Iberian Houses - Docomomo International

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Iberian Houses - Docomomo International
167. 10/2014
RCR Arquitectes · Estudio Entresitio · Campo Baeza · Loureiro · Aires Mateus
Foster in Mexico · Brazilian Masters: Lelé and Bo Bardi · DOSSIER: CONCRETE
Casas ibéricas Dossier Hormigón
Arquitectura
Viva
Aniceto Marinas, 32
E-28008 Madrid
[email protected]
www.ArquitecturaViva.com
Arquitectura Viva 167
ArquitecturaViva
Iberian Houses
Five Domestic Manifestos
Arquitectura
Viva.com
167. 10/2014 Casas ibéricas
D irector
Luis Fernández-Galiano
D irector ad j unto
José Jaime S. Yuste
D iagramación y red acción
Cuca Flores
Eduardo Prieto
Laura Fernández
Raquel Vázquez
Miguel Fernández-Galiano
Isabel Rodríguez
Claudia Satrústegui
Andrea Lusquiños
Irene Ezquerra
Jorge Martín
Coord inación ed itorial
Laura Mulas
Gina Cariño
P rod ucción
Laura González
Jesús Pascual
Ad ministración
Francisco Soler
S uscrip ciones
Lola González
D istribución
Mar Rodríguez
P ublicid ad
Cecilia Rodríguez
Teresa Maza
R ed acción y ad ministración
Arquitectura Viva SL
Aniceto Marinas, 32
E-28008 Madrid
Tel: (+ 34) 915 487 317
Fax: (+ 34) 915 488 191
[email protected] ArquitecturaViva.com
www.ArquitecturaViva.com
P recio: 15 euros
© Arquitectura Viva
En breve. Norman Foster ha ganado el concurso para el nuevo aeropuerto de
5 Actualidad
Un nuevo aeropuerto de Foster
Gehry inaugura en París
Koolhaas: Garage moscovita
Estambul en peligro
La Torre de David, desalojada
México D.F.; Frank Gehry inaugura la sede de la Fundación Louis Vuitton en
París y una exposición sobre toda su carrera en el Centro Pompidou; comienzan
las obras del museo Garage en Moscú, por Rem Koolhaas; Estambul demolerá
tres de sus rascacielos; y se evacúa la polémica Torre de David en Caracas.
Cinco manif iestos d omé sticos. La arquitectura doméstica fue en buena
medida la rendija por la cual se introdujo la modernidad en España y Portugal.
Pasado el tiempo, la casa sigue siendo un privilegiado campo de experimentación
estética, como demuestran los cinco ejemplos ibéricos aquí seleccionados, que
pueden concebirse como una suerte de manifiestos de sus autores. Las tres primeras casas son españolas: el proyecto, a la vez material y atmosférico, que han
levantado Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta en un solar medianero
de Olot; la monumental vivienda de vacaciones que, inspirándose en la imagen
de un podio, ha erigido con hormigón y travertino Alberto Campo Baeza en la
gaditana bahía de la Plata y el proyecto fragmentado y sinuoso que los madrileños de Estudio Entresitio han construido en la capital. Junto a ellos se presentan
dos casas portuguesas: la primera, situada en Monção, al borde de la frontera
española, es una rotunda afirmación horizontal y paisajística que João Paulo
Loureiro ha levantado con técnicas de ingeniería civil; la segunda, en la localidad
histórica de Alcobaça y obra de los lisboetas Aires Mateus, está compuesta por
una plataforma excavada de la que emergen un pequeño volumen y un muro
zigzagueante, revestidos con un inmaculado blanco que resuena con su contexto.
11 Ana Tostões
Hábitats modernos
Casas ibéricas, 1950-1970
18
Entre muros
RCR Arquitectes
Casa en Olot
Estratos y fracturas
24 Estudio Entresitio
House 1.130, Madrid
28
Podio habitado
Alberto Campo Baeza
Casa del infinito, Cádiz
Rigor horizontal
32 João Paulo Loureiro
Dos casas en Monção
Maclas vernáculas
36 Aires Mateus
Casa en Alcobaça
Arte / Cultura
Maestros brasileñ os. El fallecimiento en mayo de João Filgueiras Lima,
Lelé, un gran arquitecto brasileño que hizo del compromiso social la razón de
su obra, coincide con el centenario del nacimiento de Lina Bo Bardi, la romana
que en la década de 1950 viajó a Brasil para transformarse en la mayor representante de una modernidad anclada en la cultura local y al servicio de la vida.
Calif ornia en f acsímil. Editado por Benedikt Taschen, Arts & Architecture
es una cuidada antología de la mítica revista del ‘Case Study Program’. Además,
Necrotectónicas, una exploración literaria sobre las muertes de arquitectos; la
dimensión estética del paseo según Walkscapes; un autorretrato arquitectónico
de Eduardo Arroyo; y la primera biografía crítica de la italo-brasileña Bo Bardi.
41 Fernando Serapião
Técnica y compromiso
Lelé, 1932-2014
44 Guilherme Wisnik
Construir para la vida
Lina Bo Bardi, 1914-1992
49
Libros
‘Arts & Architecture’
Muertes de arquitectos
El arte de pasear
Eduardo Arroyo por sí mismo
Una heroína moderna
Técnica / Construcción
D ossier H ormigó n. Por su durabilidad, resistencia y plasticidad, además de
Esta revista recibió una ayuda a la
edición del Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte en 2014
D ep ó sito legal: M. 17.043/ 1988
I S S N: 0214-1256
D istribució n en quioscos: Logintegral
I mp resió n: Artes Gráficas Palermo, S.L.
