Historiografía de la cultura folclórica de Diriamba Ses escenarios en

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Historiografía de la cultura folclórica de Diriamba Ses escenarios en
Historiografía de la cultura folclórica de Diriamba
Ses escenarios en el tiempo
“El Gigante” Danza y representación folklórica, Teatro sacro
Lic. Héctor Octavio Argüello Molina. Enero 2015
¡Ah, mis tiempos! Cuando era muchacho.
El tiempo del hilo azul, Cuando me veía en
aquellos campos…
Permítame ofrecerle ese lucero de la mañana que relumbra del otro lado del mar.
(Güegüense)
27 de enero 2005 Representantes de la UNESCO llegan a Diriamba a
presenciar y escuchar los parlamentos de la obra, El Güegüense o
Macho Ratón.
Introducción. Preparar una memoria histórica escrita sobre este tema, que discurra sobre los aspectos
folklóricos festivos del pueblo de Diriamba en el tiempo, es bastantes difícil por la limitante de documentos específicos, tal vez no tanto en lo referente a los elementos folclóricos relacionados con esas manifestaciones de celebraciones, diversión, jolgorios y creencias, de las cuales existen algunos escritos, o
conocimientos que han sido trasmitidos por la tradición, de éstos últimos, algunas representaciones y
costumbres se han desvanecido en el letargo de los años, sólo nos ha quedado el recuerdos de la existencia de esas representaciones folklóricas, (“El San Martín”, “El San Ramón”, “La Yegüita”, “La sirena”,
etc.).
En cuanto a esas festividades y sus escenarios, (es decir la vida cotidiana de esos momentos, el rol de
los participantes, de las autoridad civiles y religiosas, las celebraciones promesantes, el espectáculo público y sus manifestaciones cambiantes), o entornos en que se ha dado ese folclor, se sabe poco de
ellos, específicamente por los pocos documentos al presente, la alternativa, es la deducción histórica,
cómo eran esos escenarios en la época precolombina, colonial y como han cambiado en los tiempos actuales.
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No es el fin hablar de estos conceptos y actitudes, pero tampoco los podemos obviar
aunque sepamos poco de ellos. Parte de esta cultura ha desaparecido o tal vez parte
de ella, con la propensión a desaparecer, por los neo factores modernos y las liberaciones socio decadentes, incidiendo o cambiado los escenarios de cada momento.
Esto nos da referentes para darnos cuenta, cómo los pueblos modifican sus costumbres, a la vez éstas enmarcan a las comunidades en sus tradiciones, siendo la modernidad y la penetración de otras iglesias diferentes a la católica, los que se muestran indiferentes y antagónicos del folclor que es parte nuestra identidad y cultura,
desconociendo que detrás de muchas máscaras hay dirianes, (diriambas) de diversas creencias.
Don Ambrosio, personaje de la obra. El
Güegüense, el hijo putativo. 2005 el actor
se quita la máscara.
Por todo esto es necesario y urgente presentar este ensayo y/o conversar sobre este tema, además aunar esfuerzos en definir una enfoque que conlleve hacia el apropiarnos todos los diriambinos de lo que
podrían ser nuestras fiestas patronales, con la unificación de criterios, con el fin de conservarlas y no contaminarlas de las influencias degradantes y foráneas.
Tradición cultural de las Fiestas Patronales de San Sebastián de Diriamba.
Este folklore es de origen centenario que surgió de la amalgama cultural de dos razas; la conquistadora
de cruz y espada en busca de la cristianización, la raza dominada ante la incapacidad de oponerse y el
sometimiento impuesto, encubre lo cristiano con su tradición indígena chorotega, náhuatl, originando expresión única y costumbres llenos de colorido, fiestas patronales, promesantes, danza y teatro callejero.
