la beata1 - joseluishuertaruiz

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LA LEYENDA DE LA BEATA Y EL KERI-HUATA
Everildo Gonzales
Esta es la leyenda de un triángulo amoroso que resultó de fatales consecuencias
mientras duró y cuyo desenlace trajo paz a la región de este nuestro ahora
llamado Michoacán, ya que los gustos de amores de uno y de otro presagiaban
negros nubarrones en tierras pacíficas, gobernadas por el supremo gobernante en
ese entonces, el Tancítaro quien por siglos había sido el más respetado ya que
con sapiencia, con las leyes del conocimiento en la mano y teniendo siempre
como base de sus acciones el bienestar de los habitantes de la tierra que
gobernaba, se había ganado el respeto y la confianza de sus gobernados.
Hace ya una buena cantidad de siglos, la gran belleza, la elegancia, y la presencia
de la Beata, despertó el interés del cerro grande de Patamban, (Keri-huata) era
éste de gran tamaño,- el segundo mas alto de la meseta- de clase social baja, sin
riqueza que ofrecer pero que todo lo suplía con un gran corazón y una gran
dedicación al trabajo, decía que el trabajo es el rejuvenecimiento del individuo, que
el que trabaja, descansa y vive más y en forma más saludable. Era además muy
estimado por los pobladores de la región, todos le tenían un gran aprecio y respeto
y a cual mas de todos quería que lo considerara como su amigo. Los cerros de la
región continuamente acudían a él a tratarle algún asunto y siempre se iban
complacidos por los consejos y ayudas que daba sin pedir ni aceptar algo a
cambio. Las jovencitas veinte-sigleras (de siglos), y algunas un poco mas maduras
suspiraban y hacían todo lo posible porque tan siquiera volteara a verlas, con eso
se conformaban, con eso podían ser felices un tiempo, pero, el cerro grande
estaba ensimismado, anonadado, atarugado y embelesado por esa belleza
natural de la Beata, todo su ser estaba enfocado hacia la morada donde ella
residía, hacia el valle de lo que ahora es Zamora , en horas de trabajo siempre
volteaba hacia la morada de la preciosura para tratar de verla y que sus miradas
se encontraran y claro que él sentía que sí era correspondido, sentía que él era
por quien ella suspiraba y esto acrecentaba la admiración hacia esa hermosura a
la que él veía como lo sublime, lo incomparable, y es que eso era verdad ya que: ¡
De qué manera la belleza se plasmó en la monumental Beata!, ¡Qué forma de
tener formas! ,¡Qué manera de representar la belleza natural!, ¡Qué manera de
agenciarse la sencillez!, ¡ Qué forma de tener tantas cualidades buenas en un solo
ser!, Con todo eso, era difícil que alguien no se enamorara de ella, y por eso el
cerro grande de Patamban caía rendido ante la belleza.
Un poco tiempo más adelante el keri-huata de Patamban y la Beata, se hicieron
novios y es que el Cerro Grande- como se le conocía- tuvo una forma de
declararle su amor que era difícil que la dama se resistiera, aparte de que La
Beata no disimulaba que estaba perdidamente enamorada de quien vivía en esos
majestuosos lugares de la sierra, en donde el verde de los bosques prevalecía por
cualquier otro color.; el enamoramiento de los dos era notorio para todos los
pobladores, y todos consideraban que los dos merecían ser felices.
Pues resulta que un buen día el keri-huata de Patamban se animó, sacó fuerzas
de sus bosques, dejó atrás la timidez y se aventuró hacia el valle donde reside la
hermosura y al llegar a ella, primero le depositó en su falda un ramo de pinos de
los que abundan en su sierra y claro que con eso ya era suficiente considerando
que la hermosura quedo todavía mas hermosa, ya no tenía que hacer mucho para
que lo aceptara como su novio, pero no, también las palabras tenían que hacer
su trabajo y de su ronco pecho, brotó la siguiente declaración: -Tú, hermosa
dama, que has logrado con tu belleza, con tu agradable forma de ser, con tus
encantos naturales que en cuanto me acerco a ti mi corazón vibre de emoción;
que has logrado que mis ojos sólo quieran estar enfocados hacia el lugar donde
resides y que mi ser quiera crecer para desde mi residencia poder admirarte en el
día con la luz que nos brinda nuestro padre el sol y en la noche cuando la luna me
incita a verte.
-Tú que eres el ser mas encantador que he conocido en mi, larga existencia, tú
que personificas la belleza en toda su extensión, tú dama hermosa, de cuya
dulzura yo me embriago, hoy quiero que tú quieras, que los dos queramos, que ya
no seamos amigos y que a cambio podamos empezar un noviazgo que tenga la
finalidad de unir nuestras vidas para siempre, que tú y yo lleguemos a vivir juntos
en este bello lugar que habitamos y que un no muy lejano siglo, podamos llegar a
tener beatitas y keri-huatitos que sean nuestra felicidad.
La Beata se quedó pasmada, no podía expresar palabras, nunca había
escuchado palabras tan bonitas y su semblante se tornó rojizo y solo pudo
mencionar:- como tú quieras yo querré- y las porras y vivas de los cerros aledaños
y de varios que habían venido de por donde residía el Cerro Grande, que habían
escuchado todo, no se hicieron esperar. Todos conocían al cerro de Patamban y
lo apreciaban por su rectitud, su generosidad y su gran devoción por la paz, y
claro que estaban contentos porque los dos seres mas estimados de la región
formalizaran su noviazgo, ya que La Beata, con su sencillez con su dulzura y
respeto a los demás también se había ganado el cariño de todos los cerros
aledaños. La algarabía de los moradores por el acontecimiento tan esperado y
deseado por todos, duró unos años.
Después de esa romántica declaración de amor y de la aceptación de La Beata y
de que ya lo considerara como su novio, el keri-huata se regresó a su morada en
donde las amigas y amigos junto con todos los animalitos del bosque lo festejaron
y le manifestaron su beneplácito por su magnífica elección. El cerro de la Marihuata (las Tres Marías) que se encuentra enfrente del mismo keri-huata y
también cercano a lo que ahora es Paramo, velada y calladamente le envió un
regalo a la Beata como muestra de afecto, le mando cuatrocientos encinos y
tukuses y el cerro el Tuerto que se encuentra a un lado de Ocumicho le dio un
efusivo abrazo a su gran amigo a quien tenía como su maestro, como el ser a
quien más estimaba. El San Ignacio que siempre había sido muy reservado ahora
dibujó una leve sonrisa y mandó un saludo brindándole su afecto y su amistad, las
muestras de afecto se siguieron por un tiempo ya que ese había sido un gran
acontecimiento.
