Demóstenes Estomba

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Demóstenes Estomba
Demóstenes Estomba
de Javier Daulte
A continuación reproduzco el texto que redacté para el programa de mano en
ocasión del estreno de la pieza en Bahía Blanca.
Hace ya más de un año1 un grupo de actores de Bahía Blanca se acercaron para hacerme
una propuesta. Se trataba de montar en esa ciudad una pieza escrita por Mario Ortiz y que
recreaba los últimos días del Coronel Ramón Estomba en un hospicio de Buenos Aires. El
material me parecía noble pero al mismo tiempo yo me sentía incapaz de llevarlo a escena ya
que en mi experiencia hasta entonces sólo había montado mis propios materiales. A pesar de esa
dificultad acepté el desafío sin vacilar poniendo una única condición. Necesitaba garantías de
que yo podía hacer con esa pieza de origen lo que me diera la gana. Sin saber a qué se
arriesgaban, dijeron que sí.
Comenzó entonces un trabajo apasionante y arduo que desembocó en este Demóstenes
Estomba que podría definirse como un supino disparate inspirado en una pieza coherente. Ya
no es la pieza de Mario2, ni siquiera es una pieza mía. Es el producto de un enorme trabajo de
investigación dramática y narrativa que nos deparó (a lo largo de este año y pico de trabajo)
mucha desesperación y mucho placer.
Creo que Demóstenes Estomba es un espectáculo profundamente bahiense. Me siento
orgulloso de formar parte de él.
Reparto
Lorena
Jorge
Hugo / Varela
Marcelo / Parchape
Leandro / Estomba
Lorena Forte
Jorge Habib
Hugo Ledesma
Marcelo Marzoni
Leandro González
Diseño espacial
y de vestuario
Iluminación
Asistencia técnica
Asistentes de dirección
Javier Daulte
Hernán Guzmán y Javier Daulte
Andrea Gómez
Alejandra Giménez
1
El texto para el programa de mano fue redactado en abril de 2002.
Mario Ortiz, al ver algunos de los ensayos a los cuales yo no dejaba de invitarlo (porque necesitaba
que supiese que lo que estábamos haciendo iba distando más y más de lo que él había escrito), advirtió
sin dificultad que Demóstenes Estomba poco y nada tenía que ver con su material original. Con
excelente sentido del humor y sensibilidad, y sobre todo, con inmensa generosidad, suplicó que su
nombre no fuese incluido en tanto responsable del texto del espectáculo.
En términos estrictamente literales Demóstenes Estomba toma únicamente un tramo de diálogo de una
de las escenas de la obra original de Mario Ortiz (pieza hasta hoy sin título), aquel que en las escenas 4
y 5 se desarrolla entre los personajes de Leandro / Estomba y Hugo / Varela a través de un
complicadísimo procedimiento telefónico.
2
Dirección
Javier Daulte
El Grupo MUTS estrenó Demóstenes Estomba en la Ciudad de Bahía Blanca el 27 de
abril de 2002.
La misma compañía presentó el espectáculo en el Centro Cultural Ricardo Rojas de
la Ciudad de Buenos Aires los días 2 y 3 de agosto de 2002.
1
Altillo en casa de Leandro.
Se oye música. Ingresan todos: Leandro, Hugo, Marcelo, Jorge y Lorena. Leandro
tropieza y cae. Los demás ríen. Traen vasos, una botella, cigarrillos; es evidente que se
trata de una fiesta privada. Están algo entonados por el alcohol. Conversan entre ellos
pero apenas oímos lo que dicen dado el alto volumen de la música.
Lorena Uh, pará. Se van a matar.
Hugo (Por el lugar.) Yo esto no lo conocía.
Leandro ¿Qué?
Hugo ¡Que yo esto no lo conocía!
Leandro Es mi reducto privado. Subo acá de vez en cuando y me siento a leer y a
tomarme un traguito.
Hugo ¿Y tu abuelo lo arregló así?
Leandro (Que no oye por la música.) ¿Qué?
Hugo ¡Si tu abuelo lo arregló!
Leandro ¿El abuelo? Lo que tenia era que chupaba mucho. Y no sabes cómo bailaba.
Marcelo le dice a Lorena algo inaudible.
Lorena (A Marcelo, riendo.) Pará ¿que le voy a decir a Jorge?
Jorge ¿Qué secretean ustedes dos?
Leandro (a Marcelo) Marce, contale cómo bailaba el abuelo.
