Ceterisparibus-opinioniño

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Ceterisparibus-opinioniño
Tribunal: Corte Suprema Cuarta Sala (Especial)(CSU4)
Título: Cuidado personal de menores. Jueces del fondo estimaron que no existen diferencias sustancialmente
determinantes en favor de uno u otro de los padres, salvo en lo que dice relación con la opinión expresada por
los hijos. Norma denunciada como infringida dice relación con situaciones de hecho, que se deben determinar
apreciando la prueba rendida
Fecha: 05/03/2015
Partes: Aedo Ocaña Jorge Eduardo con Fones Illanes María Carola
Rol: 21821-2014
Magistrado: Aránguiz Zúñiga, Carlos
Magistrado: Blanco Herrera, Ricardo
Magistrado: Pinto Egusquiza, Rosa María
Redactor: Muñoz Sánchez, Andrea
Abogado integrante: Prieto B., Alfredo
Cita Online: CL/JUR/1287/2015
Voces: APRECIACION DE LA PRUEBA ~ CONYUGE ~ CUIDADO PERSONAL DE LOS HIJOS ~
DERECHO DE FAMILIA ~ DERECHOS DEL MENOR ~ HIJO ~ INHABILITACION DE PERSONAS ~
INTERES SUPERIOR DEL NIÑO ~ JUICIO ~ MEDIOS DE PRUEBA ~ NULIDAD ~ PADRES ~ PADRES
DE SANGRE ~ PREFERENCIA ~ PROTECCION DEL MENOR ~ RELACION DIRECTA Y REGULAR ~
RESULTADO ~ SENTENCIA ~ TRIBUNALES SUPERIORES DE JUSTICIA
Hechos:
Demandante interpone recurso de casación en el fondo contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, que
revocó parcialmente el fallo de primer grado, y decidió otorgar el cuidado personal de los niños a su madre. La
Corte Suprema rechaza el recurso de nulidad substancial deducido
Sumarios:
1. I. Sobre la base de los hechos así establecidos -con el mérito de la prueba rendida en autos- y teniendo
presente que luego de la reforma al artículo 225 del Código Civil no existe una preferencia legal en favor de la
madre con respecto al cuidado de los hijos en caso que los cónyuges vivan separados, los jueces del fondo
estimaron que no existen diferencias sustancialmente determinantes en favor de uno u otro de los padres, salvo
en lo que dice relación con la opinión expresada por los hijos, voluntad que, sostienen, debe ser apreciada como
un anhelo valioso, sobre todo en niños de la edad de los de autos, y que constituye un criterio estrechamente
vinculado al interés superior de éstos, el que, a su juicio, resulta relevante para la resolución del proceso. En
consecuencia y, privilegiando este principio, al que no asignan la comprensión de una simple directriz u
orientación interpretativa, estiman que se ve mayormente resguardado, si se mantiene a los niños al cuidado de
la madre, cuidado que siempre ha mantenido y que mantiene, de manera exclusiva, a partir de mayo de 2013En
consonancia con lo expuesto, aprecian los jueces que la madre de los niños reúne de mejor manera las
exigencias contempladas en el artículo 225-2 del Código Civil, a la luz del cual se analizó la prueba y se
establecieron los hechos precedentemente señalados (Considerando 3° sentencia de la Corte Suprema)
2. II. Para justificar el último capítulo de nulidad, el recurrente hace un análisis particular de los criterios o
factores considerados en el artículo 225-2 del Código Civil, sobre la base de los cuales, estima, los jueces del
fondo debieron haber resuelto la controversia, otorgando el cuidado personal de los hijos al demandanteEl
problema que presenta su planteamiento, es que los criterios contemplados en la citada norma dicen relación con
situaciones de hecho, que necesariamente el juzgador determinará apreciando la prueba rendida, como resulta
ser, por ejemplo, la vinculación afectiva entre el hijo y sus padres, la contribución a la mantención de los hijos,
la dedicación efectiva procurada a los hijos antes de la separación, su disposición a cooperar con el otro
progenitor, el resultado de los informes periciales, entre otros. Así las cosas, la norma no puede estimarse
vulnerada, en cuanto hace una determinada apreciación de los hechos, distinta a la que la parte estima correcta,
ya que ello sólo podría verificarse, en el evento de acreditar la vulneración de las reglas de la sana crítica, lo
que, en la especie, como se ha dicho en el acápite correspondiente, no ha sido denunciado -más allá de
