Acerca del ocio, del tiempo libre y

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Acerca del ocio, del tiempo libre y
Acerca del ocio, del tiempo
libre y
de la animación sociocultural
Antonio Hernández
Mendo
[email protected]
(España)
Universidad de Málaga
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 5 - N° 23 - Julio 2000
1/4
http://www.efdeportes.com/efd23/ocio.htm
1. Reflexiones preliminares
El concepto de animación sociocultural está muy unido al desarrollo histórico del ocio y del
tiempo libre, autores como Puig (1985) consideran, por ejemplo, a Platón el primer animador
sociocultural de la historia. A fin de realizar una primera aproximación consideramos
conveniente revisar algunas concepciones que se han originado a lo largo de la historia, y de
esta manera reflexionar acerca de la evolución del concepto de ocio como un concepto previo y
originario de los anteriores.
"La felicidad perfecta consiste igualmente en el ocio. No nos privamos de los ocios más que
para conseguirlos, y es para vivir en paz para lo que hacemos la guerra" (Aristóteles, Etica a
Nicomaco,X,7,1177b 4-6).
"El hombre que trabaja se ocupa de si mismo con la mira puesta en algún fin que no está en
su posesión, mientras que la felicidad, a la que se llega por el ocio, es un fin perfecto, que
todos los hombres creen está acompañado de placer y no de dolor" (Aristóteles,
Política,VIII,3,1338a 1-6)
"considerando la demanda a la cual responden estas artes mecánicas inferiores, el tiempo de
los que a ellas se dedican no les deja ningún momento de ocio que puedan consagrar a la
amistad o al estado" (Jenofonte, Económica,IV,2)
"El público no se divertirá mientras no esté en plena libertad de divertirse; porque entre
rondas y patrullas, entre corchetes y soldados, entre varas y bayonetas, la libertad se
amedrenta, y la tímida e inocente alegría huye y desaparece" (Jovellanos,1790, Memoria para el
arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas, y sobre su origen en España).
"Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación
razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas" (art.24 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948)
"El tiempo libre es esencial para la civilización, y, en épocas pasadas, sólo el trabajo de los
más hacia posible el tiempo libre de los menos. Y con la técnica moderna sería posible distribuir
el ocio sin menoscabo para la civilización... En un mundo sensato, todos los implicados en la
fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás
continuaría como antes. Pero en el mundo real esto se juzgaría desmoralizador. Los hombres
aún trabajan ocho horas; hay demasiados alfileres; algunos patronos quiebran y, la mitad de
los hombres anteriormente empleados son despedidos. Al final hay tanto tiempo libre como en
el otro plan, pero la mitad de los hombres están absolutamente ociosos, mientras la otra mitad
sigue trabajando demasiado. De este modo queda asegurado que el inevitable tiempo libre
produzca miseria por todas partes, en lugar de ser una fuente de felicidad universal. ¿Puede
imaginarse algo más insensato?" (Bertrand Russell,1935, Elogio de la ociosidad, Edhasa,
Barcelona, 1989, p.14-15)
"La ociosidad no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas de la cosas que no
resultan aceptadas en los formularios dogmáticos de la clase dominante" (Stevenson, R.L.
Apología de los ociosos y otras ociosidades, Laertes, Barcelona, pp.23)
"(el ocio es) el conjunto de operaciones a las que el individuo puede dedicarse
voluntariamente; sea para descansar o para divertirse, o para desarrollar su información o
formación desinteresada, su voluntaria participación social o su libre capacidad creadora,
cuando se ha liberado de su obligación profesionales, familiares y sociales" (Dumazedier,1966).
"Es la primera vez dentro de la historia de las sociedades tecnológicas que la duración media
semanal de tiempo libre ha sobrepasándola del tiempo de trabajo, para la población masculina
y femenina de más de 18 años" (Dumazedier, J., 1988, Revolution culturelle du temps libre,
Meridiens Klincksieck.)
"el ocio, independientemente de la actividad concreta de que se trate, es una forma de
utilizar el tiempo libre mediante una ocupación libremente elegida y realizada cuyo mismo
desarrollo resulta satisfactorio o placentero para el individuo" (Jaume Trilla,1989, "Tiempo libre
y educación infantil", Enciclopedia práctica de la pedagogía, Planeta, Madrid).
Todas las citas anteriores dan cuenta de la importancia del ocio y del tiempo libre, desde la
Grecia clásica y como esa primigenia concepción ha ido evolucionando hasta nuestros días. No
obstante nos gustaría hacer una breve reflexión en torno a la cita de Jovellanos, en ella
podemos observar como afirma la coexistencia paralela de dos conceptos libertad y ocio.
Jovellanos es uno de los primeros autores españoles que en 1786 hace una revisión de las
diversiones y espectáculos en España. (vid Espectáculos y diversiones públicas). Centrándonos
en la cita, Jovellanos acusa al Gobierno de crear una policía y unas normas que no permiten al
pueblo disfrutar de la libertad necesaria para divertirse y que esto unido a las precarias
condiciones en que se encuentran las ciudades consiguen que los españoles no se diviertan y
están tristes. Podemos entrever una crítica sagaz a la política anglófila de Leopoldo de Gregorio
marqués de Esquilache (recordemos que el fin de esta política se concluye con el motín de
Esquilache).
Como primera aproximación al concepto de ocio y desde una concepción economista, el ocio
es considerado como un bien de consumo de primera necesidad. Podemos considerar al ocio
como medida de tiempo y equivale en realidad al tiempo libre. A partir de los inicios del siglo
XIX este tiempo libre aumenta progresivamente: así en EEUU la semana pasó de 70 horas en
1860 a 37 en 1960 y en Francia en el mismo período de 85 a 48 horas. En todos los países
económicamente desarrollados ha tenido lugar esta reducción del tiempo de trabajo y,
consiguientemente, el considerable aumento del tiempo libre, fenómeno que se ha debido a
cuatro factores paralelos:
a.
b.
c.
d.
a. menos horas diarias de trabajo
b. disminución de los días de trabajo por semana
c. menos semanas de trabajo al año
d. menos años de trabajo en una vida complet
En algunos casos cabe considerar al ocio como un trabajo no remunerado (p.e. los
pasatiempos o hobbys), como una necesidad del sistema de producción (intervalo en el trabajo
para poder conseguir mejores rendimientos) o como un bien abstracto de consumo que se elige
en detrimento del aumento del nivel de vida; sin embargo a este respecto, datos estadísticos
concernientes a los últimos 150 años demuestran que a pesar de que las horas trabajadas se
han reducido casi a la mitad, el nivel de vida ha aumentado en cinco veces. Los economistas se
han planteado un posible ajuste de las decisiones de la iniciativa privada y los determinismos
del mercado del ocio.
Algunos autores consideran que hablar de civilización del ocio es un mito. Entre estos
autores destaca F. Pedro (1984) que señala que se necesitan 32 años para reducir la jornada
laboral a 40.000 horas (que es la estimación media de las horas trabajadas durante la vida
productiva de una persona) y mantiene que aún así, el aumento del paro durante la década de
los ochenta no permite hablar de ocio, a no ser para esos pocos que si tienen trabajo; hoy en
día hablar de la sociedad del ocio es un lujo. Primero hay que solucionar los problemas del paro
y luego los del ocio.
En esta misma línea apunta el trabajo de Caivano (1987 pp. 373-381) al afirmar que "el
discurso seductor del tiempo libre es un espejismo interesado, una zanahoria ideológica para
hacer salivar a algunos a costa de la destrucción de muchos... El tiempo libre es el tedio sin
recursos, al que los ociosos llaman tiempo libre". Aunque termina afirmando que la cuestión del
tiempo libre es una de las cuestiones fundamentales del futuro, es una reflexión pendiente que
tiene que hacerse de forma particular y concreta para que el tiempo libre sea una realidad.
