la pRensa española ante la cuestión mexicana (1861

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la pRensa española ante la cuestión mexicana (1861
La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
(1861-1867)
Mª del Pilar García Pinacho
Universidad CEU San Pablo
[email protected]
RESUMEN: Tras la revisión exhaustiva de diez diarios españoles, se han hallado más de 15.000
unidades periodísticas dedicadas a la llamada “cuestión Mexicana” como “suceso
noticiable”. El estudio de estas referencias permite conocer más a fondo el día a
día del desarrollo de este acontecimiento, la información y la desinformación de
la opinión pública española o la evolución de la importancia que tenía para los
periódicos. Permite, asimismo, entre otras cosas, concluir que en realidad este
tema aparece esencialmente como una “cuestión española” y que, por eso, es utilizado por la prensa de oposición para desgastar al gobierno unionista. Es, además,
un fiel reflejo de la idiosincrasia de la prensa española en el periodo analizado.
Palabras clave: Cuestión Mexicana – Maximiliano I – México – Prensa española – Siglo XIX – Unión Liberal
ABSTRACT: After the thorough analysis of ten daily Spanish newspapers, more than 15,000
news stories have been found on the “Mexican Affair” (or “Maximilian Affair”)
considered as a news matter. The study of these references provides a deeper
knowledge of the development of this event and about the information and misinformation of Spanish public opinion or the evolution of the relevance it had
for the newspapers. It also allows to conclude that, in fact, it was regarded as a
Spanish issue and, therefore, it was used by the press in the opposition against the
Unionist government. Besides, it offers an accurate picture of the Spanish press
during that period.
Keywords: Liberal Union – Maximilian I – Mexican Affair – Mexico – Spanish
press – XIXth century
Mª del Pilar García Pinacho es Doctora en Ciencias de la Información (rama Periodismo) y Profesora Agregada de Teoría e Historia del Periodismo desde 1994. Ha publicado fundamentalmente
bibliografía acerca de la prensa española del siglo XIX: fuentes periodísticas de los Episodios Nacionales de Galdós, trayectoria periodística de este autor en los siglos XIX y XX (La Nación, El Progreso
Agrícola y Pecuario…), obra periodística e influencia del periodismo en la vida y obra de Nifo, Clarín, Cánovas del Castillo, Generación del 98, Muñoz Seca y Muñoz Molina. Asimismo ha publicado
trabajos sobre el Sexenio Democrático (1868-1864) y su prensa y sobre la influencia de la información
y de la publicidad de la prensa en el desarrollo urbanístico de Madrid a lo largo del siglo XIX.
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Introducción
El 31 de octubre de 1861 se firmó en Londres un convenio tripartito entre España, Gran Bretaña y Francia para hacer en México lo que fuera necesario con
el fin de que cumpliera los compromisos, suprimidos el 17 de julio, de pagar
su deuda a las tres potencias europeas. Según el segundo artículo de dicho convenio, ninguno debía pretender ninguna ventaja territorial ni de cualquier otra
índole. En diciembre, las tropas europeas llegaron a Veracruz y, tras sostener
conversaciones con el gobierno mexicano, Gran Bretaña y España decidieron
reembarcar, mientras que Francia decidió ocupar territorio del país americano
y promocionar la creación de una monarquía parlamentaria bajo la corona de
Maximiliano I, lo que desencadenó una guerra, que tras la célebre batalla de
Puebla en mayo de 1862, llegó a su fin con la derrota del ejército imperial en
Querétaro y el fusilamiento del emperador el 19 de junio de 1867.
Todo ello se llamó en la prensa española “Cuestión Mexicana” y se convirtió
en un contenido habitual de ella entre los años de 1861 y 1867, debido a asuntos
que afectaban a España, independientemente de que la otra parte fuera México,
por varias razones. En primer lugar, porque el asunto de la deuda contraída por
México1 y que llevaba todo el siglo latente, desembocó en una expedición militar
lejos de la patria. En segundo lugar, porque el otro país era una nación hispanoamericana, con las que se mantenían estrechos lazos afectivos2. La tercera razón es
la existencia de fuertes inversiones de capital español en México. Por otro lado,
se quieren proteger los intereses españoles en América y especialmente por su
proximidad con Cuba. Además, se pretende garantizar la integridad de los españoles residentes en México y de sus bienes3. Por añadidura, Francia emprende
1 Manuel Payno, Cuentas, gastos, acreedores y otros asuntos de la intervención francesa y el imperio, 1861 a 1867, México :
Secretaría de Hacienda y Crédito Público-Miguel Ángel Porrúa, México, 1981, ed. Facs.; Clara E. Lida (coord.), España y el
Imperio de Maximiliano, México : El Colegio de México, 1999; Antonia Pi-Suñer Llorens, “Manuel Payno y el problema de
la deuda española 1848-1862”, Historia Mexicana 44/1 (1994), p. 37-72; Antonia Pi–Suñer Llorens, “El eterno problema,
Deuda y reclamaciones 1861-1868”, en Lida (coord.), op. cit., p. 37-104.
2 Un buen ejemplo de las relaciones entre España e Hispanoamérica es la publicación La América. Véase Antonia Pi–Suñer
Llorens, “La cuestión mexicana en un periódico liberal español”, Estudios ITAM 16 (1989), p. 35-54; también disponible en
línea en <http,//biblioteca,itam,mx/estudios/estudio/letras16/textos4/textos4,html> [5 de marzo de 2011]. Véanse también
Jaqueline Covo, “Una mirada española desde París. El Eco Hispano-americano”, en Lida (coord.), op. cit., p. 179-214; Romana
Falcón, Las rasgaduras de la descolonización. Españoles y mexicanos a mediados del siglo xix, México : El Colegio de México,
1996; Josep M. Fradera, “Quiebra imperial y reorganización política en las Antillas españolas, 1810-1868”, Boletín del Centro
de Investigaciones Histó­ricas 9 (1997), p. 290-331; Antonio García, Antecedentes de la expedición española a México (18361862), Madrid : Imprenta a cargo de Eduardo Arias, 1904; José María Jover Zamora, “Prólogo”, en La era Isabelina y el sexenio
democrático 1834-1874, Madrid : Espasa-Calpe, 1981, p. VII-CLXII; María Victoria López Cordón, “La política exterior y
la España de ultramar (1834-1874)”, en La era isabelina… p. 820-899; Juan Carlos Pereira y Ángel Cervantes, Relaciones
diplomáticas entre España y América Latina, Madrid : Mapfre, 1992; Ramón de la Sagra, Objeto y tendencias del nuevo periódico
‘El Eco hispano-americano’, Paris : Imp. de Maulde y Renou, 1854.
3 Para estudio del capital español, los españoles y sus bienes en México véase María Eugenia Arias Gómez, “Un empresario
español en México, Delfín Sánchez Ramos (1864-1898)”, en Graziella Altamirano Cozzi (coord.), En la cima del poder :
elites mexicanas (1830-1930), México : Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 1998, p. 54-101; David A.
Brading, Mineros y comerciantes en el México borbónico, México : Fondo de Cultura Económica, 1971; Clara E. Lida, Inmigración
y exilio : reflexiones sobre el caso español, México : El Colegio de México-Siglo XXI, 1997; Clara E. Lida (comp.), Una inmigración
privilegiada : comerciantes, empresarios y profesionales españoles en México en los siglos xix y xx, Madrid : Alianza América, 1994.
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una agresiva política imperialista y expansionista4 que obliga a España5, como a
otros países europeos6, a replantear su política exterior y a buscar un lugar en el
nuevo contexto internacional7, en el que irrumpe además Estados Unidos8 como
una gran fuerza emergente en el continente americano. Por último, la debilidad
de los gobiernos isabelinos9 que se suceden en el periodo estudiado hace que los
partidos en la oposición, a través de su prensa, aprovechen la cuestión mexicana
para erosionarlos e intentar derrocarlos, y, de hecho, sólo un año después, en
septiembre de 1868, cae no sólo un gobierno, sino que se derrumba también el
régimen político monárquico.
El panorama periodístico en España entre 1861 y 1867 es bastante complejo. Por un lado, los gobiernos unionistas que se suceden entre 1857 y 1863,
regulan la prensa bajo la Ley Nocedal, que parte de un concepto liberal de
periodismo, aunque, por otro lado, a la de oposición —moderada y progresis4 Véase Alexander B. Belinki, La intervención francesa en México, 1861-1867, México : Quinto Sol, 1986; Lilia Díaz (ed.),
Versión francesa de México, México : El Colegio de México, 1953-1967; Robert W. Frazer, “Latin American Projects to aid
Mexico during the French Interven­tion”, Hispanic American Historical Review 28/3 (agosto, 1948), p. 377-388; Alfred J. Hanna
y Kathryn A. Hanna, Napoleón III y México, México : Fondo de Cultura Económica, 1973; José Manuel Hidalgo, Proyectos de
monarquía en México, México : Jus, 1962; Jean-François Lecaillon, Napoleón III et le Mexique : les illusions d'un grand dessein, Peris
: L'Harmattan, 1994; Jean Meyer, Francia y América, Madrid : Mapfre, 1992; Christian Schefer, Los orígenes de la intervención
francesa en México, México : Porrúa, 1963; Ernesto de la Torre Villar y Arturo Gómez Camacho, “La Intervención francesa”,
Historia Mexicana 15/ 4 (abril-junio 1966), p. 580-624; Frank G.Weber, “Bismarck's Man in Mexico : Anton von Magnus and
the End of Maximilian's Empire”, Hispanic American Historical Review 46/1 (febrero 1966), p. 53-65.
5 Véase Jerónimo Becker, Historia de las relaciones exteriores de España durante el siglo XIX, Madrid : Est. Tip. Jaime
Ratés, 1924; James W. Cortada, “España y Estados Unidos ante la cuestión mexicana (1855-1868)”, Historia Mexicana
27/ 3 (enero-marzo 1978), p. 387-425; Jaime Delgado, España y México en el siglo XIX, Madrid : Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 1950; Luis Miguel Díaz y Jaime G. Martini (comp.), Relaciones diplomáticas entre México y
España, México : Porrúa, 1977; Genaro Estrada, Don Juan Prim y Prats y su labor diplomática en México, México : Secretaría
de Relaciones Exteriores, 1925; Romana Falcón, op. cit.; Josep M. Fradera, op. cit.; Antonio García, op. cit.; María Victoria
López Cordón, op. cit.; Clara E. Lida (coord.), Tres aspectos de la presencia española en México durante el Porfiriato, México :
El Colegio de México, 1981; Manuel Miño, “Tendencias generales de las relaciones económicas entre México y España", en
Clara E. Lida (coord.), Tres…, p. 23-98; Juan Carlos Pereira y Ángel Cervantes, op. cit.; Emeterio S. Santovenia, “México
y España en 1861-1862”, Revista de América 7 (1939), p. 39-102; Luis E. Togores, Extremo Oriente en la política exterior de
España 1830-1885, Madrid : Biblioteca Universitaria, 1997.
6 John E. Dougherty, “Gran Bretaña y la intervención francesa en México”, Historia Mexicana 14/3 (enero-marzo 1965),
p. 383-415; Gloria Grajales (comp.), México y la Gran Bretaña durante la intervención, México : Secretaría de Relaciones
Exteriores, 1974; Joseph Smith, Illusions of Conflicto Anglo-American Diplomacy toward Latin Ameri­can, 1865-1896, Pittsburgh
: University of Pittsburgh Press, 1979; Frank G.Weber, op. cit.
7 Véase Carl H. Bock, Prelude to Tragedy : the Negotiation and Breakdown of the Tripartite Convention of London, Philadelphia
: University of Pennsylvania, 1966; José Fuentes Mares, Juárez, los Estados Unidos y Europa, Buenos Aires : Grijalbo, 1981;
José Fuentes Mares, Juárez y la Intervención, México : Jus, 1972; Patricia Galeana, México y el mundo : historia de sus relaciones
exteriores. III, La disputa por la soberanía, México : Senado, 1990; Javier Pérez de Acebedo, Europa y México, La Habana :
Imp. Rambla, 1933; Manuel Rivera Cambas, Historia de la intervención europea y norteamericana en México y del Imperio
de Maximiliano de Habsburgo, México : Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1987; W.
Spence Robertson, “Tripartite Treaty of London 1861”, Hispanic American Review 20/2 (mayo 1940), p. 167-189; Celerino
Salmerón, Las grandes traiciones de Juárez a través de sus tratados con Gran Bretaña, Francia, España y Estados Unidos, México :
Jus, 1962; Frank G.Weber, op. cit.
8 Samuel Flagg Bemis, La diplomacia de Estados Unidos en América Latina, México : Fondo de Cultura Económico, 1944;
James W. Cortada, op. cit.; José Fuentes Mares, op. cit., 1972; Robert R., Miller, Arms Across the Border : USA Aid to
Juárez During the French Inter­vention, Philadelphia : American Philosophical Society, 1973; Manuel Rivera Cambas, op. cit.;
Marcela Terrazas, Los intereses norteamericanos en el noroeste de México, México : UNAM, 1990; Salvador Ysunza, La verdad
sobre la supuesta ayuda de Estados Unidos a Juárez durante la intervención francesa, México : Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadística, 1966.
9 Véase Raymond Carr, España 1808-1939, Barcelona : Ariel, 1966; y José María Jover Zamora, op. cit.
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ta— se la somete a unas constantes restricciones, se la ahoga con denuncias,
multas y suspensiones más o menos prolongadas y, con la excusa de preservar
la seguridad de nuestros ejércitos, durante la Guerra de Marruecos, que precede a la de México, se ensayan nuevos sistemas de censura y consignas. Sin
embargo, en 1864, dos decretos consiguieron liberalizar el control sobre los
papeles periódicos. A pesar de ello, o quizás precisamente por ello, a la prensa
se la consideró, en parte, responsable de los sucesos de la noche de San Daniel10 (10 de abril de 1865) y se comenzó a preparar otro texto que, tras algunos intentos fallidos, culminó con la promulgación de una ley, la de González
Bravo de abril de 1867, aunque el gobierno ya había suspendido, por los sucesos de junio del año anterior y por decreto, casi toda la prensa de la oposición,
fundamentalmente la progresista.