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manifestar disconformidad con la apreciación del tribunal- ni acreditado por el recurrenteCosa distinta es que el
recurrente hubiere denunciado la no aplicación de los criterios contemplados en la norma o la interpretación
equivocada de los mismos, o su aplicación a una situación que no es la contemplada en la disposición, lo que, en
todo caso, supondría examinar los hechos y eventualmente modificarlos, cuestión que también pasa por
acreditar la vulneración a las reglas de la sana crítica lo que, como se ha dicho, no acontece en autos
(Considerando 6° sentencia de la Corte Suprema)
Texto Completo: Santiago, cinco de marzo de dos mil quince. Vistos:En estos autos Rit C 1200 2013, Ruc
1320090217 8, del Segundo Juzgado de Familia de Santiago, caratulados "Aedo con Fones", por sentencia de
veintinueve de octubre de dos mil trece, se rechazó la demanda de separación judicial por cese de convivencia y
se acogió la de cuidado personal interpuesta por don Jorge Eduardo Aedo Ocaña en contra de su cónyuge doña
María Carola Fones Illanes, respecto de sus hijos Emilia, Jorge y Laura, todos de apellido Aedo Fones y se fijó
un régimen comunicacional para mantener la relación directa y regular de la madre con sus hijos, disponiendo
que "para evitar mayores daños de los niños" la sentencia se cumpliera una vez ejecutoriada, sin condenar en
costas a la parte vencida, por considerar que tuvo motivo plausible para litigar.Se alzó la parte demandada y una
de las Salas de la Corte de Apelaciones de esta ciudad, por sentencia de nueve de junio de dos mil catorce,
revocó parcialmente dicho fallo y, en su lugar, decidió otorgar el cuidado personal de los niños antes
individualizados a su madre, doña María Carola Fones Illanes, desestimando la demanda en esta parte y fijando,
consecuencialmente, un régimen de relación directa y regular en favor del padre, sin costas.En contra de esta
última decisión, el demandante interpuso recurso de casación en el fondo, solicitando la invalidación del fallo y
la consecuente dictación de una sentencia de reemplazo que acoja la demanda de cuidado personal de sus
hijos.Se ordenó traer los autos en relación.Considerando:Primero: Que, el recurrente denuncia como infringidos
los artículos 32 de la ley 19.968; 242 inciso 2° del Código Civil; 16 de la ley 19.968; 3 N°1 de la Convención
sobre los Derechos del Niño y 225 y 225 N°2 del Código Civil.Desarrollando la forma en que, a su juicio, se
habrían producido los errores de derecho, el recurrente se refiere, en primer término, al significado que
doctrinaria y jurisprudencialmente se le ha dado al sistema de valoración de la prueba conforme a las reglas de
la sana crítica y luego de transcribir el voto disidente del ministro Juan Escobar, sostiene que la sentencia no
recoge ni se hace cargo de información de vital importancia contenida en los medios de prueba, lo que influye
sustancialmente en la decisión de acoger o no la acción de cuidado personal, a efectos de lo cual, pasa revista,
detalladamente, a distintos elementos probatorios allegados al juicio, comenzando por la declaración de las
testigos presentadas por su parte. De ésta destaca, básicamente, que habrían presenciado descuidos o
negligencias de la madre en el cuidado de sus hijos, en el consumo permanente de alcohol y el manejo de
vehículos en ese estado, consumo de medicamentos, que a veces se la veía eufórica y "muy volada", que dormía
mucho, que muchas veces salía y dejaba solos a los niños, que éstos se cocinaban estando solos, que los niños
realizaban sus actividades académicas y de distracción con su padre; que la demandada tuvo reiterados
accidentes automovilísticos; que los niños tienen gran apego por su padre; que la madre tenía "una relación" con
su cuñado y que cuando se encontraba con éste, consumían mucho alcohol; y que todo esto habría sido
reconocido por la testigo de la demandada, señora Giacoman, quien habría admitido que chocó dos veces y que