Todo iba muy bien, los años pasaban y ya se comentaba lo de una segura boda
que traería como consecuencia unos cuantos beatitos, y keri-huatitos. Era el
romance que los pobladores mas comentaban y del que nadie tenía oposición, al
menos eso se suponía, no había mejor dama para el Keri-huata ni mejor galán
para la monumental Beata, eran tal para cual, el uno para el otro, los dos hechos
para los dos, esa era la gran realidad en la hermosa región de lo que ahora es el
estado de Michoacán gobernado por el Tancítaro.
La gran atracción de la Beata también había despertado el interés del cerro cuyo
nombre no se sabía pero que era conocido como el Cerro-coco, este era un cerro
perteneciente a la clase social alta, altivo, altanero, creído y muy bueno para
enamorar a las jovencitas a las que engañaba y convencía a base de regalos ,
era chaparrón, de baja estatura, dueño entre otras cosas de las tierras fértiles de
la ciénega del valle de Zamora (antes no tenía nombre) y de lo que ahora se
conoce como río duero y de una infinidad de tierras fértiles allá por el rumbo de lo
que ahora es Tangancícuaro. Pero también se le conocía por sus actos maldosos
y se comentaba que en una ocasión tuvo un pleito con un cerro de por allá, de por
lo que ahora es Paracho y que llegó un momento en que el Cerro-coco todo
enfurecido golpeó a su enemigo y lo sumió dejando solo el cascarón de pie, ahora
sobre la parte sumida se juega el fútbol por los pobladores de aquél rumbo. Pues
este tipejo, aparte de todo, estaba además emparentado con el Popocatepetl, y el
Nevado de Colima, el primero era su tío y el segundo su primo, cosas raras de la
vida, sus parientes de gran estatura y el, por el contrario era chaparro, su
galanura, porque se reconocía que sí era galán, era su soberbia se creía mucho,
dejaba anonadadas a algunas jovencitas de la región pero no así a la Beata, quien
por el contrario, a cada siglo aventaba uno que otro suspiro (fumarola) por su
adorado, el Keri-huata de Patamban, su gran amor y ahora ya su novio y con
quien deseaba y esperaba casarse en un corto futuro de siglos pues.
Al Cerro-coco llegó la noticia de la declaración de amor del Cerro de Patamban a
la Beata lo que le causó una gran irritación, una molestia que no pudo contener y
pegó saltos que hicieron que temblara toda la tierra a su alrededor, sabía
perfectamente que la forma en que enamoraba a otras jovencitas no funcionaría
con la Beata y esto lo enfureció , pero se calmó y meditó, y meditó y de nada le
sirvió ya que en nada bueno pensó y volvió a meditar y no encontraba la forma de
actuar para atraer hacía sí a la hermosura de la Beata. No era posible que ese ser
sin igual se le fuera viva, que no fuera para él, esto no lo concebía y lo mejor que
se le ocurrió es ir a que su tío el Popo lo asesorara, ya que se comentaba que a él
no se le iba una, que su forma de actuar era efectiva, y un poco tiempo después
decidió que era momento de acudir con su famoso y poderoso tío, por lo que se
encaminó al Valle de Anahuac, muy cercas del ahora Distrito Federal, iba solo ya
que nadie lo quiso acompañar y claro que nadie iba a querer ir con un ser tan
payaso y odiado como él y además muchos comentaban que cómo era posible
que tuviera que ir a pedir asesoría para enamorar a la Beata, que ni para eso era
bueno el tal por cual, el mal nacido, ese chaparro que todos deseaban se fuera a
radicar a otro lado.
Ya de camino hacia las tierras de su tío, al mentado galán se le veía triste,
pensativo y a veces irritado, todo su accionar giraba en cómo lograr el amor de la
monumental Beata, de ese incomparable ser. Ya cercano a donde residía su
famoso y poderoso tío, escuchó que éste a alguien le hablaba y atento prestó
atención. -Mira tú a la que llaman Mujer Dormida dijo el Popo- dirigiéndose a la
belleza que se encontraba acostada: -Hice un recorrido por el norte de este
territorio y de verdad que es hermoso y quisiera que me acompañaras para que te
deleites admirando todo lo digno de verse que poseo, ya sabes que todo eso es
tuyo. No olvides que todo lo mío es para ti, todo es tuyo al igual que todo lo tuyo
es mío incluyéndote a ti que eres la dama más hermosa de esta región y los dos
somos dignos: tú de mí y yo de ti, aunque lo mejor sería que te levantaras y me
acompañaras. -No- contesto La Mujer Dormida.- Deja echarme una pestañita y
luego vamos a que me muestres tus riquezas, digo, nuestras riquezas.
¡Qué bien!, pensó el Cerro-coco, de manera que así es como mi tío hace sus
conquistas, no ando muy alejado de cómo yo hago las mías dándoles obsequios e
invitándolas a pasear, y muy a gusto que en el paseo pues ya se queda con ellas,
¡ Qué buena táctica¡ Así estaba el Popo convenciendo a la belleza dormida
cuando llegó el Cerro-coco e interrumpió y saludó en forma atenta.- Mira tío- le
dijo- vengo, aparte de saludarte, con la única finalidad de que me asesores sobre
cómo conquistar a una belleza que me trae loco y que ni siquiera voltea a verme,
yo espero tus consejos, ya vi algo de lo que haces pero asesórame para que me
regrese con la certeza de que esa preciosura será mía y de nadie más, debo
decirte que las formas normales de enamoramiento con ella no dan resultado, se
requiere de otra táctica a seguir y por eso es conveniente que yo sea bien
asesorado por ti que eres un ducho en la materia.
Bien- comentó el famoso y poderoso tío, el Popocatépetl - todo es muy sencillo
para que esa preciosura de la que me hablas te acepte , lo primero es que le
lleves un regalo, muéstrate generoso, espléndido, con eso lograrás un primer
efecto ya que se verá comprometida y con esto aceptará platicar contigo, claro
que el regalo debe ser de calidad para que la impresiones y ya después la vas
envolviendo con las palabras entre las que debes incluir: preciosa, hermosa y
adorable criatura, la primera vez no dures mucho con ella, retírate pronto y así
causarás una buena impresión. No dejes pasar mucho tiempo y hazle una
segunda visita con otro regalo y en esta ocasión procura quedártele mirando a los
ojos un buen rato para que se turbe un poco, no mucho y ya turbada le puedes
hacer una leve caricia, solo una, no abuses, le haces otra leve caricia y te retiras,
en la tercera visita le puedes declamar un poema, le hablas al oído y con eso
caerá a tus pies rendida y enamorada, no hay ser que pueda resistir los regalos, el
poema y la turbada, no hay más ve y cumple con lo que te he enseñado y ponlo
en práctica. Muy bien- repuso el Cerro-coco – lo único es que va ha haber un
problema en lo referente al poema, ¿De dónde tomo uno?, tú lo tienes que hacer y
declamárselo, así debe ser, así que llegando a tus tierras dedica un tiempo a
hacer el poema.