Así, y en general, la prensa se divide ideológicamente en tantas facciones
como el panorama político. El órgano unionista más importante es La Época11,
periódico bastante templado y conservador, lo que hace que se le califique normalmente de moderado, al que se suma el órgano ministerial La Correspondencia
de España12, que al ser una publicación de noticias que huye de enfrentamientos
con los diferentes gobiernos siempre ofrece las versiones oficiales de los acontecimientos, porque, además, las instituciones oficiales suelen ser sus fuentes. Los
periódicos moderados, próximos a la Unión Liberal, además de La Época, ahora
como decimos esencialmente unionista, de mayor tirada es El Contemporáneo13,
célebre porque en él colaboró Bécquer, y que se refundió en La Política14. Por
su parte, La Esperanza15 es la voz del carlismo y de los neocatólicos, teniendo en
cuenta que en algunos momentos se erige como el de mayor tirada en España,
honor que durante el periodo estudiado comparte, según años, con La Corres10 En febrero de 1865 unos artículos publicados por Emilio Castelar en La Democracia fueron el detonante para que el
Gobierno pidiera que se le retirara la cátedra en la Universidad. El rector se negó a acatar la orden, lo que causó su destitución.
El día de la toma de posesión del nuevo rector los estudiantes salieron a las calles y contra ellos se llevó a cabo una carga a
caballo. El resultado fue un número indeterminado de muertos, que varía según fuentes, y el fallecimiento de Alcalá Galiano
de una apoplejía. Todo ello hizo que la prensa toda aunara fuerzas para denunciar la “matanza”, como dijeron los más liberales,
y conseguir retirar un nuevo proyecto de Ley de Imprenta más restrictivo.
11 Periódico político y literario nacido en 1849. En palabras de Hartzenbusch, “Algún tiempo fue periódico de la Unión
Liberal; después se hizo moderado, y desde la revolución del Septiembre de 1868, Alfonsino”. El fundador de La Correspondencia
de España fue también redactor de este periódico, como Julio Nombela y Pedro Antonio de Alarcón. Confróntese Juan
Eugenio de Hartzenbusch, Apuntes para un catálogo de periódicos madrileños, desde el año 1661 al 1870, Madrid : Sucesores
de Rivaneneyra, 1894, p. 116 y 119.
12 Periódico noticiero fundado en 1848 por Manuel María de Santana, fundador también de la agencia de noticias Fabra.
Entre su directores figura Ignacio Escobar, que luego lo fue de La Época. Véase Juan Eugenio de Hartzenbusch, op. cit., p.
116 y 119.
13 Nacido el 20 de diciembre de 1865 y desaparecido el 31 de octubre de 1865. Son redactores José Luis Albareda,
Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Valera, Rodríguez Correa, Ferreras, Fabié, Ossorio y Bernard y Javier de Burgos, entre otros.
Juan Eugenio de Hartzenbusch, op. cit., p. 198.
14 Nacido en 1863. Cuenta con redactores como Núñez de Arce, Julio Nombela y Pedro Antonio de Alarcón y “pertenece
al partido llamado de la unión liberal”. Véase Juan Eugenio de Hartzenbusch, op. cit., p. 218.
15 La Esperanza, nacido en 1844, es un “periódico absolutista, carlista” y desapareció El Contemporáneo: toda la prensa
carlista el sexenio democrático. Véase Juan Eugenio de Hartzenbusch, op. cit., p. 91. Véase también Esperanza Carpizo
Bergareche, La Esperanza Carlista (1844-1874), Madrid : Actas, 2008.
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pondencia de España y el progresista Las Novedades16, el más relevante de esta
ideología que podríamos denominar doctrinaria. Con él, destacan en los años
del estudio La Iberia17, La Nación18, que es continuación de El Bien Público19, y
El Clamor Público20. Progresistas como estos últimos, aunque demócratas y republicanos, son La Discusión21 y La Democracia22, el primero de los cuales defiende
una república federal en España, y ambos tienen posturas muy próximas al socialismo, lo que se puede comprobar en sus páginas cuando se celebra, también
en este periodo, la Primera Internacional.
Estos diez periódicos son los que se han revisado, desde el 1 de septiembre de
1861 al 31 de diciembre de 1867, para llevar a cabo este estudio, a excepción de
Las Novedades, ya que sus fondos, que se hallan únicamente en la Hemeroteca
Municipal de Madrid, están retirados de la consulta para preservarlos, debido
al mal estado de conservación en que se encuentran. Son, por tanto, por orden
descendente de volumen de tirada, según timbre, La Correspondencia de España,
La Iberia, La Esperanza, La Política, La Época, La Democracia, La Discusión, La
Nación y El Clamor Público23. Según estas estadísticas y por número de ejemplares en este estudio, la mitad de los ejemplares que salen a la calle serían progubernamentales —La Época y La Correspondencia— y la suma de las tiradas de
los demás, sería la otra mitad, y representan la voz, en muchas ocasiones voces,
de la oposición.
El perfil general de la prensa política española, objeto de este trabajo, es un
diario editado en Madrid, de difusión nacional e internacional, tabloide y de cuatro páginas. En los diarios, también en general, hay artículos de fondo (hoy llamados editoriales), artículos (más o menos extensos de información, que suelen
incluir opinión), crónicas, sueltos (breves), correspondencias (cartas de lectores
del periódico y de colaboradores más o menos habituales), variedades (de todo
16 Las Novedades nació en los últimos días de 1850, fundado por Ángel Fernández de los Ríos y de ideología progresista.
Fue suspendido el 21 de junio de 1866. Fue su redactor, entre otros, Benito Pérez Galdós. Hartzenbusch, op. cit., p. 129.
17 La Iberia : diario liberal Vio la luz el año de 1854 y fue suspendido el 21 de junio de 1866, aunque reapareció en 1868
bajo la cabecera La Nueva Iberia. “Pedro Calvo Asensio fundó este periódico progresista”. Entre sus directores figuran ilustres
personalidades del progresismo, como Sagasta y Llano y Persi y, entre la nómina de redactores Ángel Fernández de los Ríos,
Manuel Flamant, Eduardo Lustonó, Núñez de Arce, Ventura Ruiz Aguilera o Eugenio Sellés. Hartzenbusch, op. cit., p.
151-152.
18 La Nación nació el segundo día de mayo de 1864 y sufrió la suspensión del 1866. Entre sus redactores figuran Benito
Pérez Galdós y Pascual Madoz, que, además, lo dirigió. Hartzenbusch, op. cit., p. 223-224.
19 El Bien Público se publicó entre 1863 y 1864 y se continuó en La Nación. Hartzenbusch, op. cit., p. 215.
20 El Clamor Público. Después de nacer en 1844, desapareció en octubre de 1864. Su director fue Fernando Corradi.
Figuran en el listado de redactores de “este periódico progresista” Modesto Lafuente, Santos Lerín y Tomás Rodríguez y Díaz
Rubí. Hartzenbusch, op. cit., pp. 88-89.
21 La Discusión : diario democrático. “Este periódico, de ideas republicanas, fue fundado y dirigido por el Sr. D. Nicolás
María Rivero”. Su primer número es de 1856 y sufrió la suspensión del 1866. Entre sus redactores figuran los más afamados
demócratas, como Emilio Castelar, Francisco Pi y Margall, Eduardo Chao, Estanislao Figueras, Cristino Martos, Manuel de
Palacio y Roberto Robert. Hartzenbusch, op. cit., p. 166-167.
22 La Democracia. Su primer número salió a la calle el 1 de enero de 1864, “proclamador de todas las libertades, sostuvo
fuertes polémicas El Contemporáneo: La Discusión”. Roque Barcia, y Francisco Salmerón, entre otros, estuvieron bajo la
dirección de Emilio Castelar, hasta la suspensión de junio de 1866. Hartzenbusch, op. cit., p. 220.
23 Datos recogidos de un año intermedio del estudio, 1864. Confróntese La Nación (10 de julio de 1864), p. 2.
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tipo de contenidos), gacetas (informaciones sueltas) y gacetillas (informaciones
breves recogidas de distintas fuentes), aparte de otras secciones habituales que
no suelen afectar al tema que tratamos, como son la cartelera de espectáculos,
la sección religiosa, etc. También son habituales en las columnas del periódico
las secciones de Cortes (Congreso y Senado), los partes o despachos telegráficos,
las noticias de agencia y las revistas de prensa, entre otros. Todo ello se completa
con una sección de entretenimiento que suele ir en fajas o faldones inferiores de
las cuatro páginas y que es fundamentalmente de contenido cultural o literario.
Poco a poco, comienzan a aparecer, en el faldón de la cuarta página, anuncios,
hasta que, en torno a 1860 llegan a ocupar la última página entera.
Para la elaboración de estas publicaciones de periodicidad diaria se dedica
cada día un tiempo fijo para la impresión (aunque cada vez menor), y otro tiempo, también bastante regular, para la composición. El tiempo real, por tanto,
para la redacción y la edición del periódico es escaso frente a las otras dos operaciones. Esto afecta a sus contenidos en dos sentidos: por un lado, el periódico se
rellena, en el sentido estricto de la palabra, desde la primera columna de la primera página, de arriba abajo y de izquierda a derecha, y hasta la última columna
de la cuarta y, de esta forma, y ante el peligro de que lo más importante no quepa, lo más valioso para el periódico siempre va al principio, por lo que, además,
dentro de una sección lo más relevante va primero, y el orden de las secciones
determina igualmente su importancia; y, por otro, permite que la actualidad de
las informaciones no sea necesariamente diaria (pueden contener informaciones
de dos o tres días de antigüedad) o, incluso, cabe la posibilidad de que una noticia pueda repetirse dos días consecutivos o dos veces en un mismo día (porque,
por ejemplo, haya llegado en dos partes telegráficos distintos).
Todas estas características descritas determinan absolutamente la valoración
que se puede llevar a cabo acerca de los contenidos que se refieren a la cuestión
mexicana, ya que en este trabajo se tendrá en cuenta estrictamente la valoración
de lo publicando en función de estas cualidades periodísticas esenciales descritas
y se obviarán otros asuntos que, sin dejar de ser muy relevantes, no son objeto
intrínseco de estudio, como los determinantes aspectos relativos, por ejemplo, a
la subvención irregular de algunos periódicos estudiados —La Época y La Esperanza—, convertidos así en lo que en Francia se llamarían “periódicos sapos”24.
De esta forma se estudiará el acontecimiento en función del número de página en que aparece reflejado; en función de la sección en la que se inserta; en
relación a los subtemas tratados con el fondo de los sucesos que allí ocurren; y según el género periodístico que se utilice para hablar de ello. Además, por último,
resultan reseñables los matices diferenciales de cada uno de los medios revisados.
24 Agustín Sánchez Andrés, “La Diplomacia Hispano-Mexicana, de la intervención tripartita a la caída del
Imperio”, en Clara E. Lida (coord.), España y…, p. 146. Véase también Armando de María y Campos, Reseña histórica
del periodismo español en México 1821-1932, México : Cía. Editora y Distribuidora de Ediciones, 1960; Antonia Pi–
Suñer Llorens, “La cuestión…”, p. 35-54; Ramón de la Sagra, op. cit.
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Características y evolución del interés periodístico de la
cuestión mexicana
En el desarrollo de esta investigación25 se han hallado más de quince mil unidades periodísticas de todo tipo, de las cuales una tercera parte tiene una extensión
superior a 15 líneas tipográficas y, si tenemos en cuenta que como media cada
línea contiene unos 50 caracteres, hay en torno a cinco mil informaciones que
superan los 750 caracteres. Es de destacar, además, que La Época es el periódico que inserta unidades más extensas, frente a La Correspondencia y El Clamor
Público, que, por lo general, son los que más unidades han publicado, aunque
de extensión media más breve que los demás. Por ello estas tres publicaciones
podrían ser las más idóneas para estudiar el tema, ya que el día a día se puede
seguir en los dos últimas y se puede ampliar la información más destacada en la
primera de ellas.
Por otro lado, resulta relevante el hecho de que en todos los periódicos estudiados existen piezas publicadas en cada uno de los 75 meses que ha abarcado
el estudio (septiembre de 1861/diciembre de 1867). Además, la evolución que
sigue el suceso “cuestión mexicana” es similar en todos ellos. Así, ya desde el
último trimestre de 1861 el tema es habitual en todos los periódicos y casi todos
los días se publican informaciones u opiniones referidas a México y también es
frecuente que sean varias entradas por día. Desde entonces, el interés va aumentando y empieza a desacelerarse a lo largo de 1863, hasta que llega a ser, durante
los tres últimos años del estudio, prácticamente testimonial, ya que durante ese
periodo la media se reduce a una decena de inserciones por mes y periódico.
En esta evolución existen tres excepciones que estudiaremos más adelante: La
primera es el mes de mayo de 1862. Durante esos 31 días se aprecian en todos
los diarios analizados el número de unidades más elevado de todo el estudio. La
Iberia, por su parte y rompiendo la dinámica general, durante el año de 1864
incrementa su número de referencias respecto al del año anterior. La última excepción es la captura y muerte de Maximiliano que, entre rumores, noticias, desmentidos y confirmaciones contradictorias, acapara la atención de los periódicos
que siguen publicándose durante el año de 1867, tras la suspensión por decreto
tras la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil.
Por los números de página en los que se encuentran las inserciones referidas
a la cuestión mexicana podríamos concluir que esta no es una preocupación
especialmente importante en la prensa española, ya que casi la mitad de ellas
se hallan en las terceras planas de los tabloides, aunque se mantiene un elevado
porcentaje de entradas sobre todo lo concerniente a México que han saltado a la
segunda. Se presentan, por estas circunstancias, como elementos casi testimonia25 El trabajo de recopilación de información es en gran parte fruto del trabajo realizado por los alumnos de quinto
curso de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad CEU-San Pablo de Madrid (España), matriculados en la
asignatura Teoría e Historia del Periodismo del año 2006/2007 y dirigidos por la autora.