Diriamba es uno de los lugares de Nicaragua que ha conservado en forma autentica esa herencia cultural, en una variedad de, danzas, representaciones y teatro coloquial muy vernáculos de este pueblo, desde el siglo XVII de la época colonial, como manifestaciones populares que se originaron en la raza autentica aborigen, sus dioses y sus mitotes, encubiertas en su obligado mestizaje; específicamente la comedia
(teatro) bailete “El güegüense o Macho Ratón”, además otras danzas y obras sustentadas en leyendas
épicas cristianas, tal vez algunas fueron promovidas por el misionero colonizador como agentes teatrales
educativos, como “El Gigante” teatro sacro y épico de la cultura española, pero la mayoría de las representaciones aparecieron en forma tangencial o por el espacio brindado por las festividades, así se adosaron en la cultura local: “El Toro Huaca”, “Las Inditas
Las fiestas patronales se celebran cada año desde el 15 al 27 de Enero, dedicadas a San Sebastián, Santo patrono del pueblo de Diriamba, se festejan por un período de doce días durante el mismo mes. Por
costumbres ancestrales estas celebraciones han sido asumidas por los fiesteros promesantes, enmarcado en una estructura de cargos, El “Mayordomo” al inicio, y la “Patrona” en la octava, compromiso que
correspondía al cumplimiento a una serie de festividades y atenciones, como, el repartimiento de comidas
tradicionales y típicas a pobladores y visitantes en las enramadas construidas en el lugar donde viven cada uno de los fiesteros. Hasta no hace mucho tiempo en las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo
pasado, también cumplían promesas otros fiesteros que se denominaban, alférez y tenientas, (4 días)
alférez mayor (8 días) y promesantes (alboradas) uno o dos días. “El Mayordomo”. Es el fiestero principal acompañado por los Alférez y Tenientas que cumplen con su promesa religiosa festiva por cuatro
días del 17 al 20 de Enero.
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*Cabildo Real Indígena de Nuestra Santa Madre Iglesia. Este cabildo rigió en el antiguo municipio indígena, hasta mediados del siglo XVIII, el pueblo en esos tiempos antes de la llegada de los ladinos, estaba
conformado por lo que muchos han llamado las pequeñas repúblicas indígenas, y su gobierno a cargo de
un cabildo indígena,
de acuerdo con las leyes de indias que así lo mandaban, aunque sí, estuvo controlado al inicio por los encomenderos y bajo la autoridad de la misión de la santa madre iglesia,
Con similitud a una Cofradía, o sea el mismo cabildo como parte del vecindario, estaban congregados entre sí en una hermandad religiosa política, para participar de ciertos privilegios, del manejo y cuido del último asentamiento indio de Natividad o Güiste. Antiguamente participaba en la organización, cuido y cumplimiento de toda la celebración “El cabildo Real Indígena de Nuestra Santa Madre Iglesia”, con su Alcalde
indígena, Prioste mayor, Priostes segundos y diez Priostes más en orden de numeración, flauteros (de Chirimías o pitos) y tamboreros, costumbre que en alguna forma continua, pero al dejar de existir “El Alcalde”
indígena, éste es sustituido actualmente por los Priostes y su concejo de Priostes; conocido en el presente
como, “El Cabildo Real de San Sebastián”, similar al antiguo cabildo real indígena de nuestra santa madre
iglesia, como se menciona todavía en la alzada de mesa de los fiesteros.
Cronología de las fiestas Patronales de San Sebastián de Diriamba en el mes de enero de cada año.
1º de Enero, los priostes, tambores (actual cabildo Real de san Sebastián) realizan “el recorrido”, donde
cada uno de los diferentes fiesteros que recibieron su cinta de promesante el dos de febrero del año anterior, para conocer si estos confirman el cumplimiento de su promesa y para visitar a los que recibieron su
cinta este mismo primero de enero. Desde el mes de Diciembre del año anterior cada fiestero elige un número de personas a las cuales manda invitaciones, siendo la tradición, quienes las reciban devuelvan el
sobre que lleva su nombre con la limosna, (en, dinero, animales de corral, o especies, maíz, dulces, leña u
otros) aporte que le será útil al fiestero.
(de recordar, por los priostes y tambores a todos los fiesteros de su compromiso e inicio de dichas celebraciones). En este día a todos los que llegan a las respectivas enramadas se les atiende con: pinol, rosquillas
y por la noche con nacatamales, chicha de maíz y aguardiente.