Hugo dice algo inaudible para Leandro.
Leandro ¿Qué?
Hugo La espalda.
Lorena Que le duele la espalda.
Leandro Tirate al piso que te voy a enseñar algo
Hugo ¿Al piso?
Leandro Haceme caso.
Lorena Dale, Hugo, que estás con esa tendinitis desde hace meses. (A Jorge.) Tiene que
hacer ejercicio este, a mí no me da bola.
Jorge Y, con la edad que tiene.
Lorena No es tan viejo, che.
Hugo se acuesta boca arriba. Leandro hace lo mismo a su lado. Levanta las piernas.
Leandro Levantá, dale. (Hugo levanta las piernas.) Ahí ¿ves? El propio peso del
cuerpo te masajea la espalda. Así… respirá hondo y contá hasta diez...
Hugo No, esto es peor.
Leandro Aguantá, aguantá.
Hugo No, no, boludo, esto me mata.
Leandro Pero qué maricón que sos. Aguantá.
Hugo ¿Pero por qué no me la chupas un poquito? Eso sí te aguanto. (Hugo, acostado en
el suelo, se baja los pantalones.) Dale, vení, vení, Leandro. Chupámela, chupámela un
poquito.
Risas de todos.
Leandro ¿A ver, trolo, que canchereás tanto? ¿Por qué no la sacás? Dale. Sacala. (Ríe.
Se pone de pie de un salto.) Ahora me saco la ropa yo, vas a ver.
Comienza a quitarse la ropa. Primero la camisa. Dado lo borracho que está la tarea se
le dificulta. Lorena lo ayuda. Los demás, divertidos, lo animan.
Todos ¡Todo! ¡Todo! ¡Todo! ¡Todo!
Leandro vuelve a acostarse en el suelo y Marcelo le quita los zapatos. Jorge termina de
quitarle los pantalones. Leandro se pone de pie y, en calzoncillos, hace insinuantes
movimientos de strip tease. Hugo intenta quitarle los calzoncillos. Pero de pronto
Leandro lo frena, va hasta el equipo de música y baja la música.
Leandro Esperá que voy a atender.
Todos lo miran entre sorprendidos y divertidos. El comportamiento de Leandro es
extraño. Aún así pareciera que los demás supieran de qué se trata.
Lorena Mirá, va a atender. (Todos ríen.)
Leandro toma un teléfono y “atiende”. De hecho ningún teléfono ha sonado. Leandro
habla colocándose la base del teléfono contra la oreja.
Leandro / Estomba ¿Hola? (...) ¿Cómo? (...) ¿Ah, sí? (...) Sí. Ajá. (…) Bueno. Sí,
entiendo. (Echa una mirada al lugar.) Sí, los veo. (…) Sí, es cierto. (…) No. No sé. (…)
Bien. (Cuelga. Permanece un instante en silencio ante la mirada azorada de los
demás.)
Jorge Leandro... Leandro.
Lorena ¡Sh!
Pero Leandro no hace caso a nada. Se comporta como si los demás no estuviesen allí y
en cambio hubiera otros seres, invisibles para el resto. Leandro intenta ponerse de pie,
pero se tambalea y cae.
Lorena Pará, se va a matar.
Jorge Cuidado que están los vasos. (Aparta los vasos del camino de Leandro.)
Leandro / Estomba (Desde el piso, mirando un punto fijo en el vacío.) “Ya sé. Ya sé.
No tienen nada que explicarme, me lo acaban de decir. Lo mataron por tarado.”
Jorge (Divertido, a Hugo.) ¿A quién mataron?
Leandro / Estomba “Yo ya le había dicho que no se confíe. ¡Dios mío, que hombre
tarado! Cómo pudo haber hecho eso. Ni que fuera un adolescente que no supiera nada.”
Jorge ¿Qué dice?
Marcelo No se entiende nada.
Leandro / Estomba “Miles de veces le dije a ese imbécil de Morel que no era como
pelear contra un ejército disciplinado. No tienen disciplina, no hay lógica de ataque.
Pero él, nada. Era como estar con un pendejo. (Mirando a Lorena ) ¿Están muy mal las
cosas, no?”
Lorena (A Hugo.) ¿Qué le digo?
Marcelo ¿De qué está hablando?
Hugo Dejalo, está en su rollo. No podemos interrumpirlo ahora.
Leandro / Estomba “¿De que están hablando ustedes dos?”
