Román Perroni - Mundo Azulgrana

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Román Perroni - Mundo Azulgrana
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Román Perroni
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Agradecimientos
A:
Carlos Perroni (mi viejo), María del Rosario Nicodemo (mi vieja), Enrique Escande, Adolfo Res, Hugo Pagés, Norberto Ranalli, Mariano García, Diego Rodríguez, Carlos Poggi, Juan Carlos Pertuzzo, Favio Marrazzo, María Ángeles
Campeñi, Javier Guastalegname, Marcos Suárez, Pablo Cavallero, Diego Santonovich, Eduardo Bejuk, Edgardo Cárdenas, Leandro Dambrosio, Esteban Bekerman, Matías Carioca, Oscar Romero, Osvaldo Tignanelli, Griselda Raffo,
Juan Carlos Rennis, Héctor Canini, Lorena Alloni, Diego Martín, Marcelo Cerrudo,
Romina Giordano, Enrique Tucoulat, Nicolás Zamorano, Fernando Vuotto,
Alejandro Magaldi, Pablo Scagliarini, Diego Paulich, Néstor Zakim, Emiliano
Rodríguez, Claudio De Simone, Alejandro Maccio, Rubén Becerra y familia,
Agustín Carugo, Subcomisión del Hincha del CASLA, Museo de San Lorenzo de
Almagro, Escuela y Biblioteca del Círculo de Periodistas Deportivos, Biblioteca de la Asociación del Fútbol Argentino, Biblioteca del Honorable Congreso
de la Nación y en especial a todos los hinchas de San Lorenzo que respaldaron al equipo en 1982.
Y un agradecimiento especial para la revista “El Gráfico”, que me facilitó el uso
de algunas fotografías que se lucen en este libro, como la que ilustra la portada.
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Perroni, Román
San Lorenzo de los milagros. - 1º ed. - Buenos Aires: el autor, 2007.
180 p.; 24 x 17 cm.
ISBN
Fecha de catalogación: 11-11-07
Diseño Gráfico:
Mariano García
2007 - Impreso en Artes Gráficas EL FENIX S.R.L.
Murillo 924 - C1059AUT Ciudad de Buenos Aires
Tel. 4854-9496 - 4856-4815
e-mail: [email protected]
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
Impreso en Argentina
Printed in Argentina
C Prohibida la reprodución total o parcial.
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Prólogo
El alma es inmortal
San Lorenzo había perdido casi todo en aquellos tiempos fatídicos. El final de
los años setenta y el principio de los ochenta marcaban para el ilustre club de
Boedo un límite doloroso. El antes glorioso contrastaba con el patetismo de la
duda atroz sobre el después. Y no fueron pocos los que suponían que de allí en
más nada sería igual.
En 1979 San Lorenzo había perdido su casa en Avenida La Plata, el club
entrañable que era orgullo de los porteños, y en 1981 sufría otro golpe
presuntamente mortal al bajar de categoría, su categoría de toda la vida, en
la que había cimentado su gloria.
A la distancia algunos se preguntarán si aquello pudo haber sido tan doloroso,
tan trágico. Y vale la pena echar mano, entonces, a un recuerdo del gordo
Osvaldo Soriano que sintetiza la impotencia de no advertir en otros el
abatimiento que provocaba a los cuervos de ley aquella situación.
“Julio Cortázar era de Banfield, pero no le gustaba el fútbol: le gustaba el
boxeo. No le gustaban los deportes colectivos. Y no entendía de fútbol. Recuerdo
que un día me habló mal del fútbol. Yo le había comentado mi pena porque
San Lorenzo se había ido al descenso. Le dije que estaba hecho mierda, que
ese día lloré como si se hubiera muerto mi vieja. No me entendió”.
“¿Qué nos queda ahora?”, se preguntaban en aquellos días el gordo y millones
de hinchas como él despojados de la ilusión.
Y es ahí, en aquel momento de confusión, que comienza la historia que
recrea Román Perroni en este libro de infinito valor. Y se me ocurre que para
entender sin demasiadas vueltas lo que es el amor incondicional por un equipo
de fútbol, bastará con ver una vez más la película El Hincha, con Enrique
Santos Discépolo y Diana Maggi estrenada en 1951, y leer estas páginas.
“¿Qué nos queda ahora?” era la pregunta del millón. El alma, fue la respuesta
que pocos meses después de la mayor tragedia futbolística azulgrana afloró
día tras día, hora tras hora en aquel 1982 sellado a fuego por acontecimientos
estremecedores para todos los argentinos.
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Según Platón, “en el hombre se encuentra presente el alma y con ella la
vida que es inherente a la naturaleza misma del alma. Es lo mas valioso y
divino del hombre. Es inmortal”. Sacada de contexto, la palabra del filósofo
griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, parece dicha por un
sanlorencista dos mil años antes de ocurridos estos hechos.
El alma. Eso le quedaba a San Lorenzo. Y con ella fue posible gestar uno de
los mayores fenómenos sociales vinculados al fútbol en nuestra historia.
Román Perroni, periodista cuervo donde los haya, ha hilvanado en esta obra
un material que no deja lugar a dudas de que en aquella temporada de 1982 el
equipo de Boedo encaró todos los partidos con 12 jugadores. Al hincha sólo le
faltó entrar a la cancha y marcar un gol. Sólo eso, y su gesta queda plasmada
en estas páginas.
La historia de la que se ha hecho cargo Román es imprescindible en tiempos
en los que San Lorenzo cumple sus primeros cien años. Y en ella queda claro
que los triunfos de un equipo arrasador y la lealtad del hincha son el eje de un
capítulo conmovedor del CASLA en la historia del fútbol nacional.
Muchas veces una derrota deja vacías a las tribunas. San Lorenzo había
sufrido la madre de todas las derrotas y colmó de hinchas a todos los estadios
en todos los partidos. Siempre como visitante. Y volvió a la categoría de
honor por la puerta grande. Vale la pena recordar aquellos hechos en detalle y
por su fenomenal contenido es bienvenido este libro, escrito con profesionalismo
y pasión.
Enrique Escande
Periodista
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Introducción
Cuando inicié la investigación para realizar este libro, una inmediata pregunta
me surgió internamente: ¿Fue cierto que San Lorenzo jugó en la B? Los
testimonios y las fabulosas estadísticas que más adelante se detallarán, fueron
los culpables de mi interrogante.
Sonaba extraño ver a un grande como el Ciclón en una categoría inferior.
Cuando en enero de 1982 se sorteó el fixture de la B, parecía incomprensible
que una bolilla con la nomenclatura “San Lorenzo” esté junto a las de All Boys,
El Porvenir, Argentino de Quilmes o Deportivo Armenio. Pero sí, la realidad
estuvo sustentada por la maldita tabla de posiciones del Metropolitano de
1981.
A San Lorenzo no le quedó otra alternativa que comprender este duro
contexto, ese que además cerró para siempre las puertas del Gasómetro, aquel
mítico estadio de avenida La Plata, dueño de cientos de hechos históricos no
sólo para el Ciclón, sino también para el fútbol argentino y la cultura porteña.
La complicidad interna y las amenazas desde el Estado, gobernado por las
Fuerzas Armadas bajo el “Proceso de Reorganización Nacional”, desmontaron
los tablones que supieron relucir a la hinchada más creativa del país y cobijar a
una institución social que lo tuvo todo: deportes de alto nivel, talleres culturales
y una biblioteca que era de las más importantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Ni bien el árbitro Carlos Espósito pitó el final de Argentinos Juniors-San
Lorenzo el 15 de agosto de 1981 en Ferro, la gente, entre lágrimas y silencios
de respeto por el fuerte golpe que recibió la institución de Boedo, pactó allá en
las tribunas un juramento para recuperar lo perdido ahí abajo, en el verde
césped.
Sin mendigar por los escritorios del poder, San Lorenzo inició la cruzada más
conmovedora que se haya visto en la historia del fútbol argentino. El club,
cerca de sepultar 73 años de gloria, lo había perdido todo menos una cosa: su
hinchada, un patrimonio intangible que en 1982 dio tanto que alteró los órdenes
normales, produciendo un fenómeno social que “escapó a la página deportiva”,
tal como tituló el diario La Razón.
Los especialistas de las ciencias sociales vieron en San Lorenzo una revolución
que terminó analizándose científicamente. La revista El Gráfico, al observar la
imponente muchedumbre que acompañaba al Ciclón, se planteó por medio de
una encuesta cuál era el día del fútbol. Los sábados de 1982 con San Lorenzo,
eclipsaron a los domingos de la A que, por cierto, fueron inferiores en
convocatoria respecto a la Primera B de ese mismo año.
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Por ello, debí estar más atento para la confección del libro, porque la cobertura
que se le asignó al club de Boedo desde los medios de alcance nacional fue
continua y extensa, inclusive mayor a la que tuvieron los grandes equipos de la
A.
El encargado de sacar fotocopias en la hemeroteca del Congreso de la
Nación temblaba cuando me veía llegar con una montaña de artículos
periodísticos. “Quédese tranquilo que esto es lo último por hoy”, mentía
piadosamente, porque cuando regresaba a mi pupitre volvía a encontrar más
material valioso para reproducir en el láser… Otra vez a molestar al buen hombre
y su santa paciencia en medio de un silencio que se profundizaba con el correr
de las madrugadas que pasé en esta biblioteca.
Para colmo, muchos hallazgos estaban –y siguen estando- en proceso de
descomposición. Miles de manos han intervenido en los periódicos y diarios de
este histórico año, donde también se desarrolló el conflicto bélico entre Argentina
e Inglaterra por las Islas Malvinas, como la Copa del Mundo celebrada en
España. Sin dudas que es un período para la investigación, y San Lorenzo no
está ajeno a ella.
Curiosamente, este es el primer libro de un equipo de San Lorenzo campeón;
y eso que se consagró en la Primera B. Pero la hinchada que lo acompañó se
convirtió en ese “jugador de mil rostros”, porque su aporte significó tanto como
el esfuerzo desplegado por los eventuales once titulares. La convocatoria
azulgrana sacó a los rivales de sus canchas, para llevarlos a los estadios más
grandes del país, como Vélez, Boca, River o Independiente. Los dirigentes de
los otros clubes esperaban jugar con San Lorenzo para salvarse económicamente.
Sin embargo, de 42 fechas disputadas, en tan sólo cuatro San Lorenzo tuvo
que actuar en el propio estadio del rival. En ninguna de ellas ganó: perdió tres
y empató la restante. En este dato, se argumenta porqué la gente del Ciclón
fue protagonista principal de este campeonato de la B, dejando en claro que la
hinchada jamás descendió. Fue, es y será de Primera.
Un par de años más tarde, Racing también tuvo que pasar por esta categoría.
Si bien mucho público lo acompañó, no llegó a “empatarle” a San Lorenzo.
Tardó dos temporadas en subir y no lo hizo con un título de campeón, sino por
medio del Octogonal. La diferencia está en que los “cuervos” vivieron la B
como una fiesta, mientras que para los de Avellaneda fue una angustia, ya que
tuvieron que deambular por muchas canchas del ascenso, cosa que el Ciclón
no.
La algarabía de San Lorenzo relució tanto que, entre bombos y caravanas
llenas de autos con banderas azulgranas, sumó a miles de “extraños” a la
fiesta de los sábados, sin lugar a dudas el día del fútbol en 1982. Vélez Sarsfield
y su entorno no parecían estar en Liniers, sino en Boedo. Juan B. Justo era
avenida La Plata, a tal punto que los chicos del barrio comenzaron a ponerse la
camiseta del Ciclón. Este panorama alteró a las autoridades velezanas que, en
1984, dejaron de alquilarle la cancha a San Lorenzo por el fuerte desarraigo
que estaban sufriendo en su propia casa.
Los hinchas de San Lorenzo lograron que 25 años después se recuerde al
campeonato de la B hasta con una sonrisa. “Fue algo hermoso”, dicen muchos
cuando sale el tema en cuestión. No hay vergüenza porque en 1982 todos
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hablaron maravillas del Ciclón de Boedo, que llenaba las canchas en familia. La
caravana del sentimiento empezó en Ferro y, como mucha gente quedaba
afuera, hubo que mudarse a Vélez. Después se tuvo que recurrir a River, donde
se celebró, el 13 de marzo, un encuentro histórico con Tigre. Más de 74.000
personas pagaron su entrada para ingresar al Monumental. Las crónicas
compararon ese lleno con el de la final entre Argentina y Holanda en el Mundial
celebrado en el país cuatro años antes.
Pero no sólo Vélez y River supieron llenarse de San Lorenzo. La Bombonera
es otro de los estadios de Primera que se vio desbordada por la fidelidad
azulgrana. El 30 de octubre las tres bandejas de la cancha de Boca fueron
ocupadas íntegramente por el pueblo del Ciclón. No se vio público del rival
(Español). La recaudación de ese día, una de las más grandes del año, sirvió
para que el club de la Ribera le pague deudas a su plantel profesional de fútbol.
Así, al domingo siguiente, los futbolistas xeneizes pudieron salir a la cancha a
jugar, tras amenazar durante una semana con no hacerlo por los compromisos
atrasados. ¡Qué generoso, San Lorenzo!
Pensar que del fútbol viven futbolistas, entrenadores, preparadores físicos,
masajistas, utileros, jardineros, árbitros, periodistas, abogados, contadores,
intermediarios, representantes, comerciantes, agentes de marketing, médicos…
menos los hinchas que, en este caso de San Lorenzo, fueron los que más
dieron y provocaron. En todo sentido. A causa de amor, fidelidad, compromiso,
pasión y lealtad, lograron generar un “boom” que explotó tanto en el aspecto
social como económico.
Arriba: Biaín, Quiroga, Insua, Hugo Moreno, Héctor O. López, Quinteros, Caffaro (Auxiliar).
Abajo: Héctor R. López, Rinaldi, Batalla, Morel Bogado y Comelles.
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Han pasado ya 25 años de un suceso popular que jamás volvió a repetirse.
¿Quién sino, es capaz de rendirle tanto tributo a una divisa cuando su equipo
juega sin cancha propia y afronta un compromiso de segunda división? Sólo la
gente de San Lorenzo es merecedora de este reconocimiento por su apoyo
incondicional para levantar al club en un momento en que otros, ante tantas
pálidas, hubiesen preferido el silencio o, peor aún, el abandono.
Este libro es el recorrido a un año que se presumía en un comienzo como
funesto, oscuro y atrapado en un túnel sin ninguna luz cercana. Sin embargo,
por decisión del pueblo sanlorencista, 1982 figura entre las etapas más
destacadas de una institución a punto de cumplir cien años. Por eso, antes de
llegar al Centenario, consideré que esta causa merecía ser rescatada, investigada
y vuelta a contar.
A veces la memoria es traicionera y nos invita a equivocarnos fechas, lugares
o resultados. Pero cuando el recuerdo viene desde el corazón, difícilmente un
hecho como éste, pueda pasar al olvido. Se siente, y por eso está presente.
Que lo disfrutes, cuervo.
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Capítulo 1
LA FRUSTRACIÓN
“Usted tiene que cuidar al Gasómetro, que es un monumento
al fútbol, y esforzarse para que el equipo se mantenga en
Primera”, Roberto Resquín, cuando se alejó de la dirección
técnica de San Lorenzo, al presidente Moisés Annan.
Para San Lorenzo el comienzo de los años setenta fueron de alto nivel
futbolístico. En 1972 se coronó bicampeón tras ganar el torneo Nacional y
el certamen Nacional (invicto), siendo la primera vez que en la era profesional
un equipo lograba ambos títulos en un mismo año. En 1974, de la mano de
Osvaldo Zubeldía, el Ciclón se consolidaba en la recta final y obtuvo otro lauro
metropolitano.
Por esos años, los hinchas disfrutaron de excepcionales futbolistas, como
son los casos de Sergio Villar, Roberto Telch, Ramón Heredia, Rubén Ayala,
Héctor Scotta, José Sanfilippo, Rodolfo Fischer, entre otras destacadas figuras.
Sin embargo, el club no estaba ajeno a la situación del país y, por diversos
errores administrativos de los dirigentes del Ciclón, comenzó a desprenderse
de sus joyas futbolísticas para equilibrar la débil economía que ponía en jaque a
la institución.
A partir de 1976, San Lorenzo sufrió una importante caída deportiva y
financiera que provocó diferentes fenómenos en los años posteriores: la venta
de los terrenos de avenida La Plata y la pérdida de categoría del primer equipo
de fútbol.
La primera alerta
En el campeonato Metropolitano de 1980 San Lorenzo realizaría, hasta ese
entonces, la peor campaña futbolística desde que ascendió a la división máxima
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en 1915; y los hinchas tendrían un amargo aperitivo de lo que iba a ser 1981,
teniendo en cuenta además que 1980 sería el primer año en que el Ciclón haría
de local en otro estadio que no fuera el Gasómetro, ya que éste tuvo su última
función el 2 de diciembre de 1979.
El plantel de San Lorenzo estaba mechado por jugadores jóvenes y
experimentados. Salvo el defensor Hugo Pena y el goleador Mario Rizzi -quien
lleva el privilegio de ser el autor del último gol en el templo de avenida La Platano había futbolistas destacados de acuerdo a la historia del club.
Como director técnico ese año arrancó Wladem Lázaro Quevedo Ruiz, más
conocido en el ambiente como Delem. Como los resultados fueron negativos
desde un comienzo, el brasileño decidió renunciar a su cargo tras dirigir al
Ciclón por sólo siete fechas.
Interinamente, hasta la jornada número nueve, se hizo cargo del primer
equipo la Subcomisión de Fútbol, para dejarle el puesto en la décima fecha a
Carmelo Faraone, quien trajo como ayudante técnico a un hombre de la casa,
Héctor Rodolfo Veira.
En aquel entonces, Faraone recibió un plantel de 37 profesionales, de los
cuales usó solamente 16 más cinco juveniles, entre los que se destacaban
Rubén Insúa y Jorge Rinaldi.
El Gasómetro, un ícono porteño que cerró sus puertas en diciembre de 1979.
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Con un esquema cauteloso y conservador, el flamante DT guió a sus dirigidos
para que San Lorenzo comenzara a salir de una comprometida situación que se
traducía en los últimos puestos de la tabla de posiciones. Recién, en las jornadas
finales, el Ciclón pudo escaparle al descenso.
El 24 de agosto, en la trigésimo séptima fecha del Metropolitano (la
anteúltima), el conjunto de Boedo recibió en la cancha de Huracán al ya
descendido Tigre, mientras que Quilmes, el otro equipo que buscaba mantenerse
en Primera, visitaba a Colón de Santa Fe.
San Lorenzo tenía para esa jornada 30 puntos sobre 68 posibles, uno más
que Quilmes, casualmente campeón metropolitano tan solo dos años antes, en
1978, previo al Mundial realizado en Argentina.
Tanto el Ciclón como el Cervecero jugaron sus partidos simultáneamente,
así que lo acontecido en Santa Fe tenía eco en Parque de los Patricios, y
viceversa.
El estadio Tomás Ducó estuvo cubierto en un 75 por ciento con gente de
San Lorenzo, mientras que poco público de Tigre ocupó la tribuna visitante.
Previo a este encuentro, por los altoparlantes se leyó un telegrama enviado
por un reconocido simpatizante azulgrana, el presidente de facto de Brasil,
general Joao Baptista Figueiredo, quien auguró éxitos y afirmó que “pronto
llegarán para el club períodos de bonanza”.
El Ciclón, a pesar de que su máxima figura, Hugo Pena, jugó infiltrado por no
estar en óptimas condiciones físicas, fue un claro y justo vencedor. Goleó a
Tigre 3 a 0, gracias al tempranero gol de Pena a los cuatro minutos, Torres a
los 75 y Marchetti, diez minutos después.
Por su parte, los hinchas de San Lorenzo, que estaban pegados a la radio
que traía las noticias desde Santa Fe, se enloquecieron al enterarse del triunfo
de Colón sobre Quilmes por 1 a 0, que condenaba a los sureños a la segunda
categoría junto con All Boys y Tigre, sin importar lo que sucedería con el Ciclón
en la fecha siguiente.
A pesar de que parecía extraño e impensado ver a un equipo de los
denominados “grandes” descender, la algarabía tras el triunfo frente al “Matador”
generó una explosión en Parque de los Patricios que concluyó en avenida La
Plata al 1700.
En el vestuario local Rizzi y Torres lloraron abrazados durante quince minutos,
mientras que sus compañeros se desahogaban al compás de un fuerte “Boedo
no se va, Boedo no se va”. Tal es así que esta alegría se expresó en una
caravana de miles de hinchas que, acompañados por el micro del plantel, se
fue hasta el clausurado Gasómetro para descargar toda la furia contenida que
contrajo este mediocre torneo metropolitano.
1981, el año que le pegó un cachetazo a la historia
Ni bien zafó del descenso en 1980, el defensor rosarino de San Lorenzo
Miguel Ángel Gette comentó: “Ahora que el problema pasó, tenemos que pensar
en hacer un cambio radical. Sería tonto volver a equivocarse”.
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El bar “San Lorenzo” de Avelino Díaz y avenida La Plata, fue punto de encuentro para los
socios, previo al acto eleccionario de 1980.
Las declaraciones de Gette no fueron comprendidas, y no porque el
futbolista se alejó del club, sino porque San Lorenzo se sumergió en un
clima político bastante hostil que desembocó el 29 de diciembre de 1980
con las elecciones que consagraron a Vicente Bonina como nuevo presidente
de la institución.
Para 1981 el flamante titular azulgrana modificó la estructura del plantel que
venía de quedar eliminado en la primera fase del torneo Nacional del año anterior.
En primer lugar, Bonina, nombró a Osvaldo Valiño (presidente del CASLA
durante 1972-75) como encargado de la Subcomisión de Fútbol. Luego se
procedió a contratar como director técnico a Victorio Nicolás Cocco, hombre
que generaba buenos recuerdos por su pasado como jugador, con la obtención
de cuatro títulos.
Con un plantel insuficiente para encarar los dos torneos locales (Metropolitano
y Nacional), San Lorenzo comenzó 1981 torcido: mientras el equipo llegaba en
mediados de enero a Villa Gesell para iniciar la pretemporada, se conocía el
fallecimiento de Hugo Pena, quien perdió la vida en su domicilio particular al
recibir un golpe de corriente eléctrica.
Cocco, cuestionado por la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino por
no tener título que lo habilitase como tal, pretendía armar un “nuevo San
Lorenzo” y para ello el Ciclón se reforzó con mayoría de jugadores veteranos:
Larrosa, Suñé, Glaría, Capurro, Ceballos, Quinteros, Godoy, Delgado y Scotta.
Además, retornaron dos que estaban a préstamo: Coscia y Corbo. Se alejaron
Rizzi, Gette y Torres, entre otros.
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El arranque del Metropolitano no pudo ser peor para el Ciclón. Estudiantes
de La Plata lo venció por 4 a 1 en Ferro, cancha que le serviría a San Lorenzo
para hacer de local durante todo 1981.
Esta derrota marcó el comienzo de un ciclo lleno de frustraciones. San
Lorenzo, a pesar de repuntar ganándoles a Huracán (3 a 1) y Platense (1 a 0)
en las jornadas ocho y nueve, respectivamente, no llegó a conformar a los
socios y simpatizantes que tanto criticaron el trabajo del director técnico.
Esta debacle deportiva, acompañada de una crisis institucional, derivó en la
renuncia de Cocco y en el fastidio de varios futbolistas, quienes sostuvieron
que “a los dirigentes les faltó firmeza para sostener el proceso”.
Caratulado como “el salvador”, Juan Carlos Lorenzo asumió a la dirección
técnica el 1 de julio. Pero el Toto se vio contagiado desde un comienzo con la
malaria que arrastraba San Lorenzo. En su debut cae ante Unión de Santa Fe
por 2 a 1 y, tres días después, el Ciclón es goleado por Instituto de Córdoba 6
a 2.
San Lorenzo llegó al cierre del Metropolitano con el agua al cuello, y cada
encuentro se jugó como una final. Intentó salir a flote y, previo al choque
clave con Argentinos en la última jornada, tomó un poco de aire al empatar
tres encuentros (Newells, Independiente y Vélez) y ganar otro (River).
Una tarde soleada que se hizo noche en Boedo
El 15 de agosto de 1981 a las 14 ya no entraba más gente en el estadio de
Ferro. Llegando a las 15.28, el primero en ingresar al campo fue el árbitro
Carlos Espósito. Seis minutos más tarde, con Osvaldo Rinaldi a la cabeza, salió
San Lorenzo en medio de un ruidoso recibimiento producido por los 30.000
“cuervos” presentes.
A las 15.37, le tocó ingresar a Argentinos Juniors, que recibió más silbatinas
que aplausos. Finalmente, a las 15.41 el réferi dio comienzo al fin de las santas
ilusiones.
Ninguno de los dos equipos quería regalar nada. El inicio fue parejo, áspero y
el encuentro tuvo que acomodarse al nerviosismo de los 22 jugadores. Pasado
los dos minutos de juego, Espósito amonestó a Delgado por bajarlo desde atrás
a Salinas. Ambos futbolistas, luego, serían trascendentales para el desenlace
del cotejo.
Lorenzo gritaba desde el banco. A pesar de que el empate le servía a San
Lorenzo para quedarse en la A, el Toto arengaba a sus muchachos para que
arriesgaran un poco más. Lo escuchó Insua, que la puso en el ángulo derecho,
pero los reflejos del uruguayo Alles desviaron el intento azulgrana.
El Ciclón insistía sin ideas. La hinchada que empujaba y Rinaldi que busca un
centro y cabecea al primer palo. Magallanes intercede con la mano. Espósito
no duda y sanciona penal a los 16 minutos.
La tomó Delgado. Su carrera fue larga. Pateó fuerte al medio, donde un
adelantado Alles rechazó el balón. Llegó el rebote, otra vez el propio ejecutor
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El penal más doloroso de la historia. Alles le tapó el disparo a Delgado, que ni en el rebote
pudo convertir.
del penal que disparó con bronca, como desquitándose de su fallido primer
intento. No hubo caso. El arquero del Bicho sacó el zurdazo con sus rodillas.
De ahí en más, a pesar de que ambos equipos dividían el juego, Argentinos
se alimentaba del hambre de San Lorenzo y crecía anímicamente, aspecto
fundamental en un partido de esta magnitud.
Después, el Ciclón se preocupó por cuidar el mediocampo y controlar a los
delanteros Salinas y Magallanes. A los 36, Glaría cruzó a este último dentro del
área y los visitantes se encontraron con una posibilidad desde los doce pasos
cuando menos lo merecían.
Salinas, muy decidido, la puso fuerte abajo, al palo derecho de Mendoza,
para que festejasen los de La Paternal y sufrieran aquellos que gozaron con los
Diego García, Lángara, Martino, Sanfilippo, Albretch, Ayala o Telch, nombres
lejanos para aquella tarde.
Lorenzo, ya en la segunda parte, sacó al volante Milano y se la jugó por
Godoy, un uruguayo arremetedor. El Ciclón quería pero Argentinos no. Los
bichitos cortaban el juego. Foul o al lateral. No querían saber nada con una
ofensiva azulgrana.
A cuatro minutos del final, cuando se confirmó el triunfo en el clásico cordobés
de Talleres -el otro conjunto que buscaba mantenerse en la A- sobre Instituto
por 2 a 1, los santos comenzaron con su último aliento. El “San Loreeeeenzo, y
San Loreeeenzo…” desgarrador que bajaba desde tres sectores de la cancha,
era el aviso de que el descenso estaba en Caballito.
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Quedaba poco y San Lorenzo empujaba a base de centros, pero ninguno
caía en una cabeza salvadora. Eran siempre cortos o largos, hasta que Godoy
capturó uno. Era claro para empatar, el uruguayo disparó fuerte pero la ilusión
que nació de su pié, murió en el travesaño.
No había chances. Alles y su arco parecían invencibles. Argentinos se
transformaba en el verdugo de San Lorenzo, que perdía la primera división en el
estadio de Ferro, justo en el mismo predio en el que conquistó el ascenso en
1915, tras vencer a Honor y Patria 3 a 0 en la final.
Las lágrimas fueron la instantánea reacción de los hinchas, pero no la única.
Sorprendidos con la noticia de ser el primer “grande” que se fue a la B, una
multitud que descubría a todas las edades bajo el relieve azulgrana, se despidió
de pie, aplaudiendo hasta al propio arquero rival, aquel que tapó el sol de la
tarde para que en Boedo cayera la noche.
El arquero Alles besa a Salinas. Ambos se convirtieron en
un mal recuerdo para los santos.1
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“Con esa hinchada no se puede estar en la B”
Mario Alles, guardavallas de Argentinos Juniors, no sólo se mostró feliz por
ayudar a su equipo a mantenerse en Primera, sino también por cómo lo
despidieron los hinchas del Ciclón. “Estoy tremendamente emocionado por lo
que ocurrió al final con la gente de San Lorenzo que me aplaudió.
Continuamente alentaron a su equipo”, dijo para resumir: “Con esa hinchada
no se puede estar en la B”.
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Sapo de otro pozo
Así lo lamentó
el Toto
Sergio Bismark Villar, jugador que
más veces vistió la camiseta
azulgrana
(446
partidos
oficiales), supo desfilar siempre
con elegancia por la punta
derecha. Se inició en San
Lorenzo tras llegar de Uruguay
en 1968, año en el que formaría
parte de un equipo record del
fútbol
argentino,
“Los
Matadores”. De aquel campeón
invicto (el primero en la era
profesional), el “Sapo” terminó
su vínculo con el Ciclón en 1981,
justamente el día que los santos
perdieron la categoría ante
Argentinos. Por ello, Villar tiene
la particularidad de haber
integrado uno de los equipos
más categóricos de la historia
y, también, el menos efectivo.
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Entre caras largas y silencios
prolongados, Juan Carlos Lorenzo
fue uno de los que pudo hablar
sin lagrimear. “He vivido años
maravillosos en esta institución
y esta situación uno la siente
internamente”,
comentó.
Respecto
al
partido,
el
entrenador opinó: “San Lorenzo
ha sido perjudicado en la
ejecución del penal. Se ve
claramente que Alles se adelantó
por lo menos dos metros”.
Además, recordó: “Tengo que
precisar que la Comisión
Directiva, los jugadores y el
cuerpo técnico se han brindado
al máximo para mantener la
categoría”. De cara al futuro, el
Toto desafió: “Ahora habrá que
ganar la categoría”.
Capítulo 2
NACIÓ UN JURAMENTO
“Siento la piel de gallina, vayamos a saludar a la hinchada de
San Lorenzo”, Gerónimo Saccardi.
Juntó (obligó moralmente) a todos sus compañeros en el círculo central
para felicitar y homenajear a la hinchada rival. El Ferro de Cúper, Garré, Brandoni,
Saccardi y Márcico, entre otros, enfiló hacia la cabecera de San Lorenzo, que
dejó bien en claro su destino: “Ciclón, Ciclón, tan sólo un año te vamos a
seguir, adonde quieras ir…”.
Gerónimo Saccardi, capitán del equipo de Carlos Griguol, pareció un “cuervo”
más, y no por haber anotado –en contra, claro- el gol del Ciclón. “Cacho” sintió
un cosquilleo interno al oír el constante aliento que entonaron los fanáticos de
San Lorenzo durante 90 minutos.
El partido (perdió el Ciclón 3 a 1, quedando eliminado) se jugó el 29 de
noviembre de 1981 en Caballito y correspondía a la última jornada de la Zona B
del torneo Nacional, donde Ferro obtendría, luego, el subcampeonato.
Miguel Ángel Bertolotto, del diario Clarín, en la edición del día siguiente,
destacó: “Cacho Saccardi reunió a sus compañeros, enseguida del pitazo final,
y encabezó la fila para homenajear, en un gesto inesperado y conmovedor, a la
hinchada de San Lorenzo. Una hinchada que no dejó de gritar en toda la tarde,
que no se cansó de alentar a once jugadores impotentes ante tanta superioridad
rival, que despidió con pañuelos blancos a un equipo – a un club – con destino
de sábados”.
Otro medio destacado que se hizo eco del reconocimiento de los jugadores
verdolagas fue la revista El Gráfico que, en el último párrafo de la editorial del 1
de diciembre de ese año, resaltó: “Dejamos para el epílogo un hecho emotivo.
Tal vez escape al dramatismo de la clasificación. Pero está en el contexto de
un hecho histórico: LOS HINCHAS DE SAN LORENZO ENTONARON LOS ÚLTIMOS
QUINCE MINUTOS UN CANTO DE AMOR A LA CAMISETA. Fue el adiós a la
19
Primera División. Llegó tan hondo que Gerónimo Saccardi, capitán de Ferro
Carril Oeste, llamó a sus compañeros luego de ganarle a San Lorenzo por 3 a 1
y les dijo: ‘Siento la piel de gallina, vayamos a saludar a la hinchada de San
Lorenzo’. Después de la pitada final llamó a sus compañeros y dirigiéndose a la
tribuna visitante, rindió un tributo de emocionada despedida. TODO EL MUNDO
ESTABA DICIÉNDOLE HASTA PRONTO A SAN LORENZO”.
El juramento de los hinchas se cumplió al año siguiente, siendo la sensación
del ’82 al llamar la atención de todos los sectores que rodean a un deporte tan
popular como el fútbol. Las páginas siguientes lo confirmarán.
Saccardi (derecha) tuvo un gesto que ningún cuervo
presente aquel día olvidará.
20
Capítulo 3
CAMBIOS POLÍTICOS
EN LA INSTITUCIÓN
“Cada uno de los sanlorencistas debe sentirse Presidente”,
Héctor Habib, al asumir como máximo mandatario del CASLA.
Mientras la Argentina estaba gobernada por las Fuerzas Armadas bajo el
denominado “Proceso de Reorganización Nacional”, San Lorenzo de Almagro
adoptó una serie de cambios que fueron fruto inmediato del descenso de 1981.
El Club, inmerso en un grave desequilibrio financiero, entró en un terreno
hostil con una protesta social que causó un cambio de autoridades, ya que los
asociados pretendían que gobernaran los mejores de todas las fracciones y se
concretara la anhelada “unidad”.
Los socios de San Lorenzo, ni bien el equipo perdió frente Argentinos Juniors,
se dirigieron a la intendencia del Club para manifestar su bronca. Había mayores,
adultos, adolescentes y menores. Se abucheó mucho. Querían responsables y
largaron sus culpas sobre los directivos.
“A Valiño y a Cocco debieron echarlos mucho antes”, dijo uno, mientras que
otra garganta anónima gritó: “¡Años de políticos y políticos que complicaron la
vida del Club! La culpa la tenemos nosotros que votamos a esta gente pensando
en un cambio”.
Estas quejas de socios y simpatizantes se prolongaron en los días posteriores.
Inclusive, un sector solicitó que San Lorenzo no participara del torneo Nacional
como expresión de protesta, mientras que otros pidieron directamente la
desafiliación del club de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya que
entendían que su presidente, Julio Grondona, que tenía dos años en el cargo,
había “tirado al bombo” al Ciclón.
Por su parte, el directivo Aldo Rodríguez, afirmó: “Se hará todo lo necesario
21
Socios e hinchas pidiendo responsables por
el descenso.
Habib (izquierda) asumiendo como
Presidente. A su lado, Vicente Bonina.
para que se revea el descenso de San Lorenzo, dado que este campeonato
estuvo lleno de irregularidades”.
A pesar de los intentos poco sustentables por parte de los dirigentes, en el
orden deportivo las cosas continuaron como estaban y el Ciclón participó en el
Nacional con un plantel completo de juveniles.
Meses después, ya con este torneo consumado, se produjeron cambios
institucionales con la intención de hacer frente a la crisis económica que
padecía la entidad de Boedo, con el agregado de tener que encarar un torneo
desconocido como la B y, encima, sin el Gasómetro, clausurado en aquel
momento.
Héctor Habib, el presidente de la “Unidad”
El sábado 12 de diciembre de 1981 fue el puntapié inicial de un nuevo
modelo de gestión, aunque la mayoría de los nombres se repetirían.
Con la intención de que renunciaran los pilares de la Comisión Directiva que
gobernó durante el descenso de San Lorenzo, que se reformara el Estatuto
Social y se organizara una nueva administración con los hombres más
capacitados, los socios y directivos de todas las fracciones (inclusive del
bloque oficialista) se dieron cita en el céntrico hotel Bauen.
Diferentes socios e hinchas entendían que se debía procurar la integración
de los mejores individuos de las distintas agrupaciones, para que fueran ellos
quienes gobernaran en ese período de emergencia sin que se procediera a un
acto electoral.
En aquella jornada se presentaron funcionarios del Gobierno azulgrana
(encabezado por el presidente Bonina), ocho corrientes políticas opositoras y
algunos representantes de la hinchada.
Luego de varias exposiciones, intercambios de opiniones y discusiones, se
consensuó ejecutar tres puntos fundamentales: 1) Modificación del Estatuto;
22
2) Renuncia de la Comisión Directiva una vez lograda la modificación; 3)
Integración de una lista única que afrontara y encarrilara los destinos del Club.
Además, el oficialismo presentó su renuncia.
Si bien todos estos cambios requerían de un tiempo considerable para que
se concretaran y sin objeción alguna de la aprobación de la Asamblea de
Representantes -únicamente el movimiento “Resurgimiento Sanlorencista”
amenazó con impugnar lo tratado- el 26 de enero de 1982 Héctor Hugo Habib,
empresario automotor de la firma Mercedes Benz, se proclamó como nuevo
Presidente del CASLA.
Habib, fogoneado por el relator José María Muñoz, asumió durante una
ceremonia que albergó a más de 250 personas, en la que se destacó la presencia
del ex piloto automovilístico Juan Manuel Fangio. Otro que se hizo presente,
pero por medio de un telegrama, fue el sindicalista Lorenzo Miguel.
Después de un discurso del escribano Bartolomé Lastreto, quien hasta ese
día ejerció la presidencia del Club en nombre de la Asamblea de Representantes,
Habib enumeró varios conceptos que merecen destacarse:
a) “San Lorenzo no inicia una nueva etapa, sino que continuamos con lo ya
emprendido alguna vez por otros”.
b) “Queremos devolverle al padre Massa, nuestro fundador, que nos está
observando desde muy arriba, la sonrisa que pudo perder con la caída en el
descenso”.
c ) “Hay una Ciudad Deportiva que es un orgullo para todos los sanlorencistas.
Hay que explotar su ubicación geográfica”.
d) “Tengo tres premisas que deben lograrse simultáneamente: sanear la
economía, consolidar la institución y afirmarla en el plano deportivo.
e) “Debemos ascender este mismo año. No sólo nosotros sino el fútbol argentino
necesita de San Lorenzo en Primera A”.
f ) “Funcionando bien en el aspecto fútbol, el Club logrará beneficios”.
g) “Mi posición irreversible es mirar hacia delante. No se buscan culpables en
el pasado”.
Desde estos puntos de vista del flamante Presidente, San Lorenzo se
encaminó a buscar el campeonato que lo depositara nuevamente en la división
que recorrió con más gloria que pena.
Habib: En 24 meses, despreció 75 años de historia
Lo convocaron de urgencia para ser el Presidente de la “unidad”. Héctor Hugo
Habib, socio vitalicio Nº 10.876, doctor en Ciencias Económicas y director adjunto
de Finanzas de Mercedes Benz, afirmó ni bien asumió que “en San Lorenzo no
se viene una nueva era”, destacando que “se continuará con la obra hecha”.
Sin embargo, su corta gestión (desde enero de 1982 hasta diciembre de
1983) mostró lo contrario. Se modificaron los Estatutos, se redujeron a 20 los
miembros de Comisión Directiva y se remató por una módica suma el predio de
avenida La Plata, incluyendo al Gasómetro.
23
Fangio,
a contramano
por Boedo
Sin dudas que el piloto argentino cinco veces
campeón mundial de Fórmula 1 tuvo una
inoportuna aparición en San Lorenzo. Amigo
personal de Héctor Habib, el “chueco” de Balcarce
repartió elogios para el flamante Presidente del
Ciclón: “Doy prueba fehaciente de la capacidad y
honestidad de este hombre que hoy toma el
mando”.
Previo al partido con Atlanta del 6 de marzo en
Vélez, Fangio fue galardonado con una plaqueta y
reconoció ser hincha de San Lorenzo.
