5.2 Naturaleza/cultura Poder/politica, Varela

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5.2 Naturaleza/cultura Poder/politica, Varela
DURKHEIM, Émile ( 1 9 7 0 ) : La división del trabajo en sociedad, Buenos
Aires, La Pléyade (publicado originalmente en 1 8 9 3 ) .
EVANS-PRITCHARD, E . E . ( 1 9 3 7 ) : Witchcraft, oracles and magic among the
Azande, Oxford, Clarendon Press.
— ( 1 9 7 3 ) : Los nuer, Barcelona, Anagrama (publicado originalmente en
NATURALEZA/CULTURA, PODER/POLÍTICA,
AUTORIDAD/LEGALIDAD/LEGITIMIDAD
1940).
Roberto Várela
GLUCKMAN, Max ( 1 9 5 5 ) : The judicial process among the Barotse of Northern Rodhesia, Manchester, Manchester University Press.
— ( 1 9 7 5 ) : Política, ley y ritual en la sociedad tribal, Madrid, Akal (publicado originalmente en 1 9 6 7 ) .
— ( 1 9 6 3 ) : «The reasonable man in Barotse law», en Order and rebellion
in tribal Africa, Londres, Cohén & West.
HOBDES, Thomas ( 1 9 6 4 ) : Leviatán, o la materia, forma y poder de una
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Rico (publicado originalmente en 1651).
LOCKE, John (1964): Two treatises of government (ed. de Peter Laslett),
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MAINE, Sir Henry J.S. ( 1 9 7 9 ) : El derecho antiguo, México, Extemporáneos (publicado originalmente en 1861).
MALINOWSKI, Bronislaw ( 1 9 7 3 ) : Argonautas del Pacífico occidental, Barcelona, Península (publicado por primera vez en 1922).
— ( 1 9 6 3 ) : Crime and custom in savage society, Londres, Routledge &
Kegan Paul (publicado por primera vez en 1926).
MORGAN, Lewis Henry ( 2 0 0 0 ) : Ancient Society, New Brunswick, Transaction Publishers (publicado por primera vez en 1877).
RADCLIFFE-BROWN, A.R. ( 1 9 7 2 ) : Estructura y función en la sociedad primitiva, Barcelona, Península (publicado originalmente en 1952).
Introducción
Las sociedades contemporáneas occidentales son sociedades
s u m a m e n t e complejas: de esta c o m p l e j i d a d surge la dificultad
p a r a su análisis. T a n t o sociólogos c o m o antropólogos sociales
estarían de acuerdo. Desde siempre los antropólogos sabían que
las sociedades que o r i g i n a l m e n t e estudiaban e r a n sociedades
más simples que las suyas de procedencia y p o r ello se prestaban a u n análisis holístico — e l hecho social t o t a l de M a r c e l
Mauss (1971). A u n q u e los sistemas de parentesco y m a t r i m o n i o
de las sociedades simples aparecían c o n u n a e n o r m e complejidad comparados con los de las sociedades occidentales contemporáneas, n o p o r ello dejaban de insistir en las estructuras elementales del parentesco de las p r i m e r a s y del pasaje a las est r u c t u r a s complejas de las segundas (modelos mecánicos vs.
modelos estadísticos).
~Por más paradójico que parezca, es precisamente el hecho
de estudiar sociedades c o n estructuras simples l o que más nos
puede ayudar para entender las sociedades complejas. E n las
p r i m e r a s podemos estudiar procesos sociales en cierta f o r m a
nítidos que n o es posible o es e x t r e m a d a m e n t e difícil detectarlos en las segundas. Así, p o r ejemplo, las estructuras del parentesco, los mecanismos básicos del p o d e r o los procesos de ident i d a d social se ven con más c l a r i d a d en esas sociedades. A u n q u e
estos mecanismos elementales se e n c u e n t r a n en las estructuras
complejas, n o son, s i n embargo, fácilmente perceptibles a me-
68
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nos que p r e v i a m e n t e se h a y a n estudiado en las estructuras simples. E l proceso inverso también se da: el estudio de las estructuras complejas nos a y u d a n a entender estructuras más simples, pues l a f o r m a cristalizada de u n a institución nos advierte
de l a existencia de formas e m b r i o n a r i a s de t a l f o r m a que, si no
viéramos las p r i m e r a s , posiblemente n o caeríamos e n la cuenta
de la realidad de las segundas.
Desde este contexto, deseo i n t r o d u c i r la antropología a l m u n do del derecho: de las n o r m a s sociales, de los derechos, de las
obligaciones, de las sanciones. Pero sería ingenuo introducirnos
al Rececho, si n o nos introdujéramos a l m i s m o t i e m p o a l m u n d o
del poder y |fl p n l f t i m E l derecho y el poder, s i n embargo, n o se
hacen inteligibles sin adentrarnos en el m u n d o de l a cultura.
T r e s p r o b l e m a s particulares — a u t o r i d a d , legalidad, .lepitimiIdad— que p r e o c u p a n a los ciudadanos y a los estudiosos del
perecho y de la política, merecen destacarse.
Así, pues, desarrollaremos e n el presente t r a b a j o c u a t r o temas: p r i m e r o veremos la distinción entre n a t u r a l e z a y cultura;
en segundo lugar, t r a t a r e m o s de l a c u l t u r a ; en tercero, abordaremos el p o d e r y la política; p o r último, h a r e m o s u n a incursión en el c o n t e n i d o de los conceptos de a u t o r i d a d , legalidad y
legitimidad.
I. Naturaleza y cultura
Quizá sea sorpresivo p a r a los n o antropólogos que l a reflexión p r i m a r i a y fundadora de l a antropología sea l a de l a aparición m i s m a del derecho, del u n i v e r s o de las reglas. E n efecto, si
quisiéramos investigar qué d i s t i n g u e a la c u l t u r a (de alguna u
otra f o r m a l a m a t e r i a f u n d a m e n t a l de l a antropología) de la
naturaleza, encontraríamos que l a naturaleza n o i m p o n e reglas,
sino actúa espontáneamente; l a c u l t u r a , p o r el c o n t r a r i o , i m p o ne reglas sobre l o que n o es necesario, sobre l o que puede ser de
otra manera: l a c u l t u r a es l a irrupción de lo a r b i t r a r i o en la
naturaleza. Reflexionando sobre el universo de las reglas con
Lévi-Strauss (1949) podríamos d e c i r c o n toda p r o p i e d a d que la
"cultura c o m i e n z a cuando t e r m i n a l a naturaleza. De aquí que u n
tema pivote de la jejlexión, antropológica sea el de la^prolijb>
ción del incesto, pues es l a única regla verdaderamente univer70
sal que se han dado todas las culturas. Las otras reglas son
particulares. Ahora bien, la prohibición del incesto es paradójica pues proviene simultáneamente de la naturaleza (universalidad) y de la cultura (es una regla con sanciones severas, incluso
de carácter místico, para los infractores en todas las culturas):
la aparición de la prohibición del incesto no es la cultura, pero
sí el tránsito de la naturaleza a la cultura.
H a y u n ^conjuijto de fenómenos estrechamente relaciona^
dos con la prohibición del incesto: exogamia, organizaciones
dualistas, matrirnonio^pfererencial entre primos cruzados
aos yy
prohibición entre primos paralelos, terminologías del parentes;ntes- * i
co. T o d o este conjunto de fenómenos se explica si y sóloi si_se/
concibe que la estructura del parentesco es una estructura
ira de /
inte^cambj^matrimonial: es la base de la sociabilidad misma
en sentido fueríéT
~~
" " V o y hacer hincapié entre el matrimonio preferencial entre;
primos cruzados y la prohibición entre paralelos. Es muy
K /frecuente que las sociedades de estructuras simples reputen la
y J descendencia por una sola vía, patrilineal o majrfineal. Los pri•
mos cruzados SOTTUJOS ctéTieTnianoscIe diferente sexo (hermano y hermana); los paralelos, hijos de hermanos del mismo sexo
(hermano y hermano, hermana y hermana). A h o r a bien, ¿porl
qué se permite el matrimonio entre primos cruzados y se prohí- \
\ $ be entre paralelos? Obviamente que nojexiste ninguna razón
V,
biológico-genética^
conteni^
dc^cuJturaT^dütren^
con atención caerá unoSn-TaTi
' " C u e n t a q u e T ^ ~ p l i i n o s cruzados pertenecen a dos grupos de <
descendencia mientras los paralelos son del mismo grupo. Aquí s
entra la mente humana haciendo separaciones que no existen <
en la naturaleza y después cerrando l a separación mediante el
don sintético más valioso para una sociedad: el intercambio de
mujere£
"
"
t
p
i
+
W
W
—
H a g o notar, al mismo tiempo, que l a identidad del grupo
no tiene contenido cultural diferente: son miembros de l a misma cultura. E n t e n d e m o s entonces que el me£anismo.^lernen-^
t^l ^eJaijJgn^cLad no se_si£u g_ ne ce^ari«'ftáfit^ne^rd4*ér^ad
ciflttfraine es^gyj^gjpr la acción arbitraria de la mente humana de s e p a r ^ y j ^ i ^ g g ^ i r (cultura)jo^ue^l^ijiaturalezario
djjgjrj^rmAndré L e r o i - G o u r h a n ( 1 9 7 1 : 29) en su libro E l gesto y la pa71
\
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)
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J
1
labra nos rescata u n texto de G r e g o r i o de N i s a de s u Tratado de
la Creación del Hombre, escrito e n el 379 de n u e s t r a era, donde
establece e l vínculo entre e l útil — l a m a n o — y l a f a c u l t a d s i m bolizante — l a boca—:
Así, gracias a esta organización, es como el espíritu tal como un
músico, produce en nosotros el lenguaje y llegamos a ser capaces
de hablar. Este privilegio no lo tendríamos, sin duda, jamás, si
nuestros labios tuvieran que asegurar, para las necesidades del
cuerpo, la tarea pesada y penosa de la nutrición. Pero las manos
se encargaron de esta tarea y liberaron la boca para el servicio de
la palabra.
'
Sintetizando el a r g u m e n t o d e l l i b r o de L e r o i - G o u r h a n (op.
cit.) hago n o t a r que l a (Meigr^da^decisrva de l a especie h u m a n a
respecto a otras esjDgc¿es^tnimales esta e n la^éuádrupfó liberación o extensión humanasria~experiencia i n m e d i a t a p o r el símbolo, l a m e m o r i a i n d i v i d u a l p o r l a del g r u p o social, l a m a n o
p o r el útil, el cerebro p o r l a máquina electrónica. Podríamos,
quizá, añadir u n a ((¡uínTupJ?! los i n d i v i d u o s y las unidades domésticas p o r l a organización s o c i a l .
1
2
Su a r g u m e n t o , s i n embargo, es más complejo pues trata de
m o s t r a r n o s el soporte biológico de l a evolución de l a especie
h u m a n a y que tenemos que tener e n cuenta c u a n d o nos aventuramos a disertar sobre l a c u l t u r a . L e r o i - G o u r h a n se hace a sí
m i s m o l a p r e g u n t a explícita sobre los criterios c o m u n e s a la
totalidad de los hombres y sus antepasados p a r a dejar de forjar
fantasías sobre l a evolución h u m a n a s i n n i n g u n a base científica
o c o n u n a base científica equivocada. Se responde, y p r u e b a su
argumentación a l o largo del l i b r o que he estado citando, e n
estos términos {op. cit.: 23-26):
1. E n u n a teoría d e l c o n o c i m i e n t o m á s r a d i c a ] q u e s u p e r e t a n t o a l
realismo
inge-
n u o c o m o a l crítico, postularía q u e s e d a u n a l i b e r a c i ó n o extensión d e l p e n s a m i e n t o
— l o v e r d a d e r a m e n t e r e a l d e l a « r e a l i d a d » — p o r e l s í m b o l o acústico o gráfico o r e p r e -
El primero y el más importante de todos [los criterios] es la posición vertical [...] Otros dos criterios son corolarios del primero: la
posesión de cara corta y manos libres durante la locomoción.
La libertad de la mano implica casi obligatoriamente una actividad técnica diferente de la de los monos, y su libertad durante
la locomoción, unida a una cara corta y sin caninos ofensivos,
impone la utilización de órganos artificiales que son los útiles.
Posición de pie, cara corta, manos libres durante la locomoción
y posesión de útiles son verdaderamente los criterios fundamentales de la humanidad. Esta enumeración deja completamente
de lado las características de los monos, delineando al hombre
de modo irreconciliable con las formas de transición en las cuales se habían complacido los teóricos antes de 1950.
Las condiciones humanas de posición vertical desembocan
en las consecuencias del desarrollo neuropsíquico que hacen del
desarrollo del cerebro humano algo más que u n aumento de volumen. La relación entre la cara y la mano permanece tan estrecha en el desarrollo cerebral como en el pasado: el útil para
la mano y el lenguaje para la cara son dos polos del mismo dispositivo.
