Marcadores de riesgo en el desarrollo de tumores

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Marcadores de riesgo en el desarrollo de tumores
Marcadores de riesgo en el desarrollo de tumores múltiples y campos
premalignos
Miguel Ángel González Moles
Una de las complicaciones esenciales de los pacientes con carcinoma oral de células
escamosas (COCE) es la posibilidad de reaparición de tejido tumoral a lo largo de la
evolución del paciente. En ocasiones la reaparición de tejido tumoral obedece a la
persistencia de tumor residual después de la cirugía del tumor primario, catalogándose este evento como
una recurrencia tumoral. Sin embargo, cuando tras la extirpación del tumor primario se han podido
conseguir unos márgenes quirúrgicos libres de tumor, la reaparición de tejido tumoral puede deberse al
desarrollo de un tumor distinto al tumor inicial, denominado segundo tumor primario, o a la existencia de
un campo premaligno que dota al paciente de un riesgo continuo y elevado de desarrollo tumoral múltiple
sobre el campo. Estos tumores desarrollados sobre un campo premaligno se denominan segundos tumores
de campo. El concepto de campo premaligno se basa en criterios moleculares, especialmente en la
existencia de pérdida de heterocigosisdad (LOH) en los loci cromosómicos 3p y 9p. La LOH es un evento
molecular que afecta esencialmente a la actividad de los genes supresores tumorales putativos ubicados
en esos loci. Los genes supresores tumorales se ubican en los dos alelos del cromosoma, siendo necesaria
la alteración de ambos alelos para que el gen pierda su función protectora tumoral. La alteración de un
solo alelo en un par de cromosomas convierte a la célula en heterocigótica para el alelo alterado. En esta
situación, el gen supresor tumoral sigue cumpliendo su función de protección antitumoral. Un nuevo
evento oncogénico actuando sobre una célula heterocigótica para un gen supresor tumoral podría afectar
al alelo conservado, alterándolo y convirtiendo a la célula en homocigótica para el alelo alterado. En este
caso, por la pérdida de función de ambos alelos -paso de un estado de heterocigosidad para el alelo
afectado a un estado de homocigosidad con los dos alelos afectados- el gen supresor tumoral perdería su
función. La aparición de LOH en un loci cromosómico que alberga uno o varios genes supresores
tumorales dota a la célula de una ventaja proliferativa sobre las células vecina desarrollándose un clon
celular expansivo, que remplaza a las células epiteliales normales y se expande a amplias zonas del
epitelio oral constituyendo un campo premaligno. Las células epiteliales de un campo premaligno
comparten entre si los mismos patrones de LOH. La ventaja proliferativa adquirida por las células del
campo premaligno genera inestabilidad genómica, fenómeno por el cual las células altamente
proliferativa están en mayor riesgo de adquirir nuevos eventos oncogénicos que podrían culminar en la
aparición de un clon con capacidad invasiva desarrollándose un tumor sobre un campo premaligno –
tumor de campo-. Puesto que los campos premalignos pueden extenderse a amplias zonas de la mucosa
oral y todas sus células han adquirido una ventaja proliferativa con inestabilidad genómica, en cualquier
zona del campo premaligno puede desarrollarse un nuevo tumor. Por todo lo comentado, los campos
premalignos deben ser diagnosticados para someter a los pacientes portadores a protocolos de
seguimiento que permitan el diagnóstico y tratamiento precoz de los tumores de campo. Sin embargo, un
problema mayor para este fin es la dificultad de aplicación rutinaria de métodos moleculares necesarios
para el diagnostico de los campos premalignos, así como la falta de expresión clinicopatólogica de
muchos de estos campos. Sabemos que algunas lesiones como el liquen plano y la leucoplasia verrugosa
proliferativa se comportan como campos premalignos. Así mismo algunas alteraciones histopatológicas
epiteliales como la displasia severa o el carcinoma in situ reflejan la existencia de alteraciones
moleculares que predisponen al cáncer. Así mismo, la expresión de proteínas de proliferación celular
como ki-67 o de moléculas de adhesión como E-cadherina, determinada por métodos
inmunohistoquímicos podría ayudar al diagnóstico de estos campos.

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