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DT 32/Abril de 2009
CLUSTERS DE SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMATICOS: LOS CASOS DE
CORDOBA Y ROSARIO A LA LUZ DE LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL
Andrés López, Daniela Ramos y Gabriela Starobinsky1
1
Investigadores del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT). Los autores agradecen la valiosa
colaboración de Cecilia Simkievich para la realización de este trabajo.
ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................................. 3
II. EL MARCO CONCEPTUAL ............................................................................................................................... 5
1. Introducción ..................................................................................................................................................... 5
2. Los cambios en la organización de la producción a nivel mundial y las cadenas globales de valor............... 5
3. La importancia del territorio y la concentración geográfica ........................................................................... 7
4. Competitividad y clusters ............................................................................................................................... 10
5. Los clusters y las cadenas globales de valor.................................................................................................. 12
6. Políticas públicas para la creación y desarrollo de los clusters.................................................................... 13
III. UNA CARACTERIZACIÓN Y COMPARACIÓN DE ALGUNOS CASOS DE CLUSTERS EXITOSOS EN
EL SECTOR TIC..................................................................................................................................................... 15
1. Introducción ................................................................................................................................................... 15
2. Las dotaciones iniciales.................................................................................................................................. 16
3. Los disparadores ............................................................................................................................................ 18
4. El papel del Estado y las políticas públicas ................................................................................................... 19
5. El rol de las Universidades y los centros de investigación............................................................................. 23
6. Conexiones y sinergias al interior de los clusters .......................................................................................... 26
7. El rol de las transnacionales .......................................................................................................................... 32
8. Conclusiones................................................................................................................................................... 35
IV. CLUSTERS DE SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMATICOS EN ARGENTINA: LOS CASOS DE
CORDOBA Y ROSARIO ....................................................................................................................................... 37
1. Introducción ................................................................................................................................................... 37
2. Caracterización general de la evolución de la industria y los clusters de SSI en Córdoba y Rosario .................. 40
3. Las dotaciones iniciales.................................................................................................................................. 44
4. Los disparadores ............................................................................................................................................ 45
5. El papel del Estado y las políticas públicas ................................................................................................... 49
6. El rol de las universidades y los centros de investigación ............................................................................. 51
7. Conexiones y sinergias al interior de los clusters .......................................................................................... 53
8. El rol de las transnacionales .......................................................................................................................... 61
V. CONCLUSIONES ................................................................................................................................................... 68
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................................................................................................................ 71
2
I. INTRODUCCIÓN
La industria argentina de software y servicios informáticos (SSI), cuyos orígenes se remontan a
los años ’70, ha tenido una acelerada expansión en los últimos años. Esta expansión fue en
parte resultante de la fuerte iniciativa del sector empresario local, que a lo largo del tiempo ha
conseguido aumentar significativamente las ventas y las exportaciones, incrementar
notablemente el nivel de empleo en el sector y desarrollar nuevas capacidades tecnológicas y
empresariales. Pero también fue motorizada más recientemente por la llegada de varias
empresas transnacionales (ET) que han decidido radicar filiales en el país o expandir el alcance
de las actividades que ya venían realizando previamente.
Así, actualmente la industria está conformada por cerca de 1000 empresas formales y un
número incierto (aunque presumiblemente elevado) de empresas informales o unipersonales a
las que se agregan los desarrolladores de software embebido –en general pertenecientes a la
industria electrónica-.
Desde el fin de la crisis de 2002, la industria argentina de software viene mostrando un fuerte
dinamismo: sus ventas crecieron a valores constantes más de un 25% entre el año 2002 y el
2004 y continuaron mostrando un buen desempeño en 2006 y 2007 (11.5% y 10.6% anual,
respectivamente). Previsiblemente, la ocupación en el sector también mostró una evolución
positiva, pasando de 15.000 puestos en el año 2000 a 45.700 en 2007 (se estima que
actualmente la industria da empleo a más de 50.000 personas en forma directa).
La devaluación de 2002 fortaleció la competitividad del sector al provocar una fuerte baja en los
costos laborales medidos en dólares. Así, entre otras cosas, crecieron no sólo las
exportaciones, sino que también llegaron inversiones extranjeras directas (IED) atraídas por la
disponibilidad de mano de obra calificada a costos relativamente baratos. De este modo, la
industria de SSI argentina comenzó a integrarse en las cadenas globales de valor (CGV) que se
han venido formando a escala internacional en este sector en los últimos años.
Como parte de este proceso se desarrollaron las primeras iniciativas de clusterización en este
sector. Entre ellas, las dos más relevantes son las de Córdoba y Rosario, a cuyo análisis se
dedica este trabajo. Como es bien sabido, la literatura teórica y una importante evidencia
empírica sugieren que la formación de clusters puede potenciar la competitividad de las firmas a
través del surgimiento de economías externas (acceso a infraestructura común y a un pool de
recursos humanos calificados, por ejemplo), y también a partir de las ventajas de la cooperación
entre agentes (empresas, proveedores, clientes, universidades, etc.) geográficamente cercanos.
Ahora bien, es factible pensar que en distintos sectores las ventajas de la clusterización pueden
adoptar diferentes formas, o pueden tener mayor o menor alcance. En este sentido, en un
trabajo previo (López y Ramos, 2008), constatábamos que en los casos de Córdoba y Rosario
las sinergias esperables en teoría a partir de la formación de un cluster se daban de una
manera relativamente débil. Surgió entonces el interés por saber si esa era una particularidad
de dichos casos o si en el sector de SSI la cooperación y la interacción entre agentes podían
tener menor alcance que en otros sectores en los cuales, por ejemplo, las cadenas de valor
resultan más “largas” (por ejemplo, el automotriz).
A su vez, al presente conviven las ventajas derivadas de la aglomeración geográfica con las
tendencias a la fragmentación de los sistemas productivos a través de la formación de las antes
mencionadas CGV. Estas CGV, en general, son organizadas y lideradas por las grandes ET
3
que dominan los distintos mercados internacionales de bienes y servicios. En consecuencia, los
clusters deben encontrar la forma de integrarse en dichas cadenas para preservar su
competitividad y el acceso a los mercados externos. En algunos casos, como los mencionados
de Córdoba y Rosario, los clusters ya nacen en un escenario marcado por la existencia de las
CGV, por lo cual ese desafío se plantea casi desde su propia creación.
El presente trabajo tiene entonces dos objetivos: a) analizar los clusters de Córdoba y Rosario a
la luz de la experiencia de otros clusters exitosos en la industria de tecnologías de la
información y las comunicaciones (TICs); b) estudiar como dichos clusters se insertan en las
CGV del sector, lo cual supone fundamentalmente entender las motivaciones, naturaleza e
impactos de la IED que allí se radica.
En la sección II se presenta el marco conceptual a partir del cual es posible analizar el
fenómeno de los clusters y la forma en que interactúa con la formación de CGV a escala
internacional. La sección III analiza algunas experiencias exitosas de clusterización en la
industria TIC. La sección IV se dedica a los casos de Córdoba y Rosario, siguiendo el
ordenamiento analítico utilizado para el estudio de los casos internacionales. Finalmente, las
conclusiones del trabajo se presentan en la sección V.
4
II. EL MARCO CONCEPTUAL
1. Introducción
El interés teórico por explorar acerca de las ventajas económicas de la concentración
geográfica fue resaltado ya en los años 1920 por Alfred Marshall, quien destacó los diversos
tipos de externalidades que se generan a partir de la interacción empresarial en espacios
territoriales específicos. Más recientemente, el estudio de los beneficios de la aglomeración ha
recobrado una importancia central en el análisis económico, no sólo en los campos de la
organización industrial y el desarrollo económico, sino también como guía para la formulación
de políticas económicas (Giuliani 2002).
Uno de los hitos en este renovado interés por el tema de la concentración geográfica ha sido,
desde el lado del estudio de la competitividad industrial, el trabajo de Michael Porter, quien hace
eje en el concepto de cluster, el cual se convirtió en la noción más relevante para la teoría del
desarrollo territorial en las últimas décadas. Asimismo, diversos autores, especialmente
europeos, han producido una vasta literatura, tanto teórica como empírica, sobre los clusters y
los distritos industriales y su impacto sobre la competitividad y la innovación. Desde otro ángulo,
Paul Krugman, Anthony Venables y otros economistas han explorado las relaciones entre
geografía y desarrollo económico a partir del análisis de las fuerzas de aglomeración y su
impacto sobre la concentración de la actividad productiva en determinados espacios.
Paralelamente, el despliegue de la globalización, entre otros fenómenos, trajo aparejada la
formación de las llamadas cadenas globales de valor (Gereffi et al, 2001). Esto, a su vez,
generó la necesidad de examinar a través de qué vías interactúan los factores que conducen a
una mayor integración de la economía global (a través de la reducción de las barreras de
tiempo y distancia favorecidas por los cambios tecnológicos y regulatorios), con la continuada
importancia del territorio como fuente de ventajas competitivas.
Aquí tratamos estas cuestiones a través de una breve revisión de la literatura disponible, a fin
de enmarcar nuestro análisis de los clusters TIC en un esquema conceptual más abarcativo.
2. Los cambios en la organización de la producción a nivel mundial y las cadenas
globales de valor
En las últimas décadas se dieron cambios profundos en la economía mundial que llevaron a
alteraciones en las formas tradicionales de organización industrial y competencia en los
mercados. Por un lado, la globalización y la difusión mundial de las TICs desembocaron en la
reducción de distancias y tiempos. Por otro lado, la creciente importancia de las industrias
basadas en conocimiento –y en general del conocimiento como base de ventajas competitivasmodificó el peso relativo de los distintos factores que influyen en la competitividad.
Como es bien sabido, al presente la competitividad ya no se basa tan estrechamente en
cuestiones estáticas, como la dotación de recursos, o en el costo de los factores (aunque ellas
sigan siendo relevantes), a la vez que ganan importancia las acciones que generan ventajas
dinámicas en el mediano o largo plazo, como la innovación o la diferenciación de productos.
Esto resalta la importancia de la generación de nuevo conocimiento como factor clave para la
competitividad. A su vez, la generación de conocimiento requiere de la interacción y
colaboración entre firmas, universidades, proveedores, clientes, etc., o, en otras palabras, de la
existencia de sistemas de innovación eficientes (Porter 1998; Kantis 2005; Lundvall, 1992).
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En este escenario, se observa una tendencia a la formación de cadenas productivas globales o
cadenas globales de valor. La idea de cadenas de valor remite a un concepto bastante sencillo,
que se refiere a la secuencia de las distintas actividades que intervienen en la elaboración de
un bien o servicio, desde la concepción del producto y las sucesivas etapas de elaboración
hasta la comercialización del mismo. Así, se tiene un enfoque amplio del proceso productivo, no
sólo teniendo en cuenta la manufactura de los bienes sino también los procesos intangibles
como la I+D, la distribución y el marketing.
Raramente una empresa o unidad productiva por sí sola se encarga de cubrir todas esas
actividades. Lo peculiar del nuevo escenario es la tendencia a que ellas sean llevadas a cabo
por unidades geográficamente dispersas alrededor del mundo (que pueden pertenecer o no a
una misma empresa). Un fenómeno en parte antecedente a la aparición de las CGV fue la
separación, dentro de las grandes firmas, de las actividades de producción del resto de las
actividades que se realizaban internamente. Esto dio pie a procesos de deslocalización de las
actividades productivas y, posteriormente, al surgimiento de esquemas de “integración
compleja” en las ET. En el marco de estos esquemas, las filiales de las mismas en distintas
partes del mundo (que hasta entonces operaban en forma aislada del resto, a imagen y
semejanza de su casa matriz, en la modalidad stand alone) empiezan a vincularse
estrechamente entre sí. En consecuencia, las distintas funciones de la cadena de valor (el
ensamblaje, la distribución, la I+D, la comercialización, etc.) se ubican allí donde pueden servir
de manera más eficiente para la corporación como un todo (Kosacoff, et al., 2007).
Este fenómeno se refleja, por ejemplo, en el offshoring de servicios empresariales por parte de
las grandes ET, que concentran las actividades “centrales” (core activities) del negocio en su
casa matriz, mientras que delegan tareas rutinarias –como el manejo administrativo de los
recursos humanos, la contabilidad, la atención al público o la gestión de cobros y pagos – en
filiales ubicadas en terceros países (o las subcontratan a firmas independientes). De esta
manera, las subsidiarias y/o subcontratistas pasan a integrarse en las cadenas de valor de las
respectivas industrias como prestadoras de servicios (López et al, 2008).
Los motores que están detrás de la creciente difusión y alcance de las CGV incluyen el avance
de las TICs, que contribuyen a reducir los costos de coordinación, logística y monitoreo de
operaciones realizadas en forma geográficamente descentralizada, la baja de los costos de
transporte –evidenciada no sólo en el campo de las mercancías físicas, sino también en la
circulación de intangibles- y la liberalización del comercio y la IED –acompañada por la
proliferación de diversas formas de acuerdos bi o plurinacionales, que van desde procesos de
integración regional a tratados de inversión. Todos estos factores facilitan la redefinición de las
estrategias a escala global de quienes son los principales actores de las CGV: las grandes
empresas trasnacionales (Kosacoff et al, 2007).
Considerando que el peso de las ET en la economía global se hace cada vez mayor (sólo para
citar dos datos, las ET participan en 2/3 del comercio mundial y las mayores 700 ET contribuyen
con la mitad del gasto total en I+D a nivel mundial –UNCTAD, 2002), y la división del trabajo a
nivel global se vincula cada vez más con la lógica de las CGV, pasa a ser crucial entender cómo
los países y sus firmas se insertan en esas cadenas, ya que de ello dependerá en gran medida
su capacidad de atraer inversiones, exportar y generar derrames para la economía local.
Cuando hablamos de formas de inserción nos referimos tanto a las ventajas competitivas que
ofrecen las firmas/países, como a la naturaleza de las actividades que desarrollan dentro de la
cadena de valor y el tipo de agentes involucrado. Sólo a modo de breve mención de alguno de
los temas cruciales en este sentido, digamos, por ejemplo, que es relevante saber si las
6
ventajas competitivas parten de la posesión de trabajo no calificado a bajo costo (fácilmente
hallable en otras localizaciones) o en activos específicos basados en la disponibilidad de
conocimiento o capacidades innovativas territorialmente delimitadas. Asimismo, dentro de las
cadenas de valor hay actividades que tienen mayor o menor relevancia estratégica para la
corporación, o que son capaces de generar mayores o menores derrames para el territorio
receptor. Finalmente, también importa conocer si la inserción en las CGV se da a través de
empresas locales independientes o de filiales de ET, y, en este último caso, cuales son las
relaciones de dichas filiales con el entorno local.
Los clusters no escapan a esta tendencia general, por lo cual, como se señaló antes, resulta
importante analizar cómo interactúan las ventajas de la concentración y la interacción local con
la inserción en las CGV y la vinculación con las ET que lideran esas cadenas. Luego de revisar
algunos conceptos básicos relativos a los clusters y su impacto sobre la competitividad,
volvemos sobre dicho análisis.
3. La importancia del territorio y la concentración geográfica
La concentración geográfica resulta así de un balance entre fuerzas que incentivan la
aglomeración (centrípetas) y aquellas que la desestimulan (centrífugas). Las centrípetas se
basan en la existencia de recursos especializados (fuerza de trabajo, proveedores, etc.), de
rendimientos crecientes a escala y eslabonamientos locales, y de derrames de conocimiento.
Las centrífugas incluyen la necesidad de situarse cerca de los consumidores en otros espacios
geográficos, los costos de transporte para abastecer a la demanda dispersa y la congestión de
los recursos (escasez de recursos naturales y de insumos, el aumento de los salarios y del
precio de la tierra, la contaminación ambiental).
A primera vista podría parecer que la globalización tiende a hacer desaparecer las distancias y,
por ende, tornar irrelevante la localización, entre otras cosas, porque el avance tecnológico y la
propia globalización han reducido dramáticamente los costos de transporte. Sin embargo, se ha
argumentado que, paradójicamente, en un contexto de difusión global de la información,
transportes veloces y desarrollo de las telecomunicaciones, la localización y la cercanía
geográfica incrementan, en lugar de reducir, su peso como factor clave para la competitividad
(Porter 1998). Esto es así porque los diversos agentes ubicados en un territorio específico
interactúan, intercambian conocimiento y técnicas, complementan sus actividades y generan
ganancias de eficiencia conjuntas (Porter 2000; Schmitz, 1997). Asimismo, la concentración de
firmas dedicadas a una actividad específica en un territorio puede generar un efecto positivo
sobre la demanda, ampliando el mercado colectivo al cual dichas firmas pueden acceder.
En consecuencia, la concentración geográfica importa para el desarrollo de ventajas
competitivas dinámicas necesarias para competir internacionalmente. Se trata, púes, de
entender que las ganancias de eficiencia no sólo estarán dadas por los esfuerzos y desarrollos
internos a cada agente económico, sino por el contexto institucional y el ambiente en el cual los
agentes desenvuelven sus actividades productivas y se vinculan entre sí. A su vez, no sólo las
grandes empresas juegan un rol importante en este proceso, sino que las pequeñas y medianas
(PyMES) empresas pueden también ser actores de peso.
El concepto de eficiencia colectiva planteado por Schmitz hace referencia a la potencialidad
para desarrollar ventajas competitivas que tienen las empresas concentradas geográficamente,
a través de la combinación de los beneficios obtenidos de las externalidades y de la acción
conjunta (Pietrobelli y Rabellotti 2005).
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Entre las externalidades más importantes se encuentran la concentración y formación de
recursos humanos especializados en las actividades llevadas a cabo por las empresas de un
territorio determinado. Esto no sólo tiene impactos favorables en cuanto a la destreza y
habilidades de los recursos humanos con las consiguientes ganancias de productividad laboral
y calidad, sino que también favorece, vía movilidad de los recursos, a la difusión local de
conocimiento, en particular aquel de naturaleza tácita (Pietrobelli y Rabellotti 2005).
Otra externalidad positiva es la concentración de proveedores especializados de insumos y
servicios. Los proveedores se asientan en cercanía a las empresas que abastecen y su
multiplicación aumenta la competencia y hace bajar el precio de los insumos. También se
generan externalidades a través de la baja de los costos de las comunicaciones y el transporte
y la existencia de infraestructuras compartidas. Finalmente, la cercanía puede favorecer la
interacción cliente-proveedor, y por ende la generación de innovaciones.
Ahora bien, el concepto de cluster excede la mera idea de aglomeración. Siguiendo a
(Pietrobelli 2002), pueden esquematizarse tres tipos de organización regional:
“Aglomeración (casual) de firmas, donde se observan vínculos ocasionales entre las
empresas, con poca o ninguna experiencia en actividades conjuntas y con ausencia o bajo
desarrollo de instituciones locales involucradas”.
“Redes de empresas “donde la empresa líder tiene la propiedad sobre algún recurso
estratégico, o se encuentra localizada en una etapa estratégica de la cadena de valor”. Según
los autores, las distintas formas de liderazgo “pueden ser del tipo hub and spoke donde una o
varias firmas (en general grandes) constituyen el centro de la red y un conjunto de empresas
(clientes, proveedoras, de actividades relacionadas) forman los rayos de la misma, del tipo
satellite platform que consiste en una aglomeración de subsidiarias locales de grandes
empresas (en general extranjeras) y sus empresas relacionadas (la diferencia con la anterior es
que la empresa grande no está localizada en la misma región, lo cual suele resultar en un nivel
de cooperación y articulación entre las empresas muy limitado) o State-anchored, donde las
actividades se encuentran aglomeradas en torno a una base militar, una empresa pública, una
universidad o un laboratorio de I+D público.”
“Distritos industriales con mayor cantidad de transacciones interfirma, mayor
desarrollo en las prácticas de cooperación y eficiencia de las instituciones locales, y la
presencia de economías de escala a nivel del distrito debido a la especialización de las
empresas y a la profunda integración entre las actividades económicas y el tejido sociocultural”.
Esta última concepción se emparenta estrechamente con la idea de cluster.
En efecto, los clusters no son una simple concentración geográfica de empresas que genera
externalidades pecuniarias (como menores costos de transporte y de insumos), sino que en él
se crean relaciones de cooperación y se desarrollan cadenas de valor de forma tal que resultan
en ventajas mutuas y aumentos de productividad y de las capacidades innovativas de cada una
de las firmas, así como del conjunto (Martin y Sunley 2005).
“Los clusters son concentraciones geográficas de empresas e instituciones interconectadas.
Los clusters aglomeran un abanico de empresas interrelacionadas y otras entidades que a su
vez compiten. Incluyen proveedores especializados en determinados insumos, como
componentes, maquinaria, y servicios, y proveedores especializados en infraestructura. Los
clusters frecuentemente se extienden aguas abajo a los canales de comercialización y
consumidores y luego hacia las industrias de manufacturas complementarias y hacia empresas
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relacionadas con capacidades, tecnología, o insumos comunes. Finalmente, muchos clusters
incluyen instituciones gubernamentales y universidades, organismos académicos, think tanks,
organismos de capacitación, agencias de comercio, que proveen entrenamiento, educación,
información, investigación, y soporte técnico (Porter 1998).”
Los límites de los clusters son difíciles de definir teóricamente ya que cada uno tiene
particularidades distintas, por lo que no existe una clasificación taxativa. De hecho, los clusters
pueden formarse en cualquier industria, en economías pequeñas o grandes, áreas urbanas o
rurales, e incluso en diferentes espacios geopolíticos. Dadas las características idiosincrásicas
de los diferentes clusters no existe entonces una definición apropiada que pueda
corresponderse con todos ellos.
Asimismo, los límites de los clusters son dinámicos, ya que se transforman constantemente con
la incorporación de nuevas firmas, instituciones, actividades y relaciones novedosas, tanto vía
desarrollos tecnológicos como por la propia dinámica del mercado (Porter 2000). Sin embargo,
la noción de cluster, más allá de su imprecisión, es fundamental para comprender los
fenómenos modernos de organización de la producción. En efecto, al ser más amplia que las
categorizaciones comunes de la organización industrial, captura las importantes interrelaciones,
complementariedades, y derrames en términos de tecnología, capacidades e información
generados debido a la concentración y subsiguiente articulación industrial.
Un hecho importante para la dinámica de los clusters es que dentro de ellos la competencia y la
cooperación se complementan, aunque a primera vista parecen acciones contrapuestas. Las
empresas compiten intensamente para conseguir y retener clientes, y en ello reside la clave del
éxito de su negocio. La cooperación, sin embargo, beneficia a las empresas en su conjunto.
Ésta se da a nivel vertical, entre industrias relacionadas y con las instituciones locales. Dichas
relaciones mejoran la competitividad de todas las empresas a pesar de que sean rivales en el
mercado. El aumento de competitividad, prestigio y calidad de las empresas en su conjunto
reporta a su vez beneficios a nivel individual de cada firma.
De hecho, la cooperación puede coexistir con la competencia ya que sucede en dimensiones
distintas y entre actores diversos. En contraste al accionar desvinculado de compradores y
vendedores en un mercado perfectamente competitivo, en la esfera del cluster se pueden
generar vínculos de confianza y coordinación que hacen más eficientes y menos riesgosas las
negociaciones. Con la organización de un cluster se evitan los problemas de la
descentralización sin perder la flexibilidad de acción que se resigna en los casos de integración
vertical (Porter 1998). Adicionalmente, se logran economías de escala, articulaciones,
complementariedades y derrames en cuanto al desarrollo tecnológico, la información, el
conocimiento y las habilidades acumuladas. El accionar conjunto y cooperativo genera
entonces resultados positivos en cuanto a la productividad, la competitividad y la innovación.
Las características que pueden incentivar o no la formación de polos, clusters o
concentraciones geográficas son generales, pero cada industria posee particularidades que
hacen más o menos importantes cada uno de ellas y, por ende, determinan el peso relativo de
las fuerzas de aglomeración vs las de carácter centrífugo.
La industria TIC posee particularidades que acentúan las fuerzas centrípetas y atenúan las
centrífugas. Las características de esta industria son: i) es intensiva en trabajo calificado; ii) los
costos de transporte no son relevantes; iii) en el caso del software, se producen bienes no
rivales; iv) los costos iniciales de desarrollo tecnológico son altos, en tanto que los de
reproducción son bajos. El hecho de que no importen los costes de transporte, ni la dispersión
9
de la demanda, potencia las fuerzas que desincentivan la concentración geográfica. Sin
embargo, acentúan las fuerzas que incentivan la aglomeración el hecho de ser una industria
intensiva en trabajo capacitado (recurso específico) y en conocimiento (Quah, 2001). En efecto,
por un lado la conformación de clusters en dicha industria genera concentración de trabajadores
calificados, lo que facilita la consecución de dicho recurso. A su vez, la proximidad de las firmas
ligada a la rotación de personal hará que el conocimiento embebido en los recursos humanos
se disemine a lo largo de las empresas del cluster (Pietrobelli y Rabellotti 2006).
4. Competitividad y clusters
Los clusters son una nueva forma de pensar la organización de las economías regionales y las
estrategias de desarrollo productivo. Esto implica desafíos para los actores involucrados y
comprometidos con el desarrollo local, en tanto es necesario replantear los roles de las
empresas y la articulación con diversos organismos estatales y privados. Si bien las decisiones
y formas de organización internas a cada firma importan, se torna fundamental su relación con
el contexto para ganar competitividad.
En efecto, las empresas comparten necesidades, oportunidades y obstáculos para aumentar su
productividad. El cluster implica una facilidad de dialogo entre ellas, los proveedores, el
gobierno y otros organismos. Si logra darse un dialogo y coordinación fluidos los desafíos que
comparten pueden enfrentarse conjuntamente con mayor capacidad de resolución. Así, gracias
a la concentración sectorial de empresas especializadas se obtiene una eficiencia conjunta a
través de la acción colectiva que no podrían obtener a partir de su acción individual.
En la misma línea (Matta y Donadi 2007) señalan que las bases de los clusters son la acción
colectiva, las relaciones de asociatividad y la cooperación, en tanto que sus integrantes no sólo
conforman una adición de empresas sino una red dinámica. Dentro del cluster, entonces,
además de los estímulos a comportamientos dictados por intereses personales, es crucial la
interdependencia de los actores, lo que debería resultar en acciones que generen juegos de
suma positiva (ver más abajo el diagrama desarrollado por Michael Porter que ilustra sobre los
potenciales efectos positivos de los clusters sobre la competitividad).
Por el lado de los factores, es crucial la existencia de recursos humanos especializados, sobre
todo aquellos relacionados con actividades de innovación, los cuales suelen ser difícilmente
intercambiables o disponibles por fuera del cluster. Asimismo, es relevante la disponibilidad de
capital así como de infraestructura dedicada.
El contexto existente para las estrategias y comportamientos competitivos está dado por las
reglas, incentivos y normas que regulan el tipo y la intensidad de la competencia local. En el
ideal, la rivalidad debe pasar de bajos salarios a bajos costos totales, y luego de los costos a la
diferenciación de producto y la innovación. Una competencia fuerte entre los productores
locales puede estimular las mejoras en productividad y calidad que luego serán la base de la
capacidad del cluster de competir en el exterior.
A su vez, la presencia de una demanda doméstica sofisticada es fundamental para presionar a
las firmas a producir y proveer nuevos y mejores productos localmente. En la actualidad, la
calidad de la demanda local es más importante que su tamaño, ya que puede revelar
segmentos de mercado en los cuales diferenciarse.
Finalmente, el cuarto pilar del diamante tiene que ver con los vínculos locales, con proveedores
y otras industrias relacionadas, a través de los cuales se potencia tanto la circulación y
10
generación de conocimiento, como los encadenamientos productivos que amplían el mercado
para los productores del cluster en conjunto.
Contexto para la firma
Estrategia y Rivalidad
Condiciones
de factores
Cantidad y costo de los
factores:
− Recursos naturales
− Recursos humanos
− Recursos de capital
− Infraestructura física
− Infraestructura
administrativa
− Infraestructura
informativa
− Infraestructura científica
y tecnológica
Calidad del factor
Especialización del
factor
Un contexto local que
estimula formas
apropiadas de inversión
y mejoras sustentables
Competencia vigorosa
entre los competidores
locales
Industrias relacionadas
y solidarias
− Presencia de proveedores
locales capaces
− Presencia de industrias
relacionadas competitivas
Condiciones de
demanda
− Consumidores
locales sofisticados y
demandantes
− Necesidades de los
consumidores
anticipadas a las de
otro lugar
− Demandas locales
inusuales en
segmentos
especializados que
puedan servir
globalmente
Fuente: Porter (2000).
