los ingenieros militares en el méxico independiente.

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los ingenieros militares en el méxico independiente.
LOS INGENIEROS MILITARES EN
EL MÉXICO INDEPENDIENTE.
La enseñanza formal de la
ingeniería militar empezó en 1709,
en España, cuando llegó de
Bruselas
el
Ingeniero
Jorge
Verboom,
para
organizar
la
instrucción de la Artillería y de la
Ingeniería. La historia de las
Academias de Ingenieros pueden
remontarse al año de 1711, cuando
se crea la primera Escuela de
Ingenieros en España. Partiremos
que en nuestra patria, no fue hasta
el año de 1798, cuando el Virrey
Don Miguel José de Azanza,
Brigadier Español, dispuso que al
igual que en la metrópoli, se creara
la clase de Cadete en el Ejército
Colonial, pero exclusivamente para
los jóvenes españoles y algunos
criollos muy distinguidos, todos de
origen noble, y con estos militares
ya formados en los Regimientos
Virrey Don Miguel José de Azanza,
Coloniales, se siguió nutriendo al
Ejército, cuyos mandos en los
escalones inferiores empezaban a
escasear.
En cada compañía de Infantería, Caballería o Artillería, una plaza en la clase de tropa
se indicaba que debería ser ocupada por jóvenes de la nobleza, aspirantes a obtener
el empleo de oficiales, que harían su aprendizaje más práctico que teórico en los
cuerpos de tropa, e iniciaban su servicio en la carrera militar, por los grados inferiores
de la clase de tropa. A estos gentiles hombres se les distinguía con el nombre de
Cadetes, palabra derivada de la correlativa del idioma francés cadet, pues fue
costumbre en Francia a partir de mediados del siglo XVII, que a los segundos hijos de
las familias nobles denominados cadet, y se dedicaran a la carrera de las armas,
gozando de ciertas prerrogativas; esta costumbre parece que se hizo ley, pues el
célebre Marqués de Dubois, Ministro y consejero del Rey Sol Luis XIX, reglamentó la
existencia legal de estos jóvenes dentro del ejército, creando en el año de 1682, seis
compañías de cadetes que llegaron a contar en su conjunto cerca de 4,000 plazas.
De entre los ejemplos que existen en nuestra historia militar de cadetes, tenemos a
Ignacio Allende, Juan Aldama, Agustín de Iturbide y Antonio López de Santa Anna,
entre otros, quienes posteriormente desempeñaron papeles importantes en nuestra
historia. Es de aclararse que, hasta antes de fines del siglo XVIII, en el Virreinato de la
Nueva España no se les permitía a los criollos y mestizos ocupar puestos oficiales de
alguna significación, incluyéndose entre estos, los empleos de Oficiales en el Ejército.
Fue el 27 de septiembre de 1821, cuando el ejército Trigarante bajo el mando de
Agustín de Iturbide, desfiló triunfalmente por las calles de la Ciudad de México,
dándole por fin al país su ansiada libertad; era el momento propicio para pensar en el
progreso de México y desde el día siguiente, los mexicanos se pusieron a trabajar, con
el fin de organizarse para lanzarse a la ardua lucha que les esperaba.
ENTRADA DEL EJÉRCITO TRIGARANTE POR LA GARITA DE BELÉN (FERDINAND B
La unión entre españoles y mexicanos se hizo tangible, al incorporarse al Ejército un
gran número de militares españoles con muchos méritos profesionales, y que por
haber estado largo tiempo en nuestras tierras las querían como propias. Como ejemplo
de lo anterior y de conformidad con nuestro tema, el entonces Brigadier Diego García
Conde, ameritado militar de un gran profesionalismo, vio la oportunidad de servir a
aquel naciente país en donde había pasado cerca de 40 años, y de inmediato Iturbide
su antiguo subordinado, le confió la Dirección de Ingenieros y lo ascendió a Mariscal
de Campo. A partir de ese momento, Don Diego halló la oportunidad de realizar una
obra, que desde 1818 él mismo había proyectado en el Ejército Virreinal que era la de
establecer un Cuerpo Técnico de Ingenieros. Esta propuesta fue archivada por el
Gobierno Virreinal, por los graves problemas que tenía en su lucha contra las guerrillas
insurgentes.
En Febrero de 1822 García Conde
emite una propuesta para la
creación de un Cuerpo de
Ingenieros y de una Escuela Militar.
