Estereotipos sociales

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Estereotipos sociales
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Estereotipos sociales
Un estereotipo es una idea sobre algo que aceptamos de forma
pasiva, o lo que es lo mismo, que adoptamos sin someterla al juicio
de la experiencia o del conocimiento directo. Los estereotipos son
generalmente “comunes” y ésa es la razón principal de su
existencia: cuando un grupo o una sociedad da por válida una idea,
cada uno de sus miembros no la somete a su propia razón o a su
propia experiencia, sino que da por válido el juicio compartido de su
comunidad. No obstante este juicio es erróneo en muchas ocasiones,
no sólo por errores achacables al error inocente, sino al interés
político, económico y/o cultural de quienes lo extienden desde una posición de poder.
Los estereotipos funcionan pues a la manera de los prejuicios. Y los estereotipos
sociales, que son los que queremos estudiar aquí, afectan de forma directa a grupos
sociales concretos, que pasan a ser “percibidos” por el resto de la comunidad -o por los
demás- de una manera “prejuiciosa” o, precisamente, “estereotipada”.
Este forma colectiva de asunción de ideas se alimenta a sí misma, transmitiéndose de
generación en generación y vinculándose continuamente a erróneas generalizaciones
basadas en prejuicios culturales (étnicos, religiosos, sociales o nacionales). La forma en
que todo el mundo suele tener una idea asociada a determinados grupos étnicos (los
gitanos, los árabes…), religiosos (los judíos, los musulmanes…), sociales (los jóvenes,
las mujeres…) o nacionales (los chinos, los norteamericanos…) es un ejemplo perfecto
de cómo nacen, se activan y se expanden los estereotipos.
Los estereotipos sociales tienen, entonces, a crear generalizaciones sobre determinados
colectivos internos a una sociedad. Así se suele asociar a los jóvenes con las conductas
irrespetuosas, a los rockeros con la droga y el alcohol, a los pobres o marginados con el
crimen, y a los ricos con la avaricia y el egoísmo. Los colectivos profesionales tampoco
se libran de los estereotipos, y aún se pueden oír expresiones como “tienes cosas de
bombero”, o epítetos nada amistosos como el que califica al abogado de “chupatintas” o
al médico de “matasanos”.
En lo referente al lenguaje tampoco estamos libres de pensamientos estereotipados.
Muchas veces se piensa que determinados colectivos lingüísticos, por hacer uso de
algún tipo de variedad dialectal, hablan su idioma de una forma peor que el resto de los
hablantes (ocurre, por ejemplo, en España con el andaluz o el extremeño). Otras veces
se descalifican las jergas juveniles calificando a los jóvenes de ignorantes de su lengua,
cuando tienen más que ver con la rebeldía y el deseo de innovación; o las jergas
profesionales de académicos, abogados y médicos como ejemplo de pedantería, cuando
la extrema precisión es un requisito necesario en sus comunicaciones.
http://html.rincondelvago.com/estereotipos-sociales.html
Los Estereotipos
Curso : 3 ½ B
Fecha : 26/04/2002
Asignatura : Filosofía
Índice
Introducción .......................................................1
¿Qué son los estereotipos? .......................................................2
La Comunicación y los Estereotipos ..............................................4
Los Estereotipos de género. .......................................................5
Estereotipos de la Mujer .......................................................5
El hombre y los Estereotipos .......................................................7
Los Niños y los Estereotipos .......................................................9
Conclusiones .....................................................10
Bibliografía ......................................................11
Introducción
Hoy en día estamos insertos en una sociedad donde lo más el desarrollo de las sociedades se produce a
través de los intercambios de información, vivimos la era de las comunicaciones. Desde sus comienzos,
donde su función era netamente informar y comunicar, los medios de comunicación han cambiado mucho
llegando en muchos casos a desvirtuarse sus objetivos y convertirse en elementos manipuladores de la
sociedad. Los medios de comunicación juegan un papel importante en el enriquecimiento social y
estamos totalmente ligados a ellos, desde escuchar las noticias por la radio, hasta realizar compras vía
Internet. , tanto es así que estamos en un punto donde estas nos dominan; guían el curso de nuestras
vidas y dictan nuestras formas de conducta. Es en ese punto donde los seres humanos deberíamos
dibujar la raya y establecer un límite, pero nuestros ojos se enceguecen y nos dejamos llevar adoptando
lo que los medios nos dictan..... es aquí donde se forman los estereotipos, modelos de conducta que se
convierten en esquemas profundamente arraigados en nuestras mentalidades al punto que los adoptamos
como parte de la “naturalidad” humana.
