Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil 1

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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil 1
Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Maestría en Literatura para Niños. Res. CONEAU
808/14
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Sumario
Editorial:
María Luisa Miretti. p 3
Abordajes:
- Para creer en unicornios. Algunas cuestiones
sobre la experiencia de la lectura literaria en la
infancia. Ana Carolina López. p 4
- Las Alicias de Carroll y los efectos oníricos en
los niños. Verónica Andrea García. p 11
- Alicia en el país de las maravillas (o el horrible
cuento de la última dictadura Argentina). Miguel
Ángel Santillán. p 20
Escenas de Lectura: La magia de Alicia no tiene fin.
Claudia Rivera. p 25
Ilustración: Bordados, hilos y discursos. Paz Herón Ruiz.
p. 27
Entrevistas: Fernando Avendaño “Hace ya tiempo que la
literatura para niños y jóvenes ha sacado carta de ciudadanía”.
Carina Suppo. p 31
Libros: Manga de animales. Natalia Moya. p 32
Eventos LIJ: Caroline Kirsch Pfeifer. p 35
Maestría en Literatura para Niños. Res. CONEAU
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Editorial
Esta revista digital surge por iniciativa de
un grupo de maestrandas de la Maestría
en Literatura para niños, que funciona en
la Facultad de Humanidades y Artes de
la UNR, acreditada por la CONEAU por
Res. Nº 808/14-. Le damos la
bienvenida, para que sus claros
propósitos de difusión y promoción de la
Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) que
siempre apoyaremos, sean obtenidos.
Desde el año 2002, la visión siempre
renovadora del Dr. Ovide Menin,
preanunció esta Maestría -a la que
siempre decidió llamar para niños y no,
infantil, por las connotaciones que
implicaba este calificativo-, llevándonos
por buen camino a la Facultad de
Humanidades y Artes, cuyo Decano era
en esos momentos, el Prof. Darío
Maiorana, quien no dudó en colaborar y
prestar aliento para el proyecto.
A partir de entonces, tuvo la aprobación
del Consejo Superior por Res. Nº
316/02. Se formó el 1º Comité
Académico, integrado por figuras
provenientes del campo de la LIJ(*):
Director: Ovide Menin - Secretaria
Técnica: María Luisa Miretti - Miembros
integrantes: Fernando Avendaño, María
Luisa Cresta de Leguizamón, Norma
Chillemi de Lucero, Alma Maritano,
Beatriz Actis, Félix Temporetti. El
objetivo central fue -y continúa- generar
un espacio de estudio y de investigación
para el adecuado tratamiento de la
literatura para niños, en un marco de
reflexión crítica y de permanente revisión
superadora,
para
la
formación
postgradual
de
los
graduados
universitarios en Letras y afines con
antecedentes en este campo, ya que
estudios preliminares habían permitido
detectar la falta de tratamiento
sistemático de la LIJ en los planes de
estudio, tanto en los Profesorados de
nivel Terciario como Universitario.
Realizada la visita de la Comisión
evaluadora (CONEAU) fueron aprobadas
las actuaciones por Res. 136/07 y los
Seminarios
se
desarrollaron
sin
inconvenientes,
continuando
con
normalidad a la fecha.
Lamentablemente hubo bajas en el
camino -como la del Dr. Menin, quien
siempre fue un faro renovador de ideas-.
La Comisión Académica actual está
integrada por: Directora: María Luisa
Miretti - Miembros integrantes: Fernando
Avendaño, Félix Temporetti, Graciela
Falbo, Graciela Bialet, Cristina Martín y
Sandra Siemens. De igual modo, los
profesores que desarrollan los distintos
Seminarios de la currícula van variando
y siempre se buscan las mejores
opciones acorde con las posibilidades
específicas, pues se requiere un perfil
muy particular. Igualmente para la
conformación de los jurados -defensas
de Tesis-, no resulta fácil integrar los
tribunales (2 internos y 1 externo, según
la normativa vigente), ya que lograr la
idoneidad en relación a la especificidad
del campo de la LIJ, no resulta simple,
pero son los desafíos que se renuevan
en cada ocasión.
