Industria y arquitectura moderna en España, 1925-1965

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Industria y arquitectura moderna en España, 1925-1965
A todos los miembros del Comité de Registros.
Con amistad, gratitud y deuda.
CELESTINO GARCÍA BRAÑA
Industria y arquitectura moderna
en España, 1925-1965
RECHAZO Y NOSTALGIA
La industria, como todo ejercicio humano que se dedica a la bús-
aquello que, en definitiva, se vio como un mal, genera pensamientos
queda tenaz por mejorar las condiciones vitales o a la expresión de sus
nostálgicos y, ahora, cuando nos encontramos frente a la realidad de
modos de “estar sobre la tierra”, ha ido dejando su impronta en los
su desaparición, agita mentes, sentimientos y sensibilidades, cla-
espacios habitados y en el territorio, a veces sosegadamente, con len-
mando de un modo u otro por su conservación. Es la eterna condición
titud y paciencia, otras de modo violento, casi instantáneo. Tiene, por
humana, siempre temerosa hacia el futuro y nostálgica y compasiva
tanto, el mismo valor que otras actividades del hombre, con sus con-
hacia el pasado.
quistas y sus grandes destrucciones, siempre desplegando artificios
En el proceso destructivo que, en mayor o menor grado, acom-
que transformen la naturaleza originaria o restos de anteriores huellas
paña a toda implantación industrial, la idea burguesa de progreso
humanas.
ha jugado un papel de allanar dificultades, contribuyendo a superar
Sin embargo, es necesario reconocer y señalar, pues tendrá suma
aquellas voces, por lo demás escasas, que clamaban contra aque-
importancia en el ámbito del que nos vamos a ocupar, una caracte-
lla destrucción, transformando no sólo el espacio físico, sino también
rística específica de la industria que, por primera vez, aconteció en la
las mentalidades, como escribe Ernst Jünger: “La marcha triunfal de
historia: la rapidez de su instalación y su tremenda capacidad para
la técnica deja tras de sí una amplia estela de símbolos destruidos”.
transformar entornos inmediatos y lejanos, con una tupida red de
Las “aldeas perdidas” dejaban de serlo en cuanto la explotación
carreteras, ferrocarriles e infraestructuras diversas que, como una tela
minera o industrial hacía su aparición, con dolor y drama una nueva
de araña, vincula amplias extensiones territoriales.
realidad se imponía. Por el contrario, hoy se asumen como un bien
1
Este amplio tejido que las grandes instalaciones industriales des-
cultural las huellas de aquellas implantaciones, y más allá incluso del
pliegan, se extiende rápida y bruscamente sobre el territorio, organi-
significado económico de su pérdida, se clama por su conservación
zado por el hilo conductor de la eficacia productiva y la rentabilidad
o reutilización, de modo que, permaneciendo en alguna manera su
de los recursos, en muchas ocasiones con claras desviaciones de cri-
valor rememorativo, el valor estratégico para la economía se trans-
terio, arrinconando todo argumento lógico en su implantación y, a
forme ahora en bien de explotación turístico-cultural.2
veces, consumiendo más recursos “reales” que los beneficios que pue-
Probablemente sean mentalidades similares, si la transposición
dan reportar. Sólo en algunos temas de la lógica militar podremos
temporal fuera admisible, las que, frente a la industria minera, cla-
encontrar en el pasado circunstancias parangonables. Eficacia y rapi-
maban por la conservación intacta de los territorios y las economías
dez, al margen de cualquier otra consideración, une los argumentos
agrícolas, en definitiva, por sus respectivas aldeas perdidas, y tam-
con que las implantaciones militares e industriales se han construido en
bién quienes hoy proponen, a toda costa, la conservación de los vie-
el pasado, (¿sólo en el pasado?).
jos tinglados industriales. Unas y otras visiones temporales se confun-
Sin embargo, y como casi siempre ocurre, lo que en su día fue
den, en la medida en que ambas parten de sus respectivos presen-
rechazado, lo que destruyó idílicos paisajes agrícolas, lo que trans-
tes como realidades incontrovertibles, como bienes a conservar por
formó radicalmente los modos de vida de comunidades enteras,
sí mismos, sin buscar realidades más amplias, ignorando aquellas
1 JÜNGER, Ernst, El Trabajador, pág. 157, Tusquets, Barcelona, 1993. La primera edición apareció en Berlín en 1932.
2 Referencia a la novela La aldea perdida de Armando Palacio Valdés (1903), que narra la confrontación que en “la tranquila vida de la
comunidad campesina originó la primera industrialización.”
Fabrikstadt, Marianne
Werefkin, 1912,
témpera sobre cartón
Fábrica Van Nelle, 1925-1931, Rotterdam
Jan Brinkman, Leen van der Vlugt
posibles iniciativas capaces de canalizar “positivamente” las ener-
“natural” en el alma misma de lo que constituyó el núcleo fundamen-
gías transformadoras de cada momento. Las negaciones totales, por
tal y las líneas básicas del Movimiento Moderno, que a su vez muestra
reduccionistas, inevitablemente conducen a semejantes paradojas.
cada vez más irisaciones, lejos de los monolitismos definitorios de sus
Naturalmente, esto no puede hacernos olvidar que si el control de
segundos momentos.
la Técnica y de su derivada, la Industria, escapa en buena medida, en
Derivadas de la “racionalidad” de los procesos industriales, o
nuestro presente, a los principios de una ordenada implantación,
mejor, tras la eficacia extremadamente economicista de su razón de
cuánto más en el pasado, en que los valores ampliamente dominan-
ser y de su propia naturaleza, tienen lugar en el terreno de lo arquitec-
tes de la burguesía no permitían más consideraciones que el más
tónico, de lo urbano y de lo territorial, dos consecuencias evidentes:
inmediato de los beneficios.
por un lado, la tendencia a la racionalidad de sus contenedores, des-
Como todos los grandes acontecimientos, Técnica e Industria difí-
pojados de elementos ornamentales, y por otro, la extremada anar-
cilmente admiten definiciones concluyentes, siempre estarán sujetas
quía en su instalación, con funestos resultados desestructurantes para
a los específicos puntos de vista desde los cuales se analicen. En rela-
la realidad que ha de soportarlos. Ningún objetivo fuera de su propia
ción con ellas, entre las idílicas esperanzas depositadas inicialmente
estrategia rentabilizadora merece su atención, las consecuencias son
en sus fértiles futuros y las realidades explotadoras descritas por nove-
claramente destructoras, tanto de territorios como de conjuntos cons-
listas, pintores o poetas, median abismales diferencias.
truidos. Nada permanece, todo se altera con extremada velocidad.
Velocidad de cambio que ya en sus “Estampas Parisienses” había per-
TRABAJO INDUSTRIAL Y NUEVA SENSIBILIDAD
cibido Baudelaire, haciendo de ello una de las características de la
La complejidad del fenómeno industrial no admite, por tanto, miradas
modernidad, en este caso de aquella incipiente modernidad.
únicas capaces de explorar todas sus dimensiones. Aquí, en buena
Por todo lo anterior, quizá las formas más dignas, las que más cla-
medida, sólo interesarán aquellas que puedan dar cuenta de su con-
ramente ponen de manifiesto su propia racionalidad y, desde luego,
dición arquitectónica, urbana y territorial.
las que más y mejor se han utilizado en la expresión de esa contun-
Ninguna intención que pueda motivar una pervivencia fuera de
dente razón de ser hayan sido, en primer lugar, las desnudas estructu-
lugar y de tiempo de lo que fue. Tampoco se pretende reflejar una
ras metálicas y, después, toda la expresión arquitectónica vinculada
supuesta valoración canónica de los edificios a que ha dado lugar. Se
al Movimiento Moderno. La racionalidad que esta arquitectura predi-
trata de documentar e interpretar una historia, una parte que consi-
caba es convergente con la propia racionalidad de la Técnica, con-
deramos importante de un pasado arquitectónico reciente, que cons-
virtiéndose así, no sólo en un buen vehículo de eficacia, sino también,
tituya un instrumento para su mejor conocimiento y valoración cultu-
a la postre, de simbología. Desde las implantaciones industriales de
ral, quizá también un apoyo a la necesaria reflexión y toma de deci-
Albert Kahn en Detroit, hasta la Van Nelle, por poner algún ejemplo, el
siones acerca del papel que estas instalaciones industriales pueden
hilo conductor de lo moderno está presente y asume cómodamente
llegar a jugar en un inmediato futuro, si así se juzgara conveniente.
el papel de contener los organizados y eficientes sistemas productivos.
No se defiende su indispensable conservación, se proclama su
Así, la arquitectura del Movimiento Moderno, pese a reclamar la
valor. El cometido que puedan desempeñar en el futuro dependerá
vivienda como principal objetivo de sus preocupaciones, es en la
en cada caso de múltiples consideraciones y circunstancias. Se trata,
industria donde encuentra más fácil acomodo, donde es asumida sin
por tanto, de reconocer su contribución a la configuración espacial
grandes contradicciones. No es la carencia de lo simbólico en la indus-
de ciudades y territorios, cómo han llegado a constituirse en memoria
tria lo que aparentemente facilita la adopción de este lenguaje arqui-
colectiva y qué han aportado estas instalaciones industriales a la
tectónico, es más bien al contrario, que la simbología del progreso y
arquitectura del Movimiento Moderno, contribuyendo significada-
de la eficiencia tecnológica encuentran dignidad en el ropaje de lo
mente a su afirmación e implantación. Esa aportación ha resultado
moderno. Los grandes magnates de la industria que construyen sus
decisiva, pues en ellas la arquitectura, liberada, aunque sólo en cierta
mansiones apoyándose en el prestigio de la historia y sus estilos, adop-
medida, de simbolismos y representaciones, apoyada de modo casi
tan con facilidad para sus edificios industriales el lenguaje moderno.
exclusivo en las necesidades tecnológicas, ha entrado de modo
Todo queda, así, en perfecta sintonía.
Fábrica Fagus,
1911-1913
Alfeld an der Leine
Walter Gropius,
Adolf Meyer
Reforma de la
Meyer-Kauffmann
Textile Company,
1922-1923
Wüstegiersdorf,
Silesia
Erich Mendelson,
Erich Laaser
La “desnudez” de la arquitectura moderna, su sinceridad cons-
zan esfuerzos ostensibles dirigidos a reducir las dimensiones creativas a
tructiva, es adecuada envoltura para la eficacia de la industria. Nada
cosas materiales, que puedan colgar de una pared, ser escuchadas
se mueve sin símbolos y la dura industria también requiere de los suyos.
en una sala de conciertos, o ser dispuestas para su contemplación en
La verificación inmediata de lo anteriormente escrito nos la pro-
cualquier otro lugar, donde personas ociosas y siempre insatisfechas
porciona Adolf Behne, en su importante libro 1923. La construcción
tienen buen cuidado de reunirse para ensalzar mutuamente su cul-
funcional moderna.3 Basta recorrer las ilustraciones que acompañan
tura. Quien quiera, en cambio, obrar de manera verdaderamente cre-
al texto, para comprobar que en su casi totalidad están dedicadas a
ativa, aquel que se aventura donde rigen leyes superiores como las de
edificios industriales y que apenas cuenta con alguna vivienda de
la tonalidad, de la línea y del color, se encaminará hacia un lugar
Loos o de Le Corbusier, cuando, por el contrario, A. Kahn, H. van de
donde impere la ley de la personalidad. Necesitamos artistas que
Velde, O. Bartning, P. Behrens, W. Gropius y H. Meyer, H. Haring, E. Men-
dominen el arte en sus aspectos industriales. Necesitamos maestros del
selsohn, H. Poelzig, B. Taut, los hermanos Luckardt, T. Garnier, A. Perret,
método industrial. Necesitamos hombres que tengan la fuerza de
N. Ladovski, etc., aparecen representados con sus propuestas para
transformar a la masa política, social, industrial y éticamente informe,
edificios industriales.
en una totalidad sana y proporcionada. Hemos coartado el talento
En este mismo texto, Behne toma unas citas de Henry Ford que,
creador y lo hemos profanado imponiéndole fines triviales. Necesita-
por su oportunidad, parece conveniente recoger también aquí: “La
mos hombres que nos den un plan de trabajo dirigido hacia todo lo
condición necesaria para una eficiencia mayor y un proceso produc-
correcto, bueno y deseable”.5 Y al referirse a sus últimas intenciones,
tivo humano es un espacio fabril limpio, luminoso y bien ventilado.
en cuanto a sus edificios industriales se refiere, Ford es taxativo: “No
Nuestras máquinas están dispuestas muy próximas una a otra: cada
pensamos levantar edificios suntuosos como símbolo de nuestros éxi-
pie cuadrado de espacio significa naturalmente un cierto incremento
tos. La financiación de construcción y mantenimiento significaría tan
de los costes de producción, que junto con los costes adicionales de
sólo una carga estéril para nuestros productos: tales monumentos del
transporte que se originan cuando las máquinas están separadas seis
éxito se convierten con excesiva frecuencia en monumentos funera-
pulgadas más de lo necesario, acaba siendo cargado a los consumi-
rios. Un gran edificio administrativo puede resultar necesario en alguna
dores. Por eso nuestras máquinas están más juntas que en cualquier
ocasión, pero cuando lo veo, siempre se levanta en mí la sospecha de
otra fábrica del mundo. Al lego pueden parecerle que están monta-
la existencia de un exceso. Siempre hemos considerado superfluo un
das directamente unas sobre otras, y sin embargo están instaladas de
aparato administrativo complicado, y preferimos ser conocidos por
acuerdo con un método científico, no tan sólo según el orden de las
nuestros productos, no por las edificaciones donde son fabricados”.6
distintas operaciones, sino según un sistema que proporciona a cada
Difícilmente se puede expresar de manera más sintética y precisa
obrero todas y cada una de las pulgadas cuadradas del espacio que
un programa edificatorio para la industria, difícil parece también no
le son necesarias, pero, cuando es posible, ni una pulgada cuadrada
deducir la lógica que relaciona, casi de modo inmediato, los presu-
–y ciertamente ni un pie cuadrado– más [...]. Cuando se levantaron
puestos del Movimiento Moderno con las aspiraciones que más iden-
nuestras viejas edificaciones, la ventilación no estaba avanzada como
tifican la producción industrial.
hoy. En todos los edificios de nueva planta, los pilares están huecos,de
La influencia que este modo de entender la construcción de los
manera que a través de ellos se bombea al exterior el aire viciado y se
edificios industriales se extenderá rápidamente, como muy acertada-
aporta aire limpio. Durante todo el año se pretende conseguir una
mente escribe Antonio Pizza: “la ejemplar alianza entre A. Kahn y H.
temperatura constante, y durante el día no existe en ningún momento
Ford representará un modelo encomiable de acuerdo entre el mundo
la necesidad de iluminación artificial. Los rincones oscuros, que invitan
de la industria y la profesión; la construcción de las fábricas america-
a toda inmundicia, se pintan de blanco. Donde no hay limpieza no
nas, de acuerdo con un escrupuloso respeto de los requisitos de efi-
hay moral. Disculpamos tan poco la negligencia en la conservación
ciencia funcional, uso de materiales modernos y garantizado bienes-
de la limpieza como la negligencia la producción”.4 Más adelante, y
tar de los ambientes de trabajo, constituirá un canon imprescindible al
como referencia al valor que el propio Ford daba a la dimensión sim-
que deberían atenerse los proyectistas europeos”.7
bólica en los edificios industriales, aparece la siguiente cita: “Se reali-
Mucho más, teniendo en cuenta que aquellas realidades con-
3 BEHNE, Adolf, 1923, La construcción funcional moderna, Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, Demarcació de Barcelona, Barcelona, 1994.
4 Ibid., pág. 38.
5 Ibid., pág. 39.
6 Ibid., pág. 39.
7 PIZZA, Antonio, “La arquitectura de la industria como Zeitstil de la modernidad”, en Arquitectura del Movimiento Moderno. Registro
DOCOMOMO Ibérico, pág. 264, DOCOMOMO Ibérico/Fundacion Mies Van Der Rohe, Barcelona, 1996.
