un cuerpo de piedra y metal - Armada Española

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un cuerpo de piedra y metal - Armada Española
FRANCISCO JAVIER AYUELA AZCÁRATE
UN CUERPO DE
PIEDRA Y METAL
No hay vida como la muerte
para el que vive muriendo.
Lope de Vega
FRANCISCO JAVIER AYUELA AZCÁRATE
UN CUERPO DE
PIEDRA Y METAL
A mi mujer Meli y a nuestros
hijos Cristina y Javier.
Índice
Prólogo…………………………………………………………………………………………………9
Capítulo I
INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………13
Capítulo II
MONUMENTOS DEDICADOS A LA
INFANTERÍA DE MARINA O A SUS UNIDADES………………………..22
Capítulo III
MONUMENTOS DEDICADOS
A INFANTES DE MARINA……………………………………………………………62
Bibliografía………………………………………………………………………………………113
Prólogo
Prologar este libro constituye para mí un enorme privilegio pues me
permite presentar un libro sobre la historia de la Infantería de Marina.
De forma amena, sencilla, directa y, en ocasiones, casi coloquial el
autor, Coronel de Infantería de Marina Ayuela Azcárate, recorre
España buscando, fotografiando y comentando aquellas “piedras y
metales” erigidos para honrar a nuestros héroes más conocidos, o
levantados para rememorar momentos históricos acaecidos a lo largo
de los años y en los que la Infantería de Marina española jugó un
papel significativo.
Evidentemente no es este libro una guía para viajeros, aunque bien
podría utilizarse como tal. Es un libro histórico que describe qué
hicieron infantes de marina para merecer el reconocimiento público
que los inmortalizara en placas, esculturas, vidrieras o elementos
arquitectónicos. Es decir, nos permite entender el significado de lo
que nos podemos encontrar en numerosos pueblos y ciudades.
Lamentablemente la historia presentada no está completa, pues
estoy seguro que en algún recóndito lugar habrá en una plaza, un
obelisco, una escultura referida a algún infante de marina que ha
escapado al avezado ojo del autor. Sin embargo, si constituye un
magnífico ejemplo que permite rememorar episodios pasados a la
vista de fotografías recientes. Constituye pues un legado para las
generaciones futuras de forma que estas páginas expliquen cómo y
por qué España es como es. Como desde la Infantería de Marina se
ha colaborado en escribir la historia de nuestra nación.
En resumen, un magnífico libro que estoy seguro tendrá una gran
acogida entre los aficionados a la historia dado lo especial de su
concepción.
Pablo Bermudo
GD, Comandante General de la Infantería de Marina
¡Valientes por tierra y por mar!
9
Capítulo I
Introducción
E
l 27 de febrero de 2012 la Infantería de Marina española cumplió
475 años. Así en frío puede pensarse que esto de acumular
trienios no tiene necesariamente mayor mérito, aunque, en este
caso, no puede negarse que alcanzar un aniversario tan destacado
parece un logro importante, de los que no se ven todos los días.
Como suele decirse, a la ocasión la pintan calva, así que, sin que
sirva de precedente, no estará de más darse un poco de pote en
honor de tan feliz e histórico cumpleaños.
Es de sobra sabido que los infantes de marina españoles –al
igual que todos los miembros de la Armada- se sienten
particularmente orgullosos de la antigüedad de la Infantería de
Marina. No es para menos, ya que este hecho constituye un legítimo
orgullo nacional tal y como señala el Real Decreto 1888/1978, de 10
de julio, por el que se ratifica la antigüedad del Cuerpo, fijándola en
el año 1537:
El Cuerpo de Infantería de Marina tiene su origen en la disposición
de la Secretaría de Guerra de Felipe II por la que se vinculaban
permanentemente a la Real Armada algunos Tercios de Infantería
Española que, con el nombre genérico de Infantería de Armada,
combatieron por tierra y mar basados en las Escuadras de
Galeras y Galeones. Su antigüedad corresponde a la del más
antiguo de los citados Tercios, el Tercio Nuevo de la Mar de
Nápoles, que se remonta al año mil quinientos treinta y siete.
Sin embargo, el citado Real Decreto no decía nada sobre la
fecha exacta del aniversario, un detalle conveniente para completar
debidamente una norma tan importante desde el punto de vista
histórico e institucional. Con tal fin, el 22 de abril de 1981, la Orden
Ministerial 415/129/81 estableció, a efectos conmemorativos, el 27
de febrero de 1537 como el día de la creación del Cuerpo de
Infantería de Marina:
El Real Decreto 1888/1978, de 10 de julio, fija el año 1537
correspondiente a la creación del Cuerpo de Infantería de Marina,
sin determinar el mes y el día. A efectos conmemorativos, para
recordar y honrar a todos los infantes de marina que dieron su
vida por España, es conveniente fijar la fecha concreta. Dado que
el 27 de febrero de 1566 se constituyeron el Tercio de la Armada
del Mar Océano, el Tercio de galeras de Sicilia y el Tercio Nuevo
13
de Nápoles, parece lógico el combinar el año de antigüedad del
Tercio de Nápoles, con el día del mes de constitución de los
Tercios citados para elegir la fecha concreta.
El devenir histórico de la infantería naval más antigua del
mundo ha sido objeto de diversos y valiosos trabajos. Algunos
autores, sin duda con buena intención, han abusado del ditirambo,
cargando las elogiosas tintas de forma desmesurada, mientras que
otros irreductibles -los menos gracias a Dios- se han mostrado más
ásperos que un cardo; frente a éstos, tampoco han faltado ardientes
defensores de las bondades del Cuerpo de Infantería de Marina.
Bastará con una pincelada. En las Cortes, en el año 1870, un
diputado –de cuyo nombre no es conveniente acordarse por razones
elementales de munificencia y misericordia- afirmó, en un tono algo
agrio y desapacible, que los regimientos de Infantería de Marina no
eran necesarios. El ministro de Marina, Juan Bautista Topete le
respondió, tan brillante como cortésmente, en los siguientes
términos1:
“En mala ocasión ha tocado S.S. a los regimientos de infantería
de marina. Esos regimientos que desde la guerra de la
Independencia son honra de la Marina española, son una rama de
este tronco (…) Y estos tres regimientos, (…) esos 4000 hombres
deben estar dispuestos, y lo están, a embarcarse en cuatro horas
para ir a todas las partes del mundo donde sea necesario
defender la honra de nuestra bandera (…) La infantería de marina
fue a África: vino la guerra de Santo Domingo, y en Santo
Domingo estuvo la infantería de marina: necesaria en PuertoRico, y para Puerto-Rico se embarcó; en la expedición de Méjico
también estuvo la infantería de marina a las órdenes del
dignísimo general Prim. En este momento, de los tres regimientos
dos se hallan en la isla de Cuba; mejor dicho, todos están, porque
uno se encuentra embarcado.”
A menudo, como demuestra la experiencia y enseña el conocido
proverbio latino, en el medio está la virtud, así que, en honor a la
verdad, ha de decirse que la mayoría de los estudiosos nos han
legado con rigor y minuciosidad, no exenta de respeto y admiración,
1
Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes, 14 de febrero de 1870, número
217, página 5736.
14
buena parte de la vida y milagros de los soldados de Marina durante
sus ya casi cinco siglos de existencia. Gracias a ellos, han llegado
hasta nuestros días suficientes testimonios que permiten conocer
buena parte de la larga y apasionante historia de las esforzadas
tropas de Marina.
La hoja de servicios de la Infantería de Marina es ciertamente
excepcional. Durante siglos ha luchado a lo largo y ancho de los
mares y tierras de todo el mundo: desembarcando en la isla Tercera,
en San Salvador de Bahía, en Argel, en Pensacola o en Alhucemas;
concurriendo a empresas memorables como la conquista de Cerdeña,
de Sicilia o la reconquista de Buenos Aires; tomando parte en las
defensas de Cartagena de Indias y del Morro de La Habana;
asistiendo a célebres combates navales como los de Lepanto, Tolón,
San Vicente, Trafalgar, Cavite o Santiago de Cuba; defendiendo la
independencia de España en Bailén, Espinosa de los Monteros,
Talavera, Ocaña o Tolosa; derramando su sangre en San Pedro
Abanto y Cantavieja durante las guerras carlistas; peleando en
Méjico, en Santo Domingo, en la lejana Cochinchina o en las batallas
de los Castillejos o Wad-Ras durante la guerra de Marruecos;
operando desde la mar en rápidas incursiones anfibias en Parang o
Joló
en
las
Filipinas;
combatiendo
en
largas
campañas
expedicionarias en Cuba o en Marruecos, o más recientemente en
operaciones de apoyo a la paz y a la estabilidad internacional o de
ayuda
humanitaria
en
Bosnia-Herzegovina,
Iraq,
Haití,
Centroamérica, Indonesia, Líbano, Afganistán o en las aguas del
océano Índico.
La continua actividad y dispersión de las unidades de la
Infantería de Marina, unida a las complejas vicisitudes orgánicas que
ha sufrido el Cuerpo a lo largo de estos 475 años, se ha traducido en
que aún siendo numerosos los heroicos hechos de armas y los
distinguidos actos de servicio que conocemos, son más, segura y
desafortunadamente, los que ignoramos; especialmente los relativos
a la primera época, la que va desde 1537 hasta la creación del
Cuerpo de Batallones de Marina en 1717. Buena parte de estas
acciones y sus asociados protagonistas, están aún por descubrir,
esperando pacientemente, en los anaqueles y en los armarios de
archivos oficiales o colecciones privadas, la llegada de alguna mente
interesada o curiosa que los saque a la luz.
15
En sus Cuentos populares españoles Aurelio M. Espinosa dejó
escrito2 que “España es un país viejo, sanamente viejo”. Se me
antoja que algo parecido le sucede a la Infantería de Marina, un
Cuerpo saludablemente viejo en el que la historia cuenta y pone el
listón por las nubes a los herederos de un legado tan sobresaliente.
Durante más de 173000 jornadas, han sido muchos miles los
soldados de Marina que han peleado a brazo partido por tierra y por
mar, pasando las de Caín y haciendo de tripas corazón para dejar el
pabellón español bien alto; por eso siempre es conveniente recordar
que son ellos, con su esfuerzo, su sacrificio y su valentía, los que han
conseguido que se alcance este sonoro 475 aniversario. En 1904, en
las Cortes3, Juan de Madariaga y Suárez, infante de marina y conde
de Torre Vélez, resumió magníficamente la labor de la Infantería de
Marina durante siglos y la exigencia moral de conservar su legado
histórico, en estos brillantes términos:
“Un Cuerpo que es el verbo de la historia militar de España,
porque allí donde se ha disparado un tiro, donde se han movido
las armas, donde se ha combatido en mar o tierra, siempre ha
habido un soldado de Infantería de Marina (…). Un Cuerpo que no
ha tenido un solo día de descanso cuando la Patria ha estado en
peligro y que ha combatido por tierra y mar, en todas las
latitudes, en todos los campos de batalla y en todas las regiones
(…) Esta Infantería de Marina, valiente por tierra y por mar, con
su historial de dolor, hambre, fatiga, sufrimiento y sangre, con
sus banderas cargadas de gloria, merece que se siga su rastro
histórico para ejemplo de las generaciones venideras.”
El inapelable y despiadado paso del tiempo ha relegado al
anonimato a la inmensa mayoría de los que desde 1537 han servido
en el Real y Glorioso Cuerpo de Infantería de Marina, pero ninguno de
ellos merece caer en el olvido. Por muy desconocidos que resulten,
todos viven en el quehacer cotidiano de los infantes de marina
actuales, orgullosos herederos de una distinguida tradición que
constituye una de sus señas de identidad.
2
ESPINOSA, AURELIO M. Cuentos populares españoles. Tomo I. Stanford University
Press. California, 1923, página 21.
3
RIVAS FABAL, José Enrique. Historia de la Infantería de Marina. Dos tomos.
Tercera edición. Ministerio de Defensa. Secretaría General Técnica. Madrid, 2007,
página 7.
16
Llegados a este punto, y dejando a un lado los sentimientos y
las emociones, cabe preguntarse qué recuerdos tangibles quedan de
tantos infantes de Marina. Al margen de los homenajes gráficos o
pictóricos, seguramente más abundantes, a lo largo y ancho de
España podemos encontrar una serie de monumentos, en los que se
encuentran representados los soldados de Marina de todos los
tiempos. Algunos son de cierto empaque como mausoleos o estatuas,
mientras que otros son más de andar por casa, monolitos, lápidas o
simples inscripciones.
Considerando los numerosos lugares en los que los infantes de
marina han servido en estos 475 años, debe de haber, como es
natural, un buen número de monumentos de los que yo no tengo
noticia. Paciencia y barajar, decían los clásicos; tiempo habrá, Deo
Volente, para incorporarlos en futuros desarrollos. A lo largo del
gratificante proceso recolector, llamó particularmente mi atención
que, a pesar de la prolongada presencia de unidades del Cuerpo en
Baleares y en Canarias, en todas las islas sólo he sido capaz de
encontrar, en Palma de Mallorca, una calle que lleva el nombre de
Infantería de Marina.4
Este trabajo tiene un enfoque ciertamente limitado y tan sólo
busca, con una presentación diferente y en la esperanza de que sea
novedosa y amena, seguir el rastro histórico de la Infantería de
Marina a través de las imágenes de los monumentos que han sido
dedicados, en todo o en parte, al Cuerpo, a sus unidades, o a
destacados infantes de marina que, en días lejanos y no tan lejanos,
y por diversas razones, han pasado a la posteridad.
En su día, este afán recopilatorio dio lugar a un artículo
bautizado con el nombre de Un Cuerpo de piedra y metal5, un título
contundente que suena la mar de bien y que me ha parecido
oportuno conservar; la verdad es que tampoco se me ha ocurrido
otro mejor. A lo que iba es que, paso a paso y gracias a la
generosidad de numerosas personas, lo que empezó como una
modesta colección de fotografías acabó, como por arte de
birlibirloque, contando con un número significativo de imágenes que,
4
Con el mismo nombre, existe en el callejero español, una calle en Antequera
(Málaga) y otra en Sanxenxo (Pontevedra).
5
Este título está inspirado en el trabajo Un Ejército de bronce y piedra de Francisco
José Portela Sandoval, publicado en el libro, dirigido por Valentina Fernández
Vargas, El Madrid Militar II. El Ejército en Madrid y su territorio (1813-1931).
Secretaría General Técnica, Ministerio de Defensa y Ediciones del Umbral. Madrid,
2006.
17
convenientemente aderezadas con el mínimo texto -necesario para
situarlas en su contexto correspondiente- son las que en gran medida
aparecen en este libro. Se trata, por tanto, de un trabajo más amplio
que el artículo citado, pero carente igualmente de pretensión alguna
en materia de investigación, ya que en su mayor parte las fuentes
utilizadas son de sobra conocidas y pueden encontrarse en otros
libros de mayor enjundia y rigor histórico.
Transitando de lo general a lo particular, los infantes de marina
figuran incluidos en monumentos dedicados con carácter general a
los miembros de las Fuerzas Armadas, así como en aquellos que
recuerdan a los que han servido en las filas de la Armada, puesto que
el Cuerpo fiel a su tradición naval y expedicionaria siempre ha
permanecido vinculado a esta institución prácticamente milenaria.
Sirvan como ejemplos del primer caso: el Obelisco del Dos de Mayo,
en la Plaza de la Lealtad, en Madrid, con la conocida inscripción:
Honor a todos los que dieron su vida por España; o el monumento a
los soldados y marinos muertos en Cuba y Filipinas que se alzó en su
día en la capital del Reino, en la ampliación del Parque del Oeste, y
que resultó completamente destruido en nuestra trágica Guerra Civil.
Obelisco del Dos de Mayo. Plaza de la Lealtad. Madrid
18
Como ejemplo de los monumentos consagrados a la Armada o a
sus unidades pueden citarse, entre otros, el dedicado en Cartagena a
los héroes de las Escuadras de Cervera y Montojo, o el austero
monolito a los héroes y mártires de la Marina española en la
Población Militar de San Carlos en San Fernando (Cádiz).
Población Militar de San Carlos. San Fernando
Más allá de los nombres propios, estas muestras de respeto
representan a todos los soldados de Marina que a lo largo de los
siglos, sirvieron, lucharon y murieron encuadrados en las filas de la
Infantería de Marina. Juntas, estas sencillas pruebas de afecto forman
un entrañable patrimonio y un sentido homenaje a todos ellos.
19
Capítulo II
Monumentos dedicados a la
Infantería de Marina o a sus unidades
E
n el palacio del Viso del Marqués, donde descansa para siempre el
gran Álvaro de Bazán y Guzmán, capitán general del Mar Océano,
puede verse un vistoso homenaje a los afamados soldados y marinos
de los ejércitos y las flotas de España que al servicio de la Monarquía
hispánica, en los siglos XVI y XVII, asombraron al mundo con sus
hechos de armas. Puesto que la Infantería de Marina nació como una
evolución especializada de aquellos legendarios tercios de infantería
española, no me resisto a contar un hecho que ilustra de forma
magnífica el temple de aquellos temibles hombres de guerra.
En 1539, en la costa dálmata, tres mil españoles murieron en
combate en la costa de la antigua Yugoslavia, en un lugar llamado las
bocas de Cattaro, en la actualidad, Herzeg Novi, en la gloriosa gesta
de Castelnuovo6; un lugar que todavía se recuerda como el castillo de
los españoles. Un tercio viejo quedó aislado, encontrando gloriosa
muerte todos sus componentes ante el asalto de las huestes de
Barbarroja, abrumadoramente superiores en número. Al ofrecérseles
honrosas condiciones para su rendición, en particular salir con las
enseñas desplegadas, un gesto suficiente para conservar la
reputación, la respuesta, tal y como se conserva en el Archivo de
Simancas, fue la siguiente:
“El Maestre de Campo consultó con todos los capitanes y los
capitanes con sus oficiales y se resolvieron que querían morir en
servicio de Dios y de S.M., y que viniesen cuando quisiesen.”
En los diferentes azulejos que forman la composición que puede
verse en el Viso- donde “el marqués se hizo un palacio porque pudo y
porque quiso”- los señores soldados y marinos de España aparecen
representados como una compañía de arcabuceros con la Plana
Mayor al frente, lo que se conocía como “estado coronel”, en la que
destacan algunos caballeros del hábito de Santiago. La mayor parte
de los miembros del grupo de mando llevan bandas carmesí cruzadas
al pecho, uno de los tradicionales símbolos de autoridad en las
unidades españolas.