Resumiendo un poco entonces lo dicho hasta ahora, las ventajas concretas que pueden
derivarse de la creación de clusters incluyen las siguientes (Porter 1998; OECD 2007):
La posibilidad de acceso a insumos particulares, proveedores especializados y recursos
humanos calificados especializados, tanto vía caída en los costos como aumento de la oferta.
Fácil y más rápido acceso a la información sobre mercados, técnicas y tecnologías.
Posibilidad de desarrollar acciones deliberadas de complementación productiva,
tecnológica y comercial entre los miembros.
Mejor acceso a bienes públicos.
Mayor creación y circulación de conocimiento, especialmente aquel de naturaleza tácita.
Atracción de consumidores y clientes debido a la concentración de la oferta.
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5. Los clusters y las cadenas globales de valor
El concepto de cluster hace hincapié en las relaciones internas y específicas de una región
entre empresas, instituciones estatales y privadas y organismos académicos. A la vez, como se
mencionó antes, los cambios acarreados por la globalización obligan a analizar las
vinculaciones externas de los clusters. El enfoque de cadena de valor puede ayudar en ese
sentido, ya que plantea cuáles son las relaciones que tienen las concentraciones industriales
con actores externos (incluidas otras aglomeraciones), y el lugar que ocupan en dichas
interrelaciones (Pietrobelli y Rabellotti 2005).
El desempeño de las concentraciones industriales dependerá de las relaciones entabladas
dentro de las respectivas cadenas de valor. Al presente, muchos aglomerados se encuentran
integrados en CGV. Esa integración puede generar para los clusters, y para las firmas en ellos
nucleadas, acceso a experiencia e información relevante y ganancias de reputación, así como
también ayudar a abrir mercados de exportación y favorecer la transferencia de conocimiento y
capacidades tecnológicas (Pietrobelli y Rabellotti 2005). Sin embargo, el mero hecho de
participar en cadenas no garantiza que esas ventajas se materialicen. Ello dependerá, entre
otros factores, de la manera en que se organicen las relaciones dentro de la red, las
capacidades y poderes relativos de los agentes involucrados y los activos que ofrezcan los
distintos ambientes nacionales en los que dichos
En este sentido, por un lado es fundamental la identificación de los eslabones que mayor valor
agregado aportan a la cadena y/o mayor relevancia estratégica tienen desde el punto de vista
de la lógica de conjunto, para entender cuáles son las actividades centrales de la misma y como
se reparten las rentas a lo largo de ella.
A su vez, otra dimensión relevante en el análisis de las CGV es la del ejercicio de la governance
dentro de ellas. Por governance entendemos el poder de decisión sobre los parámetros de las
relaciones comerciales que se establecen dentro de las CGV. En particular, la organización
interna de las mismas dará como resultado que dicho poder de decisión se ubique, por ejemplo,
en las firmas que realizan las primeras etapas de producción o, en un caso contrario, en
aquellas que se encuentren en las fases finales de distribución y comercialización del producto
terminado. Dado el carácter transnacional de las CGV, el ejercicio de la governance por un
grupo de empresas u otro tendrá relevancia en las características de los vínculos comerciales
entre los países que son el asiento geográfico de las distintas etapas de la producción. No es
trivial, entonces, la posición que ocupen los países en desarrollo dentro de las CGV en tanto
eso seguramente tenga consecuencias sobre las trayectorias posibles de desarrollo.
Dentro de este esquema general, existen a su vez distintos grados de jerarquía. Puede darse
una situación cooperativa en la cual las firmas mantengan relaciones de poder mas o menos
equitativas, situaciones cuasi-jerárquicas en la cual existen relaciones de subordinación entre
firmas independientes con cierto margen de acción, y por último relaciones jerárquicas en las
cuales algunas firmas son directamente propiedad de otras. En la mayor parte de las cadenas
se dan relaciones jerárquicas o cuasi-jerárquicas, por lo cual es crucial el rol de los líderes de
cada cadena, quienes ejercen roles de coordinación y planificación, pero también definen como
se difunden la información, el conocimiento y las tecnologías a lo largo de la cadena.
Como se dijo antes, los beneficios de integrarse en las CGV no son automáticos, sino que
dependen de cómo se inserten en ellos las empresas. En este punto, las cadenas jerárquicas o
cuasi-jerárquicas pueden favorecer que las PyMEs accedan, por ejemplo, a nuevas tecnologías
de producto o proceso, pero a la vez pueden dificultar que esas empresas avancen hacia
12
responsabilidad o funciones más estratégicas o de mayor valor agregado dentro de la cadena
(Pietrobelli y Rabellotti 2005). Esto llama a pensar que, en este contexto, las políticas públicas
deben tomar en cuenta tanto la necesidad de potenciar las ventajas de los clusters
(externalidades y acción colectiva) como a favorecer una mejor inserción de ellos en las CGV.
6. Políticas públicas para la creación y desarrollo de los clusters
Pari passu la emergencia de nuevas formas de competencia menos basadas en costos y
recursos dados, y más centrada en competencias y capacidades innovativas, las acciones procompetitividad de los gobiernos, antes centradas en la esfera macroeconómica, comenzaron a
dar mayor importancia a factores micro y mesoeconómicos. Es aquí donde los clusters
comienzan a cobrar importancia como eje de las políticas públicas, en tanto medios para el
desarrollo, el cambio estructural y la mejora de la capacidad innovativa local.
Si bien la conformación de clusters no surge espontáneamente a través de las fuerzas de
mercado, a su vez la experiencia muestra que crear clusters “de la nada” es una tarea
usualmente destinada al fracaso. Por lo tanto, las políticas de apoyo deben basarse en
iniciativas que ya hayan alcanzado algún grado de madurez inicial, lo cual generalmente
depende de la existencia de factores propios de las respectivas sociedades locales tales como
la existencia de relaciones de confianza, la presencia de instituciones de apoyo, la
disponibilidad de capacidades emprendedoras, etc.
Las políticas públicas orientadas al fomento de los clusters deben en principio tomar en
consideración por un lado los factores territoriales (e.g. identidad cultural y social, el nivel de
concentración y especialización regional), y por otro lado las vinculaciones existentes entre los
actores (horizontales y verticales). De esta manera, las políticas públicas debieran poder tener
en cuenta los factores locales de competitividad y fomentar las vinculaciones internas y
externas, vinculando las dos esferas (ver diagrama siguiente).
Factores
competitivos
locales
POLITICAS
PÚBLICAS
Promover
vinculaciones
Se observa en América Latina que en las concentraciones geográficas es más probable que
existan externalidades antes que acciones colectivas. Para estas últimas son necesarias
algunas condiciones tales como confianza mutua y capital social, que no se dan
automáticamente sino que son procesos que llevan tiempo. Por lo tanto, las políticas deben
hacer hincapié principalmente en los vínculos entre los actores, sin descuidar por cierto la
generación de externalidades (Pietrobelli y Rabellotti 2006).
Sobre estas bases, las políticas deberían hacer foco en los siguientes ejes (Pietrobelli y
Rabellotti 2006):
1) Desarrollo de una fuerza de trabajo especializada
13
-Creación de centros de capacitación de mano de obra (con el fin de desarrollar nuevas
currículas, promover la difusión de estándares internacionales, recolectar información sobre el
mercado laboral del cluster, organizar programas de entrenamiento, etc.) El sector privado debe
tener una fuerte presencia en el funcionamiento de estos centros.
2) Articulación entre las firmas
-Generación de confianza entre ellas
-Coordinación de proyectos colectivos
-Fomento de asociaciones de negocios
-Mejoramiento de los servicios financieros
3) Relaciones externas del cluster
-Mejoramiento de la posición en la cadena de valor
-Promoción de acceso a nuevos mercados
-Generación de vínculos con instituciones externas
4) Innovación
-Otorgamiento de subsidios
-Creación de centros tecnológicos e incubadoras
-Promoción de interacción con centros de investigación y universidades
5) Cadenas de valor
-Atracción de los líderes de la cadena al cluster a través de incentivos fiscales y subsidios.
-Mejoramiento de los proveedores (calidad y precio de los insumos).
-Facilitación de la interacción en las cadenas de valor (reducir los costos de transacción y
generar confianza).
-Promoción de acceso a nuevos mercados y nuevas cadenas de valor
-Alcance de estándares internacionales: Ferias comerciales, promoción de productos, provisión
de información, asistencia técnica.
Naturalmente, este listado es simplemente indicativo y las políticas específicas a adoptarse en
cada cluster dependerán de un cúmulo de factores incluyendo su grado de maduración, las
actividades desarrolladas, el tipo de agente empresario dominante, la existencia o no de
relaciones de confianza y cooperación pre-existentes, etc. En la sección siguiente veremos
justamente como los Estados han jugado una variedad de roles en el desarrollo de los clusters
vinculados al sector TIC.
14
III. UNA CARACTERIZACIÓN Y COMPARACIÓN DE ALGUNOS CASOS DE CLUSTERS
EXITOSOS EN EL SECTOR TIC
1. Introducción
Anteriormente vimos que los clusters son, en el plano teórico, una forma de organización de la
producción caracterizada por una densa red de conexiones entre los actores (empresas,
universidades y gobierno) participantes del proceso de producción y de generación de
conocimiento. Sin embargo, es posible preguntarse en qué medida esas características se
presentan en los clusters realmente existentes. Podemos pensar, en ese sentido, que las
características del territorio o de la sociedad en donde se insertan son factores que pueden
favorecer o conspirar contra la aparición de esas conexiones. A la vez, la naturaleza de los
respectivos sectores también puede ser un elemento que promueva o dificulte las interacciones
que la literatura teórica resalta como distintivas de los clusters. Así, podemos preguntarnos por
ejemplo en cuantos clusters existentes realmente la acción colectiva lidera los procesos de
innovación y productivos.
A continuación, se intentará responder estas preguntas a través del análisis de clusters TIC en
diversos países. Los puntos a abordar en este análisis son los siguientes: dotaciones iniciales,
disparadores, rol del Estado, las universidades y los centros de investigación, conexiones y
sinergias al interior de los clusters y el papel de las empresas extranjeras. La elección de estos
temas se basa en la intención de entender tanto los procesos a través de los cuales se crean y
evolucionan los clusters, como el rol de las interacciones dentro de los mismos. Otro punto
crucial es analizar si la IED y la presencia de ET puede ayudar a las firmas nucleadas en los
clusters a potenciar sus procesos de aprendizaje e insertarse en las CGV.
Los clusters analizados son los siguientes: Parque Científico Zhonguancun (Beijing, China),
Parque Científico Hsinchu (Hsinchu, Taiwán), Cambridge Techopole (Cambridge, Inglaterra),
Cluster de Bavaria (Munich, Alemania), Cluster de Bangalore (Bangalore, India), Cluster de Tel
Aviv (Tel Aviv, Israel), Cluster de Dublín (Dublín, Irlanda), Parque Tecnológico de Andalucía
(Málaga, España), [email protected] (Barcelona, Madrid), y Porto Digital (Recife, Brasil). En el
cuadro 1 se presenta información general de cada uno de ellos.
Cuadro 1. Clusters Internacionales
Cluster
Bangalore (1988)
Bavaria
Cambridge (1970)
Dublín (1990)
Localización
Bangalore – India
Actividad Principal
Software, servicios
informáticos, BPO
Munich – Alemania Biotecnología
y Software
Cambridge – Gran Hardware y Software
Bretaña– Irlanda
Dublín
Software y servicios
Informáticos
Hsinchu – Taiwán Electrónica
Parque Científico Hsinchu (1980)
Parque Tecnológico de Andalucía (1992) Málaga – España
Porto Digital (2000)
Recife – Brasil
San Diego (1980)
San Diego – EEUU
Tel Aviv (1994)
ZhongGuanCun (1980)
[email protected] (2000)
TICs
Software y servicios
informáticos y Software
Biotecnología
Tel Aviv – Israel
Software
Beijing – China
Electrónica y Software
Barcelona – España TICs
Fuente: Elaboración propia.
15
Empresas TIC
1.900
20.000
1.500
s.d.
400
500
107
1.300
4.000
17.000
1063
Cabe aclarar que el objetivo de esta sección no es realizar un estudio exhaustivo de los clusters
mencionados, sino sólo presentar algunos de los factores más relevantes de su constitución y
funcionamiento, en particular con el objetivo de contrastar dichos aspectos con los casos de
Córdoba y Rosario que se analizan más adelante en este trabajo.
2. Las dotaciones iniciales
En primer lugar evaluaremos y compararemos las dotaciones iniciales con las que contaba cada
región a la hora de creación de los clusters, teniendo en cuenta no sólo la infraestructura y los
costos, sino también factores intangibles como el capital humano y lo que podemos llamar
“capital social” (confianza, cultura, espíritu emprendedor, etc.).
La dotación inicial más importante que se observa en todos los casos es la presencia de
recursos humanos calificados (en algunos casos a bajo costo, como en Bangalore o Beijing) –
en el caso de Irlanda se destaca además como factor importante la existencia de una población
calificada de baja edad promedio- y la existencia cercana de Universidades y organizaciones
académicas. En particular se destacan los recursos especializados en ciencias duras, ingeniería
y tecnología. Todas las regiones albergaban alguna universidad reconocida o institutos
académicos de investigación prestigiosos (Bresnahan et al. 2001).
Cabe destacar, como ejemplo, que Tel Aviv es el lugar que más profesionales y científicos
concentra de todo Israel. Por su parte, Dublín cuenta con un centro educativo, el Trinity
Collegue Dublin (TCD), que contribuye especialmente a la formación en áreas de Ciencia y
Tecnología. En Bangalore predominan institutos públicos dedicados a las áreas de ciencia y
tecnología. Asimismo, el prestigio de las Universidades como las de Beijing o Cambridge ha
sido una variable clave para la instalación de empresas de alta tecnología. La Universidad
Federal de Pernambuco (UFPE), en particular el Departamento de Informática, jugó un papel
esencial en el desarrollo del cluster Porto Digital de Recife como centro de excelencia de
formación de mano de obra calificada y generadora de spillovers. Asimismo, tanto en el caso de
Recife como de Cambridge los spin-off de las universidades han sido factores importantes para
la conformación de los clusters (volvemos sobre esto más adelante).
La infraestructura también ha tenido mucha relevancia a la hora de elegir la localización de las
empresas, y en particular por tratarse de empresas TIC, la disponibilidad de redes eficientes de
comunicaciones cobra aún más importancia. Buena parte de los clusters estudiados se
localizan en ciudades importantes en las cuales las comunicaciones y el transporte cuentan con
redes amplias y difundidas. En los casos en los que la infraestructura era débil (por ejemplo,
Bangalore), fue el gobierno quien hizo las inversiones necesarias para instalar las redes de
comunicaciones necesarias para el desarrollo de este tipo de actividades.
Es importante también destacar la estructura financiera desarrollada en estas ciudades (Beijing,
Cambridge y Recife), y la presencia de capitales de riesgo (Israel, Bangalore). A su vez, varias
de estas ciudades son cosmopolitas y cuentan con poblaciones angloparlantes, como ocurre en
Cambridge, Bangalore, Dublin y Tel Aviv.
En los casos españoles ambas ciudades contaban con gran potencialidad en cuanto a su
desarrollo urbanístico gracias a la implementación de planes de inversiones públicas en
infraestructura, junto a la disponibilidad de terrenos edificables. Adicionalmente, contaban con
una base industrial previa, y solían ser distritos de actividades tradicionales por lo que disponían
16
de una infraestructura preparada para la instalación de nuevas industrias (Gutiérrez Colomina
1999; Ajuntament de Barcelona 2007).
La existencia de antecedentes previos en las áreas TIC también fue un factor importante en ciertos
casos. En Bangalore por ejemplo ya desde los ’50 se habían establecido algunas empresas y
centros de investigación vinculados a electrónica. Recife en tanto, al ser un centro comercial y
financiero, contaba con bureaus de procesamiento de datos de grandes empresas y bancos -en
1967 se crea la primer firma privada de procesamiento de datos (Bercovich y Suassuna 2008).
Otro factor relevante en muchos casos ha sido la existencia de un espíritu emprendedor, de una
cultura de trabajo colectivo, y un alto nivel de confianza en la sociedad, y entre los empresarios
en particular. En general, estas características son más propias de los países desarrollados, en
donde las instituciones son más fuertes, los agentes operan en base a relaciones de confianza,
y el accionar colectivo se encuentra más difundido, tal como se observa en los casos de
Cambridge, Munich y San Diego por ejemplo. Asimismo, en Israel, gracias a la tradición militar
el trabajo en equipo, la existencia de redes personales y la colaboración son comportamientos
regulares. Por su parte, en Taiwán también la cooperación entre agentes se encuentra
difundida, en este caso gracias a la influencia de las relaciones internacionales establecidas
principalmente con el Sillicon Valley de Estados Unidos, y a la actitud de los repatriados
(Bresnahan et al. 2001). En Irlanda el clima de negocios ha mejorado y lo mismo ha ocurrido
con las actitudes hacia el empresariado. Ello ha resultado, por ejemplo, en una creciente
disponibilidad de capital de riesgo y crédito para el sector TIC (Arora et al, 2000).
En China, por el contrario, existe un nivel de desconfianza generalizado en la sociedad que
repercute en la esfera productiva. En general, la confianza queda circunscripta a los círculos
familiares, pero no han sido éstos los que impulsaron la creación del cluster. En consecuencia,
la producción tiende a estructurarse verticalmente. Tampoco existe espíritu empresarial
difundido, los empresarios no son innovadores sino más bien conservadores, y reacios a
implementar cambios en la producción. No obstante esta situación se está transformando
gracias al desarrollo del cluster (Liefner et al. 2006). Bangalore es un caso similar, con escasa
confianza entre los empresarios locales.
Sin embargo, en los casos de China, Taiwán, Málaga, Barcelona, Bangalore y Recife se
destaca la voluntad de la administración pública y su compromiso con el desarrollo de la región,
la cual puede haber compensado la falta de iniciativa privada recién mencionada. En los casos
españoles el desarrollo de los clusters se encuentra inmerso en proyectos de urbanización más
amplios, llevados adelante por los ayuntamientos locales.
Cabe reportar finalmente que un estudio sobre los clusters de software en Irlanda inquiere
directamente sobre las ventajas y desventajas de la aglomeración tal como son percibidas por
los miembros del cluster. Entre las primeras, las firmas citan el tamaño y sofisticación de la
demanda doméstica, la calidad de la infraestructura (tanto en telecomunicaciones como de
transporte) y el acceso a un pool de recursos humanos especializados. En cambio, el rol de las
industrias de apoyo (consultoras, servicios, etc.) no es reportado como relevante. En cuanto a
las desventajas, aparecen los problemas de congestión asociados a la falta de espacios para
oficinas, escasez de determinados recursos humanos, y problemas con el transporte y el
acceso a comunicaciones (Arora et al, 2000).
Resumiendo, digamos que entre las dotaciones iniciales hay dos que juegan un rol crucial: la
presencia de recursos humanos calificados y la existencia de universidades y centros de
investigación de buen nivel. La infraestructura también es crucial, pero seguramente, en caso
17
de no existir o ser débil, puede construirse en menos tiempo que lo que lleva crear una masa de
recursos o desarrollar universidades de excelencia. Las otras dotaciones, en tanto, inciden más
bien sobre el desarrollo y potencialidad de los clusters (por ejemplo, a mayor confianza mayores
las posibilidades de cooperación).
3. Los disparadores
En primer lugar, en Taiwán, China, Bangalore, Málaga, Barcelona y Recife la iniciativa estatal
ha sido un disparador clave para la creación de los respectivos clusters. En Taiwán, el gobierno
nacional impulsó la conformación del Parque Científico de Hsinchu con vistas a atraer IED, en el
marco de un proyecto de desarrollo tecnológico nacional. Desde el gobierno de Recife se
promovió a través de incentivos económicos la aglomeración de empresas e instituciones
vinculadas a TICs. En la India ocurrió algo similar, sumado a la presencia de empresas
públicas. A su vez, la generación de clusters se enmarcaba en los proyectos de modernización
urbana y renovación productiva encarados por los gobiernos españoles.
En segundo lugar, se observa en algunos casos el importante rol derivado de la expansión de la
demanda interna de TICs (Cambridge, Israel, Recife). En el caso de Recife la necesidad de
implantar una industria TIC surgió principalmente de su expansión urbana y demográfica. Por
ejemplo, la instalación del estatal Banco Banorte fue un impulso importante de demanda de
TICs, debido a la utilización de automatización bancaria. Por su parte, Israel contaba con una
demanda interna por parte de la esfera militar. En los casos taiwanés, indio e irlandés fue por el
contrario el mercado externo (las posibilidades de exportar) y la IED –esto es más notorio en
Irlanda- las que incentivaron la instalación de empresas TIC.
Luego, en el caso del Cambridge Technopole, éste se creó como resultado de un
desprendimiento de la Universidad de Cambridge, en donde se había conformado un grupo de
consultores (Cambridge Consultants Ltd) proveedores de tecnología, del cual fueron naciendo
nuevos proyectos vinculados al desarrollo de tecnologías. Al igual que en Cambridge, un
disparador de la creación del Porto Digital ha sido la creación de un spin-off de la universidad, el
"Centro de Estudos e Sistemas Avançados do Recife". En este caso, el sector público, el sector
académico y el privado aunaron esfuerzos para impulsar la creación del cluster. Por el lado del
sector privado se creó una organización sin fines de lucro, el “Núcleo de Gestão do Porto
Digital” (NGPD). Ésta fue la responsable de gestionar el proyecto, y de garantizar la ejecución
de las inversiones públicas (Bercovich y Suassuna 2008).
En Israel fueron las empresas locales las que iniciaron el proceso de inversión en el sector de
alta tecnología. En San Diego el disparador principal fue la creación por parte de empresarios y
académicos de un plan estratégico con el objetivo de incentivar los lazos entre investigadores
de centros de estudio prestigiosos y empresarios pioneros, por un lado, y conectar a estos dos
actores con fondos de capital de riesgo, por el otro. Bajo esta estructura tripartita comenzó a
generarse una masa crítica de firmas dedicadas a la biotecnología. La existencia de un
research cluster fue entonces un disparador clave en este caso (Walshok et al. 2002).
En contraste, tanto el Parque Científico Hsinchu como el cluster de software de Dublín se
originaron, principalmente, gracias a la radicación de empresas extranjeras. En buena medida
Bangalore también se hizo conocida en el mundo como región productora de software gracias a
la presencia de grandes ET (Lateef, 1997). La presencia extranjera asimismo ha profundizado
la aglomeración de empresas, y potenciado las inversiones, gracias al desarrollo de
proveedores y clientes de las ET en la zona (Saxenian 2002; Giarratana et al. 2003).
18
Digamos entonces que los disparadores pueden ser variados, sin que se encuentre un patrón
uniforme al respecto (cuadro 2). Probablemente –aunque puede haber excepciones a esta
lógica- es más factible encontrar un rol importante de la iniciativa privada y de la demanda local
en clusters ubicados en países desarrollados, en donde el tejido productivo es más denso y el
nivel de maduración de los agentes es mayor, en tanto que en los países en desarrollo el
Estado tal vez juegue un rol más importante y la exportación sea relevante para complementar
un mercado interno más pequeño o menos sofisticado.
Cuadro 2. Disparadores
Disparador
Iniciativa Estatal
Iniciativa Empresas Locales
Desprendimiento de la Universidad
Impulso IED
Cluster
Hsinchu, PTA, Porto Digital, Barcelona, ZSP, Bangalore
Israel, San Diego, Cambridge
Cambridge, Porto Digital
Dublín, Hsinchu
Fuente: Elaboración propia en base la información de los respectivos casos.
4. El papel del Estado y las políticas públicas
Los Estados nacionales pueden tener un papel de suma importancia tanto para la conformación
de los clusters como para su consolidación. Su accionar puede ir desde implementar incentivos
fiscales hasta coordinar la relación entre los agentes, incluyendo la creación de infraestructura,
el apoyo a la formación de capital humano, etc. A continuación, estudiaremos el rol que el
Estado ocupó en cada uno de los casos internacionales, tanto en el proceso de creación y
desarrollo de los clusters, así como las medidas llevadas a cabo en cada caso.
Estilizadamente, el rol estatal puede caracterizarse según su intensidad y sus resultados como
determinante, activo y secundario. En los casos de Beijing, Bangalore, Taiwán, Málaga,
Barcelona y Recife dicho rol ha sido determinante, sobre todo en su formación. En Tel Aviv y
Dublín ha ocupado un papel activo. Por el contrario, en Cambridge, Munich y San Diego el
Estado ha sido un actor secundario y el sector privado ha dirigido básicamente el proceso.
Si bien el Estado ha jugado un rol determinante en los casos de los clusters de Taiwán, China,
India, España y Brasil, su participación asumió a lo largo del tiempo distinto carácter en cada
país. En el caso del cluster de Hsinchu, el Ministerio de Economía planificó e impulsó su
creación, dejando luego en manos de una organización independiente su organización jurídica.
En China, España y Brasil el Estado jugó un rol clave para su consolidación, incentivando la
instalación de nuevas empresas, la creación de incubadoras y de parques tecnológicos y
otorgando exenciones fiscales y financiamiento. En Bangalore, sucedió algo similar, ocupando
el Estado un rol central en el desarrollo del cluster.
En cambo, en las regiones desarrolladas (Cambridge, Munich y San Diego), el Estado jugó un
rol más secundario, y aunque otorgó ciertos incentivos, no tuvo una centralidad tan marcada en
el desenvolvimiento de los clusters, ni en su creación. Es entonces el sector privado en estos
casos, a través de organizaciones específicas, quien tuvo el liderazgo en la materia.
En China en 1988, el gobierno municipal creó la “Zona Experimental de Beijing para Industrias
de Nuevas Tecnologías”, con el objetivo de impulsar el desarrollo de aquella aglomeración y
transformarla en un importante cluster de alta tecnología. Si bien las empresas de la “Calle
Electrónica” ya se encontraban reunidas por razones económicas, fue iniciativa estatal
19
formalizar la organización del cluster. De la mano de esta medida, se otorgaron incentivos
concretos para la radicación de empresas y se promovió la interacción entre los actores. A lo
largo de los años, el Comité de Dirección del Parque Científico Zhongguancun de la
Municipalidad de Beijing lideró, organizó y coordinó el proceso de desarrollo del cluster, a través
de la implementación de políticas públicas que promovieron la aglomeración de industrias de
alta tecnología otorgando incentivos fiscales, financieros, y generando demanda de servicios de
informática, además de fomentar la creación de nuevos parques tecnológicos e incubadoras.
Por otra parte, se llevaron a cabo políticas para la atracción de repatriados para que volcaran a
la comunidad la experiencia adquirida en el exterior, tanto a nivel técnico como de
gerenciamiento y administración. El Estado juega entonces en el caso del ZSP de Beijing un rol
primordial ya que crea incentivos para la radicación de nuevas empresas, para la generación y
difusión de conocimiento, y al mismo tiempo coordina las articulaciones entre los actores del
cluster (Hamaguchi y Kameyama 2006).
En Bangalore, a mediados de la década del 80 las autoridades locales en asociación con el
Departamento Nacional de Electrónica decidieron crear un parque industrial (llamado
Electronics City). El objetivo principal de esta ciudad era el de proveer las instalaciones y la
infraestructura necesarias para promover inversiones en el área de electrónica, garantizando
una provisión estable de electricidad, telecomunicaciones y un centro de capacitación técnica
especializado en electrónica. Muchas empresas adquirieron parcelas de tierra en Electronics
City. Paralelamente a la creación de este parque, el gobierno nacional lanzó el esquema STPI
(Software Technology Parks of India), cuyo objetivo era estimular y dar apoyo a pequeños
exportadores de software a través del otorgamiento de beneficios fiscales y de la creación de
parques tecnológicos. La decisión en 1988 de instalar el primer Parque Tecnológico de
Software Indio coincidió con el lanzamiento de Electronics City, y ambas iniciativas atrajeron
empresas dedicadas a la electrónica y al software. El parque instalado en Bangalore por el
gobierno nacional mostró ser un factor clave para el desarrollo del cluster dado que aquél
proveía a las empresas allí ubicadas de infraestructura, edificios, electricidad y una conexión
satelital de alta velocidad (Singh 2005; Balatchandirane 2007).