Nave del Matadero
de Lyon, 1915
Tony Garnier
Torre de elaboración
de lejía en una
fábrica química,
1923
Nikolai Ladovski
trastaban fuertemente con la edificación habitual de las industrias del
tiempo vincula de manera indisoluble rentabilidades económicas, efi-
momento. “¿Cómo había sido hasta entonces la construcción de
cacias técnicas y austera simplicidad expresiva, y si la arquitectura
fábricas en Alemania?” Así se interrogaba y así responde A. Behne:
moderna se adopta con naturalidad como lenguaje de la Industria es
“Las fábricas, aquí como en todas partes, se levantaban de la manera
porque así lo exige la Técnica. Su naturaleza, la del Movimiento
más tosca y barata, con el mayor desdeño. No se malgastaba en ella
Moderno, resulta conveniente a la Técnica, a su propia expresión de
ninguna mínima intención configuradora, y si ocasionalmente se dis-
eficacia y poder. “El Estilo de la Industria”,10 así titulaba Frank Lloyd
ponía alguna torrecilla gótica o un frontón renacentista, se conseguía
Wright la segunda de sus famosas conferencias impartidas en Prin-
tan sólo falsear el resultado. La fábrica de patios sombríos, pasadizos
centon en el año 1930, con ello, su autor venía a reconocer “lo indus-
estrechos, vidrieras ciegas, espacios bajos y oscuros, más parecida a
trial” como una nueva etapa en el desarrollo de la humanidad en la
una prisión que a un lugar de trabajo productivo, la fragua del aire
que todo se vería profundamente afectado.
viciado, repulsiva y funesta, era la pareja perfecta de los cada vez
más aterradores interiores en crecimiento de las Mietkaserne de la
gran ciudad, donde la mayoría de los esclavizados de la gran ciudad
debían vivir”.8
Con todo lo anterior, se comprenden perfectamente los acentos
ESTÉTICA DE LA MÁQUINA, ESTÉTICA
DEL INGENIERO
La característica más determinante de todo el pensamiento arqui-
arquitectónicos que P. Behrens pondría en su interpretación de lo que
tectónico del primer tercio del siglo XX es la necesidad de responder
los edificios industriales deberían ser: “La organización de las necesi-
adecuadamente a los requerimientos de una sociedad en la que la
dades de la producción dicta la ordenación de los espacios. El con-
presencia de la Máquina, también de la Industria, se estaba haciendo
trol general, la facilidad y maniobrabilidad en los traslados, el trasiego
vertiginosamente omnipresente. Para los más significativos arquitectos
de los productos fabricados, la libre movilidad del utillaje, de las
de estos años, la preocupación fundamental no era otra que definir
máquinas o de los vehículos, exigen naves amplias, francas y diáfanas.
unos principios arquitectónicos en la formulación de lo que Wright,
Conviene que los lugares de trabajo sean tan luminosos y el espacio
como ya indiqué, denominaría “el Estilo de la Industria”.
disponible tan grande como sea posible”, para a continuación tradu-
Pero el personaje que de un modo natural estaba inmerso en los
cirlo a un lenguaje arquitectónico expresivo de las propias necesida-
problemas específicos de la Técnica ya existía, no era otro que el Inge-
des de lo industrial: “A este fin, es recomendable desplazar las cajas
niero. De modo natural se fue abriendo paso el protagonismo de la
de escalera y los ascensores al exterior, con lo cual el efecto arquitec-
figura del ingeniero que cabalgaba cotidianamente a lomos de aque-
tónico se hace más impresionante, tanto en el interior, por la larga ali-
lla condición emergente del siglo XX. Viollet-le-Duc, que ya había refle-
neación de las salas de trabajo, como en el exterior, por la pintoresca
xionado a mediados del siglo XIX, si no sobre la belleza, si al menos sobre
animación que las cajas de escalera proyectadas hacia fuera intro-
el carácter de la locomotora, afirmó con naturalidad: “Los ingenieros
ducen en las hileras de ventanas, y por las torres de ascensores que
que han hecho locomotoras no han pensado en copiar el enganche
superan la altura del caballete. Dado que en la construcción de fábri-
de una diligencia”. Con una sentencia tan elemental estaba definiendo
cas hay que contar con la abertura de grandes ventanales –porque
un carácter esencial de la producción industrial, que derivaba obvia-
la luz es condición necesaria de un buen trabajo–, deben tener un
mente del propio desarrollo de la Técnica, esta condición esencial no
papel preponderante, dominar la superficie del cuerpo edificado y
era otra que la exigencia de la más estricta funcionalidad como requi-
ayudar a sostener el efecto fabril: por ello, no deben presentarse
sito indispensable de la condición técnica. Ciertamente, el método
como grandes agujeros en el muro, sino situarse en el mismo plano
racional, es decir cálculo y precisión, serán los instrumentos fundamen-
que la cara exterior del mismo, y dar así a la pared del edificio un
tales del trabajo de los ingenieros.
aspecto más grato”.9
Pero la producción de objetos, máquinas o presas hidroeléctricas
Si tenemos en cuenta que este texto fue escrito en el año 1920, es
necesita inevitablemente de recursos formales que se apoyen en una
fácil deducir su influencia sobre las ideas posteriores de Gropius o Le
materialidad, lo que, antes o después, no podría dejar de poner de
Corbusier en la formulación de los principios del Movimiento Moderno.
manifiesto el problema que de ello deriva, es decir su valoración esté-
Su búsqueda en pos de una arquitectura que reflejara el espíritu de su
tica. Y si bien esta valoración de la forma fue, en principio, negativa
8 BEHNE, Adolf, op. cit., pág. 40.
9 BEHNE, Adolf, op. cit. pág. 42.
10 WRIGHT, Frank Lloyd, El futuro de la Arquitectura, Poseidón, Buenos Aires,1958.
para los productos de la ingeniería, no es necesario recordar las polémicas suscitadas por el Cristal Palace de Londres (1851), o la torre Eiffel
en París (1889), en los primeros años del siglo siguiente se abriría paso
una nueva sensibilidad. Cuando Hermann Muthesius, y en general
todas las personas vinculadas al Werkbund, establece que los argumentos básicos que ha de seguir toda producción, desde el objeto al
edificio, deben guiarse por la finalidad, el material empleado y los procedimientos técnicos de su construcción, a fin de alcanzar la ansiada
belleza, estaban argumentando a favor de los procedimientos de la
ingeniería, y ello independientemente de que Muthesius, como es
bien conocido, no confiara en las simples razones de la utilidad como
argumentación exclusiva para la obtención de la belleza.11 Lo que
resultaba indudable era que, sin el rigor del procedimiento técnico,
Crystal Palace, 1951
Londres
Joseph Paxton
todo otro modo de aspirar a la belleza sería recorrer caminos condenados al fracaso. La formulación que Joseph August Lux establecía en “Ingenieur-Aesthetik”, su importante texto de 1910: “La
forma estética debe ser inventada ex novo sobre la base de los
nuevos elementos. Este es el problema que todos estamos empeñados en resolver” 12 marcaba confiadamente el camino de no
retorno y la esperanza en los indudables beneficios del progreso
técnico y la nueva era maquinista.
En realidad, sólo quedaba aguardar a que se cumpliera el siempre necesario periodo de acomodación, para que las desnudas nue-
nuevo concepto de belleza”.15
vas formas fueran naturalmente asimiladas, ya que “en ellas se
El siempre atento Le Corbusier sólo tenía que recorrer el camino
hallaba la expresión de férreas necesidades”.13 Fue necesario cambiar
trazado unos años antes y reorientarlo en función de sus propios inte-
el sentido de la mirada, dotándose de una nueva sensibilidad, para
reses, la fruta había madurado, apenas se necesitaba abrir los ojos,
así poder afirmar: “Este ojo nuevo ve, en el lugar de la desolación, ger-
extender la mano y recogerla.
minar el secreto de una nueva belleza y percibe, a despecho de la his-
la esencia de sus propios propósitos y de la naturaleza de sus aspira-
LOS TRES INGENIEROS:
ALBERT KAHN O EL INGENIERO PRAGMÁTICO,
LE CORBUSIER O EL INGENIERO “FACTOTUM”,
PETER PALCHINSKY O EL INGENIERO HUMANITARIO
ciones, fue el ingeniero, de modo que también inevitablemente fuera
Sin embargo, la cuestión no sería tan sencilla, y en la actitud frente al
necesario exclamar explícitamente: El verdadero arquitecto de nues-
papel a desarrollar por el ingeniero, la línea de continuidad se quie-
tra época es el ingeniero”.14
bra, siendo posible distinguir al menos tres posiciones claramente dife-
toria del arte, las construcciones de la técnica desde un punto de vista
artístico o, al menos, desde un punto de vista estético. Ciertamente,
quien primero se dota de aquel nuevo ojo de modo natural, siguiendo
Él, el Ingeniero, era quien no había dudado, quien había com-
renciadas. La primera, digamos para entendernos, la de la “solvencia
prendido tempranamente la nueva situación y quien, mirando de
técnica”, defendida por A. Kahn y por su hermano Moritz, quien en la
frente a la nueva realidad, se había dotado, con fe, de los nuevos ins-
temprana fecha de 1917 publica The Desing and Construction of
trumentos necesarios para abordar las inevitables consecuencias de
Industrial Building,16 libro en el que ordena y sistematiza el conjunto de
la nueva era tecnológica. Así, su figura resulta notablemente agigan-
ideas que deben tenerse en cuenta en la búsqueda del edificio ade-
tada, ya que “es sustancialmente más cómodo y más fácil divertirse
cuado destinado a la producción industrial. La primera condición que
combinando de distinto modo los motivos estilísticos tradicionales que
establece es conocer a fondo todas las características que cada pro-
interrogar a la vida acerca de sus necesidades latentes, con la inten-
ducción industrial conlleva,”entendida como un flujo continuo y con
sidad que lo hace la técnica moderna, que efectivamente ha enri-
la menor cantidad de tiempos muertos e interrupciones”.17 Así, el sis-
quecido la vida humana con un gran número de admirables estruc-
tema productivo propugnado por Ford penetra en la misma concep-
turas. La técnica no sólo ha ampliado nuestros conocimientos, sino
ción del edificio. Simultáneamente, entiende las posibles técnicas
también nuestras facultades, en suma, el ámbito de la potencia
constructivas a utilizar como variables que, “aplicadas con propie-
humana, y nos ha proporcionado fuerzas que hace sólo cincuenta
dad”, han de implicar la reducción de tiempos, tanto de ideación
años eran aún sueños de fábula. Es aquí entonces, en el campo de la
como de ejecución. Además, los edificios para la industria deben
Técnica, en donde deben buscarse los orígenes de una nueva arqui-
cumplir con la idea de Ford y favorecer la predisposición del obrero
tectura. Puesto que de lo que se trata, a fin de cuentas, es de esta-
hacia el trabajo “a partir de la mejora de la cualidad global del
blecer contactos con la naturaleza fuera de nosotros, de extender la
ambiente”. Las condiciones estéticas del edificio quedan, para Moritz
esfera de la acción de nuestros órganos y de nuestros nervios. Nuestra
Kahn, en un segundo término, pues no pierde nunca de vista que el
voz y nuestros brazos quieren atravesar el océano, quieren conectar
objetivo fundamental es la “organización del espacio interior con-
a las naciones, abreviar las distancias espaciales y temporales, con
forme al ciclo de producción”.18 Con gran sentido práctico, reclama
el cable, el piróscafo veloz, los automóviles, con numerosas instala-
una nueva figura que juzga indispensable para lograr los fines pro-
ciones y espacios, con vías, puentes y túneles, con estructuras de todo
puestos: el “Factory Designer”, que tendrá la misión de “unir su cono-
tipo, cuya forma surge de la necesidad y de la finalidad concreta, sin
cimiento de la arquitectura con el de la ingeniería civil, la mecánica y
atribuir ninguna importancia a los conceptos estilísticos preexistentes
la electrónica”.19
heredados del pasado. Aquí, entonces, está la vida. Surge un nuevo
Con semejantes argumentos, no es de extrañar que A. Kahn des-
concepto de espacio y forma, una nueva idea de la arquitectura, un
deñara la visión sustentada por Le Corbusier de “un genérico ingeniero
11
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18
19
Hermann Muthesius.
LUX, Joseph August, “Estética de la ingeniería”, en MALDONADO, Tomás, Técnica y Cultura, Ediciones Infinito. Buenos Aires, 2002.
Ibid., pág. 87.
Ibid., pág. 88.
Ibid., pág. 91.
Ibid., pág. 98.
BUCCI, Federico, L’architetto di Ford, pág. 23, Città Studi, Milán, 1991.
Ibid., pág. 24.
Ibid., pág. 24.
Ford Motor Company
1909-1918
Highland Park, Detroit
Albert Kahn
Packard Motor Car
Company,
edificio nº 10, 1905
Detroit
Albert Kahn,
Ernest Wilby
Ford Motor Company
ampliación, 1918
Vista exterior
Highland Park, Detroi
Albert Kahn
factotum”, frente a su pragmática propuesta de una oficina de pro-
viene a enfrentarse con la realidad para que puedan nacer nuevos
yectos en la cual estuvieran eficazmente integrados todos los saberes
Tiempos (al menos una nueva arquitectura). Stanislau von Moos, con-
necesarios. Tampoco le interesaban a Kahn los resultados que los
tinúa su texto tan ilustrativo: “La editorial del penúltimo numero de la
arquitectos europeos alcanzaban, de quienes criticaba su apego a
revista (L’Esprit Nouveau) es, de este modo, sintomática: el texto, diri-
exhibir grandes superficies vidriadas, que eran más el resultado razo-
gido por Ozenfant y confirmado por Jeanneret, no tiene nada de la
nes estéticas que de “precisos controles de orden funcional”. Para él,
furia propagandística de las primeras proclamas. Nada de exhorta-
lo definitivamente importante era lograr un edificio industrial “como
ciones al artista y al arquitecto para que abracen la técnica y la indus-
perfecta máquina productiva”,20 a diferencia de Le Corbusier que lo
tria como base de una reforma cultural universal. Al contrario, neta
entendía como “magnífica primicia de nuestro tiempo”. Por otra
separación del trabajo del arte, la poesía y la ciencia (que no deben
parte, la actitud de Kahn no hace sino seguir la extrema lógica de la
nada más que a sí mismos), y compromisos confortables y lucrativos
situación, sin intentar salirse de ella ni un milímetro, ya que como enun-
con la gloria y el éxito: es preciso optar entre Mercurio y Apolo”.23
ciara años después Ernst Jünger con su precisión acostumbrada: “La
Frente al ingeniero de Le Corbusier, frente a Ford o Taylor, está la
técnica halla un lenguaje nuevo; eso quiere decir: renuncia a todos
actitud del ingeniero ruso Peter Palchinsky (1875-1929), quien se distin-
los resultados que no sean los ya contenidos, como resultado de una
gue nítidamente de ellos al valorar el papel que la técnica debe jugar
operación aritmética, en la utilización de ese lenguaje”.21 La actitud
en el progreso de la humanidad. Su “advertencia” a los jóvenes gra-
que A. Kahn adopta en otros proyectos alejados del tema industrial,
duados en las escuelas de ingeniería rusas era de otro calibre. “Creen
ayuda a comprender su radical sentido práctico con relación a los
que todo problema es puramente técnico, con lo que suponen que
edificios fabriles, pues no traslada ninguna consideración teórica rela-
cualquier solución que incorpora los últimos adelantos científicos es la
cionada con la industria a temas como viviendas o edificios institucio-
mejor”.24
nales, en los que actúa eclécticamente sin ninguna dubitación, de lo
Palchinsky había comenzado su labor profesional en la cuenca
que es plenamente consciente y queda reiteradamente justificado en
del Don, allí fue enviado en 1901 para realizar un estudio sobre el fun-
sus escritos.