Sin embargo, el Congreso no pudo
aprobarla debido a los problemas
económicos por los que atravesaba
la nación. Ante tal resolución y no
dándose por vencido, el Mariscal
propuso al menos que se le
permitiera reunir a todos los
Cadetes de los Cuerpos y algunos
Oficiales que así lo solicitaron, con
el fin de que recibieran academias
para mejorar su preparación y
desempeño; para el efecto, logró
que se ordenara la concentración
de los mencionados cadetes y se
empezaran a impartir algunos
conocimientos
básicos,
estableciéndose de hecho, una
Academia de Cadetes que la gente
llamaba “Colegio Militar de México”
y
también
“Academia
de
Ingenieros”, porque era en la
Dirección de Ingenieros donde
recibían sus clases.
BRIGADIER DIEGO GARCÍA CONDE.
Esta academia de ingenieros inicia de manera informal sus actividades en mayo de
1822, en el edificio de la Ex-Inquisición, que ocupaba la Dirección de Ingenieros,
teniendo como Jefe de Estudios al doctor y patriota coronel de Ingenieros Manuel de
Mier y Terán, que provenía del Colegio de Minería; como Profesor de Dibujo y Lavado
de Planos, al Sargento Mayor de Ingenieros José María de Echandía, quien
posteriormente substituiría al Coronel Mier y Terán en su cargo en el Plantel; la
enseñanza de las matemáticas la impartía el distinguido Ingeniero de Minas y Capitán
de Ingenieros Tomás Ramón del Moral; como Profesor de cálculo infinitesimal tenían al
Teniente de Ingenieros Constantino Tarnova Malqueschi, que había estudiado la
carrera de Ingeniero Militar en su tierra natal Francia y también en la materia de
Matemáticas a los Subtenientes de Ingenieros Joaquín Velázquez de León y José
María Casas, que habían sido alumnos del Seminario de Minería, constituyéndose, de
esta manera, el primer cuadro docente militar. En ésta que pudiéramos llamar primera
etapa, se gradúan el 21 denoviembre de 1822 los jóvenes Antonio Sarabia, Manuel
Duque de Estrada yJosé María Cortés Gallardo.
EDIFICIO DE LA EX-INQUISICIÓN, AL FONDO DEL LADO DERECHO
DE MIER Y TERÁN
A mediados de 1822 y ya siendo Emperador Iturbide,
la Academia fue integrándose y quedó instalada en
forma provisional, en el edificio que había ocupado el
Tribunal de la Inquisición, que apenas hacía 2 años
que había sido clausurado. Posteriormente este
edificio que se encuentra en la esquina de República
de Brasil y República de Venezuela, en la Plaza de
Santo Domingo en la Ciudad de México, sirvió a la
Escuela de Medicina. Como los cadetes no habían
causado baja de sus corporaciones y estaban
reunidos de una manera informal, sin constituir un
cuerpo especial en el Ejército, no tenían un director
oficialmente nombrado para ello, siendo el cerebro y
el alma el Mariscal García Conde, quien dirigía todos
los trabajos relacionados con la enseñanza teóricopráctica, impartiendo personalmente diversas
cátedras.
INGENIERO MANUEL
En noviembre de 1822, el propio García Conde redactó un reglamento provisional que
fue aprobado por el Ministerio de Guerra, y servía para normar relativamente su
funcionamiento, haciéndose los cursos por semestres; este reglamento puede
considerarse como el verdadero origen de lo que posteriormente se llamó Colegio
Militar. Como era natural, esta incipiente academia pasó por las inevitables
dificultades, como todo lo que comienza. La situación política del país y la poca
importancia, que por la ignorancia de sus elevados fines, le dieron la sociedad, el
propio Gobierno y el Ejército, tuvo una vida precaria, llena de sinsabores, que sólo el
ejemplo y la perseverancia de un ingeniero como era su creador, lograron hacerla
sobrevivir. En diciembre de 1822 se llevó a cabo en Veracruz el Cuartelazo de Santa
Anna, que determinó que muchos cadetes regresaran a los cuerpos en que estaban
comisionados, y el plantel, como era lógico, recibió con ello y con las solicitudes de
alumnos para ir a filas un serio trastorno; a pesar de ello, en agosto de 1823 se logró
presentar un buen informe del semestre, graduando a 16 alumnos, de los cuales los
que habían obtenido la nota de sobresaliente pasarían al cuerpo de ingenieros, y el
resto a otras armas. Así comenzaba a nutrirse el ejército en su especialidad de
Ingenieros, con el mejor personal, hecho que ha permanecido hasta la fecha.
Con fecha 3 de septiembre de 1823, se publica un Decreto creándose el estado Mayor
General del Ejército, estableciéndose entre otros muchos aspectos, los lineamientos
para formar el pie veterano de este nuevo cuerpo, recayendo tal distinción en los
Coroneles de Ingenieros Manuel de Mier y Terán y José Antonio Rincón, así como en
los Subtenientes Ingenieros José María Mestre, José María Cortés Gallardo, Joaquín
Velázquez de León y Contreras, y tres Oficiales de caballería que se encontraban
agregados al Cuerpo de Ingenieros. Así mismo, pasó a depender de este Organismo la
“Academia de Ingenieros”, designada ahora como “Colegio Militar” y estableciéndose
en la Fortaleza de San Carlos de Perote, Ver. El Ejército sufría una gran modificación
al suprimirse el Cuerpo de Ingenieros y crearse el Cuerpo de Estado Mayor del
Ejército, de quien pasaron a depender todos los establecimientos de enseñanza militar.
