados. Por otro lado, vivimos una situación de pobreza crítica, pero no por falta
de inteligencia, sino porque la crítica se
ejerce de manera atópica, no desde un
país y un momento histórico determinados. De esta manera, la crítica no contribuye a articular la cultura con la vida, que era uno de los supuestos de la
modernidad, ni aporta nada a una nueva manera de ver o de sentir. Hay, además, una fulanización de la crítica: se
habla más de los autores que de los productos.
¿Acaso van todos los artistas a la vez a la Bienal
de Venecia? Pues sin canon, sin apuesta por
pocos, toda promoción surte efectos contrarios
No son pocos los que han calificado de
absurda o estúpida la polémica
alrededor de la Feria del Libro de
Frankfurt, donde la cultura catalana es la
invitada especial en el 07. Si fuera tan
absurda, pronto se acabarían los
artículos y discusiones sobre el mejor
modo de aprovechar la oportunidad, o
los peores de desaprovecharla. Pero
apostad diez a uno que el tema seguirá
vivo durante meses y hasta años. En
este caso, habrá que considerarnos
tontos partidarios del absurdo a todos
los que participamos en ella, incluidos
los que dedican artículos a demostrar
que es estúpida, o bien concluir que se
trata de un asunto de veras crucial en el
futuro de nuestra cultura, y que tanto por
sus aspectos simbólicos como prácticos
es, con todo merecimiento, el centro de
nuestro debate cultural y literario.
Aunque bien podríamos ser nosotros
estúpidos y la polémica pertinente. Es
buena prueba de ello la sarta de
tonterías que se han escrito y se
escribirán al respecto. Desde quien,
desde la más supina ignorancia, se
despacha diciendo que a Frankfurt
deben ir los editores –que nunca han
dejado de ir, mientras lo de la cultura
invitada es una guinda, para llamar la
atención sobre los mejores autores de
una literatura–, hasta las sandeces con
las que el conseller Bargalló intentaba,
en artículo remitido a ‘La Vanguardia’,
contradecir la posición de su partido.
Mantengo que el Institut Ramon Llull
no tiene nada que discutir sobre el caso
con nuestros editores. Un presupuesto
extraordinario para ayudar a los que, de
entre ellos, presenten un plan de
presencia extraordinaria, sin la menor
limitación en cuanto a lengua, calidad de
sus autores, etcétera, y sanseacabó. Lo
que se discute y debe discutirse hasta la
saciedad son las actuaciones oficiales. Y
en este sentido, de Guadalajara a la
Feria de Madrid, vamos de fracaso en
fracaso en cuanto a resultado de lo que
se supone es una proyección
extraordinaria, y ni que fuera ordinaria, de
nuestra literatura.
En una las mesas redondas
supuestamente promocionales de
nuestros autores convocadas por la
Generalitat en Madrid, la mezcla era tal
que algunos de mis amigos –están en
todos los cánones a pesar de ir escasos
de traducciones– se negaron a asistir.
“Si me juntan con tal y tal y tal”,
argumentaban con sobrada razón, “mi
presencia allí no tiene el menor valor.”
Otro que está asimismo en todos los
cánones sí fue, pero me llamó la noche
de autos, perpetrado el acto, en un
estado que no le conocía, más allá del
desaliento y próximo a la desesperación.
“Estamos acabados, he dedicado mi
vida a una literatura que, como tal, ha
dejado de existir, mientras tú sigues
diciendo que el catalanismo es motor de
este país, no hay futuro ni nada que se le
parezca”, y mil jeremiadas por el estilo.
“Haber hecho como tal o tal y, en las
condiciones de la propuesta, no haber
ido”, le espeté. Estos autores, los
mejores, los de más sólida obra, deben
promocionarse de modo individual. En
vez de llamarles a sentarse junto a media
docena de nombres escogidos
aleatoriamente, procedía montar sendas
mesas redondas con su obra como
única protagonista. No es que los demás
participantes no tengan derecho a ir y
soltar lo que tengan que decir. Es que
meter a los indiscutidos como mejores
entre los de en medio, es lo peor que se
puede hacer para promocionar al
conjunto de una literatura. ¿En punta de
lanza, tanto cuesta de entender?
Por mi parte, fui convocado a una
reunión sobre Frankfurt, “del todo
informal”, me aseguró y recalcó la
persona que llamaba en nombre de
Xavier Folch, junto a seis u ocho
escritores más, sin que conste que, salvo
uno, hayan dedicado jamás un minuto a
la organización de la cultura, a la política
cultural o a la promoción de la cultura.
Me negué en redondo, sin denostar a
nadie, pero asegurando que tales
reuniones deberían ser formales, y
levantarse acta, además de aducir que
en el ‘Cultura/s’ dejo escrito lo que
tengo que decir. ¡Qué mal lo estamos
haciendo!
¿Su libro es el ejemplo más elaborado
del masoquismo que denigra?
No, porque es una crítica que pretende
contribuir al movimiento, salir del impasse, mientras que el lamento es paralizante, pretende mantener el statu quo.
¿Cómo sobrevive un filósofo al éxito
de masas?
Estoy a punto de publicar una recopilación de mis textos de crítica de arte y estoy escribiendo un libro sobre problemas de filosofía trascendental. |
No acuden todos los artistas a la vez a la Bienal veneciana
CHRIS HELGREN / REUTERS
ESCRITURAS
XAVIER BRU DE SALA
Miércoles, 22 junio 2005
Horror vacui Gil le da la vuelta al mito
de la saudade: el portugués es tan sensible a las ausencias que ansía la plenitud.
De este modo, es incapaz de producir el
vacío imprescindible para la creación.
El pueblo portugués actúa poco y es a la
vez un pueblo agitado: su cabeza se com-
Canon y Frankfurt
Culturas La Vanguardia
Entre lo viejo y lo nuevo En Portugal
se habría producido un salto de lo premoderno a lo posmoderno, por lo que
Gil crea para sus compatriotas el calificativo de arcaicos posmodernos. Se habría pasado directamente de una sociedad disciplinar a las nuevas formas de
control de una sociedad tecnológica. Como en todo el mundo postindustrial, el
miedo ya no se desplaza piramidalmente, sino horizontalmente, entre iguales,
los ochenta. Un fenómeno amplificado
por los cambios espaciales, de la mano
de nuevas infraestructuras y de operaciones urbanísticas como la Exposición
Universal de Lisboa: espacios físicos
abiertos para superar unidades mentales encogidas. Entre las pequeñeces del
alma o mezquindades, añade el lamento, la envidia, el complejo de inferioridad y la falta de auténtica admiración,
más allá de las fórmulas estereotipadas.
15
nión se encuentra siempre “las mismas
voces, los mismos tonos”. En consecuencia, se ha consolidado como sucedáneo
una cultura de la queja, falsamente democrática por lo que tiene de universal,
y que no hace otra cosa que mantener el
statu quo.
PATROCINADO POR
Es un ciclo comisariado por Mery Cuesta. Título: ‘4 jinetes’. Ubicación: Entrada de Can Ricart, en Poblenou (Barcelona). Autores: El Edu & JLoca
Coste de producción: 49'90 (Bote de pintura plástica: 9'95, Sprays hasta completar los 50). Honorarios de los artistas: 230. Honorarios de la comisaria: 200
8.000 PELAS PRODUCCIONES DE BAJO PRESUPUESTO
DOCUMENTAL
DOCUMENTAL
Miércoles, 22 junio 2005
Culturas La Vanguardia
16
El Edu & JLoca (Barcelona,
1975 y 1976, respectivamente).
Viven y trabajan en Barcelona.
Artistas multidisciplinares
(tatuaje, pintura, dibujo...).
Trabajan juntos desde el 95.
Pese a sus diferencias de estilo,
a menudo la gente cree que
son la misma persona. Sus
obras decoran diferentes
locales de ocio y comercios.
Han grafiteado en múltiples
ciudades europeas. Edu es
tatuador profesional y JLoca
expone actualmente en la
Montana Gallery (Barcelona)
Otras reconversiones
Además del reforzamiento de este paseo
de los museos en Madrid, se han realizado otras intervenciones sumamente representativas. La más significativa es la
llamada Casa Encendida, que se inauguró a finales del año 2002, promovida por
Caja Madrid, según proyecto de Carlos
Manzano, reconvirtiendo el edificio
eclecticista proyectado por el arquitecto
Fernando Arbós (inaugurado en 1902),
en un centro dedicado a diversos contenidos multidisciplinares, artísticos y
ecológicos dirigidos a un público amplio. En el caso de la Casa Encendida, la
intervención arquitectónica es de escaso interés; lo que destaca es el contraste
entre el edificio eclecticista y la fuerza e
innovación de las actividades que allí se
desarrollan. La Casa Encendida se encuentra en la Ronda de Valencia, en la
prolongación suroeste del eje de los museos de Madrid que, desde la Plaza de Cibeles, llega hasta el Reina Sofía.
Toda esta serie de concursos y proyectos –además de los citados, la
remodelación del Museo Arqueológico
Nacional (2001), las dos convocatorias
del concurso para el Museo de las Colecciones Reales (1999 y 2002) y la feliz conversión de la antigua fábrica de cervezas El Águila en Centro Documental de
la Comunidad de Madrid (1994-2002) según proyecto de Tuñón y Moreno Mansilla– hablan de las dificultades de intervenir en la ciudad y de remodelar y actualizar los museos. Una dificultad generalizada que en una ciudad cortesana y menestral, en una capital en la que domina
la burocracia, el centralismo y la inercia administrativa, y en la que la vanguardia no ha encontrado casi nunca lugares idóneos para insertarse, se ha convertido en un proceso difícil y conflictivo. Salvo excepciones, como la Casa Encendida por su museografía y programa
de actividades y el Centro Documental
en El Águila por su situación y por la calidad de la intervención en un complejo
industrial, la renovación arquitectónica de los museos de Madrid ha ido dirigida a reforzar la idea de capitalidad, concentrándolos a lo largo y cerca de la avenida más representativa, el eje monumental del Paseo de la Castellana. La mayoría se han planteado como representativos museos dentro de una concepción
académica del arte, la cultura y la museología. Ha predominado la vieja idea
de monumentalidad y de museo convencional, en las antípodas de las corrientes de la nueva museología, de los ecomuseos y de los pequeños museos dignificando las periferias o los perímetros
verdes de las ciudades. Parece como si
Madrid intentase consolidar su capitalidad cultural y artística, tal como hizo París después de la Revolución Francesa y
durante la época napoleónica, convirtiendo en museos antiguos palacios y
viejas iglesias y monasterios, incluyendo ahora también industrias y edificios
del siglo XIX y principios del siglo XX.