Por su parte Dumazedier (1988) después de realizar un extenso análisis de la evolución de la
situación social desde 1806, afirma que a pesar del paro actual, si es licito hablar de la
civilización del ocio, desde el mismo momento que la cantidad de tiempo libre se ha visto
aumentada y se ha hecho manifiesta para toda la sociedad. Esto ha surgido como consecuencia
del horario de 35 horas a la semana de trabajo, 5 semanas de vacaciones y retiro a los 60 años.
Como consecuencia de este análisis Dumazedier se pregunta ¿por qué esta situación global no
está recogida dentro del discurso político?, ¿por qué se centra todo el problema social en el
aumento del paro?.
La importancia de tener tiempo libre y ocuparlo en actividades que nos ayuden a formarnos
como personas, tiene además un carácter preventivo de algunos de los males que aquejan a la
sociedad: depresión, soledad, aislamiento, alcoholismo, drogadicción, enfermedades por
sedentarismo, enfermedades crónicas, etc. Esto hace que el tiempo libre hoy en día sea una
reivindicación de todas las clases sociales y de todos los grupos de edad. En esta línea Peralta
(1990) afirma que liberar el tiempo y generar el espacio para que la recreación contribuya al
perfeccionamiento del hombre, es un reto para éste, pero significa también un reclamo de la
sociedad al estado y al gobierno para que las estructuras productivas y de distribución del
ingreso garanticen tiempo y recursos adicionales para el recreo del cuerpo, la mente y el
espíritu.
Este reclamo social, en pro de una mejora cualitativa y cuantitativa de vida esta en relación
con lo que denominamos calidad de vida, aspecto este directamente relacionado con el tiempo
libre "La calidad de vida que experimenta una persona hoy en día, en nuestra sociedad,
predominantemente urbana, está ligada al tiempo libre".
En cuanto a los aspectos del ocio y en la misma línea de Wearing, Betsy y Stephen (1987),
podemos considerar tres elementos del ocio:
1. El tiempo libre (ocio como tiempo, Neumeyer,1944 y Neumeyer y Esther,1936)
2. El tipo de actividad (ocio como actividad; se estudian los distintos tipos de actividades)
3. La experiencia vivida (ocio como experiencia De Grazia, 1962, 1963; Neulinger, 1971,
1975).
Desde este punto de vista, el ocio se conforma como una actitud, un comportamiento, algo
que tiene lugar durante el tiempo libre y que no importa tanto lo que se haga sino el como se
haga, el ocio, independientemente de la actividad concreta de que se trate, es una forma de
utilizar el tiempo libre mediante una ocupación libremente elegida y realizada cuyo mismo
desarrollo resulta satisfactorio o placentero para el individuo (Trilla, 1989).
Para Sue (1982), el ocio es un fenómeno social, ya que se ha convertido en una
reivindicación fundamental. Esto es debido, según él, a tres factores:
1. La progresión lenta del tiempo libre, que favorece un cierto equilibrio entre trabajo y
ocio, a la utilización del tiempo de ocio que provoca una mayor demanda de ocio, al
aumento del presupuesto económico para las diversiones de forma más rápida que la
de otros gastos.
2. El aumento de los salarios y del tiempo libre. En un sondeo realizado por Sofres en
1978, el 55% de los franceses activos prefería trabajar la mitad de tiempo a recibir el
doble de salario. Actualmente, se debate una reducción de la semana laboral a cuatro
días y una reducción del salario del 5% con el consiguiente aumento del tiempo libre y
la disminución del paro.
3. Ciertas actividades de esparcimiento desempeñan un papel social indispensable para la
colectividad.
Hoy en día, el ocio es una industria organizada en la cual, la inversión y el negocio son sus
ingredientes básicos. Esta concepción del ocio dictada por el simple valor del mercado, refleja el
proceso mediante el cual, los valores cuantitativos reemplazan a los cualitativos. El ocio debe
contribuir a desarrollar la imaginación creativa y la inteligencia crítica. Y debe cuestionar la
importancia de estos valores mercantiles.
En un trabajo realizado por Martin y Mason (1987a) calculan que el mercado del ocio en el
Reino Unido era de 28 billones de libras en 1985. Por su parte J. Kelly en un trabajo realizado
en Estados Unidos afirma que los gastos realizados en ocio es del 6% de la renta de cada
familia americana; afirma asimismo que los trabajadores pierden de vista la noción de
creatividad del ocio, por considerarlos como un bien y un servicio para consumir. En un trabajo
realizado por Meléndez (1986), éste afirma que los gastos asociados con el tiempo libre en los
Estados Unidos ascendieron a 265 billones de dólares en 1982, lo que supone un gasto superior
a la partida presupuestaria que el gobierno destino a defensa en ese mismo año. La situación
en Canadá es similar, en 1985 se informaron gastos que ascienden a 263 millones de dólares.
2. Antecedentes históricos de la recreación
Algunos sociólogos, como Parker y Dumazedier, sostienen que el ocio es un fenómeno
exclusivo de nuestro tiempo. El primero considera que con el acortamiento de la semana laboral
el ocio ha pasado a tener relevancia en la vida y de forma similar Dumazedier otorga al ocio
unas características que son consecuencia de la revolución industrial.
Desde nuestro punto de vista, al igual que Munné (1980), negar la dimensión histórica del
ocio supone un juicio de valor apriorístico. La solución viene pues, en considerar su dimensión
teniendo en cuenta las coordenadas temporales y situarnos contextualmente en los diferentes
momentos históricos, para de esta forma poder valorar la dimensión que alcanzó el ocio en
cada uno de esos momentos. Por lo tanto, la concepción del ocio guarda una estrecha relación
con una determinada época, lo cual determina su consideración en una sociedad determinada,
lo que le confiere un valor o "disvalor" en función de la consideración alcanzada en una clase
dominante o un sector significativo de la sociedad. En definitiva, el problema se resuelve
haciendo un breve repaso histórico y en función de unas determinadas coordenadas
temporales.
2.1. La skholé como ideal griego
Etimológicamente skholé significa parar o cesar, con el sentido originario de estar
desocupado y por tanto, disponer de tiempo para uno mismo (esto coincide con el significado
literal de la expresión "tiempo libre"). La skholé no era sinónimo de no hacer nada, sino la
posibilidad de gozar de un estado de paz y contemplación creadora (dedicada a la theoria,
saber máximo entre los griegos) en que se sumía el espíritu.
La disposición de este tiempo fue posible gracias a la estratificación social de los helenos.
Solamente unos pocos podían gozar de este tiempo, gracias precisamente a la esclavitud. Esto
tiene como consecuencia más inmediata que si según la teoría griega sólo el hombre que posee
ocio es libre, esto es posible porque sólo el hombre libre puede poseer ocio.
Debemos por tanto examinar en este punto las consideraciones de Sócrates, Platón y
Aristóteles (Política, II, 1269a y VIII, 1338a; Etica, I.1095, y X, 1177).
2.2. El otium romano
En Roma encontramos una nueva acepción del concepto de ocio. Esta es introducida
fundamentalmente por Cicerón ( cf. su discurso Pro Sestio, &96 y ss). Para el concepto de
trabajo véase De Officis , I, &42, y De Senectute , &8. Sobre las diversiones, el ocio y la
ociosidad véase De Officis , I, & 29 y 30; y II, &I.). De forma somera diremos que para
Cicerón hay que alternar otium con el nec-otium . El trabajo no tiene una significación
negativa. El ocio consiste en no trabajar, en un tiempo libre de trabajo, que se da después del
trabajo y para volver a éste. El ocio tal como lo concibe Cicerón no es tiempo de ociosidad, sino
de descanso y de recreo tanto como de meditación.