Don Diego García conde consiguió que un grupo de Cadetes no marchara a Perote, a
fin de que concluyesen sus estudios en esta Capital, lográndose la graduación como
Oficiales de Ingenieros, de todos ellos en diferentes fechas, haciéndolo los últimos el
24 de enero de 1825, desapareciendo definitivamente con ellos y en esa fecha la
llamada “Academia de Ingenieros”, precursora del Colegio Militar.
El personal que se trasladó a Perote, constituido por 10 cadetes bajo el mando del
Subteniente de ingenieros y Catedrático de Matemáticas José María Cortés Gallardo,
arribaron los primeros días del mes de octubre de 1823 a la Fortaleza de San Carlos,
constituyéndose así el pie veterano del “Colegio Militar”, que formaba exclusivamente
Oficiales de Infantería y Caballería. el 12 de noviembre de 1823 es nombrado como
primer Director del Plantel, el Coronel de Caballería Juan Domínguez y Gálvez Otero
Al surgir la necesidad de
contar
con
Oficiales
Navales, previendo una
contraofensiva
peninsular,
en 1824 el Colegio Militar de
Perote
proporciona
18
cadetes como pie veterano
de la primera Escuela
Náutica Militar de México,
estableciéndose
en
Tlacotalpan, Ver. El 1 de
enero de 1825 se gradúa la
primera
antigüedad
de
Oficiales de Infantería y
Caballería,
del
Colegio
Militar de Perote.
VISTA ACTUAL DE LA FORTALEZA DE
SAN CARLOS , EN PEROTE , VER. (AUTOR :
PA COMEXICO)
El General Guadalupe Victoria, Presidente de la República, a petición del General
Diego García Conde, promulgó el 5 de noviembre de 1827 el decreto que creó el
Cuerpo o Arma de Ingenieros, bajo la observancia provisional de la ordenanza
española de 1803.
Cabe hacer mención, que si bien a Don Diego García Conde se le debe la creación de
esta Academia, es necesario citar al Capitán Pedro Torrens, quien desde 1821
concibió la idea del Colegio Militar, e inclusive redactó su reglamento, el cual hizo
llegar al Generalísimo Agustín de Iturbide al triunfo del Ejército Trigarante; sin
embargo, su inquietud nunca tuvo respuesta. En la academia de Cadetes
sobresalieron varios elementos en su vida profesional y militar; a continuación se citan
dos de ellos: el Alférez de Caballería José Mariano Monterde Segura, quien ingresó a
la academia el 1 de febrero de 1823, y que después de cursar con muy buen éxito sus
estudios, y por no tener cabida en el cuerpo de ingenieros, por carencia de vacantes,
pasó al Estado Mayor General como Segundo ayudante, es decir, con ascenso por sus
buenas calificaciones. En Veracruz se ocupó de los proyectos y obras de fortificación,
y los de puente nacional; y estuvo en la capitulación de las fuerzas españolas en la
rendición del Castillo de San Juan de Ulúa. En su vida política tuvo los siguientes
cargos: Jefe Superior Político del Territorio de Baja California en 1830, Diputado en el
congreso General por ese territorio en 1831 y en 1835 volvió a ser Diputado; en 1842
fue nombrado Gobernador y Comandante Inspector del Departamento de Chihuahua,
siendo al año siguiente Gobernador Constitucional. Su gobierno se distinguió por el
impulso que le dio a la instrucción pública, y por otras obras de carácter social y
material, neutralizó las acciones de los Texanos y otorgó la paz a los Chilenos; fue
nombrado en 1845 Vocal para la Junta de Notables que habían de elegir presidente, y
dar la convocatoria para la reunión del Congreso Constituyente. Aún cuando tuvo
muchas y variadas acciones militares en toda su vida, la que más renombre le dio, fue
la de ser el Director del Colegio Militar de Chapultepec, durante la gesta heroica del 13
de septiembre de 1847, cuando los Niños Héroes cayeron como dijera Amado Nervo,
“Ante las Balas del invasor”, y el resto del Colegio, incluido el General Monterde,
prisioneros del mismo. En su especialidad de ingeniero, fue nombrado Ingeniero
Comisario de los Tratados de la Mesilla, y fue representante interventor del Supremo
Gobierno, en la compañía que contrató la Comunicación del Istmo. Murió el 5 de marzo
de 1861 y fue sepultado en el cementerio de Tacubaya.