T e r m i n o c o n u n a bellísima cita del m i s m o a u t o r {op. cit.: 261):
Si, u n día, las máquinas electrónicas escribieran piezas de teatro
perfectas y pintaran cuadros inimitables, podríamos planteamos
serias preocupaciones. Si llegaran a amar, la suerte de la especie
zoológica estaría liquidada.
C o n c l u y o este apartado. P o r u n a parte, l a aparición de l a
c u l t u r a se d a c o n l a aparición de l a regla o quizá c o n m a y o r
fuerza^podriamos_decir q u e c u l t u r a y regla s o n j a m i s m a cosa.
E l derecho. Dor*taríto,~esra i n s c r i t o e n l a c u l t u r a Q'TÍ^PK'T'" j
c u l t u r a . Por l a otra, l a especie h u m a n a se d i s t i n g u e de las otrasl
especies animales p o r l a quíntuple liberación o extensión de la
experiencia i n m e d i a t a p o r los signos y símbolos, l a m e m o r i a
i n d i v i d u a l p o r l a de l a sociedad, l a m a n o p o r e l i n s t r u m e n t o , el
cerebro p o r l a c o m p u t a d o r a , los i n d i v i d u o s y las unidades domésticas p o r l a organización social.
p s
sentación m a t e r i a l m e n t a l y p o r e l s í m b o l o o b j e t o e x t r a m e n t a l « n a t u r a l » o c r e a d o p o r
el h o m b r e . L a «realidad» extramental, e n este contexto, n o e s más q u e u n símbolo del
p e n s a m i e n t o , y l o s símbolos q u e t r a t a m o s d e a n a l i z a r l o s antropólogos y semiólogos
s o n símbolos d e símbolos.
2. A d a m s , 1 9 7 5 .
72
73
II. L a cultura
E l c a m p o a m p l i o en q u e se presenta l a discusión es el de l a
relación entre c u l t u r a y c o m p o r t a m i e n t o : ¿es pertinente_conceb i r el coirmortainierrt^^
de t a l m o d o
qüe~si n o i n c l u i m o s el p r i m e r o e n l a segunda n o d a m o s cuenta
cabal de u n solo fenómeno indivisible? ¿Es pertinente, p o r el
contrario, separar el u n o de l a o t r a s i n p o s t u l a r necesariamente
que n o exista relación entre ambos? ¿Qué t i p o d e relación, e n
todo caso, postularíamos entre ellos: de oposición, de c o n c o m i tancia, de c o m p l e m e n t a r i e d a d , de m u t u a causalidad, de causal i d a d unidireccional? ¿Bastaría l a relación de sólo esos dos térm i n o s o requeriríamos de u n tercero c o m o el de dispositivos
habituales?
Comencemos p o r establecer q u e el c a m p o es problemático.
Si hiciéramos u n a arqueología de las obras escritas e n ciencias
sociales q u e se p r o d u j e r o n e n México entre 1970 y 1985, nos
sorprenderíamos de las pocas alusiones que se hacían sobre l a
c u l t u r a c o m o u n elemento explicativo de los fenómenos sociales q u e estaban analizando. P o r e l c o n t r a r i o , a p a r t i r de l a últim a fecha y hasta el presente l a preocupación p o r l a «cultura»
se está h a c i e n d o parte de n u e s t r a c u l t u r a m e x i c a n a . Ante los
c o m p o r t a m i e n t o s negativos d e l o s mexicanos —juzgados así
p o r extranjeros y p o r los sectores «modernos» o «posmodernos» de n u e s t r a sociedad—, h a y q u e a r m a r l a g r a n cruzada
nacional: c u l t u r a política, c u l t u r a científica, c u l t u r a tecnológica, c u l t u r a ecológica, c u l t u r a de l a p r o d u c t i v i d a d , c u l t u r a de la
evaluación, c u l t u r a de l a c o m p e t i t i v i d a d , más las q u e s<e acum u l e n este f i n de semana. r^arec¿er^_ejitojJces, q u e j a r a u n
b u e n número de intelectuales o p a r a legiones de comunícólogos l a r e l a d t o e n t r e j : u l t u r j j . ^ _ c o m
de causalidad u m H i r e c c i o n a l : si_s£ c a m b i a . Ja. c u l t u r a se camBTá^el c o m portalfiíentOj y apliqúese a l c a m p o específico que ~se Tjuiera:
político, científico, tecnológico, etc.
E n ocasiones, l a palabra «cultura» se sustituye p o r l a de «actitud» y se prosigue c o n el m i s m o r a z o n a m i e n t o : c a m b i e m o s la
a c t i t u d y c a m b i a r e m o s e l c o m p o r t a m i e n t o . E l p u n t o está en
que se establece s i n más que la modificación de u n proceso
i n t r a m e n t a l traerá consigo u n c a m b i o en el c o m p o r t a m i e n t o .
L o que es evidente es q u e se d a n c a m b i o s i n t r a m e n t a l e s y que
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posiblemente estos c a m b i o s p r o d u z c a n otros c a m b i o s i n t r a mentales, p e r o n o es evidente que los cambios intramentales
p r o d u z c a n cambios extramentales, pues el efecto p r o d u c i d o p o r
u n c a m b i o i n t r a m e n t a l se recibe en l a m i s m a facultad que l o
elicitó. Elemental: se trata de acciones i n m a n e n t e s , n o de acciones transeúntes. Los p a r t i d a r i o s de l a conexión mecánica entre "
c u l t u r a j ¿ c q m p q r ^ m i e n t o " se TaT^'eri.megras" p a r a i S p l i e a c la
"desviación social.
~~
Pero, p o r otra parte, también es cierto que existen comport a m i e n t o s diversos y culturas diversas que nos hacen sospechar
de l a existencia, a l menos, de algún t i p o de relación entre a m bos fenómenos. E n suma, seamos m i n i m a l i s t a s : hay alguna relación entre c u l t u r a y c o m p o r t a m i e n t o . Regresaré más adelante
sobre esta distinción, pues antes tengo que precisar l o que estoy
entendiendo p o r cultura.
L a p r e g u n t a obvia q u e surge es sobre qué se entiende p o r
cultura. N o pretendo rehacer el r e c o r r i d o histórico-turístico p o r
todos los lugares — s a n t u a r i o s sagrados— en q u e se encuentran
las diversas concepciones escritas de l a c u l t u r a p o r los antropó-^
logos comenzando p o r l a de T y l o r en 1 8 7 1 . M e adhiero a u n a
definición reciente — m e r a o s a m e n t a — propuesta p o r Acker-^
m a n (1987: 1) para llenarla de carne, músculos, órganos vitales:
«la m a t r i z , t a n t o consciente c o m o inconsciente q u e d a significad o a l c o m p o r t a m i e n t o y l a creencia social».
Las unidades mínimas de l a c u l t u r a s o n los signos y símbov
los interrelacionados entre sí de t a l m a n e r a q u e f o r m a n u n conj u n t o , p e r o n o necesariamente u n a estructura: n i el m i s m o
Lévi-Strauss l o sostendría. Explícitamente nos dice: « N o todo
está estructurado, y n o h a y necesariamente e s t r u c t u r a e n todas
partes». Éstos tienen en común que representan u n a cosa diferente a ellos mismos y a m b o s suponen u n a elección h u m a n a
para crearlos, pero n o necesariamente consciente: A está p o r
B, pero n o es B ; A está p o r B , p e r o A n o es causa eficiente de B.
C o n L e a c h (1976: 9-16) establecería: A está p o r B , pues a l exist i r u n a relación intrínseca p r e v i a entre ellos, pertenecen al mism o contexto c u l t u r a l — s i g n o (eminentemente metonímico)—;
3
4
3. J . S . K a h n , 1 9 7 6 . Consúltese t a m b i é n e l t e x t o d e G . G i m é n e z M o n t i e l , 1 9 8 7 .
4 . E n R a y m o n d B e l l o u r , Le Livre
des autres,
1 9 7 8 : 4 0 6 , París, c i t a d o p o r Hénaff,
1 9 9 1 : 17.
75
A está p o r B , p e r o al n o existir u n a relación intrínseca previa,
pertenecen a dos contextos culturales diferentes —símbolo (eminentemente metafórico).
Los signos y símbolos t r a n s m i t e n conocimientos e i n f o r m a ción sobre algo: quizá sea l o más patente; pero los m i s m o s signos y símbolos p o r t a n valoraciones: j u i c i o s sobre l o b u e n o y lo
malo, l o debido y l o i n d e b i d o , l o correcto y l o incorrecto, lo
deseable y l o indeseable, etc.; los m i s m o s suscitan sentimientos
y emociones: odios, amores, temores, gozos, etc.; expresan i l u siones y utopías: deseos, veleidades, anhelos, etc.
E n esta reflexión quizá nos pueda i l u m i n a r V i c t o r T u r n e r
(1967) cuando trata de las cualidades de los símbolos d o m i n a n tes del ritual. Habría que señalar q u e T u r n e r emplea el término
«orectic» (p. 54) y habría que r e c o r d a r también q u e fue estudioso de las letras clásicas antes de estudiar la antropología. Por
ello emplea el término e n t r e c o m i l l a d o de «orectic»: esta palabra
la t o m a del griego opetjic, que según e l d i c c i o n a r i o griego-inglés
de O x f o r d (1953) connota t o d a l a clase de appetency,
connation,
e incluye eiu9u(xia (deseo c o n pasión), 9u|ioq (deseo, apetito, i n t duración) y PovA-noic, ( v o l u n t a d deliberada). L o s símbolos doI minantes, nos dice Turner, poaeend©s»polos, u n o n o r m a t i v o y
{ oífo «oréctico»: e l símbolo l o g r a sintetizar los dos elementos de
I t a l m a n e r a q u e se haga deseable ( c o n e7ti9unicc) l o n o r r n a t i v o
| social (lo oneroso).
Destaco lajs j l u s j o n e s y_utopías, pues Esteban K r o t z , en varios artículos sobre l a c u l t u r a p o f f i i c a (1984; 1985; 1986; 1997),
nos h a hecho ver l a i m p o r t a n c i a de l a «cuarta dimensión» para
rescatar el factor subjetivo de los actores sociales.
«
Pero n o bastaría la sola dimensión del contenido p a r a carac' terizar la c u l t u r a : es preciso añadir que ese^cojnjunto de_signos y
\ símbolos se c o m p a r t e c o n otros. N o debería postularse q u e los
/ significados que se"atfTEiiyañ a los signos y símbolos sean iguales en cada persona que los recibe, sino sólo que sean equivalentes: de jacto es l o único q u e p o d e m o s saber (Adams, 1975:
105-107). Quizá convenga detenerse e n este p u n t o p a r a aclarar
con más precisión l o que e n t i e n d o p o r «compartir». H e d i c h o
j más arriba q u e los signos y símbolos, e n cuanto a s u contenido,
se refieren a: 1) conocimientos e información, 2) valoraciones,
3) emociones y sentimientos, 4 ) ilusiones y utopías. A h o r a bien,
u n a cosa es c o m p a r t i r e n el sentido de aprobar, consentir, acep-
Í
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tar, sentir, experimentar, y o t r a en el sentido de conocer, interpretar, saber, entender, c o m p r e n d e r . C o m o antropólogos creemos poder, y quizá algunas veces l o logramos, entender otras
culturas, interpretarlas, traducirlas, pero n o necesariamente post u l a m o s que asumimos c o m o nuestro s u m u n d o de creencias,
sus afirmaciones de verdad o falsedad sobre l a «realidad», que
nos adherimos a su m u n d o valorativo, menos aún que podamos
experimentar sus m i s m a s vivencias emocionales, afectivas y
sentimentales, o que sus ilusiones y utopías sean las nuestras.
Los que c o m p a r t e n u n a c u l t u r a en el p r i m e r sentido, p o r el
c o n t r a r i o , l a «viven», l a «experimentan», l a «sienten», aunque
n o necesariamente l a c o m p r e n d a n . H a g o hincapié e n que u n a
c u l t u r a debe compartirse p a r a q u e sea t a l : los nonce symbols en
términos de Leach {op. cit.: 12-15) los descartaría d e l concepto
de c u l t u r a a menos que p o r repeticiones habituales lleguen a
ser standardised
symbols.