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les los textos que aparecen en las primeras o cuartas; sin embargo, precisamente
por su excepcionalidad, deben ser considerados elementos de especial interés
para el estudio del conjunto. A su vez, se trata de un asunto con una duración
extraordinariamente larga en el tiempo, por lo que se convierte en una cualidad
intrínseca al tema estudiado como suceso noticiable y que excusa el bajo número
de textos que salen en las primeras, más si tenemos en cuenta que la mayoría de
las opiniones e informaciones que se imprimen en las primeras páginas de los
diarios suelen estar referidas a acontecimientos más breves desde el punto de vista temporal. Destaca en este aspecto la excepción que supone La Correspondencia
que contiene un número similar de inserciones en las páginas primera, segunda
y tercera. Esto es debido a que en este diario vespertino, llamado por el público
“el gorro de dormir”, la información se ordena por partes telegráficos en estricto
orden de llegada a la redacción y esto determina sus secciones que en nada se
parecen a las de los otros periódicos: primer parte, segundo, etc.
Varios ejemplos podrían servir de comparación con la línea general descrita.
Uno podría ser lo referido a los sucesos ocurridos la noche de Noche de San
Daniel, que durante más de un mes llenan las primeras planas de los diarios
analizados. En la prensa progresista permanecen aún otros dos meses en la misma página, pero según pasan los días se va reduciendo la extensión de los textos
y van ocupando columnas cada vez más a la derecha. Lo mismo sucede, por
ejemplo, con la epidemia de cólera del mismo año, que aparece de repente en la
portada y se va postergando poco a poco, en columnas y páginas, hasta desaparecer. De igual forma se comportan, por ejemplo, los relevos en los ministerios,
que suelen aparecer y desaparecer en pocos días y siempre en la primera. Las
noticias más habituales, aparte de estos sucesos, en las primeras, en fondos y en
informaciones, suelen estar relacionadas con asuntos tratados en debates parlamentarios, discusiones de presupuestos, polémicas sobre algunos proyectos de
ley, sobre todo si se trata de leyes de prensa, como sucede en el periodo estudiado, etc. Por eso, aún siendo escasas las apariciones de la cuestión mexicana en la
primera página, es un tema que, conocidas estas circunstancias, resultaba de una
importancia periodística objetivamente reseñable.
Además, cuando México salta a las portadas suelen coincidir varios intereses de los mencionados. Por ejemplo, durante el mes de enero de 1863, en el
Congreso de los Diputados, Olózaga, jefe de la oposición progresista, exige explicaciones y hace varias interpelaciones al Gobierno acerca de México. Las consecuencias de esta intervención y la intervención misma aglutinan la mayoría de
las informaciones en primera página que publica El Clamor Público durante esos
días en la sección de política interior y estas son tenidas en cuenta para el estudio
como tema “México”.
Por otro lado, podemos comparar el tema que se ha estudiado con otros, también con repercusiones internacionales, con los que comparte protagonismo, de
similar duración e importancia para España. Por un lado, salvo lógicamente para
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la prensa neocatólica como La Esperanza, el reconocimiento del Reino de Italia,
durante el tiempo que coinciden como noticias, recibe menos atención/espacio
que la cuestión mexicana. Pero, por otro, a la llamada en la prensa “cuestión italiana” o “romana” le faltan los lazos sentimentales de metrópoli que existen con
México. Sin embargo, México, aun no estando ya en la cúspide del interés periodístico, aglutina más número de inserciones que otros asuntos referidos a otros
países hispanoamericanos. Es más, en estos casos, cuando aparecen en la prensa,
en algunas ocasiones, se suelen relacionar con México, como son los temas de
Santo Domingo26 y Perú27. Especialmente, en este sentido, hay que hacer notar
que en los primeros días de junio 1864 La Época y La Esperanza mantienen una
agria discusión acerca de la política española en Perú y México, como fruto de
una política internacional única.
A pesar de todo lo dicho, en torno al año 1863, a la poca relevancia periodística que tenía ya en ese momento la cuestión mexicana se refiere El Eco del
País y lo ratifican, sin desmentirlo, El Clamor Público y La Correspondencia de
España: “ni la elocuencia del señor Rivero, ni la destreza parlamentaria del señor
Olózaga, han bastado para devolver a la cuestión de México la novedad que ya
ha perdido”28.
Sólo excepcionalmente, como veremos, la derrota de Maximiliano en Querétaro y su ejecución consiguen volver a convertir “México” en un tema periodístico de primera magnitud, incrementándose por ello la extensión de las informaciones, las inserciones en sí mismas y las apariciones en la primera página.
Por otro lado, la inmensa mayoría de las apariciones de la cuestión mexicana en la prensa española son reproducciones de partes telegráficos a los que no
se hace comentario alguno y a ellos se suman las noticias breves, también sin
26 El Contemporáneo (21 de febrero de 1864), p. 3; (17 de marzo de 1863), p. 3; (4 de junio de 1864), p. 2; (13 de julio de
1864), p. 1; (7 de junio de 1865), p. 2; (18 de julio de 1865), p. 3. La Democracia (8 de julio de 1864), p. 3; 6 de septiembre
de 1864), p. 2; (3 de octubre de 1864), p. 1; (26 de octubre de 1864), p. 1; (10 de enero de 1865), p. 1; (18 de enero de 1865),
p. 3; (27 de enero de 1865), p. 3; (2 de junio de 1866), p. 3. El Clamor Público (25 de julio de 1863), p. 1; (15 de agosto de
1863), p. 2; (19 de niov8iembre de 1862), p. 1; (16 de marzo de 1864), p. 1. La Correspondencia de España (27 de enero de
1862), p. 1; (25 de septiembre de 1863), p. 4. La Iberia (19 de junio de 1864), p. 2; (9 de octubre de 1864), p. 2; (6 de enero
de 1865), p. 3; (21 de febrero de 1865), p. 3; (5 de julio de 1865), p. 3; (28 de marzo de 1866), p. 2. La Nación (4 de mayo
de 1864), p. 2; (23 de junio de 1864), p. 1; (13 de agosto de 1864), p. 2; (17 de enero de 1865), p. 1. La Discusión (5 de enero
de 1865), p. 1; (6 de enero de 1865), p. 1. La Época (9 de mayo de 1864), p. 2; (7 de junio de 1864), p. 2; (21 de junio de
1864), p. 2; (21 de julio de 1864, p. 2; (29 de septiembre de 1864, p. 2; (18 de noviembre de 1864), p. 3; (16 de diciembre
de 1864), p. 1; (6 de abril de 1867), p. 2.
27 El Contemporáneo: 1864/01/23, p. 2; 1864/05/14, p. 2; 1864/06/03, p .2; 1864/06/03, p. 3; 1864/06/08, p. 1;
1864/06/08, p. 2; 1864/06/30, p. 2; 1864/07/07, p. 1; 1864/07/30, p. 3; 1864/08/25, p. 2; La Democracia: 1864/07/15, p.
2; 1864/09/01, p. 1 (en este caso se recogen ambos temas en un artículo de opinión titulado significativamente “Peligros”);
1864/09/02, p. 2; 1864/09/18, p. 1; El Clamor Público: 1864/03/16, p. 1; 1864/04/05, p. 2; 1864/06/04, p. 2; 1865/09/29,
p. 2; 1863/10/22, p. 2; 1864/01/23, p. 3; 1864/01/26, p. 2; La Correspondencia de España: 1863/09/18, p. 1; 1863/09/18,
p. 2; 1866/09/12, p. 1 y p. 3; La Iberia: 1864/06/19, p. 2; 1864/07/02, p. 3; 1864/10/09, p. 2; 1865/07/05, p. 3; La
Nación: 1864/06/05, p. 3; 1864/06/10, p. 2; 1864/08/13, p. 2; 1864/09/10, p. 3; 1864/09/13, p. 1; 1864/12/28, p. 3;
1865/01/19, p. 3; La Discusión: 1865/09/14, p. 3; El Bien Público: 1863/09/28, p. 2; 1864/01/22, p. 3; La Época: 1864/01/16,
p. 2; 1864/03/07, p. 2; 1864/05/18, p. 2; 1864/06/01, p. 2-p. 3; 1864/06/02, p. 3; 1864/06/02, p. 2; 1864/06/03, p. 2;
1864/06/07, p. 2; 1864/06/15, p. 2; 1864/06/23, p. 2; 1864/07/25, p. 2; 1864/07/28, p. 2; 1864/09/29, p. 2; 1864/10/19,
p. 1; 1864/12/05, p. 1; 1865/01/16, p. 2; 1867/01/08, p. 2.
28 Cfr., El Clamor Público: 1863/01/14, p. 1. Véase también La Correspondencia de España: 1863/01/13, p. 3.
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comentarios. Pero esta tendencia se rompe de forma bastante evidente en la
prensa más crítica con el gobierno y que, por tanto, practica una oposición más
dura, como son los casos de El Clamor Público y La Iberia, que, además de tener
informaciones más extensas, tienen de media más artículos con opinión que el
resto, o La Democracia y La Discusión que resultan a veces demoledoras por los
constantes comentarios incendiarios a los partes telegráficos que publican. Por
tanto no es de extrañar que los artículos de opinión sean más habituales también
en general en la prensa de oposición, ya que ésta prácticamente carece de información pura.
A los partes telegráficos les siguen en frecuencia los breves, con la excepción
de tres periódicos de la oposición: El Bien Público, su sucesor La Nación y La
Democracia, ya que, después de las informaciones, el tipo más frecuente de unidades periodísticas es de opinión pura. Además, son de destacar las apariciones
de la cuestión mexicana en la sección de gacetilla de El Clamor Público y de El
Contemporáneo, ya que es una sección destinada al entretenimiento y por lo general bastante ligera de contenido. En ella publican diversas coplillas y versitos
satíricos, que llevan algunas veces a la primera página. Ello hace que El Clamor
Público sea excepcional en cuanto a la inserción de México por número de página, ya que tiene por esto más escritos en la cuarta, en la gacetilla, y tiene, aparte,
más piezas sobre la cuestión mexicana en la página dos que en la tres.
Otro de los puntos más relevantes que hemos de destacar es el estudio, bastante complejo, de las secciones en las que aparece la “cuestión mexicana”. Los
periódicos analizados no comparten criterios para la división de su publicación
en secciones y lo más habitual es precisamente que no existan, a excepción de
los textos publicados en los faldones —dedicados a cuestiones de menor actualidad—, lugar que ocupan las novelas por entregas, revistas de teatros y de sociedad, etc. Sin embargo —y salvo La Correspondencia de España que, como hemos
indicado, tiene una estructura muy peculiar—, el resto suele reservar la primera
página a una sección política, casi siempre estrictamente nacional, y en la que
se incluyen resúmenes, informaciones y opiniones del pulso político de España.
Esta sección siempre va precedida por el artículo de fondo o editorial que abre
la primera columna de esa primera página de todos ellos. Y se extiende a gran
parte de la segunda plana, donde en las últimas columnas o en la página tercera
suelen tener cabida de forma general los “partes telegráficos” con la información
de carácter internacional cuya principal fuente son las agencias. A estos partes les
sigue lo que algunos encabezan como “revista de prensa extranjera”, aunque estas
revistas pueden venir también de las agencias, ya que estas ofrecen además este
servicio. También en segunda o tercera aparecen “Cartas” o “Correspondencias”
que no tienen que ser necesariamente de los que hoy entendemos profesionalmente como “corresponsales”, sino que debemos aplicar el significado etimológico del término, es decir, personas que se comunican por carta con el medio
y que puede ser cualquier persona que tenga información de los hechos por su
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proximidad geográfica o por sus conocimientos. Otros llevan, ya en tercera, una
“segunda edición”, que son noticias llegadas después de confeccionar la primera
y segunda página. También en tercera tiene cabida la “Última Hora”, si no puede
esperar al día siguiente. En caso de que quepa, aparece la “Gacetilla” —dedicada
a varios temas y que puede ser local y diferente en las ediciones de Madrid y Provincias— y las “Variedades” o “Miscelánea” –dedicadas a un único asunto, tema
o trabajo. Todo ello se cierra con secciones fijas de teatros, religión y bolsa, y la
cuarta queda reservada a la publicidad.
Con estas premisas es fundamental llamar la atención sobre el hecho de que
tres periódicos de oposición, La Iberia y El Clamor Público, liberales y progresistas, y La Esperanza, neocatólico y carlista, crean una sección propia para la cuestión mexicana: la de El Clamor Público, como la de La Iberia, se llama “Noticias
de México”, y la de La Esperanza “Expedición a México”. La diferencia básica
estriba en que los dos medios más liberales la insertan ocasionalmente, parece
que de forma aleatoria, muy pocas veces, y a lo largo de todo el periodo, mientras
que el órgano carlista abre la sección, como su nombre indica, para relatar casi
con exclusividad los avatares de las tropas españolas en el país americano durante
los meses estudiados del año 1861 y el año siguiente, lo que denota la importancia objetiva que dio al acontecimiento. Más aún si tenemos en cuenta que el
número de artículos en esa sección propia casi iguala en número a la más usada
para encabezarlas, la de “Noticias Extranjeras”.
Esta última sección, la que hoy llamamos “Internacional”, también es la más
utilizada por El Bien Público —“Exterior”, “Extranjero” y “Ultramar”— y La
Iberia —“Exterior”, “Extranjero” y “Política Exterior”—. Por su parte, El Contemporáneo, La Nación, La Democracia y La Discusión, todos órganos de la oposición, todos más liberales que moderados, la sección en la que incluyen más
asuntos relacionados con México es la de “Despachos telegráficos” o “Correo
Telegráfico”, llamado en el último “Correo extranjero”.