tenía una relación con su cuñado, quien la habría introducido en el consumo de drogas.Continúa, luego,
examinando la prueba de peritos, respecto de lo cual, señala parte de lo declarado por el siquiatra Mario Uribe,
la sicóloga Verónica Gómez, así como algunas conclusiones del peritaje efectuado a los niños por el centro
Transforma y del peritaje social evacuado por Cinthia Muñoz. En síntesis, destaca que la demandada sería
portadora de una epilepsia desde niña y que se habría podido pesquisar un síndrome orgánico cerebral que ya
existía, lo que se vería agravado por un trastorno limítrofe de la personalidad con rasgos narcisistas e
inmaduros; que sus habilidades parentales son muy deficitarias y que ello se agrava con el consumo de alcohol y
drogas. Con respecto a los niños, revela bloqueo para expresar sus sentimientos, horizontalidad en la relación de
Emilia con su madre, buena relación con el padre y verticalidad de ésta; los niños actuarían en bloque y se
habrían adecuado a la realidad de una manera sobre adaptada; el vínculo más nutricio y sano sería con el padre;
situación de riesgo potencial de los niños, que estos se han adultecido y se sugiere dejar a los niños al cuidado
del padre, mientras dura el tratamiento y evaluación de la madre, entre otros.Se refiere, finalmente a algunos
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oficios incorporados al proceso, el de la Universidad Católica, que da cuenta que a la fecha no hay consumo de
drogas y, el otro, del doctor Calderón, que da cuenta que la demandada ha recurrido a tratamiento en forma
intermitente desde 2008 y que vuelve en abril de este año, una vez iniciado el presente juicio, señala, además,
que reconoce consumo esporádico de cocaína y en una ocasión una crisis por ingesta de alcohol; hace presente
el recurrente que en dicho informe se sostiene que la demandada no consume cocaína desde mediados de 2012,
en circunstancias que le habría reconocido a la asistente social Cinthia Muñoz que lo hizo hasta principios de
2013 y también cuando era joven.En relación al inciso 2° del artículo 242 del Código Civil, artículo 16 de la ley
19.968 y artículo 3N°1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, en cuanto se refieren al interés superior
del niño, sostiene que la infracción denunciada, se habría producido al dejarlos sin aplicación en el caso de
autos. Luego de indicar lo que establecen al respecto dichas normas, señala que en el caso sub lite el interés
superior de los niños no aparece observado, "no por lo menos de la manera necesaria", pues de haberse
cumplido con ello, lógicamente no se habría entregado el cuidado de los niños a su madre, pues lo adecuado y
prudente era separarlos de quien ha vulnerado sus derechos y no les brinda adecuada protección y ponerlos en
manos de quien respete y vele por el bienestar de sus hijos, en el entendido que dicho concepto comprende no
sólo su seguridad física sino también emocional. Hace presente que considerar la opinión del niño, no es
sinónimo del interés superior del niño, ya que éste carece de la madurez suficiente para saber lo que es
beneficioso para su desarrollo futuro, por lo que al juez le corresponde velar por la debida protección de éstos,
especialmente si existe prueba científica que recomienda que el cuidado personal lo ejerza el padre.En lo que
respecta a los artículos 225 y 225 2 del Código Civil, luego de referirse brevemente al sentido de la
modificación legal, que eliminó la atribución legal preferente de la madre en el cuidado de sus hijos, examina
cada uno de los criterios o factores considerados en la segunda de las normas citadas, a efectos de determinar a
quién corresponde el cuidado personal en disputa. Respecto de la vinculación afectiva entre el padre y sus hijos,
señala que todas las pericias y declaración de testigos dan cuenta de la relación sana y nutricia del demandante
con sus hijos, al contrario de la relación horizontal que una de las niñas mostraría respecto de su madre; en
cuanto a la aptitud de los padres para garantizar el bienestar de sus hijos, se refiere nuevamente a lo señalado en