En la parte superior, a modo de particular homenaje, pueden
leerse, entre otros, los siguientes nombres y hechos destacados:
Cristóbal de Valdés, soldado en Lepanto; Rodrigo de Cervantes,
6
FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel. La Gesta de Castelnuovo. Revista Historia 16,
número 111, 1985, páginas 37 a 42.
22
hermano de Miguel, soldado que saltó en la Tercera; Juan Rufo,
soldado en Lepanto; Licenciado Cristóbal Mosquera de Figueroa,
auditor general; almirante Oquendo, caballero de la Orden de
Santiago y general de la Escuadra de Cantabria; Cristóbal Pérez de
Herrera, protomédico del Armada del Marqués, fundó en Madrid el
Hospital General y puso en sus armas el lema Non armis obstant
litterae (las armas no se oponen a las letras), frase que en nuestros
días figura en el escudo de Armas de la Academia de Sanidad Militar;
almirante Pedro de Valdés y almirante Juan Martínez de Recalde,
general del Armada de Andalucía.
Palacio del Viso del Marqués
En Santa Marta de Ortigueira (A Coruña), se encuentra un
monumento que la Asociación Histórico Cultural Gran Armada dedicó
a la Infantería de Marina en octubre de 2006, con motivo del 469
aniversario del Cuerpo, un detalle noble y desinteresado por el que
los infantes de marina estarán siempre en deuda con los impulsores
de esta idea.
El monumento se compone de tres monolitos de piedra
clavados firmemente en tierra; en el del centro pueden verse un
emblema dorado de la Infantería de Marina y el escudo de la
población de Ortigueira en plata. Delante, a cada lado, hay dos
piedras planas, y empotradas en ellas figuran dos placas con la
leyenda, en castellano y en gallego, de la dedicatoria que la citada y
generosa asociación hizo a la Infantería de Marina.7
7
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23
Monumento en Santa Marta de Ortigueira
Como ya se ha dicho, en el monolito del centro, figura un
emblema dorado de la Infantería de Marina. Es hermoso pensar que
no debe de ser casualidad, ya que en los tratados de Heráldica se
enseña que el oro obliga a luchar por el Rey y a socorrer a los
necesitados, dos características que cuadran perfectamente con el
espíritu tradicional y actual de los infantes de marina.
Sobre el emblema del ancla con los dos fusiles cruzados –que
sustituyó a partir de 1931 al histórico emblema de las dos anclas
cruzadas–, puede verse el escudo en plata de la naturalmente
privilegiada población de Ortigueira, en el que se aprecian tres rocas
representando, según dicen las buenas lenguas, a las tres
majestuosas peñas del cabo Ortegal de las que ya hablaba el
afamado astrónomo y astrólogo Claudio Ptolomeo hace muchos
siglos. Estas rocas están coronadas por tres matas de ortigas verdes
con siete hojas y debajo partidas las olas del mar representando la
mar en calma de la ría de Ortigueira y la mar agitada del mar
Cantábrico, combinación que ejemplifica el variado y cambiante
escenario que configura la zona. En la parte superior del escudo
figura una corona real y en la base el nombre de la localidad dentro
de una orla.
24
Detalle del monolito central
En la placa que figura en una de las losas que hay en el suelo,
junto a la inscripción en castellano de la dedicatoria, puede apreciarse
el escudo del Tercio del Norte de Infantería de Marina y un navío de
la Gran Armada de los que participaron en la llamada Empresa de
Inglaterra.
En Cartagena, a la entrada de la flamante Escuela de Infantería
de Marina General Albacete y Fuster, se encuentra una original
escultura realizada por un conocido artista: el capitán del Cuerpo
Militar de Sanidad, Fernando Plácido Sáenz Elorrieta, pintor y escultor
cartagenero con una amplia obra que ha merecido numerosos
25
premios y que se sustenta en su pasión por los viajes y la poderosa
atracción que sobre él ha ejercido siempre la mar. En esta escultura
de metal, que presenta una composición muy original, podemos ver a
cuatro infantes de marina fusileros que muestran con orgullo sus
tradicionales franjas y sardinetas, y un guión representando a
Minerva, la diosa de la Sabiduría, coronado con el escudo del Cuerpo.
Escuela de Infantería de Marina
General Albacete y Fuster. Cartagena
La Infantería de Marina tuvo una destacada actuación en la
guerra de la Independencia, contribuyendo a la defensa de la
soberanía nacional desde los primeros momentos del levantamiento
26
del dos de mayo de 1808 en Madrid; según Jesús María Alía Plana8, el
soldado que aparece degollado en el ángulo inferior izquierdo, del
famoso cuadro de Francisco de Goya, La Carga de los Mamelucos, es
un granadero de Infantería de Marina. Durante los siguientes años, el
Cuerpo de Batallones de Marina combatió incansablemente hasta los
últimos y victoriosos momentos finales en 1814, y todo ello a pesar
de que sus efectivos habían sido reducidos considerablemente a partir
de 1807 por motivos presupuestarios inherentes a la complicada
situación que atravesaba España.
En el Estado General de la Armada del año 1800, al hablar de la
Infantería de Marina, se dice lo siguiente9:
“Se compone de doce Batallones, mandados particularmente por
Capitanes de Fragata (…) Dichos Batallones se hallan repartidos
en los tres Departamentos, mudándose alternativamente según
conviene (…) octavo, nono, décimo, undécimo y duodécimo en
Cádiz, primero, segundo y tercero en Ferrol, quarto, quinto, sexto
y séptimo en Cartagena.”
El Estado General de la Armada del año 1808, refiriéndose al
Cuerpo de Infantería de Marina expone10:
“Se compone de 12096 plazas distribuidas en doce Batallones al
cargo de un Comandante General, aunque por ahora ha tenido
S.M. por conveniente reducir a cuatro el número de estos
Batallones...Dos en Cádiz (primero y segundo), uno en Ferrol (el
tercero) y otro en Cartagena (el quarto).”
Además de estos cuatro batallones había una compañía de
granaderos de Marina que prestaba sus servicios en Madrid. Debido a
las apremiantes necesidades bélicas, por Real Orden de 16 de enero
de 1809 se crearon seis regimientos compuestos de dos batallones
cada uno y ocho compañías por batallón, una de granaderos, una de
cazadores y seis de fusileros.
En aquellos días, la fuerza total del Cuerpo de Batallones de
Marina ascendía a catorce mil cuatrocientas plazas, sin contar los
8
VIQUEIRA MUÑOZ, José Enrique. La Marina en las primeras operaciones
terrestres. Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura Naval, número
55. Madrid, 2007, página 97.
9
Estado General de la Real Armada, año de 1800, Imprenta Real, páginas 73 a 80.
10
Estado General de la Real Armada, año de 1808, Imprenta Real, páginas 64 a 68.
27
oficiales. Estaba al mando de un oficial general de la Armada, y
repartida entre los tres departamentos citados.
Posteriormente, acabada la guerra y debido principalmente al
crítico estado de las finanzas del Tesoro, todas las unidades
españolas, no sólo las de la Real Armada, se vieron obligadas a sufrir
serias
reducciones.
Esta
situación
de
auténtica
privación
presupuestaria tuvo como consecuencia la reducción de los citados
regimientos de Marina a tres, localizados, el primero en Cádiz, el
sexto en Ferrol y el quinto en Cartagena.11
En 1816, el ministro Vázquez de Figueroa presentó una
memoria12 al rey en la que exponía la difícil situación de las unidades
de Infantería de Marina:
“El cuerpo de infantería real de marina ha hecho su servicio
ordinario de guarnición en los puntos que le corresponden. A falta
de rondines, se han empleado en patrullar y evitar desórdenes, y
ocupada incesantemente en el servicio la escasa fuerza numérica
a que está reducida, no solo no ha sido posible remediar su
desnudez, sino que aún el socorro diario lo han percibido sus
individuos con 20 y 30 días de atraso, verificándose muchas
veces entrar de guardia con solo pan.”
No era la primera vez que los infantes de marina, al igual que el
resto de las unidades de Guerra y Marina, experimentaban tiempos
complicados. Tampoco sería éste el último de estos estados de
penuria profesional y personal, pero en su honor hay que decir que
las tropas de Marina siempre se mantuvieron disciplinadas y leales,
características que han forjado el espíritu de la Infantería de Marina a
lo largo de su historia. Pero esta penosa situación sucedió o se
acentuó una vez acabada la guerra, hasta entonces hubo que
combatir y mucho. Durante la feroz contienda en la que los españoles
lucharon y murieron para expulsar al invasor francés de nuestro
suelo, los Batallones de Marina cumplieron fielmente con su deber,
contribuyendo con su destacada actuación al triunfo final de las
armas españolas.
11
Guía de forasteros en Madrid para el año de 1821. Imprenta Nacional, página
239. Bajo el título Infantería Real de Marina, la misma información figura en el
Estado General de la Real Armada del año 1818. Imprenta Real, página 101.
12
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón. Compendio Historial del Cuerpo de
Infantería de Marina. Imprenta de Manuel Blanco Luque. Andújar, 1927, página 63.
28
En la población onubense de Santa Olalla del Cala, en la calle
de la Marina Española, se encuentra un ancla donada por la Armada
(1970-1971) como monumento conmemorativo de la presencia en la
localidad de los Batallones de Marina durante la invasión francesa de
España en 1808, lo que en términos coloquiales se conoció como “la
francesada”. La ubicación de estas unidades de Infantería de Marina –
también de Artillería de Marina- en Santa Olalla, y en otros lugares de
la provincia de Sevilla, tenía por objeto controlar el camino de
Extremadura y dar protección a la capital hispalense.
En esa época, Santa Olalla, un estratégico cruce de caminos,
fue cuartel general de diferentes unidades de la Infantería de Marina,
principalmente del Primer Regimiento de Marina, constituyendo el
foco principal de la actividad militar española en la sierra de Aracena,
la parte occidental de Sierra Morena. Según distintos testimonios,
aún pueden encontrarse restos de las baterías emplazadas en la
lucha con las tropas de Napoleón.
Ancla en Santa Olalla del Cala
En la inscripión que puede verse tras el ancla, datada en julio
de 1971, figura la afectuosa dedicatoria de la Marina de guerra a la
29
noble villa de Santa Olalla del Cala, por su patriotismo y su
permanente cariño a la Armada.
Inscripción en Santa Olalla del Cala
Como prueba de esta continua y excelente relación, en mayo de
2001 la Armada cedió a Santa Olalla del Cala un cañón de
desembarco del siglo XIX. Ya se sabe que las buenas amistades hay
que cuidarlas.
Cañón de desembarco del siglo XIX en Santa Olalla
Este cañón, según figura en la inscripción en la base de piedra
donde descansa, fue ofrecido el 26 de mayo de 2001 por el Almirante
Jefe de la Zona Marítima del Estrecho como testimonio de la
30
estupenda y prolongada relación entre los vecinos de Santa Olalla y la
Armada.
Inscripción al pie del cañón de desembarco de Santa Olalla
Relacionadas asimismo con la guerra de la Independencia
encontramos otras tres interesantes inscripciones. La primera,
dedicada a los batallones del Sexto Regimiento del Cuerpo, está en el
Cuartel de Dolores en Ferrol, sede en la actualidad del Tercio del
Norte de Infantería de Marina.
Conviene detenerse un momento para explicar la singularidad e
importancia de este acuartelamiento ferrolano, una de las casas
solariegas de la Infantería de Marina. El cuartel de Nuestra Señora de
los Dolores o cuartel de Batallones, es una edificación magnífica de
estilo Ilustración que ha sido declarada Bien de Interés Cultural.
La Virgen de Nuestra Señora de los Dolores se veneraba en la
primitiva iglesia castrense de Esteiro y en su honor se puso su
nombre a este acuartelamiento que se construyó en el monte del
mismo nombre. Su edificación empezó en 1751 y concluyó en 1771,
reinando Carlos III. Al parecer fue diseñado por Joseph Petit de la
Croix -no existe certeza al respecto- y finalizado, esto sí que puede
afirmarse con toda seguridad, bajo la dirección del ingeniero naval
Julián Sánchez Bort, un afamado experto en obras civiles e
hidráulicas.
Sobre la puerta principal del acuartelamiento, en una cornisa
que se apoya sobre cuatro columnas de orden dórico, destaca un
letrero de bronce en el que puede leerse: Quartel de N.S. de los
31
Dolores. A los visitantes suele llamarles mucho la atención el uso de
la palabra quartel. Este término fue plenamente correcto en su
momento y, aunque no existe unanimidad entre los estudiosos,
parece venir de la palabra francesa quartier. Lentamente, empezó a
caer en desuso a partir del primer tercio del siglo XIX. Tanto el Diario
de Madrid, en 1789, como el libro Paseo por Madrid o guía del
forastero en la Corte, en enero de 1815, se refieren al famoso Quartel
de los Guardias de Corps en Madrid, mientras que Pascual Madoz, en
1848, y Ramón de Mesonero Romanos, en 1854, ya utilizan la
palabra cuartel al hablar de este monumental edificio madrileño.
En el centro del cuartel de Dolores, todo él de gran valor
arquitectónico, destaca el espectacular patio de armas de forma
cuadrada que contiene en el subsuelo dos grandes aljibes que servían
para almacenar el agua de lluvia. Tanto la planta baja como la
primera, se encuentran rodeadas por una magnífica galería, mientras
que la segunda planta está retranqueada y cuenta con una amplia
azotea. Cada galería tiene 44 arcos de forma elíptica y un total de 48
bóvedas.13
En la parte sur del acuartelamiento del Tercio del Norte se
puede admirar una puerta de gran interés que facilitaba el acceso al
muelle denominada Fontelonga, llamada así por la fuente que da
nombre al conjunto. Esta puerta es la única que se conserva de las
tres puertas de mar con que contaba la ciudad amurallada de Ferrol;
las otras dos portas do mar, desafortunadamente desaparecidas,
tenían por nombre San Fernando y Curuxeiras.14
En el centro de la fachada principal de este acuartelamiento hay
un precioso escudo italiano rodeado de laurel que fue completamente
restaurado en el año 2005. Está cuarteado en cruz con las armas de
Castilla y las de León con tres flores de lis en el centro de la cruz,
puesto que la dinastía reinante en España era la de los Borbones.
Detrás del escudo, como señal de distinción y formando aspa, pueden
verse a cada lado, un cañón y dos banderas, y rematando el escudo
una corona cerrada de la casa de Andrade, que también figura en el
escudo de Ferrol.15
13
Ver El Tercio Norte de Infantería de Marina desde 1771. Valor y disciplina.
Diputación Provincial de A Coruña y Ministerio de Defensa. A Coruña, 2009.
14
LOUREIRO, Ramón. La puerta del mar, gran soñadora de navíos. La Voz de
Galicia. Edición digital del 14 de noviembre de 2010. www.lavozdegalicia.es
15
FEAL VÁZQUEZ, Juan F. El Cuartel de Dolores. Revista General de Marina.
Agosto-Septiembre de 2007, página 415.
32
Quartel de Nuestra Señora de los Dolores
Desde este cuartel marchó a la guerra el Sexto Regimiento de
Marina. Desde junio de 1808 hasta el final de la guerra de la
Independencia, participó en diversos combates en Ponferrada, Barco
de Valdeorras, Puebla de Trives, Verín, Allariz, La Bañeza o Puebla de
Sanabria, estuvo presente en los sitios de Villafranca del Bierzo,
Lugo, Toro, Burgos o San Sebastián y asistió a las batallas de Medina
de Rioseco, Espinosa de los Monteros, Ciudad Rodrigo, Badajoz,
Salamanca, San Marcial, Vitoria y Tolosa de Francia.
A raíz de la batalla de San Marcial, Lord Wellington, en la
famosa Orden del Día del 4 de septiembre de 1813, dirigió unas
elogiosas palabras a las tropas del Cuarto Ejército, en el que estaba
encuadrado, en la División del general Porlier, el Sexto Regimiento de
Marina:
“Guerreros del mundo civilizado: Aprended a serlo de los
individuos del 4º Ejército español, que tengo la dicha de mandar.
Cada soldado de él merece, con más justo motivo que yo, el
bastón que empuño: el tesón, la arrogancia, la serenidad y la
muerte misma, de todo disponen a su arbitrio. Dos divisiones
inglesas fueron testigo de este original y singularísimo combate,
sin ayudarles en cosa alguna, por disposición mía, para que
33
llevasen ellos solos una gloria que no tiene compañera en los
anales de la historia.”
Poco después, en octubre de 1813 la Gazeta de la Regencia de
las Españas16, confirmando las alabanzas anteriores, publicaba lo
siguiente:
“Últimamente todas las cartas convienen en que la bizarría y
entusiasmo de los españoles llenó de asombró al mismo Lord
Wellington y a las demás tropas inglesas y portuguesas de su
mando.”
Sirva asimismo como ejemplo de la gran estima que
alcanzó el Sexto Regimiento de Marina la comunicación que,
sobre el mismo, remite a su superior el general Joaquín Blake17:
“No debo detenerme un momento en asegurar a V.E. que los tres
batallones de infantería de Marina que estuvieron al cargo del
dignísimo brigadier don Francisco Riquelme, cuya pérdida es sin
duda de las más irreparables desgracias de la campaña, se han
distinguido constantemente, acreditando, en general, todos sus
oficiales ardiente patriotismo, bizarría en las acciones y mucho
celo por el establecimiento y conservación de la disciplina y orden
de los Cuerpos.”
Estos bravos infantes de marina se hicieron acreedores a la cruz
de distinción de Tolosa, creada por Real Orden de 30 de enero de
1815, así como al uso del lema Valor y Disciplina, por ser los
primeros en pisar suelo francés persiguiendo a las tropas de
Napoleón, aplicando el privilegio del que goza la Infantería de Marina
de ocupar en campaña el puesto de mayor peligro, el de extrema
vanguardia en los avances o el de extrema retaguardia en las
retiradas.