cionamiento de las minas. Elabora un informe minucioso sobre ellas,
La relación entre Técnica y Arquitectura en Le Corbusier queda
pero añade de propia iniciativa la descripción del modo de vida de
dibujada con precisión por Ignasi de Solà-Morales: “Antes y ahora, la
los mineros, sus infames alojamientos, dibujados con precisión, y el
arquitectura es mediación entre las técnicas, las imágenes, el pano-
penoso desarrollo de su vida cotidiana, que causó una profunda
rama que la cultura de cada momento ofrece y lo que Le Corbusier
impresión entre los responsables de los Ministerios de Comercio e Indus-
llamará el orden del universo. Se trata de una palabra más genérica,
tria y del de Finanzas. Simpatizante del Partido de los Socialistas Revo-
más allá de la determinación técnica o práctica de cada obra. Es una
lucionarios, fue desterrado a Siberia en 1906. Su visión de la ingeniería
mediación entre el entorno técnico al cual los ojos del arquitecto
parte de una premisa básica: los seres humanos deberían ser objeto
deben estar bien abiertos y la finalidad estética que constituye el
de la máxima consideración en la planificación industrial. Huido de
último objetivo de la obra arquitectónica. La mediación de la arqui-
Siberia, trabaja en Alemania, Francia, Inglaterra, los Países Bajos e Ita-
tectura no se juega, en último término, en el nivel práctico, productivo,
lia. Cuando se le encargaron, en razón de su prestigio, informes sobre
particular de los objetos, sino en el discurso, expresión o mensaje que
las actividades portuarias de Amsterdam, Londres y Hamburgo, “advir-
desde ellos puede establecerse, como manifestación del tiempo pre-
tió que no se podrían ejecutar con eficacia las labores de estiba y
sente”.22 Las diferencias con A. Kahn son obvias, y se acentuarán
desestiba si los trabajadores no tenían interés y preparación para ello”.
cuando Le Corbusier, desilusionado por no encontrar verdaderos hom-
Regresa a Rusia en 1913, donde continúan sus problemas políticos y
bres de la industria en Francia, fracasadas las experiencias con Gabriel
funda un centro para el “estudio racional de los recursos naturales de
Voisin y la corta colaboración con Henry Frugès, se retira en sus cuar-
Rusia”. Defensor y partícipe en el Gobierno Provisional, con la Revolu-
teles de invierno, “a cincelar su autorretrato de artista”. Nunca más
ción de Octubre, será de nuevo encarcelado, saliendo de prisión por
una imagen de industrial, sino el retrato de un “gran hombre” que
intervención directa del propio Lenin, del que difería notablemente
20 Ibid., pág. 24.
21 Ibid., pág. 51.
22 SOLÀ-MORALES, Ignasi de, “High-tech. Funcionalismo o retorica”, en Arquitectura nº 300.
23 MOOS, Stanislaus von, “Standard et élite: le syndrome Citrohan”, en voz “Industrie”, en Le Corbusier, une encyclopédie, Centre Georges
Pompidou, París, 1987.
24 GRAHAM, Loren R., El fantasma del ingeniero ejecutado, págs. 61 y ss., Editorial Crítica, Barcelona, 2002.
Ford Motor Company, ampliación, 1918
Vista interior
Highland Park, Detroit
Albert Kahn
Export Building, ChryslerDodge Half-Ton Truck Plant,
1938
Vista interior
Temple Beth, 1903
Detroit
Albert Kahn
con relación al entendimiento global del desarrollo industrial en la
Unión Soviética. Mientras Lenin afirmaba en 1918: “Debemos introducir el sistema taylorista y los sistemas científicos de los americanos para
Casa Kuhb, 1914
Grosse Point, Michigan
Albert Kahn, Ernest Wilby
pretar el mundo.
Naturalmente, esa permeabilización de la arquitectura por el
mundo de la industria tenía viejos y abundantes antecedentes.
aumentar la productividad del trabajo en todo lo ancho de Rusia”,
Podrían ponerse muchos ejemplos del largo proceso bajo aquella
Palchinsky y sus colaboradores se “preocupaban de los efectos atur-
influencia progresiva, me quedaré con el que me parece más emble-
didores que podrían tener para los trabajadores la imposición de los
mático, dadas la categoría y circunstancias de su protagonista.
métodos de Taylor y Ford”. Como señala Loren R. Graham, él propo-
Cuando en fechas anteriores preparaba su viaje a Inglaterra, que
nía otro enfoque general: “El mundo para los seres humanos”. Su fór-
tuvo lugar entre el 16 de abril y el 22 de agosto de 1826, lejos estaba
mula era: la “ingeniería humanitaria”, que tenía como idea elevar los
Karl Friedrich Schinkel de intuir las consecuencias que tal aconteci-
conocimientos de los trabajadores hasta tal grado que los primitivos
miento tendría para su visión de la arquitectura y, a la postre, para la
métodos del taylorismo, pensados para obreros sin experiencia, fue-
arquitectura misma. Y eso que Schinkel realiza el viaje acompañado
ran innecesarios: “Los trabajadores bien informados serían dueños de
de Peter Beuth, buen conocedor de las novedades industriales de
su trabajo, no sus esclavos”. Profesor del Instituto de Minería, consejero
Inglaterra, pues ya había estado en este país tres años antes. De la
estatal de grandes proyectos, importante y respetado ingeniero,
impresión que los edificios industriales producen en Beuth quedan
miembro del Gosplan, sus ideas acerca de los principios que deberían
varios textos25 en los que este refleja aquel impacto, alguno dirigido
orientar el trabajo de la ingeniería no dejarían de acarrearle conti-
al propio Schinkel en 1823: “El milagro de nuestro tiempo, querido
nuados problemas políticos. El enfrentamiento final no tardaría en lle-
amigo, son para mí las máquinas y los edificios construidos para ellas,
gar. Mientras que Stalin sostenía que: “no hay fortaleza que los bol-
llamadas factory. Un ejemplo usual puede tener hasta ocho y nueve
cheviques no puedan tomar por asalto” y “la tecnología lo decide
pisos de alto, y tiene además hasta cuarenta ventanas a lo largo y al
todo”, Palchinsky, más socrático, reflexionaba de otra manera: “No
menos cuatro de profundidad. Las columnas son de metal y las vigas
somos magos, no podemos hacer cualquier cosa”. Nada puede
que se apoyan sobre estas también. Un gran número de estos conte-
extrañar que la defensa de aquellas ideas le llevara al aniquilamiento.
nedores se encuentra también en puntos muy elevados que dominan
Fue ejecutado, clandestinamente, en 1929.
los alrededores, a esto se le suma un bosque de chimeneas aún más
Probablemente, si Le Corbusier no se hubiera sentido mago en su
altas. Producen un maravilloso efecto desde lejos, sobre todo de
edificio para el Centrosoyus en Moscú, quizá habría obtenido mejores
noche, cuando millares de ventanas se iluminan con la luz de gas”. Y
resultados.
si del exterior le impacta la imponente presencia, en el interior le llama
la atención el sistema constructivo adoptado en alguno de aquellos
edificios: “Las bóvedas se apoyan sobre vigas y columnas de hierro
INDUSTRIA Y ARQUITECTURA MODERNA
colado” y también el ambiente de limpieza dentro de las fábricas:
Con probabilidad de acierto, puede decirse que donde más clara-
“después de una visita que duró muchas horas, mi vestido no refle-
mente se han concretado las características de la modernidad arqui-
jaba la más mínima mota de polvo”, sacando la conclusión, como
tectónica ha sido en la resolución de los problemas planteados por los
nos relata Marco Pogacnik, de que “todo esto no era un lujo inútil; el
requisitos de indispensable cumplimiento del edificio industrial y en la
hecho de trabajar en ambientes limpios y con máquinas construidas
adecuada expresión de los mismos. En cierto modo, las características
con cuidado y precisión animaba al operario a agradecer y repro-
arquitectónicas desveladas en los edificios de carácter industrial aca-
ducir en su trabajo la misma inteligencia y decisión”. Sin duda, clara
barían imponiéndose como argumentos definitorios de la nueva arqui-
anticipación, con todas las lógicas diferencias, de lo que serían, ya lo
tectura, del mismo modo que la nueva era industrial acabaría trasto-
hemos visto, las ideas de Ford y Taylor al respecto.
cando los viejos valores y alumbraría un nuevo modo de ver e inter-
Más adelante, la masiva disponibilidad de materiales como el
25 POGACNIK, Marco, “La fabbrica e l’architetto. Il viaggio in Inghilterra di Schinkel”, en Casabella nº 651-652.
Apuntes de Schinkel de su
viaje a Inglaterra
Sastrería Esders, 1919
París
Auguste Perret
hierro, el hormigón y el vidrio, propiciada por el mismo desarrollo
CENTRALES HIDROELÉCTRICAS
industrial, pondrá a disposición de la arquitectura, como es bien
Un tipo de industria ha tenido especial transcendencia en el
periodo temporal que estamos tratando: la hidroeléctrica. Circunstancia perfectamente esperable, ya que la producción de electricidad ha constituido una de las características fundamentales del
siglo XX.
Así lo había entendido clarividentemente Tony Garnier, que en
varias de las laminas más significativas de su Cité Industrielle, representa la fábrica de producción eléctrica en el valle y, en lo alto, la
presa de contención del río, como si la nueva ciudad, y toda
nueva ciudad, dependiera ya, inevitablemente, de la “nueva”
fuente de energía. Garnier, por lo demás, no hacía sino seguir aquí
los pasos de su admirado novelista e ideólogo Emile Zola y de otros
novelistas de la utopía, como William Morris o Anatole France, preocupados por encontrar salida a las terribles condiciones urbanas
y humanas que las ciudades de la primera revolución industrial
habían creado. Luc, el ingeniero (¡por cierto!) protagonista de Travail, siguiendo el camino iniciado por su maestro Jordan, es capaz
de controlar la energía eléctrica, domesticarla y “sus turbinas transformarán la naturaleza misma de la vida”, y así alumbrar la nueva
Cité Radieuse.26
La aportación de la electricidad ha sido decisiva en toda la
transformación económica y cultural del siglo pasado, una vez que
se superaron las dificultades para su transporte, desde los lugares
de producción a los del consumo. Al mismo tiempo, las mismas instalaciones hidroeléctricas alcanzarán significación por su capacidad transformadora de amplios territorios y la construcción de nuevos paisajes directamente derivados de su implantación.
La presencia de la ingeniería a gran escala, la atención que
generalmente prestaron las firmas promotoras de estas industrias,
dotadas, necesariamente por su naturaleza, de una importante
capacidad financiera, así como la calidad y representatividad de
sus edificios, plantearon, desde el principio de sus actividades, un
tema de notable interés cultural en relación con las decisiones proyectuales a adoptar: se hacía absolutamente indispensable la presencia simultánea del ingeniero y de la “sensibilidad arquitectónica” a fin de dotar al resultado final de la calidad emblemática
que se perseguía. La “modernidad” de la electricidad, el convenci-
sabido, nuevas posibilidades expresivas y también una nueva configuración espacial.
Efectivamente, la resolución de los problemas del funcionamiento
interno y la aspiración a lograr la necesaria flexibilidad funcional, conducirán, básicamente, a dos tipos de estructura: la retícula de pilares
y los grandes espacios abovedados, el primero adoptando indistintamente el acero o el hormigón y el segundo basado fundamentalmente en este material. En ambos casos late la misma idea: la necesidad de resolver lo que Auguste Perret llamaba “los requisitos permanentes y los efímeros” a partir de la idea del abri souverain.
Y si la estructura afirma siempre su contundente presencia en el
moderno edificio industrial, a su vez las necesidades de una iluminación idónea y la aspiración a exhibir su propia racionalidad, haciendo
de esta exhibición una de sus razones expresivas, imponen la idea de
la ligereza que, en cierta medida, va asociada con la idea de transparencia. Ligereza y transparencia aparecen entonces como recursos expresivos de lo moderno, lo que implica entre otras consecuencias un nuevo discurso de la fachada.
La literalidad de la transparencia juega un papel fundamental en
la exhibición del funcionamiento interno del edificio, lo que permite
mostrar al mundo la idoneidad de lo que en el interior se está produciendo, la literalidad de lo que es, sin ningún tipo de mediaciones. Y
ello será posible a partir de dos consideraciones constructivas, por un
lado el radical abandono de la condición portante de la fachada y,
por otro, la incorporación del vidrio en las amplias superficies del
cerramiento. Pero el vidrio, de condición transparente, adquiere matices y brillos por efecto de la luz, que acentúan sus posibilidades
expresivas hacia la desmaterialización.
Por otra parte, la combinación del vidrio con la luz eléctrica, también producto de la reciente industria, abrirá nuevas posibilidades al
lenguaje arquitectónico. Si la luz artificial había cambiado la fisonomía
de las ciudades, ahora podrá cambiar, en la nocturnidad, la de los
edificios modernos, cuyos arquitectos muestran un inusitado aprecio
por esta nueva posibilidad. Si la arquitectura, desde el templo griego,
siempre reconoció en la luz natural un material propio, la luz eléctrica,
como señala A. Luçart, será ahora uno de sus “nuevos elementos”.
26 VIDLER, Anthony, “L’Acropole moderne”, en Tony Garnier. L’oeuvre complète, Centre Georges Pompidou, París, 1989.
Central eléctrica de la Cité
Industrielle de Tony Garnier
miento de que su “limpieza” podría obviar muchos de los inconvenientes generados por el carbón como fuente de energía y toda la
ideología progresista que en su alrededor se fue consolidando,
están seguramente en el fondo de la notable calidad arquitectónica que, en general, acompañó a estas instalaciones industriales
en todos los países, desde la Unión Soviética a los Estados Unidos,
por citar geografías extremas.
Vapor Aymerich, Amat i
Jover, 1909
Terrassa
Lluís Muncunill
de los años veinte. Sirvan las anteriores citas como ejemplos especialmente significativos que, en razón del espacio temporal de este
estudio, preciso es que queden fuera de él.
También cabría añadir aquellos otros en que las “contaminaciones” estilísticas hacen muy problemático establecer rotundas filiaciones con lo “moderno”, por ejemplo: la fábrica Esperanza y Cía,
construida en 1928 por C. Uriarte en Markina-Xemeín (Vizcaya); la
industria automovilística Firestone Hispania de P.Mendizábal y M. Bas-
ARQUITECTURA MODERNA E INDUSTRIA EN ESPAÑA
Cuestiones de metodología
tida (1932) en Basauri (Vizcaya); SACEM de Luis Astiazaran (1939) en
Para estudiar lo que ha sido la influencia del Movimiento Moderno en
Tarragona) que el colaborador de Gaudí, Cesar Martinell, proyecta
nuestro país es necesario definir algunos planteamientos metodoló-
en 1936. El hecho de limitar decididamente este Registro a la arqui-
gicos que orienten la prosecución de este objetivo. El primero de
tectura industrial claramente vinculada al Movimiento Moderno,
ellos es reconocer la ruptura que supuso la Guerra Civil con la tradi-
allana algunas dificultades de decisión, lo que no obvia, desde
ción cultural de la República, en la que había surgido una potente
luego, la formulación de sugerentes e inquisitorias preguntas a cerca
arquitectura “moderna”, aunque ciertamente vinculada a muy
de los límites conceptuales y temporales de lo estilístico.
