Bordados de Guatemala

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Bordados de Guatemala
“Bordados de Guatemala”
Nueva serie de relieves
Horacio Araujo
Búsqueda creativa sobre violencia de género.
Antigua Guatemala
Expectativa de búsqueda
Mi primera intención que tuve
cuando supe el destino de mi viaje,
fue la de conocer si los pobladores
locales respetaban en sus bordados,
o en la decoración que realizaban
en elementos artesanales, algunas
de las iconografías de los Mayas.
Intenté descubrir si seguían con la
tradición Maya, si estos dibujos
eran respetados en la actualidad; y
conocer sus significados. En otros
los bordados eran totalmente
diferentes y contemporáneos.
Pude encontrarme con una
Cooperativa de Bordadoras de
Cintura gracias a una persona
radicada allí que organizó dicho
encuentro, antes de mi viaje.
Al llegar tomé contacto con Gloria,
unas de las mujeres de esa
cooperativa.
Hablando de los
dibujos de los mayas, de sus
técnicas de bordados, de diseños, de colores, surgieron temas que nada tenían que ver con el bordado. Me llamó la
atención la historia del origen de la Cooperativa de mujeres.
Y ahí empezó un largo relato de vida de algunas mujeres que se quedan fuera de sus casas; peleadas con su marido, quien
las saca del hogar para establecer una nueva relación de pareja, o para dejar en claro quién manda. Marido machista que
desea mujeres serviles.
Esas mujeres maltratadas y echadas de la casa, se tienen que ir junto con sus hijos a la casa materna. No se trata de una
mujer sola, sino de dos mujeres solas con hijos y sin ingreso para sostener a esos niños.
Así se reunieron y empezaron a trabajar juntas, logrando formar una Cooperativa de mujeres, a la que llamaron
Cooperativa Ixel, nombre en honor a la Diosa del Telar de Cintura.
Gloria me orientó y ayudó a saber un poco más sobre sus bordados y sobre las decoraciones de sus ancestros.
Sin embargo, de todo el diálogo que mantuve con Gloria, lo más significativo y emotivo, fue escucharla y conocer los
problemas sociales que sufren esas mujeres. De cualquier forma, la intención de búsqueda no fue desarrollada
instantáneamente, hubo un proceso de observación, información y de tiempo, necesario para poder internalizar la riqueza
de lo vivido, lo visto y los relatos de las mujeres; y así procesarlo todo, junto con mi trabajo creativo personal.
Descubriendo algunos bordados de Guatemala
Viajando en lancha aproximadamente 1 hora llegamos a un pueblo llamado San José, a orillas del Lago de Atitlán.
Durante el recorrido, observando las vestimentas y los colores de los huipiles con bordados característicos de ese pueblo,
encontré a unas adolescentes que bordaban unos pequeños paños, con imágenes de pajaritos de colores.
Parecían bocetos o procesos de aprendizaje de bordado para ejercitar su técnica, sus dibujos y combinación de colores.
Me gustaron los colores que utilizaban y compré seis de ellos. Iba de paso, hubiera comprado más.
Los dibujos de estos bordados son pajaritos dispuestos en hileras (4 hileras de 5 cm de ancho), realizados con hilos de
colores, cuya tela de base era un trapo aparentemente viejo de unos 20 x 30 cm.
Encuentro de telas viejas halladas por el camino
Otro día, caminando las montañas sobre el borde del lago de Atitlán, llegamos a Jabalito, uno de los tantos pueblos a la
orillas del lago.
Pude rescatar varias telas encontradas por el camino, entre los derrumbes por causa de lluvias. La mayoría de ellas estaban
entre los derrumbes causados por las lluvias. La mayoría de ellas estaban entre los escombros y la tierra que al bajar,
arrastraba todo lo que encontraba.
Lugar de encuentro de telas:
Las encontré ahí mismo, con
barro y corroídas por el tiempo
de exposición al aire, al agua de
lluvia, al tiempo, a la vida.
Las rescaté y las lavé en el lago
hasta sacarles todo el barro;
quedaron limpias. Hay dos de
ellas que eran parte de huipiles
en proceso de terminar. Estas
telas
posiblemente
pertenecieron a una familia,
cuya
casa
posiblemente
también, haya sido arrastrada
por las tormentas, terremotos o
algún
accidente
natural;
consecuencia del enojo de la
tierra, que de este modo pide
que la cuiden mejor.
