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El chuparse el dedo
El hábito de la succión del pulgar tiene mucha relación con el chupón y se puede presentar desde antes
de nacer. Aunque puede considerarse normal, debemos considerar lo siguiente: Es una práctica muy
común en niños menores de un año y tiende a disminuir hacia los dos años, se presenta con mayor
frecuencia durante el sueño o en períodos de estrés. No se debe prohibir o suprimir de forma brusca
este hábito y menos aún ridiculizar o castigar al niño. Se puede impedir de manera sutil fomentando
otras actividades e incluso es posible cambiar este hábito por el del chupón. Debemos además saber
que existen dos tipos diferentes de succionadores de dedo: el "pasivo" que tiende a llevarse el dedo a la
boca y sólo tenerlo allí; y el "activo", el cual suele ejercer una presión vigorosa contra la dentición, éstos
son los niños que presentan alteraciones dentales y de sus maxilares; también se ha relacionado esta
situación con problemas de patrones de lenguaje. Sugerimos que si no desaparece este hábito de forma
natural, se consulte al psicólogo para determinar su causa.
A favor del uso del chupón:
Es mucho menos dañino que la costumbre de chuparse el dedo y más fácil de suspender, por ello se
sugiere fomentar el uso del chupón en los niños que se rehúsan a dejar el hábito. Da mayor libertad a
los padres: No justificamos el sustituir los brazos por un chupón, pero bajo ciertas circunstancias puede
ser conveniente para tranquilizar al niño mientras se le puede prestar atención o alimentarlo.
Tranquiliza y relaja al niño: El nombre de "pacificador" parece correcto ya que tranquiliza y serena al
niño, además de que puede evitar o disminuir el estrés ocasionado por algunas situaciones.
En contra del uso del chupón:
Puede alterar la formación de una lactancia
exitosa si se suministra a bebés muy pequeños: se
sugiere no proporcionarlo antes de los dos meses.
El hábito del chupón puede causar alteraciones
dentales, si bien es cierto que las alteraciones son
menores a las que provoca la costumbre de
"chuparse el dedo". Si el niño practica la succión,
por favor comuníquelo a su odontopediatra, para
que pueda monitorear el desarrollo adecuado de
los dientes y maxilares y sugerir técnicas para
suspender el mencionado hábito.
Existen diversos modelos y marcas de chupones,
diseñados más bien con el fin de obtener un
beneficio comercial que para un beneficio real
para el bebé, debido a ello o sugerimos que
cumpla con las recomendaciones básicas
aconsejadas por su odontopediatra.
Recomendaciones del uso del Chupón:
• Nunca amarre el chupón al cuello del bebé; sí lo sujeta a la ropa del niño use un cordón lo más corto
posible.
• Seleccione un chupón firme, de una sola pieza, hecho de material flexible no tóxico y que sea fácil de
agarrar.
• Debe ser lo suficientemente grande para poderse sostener en la boca y tener una protección bucal
que no se separe del chupón, además de dos orificios de ventilación.
• Debe estar intacto, sin agujeros o rasgaduras para evitar que se rompa en la boca del bebé. Los padres
deben poder tirar del chupón para probarlo y cambiarlo si hay señales de desgaste.
• Es importante mantenerlo limpio todo el tiempo y, de ser posible, esterilizarlo regularmente de
acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
• No es conveniente colocar miel o sustancias dulces en el chupón porque puede propiciar la aparición
de caries o acostumbrar al niño a los sabores dulces.
El hábito de la succión
(dedo
o
chupón)
desaparece normalmente
hacia los cuatro años. Se
sugiere
de
primera
intención que el hábito se
interrumpa entre los cinco
o seis meses de edad,
antes de la erupción de los
dientes temporales, si esto
no sucede, es conveniente
intentar suspenderlo hacia
el año de edad. La realidad
es que este hábito debe
suspenderse de manera
natural y a la edad mencionada, de no suceder así, debe eliminarse definitivamente antes de la erupción
de los dientes definitivos (antes de los seis años). En caso contrario, se sugiere consultar a un psicólogo
ya que algunas de las causas de la persistencia del hábito de la succión pueden ser la necesidad de
obtener seguridad o el deseo de llamar la atención.