Cubierta: RCR Arquitectes, Casa Entremuros,
Olot © Hisao Suzuki.
T rad ucciones: E. Prieto (Tostõ es, Serapião,
Wisnik); L. Mulas, G. Cariño (inglés).
por su capacidad para incorporar aditivos o fibras que mejoran sus propiedades,
el hormigón sigue siendo un material indispensable en la arquitectura. Aquí se
presentan cinco casos, incluidos por su carácter innovador desde el punto de
vista técnico: una dotación de EM2N en un cruce ferroviario de Zúrich; una
casa de vacaciones de Buchner Bründler en Linescio, en la Suiza italiana; un
museo dedicado al dibujo arquitectónico en Berlín, del equipo Nps Tchoban
Voss; unas oficinas en Múnich por Tillicharchitekten; y, finalmente, un centro
de artes escénicas construido por Brasil Arquitetura en São Paulo.
P ara terminar, una reflexión sobre el confort, lección magistral impartida
por Ignacio Paricio al jubilarse como Catedrático de Construcción en Barcelona.
56 Pepa Cassinello
La Edad del Hormigón
Pasado y futuro de un material
5 estudios de caso
Dotación ferroviaria, Zúrich
Casa de vacaciones, Linescio
Museo, Berlín
Oficinas, Múnich
Centro artes escénicas, São Paulo
Productos
80
Ignacio Paricio
Sostenibilidad y sensualidad
167. 10/2014 Iberian Houses
5 Actualidad
A New Foster Airport
Gehry Opens in Paris
Koolhaas: Moscow Garage
Istanbul in Danger
Tower of David Vacated
I n S h ort. Norman Foster wins the competition for Mexico City’s new airport;
Frank Gehry inaugurates the Fondation Louis Vuitton in Paris and the exhibition
on his career at the Centre Pompidou; construction of the Garage by Rem Koolhaas begins in Moscow; Istanbul contemplates demolishing three skycrapers;
and the controversial Torre de David in Caracas is evacuated.
11 Ana Tostões
Modern Habitats
Iberian Houses, 1950-1970
F ive D omestic Manif estos. Domestic architecture was to a large extent
18
Between Walls
RCR Arquitectes
House in Olot
Layers and Fractures
24 Estudio Entresitio
House 1.130, Madrid
28
Inhabited Podium
Alberto Campo Baeza
House of the Infinite, Cádiz
Horizontal Rigor
32 João Paulo Loureiro
Two Houses in Monção
Vernacular Macles
36 Aires Mateus
House in Alcobaça
the crack through which modernity was introduced in Spain and Portugal, and
the private house remains a privileged laboratory for aesthetic experimentation in these two countries, as shown by the five Iberian houses featured here,
each of which can be said to be a manifesto of its author. The first three are
Spanish: the house, at once material and atmospheric, which Rafael Aranda,
Carme Pigem, and Ramón Vilalta have raised in a party wall plot in Olot; the
monumental holiday residence which, drawing inspiration from the Roman
podium, Alberto Campo Baeza has erected in concrete and travertine in La
Plata Bay of Cádiz; and the fragmented, sinuous project that the Madrid-based
Estudio Entresitio has carried out in the capital. Then come two Portuguese
houses: one in Monção, on the Spanish border, a bold horizontal landscaping
manifesto executed by João Paulo Loureiro with techniques of civil engineering; and the other in the historical city of Alcobaça, a work of the Lisbon
office of Aires Mateus, consisting of an excavated platform from which a
small volume and a zigzagging wall emerge, clad in an immaculate white
that echoes the surroundings.
Art / Culture
41 Fernando Serapião
Technique and Commitment
Lelé, 1932-2014
44 Guilherme Wisnik
Building for Life
Lina Bo Bardi, 1914-1992
B raz ilian Masters. The passing away in May of João Filgueiras Lima,
Lelé, a great Brazilian architect who made social commitment the essence
of his work, coincides with the centenary of the birth of Lina Bo Bardi, the
Rome-born architect who in the 1950s moved to Brazil and came to represent
a modernity anchored in local culture and service to life.
49
Calif ornia in F acsimile. Published by Taschen, Arts & Architecture is an
anthology of the mythical magazine of the ‘Case Study Program.’ Also: Necrotécnicas, a literary exploration of the passing away of architects; the aesthetic
dimension of the stroll according to Walkscapes; an architectural self-portrait of
Eduardo Arroyo; and a critical biography of the Italian-Brazilian Lina Bo Bardi.
Books
‘Arts & Architecture’
Deaths of Architects
The Art of Walking
Eduardo Arroyo on Himself
A Modern Heroine
Technique / Construction
56 Pepa Cassinello
The Concrete Age
Past and Future of a Material
5 Case Studies
Railway Facility, Zurich
Vacation House, Linescio
Museum, Berlin
Offices, Munich
Arts Center, São Paulo
Products
80
Ignacio Paricio
Sustainability and Sensuality
D ossier: Concrete. Because of its durability, resistance, and aesthetic
potentials, besides its capacity to incorporate additives or fibers that improve
its properties, concrete has continued to be an indispensable material in architecture. Here are five examples chosen by virtue of their technical innovativeness: a facility by EM2N at a train crossing in Zurich; a vacation house by
Buchner Bründler in Linescio, in Italian-speaking Italy; a museum devoted
to architectural drawings in Berlin, by the team Nps Tchoban Voss; offices
in Munich by Tillicharchitekten; and a performing arts center built by Brasil
Arquitetura in São Paulo.