Lorena Hugo, esto es aburrido, que haga otra cosa.
Marcelo Lo de la gallinita.
Hugo Paren un poco.
Marcelo ¿Qué pasa si le tiro esto? (Derrama el contenido de su vaso en la espalda
desnuda de Leandro. Pero este parece no percibir nada que esté fuera de su mundo.)
Hugo Pará, che.
Leandro / Estomba “¿De qué lado están? ¡Eh, vos! Me necesitan, todo se está yendo a
la mierda. ¿Dónde están mis hombres? (Comienza a angustiarse.) ¡¿Dónde están mis
hombres?!” (Se echa a llorar. Lorena se acerca a él.)
Jorge (A Hugo) Che, mirá cómo se pone. Esto es un embole. Hacele hacer otra cosa, no
sé, que hable en otro idioma. Dale, eso, que hable en chino.
Marcelo (A Hugo.) No che, hacé algo, no lo veo bien.
Lorena amaga a tocar a Leandro.
Hugo ¡No, no lo toques!
Pero la advertencia llega tarde y Lorena lo toca. Leandro se arroja sobre ella furioso.
Leandro / Estomba “¡¿Dónde están mis hombres?!”
Todos van hacia ellos y separan a Leandro de Lorena.
Hugo Ayúdenme a sentarlo. (Marcelo y Jorge ayudan a Leandro a que se siente. Hugo
se acerca a él y se coloca frente a su mirada perdida.) Leandro… Leandro… Mirame.
(Leandro orienta su mirada hacia Hugo.) Ahora yo voy a contar hasta tres. Cuando lo
haga, te vas a despertar y no te vas a acordar de nada. (Breve silencio.) Uno…. Dos…
Tres. Alea jacta est. (Hace palmas. Leandro recupera su lucidez. Sonríe. Descubre que
está sin ropa.)
Leandro Che, ¿qué hicieron? ¿Y mi ropa? (Nota que todos lo miran.) ¿Qué miran?
¿Qué paso con la música?
Todos ríen aliviados de ver a Leandro recuperar su comportamiento normal. Hugo se
aleja unos pasos del grupo y de pronto cae sin sentido al suelo. Todos lo miran.
Apagón.
2
Sala en casa de Leandro.
Lorena hablando por teléfono.
Lorena Lo que pasa es que le falta pagar la última cuota. Pero es una sola. (…) Pero la
necesitamos. (…) Sí, mañana a la mañana. Sin falta, sí. (…) No, pero no me puede decir
esto. (…) No. Al hipnotizado no le pasó nada. Es al otro, a mi hermano, al hipnotizador
que... (…) No. No lo estoy gastando. Escúcheme, no estoy en un momento para hacer
bromas que… ¿qué? (…) Caminó dos pasos y se cayó al piso. (…) Sí, eso. Y ahora está
delirando. Dice cosas incoherentes y tiene la mirada perdida. (…) No enfoca. ¿Usted
qué cree que puede ser? (…) ¿Cómo que no tiene ni idea? Tiene los ojos perdidos, se lo
acabo de decir. (…) Mi hermano. (Ingresa Jorge con papeles y una guía telefónica.)
Espere que le doy con mi marido.
Jorge (Haciendo señas de que no va a hablar, en voz baja.) No, ¿para qué voy a habar
yo? Que mande una ambulancia, algo.
Lorena (Al teléfono.) Bueno, es una urgencia, sí. (…) Ah, bueno, ¿me la manda
entonces? Sí, acá. Nueve Ocho. Eso. (…) Sí. Gracias. (…) Adiós. (Corta. A Jorge.) ¿No
podías hablar?
Jorge ¿Y qué querías que le dijera? ¿Qué te dijeron?
Lorena Que ya vienen.
Jorge (Con la guía en la mano.) Vamos a ver. Los hospitales.
Lorena Hay que pagar la cuota de la obra social mañana a primera hora. Les prometí,
sino no lo atienden en ningún lado.
Jorge (Leyendo en la guía.) Clínica del Sol, acá enfrente. La más cerca.
Lorena Decime una cosa. ¿Sigue haciendo eso?
Jorge No, no, ahora está más tranquilo.
Lorena ¿Sí?
Jorge Sí. Lore. Las clínicas. La del Sol te estaba preguntando.
Lorena No, es muy oscura. No sé como atienden ahí. Nunca le veo la cara a nadie.
Jorge ¿Maternidad del Sur?
