el árbol de la cruz de los ladrones

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el árbol de la cruz de los ladrones
EL ÁRBOL
DE LA
CRUZ DE LOS LADRONES
Elaborado por:
Asociación Cultural Cruz de Canto de Beratón
Un ser singular, un árbol centenario…
Durante miles de años la humanidad ha dejado fragmentos de la
historia expresados a través de monumentos, que en la actualidad podemos
admirar. Pero en este informe, es nuestro deseo presentar un monumento
vivo, un ser emblemático para los beratoneros y habitantes de la comarca,
un testimonio vivo de la historia: “El árbol de la Cruz de los Ladrones”.
Si este quejigo pudiera hablar, si pudiéramos ver todos los hechos
acontecidos en el lugar donde se ubica, sería posible escribir relatos
fascinantes de la historia de la comarca del Moncayo, de sus gentes, de sus
costumbres. Los “ires” y “venires”, las trifulcas y porqué no, algún amorío.
Todavía es posible mirar y ver este árbol especial, contemplado con
cariño y respeto por quienes llegan hasta él, agolpando sentimientos y
emociones diferentes. Valores infinitos del propio árbol, del paisaje y el
paisanaje.
Datos generales: Beratón
Beratón es una localidad soriana ubicada a 1.394 metros sobre el
nivel del mar. Es el municipio más elevado de la provincia de Soria y uno de
los más altos de la Península. Está situado a las faldas de Moncayo, en el
ángulo noroeste de la provincia. Pertenece a las Tierras de Agreda,
actualmente obispado de Burgo de Osma, tradicionalmente obispado de
Tarazona.
Geológicamente pertenece al Sistema Ibérico, estando justo al borde
del sinclinal de Calcena, sirviendo de enlace entre la meseta castellana y la
depresión del Ebro o el Jalón.
Actualmente están censados en la localidad 42 personas y la riqueza
silvopastoril y agrícola han sido las fuentes de vida de sus habitantes. La
caza, pesca, pastos, miel, trufa, explotaciones forestales y energías eólicas
son sus fuentes de financiación.
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
Elaborado por Asociación Cultural Cruz de Canto de Beratón
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Vierte aguas al Atlántico y al Mediterráneo. El Araviana y el Isuela,
respectivamente, son los encargados de regar sus campos siendo de gran
importancia también el subsuelo de su territorio por filtrar las aguas del río
Queiles a Vozmediano y Tarazona de Aragón.
Es lugar de interés comunitario (Lic) y Zepa de aves. Posee una
importante masa forestal en las laderas de la Sierra de Moncayo y en el
valle del río Isuela. Además de la Sierra del Tablado.
Sus caminos enlazan con Añón, Purujosa, Borobia, La Cueva, Olvega
y el alto de Moncayo-Virgen de Moncayo. Una de las sendas más populares
es la que lleva al “Árbol de la Cruz de los Ladrones”. Ocupa un lugar
estratégico en el caminar tradicional por su posición geográfica entre
Castilla y Aragón.
En el museo Numantino existen restos arqueológicos de la Edad de
los Metales pertenecientes a esta localidad.
Existe un castro celtíbero con restos de cerámica y fundición, en la
ubicación antigua del pueblo, en el cerro de San Mateo.
En el término de Araviana, entre Borobia, Beratón y Olvega,
aparecieron lápidas funerarias celtíberas. Hubo varias batallas de Araviana.
Desde época romana (siglo I d.C) aparece citado Beratón, como
“bosque sagrado de Buradón” según testimonios arqueológicos, por el poeta
Marcial. (IV,55,23)
“Et sanctum Buradonis illicetum”.
El Sanctum Illicetum Buradonis de Beratón, también fue identificado
por Rodrigo Ximenez de Rada, obispo electo de Osma, en el siglo XIII.