Los logros más interesantes se dan en
las propuestas de cada cohorte, con sus
motivaciones y expectativas. Vienen de
puntos remotos: San Luis, Santiago de
Estero,
Buenos
Aires,
Tucumán,
Patagonia, Córdoba, Santa Fe, pero
también del exterior: Colombia, Brasil,
México, Uruguay y ésto nos posiciona
muy bien, aunque no siempre se pueden
resolver los problemas de los asistentes.
Además, como complemento ideal a las
clases teóricas, son las Jornadas
literarias o Ciclos con autores que se
desarrollan en simultáneo con los
Seminarios, ya que -en acuerdo con las
editoriales y/o con los escritores o las
visitas en particular-, se pautan
encuentros en los que se plantean los
procesos de investigación-acción de los
hacedores de la LIJ y esto aporta
muchísimo a los y las investigadores/as
en
formación,
siempre
con
la
colaboración de la Biblioteca Argentina,
que gentilmente nos permite realizar los
encuentros allí.
En dichos encuentros han estado: María
Teresa Andruetto (Premio Andersen
2012), Canela, Graciela Bialet, Lilia
Lardone, Ricardo Mariño, Silvia Schujer,
Estela Smania, Nicolás Schuff, Márgara
Áverbach, Sandra Siemens, Teresita
Valdettaro, Graciela Repún, María
Fernanda Maquieira, Perla Suez, Sandra
Comino, Valeria Sorín, Mercedes Pérez
Sabbi, Margarite Mainé, Diego Rojas,
Ma. del Carmen Reyes, Cristina Martín,
Maestría en Literatura para Niños. Res. CONEAU
Alberto Miyara, Mitoire, Abuelas lee
cuentos, entre otros.
Otro aspecto relevante a destacar son
los títulos defendidos hasta el momento,
cuyo material constituye un valioso
aporte por su temática, logrando de ese
modo una de las metas planteadas. Por
ese motivo, se ha cedido -y se
continuará haciendo en acuerdo de
partes- una copia de cada tesis a la
Biblioteca Argentina, para las consultas
públicas y de ese modo seguir
incentivando la difusión y promoción de
la LIJ, tal cual se planteara en sus
objetivos fundacionales.
Y las cohortes continúan. Seguimos
renovando esfuerzos y apostando al
crecimiento del campo crítico, que es el
espacio medular más débil, por el cual
creemos que esta revista digital
AQUELARRE es una necesidad que
invitamos a compartir. Que nuestro
saludo de bienvenida sea el inicio de un
camino multiplicador de aportes y
propuestas positivas para el campo de
LIJ.
Prof. Mg. María Luisa Miretti*
*María Luisa reside en Santa Fe, donde
alterna la lectura y la escritura con el dictado
de Seminarios y Talleres y el periodismo
cultural, en el país y en el exterior. Ha
cursado el Doctorado en Humanidades, es
Magister en Enseñanza de la Lengua y
Literatura (UNR), Profesora y Licenciada en
Letras (UNL – UCSF), Especialista en
Narrativa de Posguerra (España) y Maestra.
Ha transitado por todos los niveles del
sistema educativo y actualmente es Directora
de la Maestría en Literatura para niños. Tiene
numerosas
publicaciones
sobre
la
problemática de la LIJ, en libros y revistas
nacionales y extranjeras. Ha sido galardonada
en el país y en el exterior por sus
producciones de ficción. Entre sus obras
destacan “Cuentos, leyendas y coplas
populares latinoamericana” Tomo I y II (Homo
Sapiens, 2001, 2013), “La lengua oral en la
Educación Inicial” (Homo Sapiens, 2003),
“Educación literaria desde el Jardín Maternal”
(SB, 2009), “La literatura para niños y
jóvenes: el análisis de la recepción en
producciones literarias” (Homo Sapiens,
2004) y la novela para adultos “La otra
Anastasia” (Ediciones Eh!, 2015) entre otros .
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Abordajes
Para creer en unicornios.
Algunas cuestiones sobre la experiencia de la lectura literaria en la infancia
Por Ana Carolina López1, Río IV (Cba)
Resumen
El presente artículo constituye un recorrido por
dos interrogantes referidos al campo de la
literatura para niños, en relación con la obra de
Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas
y Alicia través del espejo) y lo que Alicia
encontró allí.