N o estoy de acuerdo e n q u e se c o n c i b a eljDroceso de c o m - ]
p a r t i r sigilos'_y_símbolos cornetín m e r c a d o d o n d e se producen,|
c i r c u l a n , negocian y c o n s u m e n ^significados c o m o s i f u e r a n ' 1
c o n s u m i b l e s . Por u n a p a r t e , el i n t e r c a m b i o d e significados j
c o m p a r a d o c o n el i n t e r c a m b i o de bienes es u n i n t e r c a m b i o
m e r a m e n t e metafórico: n o se d a u n a analogía intrínseca entre
ellos. E n u n i n t e r c a m b i o e s t r i c t o u n agente cede a o t r o el cont r o l d e l b i e n que i n t e r c a m b i a de t a l m o d o q u e el c o n t r o l sobre e l objeto pasa de unas m a n o s a otras. E n u n i n t e r c a m b i o
simbólico, el p r i m e r agente n o pierde e l c o n t r o l sobre el su
puesto objeto q u e el s e g u n d o agente recibe. JSÍJ/Q., p o r ejem
pío, le c o m u n i c o u n a i d e a a o t r a persona, n o significa q u e y o
„ _p_ierda rñTpropíá idéaT sTgo*teniendo m i proJ5ía idea, y * p u e d q
ser qúeTá o t r a persona a d q u i e r a , a u n q u e n o s i e m p r e estoy seguro, l a comprensión de l a idea que traté de c o m u n i c a r l e : sólo
p o r el c o m p o r t a m i e n t o m a n i f i e s t o del escucha, sabré si h u b o
o n o u n a comprensión a l m e n o s a p r o x i m a d a de l o que traté de
trasmitir.
N o p o n g o en d u d a q u e las metáforas s o n útiles c o m o fuentes de inspiración p a r a generar u n pensamiento, p e r o n o para
c o n t i n u a r l o : t o d a metáfora, p o r su p r o p i a naturaleza, al final de
cuentas claudica. Es b o n i t o , aunque t r i l l a d o , c o m p a r a r a u n a
m u j e r c o n u n a bella flor. Pero n o podré t r a t a r a la p r i m e r a
c o m o si fuera u n vegetal: c o r t a r l a , ponerla e n u n florero y s u m i -
rastrarle u n p o c o de agua p a r a q u e sobreviva u n o s cuantos días
e n plena lozanía.
E n el fondo, l o q u e está e n j u e g o es. que los p a r t i d a r i o s del
i n t e r c a m b i o de signos y símbolos n o t i e n e n la m e n o r ideare lo
"' q u e es eTprócésodel conocimienté^umano: creen q u e el entend i m i e n t o esuna..sjn^l$4Kitaxj^.pa£va que puede ser determinada intrínsecamente p o r u n objeto extejpo. Ñ o se d a n cuenta
/ que el e n t e n d i m i e n t o es esencialmente constructivo q u e es excitado sólo externamente: aquí cabe l a distinción que h i c i m o s
/ m á s a r r i b a entre acciones i n m a n e n t e s y transeúntes. L a teoría
• del social exchang^^^tsx
B l a u ( 1 9 6 4 ) c o m o l a r e m o z a d a de
BourTJleu_(l990: 143) sobre el m e r c a d o de los bienes simbólicos
—habiius lingüístico + m e r c a d o lingüístico = expresión lingüística, d i s c u r s o — es u n a simple cdri¥tmcción_metafórica que n o
r e s M e u n razonamientoílgtffosor
"
~"l' -~>
¿QúSsentido puede tenerT p o r ejemplo, negociar significados? Supongamos que a u n a p a l a b r a dada le añado u n nuevo
significado o r i g i n a l que antes los usuarios del español n o le daban. Si se acepta p o r m u c h o s el nuevo significado, éste se ad\ juntará a la lista de significados q u e y a poseía la p a l a b r a s i n que
nadie se p o n g a a negociar el n u e v o significado. Éste simplemente, si se acepta, pasa a f o r m a r p a r t e del acervo previo; s i n o
se acepta, n o ingresa al léxico. H a y q u e anotar, e n t o d o caso,
que los antiguos significados n o necesariamente q u e d a n cancelados. Esto sucede c o n t i n u a m e n t e e n todas las lenguas. U n o se
lleva la sorpresa constante q u e nuevos significados se le v a n
d a n d o a las m i s m a s palabras q u e u n o está u t i l i z a n d o : simplemente caemos e n l a cuenta q u e l a p a l a b r a y a tiene u n nuevo
significado s i n q u e esto nos i m p i d a a seguir u t i l i z a n d o l a pala5
x
Í
b r a c o n u n significado previo. V e o difícil cómo se podría m a n tener l a p o l i s e m i a de los signos y símbolos, cuya c u a l i d a d esencial nos l a h i z o ver T u r n e r (op. cit.: 27-30), c o n l a negociación
de significados de B o u r d i e u . L o ^ u £ ^ p o d r í a _ s u c e ¿ g r es que en
el r u b r o de l o s valores, n o de l o ^ f f l j f i c a j j n s _ u n j j u e y o valor
d^^pIace^*otro: de nueva cuenta esto es perfectamente entendióle s i n hacer i n t e r v e n i r verduleras n i carretoneros que presurosos acudan a l m e r c a d o a vender sus valores c o m o si fueran
5. Consúltese u n a exposición y crítica a l a u t o r e n V á r e l a , 1 9 8 4 : 2 2 - 2 4 ; 3 0 - 3 5 .
mercancías perecederas, y se p r e p a r e n p a r a e n t r a r a l a p u j a del
regateo.
E l p a n o r a m a es más c o m p l i c a d o , pues se p u e d e c o m p a r t i r
(en l a segunda acepción d e l término) u n r u b r o de los c u a t r o
a n t e r i o r m e n t e expuestos s i n hacer suyos los demás. Más aún,
los r u b r o s n o s o n necesariamente u n i t a r i o s s i n o múltiples de t a l
m o d o q u e se pueden aceptar «paquetes», p e r o difícilmente l a
totalidad.
Pongo u n ejemplo p a r a a c l a r a r l o q u e q u i e r o decir. Supongamos q u e m i lengua m a t e r n a sea el español — c o n j u n t o de signos y símbolos que soy capaz de i n t e r p r e t a r ( n o i m p l i c o que
conozca t o d a l a lengua española)—; supongamos, además, que
aprenda a leer o t r a u otras lenguas extranjeras — c o n j u n t o de
signos y símbolos—; s u p o n g a m o s que soy físico, q u e m i c a m p o
de especialización sea l a física d e l estado sólido y que p o r m i
dedicación estoy a l día e n t o d o l o q u e se refiere a m i especialidad; supongamos que m e he dedicado e n f o r m a t a n intensa a
m i c a m p o de estudio q u e e n l a práctica n o sé n a d a de otros
campos c o m o l a filosofía, l a l i t e r a t u r a , la música, l a biología, l a
economía, etc. ¿Qué c o m p a r t o , entonces, c o n otros colegas físicos mexicanos y extranjeros? Quizá sólo u n a p a r t e —física del
estado sólido— de los c o n o c i m i e n t o s q u e poseen los q u e sí h a n
i n c u r s i o n a d o e n otros c a m p o s d i s c i p l i n a r i o s a u n q u e n o necesariamente c o m o expertos. Más aún: el c o m p a r t i r c o n otros colegas físicos u n a parte d e l m u n d o de sus c o n o c i m i e n t o s e información, n o i m p l i c a q u e c o m p a r t a n i e n l a p r i m e r a n i e n l a seg u n d a acepción d e l término sus m u n d o s de valores, de sentimientos, de utopías.
Respecto, entonces, a l p r i m e r r u b r o — c o n o c i m i e n t o s e i n formación— tenemos, p o r u n a parte, q u e es i n m e n s a m e n t e a m p l i o e n n u e s t r o m u n d o contemporáneo y , p o r l a otra, inmensam e n t e r e s t r i n g i d o p a r a cada i n d i v i d u o . S i n o s contentáramos
c o n u n a definición de c u l t u r a q u e sólo t o m a r a e n cuenta el fact o r c o n o c i m i e n t o s e información sería s u m a m e n t e difícil disting u i r e n t r e u n a c u l t u r a y o t r a , a menos q u e estuvieran en polos
culturales m u y alejados. L a p r e m i s a de l a ciencia m o d e r n a es
s u u b i c u i d a d : está e n todas partes, n o tiene barreras nacionales
o culturales; su pretensión es ser apatrida, c o s m o p o l i t a , universal; reconocible y aceptable p o r c u a l q u i e r p e r s o n a que siga las
reglas d e l «método científico» s i n i m p o r t a r las distinciones ya
consagradas e n las democracias m o d e r n a s de sexo, raza y religión, más las nuevas de extravagancia, desfachatez, m a l gusto,
cursilería y s e n t i m e n t a l i s m o ramplón.
Es más, los r u b r o s 2) valores, 3) s e n t i m i e n t o s y emociones y
4) ideales y utopías también p u e d e n considerarse c o m o «conocimientos e información» y ser t r a t a d o s c o m o c o m p a r t i r e n l a
segunda acepción del término. Así, e n u n a interlocución verbal
decimos «entiendo que estés enojado», pero s i n q u e signifique
que u n o también l o esté: s i m p l e m e n t e estamos recabando i n formación.
Plantearía, entonces, que c u a n d o queremos caracterizar u n a
cultura c o m o diferente de o t r a l o significativo n o está t a n t o en
el m u n d o c o m p a r t i d o según la segunda acepción del término,
sino según l a p r i m e r a : aprobar, consentir, aceptar, sentir, experimentar. Aquí es donde buscaría «la m a t r i z t a n t o consciente
c o m o inconsciente» de A c k e r m a n . Si hablo de m a t r i z , quiero
explicitar que ésta l a concibo c o m o l a combinación p a r t i c u l a r
que de los c u a t r o r u b r o s anteriores cada c u l t u r a c o n f o r m a e n
u n c o n j u n t o integrado. También a c l a r o que n o entiendo l o que
podría significar u n a c u l t u r a f r a g m e n t a d a : l o que sí p u e d o entender es que los m i e m b r o s de u n a u n i d a d operante estén fragmentados. S i n i siquiera c o m p a r t i e r a n los m i e m b r o s de u n conj u n t o los significados e n l a segunda acepción del término, n o
compartirían l a m i s m a cultura.
D i c h a m a t r i z l a conceptualizo c o n Lévi-Strauss (1962; 1973)
c o m o u n «enrejillado» (grille) que anunció en El
pensamiento
salvaje o los «esquemas» que aplicó e n s u análisis estructural de
« L a gesta de Asdiwal», pero n o m e quedaría c o n t a n sólo el
elemento cognitivo, sino trataría q u e e l enrejillado c o m p r e n d i e r a los valores, los sentimientos, las utopías. L a f o r m a p a r t i c u l a r
que esa m a t r i z conjuga los c u a t r o elementos anteriores incide
e n l a orientación de l a percepción y e n l a modelación de las
pasiones. N o es lejana l a concepción que m e hago de l a c u l t u r a
a l a del estilo étnico de L e r o i - G o u r h a n q u i e n l o define « c o m o l a
m a n e r a p e c u l i a r a u n a colectividad de a s u m i r y m a r c a r las formas, los valores y los ritmos» (op. cit.: 274).
Por último, p a r a r o m p e r el círculo i n f e r n a l de « y o i n t e r p r e t o
l o que tú interpretas l o q u e y o i n t e r p r e t o que él i n t e r p r e t a l o
que y o interpreto» de l a thick description de Geertz (1973: 3-30),
hago hincapié e n q u e los signos y símbolos se refieren a algo
80
energético que está fuera de m i s procesos i n t r a m e n t a l e s c o m o
b i e n l o señala A d a m s (op. cit:
105-107) e n e l m i s m o pasaje que
cité a n t e r i o r m e n t e .
E n las últimas décadas l a l i t e r a t u r a antropológica h a insistido, c o n razón, en que l a c u l t u r a n o es u n t o d o estático, sino que
está e n c o n t i n u o c a m b i o y transformación. Dejémoslo asentado. A m i m o d o de ver, el p r o b l e m a n o está e n explicar el camb i o c u l t u r a l , sino s u p e r m a n e n c i a . S i atiende u n o a l a base de
sustentación de los signos y símbolos — l a s m e m o r i a s i n d i v i duales fincadas en los sistemas nerviosos de cada p o r t a d o r de
ellos, a u n q u e c o m p a r t i d o s p o r los m i e m b r o s de u n a sociedad—
encontramos que es s u m a m e n t e frágil. L o q u e es difícil de explicar, entonces, es cómo es posible que se m a n t e n g a y qué es l o
que a cada sociedad p a r t i c u l a r le interesa consciente o inconscientemente preservar. Aquí habría q u e r e c o r d a r a Leroi-Gourh a n sobre l a segunda liberación o extensión de l a especie h u m a n a (cfr. supra).