T o close, a reflection on comfort, a master lesson from Ignacio Paricio on
his retirement as chair professor of construction in Barcelona.
Hábitats modernos
Houses in Spain and Portugal, 1950-1970
De la Sota, Vivienda en la calle Dr. Arce Dwelling in Dr. Arce St, Madrid (1955)
Ana Tostões
En las décadas de 1950 y
1960 la casa fue un campo
de experimentación para
introducir la modernidad
en España y Portugal, pero
también para someter sus
principios a revisión.
In the fifties and sixties,
the house was the
experimentation laboratory
through which modernity
was introduced in Spain
and Portugal, but also
subjected to revision.
La vivienda, y en particular la casa individual,
constituye el programa central de la producción
arquitectónica moderna. Incorporando los valores civilizatorios de la cultura decimonónica,
la casa llega al siglo xx en un momento en
el que en Occidente se consolida la noción de
espacio privado y confort doméstico. En 1951
Martin Heidegger, en su conferencia de Darmstad ‘Bauen, Wohnen, Denken’, relaciona el
término ‘construir’ con el verbo ser y con la
acción de estar, para concluir que el «habitar
es la traza fundamental del ser, la condición de
la vida de los mortales». Replanteando la idea
de ‘construcción’ y buscando identificar el verdadero ‘ser’, su crítica da cuenta de la quiebra
de la solución materialista del racionalismo,
abriendo un nuevo camino para la revalorización de los aspectos únicos, mágicos y creativos
del proyecto de arquitectura.
Hacer un balance histórico de la arquitectura
doméstica ibérica nos lleva a revelar la potencia de la producción de las décadas de 1950 y
1960, un periodo al rescate de una tradición
moderna matizada con la incorporación de las
preexistencias locales y culturales y la relectura luminosa y valiente de las vanguardias.
En los años de la reconstrucción europea de la
posguerra y de la revisión crítica de lo moderno, España y Portugal presentaban un contexto político-cultural con algunos paralelismos,
como las dictaduras franquista y salazarista.
La represión se ejercía en la vida cotidiana de
los ciudadanos, y tuvo un eco concreto, sobre
todo en Portugal, en la imagen de la arquitectura
desde finales de los años 1920. Otras eran las
circunstancias de España, que sobrevivía a una
traumática guerra civil que había interrumpido
un proceso más radical de afirmación moderna,
por lo que el rescate de la modernidad lo que
reclamaba era la continuidad que se había roto.
Con todo, conviene mencionar el evidente paralelismo que en ambos países se dio respecto a
acciones y eventos. Justo después de la creación
de las ICAT (1947), tiene lugar en Lisboa en
1948 el i Congreso de Arquitectura, un punto
de inflexión en la reconquista de la libertad de
expresión de los arquitectos. Al año siguiente,
The house, in particular the private house,
constitutes the central program of modern architectural production. Bearing the civilizing
values of 19th-century culture, the house came
into the 20th at a moment of the history of the
West that saw the consolidation of the notion of
private space and domestic comfort. In a lecture given in Darmstadt in 1951, titled ‘Bauen,
Wohnen, Denken,’ Martin Heidegger related
the term ‘to build’ with the verb ‘to be’ and the
action of being, concluding that “inhabiting is
the fundamental trace of being, the condition of
the life of mortals.” Readdressing the idea of
‘construction’ and seeking to identify the true
‘being,’ his critique reflected the failure of the
materialist solution of rationalism, opening a
new path for reassessing the unique, magical,
creative aspects of the architectural project.
Working on a historical evaluation of Iberian domestic architecture leads to a revelation
of the power of peninsular production in the
1950s and 1960s. In the rescuing of modern
tradition, it was a line nuanced by the incorporation of local and cultural preexistences and
the bright and brave rereading thereof by the
avant-gardes. During the postwar years of European reconstruction and critical revision of
modernity, Spain and Portugal presented some
political and cultural parallelisms, such as the
Franco and Salazar dictatorships. Repression
was present in the everyday life of citizens, and
this had a specific echo, especially in Portugal,
in the image of architecture from the 1920s on.
Other circumstances surrounded Spain, surviving, as it was, a traumatic civil war which had
interrupted a more radical process of modern
affirmation; for Spain, then, rescuing modernity meant restoring a continuity that had been
broken. Still, it helps to mention the evident parallelism of actions and events in both countries.
The creation of the ICAT (1947) was soon followed by the holding in Lisbon, in 1948, of Portugal’s first National Congress of Architecture,
which was a turning point in the restoration of
freedom of expression for architects. Spain had
its turn the following year with the fifth National
Assembly of Architects, with the presence of
ArquitecturaViva 167 2014 11
Curvilinear and
rigorously adapted to the
topography, José Antonio
Coderch’s Ugalde House
as an organic manifesto
was highly influential
on an entire generation
of Spanish and
Portuguese architects.
© Francesc Català-Roca
Curvilínea y adaptada
con rigor a la topografía,
la Casa Ugalde de
José Antonio Coderch
constituyó una suerte
de manifiesto orgánico
muy influyente en una
generación de arquitectos
españoles y portugueses.
J. A. Coderch, Casa Ugalde Ugalde House, Caldes d´Estrac, Spain (1951)
en España tiene lugar la v Asamblea Nacional
de Arquitectura, que cuenta con la presencia de
Sartoris y Giò Ponti. En 1951 se crea el Grupo
R en Barcelona y el Grupo ODAM en Oporto, y
en 1953 coinciden el Manifiesto de la Alhambra
y el Congreso de la UIA en Lisboa.