A partir de estas iniciativas, el dinamismo que cobró la industria de software en Bangalore fue
notorio. Esto llevó al gobierno a implementar una política de incentivos específica para el sector,
tal como lo había hecho con la industria electrónica en la década del 80. Con este fin, se creó
un departamento gubernamental exclusivamente para la actividad TIC. En la década del 90 el
gobierno nacional se ocupó a su vez de publicitar a Bangalore alrededor del mundo2.
En Hsinchu, en un primer momento, la planificación estatal fue el disparador clave para la
creación del cluster. Los líderes políticos, repatriados que habían estudiado en Japón o en
Estados Unidos, incentivados por el éxito de aquellos países intentaron reproducirlo en Taiwán.
Por ende, implementaron programas para el desarrollo interno de capacidades tecnológicas. En
1980 el Consejo Nacional de Ciencia sponsoreó la creación del Parque Científico de Hsinchu
para atraer IED, firmas de alta tecnología y profesionales en el exterior. El gobierno otorgó
amplios incentivos fiscales y financieros a las inversiones que se radicaran en la zona del
parque. Una organización estatal fundamental para el desarrollo del cluster ha sido el Instituto
de Investigación de Tecnología Industrial (ITRI), el cual se transformó en una primera instancia
en el mayor proveedor de tecnología. También impulsó la creación de nuevos proyectos, apoyó
a los centros de investigación, y otorgó subsidios y préstamos a emprendimientos en alta
2
Por ejemplo, en 1994 se firmó un convenio de colaboración entre el Departamernto de Electrónica Indio y la
Comisión Europea bajo el nombre de 3SE (Software, Servicies, Support and Education Centre Limited). El objetivo
de este acuerdo era promover la cooperación en el área de software y computación a través de la instalación de
oficinas en Bangalore (Lateef 1997).
20
tecnología. Por otro lado, implementó campañas y facilidades para incentivar la vuelta de los
estudiantes del exterior (Saxenian 2002; Wai Yip So 2007).
La particularidad del rol del Estado en Hsinchu reside en su flexibilidad, ya que su accionar fue
cambiando a medida que el cluster evolucionó, y con el afianzamiento del sector privado el
mismo se fue replegando, aunque manteniendo sinergias fuertes con las empresas.
Actualmente el gobierno organiza programas para la transferencia de tecnología e incentiva la
formación de nuevas empresas (Chen 2005).
En el Parque Tecnológico de Andalucía se destaca la presencia del sector público desde sus
comienzos. El Ayuntamiento de Andalucía fue el creador del parque, ya que la decisión de
emprender el proyecto estratégico surgió desde la administración pública. En 1988 firmaron un
acuerdo la Junta de Andalucía con el Ayuntamiento para dar nacimiento al PTA. Actualmente, la
gestión del PTA se encuentra en manos del Ayuntamiento, la ESPA (Empresa Pública de Suelo
Andaluza) y el IFA (Instituto de Fomento Andaluz). El Estado continua jugando un rol
preponderante en el parque a través de la influencia directa en los servicios que brinda, en
proyectos de infraestructura y de I+D. Adicionalmente, comparte la dirección de la mayor
incubadora del PTA, junto a capitales privados (Gutiérrez Colomina 1999).
Al igual que en Málaga, el Proyecto [email protected] fue lanzado en 2000 por el Ayuntamiento de
Barcelona, como parte de el Proyecto Levante Barcelona (cuyo pilar era la renovación en
infraestructura). El proyecto pretendía la renovación urbana y productiva de 200 ha en el barrio
de Poblenou, con el objetivo de transformar un antiguo distrito industrial en una localidad con
diversidad de actividades, viviendas, comercios, centros de investigación, etc. En este caso el
Estado cumplió un rol esencial en el planeamiento urbano. El Tercer Plan Estratégico
Económico y Social de Barcelona aprobado en 1999 tenía como principal objetivo transformar al
distrito 22a en una ciudad del conocimiento: [email protected] El sector público invirtió en capital
fijo, infraestructura y equipamientos. La lógica de intervención llevada a cabo fue la de crear un
efecto palanca para el accionar del sector privado. Adicionalmente, el Estado apoyó
activamente al Vivero de Empresas, la Agencia de Desarrollo Regional y al Centro de
Producción Audiovisual, así como a las universidades Pompeu Fabra y Oberta de Catalunya.
Existen también muchas empresas de capitales mixtos como la sociedad [email protected] SA (sociedad
privada-municipal) dedicada al desarrollo y ejecución de obras urbanísticas y transformación del
suelo (Boixader 2005; Ajuntament de Barcelona 2007).
El caso brasilero también se encuentra muy vinculado a la participación estatal. En el año 2000
fue creado el cluster Porto Digital por iniciativa el Gobierno de Pernambuco, en particular a
través de su “Secretaria de Ciencia, Tecnologia e Meio Ambiente”. Éste invirtió 15 millones de
dólares en mejoras de infraestructura y en la creación de fondos de capital de riesgo. El
proyecto Porto Digital no sólo pretendía la generación de un polo tecnológico sino también
estimular una modernización urbana. La Prefectura de Recife otorgó en 2004 un incentivo fiscal
a las empresas de software allí instaladas y se redujo de 5% a 2% el valor del impuesto
municipal sobre servicios (ISS). A su vez, el gobierno busca difundir el uso de TICs hacia otros
clusters de Pernambuco, a través de sistemas de gestión, portales WEB, capacitación y
educación a distancia (Bercovich y Suassuna 2008).
En Cambridge el Estado no ha ocupado un papel central como en los casos anteriores, más allá
de que apoya al cluster a través de medidas específicas, básicamente mediante la provisión de
infraestructura “blanda” para el Cambridge Technopole (por ejemplo, programas de asistencia
para las empresas nuevas). Uno de los programas estatales más importantes es el Enterprise
Hubs creado por la Agencia de Desarrollo del Este de Inglaterra (EEDA). Sus objetivos son (1)
21
desarrollar grupos de redes; (2) apoyar el desarrollo de las incubadoras, centros de innovación
y los parques científicos; (3) asegurar la difusión de las nuevas tecnologías; (4) ayudar a los
emprendedores a conseguir financiamiento. Adicionalmente, para 2009 entrará en
funcionamiento una incubadora de negocios mixta, fundada por la EEDA y una fundación
privada (Hauser Raspe Fundation). Sin embargo, no otorga financiamiento ni incentivos fiscales
a los emprendimientos nuevos, lo que es remarcado por gran parte de los empresarios como
una debilidad (St. John's Innovation Centre Ltd 2008).
En Munich el rol del Estado es similar al recién mencionado, ya que mayormente otorga apoyo
a nuevas empresas y provee infraestructura blanda. El gobierno incentiva la conformación de
nuevas firmas en más de 30 incubadoras (en los últimos años más de 10 mil empresas nuevas
fueron creadas gracias al apoyo del Gobierno Estatal de Bavaria). Existen centros que brindan
asesoría en negocios con el fin de ayudar a la fundación de nuevas empresas innovativas y
lograr el sustentamiento de las mismas. Asimismo, el gobierno de Bavaria promueve incentivos
especiales para empresas de información y comunicación. En 1994 el mismo creó el programa
BayernONline que tiene como objetivo la difusión de información y tecnologías para la creación
de nuevos proyectos. Luego, en 1998 se inauguró el Software-Offensive-Bayern el cual es un
pilar en la iniciativa para el apoyo de proyectos de alta tecnología por parte del gobierno. Desde
allí se invierte en I+D y se realizan talleres de entrenamiento laboral y gerencial. En 2000, se
funda el Munich-Moosach Software Campus, desde el cual se brinda ayuda a los fundadores de
nuevos proyectos, y se transfiere tecnología y conocimiento entre la universidad y la industria.
Adicionalmente, ofrecen fondos para la promoción del desarrollo y aplicación de nuevas
tecnologías el banco LfA Förderbank Bayern (Banco para el Avance de la Economía de
Bavaria) y el Ministerio de Economía, Transporte y Tecnología (Mandel 2004).
El Estado de Israel ha contribuido a la formación del cluster de Tel Aviv a través de distintas
medidas. Por un lado, creó a comienzos de la década del 90 el llamado Incubator Program,
cuyo objetivo básico era ayudar a empresarios emprendedores a desarrollar sus ideas creativas
financiando sus proyectos a través de fondos de capital de riesgo por un período de dos años.
En este sentido fue de particular importancia la creación de un fondo público (Yozma) a
principios de los años ‘90 que contribuyó al establecimiento de una industria de capital de riesgo
que hoy se encuentra mayoritariamente en manos privadas. También fundó el Magnet Program,
Israel-US Binacional Industrial Research and Development Foundation (BIRD), cuyo fin era
estimular la cooperación en el área de investigación entre firmas israelíes y americanas.
Asimismo, otorgaba una reducción en la carga fiscal de aquellas corporaciones locales e
internacionales que se instalaran en Israel con el propósito de emprender proyectos de I+D.
Cabe agregar aquí también que la política educativa ha jugado un rol clave en el desarrollo del
cluster de Tel Aviv (De Fontenay y Carmel 2001).
En lo que se refiere a estímulos al sector de software, el gobierno irlandés ha tenido políticas de
incentivo tanto para empresas extranjeras como nacionales. Un rol particularmente activo fue el
de la Irish Development Agency (IDA), que fue fundada en 1970 para promover la IED en
Irlanda y reestructurada en 1994, dando como resultado dos nuevas agencias: IDA Ireland, que
continuó enfocada en la IED, y Entreprise Ireland, que se encargó de la promoción al sector
local (Arora et al. 2000). Las medidas adoptadas para atraer inversiones extranjeras se
enfocaban básicamente en otorgar beneficios fiscales a aquellas empresas que se instalaran en
el país. El principal incentivo otorgado era la reducción del impuesto a las ganancias. Por su
parte, las medidas para las empresas locales fueron diversas. En 1991 el gobierno estableció
una serie de “Programas en Tecnología Avanzada” (PATs), cuyo objetivo era favorecer e
incentivar la interacción entre universidad y empresa. Otra política de incentivo al sector de
software fue la creación del National Development Plan 2000-2006. En éste, se estableció el
22
Government Research, Technological Development and Innovation (RTDI), el cual tenía como
objetivo básico fortalecer la conexión entre investigación en I+D y la innovación en software. En
este marco, el presupuesto destinado a I+D por parte del gobierno creció considerablemente
(Green 2000). Por último, vale la pena reiterar el importante rol que tuvo el Estado en crear el
primer fondo de capitales de riesgo. Hasta 1996, año en el que el National Software Directorate
(NSD) decidió crear un fondo estatal de venture capital, no existía en Irlanda este tipo de
fondos, lo cual era una traba importante a la hora de estimular al sector TIC (Arora et al. 2000).
Aunque todas estas medidas tuvieron alcance nacional, claramente alentaron la inversión en
todos los clusters existentes en el país.
En suma, tal como señalábamos al final de la sección anterior, si bien la relación no es
necesariamente lineal, podemos decir que a menor nivel de desarrollo relativo, mayor el papel
que juega el Estado en los clusters. En algunos casos los clusters, si bien apoyados en
dotaciones iniciales vinculados a recursos humanos, universidades, etc., han sido proyectos
liderados desde el principio por el Estado. En otros (Israel, Irlanda) el Estado generó esquemas
de incentivos para potenciar el desarrollo de la industria TIC. Finalmente, los casos
correspondientes a los países más avanzados (en nuestro caso Cambridge, Munich y San
Diego), el rol del Estado fue coadyuvante, pero el surgimiento y desarrollo de los clusters se
debió mucho más a la iniciativa privada (ver cuadro 3 para un resumen de las principales
iniciativas de política adoptadas en cada cluster).
Cuadro 3. El papel del Estado y las políticas públicas
Disparador
Incentivos
Fiscales
Promoción
Inversiones
Financiación
Infraestructura
Puerto
Digital
[email protected]
Bangalore
Beijing
Taiwan
Dublín
Tel Aviv
Infraestructura
Blanda
Demanda
Estatal de TICS
Parques
tecnológicos
Incubadoras
Promoción I+D
PTA
Munich
Apertura
Comercial
Repatriación
Plan
de
Desarrollo
Tecnológico
I+D Estatal
Cambridge
Fuente: Elaboración propia en base la información de los respectivos casos.
5. El rol de las Universidades y los centros de investigación
Como se dijo más arriba, en todos los clusters estudiados la Universidad cumple un rol clave en
cuanto a la formación de recursos humanos altamente calificados y especializados en áreas
intensivas en conocimiento, y en TIC en particular.
23
Más allá de esta característica general, entre los casos analizados, aquellos en donde parece
haber relaciones fluidas entre universidad y empresas son Cambridge, Beijing, Málaga, Recife,
Munich y San Diego. En ellos existen, en diversa medida según los casos, canales de diálogo
entre el sector académico y el productivo, se difunden las innovaciones creadas en la
universidad a la industria, la investigación se orienta según las necesidades de la producción,
se crean spin-offs, hay una colaboración directa de los investigadores en el desarrollo de I+D de
las empresas, se generan patentamientos conjuntos, se forman recursos en áreas de interés
empresarial, y se brindan pasantías en las empresas para los estudiantes (ver gráfico 1).
Gráfico 1. Relación Universidad - Empresa
UNIVERSIDAD
Difusión innovaciones
Investigación orientada
Spin-offs
Formación
Pasantías
EMPRESA
La Universidad de Cambridge ha establecido importantes relaciones con la industria a través de
sus centros de investigación, el surgimiento de spin-offs (empresas de la universidad o
universitarios que crean empresas), el reclutamiento de profesionales o investigadores por parte
de las firmas, y la colaboración directa de los investigadores en la I+D del sector privado. En
1999 se crea con fondos del gobierno el Centro Empresarial de Cambridge y el Instituto de
Cambridge, dos organizaciones dedicadas justamente a aceitar los vínculos universidadempresa. Ejemplos de actividades concretas son los programas de entrenamiento empresarial,
y la capacitación laboral para graduados y no graduados que están pensando en establecer su
propio negocio (Probert et al. 2003; Barrel 2004; St. John's Innovation Centre Ltd 2008).
En el caso de Beijing, la existencia de prestigiosas universidades como la Universidad de
Tsuinghua y la Universidad de Pekín, y también la Academia Científica de China (la cual
aglomera a muchos centros de investigación), ha sido una ventaja clave para el desarrollo de la
industria de software. Las firmas del cluster tienen una estrecha relación con las universidades.
Muchos graduados van a trabajar a las empresas, o incluso fundan las suyas propias. Se
realizan consultorías en las universidades y centros de investigación, y existen laboratorios que
realizan investigaciones relacionadas con alguna actividad productiva. En este punto, es
importante señalar que a fines de los ’80 el gobierno disminuyó los fondos otorgados a las
universidades, por lo que se vieron necesitadas de fondos de las empresas, lo que las llevó a
profundizar la búsqueda de interacciones. Los métodos de interrelación con las firmas pueden
darse a través de contrataciones de investigaciones, investigaciones conjuntas entre
universidades y empresas, pasantías de estudiantes en las firmas, el apoyo monetario de las
universidades para empresas nuevas, patentamientos, licenciamientos y hasta la fundación de
nuevas empresas (Kuchiki 2007). Adicionalmente, juega un rol importante la Academia
Científica China en el planeamiento de políticas científico tecnológicas. En particular, el Instituto
de Política Gerencial realiza investigaciones y servicios de consultorías para las autoridades
centrales y el gobierno local para tomar decisiones de políticas de ciencia y tecnología,
administración y gerencia de empresas. El Instituto ofrece cursos de posgrado y doctorados en
ciencia e ingeniería de gestión, y maestrías en economía de la tecnología y gestión. Por último,
promueve el retorno de estudiantes en el exterior para repatriarse en el ZSP (Kuchiki 2007).
24
La Universidad de Málaga desempeña un papel fundamental en el desarrollo tecnológico de la
región. La principal vinculación se da a través de desprendimientos de proyectos productivos
desde la misma universidad y sus investigadores (spin-offs). Otro organismo clave para la
articulación universidad-empresa es la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación
(OTRI), la cual pone en contacto las invenciones creadas en la universidad con las empresas
que podrían llegar a implementarlas. Asimismo, hay once grupos de investigación que tienen
sus laboratorios en el PTA. El llamado Edificio Azul es el espacio clave para las vinculaciones,
ya que allí residen empresas que poseen vinculación con la Universidad, además de albergar a
la OTRI. La capacitación de los recursos humanos es también clave para el desarrollo local; una
iniciativa en este sentido es el Centro de Formación Ocupacional en Tecnologías de la
Información y las Telecomunicaciones. En suma, el rol de la Universidad ha sido y continúa
siendo fundamental en el desarrollo de este cluster, no sólo por la formación de recursos
humanos sino también por los spin-offs que de allí han surgido, renovando significativamente el
tejido empresarial sectorial (Gutiérrez Colomina 1999; Romera Lubias 2001).
La Universidade Federal de Pernambuco (UFPE) es una de las más importantes de Brasil en
las áreas TIC. Dentro de la misma el Centro de Informática (CIN) está compuesto actualmente
por 55 profesores doctores y cuenta con una infraestructura de más de 400 puestos de trabajo
interconectados en red. Además de formar recursos humanos el CIN-UFPE incentiva la
interacción con las empresas del sector. A través de la incubadora Recife-Beat (“Base para
Emprendimientos de Alta Tecnología”), se apoyó el nacimiento de nuevas empresas de
informática provenientes del medio académico. Otra institución relevante en cuanto a la
vinculación con el sector productivo es el spin-off "Centro de Estudos e Sistemas Avançados do
Recife" (CESAR). El nexo universidad-empresa dentro del Porto Digital está centrado en el
CESAR, a través de los proyectos llevados a cabo por este organismo, los cuales reorientan los
conocimientos hacia actividades aplicadas en la industria. El centro cuenta con una incubadora
de empresas (nacieron en los últimos cinco años 30 empresas), ofrece desarrollo de software y
otros servicios TIC para grandes empresas nacionales y transnacionales, promueve la creación
de empresas y la captación de inversiones de riesgo para esos proyectos, concreta alianzas
con diversos actores y apoya al CIN y la vinculación de este centro académico con proyectos
productivos y comerciales. Las formas de vinculación concreta que tienen las empresas con la
universidad son proyectos de investigación conjuntos, desarrollo de sistemas, cesión de
sistemas para su uso en la Universidad, pasantías de estudiantes en las empresas, etc. En
2006 se creó el “CESAR Educação”, un centro de estudios que ofrece una maestría profesional
en ingeniería de software. También dentro del CESAR funciona el “Instituto para Inovação em
Informática”, una ONG conformada por investigadores universitarios que desarrolla actividades
de I+D de largo plazo, y ofrece, a su vez, cursos de post-grado y un observatorio tecnológico
(Bercovich y Suassuna 2008).
En este caso se observa entonces una fluida relación del sector académico con las empresas.
Sin embargo, no todas las empresas pueden acceder a esquemas de vinculación tecnológica
con la universidad. Principalmente son grandes empresas nacionales y trasnacionales las que
cuentan con dicha oportunidad. Por ende, si bien existe una densa red de vínvulos, la misma no
abarca a las pequeñas y medianas empresas, las cuales sólo reconocen la importancia de la
universidad en su calidad de formadora de recursos humanos. En parte esto se debe a la Ley
de Informática, que incentiva a los fabricantes locales de hardware a financiar actividades de
I+D, en laboratorios propios y de terceros, lo que sólo grandes empresas pueden costear
(Bercovich y Suassuna 2008).
Munich es un centro importante de educación superior, cuenta con 11 universidades y muchos
centros de investigación. Dicha estructura se encuentra cada vez más orientada hacia las
25
ciencias de la informática, donde hay catorce carreras de Negocios en Informática, nueve de
Informática, y dos para cada una de las siguientes áreas: Bio-informática, Mecatrónica y
Multimedia. Adicionalmente, para profundizar la vinculación con el sector productivo, existen
cursos de entrenamiento para profesionales TIC, se promueven start-ups de firmas basadas en
TICs y se apoya a los proyectos de investigación en la materia. A su vez, existe un centro en el
cual se vinculan universitarios e industriales llamado “UMTS/Mobile services Bayern” que fue
establecido por reconocidas empresas como Siemens ICM, T-Mobile, O2 y Vodafone. En éste,
investigadores, científicos, profesionales e industriales pueden intercambiar ideas y
conocimientos, coordinar acciones conjuntas e inspirarse mutuamente. Asimismo, participan del
mismo activamente investigadores de la Universidad Técnica de Munich, quienes son
responsables de la coordinación del centro, apoyan la selección de proyectos y los apadrinan a
lo largo de su desarrollo (Mandel 2004).
Vale la pena también destacar que en San Diego existe una continua asistencia por parte de la
Universidad de California San Diego y otras instituciones de investigación, al sector de alta
tecnología a través principalmente de programas de educación de grado y postgrado y cursos
de capacitación especializados en biotecnología y telecomunicaciones (Walshok et al. 2002).
En el caso de [email protected] se destaca el “Centro de Transferencia Tecnológica”
perteneciente a la Fundación Barcelona Digital. Es un centro de investigación dinámico donde
confluyen investigadores de universidades y empresarios con el fin de lograr desarrollar e
implementar nuevas tecnologías. El centro es un importante referente innovativo de Barcelona
(Ajuntament de Barcelona 2007).
En los restantes clusters si bien la Universidad cumple un rol fundamental en la formación de
recursos humanos calificados, se encuentran vinculaciones débiles entre la misma y la esfera
productiva. En Israel es el ejército la institución que cumple el rol de conectar los desarrollos
científicos con su aplicación práctica. El mismo invierte más en proyectos de I+D y obtiene más
innovaciones que la Universidad. En India los vínculos se centran en la formación de personal,
e incluso las firmas se quejan de que las universidades son lentas para adaptar sus curriculas a
las necesidades del sector productivo (Arora et al, 2000). En este caso, las universidades
parecen tener débiles contactos con el mundo de los negocios (Rosenberg 2001).
En suma, si bien no hay cluster TIC sin universidades cercanas, las mismas pueden ser desde
simples proveedoras de recursos humanos hasta jugar un rol crucial en los procesos de
generación y difusión de tecnologías, pasando por la oferta de diferentes tipos de servicios
técnicos y de otro tipo. Probablemente el rol mayor o menor de la universidad en el plano
tecnológico obedezca a factores tales como la existencia o no de políticas públicas que
fomenten las vinculaciones, las estrategias más o menos research oriented de las
universidades, el tipo de negocios que se desarrollan en los clusters, etc. En todo caso, cabe
también recalcar que aún en los casos en donde las vinculaciones existen y son densas, ellas
no siempre abarcan a todo el sector privado, ya que las PyMEs (por razones vinculadas a
tamaño, disponibilidad de información, capacidades tecnológicas, etc.) usualmente tienen más
problemas para insertarse en ese tipo de redes.
6. Conexiones y sinergias al interior de los clusters
Las interconexiones empresariales son un pilar fundamental para poder hablar de clusters, ya
que, como vimos antes, redes y lazos fuertes entre diversos agentes facilitan y amplían la
difusión de información, tecnologías, prácticas gerenciales y comerciales. Entre los casos
estudiados, la mayor densidad de vinculaciones internas se encuentra en Cambridge, Taiwán,
26
Israel, San Diego, Munich, Málaga y Barcelona. Allí se observa una amplia cooperación entre
las empresas locales, a través de la transferencia de conocimientos e información, y también
compartiendo contactos de proveedores y clientes, asesorándose mutuamente, y aconsejando
a las nuevas empresas. También se desarrollan redes formales entre las mismas conformando
un marco institucional caracterizado por organizaciones que nuclean a las empresas de los
respectivos clusters. En contraposición, en Bangalore, Beijing y Dublín dichos vínculos parecen
ser más débiles. Se encuentran pocas relaciones tanto formales como informales, y predominan
la desconfianza, la rivalidad y un alto nivel de integración vertical.
El caso del Cambridge Technopole representa un ejemplo empírico bastante cercano a lo que
la teoría sobre los clusters plantea, ya que allí parece existir cooperación y complementación
entre los actores a través de la acción colectiva, en particular entre las empresas locales. Éstas
se relacionan entre sí formando redes de vinculaciones e incluso conforman organizaciones
formales que sirven de aglutinadoras y ponen en contacto a las diversas empresas. Las
relaciones formales son en este caso una vinculación fundamental, y en general los contactos
informales son poco frecuentes. Cambridge cuenta con una estructura de organizaciones
(cámaras industriales, parques científicos, incubadoras, etc.) que hacen al aprendizaje colectivo
conectando clientes, proveedores, fondos de financiamiento y brindando un ambiente de
confianza. Así, se ha argumentado que el desempeño del Cambridge Technopole se debe
menos a la intervención estatal que a la capacidad y voluntad empresarial, la conexión existente
entre los actores, y la cultura empresarial (Moore 2003).
La organización más importante en términos de vinculaciones empresariales es el Cambridge
Network, un foco aglutinador para empresas de alta tecnología. El objetivo de esta organización
es ayudar a crear una comunidad afín de empresas y organizaciones académicas que se
interconecten. Algunos ejemplos de su accionar son: ofrecer información vía su página web,
realizar reuniones formales e informales periódicas (para conformar un espacio de encuentro),
organizar eventos, etc. La idea principal es lograr a través de estas actividades la conformación
de una red empresaria cooperativa que promueva el crecimiento de la región.
Existen también organizaciones como el Great Eastern Investment Forum que sirve para poner
en contacto a los nuevos emprendedores con los inversores de riesgo. Otro ejemplo importante
es el Cambridge Hi-Tech Association of Small Enterprises que alienta el crecimiento de
pequeñas y medianas industrias dedicadas a la alta tecnología. El objetivo es conectar a los
nuevos empresarios emprendedores con los otros agentes necesarios para llevar a cabo un
proyecto productivo. Las organizaciones mencionadas ayudan a las empresas a ganar
reconocimiento en la comunidad, obtener información y financiamiento, conocer las prácticas de
los demás empresarios y contactarse con proveedores y clientes, entre otros objetivos
(Edmondson 2000).
En el caso del cluster de Hsinchu existe una división del trabajo con un alto nivel de
especialización, que se refleja en una estructura productiva descentralizada, con bajos niveles
de integración vertical y proliferación de pequeñas y medianas empresas que producen distintos
componentes. A pesar de que este contexto fomente relaciones horizontales de competencia, el
desarrollo del cluster depende de la coordinación y complementación entre los actores. Como
no es una estructura centralizada, y el conocimiento no se encuentra aglomerado en una sola
firma, sino disperso en muchas, la transferencia necesariamente se da a través de
comunicaciones entre empresarios, personal calificado, etc. Existen organizaciones de corte
transversal que ayudan a la coordinación y funcionamiento de este esquema descentralizado
fomentando las comunicaciones intensas, el aprendizaje colectivo y la colaboración. Este
esquema de competencia, pero a la vez de coordinación, genera mayores oportunidades de
27
innovación. Así, según (Saxenian y Hsu 2001), los difundidos vínculos inter-firma locales e
internacionales permitieron lidiar con los desafíos de la creación y difusión del conocimiento,
especialmente aquel de carácter tácito, y de la internacionalización.
En este marco, juegan un rol primordial las grandes empresas electrónicas alrededor de las
cuales se crean redes de articulaciones entre ellas y sus satélites más pequeños. La comunidad
tecnológica en Taiwán se encuentra en gran parte conformada por repatriados que han ido a
estudiar a Estados Unidos y regresaron a montar sus propios negocios, o como gerentes de ET.
Estos empresarios durante su estadía en Estados Unidos construyeron redes de relaciones
informales, tanto con fines sociales como profesionales, entre ellos y a su vez con la comunidad
empresaria americana. Al regresar a Taiwán esas relaciones se mantuvieron y reprodujeron al
interior del país. En un principio los vínculos locales no existían, pero se fueron desarrollando
con el cluster y con la instalación de taiwaneses repatriados que importaron las prácticas
americanas. La existencia de IED previa a la instalación del cluster, sumada a la participación
de empresas locales integradas a cadenas de valor globales, y al accionar de los repatriados,
generaron un denso esquema de vínculos internacionales con Estados Unidos, en particular
con el Silicon Valley. Los vínculos externos, a su vez, facilitaron la formación de capacidades
locales, la absorción de experiencia, la inserción en las CGV y la incorporación e imitación de
tecnologías y prácticas gerenciales (Hsu y Saxenian 2000; Saxenian y Hsu 2001; Pietrobelli
2002; Saxenian 2002).