La novedad en la concepción romana del ocio consiste en la introducción del ocio de masas.
Según expone en su trabajo Giangrande (1974, p. 48), "el ocio es sinónimo, para el gran
público, de desocupación y de diversión más o menos impuesta por los cónsules o los
emperadores para dominarlo mejor". Está enfrentado, pues, el ocio de la elite social al ocio
popular.
Pensemos en la importancia que tiene esta consideración por cuanto el concepto de otium,
no así el de skholé, sigue vigente; se trata del ocio de aquellos que emplean el descanso o la
diversión como un simple medio de evasión social o para trabajar mejor.
2.3. La concepción del ocio en la Edad Media y el Renacimiento
En la Baja Edad Media y comienzos del Renacimiento encontramos otro sentido del ocio. El
tipo de ocio que surge está inspirado en un espíritu lúdico clasista. Consiste en la abstención de
trabajo y en la dedicación a actividades elegidas libremente tales como la guerra, la política, el
deporte, la ciencia o la religión. La vida ociosa es indicador de una elevada posición social
(Huizinga, 1924).
Queremos destacar que lo importante será que el empleo de un tiempo de ocio se va
convirtiendo en un signo exterior de nobleza, contrapuesto al servil tiempo de trabajo, señal de
sumisión.
2.4. La concepción del ocio en la Edad Moderna
Los postulados sobre el valor ético y religioso del trabajo defendidos en Europa por la ética
reformista del calvinismo y las rígidas doctrinas del puritanismo inglés, a partir del siglo XVII,
dan un nuevo sentido al ocio. La nueva concepción considera que el ocio es un vicio personal y
social.
El ocio pasa a ser entendido como contrapuesto a trabajo. El trabajo es productivo; el ocio
es improductivo. El protestantismo suprimió el culto a los santos, y con ello los días de fiesta
dedicados a ellos, que pasaron de este modo a ser productivos. El movimiento puritano
restringió los placeres y las distracciones, y miró con recelo la práctica de la educación física y
los deportes, los cuales sufrieron fuertes limitaciones tal como ha expuesto en su trabajo
Brailsford (1969).
Esta huella puritana, como concepción del ocio desde un punto de vista negativo, será honda
y llega a la sociedad industrial (recordemos el proverbio de la época "all work and no play").
Incluso podemos encontrarla hoy en la clase media. Un ejemplo de ello es el que nos muestra
W.H. Whyte en su trabajo The Organization Man (1956), refiriéndose a los ejecutivos que
viven para la organización empresarial a la que pertenecen sin importarles su ocio.
2.5. El ocio y la revolución industrial
Con la llegada de la Revolución Industrial la jornada de trabajo en lugar de disminuir
aumenta. El tiempo de trabajo diario aumenta para hombres, mujeres y niños, hasta llegar,
incluso, a puntos agotadores. Todo ello implica que las masas trabajadoras tomen conciencia de
esta situación e inicien un movimiento reivindicativo. Sus objetivos se resumen en dos puntos:
reducción de la jornada laboral y aumento de los salarios. Ello origina un proceso que persigue
la disminución de las horas de trabajo a través de medidas legislativas, mediante las cuales los
gobiernos establecen límites máximos a la jornada de producción. Una fecha significativa es el
año 1948, en la que la Asamblea de las Naciones Unidas aprueba la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Esta declaración proclama en su artículo 24 "el derecho al disfrute del
tiempo libre".
Lo interesante es resaltar la nueva dimensión que alcanza el ocio y el tiempo libre en su
acepción más moderna. Tanto en Grecia como en Roma, como en la Edad Media y
Renacimiento y el puritanismo inglés posterior, la actividad ociosa tiene un significado claro que
condiciona el empleo del tiempo dedicado a ella. La valoración del ocio está en función del
modo como se emplea.
Esto es diferente en el uso moderno del término. Lo que importa no es directamente el ocio,
sino el no-trabajo. El valor esencial se centra en los aspectos cuantitativos del ocio, no en los
cualitativos.
2.6. La concepción del ocio y del tiempo libre en la historia
Las diferentes respuestas históricas a la pregunta de qué es el ocio nos ayudan a
comprender, en parte, la vaguedad conceptual con que el ocio es aprehendido. Con la
concepción moderna del ocio se plantea el problema, ya latente en la historia, de las relaciones
entre el ocio y el tiempo libre. ¿El ocio moderno, tiempo sustraído al trabajo, es tiempo libre?.
La bibliografía actual dedica muchas de sus páginas a este tema. Para algunos autores
ambos conceptos son sinónimos, otros los perciben como diferentes. Desde este punto de vista
trataremos de las diferencias fundamentales entre Sebastián de Grazia (1962) y Herbert
Marcuse (1964).
Lecturas: Educación Física y Deportes · http://www.efdeportes.com · Año 5 · Nº 23
De forma muy sintética diremos que para de Grazia hay tiempo libre y falta de ocio, un ocio que
se concibe como en Grecia, como un estado atemporal, subjetivo de libertad individual. Para
Marcuse, hay ocio y falta tiempo libre, falta un tiempo de libertad. Destacamos esta discusión
entre ambos autores porque es un buen ejemplo de las concepciones burguesas y marxistas.
De lo expuesto hasta aquí se deduce que existen dos acepciones generales del ocio:
a. como un fenómeno distinto al tiempo libre, en este caso este último se refiere a la
conjunción de la temporalidad y la libertad.
b. el ocio como tiempo libre.
3. La concepción burguesa del ocio
Al considerar globalmente el tema del ocio y del tiempo libre, se advierten dos grandes
tendencias que podemos denominar burguesa y marxista. Cada una presenta una concepción
del ocio o tiempo libre.
El conocimiento de ambas concepciones es esencial a la hora de abordar el tema porque
evidencia de un lado el carácter contradictorio del tema y su trascendencia ideológica, y de
otro, la superación del dogmatismo, lo cual nos permite plantear críticamente el significado del
ocio y del tiempo libre. No debemos perder de vista que esta concepción tiene sus raíces en las
tradiciones puritana y liberal. Esta doble tradición explica que aunque en los comienzos el
sistema capitalista entraba en contradicción con el ocio, no sucede esto una vez que el sistema
se ha consolidado. Es más incluso el ocio llega a verse como un punto de apoyo importante
para el interés económico, por cuanto las masas pasan a disponer de una suficiente capacidad
temporal de consumo.
Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra en el segundo cuarto de este siglo surgen una
serie de trabajos interesados en estudios empíricos acerca de esta problemática. Sobre todo se
interesan por las pautas de comportamiento en el empleo del tiempo libre de los ciudadanos.
Desde luego esta preocupación deriva de las repercusiones que ese estilo de vida tenía en la
vida económica.
Así se inicia una corriente empírica investigadora del ocio como "problema social", corriente
científica que se extenderá por el resto de los países europeos. Años después otras dos
corrientes, una teórica y otra crítica, se sumarán a aquella. Precisamente lo que denominamos
concepción burguesa del ocio resulta de estas tres componentes.
Destacamos los trabajos de Lynd, cuya obra Middletown (1929) puede considerarse
pionera; el trabajo de Margaret Mead (1957); las dos grandes antologías Mass culture (1957),
dirigida por B.Rosenberg y D.M.White y Mas leisure (1958), a cargo de E.Larrabe y
R.Meyersohn; y la obra clásica de Thedor Veblen, The theory of Leisure (1899).
