Universidad de Buenos Aires Facultad de Ciencias Sociales

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Universidad de Buenos Aires Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
Facultad de Ciencias Sociales
Profesorado de Enseñanza Media y
Superior en Ciencias de la Comunicación
Materia: Tecnologías Educativas
Cátedra: Levis
Trabajo Práctico N°1
“Crónica de una visita a un centro de enseñanza primario o secundario”
Alumna - Amalia Cazas
DNI: 24.516.949
1er. Cuatrimestre de 2011
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Una lluvia densa y fría baña la autopista, voy llegando al lugar y trato de imaginarme como
debe ser niño o adolescente en un lugar como este.
Punto de encuentro: Jorge Newbery s/n entre la autopista Ricchiery y Av. La Horqueta. Esteban
Echeverría, Provincia de Buenos Aires. El agua me moja la ropa, entro corriendo.
El edificio se parece a una casa quinta vieja, arboles por todos lados, una tranquera que
conecta la entrada desde la autopista con el resto del predio, caminando en medio del barro
atravieso todo el parque y llego hasta el edificio principal. El aire es frío, húmedo y tanto verde
genera una sensación de soledad y tristeza que se impregna en todo los lugares.
El Hogar Escuela Evita aloja a nenes y adolescentes de ambos sexos en edad escolar. Y como
lo sugiere el nombre, para estos chicos funciona como “una casa”, es decir que la diferencia
con otro colegio es que pueden permanecer pupilos durante todo el año o pueden concurrir al
colegio en los turnos habituales y retirarse en el horario que le corresponde a cada nivel.
Desde la entrada llena de arboles puedo escuchar el ruido de los chicos que me sugiere el
murmullo de mil pájaros. Encerrados por el mal tiempo, llego para la hora del segundo recreo
los veo como juegan, gritan y se corren entre ellos. Todos estos pibes vienen de diferentes
localidades cercanas y un gran porcentaje permanece hospedado durante la semana, y sus
padres los retiran el fin de semana.
Las imágenes del predio, las aulas, los docentes y los mismos chicos son los más alejado de la
imagen que se puede tener de un lugar que se llama “Hogar” porque tiene un aire militarizado,
miro todo con detenimiento y creo definitivamente esto no es “Chiquititas”.
Mientras espero sentada en un banquito del hall siento el olor a útiles, tierra, mate cocido y el
olor que solamente tienen los colegios, “el olor a chicos”. Clavo la mirada en el piso, pero en
seguida la levanto atraída por no sé qué, descubro que dos nenes me están espiando. Me
quiero reír, reírme a carcajadas pero en eso aparece el docente con el que voy a hablar.
Luego de que me rebotaran en un colegio que queda a dos cuadras del Obelisco, donde la
directora me dijo muy amablemente que debía pedir autorización en La Dirección de Escuela
de la ciudad, (exactamente en Esmeralda 55) decidí que debía ir por otro lado y conectarme
con algún docente de informática para que me dieran una mano, y fue así que por intermedio
de una amiga conseguí llegar hasta Esteban Echeverría. Siento que por algo las cosas se dan, es
la primera vez que visito un hogar-escuela y creo que no hubiese tenido la oportunidad de
conocer este tipo de institución si las cosas no se hubieran dado así.
Acorde la visita con el docente de informática de primaria, el profesor Leonardo Alvarez, se por
mi amiga que estudio Ingeniería en Sistemas, pero se dedico a la docencia porque le gustaba
mucho más, también es profesor de Educación Física y se nota porque viene vestido de
“gimnasia”, es bajito, tiene lentes y la cabeza llena de rulos, tiene buena onda y es muy
enérgico cuando habla. Para entrar en la charla me comenta que no sabía que existía el
profesorado de comunicación, ni que estudiábamos tecnologías, le respondo con una sonrisa
y me pide que lo acompañe al aula de computación.
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Es un aula que queda dentro de la escuela, hay catorce PC´s, algunas se notan que son nuevas
y otras no tanto, las hay de color tiza y negras, pero lo que me resulta interesante notar esta
cantidad dentro de una escuela pública, me doy cuenta que tenía prejuicio con respecto a
esto, porque no estimaba que hubiese escuelas públicas que tuviesen esa cantidad de
máquinas.
