P. Inspector Inauguración Congreso Familia 2009

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P. Inspector Inauguración Congreso Familia 2009
OBRA DE DON BOSCO
Dirección Provincial
Av. República 173
Casilla 29 – 2
F: 4951800
SANTIAGO – CHILE
Monseñor Bernardo Bastres, Obispo de Punta Arenas y Presidente de la Comisión de
Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal;
Monseñor Tomás González, Obispo Emérito de Punta Arenas;
Reverendo Padre Marek Burzawa, Vicario para la Familia;
Reverendo Padre Juan Francisco Pinilla, Vicario para la Educación;
Sor Graciela Pinto, Hna. Provincial de las Hijas de María Auxiliadora;
Miembros de los Consejos Inspectoriales de la Congregación Salesiana y de las Hijas de
María Auxiliadora;
Representantes de los grupos de la Familia Salesiana;
Representantes de las entidades que patrocinan este Congreso; (Vicaría para la Familia,
Comisión Nacional de Pastoral Familiar de la Cech; Centro UC de la Familia; Universidad
Silva Henríquez; Canal 13; Fundación Hacer Familia, Corpbanca y Comisión Bicentenario
de la Iglesia);
P. Manuel Fajardo Ubilla y equipo Inspectorial de Animación Familiar;
P. Néstor Muñoz, Director del Centro Educativo Salesianos Alameda;
Padres Directores y Hermanas Directoras;
Padres Párrocos y Coordinadores de Pastoral;
Hermanos en la fe;
Estimados amigos y amigas:
La génesis de este Congreso se remonta a algunos años atrás, cuando dentro de la Pastoral
Juvenil de nuestra inspectoría existía la “Pastoral Familiar” y no el término “Animación”
como lo denominamos hoy.
Hablamos del año 2004. El delegado de la Pastoral Juvenil de ese entonces, el P. Hugo
Strahsburger convocó a quienes trabajaban con y para las familias de nuestras
comunidades educativo pastorales, para conformar el Equipo Nacional de Pastoral Familiar,
que tendría como principal objetivo, delinear el rumbo que este departamento de la
Inspectoría debía tener dentro de la Pastoral Juvenil.
La pregunta era ¿qué es y qué debiera ser la Pastoral Familiar?
Ese mismo año y como parte de la realización de un itinerario, se realizó el Primer
Encuentro Nacional, en Quilpué, hasta donde llegaron centros de padres, miembros de los
Consejos parroquiales de las parroquias confiadas a los salesianos, representantes de EME,
EPE, Hogares Don Bosco, a compartir lo que ellos estaban haciendo en este tema. La
conclusión fue: Debemos hacer un catastro más acucioso y reunirnos el próximo año a
establecer claramente cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestras familias.
Así ocurrió, y en 2005 Catemu fue el centro de reunión donde posiblemente muchos de
ustedes estuvieron presentes. Allí, después de un fin de semana de compartir experiencias y
el conocimiento de algunos expertos invitados, se pudo por fin establecer cuáles eran las
características fundamentales de nuestras familias. Podemos recordar que dentro de las
dificultades presentes, estaban:
La falta de motivación en las familias para participar, padres que no asumen el rol de
“primeros educadores” de sus hijos, la falta de presencia y compromiso de ambos padres,
la poca valoración de la propuesta pastoral. Desconocimiento del Sistema Preventivo y
Proyecto Educativo, poca oferta de formación para las familias; dificultad para enfrentar
experiencias nuevas en la educación de los hijos y para superar crisis familiar, condiciones
de vida que dificultan la vida de familia: horarios de trabajo, consumismo, etc,
desintegración de la familia y nuevas pobrezas, pérdida de la autoridad de ambos padres, y
la falta de comunicación entre padres de familia y educadores. Falta permeabilidad.
Dificultad para trabajar en red.