R e t o m e m o s l a chstinción, a h o r a sí, entre c u l t u r a y c o m p o r * .
tamientQ. S i l a c u l t u r a e s " u n c o n j u n t o de signos y símbolos) el I
c o m p o r t a m i e n t o en sí es u n a acción, sea ésta u n m o v i m i e n t o \
del cuerpo, u n a elocución verbal, u n a acción ritual: u n a m a n i - |
festación exterior perceptible p o r otros actores sociales. Esto n o )
invalida q u e también pueda manifestarse c o m o signos y símbolos. Los signos y símbolos se alojan e n el sistema nervioso de
cada persona y sólo los podemos conocer c u a n d o de alguna
m a n e r a nos los hacen c o m p a r t i r , al menos e n l a segunda acepción d e l término. E l c o m p o r t a m i e n t o , e n c a m b i o , es un_acjp
capaz de p o r t a r s i g ^ é c a d p , es u n posible significante, pero n o
es el d i g n i f i c a d o m i s m o . ¿Todo c o m p o r t a m i e n t o es el resúí^So
de l a cultura? N o necesariamente. Algunas veces sí, otras no: a
priori, n o sabríamos decirlo.
N o habría que o l v i d a r que — s o b r a d e c i r l o — a u n q u e l a cul-"^
t u r a de alguna m a n e r a p u e d a i n f l u i r e n el c o m p o r t a m i e n t o , n o L
toda l a c u l t u r a i m p u l s a a l a acción: p u e d o entender, valorar, J
sentir u n p o e m a s i n q u e m e lleve a t o m a r u n a decisión conduct u a l ; p u e d o tener u n c o n j u n t o de creencias míticas s i n qvie necesariamente i m p l i q u e de m i parte u n c o m p o r t a m i e n t o determinado.
Se h a puesto, p o r último, t a n t o énfasis e n los estudios antropológicos sobre l a determinación o i n f l u e n c i a u n i d i r e c c i o n a l i -
dad de l a c u l t u r a sobre el c o m p o r t a m i e n t o que se h a dejado de
lado el proceso inverso: l a i n f l u e n c i a o modificación q u e sufre
la c u l t u r a p o r el c o m p o r t a m i e n t o . Nuestros actos nos siguen
fue el título de u n a novela de u n escritor francés. Algunos actos
que alguna vez consideramos q u e serían reprobables, llegan a
justificarse u n a vez cometidos. L a h i s t o r i a d e l derecho positivo
de u n a sociedad d e t e r m i n a d a nos l o podría c o m p r o b a r . Asimism o nos ilustraría l a transformación de las costumbres, p o r
ejemplo, q u e exigían años atrás u n t r a t o f o r m a l y respetuoso
hacia personas desconocidas o m a y o r e s e n edad o e n d i g n i d a d .
I L a relación e n t r e c u l t u r a y cornport^rp'pnta n o e s . l l I Ü d J I g ' '
/ nal, sino bidireccional.
rr
v
Existe, sin"3uda, u n a relación entre c u l t u r a , t a n t o e n l a p r i m e r a c o m o e n l a segunda acepción d e l término, c o n dispositivos habituales. Pero p a r a que tenga i n f l u e n c i a l a c u l t u r a en los
dispositivos habituales deben darse condiciones materiales determinadas e n los recipientes de l a c u l t u r a : veo difícil que cambiemos c o m p o r t a m i e n t o s dietéticos de los que sólo t i e n e n para
c o m e r tortillas, chile y frijoles c o n predicarles — c u l t u r a — recetarios de l a haute cuisine frangaise, o de predicar el ejercicio de
la democracia en u n sistema t o t a l i t a r i o .
| J
\Jn caso especial de c o m p o r t a m i e n t o lo c o n s t i t u y e n los há1 bitos. V o y a j o l c a ^ p F e ñ e l t e x t o d i s p c ^ i j i v g s ^ h ^ i t u a l e s p a r a
referirme a comportamientos^_Jratóumes,*^ó^astía!es', pues el
interés d e j j j n a l i s t a social n o está e n los actos únicos y esporádi)t~
cos_sino en los c o m p o r t a m i e n t o s de alguna m a n e r a pautados.
Creo ganar m a y o r rigor c o n el nuevo término.
„.$
Trataré de a c l a r a r c o n u n e j e m p l o l a distinción entre c u l t u r<
j*
5p»
¿
«
«.
¿
irts
^
r a y dispositivos habituales. T o m o c o m o hecho l a ejecución
m u s i c a l de u n a ópera o de u n a sinfonía. E n escena se encuent r a n el d i r e c t o r de l a orquesta, l o s músicos y los cantores c o n
sus respectivos i n s t r u m e n t o s y p a r t i t u r a s musicales. Supongam o s que la o b r a m u s i c a l e n ejecución es a m p l i a m e n t e c o n o c i da p o r u n público q u e es capaz d e o p i n a r si l a ejecución corresponde a l título de l a ópera o d e l a sinfonía a n u n c i a d a y n o
a o t r a y s i l a ejecución es a l m e n o s correcta. S u p o n g a m o s t a m b i e n que entre e l público se e n c u e n t r a n algunas personas que,
s i n ser ellas m i s m a s i n s t r u m e n t i s t a s o cantores, s o n p r o f u n d a s
conocedoras d e l a h i s t o r i a de l a música clásica o c c i d e n t a l o de
l a o b r a q u e se toca, t a n t o o más q u e algunos de los músicos o
cantores. Supongamos, además, q u e de e n t r e las personas del
público conocedoras de l a música, h a y algunas dotadas de
g r a n s e n s i b i l i d a d m u s i c a l q u e p u e d e n gozar i n t e n s a m e n t e de
l a audición m u s i c a l y hacer j u i c i o s valorativos sobre l a ejecución de l a o b r a q u e están oyendo, t a n t o o más q u e los m i s m o s
músicos y cantores.
Podríamos, así, hacer u n a y m e r a , c > parn -irSn entre los
ejecutantes de l a o b r a m u s i c a l y elpúblico que sólo escucha, f
üntreTos p r i m e r o s y algunos de los segundos podríamos encon- jj
t r a r u n a s i m i l i t u d e n tres r u b r o s : 1) acervo de conocimientos
musicales; 2) disposiciones emotivas p a r a gustar y sentir la m 3 7
sica; 3) capacidad panTerniür valoraciones correctas sobre lo
que es bülínoo" maló"~eTTrnÜ^
distingue radicalmente es l a jTabjlidadLfii^el u s o de los i n s t r u m e n t o s o en las
modulaciones de la voz de los p r i m e r o s y de que carecen los
segundos, es decir, l a existencia de u n a competencia e n los p r i meros que i m p l i c a u n c o m p o r t a m i e n t o h a b i t u a l , n o casual,
para ejecutar a l menos esa o b r a m u s i c a l .
Iría más allá: se^ neces^an de necesidad los, hábitps.f Desde
la filosofía, argumentaría que el^sel^tmiano^requiere de hábitos c o m o disposiciones permanentes para l a operación, pues n o
siempre está en acto. Desde_la_ajitropología, argumentaría que -.,
el c o m p o r t a m i e n t o h u m a n o sería casHrnnpsjble, pues a cada £
pasoTeñdHámos"^ue e c h a r ^ ^ a f S a f ' u n c o n j u n t o jcomplejo y j
complicad^dejojgeraciones consdentes e inconscientes, de ac- <
tos reflejos, y siempre estaríamos sujetos a múltiples titubeos y |
errores. Podríamos adentrarnos en el m u n d o de los hábitos, desde l a filosofía, p o r ejemplo, c o n l a Summa Theologica de santo
Tomás de A q u i n o .
Q u i e r o aclarar que el concepto de hábito q u e estoy empleando á i í Í 9 í § - d s i i i ^ í i ' ¿ - á S . . 5 9 i i ^ (1977): s i él h a b l a e n singular, y o l o hago en p l u r a l . M e parece i m p o s i b l e sostener que se
f o r m e u n habitus s i n g u l a r c o m p u e s t o p o r u n c o n j u n t o de hábitos diferentes. A c u d o a l Artículo I V de l a Quaestio LIV de santo
Tomás. L a p r e g u n t a explícita q u e se hace e n el artículo es si u n
r
rn
f
4
7
r
6
nario
eu
T o m o e l c o n c e p t o d e h a b i t o e n e l s e n t i d o aristotélico d e l a tfy<; y q u e e l
de la Real Academia
de la Lengua
Española
Diccio-
define a c e r t a d a m e n t e c o m o «costum-
b r e a d q u i r i d a p o r l a repetición d e a c t o s d e l a m i s m a e s p e c i e » .
7 . Quaestiones
X L I X , L , L I , L I I , L U I , L I V de la P r i m a Secundae.
83
hábito s i n g u l a r se constituya de m u c h o s hábitos, y s u respuesta es negativa, pues:
8
[...] el hábito, al ser una cualidad, es una forma simple. Pero
ningún ente simple se constituye de muchos. Luego u n hábito
singular no se constituye de muchos hábitos.
9
E n el c u e r p o d e l artículo santo Tomás desarrolla c o n a m p l i t u d su pensamiento. E l error de B o u r d i e u radica, m e parece, entre otros, c o m o c o n s u aberrante habitus de clase Opera u n i d a d
or¿erante de identidad), e n c o n f u n d i r u n ejercicio de simpIeTelaboración de'opgracibnes intramentales c o n realidades extramentales: unifica e n l a m e n t e — h a b i t u s — u n a realidad extramental
p l u r a l —hábitos.
Desde l a antropología tendríamos q u e p r o f u n d i z a r bajo l a
guía de L e r o i - G o u r h a n (op. cit.: 215-231) sobre los hábitos y
c o m p o r t a m i e n t o s . É l distingue cadenas operatorias q u e se refieren unas a l c o m p o r t a m i e n t o automático, otras al m a q u i n a l y
otras más alj ¿ c i d o . De las p r i m e r a s ^ l i g a d a s a l a naturaleza
jDiológifca, p o c o se h a interesado l a antropología; l o h a hecho
sobre las prácticas nacidas del a m b i e n t e colectivo: prácticas elementales y cotidianas —«habitus c o r p o r a l , prácticas de a l i m e n tación o de higiene, gestos profesionales, c o m p o r t a m i e n t o de
relación c o n los próximos»—; prácticas periódicas o excepcionales —«repetición estacional de los actos agrícolas, el desarrol l o de u n a fiesta, la construcción de u n edificio, l a conducción
de u n a pesca o de u n a cacería colectiva».
Habría que considerar, p o r último, q u e el c o m p o r t a m i e n t o
habitual podría ser parte de l a m i s m a c u l t u r a e n c u a n t o q u e el
receptor de los signos y símbolos a s u vez emite otros signos y
símbolos c o m o respuesta a l p r i m e r e m i s o r : las m u t u a s respuestas de emisores y receptores — c o m p o r t a m i e n t o s habituales:
signos verbales, gestos, reacciones emotivas, etc.— s i s o n equivalentes a sus expectativas están e n el m i s m o c a m p o c u l t u r a l ;
e n caso c o n t r a r i o , n o . Veo, entonces, el c o m p o r t a m i e n t o h a b i t u a l también c o m o u n i n d i c a d o r de l a c u l t u r a e n común.
8.
Utrumunus
habitus
ex mullís habitibus
E n c u e n t r o e n l a o b r a de N o r b e r t E l i a s u n a reflexión sosten i d a sobre procesos de larga duración q u e m e h a a y u d a d o a
clarificar m i s p r o p i a s ideas. E n efecto, nos hace ver, p o r ejemp l o , e n El proceso de la civilización, l a transformación de las
sociedades occidentales d e l siglo xin a l siglo xviii — d e l a socied a d de guerreros a l estado a b s o l u t i s t a — supone u n c o n j u n t o de
procesos simultáneos s i n hacer i n t e r v e n i r p r i m a r i a m e n t e a l a
cultura:
1 0
No es posible entender por separado la lenta desposesión del primer Estado, la pacificación del segundo y el ascenso paulatino
del tercero, como tampoco es posible aislar el desarrollo del comercio de esta época de la constitución de monopolios fuertes de
la violencia y de cortes poderosas. Se trata de piezas de u n proceso general de diferenciación y prolongación creciente de todas
las cadenas de acción que han tenido una importancia decisiva hasta hoy en la totalidad de la historia occidental. A lo largo
de ésta, como se ha mostrado desde diversas perspectivas, se
transforman las funciones de la nobleza y, en correspondencia
continua con ellas, se transforman también las funciones de la
burguesía y la morfología de los órganos centrales. Simultáneamente a este cambio paulatino del conjunto de las funciones e
instituciones sociales se produce (primeramente en las capas superiores de la nobleza y de la burguesía) un cambio del autocontrol psíquico hacia una previsión mayor y una regulación
más estricta de los impulsos momentáneos de carácter instintivo [p. 498].
11
[...] la estructura de las funciones psíquicas, los modos habituales de orientar el comportamiento, están relacionados con la estructura de las funciones sociales, con el cambio en las relaciones interhumanas [1987: 525].
E n otras obras vuelve, c o n mayores matices, a plantear l a mism a tesis:
Las unidades sociales a las que llamamos naciones se distinguen
unas de otras en gran medida en función de su forma de organizar su economía afectiva, esto es, según los esquemas por medio
de los cuales se modela la vida afectiva del individuo a través de
constituatur
10. N o r b e r t E l i a s , 1 9 8 2 , 1 9 8 7 , 1 9 9 9 .
11. í d e m , 1 9 8 7 .