Primera llegada de las carretas procedentes de San Rafael del Sur, a San Antonio con sus ofrendas. En
tiempos recientes por la noche en este lugar llegan los priostes o cabildo Real de San Sebastián, a darles
la bienvenida con San Sebastián pequeño de bulto, celebrando una misa campal. Esta tradición de que los
Priostes llegan a “San Antonio” es reciente hace unos cinco años.
EL ESCENARIO PRECOLOMBINO. Según los cronistas, las celebraciones indígenas se denominaban,
areitos o mitotes, en los que los indígenas danzaban acompañados de música tocada por chirimías y tambores. Las manifestaciones burlescas abundaban, consistían en mofarse de los individuos con defectos
físicos, cojos, sordos, etc. Además se acostumbraban las grandes comilonas por varios días, según la celebración, en ocasiones se practicaba el canibalismo .
El padre. Francisco Bobadilla, dice. “El baile era practicado intensamente, tanto con sentido religioso como
por mero placer, siempre acompañado de copiosas libaciones embriagantes (grandes borracheras). Había
bailes simples y con cantos, con recitados y con diálogos y trajes especiales. De estos era El Güegüense,
que aún se conserva” Los aborígenes de Nicaragua y su Cerámica. Por Eduardo Pérez Valle.
15 de Enero, a partir de esta fecha el cabildo real de San Sebastián participa en “levantar y forrar las enramadas” del mayordomo y fiesteros que lo soliciten.
17 de Enero, da comienzo de la fiesta por el Mayordomo y los Alférez; dándose la actividad que se llama
“visita del recuerdo”
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EL ESCENARIO COLONIAL. 1663. No se conoce la celebración de ninguna fiesta patronal. Existe un
cabildo indígena conformado por alcalde y regidores. En 1693, no existe tampoco conocimiento de la celebración de fiestas patronales, pero también hay un cabildo indígena. En los tributos entregados al visitador provincial, se menciona la obligatoriedad de entregar 80 reses, debió existir para esos tiempos la
antigua cofradía de Natividad, (el sitio de Güiste), manejada por los indios en particular por el mayordomo y los alféreces dispuestos por el cabildo. El mayordomo era el encargado de las cofradías, también
de las fiestas.
1751, el obispo de Nicaragua, Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, visita Diriamba, no menciona en sus
escritos ninguna fiesta patronales, su mensaje y práctica religiosa es otra, más penitente y procesional,
pero si dice que la imagen de San Sebastián es milagrosa, lo que hace deducir de rogativas y celebraciones dedicadas al santo patrono de Diriamba. Donde Morel iba llegando lo recibían con cohetes y la música de chirimías, la iglesia no tenía campana, de seguro que las convocatorias a este recibimiento y a
otras celebraciones, las hacían los tambores y pitos del cabildo indígena.
1818. Diriamba hace 100 años. De la historia de Juan Manuel Mendoza. “Las festividades públicas más
solemnes de que se tiene noticia eran las de la Alborada de Año Nuevo, los tres reyes, San Sebastián,
San Caralampio, Semana Santa, la Cruz, San Pedro, San Pablo, San Juan, Corpus Cristi, San Jerónimo,
los santos y finados, la Purísima y Noche Buena. Todas eran verdaderas mojigangas, en que se menudeaba de lo lindo la chicha de maíz, los buñuelos, el chilate, los alfajores y, de preferencia, las composiciones alcohólicas. Los romeros- y aun los que no lo eran- tomaban parte en los chinegritos, el Toroguaco, el Macho ratón, los Diablitos, el Mantudo, San Martín, San Ramón, la Sirena, la Yegüita, el Torovenado y las inditas; bailes de máscara que, algunos de ellos, han encontrado aceptación hasta la época actual, (1918), no obstante sus formas repulsivas, que recuerdan la cultura bizantina del siglo décimo, con
sus cuerpos groseros como la barbarie y sus labios contraídos por Dies ira. Hoy el número de actividades está reducido a menos de la mitad, lo que demuestra que la vagancia ha venido desapareciendo, ha
menguado en algo o cambiado de forma.
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Con todo se pleitea más; son más frecuentes y atroces los delitos; la seguridad individual permanece más
expuesta a los peligros; hay menos franqueza, más engaños, más cobardía, peores vicios y escasas virtudes.