Lorena No, es horrible.
Jorge ¿El Municipal?
Lorena No, es deprimente.
Jorge ¿El Pena?
Lorena Queda re lejos. Hasta que llegamos allá no sé en qué estado va a estar el pobre.
Jorge (Con delicadeza.) ¿Y el Neuropsiquiátrico?
Lorena (La posibilidad la angustia de inmediato.) ¿Al Neuropsiquiátrico, Jorge?
Jorge Y bueno, por cómo está...
Lorena No, no.
Jorge Y bueno, entonces decime cuál. El Italiano, el Ferroviario, el Español...
Lorena En el Español trabaja el hermano de Wanda, lo podemos llamar y...
En ese momento se abren las puertas bruscamente. Ingresa Hugo seguido de Leandro y
Marcelo que advierten a viva voz.
Leandro ¡Guarda que ahí va!
Hugo camina con decisión y aferrado a un paraguas que lleva como un estandarte. Su
mirada fija en la nada. Es evidente que no tiene conciencia de dónde está.
Leandro ¿Ves como lo frenamos? (Se adelanta a Hugo y se coloca de manera que su
cadera dé contra la pelvis de Hugo cuando este avanza de manera aparentemente
implacable.) Con la cadera, así. Hay que hacerle tope. (Hugo hace “tope” y frena.)
Lorena vení, llamalo.
Lorena (Se acerca.) ¿Qué le digo?
Leandro No sé, llámalo por el nombre. A ver si te conoce.
Lorena Hugo… Hugo… Soy yo, tu hermana. (Hugo parece mirarla.) Parece que me
reconoce. (Pero Hugo hace un giro y reanuda su caminata. Con el giro le pega a
Lorena en la cabeza con el paraguas.) ¡Ay!
Leandro Ahí Jorge, paralo, paralo.
Jorge se adelanta y hace la maniobra de la cadera con la que logra frenar a Hugo.
Todos vuelven a rodearlo.
Lorena Hugo. Huguito… Soy yo, Lorena. Acá estamos todos, Marce, Leandro, Jorge...
(A los chicos.) Ahí, ahí, parece que está diciendo algo.
Todos acercan su oído a los labios de Hugo que susurra.
Hugo / Varela (Muy bajo, casi inaudible.) “Lo necesitamos, Ramón.”
Todos ¿Qué dice?
Lorena ¿“Amor”? Amor, amor...
Hugo / Varela “Lo necesitamos, Ramón…”
Lorena (Intenta deducir.) “Lo necesitamos.” Está como recitando algo. ¿Es una poesía?
Marcelo No, está preguntando por alguien.
Jorge ¿“Corazón”?
Leandro Paren, si hablamos todos no se entiende.
Hugo / Varela “Lo necesitamos, Coronel…”
Lorena ¿Lo necesitamos, Coronel? Lo necesitamos coronel.
Jorge ¿Coronel Amor?
Marcelo Amor, no. Ramón.
Jorge ¿Coronel Ramón?
Leandro Es un nombre. Ramón Coronel. ¿Será su médico? ¿Doctor Coronel?
Lorena Ay, qué sé yo, chicos. Está delirando.
Suena el timbre de calle.
Marcelo ¡Timbre!
Jorge La ambulancia.
Leandro Voy.
Leandro sale.
Jorge ¿Le sacamos el paraguas? (Intenta quitárselo de la mano.)
Marcelo ¡No, no, que se descontrola!
Hugo se aferra con desesperación al paraguas.
Apagón.
3
Pasillo de una clínica.
Jorge está sentado. Parece dormido. Entran Leandro y Marcelo tomando café.
Marcelo Esa bárbara esta máquina. Probá que buen café hace.
Leandro Está amargo.
Marcelo ¿Cómo, vos no lo tomás amargo?
Leandro Nunca.
Marcelo ¿Y quién es el que lo tomaba amargo?
Leandro Mamá.
Marcelo Siempre me confundo.
Leandro ¿Qué, me confundís con mamá ahora?
Marcelo No, no te confundo con mamá. Yo sabía que alguien tomaba amargo pero no
me acordaba quién.
Se sientan a una distancia de donde duerme Jorge.
Leandro ¿Sabés que veo el tamaño del café y la máquina y no entiendo la cuenta que
hacés?
Marcelo Mirá, tenemos ochocientos cafés por kilo que es más o menos lo que rinde.
Tres kilos de café por día te hacen dos mil cuatrocientos cafés...
