Por no tener ya no tengo ni siquiera corazón, pues una bella

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Por no tener ya no tengo ni siquiera corazón, pues una bella
Por no tener ya no tengo
ni siquiera corazón,
pues una bella enfermera
sin querer me lo robó.
Devuélveme lo que es mío,
te lo pido por favor.
Más tarde yo te lo entrego
pero dámelo, por Dios.
¿Para qué lo quieres, dilo,
para usarlo de reloj?
¿No ves que sin mí no late
y sin él soy yo un guiñol?
1
Canta el poeta, cansado.
Porta en el alma canciones
que le recuerdan los tiempos
de ayer, cuando fuera joven.
Ya no tiene su garganta
el mismo vigor de entonces,
pero vibra todavía
aunque carezca de amores.
Sus ilusiones han muerto,
se apagaron sus faroles.
Hoy tan sólo es una sombra
que se refugia en sus noches.
Y así fluye el día a día
a la espera de Caronte,
hasta tiene preparada
ya la moneda de cobre
para atravesar la Estigia
de aguas negras y salobres.
Mas, mientras llega el momento,
en sus cantos fuerza pone.
Debe seguir su camino,
aunque andar le cueste el doble
2
que cuando fue aquel muchacho
de ojos vivos, verdes, nobles.
Como escribió el gran Machado:
Verso a verso, golpe a golpe.
3
Confieso que no me fío
ni hasta de mi misma sombra
y miro tras las esquinas
por si se oculta la loca.
Temores sé que son vanos
pues, si aparece, ¿qué importa?
Llevo los puños cerrados
y la escopeta con postas.
Pero quisiera librarme
de su presencia enojosa,
porque ya veo fantasmas
donde sólo existen rosas.
¿Miedo yo? ¡Qué va, ninguno!
Pero sí tengo zozobra
recordando viejos tiempos
presentes en mi memoria.
Y esto me crea mil dudas,
razonables pero tontas,
confundiendo a las amigas
con una mala persona.
Perdón te pido, por tanto,
queridísima Paloma,
4
por sospechar que tú fueras
- era posible – la otra.
5
La calumnia es un pecado
que los felones levantan.
será engañosa, mas corre…
¡Maldita sea su estampa!
Acusar al inocente
viene de épocas lejanas,
sueltan la mentira y, luego,
tranquilos van a sus casas.
Buscan manchar el honor,
si conocen la palabra,
de quien incauto confía
y a la postre sí lo manchan.
Pues siempre queda la duda,
¿es verdad o es cosa falsa?,
¿Algo habrá de cierto en todo
o acusación será vana?
Pero yo tranquilo quedo,
tengo las espaldas anchas;
que me calumnien si quieren,
sus mentiras me resbalan.
No haré caso a sus ofensas,
prudente será olvidarlas.
Lo mejor es que a estas gentes
6
no se les preste importancia.
Y además, para que rabien,
¡han aumentado mi fama!
7
Dicen que igual es la Ley
con todos los ciudadanos.
No debe opinar así,
aunque lo diga, Juan Carlos.
Si la Infanta es imputada,
aunque aún sea sin cargos,
es justo – como buen padre –
que le consiga abogado.
Y que pretenda el mejor,
que no repare en los gastos,
pero el pueblo se pregunta
quién tendrá al fin que pagarlo.
Pues si el padre fuera un pobre
no tendría el mismo trato,
pero con pólvora ajena
se hacen muy bien los disparos.
¿Que del rey es el dinero?
Mas pagó el sueldo el Erario.
Éste dicen que es de todos
quienes al rey no votaron.
La Infanta será inocente,
condenas no de antemano,
que ya habrá quien lo decida
8
tras sopesar bien el caso.
Pero que tiene ventaja
eso no pueden negarlo:
Goza de más privilegios
que quien padece un desahucio.
¡No es igual Turno de Oficio
que una empresa de abogados!
El día que tuve un pleito
lo perdí por no ser cauto
y no pagar de primeras
lo que al final pagué caro.
Así que a mí no me vengan
con monsergas, porque paso:
La Justicia será ciega,
mas pocos jueces hay mancos.
Y mientras hablan de frente
por detrás ponen la mano.
Dependerá la sentencia
de lo lleno que esté el cazo.
9
Hoy vivencias en Sevilla
sin querer he recordado.
¡Parece que fuera ayer,
pero han pasado los años!
El hombre que entonces fui
sigo siendo y, sin embargo,
ya no me animan las ansias
que me impulsaron antaño.
¡Ay, Barrio de Santa Cruz
donde te besé en los labios..!
Tus casas siguen en pie
mientras yo voy para abajo.
¡Noches de amor ciego y loco
en que te amé sin descanso..!
Todo aquello son recuerdos
que dentro del alma guardo:
Tu cuerpo ardiente gemía
como un volcán eructando,
retorciéndose en la cama,
brindándome tus encantos.
Yo todavía era joven,
tenía cincuenta y cuatro
y el pecho ansioso de amores.
10
Tú cuarenta y tres escasos.
No era una gran diferencia
entonces. Mas hoy tú, en tanto,
continúas siendo hermosa
y yo soy casi un anciano.
Un viejo que te recuerda
como un recuerdo muy vago,
cual si fuese sólo un sueño
y que se ríe al pensarlo.
¡Ay, si con ello lograra
otra vez entre mis brazos
tenerte por una noche!
Se ve que sigo soñando…
¡Tranquilo! Es una locura
y no estoy loco. Si acaso
piensa, leyendo estos versos,
que no es mi recuerdo amargo.
11
¡Menuda la que han armado
en Chipre los alemanes!
¡Paupérrimos chiprïotas,
sin euros van a dejarles!
Tomemos nota, paisanos:
A España puede tocarle,
después de a aquellos isleños,
la vez de idénticos males.
¡Voraz Señor Don Dinero,
no te alimentas de sangre
mas sí de nuestros sudores,
de nuestras penas y afanes!
Dicen que es la mafia rusa
la causa de tal combate,
pero seguro que pagan
los que pasando están hambre.
Siempre sucede lo mismo,
en Chipre y en todas partes:
Cuando hay extremas medidas
no se libra casi nadie
ya que al rico no le importa
porque tiene quien le avale,
12
pero al pobre no le salva
de la ruina ni su madre.
Busquemos el taparrabos,
pues empeñado está el traje;
pidamos una limosna,
acaso alguno se apiade.
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¿Carácter? El de mi nieto.
Quien, con tan sólo dos años,
le plantó cara a su padre
sin temor y sin reparos.
¡Vaya crío más valiente!
¡Tuvo valor el enano!
Le llamó en su jerga tonto,
colérico, fiero y bravo.
Yo solté la carcajada
y, debo de confesarlo,
la baba se me caía
al ver aquel desparpajo.
Me quedé dubitativo…
Puede que pensara, acaso,
que por sus venas circula
mi sangre ardiente de antaño.
Lo cual, en mil ocasiones,
mil disgustos me ha costado
pero que sigue, incansable,
mi corazón impulsando.
Al pan, pan; y al vino, vino.
Nada de viles engaños.
La mentira es del cobarde
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patrimonio y, sin ser falso,
antes me parten la cara
que soportar un agravio.
Un par de azotes y punto,
ni siquiera brotó el llanto.
Sí puso un gesto de rabia,
pero sólo fue un amago.
Tomó, raudo, la pelota
y me tiró un balonazo.
Pensé, para mis adentros:
- ¡A más de valiente es guapo! -.
Y los dos, como si nada,
como quien no viene al caso,
seguimos alegremente.
¡De casta le viene al galgo!
15
Duerme, mi niña querida;
duerme, mi niña, y descansa
pues de llorar tienes tiempo
todo el día de mañana.
Ya verás, cuando amanezca,
todas las cosas más claras.
Que la luz del Sol disipa
las sombras y las aclara.
No llores más, porque sufro
al ver brotar esas lágrimas.
Todo estará más tranquilo
cuando otra vez llegue el alba.
Será Domingo de Ramos,
día de júbilo y palmas.
Las gentes reirán alegres
y a ti volverá la calma.
En tanto que tú te duermes
mis sueños velan tu cama
y unos versos de mi pluma
han de surgir, sin más ansia
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que decirte que te velo
mientras tranquila descansas.
¡Cómo quisiera en tus sueños
penetrar, ver a quién amas!
Que aunque no puedas amarme
sé que tú a mí me idolatras
y con ello me conformo.
¡Cuán poco pido, caramba!
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En un lugar de la Mancha
nació un hidalgo gentil
de pobre y triste figura,
lo mismo que su rocín.
Se llamaba Don Quijote
tan ingenioso adalid,
la fama le dio Cervantes
y el amor el frenesí.
Cuentan que el hombre no estaba
en su juicio ni cabal,
pues los campos recorría
en busca de un loco afán.
Por Dulcinea llorando
se enfrentó en su caminar
con molinos que en gigantes
transformó su enfermedad.
Muchos palos, mal comido,
tuvo al cabo que volver
a su casa destrozado,
hambriento y muerto de sed.
Pero la gloria por siempre
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alcanzó para su bien;
al cabo de varios siglos
todos se acuerdan de aquél
que, con fig0ura hilarante,
lució gallarda altivez.
¡Ya quisieran tener muchos
su alocado pundonor
y pasar así a la Historia
como él, sin duda, pasó!
Le llaman loco, ¡no importa!
El caso, quieran o no,
es que ha vencido a la muerte
por su enorme corazón.
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Mujeres que me quisieron,
a las que quise yo tanto,
que al darme sus dulces besos
me brindaron sus encantos.
¡Cómo se ha pasado el tiempo!
Se me ha hecho corto y no largo…
Será porque aquellas horas
fueron pasando despacio.
Hoy son tan sólo recuerdos,
pues han pasado los años
y con ellos sus amores
mi corazón fue olvidando.
¿Qué tendrán en su memoria
si es que recuerdan aún algo
de aquellas noches lejanas,
dormidas entre mis brazos?
Unas dirán que fui amable.
Otras, quizás, 0que un ingrato.
Lo que sospecho, de veras,
es que hayan todo olvidado.
Pues flaquea la memoria
y si se acuerdan acaso
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será tan sólo un recuerdo
perdido, difuso y vago.
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En mi alcoba hay un reloj
desde hace mucho parado.
Sus agujas no se mueven
pero el tiempo fue pasando.
¡Cuántas cosas habrá visto
este reloj de mi cuarto!
Habrá escuchado, seguro,
ayes, risas, gritos, llantos,
palabras que llevó el tiempo,
murmullos, besos y engaños
de otras gentes. Y a mí mismo
en pleno sueño, roncando.
¡Cuánta memoria de cosas,
cuántos recuerdos de casos
que allí mismo acontecieron
ante sus tictacs exactos!
Él calla y no se pronuncia.
¿Qué va a decir, si es un trasto?
Además, así, en silencio,
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evidencia que es más sabio.
¡Y por supuesto que sabe
de mi vida más que un rato!
Mas es prudente y no dice:
- ¡Qué viejo que estás muchacho! -.
Y así transcurren las horas
lentamente, sin descanso.
Pero dos veces al día
marca siempre el tiempo exacto.
No les asombre tal hecho,
no tiene nada de raro
pues, detenido en tal hora,
que coincida no es extraño.
Cualquier día me lo llevo,
de tanto verlo estoy harto,
un buen golpe le propino
y lo parto en mil pedazos,
destruyendo al delator
testigo de mis pecados.
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Ayer te besé en la boca,
después gocé tus encantos.
¿Por qué tan gruñón me hice
cuando te quiero yo tanto?
A todo lo que me dices
te respondo con agravios
fuera de tono, iracundo.
A veces me pones harto.
Será que una vida juntos
puede llegar a cansarnos.
¡Y siempre el puto dinero
es motivo del enfado!
No sueño con ser muy rico,
un famoso millonario;
pero que, al menos, no tenga
que estar siempre rezongando.
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Dicen que no importa mucho.
Que la salud antes, claro.
Pero con buena cartera
se alivian los malos tragos.
¡Dios me conceda la suerte
de enganchar un buen bocado!
Verás como no discuto
y las riñas se acabaron.
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¿Sabes de qué me arrepiento?
De haberte sincero sido
y haberte contado cosas
que nunca debí haber dicho.
Me equivoqué en mi inocencia,
como si fuese aún un niño,
cuando tú estabas fingiendo
entre sonrisas y mimos.
Reconozco que merezco
por ser tan tonto un castigo.
Pero, ¿tú qué te mereces?
Mejor será ni decirlo.
¡Anda y vete por tu senda,
prosigue por tu camino!
No te me cruces más nunca,
déjame vivir tranquilo.
De verdad, te lo aseguro:
¡Es que no te necesito!
¿Para qué, para alentarme
y luego dejarme frío?
Prefiero quedarme solo,
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no contar ni con amigos
de los de mala memoria
que no recuerdan que existo.
Así que vive tu vida.
Piensa, aunque no lo preciso,
que gracias a tus engaños
siete poemas te he escrito.
Puede ser que me maldigas…
Soy franco: ¡Me da lo mismo!
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Ya se pasaron los Reyes,
mañana sí es año nuevo;
año que empieza muy duro,
con guerra y con muchos muertos.
Porque aunque digan que empieza
el año el uno de enero
es el siete aquí, en España,
cuando acaban los festejos.
Y vuelta a la antigua vida,
al trabajo y al esfuerzo.
Ante la crisis que sigue
habrá que sacar el pecho.
Solitaria está la calle
en esta noche de invierno.
Todos están en sus casas,
disfrutando de esos juegos
que en esta hermosa mañana
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los Reyes Magos trajeron.
Mañana habrá que dejarlos,
que ya empiezan los colegios.
Y nuevamente a la lucha,
a la pelea, al esfuerzo
por sostenerse en la brecha,
por conservar el empleo.
Mientras tanto, en Palestina,
prosiguen los bombardeos;
los hombres, como las fieras,
se matan. Parecen cuervos.
- ¿Quién tiene razón? -. Pregunto.
- ¿Qué culpa tiene el de en medio?
El que fenece tan sólo
por encontrarse en el centro. -.
¡Gloria a Dios en las Alturas!,
canta un ángel. Pero el fuego
de un cañón embravecido
acalla sus lindos ecos.
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Mal asunto, amigos míos.
¿Hasta dónde llegaremos
si no sólo son los hombres
sino un ángel quien ha muerto?
El Niño Dios ha nacido...
¿Para qué? No lo comprendo.
Pudo evitarse el trabajo,
Su Pasión y sufrimiento.
30
VILLANCICO
- Expande la buena nueva -,
el ángel dijo al pastor, porque esta noche ha nacido
en Belén nuestro Señor.
Es venturoso momento,
es noche de paz y amor,
cese la guerra en el mundo,
poned freno a su clamor.-
Y el pastorcillo, contento,
miró al cielo y vio brillar
una estrella luminosa
y comenzó así a cantar:
- ¡Amigos, vecinos todos,
gentes buenas del lugar,
vayamos sin perder tiempo
al Niño Dios a adorar! .
Que ha nacido, según dicen,
31
Aquél que debe morir
para todos los pecados
de los hombre redimir.Es noche de algarabía,
es noche de no dormir,
que una Virgen bella y pura
acaba a Dios de parir.
- Expande la buena nueva -,
siguió el ángel su cantar.
Y el pastor, haciendo caso,
se puso alegre a bailar.
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- ¡Tú, feo! -. Me espetó la criatura
al verme aquella barba horripilante.
Se fue rápidamente a protegerse
en brazos de su padre.
- ¡Yo, guapo! -. Aseguré. Y, alegremente,
la seña del azote que iba a darle
con risas amagué. Mas se reía
como no ríe nadie.
Las teclas del piano tenía cerca...
Bordó con sus deditos un alarde
de escala musical, no mal tocada.
Dejó que la besase.
¡Ay, niñas de hoy en día, encantadoras!
Mujeres del mañana, quizás madres...
No perdáis ese encanto, esa inocencia.
¿Por qué el haceros grandes?
33
¡Qué día el del Año Nuevo!
No hay ni un alma por las calles.
Igual da por la mañana,
que por la noche o la tarde.
Encima ha estado lloviendo...
Con la lluvia, pocos salen;
prefieren quedar en casa,
viendo la tele o quién sabe.
Hay quienes duermen la mona,
tras con el cava pasarse.
Otros oyen el Concierto
desde Viena y aplauden.
¡Pues comienza bien el año,
poca gente hay que trabaje!
Tan sólo la Policía,
los médicos y un don nadie.
En las casas sí se afanan,
dando cariño, esas madres
que al mundo trajeron hijos
que duermen tras tanto baile.
¿Sabrán, quizás, algún día
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sus esfuerzos compensarles?
Mucho me temo que nunca,
que trabajaron de balde.
¡Mal año el que comenzamos!
Esperemos que se apañe
y que mejor que el inicio
sea el día en que se acabe.
Porque lo mismo decimos
cuando un año nuevo nace:
- Año nuevo, vida nueva. -.
¡Y al final nada hay que cambie!
35
La Nochebuena está cerca,
con su alegría. Está claro
que otra vez toca esa noche
soportar a mi cuñado.
Emborracharme sin gana.
Comer… No me gusta el pavo.
Llenarme de langostinos
y aguantar a mi cuñado.
Beber cava por narices.
Comer mazapán me es grato.
Engordar un par de kilos
e invitar a mi cuñado.
Colocar el Nacimiento
y, como es moda, hasta un árbol
del cual colgaré las bolas
guardadas del anterior año.
Me da que ha sonado a chiste,
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pues que estaban esperando
que de mi cuñado hablase.
¡No le quiero tan mal tanto!
Además, rompiese el pino
pues que los tiene muy largos.
No sé ya qué estoy diciendo,
ignoro qué estoy hablando.
¡Ah! Me refiero a las bolas
que guardo de hace diez años
y algún truhán se ha creído
que hablaba de mi cuñado.
¡Por Dios y qué mala gente!
¡Mira que son mal pensados!
¡Pensar que yo colgaría
tal cosa! ¡Sí que son malos!
Aunque confieso, sincero,
y no dudo en confesarlo,
¡que colgaría con gusto
las bolas de mi cuñado!
37
La Nochebuena se acerca
y con ella los regalos.
Pues no sabré con qué hacerlos,
que estoy más tieso que un palo.
Eso sí, en esa noche
oiré a mi nieta gritando:
- ¡Canta un villancico, abuelo! .Y le habré de cantar varios.
Noche de Paz entre ellos,
aunque me cueste trabajo,
mientras que toca mi hija
con gran estilo el piano.
Y dos besos he de darles,
como me llamo yo Paco;
siempre que abuelo me diga,
que me gusta más que “yayo”.
- ¡Paz en el mundo a los hombres! -,
he de decir en mi canto.
El niño Jesús naciendo
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y Noelia dando saltos.
39
La gente va y viene rauda,
espera la Nochevieja,
cuando se comen las uvas,
cuando un año nuevo empieza.
Parece que van nerviosos,
no se les nota tranquilos.
Yo, sin embargo, aunque solo,
me río cuando les miro.
Pues causa risa su apuro
y en sus reuniones se nota:
Se juntan con sus familias
por no tener otra cosa.
Y digo yo... ¿El estar solo
no es a veces más compaña
que el estar con otras gentes
que dañan con sus palabras?
Dicen que dos no discuten
si uno no quisiera hacerlo.
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Puede que lleven razón,
mas no probarlo prefiero.
Así que ¡fuera de líos!,
que el buey solo bien se lame.
No quiero que me acompañe
quien no quiera acompañarme.
Y la que quiero está lejos,
aunque cercana en el alma.
Nos comeremos las uvas
unidos en la distancia,
que empequeñece y se acorta
cuando se quiere de veras.
Mañana despertaremos
y año nuevo, vida nueva.
Es lo que en verdad ansío:
Con ella empezar de nuevo.
El pasado ya no existe,
se marchó por siempre lejos.
41
Hoy nos espera un mañana,
que el ayer ya se ha marchado.
Vamos a vivir felices
este amor apasionado.
42
Feliz el año que acaba.
¿Cómo ha de ser el que empieza?
Uno se lleva los sueños…
Éste traerá, ¿qué sorpresa?
¿Quién sabe qué habrá de darnos?
¿La fortuna y la riqueza,
la enfermedad y la muerte?
O simplemente una idea.
Como venga, yo lo espero.
Dentro de una hora llega.
Veremos qué nos depara.
Tal vez una dicha inmensa.
Si es dicha, disfrutaremos
de paz y de cosas buenas.
Y si no... Que la esperanza
por lo menos no se pierda.
43
A la vera de mi casa
hay dos pobres dormitando,
en el rellano tendidos
de una tienda de zapatos.
Unas cajas les protegen
del invierno y dan amparo,
una botella de vino
les debió calentar algo.
En cambio, yo estoy que sudo
en mi rincón del Villano.
Los radiadores calientan
casi a veinticinco grados.
¡Mal repartido está todo!,
así lo escribiera antaño
y, al parecer, continúa.
pues veo que no ha cambiado.
Ni pienso que cambie nunca,
siempre habrá quien con harapos
se cubra mientras que hay otros
que se encuentran abrigados.
Igual sucedió en Belén
pronto hará dos mil diez años.
44
¿O ya serán dos mil once?
¡Qué más da! ¿Por qué contarlos?
Allí nació el Niño Dios
y nada de armiños blancos:
Entre pajas y al calor
de dos animales mansos.
- ¡Gloria a Dios en las Alturas!- ,
cantó el Ángel. Con su canto
los corazones humildes
de alborozo se inundaron.
Mañana por la mañana,
cuando baje, ya ni rastro
encontraré de los pobres
porque ya se habrán marchado.
¿Y me quejo todavía,
si me llevé en el reparto
más que muchos? A callarme,
que en silencio estoy más guapo.
45
Noche de luto y tragedia
en la capital de España.
Yacen, cual muñecos rotos,
los cuerpos de tres muchachas.
En vez de fiesta y jolgorio,
como todos esperaban,
sin conocer el culpable,
ha ocurrido una desgracia.
No hay risas en el ambiente,
cesaron las carcajadas,
dando paso al triste llanto.
Todo dolor, todo lágrimas.
Madrid entero pregunta
quién habrá sido el canalla
que ha permitido el desastre,
la ciudad de rabia clama
aunque la vida prosiga
al alumbrar la mañana.
Se exigen explicaciones:
- ¿Cómo pudo una bengala
ser metida de matute?
46
¿No había en la sala guardias? -.
Y todo por más dinero,
por enriquecer sus arcas.
¡Presto confunda el Demonio
al que buscó tal ganancia!
¡Negociantes sin escrúpulos,
políticos sin entrañas,
ante Dios rendiréis cuentas
pues de ese Juez nadie escapa!
Han enterrado a las muertas,
sus tres familias reclaman.
En vano, pronto el olvido
hará que pasemos página,
hablaremos de otras cosas
y aquí no ha pasado nada.
47
Mi mundo se ha reducido
al pedacito de calle
que desde mi rincón veo
de día, noche y de tarde.
Yo que anduve dando vueltas,
que me elevé por los aires,
al final me encuentro preso
lo mismo que en una cárcel.
Cautivo de la nostalgia
de haber sido y hoy ser nadie,
prisionero de la pena
sin que el recuerdo me salve.
Aventuras tuve muchas
y no pocas tuve amantes.
Sueños de gloria, por cientos.
Mas desperté… ¡y un desastre!
Ni he conseguido la gloria,
por mucho que la buscase,
ni la suerte encontré nunca
y dudo que ya la alcance.
¿Mi juventud? Un recuerdo.
48
¿Mi madurez? Ya en el trance
de acabar y hacerme un viejo
arisco y de mal carácter.
¿Mis ilusiones? Perdidas.
¿Amigos? Donde Dios sabe.
¿Dinero? Más bien escaso.
Y no se vive de balde.
¡Pero fuera, malas sombras!
¡Alejaos a otras partes!
Porque conservo mi pluma
y ella me presta el donaire.
Si alguna vez no la tengo,
si algún día me faltase,
entonces sí que prefiero
morir cuando ella me falle.
- ¿Quién fue aquél? – Dirá la gente,
si en falta me echase alguien. –
- ¡Un vago de siete suelas!-.
Quizás razón no les falte.
49
En soledad, de la noche
amparado en el silencio,
se queda solo el poeta
elucubrando sus versos.
Cual la fragua de Vulcano
se ilumina su cerebro
y del corazón le brotan,
despacio, los sentimientos.
Ya no escribe como antaño
como un rayo y tan certero.
Su pluma no va deprisa,
su caminar es más lento.
Tiene tanto verso escrito
que es difícil tema nuevo
hallar para sus poemas.
¡Torna siempre a sus recuerdos!
Y en ellos se regodea
al contemplar aquel tiempo
en que su mente fue joven,
ahora que empieza a ser viejo.
Se han acallado los coches,
50
nada se escucha y el cielo
desde su rincón no observa
pues que se lo impide el techo.
Pero no llueve, ha cesado.
Eso sí es sencillo verlo.
No caen las gotas de agua
y el piso se encuentra seco.
Mañana será otro día,
otra etapa da comienzo;
tiene pronto que acostarse,
pero se encuentra sin sueño.
Ha preparado sus ropas.
¿Lloverá, sólo hará fresco?
Por si acaso, un buen paraguas
aunque llevarlo es molesto.
Y a vivir nueva aventura,
a sortear contratiempos.
La vida no es nada fácil,
pese a que parezca serlo.
Se le pasarán las horas
entre ronquidos, durmiendo;
pero, mientras, un romance
ha brotado de sus dedos.
El objetivo ha cumplido
51
por encontrarse despierto
y es que el que duerme no escribe,
deja el trabajo incompleto.
52
Estoy bastante aburrido
de la que me vino encima:
De una parte, un matrimonio;
por otro lado, mi hija.
Me encontraba muy a gusto
con mi existencia tranquila.
Que es lo que ya pide uno
cuando se acaba la vida.
Y de repente me inundan
la casa y hasta la silla
casi de golpe me arrancan,
estando yo de ella encima.
¡Por Dios, dejadme tranquilo!
Permitidme que os lo diga.
Pero me estáis dando guerra
con vuestras viejas rencillas.
Y como un día me canse,
como escuche yo otra riña,
a los tres juro que os pongo,
en la calle de patitas.
Que ya sólo quiero calma,
tranquilidad y alegría
por forjar un buen poema
o al mus ganar. Que es gran dicha.
53
El hijo que en tus entrañas
dices llevar nieto es mío
y, como tal, yo te juro
todo mi amor y mi asilo.
Pero al que llamas su padre,
y dices ser tu marido,
a ése no quiero ni verlo.
¡Jamás le tendré por hijo!
Que un hombre ha de ser valiente
y, si supo hacer un niño,
dar la cara con el riesgo
se la rompa en mil añicos.
Aunque yo no tengo dudas
de que todo lo has urdido
y él pueda ser inocente,
pero su ardor satisfizo.
El que la hiciera, la pague
como yo mis desatinos;
que hoy bastante me arrepiento
de mi error. Soy comprensivo,
pues soy hombre al fin y al cabo,
mas no me vengan con timos.
54
Si pagué por mis errores
justo es que él haga lo mismo.
No es venganza por mi parte,
es lo mandado y lo digno.
Que trabaje como todos,
con gran fuerza y con ahínco,
como yo cuando fui joven
y no perdí los anillos.
Si no hay trabajo, lo siento,
no he dado yo los motivos.
Que se marche donde quiera
y que me deje tranquilo.
Retorne para sus lares,
pues no sé para qué vino.
Por su bebé que no sufra
en tanto que yo esté vivo,
que no ha de faltarle nada
aunque tenga que pedirlo.
Seré viejo, pero aún puedo
educar a ese chiquillo.
Si he de quitar de mi boca
alimentos y caprichos
no tenga pena por ello,
pues me sobran muchos kilos.
55
Es la verdad y, por tanto,
como lo pienso lo digo.
¡Lo juro y mi juramento
es por las llagas de Cristo!
56
Pensé que se me tendría
en cuenta mi gesto noble…
¡A saber lo que habrán dicho!,
aunque mucho no me importe.
¿Amigos? Bella palabra,
la más hermosa del orbe,
que se dice a la ligera
sin que su valor se cobre.
Pero luego, cuando buscas
al amigo en cuyo nombre
te batiste no lo encuentras.
Puede estar Dios sabe dónde.
57
Pensaba que, por ser viejo,
la lección ya conocía;
mas, tengo claro, se aprende
un poco todos los días.
Por eso al cabo del tiempo,
casi al final de su vida,
llega a sabio hasta el más torpe
a costa de zancadillas.
¿Amigos dicen? ¡Son falsos
amigos de pacotilla
que buscan su beneficio
y los favores olvidan!
Cada cual a su tarea,
aunque digan lo que digan.
Lo que importa es medrar mucho,
tener honor no se estila.
58
Ha venido esta noche a mi memoria,
no comprendo el motivo ni la causa,
una tarde pasada en El Retiro
empuñando los remos de una barca.
Una joven enfrente, una chiquilla,
no recuerdo ni cómo era su cara;
me parece era rubia, más lo dudo,
mi memoria comienza a ser ya flaca.
Además han pasado muchos años,
muchos remos surcaron esas aguas;
ha llovido lo suyo, aquel flequillo
que lucía es ahora ya una calva.
¿Y su nombre cuál era? ¡Sí me acuerdo!
Aún mi mente no llega a estar tan mala.
Puede ser que el primer verso escribiera
a esa moza tan bella y tan chulapa.
Dejé quietos los remos un instante
y sus manos tomé, tan delicadas,
acercando mis labios a los suyos…
¡Mi primer beso fue aquél el que le daba!
59
La mañana siguiente, de improviso,
recibí de un amigo una llamada;
era quien me la había presentado
y, según me contó, todo era guasa.
Que si había un chaval con quien salía
a quien quiso encelar, que era una falsa.
Me contaba una historia de amoríos,
no entendí la mitad de sus palabras.
Esa tarde bajé de la academia,
era día de canto y había un aria
que por más que aprendérmela quería
no acertaba con dar la nota exacta.
Y en la calle la vi, sola, esperando.
Se acercó y me pidió la perdonara.
No supe qué decirle, le di un beso
y marché con la mente en la romanza.
¿Qué habrá sido de aquella madrileña?
¡A saber lo que fue de esa muchacha!
Lo que tengo muy clara es una cosa:
¡Que si yo hoy estoy calvo, peina canas!
60
Pensar en lo anterior de poco sirve,
soñar en un futuro es utopía.
Mejor abandonarse, no hacer nada,
morir que proseguir con esta vida.
Me indican continúe mi tarea…
¿De qué me servirá, si aunque prosiga
me encuentro dolorido, insatisfecho
por mucho que mil versos más escriba?
Cansado de sufrir tantos disgustos
me llega a la vejez esta puntilla…
¡Si hallase una mujer que comprendiese
aquello que este cuerpo necesita!
Que el alma con su Dios se reconforta,
la piel es la que sufre y las rencillas
no obtienen curación con oraciones
por más que mucho rece y muy deprisa.
Cercano está el final, ya lo presiento,
a menos que un amor me dé energías.
¿Posible aún ha de ser que me levante?
Seguro si me brindas tus caricias.
61
En tanto compite el mundo
en paz unas Olimpiadas
ruge en las tierras de Siria
el fragor de la batalla.
Tiempos de paz fueron siempre,
la tregua se concordaba,
los guerreros deponían
por unos días sus armas.
Pero aquello fue en la Historia,
en épocas ya pasadas.
Hoy en día se combate
y nadie la muerte para.
¡Felices tiempos aquellos
perdidos en la distancia
de los siglos! Siempre el hombre
con su semejante acaba.
¿Tendremos paz algún día?
¿Solamente unas semanas?
Cainitas eternamente,
nunca estaremos en calma.
Mucha música y desfiles
en Londres, mucha charanga.
62
Mientras, en tierras de Media,
los cañones no se acallan.
Con frecuencia me pregunto
cuándo será la mañana
que despierte y que la radio
malas noticias no traiga.
Un sueño, quizás, de locos.
Quimera engañosa y falsa,
pero que ansío se cumpla.
¡Una puerta a la esperanza!
63
¡Y parece que fue ayer
cuando viajé hasta Sevilla!
El AVE más que volaba,
igual que las ansias mías.
Pasé las horas fumando
como si el alma, intranquila,
fuera a calmarse con eso
por más que la nicotina
dicen que templa los nervios.
¿Será verdad o mentira?
Raudas pasaron las horas,
el tiempo pasó deprisa,
pero lentos los minutos
incluso me parecían.
Por fin reposó la marcha,
el tren anduvo sin prisas,
porque a la vista ya estaba
la perla de Andalucía.
Del resto ya ni me acuerdo,
pues cuando quieres olvidas
lo que nos hizo gran daño,
cuanto nos hirió en la vida.
Hoy se cumplen doce años,
64
no serás aquella niña
que me pareciste entonces,
delgada y tan menudita.
Seguro que peinas canas,
entonces te aparecían;
mi bigote hoy nace blanco,
como blanca es mi perilla.
Comienzo a sentirme viejo
y, en esta vejez, tranquilas
van transcurriendo mis horas
recordando mi desdicha.
65
¡Luto y tragedia en la noche
en tierras de Cataluña!
Las llamas todo lo abrasan,
el fuego la sombra alumbra.
Corre la gente, pidiendo
de cualquier sitio la ayuda.
Para apagar el incendio
toda mi España se junta.
¡Bomberos de todas partes,
soldados de la otra punta
de la Nación van unidos
y contra la muerte luchan!
Por una vez el idioma
nada importa, allí no hay dudas:
Todos se juegan la vida
con tal de que nadie sufra.
Luego querrán separarnos,
la Política es muy suya,
mas esta noche terrible
codo con codo se suda.
Y allí, juntos, todos bregan
unidos, nadie se escuda
en torpes separatismos
66
porque de todos es culpa.
No sirven los subterfugios,
ninguno se da a la fuga.
Derrochan valor a espuertas,
¡esta noche España es una!
67
¿Por qué sufrir con historias
del ayer, ya tan lejanas?
Que cuente lo que ella quiera,
si es que goza al recordarlas.
No hay que olvidar que está loca,
que su cabeza es insana;
si así disfruta, la pobre,
dejemos que se distraiga.
¿Que va diciendo? ¡Que diga
cuanto, y más, le venga en gana!
Si que es mentira se sabe,
si nadie cree en sus palabras
pues fruto son de locura
o de mujer despechada.
¿Quiso tenerme y no pudo?
¡A mí me ocurrió con tantas!
Pero por ello no tildo
a ninguna de ser falsa.
Las olvidé en su momento,
no las perseguí con saña;
las dejé marchar tranquilas,
vivir sus vidas en calma.
68
Pero, claro, yo estoy cuerdo,
no sufro esas grandes ansias
que atormentan su cerebro
como si fueran fantasmas.
En fin, que la compadezco,
que de verdad me da lástima.
Olvidaré sus insultos
igual que olvidé su cara.
Mi estirpe es de caballero
y mis blasones sin tacha.
Puede decir lo que quiera
que no ha de alterar mi fama.
¡Pobre loca, que en sus sueños
va difamando! Esa infamia
puede a su vez en su contra
volverse, por insensata.
69
¡Cómo se pasan los años
sin apenas darnos cuenta!
¡Cómo transcurre la vida
como transcurre una escena!
Dicen que pasa la vida
en un suspiro y es cierta
esta razón que aseguran.
Las horas no pasan, vuelan.
Recuerdo mis diecisiete,
mis ilusiones inquietas.
Hoy de los sesenta y seis
ya he cruzado la barrera.
¿Y ahora qué? ¡Vaya pregunta
difícil y sin respuesta!
A vivir lo más tranquilo
que con mis ánimos pueda.
Me queda mucho trabajo,
mi obra no está aún completa.
Mas siento muy pocas ganas
de proseguir la tarea.
¿Para qué si será en balde,
si no ha de quedar ni huella,
70
de tantos versos escritos
ni de mis cinco novelas?
El polvo volverá al polvo
y, aunque me encuentro con fuerzas,
sé que será todo inútil:
¡Nunca alcanzaré la meta!
71
Hay cosas en esta vida
que no las puedo aguantar:
Los puyazos por la espalda,
mientras fingen su amistad.
Debo ser un bicho raro,
seguro que así será;
pero las cosas de cara,
que por la espalda están mal.
Aunque me exijan que cambie
conseguirlo no podrán.
Que me compre quien me entienda
y quien no déjeme en paz.
Que no me busquen querellas
con ansioso y torpe afán,
que el que me busca me encuentra.
Todo está dicho y no hay más.
72
Verdes se elevan las copas
de los olmos de mi calle.
Igual que cuando fui joven,
lo mismo que cuando falte.
No dejarán de ser verdes
el día que yo me marche,
pues todas las primaveras
volverán al cielo a alzarse.
Siendo solamente un niño
las vio verdes ya mi padre
y mi nieto habrá de verlas
del mismo color brillante.
Y los hijos de sus hijos,
hasta que el mundo se acabe;
salvo que el árbol se seque,
que puede suceder antes.
Pero, mientras, casi llegan
hasta la vista a taparme.
Esas ramas tan frondosas
no me dejan ver a nadie,
ni me permiten la Luna
vislumbrar un solo instante.
73
Un día, no muy lejano,
de menos habré de echarles.
Pero esa fecha Dios quiera
que en llegar mil años tarde.
74
Un cojo y un mentiroso
echaron una carrera.
A ver si alguno adivina
quien antes llegó a la meta.
Todos pensarán que el cojo
no pudo ser, pues cojea.
Mas cortas tiene las patas
el mentir, ténganlo en cuenta.
Así que les aconsejo
sopesen bien su respuesta
y recuerden ese dicho
tan conocido en mi tierra:
Antes se agarra, aseguran,
al que miente y cosa es cierta.
Pues el cojo, aunque ande lento,
puede ser difícil presa.
75
Vela en la noche el poeta
sin pensar en el futuro.
La noche es su compañera,
por eso nada ve oscuro.
Torpe tiene la cabeza,
como nublada la siente.
Por más que quiere no piensa,
nada le viene a la mente.
¿Dónde marcharon los días
en que la Musa, su amante,
a visitarle venía
de forma fiel y constante?
Se fueron y ya no tornan,
es inútil que lo pida.
Todo acaba de igual forma,
como se acaba la vida.
Ayer catorce sonetos
escritos a toda prisa.
Hoy apenas unos versos…
¡Para morirse de risa!
Y a chufla debe tomarlo
76
si quiere andar su camino
Dios sabe hasta dónde. Y cuándo
ha de llegar a destino.
En tanto, viejas historias
recuerda de su pasado.
Unas de grata memoria,
otras que fueron pecado.
Mas si pecó por amores,
¿a quién demonios le importa?
Ésas son sus conclusiones.
Total, ¡la vida es muy corta!
77
Autorretrato
Cada cual sabe su historia,
sabe cada cual sus cuentas;
en qué malgasta su tiempo,
cómo llena su despensa.
A nadie jamás le pido
que me cuente sus vivencias,
las mías y de a quien amo
a mí sólo me interesan.
A ninguno tengo envidia
por más dinero que tenga,
pues tengo mi Poesía
y mujeres que me quieran.
Que no es más rico quien tiene
sus arcas del Banco llenas
mas la salud en un brete
y el alma triste y enferma.
Yo canto en el desayuno,
en la comida y la cena;
no me falta una sonrisa
78
ni una mujer con quien duerma.
¿Qué más riquezas pretendo,
si además forjo poemas?
Con ellos busco la gloria,
no que me elogien ni lean.
Tan sólo existe una cosa
que a faltar echo de veras:
Mi juventud. Que he perdido
y es imposible que vuelva.
Pero prosigo cantando
mis canciones por la senda
que me ha marcado el Destino.
Mi Dios sabrá adónde lleva.
Que Ése sí puede exigirme,
pues que me dio la existencia.
A los demás nada debo,
no me gusta tener deudas.
Ya que no tengo ninguna
que a cobrármelas no vengan,
pues si vacíos viniesen
vacíos se irán de vuelta.
Español y castellano,
madrileño por más señas;
79
nunca engaño y nunca miento,
no soy hombre de peleas.
Para aquellos que me amen
mi mano siempre está abierta,
sepa el que venga de malas
que quien me busca me encuentra.
Siempre he sido un fiel amigo
del que me quiso de veras.
La lealtad va grabada
en mi escudo y en mi emblema.
Pero a aquél que busca broncas,
y sin causa me detesta,
bien presto le tomo el guante
si es que se atreve y me reta.
Nunca perdí un desafío
y bien raro es que lo pierda
si es que la razón me asiste
y mi Dios me brinda fuerzas.
Son mis blasones, señores,
la honradez y la entereza;
si alguno lo pone en duda
podemos hacer la prueba.
Que no me compra el dinero
80
ni la codicia me tienta,
pues es noble y española
la sangre que hay en mis venas.
La más brava de mi España:
Gaditana y extremeña.
Mitad, del Madrid castizo
y la restante manchega.
Con esto está dicho todo.
¡Que me compre quien me entienda!
Mas tengan las cosas claras:
¡Mi honor no se encuentra en venta!
81
Si me preguntan en dónde
puede estar mi amor de antaño
responderé que lo ignoro
y que prefiero ignorarlo.
Pues un amor como el suyo,
tan dulce mas tan amargo,
es mejor que lo perdiera
y está mejor olvidado.
Le deseo mucha suerte,
que no se lleve un mal trago,
que disfrute de la dicha
del amor en otros brazos.
No guardo rencor alguno
aunque me hiciera el agravio
de decir que le mentía
pues mi cariño era falso.
¿No me creyó? Es su problema.
A otros les hizo más caso.
Quizás no fui convincente
o le engañaron mis actos.
¡Mujer que me abandonaste
como a un perro su vil amo,
los celos son perniciosos
82
y hasta mata su arrebato!
Donde estés, vive tranquila.
¡No me recuerdes ni un tanto
pues yo olvidé, con esfuerzo,
hasta el sabor de tus labios!
83
Parece que no estoy bien,
que no me encuentro muy sano,
y la Musa compasiva
ya no se acerca a mi lado.
Es la falta de objetivos,
de dinero estar escaso,
subsistir como una sombra
sin los vigores de antaño.
O que me sobran los quilos…
No lo sé, mas sé de casos
de quienes mueren en vida
y no puedo soportarlo.
Inactividad a tope,
pues si camino me canso.
No practico cual debiera
y por eso tan mal hablo.
Se me ha pasado la vida
en un suspiro y, soñando,
a la postre nada tengo
y dependo de otras manos.
¡Yo que siempre lo di todo,
amor, cariño y regalos
y ya no me queda nada,
ni aun el afán literario!
84
¿Para qué? Si sé de sobra
que no pisaré el Parnaso.
Que mis versos en la Historia
no han de dejar ningún rastro.
Una pregunta una amiga
hízome más que indiscreta.
No supe si responderle
o enviarla a hacer puñetas.
Pues hay hechos en la vida
que recordarlos no petan,
secretos de la persona
que mejor no se recuerdan.
A más, que a nadie mis cosas
muy poquito le interesan.
Intimidad que tan sólo
ante un cura se confiesa.
Y ella no es un sacerdote,
al menos que yo lo sepa.
Son ganas de saber mucho,
mejor no darle respuesta.
85
Todo en la noche es silencio,
hasta ha callado el fagot
del músico que lo toca
de unas monedas en pos.
Piensa el poeta, en las sombras,
cuando oculto se halla el Sol.
Recuerda tiempos pasados,
donde todo fue mejor.
Sobre todo, por ser joven,
presumido y fanfarrón.
Hoy sólo queda el recuerdo
de una historia que ocurrió.
Los años fueron pasando
con el tic –tac del reloj
Y así, sin darse ni cuenta,
a sus sueños dijo adiós.
Parece como si el tiempo,
en su caminar veloz,
tramara junto a la muerte
un misterioso complot.
86
Llegaste tarde a mi vida
porque lo dispuso el sino.
Yo me até de otras cadenas
y tú encontraste marido.
Las cosas son como son,
como la vida las quiso
y es que el Destino del hombre
de antemano se halla escrito.
Nos dicen que somos libres,
que gozamos de albedrío,
mas nuestros pasos nos llevan
por ya marcados caminos.
Hoy en día vives sola,
mientras yo solo no vivo.
Todo sucede por algo,
aunque el porqué no me explico.
¿Me pueden dar la razón?
¿Por qué el Hado no es benigno?
¡Caprichos de la Fortuna,
desconocidos designios!
87
Se ha muerto mi gata Luna,
esta noche es el entierro.
Al cubo de la basura,
¡que paga el Ayuntamiento!
Qué más quisiera que darte
un noble y digno sepelio…
Lo lamento, Luna mía,
pero no tengo dinero.
Además, te lo di todo
mientras estabas viviendo.
Hoy poco importa el destino
una vez que ya te has muerto.
Te di mi cariño en vida,
mis caricias y mis besos.
No tiene más importancia
lo que ocurra con tu cuerpo.
Terminó la dinastía
que comenzara con Héctor,
Juli, Thais y tantos otros.
¡Se acabó Villa Jaleo!
Un día no muy lejano
ha de acabarse mi tiempo.
Que me den amor ahora.
88
Después, si acaso, un recuerdo.
Esta noche no viniste…
¡A saber dónde estarás!
Bailando con una amiga
o abrazada a tu galán.
Y yo aquí las horas muertas
esperando… ¡Voto a tal!
Preocupado e intranquilo,
que algo te pudo pasar.
¡Dios no lo quiera! Más pienso
que estás viviendo el amor
del que me hablaste aquel día.
Y he de darte la razón:
Porque media, aunque no quiera,
un abismo entre los dos.
De nada sirve quejarme
y, además, perdí la voz.
Hoy mis cánticos no suenan.
Esta historia se acabó.
89
Recordando antiguos tiempos
hemos pasado la tarde.
¡Risas que arrancan del alma
el viejo y pesado lastre
de tanto rencor remoto
que nos condujo al desastre!
¡Cómo han pasado los años
de juventud y de alardes,
aunque aún alguien se jacta
como antaño o más si cabe!
El caso es que ha habido risas
y con las risas no hay nadie
que no se sienta contento,
aunque luego nada cambie:
Cada cual vuelve a su casa,
a sus problemas que él sabe,
y los resuelve si puede.
Si no puede, a fastidiarse.
90
En mi parroquia está todo
la mar de bien ordenado:
Tres mendigos en la puerta
y el “jefe” a todos mandando.
Si un infeliz intentase
unirse a tan vil cotarro
cuatro guantazos le daban,
que allí sólo manda el capo.
Le he preguntado, así, en broma
que cómo andaba el trabajo.
Se ha quedado sorprendido
al pronto mas, sin embargo,
me ha dicho que si la crisis
también afecta al cristiano.
Hemos seguido la chanza:
- ¿Y qué tal los empleados?
Procure no despedirlos,
que estos van al Sindicato.-.
Y es que es verdad que una mafia
parece aquello y el párroco
no sé cómo lo consiente.
¡Es que no quiero pensarlo!
91
Pues si no saca tajada
digo yo que saca un algo.
O teme, todo es posible,
le peguen un navajazo.
Que es sólo un hombre corriente,
sin ser ni un mártir ni un santo.
¿Yo echarles una moneda?
¡Anda y que les den por saco!
Limosna le daré a un pobre,
no al mafioso de mi barrio.
92
Espero que cuando crezcas
alguien acierte a decirte
que fue un poeta tu abuelo,
el que esta noche te escribe.
También te dirán, sin duda,
que fue un loco de cuidado.
Atención nunca les prestes,
fui memo pero no tanto.
Viví la vida a mi modo,
equivocado sin duda;
pero te digo, mi niño,
que así mucho se disfruta.
Hice locuras sin freno,
fui amigo de hacer favores;
pero siempre fui un señor,
aun errando en ocasiones.
No fui Lope ni Quevedo,
mas les anduve a la zaga.
Aunque no pase a la Historia
mis versos no fueron paja.
Así que diles bien alto
que tu abuelo fue un poeta
que si no alcanzó la gloria
93
no fue porque no quisiera.
Y presume de mis versos
leyéndolos al oído
de la moza que te guste,
por la que sientas capricho.
94
El tiempo se lleva todo
y en su correr los recuerdos.
Hasta el cariño más firme,
hasta los más dulces besos.
Convierte todo en mentiras,
en falsos los juramentos.
Y es que el hombre mismo cambia,
yo no soy el de otros tiempos.
Ya no me gusta la juerga.
por no beber, ya no bebo;
pienso de distinta forma,
acostumbro a dar consejos.
¡Cómo se pasa la vida,
cómo transcurre corriendo!
Hace poco que era un crío
y de repente soy viejo.
¡Amores que se acabaron,
cariños que se perdieron!
Palabras fueron, tan sólo,
que marcharon con el viento.
Mas no pretendo estar triste,
melancólico ni histérico.
Prefiero, por estar vivo,
sentirme muy satisfecho.
95
¡Qué tristeza que he sentido
cuando te he dicho mis males
y te has quedado en silencio
como si no te importasen.
¿Y tú me quisiste un día?
¡Pues bien pronto me olvidaste!
Ya ni siquiera un amigo
me juzgas. Es lamentable
recordar lo que te quise,
cómo lloré por tu padre
cual se tratase del mío…
¡Anda ya, no seas malaje!
Tuve suerte, me doy cuenta,
de que pronto me dejases.
Junto a ti vivir la vida
hubiera sido un desastre.
¿Y tú tu vida me diste?
Poco la mía te vale
cuando no me dices nada
al saber que tengo un cáncer.
Ni una lágrima siquiera…
Como si pasara el aire
y se tratara de otro,
no de quien llegó a adorarte.
96
Así se acaba la historia
de un amor que se fue al traste
por tu cabeza alocada
y por ser yo tan cobarde.
¡Pensar que un día te quise
como no he querido a nadie!
¡Anda ya y vete al Infierno
que es tu sitio, que en él arden
las brujas de tu calaña!
¡Qué triste escribo esta frase..!
Porque a la postre tú has sido
sólo un pedazo de carne
de la que obtuve placeres:
¡Eso es todo lo que vales!
Rompiste tu matrimonio,
el mío casi lo partes.
Y aquél de mi sustituto…
¡Ése sí supo burlarse!
Pues te dejó en la estacada,
o tal vez tú le dejases
cuando te sacó el dinero
para marchar con su amante.
¡Ten mucha suerte en la vida,
que muy a gusto la pases!
97
Es mi epitafio a un recuerdo
del cual hoy pude librarme.
98
Por mis calles vaga un hombre
que yo diría que es negro.
Ignoro si es de color
o está de roña cubierto.
Anda pidiendo limosna,
da miedo nada más verlo
y lleva los pies descalzos
en verano y en invierno.
La gente se le retira,
está sucio y harapiento.
Lleva un abrigo raído,
y unos harapos por dentro.
Una palabra tan sólo
pronuncia, como en un rezo:
- Comida -, dice, alargando
un vaso en su brazo diestro.
Pero la gente le evita,
no quiere con él encuentros.
Es que ya digo, y no es broma,
que no sabes qué es “aquello”.
¿Un hombre o es un fantasma,
una gárgola, un espectro?
Ya le he visto varias veces
99
y en verdad le compadezco.
Esta tarde una moneda
en el sucio vaso he puesto.
Ha abierto sus grandes ojos
y “gracias” me ha dicho quedo.
Ahora que ya es de noche
recapacitando pienso
en qué lances de la vida
se puede haber visto envuelto.
Y puedo jurar, de fijo,
que de verdad me arrepiento
del temor que me ha infundido.
Al pensarlo me avergüenzo.
¡Es un hombre, una persona,
que no debió darme miedo!
Pero no pude evitarlo,
fue superior a mis nervios.
También murió Jesucristo
por salvarle, eso es un hecho.
¡Por Dios, qué cobardes somos
y por justos nos tenemos!
100
No busques por la mañana
lo que en la noche se encuentra.
Por las mañanas, trabajo;
para la noche, las juergas.
Poco madruga el pecado,
aunque a veces te despiertas
con los recuerdos nocturnos
y sin darte cuenta pecas.
Van transcurriendo las horas.
¿Mediodía? Una paella.
Y acaso, puede que peques
nuevamente en una siesta.
Pero eso es cosa de mozos
o aún de maduros, mas llega
con la vejez un momento
que en lugar de pecar rezas.
Y que nadie me presuma
porque lo sé a ciencia cierta.
En otras cosas me ganan,
en ésta tengo experiencia.
A quien diga lo contrario
le pido que no me mienta,
Que se acaban los cartuchos
y te falla la escopeta.
101
Entonces tomas la vida
de otra singular manera:
Más tranquila y relajada,
con más calma y más paciencia.
Queda mucho por delante
si Dios quiere. Habrá poemas
por escribir y lecturas
que ayer te dejaste a medias.
Música que no escuchaste
por ir siempre a toda mecha
y hasta podrías contar
tu vida en una novela.
Lo importante, estar a gusto;
gozar la vida, que es bella,
y cuando arribe la Parca…
¡Pues con ella a hacer puñetas!
102
Ha venido esta noche a mi memoria,
no comprendo el porqué ni por qué causa
una tarde pasada en El Retiro,
empuñando los remos de una barca.
Una joven enfrente, una chiquilla,
no recuerdo ni cómo era su cara;
me parece era rubia, mas lo dudo,
pues mi mente enflaquece al evocarla.
Además han pasado muchos años,
muchos remos surcaron esas aguas;
ha llovido lo suyo y mi cabeza,
que lucía cabello, ya está calva.
¿Y su nombre cuál era? ¡Sí me acuerdo!
Mi memoria no llega a ser tan mala.
Puede ser que el primer verso escribiera
a esa moza tan bella y tan chulapa.
Dejé quietos los remos un instante
y sus manos tomé, tan delicadas,
acercando mis labios a los suyos…
¡Mi primer beso fue que a nadie daba!
La mañana siguiente, de improviso,
recibí de un amigo una llamada;
Era quien me la había presentado
y, según me contó, todo era guasa.
103
Que si había un chaval con quien salía
a quien quiso encelar, que era una falsa.
De su historia de celos y amoríos,
no entendí la mitad de las palabras.
Esa tarde bajé de la academia,
era día de canto y en un aria
que por más que aprendérmela quería
no acertaba con dar la nota exacta.
Y en la calle la vi, sola, esperando.
Se acercó y me pidió la perdonara.
Qué decirle no supe, le di un beso
y marché con la mente en la romanza.
¿Qué habrá sido de aquella madrileña?
¡A saber lo que fue de esa muchacha!
La que tengo muy clara es una cosa:
Que estoy calvo, lo sé… ¡Y ella con canas!
104
He pasado en mi vida mil angustias
por mi modo de ser aventurero
y aunque tuve temor en ocasiones
lo calmé comentándolas en verso.
Ha llegado el instante decisivo,
de luchar contra el mal es el momento;
rostro altivo y los dientes apretados,
lo que tenga que ser ya está dispuesto.
En mis venas hay sangre castellana,
la que supo domar al mundo entero.
Vencedora y triunfante en mil combates
y en mil lides de amor, inmune al riesgo.
Pese a todo, soy hombre y, por lo tanto,
de enfrentarme a la muerte tengo miedo;
pero no por morir, que eso es preciso,
es más bien al dolor a lo que temo.
Cuando llegue la Parca, a Dios le invoco
que me llegue tranquila y en silencio:
Indolora, sin grandes alborotos;
si es posible, que sea mientras duermo.
Y acogido a su Amor y su Indulgencia
en Sus brazos seguro que despierto.
105
Mujeres que me quisieron,
mujeres que me olvidaron;
mujeres que forman parte,
quiera o no, de mi pasado…
Mujeres a las que quise,
mujeres en cuyos labios
puse mis besos con ansia
y que estreché entre mis brazos…
Recuerdo cuando gozaba
sus caricias, sus encantos,
escuchando sus gemidos
y hasta de placer su llanto.
¡Tiempos dichosos aquellos,
tiempos que ya se pasaron,
de los que guardo el recuerdo
porque no puedo olvidarlo!
Hoy, hundido en la tristeza,
me alegro de recordarlos
pues se ilumina mi mente
aunque ya estén tan lejanos.
Son recuerdos de mi vida,
fantasmas que hay en mi almario;
106
que, tras surgir de repente,
luego tornan al letargo.
Que me querías, dijiste…
¡Bien me mentiste, mujer!
Te voy a dar un consejo:
¡Nunca mientas otra vez!
Pues puede existir alguno,
vaya Dios a saber quién,
que no se lo tome a broma
como yo que, ya me ves,
me ha dado la risa floja
y hasta tu deuda olvidé.
Hay temas más importantes
que el dinero. El mayor es
mi salud y ni siquiera
me has preguntado. Eso es cruel.