Entre las diversiones populares que hacían el gusto de moda y el furor de la alegría, figuran, además de
las que he mencionado de antemano, los coloquios, representaciones estilo jocoso-chocorrarero, que se
daban en tablados o andamios y en que se hacía gala de una fraseología burda y de trajes groseros. Historia de Diriamba. J. Manuel Mendoza pág. 31, 32, 46
De la Iglesia de San Sebastián de Diriamba 1899. El Ilustrísimo Señor Visitador General, Sr. Pbro. Dr. D.
J Francisco Villami, refrendado por la curia eclesiástica de León y mandado a la expresa de curia el día
veinte de noviembre de mil ochocientos noventa y nueve, dio posesión del curato de Diriamba al Presbítero. Sr. D Manuel Batller. Entre el inventario entregado al nuevo Párroco, se describe.
Una iglesia en muy mal estado casi amenazando ruinas, mide dicho edificio cuarenta y dos varas de largo
por doce varas de ancho pero más o menos, las paredes son de adobe de barro crudo: dentro de ella se ve
el presbiterio cerrado con una barandilla de madera la cual está en regular estado.
En el Presbiterio está el altar mayor todo de madera con solo un nicho donde está colocado el Patrón de la
parroquia San Sebastián.
En el campanario o torre, aparte del edificio de la iglesia, que es de paredes de barro crudo, todo cercado
el piso de arriba con ventanas de tabique hay tres campanas de bronce o cobre; una grande en mal estado
rajada y sin badajo, la segunda regular y la tercera mediana en regular estado ambas.
Mojiganga (Para teatral) es un género dramático menor del Siglo de Oro español. Consiste en un texto breve en verso, de carácter cómico-burlesco y musical, para fines de fiesta, con predominio de la confusión y el disparate deliberados, explicables por su raigambre esencialmente carnavalesca. Wilkipedia.
EL ESCENARIO DEL PASADO SIGLO XX. Algunos aspectos conocidos de esa historia reciente, y los que
recuerdo haber presenciado o conocido.
—Los dueños de fiestas y actores participantes en las diferentes representaciones folklóricas, pagaban sus
promesas al Santo por milagros concedidos, al igual que en los dos siglos anteriores.
—Los fiesteros asumían su compromiso bajo los cargos de, mayordomos, patronas, alférez, tenientes de
las fiestas de San Sebastián, (más bien al estilo de administradores o de rangos militares, unos y otros propios del cabildo de la época colonial)
—El cargo de patrona de Jesús Nazareno, se instituye en tiempos recientes del siglo XX
Manuel Gutiérrez, 17 de noviembre 1929; padrino tradicionalista del Güegüense, en Diriamba, acude a la
autoridad militar para que le reconcentre a los participantes del Macho Ratón, porque no asisten a los ensayos, debido al alcoholismo de éstos.
—El auge de la siembra del café y sus buenos precios internacionales da la bonanza económica que facilita a fiesteros costear sus actividades y bailantes vestir atuendo de lujo.
—Uno que otro fiestero después que le dejaban las ofrendas en especies y animales, de seguro acopiaban
sus buenas reservas traspuestas.
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—Las comilonas dada en esos días eran aprovechadas por muchos parroquianos locales que no cocinaban en esos días en sus casas, todos comía en las enramadas, algunos porque pensaban en las retribuciones de sus buenas ofrendas en especies al fiestero.
—Ah, en alguno de esos años, parroquianos varones que abordaban una mesa, se le ponía su
“tibay” (botella de licor santa Cecilia), hasta el licor era gratis para comenzar.
—No habían ni llegaban representaciones folclóricas de otros lugares
—El parque central el espacio principal o plaza en los años 1950, (la plaza pública que se vendía a los
negociantes), abarrotada de todos los vicios, cantinas, juegos de azar, prostíbulos solapados, la rueda
de la ruleta más grande se señoreaba en los amplios salones de la Alcaldía Municipal.
—En la última década deslumbraron los socios “hípicos” con sus desfiles de caballos, jinetes y público
en toda una parafernalia de propaganda y consumo alcohólico
—En los últimos años y días determinados las calles principales se cierran, se convierten en los bailongos, pegados a la oreja y sueño vigilia de los vecinos desafortunados, el licor corre como el agua espirituosa del negocio foráneo, por unos pesos más.
