Imagen 2 - Pentian

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Imagen 2 - Pentian
Capitulo 2.- NEGOCIOS
Habían montado su empresa hacia 3 años junto con otro socio, todos provenientes de una gran empresa y que, en un momento de sus vidas decidieron
emprender por su cuenta, y ¡en que momento!.
Constituyeron su empresa en 2007 en plenas puertas de las crisis y ahora mismo no vivían su mejor situación, debido en gran parte a que ya estaban en
plena crisis y a las decisiones del accionista mayoritario Enrique Sanchez, que era quién actuaba de gerente y quien se hizo con la mayor parte del
capital efectuando una ampliación del mismo en un momento financiero delicado de la compañía. Enrique era una persona profundamente avariciosa,
adicto al trabajo, muy proclive a tener mucha exposición hacia el exterior, y que se había hecho millonario gracias principalmente a Elvira, ¡ay!…..
Elvira siempre pensaba, “un día escribiré un libro”, ya que cuando dejaron su anterior empresa, cada uno por sus motivos, Enrique tenía un pequeño
porcentaje de las acciones y cuando lo quiso vender a los otros socios, estos no le daban nada por ellas, un poco en revancha ya que se iba parte del
equipo directivo de la empresa y otro poco porque pensaban que no tenían porqué pagarle un dinero, ya que creían que nadie lo pagaría.
A los pocos meses de irse, se presentó Enrique ante Elvira con un anuncio del periódico que decía “Accionista minoritario”, te compramos tus
acciones al mejor precio.
Entonces le pidió a Elvira que hiciera un cálculo del valor de sus acciones ya que él conocía de sobra que su anterior compañía era lo que se denomina
en hacienda “gran empresa” lo que supone tener un abultado volumen de ventas, o sea facturar mas de 6,5 millones de euros al año, y además un Fondo
de Comercio espectacular.
Elvira que era la antigua Jefa de Administración de esta compañía, y que ejercía desde hacía años de Directora Financiera, aunque su antiguo jefe, un
directivo mayor, chafado a la antigua, algo misógino, no se lo reconociera abiertamente, ahorrándose con ello un mayor salario, era la responsable de
todo el tema administrativo, contable y financiero por lo que poseía los conocimientos de la empresa suficientes para hacer un cálculo soportado del
valor de las acciones.
Y ni cortos ni perezosos con un valor más que considerable de las acciones, pidieron cita en el teléfono del anuncio, y cuál no sería su sorpresa cuando
se encontraron en las oficinas de un tremendo y conocidísimo holding empresarial, que vamos a llamar Fontana Inversiones.
Y funcionó, ¡vaya si funcionó!, esta Empresa, se dedicaba a hacer ofertas de compra, no solo del accionista minoritario sino de toda la empresa,
dirigiéndose primero por carta explicando su oferta de compra al accionista minoritario y solicitando una reunión urgente con el consejo de
administración ya que detallaban estar interesados en un número mayor de acciones, y teniendo en cuenta que era un holding de prestigio nadie se
atrevía a ignorarlo, con ello conseguía un mejor precio de las acciones del accionista minoritario, actuando como intermediario, ya que era una
tapadera, nunca pensaban comprar, sino que esto lo hacían mediante una jugosa compensación económica, que se pagaba totalmente en “B” en el caso
de que se efectuase la venta requerida al accionista minoritario y unos honorarios nada pequeños en el caso de que no se obtuviesen los resultados
previstos.
Y los antiguos socios de Enrique y Elvira cayeron en la trampa totalmente, viendo que podían perder el control de la sociedad admitieron vender las
acciones al socio minoritario, por un precio negociado.
Enrique no se lo podía creer (y mucho menos su mujer) ya que si él era ambicioso, ella no tenía límite alguno, como la definía el gerente de su antigua
empresa “ no hay nada peor que un pobre jarto pan”, y de la mañana a la noche se vieron con una cantidad considerable de dinero, lo que les permitió
comprarse una chalet, unos coches de alta gama, con los que pasearse delante de amigos y “enemigos”, una operación de cirugía estética para ella y
sobre todo presumir de forma exagerada de su nuevo estatus. Sin embargo Elvira se sentía un tanto culpable del engaño en el que había caído su
antiguo jefe, y además con el tiempo se había dado cuenta que era bastante mejor empresario que Enrique y que este la utilizaba al igual que hizo su
jefe en su día, por lo que estaba bastante desilusionada de su aventura empresarial y no porque la fuese peor ya que económicamente si tenía
reconocido su puesto, y ahora disfrutaba de un buen coche, de un buen sueldo, de mejoras sociales, pero eso sí, trabajando sin tregua y sin límites y ella
necesitaba algo más…..
-
Buenos días Elvira, que tal llevas la mañana. Enrique tenía a esas horas peor aspecto que de costumbre, tenía una tez de color enfermizo y estaba
francamente delgado. Era un constante manojo de nervios, con una asombrosa capacidad de trabajo. Este lunes venía con unas considerables
ojeras, fruto de pocas horas de sueño y de muchas preocupaciones.
-
Fatal, empezar el día con retrasos es lo peor que le puede pasar a uno, menos mal que he estado un rato entretenida tomándome un café.
-
Vamos para la reunión.
-
Espero que no nos pongan muchas pegas con el tema de la selección, les vamos a exponer nuestra prueba de idioma que la prefiero a exigir
titulación.
-
No te anticipes y vamos a ver que sale de esto.
La reunión transcurrió con normalidad, no pusieron pegas al modelo de selección que planteó Elvira, ya que la medición de la calidad del servicio la
harían mediante encuestas de calidad de los viajeros, y resultó ser una de tantas reuniones antes de la puesta en marcha de la nueva terminal, se
marcaron fechas límite para la inauguración, llenando las agendas de citas, reuniones, informes, etc.
A eso de las 13,30 h, ya estaban saliendo del despacho del director, y Enrique le dijo a Elvira:
-
Me voy ya porqué he quedado con el antiguo Delegado de nuestra Empresa, a ver si le fichamos, porque cuando empiece el contrato de la
terminal tenemos que montar definitivamente delegación en Barcelona y Valerio nos puede simplificar mucho las cosas, porque él ya tiene una
oficina que nos puede alquilar. ¿Te recojo a las 5 y nos vamos para Madrid?
-
Si encuentro vuelo antes o billete de tren me voy antes y así no tengo que esperarte, me voy a ver como llevan los chicos las pruebas de selección
al Aeropuerto al despacho de Irene, así comeré con ellos y les daré ánimos y si no hay problemas me voy prontito.