Villabona (Guipúzcoa); la Paperera Catalana (Picamoixons, Valls,
escasos territorios ibéricos. Esta ruptura ha sido generalmente acep-
De las obras que aparecen en este registro conviene hacer
tada para hablar de un antes y un después en relación con el Movi-
algún comentario previo de conjunto, que ayude a enmarcar sus cir-
miento Moderno.
cunstancias. Señalar, en primer lugar, la importante presencia numé-
En España, solamente en el País Vasco y en relación con los edi-
rica de industrias que no forman parte del cuadro habitual de
ficios industriales, se pueden reconocer rasgos de una cierta conti-
empresas de fuerte implantación económica o de tamaño. Me
nuidad con lo moderno después de la contienda civil, lo que puede
refiero a pequeñas industrias vinculadas a sectores productivos
encontrar argumentos explicativos en la inmediatez de la relación
como, por ejemplo, la alimentación, el tabaco, las conserveras o el
forma-función de la arquitectura industrial y también en el poco
calzado. La explicación a esta aparente anomalía hay que buscarla
espacio para la representación que se le reconocía a este tipo de
en las peculiaridades del incipiente desarrollo industrial y lo que se
instalaciones.
ha venido en llamar “la cara oculta de la industrialización espa-
Otra consideración inicial merece la cuestión de las fechas. Por
ñola”,28 entendiendo por ello el conjunto de un gran numero de
diversos argumentos, DOCOMOMO Ibérico viene adoptando como
pequeñas empresas, basadas en recursos locales tanto de produc-
espacio temporal en que acotar sus estudios, los años comprendidos
tos como energéticos, localizadas tanto en ciudades como en
entre las fechas de 1925 y 1965,27 y aquí ciertamente va a seguirse,
pequeñas poblaciones rurales, que permeabilizaron para el proceso
no sin alguna dificultad, pues es difícil aceptar que determinados
industrial amplios territorios hispanos. Entre las industrias de fuerte
ejemplos queden fuera de este registro. Pienso, por ejemplo, en: la
implantación económica o tecnológica debe resaltarse la aporta-
fábrica textil Aymerich, Amat y Jover, construida en Terrasa entre los
ción de las hidroeléctricas a la arquitectura moderna.
años 1907-1909 por el arquitecto Lluís Muncunill i Parellada, con sus
Otra circunstancia que puede resultar clarificadora es el reparto
11.000 m2 y 161 bóvedas catalanas apoyadas sobre vigas curvas de
territorial de las industrias cuyos edificios aquí se registran. Quizá el
hormigón, que a su vez descansan sobre pilares de fundición; los
aspecto más llamativo sea la enorme densidad de edificios de cali-
talleres de la Babcock & Wilcox (1919) en Baracaldo; algunos de los
dad vinculados a la arquitectura del Movimiento Moderno que se
tinglados mineros asturianos o los iniciales talleres del Metro madri-
encuentran en Asturias, con ventinueve elementos seleccionados,
leño (1920-1923), debidos al arquitecto Palacios y al ingeniero Ota-
de Madrid se referencian ventidós, veintiuno del País Vasco y Nava-
mendi; también las importantes instalaciones industriales de Altos
rra, dieciséis de Cataluña, apareciendo con un número significativo
Hornos del Mediterráneo, en Sagunto, que se ejecutan en la década
de edificios Comunidades Autónomas en las que se consideraba
27 PÉREZ ESCOLANO, Víctor, ” El registro de arquitectura del movimiento moderno”, en Arquitectura del Movimiento Moderno. Registro
DOCOMOMO Ibérico, págs. 8-10, DOCOMOMO Ibérico/Fundacion Mies Van Der Rohe, Barcelona, 1996.
28 SOBRINO, Julián, Arquitectura industrial en España, 1830-1990, pág. 206, Cátedra, Madrid, 1996.
Torre de la luz, 1955
Cádiz
M. Toscano
Fábrica de calzados
“Comanche”, 1965
Burgos
Luis Peña Ganchegui
Laboratorios Jorba, 1965
Madrid
Miguel Fisac
que la industrialización, en los años aquí abarcados, era práctica-
periodo recogidas en el presente registro, de un territorio tan tem-
mente inexistente.
pranamente industrializado como Cataluña. Se trata de la fábrica
Finalmente, señalar que el conjunto de los edificios industriales
Myrurgia (Barcelona, 1927-1929), que encaja su planta en media
analizados lo han sido en función de estar relacionados con alguna
manzana del ensanche de Cerdá, incorporando en la composición
actividad directamente productiva, por lo tanto, quedan fuera de
de las fachadas y en la organización de sus espacios interiores un
este registro otros relacionados exclusivamente con servicios, trans-
amplio abanico de referencias estilísticas, desde el noucentisme al
portes o almacenaje; es el caso de notables estructuras como la Torre
racionalismo, pasando por el art-déco. La segunda obra aquí reco-
de luz de Cádiz (M. Toscano, 1955) que tanto recuerda alguna de las
gida es la fábrica de tejidos Germans Batló (Barcelona, 1935), repre-
importantes construcciones del ingeniero soviético Vladimir G. Suchov
sentativa de las industrias textiles que tanta importancia tuvieron en
(1853-1939). También señalar que nos referimos a obras construidas y
la economía catalana de este periodo.
que al día de hoy presentan un razonable estado de conservación y
No puede dejar de significarse uno de los complejos industriales
de identidad con sus características iniciales, lo que impide hacer refe-
más relevantes del momento, como fueron los Altos Hornos de
rencia a edificios industriales que fueron notables en su momento,
Sagunto, recogiéndose en este Registro los “interiores” del almacén
como los de SEAT en la plaza Cerdà de Barcelona, calzados Coman-
de efectos y repuestos, singular obra del año 1927 que confía al hor-
che (Burgos) de Luís Peña Ganchegui o los laboratorios Jorba (Madrid)
migón su potente solución estructural.
de Miguel Fisac.
La industria vinculada a la agricultura dejó singulares instalaciones en algunos territorios de la geografía española, de muchas de las
Las obras más significativas de los años republicanos
cuales hoy sólo resta lamentar su desaparición, alguna tan intere-
El escueto desarrollo industrial en la España inmediatamente anterior
sante como la ampliación de la fábrica de Chocolates Orús (Ara-
a la Guerra Civil, viene reflejado en la escasez de ejemplos tanto por
gón), construida en la década de los años treinta. Afortunadamente,
calidad arquitectónica como por la concentración geográfica de los
en este territorio aún se conserva la Azucarera de Alagón (Alagón,
mismos. También en la casi nula atención que las publicaciones espe-
1925-1940) de la que se recoge la nave de pulpa, en cuya resolución
cializadas dedicaban al tema; baste poner de manifiesto que en
estructural (90 x 18 x 10 m) se combinan hormigón armado y mate-
AC, la revista del GATEPAC, sólo se hace mención a la industria y su
riales y procedimientos tradicionales, con un gran sentido construc-
repercusión en la arquitectura, en el apartado de Edificios Industria-
tivo aplicado a las disponibilidades materiales.
les, al edificio de Rubió Tudurí para la Metro Goldwyn Mayer Ibérica
En zonas tan poco industrializadas como Extremadura o las dos
SA en Barcelona y a la instalación del periódico de Buenos Aires, La
Castillas, existen una serie de pequeñas industrias, en buena medida
Nación.29
vinculadas a la agricultura y a la llamada “industrialización oculta”.
De los conjuntos reflejados en el presente registro, la mayor parte
Cabe destacar la fábrica de cementos Lafargue-Asland, empresa
se sitúan en el industrializado País Vasco, con ejemplos tan significa-
que había comenzado su funcionamiento a partir de la temprana
tivos como la fábrica Laborde Hermanos, construida en fecha tan
fecha de 1901, por iniciativa de Eusebio Güell y Bacigalupe, con una
temprana como 1928 por Luis Tolosa, en Andoain (Guipúzcoa), apo-
primera fábrica en Pobla de Lillet. Buscando satisfacer los nuevos
yándose compositivamente en una contundente horizontalidad.
mercados del centro peninsular, se construye la de Villaluenga de la
Merecen la pena destacar, por su voluntad de integración en el
Sagra, en la que se encuentra la Nave de Talleres (1927-1929) reco-
lugar, la Harino Panadera de Antonio Araluce (1933-1936) en Getxo
gida en este Registro. En Palencia, mención especial requiere La
(Vizcaya) y la fábrica de Chocolates de Loyola de D. Lizaur (1936-
Yutera Palentina (1936-1938), obra de los desatacados arquitectos
1939) en Oñati (Guipúzcoa). Aunque quizá el ejemplo más significa-
Luis Carlón Méndez-Pombo y Julián Laguna, destinada a la elabora-
tivo de la época y en estos territorios sea Las Vidrieras de Llodio (Viz-
ción de sacos de yute y que fue concebida como un gran complejo
caya), construida en 1935.
industrial con escuela, guardería, viviendas y campo de deportes, y
Especial relieve hay que dar a una de las dos obras de este
29 A.C./GATEPAC nº 3 y 14, 1931-1937.
en el que la confianza en el lenguaje racionalista organizaba todo el
Vidrierías de Llodio, 1935
Llodio
Nave de talleres de la fábrica de cemento
Lafargue-Asland, 1927-1929
Villaluenga de la Sagra
Fábrica Myrurgia, 1927-1929
Barcelona
Antoni Puig i Gairalt
La Yutera Palentina,1936-1938
Palencia
Julián Laguna, Luis Carlón Mendez-Pombo
Pozo de Santa Bárbara, Mieres,1913-1965
Parroquia de San Andrés, La Rabaldana, Turón, Mieres
Fábrica de gas y electricidad de Oviedo, 1932-1936
Miguel García Lomas-Somoano y Joaquín Vaquero
Palacios, Joaquín Vaquero Palacio, Ildefonso Sánchez
del Río y Pisón. Oviedo
conjunto. Vinculada a la minería, debe destacarse aquí la nave de
aunque no decididamente vinculadas al Movimiento Moderno,
almacén de material de Aldea Moret, por su singular estructura abo-
cabe señalar solamente dos: la primera construida en la temprana
vedada de hormigón, construida en el año 1930.
fecha de 1928 por el arquitecto vigués Francisco Castro, con una sor-
En Valladolid, Constantino Candeira construye las oficinas de la
prendente fachada de raíz claramente expresionista, y la construida
refinería de aceites Hipesa, que por su moderna formalización aca-
en Cangas del Morrazo (Pontevedra) en 1941, sobre una amplia
baría siendo conocida como la Casa del Barco (1935-1936).
extensión que incluía áreas específicas de fábricas de harina, hielo,
La industria del tabaco dejó en Santa Cruz de Tenerife una obra
envases y producción de electricidad, se completaba con vivien-
singular de la mano del arquitecto canario Miguel Martín Fernández
das, hotel, campo de deportes, guardería, etc., y en la que su arqui-
de la Torre, al construir la fábrica La Belleza (1929-1930), de cuidada
tecto, Tomás Bolívar, utiliza grandes paños vidriados en clave racio-
composición y claridad organizativa, pero cuya presencia urbana
nalista.30 Sí se incluye la ampliación de los silos de la Panificadora de
ha perdido parte de su singularidad al adosársele, posteriormente,
Vigo (1930), en la que participa el arquitecto Manuel Gómez Román
una nueva edificación, privándola de su originaria esquina.
junto a un equipo de ingenieros alemanes, y que constituye un con-
Otro territorio en el que la industrialización dejó sentir pronto sus
tundente ejemplo de silos construidos mediante la técnica de enco-
efectos tempranos es Asturias. Aquí, las industrias más importantes en
frado deslizante, con sólo diez centímetros de espesor y más de
estos años están relacionadas con la extracción del carbón, prolife-
veinte metros de altura, que bien podría haber ilustrado las paginas
rando los castilletes metálicos, tan característicos de los pozos mine-
del libro de Reyner Banham, La Atlántida de hormigón, en su capí-
ros, alguno de cuyos ejemplos más significativos son el de Pozo Santa
tulo “El elevador de grano”, o del “Amerika: Bilderbuch eines Archi-
Bárbara (1913) de la Sociedad Hullera del Turón (Mieres) o el del Pozo
tekten” (1926) de Erich Mendelsohn.31
San José (Mieres), aunque este de fecha posterior (1947), ninguno de
No se puede cerrar este apartado de obras referidas a años
los cuales se recoge aquí, por entender que, a pesar de su induda-
anteriores a la Guerra Civil sin mencionar dos de singular interés,
ble interés constructivo e histórico, resultan difíciles de situar en el
debido a su belleza paisajística y territorial, aunque la segunda de
ámbito de lo estrictamente arquitectónico, al igual que las contun-
ellas no se halle recogida en el presente Registro. Me refiero, en pri-
dentes tolvas de carbón de Cementos Fradera de 1929 en Pola de
mer lugar, a las minas de oro de Rodalquilar en el Cabo de Gata
Laviana. Sí se incluye una obra de indudable interés, como la fábrica
(Almería), cuya explotación comenzó en los últimos años del siglo XIX;
de das y electricidad de Oviedo, que sufre un proceso complejo de
interrumpidos los trabajos durante años, posteriormente se reanuda-
obras sucesivas, la primera de las cuales se inicia en 1932, y en la que
ron a partir de 1928, alcanzando el nivel de extracción su punto
participan profesionales tan significativos como el ingeniero Ildefonso
álgido después de 1952. Lo que hoy queda de estas minas es un
Sánchez del Río y los arquitectos Joaquín Vaquero Palacios y Miquel
lugar fantástico, donde las obras necesarias para la adecuada
García Lomas. Este interesante conjunto de edificios se encuentra,
explotación, muros de contención, tolvas, depósitos, etc., junto a la
como tantos otros, con el problema de su destino futuro. La caduci-
áspera topografía natural del terreno, acabaron por formar un con-
dad funcional ha alcanzado a estas instalaciones industriales, a las
junto inseparable de artificio y naturaleza, que aguarda el conoci-
que, además, el tiempo, debido al crecimiento de la ciudad, sitúa
miento, la decisión y el empuje necesarios para convertir todo el
en terrenos de muy codiciada centralidad.
conjunto en lugar de atracción y visita, a partir de una adecuada y
También en la Galicia del noroeste la industria ha dejado huellas
de su actividad, naturalmente reducida a ejemplos esporádicos,
salvo los dedicados a la industria pesquera. De voluntad moderna,
atenta reutilización para fines que satisfagan necesidades propias
de nuestro presente.
La segunda referencia es hacia los blancos montículos recorta-
30 SOBRINO, Julián, op. cit. pág. 206.
31 GARCÍA BRAÑA, Celestino, AGRASAR QUIROGA, Fernando, ”Introducción” en Arquitectura Moderna en Asturias, Galicia, Castilla y León.
Ortodoxia, Márgenes y Transgresiones, pág. 16, COAA/COAG/COACYLE/COAL, La Coruña, 1998.
Salinas de Brac del Port.
Santa Pola
Conservera, 1941
Cangas de Morrazo
T. Bolivar
Instalaciones mineras de producción de oro,
1954-1956
Bancada de los molinos de trituración
Cabo de Gata
La Panificadora, 1924-1930
Vigo
Manuel Gómez Román, Otto Werner
dos en el paisaje que constituyen las Salinas Braç del Port en Santa
que un magnífico conjunto de clara vinculación moderna está
Pola, cuyas grúas móviles y “caminos de hierro” elevados recorren
rematado por un templete clasicista, buen ejemplo de las muchas
centenares de metros desde 1934.
contradicciones del momento; BITA (1947, Pasaia, Guipúzcoa), en el
que su autor, Fausto Gaiztarro, pretende lograr una adecuada inte-
Después de la Guerra Civil
gración en el espacio urbano de su entorno.