—El acto público promovido por el municipio, ha hecho gala en sus mejores contenidos de programas
tan heterogéneos y vistosos que no sabemos si es el folclore de Diriamba o el de otros lugares del país.
—Por los días de la fiesta, primera y octava, el atabal de la gigantona y el enano cabezón de occidente,
retumba sus coplas y llaman la atención los pavos o chompipas del tercer género exhibiendo su fetiche
vulgar.
*Podría continuar con tantas cosas que he olvidado, pero mejor recuérdenla ustedes mis amigos y agreguen las de este siglo XXI
ESCENARIOS CONCOMITANTES
Siempre han existido tres planos o escenarios sociales en las fiestas patronales, a lo mejor hay
otros.
El escenario religioso, se desarrolla dentro del templo y circunscrito con todo respeto en el ámbito del
culto religioso, y una devoción procesional que nada tiene que ver con la parafernalia del jolgorio y el
espectáculo público
El escenario folclórico, fiestas a la usanza antigua, rituales de la promesa y comidas típicas. Representaciones y danzas ancestrales tradicionales.
El escenario del espectáculo público. Normalmente organizado por las autoridades municipales, plaza
de juegos de niños y de azar, expendios de comidas, acto cultural, “hípica”, fiesta baile ocupando las
calles centrales de la ciudad, barrera de toros, etc.
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En estos tres escenarios, casi siempre los actores organizadores y promotores se manifiestan en forma
particularizada y muchas veces pareciera que se fusionan pregonando sus, vanaglorias individuales o
institucionales, diciendo, hemos rescatado nuestros bailes, salvaguardamos la tradición folklórica; pero la
realidad es otra, los escenarios y sus componentes folklóricos, se deforman, los cambian, y trastocan,
dado, por la ineptitud desconocedora de esa tradición, por egolatría, casi siempre no se salvaguarda, más
bien se desvirtúa conllevando intereses de sesgos determinados y fines imprecisos.
Es necesario y urgente platicar de este tema, aunque ya se ha hechos en fechas pasadas, pero todo queda en “ele ele olo”. Hay que aunar esfuerzos en definir una visión que conlleve el apropiarnos los diriambinos, de lo que podrían ser nuestras fiestas patronales, con la unificación de criterios de autoridades y
sociedad, con el fin de conservarlas y no contaminarlas de las influencias degradantes y foráneas.
Lo que no podemos decidir es, ¿Quiénes? ¿Cuándo? y ¿Cómo? abordaremos esta temática cultural, para fortalecer todo un entorno fuente de desarrollo turístico, a lo mejor no le interesa ni a moros ni cristianos, o es una utopía de pocos, o río revuelto con ganancia de pescadores de muchos criollos y forasteros.
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¡Ah! Por nada se me olvida:
Otro escenario concomitante, de algunos “saltimbanqui” que se entrometen en las fiestas tradicionales, como los mejores patrocinadores, ¡de ellos, libreémonos!
De tantos personajes o “promesantes” de interesados propósitos, siempre dispuestos a la pedidera oportuna, relacionado a las fiestas patronales, tocan puertas y bolsillos, alguna ayuda llegan, se disfraza en no
pocos atuendos, nunca rinden cuentas, ellos dicen que sólo dan cuentas del rey, al príncipe que dio el dinero.
De tanto parroquiano local, que se vanaglorian mediáticamente en cuanto medio propagandístico o periodístico pescan, para sus díceres, díceres y más díceres y seguimos en lo mismo, ah, también algunos se
dedican hacer colectas a nivel nacional, en los Ángeles, Miami y no sé qué lugares más, a veces salen más
finos en todas las escalas musicales y hacen lo mismo de lo mismo del año pasado. Indiscutiblemente hay
excepciones a lo anterior, por supuesto que esto no es para el total de los totales, hay muchos ciudadanos
honestos y desinteresados que han sido abono y fermento de la cultura diriambina. Discúlpenme, a ustedes las eternas gracias y reconocimientos.