¿Qué son los estereotipos?
Aunque los estereotipos nos parezcan algo grande, algo en lo que los medios de comunicación tienen un
alto grado de responsabilidad, en realidad no es tan así ya que un estereotipo puede ser una idea
colectiva que se tenga respecto de cualquier cosa, como podría ser una característica, entonces, por
ejemplo, si un grupo de 10 o incluso menos personas que piensen de la misma forma acerca de cómo se
debe combinar los colores para vestirse, han creado un estereotipo, pero específico de ese grupo de
personas; entonces un estereotipo, en rigor, no siempre es algo masivo, pero son los otros, los que sí
tienen que ver con los medios de comunicación, los que afectan la psiquis de las personas y que pueden
alterar, como consecuencia, el curso de la sociedad.
Si tratamos de definir la palabra “estereotipo” como lo haría un diccionario obtendríamos una definición
más o menos así: “Conjunto de ideas que un grupo o una sociedad obtiene a partir de las normas o
patrones culturales previamente establecidos”. Esto demuestra que en el fondo los estereotipos son el
producto de la atribución de una determinada característica a objetos (o grupos de personas), que tiene
su origen en una generalización indebida o demasiado aproximativa y arbitraria de la realidad, y que, por
lo tanto, tiende a prescindir de cualquier conclusión lógica o de una comprobación experimental.
Aunque se reconozca a los estereotipos una cierta utilidad en la comunicación humana es evidente que
tienden a transformar datos imprecisos en descripciones rígidas, las que se adoptan como parte de lo
típico. Los estereotipos también tienden a identificarse con los prejuicios sociales que nacen de una falsa
generalización de algún hecho en particular, y que derivan, más que de una conclusión intelectual, de una
profunda participación afectiva que rechaza las indicaciones que señala la experiencia (prejuicios).
En la actualidad existen muchos estereotipos que pueden deberse a diferentes características como clase
social, edad, religión, etnia, sexo, y la lista podría llenar esta página y los medios de comunicación son
uno de los principales culpables ya que a través de muchas estrategias comerciales logran establecer
modelos de conducta o apariencia que la mayoría de las personas tratará de adquirir. La comunicación
presenta estereotipos de casi todos los “tipos” de persona (hombre, mujer, niño, anciano, político, dueña
de casa, homosexual y un largo etcétera).
Dibujo que demuestra metafóricamente como los medios de comunicación manejan y domi- nan a la
sociedad.
La comunicación y los estereotipos
Los estereotipos se transmiten y promueven por diversas vías, tales como la educación formal y la
educación informal, principalmente en el núcleo familiar y a través de los medios masivos de
comunicación. Cuando prendemos la televisión, la radio o abrimos una revista, le estamos abriendo la
puerta de nuestro hogar y de nuestra mente a una serie de ideas y de imágenes que, si bien, por un lado,
reflejan la realidad, nos informan y nos entretienen, por otro lado presentan una visión reducida y
tendenciosa de cómo vivir, como pensar, como vestir, como SER.
Todas las personas, casi por instinto, trataremos en algún momento de nuestras vidas de encajar en
alguna clase social o grupo y para ello se hace necesario cumplir con los requisitos necesarios para llegar
a establecerse en uno. La comunicación es el medio que se preocupa de establecer dichos grupos. A
través de comerciales de alguna casa comercial que muestra modelos vistiendo la ropa de la temporada,
por ejemplo, establece como deberían ser las personas para poder verse bien con esa ropa e
inconscientemente las personas trataran de verse como los modelos del comercial. Si bien los
comerciales utilizan estrategias de marketing para llegar al consumidor, lo hacen muy bien hasta el punto
de dominarlos. Luego las personas al ver una y otra vez el comercial irán aumentado las ganas de cumplir
con el estereotipo que este estableció. Pero la moda es solo un caso ya que las comunicaciones están
repletas de estereotipos que van desde que ropa se debe usar hasta la marca de detergente que se debe
comprar.
