Viaje al corazón del imperio inca

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Viaje al corazón del imperio inca
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Clase Premier
encuentro ≈ ENCOUNTER
Sobre rieles
Viaje al corazón del imperio inca
El tren Hiram Bingham
de Orient Express es
la forma más lujosa de
llegar a Machu Picchu.
Un viaje al son del
rápido traqueteo que
transcurre entre los
increíbles parajes
del Valle Sagrado de
los Incas.
Texto y fotos /Text and photos David Sendra Domènech • Traducción/Translation Harry Porter
Mientras el tren avanza rápido por las vías
férreas, acompañando al río Urubamba,
admiro desde el vagón observatorio, el último, los múltiples vestigios prehispánicos
que tachonan el paisaje. Aquí y allá asoman terrazas escalonadas en las laderas
de las montañas, construidas cientos de
años atrás para el cultivo agrícola por las
culturas indígenas del Perú y en uso todavía. La locomotora arrastra los escasos
pero lujosos vagones azules y prosigue
incansable su camino, cortando el viento.
Sin embargo, yo soy ajeno a esa marcha.
Estoy distraído con el paisaje, bebiendo un
pisco sour (coctel de aguardiente de uva
peruano con un toque de limón) en un vaso
de barro decorado, y escuchando música
andina tocada en vivo. El paraje transmite
grandeza y el tren desprende aroma de lujo.
El ferrocarril toma su nombre del explorador Hiram Bingham, quien dio a conocer
al mundo la existencia de las ruinas incas
de Machu Picchu, aunque estas ya habían
sido descubiertas por agricultores peruanos años antes de la llegada del estadounidense. Hasta allá subió el expedicionario
a lomo de mula, en un viaje que tenía mucho de aventura y poco de comodidad
y esplendor. Nada que ver con el Hiram
Bingham tren.
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Clase Premier
encuentro ≈ ENCOUNTER
Como existe la posibilidad de abordar
el ferrocarril en su estación inicial, Poroy
(unas tres horas y media de trayecto, saliendo a las nueve de la mañana), o en una
intermedia, Ollantaytambo (hora y media y,
si madrugas, incluso puedes pasear por
las impresionantes ruinas arqueológicas
del mismo nombre antes de subir al tren),
el recorrido se hace extrañamente corto. La
atención, desde que uno llega al andén, es
exquisita, igual que el mimo con el que se
trata al pasajero.
Tras la recepción, a pie de tren, se acompaña al viajero hasta su asiento, alrededor
de una mesa preparada con una sugestiva
gastronomía. Y entonces la vida en el Hiram Bingham se torna colectiva, un espacio
para admirar el paisaje pero también para
conocer a otros pasajeros y dejarse llevar
por la conversación, regada con un buen
vino y alimentada por un manjar gourmet.
El Hiram Bingham devora kilómetros dejando a un lado y otro fértiles campos y
adentrándose entre montañas escarpadas,
cortadas de forma tosca por el paso del
tiempo y la mano del hombre (en este caso,
para instalar las vías). Es el desfiladero del
río. Se desciende rápido, pero si uno se fija
bien, a la altura de Coriwaynachina se observa parte del antiguo Camino del Inca
que unía Cusco con la Amazonia. Luego,
al pasar a un lado se advierte una fina
escalera en la roca que asciende y, si se
presta atención, la vista seguro se topará
con algún turista tratando de subir hasta el
Santuario. El Urubamba, a esa altura, corre
frenético, golpeando contra las rocas de su
cauce, como rivalizando en velocidad con el
tren. Sigue un túnel, un fugaz momento de
oscuridad, y un nuevo paisaje que compite
en belleza con el anterior.
Evocador y gastronómico
El interior del Hiram Bingham trae a la memoria, con su decoración, los majestuosos
carros pullman, mismos que a su vez nos
trasladan a la época más glamorosa del
ferrocarril. Maderas oscuras, pulidas y brillantes; ornamentos dorados y una decoración clásica y acogedora acompañan el
viaje, pero destacan sobre todo en el trayecto de regreso, ya anocheciendo, cuando
se encienden las luces de las lámparas.
Una vez que te acostumbras a la rapidez del tren y sus movimientos oscilantes,
es fácil recorrer los dos coches comedor, el vagón bar, el carro observatorio y,
como hice yo, el coche cocina, donde un
equipo comandado por un chef elabora
las delicatessen que luego son saboreadas
por los pasajeros.