En primer lugar reflexiona sobre las condiciones
de existencia de una literatura para niños y una
experiencia de la lectura, como derecho y como
necesidad de todos los seres humanos, con
independencia de su edad; en segundo lugar, se
exponen algunas consideraciones en torno a las
adaptaciones de los textos destinados al público
infantil, habida cuenta de las numerosas sufridas
por las novelas de Carroll; por último se rescata
el lugar de la literatura en general y la de humor
en particular como experiencia transgresora y
liberadora.
Palabras clave: Literatura - infancia
experiencia de la lectura - adaptaciones
-
Celebrar estos 150 años con Alicia abre la
posibilidad de recuperar
algunas de las
discusiones que se dan en el campo de la
literatura para niños, que van desde la puesta en
cuestión de su misma existencia a las distintas
1
Es maestra y profesora en Ciencias de la Educación
(Universidad Nacional de Córdoba). Actualmente cursa la
Maestría en Literatura para niños (Universidad Nacional de
Rosario). Participó como expositora en congresos de la
especialidad. Se desempeña como docente de Lengua y
bibliotecaria en los niveles primario y secundario de la ciudad de
Río Cuarto, Córdoba. [email protected]
ideas en torno a su forma y contenido; en
primer lugar, porque la obra fue concebida
especialmente para ellos, demostrando que es
posible escribir para la infancia
textos
que supongan profundidad, complejidad y
extensión. Así, los actuales detractores de la
LIJ que la ubican como un simple fenómeno de
mercado, deben pues reconocer que los niños
pueden ejercer su derecho a ser lectores de
literatura porque están
a la altura como
interlocutores de comprender textos complejos,
pero también que hay escritores que pueden
elegirlos como destinatarios principales y
escribir para ellos obras que no sólo no los
subestiman sino que exceden las barreras de la
infancia y pueden ser disfrutados por todos.
En segundo lugar, la persistencia de Alicia
como parte del legado cultural literario de
occidente, permite preguntarnos sobre el valor
y la necesidad de las adaptaciones de los libros
cuando son leídos por niños y las concepciones
de lectura y de infancia que las mismas
suponen; en tercer lugar, reconocer las
distintas formas de humor que componen el
relato original y que son en muchos casos las
primeras que sufren los recortes de las
adaptaciones supone legitimar el papel
transgresor que dichos recursos tienen dentro
de la literatura.
Literatura en la infancia: un derecho y una
necesidad
Siempre creí que eran monstruos fabulosos! -dijo el
Unicornio…. -Habla, niña.
Alicia no pudo evitar que en sus labios se dibujara una
sonrisa mientras empezaba a decir:
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-¿Sabe que yo también creí siempre que los
Unicornios eran seres fabulosos? ¡Nunca había
visto uno de carne y hueso!
-Bueno, ahora que nos hemos visto el uno al
otro, -dijo el Unicornio -si vas
a creer en mí yo creeré en ti. ¿Trato
hecho?
Lewis Carroll, A través del espejo y lo que
Alicia encontró allí
Por medio de la lengua, que es social, los relatos
nos vinculan al mundo en el que vivimos y le dan
sentido, por eso, que existan libros que tienen a
los niños de destinatarios supone creer en la
literatura como derecho y como necesidad
reconociéndola como una forma de experimentar
el mundo.
“Ahora que te he visto creo en ti, es la mutua
promesa entre Alicia y el Unicornio y nos
lleva a una pregunta tantas veces planteada.
¿Existe la literatura para niños? ¿Será que
es un invento de la Pedagogía o del
mercado? ¿O será que es posible encontrar
escritores que ponen a disposición de los
niños la posibilidad de hacer experiencia a
partir de la palabra? ¿Será, finamente, que
hay escritores que pueden escribir “tan
límpidamente, tan brevemente, -calidad rara
y difícil de alcanzar- que todo el mundo
podía [puede] leerlos, incluso los niños?”
(Tournier, 1993, p. 63).
Sin dudas, descubrir esta novela es constatar
que hay quienes comparten sus búsquedas con
los niños porque le dan a la infancia el estatuto
que merece: no la de ser sujetos de consumo,
tampoco la de ser receptores pasivos de
certezas de otros, sino la de ser seres capaces
de experiencia, que recrean la cultura y le dan
sentido a los símbolos que los rodean. Allí radica
la necesidad de lo literario, tal como señala
María Teresa Andruetto:
“Todo está ahí en el mundo, listo para ser
arrebatado: nuestra experiencia y la de los
otros acerca de cada cosa. El arte se
alimenta, se apropia de eso que está ahí y
es de todos. La apropiación que hace la
literatura sobre el patrimonio común, el
lenguaje, regresa más tarde o más
temprano por sus cauces y nos pide dirigir
la mirada hacia los otros; nos pide mirar y
escuchar con atención, con persistencia,
con imprudencia, con desobediencia, no
para generar respuestas sino para crear
preguntas.” (Andruetto, 2015, p. 117).