Otro militar famoso procedente de la academia
de Cadetes, fue el Cadete del 8/o. Regimiento
de Caballería, Rómulo Díaz de la Vega, quien
ingresó a la academia el 26 de abril de 1822 y
se graduó como Subteniente de Ingenieros el
24 de enero de 1825; dotado de un valor
extraordinario, se distinguió en todas las
acciones de guerra en que tomó parte,
particularmente en las siguientes, que tuvieron
carácter internacional: el Álamo, en donde fue
uno de los primeros que coronaron el
Parapeto del Álamo, al asaltarlo el 6 de marzo
VISTA AÉREA DE LA FORTALEZA DE SAN
de 1836; la acción librada en la Villa de Mier,
CARLOS , EN PEROTE , VER.
(FOTO
: JOSÉ ENRIQUE ORTIZ LANZ )
el 25 y 26 de diciembre de 1842; en la Guerra
México - Norteamericana de 1846-1848,
donde se hizo notable por su valor desmedido, por su serenidad y por el desprecio al
peligro en el que estuvo expuesto. Asistió a las acciones de Palo alto el 8 de mayo de
1846; resaca de Guerrero el 9 de mayo de 1846, en donde cayó prisionero; en Cerro
Gordo el 18 de abril de 1847, donde volvió a caer prisionero; fue designado por el
Supremo Gobierno para realizar la ceremonia de Salida de las fuerzas
Norteamericanas de la capital de la república, por lo que tuvo el honor de ser, quien
izara la bandera nacional, después de arriar la bandera de las barras y las estrellas, en
el Palacio Nacional.
EL INGENIERO JOSÉ
MARIANO MONTERDE
Continuando con la historia de los ingenieros militares, a
fines de 1827 se disolvió el Estado Mayor, y el gobierno
destinó a los mejores oficiales al Cuerpo de Ingenieros, que
en esas fechas se creaba para completar los efectivos del
recién creado cuerpo, se admitieron a los alumnos que
habían estudiado en las academias los principios de
matemáticas y de dibujo, y fue entonces en verdad cuando
empezó a metodizarse la enseñanza de obtener buenos
dividendos en la vida profesional de nuestros ingenieros.
En marzo de 1828, y
como consecuencia de
lo anárquico de los
cursos impartidos en
Perote, así como de
sus limitaciones en
recursos materiales, el
Colegio
Militar
se
traslada a la capital de
la República, al edificio
de la Ex- Inquisición,
VISTA ACTUAL DEL ANTIGUO
COLEGIO DE BETHLEMITAS .
quedando nuevamente a cargo del cuerpo de ingenieros, teniendo ahora como misión
formar oficiales de todas las armas del Ejército.
En la frustrada reconquista española de 1829, fue recomendado el ascenso del
Coronel de Ingenieros Don José Ignacio Iberri, por su eficacia en la construcción de las
fortificaciones bajo el fuego del enemigo. El 13 de septiembre de 1829, el Colegio
Militar se trasladó al Colegio de Bethlemitas, graduando durante esta etapa varias
generaciones de subtenientes de Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros.
El 18 de noviembre de 1833, como necesidad vital, fue promulgado el reglamento para
el Colegio Militar, del cual a continuación se toman algunos fragmentos:
“…Art. 2/o. Los alumnos, antes de destinarse a algún arma en particular, cursarán todo
el primer periodo de estudios que durará tres años.
Art. 3/o. Los que por su inclinación y sobresaliente talento se destinen a facultativos,
proseguirán sus estudios en el Colegio, en clase de Subtenientes alumnos, por
espacio del segundo periodo que durará otros 3 años.
Art. 4º. Al cabo del segundo período , los aprovechados saldrán a Tenientes de
Artillería o de Ingenieros, según su inclinación o disposición; los primeros pasarán a su
cuerpo y se emplearán en las Fábricas de Armas y Pólvora, Fundición, etc., Para
completar con la práctica, la instrucción teórica recibida, y los segundos proseguirán
aún en el Colegio Militar por un año, pero ya en clase de Teniente de Ingenieros y sin
sujeción a la vida de colegiales, y pasarán luego a la escuela de aplicación, en donde
cursarán dos años; los que concluyan este estudio con aprovechamiento, saldrán a
Capitanes, en caso de haber vacantes…”. A partir del Artículo 246 y hasta el 290, se
trata la currícula de asignaturas de cada uno de los Planes de estudio, de los períodos
anteriormente señalados, destacando, por lo que a formación de ingenieros se refiere,
entre otras, las siguientes asignaturas: Astronomía, Geodesia, Dirección y
Construcción de caminos y canales, Empuje de Tierras, Cálculo de excavaciones,
Terraplenes y Desmontes, Proyectos y Presupuestos, Dibujo de Arquitectura Militar, de
objetos de Artillería y Metalurgia, etc.