Lamentablemente, el lobby de uno de los mejores
deportistas de la historia nacional le fue útil a un
Gobierno que tuvo como máxima premisa, además
de ascender a Primera A, vender los terrenos de
avenida La Plata.
Los 32 nombres de la lista única
Presidente:
Héctor Hugo Habib
Vicepresidente 1º:
Enzo Zoppi
Vicepresidente 2º:
Alfredo Lantarón
Tesorero:
Bernardo Cainzo
Secretario:
Horacio Gilly
Protesorero:
Antonio Artesa
Presecretario:
Francisco Marcelo Nigro
Intendente:
Guido Mosqueira
Subintendente:
Hugo Dente
Vocales: Reynaldo Kopp, Arturo Devicente, Domingo Antonio Cremone,
Roberto Riesco, Ricardo Andelsman, Ricardo Beatti, Joaquín Bonera, Alejandro
Eglis, José Manuel Fraga, Mariano Moriones, Ricardo Temi, Horacio Cobeaga,
Leandro Rey, Marcos Di Taranto, Juan Carlos Guglietti, Pantaleón Giuliano,
Enrique Foscaldi, Alberto Castro, Antonio Dosdograyan, Francico Osvaldo
Carra, Antonio Simonelli, Oscar Fullone.
24
Capítulo 4
OPERACIÓN RETORNO
“Mi encuentro con San Lorenzo se puede sintetizar así: dos
amigos que están distanciados por vivir lejos se encuentran
sólo en los casamientos o en los velorios. A mí el encuentro
con San Lorenzo me tocó en el velorio…”, Juan Carlos Lorenzo,
cuando decidió quedarse en el Ciclón para ascender.
Los rumores sobre la posible asunción de Héctor Veira como DT no se
transformaron en realidad y Juan Carlos Lorenzo, quien tenía contrato hasta
junio del ’82, fue el entrenador que comenzó en la primera semana de enero la
pretemporada con San Lorenzo pensando en la rápida vuelta a la A.
Biaín, un duro central que llegó de Alte. Brown.
El tucumano Quinteros se quedó para ascender.
25
“Rechacé una oferta del Millonarios de Colombia porque quiero pelear el
ascenso”, afirmó el Toto, aclarando también: “Necesitamos tres o cuatro
jugadores de jerarquía, pero no muy viejos para no repetir la experiencia que
tuve con Larrosa, Suñé y Capurro”.
En aquel entonces, el club de Boedo le pagaba simultáneamente el sueldo a
tres directores técnicos: Delem y Faraone más Lorenzo. A su vez, el Ciclón
contraía grandes deudas con el plantel profesional, siempre motivadoras de
conflictos.
Lorenzo, en la primera quincena del primer mes del año, contó con diez
refuerzos que, en su mayoría, contaban con experiencia de Primera B. Los
“nuevos” eran: Abrahamián y Héctor “Gorrión” López (ambos de River), Ros
(Tigre), Héctor Raúl López (Armenio), Morel Bogado (Argentinos Juniors), Hugo
Paulino Sánchez (procedente de México), Osvaldo Biaín (Almirante Brown) y
Batalla (Quilmes).
De última, se sumaron los arqueros Suárez y Quiroga (llegó por un canje con
Talleres de Córdoba por César Mendoza) y, con el torneo comenzado, arribó
Pablo Comelles, ex Talleres y River, que no pudo arreglar con Boca y terminó en
Boedo.
En referencia a las incorporaciones, Lorenzo le comentó a la revista “El
Ciclón”: “Dicen que tengo el seleccionado de los libres. Sí, ¿y qué? Ellos, más
otros tapados, van a prestigiar al equipo”. Además, agregó: “Hay que ganar o
ganar. Por eso trajimos diez jugadores, porque los que había no cumplían con
las exigencias de un torneo tan duro y cambiante”.
En un mercado de pases que se tornó tenso y complicado para el Ciclón,
figuraron muchos nombres con pasado exitoso, como Ribolzi (llegó a entrenarse
en San Lorenzo pero optó por seguir su carrera en el fútbol ecuatoriano),
Pernía, Brindisi y Juan José López, entre otras “bombas”.
Ante las flamantes incorporaciones, las cuales contaban con experiencia en
los torneos de ascenso, Lorenzo se mostró satisfecho y no se hizo problema
alguno.
Por su parte, mientras clubes de
Primera A y del exterior hacían
sondeos por Rubén Insua y Jorge
Rinaldi, jugadores que no hicieron la
pretemporada en Necochea, San
Lorenzo se desprendió de algunos
valores. El joven delantero Walter
Perazzo pasó a préstamo al
Estudiantes de Carlos Bilardo, con
quien saldría campeón en 1982.
Jorge Rinaldi
26
Osvaldo Rinaldi, hermano mayor
de Jorge, era acreedor de la
institución y presionó para irse: “Me
tienen que cancelar todo lo que me
deben del ’81 para que empiece a
entrenar. Mi transferencia podría
significarle una solución al club”, le
confesó el volante al diario Clarín. Finalmente, Osvaldo partió hacia Olavaria
para sumarse al equipo patrocinado por Amalia Fortabat, Loma Negra.
“Fíjense que los brasileños hacen batucada, en cambio nosotros parecemos
que estamos tarareando Mi Noche Triste”, comparó el entrenador azulgrana
frente a la requisitoria de la prensa, que le consultó sobre el “nuevo San
Lorenzo”.
Además, para el torneo de Primera B, el Ciclón sumó tres juveniles que
fueron promovidos por Lorenzo: D. Acosta, R. Acosta y Leonardo Madelón.
La hinchada también tuvo su pretemporada
En su edición del 2 de febrero de 1982, la revista “El Ciclón” motivaba a sus
lectores: “Ningún sanlorencista debe dejar de ser uno más de los cientos de
miles azulgranas que acompañarán al equipo en esta senda que se inicia hacia
el recupero de la categoría superior”.
Organizada por el núcleo fuerte de la hinchada, la convocatoria consistía en
reunirse tres horas antes del partido en la sede de avenida La Plata para ir
caminando en caravana hasta el estadio de Ferro, en medio de banderas,
bombos y camisetas azulgranas.
La expectativa fue tan grande que superó a la ilusión de los hinchas. El
inigualable ingenio de los “cuervos” produjo, en la previa del campeonato, el
siguiente cántico:
“Vamos mi San Lorenzo
porque esta tarde tenemos que ganar
y ya muy pronto volveremos a la ‘A’
Boca no me extrañes mucho,
tampoco me extrañes Huracán,
cuídense muy bien mis hijos
hasta que vuelva papá,
Grondona, cuando regrese
voy a traerte algo que te haga mal
un campeonato para gritar
que todo Boedo te lo va a dedicar…”
El entusiasmo de los hinchas se edificó tan alto que los dirigentes tuvieron
que eliminar las “entradas de favor”, observando que un fenómeno popular
comenzaba a golpear las puertas. “Es hora de recaudar. San Lorenzo está
en la B y todos deben poner el hombro”, fue el claro mensaje de la Comisión
Directiva.
27
Una bienvenida con todas las letras
Grande en Primera, gigante en Segunda. Así se lo empezó a considerar a
San Lorenzo antes de que comenzara su participación en la B. El ambiente del
fútbol, sorprendido al ver en este torneo a uno de los equipos con más tradición
y gloria en la máxima categoría, aguardaba su presencia en una competición
con nuevo formato. Todos presumieron que un fuerte Ciclón iba a sacudir la
estancada categoría.
El vicepresidente de Atlanta, Antonio Carbone, después del sorteo del fixture
de Primera B, destacó que “el torneo se ve jerarquizado con la presencia de
San Lorenzo”. Por su parte, el directivo de la entidad de Villa Crespo, agregó:
“Esto ayudará al resto de las instituciones en el nivel competitivo y económico.
Lamento profundamente el traspié que ha sufrido; deseo que sus jugadores,
dirigentes y simpatizantes se unan en pos de la obtención del título. Atlanta
recibe a San Lorenzo con los brazos abiertos”.
Otro Vice que se alineó a la bienvenida fue el de Gimnasia y Esgrima La
Plata, Adolfo Serrano: “La lucha será ardua y nosotros comenzaremos justamente
contra el gran candidato: San Lorenzo. Le deseo suerte como para que ocupe
una de las dos plazas que permiten el ascenso”.
Eduardo Deluca, en aquel momento presidente de Defensores de Belgrano,
llenó de elogios al club de Boedo: “San Lorenzo prestigia el torneo de Primera
B, y estoy plenamente convencido que los hechos futuros demostrarán que
mis palabras son una realidad. Ayudará –San Lorenzo- a engrandecer el fútbol
de los sábados”.
De acuerdo con el resto de las autoridades, el máximo mandatario de Lanús,
Carlos Alberto González, resumió: “Este torneo será el más atractivo que se ha
disputado en los últimos años, y eso es porque interviene San Lorenzo”.
Todos ya reconocían la importancia y el prestigio del Ciclón, el principal
candidato para volver a la categoría de privilegio.
La Comisión Directiva
del CASLA, analizando
los pasos a seguir.
28
Sin pentagonal de verano
Principios de 1982. Juan Carlos Lorenzo quería tranquilidad para el
trabajo y pretendía distanciarse del microclima azulgrana. “La Ciudad
Deportiva es incómoda, dado que los socios usan las instalaciones de la
pileta”, se quejó. Por ello, a mediados de enero, el plantel partió a
Necochea.
A pesar de estar en la costa atlántica, el Ciclón no participó del
certamen que disputaron los otros cuatro grandes. El quinto conjunto,
que ofició de “San Lorenzo”, fue el Rapid Viena. Los austriacos jugaron
un solo partido ante River Plate, ganador del cuadrangular que también
participaron Boca, Independiente y Racing.
En tanto, los de Boedo no tuvieron amistosos de relevancia, salvo uno
en el que vencieron a Vélez Sarsfield por 4 a 1 en la cancha de Ferro,
días previos al debut con Gimnasia y Esgrima La Plata por la Primera B.
29
Inédito torneo de Primera B
El campeonato de Segunda en 1982 tuvo un formato moderno respecto
al que se usó históricamente en Argentina. Con una duración de diez meses
(desde el 6 de febrero al 23 de diciembre), el certamen, similar al mexicano,
contó con 22 equipos divididos en dos zonas de once cada una, jugando
todos contra todos en 42 fechas.
El conjunto que más puntos sumara contando los dos grupos, lograría
subir directamente a Primera A. El segundo ascenso lo lograría el ganador
del Octogonal (cuartos, semi y finales) donde participaban los cuatro primeros
de la otra zona, los tres escoltas del campeón y el equipo que hubiera
finalizado quinto con mayor cantidad de unidades.
En tanto, los dos últimos de la tabla conjunta bajarían automáticamente
a Primera C. Casualmente, a partir de esta temporada, comenzaron a sumarse
los puntos para que, a partir de 1983, hubiera descensos por el sistema de
“promedios”, según dispuso la AFA en diciembre de 1981.
El director técnico Carlos Cavagnaro, conocedor del fútbol azteca y del
diseño de ese campeonato, destacó que “San Lorenzo dentro de este nuevo
sistema puede ser el gran candidato. Quien despegue de salida será el
campeón”.
30
Capítulo 5
EL PUNTAPIÉ INICIAL
DE UNA LEYENDA
“En la B el público no puede pedir buen fútbol, sino resultados.
Y en San Lorenzo hay dos alternativas: ganar o ganar”,
Osvaldo Biaín.
Los siete meses antes del domingo 7 de febrero de 1982 nadie quería saber
nada con lo que ocurriría esa jornada a las 17.28, momento en que San Lorenzo
de Almagro salió a la cancha de Ferro para jugar ante Gimnasia y Esgrima La
Plata en la primera fecha de Primera B. Sin embargo, la euforia no se contuvo y
la gente del Ciclón reventó los tablones del estadio de Caballito desde dos horas
antes del debut.
Los hinchas dejaron en claro, desde el inicio, que podían llenar una cancha
sin jugar en la A. Ambas cabeceras y las plateas estaban repletas, a tal punto
que miles de fanáticos tuvieron que permanecer afuera. Inédita expresión popular
para la categoría.
A pesar del gran aporte de público que llegó de La Plata (los triperos arribaron
en seis micros), los “cuervos” agotaron todas las localidades disponibles. Sin
contar las entradas de protocolo, los colados y mangueros, ese mismo día se
batió el record de venta de entradas de la división, privilegio que pertenecía al
partido entre Chacarita y Platense de 1959, cuando se vendieron 19.895 boletos.
En tanto, la gran convocatoria azulgrana provocó que ante el Lobo se
expendieran 21.841 entradas, sumadas las 18.616 populares y las 3.225 plateas.
En el predio de Ferro, curiosamente, estuvo presente el presidente de River
Plate en aquel entonces, Don Aragón Cabrera. Sorprendido por la multitud,
este dirigente expresó: “No sé qué decir, esto es realmente imponente, ni
cuando jugaron Boca y Ferro había tanta gente en esta cancha”. Otra
personalidad que se acercó a Caballito fue Carlos Bilardo, ex jugador y DT del
31
Madelón y Ros encabezaron la salida. San Lorenzo debutaba en la Primera B.
Ciclón que en ese momento estaba a cargo del primer equipo de Estudiantes de
La Plata. El Doctor fue a observar al joven Jorge Rinaldi. “Es un buen jugador
para estos torneos por lo guapo y fuerte”, aseguró.
La muchedumbre acompañó a San Lorenzo en su partido menos esperado e
imaginado de la historia, que por el caudal de gente, no pareció tal. Los hinchas
se autoconvocaron en las instalaciones del clausurado Gasómetro de avenida
La Plata tres horas antes. Más de 5000 personas y 50 coches partieron hacia
Rivadavia.
A las 15.15 en avenida La Plata y Pedro Goyena se sumaron unos doscientos
fanáticos más que, con banderas, bombos y paraguas, le dieron color a la
“Marcha del Ascenso”, tal como la habían titulado en Boedo. Llegando a las
15.35, la caravana tomó por Rivadavia hasta Primera Junta, donde en los
balcones aledaños se lanzaron papelitos blancos. Tres minutos antes de las 16
la gente ingresó por Cucha Cucha hacia Avellaneda para entrar media hora
después al estadio de Ferro. La fiesta en los tablones ya estaba asegurada.
Duro y emocionante choque
San Lorenzo de Almagro y Gimnasia La Plata desarrollaron su historia
futbolística en Primera A. Los platenses hasta ese entonces habían jugado
solamente seis temporadas en segunda, mientras que el Ciclón aparecía como
el “novato” de la categoría.
Inclusive, ambos clubes se disputaron hasta la última fecha el torneo de
1933. El mismo finalmente se quedó en Boedo y era el primero de la era profesional
32
3
Higuaín cierra el avance de Hugo Paulino Sánchez. Una multitud los observa.
Héctor Raúl López, en su presentación oficial, domina el balón ante la atenta mirada de su
compañero Morel Bogado.
33
para San Lorenzo, ya que “El Expreso” –nombre con el que se conocía a
Gimnasia- se cayó al final del certamen.
Pero en este 1982 el contexto era diferente. Después de que en Reserva el
Lobo ganó por 1 a 0, se daría comienzo a un encuentro áspero y de mucha
fricción, que se resolvería en los últimos minutos.
El Ciclón formó con: Suárez; Demagistris, Verdecchia, Abrahamián y Héctor
O. López; Quinteros, Ros y Madelón; Héctor Raúl López; Hugo Paulino Sánchez
y Morel Bogado. Curiosamente, el técnico Lorenzo no incluyó de entrada a dos
futbolistas que luego serían clave en el desenlace del campeonato: Jorge
Rinaldi y Rubén Insua, quien ni siquiera estuvo en el banco de suplentes.
Los dos equipos jugaron a ganar y dejaron en claro que serían serios
aspirantes al ascenso. Y de hecho lo fueron. Pierna fuerte, poca cabeza
levantada y los nervios del inédito debut animaban al público.
A pesar del masivo apoyo de su gente, San Lorenzo tuvo que aguardar
hasta los minutos finales del encuentro para cantar victoria. El Lobo fue firme
en defensa con los cruces de Higuaín y Romero y sólo buscaba repartir puntos
con el santo.
Recién a los 39 minutos del segundo tiempo, luego de que GELP sufra la
anulación de un gol del Potro Domínguez por offside, los “cuervos” gritaron el
primer gol de este milagroso 1982. Morel mandó un centro, Rinaldi que recién
ingresaba la cabeceó hacia adentro y Sanchez la empujó también con la cabeza
para poner el 1 a 0. Pero la euforia de los santos no duró nada. A la jugada
siguiente Suárez salió mal y otra vez Domínguez, esta vez de manera lícita,
puso el uno a uno.
El arquero Suárez calculó mal su salida y el “Potro” Domínguez igualó transitoriamente.
34
Sin embargo, cuando parecía que el conjunto platense lograba su propósito,
una travesía del pibe Marasco (17 años) dentro del área frente a Romero fue
interpretada por el árbitro Héctor Truffa como penal.
Mientras varios jugadores visitantes rodearon al réferi (luego se confesó
hincha del Ciclón), Morel acomodó el balón para disparar desde los doce pasos
y sentenciar, a un minuto del final, la primera alegría a esos 25.000 hinchas que
ya habían ganado su partido allá en los tablones.
Morel marcó el segundo de penal, a los 90 minutos. La hinchada lo gritó con todo.
Números asombrosos
A las 16 del domingo 7 de febrero de 1982 ya no quedaban entradas
disponibles. Los fieles del Ciclón agotaron todos los sectores del histórico
estadio de Ferrocarril Oeste. En las boleterías se recaudaron 274.928.000
pesos en concepto de generales y 62.505.000 por plateas, lo que dio un
total de 336.433.000 pesos.
En síntesis: pagaron por el ingreso 21.841 personas, cifra record e inédita
para la Primera B. Lo destacable fue que en esa primera jornada del
campeonato, la dirigencia del fútbol argentino tomó nota sobre la convocatoria
de San Lorenzo y comprendió que las instalaciones del predio de Caballito
eran insuficientes para el conmovedor respaldo de la hinchada azulgrana.
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“Lo de San Lorenzo en la B fue algo realmente impresionante”
Por Héctor Truffa
Árbitro del encuentro entre San Lorenzo y Gimnasia
El debut fue un partido muy intenso, bravo. Eran dos grandes equipos y
ambos jugaron a ganar. Sabía que serían animadores del campeonato. Y vaya
si lo fueron. San Lorenzo terminó primero y Gimnasia segundo.
En sus equipos había jugadores de gran nivel. En Gimnasia estaban Higuaín,
el “Potro” Domínguez, Carrió… todos futbolistas que jugaron en la A. Y San
Lorenzo lo tenía a Paulino Sánchez que era de Boca, después llegó Comelles
y además contaba con dos grandes promesas como Insua y Rinaldi. La B en
esa época era más competitiva, se reforzaba con jugadores de Primera, no
como ahora, que es al revés.
Del partido en sí me acuerdo del espectáculo de la hinchada. Ferro quedó
chico ya en la primera fecha. Mucha gente se quedó afuera. Había mucho
nerviosismo por ver a San Lorenzo. Era raro verlo en la B. Pero la gente
acompañó igual. Vélez, Boca y River se llenaban. Fue algo realmente
impresionante.
El encuentro se resolvió al final. Iban 1 a 1 y Marasco, que hacía un minuto
que había entrado, pisó el área y lo bajaron. Yo sancioné penal y fue mucha
la polémica que se armó. Siempre me comporté como un profesional y por
más que yo sea de San Lorenzo jamás actué de mala fe. Inclusive después
en ese mismo campeonato volví a dirigirlo en un partido que Almirante Brown
le ganó 2 a 0 en Vélez.
Me crié en avenida La Plata y Las Casas. Practiqué handball con el profesor
Donaruma. También hice hockey sobre patines. Vivía en San Lorenzo. Iba a
los carnavales. ¡Qué recuerdos! Después me dediqué al arbitraje y me tocó
dirigirlo, pero siempre manteniendo la distancia. Ese equipo del ’82 era bueno,
y ganó el torneo de punta a punta.
“¿Qué cobró!”, parecen decir los jugadores del “Lobo” mientras rodean al árbitro Truffa.
36
Capítulo 6
RESURGIMIENTO DE UN PUEBLO
“Te juro que no entiendo nada. ¿Sabés cómo me imagino todo
esto? Como si San Lorenzo fuese un viejito de ochenta años,
enfermo, pobre y solo, y de golpe se saca el PRODE, se cura y
se compra cuatro autos, una mansión y vive rodeado de
afectos… Una locura”, Jorge Rinaldi.
Fabuloso. Estupendo. Fenomenal fue el arranque de San Lorenzo en la Primera
B. En lo deportivo (ganó los cinco primeros encuentros que jugó) y en lo social
(vendió todas las entradas que se le asignaron). Rápidamente atrajo la atención
de todos. Propios y ajenos se asombraron con la multitud que copó las canchas,
más tratándose en un momento en que el club atravesaba su peor etapa
futbolística e institucional de la historia. Sus hinchas transformaron una desgracia
–deportiva- en una fiesta sin precedentes.
El pibe Rinaldi, autor de un golazo ante Defensores de Belgrano, en la segunda fecha.
37
En el debut con Gimnasia y Esgrima La Plata, como ya hemos contado, se
produjo el primer record de asistencia y taquilla de la divisional. Pero para la
jornada siguiente –ya jugando un sábado- hubo que jugar en un estadio
mundialista, generándose un nuevo record de recaudación. En el Amalfitani,
ante Defensores de Belgrano, ingresaron a las boleterías 522.140.000 de pesos
gracias a las 24.273 entradas que se compraron.
“Defe”, reglamentariamente local, ofició de visitante. Apenas comenzó el
encuentro, sus jugadores no podían hilvanar dos pases seguidos. Sus nervios
no lograron entender que el entorno era de Primera, a pesar de que en el
campo de juego los comprometía un partido de Segunda. “Quiero destacar a
nuestra hinchada. Me infunde una fuerza especial. Es por eso que corro y
muerdo más de lo común”, confesó el tucumano Quinteros al finalizar el encuentro
en el que el Ciclón, que pese a no jugar bien y fallar un penal (Anhielo, ex San
Lorenzo, se lo tapó a Morel), ganó por 2 a 0.
En esta segunda fecha de la Primera B de 1982 ya hubo dos fenómenos
provocados por la hinchada azulgrana. Defensores-San Lorenzo recaudó más
que la suma de todos los partidos de la categoría, que en once encuentros,
embolsaron unos 320.008.117 pesos, aproximadamente. El otro dato considerable
es que al día siguiente comenzó el campeonato Nacional de Primera A, y ninguno
de los 16 partidos disputados, entre los que se destacaron Estudiantes de
Santiago del Estero-Independiente (11.005 entradas vendidas); Boca-Huracán
(15.096) y Nueva Chicago-River (11.868), recaudó más que el encuentro que
sostuvieron el “cuervo” y el “dragón”.
En la tercera fecha San Lorenzo volvió a ser local en Ferro, y otra vez los
gastados tablones del estadio de Caballito quedaron cubiertos por la marea
azulgrana que salpicó todos los sectores. Toda la cancha fue del Ciclón.
Villar persigue a Morel. La lluvia no apagó el fuego azulgrana, los paraguas lo demuestran.
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Postal de crack. Insua acaricia el balón frente a una tribuna repleta de “cuervos”.
El interés de los hinchas fue realmente muy grande. A tal punto que previo a
enfrentar al conjunto de Floresta, la Secretaría del Club comunicó que hasta
ese momento se habían vendido 1.980 abonos de plateas mientras que, en
todo el año anterior, la suma había llegado a 1.410. Y eso que, por ese entonces
(febrero), mucha gente estaba veraneando fuera de Buenos Aires.
Entre ocho bombos y cinco redoblantes, la orquesta empezó a funcionar
dos horas antes del partido contra All Boys, restándole importancia a la lluvia
que azotó desde temprano a la Ciudad de Buenos Aires en aquel sábado 20 de
febrero.
El fervor santo dejó en las ventanillas otra estupenda recaudación:
368.430.000 de pesos (16.376 localidades vendidas), mientras que el equipo
volvió a sumar dos puntos (ganó 2 a 1) y se cortó solo en la punta de la tabla
general. Nuevamente, ningún equipo de la A logró vender más que San
Lorenzo en a B en aquel fin de semana.
En la semana previa a la cuarta jornada, el Ciclón jugó un amistoso en Mar
del Plata ante el último campeón doméstico, Boca Juniors, que ya no contaba
con Diego Armando Maradona, vendido al Barcelona de España. Sin embargo,
los xeneizes mantenían en su equipo futbolistas de jerarquía, como Gatti, Ruggeri,
Mouzo, Gareca y Zanabria, entre otros. San Lorenzo, a pesar de ser superior
en el transcurso del clásico, sólo pudo igualar 1 a 1, en un choque que fue
presenciado por la selección argentina de César Luis Menotti. En el estadio
José María Minella, asistieron 20.000 espectadores, donde la mitad alentó para
el cuadro de Boedo desde la repleta cabecera Norte.
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Antes y después de los partidos, la fiesta se hacía en avenida La Plata al 1700.
La “Chancha” Rinaldi fue pura potencia en ofensiva. Aquí contra Argentino de Quilmes.
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Retornando al torneo local, San Lorenzo visitó nuevamente la cancha de
Vélez Sarsfield para enfrentar a Almirante Brown. Tal como sucedió con
Defensores de Belgrano, la muchedumbre azulgrana logró que sus jugadores
volvieran a sentirse locales.
Sin dudas, la hinchada también jugó el partido con otra manifestación de
amor: 44.145 almas llenaron el Amalfitani, duplicando casi la recaudación
de la segunda jornada. Esta vez, la taquilla ascendió a 1.018.430.000 pesos.
Ya sin ser noticia –la opinión pública lo tomaba como normal y habitual- San
Lorenzo logró que su encuentro fuera el más recaudador y con más venta de
entradas, incluyendo cada uno del torneo Nacional. Lo máximo vendido en la A
esa jornada fue en el partido de Talleres de Córdoba y Gimnasia y Esgrima de
Mendoza, con asistencia de 18.649 personas.
La Platea Sur de Vélez explotaba. La gente tenía que sentarse en las escaleras.
“San Lorenzo es un fenómeno”, tituló la revista El Gráfico luego del
choque con los de Isidro Casanova, argumentando: “Porque ha provocado una
revolución en el fútbol de Primera B, porque sus rivales esperan salvarse jugando
frente a él. Porque su público invade los estadios, porque los jugadores se
sorprenden ante tanta euforia. Porque el sábado volvió a ganar y sigue puntero
e invicto”. Una manera razonable y justa de este prestigioso medio gráfico para
describir y sintetizar el sentimiento que acompañó a la gente a provocar
semejante fenómeno social.
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La cancha de Huracán también se llenó de San Lorenzo. En la foto Héctor Raúl López.
Un justo reclamo ante la masiva convocatoria
Dada la creciente afluencia de público que acompañó a San Lorenzo en los
sábados de febrero, los dirigentes del Ciclón elevaron los primeros días de
marzo un comunicado donde aconsejaron a sus pares de la Asociación del
Fútbol Argentino a reconsiderar las condiciones de los estadios que debían
recibir al equipo de Boedo, entendiendo que el promedio de ventas de entradas
era superior a lo que ofrecía cada cancha de la categoría.
“Lo de San Lorenzo es un hecho excepcional y como tal la AFA lo debe
considerar”, comentó el vicepresidente de la institución, Enzo Zoppi. Por su
parte, otro dirigente azulgrana, Alfredo Lantarón, justificó: “La cancha de
Ferro nos queda chica”.
El titular de la AFA, Julio Humberto Grondona, comprendió la situación y
hasta comentó en su círculo que jamás podría haberse imaginado que una
hinchada produjera un espectáculo semejante, y menos aún si el equipo
disputaba un torneo que no es de Primera A. “San Lorenzo tiene una hinchada
y caudal de primera división, sólo una desgracia hizo que descendiera”, afirmó
el ferretero de Sarandí.
Por ello, el máximo órgano que rige al fútbol local, luego de un
debate, tomó la siguiente resolución: “Los clubes que tengan capacidad
a los treinta mil espectadores no saldrán de su cancha frente a San
cualquiera sea el promedio de ventas”. Catorce directivos apoyaron la
mientras que dos se abstuvieron y seis votaron en contra.
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extenso
superior
Lorenzo
medida,
Artículo del diario La Razón.
“San Lorenzo está llevando numeroso público a los estadios y la posición del
Comité Ejecutivo es velar por la seguridad de los aficionados. Los clubes cuyos
estadios no tengan una capacidad del orden de las treinta mil personas, deberán
ceder la localía”, sentenció Grondona.
A priori, en la jornada siguiente, San Lorenzo se mudó a Vélez para recibir a
Atlanta. A partir de ese momento, comenzó una invasión azulgrana que no sólo
comprendió Liniers, sino también sus adyacencias, generándole un llamativo
desarraigo al club velezano.
San Lorenzo-Atlanta, pasión de multitudes
El primer fin de semana de marzo de 1982 no puede darse por alto así
nomás. En esos días nadie se consagró campeón ni hubo un éxito deportivo
destacado. Sin embargo, se hizo historia: por primera vez un encuentro de la B
vendió más localidades que el clásico más popular del fútbol argentino.
El 6 de marzo San Lorenzo recibió a Atlanta en Liniers por la quinta fecha de
Primera B y, un día después, Boca visitó a River en el Monumental (el estadio
más grande del país), en un partido correspondiente a la fecha cinco del
certamen Nacional.
A pesar que el clásico recaudó más –hay que tener en cuenta que los
precios de las entradas aumentan en este tipo de partidos-, en San LorenzoAtlanta (ganó 4 a 0 el Ciclón) se vendieron 27.801 populares y 11.678 plateas
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(39.479), mientras que el “superclásico”, como lo llama la prensa moderna, se
despacharon 25.607 generales y 7.009 plateas (32.616), dando lugar a un
inédito acontecimiento en la Argentina.
Para ese entonces, San Lorenzo, a pesar de estar en la segunda categoría,
era el equipo más recaudador de la temporada.
Euforia en Liniers. Ante Atlanta, el Ciclón logró el triunfo más holgado del campeonato.
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Capítulo 7
SAN LORENZO,
UN FENÓMENO SOCIAL
“Un fenómeno para analizar por los sociólogos: ¿Por qué tanta
gente de San Lorenzo está apoyando a este equipo? ¿Por qué
se ven representados y llegan alegres y contentos a un
escenario deportivo para ver un encuentro de Primera B? San
Lorenzo está recaudando mucho más que muchos equipos de
Primera A”, Enrique Macaya Márquez.
El espectáculo espontáneo y genuino que produjo la gente de San Lorenzo
fue canalizado y analizado rápidamente por la dirigencia deportiva y hasta por
especialistas de ramas ajenas al fútbol.
El presidente de Boca, Martín Benito Noel, reconoció al diario La Razón:
“Esto es sin lugar a dudas un fenómeno social motivado por la importancia que
tiene San Lorenzo como institución y como gran hinchada, que al jugar en la B,
produce esta congregación tan extraordinaria”.
Por su parte, Santiago Leyden, por ese entonces subsecretario de deportes
del ministerio de Acción Social, señaló: “Esto es un verdadero fenómeno y muy
difícil de evaluar porque, sus connotaciones sociológicas, resultan un verdadero
enigma que no admite una sola explicación. El descenso ha generado un apoyo
incondicional y admirable por parte de su hinchada y masa societaria. Siempre
la parcialidad de San Lorenzo se ha caracterizado como una de las más
numerosas”.
El enigma que plantea Leyden es bien aclarado por el sociólogo Héctor
Aguiar, quien en la edición de El Gráfico del 16 de marzo de 1982, entre otras
cosas, explicó: “Lo que está protagonizando la hinchada de San Lorenzo tiene
una explicación científica. Se llama ‘motivación por el logro’. Está haciendo
ahora lo que se hizo antes porque tiene motivaciones para conseguirlo. La
hinchada es la gran protagonista porque es la que decide, ante la frustración
vivida el 15 de agosto del año pasado, sacar adelante al club”.
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No es nieve. Los papeles en Vélez fuero una constante. La Platea Norte llena, abajo y arriba.
Siguiendo con el estudio, Aguiar amplió: “El hecho tiene una característica
que es la siguiente: fue totalmente sorpresivo. Y como hecho presenta varias
facetas que se prestan a ser analizadas y dan origen a diversas interpretaciones,
algunas de las cuales salen del terreno estrictamente deportivo. Lo real, lo
concreto es esto: la hinchada va y hace lo que tiene que hacer:
protagoniza”.
Alfredo Ginnani, titular de Platense, se sumó al análisis: “Afortunadamente
esto le ha servido a los sanlorencistas para unirse sin distinción de banderías y
volcarse masivamente, tanto socios como simpatizantes, para apoyar a su
equipo. Aparte le servirá para salir adelante económicamente”.
En tanto, el presidente de la AFA, Julio Grondona, optó ser más cauto y no
dar tantas explicaciones. “Esto es un hecho fuera de lo común, pero prefiero
no opinar del mismo, ya que a mí se me acusó de querer enviar a San
Lorenzo al descenso; por eso ahora, que hablen los demás. El día de mañana
diré lo mío. Aunque siempre sostuve que en el fútbol de hoy estar en una
división menor no es ninguna desgracia y lo digo yo, que me inicié en la B. Lo
importante es que el simpatizante pueda seguir viendo a su equipo y que el
jugador pueda continuar jugándolo. Ahora todos tiran flores y pensar que
antes me acusaban diciendo cualquier barbaridad sobre mí, pero perdónenme,
sobre el tema no quiero hablar ahora, algún día diré mi verdad”, sostuvo a La
Razón el 3 de marzo del ’82.
“San Lorenzo se escapó de la página deportiva”
Así tituló La Razón un artículo difundido el 9 de marzo de 1982, donde
cuatro especialistas de disciplinas sociales, entre ellos el reconocido escritor
Marcos Aguinis, analizaron el fenómeno que produjo la gran masa de hinchas
que iba a ver al Ciclón reventando todas las canchas. Por eso, es interesante
transcribir íntegramente el informe:
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El gran apoyo y el fervor que sábado a sábado recibe San Lorenzo por
parte de sus simpatizantes ha producido un fenómeno sin precedentes,
que es analizado por cuatro especialistas en disciplinas sociales. Dan su
opinión los sociólogos José Luis de Imaz y Rosa Julia Bellizzi, la psicóloga
social Gladis Adamson y el psicoanalista Marcos Aguinis.
La participación de San Lorenzo de Almagro en la divisional B ha producido un
acontecimiento futbolístico sin precedentes. El apoyo masivo y el fervor de los
simpatizantes han ido en aumento en las 5 fechas que se llevan jugadas. Nosotros
creemos que este fenómeno merece explicaciones extrafútbolísticas y es por eso
que entrevistamos a cuatros especialistas en disciplinas sociales para que dieran
su opinión al respecto:
José Luis de Imaz (sociólogo, docente de la Universidad Católica
Argentina): “Mi apreciación es la de una persona que no ha tenido la experiencia
vivencial. Pero le diría que lo que está ocurriendo con San Lorenzo y su enorme
masa de seguidores, es propio de una mentalidad ganadora. Existe en nuestro
pueblo una necesidad de sacar las cosas adelante. Es ésta una necesidad colectiva
por parte de todos los argentinos. Este estado de ánimo se expresa con San
Lorenzo, donde el hincha tiene la posibilidad de participar con su ayuda en la
empresa de lograr el ascenso para su equipo”.
Gladys Adamson (psicóloga, docente de la Escuela de Psicología Social):
“En primera instancia hay que destacar algo muy importante, como es el placer
que causa participar en algo que puede ser exitoso, que ya lo va siendo. Esto es
lo que sucede con todo el público que va a ver a San Lorenzo. Se me ocurre que
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como barómetro es muy importante lo que se está expresando. Porque hay una
necesidad de expresión, de participación en la gente. En este caso los que van a
la cancha saben que cuentan para una tarea, para un triunfo. Está presente la
necesidad de resurgir. Desde el punto de vista psicológico existe un fenómeno de
identificación con un equipo que tiene características de ídolo, porque tiene la
posibilidad de revertir una realidad como es la del descenso de categoría. Debe
haber además, por parte de esa enorme multitud que concurre sábado a sábado,
una derivación de otras expectativas que se vuelcan en la cancha de fútbol. Es
que en el aspecto económico-social no les va bien, muchos también han
descendido de categoría, ya no tienen el mismo nivel de ingresos y la empresa de
recuperar la categoría para San Lorenzo es algo más fácilmente realizable que la
problemática personal”.
Marcos Aguinis (escritor y médico psicoanalista): “Este fenómeno de San
Lorenzo despierta un genuino entusiasmo en todo ese público concurrente. Ahora
bien, cuando una importante masa de población no puede expresar sus problemas,
sus inquietudes y sus conflictos por los canales que la sociedad tiene previstos,
entonces esa energía se manifiesta por los carriles permitidos y tolerados. Es en
estos casos, donde puede aparecer la imagen del chivo expiatorio como el
objetivo hacia donde se descargan otras culpas”.
Rosa Julia Bellizi (socióloga, ex docente de la UNBA y de la UCA):
“Normalmente la manera de ser del argentino es antinómica ya desde el fondo de
nuestra historia. Unitarios y federales, mitristas y alsinistas, peronistas y
antiperonistas, boquenses y riverplatenses en el caso del fútbol. San Lorenzo, en
estos momentos, supera toda antinomia con una propuesta totalmente nueva,
como es el ascenso. Esto provoca una convocatoria que es respondida
masivamente, porque cuando al hombre se le propone expresar sus sentimientos,
sus emociones, la adhesión que se manifiesta tiene características originales. En
la cancha se pierden las diferencias sociales. Para alentar a San Lorenzo da lo
mismo ser plomero, ciclista o cantor. Aquí no hay mito, aquí lo que está en juego
es pasar de categoría, que es algo concreto, que se puede verificar. En un
marco de desesperanza como el que estamos viviendo este lenguaje emocional
nos demuestra un canal inédito que supera toda antinomia”.
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4
Capítulo 8
13 DE MARZO DE 1982, DÍA DE
LA LEALTAD SANLORENCISTA
“Se agotaron las entradas, este estadio no da más, vamos
a hablar con Figueiredo, que nos de el Maracaná”,
la hinchada de San Lorenzo.
Los ingeniosos seguidores de San Lorenzo acudieron a su reconocida
creatividad para reclamar un estadio acorde a las circunstancias. Ferro Carril
Oeste fue chico y Vélez Sarsfield se vio desbordado.
El 13 de marzo de 1982 designaron River para visitar a Tigre. Tampoco
alcanzó: 74.048 entradas fueron vendidas en el partido que el Ciclón jugó
por la sexta fecha de Primera B. La muchedumbre que fue llenando la cancha le
pidió al presidente de Brasil, tal como marca la frase que encabeza este capítulo,
por el estadio más grande de su país. El folklórico canto de los hinchas fue el
mejor ejemplo para graficar la realidad de esa inolvidable jornada.
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Desde muy temprano la gente fue colmando el estadio Monumental.
La semana anterior, en el estadio Monumental, Boca había goleado 5 a 1 a
un juvenil River por el campeonato Nacional, partido en el que se vendieron
32.616 localidades, es decir, menos de la mitad de lo que se expendieron en
Tigre-San Lorenzo. Un Ciclón devaluó el “superclásico”.
No había cancha y record que aguante la marea azulgrana. La recaudación
con el “Matador” ascendió a 1.834.570.000 pesos, producto de las 47.609
populares ($ 976.050.000) y 26.439 plateas ($ 858.520.000) que se vendieron
esa soleada tarde. La suma total del dinero equivalió a poco más de 160.000
dólares. Record de venta de entradas hasta hoy imbatido en el ascenso.
Después de la final de la Copa del Mundo entre Argentina y Holanda en
1978, el encuentro entre Tigre y San Lorenzo, hasta ese entonces, fue el que
más gente convocó al estadio Monumental, recientemente cerrado en su
cabecera este, ya que previo al mundial organizado en el país, la cancha de
River tenía forma de herradura, al no poseer tribunas detrás del arco que da al
Río de la Plata.
Dada la similitud de colores en sus camisetas entre ambos conjuntos, el
entorno era todo azul y rojo. Tigre ocupó la popular local, dejándole el resto a
los fanáticos de San Lorenzo de Almagro.