Leandro Por semana serían entonces...
Marcelo No. Hay que hacer la cuenta por mes.
Leandro Bueno entonces dos mil cuatrocientos por veintidós.
Marcelo No. Por treinta. Contemos los fines de semana también.
Leandro Por treinta. Serían…
Marcelo y Leandro comienzan a hacer la cuenta.
Jorge (Sin abrir los ojos.) Setenta y dos mil.
Marcelo y Leandro miran a Jorge un segundo y continúan con su diálogo.
Marcelo Eso es mucha plata.
Leandro Y puede haber variedades, además.
Marcelo Sí. Capuchino, café irlandés, café con leche...
Leandro Y té, también.
Marcelo Si, té chino, té con canela.
Leandro Té verde que está de moda ahora.
Marcelo Té con limón.
Leandro Ahí está. Y el limón aparte, ahí te ganas cincuenta guitas más. Té de tilo, y le
ponés el tilo aparte.
Marcelo ¿Cómo aparte?
Leandro No, che, es mucha plata en serio.
Leandro enciende un cigarrillo.
Jorge No, acá no. Anda a fumar a la máquina.
Leandro Sí, perdoná, tenés razón.
Marcelo y Leandro se levantan y comienzan a salir.
Marcelo ¿Tenés lápiz así hago un esquemita de la máquina? Porque hay que ver si entra
esa cantidad de botones que habría que ponerle.
Leandro Y lo otro que habría que ver es si tiene un contador.
Salen, pero vuelven a entrar inmediatamente con Lorena que aparece casi
tropezándose casi con ellos. Estos adquieren de inmediato una actitud circunspecta.
Lorena (A Leandro) ¿Qué hacés fumando vos?
Leandro apaga su cigarrillo. Lorena se sienta junto a Jorge ante la mirada expectante
de todos. Lorena sostiene con una mano un algodoncito contra su antebrazo, como
quien ha donado sangre.
Lorena (A Jorge.) Teneme el algodoncito.
Jorge ¿Tuviste que dar sangre?
Lorena No, aproveché ya que estaba para hacerme unos análisis.
Jorge Ah.
Lorena Hablé con el médico.
Leandro (Ofreciéndole su vaso de café a Lorena.) ¿Querés un poquito?
Lorena Gracias. (Bebe un sorbo. Lo rechaza asqueada.) Está amargo esto. Y además
ese café es asqueroso. Está quemado. (Leandro recupera su vaso. Lorena sigue pasando
el parte.) Bueno, me dijeron que se tiene que quedar en observación por esta noche.
Ahora está dormido. Clínicamente está bien. Igualmente tiene que hacer una dieta. Una
dieta especial, a base de algas. Algas kombú. Diez centímetros todos los días. Además
hay que darle zapallo, zukini... Achicoria me dijo también. (A Leandro.) ¿Qué tiene la
achicoria?
Leandro No sé. Hierro, seguro.
Lorena Bueno todo eso hay que darle.
Jorge ¿Y carne?
Lorena ¡No, Jorge!
Leandro ¿Cómo le vas a dar carne?
Lorena Yo le pregunte sobre las cosas esas que dice y me dijo que fuéramos anotando
todo, cada palabra, como para hacer un seguimiento. Habría que tener un cuadernito
para eso. Ah, acá está la orden. (Extiende un papel.) Hay que pagar la cuota que falta y
hacer autorizar esto. (Le da el papel a Jorge) ¿Dónde queda eso?
Leandro ¿Esa no está en Viamonte?
Marcelo No. En la calle Patricios, creo.
Jorge Sí, al lado del Ferroviario
Marcelo Y, decime una cosa. ¿Le pudieron sacar el paraguas?
Lorena Ay, no saben. Le tuvieron que abrir los deditos así, entre dos hacían fuerza y...
(Comienza a mostrar con sus manos como intentaron quitarle el paraguas pero
Marcelo y Leandro no pueden reprimir un inesperado ataque de risa. Lorena los mira
ofendida.)
Marcelo Perdoná.
Leandro y Marcelo reprimen la risa y se apartan un poco. Charlan por lo bajo.
Lorena Jorge, Hugo va a tener que venir a casa.
Jorge ¿A casa?
Lorena Y bueno, no se puede quedar solo. Alguien tiene que cuidarlo. ¿No escuchaste
lo que dijo el médico?
Jorge ¿Y dónde lo ponemos?
