HEROES y MARtiRES dE lA MASAcRE EN BAtAhOlA

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HEROES y MARtiRES dE lA MASAcRE EN BAtAhOlA
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico;
Memoria Histórica “Héroes y Mártires de la Masacre en Batahola”
-- 1a ed. -Managua : Alcaldía de Managua, 2011
120 p.
1. CONTEXTO HISTORICO 2. TESTIMONIOS Y BIOGRAFIAS
3. TESTIMONIOS DE UNA FAMILIA 4. BIBLIOGRAFIA
Autor:
Lic. Ramón Elías Gutiérrez Torres
Historiador
Durante la Administracion de:
Cra. Daysi Torres
Alcaldesa de Managua
Producción de la Dirección de Cultura y
Patrimonio Histórico, Alcaldía del Poder Ciudadano
Alcaldía de Managua
Director General
Clemente Guido Martínez
Edición y diseño:
Editronic S.A.
Impreso:
Editronic S.A.
[email protected]
1,000 Ejemplares
Managua, Nicaragua. Agosto 2011
INDICE
PRESENTACION
I CONTEXTO HISTÓRICO NACIONAL
1.
2.
3.
Nicaragua en la Insurrección Popular Sandinista
Contexto Histórico de la Masacre en Batahola
Lista de Héroes y Mártires en Batahola
9
19
29
II TESTIMONIOS Y BIOGRAFÍAS
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
Efraín Téllez (Challuya)
José Alejandro Díaz Meza (El Marciano)
Carlos Ortiz (Juan)
Carlos Martínez Rayo (Corsario)
Horacio José Lorío Hernández
Ángela Rafaela Hernández Mayorga, madre de
Horacio José Lorío Hernández.
Francisco de León Gutiérrez Velásquez
Allan Javier Álvarez Miranda (Sherman)
Abba Medina
Alba Luz Portocarrero Flores (Martha)
Gloria Portocarrero, hermana de
Alba Luz
Portocarrero
Albertina Serrano Martínez, madre de Juan Esteban
Jáenz Serrano
Gloria Margarita Martínez Aguirre, madre de José
Gonzalo Largaespada Martínez
Daniel Ávalos
Carlos Díaz
Dominga Alvarado Reyes
Dora María Carrillo
33
43
58
62
65
66
70
72
73
73
74
75
77
79
80
82
82
18.
19.
20.
21.
22.
23.
24.
25.
26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
Emilio José Mercado (Monimbó)
Bismarck Estrada Sandoval, hermano de Félix Alberto
Estrada Sandoval
Alvaro Antonio Pérez Morales
Enrique Martínez Rayo (Paco)
Julia García, hermana de Jorge Hernández García
Dalila Rayo Rosales
Francisco Javier Sánchez Suazo
Rina Rocha Hernández, hermana de José David
Rocha Hernández
Fanor Ibarra González (Comandante Benito)
Javier Salvador Valverde Cáceres (Andrés)
Cristina de Jesús Mendoza Tinoco, Madre de Víctor
Manuel Aguirre Mendoza
Victoria Rugama Ríos, madre de Pedro Antonio
Tuckler Rugama
Rosa Clementina Ramírez, madre de Samuel Antonio
Medal Ramírez
Olga Hernández, madre de Juan Rafael Bermúdez
Hernández y José Enrique Bermúdez Hernández
Jazmina del Carmen Bustamante
Eduardo José Argüello Bohórquez (El Ñato)
83
85
87
89
90
92
94
95
97
99
99
100
101
102
103
104
III TESTIMONIOS DE UNA FAMILIA
34.
35.
36.
Edgar Camacho Flores (Santiago)
Roberto Camacho Baltodano
Roberto Camacho Flores
IV BIBLIOGRAFIA
107
109
111
113
Presentación
En nombre de nuestra Alcaldesa Daysi Torres y de la Bancada de Concejales
del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), presentamos el
siguiente libro testimonial sobre nuestros héroes y mártires asesinados en
Batahola.
El recuerdo de nuestros HÉROES Y MÁRTIRES, jóvenes en su mayoría,
que dieron la vida por la liberación de Nicaragua en la gesta admirada por
el mundo, como fue la insurrección popular protagonizada por la juventud
nicaragüense en 1979 en todos los rincones del país. Es una obligación
rescatarla y ponerla en conocimiento de las generaciones actuales de
jóvenes, para que nunca olvidemos que la libertad que gozamos hoy, es
producto de esa sangre santa derramada por esta causa.
El presente libro, es la recopilación de testimonios orales de sobrevivientes
y parientes de los héroes y mártires asesinados durante la masacre criminal
perpetrada por la genocida Guardia Nacional de Nicaragua (Somocista),
en junio de 1979, en los predios baldíos contiguos a la Embajada de los
Estados Unidos de Norteamérica en Managua, en lo que representó una
de las más terribles masacres de la juventud alzada en armas contra la
dictadura de Anastasio Somoza Debayle en ese año tan importante en la
historia de Nicaragua.
32 años después de la masacre, y teniendo en Nicaragua una Presidencia
que abandera los más profundos sentimientos de respeto y admiración
por nuestros héroes y mártires, con la Presidencia del Comandante Daniel
Ortega Saavedra en la República, la Alcaldía de Managua, la alcaldía del
Poder Ciudadano, a través de su Dirección General de Cultura y Patrimonio
Histórico, se dio a la tarea de recopilar estos testimonios y editarlos en un
libro testimonial para ser distribuido mayoritariamente en las bibliotecas
públicas del país, facilitando de esta manera el acceso a los estudiantes a
la información que se brinda en sus páginas.
En la tarea dedicó esfuerzos y empeño el historiador Cro. Ramón Gutiérrez
Torres, a quien la Dirección General le agradece su trabajo profesional.
También agradecemos el apoyo de corrección brindado por las Cras.
Angelina Garcés, Ana María Zambrana y Cro. Armengol Norori, así como
de nuestro amigo y periodista Cro. Álvaro Zúniga, todos ellos trabajadores
de la municipalidad en el área de historia.
No podemos omitir el agradecimiento del Concejal Sandinista Wilber
Camacho, quien desde el año pasado 2010, estuvo constante en la gestión
del presente libro, poniéndose a la completa disposición para organizar el
encuentro de nuestro historiador con los sobrevivientes y con las madres de
los héroes y mártires, así como de otros muchos contactos sin quienes no
hubiera sido posible reconstruir los hechos sucedidos y plasmarlos en este
libro testimonial. Sin la colaboración e impulso del Concejal Camacho,
esta edición no hubiera visto la imprenta.
Agradecemos al Centro de Historia Militar (CHM) del Ejército de
Nicaragua, por facilitarnos todas las fotos de la insurrección que usamos
en la presente edición.
Este año se cumple el 50 aniversario de fundación del Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN), y la sangre de los héroes y mártires de
Batahola, es parte de ese río de sacrificios que el pueblo de Nicaragua
ofrendó por su liberación desde la época de fundación del FSLN…por
eso, no podemos menos que aspirar a que el FSLN continúe gobernando
a través de su Presidente Comandante Daniel Ortega Saavedra, por un
nuevo período que iniciará en el año 2012 hasta el año 2016, por lo que
invitamos a todos los Nicaragüenses a que en las próximas contiendas
electorales de noviembre aquí en Nicaragua, depositen su voto en la casilla
del pueblo, de la unidad y de la reconciliación, de la paz, del progreso y del
poder ciudadano, en la casilla 2 del FSLN.
Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico.
Alcaldía de Managua.
Julio del año 2011.
I. CONTEXTO HISTÓRICO
NACIONAL
1. Nicaragua en la Insurrección Popular Sandinista. /
2. Contexto Histórico de la Masacre en Batahola./
3. Lista de Héroes y Mártires en Batahola.
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
I Contexto Histórico Nacional
1. Nicaragua en la Insurrección
Popular Sandinista
Buitre y ruiseñor
¿Por qué pías, infeliz?
¡Si yo soy infinitamente más fuerte que tú!
Tendrás que ir a donde te lleve,
y de nada te servirá que seas un hábil cantor
Y haré contigo lo que me plazca;
te comeré o te dejaré en libertad
Es un estúpido el que pretenda
pelear con uno más fuerte
Quedará rendido y sufrirá, además,
con la vergüenza y los tormentos
Así hablaba el buitre de
veloz vuelo al pájaro de anchas alas1
Hesíodo de Beocia
Poema Trabajo y Días
Este fragmento de poema describe el pensamiento del opresor, del dictador
que cree que puede hacer con el pueblo su propia voluntad, que teniendo el
poder considera que puede destruir o dejar en libertad al pueblo. El ruiseñor
es la Nicaragua con esperanzas, es el sacrificio de Rigoberto López Pérez
anunciando “El principio del fin de la dictadura”.
El 21 de febrero de 1934 Anastasio Somoza García, ordenó el asesinato
del General Augusto C. Sandino, en una reunión donde se firmó el
documento conocido como “el pacto de sangre”. En palabras del propio
dictador Somoza García, reunido con sus más allegados asesinos de la
guardia nacional dijo:
“Los he mandado a citar por ser ustedes oficiales de mi entera confianza,
y para someterles a su consideración la solución que debe darse a las
dificultades que existen entre la vida del General Sandino y la vida de la
1
Nació en Ascra, cerca de Tebas hacia la segunda mitad del siglo VIII a. c. o la primera del siglo VII a. c. Fue campesino, hijo de un
comerciante. La tradición lo sitúa como contemporáneo de Homero e incluso rival suyo en certámenes poéticos.
9
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
guardia. Yo vengo ahora mismo de la legación americana y he presentado
al ministro Bliss Lane este mismo problema y él me ha prometido
su apoyo incondicional. La actuación de Sandino en la vida pública
nicaragüense, tomando en cuenta las últimas declaraciones dadas por él a
la prensa, son prueba evidente de su ambición, y esto indica que nosotros,
en representación del Ejército y por la paz futura de Nicaragua, debemos
tomar una resolución contundente pero necesaria”2.
Después del asesinato de Sandino, héroe de las Segovias, asciende
Anastasio Somoza García. Un hombre sin escrúpulos y amante del poder.
Derrocó a su tío político, el Presidente Juan Bautista Sacasa, el 6 de junio
de 1936, poniendo como titular de la República a Carlos Brenes Jarquín.
Usándolo como presidente provisional, luego organizó el Partido Liberal
Nacionalista para reelegirse el 8 de diciembre y para el 18 del mismo
mes se autonombra nuevamente Jefe Director de la guardia nacional,
asumiendo la Presidencia de Nicaragua en enero de 1937.
Todos estos movimientos políticos estratégicos marcan el inicio de
la instauración de la dictadura militar somocista. Somoza aseguró las
estructuras, heredando el poder de manera dinástica a sus hijos; al
primogénito Luís Anastasio, lo constituyó como Presidente del Congreso
y primer designado para la Presidencia de la República, y a su segundo
hijo Anastasio Somoza Debayle, lo estableció en el control absoluto de la
guardia nacional.
Este gobierno dictatorial de la familia Somoza se edificó a partir de dos
grandes pilares, junto a la dictadura se creó primero, un sistema ilegítimo
de pactos políticos con los partidos opositores, las prebendas otorgadas a
los supuestos rivales, las elecciones fraudulentas, además se rendía culto a
la personalidad de los Somoza, lo que permitía controlar la economía y la
política interna del país.
El segundo pilar era el control de las armas a través de la guardia nacional,
que fue creada en 1925 por medio de la Constabularia, durante la primera
ocupación norteamericana. Luego bajo el régimen somocista la frase
“Aquí el que manda, es el que tiene las cañas huecas”, es decir las armas,
2
Torres Lazo, Agustín, La Saga de los Somoza. pp. 59
10
I Contexto Histórico Nacional
determinaba que el poder estaba en manos de la dictadura. Dentro de
la guardia nacional hubo una división interna, un sector que no estaba
aceptando las directrices del dictador, y otro grupo que se convirtió en
cómplice de los asesinatos y represiones del somocismo. La política de
los Somoza estaba predefinida por las frases de las 3-P: “Plata para los
amigos. Palo para los indiferentes y Plomo para los enemigos”.
El 21 de septiembre de 1956, se registra el ajusticiamiento del dictador
Anastasio Somoza García, por el Héroe Nacional Rigoberto López Pérez.
Esta acción heroica del poeta mártir, marca, como él literalmente lo
afirmó: “El principio del fin de la dictadura”. Con la acción justiciera de
Rigoberto, inicia la etapa de ascenso a la lucha contra el régimen militar
somocista.
En 1956 también se creó la primera célula marxista estudiantil, conformada
en la Universidad de León, por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomás
Borge. Es una continuidad de la acción heroica de Rigoberto López Pérez;
también destacan nuevas agrupaciones políticas que desde 1948 buscaban
la reintegración de los partidos tradicionales, como por ejemplo la UNAP
(Unión Nacional de Acción Popular), donde convergen ciudadanos de
diferentes tendencias ideológicas contra la dictadura.
En 1959 surge el movimiento guerrillero Frente Revolucionario Sandino,
integrado por sobrevivientes de la guerrilla de Ramón Raudales, y antes
de éste, se había creado el Comité Revolucionario de Nicaragua. Ante
esta situación, Luís Somoza decreta estado de sitio a inicios de 1959. Ya
el Frente Sandinista de Liberación Nacional desarrollaba experiencias
guerrilleras en las montañas.
Para 1971 el F.S.L.N, a través de Oscar Turcios, impulsó orgánicamente
el trabajo de las organizaciones intermedias como el FER, el CUUN y
el Movimiento Estudiantil de Secundaria; esto fue en el período de
acumulación de fuerzas en silencio. Las organizaciones intermedias
comienzan la lucha a nivel de las ciudades con protestas, toma de colegios,
huelgas y otros recursos de hostigamiento al régimen somocista.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Toma de la Catedral de Managua. Archivo CHM.
En el campo, el elemento que jugó el papel fundamental de lucha fue el
accionar guerrillero de la montaña. En las ciudades, las movilizaciones
populares planteaban exigencias centrales alrededor de la lucha
revolucionaria democrática, tales como: 1-. Contra el Estado de sitio. 2-.
Contra la censura de prensa. 3-. Por la libertad de los reos políticos. 4-. Por
una declaración de amnistía que permitiera el regreso de los exiliados. 5-.
Por el respeto a los derechos humanos.
Movilización en Managua.
Exigiendo el cese de la represión. Archivo CHM.
12
I Contexto Histórico Nacional
Las movilizaciones urbanas fueron impulsadas tanto por las organizaciones
intermedias del F.S.L.N, en particular, por la tendencia de Guerra Popular
Prolongada, como también por las organizaciones integradas a UDEL
(Unión Demócrata de Liberación). Estas organizaciones desarrollaron la
lucha insurreccional en las ciudades.
En octubre de 1977 los Terceristas inician una ofensiva con varias
actividades militares que desencadenan simultáneamente: Toma del
Cuartel de San Carlos (Próximo a la Frontera con San José, Costa Rica).
Ataque al Cuartel de Masaya, toma del poblado de San Fernando, Nueva
Segovia. Militarmente estas acciones tuvieron éxito muy limitado, pero
su impacto psicológico fue gigante. Rompió el grueso de las maniobras
de remozamiento del régimen somocista y proyectó al F.S.L.N ante
la sociedad, como una fuerza insoslayable para encontrar la salida a la
ascendente crisis del sistema político somocista.
Paralelamente al despliegue militar, los Terceristas comenzaron a
implementar su amplia política de alianzas, impulsando la organización de
una estructura intermedia que aparece con el nombre de Grupo de los 12:
lo integran miembros de la burguesía y representantes de la intelectualidad,
calificados como moderados. Lo novedoso del grupo de los 12 fue que
aunque, a la luz pública suscribieron un documento que subraya lo que el
F.S.L.N estaba logrando proyectar mediante sus acciones armadas; ya que
sin tomar en cuenta a esta fuerza, era imposible derrocar a la dictadura.
Para el 10 de enero de 1978 cae asesinado el Dr. Pedro Joaquín Chamorro
Cardenal, víctima de un atentado que se planificó en complicidad de
funcionarios del gobierno somocista. En el seno del pueblo, Chamorro se
había ganado un elevado prestigio como dirigente antisomocista, sobre
todo por sus fuertes declaraciones que hacía desde el Diario La Prensa,
denunciando los crímenes y la putrefacción del régimen somocista,
denuncias como la de Plasmaféresis; que consistía en extraer la sangre a
los borrachitos de la ciudad, para luego ser reinyectada sin el plasma por
lo que pagaba unos cuantos centavos para continuar la bebida. Las masas,
iracundas y desesperadas, se lanzaron a las calles de las ciudades del país
para manifestar su protesta e indignación, quemando y destruyendo los
13
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
bienes de los personajes somocistas más repudiados. Managua, la capital,
estuvo varios días virtualmente tomada por el pueblo y la guardia nacional
fue incapaz de impedirlo.
Con el desborde espontáneo del pueblo contra el gobierno, la crisis política
llegaba a su más alto nivel; se completaba el cuadro de circunstancias que
los clásicos de la teoría revolucionaria habían definido como “coyunturas
de concentración del tiempo histórico”, (Marx), es decir, el fin de la
dictadura se acercaba paulatinamente al iniciar la ofensiva final.
Es importante destacar como el movimiento de masas, en las ciudades, se
sostiene a través de diversas acciones para distraer a la guardia nacional, y
a la vez desequilibrar a la dictadura, no eran sólo los movimientos armados,
sino que la población en general estaba involucrada en la insurrección
final; las acciones del movimiento de masas fueron: 1-. Huelga de hambre
por los reos políticos. 2-. Huelgas estudiantiles nacionales. 3-. Toma de la
Curia Arzobispal por los campesinos de Sirama y Tonalá. 4-. Huelga de
hambre iniciada por los periodistas. 5-. Paro de la dignidad nacional en
repudio a la represión. 6-. Paros hospitalarios.
El 22 de agosto de 1978, se planificó la toma al Palacio Nacional por el
Comando Rigoberto López Pérez. Un grupo guerrillero toma el Palacio
Nacional y captura aproximadamente a 1,500 rehenes; entre diputados
ministros y altas personalidades del gobierno. Somoza se ve obligado a
conceder las peticiones sandinistas, entre ellas: la liberación de todos los
miembros del Frente Sandinista, la divulgación de un comunicado del
F.S.L.N, a través de los medios de prensa y la cantidad de medio millón
de dólares.
El 9 de septiembre se desarrolla un ataque a cinco ciudades importantes:
Managua, Masaya, León, Chinandega y Estelí, las fuerzas guerrilleras
encuentran el apoyo decidido y heroico de toda la población.
El F.S.L.N y las masas logran, exceptuando los cuarteles, apoderarse de las
cinco ciudades insurreccionadas. Pero pronto se evidencian las debilidades
del plan; primero, la deficiente comunicación y coordinación entre las tres
14
I Contexto Histórico Nacional
tendencias; segundo, el fracaso de un ataque previsto desde la frontera sur,
tercero, el armamento insuficiente de los guerrilleros para enfrentar los
recursos bélicos de la guardia nacional.
La dictadura responde con una contraofensiva consistente en recuperar cada
ciudad por separado, mediante operaciones que se desenvuelven conforme
un esquema de concentración de fuerzas y destrucción indiscriminada de
la vida y los bienes materiales de la población civil.
Primero Managua, después Masaya, y así sucesivamente, hasta retomar
el 18 de septiembre, la última ciudad, que era Estelí. El F.S.L.N replegó
sus fuerzas hacia el campo y dentro de la metrópoli. En primer lugar para
evitar que la población siga sufriendo los embates armados de la guardia
nacional, y buscando la reorganización estratégica para una ofensiva final
más eficaz.
El balance de la insurrección resultó ser positivo, tanto política
como militarmente. Hubo acumulación de fuerzas por el F.S.L.N en
el terreno político: el genocidio practicado por la guardia nacional,
incrementó la disposición de lucha del pueblo contra el odiado dictador;
internacionalmente, la resonancia de las masacres populares desprestigió
a Somoza, que incluso los pocos gobiernos que lo apoyaban se vieron
obligados a asumir una actitud de apoyo vergonzante, y el propio gobierno
norteamericano comenzó a presionar decididamente para su sustitución.
El F.S.L.N acumuló fuerzas militares; incrementó considerablemente el
número de sus combatientes; recuperó importantes dotaciones de armas a
sus enemigos; y el núcleo de sus fuerzas se replegó al campo y al interior
de las ciudades, habiendo sufrido menos bajas que la guardia nacional.
El primero de marzo de 1979 se prepara una convergencia hacia la
cohesión de un solo bloque, donde las tres tendencias del F.S.L.N: GPP,
Terceristas y Proletarios, se unen en un acuerdo y constituyen una Dirección
Conjunta. Este documento revela la madurez de la lucha y la acumulación
de experiencias en el aprendizaje del combate con el pueblo.
15
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Esta estrategia político militar expuesta, perfila ya los elementos que se
combinarán en la ofensiva final, desarrollada dos meses después. Esta
plantea la integración estratégica militar única, de las formas de lucha que
se venían impulsando parceladamente; la insurrección urbana, la guerra de
guerrillas y el movimiento organizado de masas.
En mayo de 1979 se pone en marcha el plan de insurrección generalizada,
aplicando la concepción -síntesis de la experiencia acumulada en la historia
de la lucha previa del F.S.L.N de conjugar simultáneamente en un mismo
tiempo y espacio estratégico: la sublevación de las masas a nivel nacional,
la ofensiva de las fuerzas militares del Frente y la huelga nacional.
Se crean los Comité de Defensa Civil (CDC), organización de vital
importancia en la insurrección, que además de disponer a la población
en función de su protección y seguridad, también garantizaban una
comunicación política entre la población y el Frente Interno.
El pueblo en general levantando barricadas.
Foto Archivo CHM.
16
I Contexto Histórico Nacional
En las barricadas y en las calles de las ciudades insurrectas, particularmente
en Managua, es notoria la presencia de los jóvenes, estudiantes, mujeres,
trabajadores de la ciudad y el campo, campesinos y otros. Todo el pueblo
unido con un solo propósito, derrocar al dictador.
De la reunión de Río Hato – Farallón, en Panamá surge el documento
“Circular Interna”, donde se aprueba el plan general de la insurrección
nacional y final. En este documento se dan a conocer los principios
militares que regirán en la etapa decisiva de la lucha, los objetivos políticos
de la misma y las tareas concretas a desarrollar; así como la estructura de
organización y dirección con sus mandos respectivos3.
Es por ello que desde marzo de 1979 se comienzan a accionar los siguientes
elementos insurreccionales: 1-. Las fuerzas militares principales. 2-. La
huelga nacional 3-. La sublevación de las masas. El plan insurreccional
se gestaría entre 30 y 45 días. El asedio estratégico de todas las fuerzas
sobre la capital, Managua, era el mayor objetivo para obligar al enemigo
a desgastarse y rendirse.
La situación crítica militarmente, permite que la guardia nacional se
disperse debido a la apertura a finales de mayo, del Frente Sur. Que
obligaba a las fuerzas de Somoza, a alejarse de las ciudades. Esto permite
la organización de las masas y echar a andar las actividades del Frente
Central “Camilo Ortega Saavedra”.
El 18 de junio de 1979 se forma la Junta de Gobierno de Reconstrucción
Nacional (JGRN), integrada por cinco miembros: Daniel Ortega;
representante del F.S.L.N, Moisés Hassán; en representación del MPU,
Sergio Ramírez; en representación del Grupo de los 12, Alfonso Robelo en
representación del FAO y Violeta Barrios Viuda de Chamorro.
El 20 de junio de 1979 es asesinado el periodista norteamericano Bill
Stewart corresponsal de la NBC, tal hecho se difunde masivamente por
televisión, el mundo es testigo del momento en que un soldado de la
guardia somocista dispara a la cabeza del periodista en una de las calles
de Managua.
3
Ortega Saavedra, Humberto. La Epopeya de la Insurrección. Managua. Lea Grupo Editorial. 389 pp.
17
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Aparentemente la guardia nacional retoma Managua el 28 de junio,
pero esto fue a costa de la pérdida de todas las ciudades y vías terrestres
que permitían comunicación con el Frente Sur. Hacia el 10 de julio la
ciudad capital se encontraba aislada y en el resto de los centros urbanos
se iban rindiendo, uno tras otro los cuarteles. La última estrategia militar
de la dictadura era defender Managua, para resguardar la seguridad del
dictador.
Esta situación cambia, cuando la guardia nacional conoce de la salida del
país, del dictador Somoza, la guardia se desintegra huyendo despavorida.
Desde el 17 de julio, que Somoza abandona Nicaragua, hasta el 19 de Julio
de 1979, el ejército de unos 16 mil hombres bien armados, literalmente
desapareció de Nicaragua, y solo queda como un mal recuerdo en la
historia nacional. Las fuerzas sandinistas avanzaron sin mayor resistencia
desde los distintos puntos del país hasta confluir en Managua, el 19 de
julio de 1979.
18
I Contexto Histórico Nacional
2. Contexto Histórico de la
Masacre en Batahola
“Lo mío no ha sido sacrificio sino un deber que espero haber cumplido…
Así es que nada de tristeza, que el deber que se cumple con la Patria es la
mayor satisfacción que debe llevarse un hombre de bien”
Rigoberto López Pérez
Cada pueblo en el desarrollo de sus propios procesos históricos consolida
su identidad nacional, la cual está marcada por sus propias convicciones
que se convierten en hechos sociales, desde éstos, se producen las
consecuencias, que en mayor o menor impacto afectan a toda la sociedad.