relación a los informes sicológicos y siquiátricos respecto de la madre y a la imposibilidad de garantizar que
ésta no vuelva a incurrir en conductas de consumo de alcohol y drogas; tocante a la contribución a la
mantención del hijo mientras vive con el otro padre, señala que el padre ha cumplido con su obligación, incluso
antes de la demanda de alimentos deducida por la madre, cubriendo todas las necesidades de sus hijos; en
relación a la actitud de cada uno de los padres para cooperar con el otro para dar estabilidad y garantizar la
relación directa y regular, indica que, según las pericias, la madre habría entorpecido el régimen comunicacional
con el padre y menciona, además, una causa "de visita", en que la madre se habría opuesto sin razón a un
régimen ordinario y extraordinario; en cuanto a la dedicación efectiva que cada uno de los padres brindaba a sus
hijos antes de la separación y la que pueda seguir desarrollando después de ésta, indica que la prueba rendida
acredita que el demandante es un padre presente y que tiene la libertad y flexibilidad laboral para adecuar su
vida en favor de sus hijos; en cuanto a la opinión de los hijos, sostiene que éstos no tienen una opinión libre, ya
que actúan en bloque para proteger a su madre, anteponiéndola a sus propias necesidades y reitera que habría
una relación horizontal de Emilia con su madre, señalando que habría manipulación de ésta, señala que si bien
la ley llama a oír a los niños, éstos no necesariamente tienen la madurez suficiente para saber lo que es más
conveniente para su desarrollo; sobre el resultado de los informes periciales, reitera lo que ha dicho en otros
acápites sobre la personalidad de la madre y en cuanto al informe de la perito Araya explica que fue descartado
por carecer de la debida imparcialidad, dado que ella atendía a los niños en forma previa a ser llamada al juicio
y enuncia algunos aspectos que a su juicio le restarían objetividad. Por último, en cuanto a los acuerdos entre los
padres y su domicilio, indican que son parámetros que no dicen relación con el caso en comento.Se refiere,
finalmente, a la forma en que los errores de derecho denunciados habrían influido sustancialmente en lo
dispositivo del fallo.Segundo: Que, los hechos establecidos por los jueces del fondo son los siguientes:a) El
vínculo afectivo entre la demandada y sus hijos existe y se aprecia como fuerte y sólido; la vinculación entre el
padre y sus hijos aparece como más lejana y débil frente a la que mantienen con su madre;b) La afectación
sufrida por los niños de autos, se debe en gran medida al conflicto entre los padres;c) Los episodios de consumo
de drogas y alcohol de la demandada fueron esporádicos y se circunscriben entre los años 2012 e inicios del
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2013, sin que pueda afirmarse seriamente que se trata de un estado consuetudinario o condición de vida de la
madre;d) En los tiempos previos a 2012 y después del primer semestre de 2013, no existe antecedente alguno
que demuestre falta de aptitud de la madre para garantizar el bienestar de sus hijos y de procurarles un entorno
adecuado a su edad;e) Tampoco existen elementos probatorios que permitan desestimar las aptitudes del padre
para brindar bienestar a sus hijos;f) Ambos padres contribuyeron, según la dinámica familiar, a la mantención
de los hijos comunes;g) La madre supera con largueza en la dedicación efectiva brindada a sus hijos, dada la
distribución de funciones dentro de la familia, a la proporcionada por el padre a los mismos;h) Los niños Emilia,
de 15 años, y Laura y Jorge, de 11, expresaron, en audiencia reservada, su deseo de vivir junto a su madre;i) No
es posible tener por acreditadas eventuales carencias parentales por parte de la madre, atendidas las
contradicciones entre los distintos informes aportados por las partes. Tercero: Que, sobre la base de los hechos
así establecidos con el mérito de la prueba rendida en autos y teniendo presente que luego de la reforma al
artículo 225 del Código Civil no existe una preferencia legal en favor de la madre con respecto al cuidado de los