Una ambición napoleónica que quiere
culminar dos siglos más tarde. |
MARC RECHA
L
es llibreries de vell estaven
concentrades al llarg d'un carrer
força transitat. Refugiar-se en
aquells establiments era com
ficar-se uns taps a les orelles.
De sobte, tot el desori de l'exterior
desapareixia. Ara sentíem la respiració
dels qui remenaven llibres. Vaig trobar
edicions exhaurides, biografies
d'anarquistes, molta cosa sobre l'època
del populisme més estripat a la Barcelona
dels anys vint i trenta. De quina manera
hauria arribat aquell material a DF? En
alguns llibres encara podies llegir una
signatura o potser una dedicatòria que em
varen fer pensar amb les que havia vist als
llibres de les golfes de casa els avis.
En un racó d'una de les llibreries vaig
fullejar exemplars escrits en català.
Endinsar-se en aquells magatzems era
com si tot d'una haguéssiu anat a parar
en una excavació arqueològica. Aquelles
tombes del laberint de l'exili republicà
deixaven entreveure una cara de la
diàspora dels oblidats. Una part de la
memòria deliberadament bandejada,
arraconada, sepultada entre quilos de
pols. Enmig de tot allò, aliena a la mínima
espurna de curiositat, vàrem veure una
dependenta protegida amb una
mascareta. Semblava avorrida de
passar-se el dia arrossegant els peus
entre prestatgeries insulses. Era evident
que per a aquella noia submergir-se en
aquells centenars de volums plens
d'àcars esdevenia un desafiament a
l'al·lèrgia, però per al passavolant, si
trobaves més o menys el que buscaves,
no tenia preu.
Esgotàvem els últims minuts a DF,
l'avió no tardaria a enlairar-se. Ara sí que el
viatge s'acabava. De camí a l'aeroport
provàrem d'evocar l'allau d'imatges que
havien marcat aquesta aventura a la
deriva. Impossible. Els tequiles que
liquidàrem en un bar de la terminal ens
estovaren els sentits. Així que sense
gairebé adonar-nos ja estàvem anxovats al
mamut volador i una hostessa molt tibada
ens digué en francès que ens cordéssim
el cinturó. Benvinguts a Europa!
Rendits ens passàrem tot el viatge
dormint. L'arribada a l'aeroport del Prat va
ser freda, més aviat magre. Faltaven tres
dies per deixar el 2004 i a Barcelona la
gent anava atrafegada pels carrers humits,
altres passejaven aquell cofoisme
desesperant que s'havia començat a
gestar en l'època de les olimpíades.
Bufava un ventet glacial, però hi havia
riuades de gent escarxofada a les
terrasses dels cafès. Badocs impenitents,
vagarívols eterns, despistats, macarres
desocupats, especuladors granítics,
revolucionaris de pa sucat amb oli,
somiatruites enfonsats, moderns
prefabricats, displicents de tota mena, tots
solitaris recalcitrants, plenipotenciaris de
la xafarderia.
Amb prou feines vam tenir forces per
agafar el cotxe. Quan enfilàvem cap a
casa em vaig adonar que l'activitat als
carrers i places de Barcelona ens havia fet
entrar d'una clatellada a la roda inexorable
d'una nova experiència. L'excitació
engrescadora de clavar-nos en un altre
sidral posà un pessic de pebre al trajecte
de tornada
Miércoles, 22 junio 2005
ESPACIOS
Després de voltar durant un mes per
Mèxic, d'assaborir la llum de Oaxaca, de
veure la nit a Pátzcuaro, d'airejar-nos a
Veracruz, capbussar-nos al Pacífic i flairar
la cendra d'un volcà a Colima; entrar en
una llibreria de vell del DF se'ns presentava
com un aperitiu d'una altra aventura
Culturas La Vanguardia
El proyecto de Moneo, pensado desde
la mentalidad del museo-museo, se ha
convertido en un conjunto escalonado,
un sistema de edificios relacionados entre ellos que albergan partes distintas
del museo. El edificio Villanueva y el
edificio de los Jerónimos estarán unidos por una galería subterránea que actuará como entrada principal y auténtico punto neurálgico del sistema de museos. Sin embargo, la enorme dificultad
de la ampliación y los fuertes desniveles
están produciendo una intervención dispersa y vacilante que no sabe medirse
con la calidad del edificio Villanueva.
La fachada del edificio de los Jerónimos, que expondrá la escultura renacentista en el claustro totalmente reconvertido y que posee un gran volumen nuevo
para las exposiciones temporales, ha sido resuelta con una columnata historicista poco justificada.
EMILIA GUTIÉRREZ
Els oblidats
23
DIES DEL CEL
Centro de Documentación de la Comunidad de Madrid
ALBERTO VELASCO
El hombre
con
atributos
Ödön Von
Horváth
Amor Fe
Esperanza
MERCAT DE LES
FLORS
BARCELONA
Dirección: Carlota
Subirós
Traducción: Feliu
Formosa
Del 28 de junio al 3
de julio
Festival Grec 2005
www.barcelonafestival.com
24
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
EN DIRECTO
EN DIRECTO
Von Horváth Muy representado en Europa,
el Grec ofrece una obra de este autor, prototipo
de escritor centroeuropeo de entreguerras
Ödön Von Horváth fue el primer hijo
del diplomático esloveno Edmund Josip
Von Horváth y de la transilvana Maria
Hermine Prenhal. Nació en Fiume (actual Rijeka, Croacia), cuando ésta ciudad adriática pertenecía al imperio austro-húngaro; luego fue parte del estado
italiano (1924-1947), yugoslavo (19471991) y, finalmente, croata. Era un hijo,
pues, de la Mitteleuropa, ese territorio
Metternich que nos resulta tan difuso y
desconocido desde el sur. Un austriaco
de origen húngaro que, primero por avatares de la profesión de su padre, y después por las circunstancias de la suya
propia, se pasó la vida de ciudad en ciudad: antes de los veinte años ya había vivido en Belgrado, Budapest, Munich,
Bratislava, Viena y de nuevo Munich, si
bien fue en Berlín donde empezó a publicar sus primeras obras importantes.
Se trata de un Berlín, el de mediados
de los años veinte, que es el termómetro
de las convulsiones sociales y políticas
de un país sumido en una crisis permanente desde el fin de la Primera Guerra
Mundial. Pero una crisis fértil, porque
en esa Alemania aparecen algunos de
los personajes y movimientos creativos
Barcelona
1929 según
Horváth
XAVIER CERVERA
Cathy Claret
‘La chica del viento’, que así
tituló uno de sus discos, en una
de las pocas oportunidades de
oirla en directo en Barcelona. Si
antes se alió a nombres como
Raimundo Amador o Pascal
Comelade, en ‘Sambisarane’, su
nuevo trabajo, lo hace con el
productor Henrik Takkenberg.
Rumba con aires de bossa y
chanson, flamenco naif y esa
voz que susurra. Pocketclub, 24
de junio, www.pocketbcn.com
EDUARD MOLNER
En 1929, Horváth visitó
Barcelona y su Exposición
Internacional. La novela
‘El eterno burgués’ (en
alemán, Ed. Suhrkamp)
incorpora esa experiencia,
de la que surge un retrato
de la ciudad, excepcional
en la literatura europea de
la época. Traducimos unos
fragmentos seleccionados
por Michi Strausfeld
más interesantes de todo el siglo XX.
Los dramas El ferrocarril de montaña,
de 1926 y Sladek o el ejército negro de
1928, sitúan a Horváth en el panorama
teatral y en el mercado editorial. En
1929 se estrena La ópera de cuatro cuartos de Bertolt Brecht, y Mies van der Rohe construye su pabellón para la República alemana en la Exposición Universal de Barcelona. El autor visitará España y la Exposición, testimonio de ello es
la novela El eterno burgués (1929), ambientada en el evento.
Una Alemania que, capaz de lo mejor, engendra también lo peor: en febrero de 1931 Horváth se ve sorprendido en
el asalto nazi a una reunión del partido
socialdemócrata; pese a no militar en
ninguna formación recibe el impacto de
la violencia de la intolerancia organizada. En esa atmósfera de ascenso imparable del nazismo conoce el éxito con el estreno de Historias de los bosques de Viena (1931), un exponente de la tradición
germánica del Volkstsstück (teatro popular), y escribe también Noche italiana
(1931), Casimir y Karolina (1932) y Amor
Fe Esperanza (1932). Una tradición que
Horváth supo transformar situando los
sujetos dramáticos entre los miembros
de la pequeña burguesía y la clase obrera, pero también introduciendo elementos del Zeistück (teatro de actualidad), como la justicia social o la extensión del
Crítica con su presente,
su obra es más
auténticamente
revolucionaria que la
de Bertolt Brecht
Ödön Von Horváth
irracionalismo. Aunque su renovación
no acaba aquí. Adan Kovacsis, traductor al catalán de Historias de los bosques
de Viena en la versión que dirigió Pep
Munné en 1994, señalaba en un artículo
publicado en la revista Pausa (Sala Beckett) que quizás la innovación más importante de Horváth fue la introducción
en los escenarios de la lengua realmente
hablada en la calle, con frases hechas, tópicos y refranes que “encubren el vacío
que se manifiesta continuamente en la
verdadera marca de la dramaturgia de
Al llegar a Barcelona se alojaron todos
en un hotel que era casi un
rascacielos, un objeto de especulación
erigido en las cercanías de la
Exposición Universal, un edificio muy
frágil; a buen seguro sólo tenía que
mantenerse en pie mientras durara la
exposición. Se encontraba en una
ancha avenida con un nombre de
resonancias argentinas, la calle Cortes.