El asesinato en Batahola, perpetrado por la guardia nacional, a más de
180 jóvenes convencidos, y entregados a la lucha contra la dictadura. Ha
calado a lo largo de 32 años, en el imaginario colectivo de la sociedad.
El pueblo nicaragüense desde la época colonial ha comprendido, que el
rechazo al intervencionismo extranjero es el camino de una nación libre y
soberana.
En Nicaragua, la insurrección popular sandinista contra la dictadura
militar somocista, finaliza con el triunfo del F.S.L.N, el 19 de julio de
1979. Esta lucha del pueblo nicaragüense dejó más de 35 mil muertos,
110 mil heridos y más de 40 mil niños huérfanos4. De una parte de estos
muertos héroes y mártires de la revolución, es que se trata esta Memoria
Histórica. Especialmente de los Héroes y Mártires en Batahola.
Los meses anteriores al 19 de julio fueron en Managua muy convulsionados.
El lunes 4 de junio de 1979, desde Palo Alto, en San José, Costa Rica, el
F.S.L.N convoca a la huelga general. En Palo Alto se encontraba el Puesto
Central de Mando para dirigir la dirección y coordinación de la insurrección
general en todo el país, desde este sitio se tenían comunicaciones con todos
los frentes insurreccionales que ya estaban conformados5 y que tienen
4
Datos Tomados del libro: Historia de Nicaragua. Frances Kinloch Tijerino. pp 313.
Frente norte “Carlos Fonseca Amador”, Frente Sur “Benjamín Zeledón”, Frente Occidental “Rigoberto López Pérez”, Frente Central
o Interno “Camilo Ortega”
5
19
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
como disposición central desarrollar todo su potencial hacia la capital para
el derrocamiento final de la dictadura militar somocista.
Frente de Guerra / Ofensiva Final
Ubicación de todos los Frentes Insurreccionales.
El Frente Central “Camilo Ortega Saavedra”, comprende las zonas urbanas
y rurales del departamento de Managua, Granada, Masaya y Rivas,
particularmente la Capital. Este Frente tiene como misión estratégica la
sublevación de los barrios populosos de Managua, fijar la fuerza enemiga
en sus reductos estratégicos, distraer la atención del Estado Mayor General
de la guardia nacional, obstaculizar las vías de comunicación hacia el sur
y al norte, principalmente. Dicho Frente debe iniciar la ofensiva final
después de un tiempo prudencial, en que los demás Frentes de guerra
hayan iniciado sus acciones insurreccionales en sus respectivos teatros de
operaciones6.
Frente Oriental “Ulises Tapia
Palo Alto coordina el Frente Interno y el Externo.
6
Ortega Saavedra, Humberto. La Epopeya de la Insurrección. Managua. Lea Grupo Editorial. pp. 401
20
I Contexto Histórico Nacional
En la capital debe iniciar la insurrección unos días después, los
acontecimientos se precipitan y la población en los barrios orientales
prematuramente levantan las primeras barricadas con palas y picos, que
florecen espontáneamente en las calles. El Mando Superior en la capital
lo conforman: Joaquín Cuadra, Carlos Núñez, William Ramírez y Walter
Ferreti. En otras responsabilidades están. Erick Castellón, Arnoldo Real
y Adolfo Aguirre, caídos en combate, y los sobrevivientes; Raúl Venerio,
Mónica Baltodano, Oswaldo Lacayo, Moisés Hassán, Julio López Campos,
Marcos Valle, y Glenda Monterrey7.
Archivo CHM. Estado Mayor del Frente Interno Camilo Ortega Saavedra. De izquierda a derecha:
Carlos Núñez Téllez, William Ramírez y Joaquín Cuadra.
7
Núñez, Carlos. Un Pueblo en armas. Editorial Vanguardia. Managua. 1986 pp.52-56.
21
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Entre los días 6 y 7 de junio, Somoza implanta el estado de sitio y es
atrozmente asesinado el líder estudiantil Francisco Meza. El 9 de junio
desde Palo Alto se ordena la Insurrección en Managua. El Frente Central
tiene como misión fundamental fijar a la fuerza enemiga en su reducto
estratégico, también romper comunicaciones con las fuerzas somocistas
en el istmo de Rivas. El 16 de junio, en Managua, mueren Fidel Caldera,
Lupita Camacho y Mauricio Baltodano. Caen también: Aldo Chavarría,
René Cisneros y Fernando Martín.
Entre los días 9 y 10 de junio las calles de Managua se encuentran llenas de
barricadas y la guardia nacional concentra sus fuerzas en la ciudad capital,
ya la lucha se lanza a las calles. Las fuerzas revolucionarias del Occidente
de la ciudad de Managua se enfrentan en encarnizados combates contra la
guardia nacional.
Archivo Centro de Historia Militar C.H.M.
22
I Contexto Histórico Nacional
La situación en la ciudad capital es de guerra, la estrategia era que la
insurrección comenzara en los barrios orientales de la capital. Pero según
testimonio de los sobrevivientes, la guardia nacional ya conocía esos planes,
puesto que el 12 de mayo en Xiloá caen los combatientes Christian Pérez,
Omar Hassán y Ricardo Orúe, quienes llevaban los planes de la estrategia
insurreccional en Managua. Por esta razón se adelanta la insurrección y
comienza en los barrios occidentales, para desviar a la guardia nacional a
esos barrios mientras se preparaban los sectores orientales.
Del 4 al 9 de junio se organiza la insurrección en los barrios de Monseñor
Lezcano, La Morazán, Acahualinca, Santa Ana, Linda Vista y Las Brisas.
La población a través de los CPC (Comité de Defensa Civil) ya sabía como
levantar barricadas, pero sobre todo como hacer refugios antibombas; la
familia se sentaba en cuclillas en fila y medían el tamaño del refugio para
que todos alcanzaran.
Refugio Antiaéreo. Archivo Centro Histórico Militar
C.H.M.
23
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
El 10 de junio se combate para sacar a la guardia nacional de la Tercera
Sección de Policía. Este hecho es importante porque significaba el control
de las calles, y de todo el sector cercano a Monseñor Lezcano. También es
la experiencia que les permite a los que participaron, a definirse y sentirse
como guerrilleros urbanos insurreccionales.
Las barricadas eran el instrumento que servía para detener la arremetida
de la guardia contra los guerrilleros urbanos, pero también era un lugar
símbolo, de la libertad y de la unión del pueblo contra la dictadura
Somocista. Mientras los insurrectos luchaban, la población los apoyaba
con alimentos y motivación para continuar hasta el fin.
Frente Interno. Trincheras en la entrada al Barrio el Riguero
Fuente Archivo CHM.
El 15 de junio de 1979, en las trincheras a los guerrilleros se les están
terminando las municiones, en segundo lugar, la guardia, al ver que estaba
perdiendo la guerra, decide no solamente bombardear a los que están
atrincherados, sino también a la población en general. Se decide hacer
un repliegue táctico hacia San Judas, donde se reunieron combatientes
populares y población de: Monseñor Lezcano, Santa Ana, Acahualinca,
Linda Vista, Altagracia y Las Brisas.
24
I Contexto Histórico Nacional
La táctica del repliegue consiste en: 1-. Alejar a la guardia del acecho a la
población civil. 2-. Distraerla mientras se preparan con mayor fuerza los
barrios orientales, 3-. Evitar mayores bajas en los guerrilleros urbanos, ya
que a estos se les estaban agotando las pocas municiones y 4-. Reforzar la
insurrección en San Judas.
Según el plan del repliegue; debían desplazarse en línea recta por calles
de Monseñor Lezcano, Pasar por el antiguo Banco de la Vivienda, cruzar
la Carretera Sur, pasar al oeste de las instalaciones de la Embajada
Norteamericana, doblar al sur de La Cementera, e introducirse al cauce
de San Judas, por el cual irían a salir en las cercanías del mercado del
Barrio San Judas, luego dirigirse a la Hacienda El Vapor, evitando tener
enfrentamientos con la guardia.
De las trincheras de Monseñor Lezcano salen dos columnas de pobladores
y guerrilleros urbanos insurreccionados hacia San Judas, según los
testimonios de sobrevivientes, unos creen que eran cerca de un mil
personas, otros calcularon quinientas. Evidentemente era una cantidad
de revolucionarios combatientes y de civiles que se desplazaban hacia
su destino inicial San Judas. La primera columna logra pasar bien, pero
la segunda columna que se había quedado rezagada, fue la que recibió
ráfagas de dos direcciones, en el cruce de Batahola.
La guardia nacional se había parapetado donde quedaban los talleres de
la Mercedes Benz, actualmente son los Talleres de la Policía Nacional,
ahí instalaron dos metralletas, una 30 y una 50, fue desde ese lugar que
empezaron a disparar. La segunda dirección de ráfagas provino de la
Embajada Americana, esta balacera duró unos quince minutos, los guardias
que resguardaban la seguridad de la sede diplomática, dispararon creyendo
que la multitud invadiría el local. Los héroes sandinistas son acribillados
por el aparato represor somocista y por el imperio intervencionista del
norte.
Entre las once de la mañana y las doce meridiana sucedió la masacre
genocida en Batahola, 180 jóvenes sandinistas fueron asesinados por la
EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería), Fuerza militar que
25
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
obedecía órdenes de Anastasio Somoza Portocarrero (alias El Chigüín).
Dos horas después, la guardia llega al predio donde estaban los jóvenes
masacrados, comienza a revisar los cadáveres, y a despojarlos de sus
pertenencias. Los que encontraban agonizando, los remataban, pegándoles
un tiro en la cabeza.
Alrededor del punto de la masacre viven familias que testificaron el
horripilante asesinato masivo. La familia de doña Aura Jirón, la familia de
doña Dominga López, la familia Arriaza Hernández. Doña Julia Arriaza
testigo de la masacre describe: “ese día (15 de junio) mi abuelo nos dijo
como a las doce del día: están pasando los muchachos poco a poco. No
le creímos; como a la media hora, se empieza a oír un tiroteo cerrado,
nosotros teníamos un refugio, pero ni tiempo nos dio de escondernos. Nos
tiramos todos al suelo, no podíamos ni levantar la cabeza. Como a las dos
y media salimos de la casa, vimos que el cuadro hasta que verdeaba de
tantos guardias de la EEBI, era una cantidad increíble, prácticamente no
les dieron tiempo a defenderse”.
En el discurso tradicional se ha sostenido que fueron dos soplones de la
guardia genocida identificados como Ramón Valle Arancibia y Gabriel
Valle, ambos denunciaron a los muchachos, al contingente somocista de la
EEBI. Los combatientes populares estaban subidos en la loma de Batahola,
situada un poco al Este del Peñón de las Piedrecitas, en un plantel del que
fuera Distrito Nacional.
Sin embargo, los testimonios de sobrevivientes generan otras opiniones,
como por ejemplo: que la guardia tenía infiltrados dentro de las filas de los
insurrectos; que la guardia supo porque habían aviones que sobrevolaban
la zona y era difícil ocultar una columna de más de quinientas personas.
También que uno de los cuidadores de los talleres de la KOMATSU
denunció al contingente.
La guerra por naturaleza es un caos, y estas diferencias de opiniones
muestra las muchas maneras de cómo la guardia se informaba de los
movimientos de los guerrilleros insurreccionados. ¿Cómo se informó la
guardia de este movimiento táctico? Quizás no tiene mayor trascendencia,
26
I Contexto Histórico Nacional
porque en la guerra el caos impera. Lo que tiene mayor valor patriótico e
histórico es que estos jóvenes entregaron su vida por la libertad del pueblo.
Que la muerte de estos héroes nacionales no fue en vano y vivirán en la
memoria del pueblo como ejemplo. Y que el asesinato masivo ejecutado
por la guardia nunca será justificado por ninguna razón.
Según relato de sobrevivientes, caminaban junto a las paredes de las casas,
parapetándose en muros y árboles; llevaban diez fusiles automáticos y
pocas municiones, algunas pistolas, hasta que llegaron a las cercanías
del Banco de la Vivienda. Se detuvieron cerca de esa institución, donde
pidieron agua en una casa (Hogar de Lucía Kelly, quien pidió el líquido
fue Linda Graciela Barreto). Esperaron un rato a los exploradores, los
cuales recomendaron pasar por un predio montoso y baldío del oeste de la
Embajada Norteamericana, ubicado frente a la Loma de Batahola.
La primera columna pasó sigilosamente en marcha lenta y en fila india,
cruzó la carretera sur, más o menos a las doce del día. La segunda columna
se internó por el predio montoso, de repente, les cayó una lluvia de
balazos de dos ametralladoras una calibre 30 y la otra calibre 50, que eran
disparadas desde la loma pedregosa de Batahola, mientras otra balacera
provenía de la Embajada Americana.
Los masacrados fueron llevados en camiones y enterrados en sepulturas
colectivas en diferentes lugares; una parte en una fosa común donde es
hoy el Olof Palme. Otra, según testimonios de sobrevivientes, las mismas
palas mecánicas de la guardia somocista abrieron zanjas en el lugar de
la masacre y ahí fueron enterrados. Estos cadáveres se exhumaron tres
años después. Otros fueron recuperados por los mismos guerrilleros o
familiares y sepultados en lugares distintos, de estos muy poco se sabe.
Un camión lleno de cadáveres fue llevado detrás del Hospital Vélez Páiz
donde los incineraron.
27
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Los cuerpos sin vida de decenas de combatientes caídos en Batahola, fueron montados con palas
mecánicas en camiones de volquete y trasladados a diferentes lugares, donde eran apilados en tumbas
comunes. Varios de esos muchachos se enterraron en una sepultura colectiva en los predios donde
hoy es el Olof Palme. Un monumento se alza en el lugar como testimonio tangible de lo que fue esa
masacre somocista contra la juventud nicaragüense, que en 1979, se sacudió de la represión armada.
Según Valle y Mántica, citado por Marcia Traña8, la palabra Batahola viene
de Patlaolla: que significa “lugar de maíz desgranado”. Quizás la desventura
del futuro ya estaba predestinada por nuestras culturas indígenas. Pero
así como muere el grano de maíz desprendido de la mazorca. Y da vida
al pinol, la tortilla, y toda nuestra alimentación de maíz. También estos
héroes y mártires de Batahola desgranados por la muerte, dieron libertad
con sus vidas a nuestro país preso de la dictadura somocista.
8
Traña Galeano, Marcia. Apuntes sobre la Historia de Managua. 1 Edt. Aldina. Managua, Nicaragua, 2000. pp. 27.
28
I Contexto Histórico Nacional
3. Lista de Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
Esta lista está compuesta por recopilaciones de fuentes orales y escritas,
quizás algunos nombres de héroes y mártires no los lleguemos a conocer.
Pero la historia está consciente que son más de 180 jóvenes. A los conocidos
y a los mártires anónimos se les rinde tributo en este trabajo.
1.
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19.
Alba Luz Portocarrero
(Martha)
Allán Álvarez (Sherman)
Antenor Aguilar
Arnoldo Real (Ernesto)
Dirigió la insurrección en los
barrios nor-occidentales
Armando Ibarra González
Antonio Maldonado
Carlos Alberto Martínez Rayo
Carlos Mendoza Montano (El
Pequeño)
Carlos Ortiz (Juan)
Sobreviviente
Denis Argeñal (Peludo)
Eduardo Argüello Bohórquez
(El Ñato). Hermano del
Tricampeón Mundial de
Boxeo, Alexis Argüello
Eduardo García
Edwin Gutiérrez
Edwin Sánchez Baltodano
Efraín Téllez (Challuya)
Sobreviviente
Elías Alfredo Pérez
Eddy Meléndez Morales
(José)
Enrique Gutiérrez (Róger)
José Enrique Bermúdez
hermano de Juan Rafael
Bermúdez
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21.
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24.
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40.
41.
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43.
44.
45.
Enrique Martínez
Ernesto Cedeño (Franklin)
Félix Estrada Sandoval
Francisco Hernández
Francisco de León Gutiérrez
Velásquez (Jhonson)
Francisco Rodríguez (Leonel)
Gerardo Omar López
Gustavo González
Horacio José Lorío (Raúl)
Ignacio Varela
José Domingo Romero
José Ramón Rayo Suárez (Reyes)
José David Rocha (Pedro)
José Alejandro Díaz Meza
José Enrique Bermúdez E.
(Francisco)
José Gonzalo Largaespada
Martínez
José Peña Gutiérrez
José Rafael Bermúdez
Julio Villalta.
Juan Horacio Rivas Rodríguez
Juan Rafael Bermúdez (Marvin)
Julio Loáisiga (Pancho)
Jorge Esquivel Acevedo (Roberto)
Jorge Zapata Borge
Leonel Morales
Leonardo Iglesias
29
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
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62.
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64.
65.
66.
67.
9
Luís Martínez
Luís Montano O.
Linda Graciela Barreto
Mauricio Alegría
Manuel Espinosa Cabrera
(Nelo)
Miguel Velásquez López
Miguel José Matus (Samuel)
Mary José Matus (Samuel)
Martha Olivia9
Mauricio Mayorquín
Napoleón Lara
Napoleón Suárez
Nelson Berríos Parra
Noel Padilla Pérez
Oscar Antonio Gutiérrez
Serrano
Pablo Solórzano
Pedro Meza (El Chaparro
Henry). Líder de la
insurrección de los
barrios nor-occidentales y
sobreviviente
Pedro Antonio Tuckler
Rugama
Raúl López Flores
Róger Benito Martínez
Róger Martínez Abarca
Roberto Díaz Meza (El Gato)
68.
69.
70.
71.
72.
Rubén Mendoza
Ramiro García
Ronaldo Antonio Vásquez Morales
Víctor Manuel Aguirre Mendoza
Zulema Baltodano Marcenaro
(hermana de Mónica Baltodano
Marcenaro)10
Las señoras Julia Arriaza (30) años y Patricia Méndez arriaza (12) años testigos de la masacre recuerdan que “A una muchacha
del caserío, identificada como Martha Olivia, la mataron delante de su hermana gemela, éstas venían de saquear con unos
carretones, ellas no tenían nada que ver con la guerra y la guardia la violó y la crucificó, le clavaron las manos con estacas, al
momento. Todavía permanece como referencia la cruz que pusimos.
10
La lista proviene de libro: Insurrección Sandinista Victoriosa: Repliegue a Masaya. También del Listado de Héroes y Mártires
de la Revolución Sandinista levantado por los CPC. Y lista tomada de la invitación para la celebración el 15 de junio 2010. De
la caída heroica de los Héroes y Mártires de Batahola
30
II. TESTIMONIOS Y BIOGRAFÍAS
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
II Testimonios y Biografías
1. Efraín Téllez (Challuya).
En enero de 1978 inició el año
lectivo, “yo estudiaba segundo
año en El Goyena. Ahí tuve mis
primeras actividades políticas, con
la Asociación de Estudiantes de
Secundaria, bajo la responsabilidad
del compañero Javier Pérez
Montenegro. Conocido en el
barrio como “gallina”, él era uno
de los dirigentes estudiantiles,
ahí empezaron mis primeras
actividades y contactos con el Frente
Sandinista”
Recuerdo que en febrero de 1978, inició la lucha histórica por la
reivindicación del Comandante Tomás Borge y Marcio Jáenz, dos
compañeros sandinistas que estaban aislados en las cárceles de la Modelo,
luego comenzó la orientación del Frente Estudiantil Revolucionario (FER),
que era tomar los colegios, los institutos con los compañeros de secundaria
para protestar contra esa represión de la guardia nacional, de mantener
aislado al Comandante Tomás Borge y a Marcio Jáenz, dos estrategas del
F.S.L.N.
Así empiezan mis primeras actividades revolucionarias, posteriormente,
nosotros pasamos febrero, marzo, abril, mayo, junio y en julio de 1978,
después de seis meses de estar “tomado” el Ramírez Goyena La guardia
nacional nos desalojó, montó todo su aparato represivo contra la mayoría de
los institutos que estaban ocupados por estudiantes en Managua, y fuimos
desalojados violentamente capturando a un sinnúmero de compañeros,
no solamente del Ramírez Goyena, sino también en el Instituto Nacional
de Comercio, que hoy lleva el nombre del Héroe Guerrillero Manuel
Olivares.
Después que la guardia se tomó violentamente El Goyena, nosotros no
podíamos llegar ahí, porque andábamos circulados. La guardia puso
33
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
un puesto de mando en cada centro educativo para que la actividad
revolucionaria no continuara, fuimos orientados por el Frente Estudiantil
Revolucionario (FER), a integrar estructuras en los barrios orientales,
porque en los occidentales es donde vivíamos, y la lucha iba para las
calles.
Recuerdo que el primer responsable que tuvimos por el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (F.S.L.N) fue Manuel Olivares Rodríguez, él, fue
el primer responsable que tuvo la GPP en Monseñor Lezcano, que dicho
sea de paso en septiembre de 1978 en un operativo en Las Palmas, cae
junto a los compañeros Urania Zelaya, Marco Antonio Sequeira, Valentín
Barrios y otro, que si mal no recuerdo se llamaba Rolando López, esos
compañeros cayeron en desigual combate con la guardia, ahí en Las
Palmas. Y el movimiento fue golpeado porque pereció el responsable del
barrio.
Posteriormente, después de la caída de esos combatientes, se reestructura el
Frente Sandinista tendencia GPP en Monseñor Lezcano, queda constituido
el equipo coordinador. Los miembros de ese equipo éramos: el compañero
Marvin Danilo Ramos Zeledón, seudónimo “León”, él, fue conocido en
Monseñor Lezcano como “Juventud”, el otro compañero era Roberto
Sánchez Baltodano, de seudónimo “Bayardo”, pero conocido en Monseñor
Lezcano como el “Piojo”, Amílcar Ocampo y yo, Efraín Téllez, estaba
también Javier Pérez Montenegro, era parte de ese equipo coordinador, que
a la vez era dirigido por el compañero Pedro Meza Vílchez, de seudónimo
“Henry”.
Cada equipo coordinador era jefe de una escuadra sandinista. Luego se
realizaron recuperaciones de armas, ejecuciones de guardias somocistas
“orejas”, actividades de propaganda en los barrios, propaganda armada,
propaganda política, pintas, en fin, un sinnúmero de actividades políticas.
Por la noche se realizaban actividades a partir de mediados de 1978, hasta
llegar a enero de 1979.
Enero de 1979 nuevamente se reestructura el equipo coordinador, que en
términos militares era el Estado Mayor de la GPP en Monseñor Lezcano. Al
34
II Testimonios y Biografías
compañero “Henry” lo mandan para otra área y asume la responsabilidad
la compañera Nidia Escobar López, de seudónimo “Pilar”, o la “108”, esa
compañera era sobrina de José Benito Escobar López y hermana de Felipe
Escobar López, dirigentes reconocidos del Frente Sandinista.
“El Chele Cuadra”, Eduardo Cuadra Ferrey, era el responsable de la “Pilar”
y de todo el equipo coordinador, realizábamos también con él, reuniones
y coordinábamos trabajos, actividades combativas, ya en esas estructuras
del equipo coordinador habían pasado ciertos compañeros a unidades de
tácticas de combate, por ejemplo el compañero de seudónimo “Leonel”,
Marvin Danilo Ramos Zeledón y yo, pertenecíamos a una unidad táctica
de combate que se llamaba Marco Antonio Sequeira, en honor a uno de
los compañeros que cayeron el 18 de septiembre de 1978, en Las Palmas,
junto con el que fue responsable en Monseñor Lezcano de la GPP, Manuel
Olivares.
Esa unidad táctica de combate se encargaba de operativos más planificados
y combativos, por ejemplo ataque frontal contra la guardia, recuerdo que
nosotros atacamos Ticuantepe. Realizamos operativos de ajusticiamiento a
connotados esbirros somocistas, y recuperaciones de armas. Asalto a bancos
para recuperar dinero. En esas actividades estábamos cuando, veinte días
antes de la insurrección en Monseñor Lezcano, a mí me separan del equipo
coordinador, y me mandan con un grupo de compañeros, prácticamente
separan la unidad táctica de combate, y cinco días antes de la insurrección
a nosotros nos reconcentran en San Judas, bueno en realidad yo reclamaba,
y preguntaba ¿Para qué era esa reconcentración?, esa reunión, recuerdo
que estuvimos el 5, 6 hasta 7 de junio, pero ya no aguantamos porque la
insurrección estaba por reventar.
En una casa de San Judas, estábamos reconcentrados los miembros de
la unidad táctica de combate, “Marco Antonio Sequeiro”, a excepción
de “Leonel”, se encontraban varios compañeros a quienes solamente los
conocía por sus seudónimos, “Pedro”, “El Danto”.
El 7 de junio nosotros empezamos a desalojar, prácticamente la insurrección
la teníamos encima, tomé la decisión de trasladarme al Barrio San Judas,
35
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
desconectado completamente, el 8 de junio, a las 10 de la mañana revienta
la insurrección aquí, y me pregunté: ¿Qué pasó?, ¿Cómo se organizó?,
¿Quiénes fueron los compañeros que dirigieron?, ¿Quiénes tenían las
mejores armas?
El compañero que dirigió la insurrección en Monseñor Lezcano,
Acahualinca, Santa Ana, La Morazán, Las Brisas, Loma Verde y Linda
Vista, fue Arnoldo Real Espinosa, de seudónimo “Ernesto”. Era un
compañero de los hermanos de la Tendencia Tercerista, fue quien dirigió
prácticamente la insurrección de los barrios nor-occidentales.