No importaba tanto lo que sucedía en el campo de juego. Pocos recuerdan
el gol de Pablo Comelles a los cuatro del segundo tiempo y el empate de Sierra
dos minutos más tarde. Tampoco habrá memoria para los fallos del árbitro Coradina,
quien logró la reacción de los hinchas del Ciclón por una clara mano del defensor
Cheves dentro del área, privando a los santos de un penal a su favor.
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Quiroga descuelga un centro. El marco de las plateas era azulgrana.
Al término del cotejo, con la algarabía de haber enfrentado con éxito al
equipo sensación del fútbol argentino, el delantero Sierra destacó: “Hacerle un
gol a San Lorenzo con la cancha llena de gente, y empatarles el partido, no es
cosa de todos los días”.
Por su parte, los fotógrafos se vieron obligados a duplicar sus esfuerzos.
Trabajaron como si fuese un encuentro decisivo de carácter internacional.
Además de captar las imágenes propias del partido tuvieron que apuntar sus
focos al lleno del estadio, pintado íntegramente de azul y rojo.
Fue tan notorio el singular relieve que mostró el Monumental que el periodista
Juan José Panno de El Gráfico, se sinceró en su crónica del partido de la
siguiente manera: “Sigue siendo tentador y apasionante escribir del marco
antes que del cuadro”.
La noticia estuvo en las tribunas, en la algarabía de un pueblo que hacía
historia en un simple encuentro de Primera B. Hoy el desarrollo del encuentro
es anécdota, el contexto, un hito que perdurará en el tiempo.
Jornada recordada y patentada
San Lorenzo y Tigre es un encuentro con algunas particularidades en común.
Aparte de compartir los colores en sus casacas, ambos se enfrentaron en el
primer partido de la era profesional. El 31 de mayo de 1931 el Ciclón lo superó
en avenida La Plata por 4 a 2.
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Sin embargo, el choque del 13 de marzo de 1982 superó todo: está registrado
por los “cuervos” como el “Día de la lealtad sanlorencista”, tal como lo catalogó
el historiador Adolfo Res en el almanaque que confeccionó la Subcomisión del
Hincha del CASLA, en 2005.
Merecido homenaje para una hinchada que llenó el estadio más grande del
país en el peor momento futbolístico de la historia de San Lorenzo. Una
conmovedora manifestación de amor y fe.
Santa recaudación, diabólica repartición
En la semana previa al partido, los medios nacionales pronosticaban una
suculenta taquilla en el primer encuentro que San Lorenzo jugaría en River.
Anunciaban un nuevo record y que una fiesta se desataría en el Monumental.
La venta anticipada no caminaba, volaba. Inclusive, los dirigentes santos
decidieron fletar 40 micros desde avenida La Plata para ir hasta Nuñez.
En un principio, hubo acuerdo entre ambos clubes para el reparto de la
recaudación. San Lorenzo se quedó con el ocho por ciento del total de las
plateas que la propia institución de Boedo vendió, y un alto porcentaje de las
populares, que no se dio a conocer oficialmente.
Los jugadores de Tigre se frotaron las manos al enterarse el cambio de
cancha, dado que el estadio de ellos, ubicado en Victoria, permitía el ingreso
máximo de 10.000 personas, según habilitó la municipalidad de mencionada
localidad del norte bonaerense.
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El plantel del “Matador” acordó, antes de comenzar el torneo de Primera B,
que los premios de cada partido se ganarían de un porcentaje que arrojen las
recaudaciones de turno. Por ello, entendible el esfuerzo de los once futbolistas
que dejaron todo en la cancha para llevarse gran parte de lo que se generó
desde las tribunas.
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Coradina se fue muy cuestionado por los setenta mil hinchas del Ciclón.
El arreglo fue así: el cincuenta por ciento de lo recaudado en caso de ganar; y
el 25 por empatar. Entonces, por el partido ante San Lorenzo a Tigre le quedaron
1.200 millones de pesos aproximadamente, mientras que a cada jugador, tras
lograr la igualdad frente al Ciclón, le correspondió un premio de 18 millones. ¿Qué
se podía adquirir en aquel entonces con ese dinero? Un televisor a colores, novedoso
electrodoméstico de última generación que era un lujo para la familia.
De todas formas, la ostentosa suma de dinero que contrajo el encuentro no
fue fácil de administrar y repartir: la misma fue embargada por ambas
instituciones; y dijeron que del lado de San Lorenzo, su embargante, habría
sido el ex presidente Moisés Annan.
Los de la A se vieron chicos ante el Ciclón
Un día después el encuentro entre Tigre y San Lorenzo se disputó la
sexta fecha del torneo Nacional de Primera División A, en la que se jugaron
16 partidos divididos en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno.
Por la Zona “A”, el partido que más localidades vendió fue el que
sostuvieron River y Quilmes en la cancha del primero. Fueron expendidas
6.635 entradas para recaudar 184.650.000 de pesos viejos.
En tanto, San Lorenzo de Mar del Plata recibió a Independiente en el
cotejo más recaudador de la Zona “B”. La taquilla fue 249.157.444 pesos,
gracias a las 12.932 entradas que se vendieron.
El partido más concurrido se jugó en La Plata y perteneció a la Zona
“C”. Estudiantes recibió a Boca para embolsar 654.683.000 pesos. Esa
tarde se compraron 18.636 boletos.
Por último, en la Zona “D”, Vélez Sarsfield visitó Tucumán para jugar
contra San Martín. Este encuentro en el interior provocó la venta de
13.600 entradas y el ingreso de 320.650.000 de pesos.
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Para destacar: Todos los partidos de la sexta fecha del torneo Nacional
(16 encuentros) vendieron 97.988 localidades, mientras que únicamente
Tigre y San Lorenzo, en Primera B, convocaron a 74.048 espectadores. La
suma de todas las recaudaciones en la A fue de 2.488.448.000 pesos, y
solamente en choque de azulgranas llegó a 1.834.570.000.
Resumiendo: muy baja concurrencia en los partidos más taquilleros de
cada uno de los grupos del torneo Nacional en comparación con el Fenómeno
San Lorenzo que, un día atrás, reventó el estadio Monumental para dejar
en claro su incondicional fidelidad.
Cifras fabulosas
Partidos con mayor concurrencia en el fin de semana
1. Primera B: Tigre 1 - San Lorenzo 1, 74.048 espectadores ($ 1.834.570.000)
2. Nac. Zona C: Estudiantes 0 - Boca 0, 18.636 espectadores ($ 654.683.000)
3. Nac. Zona D: San Martín (Tuc) 1 – Vélez 3, 13.600 espectadores
($ 320.650.000)
4. Nac. Zona B: San Lorenzo (MdP) 0 - Independiente 1, 12.932 espectadores ($
249.157.444)
5. Nac. Zona D: Racing 1 - Deportivo Roca 2 (Río Negro), 8.144 espectadores ($
no fue suministrada)
6. Nac. Zona C: Talleres (Cba) 8 – Mariano Moreno (Junín) 2, 6.793 espectadores
($ 128.530.000)
7. Nac. Zona A: River 2 – Quilmes 3, 6.635 espectadores ($ 184.650.000)
El partido que menos vendió en el fin de semana
Nac. Zona B: Unión San Vicente (Cba) 2 – Argentinos Juniors 2, 348
espectadores.
Monumental diferencia
El 13 de marzo, Tigre y San Lorenzo convocaron 67.413 personas más que River
y Quilmes, jugado un día después, en la misma cancha.
Localidades más vendidas en River
1. Final Copa del Mundo 25 de junio de 1978: Argentina 3 – Holanda 1, 80.597
espectadores.
2. Final Copa Libertadores 29 de noviembre de 1986: River 1 – América de Cali 0,
76.857 espectadores.
3. Sexta Fecha Primera B 13 de marzo de 1982: Tigre 1 – San Lorenzo 1, 74.048
espectadores.
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Ante el lleno total, mucha gente tuvo que permanecer de pié en los pasillos.
Humillando al “superpromocionado” clásico
En 1981 el Boca de Maradona y Brindisi recibió al River de Fillol, Passarella,
Alonso y Kempes, en un cotejo que se vendieron un total de 44.639 localidades.
En la revancha, en el estadio “millonario”, las boleterías denunciaron una
venta de 65.358 entradas. Fueron los “superclásicos” más promocionados
por la prensa en aquellos tiempos.
Sin embargo, San Lorenzo, en el mencionado partido con Tigre, llenando
la cancha prácticamente solo como fue costumbre en la Primera B, ya que
los rivales no llegaban a aportar el diez por ciento de público, superó en
29.409 localidades al primer Boca-River y en 8.690 entradas al que se disputó
en el Monumental.
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Capítulo 9
¿CUÁL ES EL DÍA DEL FÚTBOL?
“El caso San Lorenzo ha sido el elemento inspirador de esta
encuesta”, editorial de la revista El Gráfico.
Domingos en familia. Al mediodía, pastas caseras. Por la tarde, la cancha.
Una típica costumbre bien arraigada a la tradición de los argentinos. “Un domingo
sin fútbol no es domingo”, es común escuchar desde los albores del siglo
pasado. Cuando la pelota no rueda, brota la sensación de que algo le falta al
primer día de la semana.
A pesar del vínculo romántico y nostálgico que tiene el fútbol con los domingos,
la revista El Gráfico, en su edición Nº 3259 del 23 de marzo de 1982, se tomó
la molestia de lanzar una original encuesta que tenía tan solo un interrogante:
“¿Cuál es el día del fútbol?”. Hubo tres opciones para contestarla: “Sábado;
domingo a la mañana y domingo a la tarde”.
Según informaron desde este medio escrito, el motivo de la encuesta se
debió al “Fenómeno San Lorenzo”, manifestación promovida por una
entusiasta masa de simpatizantes que colmaba los estadios, superando a
cualquier equipo de Primera División.
Para ilustrar el artículo que daba las explicaciones y normas de la encuesta,
El Gráfico utilizó una fotografía que reflejaba el conmovedor recibimiento de la
hinchada de San Lorenzo sobre sus jugadores, en el lleno River ante Tigre.
Esta revista justificó el anuncio de la investigación de la siguiente manera:
“El fenómeno San Lorenzo, arrastrando multitudes adonde quiera que va,
despierta sensaciones y abre interrogantes que pueden llevarnos a una mejor
comprensión de la realidad. Sensaciones emotivas que le hacen mucho bien al
deporte, como es la lealtad y fidelidad a la divisa más allá de los sinsabores de
una campaña que provocó la pérdida de la categoría, e interrogantes que
obligan a plantearnos la necesidad de repensar en la conveniencia, o no, de
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La prestigiosa revista, fundada en 1919, lanzó la encuesta con una doble página.
modificar costumbres sin duda muy prácticas en su momento, pero superadas
con el tiempo por la evolución social y analítico de este fenómeno San Lorenzo
no puede dejar de preguntarse: ¿Son todos hinchas o simpatizantes de San
Lorenzo los que llenan las tribunas? Y a partir de ahí enhebrar otra duda que
indefectiblemente nos conducirá a la principal: ¿O no será que las actuales
condiciones de vida, especialmente en lo que atañe a la organización familiar,
favorecen la asistencia a los estadios del sábado por la tarde?”.
“¿No será que a los hinchas de San Lorenzo les facilita su asistencia a la
cancha el hecho de que su equipo juegue los sábados por la tarde?; ¿No es
más cómodo ir a la cancha el sábado?; ¿Qué día le conviene a usted ir a ver
fútbol?”, se interrogaba El Gráfico.
Con el debate abierto, se procedió al voto. En la calle Azopardo al 579 (sede
del semanario deportivo) se instaló el “cuarto oscuro” y a partir del 24 de
marzo los amantes del fútbol podían enviar sus opiniones. Los participantes
tenían que poner su nombre y apellido, edad, ocupación, estado civil y el
domicilio particular.
“Parece que a los hinchas les resulta más fácil ir a la cancha los sábados
que los domingos”, insistía El Gráfico mientras le daba forma y estilo a su
proyecto, entregando semanalmente diferentes opiniones calificadas de
distinguidos personajes del fútbol y de los medios de comunicación más el
parecer de varios lectores.
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¿Qué se dijo?
Pablo Abbatangelo (Secretario General de Boca Juniors): “Desde hace
mucho tiempo me da vueltas una idea. Si otros espectáculos populares, como
el cine y el teatro, ofrecen funciones todos los días, ¿por qué no hacer lo
mismo con el fútbol en horario nocturno? A primera vista aparece una gran
ventaja: la gente podría ver a su equipo preferido y después elegir otro partido.
Con respecto a la encuesta pienso que es cierto, que se han modificado muchas
costumbres de la familia argentina y que acaso el mejor día para el fútbol
podría ser el sábado por la tarde. Pero también dejo mi idea…”
José Alberto Pérez (Secretario General de Futbolistas Argentinos
Agremiados): “Todos los que queremos al fútbol nos hicimos grandes pensando
que un domingo sin fútbol no es domingo. Incluso, cuando se lo jugó por la
mañana se hicieron buenas recaudaciones. Yo creo que, aparte de cambiar de
horarios, habría que tratar de mejorar los espectáculos, porque el caso de San
Lorenzo es un fenómeno atípico que, de ninguna manera, puede considerárselo
y aplicarlo como regla general. Habría que analizar bien si el resto de los
aficionados responden de la misma manera sin el aliciente emotivo que tiene
para el hincha de San Lorenzo tratar de ayudar al retorno de su equipo a
Primera División. Por eso tengo mis dudas y porque, como lo dije al principio, un
domingo sin fútbol no es domingo. Al menos para mí…”
Alfredo Cantilo (ex Presidente de la AFA): “El problema es bastante
complejo y no se puede dar una respuesta antes de analizar detenidamente las
estadísticas y la concurrencia de público. Si se modifica el día, habría que
reformar los estatutos. De todas formas, puede ser una alternativa de valor si
de estudia con seriedad y a fondo. Todo lo que se haga en ese sentido servirá
para ayudar a conseguir un fútbol mejor, que es lo que todos pretendemos”.
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Martín Pando (DT de las inferiores de River Plate): “San Lorenzo no
juega bien. Eso significa que no es una atracción futbolística sino emotiva la
que provoca que tanta gente vaya a verlo. Por eso, su caso es atípico. Para
mí, el día del fútbol sigue siendo la tarde del domingo”.
Antonio Rattin (Ex futbolista): “No tengo ninguna duda: el fútbol se tendría
que jugar los sábados a la tarde. Cualquier padre de familia diría lo mismo. El
ritmo de vida cambió fundamentalmente. El sábado es el día ideal porque la
mayoría de la gente no trabaja. Hace sus cosas por la mañana y a la tarde va
a la cancha. Le queda toda la noche y el domingo para compartirlo con su
esposa y los chicos”.
Fioravanti: (Periodista
programación produzca un
las canchas se llenaban y
domingo lo que provoca la
espectáculo. Lo que habría
se juega”.
y relator): “No creo que un cambio del día en la
aumento de espectadores en los estadios. Antes
eso me hace pensar que no es el sábado o el
asistencia o no a las canchas, sino la calidad del
que tratar de mejorar es, entonces, el fútbol que
A su vez, miles de lectores enviaron sus veredictos por correo y El Gráfico
se fue encargando de seleccionar y difundir los más profundos. El escrutinio se
iba conociendo durante el transcurso de la votación y los primeros números
oficiales señalaron los siguientes porcentajes:
Sábado a la tarde 53 por ciento
Domingo a la mañana 13 por ciento
Domingo a la tarde 34 por ciento
La voz del tablón
Los amantes del fútbol fueron los
que masivamente han participado
enviando sus entusiastas votos
desde cualquier parte del mundo, a
fin de colaborar con este deporte
que despierta multitudes como lo
hizo San Lorenzo en 1982.
“Prefiero el domingo por la
mañana. De esa forma quedaría la
tarde del domingo para salir con la
familia” (César Loglio, Coronel
Suárez, Buenos Aires).
“El actual ritmo de vida en
Buenos Aires, sumado a las
tradicionales y prioritarias reuniones
familiares de los domingos, son, a
mi entender, razones suficientes para intentar darle mayor apoyo popular al
fútbol. Por eso me parece magnífica la propuesta de jugarlo los sábados por la
tarde. Y esto nada tiene que ver con el fenómeno San Lorenzo” (Raúl Arias,
Berazategui, Buenos Aires).
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“Esta opinión la comparte un grupo de argentinos residentes en Houston
que siempre nos juntamos para leer la revista: el día más indicado es el sábado
a la tarde” (Carlos Molina, Houston, Estados Unidos).
Finalmente, en El Gráfico publicado el 4 de mayo de ese año se dio a
conocer el escrutinio final. Nuevamente, para graficar el resultado de la encuesta,
la revista hizo uso de una fotografía de la hinchada de San Lorenzo.
La opción ganadora fue “Sábado a la tarde” con el 47 por ciento de los
votos, seguido por “Domingo a la tarde” con el 40 por ciento y “Domingo a la
mañana” con el 13.
El resultado, anecdótico, no tuvo repercusiones para variar en lo inmediato
al fútbol y sólo la televisión se convirtió en el factor de cambio para los días y
horarios de este deporte que, inclusive, introdujo a los viernes por la noche
como opción.
Por ello, en aquel entonces, se comprendió que los sábados de 1982 fueron
una fiesta por el apoyo incondicional de una hinchada grande como la de San
Lorenzo, manifestando un fuego sagrado difícil de medir en cifras. Es un
sentimiento inexplicable en el sentir de un cuervo.
Los motivos de la encuesta
Es evidente que para que una revista con el prestigio y la experiencia como
El Gráfico realice una investigación a través del voto popular, se debe a un
hecho extraordinario. El propio semanario se encargó de explicar en su nota
final que “la inquietud nació observando la muchedumbre que San Lorenzo
moviliza sábado tras sábado”. Pero, ¿qué datos concretos tenía El Gráfico para
tomar esta iniciativa? Bien vale resaltar números contundentes que convalidan
tal decisión.
La encuesta comenzó el 24 de marzo y, hasta ese momento, se habían
disputado siete partidos en la Primera B como en el torneo Nacional (uno de
ellos entre semana). Por eso, bien vale la comparación entre San Lorenzo –
causante del proyecto- y el resto de los equipos que militaban en la divisional A.
Podios por venta de entradas durante los primeros siete fines
de semana
Fecha 1, disputada el domingo 7 de febrero
1. San Lorenzo vs Gimnasia La Plata– 21.841 personas
(No hubo fecha de Primera A)
Fecha 2, disputada entre el sábado 13 y domingo 14 de febrero
1. Defensores de Belgrano vs San Lorenzo – 24.273 personas
2. Boca Juniors vs Huracán – 15.096 personas
3. Renato Cesarini vs Vélez – 12.464 personas
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Fecha 3, disputada entre el sábado 20 y domingo 21 de febrero
1. San Lorenzo vs All Boys – 16.376 personas
2. Central Norte (Salta) vs Talleres (Cba) – 13.331 personas
3. Platense vs Racing – 10.998 personas
Fecha 4, disputada entre el sábado 27 y domingo 28 de febrero
1. Almirante Brown vs San Lorenzo – 44.145 personas
2. Talleres (Cba) vs Gimnasia (Mza) – 18.649 personas
3. Racing vs Racing (Cba) – 14.955 entradas
Fecha 5, disputada entre el sábado 6 y domingo 7 de marzo
1. San Lorenzo vs Atlanta – 39.479 personas
2. River vs Boca – 32.616 personas
3. Talleres (Cba) vs Instituto (Cba) – 18.482 personas
Fecha 6, disputada entre el sábado 13 y domingo 14 de marzo
1. Tigre vs San Lorenzo – 74.048 personas
2. Estudiantes La Plata vs Boca – 18.636 personas
3. San Martín (Tuc) vs Vélez – 13.600 personas
Fecha 7, disputada entre el sábado 20 y domingo 21 de marzo
1. San Lorenzo vs Argentino de Quilmes – 34.544 personas
2. Boca vs Talleres (Cba) – 16.841 personas
3. Instituto (Cba) vs River – 11.154 personas
Cuestión de “pesos”
Jugadas siete fechas, el Ciclón se escapó en la punta de la tabla de
recaudaciones de la Primera B. Los cinco primeros puestos estaban conformados
de la siguiente manera: San Lorenzo ($ 5.900.000.000); Tigre ($
2.130.000.000); Atlanta (1.310.000.000); Almirante Brown ($ 1.230.000.000);
Gimnasia ($ 890.000.000). Casualmente, los cuatro equipos que siguen al club
de Boedo lo han enfrentado. ¿Dónde habrán sumado tanto dinero?.
62
Capítulo 10
BOOM MEDIÁTICO
“Usted no se imagina lo que es el barrio los sábados al
mediodía. Hay un entusiasmo tremendo. La gente va en
caravana caminando y en todo tipo de vehículos. He visto a
varios curiosos emocionados sacando fotografías para guardar
el acontecimiento”, Sebastián Gualco, en una entrevista al
diario La Razón.
El fenómeno San Lorenzo fue catalogado por los medios nacionales como la
sensación del ‘82, a pesar de que en ese año hubo dos acontecimientos
considerables para los argentinos: la guerra por las Islas Malvinas y la Copa del
Mundo celebrada en España.
A pesar de ello, fue notorio el espacio que se le asignó a San Lorenzo, tanto
en los medios gráficos, orales y televisivos. Hasta las revistas de interés general
se tomaron el trabajo de difundir la popular manifestación de los santos en la
Primera B.
Diarios como Clarín, La Razón, Crónica, La Prensa y Popular cubrieron
toda la campaña azulgrana con gran dedicación. Lo mismo ocurrió en las revistas
deportivas más trascendentes del país, como El Gráfico y Goles Match. Estos
semanarios cubrieron cada partido de San Lorenzo. En la B, únicamente para el
partido del Ciclón enviaban un cronista y un fotógrafo.
Los kioscos de diarios de la zona notaron la creciente demanda. Los domingos
posteriores a cada juego del Ciclón se agotaban los ejemplares. San Lorenzo,
el boom del ‘82, era consumible para todos.
Crónica, luego del triunfo ante Defensores de Belgrano por la segunda fecha,
tituló: “San Lorenzo, el inventor de la fiesta perpetua”. Por su parte, la
revista partidaria El Ciclón, no dudó en encabezar un artículo de la siguiente
forma: “Somos La Taquilla”.
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El fenómeno San Lorenzo
invadió las páginas de los
medios gráficos de mayor
alcance nacional,
superando en espacio a
los equipos de Primera A.
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65
Después del primer encuentro con Atlanta, Clarín, en la tapa de su edición
del domingo 7 de marzo, puso como única foto una imagen del partido que el
Ciclón ganó por 4 a 0, titulando: “San Lorenzo golea y bate records”. Vale
destacar que, en un espacio menos notorio de esta portada, el matutino
anunciaba que esa tarde jugarían River-Boca e Independiente-Racing.
Una revista de actualidad, fue muy original en uno de sus títulos: “Campeón
del mundo…. No, San Lorenzo en 1 B”. Los de Boedo se transformaron en
un fenómeno y su atención requería de toda la prensa deportiva y, también,
general.
En radio hubo cuatro transmisiones constantes. La voz de radio Splendid
fue Carlos Félix Parnisari. “San Lorenzo, su tribuna, su hinchada, es un fenómeno
social. Hace muchos años que no veía nada igual. Yo estoy convencido que
ganó más partidos esa gente con su aliento y apoyo incondicional que
los propios jugadores”, destacó.
Miguel Ángel De Renzis, relator de radio Del Pueblo, opinó: “Seguramente
no soy original si digo que lo que más me conmovió de esta campaña de
San Lorenzo fue el apoyo que recibió de su gente”. Por radio Argentina el
que estuvo a cargo del relato fue Humberto Dátola, mientras que Jorge Bullrich
fue quien cantó los goles para Rivadavia.
Por último, la televisión también se tiñó de azulgrana. Periodistas de
trayectoria como Enrique Macaya Márquez o Julio Ricardo, entre otros,
comentaron en los noticieros el andar de San Lorenzo en la Primera B.
Concluido el certamen en el que San Lorenzo se consagró campeón, todos
los matutinos dedicaron entre tres y cuatro páginas al Ciclón. Diarios como La
Prensa o La Razón, en su formato sábana, desplegaron una cobertura jamás
vista para un equipo que lograba el título de la B. Inclusive, la revista El
Gráfico, número uno del país y Latinoamérica en materia deportiva, sacó una
edición especial con toda la campaña del conjunto de Boedo.
Un boom mediático que nació por febrero y concluyó a fin de año, cuando el
Ciclón se despidió de la B con el mismo ruido que supo tener en Primera.
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Capítulo 11
ASI VEIAN A SAN LORENZO
Textos selectos de la época
San Lorenzo “se moviliza” todos los sábados
Revista Goles Match
23 de marzo de 1982
Por Osvaldo Ardizzone
Todas las voces, todas; todas las manos, todas; todas las
banderas, los gorros, las remeras; todas las mujeres, los viejos,
los jóvenes, los pibes; todos los sueños, todas las esperanzas
de un domingo con sol…
En el año setenta y cuatro, allá en Munich, cuando se clasificó Alemania
campeón del mundo, frente a Holanda, el festejo germano no superó la explosión
de los gritos y los aplausos mientras transcurrió la ceremonia de la vuelta
olímpica consagratoria. Antes de la media hora del final, mucho antes, ya
habían enfundado sus banderas y se retiraban del estadio con la discreción de
los respetuosos ciudadanos que son… Antes del crepúsculo, el último testimonio
del acontecimiento mundial, era un chiquilín rubio que en el balcón de un quinto
piso, hacía flamear una minúscula bandera de su patria. Para entonces, las
calles ya ofrecían la fisonomía habitual del atardecer de un domingo alemán.
Casi desiertas, silenciosas. En los restaurantes, alemanes que bebían cerveza
como toda la vida la tomaron los alemanes desde Von Hinderburg hasta Goebbels,
pasando por el Kaiser Beckenbauer y Marlene Dietrich…
Como comentario recogido de los sociólogos y de los que no lo son,
Alemania no es un pueblo folklóricamente futbolero.
En Chile, en el año sesenta y dos, para ser más explícito en Santiago,
cuando los chilenos le ganaron a Rusia, en Arica, una bulliciosa y encendida
columna popular invadió todos los rincones de la capital, bares, restaurantes,
67
confiterías, entonando toda la variedad de marchas patrióticas y cantos alusivos
al acontecimiento. Además, el gobierno chileno de entonces, expulsó a dos
periodistas alemanes por transmitir cables a su tierra referidos al subdesarrollo
que ellos le adjudicaban al país chileno. Entre las notas más destacadas de ese
mundial, recuerdo un título de tapa de un diario que decía… “Viva Chile, m…”.
Como conclusión de los expertos en problemas sociales, el pueblo
chileno, además de ser futbolero, es excesivamente nacionalista.
En nuestro setenta y ocho, los festejos se mantuvieron a lo largo de todo el
torneo –incluido la derrota con Italia- y la jornada del veinticinco de junio
cuando llegó la consagración, la gente prolongó su euforia hasta las primeras
luces del amanecer…
Entonces, algunos de esos mismos expertos que pretenden definir los
fenómenos populares desde un ángulo muy sui géneris, dijeron que
Argentina era un país eminentemente futbolero y que, al cabo de tantos
años de frustraciones en materia de mundiales, alcanzaba el éxito.
Canta conmigo, canta, hermano de Boedo…
Buenos Aires, Argentina, marzo del ’82… Voy a la cancha de Vélez… Sábado,
las tres y media de la tarde. Autos, más autos. Todos llevan banderas. Banderas
enormes que flamean fuera de las ventanillas. Llegando por Juan B. Justo, todo
se transforma en apretada caravana. Caras iguales, que transmiten el mismo
sentimiento, la misma inquietud, el mismo color en el entusiasmo. Ya cerca de
Vélez, la abigarrada procesión de fanáticos vestidos de San Lorenzo, con
banderas de San Lorenzo. Surgen de todos lados, se juntan en todos lados,
siguen juntos hasta el acceso, entran todos juntos a las tribunas, gritan juntos,
cantan juntos, ríen juntos, sueñan juntos. Al cabo, son todos, pero se funden
nada más que un inmenso y estruendoso gigante que tiene una única cara, una
única bandera. Todo Vélez para ellos. Todo el Vélez del mundial, el Vélez que
ahora es estadio de grandes acontecimientos. No hay sector que no sea de
ellos. Las que los amantes a las diferencias social-económicas suelen llamar
populares, las que, por las mismas influencias mentales y lingüísticas se dio
en llamar plateas. Todo para ellos. Sólo que aquí todo es pueblo, en esa magia
de sentir y gritar la misma vocación que viene desde adentro… ¿Dónde estaba
la gente del equipo rival que, habitualmente, se identifica en un sector de las
tribunas? No hay. De Argentino de Quilmes no hay nadie. O, al menos, no se ve
ni se oye nadie…
Oí decir que uno de esos aspirantes a sociólogos que gustan incursionar en
esos fenómenos populares –desde un ángulo o ángulos muy sui géneris- comentó
que el Acontecimiento-San Lorenzo significaba un mentís para todos los
derrotistas y agoreros que proclamaban y/o auguraban la muerte del fútbol en
nuestro país. Y descansó.
68
Todas las voces, todas
Yo no me siento capaz de definir los fenómenos populares, pero, sí de
“sentirlos” y mucho más cuando guardan relación con el fútbol. Este es un país
futbolero por antonomasia, por tradición, por folklore, por Adolfo, por Pontoni,
por Martino, por Sarlanga, por Moreno, pos Sastre, por Maradona, por Amadeo,
pero este Fenómeno-San Lorenzo apenas si guarda una minúscula relación con
el fútbol. Digo, con el fútbol propiamente dicho. Porque allí, en Vélez, mirándole
la cara a la gente que me rozaba, que palpitaba a mi lado, me encontré
más al hombre que al hincha. Más al hombre que al enamorado de ese
sortilegio de la pelota bien tratada o mágicamente tratada por la herencia
que viene de los René, de los Mamucho, de Basso, del Banana Farro, de
Zubieta, de Lángara, de Sanfilippo, de los Cara Sucias, de Los Matadores.
Esa muchacha de la atrevida remera azulgrana, del short breve que se
junta con la pandilla allá en lo alto de “las populares”, que grita, que
baila, que canta, está lejos, muy lejos del fútbol. Ese pibe vestido como
la Oveja Telch con una bandera en la mano, sólo se adhiere al canto, al
grito, a la fiesta… Ese Misterio-San Lorenzo guarda una relación estrecha
y casi exclusiva con la gente. Con la gente que se junta con la gente por
la influencia de un San Lorenzo caído, postergado, deshilachado. Y,
entonces, es cuando germina el sentimiento de reivindicación, hasta de
revancha, hasta de justicia, hasta de bronca… Es el sentimiento San
Lorenzo, pero sin los dirigentes de turno, sin Juan Carlos Lorenzo, sin los
jugadores, sin nadie. Son ellos, ellos solamente, los creadores del
69
acontecimiento. Es el viejo, la vieja, el joven, la muchacha, los pibes. Es
hasta la Industria-San Lorenzo, en la venta de souvenires, de banderines,
distintivos, posters, gorros, revistas, folletos. Todo se vende. Todos
compran. Todos se disfrazan. Todos pretenden sentirse protagonistas
de un hecho que no está “dirigido” ni “organizado”, ni “programado”…
Es esa generosa complicidad que impide la infidelidad, la pusilanimidad,
la indiferencia.
Hay que estar ahí, tengo que ir porque van a estar todos, porque necesito
estar para gritar, para cantar, para decir presente por este Sentimiento-San
Lorenzo que me viene de lejos, de aquel abuelo, de aquel mundo Sur que me
dejó Homero Manzi, que me dejó mi vieja, mi calle, mi barrio, mi sangre… Tengo
que ir, ¿se da cuenta? Porque, si no voy, sentiré vergüenza y hasta pena de no
compartir con ellos esto que es nuestro, nada más que nuestro… “Canta
conmigo, canta/hermano de Boedo”.
En Alemania no ocurren este tipo de fenómenos porque la gente no necesita
canalizar en el fútbol ningún desahogo, ninguna contrariedad. Es el fútbol,
apenas el fútbol. En Chile, en esta América, donde nos acompaña Chile, el
fútbol es cauce para que corra un río de impotencias personales. En nuestro
país, el Mundial fue una convocatoria para todo el pueblo, hasta para la simpática
“gorda” que vive al lado de mi casa y nunca se enteró quien fue Bernabé
Ferreyra…
El sábado que viene voy a ver a San Lorenzo otra vez. Desde la consagración
de River, en el ’75, no sentía nada igual en manifestaciones populares. Y ese
fenómeno-River tampoco tenía mucho que ver con el fútbol. Era el grito frente
a tanto fracaso, a 18 años de fracasos, broncas y decepciones.
Diario Clarín
15 de marzo de 1982
Solidaridad Popular
El fenómeno San Lorenzo
Por Horacio Pagani
El fenómeno es propio de los argentinos. Porque resulta como consecuencia
de la particular personalidad de los argentinos, cuando se masifican detrás de
un objetivo. Especialmente en las cuestiones deportivas. Y si decimos cuestiones
deportivas es porque son más notorios los ejemplos. Tal vez porque es menos
riesgosa la manifestación pública. O, quizás, por la ya histórica falta de
enfrentamiento popular para el libre tratamiento de los temas más importantes.
Políticos, económicos o sociales.
El fenómeno de ahora es San Lorenzo de Almagro. La devoción de su
público en cada una de las presentaciones. Las recaudaciones impresionantes
para la Primera B (que lo serían también para la primera división, y
fundamentablemente para este tiempo de bolsillos flacos) y el tema central de
70
todos los comentarios deportivos. El fenómeno es San Lorenzo.
El eje de la cuestión se simplifica de esta manera: A una cancha de fútbol
pueden ir, digamos masivamente, 50.000 personas. Como ocurrió el último sábado
en River cuando Tigre y San Lorenzo empataron uno a uno. Pero del caso San
Lorenzo hablan millones. A pocos les interesan las precisiones futbolísticas sobre la
actuación del equipo. Lo primero que se pregunta es sobre la magnitud de la recaudación
(para saber si cayó el record de la semana anterior), después sobre el comportamiento
del público (si gritó, si cantó, si bailó, si se disfrazó, si mostró banderas), y recién en
última instancia se inquiere sobre el resultado del partido.
El objetivo es sentirse protagonista. Alguna vez, protagonista. Más
que el equipo mismo. La consigna parece ser: hay que salvar a San
Lorenzo, un grande “humillado” por el golpe que significó la pérdida de
categoría. Un grande que, para colmo, se había quedado sin cancha (una
angustia que solo podrán comprender los hinchas de fútbol) unos meses antes.
Y, con semejantes desastres, estaban al borde de perder la identidad.
Ahora resulta gracioso recordar cómo, el año pasado, muchos de sus
dirigentes no podían someterse a la realidad de una derrota deportiva.
Cómo llegaron a confundirla con un oprobio imposible de soportar. Y cómo un
grupo de simpatizantes autocalificados los “jefes de la hinchada”
descargaron todas sus presiones ante los directivos y sus amenazas
contra aquellos que no respaldaran su idea de “salvar” a San Lorenzo de
cualquier manera. Es curioso recordar cómo se les había cegado el sentido
del honor (algo que todavía vive, aunque escondido, en la competencia
deportiva, a pesar de todo). El honor de volver por el mismo camino. Y no
por el de las triquiñuelas reglamentarias.
Aquellas horas amargas le dejaron paso a este presente de esplendor. Tan
grande que ni San Lorenzo lo cree. Porque en este fenómeno de solidaridad
nada tuvieron que ver ni aquellos dirigentes, ni aquellos “jefes hinchas”. Y nos
atrevemos más, todavía. Creemos que poco tienen que ver los propios jugadores
(cuerpo técnico incluido) que están construyendo esta magnífica campaña
deportiva de once puntos sobre doce.
Este fenómeno nació de ese sentimiento especial del público de fútbol
cuando se hace un deber tomar parte de un asunto –únicamente en las
grandes emergencias- como si se tratara de un acto de servicio. San Lorenzo
tiene una cantidad muy grande de simpatizantes en todo el país. Un ránking de
popularidad bien podría ubicarlo en la disputa del tercer puesto con Racing,
detrás de Boca y River. Pero este fenómeno no es patrimonio exclusivo de San
Lorenzo, tampoco. Los curiosos imparciales que van a ver a la hinchada
de San Lorenzo cada sábado son los que alimentan la leyenda. Son los
que les ofrecen a otros curiosos la posibilidad de agendar “ver a San Lorenzo”
como una salida novedosa a realizar próximamente. Y, de paso, tener la chance
de sumarse a una multitud, de gritar con otros, de desahogarse, aunque sea
con objetivos ajenos. Pero sin riesgos. Como ocurrió en cada partido de la
Selección Nacional durante el Mundial del ’78. Como ocurrió aquel 25 de junio…
Podríamos sumar otro detalle concluyente: el hecho de que los partidos
71
En reiteradas ocasiones, la policía tuvo que actuar para frenar la euforia de los hinchas.
de la B se jueguen los sábados. Es un día muy especial, sin la tradición del
domingo y la familia. Es de más fácil salida. Además, el hincha empedernido, el
dominguero, lo tiene libre.
Ya se hizo contagio. Es como una actitud narcisista, multitudinaria. La gente
quiere verse, quiere oírse. Cada uno a los demás y así mismo. San Lorenzo
produjo este fenómeno de solidaridad tan especial para los argentinos y del
fútbol. Como para desmentir a aquellos que predicaron la destrucción definitiva
del fútbol argentino en este Nacional porque los equipos no contarían con los
jugadores seleccionados. Se olvidaron del sentimiento futbolero de la gente,
más allá de los nombres de los jugadores, y de los milagros que puede producir.
La Razón
7 de noviembre de 1982
La hinchada con su emocionado apoyo fue protagonista
principal del ascenso
“… Esta tu hinchada te seguirá a todas partes hasta volver a la ‘A’…”. Ya desde
el año pasado, cuando San Lorenzo había descendido, y estaba jugando el
Nacional, su seguidora parcialidad prometía consecuencia con los colores de
sus amores profetizaba que rápidamente San Lorenzo volvería a la división
privilegiada. El canto que entonaban los hinchas azulgranas fue una bandera y
una consigna que asumió como todo el barrio de Boedo y todo aquel que
simpatiza con esa camiseta.
Había que apoyar al club en su momento más difícil, había que ayudar con el
72
aliento a que la permanencia en primera B no fuera más que un paso. Nadie
podía pensar de otra forma. San Lorenzo no podía quedarse mucho tiempo sin
volver a la división privilegiada. Todos lo entendieron así y la participación del
equipo de Boedo revolucionó al torneo de ascenso. Nunca antes un club llevó
tanto público en esa divisional. Los estadios no estaban preparados para recibir
a la multitud que sábado a sábado convocaba San Lorenzo y casi todas las
instituciones debieron resignar su condición de local porque no podían albergar
tanto público. Además significaba la posibilidad de una muy buena recaudación
en alguna cancha neutral. Y entonces San Lorenzo fue siempre local y sus
recaudaciones comenzaron a asombrar, batiendo jornada tras jornada batiendo
su propio record. El fenómeno fue tan impresionante que un equipo de 1º B
lograba encaramarse en la punta de los clubes que más entrada vendía, más
que un Boca o un River, pero no sólo fue el número de los asistentes lo que
despertó la curiosidad y sorpresa de muchos. Los cánticos, las banderas y
gallardetes con los colores azulgranas ya no eran patrimonio de unos pocos, de
esos que forman la “barra brava”.
La timidez propia de nuestro pueblo fue dejada de lado por los seguidores de
San Lorenzo y cuando llegaba el sábado el viejo barrio de Boedo, cambiaba su
fisonomía, se vestía de azulgrana y los bombos y otros elementos rítmicos,
daban alegría a las caravana que desde avenida La Plata, recorrían la zona y se
encaminaban hacia la cancha de Ferro primero y luego ante el imprevisible
desborde de público a Vélez o eventualmente a River, estadios donde jugaron
la mayoría de los partidos los Gauchos de Boedo. “Usted tiene que estar un
73
sábado al mediodía en Boedo para ver cómo se transforma el barrio”, nos decía
el arquero Sebastián Gualdo, una gloria viva del club.