En la recepción del hotel la saludó
el intérprete, un antiguo representante
de aceites de Praga. Dos porteros les
dieron la bienvenida con una leve
reverencia.
“La ‘señorita’ trae dos baúles de
viaje, tres maletas grandes y cuatro
pequeñas”, le dijo el intérprete en
español a los dos porteros.
“Seguramente el ‘caballero’ mayor es
un redactor, y el ‘caballero’ joven o es
hijo de padres ricos o un don nadie. O
lo paga todo o nada.” Ambos porteros
discutieron sobre si debían sonsacarle
ocho o diez pesetas al caballero
Schmitz; al final acordaron que fueran
diez, ya que en realidad no se trataba
de una habitación, sino de un cuarto
sin ventana, sin armario, sin silla, sólo
con una cama y un lavamanos de
hierro. (...)
Cuando por fin Rigmor acabó de
emperifollarse, se encaminaron de
inmediato hacia la Exposición
Universal, que les causó una honda
impresión.
Rigmor leyó su catálogo en voz alta:
“Bajo la protección de S. M. el Rey
de España y con la colaboración del
gobierno real español, la ciudad de
Barcelona organiza una gran
Exposición Universal con una inversión
de cien millones de marcos de oro”.
“¡Cien millones! –pensó Schmitz–.
¡Pero si esto no lo vale!”
Rigmor siguió leyendo:
“Barcelona es la ciudad industrial y
comercial más grande e importante de
toda España: su número de habitantes
alcanza el millón y, por consiguiente,
es la mayor ciudad del Mediterráneo.”
“Todo esto no es más que un alarde
político –la interrumpió Schmitz– para
que veamos que España ha
despertado de su letargo.”
Rigmor siguió leyendo:
“Mediante esta magnífica empresa,
Barcelona quiere mostrarle al mundo el
impulso de la ciudad y del país. Sin
duda alguna, tras la Guerra Mundial
ningún país podía organizar una
exposición tan grandiosa, lo que ha
provocado que la ciudad de Barcelona
se sintiera motivada a ello, animada por
el deseo de apropiarse de los variados
e incesantes progresos de la era
moderna.” “¡Voilà!”, dijo Schmitz.
Primero entraron en el pabellón del
Automóvil, donde sólo había
automóviles. Al pasar ante un
descapotable con asiento supletorio
plegable, a Kobler le vino de repente a
la cabeza el señor Portschinger de
Rosenheim: “Y así ocurre también con
la política –pensó–, uno le vende a
otro su descapotable, Alemania,
Francia, España, Inglaterra y qué sé
yo... Todos se compran unos a otros
los descapotables. Sí, si todo fuera
estrictamente honesto, entonces esto
sería una Paneuropa ideal, pero de
momento los alemanes nos vemos
engañados por el resto de naciones,
del mismo modo que yo he engañado
a Portschinger. De este modo la
Paneuropa no llegará a ser real. ¡No es
el verdadero espíritu de Locarno!”
En el pabellón del Real Ministerio
Español de la Guerra, Kobler siguió
pensando: “Si Alemania también
tuviera aún un ejército así, con esos
cañones, esos tanques y esas flotas de
submarinos, todavía podríamos
reconquistar fácilmente nuestra
hegemonía (...)”
Después entraron en el pabellón de
alinean frente al público, mientras
Collet canta a Fabrizio De André (‘Per i
tuoi larghi occhi’): “Non pensarlo
perché/ tutto quel che ricordo di te/ di
quegli attimi amari/ sono i tuoi occhi
chiari”.
Ojos claros, los de Elisabeth, que
persiguen a todos en el recuerdo, por
su insobornable transparencia, por esa
honestidad profunda que nada tiene
que ver con las leyes. Ojos que
permanecen para acusarnos de la
cobardía de parapetarse tras el
sistema para vengarse, o para no
comprometerse. Así es como resulta
sobrecogedora la descarada danza de
Maria Ribera, un streeptease a la
inversa, poniéndose los guantes de
forense mientras dirige al grupo un
índice acusador. Un silencio ilustrado
de Horváth. E. MOLNER
la Aviación, donde sólo había aviones.
Luego en el pabellón de la Seda,
donde sólo había sedas, lo cual
emocionó muchísimo a Rigmor. Y
después también en el pabellón de
Italia, donde no había más que
Mussolini. A continuación visitaron el
de Rumania, después el de Suecia y el
pabellón Meridional, detrás del estadio,
donde había de todo. Luego entraron
en el gigantesco pabellón Nacional de
España, donde en realidad no había
nada, pues tan sólo era una sala vacía
con capacidad para veinte mil
personas, “de estilo káiser Guillermo
II”, como constató Schmitz.
“Y con aburridas pinturas al óleo”,
señaló Kobler.
“¡Yo quiero que vayamos de una vez
al pabellón de las Misiones!”, prostestó
Rigmor.
El pabellón de las Misiones era muy
interesante, pues se trataba de una
original exposición del Vaticano. Había
que pagar una entrada adicional, y
además de eso le mendigaban a uno a
cada paso, de forma muy conveniente,
tal como suelen hacer todos los
representantes del más allá. Sin
embargo, allí uno veía algo a cambio
de su dinero: lo que los misioneros les
habían robado o sacado con mentiras
a los pobres pueblos primitivos ‘ad
maiorem gloriam’ del método de
producción burgués.
Después de esa bendita muestra se
dirigieron en autobús al restaurante
Miramar, en lo alto de Montjuic, con
una vista espectacular sobre la ciudad
y el Mediterráneo. Se trataba de un
establecimiento muy distinguido, y
Rigmor parecía sentirse como en casa.
A Schmitz, por el contrario, pareció
molestarle que cuatro camareros a la
vez quisieran colocarle la silla bajo las
posaderas, y Kobler palideció de
repente al echar un vistazo a los
precios de la carta.
“En el catálogo –comentó Rigmor–
dice que, según la leyenda, aquí es
donde Satán trajo al Señor cuando
quiso tentarlo con las delicias
terrenales.”
Kobler no contestó nada, pero sí
pensó algo sobremanera descortés.
Schmitz le leyó el pensamiento y se
limitó a decir:
“¡Pidan lo que quieran!”
En ese celestial restaurante, aparte
de ellos, había una docena de
distinguidos clientes dispuestos a que
los sablearan, y es que el sitio era una
preciosidad. En el horizonte se
vislumbraban las montañas de la
fortaleza del Santo Grial; a la izquierda,
más abajo, se veía la estatua de Colón
sobresaliendo de entre el barullo de la
gran ciudad... y, si le apetecía a uno,
también se podía contemplar la
laboriosidad con que se trabajaba en
el puerto. Desde allí arriba se podía
observar a todos esos trabajadores,
miles y miles de ellos, increíblemente
diminutos, como si fuera uno el buen
Dios en persona.
Al anochecer, Rigmor quiso volver a
montar en la montaña rusa a toda
costa. Así pues, los dos caballeros y la
dama se dirigieron de nuevo hacia el
parque de atracciones y atravesaron
una zona verde, creada por el arte de
los jardineros y favorecida por la
indulgencia del clima, llena de charcos.
Enseguida se hizo de noche. Entre los
arbustos casi exóticos, los distinguidos
visitantes vieron a lo lejos, ante el
pabellón Nacional, las espléndidas
fuentes luminosas; eso sí que era un
progreso hacia la era moderna. Ante
las puertas de la Exposición Universal
se agolpaba la gente que no podía
pagar la entrada y que contemplaba
ese progreso desde fuera, aunque la
policía no hacía más que dispersarla
porque impedía el paso a los coches.
EN DIRECTO
Elisabeth es Clara Segura en la
propuesta de ‘Amor Fe Esperança’, en
versión catalana de Feliu Formosa, que
Carlota Subirós estrenará en el Mercat
de les Flors, dentro de la programación
del Festival Grec 2005. Gran elección:
si tenemos una actriz en nuestro teatro
capaz de cambiar en su rostro la
presencia del amor, de la fe y de la
esperanza por su ausencia absoluta,
esa es Clara Segura.
Pero Clara está rodeada de
estupendos actores. Subirós ha
logrado reunir un grupo muy potente
para el proyecto: Jordi Collet es el
amante policía de Elisabeth-Clara
Segura, junto a ellos valores seguros
como Muntsa Alcañiz, Jordi
Benacolocha, Àngels Poch y Jordi
Serrat, y los jóvenes Ernesto Collado,
Xavier Ripoll y Maria Ribera. Todos se
En las fotos, tres
instantes de la
obra que se verá
en el Mercat
FOTOS XAVIER CERVERA
Miércoles, 22 junio 2005
Amor Fe Esperanza no se pudo estrenar
en el Berlín de 1933, en el que ya había
ardido el Reichstag. Sus obras se desprogramaron de los teatros alemanes. Horváth cambió de registro en El divorcio de
Fígaro (1936) y Don Juan vuelve a la guerra (1936), entre otras piezas, escritas en
forma de parábola. Incluso trabajó como negro escribiendo diálogos para el cine alemán. Instalado en Austria, escribió en 1937 dos novelas, Juventud sin
Dios y Un hijo de nuestro tiempo, que tuvieron que ser publicadas en Amsterdam.
Juventud sin Dios, casi una novela negra, narra la contraposición entre un
profesor, representante del pensamiento ilustrado, liberal y humanista, y su
alumnado adolescente, adscrito sin fisuras al nacionalsocialismo. Un hijo de
nuestro tiempo, es la historia de un soldado voluntario, un hombre que se refugia
en el ejército huyendo de la marginación, abdicando de su individualidad,
de su humanidad, para disolverse en un
magma orgánico capaz de tomar todas
las decisiones en su propia vida. En los
dos casos las circunstancias arrojan a
los protagonistas a resolver sus contradicciones, que Horváth recrea con una
hábil transcripción de sus pensamientos. De nuevo, como en su mejor teatro,
lo que no se dice, tiene una importancia
decisiva.