El programa de vivienda unifamiliar será el
tema principal de investigación en la arquitectura ibérica, en el marco de la crítica a lo moderno
llevada a cabo en obras únicas en las que lo
vernáculo se sintetizó a partir de referencias
internacionales dispares, siguiendo una línea
intensa de desarrollo en la que, según Alberto
Sartoris, «la magia tradicional del arte ibérico
se reencontró con el camino de una fuente interrumpida hacía mucho tiempo: la de la imaginación». A lo largo de los años 1950, el prototipo abstracto moderno se transforma en una
ecuación que se resuelve con la naturaleza, la
topografía, la luz, el viento, las vistas, el sentido
del lugar y la intensidad de las raíces culturales.
Es la época de la revisión de lo moderno, que en
el contexto ibérico de atraso tecnológico constituye un potencial susceptible de explorarse.
Cada proyecto se estudia pacientemente, con
pasión, desde el primer croquis hasta la presencia obsesiva en la obra. La casa comporta la
12 2014 ArquitecturaViva 167
magia de la experimentación; se convierte en el
foco del debate de la arquitectura.
En 1951, José Antonio Coderch emerge con
ese canto de libertad creativa que es la Casa
Ugalde. Entre la curva expresionista y la racionalidad funcional, Coderch se inspira en la
arquitectura vernácula para llegar a una sorprendente creación, como si el lugar, hecho de
topografía y vistas, definiese la configuración
de la casa para revelar mágicamente el genius
loci. El proyecto sigue un fuerte orden radial;
escalona el terreno y pone en relación a la arquitectura con el paisaje, tratando las curvas de
nivel y los árboles como datos, y adaptándose al
clima, la topografía, las vistas y la materialidad
del enclave. Responde a la realidad y al tiempo,
delineando una síntesis entre el expresionismo
formal y las bases de una tradición organicista
que, partiendo de Aalto, llegaría más tarde a
Siza. Esta obra maestra, irrepetible, realizada
para un cliente ilustrado, sensible y moderno, se
ha convertido en un hito de la arquitectura moderna de todos los tiempos. La pasión por el detalle, la obsesión por el rigor y la manipulación
de los materiales, recuerdan la claridad de Mies.
La sofisticación es una sofisticación rigurosa y
moral, de la que resulta una síntesis de verdad
irreprochable. En este sentido, las semejanzas
con la Casa das Canoas, de Oscar Niemeyer,
resultan sorprendentes en su aproximación al
Art Brut en cuanto nos damos cuenta de que las
dos obras son estrictamente contemporáneas.
La referencia a los principios formales del
Movimiento Moderno se asienta en la crítica
permanente porque, como sugiere Ernesto N.
Rogers, la arquitectura moderna no es una cuestión de formas, sino de conceptos. El proyecto
de la casa se usa críticamente para explorar el informalismo libre y espacialista de Le Corbusier,
el expresionismo de Scharoun, las ondulaciones
de Aalto, el límite de la referencia original de
Mies o Neutra, y la construcción sencilla que no
requiere tecnologías sofisticadas, explorando
matices locales en experiencias innovadoras,
con frecuencia operas primas de arquitectos.
La influencia de Zevi conduce al abandono del
Le Corbusier anterior a Ronchamp y la paralela
exaltación del Wright de las Casas de la Pradera,
dando cuenta con ello del interés por la materia
y su adaptación a la naturaleza, rasgo que se
extiende también al repertorio nórdico —una
arquitectura periférica al igual que la ibérica—,
y que por su naturaleza y su economía de medios
se adaptaba a nuestra situación de escasez.
Entre Le Corbusier y Mies
A diferencia de lo que pasaba en España, al
inicio de los años 1950, la referencia insoslayable en Portugal era Le Corbusier. A través
de él se adoptaban las premisas racionales del
Movimiento Moderno, referenciadas con el expresionismo de la moderna arquitectura brasileña. En Oporto, Viana de Lima recuperaba las
ideas lecorbusianas en la Casa Aristides (1949)
y en la Casa Rocha Gonçalves (1951) con una
lectura brasileña evidente en la cubierta de ‘alas
de mariposa’; las lecciones de Le Corbusier
se siguen fielmente por Celestino de Castro,
cuyas casas Santos Pousada (1948) y Ameal
(1949) cumplen los ‘cinco puntos para una
nueva arquitectura’.
Por esos mismos años, Ruy Athouguia,
Eduardo Anahory y João Andresen son los más
fieles seguidores de Mies en Portugal. Con un
Con su estructura de
acero y madera, la Casa
Férias Aiola o el bloque
en la Serra de Arrábida,
de Eduardo Anahory, son
dos de las más tempranas
adaptaciones del
minimalismo miesiano
al contexto portugués.
With its structure of
steel and wood, Eduardo
Anahory’s Férias Aiola
House and the block in
the Serra de Arrábida
were two of the earliest
adaptations of Miesian
minimalism to the
Portuguese context.
E. Anahory, Casa Férias Aiola Férias Aiola House, Portugal (1959)
Sartoris and Giè Ponti. The year 1951 saw the
formation of Grupo R in Barcelona and the
group ODAM in Porto, and 1953 the signing
of the Alhambra Manifesto in Granada and
the celebration of the UIA Congress in Lisbon.