El entusiasmo desbordante y el emocionado cariño hacia una camiseta se
expresó a lo largo de todo al año. Es cierto que hubo reflujos en el número de
gente, que a mitad de año no fue la misma cantidad que en los primeros
partidos o en los últimos, pero es también cierto que el paso de este grande de
verdad por la B, jerarquizó al campeonato y le dio una dimensión inusitada que
escapó a la página deportiva. Fue entonces que psicólogos y sociólogos se
ocuparon del fenómeno y destacaron la particularidad del barrio, de Boedo, la
necesidad de mucha gente (hinchas de San Lorenzo) de volver a jugar, en todo
sentido, en primera A y la certeza de que esta institución en su historia ha
dejado huellas muy profundas tanto en lo deportivo como en lo social, para que
un mal trance hiciera peligrar su destino de ser, ahora más que nunca, uno de
los clubes de mayor arraigo y popularidad del país, con un futuro promisorio por
delante.
El Gráfico
Especial Noviembre de 1982
La tarde de los brazos al cielo
La tarde del seis de noviembre, la que no olvidarán.
Esa tarde fue el título, el campeonato, el ascenso, el resumen. Descargó en
sus pocas horas, mitad sol mitad lluvia inminente, los sentimientos de un año
entero. O quizás más, si uno piensa que este San Lorenzo nació el mismo 15 de
agosto de 1981 en que Argentinos Juniors lo condenó a la “B”, mezclando
compulsivamente en la historia tantas veces victoriosa y brillante del Ciclón,
nuevos nombres, lugares y circunstancias: Alles, la cancha de Ferro, el penal
que le atajaron a Delgado, el gol también de penal de Carlos Salinas, el silencio
incrédulo, las caras húmedas, los gestos agobiados…
Entonces nació este San Lorenzo. Creció. Fortificó su espíritu con triunfos y
paseó con orgullo su multitud ante el asombro del país. Se acercó al regreso
con decisión y prácticamente sin interrupciones –los peores momentos fueron
la racha de las fechas 14 a 18, con dos derrotas y tres empates, y las caídas
consecutivas ante Banfield y Gimnasia-, llegó con luz, claramente, dejando
establecido que fue el mejor, además y por encima de ser el campeón. Pero
aquel dolor seguí pesando, martirizando el amor propio, amontonado en el
espíritu las ironías “enemigas”, la sorna, las bromas… Por eso la explosión de la
tarde que sí podemos llamar inolvidable sin exponernos a la erosión del tiempo;
contra nadie, y al mismo tiempo contra todos. Por los que creían y por lo que
no creían. Para entenderla como desquite, recompensa o desahogo, según se
quiera, según se siente…
En esas pautas se enderezó el júbilo, por esos caminos transitó cada grito
de aliento. ¿Qué fue el gol de Insua? Todos los goles, empezando por el primero,
aquel de Hugo Paulino Sánchez contra Gimnasia el día del debut. ¿Qué fue el
74
penal a Jorge Rinaldi? Todos los penales, “los que nos dieron y que no nos
dieron”. ¿Qué fueron las atajadas de Scorza? Todas las atajadas de los arqueros
rivales a través de cuarenta fechas, los gritos truncos, las ilusiones postergadas…
Y así siempre, multiplicando las gambetas hasta abarcarlas todas, reviviendo
los centros en cada centro. ¿Quiénes eran los de enfrente, esos once de El
Porvenir, camiseta blanca y negra? Eran todos los equipos de Primera “B”,
todos los equipos argentinos y todos los equipos del mundo. Eso mismo eran.
Varias horas antes la cancha de Vélez ya era fiesta; azul y grana unánime,
ruidoso, confiado. Unos minutos antes no existían pasillos ni huecos, tampoco
indiferentes ni distraídos. Los ojos en el túnel. Las manos apretando banderas,
papelitos, serpentinas. Y a las 16 y 28 la explosión emotiva: el equipo y su
gente mano a mano, juntos, dispuestos a compartir la gloria de la reconquista.
Por allí dice dulcemente Serrat: “… nada más amado que lo que perdí…” y de la
sentencia pocos saben como San Lorenzo. Era el instante de recuperar lo
perdido, de volver a la vida por el derecho propio.
Después, el fútbol. Este grupo ansioso que fue progresando en la tabla sin
deslumbrar sino aisladamente, sobre la base del esfuerzo común y un par de
jerarquías individuales, luchando siempre contra los adversarios y contra el
propio compromiso de ganar, ganar y ganar. El fútbol pobre, nervioso y discontinuo
de casi todos los sábados, con momentos de abulia aparente, con lapsos de
desconcierto…
¡Qué sufrimiento, San Lorenzo! A pesar de las circunstancias favorables, de
llevar seis puntos sobre otros tantos a disputar, de que Gimnasia no puede
superar a Talleres, de que el clima es de fiesta aquí para seguirla después en
Boedo y después en donde sea, en cuanto el árbitro mandó empezar, ¡qué
sufrimiento! No llega el gol tranquilizador pero tampoco el toque o la apostura
que lo preanuncien, y para colmo El Porvenir se empieza a tomar confianza;
está bien que no se acercan nunca a Quiroga, pero la tiene Caicedo –la tuvo
todo el primer tiempo-, la tiene Héctor Fernández, a veces Molnar…
Nadie cree en el fracaso, no es para tanto, pero el hincha quiere algo más
que el título, y en eso también coincide absolutamente con los jugadores: hace
falta la gran actuación, el despliegue físico que aplaste a ese equipo de enfrente
que después de todo no es más que un candidato al descenso, los goles que
paguen tantos meses de bronca, angustias y hasta de alegrías, porque las
alegrías de San Lorenzo siempre fueron “a pagar”, alegrías parciales que sólo
esperaban desembocar en la tarde definitiva para entonces sí soltarse
abiertamente. Frenéticamente. Sin miedos ni reservas.
Algunas cosas no pudieron ser. Algunas cosas elementales, cercanas a la
imaginación más modesta: ver todo el partido, por ejemplo, o ver nítida y
emocionante saludada con pañuelos y banderas desde las tribunas, la vuelta
olímpica de los jugadores. Y en cambio se vieron otras inesperadas, tristes,
absurdas… Algunas cosas no pudieron ser y eso cambió el sentido de la fiesta
que había empezado a estallar después del gol de Insua, celebrado con rabia,
pasión y fervor. No se vivió, ¡qué lástima!, la sensación completa del pueblo
alegre, atenuada por la invasión del campo, los gases heridos, los insultos, las
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agresiones. Detrás de esa cortina inoportuna quedó parte de lo proyectado, se
esfumó un pedazo de la dicha.
Pasó, pasará el tiempo. Esta tarde sin duda inolvidable se hará mayor en la
semblanza, muchos recordarán nombres, lugares y anécdotas que tengan que
ver con ella. Por aquí desfilarán Quiroga, Comelles, Biaín, Hugo Moreno, el
Gorrión López, Quinteros, Insua, Batalla, Héctor Raúl López, Jorge Rinaldi y
Morel, los hombres de la victoria; por allá, Yudica y sus colaboradores, el grupo
conductor; por este lado los dirigentes, la hinchada innumerable, aquellos que
también tienen que ver como Cousillas, Verdecchia, Demagistris, Ros, Hugo
Paulino Sánchez, Madelón, Marasco, Juan Carlos Lorenzo, técnico hasta principios
de junio…
Pasará el tiempo, Boedo y el país futbolístico recordarán el 6 de noviembre
de 1982 como el día en que San Lorenzo volvió a su lugar. Con esfuerzo.
Trabajosamente. Empeñado en una tarea de reconstrucción profunda, que su
hinchada fue a aclamar a la cancha de Vélez con todo el amor y todos los
sentidos. El Porvenir, digno y limpio, quedará apuntado en el relato de todos los
tiempos futuros; el árbitro Rubén Torres también; la recaudación, los incidentes,
las jugadas más peligrosas, el penal a Rinaldi, el gol de Insua, el colorido del
paisaje de las populares y las plateas, las radios transmitiendo… Todo. Todo
eso quedará registrado para siempre en las letras, los grabadores y películas.
Acudirá a revivir los hechos. Será eterno.
Y más allá, en el reino inexpugnable de los sentimientos íntimos, cada hombre
de San Lorenzo, haya o no jugado, haya o no gritado, haya o no estado en
Liniers, guardará la imagen de una tarde que devolvió la vida, el orgullo y el
sitio perdido, que conmivió su pecho y el pecho de sus hijos, que reveló el
misterio noble de una devoción: “Nada más amado que lo que perdí”.
La imagen del 6 de noviembre de 1982, la que no olvidarán.
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Capítulo 12
LLEGÓ PARA SER CAMPEÓN
“Para las Batallas que se avecinan, el Almirante nos envió al
Capitán Biaín”, titular de la revista El Ciclón.
Es maestro mayor de obras y no hizo las divisiones inferiores. Ni siquiera en
su pueblo natal de Capitán Sarmiento, ubicado en el norte de la provincia de
Buenos Aires. Osvaldo Biaín pegó el salto justamente desde esa localidad. “Yo
jugaba en la liga de Salto, que era muy buena, con una competencia muy
fuerte”, contó el zaguero, uno de los diez refuerzos que llegó a San Lorenzo en
1982.
La historia profesional de Biaín comenzó a los 23 años, cuando viajó hasta la
Capital Federal para probarse en Nueva Chicago. La prueba sería a principios
de 1980 en un amistoso ante Almirante Brown. Pero el DT del Torito en aquel
momento, decidió examinar en su puesto de marcador central a un tal Jorge
Higuaín. Fastidioso por esto, su representante convenció al entrenador del
equipo de Isidro Casanova para que le de la posibilidad de mostrarse. El pibe de
Capitán Sarmiento se puso la del Mirasol sin chistar. El partido se jugó y Almirante
ganó 1 a 0, justamente con gol de Biaín.
El defensor permaneció dos años en Almirante Brown para disputar el torneo
de Primera B. Jugó en las temporadas de 1980 y 1981. A fines de esta última,
Banfield, que tenía a un novato como director técnico -Héctor Rodolfo Veira-,
buscó los servicios de Biaín, que a pesar del puesto en que se desempeñaba,
señaló 14 goles. Pero en diciembre, apareció un allegado de Juan Carlos Lorenzo
para avisarle que el Toto quería hablar con él.
“No lo podía creer. Me acuerdo que me citó en un departamento en la calle
Riobamba”, recordó. “Lorenzo me preguntó si a mí me interesaba ser jugador de
él. Me mostró una carpeta que tenía los goles que yo había hecho en Obras
Sanitarias de Arrecifes. Sabía toda mi trayectoria futbolística. Hasta recortes
míos guardó”.
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La sorpresa duró poco porque Biaín no dudó y se fue rápido para Boedo.
“Desde que el Toto me dijo eso jamás pasé por Almirante. Me fui directo a San
Lorenzo”, destaca con orgullo. “Llegué una semana tarde a la pretemporada
que se hizo en Necochea. Me acuerdo que me presenté con el Gorrión López”,
amplió.
“Hice una pretemporada muy buena con el profesor Julio Santella. Estaba
diez puntos para arrancar el campeonato”. Si embargo, una desgracia en un
partido de preparación lo privó del debut. “En un amistoso con Vélez en Ferro,
el “Tano” Sciliano me metió un planchazo en el minuto noventa y me generó
una distensión de ligamentos en la rodilla. Fue terrible. Estuve con yeso durante
treinta días”, contó.
Si bien su reaparición dentro de una cancha se dio en otro amistoso (ante El
Salvador), Biaín recién pudo debutar oficialmente con la camiseta de San Lorenzo
el 17 de abril, en el empate 1 a 1 con Talleres de Remedios de Escalada, por la
fecha once.
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Previo al anteúltimo partido (Temperley), San Lorenzo dio la vuelta olímpica en la Bombonera.
“Todo lo que pasó en el campeonato del ’82 fue como había anticipado
Lorenzo. Él nos decía que ganemos los primeros tres partidos para que la gente
venga y saque a los rivales de sus canchas. Recuerdo que nos advirtió: ‘Si
jugamos en estadios de la A, el campeonato lo ganamos seguro’. Y así fue”,
reconoció.
Acostumbrado a jugar en clubes modestos, Biaín tuvo una grata sorpresa en
su primera experiencia como jugador del Ciclón. Arrancó jugando justamente
en el año que se desató un fenómeno social sin precedentes. “Fue un momento
muy lindo, soñado. La euforia era de lunes a lunes, todos los días. Me acuerdo
que las caravanas estaban llenas de autos, autos y más autos. Iban las familias.
Nosotros lo veíamos apenas salíamos del hotel. Qué entusiasmo tenía la gente”.
“En el ’82 San Lorenzo llenaba la cancha solo. Había cuarenta, cincuenta,
sesenta mil personas. Era todo exclusivo de San Lorenzo”, grafica. Para él, el
encuentro que más guarda con claridad es el de Español, en cancha de Boca.
“La Bombonera se caía. Fue imponente el marco. Lo que sentí ahí fue increíble.
La cancha parecía que se movía”.
“El ’82 me marcó mucho. Yo de chico era de Boca, pero actualmente tengo
más afinidad por San Lorenzo, que en esa época me marcó un montón”, confesó.
Tanto le pegó 1982 al rubio defensor que su hijo mayor, Facundo, nació en ese
año, para hacerse fanático de San Lorenzo. “Lo sigue a todas partes, es un
enfermo. Desde ese momento comenzó a encariñarse con los colores”.
Consumado el ascenso a Primera A, Biaín jugó en el Ciclón hasta 1985. “Me
golpeó mucho cuando despidieron a Yudica. Tengo un gran respeto y aprecio
por el Piojo”, subrayó para cerrar su sinopsis sobre aquella inolvidable temporada.
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En la actualidad, más alejado del ambiente del fútbol profesional, es director
técnico del equipo de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).
A pesar de las distancias, la memoria de Biaín no falla; y San Lorenzo como su
gente están latentes. Para siempre.
En andas. Biaín y la satisfacción de ascender a Primera con el Ciclón.
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6
Capítulo 13
EN LAS MALAS PUSO EL HOMBRO
“Racing no le empata a San Lorenzo”, titular del diario Tiempo
Argentino, que comparó la convocatoria entre el Ciclón y la
Academia en Primera B.
San Lorenzo y Racing forjaron su grandeza desde los comienzos. El Ciclón
tuvo su vertiginoso crecimiento en los años ‘20 del siglo pasado, época que le
sirvió para sumar una gran cantidad de simpatizantes tras la obtención de
cinco títulos: campeonatos amateurs de 1923, 24 y 27, más dos copas Río de
la Plata, conquistadas en el 24 y 28.
Por su parte, la Academia fue quien les quitó el predominio futbolístico a los
ingleses. Con sus nueve campeonatos –siete de ellos consecutivamente- entre
1913 y 1925, Racing impulsó el fútbol criollo.
En la era profesional compartieron –y comparten- el privilegio de pertenecer
a los denominados “cinco grandes” del fútbol local, junto a Boca, Independiente
y River.
Sus equipos convocan multitudes, a tal punto que San Lorenzo y Racing se
ubican tercero y cuarto, respectivamente, en la tabla histórica de venta de
entradas.
Por los años setenta, a ambos se les complicó en demasía el panorama
institucional y deportivo, lo que contrajo una década del ochenta opuesta al
éxito de sus inicios.
Tanto San Lorenzo como Racing padecieron instancias difíciles como el
descenso. Son los únicos “grandes” que jugaron en la B. Por ello, muchas
veces se notaron semejanzas entre sus hinchadas, tan multitudinarias como
sufridas.
Sin embargo, la hinchada de San Lorenzo fue más activa que la de Racing
cuando jugó en la segunda división. Como bien tituló El Gráfico tras el ascenso
del Ciclón, la parcialidad azulgrana, en la campaña del ‘82, “fue el jugador más
admirable”.
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Aunque las comparaciones sean odiosas, bien vale marcar las diferencias
entre una campaña y otra. No sólo es contraponer el desarrollo del equipo (San
Lorenzo ascendió en un año siendo campeón, mientras que Racing tardó dos y
lo hizo por un Octogonal), sino también desarrollar la convocatoria de la gente.
Racing descendió en 1983, año que San Lorenzo volvió a jugar en Primera
tras su fugaz paso por la B. El conjunto de Avellaneda perdió la categoría el 22
de diciembre, en la anteúltima fecha, al caer como local con su homónimo de
Córdoba. Para colmo de males, la Academia se despidió de la A ante su clásico
rival, Independiente, casualmente campeón por un punto sobre el Ciclón en
ese Metropolitano del ‘83.
La vergüenza deportiva que sufrió Racing generó innumerables problemas,
que se maximizaban por la grave crisis económica que atravesaba el club por
esos años.
El 5 de febrero de 1984, la Academia debutó en el torneo de la B, que aún
conservaba el mismo formato de competencia que se utilizó en 1982. El estadio
Juan Domingo Perón, suspendido, no sirvió para el encuentro inicial contra Los
Andes. La cita fue en Vélez y la convocatoria estupenda: 31.442 personas,
casi diez mil más que en el debut de San Lorenzo en la B, aunque, vale remarcar,
que los santos arrancaron en la cancha Ferro, más chica que el Amalfitani.
A pesar de la muchedumbre que fue a Liniers, el partido no fue una fiesta
completa. El núcleo duro de la barra de Racing se desplazó hasta la cabecera
de Los Andes con el objetivo de robar una bandera. El episodio pudo suspender
el encuentro, pero finalmente eso no ocurrió. Racing, sin lucirse, se impuso 2 a
1 con goles de Brindisi y Pavón. El mediocre segundo tiempo llevó a la parcialidad
blanquiceleste a silbar el desempeño de sus jugadores.
Con el correr de los partidos, la impaciencia y presión del público fue creciendo,
situación que no ayudó a la formación del equipo de Jorge Castelli. Sólo hubo
un poco de aire fresco para recibir a una gloria del club, el “Chango” Cárdenas,
en aquel momento técnico de Deportivo Armenio, rival de Racing por la tercera
fecha.
La furia de los hinchas fue tal que, varios medios de prensa, no cubrieron
el cotejo que Racing venció a Arsenal por 2 a 1 en la jornada número 20, el 16
de junio. El motivo de la ausencia periodística se originó por los reiterados
incidentes que producían los racinguistas durante el torneo, atacando inclusive
a los propios periodistas.
Las crónicas destacaron siempre a la hinchada de Racing más por la violencia
ejercida que por su propia convocatoria, lejana a la de San Lorenzo. No llegó a
hablarse de fenómenos sociales ni apoyo masivo, a pesar de que la Academia
vendía en casi todas las jornadas más entradas que los equipos de segunda,
aunque no así con los de primera.
Para la vigésima primera fecha, cuando concluía la rueda inicial, sólo
10.000 hinchas concurrieron a Vélez para ver Racing-El Porvenir. Por su parte,
en aquel entonces, el equipo estaba tercero en la tabla general, detrás del
Deportivo Español (a ocho puntos) y Defensores de Belgrano (a una unidad).
De todas formas, la Academia era el más taquillero de la B, pero no en
comparación con los clubes de la A.
82
En 1982, San Lorenzo vendió, en las primeras 21 jornadas, 579.324
localidades (27.586 por partido), mientras que Racing alcanzó, en 1984, las
416.340 entradas (19.825), es decir, ocho mil espectadores menos por
encuentro respecto a la convocatoria del Ciclón.
La segunda rueda sería aún más traumática para Racing. Lejos de la punta
(en la fecha 30 Español lo aventajaba con 16 puntos) y con cambio de entrenador
(Agustín Cejas por el renunciante Castelli), los hinchas blanquicelestes tuvieron
que visitar estadios reducidos, como el de Los Andes, Sarmiento de Junín y
Español, entre otras canchas de Primera B.
Mientras tanto, el plano institucional era delicado. La deuda llegaba a
1.200.000 dólares y, a su vez, doce miembros de Comisión Directiva presentaron
su renuncia. El presidente académico, Enrique Taddeo, se vio obligado a convocar
a las agrupaciones opositoras para apagar el incendio. Entre varios temas, se
debatió la venta de un predio: la sede de Villa del Parque.
Lo único que motivó a los hinchas fue el ingreso al Octogonal, ya que,
finalmente, el Deportivo Español logró el primer ascenso a Primera A tras
coronarse campeón.
La primera prueba de la fase final para Racing fue Morón. El partido de ida lo
ganó la Academia como visitante por 2 a 1. Sin embargo, la revancha en Vélez,
fue para el Gallo por 1 a 0. Si bien el global terminó 2 a 2, los de Avellaneda
alcanzaron el pase a las semifinales por haber finalizado en mejor colocación
durante el campeonato.
El siguiente examen fue Lanús, equipo al que terminó de vencer en los
escritorios. La primera semifinal fue favorable a Racing (2 a 0). Hasta ahí, todo
en orden y regla. El desquite comenzó el jueves 13 de diciembre en cancha de
Independiente, siguió siete días después en Atlanta y terminó en el Tribunal de
Disciplina el 21 del mismo mes.
En Avellaneda el partido se suspendió por una agresión del público al juez de
línea Felix Grasso. La AFA decidió que el encuentro se reanude el jueves siguiente,
en Villa Crespo.
Lanús ganaba 2 a 1 y le faltaba un tanto para empatar la serie. El réferi
Emilio Misic finalizó el encuentro antes. Un juez de línea le advierte el error al
árbitro principal. “Quedan dos minutos todavía”, le confirmó el réferi suplente,
Jorge Borrelli.
Enterado de su falla, Misic fue al vestuario en busca de los jugadores de
Racing, pero éstos le contestaron que ya no tenían camisetas y el cotejo
quedó inconcluso hasta que, al día siguiente, el Tribunal de Disciplina, a pesar
de la constante protesta de los granates, decretó la finalización de la semifinal,
depositando a la Academia como uno de los finalistas del Octogonal.
Después de este despolijo episodio, llegó el primer chico para el segundo
ascenso. En el Cilindro de Avellaneda, el 27 de diciembre, Gimnasia de La Plata
sorprendió a todos y venció claramente a Racing por 3 a 1.
Una semana después, en la ciudad de las diagonales, se disputó el encuentro
decisivo. La ventaja del Lobo era considerable, pero no terminante. Sin embargo,
los hinchas de Racing arrojaron la toalla antes de tiempo. Mientras los fanáticos
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de Gimnasia agotaban sus localidades, los directivos de la Academia
devolvieron muchos boletos ante el poco incentivo de su gente.
Racing fue en busca de esos dos goles de diferencia para estirar la serie a
un tercer partido, que se había establecido –de ser necesario- para el 3 de
enero de 1985 en River. Pero el Lobo lo barrió con un contundente 4 a 2 ante
más de 26.000 triperos que llenaron el Bosque.
El partido tuvo la recaudación más grande del año en la B, pero no así de
venta de entradas. El record del ‘84 se generó gracias a los 12.833.000 pesos
que recaudó Gimnasia en su cancha, superando a los 10.400.000 del choque
de ida, en Avellaneda.
En tanto, el club blanquiceleste vendió 5.500 entradas, donde 300 eran
plateas. “Se fue la Guardia Imperial”, tituló Crónica, explicando: “Con el
tercero de Gimnasia, la hinchada (la barra ruidosa) de Racing se fue del estadio.
Algunos pocos, incluso, llegaron a aplaudir en la retirada, a esa enorme masa
en movimiento que era la hinchada de Gimnasia…”. El Lobo volvía, junto a
Español, a jugar los domingos. Racing debía esperar un año más de sábados.
Racing no le “empata” a San Lorenzo
El diario Tiempo Argentino realizó un informe sobre la convocatoria de los
primeros trece partidos de San Lorenzo y Racing en la Primera B. La difusión de
la investigación, reflejada con el análisis de dos próceres del periodismo deportivo,
como Villita y Osvaldo Ardizzone, se dio a conocer el 4 de mayo de 1984. A
continuación la reproducción exacta de ambos puntos de vista.
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Todos pensaban en el “boom” pero casi se está en un “bum”
Por Villita
El “boom” –esa especie de ruido que hace la notoriedad- es cosa de dos
caras, que pueden tener nombre y llamarse, entonces, San Lorenzo de Almagro
y Racing Club. En ambos casos, el “boom” representa la curación de la penuria,
produciendo un hecho difícil de obtener en la vida, cual es el salir de las
sombras para penetrar raudamente en la luz, arribando el cielo social que es la
velocidad, un oropel que llaman triunfo.
Los aficionados al fútbol conocen el proceso de San Lorenzo de Almagro,
desde que empezó la mala en Primera A, culminando con el descenso a Primera
B: después, por orden de sensaciones, la permanencia fugaz en esa categoría
inferior, sus victorias espectaculares, el seguimiento apasionado de sus hinchas,
las reiteradas lluvias sabatinas de papelitos y, al fin, el estallido clamoroso del
regreso al viejo sitial de los Cinco Grandes.
Cuando ese arribo se registró airosamente, empezó el declive racinguista.
Como en un tango discepoliano, Racing se ladeaba… se ladeaba… hasta que la
hecatombe se materializó y los prestigios históricos se marchitaron y los colores
tradicionales se palidecieron y el viaje al infierno fue un itinerario con una
apasionante esperanza: que el trayecto resultase un periplo de la ida y vuelta,
así, cual había sido el andar sanlorencista.
Todo se fue reproduciendo, en verdad, mientras detrás de San Lorenzo
marcharon viejos y nuevos fanatismos cordiales, en pos del resurgido ensueño
de Racing anduvieron amigos de todas las épocas, y, por qué no afirmarlo, el
sentimiento unánime de la hinchada gloriosa del fútbol. Junto con la nerviosa
preocupación de sus símbolos de volver sin la frente marchita, marchaba como
un virtual coro estimulante la voz desde el púlpito que es la tribuna en la
asamblea futbolística: “¡Racing volverá! ¡Racing tiene que volver!”
Todo parecido. La concurrencia reventando espacios, los papeles chorreando
desde las nubes, los cánticos, las esperanzas, las recaudaciones formidables,
las radios convocando a sus respectivas audiencias, casi todas detrás de
Racing, y la victoria, y los pláceles generales. Todo parecido, casi igual. Racing,
en definitiva, cumplía con el compromiso tácito de pegar la vuelta con idéntico
envión y prontitud con las que realizó sus viajes de ida y vuelta el equipo de
Boedo.
Con relación a la campaña azulgrana, no faltaron algunas dubitaciones iniciales
ni tampoco escasearon, a cierta altura, las depresiones anímicas, porque todo
amagaba frenarse. Sin embargo, esa fe, que derriba paredes, montañas colosales
y obstáculos mil, fue ganando “domingo a domingo”.
Concretamente, San Lorenzo de Almagro constituía un “boom” que se permitía
el lujo de alterar el almanaque haciendo de los sábados, domingos…
Con relación a la campaña blaquiceleste, las dudas fueron menores. Si San
Lorenzo era comprobante de que “jugar en Segunda” no es la muerte, sino la
renovación de la vida, Racing debía resultar favorecido por la experiencia de su
colega: “Tiene que volver” con rapidez, brillo, rotundidad y masacre de cifras
goleadoras y recaudadoras.
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Hasta aquí, el sector de los parecidos.
De ahí en adelante, las diferencias.
Racing no pudo “agarrar” la punta y sostenerse en ella; su hinchada tiene
motivos para silbar, los jugadores no consiguieron quitarse los pesos simbólicos
de las espaldas, el técnico no pudo imponer su aritmética que teoriza
multiplicando el valor de no perder… y Racing vio cómo se le iba de las manos el
colorido globo llamado “boom”, manejado ahora por Deportivo Español.
En estos momentos, cuesta un poco creer que Racing se resarcirá
inmediatamente de sus penurias modelo 1984, porque el “boom” se esfumó y el
primer puesto se halla algo lejos y la racha adversa tiene visos de transformarse
en ventarrón tempestuoso.
La versión terminante ha degradado a una retórica negativista, al menos
desconsolada: “¿Podrá volver Racing?”.
Claro que estas disquisiciones, que detectan la angustia de los hinchas
racinguistas, no constituyen agorería ineluctable. Simplemente, quisimos trazar
un paralelo entre dos “boom” y el proceso nos ubica ante una flamante
desventura, que tampoco tiene por qué considerarse “parate” definitivo. Racing,
en verdad, tiene una chance suprema: iniciar ya mismo la nueva escalada al
“boom”, ponerse el buzo sudoroso de ir para adelante. Pero, es sí: ¡hacia
adelante!, lejos de teorías especulativas. Para entrar a Primera A hay que
jugar de primera. Racing lo sabía antes, no puede olvidarlo ahora.
El “boom” puede reanudarse en cualquier momento, pero deber tenerse
cuidado con el ¡bum!
San Lorenzo y Racing, dos grandes del fútbol argentino que conocieron la
misma curva descendente, que entraron en el mismo túnel en busca de la
misma luz. Dos enormes historias de fútbol, plenas de ídolos y lauros,
empequeñecidas y humilladas por una tabla de posiciones que parecía invertida,
de tan dramática.
Dos personajes dispuestos a jugar el rol de muchachito-héroe, y a levantar
las alas del eterno Ave Fénix.
Dos ilusiones de fiesta, delirio, goles, victorias. Dos miras puestas sobre el
ascenso, dos actitudes resueltas a jugarse la vida. San Lorenzo y Racing en
Primera B, en el 82 los de Boedo, actualmente los de Avellaneda.
Las comparaciones son odiosas, sobre todo para quienes son comparados.
De todas formas, no hacen falta muchas palabras para verificar que, al menos
en las primeras siete fechas, son dos caminos distintos aquel azulgrana del 82
y este albiceleste del 8. San Lorenzo llevaba 9 partidos ganados, 4 empatados
y ostentaba su invicto, mientras este Racing ganó 6, empató también 4, pero
el invicto quedó atrás en la sexta fecha, perdiendo hasta hoy 3 partidos. San
Lorenzo era más goleador, con 25 contra 20; y tenía también menos goles en
contra, 9 contra los 14 de Racing.
Hasta en las tribunas, las cifras dan como ganador a los parias de Boedo,
con 313.466 populares y 126.720 plateas contra 208.277 y 70.691. El final de
San Lorenzo fue una gran fiesta.
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1985. Racing sale al Monumental para jugar la primera final del Octogonal con Atlanta. No
hizo falta habilitar las plateas.
En el caso San Lorenzo, un único sentimiento: la pasión
Por Osvaldo Ardizzone
Yo sé que cuando San Lorenzo se fue a la B, el quebranto fue casi nacional.
Se advertía una pena de país, una piedad que albergaba un sentimiento de
simpatía solidaria, como cuando nos enfrentamos a la arbitrariedad de la injusticia
o a la crueldad de un despojo. Y también estoy convencido que ese desconsuelo
nacional influyó mucho en el ánimo ya de por si agobiado de los simpatizantes
de San Lorenzo. Ya no era sólo pena, postración, sino rebeldía. El sentimiento
se fue irguiendo, fue adquiriendo más estatura, más vigor, más potencia espiritual.
Ahí fue donde fecundó más el fenómeno del regreso.
Los grandes movimientos se instalan más en la pasión que en el intelecto.
Los ideólogos piensan, elaboran, diagraman, pero después es necesaria la pasión
que impulsa, que arrasa, que se torna avalancha, torrente incontenible. Es la
simpatía que crea la postergación, la solidaridad que fabrica la humildad.
Eso fue San Lorenzo, en un momento todo fue San Lorenzo. Hasta la
vestimenta de las damas. Remeras, pulóveres, gorros, boinas, camisas… Buenos
Aires se vistió de San Lorenzo. Los sábados fueron propiedad exclusiva de
“ellos” y adquirieron más calor popular que el fútbol más adulto de los domingos…
Las canchas fueron todas pequeñas, incluida la de Vélez, a tal punto que en el
mismo club de Liniers se temía por un éxodo del sentimiento. Vélez hacia San
Lorenzo por esa psicosis que calaba hondo hasta el contagio…
¿Qué ocurría en los sábados de Buenos Aires cuando San Lorenzo actuaba
en Vélez? La peregrinación de los fieles que se atravesaba la ciudad con el
bullicio ensordecedor de los bombos, de los redoblantes, de los cánticos… Pero
centenares de promesante todos, colorea dos de San Lorenzo, mujeres, pibas,
matrimonios, abuelos…
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1982. San Lorenzo sale al Monumental para jugar por la sexta fecha de la B con Tigre. Hubo
que abrir todo el estadio para albergar los 74.048 fanáticos.
Pocas veces asistimos a un fenómeno de esa magnitud en el medio futbolero.
A tal punto que los sanlorencistas nunca capitalizaron tanta simpatía de los
demás, en tiempos de la A, rivales enconados de toda la visa…
¿Y cómo se redondeó el fenómeno San Lorenzo? Que los jugadores, a despecho
de alguna mediocridad, no pudieron salvarse del contagio. Ellos fueron los
primeros en sucumbir a esa influencia que impulsaba desde arriba… Era la
primera manifestación de un hecho semejante y los jugadores no pudieron
sustraerse, fueron imponentes para ahuyentar esa presión espiritualmente
apasionada que exigía cada vez más, más a medida que se consumaban los
triunfos, que la expedición de regreso presentía más cercano al objetivo final…
Por eso, aunque cueste admitirlo, es que nace el San Lorenzo ofensivo, el
que se lanza al ataque sin meditar, sin reflexionar, desprotegiéndose,
arriesgándose. San Lorenzo equipo-San Lorenzo-tribuna se funden en una única
identidad indisoluble. Ni la tribuna puede sola, ni sólo puede el equipo. Los
fundamentos técnicos son superados por los de la pasión… Ninguno de los dos,
jugadores-hinchada pudo ya conformarse con el amor tibio, formal, reflexivo, a
medias. Sólo la pasión, sólo el desborde. Por eso desde allá arriba, aún ahora
mismo las exigencias no se calman, no silencias, no se conforman.
Así creció la urgencia de San Lorenzo hasta transformarse en gesta que
caló en lo más hondo de la popular… Y el fenómeno sólo puede y pudo plasmarse
porque todos, todos, se sintieron modesta, humildemente, protagonistas de un
sentimiento común a todos, en todo caso, único.
¿Por qué no se reproduce el fenómeno con Racing? Sí, amaga con alcanzar
la misma dimensión, pero ya no es el primero, no provoca la misma piadosa
simpatía. Ya había ocurrido con San Lorenzo, cuando fue injusto, cuando fue
una crueldad, un despojo. Además, Racing acude a más “mercenarios de
emergencia”, cree más en la historia-Racing, en la Academia en Racing-blasones…
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Todos, hasta los ajenos, suponen –o suponían- que Racing regresaría a
Primera A por linaje y en la sobrestimación se fue perdiendo modestia, humildad.
Y frente a los primeros contrastes, las primeras decepciones, se fue
debilitando el sentimiento… Faltó el fermento popular que acompañó a San
Lorenzo, que fue protagonista en San Lorenzo, faltaron los gorros, las camisas,
las muchachas con las remeras San Lorenzo, las marchas, las peregrinaciones,
los cantos. Falta quien empuje al ataque. Pero no es fácil lograrlo. Por eso el
fenómeno-San Lorenzo no puede ser igualado por Racing. Por eso la
trascendencia es distinta…
Porque, además, San Lorenzo fue el primero.
Los primeros 13 pasos
“Las estadísticas no mienten y aquí se las ofrecemos completas”,
anunció el matutino.
Fecha 1:
San Lorenzo 2 – Gimnasia LP 1: 21.841 entradas
Racing 2 – Los Andes 1: 31.442 entradas
Fecha 2:
Defensores 0 – San Lorenzo 2: 24.273 entradas
Talleres R.E. 2 – Racing 3: 23.179 entradas
Fecha 3:
San Lorenzo 2 – All Boys 1: 16.376 entradas
Racing 1 – Armenio 1: 18.895 entradas
Fecha 4:
Almirante Brown 0 – San Lorenzo 1: 44.145 entradas
All Boys 0 – Racing 1: 24.525 entradas
Fecha 5:
San Lorenzo 4 – Atlanta 0: 39.479 entradas
Racing 0 – Tigre 0: 25.588 entradas
Fecha 6:
Tigre 1 – San Lorenzo 1: 74.048 entradas
Morón 1 – Racing 0: 25.523 entradas
Fecha 7:
San Lorenzo 3 – Argentino de Quilmes 0: 34.544 entradas
Racing 0 – Nueva Chicago 0: 15.085 entradas
Fecha 8:
Estudiantes 1 – San Lorenzo 2: 38.037 entradas
Argentino (Rosario) 4 – Racing 0: 44.920 entradas
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Fecha 9:
San Lorenzo 0 – Lanús 0: 42.173 entradas
Racing 4 – Gimnasia 0: 12.687 entradas
Fecha 10:
Los Andes 3 – San Lorenzo 3: 22.129 entradas
Racing 2 – Sarmiento 1: 11.369 entradas
Fecha 11:
San Lorenzo 1 – Talleres R.E. 1: 25.576 entradas
Lanús 0 – Racing 2: 15.800 entradas
Fecha 12:
Italiano 1 – San Lorenzo 2: 36.143 entradas
Racing 0 – Español 0: 17.780 entradas
Fecha 13:
San Lorenzo 2 – Armenio 0: 24.622 entradas
Banfield 4 – Racing 2: 12.175 entradas
Totales
San Lorenzo: 443.386 localidades vendidas (34.106 por encuentro)
Racing: 278.968 localidades vendidas (21.459 por encuentro)
En su segundo año, la Academia volvió a Primera
En 1985 Racing volvió a su habitat natural. Pero para lograrlo, tuvo que
recurrir nuevamente al Octogonal. Su desempeño en el campeonato fue
irregular y mediocre, a tal punto que el equipo tuvo cuatro directores
técnicos.
Comenzó Agustín Cejas, que venía de la campaña anterior. Los malos
resultados lo alejaron para darle lugar al breve interinato de Cacho Giménez.
Luego asumió Vicente Cayetano Rodríguez, pero su gestión fue pésima y
también se fue. Finalmente, llegó un hombre del riñón racinguista: Alfio
Basile.
Disputadas 42 fechas, Racing finalizó tercero, detrás del campeón
Rosario Central y San Miguel, quien debutaba en el torneo proveniente de
la Primera C. La Academia llegó a la final del Octogonal luego de eliminar a
Banfield (Cuartos) y Quilmes (Semifinales).
El último escollo para el ascenso fue Atlanta. En la final inicial, Racing
cortó todas las aspiraciones de los Bohemios: 4 a 0 en cancha de River. A la
semana siguiente, casi para cumplir con el reglamento, se jugó la revancha,
que finalizó 1 a 1.
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La “B” fue record con el paso del Ciclón
La diferencia en el paso por la B entre Racing y San Lorenzo no la marca
únicamente la forma de ascender que cada uno conquistó. También existe
otro contraste. En 1982, esta división vendió un total de 1.972.999
entradas, entre generales y plateas. En 1984, el año que la Academia
debutó en la segunda categoría, se expendieron 1.685.694 localidades,
mientras que, al año siguiente, donde Racing logró finalmente subir a la A, la
venta cayó a 1.464.052 boletos.
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Capítulo 14
PARTÍCIPE DESDE EL CIELO
“Hoy, muerto el Padre Massa, lo llamaremos el padre de San
Lorenzo de Almagro, queda pendiente una deuda que por ser
de gratitud habrá de ser eterna”, revista El Ciclón.
El 11 de noviembre de 1982, cinco días después de recuperar la máxima
categoría, se conmemoró el Centenario del natalicio del Reverendo Padre Lorenzo
Massa, fundador espiritual de una pasión llamada San Lorenzo de Almagro.
Este cura salesiano, oriundo de la localidad de Morón, recibió los hábitos clericales
el 13 de febrero de 1898. Diez años más tarde, fue designado como encargado
del Oratorio San Antonio, anclado en pleno Almagro, ahí en México esquina
Treinta y Tres Orientales.
Decir que el Padre Massa fue el fundador directo de San Lorenzo es equívoco.
Él adoptó, por intermedio del fútbol, a un grupo de purretes que querían jugar a
la pelota. Ante los peligros de la calle, el cura les ofreció sus instalaciones a
cambio de que ellos acepten tomar los hábitos religiosos los domingos. Conformes
con la propuesta, los jóvenes de los barrios de Almagro y Boedo empezaron a
darse cita cotidianamente en el Oratorio.