En el fondo la comunicación es el medio por el cual nos llega la información y que nosotros sin realizar un
análisis lógico, la estereotipamos.
Los contenidos de la mayoría de los medios de comunicación, como es el caso de las telenovelas o los
anuncios publicitarios, presentan estereotipos o modelos de personas ideales, con los cuales nos
comparamos, o bien, imitamos y que constituyen una vía eficaz para preservar la idea de desigualdad
entre hombres y mujeres.
Los estereotipos de género:
“Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.”
Los estereotipos si bien se deben en gran magnitud a los medios de comunicación, existen otros, que
desde que nacemos nos son inculcados, que tenemos impresos en nuestra mente que ya son parte de
nuestra realidad: los estereotipos de género.
Desde que nacemos y nuestras familias saben de nuestro sexo, inmediatamente comienzan a
estereotiparnos: si el recién llegado es niña se le vestirá con ropas rosadas y su dormitorio se pintará con
colores similares y sus repisas tendrán muñecas y peluches; si el bebé es varón se le vestirá con colores
celestes y sus juguetes serán desde ese momento autos de juguete, legos, rompecabezas; estos son los
primeros rasgos diferenciadores que tendrán damas y varones a lo largo de toda su vida.
Estereotipos de la mujer
En nuestros tiempos la televisión juega un papel importantísimo en el establecimiento de estereotipos,
especialmente de género (o sexo), ya que tiene el potencial de crear valores sociales y ejercer influencia
en las personas porque ofrece definiciones, presenta modelos, y puede ser un exponente de cambios.
Dentro de los múltiples estereotipos que nos ofrece está el de la mujer ideal que, a través de los anuncios
comerciales, muestra a una mujer feliz, espontánea, inteligente, respetable, socialmente aceptable,
deseable e influyente. No contradicen lo que se les dice, es complaciente, servicial, atenta, etc.
Físicamente es delgada, con el cuerpo perfecto y facciones clásicas, bella.
Por consiguiente, esta imagen de la mujer ideal ha sido de gran impacto, ya que ha aumentado la
insatisfacción de las mujeres por su cuerpo, aunque todavía no se explica porque solo afectan a unas
mujeres y a otras no.
Las mujeres más jóvenes aparecen como objeto sexual en el que aplica todo lo mencionado en el párrafo
anterior. Las mujeres adultas aparecen en los anuncios como ama de casa, madre, trabajadora, sabia
(con respecto a los asuntos del hogar), paciente, bonita, etc. De esta forma los estereotipos que existen
sobre la mujer son trasmitidos día a día por televisión y se encargan de acentuar unos rasgos negativos
que no representan lo que es el género femenino, excepto en la mente de los varones que perpetúan
como algo natural esos estereotipos. Ejemplo de esto son los comerciales de detergentes, comida y otros
artículos de uso familiar los cuales presentan a la mujer como la típica ama de casa, débil, indefensa,
dependiente (de un hombre), delicada y sensible. Por su parte los vendedores de bebidas alcohólicas y
cigarrillo, por ejemplo, utilizan la imagen de la mujer bella, delgada, eternamente joven, seductora, y tonta,
la cual aparenta no tener un cerebro propio. Además, otra imagen muy utilizada es la de la mujer vana y
consumidora, la cual compra por comprar y esto le brinda una satisfacción ilimitada. Esta imagen es muy
utilizada por los vendedores de productos de belleza y los dueños de centros comerciales.
Es importante aclarar que todas estas características son falsas representaciones de lo que es una mujer,
pero lamentablemente la mayoría de las mujeres aceptan esta imagen que dada mediante los medios de
comunicación como la imagen que deben proyectar. Creen firmemente que estas imágenes reflejan los
estándares de la sociedad respecto a lo que es o debe ser la mujer ideal. Lo peor de esta situación es
que debido a la gran importancia que le dan a cumplir con las exigencias del molde perfecto ya
establecido, su autoestima se ve en ocasiones seriamente afectada al comparar su verdadera imagen con
la imagen idealizada proyectada por los comerciales y al darse cuenta de la gran diferencia existente.