Ödön Von Horváth fue víctima de
una muerte absurda en París al recibir
el impacto de una rama arrancada por
el viento de los enormes árboles de los
Campos Elíseos. Salía de una entrevista
con Robert Siodmak para producir en el
cine Juventud sin Dios. Era una tormentosa tarde de junio de 1938. Una muerte
estúpida para una existencia valiosa; parafraseando e invirtiendo el título de
Musil, la suya fue la historia de un
“hombre con atributos”. |
Explica Horváth en una nota al margen
de la obra ‘Amor Fe Esperanza’,
subtitulada ‘Una pequeña danza de
muerte’ que un reportero le contó que
los auténticos dramas se encuentran
en los pequeños delitos, juzgados a
millares en los tribunales. Su origen,
dijo, se encuentra a menudo en la
ignorancia, y sus consecuencias
suelen destruir vidas, como lo harían
una condena a muerte o a cadena
perpetua.
Elisabeth, una joven pobre, miente
para conseguir el dinero de una multa
que le evitará la cárcel. Descubierta, es
denunciada y condenada. Marcada
pues, con antecedentes penales,
vuelve a mentir para ocultarlos y vivir
una historia de amor. Pero el sistema,
implacable, no le permite ni ese mínimo
de intimidad.
Culturas La Vanguardia
Lo que no se dice
Una pequeña danza de muerte
25
Horváth: el silencio. La verdad está en
el silencio.” Alejado del didactismo de
Brecht, en sus obras se ven individuos,
personas, no modelos o estereotipos: la
suya no es una obra para empujar a la
revolución, sino simplemente crítica
con su presente, y, en este sentido, más
auténticamente revolucionaria.
TRADUCCIÓN LAURA MANERO Y ROBERT FALCÓ
PANTALLAS
PANTALLAS
Miércoles, 22 junio 2005
Culturas La Vanguardia
01
02
Teleperiodismo Credibilidad, rigor, veracidad... características propias
del negocio informativo que cada vez están más debilitadas por una realidad
que se crea como ficción de la no-ficción (o así)
Mentiras, mentiras...
MIKE IBÁÑEZ
26
Ahora va la RAI 2 y emite un reality donde absolutamente TODO es teatralizado, o sea, falso. Estamos en un momento
mediático que pide impugnar del todo el
mesianero y granhermanesco slogun
del que tiraba Tele-5 durante la 2ª Guerra del Golfo (GW2): “Buscamos la verdad”. ¡Para nada! Dado el talante que está tomando la mediasfera y sus productos, mejor “Buscamos la mentira”. O la
Media Mentira. Aquí la detectamos; la
identificamos. La buscamos y la encontramos: Michael Born, Pete Arnett, Dan
Rather… Credibilidad, rigor, veracidad,
son características propias del negocio
informativo que cada vez están más debilitadas. La realidad como ficción de la
no-ficción (o así).
‘C.S.A.’
DOCU-FICCIÓN Un género o degénero
que va a más en las televisiones de algunos países (Francia o Italia) es la así llamada Docu-Fiction, es decir, un documentaloide, un híbrido entre lo real y lo
ficticio: un documental al que se completa con partes ficcionadas, imágenes crea-
‘Confederate States Of America
(CSA)’, dirigida por Kevin
Willmott y producida por Spike
Lee, es un falso documental
que juega con una inquietante
premisa: la Guerra de Secesión
norteamericana la ganaron los
Estados Confederados, con lo
que el esclavismo y, por
supuesto, el racismo serían
consustanciales a los Estados
Unidos de hoy día. El filme,
proveniente de Sundance, se
presentó en la pasada edición
del Festival de Sitges
mos imágenes nos las inventamos, recreamos la realidad, la espectacularizamos. A finales de abril la prensa francesa recogió que Charles Villeneuve, conductor de Le droit de savoir, un espacio
de reportajes de la TF1, había propuesto
a los dos periodistas raptados en Iraq,
Christian Chesnot y Georges Malbrunot, hacer una docu-ficción sobre su cautiverio, su liberación, etc. La cosa no
prosperó, supongo que fue algo así como
un rumor, o quizás a Chesnot y Malbrunot les pareció excesivo salir por la tele
haciendo la mona. Si hubiera prosperado, quizá alguien hubiera acabado pensando que lo que había visto era la realidad. La mediasfera está cada vez más saturada, y estos efectos hipotéticos no
son descartables. Imaginad una docuficción sobre el Holocausto dirigida y
montada por Hit & Go!, la productora joint venture de Hitler y Goebbels.
El lema de la docu-ficción depravada
sería: allí donde no llegue la verdad, que
llegue la realidad. Todas las imágenes
son ontológicamente reales. Un efecto
pernicioso es la perdida de señas del do-
El lema de la docu-ficción depravada sería: allí
donde no llegue la verdad, que llegue la realidad.
Todas las imágenes son ontológicamente reales
01 Edward Moss,
doble de Michael
Jackson
BRANDON HICKMAN/AP
02 El auténtico
Jackson
KIMBERLY WHITE/AP
das ex profeso. El término docu-ficción
en sí ya es contradictorio. Lo que es docu no puede ser ficción. El documental
por definición obvia lo ficticio, se basa
en hechos veraces y contrastados, y no
tiene por qué narrar. La así llamada docu-ficción tiene una vertiente histórica:
recrear los últimos días de Pompeya o el
desembarco de Normandía, el D-Day del
siglo XX. Y se han emitido en primetime, funcionando. El riesgo puede estar
en que dejemos Pompeya o Normandía
y vayamos a cosas más contemporáneas
a las que aplicar la táctica: si no tene-
cumental: veracidad, no-ficción. Género
toxificado. La realidad acabará siendo
algo basado en hechos irreales.
TELE-AGITACIÓN Y ahora, un producto mentira al que gente se empeña en darle verosimilitud. El canal iraní Sahar 1
TV estrenó el pasado enero Por ti Palestina, también conocida como Los ojos azules de Zahra, una TV-serie : la historia
de un alto oficial israelí que organiza el
robo masivo de ojos de niños palestinos
para transplantes a judíos. (¿?). Amén
de ser un producto de culto –ha dirigido
Al no estar permitidas
las cámaras, el juicio de
Michael Jackson, y su
veredicto, se recreaba
cada día en el canal E!
la serie un ex ministro de Educación
iraní, Ali Derakhshni– y de haber propiciado un incidente diplomático al haber
vetado Francia su recepción a través del
satélite Eutelsat, la serie también ha propicidado, a lo que vamos, declaraciones
como las que hizo a la propia cadena Sahar uno de sus editores de noticiarios,
Muhammad Shamas, declarando que lo
de robar ojos de niños palestinos simplemente está retratando “LA VERDAD
que hay detrás de la tortura cotidiana
del pueblo palestino”. Hombre, la verdad la verdad... Quizá de aquí a un tiempo lo de robar ojos a niños puede acabar
siendo una leyenda en el orbe islámico.
E! JACKO Y mientras todo esto pasa por
el Planeta, en los USAs se ha declarado
inocente a alguien realmente de otro planeta, stranger than fiction: Michael Jacko Jackson. Como las cámaras no tenían acceso al interior de la sala del juicio, el canal televisivo E! ha estado dando cada día a las 7,30 de la tarde –y los
sábados, resumen– recreaciones basadas en hechos reales –transcripciones,
declaraciones…– de lo que pasaba: la
realidad teatralizada, como tableau vivant, con Edward Moss, imitador profesional de Jacko, como Jacko. Who's
Bad? Tal como está el patio, ¿en qué genero placeamos algo así? O mejor –o
peor–: ¿El juicio real no habrá sido el
perpetrado cada día en E! y el veredicto
lo habrán dado los televidentes? Es la
realidad que imita a la ficción que imita
a la realidad que imita… |
También existe
otro cine argentino
Familia rodante
(Producción de
Argentina y Brasil)
2004
Dirigida por Pablo
Trapero
Con Liliana
Capurro, Graciana
Chironi
y Ruth Dobel
ÀNGEL QUINTANA
Desde que en 1991, José Sacristán se infiltró en el universo de Adolfo Aristarain y nos mostró que, a pesar de la caída
del muro de Berlín, para los desheredados de la izquierda aún había Un lugar
en el mundo, el cine argentino ha pasado
a convertirse en un paisaje habitual de
las carteleras españolas. El público ha
transformado el cine argentino en el pariente próximo del cine español, en la cinematografía más vista después de la
americana. Los distribuidores han buscado en los productos procedentes del
hemisferio sur, un reflejo conformista
de los modelos más adocenados de la cinematografía ibérica. Así hemos visto
como al cine de José Luis Garci le ha salido un pariente argentino llamado
Juan José Campanella que deslumbró
con una película tan rancia y mecánica
como El hijo de la novia. Pero también
hemos visto como el realismo tímido del
cine español reciente ha encontrado su
fotocopia porteña en productos tan complacientes como Buena vida (delivery)
de Leonardo de Cesare, El cielito de Maria Victoria Menis, No sos vos soy yo de
Juan Tarauto o la multipremiada El
crecia Martel y con Mundo Grúa y El Bonaerense de Pablo Trapero. Estas tres
obras clave empezaron ha diseñar otro
modelo fílmico marcado por la descripción de submundos sórdidos y poblado
por personajes excluyentes que deambulaban por un paisaje decadente en el que
la cámara observaba el vacío generado
por un entorno fragmentado. Estas películas, que llegaron a estrenarse don discreción en España, exploraban una esté-
‘Familia rodante’ es un ejemplo de ese otro cine
argentino que, sin rechazar al público, es capaz
de decir cosas nuevas con ingenio y brillantez
tica que oponía el silencio a la verborrea
y la opacidad a la clarividencia. El grupo no tardó en ampliarse con otras propuestas más radicales como Los rubios
de Albertina Carri o el díptico de Lisandro Alonso formado por La libertad y
Los muertos. Cannes y Venecia reconocieron la operación y en el 2004 en su sección oficial estuvieron presentes, respectivamente, La niña santa de Lucrecia
Martel y Familia rodante de Pablo Trapero. Mientras todo esto ocurría, en los
el deseo de búsqueda de una acción capaz de aglutinar un grupo de personajes
bastantes transparentes, mientras se lleva a cabo una exploración de unos sentimientos concretos y la búsqueda constante de las pequeñas contradicciones
del alma humana. Trapero sitúa su cámara en la diáfana frontera que separa
la ficción construida –la familia– con la
realidad –el paisaje y la experiencia del
tiempo– para acabar construyendo una
historia entrañable sobre las contradic-
cines de Buenos Aires triunfaba el sentimentalismo rancio de Luna de Avellaneda, mientras que el rigor de Los muertos
era marginado a ser exhibido con una
sola copia.