Lorena En la piecita de arriba.
Jorge Tengo que desarmar el tablero.
Lorena Y bueno, el tablero lo ponemos abajo. (Jorge bufa.) Es por unos días nada más.
Hasta que se estabilice. Incluso tendríamos que traer la cama de él, para que se sienta
más cómodo. Ah, casi me olvido. Me dijo el médico que le tenemos que poner unas
maderitas en las patas de los pies de la cama para que… (Se señala la cabeza)
Jorge Sí, para que le circule la sangre al cerebro.
Lorena Eso.
Leandro y Marcelo se acercan.
Marcelo Nos vamos nosotros. ¿Necesitan algo? ¿Quieren que los acerquemos?
Jorge Sí, por favor.
Lorena ¿Qué? ¿Te vas?
Jorge ¿Qué? ¿Vos te quedás?
Lorena Claro que me quedo. No lo voy a dejar solo.
Jorge Bueno. ¿Necesitas algo?
Lorena (Evidentemente ofendida.) No, nada. Estoy bárbara.
Jorge ¿Te dejo el celular?
Lorena No, gracias.
Jorge Bueno…
Lorena No puedo creer que te vayas. De verdad, Jorge.
Marcelo (Despidiéndose. Por Leandro.) Yo, cualquier cosa voy a estar con él. Llamá
por lo que sea ¿eh?
Lorena Chau.
Marcelo y Leandro salen.
Jorge ¿El papel de la mutual?
Lorena ¡Ya te lo di! Ni siquiera me prestás atención cuando hablo.
Jorge No, no me lo diste. (Busca el papel en sus bolsillos)
Lorena ¡Te lo di! Fue lo primero que hice cuando entré.
Jorge (Encontrando el papel en el bolsillo de su camisa.) Ah, sí, acá está. (Breve pausa.
La mira.) Bueno, chau.
Jorge sale. Lorena lo mira salir y permanece con la mirada angustiada mirando hacia
delante.
Apagón.
4
Sala en casa de Jorge y Lorena.
Hugo en bata sentado en un costado con un cuaderno en la mano donde hace
anotaciones. Jorge, al fondo, trabaja sobre su tablero. Lorena prepara una
coreografía. En el equipo de música suena una canción. Se trata de Everybody Loves
Somebody interpretada por Dean Martin.
Lorena (Mientras baila, le pone “títulos” ilustrativos a los movimientos que ejecuta.
Siguiendo el ritmo básico de la canción hace ademán de ver algo a lo lejos.) ¡Uy, un
avión! (Se inclina sobre su estómago.) Me duele la panza… (Corre hasta el equipo de
música y lo apaga. Anota en un cuaderno que hay sobre el suelo.) “Uy, un avión, me
duele la panza…”
Hugo Escuchá Jorge, a ver qué te parece (Lee de su cuaderno.) “Ave, avis, avión...”
Está bueno ¿no?
Jorge contesta apenas con un “Mn”. Lorena vuelve a encender el grabador. Continúa
con la coreografía, mientras Hugo continúa comentándole a Jorge sus hallazgos
poéticos.
Lorena Salto el chaquito. (Da un saltito
Hugo ¿Me seguís Jorge? Y después del
en el lugar.) Y viene la ola… que me
avión un “sosiego fulminante”. Así, un
lleva… (Corre hacia un lado.) Primero
verso breve y contundente.
para un lado… (Corre hacia el lado
opuesto.) y después para el otro…
Jorge se acerca a la zona donde trabaja Lorena y baja el volumen del equipo de
música.
Lorena ¿Pero qué hacés, Jorge? (Vuelve a subir el volumen. Jorge apaga el equipo. Se
inicia una discusión.)
Jorge Escuchame, ¿es necesario que hagas ahora esto? Yo estoy trabajando ahí.
Lorena ¿Y dónde querés que la haga? ¿Cuándo?
Jorge No sé porque no la hacés en la habitación de arriba.
Lorena No tengo espacio ahí.
Jorge Bueno, yo no tengo la culpa. ¿No iba a durar dos días esto?
Lorena ¿“Esto” qué?
Jorge (Alude con poco disimulo a Hugo.) Esto. (Hugo no se da por aludido.) ¿Y cuánto
hace que estamos así? Ese trabajo hace tres días que lo tendría que haber entregado.
Lorena Y yo tengo la muestra el domingo.
Jorge ¿Y porque vos estrenás el domingo yo no puedo entregar mi trabajo? Además la
coreografía es muy difícil. No la van a poder hacer.