A pesar de ello, Lorenzo Massa los aconsejó para que se organizaran un
poco más. Los pibes, entre los que se destacaban los hermanos Monti,
Scaramusso, Xarau, Coll, Gorena y Gianella, participaban en los desafíos barriales
bajo el nombre de “Los Forzosos de Almagro”. Semejante distinción no era del
agrado del cura. Por ello, el 1 de abril de 1908, los chicos se reunieron para
fundar el Club Atlético San Lorenzo de Almagro. La definición de la entidad fue
por los siguientes tres motivos: en homenaje al Sacerdote que los adoptó, al
santo mártir de la iglesia cristiana y a la batalla que le sirvió al general San
Martín para comenzar con su cruzada libertadora por América.
San Lorenzo empezó a crecer vertiginosamente. Tres títulos locales y dos
internacionales en la era amateur le bastaron para encaminarse entre los equipos
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más poderosos del fútbol local. A su vez, el club evolucionó institucionalmente
gracias a la inversión inmobiliaria que se gestó en avenida La Plata al 1700. Ahí
Lorenzo Massa festejaría dos títulos más: 1933 y 1946.
El 31 de octubre de 1949 se despidió de San Lorenzo para conocer
directamente al Dios que tanto tributo le había brindado en vida. Muchos dicen
que a partir de esa fecha, el club no fue el mismo. La hermandad que transmitía
el Padre Massa fue única e irrepetible.
Sin embargo, los éxitos deportivos –y no sólo futbolísticos- continuaron
hasta mediados de los años setenta. Conocido el panorama financiero por
aquellos tiempos, San Lorenzo comenzó a despedirse de avenida La Plata y de
la Primera División. Así fue que, en 1982, cien años después del nacimiento del
cura salesiano, esa confraternidad que él inculcaba, volvió a relucirse todos los
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sábados con el conmovedor apoyo de la gente del Ciclón en el momento más
crítico de la institución. Parecía que Lorenzo Massa, desde el cielo, no quería
que esa pasión social y deportiva que cultivó se viese en peligro, a punto de
desaparecer.
Los hinchas tomaron fielmente los hábitos en el ’82. No habrán ido a misa
muchos de ellos, pero sí peregrinaron por todas las canchas –menos la propia,
claro- para sentirse tan forzosos como aquellos pibes de principio de siglo
veinte.
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La historia del cura Lorenzo fue tan particular que se llevó al cine. Su
excepcional intérprete fue el actor Ángel Magaña, quien, casualmente, falleció
en 1982… Quizás este protagonista le fue a avisar al Padre Massa que su club,
por el que tanto amor entregó, estaba más vivo que nunca.
Escena de la película “El cura Lorenzo”
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7
Capítulo 15
POSTALES DE UNA PASIÓN
“Nos fuimos al descenso, nos vendieron la cancha, lo que
nunca pudieron es parar a esta hinchada...”,
el pueblo de San Lorenzo.
A pesar de la tristeza que se vivió en el duro 1981, los santos de Boedo
anduvieron peregrinando por las canchas más grandes del país, derrochando
una admirable alegría que atrajo a todo el ambiente futbolero.
La fidelidad de San Lorenzo, traducida en llenos totales, quedó registrada
en en imágenes que hoy están rescatadas y que ni el paso del tiempo podrá
borrarlas de la memoria de aquellos hinchas que cumplieron con la misión de
alentar al Ciclón donde quiera que juegue.
“Ciclón, Ciclón,
es solamente un año,
te vamos a seguir,
a donde quieras ir”.
“Azul con azul,
y en el medio rojo,
esos son los colores
que me vuelven loco”.
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“Ponga garra San Lorenzo,
ponga garra y corazón,
esta hinchada, se merece,
se merece ser campeón”.
“Vamos mi San Lorenzo,
y pongan garra que tenemos que ganar,
ésta es tu hinchada, te seguirá
y ya muy pronto volveremos a la A”.
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“Globo, yo no lo niego,
vos sos roñoso porque,
naciste quemero,
con el camión municipal,
todas las noches vos salís a laburar,
Juntando toda la basura,
de toda la Capital,
la llevás para tu casa,
que es la cancha de Huracán”.
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“Ahí viene la hinchada,
me gusta bailar,
ahí viene la hinchada,
me gusta bailar,
y vamos, vamos San Lorenzo,
que volvemos a la A”.
“Vamos, mi San Lorenzo,
y ponga garra que tenemos que ganar,
esta es tu hinchada, te seguirá,
y ya muy prono volveremos a la A.
No me importa el periodismo,
no me importa el qué dirán,
yo te sigo a todas partes,
cada vez te quiero más”.
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“Globo, fue caminando,
junto con Boca y Grondona,
hasta Luján,
para pedirle ante al altar,
y de rodillas que no suba tu papá.
Tu papá viene subiendo,
nadie lo puede parar,
porque entre todos los santos,
éste es que puede más”.
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“Vamos mi San Lorenzo,
y ponga garra que tenemos que ganar,
esta es tu hinchada,
que te siguió,
durante el año 1982.
Ya llegamos ¡che bosteros!
ya llegamos Huracán,
nuestros hijos están contentos,
porque llega su papá.
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“Vení, vení, cantá conmigo,
yo te lo pido de corazón,
cantá bien fuerte,
no tengas miedo,
que de Boedo salió el campeón”.
“Grondona que mal se te ve,
Boedo se va de la B”.
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“Mirala, que linda viene,
mirala que linda va,
es la hinchada de Boedo,
que volvió a Primera A.
No me importa donde juegue,
siempre lo voy a seguir,
yo lo quiero a San Lorenzo,
y con él voy a morir”.
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Capítulo 16
ENAMORÓ A PROPIOS Y…
EXTRAÑOS
“Vengo porque me gusta que mis dos hijos vean fútbol. No soy hincha
de San Lorenzo, pero me decidí a venir los sábados porque me gustan
los espectáculos populares y esto es un fenómeno popular y quiero
que los chicos lo conozcan”, María Cecilia Centurión, una de las tantas
de miles de personas que se sumaron a la fiesta azulgrana.
La hinchada de San Lorenzo mostró tener un don divino que no se apagó ni
en las peores etapas. Sin cancha, en el año que jugó en la B, tuvo que
peregrinar por todos lados y recurrir a alquileres. Si bien comenzó siendo local
en Ferro, en Vélez se sintió más propietario que nadie. Inclusive que el propio
Vélez. Ahí disputó veinte partidos durante 1982, casi la mitad del campeonato.
El Amalfitani, espléndidamente ubicado y con un gran caudal de medios de
locomoción para acercarse, resultó ser el más cómodo y el que depositó más
hinchas del Ciclón en sus tribunas.
Liniers, Villa Luro, Versalles y toda la zona Oeste empezaron a sentir el
clamor del barrio de Boedo. San Lorenzo y su gente, a lo largo del torneo,
sábado a sábado, contagiaron una franja de la ciudad que todavía no tenía un
serio referente.
Las calles aledañas se nutrían de caravanas que le daban vida a la zona.
Los vecinos estaban gustosos de ver hinchas alegres en un momento que
otros hubiesen preferido el silencio o, peor aún, el abandono.
En el barrio, dos horas antes del partido, no había lugar para estacionar. La
comisaría 44 de Versalles instalaba más efectivos para prevalecer el orden.
Pero no hacía falta: una hinchada sola era la que siempre desbordaba la cancha
de Vélez.
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Conmovedor fue cada recibimiento de los hinchas. Acá Insua saliendo con un jóven.
El fenómeno San Lorenzo, el de las convocatorias multitudinarias, captó el
interés de extraños, foráneos que comprometieron su original sentimiento. Niños
y adolescentes que concurrían a Vélez Sarsfield, como socios y vecinos de la
entidad velezana, comenzaron a mirar con más cariño la casaca azul y grana.
Los locales de indumentaria deportiva ubicados en Liniers poblaban sus vidrieras
con camisetas del club de Boedo. El fenómeno San Lorenzo hacía al barrio
hincha del Ciclón.
Los dirigentes santos, astutos y despiertos ante la inédita causa popular,
colocaron en diferentes partidos mesas dentro de las instalaciones de Vélez
para atender a aquellos simpatizantes que buscaban asociarse. Esta iniciativa,
disgustó a las autoridades locales.
En números, la diferencia fue notable: mientras Vélez Sarsfield tenía, en el
torneo Metropolitano (donde mejor se ubicó en venta de localidades) un promedio
de 10.099 entradas por partido, San Lorenzo obtuvo una media de 25.361
boletos por encuentro. La diferencia relucía de un día a otro, de sábado a
domingo.
Esta revolución sabatina causada por San Lorenzo, motivó a los hinchas de
otros equipos para sumarse a una fiesta que tomaron como propia, una fiesta
que contrastaba con el Nacional y Metropolitano de ese año, torneos que el
público dio la espalda desde un comienzo. Ver al Ciclón resultaba más sano. La
alegría derrochada por los hinchas, con cánticos creativos y originales, sepultó
la amargura del resto. Sin dudas que San Lorenzo ya era el “boom” deportivo
del año.
110
Las familias enteras reconociendo el esfuerzo de Hugo Moreno.
El espectáculo rendido entre papeles, gorros y banderas, acercó a la familia
entera, que se reunía para ir a la cancha. Desde el abuelo que gritó los goles de
Diego García, el papá que deliró con los caños de “Coco” Rossi hasta el chico que se
encariñaba con la camiseta azulgrana gracias a la polenta de la “Chancha” Rinaldi.
Una producción de la revista Goles Match evidenció el asombro del público
que acompañaba a San Lorenzo, sin importar su sexo, edad, religión y, menos,
su condición de hincha. Respetando los años de ese momento, reproducimos
los testimonios más relevantes de quienes explicaron por qué seguían al Ciclón:
“Sinceramente aún no me puse a analizar por qué vengo. Yo soy hincha de
Boca y estoy viniendo todos los sábados a ver a San Lorenzo. Ahora que me
hace esta pregunta, pienso que en realidad lo que me motiva es el espectáculo
que brinda la gente. Por que si bien hay hinchadas numerosas como las de
Boca o River, esto es distinto y no sé por qué”, Basilio Bruno, 40 años.
“Porque en mi casa son todos de San Lorenzo y en la medida que puedo
vengo casi siempre a verlo”, Ana María de Aquique, 42 años.
“Ay, nene, vengo a verlo porque soy fanática desde que nací. Siempre lo fui
a ver pero no tanto como ahora, que vengo siempre porque este año es una
locura”, Ida Pauta de Liemi, 57 años.
“Yo no soy de San Lorenzo, como mucha gente que viene ahora. Vengo a
verlo porque tengo un amigo que juega en San Lorenzo. A mí me dio lástima
cuando descendió y lloré un poquito. Ahora que está en la B creo que hay que
alentarlo y aquí estoy”, Sandra Guliard, 19 años.
111
Los disfraces estaban a la órden de los sábados. Los chicos también se lucieron.
“Porque acompaño a mi novio y como él siempre viene y no se pierde un
partido… Además me gusta mucho el espectáculo de tanta gente junta”,
María Velázquez, 31 años.
“Porque soy hincha de San Lorenzo desde que en San Lorenzo no había
alambrado olímpico, estaba la barandita. El año pasado no pude ir a verlo por
razones particulares, pero este año pienso seguirlo siempre”, Roque Laurellana,
74 años.
“Venimos porque está ganando y juega bien y no se dio nunca lo que se
está viendo en este momento. Yo nunca lo seguí pero ahora usted ve que
esto es tan lindo que yo vengo con toda la familia, mi marido, mi hermano, mi
sobrino, mis hijos. Todo esto es muy lindo y no hay que desaprovecharlo”,
Nélida Petit de Lorenzo, 36 años.
“Porque soy hincha de San Lorenzo y si bien no venía seguido en años
anteriores ahora que se juega los sábados, nos queda más cómodo para la
familia”, Lidia Santos de Montejo, 27 años.
“Yo vengo porque mi sobrina es fanática de San Lorenzo y tengo que
traerla. Yo nunca venía a la cancha pero ahora tengo que venir a traerla a
ella”, María Dolores Porcelia, 53 años.
“Yo soy hincha de San Lorenzo desde que tengo uso de razón. Vivo en
Castelar y como ninguno de mi familia es hincha del ‘santo’ me vengo en tren
desde allá y mi tía me trae”, Liliana Andrea Lanatti, 13 años.
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“Yo soy hincha de Vélez y vengo porque mi marido es de San Lorenzo y quiero
acompañarlo a él. Antes no iba casi nunca, pero ahora que juegan los sábados,
sí”, Elina Martinoni, 30 años.
“Porque soy hincha de San Lorenzo y porque me gusta todo esto, toda la gente de
acá y me hace muy bien realmente. En el trabajo yo no tengo horario rotativo y por
ahí no puedo venir, pero si no trabajo vengo porque es lindo estar con esta gente que
quiere empujar toda junta para ver si pasa algo”, Hugo Testina, 24 años.
“Yo vengo ahora porque me gusta todo el espectáculo y de paso acompaño
a mi novio”, Laura Gatiche, 22 años.
“Porque es mi equipo favorito y siempre lo seguí, así que ahora no le puedo
fallar”, Walter Onainty, 22 años.
“Yo vengo para hacerla la gamba a éste, que es hincha de San Lorenzo. Yo
soy ‘gallina’, pero me gusta la fiesta ésta”, Gustavo Onainty, 24 años.
“Siento mucho por San Lorenzo y lo voy a seguir adonde sea”, Héctor
Néstor Jiménez, 17 años.
“Ahora vengo con toda mi familia. Mi señora, mi nieto y mi yerno. Antes no,
veníamos todos pero ahora es distinto. Al margen del partido incide el
espectáculo que da San Lorenzo. Yo tengo una vida en San Lorenzo. Soy
encargado de la pileta y tengo 33 años de servicio. Nos debían tres meses de
sueldo, ahora sólo nos deben un mes, pero el cariño por San Lorenzo es tan
grande que no puedo estar ausente”, Néstor Jiménez, 53 años.
“Soy de River pero me gusta el juego que hace, aunque me gusta más la
gente que llena la cancha”, Héctor Alberto Aracena, 22 años.
“Soy hincha de San Lorenzo pero dejé de venir hace tiempo porque me
descorazoné con el profesionalismo. Pienso que este años pueden cambiar
algunas cosas y entonces vengo todos los sábados”, Erick Martensen, 45
años.
“Porque soy hincha frustrado desde hace años y me parece que venir es
una buena forma de ser hincha y a la vez poder presenciar un buen espectáculo
no sólo en la cancha sino en el público y todo lo demás”, Alberto Martínez
Costa, 30 años.
“Porque soy fanático y creo que es un gran equipo. Siempre lo seguí a
todas partes”, José Luis Arditti, 19 años.
“Porque soy hincha de San Lorenzo desde que era chiquito. San Lorenzo es
lo más grande que hay. ¿El año pasado? No, no iba. Este año vengo porque
viene todo el mundo”, Julio González, 23 años.
“Soy hincha de San Lorenzo y lo seguí toda la vida y mis pibes también”,
Alfredo Ignacio del Campo, 44 años.
“Yo soy mormón y antes no lo podía ir a ver porque los domingos se lo
dedico a la iglesia. Ahora que juega los sábados puedo ver al equipo del cual
soy hincha”, Julio Martínez, 50 años.
“Porque me gusta el cuadro San Lorenzo. Cuando jugaban los domingos a veces
faltaba pero este año vengo todos los sábados”, Ernesto Ricchieri, 11 años.
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“Y… vengo porque gana siempre. Antes no ganaba nunca”, Antonio Rafaelli,
14 años.
“Yo soy hincha de Boca, pero siento que toda la gente habla de San Lorenzo
y vengo a ver algo bueno”, Carlos Fuzzi, 16 años.
“Yo también soy hincha de Boca y vengo por lo mismo. Todo el mundo
habla de San Lorenzo y pienso que debe ser lindo venir”, Adrián Fabián
Otero, 16 años.
“Porque pienso que en estos momentos es el equipo que está haciendo
furor en la Primera B, cosa que nunca se vio. Soy hincha de Boca, pero como
vivo cerca cada vez que juega en Vélez, vengo a verlo”, Héctor Murano, 29
años.
“Yo soy hincha de Nueva Chicago y me gusta el buen fútbol. Como ahora
con Chicago no veo buen fútbol, vengo a ver a San Lorenzo. Además, me
gusta mucho el espectáculo que brinda la hinchada”, Edgardo Fabio Mistuzi,
17 años.
“Soy hincha de San Lorenzo y antes no iba seguido, pero ahora uno tiene la
oportunidad de sacar de adentro todo lo que no puedo sacar durante muchos
años”, Norberto Polinaro, 47 años.
“No, antes no venía nunca. Ahora vengo junto con mi esposo que es hincha
de San Lorenzo y lo hago porque ahora todo el mundo parece que lo sigue.
Debe ser porque está en la mala, ¿no?”, Silvia de Serra, 29 años.
“Yo soy hincha de River, pero vengo porque mi papá es de San Lorenzo. Me
gusta el fútbol y también la gente”, Mariano Reili, 10 años.
“Antes no venía tan seguido, pero ahora que está en la B hay que ayudarlo…
y uno es hincha y tiene que estar”, Raúl Ángel Juez, 29 años.
“Porque siento que San Lorenzo me necesita. Antes no venía, pero ahora sí
y traigo a los pibes porque quiero que ellos también participen”, José Cristiani,
37 años.
“Hace 60 años que soy hincha de San Lorenzo y este año siento algo
nuevo. Creo que el haber descendido al final le hizo bien”, Carlos Ruiz Cobo,
67 años.
“Dejé de verlo el año pasado porque me había decepcionado bastante. Pero
este años es una atracción extraña verlo en la B”, Hugo Eduardo Micheli, 36
años.
“Porque me gusta el cuadro. Yo soy hincha desde los siete años y me gusta
también la gente”, Carlos Enrique Moraita, 10 años.
“Porque me apasiona el fútbol y me apasiona San Lorenzo. El año pasado
no venía porque creo que no despertaba el entusiasmo necesario. Este año
por lo que usted ve es distinto. Además el espectáculo de la gente es
monumental”, Antonio Centreoni, 67 años.
“Porque hace 21 años que soy socio de San Lorenzo y la verdad que nunca
esperaba encontrar este espectáculo que está brindando toda la hinchada de
San Lorenzo. Creo que esto se debe a que los grandes reveses de la vida
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hacen que la gente siempre se agrupe y busque salir adelante. Ojalá que esto
sirva de modelo para nuestro país en otras cosas”, Jorge Manfredi, 56 años.
“Porque es una cosa que llevo en el corazón desde que tengo uso de razón.
Es un sentimiento muy profundo y este año se ha dado una cosa que nunca
vi. Un movimiento tan espectacular, cosa que yo nunca vi en el fútbol. Creo
que se debe mucho a la necesidad de exteriorizarse de la gente, realmente
se ha convertido en la fiesta semanal. Uno viene a la cancha y sirve para
poder escupir un montón de cosas que junta en la semana, con todas las
frustraciones que todos los argentinos hace años que venimos sufriendo y
sirve para integrarse en forma conjunta y pelear por lo mismo”, Raúl Héctor
Ramos, 44 años.
Dos años después, Vélez se negó a alquilarle
el estadio a San Lorenzo
Como consecuencia del arraigo que tuvo el Ciclón en Liniers durante 1982
en la B y, al año siguiente en el subcampeonato del Metropolitano, donde
también fue primero en venta de entradas, para el Nacional del ’84 San Lorenzo
tuvo que buscar otra cancha para ser local, ya que en una confusa negativa,
las autoridades de Vélez le cerraron las puertas del Amalfitani a los “cuervos”.
El presidente velezano Ricardo Pascual Petracca, empresario de una fábrica
de ascensores, fue uno de los impulsores de esta iniciativa. ¿El motivo? El
fervor que despertó San Lorenzo en Liniers provocó el traspaso del sentimiento
de muchos socios y simpatizantes de Vélez. Tal es así, que por las instalaciones
del club muchos circulaban con la camiseta del Ciclón, obligando a los directivos
a colocar carteles (foto) con la siguiente leyenda: “En Vélez, la de Vélez. Está
prohibida la utilización de toda indumentaria deportiva de clubes
nacionales e internacionales, excepto la selección argentina…”
Al respecto, los pares de
San Lorenzo mostraron su
enojo
porque
debieron
buscar sobre la marcha otro
predio
–finalmente
fue
Atlanta- para recibir, por el
torneo Nacional, a Temperley,
Gimnasia de Mendoza y Unión
del Chaco. “Lo que nos hizo
Vélez Sarsfield no tiene
calificativo –expresó el
dirigente Devicente a El
Gráfico-.
Además
no
entiendo cómo la AFA no medió
para que revocara su actitud.
Pero el culpable de todo no es
Petracca, sino el arquitecto
Pérez. Varios directivos hablaron con Petracca y nunca pudieron sacar cuál fue
el verdadero motivo de la negativa”.
El “No” proveniente de Liniers tenía una sola explicación, y los hinchas de
San Lorenzo, fiel a su estilo, lo dieron a entender con una sola canción: “Señor
Petracca, ya no hay solución, los hinchas de Vélez ya son del Ciclón”.
116
“Papá: no quiero ir más a ver a Argentinos. Llevame a ver a San Lorenzo”
Estas palabras pertenecen a Emiliano Rodríguez Leone, en su versión 1982.
En ese año, el joven, portador de siete años de vida, era simpatizante de
Argentinos Juniors. “Yo fui a la cancha el día que San Lorenzo se fue a la B, y
lo curioso es que estaba en la tribuna del Bicho, del que yo era hincha”,
confesó.
“Ese día fui con mi papá, que es del Ciclón y se bancó estar en la popular del
rival. Lo que más recuerdo es la salida de la cancha. Mi viejo no decía una sola
palabra mientras todos los hinchas de Argentinos festejaban”, inmortalizó con
mucho esfuerzo.
Emiliano notó cómo su padre Manuel, un español que escapó de la Guerra
Civil y vino al país cuando tenía 10 años, en 1954, sufrió el dolor del descenso
en aquella tarde del 15 de agosto de 1981. “Mi papá se hizo cuervo por un tío
de él, que también era español”, contó Emiliano, graficando con detalles cómo
surgió el sentimiento de su progenitor: “Aquel tío le dijo terminantemente: ‘en
Argentina los españoles son de San Lorenzo o Independiente’. Por suerte, mi
viejo fue por primera vez a la cancha a ver al Ciclón. Y desde ahí que lo sigue
siempre”.
Metamorfosis. A los 7 años, con la camiseta del Bicho. Dos décadas después con la del Ciclón,
junto al arquero Oscar Passet, campeón con San Lorenzo en 1995.
El romance entre Emiliano y el club de La Paternal nació por su abuelo
materno, José Leone, un ex dirigente de aquella institución. “Mi mamá Lidia y
mi hermana son del Bicho y de entrada yo iba con ellos a la cancha. Cuando
San Lorenzo empezó a jugar en la B me repartía: los sábados iba a ver al Ciclón
y los domingos a Argentinos”, contó.
“Era tanta la gente que iba a ver a San Lorenzo que me impresionó mucho.
Hasta la cuarta o quinta fecha seguía a los dos, pero a partir de ahí le dije a mi
papá: no quiero ir más a ver a Argentinos. Llevame a ver a San Lorenzo”,
resaltó.
117
Si bien todavía era un niño, Emiliano aún tiene grabado en su mente el
mítico encuentro con Tigre en el Monumental: “El partido fue un embole, pero
la fiesta de la gente no se me borra de la cabeza. Yo me hice hincha por el
entorno más que por el equipo o algún jugador. De aquel momento me gustaban
Rinaldi y Quinteros, pero la hinchada fue lo que me volvió loco”.
Manuel
admirable
nunca me
lo que vi
cambio”.
jamás se hubiese imaginado la metamorfosis de su hijo, más por su
paciencia para inculcarle los colores azulgrana. “Él –cuenta Emilianoinfluenció para que yo me haga cuervo. Fue una decisión propia por
en el ‘82, aunque mi mamá Lidia le recriminaba bastante por mi
Actualmente, Emiliano es contador público e integrante de la Subcomisión
del Hincha del Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Lo sigue a todos lados y
sueña con ganar la Copa Libertadores. Hoy cuenta esta experiencia con cierto
humor, de forma pintoresca. “Pensar que festejé el penal que tapó Alles. Pero
bueno, era muy chico. Ahora voy a todas partes a alentar a San Lorenzo y me
enfermo cuando pierde”, resume.
Emiliano Rodríguez Leone, uno de los tantos frutos que se cosecharon
durante el fenómeno social que desató San Lorenzo en 1982. Y si bien su
caso es especial, no es único, hubo miles que padecieron el mismo éxodo del
sentimiento.
118
Capítulo 17
CORRER, LIMPIAR Y GOLEAR
“Lo vi en varios partidos y creo que está entre los mejores delanteros
que tiene el país. Este año la rompió”, Carlos Bianchi, en aquel
entonces delantero de Vélez Sarsfield.
En febrero de 1976 pisó el Gasómetro de avenida La Plata por primera vez.
Una prueba en las inferiores de San Lorenzo lo esperaba. Quedó como número
5, pero inmediatamente lo ubicaron más arriba, de 9.
Jorge Roberto Rinaldi tuvo una juventud particular. Vivió todo tipo de
experiencias en el ámbito deportivo. En el ’77 se consagró campeón de Novena
División, luego brilló en el título de Octava siendo el goleador con 20 tantos.
Además, fue subcampeón de Séptima y posteriormente otra vez campeón,
pero en Sexta.
Más allá de los éxitos, Rinaldi tuvo un ligero crecimiento cuando pasó a
integrar la Tercera con edad de Séptima. Sus formidables actuaciones lo obligaron
a subir un escalón más. Su hermano mayor, Osvaldo, le avisó durante una
tarde en su casa de Lugano que debía presentarse a entrenar con la Primera.
“Pensé que me estaba cargando. Tuve que pedir permiso en el colegio, no lo
podía creer”, sintetizó la “Chancha”.
Su debut mayor fue el 31 de agosto de 1980. San Lorenzo, dirigido por
Carmelo Faraone, luchaba por no descender y enfrentó a Independiente, en un
clásico que terminó sin goles. “¿Sabés quiénes me marcaron? Olguín y Villaverde…
casi nada”, recalcó con orgullo el rubio delantero.
De todas formas, en esta especial etapa de su vida, hubo tiempos para los
lamentos también. Rinaldi integró la Selección Juvenil de 1981, que consiguió la
clasificación al Mundial que luego se disputaría en Australia. Pero su codo se
descolocó y no le quedó otra alternativa que despedir a sus compañeros en
Ezeiza. A este mal momento, se le sumó otro de relevancia: el descenso de
San Lorenzo en ese mismo año.
119
Con 19 años, Rinaldi explotó en la B. Era el más admirado por los jóvenes.
Fue un trago amargo para él, como para sus compinches de divisiones
inferiores, Madelón e Insua. “Los que nos habíamos criado acá en el club
sabíamos que era un momento muy importante y decisivo”, destacó.
Llegó 1982 y parecía que el mundo se venía abajo para la joven promesa.
Inicialmente Juan Carlos Lorenzo no lo tuvo en cuenta –no viajó a Necochea
para hacer la pretemporada- y encima no tuvo suerte con el sorteo del servicio
militar obligatorio. “Cuando llegó la cédula para presentarme al cuartel pensé
que iba a tener un año tétrico”, sostuvo Rinaldi.
“Me brindaron ayuda para no perderme ningún partido, aunque en algunos
llegué un poco chamuscado. Siempre puse mucho esfuerzo para estar los
sábados. Hacía lo imposible con tal de escaparme”, descargó respecto a su
experiencia en la “colimba”.
Una de las premisas que se inculca en el ejército a los soldados es el
respeto a la autoridad, el orden y la conducta, practicando un régimen
verticalista. A pesar de ello, la disciplina de Rinaldi fue la más alterada del
plantel, provocando tres expulsiones a lo largo del campeonato.
Sus protestas fueron criticadas –constructivamente- en su momento por
algunos de sus compañeros. Él las aceptó y a pesar de sus frescos 19 años
cambió su conducta y terminó desplegando un rendimiento extraordinario en el
torneo del ’82, consagrándose como goleador del equipo con 15 anotaciones.
Una de ellas, ante Deportivo Armenio, fue brillante, arrancando desde mitad de
cancha: “Como gol fue muy lindo, más porque fue un partido reñido –ganó el
Ciclón 2 a 0- que sirvió para seguir arriba”.
120
El campeonato de la B marcó decididamente la carrera de Rinaldi. Sobre
todo por la expectativa que generó la gran muchedumbre que los siguió sábado
a sábado. “Fue un año atípico. Sabíamos que la hinchada iba a acompañarnos,
pero no creí que tanto como lo hizo. No era solamente en los días de partido,
era durante toda la semana. Hasta los entrenamientos estaban llenos de gente”,
graficó la “Chancha”.
Veinticinco años después, la memoria del ex columnista del diario Clarín
sigue intacta: “Lo primero que se acuerda la gente que en ese momento tenía
entre siete u ocho años es del ascenso, sin dudas. Lo que hizo la hinchada en
el campeonato del ’82 se lo puede comparar con una copa internacional”.
121
En referencia al plantel que integró en la Primera B, destacó: “Era un collage
de edades. Se basó en el respeto, principalmente cuando llegó Yudica, que fue
el gran impulsor, más allá que el Toto Lorenzo había comenzado dirigiendo al
equipo”. Al respecto, agregó: “José no sólo unió al grupo, también lo mentalizó
para ascender. A mí de entrada me mandó al banco, pero terminé como titular.
Cuando se fue me dolió mucho, porque él es un tipo muy querido”.
La campaña de Rinaldi en la B fue el despegue absoluto de una admirable
carrera como profesional. Carlos Bilardo, seleccionador argentino desde 1983
hasta 1990, lo convocó en reiteradas ocasiones para vestir la camiseta nacional.
“Fue un año histórico que lo tengo guardado en mi corazón porque la gente
no lo olvida, y si la gente de San Lorenzo no lo olvida es un orgullo para mí”,
cerró el gran protagonista de aquel campeón de 1982.
122
Capítulo 18
APOSTILLAS Y CURIOSIDADES
DEL CAMPEÓN
Un hincha a distancia
El presidente de facto de la República de Brasil, General Joao Baptista
Figueiredo, se confesó hincha del Ciclón, ya que en 1933 vivió en la Argentina
y celebró el primer título profesional conquistado ese año. Admirador de Diego
García, Figueiredo se alegró desde su tierra con el retorno a Primera: “Es un
momento muy especial para mí, me siento pibe otra vez gracias a San Lorenzo.
No todo en el mundo es crisis económica. Hoy es un día feliz”.
El otro ascenso del año
Considerado como uno de los deportes más tradicionales de la historia del
club, el básquetbol de San Lorenzo también retornó a la categoría máxima en
1982, dado que, un año antes había descendido, como el fútbol. En el campeonato
de la B el Ciclón despachó a todos los rivales (alcanzó un record de 42 partidos
invicto), jugando uno de sus últimos años en el recordado salón San Martín. En
1985, San Lorenzo participó de la primera Liga Nacional –jugó el partido inaugural
en Obras- pero pronto, por la reinante crisis económica que el club vivió en los
años ochenta, no sólo perdió la participación en el torneo Nacional, sino que la
disciplina desapareció hasta su regreso a principios de los años noventa.
El humor del equipo estuvo
garantizado
La unión que mostró la gente se trasladó
al plantel profesional. Los futbolistas se
apegaron mucho para conseguir el ascenso.
El técnico José Yudica, previo a los últimos
encuentros, decidió concentrar 48 horas
antes del partido. Tal medida fue tomada con
123
3 de abril de 1982. Un día después de iniciarse la guerra de Malvinas, los capitanes de San
Lorenzo (Ros) y Lanús (Perassi) izaron la bandera argentina en River.
gran aceptación por los jugadores. Pero para pasar el rato, en varias comilonas
celebradas en los quinchos de la Ciudad Deportiva, se recurrió al humor. Quien
tuvo primero el compromiso de entretener a la banda fue Antonio Indabert,
más conocido como “Milanesa”. Pero quien finalmente apareció en escena para
que las risas sean constantes, fue el cómico Jorge Corona.
Partidos amistosos de jerarquía
Jugar en la B no le quitó cartel a San Lorenzo. Mientras disputó el certamen
de Segunda, el Ciclón jugó algunos amistosos importantes. Enfrentó a Boca en
Mar del Plata (1 a 1); venció en Ferro (2 a 0) al seleccionado de El Salvador,
rival de Argentina en el Mundial que se celebró en España y goleó 3 a 0 a un
combinado de Formosa en un cotejo que sirvió para inaugurar la luz del estadio
municipal de esa provincia.
Un jugador “tribunero”
En enero del ’82 San Lorenzo debía saldar una deuda con San Telmo por el
préstamo del jugador Luis Martínez. En ese momento, el club de Boedo tenía la
caja fuerte sin dinero, por lo que ofreció 200 tablones del Gasómetro de avenida
La Plata para cancelar el pago. En la entidad de la Isla Maciel vieron con
buenos ojos esta propuesta, pero finalmente apareció el efectivo y San Lorenzo
pagó con dinero fresco. Lástima que los tablones no permanecieron donde
estaban…
124
Con entusiasmo y espontaneidad, los hinchas fueron a buscar al “Bambino”, un prócer de la
historia de San Lorenzo.
Bambino, querido, Boedo está contigo
En la última fecha San Lorenzo –ya ascendido- recibió a Banfield en Vélez.
Faltando veinte minutos, la gente invadió el campo de juego para arrebatarles
la ropa a los jugadores, que dispararon para el vestuario. Lo llamativo fue que
la gente no levantó en andas al DT campeón, José Yudica, sino al del rival:
Héctor Rodolfo Veira. Al año siguiente, el Bambino fue el técnico del Ciclón.
San Lorenzo y las Malvinas
El 30 de abril se envió, por intermedio de las autoridades del Ciclón, una
carta de puño y letra a los soldados argentinos que estaban defendiendo las
islas del Sur ante la invasión británica. “A ti, soldado argentino, heredero
directo de la heroica tradición sanmartiniana nos dirigimos los Sanlorencistas
para decirte: estamos contigo, al igual que todo el pueblo argentino que depositó
en ti el amor, la fe, y la esperanza para que protejas exitosamente nuestra
soberanía”, se destacaba en el comunicado. Ante Lanús, el 3 de abril, un día
después de iniciada la defensa del territorio nacional por las tropas argentinas,
se cantó el himno y los capitanes de ambos equipos izaron la bandera.
¡La hora, referí!
En el partido de vuelta frente a Deportivo Armenio, Cousillas resolvió varias
intervenciones ofensivas del rival. La defensa azulgrana estaba desorientada y
cansada, reflejándose con claridad en uno de los centrales: Hugo Verdechia. El
125
defensor se fue rápido hacia el arco y le preguntó a Cousillas: “Flaco, ¿cuánto
falta para terminar?” Decime la hora que no puedo más…”. El arquero lo miró sin
saber qué contestarle. Recién se habían jugado tan sólo diez minutos.
La vida por el Ciclón
Ante Morón, en Vélez, se desataron serios incidentes en las tribunas. Pablo
Comelles, a pesar de los hechos lamentables, sintió orgullo por lo que le sucedió
en esa jornada. “Estábamos por salir a la cancha y traen a un muchacho en la
camilla, herido con la cara a la miseria y perdiendo mucha sangre. Casi no podía
hablar, pero me miró a los ojos y me dijo: ‘No aflojen, muchachos. Fuerza, que
hay que ganar…”, relató el lateral.
El benefactor del plantel
Néstor Daniel Lammens, un socio caracterizado de San Lorenzo, presidente
de Ramallo S.A., tuvo gestos que conmovieron a los jugadores del Ciclón.
Previo al partido con Arsenal en la segunda ronda, el empresario había prometido
para todos (incluido el cuerpo técnico) tres mil millones de pesos por el triunfo.
El mismo llegó (1-0) y Lammens cumplió. Sin embargo, en la antesala del
encuentro decisivo con El Porvenir, el desafío de este fanático fue más exigente.
Prometió una suma considerable de dinero por cada gol convertido. Según los
jugadores, frente a los de Gerli fue uno de los partidos que más goles se
perdieron. La ventaja fue la mínima, al igual que el premio. Igual, valió la
intención.
¿Para qué te metés?
En el túnel del estadio de Colón –más conocido como el “Cementerio de los
Elefantes”- Lorenzo le recalcó varias veces a Hugo Moreno las dificultades del
campo para salir jugando. “No se le ocurra intentar dominar el balón ni jugarlo
con el pecho como acostumbra usted”, le advirtió el Toto. Para qué… La primera
que toca el defensor la domina con el pecho y se la toca sobradamente hacia
atrás al arquero Quiroga. Éste, que estaba adelantado, no llegó y la pelota
marchó hasta el fondo de la red. Durante el entretiempo, Lorenzo lo reprendió
a Moreno por su actitud. Quiroga, en afán de defender a su compañero,
interrumpió el reto adjudicándose la culpa. “Así que la culpa es suya –asintió
Lorenzo-. Entonces el próximo partido usted va al banco”. Y eso fue lo que
pasó. Ante Español, la fecha siguiente, el arco estuvo cubierto por el Flaco
Cousillas.
126
Capítulo 19
LA TARDE EN QUE
LA BOMBONERA LATIÓ
“Yo creí que Boca era el más grande, pero después de vivir ese
día tengo mis dudas. Nunca vi la Bombonera tan llena”,
José Yudica.
San Lorenzo llegó al sábado 30 de octubre con la posibilidad concreta de
consagrarse campeón y, por ende, lograr el ansiado retorno a la Primera División
A del fútbol argentino.
Una semana previa al decisivo encuentro con Deportivo Español, el Ciclón
venció en Vélez a Colón de Santa Fe por
2 a 1. Con esta victoria, el conjunto de
Boedo se quedó a un paso del ascenso,
y sus hinchas lo hicieron notar.
Los dirigentes azulgranas tomaron
cartas en el asunto y fueron en busca de
un estadio amplio para albergar a los
simpatizantes. “Pretendemos que el
encuentro se juegue en River donde
Español podrá recaudar mucho y los
aficionados estarán más seguros. Como
opción elegiríamos Boca”, le afirmó al diario
Crónica el directivo Francisco Nigro.
Sin embargo, en un principio, los popes
gallegos descartaron River por considerarlo
lejano, e intentaron alquilar el estadio de
Huracán. Enterados de esta opción, los
hinchas del Globo “aconsejaron” a sus
dirigentes
que
no
presten
las
instalaciones. Fue evidente: los
127
“quemeros” no querían que su clásico rival se consagre campeón y de la vuelta
olímpica en el Tomás Ducó, como sucedió en 1972.
Finalmente, el martes 26 se confirmó la Boca como escenario. En ese
campeonato del ‘82, San Lorenzo todavía no había jugado en esa cancha. Su
estreno sería a toda orquesta.
El viernes 29, Crónica tituló: “San Lorenzo dejará chica la Bombonera”.
Y no se equivocaron en el diario. En esa jornada ya se habían agotado todas
las plateas y Español debió suministrar más localidades. Sus propias localidades.
Por ello, en el día del partido, se pusieron en venta 10.000 populares y 400
palcos que el club anfitrión no había podido vender en su Ciudad Deportiva. Los
hinchas de San Lorenzo acabaron con el remanente en dos horas, batiendo el
record de recaudación del 13 de marzo, ante Tigre. En la Boca se embolsaron
2.449.175.000 de pesos.
Para destacar: por primera vez en la historia, la Bombonera se llenó
íntegramente por otra parcialidad que no fuese la de Boca Juniors. Vale resaltar
que no había hinchas de Español, al menos que algún gallego curioso se haya
infiltrado entre los más de cincuenta mil “cuervos” vestidos de azulgrana.
Mientras se aguardaba por los jugadores, apareció en escena la reconocida
actriz mexicana Verónica Castro, quien lucía con elegancia la camiseta de San
Lorenzo y un pantalón de raso muy ajustado. La “Chaparrita”, que había llegado
a la Argentina por la telenovela “Verónica, el rostro del amor” que protagonizaba
con Jorge Martínez, se confesó hincha del Ciclón. La rubia de ojos verdes dio
una vuelta al campo de juego arrojando besos para todos los rincones y, luego
de clavarle la mirada a Jorge Rinaldi, procedió a dar el puntapié inicial.