Con esa gran asesorada, el Cerro-coco emprendió el camino de regreso a su
morada, seguro de que ofreciéndole regalos y colmándola de bienes lograría que
la Beata olvidara al Cerro Grande de Patamban. Consideró que el viaje había sido
un éxito y solo le preocupó un poco lo del poema, tendría que hacer algo digno
pero nunca había hecho uno y pues a ver que salía, pensó para sí.
Un poco de tiempo después de que llegó a su morada, el Cerro-coco quiso poner
en práctica las enseñanzas de su tío el Popocatepetl, por lo que sacó lo mejor que
tenían sus laderas nopales, huizaches, casirpes y cazahuates y se encaminó
hacia el valle, hacia la morada de la Beata, llegó y presuroso le entregó el título
del lago de Camécuaro y de toda la zona de las adjuntas. -Mira, preciosa mujer, tu
belleza me tiene atolondrado - le dijo- yo se que tu amor no se compra, y no vengo
a eso porque si así fuera, desde hace tiempo tu serías mía, pero yo sé distinguir
entre quien vende su amor y a quien hay que conquistar, no puedo dejar de
decirte que eres el ser más hermoso que ha creado el tata-cuate. Recibe estos
regalos como muestra de mi afecto y quisiera que me acompañaras a visitar
algunos lugares que son de mi propiedad como Orandino y La estancia , lugares
muy hermosos en donde podrás recrearte y en donde podremos platicar de la gran
atracción que despiertas en mí. La Beata se quedó turbada, no esperaba esas
palabras ni esa invitación formal pero, se repuso y le contestó. Mira- le dijo- no
puedo aceptar tus obsequios, el lago de Camecuaro es un regalo secreto de mi
novio el Keri-huata de Patamban por otro lado, los bienes materiales no son de mi
interés y tampoco puedo aceptar tu invitación ya que he aceptado la declaración
de amor del Keri-huata y solo a él me debo, para mí no hay otro ser que desee
que mi amado cerro grande, para el vivo, a él me debo. El cerro-coco no dijo mas
palabras, volteó, vio una vez más la hermosura de la Beata, dio vuelta y se
regresó silenciosamente a su morada, adelante de Jacona con rumbo a lo que
ahora es Santiago Tangamandapio. El primer intento no había tenido éxito pero
estaba convencido que en una segunda ocasión podría tener progresos por lo que
esperó un tiempo prudente y mientras, meditó sobre lo sucedido y cayó en la
cuenta de que no había manejado la situación como su tío le había indicado, por lo
que decidió que pronto en la segunda visita ya de una vez le declamaría el poema,
consideró que no habría tercera visita que en la segunda se jugaría el todo por el
todo y pensó que sí tenía muchas probabilidades de éxito, todo era cuestión de
comportarse como galán.
El Tancítaro era el supremo gobernante de la meseta y mucho mas allá por la
tierra caliente, y reside a un lado de la población que tiene el mismo nombre cerca
de Apo del rosario, su majestuosidad ahora se puede ver yendo de los Reyes a
Peribán. Era de una gran sabiduría, muy honesto y honorable, y de una rectitud a
prueba de todo, por eso lo habían elegido como supremo gobernante, puesto en el
que ya tenía una buena cantidad de siglos y los moradores no deseaban que otro
los gobernara, además era sumamente trabajador y se consideraba asimismo el
mejor amigo del cerro grande de Patamban y no congeniaba con el Cerro-coco
con el que ya había tenido algunas discusiones y dificultades. Decía que
moradores como ese tipejo no merecían su afecto, con ganas lo hubiera
expulsado de la región, pero eso no estaba contemplado en las costumbres y no
estaba dispuesto a infringirlas, por lo que nada hizo contra él, aunque en
ocasiones la paz se tambaleara por los desmanes que hacía el tipejo que era
odiado por los moradores; el Tancítaro en uno de sus recorridos por estos rumbos,
fue abordado por el san Ignacio quien le notificó que el amigo de los dos, el cerro
grande por fin se le había declarado a la Beata y que posiblemente pronto se
decidieran a fijar una fecha para la boda y que todos los pobladores de la región
irradiaban felicidad -mira- le dijo- sería conveniente que pasaras a saludar a
nuestro amigo sirve que constatas la tranquilidad en que se vive por estos rumbos,
es bueno que veas que en general hay progreso gracias al trabajo que todos
realizamos en forma adecuada siguiendo el ejemplo de nuestro gran amigo y ya
después sería conveniente que fueras a felicitar a la belleza enamorada la Beata,
es bueno que mantengas buenas relaciones con todos los que te apreciamos. El
Tancítaro agradeció los buenos consejos del cerro san Ignacio y se despidió y
partió a saludar a su gran amigo. Como ya tenía algún tiempo de no visitar
aquéllos rumbos, algunas cosas le eran totalmente desconocidas: no sabía de la
gran variedad de animalitos que habitaban aquéllos lugares y no había visto que
todas las áreas se habían tupido de árboles que le daban una verdadera
majestuosidad que invitaba a que se radicara por allá, por lo que el supremo
gobernante dibujó una mueca de alegría y pensó que con unos tres moradores
como el cerro de Patamban, la región sería la más hermosa de todo el país. En
sus pensamientos llegó a la zona donde reside el cerro grande quien lo abrazó
efusivamente demostrando que le daba mucho gusto que su gran amigo lo
visitara, mira, - le dijo el Tancítaro- por estas tierras me siento como en mi casa ,
de verdad que tenemos coincidencias, donde yo habito, allá donde también es tu
casa, se trabaja con amor al trabajo, con ganas y dedicación y los paisajes son
verdaderamente embelesadores, pero yo aparte de recrearme en estos lugares,
vengo a felicitarte, me han dicho que ya la Beata es tu prometida, que ya se
comprometieron y eso es algo que me llena de felicidad, así es que yo espero que
formalicen su relación que además eso dará mucha alegría a los moradores de
aquí y de donde mora tu enamorada; pues si- habló el enamorado- hace un poco
tiempo que me le declaré y efectivamente espero que pronto vengas a unirnos en
matrimonio, afortunadamente ella radica aquí cerca y viviremos en estos
hermosos lugares que el tata-cuate (principio dual creador) nos ha dado para
deleite de todos, ya sabes que la invitación a esa ceremonia es para ti , tus
allegados y los moradores de aquéllos rumbos que deseen acompañarnos, todos
están invitados, ya sabes que quien sea tu amigo, es también mi amigo, así los
considero aun cuando no los conozca.