Y hablando de comida, es imprescindible
hablar de los deliciosos platillos elaborados con productos frescos de la estación,
que aparecen como por arte de magia en
la mesa. Posiblemente el hecho de quedar
absorto admirando el paisaje por las amplias ventanas, o sumirse en una intensa
charla con el vecino de enfrente, contribuyen a esa sensación. A la ida, la cocina del
Hiram Bingham ofrece un brunch de cocina tradicional peruana, por ejemplo: tamal
de maíz con aceite de oliva y salsa de tomate pera (en la región lo conocen como
tamarillo), asado de lomo de alpaca con
compota de bayas de saúco, o bien canelones de espinacas, quinua y pollo con
salsa cremosa de tomate. La quinua, por
cierto, es un cultivo típicamente andino.
Este cereal, altamente rico en proteínas, es
muy habitual en la gastronomía peruana.
En el viaje de regreso, ya por la noche, se
sirve una cena completa de tres tiempos:
para empezar quizás una sugerente sopa
de calabaza aromatizada, y luego un medallón de lomo de res con polenta de maíz
con queso y setas, o un filete de trucha
salmonada con salsa de pimienta rosa. Los
nombres seducen, el aroma enamora y el
gusto fascina. Las opciones se ajustan al
paladar de cada quien y a nadie dejan indiferente. De hecho, si no fuera por el traqueteo, me atrevería a afirmar que estoy en
un restaurante muy exclusivo de alguna
ciudad. Por supuesto, todo ello regado con
deliciosos vinos sudamericanos y finalizado
con un postre a elegir. Yo adoré el pastel
de queso y fruta de la pasión con papaya
arequipeña sobre un coulis de fresa.
El sitio arqueológico
A la llegada a la estación de Aguas Calientes o Machu Picchu Pueblo, al viajero le espera un laberinto de tiendas de souvenirs.
El Convento de Santo Domingo, en Cusco, se levantó
sobre el Coricancha, un importante templo inca.
in cuzco, the inca temple of corincha became the foundation
of the Santo Domingo convent.
Cortesía / courtesy: Hiram Bingham
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El tren no sólo incluye paisajes fuera
de serie, sino también una inolvidable
experiencia culinaria.
Not only does the train provide fabulous vistas
but a memorable culinary experience, too.
El ferrocarril toma su nombre del
explorador Hiram Bingham, quien
dio a conocer al mundo las
ruinas incas de Machu Picchu.
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encuentro ≈ ENCOUNTER
Animada actuación
nocturna en el Hiram
Bingham mientras
el tren se dirige
a Cusco.
nighttime fun on the hiram
bingham, as it heads for
cuzco.
Sin embargo, el tiempo apremia para visitar las ruinas. A los pasajeros del Hiram
Bingham se nos separa en dos grupos y
cada uno sigue a su guía durante la visita
al Santuario de Machu Picchu.
Pero primero hay que coronar la montaña.
Por eso, cruzando un puente, el servicio de
Orient–Express continúa y abordamos los
autobuses que, zigzagueando por una estrecha carretera de terracería, ascienden en
una media hora los 400 metros de altura que
nos separan del Santuario y llegan hasta la
cima. Durante el trayecto tengo tiempo suficiente de evocar una última imagen del hoy
perdido Imperio inca, del pueblo que retó
el vértigo y alcanzó el cielo. Arriba espera el
paraíso de los incas, la ciudad inacabada:
Machu Picchu, justo en la hora perfecta,
cuando la mayoría de los turistas ya debe
regresar a su morada.
Por delante hay mucho que conocer antes de iniciar el descenso en autobús, alrededor de las 16.30 horas. Eso nos da tres
horas y media para el recorrido y tomar el té
en el Machu Picchu Sanctuary Lodge Hotel,
incluido en el precio del billete de tren.
Pero hay algo aún mejor para disfrutar, casi en exclusiva, el Santuario y saborearlo con los sentidos de la vista y el
oído cuando la aglomeración de turistas ha
desaparecido. Eso significa que si te alojas
en el Machu Picchu Sanctuary Lodge Hotel,
a las puertas de la ciudadela inca, tendrás
el privilegio de emocionarte con los misterios que regala la naturaleza de noche y
contemplar el amanecer sobre las antiguas
piedras, además de que podrás recorrer
detenidamente las ruinas. Mi recomendación es reservar con tiempo porque las habitaciones son escasas, aunque también
encontrarás alojamiento cinco estrellas y
con encanto en Machu Picchu Pueblo.
La despedida
No dudo que la montaña y sus ruinas continuarán allí en un futuro cercano. El tren
espera a los pies de la montaña y también
su personal que, leyéndome la mente, me
entrega una toalla húmeda, refrescante y
aromática, que me renueva y prepara para
el regreso a la ciudad de Cusco.