Sin embargo, es importante hacer hincapié en que la única sección, configurada como tal, en que La Democracia y La Nación llevan el tema de México es
exclusivamente en la de “Despachos” o “Partes Telegráficos”, pero las inserciones
son mucho más numerosas en espacios que no corresponden a sección alguna,
sino que, la mayoría de las veces se introducen piezas relativas a esta cuestión sin
encabezamiento de sección. Además, es cualidad esencial y exclusiva de La Democracia que, cuando no son informaciones llegadas por telégrafo, lo que suele
ofrecer, sin título ni sección, son críticas exacerbadas a lo que sucede, al Gobierno de España, a Francia o a todo aquello que interfiere en la independencia de la
República Mexicana y su pueblo, del mismo calibre por lo explícitas que las de
La Discusión, aunque las de este órgano federalista son menos numerosas.
Existen otros tres casos particulares. La Correspondencia, por su citada particular estructura, introduce las dos terceras partes de sus contenidos referidos al
tema “México” en la sección “Primera Edición”, que son los partes telegráficos
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recibidos por la mañana; una cuarta parte en la “Segunda edición” y, el resto, en
una sección de “Cartas” o “Correspondencias”. La Época que apoya al gobierno
en este asunto y El Clamor Público, sin embargo, utilizan para la inmensa mayoría de sus trabajos la “Sección Política”, “Política” —El Clamor Público— o
“Parte Política” —La Época—, que hoy llamaríamos “Nacional”, lo que nos hace
concluir que la “cuestión mexicana” para estos dos órganos periodísticos es, en
realidad, una “cuestión española”. Este aspecto es determinante y absolutamente
evidente en El Clamor Público, ya que sólo una décima parte de lo publicado no
está en esta sección, mientras que en el caso de La Época, aunque es la sección
mayoritaria utilizada, sólo supone aproximadamente algo más de un tercio de
ellas y otro tercio corresponde a la “Segunda Edición” y a los “Partes Telegráficos” sumados. De hecho, tampoco es extraño que el resto de los periódicos lleve
México a su sección de nacional.
Pero esta panorámica cambia si nos referimos a las categorías temáticas en las
que podemos repartir las referencias halladas en cuanto a la “Cuestión Mexicana”. Al principio, durante los tres últimos meses de 1861 y los tres primeros del
62, la mayoría de las referencias se centran en España, respecto a México, mas, al
fin y al cabo, es España y lo que a esta afecta. Poco a poco el interés deriva hacia
Francia, tímidamente, hasta que el tema “Francia” casi queda absorbido por las
campañas militares del ejército imperial allí y otros sucesos bélicos, primero, y
por la designación de Maximiliano, después. Una vez que la noticia del advenimiento de un nuevo emperador pierde actualidad, el interés periodístico se
divide entre la política exterior española y las actuaciones de otros países, entre
los que con el tiempo empieza a tomar fuerza la categoría “Estados Unidos”. La
categoría “México” como país –su política, su pueblo, actualidad, economía,
cultura, etc.– es la que muestra una regularidad más constante a lo largo de todo
el periodo, a través de lo que hoy llamaríamos reportajes y crónicas, que parecen
querer ilustrar a los lectores con relatos a veces extensos y con datos objetivos
acerca de un país lejano, de “ultramar”, aunque es uno de los aspectos globales
que menos incidencia en general tiene.
Resulta muy significativo, por lo sorprendente, que habiendo España, Francia y Gran Bretaña decidido enviar tropas a México por la deuda que después
de ser renegociada no parecía poder ser saldada, esta categoría, la “deuda” y los
sucesivos empréstitos de los gobiernos mexicanos, parecen ser temas irrelevantes
para la prensa española. La mejor prueba es que menos de una décima parte de
todos los textos hablan de ella y, por añadidura, los que se ocupan suelen hacerlo
de forma especialmente breve y puntual, con contadas excepciones29, y se refie29 De esta categoría son significativos por su contenido, tono y/o extensión: La Democracia: “Boletín financiero y comercial”
1864/10/06, p. 3; La Época, “La verdad sobre la expedición de México”, que expone el contenido de una carta Joaquín
Francisco Campuzano, antiguo embajador España en París, que muestra pormenorizadamente que la intervención francesa
en México es un negocio (1862/08/05, p. 3); Véase además La Época: 1863/10/06, p. 3; 1863/12/21, p. 3; En La Esperanza:
1862/01/17, p. 2, se publica un artículo en el que tras un informe se afirma que México está en disposición de pagar la deuda;
La Iberia (1864/04/23, p. 2) habla de cómo Francia se cobrará la deuda; El Clamor Público: publica una coplilla satírica
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ren en su mayoría más a la complicada situación financiera y comercial del país
y a la cotización de sus fondos que a la deuda en sí.
La distribución temática por categorías es el único parámetro de estudio en el
que se han hallado diferencias sustanciales de resultados entre periódicos agrupados por afinidades ideológicas en sus líneas editoriales. Por un lado, los tres más
próximos al gobierno —La Correspondencia, La Época y El Contemporáneo—
son los que, analizados de forma independiente, más porcentaje de información
publican sobre el desarrollo del conflicto en sí —una tercera parte en el caso de
La Correspondencia y El Contemporáneo—, tanto mientras España es uno de los
contendientes, como cuando el contendiente pasa a ser Francia o cuando lo son
los ejércitos imperiales de Maximiliano. Existen entre ellos ciertos matices: La
Época tiene el mismo porcentaje de entradas del tema “campañas militares” que
del tema “Maximiliano”, pero las del segundo se aglutinan llamativamente en el
final del emperador, por lo que, globalmente, los movimientos y enfrentamientos de los ejércitos son la constante predominante a lo largo de todo el periodo
y, además, los porcentajes del resto de los temas son bastante equiparables; en La
Correspondencia de España, por su parte, el número de informaciones referidas
a los ejércitos dobla el de cualquier otro y es claramente destacable en todo el
proceso; y, en cuanto a El Contemporáneo, próximo al gobierno pero menos moderado, aunque el tema más tratado es también el desarrollo bélico, al siguiente
al que presta más interés —una cuarta parte de los textos— es todo lo que se
refiere a Maximiliano.
Precisamente es la construcción artificial del imperio y la imposición del
candidato francés la categoría más abundante en la prensa de oposición más
progresista. En este sentido destacan La Nación y La Democracia —con casi
un tercio del total—, en el caso de La Nación porque le parece que no se
debe imponer a los mexicanos un régimen y en el de La Democracia porque
siempre manifiesta explícitamente su aversión a los regímenes monárquicos
defendiendo con ahínco, perseverancia y claridad la república como sistema
político natural, por lo que se convierte además en el paladín periodístico de
Juárez en España. Sin embargo, como fue uno de los suspendidos en junio
de 1866 no podemos conocer qué pensaba de todo ello tras la ejecución de
Maximiliano. Por su parte, El Clamor Público es el periódico de oposición
más atípico a este respecto, ya que la mayoría de sus referencias se concentran
en la categoría “España”, porque es el que hace oposición directa al gobier(“Crónica de la Capital”, 1863/06/04, p. 3): “Graves noticias de Puebla/ Corrieron ayer en Bolsa;/ En la de Paris, no obstante,/
Quisiera yo tener doblas.”; El Contemporáneo: 1864/11/19, p. 3; El Contemporáneo: 1865/01/10, p. 2, acerca del oro y plata que
ha acumulado México desde la conquista de Hernán Cortés, aunque el hecho de que esté en la “gacetilla” puede interpretarse
como que es irónico; El Contemporáneo (1865/04/15, p. 3) habla del gran negocio del empréstito francés y al mes siguiente
(1865/04/26, p. 2) cuenta en una crónica el éxito que ha tenido la emisión y las largas colas que se han hecho para adquirirlo;
La Correspondencia de España: (1866/09/24 , p. 1): sobre que se funda la Comisión de México para no abonar los cupones de
la deuda; En La Discusión: (1865/07/25, p. 2) se habla del acuerdo de cesión de territorios a Francia como garantía; y es muy
curioso el relato de La Discusión: (1865/04/08, p. 2) que cuenta que un tesorero particular de Hacienda de Nantes se ha fugado
llevándose “un crecido número de certificados de empréstito mejicano”.
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no aprovechando la cuestión mexicana, y en la categoría “Francia” —una
quinta parte de sus contenidos— es la publicación con mayor porcentaje de
interés en el país galo, porque tiene una patente aversión a la nueva política
expansionista e imperialista emprendida por Napoleón III y, probablemente,
al emperador mismo.
Mención aparte merece el órgano carlista y neocatólico. La Esperanza centra su interés —dos terceras partes de sus textos— en España, en sus relaciones
con otros países, fundamentalmente con Francia e Inglaterra, y en las relaciones entre éstos y Estados Unidos. En ello subyace también la más profunda
preocupación por el panhispanismo y por la defensa del mantenimiento de
estrechas relaciones con los países que fueron sus colonias, tema que los demás
sólo tratan someramente o descalificando las opiniones vertidas al respecto
por el periódico de D. Pedro de la Hoz. Es determinante también la atención
que presta a las relaciones entre México y la Iglesia Católica, “Roma”, que se
refieren tanto a las acciones llevadas a cabo por los republicanos como por
Maximiliano.
En La Esperanza se publicó en portada lo que es, a nuestro entender, el análisis más claro de la política expansionista francesa muy al principio todavía del
conflicto al publicar sin matices que “El establecimiento de los franceses en México (…) responde a varios proyectos del imperio y a su deseo constante de
extensión y territorio”30.
Por todo ello podríamos concluir que la prensa española mantiene un
interés notable y constante en la llamada “cuestión mexicana” entre 1861 y
1867 y sólo especialmente sobresaliente en momentos muy concretos; que
muestra más atención en los momentos en que la política española se ve
comprometida; que lo manifiesta tanto a través de géneros de opinión como
de información, y en casi todas las secciones del periódico, aunque en la
prensa más afín al gobierno hay tendencia a publicarlo en la de internacional
y centrando la cuestión mexicana en el ítem “sucesos militares”, es decir,
a alejarlo de la atención política, mientras que, por el contrario, la prensa
de oposición la lleva a la sección nacional y lo aprovecha para criticar las
acciones del gobierno español tanto como para defender explícitamente su
ideología de oposición.
Cabe ahora detenerse, tras conocer las líneas generales que definen la información que la prensa española dio acerca de los sucesos de México y los
elementos indispensables para poder valorarla, en algunos aspectos particulares
o excepcionales que igualmente la definen: el mes en que más informaciones se
publican; el incremento de información de La Iberia en 1864; el nuevo auge
de interés informativo en 1867; y géneros inusuales de contenidos satíricos, de
fondo solidario o publicitario.
30 La Esperanza: 1862/12/08, p. 1. El texto viene identificado y entrecomillado como “párrafo de una carta de Londres”.
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La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
Mayo de 1862: “He aquí la historia, la vergonzosa historia de
nuestra expedición”31
El mayor interés informativo sobre la cuestión mexicana se desarrolla en el mes
de mayo de 1862, cuando Prim decide reembarcar las tropas españolas. Tanto es así que los periódicos multiplican su número de informaciones por dos,
cuatro e incluso siete32 con respecto al mes anterior y los cuatro días de todo
el estudio que mayor número de ellas salen a la luz pertenecen a este mes. Este
hecho, que el Ejército español se retire, es el verdadero objeto de la mayoría de
los contenidos periodísticos y el estudio de su tratamiento ofrece de manera absolutamente clarificadora las banderas que cada uno de los medios defiende en
España. La expedición hace que los periódicos afines al gobierno se atrincheren
en sus defensas y que los de oposición los ataquen con todas las armas que tienen
al alcance. La determinación del héroe de los Castillejos abre una fractura en la
débil credibilidad del gobierno y por ella se adentran los más liberales, a los que
ahora se unen carlistas y neocatólicos, en la prensa y en las Cortes, mientras que
los progubernamentales se esfuerzan en negar las evidencias y en defender lo indefendible, porque la opinión más generalizada que palpita en todos parece ser
la que proclama el más beligerante, El Clamor Público, y que es lo que produce
una crisis ministerial: “El papel que estamos representando a la faz del mundo
en la que fue colonia de España, hace asomar el rubor a nuestras mejillas y nos
presagia días de vergüenza y amargura”33.
Esta cuestión, la imagen que España ofrece al mundo, es el argumento más
sencillo para la crítica, pero las denuncias tienen muchas vertientes: unos manifiestan su repulsa a Prim desde el principio; la expedición tiene un coste insostenible; España no debe ser un instrumento en manos de Francia; en el gabinete
existen luchas intestinas por el poder; los generales –Prim, Serrano y Gasset– actúan cada uno por su cuenta; Francia es la que ha creado el problema; e Inglaterra sólo se mueve por sus propios intereses.
El Clamor Público, La Discusión, La Iberia y El Contemporáneo, por orden de
interés y crítica manifestados, son los principales actores de la oposición en la
prensa española, y son los primeros que sacan a la luz lo que consideran despropósitos del gobierno. El mecanismo es siempre el mismo: primero lanzan una
información sin confirmar y opinan que, si lo publicado fuera cierto, el gobierno
no actúa o actúa mal o que es consecuencia de anteriores decisiones del ejecutivo.
La Esperanza, por su parte, que ya antes del mes de mayo mostraba un empeño
bastante evidente en instaurar en México una monarquía, y en esto se acercaba
al gobierno, ve ahora que el candidato más sólido y con más probabilidades es el
de Francia, Maximiliano, por lo que, viendo que sus ideas no iban a prosperar, se
31 l Clamor Público: 1862/05/19, p. 1.
32 La Correspondencia de España da 12 en el mes de abril y 80 en mayo, que es el caso más significativo.
33 El Clamor Público: 1862/05/17, p. 1.
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suma a las filas de la oposición y denuncia que lo que desea Prim es reinar allí34.