Hasta el más pequeño de los
encuentros fue valioso.
Supe que la tierra que estaba
pisando era parte de una
cultura con mucho tiempo de
vida, que fue casi exterminada
por la misma especie. Sin
embargo sentí que estaba
latente y sigue de pie, muy pegada a la tierra: gente pequeña de tez morena y ojos oscuros.
Mercado de Chichicastenango.
Este mercado está abierto solamente los días jueves y domingos, está al pie de dos iglesias y ahí se desarrolla una feria
artesanal muy grande. Vienen de todos los pueblos a ofrecer sus productos
.
Sin tener en mente mi desarrollo creativo, empecé a buscar elementos que me gustaran. Mientras caminaba y veía los
productos, encontré una mesa con madejas de hilos de colores de muchas tonalidades, desde terracotas pasando por
gamas de anaranjados, hasta llegar al amarillo ocre, así como los azules, verdes y violetas.
Hilos de Colores
Pigmentos de colores, Antigua Guatemala.
Los colores de las paredes de las casas en antigua Guatemala (antigua capital de ese país) son colores muy vibrantes por
lo luminoso de una luz natural. En lo alto de la montaña, algunos de ellos me hicieron acordar a las ruinas de Pompeya,
Italia.
Busqué en ferreterías y pude encontrar algunos de los pigmentos que utilizaban para lograr esos colores. Lo hice con la
intención de comprarlos para incorporarlos al desarrollo de mi obra. Entre ellos encontré polvo de añil, terracotas,
amarillos, verdes, y un azul cobalto.
Por supuesto fui detenido en la aduana con esas bolsitas de colores, Les expliqué de qué se trataba y los pigmentos
finalmente llegaron conmigo a la Argentina.
Postales de Guatemala
En las rutas vi, paisajes vivientes maravillosos, tachos llenos de calas, color blanco con naranja en el centro, vi montones.
En esas montañas, con variedades de colores apastelados y paisajes solitarios, sin habitantes; las calas aparecían.
De vez en cuando se veían algunos personajes locales con su vestimenta típica, mujeres cargando leña en subidas
estrepitosas, acompañadas de un niño y su perro, cada uno en una frecuencia lenta y sabrosa, casi saboreando ese paisaje.
Empezando a desarrollar la obra
Pensando cómo incorporar esos bordados en mis cuadros, se me ocurrió que debería realizar algunas de esas iconografías
dibujadas en telas y bordadas con hilos de colores.
El acto de bordar me orientó cada vez más en trabajar con hilos y telas.
El bordado integra el carácter que deseo para mi obra, los materiales están presentes: telas e hilos de colores entrelazados.
Además de los elementos que siempre utilizo: madera, cemento, yeso y los pigmentos nuevos que traje de Guatemala. A la
presencia de estos materiales y su técnica, se le suma el diseño y la creatividad personal en la incorporación de los
bordados realizados a mi forma y modo.
Incorporar estos nuevos materiales es un desafío a mi búsqueda creativa.
Lo más importante de la utilización de estos materiales es llegar a representar con respeto, la esencia y el carácter de esas
mujeres.
Ellas pasan horas y horas entrelazando hilos, puntada tras puntada, diseñando, dibujando con hilos sobre una tela,
plasmando todo su ser en cada nuevo acto de creación, pero a la vez siguiendo con la tradición de su tierra y sus símbolos.
Así, creando, pasan momentos buenos y malos, compartidos entre ellas y sus tejidos. Como en todo proceso creativo,
siempre hay algo que no se sabe de qué se trata y por qué, pero aparece…
En esos trabajos se han derramado algunas lágrimas, risas, broncas, impunidad…
En esos trabajos sutiles, como una danza de hilos que forman dibujos sobre las telas y establecen color por color en la
creación de paños para su vestimenta, que representan a las mujeres Guatemaltecas; encontré una forma de rendir un
homenaje. Por aquellas mujeres maltratadas, violadas, asesinadas por esa cultura machista, maltratos que no son penados
por ninguna ley.
Me impactó esa violencia social hacia ellas.