-
Como quieras… nos damos un toque.
Elvira se quedó de nuevo a solas consultando con su teléfono sus posibilidades de partir hacia Madrid sobre las 4 o las 5 de la tarde , cuando se oyó lo
que decían por megafonía: “Ultima llamada para el vuelo de American Airlines con destino Río de Janeiro, Aeropuerto de Galeao Brasil va a efectuar
su salida en 10 minutos por la puerta 22, se ruega al Sr. De Castro se persone inmediatamente en la puerta de embarque”
Capitulo 3.- ¿Por qué?
¿El Sr. De Castro? No será Luis Alberto ….. Elvira se puso a rebuscar en su bolso y….. efectivamente era Luis Alberto de Castro y Molina , pero….
¿Que le habría pasado?, estaba un poco estupefacta, habían pasado 5 horas, y el vuelo se debía haber retrasado, miro instintivamente hacia la cafetería
y vio que a la salida había un corillo de gente congregado alrededor de un punto, y se dirigió hacia allí.
Se abrió paso y encontró que en el suelo estaba Luis Alberto, con aspecto de haber recibido un fuerte golpe, ya que tenía la cara con contusiones y
además estaba inconsciente, a su alrededor había varios sanitarios y uno que parecía ser el médico mirándole las pupilas. Ella no lo puedo remediar y
le llamó:
-
Luis Alberto, ¿Qué te ha pasado?
Él no le contestó parecía no oírla, pero el médico se volvió hacia ella y le pregunto.
¿Señorita conoce Ud., a este caballero?
-
Bueno, si hemos tomado un café…….
-
¿Sabe dónde vive, a quien podemos llamar antes de llevarle hacia el hospital?. Está indocumentado y……
-
Pero… ¿Qué ha pasado?..... ¿Por qué está así?
-
No sabemos, por lo que cuentan algunos testigos, se han dirigido dos hombres hacia él y han empezado a golpearle, para después salir corriendo
con su maletín y sus pertenencias.
Elvira se quedó pálida, pobrecillo pensó….. Pero ella no podía hacer nada, no tenía ninguna referencia.
-
Es que….. apenas nos conocemos.
-
Bueno, dijo el médico por lo menos sabe su nombre, él parece que de momento no nos puede dar ninguna información, tiene algún modo de
localizar a algún familiar.
Elvira calló en la cuenta de que tenía la tarjeta del bufete.
-
Tengo…. una tarjeta de visita….. espere que la busco….. ¡Sí! Aquí está….Voy a llamar a su bufete, a ver que me dicen.
-
Perfecto, le vamos subiendo a la ambulancia y la esperamos fuera.
En el bufete le saltó un contestador, con todo lo que había pasado ya eran las 2 y probablemente habrían cerrado para comer, tendría que esperar a las 3
o a las 4.
Se dirigió hacia la ambulancia, allí estaba el médico, cuando se acercó Luis Alberto ya habría los ojos y al verla intentó esbozar una sonrisa.
-
Hola de nuevo…… ¡Ay! Como me duele.
-
¿Qué te ha pasado? ¿Cómo te han hecho esto?
-
No lo sé, parece que me ha pasado un tren por encima……
-
No he podido contactar con tu bufete, he estado llamando pero sale un contestador.
-
Ah…… gracias, no te preocupes, están todos en un juicio y hasta la tarde no creo que………
-
¡Luis Alberto!
-
Se ha desmallado dijo el médico. Vamos al hospital. Acompáñenos señorita.
Elvira no tuvo tiempo de pensar y se subió en la ambulancia con ellos.
Por el camino Luis Alberto recobró el sentido y Elvira empezó a hacerle preguntas:
-
¿Por qué te han hecho esto? ¿Los conocías? ¿Te han robado? ¿Llevabas dinero?
Luis Alberto, visiblemente atontado le dijo……. “Tenemos que hablar, pero no aquí, luego te lo cuento”…….
Luego, pensó Elvira, luego estaré en mi casa.
Cuando llegaron al hospital y bajaron de la ambulancia, el médico le dijo que esperase, que enseguida la informarían.
Elvira iba a decir que no disponía de mucho tiempo, pero decidió esperar un poco a ver que le contaban.
Al ratito se le acercó una enfermera.
-
Señora, tenemos que esperar 24 horas, ha recibido un fuerte golpe en la cabeza al caer al suelo y tienen varias contusiones fuertes debido a que
le golpearon varias veces. La policía ha pedido verle, pero les han dicho que tienen que esperar al resultado de unas pruebas y han pedido hablar
con Vd.
-
¡Conmigo! Si yo no sé………
En esto ya se acercaban dos personas, un agente de policía uniformado con otra persona al lado:
-
¿Es Vd. Elvira?
-
Si yo soy, pero……
-
Somos el inspector Sotomayor y el agente Suarez, de la Guardia Civil, (dijo el que iba de paisano exhibiendo una placa), de la comandancia de
Barcelona, Sección Protección y Seguridad, acompáñenos, por favor.
Elvira no se podía creer lo que la estaba pasando, si ella no sabía nada ni podía dar ningún tipo de información, como no les contase lo del jueguecito
de “si fuera”……
La llevaron a un despacho, por el camino Elvira pensaba, “esto visto desde fuera parece una película”…. Ahora me cuentan que es espía…… Aunque
no dejaba de estar algo nerviosa, esta situación la tenía totalmente descolocada, tenía que llamar a su marido “Armando” y también a Enrique, aunque
no sabía a quién llamar antes.
-
Tengo que llamar por teléfono, dijo a los policías, además no he comido…. Llevo de pié desde las 5 de la mañana…….
-
No se preocupe es una charla informal que no nos va a llevar más de 10 minutos, después puede disponer de su tiempo como quiera, dijo el
inspector, un hombre entrado en años, algo grueso, con una nariz como de boxeador, una americana que le quedaba pequeña a todas luces y cara
de no haber dormido bien en los últimos 50 años.
-
De acuerdo dijo Elvira, Vds., dirán.
-
Nos puede explicar de que se conocen Luis Alberto y Ud.
-
Pués……. de un encuentro casual esta mañana en el Aeropuerto, nada más.
-
Aja….., pues daba la impresión de que se conocían más a fondo. ¿Por qué estaba usted en el Aeropuerto, iba también a Brasil?
-
¡Qué va!, dijo Elvira riéndose, que más quisiera yo…..debido al retraso de su vuelo y al retraso de una reunión que tenía yo en el aeropuerto…..
coincidimos a tomar un café.