A modo de conclusión las características comunes que denotan todas ellas se resumen en los
siguientes puntos:
a. Subjetivismo: se concibe el ocio como la vivencia de un estado subjetivo de libertad.
b. Individualismo: se considera que el ocio pertenece a una esfera diferente a lo colectivo,
porque no depende de los demás, sino que es individual.
c. Liberalismo: se destaca que el ocio es privado por lo que la sociedad no puede
determinar su empleo personal.
En síntesis, en la concepción burguesa se observa una triple actitud: subjetiva en lo
psicológico, individualista en lo sociológico y liberal en lo político.
4. La concepción marxista del tiempo libre
La otra gran tendencia de la que debemos ocuparnos tiene su iniciador en Marx. La
tendencia marxista presenta una cierta unidad que contrasta con el carácter heterogéneo del
punto de vista burgués, si bien existen ciertas diferencias, por ejemplo, en lo relativo a la
discusión que afecta al problema del tiempo libre, en que medida la alienación es un fenómeno
general de las sociedades industriales o exclusiva del capitalismo.
Sintéticamente diremos que a pesar de los diferentes marxismos, sin embargo es posible
encontrar ciertos puntos de contacto entre ellos. Todos critican y analizan dialécticamente el
tiempo libre en la sociedad capitalista, por ser un tiempo alienado y patológico. Por tanto,
construyen un modelo de cómo debe ser el tiempo libre, un tiempo opuesto al del trabajo.
Si bien la visión marxista ofrece soluciones poco matizadas, sí se extiende en la crítica y en el
planteamiento de problemas que tocan al tiempo libre, frente a la visión burguesa, se trata de
una concepción la suya de carácter objetivo, colectivo y planificadora del tema.
Ante tal diferencia resulta difícil hablar de actitud conciliadora entre ambas, pero en este
punto Lanfant (1972) habla de ocho proposiciones que convergen entre ambas y que las
presenta como lo que denomina la actual "teoría del ocio":
1. El tiempo libre se da separado del resto del tiempo, especialmente del tiempo del
trabajo.
2. El tiempo libre es aprehendido como una totalidad abstracta.
3. El tiempo libre aumenta al incrementarse la productividad.
4. El tiempo libre evoluciona con autonomía del sistema social.
5. Las actividades propias del tiempo libre son actividades libres.
6. El individuo se determina libremente, en función de sus necesidades personales.
7. Las actividades y los valores del tiempo libre están ligados entre sí por las elecciones
individuales, las cuales se ordenan libremente.
8. El ocio es un sistema permutable de valores y elecciones.
Es evidente que la tesis de la convergencia, quizá válida en lo relativo a las técnicas
empíricas, no lo es en lo que respecta a la interpretación teórica del fenómeno.
5. El concepto de recreación en el ámbito educativo
La recreación es el desenvolvimiento placentero y espontáneo del hombre en el tiempo libre
con tendencia a satisfacer motivaciones psicosociales de descanso, entretenimiento, expresión,
aventura y socialización. La persona que busca una estabilidad psíquica y emocional intenta unir
a las satisfacciones diarias de su jornada laboral, las desarolladas durante sus momento de ocio
y tiempo libre tanto a nivel individual como colectivo.
La sociedad actual se caracteriza por la búsqueda permanente de tiempo libre a través de la
disminución de la jornada laboral, la jornada única educativa o la llegada de la jubilación. La
cuestión fundamental que gira en torno a estos planteamientos es la de buscar un
aprovechamiento óptimo del tiempo libre que permita al individuo seguir formándose como
persona. Ahora bien, la carencia de vivencias recreacionales anteriores impiden a priori ocupar
el tiempo libre de una forma adecuada; transformando las tendencias naturales del hombre de
juego, exploración, movimiento y dinámica en hábitos sedentarios que si bien no ayudan a la
persona a desarrollarse como tal, sí lo convierten en un cúmulo de enfermedades crónicas y
degenerativas a través de la asunción de hábitos poco saludables y en la mayoría de los casos
dañinos.
De aquí podemos deducir una serie de principios importantes en la recreación que, aunque
de forma muy somera, pueden servir de arranque a la hora de formular programaciones de ocio
y tiempo libre con nuestros alumnos:
1. El niño necesita tomar parte en el juego y en todas aquellas actividades que favorezcan
su desarrollo
2. El niño necesita descubrir que actividades le brindan satisfacción personal
3. Todas las personas necesitan poseer y disfrutar ciertas formas de recreo
4. Todas las personas necesitan conocer juegos de interior y de aire libre
5. Todas las personas necesitan disfrutar con la adquisición de ciertos hábitos culturales
6. Toda persona necesita conocer canciones
7. Toda persona necesita aprender a hacer algo bien con materiales o con su propio
cuerpo a fin de mantener en un punto elevado y estable su autoestima
8. Toda persona debería aprender a tener costumbres activas
9. Hay que educar a las personas para que adquieran aficiones a través de la cuales se
sientan realizados
10. Es importante educar a las personas en patrones de ritmo y coordinación
11. Educar para que comer se convierta en un acontecimiento social
12. El descanso, el reposo, la reflexión y la contemplación son por sí mismos formas de
recreación
13. Las actividades de recreación más importantes son aquellas que el individuo domina de
una forma más completa
14. La satisfacción en el ocio se obtiene a través de la autorrealización
15. Las formas de recreación del adulto deben de permitir el empleo de capacidades que
no son usadas de forma cotidiana
16. El éxito de la recreación vendrá determinado en la medida que se produzca una
generalización de las actitudes lúdicas y de recreación al plano laboral
17. El aspecto lúdico y festivo del juego en el niño es de suma importancia para un
desarrollo global armónico
18. El ocio es un derecho fundamental del que los ciudadanos deben disfrutar
La puesta en marcha de un programa de ocio y tiempo libre requiere la concomitancia de
unos recursos humanos que asuman tanto las responsabilidades propias de la actividad que se
va a realizar como el desarrollo e implicaciones de las funciones que conlleva.
Parece demostrada la importancia del tiempo libre en el proceso educativo. A este respecto
Theeboom y Bollaert (1996) resumen los acuerdos del grupo investigador Delpli. Este grupo
estaba formado por 119 participantes provenientes de muy diversos campos; sistema
educativo, organizaciones sociales, fundaciones culturales, industria, políticos de diversas
tendencias, organizaciones juveniles y personas provenientes de campos con dificultades
(organizaciones de mujeres, artistas, organizaciones del consumidor, inmigración, etc.).
Después de una introducción general en torno la problema de la educación del ocio, la reunión
se dinamizó a través del "Braimstorming" o torbellino de ideas. Los resultados de aquellas
discusiones son:
1. Legitimación de la educación del ocio. La educación del ocio fue considerada
necesaria para enseñar a la gente como desarrollarse con el ocio en un camino
independiente.
2. Educación para el ocio. El grupo de Delpli, a pesar de las divergencias que en este
aspecto existen en la literatura, llegó a un consenso. La educación del ocio debe estar
integrada en la educación escolar y no como una alternativa o como un pobre
suplemento de la educación.
3. Escuelas abiertas. Lo anterior supone una gran necesidad de reformar ciertos
aspectos de las escuelas actuales. En este momento, la extensión de las organizaciones
y actividades extracurriculares deben encontrar su sucesiva integración en la educación
del ocio dentro del sistema escolar. Eso exige una mayor flexibilidad y coordinación
entre la educación diaria y otras instituciones educativas. Esto supone que las escuelas
deben convertirse en centros multifuncionales.