The one-family house program would be the
main research theme in Iberian architecture, in
the framework of criticism of the modern carried out in exceptional works executed with programmatic materials, formal and spatial alike,
and where the vernacular was synthesized on
the basis of dissimilar international references, following an intense line of development in
which, according to Alberto Sartoris, “the traditional magic of Iberian art was reencountered
with the path of a long interrupted fountain: that
of imagination.” In the course of the 1950s, the
modern abstract prototype became an equation
which today we solve with nature, topography,
light, wind, views, sense of place, and intensity
of cultural roots. It was the period of the revision of the modern, which in the Iberian context
of technological backwardness constituted a
potential to be explored. Each project was studied with patience and passion, from first sketch
to obsessive presence on site. The house bore
the magic of experimentation, and thus became
the focus of the architectural debate.
In 1951 José Antonio Coderch emerged with
that chant to creative freedom that the Ugalde
House was. Between the expressionist curve
and functional rationality, Coderch drew inspiration from vernacular architecture to come up
with a surprising creation, as if the place, made
of topography and views, were what defined the
configuration of the house, magically revealing
the genius loci. The design followed a strong
radial order; it terraced the ground and related
the architecture to the landscape, treating sloping curves and trees as data and adapting to
the climate, topography, views, and material
character of the enclave. It responded to reality
and time, delineating a synthesis between formal expressionism and an organicist tradition
that came from Aalto and would reach Siza.
This unrepeatable masterwork, carried out for
an enlightened, sensitive, and modern client,
E. Anahory, Casa en Serra da Arrábida House, Portugal (1961)
has become a milestone of modern architecture
for all times. The passion for detail, obsession
with rigor, and manipulation of materials are
reminiscent of the clarity of Mies. The sophistication is a rigorous and ethical sophistication,
and it results in a truly irreproachable synthesis
of truth. In this sense, the similarities to Oscar
Niemeyer’s Das Canoas House are surprising
in their closeness to Art Brut, as we realize that
both works are strictly contemporary.
The reference to the formal principles of the
Modern Movement situates itself in permanent
criticism because, as Ernesto N. Rogers suggests, modern architecture is a question not
of forms, but of concepts. The house project is
critically used to explore Le Corbusier’s free,
spatialist informalism, Scharoun’s expressionism, Aalto’s undulations, the limit of Mies’s
original reference, and simple construction
without need for sophisticated technologies,
exploring local nuances constituting innovative experiences, often first works of architects.
Zevi’s influence led to the abandonment of
pre-Ronchamp Le Corbusier and the parallel
exaltation of Prairie-House Wright, revealing
interest in material and its adaptation to nature,
a feature that applies as well to the Nordic rep-
ertoire – a peripheral architecture, like Iberia’s
–, which owing to its nature and economy of
means adapts well to our situation of scarcity.
Between Le Corbusier and Mies
Unlike in Spain, in Portugal at the start of the
1950s the unavoidable reference was Le Corbusier. Through him the rational premises of
the Modern Movement were adopted, which
referenced with the expressionism of modern
Brazilian architecture. In Porto, Viana de Lima
retrieved the Corbusian ideas in the Aristides
House (1949) and the Rocha Gonçalves House
(1951), with an evident Brazilian reading in
the ‘butterfly wing’ roof, but Le Corbusier’s
lessons were faithfully followed by Celestino de
Castro, whose Santos Pousada House (1948)
and Ameal House (1949) complied with the
‘five points for a new architecture’ to the letter.
During those years, Ruy Athouguia, Eduardo Anahory, and João Adresen were the most
loyal followers of Mies in Portugal. With intransigent conceptualism, the Sande e Castro
House (1956) materialized the idea of the glass
house integrated in nature. The same logic of
rigor and essentiality was present in Andresen’s Caxias House and Sostres’s MMI House
ArquitecturaViva 167 2014 13
En la década de 1950,
arquitectos como Viana
de Lima o Castro siguen
en Portugal los dictados
de Le Corbusier, mientras
que otros, como el
luso Althouguia o el
español Sostres prefieren
inspirarse en Mies.
In the 1950s, architects
like Viana de Lima
or Castro in Portugal
followed the dictates
of Le Corbusier,
while others like the
Portuguese Althouguia
or the Spaniard Sostres
preferred Mies.
Viana de Lima, Aristides House, Porto (1949)
C. De Castro, Santos Pousada House, Porto (1948)
intransigente conceptualismo, la Casa Sande
e Castro (1956) materializa la idea de la glass
house integrada en la naturaleza. La misma lógica de rigor y esencialidad está presente en la
Casa Caxias de Andresen y en la Casa MMI
(1955-1958) de Sostres, que se revelan semejantes en sus planimetrías. De la versión minimalista da cuenta la casa que Eduardo Anahory
construyó en el magnífico paisaje mediterráneo
de la Serra da Arrábida, como un espacio personal de evasión: usando sistemas modulares
prefabricados, la casa funciona como un abrigo
informal y cosmopolita, que recuerda la producción californiana de Craig Ellwood.
Vuelta a las raíces
Entretanto, la creciente crítica de las premisas
modernas promueve una nueva aproximación
a las raíces, que implica una puesta en valor
de asuntos como el contexto, las preexistencias o los materiales y sistemas constructivos
tradicionales. Los principios y formas de la arquitectura racionalista, abstracta, generalista e
internacional, cambiaban de cariz según fuesen
las condiciones de cada lugar y cultura. En el
tiempo de escasez y oscurantismo, y de aislamiento internacional que la Península Ibérica
vivía —una época en la que, como reconocía
Fernando Távora en 1947, «había que hacerlo
todo y comenzar por el principio»—, los creadores insatisfechos buscaban colectivamente
la renovación, abriéndose para ello al panorama internacional.