El estreno en Argentina de Familia
rodante de Pablo Trapero despertó una
cierta polémica. Mientras la prensa oficial destacaba el cambio de rumbo que
el director había tomado con una compleja comedia coral, otros sectores consideraban que las tensiones individuales
que emergían de sus dos óperas primas
–Mundo Grúa y El Bonaerense– quedaban más difuminadas en beneficio de
una obra, quizás, más complaciente. Es
cierto que Familia rodante no es la soñada película radical de un cine argentino
contrario a los postulados del neoclasi-
ciones que rodean las diferentes edades
de la vida. El accidentado viaje no está
pensado en clave sociológica, sino en
una clave más interiorizada para poder
analizar las contradicciones de los personajes y mostrar como surgen deseos
reprimidos entre cuñados o como dos jóvenes adolescentes ven como su sexualidad despierta en contacto con la naturaleza. La puesta en escena no juzga, observa con naturalidad, pero con una clara
voluntad de no darlo todo por hecho,
centrándose sobretodo en la búsqueda
del detalle revelador, de ese momento
que puede llegar a mostrar la complejidad de los sentimientos. Familia rodante revela que otro modelo de cine argentino, construido con sensibilidad e inteligencia, también es posible. |
27
Sorprende la credibilidad otorgada a
mucha cabeza parlante, a mucho talking
head que presenta los Informativos TV.
Choca también lo serio que se suelen
tomar a sí mismos y lo en serio que
muchos los toman.
Nunca nadie le pondrá risas de lata a
un Telenoticidio porque no quedaría
serio y sería como si Moisés, arriba en el
monte, oyendo los Mandamientos, al final
de cada uno oyera risas de lata . Los
Telenoticidios son Sagrados, hay que
creer en ellos... Los informativos
televisivos son por definición la
no-ficción depurada, el sitio donde
ciertos valores (rigor, veracidad, etc.)
deberían de tener su feudo. Pero por lo
que parece, tampoco, y en los noticiarios
catódicos hay de todo: la información y
la mentira o las manipulaciones.
Recientemente se han publicado libros
donde la información TV y la mentira
tienen su chance.
El primer caso sería las memorias de
U.R.D.A.C.I., para muchos una especie
de simpsoniano Smithers, el pelota, el
correveidile de Aznar. Publica Días de
ruido y furia (Plaza y Janés) y la anécdota
da el tenor del personaje: cuela en el
texto una trufa sobre algo que Fernando
Delgado dijo en la Cadena SER, en su
programa de radio. Y que, claro, nunca
dijo. Para colar esto y creer que nadie se
dará cuenta hay que ser muy torpe o que
PRISA hubiera sobornado a U.R.D.A.C.I.
para que colara la trola y así ponérselo a
huevo para poder desprestigiarlo un
poco más; a él y a Aznar.
U.R.D.A.C.I. también tiene
protagonismo en otras memorias, las de
Angela Rodicio, la corresponsal de
Televisión Española en Oriente Medio
fulminada por unos presuntos malgastos.
En Acabar con el personaje (Plaza y
Janés), Angela dará su versión de todo,
le da cera al U.R.D.A.C.I. y de paso nos
explica anécdotas trapaceras de otro
figura: Arturo ‘Turi’ Pérez Reverte. ‘Las
historietas de Turi podrían llenar una
enciclopedia sobre el camelo’. Una: en
Beirut pagó a unos milicianos para que
pegasen tiros mientras el hacía su
crónica para dar sensación peliculera de
combate, de riesgo…
Mariola Cubells le entra a los
telenoticidios en su ‘Mentiras en directo’
(Península), tras echar la TeleBasura al
‘cubell’, al cubo de la basura en su
anterior libro ‘Mírame tonto’, o sea: una
arrepentida más, alguien que se lo ha
llevado crudo y luego “se ha salido", que
"se ha quitado" de la Telebasura (como
si la tal fuera una secta o heroína) y nos
cuenta enormidades basura. Ahora, con
su estilo fallero (mascletás, ninots) nos
cuenta las más variadas manipulaciones
deshonestas de la realidad en los
informativos, desde la papada de
Zaplana en el Canal 9 al DesPrestige en
la tele gallega, los tejemanejes de
Antena-3 o TVE.
Por último, pero no ‘lo último’, ni
mucho menos, la mentira está presente
en otro título: Xavier Mas de Xaxás ha
publicado ‘Mentira. Viaje de un periodista
a la desinformación’ (Destino). Un trip
reflexivo por el oficio de periodista en la
actualidad, con todo lo que supone hoy
manejar información (Internet por
ejemplo está cambiando de un modo
drástico el tráfico de información y de
‘verdad’). En uno de los apéndices nada
lírico del libro, X M de X nos da la
información valiosa: un listado de
grandes conglomerados mediáticos,
tanto nacionales como internacionales.
Ahí esta la verdad
PANTALLAS
M.I.
cismo sentimental, pero si que funciona, en cambio, como una obra más compleja de lo que aparenta, rodada con un
sentido impecable de la puesta en escena y con un claro deseo de utilizar el costumbrismo como coartada para revelar
un universo lleno de contradicciones vitales. Familia rodante es una película
que puede alzarse en ejemplo de la existencia de otro cine argentino que sin rechazar al público es capaz de decir cosas
nuevas con ingenio y brillantez.
Familia rodante funciona como una
road movie en la que doce integrantes de
una familia numerosa van a realizar un
viaje de mil dos cientos kilómetros –desde Buenos Aires hasta Misiones– a bordo de una casa rodante Chevrolet Viking del 1958. El motivo del viaje es el deseo de la abuela de 84 años –Graciana
Chironi, la abuela real del director– de
poder ser la madrina en la boda de su sobrina. Filmada de manera cronológica,
con una curiosa mezcla de actores y de
no actores, la película pone en evidencia
Miércoles, 22 junio 2005
Familia rodante El nuevo filme de Pablo
Trapero se mueve entre la realidad y la ficción
Culturas La Vanguardia
Telenoticidios
Fotograma de
‘Familia rodante’,
con la familia al
completo
abrazo partido de Daniel Burman. Los
distribuidores y los festivales han apostado por la operación Argentina, han impuesto un modelo de cine tan adocenado
formalmente como el cine institucional
español, han conquistado un modelo de
público y han acabado creando un star
system, capitaneada por la figura de Ricardo Darín. ¿Es este cine argentino que
puebla las carteleras el único cine argentino posible? ¿Existen alternativas capaces de generar una disidencia contra este modelo?
No hace mucho, algunas revistas de
cine argentinas como El amante o la
electrónica Otro campo empezaron a hablar de un relevo generacional en el cine
argentino. Este nuevo cine argentino hacía su aparición con La ciénaga de Lu-
PANTALLAS
Miércoles, 22 junio 2005
Culturas La Vanguardia
28
Certamen El Festival de Cine Judío de Barcelona se centra este año en el
fenómeno de la diáspora judía y sus consecuencias a lo largo del tiempo
Otras
butacas
Panorámica de la dispersión
¡Queremos
tanto a Coppola!
Ahí está, para demostrarlo,
las sesiones que la
Filmoteca de Catalunya
dedica estos días al director
de ‘La conversación’(1974),
‘Apocalypse now!’ (1979)’ y
la saga de ‘El padrino’, por
citar sólo tres títulos suyos.
En la sala de Barcelona, la
Filmo ofrecerá, hasta el 17
de julio, toda la producción
de Coppola como director
–una veintena de
largometrajes– y buena
parte de su trabajo como
productor. Entre éstas
últimas estarán ‘Las vírgenes
suicidas’ (11 y 12 de julio) y
‘Lost in traslation’ (16 y 17
de julio), ambas de su hija
Sofia, y también la reciente
‘Kinsey’, dirigida por Bill
Condon
¡Aunque no dirija más!
Efectivamente, Francis Ford
Coppola (Detroit, 1939) no
dirige desde ‘Legítima
defensa’ (1997). Vive
prácticamente retirado tras
el fracaso de la puesta en
marcha de la producción de
‘Megalópolis’, un proyecto
de ciencia ficción que tenía
que ser algo así como su
testamento. A sus 64 años,
parece que prefiere sus
viñedos, sus negocios en el
sector de la alimentación y
su revista ‘All Story’
consagrada a los relatos
cortos. Vive pues lejos de la
dirección, pero no lejos del
cine ya que sus legendarios
estudios Zoetrope sigue
implicados en diversas
producciones. En cuanto a
largometrajes, por ejemplo,
participa Zoetrope en la
preparación de ‘El buen
pastor’, la nueva incursuión
en la dirección de Robert
De Niro, una historía de la
C.I.A. contada por un
veterano agente, el propio
De Niro. Y por supuesto en
‘Maria Antonieta’, la
inminente nueva película de
su oscarizada hija Sofia.
Pero es en la tele, con una
labor más callada pero no
menos rentable –artística y
economicamente– donde
Coppola está arriesgando
más. Zoetrope está, por
ejemplo, detrás de la serie
‘Los 4.400’, que va por su
segunda temporada en
Estados Unidos. Definida
como un cruce entre
‘Encuentros en la tercera
fase’ y ‘X-Men’, ‘Los 4.400’
parte de la supuesta vuelta a
la tierra de los hombres y
mujeres abducidos por los
extraterrestes en los últimos
cincuenta años, esos 4.400
de los que habla el título.