A una mujer que así actúa
nadie le llama de usted.
107
Si de mí dependiera estar alegre
bien contento sin duda lo estaría,
Pero existen mil cosas que lo impiden,
la peor de entre todas es la envidia.
Pues suponen que haber escrito un verso
sin cabeza ni pies y sin medida
les convierte en poetas de primera,
cuando son solamente camorristas.
No me tengo por Lope ni Cervantes,
mas gran obra poseo que está escrita
en mis noches en vela, en mis mañanas
y en mis tardes eternas y aburridas.
Es por ello que digo a esos ilusos,
que el elogio con ansia necesitan,
que primero se tornen en personas
y, tras algo aprender, que luego escriban.
108
A veces juega el Destino
al hombre malas pasadas:
Aquella en la cual más fías
es la que luego te engaña.
Muchas palabras amables,
muchos besos… Todo es farsa.
Pues quien juró amor eterno
no cumplió con su palabra.
Tengo ya mucha experiencia,
me mintieron muchas faldas.
y, a pesar de las lecciones,
de aprender no tengo ganas.
Dirán que soy malpensado,
me pondrán excusas vagas;
que sucedió un imprevisto,
algo que nadie esperaba.
Al final, todo mentira,
todo cuento y todo falsas
afirmaciones. Engaños
que no conducen a nada.
Así que nadie me culpe
si sospecho que son malas:
Soy como me hicieron serlo,
109
ni más ni menos canalla.
Hoy me han dicho que se ha muerto
el mendigo de mi esquina.
Muy enfermo, últimamente,
en verdad se le veía.
Fue víctima de la droga,
ese mal de nuestros días,
pero luchó hasta vencerla
y supo enmendar su vida.
¡Mas sus secuelas fatales..!
Ésas, por más que nos digan,
pasan su factura siempre
hasta que el saldo liquidan.
Ayer pedía limosna,
hoy yacerá no sé dónde;
en un ataúd metido,
seguro que no de roble.
Que hasta en la muerte hay distancias,
pues que no entierran a un pobre
lo mismo que a un poderoso;
aunque, ya muertos, no importe.
Pues da igual que la cabeza
110
lienzos y sedas soporten
que arpillera, pues no pienso
en que el cadáver lo note.
En Nochebuena, recuerdo,
quise invitarle a mi mesa.
Mas no aceptó. ¿Tuvo miedo
o, quizás, le dio vergüenza
de venir con sus harapos
a fastidiarnos la cena?
¡Ni que fuéramos marqueses
de la más rancia nobleza!
Yo quise, de muy buen grado,
disfrutar con su presencia.
Pues alegra mucho al alma
ver a la gente contenta.
El caso es que hoy está muerto
y ya le cubre la tierra.
Fue en esta vida mendigo,
¡rico ha de ser en la eterna!
111
La huerta esta desolada,
la tierra tembló con furia,
hay llanto y sangre mezclados
en el terruño de Murcia.
Ya no cantan los huertanos
sus parrandas, pues la angustia
las gargantas ha acallado;
dejándolas mudas, mustias.
Transcurre el Guadalentín
sin que ría una murciana.
Lloran de dolor los hombres,
doblan tristes las campanas
como un cántico a la muerte,
con un son que al alma espanta,
estruendo que sobrecoge,
dando fin a la esperanza.
Pero no importa, que pronto
darán flores los naranjos.
Y otra vez a la pelea…
¡Despierta, noble murciano,
porque la vida prosigue,
112
debes volver al trabajo!
Los muertos serán abono
fértil de tus ricos campos.
De nuevo el Sol en los cielos
dará la vida a tus huertas,
habrá risas nuevamente,
pronto olvidarás tu pena.
Que a un pueblo que es valeroso
el dolor no le domeña.
¡Arriba, Murcia, y al mundo
demuéstrale tu entereza!
113
Los verdaderos amigos
No abundan en este mundo.
¡Muchas felicitaciones…!
Cada cual, luego, a lo suyo.
Me parece que hice el primo,
mas por hacerlo no sufro;
lo importante es mi conciencia,
que esté tranquila y muy mucho.
Lo demás de nada vale
si a tu espalda oyes murmullos,
decires de malas gentes,
gestos de patanes sucios,
calumnias de quien no sabe
la O ni hacer con un canuto,
pero que ansía la fama.
Cosa a la cual yo renuncio.
Todos saben lo que buscan,
también yo sé lo que busco:
Tranquilo, vivir la vida,
sin sobresaltos ni sustos.
Lo demás lo cedo a quienes,
sin el menor disimulo,
consiguen cuanto desean
114
sin rubor y sin escrúpulos.
Si no llamas vino al vino
y al pan no le llamas pan
no me exijas que te crea,
porque no lo lograrás.
Mucha charla y más excusas,
todo engaño y falsedad.
Te he calado y te lo digo:
Quieres ser el mandamás.
¡Palabras grandilocuentes
de quien habla por hablar!
¿Que somos todos iguales?
¡Pues trabajemos igual!
Lo demás me suena a cuento,
como aquél de Alí Babá.
Y soy muy mayor, amigo,
muy pocos ya me la dan;
no soy más listo que nadie,
son ventajas de la edad.
Pues ya sabes que al Diablo
no llaman sabio por tal,
sino por ser ya muy viejo…
¡Cuán cierto es ese refrán!
115
Recuérdame que te diga,
otra tarde que me veas,
que te dejes de sandeces,
de idioteces y monsergas.
¡Pues mira que eres pelmaza..!
Será que te has hecho vieja.
No dices más que rutinas
para que un tonto las lea.
Que sí, que te quise mucho,
ve contándolo a quien quieras;
mas déjame ya tranquilo,
no quiero saber tus penas.
Y no difames a nadie,
pues ésa sí es cosa fea.
No apuñales por la espalda
en cuanto se den la vuelta.
Deja tranquila a la gente,
no la enredes con sospechas
ni habladurías; que, al cabo,
a ninguno le interesan.
Vive en tu jaula dorada,
sé feliz y no des guerra;
116
que si no pueden mandarte,
si insistes, donde convenga.
No sueñes con ganar la Lotería,
trabaja y ganarás una fortuna.
Dinero que te llega alegremente,
igual que vino a ti pronto se esfuma.
Debiera aconsejar no de esta guisa
viviendo como vivo yo del juego,
mas siempre fui leal con mi conciencia
y debo de prestar este consejo.
La suerte y el azar son caprichosas,
lo mismo que un infante de travieso;
volubles, traicioneras, no seguras.
Más vale que te ciñas al esfuerzo.
Si escuchas mis palabras, fía en ellas.
Yo vendo Lotería y estoy harto
de a todos desear que tengan suerte,
sabiendo que no puede darse el caso.
117
Sí me asusta morir, lo reconozco.
El pasar a ser nada en un momento.
Porque nadie ha venido a relatarme
que hay un Dios, que es verdad que existe un Cielo.
Y esa duda persiste desde siempre,
nadie sabe si es falso o si eso es cierto.
Sólo queda la fe y ése es el cabo
al que todos se aferran, sólo a eso.
Siempre ha sido el consuelo de los hombres,
amarráronse a él nuestros abuelos.
Mas si existe después otra existencia
eso es cosa que nunca lo sabremos
hasta el día, fatal, en que nos llegue
el momento preciso de saberlo.
¿Naceremos, quizás, a nueva vida?
¿Yaceremos, por siempre, en el silencio?
Es la muerte, sin duda, aunque en Dios creas
un enigma terrible, un gran misterio.
Solamente pensar que habrá un mañana
en que, tras nuestra muerte, habrá otro tiempo
es la idea que aviva nuestras fuerzas,
la que alienta y da vida a nuestros sueños.
118
Recuerdo un beso de amor
en un hotel de Sevilla…
¡Hermosos aquellos tiempos,
qué bello que fue aquel día!
Otros me dieron después
otras bocas femeninas.
Verdad es que no sé cuántos,
mas mi mente aquél no olvida.
¿Qué podrá de ti haber sido?
¡Qué más da si ya tranquila
tengo el alma y ya no sufro
en mis sueños pesadillas.
Pero saber sí quisiera
cómo transcurre tu vida,
en qué brazos te acurrucas,
a quién con tus besos mimas.
Y no es que sufra de celos
ni me atosigue la envidia.
Es curiosidad malsana,
otra idiotez de las mías.
¿Para qué quiero saberlo,
si el tiempo, que raudo gira,
convierte el amor en nada
y las brasas en cenizas?
119
El romance es mi estrofa predilecta
aunque todos me llamen sonetista,
pero fluye mi pluma más fecunda
en romance que en otras en que escriba.
Mis mejores poemas, comprobado,
son de rima asonante. Y la medida
son las once, por más que con las ocho
mi balada mejor quedase escrita.
Aquel canto a Granada dedicado,
lo mejor que quizá firmé en mi vida,
bien demuestra que es cierto cuanto afirmo.
Los demás poco importa lo que digan.
Aunque bien es verdad que mis sonetos
también pueden gustar y es más prolija
la cosecha que tengo, pues son muchos.
Hay algunos que sí, cierto es que brillan.
Una vez escribí, fueron catorce
los escritos por mí en sólo un día,
mas me sigue agradando la asonancia
y no piensen que fácil es tal rima.
Más difícil será la consonante,
es cuestión que no pienso discutirla.
Todo tiene su enjundia al resolverlo.
120
¿La manera mejor? La más sencilla.
Todo pudiera comprar
si es que tuviese dinero.
Todo, menos una cosa:
¡No puedo comprar el tiempo!
Que todo el oro del mundo
no logra tornar al viejo
en el mozo que fue antaño,
cuando era joven y apuesto.
Podrá comprarse el amor,
aunque digan que no es cierto,
y - de seguro - se compran
amigos, cariño, sexo,
mansiones, placeres, joyas,
los más caros alimentos;
hasta la salud remedia
pagando mejores médicos.
Pero parar un minuto
y dejar el reloj quieto…
¡Ni aunque a Satanás vendieses
121
el alma para su Infierno!
Es verdad cuanto aquí digo,
nadie me dirá que miento;
sigue la senda adelante,
nadie a su pasado ha vuelto.
Ni volverá, lo aseguro
por más que se inventen cuentos.
¡Sigue, poeta, el camino!
¡Sigue escribiendo tus versos!
Ten el equipaje listo,
que puedes partir y presto
hacia el Reino de las Sombras
o, ¡Dios lo quiera!, hacia el Cielo.
Donde sea, para siempre
que aquello sí que es eterno.
Mucho abarca esa palabra...
¡Tanto que no la comprendo!
¡Eternidad, qué palabra!
¡Un concepto que no entiendo!
122
Anochece y la plaza está desierta,
a sus casas las gentes se retiran;
va cayendo la tarde y las farolas
con su luz a las sombras iluminan.
Acabó la jornada para algunos
y la noche cercana se avecina.
A sus nidos retornan derrengados,
pues les vence el cansancio y la fatiga.
Trabajando prosigue el cuponero,
agotadas no están sus mercancías.
Es momento de ahorrar, de vacas flacas,
no se vende ya igual que se vendía.
- ¿Volverán otros tiempos florecientes
como antaño viví? – Mientras suspira
se pregunta a sí mismo y no responde.
Es posible que sí mas nada afirma.
Y transcurren las horas, esperando
que un cliente se acerque y que le diga:
123
- Deme usted, de esta noche, si es posible,
por lo menos, iguales, cuatro tiras.-.
Los músicos en mi calle
pasan la tarde tocando.
Sus sones son admirables,
¡mas siempre es el mismo tango!
Mucho me agrada su alarde
pero, de tanto escucharlo,
de memoria sé las claves
y me producen cansancio.
Preciso es que les regale
unas nuevas partituras,
para que de temas cambien
y así al menos no me aburran.
Porque es que llega a cansarme
siempre el mismo chundachunda.
La vida está bien que se ganen,
mas no que me den la murga.
124
En Noche de Difuntos plasmó Bécquer
sus mágicas y espléndidas Leyendas.
¡Qué genio el del ilustre sevillano,
pues dio con su magín brillo a las Letras!
Sentado en mi sillón admiro el Arte,
en tanto ha concluido ya el día treinta.
Acaba el mes de octubre y hoy se imponen
festejos que divierten a otras tierras.
¡Extraño es celebrar a los difuntos
en vez de recordarles con tristeza!
Es todo así de simple en este mundo,
se adquieren las usanzas extranjeras.
No toca ya el Maese sus acordes,
no suenan al compás todas sus teclas;
es noche de jolgorio y calabazas,
de niños que repican en las puertas.
¡Mas que le voy a hacer si es otro siglo,
si todo es diferente y aun mi nieta
de bruja vestirá y estará guapa!
¡En vez del Miserere habrá una fiesta!
125
Me está inquietando una rubia
y no quiero preocuparme.
Pues mi tiempo se ha pasado,
no tengo amores, sí achaques.
Más que deseos, paciencia;
más que anhelo, enfermedades.
Pues pasados los sesenta
más que alegrías hay males.
Pero existe en su mirada
de la dulzura un alarde
que, por más que me lo pienso,
no acierto a cómo llamarle.
¿Otro amor, otra aventura
de nuevo? No es que me espante.
Y menos cuando la miro,
pues tiene un gentil donaire.
Mas todo sueños de loco,
recuerdos de infiel amante.
Son ganas que yo tendría
de volver a ser cual antes.
Pero Don Juan se hizo viejo,
no ciñe ya espada al talle.
¡Duerma doña Inés tranquila,
que ya no habrá quien la rapte!
126
Y si la raptara un otro
es cosa que no me atañe,
pues por mi lado ya puse
al final punto y aparte
127
Es hora ya del descanso,
la tarea está cumplida,
los ojos cierran el sueño
y se velan las pupilas.
La papelera está llena
de hojas que ya han sido escritas,
el cenicero colmado
por las últimas colillas.
Todo descansa en la calle,
nada se mueve ni agita...
¡Y aquí el poeta escribiendo!
¿Qué poeta? ¡Hoy, novelista!
Mas siempre el último verso,
el que en la mente palpita,
ha de surgir del cerebro.
¡No puede haber quien lo impida!
Y mañana ya veremos
qué nos sucede. Tranquila
hemos de pasar la noche.
¡Mañana será otro día!
128
Sospecho que al cantar de madrugada
se puedan de mis muertos acordar
y en serio te aseguro, amigo mío,
no es ésa mi ilusión ni ése es mi afán.
Pues bueno está entonar durante el día,
de noche me parece una crueldad.
¡Si al menos pareciera un Pavarotti
pudieran soportarme..! ¡Pero quia!
Más bien sueno a las risas de ruin hiena,
al ronco resoplar de un jabalí;
a un cuervo similar en sus graznidos,
cansino como el son del tamboril.
Mejor es que me quede silencioso,
que piense en que el vecino ha de dormir;
pues puede, ya te digo, en mis ancestros
cagarse cuando al canto ponga fin.
Y no lo considero muy correcto,
que luego me despierta el mal olor;
mejor es esperar a que amanezca
si quiero dedicarles mi canción.
Mezclada con el ruido de autobuses
129
al menos tanto no molestaré.
Aparte que de día, que se quejen,
apuesto a que se tienen que joder.
130
A visitar a un Amigo
he acudido esta mañana.
¡Muchos años ya sin verle,
sin acudir a su casa!
- ¿Cómo no vienes, Francisco?
Las puertas las tienes francas.
Yo siempre acudo a las tuyas,
aunque tú no me las abras. -.
Y a mis ojos vino el llanto,
es que se me ha roto el alma.
- Perdóname, buen Manolo,
soy un poco cascarrabias.
Sabes que tuve problemas,
que sufrí, tuve mil ansias
que te sabes de memoria,
pues tu memoria no es flaca. -.
- Pues vuelve más a menudo,
que tengo entradas muy anchas
para quienes a Mí acuden
y nunca les doy la espalda. -.
Y he llorado como un niño,
todo en mi faz eran lágrimas.
- ¡Manolo, mañana mismo,
131
que de cantar tengo ganas! -.
Y aunque mi voz ya no es joven,
aunque es vieja mi garganta,
mañana, si Él lo permite,
le cantaré una gran aria.
O un villancico, aunque sea,
un motete, una pavana.
¡Lo que importa es que me escuche
y que me encuentre en Su casa!
132
Tengo que hacer esta noche
una grave confesión:
He sido toda mi vida
un miserable traidor.
Primero, conmigo mismo;
después, hasta con mi Dios.
Y no es que a Dios le postergue
al antes nombrarme yo:
Es sólo que reconozco
mi grave y enorme error
al olvidar Su existencia.
¡Ha sido mi fallo atroz!
Pero ansío corregirlo...
Mañana, si viera el Sol,
quiero ponerle remedio
y a mi angustia colofón.
133
En ésta mi noche en vela,
en que el alma está tranquila,
me acuerdo de tantas otras
en que viví pesadillas.
Aquellas noches de copas,
entregado a la bebida,
en brazos de aquellas hembras
que bien baratas se alquilan,
diciendo barbaridades,
haciendo mil porquerías,
entregado al torpe vicio
de derrochar mi semilla.
Hoy Dios quiera perdonarme,
que he destrozado mi vida
y a mi pecho esa zozobra
el remordimiento agita.
¿Querrá hacerlo? Si pudiera
con gusto le pediría
que condone mis ofensas
y me alivie de mis cuitas.
¡Qué estúpidos somos todos!
¡Si el hombre no necesita
para vivir más que calma
134
y en la boca una sonrisa!
¿El dinero? Nada vale.
¿Los honores? Son mentiras.
Pues si pierdes el primero
los segundos te los quitan.
Pero nunca escarmentamos,
con el agravante encima
de que al cabo de los siglos
sigamos con las rencillas.
¿Es que nunca aprenderemos?
Puede ser que al fin un día
pensemos con la cabeza
sobre los hombros bien fija.
Pero yo no habré de verlo,
quizás quien me sobreviva;
ocurrirá, solamente,
cuando se acabe la envidia.
Y ésta dura para largo,
no terminará en dos días;
lo mismo el Señor se cansa,
cierra el grifo y nos castiga.
Deja que ejerza el Diablo
a sus anchas, sin pamplinas,
y sus demonios serviles
135
de un golpe nos aniquilan.
Entonces vendrán los llantos,
han de atacarnos las prisas,
pero será ya muy tarde...
¡Ya no habrá quién nos redima!
136
Está mojada la acera
por la lluvia que ha caído.
Así está mi corazón
y así están los ojos míos.
¡Cuánta maldad en el mundo,
cuánto loco desatino;
para después, al final,
ser estiércol al morirnos!
Metida en agua la noche
y encima me ha entrado el hipo,
pues hablando de quien roba
comí un trozo de chorizo.
Y me ha dado tanta risa
el vaivén de los hipidos
que hasta a Merchy en una carta
se lo he contado y lo he dicho.
Supongo, mientras leía,
que se le ha roto el ombligo
de risa que le habrá dado.
¡Este Paco, qué chiquillo
que aun con un montón de tacos,
habrá pensado, es un niño!
Es que al final de la vida,
137
cerca ya nuestro destino,
recordamos nuestra infancia
y alegres nos divertimos.
Desde el rincón del Villano
a estas horas os escribo.
Es que el que nació poeta,
lo cual es un sambenito,
aunque no quiera ha de serlo
por los siglos de os siglos.
Pero estoy triste, lo siento,
en este humilde cobijo.
Algo me ronda en el alma
y no acierto a discernirlo.
¡Se acabó! La dulce cama
oirá pronto mis ronquidos.
Mañana será otro día,
espero que más tranquilo.
Buenas noches, paz a todos
os deseo y lo rubrico.
¡Confunda Dios a los malos
y dé calma a los sencillos!
138
Mujeres que se ilusionan
por unas bellas palabras,
que se piensan que son diosas
y que a sí mismas se engañan...
He conocido en mi vida
de este carácter a tantas
que es que me da ya hasta miedo
llamar a una mujer guapa.
Porque lo mismo se piensa
que lo que busco es su cama,
cuando es solo cortesía,
ser gentil y amistad franca.
Ya sé que existieron tiempos
en que fue grande mi fama
de tenorio y mujeriego,
mas son historias pasadas.
Así que ya, concluyendo,
le diré con elegancia
que en esta ocasión, señora,
ha metido usted la pata.
Porque yo no la deseo,
ama a otra mujer mi alma.
Ni por usted ni ninguna
he pensado en engañarla.
Y si la engaño, que sea
con una que esté cercana;
pues me dan miedo los vuelos.
Además, no tengo ganas
de más aventuras locas,
de idioteces ni de gaitas.
Que mujeres muy hermosas
hay en Madrid. ¡Y más majas!
139
Es hora ya del descanso,
la tarea está cumplida,
los ojos cierran el sueño
y se velan las pupilas.
La papelera está llena
de hojas que, después de escritas,
no merecieron pasar
el tamiz de la autocrítica.
El cenicero colmado
por las últimas colillas.
Todo descansa en la calle,
nada se mueve ni agita...
¡Y aquí el poeta escribiendo!
¿Qué poeta? ¡Hoy, novelista!
Mas siempre el último verso,
el que en la mente palpita,
ha de surgir del cerebro.
¡No puede haber quien lo impida!
Y mañana ya veremos
qué nos sucede. Tranquila
hemos de pasar la noche.
¡Mañana será otro día!
140
Un amigo se me ha muerto
de improviso, de repente.
Estaba pensando en él
cuando le llegó la muerte.
- ¡Casualidad es! -, diría
cualquiera que así lo piense.
Mas recuerdo que pedía
que su deseo cumpliese.
Y a mí, tan olvidadizo,
no se me vino a las mientes
hasta pedirle a otro amigo
que por su espíritu ruegue.
¿Qué me pidió? Muy sencillo:
Que rezase un Padrenuestro
en ese supremo instante
de ir del Señor al encuentro.
¡Y se me había olvidado..!
¡Qué mala memoria tengo!
¡Ojalá la tenga él buena
y me ayude desde el Cielo!
¡Descansa en paz, buen amigo,
que Dios te tenga en Su seno!
La promesa está cumplida...
141
Con retraso, pero a tiempo.
La Noche de la Paloma
está llena de recuerdos:
La terraza de la Sierra,
llena de gente bebiendo...
Brotaba música alegre
de un equipo que conservo
y las muchachas reían
al bailar sus lindos cuerpos.
Allí estaba mi familia
dispuesta a ganar dinero
trabajando sin descanso,
sirviendo copas a cientos.
Mas nada nos apuraba,
que si trabajas contento
ya pueden tronar tormentas
o granizar desde el cielo.
Codo con codo y unidos,
cansados mas satisfechos,
el alba nos encontraba
sin que nos rindiera el sueño.
Fueron dos años felices
- para mí sí, por lo menos -
142
aunque piensen de otra forma
distinta aquellos pequeños.
Todo empieza y todo acaba,
hay final si hubo comienzo.
Esta noche, recordando,
en aquellas otras pienso.
Hoy es catorce de agosto,
pero aquel joven ya es viejo
y los chicos han crecido...
Hombres son y de provecho.
¡Cuántos años han pasado!
¡Todo parece tan lejos..!
Esta noche estamos solos...
¡Qué raudo transcurre el tiempo!
¡De la Paloma en la Fiesta
quién pudiera estar de nuevo
y abrazarlos como entonces,
mientras los cubro de besos!
143
Esperando que pasen las horas,
mientras corren veloces los días,
sin temor a que llegue la muerte
ha de ser, sin dudar, nuestra vida.
Porque viendo el albur de los tiempos,
de los hechos que ocurren vigía,
la existencia transcurre del hombre:
Cuanta más placidez, más tranquila.
Pero un día despierta del sueño
y se enfrenta a la dura vigilia.
No le agradan las cosas que ocurren
ni le gustan las caras que mira.
Pues existen dolores y penas,
muchos más que placeres y dichas.
Preferible es volver a dormirse
que enfrentarse a quien dice mentiras.
El engaño es la clave del mundo,
ser sinceros bien pocos practican.
Y, total, aburrido de todo,
¿qué más da que te mientan y finjan?
144
MONTES DE GRANADA HERMOSA...
¡Montes de Granada hermosa,
jazmines que hay en la vega,
ojos de mujer moruna...!
Al irme me voy con pena.
Tierra que vio a Federico
componiendo sus poemas,
hechizo de bellas noches,
suspiros entre tinieblas...
¡Es el rey moro quien gime,
quien llora, quien se lamenta,
145
tras su obligada partida,
despojado de su hacienda!
Esta tarde, en breve rato,
he de partir y aquí queda,
sin dejar amor ninguno,
el alma de amores llena.
Aguardo volver a verte
y espero que cuando vuelva
sigas tan bella y hermosa.
¡Adiós, Granada serena!
No me extraño de las luchas,
146
nada me extrañan las guerras
que mantuvieron los moros
y los cristianos, sin tregua,
por conseguir tus jardines,
por conquistar tu belleza,
por ser dueños de las fuentes
de tu Alhambra, tus callejas.
¡Adiós, Granada! Ya parto.
Veo un tren que va a Marchena;
un poco tarda aún el mío,
que va a tierras madrileñas.
147
Magerit también fue mora,
algo de tu sangre lleva,
pero no tiene el encanto
de tus mujeres morenas.
Y aunque castizo de estirpe,
¡por muy chulapo que sea!,
siento en el alma honda envidia
de quien se queda a tu vera.
Adiós, Granada. Ya entiendo
y comprendo que a un poeta
bajo tu sol alumbraras...
¡Que él me transmita su emblema!
148
En el camino de Víznar,
¿qué ocurrió esa madrugada
de hoy hace setenta años,
por qué la Luna lloraba?
La muerte de Federico,
que fue muerto por la espalda.
Una descarga traidora
sonó en los campos de España.
El Genil tiñóse en sangre,
tembló asustada la Alambra.
Y en su patio, los leones
de piedra vertieron lágrimas.
Los riscos de aquel camino
juntos pidieron venganza
y una lechuza, en la noche,
cobardes llamó a los guardias.
En el camino de Víznar,
según se va para Alfacar,
149
los falangistas mataron
de la Poesía al alma.
Federico yace muerto.
Con él se ha muerto la gracia.
Mas deja al mundo sus obras
para alumbrarnos el alba.
150
Yo quisiera escribir mejor que Bécquer,
que Neruda y que Cela, todos juntos,
por poderte expresar cómo me siento
a tu lado, tranquilo, sin apuros.
Pero pienso que, aún teniendo un diccionario
que todas las palabras contuviera,
no bastara para poder decirlo.
Habría que inventar alguna nueva.
Mas confieso que nada se me ocurre.
Habrá que convocar a los maestros.
¡Oye! Que acaban de decirme
que, sin querer, ya realicé el invento.
¡Qué cosas tan curiosas de la vida!
Al magín le das vueltas sin ver nada,
a pesar que tuvieras en la mente,
desde antaño, grabada la palabra.
La palabra no es otra que, de veras,
la suelen repetir todos los niños.
151
O a ellos se la dicen siempre todos.
La palabra no es otra que... cariño.
¡Demonios y por qué seré tan cobarde!
O acaso es que prudente ser prefiero.
¿Tan difícil resulta, simplemente,
decirte de una vez que es que te quiero?
152
Yo quisiera contarte cómo pienso
pero temo, mi amor, que no me entiendas.
Mi existencia daría por el pueblo
y me duele lo mal que lo gobiernan.
Es la historia de siempre, repetida.
El reparto no igual de la riqueza.
El engaño del rico, sus mentiras,
condenando al más pobre a la miseria.
Ya lo dijo Álvar Fáñez en sus tiempos,
refiriéndose al Cid: - Si éste tuviera
buen señor, sin dudar era el ejemplo
del vasallo mejor sobre la Tierra. -.
Pero suelen ser todos los que mandan
de la misma e idéntica ralea:
Incapaces, ladrones y sin alma.
¡Ganas dan de decirles cuatro frescas!
153
Yo no quise jugar con tu amor,
no lo mereces.
Pero soy un idiota integral
algunas veces.
Como tú me has querido
nadie me quiso,
con esa confianza,
con esos mimos.
¿Ha llegado ya el día
de separarnos?
Ya sé que lo merezco,
está en tus manos.
Tú tienes la palabra,
dame el castigo
que creas que merezco,
dame el olvido.
No sabré dónde ir
ni si merece
154
la pena ya esta vida
al no tenerte.
Pero siempre en mis sueños
seguirás viva.
Recordaré tus besos
y tus caricias.
¡Adiós, mi buen amor,
si es que eso piensas!
Mi enorme soledad
ahora es inmensa.
Pero tú no te apures
que, aunque llorando,
sabré vivir la vida
que me he buscado.
¡Adiós, mi buen amor!
No pienses nunca
que por dejarme así
fueras injusta.
155
Ya ves, una bobada,
cosa de niños...
Mas no supe pagarte
bien tu cariño.
156
Yo no sé si creerte cuando dices
que nuestro amor por siempre se ha acabado.
Sin duda sé que estás dolida,
mas tampoco me creo que sea para tanto.
¿Vas a olvidar los besos que me diste,
las caricias, aquellos mil orgasmos,
por una tontería que yo he hecho?
Te juro que no puedo ni pensarlo.
Que si te he ofendido sin quererlo,
pienso más que mucho más te he amado.
¿Vas a perder una dicha tan inmensa
por ser yo un estúpido insensato?
Yo creo que un cariño tan hermoso
bien merece la pena conservarlo.
Olvida mis ofensas, te lo ruego.
Yo no quise, en verdad, hacerte daño.
157
Ya ni respondes mis llamadas.
¿Tanto daño te he hecho, vida mía?
Es mejor pensar que estabas ocupada,
rodeada por toda tu familia.
Pero siento en el alma inmensa pena,
que tal vez no has querido responderme.
¿Es posible, mi amada montañesa,
que en verdad has dejado de quererme?
158
He envejecido veinte años en un día.
Menos tiempo, mejor, para la tumba,
que tengo el alma ya deshecha
de soportar dolores y torturas.
Hoy es el final, no me confundo.
Deseando acabar estoy con todo.
Con los versos, amores, fantasías.
Mejor, sinceramente, dormir solo.
Y si es en un lecho de madera,
en una negra caja mortuoria,
¡mejor! que allí se acaban ya los sueños,
esos sueños de un día hallar la gloria.
Pobre fui y de ruines pensamientos,
a ver si en otra vida cambio en algo.
Porque es que en ésta, ni siquiera
lo que en mortaja gasten sé si valgo.
Adiós mis poesías, mis quimeras.
Adiós a aquellas que amé tanto.
No fui amigo jamás de despedidas,
Así que ya, sin más, cojo y me marcho.
159
160
De verdad que es que hoy siento ganas de morirme.
La mujer que me amaba no me ama.
El pecho se me llena de coraje
y una bola intragable me ocupa la garganta.
No quisiera vivir. Siento la angustia
inundarme completamente el alma.
Las lágrimas afloran a mis ojos,
pugnando por brotarme por la cara.
Me parece que voy a despedirme
de todo lo que, muerto, me rodea.
Se acabaron los llantos y las risas,
se acabaron por siempre mis poemas.
No sé si volveré a escribir alguno.
Si lo hago, el último puede que sea.
Se extinguió ya el destello de mi mente,
se acabaron ya todas las ideas.
Cuando leas, si lo lees, esto que he escrito,
no sufras mis dolores ni mis penas.
Tal vez ya no me encuentre en este mundo.
161
Tal vez en aquel otro halle clemencia.
162
Yo de toros sé muy poco
y de toreros no entiendo,
mas sí me gusta la fiesta
porque es lucido el festejo;
y alegre para el que observa,
no tanto para el del ruedo.
Pues que ante un par de pitones
se está jugando el pellejo.
¡Y para el toro no digo!
Que ése va al desolladero
después de mil perrerías,
de bramar de sufrimiento.
Mas si no hubiese corridas
que alguien me vaya diciendo
de qué sirve un toro bravo
si no le vuelven cabestro.
Los leones por España
últimamente no veo
163
y hace siglos los había,
pues esto no era un desierto.
¿Se imaginan por la calle
hallarse un león hambriento?
Seguro que no saldría
nadie ni a dar un paseo.
Así que, sin ser amante,
con la fiesta estoy de acuerdo.
Toro y torero luchando,
con los cojones bien puestos.
164
ÚLTIMA HORA: FRANCIA y ARGENTINA eliminadas
en la fase previa.
ESPAÑA, tras derrotar a Irlanda, aguarda su próximo
partido y se perfila como favorita para la Final.
Yo creo que en Francia piensan
en más cosas que en derrotas.
En España, con los goles,
no se mira el 20-JOTA.
La política interesa
mucho más a los franceses.
Aquí, ganar el Mundial...
¡De verdad que hay que joderse!
Nos recortan las pensiones
y Aznar nos llama pasotas:
La cosa tiene... balones,
por no decir que pelotas.
No nos dejan trabajar
ni nos pagarán el día.
165
¡Hay cosas que, de verdad,
no comprende ni su tía!
La tía de Aznar, refiero,
porque hay que ver mi bolsillo...
¡Es que tiene un agujero
que hasta se me ve el forrillo!
No nos pagarán un duro
mas seremos campeones...
España va bien, seguro.
España va de cojones.
166
Ya llegará el verano y serás mía.
Los meses pasarán sin darnos cuenta.
El tiempo a estas alturas va deprisa,
tan rápido que pronto estás de vuelta.
Dos años se han pasado en un suspiro,
de nuevo veré el tren que va a Marchena;
tú vuela hacia mi lado, vida mía,
la Alhambra con su encanto nos espera.
O Lérida quizás, ¿qué nos importa?
El caso es que a mi lado junto duermas
después de que tus manos me acaricien
y calme así mi sed tu boca fresca.
Tras verte jadear con ansia loca,
después de sumergirme entre tus piernas;
oler quiero el perfume de tus senos,
gemir mientras degusto sus esencias.
¿Que duermo tan feliz? ¡Gloria bendita!
Al alba que despierte y que estés cerca,
volviendo a estremecerme entre tus brazos.
¡Que salga el Sol después por donde sea!
167
Y sentirte tan lejos
que no puedo besarte;
que tu noche es mi día,
que tu día es mi tarde.
Que el amor te consume
y no vivo ese instante,
apagando esas llamas
donde ardiente tú ardes.
¡Ay, locuras del ansia
de lejanos amantes!
Que, soñando tan sólo,
hasta un hombre me haces.
168
Volverás a tu casa, eso es preciso,
después de haber vivido la alegría
de gozar del amor y el sentimiento
como nunca en tu vida.
Nuevamente verán tus lindos ojos
la hermosura y bellezas de tu isla,
beberán tus sentidos los perfumes
de su cálida brisa.
Pero aquí, en esta España donde vivo,
quedarán – recordando tu visita –
la memoria imborrable de tus besos
y el eco de tus risas.
Después lo que vendrá nadie lo sabe,
ignoro qué la suerte nos destina;
mas nunca de he olvidar esos momentos
en tanto inspire y viva.
169
Vivirás tú tu vida y yo la mía,
nuestros destinos más se cruzarán;
fue un absurdo soñar con encontrarnos.
Es inútil soñar.
Nos separa un océano de por medio
que cruzar sí consigue un huracán.
Yo sólo soy un hombre y no me es fácil
caminar sobre el mar.
Vivirás otro amor; y estoy seguro
que pronto nuevos versos te dirán.
Mas brindados con tan tremendo esfuerzo,
¡no los has de escuchar!
170
Va cantando el cuponero
mientras ofrece la suerte,
pero el premio no da a nadie..
¿Será gafe el tío éste?
Mas corazón sí le pone
y cada cupón que vende
se piensa que está premiado.
¡Buena intención sí que tiene!
Pero el azar engañoso
no quiere ponerle alegre
haciendo rico de pronto
al que la miseria apriete.
Es que es la suerte engañosa
y, como mujer que miente,
le hace ver un espejismo
para que no desespere.
¡Cuponero, pobrecillo!
¡Qué mala fortuna tienes!
Pero tú sigue luchando
hasta el día en que revientes.
171
Va a acabar con mi paciencia
este calor pegajoso.
No se encuentra uno dichoso,
jamás nunca en la existencia,
por más que avance la Ciencia.
En invierno, con el frío,
sueñas que llegue el estío.
El caso es no estar contentos,
siempre con llanto y lamentos,
igual que le ocurre a un crío.
Si malos son los sudores
que originan las calores
tan malo es el congelarte.
La lluvia, punto y aparte.
Y las tormentas, peores.
Nunca a gusto con el clima
el hombre está pero, encima,
aunque de todo se queja,
siempre existe una conseja
igual que siempre una rima:
172
A mal tiempo buena cara.
Hace frío si es que el grajo
al volar lo hace muy bajo.
El que corre pronto para.
Quien no apunta mal dispara.
El que se pone a cubierto
de un árbol se dé por muerto,
porque viene pronto el rayo.
Descuiden, que ya me callo.
Mas todo refrán es cierto.
173
Unos versos escribí,
¡nunca los hubiera escrito!,
deseándote la muerte...
y me quedé tan tranquilo.
Lágrimas vertí aquel día,
conociendo que a otro amante
tú le entregabas tus besos
y él se hartaba de besarte.
Así que no te sorprenda
que escribiera de tal forma;
pues se me puso al saberlo,
de verdad, muy mala sombra.
Perdón tengo que pedirte
y espero que me lo otorgues;
pues podré ser buena gente,
pero ante todo soy hombre.
Y ante un rival me acelero,
pensando que me robaba
174
la joya que más quería:
¡Mi pequeña sevillana!
175
Un tipo muy curioso he conocido
llamado Serafín, por más detalle;
mas poco se asemejan sus fulgores
al bello resplandor de tales ángeles.
Que es feo el condenado como él solo,
de garbo y de prestancia ni un adarme.
Su madre lo echó al mundo de esta guisa,
¡mejor gusto tuviera en no alumbrarle!
No es cojo, bizco o tuerto el pobrecillo;
mas tiene un algo raro en sus andares
que ignoras si se marcha o es que viene,
si va para detrás o hacia delante.
Curioso es que presume todavía
y muestra con las hembras gran donaire.
Mas ellas se le ríen en las barbas,
diciéndole que ligue con su padre.
El pobre Serafín morirá un día
y puede que a su lado no haya nadie.
Mujeres desde luego que ninguna.
Intacto y sin pulir tendrá su “sable”.
En fin, ya les conté la gran tragedia
de un hombre que es vulgar y no lo sabe.
176
No viendo que sus males tengan cura
es lógico termine ya el romance.
177
Un necio siempre es un necio,
un patán siempre un patán;
aunque poemas escriba
y no los escriba mal.
Que dárselas de que sabe
cuando no sabe de “ná”,
es tan sólo petulancia
de nuevo rico y demás.
Dice que inquina me tiene
por un asunto. ¡Qué va!
Es pura envidia lo suyo,
tontería y necedad.
No voy buscando enemigos,
no vivo con ese afán;
mas quien me busca me encuentra
y se lo quiero avisar.
Pues parece que me odia
como a Moby Dick Acab;
178
que no vengan lloros luego
si es que le pego en la faz.
179
Un día ha de llegar en que mis ojos
no vean caminar a las personas,
un día ha de venir en que mis labios
no lleguen a posarse en otras bocas.
La Musa llorará lágrimas vivas,
pues dama suele ser triste y llorona;
su influjo ha de caer en saco roto,
sin nadie que amoroso la recoja.
Ya muerto se hallará su fiel poeta,
aquél cuyo besar la volvió loca.
¡Menudo pensamiento en la mañana
que luce de manera esplendorosa!
Mas vienen a la mente estas ideas
y surgen de mi pluma ésta y mil cosas.
El caso es que hace rato sí cantaba
alegre y muy feliz, mas todo torna.
Será que tengo sueño, estoy cansado;
que el alma, al no dormir, también se agota.
Mas debo proseguir, aunque no quiera;
me vence la fatiga, mas no importa.
Sin duda que habrá un tiempo en que descanse,
cubierto mi ataúd por una losa.
En tanto, prosigamos la tarea.
preciso es terminar con buenas notas.
Y un día volverán las golondrinas
en tanto mi despojos estercolan
el suelo que me vio venir al mundo.
O puede, ¿por qué no?, que abone a otra.
180
Tus ojos son el bosque en que se pierde
la mirada asombrada de los míos...
Tu cintura, ligera como el viento,
de mis besos es cálido cobijo.
¿Y tus labios? ¡Ay, si expresar supiera
su besar que es tan dulce y tan tranquilo..!
Pero dudo que hubiera en mil palabras
alguna que pudiera describirlo.
¿Y tu sexo, acogedor y tierno,
amoroso, sin prisas, comprensivo?
Yo quisiera poder ser un coloso
y llenarte de espasmos y suspiros.
Pero,, ya ves, ¡tan poco y te conformas!
En tus brazos me siento como un niño.
Déjame dormitar en tu regazo...
¡Quizás aún soñaré que estoy contigo!
181
Tus ojos son dos luceros
que quisiera en la mañana
contemplarlos muy de cerca,
dándole brillo a mi cara.
Para decir: - ¡Compañera,
sosiego y paz de mi alma,
lo que me resta de vida
quiero vivirla pausada!
Sin temores ni inquietudes
que mi dicha soliviantan.
Despertar y estar contento
y que alegre esté mi casa.
Ir a trabajar con gusto,
con alegría y con ganas,
sabiendo que tú me esperas
como el maná se esperaba. -.
Así yo te lo diría,
con similares palabras.
Y tú por respuesta un beso,
de seguro, que me dabas.
Mas pienso que es todo un sueño
que se ha fijado en mi mente.
Deja que siga soñando,
no permitas que despierte.
Que no quiero abrir mis ojos
y ver lo mismo que siempre.
Quiero vivir lo que queda
con armonía y alegre.
182
183
Tus ojos lucen traviesos
lo mismo que siendo joven,
aunque el pasar de los años
veja dejando su azote.
En tu cuerpo cada día
hacen mella los dolores
y no me extraña que, al cabo,
tus mágicos ojos lloren.
Mas aquel gracioso duende
que dije en aquel entonces
que en ellos se refugiaba,
aún percibo que se esconde
y que resuena su risa,
llena de mágicos sones,
como preludio ardoroso
de tus cálidos amores.
Quiero escuchar ya su música,
quiero bailar a su acorde,
184
que aunque los años pasaran
hoy tocan nuevas canciones.
Ya no son las de Los Brincos,
con su Flamenco y el ole
que exclamé cuando pasabas.
Hoy no hay música tan noble.
El niño que entonces era
a tu lado se hizo un hombre
y aquella chiquilla hermosa
floreció y aquellas flores
son tres hijos que me diste,
una chica y dos varones.
Como ellos ya crecieron,
también tenemos ya a Noe,
otra chiquilla preciosa
con unos ojos enormes;
mas no como los de su abuela,
puesto que Dios rompió el molde.
185
Y así pasarán los tiempos
e iremos no sé hacia dónde,
mas donde quiera que sea
seguro que el duende escondes.
¿Pues qué mejor escondite
puede hallar ni aun en el bosque
que en el fondo de tus ojos,
verdes como sus colores?
Por eso escucho sus risas,
aunque a veces también llore;
procura que esté contento
y que allí siempre se aloje.
No le cobres alquileres
ya que los duendes son pobres,
aunque digan que escondido
guardan de joyas un cofre.
Deja que viva tranquilo,
que para siempre allí more,
que puede ser que mis versos
inspire aunque no lo note.
186
Que su cascabel alegre
un ritmo alegre compone,
una dulce melodía
que alegra los corazones.
Y cuando yo me haya muerto,
déjale que alegre toque
mil cánticos de alegría
que hasta en mi tumba redoblen.
187
Tus ojos eran verdes esmeraldas.
Y verdes siguen siendo aunque vean menos;
¡también era delgada mi cintura
y rubios y abundantes mis cabellos!
Los años han pasado y, con su curso,
conozco ya tu cuerpo como el mío;
tres hijos te engendré y al mundo echaste
y sigue nuestro amor estando vivo.
Pasaste por engaños y traiciones,
vivimos malestares y amarguras;
mas, pese a mis traiciones, tú supiste
volver y perdonar tanta locura.
Se acerca ya el final de nuestras vidas;
un tiempo que, quizás, acabe pronto.
Te juro, vida mía, que prefiero
marcharme yo primero y no estar solo.
Mas manda en estos trances el Destino.
Es dueño de la vida y de la muerte.
Si ordena que te marches la primera,
188
que siga yo tu andar rápidamente.
Tus besos, sólo tus besos
pueden salvarme la vida,
llevarme por el camino
de la paz y de la dicha.
Esos besos que tú sabes,
esos besos que son míos,
que saben a miel y turban
de mi mente los sentidos.
Esa calma que me infundes
cuando con tu boca besas.
Esa paz con que me inundas,
esa mirada serena.
Tus besos, sólo tus besos
que me llenan de caricias
cuando buscas, juguetona,
mi cuerpo con avaricia.
Porque es que lo quieres todo,
quieres mi cuerpo y mi mente.
189
Quisiera que en ese instante
viniera a verme la Muerte.
Que en esa boca prendido,
en ese aroma que alientas,
quisiera dormir el sueño
del que nunca se despierta.
190
Tú tu vida y yo la mía
y así los dos tan contentos,
porque de vivirla juntos
se nos pasó ya el momento.
Por mucho que a mí me duela,
aunque conserve el recuerdo,
nuestros trenes se cruzaron
pero ahora están muy lejos.
Y pudiera hasta ocurrir,
si llegáramos a vernos,
que nos quedáramos mudos
o que hablásemos del tiempo.
Porque apenas en común
entre los dos ya tenemos;
olvidamos nuestro amor,
nuestras caricias y besos.
Mas no me puedo olvidar,
¡es que a olvidarlo me niego!,
191
de que un día fuiste mía;
de que fui tu humilde siervo.
192
Tú me dijiste que no,
tu postura estuvo clara;
no te me quejes después
si me marcho una mañana.
Que no se puede vivir
sufriendo de esta manera;
aguantando desengaños,
lamentaciones y quejas.
Nuestro amor se terminó,
no hay quien revivirlo pueda;
cuando el amor llega al fin
sólo enterrarlo ya queda.
¿Y a quién echamos la culpa?
Puede ser que yo la tenga.
Pero sospecho que no,
aunque la duda me quepa.
El caso es que es el final,
que el final de todo llega;
193
ya otras veces lo he vivido,
no lo quise vivir ésta.
Mas anoche lo vi claro,
pude leerlo en tu cara;
las lumbres de tu pasión
ya están frías y apagadas.
194
Tu cabello es moreno,
tu tez delgada;
tus ojos son muy negros,
¡viva tu gracia!
La sonrisa en los labios
nunca te falta.
Son de la Luna rayos,
llenos de magia.
No deseo que crezcas,
mi niña maja;
mi pequeña Noelia,
mi nieta guapa.
195
Tú afirmas que te engañaba,
yo digo que así no fue;
tan sólo sé que dudaste
y en mí no tuviste fe.
Todo quedó en el olvido
y hoy existe otra mujer
a la que debo respeto,
a la cual no seré infiel.
Y si acaso se lo fuese,
no contigo; pues, después,
volverías a pagarme
con traiciones y desdén.
Ya la lección del pasado
aprendida tengo bien.
Saqué nota en ese examen,
no quiero hacerlo otra vez.
196
Tres rubias vi paseando
muy cerca de mi garita.
Mis ojos las persiguieron...
¡Vaya tres cosas bonitas!
Después fueron dos morenas
y las miré de igual guisa.
Más tarde dos pelirrojas,
cada cual más bella y linda.
Después me dicen que digo...
¡Pues que digan lo que digan!
Que viendo mujer hermosa,
bien plantada y bien vestida,
es que no logro evitarlo
Pero se me va la vista.
¡Y eso que ahora soy viejo,
que no puedo perseguirlas..!
Pues hace años, más joven,
no se escapaba una viva
sin un piropo castizo
de los que en Madrid se estilan.
Sin algún: - ¡Viva la madre
que te alumbró tan divina! -
197
Una mujer tan absurda
no he conocido en mi vida:
¡Tres años de cibersexo
sin una sola caricia!
¿A que les resulta idiota?
Pues qué quieren que les diga...
Debe ser que es hoy lo técnico
lo que se lleva y se estila.
Porque no es amor platónico,
que ésa es pasión exquisita
aunque también lo contemple
como ocasiones perdidas.
Pero lo del cibersexo
me sorprende y me alucina.
Serán locuras, acaso,
de mentes que desvarían.
Prefiero el amor de siempre,
el de la época “antigua”:
Los dos cuerpos muy unidos
y entre los dos ni una brizna.
198
Tener una mano amiga,
cuando se precisa ayuda,
no es cosa que poco valga:
¡Es una enorme fortuna!
Porque un amigo tener
en las horas que estás solo,
cuando no se tiene a nadie,
¡ése es el mayor tesoro!
No quisiera yo pagarte
el favor que me has prestado
con un cariño fingido,
como quien hace un regalo.
Porque sé que me brindaste
tu mano sin pedir nada,
sin esperar te pagase
con amorosas palabras.
Pero ocurre que una deuda
por costumbre siempre pago
con mi cariño sincero,
199
sin fatuidades ni halagos.
Y aunque tú nada me exijas
he de saber darte a cambio,
pues que sé que es lo que ansías,
besos de amor en tus labios.
Después ya, lo que se tercie.
Lo que tú misma prefieras:
Acaso sólo unos días
o quizás los que me restan.
200
Tendría que decirte tantas cosas
a fin que de tu sueño retornaras
que acaso las palabras en mi boca
dejase en el silencio y no te hablara.
Son juegos infantiles los que vives,
no quieres aceptar este presente;
te niegas a vivirlo y sólo pides
que elogien tu beldad las demás gentes.
¡Cuán lástima que siento al contemplarlo!
¿No ves que tu belleza ya es marchita?
Mas queda en tu interior lo más preciado,
que es algo que los años no te quitan.
Y es eso un gran tesoro que más vale
que toda la hermosura y que ser joven.
Las flores se marchitan, ya lo sabes.
Acéptalo tal cual, es lo más noble.
201
Te he escrito esta mañana. Pierdo el tiempo.
Lo sé, pero quería sosegarme.
Contar a quien amé cómo es mi vida,
mis noches y mis días y mis tardes.
Tú no responderás, lo sé de sobra,
pues vives muy a gusto con los tuyos.
Mas pienso que aún recuerdas tantos besos,
que puedas olvidarlos mucho dudo.
Ha sido un arrebato de repente,
un algo que impulsó mi pluma torpe.
El caso es que he contado mi secreto
a ti, mi antiguo amor, Vientos del Norte.
No creo que me llames. Imposible.
No vale ni la pena que interrumpas
tu plácido vivir con mis problemas.
Mejor se irán con ambos a la tumba.
Mas pienso que la culpa tú tuviste,
por irte de mi lado para siempre.
Pesó más su dinero que el poeta;
202
vivir, aún sin amor, cómodamente.
No culpo tu elección. Fue muy acertada.
Del estro no se vive, no alimenta.
Mejor un buen vestido de esos caros
que sarta de sonetos, no de perlas.
203
Te conocí un buen día, por la tarde,
que ajeno a los amores me encontraba,
dolido de otras pasiones falsas
que el alma me llenaron de desastre.
¡Qué hermoso las estrellas reflejaban
el cándido mirar de aquellos ojos,
cuando sobre tus labios rojos
mi boca te dio un beso con audacia!
Gemiste de pesar y te alejaste,
haciéndome reproches tu silencio.
No me atreví a seguirte... Fui cobarde.
Y al verme solo comprendí cuán necios
mis besos habían sido... ¡Qué ignorante!
¡Buscaba la quietud y hallé un incendio!
Ése es mi sino:
¡No buscaba el amor y, entonces, vino!
¡Pero yo supe luchar con las murallas
de los recuerdos sangrientos y pasados
y fuérame benéfico mi Hado,
quedando triunfador de la batalla..!
¡Y entonces, piedra a piedra, fui arruinando
el muro que mi alma prisionera
204
tenía, domeñando las cadenas,
la cárcel de mis penas y mis llantos!
Y te seguí ligero. Puso alas
Amor a mis pisadas vacilantes...
¡Aquél que aquella tarde caminara
con paso desvaído, agonizante,
de nuevo por sus venas correr cálida
la sangre juvenil sintió de antes!
Éste es mi sino:
¡Arder en cada verso mi fluido!
Y conseguí alcanzarte en la penumbra,
pedí perdón y supe retenerte.
Bajo la pálida mira de Selene
supo tu amor salvarme de la tumba.
Entonces prometí que yo, que siempre
poemas a otras bellas había escrito,
habría de escribir para ti un himno
testigo del amor que mi alma siente.
Y ciego de deseo, en mi locura,
busqué por los desvanes del cerebro,
mirando las antiguas esculturas,
a un lado retirando los desechos,
mas en mi vieja y loca sepultura
205
mi genio no encontraba los acentos...
Ése es mi sino:
¡Sentir la mente muerta y estar vivo!
¡Si con mi verso fértil yo lograra
un himno componer a la hermosura
que envuelve encantadora tu figura,
que brota de la luz de tu mirada..!
¡Si con sudor y sangre, con mi pluma
a un cántico de amor yo diera forma,
con cálidas y mágicas estrofas
surgidas de mis penas y mis dudas..!
Pero el alma ya es pobre, está cansada...
La savia se agotó en otras quimeras,
no brota como antaño mi palabra...
De mi mente no surgen los poemas;
las hojas ante mí se quedan blancas,
no puede emborronarlas mi tristeza...
Ése es mi sino:
¡Un loco y desatado desatino!
Si tú le dieras nueva luz a mi cabeza,
¡qué cántico yo haría en tu homenaje!
Estrellas compondría con mis frases,
206
mi verso tejería una diadema
de mágicos sonetos que ensalzasen
la gracia de tus ojos y tu boca,
un himno a la esperanza que, ya rota,
pesaba en mi interior, como un gran lastre
atormentando mis sueños y mis penas...
¡Un himno al Ave Fénix que en mí vive..!
¡Un himno a tu virtud y a tu grandeza!
Un salmo a tu querer que me redime
de tanto padecer en esta tierra...
Pero el verso no surge limpio y libre...
Ése es mi sino:
¡Ayer pude cantar y hoy nada digo!
207
Tú surges en la noche de mi lira,
con luz que la refleja poderosa...
¡Renace a los colores, negra sombra,
que el rayo de la diosa te ilumina!
No tiembles de temor, ¡que la zozobra
se aleje de tu mísera existencia..!
¡Tranquila surja al mundo tu potencia,
brillando entre los astros con luz propia..!
¡Vuela tranquilo al mundo, que te anima
el hálito vital de su belleza..!
Tú surges de la noche peregrina,
luciendo entre tus manos la linterna
de tu cariño fiel, que ante mí brilla,
prestando al torpe paso la firmeza...
Ése es mi sino:
¡Que siempre me ilumines el camino!
208
Iremos juntos por la dorada senda,
con los ojos clavados en el Norte;
iremos más allá del horizonte,
allí donde relucen las estrellas...
Donde los dioses cantan y, a su acorde,
de báquicos festejos, flecha ardiente
el dardo de Cupido y la simiente
rebosa la lujuria de los bosques...
Cogidos de la mano, la vereda
iremos recorriendo paso a paso,
mi labio acariciando tu piel bella,
bebiendo sorbo a sorbo de tu encanto
el cálido maná que me alimenta
brindándome la vida... ¡Manjar mágico!
Ése es mi sino:
¡Beber de tu sonrisa los suspiros!
Caminaremos juntos por la vida
hasta la orilla tremenda de la fosa.
Iremos al final de nuestra historia,
sembrándola de versos mi voz tibia.
¡Y el día que resuene con voz sorda
209
mi canto ante la Esfera alucinante,
consuelo para ti llevará el Arte
que supe componer para ti, hermosa!
Y aún dentro de la tierra gris y fría
que pese sobre el rostro, sofocando
tanto canto de amor que te decía,
aún entonces que no hablará mi labio,
¡ardiente vibrará mi poesía,
venciendo mi poema al catafalco!
Ése es mi sino:
¡Salvarme de la muerte tu cariño!
210
No tiembles de mi vida de poeta,
no celes de las musas que se fueron...
Son sombras de un pasado que fue incierto
y hoy luces tú en mis sueños como meta.
Mujeres que marcharon en el tiempo,
perdiéndose en la bruma de la Muerte...
Dejaron negros velos en mi frente
que el brillo de tus ojos fue corriendo...
¡Fantasmas de una vida aventurera,
de versos sin final, de pobre rima,
de trágicas o lúbricas ideas..!
Los sueños del ayer se difuminan
en lánguidos suspiros, si me besas
con labios de pasión, cuando me mimas...
Ése es mi sino:
Sentirme entre tus brazos como un niño!
