Número 77 - Escuela de Psicología Social de Montevideo

Transcripción

Número 77 - Escuela de Psicología Social de Montevideo
Año 8 • Nº 77 • Abril de 2006 • $ 4.-
El hombre inteligente encuentra casi todo ridículo, el hombre sensible casi nada. Goethe
“El trabajo de quitar el yo”
Actualidad de Macedonio Fernández
/ Noelia Billi
Sobre “La Lotería en Babilonia”, de Jorge Luis Borges
Suerte de existir
/ Marcelo Percia
Azar manipulado, una terapéutica / Adriana Zambrini
77
24 de marzo: otros modos de hacer historia / Denise Najmanovich
Implicancias psicológicas de la migración / Liliana Ferrero
La metáfora, sin metáfora, de Cromañón / Colectivo Situaciones
Director
Director
Román Mazzilli
Secretario de redacción
Walter Vargas
Redacción
Luis Gruss, Patricia Mercado,
Denise Najmanovich,
Daniel Seghezzo
Publicidad
María Eugenia Conde
Colaboran en esta edición
Adriana Zambrini, Marcelo Percia,
Liliana Ferrero, Noelia Billi,
Colectivo Situaciones, Alejandro
Romero, Enrique Guinsberg,
Patricia Garrote, Fernando Castelli,
Susi Reich, Marcelo Miceli,
Betania Crespo, Fernando Vico,
Rosana Carballo.
Ilustraciónes:
Redacción y
Publicidad
Conesa 473 P.B. “B”
(1426) Capital - Argentina
Tel/fax: (54-11) 4553-1226
E-mail: [email protected]
Website: www.campogrupal.com
Impresión: Genesis S.A.
Distribución: Motorpsico (Capital)
Campo Grupal es una publicación
de Ediciones Presencia.
Una terapéutica
Azar manipulado
en el encuentro
Adriana Zambrini
[email protected]
¿
Cómo usar del azar para aumentar nuestra potencia de actuar?
No es la mezcla de cuerpos lo que produce el encuentro, sino el acoplamiento de las sensaciones que se dan en esa mezcla.
La sensación, que es vibración del cuerpo sin órganos, deviene
resonancia en el abrazo de los cuerpos. Se vibra en soledad, se resuena en el encuentro.
Resonar es alteridad y ritmo compuesto, complejidad.
Un ritmo nunca definitivamente pautado, que cae permanentemente de afectación en afectación en el movimiento de una realidad siempre cambiante.
Lo accidental y lo circunstancial van tejiendo una sutil trama de
nudos y deslizamientos.
Una multiplicidad de gestos, sonidos, palabras, miradas...cuerpos que se afectan y se alejan en una danza variada.
En la densidad misma del espacio intangible, una espesura...una
liviandad...una rispidez...una ráfaga de caos que impide llenarlo
todo por completo.
Una incompletud que no es carencia ni ausencia, sino movimiento aleatorio, lo impredecible que libera lugares que el discurso o el gesto repetido intentan avasallar.
Aire en donde los bailarines hacen del encuentro un desvío a lo
interminable. Una apuesta al infinito, hasta la variación final de
una distancia.
Los cuerpos se alejan...vibran rítmicamente...algo sucedió.
Nos encontramos... le propongo al paciente tomar las imágenes
visuales del relato para que vayan surgiendo las figuras de la ficción reactiva, la expresión de la potencia capturada.
Un mal encuentro se manifiesta entre dos contrincantes: por un
lado el déspota sometedor y el sometido provistos ambos de un
mismo régimen de signos cerrado, estratificado y posesivo, sostenido por el personaje de la ficción reactiva que opera como aparato de captura. Victima-victimario, perdedor-ganador, poderoso-cobarde, heroico-temeroso, por qué no loco..., la lista de los rostros
ancestrales del cautiverio es larga.
Variedad de modos de captura que se apoderan de la existencia,
sencillamente “piden la vida” a cambio de una identidad reaseguradora.
Suscripciones
Por 11 ediciones anuales:
Argentina: $ 55.América Latina: u$s 50.Otros países: u$s 60.-
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Juegos interminables, bien pautados por agenciamientos que
priorizan la dominación y la servidumbre por sobre la libertad. Un
baile de fantasmas que pueblan una sociedad de yo anestesiados,
seducidos por hilachas de poder ilusorio.
El otro contrincante: el deseo, la potencia-deseo que insiste en
perseverar en la existencia.
El deseo detenido, poseído, una maquina de guerra desactivada
y puesta al servicio de una esclavitud voluntaria.
Dos fuerzas que se oponen, se enfrentan en una lucha desigual a
vida o sometimiento.
Las circunstancias estratificadas ofrecen la seguridad de lo mismo, la paz a cualquier precio.
El hombre, ese grado de potencia que somos, tiene dos alternativas: se entrega o utiliza la fuerza revolucionaria de su deseo. El
nivel de captura determinará la contienda.
El enfrentamiento es cuerpo a cuerpo, la captura es mucha y organizada; la potencia-deseo es ligera, veloz y se pierde con facilidad en los múltiples rostros que la sociedad le ofrece. Mucha soledad y la insistencia de vivir.
¿Binarizar el juego y ofrendar la vida en una pelea desigual? No:
saber huir.
“En un hombre libre, pues, la huida a tiempo revela igual firmeza que la lucha; o sea, que el hombre libre elige la huida con la
misma presencia o firmeza de ánimo que el combate.” (Spinoza,
Ética, iv, corolario)
Hacer huir las fuerzas de las trampas del miedo, de la seguridad
de una paz a cualquier precio, de las verdades únicas, de las intensidades siempre rígidas de lo mismo.
Las armas: la ligereza, las descodificaciones de lo único por los
sentidos múltiples, los valores altos contra las reglas de juego de
lo dado...
Apoyarse en el movimiento de desdramatización que barre con
los límites de las certezas, inventar nuevos sentidos que desestabilicen las complejidades dadas de una realidad cambiante y móvil.
Sustituir los enfrentamientos por la conversación, dejarse afectar por los signos que rasgan el mundo de la representación y liberan el lenguaje.
Hacer intervenir el azar como la tirada fatal que reúne los fragmentos y “libera al destino de la necesidad”, parafraseando a
Nietzsche.
Volvamos al relato inicial del paciente, siempre intencional y figurativo.
Pero el azar siempre interviene como acto, desde el deseo que
puja por recuperar el devenir interrumpido.
Desde las fuerzas de desterritorialización, la materia movimiento del cuerpo sin órganos imprime intermitentemente su ritmo.
Como terapeuta intervengo al azar, lanzo marcas verbales que
van a integrar el conjunto. Preguntas, gestos, ideas que van surgiendo al azar, para descentrar el relato de una captura que toma a
la potencia-deseo por rehén.
Desformalizar las líneas rígidas a través de la sorpresa, el humor
como deconstrucción de la solemnidad, la confirmación del peligro para desbaratar su condición irremisible; gritar el peligro de la
captura, desenmascarar los rostros de la dominación y la servi-
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Campo Grupal / 2
Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada. Quevedo
dumbre a los significantes únicos, en fin, ejercer entre ambos un
contrapoder.
Una micropolítica frente a la macropolítica de lo establecido, entrando en los clichés del otro, pero sabiendo salir de ellos. Experimentar, sabiendo que un individuo no convive solo con aquellos
con quienes comparte su deseo de libertad, con quienes concuerda
e incrementan mutuamente su potencia; sino que por el contrario,
debe convivir con otros individuos gobernados por un pensamiento supersticioso y sentimientos de envidia e impotencia. Ante esto
nos advierte Spinoza que el límite de la adaptación necesaria está
dado por el grado de transformación en nosotros; nunca se debe
pasar el límite que nos lleve a la pasividad y a la servidumbre extrema. No acomodarse a un orden que inhiba la potencia-deseo,
utilizar de las fuerzas libres de ésta para la confrontación en los
resquicios de la multiplicidad, que no es el enfrentamiento de lo
binario.
Para confrontar con la servidumbre, hay que dejar entrar el azar
con su efecto deconstructor y luego manipularlo, como sugiere Bacon, para preservar lo necesario de la figuración e imprimirle un
movimiento que le modifique el ritmo y la mecánica al pensamiento y la acción. Un nuevo complejo de afectos que se oponga
a la fluctuación anímica que actúa al azar de los encuentros, por el
solo poder de la fortuna.
Resonar entre ambos para adueñarnos de nuestro poder de afectar y ser afectados. Hacer cuerpo solidario en la alteridad.
Todo accidente es incluido y utilizado. No hay acting, solo actos.
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Comprender que se sale del juego dominante no por certezas, sino por las marcas hechas al azar. En esto consiste el acto terapéutico como hecho estético y ético.
Si funciona es porque se ha podido arrancar del complejo vital
del paciente, el estado figurativo del relato para construir una figura-idea expresiva de la potencia-deseo.
El elemento figurativo no se puede eliminar por completo, se
conserva algo de él. Lo suficiente para dar cabida a lo figural y al
percepto. Una ética de la razón y una ética de los afectos.
Hay un segundo elemento figurativo-conceptual: lo que acontece entre el terapeuta y el paciente en el encuentro terapéutico, la
multiplicidad de afectaciones que van componiendo ese tercer
cuerpo, el cuerpo terapéutico.
Entre las dos figuraciones: la conservada y la encontrada se ha
producido un cambio de naturaleza. Media entre ambas un cómo
hacer. Para esto la primera figuración de ideas y sensaciones ha sido desorganizada y deformada por líneas libres de expresión y luego reinsertada nuevamente al conjunto. Hay producción de sentidos nuevos. Se ha experimentado.
Las representaciones encontradas y recreadas, ya no se asemejan
a las representaciones iniciales. El azar ha desbordado la intencionalidad inicial y el efecto de resonancia entre ambos produjo otra
territorialidad móvil y transitoria.
Un encuentro-acontecimiento.
Spinoza piensa que útil es todo aquello que aumenta nuestra potencia de actuar y de pensar, en tanto es útil para la conservación
de la naturaleza de la que somos una parte inseparable.
39 años
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Presidenta: Dra. María Rosa Nodar
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Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan. Shakespeare
Campo Grupal / 3
Memoria,
osadía
y vitalidad
Alejandro Romero
[email protected]
Alejandro Rozitchner despotrica
contra los llamados a la memoria.
Su argumento es simple: la memoria es un valor conservador,
reaccionario; son más importantes valores como la osadía, la
creatividad y el espíritu de aventura. “Memoria y Vitalidad son
opuestas”, dice: o una o la otra.
Lo demás, agrega, “son idioteces”
Pero...
No hay mayor idiotez que afirmar
que hay que elegir entre la memoria y la vitalidad.
Y esto, más allá de los empalagosos excesos de la retórica del recuerdo, que, por otra parte, no es
lo mismo que la memoria. De hecho, lo que nos incitan a conservar en estos días es EL RECUERDO de los hechos atroces
de la dictadura. Lo que nos dicen
es que desconfiemos de la vocación de olvidar y borrar a la que
nos invitan por otros lados. Que
desconfiemos por una razón muy
sencilla: porque las secuelas vivientes de lo que pasó nos siguen
condicionando. Porque lo que hoy
somos todavía sigue marcado por
lo que fué y lo que fuimos.
Si Alejandro Rozitchner protesta
tan airado contra la valorización
de la memoria, es precisamente
PORQUE le contrapone de modo
lineal y excluyente otros valores,
magníficos valores y necesarísimos, por otra parte, como la osadía, la creatividad y el atrevimiento. Valores que se llenan de un
contenido vital cuando no se niega el recuerdo del origen aún activo de buena parte de lo peor
que nos pasa todavía hoy, y que
nos seguirá pasando por un tiempo, mientras creamos otras realidades.
Si Alejandro Rozitchner tiene que
despotricar con tanta altanería
contra la memoria es quizás porque para conservar su vitalidad,
su alegría de vivir y su espíritu de
aventura NECESITA NEGAR lo
que el recuerdo trae consigo: el
terror, el horror, el dolor, la escición, la agresión, la guerra, el
desprecio de la vida del otro, del
diferente.
No neguemos, ni nos entreguemos a los ritos funerarios de la
memoria como si ello fueran garantía de salvación. Sin atrevimiento, osadía, espíritu de aventura y creatividad no hay presente, vida, alegría ni futuro posible.
Pero sin memoria tampoco hay
presente, ni deseo, ni siquiera
hay realidad. Empezaremos siempre de nuevo los mismos actos,
pronunciaremos siempre las mismas palabras, descubriremos de
nuevo cada vez los mismos deseos, nos volveremos a despertar
a la vida una y otra y otra vez en
el mismo punto que siempre se
hundirá nuevamente en la nada.
Es decir, por mucha osadía, vitalidad y creatividad que haya, sin
memoria estamos condenados a
la repetición, tanto como sin osadía y creatividad estamos condenados a la conservación.
De modo que escindir la vitalidad y la memoria, es el colmo de
la estupidez. Como subordinar
cualquiera de las dos a la otra es
siempre una marca de hipocresía,
miedo o resignación.
Mis disculpas, Alejandro, pero
es así.
Campo Grupal / 4
POLIFONIAS
24 de marzo: otros modos
de hacer la historia
Denise Najmanovich
[email protected]
H
e vivido este 24 de Marzo en que se cumplieron 30 años del
golpe de un modo polifónico con múltiples emociones, sensaciones, pensamientos. Dispares y variables en el tiempo.
Desde la alegría inmensa al llegar a la concentración y vivir otra
vez la sensación de encuentro, de espacio público vital y compartido, hasta la tristeza inevitable de saber que estamos aquí también
este año, para decir en voz alta que no olvidamos, que todavía es
arduo el camino por recorrer, que los desaparecidos aún no tienen
sepultura, que los archivos aún están cautivos, que muchos niños
aún no se han reunido con su familia, que los genocidas aún no han
tenido el castigo merecido. También sentía la satisfacción de saber
que es mucho lo que se ha conseguido desde las ya tan lejanas manifestaciones en contra de la Ley de Autoaministía que en las que
participé en los tiempos de la dictadura.
He participado en casi todas las marchas del 24 de Marzo desde
que se iniciaron y he visto con satisfacción cómo se hacían cada
vez más masivas y también más diversas. Esta vez me encontré con
ríos de gentes, algunos marchando, algunos esperando, algunos en
silencio, otros cantando. No faltaron las murgas, ni tampoco los
grupos de teatro que armaron su escenario en una esquina de la
marcha. Cada tanto interrumpía la marcha por el encuentro con algún amigo o conocido de distintas eras geológicas de mi vida.
También he visto con preocupación creciente como se iban imponiendo consignas que poco tenían que ver con los derechos humanos y cómo iban apareciendo y copando espacio diversas organizaciones que llevaban sus columnas férreamente acordonadas (¿o
acorraladas?).
Cuando cruzamos la Avenida 9 de Julio escuchamos unos cánticos de un grupo que vociferaba a voz en cuello y megáfono en mano: “LOS MUERTOS SON NUESTROS”. Algo me fastidió inmensamente pero no tuve tiempo de saber qué. Yo estaba muy conmovida porque unos metros antes me había cruzado con el que fue
mi gran amigo de la adolescencia y primera juventud y nuestras miradas se abrazaron a la distancia. Con él compartí los primeros bailes, los primeros sinsabores, las dudas, noches eternas de conversaciones, la efervescencia de la militancia, las corridas en las marchas, y también la noche aciaga del 24 de Marzo del 76. Aún en
plena dictadura, en los duros tiempos de la masacre y el silencio seguimos insistiendo juntos en un proyecto revolucionario que suponíamos conduciría a un mundo mejor (que vagas me resultan hoy
E.I.P. —Equipo Interdisciplinario PA S O
PSICODRAMA G R U PA L Y C R E ATIVIDAD
Superv. Dr. Eduardo -Tato- Pavlovsky
Coord.: Lic. Silvia Schverdfinger y equipo
ACTIVIDADES 2006
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Con integrantes de LA C O M B I N A D A
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y Creatividad
estas palabras). Destaco el suponíamos, porque en los discursos
políticos –que sólo hablan el lenguaje de la certeza- la suposición
suele estar totalmente ausente, tanto en aquel tiempo como ahora.
Cuando la política, es decir el arte de la convivencia en la polis, deja de ser responsabilidad de todos para constituirse en una actividad profesional y estructurarse en aparatos desaparece la primera
persona para dar lugar a un plural anónimo un “nosotros” vacío y
abstracto (y por lo tanto e irresponsable). Es por eso que he elegido la primera persona para esta polifonía, porque no usurpo la palabra de nadie, ni reniego de la responsabilidad de lo que digo.
Hacia finales de los 70 yo estaba cada vez más descreída, algunos posiciones me resultaban completamente absurdas, algunas actitudes francamente suicidas, y los modos autoritarios eran para mí
cada vez más evidentes y asfixiantes. Podría describir mi situación
como parcialmente lúcida y, al mismo tiempo, parcialmente entregada a la imposibilidad de encontrar otra ¿salida? ¿alternativa?