-
Y…….¿coincidieron? ¿habían quedado previamente?
-
Es más sencillo, el oyó que yo estaba hablando por teléfono con un compañero que se retrasaba una reunión que teníamos y me dijo que como su
vuelo también sufría retraso, nos podíamos tomar un café juntos. Y….Pues nada más, charlamos un rato y nos intercambiamos las tarjetas, esto
ha sido todo.
-
¿No le extrañó? ¿No vio Vd. Nada raro en que se dirigiera tan directamente? ¿No le habló de los motivos de su viaje?
Elvira carraspeó, ella misma estaba teniendo la impresión de que era poco creible….,o de que parecía que estaban “ligando”, o en todo caso que
había algo raro, lo que había sido un rato agradable, divertido, quizás con un ligero coqueteo por ambas partes, y que se estaba convirtiendo en su
peor pesadilla.
-
Pues no, me dijo que era de negocios, que estaba trabajando para un holding, que en Brasil, ahora mismo hay mucho trabajo y poco más.
-
¿Le acompañaba alguien?
-
No mi socio se retrasaba y …..
-
No, no, quiero decir a él, a Luis Alberto.
-
Ahh pues que yo sepa no. Estuvo solo todo el rato.
-
¿No le sonó el teléfono?
-
Que yo lo oyera no.
-
¿Se le veía nervioso o algo?
-
Pero ¿Qué interrogatorio?..... No lo sé, no le conozco, no podría distinguir si está nervioso o tranquilo, ya les he dicho que fue cuestión de media
hora que estuvimos hablando.
-
¿De qué?
Elvira se puso roja, había sido como algo íntimo o no sabía explicar que la estaba pareciendo en su momento, había sido divertido y no se
había puesto a pensar en otra cosa, ni en tener que dar explicaciones a nadie de un encuentro casual. Pero ahora teniendo que dar explicaciones
la daba la impresión de que todo lo que contase iba a sonar a excusa, que tenía que ocultar algo, ¿pero de que me siento culpable? que tontería
pensó.
-
Pues hablamos de la terminal, de su mal estado, de lo buenas que están las tortitas de la cafetería, en fin cosas sin importancia.
Los dos policías se la quedaron mirando y le dijeron que si la importaba darles un teléfono de contacto, por si necesitaban algún dato más.
-
Por supuesto que no, dijo Elvira y les tendió su tarjeta.
El policía que iba de paisano, se la quedó mirando y le dijo:
-
¿Está usted segura de no conocer a Luis Alberto más que del día de hoy?
-
Y por qué me pregunta esto ahora, ya se lo he dicho, porqué lo iba a tener que conocer. Elvira ya se estaba cansando de tanto misterio, no podía
entender que era lo que relacionaban.
-
Ya hablaremos, probablemente la llamemos pronto.
Elvira puso cara de enojada y preguntó.
-
Esto parece una película de espías, ¿Me puedo ir ya? Es que no sé qué pinto yo aquí.
-
Se puede ir, se puede ir, no se moleste, discúlpenos si la hemos parecido demasiado inquisidores, dijo el inspector de la nariz de boxeador
mirándola profundamente a los ojos.
-
Buenos días.
Elvira se disponía a salir precipitadamente del hospital, estaba furiosa, la habían tratado como si supiera algo, o estuviera mintiendo, vaya forma de
complicarse una cosa tonta, se disponía a abandonar el hospital cuando alguien la agarró del brazo.
-
Disculpe
Era el médico que estaba atendiendo a Luis Alberto, en la terminal.
-
Me tengo que ir, ya me he entretenido mucho.
-
Lo siento pero el paciente la quiere ver de forma urgente me ha insistido tanto que he tenido que salir.
-
¿A mí? ¿Por qué? Vaya “diita” que me están dando entre unos y otros.
-
No lo sé…. pero se ha puesto bastante insistente, le agradeceré que debido a su estado, se acerque un momentito.
Elvira pensó….. ya está esto complicándose mucho me debería de ir….. pero se acordó de la mirada alegre y seductora de Luis Alberto y no le pareció
bien marcharse sin despedirse, por lo que siguió al médico.
Entraron en la habitación donde habían dejado a Luis Alberto después del reconocimiento y cuál no sería la sorpresa de Elvira, cuando en la habitación
no solo estaba él en la cama sino que había también una enfermera atada a una silla y dos enfermeros con cara de pocos amigos a ambos lados de la
cama de Luis Alberto.
-
Lo siento dijo él, no quería que te vieras envuelta en este lio…..
-
Calla gilipollas, le espetó uno de los enfermeros, ya estamos todos. Ahora, dijo dirigiéndose al médico, haz que venga una ambulancia a la puerta
y una vez que estemos dentro y a salvo ya dejaremos a la enfermera en la calle.
-
Pero….. dijisteis que si traía a la mujer…….
-
¡No hay peros que valgan, nos vamos todos en la ambulancia y tú te quedas aquí hasta que te avisemos!
-
¡Créame que lo siento!, dijo el médico dirigiéndose a Elvira, voy a por la ambulancia, ahora vengo.
Vaya pensó Elvira, todo el mundo lo siente, ¿pero yo que hago aquí? Se estaba empezando a poner muy nerviosa y no sabía a quién dirigirse. Al final
se dirigió a Luis Alberto:
-
¿Me puedes explicar que está pasando?
-
No, se limitó a decir él.
-
A callar, dijo uno de los enfermeros (o supuestos enfermeros), porque a estas alturas Elvira se olía que no eran del oficio y si del de matones, ya
que los dos eran grandes, con cara de pocos amigos y unas ropas debajo de las batas blancas que no tenían ningún aspecto de pertenecer al
mundo de la medicina, además el más alto tenía una pistola en la mano.
-
Yo me tengo que ir, dijo Elvira dirigiéndose a la puerta, que tengo muchas cosas que hacer……
Antes de que llegará a la puerta, uno de los enfermeros, el más alto y con pinta de extranjero, la agarró de un brazo y la sentó en una silla de un golpe.
Elvira dio un grito de dolor, primero porque la hizo daño en el brazo y después porque la empotró en la silla. En ese momento estaba asustada de
verdad. Iba a decir algo, cuando de repente el enfermero le dio un tirón del brazo y le quitó el bolso….. Por si acaso….. dijo.
Luis Alberto al ver esto se enderezó en la cama, pero casi al instante el otro enfermero le asestó un golpe en el estómago que le hizo caer en la cama
aullando de dolor, además se le veía con mal aspecto, estaba como adormilado, con la cara llena de golpes.