Esta condecoración luce hoy en forma de corbata, antiguamente
la cruz iba bordada en las esquinas de la enseña nacional. La batalla
de Tolosa de Languedoc (Francia), tuvo lugar en abril de 1814, contra
las fuerzas del mariscal Soult que en su retirada, permanentemente
acosado por diferentes unidades españolas, entre las que se hallaba
16
Hemeroteca del BOE. Gaceta de la Regencia de las Españas, número 136, de 19
de octubre de 1813. Con diferentes nombres, la Gaceta fue durante largos años el
diario oficial del Gobierno.
17
RIVAS FABAL, op. cit., tomo I, página 241.
34
el Sexto Regimiento de Marina, trató de hacerse fuerte en dicha plaza
sin conseguirlo ya que finalmente se vio obligado a capitular.
En la placa citada, que puede verse en el cuartel de Batallones
de Ferrol, se recuerda también a uno de los distinguidos comandantes
del Sexto Regimiento de Marina, Ramón Lorenzo Romay Jiménez de
Cisneros, un excepcional oficial de la Armada que sirvió desde
teniente de navío hasta brigadier en los batallones y regimientos de
Marina.
En la acción de Tolosa de Languedoc, Romay era ya brigadier y
mandada la media Brigada en la que se hallaba encuadrado el Sexto
Regimiento de Marina al mando del capitán de fragata Mosquera.
Ramón Romay Jiménez de Cisneros alcanzó el empleo de capitán
general y fue Director General de la Armada en el año 1843.
Placa en el Cuartel de Dolores, sede del Tercio del Norte
La segunda de las mencionadas inscripciones, colocada en
septiembre de 2007, está en el histórico puente Zuazo en San
Fernando (Cádiz). Como puede leerse en la placa, la Infantería Real
de Marina contribuyó a rechazar los ataques del Ejército francés
desde el 10 de febrero de 1810 hasta el 25 de agosto de 1812, en los
difíciles tiempos en que España fue una isla.
35
Anteriormente existió otra placa que estuvo expuesta hasta la
década de los setenta del siglo XX con el siguiente texto muy
parecido al actual18, aunque con algunos matices diferentes:
“Aquí fue el límite de la España libre. En este histórico puente la
brigada de artillería e infantería real de Marina y fuerzas civiles y
del ejército, al mando del CAPITÁN DE NAVÍO Diego de Alvear y
Ponce de León, con su heroico actuar resistieron al ejército
francés desde el 10 de febrero de 1810 al 26 de agosto de 1812,
siendo estas piedras venerables el último reducto de la
independencia
española.
El
Excelentísimo
e
Ilustrísimo
Ayuntamiento de San Fernando por acuerdo firmado en sesión de
19 de octubre de 1914.”
Placa actual en el puente Zuazo. San Fernando (Cádiz)
La tercera inscripción data de junio de 2008 y conmemora la
primera derrota de Napoleón en España que tuvo lugar en aguas de
la Bahía de Cádiz, frente a la costa oeste de la Real Isla de León. La
acción transcurrió desde el 9 hasta el 14 de junio de 1808, fecha en
que se rindieron los franceses. Durante esos días, las Brigadas de
Artillería, Marinería e Infantería Real de Marina, derrotaron a la
escuadra del vicealmirante Rosily, el sucesor en el mando del
18
Los detalles de esta y otras placas conmemorativas pueden verse en la página
web de la Guardia Salinera Isleña. www.guardiasalinera.com.
36
infortunado almirante Villeneuve, fondeada en la Poza de Santa
Isabel, cerca del Arsenal de la Carraca. En total fueron capturados
cerca de 3700 prisioneros franceses, cinco navíos y una fragata, gran
cantidad de armas individuales, pólvora, municiones y cinco meses de
provisiones. Los barcos completamente pertrechados pasaron a
engrosar la Real Armada que volvió a alcanzar una capacidad similar
a la que tenía antes del desafortunado combate de Trafalgar.
Una anécdota curiosa, ocurrida tras este combate es que treinta
y cinco de los prisioneros, que no eran franceses de nacimiento, ante
el triste futuro carcelario que les aguardaba, consiguieron alistarse en
los Batallones de Marina desertando poco tiempo después.19
Combate de la Poza de Santa Isabel
En Talavera de la Reina hay un imponente monumento que
conmemora la encarnizada batalla que libraron, el 27 y el 28 de julio
de 1809, las unidades españolas y británicas en esa localidad contra
las aguerridas tropas napoleónicas.
19
Guardia Salinera Isleña. Combate de la Poza de Santa Isabel. 9-14 de junio de
1808. www.guardiasalinera.com
37
Monumento de la batalla de Talavera
En cada uno de los tres brazos que componen el monumento
pueden leerse los nombres de las unidades, españolas, británicas y
francesas, que tomaron parte en la batalla. En la placa que lista los
regimientos españoles figura el Primer Regimiento de Infantería de
Marina, que a la sazón se hallaba encuadrado en la Quinta División de
Infantería, al mando del mariscal de campo Luis Alejandro
Bassecourt20. Este regimiento de Marina estaba al mando del capitán
de navío Ignacio Fonnegra que ascendió a brigadier por su destacada
actuación en esta batalla.
Puesto que buena parte de los documentos originales
desparecieron, la relación de las unidades que participaron en la
batalla de Talavera está sujeta a diferentes interpretaciones. En
algunas fuentes, se asegura que también se halló presente el
Segundo Regimiento de Marina, al mando del capitán de navío Juan
de Dios Topete y precisamente encuadrado en la Quinta División.
20
De acuerdo con los trabajos de Sañudo, Stampa y Vela, que figuran en
RODRÍGUEZ, José María. Talavera 1809. Editorial Almena, 2004, el Primer
Regimiento de Marina aparece en la Quinta División. Esta información procedente
de www.arstactica.org coincide con la relación que figura en el monumento.
38
Según estas informaciones, el Primer
hallaría en la Reserva.21
Rodríguez Delgado de Mendoza22,
Talavera asegura que en ella participó
Marina, junto con el Primero; opinión
general Rivas Fabal.23
Regimiento de Marina se
al hablar de la batalla de
el Segundo Regimiento de
que es compartida por el
Relación de regimientos españoles que lucharon en la batalla de Talavera
Donde no queda duda de que actuaron ambos regimientos es
en la sangrienta y desafortunada batalla de Ocaña, ocurrida el 19 de
noviembre de 1809, y en la que las tropas de Marina sufrieron
terribles bajas cubriendo la retirada del resto de unidades españolas.
En esta batalla, se distinguió de forma extraordinaria el alférez de
navío José Fermín Pavía y Seix, ayudante del Primer Batallón del
Segundo Regimiento de Infantería de Marina, dando muerte a varios
dragones franceses que trataban de arrebatarle la bandera coronela,
enseña de su batallón. Por esta acción fue condecorado en 1836 con
la Cruz de San Fernando de primera clase. En 1846, ganó una
21
Según la información procedente del orden de batalla que figura en
www.eborense.es/batalla_talavera1809, existe una carta fechada en Écija, el 28 de
julio de 1822 y que se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, en la que el
brigadier Bernuy, que mandaba la reserva, dice que las fuerzas a su mando incluían
unos 3.000 infantes de los Regimientos: Primero de la Real Armada; División de
Granaderos Provinciales de Castilla y División de Granaderos del Ejército..
22
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, op. cit., página 71.
23
RIVAS FABAL, op. cit., tomo I, página 260.
39
segunda cruz, esta vez de tercera clase por su actuación en marzo de
1844 durante el bombardeo de Cartagena24. En 1845, José Fermín
Pavía fue nombrado Comandante Principal del Cuerpo de Infantería
de Marina.
Tras la batalla de Ocaña, el general en jefe del ejército de La
Mancha, Areizaga, elevó a la Marina un informe en el que se decía25:
“Los regimientos 1º y 2º de Marina existentes en este Ejército se
han portado con la mayor bizarría, en la acción de Ocaña, y en
término nada común, pues sus esforzados jefes, oficiales y
valientes soldados, han sabido sellar con su sangre el honor de
las armas españolas.”
Al hablar de la actuación del Primer Regimiento de Marina que
sufrió la espantosa cifra de más de mil bajas entre muertos, heridos y
desaparecidos, Peregrino Jácome, el comandante de la Sexta División
del Ejército, donde se hallaba encuadrado este regimiento que gozaba
de su plena confianza, dijo26:
“Últimamente, en la desgraciada batalla de Ocaña, por el lugar
que ocupaba en la formación, tuvo la gloria de distinguirse muy
particularmente, sosteniendo la retirada contra unas tropas
vencedoras que lo cargaron con la mayor intrepidez, en cuya
obstinada resistencia ha sido ocurrida la pérdida que ha tenido,
tanto de oficiales como de valientes soldados; pérdida tan
gloriosa como de difícil reparo, y que tan eterna debe ser su
memoria para las armas españolas.”
La Puerta del Carmen constituyó uno de los bastiones de la
resistencia de la ciudad de Zaragoza durante los dos sitios a que fue
sometida la plaza por las tropas francesas en los años 1808 y 1809.
En su defensa, se distinguió especialmente un reducido grupo de
granaderos de Marina, los mismos que pocos meses antes montaban
en Madrid la guardia al generalísimo almirante Manuel Godoy, y que
tras los sucesos del 2 de mayo, se habían incorporado, como Cuerpo
de Real Casa, al Segundo Batallón de Reales Guardias Españolas.
24
DE CEBALLOS-ESCALERA Y GILA, Alfonso, DE CEVALLOS-ESCALERA Y GILA, Luis,
MADUEÑO Y GALÁN, José María. Los Marinos en la Orden de San Fernando.
Dirección General de Relaciones Institucionales. Ministerio de Defensa. Madrid,
2011, páginas 172 y 179.
25
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, op.cit., página 74.
26
Ibídem, página 73.
40
Este trato distinguido era debido a que la Infantería de Marina había
ganado en 1763, el privilegio de ostentar el título de Real, como
premio a la heroica defensa del castillo del Morro y de plaza de La
Habana ocurrida en 1762.
Estos granaderos de Infantería de Marina, al mando del
teniente de navío José Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo,
contribuyeron a rechazar el ataque de la caballería polaca al servicio
de Napoléon. Por el conjunto de su actuación27 en el primer sitio de
Zaragoza, Primo de Rivera fue condecorado con la Cruz de San
Fernando de primera clase. Posteriormente, ya Jefe de Escuadra, José
Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, ganaría en 1836 la Gran
Cruz Laureada.28
Para recordar tan heroica defensa, el Ayuntamiento de
Zaragoza entregó en 1946 una maqueta a la Armada que hoy puede
verse en el Museo Naval. La puerta, obra de Concha Lago, es de
piedra de Tafalla como la puerta original, y está colocada sobre una
base piramidal truncada y cubierta de plata repujada. En el centro de
la cara superior de la base existe un hueco recubierto con cristal que
contiene un fragmento de piedra procedente de la Puerta del Carmen
original. En la parte frontal de la base figura el siguiente texto:
Zaragoza a las fuerzas de la Gloriosa Marina Española, que en los
sitios de la inmortal ciudad, en épicas jornadas que culminaron en
la heroica defensa de la Puerta del Carmen, alcanzaron lauros
inmarcesibles. Día de la Virgen del Carmen 1946.
En la base de la maqueta, a la derecha, aparece el escudo de la
Armada, y a la izquierda, el de la ciudad de Zaragoza, ambos en
esmalte. En la presentación de esta pieza en el Museo Naval puede
leerse:
Puerta del Carmen Zaragoza. Nº Inv. 702. Durante los sitios de
Zaragoza (1808-1809) la defensa de esta puerta estuvo
encomendada a la Infantería de Marina.
27
Ver VIQUEIRA MUÑOZ, op. cit., página 102.
DE CEBALLOS-ESCALERA Y GILA, Alfonso, DE CEVALLOS-ESCALERA Y GILA, Luis,
MADUEÑO Y GALÁN, José María, op.cit., página 150.
28
41
Museo Naval. Maqueta de la Puerta del Carmen
La acción de San Pedro Abanto y la toma al asalto, a punta de
bayoneta, del caserío de Murrieta, durante la tercera guerra carlista,
tuvo lugar el 27 de marzo de 1874 y constituye una de las páginas
más gloriosas y memorables del Cuerpo. Fue llevada a cabo por el
Segundo Batallón del Primer Regimiento de Infantería de Marina, al
mando del teniente coronel Joaquín Albacete y Fuster.
Por esta acción, esta heroica unidad fue recompensada con el
derecho a ostentar en su Bandera la corbata de la Orden de San
Fernando, la más alta recompensa al valor que se concede en
España. Tal y como reza la orden de concesión29, el batallón dejó
tendida sobre el campo más de la tercera parte de su fuerza. La
laureada concedida al Segundo Batallón del Primer Regimiento de
Infantería de Marina, junto a la otorgada a la dotación de presa del
crucero Canarias30 por su heroico comportamiento, en marzo de
1937, durante el abordaje, apresamiento y traslado a Ferrol en
difíciles condiciones de mar de la motonave Mar Cantábrico, cargada
de municiones y con varios incendios y vías de agua a bordo,
29
Gaceta de Madrid. Año. CCXIV, edición núm. 19 del martes 19 de enero de 1875.
Al mando del teniente de navío Alfredo Lostau Santos que ganó la Cruz Laureada
por esta memorable acción, la dotación de presa estaba compuesta por 32 hombres
entre los que figuraba el cabo de Infantería de Marina Manuel Santos.
30
42
constituyen las dos laureadas colectivas concedidas a unidades de la
Armada.
La gesta de San Pedro Abanto y la toma del caserío de Murrieta
fueron glosadas en el Diario de Sesiones del Congreso del 26 de
marzo de 1893, del cual, en el ampuloso lenguaje de la época, puede
extractarse lo siguiente:
“El Ejército Carlista hizo justicia a aquéllos heroicos y sufridos
soldados, y al verlos retirarse diezmados por la metralla paso a
paso, volviendo la cara haciendo fuego, prorrumpieron en
entusiastas vivas a aquél incomparable batallón de Infantería de
Marina (...) a aquéllos cazadores (...) a aquéllos oficiales que, con
las hojas de sus espadas rotas por las balas, ebrios de coraje,
habían casi llegado a tapar con sus cuerpos las bocas de los
cañones.”
El coronel de la media Brigada, donde estaba encuadrado el
Segundo Batallón del Primer Regimiento de Infantería de Marina, en
una carta oficial al ministro de Marina escribió31:
“La página más gloriosa de mi carrera militar, es tener a mis
órdenes un batallón en que la pericia y la bravura de sus jefes y
oficiales, rivalizan con la subordinación y arrojo de su tropa,
prodigando su sangre con el heroísmo que la virtud presta a los
que se sacrifican por la salud de la patria, si bien esta gloria tiene
para mí el doloroso recuerdo de haber visto tendidos, en el campo
de batalla, la mayor parte de mis compañeros de armas. El
disciplinado batallón quedó muy reducido por las innumerables
bajas, que sufrió sin retroceder una pulgada al frente del
enemigo, tomando con arrojo y tenaz denuedo sus formidables
trincheras. En una palabra: ha rivalizado con los otros batallones
de vanguardia en valor y serenidad.”
Estos infantes de marina estaban habitualmente destinados en
el Cuartel de Batallones de San Carlos, en San Fernando (Cádiz). Al
igual que se hizo con el acuartelamiento del Tercio del Norte,
conviene dedicar unas líneas a este edificio singular, diseñado y
construido en el siglo XVIII para albergar los Batallones de Marina del
Departamento de Cádiz.
En 1775 se llevó a cabo la adquisición, en la entonces Isla de
León, de un amplio terreno conocido como Monte del Duque –por ser
31
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, op.cit., página 141.
43
propiedad del duque de Arcos–, necesario para levantar el
descomunal proyecto de la denominada Nueva Población de San
Carlos, llamada así en honor del rey Carlos III. Entre otras
edificaciones, se contemplaba la construcción de dos grandes
cuarteles diseñados para alojar en cada uno a cinco batallones de
Marina, una necesidad imperiosa ya que estas unidades se habían
trasladado de Cádiz a San Fernando en 1769 y desde entonces se
encontraban alojadas, de forma provisional y en circunstancias poco
ventajosas, en las dependencias del puente Zuazo y del actual castillo
de San Romualdo.
Ante la acuciante falta de alojamientos para las tropas,
necesidad que hacía conveniente acortar los tiempos de edificación, y
especialmente debido al elevado coste del diseño original, se acabó
ejecutando un proyecto menos ambicioso. El 3 de diciembre de 1785,
el ingeniero jefe y capitán de navío Imperial Digueri presentó los
planos de un cuartel con capacidad para dos batallones, que
básicamente es el que permanece en nuestros días.
En 1786, dio comienzo su construcción declarándose terminado
en abril de 1794, tras sufrir diversas modificaciones y los retrasos
asociados a nuevas dificultades financieras. La idea original de
construir dos cuarteles se desechó completamente mediante Real
Orden de 1 de julio de 1791.
La planta del cuartel de San Carlos es rectangular, la fachada
mide 134 varas castellanas y el lateral 174 varas32. En la parte baja,
en el centro de la fachada principal, hay un vistoso pórtico que cuenta
con once arcos. El cuartel, dotado de una gran funcionalidad, tiene
dos partes adosadas destinadas originalmente a usos distintos. Una
cuadrada estaba destinada a la tropa y a las diferentes instalaciones
para su vida y funcionamiento, mientras que la otra abarcando toda
la parte frontal y una profundidad de 40 varas estaba pensada para
las dependencias de los oficiales y las oficinas de los diferentes
órganos de mando; actualmente esta distinción entre las dos zonas
es bien diferente.
Del interior del cuartel llama la atención el espectacular patio
octogonal con cuatro esquinas en chaflán que servía y sirve de plaza
de armas. Este patio constituye, a juicio de los expertos, el elemento
arquitectónico de mayor valor del cuartel. El edificio tiene dos plantas
32
La vara castellana o vara de Burgos, equivalía a tres pies castellanos. Cada pie
castellano tenía doce pulgadas, 27,8635 centímetros; por tanto una vara castellana
equivalía a 83,5905 centímetros. Para entendernos, 3 varas castellanas son 2,5
metros.