¿mirada sobre mi misma? ¿sentido a este mundo?. Me llevó largos,
que parecían interminables, años de pensamiento, de estudio, de
elaboración y búsqueda conjunta con otros amigos y compañeros
poder decidirme a abandonar la militancia. Este hecho se describía
desde adentro diciendo que la compañera “se fundió” o “se quebró”. La disidencia pura y llana era simplemente inconcebible. Sin
embargo, mi alejamiento nada tuvo que ver con dejar de soñar o de
trabajar (ahora el verbo “militar” me suena demasiado a militar como para utilizarlo sin erizarme toda) por lo que considero correcto,
deseable, pero que se que el hecho de que yo lo considere no implica que sea correcto o deseable para todos. No hay UN mundo
mejor para todos, y lo que prefería ayer no es necesariamente lo
que afirmo hoy.
Ya en el 78 había abandonado todo “compromiso ideológico-partidario”, aunque no el activismo. Dije Nunca Más a cualquier forma de contrato totalitario de por vida, ya sea político, personal o
económico. La militancia de mi amigo que seguía en el partido era
cada vez más riesgosa para todos los que lo rodeábamos. Decidí
que seguiría viéndolo igual, que la dictadura no me iba a elegir los
amigos. Ya en ese tiempo empecé a pensar que la única frontera que
podía separarme de alguien era la de la ética.
La apuesta salió bien. 30 años después estábamos allí, “cantando
al sol como la cigarra”. Muchas cosas nos unen aún hoy, muchas
más nos separaron, pero en ese momento y en ese cruce de miradas
sentí todo el afecto, la historia compartida, la adolescencia, los sueños que antes nos unían y algunos que todavía nos unen (los de hoy
tienen mucho más que ver con el espanto).
La marcha siguió. A la altura de Perú la columna de HIJOS se detiene, parece que ya no se puede avanzar, la plaza está llena, suponemos. Intentamos ir por la vereda. Me encuentro a una amiga que
me dice que no vaya por ahí, que hay hasta mini avalanchas, que
hay gente volviendo y empujando. Supongo que se debe a la inmensa cantidad de personas que se unió este año: hay gente de los
barrios, centros de estudiantes, murgas, partidos políticos (casi todos de izquierda), columnas por profesiones (abogados, periodistas, médicos), por el origen de sus muertos (desaparecidos de origen japonés con su cartel, los vascos con el suyo), están también los
motoqueros y los gays, y un sin fin de “sueltos”. Hoy la calle es de
todos, pensé.
Finalmente pude llegar hasta la plaza desviándome por Diagonal.
A lo lejos se escucha un discurso por altoparlantes, nadie prestaba
atención, no se entendía nada y no creo que ni yo ni la gran mayoría de los que veníamos, los de siempre y lo que lo hacían por primera vez, estuvieran interesados en los discursos. Vi algunos movimientos extraños, pero no les presté demasiada atención. Luego
de varias horas de marchar estaba cansada y preferí volver a casa.
Cuando llegamos, decidí ver por Internet la información sobre la
marcha antes de irme a dormir. Así me enteré de lo que ocurrió en
el palco, de las disidencias entre distintos grupos que no habían firmado el documento con los que sí lo habían firmado. Sentí una
mezcla de rabia, de dolor, de estupor. Algo en mí lo presentía desde que escuché esa frase fatídica. “LOS MUERTOS SON NUESTROS”. En su momento no pude reaccionar, pero ahora desde es-
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La burla es el relámpago de la calumnia. Proverbio chino
tas polifonías quisiera gritar: los MUERTOS NO TIENEN DUEÑO. Es indigno y perverso apropiarse de ellos, decir que son los desaparecidos los que dirían esto o aquello. Es repugnante no sólo poner palabras en sus bocas sino autonombrarse sus voceros. Los desaparecidos no son una masa homogénea, son 30.000 personas que
vivieron vidas diferentes, que lucharon por cosas muy distintas,
muchos ni siquiera lucharon. No hubo UNA lucha sino MUCHAS,
y no faltaron los enfrentamiento, incluso violentos.
Es necesario decirlo en voz alta y sin eufemismo LOS DESAPARECIDOS NO HABLAN POR BOCA DE NADIE y apropiarse de
su voz es una infamia.
Cada uno habla por sí y debe hacerse responsable. El discurso de
los aparatos, sean los que sean, es siempre un discurso totalitario,
pues el cuerpo que lo emite no admite diversidad, ni variación, ni
modulación, sólo la disciplina y el acatamiento.
En ese momento pensé nuevamente en mi amigo de la adolescencia, supe que podía unirnos un afecto nostálgico, una simpatía en
cierto canal, pero que los que nos separó no fue sólo el azar sino
que entre nosotros se alzó una barrera ética insuperable. Para mí la
vida, los valores, no son negociables, no son una excusa para llegar
a la revolución, un mero medio para otro fin. Como lo dijo la dirigente de Abuelas Estela Carlotto fue “una estafa al dolor”. Pero esta estafa no es de ahora, sólo que esta vez se hizo visible. Su invisibilidad se debe que muchos quieren ejercer e imponer a los demás
una memoria parcial. Una memoria que elude volver a pensar los
proyectos políticos de la militancia setentista, como si el tan remanido “pensamiento crítico” se detuviera en sus fronteras, como si
fuera imposible querer y trabajar para construir otro tipo de sociedad y buscar otros modos de vivir y convivir diferentes a los que
enarbolamos en aquel tiempo.
La gran estafa es tratar de imponer al otro una única opción,
apropiarse del espacio de todos y llenarlo con TODAS las consignas habidas y por haber, no importa quienes ni cuantos estén de
acuerdo. Se exige una adhesión total o el silencio. El que no está de
acuerdo inmediatamente es caratulado de traidor, de escupir sobre
la memoria, de cobarde, de miope. Muchos no lo han querido o no
han podido verlo hasta ahora porque el discurso mayoritario se inclinó hacia la zona de menor riesgo: la crítica o el espanto ante el
terrorismo de estado. La repetición incansable y a veces incluso
morbosa del horror. De este modo, evitamos encontrarnos con la
zona tal vez más dolorosa, la de la propia responsabilidad. 30 años
puede ser el tiempo necesario para habilitar esta reflexión, que no
concibo como una mera autocrítica, sino como una profunda reelaboración de los modos de existencia, de las ideas, de las prácticas,
de los estilos organizativos, de los proyectos. Y, si algo he aprendido, es que debemos renunciar de antemano a los acuerdos totales,
a los sistemas ideológicos de todo tipo pues no hay acuerdos totales salvo los que se imponen a sangre y fuego y esos, por supuesto,
no son acuerdos.
Ya las consignas de la marcha, con las que acordaron todas las organizaciones convocantes, incluidos los que no quisieron firmar el
documento del escándalo, eran para mí excesivas y divisionistas:
mezclaban los desaparecidos con el Alca y la guerra de Irak. No es
que estas cosas no tengan relación (la tienen, todo puede relacionarse con todo), pero hay (por lo menos para mí) prioridades, pertinencias, relevancias. Es más, por mi parte acuerdo con ellas, pero
NO FUE ESE EL MOTIVO QUE ME LLEVO A LA PLAZA, al
igual que otros miles y no quiero que me endosen consigas. Quiero que se respete también a los que no están entre las organizaciones convocantes, porque la PLAZA NO ES DE NADIE, sino de
TODOS. La marcha no es de los organizadores, ellos no son sus
dueños, apenas sí sus promotores (y no está demás recordar que en
la épocas más duras los organizadores eran bien pocos y muchos de
los que íbamos y vamos nunca necesitamos una convocatoria)
El 24 siempre fue para mí, y seguirá siendo, como para muchos,
y hasta me atrevo a pensar que probablemente para la mayoría, un
momento de recuerdo y de lucha por el NUNCA MÁS. Mezclarlo con el medio boleto estudiantil (varias columnas cantaban esta
consigna), con el ALCA o con los yanquis en Irak, no hace más que
dividir y expulsar.
Si el 24 de Marzo es un día para la memoria a mi gusto deberíamos incluir URGENTEMENTE, la memoria de nuestras propias
equivocaciones, que no fueron meros “errores tácticos”, ni “defectos de evaluación” así como no fueron “excesos” represivos el genocidio que liquidó a casi toda una generación Ni la democracia ni
los derechos humanos fueron banderas de la izquierda, ni de la
marxista ni de la peronista. Nuestros desaparecidos lucharon bajo
otras banderas: la dictadura del proletariado o la patria socialista.
Los derechos humanos eran considerados sensiblería burguesa y la
única democracia concebible era el “centralismo democrático” que
es a la democracia como la música militar es a la música.
Sin duda este 24 fue multitudinario y polifónico, no faltaron tampoco los ruidos, ni los truenos. Seguimos “cantando al sol como la
cigarra”. No es poco, pero no estaría mal que también abriéramos
las puertas a una reelaboración de nuestros “ideales” y a la creación de nuevos sentidos, de nuevos modos de hacer política que no
puedan ser tragados por los aparatos políticos de ningún signo. El
24 recordar a nuestros muertos puede ser un práctica vital, desde
una memoria que no se limita al recuerdo, que no se estanca en los
archivos, sino que pregunta, construye, deshace mitos, y produce
sentidos. Esa es la forma que elijo, pero no es la única. También
hay otros 24 en que los medios quieren hacer gala de corrección política, en que los partidos ejercen la bochornosa costumbre intentar acaparar lo más posible los lugares de poder, y los organizadores confunden (nada ingenuamente) su rol de patrocinadores con el
de propietarios de la memoria y del espacio.
Estamos vivos y honrar a nuestros muertos no es apropiarnos de
ellos, ni repetir sus dichos, ni caminar nuevamente por sus caminos, sino seguir creando, pensando, buscando y no confundir la memoria con un mausoleo, ni con un museo. El espacio público y el
pasado, el presente y el futuro de nuestra sociedad ha sido y será tejido en común y a todos nos toca pensar y crear otros modos de hacer la historia, de encontrarnos y de vivir los antagonismos.
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Cambia de placeres, pero no cambies de amigos. Voltaire
Campo Grupal / 5
POR H (humores
O PORgrupales)G
Experiencia compleja
Implicancias psicológicas
de la migración
Walter Vargas
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Cuentan que cuando Oscar Wilde llegó por primera vez a Nueva York un periodista quiso participarlo del copioso entusiasmo
emanado de la reciente invención del teléfono. “¿Ve, míster
Wilde? Usted habla por acá y lo
escuchan del otro lado del hilo”.
Wilde miró el aparato, miró al
periodista, volvió a mirar el aparato, y respondió: “¿Hablar?
¿Hablar con quién?”
Si pensamos que reponemos un
episodio sucedido hacia finales
del siglo XIX podemos concluir
que Wilde ya había captado en
profundidad la amenaza de ciertos advenimientos y que, si por
obra de algún hechizo regresara
hoy a echar un vistazo, lo espantaría comprobar hasta qué punto
la pulsión comunicante está naturalizada como suprema medida de lo moderno y, por ende,
de lo virtuoso.
Los hombres, digámoslo, somos
caudal de innúmeros manantiales. Nos distinguimos por la animalidad política que supo observar Aristóteles, por la indubitable
necesidad de cuidado amoroso
que tan bien examinó Freud, por
la impronta simbólica que propició algunas imperdibles páginas
de Cassirer, etcétera, pero en
cualquier caso todos los caminos
nos conducirán al imperativo
gregario. Nos constituimos como
frutos del rebaño, hacia el rebaño tendemos, en el rebaño perseveramos, y por acción u omisión somos condición indispensable de las maravillas gregarias
y partícipes necesarios de los
crímenes gregarios. De manera
que no se incurrará aquí en la
puerilidad de postular el regreso
a presuntos paraísos insulares.
Mas tampoco, por cierto, será
cuestión de tirar papel picado sin
beneficio de carnaval. Decenas
de diarios, en papel u on line,
noticiarios de aquí y de allá en
canales de cable y en radios AM
y FM nos mantienen conectados,
informados, actualizados, pero
insatisfechos con haber saturado
nuestras dosis de civilidad sucumbimos al empacho del correo
virtual, del teléfono de línea y del
teléfono celular, adminículo fabuloso y tenebroso que cierra las
cuentas del desvelo más íntimo
y más negado: el incesante acoso de la muerte galopando sobre
los jardines de la ilusoria completud.
¿No es curioso que aferrados al
aparatito con fondo de Novena
Sinfonía sintamos que la muerte
jamás podrá alcanzarnos porque
a lo más la muerte es una abstracción que anda haciendo lo
suyo por ahí?
¿No es curioso que un titilante
verdor nos haga sentir protegidos aun en esos confines del alma donde no somos sino criaturas en manos del misterio?
Liliana Ferrero
[email protected]
L
a migración es una experiencia compleja, tanto para aquel
que nunca ha emigrado y está encarando una migración, como para aquel que ya lo ha hecho y para el que debe quedarse y despedir al que se va.
¿Qué significa emigrar e inmigrar? Emigrar significa “dejar una
persona, familia o habitante de un país su propia patria con ánimo
de domiciliarse en otro país” e inmigrar “llegar a un país para domiciliarse en él los que estaban domiciliados en otro”. Esto nos dice el diccionario. Migrar incluye ambos significados.
Por qué se migra o por qué no y en calidad de qué se lo hace,
son elementos que marcan cómo se llega a “domiciliarse en otro
país” y no comprenden solamente una significación material, sino
que engloban y quizás resaltan, toda la situación psicológica, afectiva, que conllevan estas decisiones, para aquellos que se van y
para aquellos que se quedan.
Desde nuestro punto de vista, el psicoanalítico, entendemos
que la migración implica en todos los casos vivir una situación de
crisis en lo personal y en lo familiar, ya que comporta muchos
cambios tanto en la realidad externa, concreta, como así también
en la realidad interna, psíquica, de quien la sufre, sea éste el que se
va o el que se queda.
Es la propia identidad la que está en juego, el propio sentirse uno
mismo en todo momento y lugar, el poder percibirse diferente de
los demás y compartir con ellos una misma realidad social en las
diferentes circunstancias de la vida.
Cuando hablamos de cambios nos interesa destacar las consecuencias psicológicas que esos cambios comportan, los sentimientos que ellos conllevan que pueden ser entre otros, miedo, ansiedad, rabia, tristeza, dolor por todo lo que se deja, la necesidad de
sentir que nada cambie, que todo cambio es un esfuerzo enorme.
También para aquel que se queda y debe despedir al que parte,
la situación no le es fácil: la migración le comporta sentimientos
en relación a esta despedida, sentimientos que estarán en relación
a la fuerza del vínculo que lo liga al que parte.
Resulta difícil pensar que todos estos sentimientos derivados de
esta experiencia puedan ser resueltos en breve tiempo. Y aquí nos
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Repensar las Psicoterapias
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Escriben:
Dra. Susana Morán de Giudice,
Adriana Rossini, Lic. Mariana Gancedo,
Lic. Alicia H. Contursi, Lic. Martín Córdoba,
Dra. Aída Bello Canto, Dra. Grizel Salomón,
Lic. Graciela Piperno, Dr. Pablo Solvey,
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de Solvey, Lic. Marisa Ordoñez, Lic. Claudia
Herschcovich, Lic. Armando Scharovsky,
Estela Lidia Có, Lic. Gloria Loresi Imaz,
Lic. Cristina Perrucci.
podríamos extender a hacernos una pregunta: de qué manera la falta de comprensión del significado profundo que los mismos tienen
para cada uno, puede incidir en inducir a tomar la decisión más
adecuada, o en el hacer pensar que es la mejor manera de resolver
los conflictos sin dejar ver si se trata de una decisión que responde a un deseo real de cambio o a una huida ante una situación atemorizadora, sea ésta externa a nosotros o interna.
Creemos que el tener la posibilidad de pensar en ellos, reflexionar sobre los mismos, hará más factible la posibilidad de sobrellevarlos con mayor sostén interno o tomar la decisión más acorde
con uno mismo. Y para aquel que se queda poder continuar con su
proyecto de vida a pesar de la pérdida.
Es así que cuando el cambio es vivido como una situación frustrante, el duelo por todo lo que se pierde es sentido como imposible de superar. Y sabemos, por nuestras experiencias clínicas, que
las enfermedades psicosomáticas no están ausentes de estos movimientos psicológicos complejos. Lo mismo puede suceder cuando el cambio es vivido pensando que lo que se deja no es valioso
y que lo que se encontrará sin duda sí lo será, o sea poner “todo lo malo aquí, lo bueno allá”.
Si, como dijimos, las profundas problemáticas que la experiencia migratoria conlleva para la vida psíquica, han podido ser elaboradas -y esto es válido tanto para aquél que se va como para
aquél que se queda- esta experiencia puede dar lugar a una nueva
situación vital creativa, una buena adaptación a lo nuevo, con la
consiguiente integración a la nueva cultura, y enriquecimiento
emocional para el que la vive.