Para esta mujer los medios de comunicación son la raíz de la inconformidad e inseguridad
experimentadas en su vida. Toda esta insatisfacción puede llevar a la mujer a desarrollar algún tipo de
desorden alimenticio.
Esta situación es realmente alarmante, como lo indica una encuesta realizada en Inglaterra durante el
2000 que reportó un promedio de 6% de niñas que dicen estar a dieta; mostró también que al cumplir
entre 15 y 18 años, aumenta el porcentaje a 16%. El 57.5% de las niñas entrevistadas afirmaron que su
apariencia es la preocupación más importante de su vida; 59% de las niñas entre 12 y 13 años de edad,
cuya autoestima es considerada como baja, vigilan obsesivamente su dieta y peso.
Por otro lado esta la mujer inteligente, fuerte, capaz y segura de sí misma que se revela contra estos
estereotipos y no permite que los medios de comunicación afecten su autoestima, ni confianza en sí
misma. Este tipo de mujer está conforme y satisfecha con lo que es y no siente la necesidad ni la presión
de entrar en el molde perfecto.
El hombre y los estereotipos
Los estereotipos, queramos o no, son parte de nuestra sociedad y cultura y con éstos hemos crecido. El
hombre admite la imagen de la mujer proyectada en los medios de comunicación como una imagen
verdadera y mezcla los distintos roles presentados hasta generar sus expectativas sobre lo que debe ser
la mujer ideal. Estas expectativas son unos de los factores que generalmente son la causa de la
frustración experimentada por los hombres al comparar a las mujeres a su alrededor ya sea madre, amiga
o pareja con las mujeres presentadas en los comerciales y darse cuenta que no cumplen con las
expectativas que ellos mediante los medios de comunicación formaron previamente. Los hombres creen
que de esta manera tienen derecho a presionar a las mujeres a que alcancen ese modelo perfecto. Por
ejemplo cuando hacen comentarios positivos a las delgadas y comentarios negativos a las gorditas.
Esta imagen dada de la mujer por los medios de comunicación logra en muchos casos acrecentar el
machismo en los hombres presentando a la mujer como un adorno, o sea, la deja en una posición de
permanente subordinación a lo que su hombre es o hace, además de presentarla como un ser humano
débil, dependiente e indefensa.
La imagen de la mujer seductora bella y tonta puede lograr que los hombres no valoren a la mujer y que la
vean solamente como un objeto sexual, distorsionando así el potencial de la mujer como ser humano.
Normalmente lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión, en este caso los comerciales, es
directamente el estereotipo que existe en la mente de un hombre o definitivamente la mala representación
y la subestimación de los roles de la mujer dentro de la sociedad. Los libretistas resaltan con más
frecuencia a las mujeres vanas pero bien difícilmente te presentan a la imagen de una mujer.
Pero el hombre y los estereotipos no sólo se relacionan con respecto de los estereotipos femeninos, sino
que también poseen patrones que los estereotipan, que, como habría de esperar, son infundados por los
medios de comunicación, especialmente la TV y sus comerciales: Hombre fuerte, valiente, adinerado,
independiente, cabeza de familia, agresivo, rebelde, con iniciativa, activo, trabajador, emprendedor,
expresivo, no sentimental, protector, potente sexualmente y siempre joven. Los estereotipos del hombre,
en general, lo definen por su situación profesional, es decir, al hombre se lo valora por su trabajo, estatus
en alguna institución, etc; un hombre siempre será más o menos importante dependiendo de su
desempeño profesional; en cambio la mujer se valora por su situación personal (apariencia, forma de ser,
etc)
Los niños y los estereotipos
La televisión es un medio masivo y es un instrumento socializador: lo que presenta y como lo presenta va
a ir dándole forma a muchos valores y actitudes en nuestra sociedad.