Aunque algunos se mantuviesen fieles al
racionalismo ortodoxo y a la geometría ortogonal, en aquellos años surgió la oposición
entre la ortogonalidad propia de las vanguardias y lo curvilíneo, que puso de manifiesto las
contradicciones que atravesaba el Movimiento
Moderno. Alejandro de la Sota, en su vivienda
en la calle Dr. Arce (1955), asume este expresionismo que señala a mediados de la década de
1950 tal momento de reflexión, y que acabará
desencadenando un proceso de búsqueda de
referencias locales y, en paralelo, exploraciones
organicistas al calor del descubrimiento de la arquitectura popular. Tales indagaciones reflejaban con precisión la influencia de Wright, de su
discípulo John Lautner, o de Schindler, en su capacidad para disgregar el volumen tradicional y
desarrollar plantas de formas abiertas, radiales,
escalonadas y ceñidas al terreno. Trabajaban así
con la adaptabilidad del hexágono de acuerdo
a una horizontalidad acentuada, partiendo del
Viana de Lima, Casa Rocha Gonçalves, Oporto Rocha Gonçalves House, Porto (1951)
14 2014 ArquitecturaViva 167
paradigma orgánico establecido por Bruno Zevi
y que se asociaba con la revelación que las culturas periféricas habían supuesto para el Movimiento Moderno, desde el empirismo nórdico
hasta la ‘libertad’ italiana de Scarpa, Albini y
Gardella, y que en Portugal se traducía en la
admiración por la escuela catalana, en especial
gracias a la divulgación de las obras y escritos
de Coderch llevada a cabo por Nuno Portas.
A la referencia a los principios fundamentales del Movimiento Moderno en las ideas de
adecuación funcional y de lógica constructiva
sigue una crítica permanente cuyo objetivo es
la consideración de la historia cultural. Távora,
en su Casa de Ofir, parece explotar la racionalidad de Breuer, volviéndola orgánica. Federico
Correa y Alfonso Milà, en la Casa Rumeu en
Cadaqués (1963), elaboran una planta hexagonal generada a partir de la directriz del mar y
de las mejores vistas, para demostrar la libertad
asumida respecto a un terreno abierto; por su
parte, la forma de la Casa Julià (1956) se deduce de los sistemas constructivos, y su planta
pentagonal resulta de la relación con las vistas,
la organización del interior producido por la
geometría y la utilización de la piedra.
La arquitectura popular será, así, una fuente
de inspiración, junto con la voluntad de innovación expresada por la prioridad que se da
a lo moderno. Antonio Bonet, en La Ricarda
(1953) establece una relación doble con lo moderno y lo vernáculo gracias al uso de la bóveda
tradicional catalana, definiendo una secuencia
de recintos abiertos y cerrados que se basa en
la indeterminación de una serie de espacios de
transición. El estudio para Joan Miró (19531957), de José Luis Sert, acrisola por su parte
la modernidad lecorbusiana en la tradición vernácula. También en Miguel Fisac la adopción
de tradiciones vernáculas y gestos orgánicos
revela la influencia de Aalto.
Se produce, por tanto, un giro hacia formas
y composiciones renovadoras, más abstractas y
experimentales, sea a través de una traza organicista o de un racionalismo estricto, dándose pie
este modo a un intenso proceso de depuración
de las formas, un proceso a veces paradigmá-
R. Althouguia, Casa Sande e Castro House, Cascais, Portugal (1956)
Return to Roots
Meanwhile, growing criticism of the modern
premises promoted a new approach to roots
which involved emphasis on matters like context, preexistences, or the importance of traditional building materials and systems. The
principles and forms of rationalist, abstract,
generalist, and international architecture were
changing face, depending on the conditions of
each place and culture. In the times of scarcity
and obscurantism and of international isolation
that the Iberian Peninsula was going through –
a period when, as Fernando Távora admitted
in 1947, “we had to do a lottery and start all
over” –, unsatisfied authors collectively sought
a renewal, and for this purpose opened up to
the international scene.
Although some stayed true to orthodox rationalism and orthogonal geometry, those years
saw a tug-of-war between the orthogonality of
the avant-gardes themselves on the one hand,
and the curvilinear on the other, highlighting
the contradictions that the Modern Movement
was going through. In his house on Calle Dr.
Arce (1955), Alejandro de la Sota took on on this
expressionism which in the mid-1950s marked
this moment of reflection, which would end up
unleashing a process of looking for local references and, in parallel, organicist explorations
in the heat of the discovery of popular architecture. These inquiries accurately reflected the influence of Wright, of his disciple John Lautner,
or of Schindler, in their capacity to break up the
traditional volume and develop floor plates of
open, radial, and terraced forms adapted to the
terrain. In this way they worked with the adaptability of the hexagon in accordance with an
accentuated horizontality, taking off from the
organic paradigm established by Bruno Zevi,
and which was associated with the revelation
that the peripheral cultures had brought into
the Modern Movement, from Nordic empiricism to the Italian ‘liberty’ of Scarpa, Albini,
and Gardella, and which in Portugal translated
into admiration for the Catalan school, thanks
especially to Nuno Portas’s dissemination of
Coderch’s works and writings.