En momentos como éstos, en los cuales el tema de la migración
es de actualidad, ya sea en la Argentina como ha sido algún tiempo atrás, así como en otras partes del mundo, se hace necesario tener en cuenta la importancia de la reflexión acerca de esta experiencia, la elaboración de todos los sentimientos en ella involucrados para evitar que el dolor –inherente de por sí en una experiencia de esta índole- resulte insoportable e inabordable, producto de
una decisión tomada sobre la base de temores y conflictos ya existentes no suficientemente conocidos y que se apoyarán con seguridad en situaciones de la realidad.
Creemos útil acercar a la comunidad nuestra tarea de reflexionar
acerca de estos temas, de estos problemas, a los efectos que el que
piensa en migrar y aquel que deba quedarse, pueda sentirse apoyado, ayudado y aliviado. Poder hablar de sus problemas y penas
con otros que sufren la misma situación de crisis es de gran ayuda para lograr los pasos de la elaboración que le llevarán a decidir y, eventualmente, a aceptar su nueva realidad.
El objetivo es no sólo apuntalar la salud reviendo situaciones
que llevan a sufrir, sino brindar la oportunidad de sentirse con más
posibilidades de que las cosas vayan mejor en lo que se está haciendo.
Pensamos, a modo de conclusión, que la migración es una situación emocional que necesita ser tenida en cuenta ya que implica
una recreación e intensificación de los temores y angustias siempre presentes en nuestra mente, debido a las situaciones de desamparo y pérdida a las cuales tiene que hacer frente el que deja su
país de origen para establecerse en otro, aquel que debe decidirlo
y aquel que debe despedir al que parte.
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Director General: Dr. Eduardo “Tato” Pavlovsky
Coordinadora Institucional: Lic. María Carolina Pavlovsky
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Campo Grupal / 6
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No diga que tiene amor quien no tiene atrevimiento. Calderón
Sobre “La Lotería en Babilonia”, de Jorge Luis Borges
Suerte de existir
Marcelo Percia
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L
a lotería en Babilonia, que Borges escribe alrededor de 1940,
ayuda a pensar el problema del deseo surcado por la diferencia.
El lugar del otro como mudanza o fuga de sí. El semejante como
destino, interferencia, desvío, negativa, peligro, milagro, goce. El vivir
como existencia infusionada de caos. El caos como asunto en el que
habla el deseo, la diferencia, la otredad.
El relato presenta la existencia como albur. La civilización como
conjugado de acciones recíprocas, como entramado que escupe consecuencias inimaginadas. Piensa la sociedad como acontecer irónico de
elecciones y accidentes humanos. La historia como paisaje de un juego imperfecto. No sabemos, no podemos saber, qué nos depara el destino. La vida ofrecida a la dicha, al disgusto, a la nada. La utopía de una
cosmología del azar.2
Todo ocurre en Babilonia. La ciudad de los jardines colgantes ubicada en la orilla izquierda del río Eufrates, mencionada -veintitrés siglos
antes de nuestra era- por su aglomeración, riquezas, murallas gigantescas. Un hombre narra vicisitudes de su vida, sus muchas existencias,
las circunstancias de sus noches. Han sido en su cuerpo las caricias de
todas las manos y los interminables ultrajes.
Explica: “Debo esa variedad casi atroz a una institución que otras
repúblicas ignoran o que obra en ellas de un modo imperfecto y secreto: la lotería”.
La variación de sí casi una crueldad. Estados del alma dictados por
la suerte. Identidades que mudan en cada jugada. La imagen propia como gracia accidental. Cada ser vivo una ausencia disponible abandonada a la alteridad. La humanidad como imperfección del azar.
O dice enseguida: “Soy de un país vertiginoso donde la lotería es
parte principal de la realidad”.
Un territorio en el que sus habitantes han conocido la incertidumbre
no sólo como angustia dudosa por lo que vendrá, sino como experiencia de desposesión de sí. Como exceso de otredad.
Una nave está por zarpar. El relator tiene prisa. Su padre refería que,
en los comienzos, “los barberos despachaban por monedas de cobre
rectángulos de hueso o pergaminos adornados de símbolos. En pleno
día se verificaba un sorteo: los agraciados recibían, sin otra corroboración del azar, monedas acuñadas de plata. El procedimiento era elemental, como ven ustedes. Naturalmente, esas loterías fracasaron. Su
virtud moral era nula. No se dirigían a todas las facultades del hombre: únicamente a su esperanza”.
Confiados a la suerte de dos lugares fijos. La fortuna como decisión
elemental de algo que se afirma o se niega. Un mecanismo sencillo regido según dos consecuencias básicas: ganar o perder monedas. La decepción de lo simple. El entusiasmo derrotado por las alternativas previsibles. El azar como consumación de una opción restringida no hace
zozobrar. El acaso pierde su fuerza hipotética, su visión no intencionada de lo inesperado. La anticipación reductora de los posibles disuelve
el estado de ventura: la indecisión de las cosas que han de venir. El deseo languidece sin contrariedad.
“Ante la indiferencia pública, los mercaderes que fundaron esas loterías venales, comenzaron a perder dinero. Alguien ensayó una reforma: la interpolación de unas pocas suertes adversas en el censo de números favorables. Mediante esa reforma, los compradores de rectángulos numerados corrían el doble albur de ganar una suma y de pagar
una multa a veces cuantiosa. Ese leve peligro (por cada treinta números favorables había un número aciago) despertó, como es natural, el
interés del público.”.
Una lotería no puede perder dinero. Hay que renovar el interés. La
adversidad es un artificio que doblega la indiferencia de la gente. A la
desdicha de comprar un número sin ganar nada, se agrega la pena de
tener que pagar. El deseo, sofocado, sin más riesgo que la incorrespondencia, ¿se enciende con el revés, la tensión, el infortunio? El leve peligro ¿arranca la costra de tedio que envuelve al alma? La probabilidad
de una desgracia anima a la pasión. La desventura es una fuente exis-
tencial. Pero ¿cuánta borrasca, contingencia, amenaza, soporta un cuerpo? ¿Qué peso el de la levedad? ¿Qué brisa de inminencia la del deseo?
“Los babilonios se entregaron al juego. El que no adquiría suertes
era considerado un pusilánime, un apocado. Con el tiempo ese desdén
justificado se duplicó. Era despreciado el que no jugaba, pero también
eran despreciados los perdedores que abonaban la multa. La Compañía (así empezó a llamársela entonces) tuvo que velar por los ganadores, que no podían cobrar los premios si faltaba en las cajas el importe casi total de las multas. Entabló una demanda a los perdedores: el
juez los condenó a pagar la multa original y las costas o a unos días
de cárcel. Todos optaron por la cárcel, para defraudar a la Compañía.
De esa bravata de unos pocos nace el todopoder de la Compañía: su
valor eclesiástico, metafísico”.
Se abandonan, otra vez, a las suertes. Muchos juegan porque tienen
ganas, otros bajo presión, sospechados de un espíritu encogido, cobarde, poco emprendedor. El desaire colectivo se impone sobre el deseo.
El sometimiento, a veces, es preferible al rechazo, la humillación, la
vergüenza. Esa presión intangible impone conductas no esperadas. Sabemos de ciertos escándalos humanos. Los desvíos de las conveniencias sociales. Travesuras que amenazan un estado de cosas. La arrogancia de los que desconocen lo pactado como peligro repetido. Entonces,
la emergencia de una Autoridad para asegurar el cumplimiento de un
compromiso. Circunstancia que hace necesario un poder total, sagrado, sutil.
Asistimos a la naturalización irónica de la Compañía. El comienzo
de un nombre mayúsculo que vela por los ganadores. A través de la
evolución de ese fetiche de acatamiento colectivo, Borges esboza el
destino probable de un todopoder: el control que cuanto más extendido más evanescente, el absoluto que cuanto más abarca más se descompleta, la devoción que cuanto más reverencia exige más se ridiculiza. Conjetura desenlaces para ese fundamento que proclama la necesidad de perfección. El fracaso como una de las cualidades de ese orden imperioso. La imposibilidad de Dios no sólo como reticencia o defecto de la razón, sino como entonación de la tragedia humana.
“Poco después, los informes de los sorteos omitieron las enumeraciones de multas y se limitaron a publicar los días de prisión que designaba cada número adverso. Ese laconismo, casi inadvertido en su
tiempo, fue de importancia capital. Fue la primera aparición en la lotería de elementos no pecuniarios”.
La costumbre se compone de olvidos, distracciones, descuidos. Una
pequeña inclinación a la brevedad puede cambiar la historia. Irrumpe
una circunstancia inesperada. Se establece un sistema de cambio no regido sólo por piezas de plata. La previsibilidad calculada en monedas
queda contaminada por un castigo que no se mide en dinero: ausentar
una vida, encadenar un cuerpo, encerrar un movimiento, recluir una
mirada.
El juego se desliza hacia un sistema de correspondencias que escapa
de la exclusiva regulación de la moneda. Cuestiona, sin buscarlo, la
función de ese significante como equivalente universal. El dinero deja
de ser la única referencia de intercambio. Se inicia, diría Marx, la disolución de un mundo hasta el momento sometido a ese nivelador radical que borra las diferencias. Ese desvío, inadvertido, esparce una multitud de combinaciones caprichosas.
“Nadie ignora que el pueblo de Babilonia es muy devoto de la lógica, y aun de la simetría. Era incoherente que los números faustos se
computaran en redondas monedas y los infaustos en días y noches de
cárcel. Algunos moralistas razonaron que la posesión de monedas no
siempre determina la felicidad y que otras formas de la dicha son quizá más directas”.
El dinero subordina la multiplicidad de la existencia. Traza una gramática uniforme para las diferencias. Difunde, bajo su tutela, la ficción
de un beneficio justo para el conjunto. Incluso se ofrece como medida
de dicha y desdicha. El dinero es una forma indirecta de felicidad susceptible de intercambio. Entonces, ¿qué curso posible para una alegría
igual para todos, sin ese ordenador mayor, sin ese rodeo purificador,
sin esa brújula universal?
La moneda es un símbolo de contención y restricción metafísica. Si
la cosa escapa de esas fauces estrechas, la vida estalla como infinito
Las riñas de los amantes son renovación del amor. Terencio
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Campo Grupal / 7
Suerte de existir
posible de un mundo imprevisible. Amantes de las correspondencias exactas, las simetrías de los espejos, las proporciones
justas, los babilonios inventan (más allá del dinero) la cosmología existencial del Azar.
El relato de Borges anticipa un problema que desvela a psicoanalistas: sin un significante regulador ¿qué vale la felicidad
o el infortunio para cada cual? Lacan sabe leer en Marx que la
espesa potencia del deseo vive confinada en los engaños y virtudes del dinero. Entiende que esa condición fetiche afecta a todos los objetos que cautivan a la criatura humana. La lotería en
Babilonia permite pensar el exceso de sentido que se libera
cuando se rompen los muros de la equivalencia monetaria. La
heterogeneidad desprendida de ese objeto unificador.
“Otra inquietud cundía en los barrios bajos. Los miembros
del colegio sacerdotal multiplicaban las puestas y gozaban de
todas las vicisitudes del terror y de la esperanza; los pobres
(con envidia razonable e inevitable) se sabían excluidos de ese
vaivén, notoriamente delicioso. El justo anhelo de que todos,
pobres y ricos, participasen por igual en la lotería, inspiró una
indignada agitación, cuya memoria no han desdibujado los
años. Algunos obstinados no comprendieron (o simularon no
comprender) que se trataba de un orden nuevo, de una etapa
histórica necesaria (...) Hubo disturbios, hubo efusiones lamentables de sangre: pero la gente babilónica impuso finalmente su
voluntad, contra la oposición de los ricos. El pueblo consiguió
con plenitud sus fines generosos. En primer término logró que
la Compañía aceptara la suma del poder público. (Esa unificación era necesaria, dada la vastedad y complejidad de las nuevas operaciones). En segundo término, logró que la lotería fuera secreta, gratuita y general. Quedó abolida la venta mercenaria de suertes. Ya iniciado en los misterios de Bel, todo hombre
libre automáticamente participaba en los sorteos sagrados, que
se efectuaban en los laberintos del dios cada sesenta noches y
que determinaban su destino hasta el otro ejercicio”.
La inquietud del azar se extiende, respira en todo el espacio,
se propaga en todas las conciencias, sortea las fronteras sociales. La intensa vida no disimulada de los tocados por la lotería
provoca envidia en los excluidos, justificado enojo por la desigualdad, inevitable agitación de los condenados a una fatalidad
sin azar. Comienza la revuelta de los que se saben fuera del juego. El grito de los exceptuados de ese delicioso vaivén. Los desaparecidos de las sacudidas de la suerte. Los privados de ese
punto preciso en que cada cuerpo se sabe razón de peso de una
oscilación incierta. Así llega, entonces, la abolición de la suerte
mercenaria. La igualdad de todos ante la ley del azar como plenitud posible de la frágil existencia humana. Como conquista
civilizadora sobre las racionalidades de guerra. El nuevo orden
del azar como una historia sin identidades seguras, sin posiciones definitivas. La existencia como repentina desposesión que
iguala a todas las criaturas vivientes.3
“Las consecuencias eran incalculables. Una jugada feliz podía motivar su elevación al concilio de magos o la prisión de un
enemigo (notorio o íntimo) o el encontrar, en la pacífica tiniebla del cuarto, la mujer que empieza a inquietarnos o que no
esperábamos rever; una jugada adversa: la mutilación, la variada infamia, la muerte. A veces, un sólo hecho -el tabernario
asesinato de C, la apoteosis misteriosa de B- era la solución genial de treinta o cuarenta sorteos. Combinar las jugadas era difícil; pero hay que recordar que los individuos de la Compañía
eran (y son) todopoderosos y astutos. En muchos casos el conocimiento de que ciertas felicidades eran simple fábrica del azar,
hubiera aminorado su virtud; para eludir ese inconveniente, los
agentes de la Compañía usaban de las sugestiones y de la magia. Sus pasos, sus manejos, eran secretos. Para indagar las íntimas esperanzas y los íntimos terrores de cada cual, disponían
de astrólogos y de espías. Había ciertos leones de piedra, había una letrina sagrada llamada Qaphqa, había una grieta en
un polvoriento acueducto que, según opinión general, daban a
la Compañía; las personas malignas o benévolas depositaban
delaciones en esos sitios. Un archivo alfabético recogía esas
noticias de variable veracidad”.
¿Cómo calcular consecuencias de una jugada feliz o una suerte adversa sin la ilusión de equivalencia que ofrece la moneda?
¿Cómo medir las íntimas esperanzas o los terrores secretos de
cada cuál? Sin el soporte unificador del dinero o el poder homogeneizante del mercado, la felicidad desbarata, con sus caprichos, cualquier orden.
La dicha es para unos reconocimiento o confirmación de superioridad; para otros, una competencia mínima con el vecino;
para algunos, un amor en los comienzos; para los de más allá,
el guiño secreto de dios. O la infelicidad es el desprecio de un
semejante, o la enfermedad, o una ausencia, o la muerte.
Borges no olvida que cada hecho de una vida es caída de un
Campo Grupal / 8
acontecimiento que conjuga innumerables jugadas. Sabe que un
mundo así no podría existir sin refinados poderes o sin astucias
maestras. Advierte que la dicha como simple fábrica del azar o
emprendimiento solitario de la voluntad es inconveniente para
la felicidad.
La felicidad no puede o no quiere mirarse sólo en el espejo
del azar o en el de la voluntad. Con el puro azar ocurre lo mismo que con la pura voluntad: el deseo se aburre. El abuso de lo
imponderable debilita la potencia deseante que necesita creer,
también, en la perseverancia de un espíritu propio. Sin cierta
omnipotencia de la identidad no se agrandarían nunca los pequeños e inútiles actos humanos. Una reserva mágica de la que
se nutre el amor, pero también el odio.
La obra del azar se completa con actos de sugestión y de magia, con predicciones de los astros y trabajo de espías. Se practica la delación de intimidades. Pero no como cacería de existencias acusadas de delitos, sino como chisme necesario de una
vida asediada por las muchas formas que adquiere la falta de
sentido.
La omisión del dinero como meta exclusiva del juego, pone a
la vista las suertes fantasiosas de placer entre los babilonios. La
variedad de lo que gusta o disgusta a cada habitante de esa aglomeración. Se advierte un nudo que discuten psicoanalistas: que
los afectos, emociones, sentimientos, que componen formas de
dicha y desdicha, no son sin la afectación de eso que Lacan llama goce. La promesa de felicidad como consecuencia pura del
azar ofende al deseo. Igual que lo ofusca la idea de satisfacción
como voluntad de descarga o disminución de tensiones. La
Compañía comprende que el deseo clama por un enredo de sentido.
¿La Compañía como memoria social acumulada? ¿Como catálogo imposible de un archivo de sueños y pesadillas? ¿Burocracia de la felicidad y el horror? ¿Manual estadístico personalizado de dichas, desvíos, malestares?