La mirada del lenguaje literario se vuelve sobre
los otros, pero también sobre nosotros mismos,
traduciendo, poniéndole palabras a nuestro
tejido personal. Leer literatura es también
entonces ejercer nuestro derecho a tender un
puente de palabras que, parafraseando a
Yolanda Reyes, nos traiga noticias de nosotros
mismos.
“Como necesidad y derecho, la palabra
poética nos sujeta al mundo de la cultura y
nos arroja a la permanente búsqueda de lo
que somos. Está instalada, como dice
Montes, en una frontera indómita, una zona
liberada, “una frontera espesa, que contiene
de todo, e independiente: que no pertenece
al adentro, a las puras subjetividades, ni al
afuera, el real o mundo objetivo.” (Montes,
1999, p. 52).
Ambos aspectos no tienen edad y desde allí
defendemos la condición de posibilidad de una
literatura
para
niños.
A
continuación
examinaremos más detenidamente estas ideas.
Para Bruner (1990), la experiencia se
estructura bajo una forma de organización del
pensamiento que denomina pensar narrativo;
esta lógica se incorpora con la adquisición
misma del lenguaje, acto en el que se
negocian, en un camino de ida y vuelta, los
significados que la sociedad comparte. Según
el autor, esta negociación crea y recrea
constantemente la cultura y por ello toda
sociedad mantiene instituciones y ocasiones
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especializadas para mantener esta característica
de foro. Una de estas instancias son las
narraciones.
cultura determinada. Los relatos lo dotan de
recursos simbólicos que le permiten sobrevivir
e interactuar.
“La narración trata (casi desde las primeras
palabras del niño), del tejido de la acción y
de la intencionalidad humanas. Media entre
el mundo canónico de la cultura y el mundo
idiosincrático de las creencias, los deseos y
las esperanzas. Hace que lo excepcional sea
comprensible y mantiene a raya a lo
siniestro, salvo cuando lo siniestro se
necesita como tropo. Reitera las normas de
la sociedad sin ser didáctica.” (Bruner, 1990,
p. 63).
Desde una mirada psicoanalítica podría
apuntarse que en el proceso de socialización
primaria, es la madre la primera en representar
a su hijo la realidad. Las narraciones se ubican
allí, ayudando a la madre a acercar el mundo al
niño, abonando un espacio imaginario que
engrosa la frontera representacional que lo
acompaña en sus primeros pasos por el
mundo. Cuando por fin comienza a caminar
separándose de la madre, esa frontera
representacional continuará acompañándolo; la
fantasía ampara, aloja: una nutrida subjetividad
favorece la elaboración de los conflictos,
escuchar relatos en los que aparecen
elementos en los que el niño puede,
mediante la condensación y el desplazamiento,
significar las batallas que se libran en su
interior, permite que aspectos inconscientes
puedan acceder hasta cierto punto a la
conciencia para ser tramitados.
En este sentido, la literatura como creación
estética, forma especializada del pensar
narrativo, enseña, confirma o revoca toda una
serie de preceptos vinculados a la cultura. Así,
los relatos dotan de estabilidad a la vida social
del niño, por cuanto le permiten moverse
cómodamente en la red de historias que
sostienen los sentidos y valores de la
cultura en la que vive.
Al respecto,
Andruetto sostiene:
“En la literatura, así como en el arte, la
humanidad encontró un vehículo para
transmitir sus representaciones del mundo,
diferentes según la época, y las condiciones
sociales, económicas y culturales. Cada libro
– novela, cuento, poema- contiene, con
mayor o menor felicidad, una lectura del
mundo, y leer lo que fue escrito es ingresar
al registro de memoria de una sociedad, a lo
que esa sociedad considera… por alguna
razón; perdurable… Contra el sólo impulso y
la
descarga individual, contra el puro
entretenimiento y el adormecimiento de la
conciencia, el arte nos recuerda quiénes
somos y nos propone una de las
inmersiones más profundas en nosotros
mismos y en la sociedad en la que formamos
parte.” (Andruetto, 2015, p. 111 y 112).