44
y una tercera altura retranqueada con una azotea que da la vuelta a
todo el patio. En 1791, se abarató el proyecto suprimiendo la galería
prevista en la tercera planta. Tanto la primera como la segunda
planta están rodeadas por una galería corrida de cuarenta y ocho
arcos.33
Desde 1794, este singular e histórico edificio ha sido el
acuartelamiento de las fuerzas del Cuerpo en el Departamento de
Cádiz, aunque compartiéndolo en varias ocasiones con otros usos y
diferentes unidades. En 1809 fue utilizado como cárcel para los
prisioneros franceses. Entre 1810 y 1812 sirvió de alojamiento a un
regimiento del Ejército, que defendía La Carraca. De 1823 a 1828 fue
utilizado durante el asedio de Cádiz por un regimiento francés de los
Cien Mil Hijos de San Luis, las tropas del duque de Angulema que
desde abril de 1823 habían intervenido de nuevo en España, esta vez
para restablecer el absolutismo de Fernando VII; aquel monarca
empeñado en tirar por la borda la sorprendentemente ilimitada
confianza que le otorgaban sus súbditos.
Más tarde, el cuartel de San Carlos se usó para alojar a un
importante número de prisioneros carlistas. También albergó la
Academia de Artillería de Marina, en dos ocasiones distintas, y
posteriormente la Escuela de Condestables, la de Torpedistas y
Electricidad y el Cuartel de Instrucción de Marinería34. Ya se ve que
estas instalaciones nunca han estado desaprovechadas.
En la fachada principal de este acuartelamiento hay una
inscripción, en la que puede leerse: Quartel de San Carlos Batallones
de Marina, a un lado del texto figura el emblema antiguo del Cuerpo y
el año 1786 en que dieron inicio las obras, y al otro lado el emblema
actual de la Infantería de Marina junto al año 1794 en que se finalizó
el cuartel. La singularidad que presenta la palabra quartel llama la
atención de algunos visitantes al igual que sucedía en el caso del
acuartelamiento ferrolano de Nuestra Señora de Dolores, sede del
Tercio del Norte.
33
Ver TORREJÓN CHAVES, Juan. El Cuartel de Batallones de Marina en la Nueva
Población de San Carlos en la Isla de León (San Fernando). Revista General de
Marina. Agosto-Septiembre de 2007.
34
Ver JAÉN SERRANO, Jesús. El Cuartel de Batallones. www.islabahia.com. Este
autor, hijo de un oficial del Cuerpo, nació, según confesión propia, en este cuartel;
un hecho relativamente frecuente, puesto que los pabellones de cargo del
acuartelamiento han sido la residencia de muchas familias a lo largo de todos estos
años.
45
Al cumplirse el bicentenario del comienzo de la construcción del
Cuartel de San Carlos se colocó una placa que puede verse en la
entrada denominada de pabellones.
Cuartel de Batallones de San Carlos
Continuando con la célebre gesta de San Pedro Abanto, el jefe
de la Brigada, donde se hallaban encuadrados los infantes de Marina,
comunicó al general del Segundo Cuerpo lo siguiente35:
“El segundo batallón del primer regimiento de Infantería de
Marina ha llenado todos sus deberes en cuantas ocasiones lo he
necesitado, y sin ofender a los demás de la brigada que también
se han conducido bravamente, me creo en el deber de citarle
como modelo de los que con más decisión se han batido.”
Para dar fe de la importancia de esta acción, conviene resaltar
el hecho de que otras unidades, antes que el Segundo Batallón del
35
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, op. cit., páginas 141 y 142.
46
Primer Regimiento de Infantería de Marina, trataron de conquistar la
posición de San Pedro Abanto, sin conseguirlo. El Batallón de
Albacete y Fuster tuvo durante el asalto 25 muertos y 192 heridos,
cifra que desafortunadamente se vio incrementada ya que un buen
número de los heridos fallecieron en los días siguientes en los
improvisados hospitales de campaña.
Este tipo de acciones, tan sangrientas, no eran infrecuentes en
las guerras carlistas, contiendas que se libraron con gran decisión y
feroz encarnizamiento por ambos bandos. En tal sentido, el diario
liberal El Pabellón Nacional en su edición de 30 de enero de 1883
informaba36 que:
“Los Batallones de Infantería de Marina, desde 1868 hasta la
fecha habían perdido en combate 12 jefes y oficiales y habían
sido heridos otros 37, cifras que suponen hasta un veinte por
cierto de los efectivos. Solamente el 1er Regimiento, en el corto
tiempo que llevaba en la guerra carlista, había dejado en el
campo de batalla 18 oficiales y un total de 500 hombres, entre
muertos y heridos.”
Asimismo el diario El Progreso, en su edición del 8 de
noviembre de 1882, hablando de la actuación de los oficiales de la
Infantería de Marina, daba cuenta37 que:
“En el corto espacio de trece años había desaparecido del
escalafón el cincuenta y siete por ciento de los oficiales y, de
éstos, el treinta y ocho por ciento lo había sido por muerte, la
mayor parte al frente del enemigo.”
En la sede actual del Tercio de Armada y del Tercio Sur, se
encuentra una placa que recuerda el famoso y laureado hecho de
armas de San Pedro Abanto.
36
Citado en CÓZAR NAVARRO, María del Carmen. La Infantería de Marina durante
la Restauración. 1875-1893. Servicio de Publicaciones Universidad de Cádiz, 1993,
página 33.
37
Ibídem, página 33.
47
Cuartel de Batallones de San Carlos. San Fernando (Cádiz)
Un Grupo Táctico perteneciente a la Fuerza de Estabilización de
la Alianza Atlántica (SFOR) en Bosnia y Herzegovina, desplegado en
la localidad de Trebinje en el primer semestre del año 1999, rindió
homenaje a esta gloriosa unidad llevando el nombre del que fuera su
jefe en aquella memorable jornada, el teniente coronel Joaquín
Albacete y Fuster. La hoja de servicios38 de este extraordinario oficial
es un fiel reflejo de las exigencias de la profesión militar. Tampoco
hay que sorprenderse, pues siempre ha sido así. El gran Miguel de
Cervantes, al concentrar en una frase el curioso discurso que hizo
don Quijote sobre la preeminencia de las armas o las letras nos dejó
dicho:
“Aunque es mayor el trabajo del soldado, es mucho menor el
premio.”
Poco después de la acción de San Pedro Abanto, en el verano
de 1874, el teniente coronel Albacete fue enviado a servir en
Filipinas, como Primer Jefe de las fuerzas de Infantería de Marina en
aquel apostadero. Allí enfermó de gravedad y tuvo que regresar a la
38
La Hoja de Servicios del Inspector General de Infantería de Marina Joaquín
Albacete Fuster puede consultarse en el Archivo General de la Armada. Palacio del
Viso del Marqués.
48
península. Tras restablecerse plenamente, volvió a Filipinas hasta que
en mayo de 1877 ascendió a coronel. Enseguida, partió hacia Cuba
para hacerse cargo del mando del Segundo Regimiento de Infantería
de Marina, hasta que en 1878 fue nombrado Director de la Academia
del Cuerpo. En 1887 ascendió a brigadier y en 1899 a mariscal de
campo, finalizando su brillante carrera, desempeñando el cargo de
Inspector General de Infantería de Marina, entre 1899 y 1905.
Escudo del Grupo Táctico Albacete y Fuster
En el acuartelamiento del Tercio de Armada, en lo que fue la
plaza de Armas de la Escuela de Infantería de Marina, hoy patio de la
Unidad de Base del Tercio de Armada, puede verse una placa que
incluye los dos emblemas históricos del Cuerpo y una representación
de la laureada de San Fernando concedida al heroico batallón de
Infantería de Marina que al mando del teniente coronel Joaquín
Albacete y Fuster, resultó inmortalizado por su hazaña en San Pedro
Abanto.
49
Cuartel de Batallones de San Carlos.
El 3 de mayo de 1879 tuvo lugar un acaecimiento destacado
para el Cuerpo, al ser oficialmente aprobada por el ministro de Marina
Francisco Pavía la creación de la Academia General Central de
Infantería de Marina, en el Departamento de Cádiz. Este logro fue en
gran medida debido al empuje y el decidido liderazgo del mariscal de
campo de Infantería de Marina Montero y Subiela.
La idea que subyacía en este ilusionante proyecto era convertir
la Academia en un único centro docente que sirviese para todos los
infantes de marina. Para ello se crearon secciones de alumnos para
oficiales, suboficiales y tropa, destinadas para cubrir las necesidades
de lo que actualmente conocemos como enseñanzas de formación y
de perfeccionamiento.
Este paso, fue considerado por los tratadistas militares como un
gran acierto, al unificar la forma de acceso y homologar la formación
de todos los infantes de marina.
En este sentido, una publicación profesional, el Correo Militar,
escribió39 lo siguiente:
“La Infantería de Marina no sólo ha dado un gran paso sino que
acaba de resolver un problema tan debatido por los hombres
39
Citado en CÓZAR NAVARRO, op. cit., página 66.
50
estudiosos del Ejército, el de llegar a obtener oficiales de una
misma procedencia y con iguales conocimientos.”
En el conjunto del acuartelamiento de San Carlos, en lo que fue
Academia General Central, después Escuela de Infantería de Marina,
más tarde Escuela de Aplicación del Cuerpo, y de nuevo Escuela de
Infantería de Marina, existe una inscripción que recuerda la
inauguración, en octubre de 1879, de la Academia General Central de
Infantería de Marina por S.M. D. Alfonso XII.
Academia General Central de Infantería de Marina
La actividad de la Academia General Central de Infantería de
Marina, al compás de las reorganizaciones experimentadas por el
Cuerpo en aquellos tiempos, no duró mucho, ya que en el año 1893
fue clausurada, al terminar sus estudios la promoción que había
ingresado en 1891.
Bien poco duró a su vez el cierre, puesto que ante la grave
situación en Cuba y la escasez de oficiales del Cuerpo, por Real Orden
de 28 de mayo de 1895 se volvió a abrir el centro, con la
denominación de Escuela de Infantería de Marina, clausurándose de
nuevo al completar sus estudios la promoción que finalizó en 1902.
Como recuerdo de aquellos ilusionantes y complicados días, en
la actualidad permanece la puerta de acceso al centro.
51
Puerta de la Escuela de Infantería de Marina
Entre 1924 y 1931, se llamó igualmente Escuela de Infantería
de Marina, y a partir del 25 de noviembre de 1944 recibió el nombre
de Escuela de Aplicación de Infantería de Marina. En la actualidad,
está localizada en Cartagena en un centro de nueva construción con
la denominación de Escuela de Infantería de Marina General Albacete
y Fuster.
Como homenaje a la iniciativa de las Cortes Constituyentes de
1812 que dio origen a la Orden de San Fernando, durante las fiestas
del primer centenario de las Cortes de Cádiz, estuvieron depositadas
en el Ayuntamiento de esta ciudad las 36 enseñas nacionales que en
esa fecha ostentaban la corbata de la citada Orden. Mediante un
acuerdo del Ayuntamiento de Cádiz, de fecha 11 de octubre de 1912,
se colocaron en la sede de esta Corporación municipal, en el llamado
Salón Isabelino, tres placas que recuerdan este singular
acontecimiento40.
Una de ellas, centrada entre las otras dos, contiene un relato
explicativo de esta iniciativa, llevada a cabo mediante acuerdo
municipal de 11 de octubre de 1912.
40
RIVAS FABAL, op. cit., Tomo II, página 17.
52
Salón Isabelino. Ayuntamiento de Cádiz
En las otras dos placas, situadas una a cada lado de la anterior,
aparecen listadas las unidades cuyas enseñas nacionales por ostentar
la Corbata de la Orden de San Fernando estuvieron expuestas en el
citado salón durante las fiestas del primer centenario41. En cada una
de estas dos placas aparecen dieciocho unidades laureadas. En una
de ellas, puede leerse el nombre del Primer Regimiento de Infantería
de Marina, la unidad que como ya hemos visto alcanzó la gloria en la
acción de San Pedro Abanto y el caserío de Murrieta. Al cumplirse, en
el año 2011, el segundo centenario de la Orden de San Fernando,
además de los condecorados a título individual, integran esta Orden
25 enseñas laureadas y 23 condecoradas con la corbata de la Medalla
Militar, más dos Escudos de Armas, los de las provincias de Navarra y
41
DE CEBALLOS-ESCALERA Y GILA, Alfonso, DE CEVALLOS-ESCALERA Y GILA, Luis,
MADUEÑO Y GALÁN, José María, op.cit., página 124.
53
Valladolid. Las enseñas actuales de la Infantería de Marina ostentan,
además de la citada Laureada, cuatro corbatas de la Medalla Militar
colectiva con los pasadores: Cádiz, Ferrol. Teruel y Castillo de
Peñafiel.
Detalle de una de las placas que lista las unidades laureadas
La presencia de unidades de Infantería de Marina en la capital
de España viene de lejos, en concreto podemos situar como primera
referencia el Tercio Provincial de Madrid en 1664. Ya se ha
mencionado que una compañía de granaderos, proveniente de
Cartagena, estuvo asignada en Madrid para proporcionar la escolta
del almirante Manuel de Godoy y efectuar la guardia del
Almirantazgo. En 1877, se creó una compañía, llamada de
Escribientes y Ordenanzas de la Corte, unidad que, tras diversas
vicisitudes pasó a denominarse en 1889 Brigada de Infantería de
54
Marina en la Corte, cambiando su nombre en 1903 por el de
Compañía de Ordenanzas y Asistentes.
Finalizada la guerra civil, en 1940 se creó una unidad
independiente, denominada Batallón del Ministerio de Marina,
encargada de la protección del personal e instalaciones de este
Ministerio. La unidad estaba organizada en Plana Mayor, tres
compañías de fusiles y una compañía de ametralladoras,
constituyendo el origen de la actual Agrupación de Infantería de
Marina de Madrid. En la sede actual de esta unidad puede verse un
monolito que conmemora las bodas de oro de la inauguración del
cuartel de Arturo Soria, destinado originalmente al Batallón del
Ministerio de Marina.
Agrupación de Infantería de Marina de Madrid
En la misma unidad existe un monolito que rinde homenaje a
todos los infantes de marina muertos por España.
55
Monumento a los caídos. Agrupación de IM de Madrid
En este sencillo monolito figura una clásica y lacónica frase
castrense que reza así: En memoria de los infantes de marina
muertos por España.
Agrupación de Infantería de Marina de Madrid
Por lo que respecta al emblema del Cuerpo, ya el Tercio de la
Mar de Nápoles en el siglo XVI llevaba en su escudo dos anclas
cruzadas que constituyeron el emblema de la Infantería de Marina
56
hasta 1931, salvo el período de tiempo comprendido entre 1849 y
1857 en el que la Infantería de Marina formó parte del Cuerpo de
Artillería de la Armada.
Vidriera plomada en el Cuartel de Batallones de San Carlos.
A partir de 1931, después de prácticamente cuatro siglos de
uso, se abandonaron -de forma inexplicable a tenor de los
antecedentes históricos- las dos anclas cruzadas y se reglamentó el
escudo actual, un ancla con dos fusiles cruzados, que aparece por
primera vez en caracteres de imprenta en abril de 1931. No era una
idea original, ya que según la magnífica Historia de las
condecoraciones marineras, del capitán de navío Julio Guillén, figura
en una propuesta de escudo de distinción para el Sexto Regimiento
de Marina, elevada en 1815 por el brigadier Ramón Romay y que fue
denegada por Real Orden de 8 de julio de 1815.42
42
Ibídem, tomo II, página 26.
57
Vidriera plomada en el Cuartel de Batallones de San Carlos.
No puede finalizar este capítulo, sobre los monumentos de
carácter general dedicados a la Infantería de Marina y a sus unidades,
sin hacer una mención especial a una auténtica institución, San Juan
Nepomuceno, Santo Patrón del Cuerpo de Infantería de Marina que
junto a la Virgen del Carmen, Patrona de la Armada, protege a los
infantes de marina. San Juan Nepomuceno es Patrón del Cuerpo de
Infantería de Marina desde hace muchos años; según el testimonio de
Juan José Navarro de Viana y Búfalo, marqués de la Victoria, el 24 de
mayo de 1758 los ocho batallones de Infantería de Marina que
existían eligieron en esa fecha como Patrón a San Juan Nepomuceno.
Unos años antes, mediante Real Orden de 3 de agosto de 1731,
consta que el Batallón de Barlovento lo tenía por Patrón mientras se
encontraba en España, ya que cuando se hallaba en el Virreinato de
Nueva España se encomendaba a su Patrona, la Virgen de
Guadalupe43. San Juan Nepomuceno es confirmado como Patrón de la
Infantería de Marina por una Real Orden de 18 de marzo de 1878,
que determina que el día 16 de mayo, fecha en que se celebra la
43
ALIA PLANA, J. Miguel y ALIA PLANA, Jesús María. Nuestro Señor Protector San
Juan de Nepomuk. Revista General de Marina. Julio de 1991, páginas 14 y 15.
58
festividad del Santo Patrón San Juan Nepomuceno, será de gala para
los miembros del Cuerpo de Infantería de Marina.
Entre los numerosos testimonios que existen en su recuerdo,
que se cuentan por cientos mundo adelante, en el museo al aire libre
de la catedral de Málaga puede verse una campana en la que figura el
nombre de este santo, mártir del secreto sacramental que con su
sacrificio recuerda a los infantes de marina la obligación de mantener
a todo trance la consigna recibida y defenderla heroicamente, aún a
costa de la entrega de sus propias vidas.
Museo al aire libre de la catedral de Málaga
59
Capítulo III
Monumentos dedicados
a infantes de marina
E
l 27 de febrero de 1566 se creó en Cartagena el Tercio de
Armada, una gran unidad que contaba con una fuerza efectiva de
6697 infantes de marina, distribuidos en cuarenta compañías, una
fuerza muy superior a la de cualquier otro tercio de su época. Su
primer maestre de campo fue Lope de Figueroa y Barradas44, general
de las Terceras y de Portugal, caballero de Santiago y comendador de
los bastimentos del Campo de Montiel45, un militar que alcanzó un
gran prestigio durante sus largos años de servicio. Para algunos
autores, este tercio tomaba el nombre de Tercio de Armada del Mar
Océano si actuaba en el Atlántico o simplemente el de Tercio de
Armada o Tercio de Figueroa cuando era empleado en el
Mediterráneo, aunque no faltan quienes aseguran que eran dos
unidades distintas, algo que parece poco probable.