La magnitud de la idea hizo necesarias piezas doctrinarias,
multiplicidad de reglas, una teoría de los juegos. Veamos una de
las conjeturas: “Si la lotería es una intensificación del azar, una
periódica infusión del caos en el cosmos ¿no convendría que el
azar interviniera en todas las etapas del sorteo y no en una sola? ¿No es irrisorio que el azar dicte la muerte de alguien y que
las circunstancias de esa muerte -la reserva, la publicidad, el
plazo de una hora o de un siglo- no estén sujetas al azar? Esos
escrúpulos tan justos provocaron al fin una considerable reforma, cuyas complejidades (agravadas por un ejercicio de siglos)
no entienden sino algunos especialistas pero intentaré resumir,
siquiera de modo simbólico.
¿Aumentar el azar? Decisión de alterar todos los ritmos de las
cosas. ¿Despedida obligada tras cada intervalo regular en una
vida? Llamado de lo incidental. ¿Clamor de ocurrencias? Más
desarreglo líquido en el mundo. ¿Agregado de fluido accidental
en su mecánica tediosa? Caos, no como desorden o confusión,
sino como renovado impulso hacia lo otro. Deseo no acontecido. ¿Crimen de lo establecido? Lapsus del universo.
Azar estremecido en todas partes. Avance de su contravención intencionada no sólo como beneficio o percance de una jugada, sino como presencia insidiosa en detalles, en movimientos mínimos, en suspiros inadvertidos. La suerte abarcando cada acto. Potencia plena y minuciosa de sus trabajos invisibles.
Todas las caras de lo dado envueltas en el perfume de una flor
de naranjo.
Imaginemos un primer sorteo, que dicta la muerte de un hombre. Para su cumplimiento se procede a un otro sorteo, que propone (digamos) nueve ejecutores posibles. De esos ejecutores,
cuatro pueden iniciar un tercer sorteo que dirá el nombre del
verdugo, dos pueden reemplazar la orden adversa por una orden feliz (el encuentro de un tesoro, digamos), otro exacerbará
la muerte (es decir la hará infame o la enriquecerá de torturas),
otros pueden negarse a cumplirla... Tal es el esquema simbólico. En la realidad el número de sorteos es infinito. Ninguna decisión es final, todas se ramifican en otras”.
Todo comienza con una primera jugada azarosa. Una consecuencia que se descompone tras el movimiento inicial. El fallo
de una acción. Una sentencia de muerte por decir un caso. Para
obrar de acuerdo a la inspiración total de la suerte, se realiza un
nuevo llamado que desencadena diferentes posibilidades. Decisión dislocada en un precipitado de otras muchas soluciones alternativas. La vida como interludio que desplaza infinitamente
el momento en que se cumple la sentencia inicial.
Estallido de los estados, las maneras, los modos, las formas.
Desacato de la acción única. Frenesí de elecciones probables.
Audacia que desborda la opción. La cuestión de los otros. Conexiones humanas disyuntivas. Pluralidad contaminante de muchas conductas. Concurrencia de lo incompatible. Variaciones
de las diferencias. Desvíos, torceduras, exageraciones, negativas. Esquema de reacciones, avatares, circunstancias humanas.
Diversidad que no se completa. Los otros como existencia interferencial.
El sorteo como fuga del cálculo previsto. Habilidad que posterga lo definitivo. Final que no se suspende, que se extiende ilimitado. Deriva, rumbo de viento, sentido de agua. Abatimiento
del acto solitario. Soledad visitada por innumerables acciones
ajenas.
“Los ignorantes suponen que infinitos sorteos requieren un
tiempo infinito; en realidad basta que el tiempo sea infinitamente subdivisible, como lo enseña la famosa parábola del
Certamen con la Tortuga”.
Este párrafo cautiva a Deleuze (1969) en la décima serie Del
juego ideal. Escribe: “La pregunta fundamental que nos propone este texto es: ¿Cuál es este tiempo que no precisa ser infinito, sino solamente infinitamente subdivisible’?”.
Borges (1934), que alguna vez imagina enhebrar una biografía del infinito, se refiere en diferentes ocasiones a la paradoja
de la perpetua carrera de Aquiles y la tortuga, inventada por
Zenón de Elea, discípulo de Parménides. Tras menciona reiteradas visitas al argumento y sus muchas refutaciones, recuerda la
historia así: “Aquiles corre diez veces más ligero que la tortuga
y le da una ventaja de diez metros. Aquiles corre esos diez metros, la tortuga corre uno; Aquiles corre ese metro, la tortuga
corre un centímetro; Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un
milímetro; Aquiles Piesligeros el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro y así infinitamente, sin alcanzarla...”. La idea
de que un ilimitado número de subdivisiones, cada vez más minúsculas, puede efectuarse con lo que es limitado, le interesa
como disolución metódica. Borges elogia el infinito como concepto corruptor, inquietante, desatinador, que nos viene de los
griegos, que se narra de muchas formas en la literatura de Kafka.
Pero ¿qué dice este infinito de azar? ¿Tiempo sin límites?
¿Golpeteo del reloj eterno? ¿Signo matemático que tiene la forma de un ocho acostado? Infinito, también, como dominio de lo
infinitivo. Potencia impersonal que expresa todas las acciones.
El presente, instante ilimitado; por venir que no cesa, pasado
que retorna. La muerte no como meta que se alcanza sino como
borde que nos arroja a las suertes del tiempo.
La idea de Borges hace recordar la proposición 6.4311 de
Wittgenstein dice: “La muerte no es un acontecimiento de la vida. No se vive la muerte. Si por eternidad se entiende, no una
duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive
eternamente quien vive en el presente...”. Muerte como acontecimiento que funda temporalidad. El morir como límite de la representación que vuelve infinito el instante. Tiempo, signo desencadenado, trama de un lenguaje consistente. Azar como eternidad conjugada en el presente. La suerte echada es suerte arrojada, lanzada, en espera decidida de lo venidero. Pero también
es suerte que retorna tras la expulsión de las capturas causales.
Incluso suerte en posición horizontal tumbada en condiciones
de soñarse como línea infinita.4
“También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido:
uno decreta que se arroje a las aguas del Eufrates un zafiro de
Taprobana; otro que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias
son, a veces, terribles”.
Introducción de lo aleatorio. Suertes diseminadas para nadie.
Acciones arrojadas sin destino. Disponibilidad de una causa, un
efecto no evocado, una potencia sin meta. Aspiraciones que vagan indeterminadas. Cristal de color azul, gorrión que se suelta,
partícula que no puede ser mirada. El azar tiende amarras en los
aires del sentido. Tibieza y espanto de una erótica de lo inútil,
innecesario, prescindible.
“Bajo el influjo bienhechor de la Compañía, nuestras costumbres están saturadas de azar. El comprador de una docena
de ánforas de vino damasceno no se maravillará si una de ellas
encierra un talismán o una víbora; el escribano que redacta un
contrato no deja casi nunca de introducir algún dato erróneo;
yo mismo, en esta apresurada declaración, he falseado algún
esplendor, alguna atrocidad. Quizá, también, alguna misteriosa
monotonía...”.
La Compañía como estado benefactor de los babilonios. Historia de su fluido bondadoso. El movimiento de su marea protectora. La segregación del bien como abrigo, amparo, condena.
El llenado azaroso como establecido triunfante. La plena incertidumbre como rutina automática. El prodigio del asombro absorbido por los arraigos de la costumbre. La extrañeza aquerenciada como tradición viciosa. Hasta los notarios introducen datos adulterados. La paradoja de esa vida completada por el azar
A la mujer casta, Dios le basta. Refrán
es que también incluye secretas zonas de monotonía causal, insondables dominios de la necesidad, primitivas suspensiones de
lo aleatorio, místicos desprecios de la variación.
“Por lo demás, nada tan contaminado de ficción como la
historia de la Compañía...Un documento paleográfico, exhumado en un templo, puede ser obra del sorteo de ayer o de un
sorteo secular. No se publica un libro sin alguna divergencia
entre cada uno de los ejemplares. Los escribas prestan juramento secreto de omitir, de interponer, de variar. También se
ejerce la mentira indirecta. La Compañía, con modestia divina
elude toda publicidad. Sus agentes, como es natural, son secretos; las órdenes que imparte continuamente (quizá incesantemente) no difieren de las que prodigan los impostores. Además
¿quién podrá jactarse de ser un mero impostor? El ebrio que
improvisa un mandato absurdo, el soñador que se despierta de
golpe y ahoga con las manos a la mujer que duerme a su lado
¿no ejecutan, acaso, una secreta decisión de la Compañía?”.
Pasaje de la lotería como un mínimo juego de azar localizado, confinado a una estrecha zona de la esperanza, a la vida como juego metafísico de combinaciones infinitas. El juego como
metástasis ficcional.
El conjunto de los actos atribuidos a la Compañía infectados
de versiones fantasiosas. Los testimonios de su existencia certificados por fuentes arbitrarias. Volúmenes sagrados adulterados. Una gramática histórica de mentiras, omisiones, intercalaciones absurdas, variaciones molestas, imposturas indemostrables. El engaño como secreto público.
Una existencia precipitada en el azar vive indecisa. No puede concluir razones sobre la consistencia, la voluntad, la responsabilidad de cada conducta babilónica. El hombre que ahoga con sus manos a la mujer que duerme a su lado ¿ejecuta infinitos mandatos? ¿Ese acto personal es consecuencia de indeterminaciones y determinaciones tan propias como ajenas? Sus
manos estrechan el paso del aire en otro cuerpo dormido. El que
ahoga a la mujer que duerme a su lado no gobierna del todo en
el conglomerado de su libertad. El asunto del sentido irrumpe
cuando cunde la fatiga causal.
“Ese funcionamiento silencioso, comparable al de Dios, provoca toda suerte de conjeturas. Alguna abominablemente insinúa que hace ya siglos que no existe la Compañía y que el sacro desorden de nuestras vidas es puramente hereditario, tradicional; otra la juzga eterna y enseña que perdurará hasta la
última noche, cuando el último dios anonade el mundo. Otra,
declara que la Compañía es omnipotente, pero que sólo influye en cosas minúsculas: en el grito de un pájaro, en los matices de la herrumbre y del polvo, en los entresueños del alba.
Otra, por boca de heresiarcas enmascarados, que no ha existido nunca y que no existirá. Otra, menos vil, razona que es indiferente afirmar o negar la realidad de la tenebrosa corporación, porque Babilonia no es otra cosa que un infinito juego de
azares”.
La lotería, no se presenta como cualidad o complemento
congelado de un juego, sino como acción que conjuga modos
de existencia. Se podría, tras el relato de Borges, formar el verbo babiloniar, convirtiendo la idea misma de Babilonia en una
acción. Babiloniar como infinitivo receptivo de multiplicidad.
Babiloniar como movimiento ensamblador de sorpresas. Babiloniar como modo de descomprimir la diversidad de lo posible.
Las conjeturas borgeanas son formas de su ensayismo. Escritura hospitalaria con argumentos probables, horrorosos, audaces. Irreverencia con lo que se considera sagrado. Risa insinuada como asilo de la razón perpleja.
La contextura conjetural no presenta sólo una opción por la
literatura, sino, también, una forma de anarquismo metafísico,
una premisa antidogmática, un combate contra la tentación totalitaria. La lotería en Babilonia no invoca, otra vez, el pesimismo oscuro de un perverso poder como se narra en otras literaturas.5
La lotería en Babilonia es una utopía lograda porque no esconde su máscara argumental. No se priva de decir que su relato no alcanza a capturar una potencia que lo excede. No presenta un proyecto que pretenda un marco institucional, pero no carece de la convicción aguerrida de la lucha contra ambiciones
totalizadoras. El cuento de Borges es, también, un relato sobre
las políticas de poder.
La paradoja de una corporación del azar transporta un potencial crítico que se derrama fuera de toda premura conclusiva.
La utopía de las suertes sugiere la idea de poder como aparato
dudoso, irresuelto, tal vez inexistente. Poder como memoria de
conflictividad, tensión, misterio. Borges sugiere que si el desorden de nuestras vidas no fuera sólo adherencia del pasado, mandato de insatisfacción o transmisión desprolija, podría ser también potencia deseante, diferencia infinita, otredad interminable.
La pregunta por la existencia de la Compañía no se confunde del todo con la de la existencia de Dios, o la del Inconsciente, o la del gran Otro, o de la Matrix. Precipita una ficción que
se anima a decir cómo sería el mundo anonadado sin un lenguaje que lo piense. O cómo sería un colectivo sin ese infinitivo decir que provoca sujetos innumerables. O especula con una omnipotencia que no se ejerce, confinada en lo mínimo, insignificante, inexpresable.
Borges presenta su relato con la modestia del que cuenta algo indemostrable.
Bibliografía
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Instituto de Investigaciones Grupales
Dir: Graciela Jasiner
Coordinación de Grupos
• Programa de Capacitación con MultiRecursos Técnicos y Experiencia de Entrenamiento.
González, Horacio (1996). Irrisoria ética borgeana. En La invención y la
herencia. Cuadernos Arcis-Lom. Número 3: Filosofía y literatura en la
obra de Borges. Arcis-Lom. Chile, 2000.
Lacan, Jacques (1957-1958). Seminario V. Las formaciones del inconsciente. Inédito.
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Marechal, Leopoldo. El panjuego de Xul Solar, un acto de amor. En Cuadernos de Mr. Crusoe Número 1 (artes, ciencias, ideas) O’Donnell, Mezza
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Wittgenstein, Ludwig (1918). Tractatus logico-philosophicus. Traducción
Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera. Alianza Editorial. Madrid, 1993.
Notas
1- Suerte de existir duplica un relato de Borges que se cita casi completo. No es una glosa que supone que todo lo que se debería pensar ya está
dicho en esa narración maravillosa. Ni pretende la intercalación de explicaciones que hagan inteligible esa escritura. La lotería en Babilonia no interesa como misterio que transporta oscuridades, secretos o claves a interpretar. Aunque intertextualidades, sugerencias, ambigüedades, son pulsos
evidentes de su arquitectura. En este caso, la pasión y el gusto por el lugar
del commentador forman parte de un ejercicio de espera. La obstinada demora en una palabra presente en una voz ajena como ocasión para la fuga
de una idea. A veces, los pensamientos se emancipan por fricciones repentinas que se producen al pasar de un texto a otro.
2- En el prólogo para la edición de Ficciones, Borges describe este relato como una pieza fantástica no del todo inocente de simbolismo. ¿Alude a la sociedad argentina? Se podrá decir que Borges exagera la circunstancia de la suerte como expresión de su admiración por el cosmos europeo. O que participa de la serie discepoliana que se dice en Cambalache
(“Que el mundo fue y será una porquería (lotería)...”). Esa protesta moral
contra las mezclas, el desorden, las presencias irrespetuosas de las vidrieras. Pienso el texto como ficción utópica que vuelve risible el ideal de orden omnipotente, perfecto, completo; a la vez que evita el regodeo quejoso de la razón que se siente atropellada.
3- El relato presenta una de las invenciones utópicas más logradas del
pensamiento. Borges más inclinado por las perspectivas irónicas de Macedonio Fernández (El zapallo que se hizo cosmos) y de Xul Solar (el panjuego), proyecta un mundo que recuerda ideas de Fourier, Blanqui, Swift,
Marx.
4- Borges, en Avatares de la tortuga (1932) apunta que Nicolás de Cusa en “la circunferencia vio un polígono de un número infinito de ángulos
y dejó escrito que una línea infinita sería una recta, sería un triángulo, sería un círculo, sería una esfera...”.
5- Pienso en 1984 de Orwell o en la novela del ruso Evgenij Zamyatin,
Nosotros, escrita en 1920. En esta última, hombres y mujeres son identificados con números. El libro de las horas prescribe qué debe hacerse en cada circunstancia. Viven en casas de vidrio, se levantan simultáneamente, se
lavan los dientes y comienzan a tomar el desayuno en el mismo momento.
Hacen el amor cuando está indicado. La sociedad, por fin, alcanza un Estado Unificado. Un Benefactor protege a todos por igual. Los Guardianes
se encargan de resolver cualquier problema. Un mundo casi perfecto.
CERTAMEN TEORICO-TECNICO 2006
Para PSICOLOGOS SOCIALES,
OPERADORES GRUPALES y
ANALISTAS INSTITUCIONALES
Rubro:TRABAJO DE CAMPO
Relato y análisis de situaciones grupales,
institucionales y/o comunitarias concretas, y las
demandas, los diagnósticos, los artificios técnicos,
las intervenciones y los proyectos en que el
operador haya participado
Frecuencia semanal: Martes 20.30hs o Miércoles 14.30hs.
• Programa Intensivo de Capacitación con MultiRecursos Técnicos y Experiencia de Entrenamiento.
El segundo Sábado de cada mes de 10 a 17hs.
Ciclo: “Relatos de Experiencias en Grupos”
2da Mesa Redonda: Equipos de Trabajo
Invitados: CN. Stella Maris Quiroga: Cátedra Equipos de Trabajo - Cs. Ec.- UBA .
Lic. Fabián Jalife: Director de BMC Consultores
Lic. Ricardo Pasik: LU-PAS Investigación de Mercados y Social.