Gran parte de los niños de nuestra sociedad son criados con la televisión y es lamentable el hecho de que
las agencias de publicidad no están lo suficientemente conscientes de los prejuicios que sus campañas
publicitarias le causan a los niños al utilizar la imagen de la mujer. Los niños integran el estereotipo de la
supuesta mujer ideal y llegan a una conclusión distorsionada. Dado a que se encuentran en un momento
de su vida en el que van a desarrollar un concepto propio, este podría ser equivocado si toman seria
consideración de lo que ven en los comerciales.
En el caso de las niñas, van a crecer sintiendo la necesidad de entrar en el tan anhelado molde perfecto y
cumplir con las expectativas de los estándares sociales establecidos. Las niñas se pueden creer que así
tienen que ser, reproduciendo los estereotipos que ven en los comerciales. Por otro lado, en el caso de
los varones pueden desarrollar una imagen distorsionada de lo que es la mujer, y esto será la causa de
muchos de sus problemas al enfrentarse con una realidad parcial o totalmente diferente. Los varones se
pueden creer que todas las mujeres tienen que ser como lo que ven y por consiguiente pudieran rechazar
a las mujeres que no caben en ese molde de la mujer ideal. Esto se ve reflejado en los juegos, en los que
manifiestan todos los estereotipos que ya han integrado.
Estos estereotipos han pasado y pasarán de generación en generación
Conclusiones

Los medios de comunicación tienen el potencial de manejar masas y poder definir las conductas
de esta; entonces así como determina estereotipos que afectan a las sociedades, también
debería enviar mensajes que informen o enseñen acerca de estos, para no caer en ellos y así no
crear sociedades depresivas y que rechacen su propia persona.

Las mujeres son prácticamente las más afectadas por las comunicaciones ya que están
estereotipadas al máximo al punto que todas se podrían encajar en un estereotipo, debido a los
comerciales y, más que todo, a la moda que día a día muestra a mujeres extremadamente
delgadas, modelo que la sociedad femenina intentará imitar, estas son también las razones por
las cuales existe un gran número de mujeres que presentan trastornos alimenticios como la
anorexia y la bulimia.

Para no establecer los estereotipos en las sociedades el público debería analizar y tratar de
comprender la información que llega de los medios antes de estereotiparlos, de esta forma se
darían cuenta de que los modelos que tratan de seguir muchas veces están desvirtuados y
distan de la realidad con el fin de vender.

El establecimiento de estereotipos en una sociedad comienza con los niños que se alimentan de
lo que ven todos los días en la televisión, por ende los padres cumplen un papel fundamental en
este ámbito ya que deberían guiar a sus hijos, pero sin caer, claro, en estereotipos.

A pesar de que vivimos en una cultura de estereotipos sexistas, en los que aparentemente se
privilegia al hombre sobre la mujer, en realidad los estereotipos afectan negativamente a ambos
géneros, al constituirse en patrones o “paradigmas” divisionistas que no permiten el
descubrimiento, el desarrollo y la expresión de cualidades y valores propios del ser humano, sin
distinción de sexos.
Bibliografía
...impresa:

Monitor, Enciclopedia Salvat para todos, fascículo 102. Editorial Salvat S.A., Santiago, Chile.
1968.

Enciclopedia Universal Sopena, tomo 3. Editorial Ramón Sopena S.A., Barcelona
http://cajadecambios.blogspot.com/2007/01/prejuicios-sociales-definicin-causas-y.html
31 enero, 2007
Prejuicios sociales: definición, causas y consecuencias
Un prejuicio social es una predisposición negativa que una persona desarrolla hacia
un grupo de individuos, producto de la aceptación sin evidencias de un estereotipo
sobre ese grupo. Por ejemplo, el prejuicio de que "todos los judíos son avaros", que
influirá en la conducta futura de su portador ante cada encuentro con un judío, del cual
esperará avaricia. Estas predisposiciones, que albergamos consciente o
inconscientemente, pueden tener su origen en:

Una falacia de generalización. Se basa en una experiencia directa del
prejuicioso. Se conoce a un individuo con ciertas características, y se piensa
falazmente que, como él se comportó de esa manera, todos los de su grupo
también lo harán. Por ejemplo, el que fue asaltado por un hombre negro y luego
piensa que todos los negros son ladrones.