Nosotros tuvimos una reunión en mi casa con “Ernesto”, donde se planteó
la necesidad de reunirse con compañeros de otras tendencias, y del Partido
Socialista, yo dije a “Ernesto” que podía contactarlo con “La Pilar”, la
responsable del equipo coordinado de la GPP. Pero Arnoldo me dijo
que tenía los contactos con ella, y solo necesitaba la comunicación de
los proletarios y los de la Organización Militar del Pueblo, que eran los
socialistas.
A Ernesto le solicitamos que organizara con los hermanos de otras
tendencias, el Estado Mayor de la insurrección en Monseñor Lezcano,
eso no se efectuó, fue precisamente por eso que se creó una especie de
anarquismo, cada quien hacía lo que le daba la gana, porque no había una
dirección contundente y sólida. Así nos llevamos el 8 y 9, hostigamientos,
organizándonos, formando escuadras. Otra sugerencia que les manifesté
personalmente a los terceristas, quienes tenían las armas poderosas, como
FAL, GARAND y Escopetas, andaban bien armados, pero a la vez tenían
que organizar escuadras móviles para arrebatarle los fusiles a la guardia,
preparar emboscadas, porque en los alrededores los uniformados se
movilizaban en convoys. Montarles emboscada y recuperar armas, para
suministrar fusiles a los compañeros de lucha, pero no quisieron.
No se logró la formación de la fuerza móvil, que en los barrios orientales
le dio mucha efectividad a la insurrección y a la resistencia armada,
tenemos el caso de “La Liebre”, y una unidad móvil de los Casa Perros.
La primera la dirigía Walter Ferretti, y los Casa Perros, la jefeaba “Chico
36
II Testimonios y Biografías
Garand”, les dio muy buenos resultados en los sectores orientales, así
queríamos organizar la fuerza móvil, para quitar armas a la guardia, pero
no se pudo.
Así llegamos al 10, reestructurándonos, organizándonos, defendiéndonos
con la mano, con machetes, con bombas de contacto, hasta con
triquitraques. Defendiéndonos de las arremetidas de la guardia, que no era
jugando, nosotros servimos como distracción, mientras los compañeros
de los barrios orientales se consolidaban. La insurrección empezó aquí
primero en los barrios nor-occidentales, entonces la guardia la agarró
contra nosotros y nos metió todos los fierros, pensando que la insurrección
general iba a comenzar en los barrios occidentales, fueron días críticos el
8, 9, 10 y 11, de junio.
Recuerdo que la primera persona que cayó en este barrio, fue la compañera
Guadalupe Camacho, la asesinó el esbirro somocista de apellido Padilla,
sargento de la guardia, acantonado en la Tercera. Con un GARAND la
mató en la esquina de Planificación, donde era la San Martín, eso fue el 8
de junio, de 1979, llegamos al 10, hostigando la Tercera Sección de Policía.
Defendiéndonos de la guardia que entraba por el lado de la Moneda, La
Morazán, y por la Iglesia de Monseñor Lezcano, tres francotiradores
atacando fuerte, nosotros defendiéndonos como podíamos, así nos
llevamos el 9,10 11 y amaneció el día 12.
Lupita Camacho.
“Lupita tenía 14 años, cuando se
integró a la GPP. Ella se encargaba de
distribuir o llevar información de un
lugar a otro. También fue entrenada
para la utilización de armas, las cuales
recuperaba en diferentes operativos,
las escondía a vista de sus familiares,
en bodegas o armarios de su hogar.
Ella fue asesinada por la guardia al
hacer vigilancia, un franco tirador
le dio un certero disparo en la nuca,
murió instantáneamente.
37
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Su cuerpo pasó toda la noche tendido sobre la calle, su madre no pudo
recuperarlo ese día, porque la guardia no permitía que nadie saliera. Lupita
fue sepultada en la casa de entrenamiento, pasaron 5 meses hasta que la
mamá pudo exhumarla y darle sepultura.”
El 13 de junio de 1979, se registró el ataque masivo y fuerte a la Tercera
Sección de Policía. El combate empezó a las 9 de la mañana con compañeros
terceristas de Acahualinca, entre ellos El Chele Richar, que andaba un
RPG-2, Antonio Pedregal, El Negro Clifford, Domingo Chanchero que
era de Acahualinca, El Cumba, Roberto Piojo, Bayardo, Jorge Corea, y yo.
El Marciano, Leonardo Díaz Meza, José David Rocha Hernández, quien
andaba una carabinita 22, era un compañero de gran capacidad combativa,
militante del Frente Sandinista, cayó heroicamente en Batahola.
Empiezan los combates, se les dispara con el RPG-2, que portaba el
Chele Richar, varios disparos, se acosó constantemente a la guardia, la
diezmamos, como a eso de las 12 y la 1 de la tarde, la guardia se rindió,
pero esa rendición era para ganar tiempo, se vistieron de civil y se tiraron a
la casa del teniente Ruiz, pegado a la Tercera estaba la casa de ese teniente,
un sujeto sanguinario, igual que sus hijos, quienes también eran guardias,
todos ellos en este barrio deben vuelto, todavía no se lo hemos cobrado
porque huyeron a Miami.
Los guardias en su mayoría se vistieron de civil, y se escamotearon en
las casas aledañas, cerca de la Tercera, la guardia tenía base social, eran
apoyados por los vecinos, la mayoría de esos dueños de casa apoyaban
a la guardia nacional, tenían una relación social y de amistad con ellos,
eso les valió incluso al criminal Padilla, para esconderse y escaparse.
Recuerdo que los compañeros de Acahualinca capturaron a dos guardias
y se los llevaron, fueron las únicas capturas, junto a tres guardias que
estaban caídos y decapitados en la puerta, pero esos eran de la EBBI. Por
fin, entre las 12 y la 1 de la tarde del 13 de junio, de 1979, cayó la Tercera
Estación, que era el reducto de la guardia.
Por la noche entra la EBBI a Monseñor Lezcano, por el lado de arriba,
por el Cementerio, se toma de nuevo la Tercera, avanzan media cuadra
hacia abajo y en un callejón encuentran herido al compañero Reinaldo
38
II Testimonios y Biografías
Escobar Tapia, le dan muerte con un disparo quemarropa, avanzan hacia la
esquina donde Gastón, rompen la pared de la San Martín, abren un hoyo e
introducen una escuadra de la EBBI, ahí amanece el 14 de junio la EBBI
y empiezan a morterearnos desde la San Martín, ese combate duró todo el
día.
El combate empezó a las ocho de la mañana, desde la San Martín
están mortereando el barrio, se les terminan los morteros y empieza el
combate cuerpo a cuerpo, de sección a sección, todo el día, un combate
completamente heroico, gente que andaba con pistolas 45, revólveres 38,
rifles 22, como el caso del compañero José David Rocha, y pistolitas 22,
ellos se lanzaban feroces contra los militares.
Andaban otros compañeros bien armados, como Félix Estrada, (El Cumba),
portaba un GALIL, que había recuperado anteriormente en la Tercera.
También iban Ramiro García, Ramiro Martínez, El Marciano, y yo. El
compañero Steve McQueen, llamado William Rodríguez, él manipulaba
un rifle FAL, salió herido en la mano. Fue un combate heroico de aula a
aula, en donde cayeron compañeros que aún recuerdo: Julián Vidaurre,
Henry Mayorga Torres y Rodolfo Torres, eran primos. Cuando Rodolfo
Torres ve caer a Henry Mayorga Torres, se levanta a quererlo socorrer y
el franco tirador le pegó un balazo en la cabeza y lo mató. Ellos son los
tres compañeros que recuerdo que cayeron en ese descomunal combate,
no podría describir la magnitud y heroicidad de los combatientes de la
insurrección de Monseñor Lezcano. Un combate que quedó grabado
para la historia, recuerdo que los últimos disparos fueron entre las 5 y
6 de la tarde. Resultado: 3 compañeros caídos, 8 guardias de la EBBI, 3
mercenarios asiáticos abatidos, se capturaron a dos EBBI, varios guardias
nacionales se rindieron y se entregaron a los compañeros de Acahualinca,
esto fue el 14 de junio, de 1979.
El 15 de junio, de 1979 amanecimos también acosados por los cuatro
costados, pero a eso de las 9 de la mañana, tras un descuido de los compañeros
cerca del Cine León, 1 cuadra al lago, donde había una trinchera, se nos
filtra la guardia, no pudimos sacarla, porque nos sacaron de la trinchera,
esa era una fortaleza inexpugnable, no la pudimos recuperar, empezamos
a combatir fuertemente para quererlos echar, fue imposible, recuerdo que
39
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
salió herido en la ceja el negro Clifford, también fue atravesado por una
bala M-16, en los testículos. Como a mediodía, frente a la Iglesia Lumen
Christi, había un callejón, y me encuentro con Julio Paniagua, Pedro
Meza Vílchez, de seudónimo “Henry”, Carlos Ortiz seudónimo Juan, Luís
Alberto Mayorga Torres, ahora fallecido, y el Químico Fernando, a quien
solo de nombre lo conocí. Estábamos en una casa cocinando gallina,
hacíamos sopa para almorzar, cuando Henry sale a la calle, y queda viendo
a una señora, entonces le pregunta ¿Señora y usted para dónde va? La
señora lo queda viendo sorprendida y pálida y le dice ¡Papito que están
haciendo ustedes aquí! Si en el barrio no hay nadie, todos se fueron y la
guardia viene detrás, viene limpiando.
Entra rápido Henry y nos avisa, salimos, y le preguntamos a la señora
¿Qué para dónde cogieron? Y ella nos dio la dirección señalando hacia el
lado del Leprocomio, nosotros estábamos a una cuadra del Leprocomio,
actualmente donde queda el Reparto España, antes era un predio montoso,
cuando nosotros vamos avanzando buscando la columna que iba para San
Judas, varios francotiradores se nos pegan y empiezan a hostigarnos, no
pudieron darnos y logramos avanzar con dificultad, hasta llegar por donde
era la parada de la laguna.
Cuando llegamos, Henry empieza a desconfiar, y a decir: ¿Quién había
ordenado esa retirada? Que detuvieran esa columna, y parte de la columna
fue detenida. Una columna como de un kilómetro de largo. Todo lo que es
Batahola Norte, estábamos sobre un camino. La discusión subía de tono,
que no, que sí, ¿Quien la había ordenado? ¿Para dónde íbamos?, Henry
quería cuentas. Esto dio tiempo suficiente para que la guardia interpretara
nuestras intenciones y se parapetara a esperarnos.
Quiero aclarar que nosotros no fuimos denunciados por nadie, sino que,
cuando se detuvo la columna, en el avance, es que la guardia conoce
que nosotros íbamos hacia San Judas. Después montan la emboscada,
exactamente donde quedaban los talleres de la Mercedes Benz, que ahora
pertenecen a la Policía Nacional, ahí instalaron una ametralladora 30 y una
50. Y fue desde ahí que empezó a dispararnos la guardia, recuerdo que
donde queda el anexo a Batahola Sur, todo eso era monte, eran llanuras,
no había donde esconderse, había zacatito, como estábamos en invierno,
crecidito, era despejado completamente.
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II Testimonios y Biografías
Eso fue lo que le favoreció a la guardia para masacrarnos y agarrarnos a su
gusto. Recuerdo que en el intercambio de disparos, nosotros no teníamos
municiones, estábamos completamente indefensos, excepto “El Cumba”,
que llevaba un GALIL, Steve MacQueen, que andaba un FAL, recuerdo
que se parapetaron en las raíces de unos árboles de chilamate, intentaron
enfrentar a la guardia, le hicieron capricho los compañeros, hasta que se le
agotaron las municiones, no los detuvieron y empezaron a retirarse.
Cerca de la Embajada Americana, dispararon ráfagas, no sé si eran de
ametralladoras 30 o fusilería de infantería, pero sí, de ahí salieron balazos
constantes. De 10 a 15 minutos nos estuvieron ametrallando, luego cesó
el hostigamiento de la Embajada Americana. El mayor volumen de fuego
de la guardia lo concentraron ellos, ahí en los Talleres de la Mercedes
Benz, que prácticamente quedaban en un campo limpio, por donde íbamos
pasando nosotros, recuerdo que me arrastré doscientos metros, dos cuadra,
y solo sentía que iban cayendo compañeros, pos!, pos!, pos!, caían a mi
derecha e izquierda.
Avancé agotado y después me levanté resignado, aquí morí, dije, pero creo
que Dios me protegió, porque una sola bala no me rozó, hasta pegarme
a los Talleres de La KOMATSU, una vez ahí, nosotros éramos de vida,
luego avanzamos hacia el sur donde hoy queda el Barrio Nora Astorga,
cruzamos el puente, pensando que los compañeros de Altagracia ya se
habían levantado, cuando llegamos al punto no había nadie, el barrio
quedó completamente vacío, la población estaba esperándonos, porque
escuchó los combates, estaban pendientes, nos dijeron que hace días se
fueron los compañeros de Altagracia, nos quedamos un rato pensando
qué hacer, y ni modo dijimos, no podemos permanecer aquí, tenemos
que avanzar a San Judas. Posteriormente en el cruce de lo que es San
Judas y el Barrio Chino, o el Espanto, por ahí nosotros avanzamos, hubo
ciertas escaramuzas con la guardia, cayeron varios compañeros, por el
cauce se metieron algunos, pasaron bien. Pero los que íbamos para arriba,
tuvimos que enfrentarnos con la guardia que estaba ubicada en el Centro
Cívico, hasta que llegamos a San Judas, a eso de la tres de la tarde, éramos
alrededor de 150 compañeros.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Valga recordar que en esa retirada iban compañeros armados, combatientes,
militantes del Frente Sandinista, población, gente que se nos había
integrado, pero que iban desarmados, eran como alrededor de un mil
personas, gran cantidad. Y los que cayeron en Batahola eran entre 150
a 200 aproximadamente, fui testigo, caían como mangos, cuando iba
arrastrándome, voy a recordar compañeros; ahí cayó el responsable de
la insurrección en los barrios nor-occidentales, Arnoldo Real Espinosa,
de seudónimo “Ernesto”, ahí en mi casa mi papá le decía “El Churepo”,
era tipógrafo, mi papá era tipógrafo también, se conocían desde 20 años
atrás, nosotros lo conocíamos desde niños. Cayó también Jorge Corea,
un heroico combatiente que participó en la toma de la Tercera Estación
de Policía, también combatió en la San Martín, Roberto Díaz, “El Gato”,
Samuel Medal y José David Rocha Hernández, compañero valiente que
participó en la toma del cuartel, igual cayó heroicamente, Domingo
“chanchero” de Acahualinca.
El hermano del tri-campeón Alexis Argüello, Eduardo Argüello, conocido
como “el Ñato Argüello”, cayó en Batahola, exactamente en la planicie,
yo lo vi porque estaba en Gallo y Villa, él junto con José David Rocha,
me bajaron de una camioneta de barandas, porque creían que montados
en ese vehículo éramos blanco fijo de la guardia, nos iban a matar, como
posteriormente sucedió con varios compañeros que se fueron en ella, los
masacraron, los emboscó la guardia, todos murieron, entonces ahí estaba
José David Rocha Hernández, y también Eduardo Argüello, “El Ñato
Eduardo”, hermano del legendario boxeador nicaragüense Alexis Argüello.
Bueno esa es la histórica y combativa acción del Barrio Monseñor Lezcano,
todos los jóvenes de aquel entonces, defendimos palmo a palmo Monseñor
Lezcano. Compañeros caídos, todos los que mencioné.
¿Quiénes componían el Estado Mayor de los barrios occidentales? Lo
integraban Gabriel Cardenal, y Pedro Meza, compañero proletario de San
Judas, cuyo seudónimo era “Amílcar”, actualmente es abogado, Eduardo
Cuadra Ferrey, son los combatientes que reconozco como miembros del
Estado Mayor de los barrios occidentales. Si hay otros, lo desconozco,
combatí en los barrios nor-occidentales, combatí en Monseñor Lezcano,
Acahualinca, La Morazán, Barrio Cuba, todos los barrios nor-occidentales,
y conozco la historia, como fue la insurrección, conozco las estructuras de
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II Testimonios y Biografías
la GPP, porque fui miembro del equipo coordinador de esa tendencia, aquí
en Monseñor Lezcano.
Los compañeros terceristas tenían representación aquí en Monseñor
Lezcano, pero los que prácticamente íbamos a la vanguardia en el combate
callejero preinsurreccional éramos los GPP (Guerra Popular Prolongada),
teníamos las mejores estructuras, estaban los CAP (Comité de Acción
Popular), estaban los Comité de Defensa Civil, que eran dirigidos por
el compañero Amílcar Ocampo de seudónimo Daniel, en esa estructura
estaba prácticamente todo la población de Monseñor Lezcano organizada
alrededor del Frente Sandinista, que fue vital para el mantenimiento de
la insurrección y de la preinsurrección, con apoyo que tuvimos de la
población, de nuestros padres, de los padres de nuestros compañeros
caídos. Fue incondicional, heroica, no le tuvieron miedo a la muerte,
cayera quien cayera, iban hacia delante, sobre la lucha armada hasta llegar
a la victoria final el 19 de julio de 1979.
2. José Alejandro Díaz Meza.
Nací el 22 de julio, de 1954, de una
familia proletaria, “mi padre un
obrero y mi madre una profesora
de primaria”, me inicié en el Frente
cuando estudiaba secundaria, allá
por 1970, nos tomamos las iglesias
en el movimiento estudiantil de
secundaria, precisamente asistía
a clases en el Instituto Monseñor
Lezcano, la primera vez que nos
tomamos la Iglesia de Monseñor
Lezcano, fue durante la huelga,
pidiendo la libertad de Marcio Jáenz
y del comandante Tomás Borge.
Nos tomamos la iglesia y estuvimos cuatro días, en ese tiempo estaba un
sacerdote, el padre Domínguez, estaba un poco anciano, resulta después
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
que él nos pasaba comida, llegaba la guardia y nos empujaba las puertas
que teníamos trancadas con todas las bancas, pasamos 4 días sobreviviendo
hasta que por instrucciones del Movimiento Estudiantil, se orientó que se
desalojaran todas las iglesias, nos concentráramos todos en la Catedral,
entonces nos fuimos a hacer barra a Catedral, donde nos ficharon los
somocistas, algunos cayeron presos, otros escapamos, puedo afirmar que
esa fue una de las primeras experiencias.
Posteriormente en 1973, viene el aumento al precio de la leche, todos los
estudiantes nos volvemos a lanzar sobre la Avenida Roosevelt, pidiendo a
la dictadura que controlara el precio de la leche, porque era atentar contra
el bolsillo de los nicaragüenses, todos los estudiantes sobre la Roosevelt,
la dictadura nos envió al hermano de la Dinora Sampson, el sargento
Sampson, todos los que estábamos sobre la Roosevelt veíamos que venía
la guardia, no teníamos la capacidad de detenerla, como ahora que hay
morteros y todo, solo podíamos correr. No teníamos armas, resulta que
nos acostamos sobre la avenida, nos pusimos la bandera de Nicaragua y
comenzamos a cantar el Himno Nacional, precisamente en ese momento
comenzó la guardia a vapulearnos a todos. Nos capturan y nos llevan presos
al Hormiguero, antes del terremoto de 1972, nos pelonearon y pegaron una
penqueada del carajo, trabajaba para el Ministerio de Salud, era ayudante
del contador general y gracias a Dios él no supo de mi protesta.
Así comenzó mi historia revolucionaria. Mi papá era un colaborador
histórico del Frente Sandinista, ya falleció, era Alejandro Díaz Buitrago,
frente a la casa nuestra estaba la casa de don Bruno Vallecillo, padre de uno
de los dirigentes del Partido Socialista o Comunista, en ese entonces, de
la misma pelota de Elí Altamirano, varias veces llegó la guardia a capturar
gente, en mi casa se reunió el Comandante Carlos Fonseca, también
estuvo el Comandante Germán Pomares “El Danto”, mi papá lo invitaba,
posteriormente estuvo Casimiro Sotelo, y Rigoberto Amaya. Era yo un
chavalo como de 13 ó 14 años, era la persona que controlaba hasta el Cine
León, le pasaba cigarros y las armas, resulta que esos mismos compañeros
después fueron abatidos por la guardia, del Cine León una cuadra al sur,
una y media abajo. Realmente la OSN (Oficina de Seguridad Nacional),
los liquidó.
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II Testimonios y Biografías
Por la relación que tenía mi papá con la gente del barrio, supimos que
fue una profesora que bombeó, (denunció) a los sandinistas que cayeron,
haciendo la historia, Somoza le dio un microbús a la familia de la profesora,
les proporcionó dinero, y en el desierto de México unos atracadores,
bandidos, delincuentes agarraron al hombre de esa mujer, le quemaron el
vehículo y lo mataron. Así terminó la triste historia de un “soplón” de la
guardia somocista que denunció a los sandinistas de Monseñor Lezcano.
Mi papá, realmente indujo a todos sus hijos el sentido revolucionario.
Teníamos un pequeño radio Philip, yo le servía de antena, al receptor.
Don Lolo Vallecillo fue de los constructores del Estadio Nacional,
escuchábamos los discursos de Fidel Castro. Era un chavalo joven
recibiendo toda esa información, esto motivó el espíritu revolucionario y
la conciencia de clase que deberíamos tener todos los nicaragüenses.
Me bachilleré, luego ingresé a la Universidad Nacional Autónoma de
Nicaragua, y con los contactos de los compañeros me integré al FER
(Frente Estudiantil Revolucionario). Anduve en muchas ocasiones con
Chico Meza, yo trabajaba en una litografía y manejaba una furgoneta, a
ciertas horas Chico me esperaba y lo trasladaba, aportaba papeles que
sustraía de la litografía para la imprenta de la Universidad y con Chico
tuve una buena relación combativa. A veces yo iba a dejarlo a una casa de
seguridad cerca de donde está el puesto de policía en Nejapa.
En la UNAN, participamos en muchas actividades, como tirarle bombas
a la guardia, cuando estaban ellos abajo del puente, los hostigábamos,
como una prueba para mostrar el temple que teníamos. Te daban un par
de bombas y te ibas por el puente que unía la parte norte con la sur de la
universidad, ibas acostadito lanzabas las bombas, los guardias te tiraban
balazos y vos tenías que regresar a tu misma posición, así se fue formando
el temple del guerrillero, del revolucionario consecuente con su clase, con
su pueblo, ya eso fue por 1974-1975.
Posteriormente, teníamos actividades revolucionarias, siempre que había
protestas participábamos. Cuando mataron al Dr. Pedro Joaquín Chamorro
Cardenal, resulta que por esos avatares tuve la oportunidad de ir en el
carro que iba adelante del SAAB, donde viajaba el Dr. Chamorro. El taxi,
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
que le seguía, venía yo, que trabajaba en ese tiempo con un familiar que
tenía una empresa de Trasporte Rodríguez. Al venir detrás del carro del Dr.
Chamorro, observé cuando lo detuvieron, el señor, ese, cara de piedra, le
pegó dos balazos con una escopeta, en el momento el taxista se detuvo y
rápidamente arrancó, llegamos al BANIC y la primera llamada telefónica
que recibe la Prensa sobre la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, la orienté
yo, a través de la secretaria que teníamos ahí en la empresa, después ella
se trasladó a trabajar a los juzgados, con la Dra. Vida Benavente, que era
juez.
Ese mismo día cuando velaban el cuerpo de Pedro Joaquín Chamorro,
fuimos convocados todos los compañeros a participar. Ahí quemamos
un Transan, unos trailers que venían cargados de algodón, de alguna
desmotadora y se armó el zafarrancho. Nos dispararon los guardias que
estaban en la aduana y amanecimos. Como una anécdota, de repente a las
dos de la mañana llegó la guardia donde estaba el féretro de Pedro Joaquín
Chamorro. Nos atacó para disuadirnos, entonces todo mundo buscó como
salvar su vida intentamos tirarnos el muro de Laboratorios Ramos. Lo que
había era un par de perros Doberman, y casi se hartan a varios compañeros.
Yo quedé en el muro y tuve que regresar, ahí amanecimos.
En el velorio estaba el Dr. Rafael Córdoba Rivas, Danilo Aguirre, y
varios personajes que por su edad, no figuran mucho en los medios de
comunicación. Así transcurrió la historia de la vida de los muchachos
del Barrio Monseñor Lezcano, con sus convicciones, sus ideas contra
la dictadura, ya que la represión somocista cada día era más dirigida
principalmente contra la juventud.
Para 1979 estábamos integrados al Frente Sandinista, convocados cerca
de donde vivían los Camacho, exactamente donde fue la Casablanca,
en un callejón, donde teníamos un CAP (Comité de Acción Popular).
Guardábamos unos botiquines frente a la San Martín, anduvimos haciendo
el trabajo que se requería para ese momento. Resulta que viene la
insurrección, tengo 24 años, una hija, y una mujer y trabajaba en el Banco
de Crédito Popular como inspector de cartera. Estaba estudiando Derecho,
en la noche e integrado a las tareas de tirar bombas, pintando banderas del
Frente Sandinista, y con dos piedras y un mecate, tirando alambres para
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II Testimonios y Biografías
que hicieran cortocircuito, entre otras actividades de propaganda armada,
de hostigamiento a la guardia nacional.