Una serie ‘de personajes’
con un innegable aire
fantástico, y que
desafortunadamente todavía
no tiene fecha de emisión
en España
SALVADOR LLOPART
01
Festival de
Cinema Jueu
de Barcelona
VII edición
Proyecciones en el
Institut Francès de
Barcelona
DEL 27 DE JUNIO
AL 3 DE JULIO
01 Fotograma de
‘The burial
society’, thriller del
canadiense Racz
premiado en Milán
y Nueva Orleans
02
‘Desmemorias’, de
Paola Perkal
MERCEDES CEBRIÁN
Por chocante que resulte, las trenzas rastas y los tirabuzones de los judíos ortodoxos proceden de la misma prescripción bíblica que figura en el Levítico:
“No cortaréis circularmente los extremos de vuestras cabezas, y no estropearás la punta de tu barba”. Otros nexos
de unión entre la religión más antigua
del planeta y el movimiento que venera
al emperador etíope Haile Selassie se dejan ver y escuchar con banda sonora reggae de fondo en el documental Awake
Zion de Monica Haim. Este tipo de hallazgos, tan cercanos al espíritu Fòrum
prueban una vez más que la tan deseada
multiculturalidad está sucediendo ahora mismo, probablemente en el portal de
al lado, y que sus participantes hemos
de ser tanto los que permanecemos en el
lugar donde nacimos como los que abandona sus lugares de origen con el tiempo
justo para coger el cepillo de dientes.
El Festival de Cinema Jueu de Barcelona se hace eco de ello al dedicar su VII
edición a la Diáspora, palabra hipertextual como pocas, que nos remite a otras
como memoria, identidad o convivencia. La diáspora judía, como todo movimiento migratorio, ha marcado poderosamente las biografías de sus protagonistas dotándolas de un bagaje complejo
y rico en transnacionalidad, de ahí que
las experiencias vitales de un grupo
diaspórico generen un material aptísimo para ser filmado. Buena muestra de
ello dan algunos de los documentales
que se proyectarán en el festival: además del arriba citado Awake Zion, se podrá ver Kiddush with Cachaça, sobre los
judíos sefarditas en Brasil. o Welcome to
the Waks family, una incursión granhermanista en el día a día de una pintoresca familia jasídica australiana.
De otras convivencias, esta vez más
cercanas al espíritu del chalet adosado,
nos habla Wondrous Oblivion (2004), la
película británica que abre esta edición
del festival. Paul Morrison, su director,
ambienta esta tragicomedia en la Inglaterra de los sesenta y la pulveriza con
un leve aroma a Quiero ser como Bec-
kham, aunque en esta ocasión no sea el
fútbol sino el blanco y pulcro cricket el
que sirve de unión entre dos familias vecinas –una de jamaicanos y otra de judíos polacos– que han de hacer frente a
su mutua desconfianza y al tufillo a racismo a su alrededor.
Parece casi obligado que un festival
de cine judío dedique un porcentaje de
su programación a sobrevolar de alguna manera el tema del Holocausto, ya
sea en formato documental o mediante
la recreación de historias reales. Así
ocurrirá en esta séptima edición del festival barcelonés: el documental Desme-
que unos realizadores rindan tributo, se
pregunten o traten de explicar unos
acontecimientos que les superan. La cifra y la inicial se refieren en esta ocasión al 18 de julio de 1994, día en el que
una bomba estalló en la sede porteña de
la AMIA (Asociación Mutual Israelita
Argentina) cobrándose 87 víctimas.
¿Pero y el humor, dónde está ese humor judío tan codiciado como las trufas
o las hebras de azafrán? en su modalidad más negra se dejará ver en The Burial Society (2004). Premiado en Milán y
Nueva Orleans, el thriller del canadiense Nicholas Racz nos permite asomar-
La diáspora judía, como todo movimiento
migratorio forzado, ha marcado poderosamente
las biografías de sus protagonistas
morias de Paola Perkal y Olga, del brasileño Jayme Monjardim, basada en la trágica biografía de la alemana Olga Benario Prestes, servirán como preámbulo a
la proyección de la madre de todos los
documentales sobre el Holocausto:
Shoah, de Claude Lanzmann. Nueve horas y media de testimonios sin imágenes de archivo proyectadas un mismo
día tal como pide su director. Y es que si
de algo no sufre el mundo judío es de amnesia. “Sin memoria es imposible construir el futuro”, dice la voz en off de Norma Aleandro al inicio de la película argentina 18-J. El largometraje, heredero
directo de 11`09``01, es un espacio para
02
nos por el ojo de la cerradura a costumbres como la de las Chevrah Kadishas o
sociedades funerarias judías. Y ya puestos a asomarnos: todo lo que siempre
quiso saber sobre el judaismo ortodoxo
se lo contará el rabino David Libersohn
con motivo de la proyección del corto
Shabbos Goy (2004) de Rachel Ann
Pearl, una visión jocosa de las consecuencias de la observancia religiosa extrema. Y extramuros habrá también cine al aire libre, música en vivo y comida
típica de alguno de los miles de lugares
de acogida de askenazíes y sefarditas:
un aleph borgiano de bolsillo durante
una semana. |
Archer Prewitt
Wilderness
Sam Prekop
Who's Your
New Professor
THRILL JOCKEY /
GREEN UFOS
Pop
Compañeros desde hace años en las filas
de The Sea and Cake, Sam Prekop y
Archer Prewitt vuelven a probar suerte
fuera del grupo y estrenan nuevos trabajos
en solitario. En ‘Who's Your New
Professor’, Sam Prekop vuelve a echar
mano de la fórmula que tan bien le
funcionó en su debut (editado hace ya
cinco años) y que consiste en añadir al
sonido siempre sofisticado y exquisito
de The Sea and Cake unas buenas dosis
de ritmos tropicales y melodías de
coctelera. Una vez más, como ya sucedía
en su primer disco, Jobim y Bacharach
vuelven a merodear a lo largo de los once
nuevos temas de Prekop. Por su parte,
Archer Prewitt sigue la estela del Jim
O'Rourke cantautor y apuesta en
‘Wilderness’ (su cuarto disco) por unas
canciones de acabado impecable y con
regusto a éxito radiofónico añejo, repletas
de arreglos ampulosos e
instrumentaciones coloristas.
Ligero y sensual el primero, efectivo y
voluptuoso el segundo, Prekop y Prewitt
logran sus objetivos respectivos y firman
dos discos de pop resplandeciente,
totalmente distintos entre si pero
igualmente apacibles y hedonistas
ARNAU HORTA
VV. AA.
Rock
the kasbah
EMI
Etno-tecno, rock
La versión que
Rachid Taha ha
hecho del ‘Rock
the casbah’ de los
Clash sirve de
recurrente leivmotiv
para esta
compilación
dedicada a la
memoria de Joe
Strummer y que
recoge himnos de
combate de
músicos de Asia,
Oriente Medio y
África, ya sea
exiliados en la
diáspora o
luchando para
hacerse escuchar
en países poco
receptivos a las
disidencias. El lote
incluye a Asian
Dub Foundation,
Fun<da>mental
–en remezcla de
Jesus & Mary
Chain–, Alpha
Blondy, Khaled, R.
Taha & Faudel,
Cheb Mami con el
rapero K-mel y el
‘Redemption song’
en versión de Joe
Strummer & The
Mescaleros, pero
lo mejor es poder
descubrir a
músicos iraníes,
egipcios, sirios,
pakistaníes,
libaneses, malasios
y sudafricanos que
trabajan en la
misma longitud de
RAMON SÚRIO
onda
Sleater-Kinney
The Woods
SUB POP /
HOUSTON PARTY
Rock El impactante
retorno de este
veterano trío de
féminas, que por
mucho que no
quieran saber nada
de las ‘riot grrrls’
vociferan
endiabladamente
bien, tiene el
aliciente de contar
con la producción
del perfeccionista
Dave Fridmann
–Mercury Rev,
Flaming Lips–,
encargado de dar
a la turgencia de
sus guitarras un
barniz que se sale
del proto-punk. Así,
‘What's mine is
yours’ suena como
si Patti Smith
hubiera caído en
las garras de Sonic
Youth; en cambio,
‘Jumpers’ alterna
candor melódico
con saturado
desenfreno y
‘Modern girl’ queda
en puro pop. Un
pequeño remanso
antes de volver a la
tónica que marca
‘Entertain’, con
unas guitarras que
son un chorro de
denso fluido
eléctrico en agudo
contraste con sus
punzantes voces
R. S.
Clásica El gran
éxito obtenido en el
Gran Teatre del
Liceu confirma –en
otro registro– la
calidad y
excepcionalidad de
las interpretaciones
del joven tenor
mexicano Rolando
Villazón, que
aborda en este CD
una serie de
imponentes arias
de ópera francesa.
Acompañado de la
Orquesta
Filarmónica de
Radio France con
Myung-Whun
Chung. propone a
través de una voz
privilegiada, con
cuerpo, fortaleza
en el agudo y una
gran capacidad de
matices, arias de
‘Le Cid’, ‘Manon’,
‘Werther’, ‘Le Roi
de Lahore’,
‘Griselidis’, ‘Roma’
y ‘Le Mage’, de
Massenet y de
‘Romeo y Julieta’,
‘Polyeucte’, ‘La
Reina de Saba’,
‘Mireille’ y ‘Fausto’,
de Gounod.
Sorprende, como
en sus actuaciones
recientes, la
capacidad de
comunicación.
Nuevamente el
artista habla al
oyente, hace por
emocionarle y vibra
en consonancia
JORGE DE PERSIA
Fairuz
The lady
and the legend
MANTECA /
NUEVOS MEDIOS
Fairuz,
una de las figuras
indiscutibles de la
canción árabe
nacida en un
poblado cerca de
Beirut en 1935,
lleva medio siglo
cantando al amor,
a la juventud
perdida, al dolor...