Una información incompleta o sesgada. No se basa en la experiencia directa,
sino en algo que nos dicen o que escuchamos/vemos/leemos en los medios de
comunicación sobre ciertos individuos o grupos. Estos son los tipos de
prejuicios más frecuentes ya que, en sociedades tan complejas como las actuales,
nadie puede entrar en contacto directo con cada una de las realidades y grupos
sociales existentes, en especial con los grupos sociales minoritarios. Entonces,
llegamos a adquirir un conocimiento global de lo que nos rodea apropiándonos
de conocimientos y opiniones ajenas. El problema es que dichos conocimientos
y opiniones de otros pueden ser incompletos o sesgados, y, por lo tanto,
prejuiciosos. Por ejemplo, el famoso caso de la prensa racista, que sólo muestra
a los negros y a los inmigrantes en noticias negativas, sin darles acceso al
espacio público como fuentes, haciendo que el lector adquiera o ratifique sus
prejuicios negativos sobre esos grupos humanos.

Presentar ciertas características de personas o grupos como esenciales,
cuando en realidad son existenciales. Lo esencial tiene que ver con el SER, lo
accidental con el ESTAR. Así, puede haber prejuicios que consisten en
estigmatizar a una persona, es decir, rotularla como poseedora de ciertas
características negativas. Por ejemplo, decir de alguien que "es un pobre", en
lugar de decir que "está pobre". La diferencia parece mínima, pero no lo es: en
un caso damos a entender que esa persona nació pobre y que así debe morir,
mientras que en el segundo caso informamos sobre su estado, pero dando lugar a
que eso pueda cambiar.
Entonces, un prejuicio social vendría a ser una idea que nos formamos sobre un grupo,
que implica una vinculación arbitraria entre dos conceptos que no tienen directa
relación: judío-avaro, gallego-bruto, argentino-agrandado, árabe-fundamentalista,
rubia-tarada, etc. Un indicador de prejuicio inminente es ese tipo de aclaraciones
seguidas de una adversación, como al estilo de "yo no tengo nada contra los
inmigrantes... es más, tengo amigos inmigrantes, pero...".
Si nos ponemos a pensar, todos somos generadores o repetidores de algún prejuicio.
"Los políticos son todos chorros", "los taxistas manejan como animales", "los
supermercados chinos venden más barato porque roban la mercadería o apagan las
heladeras de noche", "los bolivianos son sucios", "los ingleses son arrogantes", "los
piqueteros son vividores", "los pobres merecen ser pobres porque no se esforzaron lo
suficiente", etc.
Las causas del prejuicio
Ahora bien, llámese racismo, lingüismo, intolerancia religiosa, homofobia, o como
sea... ¿cuáles son las causas de que tendamos a crearnos prejuicios sobre lo que no
conocemos?
Una posible explicación es que en el proceso de formación de nuestra identidad
necesitamos adherirnos a juicios firmes sobre lo que somos y sobre por qué no somos
como aquellos de quienes nos queremos diferenciar. Entonces, en ese afán de encontrar
lo que nos hace únicos, exageramos las diferencias con los que no son como nosotros,
hasta el punto de prejuzgarlos de una u otra manera. Muchos comportamientos y
opiniones prejuiciosos se forman en la infancia al emular la forma de pensar y hablar de
los mayores, sin intención maliciosa por parte del niño.
Y, yendo un poco más allá, algunas investigaciones sostienen que nuestra tendencia a
prejuzgar proviene de la antigua psicología tribal del ser humano, que le sirvió a la
especie para resistir las hostilidades de los diversos ambientes a los que tuvo que
adaptarse. "Como la supervivencia humana prehistórica estaba basada en la vida
grupal, los que no eran parte del propio grupo eran vistos [...] como extraños
potencialmente peligrosos."
Entonces, sería esa herencia, mal adaptada al ambiente contemporáneo, la que nos
inclina al prejuicio: "por desgracia, como las tendencias psicológicas evolucionadas
están imperfectamente armonizadas con la existencia de los peligros, la gente puede
reaccionar negativamente ante otros grupos y sujetos, incluso cuando estos no
constituyan amenazas reales."