Lorena ¿Cómo que no la van a poder hacer?
Jorge No, no se la van a acordar.
Lorena No me digas eso ahora, Jorge.
Jorge ¿Y cuando querés que te lo diga? ¿El sábado? ¿Para que me digas por qué no te
lo dije antes?
Lorena ¿Por qué no se la van a acordar?
Jorge duda un segundo, pero decide no dejar nada a medias tintas.
Jorge Porque son mogólicos, Lorena. (Sale.)
Lorena (Corre hasta la puerta y grita con furia hacia fuera.) ¡No son mogólicos! ¡Son
chicos con capacidades especiales! ¡¿Me vas a hacer o no lo de las alitas?! ¡Jorge!
Pero Lorena no obtiene respuesta. Tras la discusión con su marido queda deshecha.
Suspira apoyada contra el marco de la puerta. Finalmente se deja caer en el piso y se
echa a llorar. Mira a su hermano.
Lorena Hugo. (Hugo la mira.) Creo que estoy embarazada.
Silencio.
Hugo Lorena. Vení (Lorena se acerca. Hugo la abraza. Tras un silencio, asocia.)
“Embarazada...” Amenazada... acorazada.
Lorena se desprende de Hugo al comprender que su hermano no está en condiciones de
contenerla. Intenta reponerse y va hasta el equipo de música. Pone la canción de la
coreografía desde el comienzo. Se coloca en la posición inicial, pero no puede moverse.
La angustia la invade. Hugo la observa. Lorena finalmente sale corriendo hacia el
interior de la casa. Hugo, solo, se ha quedado observando el lugar ahora vacío donde
Lorena se preparaba para bailar la coreografía. Se levanta. Va hasta ese lugar y
adopta la posición de Lorena. Se queda allí inmóvil. Evidentemente ha entrado en un
nuevo trance. Reingresa Jorge que trae un vestido colgando de una percha. Primero no
nota nada, pero cuando ve a Hugo en esa actitud advierte la situación y se pone en
acción.
Jorge ¡Lore! ¡Tu hermano! ¡Empezó!
Lorena (Off.) Estoy en el baño, ¿Qué dice?
Jorge ¡No sé! Todavía no le puse el paraguas.
Sale con prisa y regresa con el paraguas. Se lo coloca en la mano.
Lorena (Off.) ¿Ya está? ¿Qué dice?
Hugo / Varela Lo necesitamos Coronel.
Jorge “Lo necesitamos, Coronel.”
Lorena (Off.) Fijate en el cuadernito.
Hugo / Varela Lo necesitamos Coronel.
Jorge va hasta un rincón. De una caja saca un cuaderno. Revisa rápidamente.
Jorge No, no está. Es texto nuevo. (Suena el teléfono). Lorena, teléfono, ¡dale!
Hugo / Varela Lo necesitamos Coronel.
Lorena (Entrando.) Ya atiendo. (Toma papel y lápiz y atiende el teléfono.) Marcelo, sí.
Estoy acá. (…) Sí, sí; empezó también.
Por su parte Jorge ha tomado un grabador de periodista y va detrás de Hugo que habla
mientras camina sin rumbo. Con el sistema de cadera lo va orientando para que no se
estrelle contra las paredes.
Lo que viene a continuación se sostiene desde un procedimiento que consiste en lo
siguiente: se supone que el trance que sufre Hugo se produce en simultáneo con un
trance que sufre Leandro en casa de Marcelo. Ambos trances están conectados pues
justamente se trata de diálogos que se establecen entre ellos. Como no están en el
mismo lugar el procedimiento para que el diálogo se produzca es complejo. Lorena
dice por teléfono a Marcelo el texto emitido por Hugo (en este caso, “lo necesitamos,
Coronel”). Marcelo por su parte le transmite a Lorena la respuesta de Leandro a ese
texto, respuesta que Lorena repite en voz alta para que Hugo la oiga. Éste replica ante
esa respuesta, Lorena repite la réplica al teléfono para que Marcelo se la transmita a
Leandro, y así.
El grabador que sostiene Jorge y que sólo graba lo que dice Hugo tiene como función
acumular réplicas grabadas. Y esto por dos razones: primero para hacer el seguimiento
requerido por el médico y llevar un registro de todo lo dicho; y segundo, si ocurriera
que el diálogo que se produce fuese repetido, sólo sería necesario ponerles el tape con
la parte del otro y de este modo evitar todo el despliegue antes descrito y que se
reproduce en la escena que sigue.