En ese período de
tiempo ha sabido
Canción
RAFA MARTÍNEZ
Gertrudis
Gertrudis
MASS RECORDS
La rumba
catalana se resite a
desaparecer, y
para demostrarlo
está Gretrudis,
septeto de La
Garriga
(Barcelona) que
firma este
homónimo
segundo CD. Su
rumba, en catalán y
castellano, sin
perder las
esencias, anda
cada día más lejos
de la ortodoxia y se
tinta, aquí y allá, de
ritmos de
procedencia
diversa, ya sea a
base de son o
guanguancó
cubanos, de
samba o de hip
hop. Es una rumba
que vive no sólo de
‘ventilador’, que
tiene ‘tumbao’ y
unos muy felices
arreglos que
empiezan a ser ya
–ese violín– ‘marca
de la casa’. Una
rumba que transita
–y ensancha– el
camino que trazó el
Gran Gato (Pérez),
pero que no olvida
a los mayores
(Peret) IGNASI MOYA
Rumba
REGISTROS
Serge Gainsbourg
D'autres nouvelles des etoiles
Jacques Brel
Comme quand on était beau
ANDRÉS HISPANO
Aún quedan algunos lugares en los que
hallar los ‘piratas’, o ‘bootlegs’, de toda
la vida: aquellos discos que servían para
saciar la sed de los fans inconsolables
de un determinado artista, ofreciendo
grabaciones, en directo o de estudio, no
editadas oficialmente. Una de las
modalidades recientes de estos discos
y DVD consiste en recopilaciones de
apariciones en programas o conciertos
televisados. Del mismo modo que Pearl
Jam, por ejemplo, combatió los
‘bootlegs’ editando un disco de cada
uno de los conciertos de su gira, ahora
aparecen algunas antologías que
recopilan a granel grabaciones de un
determinado artista para ofrecerlas a
manera de retales sin costuras ni
recursos que las hilvanen histórica ni
artísticamente.
Los packs que Universal ha editado
dedicados a Jacques Brel y Serge
Gainsbourg son un sorprendente y
extremado ejemplo de lo expuesto. El
pack de Brel, tres discos conteniendo
casi siete horas y media de material,
ofrece unas noventa canciones a las
que se suman fragmentos de
entrevistas, especiales de televisión y
grabaciones inéditas de todo tipo.
Noventa y cinco cortes grabados entre
1958 y 1977, sin una palabra
introductoria. Menos mal que
los libretos ofrecen créditos de cada
corte. Y poco más.
En el caso del pack dedicado a
Gainsbourg son dos discos DVD con
ochenta canciones y numerosos
fragmentos de entrevistas,
documentales y especiales de televisión,
comprendiendo el periodo 1958-1986.
Por mucho que extrañe la parquedad
con que se presentan estas exhaustivas
antologías, es desde luego preferible a
una voz en off con mal guión o a un tipo
de montaje que se ‘comiese’ los
principios y finales de las canciones.
La parte buena es la esencial: los temas
están completos, la calidad es la mejor
posible teniendo en cuenta las fuentes,
y el talento está ahí, intacto e
incuestionable para viejas y nuevas
generaciones. Son verdaderos
‘bootlegs’ oficiales, destinados a
sesiones maratonionanas con las que
chutarse sustancia pura, sin aditivos,
aunque con algunos documentos
arañados por el tiempo o el olvido,
rescatados in extremis de algún archivo
personal, como el emocionante
cortometraje ‘Quand maman reviendra’
que nos muestra a un Brel en la
intimidad, relajado y tarareando
constantemente.
Aunque se trata de ediciones francesas,
están disponibles en nuestro país.
Y no, el pack de Gainsbourg no incluye
‘Je T'aime...moi non plus’.
Curiosamente
Miércoles, 22 junio 2005
VIRGIN CLASSICS
Culturas La Vanguardia
Rolando
Villazón
Arias
acercarse a
géneros como el
jazz o la banda
sonora, aunque, en
esencia, la música
de Fairuz se apoye
en sus raíces
árabes. En este
disco se han
reunido algunas de
las piezas más
significativas de
sus últimos años
de carrera. Su
título, que pudiera
parecer algo
pretencioso, da
cuenta en verdad
de la posición que
ha logrado esta
mujer en el mundo
de la canción
árabe, de tal
manera que en
esta suerte de
homenaje velado
podemos adivinar
el porqué de esta
posición de
privilegio: una voz
sugerente, de esas
que quedan en el
imaginario
colectivo
29
REGISTROS
DVD
CD
RECICLAJE
RECICLAJE
Elegancia futbolera
Paolo Hewitt y
Mark Baxter
The fashion of
football
Con fotografías de
Terry O'Neill
MAINSTREAM
256 PÁGINAS
20 EUROS
30
Culturas La Vanguardia
Miércoles, 22 junio 2005
Fútbol y moda La estética callejera y el deporte rey se influencian
mutuamente en Inglaterra desde los tiempos de George Best hasta hoy
KIKO AMAT
Detesto el deporte. Como al protagonista de Decadencia y caída de Evelyn
Waugh, “no conozco ninguna diversión
que me llene de mayor repugnancia que
una competición de atletismo, ninguna..., salvo, quizás, los bailes populares”. Y, a pesar de eso, no encuentro inconveniente en admirar los frecuentes
cruces que se realizan entre el deporte
(fútbol y básquet, mayormente) y otros
segmentos de la cultura popular, desde
la estética callejera a la música. Recuerdo que hace un año, por ejemplo, recorté
una noticia del periódico inglés The
Guardian que me parece un magnífico
ejemplo de ello: A una mujer se le negó
la entrada en un pub, alegando normas
de la casa, por llevar ropa de la marca
Burberry. Cuando el hecho y las quejas
llegaron a los medios, el dueño del bar
declaró: “Burberry es ahora el sello del
gamberrismo”. The Guardian siguió la
noticia y llegó a la conclusión de que,
además de ser una marca asociada a la
clase media madura de la Inglaterra rural, Burberry es una de las prendas identificativas de los hooligans.
Este hecho sólo puede explicarse con
el riquísimo tejido que conforma la cultura de las gradas inglesas. El amor hacia la liturgia tribal de los jóvenes de clase obrera ingleses y su necesidad de desarrollar una estética definitoria, unido
a la peculiar relación de intercambio
que se mantiene allí entre seguidores y
futbolistas (Burberry era entonces una
marca de moda entre los segundos), debió provocar en el caso mencionado un
efecto copycat de imitación. Además de,
por supuesto, la descontextualización
de la prenda; como había pasado antes
con las botas Martens o los polos Fred
Perry de tenista, la ropa Burberry adoptaba ahora una nueva función de vínculo subcultural.
Elegantes sin mácula
El mencionado intercambio entre subcultura popular inglesa e iconografía
mainstream no es patrimonio del fútbol,
aunque sí es en ese campo donde se han
vivido algunas de las conexiones más obvias. Es indudable que la fértil cultura
callejera de Inglaterra es la responsable
de algunos de sus más importantes cambios sociales; de ella surgirían grupos
musicales, estéticas y cultos que serían
el antecedente de muchos de los que lograron ascender a la cultura mayoritaria. En pocas palabras, en Inglaterra muchos futbolistas (y actores, y músicos, y
periodistas...) venían del mismo lugar,
de las mismas bandas y ritos, que sus seguidores. Me dirán que aquí pasaba lo
mismo, y se equivocarán; sencillamente, no es lo mismo. Quizás aquel jugador
del Betis, Cardeñosa (¿Por qué habré
pensado en él?) surgía del mismo terruño que muchos de los hinchas de su equipo, pero no arrastraba consigo un puñado de referenciales estéticos perfectamente identificables por los estilistas de
gang de las gradas. Y, antes de que lo diga alguien, el Amor de madre y otras
muescas del patíbulo no cuentan.
Un libro que explora con bastante
acierto esos campos es Football & Fashion, de Paolo Hewitt y Mark Baxter.
Con un subtítulo que reza: De Best a Bec-
kham, de mod a esclavo de las marcas,
el libro excava en la relación fútbol-moda/moda-fútbol que ha impregnado el
deporte inglés desde que, a principios de
los 60, la FA (Football Association) aprobó la transferencia de jugadores entre
clubes y abolió el sueldo máximo. Gracias a ambos sucesos, los jugadores empezaron a vestirse como estrellas del
pop y a pasear sus modelitos de uno a
otro equipo, influyendo así en la estética
de los hinchas y –en más casos de los
que imaginan– al revés.
El libro nos habla, por ejemplo, de
Gordon Smith, un futbolista del Hibernian escocés de los 50 al que los autores
definen como el primer metrosexual por
su afición a los perfumes y los peinados;
de Jim Baxter, otro jugador escocés aficionado a los abrigos de cuero negro con
sombreros trilby a juego, como la versión futbolística de un detective pop; del
hilarante caso de Steve Perryman, de
los Spurs, que se cortaba el cabello en
una barbería de boxeadores y al que los
skinheads consideraban uno de los nuestros (ésta era la época en que todos los
jugadores llevaban el cabello largo); de
la elegancia de Alan Hudson, compañero de Terry Venables en el Chelsea, que
admite en el libro haber formado parte
de la escena mod de su barrio.
También se describen con detalle dos
de los iconos del futbolista elegante inglés: Bobby Moore y George Best. Al primero, estrella del West Ham y legendario capitán de la selección inglesa, se le
definía a menudo como inmaculado, obsesivo con sus camisas e incluso la única persona del mundo que sale del baño
seca; Moore, con sus trajes a medida y
sus jerséis de cachemira, era el epítome
de la elegancia formal inglesa e incluso
en un momento de su vida tuvo unas
cuantas boutiques bajo su nombre.
George Best, que también probaría fortuna con marcas y tiendas de ropa, era
su cara opuesta; aficionado al color y
enemigo de los trajes enteros, Best definía su elegancia con polos y pantalones
de cintura baja, cinturones y complementos, hasta tal punto que los periódicos le llamaban El Quinto Beatle. Partiendo de ambos y acabando en Beckham (al que se describe acertadamente
como una percha de Versace, pero siempre a la última moda), el libro traza una
línea que nos lleva a través de las marcas italianas, los mejores sastres y las estrellas del rock más futboleras, con el
viejo Rod Stewart encabezando la lista.