El 31 de agosto de 1835, es
nombrado
Director
del
Colegio Militar el coronel de
ingenieros Ignacio Mora y
Villamil, iniciándose con él
la
reorganización
y
aplicación del reglamento
del Plantel ya citado,
pasando a ocupar las
instalaciones del edificio
llamado de Las recogidas,
que ocupa hasta el año de
1837.
COR. DE INGS. RÓMULO DÍAZ DE
LA VEGA.
FUERTE EL ÁLAMO, TEXAS, E.U.A.
Para 1838 se cursaban las tácticas y ordenanzas de
todas las armas, las matemáticas puras, la física, la
mecánica, la fortificación en todas sus ramas y la
estrategia, la castrametación, la arquitectura, la
astronomía y la geodesia. Desde un principio se vio que
el Cuerpo de Ingenieros era mandado por Generales de
profundos conocimientos y de distinguida delicadeza, no
consintiéndose se viciara el personal. Sus trabajos en la
geografía del país fueron de primera línea,
destacándose los reconocimientos que, en un primer
tiempo, se hicieron en el Istmo de Tehuantepec, para
demostrar la posibilidad de comunicarsepor él a los dos
mares.
Se practicaron cientos de reconocimientos en todo el territorio nacional, rectificándose
los planos topográficos que existían, y formándose otros nuevos, para integrar la Carta
Geográfica de la República; en esto se distinguió el General Diego García Conde,
quien además de haber sido Director General de Ingenieros, también lo fue del Colegio
Militar, y fue además el encargado del Levantamiento Topográfico del Distrito federal,
formó la carta Geográfica de Chihuahua, y fue designado para fijar los límites de
México y los Estados Unidos.
Bajo la dirección de Jefes y Oficiales del Cuerpo de Ingenieros, se completaron las
fortificaciones de San Juan de Ulúa, que en un tiempo se le denominó el Gibraltar
Mexicano; los oficiales de ingenieros se caracterizaron en esa época por sus
conocimientos y su pundonor, desempeñando con celo y acierto las comisiones del
servicio a que se les destinaba.
En la campaña de Texas y más exclusivamente en La Toma del fortín del Álamo, se
distinguieron el Coronel Rómulo Díaz de la Vega y el Subteniente de Zapadores José
María Torres, quien arrió la bandera de los Grises de Nuevo Orleans y en su lugar
colocó la mexicana, siendo abatido por los proyectiles anglosajones.
GENERAL DE INGENIEROS
IGNACIO MORA
Y VILLA MIL
En la primera invasión francesa llamada jocosamente
Guerra de los Pasteles, se distinguieron el Coronel
Graduado de Ingenieros Ignacio Labastida, quien estuvo
establecido en el Caballero Alto de la Fortaleza de San
Juan de Ulúa, con 2 Oficiales y 49 de Tropa del Piquete
de Zapadores, y que al ser tocado por una granada
francesa, fallecieron el propio Coronel Labastida y 26
Zapadores más.
Para 1842, el Colegio Militar se establece en el llamado
entonces Palacio de Chapultepec, bajo la Dirección del
General Pedro García Conde, dejando de depender en
1843 de la Dirección General de Ingenieros, y
dependiendo de la Secretaría de Guerra y Marina.
En la intervención Norteamericana de 1846 a 1848, asistieron a la Batalla de la
Angostura el Director General de Ingenieros Ignacio Mora y Villamil, el Coronel Miguel
Blanco, el Teniente Coronel José María Márquez y el Teniente Coronel Luis Robles
Pezuela, quienes antes habían combatido en Monterrey. Junto con Félix Zuloaga y
Joaquín Colombres, también asistieron los Capitanes Seferino Prieto, Juan H. Díaz y
Francisco Palafox. Pedro espejo estuvo en la Defensa del Puerto de Veracruz y
posteriormente en Cerro Gordo; en la misma defensa de Veracruz, como Comandante
de Ingenieros de San Juan de Ulúa, estuvo Jesús Palafox.
Cabe citar, aunque sea de manera breve, la epopeya gloriosa del 13 de septiembre de
1847, en la que los alumnos del Colegio Militar ofrendaron sus vidas para salvaguardar
el Honor Nacional, ante la injusta y cruel invasión norteamericana; mientras los
Cadetes Suárez , Melgar, Escutia, Márquez y Montes de Oca lo hacían en el Castillo
de Chapultepec, el Teniente de Ingenieros Juan de la Barrera, al frente de 160
hombres, realizaba lo propio en defensa del Hornabeque, custodiando el acceso al
Castillo por la Calzada de la Condesa. Su muerte generosa, los llevó a la inmortalidad
histórica.