El último tren en abandonar el lugar es el
Hiram Bingham, que lo hace a las 17:50 horas. Debo advertirles que en el viaje de regreso hasta los más aburridos se divertirán
bailando o viendo bailar al resto, porque tiene
lugar una fiesta previa a la cena, con animados viajeros y música andina e internacional
de todos los tiempos interpretadas en vivo
por un trío de músicos. ◊
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encuentro ≈ ENCOUNTER
Up to Inca Heaven
It’s hard to imagine a more luxurious way to
get to Machu Picchu than the Hiram Bingham
Orient Express, with its memorable dining
service. The train’s clickety-clack moves
quickly past breathtaking views of the
Sacred Valley of the Incas.
T he train moves swiftly on rails running alongside the Urubamba River.
expansive view of the scenic countryside and lively conversation
I’m up in the observation car at the rear of the convoy, marveling at the
with fellow passengers weave together into one of those memorable
pre–Hispanic relics that grace the countryside. Dotting the landscape
moments of a lifetime.
are terraces still being farmed that Peru’s native peoples fashioned
The Hiram Bingham rushes past fertile fields to begin its ascent
into the mountain slopes hundreds of years ago so they could grow
amidst craggy mountains roughly shaped by time and human
crops. The locomotive is tugging away at the few but fancy blue
intervention (to lay the tracks). The cliff vertiginously falls off toward
cars. I’m hardly aware of it, though, caught up as I am in the scenery,
the river far below. When the train reaches the level of Coriwaynachina,
enjoying a tasty pisco sour (distilled Peruvian liquor and a twist of
with a keen eye, you can discern part of the ancient Inca Road that
lime) in a decorative clay glass and the Andean musical group that’s
linked Cuzco with the Amazon region. Soon, if you stay alert, you’ll
entertaining us. Scenery on the grand scale, deluxe train; life is good.
notice a stairwell to one side carved out of the rock and perhaps an
The train is named for Hiram Bingham, the American explorer who
adventurous tourist climbing on foot to the sanctuary. Up here, the
revealed Machu Picchu to the world some years after Peruvian farmers
Urubamba River courses like a speeding locomotive, careening off
had made the actual discovery. He and his expedition make the
the rocks on its way down the mountain. The train enters a tunnel,
arduous climb to the ruins of the imperial city on mule back, a far cry
emerging after a fleeting moment of darkness into another landscape
from the sumptuous comforts aboard the Orient Express. I wonder what
as beautiful as the one left behind.
Bingham would think of his namesake.
You can choose to take the three–and–a–half–hour trip out of Cuzco
Evocative and Delightful
at nine in the morning by boarding at Poroy Station, or you can get
The décor inside the Hiram Bingham recalls the glamour of Pullman
on at Ollantaytambo, the midway point, for a ride that lasts just one
travel in the golden age of railroading. Dark wood, polished and
and a half hours. The latter choice gives you the option of visiting
shined, and tastefully placed gilded pieces add a classic feel, but
the Ollantaytambo archaeological zone, if you’re an early riser, that is.
on the return, as night falls and the lamps are lit, the atmosphere is
Regardless of where you get on the train, though, you are pampered
especially cozy.
When you get used to the train’s speed and swaying motion, you can
from start to finish.
At the station, a staff person welcomes you on the platform and
explore the two dining cars, bar and observation cars and, as I did, the
sees you to your table in the dining car, there to be treated to an
one with the kitchen, where the chef’s crew prepares the exceptional
extraordinary culinary experience. Exquisite food and wine, an
fare destined for the passengers.
El Hiram Bingham cuenta con dos
coches comedor y un vagón bar con
increíble variedad de bebidas.
the hiram bingham has two dining cars and a
separate one for the bar, where an amazing
variety of drinks is mixed.
when bingham explored
machu picchu in the
early 20th century, he
climbed to the site on
mule back; there was
no fancy train to make
the trip.
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Now that I’m on the subject of food, I have to describe the dishes
El pasaje incluye viaje redondo en
tren, brunch en la ida, cena en la
vuelta, bebidas y viaje ida y vuelta
en autobús al Santuario Histórico
de Machu Picchu, pero no incluye
la entrada al mismo. En esta área
natural protegida se localiza la
zona arqueológica.
American wines go wonderfully with the meal and, for closers, there’s
that seem to magically appear, all made with the freshest seasonal
dessert. I loved the passion fruit cheesecake with Arequipa papaya
ingredients. The fact that it’s so easy to lose yourself in the scenery
served on strawberry coulis.
going by or in an absorbing conversation with one of your table
companions may help make the service seem so “magical”. On the
The Ruins
way to Machu Picchu, the Hiram Bingham kitchen serves a brunch
Getting off the train at the town of Machu Picchu’s Aguas Calientes
of traditional Peruvian dishes, like corn tamales with olive oil and
Station, you’re met by a maze of souvenir shops. But time is precious,
pear–tomato (known locally as tamarillo) sauce, grilled alpaca loin with
so it’s best to move along to the site. Hiram Bingham passengers are
elderberry compote, spinach–filled cannelloni or chicken and quinoa in
divided into two groups, each following its own guide on the tour of the
creamy tomato sauce. The highly nutritious quinoa grain, native to the
Machu Picchu Sanctuary.