Por lo mismo, estrechamente vinculado a lo
anterior, las narraciones permiten que el ser
humano se subjetive, se vuelva sujeto de una
Así, por ejemplo, las madrastras pueden
representar todo aquello que es odiado. La
figura malvada es depositaria del odio del
niño, que puede descargarse sin necesidad
de hacer consciente el verdadero objeto de ese
odio; de la misma manera, situaciones que en
la vida le causaron contradicción pueden ser
resueltas a través de los relatos, por ejemplo
identificándose con el héroe que, sorteando
innumerables dificultades, sale victorioso. Este
proceso torna activo lo pasivo.
Desde otro punto de vista, y más allá de
elaboraciones más o menos compensatorias, la
palabra literaria tiene la capacidad de horadar,
de desmontar, de remover; y en esa
permanente confusión, hablarnos sobre la vida.
En la obra de Carroll, la tensión permanente
entre lo racional y lo absurdo van tornando los
sueños de Alicia en pesadillas, la narración
oscila entre instantes en los que la protagonista
se deja llevar por los derroteros de los juegos
de palabras y aquellos en los que se aferra a la
necesidad de poner
un orden en la
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todoposibilidad que los diálogos le sugieren, esa
experiencia sólo puede ser vivida a través de la
lectura de cada punto de la trama que compone
las aventuras de Alicia, que a su vez encierran
una seguidilla de argumentaciones provenientes
de los más extraños personajes, logrando
trastocar el orden de cualquier lector.
La literatura permite extender los contextos
inmediatos y conocidos en el uso del lenguaje
habilitándolo a generar nuevas realidades
posibles y enriquecer sus formas de uso, las
formas humorísticas en la literatura, por poner de
ejemplo el caso que nos ocupa, permiten
conectar la ambigüedad, la contradicción, la
exageración, la asociación de palabras por su
campo semántico y toda una serie de usos
lingüísticos altamente ricos. Como derecho y
como necesidad, la palabra literaria habita lo que
somos, y ese es un espacio que merecemos
ocupar todos, independientemente de nuestra
edad.
Sobre las adaptaciones y la experiencia de la
lectura
Lucas no deja nunca de verificar si la
venida es válida y si el paso se opera sin
obstáculos mayores. Poco le importa la
situación individual de los lectores, porque
cree en una medida misteriosamente
multiforme que en la mayoría de los casos
cae como un traje bien cortado, y por eso
no es necesario ceder terreno ni en la
venida ni en la ida: entre él y los demás se
dará puente siempre que lo escrito nazca
de semilla y no de injerto.
Julio Cortázar, Un tal Lucas
Indudablemente, todos sabemos quién es Alicia,
asociamos el conejo blanco a una persecución y
podemos referir al carácter irascible de la Reina
de Corazones, podríamos fácilmente identificar
la sonrisa del gato sonriente y saber qué
significa un
no - cumpleaños,
aunque
probablemente más de uno se sorprendería al
saber que no hay mención a tal evento en la
primera “Merienda de locos”. Porque… ¿cómo
llegamos a conocer esas historias? ¿Cuántos
recorrimos la versión completa de Alicia en el
País de las Maravillas y A través del espejo?
¿Cuántos sólo podemos remitir a publicaciones
de muy pocas páginas, o tan sólo a la película
de Disney?
En todos los casos, estamos enfrentando la
versión original con las múltiples adaptaciones
de las que fue objeto en estos 150 años de
vida. La pregunta que nos hacemos es ¿por
qué aparecen estas adaptaciones? ¿Es
deseable que existan? ¿Van en desmedro de la
experiencia literaria?
En términos generales, las publicaciones para
niños se someten a los criterios de quienes
deciden lo que se considera apropiado para un
tiempo y un lugar determinado, pero también
acerca de lo que suponen que un niño es
capaz de leer y comprender en términos de
trama y lenguaje. Si hablamos de obras que no
fueron originalmente concebidas para un
público infantil, podemos puntualizar que, como
afirma Marc Soriano:
“Adaptar para los niños un libro que no les
estaba destinado significa someterlo a una
cantidad de modificaciones – por lo general
cortes y cercenamientos- que lo conviertan
en un producto que se corresponda con los
intereses y el grado de comprensión de los
menores, es decir, que lo vuelvan asequible
a este público nuevo.” (Soriano, 2010, p. 35).