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Algunas personas de la zona comentan que hace muchos años, en
Beratón existía un bosque con unos árboles tan frondosos y tan tupidos que
en las noches de tormenta se podía cobijar casi todo el ganado bajo un
mismo árbol, y no se mojaba. Los de Beratón tenían en mucha estima el
bosque, de forma que estaba prohibido cortar aquellos árboles bajo pena de
una fuerte multa.
En época medieval el romancero dejó testimonios diversos de la
existencia de la localidad. El romance “De cómo Mudarra vengó a sus
hermanos” cita la muerte de los infantes de Lara situándola en Araviana. La
mentalidad popular fija el lugar de su última comida en unas rocas en el
Cerro de la Batalla (Araviana)
“…por hermanos me los hube
los siete infantes de Salas;
tú los vendiste, traidor,
en el val de Arabiana”
Igualmente el Marqués de Santillana, señor frontero de Castilla,
anduvo por estas tierras.
Iñigo López de Mendonza nombró a las
Serranillas que ayudaban a cruzar el Moncayo, a modo de senderismo
medieval y vinculando Trasmoz y Beratón.
“De Trasmoz a Veratón
En toda la su montanna
Non ví tan gentil serrana”.
Aluden las fuentes escritas y se tiene constancia por los restos
arqueológicos en San Mateo, de la existencia de un Beratón medieval.
En 1342 se inician una serie de pleitos sobre los derechos de
portazgo entre Beratón, Agreda y el rey de Castilla. (AHMA. Protocolos
nuevos).
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A mediados del siglo XIV cita el historiador aragonés Zurita en su
crónica, la destrucción de la localidad en las guerras de los Pedros.
Igualmente, en 1347 el rey de Castilla ordena destruir la “cerca” de
Beratón y en la crónica del rey Enrique IV de Castilla se nombra sucesor de
D. Alvaro de Luna, el Condestable de Luna, a un personaje jienense, Miguel
Lucas.
A Miguel Lucas fizo baron de torneo e conde e condestable, e diole la
villa de Agreda e las fortalezas de Beratón e Boz Mediano...
A finales del siglo XV o principios del XVI se levanta la actual iglesia.
En su primera parte gótica, hasta el crucero. Desde allí hasta los pies del
coro se construye siguiendo modelos ya del siglo XVIII. El primer bautizado,
en los libros parroquiales es de 1550.
El marqués de la Ensenada y el diccionario de Madoz lo citan.
Bécquer cita específicamente en la Corza Blanca la localidad de
Beratón.
Ya en el siglo XIX, Chupina, asalta el pueblo.
El robo de Beratón o el robo del tío Chupina. El quejigo de la Cruz de
los ladrones.
Era, como cuenta el romance, domingo, fiesta y festivo. Los
beratoneros estaban en misa. La banda de Chupina asalta el pueblo
aprovechando que todos están juntos. Desarmados los más. Es una táctica
ya usada por otros bandoleros.
Se dice que Chupina conocía al secretario de Beratón que le había
dado el soplo de quién eran los más ricos, otros dicen que el secretario
estaba involucrado. Todos saben que nació en Serón de Nagima. No debía
de ser la primera correría que hacía por el territorio. Le acompaña en su
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cuadrilla el Monsiu, este bandido caerá herido. También pertenecía a la
banda, el Rubio de Noviercas, que en su momento anduvo enamorado de
Casta Esteban, mujer de Bécquer. Parece ser que este Rubio, es uno de los
fallecidos en la refriega final.
Le piden de comer a la Mariona, la niña bonita (esta denominación
nos lo dio una persona mayor en las jornadas medioambientales de
Agreda). Tres beratoneros huyen en búsqueda de ayuda a Borobia,
Purujosa y La Cueva. El cuarto se rompe la pierna al caer huyendo por la
torre. El tiempo de asalto es excesivo, los beratoneros comienzan a
escaparse y los refuerzos llegan.