¡Deja la idea libre! ¡Las campanas
escucha de la Gloria de los cielos!
¡Camina sin fatiga, el pie ligero,
que espera allí en la orilla otro mañana..!
Siente en tus labios multitud de besos,
el labio en su cantar suspire y ría
y brote de mi ser el ansia mía
211
que engendre mil caprichos en tu seno.
Así se teñirán mis viejas canas
con brotes juveniles y potentes
nacidos de tu amor y de mis ansias,
que inunden de alegría nuestras mentes,
ya tristes de vivir en la desgana
de quien nunca esperaba ser alegre...
Ése es mi sino:
¡Sentirme en tu interior y tener hijos!
Tú llevarás un ser en tus entrañas,
un ser que entre los dos habremos hecho,
un niño que alimentes con tu pecho,
que cuides con desvelos y con lágrimas...
Un ser que necesite de tu celo,
de todos tus cuidados y ternura...
El tiempo pasará y tu criatura
será la mejor joya de mis versos.
Y el día de ilusión y de esperanza
en que la muerte a entrambos nos reclame,
tu hijo ha de brotar como la rama
del árbol que en su sombra nos abrace,
retoño juvenil de mi agotada
figura de poeta y de mi sangre...
212
Ése es mi sino:
¡Cumplir en nuestro hijo mi destino!
¡Éste es el himno para ti, gigante,
por mi cerebro estéril engendrado
a fuerza de suspiros y trabajo,
de noches sin dormir, para contarte
el sueño que tu amor en mí ha inspirado,
el sueño de mis noches y mis días,
las cálidas y ardientes alegrías
que el beso de tu boca me ha prestado!
¡Acógelo en tu seno y sele amable
al verso de mi mente fatigada!
¡Que en tus oídos suene como un aire
de bella sinfonía inacabada!
Y un día, en mi final, ¡que el verso grande
recuerde mi querer allá en tu alma..!
Ése es mi sino:
¡Burlarme de la muerte con mis libros!
213
Te conocí paseando
por la calle de Hermosilla;
que tiene mal puesto el nombre,
pues aunque es amplia es sombría.
Eran las diez de la noche,
ibas tú con tus amigas;
yo, rompiendo corazones
puestos a contar mentiras.
Que a los dieciocho años
piensas que el mundo dominas;
que eres el Zar de las Rusias,
el Maharajá de las Indias.
De pronto miré tus ojos,
tan verdes que relucían
en el negror de la noche
como dos faros que guían
a la nave en su periplo
cuando la ruta es perdida
214
y al exhausto peregrino
el buen camino le indican.
Me apresuré con gran ansia
a conseguir tu conquista;
así estamos desde entonces
y esperemos que así siga.
Que si un día hice locuras
no creo que se repitan.
Ya la cordura ha tornado
a mi mente, Margarita.
215
Tantos versos forjé, que me sorprendo
cuando algunos me dicen que son míos
y no puedo acordarme de su fecha,
ni conozco la causa ni el motivo.
¿Cuál fue su inspiración? ¡Mala memoria!
O tal vez es que busco que al olvido
se releguen las causas que obligasen
a mi pluma a dejar aquello escrito.
Como sea que fuere, está olvidado.
o pretendo olvidarlo, mejor dicho.
Pues hay algo que tengo por seguro:
Que repletos están de mis gemidos.
Y no quiero pensar en otros tiempos,
es mejor resultar olvidadizo;
se pasó la ocasión, transcurrió el día
en que tuve las ansias de escribirlos.
Los de ahora son harto diferentes.
O quizás son iguales, me es lo mismo.
Porque cambia la Musa, no el poeta.
y éste sigue habitando en igual sitio:
El lugar del ensueño y la quimera,
en el bíblico Edén. Un paraíso
donde siempre estará mientras perviva
y, tras muerto, podrán estar sus libros.
216
Sudando bajo el Sol la gota gorda
estaban asfaltando carreteras
los pobres obreretes que, sin culpa,
no habían estudiado una carrera.
Cuarenta soplarían a la sombra,
las cuatro de la tarde apenas eran;
los torsos requemados por el viento,
pañuelos resguardando la cabeza.
Y llega el ingeniero petulante
mandando que le den pronto agua fresca,
que aquello era un infierno de demonios
y estaba por marcharse a hacer la siesta.
Jamás hubo un silencio tan cortante,
de nadie se escuchó la menor queja.
Volvieron a asfaltar los obreretes,
pensando en cómo y cuán la vida es perra.
Subió el jefe a su coche y puso el aire.
Molesto, musitó: - Luego se quejan
217
que ganan poco sueldo. No merecen
les deje que trabajen horas extras.
Y todo por tener pocos estudios
a causa de nacer en la miseria.
Si en vez de trabajar desde pequeños
pudiesen aprender yendo a la escuela...
218
Sosiego pido al alma inquieta
y a la mente febril le exijo olvido.
Sueño. Y en sueños, sueño que está muerta
mi esperanza, tu amor, mi regocijo...
Mas cuando me despierto, sudoroso,
mi mano extiendo buscando tu cobijo...
Y al cabo, al ver que el aire sólo rozo,
que estoy solo en el lecho y no contigo,
los ojos se me anegan y en mi pecho
estallan anhelantes los gemidos.
¡Ay, días que pasaron y se fueron!
Quisiera ya por siempre estar dormido...
No despertar jamás de este letargo,
seguir soñando que existe nuestro nido.
¡Quién pudiera olvidarte! Y, sin embargo,
con todo mi pesar, no lo consigo...
Sosiego pido al alma inquieta
y a la mente febril le exijo olvido.
Sueño. Y en sueños, sueño que está muerta
219
mi esperanza, tu amor, mi regocijo...
Mas cuando me despierto, sudoroso,
mi mano extiendo buscando tu cobijo...
Y al cabo, al ver que el aire sólo rozo,
que estoy solo en el lecho y no contigo,
los ojos se me anegan y en mi pecho
estallan anhelantes los gemidos.
¡Ay, días que pasaron y se fueron!
Quisiera ya por siempre estar dormido...
No despertar jamás de este letargo,
seguir soñando que existe nuestro nido.
¡Quién pudiera olvidarte! Y, sin embargo,
con todo mi pesar, no lo consigo...
220
Soñaré con tu amor. Me es imposible
olvidar la pasión de aquellos días
que vivimos tan cerca de mis lares;
ocultos, a escondidas.
Aún recuerdo con ansia aquellas noches
que, cansado de amar, dormir quería;
pero, ardiente, jugabas con tu lengua
abriendo mis pupilas.
Ocho días pasamos en tal juego,
todos plenos de besos y caricias;
escuchando tus ayes de lujuria.
¡Me parece mentira!
Cuando ayer respondiste a mi llamada,
con tu esposo a tu lado, tan tranquila
simulaste ser cándida y fingiste
hablar con una amiga.
¡Quien te oyera gemir como bacante
si te viera asistir hoy a una Misa..!
Perdonados están ya tus pecados.
221
¡Cómo cambia la vida!
Soñar cuesta bien poco y en mis sueños
me he visto capitán de una mesnada;
al frente de mis hombres cabalgando,
luchando con las tropas musulmanas.
Triunfante en mil combates vi mi enseña,
cubierta por la sangre está mi lanza;
la tierra que era mora, con mi esfuerzo,
de pronto se tornaba en castellana.
Y siempre a la cabeza de mis gentes,
cubiertas de desgarros nuestras mallas,
un día de rondón nos presentamos,
audaces, en los patios de La Alhambra.
Los moros acudieron presurosos,
repletas de temor eran sus almas;
mas pronto se aprestaron a la lucha,
cargando en contra nuestra con sus armas.
No quise en tal momento hacerles frente,
mejor fue no reñirnos en batalla;
222
llegado no era el tiempo todavía,
mandé no se cubrieran con su adarga.
Y altivos, arrogantes, - con desprecio,
jamás sin enseñarles nuestra espalda -,
salimos de tal trance con orgullo
igual que en anteriores algaradas.
- Ya llegará el instante y será pronto
de dar digno remate a nuestra hazaña;
la fruta está al caer, ya está madura.
La gloria de triunfar está cercana. –
Pensé de esta manera y de tal guisa,
al trote y al galope y a la carga,
cruzando por las tierras enemigas
volvimos nuevamente a nuestras casas.
Soñar cuesta bien poco y en mis sueños
me he visto capitán de una mesnada;
al frente de mis hombres cabalgando,
luchando con las tropas musulmanas.
Triunfante en mil combates vi mi enseña,
223
cubierta por la sangre está mi lanza;
la tierra que era mora, con mi esfuerzo,
de pronto se tornaba en castellana.
Y siempre a la cabeza de mis gentes,
cubiertas de desgarros nuestras mallas,
un día de rondón nos presentamos,
audaces, en los patios de La Alhambra.
Los moros acudieron presurosos,
repletas de temor eran sus almas;
mas pronto se aprestaron a la lucha,
cargando en contra nuestra con sus armas.
No quise en tal momento hacerles frente,
mejor fue no reñirnos en batalla;
llegado no era el tiempo todavía,
mandé no se cubrieran con su adarga.
Y altivos, arrogantes, - con desprecio,
jamás sin enseñarles nuestra espalda -,
salimos de tal trance con orgullo
igual que en anteriores algaradas.
224
- Ya llegará el instante y será pronto
de dar digno remate a nuestra hazaña;
la fruta está al caer, ya está madura.
La gloria de triunfar está cercana. –
Pensé de esta manera y de tal guisa,
al trote y al galope y a la carga,
cruzando por las tierras enemigas
volvimos nuevamente a nuestras casas.
225
Soñar con la mujer desconocida,
plasmar en un poema tus ideas;
sentir el corazón ilusionado
y ver que luego es nada como piensas.
Muy larga es la distancia que separa
tus labios de los míos, mas pudiera
mi verso atravesarla y cerca tuyo
hallarme en el instante en el que sueñas.
¡Locuras de mi mente ilusionada,
que está de la vejez casi a las puertas!
Un rato… Fue una charla, un pasatiempo;
mas algo en el cerebro siempre queda.
La mágica ilusión de aquel momento,
onírica y fugaz… Ave que vuela
lejana por un cielo inalcanzable,
dejando tras de sí ninguna estela.
Pasé en ese trajín este domingo,
tranquilo en mi rincón y ante unas teclas.
226
¿Mañana qué vendrá? Nunca lo sabes.
Verás lo que será, si es que despiertas.
227
Sonaba con ardor el “Rigoletto”.
Mi equipo resonaba y fui soñando.
Al son de su melódica armonía
pensé que estaba yo en el escenario.
Reía de aquel “Duca” las proezas,
oí de Monterone el mal presagio.
La burla tornó en miedo en un instante
y un sol acometí sin embarazo.
La ópera avanzaba y sin apuros
seguí la partitura y aquel canto,
sumida mi conciencia en Fantasía,
brilló con esplendor inusitado.
Lejano está ya el tiempo en que al acorde
cantaba las romanzas del piano.
Bufón, padre de Alfredo, ¡qué importaba!,
o siendo en Favorita el soberano.
¡Pasadas ilusiones juveniles,
escalas sin fatigas ni desmayos!
Dolores en la sienes a menudo,
señal de timbre limpio e impostado.
228
Se fue la mocedad de aquellos días,
marchó la juventud y sus encantos.
Mas sueños hay que duran y, aunque viejo,
me siento aún Rigoletto sin embargo.
229
Solo se encuentra el poeta,
solo con sus pensamientos.
Son tan grandes sus pesares
que no caben en su cuerpo.
Piensa que se ha confundido
al pensar, hace ya tiempo,
que aquello que estuvo roto
podía tener arreglo.
Y no lo tiene. ¡Imposible!
Cuando el amor ya se ha muerto
no hay leña que resucite
aquél extinguido fuego.
No vale darle más vueltas
por mucho que ponga empeño.
El amor cuando se muere
no resucita de nuevo.
Proseguirá, sí, el cariño.
Los dos se tendrán respeto.
¿Mas renacer como entonces?
Eso pasó ya al recuerdo.
230
Sólo oyendo tu voz ya me he prendado
de la miel que destilas y armonía
en mi pecho y sosiego has infundido
con sólo tus palabras, vida mía.
Sé que es pronto para decirte eso.
Apenas te conozco y ya te quiero.
Sé que el de ayer ha sido el mejor día
que amaneció para mí después del duelo.
Yo estaba triste y ahora estoy alegre.
Miedo me tengo de mi voraz impulso.
Es que escucho tu voz y tiembla el alma.
Capaz sería de darte todo un mundo.
No quiero despertar nunca del sueño
en que han sabido sumirme tus palabras.
Siento en mi pecho palpitar contento
el corazón que apenas palpitaba.
Y si acaso del sueño despertase,
que fuese entre tus brazos, amor mío.
231
No me niegues la dicha de tenerte
a mi lado aunque existan mil peligros.
Es difícil la empresa que empezamos.
Lo sé, pero te juro que no hay miedo
si al final de la lucha tú me aguardas
y me espera el cariño de tus besos.
232
Sólo dos tiras y media
y hay que ver lo que me cuestan
de venderlas. ¡Madre mía!
La gente no está dispuesta
a acariciarse el bolsillo,
a rascar sus faldriqueras.
¡Dos tiras y media sólo
y toda la tarde entera!
Todo el mundo de paseo
o a caminar viendo tiendas,
pero qué poco que compran...
Tendrán que pagar a Hacienda.
Pasan y pasan despacio;
otros el paso aligeran.
Se me llevan media tira;
sólo tira y media queda.
¿No vendrá quien me la compre?
¡No ha de caerme esa breva!
¡Tienten la suerte, señores,
233
que ya cansa la faena!
Y así, escribiendo y fumando,
no me leí la novela.
De esta manera las horas
parecen no ser tan lentas.
Ya se han pasado las ocho,
y las nueve ya están cerca.
¡Me queda más de una tira!
Pertinente es devolverla!
Espero que llegue pronto
alguno que comprar quiera;
para marcharme a mi casa,
que está esperando la cena.
Luego dan El Comisario
y mi esposa querrá verla.
Después pasará la noche
y al otro día otra guerra.
Con la luz de la mañana,
234
cuando el astro rey clarea,
seguro que de mi pluma
han de nacer más poemas.
Pero esta noche yo quiero
acabar los que me quedan;
como nadie se los lleve,
a la ONCE irán de vuelta.
Ya pasa muy poca gente,
ya nadie a comprar se acerca.
¿Y si tuviera el premiado?
¡Mecachis, qué puta pena!
Se han apagado las luces
de los comercios, ya cierran;
me quedan quince cupones...
¡Maldita mi suerte negra!
235
- Solamente una vez
amé en la vida... -.
Así dice el bolero.
Para mí que es mentira.
Solamente un amor
es muy pobre bagaje
para larga existencia,
son muy pocas amantes.
Yo no sé si es mejor
multitud de aventuras,
mas resulta aburrido
el tener sólo una.
No es cinismo, es razón;
que, en la vida de un hombre,
el variar de cariños
no es machismo ni innoble.
Y si dice el cantar
otra cosa distinta
se equivoca de pleno.
236
¡Qué más da lo que diga!
237
Sirenas que se escuchan en la noche...
¡A saber qué ha ocurrido en algún sitio!
Peleas, agresiones, accidentes,
atracos, borracheras y litigios.
La noche madrileña es peligrosa,
revuelta tras correr el vino tinto.
¿Qué digo? Los licores. No se bebe
ya vino como ayer, cuando era niño.
Sentado en mi rincón, observo el árbol.
No sé si es olmo o chopo, acaso pino;
no entiendo de esas cosas, pero pienso
que tras de mi cristal estoy tranquilo.
De nuevo una ambulancia, allá a lo lejos,
pasó rauda y veloz armando ruido.
Alguno que se muere y no le dejan...
¡Qué estúpido es el mundo, Señor Mío!
238
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Está todo callado, todo duerme,
¡pero cuánta pasión la noche encierra!
Caminando inseguro, dando saltos,
se retira el errante calavera,
Silbando entre los dientes unos aires,
hablando a las farolas y a las verjas.
Un sereno en el fondo... Un maleante
que camina al acecho de su presa...
Un golfillo durmiendo al buen seguro
que el portal de una mansión le presta...
Obreros que madrugan o que vuelven
rendidos del ardor de la faena...
Un loco que suspira en una esquina...
Y escribiendo en la noche, hay un poeta.
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Bohemios caprichosos y artesanos...
Y en el cielo, luciendo, las estrellas.
239
El mozo se siente fuerte.
el viejo, torpe y cansado.
El tiempo todo destruye
con el pasar de los años.
Ayer me encontraba joven,
hasta al Cielo despreciando;
hoy, reconozco, me encuentro
muy cerca ya de mi ocaso.
Y es que se pasa la vida
como un suspiro y su engaño
no percibimos siquiera,
por ello no nos quejamos.
La memoria nos castiga
con los recuerdos amargos
pues no son muchos los buenos,
más breves y más escasos.
Así transcurre la vida,
cual se consume un cigarro.
Al final, sólo cenizas.
¡Y de las mismas, ni rastro!
240
Si volviese a nacer, que fuera el mismo.
Ni más alto, más rico ni más pobre;
conservando también el alma idéntica,
traviesa pero noble.
Juguetona y alegre cual ninguna,
pero nunca dispuesta a jugar doble.
A veces me permito ser irónico,
mas sin daño a la postre.
Pero intuyo difícil la tarea
de morir y nacer y otra vez joven
volverme como Fausto. Es paradójica,
irreal y deforme.
241
Si tuviera treinta años
y no los que tengo ahora,
muy diferente sería
mi existencia y de otra forma.
Pasan los días despacio,
corren tranquilas las horas
y al final ya te das cuenta
de que la vida es muy corta.
De cómo la derrochaste,
de que pudo ser muy otra;
pero muy tarde es entonces
y el pasado no retorna.
¡Qué de ilusiones perdidas,
qué de angustias y zozobras!
Entonces era distinto
y de penas tenía pocas.
Nula importancia le daba
a una mujer, a unas copas.
Tuve fuerzas suficientes
para disfrutarlas todas.
242
Las aventuras pasadas
hoy tan sólo son ya sombras.
Ni me angustian ni me alegran:
Las recuerdo... ¡y a otra cosa!
243
Si soñara en mis noches tal vez fuera
con tus labios cercanos, vida mía;
aunque dudo que estando tú a mi vera
en soñar mis momentos emplearía.
Transcurrida mi dulce primavera,
deberé descansar; pues que ya el día
que fogoso y ardiente mi amor era
a la Historia pasó, con mi alegría.
Se acabó la ilusión. No es la primera
ocasión que me ocurre, mas diría
que es posible que sea la postrera.
El Destino dirá si eres mi guía.
Pues si no ya me veo, sin remedio,
solitario abonando cualquier predio.
244
Si soñar cuesta muy poco
dormir cuesta mucho a veces,
que la conciencia intranquila
es un taladro en las sienes.
Tú sabrás cómo lo haces,
tú sabrás cómo te duermes;
a mi ya me importa nada
el que descanses o veles.
Mas lo que sí me molesta
es que por lista te pienses
y creas que son los otros
ni pizca de inteligentes.
Un loco pude curarse
con tratamientos y suerte.
Pero un estúpido... ¡Nunca!
Lo será hasta que reviente.
Tú por tonto me has tomado
y sigues así, en tus trece.
¡Menos mal que de mi vida
te he borrado para siempre!
245
246
¡Si pudiese soñar como el Quijote
y elegir a mi hermosa Dulcinea
te aseguro, mujer, y no te engaño,
que a otra dama que tú yo no escogiera!
Pero ya son pasados esos tiempos.
No vivimos, por suerte, en la Edad Media.
¿Dije suerte o desgracia? Pues quién sabe
si la vida mejor fue en esa época...
Que no habría el confort que hay hoy en día,
¡pero bien que el honor se valoraba!
Ahora sólo valor tiene el dinero
y ninguno se presta a la palabra.
¡Caballero Quijano, afortunado
aunque muchos pensasen que eras loco,
con tu lanza pudiste hacer defensa
de ese honor que hoy estiman unos pocos!
Aunque no consiguieras a esa dama
que en tus sueños tu mente hubo ensalzado,
da por bien empleados tus percances.
Pues si no te dio amor no te hizo daños.
247
248
Si opinas que quiero sólo
estar contigo un momento
mejor será que me olvides
y que pienses que me he muerto.
Porque ya sólo un instante
no es para mí suficiente:
¡Quiero vivir a tu lado
hasta el día de mi muerte!
Que no sé si está cercana
o si distante se encuentra.
Es algo que desconozco,
no quiero saber la fecha.
Porque miedo sí produce
conocer cuándo es la cita
con la Parca. Más prefiero
vivir sin temor la vida.
Que cuando el momento llegue,
por más que evitarlo quiera,
me llevará de su mano
pues no habrá quien la detenga.
Así que no pienses eso,
te aseguro que te engañas:
Busco un amor para siempre,
no sólo un rato en la cama.
249
Que mi pasión de hace tiempo
ha pasado ya a la Historia.
No soy el mozo de antaño,
busco a mi edad otras cosas:
Tener cariño sincero,
buena y grata compañía,
un beso que me despierte,
alguien que alegre mi vida.
¿Piensas que puedes tú hacerlo?
Pues no lo dudes y vente,
que el tiempo corre adelante
y el ayer ya nunca vuelve.
250
Si la muerte muy pronto me reclama
y si cuentas a Dios debo rendir
no quisiera morir sin conocerte,
sin tenerte un momento junto a mí.
Aunque sea un instante breve sólo,
con poder tu cabello acariciar
me conformo, ¡mi vida! Pido poco,
porque nada pedirte puedo más.
Turbulento y aciago mi pasado,
de la suerte no puedo pretender
me regale ningún mejor consuelo
que besarte y morirme en paz después.
Como mueren los hombres en mi tierra
tras vivir su existencia con valor:
La conciencia tranquila, ningún miedo
y de amores repleto el corazón.
Pues no pueden durar eternamente
el vigor, la energía y la salud.
Algún día, a la postre han de agotarse.
Sólo pido que, entonces, estés tú.
251
Pues morir, si te encuentras a mi lado
y mis ojos tu mano han de cerrar,
moriré sin temor si es que confío
en que un día, sin trabas, me amarás.
Imposible que exista mayor dicha
que tenerte a mi vera en el Edén,
contemplar tu sonrisa eternamente,
disfrutando por siempre de tu ser.
252
Si he perdido mi tiempo suplicando
que esta guerra tremenda no estallara,
contra aquellos que no me hicieron caso...
me sobran mil palabras.
Si hoy que el mundo retiembla conmovido,
desgarrada su faz por la metralla,
contra aquél que forjara los cañones...
me sobran mil palabras.
No podré detener los bombardeos
ni curar esas carnes laceradas,
mas en contra de aquellos que eso aplauden...
¡me sobran mil palabras!
253
Si equivoqué mi camino
a tiempo estoy de hacer cambios,
pues necesito tan sólo
dos palabras de tus labios.
Y son estas dos palabras:
- ¡Ven conmigo! - . Y presto, raudo,
a tu lado volaría
con el ímpetu de un rayo.
Si me dijeras que fuese
rompo y corto por la sano,
que pienso que todavía
me restan para amar años.
Y más vale estar a gusto,
por tu amor acompañado,
que seguir en el tormento
porque estoy atravesando.
Una decisión tomada
en una noche de mayo
bien puede solucionarse
con valor y sin reparos.
¿Y si otra vez me confundo?
Ésta sería mi ocaso,
pues marcha atrás no tendría.
¡Más me vale no pensarlo!
254
255
Sería hermoso volver a casa y encontrarte
cocinando, traviesa, entre pucheros.
¿Ves? Así, imagino nuestra vida:
Tranquila, relajada, amor sincero.
Y no creas que yo quiero encerrarte,
como antaño, con la pata quebrada.
Es que sé que tú así te diviertes,
que moliendo los ajos te descansas.
¿Que qué cosa hay más bella, con cariño,
cenar juntos aquello que cocinas,
para luego rodearte con mis brazos
y llenar todo tu cuerpo de caricias?
Es, en suma, la vida que yo ansío.
La vida que yo sé que tú deseas:
Trabajar, ser felices dulcemente,
amarnos hasta el día que Dios quiera.
256
Serena tu inquietud, deja tus sueños.
La vida es como viene y no a tu gusto.
El hombre es en las manos del Destino
juguete que se mueve a sus impulsos.
No puedes evitar los imprevistos;
intenta superar, pues, los disgustos.
El viento a su placer mueve a los hombres,
procura tú rodar cual todo el mundo.
No luches ni te enfrentes a su embate,
procura circular siempre en su rumbo;
su fuerza domeñó siempre al más grande,
no pienses que en la fuga eres el único.
Así pasa hoy en día y pasó siempre,
así será en los siglos venideros.
El hombre es un muñeco solamente
en manos del amor y del deseo.
257
Será como el que cierra una novela,
dejándola olvidada en un rincón...
Las hojas, con los años, se harán polvo
y, después, sobre todo... estará Dios.
258
Sentir celos es de humanos
cuando tu amor está lejos
y ella es más joven que uno,
pues me empiezo a sentir viejo.
Sé que no debo dudar
y disculpa que me asalte
el fantasma de los celos,
que sé son celos de nadie.
Mas siempre queda la intriga,
pues seis horas nos separan.
En tanto yo estoy durmiendo,
¡a saber lo que tú hagas!
Anoche tú mencionaste
ese dicho del ladrón...
Sé bien que me lo merezco
cuando dudo de tu amor.
Pero existe otro refrán
refiriéndose a los gatos,
que el agua fría rechazan
por haberse ya escaldado.
259
En suma, una tontería
pero que alma aprisiona.
Dejémonos de idioteces
y dime que me perdonas.
260
Selvática mujer que habitas lejos
y bebes con placer de cuanto escribo,
ansío conocerte y que conozcas
al hombre y no al autor de tantos ripios.
Quisiera poder verte… ¿Cómo hacerlo
estando tan lejanos? Mis suspiros,
en alas de mis versos, vuelen raudos
al sitio donde lees mis escritos.
No sé cómo serás. Acaso, hermosa.
Mas una cosa es cierta: Que adivino
que seas guapa o fea poco importa.
Tu alegre corazón es lo que estimo.
Mas quiso la Fortuna que supiera
que existes y que sepas tú que existo
muy tarde acaso ya, puesto que hay lazos
que obligan nos separe un ancho abismo.
Difícil de salvar es tal obstáculo,
mas pueden dos palabras con buen ritmo
hacer que tome impulso. Son: - ¡Te quiero!
Igual con tal sentir saltar consigo.
261
Sé que no has de volver
porque tu orgullo lo impide.
Mi vida se va tras ti
y sin ti quiero morirme.
Necesito de tus besos,
necesito de tus risas...
¡Quién pudiera recobrar
el calor de tus caricias!
Pero sé que son en vano
mis sueños de poder verte.
Dijiste que para unos días
y te fuiste para siempre.
262
Se murió la pasión, tornó el cariño;
aquello fue un sopor de noche loca,
un maligno tumor en mi cerebro,
mi inquietud por jugar con cualquier otra.
Pero vuelven la calma y el silencio,
la paz y la verdad, nada de sombra.
Los engaños se fueron a otros lares,
se acabó de mentir, fingir historias.
Que bien dice el refrán de la mentira
que suele tener siempre patas cortas;
me dejaré, por tanto, de más cuentos,
dedicaré a tu amor todas mis horas.
La pena es que pasaron ya los años
y ocasiones de amarte tendré pocas;
del vigor juvenil ya poco queda,
mas no sólo es el sexo lo que importa.
Pues me basta sentirte al lado mío,
acostada en la cama, en nuestra alcoba,
para dormir tranquilo y despertarme
con la conciencia alegre con la aurora.
263
Si un día no despierto, no te apures
e intenta no llorar; aunque estés sola,
recuerda que te cuido aunque esté lejos,
pues siempre alejaré de ti las sombras.
Igual que lo fui entonces, cuando chicos;
igual que te cuidé cuando eras moza.
Podrá quizás la Muerte separarnos,
mas no conseguirá te deje a solas.
264
Se ha muerto El Fary, se ha muerto.
Lo incineraron ayer.
Ya su voz ha enmudecido,
no cantará más otra vez.
Fue un madrileño castizo,
buen galán y hombre de bien;
que, a pesar de no ser guapo,
venció a Don Juan don José.
Cantero se apellidaba.
Por causa de Rafael
Farina cambió su nombre,
pues le salió de los pies.
Bajito, castizo y chulo
era un chulapo fetén
y en su honor hago estos versos,
por ser un tipo chipén.
265
Se escribe bien en el tren
aunque se tuerzan las letras.
Esta tarde las leerás
y espero que las entiendas.
Que aunque me tiemble la mano
está firme la cabeza
que es lo que, al cabo, me importa:
¡Que siga teniendo fuerzas!
266
Sale el Sol por la mañana
y se pone por la noche.
Es, comparando, lo mismo
que la existencia del hombre.
Pues al salir son pequeños
de sus rayos los calores
y brilla intenso en su cenit,
cual la energía del joven.
Pero después, en su ocaso,
cuando los años se imponen,
ya su fulgor es muy tenue,
se va apagando. Y entonces
deja lugar al que viene,
cede su sitio a otros hombres.
El Sol saldrá al otro día.
Nosotros iremos... ¿Dónde?
El astro rey siempre surge
de nuevo en el horizonte
Mas las personas, ¡Dios sabe!
Lo sabré cuando me toque.
267
268
Roto el pasado,
¿qué guarda el porvenir?
Las alegrías muertas...
¡Qué duro es sonreír!
Pero no ocurre nada,
sigo confiando en Dios.
Y, si no, en el Diablo.
Fui amigo de los Dos.
¿Con cuál habré de irme?
Ni importa ni lo sé.
Fue siempre así mi vida:
Un vagar sin saber.
¿Cuándo la luz brillante
mi mente hará brillar?
¡Ya sé! Cuando, ya muerto,
descanse al fin en paz.
269
El tren rodaba deprisa,
mas semejaba ser lento
al corazón que anhelaba
ir de su amor al encuentro.
Voló por tierras manchegas,
dejó atrás Despeñaperros;
En Córdoba se detuvo,
la parada fue un infierno.
Por fin reemprendió la marcha,
otra vez voló de nuevo
acercándose a Sevilla,
que al fin se mostró a lo lejos.
El corazón, palpitante,
no me cabía en el pecho;
mi ser estaba intranquilo,
era todo un puro nervio.
Se detuvo en Santa Justa,
parada y fin de trayecto.
Haciendo acopio de fuerzas
me levanté de mi asiento.
¡Azul cielo sevillano
que iluminaste mis sueños!
Otro he contemplado nunca
tan brillante y tan sereno.
270
Pisé el andén con presteza,
con paso firme y resuelto.
Iba a verme con mi amada...
¿Qué habría de pasar luego?
Estaba en el restaurante,
me dijo por el teléfono.
Me acerqué y, estando al lado,
en sus labios puse un beso.
Luego emprendimos la marcha,
de la mano y satisfechos.
Al menos yo sí lo estaba.
Ella, no sé, mas lo pienso.
Ya en el hotel nos fundimos
los dos en un solo cuerpo.
Supónganse lo demás,
porque yo no se lo cuento.
Después se fue todo al traste,
pero viví unos momentos
que en el alma me han dejado
un grato y bello recuerdo.
Concluye todo en la vida,
pues todo es perecedero.
Se terminó aquella historia
y otra no habrá, pues soy viejo.
271
272
Romance del rey Fernando,
que en todas partes obtuvo
un siniestro apelativo:
Fernando Séptimo, El Chulo.
Pues fue Don Fernando el Siete
un despótico monarca
que fusiló a sus paisanos
y rellenó bien sus arcas.
Le llamaron Deseado
por ser hijo del deseo
de que España fuera libre
del francés y de su Imperio.
¡Pero le parta un mal rayo
y maldigo su memoria,
pues fue rey tras una guerra
y legó a su muerte otra!
La Constitución de Cádiz
juró sin menor reparo
y más tarde, sin conciencia,
sentenció a sus diputados.
Un rey con tantas narices
nunca en España ha existido
pues las tenía muy grandes,
pero más grande el hocico.
273
Se trató de un caradura,
sin vergüenza y sin palabra,
que a España hundió en la miseria
cuando paupérrima estaba.
En fin, ¡que vaya elemento
sin honor y sin hombría..!
A mí me recuerda a alguno
de este tiempo y de estos días.
Que aunque digan que es odioso
el comparar, si sinceros
somos todos, le es idéntico
el Rodríguez Zapatero.
Pero al cabo, ésta es España
y tiene lo que merece:
Por rey tuvo a un mal nacido
y a un lerdo por presidente.
274
Pasan y pasan los días,
¡qué veloz transcurre el tiempo!
¡Cómo sin darnos ni cuenta
nos vamos haciendo viejos!
Transcurre un año tras otro,
sólo nos queda el recuerdo
de aquello que ayer vivimos
y a vivir no volveremos.
Han pasado cinco años
desde que diera comienzo
mi trabajo en esta empresa...
Puedo hacer un testamento
con tantas cosas que he visto
en este mundo del juego,
donde el cliente que compra
nunca queda satisfecho.
Pues o no le toca nunca,
que es lo normal, o es el premio
menor de lo que quisiera.
¡El caso es no estar contentos!
Porque siempre se ambiciona...
¿Qué tendrá el sucio dinero,
que nos gusta tener siempre
275
más de lo que ya tenemos?
Una vez tan sólo he dado
a ganar miles de euros.
¡Y qué mala suerte tuvo,
pues de poco le sirvieron!
Que enredado en negras trampas
de vicios y trapicheos,
no sé en qué líos anduvo
pero al final acabó muerto.
Otros he visto muy ricos
que terminaron pidiendo.
Es que el azar es ingrato,
aunque ganes corres riesgos.
En fin, que tantas historias
y peculiares sucesos,
pudiera yo relatarles
que al final habré de hacerlo.
Mas de antemano les digo
que es jugar cosa de necios,
pero también jugar nunca
es alas no darle a un sueño.
276
277
Reinaba Fernando Séptimo,
que “el Deseado” llamaron,
cuando las Cortes de Cádiz,
tras expulsar al “gabacho”,
cuando un buen día al Monarca,
que “la Pepa” había jurado,
se le ocurrió de repente
a la Carta no hacer caso.
- Yo soy el rey absoluto.
Es el pueblo mi vasallo.
Y a mí no me manda nadie,
ni nobles ni diputados. -.
E, ignorando el juramento,
hizo “la Pepa” pedazos;
y a quienes rey le nombraran
hizo subir al cadalso.
Fue en la horca su suplicio,
no ordenó ni fusilarlos;
pues ni una gota de sangre
verter juró el muy tirano.
278
Fernando de los demonios,
Monarca de los diablos,
¡cómo pagaste el esfuerzo
de aquel pueblo con engaños!
Infame, ingrato y canalla,
dejaste en la Historia claro
que no mereció la pena
morir para darte el cargo.
Pepe Primero, “el Botella”,
más noble que tú fue un amo.
La lástima es que no fueron
más prudentes sus soldados.
Hoy los libros te recuerdan
como el odioso Fernando
e ignoro por qué razones
te llamaran Deseado,
pues nunca reinó en España,
ni tras de ti ni aún antaño,
279
para vergüenza de todos,
felón de tan alto rango.
¡Dios te tenga en Su Memoria!
Y mejor que sea el Diablo
quien te mantenga en su Infierno,
entre monstruos y entre trasgos.
280
Recuerdos que en mi mente se confunden
de amores, de aventuras, devaneos;
de sueños que imposibles resultaron,
de empresas que emprendí con tanto empeño.
Se funden en confusa mezcolanza,
no alcanzo a comprender si fueron ciertos;
inundan mi cabeza y la golpean
con sórdido y constante martilleo.
Un día me reí de cuantos quise,
al cabo ellos de mí también rieron.
Burlé con mi ironía a cuantos pude;
hoy pago ese burlar con suplemento.
La vida es como el libro de un contable:
El Debe y el Haber siempre parejos.
El saldo resultante es beneficio.
Procura que éste sea siempre extenso.
Pues sale negativo y la has pifiado;
resulta que no tiene nada hecho.
Ideas que atormentan mi cabeza,
¡inútiles y locos pensamientos!
281
282
Recuerdos de un ayer lejano
que en la memoria se pierden.
Hoy hace treinta y tres años
que me casé. Hoy es viernes
pero, en aquella mañana
de sábado, como hoy de fría,
todo mi ser confiaba,
todo alegre parecía.
¡Hay que ver cómo se pasan
los años, uno tras otro!
Rubio ayer, hoy peino canas;
ayer delgado, hoy gordo.
¡Cómo quisiera volver
a aquellos años lejanos!
Mas no es posible, que es
el tiempo el mayor tirano.
Pasará ese mismo tiempo
y yo ya no estaré aquí.
Ya mis cenizas, el viento
habrá esparcido, por fin.
283
Mas en un papel escritos
se quedarán estos versos:
Los versos que, como un grito,
han brotado de mi adentro.
Tal vez alguien los escuche
curioso y quiera leerlos.
Espero que en un estuche
dorado quiera meterlos.
Pues no es que valgan gran cosa,
que serán ripios pulidos,
pero reflejan mi historia,
y recuerdan que he vivido.
Hoy es trece de diciembre.
Es hoy la Santa Lucía.
Es seguro que por siempre
recordaré yo este día.
284
Recordar la emoción de tus llegadas...
Esa forma de hablarme, aquel reír.
Pero un día te fuiste para nunca
volver más junto a mí.
Sopesando si el gusto que me diste,
tanta y grande frenética pasión,
compensaron los daños que causaste...
¡Te aseguro que no!
Porque pude perder en tu partida
el amor de una espléndida mujer.
¡Menos mal que lo nuestro duró poco
y la paz recobré!
Pero pienso, a pesar de lo sufrido,
que mi mente olvidarte no podrá.
Como tú me quisiste, de aquel modo,
¡no me querrán jamás!
285
Recordando los tiempos que pasaron
se sonroja y se enturbia mi memoria.
¡Cuánto tiempo perdí, que echo de menos,
en vivir por placer locas historias!
Aventuras que entonces necesarias
parecieron sin duda. E imprescindibles.
Y que luego, bien visto, he comprobado
que eran sólo soñar un imposible.
Transcurrieron mis años levemente
y se fueron volando, muy deprisa.
¡Cuánta noche perdida haciendo el loco
y esperando, sin más, el nuevo día!
¡Qué caudales fundí, sin echar cuentas
de que fueran mañana necesarios!
Me pensé que sería siempre rico,
que jamás viviría de un salario.
Cual cigarra ignoré que todo acaba
y cantando pasé mi primavera.
El otoño ha llegado y, con voz ronca,
ya tan sólo cantar puedo mis penas.
286
Pero habrá que seguir, no hay más remedio:
Confiar que, con suerte, el cuerpo aguante.
El final llegará. Dios me conceda
que las cuentas entonces bien me cuadren.
287
¡Quitaros de mi vida, misteriosos
susurros de las sombras que me envuelven!
¡Dejad que al fin descanse venturoso
del pérfido huracán que nunca duerme!
¡Haced que mi alma goce de la dicha
o, al menos, que en la calma se sosiegue!
Cansado tengo el cuerpo y las desdichas
hirieron mi cerebro igual que siempre.
De ardides estoy harto. Y de traiciones,
de mentiras, de urdir constantemente
historias y engañar; que no razone
si no es para fingir todas las veces.
El sueño me rodea. Fatigado
quisiera dormitar aunque sea un breve
instante en mi vivir; pero, malvados,
los recuerdos de ayer no lo consienten.
288
Quiero tenerte en mis brazos
otra vez y otras mil veces,
mientras que pasan los días,
mientras que corren los meses,
en el rodar de los años,
hasta que venga la muerte.
Y el día que todo acabe,
cuando la muerte al fin llegue,
quiero que con tus bellos labios
los míos, indignos, beses.
Pues me has mostrado un amor
como el que soñara siempre.
¡Y mira que tuve amores,
mira que tuve mujeres..!
Mas como tú no hubo otra
que como tú se me diese
entera en alma y en cuerpo,
ardorosa e impaciente.
Soñaba en una aventura
y resultó que tú eres
la estrella que yo esperaba,
el talismán de mi suerte.
Que nunca me falte, espero,
el cariño que me tienes
pues, si llegara a faltarme,
no podría defenderme
de los golpes del Destino,
que hiere con garras crueles.
No valdría para nada
por más éxitos que hubiese.
Por eso te digo, hermosa,
que a mi lado he de tenerte
mientras que corran los días,
mientras que pasen los meses,
289
en el rodar de los años,
hasta que llegue la muerte.
290
Quiero tenerte en mi casa,
quiero que estés a mi lado,
quiero que bebas los besos
que quieren darte mis labios.
Quiero dormir junto a ti
para que en sueños me beses
y al despertarme notar
que a mi lado te estremeces.
Ya pocos días separan
nuestros cuerpos, nuestras penas.
Pero van a hacerse largos,
va a ser una espera eterna.
Mas cuando juntos, por fin,
estemos uno del otro,
va a ser un dulce gozar:
Música, amor y nosotros.
291
Quiero contaros la historia
de un joven mal educado
que vino a cobrar un premio
y se marchó sin cobrarlo.
Dieciséis euros tenía
en boletos bien ganados.
Me los mostró y dio la orden:
- ¡Páguemelos de inmediato! -.
Al pronto quedé confuso,
sorprendido, hecho pedazos.
- ¿Qué cosa me ha dicho, joven,
que de entenderle bien trato? -.
- ¡Joder, que me dé el dinero! -.
- ¿Y si no quisiera dárselo?
Que los favores se piden
y que está en mí el regalarlos. -.
- ¿Tan seguro me lo dices? -.
(Ya el usted se vino abajo).
- Tan seguro, que no cobras.
Ya de aquí te estás largando. -.
Me miró fiero a los ojos.
Le observé yo de soslayo.
Masculló no sé qué cosas
y yo me encendí un cigarro.
Me amenazó con el puño.
Es que no hice ni caso.
Algo dijo de mi padre.
¡Menos mal que era de plástico!
292
Con ésas, salí a la puerta
llevando un palo en la mano;
“quita manías” que llaman,
que a usarlo aprendí antaño.
Era más alto y más fuerte,
más joven y más gallardo;
pero leyó en mi mirada
que mi aguante no es muy largo.
Y ésta es la historia, señores,
de un patán de pelo largo
que se marchó sin dinero
y entre las piernas el rabo.
La educación en la escuela
aprender es necesario
si no quieres que un castizo
te la enseñe con un palo.
293
No sé si saben ustedes
que, como el escribir no vende,
este villano trabaja
cual cualquier bicho viviente.
Y así, todas las mañanas,
poco antes de las siete
el despertador le avisa
para que el pobre despierte.
A las siete y media en punto
dentro del Metro se mete
y allí dentro, apretujado,
como ganado se siente.
Tras de varias estaciones
el Metro al fin se detiene
y en la Plaza de Castilla
se apea en un mar de gente.
Allí el autobús espera
que debe llevarle a Algete,
pueblo próximo a Madrid,
kilómetro veintisiete.
Allí tiene su oficina,
allí obedece a sus jefes,
allí se gana el condumio
con el sudor de su frente.
294
Esta mañana de huelga,
porque de junio hoy es veinte,
el villano ha madrugado
más que por costumbre tiene.
Por si comer no podía
por si restaurant no hubiese,
ha tomado un desayuno
sobre lo normal más fuerte.
Ha salido muy deprisa,
el Sol apenas luciente,
y en el Metro se ha metido
como acostumbra hacer siempre.
Al autobús ha llegado
mucho antes que otras veces,
las siete y media serían,
y ya estaban los piquetes
informativos que dicen
y amenazantes parecen.
El villano allí se sienta
y un cigarrillo se enciende.
Ya ha pasado media hora.
Otro cigarro se prende.
Y así tras del uno el otro,
dale que dale al fumeque.
295
A eso de las nueve y diez
unos Policías vienen
e informan al personal
que no hay autobús. – Agente,
¿y eso por qué? - Es que han dado
orden de que las cocheras cierren
y que no las abran hasta
al menos el día siguiente.
El villano, muy enfadado
porque él trabajar aún quiere,
busca un taxi y no lo encuentra
pues no hay taxistas valientes.
Así que se toma el Metro
y para su casa vuelve.
Allí se aburre de tedio,
allí nada le entretiene.
Decir, en la radio escucha
al Ministro, alegremente:
- Hemos vencido a la huelga.
Y en tono bien diferente,
escucha a un líder obrero
decir que han ganado. - ¡Mienten!,
clama el villano, indignado.
- ¡De veras que hay que joderse!
296
Yo estoy como enfermo en casa
cuando estoy sano y bien fuerte.
Y encima habré de escuchar
cómo el señor Presidente
llama a los parados vagos
porque el trabajo no sienten.
Pues que a ambos den por saco
y a ver si el jornal invierten,
que me quitan, en farmacia,
en pomadas y en aceites
que alivien ese dolor
que dicen que “allí” se siente.
Aunque acaso ya han costumbre
y que les den les divierte,
porque los sindicalistas
están en el bar de enfrente
festejando, en tanto Aznar
sigue estando sonriente.
Y estos versos escribió
solitario en su rincón...
un villano cabreado,
Y colorín, colorado,
de manos un apretón,
297
que este cuento se ha acabado.
Al 20-J de este año de gracia.
298
¡Qué rica y cuánto avispada,
qué preciosa está mi nieta!
Con esos ojos de gata,
más “salá” que las pesetas,
¡Cómo recorre el pasillo
en una rauda carrera,
con pasos zangolotinos,
para encontrar a su abuela!
¡Y cómo acude a mi encuentro
a que le cante Noelia!
Sus negros ojos abiertos,
escuchando con sorpresa.
Luego se acerca al piano
y toca todas las teclas.
Rompe de risa cantando.
¡Ay, Virgen, si no creciera!
299
¿Que por ti voy yo a llorar?
¡No te lo crees ni soñando!
Pues bien curtida que está
mi alma ya de otros llantos.
No me quisiste, mujer,
como esperaba que fuera;
no te escribo con desdén,
pero quizás sí con pena.
Porque yo tengo la gloria
que habré de alcanzar un día.
Tú, tan sólo tus memorias
de tristes melancolías.
Ya te dije que un poeta
es cual caja de Pandora:
Muchos misterios se encierran
en su mente y en sus obras.
Y yo inmortal quise hacerte,
como Beethoven a Elisa;
como Leonardo a la alegre
señora de las sonrisas.
300
No lo tuviste tú en cuenta
y no quisiste hacer caso.
Pues busca quien más te venda
y te cobre tan barato.
301
¿Qué mejor poesía habrá que el beso
que tus labios divinos atesoran
como el oro que guarda en sus entrañas
la arena de los ríos, codiciosa?
¿Qué mejor poesía habrá en los libros
del poeta que sueña con la Gloria
que una sola mirada de esas tuyas,
que iluminan la más tupida sombra?
¿Qué mejor poesía habrá que el verso
que he escrito para ti, los dos a solas,
con la pluma fecunda de mis labios
sobre el papiro virgen de tu boca?
302
Allí en la torre, juntos, se me perdió la mente
pensando en mil quimeras, sobre el río.
De pronto, preguntaste, un poco inquieta:
"- ¿Qué te sucede, qué piensas, amor mío?"
Y yo te dije": - En nada, no te inquietes,
pero, ya ves...,¡en nada y me sonrío!
Siento el alma reír y el labio alegre,
pero no sé el motivo..."
Después, tú me besaste suavemente,
me miraste anhelante, con cariño,
y yo, que no entendía aquella risa,
lo comprendí ya todo y di un suspiro...
303
Será como el que cierra una novela,
dejándola olvidada en un rincón...
Las hojas, con los años, se harán polvo
y, después, sobre todo... estará Dios.
304
De los altos cipreses a los pies,
en un triste paraje, de hojarasca
cubierta por un manto, habrá una tumba
sin más cruz que la sombra de las ramas...
Y un sencillo epitafio habrá en el cielo,
escrito en caracteres de desgracia:
"He pasado, buscando, por la vida,
no encontrando jamás lo que buscaba..."
305
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Está todo callado, todo duerme,
¡pero cuánta pasión la noche encierra!
Caminando inseguro, dando saltos,
se retira el errante calavera,
silbando entre los dientes unos aires,
hablando a las farolas y a las verjas.
Un sereno en el fondo... Un maleante
que camina al acecho de su presa...
Un golfillo durmiendo al buen seguro
que el portal de una mansión le presta...
Obreros que madrugan o que vuelven
rendidos del ardor de la faena...
Un loco que suspira en una esquina...
Y escribiendo en la noche, hay un poeta.
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Bohemios caprichosos y artesanos...
Y en el cielo, luciendo, las estrellas.
306
En tus ojos traviesos se esconde un duende,
un mágico misterio, un cascabel alegre...
¡Quién pudiera su risa mirar de cerca,
sentirse transportado hacia otra esfera
donde poder besarte..!
¡Ay, quién pudiera
robarte una mirada,
niña querida!
¡Ay, quién pudiera
perder el alma
por tu sonrisa!
En tus ojos traviesos se esconde un duende...
¡Quién pudiera en su cueva dormir por siempre...!
307
Capitán de los Tercios soñé un día
ser en Flandes, logrando con mi espada,
en mis sueños de gloria juveniles,
la victoria en la sórdida batalla.
Dirigiendo mi hueste, expuesto al fuego,
apoyado en mis hombres y en sus lanzas,
la bandera agitaba en una mano,
avivando su ardor sin hacer falta.
Que eran hombres de estirpe noble y buena,
luchadores sin miedo, gente brava;
pues corría en sus venas la más pura,
sin dudar, de la sangre castellana.
Hidalguía y valor cual hubo nunca.
Gente, sí, muy propensa a la bravata;
mas sabiendo tenerse firmes luego,
hombres prestos también a la jarana.
Andaluces de pro iban con ellos,
extremeños de piel seca y quemada,
catalanes y vascos, valencianos,
huertanicos, gallegos, de Navarra.
308
A mi lado avanzaba un zagalillo
que ni apenas si un metro levantaba,
arrancando al tambor tales redobles
que hasta hacían vibrar de gozo el alma.
Enemigos al frente y a ambos lados,
asonaron tremendas las descargas.
El zagal cayó herido y, desde el suelo,
moribunda su voz, gritó: - ¡A la carga!
Y avanzaron mis bravos luchadores
con tal furia, tal ímpetu y tal ansia
que hay un río en Europa desde entonces
donde corre la sangre en vez del agua.
Capitán de los Tercios soñé un día
ser en Flandes... Mas pronto llegó el alba.
Se apagaron las luces del Imperio,
se apagaron las glorias de mi España.
309
Montes de Granada hermosa,
jazmines que hay en la vega,
ojos de mujer moruna,
al irme me voy con pena.
Tierra que vio a Federico
componiendo sus poemas,
hechizo de bellas noches,
suspiros entre tinieblas...
Es el rey moro quien gime,
quien llora, quien se lamenta,
tras su obligada partida,
despojado de su hacienda.
Esta tarde, en breve rato,
he de partir y aquí queda,
sin dejar amor ninguno,
el alma de amores llena.
Aguardo volver a verte
y espero que cuando vuelva
sigas tan bella y hermosa.
Adiós, Granada serena.
310
No me extraño de las luchas,
nada me extrañan las guerras
que mantuvieron los moros
y los cristianos, sin tregua,
por conseguir tus vergeles,
por conquistar tu belleza,
por ser dueños de tus fuentes,
de tu Alhambra, tus callejas.
Adiós, Granada, ya parto.
Veo un tren que va a Marchena;
un poco tarda aún el mío,
que va a tierras madrileñas.
311
Magerit también fue mora,
algo de tu sangre lleva,
pero no tiene el encanto
de tus mujeres morenas.
Y aunque castizo de estirpe,
por muy chulapo que sea,
siento en el alma honda envidia
de quien se queda a tu vera.
Adiós, Granada querida;
ya comprendí que un poeta
bajo tu sol alumbraras.
¡Que él me transmita su emblema!
312
Olivares sin fin, más olivares...
Aquí escribió Miguel su Poesía.
Jaén, ¡qué verde luces en la tarde,
plagado de silencio y de armonía!
Se desliza tan suave el tren, si cabe,
que no aprecias el ruido de la vía;
se va ocultando el Sol, la Luna sale,
con miedo, con temor. Ya acaba el día.
Quedan horas aún, largo el viaje
y es larga la demora y la alegría
de volver en mis brazos a estrecharte,
toledana querida, vida mía.
Mil veces te engañé, tal vez te engañe
otras mil o quizás más todavía;
pero muy bien seguro estoy que sabes
que siempre torna a ti mi Fantasía.
313
Al alba iré a buscarte, vida mía,
pero no temas que vaya somnoliento
que al tiempo que comienza un nuevo día
comenzaré una vida bien despierto.
Al alba te veré, quizá entre niebla
difusa tu figura esplendorosa.
¡Qué pena que no encuentre nada abierto
para poder ofrecerte algunas rosas!
Rosas rojas de amor, cual es mi sangre.
Rosas rojas de amor como un presente
que te ofrece un corazón ilusionado,
un regalo de un corazón ardiente.
Pero sé ya muy bien que no precisas
que te regale nada ni adornarte.
Te conformas con el brillo de mis ojos
cuando puedan por fin lograr mirarte.
Puedes estar muy tranquila, vida mía,
que esa imagen con la que mi alma sueña
la tengo bien grabada ya en mi mente,
que tu risa me ha dado bien tus señas.
Y así, después de un beso, muy despacio
hacia el nido de amor nos marcharemos.
Quisieran nuestros pies volar deprisa,
pero sabremos sofocar nuestros anhelos.
314
Que el tiempo corre raudo mas, no obstante,
tiempo tendremos de sobra para amarnos.
Mejor será el reloj de nuestras vidas
por unos días detenerlo, hasta pararlo.
Así no sentirás pasar las horas
ni pensarás jamás en la partida.
Que aunque tengas que irte, ya en mi alma
tu presencia ya siempre queda inscrita.
Y en el momento amargo en que te vayas,
cuando el tren ya camine por la vía,
mi mente estará haciendo mil planes
preparando febril la nueva cita.
Porque nadie podrá ya separarnos
aunque aleguen legítimas razones.
No se separan nunca, si se quieren
de verdad, con amor, dos corazones.
Y aunque hubiera mil leguas de distancia,
aunque hubiera un Océano de por medio,
sabré yo sortearlos afanoso
para a tu dulce afán poner remedio.
Al alba iré a buscarte, vida mía.
Y ese alba se encuentra ya cercano.
Mas, ¡qué eternos los días se me hacen!
¡Cuán amarga la espera de encontrarnos!
315
Caballero es aquél que se proclama
campeón de causas justas y que enmienda
los entuertos que encuentra en esa senda
que recorre cansado y que reclama
justicia para todos, mientras brama
furor al enfrentarse en cruel contienda.
Conozco que es difícil que se entienda
y piensen que de un cuento es burda trama
que en los albores del siglo veintiuno,
donde el amo del mundo es el dinero,
sea extraño que pueda haber ninguno.
Aseguro que quedan y me esmero
por imitar su ardor. Pero hay alguno
que, al reclamarle en lid, dice: - No quiero.
Y orgulloso y truhán vuelve su lanza.
Me da que me topé con Sancho Panza.
316
Lidiar en buena lid con un valiente
es mejor, he pensado así de pronto.
Al menos esa lid tiene aliciente,
mejor es que luchar con algún tonto.
Que un rival enaltece la pelea
si con ideas felices se defiende.
Mas ignoro la riña por qué sea,
mi cabeza lo piensa y no lo entiende.
Que hay gente peleona por natura
es cosa ya sabida y que, dispuesta
a enfrentarse con otro, se asegura
de ganar aun con trampas esa apuesta.
Bien dicen que en la mesa y que en el juego
al caballero al pronto bien conoces.
Los otros nunca están dispuestos luego
a perder sonrientes. Dando voces
aseguran que trampas les han hecho
cuando ellos las tenían preparadas,
clamando a todo el Orbe: - ¡No hay derecho!,
mientras rompen las cartas bien marcadas.
317
Yo con esos me río y aunque el brazo
a punto no se encuentre nunca es manca
mi pluma y les diré sin embarazo:
- Nada presta que valga Salamanca.
Que si Dios no te dio buena conciencia,
a la Musa no oirás ni con trompeta,
No dudo de que aprendas mucha Ciencia
y hagas versos, mas no serás poeta.
318
Temer a la vejez es ilusorio.
¿Quién sabe los designios de la Parca?
A todos por igual su mano abarca,
no existe para huir un territorio.
