Fuste y capitel del Parteluz del Pórtico de la Gloria, siglo XII Autor

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Fuste y capitel del Parteluz del Pórtico de la Gloria, siglo XII Autor
Fuste y capitel del Parteluz del Pórtico de la Gloria, siglo XII
Autor: Maestro Mateo, siglo XII
Catedral románica de Santiago de Compostela
María, detalle del fuste del Parteluz
Pórtico de la Gloria, siglo XII
Catedral románica de Santiago de Compostela
Relieve románico del claustro del
Monasterio de Santo Domingo de Silos, siglo XII
Tímpano de la Iglesia románica de San Nicolás de Tudela, siglo XII
Tímpano de la Iglesia románica de Santo Domingo de Soria, siglo XII
Iglesia románica de Santo Domingo de la Calzada, siglo XII
Trinitas-Paternitas, una novedad hispana
Esta iconografía presenta indudablemente una novedad del tardorrománico hispano,
ya que fuera del ámbito peninsular no se conoce ninguna otra obra de estas
características. Ciertamente el arte hispano del siglo XII fue el primero en utilizar la
Paternitas bizantina para una representación trinitaria en escultura, en la que las Tres
Personas divinas se encuentran colocadas en un esquema vertical, ocupando el
Espíritu Santo la parte superior.
Posible conexión con la Paternitas bizantina
Conocer la posible conexión con obras bizantinizantes es muy importante para
comprender esta iconografía genuinamente hispana del siglo XII. Recordemos que
Sicilia era un eslabón clave entre Oriente y Occidente, ya que en esta isla el esplendor
del arte oriental se materializó en extensos ciclos musivares.
A este respecto podemos afirmar que Matilde y Juana, hermanas de la Reina Leonor,
esposa de Alfonso VIII, el de las Navas, le comunicaban a ésta noticias de Sajonia y
de Sicilia. De igual modo, sus hermanos Enrique III, Godofredo, Ricardo Corazón de
León y Juan sin Tierra la ponían en contacto con Francia y Oriente.
Paternitas
Aunque el término Trinidad no aparece nunca en la Biblia, sin embargo el concepto de
Paternitas sí puede conectar directamente con la Sagrada Escritura. Es casi seguro
que esta iconografía tenga su origen en las palabras del Prólogo del Evangelio de
Juan:
“A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito que está en el seno del Padre es el
que lo ha contado.”, Jn 1,18. Unigenitus Filius qui est in sinu Patris evoca la imagen de
un personaje principal que tiene a otro en su regazo.
El creador de esta modelo también es posible que tuviera presente otra tipología que
ya se había dado en el románico y que tenía una composición visual análoga: el Seno
de Abraham. De todas formas hacer una afirmación en este sentido podría no estar
bien fundamentada. Por ejemplo, es interesante resaltar que Faustinus Luciferianus
en un texto antiarriano de su obra De Trinitate, escrita en el siglo IV, confronta con
acierto el Sinus Abrahae con el Sinus Patris remarcando que a Abraham sólo acuden
los hijos adoptivos de Dios mientras que en el Seno del Padre se halla exclusivamente
Su Hijo verdadero.
Si fuera cierto que las Paternitas se interpretaban con referencia al Seno de Abraham
no parece tener mucho sentido teológico que en el ámbito hispano se “completase” la
Paternitas con la Paloma, símbolo del Espíritu Santo para generar una iconografía
trinitaria.
Clasificación de estas obras
De las cinco obras conocidas, aunque todas tienen en común la Trinitas-Paternitas,
considero que dos de ellas merecen una atención especial por hallarse vinculadas al
tronco de Jesé y a la Encarnación:

La Trinitas-Paternitas con María del claustro del Monasterio de Santo Domingo de
Silos.