4. Introducción de la educación del ocio en el sistema escolar. El grupo de Delpli,
consideró que había varios problemas para esta integración: el conservadurismo del
sistema educativo, el corto tiempo que hay para desarrollar las asignaturas, la
desmotivación que envuelve al sistema educativo, la inapropiada formación del
profesorado, etc.
5. Iniciativas y medidas. La opinión de los miembros del grupo de Delpli, las podemos
resumir en: las escuelas deben tener una mayor cooperación con otras escuelas y
organizaciones socioculturales, cambiar el curriculum, usar métodos alternativos en la
educación del ocio, además de la labor desempaña por la escuela durante el año, las
escuelas también tienen un rol importante a jugar durante los fines de semana y las
vacaciones. Las infraestructuras de que dispone la escuela deben estar abiertas durante
estos períodos vacacionales para uso comunitario.
6. Uso extracurricular de las infraestructuras de la escuela. Si la educación del
ocio se va a introducir en el sistema educativo, es necesario abrir el actual concepto de
escuela.
Por otro lado para Jaume Trilla y Puig (1987) la educación del tiempo libre o pedagogía del
ocio, de debe regir por los siguientes principios:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
Detener la polarización entre los tiempos
Liberar tiempo para el ocio formativo
Participación del conjunto de instituciones formativas.
No aburrir.
Respetar la autonomía en el qué y en el cómo.
Hacer compatible diversión, creación y aprendizaje
Respetar la pura contemplación
No evaluar con criterios meramente utilitarios
Potenciar el placer en lo cotidiano.
Promover la posibilidad de lo extraordinario.
Hacer compatible el ocio individual y el ocio compartido
Beligerancia contra los ocios nocivos.
Westland (1987) explica el por qué, el qué y el cómo de una educación para el ocio. Sus
aportaciones en cada una de las cuestiones son:
a. Por qué. El trabajo "seguro" estará reemplazado por la "inseguridad"; el "ser" será
más importante que el "tener"; "crear" más significativo que "consumir" y "participar"
mas interesante que "ver". El homo faber será reemplazado por el homo ludens.
Esto será así, ya que en un futuro (ya ha comenzado) mucha gente no necesitará salir
de sus casas para hacer su trabajo. Los ordenadores y la comunicación tecnológica
permitirá que se realice el trabajo en casa conectado con la oficina. Por otro lado la
semana será cada vez más corta. Ya en Holanda, Francia, Reino Unido y Suiza, se está
comenzando a tener semanas de 35 horas, mientras que para el 13,1% de los
canadienses en 1984 esto ya era una realidad. Estos pocos ejemplos ponen de
manifiesto que el futuro se regirá por la calidad del trabajo y no por la cantidad. La
sociedad cambiará desde una posición centrada en el trabajo a otra que estará
centrada en el ocio.
b. Qué. Basado en lo anterior, se puede decir que el ocio es una condición de percibir el
tiempo libre: las personas deben aprender y comprender qué significa esto para ellos.
Los valores y normas del ocio pueden ser desarrolladas en relación a una sociedad
libre.
c. Cómo. Desafortunadamente, la educación está en todos los países, altamente
institucionalizada, su tradición la convierten en una forma difícilmente cambiable. Pero
según ha manifestado el club de Roma, los sistemas tradicionales de enseñanza
basados en el principio de "mantenimiento del aprendizaje" que consiste en la
adquisición de métodos y reglas fijas, deben ser cambiados por otros tipos de
aprendizajes, "aprendizajes innovadores" basados en la anticipación y la participación.
De esta manera el sistema producirá gente con una actitud positiva hacia el tiempo
libre y comprenderá el importante rol que debe jugar en su desarrollo personal y la
capacidad para escoger dentro de múltiples opciones. El autor termina afirmando, que
no sólo el sistema educativo deberá aceptar estos cambios, sino que los gobernantes
tendrán que legislar en el terreno del ocio y desarrollar programas de educación
específicos. De la misma manera, las agencias privadas de ocio, no se limitaran a
ofrecer cursos sino que centraran su trabajo en una filosofía que ayude a crear un clima
que colabore en la consideración del valor del ocio dentro de la sociedad nueva.
No obstante todos los autores no coinciden en esta línea, y así Corijn (1987) afirma que la
sociedad basada en el ocio no está tan cerca de ser una realidad. Por lo tanto el sistema
educativo no ha sentido, ni siente todavía la necesidad de introducir en sus objetivos la
educación del ocio como objetivo prioritario. También mantiene que no toda la actividad
educativa durante el tiempo de ocio puede ser denominada educación para el ocio y que los
conceptos de ocio usados hasta ahora deben ser revisados.
Lerbert (1979) habla de las interrelaciones del ocio con otras actividades, afirmando que si el
ocio constituye un núcleo de independencia; el desarrollo de actividades sistemáticas pueden
contribuir al desarrollo del individuo y si la educación tiene por objetivo este mismo desarrollo,
ambos campos deben ir unidos al tener los mismos fines.
Folse y otros (1985) analizaron la relación entre una escala de ocio y una escala de estrés,
con 71 estudiantes. Vieron que existía una correlación negativa entre estas dos escalas y
declaran la necesidad de educar acerca de los beneficios de los ocios para vencer el estrés
producido por la vida actual.
La autoformación en el tiempo libre está siendo amenazada por las condiciones de la vida
moderna. Esto exige una vigilancia, una conquista de todos lo días sobre las actividades de
ocio. Los medios de comunicación de masas tienen un gran poder de convocatoria que están
haciendo que el tiempo libre se viva sin profundidad, sin interés técnico, ni científico, ni
artístico, ni ético. La televisión con sus cadenas cada vez más numerosas, ofrecen una variedad
sin fin. La lectura de periódicos y revistas corren el riesgo de devorar el tiempo que podría estar
dedicado en parte a lecturas más coherentes, más continuas, más profundas y necesarias para
la autoformación. La industria cultural proporciona entretenimiento, pero la industria nunca se
ha caracterizado por la imaginación; es la misma cultura para todo el mundo y se repiten
constantemente los mismos temas. Esto conduce a una necesidad de selección de los canales
informativos, a una lucha permanente contra el robo del tiempo.
"La educación del tiempo es un proceso de liberación que lleva a la persona a una actitud
abierta, libre y comprometida con la construcción de su propia realidad... el fin de la educación
del tiempo libre es la libertad" (Pérez, 1988). Esta educación no consiste en realizar actividades
formativas para ocupar el tiempo libre, sino que su fin es potenciar lo que tenga de educativo el
ocio, de forma que éste no se convierta en un producto de consumo sino en un proceso
creativo. Si el tiempo libre es el tiempo de autoformación y el ocio la mejor forma de
conseguirlo, educar a las personas para la óptima utilización de ese tiempo de manera creativa
y autónoma será el objetivo de la educación del tiempo libre; que debe configurar aprendizaje,
creación, diversión, participación y cultivo de la propia personalidad.
El peligro de la educación del tiempo libre es uno de los avatares que preocupan a varios
autores. La educación del tiempo libre se enfrenta a varios peligros que debe solventar:
1. La destrucción de la libertad individual a través de las instituciones que le programan y
organicen su ocio.
2. La conversión del tiempo libre en un fin útil.
3. La sujeción constante a programas, acabando con toda posible iniciativa, entonces no
hay tiempo libre.
En esta misma línea, Cuenca (1983) afirma que la pedagogía del tiempo libre tiene unos
riesgos centrados en el dirigismo, el utilitarismo, la excesiva planificación y organización del
tiempo libre, la progresiva disminución de ese tiempo, el empleo desmesurado de medios
técnicos. Acaba advirtiendo de la necesidad de una educación para la renuncia parcial.