Párrafo aparte para el momento en que los Gauchos de Boedo salieron al
campo. Los cincuenta mil rostros ilusionados con el ascenso desaparecieron
por varios segundos debido a una intensa lluvia de papelitos que le daban la
bienvenida al equipo de José Yudica. El terreno de juego quedó blanco de
punta a punta. La pelota difícilmente podía apreciarse con claridad. Daba la
sensación de que el césped estaba cubierto de nieve como sucede en las frías
canchas del fútbol ruso. Pero no, era la Boca que rebalsaba de pasión.
128
9
Las tres bandejas de la cabecera local estuvieron colmadas. La visitante tuvo el mismo aspecto.
El encuentro no logró contagiarse del entorno. San Lorenzo no supo quebrar
el cauteloso planteo del equipo dirigido por Iturrieta y menos aún la valla de
Pedro Catalano. Los nervios del Ciclón y la avaricia de Español derivaron en un
aburrido 0 a 0. El empate hubiese alcanzado para darle el título a los santos si
Gimnasia de La Plata, su inmediato perseguidor, no ganaba. Pero el Lobo venció
a Los Andes por 2 a 1 y el ascenso se daba cita para la próxima semana.
129
Papá, dame plata para ir a jugar
Boca Juniors, campeón en 1981, no tuvo un buen 1982. En el plano deportivo
no estaba fuerte y económicamente tenía serios inconvenientes. A fines de
octubre el plantel profesional mantuvo un conflicto con los dirigentes por la
deuda de dos premios y el mes de septiembre. Tal es así que los jugadores
dejaron de entrenarse y amenazaron con no jugar.
El 31 de octubre Boca debía recibir a Rosario Central por el torneo
Metropolitano y, en la semana previa, el dinero no aparecía y los futbolistas se
mantenían firmes, argumentando que los atrasos de los pagos se presentaban
desde ocho meses atrás.
El miércoles 27 hubo un principio de acuerdo. La institución xeneize recibió
un ofrecimiento para disputar un amistoso en Perú el 7 de noviembre próximo.
Por ese encuentro, Boca recibió un adelanto de ocho mil dólares de los 20.000
que prometió por el desafío el club Juan Aurich, de Chiclayo.
Con este
premios que
personal de
pero faltaba
ingreso, los directivos boquenses le abonaron al plantel los dos
restaban y, a su vez, se saldó una deuda que se mantenía con el
maestranza. De este modo, los futbolistas volvieron a entrenar,
el sueldo de septiembre para poder salir el domingo a la cancha.
El gerente de Boca, Marcos Franchi, luego de reunirse con un referente del
equipo como Roberto Mouzo, explicó que el sueldo de septiembre se pagará
“con el dinero que ingresará al club por el alquiler del estadio para el partido
Español-San Lorenzo”. ¿Cuánto le correspondía a Boca por la cesión del estadio?
El cinco por ciento de la recaudación, que finalmente equivalió a catorce mil
millones de pesos.
Con esta suma que Boca adquirió gracias al lleno que produjeron los “cuervos”
en la Bombonera, el encuentro con Central no corrió riesgos, ya que todo el
plantel xeneize quedó al día.
San Lorenzo, reconocido padre futbolístico de Boca, le tendía una mano a
pesar de estar en una categoría menor. Favores que nunca se van a olvidar.
¿Cómo hace un gallego para perder dinero?
No ir al Monumental para jugar con el equipo más taquillero del año, y uno
de todos los tiempos. Los dirigentes de Español decidieron que el partido se
dispute en un estadio de la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires como lo
es Boca. Esto les terminó saliendo caro. O mejor dicho, los imposibilitó de
recaudar más dinero para sus arcas.
A las 14.45 el Gerente de Español mostró su arrepentimiento tomándose
la cabeza. Informó que ya no quedaban entradas de ningún tipo. Se habían
vendido 51.035 localidades, producto de las 36.973 populares y 14.062
plateas que adquirieron los hinchas del Ciclón.
130
Capítulo 20
DE CUANDO EN BOEDO
SE HIZO LA NOCHE
Por Enrique Escande
La pérdida del estadio fue el principio de la etapa más oscura en la vida de la
entidad azulgrana, que pondría a prueba la fortaleza anímica y espiritual de sus
seguidores, sin que hubiera garantías de que ese capital -al fin y al cabo
fundamental para la supervivencia- fuera capaz de aguantar tanta tristeza.
Los dos hechos más dolorosos que precedieron a la desaparición del viejo
Gasómetro en la historia de San Lorenzo fueron obra de la parca. El primero
ocurrió en 1922 con la muerte del futbolista Jacobo Urso y el otro en 1949,
cuando se apagó la vida del cura Lorenzo Massa, quien arropó la ilusión del
grupo de pibes del barrio de Almagro que fundaron el club.
Todo lo demás, sin lugar a dudas, fue un permanente disparador de alegrías
y glorias, no sólo por los resultados deportivos sino por la fenomenal influencia
del club azulgrana en la vida cotidiana de millones de personas que identificaban
a ese punto estratégico del paisaje porteño como un sitio de culto de la pasión
popular.
El Coloso de hierro y madera de la Avenida La Plata al 1700 era mucho más
que un estadio de fútbol, cuya fisonomía definitiva adquirió en 1930. Se había
convertido en una verdadera ciudad deportiva, social y cultural embellecida
por obras extraordinarias inauguradas en 1945.
Los mejores futbolistas del siglo XX, todos, jugaron en su cancha y cientos
de miles de deportistas campeones en numerosas disciplinas compitieron en
sus instalaciones. Artistas nacionales e internacionales famosos actuaron en
sus escenarios. Millones de pibes pasaron allí los mejores momentos de su vida.
Buenos Aires consideraba aquel lugar como un monumento.
Pero el destino se empecinó en hacerlo desaparecer sin que hasta hoy
resulten lógicas, comprensibles y aceptables las causas que así lo determinaron.
131
La promoción del exilio comenzó en el propio club a la sombra de trasnochados
afanes de un presunto crecimiento que perdió de vista cuestiones tan
elementales como la identidad. Craso error de un mal entendido modernismo
que ya en los años 60 comenzaba a destruir otros tesoros del patrimonio
cultural y arquitectónico de la capital más bella y atractiva de América del Sur.
Los promotores del éxodo hicieron un trabajo de hormiga durante casi dos
décadas y encontraron pista libre en los tiempos de la presidencia de Moisés
Annan, que cedió con una curiosa premura a las presiones de la administración
militar encabezada en Buenos Aires por el intendente Osvaldo Cacciatore.
Una Asamblea decidió entregar el patrimonio y el club cobró por la venta del
solar aproximadamente un diez por ciento de lo que posteriormente pagó la
cadena de supermercados francesa Carrefour, previa intervención de
intermediarios que negociaron con otro presidente sanlorencista, Héctor Habib.
San Lorenzo comenzó a jugar de visitante todos los partidos desde los
comienzos de 1980 (en diciembre de 1979 se disputó el último partido en
Avenida La Plata ante Boca Juniors) y, dos años después de deambular por
distintos estadios, se fue al descenso. Parecía el final de una historia de terror,
digna de Narciso Ibáñez Menta.
Durante esos tiempos, los del bajón y los de la fenomenal campaña del
equipo que recuperó su lugar en la Primera División, el viejo Gasómetro estuvo
en pie, desvencijado, a la espera de que lo desguazaran. Los hinchas se
despidieron de él lentamente, con numerosas y melancólicas visitas a sus
maderas deterioradas, hierros oxidados y matorrales donde en casi 65 años
hubo césped.
Poco antes de la aparición de este libro San Lorenzo recuperó unos 4.500
metros cuadrados de los 36.000 que le pertenecían en aquel histórico lugar, lo
cual fue motivo para que sus hinchas recordaran con doble satisfacción el 25
aniversario del ascenso. Y hay quienes van a por más.
El corolario de esta historia es que
el efecto negativo que provocó el
éxodo azulgrana de Boedo sirvió
como enseñanza a otros clubes.
Boca, bajo la presidencia de Mauricio
Macri, amagó con irse de su barrio y
se arrepintió, mientras que
Estudiantes de La Plata se resistió a
dejar su lugar, pese a las presiones
políticas que intentaron desalojarlo,
en resguardo de su identidad.
Cacciatore (medio) negociando con Moisés
Annan la partida de avenida La Plata.
132
Capítulo 21
EL MILLONARIO DEL AÑO
“San Lorenzo se ha convertido en un gran ‘negocio’ no solo
para sí mismo, sino también para todos sus ocasionales
rivales”, diario Clarín, el 6 de marzo de 1982.
Gracias a la presencia de San Lorenzo, el torneo de Primera B tomó mayor
relevancia y se vio jerarquizado como nunca antes había ocurrido. Las
recaudaciones se superaban con el correr de las fechas y los dirigentes rivales
se frotaban las manos cuando les llegaba el turno de enfrentar al Ciclón. Ellos
mismos –los directivos- pedían el cambio de cancha para que en las tesorerías
de sus clubes se trabajen horas extras, a fin de contar los billetes que salían
de los bolsillos azulgranas.
El entusiasmo de los cuervos dejó chicos los estadios y las millonarias cifras
que arrojaban las boleterías ridiculizaron a las taquillas de los clubes de la A. En
la segunda fecha del campeonato de la B, contra Defensores de Belgrano, San
Lorenzo provocó un caso sin precedentes. La institución de Nuñez tuvo una
ganancia de 60 millones de pesos más que la obtenida durante todo el año
anterior (1981). “Con ese dinero se logró dejar al día a todo el plantel profesional,
inclusive al cuerpo técnico. Además se hicieron muchas refacciones en el club
y se compró indumentaria deportiva para todas las inferiores”, informó Enrique
Tucoulat, historiador del Dragón.
Por su parte, Almirante Brown también padeció un caso extraordinario. Por
un solo partido (en la cuarta fecha), embolsó 680 millones de pesos limpios,
duplicando casi a toda la recaudación junta de los restantes partidos de la B.
De todas formas, este no fue el único caso. Clubes como Deportivo Armenio,
Tigre, Español, Italiano y All Boys también se beneficiaron económicamente
con el fervor de San Lorenzo.
El diario Clarín realizó un informe titulado: “Y Boedo volvió a vivir”,
remarcando una “conmoción en la B” por los números sin precedentes que
arrojaban las recaudaciones, producto de la voluminosa venta de entradas
durante los partidos que jugaba San Lorenzo los sábados.
133
“Lo que está ocurriendo con nosotros supera todos los cálculos; y para
nuestros rivales también. Ellos salen de sus canchas porque obtienen un
beneficio” declaró el español Alfredo Lantarón, vicepresidente primero del Ciclón.
Las recaudaciones y venta de entradas que fue produciendo San Lorenzo
fueron aumentando sucesivamente, a pesar de una merma que existió durante
los meses de junio y julio, justo cuando el país estuvo en guerra por las islas
Malvinas. Los números que causó el Ciclón acabaron pronto con los records
históricos de la B. En 1959 se había dado la mayor concurrencia cuando Platense
se enfrentó con Chacarita y vendieron 19.985 generales.
Fue tanto el fenómeno azulgrana que recién en la octava fecha, un partido
de la A pudo llevar más público que uno del Ciclón. “Superaron a San Lorenzo”,
encabezó el diario La Razón en un artículo que decía: “Por primera vez en lo
que va del Nacional, un partido fue presenciado por mayor cantidad de público,
con respecto a San Lorenzo, boom en el torneo de Primera B”. La referencia
era al encuentro que sostuvieron en Mendoza el local Gimnasia con Boca. Este
cotejo vendió 53.193 localidades, mientras que en Estudiantes de Buenos Aires
y San Lorenzo fueron 38.037 espectadores los que pagaron su entrada.
Vale remarcar que, por esos tiempos, en la Argentina circulaba el peso ley
18.188, una moneda que comenzó su curso el primer día de 1970 tras una
gestión del ministro de Economía José Dagnino Pastore. Esta divisa sufrió varios
golpes inflacionarios y estuvo atada a los repentinos cambios en el poder, ya
que hasta su finalización el 31 mayo de 1983, pasaron veinte ministros de
economía, entre los que resaltan Aldo Ferrer, Celestino Rodrigo, José Martínez
de Hoz y Roberto Alemann. Justamente en 1982, año en que San Lorenzo
reventó las boleterías, el “peso ley”, como se lo llamaba por aquellos tiempos,
tuvo una fuerte inflación, cuadruplicando el valor del dólar. Hasta se emitió un
billete de 1.000.000 pesos, el cual ilustraba el rostro del General José de San
Martín.
Durante toda la temporada de Primera B, es decir durante 42 jornadas, los
partidos que jugó San Lorenzo recaudaron la suma total de 30.338.725.001
peso ley, que en su época equivalía a 1.716.173.06 dólares, la cifra más
grande del año, incluyendo a los clubes de la división A. Por eso, el millonario
en 1982 fue el Ciclón, que no solo recaudó para sí mismo, sino también generó
ingresos genuinos para las demás instituciones que, por cierto, han sabido
utilizar ese dinero para obras o cumplir con compromisos que estaban impagos.
134
Capítulo 22
EL PORVENIR ES LA “A”“
¿Y cómo querés que me sienta? Si el año pasado jugaba con
diez tipos mirándome y en este partido había cuarenta mil
personas como en todos los partidos”, Héctor Raúl López, ni
bien San Lorenzo logró el ascenso.
La ansiedad no podía matar las ilusiones que se vieron postergadas una
semana antes cuando el Deportivo Español, y su arquero Catalano, bloquearon
todo intento azulgrana en la Bombonera. Para despejarse un poco, José Yudica
optó por alejar un poco a sus dirigidos para quitarles presión ante la insistente
masa de hinchas que los seguía hasta en los entrenamientos que se celebraban
en la Ciudad Deportiva. Por eso, el “Piojo” utilizó los bosques de Palermo para
practicar previo al decisivo choque contra El Porvenir del 6 de noviembre.
A San Lorenzo le faltaba solamente un punto para coronarse campeón. Con
empatar, automáticamente recuperaba su lugar en la Primera División A. El
Ciclón continuó siendo local en Vélez y ahí tuvieron que ir los de Gerli. Por su
parte, Gimnasia de La Plata, el inmediato perseguidor del líder, visitaba a Talleres
de Remedios de Escalada. La diferencia entre cuervos y triperos era de seis
unidades.
Eran poco más de las 14 y el Amalfitani se iba llenando. Prácticamente, para
esa hora, el ochenta por ciento de la capacidad del estadio estaba cubierto.
Mientras más gente se acercaba, por los altoparlantes fueron reproduciendo
los goles de la campaña con las voces de los diferentes relatores que siguieron
al Ciclón, como Parnisari, Bullrich y De Renzis. Llegando a las 16.30, momento
en el que el partido daría su inicio, en la cancha ya no había más lugar para
nadie. A pesar del calor, la gente empezó a cantar y a ilusionarse con la
despedida de la B.
Finalmente, llegó la aparición de San Lorenzo al campo de juego. Un Ciclón
de papeles cubrió el estadio de blanco durante no menos de dos minutos. El
fervor resultó impactante y la algarabía inexplicable. Nunca se repitió semejante
135
recibimiento en esa cancha. Fue necesario recurrir al personal de maestranza
para que, previo al pitazo del árbitro Torres, se quemaran todos los papeles
que imposibilitaban el desarrollo del encuentro en condiciones normales.
La taquilla ante El Porvenir fue la máxima que se registró en todo el año,
comparándola también con los partidos de la A, tanto por el Nacional como el
Metropolitano. Las boleterías denunciaron unos 2.510.993.000 de pesos
recaudados, mientras que en toda la división mayor (se disputaron 9 encuentros)
se registró la suma total de 2.834.585.000. Y eso que los valores de las
localidades de la B eran menos costosos que los de la A.
Para nunca más volver
Los datos oficiales dicen que 57.382 personas compraron su entrada, aunque
la apariencia del estadio de Vélez Sarsfield mostraba no menos de 70.000
almas, tal como registran muchos testigos. Es que no había blancos ni tribunas
separadas por cordones policiales. Todo era gente. Todo era del Ciclón. “De El
Porvenir éramos cuatro: mis dos hermanos, mi viejo y yo. Cuando salió San
Lorenzo no se vio nada por varios minutos. Nunca vimos tantos papeles para
un recibimiento”, contó un simpatizante del “Porve” que no dio su nombre a
una revista de la época. Entre toda esa masa de seguidores exaltados que no
paraban de cantar, se encontraron algunas personalidades en las plateas del
estadio, como Carmelo Faraone, Carlos Cavagnaro, Juan Carlos Lorenzo y Carlos
Salvador Bilardo. Todos fueron a ver fútbol, pero el espectáculo otra vez llegó
desde las tribunas, porque el partido fue muy pobre.
Los once del Ciclón fueron: Quiroga; Comelles, Biaín, Moreno, H.O. López;
Quinteros, Insua, Batalla; H.R. López, Rinaldi y Morel Bogado.
Todavía con la espina clavada del encuentro anterior con Español, los
jugadores de San Lorenzo relucieron sus nervios ante un equipo que se
encontraba en los últimos lugares de la tabla, pero que le jugó a cara de perro.
136
Los futbolistas de El Porvenir sabían que podían ser noticia si vencían a la
sensación del año.
El Ciclón sólo tuvo dominio absoluto en los primeros quince minutos. En ese
lapso lo tuvo el “Negro” Quinteros con un cabezazo que dio en uno de los
postes del arco defendido por el “Tano” Scorza. A partir de ahí El Porvenir se
soltó un poco e intentó hacerse dueño del balón, pero su esquema estaba muy
retrasado y no peligraba al lejano Quiroga.
El primer tiempo transcurrió prácticamente en la mitad de la cancha, dejando
a ambos equipos sin goles. La segunda mitad tuvo un poco más vértigo, y eso
se debió a la mejora de los puntas de San Lorenzo, como López, Rinaldi y
Morel. La “Chancha” encaró a todos pero siempre desperdició sus posibilidades
ante el guardameta visitante.
Mientras el Ciclón no podía, parecía que los minutos avanzaban a la velocidad
de segundos. Pero, tras una avivada de Rinaldi dentro del área a los 34 minutos,
llegó el penal que aumentó el nerviosismo de los hinchas. Otra vez había que
definir el cambio de categoría desde los doce pasos. Si bien habían pasado
catorce meses del último partido con Argentinos Juniors, la gente tenía el
recuerdo fresco del penal de Delgado como el del propio Salinas.
Rubén Insua fue el que tomó la pelota. Una vez que la acomodó pensó en un
lugar y tomó carrera. El propio volante reconoció que el arco parecía más chico.
Una multitud desde los cuatro sectores esperaba gritar lo mismo que él. Corrió,
la cruzó y adentro. Llego el grito de gol más esperado del año. Era la seguridad
de la vuelta. En nueve minutos El Porvenir debía hacer dos goles para que San
Scorza no llegó e Insua lo grita con el alma, como todo el estadio, repleto por el Ciclón.
137
Lorenzo no ascienda. Parecía utópico. Lo fue. La gente no aguantó y su
entusiasmo se vio desbordado como el campo de juego. Faltaban tres minutos
para el cierre pero ya nadie quiso saber nada con San Lorenzo en la B. Tampoco
el árbitro Torres, que comprendió el contexto y finalizó el encuentro.
Después de 40 fechas llenas de pasión, fervor y color, San Lorenzo, empujado
por su pueblo, ese que jamás lo abandonó a pesar de las malas y los momentos
vividos, volvía con toda la gloria a la A. Con la cabeza bien alta. Como un
grande. Siendo más que todos los que, supuestamente, eran de Primera.
El 7 de febrero de 1982 el Ciclón inició una cruzada que concluyó el 6 de
noviembre del mismo año. Sólo por cuestiones deportivas tuvo que jugar en
Primera B. Pero si de cuestiones sociales se trata, la hinchada de San Lorenzo
nunca descendió. Con toda desventaja posible, sin cancha y con la motivación
de jugar contra equipos desconocidos, dejó asentado que su pasión está más
allá de un título o buena campaña. Está en el amor a una camiseta, a la pasión
azulgrana. Según dicen los cuervos, esa que se lleva en la sangre. Parece
simbólico y figurativo, pero no lo es. La historia esta que narró la gente durante
diez meses transformó aquella metáfora en realidad. Un milagro de los santos.
Una euforia incontenible
Lo negro de la jornada se vio al forzoso término del partido. Ante la masiva
invasión al terreno de juego, la policía reprimió brutalmente con gases y balas
de goma, desatando serios incidentes que terminaron con decenas de heridos
y detenidos. La vuelta olímpica no fue completa. Los jugadores se vieron
obligados a desprenderse de sus ropas porque así lo quisieron algunos
desesperados.
La furia que se desató en Liniers produjo la suspensión de los festejos
oficiales, tal como lo dispuso el presidente del Ciclón Habib, quien fue el único
que defendió el accionar policial. Esta medida disgustó profundamente a la
parcialidad azulgrana, que dijo que el mandatario no es quién para interrumpir
la celebración de la conquista.
La revista de actualidad “Somos”, en su edición del 12 de noviembre, realizó
una editorial sobre “Un festejo poco santo”. No obstante, este semanario
destacó: “¿Cómo sucedió esto? –por el rápido ascenso- Es una intríngulis para
sociólogos y futbólogos, porque no hubo (como es común) un equipo que
arrastró una hinchada, sino más bien todo lo contrario: fue una hinchada que
propulsó a un equipo. Jugando en segunda, San Lorenzo vendió más entradas
que Boca en Primera”.
Igualmente, a pesar de los disturbios, los jugadores pudieron descargar su
alegría dentro de los vestuarios. “Cuando vimos la pelota adentro del arco me
quedé abrazado con el Gorrión López y nos pusimos a llorar. No podíamos parar.
Fue el gol que más grité en mi vida”, relató Biaín.
Por su parte, el lateral Pablo Comelles no minimizó los elogios al éxito obtenido:
“Esto es lo más importante que me sucedió en mi carrera. No lo puedo comparar
con nada, ni siquiera con River del ’75. La diferencia la dio la gente. Lo que hizo
la hinchada de San Lorenzo durante todo el año fue impresionante”.
138
En tanto, el autor del gol destacó: “Lo que hizo la gente fue tan importante
como lo que hicimos nosotros. Por eso era justificado el festejo que intentaron
realizar al ingresar a la cancha. Tenían demasiadas cosas contenidas como
para aguantar”.
“Acá están los frutos: cuando se escriba dentro de unos años la historia de
San Lorenzo, vamos a estar orgullosos de haber luchado por volver a la A”,
advirtió Hugo Moreno, uno de los más regulares del certamen.
Por último, Miguel Batalla, que no tuvo mucha acción en el campeonato,
relució: “Lo de esta tarde no me lo olvido más. ¡Qué hinchada! ¡Qué apoyo!”. A
25 años del fenómeno, ningún cuervo olvidará esa magnífica demostración de
amor.
Bronca desde El Porvenir
Las autoridades del club de Gerli presentaron formalmente una queja en
la Asociación del Fútbol Argentino, solicitando la pérdida de puntos para San
Lorenzo, ya que su parcialidad provocó la suspensión del partido cuando
restaban tres minutos por jugarse de los noventa reglamentarios.
A pesar de que Gimnasia no ganó –por ende no podía alcanzar al Ciclón
por más que se le descuenten estos puntos- la AFA revocó el pedido de El
Porvenir y el Tribunal de Disciplina “dio por terminado el encuentro con el
score existente”.
Toda la carne en el asador
Néstor Daniel Lammens se quedó con las ganas de pagar un premio mayor
por la goleada que no fue ante El Porvenir. Sin embargo, el titular del Frigorífico
Ramallo S.A. regaló carne para 10.000 personas. Empero, la Comisión Directiva
convocó a la masa societaria a participar de un asado que sirvió como
excusa para celebrar el retorno a la máxima categoría del fútbol argentino.
El destino de un pibe del club
Cuando ganó la Copa Sudamericana como técnico del Ciclón en 2002, Rubén
Darío Insua le confesó a la revista El Gráfico: “El ascenso en el ’82 fue para mí
algo impresionante. San Lorenzo salió campeón sin dejar de ser líder en todo el
torneo, pero lo más destacado fue la gente. Caravanas de hinchas yendo a
todas las canchas y alentando siempre. Nunca me pareció que era la
consagración de un equipo de la B; a mí me marcó porque fue un hecho
grandísimo, extraordinario. Canchas llenas, banderas azulgranas por todos lados.
139
No digo que esta Copa Sudamericana no sea un gran halago, pero aquel
campeonato fue inolvidable”.
El destacado volante central de aquel campeón en la B durante 1982, también
tiene una particularidad única. Insua jugó el último partido que se disputó en el
Gasómetro de avenida La Plata (0-0 con Boca el 2 de diciembre de 1979),
estuvo presente cuando se perdió la categoría contra Argentinos en Ferro dos
años después, y participó del choque con El Porvenir, que depositó al Ciclón
nuevamente en su lugar de origen.
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Los hinchas no querían saber más nada con la B e invadieron con fervor el campo de juego.
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-¿Qué recuerdos te vienen a la mente apenas te nombran el ’82?
Muchos. Me acuerdo que lo importante era salir campeón y volver a la A. No
quedaba otra alternativa. Pero lo más destacado fue la gente. Hubo una gran
euforia desde el principio, para mí inesperada, fuera de lo normal. Eso le sirvió
al equipo para sentirse confiado y hacer un gran torneo.
-El apoyo también sirvió para sacar a los rivales de sus canchas…
Sí, fue importante jugar en estadios buenos, amplios. Y eso fue por la
gente. Nosotros teníamos jugadores de buena técnica. San Lorenzo jugaba
rápido, por abajo e iba siempre al ataque. Generalmente todos se venían a
defender, y el campeonato se hubiese hecho más difícil si se jugaba en canchas
chicas.
Insua sabe que San Lorenzo no pudo ganar cuando no sacó a los rivales de
sus canchas, por eso destaca el aporte de la gente del Ciclón en un torneo que
duró 255 días para el cuadro campeón.
-¿Qué balance hacés del desarrollo del campeonato?
Fue largo, difícil. Había muchos equipos acostumbrados a jugar en Primera,
como Colón, Banfield o Gimnasia. Pero San Lorenzo tenía jugadores de jerarquía
en un plantel numeroso. Fuimos justos campeones ganando de punta a punta.
-¿Cómo definirías Lorenzo y Yudica?
Dos grandes técnicos, experimentados y acostumbrados a ganar
campeonatos. Por eso el resultado final de la campaña fue la consecuencia
lógica de formar un gran plantel con buenos entrenadores. Por eso se salió
campeón con esa diferencia. El Toto sabía mucho y tuvimos un buen arranque
con él. Y eso que al principio yo no jugaba. Cuando José llegó ubicó a Batalla
de diez y a mí me puso de número cinco. Ahí el equipo tomó más poder ofensivo.
-¿Cómo viviste el momento previo a patear el penal contra El Porvenir?
Apenas puse la pelota en el punto penal elegí un lugar. El arco estaba
chiquito (cuenta entre risas) y la cancha enorme, llena de gente. Le pegué
fuerte cruzándola al palo derecho. Traté de asegurarlo porque la hinchada
quería ganar el partido, por más que con el empate éramos campeones.
Estuvo en San Lorenzo desde 1970, cuando por primera vez pisó el predio
azulgrana en avenida La Plata al 1700. Con 21 años se dio el gusto de integrar
un plantel que quedará en la historia, por más que haya jugado en el torneo de
Primera B.
“A mí, en lo personal, el campeonato ese me sirvió para afianzarme en
Primera como titular”, cuenta Insua. Además, jamás volvió a sentir algo tan
conmovedor como lo que vivió con la gente en 1982. “Entrenamientos y partidos.
Siempre llenos de gente que nos seguía siempre”. Sí, el autor del gol del
retorno, veinte años después, pone al acontecimiento a la altura de una copa
internacional. Y no se equivoca.
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Capítulo 23
DE LA MANO DEL TOTO
Y EL PIOJO
“Juan Carlos me enseñó un montón de cosas; José soltó al
equipo y nos dio confianza”, Jorge Rinaldi, goleador del
campeón.
Dos hombres diferentes, de distintas generaciones y experiencias. Dos
ganadores con sistemas tácticos diversos. Dos personalidades con criterios
disímiles para manejar al equipo. Dos entrenadores que supieron encaminar el
ansiado e inmediato retorno a la A. Juan Carlos Lorenzo y José Yudica, dos
campeones con San Lorenzo de Almagro en un mismo torneo.
La etapa inicial quedó a manos de quien sufrió el descenso, el Toto Lorenzo.
El ex DT de Boca, Lazio y Roma, ya había tenido dos ciclos en el Ciclón, allá por
1961 –año previo al Mundial de Chile, donde dirigió al seleccionado nacionaly 1972, alcanzando el bicampeonato.
Lorenzo fue uno de los entrenadores que innovó con sistemas tácticos y
estratégicos el fútbol argentino cuando regresó al país a principios de los
sesenta. Claro, el Toto fue discípulo del ítalo-argentino Helenio Herrera.
“Aunque hoy todos digan que somos culpables, el mismo fútbol nos dará la
posibilidad de una revancha”, les manifestó Lorenzo a sus jugadores luego de
caer con Argentinos Juniors y consumar la pérdida de categoría.
Sin embargo, el inicio de la recuperación no fue fácil. El Toto pretendía
varios refuerzos que tardaron en llegar. La demora de los dirigentes impacientó
al DT, que recibió ofertas de otros clubes y amagó con dar un paso al costado.
Pero Lorenzo prefirió seguir: “Estuve a punto de irme porque no llegaban las
incorporaciones. Siempre pensé que con la camiseta sola San Lorenzo no le
ganaba a nadie, ni aunque jugara en la B. Finalmente fueron importantes los
refuerzos y la nueva mentalidad con que los dirigentes encararon la cosa”.
143
El Toto encaró el torneo con seriedad. Mostró compromiso y destacó cómo
debía ser el andar del Ciclón en el inicio. Para Lorenzo era fundamental que el
equipo gane los primeros partidos. Él intuyó que con una racha triunfal desde la
primera jornada, los rivales se iban a ver obligados a salir de sus canchas para
jugar en a estadios de Primera. El presagio de Lorenzo fue acertado: el Ciclón
ganó sus primeros cinco juegos del certamen y la gente reventó los estadios
más grandes del país.
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Este arranque le dio a San Lorenzo más comodidad, y a su vez no sufrió
tanto el cambio de categoría porque casi nunca visitó estadios de la B, salvo
en cuatro oportunidades, de los cuales llamativamente el Ciclón no ganó en
ninguna oportunidad (tres derrotas y un empate), dejando en claro que el
apoyo de la hinchada repercutió tanto o más que el desarrollo del equipo en el
campo de juego.
Los exitosos cinco cotejos iniciales, se tornaron clave para el futuro azulgrana.
A esa altura San Lorenzo era el único puntero de la tabla general con puntaje
ideal (10), seguido por Deportivo Italiano, que había cosechado dos unidades
menos.
Tras golear 4 a 0 a Atlanta, quinto equipo vencido consecutivamente por el
Ciclón, la perspectiva del Toto dejó de ser una apuesta. La realidad marcó que
San Lorenzo debió visitar Tigre en el estadio Monumental. Justo ahí, en la
cancha más grande del país, como las que le gustaba a Lorenzo, el conjunto de
Boedo perdió su primer punto del año. Igualmente, San Lorenzo se recuperó,
venciendo a Argentinos de Quilmes (3 a 0) y Estudiantes de Buenos Aires (1-0)
en las jornadas siguientes.
A mediados de mayo, el rumor sobre el posible alejamiento de Lorenzo tomó
forma. Y había sólidos argumentos para creer en esa radio pasillo que se
sintonizaba en las instalaciones de avenida La Plata.
Enterados de ello, los dirigentes se movieron para conversar rápido con él e
intentar buscar una solución a su contrato, que vencía en junio. “El equipo va
primero, invicto. Esto es trabajo de los directivos y del técnico…
indudablemente”, inflaba el pecho con firmes convicciones el vicepresidente de
San Lorenzo, Alfredo Lantarón.
Este conflicto que definía la continuidad o no de Lorenzo, repercutió
profundamente en el rendimiento del equipo, que comenzó a mostrarse frágil
para los rivales de entonces, quienes paulatinamente le fueron tomando la
mano al juego del Ciclón.
San Lorenzo no ganó ningún partido desde la fecha 14 a la 18 inclusive,
con cuatro empates y una derrota. En la jornada 14 igualó sin goles con
Arsenal; en la 15 empató 1 a 1 frente a Morón*, luego igualó con idéntico
score ante Chacarita; perdió el invicto en la 17 con Colón en Santa Fe (2 a 0)
y repartió puntos con Español (0 a 0) en el último partido de Lorenzo como
director técnico del Ciclón. El “Toto”, al término de este encuentro, optó por
no hablar, y se despidió de San Lorenzo tras dirigirlo en 18 fechas, donde
obtuvo nueve triunfos, ocho empates y dos derrotas.
El destino de Lorenzo, que se veía venir desde un comienzo, no fue
lejano. Se quedó en Liniers para dirigir al local de los domingos: Vélez Sársfield.
Los multitudinarios sábados recibieron a otro entrenador, también de currículum
ganador, José Yudica, quien le había dado a Quilmes su primer título profesional
en el Metropolitano de 1978.
No fue fácil tomar la conducción de San Lorenzo en aquel entonces, por lo
que el desempeño del “Piojo” se premia doble. El Ciclón seguía primero, pero las
persecuciones de Italiano, Chacarita, Los Andes, Lanús y la asombrosa
remontada de Gimnasia, cuestionaban las aspiraciones de ascenso directo.
146
Yudica apostó fuerte en su debut: mandó al banco a la figura del puntero,
Jorge Rinaldi. Sin embargo, el inicio de su ciclo fue exitoso, con dos victorias
clave, ante El Porvenir y Temperley, respectivamente, recolectando cinco goles
a favor y ninguno en contra. “Me interesa que San Lorenzo toque un poco
más; encontré a los muchachos ansiosos, con garra”, destacó el flamante
director técnico.
Pero, en el cierre de la primera rueda, el Ciclón sufrió su segundo traspié del
año. Banfield, en su casa, lo venció por 2 a 0. Además, la apertura de la
segunda etapa del campeonato fue negativa también. San Lorenzo, en su viaje
a La Plata, cayó con Gimnasia en cancha de Estudiantes 2 a 0. Con este éxito,
el Lobo se puso a tres puntos del conjunto del “Piojo”. Los nervios, potenciados
por el fantasma del descenso originado justo un año antes, preocupaban a
todo el pueblo sanlorencista.
De andar irregular entre las fechas 22 y 30, Yudica intentó soltar el juego
esquematizado que desarrolló San Lorenzo en la etapa anterior. A su vez, el
equipo fue creciendo en los tramos finales del campeonato.
“Mi primer objetivo fue conseguir que el grupo confiase en mí”, destacó
Yudica, que tomó la confianza de los muchachos con el correr de los partidos y
con la aparición de resultados positivos.
Si bien Lorenzo desembarcó en el momento más caótico en la historia del
club, Yudica tomó el timón en un momento crucial. No podía hundirse ni quedarse
a mitad de camino en un habitat que no era el de San Lorenzo. “De entrada fui
consciente y supe que no tenía alternativas: era una obligación ganar el
campeonato, sí o sí”, sostuvo el entrenador.
“Milanesa”, un personaje querido por el plantel que compartió las dos etapas.
147
San Lorenzo encaró las fechas finales a cancha llena, y siempre con rivales
que se jugaban algo más que bajar al equipo –o a la hinchada mejor dichosensación de 1982. Si no luchaban por la permanencia, buscaban un lugar en el
Octogonal para ir por el otro ascenso.
Empero, el “Piojo” se la jugó y siguió tomando decisiones importantes. El
capitán Oscar Ros dejó su lugar de número cinco para que lo ocupe Rubén
Insua que, junto a Quinteros y Batalla, le dieron un volumen más ofensivo al
mediocampo.
De esta manera, Yudica fue soltando a sus jugadores y la gente volvía a
batir records de recaudaciones en encuentros decisivos, como lo fueron ante
Colón, Español y El Porvenir. “Nunca creí que San Lorenzo tenía una hinchada
tan numerosa”, se sorprendió el “Piojo”.
Una vez cumplido el objetivo, tras pasar el complicado partido con el equipo
de Gerli en un Vélez desbordado, Yudica dirigió dos partidos más que fueron
sólo para cumplir con el fixture. El “Piojo” condujo a San Lorenzo en 24 jornadas,
ganando en 14 de ellas, empatando cuatro y perdiendo en seis oportunidades.
Cada uno con su libro, su estilo, diferentes por cierto. Ambos le han servido
a San Lorenzo para conquistar la única meta que se familiarizaba con el desarrollo
que tuvo la hinchada durante el ’82. Lorenzo y Yudica, “Toto” y “Piojo”, distintos,
pero emparentados bajo el fenómeno San Lorenzo.
* Debido a serios incidentes que produjeron los simpatizantes de San Lorenzo previo
a un penal que debía ejecutar el club Morón, el 3 de junio, por intermedio del Boletín Nº
981, “el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino dio por perdido este
partido al Club Atlético San Lorenzo de Almagro. El TdP dio por terminado el encuentro
con el score Morón 1 – San Lorenzo 0”.
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Capítulo 24
ASÍ LO VIVIERON,
ASÍ LO RECUERDAN
“El San Lorenzo de la B fue el equipo más impactante que me
tocó transmitir”, Jorge Bullrich, que relató la campaña
azulgrana para radio Rivadavia.
Varios integrantes de
aquel plantel que logró el
retorno a la “A” no olvidan lo
vivido durante ese fenómeno
social.
Rememoran su aporte
personal como la campaña
que realizó el equipo. Y todos
destacan con honores la
grandeza de la hinchada de
San Lorenzo, que los ayudó
a conseguir el objetivo que
se pusieron a principios de
1982.
Los
futbolistas
Leonardo Madelón, Armando
Quinteros, Hugo Paulino
Sánchez, Héctor Raúl López
y el entrenador de la
segunda etapa, José Yudica,
cuentan minuciosamente sus
experiencias en el título
conseguido en la Primera B.
Madelón durante el partido
debut en la B, con Gimnasia.
149
Leonardo Madelón, otro pibe del club
Llegó de Santa Fe directo a Boedo en 1980, cuando tenía 17 años. Hizo
parte de las divisiones inferiores en el club azulgrana. Ahí creció, se educó y
maduró futbolísticamente. Digerió el descenso desde la tribuna, a pesar que de
ya había debutado en la primera de San Lorenzo.
Madelón no tuvo demasiado rodaje en el torneo de 1982, y él mismo lo
reconoce: “No jugué mucho ese certamen, pero lo tengo muy presente”.
Estuvo en 15 partidos de las 42 jornadas disputadas, y la mayoría de ellas
viniendo desde el banco de los suplentes.
Lo que más le impactó sin dudas, como a todos, fue el apoyo de los hinchas.
“En un momento el país estaba mal de ánimo y San Lorenzo era lo único que le
daba un poco de alegría”, compara en referencia al conflicto argentino y británico
por las islas Malvinas. “Las recaudaciones eran más grandes que la de los
equipos de la A”, destacó.
“Los dirigentes rivales –reconoció Madelón- ni se oponían a resignar la localía.
Iban a Vélez, River o Independiente. Con el dinero recaudado pagaban todas
las deudas que tenían”. Para él, el encuentro que más gente vio fue ante
Español por la trigésimo novena fecha, cuando a San Lorenzo le faltó ganar
para ganar el ascenso. Ese día, que ingresó por el Negro Quinteros en la
segunda mitad, “era el día de la vuelta olímpica”, según sus propias palabras.
Finalmente la vuelta llegó a la fecha siguiente y, a pesar de que no tuvo
minutos en cancha, él lo disfrutó como un hincha más. “Fue impresionante el
recibimiento de la gente. Por suerte se ganó para volver rápido a la A”, definió.
Garra, sinónimo de Armando Quinteros
Hablarle al tucumano del Ciclón es una satisfacción. Y si de 1982 se trata,
con más entusiasmo salen sus declaraciones. “Me apasiono cuando hablo de
San Lorenzo”, confesó el volante que jamás dejó de sudar la camiseta azulgrana
durante el certamen de la B. “No habré tirado caños ni hecho sombreros, pero
nadie me criticó por mi entrega. Siempre dejé todo”, advierte Quinteros.