Lo más grave de todo esto son las consecuencias sociales negativas de los prejuicios, ya
que con ellas el pensamiento se plasma en acciones concretas. Los grupos minoritarios,
generalmente incomprendidos por los mayoritarios, sufren marginación o diversas
clases de hostilidades, lo cual genera en ellos reacciones y más prejuicios hacia sus
marginadores, en un círculo vicioso en donde cada uno obtiene del otro la ratificación
de sus prejuicios.
"Los grupos que son vistos como una amenaza para la seguridad física, engendran
miedo y acciones de autodefensa. Los grupos que parecen tomar más de lo que aportan,
engendran enojo e inclinación a agredirles. Los grupos imaginados como una amenaza
para la salud, despiertan asco y el deseo de evitar el contacto físico cercano."
El que tiene prejuicios, siempre queda en evidencia de una u otra manera. Por ejemplo,
esta es una vergonzosa placa roja emitida por el canal argentino de noticias "Crónica
TV", tristemente célebre por su contenido xenófobo, según el cual los bolivianos no
entrarían en la categoría de "personas":
http://www.solociencia.com/medicina/05070105.htm
Los prejuicios evolucionaron
(NC&T) Es lo que sugiere un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad
estatal de Arizona.
El estudio plantea que, como la supervivencia
humana prehistórica estaba basada en la vida grupal, los que no eran parte del propio grupo
eran vistos, y a menudo lo eran, como extraños potencialmente peligrosos. Por naturaleza, las
personas son animales grupales: una estrategia que garantiza la supervivencia individual y que
lleva a lo que podríamos llamar una "psicología tribal". Fue la adaptación competitiva ante la
presencia de extraños lo que hizo que nuestros ancestros se acostumbrasen a reaccionar de
determinadas formas ante amenazas tales como ser agredidos físicamente, sufrir el contagio
de enfermedades con síntomas claramente visibles, o ver reducidos los recursos naturales o
bienes de su entorno. La reacción ante cada tipo potencial de amenaza debía ser lo más eficaz
posible en cada caso, para que así el grupo tuviese las mayores probabilidades de éxito.
Como, por desgracia, las tendencias psicológicas evolucionadas están imperfectamente
armonizadas con la existencia de los peligros, la gente puede reaccionar negativamente ante
otros grupos y sujetos incluso cuando los mismos no sean amenazas reales.
Los investigadores reunieron 235 estudiantes estadounidenses de origen europeo en la citada
universidad, para que pensaran sobre nueve grupos diferentes: activistas feministas, cristianos
fundamentalistas, gays, cristianos no fundamentalistas, nativos norteamericanos,
estadounidenses de origen africano, asiático, europeo, y mejicano.
Entonces, los investigadores pidieron a los participantes que distribuyeran a los grupos según
las amenazas que representaran para la sociedad estadounidense, por ejemplo: amenazas
para la seguridad física, los valores, la salud, etc. También, las emociones que sentían hacia
esos grupos, por ejemplo: miedo, enojo, asco, lástima, etc.
En coincidencia con las hipótesis de los investigadores, los descubrimientos mostraron que
existen distintos prejuicios hacia diferentes grupos de personas. Algunos grupos engendran
prejuicios caracterizados por el miedo, mientras otros se caracterizan por el asco o el enojo, y
así sucesivamente.
Otros trabajos muestran que estos prejuicios diferentes motivan inclinaciones hacia tipos
diferentes de discriminación, que aparentemente apuntan a la reducción de la "amenaza"
percibida. Los grupos que son vistos como una amenaza para la seguridad física, engendran
miedo y acciones de autodefensa. Los grupos que parecen tomar más de lo que aportan,
engendran enojo e inclinación a agredirles. Los grupos imaginados como una amenaza para la
salud, despiertan asco y el deseo de evitar el contacto físico cercano.
Los investigadores son categóricos al afirmar que aunque los prejuicios sean una parte natural
y fundamental de lo que nos hace humanos, esto no quiere decir que no se pueda aprender a
desecharlos y a desterrar las actitudes negativas que engendran.

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