Una característica particular de esta unidad, fiel reflejo de su
organización marítima y su vocación naval, es el hecho de que
contaba con siete capitanes adicionales en su plantilla, denominados
pláticos, cuyo cometido consistía en el embarque y cuidado de las
tropas y sus aprovisionamientos a bordo de los diferentes barcos en
los que embarcaba este tercio. 46
El Tercio de Armada fue en su época una de las unidades más
fogueadas al servicio de la Monarquía hispánica. Al mando de Lope de
Figueroa, participó, entre otros numerosos hechos de armas, en el
combate de Lepanto y en el desembarco en la Isla Tercera, un
modelo de operación anfibia. En Lepanto, los arcabuceros del Tercio
de la Armada del Mar Océano fueron los primeros que asaltaron la
galera Sultana, capitana del almirante turco Alí Pachá. Como prueba
de su gran prestigio militar, tras la victoria de Lepanto, a Lope de
Figueroa se le concedió el alto honor de llevar la noticia de este gran
triunfo a Felipe II.
Otra particularidad destacable de esta unidad es que la mejor
marca de velocidad en el traslado de un gran contingente de tropas a
lo largo del corredor militar que unía Génova con Flandes, el célebre
Camino Español, fue conseguida por el Tercio de Lope de Figueroa,
que con cinco mil hombres hizo el trayecto desde Milán a Namur en el
44
En OM-CABALLEROS_SANTIAGO, Expediente 3084, Consejo de Órdenes del
Archivo Histórico Nacional, aparece como Lope de Figueroa Zapata. Portal de
Archivos españoles. www.pares.mcu.es.
45
DE SALAZAR Y CASTRO, Luis. Los Comendadores de la Orden de Santiago:
Castilla. Patronato de la Biblioteca Nacional. Madrid, 1942, página 76.
46
DELGADO RODRÍGUEZ DE MENDOZA, op. cit., página 23.
62
tiempo récord de treinta y dos días47 y con la dificultad añadida de
llevarlo a cabo en invierno, completándolo en veinticuatro días menos
que los que necesitó el celebérrimo duque de Alba en su primera
expedición a Flandes en 1567.
Son numerosos los recuerdos dedicados a Lope de Figueroa. En
Madrid, en Ferrol, en Torrejón de Ardoz y en Alcalá de Henares
podemos encontrar una calle o avenida llamada Lope de Figueroa. El
Patio de Armas del Tercio de Armada en el Cuartel de Batallones de
San Carlos lleva su nombre.
Cuartel de Batallones de San Carlos
En la Plaza de Santa Ana, en Madrid, en una estatua dedicada a
Calderón de la Barca, obra del escultor Juan Figueras y Vila, puede
verse un bajorrelieve de Lope de Figueroa, maestre de campo del
Tercio de la Armada del Mar Océano. Con su aspecto marcial, Lope de
Figueroa, aparece situado a la izquierda de Felipe II con la banda
distintiva de su empleo cruzada al pecho sobre el jubón y apoyado en
su bastón de mando. Este bajorrelieve reproduce parte de la relación
de personajes de El Alcalde de Zalamea, la inmortal obra de Calderón
de la Barca, protagonismo dramático que en una de esas caprichosas
piruetas del destino, ha contribuido a inmortalizar para el gran
público al maestre de campo Lope de Figueroa en mayor medida que
47
PARKER, GEOFFREY. El Ejército de Flandes y el Camino Español. Alianza Editorial.
Madrid, 2003, páginas 133 y 323.
63
sus gestas guerreras. Además de en El Alcalde de Zalamea de
Calderón, Lope de Figueroa aparece como personaje en varias obras
escritas durante el siglo XVII: El Asalto de Mastrique por el Príncipe
de Parma, de Lope de Vega; El Águila del Agua y batalla de Lepanto y
El Cerco del Peñón, ambas de Luis Vélez de Guevara; Amar después
de la muerte o El Tuzaní de la Alpujarra de Calderón de la Barca; El
defensor del Peñón de Juan Bautista Diamante, y La traición vengada,
de Agustín Moreto.48
Bajorrelieve de Lope de Figueroa junto a Felipe II
El infante de marina más famoso de todos los tiempos es sin
duda Miguel de Cervantes. A la hora de hablar de sí mismo nuestro
insigne escritor, nos dejó escrito:49
48
Calderón 2000. Homenaje a Kurt Reichenberger en su 80 cumpleaños, Volumen
II. Ignacio Arellano (ed.). ARATA, STEFANO. Pedro Crespo y la pata coja de Lope de
Figueroa, página 6.
49
CERVANTES SAAVEDRA, Miguel. Prólogo. Novelas Ejemplares. Editorial Ramón
Sopena S.A. Barcelona, 1969, página 8.
64
“Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde
aprendió a tener paciencia en las adversidades; perdió en la
batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo,
herida, que aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por
haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron
los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo
de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos
V, de felice memoria.”
Su pertenencia a la Infantería de Marina ha sido para algunos
un asunto polémico, al sostener que Cervantes fue soldado de
infantería más que infante de marina. La realidad es que durante su
carrera militar, quince largos y esforzados años, fue ambas cosas.
Los hechos contrastados son los que siguen. En 1569, a los 22 años,
Cervantes sentó plaza como soldado de infantería en la compañía, de
Diego de Urbina, una de las diez que componía el Tercio del maestre
de campo Miguel de Moncada. Cuando se formó la Santa Liga,
Cervantes embarcó en la galera Marquesa y participó en el combate
naval de Lepanto, resultando herido al recibir dos impactos de
arcabuz, quedando inútil de por vida; por eso es universalmente
conocido como El Manco de Lepanto. Más tarde, Miguel de Cervantes
se convirtió en infante de marina al prestar servicio en el Tercio de
Armada, una unidad asignada en permanencia a la Armada. El 29 de
abril de 1572, según acredita un libramiento expedido ese día, Miguel
de Cervantes sentó plaza en la compañía de don Manuel Ponce de
León, perteneciente al Tercio de don Lope de Figueroa, es decir el
Tercio de Armada. En esta unidad, participó en diversas acciones de
guerra, documentalmente probadas como la jornada de Navarino o la
campaña de Portugal.50
El 12 de junio de 2006, tras ser convenientemente restaurada,
se inauguró en un lugar situado al sur de la capital de Argelia la gruta
en la que Miguel de Cervantes buscó cobijo junto a otros trece
compañeros al tratar de escapar de su cautiverio, a manos de los
piratas argelinos, entre los años 1575 y 1580. La cueva está situada
al lado del mar, al pie de una colina, junto a una antigua ciudad que
fue la primitiva Argel. Al acto asistieron el embajador de España en
Argelia, el presidente de Repsol, el alcalde de Argel, el director del
Instituto Cervantes y diversos representantes del Ministerio de
Defensa argelino. En representación de la Armada, asistió el coronel
50
VARELA PALACIOS, José Luis. Miguel de Cervantes Saavedra. El infante de
marina que escribió “El Quijote”. Boletín de Infantería de Marina, julio de 2005.
65
que mandaba en esa fecha el Tercio del Norte. En la explanada de
acceso puede verse una columna con un busto de Cervantes y la
placa conmemorativa, colocada originalmente en 1887.51
Placa en la cueva refugio de Cervantes cerca de Argel
Miguel de Cervantes está enterrado en Madrid, en la calle Lope
de Vega, en el convento de la Orden Trinitaria que tanto empeño
puso en conseguir su rescate del cautiverio en Argel.
Convento de la Orden Trinitaria en Madrid
51
Ver Revista General de Marina. Cultura Naval. La prisión de Cervantes, julio de
2006, páginas 165 y 166.
66
El soldado de Marina Francisco García Roldán, cordobés de la
localidad de Rute, se hizo célebre por su espíritu caritativo, al
dedicarse a pedir limosna por Cartagena y otros lugares para ayudar
a los más necesitados y enterrar los cadáveres de los galeotes que
eran depositados en una humilde casa cercana a la ermita de la Guía,
en la llamada puerta del Muelle.
En 1693, García Roldán y otros cuatro soldados de Marina:
Alonso Cervera, Francisco Martínez Antonio Rosique y Francisco Bravo
de Rosas, sin abandonar la sepultura de los galeotes difuntos,
empezaron a acoger y curar a los indigentes enfermos en la humilde
casa de García Roldán, situada junto a la ermita de San Roque. Para
ello, en su tiempo libre pedían limosna con una esportilla de palma
denominada capacha.
No debió ser fácil para estos hombres efectuar estas meritorias
actividades humanitarias que con toda probabilidad tuvieron que ser
llevadas a cabo sin descuidar sus responsabilidades de soldados, que
en aquellos días no eran pocas ni sencillas, y que por tanto serían
realizadas exclusivamente en sus ratos libres, licencias o permisos.
Por ello, estas acciones caritativas cobran un gran valor al ser
llevadas a cabo venciendo numerosas dificultades personales y
profesionales, y sin duda son un fiel reflejo de las elevadas virtudes
morales de estos animosos hombres de bien, tan alejadas de los
estereotipos que a veces circulan sobre los soldados de aquellos
tiempos.
Esta desinteresada actuación, supuso el origen del Santo
Hospital de Caridad de Cartagena, fundado por García Roldán52. En
1714, comenzó a edificarse este hospital en la calle de la Caridad,
otorgándosele cinco años más tarde el título de Caridad, bajo la
protección de la Santísima Virgen de los Dolores. Actualmente, el
Santo y Real Hospital de Caridad se encuentra en Los Barreros y
sigue en pleno funcionamiento.
En los jardines del centro hospitalario puede verse una estatua
finalizada en 1903, tallada en mármol de Carrara y obra del escultor
Francisco Requena Hernández, que recuerda a este soldado de
Marina, un esforzado paladín humanitario armado tan sólo con la
benefactora capacha que sostiene en su mano izquierda.
52
RIVAS FABAL, op. cit., tomo I, páginas 137 y 138.
67
García Roldán fue un infante de marina singular, sin duda un
ser humano excepcional, un hombre ciertamente adelantado a su
tiempo.53
Hospital de Caridad en Cartagena
En la base de la estatua figura una inscripción en la que puede
leerse el nombre del soldado de Marina Francisco García Roldán y el
año de fundación del Hospital de la Caridad.
53
Ver MONERRI, José. Un andaluz fundó el Hospital de Caridad. La verdad.es.
Edición del 20 de diciembre de 2011.
68
Inscripción en el monumento del Hospital de Caridad
En su honor, el patio de Armas del acuartelamiento del Tercio
de Levante se denomina soldado de Infantería de Marina Francisco
García Roldan. Asimismo, en su memoria, en el centro histórico de
Cartagena hay una plaza que lleva su nombre, conocida
popularmente como plaza de Roldán.
En Montemolín (Badajoz), junto a la ermita de Nuestra Señora
de la Granada, existe una estatua dedicada a un célebre granadero
de Marina, natural de esta localidad, llamado Martín Álvarez Galán,
héroe de la jornada de San Vicente que tuvo lugar el 14 de febrero de
1797 y en la que protagonizó un hecho tan extraordinario que ha
servido para asegurar su inmortalidad.
Monumento a Martín Álvarez en Montemolín
69
Al pie del monumento de Montemolín hay cuatro placas hechas
con el bronce fundido de viejos cañones que se encontraban en San
Fernando: una dedicada a los soldados de Infantería de Marina; otra
al laureado soldado Lois; una tercera a la dotación del crucero
Baleares; y una que rinde homenaje al granadero de Marina Martín
Álvarez.
Placa en el monumento a Martín Álvarez
Aunque el resultado final del combate naval fue adverso para
las armas españolas, Martín Álvarez tuvo una actuación tan
destacada, defendiendo la enseña nacional frente a numerosos
enemigos, que causó incluso la admiración de los marinos británicos .
Los granaderos de Marina eran soldados escogidos. Cuando
Patiño crea en 1717 el Cuerpo de Batallones de Marina, cada una de
las seis compañías de cada batallón contaba con seis granaderos que
hacían servicios especiales, constituyendo el personal que contaba
con mejores aptitudes para el servicio o una amplia experiencia y que
por ello gozaban de la plena confianza de sus superiores. En caso
necesario, se podía formar una compañía de granaderos formada por
treinta y seis soldados, juntando los seis granaderos de cada una de
las seis compañías del batallón, a los que se unían dos sargentos
70
seleccionados entre los mejores de la unidad. En el año 1766, por
Real Orden de 11 de noviembre, se crean las compañías de
granaderos del Cuerpo de Batallones de Marina, tomándose para ello
once soldados escogidos de cada una de las seis compañías que
formaban cada batallón.
El granadero de Marina Martín Álvarez era uno de estos
soldados escogidos, un hombre de ascendencia humilde que nació en
1766. En el año 1790 se alistó en los Batallones de Marina pasando a
prestar servicio en el Noveno Batallón. De sus primeros años de
servicio poco se sabe, sólo conocemos los navíos en los que estuvo
destinado: Gallardo, San Carlos, Santa Ana y Príncipe de Asturias54.
Puesto que sí conocemos los largos viajes que emprendieron estos
buques podemos afirmar que Martín Álvarez viajó varias veces a las
posesiones españolas en América. En 1797, Martín Álvarez formaba
parte de la dotación del navío San Nicolás de Bari, al mando del
brigadier Tomás Geraldino. Durante el combate naval de San Vicente,
el San Nicolás de Bari acabó combatiendo contra varios navíos
ingleses, uno de ellos el Captain en el que arbolaba su insignia el
entonces comodoro Horacio Nelson.
Martín Álvarez como soldado distinguido ocupaba el puesto de
escolta de la bandera en la toldilla. Abordado el San Nicolás de Bari
por numerosos ingleses, Martín Álvarez arremetió contra un sargento
mayor enemigo que trataba de arriar la Bandera que había sido
confiada al fiel granadero de Marina, atravesándolo con tal fuerza con
su sable que la punta del mismo, que sobresalía por la espalda del
inglés, quedó clavada en un mamparo. Acosado por varios enemigos
a los que mantuvo a raya durante largo tiempo y con una herida de
bala en la cabeza, saltó desde la toldilla al alcázar del buque
socorriendo al brigadier Geraldino, herido y rodeado de enemigos.
“Granadero di a tus compañeros que ninguno se rinda sino después
de muerto”, llegó a exclamar el comandante del San Nicolás de Bari.
Así lo hizo Martín Álvarez luchando hasta caer desmayado por la
pérdida de sangre. Sólo cuando no quedaba en pie un solo defensor,
pudo un soldado inglés arriar el pabellón del San Nicolás del Bari. El
propio enemigo fue el primero en asombrarse del valor y rindió allí
mismo, sobre la ensangrentada cubierta del navío de la Real Armada
San Nicolás de Bari un justo homenaje al leal y heroico granadero de
Marina por su asombroso episodio de heroísmo.
54
RIVAS FABAL, op.cit., tomo I, página 219.
71
El monumento dedicado en Montemolín a Martín Álvarez, así
como un pasaje con el nombre de este granadero de Marina fueron
inaugurados en el año 1938 contando con la presencia del
contralmirante Bastarreche, entonces comandante general del
Departamento Marítimo de Cádiz, y una compañía de guardiamarinas
de la Escuela Naval que en esa época se encontraba en San
Fernando. En Badajoz hay una calle llamada Martín Álvarez Galán. En
Cartagena, cada año, desde 1986, los granaderos de la Cofradía
Marraja rinden un homenaje a Martín Álvarez Galán en el muelle de
Alfonso XII, frente al monumento a los héroes de Cavite.
Por su gesta en la jornada de San Vicente y mediante Real
Decreto se concedió al granadero de Infantería de Marina Martín
Álvarez cuatro escudos mensuales como pensión vitalicia, así como el
derecho a ostentar en el brazo el escudo que llevaban los individuos
de la clase de tropa por acciones distinguidas en guerra. El citado
Real Decreto resume de forma magnífica su actuación en el combate
de San Vicente:
“El Rey nuestro señor, ha visto con satisfacción el denodado
arrojo y valentía con que se portó a bordo del navío San Nicolás
de Bari, el granadero de la 3ª Compañía del noveno Batallón de
Marina, Martín Álvarez, cuando el 14 de febrero de 1797 fue dicho
buque abordado por tres navíos ingleses; pues habiendo Álvarez
impedido por algún tiempo la entrada a un trozo de abordaje,
supo también defender la bandera que el brigadier D. Tomás
Geraldino le había confiado antes de su muerte, y con su valor
hizo de modo que aquella se mantuviese arbolada aun después
de todo el grueso de los enemigos tenían coronado su navío.”
Por Real Orden de 12 de diciembre de 1848 se dispuso que a
partir de entonces un buque de menos de diez cañones llevara
permanentemente el nombre de este heroico infante de marina55.
Asimismo, mediante Real Orden de 4 de julio de 1878, Alfonso XII,
decretaba que el nombre de Martín Álvarez:
55
De acuerdo con el artículo El granadero Martín Álvarez. Revista Divulgativa de
Historia Naval. www.todoababor.es, los siguientes buques de la Armada española
han llevado el nombre de Martín Álvarez: goleta Dolorcitas, de 7 cañones, fue
llamada Martín Álvarez (1849-1850), naufragó en la costa de Burdeos; falucho
guardacostas de 1ª clase Martín Álvarez; cañonero de hélice Martín Álvarez (18711876), construido en La Habana, utilizado en Cuba y perdido en el río Canto;
cañonero de hélice Martín Álvarez (1878-1882), prestó servicio en Filipinas, y por
último el buque de desembarco L-12 Martín Álvarez (1971-1995).
72
“Deberá figurar constantemente como presente a la cabeza de las
nóminas de revista de la primera compañía del primer batallón
del primer regimiento; y que al pasarse ésta sea pronunciado por
el coronel del mismo para que sirva de noble estímulo en el
Cuerpo que debe honrarse con la memoria del héroe soldado, que
legando un recuerdo imperecedero, supo ennoblecerlo con su
bizarría y abnegación.”
Según, diversos testimonios56, en un artículo original del
general del Ejército e historiador Bermúdez de Castro, titulado El
Combate naval del Cabo de San Vicente y el granadero Martín
Álvarez, se afirma que en 1885 contempló en Gibraltar, entre otros
cañones, uno de bronce de grandes dimensiones que tenía esculpido
el escudo de nuestro rey Carlos III. El cañón tenía una placa con un
texto en el que tras la fecha y el nombre del combate naval de San
Vicente aparecían tres británicos vivas al Captain, el buque del
comodoro Horacio Nelson, al San Nicolás de Bari, el navío del
brigadier Tomás Geraldino y al granadero de Marina Martín Álvarez.