Porque era como un símbolo de fortaleza, de decisión por parte de los
compañeros que con una pistolita nos enfrentábamos a los esbirros
somocistas armados con fusiles de guerra GALIL. Cuando aparecía en el
barrio una bandera del Frente Sandinista, ondeando en un poste de luz,
o en un árbol alto, ese era un acontecimiento que le daba un significado
grande para motivar la lucha dentro del barrio. En esos días, antes de la
insurrección, recuerdo que por el Ceibón, donde se conoce como el Canal,
fueron asesinados Jhonny, Margarito y otros compañeros, precisamente
realizando esa actividad.
El 9 de junio, después que habíamos sido convocados, no como estructura
del Frente, el pueblo en general fue llamado por su vanguardia el F.S.L.N,
para participar en la ofensiva final, como estaba denominada. A través de
Radio Sandino, escuchábamos, los que teníamos radio, y a través de Radio
Caracol, los mensajes que nuestra Vanguardia emitía a todo el pueblo, a
toda la juventud, para integrarnos a la lucha.
Fue precisamente el 9 de junio, de 1979, cuando mi Barrio Monseñor
Lezcano, el Aladino, Santa Ana, La Morazán, Linda Vista y lugares
aledaños, nos tiramos a la calle, rompiendo botellas, sacando cajillas viejas,
obstaculizando el paso y organizándonos; de tal manera que aparecieron los
primeros cohetes, las primeras pistolas, los primeros fusiles de cacería, en
fin se estructura lo que es el Frente Interno Nor-Occidental, vanguardizado
por el Frente Sandinista, y el Estado Mayor se consolida.
De donde fue el Cine León una cuadra hacia arriba, una al sur, se
apareció el compañero que, ¡Presente para el siempre! Silvio Porras, fue
uno de los estrategas que se destacó. Estaba Jorge Corea, el chaparro
Ramiro, Alba Luz Portocarrero, Soraya Hassán, y los Corsarios. Ese día
nos estructuramos, contábamos con tres fusiles FAL, que los tenían los
compañeros insurreccionados. La unidad del Frente Sandinista, era un
hecho, las tendencias estábamos unidos en un solo fin, que era la Guerra
Popular Prolongada.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Al día siguiente aparecimos levantando adoquines, también aparece la
guardia cerca de la estatua de Monseñor Lezcano. Nos tira unos pencazos,
era un hostigamiento con el objetivo de ver la capacidad de fuerza
combativa que teníamos. Nos abstuvimos, nadie disparó; porque eran
aproximadamente como tres cuadras de distancia entre los insurrectos y la
guardia. Teníamos armas cortas y largas. Pero íbamos a desgastarnos, no
respondimos el fuego.
En la noche se nos metió la guardia, estaban en el Leprocomio o el
Hospital Dermatológico, ubicado en Monseñor Lezcano, colocaron varios
francotiradores que nos ocasionaron muchas víctimas. Creo que ese
mismo día, el 10 de junio, tuvimos la primera baja, Jorge Hernández,
compañero de la cuadra en que nos criamos, al día siguiente, todos los
combatientes apoyados de la población, mujeres, y nuestras madres nos
llevaron alimento, café, el sector nor-occidental estaba alborotado.
Al día siguiente, cuando sacábamos varios buses, de la Ceibita como tres
cuadras hacia abajo, había un garaje, ahí tuve la oportunidad de entablar una
conversación con Arnoldo Real Espinosa, que en determinado momento
fue uno de los líderes del Frente Interno Nor-Occidental, y ahí pues el
compañero pregunta ¿cómo está la situación?.
De manera somera le informo y me señala donde está el Estado Mayor, se
lo indico, sin embargo el día nueve, a la hora que nosotros nos tendimos
en todo el barrio aparece mi hermano, compañero Pedro Meza, con su
seudónimo “El Chaparro Henry”. Comenzamos desde Linda Vista hasta
por el Seminario a recuperar armas, ya teníamos ubicado donde estaban
las casas de los paramilitares, de los guardias, de los soplones y toda la
información, hicimos una buena recuperación ahí.
En ese momento yo ando con un fusil grande, una 28, y para enojo no
me cabía en la mano, ahí fuimos recuperando armas, con Henry sacamos
una escuadrita que estaba consolidada, ahí estaba “Juventud”, también
había un buen grupo de compañeros en una casa del fondo del Seminario,
ya la cosa se viene estructurando mejor, aparecen otros compañeros, no
los nombro, y no es porque quiera omitirlos, sino, porque no tengo esa
capacidad de recordarlos, de cara los conozco a todos
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II Testimonios y Biografías
Para 1979 las estructuras del Frente Sandinista estaban meramente
seleccionadas, comenzamos a organizar algunas casas botiquines, aquí
precisamente, de la San Martín, media cuadra hacia arriba, teníamos
hasta enfermeras todo desde antes de la insurrección. Entonces se firma
la unidad del Frente Sandinista con todas las corrientes que existían
en una sola lucha en un solo puño contra la dictadura. Comenzamos a
desplegarnos pasándonos la voz para estar listos y entrar en combate, yo
estaba trabajando en el Banco Popular, resulta que un 30 de mayo de 1979,
me habían pagado, teníamos actividad político-militar, iban a llegar unos
compañeros del Frente Sandinista, pues ese día pusimos banderas del
Frente, allá por donde es la Estación Cuatro, cerca de la mansión Somoza.
Teníamos una acción propagandística a nivel nacional.
Nos comenzamos a estructurar por escuadra, se orienta una trinchera frente
al Cine León, otra por la San Martín, dislocando fuerzas pusimos también
una trampa. Unos compañeros que nos decían que eran de Monimbó. Se
aparece el “Cumba”, un compa que participó y por esos avatares de la vida
tomó el camino, incorrecto, tengo entendido que falleció.
Los monimboseños tenían una batería, donde operaba el Estado Mayor hacia
abajo, buscando la calle que va ahora al centro comercial de la Colonia;
la batería la instalamos del Cine León dos cuadra abajo, con los cables y
un montón de chatarra que había donde los Zúniga. Para nosotros era una
trinchera infranqueable, era una salvajada lo que teníamos ahí para que
Antigua Tercera Estación de Policía, y último reducto de la guardia de Somoza, durante la guerra
de liberación en el Barrio Monseñor Lezcano. Los guerrilleros populares guiados por la vanguardia
del F.S.L.N, planificaron encarnizados combates cuerpo a cuerpo hasta derrotarlos.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
la guardia no entrara. Hermano por dios, a la hora que la guardia entraba,
pegamos los cables a la batería, pero ésta no tenía carga, la chochada no
funcionó, pero sirvió como un elemento disuasivo para la guardia.
Claro, ellos sabían que teníamos eso. Mandaban su avanzada de
inteligencia. Durante la insurrección nosotros apresamos a dos guardias
con mensajes cifrados. Da la casualidad que dentro de la revolución tuve
la oportunidad de ser parte de lo que fue la Quinta Dirección del Ejército
Popular Sandinista, y mi especialidad era cifrados militares, en ese tiempo
encontramos esos mensajes. Los traigo a colación para que vean que
también la guardia se filtraba en nuestras filas, para sacar información. Ese
montón de chatarra no permitió que la guardia avanzara, tenían miedo.
Después los mismos monimboseños nos hicieron bombas de contacto,
algunas funcionaron, otras no, la cosa es que ya estábamos metidos en la
insurrección.
Después de la toma de la Tercera, ya nos sentíamos más guerrilleros.
Inicialmente, en el Frente Sandinista se decía que la insurrección sería
en los barrios orientales. Pero, debido a que en Xiloá se mojaron los
planes, entonces se cambió la estrategia. El Frente Interno donde estaba
la Comandancia General, y se encontraba Carlos Núñez, comenzó la
insurrección en los barrios nor-occidentales. Entonces la guardia tenía ese
dilema, que no sabía cuál era la táctica del Frente Sandinista, pero nosotros
aquí, en nuestras posiciones, le estábamos haciendo “güevo”. Resulta que
una noche después de la toma de la Tercera, aparece el compañero Arnoldo
Real Espinoza y se nos orienta desalojar las barricadas en la noche. Eso
fue el doce, entonces nos vamos a meter a Acahualinca, estando ahí, todas
las trincheras las desalojamos, después de todo eso, regresamos.
Muchos de nuestros compañeros se chivearon, pensaron que era la guardia.
En Acahualinca él (Arnoldo), me dio el honor más grande que yo he tenido,
me asignó un FAL, pero resulta que el fusil, a la hora de probarlo, no tenía
ráfaga, sino que estaba tiro a tiro. Se reestructuró la escuadra y se nos
orienta reforzar los barrios occidentales. Nos involucramos en las tácticas
guerrilleras. Se abrió hoyos en todas las paredes del Cine León, una cuadra
al sur, una arriba. Las paredes de las casas de las calles que van hacia el
Este, por dentro, todo eso era hoyos en las paredes.
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II Testimonios y Biografías
Fuimos a parar hasta donde es hoy El Vale Todo y ahí la intención era entrar
en combate directamente con la guardia, pero cuando salimos no había
ni un solo uniformado, ni donde está la estatua de Monseñor Lezcano.
Entonces caminamos de frente y resulta que esa noche, dormimos de la
estatua de Monseñor Lezcano una cuadra al lago, media arriba, en un
laboratorio. Fue una operación clandestina.
Las fuerzas operantes, la retaguardia compuesta por el pueblo abasteciendo
a los combatientes. Creo que al tercero o cuarto día, ya estando ahí se
registran algunas escaramuzas con la guardia por todos los costados. Una
noche, por orientación del Estado Mayor, de esas maniobras de guerrilla,
se levantó todo el barrio, nos vamos para Acahualinca. Allá por las huellas,
donde estaban las Tucas. Muchos de los compañeros, como en río revuelto,
algunos realmente estaban integrados, otros estaban tomando tragos, y
muchos fueron a sus casas, cuando regresaron, no vieron a nadie, ¿qué
pasó?, el gran susto. Esta maniobra habrá tenido una connotación, porque
el teniente de la guardia, al ver que dejábamos la trinchera, se desorientó.
Nosotros nos fuimos para Acahualinca.
Ahí nos pasa una anécdota, resulta que dejamos a un hermano mío, que
después, cayó en Batahola, su nombre Roberto Díaz Meza (“El Gato”),
quien era “perro” a tomar café. Cuando llegamos a las Tucas, me disculpan
la falta de modestia la oportunidad que me dio el compañero Arnoldo Real,
me dice, tome compañero, aquí tiene un FAL. El chiste fue que me lo
entregó, estaba descompuesto, yo le buscaba el regulador, dos, tres, cuatro,
como indicaban los manuales de entrenamiento básico que nos daba el
Frente Sandinista, pero nada disparaba tiro a tiro.
Llegamos a Acahualinca, estando ahí, no sé cómo nos dan café, a mi poco
me gusta el café, pero la gran mayoría se lo toma, para motivarse, no
dormirse y estar pendientes de la situación. Pero esa noche, un montón de
compañeros en vez de estar activos se duermen, entre ellos mi hermano.
Cuando yo miro a “El Gato”. ¡Ideay maje, te estás durmiendo¡ ¡No aguanto
me dijo¡ ¡Ese fue el café¡ dije. Cuando nosotros claveamos por el café,
nunca apareció la persona que lo había hecho, solo nos lo habían llevado.
Entonces nos empalomaron, nos dieron café con un soporífero, para que
nos durmiéramos.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Siempre ahí, ya en la madrugada, se orienta de nuevo retomar nuestras
posiciones, esa misma noche, fue una maniobra, claro una gran columna
de compañeros por todo el barrio circulando, la inteligencia de la guardia
piensa abandonaron, cuando ya vinieron unos pertrechos que tenía el Frente
Sandinista en Acahualinca se entregan a los compañeros, se entregaron unas
municiones y nos regresamos, mi hermano como estaba bien dormido casi
a “tuto” me lo llevo para el barrio de nuevo, ya después le metimos leche y
se compuso y así los demás compañeros, otros se quedaron durmiendo en
Acahualinca. Nadie los podía cargar era una gran cantidad.
Como para el 12 de junio, un compañero de seudónimo Rubén, un
matagalpino creo que su apellido era Valdivia, Jorge Corea, y otros 7 u 8,
se nos orienta ir a meternos, porque no se miraba la guardia, a la Estatua de
Monseñor Lezcano. Subimos y fuimos. Ya estaban los hoyos hechos. Si
tomabas una posición en las casas adyacentes a las calles, se abrían túneles
por dentro. Había un túnel y fuimos a salir, a Estado Mayor del Cine León
una cuadra arriba, una al sur, ahí nos metimos por dentro y fuimos a salir
donde hoy queda El Vale Todo. En ese tiempo era un ranchón. Ahí en
el ranchón nos asomamos, vimos que no había guardias, entonces nos
movilizamos. Mirábamos como estaba la situación, y resulta que ahí, veo
a un montón de compañeros, el padre Manolo Batalla y el padre Rafael
Aragón, dos dominicos que los llevo en mi corazón, dos personas lindas, no
puedo decir comunistas, porque no lo son, sino que seguidores de nuestro
Señor Jesucristo. Ahí tuvimos una excelente relación orientadora porque
antes de la insurrección, el Padre Manolo y Rafael anduvieron visitando
a los compañeros en las esquinas, en los barrios, no precisamente para
integrarnos a la lucha, sino con un mensaje de paz, de amor. Un mensaje
bueno, para que nos cuidáramos. Ese día llegamos a la iglesia, hay un
montón de personas, pude ver caras conocidas de compañeros nuestros
amigos de infancia que ya estaban refugiados ahí, entonces a mí me dio
por decirles, que hacen ahí, no estén de pendejos, vámonos. Entonces me
dicen el padre Manolo y Rafael, no, no Alejandro, porque me conocían
perfectamente, el que se quiera ir con usted, que se vaya, pero no me va
a sacar a nadie a la fuerza de aquí, no se preocupe padre, le dije, no hay
ningún problema. Nos retiramos.
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II Testimonios y Biografías
Al no estar la guardia ya después miramos que venía un Convoy nos
hicimos “éter”, nos fuimos a meter de la Ceibita media cuadra arriba, a
mano izquierda, ahí había como un laboratorio. Nos metimos esa tarde con
el objetivo que al día siguiente que llegara la tanqueta que se parqueaba
frente al Peseta, con este muchacho Cuadra andábamos un RPG-2, el
mismo RPG-2 que habíamos recuperado cuando nos tomamos la Tercera,
con el cohete le pegamos un chimbazo a la puerta, yo creo que fue Silvio
Porras de seudónimo “Israel”, nos metimos y los guardias ya estaban
muertos.
El pueblo saqueó la casa de los Ruiz, el famoso teniente Ruiz, un testaferro
de Somoza que por años había vivido en el barrio y que de una u otro manera
solía decirse que cuanto preso caía ahí del barrio, para obtener su libertad
todas las familias del lugar acudían al teniente Ruiz. En algunos casos se
pagaba, no puedo decir que algún caso no se pagó. Pero sí, este guardia
tenía hijos, entre ellos un teniente célebre César (Toto), estaba Vidal, que
era hermano de él, y tenía otro hermano que era teniente de la guardia del
batallón de Somoza. Entonces la gente les saqueó todo y algunos, después
de la insurrección, escuchábamos comentarios de las personas que vivían
en sus alrededores, que eran lindas personas. En determinados casos la
amistad vuelve ciega a la gente. Toto, tengo entendido que fue torturador
de la guardia nacional y por ende el hermano de un esbirro, un guardia
nacional junto con su padre. Todo lo que olía a guardia te puedo decir que
es violación de derechos humanos, asesinos en vivo.
Volviendo a recapitular, estábamos ahí, del Peseta para arriba, durmiendo,
esperando el día siguiente que apareciera la tanqueta, resultó que así fue.
Al día siguiente, a las 7 de la mañana sin desayunar, sin nada; preparados
para la acción combativa, aparece la famosa tanqueta, nosotros nos
asomamos y cuando la tanqueta va avanzando, del Peseta buscando la
estatua, la escuadra avanza y el muchacho de apellido Cuadra prepara las
condiciones y le tira un pencazo, pero no funciona el RPG-2, cargamos el
RPG-2 a “tuto” y agarramos del Peseta una cuadra hacia arriba y después
agarramos hacia el sur y nos vamos a meter a lo que se llamaba TELCOR,
que queda de donde fue el Banco Popular de Monseñor Lezcano, una
cuadra hacia arriba.
53
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Ahí están dos guardias con sus mujeres y todo, los rodeamos, una curiosidad
anecdótica, como yo andaba que era una fiera con mi FAL, pero no me
funcionaba en ráfaga, hay un compañero que andaba un ENFIELD, que
era más sabroso montarlo tiro a tiro, igualito que el FAL, entonces le dije:
esta chochada es dura, él me dijo, si querés cambiamos.
Aquel compañero creyendo que iba a tener un mejor fusil me lo cambia
por el ENFIELD, y yo quedo blindado con mi nueva arma. Ahí me deja
Rubén cuidando la retaguardia. Se meten al edificio. Ahí recuperamos tres
armas, toda la dotación de tiros que tenían los dos guardias y los obligamos
a rendirse. Ellos se rindieron y no los fusilamos. Les dimos la oportunidad
que se fueran con sus mujeres y sus hijos. Entregaron su uniforme, se
vistieron de civil, y les dijimos que si los volvíamos a encontrar, íbamos
a fusilarlos. Parte de la consigna que teníamos y hemos tenido siempre
¡implacables en el combate, generosos en la victoria!, o sea, al rendirse
ellos, se les perdonó la vida, y se fueron con sus mujeres y sus hijos.
Nos fuimos, buscando el Banco Popular, estando ahí se aparece una pala
mecánica. Adelante y atrás venía un BECAT (Brigada Especial contra
Actos Terroristas), de la guardia. Se arma el combate. Exactamente del
Banco Popular, una cuadra al lago, una abajo. Ahí cae el compañero del
RPG-2, de apellido Cuadra. Toda la escuadrita se disgrega y a la hora que
vamos buscando la retirada, yo venía con otro compañero.
El conductor de la pala mecánica anda un chaleco antibalas, supuestamente
era ciudadano de los que trabajaban en los planteles de carretera de Batahola,
la guardia tenía en ese plantel un centro de operaciones, de ahí sacaron la
pala mecánica. A ese conductor de la pala mecánica lo capturamos.
Comenzamos a caminar hacia arriba. Se nos integra bastante gente. Ya
andábamos dos fusiles largos. Yo andaba un ENFIELD y otro compañero
un GARAND, recuperados. Llegamos donde Arévalo, ahí el pueblo
cuando ve la presencia de los compañeros, se hace un grupito de 12.
Donde Arévalo se les abre los portones y la gente comienza a abastecerse
de comida. Seguimos hacia el lago, porque ahí teníamos información,
que ahí estaba, “carne asada”, que en paz descanse, y otro compañero
54
II Testimonios y Biografías
de apellido García, que fue mayor del EPS (Ejercito Popular Sandinista).
De ahí vamos caminando, nos tiran unos balacitos por donde estaba
Novedades. Vimos que estaba un hormiguero, de Montoya una cuadra al
Lago y después hacia abajo. Nos chiveamos, miramos bastantes guardias.
Nos regresamos donde Arévalo.
Después llegamos, del puente León, una cuadra arriba y como cuadra y
media al Lago. Ahí nos encontramos con toda la escuadra que nos habíamos
dispersado. Encuentro a Ramiro García, al “pelón”, herido en la cabeza, a
otro compañero balaceado en la pierna, solo heridos nos encontramos ahí.
Nos dirigimos a Acahualinca, donde está mi hermano “El Gato”, Milton
Mairena “El Doctor”.
Este último está en la escuela de Acahualinca atendiendo a los heridos. No
tuve contacto con él, solo lo vi de largo. Ahí se llevó a Ramiro y a todos
los compañeros heridos. Había un Sanatorio, puesto de campaña dirigido
por Milton Mairena, que con el triunfo de la Revolución creo, que fue el
primer director del Hospital Militar. Estando ahí andábamos prisionero, al
de la pala mecánica.
En Acahualinca, estructuramos una columna de las más bonitas, porque
se integraron más de cien compañeros y precisamente en el costado norte,
donde es la casa PELLAS de Acahualinca, había una empresa donde
estaban un montón de palas mecánicas, a la hora de pasar por ese lugar
al detenido se le dijo: mirá brother, tenemos información que en la San
Martín se nos metió una escuadra de la EBBI, ¿Podés encender una de
esas cosas? Había un vigilante, que cuando sale, lo registramos en busca
de alguna pistolita, buscamos en la caseta, sólo un machete tenía, llenamos
de combustible el tanque de una pala mecánica, le dijimos al conductor, si
llevás esa pala mecánica donde te ordenamos, si cumplís con esa misión,
nosotros te dejamos libre.
Sacamos la pala mecánica, la pusimos adelante y nos vamos. La gran
columna detrás, nos fuimos por la Morazán, me sentí como el primer día
de la victoria, porque toda la Morazán, de la calle del IFAGAN, hacia
el sur, se salió a ver la columnita. Aplausos, gritos, una motivación
increíble que nos dio el pueblo, cuando vio una columna marchando. Ya
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
la pala mecánica no la llevaba la guardia nacional, la llevaba el Frente
Sandinista. Que era como un símbolo de fortaleza, después llegamos al
Barrio Monseñor Lezcano, donde estaba la EBBI, vietnamitas y coreanos,
metidos en la San Martín.
El conductor de la pala mecánica, no puedo decir si era guardia, pero sí
que era del plantel de Batahola. Eso sí; cuando quiere irse, porque ya había
hecho su trabajo, la guardia estaba por la farmacia Guadalupe, el ciudadano
creyendo que iba a estar seguro con los uniformados. Se entregó a ellos,
ahí se lo echaron. Recuperamos los fusiles de la batalla y siguió el combate.
Al día siguiente, en la San Martín siguieron las escaramuzas, seguíamos
en lo mismo, pero las municiones iban disminuyendo, aunque las fuerzas
combativas, no declinaban.
Un quince de junio, no teníamos municiones, se nos orienta que nos vamos
a replegar para el lado de San Judas. Se conformaron las columnas, una
sola de 400 compañeros, a la altura de la Embajada Americana, vimos que
los marines estaban en posición de combate, creyendo que nos íbamos a
tomar la Embajada. A lo largo divisamos que viene una camioneta llena
de hielo, yo la detengo y se la quito. Les dije a mi hermano Roberto y a
una muchacha llamada Yazmina Bustamante que avancen. A lo largo, miro
que vienen cuatro camioncitos de la guardia. Exactamente dando vuelta
por Montoya.
Cuando miramos que viene de frente, entonces todo mundo se apura.
Cuando vienen por la Cross, yo lo que hago es que agarro la camioneta
llena de hielo, la dejo encendida, me tiro de la camioneta y se las dejo ir. No
sé qué resultado tuvo. Porque después agarré a campo traviesa. La EBBI
comenzó a dispararnos a todos, entonces estábamos entre dos fuegos: los
marines por la Embajada Americana y la EBBI también.
Los que pudimos lograr pasar, continuamos. Ahí cayeron los compañeros
de Batahola. Después nos plegamos a lo que es la NICALIT, agarramos por
el lado de Altagracia, y nos fuimos por donde era la primera gasolinera de
Nemesio, por la Nunciatura, nos metimos en unos callejones, unos cauces,
hasta que logramos llegar a San Judas. Estando ahí, pasamos una noche
con un montón de compañeros.
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II Testimonios y Biografías
Al día siguiente también tratamos de buscar el Vapor, pero no lo logramos.
Dormimos en unos frijolares. Eso fue el 16. Después nos dispersamos,
luego uno por uno fue apareciendo en lo que se denomina la Iglesia de
San Patricio. Ahí me encontré a todos los muchachos. Estando ahí, el
Padre Manolo, y el Padre Rafael Aragón, que antes de la insurrección ya
habíamos tenido contacto con ellos, nos dijeron que no podíamos sacar a
nadie.
Nos curamos, ya estábamos mejor. Como a la semana, le dije a mi primo
que fuera a traerme en mi moto. Fue en la que salí a encontrarme con
mi esposa y mi hija, que me esperaban precisamente del Cine León, una
cuadra al sur, media arriba. Agarré la moto y nos fuimos clandestinos a
Los Brasiles. Subiendo la cuesta el Plomo, me paró la guardia, tuve que
darle 20 pesos y un paquete de cigarros, les enseñé que trabajaba para el
Banco Popular.
Llegué a Los Brasiles y dijo mi primo, que si llegaba la guardia, él iba a
denunciarme. Entonces, agarré mi motocicleta y regresé. Fui a meterme
a la Pedro Joaquín Chamorro, a casi medio kilómetro de la estación
de policía de la guardia nacional. Salimos en la noche, junto a otro
compañero. Ya se oían disparos esporádicos. Me agarró el 19 de julio, con
la noticia que Somoza se estaba yendo. Inmediatamente con un grupo de
compañeros nos lanzamos a la Robelo y los guardias ya iban en guinda.
Ahí recuperé un GARAND y nos fuimos a meter a la Central de Policía.
Les abrimos la puerta a los presos y nos tomamos la Estación. Después nos
regresamos de nuevo a Plásticos Robelo y ahí pasamos toda la noche, en
la que pasó Humberto Ortega. El 18, las cosas estaban alborotadas y nos
fuimos para Monseñor Lezcano, estando ahí nos encontramos con todos
los compañeros. Nos abrazamos.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
3. Carlos Ortiz (Juan).
Nací el 4 de noviembre de 1959.