Se produce un corte radical con todo aquello que hubiera tenido
De estos primeros años de la posguerra apenas pueden seña-
connotaciones de cualquier tipo con la Segunda República. La
larse dos ejemplos fuera del País Vasco: la fábrica textil Artextil
sociedad española sigue un camino diferente a la casi totalidad de
(Sabadell, Barcelona) de Santiago Casulleras y Forteza, y la fábrica
los países europeos y, desde luego, no sólo en el ámbito de lo arqui-
de harinas Bufort (Alicante), de Miguel López, ambas construidas
tectónico. Se sucumbe intencionadamente a unas ideas trasnocha-
entre 1940 y 1941.
das, apartadas de lo real y ancladas en la metafísica, ignorando u
ocultando que, en aquellos años, en los países de nuestro entorno
Arquitecturas de la electricidad
cultural, habían triunfado definitivamente lo racional, el pragma-
Afortunadamente, en la península Ibérica podemos contar con un
tismo y la ciencia; Europa transitaba por estos senderos, mientras que
amplio panorama de importantes industrias hidroeléctricas alberga-
la sociedad española de posguerra continúa añorando un viejo
das en magnificas arquitecturas, que reflejan las específicas carac-
pasado, por cierto inexistente y fabulado, sin querer darse cuenta de
terísticas de cada región geográfica, sus modos de gestión, así como
dónde estaba el camino del futuro inmediato, que las fuerzas emer-
los particulares enfoques de los arquitectos e ingenieros que intervi-
gentes estaban inequívocamente señalando. Se negaba toda vali-
nieron en su construcción.
dez al pensamiento indagador, refugiándose en supuestas glorias del
En España, el mito y la realidad de la energía eléctrica se inicia
pasado, prefiriendo, en expresión de Robert Musil, “obedecer los
en Barcelona a partir de los experimentos de Francisco Domènech,
oscuros, temerarios dictámenes del alma”.
químico y farmacéutico, que en junio de 1852 consiguió iluminar su
En el terreno de lo arquitectónico tampoco hubo lugar para
farmacia en la calle de La Unión. A partir de 1858, con el nombre de
acontecimientos que contradijeran la tónica general, aunque cier-
“Aplicaciones de la electricidad y la luz” se enseñaba en las Escuelas
tamente quedó cierto margen para algunas excepciones: en terri-
Especiales de Ingenieros Industriales. En 1872, se exhibe en la Exposi-
torios como León, Zamora, Palencia o Galicia, arquitectos vincula-
ción de Viena la primera máquina “Gramme”, que se importa poco
dos al régimen franquista, o al menos no mal vistos por él, realizaron,
después para lo que sería la primera fábrica de luz eléctrica en la
en años inmediatamente posteriores a 1939, algunos edificios de
Rambla de Canaletas, poco después, en 1881, se constituirá la
viviendas en clave expresionista. Por otra parte, en el terreno de la
Sociedad Española de Electricidad. Madrid también inicia pronto la
industria también se dieron pequeños márgenes para alguna “trans-
“carrera de la electricidad”. Edificios pioneros serán el del Ministerio
gresión moderna”, especialmente en el País Vasco. Ejemplos signifi-
de la Guerra y el del Ayuntamiento. El camino surge imparable y
cados de esta circunstancia son: SACEM (1939, Villabona, Guipúz-
rápido, buques de guerra y teatros son los primeros artefactos en
coa) de Luis Astiazaran; Manufacturas Olarán (1939, Beasaín, Gui-
incorporar la electricidad para la iluminación, y lo hacen con natu-
púzcoa) de Florencio Morocoa; Aurrera (1940, Éibar, Guipúzcoa) de
ralidad, como si de algún modo estuvieran aguardando por ella, lo
Raimundo Alberdi; Sefanitro (1942-1950, Barakaldo, Vizcaya) de Ger-
cual es posible por la adaptabilidad de la técnica en el proceso de
mán Aguirre; los talleres Muñoz Mendizábal, también conocidos
su imparable implantación. A ello se refiere, una vez más, E. Jünger:
como el Edificio Tigre, (1942, Bilbao, Vizcaya) de Pedro Ispizua, en el
“Así, es notable el hecho de que la técnica emplee fuerzas motrices
Sefanitro, 1942-1950
Almacén de Sulfato
Barakaldo
Germán Aguirre
Fábrica Artèxtil, 1940-1941
Sabadell
Santiago Casulleras i Forteza
Presa de Canelles, 1958-1962
Río Noguera Ribagorzana
Eduardo Torroja y Carlos
Benito
Presa y central de Mequinenza, 1958-1964
Mequinenza
Manuel Sánchez del Corral
cada vez más precisas, sin que por ello experimente variación
Pero será en Asturias, sin duda alguna, donde se construirán nota-
alguna la idea fundamental de sus medios que, por ejemplo, con
bilísimos ejemplos de arquitecturas vinculadas a los ideales del Movi-
posterioridad a la fuerza del vapor, emplee el motor de explosión y
miento Moderno, promovidas por dos empresas: Hidroeléctrica del
la electricidad, fuerzas cuyo círculo de utilización será quebrantado,
Cantábrico y Eléctrica del Viesgo. Curiosamente, ambas contarán
a su vez, en un tiempo previsible, por unas potencias dinámicas altí-
con los dos arquitectos asturianos más cualificados: Hidroeléctrica del
simas. La técnica es siempre, por así decirlo, el mismo carruaje, al
Cantábrico con Joaquín Vaquero Palacios y Eléctrica de Viesgo con
cual está aguardando un nuevo tiro de caballos”.32
el equipo formado por el ingeniero Juan José Elorza y el arquitecto
La energía hidroeléctrica, que inicialmente sólo es aprovechable inmediatamente al lado del lugar de producción, se desarrolla
Ignacio Álvarez Castelao, aunque en este caso debido a la insistente
petición del arquitecto y, según parece, de forma gratuita.33
con rapidez, como ya se indicó, una vez que se vencen los obstácu-
La más temprana se encuentra en Grandas de Salime (1953-
los técnicos para su transporte, dando lugar a una tupida red de
1954), en la que Vaquero Palacios comienza su participación
embalses y centrales eléctricas que se repartirán por toda la penín-
cuando las obras estaban notablemente avanzadas, concentrando
sula y, en general, siendo ocasión para edificios e instalaciones de
su actuación en tres puntos: en el frente de la entrada, incorporando
notable interés arquitectónico.
un gran muro de hormigón con bajorrelieves alegóricos a la energía
Del periodo de tiempo que nos ocupa, y con decididas vincula-
eléctrica; en el interior, a través de una cuidadísima escalera de hor-
ciones al Movimiento Moderno, se recogen en este registro la presa
migón, muy bien iluminada, con barandillas exquisitamente dibuja-
de Anchuricas (Santiago de Espada, Jaén, 1957), de E. Becerril y J. A.
das en acero, se llega a un espacio “catedralicio” que aloja dife-
García; en Aragón la de Mequinenza (1958-1964), del ingeniero
rente maquinaria, entre la que destacan las potentes turbinas, los
Manuel Sánchez del Corral –sus grandes dimensiones, supera los 450
controles automatizados, el puente grúa y una pasarela interior
m de anchura, requirieron una construcción muy sofisticada y una
situada en lo alto, próxima a la cubierta inclinada, sostenida por una
cuidada disposición en el lugar–, y la presa de Canfranc (1945-1969),
serie de ménsulas de hormigón expresivamente pintadas, labor que
de Conrado Sancho Rebollida y Miguel Fisac; en Cataluña la presa
se extiende a los muros laterales, donde también trabaja su hijo, el
de Canelles (río Noguera Ribagorzana, Lleida, 1958-1962), proyec-
pintor Vaquero Turcios. Juntos elaboran un gran mural en el que,
tada por Eduardo Torroja y Carlos Benito según la tipología de
¡cómo no!, interpretan toda la epopeya constructiva y tecnológica
bóveda, con una altura en torno a los 140 m, y con un sistema de ali-
de la electricidad. Finalmente, en el exterior, unas potentes volume-
viadero, aguas arriba, que permite que el agua no rebose sobre la
trías, que parecen surgidas de las profundidades del pantano, alo-
pared exterior de la presa, lo que la hace recorrible exteriormente
jan los mecanismos de las compuertas, cuyos remates superiores se
mediante un sistema de bancales y escaleras, que confrontan sus
constituyen en miradores hacia la superficie de las aguas y el fondo
“escultóricas” formas con las de su envolvente naturaleza; la presa
del valle y, a su vez, desde la lejanía, en potentes volúmenes de
de Cavallers (Vall de la Noguera del Tort, Lleida, 1958-1960) de
remate de clara inspiración mendelsohnniana, mostrando la habili-
Gerard Millet y Felipe Costa, también hermosamente integrada en el
dad de Vaquero Palacios en el manejo del hormigón. En una de las
entorno, y la de Susqueda (río Ter, Susqueda, Girona, 1963-1968); de
laderas del valle se perciben los restos del poblado construido para
la Comunidad Valenciana la estación hidroeléctrica de Cirat (Río
los obreros durante la construcción del pantano y las imponentes
Mijares, Castellón, 1960-1962). Singular valor paisajístico ha producido
infraestructuras de contención de tierras, lo que constituye, en la
el embalse de Puerto Peña (Talarrubias, Badajoz, 1963), del ingeniero
actualidad, un extraño y abigarrado paisaje en que se mezclan, en
Antonio Lanseros.
un orden no descifrable, ruinas y naturaleza.
32 JÜNGER, Ernst, op. cit. pág. 164.
33 ARANCÓN, Gerardo, “Viviendas de la Eléctrica de Aguilar de Campóo”, en GARCÍA BRAÑA, Celestino, op. cit. pág. 256.
Central y salto de Grandas de Salime, 1945-1956
Río Navia, Grandas de Salime
Juan José Elorza, Ignacio Álvarez Castelao
Central de Silvón, 1955-1958
Río Navia, Cedemonio, Boal
Juan José Elorza, Ignacio
Ávarez Castelao
Presa del embalse de García de Sola o Puerto Peña, 1963
Talarrubias
Antonio Lanseros
Central de Arbón, 1962-1969
Sala de máquinas
Tramo bajo del río Navia, Villayón
Juan José Elorza, Ignacio Álvarez
Castelao
Aguas abajo, otro singular arquitecto, Ignacio Álvarez Castelao,
reconoce en la memoria del proyecto: “El compromiso era tan
construirá, junto al ingeniero Elorza, dos centrales eléctricas: la de Sil-
maravilloso como arriesgado. Nada hay más difícil que hacer lo que
vón (1955-1958) y la de Arbón (1962-1969) para Eléctrica del Viesgo,
uno quiera”. Más adelante justifica su opción por el potente tallado
con notables resultados, frecuentes en este tipo de industrias, como
de los muros, se trataba de lograr: “un aspecto muy movido de pla-
consecuencia de la acertada conjunción de empresa, ingeniero y
nos que dan un claroscuro vigoroso, aun cuando la luz, como es
arquitecto.
corriente en este clima, no sea intensa la mayor parte de los días del
En la central de Silvón, la sofisticada maquinaria se aloja en un
año”.34 La presencia del escueto volumen de la escalera que
contundente volumen de hormigón, horadado en una de sus caras
accede a la cubierta, los bajorrelieves interpretando “signos de la
para introducir unas elementales y extremadamente poéticas ilumi-
Antigüedad que se refieren al hombre y la naturaleza”, y el conjunto
naciones. Efecto similar consigue en el interior, resaltado también por
de murales en su interior, confirman la aspiración de Vaquero Pala-
“poveras” luminarias metálicas. En el exterior, los edificios de válvulas
cios a la obra de arte total, donde aquella intención, tan repetida-
parecen apoyar sus volumetrías de hormigón, fuertemente colore-
mente manifestada en la Europa de la primera mitad del siglo XX,
ado, sobre el agua.
hacia la “integración de las artes”, encuentra aquí cumplida con-
Siguiendo el cauce del río, en la presa de Arbón, el nítido espacio de la sala de máquinas concentrará toda su expresividad en la
creción, pues en la figura de su autor, arquitectura, escultura y pintura estaban de antemano integradas.
iluminación superior, a través de sutiles láminas de hormigón que, en
En tierras del norte castellano, en Aguilar de Campóo (1962), vol-
sus breves desplazamientos, permiten el paso de la luz; en el muro
verá Álvarez Castelao, de nuevo con el ingeniero Elorza, a tratar el
testero, un único ventanal a la altura de la vista posibilita la contem-
tema de las centrales eléctricas, esta vez combinando dos peque-
plación del espacio exterior. Otra vez aquí, la sola presencia de las
ños volúmenes, dedicados a sala de turbinas y de control cuidado-
turbinas encuentra su envoltura en un singular espacio, en el que
samente compuestos en clave clasicista, que quizá cabría poner en
resuenan los ecos de toda la confianza puesta en esta fuente de
relación con las de Castel Giubileo (Roma, 1948-1950) y Ponte Felice
energía, a la que se homenajea con un espacio de proporciones
(Viterbo, 1959), ambas del ingeniero italiano Gaetano Minnucci,
catedralicias
quien en su texto “La arquitectura y la estética de los edificios indus-
Todavía en Asturias, habrá ocasión para otro ejemplo singular de
triales”, había escrito sobre la oportunidad de concebirlos combi-
este tipo de instalaciones industriales, vendrá otra vez de la mano de
nando las necesidades estéticas y funcionales, “armonizando la rela-
Vaquero Palacios y será en la central de Proaza (1964-1968), donde
ción entre forma y posibilidad técnica y forma y exigencia práctica”,
proyecta un escultórico volumen de hormigón, en el que serán dis-
y en la memoria de su trabajo para la central de Castel Giubileo,
tinguibles las tres partes de su programa funcional. En él, nueva-
señalando que la idea que guió su proyecto” ha sido realizar una
mente, el espacio que aloja las turbinas tendrá el protagonismo
forma plástica de su función unidas integralmente, valiéndose úni-
máximo. Se desarrolla a triple altura, haciendo siempre visible la pre-
camente del organismo estructural y del valor expresivo de los mate-
sencia de la “máquina” que se situará simbólicamente en una cota
riales empleados” que, en esta obra de Castelao, son el hormigón y
inferior al terreno, permitiendo así, además, que toda la planta baja
el gresite blanco.35
sea transparente, propiciando la comunicación espacial a ambos
En territorios gallegos, los iniciales y modestísimos molinos produ-
lados del tallado volumen. La respuesta de Vaquero Palacios va más
cían casi solamente para el autoconsumo. Hay que esperar hasta el
allá del estricto cumpliendo del programa, frente a un lugar tan
año 1925 para que de la mano de la Sociedad General Galega de
sugerente, rodeado de montañas, la apuesta es, para él, total. Así lo
Electricidad se instale la primera central sobre el río Tambre, con una
34 GARCÍA POLA, Miguel Ángel, “Asturias, la épica del desarrollo”, en Quaderns nº 215.
35 VITTORINI, R., “L’architettura delle centrali tra classicismo e funzionalismo”, en AA. VV., Paesaggi elettrici, Enel, 1998.
Central hidráulica de Proaza, 1964-1968
El Puente s/n, Proaza
Joaquín Vaquero Palacios
Viviendas de la eléctrica de Aguilar de Campoo,
1962
Aguilar de Campoo
Ignacio Álvarez Castelao
Central de Castel Giubileo, 1948-1950
Roma
Gaetano Minnucci
Central de Ponte Felice, 1959
Viterbo
Gaetano Minnucci
potencia de 12.000 kWA. La temprana preocupación por dotar a
nacido en Madrid en 1899; Carlos Fernández Casado, también rio-
estas edificaciones de un carácter emblemático lleva a encomendar
jano, había nacido en Logroño en 1905, y obtiene el título de inge-
el proyecto del edificio de la central al arquitecto Antonio Palacios,
niero en 1924; curiosa coincidencia la de finalizar sus estudios en
quien lo ejecutará totalmente en piedra, definiendo una clara volu-
años correlativos, lo que les llevó a compartir enseñanzas y maestros,
metría de inspiración neorrománica. Después vendrían las de Las Con-
que hubieron de ser de notable calidad, destacando entre todos
chas, Los Peares, Eume, Belesar y Velle. Será en la presa de los Peares,
ellos la personalidad de Ribera.
inaugurada en 1955, donde el arquitecto coruñés Antonio Tenreiro
El destino de los tres estará marcado por la excepcionalidad de
realice las obras del edificio de la central eléctrica al pie de la presa,
sus obras, en un periodo y circunstancias históricas difíciles, para
dividida en dos cuerpos de composición racionalista, destacando la
quienes, como ellos, necesitaban de un importante bagaje teórico
mayor altura del volumen de la sala de excitratices, con su contun-
y conocimientos técnicos; su capacidad y trabajo fueron capaces
dente cubierta curva. En 1960 se inaugura la presa que el ingeniero
de superar aquella situación.