En San Diego la vinculación entre actores se encontraba ya en los inicios del cluster. La
presencia de un biomedical research cluster implicaba la existencia previa de vínculos de las
empresas con el sector académico. Además, en 1985 los líderes empresarios y académicos,
como resultado de reuniones que habían tenido para repensar el modelo de desarrollo que se
quería llevar a cabo en la región, fundan un programa cuyo objetivo era incentivar la creación
de lazos entre investigadores de centros de estudios prestigiosos y empresarios pioneros, por
un lado, y de estos actores con fondos de capital de riesgo, por el otro. Con esta estructura
tripartita comenzó a generarse una masa crítica de empresas dedicadas a la biotecnología,
interrelacionadas entre sí (Walshok et al. 2002).
Munich, por su parte, cuenta con organizaciones extra-gubernamentales que cumplen un rol
coordinador y aglutinador de empresarios. El Munich Network reúne a los innovadores del
cluster y genera vínculos fuertes entre ellos. Es una asociación privada sin fines de lucro
financiada por sus más de 450 miembros (firmas industriales, de capitales de riesgo, bancos,
consultoras y centros de investigación), que funciona como un club. El Munich Network apoya la
fundación, expansión y sustentabilidad de negocios basados en la implementación de alta
tecnología (lo hace a través de programas específicos como el “Munich Business Plan
Competition” o el “Munich Business Angel Network”). Luego, el Münchner Business Plan
Wettbewerb ofrece a los nuevos emprendimientos la evaluación de sus planes de negocios por
parte de empresarios con experiencia, entrenadores y financistas. La organización FIWM crea
una plataforma de contactos y redes para el sector de medios de comunicación, organizando
eventos y reuniones periódicas. Por su parte, el GründerRegion M es una iniciativa para apoyar
a los negocios que son desprendimientos de la Universidad; los miembros del mismo son firmas
orientadas a áreas de conocimiento, universidades y organizaciones públicas. El objetivo es
combinar las actividades de los miembros para crear sinergias entre los sectores y una cultura
empresaria, a través del entrenamiento, la coordinación y las consultorías (Mandel 2004).
Por su parte, uno de los objetivos del PTA es lograr que exista una fluida cooperación entre las
empresas locales, a la vez que estimular la creación de nuevas empresas de alta tecnología. En
primer lugar, el parque ofrece una cantidad importante de servicios para la atracción de nuevos
28
emprendimientos, como salas de reuniones, oficinas, Internet, redes de telecomunicación,
seguridad y mantenimiento. Adicionalmente, provee edificios de usos múltiples donde conviven
distintas organizaciones y, por ende, se facilita la interacción de los diversos actores.
En uno de los edificios funciona el Bic Euronova (organización de capital mixto), una incubadora
de empresas en la cual los nuevos emprendimientos pueden permanecer hasta tres años. Es
uno de los espacios claves del parque para la creación de nuevas empresas, y brinda desde el
espacio físico para operar hasta servicios empresariales. La concentración de nuevas empresas
en el mismo edificio implica que ya en sus principios las mismas se encuentran en contacto
entre sí. Luego, una vez que las empresas deben abandonar la incubadora el parque ofrece
más espacios para que las mismas puedan continuar su desarrollo, ofreciéndoles también el
equipo informático y mobiliario. El Centro de Empresas alberga más de 40 empresas locales,
las cuales no alcanzarían a costear una parcela propia. A su vez, grandes ET han establecido
allí sus centros de servicios avanzados y sus fábricas de software (Coritel, Siemens, Telenor
Media). También acoge varias empresas de servicios como bancos y agencias de viaje. Las
empresas del parque conviven en los edificios estratégicos del parque, lo que implica un
intercambio constante de prácticas empresariales, y de difusión de información (Gutiérrez
Colomina 1999; Romera Lubias 2001).
La Sede Social, por su parte, aloja a la empresa gestora del parque (PTA SA), a la Asociación
Internacional de Parques Tecnológicos (IASP) y a la oficina del Mediterráneo de la Unión
Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Desde allí se ofrecen servicios para
todas las empresas del parque (auditorio, salas de reuniones). Por último, existen otros edificios
donde también conviven empresas del PTA como el Centro Tecnológico de Empresas
Auxiliares y los Contenedores de la zona I+D 10.
Además de estos espacios comunes que facilitan el contacto y la cooperación tanto de
empresas como de centros de investigación, existe un organismo coordinador específico que
pretende fomentar y profundizar las relaciones entre las empresas (locales y externas) llamado
IDEA. Este aglutina a las grandes empresas y PyMES del PTA, las cuales se encuentran
rutinariamente en los “Desayunos Tecnológicos” y otras reuniones empresariales. Se generan
así vinculaciones comerciales, redes de contratistas, asesoramiento mutuo en temas técnicos,
fabriles y comerciales, etc. (Gutiérrez Colomina 1999; Romera Lubias 2001).
Evaluando las conexiones entre actores se observa que se generan nodos de vinculaciones
alrededor de la Universidad de Málaga (a través del OTRI), y en torno a los centros tecnológicos
TIC. La intensidad de las articulaciones se incrementa con el tamaño de la empresa, ya que las
grandes empresas innovadoras (sean locales o extrajeras) que se localizan en parcelas propias
cercanas a la universidad son las principales protagonistas de las redes. Las redes se basan en
pocos actores fuertes como subsidiarias de ET, centros tecnológicos y grandes empresas
locales. Esta centralidad genera una densa red de relaciones pero a su vez margina a muchos
pequeños empresarios (González Vázquez 2006).
En el caso del proyecto [email protected] el cluster TIC hace de soporte a nuevas empresas del sector y
a PyMES, es sede de la formación de recursos, cuenta con incubadoras, residencias para
profesionales, espacios de reuniones, servicios, atención y asesoría para empresas. En el
mismo se encuentra la Casa de las TICs, la cual funciona como centro de divulgación y
experimentación. En ella se encuentran empresarios con el fin de dialogar y compartir
experiencias. A su vez, se vinculan con la comunidad a través de la divulgación de las nuevas
29
tecnologías y la difusión de su uso. Existen dos edificios disponibles con oficinas para alquilar y
amplios servicios para PyMES TIC3.
Vamos ahora a los casos de clusters en donde las vinculaciones juegan un rol menos potente.
Uno de ellos es el del Parque Científico Zhongguancun, donde aparentemente las firmas
locales son reacias a trabajar o colaborar con las demás. Se ha argumentado que ello se debe
a que las estructuras de mercado son débiles, los derechos de propiedad frágiles y existe una
incertidumbre generalizada que genera un ambiente de desconfianza. En este contexto, la
construcción de conexiones y relaciones entre las mismas empresas locales, con
organizaciones gubernamentales, y con ET, son complicadas y requieren de mayor esfuerzo
por parte de los agentes (Hamaguchi y Kameyama 2006).
Bajo las condiciones descriptas, la desconfianza en las transacciones de mercado es la regla, y
las relaciones entre empresas del ZSP tienden a darse a nivel personal entre los gerentes. El
rol que juegan los vínculos interpersonales en Beijing es central, y está muy difundida la
creencia que el éxito depende de la red de contactos de los empresarios. Dado que
adicionalmente las regulaciones y la transparencia legal son poco comunes, las relaciones entre
empresarios tienden a darse en un nivel informal (guanxi). Mientras que los contratos formales
son la forma más generalizada de relaciones en los países desarrollados, en China son
relaciones informales interpersonales las que predominan. Cuanto mayor es la incertidumbre,
mayor es la probabilidad de que confíen en relaciones interpersonales, en vez de emprender
negocios con empresas desconocidas a través de contratos, dado que la incertidumbre hará
que dichas relaciones sean riesgosas y los actores poco confiables (Liefner et al. 2006; Lu y
Meyer 2006).
A su vez, el parque hereda de la economía comunista una estructura productiva centralizada, lo
que conlleva a que, dados los altos costos de transacción y la incertidumbre, sea más eficiente
la integración vertical. La verticalización al interior del cluster genera problemas especialmente
para las pequeñas empresas que proveen servicios especializados dado que no pueden contar
con la demanda de las firmas más grandes. En consecuencia, existen pocas empresas
pequeñas con capacidad innovativa, lo que influye en el potencial innovativo total de la región.
Esto también genera desincentivo para la creación de nuevas empresas. Por último, tampoco
existe una red basada en vínculos familiares en el ZSP, ya que es una comunidad de jóvenes
que ha inmigrado en busca de oportunidades. Por ende, no poseen una tradición arraigada a
los viejos valores de lealtad o de vínculo familiar, que podrían contrarrestar la desconfianza en
las relaciones de mercado (Zhou 2005). En conclusión, la cooperación y red de vínculos
interfirma son débiles al interior del ZSP, y predominan las relaciones personales entre los
agentes. Entonces, las empresas nuevas deben hacer todo por su propia cuenta, desde
conseguir el capital inicial prestado de amigos y familiares, hasta contratar y capacitar personal,
3
Adicionalmente, el proyecto [email protected] ofrece los siguientes servicios de soporte (Ajuntament de Barcelona 2007):
•
[email protected]: asociación de empresas e instituciones que funciona como punto de encuentro. Brinda
asesoramiento y acompañamiento.
•
Unidad de Gestión de Ayudas a Proyectos (UGAP): ayuda en la búsqueda de financiamiento.
•
[email protected]: impulsa nuevas redes de cooperación, promueve la creación de proyectos conjuntos entre
empresas, con la comunidad y el entorno.
•
[email protected] de relación personal: encuentros profesionales, cursos y talleres.
•
Programa Ágora [email protected]: organiza actividades para la difusión de la cultura de la innovación.
•
[email protected]: brinda soporte a proyectos innovadores, promueve la colaboración empresa-entorno, fomenta
nuevas tecnologías y su difusión en el entorno vecinal para mejorar la calidad de vida. Desde el mismo se
promueven el [email protected] Educativo que consta de períodos de práctica en las empresas del [email protected], y el
proyecto Familias Online, donde se dictan talleres y cursos de informática a las familias en centros educativos públicos.
30
desarrollar una estrategia de desarrollo individual aislada de las del resto, y luego salir a vender
en el mercado.
En Bangalore la mayor parte de las empresas está orientada al sector externo, por lo que las
conexiones con empresas extranjeras están bien desarrolladas mientras que las vinculaciones
entre empresas locales son difíciles de encontrar. El vínculo más frecuente con las empresas
extranjeras se da a través de acuerdos en los que las firmas indias se comprometen a exportar
sus servicios para que, luego, la firma extranjera venda el producto terminado a distintos
consumidores finales. Al igual que en el ZSP, las firmas en Bangalore suelen estar integradas
verticalmente, por lo que los lazos hacia atrás dentro del cluster son poco comunes. La razón
principal por la cual se da la integración vertical y se observa una limitada subcontratación
radica en el temor de los empresarios a que haya algún tipo de fuga de información entre las
distintas etapas de producción. Cuando alguna forma de subcontratación existe, ésta se limita a
la provisión de servicios específicos que siguen las pautas establecidas por los clientes (Lema
2005).
Así, los vínculos bilaterales están muy poco desarrollados en Bangalore, donde prima la
rivalidad más que la cooperación entre firmas. Son muchas las firmas pequeñas y medianas
que necesitan acceso al mercado y otros recursos para poder crecer; sin embargo, las firmas
grandes y bien establecidas que cuentan con dichos recursos no están dispuestas a generar
alianzas con las más pequeñas. Al contrario, parecería ser que existen alianzas entre las
grandes. Un ejemplo del escaso desarrollo de los lazos bilaterales en Bangalore es el del grupo
de firmas indias (Tata Consultancy Services, Wipro, Infosys y Sasken) y su cliente Nortel
(compañía canadiense líder en telecomunicaciones). La relación entre estas firmas y su cliente
está dada de manera tal que la interacción entre las empresas indias no es necesaria. Cada
una de ellas se vincula con Nortel a través de sub-proyectos independientes y es Nortel quien
luego se encarga de integrar los trabajos realizados por cada una de las cuatro empresas. En
resumen, las empresas que forman parte de la “red Nortel” no tienen conexión bilateral en
ninguna instancia de sus actividades. Los arreglos multilaterales (que usualmente toman la
forma de cámaras empresariales) son el tipo de vinculación más extendido en Bangalore, y en
India en general. Las principales instituciones de este tipo en India son: NASSCOM (The allIndian Nacional Association of Software and Service Companies), The IndUS Entrepreneurs
(TiE) y The Software Process Improvement Network (SPIN) (Lema 2005).
Por su parte, las firmas de Porto Digital tienen escasos vínculos entre ellas, ya que son
mayoritariamente proveedoras de software y servicios para empresas de otros sectores y
regiones. Tampoco se observan relaciones de subcontratación entre firmas locales. En general,
dado que muchas firmas comparten los mismos segmentos de negocios, se generan relaciones
de rivalidad y competencia, en vez de conformar dinámicas cooperativas. Las prácticas
cooperativas más frecuentes son los intercambios de información y contactos que se establecen
de manera informal entre las empresas, gracias a la proximidad entre las mismas. En algunos
casos este intercambio es tan rico que podría ser considerada como una capacitación gerencial.
Las conexiones existentes se concentran en pocas instituciones locales como lo es el CESAR,
donde las empresas participan de distintos proyectos, y trabajan conjuntamente (por ejemplo,
existe un proyecto cooperativo de exportación, que implica tareas de capacitación y certificación
conjuntas). Dentro de los obstáculos que podrían estar impidiendo la profundización de una red
de cooperación entre las firmas locales se encuentran factores como la ausencia de estímulo
gubernamental, la falta de confianza dada la tradición cultural, la carencia de información y el
contexto de incertidumbre (Bercovich y Suassuna 2008).
31
Por último, en Dublín la cooperación entre empresas locales no parece estar demasiado
difundida, y en particular se señala que los vínculos domésticos son menos valorados por las
empresas cuando estas empiezan a exportar (Arora et al. 2000). Sin embargo, las empresas del
cluster destacan la importancia de un ambiente de negocios estimulante y la acción de grupos
tales como la Small Firms Association y Plato. Esta última es una red que apunta a fomentar los
vínculos entre empresas grandes y pequeñas, y ofrece asistencia a cerca de 1000 PyMEs
irlandesas.
En resumen, parecería haber escasas relaciones de cooperación y sinergias en los clusters de
Recife y Bangalore, al igual que en el ZSP. En el caso de los vínculos verticales, cuando algún
tipo de subcontratación ocurre, ésta se limita a la provisión de servicios específicos. En el caso
de lazos horizontales, éstos se reducen a redes de información entre firmas a través de la
suscripción a cámaras empresariales, o algunos casos de relaciones personales. Podría decirse
entonces que el desarrollo de las vinculaciones inter-empresarias no es una característica
común a todos los clusters, pero sí que se generan en algunas regiones (dependiendo de las
especificidades de cada una) y facilitan su desarrollo.
7. El rol de las transnacionales
La IED puede jugar un rol importante en cuanto al aporte de capital, la transferencia
tecnológica, el acceso a los mercados externos, la capacitación de recursos humanos, etc. A
continuación, se analiza el impacto que tuvieron los capitales extranjeros en la conformación y
el desenvolvimiento de los clusters estudiados, para analizar, con la evidencia empírica, si
cumplieron un rol realmente dinamizador de dichos clusters.
La existencia de un cluster puede ser un incentivo importante para la llegada de inversiones
extranjeras (Beijing, Israel y Andalucía). A la vez, invirtiendo la causalidad, la presencia de IED
puede ser un factor relevante para la conformación del cluster (Dublín y Taiwán). Las regiones
analizadas poseen características que atraen a la IED incluyendo recursos humanos calificados
(todas), costos laborales bajos (Bangalore, Beijing, Irlanda, Taiwán, Andalucía) y, en algunos
casos, la existencia de incentivos específicos (Dublín y Hsinchu).
Los impactos de estas inversiones en el desempeño de los clusters son diversos según cada
región. Sin embargo, un rasgo común es que las empresas extranjeras raramente conforman
redes con las empresas locales. Sin embargo, pueden cumplir un rol en materia de
transferencia de conocimiento y tecnología, así como de generación de proveedores y clientes.
El Parque Tecnológico Hsinchu es un caso de alta transnacionalización empresarial, en el cual
la IED cumplió un rol importante en cuanto a la conformación del mismo. La IED aparece en
Taiwán en los años 60 y 70 en una primera instancia debido a los bajos costos laborales, para
desarrollar plataformas de exportación. Gracias a estas inversiones extranjeras se crearon
muchos proveedores, y pudo darse un proceso de transferencia de tecnología y técnicas
eficientes. A su vez, las empresas locales se insertaron en las cadenas de valor internacionales,
en las cuales había posibilidades de generar un aprendizaje colectivo. Con el paso del tiempo,
junto al desarrollo del cluster, la lógica de la IED se ha transformado, gracias al accionar de
empresarios locales y del gobierno taiwanés, en búsqueda de ventajas tecnológicas y no sólo
de costos (Saxenian y Hsu 2001).
Como se dijo recién, la IED fue clave para la conformación del cluster ya que, por un lado, se
crearon y aglomeraron muchas nuevas empresas de proveedores de partes. Por otro lado, las
locales que seguían los pasos de las ET comenzaron a producir equipos para exportar, y se
32
fueron haciendo reconocidos con el tiempo. En un primer momento realizaban ingeniería
reversa, pero luego consiguieron desarrollar diseños propios y capacidades locales en
ingeniería que permitieron la producción de bienes más complejos y de mayor valor agregado.
El crecimiento de la industria TIC creó ventajas para el desarrollo de dichas actividades por
parte de las PyMES, y para la exportación de las mismas (Pietrobelli 2002). A su vez, existe en
Hsinchu una comunidad transnacional entre empresarios del cluster y del Silicon Valley, y estas
vinculaciones se reprodujeron al interior del cluster de la mano de los repatriados (muchos
nuevos gerentes de las subsidiarias americanas) (Saxenian y Hsu 2001; Pietrobelli 2002).
Al igual que el Parque Científico Hsinchu, el cluster de software de Dublín se originó,
principalmente, gracias a la radicación de ET en dicha ciudad. Además de la elevada
calificación de sus recursos humanos, Irlanda tiene un atractivo adicional para la IED que es el
bajo costo de su mano de obra, relativo al resto de los países de la Unión Europea. Hubo en
Irlanda tres olas de radicación de IED en los sectores de electrónica y TIC. En la década de
1970 tuvo lugar la primera ola, en la cual predominaban las empresas dedicadas a la
computación y a equipos de telecomunicaciones. Durante la década del 80, hubo una segunda
ola, en la que las firmas se especializaban en computadoras personales y paquetes de
software, siendo Irlanda una plataforma de exportación. La tercera y última ola de IED ocurrió
durante la década del 90. Las nuevas firmas se integraron más con el empresariado local y
llevan a cabo actividades más variadas, incluyendo el desarrollo de software, servicios de
soporte online al consumidor, y centralización de las operaciones de back office. En este mismo
período las empresas domésticas de software comenzaron a crecer con mayor rapidez. Se
puede ver que mientras la industria electrónica continúa dominada por ET, el sector de
productos y servicios de software tiene hoy una creciente presencia de empresas locales (estas
últimas, en su mayoría, PyMES) (Giarratana et al. 2003).
Un buen número de ET ha establecido vínculos con empresas locales en áreas legales,
comerciales y de búsqueda de personal, aunque también esos vínculos abarcan empresas
especializadas proveedoras de servicios de software. Mientras que las ET afirman que su
principal contribución al desarrollo de las firmas irlandesas es la transferencia de tecnología y
personal calificado, ello contrasta con la visión de aquellas, para quienes las ET son fuente de
ingresos, reputación y acceso a mercados. Las firmas irlandesas afirman que la falta de
autonomía de las filiales de ET es un factor que dificulta la transferencia de conocimiento, lo
que hace, por ejemplo, que los pedidos que hacen a los proveedores locales sean menos
sofisticados que los que estos reciben de clientes domésticos. Otras empresas irlandesas
apuntan a la diferencia de tamaño como factor que dificulta la transferencia de tecnología. Son
muy pocas las firmas que consideran que la proximidad con ET es una ventaja competitiva
(Arora et al, 2000).
Aparentemente, la posibilidad de que las firmas locales reciban derrames de conocimiento
depende de su especialización; por ejemplo, esos derrames pueden ser importantes cuando las
firmas locales son contratadas para “localizar” paquetes de software o hacer testeo, ya que allí
las ET son muy demandantes en términos de calidad. La rotación de personal también ha
probado ser una fuente relevante de derrames (Arora et al, 2000).
En Israel, más del 70% de las instalaciones de empresas internacionales fue posterior al
surgimiento del cluster. Esto demuestra que el rol que tuvo la IED en Israel difiere del que tuvo
en los casos de Irlanda y Taiwán: mientras en estos países los flujos de inversión externa
pueden considerarse causa del nacimiento de los clusters TIC, en el caso de Israel la llegada
de IED en los 90 ha sido una consecuencia. El principal motivo que llevó a la radicación en
Israel fue la elevada calificación de sus recursos humanos, siendo varios los casos de grandes
33
empresas que eligieron a ese país como lugar para instalar sus laboratorios de I+D. Algunas
compañías que poseen sus centros de desarrollo en Israel son Intel, Motorola, IBM, Microsoft,
Alcatel y 3COM. Más aún, es tal el interés por los recursos humanos de Israel que hoy la IED
que predomina en este país es del tipo de Fusiones y Adquisiciones, más que del tipo
greenfield (para muchas resulta más rentable adquirir una empresa israelí que levantar una
nueva subsidiaria en dicho país) (Giarratana et al. 2003).
El gobierno de Beijing incentivó la radicación de ET desde 1980, con el fin de que la IED sea un
canal de transmisión de conocimiento, que permita ir cerrando la brecha respecto de los países
avanzados en materia tecnológica, a través del aprendizaje de los empleados y la transferencia
de conocimiento hacia las filiales y la cooperación con firmas locales. Sin embargo, en este
caso, hasta el momento, tal transferencia se dio poco en la práctica.
Fue durante los años 90 que se instalaron las ET en ZSP, y se crearon redes dominadas por
dichas firmas, conformadas por sus subsidiarias, proveedores y clientes locales. Las empresas
extranjeras fueron atraídas por los bajos costos de producción (en particular la mano de obra), y
en busca de oportunidades de mercado (market-seeking) (Liefner et al. 2006).
Pese al desarrollo de las redes mencionadas, no se avanzó en la construcción de esquemas de
complementación y cooperación para la difusión y generación de conocimiento y tecnología.
Esto es así pese a que varias ET cuentan con institutos de I+D en Beijing dada la necesidad de
investigación adaptativa para penetrar en el mercado chino (debido a su particular cultura y
gustos), y la facilidad para contar con recursos humanos calificados (Liefner et al. 2006). Las
principales firmas extranjeras establecidas en el ZSP son IBM, Sun, Nokia, Matsushita, Fujitsu,
P&G, Novo Nordisk, Lucent, Nortel, Intel, HP, GE, Oracle, Symantec, Microsoft, Samsung,
Motorola, Bell,Siemens, NTT, Canon, Panasonic, Hitachi, y NEC (Kuchiki 2007).
Con la llegada de las ET Texas Instruments en 1985 y Hewlett-Packard en 1989, Bangalore
comenzó a tener visibilidad internacional. Las empresas extranjeras que comenzaban a
instalarse en esta ciudad elegían a India por los bajos costos laborales y a Bangalore por
concentrar mano de obra calificada. Hoy, la mayor parte de las empresas líderes en el mercado
de software tiene subsidiarias en Bangalore. A su vez, muchas firmas de otros sectores han
establecido sus centros de desarrollo de software, tal como Siemens, Deutsche Bank o Citicorp.
Si bien no ha sido el disparador (como sucedió en Irlanda), la IED ha ayudado de manera
directa al crecimiento de este cluster. Cerca de 100 empresas extranjeras (incluyendo las más
conocidas como IBM, Hewlett Packard, Motorola y Texas Instruments) tienen subsidiarias en el
mismo (Lateef 1997; Singh 2005).
Se distinguen dos tipos de IED en el cluster. Por un lado, están las empresas del área TIC
(Texas Instruments, Hewlett-Packard, Verifone, Motorola entre otras), que se instalaron en
Bangalore por el bajo costo de la mano de obra pero que, con el correr del tiempo, fueron
realizando tareas de mayor sofisticación (gracias al elevado nivel de calificación de los
profesionales indios). El otro tipo de IED corresponde a subsidiarias como Siemens o Deutsche
Bank, que se instalaron en Bangalore dentro de un proceso de descentralización de
operaciones de sus casas matrices. Los bajos costos y la calidad de la mano de obra fueron los
principales atractivos. El objetivo de estas firmas, a diferencia de las anteriores, no es el de
avanzar en la creación de sistemas de software más sofisticados, sino el de desarrollar software
para el soporte técnico de sus propias compañías. Además de estos dos tipos de IED, que
involucran firmas cien por ciento extranjeras, existen en Bangalore muchas subsidiarias que
comparten su propiedad accionaria con capitales indios. También se pueden encontrar en
Bangalore joint-ventures entre grandes ET del área TIC y firmas socias de origen indio. En la
34
década pasada, el joint venture más grande de Bangalore era el de IBM y Tata Group, llamado
Tata Information Systems Limited (TISL) (Lateef 1997).
Por su parte, Málaga ofrece varias ventajas para la localización de IED en la zona, contando
con recursos humanos calificados, incentivos fiscales e infraestructura. Adicionalmente, el
Parque tecnológico de Andalucía tiene un rol influyente para la radicación de ET. Se observa
que estas empresas tienen vínculos frecuentes con las grandes empresas y con la universidad,
pero no con empresas pequeñas y medianas.
En el caso de Porto Digital se encuentran varios casos de IED, pero muchos de ellos no son
instalaciones de filiales o centros de investigación sino más bien inversiones en I+D a través de
instituciones locales como el CESAR. Para muchas firmas internacionales es más ventajoso
establecer actividades TIC en conjunto con instituciones locales dada la mayor flexibilidad que
brinda este esquema en comparación con la instalación de sus propios negocios. Motorola
realiza en conjunto al CESAR software para movilidad y tests de software desarrollado, y con el
CIN tests de software y formación de capital humano. Adicionalmente, creó un centro de
desarrollo en alianza con CESAR y CIN el cual emplea cerca de 350 profesionales y técnicos.
Por su parte Nokia posee operaciones propias vinculadas a TICs en Porto Digital. A través del
“Instituto Nokia de Tecnología”, con cerca de 70 técnicos, realiza desarrollos de software para
celulares de alcance mundial. Microsoft, en tanto, cuenta con un centro de operaciones en
Porto Digital, el cual es uno de los “Centros de Innovación Microsoft” que la empresa tiene en
varias grandes ciudades de Brasil, y cuyo propósito es difundir tecnologías Microsoft y orientar a
las empresas e instituciones académicas en su adopción y utilización. Si bien la presencia de
empresas extranjeras es importante en la zona ya que brinda visibilidad internacional, y atrae
flujos de inversiones al Porto Digital, las mismas poseen escasos vínculos con las firmas
locales, ya que las ET se vinculan con el CESAR y el CIN, pero las empresas locales quedan
fuera de dicha articulación (Bercovich y Suassuna 2008).
En suma, vemos que la IED ha tenido un rol importante en todos los casos examinados en esta
sección. En algunos casos la llegada de empresas extranjeras precedió a la conformación del
cluster y en otros se dio la secuencia inversa, pero está claro que en muchos casos ambos
fenómenos se potenciaron mutuamente. La cuestión es que el mayor aporte de la IED a los
clusters pareciera estar por el lado de la reputación y la visibilidad internacional. En cambio,
parece ser más rara la cooperación en el plano tecnológico, y en general la transferencia de
conocimiento hacia las empresas locales parece estar poco difundida.
8. Conclusiones
En conclusión, cada cluster, dadas sus dotaciones iniciales, su “capital social” y su esquema
institucional propio, adquiere una forma distinta con particularidades específicas, por lo que es
difícil delinear un “prototipo”. Sin embargo, pueden destacarse ciertos patrones que ayudan a
comprender tanto la naturaleza como el desempeño de los mismos. Por un lado, la existencia
de universidades, y de recursos calificados juega un rol crucial tanto en la conformación como
en el desarrollo de clusters basados en actividades intensivas en conocimiento. Las
vinculaciones empresa-universidad no se muestran indispensables para la existencia de
clusters, y de hecho sólo se observan en algunos casos. Sin embargo, en los casos en los que
se dan, facilitan el desarrollo de los procesos de innovación.