Si el hábito de succionar el dedo, es intenso y frecuente en el niño, se aconseja a los padres no provocar
conflicto (aunque sea casi imposible no manifestar enojo) y emprender medidas que compensen la
acción; por ejemplo, cuando el niño esté cansado o aburrido es importante intentar distraerlo con algo
que pueda sostener entre sus manos.
Si este hábito se prolonga después del
tercero o cuarto año de edad, los maxilares
se alterarán. Lo más frecuente es que la
mandíbula se vaya hacia atrás por la presión
que ejercen mano y brazo. Asimismo, los
dientes se inclinan y el paladar se profundiza.
La consecuencia será que el niño no podrá
cerrar normalmente sus labios por el
desplazamiento óseo y dental, aumentando
la distancia entre los labios.
Estéticamente, se tendrá la impresión de que el niño no
tiene mentón y ello puede llegar a crear en él ciertos
conflictos emocionales, debido a la burla de sus
compañeros, disminuyendo con ello su autoestima.
Actualmente los odontopediatras recomendamos aparatos fijos que no sean fáciles de quitar, como una
rejilla con bandas que impida el contacto del dedo con el paladar, además de que le servirá al niño como
recordatorio cada vez que intente llevarse el dedo a la boca.
Recuerde: no conflicto
Si su bebé tiene gran necesidad de succionar trate de interesarlo en un chupón en lugar del pulgar. Esto
tiene ciertas ventajas, pues el artefacto puede ser controlado y cuando el niño crezca, usted podrá
quitárselo.
Procure no comentar en público y en presencia del chico, el disgusto que tal costumbre le provoca a
usted, pues lo hará sentirse avergonzado y no es la mejor estrategia; tenga en cuenta que regaños y
otros castigos sólo harán que su hijo se empeñe en chuparse el dedo. Si el niño es más grande,
explíquele lo que el hábito le ocasiona, muéstrele en un espejo la separación de sus dientes y dígale lo
mal que se ve, de esta manera afectará su orgullo y seguramente pondrá mucho de su parte para
mejorar.
Sugiérale que dibuje una estrellita o se coloque cinta adhesiva en el dedo, lo cual le recordará que no
debe chupárselo, aunque es importante tener en cuenta que el chico abandonará este mal hábito de
manera natural.
Chuparse el dedo de noche tiende a ser un proceso involuntario, pero hay que intentar detenerlo; para
ello, coloque algo en el dedo del niño, como un guante que abarque toda la mano o un calcetín, pero
permita que él escoja el método y felicítelo por la idea. Aunque no es lo más recomendable, hay quien
unta en el dedo sustancias amargas nunca deberán ser picantes o irritantes lo cual es aceptable siempre
y cuando el chico esté de acuerdo. Permita que sea él mismo quien se lo aplique; no lo use como
castigo.
Recuerde que el odontopediatra deberá estar al tanto de este hábito en el niño, pues además de que
conoce otros métodos para disuadirlo de su costumbre, sabrá en qué momento los problemas dentales
han empezado.
Finalmente, cabe mencionar que si el hábito de chuparse el dedo se presenta, o regresa después de los
cinco años, o incluso en la adolescencia, la causa generalmente se deberá a que el chico tiene algún
conflicto emocional, como la separación de los padres, o la llegada de un nuevo hermano. Lo indicado
en estos casos es recurrir a la ayuda del psicólogo o psiquiatra, con el fin de que el niño recupere la
estabilidad.
Dra. Gloria A. Curiel Ponce
Práctica privada exclusiva para bebés, niños y adolescentes
Dirección: Moctezuma # 844 Zona Centro
Ensenada, B. C., México C.P. 22800
Tel. (646)174 0995/ 174 0465
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