A invitación del cerro grande de Patamban, el Tancítaro realizó un recorrido por
las hermosas tierras y después se despidió, mira mi gran amigo -le dijo- quiero
aprovechar que ando por estos rumbos para saludar a tu enamorada, deseo
felicitarla por el acontecimiento y como tengo asuntos que atender allá, por ese
hermoso lago de Pátzcuaro, pues ya me retiro para, como te digo, saludar a tu
hermosa dama. Un nuevo abrazo selló esa gran amistad de los dos cerros más
grandes del rumbo y el Tancítaro partió.
Como la distancia es corta y la zancada grande, pronto llegó a donde la Beata a la
que saludó efusivamente, -vengo de las tierras de tu amado- dijo el gobernante- y
de verdad que da gusto andar por allá, todo es tranquilidad y belleza, mi gran
amigo ha hecho un buen trabajo. Me enteré de tu compromiso y desvié mis pasos
para desearte lo mejor, soy un convencido de que los dos son la pareja del siglo y
que en ustedes sólo habrá felicidad y eso me llena de alegría. la hermosa dama se
veía turbada, no estaba acostumbrada a las formalidades y agradeció las palabras
de su amigo y gobernante.
Ya de regreso a su morada, el Tancítaro, fue alcanzado por el cerro el Encinal que
radica allá por la Sauceda y que domina toda esa área hasta la plaza del Limón, mira le dijo -, me da gusto saludarte, supe que andabas en estos rumbos y quiero
aprovechar para tratarte lo siguiente, -muy bien- contestó el Tancítaro- pues
resulta- prosiguió el Encinal- ,que tengo un problema con ese llamado Cerro-coco
ya que según él, por herencia le corresponde una parte del área donde se
encuentra el geiser de Ixtlán, el aduce que su abuelo había trabajado lo que se
conoce como el Salitre y que aún cuando no existe recuerdo en la memoria de
nadie, el alega que por ser el más cercano descendiente le pertenece, ya he
hablado con él pero solo he recibido amenazas y no entiende razones, yo tengo el
tiempo y el trabajo que me acredita como dueño. Pues el Tancítaro se quedó
turbado de coraje contra ese mequetrefe que quería apoderarse de lo que no es
suyo, -mira amigo- le dijo- en la próxima visita que haga por estos rumbos y que
espero sea pronto, me reuniré contigo y con ese nefasto ser para arreglar este
asunto.
El supremo gobernante siguió su camino rumbo a su morada pero se fue
analizando la posibilidad de efectuar un cambio en la forma de gobierno, dedujo
que era probable que se presentaran acciones delictivas en algún lugar del
territorio y que la respuesta suya ante posibles desmanes, sería tardada y
determinó que se deberían crear jefaturas de áreas y que de esta forma se
podrían establecer adecuados canales de comunicación y que en cada área se
debería de tener un consejo de ancianos y se podría aprovechar su sabiduría.
Determinó que lo anterior era lo más adecuado y decidió que en cuanto llegara a
su morada convocaría a una reunión a quienes consideraba debían ocupar las
jefaturas, así como a los ancianos más sabios para que formaran el consejo,
determinó que en esta ocasión, él nombraría a los jefes de área y a los concejales,
pero que después se podría elaborar un reglamento en el cual se contemplara la
forma de elección, incluyendo la del puesto que él ocupa en la actualidad. Para el
área recién visitada ya tenía candidato, por supuesto que era el Keri-huata de
Patamban, a quien además considera que en un momento dado, podría ocupar el
cargo de supremo Gobernante del territorio.
El enamorado no correspondido, por un tiempo se resignó a no tener consigo a la
hermosa Beata, le dolía el no haber sido correspondido en la visita que le realizó y
en donde consideró que no había llevado en forma adecuada lo recomendado por
su tío el Popo pero, algo dentro de sí le decía que no se diera por vencido, que
insistiera ante la belleza, que efectuara la segunda visita , y que le declamara el
poema tal como se lo había recomendado su poderoso tío por lo que se dio a la
tarea de escribirlo y decidió que en cuanto lo terminara, haría la segunda visita,
sabía que ya había un compromiso entre su amor platónico y su enemigo de
amores por lo que debía darse prisa, el tiempo apremiaba y aun cuando todo lo
tenía que planear en forma adecuada, debía hacerlo de prisa, no había de otra.
La hermosa Beata irradiaba felicidad al sentirse comprometida con el Keri-huata y
decidió que llevaría a cabo una visita a los alrededores para dar a conocer el
acontecimiento y también efectuar con la debida anticipación las invitaciones
correspondientes, deseaba que a su enlace asistiera el mayor número de
amistades. A todas sus amigas y amigos les dio mucho gusto que la hermosa
dama los visitara y aun cuando ella deseaba convivir más con sus amistades,
sabía que no les podía dedicar mucho tiempo pues debía regresar a sus
preparativos. Una de sus amigas mas contentas supuestamente lo era la Marihuata pero la de Paracho quien se mostró sumamente complacida con su visita y
prometió que más adelante pasaría a visitarla.
Para el Cerro-coco no pasó desapercibida la ausencia de la Beata quien se
apresuró a terminar su poema para efectuar la segunda visita a la preciosura. Ya
cuando su tan mentado poema estuvo terminado, dirigió su zancada hacia el lugar
donde mora la Beata, iba con la certeza de que su segunda visita sería todo un
éxito, su plan no podía fracasar, así lo consideró el tipejo.
Cuando un tiempo después el Cerro-coco terminó el mentado poema, decidió
jugarse el todo por el todo en la segunda visita y se encaminó a intentar una vez
más conquistar a su amor platónico, la Beata., el decía que la gran atracción que
sentía por la Beata hacia él sí era real, verdadera, que sí le interesaba y que no la
quería como una más de sus aventuras, sino para vivir con ella el resto de los
siglos. Para tal fin se trajo un ramo de árboles y quitó una piedra gigante en la
falda de la Beata y abrió un hoyo de donde brotó abundante agua y se formó un
riachuelo y acto seguido empezó su conquista, la que estaba seguro le daría el
amor de la hermosura. -Mira preciosa- le dijo- , me considero digno de ti pues
somos del mismo rango, con tu belleza, con tu figura y con mi porte tendremos
beatitos, que serán la admiración de todos, con riqueza y con el parentesco que
tengo con los grandes señores de la tierra podríamos inclusive llegar a formar un
reino inmenso, de luna de miel podemos ir a visitar a mi tío el popo, conmigo nada
te faltará, tú puedes llegar a ser la dueña de lo que ves a tu alrededor y además,
tendrás súbditos, sirvientes y todo lo que requieras; acto seguido le declamó lo
que él consideraba un poema de amor.