Conciso sea quizás o dilatorio
el plazo que nos preste el de la barca;
al cabo cruzaremos esa charca,
caudal que lleva al lecho mortuorio.
Los remos manejados por Caronte
la Estigia batirán. Tras la negrura
del agua has de observar un horizonte:
La costa de la Muerte, torva, oscura.
Aguarda allí a juzgarnos nuestro arconte
de forma singular, severa y dura.
Humilde ser procura.
Abona sus monedas al barquero
y evita los colmillos de Cerbero.
319
Curaba Don Quijote los porrazos
causados por la fuerza del molino.
- Gigante es el ladrón. Pero es ladino
y en aspas convertir supo sus brazos.
Pudiera yo partirle en mil pedazos,
pues grande es mi vigor; pero el Destino
no quiso que acertase con buen tino
mi lanza en su disfraz. ¡Qué de estacazos!
Molido tengo el cuerpo, Dulcinea,
belleza sin igual donde las haya.
Gran gloria conseguí de esta pelea,
mas pienso no perdí yo la batalla.
Bailé en esta ocasión con la más fea,
por culpa y malas artes de un canalla.
Quizás nadie me crea,
mas pude triunfador ser del gigante
si un áspid no me asusta a Rocinante.
320
Es sabio cuando afirma el refranero:
Si quieres conocer cómo es Pepito
entrégale el poder de un ruin carguito,
que piense que domina el mundo entero.
Palabra ya obsoleta: ¡Compañero!
Y tuvo un resonar bello y bonito...
Sufrir el mismo esfuerzo, el mismo grito
rebelde proferir. Pacto sincero.
Mas puede más la envidia, vil pecado,
de al otro ver feliz que cualquier cosa.
Rumiando va en su alma el amargado,
la rabia le devora cual raposa.
Es norma de la Vida: Gran cuidado
habremos de tener de la envidiosa.
321
Afirma ese refrán que la alegría
en casa del humilde poco dura;
es cierto y además siempre es locura
soñar, siendo de noche, que es de día.
No sé si en las demás, mas en la mía
se agota el caudal pronto y, si se apura,
que el fin de mes se llegue con premura
le ruego a, con fervor, Santa Lucía.
¡La nómina bendita llegue pronto,
no tarde más de un día el financiero!
Pues cierto es que se me pone cara tonto
mirando que mi cuenta se halla a cero.
Alegra el corazón al ver su monto,
que puedes ya gastar sin ser austero.
Lo malo es, del dinero,
que viene y que se marcha en un suspiro.
¡Galopa el condenado como un tiro!
322
Pensar en el futuro es muy sencillo
partiendo de tener mucho dinero;
podrás vivir tranquilo. El verdadero
problema se presenta si el bolsillo
vacío lo tuvieras. No es sencillo
zurcir con firme pulso el agujero
que, a causa de un vivir aventurero,
abrióse en las costuras del fondillo.
Habrás de ser cigarra, que a la hormiga
muy malo el porvenir se le presenta.
Tendrás, te lo aseguro, mano amiga
en tanto que repleta esté tu cuenta.
Es fácil de entender, mas tiene miga:
En esta sociedad todo está en venta.
323
Envuelve el corazón gran alegría
saber que soy capaz de declamarte
los versos de Machado, vida mía,
lograr que con mi voz llegue a ti el Arte.
Quizás quien lo leyere no lo entienda.
Yo escribo para ti, mi prenda amada;
mujer que sostener supo la rienda,
frenando mi palabra acelerada.
Ya sé que nos separa la distancia,
que hay miles de kilómetros por medio.
La técnica restó toda importancia,
brindándole poder al dulce asedio.
Asedio que ya he puesto a tu dulzura,
cercando tu muralla en mi demencia.
Te ruego que te rindas, no seas dura;
no ofrezcas a mi amor más resistencia.
Si obstáculos pusieras a este cerco,
negándote a rendirte a mi deseo,
sabrás, mi dulce bien, que soy muy terco;
tenaz como en su día fue Odiseo.
324
Murallas asoló con su cautela;
la mía con la tuya hará lo mismo.
Entrega sin luchar tu ciudadela,
evita de la guerra el dramatismo.
Diez años él tardó en lograr victoria,
no pienso concederte tan gran plazo.
Me tengo muy estudiada aquella historia,
no debes resistirte ante mi abrazo.
Que el tiempo se nos pasa y queda poco,
no somos ya los jóvenes de antaño.
Entrega tu bandera o, como un loco,
sabré luchar por ella. Y no te engaño.
325
Perdí toda ilusión. No he compañera
que alivie mi penar, me dé consuelo.
Inútil es mi lucha, mi desvelo;
en casa es la alcancía quien me espera.
¿Adónde fue el amor de primavera,
a dónde aquel cariño y aquel celo?
Cubiertos hoy se encuentran por el hielo
y dudo que un volcán los reviviera.
Ya sirvo solamente porque aporto
dinero el suficiente que precisas.
¡No aguanto tal razón! Se queda corto
tan sólo que me laves las camisas.
Yo quiero una mujer que esté conmigo,
que sea a la vez hembra y un amigo.
326
Pregunta mi razón cuándo en la tierra
la paz podrá reinar entre la gente.
Horrísono un ¡jamás! oigo en mi mente,
un sórdido atambor que al alma aterra.
El ánima del hombre el odio encierra,
llevando en su raíz yerma simiente
que impulsa a asesinar y, ciertamente,
placer halla en matar y en hacer guerra.
Caín a Abel mató siendo su hermano...
Razón es, pues, matar al forastero;
odiar al diferente, al que es distinto.
Así suele actuar el ser humano:
De un odio secular es prisionero
y preso será siempre de este instinto.
327
¿Quién pudo suponer, con tantos años,
que sienta en mi interior nuevo deseo,
un ímpetu febril como un mareo
que inunda el corazón sin causar daños?
¡Dejémonos de bromas y de engaños,
de ingrata falsedad! El himeneo
pasados los sesenta ya no es, creo,
un bálsamo que cura desengaños.
Existe la ilusión si hay alegría,
salud y la inquietud de dar cariño.
Mirar amanecer un nuevo día,
igual que se admiraba cuando niño,
al lado de persona que te quiera.
Mas eso no se logra con cualquiera.
328
Ayer conté tu historia a una cualquiera,
(lo digo sin afán peyorativo),
e ignoro la razón, no sé el motivo.
Por no saber, no supe ni quién era.
Le hablé de una lejana primavera
que añoro con afán tan emotivo
que a veces me pregunto cómo vivo
después que te marchases de mi vera.
Le hablé de tu traición o del engaño
que hicieron prosperar sobre tu mente.
Conté cuanto dolor y cuanto daño
dejaste en mi vivir. Y solamente
mentí cuando le dije que en mi alma
ya reina otra ilusión y estoy en calma.
Lo cierto es que, si debo ser sincero,
igual que a ti te quise a nadie quiero.
Y a nadie quise nunca de tal forma;
mas tengo que fingir, pues es la norma.
329
Extraña soledad en primavera
inunda a los poetas, está escrito.
Ignoro la razón, pero un maldito
sopor lleva a la Musa de su vera.
Lo dicen y quizás larga es la espera;
mas, quieto el cazador, en el garlito
sin duda cae la presa. Y lo repito:
Cuestión es de aguardar a que ella quiera.
Total: Que es, a la postre y concluyente,
la Musa quien elige el dulce instante.
No olvides que es mujer y que al amante
son ellas quienes toman normalmente,
por mucho que un Don Juan largue bastante.
Seguro es que una coma y ciento cuente.
330
Soñar con el triunfo no es sofoco;
tan sólo cuesta un poco de alegría,
vivir con plenitud el día a día,
fingir, ¿y por qué no?, que estás muy loco.
No vale darle vueltas, ni tampoco
dejarte dominar por la agonía
de ver cómo la risa en ironía
se torna con los años poco a poco.
De joven ves las cosas diferentes,
la gloria está al alcance de la mano;
la muerte está lejana y no presientes
que pueda a ti llegarte, pues no en vano
semeja que eso es tema de otras gentes.
No piensas que jamás serás anciano.
Después llega el verano...
Detrás llega el otoño y el invierno.
Y luego ya a dormir el sueño eterno.
331
Contento y satisfecho, con el vino
que acaba de comprar va por la acera,
en busca de su eterna borrachera,
el viejo borrachín tras su destino.
Se para a saludar. Aún no va fino,
aún queda lucidez en su mollera;
me cuenta de un tirón su vida entera
y, luego, alegre sigue su camino.
Mi imagen me recuerda del pasado
si miro para atrás. Y me asemeja
espejo en que me veo reflejado,
con ceño siempre amargo y cara vieja.
¡Ten fuerza y energía, compañero!
Posible es de dejar ese sendero.
332
Tus ojos eran verdes esmeraldas.
Y verdes siguen siendo aunque vean menos;
¡también era delgada mi cintura
y rubios y abundantes mis cabellos!
Los años han pasado y, con su curso,
conozco ya tu cuerpo como el mío;
tres hijos te engendré y al mundo echaste
y sigue nuestro amor estando vivo.
Pasaste por engaños y traiciones,
vivimos malestares y amarguras;
mas, pese a mis traiciones, tú supiste
volver y perdonar tanta locura.
Se acerca ya el final de nuestras vidas;
un tiempo que, quizás, acabe pronto.
Te juro, vida mía, que prefiero
marcharme yo primero y no estar solo.
Mas manda en estos trances el Destino.
Es dueño de la vida y de la muerte.
Si ordena que te marches la primera,
que siga yo tu andar rápidamente.
333
334
Callejas toledanas en estío
andadas con tu mano entre las mías,
hebraicas y morunas melodías
llegando hasta tu casa desde el río.
Tu madre, vigilante: - ¡No me fío! –
Tú, entonces, simulando, te reías.
- ¡Por Dios, madre, ¿de qué, dime, no fías? –
- Del fin de ese fantástico amorío. -
Hoy yace ya su cuerpo bajo tierra.
Nacer vio sus tres nietos. Y aquel yerno,
del cual desconfió, no le dio guerra;
con ella, en su sufrir, siempre fue tierno.
¡Alcázar Imperial y soberano,
en ti nació mi amor aquél verano!
335
Cabizbajo se andaba Don Quijote
pensando en la beldad de Dulcinea,
pues Sancho le contó que era muy fea,
patizamba, ojituerta y con bigote.
- Del embrujo de un mago sufre azote,
que busca con maldad que así se vea;
mas la he de liberar, que no sea rea
de ese hechizo fatal, de ese pegote. -
Ajustóse la lanza con esmero
Y, presto a alancear, tomó el camino
del Toboso añorado, el caballero.
Mas, por torpe crueldad de su Destino,
un gigante cruzóse en su sendero.
Ya sabéis el final: Era un molino.
Después de tal evento, ya no hay duda
de que fuera la bella bigotuda.
Pero a Alonso importó poco tal cosa,
en sus sueños soñaba que era hermosa.
336
Una hermosa mujer pasó ligera
un instante, tan sólo, por mi vida;
quizás le di la suerte que ella espera
o tal vez mal recuerdo que se olvida.
Ella la inspiración despertó entera
de mi mente que estaba cual dormida.
Sus senos me mostró de tal manera
que emergió mi lujuria adormecida.
Mas, luego, caprichosa, por la acera
se marchó con un hombre, divertida;
sin soñar, de seguro, ni siquiera,
que engendraba un poema su partida.
Mujer que traes sabor a primavera,
mujer que te marchaste, en esa huída
quisiera perseguirte; y, prisionera,
tenerte a mi capricho sometida.
Forjaste en mí ilusión, fue una quimera;
mas tiempo es de olvidar, que en tu guarida
ya estarás con tu amor de compañera
y con él yacerás muy complacida.
337
Que te dé gran placer, aunque quisiera,
hermosa y tan gentil desconocida,
con gusto ser yo aquél que te lo diera.
¡Maldita la ocasión que fue perdida!
338
La fama y el honor son las razones
que tengo en más estima en esta vida.
Prefiero perecer a que, perdida,
me encuentre con la honra en los talones.
Amigo no fui nunca de blasones,
tampoco de alabanzas que no pida.
Y, al no pedirlas nunca, es bienvenida
aquella que no ponga condiciones.
No ansío la fortuna, si me alcanza
a hacer lo que preciso meramente.
Tampoco necesito la alabanza.
Decir que soy honrado es suficiente.
Pues vale más tener buena semblanza
que, rico y triunfador, ser mala gente.
Bondadoso y clemente
con todo aquél que venga con nobleza.
Quien llegue con doblez... ¡Ay, su cabeza!
339
Protectora de amantes, noche oscura,
no marches tan veloz; porque mi amada
contigo marchará en la madrugada,
llenándome su fuga de amargura.
Protege con tus sombras mi captura
pues, presa de mi amor, yace en mi almohada
su faz llena de besos, sonrojada,
después que mi impudor manchó su albura.
¡Detén tu caminar, bella Selene,
no quieras aumentar mi sufrimiento!
Pues duro es el penar y no conviene
que tornes mi placer en cruel tormento.
¡Detén, noche, tu curso! A tu caverna
no vuelvas y mi dicha será eterna.
Que quiero sus favores, muy despacio,
gozar muy lentamente y no con prisas.
Parar debes tu marcha en el espacio,
¡no pongas a mis ansias cortapisas!
340
Me dijo una gitana que una vida
viví con el Cortés como apellido;
no pienso que tal haya sucedido,
mas nada que yo sepa hay que lo impida.
El caso es que mandando una partida
de locos de mi talla, fui atrevido
y al rico Moctezuma de su nido
saqué con gran penar de su guarida.
Sudor y mucha sangre castellana
costó la Noche Triste; mas, no obstante
la ayuda de una bella mexicana,
Malinche, gran mujer y hermosa amante
condujo mi bandera capitana
al éxito total sobre el gigante.
Por ello, allí delante
de toda mi mesnada, fue mi esposa;
pues mucho de mi honor debí a la hermosa.
341
Sin ganas de dormir, yo tuve un sueño
tranquilo; no fue alegre ni fue triste.
A transformarlo en verso se resiste
mi mente; mas, tozudo, la domeño.
Pensé de una fortuna ser el dueño,
dejar de trabajar y, así, al despiste,
vagar por un lugar que sé que existe
en donde nadie llora y frunce el ceño.
Eterna brilla allí la primavera
en esa maravilla de paraje.
y surca un lago azul nave velera
mecida por un plácido oleaje.
Elíseo le nominan muchas gentes;
le llaman el Edén de los valientes.
342
Viví en mi mocedad la Primavera
feliz y sin pensar, casi inconsciente,
que hubiera gran pesar en otro ambiente
ajeno a mi existencia placentera.
Recuerdos de una España que viviera...
Alegres, por ser joven e inocente.
Después ya descubrí que hubo otra gente,
por ansias de ser libre, prisionera.
Aquella multitud acogotada
en cárceles siniestras, desprovista
de voz y pensamiento, no hizo nada.
Si acaso, confesar ser comunista.
Y muchos, ni siquiera. Mientras tanto,
vivía yo tan sólo para el canto...
¡Pensar que yo entonaba una romanza
que hablaba de ilusión y de esperanza..!
¡Y tantos soportando la amargura
de aquella vil y triste Dictadura!
343
En riñas enzarzado, Don Quijote,
anduvo por los campos de la España
repleto de furor. Y no me extraña
que golpes recibiera por ser zote.
Lo mismo le sucede a mi bigote
por gente fomentar de mal calaña.
Un día un mal barbero me lo “apaña”
y tengo que esperar a que rebrote.
Amigo soy de broncas, lo confieso.
Y más cuando son nobles mis querellas.
Será, sin duda alguna, que es por eso
que veo con frecuencia las estrellas.
Mas nada me amedrenta ni me asusta
si lucho por mi honor o causa justa.
344
Estando ya cercano a los sesenta,
anoche nuevamente un esperpento
surgió de su refugio. Fue un momento,
que a poco me sitúa en los cincuenta.
Persiste ese fantasma que se inventa
mi mente en un diabólico tormento;
un loco frenesí, como un lamento
del cual ya mi magín ni se da cuenta.
Recuerdos del ayer que en mi memoria
se alojan tenazmente, fantasías.
Conclusa y acabada está esa historia,
mas siguen amargándome los días
los torpes pensamientos y la euforia
de besos, de placeres y alegrías.
Girando va la noria
y llena el cangilón constantemente.
Igual, a mi pesar, rueda mi mente.
345
Pensando en el final de la jornada
se marchan las ideas de la mente
cual pájaros que a clima más caliente
emigran en otoño en gran bandada.
Renaces cuando llega la alborada
y el cuerpo se despierta levemente;
comienzas la labor y, de repente,
percibes que es de noche e hiciste nada.
Tan sólo vegetar, pasar las horas;
acaso una labor grata y sencilla.
Quizás, por ser muy torpe, donde moras,
llegaste a organizar una rencilla.
La vida es caprichosa y el Destino
conduce a cada cual por su camino.
Los más van por angostos vericuetos,
algunos por alfombra bien mullida.
Mas todos al albur somos sujetos:
Juguetes en las manos de la Vida.
346
En sueños fui buscando la quimera,
pensé la encontraría en el camino;
mas quiso no la hallase mi Destino
por mucho que encontrármela quisiera.
Mi vida fue, en verdad, aventurera.
De nada me faltó: Mujeres, vino,
amores y dinero. Un desatino.
Y luego, a la vejez, la amarga espera.
Es triste recordar tiempos mejores,
repletos de triunfos y victorias.
Conforme en que pudieron ser peores,
hay muchas y más trágicas historias.
Mas pienso yo en la mía solamente,
quien piensa en los demás no es consecuente.
347
Para mí terminó la Poesía.
No apetezco escribir y nada escribo.
Me consuela y me basta el estar vivo,
¿para qué desgastar mi fantasía?
¿Qué provoca gastar tanta energía?
Si me dieran un único motivo...
Mas no existen prebendas ni recibo
ni dinero ni bienes ni alegría.
Solamente disgustos da la pluma;
enemigos te creas a destajo.
No disipa la mente de la bruma,
no consigues vivir sin tu trabajo.
No consigo el cerebro dejar quieto,
sin querer ya está escrito este soneto.
348
Soldado en las mesnadas de la vida
jamás fui general, mas sí sargento.
Mi voz supo dictar con recio acento
las órdenes del mando, embravecida.
Mas nunca fue mi meta, en la medida
que cabe, ser el héroe de un evento.
No quise destacar, no hice el intento;
no tuve el valor loco de un suicida.
Y juro que tampoco me arrepiento.
La fama no busqué, fue comedida
por siempre mi actitud. Si algún momento
soñé alcanzar laureles enseguida
cesé de acariciar el firmamento,
dejando tal honor a quien lo pida.
349
Muy solo en mi ilusión y en mi tristeza,
revela el corazón paz y armonía.
Lejano ya se encuentra el triste día
que tuve un avispero en mi cabeza.
Llevado del hastío y la pereza
mi vida derroché; y hoy, ya, vacía
de tanta desazón y fantasía,
intuyo que una etapa nueva empieza.
¿Será que es el final? No lo presiento.
Más pienso que me queda mucha guerra.
¿Poemas que escribir? Un testamento
con versos en que exprese cuanto encierra
mi mente en su alborozo y su contento.
¡Me queda por hacer mucho en la tierra!
350
Inmensa multitud va caminando,
despacio o decidida, por la acera.
Un joven angustiado desespera;
presume que un plantón ya le están dando.
Las horas transcurriendo... ¿Cómo y cuándo
al hombro he de ceñirme la cartera?
Dos horas más, aún. Larga es la espera.
Por suerte es mi sillín cómodo y blando.
“El último” resuena en mi cabina.
“Amor” cantó Boccelli anteriormente.
Supongo que después vendrá Sabina
con versos de cubatas. ¡Vaya ambiente!
Pasó con gran clamor la Policía
y acaba de pasar la Poesía...
351
Do quiera que te encuentres, alma mía,
llorarás el pasado recordando.
Tus lágrimas, tornadas Poesía,
al suelo rodarán, trocando en blando
el duro pedregal en tu agonía.
Nada importan el dónde, cómo y cuándo;
pero piensa que está cercano el día,
que ya el plazo vital está acabando.
Vivirás por vivir y suplicante.
Mirando aquel ayer te darás cuenta
de que poco sirvió ir adelante
si de nada obtuviste buena renta.
Fuiste noble, quizás; pero, no obstante,
lo que sirve al final sólo es la venta.
Y en ella no ganaste lo bastante
o acaso la clientela fue avarienta.
No diste la medida o fue aparente
el éxito inicial, pues vino luego
el fracaso total y hasta tu mente
se vio despavorida y sin sosiego.
Pero deja tu llanto y nuevamente
acude a la labor y no seas ciego.
352
Morir has de morir; mas, mientras, siente
de la Musa amorosa el feroz fuego.
353
Dormido me quedé. ¡Vaya un fracaso!
El sueño, amigo mío, no perdona
los años. Y la edad que, cual ladrona,
las fuerzas se te llevan paso a paso.
Lo grande y lo curioso de este caso,
pensando en que la mente más razona
que siendo un mozalbete, una persona
es vieja sin estar aún en su ocaso.
Sin duda es que es muy sabia la Natura
y para padrear requiere al joven.
Al viejo le cohíbe en la aventura,
cuidando que sus fuerzas no le roben.
¡Perdida juventud! No siendo viejo,
me río si hablan bien del vino añejo.
354
Amigo de quimeras, caballero
que lucha defendiendo una mentira,
¿escondes la verdad o es que delira
tu mente y alucinas, compañero?
No quiero yo tildarte de embustero.
Mas pienso que le has puesto tú a tu lira
un precio muy barato, si se mira
que cobras por fingir ningún dinero.
Defiendes una idea perniciosa;
apoyas con tu afán la dictadura
de un sórdido patán, de una vil cosa
que impone a los demás su caradura.
¡Qué lástima me causa! Cual raposa,
devora tu honradez y galanura.
355
Pasión que a la vejez inunda el alma
deseo es del sentir. Poca cordura
demuestra quien se arriesga a una aventura
en tiempos que ya el cuerpo pide calma.
Lo joven con lo viejo pronto empalma,
cual fruta que con tiempo se madura;
amar siendo mayor sólo es locura.
Se puede de idiotez ganar la palma.
Mas tira el corazón más que la mente,
las ganas de abrazar más que los años;
quizás el frenesí te hace demente
y olvidas los pasados desengaños.
El caso es que al mirarla sentí ardiente
el ansia de tenerla, aun con engaños.
Urdir sabré yo apaños
con tal de conseguir de sus caricias
el goce, la ilusión y las delicias.
356
¿Quién me ha robado una hora
de descanso y de sosiego,
de mis sueños y locuras?
Que me la dé, se lo ruego.
¡Costumbres modernas mandan,
para ahorro de energía!
Mas tiempo también le roban
a la corta vida mía.
Como Sabina ya hiciese
de aquel mes, también me quejo;
pues con tanto modernismo
soy una hora más viejo.
Y en ese tiempo perdido
pude haber hecho mil cosas:
Desde el amor a una dama
a escribir frases hermosas.
O dormir a pierna suelta
o cometer un pecado.
Como quiera que eso fuese,
no hay duda que me han robado.
357
¿Y a quién el tiempo le pido
que me lo torne de cierto?
Seguro que me responde:
- ¡Haber estado despierto! -.
Así, tendré que aguantarme;
guardar mejor la cartera
y otra vez estar más cauto
al llegar la primavera.
Haciendo Poesía por el mundo,
en pos de la ilusión y la quimera,
agota su existencia aventurera
el pobre y miserable vagabundo.
Magín, a su pesar, fértil, fecundo,
parece que ha nacido en otra era,
358
hallarse desplazado en esta esfera,
pues es su cavilar hondo y profundo.
En esta sociedad en que hoy vivimos,
carente de hermandad, de sentimiento,
abundan más los golpes que los mimos,
la envidia y la maldad más que el contento.
Y el pobre caminante se halla extraño,
ajeno a la malicia y al engaño.
359
Podrán mi voz callar, mas no mi verso.
Cual hombre, tengo horror a la desgracia.
Son débiles mis carnes terrenales,
mas tengo de valor repleta el alma.
Traiciones, mala suerte... Eso son cosas
tan propias del vivir, son tan humanas
y arañan con furor nuestra existencia
que vale más la pena el ignorarlas.
Podrán, ya tengo dicho, darme muerte;
quitarme de mi boca la palabra,
borrar todo mi escrito e ignorarme.
Mas miedo no me inspira su venganza,
Pues nadie es inmortal y llega un día
que a todos, al final, la muerte alcanza.
El Juicio del Señor es el que importa.
El resto es ilusión, sólo alharacas.
360
Pensaba con fruición un sabio un día
cuán grande era su mente y qué portento
había imaginado. - ¡Vaya invento! -,
con gran admiración se repetía.
- Carril para autobuses. La Alcaldía
tendrá que bien pagarme. – Y, al momento,
un chulo le espetó: - ¡Torpe jumento,
invento muy antiguo es el tranvía!
Después, el trolebús, ¡vaya un latazo!,
que andaba sobre asfalto y no raíles.
Mas siempre te atizaba un calambrazo,
mojados los eléctricos carriles.
Presumes de inventor, siendo un pelmazo.
Hallazgos como el tuyo tengo a miles. -.
361
La vida es Poesía, es sentimiento;
acordes de guitarra, canto y risa.
No debes de vivirla muy deprisa,
apura hasta el final cada momento.
No quieras enturbiar con ronco acento
la música canora, que no hay prisa;
Aprecia cuánto vale una sonrisa,
que tiempo ya tendrás para el lamento.
Los músicos actúan a mi vera.
Por sólo unas monedas dan al alma
hechizos y frescor de primavera,
consuelo a la ansiedad, sosiego y calma.
Mi voz ha acompañado sus canciones,
llenando de ilusión los corazones.
362
Camina por la calle , presurosa,
la moza más gentil del mundo entero.
Quisiera yo marchar por su sendero,
mas he de trabajar. Así es la cosa.
Es duro laborar mientras la hermosa
pasea solitaria; mas, primero,
ganarme debo el sueldo, el vil dinero;
dejarme de soñar. No es verso, es prosa.
Brillante, sí, quizás... Mas sin acentos
que llenan de color la Poesía.
Escribo en ambos metros. Son distintos,
las tónicas resaltan los lamentos
del vate; el suspirar de cada día...
La prosa es para asuntos variopintos.
Metido en laberintos
de versos y de prosa dar lecciones,
llevóse la beldad mis ilusiones.
363
Disipa tu sopor, cerebro mío.
Procura sosegar con cosas bellas
tu trágico pensar. Ve a las estrellas.
Acepta de la vida el desafío.
La vida va a la Muerte, como el río
al mar siempre camina. Las querellas
olvida, que soñar siempre con ellas
es mies que al aire arrojas en baldío.
¿Trabajas? Pues trabaja alegremente.
No pienses en las penas del pasado,
que puede sucederte, de repente,
encuentres la Fortuna si es que el Hado
quisiérase mostrar algo clemente,
brindándote su alivio de buen grado.
364
Pasaron ya los años
de torpes borracheras.
Se fueron ya los sueños,
huyeron las quimeras.
Final puse a hacer daños,
llegó la realidad.
Cesaron los engaños,
mi afán de aventureras;
no son ya más mis dueños.
Dejé a los calaveras.
Me harté de desengaños
y hoy brindo lealtad.
Viví como quería;
tomé el mundo por mío,
sin darme apenas cuenta
del torpe desafío.
La vida no era mía,
mas sí la eternidad.
Y así llegó otro día;
helado estoy de frío,
pagar debo la renta.
El bolso está vacío,
repleta la alcancía
365
tan sólo de ansiedad.
Espero que me alcance
de Dios grata clemencia.
Que dulce sea Mi Amigo
y tenga gran paciencia;
me ayude en este trance
colmado de piedad.
Que quiera en mi balance
pesar mi penitencia
y leve sea conmigo,
tomando por demencia,
sacándome del lance,
mi orgullo y mi impiedad.
Dormida está la Musa esta velada
pues tuvo ayer trabajo y fue bastante.
Dejémosla dormir un breve instante,
que surja de su sueño despejada.
Así sabrá infundir con su mirada
366
un nuevo palpitar en este amante
tan fiel a sus caricias que, constante,
se rinde con fervor ante su amada.
Quisiste tú elegirme de entre tantos,
sin duda, del Edén, mucho mejores.
Viniste a regalarme tus encantos,
tu cálida pasión y tus amores.
¿Por qué gané tu amor? ¡Dios sabe cuántos
merecen más gozar de tus favores!
¡Ay, Musa, son tus cantos
hermosa e indescriptible melodía
que armónica inspiró mi Poesía!
367
“Si no quieres sufrir en tu futuro
haz de joven aquello que deseas,
esfuérzate con brío si peleas,
estudia bien a fondo, firme y duro.
Trabaja por lograr algo seguro,
procura ser audaz aunque no seas
Aquiles, Menéalo, Héctor o Eneas
y, a veces, como Ulises, sé algo oscuro.
Que trabaje tu mente la artimaña
para eludir de los otros el engaño,
no temas a luchar siempre con saña,
procura tú evitar que te hagan daño.
Es preferible te llamen alimaña
que te tengan por tonto y sin apaño.”
Consejos de mi abuela... No hice caso.
Hoy voy ya comprendiendo mi fracaso.
368
La mendiga de mi barrio,
la que inspiró mi tintero,
María es, pero no Lola,
así se llama de vero.
Me lo dijo la otra tarde,
cuando marchaba contento,
me pedía unas monedas
y me detuve un momento.
Le pregunté por su nombre,
echando mano al bolsillo.
Me lo dijo y se lo dije:
- Le he escrito a usted un librillo. -.
Me puso cara de susto,
se quedó desconcertada.
Cuando le alargué el dinero
no quiso tomarme nada.
- Pero, señora, un instante,
déjeme usted que le hablo. -.
Salió por piernas corriendo
como si viera al diablo.
369
¿Qué pensaría la pobre?
¿Qué ideas tener podría?
No lo sé, mas sé su nombre.
No era Lola, era María.
370
¿Ahora que te he encontrado quieres irte?
No podría con ello el alma mía.
¡Tantos años buscando ese cariño
para ahora perderte en cuatro días!
¡No, no podrá ni la muerte separarnos!
Si hay que bajar al Hades a por ti,
igual que hiciera Orfeo por su amada,
bajaría a buscarte en su confín.
No tengas miedo, que es más fuerte
tu cariño hacia mí que ese dolor.
Yo la salud habré de devolverte
con la mágica savia de mi amor.
Y si Dios te llamase hasta su seno,
tranquila espera que yo no tardaré
en estar a tu lado, ya por siempre,
hasta el fin de los siglos y aún después.
371
¿Qué me vas a contar que yo no sepa
si me he visto metido en similares
aventuras de citas medio a ciegas,
acudiendo a las mismas ignorante?
Tienes miedo, lo sé, de conocernos
pues qué puede ocurrir jamás se sabe.
Pero nunca sabrás si algo te pierdes
si no quieres jugar. Acaso ganes.
Y si no, da lo mismo. Nada pasa.
¿Que la cosa falló? Pues es probable.
Mas también puede ser que, por fortuna,
el asunto resulte y que bien cuaje.
Olvidar tu temor es pertinente,
poco escrito quedó de los cobardes.
Nos veremos muy pronto y que la suerte
tenga a bien el jugar de nuestra parte.
372
¡Qué mala vista que tengo
al escoger inquilinas!
Una el dinero me roba,
la otra infeliz se suicida.
¡Joder y qué suerte negra!
¡Qué mala leche la mía!
¿No existe gente decente
ni que te deje tranquila?
Ésta me saca los cuartos
de adentro de la mesilla.
¡Aquella me armó un tiberio..!
La jueza tan comprensiva,
el C.S.I. al completo,
la funeraria... ¡Qué días
aquellos de ahora hace un año
nos dio la dama argentina!
Y aparece esta gallega
haciéndose la tontita,
robándome los caudales
mientras luce una sonrisa.
373
Aquella fue una señora,
pues sí se quitó la vida
pero dejó todo escrito
y no tuvimos más cuitas.
Mas ésta, ¡voto al Diablo!,
abusa de estar maciza.
Dejas llena la cartera
Te vuelves y falta guita.
¡Pero vamos que la cobro,
sea cual sea la guisa!
O tornándome los euros
o en carne. Que está muy rica.
374
Que la cosa no va a más…
¡Bien me lo has dicho, princesa!
La frase bien encajé
aunque me dio mucha pena.
Que tan sólo en una noche
de opinión hayas cambiado
no me ha pillado de susto,
mas me suena un tanto raro.
Aunque puede ser también
que tú seas más sensata
y pienses mucho mejor,
viendo las cosas más claras.
Vivo yo en un mundo extraño,
repleto de Poesía.
Quizás es que no percibo
la realidad de la vida.
Pero, bueno, ¿qué más da?
¡Déjame vivir mis sueños!
El asunto acabo así
y ya no tiene remedio.
Tampoco sucedió nada,
la cosa no llegó a tanto.
Y me perdí, solamente,
el disfrutar tus encantos.
Mas tantas veces pasó
que, la verdad, no me asusta.
¿Tú sabes, en realidad,
lo que quizás me preocupa?
Que suponer has podido
que soy un aventurero
375
que quiso tener, tan sólo,
unos días placenteros.
A eso te digo: - ¡Jamás! -,
con tono firme y bien alto.
Yo no sólo he pretendido
pasar unos buenos ratos.
Y eso lo sabes de sobra
aunque yo no lo dijera,
que la verdad digo siempre
en mi prosa y mis poemas.
Hoy tú me dices adiós
aunque de otra forma digas.
Un favor quiero pedirte:
No pretendas ser mi amiga.
Que de una mujer amigo
sólo lo soy en mis versos.
Tu amistad dásela a otro.
¡A mí date en alma y cuerpo!
376
¿Qué importa lo que ellos quieren
o dejen de desear?
Lo que importa es que me quieres
y yo te quiero a ti más.
¿Qué tus hijos se encocoran?
Que dejen de molestar.
Esto no viene de ahora,
pero ya lo pagarán.
Que ser padre es muy sencillo,
pero serlo de verdad
es más bien dificilillo,
hay que saber perdonar.
Y el mundo rueda y los años
uno tras otro vendrán.
Ya serán padres y el daño
que hoy hacen van a pagar.
Que igual que a mí me trataron
a ellos les van a tratar.
Ellos a mí no me hablaron...
¿Sus hijos les hablarán?
377
- ¡Qué grande, grande amor! -. Hoy me lo han dicho.
- Has de sentir por ella, según cuentas.-.
Lo ha dicho una mujer al leer lo escrito.
- Veo claro que en el alba sólo piensas.-.
Y es así, vida mía; es que las horas
no tienen para mí mayor sentido
que el irlas transcurriendo, aunque esté a solas,
esperando tu vuelta a este nidito.
Este nido de amor en que te espero,
donde aguardo brindarte mi cariño.
Este nido que un día fuera infierno
y en palacio de amor se ha convertido.
Esta vez no volverás al alba.
La tarde es quien será nuestro testigo.
Ya dije que de noche o de mañana,
que la hora no importa, da lo mismo.
Lo importante es que vuelvas a mi lado
para no marchar nunca de mi vera.
Y si el sino que marches ha marcado
378
lo que importa, de veras, es que vuelvas.
Hasta el día en que ya no partas nunca.
Ese día ha de llegar, espero.
Y si no ha de llegar, que abran la tumba,
que prefiero, a perderte, el estar dentro.
379
Que eras mala lo sé desde hace tiempo,
pero nunca pensé lo fueras tanto;
el rencor en tu mente se halla impreso
y jamás lograrás poder borrarlo.
Para ti sólo sirven tus deseos,
matrimonios destruyes a tu paso.
Me quisiste, sin duda, estoy de acuerdo.
¡Y también a dos más! Siempre a tu agrado.
Tu marido pagó los platos rotos.
Yo, después, que por poco si los pago.
Y más tarde te vino un nuevo loco,
otra víctima igual de tus enfados.
No se debe vivir como tú vives,
mas que puedes hacerlo está muy claro;
pero un Juez te aseguro yo que existe
implacable, del mundo el Soberano.
Ya podrás relatarle mil mentiras,
que al Señor no le engañas; es muy Sabio.
Y le juras, en falso, que en tu vida
al amar no pensabas hacer daño.
380
381
¡Qué día el de Año Nuevo!
No hay ni un alma por las calles.
Igual da por la mañana,
que por la noche o la tarde.
Encima ha estado lloviendo...
Con la lluvia, pocos salen;
prefieren quedar en casa,
viendo la tele o quién sabe.
Hay quienes duermen la mona,
si es que bebieron anoche.
Otros oyen el Concierto
desde Viena y aplauden.
¡Pues comienza bien el año,
poca gente hay que trabaje!
Tan sólo la Policía,
médicos y algún don nadie.
En las casas sí se afanan,
dando cariño, esas madres
que al mundo trajeron hijos
que ahora duermen tras el baile.
¿Sabrán, quizás, algún día
sus esfuerzos compensarles?
Mucho me temo que nunca,
que trabajaron de balde.
382
¡Mal año el que comenzamos!
Esperemos que se apañe
y que mejor que el inicio
sea el día en que se acabe.
Porque lo mismo decimos
cuando un año nuevo nace:
- Año nuevo, vida nueva. -.
¡Y al final nada hay que cambie!
383
¡Qué bien que fue la mañana
y qué mal que va la tarde!
Horas son propias de siesta
y no de estar en la calle.
La gente acabó el trabajo,
de sus oficinas sale;
van en busca de ser libres,
del placer o de quien sabe.
De repente se oye un golpe.
Dos coches. Hubo un alcance.
Ya vino la Policía,
no llega al río la sangre.
Puede ser fueran dormidos,
pero la cosa no es grave;
cosa de chapa, que dicen,
se repara y adelante.
El músico callejero
ha detenido un instante
su melodía, mas sigue.
y venga, ¡dale que dale!
Aquí no ha pasado nada
y si ha de pasar que pase.
La vida sigue rodando,
que aquí no se para nadie.
384
Tan sólo paró el poeta,
su pluma quedó en el aire.
Pero muy pronto su mente
le dio fin a este romance.
385
¡Qué angustias de muerte sufres,
qué mal momento se pasa,
cuando se mira de cerca
la torva faz de la Parca!
Parece que falta el aire,
semeja que todo acaba.
Ataque de ansiedad, dicen,
y en verdad que te entran ansias
de vivir aun siendo viejo,
que de morir nunca hay ganas.
¡Lástima que de tal trance
ningún mortal hay que escapa!
Que no se puede a la Muerte
engañar y su guadaña
siega la vida de toda
persona que de hembra nazca.
Porque es destino del hombre
y ninguno de él se salva.
Así, mejor, procuremos
al cumplirse tener calma.
386
Por ser verdes tus ojos
me quejo, niña.
Que de antiguo es el dicho:
Verde es mentira.
Mas los tengo yo verdes
y, si te fijas,
con mi amor no te miento.
¡Qué maravilla!
Así que por mí puedes
tenerlos lilas;
que sé que no me engañas,
pequeña mía.
387
¿Por qué te empeñas diciendo
lo que tu alma no siente?
Dices que quieres dejarme
y yo te digo que mientes.
Conozco tu corazón
y sé que te está quemando
dentro del pecho al decirme
que ya no añoras mis labios.
¡Sé sensata de una vez,
rompiendo con tus amarras!
Que no quiero que te mate
la pena con su cruel garra.
388
¿Por qué no viniste ayer?
Un rato te eché de menos.
Pero al ver que no llegabas
marché a regar otros huertos.
Pues jardines hay floridos
que requieren jardinero.
¿No quieres que riegue el tuyo?
¡Otro encontraré más bello!
Si mujeres hay a miles...
Abundan más que los versos
de un poeta enamorado,
estúpido, loco y necio.
No es desdén con que te pague
de mi cariño el desprecio.
Es que no quiero ser más
de una mujer el muñeco.
Tú lo tuviste en tus manos...
¿Es que tan caro es un beso?
Pues guárdalos para otros,
que ya por ti nada siento.
389
Pero amigo no me llames,
que al decirlo estás mintiendo;
y ya, por mucho que finjas,
te juro que no te creo.
390
¿Por qué no puedo quererte
si es el alma quien lo pide?
Ofrecerte puedo poco,
pero sé que tú no exiges
más que un cariño sincero.
Y eso sí puedo decirte,
niña del pelo cobrizo,
que mi corazón no finge.
¡Si pudiese en tu mirada
clavar yo mis ojos verdes
seguro que sentirías
lo que ahora mismo no sientes!
Y es que mi mirada, niña,
te aseguro que no miente;
quiero volar a tu tierra
y entre mis brazos tenerte.
Un sueño, por loco sea,
deja que tenga esta noche;
son horas de estar dormido,
pero el alma se me encoge
al pensar que me despierte
y a mi lado no te arropes.
391
Que no te sienta a mi lado...
¡Tengo unos celos feroces
del hombre de quien me hablaste,
de aquél que tus besos goza!
No quiero pensar en ello,
pues siento una envidia loca
de que te estreche en sus brazos,
de que te quite la ropa
para acariciar tu cuerpo,
de que escuches su voz ronca.
Tarde llego a conocerte,
quizás porque ya soy viejo.
Ése es siempre mi Destino:
Llegar tarde o a destiempo.
¡Si no pasaran los años,
si yo tuviese dinero
para poder ir a verte
y decirte lo que siento..!
Avanza la madrugada
y aquí me encuentra, escribiendo
cuanto quisiera decirte
cara a cara y no de lejos.
392
¿Que por qué me has camelado?
No lo sé, pero en mis versos
hay algo que te lo dice.
¡Ten tus oídos atentos!
393
¿Por qué me miras sin verme,
por qué sin verme me miras?
Ojos sin luz, apagados
en una noche infinita.
No puedo hacerme a la idea
de que si me miras, niña,
no se refleje mi imagen
en esas muertas pupilas.
¡Ay, Dios, y qué verá un ciego!
¿En qué piensa, en qué cavila?
¿Cómo supone que es todo,
cómo imagina la vida?
Sumida en tiniebla eterna
la ciega vende las tiras.
- ¡Buena suerte! -. Dice a todos,
regalando una sonrisa.
Niña de los ojos ciegos,
niña hermosa cuya vista
se perdió en el infinito,
Dios te tiene por Su amiga.
Llevando esas credenciales
serás muy bien recibida
cuando ante sus puertas llegues.
¡Verás qué bien te cobija!
394
¿Por qué me caerá tan mal
el señor Antonio Gala?
Escribir, es que lo borda.
Pero no aguanto su cara.
Será su estilo indolente,
ya se conoce su fama,
que éste la tiene de sobra
y además carda la lana.
Mas eso a mí no me importa
mientras no me dé la lata,
cada cual hace su avío
como mejor tenga en gana.
Que mientras no me salpique,
y no creo que tal haga,
si le gustan los efebos
puede amar a quien le plazca.
Mas tiene tal empalago,
tan meliflua es su palabra,
que me revuelve las tripas
el escuchar sus hazañas.
Y cuando enseña el bastón,
con ese mango de plata,
al verle tan prepotente
de vomitar me entran ganas.
395
En fin, se apaga la tele
y aquí no ha pasado nada.
Sólo que por dos paridas
se lleva una pasta gansa.
La noche me invita al sueño,
avanza la madrugada,
cavilo que es el instante
de meterme ya en la cama.
Mañana será otro día
y con las luces del alba
veré las cosas distintas,
que con la luz todo cambia.
396
¿Por qué amanece el día con tus besos
y acaba peleando como niños?
¿Por qué se trueca en rabia tan profunda
profundo como es nuestro cariño?
Los dos ya lo sabemos a fe cierta.
Al alba lo ilumina luz de día.
La noche lo ennegrece entre sus sombras.
¿Cuándo vas a venir por fin y a ser ya mía?
Para poder amarte a todas horas,
para tenerte cerca en todo instante,
para abrasarme en el fuego de tu boca
como nunca, mi amor, lo hiciera antes.
Para poder vivir toda tu vida,
saborear la miel de tus encantos...
¡Ay, niña que te enfadas por la noche!
¿Por qué habré de quererte yo así tanto?
397
Por no saber qué hacer, escribo en verso.
Intento así contar mis experiencias.
Podría en prosa hacerlo; pero pienso
que quedan más hermosas, con más ciencia.
Gestar una novela es diferente.
Tan sólo es elegir los personajes
de aquellos que se ven entre las gentes,
vistiéndolo al azar con cualquier traje.
Rodeas su figura a tu capricho
con otras que les muevan a su impulso,
un par de relamidos muy redichos
y dejas que la acción siga su curso.
Contar la misma historia en cinco estrofas
sin duda es más difícil; mas, no obstante,
se puede conseguir de alguna forma
poniéndole interés e ingenio y arte.
Así matas el tiempo que te sobra,
lo pasas sin pensar en otras penas;
llegada de comer es ya la hora,
en algo he de pensar hasta la cena.
398
399
Por la Cuesta de la Vega
bajan los dos caballeros
a lomos de sus corceles,
tan veloces como el viento.
Van en busca de la amada
del hermano más pequeño,
pues a los dos les unía
tal fraternal parentesco.
Llegó el joven a su reja
y vio a la dueña gimiendo.
- ¿Qué ha ocurrido? ¡Pronto, dime! - La ha raptado un sarraceno. –
Al oír tales palabras,
el corazón le dio un vuelco;
de un brinco subió al caballo,
ardiendo de furia y celos.
En busca fue de sus armas,
marchando al hogar paterno
y, enterado ya el hermano,
ya se lo encontró dispuesto.
- No vengas, que habrá peligro,
que a no dudar moriremos
y no es cabal que un anciano
se quede sin tener nietos.
400
Desmonta y espera el alba.
Si para entonces no he vuelto
decide tú lo que quieras,
porque es seguro que he muerto. -.
- Si hay que morir, ¡venga pronto
la Muerte en forma de hierro!
Pero tú sólo no sales,
no exijas me quede quieto. -.
Y por la cuesta cabalgan
juntos los dos, serio el ceño,
con las lanzas en sus manos,
cubriendo el sudor sus cuerpos.
Ya se divisan las luces
que alumbran el campamento
donde dormitan los moros,
ya llegan y embisten prestos.
Al primer moro atraviesan
con premura, que aún despiertos
no se encuentran sus rivales
pues duermen el primer sueño.
A otros más también dan muerte.
Mas listos los agarenos,
pronto se ven rodeados
y acaban rodando al suelo.
401
- ¡Te lo dije! ¡En mala hora
te acepté por compañero!
¿Qué será de nuestro padre
al saber que somos muertos? -.
- Pues que nacimos de un vientre
es justo que así acabemos.
Con las armas en la mano,
los dos juntos combatiendo. -.
Así se acaba la historia
de dos nobles madrileños.
En Magerit lloró un hombre,
que lamentó el ser ya viejo.
Porque si joven él fuera
hubiese muerto con ellos.
Sus lágrimas son de orgullo,
no porque no será abuelo.
402
¡Por Dios, qué mañana loca!
¡No he parado ni un momento!
Después dicen que estoy gordo...
¡Pues voy a quedarme seco!
Luego me dará un infarto,
aunque el corazón bien tengo;
mas con todas estas prisas
lo mismo me da y me muero.
Si es que no puedo ya tanto
correr, ¡caray!, que soy viejo
aunque el alma tenga joven;
pero mayor tengo el cuerpo.
Dicen que pesan los kilos;
mas también tienen su peso
los años, aunque no crean.
¡Si lo sabré yo de cierto!
Que la cosa no me sube
como subía hace tiempo;
y si me sube, se baja
quedándome a medias luego.
403
Mas mientras tenga talante
para pegarme un garbeo,
las calles oirán mi canto:
- ¡Ha llegado el cuponero! -.
Y a todos hago felices
diciendo que llevo el premio,
aunque pueden contentarse
si es que les doy el reintegro.
Todas las mocitas guapas
me miran con embeleso;
mas pensando en los millones,
no por ser un Robert Redford.
Yo les ofrezco la suerte
y además les cuento versos.
¡Ay, madre, si fuese joven
incluso les diese un beso!
Ya va cayendo la tarde,
la venta ya va cediendo.
404
Mañana será otro día
y habrá que luchar de nuevo.
Porque mientras lata joven
el corazón en mi pecho
por la calle iré cantando:
- ¡Cupones, cupones vendo! -.
Y el día que a mí me entierren
que lleven al cementerio
la foto que me sacaron
con los cupones al cuello.
405
Podrás pensar, sin duda, lo que quieras;
me importa más bien poco lo que pienses.
No pienso hacerme el loco, fui culpable;
merezco tu silencio y tus desdenes.
Jugar quise al amor y tuve un fallo:
Quien juega por ganar debe hacer trampas.
No quise ese vil truco usar contigo,
ninguna carta oculta hubo en mi manga.
El mundo es una bola, dijo Bécquer,
y rueda como tal; así es su verso.
No tengo yo la culpa si en sus vueltas
chocó contra tu amor puro y sincero.
No culpes mi actitud para con otras,
yo voy con la nobleza por delante.
Si mal pago le dieron a mi entrega
es justo, hasta algún punto, que mal pague.
Dejemos el rencor, vuelve a mi lado;
sigamos la locura encantadora.
Mas libre de hacer eres tus deseos:
¡Cavila fríamente y no seas loca!
406
Podrán mi voz callar, mas no mi verso.
Cual hombre, tengo horror a la desgracia.
Son débiles mis carnes terrenales,
mas tengo de valor repleta el alma.
Traiciones, mala suerte... Eso son cosas
tan propias del vivir, son tan humanas
y arañan con furor nuestra existencia
que vale más la pena el ignorarlas.
Podrán, ya tengo dicho, darme muerte;
quitarme de mi boca la palabra,
borrar todo mi escrito e ignorarme.
Mas miedo no me inspira su venganza,
Pues nadie es inmortal y llega un día
que a todos, al final, la muerte alcanza.
El Juicio del Señor es el que importa.
El resto es ilusión, sólo alharacas.
407
Perdido he la amistad, salva he la honra.
Me duele y me aniquila el desconsuelo.
¿Mentiste? No es verdad, no hiciste nada;
tan sólo resguardarte en el silencio.
Eres libre de hacer, lo tengo claro;
de elegir tu lugar y tu momento.
Me diste tu lealtad en aquel día;
no puedo reprocharte, mas me quejo.
A broma tomé siempre tus palabras,
seguí cuando me plugo tus consejos;
pensé que eras mi hermano y, con cariño,
te puse como apodo “bucanero”.
Respeto tu actitud, eso haré siempre.
Mas hiere el corazón estar ajeno
a, en tanto te tenía por amigo,
que hacías en su hogar lucir tu estro.
Repito, no me importa lo que hagas.
Muy dueño, libertad tienes de hacerlo.
Mas piensa bien si es noble el no advertirlo.
Opino. Y mi razón me la reservo...
408
Pensar y vivir: Ésa es mi empresa.
Desempolvar aquellos años tan febriles,
pasando a nuevos medios con esfuerzo
las inquietudes de mis años juveniles.
Cada poema de antaño que descubro
hace indagar en mi alma su recuerdo.
Leo los nombres, comprendo circunstancias,
mas ignoro por qué escribiera aquellos versos.
Nada me dicen aquellas musas vagas
que, al parecer, hicieron en su día tanto daño.
¿Qué ocurriría al cabo con sus vidas?
Aquellas niñas pasan ya de los cincuenta años.
Habrán tenido hijos, tendrán nietos.
Aquellas suaves carnes temblorosas
que en su día excitaran mis pasiones
hoy estarán ajadas, viejas, rotas.
Y me miro al espejo y me contemplo.
¿Dónde estará mi rubia cabellera?
El cuerpo joven se ha convertido en viejo.
Hoy las canas adornan mi cabeza.
Ahora en blancos mechones se ha tornado
aquella barba castaña que lucía.
409
Pero sigue naciendo como entonces
de mi alma febril la Poesía.
Y pasarán los años como entonces,
llegándose el final de mis vivencias.
Pero las obras a que un día diera vida
darán imagen fiel de mi existencia.
Tuve tres hijos, planté bastante más que un árbol.
Amé con gran pasión. Me sentí vivo.
Y, para dar constancia de que estuve,
di a la luz, con esfuerzo, varios libros.
410
Que sean ignorados, ya no importa.
También han de morir mis descendientes,
pero las letras que supe unir un día
con dura forja, siempre estarán presentes.
Confieso que he vivido y cometido errores.
En mucha gente dejé buena memoria.
Otros me odiaron, sin duda, por mis actos.
Mas entre amor y odio supe grabar mi historia.
Que sea interesante, ya lo dudo.
Todo depende del modo que se lea.
Habrá quien me recuerde con cariño
y muchos que no sepan ni quién era.
El caso es dejar huella de tu paso
por este mundo amargo y sus penumbras.
Yo reconozco que la dejé muy honda.
Lo demás, de verdad, no me preocupa.
No supe construir nada tangible
que el paso de los siglos lo respete.
Pero supe escribir unas palabras
que, peor o mejor, quedarán siempre.
Y aunque un día se suma en el olvido
la obra que escribí, igual que otras
de autores que ahora yacen en la nada,
yo la hice con fe... ¡Que es lo que importa!
411
Soñar en la vejez con el triunfo
es como al olmo irle a pedir peras.
Ya pasaron los años de los sueños,
de la gran ilusión, de las quimeras.
Y no obstante, prosigo en el empeño
de lograr resurgir de las tinieblas.
No resigno mi orgullo de ser alguien,
de dejar en la Historia alguna huella.
Cuantos más años cumplo más me afano,
brotando sin querer de mi cabeza
una serie de rimas que se olvidan,
pero más tarde vuelven otras nuevas.
Escribo por amor, por simpatía,
por la causa que antes se aparezca.
No dirijo ya versos a la Luna;
por supuesto, no quiero hablar de guerra.
Y es que los años semejan ese lastre
que te impide volar a las esferas,
aquellas de los años juveniles.
Obligan a tener los pies en tierra.
Y no me siento viejo en absoluto.
A pesar de estar cercano a los sesenta
sigo tan infantil como a los veinte años;
si me apuran, aún más que entonces fuera.
412
Debo recomponer mis pensamientos,
madurar una a una mis ideas.
Saber por qué nací, por qué estoy vivo,
cuando tengo amistades que están muertas.
No sé si llegaré nunca a saberlo.
Tampoco es que me cause gran problema
vivir sin conocer cuál es la causa:
Solamente el vivir, vale la pena.
Sentir que hemos amado tantas veces;
recordar el vigor, aquella fuerza
que impulsaba a correr mil aventuras;
de alguna salías bien, de otras por piernas.
Recordar el pasado deslumbrante,
ver oscuro el futuro que me espera.
¡No importa! Llevo luz en mi frente,
una luz que ilumina las tinieblas.
Y cuando llegue el día señalado,
cuando llegue por fin la hora postrera,
quiero decirle a la vida que he vivido.
¡Y que venga después lo que Dios quiera!
Así que decidido ya lo tengo:
Escribiré siempre que me apetezca,
mas ¿soñar en la vejez con el triunfo?
Aplicaré el refrán: A la vejez... viruelas.
413
414
Libros del ser que siempre he sido...
Libros del ser que aún no conozco...
Historia de momentos que se han ido,
de lúgubres acentos y de gozos
que el alma abandonaron, de suspiros,
de cantos de tristeza, de alborozo,
de sangre de mi vida, de mí mismo,
de sueños de un mañana que es ignoto...
Libros... que yo he leído.
Libros que me dejasteis rota el alma,
que prestasteis quietud al ansia mía,
que rompisteis mis sueños y mi calma,
que el insomnio trajisteis... ¡Qué agonía
sentí, cuando en el parto, mi esperanza
quedó pendiente siempre de la rima
del amor que se fue, del que llegaba,
de un torpe sonreír con la caricia
de una mirada falsa!
Libros, en fin, que yo he soñado alegres
pero mi torpe pluma parió tristes...:
¡Al mundo apareced, para que siempre
dejéis en las esferas vuestra esfinge!
Misterio en los caminos que, de un leve
pisar, fueron hollados... ¡Descubrirme
al mundo de los sueños! ¡Que la muerte
no borre mi memoria! ¡Que mi estirpe
tenga mi luz de frente.
415
¿Qué mejor poesía habrá que el beso
que tus labios divinos atesoran
como el oro que guarda en sus entrañas
la arena de los ríos, codiciosa?
¿Qué mejor poesía habrá en los libros
de los vates que sueñan con la Gloria
que una sola mirada de esas tuyas,
que iluminan la más tupida sombra?