hijos en caso que los cónyuges vivan separados, los jueces del fondo estimaron que no existen diferencias
sustancialmente determinantes en favor de uno u otro de los padres, salvo en lo que dice relación con la opinión
expresada por los hijos, voluntad que, sostienen, debe ser apreciada como un anhelo valioso, sobre todo en
niños de la edad de los de autos, y que constituye un criterio estrechamente vinculado al interés superior de
éstos, el que, a su juicio, resulta relevante para la resolución del proceso. En consecuencia y, privilegiando este
principio, al que no asignan la comprensión de una simple directriz u orientación interpretativa, estiman que se
ve mayormente resguardado, si se mantiene a los niños al cuidado de la madre, cuidado que siempre ha
mantenido y que mantiene, de manera exclusiva, a partir de mayo de 2013.En consonancia con lo expuesto,
aprecian los jueces que la madre de los niños reúne de mejor manera las exigencias contempladas en el artículo
225 2 del Código Civil, a la luz del cual se analizó la prueba y se establecieron los hechos precedentemente
señalados.Cuarto: Que, como ha sostenido reiteradamente esta Corte, los hechos establecidos por los jueces del
fondo resultan inamovibles para este tribunal de casación, el que se encuentra impedido de modificarlos, a
menos que se hubiere incurrido en una violación a la ponderación probatoria de acuerdo con la sana crítica, lo
que no acontece en la especie.En efecto, el sistema de apreciación de la prueba consagrado en materias de
familia, es el de la sana crítica, descrito en el artículo 32 de la ley 19.968, que permite a los jueces ponderar los
elementos de convicción aportados al juicio con libertad, pero sin transgredir las reglas de la lógica, máximas de
la experiencia y conocimientos científicamente aceptados. El recurrente, sin embargo, ha impugnado los hechos
establecidos por los jueces y denunciado la infracción del artículo 32 antes mencionado, sin señalar de qué
modo se ha producido una transgresión a las reglas contenidas en dicha disposición, limitándose, por el
contrario, a consignar su disconformidad con la apreciación efectuada por el tribunal la que, desde su
perspectiva, no resulta lógica ni prudente y a efectuar su propia y particular ponderación de la prueba, que la
conduce, ciertamente, a concluir hechos distintos a aquellos asentados por los jueces.En tales circunstancias y
tratándose de una discrepancia en la valoración de la prueba, ha de desestimarse la existencia del vicio
alegado.Quinto: Que, a su turno, en cuanto a la pretendida infracción de los artículos 242 inciso 2°del Código
Civil, 16 de la ley 19.968 y 3° N°1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, cabe señalar que tratándose
de normas que no hacen más que instituir o consagrar el principio del interés superior del niño, no resulta
procedente invocar su transgresión su no aplicación, en los términos del recurso por el hecho de haberse
adoptado una decisión jurisdiccional que no acoge la tesis del demandante, desde que es el sentenciador quien,
apreciando el mérito de la prueba aportada al juicio, fija determinados hechos, a la luz de los cuales construye,
en concreto, cuál es el interés superior de los niños involucrados en la controversia.En la especie, los jueces del
fondo, luego de establecer determinados hechos, a los que se hizo mención precedentemente, estimaron que no
existían diferencias sustanciales a favor de uno u otro padre para tener el cuidado de sus hijos, por lo que
atendieron principalmente al deseo manifestado por los niños de permanecer junto a su madre, teniendo presente
su edad y el vínculo afectivo existente entre ellos, que los jueces aprecian como fuerte y sólido más allá,
sostienen, de las aprensiones que puedan tener los peritos acerca de la forma en que esa vinculación se da entre
la madre y sus hijos circunstancia que consideran estrechamente vinculada al interés superior de los niños en
cuestión y al de su autonomía progresiva, pues finalmente se trata de con quien ellos vivirán.Como es posible
