Es día de Acción de Gracias - Hermanas de la Caridad de Santa Ana

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Es día de Acción de Gracias - Hermanas de la Caridad de Santa Ana
Las Hermanas de la Caridad de Santa, hoy estamos de fiesta, aquí en Rwanda
y en tantos países y lugares donde estamos. Allí donde hay una Hermana de
Santa Ana, hoy día 19 de agosto de 2007, fiesta de nuestro Fundador Juan
Bonal, hay una alabanza a Dios porque nuestra familia congregacional tiene un
nuevo miembro, una nueva Hermana. Estamos contentas porque Dios sigue
regalándonos jóvenes alegres y generosas, de corazón sencillo y valiente. A
través de mis sencillas palabras la Congregación quiere ser ante todos ustedes
manifestación del Dios Padre que siempre nos acompaña con un Amor más
grande.
Día de fiesta, de alegría, de acción de gracias a Dios y a los Hermanos.
Muchas palabras podríamos decir. Muchas palabras preciosas hemos oído y
estamos oyendo. Primero, en la Eucaristía la Palabra de Dios, la más grande;
y la palabra de nuestra Hermana Marceline ofreciendo un Sí lleno de Amor a
Dios por los Hermanos; también la palabra de nuestro Sr. Obispo uniéndonos a
todos en torno al altar a Hna Marcelline en ofrenda y sacrificio. Y La palabra de
nuestros cantos que elevan al cielo nuestro gozo y alegría.
Hay una palabra que dice todo: GRACIAS. Es una palabra sencilla y pequeña
pero llena de sentido en un día como hoy, en una celebración como la
Profesión Perpetua de nuestra Hermana Marcelline.
Primero y sobre todo, Gracias a Dios que sigue llamando a jóvenes para
trabajar por la extensión del Reino. Gracias a Dios que ha posado su mirada en
Hna Marcelline, ha cautivado su corazón y con ella ha escrito una historia de
salvación, ha sellado una alianza de amor para siempre. Gracias a este Dios
entrañable que sueña con ver crecer y madurar nuestra Congregación en
Rwanda. Un sueño que se va haciendo realidad en cada hija de esta hermosa
tierra: Rwanda.
Gracias a nuestra querida Hna Marcelline porque se ha dejado amar por el
Señor. Porque ha sabido dejarse habitar por Dios, acoger al Señor Jesús como
su único y absoluto amor y fortalecer su vida en el Espíritu Santo. Gracias a
Hna Marcelline que quiere pertenecer al sueño de Dios y hacer de su Vida
proyecto Vivo de Evangelio a través de nuestro Carisma: La Caridad hecha
Hospitalidad.
Que el Espíritu de María Rafols y Juan Bonal, nuestros Fundadores, te ayuden
Hna Marcelline no sólo a soñar, sino también a tejer el Reino. Que con todas
tus Hermanas, aquí en Rwanda pongas color, calor, danza, música, a una vida
llena de esperanza: tu vida como Hermana de la Caridad de Santa Ana.
Gracias a nuestro estimado Obispo Mr Simaragde. Su presencia entre nosotras
nos habla de una Iglesia viva y en camino. Con El, en este gran acontecimiento
y celebración, nos sabemos como Congregación acompañadas y queridas, en
nuestra labor evangelizadora de Iglesia. Que el Espíritu de Dios acompañe su
labor pastoral, Mr. Simaragde y le siga haciendo mensajero de Buena Noticia:
Dios con su pueblo rwandés, siempre y en todo momento.
Gracias a la parroquia de Mugina: sacerdotes, catequistas, miembros de tantos
grupos y colaboradores… porque nos habéis acogido y acompañado en este
día especial. Pero más allá de este día, gracias porque trabajáis junto a
nuestras Hermanas compartiendo una misma fe y juntos os enriquecéis en la
Palabra de Dios.
Gracias a este pueblo rwandés, hoy especialmente a Mugina, porque nos
habéis acogido, ya hace 26 años, como Hermanas y nos seguís acogiendo
con mayor cariño cada día. Que entre todos sigamos haciendo crecer y mejorar
nuestro pueblo. Digo nuestro pueblo porque sois historia en nuestra
Congregación. Estáis y seguiréis estando en nuestras vidas.
Gracias a todos los que hoy os habéis acercado a nuestra casa para compartir
la fiesta desde tan diversos lugares. La fe y la fiesta se hacen más grandes y
más hermosas cuando se comparte. Seguid compartiendo porque ello nos
hace crecer y sentirnos todos Hermanos, Hermanas.
Empezaba esta acción de gracias dirigiéndome a Dios, nuestro Señor y nuestro
Dios porque El es el mayor, el más importante en todo y entre todos.
Para terminar no he dejado al más pequeño entre nosotras, sino junto a Dios, a
la más merecedora de alabanza: Pricilla, la madre de Hna Marcelline. Ella
como madre es el origen de nuestra Hermana. Dios la eligió para ser madre de
una mujer consagrada para siempre a El. Pricilla dio vida al sueño de Dios y lo
acompañó en la niñez y en la juventud de Marcelline. Y ante Dios, la madre de
Hna Marcelline, se ha convertido en una gran mujer porque el fruto de sus
entrañas, su propia hija, nos la ha regalado con cariño, generosidad y gozo.
Las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, hoy le damos gracias por lo que
nos ha entregado, a su hija Marcelline. La acogemos con ternura y ya es para
nosotras nuestra Hermana sin dejar de ser tu hija.
Y nuestro acción de gracias también a Muligande Welars, padre de Hna
Marcelline, porque sabemos que desde el Cielo, él comparte con todas
nosotras la fiesta. Y junto a Dios se alegra de la vida de su hija.
Gracias a todos. Que Dios nos bendiga hoy, aquí, ahora, y siempre.

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