Hugo / Varela Lo necesitamos, Coronel.
Lorena (Al teléfono, bajo.) “Lo necesitamos Coronel.” (…) (Alto, a Hugo.) “¿Qué
quiere? ¿Quién es usted?”
Hugo / Varela Uno de sus amigos, Juan Cruz Varela.
Lorena (Al teléfono, bajo.) “Uno de sus amigos Juan Cruz Varela.” (Breve silencio.
Alto, a Hugo.) “Buenos días, Doctor, discúlpeme la falta de comodidades, pero bueno,
estas son las circunstancias.”
Hugo / Varela No hay problema, entiendo.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido.) “No hay problema entiendo.”
Hugo / Varela Me da gusto conocerlo personalmente.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido.) “Me da gusto conocerlo personalmente.”
Hugo / Varela Me habían hablado mucho de usted.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido.) “Me habían hablado mucho de usted.” (Breve
silencio. Alto, a Hugo.) “Varela, Varela...yo alguna vez leí un diario y poemas que usted
editaba, antes de irme para el sur.”
Hugo / Varela Saqué unos cuantos diarios, pero duraron muy poco…
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Saqué unos cuantos diarios pero duraron muy
poco…” (Igualmente al teléfono, pero aparte.) Parece que viene largísimo esto.
Hugo / Varela La verdad es que duraron menos que una revista de poesía.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “La verdad es que duraron menos que una revista
de poesía.” (Breve silencio. Alto, a Hugo.) “¿Cómo hizo para llegar hasta aquí?”
Hugo / Varela Me anuncié y un enfermero me trajo hasta acá ¿Sabe Estomba? Lavalle
lo aprecia realmente.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Me anuncié y un enfermero me trajo hasta acá
sabe Estomba Lavalle lo aprecia realmente.”
Hugo / Varela Y créame, nos sentimos orgullosos de que se haya sumado a la
revolución. Buenos militares como usted es lo que en estos momentos nos hace falta en
el país.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Y créame nos sentimos orgullosos de que se haya
sumado a la revolución buenos militares como usted es lo que en estos momentos nos
hace falta en el país.” (Alto, a Hugo.) “Gracias.”
Hugo / Varela ¿Cómo ha estado últimamente?
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Cómo ha estado últimamente” (Breve silencio.
Alto, a Hugo.) “Bien, si se deja de lado el hecho de estar encerrado, las humillaciones,
en fin, lo de siempre en estos casos.”
Hugo / Varela Claro, claro. Voy a intentar que le den un trato preferencial, o que lo
acomoden provisoriamente en otro lugar.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Claro claro voy a intentar que le den un trato
preferencial o que lo acomoden provisoriamente en otro lugar.”
Hugo / Varela Veremos que se puede hacer, hoy en día las cosas están mas
complicadas que de costumbre y uno no maneja las influencias tan fácilmente como
antes.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Veremos que se puede hacer hoy en día las cosas
están mas complicadas que de costumbre y uno no maneja las influencias tan fácilmente
como antes.”
Hugo / Varela Coronel, quisiera serle franco, el General y la gente del partido estamos
un poco confundidos con ciertas noticias que nos han llegado a Buenos Aires.
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “Coronel quisiera serle franco el General y la gente
del partido estamos un poco confundidos con ciertas noticias que nos han llegado a
Buenos Aires.”
Hugo / Varela No sé, a lo mejor son rumores que los espías Federales echan a rodar.
Es por eso que he venido a hablar personalmente con usted, pues ni siquiera confío en
los informes que me puedan dar en este hospital...
Lorena (Al teléfono, bajo y rápido) “No sé a lo mejor son rumores que los espías
Federales echan a rodar es por eso que he venido a hablar personalmente con usted
pues ni siquiera confío en los informes que me puedan dar en este hospital...”
En este momento Hugo, que continúa hablando, sale de la sala. Lorena, con el teléfono,
intenta seguir reproduciendo el texto de Hugo.
Lorena Jorge, no te lo lleves.
Jorge No me lo llevo, se va, se va solo.
Lorena (Al teléfono.) Marce, tenés una papa en la boca, no te entiendo nada. Que no
confía en los informes que le dan en el hospital, dije, dijo.
Lorena y Jorge salen persiguiendo a Hugo.
Apagón.

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