Así firmados los tratados de paz con los invasores norteamericanos, el Colegio Militar
reiniciaba actividades en junio de 1848, en el llamado Cuartel del Rastro, dado que
Chapultepec se encontraba en ruinas a causa del bombardeo yanqui; para agosto de
1849, los aguiluchos retornan a su “Nido de Chapultepec” ya restaurado. Otro
ingeniero Militar renombrado fue Francisco Jiménez, quien se distinguió como
Ingeniero Geógrafo, y se encargó de trazar, de 1849 a 1857, los nuevos límites entre
México y los E.U.A.; su competencia en asuntos astronómicos y geodésicos fue
reconocida, llegando a ser Director del Observatorio Astronómico, escribiendo además
diversas obras sobre astronomíay geodesia. El 28 de noviembre de 1853, fue
nombrado Director del Colegio Militar, el General Graduado Coronel de Ingenieros
Santiago Blanco, quien fue el primer ex-alumno del Plantel que ocupó tal puesto.
Por el año de 1857, varios Ingenieros Militares trabajaron en la Dirección del camino
de San Luis Potosí a Tampico, y el de Querétaro a Guanajuato.
Por decreto del General Constitucionalista Jesús González Ortega, el 27 de diciembre
de 1860, se da de baja al Ejército, y con el también al Colegio Militar. Durante su
primer período de existencia, el Colegio Militar graduó a Subtenientes de Infantería,
Caballería, Artillería y Zapadores; a Tenientes de Artillería, y a Tenientes y Capitanes
de Ingenieros.
Se solía utilizar el término de “tácticos” para los Subtenientes formados en tres años, y
se designaban como facultativos a aquellos egresados del Plantel que acreditaban el
2/o. y 3/er. Periodo de estudios en el citado Plantel, siendo generalmente éstos
Artilleros e Ingenieros.
Para mayo de 1861, se ordena su reapertura nuevamente, organizándose con las
Escuelas de Infantería, Caballería e Ingenieros, en los llamados Colegios de San
Gregorio y Chico de San Ildefonso. Para octubre de 1861, el Plantel se traslada al ExConvento de San Fernando, y para fines de ese mismo año, se localiza ya
nuevamente en el Castillo de Chapultepec; ante el avance de las fuerzas francesas
sobre la Ciudad de México, se clausura nuevamente el 23 de mayo de 1862,
concluyendo así la vida efímera de este Plantel.
En la Batalla del 5 de mayo de 1862, estuvieron el Coronel Joaquín Colombres,
Teniente Coronel Francisco P. Durán, Capitanes Agustín Linarti, Agustín Magaña, y
Tenientes Agustín Arellano y Eugenio Izquierdo.
En el famoso Sitio de la Ciudad de Puebla, en 1863, damos a conocer los Ingenieros
Militares, que por su comportamiento se les propuso para ascender: “…Relación de los
Ciudadanos Jefes y Oficiales que propone el que suscribe para ascensos y grados en
la Sección de Ingenieros en el Ejército de Oriente:
Joaquín Colombres a General de Brigada.
Amado Camacho a Coronel.
Emilio Rodríguez a Teniente Coronel de infantería.
Manuel Mariscal a Comandante de Batallón.
Francisco Troncoso a Teniente Coronel de Infantería.
Manuel Zuloaga a Comandante de Batallón.
Carlos Ramiro a Capitán Primero de Ingenieros.
Albino Magaña Capitán Primero de Ingenieros.
Baderlin de Capitán Supernumerario a Comandante de Batallón.
Agustín Arellano a Capitán Segundo.
José Gallardo y Ricardo Villanueva a Capitanes.
Este documento lo firma Jesús González Ortega, Comandante del Cuerpo
de Ejército de Oriente…”.
Cabe citar, que durante el sitio
impuesto por los franceses a la
Ciudad de Puebla, del 16 de
marzo al 17 de mayo de 1863, los
Jefes y Oficiales facultativos de
Ingenieros y Artillería, ex-alumnos
del Colegio Militar, mostraron al
invasor no solamente su valor,
sino
también
sus
amplios
conocimientos en cada una de
sus especialidades en el arte de la
guerra.
FUERTE DE SAN JAVIER , EN EL SITIO DE PUEBLA EN 1863.
Por decreto del 7 de diciembre de 1867, el Presidente Juárez establece nuevamente el
Colegio Militar, en el llamado Cuartel Arista o Puerta Mariana del Palacio Nacional,
pasando posteriormente al Ex-Convento de Santa Catarina de Sena y finalmente al ExArzobispado de Tacubaya. Los nuevos Planes de estudios comprendían tres periodos:
El primero para la formación de Subtenientes de Infantería, Caballería, Artillería y
Zapadores; el segundo para la instrucción científica; y el tercero de instrucción
especial, para graduarse como oficiales facultativos de Ingenieros, Artillería y Estado
Mayor General.