SI TU ME DICES SI
Aquel muy hermoso lago, el Camécuaro
que cerca de ti se encuentra,
será tuyo para siempre
todo, si tu me dices sí.
Y si un solo lago no te satisface
para ti hermosa dama tengo
aquellos otros dos que más allá se encuentran
todo si tu me dices sí.
Y aquellas tierras muy fértiles del valle
en las que las semillas germinan tan bien
pasarán a ser todas tuyas para siempre
todo si tu me dices sí.
Pero no solo lo material te ofrezco
no, también podrás tener un título
y podrás llegar a ser una reina
todo si tu me dices sí.
Vaya que el mentado tipejo no era bueno ni para hacer un poema romántico, y
todo lo basó en sólo lo material, como siempre, tratando de conquistar a la
monumental belleza ofreciendo sólo lo material.
A todo esto, la Beata seguía insistente en su negativa; no puedo aceptarte, para el
amor no hay clase social, amo al cerro de Patamban y no puedo corresponderte
decía ella; -mira dulzura – replicó el Cerro-coco- estás perdiendo el tiempo en
balde, con aquel amigo no vas a llegar a ningún lado, el ya esta muy viejo,
irremediablemente tu fin será la pobreza. solo compara. él solo te trajo un ramo de
pinos y yo muchos cacirpes, huizaches y caza-huates además, un riachuelo que
embellece tus faldas y mis propiedades están a tu disposición , con él no llegarás
a nada, conmigo tus hijos llegarían a tener un nombre y un título, con él solo un
nombre. -No lo veo así -decía ella,- el que trabaja vive bien, solo el holgazán
atenido a sus padres tarde o temprano cae en la pobreza, pues todo lo despilfarra,
los bienes se van, se acaban, el amor se queda, perdura, eso es lo importante .lo
demás es secundario, no puedo aceptarte y no insistas, mis ideas son firmes, mis
gustos claros y mi amor no tiene precio, no se vende, solo se da por amor y ya lo
di a otro amor, al del cerro de Patamban. Nuevamente el indeseable, el tipejo mal
nacido, el ser más odiado de toda la región había fracasado en su intento por
conquistar a la belleza y no disimulaba su malestar, ninguna dama había osado
despreciarlo, la negativa era algo a lo que no estaba acostumbrado y por eso el
rechazo más le dolía. Ya no quiso insistir mas y encolerizado se regresó a su
terruño a rabiar un buen rato, ya en la soledad..
Por segunda vez, al Cerro-coco no le había ido bien en su intento de conquistar a
la hermosa Beata. Como decían los aledaños, no le podía ir bien mientras todo su
intento de conquista lo centrara en lo material, y el amor lo hiciera a un lado.
Estaba visto que a la preciosura no la iba a enamorar con promesas de obsequio
de lagos y tierras aparte de que ella solo pensaba en su amado Keri-huata de
Patamban
Por un tiempo el ser más odiado de la región se calmó y daba la impresión de que
se resignaba a perder a su amor platónico, pero no era así y un mal día decidió
que si por las buenas no conseguía el amor de la Beata, intentaría llevar a cabo lo
que se conocía como UNA LLEVADA, y que era algo que le habían platicado que
hacían los pobladores de por allá cerca del mar y de la tierra caliente, todo giraba
en torno a un engaño, sí, se trataba de invitar a la dama a salir, digamos que a dar
un paseo, a platicar tantito y llegado el momento se le llevaba a otro lugar, algo así
como cuando en Patamban, cuando las jovencitas iban con su cántaro a llevar
agua, y de regreso a su casa salía el enamorado y se la llevaba a la barranca y ya
después tenía que haber casorio. Pues estos eran los nefastos planes del Cerrococo pero la acción no la podía hacer solo, sino que necesitaba auxiliarse por dos
cerros más. y por lo tanto tuvo que trasladarse a las tierras en donde gobernaba
su primo el nevado de Colima., pero tenía que ir sin ser visto por su pariente ya
que él era un ser recto y no iba a estar de acuerdo con su nefasto primo.
Un día el odioso se encaminó a las tierras mencionadas y logró que dos
habitantes de por allá aceptaran colaborar en la llevada de la Beata, de regreso al
valle, determinaron el día en que llevarían a cabo lo planeado. Todo marchaba
bien para el Cerro-coco pero no contaba en que los dos seres contratados
comenzaron a levantar sospecha ya que al ser desconocidos en el area su
presencia y su cercanía con el tipejo daba de qué hablar y el Encinal se propuso
averiguar cual era el asunto por el que se encontraban en estas tierras dos seres
mal encarados y que continuamente se secreteaban diciendo las cosas muy
quedo para que otros no se enteraran y ya por la noche, cuando se acercó más a
la morada del tipejo, alcanzó a escuchar la plática de los tres, y así pudo saber lo
que intentaban y la fecha en que pondrían en práctica su funesto plan. Muy
pensativo y molesto, el Encinal se quedó estático por un rato pero luego decidió
que iría a poner al tanto a su amigo el Keri-huata pero cambió de idea cuando a lo
lejos distinguió la inconfundible figura del Tancítaro y determinó que le platicaría
todo y que él fuera el encargado de darle la noticia al amigo de los dos.
El Tancítaro como era habitual en él, hacía recorridos periódicos para constatar
que todo estuviera en orden, era parte de su trabajo y por eso tenía éxito, esta
vez decidió recorrer el valle de Zamora, que a decir verdad era de las áreas más
tranquilas, los bandoleros por acá nada tenían que hacer ya que su fuerte era allá
por lo que ahora se conoce como tierra caliente, el Tancitaro notó la presencia de
los dos cerros pero pensó que se trataba de dos viajeros que iban de paso y no le
prestó mayor atención a su presencia por lo que después de saludar a algunos
amigos, emprendió el regreso a su morada.