¡Hip, Captain! ¡Hip, San Nicolás! ¡Hip, Martín Álvarez!, rezaba el
texto. Por más que lo he buscado no ha habido forma de encontrarlo.
Según lo que he sido capaz de averiguar, aunque no he podido
confirmarlo documentalmente, al parecer este cañón se fundió hace
muchos años, posiblemente para hacer una réplica de menor tamaño
destinada a un barco británico57. Como dice Silvio Rodríguez en su
conocida canción El Unicornio Azul: “…si alguien sabe de él, le ruego
información.”
La vigésima primera Fuerza de Infantería de Marina (FIMAR
XXII), perteneciente a la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR)
en Bosnia Herzegovina y que desplegó en Mostar de mayo a
septiembre del año 2004, llevó el nombre de Martín Álvarez.
56
Sirva como ejemplo, RIVAS FABAL, op.cit. página 220.
Tras ser capturado el San Nicolás de Bari entró en servicio en la Marina Real
británica con el nombre de HMS San Nicolas. Tras servir como buque-prisión fue
vendido para desguace en 1814.
57
73
Escudo del Subgrupo Táctico Martín Álvarez
Durante muchos años, desde 1717 hasta 1827, las unidades del
Cuerpo de Batallones de Marina eran mandadas bien por oficiales del
Cuerpo General que alternaban destinos en los Batallones o en la
Artillería de Marina con los del servicio a bordo de los barcos de la
Real Armada, o por oficiales de ingreso directo desde el Ejército o de
otras procedencias en circunstancias excepcionales y contando con la
preceptiva autorización real.
Es decir, la Infantería de Marina no contó con oficiales propios
hasta 1827, al crearse58, por Real Decreto de 7 de enero de 1827 y
por fusión de los Cuerpos de Batallones y de Artillería de Marina, la
Brigada Real de Marina. Esta unidad ya dispuso para la formación de
oficiales específicos de su propia Academia; estaba situada en San
Fernando y recibió el nombre de Academia de la Brigada Real de
Marina.
Por ello, el ordenamiento de las promociones de oficiales de
Infantería de Marina comienza precisamente con la primera de la
Brigada Real de Marina59; aunque en realidad estos oficiales de las
58
O´DONNELL Y DUQUE DE ESTRADA, op. cit., página 211.
Dispuesto por COMGEIM mediante comunicación C-IM-3, núm.021/72, de 3 de
abril de 1972 con la aprobación del ministro de Marina e informe previo favorable
del Servicio Histórico del Estado Mayor de la Armada. SÁNCHEZ PASTOR, op., cit.,
página 116.
59
74
primeras promociones todavía no llevaban el nombre de oficiales de
Infantería de Marina, puesto que la situación orgánica del Cuerpo no
terminaba de estabilizarse plenamente. Aún se necesitó cierto tiempo
para encontrar el nuevo punto de equilibrio; así, entre 1827 y 1848,
tuvieron lugar nuevos “ensayos” legislativos en los que la Infantería
de Marina sufrirá diversos experimentos orgánicos que por fortuna no
llegaron a consolidarse.
Así, el 12 de febrero de 1833 se disuelve la Brigada Real de
Marina y se crea el Real Cuerpo de Artillería de Marina, en el que se
incluye a los infantes de Marina; el 20 de junio de 1839 se crea el
Cuerpo de Artillería e Infantería de Marina, un único Cuerpo pero con
escalafones separados. En diciembre de 1841 se dispone que con los
tres batallones de Infantería de Marina, incorporados al Ministerio de
la Guerra, se forme un regimiento de Infantería que llevará el nombre
de Asturias y será el 31 de los de su clase. La situación no se
normaliza completamente hasta que, por Real Decreto de 22 de
marzo de 1848, se vuelve a organizar de forma separada60 el Cuerpo
de Infantería de Marina.
Por todo lo anterior, desde 1717 hasta 1827, distinguidos
marinos ilustres, pertenecientes al Cuerpo General de la Armada y
cuya memoria se perpetúa en el Panteón de Marinos Ilustres,
estuvieron destinados, durante uno o varios períodos de su carrera,
en los Batallones de Marina o bien por diferentes vicisitudes
mandaron en diferentes acciones de guerra unidades del Cuerpo de
Infantería de Marina. Sirvan como ejemplo los siguientes: Juan José
Navarro de Viana y Búfalo, marqués de la Victoria; Juan María de
Villavicencio y de la Serna; Santiago de Liniers y Brémond; Federico
de Gravina y Nápoli; Cayetano Valdés y Flores; Ángel Laborde
Navarro; Antonio de Escaño y García; Casimiro Vigodet y Garnica;
Juan José de Carranza; Francisco Riquelme y Ponce León o José de la
Serna y de la Riva.61
Especial mención merecen los dos últimos nombres citados. En
la batalla de Espinosa de los Monteros, el 11 de noviembre de 1808,
cayó mortalmente herido el brigadier de la Armada Francisco
Riquelme y Ponce de León que, además del Sexto Regimiento de
Marina, mandaba la Tercera División del Ejército del general Blake. El
60
O´DONNELL Y DUQUE DE ESTRADA, op. cit., páginas 212 y 213.
Ver CERVERA PERY, José. El Panteón de Marinos Ilustres. Trayectoria histórica,
reseña biográfica. Secretaría General Técnica. Ministerio de Defensa. Madrid, 2004.
61
75
brigadier Riquelme que fue calificado62 como “un dechado de
honradez, firmeza y lealtad”, murió a bordo de la fragata Venganza a
la que había sido evacuado para su traslado de Santander a Ferrol.
En su memoria, puede verse en el Panteón de Marinos Ilustres una
lápida que tiene equivocado el nombre, ya que aparece como
Joaquín.63
Panteón de Marinos Ilustres
El segundo caso, es el del capitán de fragata José de la Serna y
de la Riva, muerto en 1823 al mando del Sexto Regimiento de Marina
en la heroica acción del puente de Armentia contra el cabecilla
absolutista, de origen francés, Bessieres. Este destacado hecho de
armas ocurrido durante la llamada “guerra realista”, entre liberales y
tradicionalistas, tuvo en su día amplia repercusión.
La Corporación del Excmo. Ayuntamiento del Ferrol, en sesión
plenaria, acordó por unanimidad levantar, frente al Cuartel de
Batallones de Marina, un monumento, para perpetuar la gloriosa
memoria de los individuos del Sexto Regimiento del Cuerpo, muertos
en la heroica acción de Armentia; acuerdo que desafortunadamente
no fue llevado a la práctica64. La Gaceta de Madrid, bajo el título
Extraordinaria acción de guerra de la tropa de Marina el 15 de enero
62
Catálogo descriptivo de los objetos que contiene el Museo Naval. Imprenta de
Luis Beltrán. Madrid, 1862, página 108.
63
Ibídem, página 163.
64
Sesión plenaria celebrada el 3 de febrero de 1823.
76
en el puente de Armentia, publicó el parte oficial con los pormenores
de esta acción, del que extractamos lo siguiente65:
“ (…) viéndose atacados en todas direcciones, combinaron una
retirada tan militar e imponente, que tal vez no se encontrará
fácilmente otra tan bien ejecutada, pues siempre es muy
extraordinario que 170 hombres, atacados por 1200 de infantería
y caballería, y cargados por el largo terreno de dos leguas y
media, pudiesen evitar ser envueltos, muertos o prisioneros, y
más habiéndoseles acabado las municiones y teniendo que resistir
a tantos enemigos a la bayoneta; pero ello es que se vieron
entrar en la ciudad de Vitoria nuestros valientes marinos en la
misma formación militar que habían sostenido en su gloriosa
retirada. No era posible conseguir esta sin un grande sacrificio;
murieron en ella y en la acción del puente el comandante La
Serna, tres oficiales, un sargento graduado de subteniente, el
segundo de granaderos, un cabo y 14 soldados.”
El capitán de la cuarta compañía, Juan Godoy, que por sucesión
de mando se hizo cargo de la unidad al morir el capitán de fragata
José de la Serna, finaliza el parte de campaña66, dirigido al general en
jefe del Ejército de Operaciones, con las siguientes palabras:
“Yo que, desde la irreparable pérdida de nuestro comandante,
quedé a la cabeza de esta tropa, no encuentro expresiones para
encarecer la bizarría y espíritu patriótico con que se han
conducido, en una acción tan empeñada, todos los individuos que
han estado a mis órdenes. Sin embargo, no puedo
desentenderme de hacer presente a V.E. que faltos los cabos y
soldados de oficiales que los mandasen, han tenido sargentos que
les hicieron sostener con gloria la libertad nacional, y han
contribuido a presentarlos en Vitoria bajo toda la disciplina
militar. Vitoria 18 de Enero de 1823.”
En memoria del heroico capitán de fragata José de la Serna
puede verse una lápida en el Panteón de Marinos Ilustres.
65
Gaceta de Madrid, número 32, de 31 de enero de 1823, página 154.
RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA, Ramón. Sobresalientes-Apuntes históricos.
Talleres tipográficos La Unión. Jaén, 1908. Citado en Foro Militar General. La
Infantería de Marina española, página 7. www.militar.org.ua.
66
77
Panteón de Marinos Ilustres
El teniente coronel Segundo Díaz de Herrera y Serrano,
encontró gloriosa muerte en la noche del 5 de julio de 1875 en el
asalto a la plaza de Cantavieja (Teruel) al mando del Primer Batallón
del Primer Regimiento de Infantería de Marina, durante la tercera
guerra carlista. Al igual que sucedía en el caso del mariscal de campo
Albacete y Fuster, la brillante hoja de servicios de Díaz de Herrera es
fiel reflejo de la intensa actividad del Cuerpo y de una vida dedicada
por completo al servicio de las armas. Antes de combatir en la guerra
carlista en la que entregaría su vida, Díaz de Herrera participó en la
guerra de África en 1860, asistió a la pacificación de Méjico en 1862,
luchó en la llamada guerra de los diez años en Cuba y tomó parte en
la defensa de La Carraca en 1873.
Para llevar a cabo el mencionado asalto a la posición fortificada
de Cantavieja se llevó a cabo una intensa preparación artillera con la
finalidad de abrir una brecha en una casa que formaba parte de la
muralla que defendía esta plaza fuerte. Finalizado el bombardeo, se
lanzaron al ataque dos columnas de asalto, una al mando del teniente
coronel del Ejército Mariano Fuentes, y la otra al mando de Díaz de
Herrera. Delgado Rodríguez de Mendoza, describe la acción de
Cantavieja y la muerte del heroico teniente coronel Segundo Díaz de
Herrera, en los siguientes términos67:
67
DELGADO RODRÍGUEZ DE MENDOZA, op. cit., páginas 144 y 145.
78
“Los asaltantes treparon por un escarpado barranco hacia el
arrabal situado a poca distancia del portillo abierto, dirigiéndose a
éste la columna de Fuentes, que tuvo que retroceder ante los
obstáculos que impedían el avance y el certero fuego enemigo.
Acude en su auxilio, la otra columna, que tampoco pudo
conseguir penetrar en la plaza, no embargante los numerosos
hechos heroicos que se llevaron a cabo, distinguiéndose el
intrépido jefe del primer batallón que sucumbió gloriosamente al
frente de sus tropas y a pocos pasos de la muralla.”
El teniente coronel de Infantería de Marina Díaz de Herrera
acabó ostentando un empleo superior en el Ejército; algo que sucedía
en ocasiones. María del Carmen Cózar Navarro explica el curioso
hecho de que algunos infantes de marina ostentasen un empleo
distinto y superior en el Ejército de la siguiente forma68:
“En cuanto al sistema de ascensos y destinos, éstos se regían por
el Decreto-Ley de 31 de Agosto de 1869. Los ascensos eran por
antigüedad absoluta. Sólo se establecían dos casos de ascenso
por elección: el de Brigadier a Mariscal de Campo…, y, como
segundo caso, el de jefes y oficiales por méritos de guerra. Sin
embargo no parece que este precepto tuviese aplicación real (…)
En contra de lo prevenido por la legislación para la Infantería de
Marina, ésta participó del dualismo existente en los Cuerpos
Facultativos del Ejército –esto es en los de Artillería, Ingenieros y
Estado Mayor- (…) Dicho sistema consistía en que, por estar
vedados los ascensos por méritos de guerra en los citados
Cuerpos, pero no en los Generales de Infantería y Caballería,
cuando un oficial perteneciente a aquellos se hacía acreedor a
esta recompensa, (un ascenso por méritos de guerra), se le
concedía el grado o empleo superior en el Ejército, pero no en el
Cuerpo al que pertenecía, pudiendo, en su caso, elegir entre
desempeñar destino en el citado Cuerpo, con el empleo hasta
entonces ostentado, o hacerlo en Infantería o Caballería con el
empleo superior concedido.”
Poco antes de la acción de Cantavieja, en el barranco de Monlleó,
Díaz de Herrera se había distinguido notablemente asegurando el
paso de este punto crítico que impedía el avance de las unidades
realistas. Por los méritos de guerra acreditados en este hecho, fue
68
CÓZAR NAVARRO, María del Carmen, op. cit., páginas 39 y 40.
79
ascendido a coronel del Ejército; una recompensa cuya concesión
desafortunadamente no llegó a conocer, ya que la noticia llegó un día
después de su heroica muerte.69
Díaz de Herrera cuenta con una lápida dedicada a su memoria
en el Panteón de Marinos Ilustres, aunque en realidad no está
enterrado en este templo. A pesar de haberse cursado una Real
Orden para que sus restos fueran trasladados al Panteón, la ordenada
inhumación no se llevó a cabo, sin que exista constancia documental
del motivo. Tanto Cervera Jácome como Rodríguez Delgado de
Mendoza afirman que se llevó a cabo el traslado a San Fernando;
aunque posteriormente, el segundo de los autores dice que los restos
mortales de Segundo Díaz de Herrera fueron trasladados a Puerto
Real. 70
Panteón de Marinos Ilustres
En la Real Orden citada se dispuso asimismo que figurase en el
Museo Naval un retrato del teniente coronel Díaz de Herrera con la
espada, el capote y el ros que llevaba en el momento de su gloriosa
muerte.
69
Ibídem, página 145.
CERVERA Y JÁCOME, Juan. El Panteón de Marinos Ilustres. Historia y biografías.
Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid, 1926, afirma que los restos se
trasladaron a San Fernando. RODRÍGUEZ DELGADO DE MENDOZA afirma en
Apuntes Históricos. Sobresalientes. Talleres Tipográficos “La Unión”. Jaén, 1908:
“La conducción de los restos desde Cantavieja, hasta San Fernando, fue costeada
por el malogrado rey Alfonso XII…” Este mismo autor años después en op. cit.,
señala en la página 145: “La conducción de los restos desde Cantavieja hasta
Puerto Real…” Informaciones procedentes de La Infantería de Marina española, foro
citado, página 8.www.militar.org.ua.
70
80
Un batallón de Infantería de Marina (BIMAR XI) perteneciente a
la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en Bosnia Herzegovina
y que estuvo desplegado en Trebinje desde agosto a diciembre de
1999 llevó el nombre del teniente coronel de Infantería de Marina
Díaz de Herrera, el héroe de la plaza de Cantavieja.
Escudo del BIMAR XI Díaz de Herrera
Una de las acciones más conocidas de la Infantería de Marina y
de la que quedan mayores recuerdos, es la que protagonizaron los
heroicos soldados Rama y Cancela. Estos dos infantes de marina
pertenecían al Segundo Batallón del Segundo Regimiento de
Infantería de Marina, de guarnición en la plaza de Holguín, en Cuba.
Aquel 5 de junio de 1895, los dos héroes formaban parte de una
patrulla de vigilancia de la vía férrea Gibara-Holguín, compuesta por
un sargento, un cabo y trece soldados. Este destacamento sufrió un
ataque en Piedra Picada, a cargo de fuerzas abrumadoramente
superiores, estimadas en unos 2000 insurrectos. El reducido grupo de
infantes de marina consiguió fijar al enemigo durante un tiempo
efectuando nutrido fuego, pero al iniciar el repliegue, para evitar ser
copados, cinco soldados quedaron aislados. Tres fueron heridos y
81
rematados a machetazos por los insurgentes que les dieron por
muertos, aunque uno sobrevivió para relatar lo sucedido. Los otros
dos, José Rama Varela y Antonio Cancela Rodríguez resistieron hasta
que consumieron toda la munición disponible. Fueron encontrados sin
vida rodeados de cadáveres enemigos. Su acción dio tiempo a que
llegaran refuerzos, conservándose la posición que les había sido
confiada.
A finales del año 1895, para dar seguridad al puente ferroviario
de Aguas-Claras, se erigió un nuevo fuerte en las proximidades de las
endebles defensas anteriores que fue bautizado con el nombre de
Rama y Cancela. Bajo la placa que indicaba el nombre de la posición,
se colocó otra inspirada en el conocido texto en honor de Leónidas y
sus espartanos71, y que rezaba: "Viajero, ¡detente y descúbrete! La
tierra que pisas es sagrada. En nombre del Real Cuerpo de Infantería
de Marina". Al pasar ante el fuerte la locomotora pitaba tres veces
recordando la gesta de Rama y Cancela.72
Por Real Orden de 21 de agosto de 1911 se dispuso, en primer
lugar, que estos dos infantes de marina figurasen permanentemente
en la nómina de la Segunda Compañía del Segundo Batallón del
Segundo Regimiento de Infantería de Marina, figurando a la cabeza
de los demás soldados, pasando revista (como presentes) y con esta
nota: Muertos gloriosamente en Cuba, el 5 de junio de 1895; en
segundo lugar, que en todos los cuarteles del Cuerpo figure una
lápida conmemorando su gesta, y en tercer lugar, que una lancha
destinada al servicio de guardapescas, que se hallaba en construcción
en Cartagena, llevase su nombre.
Consecuencia directa de esta norma y para honrar la memoria
de Rama y Cancela, encontramos varias placas: una en la sede actual
del Tercio de Armada y el Tercio Sur; otra en el acuartelamiento del
Tercio del Norte; otra en el Tercio de Levante, y una cuarta en la
Agrupación de Madrid.