Elvira empezó a gimotear, está situación la estaba superando, no sabía que hacer y además tenía un miedo creciente.
-
Cállate o le damos su merecido a tu amiguito
-
Elvira se le quedó mirando llena de odio ¿a qué amiguito se refiere Vd.?
-
Ja, ja, ja, mira la puta, ahora se hace la fina.
-
¡Cállate! Chilló Luis Alberto, ella no sabe nada, es todo una casualidad.
-
¡Venga gilipollas! Esto no es una casualidad como tu dices…… ya se lo contarás a D. Víctor.
Elvira, estaba temblando, y unos goterones le empezaban a caer de los ojos, llegando a las mejillas haciendo que se le corriera el rímel, estaba
empezando a tener mal aspecto.
-
Ven le dijo Luis Alberto, acércate aquí
Elvira, se fue a levantar de la silla y el matón se acercó hacia ella, pero entonces Luis Alberto le dijo: ¡más vale que te estés quieto!
Parece que hizo efecto se fue hacia atrás y Elvira se acercó a la cama.
Luis Alberto la cogió de la mano y le dijo:
-
Tranquilízate, saldremos de esta, es todo culpa mía, te debo todo tipo de explicaciones, pero por favor no estés así.
-
Por lo menos alguien la trataba con suavidad, esto consiguió tranquilizarla aunque le dirigió una mirada llena de desconfianza.
-
Me puedo imaginar lo que sientes, y créeme que lo siento……….
-
Pero, balbuceó Elvira, es que yo no……… es que ha sido……..
-
Lo sé, lo sé….. ya verás cómo pronto se acaba y te olvidas de todo esto.
En eso entró el médico.
-
Ya tienen la ambulancia en la puerta, me comprometo a no avisar a la policía, pero dejen aquí a la enfermera y a la señorita, que no tienen nada
que ver.
-
¡Mira tú el listo! Dijo uno de los falsos enfermeros, el que era más bajito y con aspecto de sudamericano. Como que nos chupamos el dedo, nos
vamos con las dos.
-
¡Y calladitas!, la primera que hable se las verá conmigo y de muchas formas ¡guarras!
Elvira y la enfermera estaban aterradas, de hecho la enfermera no pronunciaba palabra, daba la impresión de estar en estado de shock, y se dirigieron
hacia la puerta. A Luis Alberto le subieron a una silla de ruedas que tirada por uno de los matones-enfermero abría la comitiva, seguido por ellas, el
médico y detrás el otro falso enfermero con las dos manos en los bolsillos.
Salieron a la puerta e inmediatamente las subieron a empujones a la ambulancia, a Luis Alberto le subieron por el elevador de la parte de atrás, uno de
los enfermeros se quedó atrás con ellos y el otro se puso al volante.
Dirigiéndose al médico le dijo: En una hora, dejaremos a esta guarra (refiriéndose a la enfermera) en la carretera, si nos sigue algún coche, oímos por la
emisora algún aviso a la policía, o nos mosqueamos por la más mínima no la ves el pelo.
La enfermera a estas alturas lloraba como una magdalena.
-
No te preocupes Eva, le dijo el médico, no pasará nada.
-
Adiós cabron, más te vale que nos hagas caso, dijo el matón.
Arrancaron la ambulancia y salieron a toda prisa, Elvira y los demás se tenían que ir sujetando en la parte de atrás, Elvira miró la hora, ya eran las 5,
estaba sin comer, con sed, no había visitado a sus trabajadores de la terminal, a estas alturas su socio se estaría preguntando donde estaba, y su marido
estaría enfadado al no haberle llamado en todo el día, es que …. ¡Vaya día! Estaba empezando a pensar que su vida y la de los otros dos corrían
peligro, ella que alguna vez había pensado que debía tener alguna aventura en su vida, esta la superaba y con mucho.
Elvira entonces cayó en la cuenta, de que tenía encima el teléfono, en un bolsillo, de que lo debía haber dejado en silencio durante la reunión en el
aeropuerto y por eso no lo había oído en ningún momento y que era su única oportunidad de mandar un mensaje a escondidas para que los localizaran.
Se situó un poco por detrás de la enfermera, como si se reclinase hacia delante haciendo que estaba mareada, de hecho dijo “Si no paran este coche
voy a vomitar”.
-
¡Calla! Dijo el matón o te hago vomitar yo de un golpe.
Elvira entonces marcó la última conversación de whassap, que había sido con la secretaria del despacho, para decirle que la sacase un billete de avión
para las 5, y puso AYUDA RAPTO BUSCA MOVIL.
Y se quedó rezando, esperando que la chica no se lo tomara a broma. Así pasaron unos minutos, en silencio, con la angustia de que esto no podría salir
bien, Elvira miraba a unos y a otros, Luis Alberto estaba cada vez más pálido, ella temía que tuviera un mal golpe y la enfermera seguía llorando y
gimoteando, se quedó mirando al matón, parecía de un país del este, pero hablaba un perfecto castellano, este al sentirse observado se levantó hacia ella
y le dijo:
-
¡Que puta!, ¡te gusto!
Elvira se quedó paralizada del terror, pero en ese momento la furgoneta dió otro giro brusco y el hombre se tuvo que agarrar a un lado por lo que optó
por sentarse de nuevo.
De repente frenaron en seco, cayéndose y golpeándose todos, unos contra otros y contra las paredes de la ambulancia, fue un caos absoluto, cuando se
abrió la puerta. Elvira no quería mirar, se temía lo peor…………..
-
¡Policía! Salgan con las manos en alto
Elvira, se los quedó mirando, no se lo podía creer, iba a articular palabra pero volvieron a gritar.
-
¡Las manos en alto, tírense al suelo!
Para cuando quiso salir Elvira de la ambulancia, el matón ya estaba en el suelo y le estaban esposando, no veía a Luis Alberto por ningún lado y
la enfermera, parecía que se había quedado en la furgoneta.
En esto llegó otra ambulancia, más coches de policía, se oían sirenas, frenazos, voces, gritos, era una conmoción, una situación caótica.
Se iba a tirar al suelo cuando vio al inspector Sotoyomayor, que se dirigía corriendo haciendo ellos y dijo: ¡Alto! No la esposen es una de las
testigos.
-
No veo a Luis Alberto gimoteó Elvira, no sé qué le ha pasado.
-
Perdió el sentido dijo uno de los policías, ahora le revisa un médico.
A partir de aquí Elvira logró tranquilizarse un poco, parecía que la situación se estaba recomponiendo, aunque había tantas cosas que pensar.