Inclusive, acotó: “A mitad de campeonato me rompí los meniscos de la rodilla
derecha, pero seguí jugando. En aquel momento el técnico era Yudica y él
sabía de mi problema. Recién me operé cuando logramos el título porque quería
asegurarme la vuelta a la A, que era lo único que me importaba”. Según las
propias palabras del Negro, 25 años después de aquella lesión, la rodilla aún le
molesta.
“Cuando descendimos sentí mucha tristeza, se me caían lagrimones. Lo sufrí
como jugador y como hincha. Me daba hasta vergüenza salir a la calle, porque
me sentía culpable, creía que yo había llevado al descenso a San Lorenzo. Sólo
quería revancha para devolverlo a la máxima categoría”; rememoró.
El tucumano fue uno de los más queridos por los hinchas. Su poca eficacia
en ofensiva (no hizo ningún tanto) era totalmente compensada con un espíritu
luchador que contagiaba a sus compañeros. “Teníamos un buen equipo, con
150
recambio. Fue fundamental la pretemporada que hicimos con Lorenzo y el
profesor Santella, que se portó un fenómeno con nosotros. Por eso llegamos
muy bien al inicio del campeonato y le ganamos con mucha claridad a los
primeros rivales. Fuimos un equipo duro, que iba al frente siempre”, resaltó.
Más allá de los atributos del plantel y el cuerpo técnico, Quinteros agradeció
al pueblo azulgrana, por su heroica militancia en la campaña. “Era infernal lo de
la gente. Ni en el Mundial hubo tanto público en las canchas. Fue espectacular.
Recuerdo que iba la familia entera; desde el micro veíamos a los padres con sus
hijos, abuelos, tíos… Un fenómeno la hinchada. Me daba fuerzas. Terminaba un
partido, a la noche me iba a dormir y quería despertarme rápido para salir a
jugar el siguiente”.
“Ese año jugué al fútbol con alegría, sin dudas. Siempre jugábamos a cancha
llena, llena… no cabía un alma. Los rivales me decían: ‘menos mal que después
de enfrentarlos a ustedes vamos a poder cobrar’. Claro, los tipos cuando salían
al campo de juego ponían cada cara que no entendían nada”, subrayó.
Los otros elogios cayeron en el técnico del segundo ciclo del campeonato,
José Yudica: “El ‘Piojo’ era un tipazo como persona y muy capaz como entrenador.
Nos mantuvo los pies sobre la tierra ante tanta euforia”.
“Una cosa que no me olvido es la cábala que tenía. Desde la primera fecha
comencé a subirme último en el micro que nos llevaba del hotel a la cancha. Y
todas las veces me senté en la última fila a la derecha. Después siempre
bajaba último también”, reveló el Negro que, cuando habla de San Lorenzo, se
emociona con la misma fuerza que corría y mordía rivales.
La experiencia ofensiva vino con Hugo Paulino Sánchez
Surgió como una gran promesa en Boca Juniors, siendo un efectivo goleador.
Jugó buenos torneos en Primera División y hasta una Copa Libertadores. Después
emigró a Colombia, para sumarse a Independiente de Santa Fe. A principios del
’82, con 27 años y una basta experiencia, se sumó al Ciclón del Toto Lorenzo.
Paulino Sánchez arrancó derecho en el conjunto de Boedo. En el debut
azulgrana en la B con Gimnasia, marcó el primer gol santo. Fue el inicio de los
cinco tantos que convirtió a lo largo del campeonato. “Cuando llegué había un
clima de desconfianza, pero después con el correr de los partidos y los triunfos
la cosa cambió para bien”, contó.
El delantero, que luego pasó por Newells, no tenía historia en el club. Sin
embargo, comprendió el contexto en que se vivía: “La sociedad no podía aceptar
que un equipo grande como San Lorenzo estuviese en la B. Eso impactó en el
fútbol y la gente”. Además, Paulino agregó: “San Lorenzo es parte de la cultura
de Buenos Aires, Boedo…”.
Si bien tuvo algunos altibajos durante el campeonato, Paulino Sánchez ofreció
experiencia a la zona ofensiva, poblada de jóvenes promesas como Rinaldi (con
quien llegó a disputarse el puesto), Héctor Raúl López y Claudio Marasco.
Para no ser menos que el resto, el atacante de finos bigotes remarcó la
importancia del público de San Lorenzo: “En el partido con Tigre en River hubo
151
Un luchador, Armando Quinteros.
La experiencia, con Paulino Sánchez.
gente que permaneció afuera. La cancha estaba llena. Ya en la primera fecha
se veía venir, cuando Ferro quedó chico. Nos ayudaron mucho”.
López, el “irrespetuoso” del gol
Bajo ese adjetivo lo presentó la revista El Ciclón ni bien abandonó Deportivo
Armenio para traer sus goles a Boedo que, por cierto, se hicieron desear. “Al
principio me puteaban tanto… también, me comía cada gol”, admitía Héctor
Raúl López, el joven delantero que se sumó a San Lorenzo a mediados de enero
de 1982.
“En Armenio me iban a ver mi familia y diez tipos más. Cuando llegué a San
Lorenzo, y veía hinchas por todos lados, hasta en los entrenamientos, no
entendía nada. La presión al principio me costó superarla”, relató el segundo
goleador del Ciclón en el campeonato, con doce tantos, detrás de Rinaldi.
Para López 1982 también fue un año especial, y no sólo en lo futbolístico.
“Después del partido con Tigre me tuve que ir rápido porque me casaba. Lorenzo
se enteró el miércoles anterior y se tomaba la cabeza. Me decía que postergue
la ceremonia porque sino no iba a rendir. Yo tenía preparada la fiesta y no podía
plantar todo. Entonces el Toto a partir de ahí me hizo concentrar solo a partir
de los miércoles, porque creía que con mi actividad sexual no tendría piernas”,
recordó entre risas.
152
A pesar de ello, el delantero
tiene un gran cariño por Lorenzo:
“Él me trajo y me bancó todo. Un
fenómeno como persona también.
Le estoy muy agradecido porque
me dio la posibilidad de jugar en
un grande como San Lorenzo”.
“Otro grande fue el Negro
Quinteros. Me la dejaba servida
siempre. ¡Qué pases gol me daba!
Por suerte después tomé confianza
y la empecé a meter seguido”,
explicó.
Tan solo ese año jugó López
en San Lorenzo. En 1983 el nuevo
técnico azulgrana, Héctor Veira,
sumó dos delanteros: Raúl “Toti”
Iglesias y Armando Husillos. En
cambio, López pasó a Gimnasia de
La Plata, donde conquistó el
ascenso en 1984 para pasar luego
a Colón de Santa Fe.
Héctor Raúl López. Hizo 12 goles.
Un ganador que dejó su sello
Aunque jugó en Primera B, San Lorenzo se dio el lujo de contar con dos
técnicos con mentalidad ganadora. Juan Carlos Lorenzo estuvo al principio
para dejarle posteriormente el lugar a José Yudica, sin dudas un especialista a
la hora de las definiciones.
El “Piojo” previo a arribar a Boedo había conseguido un título con Quilmes.
Después de dirigir al Ciclón, Yudica también se consagró como campeón en
Newells y Argentinos Juniors, ganando en este último la Copa Libertadores.
Su breve etapa en San Lorenzo es imborrable. Y no es únicamente porque
logró el ascenso, sino también
porque cada jugador que dirigió
habla maravillas sobre él.
Yudica valoró con creces la
calidad de sus dirigidos, y creyó
profundamente en el potencial de
todos. “La mayoría habían jugado
en Primera. Además aparecieron
unos cuantos jóvenes que jugaban
muy
bien
y
que
estaban
desplazados cuando en verdad
tenían que estar jugando para
salvar al técnico, y a mí me
salvaron”, respondió.
José Yudica, durante una práctica.
153
“A mí me contaron que cuando San Lorenzo se fue al descenso la gente se
quedó en la cancha y juró que lo iban a seguir igual en la B. Jugábamos con
tanta, tanta gente que parecía mentira”, contó.
Para el “Piojo” el partido con Español en la Bombonera también fue especial.
“No pudimos dar la vuelta ahí, pero ¡cuánta gente hubo! Nunca había visto esa
cancha tan llena como ese día”.
Respecto al desenlace del torneo, Yudica sostuvo que el Ciclón, a pesar de
que perdió seis partidos durante su gestión, nunca se vio superado ni dominado
por el rival. “Nosotros jugábamos con un sistema que hoy sería bueno también
(4-3-3). Igualmente hay que tener los jugadores para plasmarlo. Y yo los
tenía. Era un equipo superior el de San Lorenzo. En torneos largos siempre sale
campeón el mejor, y por eso nosotros fuimos los mejores”, asentó.
“La presión existía. No cabía otra que ascender, pero yo sabía que se iba dar
porque San Lorenzo tenía un equipo de Primera con muy buenos jugadores
jóvenes. Se notaba que íbamos a llegar porque ninguno pudo superarnos”,
definió Yudica que, a días de comenzar el campeonato de 1983, se enteró de
forma desprolija que no sería más el técnico del Ciclón. Una pésima actitud de
los dirigentes que, igualmente, no borrará su paso por Boedo, dejando enseñanzas
como profesional y persona. El “Piojo” es lo que se dice “un buen tipo”.
154
Capítulo 25
LOS NÚMEROS DEL CAMPEÓN
Partido por partido con la ficha de cada encuentro, detallando
jornada, resultado, formaciones, goleadores, árbitros y un
breve resúmen del acontecer de cada uno de ellos.
Además, las apostillas y curiosidades más salientes del título
obtenido pos San Lorenzo.
1º fecha, 7 de febrero
San Lorenzo 2
Suárez
Demagistris
Verdecchia
Abrahamián
H.O. López
Quinteros
Ros
Madelón
H.R. López
H.P. Sánchez
Morel
Gimnasia LP 1
R.O. Sánchez
Lo Gatto
Romero
Higuaín
Roma
Pezzatti
Cassinerio
Carrió
Cragno
Domínguez
Scatolaro
Cambios: Rinaldi por Abrahamián,
Marasco por H.R. López.
Goles: 84m Sánchez. 85m. Domínguez y
89m. Morel de penal.
Estadio: Ferro Carril Oeste.
Árbitro: Truffa.
Resumen: En un debut con poco juego y
mucha fricción, el Ciclón pudo quebrar al
Lobo sobre la hora, en un final polémico.
Ambos equipos serían los que luego se
disputarían el título hasta las últimas
jornadas.
2º fecha, 13 de febrero
Def. de Belgrano 0
Anhielo
Fraga
Iélamo
Laguna
Alalí
Chammah
Castellano
Galván
Cáceres
Aguirre
lannuzzi
San Lorenzo 2
Suárez
Demagistris
Verdecchia
Moreno
H.O. López
Quintero
Ros
Madelón
H.R. López
Sánchez
Morel
Cambios: Marasco por H.R. López y Rinaldi
por Morel.
Goles: 43m. Sánchez, y 90m. Rinaldi
Incidencias: 55m Anhielo le contuvo un
penal a Morel.
Estadio: Vélez Sarsfield
Árbitro: Torres
Resumen: Sin poder contar con dos ex
Huracán como Housemann y Beltrán,
Defensores no mostró resistencia ante un
San Lorenzo que dominó durante los
noventa minutos. El triunfo se basó en la
firmeza de Demagistris y la polenta de
Rinaldi, autor de un golazo.
155
3º fecha, 20 de febrero
San Lorenzo 2
Quiroga
Demagistris
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Madelón
H.R. López
Sánchez
Morel
All Boys1
Brunetti
Villar
Pérez Medone
Zárate González
Del Capellán
Mamberto
Galván
Zárate,
Nieto
Llorente
Novoa
4º fecha, 27 de febrero
Almirante Brown 0
Pistone
Sequeira
Piaggio
Amorone
Tobio
Pastor
Veloso
Rivoira
Rojas
Del Bono
Candau
San Lorenzo 1
Quiroga,
Demagistris
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Rinaldi
H.R. López
Sánchez
Morel
Cambios: Rinaldi por Madelón, R. Moreno
por H.O.López.
Goles: 37m. Novoa 44m. H. Moreno y 58m
Morel
Incidencias: 85m. Brunetti le atajó un
penal a H.R. López
Estadio: Ferro Carril Oeste
Árbitro: Botelli
Resumen: Bajo una lluvia torrencial, San
Lorenzo dio vuelta un partido que se presentó
complicado. Para All Boys jugó el futbolista
que más veces vistió la camiseta azulgrana:
Sergio Villar. El Sapo recibió un pergamino
por parte de la hinchada y una plaqueta de
oro por medio del club.
Cambios: Marasco por Rinaldi, Insua por
Sánchez.
Gol: 15m. Ros
Estadio: Vélez Sársfield
Árbitro: González
Resumen: Fue un partido que San Lorenzo
siempre lo buscó. Toda su ofensiva
arrinconó a los de Isidro Casanova,
sorprendidos por el imponente marco del
Amalfitani. A pesar de ello, la victoria
terminó siendo ajustada y el gol vino por
obra de un volante de contención, como
Oscar Ros.
5º fecha, 6 de marzo
6º fecha, 13 de marzo
San Lorenzo 4
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Rinaldi
H.R. López
Sánchez
Morel
Atlanta 0
O. López
Raffaelli
Bianchi
Olmedo
Hrabina
Bianchini
Zywica
Ribolzi
Porté
Díaz
Damiano
C a m b i o s : Demagristris por Comelles,
Madelón por Quinteros.
Goles: 21m. Morel, 46m. y 52m. de penal
Rinaldi y 74m. Sánchez.
Incidencias: 42m. expulsados Bianchini y
75m. Damiano.
Estadio: Vélez Sársfield.
Árbitro: Gallina.
Resumen: El Ciclón fue contundente y
aplastó al Bohemio de entrada. En Atlanta
jugó el ex San Lorenzo Rubén Glaría y
debutó como DT Victorio Nicolás Cocco. Fue
el triunfo más amplio del torneo.
156
Tigre 1
García
Cheves
Fertonani
Urchevik
Bustos
Arregui
Giachello
Labonia
Sierra
Fiori
Ruiz
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Verdecchia
Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Rinaldi
H.R. López
Sánchez
Morel
Goles: 9m. Comelles y 51m. Sierra.
Estadio: River Plate.
Árbitro: Coradina.
Resumen: E l g r a n e s p e c t á c u l o d e l a s
tribunas no condijo con el partido. San
Lorenzo se adelantó al comienzo pero
después del gol se desinfló. Tigre
aprovechó poco a poco el mal día del
Ciclón y le jugó un gran partido de igual a
igual, hasta el final.
7º fecha, 20 de marzo
San Lorenzo 3
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Insua
H.R. López
Rinaldi
Morel
Argent. de Quilmes 0
Nazar
Wagner
Wacñisky
Barrera
Casanueva
De Marta
Zielinsky
Gutiérrez
Solís
Restelli
Fernández
Cambios: Demagistris por Insua, Sánchez
por H.R. López.
Goles: 17m. H.R. López, 25m. Insua y
49m. Morel.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Feola.
Resumen: A cancha llena San Lorenzo
volvió al triunfo ante un rival que presentó
casaca roja, en lugar de la tradicional
celeste y blanca. Fue el primer partido de
Insua como titular, marcando su primer tanto
del campeonato. El encuentro fue un trámite
para el Ciclón.
9º fecha, 3 de abril
San Lorenzo 0
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Marasco
H.R. López
Rinaldi
Morel
Lanús 0
Perassi
Stracquadaini
Sánchez
Beltrán
Acuña
Attadía
Romero
Altamirano
Milano
H. Enrique
Crespín
Cambios: Milano por Marasco.
Incidencia: 84m. expulsado Ros.
Estadio: River Plate.
Árbitro: Botellí.
Resumen: Previo al cotejo ambos planteles
izaron la bandera argentina y entonaron el
himno, dado que un día antes comenzó el
conflicto bélico ante Inglaterra por las Islas
Malvinas. El partido se jugó bajo un diluvio.
Llovió de todo, menos goles.
8º fecha, 27 de marzo
Estudiantes 1
Giorgetti
Filipetti
Aponte
Paz
Romano
Carra
Gerez
Cortéz
Savini
Vázquez
Baldovino
San Lorenzo 2
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Ros
Rinaldi
H.R. López
Batalla
Morel
Cambios: Marasco por Rinaldi, Madelón por
Batalla.
Goles: 28m. Rinaldi, 43m. Savini y 77m.
Rinaldi.
Incidencias: 63m. expulsado Paz.
Estadio: River Plate.
Árbitro: Torres.
Resumen: El equipo del Toto ganó por la
presencia oportuna de Rinaldi. San Lorenzo
jugó mal y el partido fue más que aburrido.
Quizás Estudiantes mereció llevarse, al
menos, un punto.
10º fecha, 9 de abril
Los Andes 3
Yonadis
Del Curto
Giorgi
Serrizuela
Sánchez
Ifrán
Fuentes
Pérez
Ortíz
Verde
Cuellos
San Lorenzo 3
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Demagistris
Insua
H.R. López
Rinaldi
Morel
Cambios: Batalla por Rinaldi.
Goles: 42m. Ortiz, 59m. Rinaldi, 62m.
Rinaldi de penal, 72m. Verde, 84m. H.R.
López y 88m. Ortiz.
Estadio: Independiente.
Árbitro: Rolando.
Resumen: El partido más vibrante de la
temporada. Mucha entrega de ambos
equipos para construir un duelo emotivo que
estuvo para cualquiera de los dos. Fue el
primer partido del Ciclón en una cancha
fuera de la Capital Federal.
157
11º fecha, 17 de abril
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Biaín
Demagistris
H.O. López
Quinteros
Milano
Rinaldi
H.R. López
Sánchez
Morel
Talleres R.E. 1
Balbiano
Laszlo
Commisso
Graciani
González
De Angelis
Lenhart
Pérez Álvarez
H.D. López
Filipetto
Gómez
Cambios: R. Moreno por H.O. López, Insua
por Milano.
Goles: 62m. HD. López y 84m. HR. López.
Incidencia: 81m. Expulsado Commisso.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Borrelli.
Resumen: El Ciclón hizo el gasto y mereció
ganar por la cantidad de oportunidades que
tuvo. Pero sus delanteros estuvieron
imprecisos y los visitantes se llevaron un
punto valioso. Osvaldo Biaín debutó en San
Lorenzo luego de una fuerte lesión que sufrió
en la pretemporada.
13º fecha, 8 de mayo
San Lorenzo 2
Quiroga
Comelles
Demagistris
H. Moreno
H.O. López
Insua
Ros
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
Deport. Armenio 0
Quinteros
Brai
Vasolo
R. Vicente
Sassi
Oca
Pizarro
Molina
Ortega
Lucero
H. Vicente
Cambios: Quinteros por Batalla, Rinaldi
por Sánchez.
Goles: 64m. Insua de penal y 77m. Rinaldi.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Savino.
Resumen: Otra gran actuación de Rinaldi
le dio el triunfo a San Lorenzo. La “Chancha”
no fue titular, pero cuando ingresó hizo un
gol brillante. Ros le pasó la pelota en la mitad
de cancha y el delantero desde ahí avanzó
eludiendo a tres hombres, hasta vencer en
el vértice izquierdo del área chica al arquero
Quinteros.
158
12º fecha, 24 de abril
Deport. Italiano 1
Lanari
Díaz
Albariño
Herrera
Ríos
Franceschini
Seppaquercia
Álvarez
Valdivia
Gómez
Guillermo
San Lorenzo 2
Quiroga
Comelles
Verdecchia
Demagistris
H.O. López
Quinteros
Ros
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
Cambios: Insua por Sánchez, Biaín por
Demagistris.
Goles: 39m. H.R. López, 49m. Guillermo y
80m. Morel.
Incidencia: 87m. expulsado Franceschini
Estadio: River Plate.
Árbitro: Feola.
Resumen: Con más esfuerzo que fútbol San
Lorenzo sacó adelante un partido difícil ante
uno de los rivales que, en ese momento,
estaba en los puestos de vanguardia. Rinaldi
no jugó al no poder entrenarse todos los días
con sus compañeros porque, a su vez, tuvo
que realizar el servicio militar.
14º fecha, 15 de mayo
San Lorenzo 0
Arsenal 0
Quiroga
Comelles
Verdecchia
Demagistris
H. Moreno
Quinteros
Ros
Insua
H.R. López
Rinaldi
Morel
Rivera
Spinosa
Pérez
Rodríguez
Luppo
López
Baglioni
Flores
Fernández
Irigoyen
Ramírez
Cambios: Batalla por Quinteros, Marasco
por H.R. López.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Sinnot.
Resumen: Pobre partido en Liniers. Los
visitantes se cerraron bien atrás e
imposibilitaron todo avance del conjunto de
Juan Carlos Lorenzo. Comenzaría un ciclo
negativo para el Ciclón.
15º fecha, 22 de mayo
Morón 1
Poliserpi
Marucci
Astudillo
Stagliano
Leiva
Larocca
O. López
Chazarreta
Bianchini
Rojas
Colombatti
San Lorenzo 1 (x)
Quiroga
Comelles
Verdecchia
Demagistris
H.O. López
Quinteros
Ros
Insua
Marasco
Rinaldi
H.R. López
16º fecha, 25 de mayo
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
HO. López
Quinteros
Ros
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Chacarita 1
Caffaro
Abramovich
De Santis
Ingrao
Villalba
Ciccarello
Rodríguez
Borrelli
G. Melado
Yalvé
Stelhik
Cambios: Sánchez por Ros, Batalla por
Insua. Goles: 48m. Rojas y 82m. Rinaldi.
Incidencias: 55m. expulsado Marucci y 85m.
Stagliano. Estadio: Huracán. Árbitro: Hay.
Resumen: El trámite del encuentro fue casi
siempre desfavorable para el equipo de
Boedo. Recién pudo empatarlo a ocho
minutos del final, pero el réferi Aníbal Hay
sancionó un penal a favor del local a los 40
que desató la furia de la hinchada azulgrana,
que rompió el alambrado y produjo la
suspensión del cotejo.
Cambios: Insua por Ros.
Goles: 48m. HR. López y 88m. Ingrao de
penal.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Torres.
Resumen: Todo se definió en la segunda
etapa. San Lorenzo comenzó bien y se
adelantó, pero no pudo sostener la victoria
y terminó igualando ante un equipo que no
había logrado inquietar en demasía el arco
azulgrana.
17º fecha, 30 de mayo
18º fecha, 5 de junio
(x): El cotejo fue suspendido a los 86m. por invasión
de campo. El partido fue dado por ganado a Deportivo
Morón.
Colón 2
Erni
Sañudo
Werner
Godano
Bustingorria
Mercado
Lapalma
Marioni
Ferreyra
Pesoa
Espíndola
San Lorenzo 0
Quiroga
Demagistris
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Comelles
Ros
Insua
H.R. López
Batalla
Morel
Cambios: Milano por Ros, Sánchez por
Morel.
Goles: 10m. Moreno en contra y 55m.
Ferreyra.
Incidencia: 30m. expulsado Comelles.
Estadio: Colón.
Árbitro: Feola.
Resumen: Muy desconcentrado empezó el
Ciclón el partido, a tal punto que una
desatención entre Moreno y Quiroga derivó
en el primer tanto del partido a los diez
minutos. Desde ahí San Lorenzo no pudo
recuperarse y se extrañaron las ausencias
de Rinaldi y Quinteros. Fue el primer partido
que perdió en el campo de juego.
San Lorenzo 0
Cousillas
Araos
Biaín
H. Moreno
R. Moreno
Madelón
Demagistris
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Deport. Español 0
Catalano
Márquez
Trezeguet
Pérez
Bernárdez
Vallejos
Maletti
Rota
Rivero
Arbelo
Díaz
Cambios: Sánchez por Araos, Insua por
Madelón.
Incidencias: 59m. expulsado Arbelo y 88m.
Bernárdez.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Gallina.
Resumen: Ambos equipos se habían
enfrentado tan solo dos veces en su historia,
y San Lorenzo no le había podido ganar en
ninguna oportunidad. Para este choque
Lorenzo hizo algunas modificaciones pero no
dieron resultado, ni cuando su equipo quedó
con dos hombres más. Fue el último partido
del Toto como DT del Ciclón.
159
19º fecha, 13 de junio
El Porvenir 0
López
W. López
Domínguez
Abdala
Agostinelli
Caicedo
Fernández
Coronel
Molnar
Palacios
Godoy
San Lorenzo 3
Cousillas
Comelles
Biaín
Demagistris
H.O. López
Madelón
Ros
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
20º fecha, 19 de junio
San Lorenzo 2
Temperley 0
Cousillas
Comelles
Biaín
Demagistris
H. Moreno
Insua
Ros
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
Hernandorena
Issa
Piris
Campelo
Villalba
Espósito
Spataro
Del Duca
Dabrowsky
Scotta
Aldape
Cambios: Insua por Madelón, R. Moreno
por Sánchez.
Goles: 73m. Sánchez, 80m. Insua y 87m.
Insua de penal.
Estadio: Independiente.
Árbitro: Tolando.
Resumen: Debut de José Yudica como
entrenador de San Lorenzo. Si bien el
resultado terminó siendo contundente, el
Ciclón lo resolvió recién en los últimos 25
minutos. Insua ingresó desde el banco y
marcó dos veces. A partir de ahí pasó a ser
el “cinco” titular.
Cambios: Rinaldi por H.R. López.
Goles: 73m. Insua de penal y 84m. Morel.
Estadio: Velez Sarsfield.
Árbitro: González.
Resumen: Durante una tarde fría, San
Lorenzo obtuvo su segunda victoria
consecutiva bajo la flamante conducción de
Yudica. En ese entonces, la selección
Argentina ya estaba disputando en España
el Mundial, donde tuvo que defender el
título.
21º fecha, 26 de junio
22º fecha, 3 de julio
Banfield 2
Baglioni
Peñaloza
Moris
Fanesi
Scavini
Díaz
Pumpido
Ubeda
Leguizamón
Monteccelo
Centurión
San Lorenzo 0
Cousillas
Araos
Biaín
Damagistris
Comelles
Quinteros
Insua
Batalla
Sánchez
Rinaldi
Morel
Cambios: H.R. López por Araoz.
Goles: 16m. Centurión y 90m. Leguizamón.
Estadio: Banfield.
Árbitro: Coradina.
Resumen: Por segunda vez San Lorenzo
visitó la propia cancha de su rival, y por
segunda vez volvió a caer, como sucedió
con Colón en Santa Fe. Con el 0-1, el Ciclón
fue más y mereció la igualdad, pero el
diminuto reducto del Sur le quitó espacios a
los de Boedo que jamás se sintieron
cómodos durante los 90 minutos.
160
Gimnasia 2
Sánchez
Comas
Marchi
Higuaín
Roma
Pantaleo
Kuzemka
Carrió
Cragno
Domínguez
Rodríguez
San Lorenzo 0
Cousillas
Araos
Biaín
Demagistris
Comelles
Insua
Ros
Batalla
Sánchez
Rinaldi
Morel
Cambios: Quinteros por Ros, H.R. López por
Rinaldi.
Goles: 43m. y 81m. Cragno.
Estadio: Estudiantes.
Árbitro: Torres.
Resumen: Segunda caída consecutiva de
San Lorenzo. Sería la primera vez y única
que esto sucedería en el campeonato. El
conjunto de Yudica sufrió las dimensiones
del terreno y Gimnasia lo aprovechó en los
tramos finales de cada tiempo.
11
23º fecha, 10 de julio
San Lorenzo 2
Cousillas
Araos
Biaín
Demagistris
R. Moreno
Quintetos
Insua
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
Defensores 0
Anhielo
Fraga
Iélamo
Laguna
C. Bois
Chammah
Castellano
Galván
Arbelo
Beltrán
Aguirre
24º fecha, 17 de julio
All Boys 0
Ortíz
Villar
Mora
Zárate González
H. González
Mamberto
Galván
Zárate
Nieto
Llorente
Novoa
San Lorenzo 2
Cousillas
Araos
Biaín
Demagistris
R. Moreno
Quintetos
Insúa
Batalla
López
Sánchez
Morel
Cambios: Rinaldi por Batalla, Ros por Morel.
Goles: 26m. H.R. López y 87m. Insúa.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Rolando.
Resumen: A base de lucha San Lorenzo
logró recuperarse venciendo a un modesto
Defensores. El equipo volvió a jugar mal, la
única diferencia fue que pudo ganar. Nada
más.
Cambios: H.O.López por Araoz, Rinaldi por
Batalla.
Goles: 47m. Sánchez y 55m. Insúa de
penal.
Estadio: Ferro.
Árbitro: González.
Incidencia: 75m. expulsado Villar.
Resumen: El equipo de Floresta tenía un
invicto de ocho fechas y lo perdió con el
Ciclón que, nuevamente, no lució. Sin
embargo, ganó bien y tuvo a Paulino
Sánchez como uno de los destacados del
encuentro.
25º fecha, 24 de julio
26º fecha, 31 de julio
San Lorenzo 0
Cousillas
Comelles
Biaín
Demagistris
R. Moreno
Quintetos
Insúa
Batalla
H.R. López
Sánchez
Morel
Almirante Brown 2
Pistone
Sequeira
Rodríguez
Amorone
Tobio
Crespo
Ortíz
Rojas
Márquez
Rivoira
Candau
Cambios: Ros por Insua, Rinaldi por H.R.
López.
Goles: 77m. Rivoira y 83m. Márquez.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Truffa.
Resumen: Sorpresiva caída del Ciclón.
Almirante fue quien jugó y San Lorenzo el
que luchó. Los de Isidro Casanova fueron
los que aprovecharon el campo de juego
para hacer un trabajo ancho y profundo.
Atlanta 1
López
Raffaelli
Bianchi
Elizeche
Hrabina
Jones
Zywica
Bianchini
Porté
Graciani
Díaz
San Lorenzo 1
Cousillas
Comelles
Biain
Demagristris
Araos
Quintetos
Insúa
Batalla
H.R. López
Sánchez
Rinaldi
Cambios: Madelón por Batalla. Verdecchia
por H.R. López.
Goles: 24m. Rinaldi y 56m. Díaz.
Incidencias: 65m. expulsado Insúa, 83m.
Jones y 90m. Rinaldi.
Estadio: Atlanta.
Árbitro: Coradina.
Resumen: Otro partido jugado en una
cancha del propio equipo local. Otra vez San
Lorenzo no pudo ganar. Si bien sumó un
punto en un partido difícil, el Ciclón sufrió
las expulsiones de dos jugadores clave como
Insua y Rinaldi.
161
27º fecha, 7 de agosto
San Lorenzo 0
Cousillas
Comelles
Biaín
Verdecchia
Araos
Quintetos
Demagistris
Madelón
H.R. López
Sánchez
Morel
Tigre 0
Ruíz
Cheves
Mantaras
Giachello
Fertonani
Carrizo
Bustos
Arregui
Rio
Paruzzo
Labonia
28º fecha, 15 de agosto
Argent. de Quilmes 0
Nazar
Casanueva
Magallán
Barrera
Benejú
Zielinsky
M. Gutiérrez
Ruíz Díaz
Restelli
De Marta
M.A. Gutiérrez
San Lorenzo 3
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Demagistris
Insúa
H.R. López
Sánchez
Rinaldi
Incidencia: 52m. Ruiz le atajó un penal a
Verdecchia.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Rolando.
Resumen: El local lo buscó pero no pudo.
Inclusive tuvo un penal pero el mismo fue
detenido por el arquero. Tigre se conformó
con el empate y San Lorenzo desperdició
una gran chance. El Ciclón empató con los
de Victoria los dos partidos que jugaron en
Primera B.
Cambios: Madelón por Quinteros, Morel por
Demagistris.
Goles: 66m. Insúa de penal, 69m. Rinaldi,
73m. H.R. López.
Incidencia: 23m. expulsado Sánchez y
26m. Casanueva.
Estadio: Independiente. Árbitro: Gallina.
Resumen: Justo a un año de haber
descendido, San Lorenzo se desquitó y
demostró su voluntad para volver a jugar
los domingos. El Ciclón fue contundente en
la segunda etapa y se sacó de encima a un
rival que venía con cuatro victorias
consecutivas.
29º fecha, 21 de agosto
30º fecha, 28 de agosto
San Lorenzo 1
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Madelón
Demagistris
Insúa
H.R. López
Rinaldi
Morel
Estudiantes 0
Giorgetti
Filipetti
Aponte
Meneghetti
Romano
Gerez
Mastromauro
Cortés
Baldovino
Vázquez
Morandini
Cambios: Quinteros por Madelón.
Gol: 42m. H.R. López.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Botelli.
Resumen: Como lo fue en el partido de
ida, San Lorenzo debió trabajar mucho para
vencer al siempre complicado equipo de
Caseros.
162
Lanús 1
Perassi
Stracquadaini
Sánchez
Beltrán
Acuña
Romero
Torres
Milano
Crespín
Crocce
Attadía
San Lorenzo 0
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quintetos
Demagistris
Insúa
H.R. López
Rinaldi
Morel
Cambios: Sánchez por Demagistris,
Schamberger por Rinaldi.
Gol: 87m. R. Enrique.
Estadio: Lanús.
Árbitro: González.
Resumen: El pálido empate estaba al caer.
El que hacía el gol ganaba, y Lanús lo hizo
porque Verdecchia dio un pase mal hacia
atrás que derivó en los pies de Enrique, quien
convirtió en gol el regalo azulgrana. Fue el
último partido jugado en la cancha de un
equipo de la B.
31º fecha, 4 de septiembre
San Lorenzo 2
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Los Andes 1
Damiano
Flores
Del Curto
Serrizuela
Sánchez
Ifrán
Fuentes
Cuellos
Ortíz
Castro
Verde
Cambios: Marasco por Batalla, Sánchez por
Rinaldi.
Goles: 25m. Insúa, 36m. Fuentes y 93m.
H.R. López.
Estadio: Vélez Sarsfield
Árbitro: Truffa
Resumen: El Ciclón definió un partido duro
en el minuto final de descuento, a pesar de
que mereció mejor fortuna porque fue
superior al rival durante todo el partido.
33º fecha, 18 de septiembre
San Lorenzo 4
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Demagistris
Insúa
H.R. López
Rinaldi
Morel
Deport. Italiano 1
Lanari
Herrera
Díaz
Redondo
Albariño
Álvarez
Ríos
E. Gómez
Seppaquercia
Castro
Valdivia
Cambios: Schamberger por Demagistris,
Marasco por H.R. López.
Goles: 21 m. 46m. y 68m. HR. López, 79m.
Rinaldi y 84m. Seppaquercia.
Incidencia: 47m. Lanari le contuvo un
penal a Insúa.
Estadio: Vélez Sarsfield. Árbitro: Rolando.
Resumen: El contrincante no mostró fuerzas
para detener la potencia ofensiva azulgrana.
San Lorenzo jugó un gran partido gracias al
volumen de juego que tuvo el mediocampo
como la parte de arriba. El defensor
Schamberger, luego de una prolongada
ausencia por lesión, retornó al primer equipo
del Ciclón.
32º fecha, 11 de septiembre
Talleres R.E. 0
Verea
González
Comisso
Graciani
Laszlo
De Ángelis
Lenhart
P. Álvarez
Filipetto
López
Giménez
San Lorenzo 3
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Rinaldi
H.R. López
Sánchez
Morel
Cambios: Marasco por Rinaldi, Pérez por
Sánchez.
Goles: 2m. Insúa, 5m. Rinaldi y 12m.
Rinaldi.
Estadio: Independiente.
Árbitro: Torres.
Resumen: El encuentro que más rápido
resolvió San Lorenzo en el año. Antes de
los quince minutos iniciales ya ganaba 3 a
0. El arquero de Talleres, el “Ruso” Verea,
no tuvo una buena tarde y los santos lo
aprovecharon. Esa tarde debutó Claudio
Pérez para el Ciclón.
34º fecha, 25 de septiembre
Deport. Armenio 2
Kadijevich
Sassi
Vassolo
Garderián
Bravi
Oca
Leone
Molina
Lucero
Pagnotta
Quiroga
San Lorenzo 1
Cousillas
Comelles
Verdecchia
H. Moreno
H.O. López
Quiroga
Demagistris
Insúa
H.R. López
Rinaldi
Morel
Cambios: Batalla por H.O. López, Sánchez
por Morel.
Goles: 19m. Morel, 39m. Molina y 80m.
Ortega.
Incidencia: 40m. expulsado Rinaldi y 64m.
Leone.
Estadio: Ferro. Árbitro: Borrelli.
Resumen: La visita a Caballito fue negativa
a pesar de la gran multitud de simpatizantes.
Los de Boedo no jugaron bien y el árbitro le
anuló un tanto a López por una dudosa
posición adelantada. El Ciclón ganaba y, por
primera y única vez en el torneo, un equipo
le daba vuelta el resultado. Tercera vez que
Rinaldi fue expulsado en la temporada
163
35º fecha, 2 de octubre
Arsenal 0
San Lorenzo 1
Luque
Spinosa
Pérez
Novoa
Luppo
López
Di Gregorio
Torres
Fernández
Flores
Corvo
Cousillas
Comelles
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Pérez
Morel
Cambios: Demagistris por Batalla.
Gol: 69m. Moreno.
Estadio: Independiente.
Árbitro: González.
Resumen: Sin Rinaldi (le habían dado dos
fechas de suspensión) Yudica recurrió al pibe
Pérez. El encuentro fue áspero y duro, pero
San Lorenzo aprovechó su oportunidad y
ganó un partido clave de cara al ascenso.
Fue el último cotejo disputado en cancha de
Independiente.
37º fecha, 16 de octubre
Chacarita 0
Islas
Abramovich
Bianculli
Ingrao
M. Rodríguez
Celin
G. Rodríguez
Yalvé
Flores
Echaniz
Stelhik
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Biaín
Moreno
H.O. López
Madelón
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Cambios: Marasco - Pérez por H.R. López.
Gol: 65m. Morel.
Estadio: River Plate.
Árbitro: Rolando.
Resumen:
Con
otra
estupenda
convocatoria, el Ciclón ganó un partido
importante,
ya
que
su
inmediato
perseguidor, Gimnasia, cayó de local ante
Estudiantes de Buenos Aires. La reaparición
de Rinaldi fue un factor que San Lorenzo
supo aprovechar.
164
36º fecha, 9 de octubre
San Lorenzo 0
Cousillas
Comelles
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Pérez
Morel
Morón 0
Peidró
Marucci
Marchiano
Semenewicz
López
Villa
Chazarreta
Colombatti
Rojas
Aricó
Bianchini
Cambios: Quiroga por Cousillas, Marasco
por Morel.
Incidencia: 54m. expulsado Quinteros.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Fernández.
Resumen: Un encuentro que será recordado
porque en esa tarde falleció un hincha de
San Lorenzo. Los noventa minutos también
fueron accidentados: Cousillas, a los dos
minutos del segundo tiempo, se fracturó el
quinto metacarpiano de la mano derecha y
en este torneo no volvió a jugar más. En
Morón hubo dos caras conocidas: Enrique
Chazarreta en el campo de juego y Roberto
Resquín en el banco como DT del Gallito.
38º fecha, 23 de octubre
San Lorenzo 2
Quiroga
Comelles
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Madelón
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Colón 1
Micheli
Batelini
Huens
Werner
Schneider
Bustingorria
Godano
Balbuena
Riveros
Chena
Espíndola
Cambios: Marasco por H.R. López.
Goles: 36m. Biaín. 54m. Rinaldi y 86m.
Espindola.
Incidencia: 84m. Quiroga le contuvo un penal
a Bustongorria.
Estadio: Vélez Sarsfield. Árbitro: Coradina.
Resumen: En un Vélez colmado y con previo
desfile del plantel de básquetbol que
festejaba el ascenso a la A, San Lorenzo
superó a Colón sufriendo hasta el final. Con
garra y mucho esfuerzo el local sumó dos
puntos que lo dejaron a un paso del retorno
a Primera. Los hinchas invadieron el campo
y comenzaron por anticipado con las
celebraciones.