Continuando con las afirmaciones anteriores Martín y Mason (1987) señalan que la
educación para el ocio debe envolver a varios estamentos y organizaciones educativas.
Educación formal y no formal, para chicos y adultos, en instituciones y en la comunidad, todos
tienen parte en el juego. Se requieren diferentes sistemas y estructuras para encontrar la
amplia variedad y necesidades que los objetivos de la educación del ocio requiere. El ocio es un
primer ejemplo de las necesidades de la educación permanente. Si la educación del ocio debe
ser desarrollada, es una necesidad para las instituciones de la educación formal que jueguen un
papel cada vez activo en este área. La escuela y los sistemas de educación permanente
deberían involucrarse en los tres elementos fundamentales de la educación para el ocio:
desarrollar en las personas la conciencia del ocio, su habilidad para manejar el tiempo y sus
destrezas generales de vida.
6. Implicaciones de la recreación en el curriculum educativo
De las implicaciones que el uso del tiempo libre tiene en el desarrollo de las facultadas del
ser humano, se deduce la necesidad de una sistematización de aquellas actividades que puedan
realizarse con eficacia para el proceso educativo.
Muy importante resulta también la estrategia pedagógica que vayamos a aplicar en tales
actividades. Según Weber no debemos aplicar las siguientes actitudes en las actividades de
recreación:
1.
2.
3.
4.
5.
Utilitarismo
Dirigismo
Exceso de actividad organizada
Reducción de la vida privada
Oferta de comportamientos más o menos estereotipados
Por contra la pedagogía correcta en este tipo de actividades:
1. Debe incitar y estimular
2. Debe iniciar e introducir, proporcionando conocimientos, educando y proporcionando
las habilidades necesarias para ello.
3. Debe ofrecer y disponer
4. Debe aconsejar y apoyar
5. Debe proteger y preservar
6. Debe ejercer un influjo y mejora
No es necesario insistir, pues, en la importancia que toman las actividades de recreación en
el curriculum educativo, como aspecto formador y lúdico del joven.
Para la programación de estas actividades, tal como ya ha quedado indicado con
anterioridad, debemos tener en cuenta la edad de los jóvenes, el nivel de enseñanza en la que
se encuentran, los recursos materiales del centro donde se lleven a cabo las actividades y los
recursos humanos con los que contamos. De esta forma nos aseguramos que aquello que
planificamos puede hacerse efectivo y tiene grandes posibilidades de convertirse en una
actividad exitosa.
En un interesante trabajo Ruskin (1987) presenta 37 principios que deben regir la educación
para el ocio.
1. La escuela, es la institución más competente para preparar a los niños y a los jóvenes
para al ocio.
2. La educación para el ocio no es un objetivo suplementario, sino una parte y una parcela
del programa educativo.
3. El programa de educación del ocio en las escuelas públicas debería ayudar a los niños y
a los jóvenes a obtener el sentido de la vida y el amplio uso del ocio a través del cultivo
de su personalidad, inteligencia, moral, física y desarrollo social.
4. Los objetivos de la educación del ocio se concretaran en escoger y evaluar las
actividades, determinar los objetivos, sentir y comprender la importancia del ocio en la
sociedad.
5. El programa de educación del ocio debe contener aspectos de desarrollo intelectual,
estético, social y físico.
6. La educación del ocio debería incluir actividades que desarrollen habilidades de
reconocer la belleza y promover oportunidades para el desarrollo de destrezas
creativas.
7. El programa de educación para el ocio debería proveer experiencias de ocio que
contribuyan al desarrollo social a través de la comunicación entre compañeros y la
creación de grupos de experiencia cooperativa. Estas experiencias se incluirían
preferentemente en grupos recreativos para ayudar a formar asociaciones primarias.
8. Los programas de educación para el ocio deberían estimular la participación y el
respeto a las culturas diferentes.
9. Estos programas deberían proveer actividades recreativas que ofrezcan oportunidades
para adquirir las habilidades, actitudes y predisposiciones necesarias para disfrutar
fuera de casa.
10. La educación del ocio para los niños y jóvenes urbanos, debe ofrecer oportunidades
para adquirir las habilidades, actitudes y predisposiciones necesarias para disfrutar
fuera de casa.
11. Se deberían promover todo tipo de actividades físicas recreativas.
12. Estas actividades incluirían una amplia variedad de juegos y deportes que tengan valor
de cara al uso futuro del ocio. Deben incluirse actividades sociales, coeducativas e
individuales.
13. La variedad de programas deben estar orientados a dar facilidades a todos los
estudiantes y no a unos pocos.
14. Los programas de educación del ocio deben asegurar el desarrollo de suficientes
recursos que prevengan el aburrimiento o la insatisfacción y marquen un camino para
la relajación y la autorrealización. Promover actividades que se puedan realizar cuando
el individuo quiera estar solo (lectura, escritura, trabajos manuales, aficiones).
15. La educación del ocio debe enseñar a los niños y jóvenes a respetar las ideas y valores
de los otros.
16. Los programas de educación del ocio deberían inculcar la necesidad del equilibrio entre
reposo y relajación como importantes aspectos del ocio. Los alumnos deberían conocer
como descansar y relajarse, no solamente a través del sueño y la inactividad, sino a
través de actividades que potencian el descanso mental.
17. Las actividades de los programas de ocio, deben ser lo suficientemente atractivos para
prevenir la delincuencia juvenil.
18. Educar convenientemente el ocio de las chicas.
19. Los alumnos con handicaps físicos o mentales, deben ser igualmente preparados para
disfrutar del ocio.
20. Un cuidadoso análisis de cada sujeto en el curriculum escolar conducirá a descubrir sus
potenciales contribuciones a las actividades de ocio.
21. Los programas de educación del ocio, incluirán experiencias que ofrezcan
oportunidades para que la autoexpresión durante el ocio se convierta en una afición
para toda la vida.
22. La escuela debería servir como una agencia guía para intereses no vocacionales.
Servicios cuyo objetivo sería asistir a la preparación de los niños y los jóvenes para el
amplio uso del ocio y desarrollado preferentemente por profesores con una adecuada
preparación para la recreación.
23. Los programas de educación del ocio deberían incluir actividades que promuevan la
libre elección y la participación voluntaria en tantas actividades como fuera posible,
teniendo en cuenta las preferencias de los alumnos.
24. Se deben proveer adecuadas oportunidades para cada alumno individual para que
utilice sus talentos.
25. Este programa debe reconocer y considerar las características humanas en las
diferentes etapas de la vida, de forma que se realizará un esfuerzo comunitario para
interrelacionar los ocios adquiridos en las escuelas con los ocios adquiridos durante la
vida laboral y de retiro.
26. No se debe promover el ocio en una sola actividad, sino que se pondrá el énfasis en
habilidades multifacéticas.
27. El programa de educación del ocio, tendrá en consideración las condiciones climáticas y
de esta manera proveerá actividades de interior y de exterior que se puedan realizar en
todas las estaciones del año.
28. Estos programas deben eliminar las hazañas físicas o mentales que entrañen
competitividad y excitación excesiva.
29. Se estimulará el espíritu de juego, en los programas de educación formal y no formal y
los alumnos deben tener un rol para determinar sus necesidades, intereses y planificar
el programa.
30. Los profesores deben ser orientados para ver su responsabilidad de preparar a los
niños para su vocación profesional y no profesional.
31. En orden a preparar actividades curriculares, los monitores de estas actividades
deberían ser reconocidos como profesionales y miembros regulares del profesorado del
centro y deben tener un nivel de preparación similar al de los profesores.