La banda de Chupina escapa. Se equivocan de valle al huir o no les
queda otro remedio que introducirse en una zona de campos y bosques de
quejigos. Acaba el terreno de forma abrupta. Sin salida.
En ese lugar se entabla batalla muriendo tres bandoleros. El tío
Chupina se rinde, está herido en una pierna. En recuerdo, en el lugar de la
escaramuza se labran, por incisión en la corteza del quejigo, tres cruces.
Esas tres cruces, según recuerdan, cada cierto tiempo se pintaban de
rojo o daban algún tipo de cera para cauterizar las incisiones que se le
hacían al árbol. Esta es la historia del árbol de la Cruz de los ladrones y su
camino.
El árbol, las cruces, el camino y la tradición oral y escrita de esta
historia, todavía siguen ahí.
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El romance de ciego
Romance de beratón
Sobre un hecho acaecido en Beratón, el 8 de febrero de 1872
Salve, Reina de los Cielos,
Sin ningún temor de Dios
La llevaron a su casa
Amparo del afligido.
se pasean por el templo,
y mandaron degollarla
Dadme luz para explicar
haciendo mofa y escarnio
como se hace a un cabrito,
el nuevo caso ocurrido,
del divino sacramento.
hasta arrancarle el postrero
en este presente año,
Para aquellos bandoleros
cuarto, de los escondidos.
con diez facciosos bandidos.
aquél Dios de las alturas
Y así sucesivamente
En el pueblo de Beratón
sólo está en el firmamento
hicieron a otros vecinos,
situado al pie del Moncayo
y olvidan los anatemas
después de desvalijados
en territorio muy frío,
al menos, por el momento.
los llevaron a la iglesia
pero que habitan en él
Ya se concluye la Misa,
y los dejaron atados
algunos ricachoncillos,
y comienza el saqueo,
pa sumarlos al martirio.
cuyos bienes codiciaron
ya se cuadra el capitán,
Terminada la tarea
los desalmados bandidos.
muy valiente y muy severo:
los ladrones reunidos
El día ocho de febrero
"Salgan de aquí esos pudientes,
llenos de satisfacción
domingo, fiesta y festivo,
el Angel, el Molinero,
y con regocijo henchido
se plañeron las campanas
los del barrio de la Plaza
metiéronse en una casa
llamando a aquellos vecinos
que tienen mucho dinero,
a atracarse de chorizo.
al Santo Templo de Dios
y si pronto no lo entregan
Muy pronto los de la iglesia
a oír el divino oficio.
van a pagar con el cuello".
salieron pegando gritos.
Y cuando todos estaban
Se querían escapar
en el templo reunidos,
pero no les fue preciso
el párroco dio comienzo
sufrir o morir han dicho.
al divino sacrificio.
Tal fue un Lucio, que armado,
Se encajaron en la iglesia
los vio por una calleja
varios de los forajidos,
y tuvo tal advertencia
quedando los otros fuera
de bajarse y esconderse
como tenían previsto.
tras la pared de una era.
A las mujeres asustan,
Los ladrones allí estaban
amedrentan a los niños,
haciendo muy buenas cuentas
a los hombres boca abajo
sobre la repartición
mandan ponerse allí mismo.
de unas robadas monedas.
Requiriendo los trabucos,
Igual Lucio las arregla.
empuñando los cuchillos,
Yo puedo matar a uno
"Nadie se mueva -gritaban
Tres fueron los que se echaron
se dice, con honda pena,
teniendo puñal el mano-
desde el campanario abajo
pero, yo muero también,
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si no quieren obedecer
con peligro de sus vidas
que venga lo que Dios quiera.
pronto irá un arcabuzazo".
y al cementerio cayeron.