Para mayor información acerca de los oficiales facultativos, es de mencionarse que al
término de siete años de estudios en el Plantel, debían de realizar un año de práctica,
del cual rendían un informe, base de su examen profesional.
Dicha práctica era como Ingenieros Ayudantes en obras de puertos o edificaciones, en
ferrocarriles haciendo estudios técnicos, así como de carreteras, y finalmente,
realizando un proyecto de defensa de una plaza marítima o terrestre. Los oficiales
facultativos de Artillería practicaban en los establecimientos fabriles de la Industria
Militar, en proyectos de construcción o reforma de armamento, así como en la
fabricación de municiones, pólvora y explosivos. En este periodo, a la plana mayor
facultativa de Ingenieros se le encomendó la realización de diversas construcciones
militares y aun civiles.
Así mismo a la compañía de parque se le impartió la instrucción relativa a las prácticas
de campaña, y aprovechar la maquinaria y aparatos adquiridos para la construcción de
puentes colgantes, sistema virago, para la satisfacción de las necesidades de la
Infantería, Caballería y Artillería. En 1880 se le ordenó al Cuerpo de Ingenieros, la
construcción de la Escuela de Tiro de la Fábrica de
Pólvora de Santa fe.
A principios de 1882, este Plantel regresa nuevamente a Chapultepec, pero ahora bajo
la dirección del General Sóstenes Rocha.
Durante esta época, los Ingenieros Militares construyeron dos líneas ferrocarrileras de
naturaleza militar, una en Tehuantepec, de Salina cruz, Oax. A Coatzacoalcos, Ver.; y
la otra en el estado de Quintana Roo. En 1888, el Batallón de Zapadores fue
destacado a la Plaza de Zamora, Mich., para ejecutar trabajos de cambio de curso del
Rio Duero, ya que sus crecientes inundaban dicha plaza. Además de estos trabajos,
los ingenieros realizaron reparaciones y modificaciones de edificios militares, en Paso
del Norte, Atlixco, México, Querétaro y Baja California Sur, entre otros.
VISTA DEL EX-ARZOBISPADO DE
TA CUBAYA
EN DIFERENTES ÉPOCAS.
El Ejército Mexicano, en el año de 1891 estaba
distribuido en la siguiente forma:
- Cuerpo de Ingenieros y Colegio Militar.
- Cuerpo de Artillería y establecimientos Militares.
- Cuerpo Especial de Estado Mayor.
- Armada Nacional.
- Infantería.
- Caballería.
- Tribunales y Policía Militar.
- Servicio Médico Militar.
- Batallón de Inválidos.
- Depósito de jefes y oficiales en disponibilidad.
A su vez, la Secretaría estaba divida en 7 departamentos, 4 secciones y un archivo
General.
El Cuerpo de Ingenieros estaba integrado por:
- Departamento de Ingenieros anexo a la Secretaría de Guerra y Marina.
- Colegio Militar.
- La Plana Mayor facultativa de Ingenieros.
- Un Batallón de Zapadores.
- Una Compañía de Parque.
- Una Sección de Cartografía.
El Cuerpo de Ingenieros era uno de los tres cuerpos
creados para la resolución de problemas pendientes en
las fuerzas armadas, por lo que se tuvo especial cuidado
en la preparación intelectual del personal “facultativo” que
los integraba. Los otros dos cuerpos, como se mencionó
anteriormente, eran el Cuerpo Especial de Estado Mayor,
y el Cuerpo de Artillería y establecimientos Militares. El 9
de enero de 1878 el Coronel de Ingenieros Agustín Díaz,
quien fue fundador y Director de la Comisión Geográfica
Exploradora, se encargó de la elaboración de una carta
Topográfica de la República, en la escala 1:1’000,000. La
Comisión Geográfica exploradora se nutría con personal
proveniente del colegio Militar.
FRESCO Y FOTO DAEL
CASTILLO DE CHAPULTEPE C.
Entre los Ingenieros Geógrafos (graduados del Colegio Militar), que formaron parte de
la comisión, se pueden mencionar al General Ángel García Peña, al General Victoriano
Huerta, al General Luis G. Garfias y al General Salvador Corral.