¿Qué mejor poesía habrá que el verso
que he escrito para ti, los dos a solas,
con la pluma fecunda de mis labios
sobre el papiro virgen de tu boca?
416
En tus ojos traviesos
se esconde un duende,
un mágico misterio,
un cascabel alegre...
¡Quién pudiera su risa mirar de cerca,
sentirse transportado
hacia otra esfera
donde poder besarte..!
¡Ay, quién pudiera
robarte una mirada,
niña querida!
¡Ay, quién pudiera
perder el alma
por tu sonrisa!
En tus ojos traviesos se esconde un duende...
¡Quién pudiera en su cueva dormir por siempre...!
417
Allí en la torre, juntos, se me perdió la mente
pensando en mil quimeras, sobre el río.
De pronto, preguntaste, un poco inquieta:
"- ¿Qué te sucede, qué piensas, amor mío?"
Y yo te dije": - En nada, no te inquietes,
pero, ya ves...,¡en nada y me sonrío!
Siento el alma reír y el labio alegre,
pero no sé el motivo..."
Después, tú me besaste suavemente,
me miraste anhelante, con cariño,
y yo, que no entendía aquella risa,
lo comprendí ya todo y di un suspiro...
418
En estas horas tristes que se cierra
el diario del Sol, para otra página
volver a concebir cuando amanezca
tras la noche pasada,
a solas en el cuarto donde siempre
mi cabeza engendró bellas quimeras,
hermoso santuario donde duermen
mis goces y mis penas,
he acertado a pintar tu imagen pura
en mi cerebro fértil retratada,
esculpiendo el cincel de mi palabra
sobre un mármol de versos tu escultura:
Los cabellos salpican blanca almohada
como espuma del mar sobre la arena,
milagrosa y mágica diadema
conque el lecho amoroso se engalana.
Y, a su amor, extendido, el lindo cuerpo
que mima con exceso su longura,
regalando, en el sueño, tu hermosura
la blancura purísima del lienzo.
¡Qué pena que el poeta que la estatua
en su mente forjó, no diera vida,
en el fuego candente de su fragua,
a la imagen despierta, no dormida..!
419
De los altos cipreses a los pies,
en un triste paraje, de hojarasca
cubierta por un manto, habrá una tumba
sin más cruz que la sombra de las ramas...
Y un sencillo epitafio habrá en el cielo,
escrito en caracteres de desgracia:
"He pasado, buscando, por la vida,
no encontrando jamás lo que buscaba..."
420
Será como el que cierra una novela,
dejándola olvidada en un rincón...
Las hojas, con los años, se harán polvo
y, después, sobre todo... estará Dios.
421
Son espejo tus ojos de los míos
mientras tu boca con pasión me besa.
¡Quién pudiera morirse contemplando
esa obra maestra..!
Que el mejor cuadro que exista en los museos,
la pintura más cara, la más bella,
no puede compararse con tus ojos
cuando sueltan estrellas...
¡Quién pudiera dormirse dulcemente,
arrullado por tu mirada intensa
hasta la eternidad y despertarme
cuando tus labios sienta..!
422
¿Cómo será tu cuarto?
A veces pienso
que sería muy grato
ser Diablo Cojuelo:
Arrimarme, volando,
y levantar tu techo,
observarte dormida
e indagar en tus sueños...
¿Duermes sola o, acaso,
al lado de una hermana?
¿Es de madera o hierro
tu dulce cama..?
¡Ay, qué envidia la tengo!
Ella te acoge
sin que tú la regañes
como me regañaste anoche...
Tal vez tengas muñecos
de aquellos de peluche;
quizás les cuentes cuentos
sin que te escuchen.
O, acaso, des un beso
sobre sus gordos labios,
en tanto que los míos
suspiran llanto...
Quizás tengas un libro
de versos en la almohada,
que dejaste, soñando
con mis palabras...
Quizás tengas un...¡Vano
deseo de mi mente!
423
¡Si no podré ver nunca
lo que te envuelve!
424
Podré tenerte, sí,
pero el misterio
de tu casa y tus muebles,
ése..., me está vedado.
¡Y lo estará por siempre!
425
Cuando la muerte borre
de la mente los cálidos recuerdos,
aún entonces, que no seremos nada,
aún entonces...¡te seguiré queriendo!
Y perdido en la tierra gris y húmeda
como un grano de arena en el sendero,
aún entonces que no hablará mi boca,
mil plegarias de amor dirán mis versos...
426
En mi lecho hay un hueco
triste y vacío.
No lo rellena nadie.
¿Por qué te has ido?
¡Bien me lo dijo el alma
tras de aquel beso!
No volvería a verte...
¡Todo fue un sueño!
Todo en mi vida roto,
todo sin norte.
Deja que, en mi amargura,
al menos, llore.
No lloro lo perdido,
con ser tan grande.
Lloro porque fui un niño
y fui cobarde.
No supe retenerte,
siendo tan mía.
No sirvieron de nada
mis mil caricias.
Pudieron más los celos
y los engaños
de aquellos que quisieron
hacernos daño.
427
En mi lecho hay un hueco
triste y vacío.
Y lo estará por siempre...
¡Por siempre frío!
428
Vuelva de tu seno a renacer
el sentimiento abismado en las tinieblas.
Vuelva a tus miembros el vigor
que perdieron por culpa de una estrella.
Vuelva a tu cara la sonrisa,
baile en tu rostro gentil mueca,
brote la voz de tu garganta
de nuevo, con más fuerza.
Vuelva tu loco pensamiento
a sosegarse en una sola idea.
Vuelve de nuevo a ser tú mismo...
Vuelve a vivir... ¡pero sin ella!
429
He jurado que mil poemas llegaría
a escribirte cantando nuestro amor.
Mira bien, que sólo voy por ocho
y me da que no estoy por la labor.
Así, engañando al tiempo con el tiempo,
de tu vida engañaré al reloj.
Porque si tú me faltaras, vida mía,
faltaría en mi vida lo mejor.
Ríe alegre, que hoy detengo el verso.
En silencio se queda el trovador.
Que se muera por mí la Poesía.
Prefiero, junto a ti, vivir los dos.
Jugar con tus cabellos entre risas.
Adornarlos, ponerles una flor.
Un manantial de besos en tu boca,
para saciar mi sed con su frescor.
¿Pero qué piensas, en irte para siempre?
No te lo crees ni harta de licor.
Tú te quedas conmigo, prenda amada,
aunque tenga que vérmelas con Dios.
430
En esta noche oscura y más para mi alma
a ti me agarro como si a un clavo ardiente fuera.
Me encuentro solo, perdida la esperanza
de una vida normal, como cualquiera lleva.
No sé si fui tan malo en el pasado
como este presente cruel se me presenta.
Sólo sé que di todo y por un vaso
que de más me bebí hoy me reniegan.
Tan sólo en ti confío y a ti apelo.
No me niegues el consolar mis penas.
Tal vez pude hacer daño a otras personas,
pero a ti no te lo haría aunque quisiera.
En unas horas vendrá de nuevo el alba.
En la calle duermen su borrachera
dos muchachos, como lo fui yo entonces.
Dormirán quizá hasta que amanezca.
Saldrán de su sopor e irán contentos.
Yo no sé quizás lo que me espera.
He roto las amarras que me ataban
a un pasado que mi alma tenía presa.
¿Habrá un amanecer nuevo y nuevos sueños?
Puede haberlo si tú te encuentras cerca.
En tus manos tú tienes mi esperanza.
El alivio, en tus besos, de mis penas.
431
Es que llegaste a tiempo, ¡vive Cristo!
Es como si algo en tu interior te lo dijera.
Como si hubiesen marcado tu objetivo,
cual si te hubieran dicho cuál era tu meta.
En ti confío, mas no te pido nada
pues tu deber te tiene prisionera
de un compromiso adquirido hace ya tiempo.
Sería mucho pedir que lo rompieras.
432
Pero quiero que sepas, amor mío,
una verdad que llevo en mi alma envuelta:
Yo lo di todo sin pedir a cambio nada
y sería muy justo que ahora lo exigiera.
No me refiero a ti, hablo de otros.
Que tú nada me debes y aún si lo debieras
perdonarte sabría, como a ellos
les perdona mi amor, aunque no quiera.
Ya ves que soy un tonto e ignorante,
ingenuo, mentecato o lo que sea.
Me traicionan y con amor les pago.
No les guardo rencor, aunque lo creas.
Que además de falaz, también soy noble.
Tal vez por eso, acaso me merezca
una poca de dicha entre tus brazos,
aunque luego resulte una quimera.
Ya viene amaneciendo, ya un borracho
ha rodado del banco hasta la acera.
No le despierta ni el sol que ya le alumbra.
¡Ojalá me despierte a mí tu estrella!
433
Al alba iré a buscarte, vida mía,
pero no temas que vaya somnoliento
que al tiempo que comienza un nuevo día
comenzaré una vida bien despierto.
Al alba te veré, quizá entre niebla
difusa tu figura esplendorosa.
¡Qué pena que no encuentre nada abierto
para poder ofrecerte algunas rosas!
Rosas rojas de amor, cual es mi sangre.
Rosas rojas de amor como un presente
que te ofrece un corazón ilusionado,
un regalo de un corazón ardiente.
Pero sé ya muy bien que no precisas
que te regale nada ni adornarte.
Te conformas con el brillo de mis ojos
cuando puedan por fin lograr mirarte.
Puedes estar muy tranquila, vida mía,
que esa imagen con la que mi alma sueña
la tengo bien grabada ya en mi mente,
que tu risa me ha dado bien tus señas.
Y así, después de un beso, muy despacio
hacia el nido de amor nos marcharemos.
Quisieran nuestros pies volar deprisa,
pero sabremos sofocar nuestros anhelos.
434
Que el tiempo corre raudo mas, no obstante,
tiempo tendremos de sobra para amarnos.
Mejor será el reloj de nuestras vidas
por unos días detenerlo, hasta pararlo.
Así no sentirás pasar las horas
ni pensarás jamás en la partida.
Que aunque tengas que irte, ya en mi alma
tu presencia ya siempre queda inscrita.
435
Y en el momento amargo en que te vayas,
cuando el tren ya camine por la vía,
mi mente estará haciendo mil planes
preparando febril la nueva cita.
Porque nadie podrá ya separarnos
aunque aleguen legítimas razones.
No se separan nunca, si se quieren
de verdad, con amor, dos corazones.
Y aunque hubiera mil leguas de distancia,
aunque hubiera un Océano de por medio,
sabré yo sortearlos afanoso
para a tu dulce afán poner remedio.
Al alba iré a buscarte, vida mía.
Y ese alba se encuentra ya cercano.
Mas, ¡qué eternos los días se me hacen!
¡Cuán amarga la espera de encontrarnos!
436
Estabas a mi lado reclinada,
acariciando mi rostro tus cabellos.
La chispa de la Musa brotó entonces
y, feliz, para ti, escribí un cuento:
"Érase una vez una patrona
que alegre patroneaba su velero.
Felicidad decía que buscaba,
surcando en su bajel el mundo entero.
Mil mares ya se había recorrido,
conocía de sobra los océanos,
mas en ningún puerto recalaba,
siempre seguía navegando.
Su vida transcurría en armonía.
Alegre siempre, su risa era armoniosa.
A todo el que la oía contagiaba.
Y es que reía feliz, por cualquier cosa.
Mas su sonrisa alegre no era franca.
En su interior, el alma no reía.
Ella buscaba con ardor un algo
y así pasaba las noches y los días.
El ancla de su nave nunca quiso
fondear en ningún sitio diferente
a aquél en el cuál se había criado,
en medio de su entorno y de sus gentes.
437
Pero un día feliz, retomó el rumbo,
hinchiéndose sus velas de aire nuevo.
Dejándose ya de recorrer el mundo,
directa encaminóse a un nuevo puerto.
Y allí clavó sus anclas, presurosa,
oyendo que del muelle le llamaba
una voz cariñosa, virilmente,
una voz que su alma enamoraba.
438
Romances
Bajó a tierra y se entregó en los brazos
del poeta, que le escribió mil versos.
Así juntos vivieron una vida,
una vida feliz llena de ensueño.
Y el barco envejeció. Nunca sus velas,
arriadas, bebieron otros vientos.
Las olas le agitaban suavemente,
pero el prefirió quedarse quieto."
Página
439
¿Te ha gustado la historia, amada mía?
Pues te juro que es cierta y verdadera.
Comenzó en una tarde de verano
y ya siempre ha de durar la vida entera.
439
Romances
Hoy me siento de nuevo satisfecho
porque tu voz he escuchado cariñosa.
Me has despertado al alba, siempre al alba,
haciendo la mañana más hermosa.
Alegre me he alzado de la cama,
la niebla he contemplado, vaporosa,
alzarse de las calles, dando paso
al alba, siempre al alba, tan preciosa.
Porque al alba un día fui a buscarte,
¿recuerdas todavía? y, temerosa,
hasta mí te acercaste, sonriendo:
- Soy yo.-. Me musitaste, temblorosa.
Y en el alba ya siempre he de esperarte,
aunque vengas de noche, entre las sombras,
porque a mí siempre el alba me parece
cuando logro, feliz, besar tu boca.
Que aunque sea de noche, tarde o día,
jamás en el reloj miro la hora.
Para mí siempre es alba cuando pienso
en ti, en tu belleza, en tu persona.
Página
440
Muy pronto ya he de verte y aún, de nuevo,
soñaré que es el alba y ansia loca
dominará mis miembros y, anhelante,
despojaré tu cuerpo de sus ropas.
440
Romances
Página
441
Tardas mucho en venir, no me atormentes,
procura que esta espera sea muy corta.
Al alba iré a buscarte nuevamente,
o a la hora que sea, ¡no me importa!
441
Romances
- ¡Hasta siempre! -. Me dices.
¡No sabía
que siempre significa también nunca!
Me admira cómo sabes
despedirte
de manera tan suave pero brusca.
¡Tenías que escribir un diccionario
en donde a un gran amor le llames muerte
y al desdén alegría!
Página
442
Leyéndolo en sus hojas
se sabría
por qué tuvo mi amor tan triste suerte...
442
Romances
A la Luna miraba suplicante,
sabiendo que sus rayos te besaban.
¡Qué envidia tan feroz sentí en el alma
sabiendo que la Luna era tu amante!
Cual paladín y audaz guerrero andante
subiendo a cortejar a la ventana,
por una musical y blanca escala
un rayo de la Luna subía a amarte.
¡Quién fuera aquel valiente caballero
de lanza puntiaguda y gran montante,
jinete en un corcel de pelo negro
Página
443
que, dejando la guerra por el arte,
trocaba por el arpa su cruel hierro,
entonando en la noche sus romances..!
443
Romances
¿Es verdad que se marcha de la vida,
en furtiva cadencia de las horas,
el ímpetu y la audacia a los latidos
de esta máquina sorda..?
Sólo sé que en el pecho ya no suena
la música de antaño, misteriosa,
sino un torpe tictac que, repetido,
parece que jamás se agota.
Página
444
Un sonido tras otro; luego, ¿nada?
Cuando acabe la música monótona,
¿quedamos en silencio o sólo hay ruido
allá en la negra sombra..?
444
Romances
No quiero que me envuelvan en sudarios
de lino o de algodón
ni dormir en un lecho de madera,
como en una prisión.
No quiero bellas flores en la fosa
ni engalanado crespón;
sólo quiero un rincón triste
en dónde dormir en Dios:
Página
445
Ni lauras ni bagatelas,
ni llanto ni maldición...
De epitafio, las estrellas;
de cruz, la Luna y el Sol...
445
Romances
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Está todo callado, todo duerme,
¡pero cuánta pasión la noche encierra!
Caminando inseguro, dando saltos,
se retira el errante calavera,
silbando entre los dientes unos aires,
hablando a las farolas y a las verjas.
Un sereno en el fondo... Un maleante
que camina al acecho de su presa...
Un golfillo durmiendo al buen seguro
que el portal de una mansión le presta...
Obreros que madrugan o que vuelven
rendidos del ardor de la faena...
Un loco que suspira en una esquina...
Y escribiendo en la noche, hay un poeta.
Página
446
Silencio de la noche por las calles...
¿Habéis visto quizás cosa tan bella?
Bohemios caprichosos y artesanos...
Y en el cielo, luciendo, las estrellas.
446
Romances
¿Qué pensarás de mí, si es que algo piensas,
cuando leas los versos que te he escrito?
¿Que estoy loco, quizás, que fueron falsos,
que fui necio creyendo en tu cariño?
No sé qué pensarás, mas si supieras
que estas necias palabras son el hilo
que me sigue enlazando a la existencia,
tal vez no te reirías al decirlos.
Es humilde corona que te ofrezco,
desprovista de luces y de brillo,
pero mira que son toda una vida...
¡No te rías, por Dios! Dales asilo
en tu pecho de nieve y, cuando un día
te enteres de que he muerto, yo te pido
que los des a la luz. Aquí los tienes:
Son la sangre y el llanto que he vertido
en noches de dolor y días de angustia,
de verme otra vez solo, sin amigos.
Son la dicha y la aurora del romance
que duró poco tiempo. En ellos digo
las ansias de tenerte, mi respeto,
mi ilusión que hoy se apaga como un cirio.
Página
447
Son reproches, tal vez, que dije un día
al ver que con tu amor me habías mentido.
447
Romances
Página
448
Es, en fin, hablando sin ambages,
el resumen de cuánto te he querido.
448
Romances
Primer dolor de celos en el pecho,
infantil ilusión más que cariño....
¡Qué lejano a mi mente se presenta
envuelto entre la seda del olvido!
Se marchó porque quiso que así fuese,
de mi vida bohemia, el cruel Destino...
Hoy que lejos lo veo, reconozco
que el dolor de aquel día fue más vivo.
Página
449
¡Ah, ingrata desazón que quema el alma,
te llevaste mi vida y mis gemidos,
el vivir de aquel hombre que se hacía,
el vivir, solamente, de aquel niño..!
449
Romances
Me dices que es mundana
y caprichosa,
que se mueve al compás de una quimera,
que su risa engañosa
es altanera,
que el orgullo en sus ojos se desborda.
Página
450
Me dices que... ¡Lo sé!
Mas, ¿qué me importa?
Que ser vana y voluble es poca cosa;
pero, en cambio, su faz,
aun embustera...
¡es tan hermosa!
450
Romances
Tú, que allá te sepultas en la sombra
del romántico sueño,
escúchame:
No quieras del desdén hacer un verso
y ámame!
Si en el siglo pasado fue gran gala
por penas del amor
languidecer,
¡no te quieras hacer reina de un drama
de cartel!
Página
451
Que si el tiempo pasó llevando el fasto
de las cortes de antaño
y su placer,
hoy que, juntos, vivimos otra vida...
¡despiértate!
451
Romances
Página
452
¿Tienes corazón o es sólo
un reloj lo que bate entre tus senos?
¡Si pudiesen mis ojos traspasar
el velo de tus ropas y saberlo..!
452
Romances
Fantasmas que agitasteis mi vivir
con sus tristes suspiros,
envueltos en sudarios veleidosos...
¡idos!
Quimeras engendradas por mi mente
en su loco camino
en noches de inquietantes pesadillas...
¡idos!
Página
453
Dejadme que de nuevo me sumerja
en la vida del lance y de los vinos,
dejadme que me encierre en la amplia celda
del olvido.
453
Romances
Gigantes que besáis a las alturas
con copas de esmeraldas soñadoras,
vosotros que sabéis desde lo eterno...
¡Dejad que me recubra vuestra sombra!
Hervidero de aves que trináis
en la verde maraña de las hojas,
no ceséis en el canto... ¡Concededle
al espíritu muerto fatal honra!
Florecillas alegres que lucís
en el suelo potente vuestra gloria,
no perdáis vuestras galas, ¡por favor!,
para un día alegrar mi triste fosa...
Página
454
Nubes grises que el Sol habéis cubierto,
no abracéis a sus rayos, amorosas...
¡Dejad que, cuando al polvo por fin vuelva,
sienta el fuego de Dios sobre mi boca..!
454
Romances
Envarado su cuerpo contra el mármol,
el temblor se adueñaba de sus miembros;
su pecho se agitaba locamente
y brillaba en sus ojos el deseo.
Mis labios le ofrecían, peligrosos,
el placer y el dolor del primer beso,
sofocaba mi mente aquella brisa
que surgía impaciente de su pecho.
Pero cuando los labios se acercaron,
en el loco sopor perdido el seso,
reflejóse una lágrima en sus ojos
que se abrieron de espanto en el momento.
¡Yo no quise besarla! ¿Por qué entonces
me pedían sus labios el aliento?
¡Ilusión de saber qué se sentía
en el vivo contacto de dos fuegos..!
Página
455
¡Quiso hacer una prueba del amor
con quien en tantos amores había muerto!
Quiso hacer una prueba del amor...
¡Con el peor maestro..!
455
Romances
Renace de nuevo al mundo,
genio hundido en las tinieblas.
Conciba tu mente alegre
homenaje a su belleza.
Sal de la bruma tupida
a la luz que le rodea
y de esa fuente tan clara
tus labios sedientos beban.
Y si después te abandona,
tañe tu lira siniestra
y, a su recuerdo, mil versos
tu mente dolida teja.
Página
456
¡Mil mariposas de plata!
¡Mil caras y rojas gemas!
¡Mil suspiros de tu pecho!
¡Mil átomos de tu fuerza!
456
Romances
Pensar y sentir que vivo,
que muchos años pasaron,
que algunos de mis amigos
al sepulcro ya han bajado...
Compañeros de aventuras,
de juergas y borracheras,
yacen ya en la sepultura
y allí en silencio me esperan
Para que pague sus copas
como las pagara en vida,
para que gaste en sus locas
juergas sin fin mi alcancía.
Si retornase a aquel tiempo
de fijo no me gastaba
ni un real, tendría más tiento,
la cabeza más sentada.
Mas cuando se es mozo y joven
457
no se piensan esas cosas,
Página
sólo nos importa el goce,
nunca se piensa en la fosa.
457
Romances
¡Ay, amigo que te fuiste,
bien recuerdo esos placeres!
Ahora para ti no existen,
se acabaron y no vuelven.
Igual llegará un mal día
en que me ocurra lo mismo.
¡Ojalá mis poesías
Página
458
me saquen de esos abismos!
458
Romances
Pensando en el ayer medito a veces
en qué me equivoqué. Siendo sincero,
habré de confesar que en muchas cosas.
Mas hubo en muchas más que tuve aciertos.
Preciso es que llevara un inventario,
mas sufro gran temor cuando lo pienso;
si fuera negativo no me asusta,
que fuese parco en obras sí lo temo.
Pues pude confundirme, no lo dudo,
en muchos de mis actos; mas prefiero
haberme equivocado haciendo algo,
dejarlo sin hacer me daba miedo.
Pecados son de amar los cometidos.
Mejor pecar así que de no hacerlo.
Amores que pasaron por mi vida,
llevándose mis ansias y mis sueños.
Sucesos que agitaron mis vivencias,
459
de algunos tengo aún muchos recuerdos;
Página
me es grato retornar de vez en cuando
a darles una vuelta en mi cerebro.
459
Página
460
Romances
460
Romances
¡Paso a una vida que viene!
Nadie lo puede evitar.
Dos cuerpos bellos se unieron...
¡Sabe Dios lo que saldrá!
Mas lo que salga, sin duda,
bien hermosa que será,
pues si los padres son guapos
gran hermosura tendrá.
¡Ole mi nieta bonita!
¡Qué viejo que me haces ya!
Pero al mirarte a los ojos
la baba se me caerá.
¡Ole mil veces, mi niña!
¡Ole mil veces y olá!
Tú serás lo más hermoso,
mi perla, mi obra cabal.
Pues si algo hice que valga
461
en esta vida fatal,
Página
no fueron más que mis hijos,
más lo que venga detrás.
461
Romances
¡Ole mi nieta bonita!
¡Ole con ole y olá!
Seguro que tú a tu abuelo
de lejos le vencerás.
Porque si él es poeta,
tú poetisa serás.
Tus versos tendrán la vida
que él nunca les supo dar.
O quizás, viendo sus ripios,
a escribir aprenderás.
Lo importante es que me llegues...
Página
462
¡Y pronto ya Mayo está!
462
Romances
Pasé por este sitio como todo,
querido por algunos e ignorado
del resto; cada cual iba a lo suyo.
Acaso una sonrisa y un cigarro...
Nada sé de sus vidas, ni me importa.
A nadie le preocupa que me marcho.
- Hoy estamos de jueves. -. Dijo alguno,
pensando que ya el viernes no hay trabajo.
- Para mí ni mañana tan siquiera;
yo recojo esta tarde, que ya acabo.
- ¿Para dónde te vas, para otra obra?
- No señor, que me voy al puto paro.
Que no son productivos mis quehaceres,
no vale para nada cuanto hago.
Aunque vaya a diez sitios cada día
opinan que no soy ya necesario.
¡Qué sensación más triste que se siente
463
cuando así te lo dicen! Y lo raro
Página
es que no le patees en la boca
y formes un motín, como en un barco.
463
Romances
¿Para qué, si ninguno movería
en mi ayuda siquiera ni una mano?
No merece la pena disgustarse.
Página
464
Les diré: ¡Buena suerte! Yo me abro.
464
Romances
Pasaste delante mío
y me quedé cavilando...
Me recordaste a la hermosa
a la que amara hace años.
De la que nunca me olvido,
porque es que la quise tanto
que aunque deseara hacerlo
nunca podría lograrlo.
¿Y qué será de su vida?
Algo sé, mas me hago cargo
que mejor no lo supiera
pues siento celos amargos.
Que sé que tiene un amante,
¡y siento rabia al pensarlo!,
que la besa y que la mima
como la adoré yo antaño.
Pero quiero que la vida
pase feliz a su lado.
¿Qué yo sufro? ¡No me importa,
soy varón y castellano
y, como tal, bien curtido
465
en dolores y en agravios!
Página
Los primeros se soportan,
a los otros los combato.
465
Romances
Que en mi tierra somos libres,
no sabemos ser esclavos
si no es de mirada tierna,
que entonces sí somos mansos.
Si retornara... ¡Imposible!
No vuelve ni por acaso.
Y aunque lo hiciera, no quiero:
Página
466
¡Ya se besó en otros labios!
466
Romances
Pasar la tarde sin tenerte cerca,
escuchando una música armoniosa,
pensando que tenerte entre mis brazos
es un sueño de mi cabeza loca.
Y sentir tu mirada retratándose
en mis ojos ansiosos de deseo.
Acariciar con mis manos, dulcemente,
poco a poco tu hermoso y gentil cuerpo.
Sumirme entre tus senos con sed viva,
besarlos con pasión, sentir tu aliento
bebiendo de mis labios, cariñosa,
mis suspiros, mis penas, mis lamentos.
¡Quién pudiera tenerte ahora a mi lado,
y poderte gozar como otros días!
Pero hay mucha distancia de por medio
que no puede salvar mi fantasía.
Habrá que conformarse, por lo visto.
467
Habremos de esperar ese momento
Página
en que al alba, otra vez, vuelva a buscarte,
como fui una mañana, ya hace tiempo.
467
Romances
Me parece ayer mismo y, sin embargo,
han pasado ya meses desde aquello...
Nunca vi en unos ojos tal mirada,
preñada de tan mágicos destellos.
Y sé que los destellos, nuevamente,
volverán a lucir cuando me veas.
Mientras tanto, no tentaré la suerte.
Página
468
A mi lado vendrás cuando Dios quiera.
468
Romances
Pasan las horas del día,
me va creciendo la barba,
mientras la sangre en mis venas
de circular no se cansa.
Porque el día que se pare
es cuando vendrá la Parca,
se interrumpirá ese flujo
y el cuerpo hallará la calma.
Después reinará el silencio,
o lo que sea que haya.
Porque tras morir, ¿qué existe?
Puede ser algo o ser nada.
Saber querría seguro
que otra existencia me aguarda,
la fe que tuve conservo
y en ello tengo esperanza.
Pues si se pierde la misma
no será la vida grata,
ya que sufres más que gozas
Página
469
y hay menos risas que lágrimas.
469
Romances
Pasa la tarde sin pausa,
pues no hay quien detenga el tiempo;
mi voz, callada entretanto,
permanece en el silencio.
Un intercambio ni apenas
de palabras, cuando vendo.
¡Pero es que vendo tan poco
que es esto un aburrimiento!
Estamos a veintisiete,
a finales de febrero,
y ya les queda a muy pocos
en el bolsillo dineros.
¡Hay que ver cómo me miran!
¡Mono de feria parezco
encerrado en mi garita,
mientras escribo estos versos!
Ganas me dan de marcharme,
mas debo ganarme el sueldo,
aunque apetezca mandar
a todo el mundo a paseo.
Y no es cansado el trabajo,
470
no tengo que hacer esfuerzos.
Página
mas tan soso y aburrido
que acabas dormido o tieso.
470
Romances
¡Si al menos una aventura
me animase un poco el alma..!
¡Pero qué va! Nada extraño
en este lugar me pasa.
En otros las he vivido
y aun aventuras de cama.
Pero aquello fue hace mucho,
son épocas muy lejanas.
Que en cinco años que llevo
de todo he visto y ya nada
me sucede extraordinario
y pocas cosas me extrañan.
Desde el rufián que quería
arrebatarme la “pasta”
a la mujer aguerrida,
hermosa, castiza y guapa.
A aquél le salté dos dientes,
al pegarle con la máquina.
Y piropeé a las bellas,
que buen contento les daba.
471
Ya cerca son de las siete,
Página
tengo cansada la espalda.;
las ocho llegarán pronto
471
Romances
y a descansar, cual Dios manda.
A ver si por fin me afeito
o si me dejo la barba,
que unas dicen que les gusta
y otras hay a las que espanta.
Otro cigarrillo más
que se consume y se apaga...
Comienza a llover ahora...
¡Maldita sea su estampa!
Aquí, en mi sitial sentado,
observo las vanidades
de la gente que pasea...
Cada cual marcha a su aire.
Ha cesado ya la lluvia,
se va acabando la tarde,
muy pronto todos se irán
a recogerse a sus lares.
Después, la noche y el viento
se harán dueños de las calles.
Mañana será otro día,
472
puesto que el Sol siempre sale
Página
y nada nuevo en el mundo
habrá que su luz alcance.
472
Romances
¡Vámonos, que la tarea
Página
473
se ha terminado hasta el martes!
473
Romances
Parece que las empresas
han tomado como norma
deshacerse del obrero
si éste protesta y estorba.
De mi vida cinco años,
sin echar cuenta a las horas,
le he entregado yo a la mía
y así me lo paga ahora:
¡Dándome un puesto de mierda,
donde se venden las sobras!
Y en estos tiempos de crisis
es bien poco lo que sobra.
En tanto, los gerifaltes
tienen repleta la andorga.
Ellos viven y tú mueres...
¡Bien poco es lo que les importa!
Y encima, a darles las gracias
pues que te tienen en nómina.
¡Por cuatro perras te dejas
la salud, dicha y la honra!
Bien lo escribiera Machado
474
en esas célebres coplas.
Página
Aquí el que no corre vuela.
¿Y el parado? ¡Que se joda!
474
Página
475
Romances
475
Romances
¡Paradojas de la vida..!
Una mujer que me adora,
que por mis versos suspira
y para mí es una sombra.
Pudo ser su amor un hecho
y llegar a consumarse.
Pero la suerte dio un quiebro,
se trastocó su viaje.
Ahora dice que algún día
es muy posible que venga...
Verdad puede ser que diga,
mas no me haré componendas.
Que, después, por un capricho
los planes se van al traste;
suele jugar el Destino
de esa manera, a su aire.
¡Paradojas de la vida..!
Una mujer que me adora,
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que por mis versos suspira
Página
y para mí es una sombra.
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Romances
Pudo ser su amor un hecho
y llegar a consumarse.
Pero la suerte dio un quiebro,
se trastocó su viaje.
Ahora dice que algún día
es muy posible que venga...
Verdad puede ser que diga,
mas no me haré componendas.
Que, después, por un capricho
los planes se van al traste;
suele jugar el Destino
Página
477
de esa manera, a su aire.
477
Romances
¿Para qué ya más versos escribirte
si el mejor surgirá cuando tú vengas?
Con mis labios seré capaz, incluso,
de en tu cuerpo escribir una epopeya.
Que mil rimas forjar se me hacen pocas.
Es mejor que las trace con mi lengua
en la piel de tus senos y en tu vientre.
Y no quiero seguir, que te da pena.
Pero sé que después, entre suspiros,
rogarás que me adentre, sin vergüenza,
en la selva prohibida de tu encanto,
donde tanto placer y amor se encierran.
¡Caprichosas mujeres que mohines
de disgusto fingís, cuando desean
las caricias del hombre vuestros cuerpos
con inquieta ansiedad, porque sois hembras!
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Disimulo bien falso es ése vuestro
cuando están palpitando vuestras piernas,
deseosas de ser acariciadas
y de abrir al varón la hermosa puerta.
478
Romances
¿Para qué perder el tiempo
si no me querrás nunca?
¡Sueños de viejo poeta
que odas escribe a la Luna!
Tú me tratas como amigo,
yo te tengo por mi Musa.
Ésa que siempre he buscado,
como el sediento agua busca.
¿Que soy tu amigo? ¡Pues bueno!
¿Que me conforme? ¡Qué angustia
al pensar que en otros brazos
te estrechas y te acurrucas!
Ya me lo dejaste claro,
más claro que un aura pura:
Eres libre y no deseas
tener lazos y ataduras.
¡Pues nada, como tú quieras!
¡Sé libre, si es que te gusta!
Que yo viviré mi vida,
Página
479
tú alegre vive la tuya.
479
Romances
Palabras que mi alma alegran
desde una tierra lejana
tras traspasar el Océano,
escritas con manos blandas.
Signos amables que indican
que aún es posible que el alma
renazca a una nueva vida,
llena de fe y esperanza.
De simpatía y cariño
repletos están y salta
el corazón en mi pecho,
como de joven saltara.
Pero tranquilo, muchacho,
no demuestres tantas ganas;
deja que el tiempo transcurra,
pues éste todo lo cambia.
E igual que ayer viste pronto
480
tus ambiciones colmadas,
Página
es fácil que no se cumplan
en esta ocasión tus ansias.
480
Romances
Si tal cosa sucediera,
tranquilo. ¡No ocurre nada!
Sólo que otra vez, de nuevo,
Página
481
te encuentres solo en tu casa.
481
Romances
Palabras, sólo palabras
mal entendidas de ambos.
El caso es que nos queremos,
no importa que discutamos.
Si en un arranque de rabia,
mi malestar he mostrado,
no te preocupes, mi vida,
que con tu voz me has calmado.
Yo reconozco que tengo
un pronto fiero y airado.
Tú también. Total, lo mismo.
No hay nada que reprocharnos.
Ya llega el alba, ya llega.
Tarde es y está llegando.
¿Cómo será por la noche?
¡Mejor será no pensarlo!
Pues si lo pienso se agitan
482
de mi corazón los pasos.
Página
Prefiero esperar tranquilo,
aunque no logro calmarlo.
482
Romances
Apenas quedan tres horas
para poder abrazarnos.
¿Ves? En mi tierra también,
los hombres de amor temblamos.
Y es que es muy ancha Castilla,
muy anchos los castellanos,
pero en cuestiones de amor,
preferimos doblegarnos.
Llega ya pronto, alma mía,
que yo te estaré esperando
con un fulgor en mis ojos
Página
483
y con un beso en mis labios.
483
Romances
Oyendo esta canción se me alborota
el alma, el corazón y las entrañas;
las lágrimas asoman a mis ojos,
pensando en las grandezas de mi España.
Valientes legionarios, esforzados,
que luchan por su honor y su bandera;
herencia son de Tercios e, igualmente,
defienden con orgullo sus enseñas.
Mas hoy lo militar está caduco.
Te llaman, si lo cantas, patriotero;
o facha si es que, lleno de alborozo,
alabas con fervor a esos guerreros.
¡Idiota sociedad que vive en guerra
creyendo en paz estar, cuando es mentira!
No olvides sus heroicas aventuras
y ayuda te darán cuando la pidas.
Los novios de la muerte siempre acuden
484
allá donde es preciso y necesario.
Página
¡Escucha con respeto su andar firme,
que pasan los valientes legionarios!
484
Página
485
Romances
485
Romances
Oscurece la tarde. Fue cansina.
Poca gente pasea por la calle.
Hace frío y se abrigan al refugio
del caliente almacén, porque es de balde.
Escasea el dinero en los bolsillos
y se compra lo justo. Es impensable
derrochar porque sí, ya que mañana
muy posible será se les acabe.
¡Cuántas horas perdidas por capricho
de un cretino felón de cuya madre,
aunque puede que no tenga la culpa,
más remedio no tengo que acordarme!
Su soberbia y la mía se enfrentaron
y ocurrir suele siempre que quien mande
el triunfo se lleve de momento.
A la postre, el mejor será quien gane.
Lograré no perder esta batalla
de paciencia y de calma haciendo alardes
Al final la victoria ha de ser mía.
Página
486
¡Me reiré con más fuerza al ser más tarde!
486
Romances
Olivares sin fin, más olivares...
Aquí escribió Miguel su Poesía.
Jaén, ¡qué verde luces en la tarde,
plagado de silencio y de armonía!
Se desliza tan suave el tren, si cabe,
que no aprecias el ruido de la vía;
se va ocultando el Sol, la Luna sale,
con miedo, con temor. Ya acaba el día.
Quedan horas aún, largo el viaje
y es larga la demora y la alegría
de volver en mis brazos a estrecharte,
toledana querida, vida mía.
Mil veces te engañé, tal vez te engañe
otras mil o quizás más todavía;
pero muy bien seguro estoy que sabes
Página
487
que siempre torna a ti mi Fantasía.
487
Romances
Ojos verdes que quisiera
ver de cerca y sonrientes,
reflejándose en los míos
cuando tus labios me besen.
Del mismo color que el mío,
pues también los tengo verdes,
se dice que son traidores...
¡Qué mala fama que tienen!
No pienso yo que los tuyos
puedan mentir, pero puede.
Lo que sí que te aseguro
es que los míos no mienten.
Te dirán si no me gustas,
pues dicen la verdad siempre;
y si me encantas, de fijo
que te sonríen alegres.
Quiero verlos pronto al lado,
¡deja tu temor y vente!
porque sueño en contemplarlos
Página
488
y mi sangre, al soñar, hierve.
488
Romances
Ojos castaños,
pelo moreno...
Aunque me gusten,
son lo de menos.
Pues más me agrada
tu inteligencia,
tu fértil mente
de hondas sapiencias.
Sincera, en vero,
son tus palabras.
No mientes nuca
y eres sensata.
¿Qué más podría
nadie pedirte?
Tan sólo un beso,
Página
489
luego morirme.
489
Romances
¡Ay, móvil de mis pecados,
miles de secretos tienes!
Sin la clave estás cerrado
y con la clave te enciendes.
Marco el número de un ligue,
después de buscar el nombre.
Presuroso toca el timbre
y con su voz me responde.
Si me contesta halagüeña
es que se encuentra ella sola.
Si me responde muy seria
es que hay moros en la costa.
Lo malo es cuando está apagado.
Es que ya no le interesas.
Lo mejor en ese caso
es olvidarte de ella.
Pues si insistes nuevamente
y sigues dando la lata,
es fácil que lo descuelgue
y te mande a freír ratas.
490
Así que antes que suceda,
borra el número maldito,
busca otra vez en la agenda
y encuentra otro numerito.
Página
Cuando una moza decide
no proseguir con la cosa,
490
Romances
es mejor ir y decirle:
A otra cosa, mariposa.
Porque el móvil, ya lo he dicho,
es un chisme traicionero.
Es mucho peor que un bicho,
más malo que un avispero.
Luego viene la factura
y te la cobran por Banco.
O eres golfo y caradura
o encima pagas los cuartos.
Es que es maldito el invento,
porque parece sencillo.
Pero al final es un cuento
que te vacía el bolsillo.
Así que hoy lo he dejado
olvidado en el enchufe.
Hoy no gasto un solo pavo
y mi cartera no sufre.
Página
491
¡Maldito el que lo inventó!
¡En qué hora tal idea!
Lo tranquilo que estoy yo
hoy, sin observar las teclas.
491
Romances
A ver si la batería
se rompe ya de una vez.
Reponerla es tontería
cuando se vive tan bien
no teniendo a quien llamar
y sin recibir mensajes.
¡Menuda tranquilidad
que nadie pueda llamarte!
Porque si la llamada es tan
necesaria e importante,
verás cómo de verdad
consiguen localizarte.
Y si pueden esperar
es dinero que se ahorran.
Tiro pues el celular
y a darme la gran vidorra.
Dirán que estoy anticuado
y que las modas no sigo.
Es que estoy ya mosqueado
de pagar tanto recibo.
Página
492
De que me vigilen siempre,
de que llamen a deshoras.
No me dejan que me acueste,
no me dejan ni que coma.
492
Romances
Es un invento asqueroso,
lo digo como lo siento.
¡Quién sería el tío piojoso
que realizó tal invento!
Te quitó la intimidad.
No puedes contar un cuento
porque escuchan donde estás...
¡Y se quedó tan contento!
Pues yo dispuesto no estoy
a vivir en tal zozobra.
Así que a partir de hoy
para mí que está de sobra.
Que lo utilicen el resto.
De hacerlo, digo, son libres,
El menda no está dispuesto
a que su vida vigilen.
Esta tarde, por supuesto
que lo tiro a la basura.
Es que no quiero ni verlo
tan siquiera ni en pintura.
Página
493
¡Adiós, mi móvil querido!
De veras que lo lamento
pero es que tan sólo has sido
para mí un cruel tormento.
493
Romances
Página
494
Fuiste en su día un antojo
y yo te traté con mimo.
Hoy que veré tus despojos...
¡No sabes cuánto te estimo!
494
Romances
Noté cómo un vibrar en todo el cuerpo,
sentí de mi interior surgir la lava;
la vista se me fue por un momento,
el alma de tu amor se hizo la esclava.
Después dulce agonía y, casi muerto,
pensé en si era sincero y si te amaba
o todo era costumbre; porque pienso
que muerta la pasión todo se acaba.
La dicha del amor la mata el tiempo,
después todo es rutina y se recaba
al torpe corazón si es un recuerdo;
Página
495
si sólo ante la gente es una traba.
495
Romances
No te enojes, mi amor, si estoy dormido
que imposible es soñar si estoy despierto
y pretendo soñar a todas horas
que por fin ya me abraso con tus besos.
No te aflijas, mi cielo, ni te enfades
si a mitad de tu tarde yo me duermo;
es de noche en mi tierra y ya cansado
del trabajo del día está mi cuerpo.
¡Bien quisiera poner en sintonía
los relojes que marcan nuestro tiempo!
Mas me temo, mi bien, que es imposible
porque el uno del otro estamos lejos.
Página
496
Pasarán unos meses y así, entonces,
cuando estés junto a mí quiebra mi sueño;
no me dejes dormir con tus caricias,
mas permite después que duerma luego.
496
Romances
No te apene pensar en lo que fuiste,
mejor piensa en lo que ahora puedes ser.
Que estés vivo quizás es un milagro,
dale gracias a Dios de estar de pie.
Que el pasado pasó y nada importa,
mañana brillará de nuevo el Sol
y el mundo girará, gira que gira;
mientras tú puedas verlo, ¿qué hay mejor?
Que ya yacen algunos compañeros
de aquellos de tu época infantil.
Mientras puedas, entona bien tu cántico
y exhala todo aquello que hay en ti.
Que cuando estés ya muerto no habrá nadie
que vaya tu sepulcro a visitar.
de momento, sí, un lloro, una congoja,
para no recordarte ya jamás.
Es la vida del hombre, así implacable.
497
¿Qué ha sido de tu amigo aquél de ayer,
Página
aquél con quien tomaste tantas copas..?
Pues que ya te olvidaste hasta de él.
497
Romances
Así ha de ocurrirte a ti mañana,
una esquela, un recuerdo y nada más.
Aprovecha tu tiempo mientras puedas,
Página
498
que no sabes si cerca está el final.
498
Romances
No sueñes, corazón, duerme tranquilo;
muy pronto ha de venir la que tú esperas:
Mujer que dé vigor a tus latidos;
estrella de tus noches, compañera.
No seas impaciente, pues muy pronto
mi cuerpo ha de fundirse con el suyo;
mi voz una canción plena de gozo
habrá ya de entonar en un futuro.
Y el día que la muerte me reclame,
sus labios besarán mi muerta boca;
quitándole el dolor a tan cruel trance,
Página
499
llevándome directo hacia la gloria.
499
Romances
No sueñes con ganar la Lotería,
trabaja y ganarás una fortuna.
Dinero que te llega alegremente,
igual que vino a ti pronto se esfuma.
Debiera aconsejar no de esta guisa
viviendo como vivo yo del juego,
mas siempre fui leal con mi conciencia
y debo de prestar este consejo.
La suerte y el azar son caprichosas,
lo mismo que un infante de travieso;
volubles, traicioneras, no seguras.
Más vale que te ciñas al esfuerzo.
Si escuchas mis palabras, fía en ellas.
Yo vendo Lotería y estoy harto
de a todos desear que tengan suerte,
Página
500
sabiendo que no puede darse el caso.
500
Romances
Lo pregono y lo proclamo
bien alto a los cuatro vientos:
Es verdad que soy maduro,
pero es mentira que viejo.
Que aunque me encuentre cansado
a veces es por el peso
de tantas penas sufridas,
de las que guardo el recuerdo.
Por tantos amores rotos,
que rememoro a lo lejos,
siendo mi mente más joven
y mi magín más ingenuo.
Cuando un alma me entregaron
y con ella el lindo cuerpo
de una hermosa sevillana,
que se me dio por entero.
No supe ser precavido,
terminando por perderlo.
¡Si hubiera sabido entonces
lo que hoy sé no me lo pierdo!
Desde tierra americana
501
vino en presuroso vuelo
Página
otra mujer más hermosa,
que hablaba con dulce acento.
501
Romances
Y volví, siendo muy torpe,
a perder en aquel juego
por pereza o por desidia;
o por ambas, si lo pienso.
¡Estúpido mentecato,
de los tontos rey supremo!
¡Dos ocasiones perdidas,
por un error o por miedo!
Después vinieron del Norte
cálidos y ardientes vientos
que agitaron mis entrañas.
Desde entonces no estoy bueno.
Pues era mucho su empuje,
aunque a la vez era tierno.
Tanto que casi me deja
vacío de mis adentros.
No tuve ahí error alguno.
Sólo faltaron dineros,
pues su marido es muy rico
además de ser muy lerdo.
Como sea, a trompicones,
502
hoy he parido estos versos
Página
contando toda mi historia.
Seré mayor, pero menos
502
Romances
de lo que piensan algunos
que la envidia torna en ciegos.
Podrán pensar lo que quieran,
mas se equivocan de cierto.
Tan sólo sí reconozco
que me equivoqué de nuevo.
Pero es ésta ya otra historia...
Otro día se la cuento.
Pues parece que el romance
se ha extendido y es muy luengo
y no quisiera cansarles,
Página
503
Disculpen si es que lo he hecho.
503
Romances
No se mueven ni las ratas
a las cinco de la tarde.
El Sol castiga de pleno.
Las piedras, calientes, arden.
Todo el mundo está en sus casas,
nadie se encuentra en la calle.
Ha empezado el mes de agosto
y el calor es asfixiante.
Por allí camina un loco
bajo el calor sofocante.
Digo tal porque hay que serlo
o tener ganas de asarse.
La máquina de limpieza
rompe el sopor. Al volante,
el operario dormita.
Puede ser que a dormir pare.
Ha retornado el silencio,
no se vuelve a ver a nadie.
Sólo al autobús que pasa.
Para mí que pasa en balde.
Pues nadie está en la parada,
504
la gente en sus camas yace;
Página
que la siesta es obligada,
no hace falta que la manden.
504
Página
505
Romances
505
Romances
No sé cómo explicarte en dos palabras
el sueño que en mi mente se ha forjado:
poder vivir feliz lo que me reste,
sin nunca ya fruncir de nuevo el labio.
¡Pensar que comenzó por tontería,
por pura diversión, como otros tantos
enredos de mi vida! Por capricho.
El éxito jamás soñé alcanzarlo.
Extraña es la existencia, ya no hay duda;
no sabes qué te espera, cómo y cuándo.
Arrojas el anzuelo y el pez pica
o arrastra a quien lo echó, tras arrojarlo.
Más fácil es pensar que es lo segundo...
¡Ingenuo el pescador que quiso un barbo
sabroso degustar..! Pero, a la postre,
Página
506
él fue quién acabó dentro del saco.
506
Romances
No quiero que te pienses, cielo mío,
que no te eché de menos estos días;
dos fechas que borré del calendario,
marcando más cercana tu venida.
No creas que soñé con otra cosa
aparte de tus besos y caricias;
mas cierto es que he sufrido, hace dos noches,
tremenda y pavorosa pesadilla.
Me dio por cavilar, no sé el motivo,
que llegue tu avión nunca consiga.
Que había inconvenientes por tu parte
y alguna desazón te lo impedía.
Quisiera no ser pájaro agorero.
Así que no te asustes, tú tranquila.
Pues creo que el Destino no está en contra
y pronto ha de cumplirse nuestra dicha.
Página
507
Olvida mi mal sueño, que es tan sólo
el miedo de este viejo. No te aflijas.
Temor es solamente de que nunca
me pueda reflejar en tus pupilas.
507
Romances
No pidas que no te quiera.
Más no te puedo querer.
Me vuelven loco tus ojos
y tu aroma de mujer.
¡Ay, Virgen, si yo lograse
tus encantos conquistar!
Hombre más feliz no hubiese.
¡Ninguno lo fuera más!
Acariciarte la cara,
entretejer tus cabellos;
besar esa boca fresca
que a mieles sabe de cierto.
Después decirte bajito,
en tono dulce y muy quedo:
- ¡Quiéreme, paloma mía! -.
Y no despertar del sueño.
Pues un sueño me parece
508
que logre nunca jamás
Página
estrecharte entre mis brazos,
encontrar por fin la paz.
508
Página
509
Romances
509
Romances
No me pidas amor, no puedo darlo.
Lo robó una ladrona hace ya tiempo.
Me dejó el corazón hueco y vacío,
convertido en erial sin fruto y yermo.
Se llevó mi bondad, mis ilusiones;
mi ansiedad de vivir, todos mis sueños.
Me olvidó sin piedad y fui un cobarde:
No luché con valor, quise haber muerto.
Lo demás con los años se ha marchado
y hoy me miro con pena en el espejo.
Pero, en tanto, la ingrata se divierte;
del querer no conserva ni el recuerdo.
Aún la escucho a menudo y no quisiera.
A decirle tres cosas ni me atrevo.
¿Para qué discutir por algo inútil?
Que me ignore, mejor, allá a lo lejos.
Página
510
Es por ello, mi bien, que te lo digo:
No me pidas amor, pues no lo tengo.
Mi caudal se extinguió completamente.
Lo agotó esa mujer, lo dejó seco.
510
Romances
No me inspira el amor de una morena
sino el paso de gentes por la calle.
Igualmente los dos son pasajeros,
que el cariño también suele acabarse.
Como acaba la vida de los hombres,
como el Sol se pondrá puesto que sale:
En el cenit del cielo a mediodía
y comienza a morirse por la tarde.
El trasiego es inmenso y cada uno
llora o ríe, según lo que le cuadre.
Cada cual a su asunto y sus negocios,
sin que mucho le importe el semejante.
¿Quién sospecha que escribo aquí unos versos
o si sufro o si gozo? No habrá nadie
que se piense que forjo así un poema
en que muestro mi asombro al contemplarle.
Es la vida que pasa ante mis ojos
lo que quiero plasmar, con sus detalles;
todos van a su bola caminando,
sin pensar en que puedo retratarles.
Pasarán las personas y mañana
511
ni un recuerdo tendré de quienes pasen.
Página
¡Rueda y rueda este mundo bullicioso,
prosiguiendo su marcha sin que pare!
511
Romances
Bajaremos nosotros a la tumba,
volveremos al polvo y en el aire
no habrá restos que indiquen lo que fuimos...
¡Aprovecha, pues, raudo estos instantes.
Pues no habrá quien de ti tal vez se acuerde,
que el recuerdo supone siempre un lastre.
Y queremos vivir la propia vida,
Página
512
que su carga ya agobia lo bastante.
512
Romances
No hay mal que por bien no venga,
dice el refrán popular.
El caso es que me han pagado
sin tener que trabajar.
¡Qué caradura la mía!
¡Qué ironía tan mordaz!
Ya trabajé muchos años,
hora es ya de descansar.
Yo me conformo con poco,
pues no es más rico quien más
tiene sino quien precisa
menos. ¡Qué grande verdad!
Pues que al final y a la postre
de esta vida sacarás
lo que gozaras de ella
y en eso voy a ganar.
Que tengo mujer hermosa,
513
complaciente y, además,
Página
mis versos y mis novelas
que no se agotan jamás.
513
Romances
Ése es mi mayor tesoro,
ése es mi mejor platal.
Lo demás son cuentos chinos
que no deben importar
¿Para qué sirve el dinero
sin poderlo disfrutar?
Más vale ser pobre y sano
que ser rico y enfermar.
¿Y cuál mejor es la herencia
que puedo a nadie dejar
que mis sueños hecho versos?
Página
514
Eso vale un dineral...
514
Romances
No hay edad para amar, me lo dijeron
y no sé la razón mas no hice caso.
Pero siento en mi pecho un soplo ardiente,
escuchando el susurro de tus labios.
¿Cómo puedo pensar, sin conocerte,
que me puedes amar y en que te amo?
Milagroso sería si eso es cierto
y no suelo creer en los milagros.
Pero estoy muy contento si me llamas,
muy risueña te noto cuando hablo.
La ilusión que pensé que se había muerto
al oírte reír he recobrado.
Soñaré como en tiempos juveniles,
aunque el mozo de ayer casi es anciano.
¡Ojalá mi vigor también responda
Página
515
y podamos vivir juntos mil años!
515
Romances
No ha muerto y le han enterrado,
mira qué amigos, ¡por Dios!
Si llegan a ser rivales
aún lo comprendiera yo.
Pero amigos como esos,
con tan poco corazón,
mejor que se queden lejos,
cuanto más lejos mejor.
¿Y la viuda qué dice?
Que hace tres años que no
dormía con ella junto,
que no sabe que es peor
si ser viuda de alguien
o mujer de una ilusión,
que para lo que la quiso...
¡Vaya lío, sí señor!
El pobre Arafat se ha muerto.
516
¡Quite usted, que no murió!
Página
Mas, por si acaso, tenemos
dispuesto al enterrador.
516
Romances
Es un judío que dice
que con gusto la labor
hará si así se lo piden.
Se trata de un tal Sharom.
Ya repican las campanas,,,
¿Qué campanas, si no son
cristianos unos ni otros?
Y además no falleció.
¡Qué triste que es en la vida
que nadie muestre dolor
cuando te vas de este mundo,
solamente expectación!
Es el tributo del grande,
del poderoso señor,
del que a sólo se recuerda
por lo mucho que mandó.
517
Yaser Arafat, descansa
Página
y muérete, por favor,
que los cuervos van inquietos
517
Romances
volando en tu alrededor.
Y el día que tú te mueras
llorarán con aflicción
mientras se parten el oro
Página
518
que tu herencia les dejó.
518
Romances
Murieron como valientes,
cual mueren los españoles.
La ministra bien lo siente;
el banquero, a sus millones.
Todos dan sus condolencias
a las dolidas familias.
¿Hasta cuándo la paciencia
por esta guerra ficticia?
Dos soldaditos han muerto
por causas vagas y extrañas,
por un miserable sueldo
y por engrandecer a España.
O eso dicen, porque ignoro
cómo a España la engrandecen
tales muertes. ¿Somos bobos?
Así a mí me lo parece.
Pero que siga esa guerra
519
encubierta bajo el nombre
Página
de humanitaria tarea
y que mueran nuestros hombres.
519
Romances
¡Total! A nadie le atañe
más que a sus padres y novias.
Aquí pasamos la tarde
Página
520
y ellos ya están en la Gloria.
520
Romances
Mujeres que van pasando
delante de mi garita...
Cada cual tiene problemas,
pocas son las que no han cuitas.
Unas caminan ligeras.
Otras, despacio, sin prisas.
Las hay que pierden el tiempo
y otras que el mismo mendigan.
Cada una lleva a su ritmo
y según éste se agitan.
Depende de quién espere,
si un amante o las amigas.
O los trabajos de casa,
o estar solas y aburridas.
Pero ninguna se para
a observar al que las mira
con los ojos bien abiertos,
no con mirada furtiva.