Por su parte, las relaciones entre empresas locales tampoco se encuentran homogéneamente
difundidas en los clusters, aunque los casos en los que se dan dinámicas cooperativas
potencian tanto los procesos de creación y difusión de conocimiento, como el surgimiento e
35
internacionalización de las empresas allí ubicadas. Algunas de las prácticas que pueden
destacarse en este sentido son la creación de espacios de encuentro común para los
empresarios, la existencia de rutinas de reuniones entre los mismos, la instalación de
incubadoras que ayuden al nacimiento de nuevas empresas, los programas de padrinazgo y
apoyo a nuevos empresarios y el estímulo a las empresas más grandes a generar vinculaciones
con las pequeñas.
Por otro lado, la IED puede aportar al crecimiento y visibilidad de los clusters. Sin embargo, las
ET raramente cooperan con empresas locales y los procesos de transferencia de tecnología y
conocimiento son limitados.
Por último, se encuentra que el Estado ha jugado un rol en todos los casos estudiados, pero
con un esquema que estilizadamente podría caracterizarse del siguiente modo: a menor nivel
de desarrollo relativo de la región, mayor el papel del Estado, incluyendo en ciertos casos un rol
determinante en la propia creación del cluster.
En la sección siguiente aplicaremos el mismo esquema de análisis aquí utilizado al estudio de
los clusters de Córdoba y Rosario.
36
IV. CLUSTERS DE SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMATICOS EN ARGENTINA: LOS
CASOS DE CORDOBA Y ROSARIO4
1. Introducción
En esta sección vamos a analizar los casos de los clusters de Córdoba y Rosario a la luz de la
discusión conceptual y la evidencia empírica sobre algunos clusters TIC exitosos a nivel
mundial. El objetivo es discutir en qué medida en dichos clusters aparecen las ganancias de
eficiencia colectiva que teóricamente pueden generar dichas agrupaciones, pero considerando
las especificidades del sector TIC, donde, tal como hemos visto, aún en los casos exitosos no
siempre los clusters muestran una densa red de interacciones y sinergias entre sus integrantes.
Córdoba y Rosario no son los únicos clusters TIC en Argentina, pero ellos son indudablemente
los más avanzados, no sólo por el tamaño de la industria y el nivel de las empresas allí
radicadas, sino también por su mayor madurez institucional. De todos modos, cabe mencionar
que existen experiencias similares más incipientes en ciudades tales como Tandil, Mendoza,
Neuquén, Bariloche, Tucumán, etc. En varios casos esto ha venido de la mano del creciente
interés de los estados provinciales por estimular la radicación de empresas de software –y, más
generalmente, de servicios vinculados a las TICs- en su territorio mediante el otorgamiento de
fuertes incentivos.
La ciudad de Córdoba es uno de los centros urbanos y uno de los polos de desarrollo
económico más relevantes de la Argentina. Ubicada en la provincia homónima -la segunda más
importante del país y responsable del 9% del producto bruto interno argentino5-, la ciudad posee
una población de 1.2 millones de habitantes. En ella se concentran actividades industriales
diversas -como la alimenticia, metalmecánica y automotriz-, y también una amplia gama de
servicios financieros, empresariales, comerciales y turísticos. Adicionalmente, Córdoba se
caracteriza por su gran dinamismo académico y cuenta con colegios, terciarios y universidades
de prestigio nacional6 (Universidad Nacional de Córdoba, Tecnológica Nacional, Siglo XXI, Blas
Pascal, Instituto Universitario Aeronáutico y Universidad Católica).
Por su ubicación geográfica y por su oferta educativa, la ciudad de Córdoba recibe cuantiosos
flujos de estudiantes del interior del país que se radican allí para realizar sus estudios
universitarios. Esto le confiere un perfil de ciudad universitaria bastante particular y una
población con un muy buen nivel de formación para los estándares nacionales: la población con
estudios terciarios o universitarios completos (9.6%) es la segunda más alta del país luego de la
Ciudad de Buenos Aires (19.9%).
En los últimos años, Córdoba ha cobrado notoriedad por mostrar un gran dinamismo en algunos
sectores de servicios, en particular en el área de call y contact centres, así como en la industria
de servicios informáticos, desarrollo de software y electrónica. Este desarrollo se ha
intensificado con el arribo a la ciudad de algunas grandes corporaciones internacionales del
área TIC como Motorola, Intel y EDS.
4
El trabajo de campo en el que se basa la presente sección fue realizado en 2007. La mayor parte de la información
cuantitativa aquí incluida también corresponde a dicho año, aunque en los casos en los que fue posible se actualizó
la misma con datos más recientes. Los autores agradecen a todas las empresas, instituciones y personas que
desinteresadamente prestaron su colaboración para la realización de este estudio.
5
Datos para el año 2002 medidos a valores constantes.
6
La universidad más antigua de la Argentina –y también del Virreinato del Río de la Plata- se fundó en el año 1613
en Córdoba (hoy es la llamada Universidad Nacional de Córdoba, UNC). Actualmente la UNC es la segunda del país
en cuanto a cantidad de alumnos y docentes (después de la Universidad de Buenos Aires).
37
Mapa de la zona de Córdoba
La evolución del dio lugar a la conformación en el año 2001 del Cluster Córdoba Technology
(CCT), una institución que reúne una importante proporción de las empresas de software de la
ciudad y constituye, sin lugar a dudas, una de las experiencias más interesantes dentro del
sector TIC argentino de los últimos años. A partir de un grupo inicial de 10 firmas, a fines de
2003 ya eran 26 las empresas asociadas al CCT. Hoy, el CCT tiene 100 miembros activos. De
este total, 90 empresas pertenecen al sector de SSI y call centers y el resto a actividades
complementarias como educación técnica, marketing y asesoramiento legal y tributario.
Al presente, la ciudad es uno de los polos informáticos más importantes de la Argentina. Si bien
no existen datos precisos, las estimaciones oficiales disponibles indican que el sector de call
centers de Córdoba emplea unas 20.000 personas, en tanto que ya son 4.500 los empleados
de las empresas nucleadas en el CCT. Asimismo, habría más de 250 empresas vinculadas con
la producción de tecnología electrónica e informática.
Por su parte, Rosario es la tercera ciudad en importancia de la Argentina. Alberga una
población en torno al millón de habitantes y es responsable del 5% del Producto Bruto Interno
del país. La ciudad está ubicada en la zona sur de la provincia de Santa Fe y es el nodo central
del área constituida por Rosario, Villa Gobernador Gálvez, San Lorenzo, Pérez, Capitán
Bermúdez, Granadero Baigorria, Fray Luis Beltrán, Funes y Puerto General San Martín. A su
alrededor, se desarrolla una vasta actividad industrial, comercial y agrícola ganadera –en
especial, el área está vinculada directamente al complejo oleaginoso argentino, siendo Rosario
el principal puerto aceitero del país-. Rosario es, por tanto, el principal centro comercial,
industrial y financiero de la región y un nodo de conectividad clave dentro del MERCOSUR a
través de la hidrovía Paraguay-Paraná.
En la ciudad y su zona de influencia se localizan importantes empresas alimenticias,
metalmecánicas, de maquinaria y equipos, petroquímicas, siderúrgicas, automotrices,
papeleras, madereras, textiles y plásticas. Junto a estos sectores tradicionales, en los últimos
años han ido apareciendo nuevas actividades vinculadas a la prestación de servicios, entre
ellas, la industria de software y servicios informáticos y el turismo.
38
Mapa de la zona de Rosario
La ciudad cuenta además con un elevado número de instituciones académicas. Existen seis
universidades (Universidad Nacional de Rosario, Universidad Tecnológica Nacional,
Universidad Católica Argentina, Universidad Austral, Universidad del Centro Educativo
Latinoamericano y Universidad Abierta Interamericana) que reúnen 18 institutos de Investigación
en el área técnica, 2 institutos de transferencia de tecnología y cerca de 80.000 estudiantes.
Como resultado de lo anterior, Rosario se caracteriza por poseer una amplia masa de recursos
humanos calificados -cerca del 15% de su población posee estudios universitarios-, un perfil
emprendedor interesante entre su población y un nutrido grupo de investigadores -la ciudad
concentra el 8% de los investigadores a nivel nacional (Kantis H. 2005)-. A su vez, en cuatro de
las seis universidades existen carreras vinculadas a ingeniería y sistemas.
En este contexto, desde hace ya varios años han ido apareciendo en Rosario empresas
dedicadas al desarrollo de software y la prestación de servicios informáticos. Muchas de ellas
surgieron de la mano de las grandes compañías industriales que operan en la región o bien
como desprendimientos de ellas. Lo cierto es que Rosario es en la actualidad uno de los polos
informáticos más importantes del país, a la vez que se van desarrollando también otras áreas
de alta tecnología, como telecomunicaciones y biotecnología.
Todo este proceso maduró en el año 2000 en la conformación del denominado “Polo
Tecnológico Rosario” (PTR), producto de una alianza de firmas privadas, los gobiernos
municipal y provincial, dos universidades y una fundación privada. Si bien esta institución no
aglutina a la totalidad de las empresas tecnológicas de Rosario, es sin dudas el referente más
importante y el emergente más interesante del movimiento que está acaeciendo en la ciudad en
el área TIC, en especial en la última década. El PTR está conformado actualmente por 53
empresas, que se dedican al desarrollo de software propio, a brindar servicios informáticos, a la
integración de productos de terceros y a producir software a medida7.
7
Existe un grupo de empresas recientemente ingresadas al PTR que se dedica a Biotecnología y otro grupo que
desarrolla actividades en el área de Telecomunicaciones.
39
A su vez, para contextuar este dato en el marco más general de la industria de SSI de la región,
digamos que según un relevamiento de empresas de base tecnológica realizado por el Grupo
Polo Tecnológico Rosario (GPTR), en la provincia de Santa Fe había, hacia el año 2005, unas
120 empresas relacionadas con la producción y/o distribución de productos y servicios
tecnológicos, de las cuales más de 50 estaban localizadas en la ciudad de Rosario. El
desarrollo de estas empresas se apoyaba principalmente en la producción y comercialización
de software (63%) y en menor proporción en el desarrollo de hardware, telecomunicaciones, o
consultoría (Paz y Pontiliano 2005). La mayoría de las empresas tenía un grado importante de
diversificación de actividades y respondía a demandas muy distintas por parte de los clientes.
2. Caracterización general de la evolución de la industria y los clusters de SSI en Córdoba y
Rosario
El desarrollo del sector de SSI en Córdoba podría esquemáticamente dividirse en tres etapas
que coinciden, a grandes rasgos, con las últimas tres décadas. La primera tuvo lugar durante
los ’80, cuando se da un proceso de creación de empresas a partir de la formalización de
consultorías independientes o por cuenta propia de profesionales (Pujol 2006). La segunda se
dio en los ’90, cuando el sector vivió un proceso de crecimiento que estuvo ligado, entre otros
factores, a la reconversión del sistema de telecomunicaciones ocurrida durante dicha década,
que generó una fuerte demanda de servicios vinculados a la tecnología informática y creó un
mercado que hasta ese entonces era prácticamente inexistente o estaba acotado a un pequeño
grupo de grandes empresas. A su vez, el contexto macroeconómico de los años 90,
caracterizado por un tipo de cambio apreciado, permitió la renovación tecnológica en muchos
sectores (sistema financiero, retail, etc.), lo que impulsó el crecimiento y un fuerte proceso de
innovación en las firmas TIC (Pujol 2006). Por último, la tercera etapa comienza en 2000 y se
caracteriza por la llegada de ET, la creación del cluster y la consolidación del sector.
Si bien no disponemos de estadísticas sobre demografía empresaria en la ciudad de Córboba,
algunos datos permiten caracterizar la evolución reciente de la industria de SSI local. Así, a
comienzos de 2002, un estudio identificaba unas 160 empresas TIC en dicha ciudad (incluidas
empresas electrónicas e informáticas), en su mayoría pequeñas y medianas, que exportaban y
mostraban un nivel medio de desarrollo tecnológico (Pujol 2006). Según datos de la Cámara de
Industrias Informáticas, Electrónicas y de Comunicaciones de Córdoba (CIIECA), entre el año
2000 y el 2003, el personal ocupado en las empresas de informática y telecomunicaciones de la
provincia pasó de 2000 empleados a más de 3000 (Anzil 2007).
Este desarrollo se potenció con la estrategia del gobierno provincial de promoción de
inversiones en el sector. En efecto, con la crisis de fines de los ’90 y frente al retroceso de
algunos sectores tradicionales como el automotor, el gobierno consideró que el sector TIC
podía ser una buena alternativa de desarrollo estratégico para la provincia. Fue a partir de
entonces que instituyó un plan para atraer inversiones en TICs y call-centers8.
En este contexto, como puede verse en el cuadro 4, tanto el número de empresas como de
empleados del CCT, así como la facturación, han venido creciendo sostenidamente desde sus
inicios. Las empresas del CCT tienen en promedio algo menos de 50 empleados y facturan
unos 350 mil dólares anuales. Por otra parte, se estima que en 2007 la apertura exportadora de
las empresas del cluster alcanzó un nivel record del 42% de la facturación.
8
Si bien los call centres no son objeto de este estudio, diremos que, en el caso de los que están en Córdoba, se trata
de empresas que, en su mayoría, pertenecen a capitales nacionales y que trabajan mayoritariamente para el
mercado doméstico. Algunos de ellos son miembros del Cluster Córdoba Technology.
40
Cuadro 4. Principales datos económicos del Cluster Córdoba Technology
2001
2003
2006
2007*
Empresas
10
14
51
96
Empleados**
180
1000
3000
4200
Empleados promedio
18
71
59
44
Facturación (USD M)
27.5
32.0
35.0
Exportaciones (USD M)
2.2
8.0
14.7
Exportaciones/facturación
8%
25%
42%
(*) Estimado
(**) No incluye los empleados en los dos call centres asociados al CCT
Fuente: (Cluster Córdoba Technology), (Kantis H. 2005) y (Pujol 2006).
Desde el punto de vista del perfil de especialización, no parece haber por el momento una clara
orientación de las firmas hacia segmentos específicos. Algunas firmas hacen software factory,
otras desarrollan software a medida y prestan servicios y algunas tienen sus propios productos
en áreas como salud, educación, etc. El cuadro 5 permite apreciar el perfil productivo de las
firmas de informática, electrónica y afines que había en Córdoba en el año 2006.
Cuadro 5. Perfiles de las empresas de electrónica, informática y afines – Córdoba 2006.
Perfil
MiPyME
PyME
PyME
Segmento
Clientes
Componentes: circuitos impresos, malla
soldante, transformadores, cables
Equipos de uso específico:
electricidad, electrónica industrial,
domótica, instrumentos de medición,
telefonía, telecomunicaciones,
informática, seguridad electrónica,
audio, electromedicina, carteles.
Equipos para el agro, petroquímica,
de entretenimiento y de refrigeración
Empresas de informática,
electrónica y afines
Interno y países limítrofes.
Fábricas, clínicas y
hospitales privados y
públicos, comercios,
petroleras, bancos,
canales de cable,
cooperativas, productores
agrarios, etc.
Interno y externo, principalmente
países limítrofes, y siguen en
orden de importancia el resto de
Sudamérica, Centroamérica,
Europa y en algunos casos EEUU
y países de África.
Informática (PC y redes), celulares.
UPS y estabilizadotes de tensión
para computadoras personales,
balanzas para uso doméstico.
Mercado
Interno.
Empresas, bancos y
comercios
Interno y Estados Unidos.
Interno y externo.
MiPyME
Empresas, bancos,
organismos del Estado,
Software de administración y gestión institutos educativos,
sindicatos, estudios de
profesiones liberales, etc.
ET
Software embebido y de
administración y gestión
Otras filiales del mismo
grupo económico,
empresas, bancos,
organismos del Estado,
instituciones, etc.
Externo e interno.
Software de administración y
gestión, software embebido y
comercialización de equipos.
Idem.
Interno y externo.
Electricidad y telefonía.
Empresas y hogares de la
Interno.
provincia de Córdoba
Firmas con
relaciones con
ET y/o GGE
Empresa del
Estado
Interno.
Fuente: (Berti 2006)
Pese a no tener un perfil definido como industria, lo que sí aparece como rasgo en común entre
las empresas es su orientación exportadora. Este hecho es bastante notable, puesto que en
general se advierte que todas las empresas están exportando o pretenden hacerlo en un futuro
41
cercano. Las empresas exportadoras suelen vender al mercado latinoamericano e incluso
algunas de ellas tienen oficinas en México, Chile o Brasil. Sin embargo, lo que para muchas
constituye una verdadera estrategia de desarrollo de la compañía, para otras sigue siendo
apenas una salida ante una eventual caída del mercado doméstico en los próximos años.
En cuanto al sector de SSI en Rosario, (Báscolo et al. 2005) analizan su evolución en tres olas:
la primera, desde mediados de los ’70 hasta fines de los ’80, estuvo motivada principalmente
por la demanda de servicios informáticos por parte de grandes empresas, como Acindar y
Siderar, y también por el proceso de tercerización en estas grandes empresas que daba lugar al
surgimiento de pequeñas firmas de ex trabajadores creadas con el fin de prestar servicios como
subcontratistas a la gran empresa. La segunda etapa abarca, según estas autoras, la primera
mitad de los ’90, en un contexto favorable para la innovación tecnológica, y el cual la motivación
principal del surgimiento de estas empresas tecnológicas era la incorporación de sistemas por
parte, fundamentalmente, de las empresas privatizadas. La tercera ola abarca la segunda mitad
de los ’90 y se caracteriza básicamente por la creación de empresas punto.com.
La cuarta ola correspondería a la presente década, durante la cual el mercado de SSI mostró
un gran dinamismo que impulsó la creación de muchas nuevas firmas y el crecimiento de las
que ya estaban en el mercado al tiempo que la devaluación de comienzos de 2002 alteró los
precios relativos, posicionó competitivamente a muchas empresas que, a partir de entonces, se
internacionalizaron y convirtió a Rosario en un destino atractivo para radicar empresas de
software orientadas a la exportación.
Como parte de este proceso de expansión, se creó en 2000 el PTR. En el cuadro 6 vemos que
la mayoría de las empresas del PTR (18 del total) se dedica a realizar tres actividades:
desarrollo de software propio, provisión de servicios informáticos e integración de productos de
terceros. Sólo 3 del total de las firmas están operando en el rubro de software factory.
Cuadro 6. Distribución de las 53 empresas socias del PTR por tipo de actividad realizada
Integración
BioTeleNº
Software a
Software
Servicios
de
tecnología comunicaciones
empresas/Actividad
medida
propio
informáticos
productos
3
6
4
10
4
18
5
3
Fuente: elaboración propia en base a datos de www.polotecnologico.net y CEIL.
Según la información recabada, son relativamente pocas las empresas de la ciudad que puedan
considerarse como innovadoras, y si bien algunas firmas están focalizadas en algunos nichos o
segmentos, en su mayoría muestran un alto grado de dispersión en cuanto al tipo de
actividades que desarrollan.
En el cuadro 7 puede verse un perfil de algunas de las empresas que conforman el PTR. Se
observa claramente que se trata de empresas de tamaño pequeño en su gran mayoría, tanto en
términos de facturación como de empleo (cerca de la mitad factura menos de U$S 500 mil
anuales y tiene menos de 20 empleados).
42
Cuadro 7. Distribución de las empresas del PTR por categoría
Total de empresas *
44
66%
Empresas que desarrollan software propio
Empresas con
Oficinas en exterior **
42%
operaciones en exterior ***
56%
Clientes en exterior
55%
Facturación anual de empresas (en U$S) ****
de 0 a 500,000
53%
de 500,000 a 1,000,000
16%
de 1,000,000 a 3,000,000
21%
de 3,000,000 a 5,000,000
8%
más de 5,000,000
2%
Empleados por empresa *****
de 1 a 20
46%
de 21 a 50
38%
de 51 a 100
10%
de 101 a 150
2%
de 151 a 200
2%
de 201 a 500
2%
Fuente: elaboración propia en base a www.polotecnologico.net. Datos de 2007.
*no se contabilizaron en el total a las empresas dedicadas a Biotecnología ó a Telecomunicaciones como así
tampoco a aquellas empresas que no dieron información alguna
**una empresa no informó
***tres empresas no informaron
****seis empresas no informaron
*****dos empresas no informaron
Según esta información –provista por la propia página institucional del polo-, hay una gran
proporción de empresas que tienen oficinas en el exterior (42% del total) en tanto que son aún
más las que realizan operaciones con el mercado externo (56%). Esto sin embargo se
contradice con lo que muchas empresas han manifestado respecto de que la exportación es
aún una asignatura pendiente. Posiblemente, la explicación de esto radique en el que si bien
son muchas las firmas que han realizado algún tipo de negocios de exportación, éstos son aún
de muy poca relevancia dentro de la facturación de las empresas (configurando una situación
diferente de la observada en Córdoba).
Las razones de la baja apertura exportadora manifestada por las empresas son varias. En
primer lugar, se trata en su mayor parte de PyMEs jóvenes, por lo que es esperable que su
inserción externa no sea muy importante aún. Por otra parte, algunas empresas consideran que
dado el auge del mercado doméstico, la exportación no es un negocio tan atractivo. Otras,
encuentran ciertas dificultades para exportar, básicamente porque lo que ofrecen no son horas
hombre sino productos que, lógicamente, requieren de otras estrategias de marketing y
comercialización para entrar en los mercados externos. Y por último, debemos mencionar que
muchas de las firmas que exportan lo hacen porque han llegado al mercado externo de la mano
de grandes empresas clientes pero no porque existiera el objetivo deliberado de exportar. Sin
embargo, varios de estos factores también están presentes en Córdoba, lo cual tal vez sugiera
que las diferencias en la propensión a exportar radican en factores tales como el tipo de
especialización de las firmas en cada polo o el rol clave que han jugado las ET que han
43
invertido en Córdoba con una fuerte orientación exportadora, aunque se trata de hipótesis a
analizar con más profundidad.
Finalmente, pese a que, al igual que lo observado en Córdoba, no puede decirse que entre las
empresas de la región prevalezca algún patrón de especialización definido, el tema está
presente desde hace algún tiempo entre los actores del sector, quienes son conscientes de la
necesidad de hallar algún perfil productivo que ayude a posicionar a las firmas tanto en el
mercado local como en el externo. Es interesante notar que esta necesidad se tornó más
evidente cuando llegaron al polo las empresas biotecnológicas y de telecomunicaciones que,
por sus propias características, estaban más habituadas a buscar nichos o segmentos de
especialización que las empresas TIC. Volveremos sobre este tema más abajo.
3. Las dotaciones iniciales
Como ya se mencionó en la introducción de esta sección, tanto Córdoba como Rosario cuentan
con los dos factores que, en nuestro relevamiento de la experiencia internacional, resultan
cruciales para la conformación de clusters exitosos en el área TIC: una amplia dotación de
recursos humanos con buen nivel de calificación (ver cuadro 89) y universidades con reconocida
tradición académica. Más allá de esos dos factores, hay otros aspectos que merecen ser
resaltados dentro de las dotaciones iniciales de ambos clusters.
Cuadro 8 Estudiantes de carreras de Ingeniería e Informática en Córdoba y Rosario (universidades
10
estatales )
Córdoba
Rosario
Informática
2001
2002
2003
2004
2005
694
933
1009
1091
1007
3919
3496
3455
3673
3454
Ingeniería
511
629
646
614
575
3.451
3.573
3.720
3.924
3.903
Fuente: Anuario 2005. Estadísticas Universitarias. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación
Un hecho importante es que en ambos casos existía, previamente al surgimiento de los clusters
respectivos, una tradición productiva en el área de informática y electrónica. En Córdoba esos
antecedentes hay que buscarlos en una nutrida masa de egresados de las carreras de
ingeniería –principalmente industrial, aeronáutica y mecánica- de los años ’70 que comenzaron
a interesarse por el área de sistemas. Es así que desde fines de esa década hay empresas que
diseñan, desarrollan, fabrican, instalan, arman, mantienen y reparan equipos electrónicos en la
provincia (Berti 2006). En este sentido, Córdoba fue pionera en el país en el área informática
tanto en hardware como en software.
Con el tiempo, esto fue dando lugar a la aparición de algunos emprendimientos interesantes, al
punto tal que en los ’80 el gobierno provincial impulsó la iniciativa de conformar un polo
9
Obsérvese sin embargo que el cuadro se refiere a estudiantes, pero los números de egresados son muchísimo
menores. En 2004 apenas hubo 28 egresados de informática en Córdoba y 16 en Rosario, en tanto que en ingeniería
las cifras respectivas son 210 y 184. Entre otras razones, esta brecha se origina por el hecho de que los alumnos
abandonan tempranamente sus carreras atraídos por la posibilidad de obtener empleo en el mercado con salarios
relativamente altos.
10
La información disponible no permite conocer cuantos estudiantes hay en universidades privadas en el caso de
Rosario. En Córdoba, donde esos datos sí pueden ser estimados, en 2005 había cerca de 700 estudiantes en
informática y 600 en ingeniería.
44
informático en la ciudad de Sinsacate, con el objetivo primordial de promover la fabricación de
hardware y el desarrollo de una industria informática y electrónica. A su vez, desde la Secretaría
de Industria de la Nación se había puesto en marcha un régimen de promoción para el sector
informático que otorgaba beneficios promocionales y desgravaciones impositivas. Al amparo de
este régimen, muchas empresas presentaron proyectos y algunas pocas llegaron a radicarse en
Córdoba. Sin embargo, el proyecto del Polo Informático de Sinsacate no se concretó nunca, lo
cual llevó a muchos profesionales del sector a buscar otras alternativas para su desarrollo
profesional. Así fue como varios de ellos ingresaron de lleno al mundo del software que, como
es lógico, presentaba menores barreras a la entrada que la industria de hardware.
En cuanto a Rosario, la industria de SSI se remonta a fines de la década del ’70, cuando
comenzaron a aparecer las primeras empresas dedicadas a ofrecer servicios a terceros, en
general a grandes empresas de la zona de influencia11. Este pequeño grupo de firmas fue
creciendo y con el tiempo se conformó una masa crítica de empresas de software que, si bien
estaba formada por pequeños y medianos emprendimientos, generaba cierto dinamismo en el
sector TIC.
En cuanto a otras dotaciones, digamos que la infraestructura de comunicaciones había tenido
una importante modernización en los años ’90, favoreciendo el desarrollo de actividades TIC. A
su vez, en ambos casos las ciudades cuentan con una adecuada infraestructura de transporte.
No hay, en cambio, ni sistemas financieros profundos ni fondos de capital de riesgo disponibles,
ni tampoco una población angloparlante extendida. En tanto, desconocemos la existencia de
datos que permitan saber en qué medida en Córdoba y Rosario existen factores tales como
espíritu emprendedor, confianza, etc., pero probablemente no son muy diferentes de los
disponibles en otras ciudades grandes del país (y el país no parece destacarse particularmente
por esos atributos).
4. Los disparadores
Hacia fines de los ’90, un grupo de empresas del sector de SSI cordobés comenzó a reunirse
esporádicamente, aunque estas reuniones no fructificaron en aquel momento puesto que
parecía no estar madura la relación entre las firmas, que continuaban viéndose unas a otras
como meras competidoras. Por otro lado, por la misma época el gobierno de la provincia
organizó un viaje a Irlanda, del cual participaron los rectores de las universidades de la ciudad,
con el fin de conocer la exitosa experiencia de desarrollo del sector de SSI en ese país.
Asimismo, en el 2000 se conformó la CIIECA (Cámara de Industrias Informáticas, Electrónicas y
de Comunicaciones del Centro de Argentina), una agrupación gremial empresaria que reunía
empresas de electrónica y software12.
Todo este movimiento creó el entorno propicio para la conformación del cluster, algo que
sucedió básicamente a partir de dos hechos: la acción decidida de un actor clave (un
“clusterpreneur” en las palabras de (Kantis H. 2005)), que convocó y organizó al grupo inicial
fundador del CCT, y el anuncio de la posible radicación de Motorola en Córdoba.
11
Algunas de estas firmas comenzaron, por ejemplo, haciendo tareas de grabo-verificación, luego pasaron a realizar
adaptación y posteriormente desarrollo de software.