Se santigua y dispara,
Hubo uno que se hizo fuerte
¡Oh qué acción tan prodigiosa
y fue su suerte tan buena
y no se echó boca abajo,
esos valientes hicieron,
que atravesó al capitán
le dieron con un cuchillo
al dar aviso a otros pueblos
de lado a lado una pierna.
y le rompieron un labio.
como lo verá el lector
Con otros diez trabucazos
Se aproximan al altar
si procura estar atento!
los bandidos le contestan
donde estaba celebrando
Uno se marchó a La Cueva
y a la Virgen de los Santos,
el cura de la parroquia
otro fuese a Purujosa
cuyo escapulario lleva,
y el sacristán ayudando.
y un hijo del Molinero
les saca y les da a correr
"Prosiga usted con su misa
a la villa de Borobia.
hacia el Valle como ciervas,
que todos somos cristianos".
Los tres se fueron corriendo
y pronto los purujusanos
"¿Cómo yo he de proseguir si,
como el caso requería
asómanse a la cuesta,
como estáis observando,
a buscar un buen auxilio
cargados de hoces y aplos
los dos niños que ayudaban
en los pueblos convencinos,
y otras ofensivas armas
se fueron amedrentados,
mientras que los sitiadores
que junto con los del pueblo
y hasta a mí el sagrado lienzo
regustraban los bolsillos.
y otros que de lejos llegan
se me cayó de las manos?".
A cuántos de Beratón
dan alcance a los bandidos
Entonces el capitán
les quitaron sus ahorrillos.
en las cercanas laderas,
o jefe de los malvados,
Sacaron la Mariona
y obligánles a rendirse
se retiró del altar,
la mujer del Marianillo,
después de brutal pelea
coge a dos hombres del brazo
la mayor contribuyente
dando por resultado
y los lleva hasta el altar
de todo este pueblecillo.
de estos tristes episodios
para que ayuden al párroco.
tres muertos tendidos quedan,
¿Qué sabían de ayudar
dos heridos, cinco presos,
aquellos pobres ancianos,
los conducen al poblado
que habían estado siempre
cruzados en cinco bestias
con ganado en el Moncayo?
y pueblo y autoridades
Pero a esto los bandidos
piden a los cinco vivos
los tenía sin cuidado.
que se hagan los responsables.
Versión de Dorotea Serrano de Beratón (Recogido por Goig y Soler)
Existe una versión similar mecanografiada y otra anterior manuscrita. (Actualmente en paradero
desconocido)
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A ciencia cierta…
1.- Es historia. El robo sucedió.
2.- Es un rasgo de identidad local. Todo el mundo en la localidad de Beratón
conoce la historia, el desenlace, el árbol y el camino. La historia se conoce
también como el Robo de Beratón.
3.- Es un rasgo de identidad territorial y solidaridad que va más allá de una
localidad. Los pueblos de alrededor ayudaron a los de Beratón a acabar con
la banda del Chupina. (Purujosa, Borobia y La Cueva)
4.- Tiene rasgos de apoyo mutuo entre pueblos y familias.
5.- Tiene rasgos míticos y legendarios. Tanto el tipo de relato (romance) y
su forma de expresión (dramatizada en ocasiones: -prosiga usted con la
misa…), como el personaje, Chupina y el contenido de la historia
(aprovechar que todos están en misa para asaltarlos.)
6.- En la memoria popular se recuerda como un bandido “social”. No hay
malestar hacia “el tío Chupina”, a pesar de que los abuelos o bisabuelos de
algunos de los beratoneros vivos estuvieron plenamente integrados en los
acontecimientos. De hecho se usa mucho la fórmula familiar de “el tío…”.
7.- El árbol de la Cruz de los ladrones es un tótem vegetal conmemorativo,
no en piedra, sino vivo, que recuerda el robo de Beratón. Por lo menos
desde 1872 como posibilidad.
8.- De alguna manera se enlaza con las tradiciones anteriores, cristianas y
paganas próximas al camino, al territorio y el paisaje. Citaremos algunas.