Tel: (011) 4833-7808
[email protected]
Bases y condiciones:
[email protected]
Tel-Fax: 4433-4988
Fecha de cierre: 31 de mayo de 2006
o 8 de
Sábad hs
Abril 15
Guatemala 4334 Cap. Federal
www.ingrupos.com.ar
Ninguna cosa noble se hace sin el riesgo de un azar. Montaigne
Auspician:
ESCUELA PSICOANALITICA DE PSICOLOGIA SOCIAL,
ESCUELA LACANIANA DE FORMACION EN PSICOANALISIS,
EXPERIENCIAGRUPAL
RIO DE SAVIA (Creatividad en Juego)
FUNDACION MALAURIE CABANILLAS
Campo Grupal / 9
DESDE MEXICO
Enrique Guinsberg
[email protected]
Al escribirse estas líneas terminan
en esta ciudad dos reuniones paralelas con igual tema y preocupacion pero objetivos muy distintos: el del agua, con la conciencia
de que será el gran problema de
un futuro muy cercano. Dos reuniones porque sobre esto pasa lo
mismo que con tantas otras cosas: una es la oficial de representantes de los gobiernos de los
países, y la otra la alternativa de
organizaciones no gubernamentales y especialistas, que se oponen
a la tendencia de la primera de
privatizar el suministro de un líquido que ya falta en muchos lados.
Tal vez los argentinos sepan bastante de esto. Si por un lado puede resultarle extraño que se hable
de futura carencia de agua al ser
la cuenca formada por Brasil, Paraguay y Argentina la de mayor
cantidad de ese líquido en el
mundo, y por tanto sin perspectivas de que se termine -aunque no
debe olvidarse que hace tiempo
ya se habla de que el agua será
lo que hoy el petroleo, y podría
haber guerras por ella-, por el otro
justo en estos días se anula la privatización del suministro del agua
tomada en la época de Menen
por las consecuencias marcadamente negativas que trajo tal medida de claro cuño neoliberal, por
lo que más de uno se sorprenderá que medida similar quiera tomarse en otros lados. Aunque sobren ejemplos, parece que muchos no quieren aprender de la
experiencia...
México está entre los países con
problemas más graves de carencia de agua, y no sólo para el futuro sino ya en este presente. Muchos lugares carecen de ella, y en
esta megaurbe existe una sobreexplotación de los mantos acuíferos, a más de que mucha tiene
que traerse de lugares cada vez
más lejanos. Pero, y esto es seguramente lo más grave ya hoy,
muchos lugares no tienen siquiera
la cantidad mínima requerida para
las necesidades vitales, siendo ya
una dura batalla su obtención,
mientras los lugares de sectores
acomodados no sólo están en
una situación diferente sino que la
desperdician de manera muy notoria y sin preocuparse por ello.
¿Qué esto no es nada nuevo sino
la reproducción de algo muy conocido para tantas otras cosas?
Sin duda, pero respecto al agua
es muy distinto por lo que ella significa. Y las mentalidades neoliberales no encuentran otra “solución” que proponer no sólo tal privatización sino aumentar su precio -de hecho ambas cosas están
vinculadas-, con la idea de que un
costo mayor ayudaría a disminuir
el desperdicio. Lo que en parte
puede ser cierto, pero sólo para
quienes tienen acceso al agua y
no para quienes libran la mencionada batalla diaria.
Aquí agua y electricidad están
subvencionados desde hace muchas décadas, y se paga por ellas
bastante menos de su precio real,
algo que se ha usado como forma
de evitar conflictos sociales. Y es
real que ello que no se cuiden
(como dejar las luces de una casa
siempre prendidas), y que se requiere una concientización al respecto. Pero ¿adivine el lector
quienes pagarán las consecuencias de las medidas privatizadoras
que se proponen?
“El trabajo de quitar el yo”
Actualidad de
Macedonio Fernández
Noelia Bili
[email protected]
H
ay escritores que nacen de espaldas: la vista y el corazón clavados en el pasado, la pluma demorada en hojas que ya no
están –las únicas a las cuales reconocen algún valor. Otros,
conciben la escritura cual soporte de sus representaciones de la “realidad”: entienden que sólo vale la pena referirse a lo existente, anclarse a la materialidad de lo que aparece ante los ojos. Ambos tienen en común la pretensión de conocer lo que “lo real” efectivamente es y, en consecuencia, creen poseer el derecho de juzgarlo desde
el lugar privilegiado del Autor.
Nada más lejano a Macedonio Fernández: si bien escribió incansablemente, el lugar del Escritor-Autor siempre le resultó algo pedante y ciertamente ridículo puesto que en él la escritura era un pathos: tomar el lapiz era una necesidad que se le imponía por fuera de
su voluntad, y el resultado era un ejercicio de descentramiento de su
Yo-Autor. Por ello nunca llegó a sentirse propietario de sus pensamientos y poca importancia le daba a su producción: perdió cuadernos de anotaciones en todas las pensiones que lo tuvieron como ignoto residente, desparramó pequeños y notables poemas en latas de
bizcochos ajenas, en libros dejados al azar en una mesa de bar. Publicó escasamente, rechazando las más de las veces los ofrecimientos de sus queridos y renombrados amigos (Raúl Scalabrini Ortiz,
Ramón Gomez de la Serna, Oliverio Girondo). En todos ellos la
figura macedoniana inspiraba devoción y tentaba al plagio, como
testimonian sus ilustres compañeros de tertulia:
“La certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once,
oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el
yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar la semana.”
Así era afectado un jovencísimo Jorge Luis Borges, confeso discípulo de Macedonio. Y si bien la impronta socrática es uno de sus
rasgos más recordados, a él le resultaba mucho más efectivo mostrar el proceso del escribir, que el improbable lector viera el modo
en que el lenguaje se configura a fin de dar forma a una Idea: ausencia de Autor y de Obra. De este modo se embarca nuestro pensador
en un juego de presencias y ausencias que marcarán todo su vivir,
oscilación que se ve reflejada en cada uno de los ámbitos en los que
se desenvuelve. Pongamos por caso: de los innumerables banquetes
y conferencias a los cuales era invitado por los animadores de las re-
vistas literarias (Proa, Oral, Martín Fierro), Macedonio era el ausente “con aviso”:
“No necesita explicación mi presencia aquí, señores, pues que ésta falta; y espero que seréis con ella indulgentes, considerando que
no se ha producido... Notaréis que he cambiado novedosamente el
texto usual de las personas que faltan. Ellas hasta hoy creyeron
siempre que les urgía disculparse; sólo alguna muy inteligente llegó a dudar si era la presencia o la inasistencia la necesitada de
ello”.
Si no se tratara de Macedonio, este artículo hubiera empezado por
establecer fecha y lugar de nacimiento, pero sucede que ni siquiera
esta posibilidad nos deja el autor, quien se dedicó tenazmente al borramiento de su identidad civil y metafísica. Así pues, él recrea una
y otra vez su venida a este mundo, lo cual lo transforma en un perpetuo “Recienvenido”. Mas atengámonos a las normas y elijamos
uno de sus tantos nacimientos:
“Nací tempranamente; en una sola orilla (aun no me he secado
del todo) del Plata. Me encontraba en Buenos Aires a la sazón; era
en 1875: fue el año de la revolución del 74... Pocas personas han
empezado la vida tan jóvenes... Durante un minuto fui el americano de menos edad.”
Para Macedonio nacer era una proeza que cada ser realizaba, pero tal vez lo más atractivo de estas consideraciones es que para él
comenzar cualquier actividad implicaba un nuevo nacimiento, una
subjetividad completamente nueva que se asoma al mundo y que
comienza a descubrirlo otra vez (así se nace a Autor, a Abogado, a
Metafísico). De este modo quería transmitir aquello que le acontecía permanentemente, y cuya posibilidad de expresión era para él
casi lo único digno a lo cual podía dedicarse: el asombro-de-ser.
Conociendo el gusto macedoniano por instituir la Nada como fundamento único del Universo (lo cual coincide con su falta absoluta
de fundamentación metafísica), no resultará tan complicado notar
hasta qué punto es insólito creer que el Ser es (que somos, que hay
un mundo que existe). Problema cosmológico de larga data (¿dónde, cómo y cuándo comenzó a ser lo que es?), que ha atormentado
a los espíritus meditabundos de todas las épocas, Macedonio lo resuelve negando que el Ser en verdad sea o, lo que es lo mismo, afirmando que el mundo sólo es un “almismo” de puros estados de conciencia, de afecciones inmateriales que no necesitan más que de lo
ideal para existir. De aquí toma su sentido la estética macedoniana,
Universidad Autónoma MetropolitanaXochimilco
Campo Grupal / 10
Las mujeres... esas esfinges sin secretos. Oscar Wilde
Carta al rector de
la U.B.A. por la
situación de
Ana Fernández
es decir, las teorías acerca de las técnicas y funciones del Arte. Sus
teorías artísticas –impedidas de encontrar una forma acabada en razón de su permanente reelaboración– descalifican la percepción
sensible, de la cual se valen todas las artes, a mera fuente de sensaciones en estado bruto, mientras que el arte puro –Belarte, según el
neologismo macedoniano– encuentra su sola herramienta en la palabra y tiene por objetivo único generar la emoción conciencial que
niega el Yo y el Mundo del lector. Como podrá imaginarse, “marear
al Yo” mostrando su nada raigal no es una tarea fácil, mucho menos
teniendo en cuenta que no sólo es inútil lo sensorial, sino también lo
conceptual: es decir, de nada sirve anoticiarse teoréticamente de estas ideas, debido a lo cual Macedonio no considera que sus escritos
metafísicos puedan alcanzar dicho resultado como sí es capaz la Novelística, básica Belarte conciencial:
“Es muy sutil, muy paciente, el trabajo de quitar el yo, de desacomodar interiores, identidades. Sólo he logrado en mi obra escrita ocho o diez momentos en que, creo, dos o tres renglones conmueven la estabilidad, unidad de alguien, a veces, creo, la mismidad del
lector. Y sin embargo pienso que la Literatura no existe porque no
se ha dedicado únicamente a este Efecto de desidentificación, el
único que justificaría su existencia y que sólo esta belarte puede
elaborar.”
Irrealizar el mundo instrumentando la imaginación que pone entre paréntesis la identidad consigo mismo, he aquí uno de los modos
posibles de llevarnos al punto en que desistimos de ser alguien determinado y nos hacemos Uno con el mundo: misticismo idealista,
es decir, fusión de todo en el seno de un continuo y eterno fluir de
la conciencia universal.
Macedonio se excusa, desiste del vivir que se regula por medio de
las lógicas instituidas. Ni en sus intervenciones públicas ni en los intercambios epistolares con amigos abandona este incesante proceso
de desmaterialización del mundo conocido instrumentando la paradoja. De allí el efecto irritante sobre el lector que busca historias verídicas o sentimentalismo, que quiere presenciar “vida”. Y es que
para Macedonio nuestra vida no es en el fondo más real que la de
un personaje literario, y por eso la función principal de la novelística es hacer que el Lector se de cuenta de que su “vida real” es una
ficción, aunque más no sea por un instante que crea no vivir. Para
ello también pueden implementarse otras técnicas, por ejemplo,
aquella de la Humorística:
“Se estaba produciendo una lluvia de día domingo con completa
equivocación porque estábamos en martes, día de semana seco por
excelencia. Pero con todo esto no estaba sucediendo nada: la orden
de huelga de sucesos se cumplía”
“Alguien dirá: ¡Pero Recienvenido, otra vez de cumpleaños! ¡Usted no se corrige!; ¡la experiencia no le sirve de nada! ¡A su edad
cumpliendo años!... Otros juzgarán que el anuncio de mi próximo
aniversario va encaminado a incitar a los cronistas sociales para
recordarme con encomios. ‘Nadie como el Sr. R ha cumplido tan
pronto los cincuenta años’; o bien: ‘A pesar de que esto le sucedía
por primera vez cumplió su medio siglo el apreciado caballero como si siempre lo hubiera hecho’... En fin lo cierto es que nunca he
cumplido tantos años en un solo día”
Por medio del absurdo (o “milagro de irracionalidad”), se consigue desbaratar la fe en la racionalidad de la vida, en el ordenamiento prolijo del mundo que nos asfixia haciéndonos sentir que nada
puede ser modificado porque todo está en el lugar correcto. La “Ilógica del Arte” rompe las seguridades del intelecto, pone en abismo
la certeza de ser y nos hace partícipes de una experiencia liberadora, donde cualquier cosa puede suceder (incluso que Nada suceda)
y no sólo lo que es lógico que acontezca.
Macedonio es el desertor que abandona el mundo por aburrimiento, por ser todo demasiado previsible. Pero al no haber “otro mundo”, todas sus actividades habitan ese límite invisible que constituye el tránsito a la Nada, a la espera del venir de lo no-existente que,
como tal, nunca se hará presente (ahí ya sería, por cierto, lo existente). Tal espera está lejos de ser pasiva, antes bien es necesaria la febril destitución del mundo, la instrumentación de lo paradójico y del
absurdo, la conmoción de toda certeza. De modo que tampoco podríamos decir con certeza que Macedonio ha muerto, no estando siquiera seguros de que haya realmente existido. Tal vez pueda, todavía, reirse de nuestras ingenuas certidumbres y creencias en su próxima venida.
Asociación Argentina
de Medicina Integrativa
Presidenta: Lic. Susi Reich
ACTIVIDADES DESTACADAS PARA EL AÑO 2006:
•MESA REDONDA "CONVERSACIONES SOBRE SALUD Y ESPIRITUALIDAD"
Más allá de la empatía: actitud compasiva y amorosa del profesional
Con la participación de S.S. DALAI LAMA y prestigiosos profesionales de Argentina
Se realizará el día mayo 1º de 13 a 15 horas en la Sociedad Rural Argentina
•El Terapeuta Familiar, Profesional Transdisciplinario
•Presentación del libro "Salud Integral para el Siglo XXI" 2da. Jornada de A.A.M.I.
Informes: Secretaría de 15 a 20 hs. Tel.: 4788-4929 4782-1722
e-mail: [email protected]
www.aa-mi.com.ar
4784-9805 / [email protected]
Encuentros semanales en Belgrano
Un hombre no es sino lo que sabe. Bacon
Dirigida por
Lic. Adriana Piterbarg
El 22 de marzo próximo pasado,
la agrupación Psicólogos En
Frente, Minoría en el Claustro de
Graduados en el Consejo Directivo de la Facultad de Psicología,
ingresó al Rectorado de la U.B.A.
una carta dirigida a Jaim Etcheverry en la que numerosas personalidades académicas, profesionales, del ámbito de la cultura,
etc., solicitan que en el Consejo
Superior de la Universidad se reconsidere la situación de la Profesora Titular Plenaria Ana M. Fernández, quien ha sido destituida
por el Consejo Directivo de la Facultad de Psicología de dicho honor académico.
En el texto de la carta -a la que
adhieren también asociaciones
profesionales, agrupaciones estudiantiles y de graduadas/os de diversas universidades, sumando
un total de 544 firmas del país y
de Brasil, Chile, Colombia, Costa
Rica, España, EEUU, Francia, Italia, México, Uruguay y Venezuelase advierte al C.S. respecto a los
procedimientos por los cuales se
priva a esta docente e investigadora de reconocida trayectoria
nacional e internacional de una
categoría legítimamente obtenida
por concurso. Asimismo, se señala que estas maniobras atentan
contra excelencia académica y
vulneran seriamente la calidad de
la Universidad Pública, privándola
de su imprescindible pluralidad
científica e ideológica.
Algunas adhesiones fueron acompañadas de expresiones de apoyo; por razones de espacio se ha
seleccionado la del Prof. Néstor
García Canclini, antropólogo de
gran prestigio internacional, radicado en México:
Al Sr. Rector de la Universidad de
Buenos Aires, Dr. Jaim Etcheverry y por su intermedio al Honorable Consejo Superior:
Acabo de saber con enorme
asombro, casi incredulidad, que el
Consejo Directivo de la Facultad
de Psicología retiró la designación de Prof. Titular Plenaria a la
Prof. Ana María Fernández. Estoy
entre los muchos colegas que conocemos desde hace más de tres
décadas el destacadísimo desempeño docente y profesional de la
Prof. Fernández, hemos leído y
utilizado sus valiosas publicaciones y hemos podido aprovechar
en las tareas universitarias sus
contribuciones a la teoría y metodología de trabajo con grupos.
Como alguien que ha escuchado
en varias universidades argentinas y mexicanas el alto aprecio a
su labor, me resulta inexplicable
esta manifestación de maltrato al
trabajo académico e intelectual de
una universidad que debiera estar
orgullosa de contar con una profesora tan estimada por colegas y
estudiantes, y que tanto ha aportado, con admirable fidelidad a la
universidad pública, al prestigio
de varias instituciones de educación superior en Argentina y en
otros países.
Por tales razones, deseo manifestar mi solicitud de que ese Consejo Superior revea esta arbitraria e
injusta decisión.
Les envío un saludo cordial.
Dr. Néstor García Canclini
Profesor Distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana
Investigador Nacional de
Excelencia.