84
85
una tradición que se ha hecho institucional, así como a través de
la situación actual [1982: 81].
Un factor central^para una ar£oximación a los problemas humanos y, por~táñto7también al pl 5^fntt~de~Tá^civilización es la
investigación de las restricciones a que se encuentran sujetas las
:
"pef^ó^&r¥c^K^a¡sw^^7í
grosso
modo
cuatro tipos de
ellas.
Las restricciones a que se ven expuestas las personas debido a
las peculiaridades de su fisiología [...]
a) Aquellas cuyo origen se encuentra en eventos naturales de
índole no humana, esto es, sobre todo, la búsqueda de alimento
y~3e~ protección de las inclemencias del tiempo, por nombrar
sólo algunas.
b) Las_que_seocasionan entre, sí los seres humanos en la
convivencia [...] [Restricciones heterónpmasl.
c) [Restricciones autónomas]: ^^'2;jf5y°s inrüwluqlp»
[las] que [...] nos referimos ron u n concepto como «autocontrol»
[...] 'Estas difieren de las naturales insanovás poro^eyBSÉÍÓglcamente, lo único que tenemos es u n potencial de restricción autónomo. Si este potencia] no se actualiza por medio del aprendizaje, se mantiene sólo como algo latente. Tanto el grado como la
forma de su activación dependen de la sociedad en que u n individuo crece, transformándose, además de manera específica en
el curso de la evolución humana [1999: 43-44].
a
A m a n e r a de conclusión de l o q u e he tratado de expresar,
quiero p r o p o n e r c o m o ejemplo u n análisis somero de la i n s t i t u ción castrense, de u n a u n i d a d operante especializada p a r a m a tar. Los soldados h a n a d q u i r i d o a través de l a repetición const a n t e de acciones de l a m i s m a especie u n c o n j u n t o de^hábitos
corporales, eméticos, t a n e x t r e m a d a m e n t e especializados que
los~civiles n o p o d e m o s i m i t a r y repetir. Estos jiábiiQsJjan a r r a i | gado e n e l l o s ^ r ^ ^ O T ^ d _ s m i p l e h e c h o de que c o m p r e n d a n o
j e n t i e n d a n l o que sus entrenadores les h a n inculcado o p o r J q u e los hayan hecho parte de su m u n d o valorativo, sino p o r q u e
| ellos mismosJos_hajri ejercitado u n a y o t r a vez hasta volverse
J automáticos. Pero n o basta c o n l a fonmación, de.hábitos i n d i v i duales, sino que éstos tendrán que realizarse c o n subordinación
a superiores y e n coordinación c o n o t r o s semejantes, es decir,
actuarán e n u n a organización social, e n u n a u n i d a d operante
< autoorganizativa centralizada (advierto: organización social n o
>
es l o m i s m o que cultura). A h o r a b i e n , p a r a c o n f o r m a r estos
grupos sus m i e m b r o s tendrán q u e i n t e r i o r i z a r —aquí sí entra l a
c u l t u r a — d e t e r m i n a d o s p r i n c i p i o s , s i n d u d a reforzados p o r severas sanciones ante el i n c u m p l i m i e n t o : obediencia i n c o n d i c i o n a l a u n s u p e r i o r p a r a c u m p l i r m a n d e l o que m a n d e , e l i m i n a ción de c u a l q u i e r p r i n c i p i o ético o m o r a l , de t a l m o d o q u e s i n
m a y o r reflexión también se vuelve u n hábito automático.
i n . P o d e r y política
A u n q u e todos estaríamos de acuerdo que el derecho tiene
relación —intrínseca o extrínseca— c o n el poder y l a política,
n o es fácil q u e todos estemos e n t e n d i e n d o l o m i s m o p o r poder
o política: s o n términos t a n c o m u n e s e n el lenguaje c o t i d i a n o
que n o nos t o m a m o s l a molestia p o r definirlos. Suponemos que
todos los q u e c o m p a r t e n nuestra c u l t u r a , al menos e n l a segund a acepción d e l término, e n t i e n d e n l o q u e queremos c o m u n i car. Pero si somos sinceros c o n nosotros m i s m o s , caeríamos e n
la cuenta q u e de n i n g u n a m a n e r a p o d e m o s definirlos c o n rigor.
L a antropología, c o m o ciencia, n o h a escapado a este p r o blema de usar términos s i n definición precisa. Quisiera, a vuelo
de pájaro, hacer u n r e c o r r i d o sobre l a antropología política desde los años cuarenta. Dos l i b r o s h i c i e r o n época e n 1940: el p r i - 1
m e r o fue u n a monografía sobre los nuer, u n p u e b l o nilóticotj
(Evans-Pritchard, 1940), y el segundo sobre el p r i m e r i n t e n t o de j
sistematización de las investigaciones de l a antropología políti- V
ca africanista ( M e y e r Fortes y Evans-Pritchard, 1940). Destacamos únicamente que l a invéHigaciSn " e m ^ ^ a ^ n c o r i i r ó sociedades e n q u e n o había f o r r n a s ^ s t n ^ t m ^ d a s _ d e _ g o b i e r n o c o n
autonflades q u e i m p u s i e r a n e l o r d e n . E n palabras de EvansP r i t c h a r d los n u e r eran u n a ord,ered anapehy: anarquía, porque
n o había jefes; o r d e n , p o r q u e fa*gente "conocía m u y b i e n cuáles
e r a n sus derechos. Obligó a los africanistas a p r o p o n e r u n a d i - i
cotomía precaria: sociedades c o n Estado y sociedades s i n Esta¿|
dcu~I^ preocupación f u n d a m e n t a l e n ese t i e m p o e r a n los siste- '
mas políticos, p e r o p a r a p o d e r i d e n t i f i c a r las instituciones políticas, los análisis debían p a r t i r de las funciones: eLsisíema político de c u a l q u i e r sociedad t i e n e l a función de regular el uso <¿e_
i a fuerza.
^
87
\
'
S-
i -
i». - •
a) Una delimitación de lo político que no vincula este último
ni a las únicas socieda^sJOamadas históricas n i a la existencia
de u n aparato estatal.
b) Una aclaración de los procesos de JbjTnactón_y_Jransformación de los sistemas políticos al amparo de una investigación
paTáTéla a l a del Historiador; si se evita generalmente la confusión
de lo «primitivo» y de lo «primero», el examen de los testimonios
que nos remontan a la época de los comienzos (de «la verdadera
juventud del mundo», según la fórmula de Rousseau), o que dan
cuenta de las transiciones, sigue siendo privilegio de unos pocos.
c) Un estudio comparajüvo, aprehendiendo las diferentes expresiones'cle la realidad política, no ya dentro de los límites de
una historia particular — l a de Europa—, sino en toda su extensión histórica y geográfica. E n este sentido, la antropología política quiere ser una antropología en todo el sentido del término.
De este modo contribuye a reducir el «provincionalismo» de los
politicólogos denunciado por R. Aron, y a construir «la historia
mundial del pensamiento político» deseada por C.N. Parkinson
[1969: 10-11(1967: 9)].
L a investigación de c a m p o sobre sistemas políticos se siguió realizando e n África y e n otros continentes e n los s i g u i e n tes años c o n nuevos aires teóricos (Leach, 1954; G l u c k m a n ,
1965), pero n o f u e s i n o hasta m e d i a d o s de los s e s e n t a ^ w a r t z ,
Tj^ne£X.Tuden, 1994 [1966]) e n q u e se vuelve a p u b l i c a r o t r a
o b r a sistemática sobre l a antropología política, y que i n a u g u r a
l o que h a solido l l a m a r s e c o m o escuela de M a n c h e s t e r o procesualista. Conviene destacar q u e h a y u n i n t e n t o p o r d e f i n i r l a
«política»:
!
E1 estudio de la política, entonces, es el estudio de los procesos
implicados en la determinación e instrumentación de las metas
púhlicas-X en el logro diferenciado y el uso del poder por los
miembros del grupo respecto de estas metas [p. 105].
H a y que a d v e r t i r que el centro de los análisis se desplaza de
las instituciones y funciones a los procesos: las instituciones o
las estructuras políticas y a n o s o n u n elemento d e f i n i c i o n a l de
l o político. T u r n e r crea y afina conceptos: ^ a m p a (1974: 127128) y aremfpoHtTcos (1974: 133). E l p r i m e r o l o define c o m o :
\
v
A h o r a b i e n , v o y a exponer e n grandes líneas l a teoría del
p o d e r social desarrollada p o r R i c h a r d N . A d a m s (1983 [1975];
1978; 1988; 1995), pues es l a más seria y c o m p l e t a q u e y o conozca desde el c a m p o de l a antropología, y que se destaca p o r
el rigor conceptual que emplea.
Los p r i n c i p i o s básicos de s u teoría s o n la segunda ley^ de la
termodinámica,~eT p r i n c i p i o de Ia~selección h a t u r a l . ' l a ley de
L o t k a que conjuga los dos anteriores y algunos p r i n c i p i o s de l a
física soSre sistemas abiertos alejados dei e q u i l i b r i o . Parte de
uñTHecEo qué~püedé"establécerse o b i e n c o m o u n a apücacion de
ía rey"de L o t k a o b i e n de u n a constatación empíricajjlaespecie 1
nTrnTcíIiá", Vs decir, el c o n j u n t o s e m i a r t i c u l a d o de sociedades, n o
todas y cada u n a de ellas, h a estado y está e n u n proceso contjbJ
,nuodeexoan^ój^J¡ " *
AQ/ís&'t'v
La totalidad de relaciones [respecto a valores, significados y recursos] entre actores orientados [1) en competencia por premios
y/o recursos escasos, 2) con u n interés compartido en salvaguardar una distribución particular de recursos y*3) con la voluntad
de mantener o d e r r u i r . o r r i f U ) nftG?j¿ particular] hacia los
mismos premios o valores [no sólo sobre derechos sino también
sobre símbolos de victoria o superioridad, como títulos, cargos y
rango]. [Trad. R.V.]
vri
E l segundo l o conceptualiza así:
\
\
\
Una arena es u n marco —institucionalizado o n o — que manitestamente funciona como u n escenario para una interacción
antagónica dirigida a llegar a una decisión públicamente reconoc í a . lTrad\R.V.]
tropoíogfe%tó¿^^ °
r
88
P U S O
°
b j e t Í V O S
y
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e
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e
l a
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R e l a c i o n e m o s las partes. L a segunda ley de l a termodinám i c a establece l a existencia de procesos u n i d i r e c c i o n a l e s e
irreversibles e n t o d a conversión de energía: l a producción de
entropía, i . e., p a r t e de l a energía c o n t e n i d a e n u n a e s t r u c t u r a
o r i g i n a l se dispersa y es i r r e c u p e r a b l e . E l p r i n c i p i o de l a selección n a t u r a l p r o p o n e que d a d a l a a m p l i a v a r i e d a d de especies
en expansión q u e tienen q u e s o b r e v i v i r e n ambienjes^igual-
"
^
C k t !^
U
^
.
m e n t e variados, las formas de v i d a m e n o s aptas p a r a sobreviv i r tendrán m e n o s p r o b a b i l i d a d e s d e hacerlo. L a l e y de L o t k a ,
al relacionar l o s dos p r i n c i p i o s anteriores, dice q u e los sistemas que c a p t a n más energía y e n t a n t o ésta se e n c u e n t r e e n
d i s p o n i b i l i d a d tendrán u n a ventaja selectiva n a t u r a l sobre los
demás y a expensas de ellos. L o s p r i n c i p i o s de l a física d e est r u c t u r a s lejos d e l e q u i l i b r i o n o s e x p l i c a n e l s u r g i m i e n t o de
estructuras más complejas a p a r t i r de estructuras más simples:
las estructuras disipativas s o n u n a v a r i e d a d de e s t r u c t u r a s de
i n s u m o - p r o d u c t o que n o s o l a m e n t e p r o d u c e n entropía sino
que su m i s m o m a n t e n i m i e n t o r e q u i e r e de u n ingreso y conversión constantes de energía a través de u n m e c a n i s m o autoorganizativo. U n a u m e n t o energético s i g n i f i c a t i v o ocasiona
que el sistema entre e n u n a fase d e oscilaciones y p e r t u r b a c i o nes hasta que e n u n m o m e n t o d a d o hace s u r g i r u n a nueva
estructura d i s i p a t i v a . Este proceso es estocástico, i . e., indeterminístico m i e n t r a s se operan las fluctuaciones y determinístico
cuando l a nueva e s t r u c t u r a se estabiliza.
C o n base e n l o a n t e r i o r A d a m s a r g u y e que las sociedades
h u m a n a s , bajo v a r i o s respectos, p u e d e n considerarse c o m o
sistemas abiertos y estructuras d i s i p a t i v a s lejos d e l e q u i l i b r i o
termodinámico c u y o m a n t e n i m i e n t o y conservación requier e n de u n c i e r t o n i v e l de e n t r a d a y conversión constante de
flujos energéticos a través de u n m e c a n i s m o a u t o o r g a n i z a t i v o .