En un árbol se aparece la niña perdida de la Virgen de Constantín en
Purujosa, entre las zarzas aparece la del prado de la Mariquita en Beratón
(en cuya falda se encuentra el Agua Santa) y yendo más allá, la primera
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noticia que se tiene de un bosque sacralizado en Moncayo hace referencia al
bosque sagrado de Buradón, que cita el poeta romano del siglo I, Marcial.
Bosque que no olvidemos, los arqueólogos y las fuentes medievales sitúan
en Beratón. No es extraño para la mentalidad del siglo XIX sacralizar un
árbol.
Es historia…
El robo de Beratón es un hecho histórico. 8 de febrero de 1872.
Existe un camino tradicional y señalizado que lleva a la Cruz-árbol de
los ladrones.
Existe el topónimo de Cruz de los ladrones para indicar al árbol, un
quejigo, entorno al cual se dio la batalla entre la banda de Chupina y los
beratoneros con sus aliados.
El topónimo ha permanecido en la memoria colectiva y topográfica.
El quejigo existe y es el árbol-clave de esta propuesta. Por lo menos
está ahí desde 1872 y los beratoneros se han encargado de cuidarlo.
Se ha renovado periódicamente desde 1872 las marcas en forma de
cruz que tiene el quejigo. Es un recuerdo de los fallecidos en la escaramuza.
Sigue
modelos
tradicionales
de
señalización
de
calamidades,
catástrofes o hechos milagrosos.
Existen mesas de señalización en el punto de llegada.
El robo de Beratón es un relato de hechos históricos que se ha
transmitido de generación en generación hasta la actualidad.
Existe un romance de ciego mecanografiado
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Existía un romance escrito a mano.
Existe una plaza con la denominación oficial de 8 de febrero de 1872
Chupina existió, naciendo en Serón de Nagima.
Popularmente el relato, incluyendo partes literales del romance de
ciego, se sigue contando en la localidad.
Popularmente se identifica la casa de la Mariona, citada en el
romance.
Igualmente se atribuyen a otros personajes el protagonismo de una
parte del relato Angel, el Molinero, Lucio…que la población identifica como
de su familia.
Existe una territorialidad en la solución del asunto. Purujosa, Borobia
y La Cueva acuden en ayuda de los beratoneros.
Chupina sobrepasa el ámbito de lo histórico para convertirse en un
personaje mítico. Con él, el árbol de la Cruz de los ladrones. Auténtico “eje
del mundo” de toda esta historia.
Es identidad local y territorial
El relato y su escenario teatral se localizan casi al milímetro. Al igual
que las familias.
Los de Beratón aprenden desde pequeños la historia. Es conexión
entre abuelos-padres-nietos. Una sombra común.
Esta historia genera simpatías hacia otras localidades, especialmente,
las rayanas. Es curioso en el romance como se especifica y se cita a la
Virgen de los Santos (Concordia con Beratón y Pomer) y a los purjosanos
(Virgen de Constantin).
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Es conocida la historia y andanzas de Chupina en todo el territorio.
Las localidades limítrofes conocen el hecho. Llegan sus historias hasta
Noviercas o Berlanga.
Los beratoneros han mantenido el camino abierto. Proynerso y el
Ayuntamiento de Beratón han ayudado a su señalización.
Los beratoneros han mantenido el árbol y generación tras generación
se ha ido grabando en su tronco tres cruces, conforme el grosor de la
corteza aumentaba.
Actualmente se conmemora el hecho en el mes de julio-agosto. Se
construyó un cabezudo que representaba a Chupina y persigue a la
chiquillería.
Se preparó un muñeco que desciende de la torre en recuerdo de los
beratoneros que escaparon a pedir ayuda.
Se camina desde la plaza hasta la Cruz de los ladrones, (señalizado y
con paneles de interpretación) como si fuera una romería laica, hasta llegar
al árbol. El árbol es el protagonista.