Les llevaron de nuevo al hospital, esta vez para hacer revisión a todos, porque todos tenían golpes y magulladuras y para intentar aclarar un poco la
situación.
Lo primero fueron las revisiones médicas. Elvira logró hablar por teléfono con su marido Armando, y darle alguna pequeña explicación de lo que
estaba sucediendo, aunque Armando no se enteraba, entre los nervios de Elvira y la explicación de algo que no sabía cómo explicar, estaba siendo muy
difícil, al final le dijo su marido:
-
Está bien, tranquilízate, ya me explicarás todo más despacio ¿sabes que vuelo coges?
-
Todavía no lo sé……, nos tienen que hacer preguntas….., ya es muy tarde…. Estoy agotada….., luego te llamo vale, dijo ella entre sollozos.
-
Vale, vale no te preocupes, hablamos como en una hora. Un beso. Y ¡Animo!, que no se diga que “mi Elvira” se viene abajo por una tontuna.
También habló con su socio, Enrique que por cierto estaba tremendamente preocupado y se dirigía de nuevo a Barcelona en un avión para ir al
hospital.
-
No hace falta que vengas, le decía Elvira, ya te lo contaré todo cuando lleguemos.
-
Tengo que ir, esto es culpa mía, créeme que lo siento
-
¿Culpa tuya? ¿Qué es culpa tuya? ¿NO tienes ni idea de lo que ha pasado?
-
Algo de idea tengo, créeme, iré y daré todas las explicaciones que sean necesarias.
Elvira no podía entender nada de lo que pasaba.
Después de varias pruebas la hicieron ir a una sala de espera, donde coincidió con Luis Alberto.
Sin pensárselo le dio un abrazo, tanta angustia habían vivido juntos, que sin conocerse se había creado un nexo de unión entre ellos, las
lágrimas le corrían por las mejillas.
Luis Alberto la abrazó igualmente con mucha intensidad.
-
Que miedo he pasado por ti, Elvira, cuanto siento haberte involucrado en esto.
-
Me tienes que contar que es “Esto”, que ha pasado, porque parece que me relacionan con algo, que todavía no sé lo que es……..
Entraron dos médicos y el inspector de policía.
Tenemos que hablar con Vds., largo y tendido dijo el policía.
El médico entonces dijo: “Yo les aconsejaría que descansaran primero, les vamos a dar un tranquilizante, sobre todo al Sr. De Castro le tenemos que
tener en observación y ya mañana por la mañana pueden proceder con los interrogatorios”
Eso sí no van a poder salir del hospital de momento, tenemos que ver las resonancias y las pruebas y además la policía prefiere tenerles aquí vigilados
hasta que pase el peligro y puedan controlar la situación.
-
¿Qué situación? Dijo Elvira que seguía sin entender nada.
-
Por lo que sabemos, el mafioso que ha ordenador esta operación está en libertad y tenemos que arrestarle y ver con cuánta gente cuenta para sus
fechorías, y para poder garantizarle su seguridad.
-
Entonces….. ¿estoy detenida?-
-
No, no es eso, está usted protegida, que no es lo mismo.
Acompáñeme, le dijo el médico la pondremos en la habitación contigua así podrá usted descansar un rato.
Elvira, les siguió, el médico le dijo que después de la cena la enfermera le daría una pastilla para dormir, que no se preocupase más y que al día
siguiente, seguramente se podría marchar.
En cuanto entró en la habitación llamó a Armando:
-
No te lo vas a creer, me dejan aquí toda la noche.
-
¿Pero que te han hecho? ¿Estás muy mal? ¿Quieres que coja el primer vuelo y vaya para allá?
-
No, no, si no es para tanto, es que es muy largo de explicar. Me han raptado primero…..
-
Ya, ya, si he hablado con un inspector de policía que me ha llamado, creo que se llamaba Soto…. Algo
-
¡Ah el inspector Sotomayor!, últimamente nos vemos mucho, si ya se quién es….
-
¿y bien?... Resume un poco ….¿Pero estás bien?....
-
Si, si yo estoy bien, lo que pasa es que a Luis Alberto …… (que le cuento de Luis Alberto)…. a un abogado con el que coincidí en la cafetería
del aeropuerto le han atracado………. Y se quedó sin sentido……yo estaba allí……. Ayudé a identificarlo y después…..
-
No me entero, veamos “un abogado”… ¿tenías una reunión con un abogado?
-
¡No, es que no me sigues!, es un abogado que estaba en la misma cafetería que yo…….
-
Bueno, no te pongas nerviosa, déjalo, ya me lo contarás mañana ¿de verdad no quieres que vaya?
-
¡Que no! Que no hace falta, de verdad, además está de camino Enrique.
-
¿Enrique? Todavía está en Barcelona
-
Hummm creo que sí, que todavía estaba, mintió Elvira, ya vería como saldría de este embrollo, aunque pensándolo bien no era ningún embrollo,
lo que pasa es que ella misma le ponía peros a como se había conocido con Luis Alberto y realmente no habían hecho nada malo, pero ese
sentimiento culpable que la asediaba, como de haber flirteado, el de sentir que le atraía y el de sentir que a él también le gustaba, la hacía que
enredase el argumento, con lo sencillo que era:
“Coincidimos tomando un café, nos pusimos a charlar e intercambiamos las tarjetas”, punto y pelota, si es que no había habido nada más…… ¿O sí?
Cuando colgó vio que tenía una llamada perdida de Enrique, entonces ella le devolvió la llamada, pero no le contestó, “Bueno ya me llamará”, pensó.
La habitación del hospital, era reducida pero tenía baño, por lo que aprovechó para darse una ducha que la ayudara a relajarse un poco y ponerse el
camisón y la bata que le habían dado en el hospital.
Cuando hubo terminado y se dirigía a coger otra vez el teléfono, entró una enfermera con la cena:
-
Le hemos puesto una sopa calentita y unos escalopines de pollo, tómeselo todo y después se toma dos pastillitas de estas, que le van a sentar muy
bien. Le dijo una agradable enfermera.
-
¿Qué ha pasado con Eva?
-
¡Oh! Está muy bien, no se preocupe, también está en reposo en una habitación para que descanse y mañana vea el día de otra forma, la pobre lo
ha pasado fatal.
-
Todos lo hemos pasado horrible…….
-
Por cierto, me ha dado está notita, el señor de la habitación de al lado, ¡es muy simpático! Y…. bastante atractivo, dijo con una pícara sonrisa….