Empecé en el Goyena. Estábamos
estudiando, cuando comenzaron los
movimientos estudiantiles, el asunto
de las huelgas. Comenzaron los
pleitos con la dirección del colegio,
que se estaba portando mal con los
estudiantes. Parece que había un
cierto vínculo del director que se
llamaba Juan Doña, con la guardia,
con Somoza.
Entonces los estudiantes en protesta se tomaron el colegio, entre ellos yo. Y
no sabía quiénes eran los organizados, ahí los conocí. Comencé a conocer
a uno que otro. Identifiqué a Javier Pérez, él era el líder del movimiento de
estudiantes de secundaria, a través de él fui conociendo a los demás.
Estando en El Colegio, llegó la guardia a sacarnos. Nos recomendaron que
fuéramos arriba del auditorio, porque solo la guardia llegaba, y después
se iba. Yo miré un poco raro que nos quedáramos ahí. Sin embargo, nos
subimos. Otros que estaban bajaban y decían, ahí está chiva. Estuvimos
como 10 días o menos en el colegio. Nos bajaron de ahí, nos llevaron a
la Ajax Delgado. Ahí estuvimos varios días. Por influencia de Abelardo
Coronado salimos de la cárcel, uno de los organizados era entenado de él,
por ese vínculo es que nos ayudó.
Salimos y pasamos a formar parte de la estructura de los barrios, con Javier
Pérez a la cabeza. Se fueron armando diferentes células. A mí se me dio una.
Para hacer diferentes operativos: propagandas armadas, fabricar bombas,
cositas suaves. Los más experimentados realizaban recuperaciones de
armas, y las pintas. En una de esas, hubo un operativo para Semana Santa.
Había una coordinación entre los GPP y los Terceristas, nosotros éramos
GPP. Iba a realizarse un hostigamiento a la guardia y resulta que uno de
los chavalos que pertenecía a nuestro grupo, fue con otro de los terceristas.
58
II Testimonios y Biografías
La desgracia es que ellos no estaban preparados militarmente, y fue al
operativo con otro muchacho.
Salió bien del operativo, pero de regreso ellos no sabían que la guardia
estaba apostada en un lugar. Cuando regresan los miran y les disparan a
quemarropa, mueren. Uno era Daniel Ávalos Padilla, y el otro un psicólogo,
ambos mueren donde fue la Ceibita, dos cuadras al lago.
En ese momento mi trabajo no era hacer esos operativos, yo estaba
preparando unas mantas, porque al día siguiente íbamos a hacer nosotros la
propaganda. Resulta que cuando salgo de terminar las mantas, me encuentro
en medio de ese problema. Llegando a mi casa, no puedo correr para un
lado porque está la guardia, yo vivía a media cuadra de donde estaba la
Tercera Sección de Policía. Voy rodeándolos para no pasar donde estaba
la guardia, se da el problema con los muchachos, yo quedo empantanado.
Logro meterme a un callejón que comunica justamente donde ellos, pero
ya les habían disparado y ellos estaban muerto. Di vueltas y fui a parar a la
casa de los Camacho, donde había otras personas que nos ayudaban.
La masacre de Batahola no me gusta recordarla. Es una decisión muy
desacertada que hicieron las facciones. Hubo un operativo, en el momento
cumbre, como a los tres o cinco días después de la insurrección, ya se
había hecho la toma de la Tercera, ya se había matado, desalojado, se había
pasado la batalla de la San Martín. Todavía estábamos un grupo y nos
dicen que fuéramos al Banco Popular, el BANIC.
Iba con otros tres, cuando vienen del lado del Guanacaste entrando la
guardia, entonces quedamos encajonados. Dos cuadras antes de llegar al
BANIC, están dos chavalos, uno del Cine León, que era Armando Ibarra,
después Efraín Téllez, que nosotros le decíamos “Challuya”. Tenían un
GARAND, y un FAL. Veo que a Challuya le arrancan el FAL.
Disparan varios roquetazos, desbaratan toda la chochada. Un roquetazo
nos cae cerquita, pensé que ahí nos íbamos a morir. Cuando vamos a cruzar
Batahola vuelvo a encontrar a otro chavalo, que es hermano de Alexis
Argüello, ya lo conocía, lo había visto en el colegio Manuel Olivares. Lo
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
vi en varios lados, incluso, en diferentes actividades de propaganda. No
sabía quién era, pero si que era Tercerista. De la casa de los Camacho una
cuadra al lago, habían colaboradores, donde él se reunía con todos, pero
como era Tercerista, solo nos mirábamos en acción, hasta después supe
que era el hermano de Alexis Argüello.
La última vez que lo miré fue parado antes de pasar la media cuadra, solo
cruzarse la calle para entrar a Batahola. No sé si se montó en una camioneta,
o el Jeep que agarraron los terceristas. Se quedó, o se cruzó. La cuestión
es que pasó lo siguiente: la mayoría de las personas cruzó Batahola. Como
veo ese problema serio de Batahola, más con la balacera, no crucé, con la
“Roya”, otro amigo, Luís Alberto que no murió en Batahola, sino cuando
nos vamos cruzando, y nos van agarrando a balazos. Veo que Challuya,
Julito Paniagua, y todos los demás, vamos en guinda. Lo que hacemos es
devolvernos, rodeamos y volvimos a salir, mientras la gente cruzó el predio
montoso, y todos los que cruzaron murieron. Nosotros nos salvamos por
un caucecito. Nos metimos en ese cauce para ir hacia arriba.
Sé quienes anduvieron mucho en la insurrección, por ejemplo, en la
Tercera pude ver al negro Clifford, y al chele Richar. Yo vivía a media
cuadra de la Tercera. Tenía que estar ahí, quisiera o no, porque era donde
habitaba mi familia. El problema es que no tenía con qué luchar. Andaba
desarmado, pero estoy viendo. Miré a mucha gente participar. Después
la otra actividad fue más abajo, violenta, indudablemente. Por dos cosas,
una, por la inexperiencia militar; y la otra, por la acción de esos individuos
que no conocíamos, los mercenarios coreanos, eran una fiera, yo solo
observaba como se lanzaban encima, sin miedo. Creo que pretendían
impresionarte.
Miré como se luchó cuerpo a cuerpo, vi caer a muchos muchachos. Antes
que entraran a la escuela, Henry Mayorga, su primo y otros combatientes,
les dicen: vayan a ver si está la guardia. Se van a la orilla de la escuela y
sacan solo la cabeza. El problema es que ellos no vieron al francotirador.
Cuando saca la cabeza el primero pon. ¡Le dio el francotirador ¡ ¡El otro
hace la mueca y también le pegó¡ Un tercero logra salirse, pero los tres
cayeron como pajaritos, el francotirador los mató. Un francotirador es
difícil de ubicar.
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II Testimonios y Biografías
Miré cuando se sacó a la guardia de la Tercera. Regresaron, se metieron a
la escuela, se luchó cuerpo a cuerpo con la guardia. Se te lanzaban encima
bien armados, aparte de eso, tenían una actitud rara, como de superman,
como aquellos tipos que no temen a nadie y van contra la muerte.
Tuve la oportunidad de ver cómo a un tipo se le pegaban 30 o más balazos,
y no moría, no sé, estaban súper locos. Esas acciones violentas, agresivas
fueron las que vi. La otra fue la pasada a Batahola. Era un trechito, todos
iban cayendo como cepas de plátanos, uno encima del otro. Yo digo: y eso
mismo platicaba con la “Roya”, (Compañero de combate). A nosotros nos
salvaron las personas que nos cayeron encima, porque ellos recibían los
balazos mientras nos íbamos arrastrando.
Creo que eso era porque, tanta bala de todos lados y no había donde
esconderse, y en la tierra no había nada, ni árboles. Al cruzarte a la calle de
Batahola, era un triángulo chiquito, y lo que había era un caucecito, nada
más. Si te ibas para abajo, te quedabas largo, porque tenías que cruzar, y
el trecho era como de cien varas para llegar a unas casuchas, se te hacia
eterno. Por el cauce llegabas al final y tenías que devolverte, entonces
tenías que cruzar el triángulo que eran como unas cincuenta varas, casi el
tamaño de la calle.
Cuando llegamos al triángulo de la masacre, ya estaba la guardia
posicionada, el problema es el siguiente: se les dice: vámonos en avanzada,
porque no tenemos armas, no tenemos nada. Comienzan a discutir los
jefes. Los terceristas con los GPP. Que nos vamos, o no nos vamos, y
el grupo de gente que viene atrás. Pero sin armas, sin nada, comienza el
despliegue a eso de las 12 de la noche, o más temprano, primero fuimos
hasta Acahualinca a traer a la gente y organizarlos, cuando de repente ya
van avanzando, y comienzan a discutir nuevamente los jefes. Uno dice que
es por un lado, y el otro indicaba lo contrario, en esa discutidera que se
tenían, pasó el tiempo, mientras la guardia ya está esperándonos.
Con los combates, sacamos a la guardia pero se volvía a posicionar, esta vez
mejor ubicada, desde la Embajada Americana viendo todo el movimiento
de las personas, también tenían gente en el Guanacaste, y en la gasolinera.
Nos miraban todos los movimientos en el día, pero en la noche, ellos no
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
habían visto que pasara el grupo de gente. Esa discutidera que se armó, yo
no digo nada, que fue malo, que fue bueno, porque pagaron con sus vidas.
Los primeros que murieron fueron los Terceristas, se retrasaron, cuando
llegaron al punto de querer cruzar ya estaba la guardia.
Los terceristas se montaron en un vehículo y se fueron, pero la guardia,
que estaba desde la Embajada Americana, desde arriba, los agarró y los
acribilló. En Batahola era mucha gente, que cualquier tiro a, saco y rajo,
como dicen, lo pegaban. Eso fue lo que sucedió. Entonces unos lograron
salvarse, y la mayoría que cruzó murió. No sé cuántos perecieron, una de
esas víctimas fue el hermano de Alexis Argüello, “El Ñato Argüello”. Casi
todos los terceristas murieron ahí, la guardia observó el movimiento. Se
posicionó y cuando ellos pasaron los asesinó.
4. Carlos Alberto Martínez
Rayo (Corsario).
Tengo 53 años, nací en 1957 y
tenía 22, cuando me involucré en
la insurrección. Yo no pertenecía a
ningún grupo, pero sabía que todos
mis hermanos sí, estaban en las filas
del Frente Sandinista. Cuando ellos
salieron para la insurrección, que
estaba ya el tiroteo contra la guardia,
entonces miré que mi mamá estaba
afligida y tomé la decisión de ir a
combatir a la par de mis hermanos.
El traqueteo estaba bien fuerte en la Colonia Morazán, donde se pusieron
adoquines. Había un muchacho de poca edad que le decían “tornillito”, al
cual admiraba mucho porque era chavalito y con un fusil 22, quien sabe
dónde lo había conseguido, y ahí estaba él en la barricada, me daba risa ver
al cipotito con el fusil en la mano.
Al rato de estar ahí, miré una tanqueta que venía arribando del lado este, que
le llamamos la Cuesta el Plomo. Tiró un cañonazo y mandó los adoquines
62
II Testimonios y Biografías
por los aires. Eso fue comenzando la insurrección, como el nueve o diez
de junio. El chavalito y muchos de nuestros compañeros fueron heridos,
gracias a Dios, el muchacho que vive por mi casa, quedó ileso. Tuvo
miedo nos entregó el fusil y se fue. Después, no miraba a mis hermanos
y supe que Enrique, uno de ellos, estaba al lado del Barrio Santa Ana. Le
encomendaron la misión de levantar a toda la gente y combatir al lado
de los Pomares, unos jóvenes chaparritos, cada uno de ellos cargaba una
bomba molotov y otras de contacto.
Me vine con mis hermanos. Les dije que no estaban haciendo nada, todos
los bróderes estábamos en el barrio, que nos apoyáramos todos, decidimos
regresarnos y fortalecimos el Barrio Monseñor Lezcano. Tuvimos
enfrentamientos con la Tercera Sección de Policía, que tenía instalada una
ametralladora cincuenta al lado del Cementerio. Estábamos en el tiroteo
de tres cuadras. No salieron lesionados ninguno de mis compañeros.
Seguimos, hasta que, bien organizados nos tomamos la Estación Tres, una
parte de los compañeros de Acahualinca iban a atacar de frente, la otra
parte íbamos a atacar por el lado del Cementerio.
Un compañero que le decíamos el “Cumba” hizo un tiro con un RPG-7,
al costado derecho de la casa de la Tercera Sección de Policía. Salieron
despavoridos los guardias y los emboscamos. Fueron ajusticiados, porque
ellos habían matado a infinidad de compañeros. Eso fue lo que me había
motivado y además sabíamos que nosotros los Corsarios estábamos
colorados con los de la Tercera. Teníamos traído con ellos, desde hace rato
teníamos problemas con los hijos del teniente Ruiz. Sabíamos que tarde o
temprano ellos iban a caerle a nuestra casa, y así fue, vinieron aquí en una
chata, andaban con una escuadra de doce soldados, armados con GALIL,
de 50 tiros cada magazín.
Comenzamos a replegarnos porque la guardia nos iba sacando poco a poco.
Antes de dejar Monseñor Lezcano, tuvimos combate por el Águila Negra,
que era cerca del Peseta, donde les desbaratamos dos chatas en los que
venían treinta soldados de la guardia nacional. Después nos replegamos
para Acahualinca, donde los compañeros nos atendieron bien y nos dieron
de comer, porque ya no teníamos municiones ni provisión. Se armó otro
combate porque, sobrevolaba una avioneta que era la que miraba los
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
objetivos y donde estábamos ubicados. Lo que nos hizo salir de este barrio
fue el roqueteo constante, ellos tenían medidas todas las calles del barrio
y podían tirar las bombas desde 30 metros. No solo eran combatientes los
que caían, sino la población entera, y eso era un dolor muy fuerte para
nosotros, nos bajaba la moral. Nos ponía nerviosos al ver el llanto y el
sofoque de la gente civil.
Por eso nos fuimos en esa retirada un poco alocada. Salimos por el lado de
Batahola, donde sufrimos la gran masacre, de la cual soy un sobreviviente.
Llegamos hasta el Vapor y nos iban siguiendo en unos convoys, pero no
lograron exterminarnos, la verdad andábamos muy pocos compañeros,
porque muchos se habían replegado. Después decidimos entregar las armas,
alrededor de unos treinta compañeros. Bajamos y cada quien cogió por su
lado: unos viajaron al lado de Masaya, otros a Nindirí y a Catarina.
Gracias a Dios que me dio la oportunidad de vivir y contar esta historia
a mis nietos y a muchos jóvenes. Pues la idea de todo es que esto fuera
algo mejor, en realidad, va mejorando. Hoy es una lucha ideológica la que
vivimos no es una lucha con armas, sino de conciencia, donde el que sale
ganando es el pueblo, avanzamos poco a poco. Porque el imperialismo,
el gringo, siempre está metido en todo lo que el pueblo logra. Entonces,
gracias a Dios estoy viendo los frutos de la Revolución Sandinista, donde
ya estamos unidos para hacerle frente al imperio, pero no una lucha armada,
sino más bien ideológica con apoyo de todas partes del mundo.
64
II Testimonios y Biografías
5. Horacio José Lorío Hernández.
Nace el 17 de abril de 1959, en su
misma casa de habitación. Su madre
fue atendida por una partera. Realizó
estudios primarios en el colegio José
de San Martín, y su secundaria en el
Colegio 1º de Febrero, hoy Salomón
de La Selva. Sus estudios superiores
los realizó en la Universidad
Centroamericana (UCA), estudió
Ingeniería Electrónica, esta universidad
conmemora su caída nombrando el
Pabellón “C” Horacio Lorío.
A su casa llegaba Urania Zelaya, “Lilí”, quien era la responsable del sector
donde habitaba Horacio. Él se integra al Frente Sandinista de Liberación
Nacional a los 18 años, como colaborador de Urania Zelaya, un año después,
luego de la muerte de Urania y Manuel Olivares, se integra como militante
activo bajo la responsabilidad del Comandante William Ramírez.
En su casa se realizaban reuniones de planificación del programa de
insurrección. Doña Ángela, mamá de Horacio ignoraba la participación
de su hijo en la insurrección, hasta que un día se perdió un arma que ella
guardaba bajo el colchón de su cama. “Yo tenía bajo un colchón una
pistola de mi esposo, pero un día se me perdió, y pregunté a mi hija, ella
me respondió que la tenía porque trabajaba para la Guerrilla Urbana, y
la habían utilizado para hacer unos asaltos, tanto ella como su hermano
Horacio”. A raíz de este hecho doña Ángela toma la decisión de apoyarlos
en todo.
Uno de los últimos recuerdos que tiene doña Ángela de su hijo, es el día
de su cumpleaños, él le regaló una “Cosa de horno”, Horacio la llevaba
en su mano y sudaba mucho, debido a que venía huyendo de la guardia
nacional que lo perseguía por más de tres cuadras, él solo le dijo: “No sé
cómo escape” y la abrazó fuerte.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
El día 9 de junio de 1979, Horacio Lorío vestía pantalón de varias bolsas
en las cuales guardaba cuchillos y navajas. Con esa ropa salió de su casa
ese mismo día y las últimas palabras que dijo a su madre fueron: “Mamá,
vivo no me agarran”, y se fue con otro grupo de jóvenes. Se dirigieron a
una casa cercana y ajusticiaron a un muchacho que los denunciaba con la
guardia. Esa fue la última vez que doña Ángela vio a su hijo Horacio.
El 15 de junio doña Ángela escuchó varios disparos a las dos de la tarde
en las cercanías de la antigua Embajada Americana. En la noche de ese
mismo día su hijo mayor, le dio la noticia del vil asesinato de Horacio a
manos de la guardia nacional. Doña Ángela jamás encontró el cuerpo de
su hijo.
6. Angela Rafaela Hernández
Mayorga, madre de Horacio
José Lorío Hernández.
Tengo 73 años, mi hijo era Horacio
José Lorío Hernández. Estudiaba tercer
año en la UCA, quería ser Ingeniero
en Electrónica. Como mamá uno no se
da cuenta lo que los hijos hacen hasta
que ya estaban metidos en la lucha
antisomocista.
Mis hijos eran cuatro, y los jóvenes tenían conciencia revolucionaria,
porque eran los que sufrían las represiones, tenía cuatro hijos, los dos
mayores estudiaban en la UCA y los menores en la UNAN. De ahí,
los llegaba a sacar el Chigüín con bombas de mostaza y ellos corrían a
protegerse con trapos mojados para no asfixiarse, los sacaba en fila india
el Dr. Julián Corrales, no sé si eso les hizo tener conciencia, pero antes de
eso estaban involucrados.
66
II Testimonios y Biografías
Mi hija me dijo que se iba a la clandestinidad, ella no cayó en combate, se
llama Lucila Lorío Hernández. En ese entonces, en los años ochenta fue
secretaria política en la montaña, en los tiempos duros, tenía dos niños los
cuales yo cuidaba. En su segundo embarazo, la iban a matar en un puesto
de elecciones. Cuando supe que estaba involucrada con el Frente fue hasta
el año 1978, y no me quedaba más remedio que apoyarla porque no iba a
denunciar a mis hijos.
Entonces a mí me toca apoyar a una muchacha de la guerrilla urbana, se
llamaba Urania Zelaya, estudiaba con mi hija, yo no sabía eso. Le daba de
comer, era una muchacha bonita, blanca, muy linda, de Matagalpa. Dos
de mis hijos sabían, un día me di cuenta que Urania era la jefa urbana
de todo el sector y cae el 18 de noviembre de 1978, aquí, al fondo del
Manuel Olivares. Ese día la guardia corría con tanques, con metralleta.
Era horrible.
Ser sandinista ahora es diferente, ahora, ahí andan los muchachos felices,
pero antes era diferente. Muy duro, porque ibas a ver vos heridos. Un
muchacho que se llamaba Marcos venía aquí, cuando ellos venían no sabía
nada, venían a estudiar. Mi hijo era un joven con excelentes notas. En la
UCA hay un pabellón con su nombre, creo que ya no. Cuando la Violeta
asumió la Presidencia, mandó a borrar todo, ella hizo lo que le pareció.
Cuando el paro del 4 de junio que el Frente Sandinista paralizó a Nicaragua,
mi hijo se me va. Había estado huyendo. Yo llegaba a recoger a mi hija,
también lo buscaban a él, a veces lo miraba en el puente aéreo (puente
de la UNAN-Managua), que une la parte norte con la parte sur de la
universidad, me decía adiós, a veces le mandaba algo con otro estudiante,
discretamente.
Yo ahora me confundo y me pongo a reír a veces de lo que es el cambio.
Ser sandinista antes era alguien que tenía coraje. Había mucho amor por
Nicaragua. Para mí la revolución es lo más importante que ha pasado.
La última vez que miré a mi hijo fue el 9 de junio de 1979. Ese día me
recogió con unos muchachos, se cambió de pantalón por uno que tenía un
poco de bolsas, pero él no me dijo nada. Cuando él iba a salir, me quería
abrazar, pero solo me agarra por la cabeza, lo toca su sobrino y sale, como
67
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
para que yo no me diera cuenta. Pero mi corazón saltaba, salí corriendo
detrás de él pero cuando salí ya no lo logré ver.
Como mi otro hijo se fuera el 11 de junio, se llama David, ese yo lo miré
que iba amarrado, con un guardia. Yo estaba ansiosa de saber. Aquí hubo
bombardeos, no solo en los barrios orientales. Tenía un nieto tierno en mis
brazos, cuando oigo la balacera el 15 de junio. Nunca me imaginé que
mi hijo iba a quedar ahí. Yo iba con el tierno a la Embajada de Venezuela
porque estaba asilado, y les llevaba cosas a los asilados porque ahí estaba
mucha gente.
El 15 de junio supe de la masacre de Batahola, pero yo no me doy cuenta
que mi hijo ha sido víctima de la guardia. Cuando veo venir a mi otro hijo
a las 6 de la tarde, él me pregunta por Horacio. El ya sabía, porque su
hermano le había dicho: avanza, porque Horacio llevaba un arma larga y
David una corta. Cuando me doy cuenta las personas están contando lo de
la horrible masacre.
El hijo sobreviviente decía que corría para acá, cuando caían las balas,
porque así, no caen rectas. Y así iban hasta que pudo salir al cauce de
Altagracia. Ahí halló quien le diera ropa, iba con otro muchacho que se
va, pero lo matan a una cuadra. Sólo sé que era un muchacho blanco, alto,
no se su nombre. Yo comienzo a indagarme, con el niño en los brazos.
Caminé y caminé buscando a mi hijo, pero se lo habían llevado con palas
mecánicas a unas fosas comunes por la UCA, por donde estaba esa emisora
que era de Somoza.
No sabemos dónde están ellos, en algún lugar de Nicaragua están. Se
dice que había una gran cantidad de jóvenes de los barrios de Altagracia,
Monseñor Lezcano, Acahualinca, etc. Puros jóvenes. Te voy a decir que
después del 19 de julio, yo no vi jóvenes, solo unos borrachitos que
no murieron en la guerra. Es algo terrible recordar eso. Yo comencé a
investigar y reunimos a muchas madres de caídos que nos fuimos a parar
con carteles a los juzgados para que no sacaran a quienes habían delatado
a nuestros hijos.
68
II Testimonios y Biografías
Que triste es saber que tu hijo fue masacrado y torturado y no poder hacer
nada. Escuchar los lamentos. Saber que cuando él salía de la universidad,
lo tenía que ir a sacar mi esposo escondido, yo no sé ni por donde para
poderlo rescatar. Entonces te digo que duele. Batahola fue una masacre.
Yo me dediqué a luchar porque no quería dejar a mi hijo en el anonimato.
Trabajé en AMNLAE, en el Frente, sin descanso trabaje por nada, nadie
puede decir que me dio algo por esos trabajos.
Durante el tiempo de la Violeta, cuando el paro nacional, a mí me pidieron
colaboración y hacía comida para toda la gente. Salía de aquí con una
pana grande de gallopinto, queso, pinolillo, chicharrones. Trabajaba en esa
forma cuidando gente extranjera. Tenía apenas una semana cuando veo en
la televisión que me estaban denunciando que yo sacaba armas de mi casa
y que mi hijo había ido a desmantelar el Canal 6. Entonces del Regional
me ordenaron que ya no sacara más comida. Yo lo que sacaba era comida,
no armas.
Viniendo una noche de una actividad, me dieron una pedrada. Iba para
donde una hermana y un hombre me agarró, pero yo luché con él y me le
escapé de sus malas intenciones. En ese tiempo cuando a mí me denunciaron
y mis vecinas, una muchacha que se llama Patricia, otra Gloria y otra que
no recuerdo el nombre, supuestamente a mí me iban a sacar amarrada,
pero como eso era delito.
Yo seguí trabajando pero mi situación de salud ha venido cayendo. Mi
esposo murió, se me quemó la casa dos veces. Hace dos años me caí, me
enyesaron el brazo en el Hospital Dávila Bolaños. Ya ese hospital no es el
que era antes. El yeso se me arruina, supuestamente me atiende un buen
especialista, y me mandó a terapia cuatro semanas. De ahí me vuelven a
quebrar la mano, mira mi mano. Yo quería escribir una carta a Daniel, a
la Rosario, pedirles por mi salud porque nunca les he pedido nada porque
tengo dos años de sufrir. Ahora ya no hago nada, solo asisto a algunas
actividades.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
7. Francisco de León Gutiérrez
Velásquez.