Reference to the principles of the Modern
Movement in function and construction logic
was followed by a permanent critique whose
objective was the observation of cultural history. In his Ofir House, Távora seemed to explore
Breuer’s rationalism, making it organic. In the
Rumeu House in Cadaqués (1963), Federico
Correa and Alfonso Milà devised a hexagonal floor plan, generated from the directrix of
the sea and the best views, to demonstrate the
freedom gained with respect to an open terrain,
while the shape of the Julià House (1956) was
deduced from construction systems, and its pentagonal plan resulted from the building’s relationship with views, the layout of the interior
generated by the geometry, and the use of stone.
Popular architecture would be a source of
inspiration, along with the desire for innova-
tion tackled through priority for the modern.
In his La Ricarda House (1953) Antonio Bonet
established a double relationship with the modern and the vernacular thanks to the use of the
traditional timbrel vault, defining a sequence of
open and closed premises based on the indetermination of a series of transition spaces. In turn
José Luis Sert’s studio for Joan Miró (19531957) put Corbusian modernity in vernacular
tradition. In Miguel Fisac, too, the adoption
of vernacular traditions and organic gestures
revealed the influence of Aalto.
There was a turn to reformist forms and compositions, abstract and experimental, through
an organicist trace or through a strict rationalism, generating a process of purifying forms,
a process sometimes paradigmatic, as in the
house in Vila-Viçosa by Nuno Portas and Nuno
Teotónio. The Portuguese Survey of Regional
Architecture, begun in 1955, would have cultural and political significance in this atmosphere
of innovation made of resistance, whether to official conservatism or International Style schematism. It contributed to the effort to express
a language of culturalist accents, reexamined
to compromise between fidelity to the Modern
Movement and attention to realities.
© Francesc Català-Roca
(1955-1958), which have similar floor plans.
A minimalist version was given by the house
that Eduardo Anahory built in the Mediterranean landscape of the Serra da Arrábida as a
personal space of evasion: using prefabricated
modular systems, the house worked like an informal and cosmopolitan coat, and echoed the
Californian production of Craig Ellwood.
J. M. Sostres, Casa Moratiel (MMI) Moratiel House, Esplugues de Llobregat, Spain (1958)
ArquitecturaViva 167 2014 15
Durante los años 1960
las obras de Carvajal,
Bonet, Peña Ganchegui,
Siza, Portas o Higueras
expresan diferentes
maneras de entender el
organicismo y la tradición
vernácula como respuestas
al Movimiento Moderno.
In the 1960s, the works
of Carvajal, Bonet, Peña
Ganchegui, Siza, Portas
or Higueras presented
different ways of
understanding organicism
and vernacular tradition
as an answer to the
Modern Movement.
Javier Carvajal, Casa Carvajal Carvajal House, Madrid (1965)
© Francesc Català-Roca
tico, como en es el caso de la Casa en VilaViçosa, de Nuno Portas y Nuno Teotónio. En
este sentido, la realización de la Encuesta de la
Arquitectura Regional Portuguesa, iniciada en
1955, tendrá un importante significado cultural
y político en este ambiente de innovación hecho
de resistencia —sea al conservadurismo oficial,
sea al esquematismo del Estilo Internacional—,
pues contribuirá al propósito de enunciar un
lenguaje arquitectónico de acento culturalista,
repensado entre la fidelidad al Movimiento Moderno y el compromiso con la realidad.
La reflexión impuesta por dicha Encuesta y
el contexto que determinó aquellos años, definen un momento crucial en el que la obra pionera de Fernando Távora revela una búsqueda
basada en el equilibrio entre la vanguardia y el
deseado compromiso con la historia. Heredero
de Távora, el primer Álvaro Siza recupera el
tema de las vanguardias históricas, relanzando
el espacio en cuanto actor principal en lugar de
las formas, y asumiendo los materiales tradicionales de una manera inédita. La preocupación por el contexto conduce a una manera de
proyectar abierta, que pone en valor las potencialidades del lugar, como ocurre en sus casas
de Matosinhos, de 1954.
A. Bonet, Casa Ricarda Ricarda House, El Prat de Llobregat, Spain (1953)
16 2014 ArquitecturaViva 167
En todo ello influye el hecho de que, internacionalmente, se refuten los ‘cinco puntos’ de Le
Corbusier: las cubiertas inclinadas se revisten
de teja; se establece una relación estrecha con
el plano del suelo; las ventanas vuelven a ser
verticales; los muros son macizos; y los espacios se delimitan con claridad. Este enfoque está
presente, por ejemplo, en las casas de Francisco
Keil do Amaral o de Januário Godinho.
La arquitectura española, en su búsqueda
de la modernidad auténtica que le había sido
negada, recorrió caminos diferentes. Los años
1960 están marcados por la diversidad, con arquitectos que apuestan por la continuidad del
racionalismo (Cabrero, Fisac, De la Sota), por
el realismo vinculado a la influencia italiana en
la Escuela de Barcelona (Bohigas y Martorell,
Correa y Milà), por el organicismo de la Escuela de Madrid (Carvajal o Higueras con su
Casa para Lucio Muñoz), por el regionalismo
(Peña Ganchegui), por las influencias nórdicas
y norteamericanas (Fernández Alba o Corrales
y Molezún con su Casa Huarte), o por otras más
radicales (Coderch o Sáenz de Oíza).