Por último, a La Correspondencia y a La Época —”los dos órganos más autorizados del gabinete”35— no les queda más remedio que intentar desmentir, a veces
de forma explícita, y en muchas ocasiones, tras haber desmentido, reconocer los
hechos. Es entonces cuando estos dos medios, llamados por los liberales “periódicos de la claqué situacionera”36, defienden al unísono al gobierno unionista y
no sólo con informaciones, sino que además ofrecen artículos de opinión, lo que
en el caso de La Correspondencia es absolutamente excepcional durante el resto
del periodo, o se apoyan uno a otro para hacer un frente común37.
Todo ello desata una polémica periodística entre todos los papeles, dos a dos
o en bloques, incluso la alianza tácita de La Correspondencia de España —”organillo ministerial”38— y La Época —”que revienta de puro francesa”39— se rompe
por defender el segundo la candidatura de Maximiliano —por eso la llaman
también “austriaca”40—, lo cual regocija a El Clamor Público a quien le permite
concluir que en realidad sostienen lo mismo: “A La Época dispara a quema-ropa
su conmilitón La Correspondencia, la siguiente indirecta: “La Época dice anoche
que la candidatura del príncipe Maximiliano para el Trono de México, no es una
candidatura francesa””41, aunque esto no es obstáculo para que se critique también al diario noticiero: “Estamos admirados (…) al ver el furor republicano que
se ha apoderado de los periódicos ministeriales en la cuestión de México. Nos
parece muy bien. Pero es muy tarde”42.
Las polémicas son bastante agrias y la oposición uniforme, sólida y, a veces,
muy dura: “Una de dos: o tenéis o no tenéis conciencia. Si la tenéis por qué no
combatís al Gobierno, que se aparta de vuestras opiniones en punto de tamaña
trascendencia. Y si no tenéis conciencia, si no tenéis firmeza de opiniones, qué
autoridad le dais con vuestro apoyo al gobierno”43. Los ministeriales intentan
defenderse enarbolando la razón de la opinión pública, a lo que contestan que es
imposible que el pueblo esté con un gobierno “que se encuentra en todas partes
y no se encuentra en ninguna; que ayer condenó lo que hoy aprueba y tal vez
volverá a condenar mañana; que se deja llevar por todos los vientos y arrastrar
por todas las corrientes; que, en fin, no es gobierno, sino una especie de autómata que baila el paso inglés con los ingleses, padelus con la Francia, habaneras
34 La Correspondencia de España lo desmiente: “Ha quedado completamente desmentida y de un modo oficial, la
calumniosa especie transmitida (…) de que el general Prim trabajaba por hacerse rey en México”. (1862/05/21, p. 1)
35 El Clamor Público: 1862/05/22, p. 1.
36 El Clamor Público: 1862/10/08, p. 2.
37 La Correspondencia de España: 1862/05/03, p. 3; 1862/05/04, p. 3. 1862/05/06, p. 4; La Época: 1862/05/02, p.
2; 1862/05/16, p. 4; 1862/05/23, p. 2.
38 El Clamor Público: 1862/05/08, p. 1.
39 El Clamor Público: 1862/05/22, p. 1.
40 El Clamor Público: 1862/05/18, p. 2.
41 El Clamor Público: 1862/05/18, p. 2.
42 El Clamor Público: 1862/05/23, p. 2.
43 La Discusión: 1862/05/21, p. 1.
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con Serrano, y ciertos bailes desconocidos con Prim al son del bombo que toca
Juárez”44. La defensa llega a rozar lo ridículo en algunas ocasiones y más si se
tiene en consideración que todo este asunto se ventila, con porcentajes considerables, en las primeras páginas.
Lo cierto es que “la cuestión de México se va embrollando más cada día” y
estaba a punto de romper la estabilidad del gobierno45, aunque enseguida se
defienden los ministeriales —”todo esto es un tejido de equivocaciones”46— y
dicen “podemos asegurar que estos rumores carecen de todo fundamento pues
sabemos de un modo auténtico, positivo, indudable, que el Trono y sus ministros se hallan en el más perfectísimo acuerdo sobre todo lo que tiene relación con
la cuestión mexicana”47 y, por eso, denuncian, la cuestión de México es sólo una
excusa: “Esta es una cantinela bien antigua, y este dualismo con que los partidos
hostiles al Gabinete actual vienen soñando desde hace 4 años”48.
Y el caso es que la decisión del conde Reus hace estallar la crisis desde el
primer día de mayo; es El Clamor Público, quien manifiesta una animadversión
evidente contra él, el primero que lo hace público anunciando que se dice que
ha dimitido, aunque la noticia estaba todavía sin confirmar49, a lo que enseguida
le contestan que “carece completamente de exactitud”50 o que “que todas las
noticias sobre la retirada de los españoles, proceden de un de un mismo punto,
Nueva York”51.
Mientras llega la confirmación, La Época es el único medio que no publica
el día 6 las informaciones de The Times en las que se proclama que “La acción
inmediata de los aliados en México es necesaria. (…) Felicitémonos al ver que la
intervención en México va a ser una realidad. Francia debe tomar su dirección”.
En otros se adorna con lo que publica The Morning-Post, “órgano del ministerio
inglés”, al respecto: “El tiempo de obrar, (…) ha llegado ya”52.
Estas declaraciones se aplauden desde el bando progubernamental, pero este
aplauso causa “lágrimas de dolor y vergüenza” en la oposición, ya que interpretan que lo “que pide el Times, órgano del gabinete de San James, es que Francia
se ponga al frente de la expedición, que la dirija y encamine a su fin, y de paso
44 La Esperanza: 1862/05/28, p. 1.
45 El Contemporáneo: 1862/05/01, p. 1.
46 La Correspondencia de España: 1862/05/02, p. 1.
47 La Correspondencia de España: 1862/05/07, p. 1.
48 La Época, 1862/05/05, p. 3.
49 El Clamor Público: 1862/05/01, p. 1: “De Veracruz escriben a un periódico norteamericano que el General Prim ha
enviado su dimisión. Ni damos pleno asenso a la noticia, ni nos parece inverosímil. Lo que tenemos por seguro es que la
conducta vacilante e indescifrable del Gobierno, no puede menos de colocar muy en breve, si no lo ha colocado ya, al Marqués
de los Castillejos en una posición a todas luces insostenible. Creemos más: creemos que todo lo que hubiera sido combatir en
vez de negociar, se hubiese adaptado perfectamente al carácter y a las inclinaciones del conde de Reus; así como, en nuestro
concepto, todo cuanto se refiera a negociaciones, pequeñas intrigas diplomáticas, luchas sordas y constantes con extraños
arregladores y fabricantes de protocolos, en lugar de planes de campaña y de vigorosas hostilidades, está absolutamente fuera de
las condiciones del temperamento y de las favoritas costumbres del caudillo a quien nos referimos”.
50 La Correspondencia de España: 1862/05/01, p. 1.
51 La Correspondencia de España: 1862/05/13, p. 1.
52 La Correspondencia de España y La Esperanza: 1862/05/01, p. 3.
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deplora que esto no se haya hecho desde el principio, con lo cual se hubieran
ahorrado tiempo y desgracias”53.
El día 9 ya se dice que las tropas españolas se han retrasado y el 10 se habla
“de los rumores que circulan desde ayer sobre los asuntos de México”, lo que le
hizo preguntar al general Pavía “lo que hay de cierto en el contenido del despacho telegráfico, en que se asegura que las tropas francesas avanzaban sobre la
capital de aquella Republica, mientras las españolas y las inglesas retrocedían a
Veracruz”, a lo que el “ministro de la Guerra contestó que ni el Gobierno español
ni el de Francia tenía noticia de tal suceso”54, por lo que no es difícil apoyar la
conclusión que saca El Contemporáneo: “No se sabe nada seguro de México, pero
lo que sí es cierto es que el papel que el gobierno obliga a España a representar
en la cuestión mexicana es ridículo. La situación se desarrolla sin ningún acierto
en un laberinto del que nos hacen creer que saldremos bien parados”55. Nótese
que el mismo día La Correspondencia sigue declarando que lo todo el mundo
cree “sobre la supuesta resolución del general Prim” es falso56.
Ante la insistencia de los ministeriales, y “para evitar equivocaciones en los
juicios”, El Clamor Público imparte una clase de geografía: “conviene saber que
el pueblo de Potrero, para donde había salido el general Prim, según los despachos, no está situado en el camino de Orizaba a México, sino en el de Orizaba
a Veracruz a ocho leguas de aquella población”. Por tanto, “es, pues, indudable
que el general Prim, solo o acompañado, ha retrocedido en vez de adelantar”57.
La Época, ante la evidencia, se rinde y reconoce, aunque discretamente en la
última página, que las tropas españolas han tomado un camino “diferente” que
las francesas.58
A partir de ese momento, el día 15 de mayo, “todo es confusión en este deplorable asunto”59 y los periódicos de oposición alcanzan los máximos índices de
noticias en un día con respecto a México de todo el periodo estudiado60, ante
el asombroso silencio de La Época —”el periódico que todo lo ve de color de
rosa”61—, un inútil desmentido de La Correspondencia y un discreto papel de La
Esperanza. Es entonces también cuando Olózaga en el congreso pregunta al gobierno “por qué un despacho telegráfico que le fue dirigido desde París el día 12
a primera hora de la tarde, no había llegado a su poder hasta ayer 14” y sostienen
que “la curiosidad del jefe de la minoría progresista era muy natural, pues en dicho telegrama se le decía: “que habiendo pedido el general Prim los buques para
reembarcar el cuerpo expedicionario contra México, había el general Serrano
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El Contemporáneo: 1862/05/08, p. 2.
El Clamor Público: 1862/05/10, p. 1.
El Contemporáneo: 1862/05/10, p. 1.
La Correspondencia de España: 1862/05/10, p. 2.
El Clamor Público: 1862/05/13, p. 1.
La Época: 1862/05/16, p. 4.
El Contemporáneo: 1862/05/15, p. 2. 60 La Democracia: 1864/08/17, p. 2.
Los días exactamente que más informaciones se publican son el 15, 17, 18 y 23 de mayo de 1862.
La Democracia: 1864/08/17, p. 2
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enviado al general Gasset con nuevos refuerzos y orden de encargarse del mando
superior de la expedición””62.
El gobierno, a través de Posada Herrera, reconoce que no sabía nada. El día
18 vuelven a transcribirse nuevas preguntas del diputado progresista acerca del
Tratado de Londres, las víctimas y el coste de la campaña63. A todo esto llama
La Correspondencia de España “terrible exageración”, ya que puntualiza que “De
nuestro ejército no han muerto dentro de México un centenar de individuos; y
los fondos entregados para la expedición en la Habana ascienden a veintinueve
millones de reales”64.
Estas acusaciones de Olózaga se producen cuando ya se tienen detalles incuestionables de la retirada de las tropas españolas y han sido publicados en
todos los periódicos, en el caso de La Correspondencia, en la cuarta, sin comentarios pero resumiendo muy bien todo lo sucedido a través de un vapor llegado
a Cádiz desde las Antillas.65
Esta información sí merece, por el contrario, comentarios en la de oposición,
la mayoría cargados de ácidos sarcasmos e ironía66 y en el caso particular de El
Clamor Público se publica además un suplemento dedicado íntegramente a México que incluye la rotunda sentencia: “He aquí la historia, la vergonzosa historia
de nuestra expedición”67. Mientras, el resumen del panorama periodístico del
acontecimiento lo dan los dos órganos ministeriales en sendos artículos publicados en sus respectivas primeras páginas el día 18.
Es en esos momentos cuando el gobierno reacciona contra la oposición periodística y ordena recoger El Honor, y se denuncia que el gobierno se ampara en
“los intereses de la patria” para no dar información al respecto68; y se reprueba la
censura que sufren, incluso, los partes telegráficos69.
Una vez que es evidente la retirada de las tropas españolas, la prensa vuelve
a su estado natural: cada medio defiende nuevamente sus líneas ideológicas
y sus intereses, por lo que se rompe la unidad de los ministeriales y la de la
oposición.
62 El Contemporáneo: 1864/06/18, p. 3.
63 El Clamor Público: 1864/06/18, p. 1.
64 La Correspondencia de España: 1864/06/20, p. 1.
65 La Correspondencia de España: 1862/05/17, p. 4.
66 Véanse por ejemplo: El Contemporáneo: 1862/05/17, p. 1: “¿Qué hay de México? Nada bueno se puede decir en el asunto.
Mientras los franceses van a México, los españoles vuelven a La Habana.”; “No acertando a defender la causa perdida del gobierno
en México, los periódicos ministeriales tratan de desautorizar nuestras justísimas acusaciones.”; El Contemporáneo: 1862/05/20, p.
1: “El ejército español ha hecho en lo que va de siglo dos retiradas memorables y con muchas coincidencias: la retirada de Godoy y
la última, de México, obra del duque de Tetuán.”; El Clamor Público: 1862/05/17, p. 1: “Convengamos en que esto ni es grave, ni
merece la pena de que nos incomodemos. La Unión servil así nos lo enseña.”; El Clamor Público: 1862/05/19, p. 2: “Acostumbrados
estábamos a ver que cada semana tenías ideas distintas; pero en este asunto; la variación ha sido cada dos horas.”; La Esperanza:
1862/05/24, p. 3: “En cuanto a noticias no tenemos hoy ninguna ni que dar ni que comentar: pronto tendremos demasiadas”; El
Clamor Público: 1862/05/23, p. 1: “he aquí los frutos presentes, anuncio seguro de otros mil igualmente satisfactorios para nuestra
Patria, que nos ha procurado la intentona anti-mexicana de la diplomacia odonelista”.