71
El texto, de Herodoto de Halicarnaso, de la placa en las Termopilas, en honor de
Leónidas y sus espartanos, decía: “¡Oh, extranjero! Ve y di a Esparta que aquí sus
hijos murieron por conservar sus leyes”.
72
RIVAS FABAL, op.cit., tomo II, página 272.
82
Homenajes a Rama y Cancela en los acuartelamientos del Cuerpo
La hazaña llevada a cabo por Rama y Cancela y su supremo
sacrificio en el cumplimiento de su deber en el que demostraron su
valor en grado heroico, sigue cautivando la imaginación de los
estudiosos y el permanente agradecimiento tanto de generaciones de
infantes de marina como de sus paisanos que les recuerdan con
orgullo como ejemplo permanente de las increíbles virtudes que
siempre han caracterizado al sencillo soldado español.
En Coristanco (A Coruña) se encuentra un busto que fue
inaugurado en septiembre de 2007 para honrar la memoria del
soldado de Infantería de Marina Antonio Cancela Rodríguez. En este
monumento puede verse parte de la indumentaria que llevaban
habitualmente los infantes de marina en Cuba, sombrero, guayabera
y el correaje cruzado del que en ocasiones colgaba un fusil corto
llamado tercerola, usado principalmente por las unidades montadas,
entre las que figuraron guerrilleros de Infantería de Marina a caballo
que formaban unidades popularmente conocidas como “Caballería de
Marina”.
83
Busto de Cancela en Coristanco
En la base del monumento figura una inscripción en gallego que
recuerda la gesta que, junto a su ya inseparable compañero de armas
José Rama, realizó Antonio Cancela en Cuba.
Detalle del monumento a Cancela
Existe también una inscripción en la casa donde nació Cancela
en la parroquia de Verdes73, lugar de Erbilleira, en 1873.
73
Ver RIAL, S.G. Localizadas las casas y familias de los dos héroes de Cuba
naturales de la zona. La Voz de Galicia. Edición del 4 de febrero de 2009.
84
Placa en la casa natal de Antonio Cancela
En el concello de Laracha, en la parroquia de Montemaior, lugar
de Santa Margarita, hay una placa, colocada hace muchos años y
bastante desgastada, en la casa74 donde nació, en 1874, José Rama
Varela, para honrar su memoria y conmemorar la gesta de Piedra
Picada75; en ella, no sin dificultad ya que se encuentra muy
desgastada, puede leerse:
EL AYUNTAMIENTO DE LARACHA.
PARA HONRAR LA MEMORIA
DEL HEROICO SOLDADO DE INFANTERÍA DE MARINA
JOSÉ RAMA VARELA,
NACIDO EN ESTA CASA EL 27 DE MARZO DE 1874
Y FALLECIDO GLORIOSAMENTE
DEFENDIENDO LA PATRIA SIN ABANDONAR SU PUESTO
FRENTE A LAS HUESTES DEL “CABECILLA MACEO”
EL DIA 5 DE JUNIO DE 1895
EN LA ISLA DE CUBA
Y PUNTO DENOMINADO DE “PIEDRA PICADA”.
R. I. P.
La decimoséptima Fuerza de Infantería de Marina (FIMAR XVII),
perteneciente a la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en
Bosnia Herzegovina y que desplegó en Trebinje de noviembre de
2001 a mayo de 2002, llevó en su memoria el nombre de Soldados
Rama y Cancela.
74
Ver La casa natal del héroe de Cuba está en Montemaior. La Voz de Galicia.
Edición del 20 de enero de 2009. En el artículo figura una fotografía de la placa.
75
Una fotografía de la placa puede verse también en El Tercio Norte de Infantería
de Marina desde 1771. Valor y disciplina, op. cit., página 75.
85
Escudo del Subgrupo Táctico Soldados Rama y Cancela
El mariscal de campo de Infantería de Marina José Gonzalez
Hontoria, fue un estudioso de los procedimientos artilleros y de
elaboración de la pólvora que alcanzó asimismo el empleo de
brigadier de Artillería de la Real Armada. En 1879, la Armada declaró
reglamentario el sistema de artillería de diversos calibres de su
invención y que en su honor acabó siendo denominado Sistema
González-Hontoria Modelo 1879. Fue durante toda su vida un
trabajador disciplinado e incansable que cimentó su amplia
experiencia en estos asuntos tanto en el estudio continuo, como en el
desempeño de diversas comisiones de servicio en España y en el
extranjero, alcanzando un elevado y merecido prestigio intelectual
entre la comunidad artillera internacional.
A lo largo de su carrera, González-Hontoria diseñó diversos
cañones para la Armada Española, destacando uno de 16 centímetros
bautizado con el nombre de Trubia, al ser desarrollado en la asturiana
fábrica de cañones que lleva este nombre y en la que GónzalezHontoria permaneció durante varios años como Jefe de la Comisión
de la Armada en este centro. El cañón Trubia constituyó un gran
avance técnico por su potencia, fiabilidad y resistencia, siendo
considerado en aquellos tiempos por muchos técnicos como el mejor
cañón del mundo.
86
De la profesionalidad y profundo amor a España del mariscal de
campo de Infantería de Marina y brigadier de Artillería de la Armada
José González-Hontoria, habla claramente el hecho de que a lo largo
de su carrera rechazara diversas ofertas, profesional y
financieramente muy atractivas, para trabajar fuera de España, al
servicio de otros países. Fue un oficial muy querido y respetado que
desafortunadamente murió joven, sin llegar a cumplir los cuarenta y
nueve años de edad.
Panteón de Marinos Ilustres
En el monumento a las clases de Marinería y Tropa de la
Armada muertas gloriosamente por la Patria que puede verse en el
Panteón de Marinos Ilustres, y en el que están enterrados, entre
otros héroes, los 31 fallecidos en el hospital de Portsmouth en
Estados Unidos, a donde habían sido trasladados como prisioneros de
guerra después del combate de Santiago de Cuba, ocurrido el 3 de
julio de 1898, figuran tres soldados de Infantería de Marina muertos
de paludismo: Manuel Carrión Casado de la dotación del crucero
Cristóbal Colón; Baldomero Fernández Parapar, y José Domingo
Tejera Fernández, ambos de la dotación del crucero Vizcaya76.
76
Ver FERNÁNDEZ, José Carlos. Digna representación de suboficiales, marinería y
tropa, combatientes en Cuba y Filipinas, reposa en el Panteón de Marinos Ilustres.
Instituto de Historia y Cultura Naval. Revista de Historia Naval. Año XVI, núm. 63.
Madrid, 1998.
87
Según estableció la disposición de 27 de mayo de 1892 la
dotación de Infantería de Marina de los buques clase Infanta María
Teresa estaba compuesta por un teniente, dos sargentos segundos,
tres cabos primeros, tres cabos segundos, dos cornetas y cincuenta
soldados. En total, sesenta y un infantes de Marina, que cumplían los
cometidos de escolta de bandera, patrullas, centinelas y miembros de
las dotaciones de los puestos artilleros. Por disposición de 24 de
marzo de 1894, se determinó la misma dotación para el Vizcaya y el
Oquendo, que puede hacerse extensiva al Cristóbal Colón.77
Panteón de Marinos Ilustres
La mayor parte de estos esforzados infantes de Marina
combatieron en tierra, algunos en la conocida acción de las Lomas de
San Juan, formando parte de las compañías de desembarco. Tras el
ordenado reembarque a los buques en los que estaban encuadrados y
que fue completado el 2 de julio, tomaron parte en el combate naval
de Santiago de Cuba del 3 de julio de 1898. En total, 41 infantes de
marina, de un total de 228 miembros del Cuerpo que formaban parte
de las dotaciones de la Escuadra de Cervera, murieron combatiendo
77
ESCRIGAS RODRÍGUEZ. Juan. 1898: La Infantería de Marina embarcada en la
Escuadra del Atlántico. Boletín de Infantería de Marina. Noviembre de 2005, página
61.
88
en tierra, en las Lomas de San Juan, o en el combate naval de
Santiago, o posteriormente por diversas razones.78
Tres españoles, de los ocho que murieron durante el traslado en
el buque hospital estadounidense Solace, permanecen enterrados en
el cementerio antiguo del Hospital Naval de Norfolk (Virginia), uno de
ellos es el soldado de Infantería de Marina Jaime Doltre Folgueres 79.
En su tumba figura J. Doltre y la palabra inglesa Spaniard que indica
que allí reposa un español.
Cementerio del Hospital Naval de Norfolk, Virginia. EE.UU.
Enrique Varela Iglesias fue antiguo soldado, cabo y sargento de
Infantería de Marina. Como teniente de Infantería ganó dos cruces
laureadas de segunda clase. Desempeñó una larga carrera en el
Ejército de Tierra, alcanzando el empleo de capitán general. Ambas
Laureadas le fueron concedidas en Marruecos, sirviendo en las
Fuerzas Regulares Indígenas de Larache. La primera, en 1921, por su
valor en la cueva de Rumán, y la segunda, en 1922, por su valor en
la ocupación y defensa de la meseta de Abdama. El cariño que
siempre mostró el bilaureado general Varela, tanto con la Infantería
de Marina como con sus Regulares, quedó reflejado cuando encargó
78
Ibídem, página 66.
Yahoo Noticias. Despacho Agencia EFE, 13 de abril de 2012. Oficina de
Comunicación Social del Gabinete del AJEMA, 16 de abril de 2012.
79
89
la construcción de su residencia en Cádiz, conocida como la Casa de
Varela de San Fernando. En la entrada al palacete hay dos columnas
levantadas sobre sendos pedestales. En uno de ellos, figura el
emblema de la Infantería de Marina y en el otro el de las Fuerzas
Regulares Indígenas; ambos están muy desgastados por el paso del
tiempo.
Entrada Casa de Varela de San Fernando
El emblema de la Infantería de Marina aparece también en el
interior del edificio, en la parte superior de una amplia vidriera en la
90
que figuran los principales hechos de armas del bilaureado general
Varela. 80
Detalle de la vidriera en la
Casa de Varela de San Fernando
Hay cuatro caballeros laureados que en el momento de ganar
sus cruces laureadas eran infantes de Marina. Son los siguientes:
capitán Manuel Puyou81 y Dávila (1880); soldado José Ramón Rivas
Pérez (1885); teniente Ambrosio Ristori Granados (1898), y soldado
Manuel Lois García (1937). Sus nombres aparecen entre los cuarenta
y seis caballeros laureados de la Armada que figuran en la inscripción
que puede verse en nuestros días en la Escuela Naval Militar, a la
entrada del Patio de Aulas “Álvaro de Bazán”.
80
NÚÑEZ, Jesús. José Enrique Varela Iglesias: El infante de marina que fue ministro
del Ejército. Boletín de la Escuela de Infantería de Marina, número 34, junio de
2002. www.historiaymilicia.com.
81
Con este apellido figura tanto en SÁNCHEZ PASTOR, Antonio. Crónica de las
promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina (1537–1990). Editorial
Naval. Madrid, 1991, página 128, como en RIVAS FABAL, op. cit., tomo II, páginas
243 y 474. En algunas referencias aparece como Puyón.
91
Escuela Naval Militar. Marín (Pontevedra)
Una de las acciones más destacadas de los batallones
expedicionarios de Infantería de Marina en Cuba es el del Alto de la
Doncella, Vega Grande, Guantánamo. El héroe de esta gloriosa
jornada fue el capitán de Infantería de Marina y Teniente Coronel del
Ejército Manuel Puyou Dávila.
El 1 de abril del año 1885, el Boletín Oficial del Cuerpo
publicaba la siguiente Real Orden:
92
“Considerando que los hechos de armas realizados por el teniente
coronel del Ejército, capitán de Infantería de Marina, D. Manuel Puyou
Dávila, en sus acciones contra los insurrectos de la Isla de Cuba, exceden
en mucho a las acciones distinguidas que menciona la Real y Militar Orden
de San Fernando, S. M. el Rey, al considerarlas con el calificativo de
heroicas, ha tenido a bien concederle la Cruz de 2ª Clase de dicha Orden,
con la pensión vitalicia de dos mil pesetas anuales, transferibles a la familia
del agraciado.”
Una Fuerza de Infantería de Marina (FIMAR XII), perteneciente
a la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en Bosnia
Herzegovina y que desplegó en Trebinje-Duzi, desde diciembre de
1999 hasta abril de 2000, llevó el nombre de Puyou Dávila, el héroe
del Alto de la Doncella.
Escudo del Subgrupo Táctico Capitán Puyou Dávila
Siguiendo el orden cronológico, el segundo infante de Marina
caballero laureado82 es el soldado José Ramón Pérez Rivas,
perteneciente a la Compañía de Guardias de Arsenales de Cartagena
82
Le fue concedida por Real Orden de 27 de marzo de 1886, con la pensión vitalicia
de cuatrocientas pesetas anuales. La ceremonia de imposición por parte del capitán
general del departamento, tuvo lugar el 9 de mayo del mismo año en presencia de
toda la guarnición.
93
que con su heroica actuación impidió en 1885 la toma del Arsenal de
Cartagena, una instalación clave en los planes de los sublevados. La
Real Orden de concesión de la Cruz Laureada de San Fernando a José
Ramón Pérez Rivas dice lo siguiente:
“Excmo. Sr.: He dado cuenta á la Reina (q. D. g.), regente del
Reino, del expediente de juicio contradictorio instruido en
averiguación del derecho que pudiera tener á la cruz laureada de
San Fernando, el soldado de Infantería de Marina de la compañía
de Guardias de Arsenales, José Ramón Pérez Rivas, por su
comportamiento, estando de centinela, al rechazar á los
amotinados que intentaron asesinarle en la madrugada del día 1.°
de Noviembre del año próximo pasado: resultando que el
interesado, hallándose de centinela en la guardia de prevención
del cuartel de Guardias de Arsenales en Cartagena, la madrugada
del día 1.° de Noviembre del año último, fue acometido por un
grupo de catorce á diez y seis individuos, mandados por un
supuesto capitán de fragata, al objeto, sin duda, de apoderarse
por sorpresa del arsenal; que trataron con amenazas de
desarmarle y hacerle callar, á lo que se opuso, luchando con el
grupo sedicioso y gritando á la vez con objeto de lograr que
acudiese auxilio, con lo que dio motivo á que le dispararan varios
tiros, causándole dos heridas graves en la cabeza, y que acudiera
la pareja inmediata de servicio así como la fuerza del cuartel,
dando lugar á que huyeran los amotinados sin lograr su
descabellado intento: considerando que dicho soldado con su
enérgico comportamiento consiguió extender la alarma, hizo
fracasaran los planes de los sublevados, así como que á poco se
pudiera conseguir la importante captura de todos ellos:
considerando que el hecho llevado á cabo por el soldado Rivas,
por su analogía, es de los calificados como heroico, según el caso
once del artículo 31 de la ley de 18 de Marzo de 1862; Su
Majestad, conformándose con lo expuesto por el Consejo
Supremo de Guerra y Marina en acordada de 27 de Marzo último,
ha tenido á bien conceder al interesado la cruz de segunda clase
de San Fernando con la pensión vitalicia de cuatrocientas pesetas
anuales, que le serán abonadas desde el referido día 1.° de
Noviembre de 1885.”
En recuerdo de la gesta de este heroico soldado, la FIMAR
XXIV, desplegada en Mostar, como parte de la Fuerza de la Unión
Europea (EUFOR), en la denominada Operación ALTHEA, llevó el
nombre de Soldado José Ramón Pérez Rivas.
94
El tercer infante de Marina laureado es el teniente Ambrosio
Ristori Granados (1898)83, perteneciente a la guarnición del Cuerpo
en Filipinas. El teniente Ambrosio Ristori Granados ganó su ascenso a
capitán, así como la Cruz Laureada de San Fernando, que le fue
concedida en febrero de 1901, tras el correspondiente juicio
contradictorio por su heroica actuación en Bacoor en 1898, acción en
la que resultó gravemente herido quedando manco. Posteriormente,
se incorporó al Cuerpo de Inválidos y en él llegó al grado de general,
ocupando, entre otros cargos, el de Director del Cuerpo de Inválidos
Militares.
La décimo tercera Fuerza de Infantería de Marina (FIMAR XIII),
perteneciente a la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en
Bosnia Herzegovina y que desplegó en Trebinje de abril a agosto de
2000, llevó el nombre de Ristori Granados.
Escudo del Subgrupo Táctico Ristori Granados
Junto a Rama y Cancela, el soldado Manuel Lois García es el
infante de Marina más recordado, tanto en los acuartelamientos del
Cuerpo, como en su localidad natal de Ordes (A Coruña). El 7 de
83
Una historia detallada de su vida se encuentra en RISTORI PÉLAEZ, Manuel.
Biografía de don Ambrosio Ristori Granados. Revista de Historia Naval, año XVI,
número 63. Madrid, 1998.
95
septiembre de 1937, a bordo del crucero Baleares, durante el
combate del cabo Cherchel, a unas seis millas de la costa argelina,
este infante de Marina que servía en la artillería antiaérea del
crucero, concretamente como telefonista del cañón número 4,
demostró un heroísmo extraordinario. Por su gesta, evitando una
gran explosión que podría haber causado una terrible mortandad
entre los 1220 miembros de la dotación del crucero, graves daños en
el buque o incluso su completa pérdida, el soldado de Infantería de
Marina Manuel Lois García, que moriría en la noche siguiente a
consecuencia de sus gravísimas heridas, fue condecorado la misma
noche de su heroica acción con la Medalla Naval, concedida por el
almirante de la Flota84. Posteriormente, el 30 de mayo de 1939, una
vez resuelto favorablemente el preceptivo juicio contradictorio, le fue
concedida la Cruz Laureada de San Fernando.85
La mayoría de los testimonios que detallan el hecho coinciden
en la parte esencial, aunque presentan ligeras variaciones. A
continuación se citan cuatro fuentes que relatan la hazaña del
soldado Lois. La primera es el parte de campaña86 del comandante del
crucero al almirante de la Flota:
“(…) a las once y cinco recibimos el segundo impacto, (…)
produciendo gran número de cascos y metralla, que alcanzaron
los puentes, caja de urgencia del cañón número 4 y el incendio de
un proyectil iluminante. Al ser pedidos por el comandante de la
batería voluntarios para arrojar los proyectiles al agua, se
ofrecieron todos los que estaban a su alrededor, comenzando
inmediatamente la faena, en la que destacó el soldado de
Infantería de Marina Manuel Lois, que acudió el primero y abrió la
puerta de la caja de urgencia, manteniéndose en su puesto hasta
que las quemaduras muy graves que sufría le hicieron caer
desplomado en cubierta.”