Luciano Yordi Carricarte construye sobre el río Eume, con una sober-
Sánchez del Río deja obras de notable interés en Asturias, territo-
bia implantación paisajística, resuelta con forma de bóveda o
rio al que se vincula, finalizados sus estudios, como ingeniero munici-
cúpula con una altura de 103 m, iniciando así este tipo de soluciones
pal de Oviedo. En el ámbito de reciente bibliografía37 se han citado
en nuestro país. El mismo ingeniero Yordi Carricarte, esta vez junto
obras como el depósito municipal de aguas (Oviedo), en la tem-
con el arquitecto Castañón de Mena, construye también la de Bele-
prana fecha de 1926, para el que propone una planta circular,
sar (1959-1963), sobre el río Miño. Levantan el edificio de válvulas que
cubierta con arcos parabólicos soportados por contrafuertes exte-
“se coloca en medio del agua, pareciendo flotar sobre ella cuando
riores, y una cámara de llaves cilíndrica situada en el centro. Tam-
el embalse está lleno y ofreciendo una sorprendente imagen futu-
bién el mercado municipal de Siero, sobre un difícil terreno triangu-
rista, apoyado en una potente estructura de hormigón cuando está
lar que cubre con un arco funicular (de 50 m) sobre dos superficies
vacío o a medio llenar, exhibiendo siempre sus fachadas transpa-
cilíndricas, y que realiza con decidido ánimo: “Enemigo declarado
rentes: aquí el vidrio y el metal son los únicos protagonistas. En el edi-
de seguir todo lo que la fuerza de la costumbre impone y conven-
ficio administrativo, la solución será doble, y si una fachada está
cido de que mediante un estudio racional podría conseguirse el
emparentada con el edificio de válvulas, la que da sobre la subes-
aprovechamiento perfecto del terreno”. Su filosofía como ingeniero
tación se cierra con granito. En ambas soluciones, la elección del
se apoya en la respuesta a la finalidad y en la definición del carácter
material y su puesta en obra está determinada por condiciones muy
del edificio, que él mismo resume concisamente: “dar impresión de
precisas”.36
realidad y verdad, porque las obras han de proyectarse única y
exclusivamente para lo que son y deben dar sensación clara de su
La aportación de los ingenieros, Ildefonso Sánchez del
Río, Eduardo Torroja, Carlos Fernández Casado
destino”. Su apego a las enseñanzas más avanzadas del momento, y
La arquitectura moderna en España tiene la fortuna de contar con
tructibilidad”, queda patente cuando escribe: “cuando el ingeniero
tres ingenieros de excepcional interés que, por razones biográficas,
concibe sus obras, no basta con que las vea realizadas en su mente,
recorrieron de principio a fin, puntualmente, los años de los que este
sino que es preciso que su mente vea, a la vez, con toda claridad, el
Registro se está ocupando. Efectivamente, Ildefonso Sánchez del Río
modo práctico y constructivo de realizarla”. Se recogen en este
y Pisón nace en Haro (La Rioja) en 1898, graduándose como inge-
Registro el taller de cañones de la fábrica de armas (Oviedo, 1940) y
niero en 1922, un año antes que Eduardo Torroja Miret, que había
la fábrica de ladrillos refractarios de Viella (Siero), realizada el año
en concreto al pensamiento de J. Gaudet y su teoría de la “cons-
38
36 LIZANCOS MORA, Plácido, “Subestación del embalse de Belesar”, en GARCÍA BRAÑA, Celestino, AGRASAR QUIROGA, Fernando, op. cit.
pág. 138.
37 GALGUERA, Luís, PISA MENÉNDEZ, Pedro, “100 años de ingeniería. Ildefonso Sánchez del Río”, en La Voz de Asturias (2-5-1998).
38 Ibid.
de los Peares, 1955
nio Tenreiro Bronchón
Salto del Eume, 1960
L. Yordi Carricarte
stación del embalase de Belesar, 1959-1963
sar
Castañón de Mena, L. Yordi Carricarte
Mercado de Pola de Siero, 1928
Ildefonso Sánchez del Río
Depósito de aguas de Oviedo, 1928
Loma de Picayón, El Cristo
Ildefonso Sánchez del Río
1958 con un sistema de bóvedas que, años después, llevará a su
tiones tan decisivas como “la relación entre ingeniería y arquitec-
máxima expresión con luces entre los 84 y 100 m, en el palacio muni-
tura” o la tan determinante “relación entre utilidad y belleza”. Res-
cipal de deportes de Oviedo.
pecto a esta cuestión, que ha atravesado todo el debate da la
De la importantísima y muy influyente obra de Eduardo Torroja,
modernidad, la opción de Fernández Casado, formulada en la
varias han tenido como tema específico el edificio industrial. El pri-
revista Gallo, que se publicaba en Granada (1928) bajo la dirección
mero que se recoge es el de los hangares y talleres de Barajas
de García Lorca, es clara y está expresada con la nitidez de quien
(Madrid, 1942-1945) para la industria aeronáutica, en los que Torroja
ha comprendido todo el alcance de tema: “La máquina realiza la
despliega todos sus conocimientos teóricos y su inigualable capaci-
adecuación entre la voluntad del hombre y la armonía universal. El
dad constructiva: debía cubrir un espacio de considerables dimen-
ingeniero proyecta la máquina resumiendo en ella el conjunto de
siones, 182,88 m de largo y 47,24 m de ancho. Para abordarla tiene
intuiciones y experiencias que supone una alteración de la econo-
presente las fuerzas actuantes: peso de la nieve, peso propio y
mía universal. La naturaleza reacciona, siendo necesario, para que
acción del viento, siendo esta última la de mayor importancia. A par-
la máquina se logre, llegar a un equilibrio entre ambas: voluntad del
tir de ahí, elige su sistema estructural metálico teniendo en cuenta lo
hombre que la impulsa, armonía universal que la limita. Pero este
que tantas veces repetiría en sus clases: “La belleza de las construc-
equilibrio es transitorio, pues el hombre enriquece sus conocimientos
ciones se basa en la autenticidad, en la racionalidad de la estruc-
a costa de la máquina y surge una nueva visión, una nueva imagen,
tura, la elegante sencillez y la razonada justificación funcional. En
una nueva teoría, mediante la cual realiza una máquina más per-
39
construcción no cabe la fórmula del arte por el arte”. Para resolver
fecta, para la cual la reacción de la naturaleza es menos intensa y
los difíciles problemas de puesta en obra decide ejecutar toda la
le permite avanzar más en la realización de su ideal. Y la máquina va
estructura en el suelo, después, mediante gatos hidráulicos, la ele-
siendo cada vez más bella, porque va conformándose en lo natural;
vará a su posición definitiva, cuyo punto más alto está a 18,30 m. A
va siendo cada vez más útil, porque va adecuándose al fin para el
partir de 1953 comienza la instalación del Instituto de la Construcción
que se creó”, formulación que viene a coincidir con el texto de E.
y el Cemento, que Torroja dirigía desde 1949, participando en las
Jünger cuando se refiere, en la obra tantas veces citada, El trabaja-
obras junto a los arquitectos Manuel Barbero y Gonzalo Echegaray.
dor, a la perfectibilidad de las máquinas: “Aun cuando sean cada
En sucesivas construcciones, el conjunto busca situarse apacible-
vez mayores las dimensiones y las funciones de las máquinas, ellas
mente sobre el terreno, para ello Torroja también tenía su máxima:
mismas permanecen sumergidas, por así decirlo, en un medium que
“Utilizar el paisaje como zócalo y acompañamiento. La construcción,
permite que se las vea cada vez más como una unidad. En esa
en medio del paisaje, debe rimar con él. La construcción, con su
misma medida, las máquinas van alcanzando no sólo un rango ener-
dinamismo y proporciones, se impone sobre el paisaje, dominán-
gético y económico mayor, sino también un rango estético mayor,
dolo”. Tan acertada resultó la fórmula que acabaría llamándose
en una palabra: van adquiriendo necesidad”.
“Costillares”, en razón de la forma que adopta la marquesina que
cubre un paseo que bordea parte del edificio.40
41
También Fernández Casado se interna en el espinoso problema
de la relación entre la utilidad y belleza en la obra de ingeniería, y su
La obra de Fernández Casado, para los intereses de este trabajo,
aportación no es banal, no se escapa, define claramente cual es su
se centra en Asturias y, fundamentalmente, en los proyectos que
postura con contundencia: “Enfrascado el ingeniero estructural en la
construye para ENSIDESA en Avilés a partir del año 1952, en los que
resolución de estos problemas, ineludibles para llegar al dominio de
quedan reflejadas algunas de sus preocupaciones respecto a cues-
las nuevas estructuras, se obsesionó con su cálculo, siempre farra-
39 FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, José Antonio, NAVARRO VERA, José Ramón, ”Quince mandamientos estéticos Eduardo Torroja”, en Eduardo Torroja,
ingeniero, Ediciones Pronaos, Madrid, 1999.
40 MANTEROLA ARMISÉN, Javier, “Artículos: fragmentos”, en AA VV, Carlos Fernández Casado, pág. 96 y ss., Fundación Esteyco, Madrid, 1997.
41 JÜNGER, Ernst, op. cit. pág.163.
Palacio municipal de deportes, 1964
Oviedo
Ildefonso Sánchez del Río
Hangar de Barajas y talleres, 1942-1945
Madrid
Eduardo Torroja
Fábrica de ladrillos refractarios de Viella, 1958-1960
Viella, Siero
Ildefonso Sánchez del Río
goso, que le absorbía una parte muy importante del tiempo disponi-
industrial, como el complejo para NITRASTUR (Barros, Langreo, 1950-
ble para cada proyecto, en detrimento del correspondiente a las
1954) y la nave de fundición de ENDASA (Celuán, Gozón,1956-1957).
otras fases del mismo, más importantes y creativas, como son el
diseño de las formas, el perfeccionamiento de los detalles y los modos
Las otras notables arquitecturas
de construir. Esto producía una tristeza inevitable que se sumó con
Señalé anteriormente la falta de ambiciones culturales del régimen
aquella otra de fondo social, a la que ya hemos aludido, por lo que
de Franco, o mejor la negación de cualquier atisbo de tensión frente
no pudo reaccionar contra el lamentable axioma de incompatibili-
a los verdaderos temas de impacto cultural en los años inmediatos a
dad; o todo lo más argumentó, con verdadera pereza mental, que la
la posguerra. La arquitectura no pudo ser una excepción, obvia-
belleza de una obra de ingeniería reside en su utilidad, lo cual, aun-
mente, a este actuar general, lo que no significaba una profunda
que parezca una conclusión positiva invalidando el axioma, supone
reflexión hacia lo interior, como en alguna ocasión se quiso hacer ver,
realmente el total desentenderse con respecto a las bellas artes.
sino la vulgarización de algunos supuestos temas propios y, desde
Indiferencia o incompatibilidad conducen a lo mismo: falta de
luego, la total indiferencia a los aires frescos que podrían llegar del
relación entre belleza y utilidad, y así, cuando el punto de vista en la
exterior y que tan fructíferamente habían agitado sus raíces en los
cuestión es el del ingeniero, aparece el desprecio total de las cuali-
años republicanos.
dades estéticas de su obra, y si es el de los conspicuos guardadores
Será preciso esperar a los primeros años de la década de los cin-
de las artes decimonónicas, la exclusión de la ingeniería del recinto
cuenta para encontrar un nuevo clima de sensibilidad hacia las
de las bellas artes.”42
corrientes artísticas más actuales, y también arquitectos y arquitec-
La obra más importante que construye en Avilés es, sin duda, los
turas que proclamen abiertamente su intención de superar aquel
talleres para el tren de laminación (1952-1959). Consta de siete naves
estado de frustración. Dos acontecimientos me parecen especial-
adosadas, seis de 30,2 m de luz y una séptima de 20 m, con la consi-
mente significativos de este nuevo modo de sentir y de actuar, por-
derable longitud de 905 m. La sección de la cubierta, de cuidadísimo
que supusieron una penetración en el interior mismo de las institucio-
dibujo, aúna la eficacia constructiva con las necesidades de ilumina-
nes oficiales. El primero de ellos, el curso de arte abstracto que diri-
ción y la potencia expresiva. Recorriendo su inmensidad se desea que
gió el arquitecto José Luis Fernández del Amo en la Universidad Inter-
alguna cámara cinematográfica capte toda la dramática intensidad
nacional Menéndez y Pelayo de Santander, en el verano del año
de sus espacios interiores y, desde luego, que fuera posible alguna
1953, quien en el discurso de inauguración del mismo pronunció
importante iniciativa que posibilitara su reutilización; viene a propósito
palabras explicativas del momento que se estaba viviendo: “Este
citar a Vicente Todolí, nombrado recientemente director de la Tate
pueblo español, que en momentos históricos alardea de valor con
Gallery, cuando refiriéndose al edificio inglés, dice: “La sala de turbi-
perfecto derecho, es masivamente cobarde frente a la aventura de
nas (...) es un espacio que pesa, y está muy cargado. Cargado de
la inteligencia, frente al riesgo de la sensibilidad. No es más que
memoria, pero también de una monumentalidad no pretendida, que
miedo lo que les mantiene extraños a la gran epopeya del arte con-
es la más potente, la de la arquitectura industrial”.43
temporáneo. Y son los intelectuales cultivados en alguna especiali-
Sucesivamente, Fernández Casado va completando su actua-
dad los que ofrecen mayor resistencia a la permeabilidad en el acto
ción en Avilés con el taller de calderería (1952-1954), el taller mecá-
de la contemplación. Ellos han formado de su propia ciencia, como
nico (1952-1954) y el taller de fundición (1953-1956), actuaciones que
el molusco, la concha en la que se encierran”.44 El segundo al año
había simultaneado con otras, también de notable arquitectura
siguiente, cuando a Javier Sáenz de Oíza y J. L. Romaní se les con-
42 MANTEROLA ARMISÉN, Javier, op. cit.
43 Entrevista a Vicente Todolí, “Babelia”, El País (11-1-2003).
44 FERNÁNDEZ DEL AMO, José Luis, Palabra y Obra, escritos reunidos, pág. 146, COAM, Madrid, 1995.
Capilla en el Camino de Santiago
Francisco Javier Saénz de Oíza, Romaní
Talleres de laminación, ENSIDESA, 1952-1959
Avilés
Carlos Fernández Casado y Amalio Hidalgo
Instituto de ciencias de la construcción Eduardo
Torroja, 1948-1952
Madrid
Gonzalo Echegaray, Manuel Barbero Rebolledo,
Eduardo Torroja
Sociedad Ibérica del nitrógeno (NITRASTUR),
1950-1954
Barros, Langreo
Carlos Fernández Casado
cede el Premio Nacional de Arquitectura por su proyecto de Capilla
la economía del país empezará a ser determinante: el PIB industrial
en el Camino de Santiago. Explicando los propósitos de su proyecto,
superará a su correspondiente agrícola.
escribió Oíza: “La arquitectura parte de una estructura geométrica
El crecimiento de la industria de la electricidad será notable,
espacial formada por elementos lineales metálicos, aristas de una
impulsado por el Plan de Obras Públicas que, como es sabido, era un
ideal malla poliédrica, que, apoyándose en limitados puntos de una
apartado de los dos Planes Generales de Obras Públicas (Leyes de
malla, sitúa en el espacio una red múltiple de puntos fijos, que pue-
11-41939 y 18-4-1941, respectivamente).
den servir de apoyo y soporte –mejor diríamos suspensión o sostén– a
Algunas zonas, Badajoz por ejemplo, serán objeto de amplias
la cubierta concebida como una superficie ligera plegada en zig-
operaciones colonizadoras, que a través de su conocido Plan de
zag”, y poco más adelante, continuando con sus argumentos: “se
Obras, Colonización e Industrialización (7-4-1952) impulsarán la cre-
comprenderá que no hemos tenido inconveniente en recurrir a las
ación de singulares industrias.
formas más audaces, más avanzadas, más de acuerdo con los
Por su parte, la II Guerra Mundial y posteriormente la de Corea
medios y herramientas de nuestra industria y nuestra cultura: ni igle-
harán sentir su influencia en el ámbito de la minería. Industrias mine-
sias de barro cocido, piedra o madera; iglesias nuevas con materia-
ras, vinculadas a la extracción del Wolfrang dejarán su impronta en
les nuevos, que, artificiales hoy en sus primeros usos, pronto se con-
territorios como Galicia, y en concreto en Fontao (Villadecruces) y su
vertirán en medios tan naturales como los que directamente se brin-
poblado minero, del que más adelante me ocuparé.
daban al hombre primitivo sobre el paisaje de sus días. ¿Habremos
El Plan de Estabilización (1959), juntamente con las medidas eco-
de renunciar a ello porque, siendo en sí naturales, hayan surgido de
nómicas del nuevo gobierno de 1957, propiciará la creación de nue-
la Naturaleza a través de una herramienta mayor que la primitiva
vas industrias, básicamente asentadas en los llamados Polos de
hacha de sílex con que el hombre primitivo labraba la piedra, y que
Desarrollo: Vigo, La Coruña, Valladolid, Zaragoza y Sevilla fueron sus
venimos hoy en llamar industria moderna?”.45
sedes, lo que tendrá importantes consecuencias en su desarrollo
Los aires de cambio eran mucho más que dulces brisas, venda-
urbano.
vales agitarían a partir de ahora aquel triste y anodino paisaje cultural, en los que el arte y la arquitectura tendrán importantes dosis de
Los grandes complejos industriales
protagonismo, como ya unos años antes se ha había encargado de
En el terreno que nos ocupa, la mayor transcendencia de aquella
anticipar Miguel Fisac, con su edificio para el CSIC (1950-1952), y
nueva política económica será la puesta en marcha de importantes
poco después harían Alejandro de la Sota en el Gobierno Civil de
complejos industriales, algunos de los cuales serán ocasión para
Tarragona (1954-1957) y Corrales y Molezún en el Pabellón Español
señalados acontecimientos “arquitectónicos modernos”.
de Bruselas (1956-1958).