Como vimos, estas operaciones estuvieron
tradicionalmente destinadas a libros que
originalmente no estaban escritos para los
niños, y el autor menciona ejemplos de los
criterios con los cuales se hacían los recortes,
que van desde las adaptaciones “espontáneas”
que constituyeron la llamada literatura de
cordel, hasta otras deliberadas, con fines
educativos, muchas adaptaciones disfrazaron
la censura con motivos políticos; otras, lisa y
llanamente desconfiaban de la capacidad del
lector de comprenderlas o apreciarlas.
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Para Soriano (2010), estas operaciones tienen
validez cuando permiten acercar grandes obras
de la literatura universal a un público ciertamente
en aumento y son factibles en tanto sólo
pretendan quitar la película de polvo que pueda
haberles quedado debido al paso del tiempo con
el objetivo de no desalentar la atención del
lector. Sin embargo, advierte, tal trabajo debería
asumirse con responsabilidad y estudio, con el
objeto de respetar lo máximo posible la estética
del texto.
Cada obra literaria tiene un equilibrio devenido
de su composición que es riesgoso romper,
teniendo en cuenta que intervenir en una obra,
privilegiando, por ejemplo, el argumento en
desmedro de la manera en cómo éste es
contado supone cercenar la posible multiplicidad
de lecturas que el texto como es concebido
habilita; recordemos que la experiencia literaria
es un modo de relacionarnos con el mundo a
través del lenguaje, y que por lo tanto cada
relato supone una condensación de sentidos
diversos que conectan a escritores y lectores.
“Ahora bien, hay libros que ellos podrían
disfrutar pero que contienen pasajes que
amenazan con desalentar su atención.
Cuando esos pasajes no son esenciales,
¿no es razonable suprimirlos, al menos
momentáneamente? Sin duda, se trata de
librar una obra que tiene su propio equilibrio
al arbitrio de una interpretación personal,
que
podrá
decidir,
sin
demasiado
discernimiento, que tal episodio es esencial y
tal otro no. Pero si el adaptador está bien
elegido, si se ha tomado el tiempo de
informarse y practica los cortes con
inteligencia y respeto, ¿por qué no confiar en
él?…. El problema planeado se reduce, por
lo tanto, a esto: ¿Hay que dejar entrar a los
jóvenes en la vida con un bagaje de libros
escritos para la juventud, es decir,
arriesgarse a que ellos no conozcan nunca
las grandes obras maestras de la
humanidad, o sería mejor tratar de ponerlos
en contacto con estas grandes obras,
aunque sea bajo la forma de extractos o
adaptaciones?” (Soriano, p. 49-50).
La adaptación se enmarca en el ámbito de la
divulgación, señala Soriano, es decir, la
reconoce como un acto de traducir los datos
científicos para hacerlos accesibles al lenguaje
de las mayorías; y así, habilita ciertas obras
literarias, que conforman un verdadero
patrimonio simbólico y cultural, a penetrar en
los entramados de sentido de los discursos, la
adaptación de estas grandes obras constituye
una especie de divulgación para hacerlas
accesibles a una mayor cantidad de lectores.
Sin embargo, esto no ocurre cuando las obras
se recortan sin criterio, puerilizando y vaciando
su contenido, o desestimando al valor que tiene
el estilo por sobre la narración lisa y llana del
argumento. Como señala Marcela Carranza:
“En el caso de la literatura infantil, la
relación entre productores y consumidores
del texto es asimétrica, se trata de un
adulto y de un niño con desiguales
condiciones de poder y de saber. La
adaptación busca superar tal asimetría,
ajustar el mensaje al horizonte del receptor;
pero este lector en el texto no está dado
por lo que los niños reales y concretos son,
sino por las representaciones de lo que son
los niños en una sociedad, cultura y
momento histórico dados…
Muchas de estas adaptaciones, las más
comerciales y por ende las de más fácil
acceso, producen verdaderos "mutantes"
de los textos originales, o de versiones
antiguas de acuerdo a parámetros
fundamentados en la repetición y el
estereotipo. El cotejo y análisis de diversas
versiones de un mismo texto puede
permitirnos tanto a los adultos mediadores,
como a los niños mismos, observar los
cambios efectuados durante la adaptación,
descubrir los efectos de sentido que tales
modificaciones conllevan y preguntarse por
la idea de lector que el texto adaptado
construye.” (Carranza, 2007).