67 Suplemento a El Clamor Público: 1862/05/19, p. 1.
68 El Contemporáneo: 1862/05/20, p. 1.
69 La Esperanza: 1862/05/21, p. 2.
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Unos denuncian los motivos por los que Gran Bretaña retira sus tropas con
un texto sacado de The Times70 y otros defienden a España de las críticas que se
reciben a diario a través de la prensa francesa; El Clamor Público y La Esperanza
se reconcilian con Prim, el primero porque le sirve para apuntalar la crisis y el
segundo porque ya no cree poder hacer llegar al trono de México a su candidato;
unos aplauden las derrotas del ejército francés y otros las victorias; unos insisten
en que Prim actuó solo y otros dicen que con el beneplácito del gobierno; todos
comienzan a dar informaciones sobre el avance de las tropas francesas, etc. Y,
cuando el mes de mayo llega a su fin, tanto los medios de la oposición como los
ministeriales, ya habían encontrado nuevos motivos para hacer oposición o para
apoyar al gobierno lejos de las cuestiones mexicanas.
Otros géneros en la cuestión mexicana: “Traje corto de tela
de lanza azul México”71
Cualidad esencial de la prensa política en España es hacer que los asuntos políticos impregnen todas sus páginas y todas sus secciones. Por eso no es de extrañar
que la cuestión mexicana salga de los espacios dedicados a los temas nacionales
e internacionales para introducirse en otras, en muchas ocasiones con evidentes
intenciones satíricas y por otros motivos que veremos.
Un ejemplo sutil de sarcasmo es llevarlo a la sección de Variedades a través
de un presunto anuncio de modas, ya que si fuera pagado iría en la sección de la
publicidad, por lo que es intencionado. Además incluye una llamada de atención,
lo cual es excepcional en un periódico que no lleva nunca cuestiones de este tipo,
si no es como publicidad pagada en cuarta y alguna gacetilla. Probablemente el
texto del anuncio de esta sección haya sido sacado realmente, como dicen, “de un
periódico de modas”, pero es indudable que no le falta intencionalidad a El Clamor
Público cuando se detiene en describir los colores de la república mexicana, es decir, el mensaje podría ser algo así como “se lleva la bandera de México”, frente a la
francesa, claro72 y esta, además, no era la primera vez que utilizaba esta estrategia73.
Cuando la ironía tiene forma de coplillas, epigramas y versos, y se introduce
en las secciones de “Variedades” o “Gacetilla”, ya no cabe duda alguna de que su
intención es satírica. El Contemporáneo y El Clamor Público son los dos periódicos que más uso hacen de estas secciones, y el primero lo hace sobre todo durante
el mes de mayo de 186274.
Las coplillas que El Clamor Público publica en sus páginas se centran en tres
cuestiones distintas: las derrotas de los franceses, la imposición de la monarquía
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La Correspondencia de España: 1862/05/17, p. 1 y 1862/05/17, p. 3.
El Clamor Público: 1863/01/17, p. 3.
El Clamor Público: 1863/03/22, p. 3.
El Clamor Público: 1863/01/17, p. 3.
Véanse El Contemporáneo: 1862/05/14, p. 4; 1862/05/20, p. 4; 1862/05/18, p. 4.
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en México y la heroicidad de los habitantes de Puebla, de tal forma que cualquier
periódico gaditano de la Guerra de la Independencia habría suscrito las coplillas
con las que ridiculizan a las tropas francesas75, ya que aborrece que todo sea impuesto por Francia76.
Pero de entre todos los acontecimientos sucedidos en México el que más
conmovió a los españoles, al margen de la ejecución de Maximiliano, fue indudablemente el sitio de Puebla que hizo que su habitantes fueran comparados
constante y automáticamente con los héroes españoles que resistieron y vencieron a los franceses cincuenta años antes, e, independientemente de la ideología
del periódico, todos admiran el valor de sus gentes77.
Esta gesta de los mexicanos llevó a los periódicos progresistas a adherirse a
una colecta abierta “A favor de los emigrados mexicanos”78 que explica con solidaria emoción y admiración La Nación.
Por último, en cuanto a géneros peculiares, también destaca la aparición de
México en la publicidad y promoción de bibliografía acerca del país azteca, casi
todas en El Clamor Público, como consecuencia de que el conflicto armado puso
de moda, como el número 48 de Semanario Popular que contiene un artículo sobre “Las primeras empresas de Hernán Cortés en México”79; el 11 de Museo Universal, con un grabado de “Subida de la cordillera de Chiquitaste en México”80; el
número 16 con un grabado de “México: Orizaba, arrabales.”81; un “Interesante
folleto que dilucida si la monarquía constitucional es posible o conveniente en
aquel país. Se vende a real en las principales librerías de esta corte.”82, del que
se tiró una segunda edición83, o Historia y descripción de México84; un mapa de
Puebla85; y el anuncio de una conferencia86.
75 Véanse El Clamor Público: 1862/06/04, p. 3; 1863/05/28, p. 3; 1863/07/03, p. 3; 1863/07/14, p. 3
76 Véanse El Clamor Público: 1862/08/03, p. 3; 1863/06/02, p. 3; 1863/07/11, p. 3; 1863/07/31, p. 3; 1863/05/16, p. 3.
77 Véanse El Clamor Público 1863/05/20, p. 3; 1863/05/26, p. 3; 1863/06/04, p. 3; 1863/06/16, p. 3; 1863/06/17,
p. 3; 1863/06/20, p. 3; 1863/07/07, p. 3; 1863/07/19, p. 3.
78 La Nación: 1864/10/07, p. 4; 1864/10/09, p. 4; 1864/10/12, p. 4; 1864/10/21, p. 4; La Iberia: 1864/10/07, p. 4;
1864/10/08, p. 4; y 1864/10/21, p. 4.
79 El Clamor Público: 1863/02/06, p. 3.
80 El Clamor Público: 1863/03/01, p. 3.
81 El Clamor Público: 1863/04/15, p. 3.
82 El Clamor Público: 1862/04/20 p. 4; 1862/04/22, p. 4; 1862/04/24, p. 4; 1862/04/27, p. 3; 1862/04/29, p. 2;
1862/04/30, p. 4.
83 El Clamor Público: 1862/05/02, p. 4; 1862/05/18, p. 4: “Cuestión de México”: “Agotada la primea edición, se ha tirado la
segunda de este interesante folleto en que se dilucida si la monarquía constitucional es conveniente y posible en aquel País, bajo el
punto de vista de los intereses mexicanos y de la política española. Se vende a real en las principales librerías de esta corte”.
84 La Democracia: 1864/10/31, p. 4.
85 El Clamor Público: 1863/06/02, p. 3: “Hemos recibido con gusto el plano militar de Puebla, indudablemente la publicación
más oportuna de las actuales circunstancias, en que tan interesados estamos todos en la suerte de los patriotas mexicanos.
En un trabajo hecho con exactitud, limpieza y buen gusto, que por el ínfimo precio de p. 4 rs. Puede adquirirse, así
en las librerías de los señores Durán, Moro, López, Bayllere y en la Publicidad como dirigiéndose a D. J. Iñiguez, calle
de las Salud, núm. 8, tercero.”.
86 El Clamor Público: 1863/01/17, p. 3: “Sesiones científicas y literarias. El mismo día a las diez de la noche se
ocupará don Enrique Sagarminaga, de la “Metalurgia y sistema de laboreo de minas en la República mexicana: productos
naturales y espontáneos de su suelo, animales y plantas””.
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La Iberia en 1864: “El archiduque Maximiliano, presunto
Emperador de México”87
Durante el año de 1864, como ya habíamos indicado, La Iberia incrementa
el número de informaciones referidas a la cuestión mexicana, mientras que el
resto de los periódicos analizados las disminuye en torno a un veinte o treinta
por ciento. Tras estudiar sus referencias al país americano, que supera el medio
millar, se puede comprobar que, aunque México es la cuestión de fondo en
todas ellas, la realidad es que más de la mitad son referencias a Maximiliano y
otra cuarta parte son noticias más o menos extensas acerca del desarrollo de las
campañas militares de los ejércitos franceses en territorio mexicano, en las que se
dan detalles del número de soldados, movimientos de tropas, enfrentamientos,
victorias o derrotas de ambas partes, etc.
Este interés inusitado de La Iberia por el nuevo emperador de los mexicanos
no es debido, ni mucho menos, a la importancia intrínseca de Maximiliano, ni
en México ni en el panorama internacional, sino que todo lo que se refiere a él
se utiliza para reforzar la marcada tendencia progresista del medio y, en este
caso en particular, para afianzar explícitamente su ideología, sino republicana, sí
abiertamente antimonárquica88.
La imagen de Maximiliano que presenta este medio es la de un hombre que
se ha vendido a Napoleón III89. Claro, que está seguro y denuncia, con toda la
ironía de que es capaz, que la corona realmente no es un regalo, ya que es evidente que el empréstito lo “pagará el pueblo mexicano”, explica detalladamente
el reparto y concluye que “el negocio, como se ve, es magnífico y redondo para
los mexicanos”90.
Esta idea la hace más evidente todavía El Clamor Público que se hace eco de
lo que publican otros periódicos de su tendencia91. Esto cuando no se le acusa a
“este ilustre personaje” de haber “decidido ir a América para librarse de ingleses
y hacer fortuna92 y a La Iberia no se le pasa por alto destacar otras artimañas que
según parece el gobierno francés podría haber utilizado para lograr que el archiduque aceptara el trono mexicano”93.
Hay, además, otros aspectos que explota la prensa de oposición para desprestigiar a Maximiliano. Los que más juego periodístico dan son los que se
refieren a las peripecias del archiduque hasta embarcar rumbo a México, con
comunicados y desmentidos constantes acerca de fechas y retrasos en los anun87 Título de un artículo publicado en La Iberia: 1864/04/06, p. 2.
88 La Iberia: 1864/06/19, p. 2. Véase también La Iberia: 1864/04/20; p. 3
89 La Iberia: 1864/02/28; p. 2.
90 La Iberia: 1864/03/30; p. 2.
91 El Clamor Público: 1864/04/09; p. 3. Esta misma idea la vierte La Iberia que dice que al Palacio de Miramar el
dinero llega de Francia (La Iberia: 1864/04/14, p. 3).
92 La Iberia: 1864/04/14, p. 3.
93 El Clamor Público: 1864/02/12, p. 2.
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La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
cios de partida y, como dice La Iberia, “tantas veces se ha puesto en camino dicho señor, que nosotros le creemos ya de vuelta”94. A este estado de confusión
se une una enfermedad que se presume leve e incluso falsa y La Iberia con todo
ello construye una especie de diario interno con una serie de breves y despachos telegráficos95 que le llevan a conjeturar que “No debe ser bueno tampoco
el estado moral de Maximiliano”96. Hay que hacer constar que siete de estos
breves los da como informaciones, independientes unas de otras, en tres días,
el 13, 14 y 16 de abril. El 14, también en la tercera página, desarrolla más la
relación entre el dinero francés y la especulación acerca de si la “calentura” era
verídica o no.
Por fin, todas estas noticias culminan con otra que se titula “Viaje del
archiduque”97. Y, cuando por fin marcha, no deja de hacer notar irónicamente el
acontecimiento, a la vez que ameniza la información haciendo referencia y comentando algunas canciones populares que circulan por Francia e Italia98, critica
su discurso de investidura99o, directamente, el nombramiento en sí100.
Otra cuestión que mueve a La Iberia a insertar las más duras críticas a través
del sarcasmo y la ironía son las adhesiones de los ambiciosos que venden a su
país, México, para medrar a la sombra de un emperador impuesto y extranjero y
no le cabe duda de que “si el Emperador Maximiliano encuentra medio de crear
puestos más elevados, los notables se sacrificarían de nuevo”101. No obstante, el
medio que más hace patente la ambición desmedida es El Clamor Público y, en
concreto, refiriéndose a Maximiliano102.
También en el año 1864 el reconocimiento del reino de Italia por Maximiliano como emperador de los mexicanos sirve de excusa a La Iberia para volver a
deslegitimarlo, a la vez que, por el contrario, legitima a Víctor Manuel103.
Por último, el recibimiento ofrecido por los mexicanos a su nuevo emperador es una de las cuestiones que más afila la pluma de los redactores de La
Iberia. Sus ironías y sarcasmos chocan de frente con las crónicas de La Época
y palidecen ante la claridad de exposición de La Democracia de Emilio Castelar. Así, La Época relata la que describe como apoteósica llegada de Maximiliano y Carlota104, mientras que La Iberia, que jamás osaría llamar en sus
páginas al archiduque por el título de Maximiliano I, cuenta un panorama
94 La Iberia: 1864/01/31, p. 3.
95 La Iberia 1864/04/13, p. 3; 1864/04/13, p. 3; 1864/04/14, p. 3; 1864/04/14, p. 3; 1864/04/14, p. 3; 1864/04/15, p.
3; 1864/04/16, p. 3.
96 La Iberia: 1864/03/29, p. 2.
97 La Iberia: 1864/04/20, p. 3.
98 La Iberia: 1864/04/15, p. 2.
99 La Iberia: 1864/04/15, p. 2-3.
100 La Iberia: 1864/04/15, p. 3.
101 La Iberia: 1864/07/06, p. 2.
102 El Clamor Público: 1864/01/21, p. 3.
103 La Iberia: 1864/08/30, p. 2.
104 La Época: 1864/07/12, p. 2.
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radicalmente opuesto105 y La Democracia106 dibuja un ambiente simplemente
desolador.
1867: “Un triste epílogo”107. La ejecución de Maximiliano
renueva el interés por México
Durante el año de 1867 el tema “cuestión mexicana” se reactiva en la prensa
española, pero, pese a lo que cabe suponer y a priori puede parecer, no es el ajusticiamiento de Maximiliano lo que motiva su vuelta a los papeles duplicando de
sobra el número de unidades periodísticas del año anterior. Es la primera vez,
en todo el periodo revisado, que México en sí mismo, su política, su economía,
etc. se había convertido en el segundo tema más estudiado, aunque con un interés muy próximo al que seguían suscitando los acontecimientos militares. De
hecho, la muerte de Maximiliano no incrementa el volumen de piezas periodísticas, pero sí desvía el centro de atención durante los meses de junio y julio,
hasta el punto de que México está presente en casi la totalidad de los ejemplares
y cada día con varias referencias independientes a este país. No obstante, en
general, las informaciones más extensas no son acerca del final del emperador,
aunque cuando la noticia está cerca de confirmarse o cuando ya prácticamente
no hay dudas sí aumenta no sólo el número de textos, sino que también lo hace
espectacularmente su extensión.