El 25 de abril de 1941 se fundaba el Instituto Nacional de Indus-
Simultáneamente, a partir de los primeros años de la década de
tria (INI), totalmente inspirado en el Instituto per la Recostruzione
los cincuenta se experimentaron importantes transformaciones eco-
Industriale (IRI) italiano que, como este, debía de atender a las
nómicas, que tendrían singular importancia sobre el objeto de este
tareas de reorganizar y desarrollar las industrias básicas. Tal y como
estudio, ya que, como consecuencia de ella, se habrían de implan-
se recoge en la propia formulación de la ley, debía: “financiar al ser-
tar una serie de importantes industrias y sus correspondientes edifi-
vicio de la nación la creación y resurgimiento de nuestras industrias,
cios, muchos de los cuales se construirían en clave moderna.
en especial las que se proponen como fin principal la resolución de
Efectivamente, ya a partir del año 1951, el peso de la industria en
los problemas impuestos por la defensa del país o que se dirijan al
45 SÁENZ DE OÍZA, F. Javier, “Una Capilla en el Camino de Santiago”, en Revista nacional de Arquitectura nº 161.
Poblado de las minas de Fontao, 1954-1958
César Cort y Basilio Bas
desenvolvimiento de nuestra autarquía económica”.46
Fábrica de la perfumería Gal, 1956-1970
Alcalá de Henares
Manuel Sainz de Vicuña
El valor de la estructura
Una de las primeras actuaciones llevadas a cabo por el INI fue el
Uno de los esfuerzos más denodadamente perseguidos por los arqui-
importante complejo industrial de Puertollano, comenzado en 1943
tectos modernos fue expresar el valor de la construcción y, como es
y que, como otros, debían cumplir la misión de dotar al país de com-
natural el de la estructura, que adquiere un especial significado en los
bustibles que suplieran la carencia de petróleo, en este caso a partir
edificios industriales, por la necesidad de estar dotados de amplios
del tratamiento de pizarras bituminosas. Dos piezas son de destacar,
espacios que fueran capaces de adaptarse con facilidad a los reque-
la central térmica (1947-1951), según proyecto de Javier García
rimientos funcionales, tan exigentes en este tipo de edificios. No es de
Lomas y también, probablemente, de Fernando Moreno Barberá, y
extrañar, por lo tanto, que, en el periodo que aquí se estudia, la pre-
el silo de abonos nitrogenados (1955-1958) de Manuel Valdés Larra-
sencia de la estructura adquiera rasgos notables. El hormigón y el
ñaga, en ambos la importancia de sus estructuras se confía al hor-
acero, con sus características y posibilidades específicas, fueron los
migón armado. Relacionado con parecidos empeños y bajo la
materiales protagonistas, y casi únicos, de estos acontecimientos;
misma iniciativa se construyó en Madrid el Centro de Investigación
materiales modernos por excelencia, juntamente con el vidrio.
Calvo Sotelo (1953) para la empresa Nacional de Combustibles Líqui-
En la búsqueda de los grandes espacios diáfanos, el hormigón
dos y Lubricantes, según proyecto de Moreno Barberá, y que debe
permitía ser utilizado básicamente de dos maneras: como estructura
su traza final al complejo sistema de circulaciones que en su interior se
reticular o como sistema abovedado creando vastos espacios sin
desarrollaba entre la central térmica, los almacenes, talleres, ferroca-
soportes intermedios. Conforme a esta última posibilidad, pueden
rril, talleres de montajes, escuelas de aprendices, vestuarios.
citarse notables ejemplos recogidos en este registro. Así, por ejemplo,
También en Madrid y en la temprana fecha de 1954, Manuel Sáinz
la nave de la Unión de Explosivos de Río Tinto (El Hondón, Cartagena,
de Vicuña proyecta la fábrica de la Perfumería Gal, un amplio com-
1953-1957) y las cinco naves para ganado en la estación de Talavera
plejo que, además de laboratorios y naves de fabricación de una
la Real, (1955-1957) tienen cada una de ellas una sección parabólica,
amplísima gama de productos cosméticos, cuenta con central tér-
de muy afinado grosor, construidas con una hábil utilización de ele-
mica, almacenes, oficinas, locales sociales, comedor, piscina, vestua-
mentales recursos constructivos. Las fábricas para la empresa Cross,
rios y viviendas para los técnicos, ocupando diferentes edificios de
tanto en Valencia, como la de Pontevedra (1954), están resueltas con
clara inspiración moderna.
grandes bóvedas longitudinales que rematan transversalmente en
Mención singular merece el complejo industrial de Sefanitro, que
otras más pequeñas que les sirven de contrafuerte estructural; la nave
se construye entre 1942 y 1950 en Baracaldo, según proyecto de
principal del centro de acondicionamiento y fermentación del
Germán Aguirre, y que en sus 194.123 m2 mantiene un notable nivel
tabaco (Candeleda, Ávila, 1961-1963), de arcos rebajados de hormi-
arquitectónico.
gón que soportan una losa armada ondulada y alabeada; también
Pero será en Avilés-Corvera-Gozón donde, debido al interés por
las cinco naves del almacén general de la refinería de petróleos
desarrollar el sector de la producción siderúrgica, tendrá lugar la cons-
CEPSA (Santa Cruz de Tenerife, 1957-1959), proyectada por José
trucción del mayor complejo industrial de estos años, solamente la
Robles Blasco.
nave de los talleres de laminación tenía 182.190 m2. De la mano de
Las estructuras de hormigón resueltas con pilares han dado lugar a
arquitectos como José Manuel Cárdenas y Francisco Goicoechea y
diferentes soluciones de interés espacial, como la de la fábrica Intel-
del ingeniero Carlos Fernández Casado, como principales protagonis-
horce (Málaga, 1958-1959), proyectada por Ramón Vázquez Molezún
tas, se construirán los diferentes edificios que constituyen esta magna
y el ingeniero Manuel María Valdes, en el que los pilares soportan una
obra de arquitectura industrial, guiada por los principios de la racio-
estructura en diente de sierra, formada por semibóvedas de hormi-
nalidad constructiva que impone la prefabricación.
gón, que producen un interior de interesantes efectos lumínicos; también la luz es protagonista del espacio interior del edificio de Tecosa
(La Carolina, Jaén, 1964-1967), según proyecto de Fernando Higueras,
46 MATÉS BARCO, Juan Manuel, “La economía durante el régimen de Franco (1939-1975), en PAREDES, Francisco Javier (coord.), Historia
contemporánea de España (Siglo XX), págs. 806-835, Ariel Historia, Barcelona, 2002.
Naves ganaderas de la antigua estación
de Talavera la Real, 1955-1957
adajoz
Fábrica de la Cross, 1954
Pontevedra
Ingeniería Proquiber
Nave principal del centro de
acondicionamiento y fermentación
del tabaco, 1961-1963
Carretera de Oropesa km 28,
Candeleda, Ávila
en el cual la luz penetra por los planos que dejan paraguas de sección
que permitiera entender la hora de la comida como un tiempo de
asimétrica; asimismo, la luz cualifica los interiores de la central lechera
descanso entre la jornada laboral. Lo notable de su acierto arquitec-
Clesa (Madrid, 1959-1963), en los que Alejandro de la Sota deja mues-
tónico hizo que obtuviera el Reynols Memorial Award auspiciado por
tra de su poética austeridad constructiva.
el American Institute of Architecture y presidido el jurado por Mies van
La investigación del hormigón logra cotas de renovado interés
der Rohe. También de Ortiz-Echagüe, esta vez acompañado de
con las estructuras pretensadas, que permiten luces no alcanzables
Rafael Echaide, son los Laboratorios de la Seat (1958-1960) en Barce-
por métodos tradicionales. El ejemplo más temprano de esta tecnolo-
lona. En este caso, la estructura metálica organiza toda la planta con
gía del hormigón lo encontramos en la factoría arrocera de Sueca
una clara separación entre las áreas de trabajo y las de circulaciones.
(1954-1955), de la mano de Mauro Lleó como arquitecto y del inge-
Singular importancia tiene la estructura metálica en las naves del
niero Francisco Ruvira, en la que levantan una impresionante nave de
Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas, CENIM, que de la
105 m de longitud, cubierta con luces de 34 m. También Fisac, unos
Sota construye en 1963 en la Ciudad Universitaria madrileña. La estruc-
años después, exploraría las posibilidades de los pretensados, en este
tura afirma su presencia tanto en el interior como en el exterior, con
caso recurriendo a vigas de sección osiforme, para lograr un espacio
soluciones que remiten directamente al lenguaje miesiano en su
que asegurara una uniformidad lumínica, tal y como requería la labor
etapa americana, influencias que también se recogen en los muros
experimental a desarrollar en el interior del Centro de Estudios Hidro-
laterales del edificio Arriba de Francisco Cabrero (Madrid, 1960-1963).
gráficos (1960), en el que el protagonismo del hormigón es absoluto.
La versatilidad de un interior “soberano”, en el sentido de Perret,
Ligereza y transparencia
queda asegurada con la uniforme retícula modulada de 5 x 6 m de
Una de las varias aspiraciones derivadas del mundo industrial y de la
los Laboratorios Profiden, construidos por Corrales y Molezún en el año
técnica, en su búsqueda de la máxima eficacia, es la ligereza. En el
1965 en Madrid.
ámbito de lo arquitectónico, ésta cuestión se traslada tanto al diseño
Singular estructura resuelven Antonio Vallejo y Santiago de la
de la estructura, anteriormente lo hemos visto, como a unas nuevas
Fuente en la fábrica de tableros de Tafisa (Valladolid, 1963-1965),
relaciones entre esta y el cerramiento. La especialización funcional
donde la planta baja es un pórtico abierto, formado por ocho pilares
de lo constructivo conduce inevitablemente a un aligeramiento de
de hormigón que soportan un sistema de dobles vigas; en la planta
la fachada y, desde luego, sale al encuentro de lo que podría
superior la estructura es metálica, quizá toda ella reciba la influencia
entenderse como la esencialidad de lo arquitectónico en la era de
directa de la fórmula estructural adoptada en el pabellón Suizo por Le
la máquina, esta es la aspiración contenida en las palabras de Sota
Corbusier.
cuando, a propósito de la capilla de Romaní y Sáenz de Oíza en el
El protagonismo de las estructuras metálicas se inicia en España en
Camino de Santiago, escribe: “Es necesario pensar en metales aun-
1954, cuando César Ortiz-Echagüe, Manuel Barbero y Rafael de la
que usemos piedras; las usaremos de forma mucho más pura, más
Joya comienzan la elaboración del proyecto para los comedores de
noble; contraste entre macizo, pesadez y fragilidad, ligereza.” Y si
la Seat, industria que estaba recibiendo un fuerte impulso estatal
esto lo escribía en la temprana fecha de 1954, volvería sobre el
como consecuencia de las nuevas orientaciones económicas e indus-
mismo argumento en repetidas ocasiones, como en el texto titulado
47
triales que se adoptan a partir de 1950, cuando se decide impulsar las
“Sentimiento sobre cerramientos ligeros”,48 de 1963: “Así, por ejem-
industrias del acero, de los combustibles y de la automoción. Las difi-
plo, se sabe que en un periodo evolutivo y perfectivo en todo como
cultades de la cimentación orientan a los arquitectos hacia una
es el actual, siempre se tiende (y se ha tendido) a la ligereza, al ali-
estructura metálica realizada en aluminio, diseñada con notable pre-
vio del peso de la materia; es una natural aspiración humana. Pasa
cisión en colaboración con los técnicos de la industria aeronáutica
en las artes, en las letras y en las técnicas, cuando son inteligentes. Si
CASA. Los comedores se distribuyen en pabellones, enlazados por
añadimos la claridad como concepto, podríamos decir que clari-
espacios ajardinados, con la intención de crear un ambiente relajado
dad y ligereza caracterizan hoy la sublimación de las cosas: su ingra-
47 SOTA, Alejandro de la, “Una Capilla en el Camino de Santiago”, en Escritos, conversaciones,
conferencias, pág. 32, PUENTE, Moisés (ed.), Gustavo Gili, Barcelona, 2002
48 Ibid., pág. 156
Factoría Arrocera de Sueca, 1954-1955
Mauro Lleó Serret, Francisco Ruvira Senent
Sueca
Fábrica Tecosa, 1964-1967
La Carolina
Fernando Higueras
Centro de estudios hidrográficos, 1960
Madrid
Miguel Fisac
Central lechera Clesa, 1959-1963
Madrid
Alejandro de la Sota
Fabrica de Tableros de Fibras, TAFISA, 1963-1965
Valladolid
Antonio Vallejo Acebedo, Santiago de la Fuente
Viqueira
videz es un factor positivo”. Es la aspiración a la esencialidad, a la
Fernández-Albalat y Antonio Tenreiro.
ligereza, lo que transmiten obras suyas, como la factoría Clesa
En todos estos casos, la transparencia no sólo sirve como exhibi-
(Madrid, 1959-1963), donde las cubiertas parecen flotar sobre las
ción de lo que en su interior está ocurriendo, sino que además busca
diferentes áreas de trabajo, también en las naves del CENIM, en las
el efecto de la iluminación nocturna, horas en las cuales el edificio
que elementales perfiles metálicos apenas si dejan notar su presen-
se muestra en todo su esplendor, constituyendo una llamada de
cia en los amplios espacios, tamizados por tenue y eficaz ilumina-
atractiva y poderosa atención que también refleja la intensa influen-
ción, y en las que separaciones vidriadas hacen un profundo elogio
cia de la arquitectura de Mies van der Rohe.
de la transparencia.
