Nuevo clamor a favor de la eutanasia

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Nuevo clamor a favor de la eutanasia
Nuevo clamor a favor de la eutanasia
FELIPE IZAGIRRE/MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE EUSKALERRIA POR EL DMD
La noticia salta cuando alguien decide consciente y libremente poner fin a su vida normalmente
con la ayuda de otra persona, dada la imposibilidad para hacerlo de motu propio. Se abre así el
debate sobre la eutanasia o suicidio asistido que, en general, discurre sin pena ni gloria pero
que va haciendo su camino. ¿Miedo a la realidad de la muerte?
Más que el término eutanasia, personalmente prefiero utilizar la expresión Derecho a morir
dignamente (DMD) ya que la palabra eutanasia, aunque etimológicamente signifique buena
muerte, ha sido tan manipulada, estigmatizada y tergiversada por parte de algunos sectores,
sobre todo la Iglesia católica, que hasta se habla de asesinato, de matar a alguien de forma
cruel y sin compasión.
El clamor a favor del derecho a morir dignamente que hizo Ramón San Pedro suscitó un eco
muy amplio tanto en nuestra sociedad como en la europea. Ramón había solicitado en diversas
ocasiones su derecho a ejercitar el derecho a morir con dignidad, derecho que corresponde a
toda persona de este país. Su situación fue tema de debate y programas de televisión.
Pudimos conocer sus escritos, sus poemas, todos ellos cantos a la vida, a la libertad, a la
muerte. El director de cine Amenabar reflejó de una forma plástica e impactante en su película
Mar adentro toda la tragedia humana de este hombre. Fue una película que impactó y
emocionó más que mil debates. Aportó mucho, sin duda, al gran debate pendiente sobre el
DMD.
Jorge León, de 53 años, apareció el jueves 4 de mayo, en su domicilio de Valladolid
desconectado de la máquina que le permitía vivir postrado en una silla de ruedas. Padecía
pentaplegia desde hace 6 años. No era tan conocido como Ramón pero, sin duda, su silencio
era lenguaje, y cuando ese lenguaje surge desde el interior, desde el corazón, no deja de ser
tremendamente profundo y elocuente. «Necesito la mano que sostiene el vaso, la mano libre
que supla mi mano inútil, una mano que actúe según mi voluntad aún libre -decía- tengo todo
preparado para que quien me ayude quede incógnito». Y parece que alguien acercó un vaso a
una boca sedienta de libertad, de dignidad y de paz. Tres palabras que reflejan el espíritu
sincero, lleno de amor de Jorge León.
Una de las ideas que más repite es que quería morir por su propia voluntad y en un estado en
que su enfermedad todavía le permitiera tener consciencia. El pasado 28 de abril aseguraba:
«En mi caso prefiero acabar de morir mientras tenga control sobre mi cabeza que llegar a
ciertos estados de sufrimiento irreversible, sin capacidad de libre decisión». En otro momento
describe con claridad su vida y las sensaciones y sentimientos que esto le produce: «Pasar un
día tras otro de malestares, impotencias, frustraciones, dificultades materiales, incomunicación,
bien consciente, sin olvidar, sin la perspectiva de que lo puedes evitar cuando lo desees es una
tortura; perderás el sueño y será imposible la paz; la vida se reduce a un sufrimiento psíquico
constante. Sólo hay serenidad cuando tenemos la certeza de que podemos poner fin en el
momento que queramos.
Pienso que este testimonio, este clamor, será suficiente para emocionar y empatizar con las
palabras de Jorge León. Serían suficientes, para que desde la escucha y el respeto al otro, se
aceptara la legalización de esta forma tan digna de morir. Y máxime cuando vivimos en una
sociedad plural. Hay unas palabras suyas que hablan claramente de su deseo de que se
legalice la eutanasia y remarca la libertad de cada uno de elegir cuándo quiere morir. «En fin,
que cada cual haga lo que mejor considere, pero que no se meta en la de los demás». Quede
en la conciencia de quienes impiden la legalización de la eutanasia la carga de los sufrimientos
innecesarios». Precioso alegato al respeto mutuo.
Hay un aspecto que, con motivo del debate sobre la eutanasia, aflora y es utilizada por los
detractores de la eutanasia: los cuidados paliativos. En realidad de las filas de los defensores
de la eutanasia, que yo sepa, nadie se opone a los cuidados paliativos. Al contrario, son los
que con más ahínco defienden y critican las deficiencias que tiene actualmente a nivel práctico.
¿Pero qué cuidados paliativos reciben los que sufren una enfermedad degenerativa? La
eutanasia, aún defendiendo los cuidados paliativos, va más allá, defiende el derecho a la vida y
el derecho a poner fin a su vida cómo y cuándo decida cada uno. Nada más lejos de esas
expresiones macabras como: asesinato, matar etc... Y siempre desde un respeto a los demás y
con una serie de condiciones. Nada más lejos de esos que hablan que la legalización
acarrearía la muerte en masa de los ancianos, etc. Y siempre que la persona haga constar el
ejercicio de ese derecho en una situación de consciencia y de libertad bien en el momento bien
a través de un testamento vital. Fernando Marín, médico de cuidados paliativos y miembro de
la Asociación por el derecho a una muerte digna, su artículo Eutanasia y cuidados paliativos
termina así: «El derecho a una muerte digna ni comienza ni termina con la eutanasia. Los
cuidados paliativos son una condición previa que seguro podrán hacer sensibles algunas
solicitudes de ayuda a morir, pero no son el antídoto ni la alternativa al derecho que toda
persona tiene a decidir cuándo y cómo desea morir».
Y no me gustaría terminar este breve homenaje a Jorge León sin citar a Salvador Paniker,
fundador de la Asociación por el Derecho a una Muerte Digna. «La Eutanasia, la muerte digna,
la muerte sin dolor y sin angustia, es ante todo un derecho humano. Incluso un derecho animal.
Es un derecho que se inscribe en el contexto de una sociedad secularizada que no cree ya que
el sufrimiento innecesario tenga sentido. El núcleo de la cuestión es que cada cual puede
decidir por sí mismo desde su plena capacidad jurídica y mental o, en su defecto, a través de
un previo testamento vital, cuándo quiere y cuándo no quiere seguir viviendo». (Salvador
Paniker: Jornadas sobre el DMD celebradas en Barcelona noviembre del 2005). Aunque la
ministra de Sanidad haya afirmado que el Gobierno no va a legalizar la eutanasia, esperemos
que el Gobierno socialista legalice y regularice una de las libertades y derechos de la
ciudadanía de este país.
Diariovasco.com

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