En un documento escrito por el Ingeniero Civil Valentín Gama y Cruz, dice con
respecto a la comisión lo siguiente: “La labor desarrollada por la antigua Comisión
Geográfica Exploradora representa, en mi sentir, el esfuerzo más fecundo hecho en
pro de la cartografía del país, y seguramente que el éxito alcanzado se debe, en su
mayor parte, a la organización que le dio su fundador el Ingeniero Don Agustín Díaz,
ya que supo transmitir a sus subordinados, que fueron también sus discípulos, su
pericia como topógrafo”. La influencia de Agustín Díaz, se hizo sentir también en el
Colegio Militar, que llegó a ser la mejor Escuela de Topografía. Entre algunas de las
comisiones que desempeñó el Ingeniero Gama, está la de rector de la Universidad
Nacional de México, en el período Presidencial de Don Venustiano Carranza.
El Cuerpo de Artillería, por el decreto de fecha 23 de febrero
de 1894, fue organizado como sigue:
- Departamento de Artillería anexo a la Secretaría de Guerra
y Marina.
- Plana Mayor Facultativa de Artillería.
- Cuatro Batallones de Artillería.
- Una compañía fija en Veracruz.
- Un Parque General de Artillería.
- Una Fábrica de Armas.
- Una Fundición de Artillería.
- Una Maestranza Nacional.
- Una Fábrica de Pólvora.
AGUST ÍN DÍAZ,
QUIEN FUE FUNDADOR Y
DIRECTOR DE LA
COMISIÓN
GEOGRÁFICA
EXPLORADORA .
El personal que integraba la Plana Mayor Facultativa de
Artillería, era egresado del Colegio Militar como Artillero
Técnico, que ahora se le designa Ingeniero Industrial, para
diferenciarlo del Artillero Táctico.
El Colegio Militar formaba Ingenieros Geógrafos,
Constructores y Artilleros, que al graduarse, pasaban a
formar parte de la Plana Mayor Facultativa del estado Mayor
Especial, de Ingenieros o de Artillería, respectivamente.
COMISIÓN GEOGRÁFICA
EXPLORADORA .
Estas Planas Mayores pertenecían a los correspondientes Cuerpos Especiales de
Estado Mayor, de Ingenieros y de Artillería. En efecto, el Colegio Militar era institución
de alto prestigio académico, pues sus oficiales estudiaban siete años y salían con un
elevado nivel técnico.
Los cadetes que en el tercer año no alcanzaban una calificación alta, no podían
continuar su carrera profesional y eran enviados a las unidades del Ejército, como
oficiales de Infantería o Caballería.
Entre los años de 1872 a 1897, egresaron del Colegio Militar, 334 Oficiales de
Infantería, 167 de Caballería, 346 de Artillería, 139 para la Plana Mayor Facultativa de
Artillería, 139 para la Plana Mayor Facultativa de Ingenieros y 109 para el Cuerpo
Especial de Estado Mayor, para totalizar 1,234 oficiales.
A principios del siglo pasado, el Colegio Militar disfrutaba de un gran prestigio. Además
de distinguirse por su orden y moralidad, gozaba de justo renombre por la rectitud y
distinción que caracterizaba a sus graduados.
Bajo la dirección del General de Brigada Ingeniero Constructor Juan Villegas, los
Laboratorios del Plantel fueron dotados de material e instrumental de primera calidad y
la biblioteca se enriqueció con valiosas obras; se emprendió gran número de obras
materiales, y se estableció la costumbre de realizar las prácticas o maniobras de fin de
año, en las que los alumnos realizaban prácticamente el servicio en campaña, que
habían aprendido teóricamente en el plantel.
La historiadora Corinne Krauze, dice: “Si tomamos al liberal
Isidoro Epstein, como un ejemplo del profesorado que
contrató Villegas, ésta podría ser una razón decisiva del éxito
del Colegio Militar y el poder del Ejército“.
Isidoro Epstein (ciudadano alemán), escribió un tratado en el
campo de la mecánica aplicada, que fue adoptado como
texto oficial en el Colegio Militar, y galardonado con una
Medalla de plata en la exposición de París, en 1889. Era una
obra en dos volúmenes, que incluía doscientas cincuenta
ilustraciones y cuadros. En 1881 Epstein fue nombrado
profesor de mecánica racional en el Colegio Militar, y más
tarde, por seis años consecutivos, dio un curso de Mecánica
aplicada basado en su propio texto. Epstein enseñó en el
Colegio Militar”, desde 1881 hasta aproximadamente 1889,
cinco años antes de su muerte en 1894.
GENERAL DE BRIGADA INGENIERO
CONSTRU CTOR
JUAN VILLEGAS
DIRECTOR DEL COLEGIO MILITAR .
Por todas estas razones, los principios del siglo XX, fueron calificados como la “Época
de Oro” del Colegio Militar, formando oficiales de arma e ingenieros, de alta capacidad
operativa e intelectual.
Cabe mencionar que el General Villegas fue Director del colegio Militar de
Chapultepec, en tres ocasiones, comprendidas desde 1884 hasta 1906, en que
falleció, para acumular un total de 7 años netos.

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