U n i n c r e m e n t o s i g n i f i c a t i v o de estos flujos energéticos e n el
sistema causará u n proceso estocástico de oscilaciones hasta
l a aparición de u n a nueva e s t r u c t u r a más compleja. Estas est r u c t u r a s d i s i p a t i v a s — l a s sociedades h u m a n a s — están sujetas a la segunda l e y de l a termodinámica al a c t u a r c o m o m e canismos c o n t i n u o s de conversión energética e n entropía: más
aún, son e s t r u c t u r a s altamente c o n s u m i d o r a s y d e r r o c h a d o ras de energía.
L a expansión de l a especie h u m a n a se h a efectuado siguiendo l a ley de L o t k a : las sociedades q u e h a n sido capaces
de captar más energía e n s u sistema h a n sobrevivido y l o h a n
hecho a expensas de las q u e h a n c a p t a d o menos. A n t e el p r i n c i p i o de l a selección n a t u r a l , l a especie h u m a n a h a reaccionad o c o n l a sobrerreproducción y e l d e s a r r o l l o de l a tecnología.
A u n q u e existieron sociedades p a r t i c u l a r e s que se e x t i n g u i e r o n
a l n o poder o n o q u e r e r s o b r e r r e p r o d u c i r s e o a l ser incapaces
90
de m e j o r a r s u tecnología, otras sí l o h i c i e r o n y se e x p a n d i e r o n
generalmente a costa de las p r i m e r a s : p o d e m o s entender así
cómo opera el p r i n c i p i o de l a selección n a t u r a l e n e l proceso
expansivo de l a especie h u m a n a . E s t a expansión h a t e n i d o dos
fases. L a p r i m e r a fue l a expansión h o r i z o n t a l , i . e., l a r e p r o ducción de estructuras disipativas semejantes e n s u n i v e l de
complejidad a todo lo largo y ancho del m u n d o sin incremento
per capita d e c o n t r o l energético. L a segunda fue y continúa
siendo l a expansión vertical, i . e., e l s u r g i m i e n t o sucesivo de
estructuras disipativas más complejas c o n base e n el increm e n t o per capita d e l p r o c e s a m i e n t o de energía e n sus sistemas.
Pero l a expansión vertical n o sólo s i g n i f i c a q u e l a n u e v a estruct u r a d i s i p a t i v a procese m a y o r energía sino también q u e el cost o energético de producción, es decir, l a energía necesaria p a r a
operar l o s trigger mechanisms
d e l sistema, crezca desproporc i o n a d a m e n t e respecto a l a producción t o t a l : podría c o n s t i t u i r
u n m e c a n i s m o homeostático q u e llevaría al sistema a u n estad o de c r e c i m i e n t o constante c u a n d o el costo energético fuera
igual al t o t a l de los i n s u m o s d e l sistema. E n este proceso de
expansión v e r t i c a l se da, c o m o consecuencia d i r e c t a de l a ley
de L o t k a y d e l p r i n c i p i o de l a selección n a t u r a l , u n a concentración de controles energéticos e n los niveles superiores d e l sistem a : l a concentración de controles significa, a s u vez, centralización del poder. L a base, p o r t a n t o , de l a supervivencia de l a
especie h u m a n a está e n s u c a p a c i d a d de c o n t r o l a r s u m e d i o
energético y reorganizarse a sí m i s m a e n nuevas estructuraciones de sus relaciones de poder.
A p a r t i r de este contexto a m p l i o se podrá entender l a concepción de A d a m s sobre el p o d e r social que l o define c o m o «la '
capacidad p a r a l o g r a r que a l g u i e n hagS l o q u e nosotros queremos m e d i a n t e nuestro c o n t r o l de los procesos energéticos que
le interesan» (1983: 140). D i s t i n g u e entre c o n t r o l y poder: el
p r i m e r o es u n acto físico, energético que se ejerce sobre cosas;
el segundo es u n a relación sociopsicológica entre personas o
unidades operantes, capaces de r a z o n a r y d e c i d i r p o r sí m i s m a s
el curso de acción más conveniente e n u n a situación concreta y
definida.
E n f a t i z a r esta distinción t i e n e i m p o r t a n c i a n o sólo para
d i s t i n g u i r dos clases de seres t o t a l m e n t e diferentes — o b j e t o s y
p e r s o n a s — s i n o también p o r q u e , a u n q u e el p o d e r se basa e n
91
el c o n t r o l de u n objeto energético, e l h o m b r e p u e d e y d e hec h o efectúa u n a separación e n t r e c o n t r o l y poder. E s decir, l a
capacidad d e l h o m b r e de r e t e n e r e l c o n t r o l sobre u n objeto
físico p e r o t r a n s f e r i r a o t r o e l d e r e c h o de t o m a r u n a decisión
es u n elemento c r u c i a l p a r a e n t e n d e r l a v a r i e d a d y c o m p l e j i d a d de e s t r u c t u r a s de p o d e r q u e s u r g e n e n las sociedades h u manas.
Podemos, p o r t a n t o , d i s t i n g u i r dos t i p o s de ejercicio de poder a l fijarnos e n l a base de éste: p o d e r independiente y j j o d e r
dependiente. E l p r i m e r o se d a c u a n d o permanece t a n t o el cont r o l ¿ornóla t o m a de decisiones e n las m i s m a s m a n o s ; e l segundo, cuando existe u n a separación entre el c o n t r o l y l a t o m a de
decisiones. Este último tiene tres variedades:
1) Poder otorgado cuando u n o cede a o t r o u n derecho (norm a l m e n t e se completa e n u n a transferencia recíproca de
derechos);
1. Las unidades fragmentadas (unidades agregadas y de
i d e n t i d a d ) e n las q u e los m i e m b r o s q u e las c o m p o n e n
ejercen poderes independientes p o r separado.
2. Las unidades coordinadas d o n d e ya existe, además de los
poderes independientes de l o s m i e m b r o s , u n p o d e r dependiente: p o d e r otorgado recíproco p e r o q u e n o i n v o l u cra centralización de poder. Esta vinidad, c o m o las anteriores, n o f o r m a estrictamente u n a e s t r u c t u r a disipativa
pues carece d e l elemento a u t o o r g a i ^ a t i v o .
3. Las unidades centralizadas confóuatrc)subtipos p r i n c i p a Tés: He^consenso, de mayoría, c o r p o r a d a y a d m i n i s t r a d a .
T i e n e n e n común l a presencia d e u ñ centro de decisiones
colectivas y a sea u n a persona o u n subgrupo; se diferenc i a n p o r el t i p o de poder q u e poseen:
1) JU, c e n t r o de decisiones e n las unidades d e consenso
2) poder asignado cuando varios transfieren a u n o el derecho a t o m a r decisiones;
cuentaMjnKSrrJéñf^^
3) poo^erdelegado cuando u n o transfiere a varios ese de"récho.
estructura disipativa pero padece d e u n a d e b i l i d a d crónica a l
Adams elabora dos modelos p a r a c a p t u r a r el d i n a m i s m o
de cualquier t i p o d e organización social que a l m i s m o t i e m p o
logre situarlas e n u n proceso de evolución más a m p l i o . E l p r i m e r modelo es de las unidades operantes que las define c o m o
«a u n agregado de sereVriurñ^nt5s'que~Tbmparten u n a preocupacTón adj^taüvjTcomün~coi\ respecto" aÍ~medio ambienté»
0 9 7 0 0 ^ ^
—
E l m i s m o A d a m s nos explica l a u t i l i d a d del concepto:
El concepto de unidades operantes fue concebido así para tratar
de entender mejor la dinámica principal y las dimensiones estructurales de la emergencia de la solidaridad, para pasar posteriormente a la creciente centralización del poder al interior de las
organizaciones sociales [1995: 54].
Podemos d i s t i n g u i r tres tipos p r i n c i p a l e s de unidades operantes:
Telian transferi-
d o los mieTnbros de l a u n i d a d . TieneTas características de u n a
carecer de u n m e c a n i s m o q u e l e p e r m i t a l a c o n t i n u i d a d permanente d e centralización: c u a l q u i e r a dejos m i e m b r o s de l a u n i d a d puede r e t i r a r el podérasígnado que venía t r a n s f i r i e n d o a l
centró;
2) el e e n t r o de decisiones d e u n a u n i d a d de mayoría cuenta, adbmá^cíelpoder a s i g n a d o ^ c o n ^ c i ^ t o j ^ g d ^ J n d e ^ e n ^ e n t e
que proviene de l a mayoría d e los m i e m b r o s a l e j e r c e r j ^ r a ó r i
sóbrelos m i e m b r o s ' r e c a l c i t r a n t e s a Tas decisiones centrales, o
de u n a fuente externa. Estas unidades jsiguen siendo frágiles a l
contar el c e n t r o p r i n c i p a l m e n t e c o n poder depéndieñfeXasignad o o delegado) q u e le p u e d e ser r e t i r a d o a v o l u n t a d de los
miembros que l o transfirieron;
3) e n las unidades corporadas e l c e n t r o cuenta c o n t a l cant i d a d de p o d e r q u e tjéj^'que delegarlojjarajpocTer ejercerlo:
esta delegación, sin emBargo, n ^ n u ^ h c E i n e c e s a r i a m e n t e q u e el
centro p i e r d a el poder que transfiere;
4 ) p o r último, e n las unidades a d m i n i s t r a d a s el centro
cuenta c o n p o d e r independiente o delggac|p p e r o d e n t r o de est r u c t u r a s corporadas más grandes, y se caracterizan p o r una
organización a d m i n i s t r a t i v a o b u r o c r a c i a .
92
*
Habría que aclarar que e n esta tipología la secuencia es vista
c o m o u n proceso a c u m u l a t i v o q u e supone que u n a u n i d a d más
compleja conserve las raractejrferifas de fas n n t e p o r e j ^ e ^ ^ n t o
erTTáTúnídaaes adiTÍInistradas. Es decir, u n a u n i d a d corporada,
además de tener l a capacidad de delegar poder, conserva el p o der de las unidades de mayoría, de consenso, de coordinación,
de i d e n t i d a d y agregadas; l a u n i d a d de mayoría, el p o d e r de las
de consenso, de coordinación, de i d e n t i d a d y agregadas. Así sucesivamente c o n las demás. Por el c o n t r a r i o , en las unidades
adminisjradas es variable el poder de las unidades de consenso,
de coordinación jd£iH(i^í
sólo son constantes
el de las de mayoría y corporadas.
Adams m i s m o elabora u n a gráfica de las diversas unidades
operantes. H a g o n o t a r que esta tipología es exhaustiva (véase
gráfica 1, adjunta).
E l segundo m o d e l o es de los vehículos de supervivencia y
tratajde e^raminar^cóm^una organización social se reproduce a
sí m i s n i a . Él interés p r i n c i p a l estriba e n poder esclarecer los
mecanismos próximos de la generación y expansión de estructuras complejas. Define al vehículo de supervivencia como...
t
>,
)
•»
(
[...]_unconjunto de relaciones sociales construido y mantenido
colectivamente por seres humanos individuales —como exten^siones de sus propíaS capacidades psicológicas y conductuales de
••* adaptación— a través del constreñimiento, canalización y-activación del comportamiento de «¿tros para que efectúen lo que es
favorabTeTpára Ta propia supervivencia del conjunto [1988: 180],
L a dinámica que intentó c a p t u r a r c o n el segundo modelo,
Y
v
í
*
^
-•
¿
*
jí
/- j
<Ü3 « •
[...] no era la de una simple respuesta organizacional de u n grupo sóaaTa"T¡3S' estímulos del medio ambiente, sjno la de cómo la
dinámica fundamental de las respuestas de fot seres humanos
ÜMájcgduales conduce a"Ta formación de organizaciones sociales,
modelo de vemíulos de supervivencia permite al analista ubicaree entre los miembros de la sociedad, para experimentar indirectamente sus problemas de autoorganización y tener su perspectiva de totalidades sociales más y más grandes dentro de las
cuales operan. [...] En contraste con los modelos de evolución
más clásicos que querían esbozar amplias transformaciones desde las primeras etapas hasla las últimas de la historia de la hu95
94
manidad, estos modelos han sido diseñados para describir casos empíricos históricos y actuales e instancias de la historia
humana, y así delinear las perspectivas de los actores junto con
las relaciones sociales al interior de las cuales se desempeñan
[1995: 55-56].