Campo Grupal / 11
Salud y
espiritualidad
Susi Reich
[email protected]
Salud, espiritualidad dos temas
fundamentales que atañen a la
humanidad toda, con distintas
acepciones se hace presente en
las diferentes culturas del mundo.
Desde la terminologia, podemos
restringir “salud” al ámbito estrictamente médico, “espiritualidad”
al religioso. Sin embargo la complejidad actual nos obliga a empujar límites, desdibujar fronteras e
integrarnos con el objetivo de
cumplir la ansiada meta: manejar
acertadamente los desafíos, el
estres cotidianos, las enfermedades y poder asi avanzar mejorando nuestra calidad de vida .
Stress y depresión son los grandes desafíos actuales, tanto a nivel de prevención como de diagnostico y tratamiento. Una droga
adecuada puede, a veces, paliar
el sufrimiento, la psicoterapia también colabora, el hacer gimnasia,
una correcta nutrición, un buen
dormir paz interior. Son estas,
metas regulativas kantianas, que
no siempre se logran , dependiendo del medio socio cultural que
nos toque, pudiendo en algunos
casos hacerse inalcanzables. Pero acceder a estas tiene un punto
de inicio, desde donde nos debemos para para comenzar el cambio.
Aquellos que han escuchado al
Dalai Lama en los últimos encuentros con neurocientíficos,
médicos y psicólogos sabemos
que sus palabras han sido inspiradoras de cambios y, si bien su
conocimiento es de tradición milenaria, sus palabras son de una
actualidad incontrastable. El ambito cientifico occidental abre hoy
sus puertas a este conocimiento,
no ya con una mirada curiosa, sino dispuesta la ciencia a dar pie a
una nueva metodologia de trabajo, con una nueva conciencia del
significado y aporte de nuestra
profesiones.
No podemos vivir sin stress pero
podemos evitar muchas de las
causas que nos llevan a él. Según el Dalai Lama en el mundo
occidental siempre queremos
cambiar las circunstancias y el
contexto cuando es necesario primero conseguir la paz interior.
¿Como lo intrumentamos? Para
Su Santidad el Dalai Lama el
amor y la compasión bien entendidos son los pasos a seguir, y
que van mucho mas alla de ser
sentimientos. Estamos frente a un
cambio filosofico y paradigmatico.
Como psicóloga que aprendió a
entender empáticamente al paciente propongo también trascender la empatía para intentar ser
profesionales compasivos. Etimológicamente compasión viene del
vocablo sim = con y pathos = pasión. Compasión es desear el
bien del otro no solamente el otro
cercano sino el de toda la humanidad.
La red llegó hace rato
La metáfora, sin metáfora,
de Cromañón
Colectivo Situaciones
[email protected]
H
ace menos de un año publicamos junto a los compañeros de lavaca un cuaderno en torno a la experiencia de las presas de la
Legislatura y las presas por los conflictos de Caleta Olivia. El
texto estaba centrado en sus testimonios. Como parte de la discusión
que fuimos desarrollando en ese momento surgió la imagen de un Agujero Negro como metáfora de la situación en la que un grupo de personas son condenadas a la total oscuridad como modo de desarmar las
resistencias.
A pocas semanas de haber sido publicado el cuaderno sucedió la
tragedia de Cromañón. Desde el principio, y básicamente por la cantidad de amigos y parientes que estuvieron o pudieron haber estado
allí, quedamos encerrados en una larga y angustiada interrogación:
¿cómo entender lo que sucedió? Tuvimos entonces la percepción de
que aquella lógica que habíamos llamado Agujero Negro volvía a activarse. Pero esta vez no era el silencio, sino el palabrerío mediático
lo que ocultaba la posibilidad de producir un testimonio vivo.
Luego, cuando las primeras marchas empezaron a ocupar las calles
de la ciudad, se hizo posible pensar de otro modo el asunto. Y nos fueron surgiendo preguntas más concretas. ¿Cromañón muestra estilos de
vida que hasta ahora no habíamos considerado?, ¿cómo crear las condiciones para producir un testimonio a partir de las luchas desencadenadas por la tragedia?, ¿es posible que la fiesta sea ahora expropiada
en nombre de la “seguridad”?, ¿surge un nuevo criterio de responsabilidad al interior de la elaboración de los rockeros, los “sobrevivientes”, las familias, los amigos? ¿Se percibe, a partir de Cromañón, un
modo activo de lidiar con el dolor capaz de producir, en medio de tanta muerte, alguna luz?
Los extractos que siguen surgieron de una larga conversación entre
lavaca y el Colectivo Situaciones luego de haber leído todos los testimonios que se publican en este cuaderno.
CS
1.
“Los de Cromañón”
¿De quiénes hablamos cuando nombramos a los “afectados de
Cromañón”? Parece, por los testimonios, que “de Cromañón” se es
en diferentes modos o niveles: los pibes y pibas que sobrevivieron,
sus amigos y familiares, las familias y amigos de los muertos y heridos, pero también quienes suelen ir pero ese día no fueron, más todos aquellos que han sentido que su colegio o su banda están permanentemente en estado-cromañón, es decir, al borde de una catástrofe
por el sólo hecho de habitar unas condiciones de existencia ultraprecarias. Cromañon, entonces, es el nombre de una tragedia que se derrama por el cuerpo social descubriendo, a su paso, nuestra calidad
de ciudadanos del capitalismo esencialmente trucho.
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2.
Mirada fría
Los testimonios revelan un sufrimiento que se inscribe en mecanismos sociales más generales: la “mirada fría”, el descubrimiento
de la indiferencia social. No es sorprendente: ¿por qué iban a descubrirla antes? Y, sin embargo, es notable cómo este descubrimiento
trae consigo otros tantos, como la constatación de que son muchos
los que han conocido sufrimientos enormes y que al denunciarlos como injusticias han sentido esta frialdad en las miradas.
El padecimiento da lugar a un replanteo. Se percibe hasta qué punto denunciar la tragedia como una injusticia vivida inscribe a quien
lo hace en una cadena más amplia de luchas sociales. Así, al descubrir la frialdad de la mirada, se recorre, sin saberlo, un camino de iniciación de una experiencia directamente política. La nueva experiencia se pliega y alarga en un recorrido que muchos intentaron antes
con diverso éxito. Esta transformación de la mirada es dolorosa porque implica re-vivir la indiferencia del pasado con una nueva vergüenza: la de haber aplicado a otros, alguna vez, esta misma frialdad. Algún testimonio dice: “los pibes no nos dan bola”. Otro chico
continúa la reflexión: “lo entiendo, porque yo tampoco iba al Puente Pueyrredón”. La madre de Bru dice que ella “veía a esas Madres…” con distancia y cuando después llegaron sus marchas dijo:
“ahora entiendo por qué las anteriores marcharon”.
3.
Descubrir el cinismo
Los familiares, amigos y compañeros de los desaparecidos de los
´70, particularmente las Madres, descubrieron que los asesinatos y
desapariciones sufridas no fueron tragedias personales, sino fenómenos inscriptos en una lógica social perversa. La mirada fría es parte
constitutiva de esa perversión. Entonces se suponía que el subversivo (el “pre” desaparecido) merecía, de algún modo, una sanción por
los ímpetus y las modalidades de su desacato. Parte de la población
aceptó el sacrificio.
Si en los años ´70 la existencia de una cierta trama social permitió
que el drama se produjera con el lenguaje de la lucha política, con
actores claramente autoidentificados con la imagen del mundo que
querían construir, décadas después, el Agujero Negro –la máquina
sacrificial– devora vidas muy diferentes. Vidas que transcurren en un
suelo muy distinto, tejido de precariedades varias. “Los de Cromañón” sufrirán otro modo de la frialdad, que precisamos comprender.
Algunos de los sobrevivientes de los 70, por ejemplo, verán en ellos
jóvenes despolitizados. Otros sospecharán que son las formas actuales de “ser joven” las culpables de lo ocurrido. Como si esos modos
descuidados de vida actuales hubieran recibido un castigo bíblico
por su manera amenazante de abandonar –o evidenciar la caída de–
ciertos códigos sociales. Finalmente: ¿tienen derecho estas personas
a ocupar las calles del modo en que lo hacen?
Son existencias que deben ponerse por encima o afirmarse por debajo de estas miradas sancionadoras (hoy también culpabilizadas ante la tragedia), para permitirse el replanteo de lo sucedido y descubrir las fuerzas que operan, cada vez, produciendo el agujero oscuro.
Sábado 22 de Abril del 2006 de 14 a 18 hs.
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Campo Grupal / 12
La vanidad es un insaciable sexto sentido. Carlyle
-
Inicio: abril
4.
“Hay que empezar a vivir”
Hay una necesidad de salir muy rápidamente del tema del duelo.
No se trata de olvidar la tragedia, sino de elaborarla a otra velocidad.
Respecto de las formas de vivir el dolor en experiencias pasadas,
aparece una diferencia fuerte. Una necesidad de “irse de ahí”. Como si el planeta-Cromañón tuviera un poder maléfico: amenaza a las
vidas que allí fueron cercadas con no dejarlas escapar. Hay una sensación de asfixia en cada vuelta a esos sitios. Una de las chicas dice:
“No voy al psicólogo porque es volver ahí. A partir de esto hay que
empezar a vivir, ya no podemos seguir sobreviviendo”.
Lo que convoca, entonces, no es la tragedia, sino la necesidad que
le sigue: el intento por convertir una forma del dolor que liga y fija
a la muerte por otra que se deslice hacia algún modo, no menos doloroso, de retomar las vidas. Muchas veces, en los testimonios, los
pibes niegan nombrarse como sobrevivientes.
Lo notable es cómo funciona esta suerte de politización desde el
dolor que hace años se multiplica en Argentina. Una y otra vez
emerge un enorme “saber hacer” disponible para el encuentro, la
denuncia, la expresión, la convocatoria. La velocidad en que toma
cuerpo todo esto es vertiginosa. No hay manual, pero esos modos de
hacerse notar en la ciudad están al alcance de la mano, funcionan.
5.
De adentro, de afuera
Un testimonio se detiene en la diferencia entre las reacciones de
dos policías distintos. Uno de ellos, tío de una de las chicas, se puso
a sacar pibes del incendio. Otro, según cuentan, dijo que se rajaba...
y se rajó. Más allá de toda consideración judicial, formal, esta distinción abre la posibilidad de pensar la cuestión de la responsabilidad
tal como surge de los sucesos mismos de Cromañón. La piba dice:
“Yo odio a los policías, son unos hijos de puta, pero mi tío que es policía vino y empezó a sacar chicos”.
¿Cabe extender este modo de razonar para considerar las formas
en que músicos, empresarios, enfermeros, bomberos, legisladores y
funcionarios actuaron antes, durante y después del desastre?
¿Y no cabe, acaso, extender este mismo criterio a quienes escriben y hablan sobre Cromañón?
Cromañón nos muestra la existencia de una ética de la desesperación que pasa por el estar allí, y por el indudable heroísmo desplegado, pero también –y sobre todo– por aceptar que es en ese terreno desesperado donde se elaboran los modos de entender, sentir y actuar.
6
Vidas callejeras, cálculos cortos
Cromañón plantea la cuestión de la muerte joven. Muertes que
complementan vidas callejeras, sin horizonte largo, existencias repletas de posibilidades más o menos fragmentadas, con laburos de
14 horas. Aunque se quiera y se obedezca, los tiempos que quedan
se hacen cortos.
Si antiguamente se concebía la adolescencia como un período preparatorio para ingresar al mundo de la adultez, la paradójica situación actual vuelve a ese mundo inmediatamente accesible a la vez
que lo descubre en su total inconsistencia.
¿A título de qué estas vidas de horizonte abreviado harían cálculos
de largo plazo? Lo que para unas generaciones se vive como horror
y amputación, para otras es punto de partida de un tiempo real de
existencia. Cada cual se configura con la temporalidad que tiene a
mano. Si se trata del tiempo de la fiesta, la fiesta se vuelve desesperada, porque la vida tiene ese tono. Y los cálculos son interiores a ese
modo de ser del tiempo.
Toda generación introduce un desacuerdo relativamente insoluble
con las demás. Pero la modificación a la que nos toca asistir requiere mucha atención, mucha proximidad, porque amenaza con diluir
las invariantes mismas que nos permitían hablar hasta ahora de “generaciones”.
De hecho, la actual variación de los modos de vivir el tiempo y el
espacio, así como el conjunto de los cálculos de vida implicados,
surge de un agotamiento de los mecanismos tradicionales de asignar
a cada quien un lugar y un futuro.
¿Cómo se realizan los cálculos vitales en un tiempo desreglado, en
un espacio atravesado por fuerzas plásticas que posibilitan nuevas libertades pero también nuevas tiranías?
Si el tiempo a calcular es el de lo que pasa “ahora”, antes del próximo cambio de pantalla, si todo cambio aparece como incalculable
hasta que ocurre, entonces, el tiempo efectivo es el que está transcurriendo. El tiempo y el espacio del acto es el de un presente radical.
La fiesta, así vivida, busca intensidad ya mismo. ¿Incluye este modo
de la fiesta un cálculo sobre los cuidados, internamente establecidos,
de esa diversión? Si las cosas se presentan así (“hasta que no te tocan, no te pasan”), esos cuidados parecen ser posibles sólo a condición de estar muy próximos a esa manera de diversión.
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7
Criar a los adultos
Los discursos que nos llegan de tiempos pretéritos cuentan historias de familias opresivas que reproducían el orden social, y de jóvenes que se rebelaban contra ambas instancias igualmente domesticadoras. Poco queda de estas opresiones y, por tanto, de aquellas rebeliones. Tanto la familia –o lo que pueda considerarse como tal– como el rock, por igual, son terrenos donde transcurren las propias vidas. La familia, sin embargo, ya no es la vía que garantiza la conexión de los jóvenes a una comunidad. Una inversión extraña parece
haberse operado: son más bien los pibes quienes intentan inscribir a
la familia en la realidad social. Da la impresión, incluso, de que son
Córdoba y Pueyrredón
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Consultoría Filosófica
Vivimos aferrados a opiniones y pautas establecidas que son
incapaces de sostenernos. Abrirnos a nuevos modos de percibir,
sentir es donde el pensar filosófico opera en el diario vivir como
ejercicio de libertad disminuyendo las creencias consolidadas.
Coordina: Claudio Vizental
Tel: 4783-2795
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Cooperativa de Trabajo en Salud Mental
Jornadas 20 aniversario: del 4 al 9 de Mayo.
En el año 2006 la fundación anuncia la apertura
del área clínica de hermanos.
Desde el año 2000 trabajamos en la investigación de los vínculos fraternos,
particularmente en las nuevas formas de organización familiar.
Directora: Lic. Juana Droeven Demanet
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Participan: Eva Giberti, León Rozitchner, Silvia Bleichmar, Juan Carlos Volnovich,
Beba Balvé, Alfredo Moffat, Enrique Carpintero, Reina Rodriguez Mesa (Cuba) y otros.
Informes: TE. 4553-3800
El Estado soy yo. Luis XIV
mail: [email protected]
Campo Grupal / 13
TEATRIBUS
El aliento
Fernando Castelli
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La libertad del espectador es uno
de los elementos que distingue al
teatro del cine. El teatro permite
que la mirada se dirija donde quiera sin por eso salirse de la obra.
El Aliento obliga al espectador a
utilizar esta cualidad. Escenas
múltiples que conviven en un solo
tiempo sin jerarquizarse entre
ellas. Por momentos no hay más
remedio que elegir cuál se quiere
ver o si se quiere ver unos segundos de cada una o escuchar una y
mirar otra. A no desalentarse por
que El Aliento tiene su historia.
Dos grupos de actores, uno argentino y el otro ruso se juntan para
filmar un película. Las desencuentros del lenguaje y los intentos todos fallidos de decodificarse entre
ambos es uno de los motores desde donde avanza la obra. Estos
desencuentros también ocurren en
el interior de ambos grupos.
Lo que interrumpe o resuelve un
conflicto no es un argumento racional sino la alteración rítmica de
un cuerpo. Los personajes que intentan explicar algo de lo que esta
ocurriendo caen en el mismo ridículo que quieren explicar. La resolución es inexplicable, intempestiva e inesperada.
El Aliento es una creación colectiva entre el director y los catorce
actores que integran la compañía.
Por esa razón, el nombre de la
obra se debe no solo al esfuerzo
de los personajes sino al proceso
creativo de los actores que función
tras función realizan diferentes
modificaciones en el mismo, sin
por eso abandonar el argumento,
con la intención de seguir escarbando en su teatralidad. Para indagar más en este proceso recomiendo visitar su web
www.elalientoteatro.com.ar
TEATRO DEL ABASTO
Humahuaca 3549 Cap. Fed
Sábados 23 hs
Reservar. Tel 4865-0014
Ficha técnica
Autoría: Bernardo Cappa
Actuan: Macarena Albalustri, Alejandro
Alvarez, Diego Benedetto, Cynthia Yanina Canteros, Luis Contreras, Haydeé
Del Carril, Javier Dubra, Vanina Falco,
Valeria Franchi, Anibal Gulluni, Sebastián Mogordoy, Noelia Prieto, Carla Segalini, Valeria Zylberberg
Producción general:
Lucho Bordegaray
Dirección: Bernardo Cappa
Pastillas
Vuelve Le Frigo, de Copy. Tercera
temporada.