Pero el panorama no era tan desalentador: sí habían importantes fortalezas como:
La disposición y compromiso al servicio solidario, una capacidad efectiva de realizar cosas
cuando hay motivación, conciencia de la buena formación que brinda el colegio –propuesta
educativa-, participación, formación y realización de experiencias significativas de papás e
hijos. (Ej.: Participación eucarística), apertura a la diversidad de las familias y sus
situaciones, testimonio coherente y consecuente en la vida eclesial-parroquial que llevan
algunas familias y que la aportan a la CEP, y el asumir la “marca – sello” de identidad
salesiana.
Sin embargo faltaba un punto fundamental, y recordábamos el Capítulo General XXIII, que
al definir lo que significa ser un “honrado ciudadano” –parte de la misión de formar a los
jóvenes legada por Don Bosco- incluía “Vivir con generosidad en la familia y
prepararse para formarla”, es decir, debíamos preocuparnos por nuestros jóvenes,
futuros padres de familia.
Entretanto, y a solicitud del Área de Pastoral Juvenil, el Consejero para la Pastoral Juvenil
de ese entonces, P. Antonio Domenech (recientemente fallecido), nos aclaraba desde Roma,
cómo debía tomarse una Pastoral Familiar dentro de la Pastoral Juvenil. ¿Era un tema
solamente sacramental o debía ir más allá?
El P. Domenech nos dio pistas importantes:
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La familia constituye para muchos jóvenes la primera agencia importante de
seguridad ante la desorientación y angustia que les produce la complejidad de la
vida moderna.
Educar a los jóvenes no se puede hacer bien sin tener en cuenta su familia.
La orientación vocacional de la vida es una finalidad común a la familia y a la
pastoral.
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Proponer a los jóvenes un camino formativo hacia la vocación matrimonial, un
campo específico de la Pastoral Juvenil por desgracia poco cuidado hasta ahora
y que afecta directamente a la calidad de las futuras familias.
El vínculo entre la Pastoral Juvenil Salesiana y la Pastoral Familiar es uno de los
campos más prometedores y estratégicamente más importantes para el futuro de
ambas. Además, de este modo se podría encontrar una solución natural al
problema cada vez más sentido de la “continuidad” de la Pastoral Juvenil con
los jóvenes adultos que se encaminan al matrimonio.
Y nos dejaba algunas preguntas:
¿Cómo se aplica el Sistema Preventivo? ¿Qué formación se da a los jóvenes en vista
del matrimonio? ¿En qué consiste programáticamente la formación al amor? ¿Cómo
se afrontan las exigencias de una recta educación sexual?
Llegamos así a la conclusión de que la Pastoral Familiar no debía ser sólo un departamento
más de la Pastoral Juvenil, sino un “Equipo de Animación” con un carácter trasversal a toda
la misión.
En su consigna de 2006: “La Familia, cuna de la vida y del amor y lugar primario de
humanización”, el Rector Mayor P. Pascual Chávez parecía haber dado de lleno en nuestra
preocupación. El P. Chávez indicaba cuatro compromisos pastorales:
1.- Asegurar un especial compromiso de educar al amor en el ámbito de la acción
educativa y pastoral salesiana;
2.- Acompañar y sostener a los papás en sus responsabilidades educativas;
3.- Promover y calificar el estilo salesiano de familia;
4.- Crecer en el espíritu y experiencia de Familia Salesiana.
Y algunas sugerencias prácticas:
·
Preparar, en el itinerario de formación de los jóvenes, un camino gradual y
sistemático de educación en el amor, que ayude a los adolescentes y a los jóvenes
a comprender el valor humano y cristiano de la sexualidad,
a madurar una relación positiva y abierta entre muchachos y muchachas,
a afrontar, a la luz de la dignidad de la persona humana, de los valores de la vida y de
los criterios del Evangelio, las diversas cuestiones modernas sobre la vida y sobre la
sexualidad humana,
a abrirse al proyecto de Dios como camino concreto para vivir la propia vocación
para el amor, e...