La lluvia sigue golpeando con fuerza la ventanas del aula y Leonardo me cuenta que nueve de
esas computadoras son parte del Programa PYE, que depende de la Provincia de Buenos Aires,
prácticamente todas son de última generación, con grabadora de DVD, puertos USB,
conectadas en Red y con acceso a un modem, pero el colegio no tiene conexión a Internet.
Suena paradójico pero es real, tienen un aula muy linda, con máquinas nuevas y equipadas
pero no tienen acceso a Internet, indago un poco más, y el Profe me cuenta que el módem se
rompió porque algunos de los directivos solían llevárselo a la casa los fines de semana y
cuando lo devolvieron ya estaba roto. Me invade una sensación de desconcierto y bronca,
miro a Leonardo y me siento acompañada.
Leonardo continúa diciéndome que si bien la mayoría de las máquinas las puso el Programa
PYE, las otras cinco las donaron los docentes. Así como el software, porque las máquinas
venían sin ningún software operativo, estos comentarios me siguen generando lo mismo que
me sucedió con el tema del módem.
Con respecto a los contenidos que trabajan los chicos, el Profesor me comenta que comienzan
en el segundo ciclo de primaria, es decir quinto grado, trabajando a mano alzada todo lo que
son las ventanas de Windows y la introducción al procesador de texto y en el segundo ciclo
comienzan con hoja de cálculo.
Mientras charlamos tomamos unos mates y las facturas que lleve pasan a ser nuestro
almuerzo, paro de llover pero hace mucho frío, noto que los nenes pasan y nos espían, la
puerta del aula está abierta, algunos se quedan paraditos en el marco y se ríen, le gritan a
Leonardo queriendo llamar la atención, es gracioso, me quiero reír de nuevo, pero trato de no
hacerlo, para no desautorizar al profesor que se levantó a cerrar la puerta.
Cuando logra que los chicos se vayan, seguimos charlando y me dice que siempre son así
cuando ven gente nueva. En ese momento le pregunto si conoce el Programa “Conectar
Igualdad” y me responde afirmativamente, pero me dice que solo es para los colegios
secundarios y que aunque el Hogar también tiene secundaria todavía no recibieron las
computadoras ni los profesores la capacitación, porque la dirección del Colegio se toma
tiempos prolongados para hacer esos trámites. Mientras habla dibuja con un lápiz en un papel
un mapa donde traza a los Distritos de Esteban Echeverría y Ezeiza.
Noto que él se siente desconforme y me comenta que en el distrito de Ezeiza, donde también
ejerce y es el más próximo a donde estamos, él fue el encargado de activar las computadoras
de “Conectar” para el acto de entrega donde estuvieron el Intendente y la Ministra de
Desarrollo Social entre otras autoridades. Desde su punto de vista estas netbooks eran de muy
buena calidad y que se entregaron 14 mil solamente en ese Distrito.
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La Directora asomo a la puerta del aula solamente para retar a los chicos cuando estaban ahí.
Nos saludo con la mano y se fue. Por los comentarios sobre el modem y Conectar Igualdad,
puedo notar que la dirección del Colegio tiene una manera muy particular de encarar el tema
de la tecnología dentro del establecimiento.
Salimos del aula y empezamos a caminar por un pasillo hasta llegar al patio, busco la puerta de
entrada del nivel secundario y le pregunto a Leonardo si los alumnos de ese nivel tiene
Informática, me dice que sí, pero que la dan otros docentes sin PC´s. Casi se me cae el mp3 con
el que estoy grabando cuando escucho eso, y le pido que me cuente un poco más.
El Profeso me cuenta que no tienen máquinas en el establecimiento secundario, pero existe un
Taller Optativo de Operador de PC para ese nivel y que él lo dicta utilizando las máquinas de la
primaria únicamente porque es el docente de primaria, sino no tendría acceso a este aula. El
desconcierto vuelve y me pregunto ¿Cómo será enseñar informática sin utilizar una
computadora?, se lo pregunto al Profesor y me contesta que se hace plantea lo mismo porque
no puedo ni siquiera imaginarlo.
Leonardo me cuenta que se tiene que ir a otro colegio , atravesamos el patio y me acompaña a
la salida, comienzan a caer gotas pesadas y los chicos ya entraron al aula , nos despedimos y
me quedo con una sensación densa como la lluvia, ¿será tristeza? … tal vez. O será que hay
algunas situaciones que uno como docente no sabría cómo resolverlas.
Amalia Cazas
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