32. La escuela debe proveer medios para la educación del ocio.
33. El programa de educación del ocio, debería dibujarse con todos los recursos materiales
y humanos de dentro y fuera de la escuela, incluyendo las agencias públicas y privadas,
escuelas y parques.
34. La coordinación entre los programas de la escuela y la comunidad debe ser un esfuerzo
a realizar en la educación de niños y jóvenes.
35. Debe existir también una coordinación entre las escuelas y los movimientos juveniles.
36. El desarrollo de habilidades y conocimientos para la educación del ocio deben formar
parte integral de la escuela.
37. El programa de educación para el ocio debería estar sujeto a una continua evaluación.
7. La animación sociocultural
Revisado todo lo anterior, parece meridianamente claro que las relaciones de ocio y tiempo
libre son conceptos reguladores, vehiculizantes y modificadores de la animación sociocultural.
La importancia de la animación sociocultural parece ampliamente demostrada no solamente
como vehículo transmisor en el ámbito de la educación sino también en el del tiempo libre, a fin
de ocuparlo en actividades que nos ayuden a formarnos como personas. Esta función tiene de
hecho, un carácter preventivo de algunos de los males que aquejan a la sociedad: depresión,
soledad, aislamiento, alcoholismo, drogadicción, enfermedades por sedentarismo,
enfermedades crónicas, etc. Esta vinculación con el tiempo libre hace que hoy en día sea una
reivindicación de todas las clases sociales y de todos los grupos de edad. En esta línea Peralta
(1990) afirma que "Liberar el tiempo y generar el espacio para que la recreación contribuya al
perfeccionamiento del hombre, es un reto para éste, pero significa también un reclamo de la
sociedad al estado y al gobierno para que las estructuras productivas y de distribución del
ingreso garanticen tiempo y recursos adicionales para el recreo del cuerpo, la mente y el
espíritu".
El tipo de vida, cualitativa y cuantitativamente, está en relación con lo que denominamos
calidad de vida, aspecto este directamente relacionado con la animación sociocultural en la
educación y el tiempo libre la calidad de vida que experimenta una persona hoy en día, en
nuestra sociedad, predominantemente urbana, está ligada al tiempo libre.
Desde este punto de vista, la animación sociocultural se conforma como un paradigma de
cambio de actitud, un comportamiento, algo que tiene lugar durante el tiempo libre (o durante
la educación) y que no importa tanto lo que se haga sino el como se haga. La animación
sociocultural permite que el ocio, independientemente de la actividad concreta de que se trate,
sea una forma de utilizar el tiempo libre mediante una ocupación libremente elegida y realizada
cuyo mismo desarrollo resulta satisfactorio o placentero para el individuo (Trilla, 1989).
Una de las funciones primordiales que tiene la animación sociocultural es la formación en
tiempos educativos o en tiempos libres, y esto supone una función preventiva tanto de
conductas no deseadas (consumo de sustancias tóxicas, conductas delictivas) como de
enfermedades por sedentarismo, especialmente entre la población adulta y de la tercera edad.
Durante mucho tiempo se vino considerando el concepto de salud como la ausencia de
enfermedad o invalidez. Pero esta definición no resulta del todo válida, ya que exige trazar una
línea divisoria entre lo que se considera saludable y lo que se etiqueta como enfermo, y esto no
siempre es posible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya en el año 1946 define la salud como un
estado de bienestar físico, mental y social. Esta misma organización ha elaborado un programa
conocido con el nombre de "Salud para todos en el año 2000" cuyo objetivo primordial será
obtener un nivel de salud que permita a todos los ciudadanos una vida social y económica más
productiva.
El enfoque más tradicional de la salud ha estado basado fundamentalmente en el
tratamiento de la enfermedad, pero factores tales como un nuevo entorno social y cultural,
distintas condiciones de vida, enfermedades propias del estilo de vida, así como el abundante
apoyo médico y científico, han dado lugar a una nueva necesidad y a una nueva conciencia de
la salud: la prevención y la promoción de la salud.
Esta nueva concepción de la salud supondría la constitución de una red social compuesta por
los ciudadanos, los diferentes estamentos sociales y los distintos profesionales de la salud
(entre los que se incluyen los técnicos deportivos y los animadores socioculturales). Estos se
encargarían de proporcionar las habilidades necesarias así como de coordinar distintos
programas que permitiesen la toma de conciencia y la modificación de aquellos estilos de vida
que son perniciosos para la salud.
En este marco, uno de los valores más apreciados de nuestra sociedad, sin lugar a dudas, es
gozar de buena salud. La posesión de este bien se hace imprescindible para el logro y disfrute
de otros placeres y valores.
Actualmente se considera que la concepción de la enfermedad como resultado de algún
agente patógeno está superada. Los numerosos avances científicos han demostrado que la
etiología de las patologías es multifactorial. No solo influyen en ellas factores físico-quimicos,
sino que estos interactúan con factores psicológicos, sociales, ambientales, etc. (A.P.A., 1976).
Al tener en cuenta el conjunto de variables biológico-conductuales y socio-ambientales que
interactúan entre sí, la salud pasa a ser considerado como un problema social y por ende pasa
a ser un área de interés legitimo no solo para la Medicina, sino también para otras disciplinas
como la Psicología, la Sociología, Epidemiología, Economía, Informática, Ciencia Política, las
Ciencias del Deporte y la Animación Sociocultural, etc. Estas disciplinas hacen aportaciones
tanto a nivel paliativo, preventivo o de implementación y de gestión de modelos económicos de
salud.
Se puede objetar también que la idea de una persona disfrutando plenamente de un
bienestar físico, psíquico y social puede ser irreal si no se tiene en cuente que estas
dimensiones del bienestar humano no son estáticas, sino que se hallan en permanente
evolución.
Existe una matización interesante sobre el concepto de salud y el de enfermedad. Una
persona afectada de una dolencia determinada sufre un padecimiento y unas limitaciones en
consonancia con dicha dolencia. Sin embargo, y especialmente en el caso de algunas dolencias
de carácter crónico, las personas afectadas pueden hallar un equilibrio entre las limitaciones a
que se ven sometidas y las posibilidades de desarrollar unas actividades que incluso, en muchos
casos, pueden acercarse a la normalidad. Podemos hablar así de personas enfermas desde el
punto de vista biológico, y a la vez sanas desde el punto de vista de su adaptación social.
La salud y la enfermedad no deben pues considerarse en términos absolutos sino relativos.
Tampoco son fenómenos estáticos sino dinámicos, tanto desde el punto de vista individual
como social, ya que se hallan en permanente evolución.
Los diferentes estudios que en todas las ciencias se han llevado a cabo acerca de las
relaciones entre el individuo y su medio, han dado lugar a nuevos enfoques explicativos de la
regulación del bienestar físico y psíquico de las personas. Las teorías que se utilizan para buscar
las causas de las enfermedades han ido cambiando con el tiempo.
La noción actual de salud integra los niveles individual, social y medioambiental. Hoy en día
se tienen muy en cuenta los factores de riesgo en relación con las condiciones
socioambientales: la higiene después del ejercicio, la manipulación de los alimentos, la calidad
de los mismos, el tipo de vivienda, los lugares para hacer actividad física..., así como otros
factores característicos de nuestra sociedad actual: el desempleo, el estrés, la pobreza, la
contaminación, el ruido, el ocio, etc.
Las personas son entes activos, que no sólo se hallan influidas por su ambiente, sino que
ellas mismas, de forma individual y colectiva, van configurando un ambiente propio, que a su
vez les influye. De aquí la importancia de la inclusión dentro del concepto de animación
sociocultural la noción de educación para la prevención, para la salud y por supuesto para la
educación.