Apenas había cruzado lo que ahora es el Nopalito, cuando fue alcanzado por el
Encinal quien le solicitó un momento de su tiempo, mira- dijo el Encinal-, han
llegado a la región, en concreto a donde mora el tipejo del Cerro-coco dos
moradores de allá de donde gobierna el bonachón del Nevado de Colima y han
sido contratados para llevar a cabo lo que se conoce como una llevada, la acción
se la harán a la Beata y con eso el odioso tipejo intenta apoderarse por las malas
de la novia de nuestro buen amigo el cerro Grande de Patamban, esos son los
planes y todo se hará dentro de dos días aprovechando que nuestro amigo te hará
una visita de cortesía, debo decirte que había determinado visitarlo para ponerlo al
tanto pero aprovecho que andas por aquí y considero que es conveniente que tú
seas el que le informe de los planes del mal nacido. Pues sí- habló el Tancítaro-,
has hecho bien en avisarme mi estimado amigo y considero que sí debo poner al
tanto al cerro Grande y claro que de momento la visita que me hará debe
posponerse y estoy pensando que la boda ya debe realizarse y así terminar con
las intenciones del Cerro-coco.
Después de despedirse de el Encinal, el supremo Gobernante, el Tancítaro
dirigió sus pasos hacia donde se encuentra la sede del gobierno, hacia donde
reside , en su semblante, se notaba el malestar que le provocaba la osadía y el
machismo del que hacía gala, el nunca bien ponderado Cerro-coco. Además
algunos moradores de la región, le aconsejaban que interviniera, que hiciera algo,
pero él no atendía los consejos, estaba desconcertado, por primera vez titubeó en
lo que debía hacer, entre qué era lo más correcto, lo más adecuado en cuanto a
su función como supremo Gobernante o como amigo, y el desconcierto
aumentaba ya que los moradores deseaban que informara a su amigo el cerro
Grande de Patamban para que éste interviniera en defensa de su amada. Indeciso
ya de por ahí, donde ahora se conoce como la Trasquila, el Tancítaro pensó,
meditó, ¿Qué era peor, decirle lo del Cerro-coco a su amigo o no hacerlo? Y
decidió, que por esta vez era mejor notificarle de la situación que se estaba dando
en el valle, decisión sabia que a todos los habitantes de la región agradó. Desvió
su camino un poco y se encaminó a Patamban, pasando por el Tenhuecho y llegó
junto al Cerro Grande quien le preguntó si todo estaba en orden; si mi amigo ya
ves que en general estamos en tierras pacíficas la maldad no ha tocado estas
tierras, los recorridos que hago normalmente arrojan saldo blanco, envidio la
tranquilidad con la que por acá se vive ¡ qué manera de vivir a gusto ¡, Solamente
hay algo que me ha hecho desviar mi camino aparte de saludarte y visitar estas
hermosas tierras que te rodean y es platicar un poco contigo, comentarte un
asunto de amigos. El cerro de Patamban, pensó que lo que su amigo el Tancítaro
quería platicar con él eran asuntos propios del cargo que ostentaba como supremo
Gobernante, quizás, pensó, algún bandolero anda asolando la región lo que sería
una verdadera noticia dado que toda la región es pacífica gracias al buen accionar
que hacía su buen amigo. Si en algo puedo ayudarte, como siempre con mucho
gusto lo haré- le dijo el Keri-huata - Esta vez vengo a platicar contigo -dijo el
Tancítaro-, de otro asunto muy delicado y de gran trascendencia para la región,
mira amigo, -le dijo-, aquél tipo al que llaman el Cerro-coco, no cesa en su
empeño de conquistar a tu amada, a la futura madre de tus beatitos, tengo
información de algunos amigos de nosotros, que el mentado tipejo ha acosado a
tu amada, que son varias las veces que se ha presentado ante ella con la
intención de conquistarla, claro que debo decirte que me informaron que tu
amada, todas las veces lo ha rechazado manifestándole el gran amor que te
profesa con lo que ha demostrado ser una dama en toda la magnitud de la
palabra, sé que por lo que respecta a ella no hay problema pero existe otro
problema ya que ante la negativa de tu amada Beata , el Cerro-coco intenta llevar
a cabo una llevada para lo cual ya contrató a dos tipejos que lo ayudarán y
considero que es momento de que actúes en defensa de esa gran dama que es tu
novia. Ten en cuenta que además algunos aledaños ya hacen comentarios al
respecto y ya ves como son las cosas, a veces le quitan y a veces le aumentan y
luego se convierte en chismorreo barato y yo creo que ya es tiempo de que
pongas las cosas en orden, y de que le des un escarmiento y que le demuestres
quien eres y por quien la Beata suspira. Ten en cuenta que yo nada puedo hacer
como gobernante que soy, ya que no se ha cometido ningún delito y solo te pongo
en aviso como tu amigo que soy, así es que ve y cumple con tu cometido y chance
hasta logres que el fulano se vaya de la región.
Al cerro Grande de Patamban le empezaba a salir lumbre de encolerizado pero
cauto como era, se calmó y tomó la decisión de actuar en defensa de su amada.
Gracias amigo le dijo al Tancítaro, ahorita este mal nacido va a aprender a
respetar a los mayores, va a saber que con el cerro grande no se juega, que tu,
que yo y que todos los moradores merecemos ser respetados. Su atrevimiento es
una verdadera falta de respeto, su osadía no tiene igual, sí sabe que la hermosa
Beata y tu servidor estamos comprometidos no tenía porqué intentar conquistarla.
Las malas acciones se deben castigar para que no se den en este bello y pacífico
territorio, la intromisión de este fulano en el amor que nos profesamos la Beata y
tu servidor, merece que yo actúe con todo el rigor, no merece que tenga
miramientos hacia el, sigue tu camino amigo mío, que yo se como actuar ante las
insolencias y provocaciones de este mal nacido, de ese mequetrefe creído y
arrogante, vete tranquilo que yo actuaré y pondré en su lugar a ese irrespetuoso y
arrogante mal nacido que no merece llamarse individuo.
Acto seguido y después de despedirse de su gran amigo el supremo gobernante el
encolerizado cerro grande de Patamban tomó la decisión de defender de los
acosos del Cerro-coco a su amada y monumental beata y para esto, agarro una
inmensa hacha , la afilo y se encamino hacia el lugar donde reside su rival en
amores muy cerca del valle. Cuentan que sus zancadas se escuchaban a varios
kilómetros a la redonda, la tierra temblaba a su paso, Iba tan encolerizado que ni
el adiós de sus amigos contestaba y mucho menos notó que los mismos iban tras
de él, ansiosos de ver el desenlace de lo que tanto se comentaba y azuzándolo a
terminar con la afrenta de que era objeto, se dejaban escuchar a su paso las
voces de: acaba con ese hijo de tal por cual, dale duro a ese hijo de mala madre,
dale lo que se merece, achátale su cráneo, súmele las orejas, aléjalo de nuestra
vista no lo queremos de vecino, no se vale lo que ha hecho y toda una andanada
de expresiones que dejaban sentir lo mal que les caía el tipejo creído.