A la vuelta, se celebran actividades deportivas infantiles y juveniles
entre las localidades de Beratón, Purujosa, Borobia y La Cueva. Viene gente
de toda la redolada.
Por
la
tarde-noche
se
realizan
conciertos
infantiles
y
un
macroconcierto juvenil (partiendo del romance de ciego como vehículo de
expresión popular se llega a la música moderna)
con grupos como
Tachenko, Brindador, Pol Pot, Gol de Nayim, Los Bengala, Calavera y DjZaragoza Feliz, Cielito Lindo… entre otros. Participan así los chicos y los
jóvenes.
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Se realizan diversas acciones de marketing vinculadas a Chupina:
camisetas, cómic, etc.
Se elabora un trabajo final de carrera consistente en la creación de
un DVD con la historia de Chupina animada. Además se incluyen diversos
juegos virtuales relacionados con la historia.
Es leyenda y mitología
El Chupina es un bandido social que al igual que otros del siglo XIX
sobreviven. La población los teme pero a la vez les atribuye cualidades
morales. De los tres ladrones del relato bíblico, uno, al final, fue bueno. Esa
es la mentalidad.
Chupina usa el “truco” de tener a todos los beratoneros dentro de la
iglesia para procedes al asalto. Es un recurso usado por otros bandoleros
como Cucaracha. Pero al igual que en esos otros relatos, la perdición les
acompaña. Como en los relatos míticos. Comen, beben, se retrasan en la
huída. Eso es definitivo para el final de su historia junto al árbol.
Chupina no muere. Es juzgado y sobrevive haciendo pelotas de trapo.
Y a la vez, la leyenda de Chupina crece. Surgen nuevas historias.
Cuentan oralmente que: “una madre manda a hacer un recado a su
hijo, al campo. Le dice, ten cuidado que el Chupina anda por ahí. Cuando el
niño sale al campo se encuentra con Chupina. El chico no sabe quién es. Le
cuenta las órdenes de su madre. El Chupina le da un saco de monedas y le
dice, vé y dile a tu madre que el Chupina sólo roba a los ricos para dárselo
a los pobres.”. Es el retrato del bandido social por excelencia.
Un segundo relato, más jocoso, nos cuenta como está esperando
entre Noviercas y Beratón a unos beratoneros que vuelven de la feria. Sabe
que han ganado dinero. Está solo y ellos son más. Monta varios
espantapájaros en una ladera del monte, baja corriendo hacia los
beratoneros, se vuelve hacia los espantapájaros que los caminantes sólo
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
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adivinan, y grita: - no bajéis, no. Que yo solo me valgo para asaltarlos.
Dicen que estaba junto a un espino, el espino de Chupina que todavía se
conoce.
Un tercer relato nos sitúa a Chupina de nuevo observando a todos los
que hacen negocio en Noviercas. Asalta a unos que vuelven para Beratón,
los secuestra y pide rescate. Pero se le escapan. Es un bandido con muy
mala suerte, quizás como presagio de su final.
Un cuarto relato, en el cuál se mezcla la tradición medieval de los 7
infantes de Lara y su propia historia. Cuentan que el Chupina y su banda
comieron en un alto, junto al cerro de la batalla (otra batalla), en Araviana.
En el lugar se conservan en piedra sus asientos y los platos. Es el mismo
relato que otros cuentan sobre los 7 infantes de Lara y su última comida,
antes de ir a la emboscada que les habían preparado en Araviana. Este
relato nos fue contado por el herrero de Berlanga. Las historias se funden y
cabalgan a través de los siglos.
Arbol-Cruz, espinos, piedras, Araviana, territorio, paisaje, Beratón.
Son los conceptos míticos en estas narraciones que de alguna manera
hacen de Chupina un bandido-héroe-bandido. Son imágenes muy antiguas y
sin lugar a duda relacionadas con el concepto de paisaje natural y cultural
de las gentes de estas tierras.