Nace en Managua, el 27 de mayo de
1961. Su monumento histórico se
encuentra de Casa Pellas Acahualinca
2 cuadras al oeste. Sus padres fueron
Herlinda Velásquez y Augusto César
Gutiérrez.
Es el segundo de tres hermanos. Al separarse sus padres es criado, junto
a su hermano mayor, con su madre y sus abuelos, José Luís Velásquez
Sequeira e Isabel Sandoval Vado. Crece en la Colonia Francisco Morazán,
junto a los jóvenes de su cuadra donde es recordado como uno más de los
niños de carácter amable, sencillo y travieso.
Estudió su primaria en el colegio Francisco Morazán, de la misma Colonia.
Sus estudios secundarios los empezó en el Colegio 1º de Febrero, donde
estudiaban los hijos de los guardias, en el que entró por su padre, que era
sastre de la guardia en la ciudad de Granada.
Su hermano recuerda: “para ese entonces mi hermano escuchaba mucho la
radio cubana, y ahí daban charlas sobre los cambios sociales, e instrucción
ideológica. Allí aprendí que debían hacerse transformaciones sociales. El
sale del Colegio 1º de Febrero, porque, en un acto de rebeldía, Francisco
de León logró izar la bandera del Frente Sandinista. Alguien lo delató y
salió expulsado del colegio”.
Luego de este acto su madre decide enviarlo a Panamá, acto que él rechaza,
y ya para el año de 1976, ingresa al F.S.L.N, a realizar actividades más
frecuentes y combativas.
70
II Testimonios y Biografías
Su hermano relata: “mi hermano se atrevió a montarle un operativo a
nuestros propios padres, que eran sastres de la guardia en Granada. Ahí
recuperó una gran cantidad de uniformes de la Guardia que servían para
hacer operativos relámpagos. También recuperó armas. Nuestro padre
se dio cuenta, y por miedo que la guardia matara a Francisco, decidió
protegerlo”.
Su madre y abuela lo descubren tallándose uniformes militares,
descubriendo a la vez su participación en el proceso de liberación de
Nicaragua. Ante este acto su hermano lo convence de quemar el uniforme
en frente de su madre y su abuela, para que ellas se tranquilizaran, pero
que podía seguir con sus actividades clandestinas sin que su familia lo
descubriera.
Algunas de las familias de la colonia lo descubren en esas actividades,
porque lo observaron en un camión vestido de verde olivo y un fusil en la
mano. Después de esto la guardia cateó las casas vecinas, entre ellas las
casas de la familia Sotomayor Lira, buscando a Francisco de León, quien
para ese tiempo participaba firmemente en las actividades revolucionarias.
Muere a la edad de 18 años en la emboscada en Batahola, el 15 de junio de
1979. Es recordado como uno de los héroes y mártires de Batahola.
Asímismo en Villa Venezuela, lugar donde vivía su madre al momento del
triunfo, aparece en el pabellón de Héroes y Mártires de la Revolución. Su
cuerpo jamás fue encontrado.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
8. Allan Javier Álvarez
Miranda (Sherman).
Nace en Febrero del año de 1965, en
su propia casa de habitación, donde
actualmente reside su mamá doña
Maria del Socorro Miranda, quien fue
atendida por una partera amiga de la
familia. Su monumento se encuentra
de la Estatua de Monseñor Lezcano,
1 c. al norte, 3 c. arriba.
Según cuenta su madre, Allan tenía casi 14 años cuando se involucró en
la lucha armada contra la dictadura somocista. Tenía como seudónimo
“Sherman”. Él asistía a su segundo año de secundaria en el Colegio
Monseñor Lezcano, cerca de su casa.
Él nunca logró terminar su tercer año, que era el que cursaba cuando fue
asesinado por la guardia. Cuenta doña María del Socorro que siempre
llegaba a su casa con otros amigos del barrio y se encerraban en su cuarto.
Llevaban diferentes tipos de “instrumentos”, de los cuales ella nunca se
enteró para que servían.
Allan fue asesinado por la guardia nacional cerca de la antigua Embajada
Americana, el 15 de junio de 1979. Su cuerpo nunca fue encontrado, y su
nombre aparece en una placa conmemorativa ubicada en el monumento de
“Héroes y Mártires de Batahola”.
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II Testimonios y Biografías
9. Abba Medina.
Solamente como Abba me conocían, tengo 61 años. A los 19, me involucré
en la lucha antisomocista. Desde entonces me fui a Estelí, ahí pasé la
guerra. No estudié casi, estuve presa. En los 70, tuve a mi primera hija,
que ahora cumplirá 41 años. Cuando salí de la cárcel anduve huyendo de
casa en casa porque no teníamos donde vivir, la guardia nos acosaba y
era un caos... Eso de la guerra casi no me gusta recordarlo. Me da tristeza.
Sufrí mucho.
10. Alba Luz Portocarrero
Flores (Martha).
Nació en Managua el 20 de junio
de 1962, sus padres Juan Lucas
Portocarrero Traña y Antonia de
la Concepción Flores Martínez.
Cursó sus estudios de primaria en el
Colegio Lumen Christi. Sus estudios
de secundaria los realizó en el
Colegio Francés. Después se va a la
clandestinidad, con el apoyo de sus
padres.
Alba Luz tenía un carro amarillo, que era su compañero inseparable. Este
carrito fue muy famoso, porque en él se trasladaban: armas, compas heridos,
alimento, compañeros que tenían que cambiar de casas de seguridad.
El Reparto Las Brisas y Valle Dorado, fueron lugares estratégicos de
seguridad para los combatientes. En resumen, el carrito de Alba fue testigo
de muchas misiones de ella y de otros compañeros de lucha.
El día que estalló la insurrección en Managua, Alba Luz se queda con sus
compañeros, que también comparten sus ideales revolucionarios como:
Arnoldo Real Espinoza, René, La Mona, Quincho, Iván, Jorge Corea,
Eddy Meléndez, Israel Porras entre otros.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Llega el momento en que a ellos se les ordena retirarse desde el popular
Barrio Monseñor Lezcano, hacia el sector del Barrio San Judas. Alba Luz
cae en Batahola a los 17 años, el 15 de junio 1979, Sus restos no han
sido encontrados. Ella vive y vivirá por siempre en el corazón del pueblo
nicaragüense. Como orgullo de su familia.
11. Gloria Portocarrero, hermana de Alba Luz Portocarrero.
Mi nombre es Gloria Portocarrero, soy hermana de Alba Luz Portocarrero,
tengo 52 años, cuando ella cayó en Batahola yo tenía 22, ella 17. Iban
en retirada buscando San Judas. Entonces, en la Embajada Americana
hubo una denuncia, que ahí estaban pasando “criminales”. Ahí había una
ametralladora 50. Primero pasó una escuadra de muchachos, pero los que
quedaron atrás, son los que tenían: armas, cuchillos, pistolas, palos, etc.
Entonces, tuvieron miedo los esbirros. Estaban ahí esperando que pasaran.
Cayeron ahí 180 muchachos y entre ellos iba Alba Luz Portocarrero
Ramos, mi hermana. Había un muchacho que le decían “el bomberito”,
ese era el que dirigía. Fueron tantos muchachos que cayeron, que ahora ya
no se les recuerda. Ellos cayeron el 15 de junio. Dicen que después una
pala mecánica llegó a buscar como llevárselos.
Lo que recuerdo, hasta el 15 de junio, día en que Alba Luz murió. Ella
siempre estuvo organizada en AMLAE, (Asociación de la Mujer Luisa
Amanda Espinosa). Estuvo con las madres de Héroes y Mártires. Esto es
algo, que ya lo traemos en la sangre. Porque desde pequeña miraba que
mi papá recibía a Carlos Fonseca. Mi papá era fotógrafo, ellos llegaban a
sacarse fotos de pasaportes. Mi papá los fotografiaba escondidas. Desde
ahí, nosotros nos involucrábamos en esto. Pero nunca imaginé que mi
hermana, la pequeñita, se iba a convertir en una gran revolucionaria y que
iba a morir por su patria con honor y orgullo. Ella estudiaba en el Colegio
Francés, en aquel tiempo. Era alumna como todos ellos, como todos
esos muchachos que la apoyaron. Verdaderamente tenían “güevos”, para
liberar a Nicaragua. Todos esos muchachos les hacían la vida imposible a
los guardias. Ellos temblaban al pensar que estaba un Sandinista en esas
trincheras.
74
II Testimonios y Biografías
Ellos temblaban, incluso, nosotros salíamos a medianoche a darles apoyo.
Salíamos con palos y con todo para ayudarles a los chavalos.
Ella estaba estudiando tercer año. Se organizó porque tuvimos un
problema. A mi hermano querían secuestrarlo, entonces ella hizo amistad
con un muchacho Sandinista. Fue donde comenzó todo, Alba Luz se
afilia a los insurrectos. Los guerrilleros agarran al secuestrador, nosotros
comenzamos a apoyar la revolución. Yo tenía una máquina de coser al
fondo de la casa. Ella les tejía los pañuelos, incluso aún conservo una
bandera que mi hermana dejó, y dijo: que cuando fuera el triunfo mi mamá
llevara esa bandera como estandarte. Podemos decir que esto es cuestión
de familia.
Ella se retiró antes y nos dejó una carta. Nos dijo que tenía que irse
clandestina, porque ya habían identificado donde vivía. Una vez se
apareció, recuerdo, con el seudónimo de Martha. Se apareció con una
peluca y más delgada. Se le acercó a mi mamá, la verdad; yo me le retiré,
porque estaba enojada con ella, pensaba que iban a matarla, y decía que
esto no era para ella, porque era de hombres.
La verdad ella no era orgullosa, ni engreída, creo que por eso se metió a
la insurrección, ella sentía el amor por el prójimo, el amor por la gente y
miraba cómo mataban a los muchachos.
12. Albertina Serrano Martínez, madre de
Juan Esteban Jáenz Serrano.
Tengo 88 años. Trabajaba como doméstica cuando la guerra. Mi hijo se
llamaba Juan Esteban Jáenz Serrano, tenía 25 años y estaba aprendiendo
mecánica para hacer pozos artesianos, cuando se fue a la guerra. Él vivía en
León, y allá se organizó con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Se fue él y mi otro hijo que se llama Pedro Marcio Jáenz. El otro también
se quería ir, pero ellos le dijeron: no. Nosotros nos vamos y vos te quedás
para que enterrés a mi mamá. Yo nunca supe que estaban con el Frente
Sandinista, hasta que se habían ido.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Juan Esteban era bastante pacífico, cariñoso. Se mantenía trabajando,
aprendiendo lo que podía y me ayudaba, porque le daban, veinte pesos a
la semana, me decía: mamá sacá el pan, y te voy a dar para que lo pagués
el sábado. Sacaba fiado el pan, antes en León, daban catorce bollos de
pan por un peso. Fiaba diez pesos de pan a la semana. Como a su papá lo
mataron estando ellos chiquitos, luché para que fueran algo. Trabajé de
doméstica, hice de todo, hasta de “china” últimamente.
Después supe que ellos habían agarrado un camión, en el cual andaba
René Vivas, quien era su dirigente junto con David Blanco, se fueron para
la Mina Rosita. Allá formaron un campo de entrenamiento, pero como a
las seis de la mañana, nadie vio a un francotirador que les metió un balazo
en la espalda. Después la guardia se tomó el comando y mataron a todos
los que estaban ahí. Al hospital de Rosita le pusieron el nombre de Juan
Esteban Jáenz. Los compañeros de él, unos de Matagalpa, me vinieron
a avisar que lo habían enterrado, que sabían dónde estaba, y me lo iban
a traer. Entonces, les dije “no quiero que me traigan a otro que no es mi
hijo”, porque voy a pensar que es el mío. No, me dice: yo le voy a traer
todas las cosas que le pertenecían, todo lo que andaba en su bolso. Y así
fue. Tengo el pañuelo, una pelota que siempre andaba, todo eso lo trajeron,
lo enterré en León. Dos noches lo velamos, una aquí en Managua, en la
casa del Reparto y la otra en León.
El otro está en Chinandega, se llama Pedro Marcio, ellos siempre andaban
juntos, ese muchacho cuando lo echaron preso, y lo sacaron a declarar,
ese día cumplía los veinte años. Él se iba a Honduras a traer armas para
Nicaragua, pero lo denunciaron, entonces, la guardia lo encontró y a otros
tres. A los demás los mataron, pero a él lo dejaron vivo, porque era el
dirigente. Se lo llevaron pero gracias a Dios no le pegaron un tiro. Solo
le quitaron la ropa y lo llevaron descalzo hasta Somotillo, al llegar allá,
llamaron un helicóptero que se lo llevó a Managua.
Estuve en huelga de hambre 33 días, porque no podía ver a mi hijo. A él
y a Tomás Borge le daban ley de fuga, la cual era para matarlos. Entonces
me dijo mi hijo: “mamá, dice Tomás que usted haga una huelga de hambre,
para que después no se lamente cuando me maten…” Eso fue domingo.
El lunes, estaba yo en la Cruz Roja. La esposa de René Núñez me fue
76
II Testimonios y Biografías
a dejar. Esto fue en abril no recuerdo con exactitud qué año. Creo que
para el año 1975, porque ese año es cuando se da el resurgimiento del
Frente Sandinista, que comienza a reaparecer, hay tomas de colegios, y los
muchachos salían a tirar bombas.
Mi hijo Pedro Marcio cayó el 28 de mayo, a las seis de la mañana de
1979.
13. Gloria Margarita Martínez Aguirre,
madre de José Gonzalo Largaespada Martínez.
El 7 de junio cumplo 88 años, en tiempos de la revolución vivía en
Monseñor Lezcano. Cuando se rumoraba que habían matado a Carlos
Fonseca. Decían que era él. Después que no era. Mi hijo mayor tenía 18
años, José Gonzalo Largaespada Martínez. Una tarde llegó muy contento
a la casa, y me dijo: mamá, ahora sí, vas a poder comprar todo lo que
quieras. ¿Por qué hijo? Le pregunté. Porque ya he encontrado trabajo en la
Lechería La Salud, que era de los Somoza.
Un sábado, sí, un sábado no, me voy a quedar cuidando las máquinas, el día
que me toque, usted, me alista café y comidita. Porque tengo permiso de
agarrar leche ahí. Su primera semana de trabajo le tocó quedarse, era un 21
de enero de 1967. Al día siguiente, que era domingo, le tocaba entregar a
las dos de la tarde. Él caminaba en una moto negra grande, que le pusieron
de sobrenombre “la mula”. Estaba la manifestación de Fernando Agüero
en la Plaza de la República, hoy Plaza de la Revolución.
No se cruzó por ahí, se fue por el Parque Fray Bartolomé de las Casas,
costeando el Lago, hasta salir al Parque San Sebastián. Cuando viene
en la calle del Triunfo, caminaba con otro compañero. Un balazo de un
francotirador le dio en la llanta trasera de la motocicleta. El muchacho,
su acompañante, rodó casi media cuadra. Fue a quedar propiamente en la
puerta de una casa donde estaban unas señoras, viendo todo lo que pasaba.
Ellas lo jalaron y lo metieron. A mi hijo le cayó la moto encima, la guardia
le pegó una patada en la cara. Le despegaron todos los dientes, y una
muela le colgaba en la boca. Se lo llevaron preso.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Al día siguiente comenzamos a buscarlo, con mi papá. En el hospital. En la
policía, en todas partes. Nadie nos dio cuenta del chavalo, a los cuatro días
nos dimos cuenta a través de “la Paya”, una conocida, que estaba preso.
Mi papá se fue a la Lechería La Salud, a explicar por qué mi hijo no se
había presentado al trabajo. Entramos donde el general Somoza. Solo Dios
salvó a mi padre, porque yo no supe; cuando Somoza le dijo a mi papá:
viste lo que han hecho los sandinistas, como te jodieron a tu hijo. Mi papá,
le contestó: un momento, quienes lo fregaron fueron los guardias. Mi hijo
muere el 27 de enero de 1967. A los cinco días producto de la paliza que le
pegó la guardia. Está enterrado en el Cementerio del Barrio Santa Ana.
A partir de ahí, nos fuimos a vivir a Sierra Maestra, y escuchábamos como
sufría la mamá de los hermanos Tejada. Nos cruzamos a San Judas. Vienen
mis otros dos hijos, Julio Ernesto y Luís Alberto, como a las cuatro de la
tarde. Yo me angustio, me dicen: mamá no se aflija, nosotros nos hemos
metido al Frente Sandinista. Yo sentí, hielo en el vientre, ya los miraba
muertos, como ocurrió después.
Hicieron bien en decirme, porque, cuando me pregunten, si ustedes están
al sur, yo diré que están al norte. Tengo que meterme también a eso, debo
ayudarles a ustedes.
Conocí a Marcio Jáenz, después mis hijos me aconsejaron que hiciera
banderas, rojinegra. Soy costurera, pero como fachada me dediqué a vender
tortillas, frito y fresco. Porque de mi casa salían adentro de los baldes de
mi negocio llevaba pañoletas y bombas. Y las iba a dejar a la Colonia 14 de
Septiembre, frente al parque, en la casa de Salvador Sándigo. Y me recibía
las cosas Roberto Borge “Yamil”.
Yo sigo siendo sandinista, respetando a los compañeros líderes. Ellos
le ayudan a las mujeres, al campesinado, a los niños, hay becas. Desde
1993 comencé a trabajar con las madres de Héroes y Mártires, continúo
luchando.
78
II Testimonios y Biografías
14. Daniel Ávalos.
Fue un combatiente que residía en Altagracia, pero que tenía muchas
amistades aquí, en Monseñor Lezcano, incluso los compañeros Camacho
eran sus amigos. Él estudiaba último año de medicina, si mal no recuerdo.
Se integró a la lucha desde 1977, combatió en Monseñor Lezcano,
se enfrentaba a la guardia genocida que siempre se movilizaban en los
temidos Jeep BECAT, o brigadas antiterroristas de Somoza. Daniel Ávalos,
con otros compañeros cayeron combatiendo a la genocida, esto fue un
doce de abril de 1979, del Cine León, cuatro cuadras y media al lago. Ahí
quedó malherido, busca ayuda como puede, pero arrastrándose llega a una
humilde casa del barrio. Siempre la gente temerosa, pese a que pedía agua,
no abrieron las puertas y muere desangrado. Con la posición en la que
tenía el fusil en la mano, ahí fue acribillado por la guardia.
Pertenecía al grupo de la GPP, que dirigía en sus tiempos el comandante
Tomás Borge. El grupo armado que más se destacó, en los barrios
occidentales de Managua.
El compañero Daniel Ávalos y Antonio Orozco, fue el otro combatiente
caído en el mismo sector, juntos enfrentaron una brigada especial
somocista, su valentía los llevó a combatir con armas de cacería a una
brigada especial de la guardia. En otras ocasiones recuperaron armas y
aniquilaron a varios uniformados. El grupo de revolucionarios venía de
realizar una acción armada, pero en su retirada “chocaron” con esa brigada
que estaba integrada por tres BECAT. A la mañana siguiente aparecieron
los cuerpos de estos guerrilleros urbanos.
Oscar Domínguez, era el Comandante Jhonny, fue uno de los que desde
muy joven, se integró a la lucha, él cae también en un enfrentamiento
contra la guardia somocista, aquí en Monseñor Lezcano en 1978. El
compañero Nelson Berríos conocido como “Calola”, después de una
acción de recuperación y hostigamiento a la guardia es capturado al llegar
a su casa, jamás se encontró su cuerpo. La guardia lo dio por desaparecido
junto con Víctor Centeno conocido como la “Loca”, éste apenas tenía 14
79
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
años cuando se integró a la lucha de liberación. Así muchos compañeros
ofrendaron su vida con esa firmeza y valentía, supieron enfrentar la
represión a su corta edad, pero estábamos claros que la lucha armada tenía
que ser para derrocar al somocismo que tantos golpes dio a la juventud y
al pueblo de Nicaragua.
15. Carlos Díaz.
Cuando hubo la retirada de Batahola, nosotros nos fuimos, ya estábamos
sin municiones, sin armas, sin nada, solo con las manos y la convicción
política de seguir adelante. Nos fuimos, pero la guardia me hizo una
emboscada, a mí me balearon, asesinaron a muchos compañeros, mataron
a mi cuñado Javier Palma, mataron al hermano de Alejandro Díaz Meza, a
Roberto Díaz, a muchas personas que perecieron ahí. Yo miré todo porque
me quedé ahí solito, baleado y casi moribundo.
Íbamos de retirada, se dice de retirada, porque como quien afirma
estábamos “listos”, entonces nosotros nos fuimos, pero la guardia nos
esperaba, cuando ocurrió la masacre, ahí murió mucha gente, incluso
a mí me balearon, herido me lancé el muro de Batahola, donde era la
KOMATSU. Recuerdo que quien me ayudó fue uno de esos que le llaman
“cepol”, (guarda de seguridad), yo estaba muy afectado, el hombre me
aplicó un torniquete y me quedo así, pero estoy desconfiado porque no sé
qué es lo que pueda ocurrir después. Estoy sangrando abundantemente,
echo espuma por la boca, estoy débil, sin embargo vivo aún porque ese
vigilante de seguridad me ayudó bastante. Cuando me levanto, al día
siguiente, veo todavía a los muertos, entonces le digo al “cepol”. ¿Aún
está la guardia ahí? No, me dice, pero andate porque no quiero que me
involucrés en nada. Le dije que no se preocupara, que a él no iba a meterlo
en nada. Luego de eso apareció una señora, me llamó y me preguntó si me
había enterado de la masacre, yo le dije que sí, pero me puse chiva, venga
para acá, me dijo ella. Soy Sandinista me aclara, pero ella no sabe que ando
herido. ¿Qué anda usted ahí?, me pregunta. Estoy herido, le digo. Entonces
me metió a su casa donde estaba su hija, me limpiaron, me curaron, me
dieron de comer, yo desconfiaba. Me preguntó de la matanza, pensé que
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II Testimonios y Biografías
estaba listo, y me retiré, pero la verdad, ellas me atendieron bien. En la
retirada Iba Alex, su hermano “Tilila”, combatientes de Acahualinca, y
como dicen popularmente un “pijazo” de gente. Fue horrible eso. Vi caer a
muchos cerca de mí, con sólo decirte que después llegó la guardia con un
tractor para recoger a todos los heridos y agonizantes en una misma zanja.
La guardia metió a todos allí, yo lo miré, por eso se identifica la zona
como, “Héroes y Mártires de Batahola”, soy uno de los sobrevivientes de
la masacre de Batahola, respetamos esa fecha, por ese motivo todos los
años celebramos.
Monumento en honor a los Héroes de Batahola, cada 15 de junio familiares y amigos de los caídos
en la retirada, conmemoran un aniversario más de esa gesta heroica.
81
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
16. Dominga Alvarado Reyes.
Voy sobre 70 años, el próximo agosto los cumpliré. Mi hijo es William
de Jesús Palacios Alvarado. Cumplía 19 años, cayó en Mateare a la altura
del kilómetro 22, fueron dos sandinistas los que cayeron, uno que era mi
hijo, y el otro que era de mi marido. Ahí en el mismo lugar, ellos andaban
juntos, para ese tiempo vivíamos toda la familia en Los Brasiles.
Uno trabajaba en soldadura, el otro estudiaba Bellas Artes, pero después
les agarró por andar ahí. A él le gustaba eso, yo le decía: cuidado, déjame,
me decía, yo quiero esto, por eso voy a morir. Hasta me regaló una pulsera
para un cumpleaños mío y me dijo: te voy a regalar una pulsera para que
recuerdes todo el tiempo, o sea que a ambos les gustaba andar metidos en
la conspiración. Ellos crecieron juntos desde los cinco años.
Eran alegres, siempre unidos, pero la guardia los hizo trizas, solo tuve el
gusto de enterrarlos, ahí quedaron sepultados en Los Brasiles. La guardia
fue a lavar el camión porque dicen que iba todo lleno de sangre, y sesos…
Sí, es que los desbarataron, ellos iban a realizar una toma. La guardia
estaba en el monte. Como perros al acecho, dicen que se les atravesaron,
era un 25 de febrero de 1978. Sus nombres aparecen en la Galería, los
tienen como Héroes y Mártires.
17. Dora María Carrillo.
“Entonces tamos” (sic), aquí muertos de hambre le digo yo, vengo y nos
vamos, lavate si las canillas, si, y te vas me dice él, entonces me engancho
una de mis chancletas y me voy con ellas, ya llego allá y me dice el jefe
de migración, usted se va a quedar trabajando aquí con nosotros. Mire le
dije, voy a ir a mi casa porque tengo a mi mamá que es enferma, ella era
cieguita de los dos ojitos, yo tengo que ir a la casa a ver qué hago para
darle de comer, no, me dice el Chino Alonso, tome para que le dé algo de
alimento.
82
II Testimonios y Biografías
Ahí no ganábamos nada, se sentaba uno a trabajar en el suelo, porque
migración después de la guerra quedó saqueada, enseguida sin ganar un
cinco ni para pasajes, ni para comida, ni para nada, sentadas en el suelo,
buscando y arreglando los papeles que toda la guardia dejó desordenado,
bueno después de eso me tocaba hacer vigilancia, rondas, toda la noche
con un GARAND.