Pues mientras el agraviado, el cerro grande se encaminaba hacia la morada del
Cerro-coco, éste ultimaba los detalles para llevar a cabo este mismo día la llevada
y junto con los dos maleantes expertos en esas acciones, determinó que el
momento había llegado, todo en teoría estaba debidamente calculado,
consideraron los tres que nada podía fallar ya que se habían corregido toda
posibilidad de error. El ser mas detestable de toda la región dejó escapar un
suspiro –una fumarola- y por un momento se quedó anonadado, muy pensativo ya
que verdaderamente estaba enamorado de la belleza y consideró que ése día
seria el más feliz de su existencia, ensimismado como estaba no se dio cuenta
que el Keri-huata se acercaba y llegaba hasta junto de él y menos alcanzo a notar
el estado de ira en que se encontraba, sus dos compinches lo pusieron en alerta
pero ya era tarde y cuando el cerro grande de Patamban estuvo junto a ellos los
bandoleros emprendieron la graciosa huida dejando solo al odioso Cerro-coco que
de pronto cambió la mueca de alegría de unos momentos antes, el terror quedo
dibujado en su rostro e intentó huir pero no pudo pues el cerro Grande le salió al
paso y mostrando el gran malestar que se había apoderado de él , se dirigió al
cobardón mal nacido y le habló de la siguiente manera: Has rebasado los limites
que se pueden tener.- le dijo el cerro de Patamban- has acosado al gran amor de
mi vida, has querido ponerme en ridículo ante todos mis amigos y esto se paga; la
hermosa Beata ya tiene quien vea por ella, ya tiene quien la haga feliz y no eres tu
precisamente, mequetrefe mal nacido, indigno de la vida, me colmas la paciencia,
me hinchas el hígado, nunca entendiste que hay que respetar a los demás y
sobre todo a tus mayores, y no andar como un vulgar ladrón queriendo robar el
amor de otros. De todos los moradores de esta región y de otras siempre haz
tenido el respeto que mereces, pero de parte tuya no ha habido correspondencia y
te has pasado de gran enamoradizo pero te equivocaste respecto a mi gran amor
la Beata, ella ya está comprometida y la acción que ibas a llevar a cabo, la
mentada llevada no tiene palabras ni madre, acción tan ruin se paga y tu osadía
tiene precio y sábelo bien, desde hoy dejaras de andar por la región de
enamoradizo, y planteando males, desde hoy la tranquilidad y la paz volverá a
esta región, y a nuestras moradas y volveremos a ser lo que antes de tu osadía.
Debo decirte que seres como tú no merecen habitar esta región, ni ninguna otra,
no merecen vivir para acabar pronto.
Ya no medió más palabras y se abalanzo contra el Cerro-coco sin tener oposición
alguna y de un hachazo lo partió en dos, sumiéndolo a la vez varios metros para
que no pudiera salirse, para que por siempre permaneciera en ese lugar.
La algarabía de los pobladores no se hizo esperar, las voces triunfalistas se
escucharon a varios kilómetros a la redonda, de igual manera los lamentos del
cerro-coco llegaban hasta los moradores de los dominios del supremo gobernante
el Tancítaro quien dibujo una mueca de felicidad y continuó con sus labores,
seguro de que la paz volvería a la hermosa región.
El Tancítaro consideró que si debía nombrar al cerro grande de patamban
delegado de la región con amplios poderes, pero eso seria después de la boda de
su amigo y la hermosa beata, entonces en ceremonia muy especial le daría el
bastón de mando.
La beata cuando se entero de lo sucedido dejo escapar un suspiro y sonrió
complacida, pues al fin concretaría su amor por el cerro grande y cuando por fin lo
tuvo frente a ella se echo a sus brazos y se entrego al gran amor de su vida, al
cerro grande ese ser que se comporto con gallardía y que tan bien la había
defendido de las insolencias de otros enamorados.
Desde entonces el cerro-coco es conocido como los cerros cuates y se encuentra
cerca de lo que ahora es Jacona y quienes pasan por ahí voltean a verlos y
constatan que el hachazo fue brutal y que quedaron chaparros y achatados
ademas de partidos.
De igual manera los que llegan a ver al cerro grande de patamban pueden darse
cuenta de que irradia tranquilidad producto de su felicidad con la beata la cual
también rebosa felicidad por los cuatro puntos cardinales sintiéndose la mas
hermosa de todas.
Poco tiempo después cuando se acercaba el día de la gran boda la región lucia
esplendorosa, los bosques estaban llenos de vida y vegetación, había animales
por los aires, por los pastos, por los bosques, por debajo de la tierra también
estaba lleno de ellos , nadie quería perderse el gran acontecimiento, los ríos, los
arroyos y las lagunas estaban también llenos de vida, nadie padecía hambre, todo
estaba a la mano, la Mari-huata que también estaba enamorada del cerro grande,
guardaba silencio y se conformaba con su suerte de no ser ella la que se quedara
con el cerro grande, pues era el galán mas cotizado de la región solo superado por
su gran amigo y benefactor el gran Tancítaro.
Por fin llego el gran día, la boda se celebro con gran pompa, vinieron invitados de
los valles mas lejanos, de las ciénegas, de la tierra caliente y de las costas, todos
y todas llegaron y enviaron a su fauna mas representativa, los pájaros mas
hermosos comenzaron a llegar de todos lados, ese día se vieron especies
animales que nunca mas se han vuelto a ver en la meseta, tanto en el cielo como
en la tierra, así se presento el cerro grande a la boda mas gallardo que nunca y la
beata a su vez mas bella que nunca y el Tancítaro muy complacido los declaro
marido y mujer cediéndole al keri-huata el bastón de mando y a lo lejos se
escucharon unos truenos, pero truenos de a de veras con relámpagos y
movimiento de tierra y oscurecimiento del ambiente, a la vez que se veía una
columna de humo que subía tanto al cielo que parecía estaba tocando al cielo, era
el nevado de colima que hasta ese momento había estado muy calmado luciendo
su corona de nieve, pero cuando supo que la flor mas preciada del rumbo estaba
ya casándose estalló, algunos decían que de jubilo, otros dijeron que de dolor por
no haber sido el, el agraciado, otros mas dijeron que de coraje por la suerte de su
primo el cerro-coco, de tal forma que el Tancítaro tuvo que ir a dialogar con el
nevado nadie sabe, nadie supo de que hablaron solo se sabe que desde entonces
el nevado no ha dejado de echar humo, desde entonces y de ves en cuando
hecha sus fumarolas y tiembla y retiembla y llena de susto a todos los moradores
de sus laderas, así fue y así ha sido desde entonces.