Guatemala me mostró la realidad a través de las mujeres sumisas que deben hacer todo sólo porque son mujeres: cuidar de
sus hijos, de su granja, subir cerros buscando leña y cargar en sus espaldas cientos de palitos para cocinar,
trabajar en la huerta pensando que, con el tiempo, la tierra les dará comida y soñar con que el tiempo les brinde todo ese
augurio de suerte: que llueva cuando tiene que llover, y que pare cuando tenga que parar, para no hacer desastres ni
aludes. Y si tienen tiempo, dedicarse a realizar bordados en sus huipiles para tener algo nuevo que ponerse, todo en un
entorno de silencio, armonía y paz, en convivencia con la naturaleza, que es inocente de los maltratos domésticos que
estas mujeres reciben. Esta realidad impactó sobre mí profundamente, sin ignorar que no es en el único lugar en donde se
ejerce violencia y maltrato contra las mujeres. Pero sí me permite trabajar en mi obra para mostrar mis sentimientos hacia
ese trabajo laborioso, lento, metódico que es usar hilo por hilo. Quiero representar la imagen que tengo de Guatemala en
mi cabeza, belleza natural, hermoso país con sangre maya.
Los bordados de las adolescentes cuyos diseños con pájaros, símbolos de libertad, parecen anunciar un destino, el de estar
atrapadas, al borde del peligro.
Es por ello que una vez terminada mi obra, con todas esas cualidades que he mencionado anteriormente, pretendo
herirlas, romper las obras con disparos de bala para que digan algo… muestren algo… algo que sucede allí y en todos los
lugares del mundo.
El disparador ha sido Guatemala.
En mi país también suceden estas cosas, pero en Guatemala las viví de otra forma y es otra la situación: mujeres muy
sumisas que pareciera que todo lo tienen que hacer porque son mujeres: cuidar de sus hijos, de su granja, subir cerros
buscando leña y cargar en sus espaldas cientos de palitos para cocinar, trabajar en la huerta pensando que, con el tiempo,
la tierra les dará comida y soñar con que el tiempo les brinde todo ese augurio de suerte: que llueva cuando tiene que
llover y que pare cuando tenga que parar, para no hacer desastres ni aludes. Y si tienen tiempo, dedicarse a realizar
bordados en sus huipiles para tener algo nuevo que ponerse, todo en un entorno de silencio, armonía y paz, en
convivencia con la naturaleza, que es inocente de los maltratos domésticos que estas mujeres reciben.
En las obras que he realizado quiero mostrar mis sentimientos hacia ese trabajo laborioso, lento, metódico que es usar hilo
por hilo. Quiero representar la imagen que tengo de Guatemala en mi cabeza, belleza natural, hermoso país con sangre
maya.
Mostrar esos bordados comprados a esas adolescentes con diseños de pajaritos, símbolo de la libertad, como si supieran
que no son libres y que en cualquier momento podría sucederles algo.
Es por ello que una vez terminada mi obra, con todas esas cualidades que he mencionado anteriormente, pretendo
herirlas, romper las obras con disparos de bala para que digan algo… muestren algo… algo que sucede allí y en todos los
lugares del mundo.
El disparador ha sido Guatemala. Símbolo de la violencia familiar.
El origen de la composición de la música
según Paula Mesa
Cuando conocí el trabajo de Horacio me interesó su modo de resignificar los tejidos, los hilos, los hermosos objetos que
trajo de su viaje y la relectura que realizó a través de tu mirada de artista plástico.
Desde ese lugar partí tomando como base de mi composición la música de un ritual Maya recopilado en Guatemala. Mi re
lectura, mi resignificación de esa música ritual pasó por hacerla interactuar con dos marimbas (instrumento característico
de la región) e intentar de esa manera que mi mirada desde la composición transforme esa música en un hecho estético.
La obra de Horacio a su vez presenta planos diferenciados y niveles de profundidad, utiliza materiales diversos que desde
la diversidad generan un todo armónico. En la música estas ideas se me representaron desde la textura trabajando los
planos que se generan en la interacción entre el fondo, el parche, el silbato y las marimbas, los timbres particulares de
cada una de las fuentes elegidas, permiten diferenciarlas dentro de la totalidad en la que interactúan. Por último, su
trabajo está enmarcado en un territorio que es Guatemala y que a mi entender debía estar presente de alguna manera en la
música. Por un lado, la utilización de las marimbas me remite a ese contexto y por el otro, el sonido ambiente que trabaja
como fondo de la composición me remite a su vez a lo que observé en el clima, en las playas, en las selvas. Vi mucha agua
en esos ambientes, por eso pensé que debía estar presente.

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