No son pocas las versiones de Alicia que
circulan sin denunciar su calidad de
adaptaciones, resumiendo en unas pocas
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páginas una historia que condensa riqueza y
complejidad
devenidas
de
“las
especulaciones abstractas y la invención y
ejecución de una mitología personal que
ahora venturosamente es de todos.”
(Borges, 2012, p. 20).
Podríamos arriesgar algunas hipótesis acerca de
la ideología que sustentan tales operaciones de
recorte y simplificación. Tal como señalaba
Marcela Carranza, el acceso a tales lecturas se
sostiene en una imagen de lector que no admite
desafíos, que requiere tramas superficiales y
evasivas, libres el mayor tiempo posible de
trabajo intelectual.
Si el texto opone resistencias, antes bien
deberían
preverse
instancias
de
acompañamiento en la lectura de tales obras,
que permitieran a los lectores ir conquistando
progresiva autonomía en el abordaje de lecturas
complejas; esto es, cabalgar sobre las
dificultades en la construcción de sentidos e ir
fortaleciendo a fuerza de relecturas e
interrelaciones nuestras capacidades como
lectores es lo que determina gran parte del
placer intelectual que nos provee la literatura,
placer que se conquista tras arduo trabajo,
operación del pensamiento y de las más
profundas y confusas emociones, conclusiones
provisorias que mejoran al compartirse y al
mirarse otra vez.
En este contexto, abordar en su riqueza una
Alicia por Carroll escrita hace 150 años en una
cultura diferente a la nuestra es un desafío que
vale la pena emprender y que y cuya posta
debería ser tomada por los mediadores de
lectura. En palabras de Andruetto:
“Convertirse en lector lleva su tiempo y es
una tarea de alta intensidad; se trata de dar
saltos sobre uno mismo para una mayor
conciencia, una mayor complejidad, saltos
para, en palabras de Chambers, ponerle el
pecho a “una literatura que no se dirija al
público sino al lenguaje”. La buena
literatura quiere lectores capaces de leer en
serio, lectores capaces de comprender que
la única libertad de pensamiento es la
libertad que se construye.” (Andruetto,
2015, p. 101).
En este sentido, y apostando a la posibilidad
de dar de leer las Alicias originales, es
interesante apuntar que abordar la lectura del
humor es alentar la libertad y la transgresión.
En las versiones recortadas, los pasajes que
incluyen juegos de palabras suelen omitirse o
pasarse por alto, por lo que sería importante
contar con una edición que incluyera notas que
permitieran advertir los juegos de palabras.
Para Carranza, tales omisiones no son hechas
al descuido:
“Se censuran no sólo temas o contenidos
tabúes, sino también formas literarias como
la sátira, la parodia; los juegos de palabras,
las figuras retóricas, los finales abiertos o
negativos, las descripciones minuciosas y
cualquier
atisbo
de
ambigüedad,
complejidad u opacidad que otorgue mayor
libertad a la actividad interpretativa del
lector infantil. Un cúmulo de “formas
prohibidas” bajo la excusa de los supuestos
límites de comprensión del lector y la
preservación de su salud psíquica, afectiva
y moral.” (Carranza, 2012).
De esta manera, afirmamos que el humor abre
la puerta a la transgresión porque su
interpretación y elaboración requieren un
pensamiento activo de factura propia, para
que sobrevenga la risa se necesita construir
una idea, no viene dada; es uno de los tantos
actos interpretativo- creativos que propone la
lectura, el humor deja un amplio margen para
conversar con el lector. No lo subestima, lo
tienta. Por lo tanto, podemos decir que el
humor pone en primer plano al lector en su
calidad de sujeto.
Al referirse al mecanismo de la imaginación
creadora, Vigotsky plantea que el niño a lo
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largo de su crecimiento acumula experiencias y
precepciones que luego serán el material de su
fantasía. Dichas impresiones quedan sujetas a
una disociación de sus formas originales y una
posterior asociación bajo nuevas formas, lo que
constituye en sí mismo un proceso creador
cuando se cristalizan y exteriorizan. Dice el
autor:
nuestra percepción del mundo dejándonos el
pensamiento dispuesto al desarrollo de nuevas
posibilidades.