·
Implicar a las familias en el camino de educación y de evangelización que
proponemos y animamos entre los jóvenes, por medio de iniciativas como encuentros
donde compartir padres e hijos, catequesis familiar, implicación de padres en la animación
de los grupos del Movimiento Juvenil Salesiano, celebraciones y encuentros juntos,
comunidades cristianas familiares como punto de referencia para el camino de fe propuesto
a los jóvenes, etc.
Luego de dos años, en 2008, la Congregación Salesiana celebró su Capítulo General XXVI,
en Roma, entre los días 23 de febrero y 12 de abril.
Los capitulares reunidos tuvieron una palabra que decir al respecto, como uno de los puntos
preocupantes dentro del V núcleo, “Nuevas Fronteras”.
Señalan los documentos capitulares:
“Una particular atención hay que reservar para la situación actual de la familia, que es el
sujeto originario de la educación y el primer lugar de evangelización. Toda la Iglesia ha
tomado conciencia de las graves dificultades en las que ésta se encuentra y advierte la
necesidad de ofrecer ayudas extraordinarias para su formación, su desarrollo y el ejercicio
responsable de su misión educativa.
Por esto, también nosotros estamos llamados a hacer de modo que la pastoral juvenil esté
cada vez más abierta a la pastoral familiar.
Asumir una atención privilegiada a la familia en la pastoral Juvenil, según el CG XXVI
significa:
Que la comunidad:
- implique y forme a los padres en la acción educativa y evangelizadora de sus hijos;
- promueva itinerarios de educación afectiva sobre todo en la edad de la adolescencia
y acompañe a los jóvenes en la experiencia del noviazgo, valorando la aportación de
los padres, de los seglares corresponsables y de los miembros de la familia
salesiana.
Que la Inspectoría:
- coordine y sostenga los esfuerzos de las comunidades educativo-pastorales en la
educación afectiva de los jóvenes y en el acompañamiento de los novios;
Que el Rector Mayor y su Consejo:
- Ofrezca, a través del Dicasterio de la pastoral Juvenil, orientaciones sobre los
itinerarios de educación afectiva de los jóvenes, para sostener el compromiso de las
Inspectorías y de las comunidades.
Por todo lo anteriormente expuesto, la pastoral Juvenil de la Inspectoría de Chile, a través
de su equipo de Animación Familiar preocupada de acompañar a los equipos de Animación
familiar de las comunidades educativo- pastorales salesianas a lo largo del país, y bajo la
mirada de la Iglesia y de la Congregación ya descrita, está desarrollando un proyecto
inserto en el PDI (Proyecto de Desarrollo Inspectorial) para el trienio 2007-2009.
Fiel a su cumplimiento, durante el año 2008 realizaron 4 encuentros zonales (norte, centro,
sur y austral) para compartir experiencias significativas, formar conocer la realidad local, y
distinguir luces y sombras en nuestras familias.
Siguiendo con los objetivos específicos del Proyecto, es que se determinó realizar un
Congreso Nacional de Animación Familiar, en el que participen todos los actores
involucrados y susceptibles de ser beneficiados: familias, padres y apoderados, directores,
párrocos, miembros de los consejos parroquiales, educadores de todas las presencias y
sobre todo, nuestros jóvenes futuros padres de familia.
La importancia de este Congreso, para nuestra Congregación, la hemos dejado claramente
expuesta con este recuento del trabajo realizado durante años. La crisis que viven nuestras
familias, el poco interés de la juventud por establecer lazos permanente de compromiso y
donación mutua, la imagen que nos proyecta la Sagrada Familia, y el interés de nuestro
Padre y Maestro Don Bosco por dar a sus jóvenes más desposeídos una familia, nos hace
agradecer cada día más a Dios, por permitirnos colaborar con un grano de arena, es nuestro
regalo por los 150 años de nuestra Congregación y para nuestra patria por su Bicentenario.
Gracias por recibir el apoyo de tantas instituciones que hoy nos patrocinan y sobre todo por
su presencia hoy aquí.

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