Sala: El excéntrico de las 18. Lerma 420
Estreno: 4 de abril a las 23
IMPRO
Seminario Cuerpo y Grupo.
Coordina Lic. Patricia Mercado
Taller abierto:
La experiencia del color
en la exploración del cuerpo.
Martes 25 de abril
de 20 a 22 hs.
Actividad no arancelada.
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Campo Grupal / 14
los pibes quienes crían a sus padres. Los “adultos” no pueden contarles lo que es la vida a los pibes, sino que las cosas se dan un poco al revés. Las preguntas con las que una generación revela progresivamente los sentidos del mundo a la que la continúa han cambiado
de dirección y parecen ser los chicos los que saben algo más del presente. Esta situación transforma radicalmente el significado de la resistencia contracultural de las décadas pasadas.
Todo lo anterior resultó especialmente evidente durante los conflictos que se sucedieron este año en quince colegios de Buenos Aires. Los pibes se movilizaron, debatieron, interpelaron y, finalmente,
convocaron a los padres para que trabajen con y para ellos. Una escena repetida muestra a un pibe encarando al director de su escuela:
“usted es un hijo de puta, no está poniendo el matafuego; usted es el
director, yo soy un alumno”. Se trata de una imagen pos-cromañón:
el vínculo entre los cuidados y la denuncia de las formas de destrucción propias del “capitalismo trucho”. La consigna “basta de corrupción, la gente no es basura” señaló una lógica de funcionamiento:
hay corrupción, la gente es considerada basura.
Que esto suceda en los colegios de la misma ciudad que fue sacudida por Cromañón habla por sí solo. De allí que haya algo cómico
y patético en las propuestas que hablan de restituir la autoridad de los
adultos y las instituciones, sin verificar la magnitud de lo que se ha
roto. Sin registrar ese discurso implícito que dice: “vos no me podés
enseñar nada que yo no sé. Y es más, yo sé algo que vos no sabés”.
En el caso del colegio Mariano Acosta, los pibes terminaron haciendo la presentación judicial y la jueza les dio la razón.
En la película Sexto sentido, un niño que puede ver a los muertos
se relaciona con un psicólogo. Hacia el final, el psicólogo se da
cuenta de que algo anda mal. El pibe sabe algo que él no percibe. Por
fin averigua de qué se trata: el psicólogo mismo es uno de esos muertos con los que el pibe se relaciona. Buena parte de la sociedad se relaciona hoy con los pibes como el psicólogo de Sexto sentido: ya sin
capacidad de ver la muerte, de rebelarse ante ella. Como si los pibes
se estuvieran haciendo cargo de nuestras muertes no sabidas aún.
8
La resistencias en la Argentina trucha
Cromañón revela una realidad cruda: la normalización de la que se
habla hoy –tras la crisis del 2001– no pasa de ser un doblez en el capitalismo hiperprecario. Su propia trama jurídica, empresarial, mediática, política invita a la tragedia y la tragedia, a su vez, ilumina en
todo su alcance la devastación. Cromañón es un momento concreto
de ese modo de gestión de la existencia hiperprecaria.
Hace largos años que vemos desplegarse una politización que surge ante la tragedia y Cromañón hace de espejo a todos los elementos
de esa politización: aquella que surge en medio de la precariedad y,
alcanzada por la catástrofe, se abre desde el dolor hacia lo público
sin respetar las vías instituidas. La politización de lo íntimo indefine
las reglas de juego y requiere una sensibilidad muy singular para evitar caer en el esquema de los medios.
Se trata de un aprendizaje doloroso, que convierte su cercanía a la
muerte en motivo de continuidad vital, y que debe afrontar, en su trayecto, la frialdad de las miradas y la complejidad política de las estrategias puestas en marcha por los otros, que consisten en fijar a las
víctimas a su condición, en impedir la conversión, es decir, en con-
validar el sacrificio.
Este nuevo protagonismo que emerge del dolor posee una capacidad brutal de elaboración: aprende en corto tiempo el contenido
trágico de la precariedad, experimenta la necesidad de convertir el
dolor íntimo ligado a la muerte en un dolor colectivo, público, capaz de dar lugar a la lucha, y provoca una destitución de lo político
estatal revelando el juego de un poder que simula cuidar la sociedad mientras derrocha sus posibilidades en roscas interminables.
Que haya renacido en esas marchas el “¡Que se vayan todos!” señala este hartazgo desesperado y permite retomar la palabra y la
calle.
Se ha desarrollado, entonces, un “saber-hacer” de las resistencias
en Argentina. De modo tal que, a pesar de que uno crea que nunca le
va a tocar, cuando toca, se sabe qué hacer. Y no es que haya un grupo delimitado ofreciendo estos saberes: se ha formado algo así como
un saber ambiente.
En medio del luto generalizado, se propuso, en un momento, “vamos a hacer una muestra de fotos”, y en menos de tres meses la
muestra ya estaba armada. Hoy en día la capacidad de acción de la
gente que tendría que estar inmovilizada por el dolor resulta lo más
potente de estos procesos.
9
Responsabilidad
Estar adentro obliga. Claro que el estado, en la misma medida en
que gestiona la trama precaria del capitalismo trucho y está él mismo tejido en ese material, ha quedado en falta. Esto puede enojar, pero no sorprender. Entre los testimonios se registra esta ambigüedad:
de un lado se pide protección y, a la vez, existe un desconcierto general: “estamos desprotegidos, el Estado mata”. De uno y otro lado
surge, entonces, la necesidad del desarrollo de una responsabilidad
interior a las resistencias.
En una charla, uno los rockeros retoma esta cuestión a partir de comentar la relación con los cumbieros. Según él, los únicos que no
ayudaron en Cromañón fueron la policía y los de la cumbia. Parece
que uno de éstos últimos les dijo: “gato, no saben prender bengalas”,
a lo que siguió una previsible golpiza entre quienes se perciben como sectores enemigos. Pero más allá de la intención agresiva, parece que hay algo que escuchar allí: que para hacer la fiesta bien, es
preciso aprender a cuidarse con formas y criterios propios. Como si
la traducción amigable de ese insulto pudiera ser: “Si vas a hacer una
fiesta, y la querés hacer a tu modo, entonces, tenés que hacerte cargo de ella a tu manera, que no supone que te cuiden de afuera”. De
lo contrario, el discurso de la “seguridad” se hará cargo por medio de
prohibiciones de la fiesta. El dilema planteado en términos de una
opción entre “seguridad” y “tragedia” equivale a una restricción de
la cultura de la fiesta por incapacidad de esta última para desarrollar
una dimensión de “autocuidado”.
10
Siluetas colectivas: la red llegó hace rato
Y bien, a pesar de todo, la fiesta sigue. Se la ve, por ejemplo, en el
recital de La Renga. Existen canales de comunicación sólo visibles
para los que se mueven. Resulta mucho menos perceptible y controlable que las redes organizadas visiblemente. Ni la vemos nosotros
ni la ve el enemigo. Su inmaterialidad es su fuerza. No se sabe dónde está y posee una ductilidad plástica de despliegue y repliegue que
le garantiza una larga salud. Para verla o para participar de ella la
condición es ver el movimiento del que se nutre, participar de él. Si
uno no se mueve, la red no se le aparece.
Como si las redes fueran actitud, apta para disponer de recursos
materiales, afectivos y simbólicos en cualquier punto, en el momento que se los requiera. Un capital de saberes-hacer cualificado por la
multiplicidad de luchas desarrolladas.
Esto, que constituye una vivencia para quienes están en procesos
de politización, se torna invisible para quien está pasivo, por fuera.
Cada testimonio parece confirmar la impresión del funcionamiento
de esta red. Como si a partir de una tragedia, cada quien enfrentara
la decisión de convertir su situación de víctima, de afectado, en nodo activo. Es la decisión tomada sobre una contingencia dolorosa
más que el carácter de víctima en sí mismo, lo que activa la red. De
hecho, la energía que circula por ella es, precisamente, muy activa.
Todo esto fue muy claro en muchas de las marchas y actividades
de Cromañón. Las vidas convocadas seguían la línea de las vidas
perdidas. Sólo que para que esto ocurriera, para que este reconocimiento entre vidas surgiera, fue necesario que las vidas no se hubiesen reducido a meros individuos. La silueta de una vida, recompuesta por todos quienes formaban parte constitutiva de ella, nos entrega
un cuerpo colectivo que testimonia lo que sucedía en torno a ese otro
cuerpo cegado: tíos, compañeros de colegio, amigos del club, vecinos. Todo aquello que se prolonga por contigüidad sucesiva en esta
silueta-red es esa trama sin la cual no sería posible la lucha.
Olvidemos al ofendido, que come una sola injusticia. Pablo Neruda
CINEFILIA
AGENDA
Cursos Anuales
- Conducción de Grupos especializada en técnicas lúdicas y expresivas - Armado y Conducción de Proyectos
- Entrenamiento Roles Directivos
Comienzan en Abril
Se dictarán una vez por semana y también un sábado por mes
Informes e inscripción: Estudio Inés Moreno
Virrey del Pino 2714, Capital 4785-3273
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Mesa Redonda
Ciclo: “Relatos de Experiencias en Grupos” en el Instituto de Investigaciones Grupales que dirige Graciela Jasiner.
“Equipos de Trabajo” el día Sábado 8 de Marzo a las 15hs.
Invitados: CN. Stella Maris Quiroga, Cátedra Equipos de Trabajo Cs. Ec.- UBA; Lic. Fabián Jalife, Director de BMC Consultores y
Lic. Ricardo Pasik, LU-PAS Investigación de Mercados y Social.
Informes e inscripción: (011) 4833-7808
www.ingrupos.com.ar [email protected]
Dalai Lama
El 1º de Mayo a las 13 hs. en la Sociedad Rural de Palermo su Santidad el Dalai Lama presidirá la Mesa Redonda “Conversaciones sobre Salud y Espiritualidad”. Lo acompañarán el Dr. Héctor Fernández Alvarez, Psicólogo, Presidente de la Fundación Aigle; el Dr. Christian Plebst, Neuropsiquiatra Infantil de FLENI; el Filósofo Bernardo Nante de la Universidad del Salvador, el Ecólogo Miguel Grinberg y la Dra. Mónica Zuretti. Moderará la Mesa la Lic. Susi Reich,
Presidenta de A.A.M.I. Informes: 4788-4929 4782-1722
Coordinación de Grupos
Está abierta la inscripción al Programa de Capacitación en Coordinación de Grupos con MultiRecursos Técnicos y Experiencias de Entrenamiento que se dicta los Martes 20.30hs o Miércoles 14.30hs,
en el Instituto de Investigaciones Grupales que dirige Graciela
Jasiner. lInformes: 4833-7808
[email protected] www.ingrupos.com.ar
Actividades 2006 en Grupal-Mente
- Curso (presencial- a distancia)
Multirecursos lúdicos y participativos para la coordinación grupal
- Talleres: Un espacio de reflexion: Qué ves cuando te ves?
Trabajamos las fantasias, temores y miedos que nos revela nuestro cuerpo frente al espejo.
-Volver a empezar... Superar una separacion, es un trabajo doloroso pero necesario, y recorrerlo con otros nos facilita y alivia el camino. La propuesta es poder atravesar los miedos, las dudas y angustias que nos son comunes en esta situación.
www.grupal-mente.com [email protected]
[email protected] 155-479-9169
Cursos-talleres-seminarios 2006
Psicodrama Grupal y Creatividad supervisado por Tato Pavlovsky y
coordinado por Silvia Schverdfinger.
4962-4583 [email protected]
www.psicodramagrupal.com.ar
Juego-Creatividad
Cursos Anuales
El Juego y Los Juegos - Facilitador de Juego - Playgrounds y Espacios de Juego - Ludotecas y Construcción de Juegos y Juguetes
Creatividad y Desarrollo Personal -Talleres de Juego y Expresión
Conducción de Grupos especializada y técnicas lúdicas y expresivas
Comienzan en Abril
Modalidad una vez por mes en día sábado
Informes e inscripción: Estudio Inés Moreno
Virrey del Pino 2714, Capital 4785-3273
[email protected]
Capacitación para atención y estimulación
de bebés y niños.
Está abierta la inscripción al Programa de Capacitación para Atención y Estimulación de bebés y niños coordinado por Mariana Saidón.
Informes e inscripción: 4983-5645
Mail: capacitaciones [email protected]
Pág web: www.escuelababy.com.ar
Escuela de desarrollos creadores
- Su visión es ser potenciadora de búsquedas y actitudes creadoras
para ofrecer espacios de producción social en los tiempos que vivimos.
- Su misión es disponernos como transmisores y habilitadores de
recursos creadores.
- Su objetivo es ofrecer instancias de desarrollo de procesos creadores en sus propios campos de actividad.
Duración: 2 años
Quienes los dictan: Dr. Hector Fiorini - Prof. M. del Carmen Calvo Dra. Irene Pinasco - Lic. Gabriela Wagner - Dr. Rolando Benenzon
- Lic. Alejandro Reisin
Informes e inscripción: 4702-6366 de 14 a 20 hs.
[email protected] - www.fundacionbenenozon.net
Terapia Escénica: charlas y talleres gratuitos
Grupo Ananké, Artes y Psicoterapias informa que está abierta aún
la inscripción para el ciclo 2006 de su Escuela de Terapia Escénica.
Al respecto habrá dos charlas informativas (con espacio de taller
vivencial) los días : 6 de abril, en la nueva sede de Córdoba y
Pueyrredon (Cap.Fed.), a las 20 hs, y el 8 de abril, a las 17 hs. en
Haedo Norte, También informamos que continuan, los sábados
por la tarde, los seminarios breves (de un día) “Introducción al esquizoanalisis: Una psicología de la afirmación” y “Mitos, arquetipos y personajes.” Informes e inscripción previa:M. De andrea (ex
Artes ) 137 , tel.: 4443-8965 o 4659-4007
[email protected]
Congreso de Psicologia Social
Mar del Plata - agosto 2006
Instituto Aldebaran - Lic. Felipa María de Abajo
[email protected] 4581-9047
Formación en psicodrama
Inicio Abril. Quincenal. Los jueves
Ciclo: Temas de psicodrama
Inicio Abril. Quincenal. Los jueves.
Taller de teatro orientado a la expresión y la comunicación.
Inicio Abril. Jueves y viernes (Niños, Adolescentes y adultos)
Grupos terapéuticos con dispositivo psicodramatico
Lunes y Martes.
Rivadavia 16217 dto 1 - Haedo- a 1 cuadra de la estación
4659-7954 - [email protected]
Psicodrama
Esquizodrama-multiplicación dramática.
Curso-taller introductorio
Palermo-Lomas de Zamora-Mar del Plata
Taller informativo Palermo: Instituto “Sembrar”
miércoles 26 de abril 18 a 20 hs.
Coordinación: Emilce Quarleri. Docentes invitados.
Informes e inscripción: 4772 2610 / 4383 9171
Cursos de entrenamiento - 2006
- Grupo de Investigación Dramática “Los Instantes en la Escena”
- Grupo de Experimentación Corporal “Los Instantes en el Cuerpo”
Coordinan: Claudio Mestre, Coordinador de Trabajo Corporal y
Psicodramatista - Perico Lascano, Licenciado en Artes y Ciencias
del Teatro.
Informes e inscripción: Puesta en el alma
Espacio de Investigación Escénico-Corporal
[email protected] mensajes: 4824-8860
Psicodrama Grupal y Creatividad
Psicodrama Grupal y Creatividad -de E.I.P. Equipo Interdisciplinario Paso- con la supervisión de Tato Pavlovsky y la coordinación
de Silvia Schverdfinger y equipo. Entrevistas sin cargo para cursos 2006 sobre Psicodrama y Coordinación Grupal, Teatro Espontáneo con integrantes de La Combinada y Teatro de Texto .
Informes al 4962-4583
[email protected] [email protected]
Buenas noches,
buena suerte
Pasantias clínicas
Primer cuatrimestre 2006
Clínica en adultos, nuños y adolescentes
Inicio: Abril 2006
Duración: del 17/4 al 03/07de cursada: Mañana, tarde o noche
Inscripción: Personalmente en la institución, a partir del Lunes 13
de marzo, de Lu a Vie de 10:00 a 20:00.
Presentando alguno de los siguientes documentos: Matrícula,
Titulo, Certificado de Título en trámite o Libreta Universitaria.
Centro Dos
Av. Pueyrredón 538 -1º “A” (1er cpo) - Capital
Tel: 4961-2197
E-mail: [email protected]
Visite nuestra página web: www.centrodos.com.ar
Cacerías de brujas existieron siempre.