Son dueñas del Universo,
aunque tal cargo no admitan;
pues que son, o ya lo fueron,
521
portadoras de la Vida.
Página
¡Pasad de largo, no importa!
No volváis atrás la vista.
521
Romances
No hagáis caso del poeta
que este romance os dedica
porque se le viene en gana,
porque adora de tal guisa
vuestros encantos que dice:
Página
522
- ¡Andad, que Dios os bendiga! -.
522
Romances
Mujeres que me amasteis, decid dónde
quedó vuestra pasión de aquellos días;
aquel intenso amor, aquella entrega,
aquel loco deseo... ¿O fue mentira?
- Te juro que te adoro; que por siempre,
aquello que me reste de mi vida,
seré ya siempre tuya a todas horas.
¡Jamás podré vivir sin tus caricias! -.
¿Qué queda de esas voces? El recuerdo
de un rato de placer y de delicia.
Los rumbos diferentes se alejaron,
Página
523
las naves marchan hoy a la deriva.
523
Romances
Mujeres buenas y malas,
de todo existe en la vida.
Las hay que el día te alegran
y las hay locas perdidas.
¡Qué mala suerte que tuve
que se me cruzara un día
una a la que, ciertamente,
remediara una paliza!
Mas como no soy amigo
De tamañas fechorías,
¡anda y se la dé su padre!,
o quien ella misma elija.
Pues quizás así se arregle
tanta boba tontería
como se alberga en su mente,
tan retorcida y maligna.
Porque me apena y me aflige
esa locura maldita
que la poseyó hace tiempo.
Página
524
¡Y que el buen Dios la bendiga!
524
Romances
Morena que me encandilas
con tu risa zalamera,
risa que penetra el alma
y que de ardores me llena.
Si por milagro fantástico
lograse tenerte cerca,
me perdería en tus labios;
en tu seno, entre tus piernas.
Y ya loco, perdería,
sin remediar, la cabeza;
mas es larga la distancia…
Al menos, que sueñe deja.
Página
525
Que, soñando, tal vez logre
ir con mi mente a tu tierra;
y, una vez allí llegada,
pueda alcanzar mis quimeras.
525
Romances
Mi ser dejo a jirones en mis versos,
soñando con que un día alguien los lea.
No importa que conozcan mis andanzas;
al fin no resultaron ser tan feas.
¿Qué amé, no cabe duda, demasiado?
Si tanta suerte tuve es mi problema.
A nadie le preocupa si me dieron
el mismo y tanto amor que les di a ellas.
Si tuve gran fortuna en mis amores
es cierto que también obtuve penas.
Pesando las dos cosas, la balanza
sin duda ha de inclinarse más por éstas.
Que al cabo es el amor sólo un momento
y dura la pasión lo que ella quiera.
¡Relámpago fugaz que el cielo alumbra,
quedando luego oscuro cuando truena!
Cual lágrimas del cielo se desprende
526
la lluvia cuando acaba la tormenta;
Página
de nuevo brilla el Sol secando todo,
no quedan en el suelo apenas huellas.
526
Romances
Así pasa en el alma de los hombres,
se curan las heridas y se cierran.
Mas quedan cicatrices para siempre,
aun cuando ya la carne no está abierta.
Mi ser dejo a jirones en mis versos,
soñando con que un día alguien los lea...
Si fuesen ignorados, no me importa.
Página
527
¡Yo sé que mi labor cumplí en la tierra!
527
Romances
Mi amigo Ginés se ha muerto
y se murió de repente.
Vino la Muerte y le dijo:
- Amigo, ¡qué gusto verte! -.
Tuvo una corta agonía,
le falló la placa base;
a él que pronto las cambiaba,
para con tal fin forrarse.
Era Ginés informático
de los de rancia solera,
pues arreglaba aparatos
de aquellos a manivela.
Mas al suyo no logró
poner piezas de repuesto.
Se le acabó la corriente,
pues fue un infarto al cerebro.
La pena es que me quedé
528
sin técnico y sin amigo.
Página
Mas otros genios habrá,
él es quien más ha perdido.
528
Romances
Ahora se cumplen cien años
del nacimiento de un grande.
Así se le considera
al pastor Miguel Hernández.
Pastor de cabras y ovejas
por imposición del padre,
poeta cual no hubo muchos
por la enseñanza de un fraile.
De niño comenzó el joven
con su poético alarde,
publicando sus poemas
en la Prensa de Alicante.
Y en breves años se impuso,
dejó de ser un don nadie.
Luego le pilló la guerra,
comenzando así el desastre.
Aunque pienso que su gloria
529
comenzó cuando el combate.
Página
Si no, quizás sólo fuera
uno más de tantos vates.
529
Romances
Destacando de entre muchos,
de eso no hay duda. No obstante,
¿en la paz qué hubiera sido?,
habría que preguntarse.
Por un azar del Destino
yo vine al mundo en la calle,
pocos números abajo,
de donde estuvo su cárcel.
Me bautizaron, incluso,
unos pocos metros antes.
Quizás su verso encendido
me iluminó. ¡Quién lo sabe!
El caso es que su existencia
fue silenciada por alguien
que poco interés sentía
por estos temas del Arte.
¡La vieja historia de siempre,
pues puede más la barbarie
que un poema bien escrito..!
Página
530
¡Qué brutos y qué animales!
Esta mañana de marzo,
530
Romances
en que el Sol brilla radiante,
a la memoria de un muerto
quiero brindar homenaje.
Y mi garganta da un grito
que a escuchar puede que alcance
desde su tumba sombría:
- ¡Que viva Miguel Hernández! -.
¡Mentiras, todo mentiras!
¡Qué bien que me has engañado
hablándome de quereres
y mientras con otro hablando!
Pero no pienso reñirte,
puesto que no soy tu amo;
pero otra vez que flirtees
juega, sí, mas no hagas daño.
Que a mí no me das tormento,
porque sé más que el Diablo;
531
mas puedes herir a otros
Página
más ingenuos, menos cautos.
531
Romances
A nadie cuentes tus penas,
que no harás más que cansarlos
y aunque te tomen cariño
Página
532
después no te harán caso.
532
Romances
Me regalaste tu tiempo
sin a cambio pedir nada.
Insólito es cuando nadie
sus horas así regala,
que hoy nos cobran hasta el aire
y hasta por darnos las gracias.
Pues de balde no conozco
a nadie que me ayudara.
¿Currar de gratis..? Ninguno.
Por dinero se trabaja,
que nadie te presta auxilio
y el dinero es el que manda.
Que ya lo escribió Quevedo,
sabiendo bien de qué hablaba:
Nada se mueve en el mundo
si de por medio no hay plata.
Pero tú me regalaste
tus horas y yo sin blanca...
¿Cómo podría pagarte,
pues quisiera y no me alcanza?
Quizás con algunos versos,
533
que muchos guardo en las arcas.
Página
O acaso tan sólo baste
con un ¡viva Villacañas!
533
Romances
Así te pondrás contenta,
pues que bendigo a tu casta.
¡Qué bien hiciera Cervantes
al hablar bien de la Mancha!
Gentes de bien, de blasones
y de una alcurnia muy alta...
Te dedico este poema,
Página
534
Pilar, por graciosa y guapa.
534
Romances
Me han predicho que el Destino
me la tiene reservada,
que puedo encontrar de noche
alguna mala pasada.
Yo no le temo a la muerte.
Además, que vida larga
también dijeron que habría.
Así que no pasa nada.
Pero una cosa me han dicho:
Pronto he de ver a mi amada.
Eso sí que es importante.
El resto, sólo palabras.
Y las palabras, el viento,
las lleva en rápidas alas.
Venga la dicha muy pronto...
Página
535
¡Que estoy harto de aguardarla!
535
Romances
Me dijo la pitonisa
que anduviera con cuidado,
que una mujer extranjera
ha de enredarme en sus brazos.
Yo le contesté, risueño,
que ojalá que me enredase;
que a ardores de amor no temo,
en tanto que no me abrasen.
No me fío de las cartas
ni de augurios de adivinos.
Bien sé que será inmutable
lo que indique mi Destino.
Y si escrito en él se encuentra
que a su vera he de morirme
ya puedo yo precaverme,
rehuirlo será imposible.
Las cosas son como vienen,
no como quieres que vengan;
no tengo miedo al futuro,
por mucho que herirme quiera.
Que aquí yo estaré esperando
impaciente la llegada
de esa mujer “peligrosa”,
mas que jura que me ama.
Página
536
Y en amándome, ¿qué importa
lo que pueda ocurrir luego?
Vivamos esos instantes
sin temores y sin miedos.
536
Romances
Me dices que quieres verme
pero no quieres que vaya.
¿Puedes decirme por qué?
No comprendo tus palabras.
Sé que me estás deseando,
que intranquila está tu alma
porque no estoy a tu lado.
¡Y no me dejas que vaya!
En verdad que no lo entiendo
porque, si tanto me amas,
lo lógico es que me vieras.
¡Y no me dejas que vaya!
¿Quién entiende a las mujeres?
Ni Dios creo que lo haga.
No me dejas ir a verte,
mientras te mueres de ganas.
¡Ay, niña de mis amores,
537
cabecita loca y vana!
Página
Me dices que no me acerque
mientras te mueres de ansias.
537
Romances
Me sueñas todas las noches,
me sueñas por las mañanas,
estás rabiando de anhelo...
¡y no me dejas que vaya!
Pues puede que llegue un día,
piénsalo bien y con calma,
que me llames deseosa...
¡Y sea yo el que ya no vaya!
Que no te suene a ultimátum,
que no te suene a amenaza.
Es que el amor es un fuego
y el fuego se queda en brasas.
Que aunque queden los rescoldos
se va apagando la llama.
Después se queda en cenizas
538
y tras las cenizas... nada.
Página
No me seas pejiguera,
a ver si de una vez te aclaras.
538
Romances
Que se disipen tus dudas...
Página
539
¡Y di de una vez que vaya!
539
Romances
Me dicen que siempre encuentro
motivo para un poema.
Es cierto, porque la vida
de Poesía está llena.
Y aquél que así no lo piense,
aquél que no lo comprenda,
podrá quizás ser muy culto
mas nunca será poeta.
Que no basta el hacer rimas
ni bien aplicar las reglas;
ni conocer la sintaxis,
ni la Gramática entera.
Ser poeta es diferente...
Es un algo que se lleva
dentro del alma, muy adentro;
que no se aprende en la escuela.
No hay maestro que te enseñe,
540
no existe una enciclopedia;
Página
ni diplomas que acrediten
saber hacer una endecha.
540
Romances
Tan sólo es un sentimiento;
una música que suena
haciendo vibrar el alma
de los pies a la cabeza.
¿Quién es poeta? ¡Quién sabe!
Aquél que menos se piensa:
Un vendedor de la ONCE,
un pobre pastor de ovejas.
O poetas somos todos;
cada cual a su manera,
quienes se ríen felices
y quienes lloran con pena.
No sirven definiciones,
no se estudia una carrera;
inútil es buscar normas,
Página
541
no vale darle más vueltas.
541
Romances
Me decía el colombiano
que los amigos no existen.
- ¡No diga tal, don Antonio,
que son palabras muy tristes! -.
¡Mas cuanta razón llevaba
en aquello que decía!
Más sabio que yo no era,
mas sí más ducho en la vida.
“El amigo es quien te roba
y el que la mujer te come,
que a quien la puerta no abres
difícil es que te robe”.
Ésas eran sus palabras
y hoy comprendo que eran ciertas.
¡Cuánto te quiere la gente
si está boyante tu cuenta!
Yo mismo, he de confesarlo,
542
apreciaba sus dineros;
Página
por ellos era su amigo,
si tengo que ser sincero.
542
Romances
Pues me compraba cupones
en cantidad y a diario.
Un día dejó de hacerlo.
Huyó y, sin más, le mataron.
¿Qué le condujo a la muerte?
Sin duda la confianza
en algún amigo falso,
gente de mala calaña.
Sus palabras hoy recuerdo
reconociendo cuán sabias
eran, sin duda. No fíes
en nadie con mucha labia.
Considerando mi caso,
aun no siendo parecido,
aseguro que es bien cierto
que no existen los amigos.
543
Mis motivos los silencio,
Página
pero es hecho comprobado:
¡Cada cual marcha a su bola
543
Romances
y barre sólo su patio!
Así es la vida, señores,
me digan lo que me digan.
Y al que afirme lo contrario...
¡San Pedro se la bendiga!
Mataron nuevamente en forma artera,
igual que mata el áspid traicionero,
deshechos de cloaca que se piensan
que son de los gudaris herederos.
Se acercan en la noche y asesinan
ocultos en la sombra. Alzan el vuelo
y van a presumir de sus hazañas,
igual que si algo grande hubieran hecho.
Seguro que se duermen tan felices,
no piensan en el prójimo que han muerto.
Quizás incluso cuenten algún día
su “gesta de valientes” a sus nietos.
544
¡Qué lástima me das, España mía!
Página
¡Tan célebre que fuiste por tus Tercios
y llena en este instante de cobardes..!
544
Romances
Página
545
¡De veras que al pensarlo me avergüenzo!
545
Romances
Malos tiempos se avecinan,
según dicen los expertos.
El trabajo que escasea,
los Bancos en punto muerto
y aquí todo Dios rezando
para no perder su empleo,
ni su coche, ni su piso,
ni el calzón que lleva puesto.
Que las cosas están crudas
y afirman pasará tiempo
hasta llegar a arreglarse,
si es que tuviesen arreglo.
Pues ya lo dudan muy mucho
quienes saben de dinero.
¡Tres millones de parados!
¡Tanto ser sin alimento!
Y parece serán cuatro
cuando termine el invierno.
Al llegar la primavera,
¿por las calles qué veremos?
¿Se conformarán las gentes?
546
Yo, de verdad, no lo creo.
Página
Se lanzarán a la calle
dando palos a siniestro,
546
Romances
pues sus hijos tendrán hambre
y es muy duro aguantar esto.
No valdrán mil policías
para frenar el entuerto.
Y todo, sin duda alguna,
por culpa de un mal Gobierno.
Pues se apriete bien los machos,
Página
547
que le va a hacer falta hacerlo.
547
Romances
Dos minutos de tu tiempo
me negaste ayer mañana...
Cuando bien te satisfizo,
¡horas enteras me dabas!
Ayer hablabas con miedo,
por si el marido escuchaba.
Entonces, nada temías...
¡Hay que ver cómo se cambia!
Simulando, preguntaste
por mi “nietuca”... ¡Caramba,
ni que fuera yo una amiga!
Pues no, porque tengo barba.
Eso es que estaba tu esposo
cerca de ti y tus palabras,
si las escucha, podrían
robar quietud a su calma.
¿Y entonces no se dio cuenta
de que adornabas su frente?
O acaso le interesase,
para hacer lo que quisiese.
548
Eso tú debes saberlo,
Página
puesto que a su lado duermes.
Antaño nunca lo hacías
548
Romances
y me llamabas mil veces.
Decías que estabas sola,
que ansiabas volver a verme
para estrecharme en tus brazos
como si fuera un pelele.
Y en verdad que eso fui sólo
de tu lascivia: Un juguete
que manejaste a tu antojo.
¡La vieja historia de siempre!
Pues desde Adán se repite
que dominan las mujeres
y a sus caprichos doblegan
hasta al mismísimo Hércules.
Pues de nada sirven fuerzas
como una mujer se empeñe.
Os llaman el sexo débil...
¡Qué estúpido el que así piense!
Vientos del Norte te puse
y el nombre muy bien te viene.
Aunque más que un simple viento
Página
549
eres huracán en ciernes.
549
Romances
Mal cariño me vendiste,
con bueno yo lo pagué.
De esa mezcla tan extraña,
¿qué es lo que puede nacer?
Odio, amor, indiferencia...
Ni yo mismo si lo sé.
Si algún día lo supiera
muy pronto te lo diré.
Pero puede ser que nunca
llegue a saberlo y tal vez
con la duda nos quedemos,
eso puede suceder.
Nunca sabremos ninguno
qué hubiera llegado a ser
si a aquel cariño sincero
le hubieras tratado bien.
Mas es inútil pensarlo,
550
explícame para qué.
Página
Lo que pudiera haber sido,
lo que pudo mas no fue...
550
Romances
Otra vez que a otro lo vendas
procura venderlo bien,
no sea que te reclamen
como yo no reclamé.
Mal cariño me vendiste,
como bueno lo pagué.
De esa estafa que me hicieras
Página
551
a Dios has de responder.
551
Romances
Los muchachos españoles
parece que van a un baile
cuando se enfrentan al fútbol
con los jóvenes de Flandes.
Cinco estocadas les dieron
en un magnífico alarde
de gallardía y dominio,
igual que unos siglos antes.
Y, al parecer, no llegaron
ni siquiera a despeinarse;
fue cuestión de maestría,
de técnica y de coraje.
¡Mira que nos tienen rabia!
Es normal que nos la guarden,
pues todavía recuerdan
lo que les dijo su madre:
- ¡Que viene el Duque de Alba,
con sus soldados cobardes
que se come a los niños
si se ponen a su alcance. –
¡Historias de viejos tiempos,
552
cuando el Imperio era grande!
Página
Hoy brilla nuestro deporte,
ayer brillaron los sables
552
Romances
de aquellos Tercios gloriosos
que, derramando su sangre,
le dieron a España gloria.
Página
553
Hoy se la dan nuestro guajes.
553
Romances
“Lo malo de ser tan bueno
es que levantas envidias”.
Eso exclamaba un poeta
y es gran verdad, no mentiras.
Porque existe mucha gente
que la Métrica y la rima
se la pasa por el Arco
del Triunfo y aún se admira
de ver los versos que escribe
henchidos, dicen, de lírica;
pero no tienen en cuenta
si son prosa o Poesía.
Que Poesía es un algo
que no alcanzo a definirla;
mas no cuatro pensamientos,
locuras y tonterías.
Yo no me tengo por grande,
554
pero sí que tengo escritas
Página
obras que muchos quisieran;
por eso tienen envidia.
554
Romances
Que no suene a petulancia
lo que afirman estas rimas;
y si a algunos escocieran,
que se rasquen si les pican.
Que no presumo de nada,
pero mi pluma se irrita
cuando leo que en mi ausencia
por la espalda me critican.
¿Es que quieren que me marche?
¡Pues que a la cara lo digan!
No se anden con sandeces,
ni dos veces lo repitan.
Que la persona que piensa
ser muy leal y muy digna
las cosas dice de frente.
Página
555
¿El resto? Dice pamplinas.
555
Romances
Lluvia que riega las calles
castizas de mi Madrid,
llanto que vierten las nubes
en estos días de abril.
Con ella florece el campo,
crece el fruto de la vid,
pero siempre es fastidioso
los pies en un charco hundir.
Parece que del asfalto
nunca calmará la sed;
corre el caudal por la acera
y no permite correr
pues el que corre resbala,
de bruces rodando en él.
Se va por la alcantarilla...
Dónde irá, vete a saber.
Las lluvias de primavera
muy bien recibidas son
por el feliz jardinero
556
que ve prosperar la flor.
Página
Pero a las flores de asfalto,
como confieso ser yo,
556
Romances
más que alegría nos causan
molestias y desazón.
Ha de venir el verano,
muy pronto ya llegará,
y entonces afirmaremos
que el calor sienta fatal.
Ésta es la vida del hombre,
desde su más tierna edad:
Siempre existirá un motivo
Página
557
para poder protestar.
557
Romances
Lloran mis islas Canarias
la pérdida de un valiente,
suben plegarias al cielo
desde la cumbre del Teide.
¡Callad, jaraneros cantos,
que las isas no resuenen!
Que allí en las tierras del Asia
yace un soldado y no duerme.
Las lágrimas de una abuela
de sus ojos se desprenden:
- ¿Por qué habrán matado a Cristo,
por qué turbios intereses? -.
Que se lo explique quien sepa,
que se lo aclaren sus jefes.
Lo mismo, con mil razones,
la calman y la convencen.
En tanto, en tierra española,
diez canallas se divierten:
- ¿Un soldadito que hay menos?
¿Y eso qué importancia tiene?
Lo que importa es el dinero,
558
no nos vengan con memeces.
Página
Porque soldados hay muchos,
muchos más que “inteligentes”.
558
Romances
Que Dios los tenga en Su seno
si tuvieron mala suerte. -.
Así es la vida, señores,
unos ríen y otros mueren.
¡Qué mal repartido el mundo
y qué absurdo tantas veces!
Gran Canaria está de luto,
mas la vida sigue alegre.
Veremos quién le recuerda
y quiénes su llanto vierten
en memoria de un soldado,
de uno de tantos valientes
que se la juegan por nada...
¡Es que la sangre me hierve
cuando escucho las noticias,
mientras contemplo en la “tele”
a la ministra del ramo!
¡Ésta es la España de siempre,
donde viven unos pocos
en tanto los demás mueren
poco a poco! ¡Llora, abuela,
Página
559
quizás así lo despiertes!
559
Romances
Llegó la noche. En su sombra,
¡cuántas ideas se lleva
de amores que se han perdido
pero que el alma recuerda!
Ayer fueron otros tiempos,
de aquellos ya poco queda.
¿Volverán en otros días
los guiños de las estrellas?
Solo me encuentro en el mundo,
más solo que nada sea;
pero no importa, ¡renazcan
en tu mente los poemas!
Que si la Musa me dicen...
¡Qué Musa! Mi inteligencia
y este don que me ha brindado
un Dios de infinita fuerza.
¡No te acuestes, compañero,
que todavía te quedan
en el alma muchas odas
que escribir aunque no quieras!
Que habrá de llegar el día
560
en que escribirlas no puedas,
Página
porque te encuentres yaciendo
bajo tres metros de tierra.
560
Romances
¡Aprovecha tu momento,
aún es tiempo aunque no creas!
Que al fin reconozca el mundo
que en verdad fuiste poeta.
Y aunque no quede en la Historia
ni rastro de tantas letras
tu deber habrás cumplido.
¡Será tu gran recompensa!
Porque el dinero, ¿qué vale?
¿La fama? No la deseas.
Sólo ambicionas la gloria.
Página
561
La suerte es de quien la encuentra.
561
Romances
Liderando las tropas castellanas,
adalid en miserias y en ardides,
Alatriste llevó de toda Europa
la bandera española a los confines.
En Italia luchó, después en Flandes;
en la Corte también riñó sus lides.
Y amoríos, que en todas partes tuvo
aventuras galantes y gentiles.
Dirigió la mesnada más diversa
que vagó por el mundo y fueron miles
las fatigas atroces que sufrieron,
pues no quiso la suerte sonreírles.
Su monarca bailaba en su palacio,
degustando corderos y perdices.
Mientras tanto, una sopa miserable
mantenía a la tropa de Alatriste.
La soldada cobraban siempre tarde,
562
si llegaban a hacerlo. Es comprensible
Página
que del saco vivieran, alcanzando
cruenta fama de pérfidos temibles.
562
Romances
Soldadesca dejada a la ventura
por la mano indolente de su príncipe,
maldecían con odio a quien ahíto
de manjares les daba sólo alpiste.
Mala suerte tuvieron en su empresa
a pesar del valor, pues no hubo achique;
pero, faltos de jefes y dineros,
Página
563
a la postre tuvieron que rendirse.
563
Romances
La vida sólo es un sueño
en que vagamos dormidos,
imaginando quimeras,
locuras y desatinos.
Despiertas en la mañana
mas continúas sumido
en las sombras de la noche
aunque luzca un sol divino.
Vagas solo por las calles
sin encontrar el camino,
pues aun yendo muy certero
marca la senda el Destino.
Hoy vives, mañana mueres.
Mas aunque te sientas vivo,
es como si hubieras muerto
ya que siempre haces lo mismo.
Es la rutina de siempre,
564
no hay nada nunca distinto:
Página
Beber, gozar y comer,
todo ello por instinto.
564
Romances
Y la máquina despierta
siempre con el mismo ritmo.
¡A ver cuándo llega el día
que toque dormir tranquilo!
Pero ese día, seguro
que no queremos dormirnos.
Aunque te aburran los días,
Página
565
más temes el no vivirlos.
565
Romances
La vida es un transcurrir
de las noches y los días.
Nace el hombre y llega al fin,
¡y qué pronto se le olvida!
¿A qué viene, pues, tener
tanta maldad y ambiciones?
No se comprende el por qué
de esa conducta tan torpe.
Si el final es acabar
enterrado bajo tierra,
¿por qué se tiene ese afán
de buscar tantas riquezas?
¡Absurda ilusión del hombre
de ser grande, siendo poco!
Se le pueden dar mil nombres,
mas todos cosas de locos.
Pues si existe un Más Allá
566
nada valdrán los dineros.
Página
Con ellos no lograrás
poder salir del Infierno.
566
Página
567
Romances
567
Romances
La vida de nada vale
que de vivirla te hartas
si que apostarla no puedes
al albur de alguna carta.
Muchas veces la he apostado
y casi siempre he perdido.
Es hora de que ya cambie
mi suerte y que tenga tino.
Pero si nunca cambiase,
si continúa esta racha,
no importa, que lo importante
es mantener bien la facha.
Así que, alegre, pensando,
volveré a ejercer la apuesta.
Los naipes ya se barajan,
mi vida ya está dispuesta.
Mas si el naipe está marcado
568
y a la desgracia me guía,
Página
al Azar diré: “¡Tramposo,
juega con otro y buen día!
568
Romances
Que en la mesa y en el juego
al caballero conoces,
que yo con tan infame chusma
no quiero ni el menor roce.”
Y dejando libre el sitio
para que otro ingenuo pierda,
le haré un gesto y, sonriente,
sabré mandarle a la mierda.
Y no es que yo gane nada,
mas me quedaré tranquilo.
Jugar con naipes trucados
en verdad que no es mi estilo,
Porque yo siempre he jugado
con la verdad por delante.
Por eso llevé mil golpes,
569
mas supe ser elegante.
Página
Y es que en el fondo soy tonto
por querer ser caballero,
569
Romances
pero si dejo de serlo
de golpe, voy y me muero.
Así que va la partida
y el alma va puesta en ella.
A ver si de una vez por todas
Página
570
sonríe mi buena estrella.
570
Romances
La plaza aplaude al torero,
que ha mostrado maestría
aguantando de la fiera
las feroces embestidas.
De tanto arrimarse al toro,
de astas enormes y finas,
lleva manchadas de sangre
la faja y la taleguilla.
Las orejas le ha cortado,
el público alegre grita;
hasta le han alzado en hombros,
todos aplausos le brindan.
Su cuenta en el Banco engorda
y este servidor opina
que engorda más de la cuenta,
mas todo es según se mira.
Porque también hay oficios
571
en que te juegas la vida.
Página
Tenemos a los bomberos,
soldados y policías.
571
Romances
Al camionero que enfrenta
el cansancio y la fatiga
o al albañil que en la altura
se pasea por las vigas.
Mas eso no se valora.
Son, por costumbre, rutinas.
No hay público que se deje
el dinero en las taquillas.
Nada en contra del torero
tengo, ni del futbolista;
mas, haciendo lo que otros,
ser ricos no es de justicia.
Que uno gane en una hora
igual que el resto en sus vidas
no me parece correcto,
Página
572
me digan lo que me digan.
572
Romances
La nieve otra vez cayendo...
Mi corazón, solitario,
se atribula por si vives
o no mi amigo murciano.
¿Qué ocurrirá en esta noche,
quién se encontrará a tu lado?
¡Maestro, no te me mueras!
¡Me tienes que enseñar tanto!
Ya está cubierta la calle,
pintada toda de blanco.
Madrid de nieve cubierto,
ha ocurrido en poco rato.
Ya lo anunciaba en la tarde
la sal que hollaron mis pasos.
¡Previsores los ediles,
eso no puedo negarlo!
Todo cubierto de nieve
y, mientras, en ti pensando.
¿Estás durmiendo tranquilo
o ya llegaste al Parnaso?
Espero que así no sea,
573
que mañana digan algo,
Página
pues necesito el consejo
del maestro amigo y sabio.
573
Romances
Amaneció el nuevo día.
Estás, me lo han dicho, a salvo.
No queda nieve en las calles,
o lo soñé o fue un engaño.
Pues la mente juega a veces
y hace pasar malos ratos.
Pronto estarás en tu casa,
Página
574
que te quedan muchos años.
574
Romances
Dos hombres hablan y fuman
sobre la acera nevada,
hace un frío del Demonio...
¡A saber de lo que charlan!
¡Duro oficio de quien limpia,
por tan poco que le pagan,
para que la calle luzca
sin riesgos por la mañana!
¡Cruel condena es el trabajo
que les obliga y les ata
a estar padeciendo frío
en tanto el edil descansa!
Mañana dirá el alcalde:
- ¡Las calles ya no están blancas!
Todos hemos trabajado
como titanes, sin pausa. -.
Y yo le diré: - ¡Mentira!
¡Que tú estabas en tu cama
durmiendo como un bendito,
llevándote la gran pasta! –
Ya han fumado los obreros
575
y del suelo se levantan.
Página
Hay que acabar la faena,
la Policía que pasa.
575
Romances
¡Otros que por cuatro perras,
seguro que más no ganan,
trabajan en esta noche
en vez de estar en sus casas!
Se me terminó el tabaco,
¡mecachis!, en hora mala;
hora es de dormir, poeta,
se acabaron las romanzas.
Mañana será otro día,
otra jornada de tantas,
ya habrá en el Ayuntamiento
quien se cuelgue una medalla.
Así es la vida y más vueltas
no debes darle, el que manda
conoce muy bien su oficio.
Página
576
¡Que no le vengan con gaitas!
576
Romances
La linda flor de Valencia
está cubierta de espinas.
No temo yo a los dolores
que me causen sus heridas.
Pues por un beso tan sólo,
por una sola caricia,
entregaría yo el alma
y perdería la vida.
Que cuando luce en tus ojos
y en tus labios la sonrisa,
el Cielo me abre sus puertas,
mi bella flor levantina.
¡Ay, sueños de loco viejo,
sueños que el alma iluminan!
¡Haced que sólo despierte
cuando me bese esa niña!
¡Saber que he perdido el tiempo
577
en tantos y tantos días!
Página
Y ahora que sé, es imposible
ir a verte y que seas mía.
577
Romances
Mas puedo hacer con mi pluma
para ti infinitas rimas.
Ya que no tengo tus labios,
Página
578
que tenga tus fantasías.
578
Romances
La linda camarera
se llama Fádua,
y abrasan sus ojazos
como una fragua.
La bella camarera
es muy hermosa
y tiene una sonrisa
como hay muy pocas.
La joven camarera,
ni veinte años,
derrama simpatía
vaso por vaso.
¡Qué pena el ser ya viejo
para decirle
piropos bien castizos
de mis Madriles!
¡Hermosa musulmana,
579
bella agarena,
Página
sigue así de brillante,
como una estrella!
579
Romances
No frunzas la faz nunca,
dame tu risa;
que yo te doy mis versos,
Página
580
mi bella niña.
580
Romances
La dicha que bien te di
me la pagaste muy mal;
otra vez que tenga amores
me los tendré que cobrar.
Se acabaron los regalos:
Yo te daré si me das.
Equitativa es la cosa
y así no existe ruindad.
Los dos a gusto quedamos,
bien risueño el ademán;
pues nada más es tan triste
Página
581
que tener torva la faz.
581
Romances
La campana de la ermita
está por alguien doblando.
Es que se ha muerto un poeta
y es su llanto.
Al menos ese tañido
recuerda sus versos claros.
Al oírlo, alguien podría
recordarlos.
Mas puede que en este mundo
nadie se ponga a escucharlo,
que se alejen con el viento...
¡Cuán amargo!
¡Tantos años escribiendo,
cuánto llanto derramado!
Le valieron de muy poco...
Página
582
¡Todo en vano!
582
Romances
La afición se arremolina,
van a comenzar los toros
y a las puertas de la plaza
un gentío bullicioso.
Pululan los carteristas,
hace su agosto el reventa
y el porvenir la gitana
lee en la Plaza de las Ventas.
Unos venden Lotería.
Otros, agua y caramelos.
En dos horas de trabajo
ganan el jornal entero.
¡Ya está animado el cotarro
en esta tarde de fiesta!
Mientras unos se divierten
otros hacen su faena.
¡Extraño en suma el reparto
583
de nuestras clases sociales..!
Página
A pocos sobra el dinero
y a muchos les sobra el hambre.
583
Romances
O ganas de no dar golpe,
de subsistir con engaños.
Labores mal repartidas...
Página
584
¡Yo me pregunto hasta cuándo!
584
Romances
Jugué a la lotería de la vida
a ciegas mi caudal, siendo muy joven.
Perdí mas no lloré, pues de alegrías
hacía en aquel tiempo gran derroche.
Tres veces aposté. Las tres partidas
reñí con ilusión y a un solo golpe.
Fue aciaga la fortuna y en la ruina
me vi. De ser muy rico vine a pobre.
Mas pienso que si atrás volver pudiera
lo mismo nuevamente en un envite,
oyendo dulces cantos de sirena,
Página
585
volviera a arriesgar todo. Es muy posible.
585
Romances
Jugando pasé la tarde
y escribiendo una parodia,
despreocupado de todos
los villanos que me odian.
Villanos en cuerpo y alma
no de crítica muy seria;
como al que di buen renombre,
igual que Lope de Vega.
Que ese Villano verdades
siempre dice y nada inventa.
Los otros ni se merecen
que les ajuste las cuentas.
Pues en sus mismas mentiras
ellos solitos se enredan,
soliendo luego salir
con el rabo entre las piernas.
Dejé el móvil encendido
por si mi jefe llamaba
reclamando mi presencia,
que era entera la jornada.
¿Pero cómo va a llamarme
586
si nunca se encuentra ocioso,
Página
prestando gratos oídos
a viles y mentirosos?
586
Romances
Y lo que más me fastidia
es que me venga con cuentos,
sin indicar quién los dice.
Para mí que es un invento.
Pues es harto conocido
que no me meto en la vida
de nadie y que no me importa
cada cual con quien fornica.
Mas sé que pueden dañarme
si son ciertas las mentiras.
Me refiero a que las cuenten,
no a que en verdad yo las diga.
¿O será que quiere el cazo
poner por ver si lo lleno?
Ya no me fío de nadie,
eso se aprende por viejo.
Pues gente con mucha cara
hay que saca un sobresueldo
con el trabajo del otro
y esto no tiene remedio.
587
¡Gentuza de baja estofa,
Página
si en mis manos estuviera
os mandaría a paseo!
587
Romances
¡Las calles se viesen llenas!
Que se han perdido el buen nombre,
la honradez y la decencia.
Cuanto más dinero tienen
Página
588
menos tienen de vergüenza.
588
Romances
Jugando al mus con el Diablo
No sufre aquél que espera que amanezca
sabiendo que a la postre verá el alba,
ni pena quien aguarda en sus oídos
un día percibir la voz amada.
Lejana está la fecha; mas, no obstante,
la fuerza del amor llena es de magia.
Posible es que hasta acorte el calendario,
tornándose los meses en semanas.
O en días, tal vez horas o minutos,
haciendo tu demora menos larga.
El caso es que ambiciono ya tenerte
tendida sobre el lecho y no en pantalla.
Sumirme en esos besos tan sabrosos
que sé, sin duda alguna, que me aguardan;
gozar de tus caricias con premura,
Página
589
verter en tu interior todas mis ansias.
Y ya no despertar a un nuevo día,
589
Romances
ignoro qué me traiga la mañana;
prefiero hallar la muerte entre tus brazos,
que no que te despiertes y te vayas.
Pues ya me sucedió y quedé muy triste,
no quiero llorar más como llorara;
la Parca me sorprenda, compasiva,
guiándome a Caronte y a su barca.
La Estigia de ese modo cruzaría
sin miedo y sin temor, tranquila el alma;
capaz igual sería de al Diablo
mostrarle qué es el mus, si tiene cartas.
Un órdago a la grande hasta le echase,
jugándonos la vida si hace falta;
que en juego similar rival no tengo.
Página
590
¡Murió hace tiempo ya quien me ganaba!
590
Romances
Jamás nadie te amó, fuiste un juguete
en manos de un varón embravecido;
no digo que de un hombre, que es elogio
a quienes son tan sólo malnacidos.
Robaron tu niñez, mujer en ciernes;
formaron en tu mente un torbellino
de dudas e ilusiones malgastadas,
igual que al apagar un cigarrillo.
¡Borrachos y canallas, sinvergüenzas
que tratan a una niña sin cariño!
Merecen que les corten sin más miras
aquello que les cuelga, así a lo vivo.
Abundan por doquier, no están ocultos
y duermen por las noches tan tranquilos.
¡La madre que los trajo bien pudiera
haberles abortado siendo niños!
¡Cobarde todo aquél que se comporta
con cándida mujer como asesino!
Mi voz brota del fondo de mi pecho,
gritando desde allí que los maldigo.
Honrar a las mujeres es lo propio.
591
Tratarlas con bondad, brindarles mimos.
Página
Pues ellas nos parieron con dolores
después de dar amor. ¡Somos sus hijos!
591
Página
592
Romances
592
Romances
Incansable prosigue su tarea
el genial creador de fantasías;
ya resalta el perfil de unos guerreros
en la tabla, que ayer no aparecían.
Se detiene la gente a contemplarlos
a pesar de que fresco nació el día.
Otros pasan de largo, a sus asuntos,
pues transcurren las horas muy deprisa.
Sigue el viejo escultor en su trabajo,
yo le observo sentado en mi garita.
Con placer el calor que me conforta
le brindase a sus carnes ateridas.
Mas no puedo, lo impide el reglamento.
Una norma habrá siempre que algo impida.
Cada cual en su sitio y en paz todos,
el buen orden así lo dictamina.
Continúan los golpes del martillo,
593
el formón arrancando sigue astillas.
Página
Ya resaltan marciales las figuras,
y en el trozo de tabla se reaniman.
593
Página
594
Romances
594
Romances
Hoy, Día de Andalucía,
no haces honor a tu fiesta.
Sevilla bajo la nieve
parecerá que es Siberia.
No cantarán bulerías
ni andarán por sevillanas,
que hasta dicen que se ha helado
la nariz de La Giralda.
Y el Barrio de santa Cruz,
donde el calor me asfixiaba,
ha amanecido de pronto
todo cubierto de escarcha.
Un sevillano suspira:
- ¡Qué fría está la mañana!
Y una morena responde:
- ¡En verdad fría, “mi arma”!
E imagino los quebrantos
595
que estará pasando alguna.
Página
¡Lo friolera que era..!
Estará con mil estufas.
595
Romances
Aunque como sé que tiene
quien de sobra la calienta,
lo mismo ni pasa frío.
¡Fíese usté de las hembras!
Que conmigo, aquella noche
que bien de nieve caía,
la risa brilló en su rostro
y creyó en la maravilla.
Ya se acabó aquella historia,
como todo se termina,
mas me pasó por las mientes
Página
596
esta mañana tan fría
596
Romances
Hoy quisiera escribir mi mejor verso,
pero dudo que llegue a conseguirlo.
Esos besos ardientes de tus labios
no los logro expresar en un escrito.
No se pueden plasmar con la palabra
tu fervor, tu ternura y tu cariño;
ni la pluma de un Dante consiguiera,
con su enorme pericia, describirlos.
Mas al menos, mi amor, yo lo he intentado
y este humilde poema he conseguido.
Que no es digno de ti, lo sé de sobra;
Página
597
otro haré que reluzca con más brillo.
597
Romances
Hoy he visto nacer y morir al mismo tiempo
un amor que pudo ser bien grande.
Ella era feliz en su presencia,
él con ella estuvo siempre amable.
Pero llegó el momento y surgió el sexo,
la pasión implacable de la vida,
la potencia tenaz que mueve todo.
Y todo se acabo en el mismo día.
Siempre ocurre lo mismo a cada instante,
hoy los labios musitan un ¡Te quiero!
Y después de yacer, cuando ha acabado,
Página
598
se dice: Si te he visto, no me acuerdo...
598
Romances
Hoy he sentido en mi pecho
como un ardor especial.
¿Culpable? Una “granaína...”
¡Dios sabe qué pasará!
Ese mirar de tus ojos,
esa manera de hablar
tan dulce, tan elegante,
tan discreta y tan veraz,
De veras me han vuelto loco...
¡Y me he lanzado a cantar!
Deseo volver a verte
y no perderte jamás.
Ahora yo ya vuelvo a casa,
tú te marchas “pa Graná”.
Algo me dice en el alma
que muy pronto volverás.
Y si el Destino no es ése,
599
si ya no he de verte más,
Página
llegue a tu tierra mi canto,
mis versos y mi soñar.
599
Romances
Que te has llevado contigo
un algo muy especial.
No sé cómo definirlo...
Página
600
Mas, ¡qué me importa! ¡Es igual!
600
Romances
Hoy he sentido en mi pecho
un nuevo ardor juvenil.
¿A qué es debido? Lo ignoro,
pero me ha hecho vivir.
Una inyección de energía,
un soplo de buen humor.
He salido caminando
y he visto brillar el sol.
Ha sido sólo un instante,
todo normal ya después.
Pero es que ha habido un momento
que joven me he vuelto a ver.
¿Qué significa tal hecho?
¿Algo muy bueno quizás?
No lo sé, mas lo que sea
Página
601
pronto se me ha de revelar.
601
Romances
Hoy he cantado unos versos
a una bella de ojos dulces
repletos de simpatía,
de travesura y de luces.
Ojos alegres, traviesos,
donde los astros relucen,
¿qué daría por mirarlos
de cerca y que me deslumbren?
¡Admirable criatura,
ya lo ves, no es mi costumbre
perder así la cabeza!
Mas a veces sí me ocurre.
¡Lástima de ser maduro
y como a tal me vislumbres!
Pero escribirte un romance
sí que puedo, no lo dudes,
en que alabe la belleza
que de tus ojos efluye.
¡Qué pena no ser yo el duende
Página
602
que los trastorna y seduce!
602
Romances
En Colliure reposan unos restos,
mas la voz del poeta no está sorda;
sus poemas dan luz al Universo,
liberando su genio de la fosa.
Fue el más grande. Tras años de su muerte,
don Antonio prosigue su tarea
escribiendo sus versos como siempre.
no está muerto, ¡qué va!, sigue en la brecha.
Dos Españas cantó. De cierto existen.
No marró el profesor en sus lecciones.
Tales hechos verdad es que prosiguen,
pues persisten los odios y rencores.
Allí yace, por ellos exiliado,
sepultado en las tierras extranjeras.
¿Puede ser que no exista ni un espacio
que le preste calor aquí en su tierra?
¡Mucho hablar de memorias y pasados!
603
¿Para cuándo Machado en su Castilla?
Página
En Madrid Guiomar está esperando
que sus versos al lado se los diga.
603
Romances
Pero tienen memoria un tanto flaca
los que tanto otras muertes sí recuerdan...
¿Para qué distinguir las dos Españas
Página
604
si las dos son igual de sinvergüenzas?
604
Romances
Historia trepidante nos anuncia
el cine; en pocos días nos presentan
la hazaña de la lucha en las Termópilas:
Trescientos espartanos, diez mil persas.
Si el número es exacto a nadie importa;
el caso es que eran más y a la defensa
del paso hacia la Grecia se aprestaron,
sabiendo se jugaban la cabeza.
El persa aseguró que, en la batalla,
el Sol ocultarían con sus flechas.
Leónidas le dijo que a la sombra
mejor y con más bríos se pelea.
Así cuenta la Historia que se hablaron
y allí el inicio fue de la cruel guerra
del Asia contra Europa que hoy en día
aún sigue con furor y que no cesa.
Murieron los valientes y la gloria
605
ganaron con su muerte en forma inmensa;
Página
grabados en el Mito están sus nombres,
en oro cual merece aquella gesta.
605
Página
606
Romances
606
Romances
He pasado la tarde recordando
de mi vida tristezas y alegrías.
Momentos de placer que tuve en ella,
instantes de dolor y de agonía.
He dejado el periódico en la tabla,
me he puesto a contemplar pasar la gente;
cada cual con sus líos y problemas,
a mi lado pasando indiferentes.
Fumando he contemplado cómo todos
a su bola caminan y a su idea.
Teléfonos sonando en torno mío...
¿De qué pueden hablar mientras pasean?
De trabajos, negocios o de amores.
Unos lloran en tanto otros sonrisas,
carcajadas a veces, van soltando.
Pero todos caminan muy deprisa.
Y en esto me han llamado que acudiera,
607
teniendo que dejar este poema;
Página
sentado ya en mi casa, me relajo.
La noche se ha llevado los problemas.
607
Romances
Ya duermen casi todos en sus lechos.
Mañana, al renacer con la alborada,
de nuevo volverán a sus quehaceres,
Página
608
de nuevo tornarán a sus andadas.
608
Romances
He leído tus versos y he sentido
en el pecho mi alma desgarrarse.
¿Es verdad que te hice tanto daño
que no puede esa herida ya curarse?
Yo no quise, lo sabes, y aún te quiero.
Perdóname si puedes, generosa.
Vente pronto, que quiero con mis besos
aplacar el enfado que te enoja.
Ven que bese tus labios con los míos,
que mi cuerpo a tu lado se estremezca.
Vente pronto, no tardes, que no vivo
Página
609
pensando noche y día en tu belleza.
609
Romances
He de decirte dos cosas
si es que quisieras oírlas.
Primera: Que son tus ojos
cual estrellas, vida mía.
Y la segunda es muy breve,
muy sentida y muy sencilla:
Que ansío besar tu boca
y acariciar tus mejillas.
Y más no sigo adelante
ya que no quiero fatigas.
¿Pues qué decir de tu vientre,
tesoro de mil delicias?
¡Ay, que perdí la cabeza!
¡Que mi cerebro delira
pensando en tus muslos bellos,
que en suave nido culminan!
610
¡Si yo te tuviera cerca,
Página
junto a mi lado tendida..!
Mejor que siga el trabajo
610
Romances
y que más cosas no diga.
Pues que pensando en el Cielo
sólo sueños fantasías.
No quiero despertar triste,
Página
611
con la conciencia intranquila.
611
Romances
¿Has logrado olvidarme? No comprendo.
Después de tanto empeño en conseguirme,
burlando a tu consorte con descaro...
Y, después, para irte.
¡Los juegos de la vida y la fortuna!
Las cosas del querer siempre son simples.
Mejor es ser mujer de un ingeniero,
aunque él sepa que finges.
Dinero, posición, familia, todo...
¿Por mí pensabas, loca, decidirte?
De fijo que acertaste al no dejarlo,
Página
612
que ser pobre es muy triste.
612
Romances
Has conseguido llenar de cólera mi alma
por algo, de verdad, que era infundado.
Cuando yo peco soy el primero en dar excusas,
pero si no, tendré que lamentarlo.
Porque no pienso, vida mía, ir a buscarte.
Sí. Me dolerá, no tengas duda alguna,
pero que dudes de todo mi cariño.
eso me duele de forma más profunda.
Una vez ya pasé por este trance.
Lloré como en mi vida había llorado.
Tal vez, también acaso lo haga ahora,
pero no voy a irlo pregonando.
Si un cariño es sincero como el mío,
no es justo que con tal moneda pagues.
Si esos son los billetes que me entregas,
espero que tú sepas lo que haces.
No es dignidad ni orgullo lo que siento.
613
Es, simplemente, que me siento dolido.
Página
En tus manos se encuentra que mañana
podamos estar nuevamente en nuestro nido.
613
Romances
Y si no, sigue alegre entre los tuyos.
Tal vez no te equivoques al hacerlo.
Pero dudo que ellos puedan darte
un amor como éste que te ofrezco.
No es rabieta de niño enfurruñado.
Es el dolor de un hombre que te quiere.
Piensa a fondo y ve si tengo culpa;
que un amor igual que nace, muere.
Y no quisiera yo que se muriera
el cariño tan grande que te tengo,
pero sé que de nada soy culpable
y en pedir perdón falso es que ni pienso.
Que si tuviera culpa, ya es sabido,
que perdón de verdad yo te pidiera.
¿Pero siendo inocente? ¡Vamos, anda!
Página
614
No son así los hombres de mi tierra.
614
Romances
Gustaría reunir a aquellas hembras
que juráronme un día amor eterno,
aquellas que me amaron tiernamente;
o al menos eso fue lo que dijeron.
A todas las que el alma les di a trozos
a cambio de caricias y de besos.
Por un rato de amor les di buen pago:
Lo mejor que llevaba en mis adentros.
Les diría: - ¿Por dónde vais ahora?
Decidme dónde vive aquel recuerdo.
¡Qué memoria más floja, amadas mías!
Y os quejáis encima de mí luego.
En busca fui siquiera de ninguna
que vinisteis vosotras por deseo.
Calmadas vuestras ansias, os marchasteis
dejándome infeliz por ser tan necio.
A las que siendo libres me buscasteis
615
para olvidar después, marchando luego,
Página
a vosotras no puedo más deciros
que en verdad aquel rato lo agradezco.
615
Romances
Mas a las que a maridos inocentes
engañaron poniéndoles los cuernos
y durmieron después junto a su lado,
conservando mi germen en sus cuerpos,
os diré solamente: - Me dais lástima.
Y hasta donde yo llegue con mis versos,
hasta donde yo alcance a maldeciros...
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616
¡Que un día os pudráis en el Infierno!
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Romances
¡Fundirme con tu cuerpo en un abrazo,
sentir como tu labio besa el mío!
¡Ceñirte la cintura con mis manos,
hundirme en lo profundo de tu nido!
¡Vivir por un instante una delicia,
sentirme transportado al Paraíso!
¡Tocar tu piel tan suave con caricias,
soñar sin despertar siempre a lo mismo!
Después lo que suceda nada importa,
las Puertas de tu Cielo ya habré visto;
repleta de tus besos ya mi boca,
morir ya no me asusta lo más mínimo.
Cumplido mi deseo, que es el tuyo,
acaso no interese seguir vivo;
¡Vivamos el momento! Es lo oportuno.
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Si luego hay que morir, dará lo mismo.
617
Romances
Fumo sin ningún gusto ni deseo
por dejar de dar vueltas a la mente.
¡Quién sabe si, volando, con el humo,
pudiera ir hasta tu lado para verte!
Porque sé que dos besos bastarían
para calmar tu duda y convencerte
de que sigo sintiendo el mismo anhelo,
que mis ansias cada día son más fuertes.
Mas el humo no logra transportarme;
no me lleva, por más que yo lo intente...
¿Qué haría yo, contesta, vida mía,
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para lograr, junto a ti, estar hasta la muerte?
618
Romances
¡Estúpido de mí, yo que creía
que tu amor no se había aún acabado..!
Y tú dirás que no, que aún me amas,
pero yo te aseguro que eso es falso.
Si me quisieras un poco todavía,
no dudarías en acudir hasta mi lado.
Pero no, ya no es cierto, no me amas.
Tu amor se terminó antes de un año.
Me juraste guardarme amor eterno
y ese amor, querida, ha terminado.
Casi un año de alegrías y pesares,
¿recuerdas cuántas veces lo pensamos?
Hoy estoy solo, igual que siempre estuve,
solo y sin ti... Solo y abandonado.
¡Cómo engaña la vida y sus placeres!
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¡Qué poco tiempo tus besos me duraron!
619
Romances
Estarás en tu casa tan tranquila
oyendo el oleaje de la mar,
recordarás los días que pasamos
o acaso has olvidado todo ya.
No entiendo, no comprendo de qué modo
pudiste esos amores olvidar,
o es falso y fue un capricho de tu cuerpo,
deseos de lujuria y nada más.
Como quiera que fuese, tú jugaste
tirando bien tus cartas y al final
quedaste campeona del torneo.
Orgullosa de ello habrás de estar.
Ya veremos el premio en qué consiste,
lo mismo es en tan sólo soledad;
que los años se pasan y muy pronto
vieja y sola un día habrás de estar.
Entonces, cuando tengas la tertulia,
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porque otros placeres no tendrás,
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recuerda a aquel poeta que escribía
mil versos que por siempre vivirán.
620
Romances
Quizás alguna lágrima en tu rostro
alcance en ese instante a despuntar
y puede que tus nietos te pregunten:
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- Abuela, ¿estás llorando? -. ¿Qué dirás?
621
Romances
Estarás en los brazos de tu amante,
porque jamás los míos te tendrán.
Inaudita la idea que mi mente
se pudo imaginar.
Pues propicia a soñar en fantasías,
pero no a contemplar la realidad,
son deseos que no se cumplen nunca,
desmanes de mi afán.
Volverás desde lejos algún día,
pero siempre a su lado habrás de estar.
Nunca al mío, por más que te suplique...
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¡Fue un sueño nada más!
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Romances
Estaba ella a mi lado reclinada,
mi rostro acariciaba sus cabellos.
La chispa de la Musa brotó entonces
y fui feliz al escribir un cuento.
“Érase alguna vez una patrona
que alegre patroneaba su velero.
Felicidad decía que buscaba,
surcando en su bajel el universo.
Mil mares ya se había recorrido,
conocía de sobra los océanos,
jamás en ningún puerto recalaba,
siempre seguía eterna navegando.
Su vida transcurría en armonía.
Alegre era y su risa melodiosa
a todo el que la oía contagiaba.
Y es que reía feliz, por cualquier cosa.
Mas su sonrisa alegre no era franca.
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En sus adentros su alma no reía.
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Ella buscaba con ardor un algo,
pasando así sus noches y sus días.
623
Romances
El ancla de su nave nunca quiso
fondear en ningún sitio diferente
de aquél lugar donde se había criado,
en medio de su entorno y de sus gentes.
Pero un día feliz retomó el rumbo,
hinchiéndose sus velas de aire nuevo.
Dejando ya de recorrer el orbe,
directa encaminóse a un nuevo puerto.
Y allí clavó sus anclas, presurosa,
oyendo que del muelle le llamaba
una voz cariñosa, virilmente,
una voz de algún alma enamorada.
Bajó a la tierra y se entregó en los brazos
del poeta que concibió mil versos.
Así juntos vivieron una vida,
una vida feliz llena de ensueño.
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Y el barco envejeció. Nunca sus velas,
Página
arriadas ya, bebieron otros vientos.
Las olas le agitaban suavemente,
624
Romances
pero el prefirió quedarse quieto.”
¿Te ha gustado la historia, amada mía?
Pues te juro que es cierta y verdadera.
Comenzó en una tarde de verano
y siempre ha de durar, por siempre eterna.
Eso escribió mi pluma enamorada,
pero ocurrió en la vida como en todo.
Ella volvió a su tierra con los suyos
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y yo volví a quedarme otra vez solo.
625
Romances
Esta tarde en verdad he comprendido
el valor tan inmenso que es la vida.
No tenía papel donde escribirlo,
tomé el móvil y plasmé mi poesía.
La vida es un conjunto de avatares,
de penas, de placeres y de dichas.
Abundan casi siempre más los males,
mas hay que aprovechar las alegrías.
Por eso, a malos tiempos buena cara;
a los cambios de humor, una sonrisa,
procurando guardarse en un paraguas
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de la lluvia que el alma deja fría.
626
Romances
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad.
Muchos, la panza bien llena,
repleta hasta reventar
y otros pasando gran frío,
angustias y soledad...
Es que de pena me río
de ver tal desigualdad.
Unos repletos de todo,
muchos siquiera sin pan.
Mas Dios nace de igual modo
para el amo y el gañán.
Y al son de los villancicos,
entre jolgorio y penar,
vendrá el Niño... ¿Con los ricos?
Más con los pobres vendrá.
Esta noche es Nochebuena
627
y mañana es Navidad.
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¡Qué mundo, Señor! ¡Qué pena!
Si todos nacen igual...
627
Romances
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad.
Lo pasaré sin los míos.
Eso me hace pensar.
¿Tan malo en la vida he sido,
tuve yo tanta maldad?
Sería cuestión de un poco
echar la mirada atrás.
De niños, era esta tarde,
tarde mágica, en verdad.
Se preparaba la cena,
ellos querían jugar.
Y yo jugaba con ellos,
a veces a pelear;
otras con indios, soldados.
Aún recuerdo el Geyperman.
Y mientras, en la cocina,
iba haciéndose el manjar.
Cordero, la mar de veces,
exquisito de yantar.
Tras de la cena, los cantos.
Villancicos y demás.
Mi voz vibraba contenta
con las copas de champán.
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A la mañana siguiente,
era tarde el despertar.
La resaca consabida,
la cena que fue de más...
628
Romances
Ya a la tarde, en el piano,
mi hija me hacía cantar
con voz más que aguardentosa
que el agudo hacía temblar.
Ella, pequeña, entonaba
las notas con fiel compás.
Yo no sabía seguirle
la melodía al igual.
El otro jugaba al fútbol.