El valor se me terminó, no le digo que en un caso de necesidad. Aunque
sea llorando. Pero voy a ir, mire con un GARAND a “tuto”, bien equipada,
pistola, y todo, bien preparada como dicen, la noche entera, usted sabe
lo que es el Centro Cívico, vigilarlo, cuando solo se oían balaceras, ya
sabíamos nosotros que nos podían agarrar, mi marido a veces llegaba y
le decía, hijo no vengas que en los oscuro te pueden confundir y van a
matarte, llegaba a dejarme comida, que era tibio y algún pedazo de queso
con tortilla y amanecíamos todavía al siguiente día, trabajando y sin
comer, yo todo eso me lo volé y sabe cuanto duré en Migración doce años
trabajando, y la alegría de nosotros es que al tiempo nos dicen nos viene un
socorrito, me alegré, todo mundo esperando aquella ayuda creo que eran
cien pesos o cincuenta.
Después cuando comenzaron a meter más personal, tenían más posibilidades,
valía cuatro pesos el servicio de comida, entonces me decían a mí: madre,
me va a comprar la comida, le voy a regalar un servicio de comida, bueno
yo me bajaba y me subía los tres pisos a sacarles la comida, después ya
me decían: vea, tome para la comida, entonces yo recogía para traerla para
que comieran mi madre y mis hijos y así me la volé, ya después nos daban
una provisioncita.
18. Emilio José Mercado (Monimbó).
Tengo 50 años, y para la guerra, tenía 18. Estudiaba y vendía tortillas
para ayudarle a mi mamá. Me metí en la insurrección porque me gustaba,
ser joven era un delito para la guardia somocista. Nosotros le volábamos
verga (sic), a la guardia, porque todas las mañanas salíamos a correr con
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
el “Marciano”. Una vez nos pararon por el Siete Sur, y nos dijeron que
nosotros andábamos entrenando para darles guerra, nos dijeron que nos
iban ir a dejar al otro lado de la laguna de Asososca. Eso fue como a las
tres de la madrugada, ¿Qué hijueputa (sic) andan haciendo aquí, a las tres
de la madrugada?, Esa vez como a las cuatro y media, nos soltaron.
No, no pertenezco al partido, soy sandinista, me llaman y voy a cualquier
lugar. Me reclutó Fanor Ibarra, por parte del Frente Sandinista, aquí vino
en un microbús amarillo, recuerdo. Que era amargo todo esto, más que
todo la guardia era la que estaba jodiendo (sic). La gente salió el 13 de
junio, para el Seminario, nosotros lo que hacíamos era que en las noches
nos íbamos a dormir a Acahualinca y en la mañana todos veníamos para
que la guardia no pudiera hacernos nada.
No teníamos municiones, por la Iglesia Bautista estaba un comando, no
tenía nada, yo andaba una nueve milímetro con tres tiros. Cuando deciden
retirarse para replegarse hacia San Judas, la guardia se metió, Creo que
la orden de replegarnos la dio el Gavilán o el Cumba, quien sabe. Solo
Monimbó me decían, que era mi nombre de combate.
Antigua Embajada Norteamericana, donde la guardia instaló una metralleta calibre 50 para disparar ráfagas contra las fuerzas
guerrilleras que decidieron replegarse hacia los barrios del sur de la capital. Los combatientes se quedaron sin municiones. Marines
estadounidenses también disparaban contra las columnas insurgentes.
84
II Testimonios y Biografías
En la Embajada Americana, nosotros cruzamos el trecho, y ahí se nos para
un BECAT, con una cincuenta en un Jeep, me quedé atrás con una bomba
molotov y esos tres tiros que tenía. Te reitero, con eso no hacía nada, más
bien me iban a descachimbar (sic). Entonces más bien decidí esperar que
pasara todo, luego paramos en Altagracia. De Altagracia pasamos a San
Judas, y llegamos a las Nubes, de ahí nos replegamos hasta San Patricio.
No había comida, ¿Qué es lo que hicimos? Descachimbamos (sic) el
Supermercado, abrir y sacar todo lo que había. No vi caer herido a nadie,
no volví a ver hacia atrás, solo corría hasta donde me quedé descansando.
Oía las balas, gritos y lamentos, era horrible.
19. Bismarck Estrada Sandoval, hermano de
Félix Alberto Estrada Sandoval.
Mi hermano era Félix Alberto Estrada Sandoval, conocido en la lucha
como el “Cumba”, a mi me decían el “Cumbita”, soy dos años, menor que
él. Estamos hablando de 1979. Yo tenía veinte años, porque mi hermano
cifraba los 22.
Prácticamente estaba estudiando, y él, mi hermano, estaba sumergido en lo
que se llama las células Terceristas, con Oscar Danilo Domínguez, que era
el responsable directo de ellos. Ya había pasado una experiencia en donde
le habían pegado cinco balazos. En un operativo en que nosotros pensamos
que iba a morir. Pero cuál es mi susto cuando lo veo en el hospital Manolo
Morales.
Era una situación muy difícil porque tenía un balazo, en la quijada. Él no
podía hablar, además tenía un tiro en la columna, que lo dejó inválido.
Reinaldo, que le decían “Fafufa”, estaba también herido en el hospital,
él pertenecía a una célula Sandinista. Ahí tuvimos ese encuentro después
se recupera y siguió trabajando en la clandestinidad con los terceristas.
Cuando se da la insurrección, se tomaron la Subestación Tres de Policía,
que era de la guardia, ahí consiguen un GARAND, y un GALIL.
Fafufa fue un combatiente excepcional, sobre todo por la sagacidad que
tenía. No es cualquiera el que tiene esa motivación para hacer lo que hizo,
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
puede decirse que a nivel barrios occidentales, fue uno de los que más
aportó a la insurrección. Recuerdo que cuando terminó la guerra, dijeron
que había que hacerle un monumento por sus cualidades y calidad de
combatiente.
Mi hermano el “Cumba”, era una persona linda, tenía un corazón precioso.
Como amigo era maravilloso. Su carácter era decisivo. Si usted lo trataba
bien, él respondía igual. Cultivó muchas amistades, por eso también le
llamaban el “Pipe”, porque siempre trataba con pipencia la amistad
verdadera. Con sentimientos y emociones definidas.
Cuando ser joven era un delito para la guardia, y ver como mataban a
nuestros amigos, nosotros vivimos una época violenta. Como joven, saber
que la guardia nos asesinaba y los muertos aparecían en la Cuesta del Plomo,
entonces aquí no quedó más alternativa que decir, o ellos o nosotros. Esa
fue la situación, por la que uno se involucró en esto. Miramos la necesidad
de un cambio en Nicaragua. Eso fue lo que motivó a muchos jóvenes a
agarrar las armas para ver una Nicaragua libre.
La insurrección fue una experiencia gigantesca, tanta adrenalina en
nuestro cuerpo buscando libertad. Sin embargo creo que la guerra es algo
desastroso, porque las batallas dejan muchas secuelas, aparte de eso acabó
con la vida de muchos amigos, prácticamente es algo que uno llevará
siempre dentro de su corazón.
En la retirada de Batahola, estábamos varios combatientes, fue un hecho
espantoso, ver como la guardia con una ametralladora cincuenta nos
emboscó, cayeron muchos jóvenes. Es algo que pasará a la historia porque
hubo muchos muertos. La guardia realizó una emboscada que nunca
imaginamos. Alguien tuvo que haberles dicho que nosotros íbamos por
ahí. A pesar de todo, los sobrevivientes, para bien o para mal, estamos
contando el cuento de esa amarga tragedia.
86
II Testimonios y Biografías
20. Álvaro Antonio Pérez Morales.
Tenía 19 años, cuando inició la guerra, pero mucho antes me había
involucrado en las cuestiones de AES (Asociación de Estudiantes de
Secundaria). Para la guerra estudiaba en el Cervantes. Con Yuri Valle, que
ahora es el comisionado de la Subestación Uno. Trabajamos juntos para
las marchas, se le pegaba fuego a los buses de la ruta seis, de Río Sol. Para
las cuestiones del alza de la leche, eran diez o veinte centavos más por
litro. Fue una protesta popular, de los estudiantes.
Luchamos también cuando estaba prisionero el compañero Tomás
Borge y Marcio Jáenz, que estaban en huelga de hambre. También se
movilizó al estudiantado de secundaria junto a los universitarios, llegaban
compañeros de la UNAN a asesorarnos como organización, y así fuimos
involucrándonos hasta llegar a culminar en la insurrección armada y
combatir a la guardia en las calles para liberar el país.
La represión que la guardia hacía contra la juventud era descomunal.
Aquí por gusto te echaban preso, te pegaban y nadie hacía nada. Así me
involucré, tanto que me volví un combatiente popular y surgimos como
muchos compañeros.
Nos tomamos el Barrio Monseñor Lezcano, creo que el 9 de junio, fue
temprano como a las seis de la tarde. Recuerdo a la compañera Alba Luz
Portocarrero, ella cayó en la insurrección, con el compañero Israel Lewites,
los mataron por la Embajada Americana. Eso fue cuando íbamos en retirada
para la hacienda El Vapor, pasamos por Batahola. Como sobreviviente de
Batahola, llegué hasta El Vapor, de ahí fue la insurrección, es decir el poder
organizado del Frente Sandinista, entró a Managua. Las cosas cambiaron,
todos los combatientes nos fuimos a reunir a la plaza y comenzó la alegría
desbordante del pueblo.
Cuando nos retiramos era noche, estaban roqueteando el barrio. No había
municiones y nos fuimos para Acahualinca. Dormimos una noche, nos
reunimos todos y emprendimos la marcha del repliegue hacia El Vapor.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Los únicos que llevaban municiones eran los que andaban las armas
pesadas. Cuando ya habíamos cruzado Batahola, íbamos por los Raspados
Loli, llegando a San Judas, ahí se acabaron las municiones. Teníamos una
ametralladora treinta de la guardia, que estaba al otro lado del puente, para
arriba, cerca de donde es Julio Martínez, desde ahí masacraron a varios
compañeros.
La población se unió a la marcha, porque sabía que después venía la
operación limpieza de la guardia. Para después sacar a la gente de sus casas
y matarlas. Fue así que la gente desalojó Managua. Unos se metieron al
Seminario Nacional, y otros buscaron los pueblos del sur como Diriamba.
Que ya estaba liberado. La cuestión era pasar el cerco del Crucero, hacia
Diriamba, por lo que la gente se fue por las montañas, y cafetales…
Las instalaciones a la derecha eran los talleres de la Mercedes Benz, para 1979, ahora pertenecen a la Policía Nacional. Desde este
punto la guardia se parapetó con una ametralladora treinta, con la que se disparó a los guerrilleros urbanos en la retirada a Batahola.
Cuando pasamos por Batahola, cerca de la Embajada Americana,
cruzamos detrás de la Cementera, ahí comenzó la masacre de Batahola. La
guardia tenía instalada una metralleta treinta al lado de la Mercedes Benz,
ahí comenzó a matar gente por cantidades, quizás unos 200 compañeros,
entre hombres y mujeres, ahí pereció mucha gente. Los cuerpos fueron
levantados. Con las palas mecánicas hicieron una fosa común, para
enterrarlos medio muertos, la guardia los aterró, y terminó de matarlos.
Estoy organizado en los CPC de Altagracia. Trabajo organizando al pueblo
para estar alerta ante cualquier ataque del imperialismo.
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II Testimonios y Biografías
21. Eduardo Enrique Martínez Rayo (Paco).
Fue uno de los primeros en ser organizado militarmente, junto a su
hermana Daysi Martínez Rayo. Eran básicamente líderes entre la gente del
Barrio Santa Ana. Enrique y Leonardo Iglesias eran los jefes de la célula,
ambos comenzaron a realizar recuperes de armas directamente a las casas
de unos guardias. De esa manera se obtuvieron rifles de guerra, que fueron
entregados a diferentes compañeros, armándolos para la lucha final.
Una vez una señora, que se le acercó a su mamá, después de un
enfrentamiento que se registró cerca de la colonia Centroamérica, le dijo:
que Enrique estaba muerto. La mamá se desmayó, cuando se recuperó se
fue a ver un cadáver en la morgue del hospital, pero no era el hijo.
La verdad era que Eduardo Enrique había desaparecido. Era miembro
activo del Frente Sandinista, tenía que andar clandestinamente. Había
dejado su vivienda porque tenía que habitar en casas de seguridad. Se
movilizaba con otros dirigentes a los barrios a realizar recuperaciones de
armas de fuego.
Fue hasta la insurrección que apareció adentro del barrio nuevamente.
Haciéndose cargo de un grupo, nació para ser dirigente, era muy aguerrido,
un hombre de fuerte contextura física, grande de carácter, valiente, todas
esas cualidades lo llevaron a ser un sandinista. Aparte de la represión
militar que sufría su familia.
Eduardo Enrique guió a sus hermanos (Los Corsario), a integrarse a la
insurrección. Pasó de la dirigencia estudiantil a dirigente revolucionario.
Después a participar activamente en la lucha armada, logrando así el
aniquilamiento de varios guardias somocistas.
Al triunfar la Revolución Eduardo Enrique se queda en las fuerzas
armadas, fue seleccionado como el mejor de la Contrainteligencia del
Estado Mayor General de Ejército Popular Sandinista. Lo ubican como
jefe de contrainteligencia en las Minas de Siuna y Rosita. Pero cuando se
pierden las elecciones, en 1990, se siente desmotivado porque viene un
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
gobierno de derecha a hacerse cargo de todo lo que es el aparato estatal y
militar. Renunció al Ejército integrándose a la vida civil.
Como Eduardo Enrique llegó a ostentar el grado de Teniente Primero dentro
del Frente Sandinista. Lo ubicaron a la altura de instructores soviéticos,
porque recibió muchos cursos de inteligencia, cuando sale a la vida civil
por votos mayoritarios ocupa el puesto de líder combatiente y colaborador
histórico de todo el Distrito II, de Managua.
Continúa en esa lucha rescatando y participando en diferentes actividades
del partido, como dirigente de los combatientes históricos que del noventa
para acá reagrupaban unos 350 compañeros oficiales del Ministerio
del Interior, como ex miembros del Ejército Popular Sandinista, y ex
combatientes que después del triunfo revolucionario quedaron en la vida
civil.
Era conocido porque tenía talla de dirigente, incluso fue jefe de un
contingente durante la Campaña Nacional de Alfabetización. Dirigente
de toda la zona de Jinotega, que abarcaba el Cuá, Bocay, Bocaysito,
incluso llegó a enfrentarse a los MILPA que era la milicia popular antisandinista. Era de esa mística que se despojaba de sus cosas para dárselas
a las personas menos favorecidas, tenía un inmenso amor hacia los pobres,
aprendió a convivir a la par del campesino en la montaña.
22. Julia García, hermana de Jorge Hernández García.
Julia García, de 56 años. Mi Hermano era Jorge Hernández García, caído
en Batahola. Tenía 20 años, desde los 15 trabajó de correo del Frente
Sandinista. Mi familia también trabajó de eso para el F.S.L.N. Mis
hermanas también comenzaron a trabajar con el Frente, cuando cayó en
la montaña, Carlos Fonseca. Cuando Jorge Hernández García, se metió a
la lucha, lustraba, vendía periódicos y estudiaba en la escuela San Martín.
Con mi hermano intercambiábamos zapatos cada vez que uno de los dos
iba para la escuela.
90
II Testimonios y Biografías
A veces pienso que lo mataron porque era un hombre correcto, porque
si él decía que así era, es porque así era. Cuando estaba vivo le decía a
mi madre: mita, cuando nosotros triunfemos, te voy a andar en una gran
camionetota, te voy a andar paseando por toda Managua, ella se ponía a
llorar y le decía: hijo, Dios quiera que sea verdad, pero así fue el destino,
lo mataron.
Una vez que mi madre le celebró sus quince años, llegó una señora llamada
Pepa, que era de la guardia nacional. Ella vivía cerca de nosotros, por
la bodega Wheelock. Mi hermano estaba bailando, cuando apareció un
muchacho y discutió con él, entonces, el chavalo se fue y nosotros no
sabíamos que era familia de esa mujer.
Entonces la Pepa se fue y llamó a la guardia quienes masacraron a mi
hermano, lo sacaron amarrado, lo vendaron, para malmatarlo, porque
ella dijo que mi hermano andaba metido en cosas subversivas del Frente
Sandinista, eso enfureció a los uniformados, nos golpearon a todos.
Otra vecina, doña Isabel Silva, se cruzó la calle y platicó con mi mamá, le
dijo: Inés quiero decirte algo, yo nunca te he platicado, pero necesito que
nos ayudés, porque aquí la gente mucho sufre, ve lo que le pasó a tu hijo.
Mi mamá llamó a mi hermano y a mis hermanas, una de ellas tenía doce
años. Fue cuando mi hermano se metió al Frente Sandinista, porque dijo
que no lo iban a seguir torturando. Se integró a la guerrilla, en las quemas
de los antros.
A mi hermano lo mataron en la propia guerra. Lo asesinó un franco tirador.
En la propia esquina donde está el palo frondoso de mango. Cuentan sus
amigos que lo llamaron para distraerlo, entonces le pegaron un balazo
cuando comienza el tiroteo. Fue el doce de junio, desde ese momento mi
hermano no habló, levantaron su cuerpo, lo llevaron a la iglesia, donde
lo velaron y lo enterraron, en el jardín, junto a otros compañeros. Quince
días después por órdenes de mi mamá, exhumaron el cuerpo que estaba
intacto, como que no había pasado nada y lo sepultamos en el Cementerio
de Monseñor Lezcano.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
23. Dalila Rayo Rosales.
Tengo 85 años. Soy Dalila Rayo Rosales. Nosotros sufrimos durante la
insurrección porque aquí en mi casa tuve a unos compañeros sandinistas.
Uno murió, se llamaba Marcos Sequeira, cayó cerca de la P del H, de
Monseñor Lezcano. Después tuve otro joven que era de León. Cuando la
guerra estaba más fuerte, se alojó aquí Zulema Baltodano. Tuve a muchos
que fabricaban bombas de contacto. Les preparaba la comida.
Tengo una hija que ahora vive en Australia. Una vez que no tenía comida
para los compañeros que estaban cerca del Cine León, ella se fue con otra
amiga y se metió al IFAGAN, que quedaba cerca del supermercado, se
metieron y sacaron varias cajas de carne. Por último les daba caldillo de
res, porque los combatientes no tenían tiempo ni para masticar. En esas
trincheras también estaban mis hijos.
Calle del Barrio Monseñor Lezcano, donde permanece, aúnque bastante deteriorada, la sala de espectáculos del Cine León, en este
sector hubo cruentos enfrentamientos entre la guardia somocista y los combatientes populares del Frente Sandinista.
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II Testimonios y Biografías
A las tres cuadras de mi casa estaba la guardia. Me arrastraba para echarme
en el busto la comida, y cuando veía que ahí andaban los uniformados, me
iba y les decía: “cuídense muchachos, que allá están”. Entonces daban la
vuelta, no sé si los echaron presos o los mataron. No me doy cuenta. Lo
único que escuché es que ahí por la Morazán, venía un Jeep de la guardia.
Los guerrilleros les quemaron el vehículo y los ajusticiaron. Después
cuando la huída de ellos, quedé sufriendo y llorando, porque también se
fueron mis hijos. Pedí a Dios que me los tuviera seguro. En alguna parte,
había gente que los daba por muertos. Otros me decían que podían estar
vivos.
Después me dijeron que era mentira, llorando abrí un hoyo, donde me
dijeron que estaban enterrados, y no había nada. Mi marido anduvo
ayudándoles. Un hombre dijo: no los busque, porque murieron allí por la
San Martín, o por el colegio Gaspar García Liviana. Después me dijeron
que me fuera para el Seminario porque todo esto estaba peligroso, mi
esposo me dijo que llegaría después porque iba a esperar a mis hijos para
que se cambiaran la ropa, entonces cuando salí, dijeron que mis hijos
estaban en la Embajada Americana, pero que ahí no podía ir, porque estaba
lleno de guardias.
Entonces agarré una canasta me la puse en la cabeza, fui a la Embajada
y decía: “Papayas, melones, va a comprar”. Cuando ellos (sus hijos),
oyeron mi voz levantaron la cortina, me vieron, abren la puerta, corro
y me meto. Después se salieron y se fueron para donde las monjas, mi
marido se dio cuenta, yo no sé cómo, después respiramos tranquilos, mis
hijos aparecieron. Pero para mí fue horrible, aquí pasaba la guardia. Había
zapatos arriba de las casas, sangre, por todos lados.
Gracias a Dios todos están vivos, y han trabajado con el Sandinismo.
Uno perteneció a las tropas, otro trabajó con Humberto Ortega, otro era
Seguridad del Estado, uno murió, y era teniente en la Costa Atlántica
y cuando Daniel perdió las elecciones presidenciales, dijo que no iba
a trabajarle a nadie, así fue el sufrimiento de mis hijos, y de todos los
caídos.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
24. Francisco Javier Sánchez Suazo.
Soy Francisco Javier Sánchez Suazo, tengo 53 años. Entré de lleno a la
lucha, a los 24 años. Nadie pensaba, como decimos acá en Nicaragua que
iba a “socar”. Entonces yo les decía a mis amigos “al fragor del combate
vamos a ver quién agarra las piedras pómez”, luego llegó la Revolución un
10 de junio y me dijeron “vámonos” y bueno, pues me fui.
Durante ese tiempo vendía marihuana. No en mi casa porque ya me había
peleado con mi familia, y me había ido allá por la Ceibita. Alquilaba
un cuartucho, me acuerdo que yo no sabía manipular armas, aprendí al
momento del combate, en pocas palabras, me involucro a partir del 10 de
junio, en plena insurrección aquí en Monseñor Lezcano. Después de eso
solo le preguntaba a mis amigos que cómo se manejaba ese “fierro”, y me
dijeron en la escuadra como se hacía y nos fuimos.
Entré motivado por las atrocidades que cometía la guardia, el ver como
mataban a los muchachos, como violaban a las chavalas y todas esas
barbaries que publicaba, en ese entonces, el diario La Prensa.
El diez de junio, ya tenía una pistola nueve milímetros. Pero a eso de
las nueve de la mañana del mismo día, llegué a la casa, le dí dinero a
mi mamá, incluso entregué a mi hermana unas cosas, diciéndole que me
las guardara. Además les afirmé con gran convicción: ¡Voy para la guerra
mamá, nos vemos! Amarré en mi cuello la pañoleta roja y negra, Y bueno
muchachos nos fuimos.
Después de esto, un catorce de junio matan a Henry y a otros combatientes
en la toma de la San Martín. Ya el quince, no teníamos municiones y
decidimos replegarnos. Esa fue la masacre de Batahola. La verdad nadie
dio la orden de replegarnos, sino que nosotros lo decidimos, porque estaban
bombardeando y matando muchos civiles.
No teníamos con qué defendernos. Estábamos desarmados, entonces
tomamos la decisión de irnos. Fue como a las dos de la tarde. Un quince
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II Testimonios y Biografías
de junio. Nos fuimos a la vanguardia, y a la retaguardia, pero la gente
civil en el centro. Cuando vamos por la carretera sur, para entrar por la
NICALIT, ahí nos bombean (delatan), un “sapo” de ahí, miramos a toda
la EEBI. Fue la masacre. Yo sólo sentía los tiros que me pasaban cerca de
la cabeza y rezaba ¡Padre Nuestro, ayúdame!
Pasó eso, después llegamos a Altagracia, luego a San Judas. Para ese
tiempo construían el mercadito. Total, nosotros defendimos el barrio.
Amanecimos, pero la guardia nos bombardeó. Después nos dirigimos para
el Vapor, otra masacre. Ahí en el Vapor, teníamos un hospital, no sabemos
quién nos bombeó (delató), y entró la genocida. Después de eso llegamos
al comandito que tenían en el Crucero y les quebramos la vida. Luego
me fui para San Rafael del Sur, todo el mundo se dispersó. En San Rafael
del Sur, junto a otros compañeros fuimos y nos tomamos el comando del
lugar. Pasé a Diriamba, ahí me dio el 19 de julio, estaba alegre. Cuando
volví a Monseñor Lezcano, pregunté por los amigos. La verdad, sigo
siendo Sandinista, eso no se olvida. ¡Patria Libre o Morir!
25. Rina Rocha Hernández, hermana de
José David Rocha Hernández.
Nació el 19 de junio de 1961. A los 17 años se integró a la lucha sandinista,
estudiaba V año en el Instituto Ramírez Goyena. Vivíamos en el Barrio
Monseñor Lezcano. Cuando José David se organizó, nosotros nos
enteramos por mi papá. Ya que le llamó la atención. Resulta que mi mamá
había caído enferma, le sobrevino un derrame cerebral en 1976.
Teníamos hospitalizada a mi madre, pero él se perdía, no llegaba a casa,
ni de día, ni de noche. Entonces mi papá le decía ¿Qué te pasa? ¿Qué
andás haciendo? ¿Qué no le tenés amor a tu mamá? Ella estaba grave, no
tenía uso de razón. Fue ahí que él dijo a mi papá, que andaba en el Frente
Sandinista y que iba a seguir luchando por el pueblo.
Nosotros como hermanos supimos hasta 1977, porque mucho andaba
montado en un vehículo, y decía que era de la seguridad. Se ubicaban en
una esquina, se ponía en la otra. Entonces, ahí fue cuando nos enteramos
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
que andaba metido en la Revolución. Mi papá trabajaba, pero le empezó
a reclamar, aquí en la casa.