Por ejemplo, en el siglo XVII, en Salem, Nueva Inglaterra, era mejor condenar a una negra esclava acusándola
de practicar brujería antes que revelar
algunos negociados ocultos. La Iglesia
Congresional era sostenida por el diezmo de un pueblo temeroso del averno
y desplegaba su poderío con todo esplendor. De paso, si acusabas a tu vecino de prácticas satánicas adquirías
sus tierras a precio de ganga, una vez
que el pobre imbécil fuera condenado
a la hoguera.
La Revolución Francesa y la Rusa, en
sus respectivos momentos, también
produjeron pánico debido a las persecuciones y la intolerancia. Aquél que
no condenara con fervor el accionar de
la República Francesa era acusado de
Jacobino, que era algo así como un
enemigo de la Patria.
Hubo maccarthysmos antes de Maccarthy: la aparición del Ku Klux Klan,
los mártires de Chicago, la condena de
Sacco y Vanzetti y sobre todo, el temor
al comunismo, ese bicho inmundo que
iba a comerse a los niños junto con la
propiedad privada.
Repasemos: detrás de cada masacre
está oculto el vil metal. Al poder no le
gustan los movimientos revolucionarios
y mucho menos aquellos que le tocan
el bolsillo.
Cuando se creó la Comisión de Actividades Antinorteamericanas no se hizo
otra cosa que distraer al Congreso de
asuntos más importantes. Corría el año
38 y el mundo era un hervidero. La caza de brujas bajo el lema de “combatir
al peligro comunista” provocaba allanamientos y violaciones a la Constitución.
Comenzaba la Guerra Fría.
Doce años más tarde, Joseph Maccarthy retomaría esta idea del Comité.
Este oscuro senador, bueno para nada,
consiguió por casualidad saltar a la fama gracias a su mano dura, su hábil
manipulación y su histrionismo. Hasta
ese momento la persecución era de
arriba hacia abajo, del poder de la clase alta hacia el pueblo. Con Maccarthy
se volvió horizontal; fue el colmo cuando el hombre apareció con una lista
negra en la que denunciaba como comunistas a distintas personalidades del
Departamento de Estado, después de
pasar por Hollywood y la TV. Cuando
se metió con “el cuarto poder”, un tal
Murrow, periodista, le presentó batalla,
demostrando que los medios también
tienen su peso y coincidiendo con que
ni el gobierno ni el ejército soportaban
más el accionar maccarthysta. Es como si le hubieran dicho: nos fuiste útil
en un momento, pero el poder lo seguimos teniendo nosotros.
Caza de brujas hubo siempre en la historia. Hoy, a 30 años de la peor “cacería anticomunista” que hubo en el país,
recordamos a los caídos. Necesitaron
hacer desaparecer a 30 mil inocentes
para tapar la fuga de capitales más
grande de la historia argentina y para
adquirir una gigantesca deuda externa,
préstamo que “estabilizaría al país” según los entendidos. Se devaluó el peso, se suspendió la actividad gremial,
cayó la industria, y con el cierre de las
fábricas se acrecentó la desocupación.
Todo esto avalado por las cámaras empresariales, para el bien de la banca
internacional y sobre todo por “la Paz”.
Una serie de acontecimientos sociales,
políticos, económicos (algunos conocidos y otros no tanto por el común de
las gentes) suelen suceder mientras se
cazan brujas.
En Argentina para justificar la guerra
(la venta de armas siempre es importante), para que nada se alterara en
los círculos de poder, se necesitaron
30 mil inocentes.
Grupos de Psicodrama, orientación en esquizoanálisis
Deleuze-Guattari
Abierta la inscripción 2006 a los:
- Grupos intensivos de verano - Grupos anuales (inicio en abril)
El trabajo será teórico práctico.
Se trabajará a partir de textos de J. Moreno; G. Deleuze;
F. Guattari, Foucault, Nietzsche, Spinosa, Simmel.
Informes e inscripción: 4982-4655
[email protected]
V Jornadas Internacionales Nietzsche - I Jornadas Internacionales Derrida
Las jornadas se realizarán en Octubre de 2006 en el Centro Franco-Argentino de Altos Estudios. Se convoca a la presentación de
ponencias y videos relacionados con el pensamiento de F. Nietzsche y J. Derrida. Bases, informes y presentación del material: [email protected] (sobre Derrida) y [email protected] (sobre Nietzsche)
CambiArte, El arte del cambio
El Centro de Psicoterapia Cognitiva para el Cambio anuncia la
apertura
del espacio de terapia grupal para trastornos de ansiedad y
ataque de pánico.
Informes: 4824-1064 15-5756-9173 15-5261-8841
Sistema Japonés de Armonización sin contacto
Seminario dirigido sólo a terapéutas para lograr el equilibrio
mental y emocional de sus pacientes durante la consulta. No se
necesita tocar al paciente. Este es un método Budista japonés (sinérgico) donde se aprende el manejo de la energía natural del
universo. Es una sabia convinación entre intesión, mente y corazón. Seminario de 3 horas dictado por Cristian Jorge, maestro de
Reiki. Amenabar 1652. Tel. 4783-2535 o al 15-4491-4850
Danza teatro
Está abierta la inscripción al curso anual de danza teatro, a cargo
de la Lic. Carolina Pavlovsky, terapeuta corporal, bailarina,y coreógrafa.
No se requieren conocimientos previos. Informes al 4778-0195
martes, miercoles y viernes de 11 a 18 hs.
Escuela Psicoanalítica de Psicología Social
Inscribe para la carrera de Psicología Social Psicoanalítica,
los Cursos de Posgrado de Formación en Psicoanálisis,
de Análisis Institucional, de Coordinación
Psicoanalítica de Grupos Operativos, y el Taller de
Técnicas Activas para Grupalistas.
INFORMES: Echeverría 2806 1ºp, lunes, miércoles y
viernes de 17 a 21, martes y jueves de 9 a 14,
tel. 4706-2397 [email protected]
www.psicosocial.com.ar
Especialización en Atención de bebés y niños.
Está abierta la inscripción al Ciclo anual de la Especialización en
Atención y Estimulación de la Primera Infancia, coordinado por la
Lic. Mariana Saidon.
Informes: 4983-5645 /155-976-9911/ 4833-7808 – Palermo
[email protected]
www.escuelababy.com.ar
Constelaciones Familiares
(Método Hellinger) A través de uan constelación familiar se pueden econtrar las claves que llevaron al conflicto y hallar la solución del mismo.
- 6 de mayo: zona Parque Centenrario
- 13 de mayo: Casa Infinito
Coordina: Lic. Leticia Cohen - 4983-2341
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad. William Hazlitt
Patricia Garrote
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Campo Grupal / 15
Lobos
MAR DEL PLATA
Luis Gruss
[email protected]
Lo peor es la noche de los lobos. Aúllan como si no supieran. Pero las pezuñas. Qué horror. Pensar que todavía
guardo una foto junto a ellos. Estaba parado (un palo de lluvia) con ese calor. El mar reventaba de sueño. Tantas luces
y la gente. Una masa de carne aprovechando el dramatismo
de la última ola. No podían saber que era la última. Fui de
inmediato al puerto. Más lejos aún. Pasando el faro. Más.
Hasta el cielo donde caen los autos. Y toda esta amargura.
Pero los lobos seguían. Pobre Alfonsina. Pensé. Pobre chica. Con las ganas que tengo de agua pura. La sal no resuelve nada. El circo tampoco. Pero la noche de los lobos es otra
cosa. Hacía frío entonces. Y yo todavía sentía curiosidad:
las redes usadas como cercos, los anzuelos gastados, todo
ese medio mundo echado al mar. El mar. Un barco espera
turno para entrar al puerto. El puerto. Y esos lobos en la noche de los lobos. Son de piedra. Cualquiera lo sabe. Aúllan
como pobres gatitos. No debo hablar de ella ahora. Se la comieron los lobos y ahora vienen por mí. Corro. Desesperadamente corro por la rambla. Me tiran cornalitos, revistas
viejas, putas al revés. Abro la sombrilla. El sol me crucifica. La arena sucia. Los guitarreros. Pero qué grandes son los
duraznos. Y el verano en Punta Iglesias. No sé dónde estoy.
Quizás ya sea tarde. Escucho pisadas de lobos en la nieve.
Moscú. Cualquier playa es igual. En Moscú no hay olas.
Las iguanas, los lobos, la noche, la nieve tibia. Lo peor es
eso. Cuando no queda más que hacer. Y uno se sienta en la
cuerda floja del raro equilibrista. Y cae.
Abundancia
Le dicen la feliz y nadie sabe por qué. Tal vez
lo sepa Alfonsina Storni que eligió esa ciudad
para matarse. O la gente que se divierte en la
Bristol en medio de un caos generalizado. O
los que van al puerto buscando mariscos y la
ilusión de los barcos. La poesía sopla donde
quiere. También en esa ciudad maravillosa y
terrible. Un poco de todo esto dicen los peces
banana en los textos que siguen.
Cuando el mar se le mete en el cuerpo es una estaca dulce, dice. Una rueda que simula otros sueños. Nunca deseará que desaparezca o se ensucie.
Hay algo de brillo en los bordes del sur. Pero de a poco se
extingue con la forma del olvido. Crece la bruma y empaña
algún retorno.
Las marcas en la arena mojada son un rastro inútil que se
diluye en cada ola. Mar de fondo. Un vaivén violento como
la muerte se huele entre el otoño y el mundo.
En el acantilado de rocas vainillas se perdió la tierra.
Caen restos de antiguos animales marinos y lejos se intuye
la espuma. Los músculos aturden y una transpiración desacostumbrada impide ver lo que supone el desierto.
Entonces la busco. Grito. Pido saber qué es lo que se la
lleva.
Desde lejos nos parecemos. Como un perfil en la lluvia,
como una intuición de las seis de la tarde. Entiendo demasiado bien a la sal entre los dientes. El mar lame los pies,
aún si no están heridos. Las algas se aprovechan de mí. No
conozco Mar del Plata.
Betania Crespo
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Puede levantarse con algas entre los dedos de los pies y el
ardor de un parto.
No conoce Mar del Plata.
Algo recuerda tesoros que sobran en el mar. Son esos que
se intuyen cuando las tormentas son sólo un miedo de veinte minutos o goteos adultos en la espuma.
Encuadró alguna vez; mil piedras que caían de la marea y
las embarcó en el resto de sol.
Habla de los años nuevos que ahora se escaman en la piel.
Habla de fantasmas que se acercan al fuego y vinieron de
las bardas por equivocación.
Escribe en un papel pegoteado. Cuando viene una ola es
morirse. Que después hay arena por todas partes y restos de
caracoles para descubrir entre la ropa o el pelo.
Empuja una botella de plástico verde y flota esperando la
corriente.
En aquella costa tuvo buenos momentos, varias certezas y
baños maría para la época convulsa. Levanta su pollera floreada y amasa la arena. Sentarse a mirar la distancia no es
fácil. Hay que saber de qué se trata la soledad para no terminar siendo un retazo insomne. Hay que perder la ansiedad
de los finales para ver lejos.
Habrá un instante para que se revele la sangre o se inunde todo y desaparezcamos en medio de guerra y estupidez.
Supone. Entonces el mar seguirá intacto.
Todavía es poca la bruma. En la playa se aprende de respeto, de solemnes y de calmas. Se puede esperar para siempre o fugar en la dirección contraria.
De a poco cierra los ojos y camina con la seguridad de algunos peces. Busca algo sin saberlo. Porque tal vez sea eso
que siempre estuvo ahí: el azul gigante.
Se olvida los zapatos en las piedras. El silencio abajo del
mar es suyo. Inmenso, incapaz de ser alguna otra cosa. Entra gratis en una danza inmune a la luna. Da vueltas imaginando veranos sin salida. Tiene risa, y una necesidad varicosa de contagiarla.
Abriendo los brazos es dueña de todos los giros del planeta. En sus codos se alojará siempre la madrugada. Una
barca naranja corta la línea del cielo, tira redes, deja huellas.
Ella saluda y grita algo parecido a la simpatía.
Sigue bajando a la costa para tocar el agua con los dedos.
Lo hace para despedirse. Nadie sabe qué agradece.
Campo Grupal / 16
Blue
Fernando Vico
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Caminar descalzo por la playa vacía. El atardecer es inspirador. El cielo encapotado amenaza una tormenta. A lo lejos se ve a unos niños jugando, pero no hay que darles importancia. Sentarse a mirar las olas, el pasado. Escuchar frases que retumban con la pesadez de un dinosaurio moribundo. El viento debe ser insoportable.
Encender un fósforo. Rescatar alguna escena de la infancia más remota, por ejemplo, el día en que un compañero de
la escuela te pegó una paliza y tuvieron que llevarte al hospital. Intentar que vuelvan esas lágrimas. Pensar que todavía no pasó lo peor. Imaginar que tu compañero de escuela
ahora está con ella. Ya es grande, pero igual tiene puesto un
delantal blanco. Se ríe. Querés pegarle, aunque sabés que
corrés el riesgo de terminar muerto.
Tirar el fósforo. Caminar y sentir los pies sobre la despareja superficie de la arena. Intentar alguna metáfora al respecto. Entrar a un bar y pedir vino de la casa. No mirar el
televisor ni preguntar cómo va el partido. Escribir que la
distancia te sirvió para darte cuenta de muchas cosas. Tachar lo escrito. Mandarte un vaso de un tirón. Escribir que
la distancia te sirvió para darte cuenta de tus errores. Escribir que se merecen una oportunidad y que nada en el mundo es tan potente como el amor que sentís. Leer y releer lo
que está escrito.
Terminar el pingüino y dar la vuelta tímidamente ante el
grito de gol. Volver al hotel, caminando bajo la lluvia por el
medio de la calle. Sentir que el agua purifica. Decidir que la
carta será enviada al día siguiente a primera hora. Llegar
mojado, recostarse, abrir un libro en cualquier página y leer
una frase al azar. Por ejemplo: ”Lo que Julio quería decir
era que la injusticia se había cometido con nosotros”. Detenerse en por qué fue elegida esa frase y no otra.
Sacarse la ropa y mirarse, desnudo, al espejo. Preguntarse dónde está el alma. Prender la tele. Escuchar un debate
sobre la posibilidades del crecimiento del comercio exterior.
Cómo integrarse en un bloque regional con Brasil. Dormirse. A la mañana siguiente, ducharse, vestirse y releer por última vez la carta. ¿Nada es tan potente como el amor que
sentís? Guardarla entre las páginas del libro y salir a desayunar. Conversar con el mozo del bar. Comentar algo sobre
el partido. Comprar un boleto de vuelta. Hacerle una broma
a la chica que vende el pasaje. Volver a la playa. Es una mañana de sol.
Va este título o cualquier otro
Marcelo Miceli
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De cada novio obtuve algo. De lo que antes carecía, después lo tuve. Para que se entienda lo que intento decir debería demostrarlo con ejemplos. Que con Cristian Q. abandoné mi casa y que con Damián H. construí mi estima. Que
con Nahuel incorporé la calma y que con Franco K., bueno,
otras cosas.
Puedo continuar con el listado y hacerlo como que no lo
hago. Incluso puedo citar de cada amor que tuve tengo heridas para ir armando el relato con citas cancheras. También
puedo envolver las ideas para que no parezcan ideas y armar así una estructura, por qué no una metáfora vampira,
con costuras invisibles.
Leí algunos cuentos de Clarice y la mención me permite
justificar estas líneas deshilachadas, dirigiendo el mensaje
solo a quienes la conocen. Podría haberla puesto con su apellido, y la pongo: Lispector, para ampliar los lectores y no
hacerme la snob. Pero el ponerla y el no hacerlo determinan
siempre algo.
Cada decisión me lleva para uno u otro camino. Lo mismo que me ocurre con mis novios por usar, otra vez, esta palabra. Aquí podría extenderme sobre el uso del término novio, una o dos oraciones discursivas. Pero qué sentido tiene.
Pero si pongo pero qué sentido tiene estoy simulando una
imagen distinta a la que quiero simular cuando termino antes la oración.
Así estoy: yendo y viniendo. Me subo a una idea y me bajo enseguida y en el movimiento vuelvo a subir. Salí con los
chicos, los mencionados y otros, para que fueran ellos los
que me llevaran. Pienso en el primero, en Cristian Q., y en
su moto, que fue lo que me atrajo y lo que busqué en los demás. En cada novio busqué una moto. Una vez arriba, es difícil bajarse. Solo cuando se detiene.
Ahora no tengo moto. Este es el pasaje entre un novio y
el siguiente. Hace rato que dejé al último y no veo que haya nadie esperándome en la esquina. Es más tiempo del que
estadísticamente, una larga y fea palabra, acostumbro a estar sin compañía.
De cada cosa se puede hacer estadística, para llenar el
tiempo. Cuando estoy sola, como ahora, el tiempo se llena
de indecisiones, que si se quiere podría tomarse como una
forma de decisión: me decido a estar indecisa.
Pero eso no lo decido. ¿Quién puede sentirse bien yendo
y frenando y volviendo y después para otro lado y otra vez
lo mismo?
Me vine al mar para despejar la cabeza, pero por el momento lo único que tengo es frío.
Ilustraciones de Rosana Carballo
Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia. Gandhi
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