México reaparece por tanto con fuerza en las páginas de los tabloides desde el
sitio de la capital por el ejército juarista, la toma de Puebla y el sitio de Querétaro.
Y, cuando deja de haber noticias del emperador desde allí, ni siquiera aparece en
la primera página, ya que no era la primera vez que se dejaba de tener noticias de
su paradero. Así, por ejemplo, La Política anuncia en su primera página a finales
de enero que no sabe a qué atenerse con respecto al paradero de Maximiliano108,
mientras que La Época es siempre más optimista109; en marzo, La Política dice,
también en primera, que el 25 del mes anterior había salido de Querétaro110,
mientras que La Época matiza por “noticias recibidas de Nueva York” que “el
emperador Maximiliano se hallaba el 21 de febrero en Querétaro”111; y en abril
se publicaba que seguía en Querétaro112, pero se empieza a matizar que la información proviene de “La ‘Agencia Havas’”113, es decir, de Francia.
A partir de ese momento todo es confusión y se suceden noticias contradictorias. Tanto es así que los periódicos españoles se declaran incapaces de saber
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La Iberia: 1864/07/03, p. 3.
La Democracia: 1864/07/23, p. 1.
“Un triste epílogo”, en La Época: 1867/07/12, p. 2.
La Política: 1867/01/26, p. 1.
La Época: 1867/01/25, p. 3; 1867/01/26, p. 3; y 1867/02/04, p. 2.
La Política: 1867/03/15, p. 1.
La Época: 1867/03/15, p. 3.
La Política: 1867/04/05, p. 3.
La Época: 1867/04/05, p. 3.
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La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
qué es lo que realmente sucede: “No es posible juzgar por las indicaciones tan
concisas del telégrafo del verdadero estado de las cosas en México”114.
Y si el telégrafo no aclara las cosas, tampoco las otras fuentes que usan los periódicos y que son fundamentalmente otros periódicos: si son norteamericanos
se les acusa de ser partidarios de Juárez y, por tanto, no inspiran confianza alguna115; pero, si son franceses, tampoco serán imparciales; si se citan informaciones
de The Times, no se confirman; también se habla de “diarios de La Habana” que
“no aclaran”116; y el 6 de mayo, después de toda esta lluvia de informaciones,
contrainformaciones, confirmaciones y desmentidos, se llega a decir que “desde el 22 de Marzo nada se sabe de lo ocurrido alrededor de Querétaro”117. Las
primeras informaciones nada favorables al imperio a las que parece darse cierta
credibilidad son austriacas118.
Así, las informaciones o rumores acerca de la suerte de Maximiliano en Querétaro comienzan el día 19 de abril de 1867, se intensifican con fuerza en junio
y julio, y hasta agosto, se mantiene la intensidad. A partir de ese momento sólo
hay referencias puntuales que ilustran el acontecimiento y se cierra el año con
noticias sobre el traslado del cadáver. Así La Época publica 97 unidades periodísticas119 y La Política 47120 que conciernen directamente al destino del emperador, amén de otros textos que se refieren a México, a los enfrentamientos de
los ejércitos, a política española, etc. El interés que el hecho suscita lleva a que
algunos días se publiquen varias piezas distintas sobre el tema que podríamos
llamar “muerte de Maximiliano”.
114 La Época: 1867/04/06, p. 3.
115 La Época: 1867/06/02, p. 3; La Política: 1867/03/28, p. 3.
116 La Época: 1867/05/04, p. 3.
117 La Época: 1867/05/06, p. 3.
118 La Época: 1867/05/16, p. 3.
119 La Época: 1867/04/19, p. 2; 1867/04/22, p. 1; 1867/04/24,p. 4; 1867/05/04, p. 3; 1867/05/07, p. 3; 1867/05/10, p. 3;
1867/05/20, p. 3; 1867/05/21, p. 3; 1867/05/27, p. 3; 1867/05/29, p. 3; 1867/05/31, p. 2; 1867/06/02, p. 3; 1867/06/02, p.
3; 1867/06/03, p. 2; 1867/06/04, p. 3; 1867/06/05,p. 4; 1867/06/06, p. 3; 1867/06/07,p. 4; 1867/06/07, p. 2; 1867/06/08,
p. 2; 1867/06/08, p. 2; 1867/06/08, p. 3; 1867/06/10, p. 3; 1867/06/12, p. 3; 1867/06/12,p. 4; 1867/06/13, p. 3;
1867/06/14,p. 4; 1867/06/15, p. 3; 1867/06/15,p. 4; 1867/06/16,p. 4; 1867/06/19, p. 3; 1867/06/19,p. 4; 1867/06/21, p. 2;
1867/06/21, p. 3; 1867/06/22, p. 3; 1867/06/23, p. 3; 1867/06/25, p. 3; 1867/06/26, p. 3; 1867/06/27, p. 2; 1867/06/28, p.
3; 1867/06/30, p. 2; 1867/06/30, p. 3; 1867/07/05, p. 3; 1867/06/06, p. 3; 1867/07/07, p. 1; 1867/07/07,p. 4; 1867/07/08,
p. 1; 1867/07/08, p. 1; 1867/07/09, p. 2; 1867/07/09, p. 3; 1867/07/10, p. 2; 1867/07/10, p. 3; 1867/07/11, p. 3;
1867/07/12, p. 2; 1867/07/12, p. 3; 1867/07/14, p. 3; 1867/07/16, p. 2; 1867/07/17, p. 3; 1867/07/19, p. 3; 1867/07/22, p.
2; 1867/07/23, p. 2; 1867/07/24, p. 3; 1867/07/26, p. 2; 1867/07/27, p. 2; 1867/07/29, p. 3; 1867/07/31, p. 3; 1867/08/02,
p. 2; 1867/08/03, p. 2/p. 3; 1867/08/06, p. 2; 1867/08/08, p. 3; 1867/08/13, p. 3; 1867/08/21, p. 3; 1867/08/26, p. 2;
1867/09/04, p. 3; 1867/09/07, p. 3; 1867/09/10, p. 3; 1867/09/17, p. 1; 1867/09/21, p. 3; 1867/09/25, p. 2; 1867/09/25, p.
2; 1867/09/26, p. 3; 1867/10/05, p. 2; 1867/10/11, p. 2; 1867/11/05, p. 3; 1867/11/09, p. 3; 1867/11/16, p. 2; 1867/11/22,
p. 3; 1867/11/22, p. 3; 1867/11/23, p. 3; 1867/12/04, p. 3; 1867/12/07,p. 4; 1867/12/12, p. 3; 1867/12/17, p. 3; 1867/12/18,
p. 3; 1867/12/19, p. 3; 1867/12/20, p. 3; 1867/12/23, p. 3; 1867/12/24, p. 3.
120 La Política: 1867/01/26, p. 1; 1867/03/07, p. 1; 1867/03/07, p. 1; 1867/03/15, p. 1; 1867/03/28, p. 3; 1867/04/02, p.
2; 1867/04/03, p. 2; 1867/04/05, p. 3; 1867/06/18, p. 3; 1867/06/21, p. 3; 1867/06/23, p. 3; 1867/06/25, p. 1; 1867/06/26,
p. 1; 1867/06/28, p. 3; 1867/06/29, p. 2; 1867/07/02, p. 3; 1867/07/052; 1867/07/05, p. 2; 1867/07/06, p. 2; 1867/07/08,
p. 1; 1867/07/09, p. 3; 1867/07/10, p. 2; 1867/07/14, p. 2; 1867/07/17, p. 1; 1867/07/18, p. 1; 1867/07/20, p. 1;
1867/07/22, p. 1; 1867/07/27, p. 1; 1867/07/29, p. 1; 1867/07/31, p. 1; 1867/08/01, p. 1; 1867/08/02, p. 1; 1867/08/02, p.
1; 1867/08/03, p. 1; 1867/08/03, p. 1; 1867/08/05, p. 1; 1867/08/28, p. 1; 1867/09/02, p. 2; 1867/09/04, p. 2; 1867/11/20,
p. 2; 1867/12/20, p. 2.
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No existen sólo diferencias en cuanto al número de inserciones en ambos
papeles, sino que además en el primero son, por lo general, bastante más extensas, lo que es un indicativo de la importancia que para este medio tiene
el suceso. Por otro lado, el hecho de que, por ejemplo, La Política contenga
menos información y más breve al respecto no es sinónimo de falta de interés,
ya que este queda demostrado al comprobar que la mayoría de sus notas son
en primera página, el resto en segunda y sólo puntualmente saltan a la tercera.
Por ello, se puede concluir que para ambos la muerte de Maximiliano es una
noticia de primera magnitud, fundamentalmente durante los meses de junio
y julio.
Desde que a primeros de abril se publicara que “la familia de Maximiliano le
recomienda con urgencia que regrese a su país”121 lo más relevante de la publicación de informaciones con respecto a la muerte de Maximiliano es, paradójicamente, la falta de información y la desinformación, hasta el punto de que la
misma muerte se anuncia y desmiente en varias ocasiones en todos los papeles,
en decenas de contradicciones122.
Aún después de todo esto, y ante la evidente falta de información contrastada y veraz que están ofreciendo a sus lectores, se ven obligados a recapitular y
se aventuran a decir que todo solo se pueden atener a “conjeturas”123 y suposiciones124, lo cual no es obstáculo para que sigan dando noticias contradictorias
como veraces125.
El caso es que, en el fondo, los mismos que publican la incertidumbre sobre
su muerte la dan por cierta126 y la vuelven a negar cuando el acontecimiento
periodístico es precisa y literalmente “sobre la muerte de Maximiliano”127o se
mantiene como sujeto de las acciones que publican y, por lo tanto, se entiende
que está vivo128.
Los últimos días de junio renace la esperanza al anunciarse que “el emperador Maximiliano se va a embarcar o está próximo hacerlo hacía Europa”129 y
de hecho, sólo un día después, “Se confirma que Maximiliano se ha embarcado
a Europa”130. El número inmediatamente posterior vuelve a hablar de que las
noticias son “difusas y contradictorias”131 para concluir, el último día de junio,
121 La Política: 1867/04/03, p. 2.
122 La Época: 1867/04/24, p. 4; 1867/05/10, p. 3; 1867/05/04, p. 3; 1867/05/10, p. 31867/05/20, p. 3; 1867/05/21, p. 3;
1867/05/27, p. 3. 1867/05/29, p. 3; 1867/05/31, p. 2; 1867/06/02, p. 3; 1867/06/02, p. 3; 1867/06/04, p. 3; 1867/06/05, p. 4.
123 La Época: 1867/06/08, p. 3.
124 La Época: 1867/06/15, p. 4.
125 La Época: 1867/06/06, p. 3; 1867/06/15, p. 4; y 1867/06/19, p. 3; La Política: 1867/06/18, p. 3; y 1867/06/21, p. 3.
126 La Época: 1867/06/07, p. 2.
127 La Época: 1867/06/10, p. 3.
128 La Época: 1867/06/19, pp. 3-4; 1867/06/22, p. 3.
129 La Época: 1867/06/25, p. 3.
130 La Época: 1867/06/26, p. 3; La Política: 1867/06/25, p. 1: “Al fin parece ha logrado salvar la vida el desgraciado de
Maximiliano, (…) se dice que el soberano vencido había sido condenado a la pena de destierro y se había embarcado ya para
Europa”.
131 La Época: 1867/06/28, p. 3.
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que “Maximiliano no se ha embarcado hacía Europa, sigue preso, y lo único
que se sabe es que vive aún”132 y que no se sabe qué le espera133.
Sin embargo, La Política, que ante toda esta barahúnda informativa prefiere
mantener silencio en vez de azuzar el fuego de la incertidumbre y desinformación, se atreve antes que La Época a publicar los “siniestros rumores” que circulan
por todas las cortes europeas acerca de la ejecución de Maximiliano, considerada
“un hecho consumado”134. El periódico más moderado prefiere esperar quince
días en dar el fusilamiento por “confirmado”135, aunque luego aporta nueva confusión al reproducir noticias “de un diario de París” que “afirma que Maximiliano
no había sido fusilado, sino ahorcado en las Murallas mismas de Querétaro”136.
Los rumores dejan de serlo al citar como fuente de una nueva confirmación a la
“Gaceta oficial de Viena del 1º del actual”137.
Todos los periódicos que con su adjetivación habían condenado implícitamente la ejecución rinden homenaje a Maximiliano I con la publicación
de extensas y honorables biografías del ejecutado con el mismo título, “El
archiduque de Austria: Fernando Maximiliano José”138, pero uno en la cuarta
y el otro en primera. La Época, además, publica tan sólo dos días después un
artículo titulado “Maximiliano y Juárez”139 en el que se resalta la sabiduría,
la tolerancia y la prudencia como cualidades personales de Maximiliano y su
valor y pericia como cualidades militares, además de recordar que había sido
vencido por la traición y no por las armas. Por su parte, de Juárez se ensalza
su gran fuerza de voluntad, sólo equiparable a sus rencores, que deslucen totalmente todo lo honorable que había conseguido tras cinco años de lucha.
Sin embargo, La Política en el mes anterior, antes de confirmarse el desenlace,
había dedicado un espacio considerable a publicar una semblanza del mexicano, “indio de pura cepa” y que “pertenece a una de las tribus más antiguas
de su raza”, introduciéndola con las siguientes palabras: “Creemos oportuno
delinear a grandes rasgos la figura del personaje que, después de haberse opuesto con una tenacidad impropia del débil carácter indio al establecimiento y
consolidación del Imperio de Maximiliano, ha vuelto a ponerse al frente de
la república mejicana”140, que, a pesar de los prejuicios raciales propios de su
tiempo, no deja de ser positiva. La ejecución de Maximiliano acaba con los
pocos defensores que le quedaban en la prensa española al mexicano, ya que
en junio se había suspendido la prensa progresista y La Política era el único
132 La Época: 1867/06/30, p. 2.
133 La Época: 1867/06/30, p. 3. La Política lo refiere más o menos con las mismas palabras: “todavía no ha cesado la
incertidumbre acerca de la suerte definitiva que habrá cabido al infortunado Maximiliano” (1867/06/29, p. 2).