está presente en los comedores de la SEAT (C. Ortiz Echagüe, M. Bar-
De los materiales tradicionales
a los prefabricados
bero, R. de la Joya, Barcelona, 1954-1956), en este caso como modo
Ciertamente, toda la “ideología” de lo industrial muestra una deci-
de conectar el interior a los agradables jardines del inmediato exte-
dida preferencia por los materiales de nueva factura: acero, vidrio y
rior. “El programa sólo exigía que el edificio cumpliese la función de
hormigón; no podía ser de otra manera, ellos asumen la definición
poder servir 2.000 comidas en dos turnos. Pero detrás de esa “pro-
de lo estructural y el protagonismo en el cerramiento. Sin embargo,
saica” exigencia, señalaba Ortiz-Echagüe con verdadera satisfac-
en el periodo que estudiamos quedan resquicios para que materia-
ción, se adivinaba la estupenda posibilidad de que el tiempo dedi-
les o tecnologías tradicionales puedan expresarse en algunos signifi-
cado al almuerzo sirviera de verdadero cambio de ambiente a esos
cativos ejemplos recogidos en este registro, ya que, como señala
2.000 obreros sometidos a la monotonía de la fabricación en serie. Y
Antonella Greco: “Construir para la industria no significa construir con
pocos cambios de ambiente pueden resultar más gratos que el paso
la industria”.50
Ligereza, como vehículo de la transparencia, que de igual modo
de una gran nave industrial a un jardín, con esa vegetación exube-
Francisco de Inza y Heliodoro Dols construyen, en Segovia, su
rante que proporciona el clima mediterráneo. Nos propusimos, por
conocida fábrica de embutidos (1963-1966), en la que un uso reite-
tanto, hacer una construcción muy transparente, con los elementos
rado y obsesivo del ladrillo acaba imponiéndose con rotundidad en
imprescindibles para defenderse del clima”.49
las duras tierras segovianas. Uso del ladrillo que Sota utiliza como
El muro cortina fue el mecanismo constructivo que de un modo
envolvente en las naves del CENIM, aunque en este caso con un len-
más repetitivo se utilizó en esta búsqueda de la transparencia, que,
guaje alejado de cualquier expresionismo, todo lo contrario, como
a diferencia de los ejemplos antes citados, hacía de lo transparente
el mismo arquitecto diría, recurriendo a “fundamentos miesianos en
vehículo de exhibición, también de propaganda de la empresa y de
la composición general”,51 fundamentos que también se exhiben en
sus productos. Es el caso del edificio para la industria Nau Ivanov
los muros laterales del edificio Arriba (Madrid, 1960-1963) de Cabrero,
(Barcelona, 1959-1961), de Jordi Figueras i Anmella, y de la fábrica
mientras que la perfilería metálica y la envoltura de fibrocemento
de cervezas El Águila (Córdoba, 1962-1965), que construyen Rafael
centran el protagonismo en la nave de los talleres.
de la Hoz y Gerardo Olivares. También Coca-Cola utiliza este recurso
En la fábrica de la Empresa Nacional de Motores de Aviación,
en su factoría de Barcelona (1961-1963), de Josep Soteras i Mauri, y
Enmasa (Barcelona, 1950-1957), su arquitecto Robert Terradas desa-
de un modo más contundente en La Coruña (1961), obra de Andrés
rrolla una considerable imaginación constructiva, que aplica a los sis-
49 POZO, José Manuel, Los comedores de la SEAT: La primera arquitectura tecnológica española, AACC2. T6 ediciones, 1999
50 GRECO, A., ”Architetti italiani per l’industria”, en Prometeo, pág. 30, Electa-SIPI
51 SOTA, Alejandro de la, en Alejandro de la Sota, arquitecto, pág. 88, Ediciones Pronaos, Madrid, 1989.
Comedores Seat, 1954-1956
Barcelona
César Ortiz-Echagüe, Manuel Barbero,
Rafael de la Joya
Naves del Centro Nacional de Investigaciones
Meetalúrgicas Cenim, 1963
Madrid
Alejandro de la Sota
temas de cerramiento, ventanas, forjados, aislamientos, etc., en un
conjunto de apreciable equilibrio como resultado final.
Por otra parte, la aspiración a la modulación y la estandariza-
Edificio de fábrica y oficinas de Coca-Cola, 1960
La Coruña
A. Fernández-Albalat y A. Tenreiro Brochón
Refiriéndonos a estos últimos, son ciertamente notables los que
construyen Bonet Castellana en la central de Vandellós y José Ferragut Pou en la central térmica de Alcudia (1957-1960).
ción, expresión del rigor racional maquinista y vehículo de la cons-
Entre 1961 y 1969, Ignacio Álvarez Castelao construye varios
trucción industrializada, da pie a nuevas posibilidades constructivas,
poblados industriales para Electra del Viesgo y Térmicas Asturianas,
que alcanzan con la manipulación mecánica e industrial del hormi-
y César Cort y Basilio Bas uno para la minería del Wolfrang en Fontao
gón notables resultados. Algunos ejemplos elocuentes son, la fábrica
(Vila de Cruces, Pontevedra, 1954). La explicación de su existencia
Citesa (Málaga, 1962-1963) de Rafael García de Castro y Ricardo
debe entenderse como apuesta personal en el caso de Fontao,
Mexía, recurriendo en el exterior a un cerramiento dentado de pane-
dada la vinculación de Cort con la propiedad de la mina. En el caso
les prefabricados de hormigón, de fuerte composición horizontal,
de los poblados de Castelao, a su decidida voluntad de moderni-
con otras piezas prefabricadas también en hormigón; la fábrica de
dad y a las industrias promotoras, que entendieron su labor cons-
envases de plástico Cydeplas (Dos Hermanas, 1964-1965), proyec-
tructiva como operaciones de prestigio, vinculadas a una cierta tay-
tada por un equipo de técnicos dirigidos por Felipe Medina, en el
lorizacion y a inversiones de largo alcance y duración. Si toda indus-
que combinan la estructura metálica del interior, con los paneles pre-
tria es portadora del sentido de la oportunidad y de la caducidad,
fabricados del cerramiento en el edificio administrativo y paneles de
quizá sea la hidroeléctrica la más alejada de la idea de lo momen-
fibrocemento en la nave de producción.
táneo, lo que deja sentir su influencia en los modos de operar, sensi-
Sin embargo, será Fisac quien más confiadamente se implique
en el empleo de prefabricados de hormigón, con sus conocidos ele-
bles a la potente ideología de progreso de la que la electricidad era
portadora en su origen.
mentos osiformes en los que emplea la técnica del pretensado, que
Aunque cada uno de estos poblados, obviamente, tiene sus
le permite lograr considerables luces. Ejemplo sorprendente de este
peculiaridades y atractivos específicos, mantienen sin embargo unos
proceder de Fisac fueron los laboratorios del Centro de Estudios
rasgos similares. Todos ellos se caracterizan por una valoración de los
Hidrográficos (Madrid, 1960), en cuyo interior logra un sorprendente
espacios comunes, resaltando una especial relación entre las vivien-
espacio cuyo protagonismo único, como ya indicó, corresponde al
das y los espacios libres en que se sitúan, aportando un clima de
hormigón, continuando experiencias ya utilizadas en los laboratorios
“bienestar, sosiego, silencio, tranquilidad armónica, comodidad”. Y
Made (Madrid, 1961-1963)
si alguno de ellos puede ser resaltado del conjunto es el de Navia,
donde la calidad de los espacios habitables exteriores alcanza
Los poblados de la industria
mayor calidad. Aquí “la linealidad y la repetición” organizan una
A veces, no demasiadas, las actividades industriales han sentido la
sofisticada disposición, en la que el espacio que se pierde entre los
necesidad de promover directamente alojamientos para sus traba-
intersticios que las viviendas van dejando, abre sutiles perspectivas,
jadores. En la mayor parte de los casos con arquitecturas de nulo
a cuya calidad colabora el ajardinamiento, definido desde el pro-
interés. Sin embargo, no siempre fue así y, aunque en contadas oca-
yecto y magníficamente conservado hasta hoy.
siones, a veces las arquitecturas para la vivienda de la industria han
La construcción está en ellos planteada desde el realismo y las
adquirido cotas significativas de dignidad. Cuando esto ha tenido
posibilidades inmediatas, pero donde la intención poética en deta-
lugar, los poblados industriales han recurrido a ropajes de corte his-
lles y texturas está siempre presente, como en el poblado santande-
toricista, con referencias claras a una cierta tradición inglesa relati-
rino de La Hermida de Álvarez Castelao, donde “los blancos muros
vamente reciente, es el caso, por ejemplo, del poblado de Com-
de ladrillo pintado revelan texturas de claras influencias nórdicas, y
postilla (1954) en Ponferrada, de Esquer y Bellosillo, en otras ocasio-
una confianza sin límites en la geometría, que se opone aquí a la
nes a lenguajes decididamente vinculados al Movimiento Moderno.
extraordinaria fuerza del lugar”,52 y es que, efectivamente, la bús-
52 GARCÍA BRAÑA, Celestino, “Donde la construcción late. Arquitecturas de los 50 en Asturias y Galicia”, en Los años 50: La arquitectura
española y su compromiso con la historia, pág. 73, ETSA, Universidad de Navarra, 2000.
Fábrica de embutidos Postigo, 1963-1966
Segovia
Heliodoro Dols Morell, Francisco De Inza Campos
Cydeplas, 1964-1965
Dos Hermanas
OTAISA
Poblado en Ribera de Arriba, 1962-1968
Ribera de Arriba
Ignacio Álvarez Castelao
Fábrica Enmasa, 1950-1957
Barcelona
Robert Terradas i Via, Vicente Alegre
Laboratorios farmacéuticos Made, 1961-1963
Madrid
Miguel Fisac
queda y el logro de una adecuada relación con la naturaleza son
nómicas de ellas derivadas, también las ecológicas, las culturales y,
una de las características de la arquitectura de este importante
desde luego, las arquitectónicas.
arquitecto asturiano.
Y sin embargo, antes o después, estas ruinas industriales se verán
todas ellas sometidas a estrategias de renovación, como lo han sido,
por ejemplo, los cascos históricos de nuestras ciudades. En el marco
LAS RUINAS INDUSTRIALES COMO PROBLEMA
europeo ya ha habido ocasión para comprobar alguna de las afir-
Derivada muy importante para el territorio y la ciudad es aquel
maciones aquí contenidas, las intervenciones renovadoras sobre la
carácter de provisionalidad del que toda industria es portadora, y al
región de Lorraine, la cuenca del Ruhr, Fondiaria (Florencia), la
que hice referencia en las primeras líneas de este texto. Nada hasta
Bicoca (Milán) o la intervención de Renzo Piano en la fábrica de Lin-
ahora en la historia había tenido esta intrínseca voluntad de rápida
gotto, son buena prueba de ello.
transitoriedad.
Las instalaciones industriales configuradas con pautas ligadas al
Los paisajes industriales que hoy contemplamos, fruto de la indus-
Movimiento Moderno están hoy en una decisiva encrucijada. Su
trialización de hace cincuenta o setenta años, son paisajes de deso-
caducidad, cualesquiera que hayan sido sus orígenes, plantea la
lación, caducados como los propios instrumentos técnicos que en su
ineludible necesidad de contemplarlos como centro de importantes
día les dieron vitalidad. La movilidad y el cambio, factores intrínsecos
operaciones, en las que la disyuntiva entre el desmantelamiento o la
de la industrialización, están siendo, o lo han sido también por su
recomposición, encontrándoles nuevas actividades, estará siempre
misma lógica, factores de aniquilación de aquellas primeras instala-
presente.
ciones, y si en el origen produjeron notables trastornos, su desmante-
Dado que estas ruinas constituyen en muchos casos fuertes ele-
lamiento en el presente produce igualmente efectos negativos, no
mentos de identidad de los territorios en que se asientan y de las per-
sólo económicos y sociales, sino también sobre su marco físico, en
sonas que los habitan, independientemente, o a pesar, de los tras-
nuestras ciudades y territorios industriales, dando lugar, en tan poco
tornos o destrucciones que en muchos casos originó su existencia,
tiempo, a edificios agotados en sus funciones, a veces arruinados o
permanecer, de un modo o de otro, aparece como una fuerte ten-
muy deteriorados, también a amplias superficies de terrenos que han
dencia. Son áreas en las que, por otra parte, el decaimiento indus-
perdido su razón de ser, abandonados por ya inservibles y, cuando
trial contagia una fuerte sensación de fracaso y abandono entre las
es posible, a la espera de nuevos destinos.
gentes que antaño de ellas vivieron, lo que se traduce en entender
En el futuro inmediato será preciso desarrollar los instrumentos
una cierta continuidad como símbolo de recuperación de identida-
adecuados, el corpus científico preciso, que permita afrontar la tota-
des y valores cívicos. También un sentido práctico aboga por la con-
lidad de los valores que están en juego. Su adecuada ordenación y
tinuidad, pues en buena parte de los casos ocupan lugares de
la de sus, a veces, excepcionales arquitecturas, hacen de estas cir-
importante densidad de población, la que ellos mismos han creado,
cunstancias uno de los problemas urbanístico-arquitectónicos más
lo que representa una excelente ocasión para traducirse en oportu-
interesante de nuestro presente. Será necesario abordarlos con nue-
nas reordenaciones urbanísticas. Todo lo anterior transmite la urgen-
vas estrategias de proyecto, por las dificultades que implican, no
cia de encontrar nuevos destinos a tan vastas áreas degradadas y
siendo la menor, pero tampoco la única, la derivada de su tamaño,
avanzar en su saneamiento y recuperación.
pues las direcciones de trabajo se bifurcan en cuanto se atiendan los
Suelen ser ocasión singular para nuevos temas arquitectónicos y
problemas urbanísticos: parques, infraestructuras, viviendas, equipa-
paisajísticos, tanto si proceden del abandono industrial como si se
mientos culturales, o las grandes inversiones y consecuencias eco-
trata de antiguas explotaciones mineras. En cualquier caso, imponen
ado de Compostilla, 1954
errada
er, Francisco Bellosillo
Central térmica de Alcudia, 1955-1958
Puerto de Alcudia
Ramón Vázquez Molezún, Pedro Reus
Poblado de las minas de Fontao, 1954-1958
César Cort y Basilio Bas
por su artificialidad. Su naturaleza y sus formas dependieron directamente de la máquina y su capacidad transformadora.
Acercarse a ellas con propósitos arquitectónicos implica también trabajar con la idea de lo sublime, que transmiten no solamente
su tamaño, sino también su condición de ruina, la añoranza de pasados esplendores, los esfuerzos humanos en ellas ahora enterrados y
también una cierta idea de tenebritud, como la que se percibe en
la gran nave del taller de laminación de Ensidesa en Avilés
Puede ser necesario adoptar los mecanismos de conservación
oportunos y, en este sentido, hay que augurar un buen futuro a la
reciente iniciativa del Instituto del Patrimonio Histórico Español, por la
primera selección de 49 bienes industriales del Plan de Patrimonio
Industrial y, desde nuestra perspectiva, desear que pronto se
extienda a edificios y complejos industriales vinculados a la arquitectura del Movimiento Moderno.
Para nuestras ciudades industriales, como Bilbao, Sagunto, Barcelona, Avilés, Sevilla o Éibar, se abren, o ya lo han hecho, importantes problemas como consecuencia de aquella evolución de sus
áreas industriales, planteando posibilidades de notable transcendencia para su futuro, que no deben entenderse como situaciones
de desgracia, sino, bien al contrario, como ocasiones de oportunidad en la que ciudades o territorios ahora abandonados por la
industria, tienen ante sí la ocasión de tomar decisiones capaces de
orientar hacia nuevas perspectivas su futuro. Efectivamente, los territorios acosados por la desoladora presencia de las ruinas de la industrialización de finales del siglo
XIX
y primera mitad del xx, están obli-
gados a superar la sorpresa inicial, el desconcierto público y privado
que ello provoca, concitando los esfuerzos colectivos capaces de
transformar el abatimiento en energía, hacia la transformación de la
ruina del pasado en bienestar del futuro. En su gestión será necesario
tomar graves decisiones, sopesando todas las alternativas posibles,
quizá optar por caminos de síntesis entre opciones contrapuestas,
aprender de experiencias más madrugadoras pero sin traslados
miméticos, contar con los mecanismos capaces de articular la
amplia y necesaria perspectiva interdisciplinaria.
Viviendas del personal de la Central hidroeléctrica
de Arbón, 1961-1964
Navia
Ignacio Alvarez CastelaoPrimera fase:
Parque en una siderurgia,
Caen (Francia).
Dominique Perrault
Parque Duisburg Norte
Cowperplatz
Duisburg (Alemania)
Peter Latz

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