Si analizamos los vehículos e n u n a visión global de u n a sociedad en todos los niveles de integración sociocultural, podrem o s distinguir:
1) Los vehículos de superjáy^ciajarjrnarios (que s o n necesarios para la perpetuación de l a población): a) u n a u n i d a d doméstica, b) u n a c o m u n i d a d (banda), c) u n a i n t e r c o m u n i d a d
(tribu). Esta última esTma uniaacToperante coordinada y es
la organización social máxima de cooperación de l a sociedad
humana;
2) sobre estos vehículos p r i m a r i o s surgen otros vehículos
más complejos"qüleTlamaí^^
uñidadeToperantes centralizadas: los lídereso£>¿g tiren, IaVjeTaturas, los reinos, los «estados». Aquí se i n c l u y e n n o sólo las organizaciones
políticas y administrativas, sino también aquellas dedicadas a l a
religión, educación, negocios, finanzas. S o n políticos en el sent i d o a m p l i o del término: su misión es r e g u l a r el c o m p o r t a m i e n t o de los i n d i v i d u o s . Se sustentan a l i g u a l q u e los vehículos de
supervivencia en ingresos energéticos, pero, a l ser su objetivo
p r i m o r d i a l regulador, c o n s u m e n u n a c a n t i d a d desproporcionada de energía más e n l a regulación m i s m a que "én el trabajo
productivo;
3) a medida q u e la sociedad se hace más compleja, s u r g e n .
a) nuevos vehículos secundarios de supervivencia y ejes y b) agencias especializadas y firmas.
Expongo brevemente este último p u n t o . L a expjmsión de la
sociedad a travésjde l a emergencia de los vehículos políticos
canfop^iajAnfl. ettqjctuiajgjL^rQjjjca q u e se basa en i n d i v i d u o s u
organizaciones previas: a este c r e c i m i e n t o jerárquico l o va_a
l l a m a r «estructuras coaxiales». Caaa^eTfawriSra coaxial es, así,
u n c o n j u n t o d e vehículos de supervivencia^.pi"iinarios y pplíticos-JLas estructuras coaxiales son las más grandes macroestructuras de la organización social h u m a n a , p o r ejemplo, los esta96
dos-naciones. Podemos id^ntífícar^ estas estructuras coaxiales
p o r a) l a p r e s e n c i a de múltiples niveles de organización de los ',
vehículos de supervivencia y 5 ) p o r l a autonomía de l a estructu- ^
r a en u n c a m p o c o o r d i n a d o de estructuras similares.
A h o r a b i e n , u n a estructura coaxial dada puedeJlegar^a nov
satisfacer y a los intereses "Básicos.de l o s vehículos de supervi- ^ <•>
véñqáT'E'sibs, p a r a ^ o n t r a r r e s t a r l o s intereses divergentes de l a ^ <y
estructura coaxial existente, t i e n e n dbs alternativas: q_salirse de i
-<C
l a estructura coaxial o crear u n a nueva _para enfrentarse a l a j * "
anterior o p a r a r ^ m p h r z a r l a .
A s u vez, l a e s t r u c t u r a coaxial d o m i n a n t e crea agencias especializadas c u y a _finalidad j i c j es e n sí l a pjxiduccjón, sino, l a
regulación de los i n d i v i d u o s o de los vehículos de supervivencia:
son las burocracias de las organizaciones gubernamentales, políticas, empresariales, religiosas. S o n p a r t e de u n a u n i d a d corporada que reciben poder delegado. O t r a figura es l a firma que
c o m b i n a características de los vehículos de supervivencia y de
las agencias.
Para fines de ilustración, reproduzco cuatro figuras (adjuntas)
tomadas de Etnias en evolución social (pp. 161, 163,166, 168).
Se i n t r o d u c e n en l a teoría dos conceptos analíticos q u e t o mados c o n j u n t a m e n t e p r o p o r c i o n a n el m a r c o p r i n c i p a l para
analizar las estructuras de p o d e r q u e f o r m a n las unidades operantes : d o m i n i o s y niveles.
ET concepto de d o m i n i o s se refiere s i m p l e m e n t e a las relaciones subordinante-subordinado. S u u t i l i d a d descansa e n que
p e r m i t e i d e n t i f i c a r y diferenciar a los actores y unidades operantes en términos de sus áreas relativas de c o n t r o l y del alcance relativo de s u poder:
Existen dos tipos de dominio de particular importancia en el
desarrollo de estructuras de poder: dominios unitarios y múltiples. Se diferencian en cuanto al número de líneas de poder que
relacionan al miembro de u n nivel inferior con los niveles superiores [1978: 108],
E l ^ n c ^ j t o ^ j i i v e l _ s e refiere_aJas_relaciones de coordinacicdi.eiilxs.dxs„uijjd.ades operantes. E l a u m e n t o de d o m i n i o s
nos i n d i c a diferenciación o división de poder; el a u m e n t o de
niveles, concentración del m i s m o .
97
RGURA.1. Vehículos de supervivencia primarios
FIGURA
2.
Esquema de estructuras coaxiales
Vehículos
políticos
Otras bandas
o comunidades
Otras unidades
domésticas
Vehículos
primarlos
Otros seres
humanos
ooooo
Individuos
Otras células
^
U * / 5 . 199-315]) sobre l a evolución del poder.
1) Distingue c u a t r o variedades d e evolución especificarme
pueden a s u m i r las u n i d a d e s operantes:
a)
Ptístina^se refiere a l a expansión de u n a u n i d a d e n el
contexto de otras unidades semejantes e n e l m i s m o n i v e l
de integración, es decir, n o se expande a l i n t e r i o r de u n
d o m i n i o s u p e r i o r q u e l a contenga s i n o que l o hace desde
oooooooooo
u n n i v e l máximo: la confrontación última a que puede
llegar será c o n otras q u e estén a l m i s m o n i v e l .
b) Surgente: se trata de u n a u n i d a d e n expansión al i n t e r i o r
"de uñ"Hominio m a y o r y que necesariamente, de seguir
expandiéndose, llegará a u n a confrontación c o n l a u n i d a d s u p e r i o r que detenta el máximo poder. Si e n l a confrontación resulta que las dos unidades t i e n e n u n poder
equivalente, entrarán e n coordinación p e r o e n u n nivel
de integración m e n o r .
c)
Integrativa: si u n a de las unidades posee y ejerce u n pod e r m a y o r , subordinará a l a o t r a : ésta, p o r t a n t o , o entrará e n u n nivel de integración inferior, es decir, s i n desaparecer c o m o u n i d a d se reubicará e n posición s u b o r d i n a d a d e n t r o del d o m i n i o superior.
98
99
FIGURA
3.
Creación de las agencias
FIGURA
4.
Formación de las estructuras coaxiales secundarias
Inter-nación
í
• Estado
Agencia
internacional
Oficina nacional
de gobierno
A-'
Oficina provincial
<wl oobiemo
nacional
Provincia
Conglomerado
Oficina nacional
de la Agencia
internacional
4 v
av**
Oficina
provincial
»
t
Oficina local
da provincia
Comunidad
Firma
Oficina de la
comunidad
Oficina regional
Oficina local
Unidad doméstica
Estructura
coaxial básica
E s t r u c t u r a coaxial
secundaria
í
Ser humano
Estructura» coaxiales
Agencias
d)
Desintegrativa: o s i m p l e m e n t e desaparecerá c o m o t a l .
Estos procesos de evolución específica n o se refieren únicam e n t e a l n i v e l de integración n a c i o n a l o i n t e r n a c i o n a l s i n o se
r e p r o d u c e n e n los niveles locales, regionales y estatales entre
diversas unidades p e r o d e n t r o de u n d o m i n i o s u p e r i o r (a excepción, c l a r o está, de l a evolución prístina) q u e las s u b o r d i n a : se
tratará, p o r t a n t o , d e procesos c o n c i e r t o grado de autonomía
que les será d a d a p o r l a u n i d a d s u p e r i o r que posee y ejerce el
máximo p o d e r e n el d o m i n i o .
2) Se p r o p o n e u n a secuencia de c r e c i m i e n t o q u e a s u m e n
las umd¿des_<2perantes e n expansión e n c u a l q u i e r a ae~Ias variaciones de evolución específica e n que se e n c u e n t r e n . Siendo
coherente c o n él m i s m o , d i s t i n g u e tres fases e n ese c r e c i m i e n t o e n función d e l ejercicio de p o d e r que d e t e n t a n : independierTte, dependiente (otorgado, asignado, delegado) y l a c o m b i n a ción de a m b o s . Las fases s o n : i d ^ n t ^ f i r a H ^ - P O T O ! i " i ó p - r tralización. Según l a fase e n q u e se encuentre l a u n i d a d en
cuestión será caracterizada c o m o u n i d a d de i d e n t i d a d , u n i d a d
c o o r d i n a d a , u n i d a d c e n t r a l i z a d a (de consenso, de mayoría,
corporada).
a r
p r i
100
101
•V:.
¡fe
Unidades
integractónl coordinadas
social
Unidades
semicentralizadas
Unidades
centralizadas
'
PRONIVELES
Unidad
doméstica
Bandas familiares relacionadas
Coordinación
a través del parentesco,
la interdependencia '
económica, etc.
Unidades Domésti c a s
Cultura de uso
del fuego
Uso de
herramientas
Omnívoros
Aprendizaje
social
MundiaJ
Individual
(Coordinación
interplanetaria)
(Mundo)
Coordinación de individuos
a través de la afinidad,
la consanguinidad, la proximidad.
la especialización de la edad,
el sexo, etc.
Individuos
Internacional
Naciones Unidas
Consejo de Seguridad
Bloques
Organizaciones regionales,
mercados comunes
Nacional
Estado
o reino
Corte Mundial
Liga de las Naciones
Naciones Unidas
_
Capitalismo Mundial
Socialismo Mundial
Naciones
Estados Nacionales
en desarrollo
Movimientos de liberación
Cruzadas
Religiones
mundiales
Alianzas
\ '
Reinos,
ciudades-Estados
Jefaturas en expansión
{ « m o s segmentarios
Primeros Estados feudales
Provincia
o jefatura
Consideraciones
Alianzas
Jefaturas
G r a n Hombre
Local
o banda
102
Consideraciones
de tribus
Linajes
segmentarios
3) L a centralización de u n a u n i d a d la coloca, e n el nuevo n i vel de "integración qug_alcanzó, e n coordinación c o n unidades semejantes. Esta secuencia es vista, p o r tanto, c o m o u n m o v i m i e n to incesante: u n a u n i d a d se c e n t r a l i z a i n t e r n a m e n t e a l a vez que
se c o o r d i n a externamente, previa identificación, c o n otras u n i dades e n el nuevo nivel de integración. E n la m e d i d a en que
sigan a u m e n t a n d o los ingresos energéticos e n el sistema, l a u n i dad pasará a u n nivel más alto de centralización q u e l a pondrá
de nuevo e n coordinación externa c o n otras u n i d a d e s c o n semejante n i v e l de centralización.
4) Esta secuencia, s i n e m b a r g o , t o m a e n c u e n t a etapas
transitorias,Tes decir, e x p e r i m e n t a fluctuaciones y oscilaciones
de Tas estructuras disipativas t a n t o horizontales o de coordinación (fusión, fisión) c o m o verticales o de centralización (integración, desintegración).
A d a m s elabora u n a gráfica sobre el m o d e l o de l a evolución
del poder q u e r e p r o d u z c o {Energía y estructura, p . 236) a c o n t i nuación (véase gráfica 2, a d j u n t a ) .
T e r m i n o c o n u n a cita de Adams especialmente clara y precisa:
Bandas
La supervivencia depende del control; la supervivencia diferencialhadependido del control difergpcial, y eljsjerciclb del poder
es la extensión del control mediante Ja manipulación de la psi103
poder social; sin embargo, esa base sólo puede operar si es culturalmente reconocida por otros actores. Es posible que el reconocimiento no afecte el control, pero afectará la capacidad para usar
ese control e influir sobre los demás [1983: 28-29 (1975:12-13)].
quis humana. Parte del proceso gracias al cual la especie humana logró extenderse por todo el globo y aumentar constantemente su control sobre los recursos energéticos, fue el aumento del
uso del poder. Donde hay más formas de energía bajo control,
existen más bases para el ejercicio del poder, hay más decisiones
que tomar. Cuando hablamos del incremento de poder en una
sociedad, nos referimos al incremento de las bases de poder, y
por tanto al incremento de oportunidades para ejercer el poder.
Es así como el crecimiento del poder en el sistema humano es u n
producto directo del incremento del control en el sistema. E l i n cremento del control es un producto directo de la supervivencia
exitosa de la especie, y ésta no es más que una manifestación del
funcionamiento de la segunda ley de la termodinámica que da
lugar al surgimiento de estructuras disipativas de organización humana y tecnológica cada vez más complejas, que a su vez dependen de la expansión del flujo de energía en el sistema [1978: 59].