Y todo, todito, es obsesividad inglesa tan
pura que hace que, por un momento, incluso el fútbol parezca algo genial. |
01 David
Beckham, con un
traje de William
Hunt
02 George Best,
en su tienda
EMPICS
01
02
5
10/3
Julian Barnes, Anagrama. Once
historias teñidas de humor sutil
sobre la vejez y la muerte
8/38
6/13
2/83
4/14
Emili Rosales, Proa. Carlos III
proyecta hacer una gran ciudad
en el delta del Ebro
5 Sang a les pedres
N/–
6 L'ombra del vent
7/127
7 Solitud
N/–
sobre la fuerza de una mujer
para romper convenciones
8 Entre el roig i el negre
6/4
Miquel Mir Serra, CCG Ed. El
legado de un patrullero de la FAI
exiliado en Inglaterra
N/–
Donna Leon, Seix Barral. El
comisario Brunetti investiga entre
los inmigrantes ilegales
10 Pasión india
4 La ciutat invisible
Víctor Català, Ed. 62. El clásico
Dan Brown, Umbriel. Una novela
de aventuras alrededor del
secreto de la Mona Lisa
9 Piedras ensangrentadas
2/10
Sándor Márai, Edicions 62 /
Salamandra. Tres monólogos
crean una historia de pasiones
Carlos Ruiz Zafón, Planeta.
Intriga literaria en la Barcelona
de los años 40 y 50
Sándor Márai, Salamandra.
Tres monólogos crean una
historia de pasiones
8 El código Da Vinci
3 La dona justa
Donna Leon, Edicions 62.
El comisario Brunetti investiga
entre los inmigrantes ilegales
Dan Brown, Umbriel. Aventuras
alrededor de un grupo
conspirador contra el Vaticano
7 La mujer justa
2 El curiós incident del gos 3/38
a mitjanit. Mark Haddon,
La Magrana. Un niño autista
investiga la muerte de un perro
Salamandra. Un niño autista
investiga la muerte de un perro
5 canciones para
llorar bastante
4
4/14
3 La sombra del viento
3/159
Carlos Ruiz Zafón, Planeta.
Intriga literaria en la Barcelona
de los años 40 y 50
7/25
4 El curioso incidente del
perro... Mark Haddon,
6 Ángeles y demonios
1/13
Dan Brown, Empúries. Intrigas
en torno al presidente de EE.UU.
y la investigación espacial
Javier Cercas, Tusquets. La
relación entre un profesor y un
ex combatiente del Vietnam
5 La mesa limón
1 El gran engany
9 La vella escola
5/3
Tobias Wolff, La Magrana. En un
selecto colegio, un alumno
recurre a un fraude literario
–/14
10 Àngels i dimonis
Javier Moro, Seix Barral. Historia
novelada de la boda de una
bailarina española y un maharajá
Dan Brown, Empúries. Aventuras
de un grupo conspirador contra
el Vaticano
No ficción castellano
No ficción catalán
SEMANA ANTERIOR / SEMANAS EN LISTA
SEMANA ANTERIOR / SEMANAS EN LISTA
1 El vendedor de tiempo
2/11
Fernando Trías de Bes,
Empresa Activa. Una sátira
sobre el sistema económico
2 La fuerza del optimismo
1/7
Luis Rojas Marcos, Aguilar. La
importancia de ser positivo
para estar más sano y feliz
3 Paracuellos-Katyn
6/11
César Vidal, Libros Libres.
Estudio de los crímenes
cometidos desde la izquierda
4 ¿Dónde se encuentra la
–/3
sabiduría? Harold Bloom,
Taurus. Las claves que da la
literatura para entender la vida
5 La inteligencia fracasada 5/24
J. A. Marina, Anagrama. Las
razones de las torpezas de la
inteligencia humana
6 Los masones
7/18
César Vidal, Planeta. La
presencia de esta sociedad
secreta en la política española
7 Vitalidad crónica
8/5
Manuela de Madre y Gemma
Sardà, Planeta. La experiencia
de una enferma de fibromialgia
8 Elogio de la lentitud
4/15
Carl Honoré, RBA. Consejos
para tomarse la vida
tranquilamente y ser feliz
9 Déjame que te cuente
–/121
Jorge Bucay, RBA.
El poder curativo de
los relatos literarios
10 La buena suerte
10/61
Àlex Rovira y Fernando Trías
de Bes, Empresa Activa. La
suerte en la vida y en el trabajo
1 Prohibit als pares
8/38
1/9
Josep Lobató, La Magrana.
Extractos de un programa de
radio para adolescentes
2 Cuina x solters 2. La
cuina de mercat. Ismael
8/11
Prados y otros, La Magrana. Más
recetas para jóvenes
3 L'instint de la seducció
4/27
Sebastià Serrano, Ara Llibres.
Estrategias comunicativas para
conseguir lo deseado
4 La bona sort
5/64
Àlex Rovira y Fernando Trías de
Bes, Empresa Activa. La suerte
en la vida y los negocios
5 Felip V contra Catalunya
3/7
Josep M. Torras i Ribé, Dalmau.
Testimonios de la represión
catalana entre 1713 y 1715
6 Els viatges
Ibn Battuta, Proa. Edición
completa de los viajes del
llamado Marco Polo árabe
7 El teló
2/3
6/2
Milan Kundera, Tusquets.
Ensayo en defensa de la
literatura de calidad
8 Bon dia mandra
9/22
Corinne Maier, Edicions 62.
Cómo triunfar en el trabajo sin
dar ni golpe
9 Israel, el somni i la
tragèdia. Joan B. Culla,
–/26
La Campana. Extenso estudio
sobre el conflicto palestino-israelí
10 Serrat, material sensible
David Escamilla, Mina. Charlas,
canciones y recorridos por la
biografía del cantante
Portada: Detalle de una imagen del filósofo Plotino (Escrituras, página 11)
cultura/s. Edita: La Vanguardia Ediciones, SL. Imprime: Mateu Press. Depósito legal: B-35030-2002
Miércoles, 22 junio 2005
2 La velocidad de la luz
1 Las terrazas
¿Resistirán las iras de los vecinos?
2 Los best sellers
¿Resistirán una relectura en otoño?
3 La sangría
¿Resistirán las gastroenteritis?
4 Las familias
¿Resistirán 30 días juntos?
5 Las bicicletas
¿Resistirán el carril bus?
3
1/5
Dan Brown, Umbriel. Intrigas en
torno al presidente de EE.UU. y
la investigación espacial
Para el verano:
2
SEMANA ANTERIOR / SEMANAS EN LISTA
1 La conspiración
1 W.A. Mozart
El Wunderkind por excelencia. Su
padre, un violinista del montón, supo
sacar partido del pequeño Wolfi y
su hermana Nannerl organizándoles
giras por las cortes europeas
2 Shirley Temple
Oscarizada simbólicamente a los
seis años por su papel en ‘Bright
Eyes’, logró sobreponerse a la fama
infantil ejerciendo como diplomática
en Checoslovaquia y Ghana
3 Niños cantores de Viena
Coro de voces blancas fundado en
1498 por Maximiliano I. Una vez que
emiten los primeros gallos, sus
integrantes deben abandonar la
coral no sin antes devolver el traje
de marinerito entregado el primer día
4 Ricky Schroder
Niño-estrella en películas como
‘Campeón’. Representante de la
estirpe de niños rubios que pueblan
la historia del cine familiar. Hoy,
hecho un hombre, es miembro de la
Liga del Rifle
5 ‘El Piraña’ de Verano Azul
Entrañable personaje fruto de unos
tiempos en los que el colesterol
infantil aún no suponía un problema
del que debíamos concienciarnos
1
Ficción catalán
SEMANA ANTERIOR / SEMANAS EN LISTA
Culturas La Vanguardia
POR MERCEDES CEBRIÁN
Ficción castellano
31
Estrellas de brillo
infantil
POR KIKO AMAT
Hüsker Dü: ‘Hardly getting
over it’
Hay que tener mala leche para
incluir las frases ‘murió de un infarto’
y ‘la abuela está enferma y va a
morir’ en una canción. El ruidoso trío
lo hizo en esta balada ideal para
sollozar con desenfreno
Jerry Butler: ‘I don't want to
hear it anymore’
Las paredes son finas, los vecinos
hablan alto, y lo que el cantante oye
son las infidelidades de la pendona
de su señora. Otro lamento soul
para ponerse perdido de mocos
Walter Jackson: ‘It's an uphill
climb to the bottom’
O, dicho de otra manera, el camino
al abismo es cuesta arriba, y
hundirse es también un esfuerzo.
Uno de los pensamientos más
deprimentes de la historia
Billy Bragg: ‘Levi Stubbs' tears’
Hasta en el título hay lágrimas. Vidas
condenadas, catástrofe working
class y una metáfora en el estribillo
que cita a Levi Stubbs, el cantante
de ojos húmedos de los 4 Tops
The Moods: ‘Rainmaker’
Aunque el ritmo soul es vagamente
bailable, no se dejen engañar. La
historia del tipo más gafe del mundo
(“una nube negra en mi cabeza”) les
hará derramar ríos y lagos mientras
se deslizan por la pista
N: LIBRO NUEVO EN LA LISTA
ESTABLECIMIENTOS CONSULTADOS: BADALONA DAINA BARCELONA ÁNCORA Y DELFÍN, CASA DEL LLIBRE, CATALÒNIA, LA
CENTRAL, EL CORTE INGLÉS, FNAC, LAIE, ONA, PROA ESPAIS FIGUERES MASDEVALL GIRONA EMPÚRIES, LLIBRERIA 22 MATARÓ ROBAFAVES OLOT DRAC SABADELL LA LLAR DEL LLIBRE TARRAGONA ADSERÀ
RANKINGS
Los libros más vendidos
ANNA BELIL
RANKINGS
Juego de
medidas
N/–

Documentos relacionados