Por su parte, en Portugal, la afirmación de
la madurez constructiva que caracteriza la producción de los años 1960, está protagonizada
por Mauricio de Vasconcelos, con su Casa en
Restelo, por Manuel Tainha en la Casa Gallo,
o por el joven Raul Hestnes Ferreira, con su
Casa en Albarraque, donde sintetiza referencias que están entre la componente tectónica de
Louis Kahn y la ambigüedad espacial de Robert
Venturi. Con el cambio de los años 1970, la
cuestión de la puesta en valor de los lenguajes
arquitectónicos contribuirá a la superación del
proyecto moderno. Prolongando su narrativa
atemporal, Siza alcanza un momento de síntesis
en la Casa Alves Costa en Moledo (1968): expuesta en su sofisticada modernidad loosiana;
compleja en su trazado geométrico ligado a los
puntos de referencia locales; intelectualizada en
su complejidad formal.
‘No son genios lo que necesitamos’
Octavio Paz, reflexionando en sus Hijos del
limo (1969) sobre las raíces profundas del pasado, intenta abordar los retos del futuro: «La
modernidad se separó del pasado; se la obligó
a saltar hacia adelante en un ritmo vertiginoso que no permite echar raíces, empujándola
hacia la supervivencia fugaz que se da de un
día para otro. La capacidad de renovación de la
modernidad depende de que sepa volver a sus
orígenes.» En la cultura ibérica, la modernidad
se llevó a cabo como un proyecto colectivo que
pretendía la paradoja de no ser tradicionalista y
a la vez no ignorar las raíces. En su texto ‘No
son genios lo que necesitamos ahora’, publicado en la milanesa revista Domus en noviembre
de 1961 y al mes siguiente en la lisboeta Arquitetura, José Antonio Coderch se colocaba más
allá del tiempo. El paralelismo con un famoso
texto de Távora es evidente: «La arquitectura
mitificada, la intocable virgen blanca, se acabó
transformando en una manifestación de la vida,
y el mito se deshizo. Y entre la obra maestra
y la más humilde cabaña se vio que existían
relaciones, al igual que las había entre el cantero (o cualquier otro hombre) y el arquitecto.»
La apología de una tradición viva, capaz de
establecer una ética disciplinar verdadera y
operativa está en la base de la potente contemporaneidad de la arquitectura ibérica.
L. Peña Ganchegui, Imanolena House, Motrico, Spain (1965)
The reflection imposed by the survey and the
context that determined those years defined a
crucial moment in which Fernando Távora’s
pioneering work threw light on the search for
balance betweeen the avant-garde and the desired commitment to history. Heir to Távora,
the early Siza revived the theme of the historical avant-gardes, relaunching space as main
actor in place of forms, and taking on traditional materials in an unprecedented manner.
The concern for context led to an open way of
designing which highlighted the potentials of
the place, as in the Matosinhos House of 1954.
Influential in all of this was the fact that Le
Corbusier’s ‘five points towards a new architecture’ were being refuted. Roofs sloped and
were tile-clad, a close relationship was established between buildings and ground, windows
were vertical again, walls solid, and spaces
partitioned clearly, as in the houses by Francisco Keil do Amaral or Januário Godinho.
Spanish architecture, in its search for
the true modernity that had been denied it,
traveled different paths. The 1960s were marked
by diversity, with architects advocating the continuity of rationalism (Cabrero, Fisac, Sota), by
realism with Italian influences on the Barcelo-
A. Siza, Matosinhos House, Portugal (1954)
na school (Bohigas and Martorell, Correa and
Milà), by the organicism of the Madrid school
(Carvajal or Higueras with the house for Lucio
Muñoz), by Nordic and American influences
(Fernández Alba or Corrales and Molezún with
the Huarte House), or other things more radical in concept and formalization (Coderch or
Sáenz de Oíza).
In Portugal, for its part, the affirmation
of constructive maturity – which characterized the production of the 1960s – was led
by Mauricio de Vasconcelos in the House in
Restelo, Manuel Tainha in the Gallo House,
or the young Raul Hestnes Ferreira in the
House in Albarrque, where he synthesized
references that belonged somewhere between
Louis Kahn’s tectonic component and Robert
Venturi’s spatial ambiguity. With the coming
of the 1970s the question of emphasizing architectural languages would contribute to the
surpassing of the modern project. Prolonging
his timeless narrative, in the Alves Costa House
in Moledo (1968) Siza arrived at a moment of
synthesis – exposed in its sophisticated Loosian
modernity, complex in its geometrical scheme
linked to local reference points, intellectualized in its formal complexity.
N. Portas y N. Teotónio, Vila-Viçosa House, Portugal (1962)
It is not geniuses we need
Reflecting in his Hijos del limo (1969) on the
deep roots of the past, Octavio Paz addressed
the challenges of the future: “Modernity was
separated from the past and forced to leap forward at a pace that did not allow putting down
roots, pushing it toward fleeting, day-to-day
survival. Modernity’s capacity for renewal depends on its knowing to return to origins.” In
Iberian culture, modernity was carried out as a
collective project that aspired to the paradox of
being non-traditionalist without ignoring roots.
In ‘It is not geniuses we need now,’ published in
the Milan magazine Domus in November 1961
and in the Lisbon journal Arquitetura the next
month, Coderch placed himself beyond time.
The parallelism with a Távora text is clear:
“Mystified architecture, the untouchable white
virgin, ended up becoming a manifestation of
life, and the myth broke down. And between
the masterwork and the humblest hut it saw
that relationships existed, just as they had between the quarryman (or any other man) and
the architect.” The apology of a living tradition
capable of establishing a true, operative disciplinary ethic lies at the heart of the powerful
contemporaneity of Iberian architecture.
Fernando Higueras, Casa Lucio Muñoz Lucio Muñoz House, Torrelodones, Spain (1962-1971)
ArquitecturaViva 167 2014 17

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