Aunque esta historia de amor no termino ahí, a la gran boda fueron invitados todos
los cerros, los de cerca y los lejanos, pero nadie se acordó de invitar a las lomas
de Canindo que son una serie de cerritos, como lomas pues , pues no llegan a la
categoría de cerros y que están enclavadas precisamente entre el keri-huata y la
beata, pues bien estas canijas lomas se quedaron ardidas desde entonces y
comenzaron a llevarle chismes a la beata, cuando nació el primer beatito nació
esplendoroso, bello esbelto y lleno de vida, tenia los mejores pinos y pinabetes así
como encinos, robles y madroños y estaban llenos de vida y animales, venados
pájaros de todas las especies a ese cerro se le llamo el characu (ahora le dicen el
cerro azul) y la Beata lo puso ahí donde está, atrás o junto a la Mari-huata por que
a la gran Beata le habían llegado rumores de que la Mari-huata de ves en cuando
flirteaba con el Keri-huata y entonces aparecieron dos cerritos, chiquititos como
huevitos atrás del cerro de la Mari-huata y los chismes que le llegaron a la beata
fueron, de que esos cerritos eran el producto de un romance de su amado el cerro
grande de Patamban con la Mari-huata del mismo lugar, esos cerritos hacen que
al rancho de Paramo se le oculte el sol como a las cinco de la tarde, en pleno
verano, cuando los dias son mas largos y algunos mal pensados todavía les dicen
que son los huevos del cerro grande. Las lomas de canindo todavía no estaban
satisfechas y seguían llevándole chismes a la Beata y en una ocasión le dijeron a
la beata que la Mari-huata le había dejado un presente al cerro grande difícil de
ocultar y por el cual no se podía negar que había un romance entre los dos pues
el keri-huata tenia como muestra y huella imborrable la feminidad de la Mari-huata
en pleno rostro ahí se veía claramente la panochita de la Mari-huata, este asunto
de plano colmo la paciencia de la gran Beata y aunque el Keri-huata justifico la
acción, pues ese peñasco que tiene en plena cara se lo hizo un venado que huía
de las flechas del gran cazador del Anahuac el cerro del Popoca-tepetl, a la Beata
le gustó la justificación de su amado, y si no le gustó, por lo menos le dio mucha
risa, pues era de lo mas ingeniosa, ademas de que efectivamente ese peñasco
puede parecer las dos cosas, una panochita o una huella de pezuña de venado,
pero entonces la Beata y el Keri-huata tuvieron otro cerrito, que mas bien no fue
cerrito si no cerrote y le pusieron por nombre Anànaricu y así se le llama
actualmente, este cerro esta justo enfrente del cerro grande de Patamban, ahí lo
puso la Beata o mas bien la puso, por que este cerro que se llama Anànaricu tiene
nombre de mujer, pues Anànaricu en lengua puhre significa la consentida, la
querida o la mas bonita y el cerro grande aceptó tenerla ahí justo en medio de el y
de sus dos mujeres en discordia la gran Beata y la Mari-huata de Patamban, no
sin antes discutir un poco con su señora la Beata pues como todo enlace y o
matrimonio siempre en algún momento aparecen las discusiones y los chismes de
personas envidiosas que no ven con buenos ojos la felicidad de otros,
actualmente también los habitantes de Paramo dicen que la Mari-huata es su
cerro así como también el cerro azul que cuando nació se llamo Characu.
La panochita y o huella del venado que huía, no se ve de cualquier parte, solo es
posible mirarla desde el pueblo de Patamban y desde cierto ángulo solamente,
desde el llano de Patamban se ve perfectamente, o desde el atrio de la iglesia así
como de la plaza y solo se mira en las primeras horas de la mañana desde que
sale el sol, hasta como a las once de la mañana y nada mas del equinoccio de
otoño al solsticio de invierno y de regreso cuando el sol inicia su regreso hacia el
norte para llegar al equinoccio de primavera, pues la panochita es un efecto de luz
y sombras conformadas por las salientes de la roca del peñasco del keri-huata.
Ya para finalizar este relato solo quiero aclarar que antes, mucho muy antes
cuando todos los habitantes de este continente llamado ahora América y este país
llamado México y este estado, llamado ahora Michoacán, las gentes que
habitaban aquí consideraban a los cerros como sus hermanos y padres y tatas y
por tal motivo engarzaban estas historias dándoles el carácter de personas y
contaban una y otra ves estas historias a sus hijos y nietos, por que al hacerlo se
les infundía el respeto y el amor a la naturaleza, todos los pueblos que rodean al
keri-huata por los cuatro puntos cardinales tejieron sus propias historias donde
tenían cabida sus propios cerros, lomas, ojos de agua, barrancas, cuevas y
cañadas y circunstancias relativas a su modo de vida y necesidades así como sus
propios anhelos siendo una filosofía, una manera de vida de lo mas armoniosa,
una cultura donde nadie se aprovechaba de nadie, todos cooperaban con todos no
existía la codicia, ni la riqueza, ni la pobreza, todo mundo tenia justo lo que
necesitaba, no existía el maldito dinero ni los títulos de propiedad, cuando una
persona o familia necesitaba comer simplemente iba al bosque o al rió o la laguna
y regresaba con comida para el y su familia y a veces hasta para todo el clan o
parte de el, pues cuando cazaban un venado alcanzaba para cuatro o cinco
familias, cuando un nuevo matrimonio necesitaba su propio espacio simplemente
escogía un lugar agradable y bueno para vivir y con el permiso de los cerros y de
los propios arboles limpiaban el área dejándola libre de árboles , arbustos, y hierba
y con los mismos árboles se hacían su casa de igual forma hacían sus huertos de
hortalizas y de legumbres y así sembraban maíz, frijol, calabaza, chile y todo lo
que necesitaban, otros pueblos como charapan, zacan, pamatacuaro, tzirio,
tinguindin, tzirosto, tocumbo, los reyes , periban, todos ellos rodeando al gran
cerro de patamban, tejieron sus propias historias de amor de desamor, de intrigas
y venganzas, así como favores, reflejando en sus historias la condición humana, y
mientras mas grande el cerro mas historias tenían, cabe recordar que los cerros y
sus habitantes se salvaron de la gran inundación que arraso con la vida de estas
tierras, hace ya muchos pero muchos años, pudo haber sido el tercer o el cuarto
sol tantos años, que de no ser por estas historias, estarían completamente
olvidadas.

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