-
¡Ah!, dijo Elvira, que no supo que más decir.
-
Bueno, pues la dejo que cene tranquilita, en un rato me paso a recoger.
-
Gracias.
-
Elvira esperó a que saliera la enfermera y leyó la nota.
-
Cuando puedas, pásate por mi habitación y hablamos algo antes de mañana, yo no me puedo mover porque me han conectado a una máquina
para no sé qué control……
Elvira, pensó en acudir inmediatamente, pero luego se lo pensó mejor…. Había sido demasiado confiada con él. La había metido en un
tremendo lio…… Pero también pensó, él no tiene la culpa, y pensando en su sonrisa y en su increíbles ojos ¿verdes? ¿eran verdes? O eran
castaños, se la puso una tonta sonrisa en la cara.
Bueno, mejor cena se ordenó ella misma, luego si te ves con fuerzas charlas un ratito.
Cuando terminó de cenar, volvió a mirar el teléfono, “que raro”, sin noticias de Enrique, entonces le volvió a llamar.
El teléfono daba el aviso de apagado ¿Estará volando todavía? Pensó Elvira. Entonces se dijo: Es el momento de que Luis Alberto me
cuente lo que está pasando y se dirigió hacia la puerta, pero antes se dijo “Debes tener una pinta” y se fue a buscar su bolso, que le había
devuelto la policía al poco rato de parar la ambulancia, saco su neceser y se dio una pasada con el cepillo, retocando un poco su media
melena, se añadió un poquitín de colorete, lo suficiente para que no se notase apenas y añadió un poco de gloss a sus labios. Entonces se
quedó mirando en el espejo y se sonrió…… “¿Que estás pensando?…..”
Salió de la habitación y se encontró con un policía en la puerta, se quedó sorprendida
-
Desea algo señorita, le dijo el policía
-
Hummm… iba a la habitación de al lado, a ver como se encuentra Luis Alberto,…. Pero si no se puede me vuelvo…..
-
No, no hay problema, pase Vd.
-
Gracias, dijo con una tímida sonrisa.
Entró en la habitación, Luis Alberto estaba recostado mirando la tele, conectado con unos cables a una maquinaria que controlaba su pulso y alguna
cosa más, al verla le dirigió una agradable sonrisa:
-
¿Cómo estás?
-
He estado mucho mejor, te lo aseguro
-
Eso no hace falte que lo digas, pero yo te veo de todos modos muy bien.
Elvira agachó la cabeza y se sonrojó, pero enseguida se le fue de la cabeza y le preguntó: Bueno…. ¿Me vas a contar que pasa?
-
Es que ¡vaya la que se ha liado! Y tú te has encontrado en el medio sin comerlo ni beberlo….. no sé por dónde empezar…..
-
Por el principio….
-
Si, será lo mejor, mira yo estoy llevando el caso de desfalco en Fontana Inversiones, ¿te suena?.
-
Bueno….. conozco Fontana Inversiones es un holding que ha tenido algunos jaleillos con el fisco y poco más.
-
¿Seguro que poco más?
-
¿Adónde quieres llegar? Elvira estaba empezando a preocuparse por los negocios que tuvo su socio y en los que ella participó de forma indirecta,
limitándose a preparar el valor de unas acciones, pero estuvo por lo menos en dos de las reuniones que se mantuvieron.
-
¿Tu tienes una empresa con otros socios no?
-
¡O sea que cuando te dirigiste a mí ya me conocías!
-
¡No, no!, cuando me dirigí a ti fue pura casualidad, primero te oí hablar por teléfono, cuando me volví para verte…. Ejem, pensé “vaya bombón”,
y luego sin ninguna mala intención me dirigí a ti, no tenía nada premeditado ¿Cómo iba a saber que ibas a estar ahí este día a esa hora?
-
Ya……¿entonces como sabes de mi empresa?
-
Porque, cuando me diste la tarjeta, solo en ese momento, me di cuenta de la empresa a la que perteneces y posteriormente ya me ha informado el
inspector Sotomayor que eres socia de la misma.
-
¿Sotomayor? Ahhh el inspector, ya y ………
-
Pues, retomo el tema, tu empresa, mejor tu socio Enrique Valdelaguna, y tu tuvisteis varias entrevistas en las oficinas del Pº de la Castellana de
Fontana ¿no es así?
-
Pues si……… yo acudí dos o tres veces para una venta de acciones nada más.
-
Ya, ya y supongo que no estas al tanto del resto…….
-
¿Del resto?
-
¿Tú tienes confianza en tu socio Enrique?
-
Claro, ¿Por qué no? ¡Vaya pregunta!
-
¿Realmente no sabes a que se ha estado dedicando este último año con los directivos de la oficina de Castellana?
-
¿Es que se veía con ellos?. De eso no tengo ni idea. Elvira entonces se quedó pensativa. Era verdad que últimamente Enrique faltaba más a
menudo a la oficina, alegando que tenía visitas o asuntos pendientes. A ella no le parecía raro, al fin y al cabo Enrique llevaba todo el peso de la
parte comercial de la empresa y también asumía la parte técnica cuando era necesario, lo que le suponía constantes visitas, reuniones, viajes, etc.
-
Pues bien, Enrique y sus amigos se dedicaron a “chantajear” a D. Vicente Higueruela el dueño de Fontana ¿sabes quién es no?
-
Si, sí, claro sale en la tele un día sí y otro también….
-
Vale pues se dedicaron a chantajearle con las mordidas que se dan en Madrid, en el tema de compra de accionistas minoritarios.
Elvira se puso pálida….. Entonces se sabía que…… Ella era culpable de……
Adivinando sus pensamientos Luis Alberto la dijo:
-
Tranquila, ya supongo que tu no participaste directamente en eso, pero es que tu socio Enrique, después de su exitosa venta, se dedicó a buscar
más accionistas y a participar junto con el grupo de Pº de la Castellana, de más engaños. Hasta que dieron con un capo Víctor Romeral, que no
solo no se dejó chantajear, sino que dijo que iba a por ellos, poniéndose en contacto directamente con Vicente Higueruela.
-
¡Madre mía! Por cierto Enrique me dijo que venía de camino, ya entiendo porque le entró la prisa, y no he podido contactar con él, me estoy
empezando a preocupar con todo esto.
-
Tranquila, seguro que Sotomayor le ha mandado recoger en el Aeropuerto y a estas alturas estará en el calabozo de los Servicios Centrales.
-
Pero…… ¿tan grave ha sido?