39º fecha, 30 de octubre
Deport. Español 0
Catalano
Márquez
Rocca
L. Pérez
Bernárdez
Vallejos
Maletti
R. Moreno
Rivero
Pasini
Quiroga
San Lorenzo 0
Quiroga
Comelles
Ruíz
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
40º fecha, 6 de noviembre
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
El Porvenir 0
Scorza
H.W. López
Domínguez
Abdala
Benedetti
Caicedo
Fernández
Molnar
Saturno
Coronel
Palacios
Cambios: Demagistris por H.O. López,
Madelón por Quinteros.
Incidencia: 90m. expulsado Moreno.
Estadio: Boca Juniors.
Árbitro: Gallina.
Resumen: Ganando San Lorenzo volvía a
la A. Con el empate debía esperar el
resultado de Gimnasia, pero el Lobo venció
a Los Andes. El Ciclón no pudo vencer al
cerrado Español y postergó la vuelta a
Primera, pero no así la fiesta, porque los
hinchas llenaron la Bombonera de punta a
punta como nunca –excepto Boca- lo hizo
otra parcialidad.
Gol: 81m. Insúa de penal.
Estadio: Vélez Sarsfield.
Árbitro: Torres.
Resumen: Con el empate, San Lorenzo se
aseguraba la primera ubicación. Pero debía
ganar para conseguir el ascenso directo. El
rival estaba en los últimos puestos de la tabla
general, pero aguantó la presión de los
70.000 cuervos que reventaron Liniers. Recién
a nueve del final, y desde los doce pasos, el
Ciclón pudo cantar victoria. El encuentro se
suspendió a los 43 de la segunda parte por
invasión del público. Igualmente, la historia
estaba escrita: la máxima categoría le hacía
lugar al cuadro de Boedo.
41º fecha, 13 de noviembre
42º fecha, 20 de noviembre
Temperley 0
Cassé
Aguilar
Piris
Issa
Villalba
Espósito
L. Schell
Dabrowsky
Massoto
Scotta
Spataro
San Lorenzo 1
Quiroga
Comelles
Biaín
H. Moreno
H.O. López
Quinteros
Insúa
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Cambios: Demagistris por H.O. López,
Madelón por Rinaldi.
Gol: 28m. Rinaldi.
Estadio: Boca Juniors.
Árbitro: Coradina.
Resumen: Mucho público en la Bombonera
para ver al Ciclón, que sólo jugaba para
cumplir con el reglamento. Una excelente
maniobra de Héctor Raúl López por izquierda
le posibilitó a Rinaldi conectar un cabezazo
para vencer al arquero del Celeste.
San Lorenzo 0
Quiroga
Comelles
Biaín
H. Moreno
Demagistris
Madelón
Insua
Batalla
H.R. López
Rinaldi
Morel
Banfield 1
Buttice
Guerreño
Moris
Fanesi
Scavini
Kohli
Pumpido
Ubeda
Leguizamón
Centurión
Saa
Gol: 47m. Saa.
Incidencia: 18m. expulsado Moreno y 83m.
Comelles.
Estadio: Vélez Sarsfield. Árbitro: Borrelli.
Resumen: Banfield visitaba Liniers en busca
de un lugar en el Octogonal, y San Lorenzo
sólo jugaba para terminar la gran campaña.
La expulsión de Moreno complicó al Ciclón y
el Taladro se aprovechó de la ventaja
numérica y se puso arriba en el marcador.
La gente, que ya no quería saber más nada
con la B, ingresó al campo de juego cuando
todavía faltaban veinte minutos. El Tribunal
de Disciplina dio por finalizado el encuentro
con el resultado como estaba.
165
Numeros limpios
Campaña en primera rueda: Ganados 11 – Empatados 7 – Perdidos 3
Campaña en segunda rueda: Ganados 12 – Empatados 4 – Perdidos 5
Total: Ganados 23 – Empatados 11 – Perdidos 8
Puntos: 57
Goles a favor: 56 (31 en la primera rueda y 25 en la segunda)
Goles en contra: 27 (15 en la primera rueda y 12 en la segunda)
Goleadores
Jorge Rinaldi 15 (3 a Atlanta; 2 a Estudiantes, Los Andes y Talleres R.E.; 1 a Defensores,
Armenio, A. de Quilmes, Italiano, Colón y Temperley).
Héctor Raúl López 12 (4 a Italiano; 2 a A. de Quilmes y Los Andes; 1 a Talleres, Chacarita,
Defensores y Estudiantes).
Rubén Insua 11 (3 a El Porvenir; 2 a A. de Quilmes; 1 a Armenio, Temperley, Defensores,
All Boys, Los Andes y Talleres).
Eugenio Morel Bogado 8 (1 a Gimnasia, All Boys, Atlanta, A. de Quilmes, Italiano,
Temperley, Armenio y Chacarita).
Hugo Paulino Sánchez 5 (1 a Gimnasia, Defensores, Atlanta, El Porvenir y All Boys).
Hugo Moreno 2 (1 a All Boys y Arsenal).
Osvaldo Biaín 1 (a Colón).
Pablo Comelles 1 (a Tigre).
Oscar Ros 1 (a Almirante Brown).
Apostillas
• San Lorenzo fue el equipo más ganador del campeonato con 23 victorias y el que menos
perdió con siete caídas. Sin embargo, no fue el más goleador. El Ciclón anotó 56 goles
mientras que Gimnasia hizo 72 tantos y Chacarita 65.
• Hubo seis equipos que no le anotaron goles a San Lorenzo en los dos enfrentamientos
que sostuvieron. Ellos fueron Defensores de Belgrano, Argentino de Quilmes, Arsenal,
Deportivo Español, El Porvenir y Temperley.
• En doce partidos San Lorenzo no marcó goles: Lanús (0-0), Arsenal (0-0), Colon (0-2),
Deportivo Español (0-0), Banfield (0-2), Gimnasia (0-2), Almirante Brown (0-2), Tigre
(0-0), Lanús (0-1), Deportivo Morón (0-0), Deportivo Español (0-0) y Banfield (0-1).
• Cinco equipos terminaron invictos ante el Ciclón: Banfield (dos ganados), Lanús (un
triunfo y un empate), Morón (un triunfo y un empate), Deportivo Español (dos empates)
y Tigre (dos empates).
• Siete rivales perdieron en ambos enfrentamientos con el campeón: Defensores, All Boys,
Argentino de Quilmes, Estudiantes, Italiano, El Porvenir y Temperley.
• De las 42 jornadas, 20 se jugaron en Vélez; 5 en River; 5 en Independiente; 4 en Ferro;
2 en Boca; 1 en Huracán; 1 en Colón; 1 en Banfield; 1 en Lanús; 1 en Estudiantes La
Plata y 1 en Atlanta.
• San Lorenzo no ganó ningún partido ante los equipos que no resignaron localía. Perdió
con Colón, Banfield y Lanús, e igualó con Atlanta.
• La mejor racha azulgrana fue en las primeras cinco fechas. Todas fueron victorias:
Gimnasia (2-1), Defensores (2-0), All Boys (2-1), Atlanta (4-0), Almirante Brown (1-0).
• Juan Rolando y Rubén Torres fueron los árbitros que más dirigieron a San Lorenzo, en
seis oportunidades cada uno. Con el primero el Ciclón sumó 10 de doce puntos posibles,
mientras que con el segundo logró 9 de 12.
• Diez expulsiones sufrió San Lorenzo durante el torneo. Tres de Rinaldi (ante Atlanta,
Chacarita y Armenio); dos de Quinteros (ante Chacarita y Morón), una de Ros (Lanús),
Paulino Sánchez (Argentino de Quilmes), Insua (Atlanta), Comelles (Colón) y Hugo Moreno
(Banfield).
• San Lorenzo utilizó a 25 jugadores para el campeonato de Primera B. Héctor Raúl López
fue el que más jugó (41 partidos) seguido por Morel Bogado, quien actuó en un encuentro
menos.
166
Plantel Campeón
Rubén Cousillas
Nacimiento: 9 de mayo
de 1957 en Roque
Pérez, Buenos Aires
Puesto: Arquero
Partidos jugados: 19
Oscar Quiroga
Eduardo Abrahamian
Nacimiento:
Puesto: Marcador de
punta izquierdo
Partidos: 1
Osvaldo Biaín
Nacimiento: 19 de
febrero de 1951 en
Bahía Blanca, Buenos
Aires
Puesto: Arquero
Partidos jugados: 22
Nacimiento: 16 de junio
de 1955 en Capitán
Sarmiento, Buenos
Aires
Puesto: Zaguero
Partidos jugados: 21
Goles: 1
Carlos Alberto Suárez
Carlos Schamberger
Nacimiento:
Puesto: Arquero
Partidos jugados: 2
Pablo Comelles
Nacimiento: 4 de julio
de 1954 en Córdoba
Puesto: Marcador de
punta derecho
Partidos jugados: 35
Goles: 1
Ricardo Demagistris
Nacimiento: 18 de
agosto de 1957 en
Rosario, Santa Fe
Puesto: Zaguero
Partidos jugados: 31
Daniel López
Nacimiento: 23 de
enero de 1959
Puesto: Marcador de
punta izquierdo
Partidos jugados: -
Ernesto Araos
Nacimiento:
Puesto: Marcador de
punta derecho
Partidos jugados: 7
Nacimiento: 20 de
febrero de 1957 en
Coronel Suáres, Buenos
Aires
Puesto: Zaguero
Partidos jugados: 2
Víctor Barreras
Nacimiento: 12 de
enero de 1960 en
Capital Federal
Puesto: Marcador de
punta
Partidos jugados: -
Hugo Verdecchia
Nacimiento: 10 de
mayo de 1959 en
Merlo, Buenos Aires
Puesto: Zaguero
Partidos jugados: 24
Héctor Osvaldo
López
Nacimiento: 13 de
diciembre de 1950 en
Ramos Mejía, Buenos
Aires
Puesto: Marcador de
punta izquierdo
Partidos jugados: 33
Hugo Moreno
Nacimiento: 22 de
mayo de 1955 en
Ciodomira, Santiago del
Estero
Puesto: Zaguero
Partidos jugados: 30
Goles: 2
Norberto Díaz
Nacimiento: 29 de
enero de 1958 en
Capital Federal
Puesto: Marcador de
punta
Partidos jugados: -
Raúl Moreno
Nacimiento: 11 de
noviembre de 1960 en
Bragado, Buenos Aires
Puesto: Marcador de
punta
Partidos jugados: 7
Armando Quinteros
Nacimiento: 28 de
marzo de 1955 en
Tucumán
Puesto: Volante derecho
Partidos jugados: 34
Ricardo Collavini
Nacimiento: 24 de
enero de 1958 en
Lanús, Buenos Aires
Puesto: Volante central
Partidos jugados: -
Oscar Ros
Nacimiento: 2 de enero
de 1953 en Capital
Federal
Puesto: Volante
derecho/central
Partidos jugados: 20
Goles: 1
167
Rubén Insua
Nacimiento: 17 de abril
de 1961 en Capital
Federal
Puesto: Volante central
Partidos jugados: 34
Goles: 11
Leonardo Madelón
Nacimiento: 25 de
enero de 1963 en
Cafferata, Santa Fe
Puesto: Volante
derecho
Partidos jugados: 17
Marcelo Milano
Nacimiento: 20 de
marzo de 1960 en
Capital Federal
Puesto: Volante
ofensivo
Partidos jugados: 3
Miguel Batalla
Nacimiento: 10 de
enero de 1955 en
Córdoba
Puesto: Volante
izquierdo
Partidos jugados: 27
168
José Acosta
Nacimiento: 6 de
diciembre de 1961 en
Vicente López, Bs.
Aires
Puesto: Volante ofensivo
Partidos jugados: -
Claudio Marasco
Nacimiento: 6 de
septiembre de 1964 en
Capital Federal
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 14
Jorge Rinaldi
Nacimiento: 23 de
marzo de 1963 en
Capital Federal
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 36
Goles: 15
Héctor Raúl López
Nacimiento: 19 de
noviembre de 1955 en
Capital Federal
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 41
Goles: 12
Hugo Paulino
Sánchez
Nacimiento: 14 de
enero de 1955 en
Corrientes
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 27
Goles: 5
Claudio Pérez
Nacimiento: 4 de
agosto de 1962 en
Capital Federal
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 4
Eugenio Morel
Bogado
Nacimiento: 1 de enero
de 1950 en Asunción,
Paraguay
Puesto: Delantero
Partidos jugados: 40
Goles: 8
Primera etapa
Segunda etapa
DT: Juan Carlos Lorenzo.
Ayudante: Carlos Román.
P. Físico: Julio Santella.
Médico: Dr. Lobee.
Masajista: Ángel Espadafore.
Utilero: Salvador Ormaechea.
DT: José Yudica.
Ayudante: Carlos Román.
P. Físico: Carlos Carberol.
Médico: Dr. Lobee.
Masajista: Ángel Espadafore.
Utilero: Salvador Ormaechea.
Capítulo 26
LOS NÚMEROS DEL TABLÓN
Las estadísticas deportivas siempre sirven para diagnosticar y analizar la
radiografía de un ciclo determinado. Ese ciclo o período puede resumirse a la
campaña de un equipo, y si éste es campeón, más amplio será el campo laboral
para la señora estadística.
En el San Lorenzo de 1982, como apreciamos en las páginas anteriores, se
destacan los números completos y las curiosidades de esa campaña transitada
en la Primera B. Amén de la rareza de ver al Ciclón en esta categoría, los
resultados en sí obtenidos y sus cifras no son inéditos ni mucho menos históricos.
Son números fríos, nada más.
Pero si de calentar la estadística se trata, habrá que abandonar las
matemáticas que surgen en el verde césped para colarse en algún lugar –si es
que lo hubo- de las repletas tribunas que los santos colmaron.
Las estadísticas referentes al fenómeno San Lorenzo sí son inéditas e
históricas. Han marcado un antes y un después. Ese quiebre (1982) quedó
registrado como el suceso más conmovedor que una hinchada puede brindarle
a su club. San Lorenzo necesitaba más que nunca de su gente y vaya si ésta
respondió. Miremos los números de la epopeya azulgrana.
169
“La campaña de la hinchada”
Fecha Estadio
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
Total:
Prom.
170
Ferro
Vélez
Ferro
Vélez
Vélez
River
Vélez
River
River
Independ.
Vélez
River
Vélez
Vélez
Huracán
Vélez
Colón
Vélez
Independ.
Vélez
Banfield
Estudiates
Vélez
Ferro
Vélez
Atlanta
Vélez
Inde.
Vélez
Lanús
Vélez
Independ.
Vélez
Ferro
Independ.
Vélez
River
Vélez
Boca
Vélez
Boca
Vélez
Rival
Gimnasia LP
D. Belgrano
All Boys
Alte. Brown
Atlanta
Tigre
Arg. Quilmes
Estudiantes
Lanús
Los Andes
Talleres
Dep. Italiano
Dep. Armenio
Arsenal
Morón
Chacarita
Colón
Dep. Español
El Porvenir
Temperley
Banfield
Gimnasia LP
D. Belgrano
All Boys
Alte. Brown
Atlanta
Tigre
Arg. Quilmes
Estudiantes
Lanús
Los Andes
Talleres
Dep. Italiano
Dep. Armenio
Arsenal
Morón
Chacarita
Colón
Dep. Español
El Porvenir
Temperley
Banfield
Populares
vendidas
18.616
18.799
13.533
33.342
27.801
47.609
23.858
26.237
27.308
17.487
18.610
24.937
16.789
15.100
16.894
25.305
10.467
14.209
7.664
6.828
8.316
12.475
7.230
14.257
18.935
16.100
11.564
10.082
12.242
9.959
12.243
11.189
16.716
17.901
14.388
19.803
24.249
23.051
36.973
40.572
18.297
21.615
Plateas
vendidas
Total
Recaudado
Peso Ley 18.188
Valor dólar
1982
3.225
5.474
2.843
10.803
11.678
26.439
10.686
11.800
14.865
4.642
6.966
11.206
7.743
6.700
2.147
10.518
971
6.248
1.675
2.327
567
988
2.654
3.109
7.152
2.303
3.691
1.864
3.492
768
3.283
1.971
4.688
4.690
4.557
7.130
9.069
9.078
14.062
16.810
6.014
8.642
21.841
24.273
16.376
44.145
39.479
74.048
34.544
38.037
42.173
22.129
25.576
36.143
24.622
21.800
19.041
35.823
11.438
20.457
9.339
9.157
8.883
13.463
9.884
17.366
26.087
18.403
15.255
11.946
15.734
10.727
15.526
13.160
21.404
22.591
18.945
26.933
33.318
32.129
51.035
57.382
24.311
30.257
336.433.000
522.140.000
368.430.000
1.018.430.000
1.078.000.000
1.834.570.000
742.500.000
989.730.000
1.091.473.000
541.400.400
556.540.000
957.880.000
479.240.000
417.000.000
497.020.000
682.310.000
317.300.000
338.420.000
199.166.820
187.910.000
257.592.180
260.584.012
193.590.000
430.490.000
516.480.000
485.220.000
365.355.000
577.677.000
364.825.000
229.579.938
416.360.000
332.511.287
580.702.000
856.735.000
385.167.000
814.275.000
1.350.000.000
1.029.386.000
2.499.175.000
2.510.993.000
1.130.835.000
1.595.299.000
33.475,92
51.954,23
36.659,70
101.336,32
107.263,68
166.779,09
67.808,22
86.818,42
93.288,29
46.273,54
47.567,52
79.823,33
34.109,61
29.469,96
34.635,54
47.547,74
21.882,76
22.712,75
13.233,68
12.281,70
16.512,32
16.545,02
9.631,34
21.154.30
24.652,98
22.360,37
16.274,16
24.899,87
15.406,46
9.455,52
16.707,87
13.003,96
21.193,50
30.434,64
13.290,80
27.251,51
44.088,83
32.606,46
76.850,40
63.090,28
27.730,14
38.110,34
789.640
275.540
1.065.180
30.338.725.001
1.716.173,06
18.800 x partido
6.560 x partido
25.361 x p-.
722.350.595,26
40.861.26
Antes del Ciclón, la B era así
Visto esta completa radiografía con la fenomenal venta de entradas y
recaudaciones que produjo la gente de San Lorenzo, hay que recalcar que en
1982 esta segunda división del fútbol argentino vendió un total de 1.972.999
localidades (1.637.714 generales y 335.285 plateas). El club de Boedo vendió
el 53,9 por ciento de los boletos de la categoría, es decir la mitad más tres.
La aparición de San Lorenzo en la B dio lugar a cifras sin precedentes en la
historia de la divisional. A continuación la venta de entradas de los últimos diez
años, testimoniadas en las Memorias y Balances de la Asociación del Fútbol
Argentino:
Año
Generales
Menores
Jub, Dam y Pen
Plateas
1973
1974
1975
1976
1977
1978
1979
1980
1981
1982
454.299
673.093
902.264
791.728
550.630
470.166
519.654
835.587
872.203
1.521.973
74.208
95.907
100.903
104.844
-
12.270
115.741
32.649
51.496
65.707
48.038
23.398
25.852
23.780
42.688
55.079
335.285
Total
561.086
820.496
1.068.874
944.610
574.028
496.018
543.434
878.275
939.552
1.972.999
Detalle de venta de entradas durante 1982
Torneo Nacional “A” José de San Martín: Este certamen arrancó el 14 de
febrero y concluyó el 27 de junio. Treinta y dos equipos de todo el país se
dividieron en cuatro zonas de ocho representantes cada una, jugando en esta
ronda clasificatoria un total de 16 encuentros por representante, incluyendo el
choque “interzonal”. En esta fase se jugaron 256 partidos, clasificándose 8
equipos para el Octogonal, en el que se jugaron 14 cotejos más. Empero, en
270 juegos se vendieron 1.510.905 generales y 276.505 plateas, dando un
total de 1.787.410 entradas vendidas, es decir 6.620 por partido. El campeón
fue Ferro Carril Oeste.
Torneo Metropolitano “A”: Del 18 de julio de 1982 al 5 de febrero de 1983
(tiempo que duró el campeonato), 19 equipos jugaron un total de 342 partidos
en 38 fechas. En ese período, se vendieron un total de 2.137.494 populares y
373.915 plateas. La suma definitiva fue de 2.511.409 localidades vendidas,
dando un promedio general de 7.343 entradas por partido. El campeón fue
Estudiantes de La Plata.
Torneo Primera División “B”: El campeonato de segunda, sin contabilizar
lo desarrollado en el Octogonal, dando lugar a un segundo ascenso (Temperley
lo logró), se disputó desde febrero hasta noviembre. Veintidós equipos jugaron
171
42 partidos cada uno, registrándose la suma de 924 encuentros. En total
1.972.999 personas compraron su entrada (1.637.714 generales y 335.285
plateas). Curiosamente, solo San Lorenzo vendió 1.065.180 localidades (789.640
populares y 275.540 plateas), logrando un estupendo promedio de asistencia:
25.361 personas por partido.
Boletos vendidos en 1982
Torneo
Campeonato de Primera División A
Campeonato Nacional
Campeonato de Primera División B
Copa Libertadores
Generales
Plateas
Total
2.137.494
1.510.905
1.637.714
91.524
373.915
276.505
335.285
42.378
2.511.409
1.787.410
1.972.999
133.902
Comparaciones odiosas (para ellos)
A través de datos oficiales, se puede comprobar la hegemonía del Ciclón en
su paso por la B, desplazando con creces a todos los equipos de la Primera A.
San Lorenzo fue el equipo que más entradas vendió durante 1982.
Equipo
SAN LORENZO
Boca Juniors
Talleres Córdoba
Independiente
River Plate
Estudiantes La Plata
Vélez Sarsfield
Racing Club
Ferro C. O.
PJ en 1982
Entradas vendidas
Promedio
42
52
56
52
52
56
52
52
58
1.065.180
859.046
622.844
616.954
554.311
536.961
502.808
447.158
431.725
25.361
16.520
11.122
11.864
10.659
9.588
9.669
8.599
7.443
Visto el cuadro de arriba, donde San Lorenzo alcanzó cómodamente el primer
puesto de venta de localidades en 1982, comparándolos con los equipos más
taquilleros de la A, podemos sacar algunas conclusiones que merecen ser
desglosadas.
Si juntamos la suma de venta de entradas de los dos campeones de la A en
ese año, Ferro (Nacional) y Estudiantes (Metropolitano), llegaremos a la
conclusión que no logran acercarse al Ciclón.
Ferro: en 36 partidos del Metropolitano, vendió 236.997 entradas y, en 22
encuentros del Nacional, sumó 194.728 boletos, dando un total de 431.725
localidades.
172
Estudiantes: en 36 partidos del Metropolitano, vendió 353.112 entradas, y
en 20 encuentros del Nacional, sumó 183.849 boletos, dando un total de 536.961
localidades.
Sumando los totales de ambos, llegamos a la siguiente conclusión: 968.686
entradas vendidas en 114 partidos, mientras que San Lorenzo vendió
1.065.180 localidades en 42 jornadas.
Si fusionamos a los dos equipos de Avellaneda, quienes integran la lista de
los cinco grandes del fútbol argentino, también se apreciará que no llegan a
vender más entradas que el campeón de la Primera B en 1982.
Racing: en 36 partidos del Metropolitano, vendió 302.417 entradas y, en 16
ncuentros del Nacional, sumó 144.741 boletos, dando un total de 447.158
localidades.
Independiente: en 36 partidos del Metropolitano, vendió 502.469 entradas
y, en 16 encuentros del Nacional, sumó 114.485 boletos, dando un total de
616.954 localidades.
Sumando los totales de ambos, llegamos a la siguiente conclusión: 1.064.112
entradas vendidas en 104 partidos, mientras que San Lorenzo vendió
1.065.180 localidades en 42 jornadas.
173
Si contrastamos al Ciclón con el que más vendió de la A, también obtendremos
una diferencia notoria. Boca expendió 563.216 entradas por el Metropolitano y
295.830 por el Nacional, generando una venta total de 859.046 localidades
en 52 partidos, es decir, 16.520 por encuentro, mientras que San Lorenzo
vendió 1.065.180 localidades en 42 jornadas, es decir, 25.361 por partido.
Si comparamos –si es que hay punto de comparación- a San Lorenzo contra
su clásico rival, lograremos una distancia humillante. Huracán vendió 217.655
entradas por el Metropolitano y 90.747 por el Nacional, generando una venta
total de 308.402 localidades en 52 partidos, es decir, 5.930 por encuentro,
mientras que San Lorenzo vendió 1.065.180 localidades en 42 jornadas,
es decir, 25.361 por partido. Lo curioso es que a Huracán 308.402 entradas
le demandaron 52 fechas para conseguirlas, mientras que San Lorenzo llegó a
esa cifra en la novena jornada (334.916 boletos había vendido el Ciclón hasta
ese momento).
Fuentes consultadas: Memorias y Balances de la Asociación del Fútbol
Argentino, diario La Razón, diario Crónica, diario Popular y revista El Gráfico.
174
Capítulo 27
REFERENTES EN LA MULTITUD
“Se vendieron más de 50.000 entradas. San Lorenzo perdió su
primer punto del campeonato ante un Tigre que manejó la
pelota y por momentos el trámite. El público es el espectáculo
y pese a que marcha puntero, por ahora… lo mejor sigue
siendo la gente”, revista Goles Match del 16 de marzo de
1982.
Para el final la frutilla del postre. Después de todo lo ingerido entre crónicas,
relatos, datos, fotografías y estadísticas, falta la última degustación de la
obra. Y qué mejor que dos de los directores de orquesta de aquel fenómeno
para que transmitan sus inolvidables vivencias entre el tablón y el paravalancha.
Oscar Romero y Osvaldo Tignanelli fueron –en verdad lo siguen siendo- unos
fervientes hinchas caracterizados durante la década del ochenta. Ambos, en
dos entrevistas imperdibles, cuentan cómo fue organizar a la hinchada más
taquillera y emotiva de 1982. Para narrar la epopeya, se regocijan con anécdotas
que aún recuerdan con pasión y orgullo. Vale la pena escucharlos.
“A San Lorenzo lo resucitó la gente”
Oscar Romero se desvive por el Ciclón. “Si el tema es San Lorenzo, puedo
hablar horas. Me encanta”, dijo apenas se sentó. Todos lo conocen como el
“Colorado”, y algunos lo confunden con su hermano, dos años menor que él.
“La diferencia es que yo soy más eufórico”, diferenció pronto.
Para Romero el descenso era algo utópico. “Jugábamos de local, con un
empate nos salvábamos y encima tuvimos un penal a favor. No lo podía creer
cuando perdimos con Argentinos. Ese sábado no quería saber nada y disparé
para mi casa de Acoyte y Yerbal. Me acosté temprano y me levante el domingo,
solo, a las 8 de la mañana. Decidí ir caminando hasta el club y ni bien llegué a
la esquina de Inclan vi que había mucha gente que se acercó espontáneamente”.
175
Durante esa jornada parecía que se estaba enterrando a un amigo. El inmenso
dolor despejaba los ojos y tupía los labios. El “Colorado” se encontró con sus
compinches “Poli”, “Madera”, “El Panadero” y “Ronco”. Buscaron alguna solución
para un problema que no la tenía. “Yo organicé una marcha para pedir la
desafiliación de AFA. Convocamos a más de tres mil personas en avenida La
Plata, pero en esa época –durante el Proceso- estaba prohibida la aglomeración
de personas en un espacio público. Entonces la policía empezó a preguntar por
los hermanos Romero, y ahí comenzaron a buscarme. Tuve que escaparme por
los techos…”
Quien conoce al “Colorado” pensará que el tipo es una piedra, inquebrantable
ante las emociones fuertes. Sin embargo no es así. “En el último partido en la
A, con Ferro, lloré mucho. Fue la primera vez que lo hice por San Lorenzo,
parecía una criatura”, recuerda quien en ese momento tenía 29 años. “Apenas
terminó ese encuentro nuestros jugadores se fueron, pero los de Ferro vinieron
a despedirnos por todo lo que habíamos cantado”.
Una de las primeras anécdotas que le vino a la mente a Romero fue una que
experimentó en la televisión. “Antes de empezar el campeonato de la B fui al
programa de (Gerardo) Sofovich. Me acuerdo que dije despectivamente que
San Lorenzo no podía jugar en esa categoría contra equipos como El Porvenir.
Justo ahí estaba su Presidente, que me contestó: ‘Por lo menos tenemos
cancha para recibirlos’. La verdad que el tipo tenía razón, yo le falté el
respeto a su club y me respondió como un verdadero dirigente”, rescató
entre risas.
Ya en 1982, Romero aseguró que siguió al equipo a todos lados menos a dos
partidos. “Fueron con Colón y Gimnasia, después estuve en las otras 40 fechas
que se jugaron”, confesó.
“Yo iba a todos lados, inclusive a las radios, como a Rivadavia o al programa
Sport 80, donde estaba Marcelo Araujo. Desde ahí informaba cómo se organizaba
la caravana. Fue impresionante la gente que llegó a avenida La Plata para ir
caminando hasta Ferro en el partido inaugural. Hubo 5.000 personas. Luego se
iba sumando más gente, en autos, camiones. Fue impresionante, y encima se
repetía todos los sábados”, resaltó.
El fenómeno social que contrajo la hinchada de San Lorenzo fue explicado
por Romero con una simple experiencia que recordó al pasar: “El Teniente
General Leopoldo Galtieri -en ese momento presidente argentino- iba a realizar
un discurso por la tarde del viernes 9 de abril en la Plaza de Mayo con motivo
de la guerra por las Islas Malvinas. Pero, previamente, le solicitó a la AFA que
Los Andes-San Lorenzo, programado para la tarde de esa jornada, se dispute
por la noche para que no le quite convocatoria a su acto. Al final el partido se
jugó como él quiso, y en cancha de Independiente”.
Otros de los recuerdos que guardó el “Colorado” es la importancia que los
medios le asignaban a San Lorenzo. “Después del famoso partido con Tigre en
River, me puse a escuchar en el auto al periodista Orlando Marconi, que estaba
en radio Rivadavia con Bullrich. Contó que desde las 10 de la mañana ya se
escuchaban las bocinas por su casa de Barrancas de Belgrano y que lo hacía
acordar a la final del mundial entre Argentina y Holanda. ¿Sabés que dijo al
aire? ‘Me voy a ver al fenómeno San Lorenzo’. Quedó impactado”.
176
12
177
“Te cuento otra”, despachó con ganas este hombre del tablón. “Una vez un
dirigente que había estado ese año en España me trajo un diario de Madrid que
decía: ‘En la Argentina, cuando juega San Lorenzo, nieva’. Claro, el título era
por la gran cantidad de papeles que tirábamos cuando el equipo salía a la
cancha”.
Tal como señala, la revolución sabatina del Ciclón cruzó las fronteras
vertiginosamente. Por ello se acordó: “En un partido vi a un morocho que nadie
conocía en el medio de la hinchada. Estaba cerca de nosotros. Pensé que era
un infiltrado y que tenía intenciones de robar alguna bandera. Me hice tanto la
cabeza que fui y lo encaré con bronca. El tipo me miró sorprendido, hablándome
con un acento que no distinguí bien… Resultó que era un sociólogo venezolano
que había venido a estudiar y analizar al fenómeno San Lorenzo”.
Hoy Oscar Romero tiene 56 años y busca un futuro como dirigente azulgrana,
para intentar volcar su pasión por el Ciclón desde la Comisión Directiva. El 82 lo
recuerda con orgullo, como un año diferente. “El club estaba grogui, como un
boxeador a punto de ser noqueado. Que no queden que a San Lorenzo lo
resucitó la gente, sino desaparecía”.
“La gente estaba más alterada que nosotros”
A los 53 años, Osvaldo Tignanelli parece un tipo tranquilo. En verdad lo es,
aunque cuando tenía 29 su andar era más intenso. Y más cuando la excusa era
San Lorenzo. Lo vivía a mil, toda la semana. Su devoción era el Ciclón y su
fiesta. Para él 1982 fue un año especial, distinto al resto. “Nunca volví a vivir
nada igual”, asegura.
Para “Madera” la revolución dio comienzo a fines del ’81. “El fenómeno
comienza en el último partido del Nacional, con Ferro, cuando se canta la
canción de Rubén Pérez, un poeta de la tribuna”. Sí, Osvaldo se refería al hit
que dice “Ciclón, Ciclón, tan solo un año te vamos a seguir, adonde quieras
ir…”.
“Ese tema lo compuso en la semana Rubén, y el domingo en la cancha lo
empecé a cantar yo sin la presencia del autor. Arrancamos cuando perdíamos 2
a 0. Después Ferro hace otro gol y más se cantó, con mayor fuerza. No se paró
hasta el final del partido”, graficó.
“Madera” prefirió no hacer tanto hincapié en el descenso. Lo sintió mucho,
siendo uno de los momentos más duros de su vida. “Los días posteriores al
partido con Argentinos fueron un velorio. Avenida La Plata estaba triste. Entrar
al club era como ir a ver al cajón. Nos abrazábamos entre todos, parecía que
nos dábamos el pésame”.
Ni bien arranca 1982, luego de jurarse acompañar al Ciclón juegue donde
juegue, arranca la fiesta. En la caravana a Ferro, según Osvaldo, se inventa
una canción que hasta hoy perdura, y ha sido copiada sin pedir derechos de
autor por otras parcialidades. “Te acordás –contó “Madera”- de esa que decía
‘Cuervo, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo…’. El tema
original (“Boby, mi buen amigo”) fue utilizado para una publicidad televisiva,
donde se aconsejaba el cuidado de las mascotas.
178
“Cuando organizamos la caravana pensé que seríamos 500, pero me faltó un
cero, éramos como cinco mil”, acotó. “Había de todo. Banderas, bombos… La
gente estaba más loca que nosotros. Nos venía a buscar para que arranque la
fiesta. No parecía que íbamos a ver un partido de la B”.
Seguidor también del básquetbol azulgrana, Osvaldo asegura que en el fútbol
argentino San Lorenzo tiene otra inventiva: las banderas de palo. “Contra
Tigre en River, sin exagerar, había mil al menos. Y no las llevábamos sólo
nosotros. Cualquiera las tenía. Los chicos también. Mucha familia iba a la
cancha. Era una atracción ver a San Lorenzo”.
El espectáculo sincero y abierto de San Lorenzo resultó protagonista principal
de esta historia. Dejaba en segundo plano a quienes deberían tomar las riendas
de la película. “La gente esperaba más la entrada de la hinchada que la del
equipo. Esperaban la fiesta, que ingresemos con las banderas y los bombos
cantando por el Ciclón. También nosotros somos pioneros en eso, en entrar a la
tribuna ante las miradas de todos. Mientras cantábamos la gente se ponía a
bailar rock and roll en la parte de abajo. ¡Qué locura!”, contó “Madera”.
En cuanto a historias personales, Osvaldo recupera unas cuantas. “Hubo un
partido en Vélez que ya no quedaba más lugar. Jugábamos con Argentino de
Quilmes. Entonces tuve que cruzarme hasta la popular de ellos, que eran
ochenta tipos. Con buenos términos les pedí que se corrieran porque tenía que
seguir entrando gente de San Lorenzo, y lo entendieron por suerte. Claro, ¿qué
culpa tenían ellos?”.
“El que más gente trajo fue Almirante Brown. Pero generalmente siempre
había gente de San Lorenzo. Los visitantes nos tenían que dar su tribuna.
Inclusive, ya ascendidos, jugamos en el ’83 un amistoso con Boca en Vélez.
También tuvimos que ir a correrlos. Nos habíamos acostumbrado a jugar con la
cancha entera para nosotros”, relató con cierta picardía.
179
Había mística. Mística “ochentosa”, digna de una pasión teñida de azulgrana,
contagiando los alrededores sin darse cuenta. “Yo no lo vi, lo viví, lo sentí…”,
insistía Osvaldo. “Venía gente de todos lados. Desde el martes que empezaban
las colas para sacar entrada. Contra Español, invadimos la Boca con un carnaval
de Boedo”.
“Madera” confesó que no prestaba mucha atención a los partidos. Lo suyo
era la tribuna, la algarabía que pertenecía a la agenda de la opinión pública.
“Cuando íbamos por San Juan, la gente común salí a la calle, mirándonos,
sorprendidos por la manifestación que producía San Lorenzo. Después del partido
con Chacarita en River, donde la gente se empieza a sentir campeón, nos
fuimos en caravana hasta la Recoleta”.
El final del torneo es el momento que quebró sentimentalmente
Luego de enfrentar a El Porvenir no paró de lagrimear un instante.
había descendido lloré”, aclaró. “Ese día en Vélez, entró una tribuna
cancha para armar una fiesta que la policía no entendió y empezó
Pero no exagero –insistió- toda la popular bajó al campo”.
a Osvaldo.
“Ni cuando
entera a la
a reprimir.
Su última travesura se dio también en Liniers, con Banfield en la última
fecha. “Antes del partido lo sacamos al Bambino Veira –técnico del Taladro- de
la charla técnica, y él se nos acercó. Los jugadores nos miraron sin comprender
nada. Después cuando la gente volvió a invadir la cancha, sin prepararlo, lo fue
a buscar y lo llevó en andas. Fue espontáneo, sin arreglar nada antes”.
Para “Madera” la hinchada es todo. El público en general. Popular, platea,
palcos, escaleras o colgados de cualquier soporte. Él sostuvo que si no fuese
por el fenómeno social, la historia pudo haber sido otra, quizás no tan feliz. “La
gente lo hizo salir campeón a San Lorenzo. Ponele la firma”, sentenció.
180
Índice
1.
La frustración .................................................................. 11
2.
Nació un juramento ......................................................... 19
3.
Cambios políticos en la institución .................................... 21
4.
Operación retorno ........................................................... 25
5.
El puntapié inicial de una leyenda ..................................... 31
6.
Resurgimiento de un pueblo ............................................. 37
7.
San Lorenzo, un fenómeno social ..................................... 45
8.
13 de marzo de 1982, Día de la Lealtad Sanlorencista ....... 49
9.
¿Cuál es el día del fútbol? ................................................ 57
10.
Boom mediático ............................................................... 63
11.
Así veían a San Lorenzo ................................................... 67
12.
Llegó para ser campeón .................................................. 77
13.
En las malas puso el hombro ............................................ 81
14.
Partícipe desde el cielo .................................................... 93
15.
Postales de una pasión ................................................... 97
16.
Enamoró a propios y extraños ....................................... 109
17.
Correr, limpiar y golear ................................................... 119
18.
Apostillas y curiosidades del campeón ............................ 123
19.
La tarde en que la Bombonera latió ................................ 127
20.
De cuando en Boedo se hizo noche ................................ 131
21.
El millonario del año ...................................................... 133
22.
El Porvenir es la “A” ....................................................... 135
23.
De la mano del Toto y el Piojo ........................................ 143
24.
Así lo vivieron, así lo recuerdan ...................................... 149
25.
Los números del campeón ............................................. 155
26.
Los números del tablón ................................................. 169
27.
Referentes en la multitud ............................................... 175
181
182
Bibliografía consultada:
Diarios: Clarín, La Razón, La Nación, Popular, Crónica, Tiempo Argentino y La
Prensa.
Revistas: El Gráfico, Goles Match, Estadio, Sólo Fútbol, El Ciclón, Gente,
Somos, Humor, Mística y Fútbol.
Libros: “Memorias del Viejo Gasómetro”; “Volver a Avenida La Plata”; “Breve
historia contemporánea de la Argentina”; “Historia del fútbol amateur en la
Argentina”; “Historia política del deporte argentino” “El Negocio del Fútbol” y
“Deporte y Sociedad” (Eudeba).
Otros textos: Diccionario Abc del Ascenso del diario Deportivo Olé; La Historia
de San Lorenzo; Historia del Fútbol Argentino del diario La Nación; Memorias y
Balances de la Asociación del Fútbol Argentino; Fútbol, historia del
profesionalismo; Deporte y Sociedad (Salvat);
Sitios Web: efdeportes.com; velezsarsfield.com; clubelporvenir.com.ar;
defe.colm.ar;
sentimientobohemio.com,
mundoazulgrana.com
y
museodesanlorenzo.com.ar.
183
“No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos”,
Orison S. Marden
Se terminó de Imprimir
en Artes Gráficas El Fenix S.R.L.
Murillo 924 - Ciudad Autónoma de Bs. As.- Argentina
en el mes de Noviembre de 2007.
Tirada: 2.000 ejemplares
184

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