Él venía con unos chavalos y se juntaban en el patio. Nosotros no nos
arrimábamos porque éramos más pequeños. No nos dejaba ver lo que
hacían, pero encontramos después varias volantes subversivas, varias
cosas, hasta tengo un manual de él, de toda su lucha insurreccional. Después
nosotros medio lo apoyábamos. Cuando salía en la madrugada me llegaba
a despertar para que mi papá no se diera cuenta, me levantaba a cerrar la
puerta para que saliera y cuando me silbaba le abría para que entrara, así
le ayudaba. José David decía: que luchaba por el pueblo, ante la represión
que había, porque aquí era delito ser joven. Mi hermano era un muchacho
serio, reservado, el más callado de todos nosotros, buen estudiante. Tres
veces cayó preso. Cuando estudiaba en el Goyena, la primera vez. Mi
papá lo sacó, por medio de amistades que lo ayudaron. Solo estuvo preso
dos días. Después, vuelve a caer preso, dos días. La última vez que lo
arrestaron fue para la huelga de estudiantes, lo capturaron en el Goyena,
esa vez sí, estuvo veinte días prisionero.
Salió de la cárcel el día de la toma del Palacio Nacional. No sale precisamente
por lo que se estaba haciendo ahí, sino porque mi papá andaba una orden
de libertad. Da la casualidad que ese mismo día, mi hermano sale en la
mañana, salió golpeado, con las costillas fracturadas. Después que sale
empiezan los hostigamientos seguidos contra la casa. Eran vehículos
civiles. Era a cada rato. Entonces, cuando la insurrección aquí en el barrio,
él se apareció tres días después. Cuando se da el abandono del barrio, mi
papá lo fue a buscar y se le arrodilló y le dijo: que se quedara, que él lo
iba a sacar de Managua, que no se fuera, y él le dijo que no, que si se iba
a morir, sería luchando por el pueblo. Esas fueron las últimas palabras de
mi hermano, de ahí no lo volvimos a ver.
Antes que ganara la guerra el Frente Sandinista, nosotros andábamos
viendo todo cadáver que aparecía. Íbamos a buscarlo, porque podía estar
muerto, o vivo. Cuando se da el triunfo, toda la familia de mi papá se
puso a buscarlo en Granada, y Managua. Cuando aparece la fosa, donde
había un montón de cadáveres cerca del Campo de Marte, nos dicen que
posiblemente esté ahí. Anduvimos viendo todos los caídos, y nada.
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II Testimonios y Biografías
Ese día no fuimos, ahí ya empiezan a decirnos que David había muerto.
Que él había caído en la retirada de Batahola. Porque decían que la mayoría
de sus compañeros, todos los que estaban organizados en su columna,
habían caído. Entre ellos estaba él. Entonces empiezan ellos a aparecer y a
decir que era posible que David haya caído, porque había pasado bastante
tiempo. Mi mamá nunca creyó eso, porque cinco o seis años después, ella
decía que su hijo estaba vivo.
Posteriormente, mi Papá le había comprado un anillo de oro con una
plancha que tenía las iniciales de él, y los dejó en una casa cercana, y dijo
que si le pasaba algo, que lo vinieran a dejar aquí a la casa. Con el tiempo,
ese anillo lo vinieron a dejar aquí, a la casa. José David no se bachilleró.
Porque la masacre fue en junio. Él estaba en V año, iba a cumplir 17,
cuando se fue a la guerra. Era buen alumno.
26. Fanor Ibarra González (Comandante Benito)
Tengo 64 años. Cuando me involucré tenía, unos 30. Mi seudónimo era
Comandante Benito. Estuve en la insurrección urbana, mi habitación
fue casa de seguridad, también fue centro de entrenamiento. Aquí se
entrenaban, en arme y desarme. Tuve en mi poder parte del armamento
con que defendimos Monseñor Lezcano, los rifles estaban en mi vivienda,
en un buzón. Para la insurrección llegó a traerme un microbús, y
comenzamos a repartir armas en el Barrio Monseñor Lezcano y toda la
Colonia Morazán.
Estaba involucrado con los terceristas, prácticamente fui reclutado por
mi hermano, comenzamos a reclutar gente entre ellos Santiago Núñez,
Ramiro García, Pablo Emilio Buitrago, y la familia Mayorquín, todos ellos
estuvieron bien metidos en la guerra. Tuvimos un amigo que era enfermero,
Manuel Torres, quien atendió a los heridos. Mucha gente de aquí del barrio
cooperó levantando barricadas y dando comida a los combatientes. Escapé
de morir, cuando la guardia me agarró, vestido de bombero. Alguien dijo
que había combatido y me iban a fusilar en el último portón del Cine León.
En eso desembocó un Jeep del CONDECA, donde venía un civil, quien
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
dijo que yo era bombero, que no me mataran, entonces la guardia me dejó
libre. Me fui al cuartel de bomberos. Luego, como me andaban buscando
estuve refugiado en la Embajada de Venezuela.
Aquí estuvo un norteamericano y un coreano. Otro coreano murió en la
San Martín, y otro por el Ceibo, en donde está el Hospital Dermatológico.
Esos francotiradores causaron varias bajas y heridos, uno de las primeras
víctimas creo que fue Zulema Baltodano.
Entrada principal del Hospital Dermatológico de Managua, lugar donde se ubicaron francotiradores mercenarios (coreanos y
norteamericanos), que apoyaron hasta el último momento a la dictadura somocista. Desde este centro asistencial especializado
asesinaron a muchos guerrilleros, entre ellos a Zulema Baltodona.
Este Cine León, no solo ha quedado como punto de referencia, sino
como un recuerdo histórico. Aquí cayeron muchos compañeros, hombres
mujeres y hasta niños. Ha sido parte de la cultura de este barrio. Porque
cuando se fundó el Cine León, todo esto era potrero, lo que había aquí al
frente era un puesto de agua, corrales donde había vacas. El administrador
se llamaba Miguel Trejos, hoy, el Cine León, es un punto de referencia,
nacional e internacional.
Yo era profesor en distintos colegios, eso era lo que hacía, después estuve
trabajando con el MINSA, como entomólogo, en el control de plagas. A
raíz de la revolución, quedamos sin trabajo. Luego en 1980, fui a trabajar
como responsable de proyecto en Jalapa. En el sector tabaco, hasta en el
1990, que triunfa doña Violeta, a todos los que estábamos trabajando ahí,
nos corrieron. Desde entonces me dediqué a mis negocios.
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II Testimonios y Biografías
27. Javier Salvador Valverde
Cáceres (Andrés).
Nació en Managua, el 16 de agosto de
1963, sus padres fueron María Esther
Cáceres Zúñiga y Rodolfo Valverde
Urbina.
Sus estudios de primaria los realizó
en el Colegio José Dolores Estrada,
la secundaria en el Instituto Ramírez
Goyena. En mayo de 1977 se integró
a la FES (Frente Estudiantil de
Secundaria).
En junio de 1979, bajo las órdenes del compañero William García, se
trasladó a El Dorado. Luego fue al sector de Linda Vista donde combatió
cuatro días, cuando la retirada en repliegue a San Judas, pasando por
Batahola, fue emboscado por la guardia, cayendo en combate el 15 de
junio de 1979.
28. Cristina de Jesús Mendoza Tinoco, madre de
Víctor Manuel Aguirre
Mendoza.
Víctor Manuel Aguirre Mendoza,
murió en Batahola. Su madre está
orgullosa del acto heroico de su hijo.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
29. Victoria Rugama Ríos,
madre de Pedro Antonio
Tuckler Rugama.
Mi hijo nació el 27 de julio de 1962,
tenía 17 años cuando lo mataron.
A mi casa llegaban los muchachos.
Creía que a jugar naipe. Pero una vez
apareció la guardia en la casa, esos
jóvenes no hallaban donde meterse.
En un cuarto, ellos practicaban como iban a hacerle a la pistola para
disparar. Le dije a mi hijo: ¡Ve Toñito, vos andás en eso¡ Me dijo: no
mamá, no se preocupe. Él se cambiaba en la casa, se ponía ropa de guardia.
Después supe que estaba preso en la Tercera. Yo fui a la Tercera y esos
guardias nos decían bascosidades.
Para la insurrección le dije: vámonos, el respondió, mamá, si me quedo me
matan y si me voy también. Cuando llego al Seminario escuchamos una
balacera, eran las ametralladoras 50. Ahí cayó mi hijo.
Escapé de morir porque solo me enviaban seudónimos. Me mandaban a
buscarlo a Masatepe, a todas partes. Fue lo más horrible para mí, saber que
mi hijo había caído. Que nunca lo hallaba. Fui a la Cuesta del Plomo y solo
hallamos huesitos humanos, fui a la KOMATSU. Ahí nos volaron balazos
porque todavía en el lugar, había guardias.
Escapé de morir porque nunca había perdido un hijo. Mi hijo murió el 15
de junio de 1979, fue horrible para mí, jamás lo olvidaré.
100
II Testimonios y Biografías
30. Rosa Clementina Ramírez,
madre de Samuel Antonio
Medal Ramírez.
Tengo setenta años, mi hijo se llamaba
Samuel Antonio Medal Ramírez.
Nació en 1964, tenía quince años
y medio cuando lo mataron. El se
integró a la lucha desde 1977, cuando
estudiaba primaria. En 1978 entró al
Ramírez Goyena, en 1979 también
permanecía en el Goyena, pero no
estudiaba porque participaba de lleno
en la lucha.
Trabajaba, y mi hija me decía que iban a traer a unos compañeros a la casa,
porque iban a estudiar. Bueno, le decía, está bien. Mi hija me decía, mamá
lo que hacíamos no era estudiar las clases, eran los planes de la guerrilla.
Mi hija sabía lo que él hacía, dice que mi hijo se disfrazaba de mujer,
para que no lo reconocieran. Un día lo encontré poniéndose mi ropa. Le
dije, ¡Samuel Antonio estás loco¡. ¡Parecés mujer¡ No mamá, me dijo,
solo estoy de loco, viendo como sería, si yo fuera mujer. Pero mi hija me
explicó, mamá, Samuel se disfraza para andar en esas cosas de las bullas
de los sandinistas.
En el Colegio San Martín, puso con otros compañeros una manta. Era de
la GPP. El 15 de junio, para mi fue doloroso, él cayó con varios, dicen que
fueron 180. Yo creo que fue una emboscada que les hizo la guardia. Mi
marido y yo fuimos a ese lugar y encontramos unas cosas de los asesinados,
cosas que dejaron los muchachos. Lo anduve buscando pero no dí con él,
hasta que me dijeron que había caído en Batahola.
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
31. Olga Hernández, madre
de Juan Rafael Bermúdez
Hernández y José Enrique
Bermúdez Hernández.
Mis hijos cayeron en la retirada de
Batahola. Perdí a los dos. No podría
dar mucha información, me cuesta
recordar. Recibo ayuda del Estado.
Me reúno con las otras madres de
caídos cada vez que puedo. Estamos
todas viejecitas. No podemos andar
en todos lados.
José Enrique Bermúdez.
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Juan Rafael Bermúdez.
II Testimonios y Biografías
32. Jazmina del Carmen
Bustamante.
Nació en febrero de 1960, su madre
doña Carmen Bustamante. Realizó
sus estudios primarios en el colegio
Modesto Armijo, destacándose por su
excelente rendimiento académico. Su
secundaria fue realizada en el Instituto
Corazón de Jesús del barrio Monseñor
Lezcano.
Al terminar su secundaria comenzó a trabajar en la zona franca en la
elaboración de pantalones, en donde estuvo hasta el día de su muerte,
jamás realizó estudios universitarios.
Se integró al F.S.L.N a mediados del año 1978, cuando comenzó a recibir
mensajes y órdenes directas de Manuel Olivares, las que quemaba para
evitar que su mamá encontrara. Ella ocultó todas sus actividades y reuniones
de planificación para la insurrección final. También hizo lo mismo con su
novio que era unos años mayor.
Jazmina murió asesinada por la genocida guardia nacional el 15 de junio de
1979, en las inmediaciones de la antigua Embajada Americana alrededor
de las dos de la tarde. Sus restos nunca fueron recuperados por su madre.
103
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
33. Eduardo José Argüello Bohórquez (El Ñato).
Nace en Managua, en el Barrio
Monseñor Lezcano, el 12 de Octubre
de 1959. Hermano del Tri-campeón
nacional Alexis Argüello. Según
testimonios de compañeros de lucha
insurreccional era de tendencia
tercerista. Su seudónimo era “El
Ñato”. Junto con sus compañeros de
lucha había recuperado una camioneta
y se fue al lado de Batahola. Ahí se
encuentra con la retirada a Batahola
el 15 de junio de 1979.
Aunque en su monumento, que se encuentra de Correos de Nicaragua 2c.
abajo 2 ½ al sur; se lee que fue asesinado el 16 de junio. Muchos de sus
compañeros de lucha sostienen que la última vez que lo vieron fue ese
día doloroso del 15 de junio en que se da la masacre en Batahola. Por ello
cuenta como uno de los caídos en Batahola. El fue, según testimonios, un
joven dinámico, de carácter alegre, amistoso. Sus padres fueron Guillermo
Argüello y Zoila Bohórquez.
104
III TESTIMONIOS DE UNA FAMILIA
QUE APOYÓ LA INSURRECCIÓN EN
LOS BARRIOS OCCIDENTALES
34. Edgar Camacho Flores (Santiago). / 35. Roberto
Camacho Baltodano. / 36. Roberto Camacho Flores.
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
III Testimonios de una Familia
34. Edgar Camacho Flores
(Santiago).
Nací el 4 de noviembre de 1961, tenía
17 años cuando me involucré en la
lucha insurreccional. Fui organizado
en el Frente Sandinista en 1977,
1978, 1979, hasta que llegamos a la
insurrección final. Mi participación
era a nivel estudiantil, organizado con
la AES (Asociación Estudiantil de
Secundaria), luego me pasaron al FER
(Frente Estudiantil Revolucionario).
Las actividades que se desarrollaron ahí eran: tomas de colegios, asalto
a los camiones cerveceros, repartidores de leche, para recaudar fondos
y dárselos en la clandestinidad a los altos dirigentes. Todo ese dinero iba
a la organización clandestina F.S.L.N. Participé en la toma de colegios,
como el Ramírez Goyena, Manuel Olivares, Maestro Gabriel y Miguel de
Cervantes.
Al momento del repliegue, nosotros estábamos en una casa de seguridad,
esperando el aviso, un vehículo nos iba a dejar armas en Monseñor Lezcano.
Nos estábamos preparando para darle los golpes finales a la dictadura
más oprobiosa de latinoamericana, el régimen de Anastasio Somoza y su
aparato represivo, la guardia y la EBBI,
El 15 de junio, nosotros hicimos dos repliegues, uno se dirigió hacia
Batahola y el otro se dirigió al sector de Los Martínez, nosotros salimos
hacia Los Martínez, en busca de más armamento porque no teníamos
municiones, ya no teníamos nada, estábamos en retirada. Yo tuve que
sacar de la casa a mi abuelita, a mi papá, mi familia de Monseñor Lezcano,
porque nos andaban con fotografías, la guardia nos buscaba por todas
partes. Nos perseguían porque colaborábamos, y éramos militantes del
107
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Frente Sandinista. No terminé mis estudios, llegué hasta el ciclo básico,
porque sé que había un momento, para organizarse y derrotar a la guardia
y a Tacho Somoza ya que nos estaba masacrando.
Mi participación era hacer afiches y pancartas ponerlas en las paredes,
participé en ajusticiamientos, emboscada a casas de esbirros paramilitares
somocistas, que eran colaboradores de la guardia.
Compañeros que recuerdo de la lucha: Armando Montoya, yo lo organicé,
Mundo Montoya hermano de Armando, Pedro Rafael Espinosa, y Manuel
Espinosa, compañeros caídos en combate en recuperación de pistolas,
ellos fueron asesinados cerca de las Huellas de Acahualinca.
Mis motivaciones era derrotar a la guardia, nos perseguían por ser jóvenes.
Nos buscaba la OSN, la mano blanca, que era quien se encargaba de
hostigarnos, no podíamos estudiar tranquilos.
Hoy veo bastante bien las formas de lucha, el Presidente Daniel Ortega
Saavedra, ha hecho grandes cambios, tenemos más libertad, y quiero
agregar, durante la insurrección, la casa de nosotros fue saqueada. Evacué
a mi familia hacia el colegio Manuel Olivares.
El compañero Manuel Olivares, anduvo combatiendo conmigo en la
Nacional de Comercio, tuvo un operativo, pero después salí en retirada
hacia Costa Rica. Recuerdo que llegó un avión Hércules y nos trasladó
hacia San José, Costa Rica. Ya en Costa Rica buscamos contactos para
operar con el Frente Sur Benjamín Zeledón. Hicimos los contactos con los
compañeros Damián, mi primo Roberto Flores, mi hermano José Camacho
y Carlos Hurtado. Así nos integramos al Frente Sur Benjamín Zeledón,
nosotros tuvimos combate en el Ostional, y el Naranjo, logramos pasar
todas esas barreras en la montaña. Gracias a Dios estoy vivo.
108
III Testimonios de una Familia
35. Roberto Camacho
Baltodano.
Nací el 4 de febrero de 1921, tenía
más o menos 50 años. Cuando
empecé a simpatizar con el Frente
Sandinista. Por eso colaboraba junto
con mis hijos en toda forma. Cuando
trabajaba en la Cervecería Toña,
apareció la guardia somocista a las 4
de la mañana, yo era vigilante, cuál
es mi sorpresa cuando veo llegar a mi
hijo en el carro de los uniformados,
cuando él se baja, me dice: Papá no
es conmigo, es con usted, vienen a
traerlo.
Entonces dejé la empresa con los otros vigilantes. Ahí andaba el mentado
guardia Juanón. Me llevaron preso a la Ajax Delgado. La razón de estar
preso fue que mi hijo había hecho un asalto a mano armada, le quitaron el
revólver a unos vigilantes y se fueron a hacer una persecución a un señor
que nos hacia la vida imposible en Monseñor Lezcano, se llamaba Edgar
Sequeira, él nos denunciaba, por su culpa los guardias nos catearon cinco
veces la casa.
Estando preso, dijeron, este es el famoso Roberto Camacho. Me
encarcelaron, donde habían como 50 jovencitos. Primera vez que me
arrestaban, estaba tímido, pero al mismo tiempo valiente. Porque los
cipotes eran alegres, gritaban y lanzaban vivas a favor del F.S.L.N.
Tres días después la guardia pasó lista, dije: voy a salir, pero fue lo contrario.
Me sacaron de una celda para meterme a otra que le llamaban la chiquita,
donde cabíamos apenas tres personas. Al frente, en otra celda estaba
Chagüitillo. (Domingo Sánchez). Me entristecí al ver que a medianoche,
llegaban dos guardias, agarraban a un joven, le pegaban varios golpes, lo
tomaban de la cabeza para estrellársela contra la pared. Lo noqueaban y
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Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
se lo llevaban, ese muchacho no volvía. En la mañana la guardia metía a
otro para reponerlo.
Entonces, les decía a mis compañeros de celda, mañana soy yo. Los
muchachos me respondían, no viejo, a vos no te tocan, es con nosotros.
Así, en zozobra transcurrieron los días que estuve preso, pude ver que
diariamente sacaban a un joven prisionero, lo mataban y lo reponían.
Al siguiente día noqueaban a otro se lo llevaban y lo desaparecían.
Sucesivamente vi salir a decenas de muchachos. Eso fue triste.
Mi esposa gestionaba para que yo saliera. Había un tal Abelardo Coronado,
que tenía una querida a las tres casas, de la mía, vivía con la Teresa Guevara,
a él le convenía tener amistades en la cuadra, era uno de los guardaespaldas
de Somoza. Mi esposa le rogó. De pronto me llaman, Roberto Camacho,
queda libre. Abelardo Coronado, me sacó. Le convenía ser bueno.
Después de la insurrección cayó preso Abelardo Coronado, a los diez años
salió. Intentamos sacarlo al ver la bondad del hombre, hasta recogimos
firmas en el barrio, fuimos donde estaban todas las fotos de todos los
marcados con una cruz roja. Los que estaban bien “pegados”, y los que
estaban limpios. Abelardo no tenía la cruz roja, pero fue imposible, me
dijo el que estaba en la máquina, no hombre: éste, fue malo, le convenía
ser bueno con ustedes, no vuelvan por él. Salió a los diez años, se fue para
Canadá y no regresó.
Al final, abandonamos la casa de Monseñor Lezcano, hicimos un hueco
por detrás. La casa quedó abandonada porque la guardia nos desbarató
todo, mi familia se fue a vivir a Las Brisas, cerca del Colegio Manuel
Olivares. La guardia vivía cateándonos.
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III Testimonios de una Familia
36. Roberto Camacho Flores.
Mi historia es sencilla, después del
triunfo. Fui insurrección. No me
organicé, pero para la guerra tuve
que amarrarme los pantalones. Tenía
17 años cuando comencé con una 38
que me entregó Vidal, un paramilitar
del barrio. Cerca del Ceibón, me
regalaron un par de botas militares.
Después, en plena insurrección nos mandan al lado de Acahualinca, porque
ahí se estaba metiendo la guardia, pero cuando vengo de regreso, como a
las dos de la tarde, con otros compañeros nos dicen que ya la gente se
había ido, era la retirada de Batahola, andaba con Paladino, “El Flaco”.
Me dicen, no hay nadie, toda la gente se fue, no hay nadie, estábamos en
la casa donde vivía Nemesio Porras, el jugador, entonces nos fuimos para
el sector de Los Martínez. Me metí en la escuela Luís Fonsi con varios
compañeros. Después como a las cinco, yo miraba peligroso, entonces
me metí al Manuel Olivares. Ahí nos encontramos todos los hermanos
Camacho. Mi mamá llega y dice: hijos no estén aquí porque la guardia
anda sacando a la gente. Ya llegaron al Barrio Miraflores, al Seminario, ahí
han sacado gente. Tenemos una casa de seguridad, dijo mi mamá, detrás del
súper de Linda Vista. Nos vamos los tres hermanos y ahí estuvimos, pero
en la noche, llega un BECAT (Brigada Especial Contra Actos Terroristas),
solo teníamos un revólver 38. Mi hermano dice, aquí nos quedamos, yo seré
el primero. Pero el BECAT está ahí, con una ametralladora 50, instalada,
en ese momento parece que los atacaron, y cae el guardia que estaba arriba
del BECAT. Inmediatamente el BECAT y sus ocupantes huyen, agarran
hacia el lago y nos salvamos.
111
Memoria Histórica: Heroes y Mártires de la Masacre en Batahola
Le digo a mi hermano, hay que jalarnos. Nos fuimos de ahí a meternos al
Manuel Olivares. La vecina de la casa de seguridad que habitaba atrás del
súper de Linda Vista, era paramilitar (oreja). Ella fue la que nos “vendió”,
que ahí estábamos. Mi mamá después llegó con las partidas de nacimiento,
como yo nací en Costa Rica, también José, mi hermano, entonces nos
fuimos en un avión Hércules español, nos asilaron en la Embajada tica,
en San José, Costa Rica. Estuvimos donde una tía, pero participábamos
en las actividades del Frente Sandinista. Vimos en acción al Indio Fontana
Rosa, Guillermo Enrique, Carlos Mejía, estaban tocando música en un
acto cultural.
Después nosotros decidimos venirnos a la Cruz, vivimos una experiencia.
Nos capturan y creen que somos guardias. Nos llevan a una iglesia, pero
había un muchacho que le decían M-19, que reconoció a todos. Los otros
decían son guardias, hay que pasarles la cuenta. Nos capturan en Liberia.
Pero cuando estábamos en la iglesia, M-19 nos identifica. Estos son
combatientes, son de Managua y se familiarizó la cosa. Nos llevaron a la
Cruz, donde 17 compañeros acababan de caer, eran internacionalistas, nos
quedamos en una cocina ayudando, mi hermano se integró y lo mandaron
más adentro. Para el triunfo nos venimos.
112
IV Bibliografía
Memoria Historica:
Heroes y Martires de la
Masacre en Batahola
IV BIBLIOGRAFÍA
1.
Barbosa Miranda, Francisco José. Historia Militar de Nicaragua,
Managua. 2009. 600 pp.
2.
Barreto Pérez, Pablo Emilio. Insurrección Sandinista Victoriosa:
Repliegue a Masaya (Libro Testimonial). Arte y Diseño. 2da. reimp,
2009. 320 pp.
3.
Barreto Pérez, Pablo Emilio. Masacres Somocistas. Lit. El
Renacimiento. 199? 146 pp.
4.
Traña Galeano, Marcia. Apuntes sobre La Historia de Managua. 1ra
ed. Edt. Aldina. Managua. 2000. 280 pp.
5.
Kinloch Tijerino, Francés. Historia de Nicaragua. 2da. edición.
Managua. IHNCA. 2005. 409 pp.
6.
Núñez, Carlos. Un pueblo en armas. Edit. Vanguardia. Managua.
1986. 411 pp.
7.
Salvatierra, Sofonías. La Guerra Nacional. Aldila Editor. Managua.
2006. 280 pp.
8.
Torres Lazo, Agustín. La Saga de los Somoza: Historia de un
Magnicidio. 2da. edición. Hispamer. 2002. 472 pp.

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