-
Tu misma lo verás cuando termine. Vicente Higueruela, que en ningún momento ha estado enterado de los avatares de su oficina de Pº de la
Castellana, ni de las firmas que venían efectuando sus apoderados y hasta creo que alguno de sus hijos, encargó a unos detectives que hicieran
una investigación al respecto, al encontrar que le querían chantajear por unos negocios que él desconocía. Estos detectives se hicieron pasar por
accionistas minoritarios y contactaron “casualmente” con tu socio, entonces a partir de aquí empezaron a desmadejar el entramado.
-
A la vista de las pruebas Vicente encarga a mi bufete que analicemos los documentos de los detectives, y que nos hagamos cargo de las
correspondientes denuncias y demás.
A Elena la cabeza le iba a estallar, no se podía jamás haber
imaginado una trama así.
-
Bueno y quién te pega.
-
Eso es lo que tenemos que averiguar, creemos que los matones de la ambulancia venían contratados por Víctor, que ante la negativa del chantaje
por parte de Vicente, que además en una conversación le llegó a decir que tenía el tema en manos de la policía y de sus abogados de mi bufete,
empezaron a hacer pesquisas para quitarse de en medio, dieron conmigo y pretendían quitarme la documentación , probablemente darme un susto
…y ¡vete a saber que más!
-
¡Qué película!
-
Pues créeme que no la veo…..
-
Nos hemos conocido….. tenemos pendiente terminar un juego……
Después de todo hay una parte buena…….
Elvira se sonrojó, su cabeza le daba vueltas, estaba sentada, en la cama , al lado de Luis Alberto y sentía una cercanía con él extraña, se acababan de
conocer, pero era como si se conocieran hacía tiempo, Luis Alberto la cogió una mano, ella con ese simple roce sintió un escalofrío, Luis Alberto la
miraba con una mirada profunda, llena de sinceridad y de promesas, la atrajo hacia él y la besó en los labios, haciendo una ligera presión, fue un
segundo, pero a Elvira se le antojó eterno, se separó bruscamente.
-
¡Perdona, perdona!, es que no he podido….. dijo Luis Alberto
-
Pero……… ¿Qué te crees? Yo ………. Elvira sabía que había respondido al beso y que le había resultado tremendamente agradable y excitante.
-
Perdona, es el golpe, es el larguísimo día, son tus ojos……
Alguien carraspeó a su espalda, una enfermera con una bandeja y un vaso de agua les estaba mirando. Elvira bajó la vista, se levantó de la cama y dijo
dirigiéndose a la puerta:
-
Mañana hablamos de todo…….
Y salió hacia su habitación como alma que lleva el diablo, totalmente aturdida, por la historia, por Luis Alberto, por el beso, su vida estaba patas arriba
en ese momento, fuera de contexto, sin saber que iba a pasar al día siguiente.
Se metió en la cama y su primer impulso fue ponerse a llorar, pero luego pensando en Luis Alberto, una sonrisa bobalicona acudió a su cara, si es que
no nos conocemos pensaba, no sé nada de su vida, ¿estará casado como yo?, ¿tendrá hijos? ¡es tan guapo!.... Tendríamos que jugar mucho tiempo al
“si fuera”….. y entre lágrimas y sonrisas, se quedó dormida.
A las 8 de la mañana ya tenía a dos enfermeras tomándole el pulso y la temperatura, sacándole sangre y diciéndola que en media hora le harían una
radiografía de torax y otra del brazo derecho, donde tenía una contusión.
Elvira había pasado la noche sumida en un profundo sueño, donde se encontraba perdida en una enorme casa y no encontraba nunca la puerta de salida,
era una casa que ella conocía no sabia de que y que tenía unos muebles que le eran familiares.
Se despertó pensando que todo lo del día anterior había sido una pesadilla, pero enseguida se percató de que realmente estaba en el hospital y de todo
lo que había pasado. No puede ser, se decía una y otra vez, con todo lo que tengo que hacer, tenía que estar preparando las nóminas, tenía una reunión
con los de la Banca March………. Y en esto se le vino a la cabeza Luis Alberto. ¿Cómo puedo ser tan mema? ¿Qué película me monté ayer? Esto lo
arreglo todo hoy, que no se ande con lios este hombre, ayer es que me pilló en un día tonto……
Y con estos pensamientos anduvo, mientras le hacían las pruebas, le daban un desayuno de tostadas con mantequilla, un vaso de zumo y un café light
tal y como lo suelen poner en los hospitales, “ya me tomaré un buen cortado” pensaba mientras se bebía el “aguachirri”. En cuanto desayunó se fue a
buscar el teléfono a su bolso y….. “sin batería”, claro es que la noche antes no estaba para fiestas, en fin….. lo enchufó y esperó unos minutos a que se
conectase para poder llamar por teléfono.
Al primero que llamó fue a Armando, su marido aunque ya eran las 9 y se imaginó que estaría en alguna reunión en su oficina, y efectivamente no le
atendió al teléfono, asi que le dejó recado “Armando no te preocupes estoy bien”, en cuanto acaben con el reconocimiento y vea al inspector regreso a
Madrid, luego te llamo. Un Beso”.
Posteriormente marcó el teléfono de Enrique y como ya había pasado el día anterior estaba apagado. Entonces llamó a su oficina para dar instrucciones
a su secretaria de las reuniones que había que suspender y de que se pusiera en marcha con el Jefe de Personal para preparar la nómina sin que
estuviese ella, los complementos de nómina y demás temas de los que se encargaba ella personalmente podían esperar.
Su secretaria Esther estaba toda preocupada:
-
Hay Elvira, llevamos desde ayer en un sinvivir, sin saber bien que está pasando, cuando lei tu whatsap me quedé helada.
-
Avisaste tu a la policía ¿verdad?
-
Si, si claro, llame a la policía, les reenvié el whatsap, les dije que estabas en el Aeropuerto y que todo era muy raro…..
-
Pues no sabes cuanto te lo agradezco, probablemente te debamos a ti que nos hayan localizado y estemos bien en este momento. Por cierto ¿Qué
sabeis de Enrique? A mi me da que el teléfono está apagado.
-
Pues igual que a nosotros, se ha pasado esta mañana por su despacho Javier Muñoz y ha estado revolviendo por sus papeles, le he preguntado
lógicamente que sabe de la situación, que nos explique que está pasando y se ha limitado a decirme que hay un mal entendido con un contrato en
el que ha participado Enrique y que de momento hasta que no tenga una reunión con, no me ha dicho quien, no se pasará por la oficina. Asi que
esto es un caos.