12
La CIIECA se conformó en el 2000, apenas un año antes que el CCT, a partir de un pequeño grupo de 6 empresas
que actualmente llegan a 100. La mayor parte de estas firmas son fabricantes nacionales de productos de electrónica
industrial, sistemas de seguridad, telecomunicaciones, broadcasting, electrónica en medicina y agro, etc. Muchas de
ellas desarrollan y/o utilizan software embebido en sus equipos. Algunas de las empresas de la CIIECA también
pertenecen al CCT.
45
En efecto, el grupo inicial de empresas se conformó a instancias del liderazgo de un miembro
de una empresa de marketing cordobesa que venía trabajando desde tiempo atrás en la
detección de nuevos sectores dinámicos. Las primeras conversaciones se iniciaron a
comienzos de 2000 con un pequeño grupo de empresas desarrolladoras de software
relativamente importantes en Córdoba.
Casi simultáneamente, Motorola anunciaba su intención de radicarse en la Argentina y Córdoba
era una de las localizaciones posibles. El gobierno estaba muy interesado en atraer esa
inversión a la provincia, de modo tal que comenzó a negociar con la compañía ciertos
incentivos para su radicación.
Para las firmas locales la llegada de Motorola despertaba sentimientos encontrados Por un
lado, generaba algún temor y una sensación de desigualdad ante los beneficios que el gobierno
ofrecía a la empresa extranjera para su radicación. Pero al mismo tiempo, alertaba a las firmas
acerca del potencial de la ciudad y su industria de SSI. Muchas empresas que se adhirieron a
este último grupo pensaban que se abría una oportunidad única para desarrollar un sector de
SSI competitivo y que el arribo de ET era una prueba de que esa oportunidad debía ser
aprovechada ahora. Fuera entonces que las unió “el amor o el espanto”, el hecho es que la
llegada de Motorola cristalizó un proceso que venía asomando incipientemente entre algunas
pocas empresas y aceleró las decisiones.
A partir de entonces, el grupo inicial se enfocó en desarrollar una trama de vinculaciones
interempresarias sólida y a trabajar en pos de lograr que el gobierno creara un marco de
incentivos para todo el sector y no solo para las ET. Finalmente, en febrero de 2001 se
constituyó formalmente el CCT como asociación civil sin fines de lucro conformada por 10
empresas de los sectores de software y telecomunicaciones, a las que se sumaba la compañía
de marketing del impulsor de la idea13. Entre estas firmas había, por ese entonces, un notorio
desequilibrio respecto a su tamaño, facturación y grado de desarrollo (Pujol, 2006). El
documento fundacional del cluster permite apreciar cuáles eran los justificativos de la creación
del CCT según sus fundadores (CCT 2001; Dellavedova 2006):
1. La existencia de empresas locales con legitimidad local y algunas incluso a nivel
internacional.
2. La presencia de recursos humanos capacitados para las actividades TIC, gracias a
la existencia de universidades prestigiosas especializadas.
3. Las políticas públicas que durante la década del noventa permitieron la incorporación
de tecnología y la radicación de nuevas inversiones extranjeras.
4. La incipiente presencia de proveedores de servicios afines e instituciones de apoyo
técnico específico.
5. Concentración geográfica de empresas
6. Líderes con ideas innovadoras y pensamiento estratégico
7. Empresas que invierten en Investigación y Desarrollo
La finalidad declarada del acuerdo era nuclear a las empresas del sector TIC, dadas las
ventajas mencionadas, y así lograr una coordinación y sinergia de las mismas, que potenciara
las acciones individuales mediante la conformación de redes que beneficiaran a cada empresa
13
Estas empresas eran: Interware, Invel, Siscard, Discar, MKT, IPP, Lempert & Asociados, Prominente (un spin-off
del holding local Roggio), Vates y Voip Group Argentina.
46
en particular y también al conjunto, elevando a su vez la competitividad sistémica. Por otra
parte, la iniciativa también pretendía incrementar la capacidad de vinculación con el entorno,
desarrollar redes institucionales, promover la innovación y facilitar la internacionalización del
sector (Dellavedova 2006). Las empresas extranjeras en tanto se concebían también como
parte del cluster, ya que en el Estatuto del CCT se establece claramente como objetivo de la
institución “impulsar la radicación de compañías extranjeras, con fines de inversión y desarrollo
local” (inc. g, art. 2º).
Un último punto importante a destacar es que el CCT nació y se consolidó en forma privada, en
tanto fue recién más tarde que se incorporaron al mismo la universidad y el Estado. Esto
constituye un hecho algo singular puesto que en muchas otras experiencias, tal como vimos
antes, el Estado y las instituciones educativas han estado presentes desde un comienzo.
En contraposición, el crecimiento de la industria de SSI en Rosario estuvo de algún modo
apalancado por la acción pública (local) que mostró interés por promover este sector desde
épocas tempranas. Esta inquietud quedó plasmada en el Plan Estratégico de Rosario, una
iniciativa que comenzó en 1996 y de la cual habían participado actores sociales de muy
diversos ámbitos. En el documento final del Plan se establecía que, a través de la articulación
entre los ámbitos públicos, privados y académicos, debían estimularse las actividades
científicas y el desarrollo tecnológico, para posicionar a Rosario como punto de referencia en
dichas áreas tanto en el país como en el Mercosur. Asimismo, se planteaban dos acciones
concretas en materia de política tecnológica y de innovación: la consolidación del Sistema
Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico y la creación de un Parque Tecnológico (Plan
Estratégico Rosario 1998).
Sin embargo, por ese entonces no existía aún un ámbito en el cual discutir los objetivos de
trabajo en común entre las empresas, la universidad y el gobierno local. Esto recién ocurrió en
el año 2000, a instancias de un grupo de investigadores del Instituto de Investigación en
Economía y Dirección para el Desarrollo (I.D.I.E.D) de la Universidad Austral y de tres
empresas locales: Grupo Consultar, BLC y Grupo Tesis. Al respecto, (Lahitte 2006) señala que
fue el espíritu emprendedor (de estas empresas) y el convencimiento acerca del potencial que
tenía el sector en la ciudad lo que las llevó a realizar una experiencia que trascendiera lo
individual. En la misma dirección, (Kantis H. 2005) señala que en todo este proceso intervino
decididamente la acción de un individuo catalizador (en alusión a uno de los tres empresarios
que participaron desde el inicio en este proceso), aunque aparentemente, por lo recogido
durante la investigación, el rol de ese empresario habría sido algo menos relevante del que tuvo
su similar en Córdoba.
Es importante señalar que este movimiento tuvo desde un comienzo un fuerte apoyo del
gobierno municipal que acompañó de cerca todo este proceso. En efecto, el gobierno de
Rosario se integró inmediatamente a la propuesta cediendo además el espacio físico para la
realización de las reuniones del grupo (Lahitte 2006). Luego, también fueron sumándose otras
universidades e instituciones y el gobierno provincial, cuyo signo político era diferente al del
gobierno municipal14.
14
La ciudad de Rosario ha sido gobernada por el Partido Socialista desde 1995 hasta la actualidad. La provincia de
Santa Fe ha estado en manos del Partido Justicialista hasta diciembre del año último en que el Partido Socialista
ganó las elecciones. Es decir que desde entonces, ambos niveles de gobierno tienen el mismo signo político (el
actual gobernador de Santa Fe ha sido intendente de Rosario por 8 años en tanto que el actual intendente de
Rosario ha sido uno de los promotores más activos del PTR mientras cumplía funciones como Secretario de la
Municipalidad de Rosario).
47
Parte de la cohesión que se consiguió en este proceso de creación del PTR tuvo que ver con el
mencionado anuncio de Motorola de radicarse en alguna ciudad del centro del país. En opinión
de algunos testigos de esa época, la noticia sobre Motorola “agitó el tablero” puesto que
muchas empresas tomaron conciencia de que si una ET de la envergadura de Motorota
planeaba radicarse en Rosario era porque la ciudad tenía evidentemente un fuerte potencial
para desarrollar el sector TIC. En un sentido, el anuncio más que temor generaba cierto
optimismo entre los actores locales, razón por la cual no hubo reacciones defensivas sino más
bien una actitud preactiva que finalmente cristalizó en la creación del PTR15 en el año 2000.
El PTR nació como una asociación civil sin fines de lucro, con participación pública y privada.
Su cuyo grupo fundador estaba constituido por la Universidad Nacional de Rosario (pública), la
Universidad Austral (privada), empresas locales de tecnología (Grupo Consultar, BLC y Grupo
Tesis), la Fundación Libertad, el gobierno municipal de Rosario, el gobierno provincial de Santa
Fe y el Concejo Municipal de Rosario.
Queda entonces claro que desde su creación el PTR se constituyó como una asociación
público-privada tripartita: universidad, empresas y Estado. Si bien siempre estuvo presente la
base tripartita de este proyecto, hubo etapas en las que el contexto externo impidió que los
canales de cooperación entre las partes funcionaran con fluidez. En particular, la pata estatal
estaba claramente dividida entre el gobierno local –fuertemente activo en la creación y
consolidación del PTR- y el provincial -cuya participación fue mucho menos significativa. Esta
diferencia tenía que ver con el hecho de que, hasta diciembre de 2007, ambas administraciones
respondían a partidos políticos diferentes.
El objetivo del PTR era posicionar a Rosario y su región como un centro de referencia
internacional en el desarrollo científico y la innovación tecnológica a través de nuevas formas de
gestión que articularan los ámbitos públicos, privados y científicos, mediante el desarrollo de
tecnologías de la información, comunicaciones y biotecnología (www.polotecnologico.net). Para
ello, los ejes estratégicos del PTR eran:
1. Promover, facilitar y estimular el crecimiento y la capacidad exportadora de las
Empresas de Base Tecnológica (EBT).
2. Promover la creación de parques tecnológicos e incubadoras de empresas.
3. Fortalecer la educación en áreas tecnológicas.
4. Fomentar la vinculación empresa-ciencia.
5. Promover la calidad en los procesos y productos de las EBT.
6. Atraer inversiones en EBT.
7. Potenciar un ambiente emprendedor en la región.
Observamos entonces que en el plano de los disparadores, hay tanto elementos en común
como diferencias entre los casos de Córdoba y Rosario. Las dos iniciativas nacen por la misma
época, con un liderazgo importante de ciertos empresarios o “clusterpreneurs”, en un contexto
de fuerte crisis macroeconómica en Argentina, y tras un proceso de desarrollo del sector de SSI
en ambas regiones que hacía presumir que existían posibilidades para potenciar a dicho sector
aún más mediante la acción colectiva y la cooperación en áreas tales como calidad, innovación,
15
Como ya se mencionó, finalmente Motorola optó por radicarse en Córdoba, posiblemente porque ella ofrecía,
además de otras ventajas equiparables a las de Rosario, un importante número de incentivos fiscales y tributarios
que terminaron inclinando la balanza a su favor.
48
exportación, etc. Sin embargo, es importante aclarar que en los dos casos la decisión de crear
el cluster fue previa a la devaluación de 2002, que posicionó a la Argentina como una
localización atractiva para desarrollar actividades de SSI orientadas a la exportación, aunque en
ambos casos existía la intención de potenciar las capacidades exportadoras de las firmas de las
respectivas regiones.
Otro hecho común es que en ambos casos un detonante crucial de la decisión de crear el
cluster fue el anuncio de que una gran ET estaba interesada en invertir en una de las dos
ciudades. Esto generó tanto temor como entusiasmo entre las empresas locales, pero en todo
caso fomentó la idea de que la asociación entre ellas podía ser importante tanto para afrontar
las consecuencias negativas de la llegada de las ET, como para aprovechar sus impactos
potencialmente positivos.
En tanto, la principal diferencia es que si bien en ambos casos fue clave el accionar privado, en
Córdoba el Estado y la universidad estuvieron ausentes en la primera etapa, a diferencia del
caso Rosario en donde tuvieron una participación activa.
5. El papel del Estado y las políticas públicas
A lo largo de las últimas décadas, los sucesivos gobiernos que estuvieron al frente de la
provincia de Córdoba mostraron un interés particular por apoyar al sector informático, en
especial luego del fracaso del proyecto por desarrollar la industria microelectrónica y de
hardware en la provincia de mediados de los ´80. El estímulo se ha dado por dos grandes vías:
la inclusión del sector de software y servicios informáticos en la Ley de Promoción Industrial de
Córdoba y una decidida política de atracción de IED.
En el primer caso, en 2003 la provincia le otorgó al sector informático el status de industria
(Decreto 1408/03), lo cual permite que las empresas desarrolladoras de software de Córdoba
accedan a los beneficios de la promoción industrial vigente en la provincia. Dicha promoción
exime a las PyMEs de los tributos provinciales por el término de 10 años y, desde 2007, del
pago del impuesto sobre los Ingresos Brutos.
Pese a que la promoción industrial implica beneficios fiscales importantes para las firmas, son
pocas las que hasta ahora se han inscripto en este régimen –según datos oficiales, a fines de
2007 eran apenas 20 empresas-. Esto en parte tiene que ver con cierto desconocimiento por
parte de las firmas pero sobre todo con las exigencias que impone la ley para poder adherirse
(situación fiscal regular, habilitación, etc.) y que muchas veces son de difícil cumplimiento para
empresas pequeñas caracterizadas, además, por tener un alto grado de informalidad.
Con respecto a la política de promoción de inversiones, como veremos más abajo, la provincia
ha recibido varias radicaciones importantes de empresas de software extranjeras a lo que se
agrega la instalación de numerosos call y contact centres. Estas inversiones fueron motivadas,
entre otros factores, por la existencia de subsidios por puesto de trabajo, la bonificación de
parte de las cargas laborales y los aportes para equipamiento y oficinas, entre otros incentivos.
El Estado ha promovido también otras acciones, tales como el otorgamiento de subsidios a
PyMEs para obtener certificaciones de calidad, así como otras en el área educativa (PROFOCO
–ver más abajo-, becas para estudios terciarios o de grado de carreras informáticas). También
recientemente ha decidido apoyar mediante subsidios la creación de un parque tecnológicoempresarial mediante un convenio con el CCT y la CIECCA, acuerdo que fue refrendado por
una ley recientemente sancionada. En el parque se instalarán unas 30 empresas y también
49
habrá un edificio de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en donde se dictarán cursos de
grado y posgrado, y se realizarán actividades de extensión e investigación. El terreno fue
originalmente comprado por las 8 empresas más grandes del CCT.
Paradójicamente, más allá de este activismo, como ya comentamos, el Estado ha tenido poco
que ver con la creación del CCT, la cual fue una iniciativa del ámbito exclusivamente privado
desde su concepción. Ya hemos visto que, en contraste, el gobierno local ha tenido un rol
decisivo en la conformación y posterior consolidación del Polo Tecnológico de Rosario.
Asimismo, el Municipio le ha asignado al sector tecnológico un papel muy significativo en el
proyecto de desarrollo sustentable ideado para la ciudad.
Más allá del apoyo institucional ofrecido por el gobierno local, en materia de políticas concretas
de apoyo al sector la visión del municipio ha estado siempre enfocada a crear condiciones
favorables de entorno más que a ofrecer beneficios concretos a las empresas. En este sentido,
ni la ciudad ni la provincia cuentan con un menú de subsidios o incentivos para atraer la
radicación de empresas. La filosofía del gobierno de Rosario es que un entorno local favorable
atraerá inversiones de “mayor calidad”, que promuevan sinergias con los actores locales, en
lugar de otorgar incentivos para que Rosario se convierta en una plataforma de exportación de
servicios (presumiblemente de bajo valor agregado). En definitiva, el gobierno aspira a captar
inversiones extranjeras de empresas que puedan establecer algún tipo de interrelación con el
medio local y que no estén tan dependientes del tipo de cambio y las ventajas de costos –
transitorias- que puede ofrecer Rosario vis a vis otras localizaciones en el mundo.
Sí tienen, al igual que otras provincias, leyes que declaran al sector de SSI como industria, lo
cual les permite a las empresas acceder a ciertos beneficios fiscales concedidos a las industrias
en general como la exención del impuesto a los Ingresos Brutos.
A su vez, recientemente el gobierno de Santa Fe firmó un acuerdo con 14 empresas de
software por el cual se iniciará el proceso para certificar bajo las normas ISO 9001:2000. Se
trata de un proyecto del que participarán organismos provinciales y nacionales, a través del cual
las empresas recibirán capacitación y asistencia técnica hasta estar en condiciones de obtener
la certificación que garantizará la calidad de sus productos.
En el ámbito local, el Municipio de Rosario exime a las empresas que cuentan con
certificaciones de calidad del pago de la Tasa de Registro de Inspección, basándose en la
premisa de que las mejores prácticas en el desarrollo de software mejoran la competitividad de
las empresas en los mercados externos. Asimismo, en 2007 lanzó una línea de financiamiento
para la innovación tecnológica con tasas de interés subsidiadas.
Finalmente, en ambos casos, desde el punto de vista de la demanda, parecería haber un
espacio para que el Estado local actúe comprando más productos de software y servicios
informáticos a las empresas de la región. Si bien Rosario, por ejemplo, está avanzando mucho
en materia de gobierno digital, todavía hay ciertos sectores en los cuales la demanda de
software se realiza en forma caótica, desarticulada y atomizada sin que haya un plan de
desarrollo de proveedores de software más integral. A su vez, muchas empresas consideran
que el Estado no es aún un gran consumidor de tecnología y cuestionan la burocracia que
muchas veces enfrentan en los procesos licitatorios.
En suma, el rol del Estado ha sido importante en ambos casos, pero por vías bastante distintas.
En Córdoba el Estado no tuvo intervención en la formación del cluster, pero jugó un rol clave
con su política de atracción de inversiones extranjeras, lo cual, como veremos más abajo, no
50
dejó de traer impactos tanto positivos como negativos sobre las firmas locales. En tanto, en
Rosario el Estado, además de jugar un papel importante en la creación del cluster, desechó las
políticas de incentivos prefiriendo contribuir a crear un entorno favorable a la atracción de
inversiones de alto contenido tecnológico y dispuestas a interactuar con el gobierno local.
El punto es que, como veremos más abajo, hasta el momento las tres ET que están radicadas
en la ciudad parecen más bien responder al modelo de exportación de servicios de bajo valor
agregado y bajos encadenamientos en tanto que las ET que parecen tener algún viso de mayor
sofisticación tecnológica y posibilidades de derramar conocimiento sobre las firmas locales –
como Intel y Motorola- se han radicado en Córdoba en gran medida porque aquélla ciudad les
ha ofrecido incentivos fiscales y subsidios interesantes.
Más allá de esta diferencia importante, en ambos casos los Estados provinciales eximieron de
algunos tributos a las empresas del sector SSI, y tanto ellos como los Estados municipales
montaron algunas políticas específicas de subsidios y ciertos programas de capacitación laboral
que si bien contribuyeron positivamente al desarrollo de los clusters, parecen haber jugado un
rol secundario en su evolución.
6. El rol de las universidades y los centros de investigación
Como se mencionó antes, tanto en Córdoba como en Rosario existen varias universidades de
reconocido prestigio, que aportan la base fundamental de recursos humanos calificados en el
área TIC. Sin embargo, más allá de esa función, no parece haber mayores vínculos entre el
desarrollo del cluster y el sector académico, más allá de algunos intentos en esa dirección.
De hecho, una de las primeras iniciativas adoptadas para promover al sector TIC cordobés fue
la creación del Instituto Tecnológico Córdoba (ITC), en 2002. El propósito del ITC es crear
lazos entre la industria TIC y la academia, interviniendo en la formación y desarrollo de los
recursos humanos específicos. El ITC se formó originalmente con las 6 universidades de la
ciudad y posteriormente se sumó el CCT. Esta iniciativa no tiene financiamiento gubernamental.
A lo largo de sus años de existencia, los proyectos más relevantes del ITC han estado en el
ámbito de la capacitación –aunque sin programas regulares- y en el debate acerca del perfil
profesional que requiere la industria TIC para seguir creciendo. En este sentido, el ITC manejó
el programa del BID/FOMIN “Entra XXI”, cuya finalidad era promover el empleo de jóvenes de
bajos ingresos en el área TIC. El programa formó 400 jóvenes de los cuales el 80% pudo
insertarse laboralmente. Asimismo, el ITC también trabaja con escuelas de nivel medio en la
formación de capacidades entre los jóvenes.
El Instituto cuenta además con dos laboratorios donados por Intel –el primero de ellos con
anterioridad a la radicación de esta empresa en Córdoba-. El segundo de estos laboratorios es
un Centro de Innovación Open Source cuyo objetivo es incubar emprendimientos basados en
código abierto y hacer actividades de I+D en ese ámbito. También se conformó un grupo de
desarrollo que implementó librerías Java para Apache Harmony, el proyecto Java SE de la
Apache Software Foundation. En este proyecto estuvieron involucradas cerca de 30 personas y
sus resultados fueron donados, siendo hoy este desarrollo uno de los principales aportes del
ITC a un proyecto de alcance global (Jaimez y Gastañaga 2007). Recientemente el ITC ha
comenzado a trabajar en el área de gestión de proyectos y de procesos, dos temas en los
cuales las empresas más pequeñas del sector muestran falencias importantes.
51
El ITC tiene una relación fluida con las ET de la región –especialmente con Intel- e incluso, en
el momento de su llegada, algunas de ellas utilizaron frecuentemente los servicios y el apoyo
ofrecido por este instituto. Desde el punto de vista de su aceptación en el medio, en general las
empresas perciben al ITC como un actor importante dentro del sector en Córdoba y lo tienen
por referente en materia de vinculación universidad-industria.
Sin embargo, aún son escasas las vinculaciones concretas entre el ITC y las firmas para llevar
a cabo proyectos de I+D. Según los informantes consultados, esta falta de empresas que se
acerquen al instituto con proyectos puntuales de investigación podría ser en parte el reflejo de
ciertos temores a revelar información valiosa para la firma.
En general, todos los referentes consultados consideran que la vinculación universidadempresa dista mucho de ser la ideal y en esto parece que la existencia del ITC no ha ayudado
lo suficiente. Las críticas más importantes de las firmas del sector apuntan a la obsolescencia
de los programas de estudios, la falta de visión empresarial de la formación, la orientación a
tecnologías que no son las utilizadas por la industria y la lentitud de la burocracia universitaria.
De todos modos, muchas consideran que esta situación está mejorando gradualmente, en
particular, con la realización de algunas actividades conjuntas como capacitaciones, proyectos
de innovación tecnológica financiados por el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) del
Ministerio de Ciencia y Tecnología y alguna injerencia que están pudiendo tener las empresas
en la currícula. Por su parte, las universidades aducen que las empresas promueven el
abandono prematuro de los estudios llevándose estudiantes que no han finalizado su formación
de grado, lo cual atenta contra el nivel de competencias laborales y por supuesto genera una
gran pérdida social a causa del desgranamiento de la matrícula educativa.
En el caso de Rosario, desde el punto de vista de la vinculación del PTR con las instituciones
de ciencia y tecnología de la región, la opinión casi unánime de los referentes consultados es
que ésta podría ser mucho más intensa y fructífera. Si bien existe interacción entre el PTR y las
universidades –en particular con algunas de ellas- los lazos aún son débiles y no hay trabajos
conjuntos sistemáticos orientados a desarrollar capacidades locales específicas en el área de
software y servicios informáticos. La mayor parte de las vinculaciones entre empresas y
universidades se da a través de los proyectos financiados por el FONTAR.
A futuro, el PTR tiene como objetivo la creación del Parque Científico Tecnológico de Rosario,
el cual tendría, entre otros objetivos, el de potenciar fuertemente las vinculaciones universidadempresa. En verdad éste era un objetivo ya explicitado en el Plan Estratégico de Rosario, al
cual el PTR adhirió entusiastamente. El proyecto cuenta con la participación y el apoyo del
Centro Regional de Investigación y Desarrollo de Rosario (CERIDER), la Universidad Nacional
de Rosario (UNR), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Municipalidad de Rosario, el
Gobierno de la Provincia de Santa Fe y el PTR. La idea ya cuenta con un anteproyecto que fue
realizado por el Instituto de Pesquisa, Planejamiento e Cooperaçao Internacional en Ambientes
e Condiçoes para a Innovaçao (PROINTER) y se divide en dos grandes áreas: la biotecnología
vinculada al sector de alimentos y las TICs. Según la información provista por (PROINTER
2005), entre los elementos componentes del Parque se hallan:
1. Un Centro de Administración y Servicios
2. Los Institutos de investigación de CERIDER y de la UNR
3. El Instituto de Tecnología Industrial (INTI)
4. Un Vivero de Empresas de Base Tecnológica –núcleo del Programa de Incubación
de Empresas52
5. El Edificio Tecnológico –eje central del Programa de Radicación de Empresas, que
16
deberá acoger en sus inicios a empresas interesadas en instalarse en el parque .
Está previsto que una vez construido, en el parque también se instale el Instituto Nacional de
Agrobiotecnología (INDEAR) –una asociación de las firmas Biosidus y Bioceres que forma parte
del PTR desde 2005- y el Centro Binacional Argentino Español de Genómica Vegetal.
Pese a que lleva ya muchos años, la idea del Parque Tecnológico avanzó poco desde su
concepción. Si bien en 2005 se realizó el concurso de ideas para el diseño del Edificio
Tecnológico y se abrió la etapa de la búsqueda de financiamiento, el Parque Tecnológico sigue
siendo tan solo un proyecto o un sueño de muchas empresas rosarinas y del propio gobierno
local que, hasta el momento, no se ha podido concretar básicamente porque si bien existen
empresas interesadas en radicarse allí, no se ha conseguido el financiamiento suficiente17.
En suma, ambos clusters muestran una realidad bastante parecida en materia del papel de
vinculaciones empresa-sector académico. Las universidades son principalmente proveedoras
de recursos humanos, con mayor o menor adecuación curricular a las necesidades del sector
privado. Raramente, en tanto, se producen vinculaciones empresa-universidad en el plano
tecnológico. Tampoco parecen ser comunes los spin-offs (firmas creadas a partir de desarrollos
generados en las universidades). En los dos clusters existen proyectos, con mayor o menor
grado de avance, para crear parques tecnológicos que nucleen empresas y universidades en un
mismo predio. Si bien esto puede facilitar la interacción, está claro que la mera cercanía física
difícilmente baste para generar vinculaciones significativas, para lo cual probablemente se
requieran tanto modificaciones en las conductas tecnológicas de las firmas, como algunos
cambios en la dinámica de las universidades y políticas de estímulo más claras de parte del
sector público.
7. Conexiones y sinergias al interior de los clusters
En un estudio realizado en base a una encuesta a empresas, Kantis (2005) menciona como
aspecto interesante el hecho de que previo a la constitución del CCT ya existía entre las
empresas cordobesas cierta práctica generalizada de apoyarse en contactos externos, tanto
formales como informales. Sin embargo, la construcción del “capital social” del CCT ha sido y
continúa siendo un proceso complejo. Esto no debe sorprender puesto que dicha construcción
implica no sólo desarrollar redes de relaciones entre las firmas, sino también consolidar el
sentido de pertenencia al grupo y promover comportamientos basados en la confianza.
Al respecto, es interesante observar los resultados que arroja el estudio realizado por (Matta y
Donadi 2007) durante los años 2005 y 2006, en el cual los autores evalúan la red de relaciones
que se ha desarrollado entre distintas firmas pertenecientes al CCT, a la CIIECA y/o al
Programa de Cadenas Productivas BID-FOMIN, es decir, empresas TIC que, de un modo u otro
se encontraban nucleadas bajo algún paraguas institucional.
El mencionado estudio dividió las distintas redes establecidas entre los actores encuestados en
diversos grupos. El primero tiene en cuenta el nivel de conocimiento que las firmas poseen las
unas de las otras (red de conocimiento), de modo tal que el resultado permite saber cuáles son
las más reconocidas y la voluntad existente de entablar alguna interrelación. A su vez, el nivel
16
El anteproyecto del Parque contempla la construcción de 12 módulos de 500 m2 para que se instalen algunas
empresas de la región.
17
Por otra parte, el predio en el cual se construiría el edificio pertenece a la UNR y tampoco está definida la cesión
del mismo.
53
de conocimiento que tienen las empresas es importante en cuanto a las acciones de
cooperación que pueden llegar a establecer. Los resultados muestran que de un ideal de
conocimiento mutuo del 100% en el caso del cluster de Córdoba el valor se encuentra en un
42%. El promedio de relaciones por empresa en número de firmas es de 19 de un total de 47.