El pequeño a guerrear.
Y el perro ladraba a todo,
pensando: ¡Locos están!
Ya se han pasado esos años.
Ya se ha pasado esa edad.
Ya no tengo barba rubia,
ahora muy blanca está.
Hoy ceno con otra gente,
hoy rompo su intimidad.
Porque, aunque amigos de entonces,
muy poco nos une ya.
Ellos tienen sus problemas
que no puedo solventar.
Yo, los míos que, tampoco,
ellos podrán arreglar.
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Pero me ha llamado un hijo.
Me ha dicho que llamará.
Igual que la pianista
que me enseñó a solfear.
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El otro no me ha llamado.
¡Dios sabe dónde andará!
629
Romances
¿No se acuerda de su padre?
Un día, padre será.
Y de ella, bien me acuerdo.
Me acuerdo para mi mal,
porque si un día la quise,
nunca la podré olvidar.
Tres hijos tuvimos juntos.
Tres hijos. Un gran caudal.
Espero que en esta noche
lo recuerde a su pesar.
La vida pronto va y viene
y como viene se va.
Es inútil retenerla,
es agua que corre al mar.
Así que escribo estos versos
con alegría y penar.
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad.
¿Qué será ya al día siguiente?
Pues una mañana igual
a tantas como he vivido,
un eterno deambular.
Quiera Dios que el año entrante
tan solo no pueda estar.
Quiero estar acompañado
por un amor singular.
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Yo sé que vendrá del Norte,
que de Cantabria vendrá.
Entonces seré dichoso
como no lo fui jamás.
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Espero que pronto llegue,
que no se tarde en llegar.
630
Romances
Esta noche es Nochebuena
y mañana es Navidad
Esta mañana, pronto, he ido a llevarte,
igual que siendo novios, ¿aún lo recuerdas?,
cuando bajaba alegre la misma calle,
veloces, rechinantes, las cuatro ruedas.
Veintisiete los años que se han pasado,
ayer éramos niños y hoy ya maduros;
ya los hijos crecieron, no ha sido en vano
aquel beso que un día te di en lo oscuro.
Te pregunté meloso que si mi novia
desearías tú ser, que eras mi amada.
Yo debí de atraerte porque una gloria
brotó de aquellos labios llenos de grana.
Me dijiste: - Sí quiero -. Y con un beso
firmamos el contrato sin un escrito.
No estábamos casados, eso fue luego,
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pero para nosotros era lo mismo.
Y llegaron los hijos y ahora una nieta,
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Romances
un regalo del cielo, una hermosura,
una cría más maja que las pesetas
que ha venido del Cielo para mis dudas
disipar de una vez con la mirada,
de esos ojazos grandes que Dios le ha dado.
- Abuelo, deja pronto de hacerte el bala,
escribe más en prosa que el verso es malo.
- Pero no, niña mía. -. Yo le contesto.
- Que las rimas también son cosas buenas;
por escribir un día a tiempo un verso
supe el amor lograr de esta tu abuela.
Y así nació tu padre y con los años
a tu madre también rindió de amores.
Y así has nacido tú. Como oro en paño
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conserva mis poemas, nunca los borres.
632
Romances
Esta mañana, pasando los poemas
que para ti escribí, siendo chiquilla,
he comprendido que en aquellos versos
se encerraban mis sueños, todas mis maravillas.
Han pasado los años y, a su antojo,
ambos hemos vivido nuestras vidas.
Pudo irnos mejor, nunca se sabe.
La conciencia tenemos bien tranquila.
Tal vez te equivocaste al no elegirme.
O tal vez fue mejor, pero hoy en día,
ahora que no somos ya unos niños,
opino que meditarlo deberías.
¿Es mejor esperar que algo, ya muerto
para él, resucite, y que tú sigas
creyendo todavía en su cariño,
con toda tu ilusión, como una cría?
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¿O, tal vez, no ves más oportuno
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revivir aquel verso, aquellas rimas,
esa historia de amor que no vivimos,
633
Romances
mas que ahora podríamos vivirla?
No sé. Nada te ofrezco y nada pido.
A nuestros años no valen tonterías.
Ya no vale engañarse uno a sí mismo:
Página
634
Ya sabemos qué es cierto y qué es mentira.
634
Romances
Está cayendo la tarde,
el Sol ya se va poniendo.
Pronto llegará la noche
y con la noche mis sueños.
Mis sueños de que me leas
y sonrías con mis versos,
como mil veces me has dicho
que haces al ponerte a verlos.
¿Qué estás haciendo ahora mismo?,
me pregunto si en ti pienso.
Y así paso todo el día,
porque no dejo de hacerlo.
¡Si tuviera menos años
y si tuviese dinero
por mí lo comprobaría,
pero soy pobre y soy viejo.
¡No protestes! Es inútil.
Ya sé que no piensas eso.
Aunque, si sincero soy,
viejo en verdad no me siento.
Pero ya sí están lejanos
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aquellos felices tiempos
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en que la sangre en mis venas,
como un volcán, era fuego.
635
Romances
¡Oh, Dios, y cuánto daría
por tener diez años menos,
para vivirlos contigo
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636
y ser tu esclavo y tu dueño!
636
Romances
Escudriñando en tu cuerpo los secretos
que encierra en su interior tu mente inquieta,
he entendido que nunca me olvidaste
por mucho que te hiriese la rabieta.
Que siempre me quisiste y que aún ahora
me adoras con fervor y sin engaño;
igual, casi lo mismo, que me amaste
cuando brillaban sin par tus diecisiete años.
Ha pasado ya mucho de aquel tiempo,
las sienes con mil canas tengo ahora.
Ya no somos los niños que jugaban
a escaparse a escondidas una hora.
Pero luce el amor aún en tus ojos
y tus labios aún saben a ambrosía.
Los ojos tan traviesos del entonces,
aquellos que plasmé en mi poesía.
Y es que en ellos se esconden aún el duende,
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el mágico destello y la alegría.
Página
Han pasado los años, mas no importa:
Tu alegre cascabel aún vibra todavía.
637
Romances
Esas pequeñas cosas del día a día
son en verdad, al cabo, lo que importan.
Ese sentirte andar por la cocina
en tanto que mi mente versos forja.
Y preguntas si seríamos felices
estando unidos el resto de la vida.
Piensa bien, amor mío, lo que dices,
que me temo muy mucho que es una tontería.
¿Cuándo has sido feliz cómo a mi lado?
¿Brilló acaso alguna vez tanta alegría
en tus ojos después de haberte amado?
No me digas que sí, porque es mentira.
Yo, al menos, a tu lado estoy tranquilo.
Si es amor o cariño, no me inquieta.
Sólo sé que ni pienso ni cavilo.
Los temores de ayer hoy no me aprietan.
¿Puede llamarse amor? Yo así lo creo.
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Y si no, llámale como decidas.
Página
El caso es que calmemos el deseo,
que vivamos a gusto nuestras vidas.
638
Romances
Que lo demás, por sí, viene rodado.
A veces se confunden las palabras:
Cariño, amor, deseo... Son vocablos.
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639
Lo que importa es vivir la vida en calma.
639
Romances
Es un amor imposible
el que ha inundado mi alma,
yo no podría cuidarte
con los medios que en tu casa.
Es por falta de dinero,
que no por falta de ganas,
pues los médicos te cobran
y sus facturas son caras.
De otra manera sí hiciese
cuanto pudiera, con ansias
de que estuvieses tranquila,
de que te encontraras sana.
Pero así... Yo poco puedo,
lejos estoy de tu casa.
¡No puedo llamar siquiera!
Tengo las manos atadas.
Es un amor que no tiene
ni futuro ni esperanzas,
un cariño condenado
desde el comienzo a ser nada.
640
No quisiera que se acabe,
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mas sólo tengo palabras.
Él tiene todos los medios...
640
Romances
¡Mejor fuese que olvidaras
que conociste a un poeta
y que sus rimas lograran
el corazón inundarte!
¡Mucho mejor que tal hagas!
Si eres feliz a su lado
y su atención no te falta,
¡no lo dudes ni un instante!
dame un beso, adiós ¡y basta!
Ya no podrán los gorriones
alegrar nuestras mañanas,
pero tú viva has de hallarte
y es lo que busco con ansia.
Del poeta ni te acuerdes,
porque cuan más te acordaras
más sufrirías y nunca
recobrarías la calma.
Así que, ¡adiós, amor mío!
Todo empieza y todo acaba.
Hasta la vida del hombre,
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que un día también se marcha.
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Tal vez nos encontraremos,
¡sabe Dios! y nuestras almas
641
Romances
podrán por fin abrazarse
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642
y olvidar horas amargas.
642
Romances
Es un amor diferente
el que se alberga en mi pecho
de aquellos que tuve un día,
que sólo son ya recuerdos.
Es una cosa distinta,
peculiar, es algo nuevo,
pues no hay amores iguales
o no es igual lo que siento.
Te provoco y me provocas...
¿Es que me quieres dar celos?
O quizás es que los sientes
cuando te hablo de aquellos.
Lo que sea, no me importa.
La verdad es que te quiero.
¿Será verdad que me quieres?
¡Eso tendremos que verlo!
Que resultas juguetona
y muy traviesa en exceso.
Quizás es que estás jugando
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y el amor no es ningún juego.
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Mejor será que no mientas
y que me quieras de cierto,
643
Romances
que no resulte un engaño,
que es a veces lo que pienso.
Y si lo fuese... ¡Pues nada!
Al final tan sólo pierdo
el tiempo que te he brindado.
Mas parece caro el precio,
pues dicen que el tiempo es oro
y mucho más siendo viejo.
Pero tampoco lo es tanto...
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644
¡A cambio escribí unos versos!
644
Romances
Es época de ilusiones,
la gente pasa cantando;
son festivos estos días,
van a comprar los regalos.
Todos caminan alegres
a impulsos de un ardor mágico.
Espíritu Navideño
se le llama. Y es que hay algo
que al corazón ilusiona,
mas no sé cómo explicarlo.
¿Qué diferencia estas fechas
de las del resto del año?
Pues que nació el Niño Dios
en un lugar muy lejano.
Entre una mula y un buey
tuvo lugar ese parto.
Aquello cambió la Historia
en verdad, más no sé cuánto.
porque seguimos lo mismo:
Unos a otros matándonos.
Pero redimió a los hombres,
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eso dicen, del Pecado.
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Es Navidad, ¡festejemos
y dejémonos de llantos!
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646
Romances
646
Romances
Es curioso el Destino en ocasiones,
pues no buscas y encuentras lo que ansiabas.
No buscando me hallé con que, de pronto,
me encontré con la dicha que buscaba.
Varias veces así me ha sucedido,
es por eso que el hecho no me extraña.
Debe ser que la suerte está ya escrita
y no hay nada que pueda ya cambiarla.
El azar no es azar si, de antemano,
la Fortuna tenemos predispuesta.
Si está en contra luchar por algún logro
es inútil, no sirve darle vueltas.
Al final, un muñeco es sólo el hombre
aunque jure gozar libre albedrío.
Una Mano Suprema lo maneja,
controlando su vida a Su capricho.
No buscaba a mi edad encontrar nada
647
y surgiste de golpe, de repente.
Página
Como quiera que acabe nuestro encuentro
te aseguro está escrito desde siempre.
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Romances
Es curioso el Destino en ocasiones,
pues no buscas y encuentras lo que ansiabas.
No buscando me hallé con que, de pronto,
me encontré con la dicha que buscaba.
Varias veces así me ha sucedido,
es por eso que el hecho no me extraña.
Debe ser que la suerte está ya escrita
y no hay nada que pueda ya cambiarla.
El azar no es azar si, de antemano,
la Fortuna tenemos predispuesta.
Si está en contra luchar por algún logro
es inútil, no sirve darle vueltas.
Al final, un muñeco es sólo el hombre
aunque jure gozar libre albedrío.
Una Mano Suprema lo maneja,
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controlando su vida a Su capricho.
No buscaba a mi edad encontrar nada
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Romances
y surgiste de golpe, de repente.
Como quiera que acabe nuestro encuentro
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te aseguro está escrito desde siempre.
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Romances
En viéndote, mi amor, sabré callarme.
No quiero despertar lo ya dormido.
El tren se nos pasó, como dijiste;
dispares correrán nuestros caminos.
Perdimos la ocasión por un absurdo,
inútil ya sería el intentarlo;
los ríos nunca tornan a las cumbres,
el curso de sus cauces va hacia abajo.
Aparte de El Quijote, no conozco
segundas partes buenas de una historia;
nosotros escribimos ya la nuestra,
dejémosla dormir con parsimonia.
Que un brusco despertar puede dañarnos,
mejor es conservarte en el recuerdo.
Procura ser feliz, dulce amor mío;
si tanto me quisiste, te lo ordeno.
Que un día nos veremos, tras la muerte,
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y quiero que me cuentes que dichosa
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por fin lograste estar en otros brazos.
Si no logré yo serlo, poco importa.
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651
Romances
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Romances
En Venezuela ha ocurrido
lo que ocurrió ya en España,
que unos cuantos mal nacidos,
sinvergüenzas y alimañas
quieren llevarse el dinero
del pueblo que vive hambriento.
A todo le ponen peros
mas ellos van tan contentos.
Ayer fue el Chile de Allende,
mañana será en Caracas,
aquí los unos defienden
lo que los otros atacan.
- ¡Qué hay trampa! -. Dicen aquellos.
Y los otros se lo niegan.
Empuñan el descabello
y a comenzar la refriega.
Habló el pueblo soberano
y ahora dicen que es mentira,
que han dado los resultados
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como han querido. Deliran
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aquellos que así pensasen,
que el pueblo no se equivoca.
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Romances
Hay que partir de la base
de que no hay gentes tan locas.
¡Cómo me duele la muerte
de unos paisanos sin culpa!
En todas partes los fuertes
ponen las mismas disculpas:
- ¡Es por el bien de la Patria!
¡Salvemos nuestra Nación! -.
¿Y quién salva al pobre paria
que hoy ni siquiera comió?
El que alimenta a sus hijos
con las sobras del banquete
que acaba de darse el rico
mientras se muere la gente
de miseria por las calles,
entre basuras y escorias.
Mejor será que me calle...
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653
¡Así se escribe la Historia!
653
Romances
En un Domingo de Ramos
yació allí, Miguel Hernández,
un poeta de la tierra,
acaso de los más grandes.
Allí le dejaron solo,
nadie veló su cadáver,
pues no estaba permitido,
ni su esposa ni su madre.
Luchó por la Libertad
sin saber que los magnates
temen más a la palabra
que a una tropa de gigantes.
Que más hieren unos versos
escritos con muy buen arte
que mil aviones juntos
o que una carga de tanques.
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Los odios engendran odios
Página
y Miguel quiso enfrentarse
al odio que dos Españas
654
Romances
se han de tiempos ancestrales.
Y te ofrecieron rendirte,
que ante ellos claudicases,
que traicionaras tu credo,
tus íntimos ideales.
Pero noble cual ninguno,
de valiente hiciste alarde,
y fuiste fiel a tu pueblo
aunque ello te matase.
Muy cerca de donde vivo
aún se levanta la cárcel
donde escribiste tus nanas,
inspiradas por el hambre
que padecía tu hijo,
que era sangre de tu sangre.
La lápida siempre miro
Página
655
que dice que allí purgaste
el pecado de ser noble,
655
Romances
de ser un loco si cabe,
pero dejando constancia
de tu valor indomable.
Poeta entre los poetas,
entre cabras te criaste
y entre cabras escribiste
esos versos inmortales.
Después, allí en la trinchera,
a los tuyos animaste
con tus poemas ardientes,
con tu palabra excitante.
Pero ganaron los otros;
tú llevaste la peor parte
pues no te dieron dos tiros,
dejaron que te apagases.
En un Domingo de Ramos
yació allí Miguel Hernández,
656
asesinado por odio,
Página
sin nadie que le velase.
656
Romances
En turbia desazón inmersa el alma
un golpe de timón daré a mi vida.
¿Adónde iré a parar? Nada me importa,
el caso es conseguir que esté tranquila
la mente que ahora sufre enajenada
por mor de la traición y la mentira.
¿En qué me equivoqué?, siempre pregunto.
¡Bien sabe la respuesta el alma mía!
Soy viejo, pero debo conseguirlo.
Si encuentro un nuevo amor, ¡bendito sea!
Si tengo mala suerte y no aparece...
No importa, que será lo que Dios quiera.
Señal de que mi sino estaba escrito
y debo caminar la torva senda
que guía a la desgracia y al fracaso
tal vez sabe el azar a dónde lleva.
Al cabo concluirá todo en lo mismo:
Un nicho o una fosa bajo tierra.
¡Ni lápida ni nada! Acaso el nombre.
Quizás una inscripción: Aquí un poeta.
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Los años pasarán, correrá el tiempo,
Página
borrando con su paso hasta esas letras.
La fama no alcancé, ni la Fortuna
657
Romances
dejó que conservase mis riquezas.
Mis rimas yacerán en el olvido,
por mucho que en papel queden impresas;
el polvo vuelve al polvo, según dicen,
Página
658
y al fin todo termina en la miseria.
658
Romances
En negra encrucijada está mi vida,
oscuro se presenta el porvenir.
En vez de ser hormiga fui cigarra;
pensé que era el futuro baladí.
Me angustian del pasado los recuerdos,
mas sueño en un mañana ser feliz;
o acaso ya lo soy sin enterarme
y todo es de mi mente turbio ardid.
No temo las preguntas inquietantes
de aquellos que me juzgan con cruel fin;
a cuantos con rencor juzgarme quieran
sabré yo responder con un ¡mentís!
Un hombre soy tan sólo y, por lo tanto,
proclive a cualquier vicio y pecador.
Mas jueces dos admito solamente:
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659
La voz de mi conciencia y el buen Dios.
659
Romances
En las horas oscuras de la noche
el poeta medita y se entretiene
sopesando cuán corta es esta vida,
cómo viene acercándose la muerte.
El que es mozo no piensa nunca en ella
pero al viejo le aterra, aun cuando miente
si te cuenta que no le tiene miedo.
Y es que nadie la cara quiere verle.
Pues no es grato pensar que luego hay nada
aunque digan que sí, que historias cuenten
de que existen un Cielo y otra vida.
Pero nunca a dar fe ninguno vuelve.
¿Que morir es preciso? ¡Eso está claro!
Necesario es dar paso a nuevas gentes.
Mas, ¡qué amargo dejar es este mundo,
Página
660
por muy duro y traidor que sea siempre!
660
Romances
En las calles de Madrid
hay muchas niñas bonitas,
que no puedo conseguir
porque me falta la guita
para invitar a un café
a esas hembras estupendas
y decirles: - ¡Oiga, usted,
- que aunque viejo ya esté el menda -
para echarle todavía
un piropo conveniente
aún me sobran energías
y palabras suficientes! -.
Pues perdida la figura
- y por mi edad avanzada no estoy para florituras,
ni para muchas machadas.
Pero un piropo castizo
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sí puede decir mi canto:
Página
- ¡No necesitas postizos
para lucir tus encantos! –
661
Romances
Y con palabras sonoras,
llenas todas de argumentos:
- ¡Pise usted fuerte, señora,
que paga el Ayuntamiento! –
Ya se pasaron los años
de mis ardientes hazañas
y de decir, sin engaño,
- ¡Así soy yo y así España! -.
Mas mi mirada está presta
para admirar sin disgustos
un par de piernas bien puestas,
Página
662
unos ojos y un buen busto.
662
Romances
En la mañana te canto
y en la noche te susurro,
ya que la noche es amiga
de silencios y murmullos.
Con el Sol pienso en tus ojos
y con la Luna te escucho,
aunque prefiero tus labios
junto a los míos muy juntos.
Que en teniéndote en mis brazos
pocos vocablos son muchos.
No existe mejor palabra
Página
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para mí que un beso tuyo.
663
Romances
Ellas de mí muy pronto se olvidaron,
también yo sin querer las olvidé.
De dentro de mi lecho se marcharon
y el hueco que dejaron no está en él.
Las sábanas se lavan y ya basta,
también por algo se inventó el bidet.
Un poco de jabón, algo de pasta
y todo queda limpio, ya los ves.
Pero dentro de ellas va mi impronta,
o eso que llaman ADN, no lo sé.
Yo sé que la memoria es poco tonta
y habrán de recordarme alguna vez.
¿Qué pensarán de mí? No me interesa.
Alguna pensará que la engañé
y alguna pensará que aún sigue presa
de tanta poesía y mi altivez.
Como quiera que fuese, ¡id viviendo!,
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que mi vida yo he de seguir también.
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Lo mismo ya lo dijo un tal Don Mendo,
para luego matar a la muy infiel.
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Romances
Estaros muy tranquilas, que el recuerdo
se ha ido de mi vida y que mi fe
me prohíbe matar y hoy estoy cuerdo.
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665
Hoy quiero estar tranquilo y lo estaré.
665
Romances
Incansable prosigue su tarea
el genial creador de fantasías;
ya resalta el perfil de unos guerreros
en la tabla, que ayer no aparecían.
Se detiene la gente a contemplarlos
a pesar de que fresco nació el día.
Otros pasan de largo, a sus asuntos,
pues transcurren las horas muy deprisa.
Sigue el viejo escultor en su trabajo,
yo le observo sentado en mi garita.
Con placer el calor que me conforta
le brindase a sus carnes ateridas.
Mas no puedo, lo impide el reglamento.
Una norma habrá siempre que algo impida.
Cada cual en su sitio y en paz todos,
el buen orden así lo dictamina.
Continúan los golpes del martillo,
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el formón arrancando sigue astillas.
Página
Ya resaltan marciales las figuras,
y en el trozo de tabla se reaniman.
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Página
667
Romances
667
Romances
El trabajo es el único recurso
de quien tiene vacía su cartera;
mas también es placer y hasta es orgullo,
pues indica que resta aún entereza.
El vivir siendo rico es placentero,
no tener que pensar ni obligaciones;
manejar sin cuidado los dineros,
no deber madrugar ni ir al galope.
Pero pienso, y lo sé pues que he vivido
dicha vida de ensueño, que te aburre
esa vida sin lucha y sin motivo;
pues es soso gozar sin pesadumbres.
Cada trozo de pan que va a mi boca,
bien ganado sudando con mi frente,
es manjar para mí porque denota
que lo supe ganar y me ennoblece.
El trabajo es salud, dicen algunos;
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la mejor, llaman otros, Lotería.
Página
A las dos opiniones yo me sumo,
mas quisiera acertar la Primitiva.
668
Página
669
Romances
669
Romances
El tiempo, en su transcurrir
de las horas y los días.
va pasando. Y al final
otros vendrán que prosigan
en tu labor trabajando,
cuando se acabe tu vida.
¡Nada nuevo hay bajo el Sol,
siempre habrá quien lo repita!
Turnándose irán los hombres,
así pasarán los siglos:
La Luna siempre en el cielo
y el Sol brillando lo mismo.
Nuevos poetas vendrán
a imponer nuevos estilos.
Mas siempre versos de amor,
pues eso viene de antiguo.
Cantarán otros lamentos,
pero nunca diferentes;
pues se repite la Historia,
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eso ha sucedido siempre.
Página
Cambian los protagonistas,
porque las personas mueren.
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Romances
Pero nunca el argumento:
Amores, celos, quereres.
¿Y así hasta cuándo? No sé,
ni me interesa saberlo.
Hasta que a Dios le apetezca,
pero yo ya estaré muerto.
Polvo al polvo y, con los años,
no quedará ni el recuerdo.
Pues quien guardarlos pudiera
tampoco podrá tenerlos.
Por mucho que hayas triunfado
la gloria no valdrá nada.
Todo termina en el mundo,
toda vanidad se acaba
en el fondo de una tumba
hecha en mármol de Carrara
o de cemento corriente.
¡Eso no tiene importancia!
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¡A fe que poco valemos,
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en verdad qué viles somos!
¿Y para qué tantas guerras,
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Romances
tanta envidia y tantos odios?
¡Tantos sueños e ilusiones
nos servirán de muy poco!
Si a la postre, como he dicho,
el polvo volverá al polvo.
El rey de España los tiene
en su sitio y muy bien puestos
y al negro Chávez detuvo
virilmente, con un gesto.
No terminó allí la cosa,
pues siguió Chávez mintiendo
y al escuchar sus insultos,
el rey saltó de su asiento..
- ¡Vete ya a tomar por saco! -,
supongo pensó el Monarca,
en tanto que Zapatero
al negro casi rogaba.
¡Infeliz don José Luis,
pobrecillo presidente!
¡Tener que soportar él solo
los denuestos de esas gentes!
Página
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Con buen gesto y buen talante
y a fuer de ser un idiota
le demostró a todo el mundo
que es que le faltan pelotas.
Pues si el mismo rey de España
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Romances
hace gala de hidalguía
tengo muy claro el asunto:
Zapatero es que es un lila.
¡Ole el rey y sus cojones!
A eso le llamo yo orgullo.
Y a Zapatero y su Corte
les tacho de lameculos.
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673
Bien lo dijo el Almirante:
- ¡Vale más honra sin barcos
que barcos estando a flote
y de vergüenza cargados! -
673
Romances
El que un señor informático
sepa decir “very well”,
si no sabe castellano
no me parece fetén.
Pues llaves suele escribirse
de esta forma, así: YA VES,
separado y con y griega,
no con elle ni con be.
Con be de burro, de asno,
que porque sepa él inglés
no es más culto; yo diría
que más bien jumento es.
Porque la lengua materna
hablar bien es menester;
que luego cultives otra
lo encuentro requetebién.
Si él domina la de Milton
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yo entiendo la de Voltaire
Página
y, si me apuran un poco,
hasta “falo” portugués
674
Romances
e italiano, la de Dante,
y farfullo aragonés.
Mas no entender a Cervantes
es querer y no poder.
Así que se aplique el cuento,
no se las dé de saber
cuando no sabe siquiera
qué significa chipén,
que es madrileño castizo
del hablado en Lavapiés.
De ése no tendrá ni idea
mas sabe decir O.K!
Me han gustado esta coplillas.
Y es que tienen un aquél
que a cada cual en su sitio
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saben muy justo poner.
Página
Una enjundia y un salero,
un algo y un no sé qué
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Romances
que da regusto de verlas
escritas sobre el papel.
De Quevedo son la herencia,
o de Calderón, no sé.
Dejémosle en la ignorancia,
¡a Salamanca a aprender!
Que yo las clases las cobro
pero no soy como él
que gratis ofreció darlas
y sin clases me quedé.
Que yo cuando ofrezco algo
lo doy con todo mi ser,
con alegría y con arte,
como Dios manda, ¡joder!
Y perdón por el palabro,
no suelo tacos poner,
pero te tocan la honra
Página
676
y ya se acabó el burgués,
el bien dicho, el bien hablado,
676
Romances
sale el de Carabanchel,
el vallecano, el castizo,
el chulapón y es de ver
como domino el idioma
con orgullo y altivez,
pues es la lengua de Lope,
la que aprendí en mi niñez.
El día que él haya escrito
todo lo que escrito he,
entonces que me presuma.
Mientras tanto, ¡cállese!
Que bien querría yo verle
hablar con un escocés.
Para que le entienda un poco
tres whiskys se ha de beber.
Y es que el que mucho presume
677
seguro ha de carecer
Página
de todo lo presumido,
es refrán que hay que creer.
677
Romances
Aquí se acaban las coplas,
que ya es hora de comer.
Lo mismo con la merienda
el lápiz vuelvo a coger.
Mas, como nobleza obliga,
por conclusas las daré.
Si a Sir no llega él de lejos
yo alcanzo hasta a ser marqués.
Pero que siempre recuerde
cuando algo ofrezca otra vez
que más vale decir: ¡Toma!,
Página
678
que decir: Dos te daré.
678
Romances
El pobre que está en la esquina
está pidiendo limosna.
¡Qué vida más arrastrada!
Rogar lo que al resto sobra...
La gente pasa a su lado
y simplemente le ignora;
como si él no existiese,
como si fuese una sombra.
- ¡Amad al prójimo! -. Dijo.-.
- ¡Amadle más que a otra cosa! -.
¡Qué poco caso que hacemos!
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Si de hambre muere, ¿qué importa?
679
Romances
De los altos cipreses a los pies,
en un triste paraje, de hojarasca
cubierta por un manto, habrá una tumba
sin más cruz que la sombra de las ramas...
Página
680
Y un sencillo epitafio habrá en el cielo,
escrito en caracteres de desgracia:
"He pasado, buscando, por la vida,
no encontrando jamás lo que buscaba..."
680
Romances
El mejor de mis versos ya está escrito.
Lo compuse, al azar, con veinte años.
Hablaba de aquel beso que en tu boca,
con dulzura, posó mi joven labio.
Han pasado los tiempos y aún hoy día
que todo ya varió, que ha habido cambios,
que los cuerpos perdieron su tersura,
continúo aquel beso recordando.
Y todas las mañanas y en la noche,
cuando marcho o retorno del trabajo,
sigo aún escribiéndote un poema.
Página
681
Pero nunca mejor que aquél de antaño.
681
Romances
Es Navidad; los comercios,
con tal fecha consecuentes,
se abastecen de regalos
para que compren Los Reyes.
Un mágico escaparate
repleto está de juguetes
que un niño pobre contempla
con sus grandes ojos verdes.
¡Un tren eléctrico en marcha,
con sus curvas y sus puentes,
que escrito lleva en la máquina
el cartelito de RENFE!
¡Y un camión de bomberos,
con su luz roja! ¡Y la verde
que luce un taxi gigante!
¡Y un caballo con jinete!
¡Y soldaditos de plomo,
682
con su abanderado al frente!
Página
¡Y un balón de reglamento,
como el que rueda en el césped!
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Romances
Al niño pobre los ojos,
sin querer, se le humedecen
al escuchar a su lado
una frase que le hiere.
Y es que una madre a su niño,
- son ricos, según parece -,
le pregunta qué le compra
sin que nada le interese.
Así es de injusto este mundo:
Unos lloran, nada tienen.
A otros les sobra de todo
y ni saben lo que quieren.
¡Por Dios, qué absurdo reparto!
Dan ganas de decir: - ¡Leñe!
¿Así es la equidad humana?
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¡Esto no hay quien lo remedie! -.
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Romances
El hálito de la Muerte
se cernió sobre Barajas.
¡Por Dios, en qué mala hora,
cubriendo de luto España!
El pájaro alzaba el vuelo,
se le troncharon las alas.
Como un plomo cayó a tierra
y fue pasto de las llamas.
De fuego una inmensa bola
se elevó de sus entrañas,
consumiendo tantos sueños
que hasta me faltan palabras
para escribir tanta angustia,
tanto dolor. Me da rabia
que de forma tan violenta
lleguen a Dios tantas almas.
De los hombres el Destino
escrito está y siempre alcanza
cuando menos se le espera,
cuando ninguno le aguarda.
¡Maldito veinte de agosto,
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fecha que queda marcada
Página
para siempre en los Anales
del dolor y de las lágrimas!
684
Romances
Descansen en paz los muertos.
Hoy se les llora. Mañana,
pues el mundo sigue andando,
se olvidará su desgracia.
Es ley de vida... Esta noche
de viernes ya nadie clama.
Sólo el llanto de sus deudos
ha de regar su mortaja.
Y dentro de poco tiempo
ni eso siquiera, que acaban
por olvidarse las penas
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685
y cada cual va a sus anchas.
685
Romances
El Gordo cayó en Madrid
y no me ha tocado nada.
No es extraño, de otra parte,
puesto que nada jugaba.
Así que puedo decir
que me ha tocado el reintegro:
Aquello que no jugué,
por lo que estoy satisfecho.
Y es que muchos han tirado
un dineral estos días
con la intención manifiesta
de ganar la Lotería
Y, al cabo, sólo obtuvieron
perder ilusión y plata.
Que gocen de salud buena,
¡es eso lo que hace falta!
Porque, aunque tengas millones,
de poco sirve el dinero
si es que siendo joven fueras
o - si mayor - un enfermo.
Que viejo, una gran fortuna
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de poco le sirve al cuerpo
Página
como no ansíes pagarle
los gastos de tu sepelio.
686
Página
687
Romances
687
Romances
En cónclave cerrado a cal y canto
están los Cardenales ya reunidos.
Ancianos en gran parte, están ungidos
por la sabia intuición que brinda el Santo
Espíritu de Dios. Y mientras tanto,
los hombres continúan sumergidos
en su quehacer diario, en estos ruidos
que borran de la vida los encantos.
La vida no se para ante suceso
tan grande e importante para el mundo;
cada cual su cruz porta y ese peso
aplasta al ser humano como inmundo
reptil. El pecador, quizá por eso,
Página
688
no logra hacer jamás nada fecundo.
688
Romances
El amor no se expresa con palabras
sino con besos, caricias, compañía...
Es inútil que te escriba mil poemas,
lo que vale es una mano en tu rodilla.
Sentir como te mueves por la casa,
que barres y que planchas y que limpias;
bajar luego a la compra a hacer tu encargo,
mirarte preparando la comida.
Contar todo el dinero, a ver qué queda.
- ¿Llegará a fin de mes? -. – Puede, tranquila
que, si no, Dios lo arregla e igual nos toca
cualquier noche hasta la Primitiva.
Y ver una película sentados,
mirar como te quedas ya dormida,
despertarte y sentirte en el pasillo
mientras fumo ya el último del día.
A veces, solo, hojeo una novela
689
pero me viene al poco la fatiga
Página
y a tu lado me acuesto, ya cansado,
mirando como plácida respiras.
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Romances
Y así un día y al otro y al siguiente.
El sábado te suelo hacer ya mía.
Y yo tuyo. Así, de esta manera,
va transcurriendo leve nuestra vida.
Tres hijos engendramos, tres te viven.
Ahora tienes hasta una nietecita.
¿Qué más quieres? ¿Que te componga un verso?
¿Para qué si ninguno necesitas?
Te los hice de joven, ya lo sabes,
diciendo que alumbraban tus mejillas
unos ojos traviesos donde un duende
y un mágico misterio se escondían.
Pero luego, después, ¿a qué escribírtelos
si resulta que siempre eran mentira
los que a otras dediqué de buena gana,
que al final era un ardid mi Poesía?
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Que la escribí tan sólo, únicamente,
Página
sabiendo que ganaba su sonrisa
para llevarlas al huerto, engañándolas,
690
Romances
con el único afán de hacerlas mías.
Así que ahora te quedas sin poema...
No te enfades, mi amor, y no me riñas.
¿Qué poema mejor puedo escribirte
Página
691
que mis ojos brillando en tus pupilas?
691
Romances
El alma atormentada se serena
cuando pienso en tu próxima venida.
Ya sé que no será larga tu estancia,
mas a fondo tendremos que vivirla.
Das paz a mi interior bravo y rebelde,
sosiego a mi inquietud grande y tremenda,
serenas la desdicha que me inunda,
calma pones a cuanto me atormenta.
Y bien que lo escribí cuando era joven.
Acabo de encontrar aquel escrito,
acerté el porvenir cual fuera un brujo.
Se ve que adiviné bien mi destino.
¿No conoces los versos de que hablo?
Para ti voy a escribirlos nuevamente.
Verás cuánta razón plasmara en ellos,
cómo supe intuir hechos recientes:
“¡Yo soy el trueno
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que exhala su sonido,
Página
el que se aleja raudo
por mano misteriosa dirigido!
692
Romances
¡Yo soy la llama invicta
que luce entre las sombras,
la voz de la quimera
que vuela con las horas!”
Mas el trueno ya suena sordamente,
la potencia ha marchado con los años.
La llama ayer invicta ahora es rescoldo,
ya no alumbra las sombras como antaño.
Hoy ya busca mi espíritu cansado
el reposo feliz donde dormirme.
El lugar donde pueda hallar alivio
a aquellas inquietudes juveniles.
Y ese sitio, mi amor, es tu regazo,
afable y caluroso cual ninguno.
Has llegado cuando más falta me hacía,
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ha sido en el instante el oportuno.
Página
Y te hallé sin buscarte... ¡Qué curioso!
Yo que, siempre, he buscado por la vida,
693
Romances
seguro que si busco, no te encuentro.
La suerte estaba echada. ¡Qué ironía!
Y ahora que te he hallado es muy posible
que tenga que rehacer aquellos versos,
porque ya no soy trueno ni soy llama,
simplemente soy yo... ¡Qué grande es eso!
Ya no soy más el trueno que fui entonces,
ni la llama que luce en la penumbra.
Quiero ser, simplemente, sólo un hombre,
Página
694
pero un hombre feliz, hasta la tumba.
694
Romances
Amaneció la mañana,
hace ya doscientos años;
ante el Palacio Real
la gente se está agolpando.
Una Infanta ya ha partido,
pero un coche está parado
como a la espera de alguien...
¡A un niño quieren raptarlo!
Es el Infante Francisco,
el benjamín del Rey Carlos;
el pueblo se ha dado cuenta
de que pretenden llevárselo
y al grito de: - ¡Nos lo llevan! -,
se lanza contra el Palacio.
Los granaderos franceses,
esos odiados gabachos
que son dueños de Madrid,
695
y como amigos llegaron,
Página
disparan contra las gentes.
Resuenan los cañonazos.
695
Romances
Murat ha dado la orden
de dar final al escándalo
y por la Plaza de Oriente
corren, huyendo, los majos.
El Parque de Artillería
también despertó temprano,
los cañones a sus puertas
han sacado los soldados
y lleno de barricadas
ya se encuentra todo el barrio.
Era la cosa sabida
y el pueblo, ya más que harto,
se ha echado pronto a la calle
a ver qué pasa. Un disparo,
salido de una ventana,
hace frente a los caballos.
696
Avanza presta la tropa
Página
y ocurre el encontronazo.
Un día queda en la Historia:
696
Romances
Página
697
¡Amaneció el Dos de Mayo!
697
Romances
Durmiendo estás mientras velo,
para mí pasó ya el alba;
mientras duermes en tu noche
mediada está mi mañana.
Y si estar lejos ya es malo,
además de la distancia
nos separan muchas horas
y son las horas muy largas.
Cuando es mi noche es tu tarde,
tu noche mi madrugada.
Pensar es necio el amarte,
pues el reloj nos separa.
Además, no te conozco.
No sé tu edad ni tu estampa.
Sólo sé que son tus versos
rayos de luz y esperanza.
Armonía melodiosa,
698
cantos que brotan del alma,
Página
jirones de tu existencia,
risas, suspiros y lágrimas.
698
Romances
Y existe otro inconveniente...
Dos es la palabra exacta:
Tu matrimonio y el mío.
¡Y esos sí que nos apartan!
No debo darle más vueltas
que, aunque nacida en España,
a otras tierras te llevaron
y en ellas tienes tu casa.
Allí haces versos y pintas...
Con pinturas y palabras
enamoraste al poeta,
mas el Destino es quien manda.
Él quiso que tú te fueras
y que a mí aquí me enterraran.
Son las bromas de la vida,
Página
699
que tienen muy poca gracia.
699
Romances
Dos vecinos han muerto en breve tiempo.
Un tercero lo hará cuando Dios quiera.
Es el sino fatal de los humanos:
Padecer y sufrir hasta que mueran.
Porque vida feliz tienen muy pocos.
Yo diría ninguno, que aunque quieran
también tienen los ricos sus tormentos,
que padecen y sufren sus miserias.
Puede ser que gastando su dinero
éstas sean quizás más llevaderas.
Pero al cabo es igual, porque se mueren
y pudrirse les toca bajo tierra.
Página
700
¿Quién será aquél que siga a estos vecinos
por su senda fatal? ¡Quién sabe sea!
Se conoce el lugar dónde se nace,
de la muerte se ignora hasta la fecha.
700
Romances
Dijiste que me querías
y, al parecer, olvidaste
muy pronto tales palabras.
Pero no voy a culparte.
Que es lo peor la distancia
para un cariño incipiente.
¡Malditos los compromisos!
¡Maldita mi mala suerte!
¡Si lo sabía! ¡Si un niño
ya no soy, me las sé todas!
Y la vida es como viene,
no según se nos antoja.
Además, quien bien te quiere
te debe tener contenta...
Es cual quien ríe soñando
y llora cuando despierta.
Ha sido un sueño de fábula,
701
pero estaba precavido;
Página
que otras veces me ha pasado,
así que estoy tan tranquilo.
701
Romances
No te culparé de nada
pues tienes viejos amores.
Lo pensaré en un futuro,
antes de hacerme ilusiones.
Mas no debía de haberme
entregado cual hiciera...
¡Sueños de poeta viejo!
Al cabo, sólo quimeras.
De soñarlas estoy harto,
¡mucho más de lo que piensas!
Lo dicho: ¡Ya estaba escrito!
Página
702
No sirve darle más vueltas.
702
Romances
Dije que del amor al odio
sólo había un paso.
Me resistía a creerlo.
No quería darlo.
Tú me trataste bien,
muy bien acaso,
pero un día cambiaste
e hiciste daño.
Más daño que ventura
me hubieras dado...
Y todo por mentiras
a las que hiciste caso.
Yo te entregué mi amor
como jamás lo he dado...
y pagaste mi entrega
con muy mal pago.
Una falsa moneda,
703
unos billetes falsos.
Página
Se me abrió el corazón
en mil pedazos.
703
Romances
Y ahora, ya convencido
de que todo fue engaño,
he decidido odiarte
y en ello estamos.
Todo el mal que yo pueda
he de causarte...
¡Fíjate si era fácil
Página
704
llegar a odiarte!
704
Romances
Digo que tienes mal genio
y es verdad que sí lo tienes.
¡Bendita esa característica,
que demuestra lo que eres!
Una mujer bien segura
de lo que su corazón quiere.
Que sabe luchar con fuerza
por aquello que ya tiene.
Y que no quiere perderlo.
Que aunque mil huríes vinieren,
tú, a bocados, si es preciso,
harías que ellas huyesen.
¡Ole, ya, mi cantabrona!
Que los tienes muy enteros.
Igual que los que te mostré,
del caballo de Espartero.
¿Recuerdas esa mañana?
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Yo ya no sé lo que hicimos,
Página
pero al cabo te conduje
junto al Lago del Retiro.
705
Romances
Después bajamos a un Banco,
que no era un banco cualquiera.
Querías cambiar billetes
y el Banco de España era.
¡Ay, por Dios, mi cantabrona!
Es que me tienes tan loco
que, aunque yo quiera acordarme,
no lo recuerdo ya todo.
¡Quién pudiera en ese ensueño
vivir lo que reste, siempre!
¡Mira si serás “pesada”
Página
706
que cual losa ansío tenerte!
706
Romances
Diez años ya se han pasado
de que murió Miguel Ángel.
Al que le toca, le toca.
No debiera ser a nadie.
Aún recuerdo aquellas horas,
me acuerdo de aquella tarde,
en que en los campos de Ermua
hicieron correr su sangre.
De rodillas, por la espalda,
le mataron los cobardes.
¿Piedad? Extraña palabra.
No se encuentra en su lenguaje.
Ha transcurrido ya el tiempo,
no cesan los disparates.
Me temo que todavía
pasarán cosas más graves.
¡Y no hay derecho! Lo digo
sin temor y sin ambages.
¡Basta ya de manos blancas,
basta ya de tribunales!
Que quien la hace, la paga.
707
Y esa deuda, hoy incobrable,
Página
con las Leyes en la mano
bien debería cobrarse.
707
Romances
Mas hay pactos silenciosos,
ninguna duda me cabe,
que impiden que esa gentuza
muera de vieja en la cárcel.
¡Políticos mentirosos
que presumen de talante..!
¡Qué talante y qué narices!
Página
708
Hay que echar lo que hay que echarle.
708
Romances
Dieciséis años tenías,
hoy cumples cincuenta y nueve;
me regalaste tu vida,
te lo pagué con desdenes.
Con la traición y el engaño
he compensado tu entrega,
al cabo de tantos años
de pensarlo me da pena.
¿Cómo poder compensar
tantos males que he causado?
Vivir junto a ti ya en paz
es, pienso, el mejor regalo.
Pues te quisiera comprar
un anillo de brillantes
y te mereces tú más,
pero no los dan de balde.
Si yo dinero tuviera
709
te comprara el Universo;
Página
mas sí puedo una diadema
forjar para ti de versos.
709
Romances
No pienses que nada valen,
que es regalo poco rico.
Tal vez un día, ¡Dios sabe!
Página
710
valgan más que el oro fino.
710
Romances
Dices que me quieres, sí,
mas poco me lo demuestras,
porque con tanto cariño
sólo me inundas de penas.
Dices que me quieres... Yo
no alcanzo a creer si es cierto.
Porque si tanto me amaras
querrías verme contento.
Mas siempre estás procurando
que esté intranquilo e inquieto,
soñando en volver a verte,
sufriendo si no te veo.
¿Cuándo querrás decidir,
mas de una vez ya por todas?
Siempre respondes lo mismo,
tan sólo lo que te importa.
Pues ya no jugamos más,
711
se acabó lo que se daba:
Página
O hacemos el mismo juego
o se rompe la baraja.
711
Romances
Dicen que todo es posible
en la ciudad de Granada;
en ello confío entero,
así lo pido con ansias.
Que renacer del silencio
a la luz de la palabra
es un completo triunfo,
un sueño y una esperanza.
Comunicar con la gente,
mi voz sentir limpia y clara
enfatizando armoniosa,
dejar esa risa falsa,
ser yo como tal debiera,
hablar de forma galana,
cantar mis sencillos versos
como la más bella aria…
Dicen que todo se logra
712
en la ciudad de La Alhambra…
Página
A Dios le ruego, Clemente,
que sea verdad, no patraña.
712
Romances
Y si el éxito no obtengo,
si es que el intento fracasa,
la derrota será mía,
no de mi amigo del alma.
Que él de por sí lo da todo,
tiene sus puertas muy francas;
quien quiera que las traspase,
¡qué buena acogida halla!
Pero aquél que se le enfrente,
tenga cuidado; que es larga
la mano del que esto escribe,
pues bien empuño la lanza.
Y no servirán excusas,
ni pretextos ni aún adargas.
Espero que se indigeste
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al tragarse sus palabras.
Página
Dicen que todo consigues
en esta ciudad… Mañana
713
Romances
veré si es cierta de veras
Página
714
esta leyenda, ya al alba.
714
Romances
Dicen que del amor al odio
hay sólo un paso.
No lo quise creer
y aún no lo he dado.
Lo mismo que te amé
sabré olvidarte.
Ya ves qué conseguiste
con embrujarme.
Porque fue embrujo todo
lo que me diste.
Mas hoy ya tu recuerdo
casi no existe.
Pero a pesar que quiera
romperme el alma,
podré olvidarla, sí,
Página
715
pero no odiarla.
715
Romances
Diálogo de Rajoy y Pizarro
- Se acabó lo que se daba. –
Dijo Rajoy a Pizarro.
- Ganaron los socialistas,
habló el pueblo soberano. –
- ¿Qué vamos a hacer ahora? –
- Viviremos del escaño.
Que ése da buenas prebendas,
un momio de cuatro años. –
- Pues lo siento, amigo mío,
que yo a la empresa me largo;
pues se gana más dinero
y cuesta el mismo trabajo.
Allí todos te respetan,
nadie te llama payaso
y es difícil que te llegue
un etarra a darte un palo. - .
- ¿Pues sabes lo que te digo?
Que lo mismo te hago caso
y al Registro también torno,
a forrarme entre legajos.
Y que aquí se las compongan
el Aceves y el Gallardo. -.
- Gallardón querrás decir... –.
- Como me peta le llamo. -.
Página
716
- ¿No me quería hacer sombra?
Pues yo la ene le mango. –
- ¿Y el acento? -. – No me gusta,
que lo tiene de chulapo. -
716
Romances
- Me refiero al apellido
y no al acento ortográfico. -.
- Pues ése también le sobra,
que con él suena más macho.
Y en España, en estos días,
es ser homo lo mandado.
Ahí tienes al gran Zerolo:
¡Con Zeta Pe tiene orgasmos! -.
Página
717
- ¿Y a Esperanza qué le dices? -.
- ¡Que la den mucho por saco!
¡Vámonos ya, compañero,
antes que vengan a echarnos! -.
717
Romances
¡Despierta por la mañana,
pásate el día cantando!
No importa que el Sol no alumbre,
¡canta siempre a lo más alto!
¡Eleva tu voz arriba,
entona potente un salmo
por estar vivo y alegre
porque Dios hizo el milagro
de que tus padres se amaran,
de que engendraran el cuarto
pensando que era una niña!
¡Y mira lo que lograron!
Otro varón agresivo,
a veces mal encarado,
y no la niña soñada.
Siga con fuerza tu canto.
Demuéstrale a todo el mundo
que naciste para algo.
Quizás para ser poeta,
un trovador, todo un bardo.
Puede que el mejor no seas
718
pero el verso está en tu labio,
Página
pues eres grato a la Musa
y ella duerme entre tus brazos.
718
Romances
¡No la molestes! Tranquilo...
Déjala seguir soñando.
Que el día que se despierte
tal vez marche de tu lado.
Y mientras siga durmiendo
escribe cual fuera antaño.
Eres el niño de siempre.
Aunque ya viejo, un muchacho.
Y el día que al fin te mueras,
cuando se cumpla tu plazo,
el cielo echará de menos
Página
719
sin duda alguna tu cántico.
719
Romances
Déjame que bien piense
lo que mal hice,
romper nuestra pareja...
Dios me maldice.
Así que todo ha ido
de malo en malo...
¡Si es que debiste darme
con un buen palo!
Mas también fue tu culpa,
nunca lo olvides,
gastaste los dineros
que ahora me pides.
Así que no tengamos
malos rencores,
vivamos otra vida
llena de amores.
Ya sé que mis traiciones
720
huella han dejado,
Página
pero también las tuyas
y está olvidado.
720
Romances
Vamos alegremente
a ser felices,
a pensar en nosotros,
comer perdices.
Igual que decía el cuento
de aquellos novios.
Hoy tú estás más serena
y yo estoy sobrio.
Perdimos unos años
en tonterías,
habrá que recobrarlos
día tras día.
Que cuando medie el año,
que viene inquieto
con tantas pesadumbres,
721
llegará el nieto.
Página
¿Tú recuerdas, chiquilla
de mis amores,
721
Romances
tus diecisiete años,
aquellas flores
que yo arranqué a escondidas
para entregarte?
Fue tan sólo un pretexto
para besarte.
Pues otras, como aquellas,
demos al niño.
La mejor, ¿sabes cuál?
Página
722
Nuestro cariño.
722
Romances
Definir Poesía es duro a veces...
Difícil de explicar es la tal cosa.
¿Es sentir en la frente un hormigueo
y en la mente un bullir de mariposas?
¿Es hallar en cualquier hecho del día
un motivo capaz de inspirar versos
o es, acaso, una válvula de escape
que a plasmar nos impulsa el sentimiento?
Como quiera que sea, soy poeta.
A negarme ose nadie ese atributo.
Ser mejor o peor, ya es diferente;
que me juzgue el lector, no me atribulo.
Mas que venga un patán y por envidia
me pretenda robar mis ilusiones,
¡eso nunca podré yo consentirlo!
Además de hacer versos, doy mandobles.
Recomiendo por ello que callada
723
debería tener su torpe pluma;
Página
porque puede encontrarse, sin buscarlo,
con algún respondón con mala uva
723
Página
724
Romances
724
Romances
¿De qué sirve decir nada
cuando ya todo está dicho?
Mil antes ya lo dejaron
sobre el amor todo escrito.
Multitudes de poemas,
de sonetos variopintos,
espinelas bien medidas,
octavas y romancillos.
Mas no se para la Musa
de inspirar a quien bendijo.
Por eso en esta mañana
tan fría un romance escribo.
Casi no pueden mis dedos,
congelados y ateridos,
trazar las letras precisas
sobre el blanco pergamino.
Pero no importa, ¡adelante!,
al final lo he conseguido.
¿Que no les hablé de amores?
Era inútil repetirlo
pues, como ya les dijera
725
de estos versos al principio,
Página
sobre el amor nada nuevo
pudiese escribir ni un Milton.
725
Romances
Que siempre es el mismo tema:
Una moza y un mocito.
O dos viejos, que no importa
la edad para tal motivo.
Pues desde que el mundo es mundo
fue el asunto muy sencillo:
Hizo Dios hombre y mujer,
mandándoles tener hijos.
Y para tal, el amor
nacer en sus almas hizo.
Ya dije desde el comienzo
que siempre el tema es el mismo.
Con diferentes palabras,
con desiguales sentidos,
pero al final los romances
Página
726
igual quedarán escritos.
726
Romances
Página
727
¿De qué puede servir sentirse alegre
si en el alma domina la zozobra?
Ya veremos mañana lo que ocurre,
contaré muy despacio hora tras hora.
¿Qué podrá suceder? Bien lo sospecho
y no es raro que el alma se me encoja.
Mas confío en mi suerte, en mis plegarias,
en que exista Justicia, aun siendo pocas.
Probaré a despertarme, por si viene
la noticia fatal, las negras sombras.
¡Qué trabajo más cruel de quien lo ejerce,
similar al verdugo en su picota!
Pero tiene que haber siempre de todo,
cada cual su conciencia la sofoca
como sabe. Si Judas vendió a Cristo,
¿qué se puede exigir a otras personas?
Si por treinta denarios mandó preso
al Cordero de Dios, ¿de qué se asombra
mi magín al pensar que haya otros muchos
que lo harán igualmente y menos cobran?
¿Que capaz no sería yo de hacerlo?
Eso es cierto y lo sé ya de memoria.
Pero sí he cometido otros errores,
que pagados están, pienso, de sobra.
Mas no voy a juzgar, que fui juzgado
por usar sin querer la misma forma;
dormiré muy tranquilo y, con el alba,
sobrevenga el final que Dios disponga.
727
Romances
De nuevo cayó nieve en los Madriles,
mas no llegó a cuajar más que un instante.
La lluvia fue copiosa. En adelante
le deberán muy mucho los ediles.
Que siempre suele ser talón de Aquiles
la nieve de quien rige tan campante,
gentil, amanerado y elegante,
la vida de sus súbditos civiles.
Le importan al alcalde sólo un bledo
las quejas del sufrido ciudadano.
Pasados los comicios ya ni un dedo,
por él ha de mover. Antes la mano
con gusto brindará, con mucho miedo:
Página
728
¡Que debe conseguir no vote en vano!
728
Romances
De nieve tienes el nombre,
mas de lava el corazón
pues sé que yo con mis versos
sabré incendiarte de amor.
Porque, aunque te suene a cuento,
mil versos, yo, para ti,
sabré forjar en mi mente
que es una fragua febril.
Estamos en el principio
de un bello y hermoso cuento.
¡Quiera Dios iluminarme
para llegar a buen puerto!
El puerto de tus amores,
refugio de mi ilusión
que se encontraba dormida
y que al verte despertó.
No me seas desdeñosa,
729
acéptame si te presta,
Página
pues todo mi amor he puesto
a tu amor en esta apuesta.
729
Romances
Sé gentil, no me rechaces.
Tal vez sea yo quien esperabas.
Si no resulta cual digo,
tampoco perderás nada.
Y si resulta que sí,
que era verdad que era yo,
felices los dos seremos
hasta que disponga Dios.
¿Qué te parece, asturiana?
Si con sólo hablar un día
me has inspirado estos versos...
Página
730
¡Vivamos la Poesía!
730
Romances
De dos amigos me precio
y por ellos lo que sea.
El uno nació en Granada;
de Murcia, el otro, en la huerta.
Donde tenga que batirme,
si es que necesario fuera,
por ambos con gusto haría
tengan razón o no tengan.
Y si además la tuvieren,
con más bríos y más fuerza.
A tal me impulsa mi sangre,
castellana y extremeña.
Quien piense que es que alardeo
se equivoca si así piensa,
que nunca reté yo en vano
pues no me gusta la gresca.
Mas la amistad de estos hombres,
- cura aquél, éste poeta -,
se merece sin dudarlo
de mi honor que la defienda.
Y quien dude de mi escrito
731
causándome está una ofensa.
Página
Tal cosa es muy peligrosa,
piense bien a qué se arriesga.
731
Romances
Pues les hablé de una sangre
que fue vertida en mil gestas:
Venció al moro, triunfó en Flandes,
en Nápoles y en América.
Es raza como no ha habido
sobre la faz de la Tierra.
Si no, que se lo pregunten
a las Águilas francesas.
Que un Dos de Mayo, en la calle,
aplastó a su soldadesca;
la victoriosa en Marengo,
la que triunfara en mil guerras.
De esta forma aquí yo planto
un cartel que, claro, reza:
- ¡Defiendo yo a mis amigos
con la razón o sin ella! –
Quien diga que soy tozudo
es muy seguro que acierta,
que aun aragonés no siendo
es fácil que lo parezca.