-
Bueno…. Bueno…. No creo que porque faltemos unas horas eso sea un caos, organiza a la gente, que estén tranquilos, que si puedo me paso yo
esta tarde por allí y si no seguro que mañana, que todo está bien y que lo que hay que hacer es trabajar, que hay que poner la T3 de Barcelona en
marcha.
-
Claro, claro, por eso no te preocupes, tengo a los chicos de Barcelona funcionando a full time y si te parece le digo a Bibiana que se marche para
allá a echarles una mano en las pruebas de selección.
-
Me parece perfecto, Bibiana domina muy bien tanto el inglés como el francés y puede ayudas a los chicos en las pruebas. Eres un angel Esther.
-
¿Necesitas algo tu? ¿Quieres que envíe alguna cosa? ¿Alguna llamada?
-
No, no, cancela las reuniones que te he comentado y céntrate en la nómina y en dar tranquilidad a la gente, no hagamos una montaña de una
tontería. Te dejo. Si hay alguna novedad hablamos y si te enteras de algo concerniente a Enrique no dejes de llamarme.
-
Ok Besos.
“Clin”, “clin” “clin”, empezaron a entrarle whatsap y mensajes del día anterior, Elvira se puso a desmenuzarlos, tenia uno de Enrique en el que la
advertía que hablara con él antes que con cualquier policía, tenia otro de su hijo, contándole anécdotas de su viaje, algunos de su mejor amiga, Ines,
algo preocupada porque no le contestaba, pero posteriormente ya le puso otro diciendo que había hablado con Armando y que ya se reunirían para que
le contara largo y tendido. El resto, conversaciones sin importancia y algún comentario de compañeros de la oficina con respecto a lo que estaba
pasando.
En uno de los whatssap del que no tenía indentificado al usuario ponía “Y si fueras una frase”……. Entonces vió que lo habían puesto a las 11,20 el día
anterior y no pudo remediar una media sonrisa. Tuvo que cortar porque llamaron a la puerta y entro el inspector Sotomayor.
-
¡Buenos días Elvira!, ¿Qué tal se encuentra hoy?
-
Mucho mejor….. gracias.
-
Bueno mujer esperamos no entretenerla mucho, ya hemos hablado con Luis Alberto, que nos pidió encarecidamente aclarar todo y solo nos
queda recoger unos datos suyos, y alguna cosilla mas.
-
¡Menos mal!, después del día de ayer lo único que me apetece es llegar a casa y descansar un poco.
-
Nada, nada, puro formalismo, nos ha dicho el doctor que le da el alta en el hospital y después que le haga un seguimiento su médico, pero…. eso
luego se lo contaran, si me acompaña al despacho de al lado rellenamos unos papeles y ya está.
Elvira respiró aliviada, parecía que por fin se iba a acabar su peor pesadilla. Siguió al inspector al despacho contiguo.
Allí estaba con un ordenador portátil una policía que se presentó como el cabo Gutierrez y otro policía de pie que se limitó a darle los buenos días.
-
Verá Elvira, siguió hablando Sotomayor, le hago unos preguntitas el cabo va tomando nota de las respuestas y terminamos.
-
De acuerdo, dígame.
-
Bueno siéntese primero ¿le apetece un café?
-
Mientras no sea el del hospital……
-
Ja, Ja. No se preocupe, a mi tampoco me gusta. García dígale a Fermín que nos traiga dos cafes de la cafetería.
-
Pues empecemos, lo primero que quiero preguntarle es ¿Qué sabe usted de Fontana Inversiones?
Elvira, ya se temía por lo que le había contado Luis Alberto que el interrogatorio iría por ese lado.
-
Pues poco le puedo contar, los conozco porque acompañe a mi socio en una entrevista con ellos debido a un anuncio que publicaron de compra
de acciones a accionistas minoritarios.
-
Y de esas entrevistas sacó usted alguna conclusión.
-
Pues que harían una oferta a la empresa para comprar ellos las acciones y que por ello le cobrarían una buena comisión a mi socio.
-
Y,…. ¿nada más?
-
Pues…. No sé que quiere que le cuente, que son un grupo que cuenta con mucha fama como inversores y que por eso probablemente puedan
obligar mucho mas que un particular, a que se produzca una venta de acciones.
Elvira se estaba poniendo nerviosa, ella sabia que era ilegal la forma en que actuaba Fontana Inversiones, pero realmente pensaba que a ella no le
afectaba pues no eran de ella las acciones. No obstante le estaba resultando incomodo el interrogatorio.
-
Elvira (parecía que el inspector sabía lo que estaba pensando), sabemos que usted no tiene nada que ver en este embrollo, nos lo ha aclarado muy
bien Luis Alberto, como ya le dije, pero sin embargo su socio está metido hasta las cejas y no solo por el negocio de sus acciones, sino que a
contribuido a buscar nuevos clientes, incluso ha estado intentando chantajear a Vicente Higueruela, en fin bastantes trapos sucios…..
-
¡Dios mio! Y ahora que va a pasar, la empresa depende en mucho de Enrique…..
-
Pués dependerá de como colabore, lo que si le aseguramos es que si se libra de la cárcel le va a caer una buena multa.
-
Además llevo desde ayer sin poder contactar con él y estoy preocupada. Este hombre, mira que no tener bastante con los propios líos que
tenemos en la empresa……..
-
Enrique se encuentra en nuestras dependencias de Avda. de Gracia y…….
-
¿Esta detenido?........
-
Digamos que está a la espera de un interrogatorio y de que llegue su abogado, que supongo que ya está con él. Bueno, no la entretenemos mas
que ya ha hecho usted bastante, probablemente, le llamen mis compañeros de Madrid, para algún formulismo que quede, porque tendrá que
ratificar allí la denuncia por la retención del día de ayer, pero este tranquila, que lo peor ya ha pasado.
-
¿Y los matones? Menudo miedo pasamos y el pobre Luis Alberto…..
-
No se preocupe, los matones están a buen recaudo, nos queda localizar a su jefe y meterles un buen puro a todos, pero eso lo tenemos
prácticamente hecho.
-
Bueno, pues entonces me voy.
-
Muchas gracias, le repito y hasta otro día.
-
No se moleste, pero espero que hasta nunca……..
Elvira salió del despacho y se dirigió presurosa a coger sus cosas, cuando pasó cerca de la habitación de Luis Alberto, hizo ademán de entrar, pero se
arrepintió, cogió corriendo su bolso y su abrigo y después de recoger el informe de la enfermera para llevárselo a su médico, salió disparada a llamar a
un taxi.

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