Esto implica, según los autores, un grado de desconocimiento relevante, ya que las empresas
no llegan, en promedio, ni a conocer a la mitad de las empresas del sector. De todos modos, a
nuestro juicio, este número no parece tan bajo, y la percepción durante las entrevistas
realizadas para esta investigación es que en general hay un alto nivel de conocimiento entre las
empresas respecto de sus pares, no sólo en el plano comercial sino que en algunos casos este
conocimiento llega incluso hasta a los temas tecnológicos en los que cada uno está enfocado.
La segunda red analizada por los autores es la red de comunicación entre empresas, hecho
que implica reciprocidad e interacción entre las mismas. Esta comunicación se evaluó en tres
niveles: a) comunicación para realizar negocios, b) intensidad y frecuencia de dicha
comunicación, y c) relevancia de la información intercambiada. Los resultados para el primer
caso dieron valores de 16% de los vínculos posibles. Tomando en cuenta el resultado anterior,
esto significa que el 40% de las empresas que se conocen a su vez se comunica18. El trabajo
encontró además, mayor cohesión entre las empresas pertenecientes a CIIECA que al CCT. En
cuanto a los resultados de la evaluación de la red de cooperación (trabajo conjunto) entre las
empresas del sector, su valor fue del 15% respecto de la máxima cooperación posible (Matta y
Donadi 2007). En los gráficos 2 y 3 se resumen los resultados para las dos últimas redes.
Gráfico 2. Red de comunicación
Referencias: E empresa perteneciente a la CIIECCA; S empresa perteneciente al CCT; A empresas que han
formado una sociedad para realizar negocios.
Fuente: (Matta y Donadi 2007)
18
Los autores destacan que hay una gran divergencia en los valores entre diferentes empresas, existiendo casos
extremos de redes densas y otros de total aislamiento.
54
Gráfico 3. Red de Cooperación
Referencias: E empresa perteneciente a la CIIECCA; S empresa perteneciente al CCT; A empresas que han formado
una sociedad para realizar negocios. N no pertenece al programa de Cadenas de Valor del BID.
Fuente: (Matta y Donadi 2007)
Más allá de este análisis general, cabe mencionar como hito importante que en el año 2003 se
creó dentro del CCT el Córdoba System Factory (CSF), cuyo objetivo era asociar empresas
pertenecientes al cluster con el fin de proveer servicios de factoría de software para el exterior
en forma conjunta. El CSF estaba formado por 11 empresas del cluster y tenía un gerente
comercial que coordinaba sus acciones. A su vez, esta iniciativa estaba apoyada por el Estado
provincial, quien subsidiaba sus actividades. Las empresas integrantes del Córdoba System
Factory estaban obligadas a obtener una certificación de calidad CMM, para lo cual contaban
con el apoyo del Programa de Desarrollo de Cadenas Productivas del BID/FOMIN.
El CSF comenzó a explorar algunos mercados externos, en general latinoamericanos, y
finalmente logró obtener algunos contratos y ganar licitaciones para proveer servicios de factory
en Chile y Paraguay. Pero posiblemente el grupo no estaba aún maduro para esta experiencia y
comenzaron a aparecer problemas entre las empresas. En parte, esto estaba relacionado con
la fuerte asimetría que existía entre las firmas integrantes del CSF –la más grande tenía 200
empleados y la más pequeña apenas 7-. Pese a haber logrado abrir algunas puertas en el
exterior, la asociación se fue deteriorando y la confianza entre las firmas se diluyó. En opinión
de algunos referentes claves consultados, parte del fracaso del CSF puede estar relacionado
con el temor que tenían las empresas de que esa asociación compitiera con ellas mismas por
los negocios en el exterior. Pero también influyeron otros aspectos como actitudes poco
colaborativas, recelos entre las empresas, competencia, etc., todos ellos factores que suelen
estar presentes en las experiencias asociativas que no llegan a buen puerto.
En cualquier caso, pese al fracaso de esta experiencia, lo cierto es que por diferentes motivos
quizás, la internacionalización pasó a ser un objetivo prioritario para casi todas las firmas y en
ese sentido el espacio en común que presupone la existencia del CCT les ha permitido generar
un ámbito de transferencia de conocimientos y experiencia en materia exportadora desde las
55
firmas más consolidadas hacia las que están recién iniciándose. De hecho, recientemente han
surgido en el CCT algunas “micro-sociedades” cuyo objetivo es la exportación conjunta: muchos
empresarios consideran que las agrupaciones más pequeñas –de 3 o 4 compañías- pueden ser
altamente beneficiosas para acceder al mercado externo y obtener algunos contratos19.
Con relación a la circulación de conocimientos tecnológicos entre las empresas, la situación
parece ser un tanto más compleja. En un comienzo, existían ciertos reparos en la mayor parte
de las firmas de convivir en un mismo espacio con sus competidores en el mercado. Si bien con
el tiempo esta situación fue decantando, está claro que la difusión de aspectos técnicos es un
área particularmente sensible para las firmas. No obstante esto, algunas empresas reconocen
que la situación actual es bastante más distendida que en el pasado y que muchas empresas
han entendido que “no tiene sentido ser celoso del conocimiento tecnológico”.
Más allá de esta evidencia, aún considerando las experiencias puntuales o anecdóticas que
pueden hallarse dentro del cluster, el hecho es que no parece haber hasta el momento una
profusión de redes relacionadas con la realización de negocios. Sí es muy interesante la
construcción institucional que se ha ido desarrollando en torno al CCT.
Si bien, como veremos, no todas las iniciativas han tenido el éxito esperado ni están exentas de
críticas, a nuestro juicio el hecho más relevante es que en torno al cluster se observa cierta
densidad institucional que reafirma de algún modo la gradual consolidación de esta iniciativa y
el compromiso que parecen tener todos las fuerzas vivas –empresas, universidades, ET,
gobierno, etc.- para desarrollar la industria de software cordobesa. De todos modos, está claro
que no se trata de promover la proliferación de instituciones, programas o redes, sino de que
las que existan sean efectivas para el logro de sus objetivos. En este sentido, veremos a
continuación que algunas de ellas han podido cumplir con su cometido mejor que otras.
Un hito institucional importante en torno al CCT –además de la mencionada creación del ICTfue la adopción, en 2005, del Programa de Competencias Laborales (PROFOCO), cuyo objetivo
era ofrecer formación para el trabajo sobre la base de la detección de los perfiles necesarios
para cada segmento de la industria20. El programa estuvo en marcha por más de dos años,
durante los cuales impartió formación de corta duración para estudiantes de nivel medio –en su
mayoría desempleados-. Por su concepción, el PROFOCO no competía con la oferta
académica puesto que apunta a otro segmento poblacional y sobre todo a un nivel de formación
mucho más bajo. En el marco de este programa también se ofrecieron cursos de formación de
formadores y de formación en las especialidades más demandadas por las empresas del sector
al tiempo que se diseñaron 12 currículas y materiales de formación para las ocupaciones
priorizadas por la industria. Si bien algunas empresas entrevistadas han sido críticas de este
programa, en general existe una opinión positiva, tanto del PROFOCO como del antes
mencionado programa Entra XXI.
El otro hito institucional del CCT tiene que ver con la búsqueda por parte de las firmas locales
de la obtención de beneficios similares a los que el gobierno ofrecía a las ET del sector que
19
Una evaluación similar hizo el Programa de Cadenas Productivas BID-FOMIN respecto de la asociatividad entre un
número más pequeño de firmas y las mayores probabilidades de éxito de los programas.
20
Su antecesor había sido el diseño del mapa de perfiles de competencias para el sector TIC que se había diseñado
en el marco del Plan Estratégico del sector de SSI (2004) y que podría considerarse como un indicio de la toma de
conciencia temprana del sector acerca de la necesidad de formar recursos especializados. El proyecto mencionado
diseñó un mapa de recursos humanos a partir del cual es posible determinar el tipo de especialidad requerida para
cada etapa de la industria TIC. Posteriormente, se agregó un ranking de demandas insatisfechas por parte de las
empresas y se eligieron algunas especialidades a las cuales se apoyaría en una primera instancia.
56
quisieran radicarse en Córdoba. El CCT tuvo en claro este objetivo desde un primer momento y
se alineó estratégica y políticamente con un ala del gobierno provincial con el fin de alcanzarlo.
El primer logro fue la sanción de la Ley que declara industria al sector de SSI. Esta norma
posibilitó la adhesión de las empresas de SSI a la Ley de Promoción Industrial de la provincia
de Córdoba y posteriormente a la Ley Nacional de Promoción de la Industria de SSI. Luego, en
el año 2007 las empresas cordobesas consiguieron la igualación de beneficios respeto de las
ET en materia de subsidios a la contratación de personal. Esta equiparación tiene pocos
beneficios reales para las locales en el corto plazo puesto que la contratación de personal
nuevo es prácticamente marginal –no así en el caso de las ET que, al radicarse, pudieron
aprovechar este beneficio sobre la totalidad de la nómina salarial-. Sin embargo, su obtención
significó un gran logro institucional para el CCT y desde ese punto de vista la acción conjunta
de las empresas adquiere otra dimensión.
En el mismo sentido se orienta la conformación de la Mesa Sectorial, tal vez el logro
institucional más importante que hasta el momento se ha dado dentro del CCT. Esta mesa fue
convocada por el gobierno de la provincia en 2007 y de ella participan todos los actores del
sector: universidades, empresas extranjeras, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Educación,
Secretaría de Industria, el CCT y la CIIECA. La Mesa Sectorial es ante todo un espacio de
encuentro y discusión estratégica del sector del cual participan todos los actores relevantes.
A su vez, esto dio lugar a otra iniciativa que comenzó hacia fines de 2007, denominada Centro
de Residencia Informática y Electrónica. Esta iniciativa había sido planteada en el marco del
“Plan Estratégico del Sector IT 2007-2011 para la Provincia de Córdoba”, haciendo foco en
unos de los ejes sobre el cual tanto el cluster como el gobierno ponen particular prioridad: la
formación de recursos humanos. Este centro se convirtió en un nexo entre los diferentes
programas de capacitación y las empresas en base a la capacitación en algunas de las
tecnologías y lenguajes más demandados por el mercado. El centro está financiado por el
gobierno provincial, en tanto que las ET de la ciudad aportaron los equipos informáticos. Por su
parte, las empresas que contraten personas capacitadas por el centro deben abonar un canon
que se utilizará para ampliar y mejorar las actividades del centro. Los participantes provienen de
los diversos organismos de capacitación como son el PROFOCO, ENTRA 21, institutos
terciarios, universidades, tecnicaturas, etc. Existen tres niveles: uno para personas sin ninguna
preparación en materias informáticas, otro para personas con conocimientos previos como
estudiantes de carreras informáticas o egresados con necesidad de reconversión tecnológica y
un tercero para la capacitación de los empleados de las empresas.
De todas maneras, y aunque hay muchas opiniones favorables al CCT, todavía es posible
visualizar ciertos recelos o temores por parte de algunas empresas respecto del manejo de esa
institución. En efecto, algunas firmas pequeñas visualizan al CCT como una entidad dedicada a
hacer lobby con el gobierno y que tiene poco que ofrecerles a ellas. Otros consideran que el
CCT como tal está mejor visto desde afuera que desde adentro. Para algunos, la mística que
originó al cluster se ha ido perdiendo con el tiempo, en parte debido a los fracasos de algunas
iniciativas, en parte por desavenencias internas entre las firmas y también porque, en cierto
sentido, el CCT ha ido adoptando algunos rasgos que lo asemejan a una cámara gremial
empresaria, orientándose más hacia la obtención de beneficios que al desarrollo estratégico de
un plan de largo plazo para la industria TIC cordobesa.
Los más críticos incluso opinan que hoy el CCT no tiene una agenda de temas, no hay
prospectiva ni tampoco especialización o ideas de hacia qué segmentos orientar a la industria
local. Este último es, probablemente, uno de los puntos pendientes más importantes dentro de
57
la agenda. En efecto, como se dijo antes, la industria de SSI en la ciudad carece de un perfil de
especialización definido. Si bien esto no ha impedido el crecimiento del sector, entendemos –y
así también lo hacen muchos de los actores del CCT- que el desarrollo de algunos perfiles en
ese sentido –por ejemplo, vinculándose con algunas de las industrias más dinámicas de la
región (metalmecánica, agroindustria, automotriz) o promoviendo los desarrollos conjuntos con
el pequeño pero interesante sector de hardware y electrónica- podría ser un factor de
dinamismo y consolidación de la industria de SSI en Córdoba.
En suma, desde el punto de vista de los impactos emergentes de las relaciones que mantienen
las firmas entre sí, aquellos parecen estar más bien concentradas en aspectos de índole
institucional o gremial y en mucha menor medida en temas comerciales. Asimismo, la
acumulación de capacidades tecnológicas es hasta el momento un aspecto casi individual de
cada firma, puesto que las instancias de interacción en este terreno son aún débiles o están
poco desarrolladas, tanto en el caso de las compañías locales como de los vínculos entre éstas
y las ET localizadas en la ciudad (sobre esto volvemos más adelante).
En cuanto a Rosario, desde el punto de vista de la interacción entre empresas, un estudio
realizado por (Kantis H. 2005) destaca que el entramado de relaciones que existía con
anterioridad a la conformación del PTR era bastante débil en tanto lo que predominaba eran
actitudes aisladas o pequeños círculos de contacto. Asimismo, las redes institucionales
tampoco tenían un rol significativo y una situación similar ocurría con los bancos y otras fuentes
de financiamiento externas a las firmas –como los fondos de capital de riesgo-.
La creación del PTR supuso un cambio importante en este panorama, lo cual luego se reflejó en
algunas iniciativas interesantes. En un contexto de profunda crisis económica en Argentina, el
objetivo del Polo a inicios de 2002 se enfocó en la calidad para la internacionalización. En mayo
de ese año, el PTR lanzó oficialmente el Grupo Certificador de Normas CMMI (Capability
Maturity Model). Este grupo estaba formado por las ocho empresas de la Comisión Directiva del
PTR. El proceso hacia la certificación de calidad se inició en el mes de junio con el
asesoramiento de la JICA (Japan International Cooperation Agency). Esta experiencia fue el
primer caso en el país de una certificación de calidad hecha en forma asociativa, pero además
se constituyó en el proyecto emblemático inicial del PTR y el que le dio visibilidad e
institucionalidad en sus comienzos.
Gracias a este proyecto, el PTR adquirió un gran acervo de conocimientos acerca del proceso
de certificación de calidad, lo cual indujo la creación de un laboratorio específico para apoyar a
las empresas en este tema, hecho que se concretó un par de años después. El laboratorio se
creó mediante una asociación entre el PTR y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)
y comenzó asesorando a empresas de Rosario en materia de calidad de procesos para el
desarrollo de software bajo las normas CMMI. Con el tiempo, fueron las empresas más
pequeñas las que comenzaron también a mostrar interés en este tema, razón por la cual el
laboratorio comenzó a ofrecer asesoramiento también en otras normas de calidad con menores
exigencias de costos y tiempos, como las ISO. La existencia del Laboratorio presupone un gran
avance para las firmas de la región puesto que, hasta ese momento, éstas debían llevar a cabo
estos procesos en el exterior. Desde la conformación del Laboratorio de Calidad, son varias las
empresas rosarinas que han certificado CMMI.
Posteriormente el laboratorio inició una nueva experiencia asociativa, esta vez con empresas de
Rosario, Santa Fe y Casilda –no todas ellas pertenecientes al PTR- que necesitaban certificar
calidad para cumplir con los requisitos establecidos en la Ley Nacional de Promoción de la
Industria de Software y Servicios Informáticos.
58
Pese a que el enfoque en el tema calidad se había pensado casi exclusivamente como una
forma de acercar a las firmas a la exportación, una visión retrospectiva de la experiencia
permite apreciar que, en términos de inserción externa, la certificación no les dio a las empresas
tantos beneficios como esperaban o, dicho de otro modo, las empresas corroboraron que estas
normas podían actuar como una condición necesaria pero no suficiente para insertarse en el
mundo externo. De todos modos, el caso del laboratorio de software y la certificación de calidad
en forma asociativa son iniciativas altamente positivas y constituyen, por cierto, un caso
concreto de sinergia entre firmas tal como es esperable en el contexto de un cluster.
Por otro lado, casi en paralelo a la experiencia del Grupo Certificador de normas CMMI, se fue
conformando un segundo grupo de empresas orientadas a formar un consorcio exportador
denominado GETIR –Grupo Exportador de Tecnologías Informáticas de Rosario-. Este proyecto
contó también con el apoyo de la JICA y el respaldo de la Fundación Exportar y el Bank Boston.
El GETIR estaba formado por 10 empresas, las cuales a su vez participaban del Grupo de
Certificación de Calidad CMMI. Estas firmas mostraban características favorables para la
inserción internacional, a saber, un avance en el proceso de certificación de calidad del 80%,
experiencia en exportaciones -la mitad de ellas- y oficinas en el exterior -el 30% de las
empresas (Kantis H. 2005). Las empresas asociadas participaron de la feria SIMOCI, realizada
en Madrid. En esa oportunidad, el GETIR participó en rondas de negocios organizadas por Al
Invest, durante las cuales hubo un intento por conformar alianzas estratégicas entre las firmas
argentinas y sus pares europeos con un doble objetivo: que estas últimas actuaran como
contrapartes del GETIR en el mercado de la Unión Europea y que las empresas rosarinas
actuaran como “conectoras” con el mercado latinoamericano (López y Ramos 2007a). Entre los
objetivos más generales de estas negociaciones se encontraba también el interés por
intercambiar tecnologías (Lahitte 2006). Desafortunadamente, no tenemos más información
acerca de cuáles han sido los resultados de estas vinculaciones hasta el momento.
Ahora bien, desde el punto de vista de la interacción entre las firmas, no parece haber muchos
más proyectos que los aquí mencionados. El PTR les ofrece a sus asociados apoyatura legal
para adherirse a la Ley de Promoción de la Industria de SSI, servicios como el Laboratorio de
Calidad e información sobre oportunidades de negocios. Pero aparentemente no existen
todavía vínculos comerciales o tecnológicos sólidos entre las empresas socias del Polo.
En opinión de las firmas consultadas, el PTR le da visibilidad al sector de SSI y permite la
existencia de algunas experiencias asociativas –como la de calidad-. Pero no tenemos
referencias de la existencia de negocios conjuntos. Para algunas empresas incluso, el grueso
de las actividades que realiza el PTR (actividad gremial y política, medidas en relación a
formación de recursos humanos y perfil de formación de competencias) son más característicos
de una cámara gremial que de un cluster.
Podría decirse que hasta se percibe cierto aislamiento por parte de las firmas, en el sentido de
que no muchas de ellas están al tanto de lo que hacen sus colegas del PTR. De hecho, desde
que se creó el Polo, no parece haber habido muchos problemas, recelos o competencias entre
las empresas, algo que sí se experimenta al interior del CCT. En otras palabras, parecería que
en el caso de Rosario las empresas conviven menos que en el caso de Córdoba, lo cual
generaría un menor grado de relacionamiento y, por tanto, un menor nivel de conflictividad.
Un hecho interesante es el acuerdo entre el PTR y la Federación de Industrias de Santa Fe
(FISFE) con el objetivo de trabajar en la cadena de valor alimenticia en el tema de incorporación
de software. De concretarse, este sería un paso interesante en la dirección de interrelacionar a
las empresas de SSI con sectores dinámicos y competitivos de la economía regional, de modo
59
tal de ir dotándolas de algún perfil de especialización. Asimismo, en función de esta
preocupación por la especialización, el PTR efectuó un relevamiento entre las empresas del
sector para detectar posibles caminos sustentables de desarrollo y realizó unas jornadas
colectivas de discusión que terminaron con la redacción del Plan Estratégico 2007-2012.
Siguiendo este camino, el PTR planea en el 2008 armar un “Observatorio de Nichos”, es decir,
una unidad de estudios que analice las posibles aplicaciones de software y los sectores que
tendrían mayor potencial de ser desarrollados en los próximos años.
Uno de los caminos posibles sería acrecentar la vinculación del sector con otras industrias
locales dinámicas –e.g. maquinaria agrícola o la agroindustria-. Sin embargo, hasta donde
conocemos por el momento es muy escasa esta vinculación. Según algunos referentes
consultados, esto tiene que ver en cierta medida con la resistencia que hay en algunos de estos
sectores a incorporar tecnología a los equipos fabricados, con la dispersión de los potenciales
usuarios de software, con hecho de que los requerimientos son usualmente puntuales y
específicos y con el tipo de empresas que predominan en los sectores que podrían vincularse
más fácilmente –metalmecánica, por ejemplo- que muchas veces no están abiertas a la
incorporación de software a los equipos, entre otras razones.
Cabe agregar también que, a mediados de 2007, se firmó un acuerdo entre el PTR y el Instituto
para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) con el objeto de estimular la capacidad
exportadora de las firmas y promover su crecimiento, básicamente a través de la capacitación
de los recursos humanos de las empresas del PTR, la creación de foros de interacción,
cooperación y consulta y la promoción de actividades de capacitación que ambas entidades
organicen con el objeto de estimular el crecimiento de las PyMES asociadas al Polo y promover
su capacidad exportadora.
Finalmente, la decisión estratégica de incorporar nuevos sectores tecnológicos que
presentaban un potencial de sinergia con el de software -como el de Telecomunicaciones y el
de Bio (Bioingeniería y Biotecnología)21, se enmarca en la idea de dotar al PTR de un perfil
tecnológico multisectorial y al mismo tiempo promover la vinculación entre sectores y los
encadenamientos productivos en la región.
En suma, las dos experiencias estudiadas muestran aún un escaso nivel de vinculaciones interempresarias, especialmente cuando se trata de hacer negocios conjuntos. Si bien existen
algunos casos en los que esta interacción está comenzando a suceder, en general aún
persisten algunos recelos entre las empresas, sobre todo cuando se trata de compartir
información vinculada a lo tecnológico.
En el caso de Córdoba, aparentemente las empresas conocen más acerca de las actividades
de sus pares vis a vis la situación de Rosario. Sin embargo, por el momento esto no está
favoreciendo vinculaciones inter-empresarias más activas, ya que las firmas siguen viéndose
unas a otras primordialmente como competidoras, más allá de algunas alianzas en materia
exportadora. En tanto, en Rosario la iniciativa cooperativa más relevante tiene que ver con la
unión de empresas para la certificación de normas de calidad. Siendo esto un evento
importante desde el punto de vista de la dinámica del PTR, está claro que se trata de una
actividad en la cual las empresas no necesitan compartir información de mercado ni
tecnológica, ya que el objetivo fundamental es amortizar los costos de la certificación.
21
Esto ocurrió formalmente hacia mediados del 2005 cuando se incorporaron 5 empresas biotecnológicas –Bioceres,
Indear (asociación entre Biosidus y Bioceres), Laboratorio Litoral, Relmo y Wiener Laboratorios- y compañías de
otras áreas como telecomunicaciones, bioingeniería, desarrolladores de equipamiento médico y electrónico, etc.
60
8. El rol de las transnacionales
En un contexto general en el cual Argentina recibió en los últimos años un gran número de
inversiones extranjeras en el área TIC, inducidas fundamentalmente por el bajo costo (postdevaluación de 2002) y la buena calificación de sus recursos humanos, y con el propósito
fundamental de exportar, tanto Córdoba como Rosario resultan localizaciones atractivas para
las ET que buscan diversificar fuentes de abastecimiento de personal en un contexto en donde
el mercado laboral de Buenos Aires ha estado cerca del agotamiento (López y Ramos, 2008).
Sin embargo, las actitudes de ambos clusters con relación a la llegada de las ET ha sido muy
diferente, y ello ha repercutido, aunque no necesariamente de la manera prevista por las
respectivas autoridades, en diferencias en la naturaleza e impacto de dichas inversiones.
El sector de SSI en Córdoba comenzó a tener relevancia internacional con la llegada de ET
gran envergadura como Motorola (uno de los principales proveedores mundiales de equipos
telecomunicaciones), Intel (el mayor fabricante de chips) y EDS (líder en el mercado
servicios de tecnología en soluciones de negocios, producción de software y gestión
infraestructura).
de
de
de
de
En 2000 Motorola anunció su intención de radicar un centro de desarrollo de software para
teléfonos celulares y otros equipos en la Argentina. La posibilidad de que la compañía se
estableciera en Córdoba generó un fuerte movimiento al interior de la industria de software local
y fue también, como ya mencionamos, un elemento de cohesión determinante para la
conformación del CCT. Este caso es interesante porque precedió a la devaluación de 2002, es
decir, cuando aún el país no ofrecía ventajas de costos evidentes respecto de otros
competidores. En 2007 la empresa, que exporta el 100% de sus desarrollos y ha alcanzado la
certificación CMM 5, contaba con 260 empleados en Córdoba (López y Ramos 2007b).
INTEL se instaló en Córdoba en el año 2006. El centro de Intel en Córdoba está formado
actualmente por unas 60 personas -todas ellas con formación universitaria- aunque el objetivo
de la empresa es llegar a tener, con el tiempo, 400 empleados. El centro de Intel en Córdoba
forma parte de la Red de Centros de Software de la corporación que ya opera en los Estados
Unidos, China y Rusia y el objetivo es que se especialice en desarrollar software para optimizar
el desempeño de las aplicaciones que corren sobre arquitectura Intel. La estrategia de la
empresa es lograr que el centro desarrolle el ciclo completo de vida del producto, lo cual
significa que esta filial tendrá a su cargo todas las etapas del proceso, desde la arquitectura
hasta la etapa final de producción (López y Ramos 2007b). El caso de Intel se diferencia de las
otras iniciativas que se conocen hasta el momento en la Argentina puesto que apunta a cubrir
un segmento de alto nivel tecnológico. Prueba de ello es el hecho de que los requerimientos de
recursos humanos que tiene la empresa están enfocados, exclusivamente, a la contratación de
ingenieros o profesionales con títulos de postgrado.
EDS abrió su Centro de Servicios Globales en Córdoba a comienzos del año 2007. La empresa
contaba con 600 empleados en dicho año. El Centro realiza mantenimiento preventivo y
evolutivo de software y desarrolla proyectos en Java y Dotnet. Para ello, cuenta con tres áreas
bien diferenciadas: desarrollo y soporte de aplicaciones, Business Process Outsourcing (BPO) y
Administración de Infraestructura (ITO por sus siglas en inglés –Infrastructure Technology
Outsourcing). A nivel global, la compañía tiene otros 7 centros de servicios similares al de
Córdoba, todos ellos orientados fundamentalmente a la exportación.
Otras ET instaladas en la provincia son la francesa Gameloft –dedicada al negocio de
videojuegos para telefonía móvil- que en 2007 decidió abrir su segundo centro en la Argentina
61
(en donde básicamente adapta videojuegos y hace algunos desarrollos originales) en la ciudad
de Córdoba (la empresa tenía desde el año 2005 un centro de desarrollo en Buenos Aires) y la
brasileña Datasul, dedicada al desarrollo y comercialización de soluciones integradas de
software. Esta empresa es la única de las ET que está asociada al CCT.
En cuanto a los factores de atracción de Córdoba, aparecen varios relevantes: la existencia de
recursos humanos calificados y de universidades prestigiosas y especializadas en diversas
ingenierías, la seguridad que ofrece la ciudad, la similitud con el huso horario de los EE.UU., la
existencia de una incipiente industria de software local (aunque la presencia del CCT como tal
no parece haber jugado un rol relevante), los costos, menores a Buenos Aires (incluyendo aquí
los inmobiliarios) y por último, los beneficios que ofreció el gobierno provincial a las ET como
parte de su política de atracción de inversiones en el área TIC.
Sobre este último punto en particular, debemos mencionar que dicha política de atracción de
inversiones desató numerosas críticas tanto en la prensa como en el ámbito empresarial y
académico, tanto por su costo y discrecionalidad, como por la falta de políticas similares de
apoyo para las firmas locales (Berti, 2006; Pujol, 2006) y la escasa condicionalidad para recibir
los subsidios –si bien los convenios incluían cláusulas específicas según las cuales las ET se
comprometían, a cambio de los beneficios otorgados, a colaborar con las PYMEs locales,
desconocemos cuáles eran los alcances de la colaboración exigida y las firmas locales en
general afirman que en cualquier caso esa colaboración rara vez existió. De todas maneras,
debemos mencionar que este tipo de medidas no escapan a lo que ocurre en la mayor parte de
los países que intentan atraer inversiones de gran porte en este sector (López y Ramos 2007b).