ANTIVALORES Y AMENAZAS QUE AFECTAN LA TRADICIÓN FOLKLÓRICA DE DIRIAMBA
Las tradiciones ancestrales expresadas en las representaciones folklóricas: “El Güegüense o Macho Ratón”, “El Gigante”, “El Toro Huaca”, “Las Inditas” “Las Húngaras” “El Viejo y la Vieja” y todo el entorno ancestral, de, fiesteros y promesantes, “El Cabildo de San Sebastián, Priostes y tambores”, continúan existiendo por esa trasmisión generacional y comunicación, donde hay más que un vínculo verbal, es el común
sentir de una sociedad, todavía pueblerina poseedora de memoria histórica, que no se ha olvidado, pero
que es afectada por los embates de la modernidad, que impacta a la juventud con la incorporación de culturas degradantes, en menoscabo de ese sentir de identidad; a esto se suman la ignorancia manifiesta y
los intereses ajenos
— Algunos personajes e Instituciones, comunicadores (periodistas) siguen confundiendo “El Toro Huaca”,
con el Güegüense, el primero es de Penacho vistoso de plumas de pavo real, en nada se parece a los
sombreros de los personajes del Güegüense de tres picos y los gorriones (sombreros) adornados.
— La participación de algunos personajes con intereses de, conocidos y oportunos bienhechores, en busca de beneficios múltiples
— A veces pareciera que hay desinterés manifestó de autoridades y pobladores por la conservación de la
tradición folklórica, y les da lo mismo que se menoscabe, altere o desaparezcan esos orígenes e idiosincrasia ancestral, tal vez quizás por falta de la visión en salvaguardar y promover nuestra identidad.
— La intromisión a beneplácito de otras culturas folklóricas foráneas y costumbres degradantes de la modernidad. En los últimos años las agendas a desarrollar en los festejos tradicionales, sus programas han
estado más cargados de tradiciones y cultura o aculturalismo ajenos, dando la impresión que ya nuestras
tradiciones desaparecieron y necesitamos de las foráneas.
— Cantinas, bares, juegos prohibidos y otros negocios se autodenominan o rotulan “El Güegüense”
— El chocante aculturalismo entrometido o cobijados por la diversión eufórica y arropados en la parafernalia de tantos visitantes a la gran feria. Por los días de las fiestas, aparecen, aparecen, desfiles de caballos
(mal llamado hípicos) que promueven el ron chocolá y adornan las calles con cantinas en cada esquina, no
se sabe que le dejan al folklor, lo triste es que a veces bautizan sus desfiles en honor a las fiestas Patronales tradicionales.
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¡Ah! también aparecen la gigantona de León y el enano cabezón, que retumban con sus coplas llamando
la atención los pavos o pavas chumpipes del tercer género exhibiendo su fetiche vulgar. (Acá existió “La
Gigantona” de don Cándido “Negro” desde los inicios del siglo pasado)
— El atuendo del Güegüense y el de las otras representaciones folklóricas, muchas veces ha sido modificado a gusto y antojo de cuanto inteligente lo presume.
8— Es necesario que, padrinos, mayordomos, dueños de bailes y representaciones y otros, sean claros en
su representación. Sí es de la tradición, obra de teatro, ballet, baile o parodia, para no confundir al público,
a turistas y población en general o estamos en una gran feria moderna.
9— Ensuciar paredes de las casas de la ciudad con grotescas figuras que por suerte solo han sido de
“Machos estrafalarios” o pinturas al “fresco”, (dibujos en las paredes), impactan negativamente, no tienen
mensaje constructivo mucho menos educativo, son de mal gusto, pueden ser interpretadas como señales
inequívocas de aculturalismo, en la tierra del Güegüense, y confundir a los visitante y con adefesios que
ven en tantas paredes sucias.
Habla el Güegüense. Ve que afrento de muchacho hablador boca floja, dale hijo reviéntale la cabeza que
como no es hijo mío por eso me desacredita.
¿Ah, muchachos! ¿Para dónde vamos? ¿Para atrás o para adelante?
La promoción turística debe ser: Calidad de servicios al visitante, y dar a conocer nuestra Historia y Patrimonio Cultural.
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