La segunda es una carta muy emotiva, de fecha 11 de
septiembre de 1937, que escribió el comandante del Baleares,
capitán de navío Manuel de Vierna y Belando, dirigida al teniente
84
Concesión aprobada en el BOE, núm. 408, de 2 de diciembre de 1937. En esta
disposición figura una exposición detallada de los méritos que se citan.
85
Concedida por Orden de 30 de mayo de 1939, BOE núm. 153. Contiene una
relación sucinta de méritos.
86
OUBIÑA, F.J. Historia Marítima Española. Escuela Naval Militar, 1982, páginas
280 y 281. Citado por O´DONNELL Y DUQUE DE ESTRADA, Hugo. La Infantería de
Marina española: Historia y Fuentes. Empresa Nacional Bazán, 1999, página 275.
96
coronel Olivera, jefe del Batallón de Infantería de Marina de Cádiz.
Después de aludir al combate de Cherchel y resaltar el hecho de que
las “máximas pérdidas han correspondido a la muy heroica y leal
Infantería de Marina”, el capitán de navío añade87:
“Es necesario que públicamente ponga V.S. en conocimiento del
resto del personal a sus órdenes, el heroico comportamiento de
los caídos, entre los cuales se distinguió el bravo Manuel Lois
García, que fue el primero en acudir al pañol de urgencia
incendiado, abriendo su puerta y sacando proyectiles, hasta que,
abrasado, cayó en cubierta. A tal héroe, se le ha concedido por el
Almirante, la Medalla Naval, y tengo la inmensa pena de que no
se le pudo salvar la vida.”
La tercera es la disposición que aprueba la concesión de la
Medalla Naval en diciembre de 1937. Dice así:
“ (…) dándose cuenta de las graves consecuencias que podría
tener el fuego para con los demás proyectiles, y sin detenerse ni
un solo instante a considerar el peligro que para su vida suponía
aquella caja envuelta en llamas, con serenidad, valentía y
desprecio absoluto de la vida, se lanzó a abrirla, lo que logró, no
sin que las llamas hicieran presa en él, que aún luchó unos
instantes para conseguir sacar algún proyectil, hasta que
abrasado por todas partes se le retiró a la enfermería en estado
gravísimo. Gracias a su intervención rápida y eficacísima, que no
perdió un segundo en vacilaciones, pudo apagarse el fuego y
evitar una explosión segura.”
La cuarta es la Orden de concesión de la Cruz Laureada de San
Fernando al soldado Lois. En la relación sucinta de méritos que se
citan, se dice lo siguiente:
“ (…) lo que apercibido por el soldado de Infantería de Marina
Manuel Lois García, telefonista del cañón número 4, se da cuenta
del peligro que otras explosiones podrían acarrear al buque, hace
que se dirija hacia la caja de iluminantes y zafe la única tuerca de
sujeción que tiene, al quedar la puerta sin cierre alguno se abre
violentamente a causa de la presión interior y una llamarada da
de lleno sobre el cuerpo de Lois y prende sus ropas, no obstante
87
Edición del diario ABC, de 7 de septiembre de 1962, página 19.
97
lo cual, con absoluto desprecio de su vida, se lanzó sobre un
proyectil que arroja al agua.”
En su memoria, además de una calle con su nombre en Ferrol,
encontramos cuatro inscripciones en los diferentes acuartelamientos
que ocupan actualmente las unidades de la Infantería de Marina. Una
está en el acuartelamiento del Tercio de Levante en Cartagena, otra
en la que fue su unidad, el Segundo Regimiento, hoy Tercio del
Norte, en Ferrol, y dos en la sede del Tercio de Armada y el Tercio
Sur en San Fernando (Cádiz).
Homenajes al soldado Lois en los acuartelamientos del Cuerpo
En Ordes, la localidad coruñesa que vio nacer al laureado
soldado Lois, hay un monolito de granito en la Alameda que lleva su
nombre.
98
Alameda dedicada al soldado Lois en Ordes (A Coruña)
En el otro lado del monolito hay una placa que recuerda la
hazaña del soldado Manuel Lois García; en ella puede apreciarse la
insignia de la Cruz Laureada de San Fernando y la silueta del crucero
pesado Baleares. 88
Detalle del monolito al soldado Lois
88
Como puede apreciarse esta placa es igual a la que figura en el Tercio del Norte.
99
Existe la creencia, bastante generalizada y transmitida de
publicación en publicación, que el soldado Lois fue enterrado en el
Panteón de Marinos Ilustres, algo que no es exacto. Según el Acta de
Exhumación 276 del cementerio de Cádiz, el soldado laureado Manuel
Lois García fue enterrado el 9 de septiembre de 1937, en el nicho
temporal núm. 132, fila 7ª, patio 7º, línea Sur 89. Esta información
coincide con la que publicó en su día el diario ABC90, que afirma que
su cuerpo “…quedó y permanece en el nicho 132 de la línea Sur, del
patio núm. 7 del cementerio de Cádiz”, figurando asimismo una
fotografía de su lápida en el cementerio de Cádiz con la siguiente
inscripción:
“Al soldado laureado de Infantería de Marina Manuel Lois García.
Sus compañeros del Tercio del Sur.”
Panteón del soldado Lois
Los restos mortales del soldado Lois permanecieron en el
mencionado camposanto hasta el 26 de junio de 1965 en que fueron
exhumados, para ser definitivamente inhumados en Ordes, tras una
89
La Infantería de Marina española, foro citado, página 8. www.militar.org.ua.
Hemeroteca del diario ABC. Edición de 7 de septiembre de 1962, página 19.
www.abc.es.
90
100
petición de la Corporación Municipal de la Villa, y allí reposan en la
actualidad. Tras un acto solemne en San Fernando, el 28 de junio se
inició el traslado de los restos del heroico soldado llegando a su
destino el día 29 del mismo mes.
En el cementerio de la localidad natal del soldado Lois se
encuentra el panteón dedicado a su memoria, donde cada primero de
noviembre los infantes de Marina del Tercio del Norte le rinden un
sentido y merecido homenaje. En la pared vertical del panteón del
soldado Lois figura un espectro sosteniendo un ancla, una variación
sobre el escudo de la Infantería de Marina y una placa con el nombre
del héroe.
En el suelo, a la izquierda de la tumba donde descansa para
siempre el soldado Lois, podemos ver la representación en piedra de
la Cruz Laureada de San Fernando con un pebetero en el que arde
una llama ceremonial.
Laureada en piedra en el panteón del soldado Lois
Una Fuerza de Infantería de Marina (FIMAR XVIII),
perteneciente a la Fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en
Bosnia Herzegovina y que desplegó en Trebinje de mayo a noviembre
de 2002, llevó para rendir homenaje a su memoria el nombre de
Soldado Lois.
101
Escudo del Subgrupo Táctico Soldado Lois
Antonio Padrós Pagés, pertenecía al Segundo Batallón del
Primer Regimiento que, en 1898, se encontraba en Filipinas. Esta es
la transcripción que hace el general Pastor del heroico hecho
protagonizado por el sargento Padrós Pagés, el héroe de Imús:
“El sargento 1º del 2º Batallón del primer Regimiento de Filipinas
Antonio Padrós Pagés, se hallaba el 30 de Mayo de 1898
formando parte de la fuerza que al mando del Capitán del mismo
Batallón D. Miguel del Castillo y Benito María, se encontraba
sitiada por los insurrectos filipinos en la casa convento de Imús,
Cavite. – Como el cerco fuera cada vez más estrecho y existiendo
una casa inmediata al convento, del que una vez posesionado el
enemigo hubiera dominado por completo la posición de nuestras
fuerzas, se le ocurrió al Capitán Castillo quemar la referida casa,
hecho para el que se prestó voluntario el sargento Padrós, quién
saltando el parapeto en medio de una lluvia de balas y provisto
de una lata de petróleo, asaltó la casa en cuestión, pegándola
fuego y permaneciendo aislado de su fuerza todo el tiempo
necesario á que estuviera incendiada por todas partes. Una vez
conseguido, se volvió á su destacamento, corriendo mayor riesgo
102
aún al volver á saltar el parapeto del atrio del convento, pues
apercibido el enemigo de la operación que llevó a cabo,
extremaron y concentraron sus fuegos sobre dicho valiente
sargento. Después del hecho acabado de relatar, fue herido, sin
que por ello dejara de seguir en su puesto de combate…sin que
hasta la fecha se tenga conocimiento de que por el acto heroico
que relato, haya recaído resolución de ninguna clase, como
consecuencia del parte que en 3 de febrero de 1899 dio el
Capitán D. Miguel del Castillo, una vez presentado en Manila
procedente de su prisión; tengo el honor de relatar nuevamente a
V.E. el hecho a que me refiero.”
Patio del Segundo Campamento del Tercio de Armada
La Cruz Laureada de San Fernando, que se había solicitado para
este héroe, fue denegada el 24 de junio de 1903, por no haber sido
tramitada dentro del plazo que marcaba el reglamento de la Orden de
San Fernando91.
En su honor, la FIMAR XXI, desplegada en Mostar (Bosnia y
Herzegovina) de diciembre de 2003 a mayo de 2004 y perteneciente
a la Fuerza de Estabilización de la Alianza Atlántica (SFOR), llevó el
nombre de Sargento Padrós Pagés. Asimismo, el Patio de Armas del
91
BLANCA CARLIER, José María. La gesta del Sargento Padrós. Un mundo de
historias. Revista Arena y Cal, junio 2003. www.islabahía.com.
103
segundo campamento del Tercio de Armada lleva actualmente el
nombre de Sargento de Infantería de Marina Padrós Pagés.
En la histórica localidad madrileña de El Pardo administrativamente parte de un distrito de la Villa y Corte-, a la
entrada de la iglesia parroquial, hay un monolito que fue inaugurado
en mayo de 1983 para honrar la memoria del cabo habilitado de
Infantería de Marina Luis Manuel López Martínez, perteneciente a la
compañía Mar Océano de la Guardia Real. El 25 de septiembre de
1982, este soldado Real e infante de Marina –infante de Marina y
soldado Real que “tanto monta, monta tanto”- entregó su vida
heroicamente por sus semejantes en el Nogal del Barranco, en Ávila,
en la vertiente meridional de la Sierra de Gredos, durante el rescate
de unos montañeros que habían quedado atrapados por la crecida de
un río.
Monolito a la entrada de la iglesia parroquial de El Pardo
En el cuartel del Príncipe en El Pardo, en la entrada del edificio
de la compañía Mar Océano, puede verse también un ancla con una
inscripción en memoria de Luis Manuel López Martínez.
104
Cuartel del Príncipe. Compañía Mar Océano. El Pardo
En noviembre de 2004, el alférez de Infantería de Marina Juan
Manuel Villa Martín, miembro de la Unidad de Operaciones Especiales
del Tercio de Armada, desapareció durante el desarrollo de un
ejercicio al precipitarse al agua a unas 25 millas de Cádiz, mientras
realizaba un descenso rápido desde un helicóptero a un submarino.
En atención a los méritos y circunstancias que concurrían en su caso,
fue ascendido a teniente de Infantería de Marina a título póstumo.
Como homenaje a este joven oficial que había ingresado en la
Armada como soldado profesional de Infantería de Marina, la plaza de
Armas del acuartelamiento de la Infantería de Marina en Haití,
durante la Operación Mar Caribe en el marco de Naciones Unidas, fue
bautizada con el nombre de Alférez J.M. Villa.
La placa que presidió esta plaza, se conserva actualmente en el
Tercio de Armada. En la misma puede verse, además del emblema de
la Infantería de Marina, el distintivo del diploma de mando de
unidades de operaciones especiales.
105
Placa en la Plaza de Armas en Haití. Operación Mar Caribe
Dos fuerzas de operaciones especiales pertenecientes a la
Infantería de Marina desplegadas en El Líbano, la FOE VIII, de
diciembre de 2008 a abril de 2009, y la FOE XI, de diciembre de 2009
a abril de 2010, bautizaron una plaza en el acuartelamiento que
ocuparon durante su estancia en Líbano con el nombre de Teniente
Juan M. Villa Martín.
Placa en el acuartelamiento de la VIII FOE de IM en Líbano
106
Asimismo, como permanente homenaje, y en honor de este
infante de marina de operaciones especiales, la plaza del
acuartelamiento de la Fuerza de Guerra Naval Especial, en la Estación
Naval de la Algameca en Cartagena, ostenta el nombre del teniente
Villa.
Plaza de Armas de la Fuerza de Guerra Naval Especial
El célebre músico y compositor Germán Álvarez Beigbeder, fue
director de la Banda de Música del Regimiento Expedicionario de
Infantería de Marina en Marruecos desde su creación92. Este
Regimiento entró en servicio el uno de enero de 1913, y se constituyó
con las fuerzas de Infantería de Marina destacadas en Álcazar y
Larache. Dependía del Inspector General del Cuerpo y estaba a las
órdenes del Ministro de la Guerra. Su estructura orgánica era de dos
batallones de a seis compañías, de 120 soldados cada una, más una
compañía de ametralladoras.
A partir de 1918, Álvarez Beigbeder asumió la dirección de la
Banda del Regimiento de Infantería de Marina en San Fernando. En el
año 1929 abandonó la carrera militar para dedicarse en exclusiva a
componer. Entre otras muchas obras, es el autor de la música del
92
Real Decreto de 8 de diciembre de 1912, publicado en la Gaceta de Madrid núm.
343.
107
Himno de la Armada, siendo la letra de José María Pemán. En el
número 56 de la calle Larga de Jerez, su ciudad natal, existe una
placa que recuerda su nacimiento.
Placa en el número 56 de la calle Larga en Jerez
Al alcanzarse la histórica cifra de las 500.000 horas de vuelo,
conmemoradas oficialmente en noviembre de 2011, un total de
cuarenta y siete miembros de la dotación de la Flotilla de Aeronaves
de la Armada habían fallecido en acto de servicio.
Como símbolo del recuerdo de homenaje y gratitud por su
entrega y su sacrificio, citaré un ejemplo de los muchos que sirven de
merecido y respetuoso homenaje a los caídos del Arma Aérea de la
Armada, fiel heredera del espíritu de la Aeronáutica Naval, creada por
Real Decreto de 15 de Septiembre de 1917 durante el reinado de
Alfonso XIII. En la sede de la Flotilla de Aeronaves de la Armada, en
la Base Naval de Rota, puede verse una placa que recuerda a los
cuatro fallecidos en acto de servicio, el 16 de abril de 2010, a bordo
de un helicóptero de la Tercera Escuadrilla durante el desarrollo de la
Operación Hispaniola en Haití.
108
Flotilla de Aeronaves. Base Naval de Rota
El sargento de Infantería de Marina Rafael Carmona Páez,
además de un magnífico profesional, fue un corredor de fondo de alto
nivel, un deportista de elite con un palmarés excepcional. Por sus
grandes logros deportivos, tuvo la satisfacción de representar a la
Armada y a las Fuerzas Armadas en numerosas competiciones de
atletismo. Sus grandes éxitos le llevaron a formar parte del Equipo
Nacional de Maratón, ganando en 1984 esta prestigiosa y exigente
prueba en la edición de Madrid. Fue también una excelente persona,
un hombre sencillo y bondadoso que dejó un gran recuerdo entre
todos los que le conocieron. Murió joven, entrenando, atropellado por
un tractor en un desgraciado accidente ocurrido en la gaditana sierra
del Retín.
En San Fernando hay un popular club de atletismo que lleva su
nombre y todos los años se celebra una carrera memorial en su
honor. En el parque del Oeste de esta ciudad gaditana puede verse
un monumento dedicado al sargento de Infantería de Marina Rafael
Carmona Páez con el siguiente y entrañable texto:
“Su humildad como persona, engrandeció aún más sus
victorias.”
109
Parque del Oeste. San Fernando (Cádiz)
En diciembre de 2011 se inauguró en el acuartelamiento de El
Goloso, sede de la Brigada Mecanizada Guadarrama del Ejército de
Tierra, un monolito en memoria de los cinco caídos en acto de
servicio en febrero de 2011, mientras se preparaban para desplegar
en el Líbano.
Brigada Mecanizada Guadarrama. El Goloso (Madrid)
110
Dos infantes de Marina, el sargento primero Víctor Zamora
Letelier y el cabo primero Javier Muñoz Gómez, formaban parte del
Grupo Especial de Desactivación de Explosivos (GEDE) de la Fuerza
Expedicionaria de Infantería de Marina Libre Hidalgo IV, perteneciente
a la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) del Tercio de Armada.
Detalle del monolito en El Goloso (Madrid)
Finaliza aquí este respetuoso periplo recopilatorio que nos da
una idea general de los recuerdos que han quedado, tanto de las
vidas de miles de infantes de Marina que a lo largo de los siglos
dieron lo mejor de sí mismos en defensa de España y de los
españoles, como de las gloriosas unidades en las que sirvieron. A
pesar de que, en la inmensa mayoría de los casos, sus historias
personales hayan caído en el olvido, todos los infantes de Marina que
desde 1537 han servido en el Real y Glorioso Cuerpo de Infantería de
Marina permanecen con vida en nuestra memoria colectiva,
disfrutando sin pretenderlo de una merecida fama póstuma. Aunque
ellos no buscaron reconocimiento ni gloria, cada soldado de Marina
vivirá siempre que se mantenga en nuestro recuerdo. Cada vez que
un infante de Marina grite orgulloso: Valiente por tierra y por mar, allí
estarán todos.
111
Cuartel de Batallones de San Carlos
112
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Las fotografías pertenecen a las oficinas de prensa del Tercio de
Armada, Tercio del Norte, Tercio de Levante y Agrupación de
Madrid, y a los archivos personales de los siguientes infantes de
116
Marina: general de división Pablo Bermudo y de Espinosa;
coronel Juan Feal Vázquez; teniente coronel José María Gómez
López y del autor, así como del capitán de fragata Juan Escrigas
Rodríguez.
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