Andes, adds a distinctive touch to any number of Peruvian dishes.
On the return trip at night, a full three–course dinner is served,
The price of the ticket includes
round-trip train transportation,
brunch on the outbound trip, dinner
on the return, drinks and round-trip
bus transportation to the Machu
Picchu Historic Sanctuary, but not the
entrance fee. The archaeological
site lies within the nature preserve.
First, though, you have to get to the top of the mountain. For that,
orient-express.com
perurail.com
after crossing a bridge, the Orient–Express services continued and we
beginning perhaps with a subtly seasoned squash soup to be
boarded a bus that zigzagged along a dirt road for a half hour up the
followed by beef loin with polenta, cheese and mushrooms or a
400 meters to the archaeological zone laid out over the crest. On the
salmon–colored trout filet in pink pepper sauce. The names get your
way, I have time to meditate on the lost Inca Empire, the civilization that
Dónde dormir /
attention, the aromas captivate and the tastes will have you falling
defied vertigo and reached the sky. On top awaits Inca heaven, the
Cusco
eternally in love. Options are sufficient to satisfy and please all
unfinished city of Machu Picchu, precisely at the perfect time of day
tastes. As a matter of fact, were it not for the clickety–clack, I’d swear
when most of the tourists have to leave.
Where to Stay
• Aranwa Cusco Boutique Hotel
aranwahotels.com
• Casa Andina Private
Collection Cusco
casa-andina.com
• Hotel Libertador Palacio
del Inka Cusco
libertador.com.pe
• Hotel Monasterio
monasteriohotel.com
• Inkaterra La Casona
inkaterra.com
I was in some upscale, big–city restaurant. What’s more, the South
La Plaza de Armas fue el centro administrativo y religioso de los
incas. Tras la conquista fue ocupada por los españoles y hoy es
el núcleo del Cusco moderno.
the main square was the inca administrative and religious center. after the
conquest, it was occupied by the spanish, and today it’s the core of modern cuzco.
Machu Picchu
El Hiram Bingham cruzando el Valle Sagrado
con dirección a Machu Picchu.
the hiram bingham crossing the sacred valley on its way
to machu picchu.
• Machu Picchu Pueblo Hotel
de la cadena Inkaterra
inkaterra.com
• Machu Picchu Sanctuary
Lodge Hotel
sanctuarylodgehotel.com.pe
• Sumaq Machu Picchu Hotel
machupicchuhotels-sumaq.com
Valle Sagrado
We have a lot to see and learn in the three and a half hours before getting back on the bus at
around 4:30 pm. But that even includes afternoon tea at the Machu Picchu Sanctuary Lodge Hotel,
included in the train ticket.
Having the sanctuary practically to ourselves to experience with our eyes and ears, with the bulk
of tourists and their clamor gone, is a special gift. And if you take a room at the Machu Picchu
• Aranwa Sacred Valley
Hotel & Wellness
aranwahotels.com/es/
• Casa Andina
casa-andina.com
• Hotel Río Sagrado
by Orient Express
riosagrado.com
Sanctuary Lodge Hotel, located near the entry to the Inca citadel, you have the privilege of feeling
its presence at night and waking up to contemplate its ancient stones, while also being able to tour
the site in your own sweet time. You need to reserve well in advance, since the rooms are limited,
though the town of Machu Picchu also has some charming five–star accommodations.
Para volar a Lima con tus Kilómetros
Premier necesitas: / To fly to Lima
The Farewell
The Hiram Bingham leaves Aguas Calientes Station at 5:50, the last train out for the day. I have
Clase Turista / Coach Class: 48,000
Kilómetros. Clase Premier: 96,000
Kilómetros. Viaje redondo México–
Lima por Aeroméxico / Round trip
Mexico City–Lima on Aeroméxico. Al
comprar un boleto de avión viaje
redondo a Lima acumulas: / With the
to warn you that on the return trip it is impossible to be bored; either you get up and dance or have
purchase of a round trip plane ticket
using Premier Kilometers, you need:
No doubt the ruins will stay where they are for some time to come. The train waits at the foot of
the peak, as does a staff member who reads my mind and hands me a refreshingly scented moist
towel, replenishing my energy for the trip back to Cuzco.
fun watching others dance at the pre–dinner party, with a crowd–pleasing trio of musicians playing
everything from Andean jumps to golden oldies. ◊
Clase Turista /
Kilómetros. Clase
Premier: 12,714 Kilómetros.
to Lima, you accrue:
Coach class: 6,358
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