Con relación a los impactos de estas inversiones, cabe preguntarse hasta qué punto la llegada
de estas empresas ha generado o puede generar alianzas e interacciones locales que permitan
la acumulación de capacidades tecnológicas para las firmas locales o el surgimiento de
economías de especialización en torno al cluster.
Por un lado, más allá de que los juicios sobre el tema no son unánimes obviamente, hay cierto
consenso acerca del hecho de que, tomando a las 3 empresas de mayor porte, Intel es aquella
que ha instalado una operación de mayor complejidad tecnológica, estando EDS en el otro
extremo. De todos modos, muchos señalan que la falta de recursos humanos del mayor nivel de
calificación en la provincia limitaría la posibilidad de desarrollar actividades cercanas a la
frontera tecnológica.
En cuanto a la vinculación con proveedores locales, en principio es escasa en los tres casos.
Sin embargo, con el tiempo algunas ET como Motorola e Intel desarrollaron algunas iniciativas
de aproximación a las firmas cordobesas. Motorola, por ejemplo, comenzó a subcontratar
ciertas actividades e incentivó a algunas empresas a iniciar el proceso de certificación en CMM,
colaborando mediante el ofrecimiento gratuito de cupos de pre-assesment de certificación. Sin
embargo, pese a esta decisión, hasta el momento es relativamente poco lo que el centro de
Motorola terceriza en empresas locales. Un hecho que sí ha sido destacado por las empresas
entrevistadas es que Motorola ofrece a sus proveedores no sólo el contrato sino también una
fuerte capacitación, lo cual es altamente valorado por las empresas beneficiadas con este tipo
de vinculaciones. Otros de los aspectos positivos destacados es la colaboración de la empresa
con las universidades -financiando cursos, postgrados y otras iniciativas de capacitación-.
En cuanto a Intel, la compañía lanzó un programa gratuito para apoyar a pequeños
desarrolladores de software denominado Software Partner Program (SPP), con el objetivo de
capacitar desarrolladores que utilicen su mainframe. Más allá de eso, en cuanto a la interacción
62
de la compañía con las firmas locales, el caso es similar al de Motorola: es muy fluida en
materia institucional y académica pero decae cuando se ingresa al mundo de los negocios. Sólo
recientemente la empresa ha comenzado a trabajar con algunas pocas locales en el desarrollo
de algunos proyectos puntuales que, aparentemente, son de gran interés tecnológico.
Las pocas empresas que han logrado obtener contratos con las ET manifiestan que esto les ha
servido (y mucho) para aprender debido a las exigencias que imponen estas compañías y a las
que no siempre están habituadas. Esto es algo bastante recurrente en el tema de calidad,
donde muchas empresas mencionan que ésta ha dejado de ser una opción para convertirse en
una necesidad del propio negocio. Sin embargo, cabría preguntarse hasta qué punto han sido
las ET y su influencia las que generaron este tipo de cambios en las empresas locales y no el
propio desarrollo de estas compañías y su creciente apertura exportadora los que las están
impulsando a avanzar en este tema.
Algunas empresas se han convertido en partners22 de las ET, es decir, en usuarias autorizadas
y representantes de ciertas tecnologías de estas corporaciones lo cual, en opinión de las
empresas locales, les ha dado la posibilidad de aprender y capacitarse. De todos modos, por
ahora se trata de casos puntuales y no de una tendencia generalizada al desarrollo de redes de
vinculaciones al interior del conglomerado.
En este sentido, cabe señalar que, como modelo deseable, para algunas empresas locales, la
interacción debería adoptar la forma de una subcontratación por parte de las ET. En efecto, el
poder ofrecer horas hombre a las grandes corporaciones que están en la ciudad es un negocio
atractivo para cierto tipo de firmas locales de SSI, en particular las que se dedican a software
factory. Para otras, en cambio, la interacción deseable con las ET pasaría más por hallar
algunos mecanismos que faciliten la transferencia de tecnología, conocimientos y el acceso a
mercados preferenciales, como por ejemplo, el desarrollo de proyectos conjuntos en algún
segmento del mercado.
Más allá de que no existen importantes ejemplos de vinculaciones a nivel comercial o
tecnológico entre las ET y las locales, debemos mencionar que sí se percibe un clima de fuerte
interacción en otros ámbitos como el institucional o el académico, donde varias ET tienen una
fuerte presencia, participan de las diferentes instancias que han ido surgiendo en torno al
cluster y se constituyen, sin lugar a dudas, en actores sumamente relevantes en las discusiones
acerca del futuro del sector TIC en Córdoba. A su vez, la llegada de empresas con altos
estándares de calidad tornó más evidente la necesidad de introducir en las firmas locales
algunas mejoras organizacionales y jerarquizar el tema de la calidad.
Donde sí hay casi unanimidad entre las firmas locales es en reconocer que la llegada de las ET
le dio a Córdoba otra visibilidad y que sirvió claramente como acción de marketing para
posicionar a la ciudad en el país y en el mundo. Cabe recordar aquí que las compañías
cordobesas tienen en general un gran interés por el mercado de la exportación y apuntan a
ganar clientes en el exterior como estrategia de desarrollo. El efecto reputación es sin dudas un
activo que ha dejado la llegada de las ET a la ciudad, puesto que no solo ha servido para darle
visibilidad al sector TIC en el mundo sino que también puede servir en el futuro como un
atractivo para nuevas inversiones que estén orientadas hacia sectores tecnológicamente
interesantes y que puedan presuponer mayores efectos de derrame sobre el entramado local.
22
Para ser partner, por ejemplo, de INTEL, la compañía exige cierta infraestructura que no todas las empresas de
software locales están en condiciones de asegurar por lo que este tipo de contratos quedan, en general, reservados
para las firmas más grandes.
63
Un punto último a considerar es el impacto de la llegada de las ET en el mercado de trabajo. En
particular, la llegada de EDS a Córdoba provocó un gran revuelo entre las compañías del
sector. A diferencia de los casos de INTEL y Motorola, las firmas locales vieron en esta ET una
fuerte amenaza para su supervivencia ya que compite por recursos humanos de similar perfil
(no ocurre lo mismo en el plano comercial, donde no hay grandes rivalidades dado que la
compañía estadounidense está enfocada mayoritariamente al mercado externo o corporativo).
A esto se agrega que la ET no tiene prácticamente vinculaciones con las firmas locales. Como
forma de paliar al menos parcialmente su descrédito, EDS comenzó a subcontratar horas
hombre a las empresas locales. Sin embargo, esta metodología en muchos casos terminó con
la transferencia del personal a la ET lo cual, en lugar de mejorar el clima tendió a empeorarlo.
Es importante mencionar también que parte de esta falta de interacción puede estar relacionada
con ciertas falencias que la ET detecta en el entorno local, por ejemplo, la heterogeneidad en la
calidad de las desarrolladoras, el bajo nivel de inglés en algunos casos, la falta de
entrenamiento para trabajar en grandes proyectos, la insuficiente experiencia en ciertos
segmentos del mercado, etc.
Más en general, digamos que algunas estimaciones hablan de que las ET “se llevaron” cerca de
400 personas del CCT (sobre un total de 4500). Además, como es lógico, los recursos que se
han ido al principio han sido los mejores. La escasez de mano de obra sumada a la mayor
demanda que presupone el crecimiento de los negocios de las ET ha tendido a elevar los
salarios en los últimos años. Por otra parte, para algunas empresas pequeñas ha sido casi
imposible retener al personal frente a las alternativas de desarrollo profesional que ofrecen las
compañías extranjeras23. De hecho, como un resultado indirecto de la situación del mercado de
trabajo, muchas firmas están volcándose hacia el desarrollo de productos puesto que en ese
segmento tienen menores requerimientos de mano de obra. La rotación de personal va más allá
de las cuestiones asociadas a la retención o el reclutamiento sino que también afecta el
desempeño financiero de la empresa al extender el ciclo de negocios debido a la necesidad de
capacitar al personal por períodos cada vez más extensos24. Por otra parte, la escasez de
recursos humanos también está haciendo perder algunos negocios a las propias ET que no
pueden afrontar grandes proyectos por falta de personal y terminan perdiendo el cliente a favor
de alguna otra filial.
Pese al efecto negativo de la llegada de las ET sobre el acceso a recursos humanos por parte
de las firmas cordobesas, es interesante señalar que, transcurridos algunos años desde la
llegada de la primera ET, ya hay algunos casos de drenaje inverso de personal desde las ET
hacia las locales como así también de spin offs de las propias ET. Esto permite alguna
transferencia de conocimientos y capacidades muy valorada por las empresas entrevistadas y
la aparición de nuevos emprendimientos cuyos fundadores tienen un nivel de competencias
posiblemente más elevado luego de haber pasado por estas compañías. De todos modos, en
todos estos temas debemos tal vez trazar una distinción entre los casos de Intel, Motorola y
quizás Gameloft y el caso de EDS, empresa cuyas actividades en la Argentina aparentemente
tendrían un nivel menos exigente desde el punto de vista de la complejidad tecnológica25.
23
Según la información recabada, la brecha salarial entre las empresas extranjeras y las locales puede llegar a más
del 50% en algunos casos.
24
Al agotarse los recursos más calificados (el extremo superior de la pirámide), las empresas deben recurrir a
recursos con menor nivel de formación y por ende con mayores necesidades de entrenamiento “on the job”. Al decir
de una de los empresarios entrevistados “las firmas cordobesas deberán acostumbrarse a trabajar con estudiantes y
ya no con profesionales”.
25
En rigor, una parte del personal de EDS tiene una formación de tipo contable y está orientada más a proveer otro
tipo de servicios habilitados por la tecnología que al desarrollo de software, lo cual justifica esta diferencia con las
restantes empresas mencionadas.
64
Finalmente, el interrogante acerca de qué es lo que han dejado las ET es aún una pregunta
abierta cuya respuesta parece apresurado dar ahora teniendo en cuenta el breve lapso
transcurrido desde su radicación. No obstante, parece bastante claro que –más allá de lo
discursivo- algunas de las firmas no tienen ninguna intención de generar encadenamientos con
las empresas locales ni crear redes con el sistema científico-tecnológico local. Sin embargo, hay
algunos indicios alentadores por parte de otras ET que no sólo interactúan con las firmas
locales sino que, crecientemente, parecen estar afianzándose en la región, generando algunos
proyectos interesantes y pensando en expandir sus actividades en la ciudad.
En cuanto a Rosario, allí también han llegado algunas ET en los últimos años -Neoris, EDS y
Accenture- en tanto que algunas otras firmas –como IBM o Gameloft- han evaluado en algún
momento su posible radicación en al ciudad. Si bien por el momento se trata de un proceso
bastante más acotado que el de Córdoba, desde el punto de vista del desenvolvimiento del
entorno local la llegada de estas firmas ha tenido algunas repercusiones que vale la pena
analizar en esta sección.
El PTR tuvo, desde su creación, cierto interés por atraer inversiones a la ciudad, interés que
quedó plasmado en el propio Estatuto de creación del PTR. En principio, se trataba de atraer
ET que pudieran ser clientes de las firmas tecnológicas más que firmas de software o servicios
informáticos que, de algún modo, pudieran competir con ellas. Pero más allá de esto, no había
en el ánimo del PTR una resistencia hacia la radicación de firmas. De hecho, ya hemos
mencionado que el anuncio de la posible instalación de Motorola había sido tomado por la
mayor parte del sector como un indicio auspicioso del potencial del sector en la ciudad.
La primera empresa extranjera en establecerse en Rosario fue Neoris, una compañía formada
como un desprendimiento tecnológico de la compañía mexicana Cemex que adquirió en 2001 la
firma de software rosarina Amtec.net. Para ese entonces, Amtec.net tenía también oficinas en
Buenos Aires, aunque conservaba su headquarter y la mayor parte de su personal en Rosario
(140 de las 180 personas de la firma trabajaban allí). Actualmente, Neoris Argentina cuenta con
600 personas distribuidas en 4 ciudades: Buenos Aires, Santa Fe, San Nicolás y Rosario. En el
centro de esta última ciudad trabajan más de 200 personas. El centro de Neoris Argentina en
Rosario se dedica a hacer software factory para la corporación (cuyos headquarters están en
Miami). El otro centro de factoría de software importante que tiene la compañía está situado en
México y es, en los hechos, el virtual competidor intra-corporación del centro de Rosario.
Otra de las empresas que abrió un centro de desarrollo de software en Rosario es la
norteamericana EDS. Esta compañía ya cuenta con un centro en Buenos Aires y, como ya
vimos, otro en Córdoba, en ambos casos de mucha mayor magnitud que el que ha instalado en
Rosario. EDS llegó a Rosario de la mano de uno de sus grandes clientes, la empresa
automotriz General Motors, cuyo complejo industrial está en las afueras de la ciudad. Según la
información disponible, el centro cuenta con alrededor de 40 personas que se dedican
exclusivamente a atender a GM, tanto en la Argentina como en el exterior.
La tercera empresa que se ha radicado en Rosario recientemente es Accenture La llegada de
esta empresa a Rosario se inserta dentro de la lógica de funcionamiento de la corporación a
nivel global y de la estrategia de expansión de sus diferentes centros en el mundo. Como parte
de su expansión global, la firma abrió hace unos años un centro de desarrollo de software y
BPO en Buenos Aires, desde el cual provee servicios a diferentes empresas del exterior y de la
Argentina. En los últimos años, este centro creció vertiginosamente, en parte porque el mercado
doméstico mostró mayor dinamismo pero en gran medida porque el país comenzó a absorber
mayores porciones de negocios para el exterior (López y Ramos 2008). En este contexto, y
65
fundamentalmente en búsqueda de nuevas fuentes de recursos humanos, en 2006 la compañía
decidió abrir un nuevo Centro de Desarrollo de Software, esta vez en Rosario, el cual
actualmente cuenta con unos 100 consultores. El Centro realiza el mismo tipo de tareas que
hace la compañía desde sus oficinas en Buenos Aires, con el foco puesto, fundamentalmente,
en el mercado externo.
Los factores que atrajeron a las ET a Rosario no son muy distintos de los observados en
Córdoba: disponibilidad de recursos humanos calificados, algunas ventajas de costos y un
ambiente propicio para este tipo de actividad –universidades, cercanía geográfica a Buenos
Aires, disponibilidad de edificios de oficinas, ambiente industrial dinámico. La existencia de una
industria local de SSI y/o del PTR parece haber jugado un rol menor o nulo según los casos.
En cuanto a las vinculaciones, o la falta de las mismas, también la situación es similar a la de
Córdoba. En este sentido es interesante relatar el caso de Accenture. Antes de su arribo, la
compañía intentó negociar con el municipio y el PTR posibles beneficios, entre ellos, la entrega
de un edificio para las oficinas o de un subsidio por el alquiler de las mismas. A cambio de esto,
el municipio y el polo pedían que la empresa asumiera algún compromiso de contratar recursos
del PTR para hacer desarrollos. Esta condición era particularmente interesante para las
empresas del PTR dedicadas a servicios de software factory puesto que veían en ella la
posibilidad de prestar servicios tercerizados a la ET. Finalmente, el Municipio y Accenture no
llegaron a un acuerdo, en parte porque la convicción del gobierno local era la de no otorgar
beneficios a las empresas que se quisieran radicar en la ciudad, diferenciándose así claramente
de lo que se dio en llamar el “modelo cordobés” y en parte porque la empresa extranjera no
estaba dispuesta a comprometerse a contratar recursos del PTR, tal como se le exigía.
En todo caso, ni Accenture ni EDS tienen actualmente vinculaciones con las firmas locales.
Incluso las relaciones comerciales entre Neoris y las PyMEs locales son prácticamente
inexistentes (al parecer solo existen algunos casos aislados de subcontratación) y si bien la ET
forma parte del PTR, hasta donde conocemos son muy escasos los vínculos o redes que ha
desarrollado hasta el momento. No obstante, la compañía mexicana ha manifestado su
intención de expandir el proceso de tercerización hacia PyMEs locales en un futuro puesto que
evalúa positivamente las capacidades de las firmas de Rosario y su potencialidad de desarrollo.
También al igual que en Córdoba, la llegada de las ET movilizó el mercado laboral de Rosario.
En el caso de Neoris, la compañía tiene un acuerdo con las empresas del PTR de no sacarse
personal, con lo cual genera menos resquemores entre las PyMES locales. Sin embargo,
Accenture y EDS son vistas como dos potenciales amenazas para las empresas locales, en
primer lugar, porque en muchos casos las empresas de SSI rosarinas han perdido recursos en
manos de estas compañías, que están en condiciones de ofrecer mejores condiciones laborales
y un programa de carrera quizás más atractivo y, en segundo lugar, porque la mayor presión
que se siente en el mercado laboral está incidiendo sobre los salarios26.
Pese a la relevancia de este tema, no hay hasta el momento una instancia formal de discusión
sobre la materia, y sólo recientemente se ha conformado una comisión integrada por el PTR, el
municipio, algunas universidades y empresas para intentar armar un plan de formación de
recursos humanos y realizar un relevamiento de necesidades en las empresas.
26
Incluso, las propias ET sienten la escasez de recursos y enfrentan la competencia de los trabajadores “free lance”
que realizan desarrollos para compañías extranjeras desde sus propias casas, secando aún más la plaza laboral.
66
La puja por los recursos puso sobre el tapete la cuestión del perfil de especialización de las
firmas de software de Rosario. Básicamente, la cuestión se plantea en los siguientes términos:
los riesgos de que lleguen ET a la región están asociados al modelo de negocios de las firmas
locales: en la medida en que las empresas basen su desarrollo en vender horas hombre o
servicios de bajo valor agregado serán vulnerables a la competencia de las grandes ET que
están en mejores condiciones de ofrecer planes de carrera, salarios y condiciones laborales
atractivas. Y esta disyuntiva no es exclusiva de Rosario sino que puede aplicarse perfectamente
a la industria de SSI argentina en su conjunto. El problema radica entonces en discutir cuál es
ese perfil de especialización deseable y posible y qué es lo que puede hacerse desde el cluster,
la política pública y el sector privado para promoverlo.
En el balance, y más allá de esta discusión clave, las empresas de Rosario piensan que, en
algún punto, y más allá de la falta de interacciones visibles, la llegada de las ET las favorece en
términos de reputación, aunque esta convicción no es compartida por todas las firmas ni tiene la
fuerza que se percibe en el caso de Córdoba. Esta dualidad entre “mayor visibilidad para la
industria y la ciudad” vs. “riesgos” la dejó plasmada claramente un empresario quien manifestó
que: “como (miembro del) Polo, vemos muy bien la llegada de las ET pero como empresario,
cada vez que llega alguna tiemblo porque tengo que aumentar los salarios”27.
En suma, en ambos casos, parece bastante evidente que los vínculos entre estas compañías y
las firmas locales son débiles y, en general, se limitan a la contratación de personal o a la
tercerización de algunos trabajos puntuales pero que, en general, poco tienen que ver con la
transferencia tecnológica y de conocimientos (a excepción quizás de la ayuda que algunas ET
están ofreciendo a las firmas locales para llevar a cabo procesos de certificación de calidad).
De todas maneras, dentro de esta situación general es necesario distinguir los casos de las ET
“mano de obra intensivas” de aquellas que podrían calificarse como “conocimiento intensivas”.
En el primer caso, está claro que la instalación de estas compañías ha convulsionado el
mercado laboral y ha significado una fuerte presión sobre los salarios que paga el sector. En el
segundo caso, la llegada de estas empresas, que tienen menores requerimientos de mano de
obra y apuntan a segmentos más “complejos” desde el punto de vista tecnológico, si bien
también ha generado algunos debates debido a los importantes incentivos que han recibido del
gobierno (al menos en el caso cordobés), tiende más bien a ser vista por las firmas locales
como un potencial factor positivo para el mejoramiento de las capacidades técnicas disponibles
en cada región.
Sí debemos decir que para la mayor parte de las empresas entrevistadas, la llegada de las ET
significó un claro beneficio en términos de visibilidad externa de la industria. Tanto en Rosario
como especialmente en Córdoba las empresas locales consideran que el arribo de ET de gran
envergadura les permite posicionarse mejor a nivel global, aunque obviamente no resulta fácil
cuantificar hasta qué punto esto se ha visto traducido en negocios concretos en el exterior.
27
Cabe aclarar que las empresas extranjeras que han arribado a Rosario plantean una competencia para las firmas
locales en el plano del mercado de trabajo, pero no en cuanto a los negocios, ya que los nichos en donde operan son
muy diferentes. Lo mismo vale para Córdoba.
67
V. Conclusiones
En este trabajo hemos examinado algunas experiencias internacionales exitosas de
clusterización en la industria TIC, y luego hemos analizado los casos de Córdoba y Rosario
siguiendo el mismo esquema analítico empleado para presentar dichas experiencias, con el fin
de determinar en qué medida los clusters de SSI existentes en Argentina reproducen o no las
características encontradas a nivel internacional.
De hecho, en la revisión de los clusters exitosos de otros países hallamos que, tal vez
previsiblemente, no existe un único patrón en cuanto al nacimiento y características de dichos
clusters. Y de aquí podríamos concluir que en la práctica no todos los clusters, aún los que
funcionan “bien” desde el punto de vista de su desempeño comercial, muestran las virtudes que
en la teoría se espera de dichas formas de concentración territorial de empresas, en particular
considerando que en varios de los clusters TICs aquí analizados no se encuentran
generalizadas relaciones de cooperación y sinergias entre los agentes de cluster.
Dicho esto, de lo expuesto en este trabajo surge que tanto el Cluster Córdoba Technology
(CCT) como el Polo Tecnológico de Rosario (PTR) están en esta última categoría, ya que no
hay evidencia que sugiera que, más allá de algunas excepciones, en dichos clusters se hayan
desarrollado redes de interacción entre empresas o entre empresas y universidades. En tanto,
el hecho de que las ET allí instaladas se vinculen poco con el medio local sí parece un rasgo
compartido con los otros clusters examinados, sugiriendo que, al menos en esta etapa del
desarrollo de la industria TIC, las ET no suelen desarrollar redes intensas de cooperación con
agentes externos, más allá de que puedan capacitarlos para usar sus tecnologías o ayudarlos a
mejorar en aspectos de su gestión tal como ocurre en el caso de la calidad.
Otro punto de coincidencia con la experiencia internacional es que ambos clusters cuentan con
una importante masa de recursos humanos calificados y con universidades de prestigio en el
área TIC. De hecho -más alllá de la existencia de incentivos fiscales en el caso de Córdoba- las
decisiones de inversión de las ET que se radicaron en ambas ciudades estuvieron asociadas a
dichos factores, y al hecho de que la industria local de SSI contaba ya, en ambos casos, con un
núcleo de empresas muy activas, lo cual hacía presumir que en las respectivas regiones
existían capacidades técnicas significativas.
A su el CCT y el PTR muestran diferencias importantes entre sí. Los disparadores iniciales, por
ejemplo, fueron distintos, pese a que el anuncio de Motorola respecto de una posible inversión
en una de las dos ciudades jugó un papel clave en la creación de los clusters (tanto para
posicionarse mejor ante dicha posible llegada como por el hecho de que el anuncio mostraba
que la industria de SSI en dichas ciudades tenía potencialidades claras de desarrollo). Más allá
de esta coincidencia, en el caso de Córdoba fue básicamente el empuje del sector privado el
que motorizó la conformación del cluster, mientras que en el caso del PTR el Estado (en
particular el municipal) parece haber jugado un papel mucho más preponderante en la etapa
inicial de constitución del polo, aunque también fue decisiva la acción de un grupo de
empresarios que tuvieron la voluntad y la visión de asociarse.
También fue distinto el papel del Estado en el desarrollo posterior del cluster. En particular,
mientras el gobierno cordobés fue activo en la concesión de incentivos para la atracción de
inversiones, su par rosarino asumió la actitud inversa, en particular negándose a subsidiar
inversiones que no generaran externalidades o interacciones con el entorno local. A pesar de
68
esta actitud, los dos casos de IED en donde esas vinculaciones parecen más fuertes –Intel y
Motorola- se dieron en Córdoba.
Ahora bien, mirando al futuro, es evidente que, por tratarse de proyectos muy incipientes, puede
ser prematuro extraer conclusiones acerca de su desempeño. Hasta ahora ambos clusters
tuvieron un fuerte crecimiento, en un contexto de expansión de la industria argentina de SSI en
general, y lograron, en particular en Córdoba, un cierto posicionamiento en los mercados
internacionales y la atracción de inversiones por parte de varias de las más relevantes ET del
sector TIC. De todas maneras, y más allá de que es razonable esperar que estas iniciativas
continúen madurando y consolidándose con el tiempo, es interesante plantear lo que, a nuestro
juicio, son los principales desafíos que enfrentan ambos clusters.
El primer punto en este sentido es que en los últimos años se ha dado una puja por los recursos
humanos disponibles, lo cual ha generado cierto clima de hostilidad por parte de las firmas
locales ante la llegada de las ET, ya que deben afrontar los crecientes salarios del mercado y la
pérdida de personal capacitado a manos de estas compañías.
Es evidente entonces que es preciso expandir la masa de recursos humanos, con el fin de
evitar que la falta de personal, paradójicamente, pase de ser un factor de atracción a un
obstáculo para la expansión del sector. En el caso de Córdoba parecen haberse dados pasos
más concretos en esta dirección, y es preciso profundizarlos, pero apuntando a la formación de
recursos en todos los niveles, ya que muchas veces las iniciativas se dirigen a capacitar
personal en las áreas demandadas por el mercado olvidando la necesidad de generar también
profesionales con mayor nivel de formación académica, lo que va desde fomentar que los
estudiantes terminen sus carreras, hasta estimular la obtención de títulos de posgrado, ya que
sin esa condición será difícil que se expanda el contenido innovativo de las actividades de SSI
que se desarrollan en ambos clusters.
El segundo punto tiene que ver con las vinculaciones (o la ausencia de ellas). Si bien como
hemos visto la existencia de esas vinculaciones no es un dato que aparezca en todos los
clusters internacionalmente exitosos, lo cierto es que su existencia fomenta la competitividad de
dichos conglomerados productivos. Tanto en Córdoba como en Rosario existe la conciencia de
que es necesario estimular la interacción y la cooperación entre las firmas y entre ellas y las
universidades y se han adoptado tanto algunas iniciativas concretas –tal vez la más exitosa es
la de certificación conjunta de calidad en Rosario- como planes específicos en dicha materia –la
creación de parques tecnológicos-. Es de esperar que estas iniciativas maduren a medida que
la confianza entre los agentes se incremente y desde el Estado y/o desde los cuerpos de
gobierno de los clusters se fomenten las interacciones a través de medidas concretas.
En tercer lugar, si bien la experiencia internacional muestra que no es un objetivo fácil, se
debería apuntar a generar una mayor interacción entre las ET y las firmas de la región,
especialmente pensando en la posibilidad de que estas últimas se integren en las CGV
lideradas por las grandes corporaciones que se han radicado en Córdoba y Rosario. La
subcontratación es obviamente una vía en ese sentido, pero también programas que apunten a
generar transferencia de conocimiento desde las ET hacia las empresas domésticas. Un punto
importante aquí es la posibilidad, que incipientemente parece darse en Córdoba, de que el
personal capacitado por las ET vuelva a firmas locales o genere sus propios emprendimientos
(spin-offs).
Por último, desde el punto de vista de la especialización de las empresas, parece bastante
evidente que hasta el momento ninguna de las dos iniciativas ha logrado definir un perfil claro
69
que la distinga y le permita ocupar ciertos nichos, tanto en el mercado doméstico como
internacional. Esto no debería sorprender puesto que es una falencia que presenta, en general,
toda la industria de SSI argentina y que, en parte, obedece a su relativa juventud. Sería por
cierto interesante indagar hasta qué punto este perfil podrá ir desarrollándose a partir de la
existencia de ciertas ventajas competitivas vinculadas a lo regional –por ejemplo, SSI para el
agro o la industria metalmecánica en Rosario, software para la industria alimenticia en Rosario y
Córdoba, etc.-. En todo caso, un hecho alentador es que ambos clusters reconocen que la
definición de un patrón de especialización que los distinga es una necesidad que deberán
afrontar de aquí al futuro y se han comenzado a buscar, especialmente en Rosario, algunas
vías para hallarlo a través del diálogo e interacción entre empresas del sector SSI con firmas de
otras industrias potencialmente demandantes de sus servicios.
70
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