Conviene aclarar c o n A d a m s (1995) q u e l a evolución social
es diferente a la herencia c u l t u r a l :
[...] hay una gran diferencia entre herencia cultural y evolución
social. I^_jjierencia culturaüTse refiere~a1a variación e n l ? tiempo (energética yespacio temporal) de formas y_sígnificados reproducidos [...] pero [...] que no son autorreproducidos [...] En \
cambio, la «evolución social» se refiere a la variación en el tiem- V
po dejforrnas de relaaonFñ~óf^nizac5míes sociales autorregro-
'
i
T
E l sistema c u l t u r a l n o es u n a e s t r u c t u r a d i s i p a t i v a a diferenj
cia de los sistemas sociales q u e sí l o s o n .
*g \
Él p u n t o c e n t r a l está e n q u e p a r a ejercer el p o d e r se tiene
JjP ) que c o m p a r t i r u n a c u l t u r a : de o t r a m a n e r a sólo se podría ejer_
^
j cér el" c o n t r o l . También a n o t o q u e e n l a definición de c o n t r o l
aparece c o m o concepto clave el de tecnología. E n t e n d i d a en u n
sentido a m p l i o ésta «se refiere a u n c o n j u n t o de conocimientos, ..^
habilidades y materiales (aparatos) necesario p a r a m o d i f i c a r el
«r
o r d e n (es decir, las relaciones espacio-tiempo) de algún c o n j u n j
t o de formas de energía o p a r a l o g r a r u n a conversión de ener^
gía» (1983: 31). L a tecnología, entonces, se relaciona c o n l a c u l - y, —
t u r a p o r dos vías. Por u n a parte, l a tecnología es u n p r o d u c t o de
v_
u n a c u l t u r a d e t e r m i n a d a ; p o r l a o t r a , u n a tecnología n o se pue/
de c o m p a r t i r c o n otros m i e n t r a s n o se c o m p a r t a c o m o cultura: j£
*»
mientras n o se c o m p a r t a n los significados y valoraciones de u n T «'•J
artefacto d e t e r m i n a d o , n o podrá esperarse que el empleo que ^
»
hagan de él otros usuarios sea i g u a l o semejante a l de los p r i ^
meros. U n ejemplo clásico e n l a l i t e r a t u r a (Adams, 1995: 46) es *•
,
el diferente empleo que le d i o Occidente a l a pólvora a l q u e se
utilizaba e n C h i n a o al uso q u e podría dársele a u n potente
f
m o t o r de avión p a r a l u s t r a r zapatos: las m i s m a s f o r m a s simbó*
licas pueden t e n e r u n significado y u n a valoración diferentes e n _ - "
dos contextos culturales diversos. S i es cierto q u e e l c o n t r o l n o y * Q
es el poder, también l o será q u e t a m p o c o l a tecnología sea el
Jf*
q£
poder. Pero si a s i m i s m o es c i e r t o q u e el c o n t r o l es l a base del
1
A h o r a bien, hago n o t a r que en la definición de A d a m s del
p o d e r social aparece c o m o elemento d e f i n i c i o n a l la cultura. Rep i t o l a definición q u e d i más a r r i b a : «la capacidad p a r a l o g r a r
que alguien haga l o q u e nosotros q u e r e m o s mediante nuestro
c o n t r o l de los procesos energéticos q u e l e interesan».
Al examinar el poder social^...] no nos interesa tanjoja tasade
flujo ó de conversión de energla^ómo éT canffóí que u n actor,
una parte, o una~OílEEíroperante ejftíeSs5bre algún conjunto de
fcjmas o flujos de energía y, más específicamente, sobre algún
conjunto de formas o flujos de energía que forme parte del amolente significativo de otro actor. Lo importante para distinguir
este concepto [...] es el hecho de que las formas y los flujos de
energía deben ser pertinentes para algún sistema de valor y significado, es decir, deben ser culturalmente reconocidos.
Ahora bien, la energía_es jmportante, —en efecto crucial—
para^eTTiómKre^hdepen^
de que lo reconozca en fprr^"cülKfaI_Q,£q; pero no puede utilizarla como base del poder
social si no la reconoce así. E l término ambiente se refiere al
aspecto material, físico, o de forma y flujo de la energía del habitáculo social y físico del hombre. Por ejemplo, no sólo forman
parte del ambiente la topografía, el clima, los recursos naturales,
etc., sino que otros seres humanos, las ondas sonoras (el habla),
el comportamiento de los demás, etc., también son formas o flujos de energía y también forman parte del ambiente. Es el control del ambiente por parte del actor lo que constituye la base del
t
A
104
*
•>
»
A
.
«v *
. . V*-. .
IV
i VA»
.
poder, también l o será que l a tecnología sea l a base d e l poder.
Resumiendo: p a r a ejercer el p o d e r se requiere l a c u l t u r a ; para
ejercer el c o n t r o l , l a tecnología.
der 2_ el control hacia sus mecanismos o medios para hacerlo.
[...] Decir que una política está autorizada, sólo significa que está
apoyada por el poder o el control. [...]
Lalegjiimidad, con la que a veces se asocia o confunde la autoridRcff'tiene una base m u y diferente. [...] la legitimidad es una
potencialidad cultural acerca de una autoridad, una ley, u n acto,
o lo que sea, para que se conforme con «los principios, recqnocidos o las reglas o normas aceptadas». Así pues, una cosa es legítima cuando la gente conviene en que es de algún modo correcta,
apropiada, o como debe ser. Las fuentes de la creencia en la
legitimidad son variadas, pero en todo caso muy diferentes de las
fuentes de la autoridad. E n lo referente a la autoridad, preguntamos: ¿cuál es la base de la autoridad?; ¿cuál es la verdadera habilidad, o poder, o control que se encuentra detrás de la asignación
de autoridad? En cambio, en lo referente a la legitimidad preguntamos por el quién: ¿entre quiénes existe acuerdo acerca de
que la autoridad es legal o legítima? [1983: 47-48 (1975: 30-31)].
E x p l i c a d a l a n a t u r a l e z a d e l poder, p o d e m o s d a r u n a d e f m i ción de l a política congruente c o n el m a r c o teórico precedente,
j
.Definiría c o m o pjpÜtjca a toda acción —física o simbólica—
> q u e jproduce u n efecto — m a n t e n i m i e n t o , fortalecimiento, altej ración^Trarísfórmación p a r c i a l o r a d i c a l — s o J a . .estructura de
• p o d e r de u n a u n i d a d operante o l a aparición de u n a nueva u n i )f
scTad" operante e n c u a l q u i e r niveí de integración social —local,
, j provincial,'" n a c i o n a l , I n t e r n a c i o n a l , m u n d i a l — , excluidas, los
^
pmtnniyftles ( ^ ^ r f t i p g y i i n i H ^ g s dnméstirasV
E l estudio de l a política, p o r t a n t o , i n c l u y e l a caracterización
• de estructuras de p o d e r . l a determinación de acciones que i n f l u | y e n en ellas y l a identíricación~3é u n i d a d e s operantes o vehícu/ Tos de supervivencia q u e las p r o d u c e n .
~~
Concluyo este apartado. E l derecho está inserto e n las relaciones del^oder^.de.lajjolítica, ¿ues~eT qué controle este recurso significativo — e n nuestras sociedades complejas c o n t e m p o ráneas j u n t o c o n l a economía s i n d u d a u n o de los más significat i v o s — ejercerá sobre los m i e m b r o s de l a sociedad el poder.
Si alguno, s i n embargo, n o se siente seguro s i n laJegitirr)jdad
le pedimos que al menos l a defina c o n Swartz, T u r n e r y l u d e n ^
(1994: 105-116 [1966: 9-26]) ydistinga.seis .niveles diferentes:
\
r
La legitimidad deriva de valores que proceden del establecimiento de una conexión positiva entre la entidad o el proceso que
tiene legitimidad y tales valores. Puede establecerse esta conexión de diferentes maneras [...], pero en todos los casos incluye a
un conjunto de expectativas en las mentes de quienes aceptan la
legitimidad. Estas expectativas están en función de que la entidad o el proceso legítimos, bajo determinadas circunstancias, satisfagan ciertas obligaciones que deben cumplir quienes ven esto
como legítimo [...] La legitimidad es u n tipo de evaluación que
imputa íina^mnrinr.taj^n^ra^e
tipo esperado v deseado^
TV. Autoridad, l e g i t i m i d a d y l e g a l i d a d
Resultará c l a r o , expuesta l a concepción de c u l t u r a , p o d e r y
política, que los siguientes conceptos s o n de alguna m a n e r a residuales, es decir, s u t r a t a m i e n t o n o requeriría sino de u n a explicitación de los anteriores. Podríamos cómodamente prescind i r de ellos.
A
E n efecto, A d a m s discute los conceptos de a u t o r i d a d y de
l e g i t i m i d a d , y los relaciona c o n los de p o d e r y c o n t r o l :
Más adelante i n t r o d u c e n el término de p o d e r c o n s e n s u a d "
« c o m o el aspecto dinájmcojjfi la l e g i t i m i d a d , u n a l e g i t i m i d a d
q u e T a ^ c í ó r i l o c i a r p o n e a prueba» y que l o d i s t i n g u e n de la
Aj igual que George Homans, me parece que la^iUorjdac| es u n
término que deEe a p E j r H a a j ^ ^ i ' j ^ t ^ ^ ' d e p c < i e r T Forejérnpíó7uña"autoridad política es una per£oria~d¿ada~3e poder político; y una~autofTQ^"érrerártéJchino es unagersona que controla información y conocimiento acerca de ese tema. [...] E l uso del
término autoridad para hacer referencia a una política e§..sóJo
una ^ ^ ^
| , | ¡ ^ ¿ ¿ P t i r del individuo que ejerce el po-,
t u
H
n
J
m
t
r
c
i
a
La obediencia basada en el poder consensual es motivada por la
creencia [...] que en algún momento en el futuro el funcionario,
la agencia, el gobierno, etc., a quienes obedecen los individuos,
satisfarán sus expectativas de manera positiva [...] Sin embargo,
a r
106
, !fc W
fuerza y coerción
L v . t . — tWf>A. » J l i a t l . J
t
107
V»
Vi
si el poder consensual está presente como atributo del origen de
las órdenes, la obediencia resultará de la creencia de que, tarde o
temprano, en su operación general, el funcionario, la agencia o el
gobierno cumplirán los resultados deseados o continuarán manteniendo algún estado de cosas deseado.
Los 6 niveles que e x a m i n a n son:
1. C o m u n i d a d política: «el g r u p o más grande d e n t r o del
cual p u e d e n arreglarse las diferencias y promoverse decisiones m e d i a n t e acciones pacíficas».
2. Régimen: se t r a t a de las «reglas d e l juego» c o n que hay
que jugar. ¡Hasta los miles de m i l l o n e s de aficionados del
juego más pedestre y, p o r l o m i s m o , más p o p u l a r e n el
m u n d o entero — c o m o es e l fútbol— l o saben! N o s p r o p o r c i o n a únicamente el estándar de la legalidad y nos
dejaría s i n saber si tales reglas se d e r i v a n de l a l e g i t i m i dad o de alguna o t r a fuente (la fuerza, p o r ejemplo). Es
especialmente engañoso a p l i c a r e l concepto de l e g i t i m i dad al régimen: si hay algo especialmente refractario al
análisis racionalista e i n d i v i d u a l i s t a de la teoría de juegos
es justamente l o político, y a q u e l a p o s i b i l i d a d m i s m a de
la teoría es que los actores sigan las m i s m a s reglas (véase
Turner, 1974: 140-142). L o q u e « n o r m a » , s i n embargo, l o
político n o s o n reglas sino las relaciones de poder.
3 . Gobierno: «series interconectadas de estatus, cuyos roles
están relacionados básicamente c o n la t o m a e i n s t r u mentación de decisiones políticas». E l gobierno n o necesariamente existe en todas las sociedades. Véase l o que
a p u n t a m o s a n t e r i o r m e n t e sobre l o s nuer.
4. Estatus político: «una posición cuyo papel es principalmente aqueTde t o m a r y/o instrumentar decisiones políticas».
5. F u n c i o n a r i o político: es s i m p l e m e n t e el ocupante de u n
estatus político
'
6. DecisjólLpoJítica: «un p r o n u n c i a m i e n t o que tiene que ver
c o n metas, asignaciones o acuerdos».
E l p u n t o central estaría en que l a l e g i t i m i d a d o l a falta de
l e g i t i m i d a d de u n n i v e l n o conlleva necesariamente l a l e g i t i m i dad o falta de l e g i t i m i d a d de los otros.
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Conclusión
E l derecha.sg funda en la c u l t u r a , e n el m u n d o de l o que
puede ser de o t r a manera, en l o n o necesario. Seamos, p o r tanto, prudentes p a r a n o sacralizarlo: las n o r m a s q u e n o s damos
pueden ser de o t r a manera, excepto l a prohibición d e l incesto.
Y seamos todavía más prudentes a l ser conscientes de que el
derecho es u n resultado, n o s i m p l e n i mecánico sino complejo y
dialéctico, de las relaciones de poder.
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