La sombra del árbol de Chupina lleva generaciones recibiendo
visitantes. Su relato se sigue escuchando en los hogares y festejando en los
pueblos. Y no sólo en Beratón, en el sagrado bosque de Buradon, sino en
todo el Moncayo.
Es un ser vivo, es botánica, es ecosistema
El árbol “De La Cruz de los Ladrones” pertenece al género Quercus,
especie fagínea, subespecie fagínea. Dentro de la división Magnoliophyta,
son angiospermas (presencia de ovario y fruto, semilla dentro de ovarios) y
con sifonogamia (gamia por el tubo polínico). Es el grupo vegetal más
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numeroso: Clase Magnoliatae. Subclase: Hamamelididae. Familia Fagáceas
(plantas leñosas, arbustos y árboles de gran tamaño).
La familia de las fagáceas se caracteriza por sus flores muy
reducidas, el periantio también reducido, poco vistoso, flores unisexuales
(bien femeninas o bien masculinas), pero sobre el mismo pie (monoicas),
agrupadas en inflorescencias de tipo amento o glomérulo, con polinización
anemófila
e
infrutescencias
de
tipo
cúpula
que
encierran
frutos
monospermos.
Dentro de la familia de las Fagáceas encontramos unos ocho géneros
entre ellos se encuentran: Quercus (robles, encinas,…), Fagus (hayas),
Castanea (castaños); formando parte de las especies forestales más
importantes en España, junto con los pinos.
Género Quercus: La flor del centro se desarrolla, las otras dos
abortan. Cúpula en forma de cesto. El fruto es un tipo especial de aquenio
que recibe el nombre de glande y vulgarmente el de bellota, es único,
fusiforme y rodeado por la cúpula en la base, encierra una sola semilla,
ricos en almidón. Son monospermos. El origen de la cúpula es el tallo,
origen axial.
Quercus es el nombre que daban los romanos a los robles en general,
el roble común (Quercus robur) no está presente en la flora de Beratón,
aunque sí son abundantes otras especies del género. Este género está
integrado por más de 800 especies, frecuentemente no bien diferenciadas
entre sí, en la Península Ibérica presenta problemas de identificación, sobre
todo, el grupo de especies conocidas vulgarmente como quejigos.
Destacar la gran variabilidad que sufren las hojas tanto en forma
como en tamaño y pelosidad dentro de la misma especie, e incluso entre
individuos de la misma especie, ya que hibridan mucho entre sí, además
pueden
encontrarse
especies
de
hojas
marcescentes
(hojas
que
permanecen en el árbol secas y sólo caen cuando brota la nueva), especies
de hojas caducas y especies de hojas perennes.
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
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Dentro de las especies de hojas marcescentes se encuentra el quejigo
que nos ocupa: “El árbol de la Cruz de los Ladrones”, que se describe a
continuación.
Es un quejigo,
Quercus faginea subesp. fagínea: Situado en la Cruz de los
Ladrones, entre el “Peñisco Grande” y el “Peñisco Pequeño” a unos 1387
metros de altitud, próximo a la Majadilla, la Fuente del Hoyo y de los Tres
Mojones (Purujosa, Beratón y Borobia), teniendo acceso al “Barranco de la
Atalaya”.
Los lugareños calculan que tendrá, al menos, 250 años de edad. En
general, el quejigo es un árbol de tamaño medio que puede llegar a medir
20 metros de altura si crece en condiciones ecológicas adecuadas, como “El
árbol de la Cruz de los Ladrones” (Quercus faginea subesp. Faginea), que
aproximadamente alcanza unos 18 metros de altura, aunque en la mayoría
de las ocasiones el Quercus faginea ofrece el aspecto de un árbol pequeño o
un arbusto.
El tronco tiene un perímetro de 3,10 metros y a unos 2,70 metros de
altura. De él parten 6 ramas principales, las orientadas al Norte están
prácticamente secas y las ramas que se dirigen al sur y al este alcanzan los
8 metros de longitud en horizontal. En el lado norte se observa un
prominente tumor en el tronco.