apreciar, no es que los jueces no hayan considerado cuál es el interés superior de los niños de hecho, después de
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un análisis pormenorizado de los factores previstos en el artículo 225 2 del Código Civil, concluyen que "es la
madre de los niños de autos la que reúne de mejor manera las exigencias contempladas" en la mencionada
disposición y que este interés "se ve mayormente resguardado si se mantiene a los niños bajo el cuidado de la
madre" sino que no coincide con la apreciación del demandante, lo que se ve reflejado en su propia aseveración,
en cuanto a que la sentencia no considera el interés superior de los niños, o "no por lo menos de la manera
necesaria", lo que apunta, claramente, a que la construcción del interés superior de los niños de autos, hecha por
el recurrente, parte de la base de hechos distintos a los asentados en el juicio, los que, además, juzga conforme a
sus valoraciones personales.Por las razones antes dichas, el recurso tampoco puede prosperar en lo que toca al
capítulo de nulidad analizado.Sexto: Que, para justificar el último capítulo de nulidad, el recurrente hace un
análisis particular de los criterios o factores considerados en el artículo 225 2 del Código Civil, sobre la base de
los cuales, estima, los jueces del fondo debieron haber resuelto la controversia, otorgando el cuidado personal de
los hijos al demandante.El problema que presenta su planteamiento, es que los criterios contemplados en la
citada norma dicen relación con situaciones de hecho, que necesariamente el juzgador determinará apreciando la
prueba rendida, como resulta ser, por ejemplo, la vinculación afectiva entre el hijo y sus padres, la contribución
a la mantención de los hijos, la dedicación efectiva procurada a los hijos antes de la separación, su disposición a
cooperar con el otro progenitor, el resultado de los informes periciales, entre otros. Así las cosas, la norma no
puede estimarse vulnerada, en cuanto hace una determinada apreciación de los hechos, distinta a la que la parte
estima correcta, ya que ello sólo podría verificarse, en el evento de acreditar la vulneración de las reglas de la
sana crítica, lo que, en la especie, como se ha dicho en el acápite correspondiente, no ha sido denunciado más
allá de manifestar disconformidad con la apreciación del tribunal ni acreditado por el recurrente.Cosa distinta es
que el recurrente hubiere denunciado la no aplicación de los criterios contemplados en la norma o la
interpretación equivocada de los mismos, o su aplicación a una situación que no es la contemplada en la
disposición, lo que, en todo caso, supondría examinar los hechos y eventualmente modificarlos, cuestión que
también pasa por acreditar la vulneración a las reglas de la sana crítica lo que, como se ha dicho, no acontece en
autos.Así las cosas, este capítulo de nulidad ha de ser desestimado.Séptimo: Que, habiendo hecho los jueces del
fondo una correcta aplicación de las normas denunciadas, no cabe sino desestimar el recurso de casación en
estudio.Por estos fundamentos, disposiciones legales citadas y lo preceptuado en los artículos 764, 765 y 767
del Código de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de casación en el fondo interpuesto en contra de la
sentencia de nueve de junio de dos mil catorce.Regístrese y devuélvanse.Redactó la ministra Andrea Muñoz
Sánchez.N°21821 2014Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señores
Ricardo Blanco H., Carlos Aránguiz Z., señora Andrea Muñoz S., Fiscal Judicial Subrogante señora Rosa María
Pinto E., y el Abogado Integrante señor Alfredo Prieto B. No firma el Abogado Integrante señor Prieto, no
obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por haber cesado de sus funciones. Santiago, cinco
de marzo de dos mil quince. Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.En Santiago, a cinco de
marzo de dos mil quince, notifiqué en Secretaria por el Estado Diario la resolución precedente.
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