El marco general que nos proporciona las nuevas concepciones en torno a la salud nos
permite percibir la necesidad de que la población se eduque con una mentalidad y unos hábitos
de vida saludable. De aquí que consideremos que tres son los objetivos básicos:
1. Formar personalidades autónomas, capaces de construir su propio estilo de vida y
conseguir un equilibrio que les proporcione bienestar, tanto en el terreno físico como en
el psíquico y social.
2. Facilitar los medios para que la población infantil tome conciencia de sus propios
estados físicos y psíquicos, de sus hábitos y actitudes ante las diversas situaciones de la
vida cotidiana, y construya un conocimiento tanto de los procesos que suceden en su
organismo como del funcionamiento de sus relaciones personales y sociales.
3. Facilitar los medios para que la población infantil llegue a conocer y hacer uso de
diferentes formas de intervención en esos procesos orgánicos, a desarrollar hábitos,
actitudes y relaciones, con el fin de lograr unos cambios en los mismos en pro de su
bienestar. Ello conlleva una educación sobre la toma de decisiones y el conocimiento de
las consecuencias positivas o negativas que se derivan de ellas.
El empleo de la animación sociocultural de forma positiva favorece la estimulación hacia la
adquisición de nuevos conocimientos y formas de vida, hacia estilos de vida más saludables,
hacia el equilibrio tanto físico como psíquico de la persona. La animación sociocultural debe de
proporcionar al joven unas estrategias y mecanismos que favorezcan el desarrollo, el descanso,
la diversión, la recreación y la comunicación con el entorno.
El concepto de animación sociocultural tiene al menos tres ámbitos sustantivos que
conforman el concepto: (a) animación, (b) social y (c)cultural. Por lo que respecta al primero
(a) animación tiene un paralelismo con el social-cultural community development y
conceptualmente define la intervención de un sujeto externo que actúa de acuerdo con una
estrategia determinada en función de los objetivos que se persiguen. En segundo lugar, el
factor (b) social a la consecución de los objetivos de la vida en sociedad, de la colectividad:
colaboración, solidaridad, civismo, etc. Finalmente, el tercer factor (c) cultural, es el ámbito
desde el que se propone el desarrollo. La concepción de cultura que se utiliza es la que está
vinculada a los valores, a los hábitos y las actitudes y permite una mejor compresión del mundo
y una mejora de la vida colectiva (Sarramona, 1998).
Esta diversidad conceptual determina, en cierta medida, la misma diversidad -otrora
disparidad y dispersidad- en el tipo de análisis que se puede y debe llevarse a cabo en el
ámbito de la animación sociocultural. Consideramos con Trilla (1993) al menos siete niveles de
análisis, a saber:
1. Epistemológico: discusión metateórica respecto a su naturaleza y fundamentación
filosófica.
2. Sistémico-conceptual: Estudio de las definiciones y conceptos.
3. Ideológico: Estudio de las finalidades e incidencias sobre el modelo de sociedad y sobre
los sujetos implicados.
4. Sociológico: Estudio del contexto (territorio) sobre el que se aplicará la animación
sociocultural
5. Psicológico: Cuando los intereses se centran sobre el sujeto participante.
6. Metodológico: Análisis de la implementación y de las técnicas usadas durante la
intervención.
7. Experiencial: Se analiza la experiencia de los propios agentes intervinientes.
La diversidad conceptual, que ya habíamos reseñado determinaba la diversidad de análisis,
también determina la variedad de ámbitos y grupos que son susceptibles de acoger un
programa de animación sociocultural. En esta línea Ucar (1995, p.37) establece una taxonomía
de los distintos programas de animación sociocultural.
En función
de la edad
Grupo
destinatario En función
de otras
variables
Infantil
Juvenil
Adultos
Tercera
edad
Multigeneracional
Género
Profesión
Problemáticos
Pertenencia
a
organización
Etc.
Objetivo
Promoción o Desarrollo
Prevención Corrección Orientación
prioritario
dinamización comunitario
Ámbito en
el que se
desarrolla
Actividades
Tiempo en
el que se
desarrolla
En un territorio
De
formación
Artísticas
A corto plazo
En una institución
Lúdicas
Sociales
A medio plazo
Sin ámbito específico o
institucional específico
Económicas
A largo plazo
A esta taxonomía que tiene en cuenta un número reducido de variables (participantes,
objetivos, ámbitos de intervención, actividades y tiempo), se puede ampliar aumentando el
número de variables que contempla, por ejemplo: variable agente (profesionales, voluntarios,
personal del ámbito público, personal procedente del ámbito privado, etc.), variable estrategias
metodológicas (de participación, de transmisión, dramatizaciones, etc.), variable medios
empleados (textos, medio audiovisuales, medios informáticos, etc.) (Sarramona, 1998).
Por lo que se refiere a los principios o postulados que guían la animación sociocultural,
Petrus (1989, p.247) los ha fijado en doce puntos:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
Debemos entenderla como una práctica, una tecnología
La libertad es un valor máximo en esa tecnología
La autogestión, como valor, es superior al hecho de ser dirigido
El compromiso social es preferible a la absorción sociopolítica
La ausencia de necesidades culturales es, en muchos casos, síntoma de deficiencias
personales o sociales.
La transformación social es una necesidad y un valor.
Es preciso clarificar los objetivos de todo proceso de animación sociocultural.
Las relaciones sociales de cooperación son siempre más deseables que las de
cohabitación
La animación sociocultural debe priorizarse en zonas de foso cultural
La acción sociocultural abarcará los campos socioeconómicos, socioeducativos y
culturales.
La animación sociocultural es competencia y responsabilidad, en parte, de la
administración.
La animación sociocultural es una actividad eminentemente educativa.
Por lo que se refiere a las estrategias, Marzo y Figueras (1990) consideran tres tipos básicos
de estrategias.
a. Estrategias descendentes o de descentralización que implican acercar las esferas de
decisión a los participantes en los programas de animación sociocultural, pueden ser
objeto de esta toma de decisión bienes culturales, organismos políticos, sanitarios, etc.
b. Estrategias ascendentes o de participación. Esta estrategia implica la asunción de la
responsabilidad en la toma de decisiones por parte de los sujetos participantes en el
programa. La autogestión sería la meta de esta estrategia. No obstante se hace
necesario tener presentes la multiplicidad de formas de participación existentes tanto a
nivel individual como colectiva.
c. Estrategias horizontales o de intercomunicación que implica crear las redes
necesarias para mejorar la comunicación intra e inter-grupal y favorecer la creación de
entornos favorables para el diálogo.
En cuanto a las técnicas de la animación sociocultural, Ucar (1992, p.111) propone las
siguientes
Individuales
Técnicas de
Animación
Sociocultural
Colectivas
-Autoaprendizaje
-Búsqueda de información
-Desarrollo de capacidades individuales
-Trabajo en equipo
-Planificación de actividades
-Foros
-Debates
-Seminarios
-Talleres
-Mesas redondas y semejantes
Mixtas
-Investigación
-Estudios de casos
-Talleres
-Fomento de creatividad
Con este repaso hemos pretendido ofrecer una panorámica de la interrelación entre ocio,
tiempo libre y animación sociocultural que permita la interconexión operativa de distintos
programas y poder eliminar el encorsetamiento de las denominaciones y categorizaciones. Así
podremos considerar a un programa de ocio o de actividad física (p.e. de iniciación a la
escalada) como un programa de animación sociocultural con objetivos de prevención en una
población de ex-toxicómanos. O por el contrario, un programa de animación sociocultural
integrado en un proyecto comunitario considere, dentro de las técnicas a emplear, la utilización
de actividades de ocio, deportivas o de deporte para todos.
Bibliografía
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