La Trinitas Paternitas con María del fuste y del capitel del parteluz del Pórtico de
la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.
Entre las otras tres obras restantes hay algunas diferencias de menor importancia:
 La Trinitas-Paternitas de Santo Domingo de Soria y de San Nicolás de Tudela
se hallan situadas en un tímpano y las Paternitas están encerradas en la
mandorla.
 Respecto al grupo de Santo Domingo de Soria conviene resaltar, dado que el
deterioro de la zona es muy notable, que hay una cierta discrepancia en cuanto
a la presencia de la Paloma, símbolo del Espíritu Santo, lo cual pone en
cuestión su condición trinitaria.
 El grupo de Santo Domingo de la Calzada se halla en el pilar derecho del
presbiterio de su catedral.
El tronco de Jesé (Profecía de Isaías 11, 1-4)
La representación iconográfica del árbol o del tronco de Jesé (padre del Rey David)
parece que fue introducida por el Abad Suger (1081-1151) o al lo menos los artistas
de St. Denis le dieron bajo su dirección la forma que habría de imponerse en el arte de
los siglos siguientes.
Esta iconografía se desarrolla así: Del tronco de un Jesé dormido sale un frondoso
árbol sobre cuyas ramas van apareciendo por orden cronológico distintos personajes
bíblicos, que transmiten por vía genética la promesa mesiánica hasta terminar en
José, el esposo de María. Finalmente sobre la copa del árbol se encuentra María con
el Niño sentado en su regazo.
Pero cuando contemplamos algunas de las muchas representaciones que abundan en
el arte de este tronco de Jesé no podemos visualizar quien era realmente el Padre de
Jesús. A mi juicio, de una forma inadecuada se omite algo fundamental: Jesús es el
Hijo Unigénito del Padre. Si tenemos en cuenta que en aquellos obscuros siglos, el
pueblo, en su mayor parte no sabía leer ni entendía el latín y sólo podía “leer las
imágenes” –una imagen vale más que mil palabras– los resultados pastorales
indudablemente debían dejar mucho que desear.
Evidentemente en esta iconografía no es posible visualizar lo que se lee en el relato
lucano sobre la Anunciación-Encarnación ni tampoco lo escrito por San Ignacio en sus
Ejercicios “lo que hacen las tres Personas divinas obrando la santísima Encarnación”.
Trinitas-Paternitas vinculadas al tronco de Jesé
Estas dos obras ya citadas anteriormente son las de mayor expresividad teológica. En
ambas la Trinidad-Paternitas aparece coronando el tronco de Jesé y la figura
inmediatamente inferior es María, lo cual hace una clara referencia a la AnunciaciónEncarnación. San Bernardo vinculaba la Anunciación con el tronco de Jesé.
Las relaciones entre Trinidad y Encarnación son una constante en la Iglesia hispana,
desde que llamara la atención sobre ello el IV Concilio de Toledo, celebrado en el año
633, en presencia del Rey visigodo Sisenando y presidido por el Obispo de Sevilla San
Isidoro, en un intento más por combatir la herejía arriana que suponía el principal
peligro para la ortodoxia en los tiempos de la monarquía hispano visigoda. En el Credo
arriano el Hijo aparecía como una persona supeditada al Padre.
Dado que la obra escultórica silense está muy deteriorada, por lo que hay pequeños
detalles que no se pueden identificar con claridad, aunque su estructura iconográfica
es muy similar a la compostelana, voy a centrar la atención en el fuste y capitel del
parteluz del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, excelsa
obra del Maestro Mateo.
En la parte inferior del fuste del parteluz aparece Jesé recostado sobre un lecho con la
mano en la cara. Del pecho de Jesé surge el árbol, cuyas ramas van subiendo según
la iconografía tradicional, entre las que se presentan diversos personajes bíblicos
hasta llegar a la parte final donde se halla María, totalmente exenta de cualquier
ramaje, como símbolo de su nacimiento inmaculado, velada y coronada. Su mano
derecha se halla en actitud orante y su mano izquierda descansa sobre el vientre. Está
situada en la perfecta vertical del Espíritu Santo, que descendió sobre Ella en la
Encarnación. Está situación de María es totalmente novedosa en las iconografías del
árbol de Jesé, en las que siempre aparece sobre la copa del árbol con el Niño sentado
en su regazo, y teológicamente totalmente ortodoxa.
En el capitel del parteluz está representada la Trinidad-Paternitas. Cristo aparece
como un Niño pequeño con aura, sentado sobre las rodillas del Padre, que Le
sostiene abrazándolo con Sus dos manos, en un gesto muy maternal. En la
antigüedad este gesto paterno significaba que el padre reconocía al hijo como propio.
El Niño se presenta ya de forma anticipada con la iconografía de un Pantocrator,
puesto que con la mano izquierda sostiene el libro mientras con la derecha bendice.
En cuanto a la tercera Persona de la Trinidad aparece en forma de Paloma blanca,
según la iconografía tradicional, y descendente e incluso parece estar aleteando sobre
las aguas primordiales, según el relato de Génesis 1,1. En la parte superior ángeles
turiferarios completan la escena incensándola.
Todo este conjunto de fuste y capitel, visualiza con gran exactitud quién es Jesús,
porque la imagen “habla” por sí misma:
Jesús es el Hijo Unigénito del Padre,
encarnado virginalmente en María,
mediante el descenso del Espíritu Santo sobre Ella.
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