134 La Política: 1867/06/23, p. 3.
135 La Época: 1867/07/05, p. 3.
136 La Época: 1867/07/06, p. 3.
137 La Política: 1867/07/05, p. 2.
138 La Época: 1867/07/07, p. 4; La Política: 1867/07/08, p. 1. Véase también La Época: 1867/09/17, p. 1.
139 La Época: 1867/07/09, p. 2.
140 La Política: 1867/06/15, p. 2.
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representante periodístico que, cuando menos, no miraba del todo mal la posibilidad de un gobierno republicano democrático en México.
Todo se cierra, como el título de otro largo artículo, con “Un triste epílogo”,
en el que se reconoce que “se han desvanecido las esperanzas que en otros órganos nos habían infundido sobre la suerte de Maximiliano” bajo la firma de J.
Mola y Martínez, que es una de las pocas ocasiones en las que aparecen trabajos
firmados141.
Terminada la alta expectación de la prensa española ante el final del emperador, los periódicos se centran ahora en dos aspectos independientes: el posible
futuro de México y el regreso del cadáver de Maximiliano a Europa que incluye
recopilaciones ya más detalladas y contrastadas de sucesos que no se pudieron
confirmar, como de la batalla de Querétaro142, del consejo de guerra que había tenido el emperador143, de la ejecución144 de la que no se reciben “noticias
oficiales”145 hasta el día 19 de julio, cartas supuestamente enviadas antes de su
ejecución o últimas voluntades146; y otras novedosas del traslado en sí, a lo que
se añaden detalles de todo ello.
Todo es tratado con tintes especialmente morbosos en La Época al que le
falta tiempo para reproducir “una conmovedora reseña” del fusilamiento de un
diario de Nueva Orleáns que a su vez lo recogió de uno de Querétaro. Todo ello
precedido de una introducción propia en la que se insiste en que “el conjunto
de este relato prueba su autenticidad, y es imposible leerlo sin un sentimiento de
compasión profunda y admiración, valor y espíritu religioso. A México no se le
perdonará en la vida tal crimen y la Europa tomará venganza de tan abominable
atentado” y “relata los últimos días del emperador y sus caudillos y el sentimiento
de amor y resignación hacia su amada Carlota”147; que “sufrió una doble agonía,
que durante su estancia en prisión había sido tratado con grandes inhumanidades” y que, sin embargo, “siempre se mostró sereno, sereno, digno y paciente”148;
que “exclamó que el día estaba hermoso, perfecto para su muerte”, que “los tres
sentenciados se habían vestido con esmero” y que “en el momento de la ejecución el emperador se situó en el centro y sus generales a los costados”149.
Así, también se pueden seguir paso a paso cada uno de los pormenores del
traslado de los restos del emperador a Europa de forma bastante sensacionalista
141 La Época: 1867/07/12, p. 2.
142 La Política: 1867/07/14, p. 2; La Época: 1867/07/08, p. 1; 1867/08/08, p. 3.
143 La Política: 1867/07/31, p. 1; 1867/08/02, p. 1; 1867/08/03, p. 1; 1867/08/03, p. 1; 1867/08/05,p. 1; 1867/07/14, p. 3;
La Época: 1867/07/24, p. 3; 1867/07/26, p. 2; 1867/07/31, p. 3; 1867/08/03, p. 2 y p. 3; 1867/08/06, p. 2; 1867/08/08, p. 3.
144 La Política: 1867/07/10, p. 2; 1867/07/17, p. 1; 1867/07/31, p. 1; 1867/08/02, p. 1; La Época: 1867/07/08, p.
1; 1867/07/10, p. 2; 1867/07/31, p. 3; 1867/08/06, p. 2; 1867/08/08, p. 3.
145 La Época: 1867/07/19, p. 3.
146 La Política: 1867/09/04, p. 2; La Época: 1867/07/12, p. 3; 1867/07/29, p. 3; 1867/08/03, p. 2 y p. 3; 1867/09/04,
p. 3; 1867/09/10, p. 3; 1867/11/16, p. 2; y 1867/12/23, p. 3.
147 La Época: 1867/07/10, p. 2.
148 La Época: 1867/07/24, p. 3.
149 La Época: 1867/07/31, p. 3. Los ajusticiados con Maximiliano fueron los generales Miramón y Mejía.
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por parte de La Época y más escueta y discreta por La Política: que fue el capitán
estadounidense Roe “quien reclamó los restos del infeliz archiduque para entregarlos al capitán de la fragata austriaca Elisabeth, anclada en Veracruz”150, la partida del almirante Teghetoff “con la escuadra austriaca con el fin de reclamar el
cadáver de Maximiliano”151, que “se dice que Juárez no puede, aunque quisiera,
entregar el cuerpo del general Maximiliano porque, siguiendo la costumbre usada en México con todas las personas que mueren fusiladas, el cuerpo de Maximiliano ha sido enterrado en cal viva y a estas horas se hallará consumido”152, que
“el cadáver del emperador Maximiliano ha llegado a Veracruz” y está embalsamado153, que “el médico del ejército de Escobedo es quien ha embalsamado el cuerpo de Maximiliano, colocado hoy en un féretro y envuelto en un sudario de los
más miserables”154 y, para más señas, “que para embalsamar el cuerpo de Maximiliano han necesitado los dos médicos, Rivadeneira y Vicente, siete días”, porque “habiendo atravesado varias balas el tórax y abdomen, exigía gran cuidado la
operación. Se ha empleado el método de embalsamar egipcio”155, que “el féretro
que encierra su cadáver embalsamado tiene un cristal que permite ver la noble
faz del emperador de México”156, se confirma que “los restos de Maximiliano van
a se devueltos a su familia”157, que el barón Magnus acompañaría el cadáver hasta
Veracruz158y que el cuerpo “está en poder de Juárez hasta que sea rescatado por
el gobierno de Austria”159, que “Teghetoff ya va camino Veracruz”160, que ha llegado a Santa Cruz de Tenerife “la fragata de guerra austriaca La Navara” que ha
“de recoger en México los restos mortales del infeliz Maximiliano”161, que dicha
fragata llega a México162, que apuntan que “Juárez había resuelto al fin entregar a
Austria los restos mortales del infeliz Maximiliano”163, que, después de diferentes
problemas y negociaciones164, por fin ha partido la Navara rumbo a Europa con
“el cuerpo de Maximiliano que está mutilado”165 y su recorrido y escalas166, así
como distintos actos y programas establecidos para recibir sus restos167.
150 La Política: 1867/07/17, p. 1.
151 La Época: 1867/07/10, p. 3.
152 La Política: 1867/07/20, p. 1.
153 La Política: 1867/07/27, p. 1.
154 La Política: 1867/09/02, p. 2.
155 La Época: 1867/08/13, p. 3.
156 La Época: 1867/09/10, p. 3.
157 La Época: 1867/07/26, p. 2.
158 La Época: 1867/08/13, p. 3.
159 La Época: 1867/08/02, p. 3.
160 La Época: 1867/08/21, p. 3.
161 La Época: 1867/08/26, p. 2.
162 La Época: 1867/09/21, p. 3.
163 La Época: 1867/09/25, p. 2. Véase también La Época: 1867/09/26, p. 3.
164 La Época: 1867/10/11, p. 2; 1867/11/05, p. 3; y 1867/11/09, p. 3.
165 La Época: 1867/12/19, p. 3.
166 La Política: 1867/11/20, p. 2; La Época: 1867/11/22, p. 3; 1867/11/23, p. 3; 1867/12/04, p. 3; 1867/12/07, p. 4;
1867/12/12, p. 3; 1867/12/18, p. 3; 1867/12/20, p. 3.
167 La Época: 1867/07/23, p. 2; 1867/09/07, p. 3; 1867/12/23, p. 3.
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Mª del Pilar García Pinacho
Como apreciamos en lo ya extraído de los textos, en la adjetivación predominan los términos dramáticos para referirse a Maximiliano, como “desgraciado”,
“malogrado”, “infeliz”, “triste” o “infortunado”, igual que para la ejecución se
usan “sangrienta”, “horrible”, “dramática”, “trágica” o “dolorosa”. De la misma
manera, a partir de que se extienden los rumores de la muerte del emperador se
comienzan a utilizar los mismos adjetivos para referirse, primero al “imperio” y
después a “México”, hasta el punto que La Política le dedica un artículo titulado
“El drama de México”168. El simple hecho de que le dedique un artículo con
título es de destacar, ya que es absolutamente insólito que las informaciones u
opiniones vertidas en cuanto a lo que hemos llamado “cuestión mexicana” lleven
título, sino que suelen ir, junto con otros asuntos diversos y que nada tienen por
qué ver con México, bajo el epígrafe común de una sección, comúnmente en
1867 “parte política” o “segunda edición”, como hemos visto.
No es de extrañar este interés ya que la situación del país tras la muerte de
Maximiliano se describe cuanto menos trágica: “La discordia se pasea triunfante por México. Crecen las divisiones intestinas. Los vencedores se aprestan a
devorarse unos a otros”169; “la guerra civil y la anarquía continuarán allí como
siempre” y “es imposible restablecer el orden en aquel desgraciado país”170; “Las
noticias que recibimos hoy de México siguen siendo tristísimas”171; o “entregado
al desconcierto y a la anarquía, a pesar de sus severidades y venganzas del gobierno, o a causa de ellas mismas”172.
El análisis del futuro de México lo hace La Época: “La pregunta que hoy se
hace todo el mundo es la de quién intervendrá en América después de la retirada
de Francia” y le parece que solo queda “la opción de España, que lo que quiere
es que la cuestión del pacífico termine de una manera honrosa”, aunque da por
“imposible toda intervención” y se lamenta, en definitiva, de “que vaya a quedar
en manos de Estados Unidos cuando estos quieran”173.
Precisamente la intervención de Estados Unidos es criticada de forma unánime en la prensa española y a ello dedica La Política un artículo editorial titulado
“Un nuevo estado en América”174 y que reproduce y comenta La Época175al día
siguiente en una de las escasas primeras páginas que este diario conservador dedica a la “cuestión mexicana”.
Pero las críticas a los Estados Unidos y su intervención en México no eran
nuevas: “Qué podemos decir de la injusta guerra, en la cual están muriendo a
millares, empleada para tiranizar pueblos libres, en las insalubres playas de la
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La Política: 1867/06/29, p. 2.
La Política: 1867/07/31, p. 1.
La Política: 1867/08/20, p. 2.
La Política: 1867/09/19, p. 2.
La Política: 20/10/1867, p. 2.
La Época: 1867/07/06, p. 2.
La Política: 1867/07/29, p. 1.
Véase “Un nuevo Estado político”, en La Época: 1867/07/30, p. 1.
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La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
República Mexicana. Debido a la ambición de los norte-americanos, olvidaron
los consejos del gran Washington, fundador de aquella República, haciéndose
conquistadores”176.
En conclusión, para la prensa española la cuestión mexicana es un “suceso
noticiable” de interés notable porque lo es para todos los medios analizados,
por el prolongado espacio temporal que ocupa, por el espacio físico en relación
a la totalidad del campo de estudio y con respecto a otros temas que centran su
atención, por la cantidad de referencias existentes, por la variedad de géneros
periodísticos y secciones en que se halla, porque se abren secciones propias para
tratarlo y porque se inserta con una frecuencia baja pero significativa en las primeras páginas de los diarios, y lo es también, y de manera muy especial, porque
lo convierten en la mayoría de los casos en una cuestión española, por cuanto es,
como se ha dicho, un acontecimiento de sumo interés como elemento esclarecedor de la política española en sus antiguas colonias y como paradigma de una
diplomacia que busca su lugar al lado de las grandes potencias europeas por la
incontrolable emergencia de un poderoso continente en ultramar.
Es destacable, además, la evidente desinformación que genera el modo de
hacer periodismo en el periodo estudiado: no se contrastan informaciones, unos
periódicos desmienten a otros, se publican multitud de rumores que luego ni se
desmienten ni se confirman y cada uno se muestra fiel a sus propios intereses
partidistas.
Por último, esta cuestión es asimismo un acontecimiento valioso objetivamente para poder apreciar la debilidad de los gobiernos españoles ante una oposición inflexible, constante, valiente y corrosiva que, poco después, hizo posible
el triunfo de una revolución en España, la de septiembre del 68, llamada “la
Gloriosa”.
176 El Clamor Público: 1863/01/17, p. 2.
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Anexo fotográfico
A la prensa de oposición se la
ahoga con denuncias, multas y
suspensiones más o menos prolongadas.
Portada de La Iberia (27 de
agosto 1864, p. 1) en donde
denuncia que al periódico se le
somete a un Consejo de Guerra
Ordinario.
La Nación, 8 de octubre de 1864, p. 1.
La composición de los periódicos propia del
periodo, fruto de los condicionantes técnicos e
ideológicos, obliga a analizar sus contenidos
en función de variables particulares.
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La prensa Española ante la Cuestión Mexicana
La prensa ilustrada también se hizo
eco de la cuestión mexicana, como
este retrato titulado “Forey.—General en Jefe de las fuerzas expedicionarias de Francia en Méjico”
(Suplemento El Panorama Universal
a El Mundo Militar, 10 de agosto
de 1862, p. 1).
La prensa satírica
encuentra en la
cuestión mexicana
muchas ocasiones
para ironizar. En
el texto se lee: “De
México venían a
España los tesoros en
tanta abundancia,
que apenas daban
tiempo a los flamencos para llevárselos a
otra parte” (Portada
del diario satírico
Gil Blas de 31 de
julio de 1867).
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