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
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Las ramas y las hojas forman una copa redondeada, bastante
irregular y con el follaje poco denso. Aunque las hojas son caducas, se
mantienen secas en las ramas durante buena parte del invierno, por lo que
se denominan marcescentes, de color verde claro mate el envés, son
irregulares, presentando formas y tamaños variables que oscilan entre los 4
y 10 centímetros de longitud, con lóbulos cortos; muy variable también su
pilosidad, por lo general cubiertas de pelo al nacer, posteriormente lo
pierden por el haz (glabrescentes, lampiñas) pero lo conservan en mayor o
menor medida por el envés.
Flores masculinas con perigonio velloso y número variable de
estambres. Las femeninas sobre cortos pedicelos o subsentadas, lo mismo
que las bellotas de cúpula tomentosa, de escamas aplicadas, de forma
elíptico cilíndrica, oblonga, que surge sobre los pedúnculos cortos, que
parten de dos en dos.
El quejigo florece de abril a mayo y los frutos, las bellotas, no
maduran hasta septiembre y octubre. El tronco cubierto por una corteza
rugosa y agrietada, es recto en los ejemplares bien conservados. El color de
la corteza es pardo oscuro.
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Crece en terreno calcícola y suele asociarse con encinas, alcornoques
y con otros robles formando bosques mixtos, en el caso del “Árbol de la
Cruz de los Ladrones” se encuentra rodeado de quejigos arbustivos, así
como algún ejemplar de quejigos arbóreos, pero que no alcanzan su
tamaño y de otras especies como Prunus spinosa (endrino), Fraxinus
excelsior (fresno), Texus baccata (tejo), Rosa micrantha (tapaculos,
escaramujo), etc.
De aptitudes casi tan amplias como las de la encina, es quizá algo
menos tolerante a la sequía estival. Sube en las montañas hasta 1.500 m y
se puede encontrar hasta casi 1.900. Este ejemplar como ya se ha
mencionado, está a 1.387 metros de altitud. Además, tiene una gran
facilidad para hibridarse con otras especies. En algunas zonas, como en
Beratón, los quejigales aparecen adehesados, con el fin de compaginar las
masas arbóreas con el aprovechamiento agrícola y ganadero. Los bosques
de quejigos ayudan a la creación y conservación de suelos en óptimo
estado, evitando la erosión y el exceso de insolación.
Las bellotas del quejigo son uno de los alimentos más apreciados por
aves, corzos y jabalíes en Beratón, además constituyen un refugio más que
adecuado tanto para la caza mayor como menor.
Esta
es
la
especie
que
más
confusiones
taxonómicas
y
nomenclaturales ha provocado entre los botánicos, y la que más nombres
científicos diferentes ha recibido.
Q. fagínea
Q. fagínea
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
Elaborado por Asociación Cultural Cruz de Canto de Beratón
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Q. fagínea
Los bosques de quejigo típico (Q. faginea subsp. faginea) crecen
sobre todo por la España caliza (cuadrante nororiental, Levante, Baleares y
Andalucía), como en las zonas bajas del Moncayo. De las formaciones
agrupadas bajo este tipo de hábitat, el quejigar típico (Q. faginea subsp.
faginea) es la más extendida.
Es patrimonio arbóreo…es el paisaje
Confiamos en que este informe contribuya al conocimiento del medio
ambiente, de los bosques y en especial de este quejigo. Y que de él deriven
iniciativas para la adecuada conservación de nuestro patrimonio arbóreo.
El árbol de la Cruz de los ladrones es naturaleza, es cultura, es
tradición y territorio. Una oportunidad de generar recursos turísticos y dar
a conocer el Moncayo soriano.
“El árbol de la Cruz de los Ladrones”
Elaborado por Asociación Cultural Cruz de Canto de Beratón
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