Siendo sabio, rectifico
732
mis errores; mas no tiemblan
Página
ni mi pluma ni mis manos
al defender mis ideas.
732
Romances
Y es que repito, de nuevo:
Circulando por mis venas
va la sangre del Quijote,
Página
733
Viriato y Santa Teresa.
733
Romances
- Dame tres metros de cuerda,
pues debo hacer un trabajo.- ¿Para qué los quieres, chico? –
- ¡Voy a colgarme de un árbol! -.
Así dijo el vendedor
de cupones y fue exacto.
Tal y como lo anunciara
se lo encontraron colgando.
No termina aquí la cosa,
que este chaval es el cuarto
trabajador de la ONCE
que se suicida en el año.
La angustia, las depresiones,
el: - ¡Si no vendes, te mato! -,
han causado cuatro muertes
y enfermos ya no sé cuántos.
¡Obra Social!, que le dicen.
¡Mas bien galera de esclavos!
¡Cómo juegan con las vidas
734
de unos pobres minusválidos!
Página
La cosa es así de clara,
se callan los Sindicatos
734
Romances
porque se lo llevan crudo
y eso no van a dejarlo.
- ¡Hoy doy el premio, señores!
¡Jueguen ustedes, no es caro! –
Mal vivirá el invidente,
Página
735
como Dios el delegado
735
Romances
“Cuéntame,
cómo pasó”.
En esta noche la he visto
y me brincó el corazón.
Parece mentira, a veces,
que al ver en la caja tonta
una serie de recuerdos,
el recuerdo se desborda.
Era el último episodio,
Año Nuevo del setenta.
Tenía veintitrés años...
Hoy me acerco a los sesenta.
¡Ay, Dios y cómo pasó!
Cómo pasó y a escondidas,
que apenas nos dimos cuenta
de lo que se vino encima.
No volverán esos tiempos.
736
Y, por más que si volvieran,
Página
tan sólo por ser tan jóvenes
ninguna pena nos diera.
736
Romances
Estamos en dos mil dos,
dentro de días el tres.
De verdad que me pregunto:
¿Es hoy mejor que el ayer?
Por supuesto, porque entonces
no se podía ni hablar.
Incluso en el Diccionario
no venía Libertad.
Pero éramos jóvenes, ¡coño!
Y la vida era verdad.
Ahora que sí somos libres...
¡cuán poco tiempo nos dan!
Mas mientras dure la vida,
mientras un soplo me aliente,
yo continuaré escribiendo,
737
hasta que llegue la muerte.
Página
Y mi verdad será dicha,
sea o no sea ignorada.
737
Romances
El caso es que yo la cuente
sin lazos, para mi alma.
El que no me escuche nadie
es que me la trae al pairo.
Es que me importa tan poco
que ni merece pensarlo.
Pero que aquél que me lea,
si es que alguien me leyera,
piense que viví una vida.
Y una vida de leyenda.
Porque es que ser escritor
no está al alcance de tantos.
No sólo es saber decir.
Es decirlo con encanto.
Y aunque entre tantas historias
algún palabro soltases,
es señal buena, que piensas
Página
738
como lo dicen tus frases.
Pero a pesar que eso opino...
738
Romances
¡Ay, aquel año setenta!
Porque la vejez no jode,
Página
739
pero en verdad sí que atormenta.
739
Romances
Cuando un amor se termina
no hay amistades que valgan.
Los dulces besos se tornan
en frases que el labio amargan.
Y es que no basta, al marcharse,
decir: - “Adiós, ahí te quedas,
sé feliz con lo que tienes,
mas mi cariño recuerda”.
Es imposible un recuerdo
afable hacia quien te olvida.
Las cenizas de un cariño
aún arden tras consumidas.
Y de esos humos que exhalan
brota el odio cruel y fiero
por no escuchar de tus labios
un dulce decir: - Te quiero..
Ya ves, ya han pasado meses
740
y aún te sigo recordando,
Página
pero el cariño de entonces
en odio se ha ido tornando.
740
Romances
Porque pienso que fui sólo
un capricho de tu sexo,
un juguete divertido,
un cachorrillo travieso
con el cual te divertiste
hasta que te hirió el hastío.
Tú jurarás que me amaste
mas yo ya en ti más no fío.
Pude yo tener la culpa
por haberte traicionado,
Mas, ¿fue tu amor tan sincero
como siempre has afirmado?
Perdona que no te crea,
que si hubiera sido cierto
ese amor que me tenías
741
por nada se hubiese muerto.
Página
Así que vive tranquila
mas mi amistad no reclames,
741
Romances
yo soy solamente amigo
de quien en verdad me ame.
Lo demás son sólo historias
miles de veces escritas.
El amor, como una rosa,
con el desdén se marchita.
No sirve regar de nuevo
para que de nuevo nazca.
O sea, sigue viviendo
o haz lo que mejor te plazca.
Mas no me pidas que el odio
en mi corazón no exista.
Yo fui el tonto en este cuento,
Página
742
tú supiste ser la lista...
742
Romances
Cuando te miro a los ojos
quedo feliz y contento.
Pero al mirarlos de cerca
estaré más satisfecho.
¿Qué ocultas tras tu mirada,
cuál enigma y qué misterio?
Saberlo quisiera pronto,
no puedo perder el tiempo.
Que mi juventud se acaba,
pues ya muchos años tengo,
y por mis ansias parece
que pasan los meses lentos.
Aunque existen ocasiones
en que transcurren ligeros.
Deseo que no se vayan
ni te marches tú con ellos.
Porque, quiera yo o no quiera,
comienzo a sentirme viejo.
¿Qué fue del mozo de antaño,
siempre alegre y sonriendo?
Comienza a caer la lluvia.
¡Hasta incluso llora el cielo!
Más llanto tengo en el alma
porque, mi amor, estás lejos.
Página
743
Pero la lluvia se acaba
y da paso al Sol de nuevo.
¡Ojalá ocurra lo mismo
con mis ansias y deseos!
743
Romances
Cuando te mire a la cara
y observe tus ojos bellos
daré por bien empleado
el aguardar tanto tiempo.
Se pararán las agujas
del reloj y en un momento,
detenido todo el Orbe,
ambos dos algo sabremos:
Si me gustas y te gusto,
si es verdad que nos queremos
o tan sólo fue en la mente
de la ilusión un reflejo.
Conoceremos entonces,
poco a poco, nuestros cuerpos;
pues pienso nuestras ideas
ya de sobra conocemos.
Página
744
¿Cuándo llegará ese día?
Ya no se encuentra muy lejos.
Con una poca de suerte
en dos meses, más o menos.
744
Romances
Cruel el Destino se porta
con quien hacer daño quiere,
si vislumbra una luz blanca
no es raro sus ojos ciegue.
Un faro hallé que lucía
con resplandor imponente.
Mi nave enfilé a buen puerto,
pero esa luz se hizo tenue.
Si a no alumbrarme llegase
ciego estaré para siempre,
en manos de las tormentas,
a merced de las corrientes.
Chocaré con los escollos,
ocultos igual que sierpes
al acecho del navío
y que en su casco le muerden.
Luego, no importa qué ocurra.
Pues si el fulgor desvanece,
si mi vida ya no alumbra,
745
nada me importa la muerte.
Página
¡Si el poder yo poseyera
de hacer tu final alegre..!
745
Romances
Mas ni siquiera esa dicha
querrá el sino concederme.
Es día de dolor y de amargura.
¿Qué importa quién se lleve el gato agua?
Al cabo, todos juntos perderemos
o habremos de ganar esta batalla?
No pueden pistoleros asesinos
callar de un pueblo entero la palabra;
inútil es que sigan en su lucha,
la guerra de antemano está ganada.
Podrán seguir matando cuanto quieran,
cobardes y a traición y por la espalda;
que sobran españoles con coraje,
me temo que al final les falten balas.
Que a aquellos que supieron enfrentarse
al corso vencedor en cien campañas
les sobran los redaños suficientes
y prestos a morir son por su Patria.
Página
746
Es día de penumbra y de tristeza,
mas pronto pasará y vendrá mañana.
Quien gane en los comicios poco importa,
si genio y sensatez nunca le falta.
746
Romances
Mirando mi pasado mato el tiempo.
¿Qué cosas me dejé, dime alma mía,
acaso sin hacer y cuáles otras
a realizar llegué que no debía?
Flaquea la memoria entre sus sombras,
mas siempre me recuerdo de algún día
que tuvo algo especial y me sonrío.
¡Y mira que es difícil que sonría!
Mas otros rememoro en que tristeza
tan sólo recogiera y no alegría.
Los meto todos juntos en mi adentro
y pienso para mí: - ¡Qué algarabía! -.
Los buenos con los malos se confunden
y luchan entre sí. Dura porfía
que tengo que acallar con cuatro voces:
- ¡Dejad de discutir, vaya manía! -.
Página
747
Que juntos estéis todos es preciso,
pues quiero que viváis en compañía.
Mi yo lo formáis todos y os exijo
vivir en amistad y en armonía.
747
Romances
Con trajes de paloma se presentan
y ocultan su entidad de gavilanes.
Disfraz bien elegido, ¡vive el Cielo!,
mas fin ya se le dio a los carnavales.
Son lobos de colmillos aguzados
vestidos con la piel de los corderos,
si fías en su hablar fino y galante
te saltan de repente hasta tu cuello.
Discuten sin razón, pues no la llevan;
extraños argumentos mal exponen;
la Historia tergiversan a su modo
y tienes que aceptarlo por cojones.
¿A dónde va mi España, madre mía,
con tanto gilipollas que anda suelto?
Si Dios no lo remedia, harán un puzzle;
a ver quién es capaz de unirlo luego.
Y miga tiene el caso, pues si dices
748
que sientes a la Patria eres un “facha”.
Página
¡La cosa manda huevos! No soporto
a gente de tan pérfida calaña.
748
Página
749
Romances
749
Romances
Con la espada en la mano,
con las lanzas en ristre,
avanzaba la hueste
del valiente Alatriste.
Pendencieros sin cuento,
arrojados en suma,
no hace falta arengarlos
pero él les azuza.
Siempre marcha el primero,
a la muerte se enfrenta;
de sus hombres al frente,
siempre va a la cabeza.
¿Que partírsela pueden?
Él lo sabe de sobra.
Pero sigue adelante,
con valor y con honra.
Fina estampa, sin duda,
750
de la gloria española;
Página
que dejó en todo el mundo
una huella muy honda.
750
Romances
Aunque mal gobernados,
con escasa soldada,
siempre dieron ejemplo
con la espada y la lanza.
Yo me siento orgulloso
de ser nieto de aquellos.
Quien así no se sienta
Página
751
que no lea estos versos.
751
Romances
¿Cómo te puedo querer
después de pasado el tiempo?
No preguntes otra vez,
pues aún tus besos recuerdo.
Nunca se puede olvidar
a aquella a quien has querido
como a la Virgen. Jamás
puede torcerse el Destino.
Y mi Destino eres tú
pues más tarde o más temprano,
si Dios me otorga salud,
has de volver a mi lado.
Y, hoy por hoy, mi corazón
repleto está de energías;
así que no digas: - No. -,
que volverás a ser mía.
Parece imposible, sí,
752
tal y como están las cosas;
Página
mas no me habré de morir
sin poder llamarte esposa.
752
Página
753
Romances
753
Romances
¿Cómo será la mañana
en que me encuentre a tu vera?
¿Qué me han de decir tus ojos
cuando los mire de cerca?
No lo sé, pero no importa.
Todo puede ser que sea
sólo un sueño que uno vive
y acaba cuando despiertas.
Pero mientras dure, vivo
con ilusión y entereza.
Si termina, que termine...
¡Habrá valido la pena!
Pues sueños cuales los tengo,
llenos de encanto y bellezas,
no se tienen a menudo.
¡Tiene suerte quien los tenga!
Si la tengo en este caso
es justo que lo agradezca
a la suerte o al Destino,
754
como mejor decir quieran.
Página
Pues el nombre es lo de menos,
la cuestión es que quien sueña
754
Romances
lo haga feliz y dichoso...
¡Ay, amor! ¿Cuándo es que vengas?
Que necesito tus besos,
tus caricias, tus zalemas,
escuchar tus carcajadas
cuando te ríes contenta.
Secar tu llanto si brota,
cuidarte si estás enferma,
para morirme en tus brazos,
besando tu boca fresca.
¡Amor, ya mucho no tardes,
que mi vida no es eterna
y la amargura me inunda,
pues ya la sangre en mis venas
no es ardiente como antaño,
circula mucho más lenta,
mas raudos los versos fluyen
Página
755
de la pluma del poeta!
755
Romances
¿Cómo quieres que te diga
que te quiero, montañesa?
¿Te lo digo con palabras
o lo expreso con poemas?
La voz se la lleva el viento,
ya sabes cómo es el dicho.
En cambio, queda por siempre
aquello que queda escrito.
Así que, por esas razones,
yo te lo digo con versos.
Que los versos son perennes,
que no se los lleva el tiempo.
Y cuando alguno los lea,
después de que hayamos muerto,
podrá ver cuánto cariño
se atesoraba en mi pecho.
Lo que no sabrá jamás
756
es cómo tú me adoraste.
Página
Eso queda entre nosotros,
eso no le importa a nadie.
756
Romances
¿Cómo podré haberte mentido
cuando tú todo tu amor me has entregado?
Es que no me merezco que me hables,
es que soy un canalla desgraciado.
He perdido tu amor y tu cariño
por jugar a lo loco, sin pensarlo.
Ahora lloro, en verdad, lágrimas vivas
por lo mal que contigo me he portado.
Tú me lo diste todo sin pedirme
más que te fuera fiel y mira a cambio
qué mal pago le he dado a tu ternura:
He llegado a ofenderte siendo falso.
Yo te pido perdón, humildemente.
Y la vida te doy, si es necesario.
Pues sin ti no la quiero para nada
Página
757
si no puedo vivirla ya a tu lado.
757
Romances
¿Cómo pensar en algo que decirte
que un hombre no haya dicho a la que ama?
En todos los idiomas se han vertido,
para hacerlo, millones de palabras.
Tal vez fuera mejor hacer un gesto,
un guiño cariñoso, una mirada
que refleje en silencio, sin testigos,
todo aquello que surge de mi alma.
Porque ya no es el cuerpo lo que pido.
La carne, al fin, es polvo y el polvo es nada.
Lo que exijo es tu vida, toda entera,
para poderla vivir cada mañana.
Mas presiento que es vano mi deseo;
a muchas cosas estás encadenada.
Pero no importa, mi amor es más potente
que todos esos hierros que te atan.
Yo lograré romperlos con mis versos,
758
los haré trizas a golpes de baladas.
Página
Tú has de ser mía, se oponga quien se oponga.
Victorioso saldré de esta batalla.
758
Romances
Y aunque herido de muerte bese el suelo,
sabiendo, vida mía, que me amas,
volveré del Infierno si es preciso,
Página
759
a buscarte otra vez, de nuevo, al alba.
759
Romances
¿Cómo no pensar en ti
si aún me acuerdo de tus besos,
aunque llegases cansada
porque venías de lejos?
¡Con qué anhelo y qué pasión
te arrimabas a mi pecho!
No puedo de mí alejar
aquellos dulces recuerdos.
Me preparabas la cena,
pensando que estaba hambriento;
y en verdad que sí lo estaba,
pero de ti y de tu cuerpo.
Mas un día, sin razones,
sin un motivo concreto,
ya no volviste a venir...
¡Te juro que no lo entiendo!
Dijiste que era un traidor.
760
Te juré que no era cierto.
Página
No me quisiste creer,
aunque juré por mis muertos.
760
Romances
El otro día he sentido,
al hablarte, un dulce anhelo;
y te propuse volver
para intentarlo de nuevo.
Mas nuestro tren ya ha pasado,
es tarde para cogerlo;
para los dos mejor es
que no volvamos a vernos.
Que guarde nuestra memoria
en su baúl aquel beso;
el último que te diera
sin saber que era el postrero.
Hoy sólo le pido a Dios
que nos reúna en Su Cielo,
para Allí volver a amarte
761
con un amor puro y tierno.
Página
Ya sé que tú en Él no crees...
¡Pues yo viví en el Infierno!
761
Romances
No sé si serán lo mismo,
Página
762
pero los dos son eternos.
762
Romances
Como aguarda su pena el condenado,
meditando en las horas que le quedan
para entrar en capilla, así yo cuento
el tiempo que me queda de faena.
¡Y pensar que gustaba de este oficio,
trabajando de balde siendo fiesta..!
Han logrado en seis meses que me hastíe.
Dirección que así rige mala es ella.
Acudía al trabajo sonriente,
me olvidaba de males y de penas
y cantaba contento mil romanzas.
¡Igualito que ahora, que me aterra!
Pero, en fin, lo han querido de esa forma,
no los voy a matar aunque pudiera
Esta historia no es nueva en estos lares,
pues mirando hacia atrás pienso que es vieja.
¿Es envidia, quizás, o mala sangre?
Mala leche diré, si usted me deja.
Abundante en el mundo, estoy de acuerdo,
Página
763
pero España atesora esa “riqueza”.
763
Romances
Cien años de Rafael Alberti
Hoy has cumplido cien años
y parece que estás vivo.
Si es que aunque muera el poeta
sus versos quedan escritos.
De pura cepa, de Cádiz.
Allí nació, igual, mi abuela.
No te extrañes que mi sangre
me obligue a escribir poemas.
No fui muy tuyo en verdad,
quitando muy escasos versos.
No me dejaron leerte
de joven, también es cierto.
Mas hoy que cumples cien años,
que el marinero perdura,
te aseguro que te admiro,
764
que tus palabras me inundan.
Página
Tengo envidia de tu obra,
de no saber expresarme
764
Romances
como tú lo hiciste entonces,
igual que ahora lo haces.
¿Se equivocó la paloma?
Creo que tuvo buen tino,
porque al final de tu vida
alcanzaste tu destino.
Y es que, al poeta, la muerte
nunca le empuja al olvido.
Sus versos quedarán siempre
Página
765
aunque transcurran los siglos.
765
Romances
Casi dos años enteros
entre estas cuatro paredes.
Hoy que me toca marcharme
siento el alma estremecerse.
Aquí pasaron mis días,
aquí el tiempo se hizo breve
unas veces y otras largo,
como en la vida sucede.
Aquí conocí de amores,
desde aquí hablé con mujeres,
aquí escribí muchos versos
tan sentidos como éste.
Hoy que me toca partir
siento el alma libre y leve.
Sé que me dejo aquí algo
Página
766
mas no importa... ¡A ver qué viene!
766
Romances
Capitán de los Tercios soñé un día
ser en Flandes, logrando con mi espada,
en mis sueños de gloria juveniles,
la victoria en la sórdida batalla.
Dirigiendo mi hueste, expuesto al fuego,
apoyado en mis hombres y en sus lanzas,
la bandera agitaba en una mano,
avivando su ardor sin hacer falta.
Que eran hombres de estirpe noble y buena,
luchadores sin miedo, gente brava;
pues corría en sus venas la más pura,
sin dudar, de la sangre castellana.
Hidalguía y valor cual hubo nunca.
Gente, sí, muy propensa a la bravata;
mas sabiendo tenerse firmes luego,
hombres prestos también a la jarana.
Andaluces de pro iban con ellos,
767
extremeños de piel seca y quemada,
Página
catalanes y vascos, valencianos,
huertanicos, gallegos, de Navarra.
767
Romances
A mi lado avanzaba un zagalillo
que ni apenas si un metro levantaba,
arrancando al tambor tales redobles
que hasta hacían vibrar de gozo el alma.
Enemigos al frente y a ambos lados,
asonaron tremendas las descargas.
El zagal cayó herido y, desde el suelo,
moribunda su voz, gritó: - ¡A la carga!
Y avanzaron mis bravos luchadores
con tal furia, tal ímpetu y tal ansia
que hay un río en Europa desde entonces
donde corre la sangre en vez del agua.
Capitán de los Tercios soñé un día
ser en Flandes... Mas pronto llegó el alba.
Se apagaron las luces del Imperio,
Página
768
se apagaron las glorias de mi España.
768
Romances
¿Cantaré en la mañana nuevamente
o ya nunca saldrá de mi garganta
esa voz de los días añorados,
cuando todo era luz, fe y esperanzas?
Cuando todo eran sueños luminosos;
cuando, ardiente, mi voz lanzó bravatas.
Cuando supo decir palabras tiernas
al compás de una cálida romanza.
No lo sé ni lo temo, soy esquivo
en pensar preocupado en el mañana.
Mas confío en que sí que llegue pronto
Página
769
el instante feliz de esa alborada.
769
Romances
Cantar quisiera de noche
y también en la mañana,
como cantaba de mozo
con ímpetu y con voz clara
cuando al acorde del clave
entonaba una romanza;
perfilando un gran agudo,
brotado de mi garganta.
Cuando el aire en mis pulmones,
manejando el diafragma,
bullía feroz y alegre
y en cantos se transformaba.
Lo mismo era sol agudo
que un la bemol, pero el aria
sonaba con más donaire
siendo las notas más altas.
Mas ya ha pasado ese tiempo.
770
Hoy mi voz está cascada.
Página
Ya no bulle como entonces,
cuando cantó a mi galana.
770
Romances
¡Sueños de gloria, infantiles,
inútiles esperanzas..!
El tiempo las fue borrando
y con su curso mis ansias.
Ahora ya casi ni sueño,
ni de cantar tengo ganas.
Está la ilusión perdida
en las rotondas del alma.
Dudo ya que jamás vuelva
a aparecer, ni renazca
aquella ilusión de entonces.
Página
771
¡Ya nunca tornará al alba!
771
Romances
Canoro es el susurro que en la tarde
alegra mi trabajo y mis tareas.
Un beso desde lejos me ha llegado.
¡Es lástima, mi amor, que no estés cerca!
Salvando la distancia y el Océano,
en alas de la técnica moderna,
tu voz puedo escuchar; pero tus besos
no alcanzo a disfrutar según quisiera.
Pensar que estás lejana es un tormento
y un fallo del Destino, una sentencia
que hiere y mortifica nuestras almas;
la trágica y más feroz de las condenas.
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772
Espero que muy pronto sientas frío
y helado el corazón. Para que vengas
en busca del calor que sabré darte,
sin duda, entre mis brazos. ¡Que así sea!
772
Romances
Cada cual vive su vida,
porque su vida es muy suya;
todo el mundo, cual le place,
pasar su tiempo se busca.
Aun estando en sus labores
hay algunos que disfrutan.
Yo, por ejemplo, escribiendo,
dejando volar mi pluma.
La pluma del pensamiento,
no la que mueve la mano;
que eso sólo un eufemismo
es en verdad, está claro.
Pues que la impulsa la mente
y a su impulso va trazando
sobre el papel unos versos
que en el alma se han gestado.
El reloj marca las horas
773
y el tiempo se va con ellas.
Página
Con ellas se van las vidas,
la del prójimo y la nuestra.
773
Romances
Así se escribe la Historia
y de esta forma se queda:
Vivió aquí Paco Escobar,
quien soñó con ser poeta.
Puede ser Napoleón,
Emperador de gran fama
por todos muy recordado,
lo que señale la placa.
No importa qué nombre sea,
pues todo nombre se acaba,
y a la postre somos como
Página
774
en el mar gota de agua.
774
Romances
Bien sabré aguardar tu vuelta,
tu llamada y tus quereres.
Cabe en el alma paciencia
cuando de veras se quiere.
Marcha tranquila, mi niña,
no turbaré tu descanso
que, aunque sea muy bravío,
a veces también soy manso.
Sabré esperarte en mi casa,
absorto solo en mis sueños,
con tal de lograr un día,
cuando vuelvas, ser tu dueño.
El dueño de tus caricias,
el dueño de tus amores...
Mas piensa en mí mientras tanto,
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775
te lo ruego... No me ignores.
775
Romances
Bien quisiera saber si en esta vida
se sufren del pecado los castigos.
Sé de muchos que han sido criminales
y en el mundo su pena no han cumplido.
Está llena la Historia de estos casos
de verdugos, tiranos y asesinos
que trataron vilmente al semejante
y en sus lechos murieron tan tranquilos.
Me pregunto: - Yo, entonces, la factura
de mis culpas, ¿por qué pagando sigo?
¿Deberé de abonarla hasta mi muerte
o la paz he de hallar estando vivo? -.
Ya no digo la dicha, que semeja
como peras al olmo pedir, sino
el sosiego que anhela cualquier hombre
cuando pisa el final de sus caminos.
Una estrella parece que ha alumbrado
776
este otoño cansado con su brillo.
Página
¿Un milagro quizás? Iré con calma.
Puede ser, ¡ojalá!, ser la que ansío.
776
Romances
Mas no quiero más falsas ilusiones,
ni pensar en más locos desvaríos;
obraré, pues, con calma y que ilumine
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777
mi cerebro a mi Dios le solicito.
777
Romances
Bien conservo tu memoria
aunque ha pasado ya tiempo,
mas recuerdo todavía
el aroma de tu cuerpo
y el gemido de tus labios
en pleno orgasmo. Me acuerdo
de los ayes que exhalabas.
¡Dios mío, hasta me estremezco!
¡Qué diferente ya es todo!
En seis años me he hecho viejo
o ha perdido la firmeza
que tuvo entonces mi miembro.
Porque diga lo que diga
mi fecha de nacimiento
yo no me siento mayor,
pero menos fuerzas tengo.
No olvidaré aquella noche
que, tras amoroso encuentro,
en el sofá nos sentamos
rendidos y entre lamentos.
Nos fumamos un cigarro
778
o dos, que ya no recuerdo,
Página
y te dije que me estaba
entrando un profundo sueño.
778
Romances
Me acariciaste, mimosa,
juguetona y sonriendo.
Y lo comprendí muy claro:
¡Seguías estando en celo!
No podía con mi alma
pero, al acariciar tus senos,
mi hombría, no sé ni cómo,
volvió a renacer de nuevo.
Te conduje hasta la cama
y, boca abajo en el lienzo,
te tomé salvajemente.
Tú te entregaste a mi empeño.
Vibraste como una loca,
gemiste y en un esfuerzo,
no sé de dónde demonios,
sentí de mí salir fuego.
¡Lo mismito que hoy en día!
¡Idénticas ansias siento!
Mas si volviera a encontrarte
tal vez hubiese otro incendio.
Vientos del Norte te puse
779
y te dediqué mil versos,
Página
mil delirios de mi mente.
¡Seis años hace de aquello!
779
Página
780
Romances
780
Romances
¡Bendita sea tu madre,
comprador de mis amores
que llegas hasta mi puerta
y te dejas los doblones!
Si como tú todos fuesen
eran mis ventas enormes.
¡Y encima pagando al punto..!
Así quedan pocos hombres.
Doscientos, de una tacada,
euros vendidos de un golpe.
Sin regateos ni riñas,
sin que el número te importe.
Como bien digo en mi lema,
y en todos mis versos pone,
la suerte es del que la encuentra.
Pero estará no sé dónde.
¡Ojalá que algún buen día
781
un premio bueno te toque!
Página
Mas juégate lo que es tuyo,
con prudencia y buen enfoque.
781
Página
782
Romances
782
Romances
Ayer, por el pasillo de mi casa,
el mismo que corrí yo siendo chico,
trotaba una chiquilla pizpireta,
cantando alegremente y dando brincos.
Inquieta como es, el corto espacio
y angosto donde vive, - en ese piso
pequeño de sus padres -, es seguro
que freno le pondrá a su dinamismo.
En donde tantas veces la pelota
rodó bajo mis pies; y hasta el triciclo
surcó vertiginoso aquellos suelos,
Noelia parecía un torbellino.
- ¡Abuelo! -. Me gritaba, vivaracha,
llegando hasta el final en un suspiro.
Y vuelta para atrás, a toda prisa,
en tanto que en mis ojos lució un brillo.
Ya tengo quien prosiga mi tarea,
783
y puedo hasta morirme muy tranquilo.
Página
Tres hijos engendrados, planté un árbol
y escritos tengo, pienso, más de un libro.
783
Página
784
Romances
784
Romances
Ayer yo escribí unos versos
que quizá te parecieran
un poco desesperados,
como llenos de tristeza.
Como si hiciera el recuento
de toda mi vida entera
y al final no hallara nada.
Y tú no te viste en ella.
Pero estás en un error
porque, a veces, las palabras,
no bastan para contar
todo lo que siente el alma.
Yo veo el pasado lejano,
como si ya no existiera;
pero sé muy bien que existe,
dejó una tremenda huella.
Y en el presente estás tú.
785
Tú y tu mirada sincera.
Página
¿Qué quieres que más te diga?
¿No te basta que así sea?
785
Romances
¡Claro que quiero un futuro
a tu lado, para siempre,
para tenerte a mi lado
hasta que llegue la muerte!
Eso es lo que más ansío,
lo que deseo de veras.
Yo no sé bien explicarlo.
Espero que tú lo entiendas.
Es que a veces, ya te digo,
no caben en un poema
los sentimientos del alma,
porque el alma es muy compleja.
Yo creo que has entendido
lo que expresarte quería.
Si no, es que soy yo muy torpe
Página
786
y eso, sólo, es culpa mía.
786
Romances
¡Ay, móvil de mis pecados,
miles de secretos tienes!
Sin la clave estás cerrado
y con la clave te enciendes.
Marco el número de un ligue,
después de buscar el nombre.
Presuroso toca el timbre
y con su voz me responde.
Si me contesta halagüeña
es que se encuentra ella sola.
Si me responde muy seria
es que hay moros en la costa.
Lo malo es cuando está apagado.
Es que ya no le interesas.
Lo mejor en ese caso
es olvidarte de ella.
Pues si insistes nuevamente
y sigues dando la lata,
es fácil que lo descuelgue
y te mande a freír ratas.
787
Así que antes que suceda,
borra el número maldito,
busca otra vez en la agenda
y encuentra otro numerito.
Página
Cuando una moza decide
no proseguir con la cosa,
787
Romances
es mejor ir y decirle:
A otra cosa, mariposa.
Porque el móvil, ya lo he dicho,
es un chisme traicionero.
Es mucho peor que un bicho,
más malo que un avispero.
Luego viene la factura
y te la cobran por Banco.
O eres golfo y caradura
o encima pagas los cuartos.
Es que es maldito el invento,
porque parece sencillo.
Pero al final es un cuento
que te vacía el bolsillo.
Así que hoy lo he dejado
olvidado en el enchufe.
Hoy no gasto un solo pavo
y mi cartera no sufre.
Página
788
¡Maldito el que lo inventó!
¡En qué hora tal idea!
Lo tranquilo que estoy yo
hoy, sin observar las teclas.
788
Romances
A ver si la batería
se rompe ya de una vez.
Reponerla es tontería
cuando se vive tan bien
no teniendo a quien llamar
y sin recibir mensajes.
¡Menuda tranquilidad
que nadie pueda llamarte!
Porque si la llamada es tan
necesaria e importante,
verás cómo de verdad
consiguen localizarte.
Y si pueden esperar
es dinero que se ahorran.
Tiro pues el celular
y a darme la gran vidorra.
Dirán que estoy anticuado
y que las modas no sigo.
Es que estoy ya mosqueado
de pagar tanto recibo.
Página
789
De que me vigilen siempre,
de que llamen a deshoras.
No me dejan que me acueste,
no me dejan ni que coma.
789
Romances
Es un invento asqueroso,
lo digo como lo siento.
¡Quién sería el tío piojoso
que realizó tal invento!
Te quitó la intimidad.
No puedes contar un cuento
porque escuchan donde estás...
¡Y se quedó tan contento!
Pues yo dispuesto no estoy
a vivir en tal zozobra.
Así que a partir de hoy
para mí que está de sobra.
Que lo utilicen el resto.
De hacerlo, digo, son libres,
El menda no está dispuesto
a que su vida vigilen.
Esta tarde, por supuesto
que lo tiro a la basura.
Es que no quiero ni verlo
tan siquiera ni en pintura.
Página
790
¡Adiós, mi móvil querido!
De veras que lo lamento
pero es que tan sólo has sido
para mí un cruel tormento.
790
Romances
Página
791
Fuiste en su día un antojo
y yo te traté con mimo.
Hoy que veré tus despojos...
¡No sabes cuánto te estimo!
791
Romances
Astuto fue en verdad el Dios tonante
que en cisne se tornó, logrando a Leda;
el truco dio la vida a un ser siniestro:
La hermosa mas fatal, llamada Helena.
Por culpa de su amor murieron hombres,
causante su pasión fue de una guerra;
mas tuvo la ocasión de dar al mundo
la más genial y lírica epopeya.
Amores que causaron la desgracia,
que supo relatar un gran poeta.
Y todo por capricho del gran Zeus...
Lujuria que quedó bien satisfecha.
En manos de los dioses son los hombres
igual que esos castillos que en la arena
levantan con ingenio los pequeños:
Página
792
Al cabo los derrumba la marea.
792
Romances
Página
793
Arriban los nostálgicos de entonces,
plantando sus carteles falangistas.
Instalan una moza petitoria
y ponen a la venta unas reliquias.
Recuerdos de aquel tiempo ya pasado,
perdido – por fortuna – ya de vista;
mas queda quien lo añora y lo recuerda,
se ve que en él llenó mucho la tripa.
Hay jóvenes que no los conocieron...
Herencia debe ser de la familia.
O buscan prosperar en este Frente
que llaman Nacional. ¡Cómo nos quitan
la Patria a los demás cual fuera suya!
Ser propia de ellos solos reivindican.
España somos todos, ¡no, señores!
¡Mi orgullo de español nadie me quita.
Mas pienso en otros torpes que, en el Norte,
aspiran a romperla con un cisma
y lloro y me da pena al cavilarlo.
¡Estamos siempre igual y con las mismas!
Hoy sirve ya hacer todo lo que sea,
parece que el Gobierno así lo indica.
Del ¡viva las cadenas! se ha pasado
a hacer lo que nos salga de la pija.
Ya vale cualquier cosa que se hiciera.
Incluso en matarifes a las niñas
tornar tras un instante de relajo.
¡Qué bien nos luce el pelo, esto sí es vida!
Ya dijo el gran Machado, y fue adivino,
a aquel españolito que nacía
que le guardara Dios de dos Españas:
El corazón helarle ambas podrían.
793
Romances
¡Arriba la bandera roja y gualda,
icemos el pendón más altanero!
Le echaron dos narices al asunto,
ganaron el partido con su esfuerzo.
La gesta ha comenzado, ¡vive Cristo!,
roguemos que la cosa bien prosiga.
El árbitro fatal, como es costumbre;
mas eso a nuestros chicos les anima.
Después llegan los cuartos y al garete...
El hábito de siempre, ya es sabido.
Sabemos que no iremos nunca lejos,
mas mientras disfrutemos de lo lindo.
- “¡Opá, opá, ganemos el Mundial!”,
el grito de esta guerra sin cañón.
- “¡Opá, opá, jamás nos ganarán!”,
Página
794
cantemos si metemos algún gol.
794
Romances
Ardiente fue el poeta siendo joven,
mas tiene ya las alas recortadas;
la edad, a su pesar, su carga pone.
No entona como entonces su balada.
¡Mujeres que pasasteis por mi vida,
dejando cada cual profundas huellas,
es cierto que lograsteis una rima,
mas tantas que mi mente no recuerda!
Ya todo terminó, se fue al olvido
y quedo como entonces solitario.
Si tengo que vivir, quiero tranquilo
Página
795
estar lo que me reste sin engaños.
795
Romances
“Aquél que miente a un amigo
no tiene perdón de Dios.
El que a un enemigo ayuda
es hombre de corazón”.
Es un dicho de mi tierra
castellana y de razón
que allá por tierras de Burgos
honrara al Cid Campeador,
famoso por sus hazañas,
por su entrega y su valor,
por Mío Cid conocido
de aquellos a quien venció
pero perdonó la vida,
con ellos no se ensañó,
porque a enemigo vencido
hay que ofrecerle el perdón.
Sirvió a su rey y a su patria
796
como en conciencia creyó,
Página
mas su honradez y su gloria
el rey no le perdonó.
796
Romances
La vieja historia de siempre...
Bien lo dice la expresión:
¡Qué buen vasallo sería
si tuviese buen señor!
El mismo cuento de ahora
y mañana. A lo mejor
un día los hombres cambian,
pero me temo que no.
Que arriba está el poderoso,
bien cómodo en su mansión,
mientras el débil padece
su pobreza y su dolor.
¿Para eso murió Cristo?
No le veo la razón.
¿Para redimir al hombre?
797
¡Pues sí que lo consiguió!
Página
Acaso más le valiera
ahorrarse tan cruel Pasión,
797
Romances
pues los hombres no merecen
un ápice de su amor.
El hombre es cruel como un lobo,
ya lo dijo el pensador.
Y si otro hombre es la víctima
Página
798
es todavía peor.
798
Romances
Anochece y la plaza está desierta,
a sus casas las gentes se retiran;
va cayendo la tarde y las farolas
con su luz a las sombras iluminan.
Acabó la jornada para algunos
y la noche cercana se avecina.
A sus nidos retornan derrengados,
pues les vence el cansancio y la fatiga.
Trabajando prosigue el cuponero,
agotadas no están sus mercancías.
Es momento de ahorrar, de vacas flacas,
no se vende ya igual que se vendía.
- ¿Volverán otros tiempos florecientes
como antaño viví? – Mientras suspira
se pregunta así mismo y no responde.
Es posible que sí mas nada afirma.
Y transcurren las horas, esperando
799
que un cliente se acerque y que le diga:
Página
- Deme usted, de esta noche, si es posible,
por lo menos, iguales, cuatro tiras.-.
799
Romances
Anoche estuve a morir,
anoche estuve a la muerte.
Es el destino del hombre:
Preparado a morir siempre.
Esa sensación de angustia,
ése sentir que no sientes,
que se te marcha la vida,
ese miedo que te envuelve.
Ahora estamos y mañana
tal vez ya no te despiertes.
O estamos en plena calle
y te mueres de repente.
Por eso, ¡vive el instante!
Vive el hoy, vive el ambiente.
Quizás dentro de un momento
Página
800
estés de cuerpo presente.
No dejes para mañana
800
Romances
lo que hoy hacer desees,
porque puede ser, quizás,
que ese mañana no llegue.
Ten el alma preparada,
libera de mal tu mente.
Llévate poco equipaje,
de ese viaje no vuelves.
Y cuando llegue la hora,
confía en que tengas suerte.
¿Hiciste el bien? Ve tranquilo.
Página
801
Y si no... Dios es clemente.
801
Romances
Anoche escuché tu voz
y me llenó de recuerdos.
¿Qué podría haber pasado
si a mi lado hubieses vuelto?
¿Cómo sería mi vida
siendo el amo de tus besos?
Pero un mal día te fuiste,
ya nunca podré saberlo.
Mas jamás podrás negarme
que me entregaste tu cuerpo,
tu querer y tus caricias,
tus cuidados, tus desvelos.
¡Tu vida entera! Y la tuve
en mis manos por entero,
mas hubo unas malas lenguas
que me la robaron luego.
¿Qué es lo que hubiese ocurrido
si me hubieras dado tiempo
siquiera para explicarme?
Nadie lo sabe de cierto.
La vida va y viene loca,
802
en un torpe devaneo.
Página
El pasado ya es pasado,
mejor es que lo olvidemos.
802
Romances
Que no me apetece nada
el dedicarme a ese juego
de pensar qué hubiese sido.
Aquel día ya está lejos
y no sirven ya de nada
reproches ni juramentos.
Vive tu vida y sonríe,
Página
803
que yo también sabré hacerlo.
803
Romances
Amores tuve en Sevilla,
también los tuve en Madrid
y los tuve en La Montaña,
mas no los quiero decir.
Hasta en Alcalá de Henares,
en Cáceres y aún aquí,
en la Capital del Reino,
pero no comí perdiz.
Se me olvidaba el de Úbeda,
el de Alicante y París,
de Colombia y Venezuela,
del mundo cualquier confín.
No se piensen que exagero,
pues siempre digo verdad;
en vez de ser don Francisco
más bien resulté un don Juan.
Y no por ser nada esbelto,
ni por dinero gastar,
que alguna pagó mis gastos
804
por satisfacer su afán.
Página
Pero un rufián nunca he sido,
sólo me dejé querer,
804
Romances
y con el mismo entusiasmo
con que me amaron amé.
¡Cómo se cambian las tornas
cuando llega la vejez!
¡Ya no ligo ni pagando
de antemano, ni después!
Mas una mujer morena
me ha dado su corazón...
Veremos, si me da el cuerpo
si sé responder o no.
Pues con tantos amoríos,
y aunque me reste valor,
estoy bastante agotado
de marchar de ellas en pos.
Lo tomaré con paciencia,
como quien se pasa al mus
hasta que el órdago arroja
Página
805
con enérgica actitud.
805
Romances
Amores inalcanzables,
imposibles fantasías,
marchasteis lejos, volando,
alejándoos de mi vida.
Muy pocos meses duraron.
Algunos, escasos días;
otros, ni horas siquiera,
un sueño mientras dormía.
Y el despertar es amargo
si no hay una mano amiga.
Alguien a quien dar dos besos,
a quien decirle: ¡Eres mía!
¿Cómo va a tener ya nada
aquél que en nadie ya fía?
Me arrancaron con engaños
la esperanza y la alegría.
Me juraron varias veces
806
que por siempre me amarían
Página
y siempre lo han incumplido...
Ya no quiero más mentiras.
806
Romances
Que en los amores se esconde
el engaño y la perfidia.
Prefiero vivir ya solo
Página
807
que sufrir mil agonías.
807
Romances
Amenazas de muerte me han lanzado,
esperando ya estoy que por mí vengan;
mas si vienen que lleguen por la espalda,
que si vienen de cara se la juegan.
Más valiente no soy que ningún otro,
mas tampoco cobarde y no me a arredran
las bravatas de un loco; que se expone,
pues también es de carne y no de piedra.
En la calle nos vemos y de día.
Cara a cara, a navaja, como quiera;
no de noche, que es cosa sólo propia
de gentuza de mala y vil ralea.
¡Y pensar que tan sólo por el odio
de una loca mujer es que me acechan!
¡En buen lío me pude haber metido
si es que llego, inocente, a conocerla!
Despechada ha quedado y desde entonces
808
el afán de venganza la atormenta.
Página
No le agrada saber que soy amado.
¡Infeliz! De los celos está presa.
808
Página
809
Romances
809
Romances
Amarte es mi soñar, no me despiertes.
Prefiero proseguir en este ensueño.
Te pienso desde el día que te fuiste
y no te soñaré si me despierto.
¿Por qué te marcharías de mi lado?
Te juro que en verdad no lo recuerdo.
O quiero no acordarme porque, entonces,
de cólera y furor arde mi pecho.
¡Pues claro que lo sé! Por un engaño.
De ver nuestro querer tuvieron celos.
¡Enorme es el pecado de la envidia!
¡De todos el más grande y más horrendo!
En fin, debo olvidarme de las quejas;
la cosa se acabó, ya no hay remedio.
Hoy vives tú tu vida en otros brazos,
tus labios hoy reciben otros besos.
Mas nadie logrará nunca que olvide
que un día tú me amaste. Y no te miento
si digo que, a pesar de los pesares,
Página
810
pasados tantos años aún te quiero.
810
Romances
Amaneció la mañana
de este día gris, plomizo.
La noche fue de tormenta
y al alba del Sol no hay brillo.
Agotada tengo el alma,
sumergida en un abismo
de temores y de angustias
aunque por fuera sonrío.
Se pasaron ya mis tiempos,
lleno estoy de compromisos.
Está la vejez muy cerca
y yo me encuentro perdido.
Porque por más que lo pienso
y por más que rizo el rizo
solución a mis problemas
no encuentro aunque la medito.
Dilapidé mi fortuna
satisfaciendo caprichos.
Cuando quise darme cuenta
ya estoy al fin del camino.
No logro recuperarme.
811
De mejorar, ningún viso
Página
percibo en el horizonte.
No tengo amores ni amigos.
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Romances
Que la que tanto me quiere
lejos está y no consigo
poder reunirme con ella.
¡Y nunca he de conseguirlo!
Así que triste y cansado
a mi pesar solo vivo.
Sí que tengo compañía,
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mas me acompaña poquísimo.
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Romances
Amaneció la mañana
y con ella un nuevo día.
A saber qué me depara.
¿Será el final de mi vida?
A saber, mas no lo temo.
Tengo las cosas previstas.
El equipaje es ligero,
puedo caminar deprisa.
Si al final de mi andadura
dejo las cosas en orden
no cabe la menor duda
de que el marcharme me enoje.
Que la vida es un suspiro
por mucho que se haga larga.
Andando se hace camino,
no hay que mirar a la espalda.
Que lo de atrás es pasado,
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lo de adelante algo nuevo.
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Fui conocido por algo:
Mis ansias de aventurero.
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Romances
Y si llegada es la hora
del último cigarrillo
lo apuraré sin demoras,
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sin temor y tan tranquilo.
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Romances
Alegres a ver los toros,
las gentes van a Las Ventas,
la Feria de San Isidro
dentro de poco comienza.
La tarde amenaza lluvia,
casi es seguro que llueva;
pero no importa, el paraguas,
por si acaso, todos llevan.
Ya faltan pocos minutos,
pronto se abrirán las puertas;
resonarán los clarines,
¡ya va a comenzar la Fiesta!
El toro sale al albero
en alocada carrera,
despistado y sorprendido
y por el coso da vueltas.
El público en los tendidos
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fuma unos puros que apestan.
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Al matador todos miran,
prestos a ver su tarea.
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Romances
Los picadores dejaron
sobre la res su cruel huella,
las banderillas se hundieron
muy dentro en la carne tierna.
Y el pobre animal, herido,
sus verdes pastos recuerda;
allí vivió tan a gusto,
retozando en su dehesa.
Pues su cerebro no entiende
- y no es raro que no entienda –
por qué a morir le destinan
con esa crueldad extrema.
Se ha hecho de pronto el silencio,
el torero se le acerca
y con aires presumidos
a que embista le jalea.
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Se arranca porque es de casta,
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persiguiendo la muleta;
sus astas buscan la carne
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Romances
mas sólo el engaño encuentran.
Sigue insistiendo en su empuje
y va agotando sus fuerzas.
A borbotones la sangre
brota y su vida se lleva.
Ya no puede con su alma,
pues alma puede que tenga
aunque nos digan que el hombre
es el único en tenerla.
Por fin se acaba el martirio.
Un acero le atraviesa.
Siente que acaba su vida.
Sus patas, muriendo, tiemblan.
Exhala un triste mugido
viendo a la Muerte, que acecha
en forma de puntillero
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con la puntilla dispuesta.
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Siente el golpe y todo acaba.
¡Ya muerta yace la bestia!
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Romances
Pero otras bestias que aplauden
piden le corten la oreja.
¡Qué singular paradoja
que ver morir entretenga!
¿Dónde estaba el animal?
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¿En las gradas o en la arena?
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Romances
Al olmo dirigiste tu poema,
tus versos mi memoria ha recordado.
Antonio, caminante no hay camino...
Mas tú sí lo encontraste hacia el Parnaso.
Moriste en el exilio, en tierra extraña,
tal día como ayer, triste y amargo.
¡Qué lejos de la tierra que adoraste
reposan tus cenizas, sevillano!
Maestro de poetas, hombre bueno,
hoy quiero recordar tu aniversario
trazando pobres versos con mi pluma;
mojado mi cuaderno por el llanto.
Estelas en la mar... ¡Qué rica herencia
dejaste bien escrita, con un trazo
perenne; que, aunque pasen muchos siglos,
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el tiempo no podrá nunca borrarlo.
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Romances
¡Ay, móvil de mis pecados,
miles de secretos tienes!
Sin la clave estás cerrado
y con la clave te enciendes.
Marco el número de un ligue,
después de buscar el nombre.
Presuroso toca el timbre
y con su voz me responde.
Si me contesta halagüeña
es que se encuentra ella sola.
Si me responde muy seria
es que hay moros en la costa.
Lo malo es cuando está apagado.
Es que ya no le interesas.
Lo mejor en ese caso
es olvidarte de ella.
Pues si insistes nuevamente
y sigues dando la lata,
es fácil que lo descuelgue
y te mande a freír ratas.
Así que antes que suceda,
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borra el número maldito,
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busca otra vez en la agenda
y encuentra otro numerito.
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Romances
Cuando una moza decide
no proseguir con la cosa,
es mejor ir y decirle:
A otra cosa, mariposa.
Porque el móvil, ya lo he dicho,
es un chisme traicionero.
Es mucho peor que un bicho,
más malo que un avispero.
Luego viene la factura
y te la cobran por Banco.
O eres golfo y caradura
o encima pagas los cuartos.
Es que es maldito el invento,
porque parece sencillo.
Pero al final es un cuento
que te vacía el bolsillo.
Así que hoy lo he dejado
olvidado en el enchufe.
Hoy no gasto un solo pavo
y mi cartera no sufre.
¡Maldito el que lo inventó!
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¡En qué hora tal idea!
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Lo tranquilo que estoy yo
hoy, sin observar las teclas.
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Romances
A ver si la batería
se rompe ya de una vez.
Reponerla es tontería
cuando se vive tan bien
no teniendo a quien llamar
y sin recibir mensajes.
¡Menuda tranquilidad
que nadie pueda llamarte!
Porque si la llamada es tan
necesaria e importante,
verás cómo de verdad
consiguen localizarte.
Y si pueden esperar
es dinero que se ahorran.
Tiro pues el celular
y a darme la gran vidorra.
Dirán que estoy anticuado
y que las modas no sigo.
Es que estoy ya mosqueado
de pagar tanto recibo.
De que me vigilen siempre,
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de que llamen a deshoras.
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No me dejan que me acueste,
no me dejan ni que coma.
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Romances
Es un invento asqueroso,
lo digo como lo siento.
¡Quién sería el tío piojoso
que realizó tal invento!
Te quitó la intimidad.
No puedes contar un cuento
porque escuchan donde estás...
¡Y se quedó tan contento!
Pues yo dispuesto no estoy
a vivir en tal zozobra.
Así que a partir de hoy
para mí que está de sobra.
Que lo utilicen el resto.
De hacerlo, digo, son libres,
El menda no está dispuesto
a que su vida vigilen.
Esta tarde, por supuesto
que lo tiro a la basura.
Es que no quiero ni verlo
tan siquiera ni en pintura.
¡Adiós, mi móvil querido!
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De veras que lo lamento
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pero es que tan sólo has sido
para mí más que un tormento.
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Romances
Fuiste en su día un antojo
y yo te traté con mimo.
Hoy que veré tus despojos...
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¡No sabes cuánto te estimo!
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Romances
Agotado mi cuerpo, la mañana
se me ha hecho más larga que otras veces.
O más corta, quién sabe; porque he visto,
cara a cara los rasgos de la Muerte.
Me hallaba muy cansado y he sentido
un zumbido tenaz sobre mis sienes.
Necesito dormir, tener descanso;
alejar los agobios de mi mente.
Ya muy joven no soy y me fatiga
el trabajo diario. Me estremece
el cansancio los músculos del alma
y me duele pensar. El fin ya viene.
No le temo a morir, mas no quisiera
que la Parca me alcance en un retrete
solitario y estrecho. Más prefiero
que me venga en la calle, entre las gentes.
Mas vendrá cuando quiera y a la hora
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que mejor se le cuadre aparecerse.
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Cada ser tiene escrito su momento
y no sirve de nada el esconderte.
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Romances
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Romances
A veces me pregunto si en tus noches
recuerdos aún conservas de las mías;
no puede tu memoria ser tan corta
o fue todo tu amor una mentira.
Yo sé que me quisiste. ¿Qué motivo
logró que me apartases de tu vida?
Dijiste que contaron mil historias...
¡Y tú te las creíste a pies juntillas!
Sin duda fuiste necia al hacer caso;
o llena de bondad, como una niña,
pensaste que eran ciertos esos cuentos
y optaste por creer cuanto decían.
Pensar de esta manera es preferible;
mejor no imaginarme lo que opinan
algunos que supieron nuestros sueños,
aquellos que arruinaron nuestra dicha.
Debimos de guardar este secreto,
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es malo suscitar celos y envidias.
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Fui loco, la verdad, al cantar alto
el cómo y cuánto y cuánto te quería.
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Romances
A la vejez viruelas, hoy recuerdo
un amor que se encuentra soterrado
en las brumas espesas de la mente,
pese al tiempo incapaz soy de olvidarlo.
En mi vida gocé de igual entrega,
tan ferviente que nada pidió a cambio;
consentí me olvidases, fue el Destino
o la gente que quiso distanciarnos.
Como quiera que sea no me olvido
de los besos ardientes de tus labios
ni de aquella mañana, allá en tu tierra,
cuando un día feliz nos encontramos.
¡Si pudiera volver a aquellos tiempos..!
¡Si lograse tornar a aquellos años..!
Mas inútil es todo. Nuestras vidas
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han tomado ya rumbos separados.
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Romances
No he visto cosa más bella
que la carita de Antonia.
¡Lástima de ser tan viejo!
No poderle decir: - ¡Moza,
si me quisieras un poco
mil versos en mi cabeza
forjaría con premura
elogiando tu belleza!
Pero mi tiempo ha pasado
de despertar las pasiones.
Hoy me miras como amigo,
no puedo hablarte de amores.
Me dicen que es ley de vida...
Pues qué mala ley, ¡diantre!
¡Qué no diera por ser joven,
para poder ser amantes!
Mira si serás bonita
que has logrado, en un instante,
con sólo verte los ojos,
que te escribiese un romance.
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Más te mereces, sin duda,
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pero más no puedo darte.
Mi Poesía tan sólo
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Romances
y, si la pides, mi sangre. -.
Eso tan sólo yo tengo,
puede ser que no le baste.
Que una mujer como es ella
digna es del verso del Dante.
Además, ya soy maduro.
Ella está en su primavera...
¡Corazón, loco te has vuelto,
no sabes ya ni en qué sueñas!
Pues que si lúcido fueses
y sin pensar tú pudieras,
de que sueñas imposibles
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te tendrías que dar cuenta.
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Romances
Absurdas se ven las cosas
cuando se observan de lejos:
Vivimos toda una vida
y siempre perdiendo el tiempo.
Los caprichos femeninos,
los masculinos requiebros,
las palabras engañosas
que pronuncia el macho en celo
sólo con tal de a una moza
conseguir llevarse al huerto.
Y una vez calmada el ansia,
¡si te he visto no me acuerdo!
Ésta es la comedia humana,
ésa es la historia del sexo
que es motor que mueve el mundo,
los astros y el Universo.
Tuvo mucha mala sombra
el Señor por así hacernos.
Desde Adán es lo que ha sido
el amor: Tan sólo un juego.
Podrán, quizá, rebatirme
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tal idea y me someto
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a la opinión de los sabios
pero diría que acierto.
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Romances
Que el hombre ha dejado siempre
que le domine el deseo,
para después olvidarse
cuando ya lo ha satisfecho.
¿Y la mujer? Otro tanto,
aunque finja con más tiento.
Pues jura que amará siempre
y olvida sus juramentos.
Así que, a la postre, todo
es como indica aquel verso
que he escrito ya anteriormente
y que te pongo de nuevo:
- No me acuerdo si le he visto,
perdone si no le atiendo.
De aquello ya pasó el día
y recordarlo no quiero. -
Es la realidad patente,
todo en la vida es un sueño.
¡Lo malo es que despertamos
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o es que soñamos despiertos!
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Romances
¿A dónde se fue tu amor,
dónde se fueron tus besos?
Es que por más que los busco
ya jamás si los encuentro.
Se fueron de este lugar,
dejándome de ellos preso.
Donde quieran que marchasen
ya no volveré a tenerlos.
Se ha apagado ya la llama
de este cariño sincero
mas en las cenizas muertas
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aún puede leerse un ¡te quiero!
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Romances
A Dios le pido esta noche
que no te lo tenga en cuenta,
que igual que me diste todo
hoy me lo quitas contenta.
Te ríes de mis pesares,
de mis traiciones te vengas
y te quedas tan tranquila,
como si nada te fuera.
¡Maldita seas mil veces!
Te maldigo aunque no quiera,
que en el fondo de mi alma,
te sigo amando de veras.
Pero todo tiene un fin,
siempre a la meta se llega.
Tú y yo caminamos juntos
mas, al final, hoy me dejas.
Vive tranquila, soñando.
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Lo nuestro fue una quimera.
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Sólo un cariño imposible,
una mentira cualquiera.
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Romances
Puede que llegue a olvidarte.
Hoy no lo pienso siquiera.
Pero tal lo consiga
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algún día, cuando muera.
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