“Las huellas de nuestras impresiones
exteriores no quedan inmóviles en nuestro
cerebro como una cosa en el fondo de un
gran cesto, constituyen un proceso, tienen
movimiento, se transforman, cobran vida,
mueren y en este movimiento está la
garantía de su transformación… La
asociación, o sea, la unión de elementos
disociados y transformados es el segundo
paso en la composición de los procesos de
la imaginación. (Vigotsky, 2012, p. 36-39).
Andruetto, M. T. (2015) La lectura, otra revolución.
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
Ambas instancias de la actividad creadora,
disociación y asociación de los elementos de
nuestra experiencia, pueden asemejarse a lo
que ocurre cuando nos sometemos a la
operación humorística. En el caso de la sátira, la
parodia y la ironía, cierto contenido ya
incorporado se disocia de su sentido original y se
une a nuevas formas, con un cierto sentido.
Interpretar ese humor, construir ese sentido, se
asemeja a la actividad creadora de la mente y
allí precisamente reside su valor en la
generación de un pensamiento crítico y un sujeto
activo.
Vigotsky (2012), sostiene que la creación da
alegría, como también podemos pensar que la
da el hecho de poder interpretar y reconstruir
esas formas complejas del humor, que nos
representan ideas no explicitadas en el texto y
que se elaboraron en la mente con nuestra
activa colaboración.
Para finalizar, nos interesa afirmar el carácter
liberador de la literatura en general -y del humor
en
particular que
desautomatizan
Referencias Bibliográficas
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ed.) Buenos Aires, Ediciones De La Flor.
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Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/2012/05/losclasicos-infantiles-esos-inadaptados-de-siemprealgunas-cuestiones-sobre-la-adaptacion-en-la-literaturainfantil/
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Marca Editora.
Vigotsky, L. (2012), Imaginación y creación en la edad
infantil. Buenos Aires, Nuestra América.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Las Alicias de Carroll y los efectos oníricos en los niños
Por Verónica Andrea García1, Charata
(Chaco)
Resumen
Al partir de la lectura de Alicia en el país de las
Maravillas y Alicia a través del espejo se
evidencia que el eje conector entre ambas obras
es la actividad onírica, para su análisis han sido
seleccionado fragmentos de estas novelas para
revisar los caracteres psíquicos del dormir que
aparecen en el estudio de los sueños de
Sigmund Freud.
Ahora bien, ¿qué podemos extraer nosotros,
como los adultos de hoy, a los niños que fuimos
una vez? Lo cierto es que esos niños deben
localizarse en alguna parte, posiblemente los
vecinos
misteriosos
que
nos
habitan
calladamente.
¿Cómo iniciarse en el método del psicoanálisis y
aplicarlo a la Literatura Infantil?
Realizaremos una aproximación analítica del
marco histórico y la biografía del autor de Alicia,
para a partir de ahí, comentar y discernir dicha
obra e intentar responder nuestras interrogantes.
Palabras Clave: Carroll - Oniria - Psicoanálisis Literatura - Niños
Un bote bajo el cielo azul soleado,
deslizando su ensueño lento
por la tarde del verano…
Tres niñas que se acurrucan
1
Con ávidos ojos, con oído atento,
encantadas de oír un simple cuento…
Ha desmayado ya el sol de aquellos
cielos,
Los ecos se apagan y callan los
recuerdos.
Hiela el otoño y el verano ha muerto.
Pero sigue habitándome un fantasma
es Alicia que deambula por las tierras
que los ojos no ven cuando despiertan.
Y una vez más por escuchar un cuento,
se acurrucarán las niñas a mi lado,
con ávidos ojos, con oído atento.
Vive en el País de Maravillas,
y, aunque los días pasen, ellas sueñan,
sueñan siempre, aunque el verano
muera.
Se deslizan para siempre río abajo,
Echadas bajo la luz dorada de aquel
cielo:
¿qué es acaso la vida si no es sueño.
Lewis Carroll,
Cuando Alicia atravesó el espejo (poema final)
Introducción
Al partir de la lectura de Alicia en el país de
las Maravillas y Alicia a través del espejo,
obras que serán atravesadas por La
interpretación de los sueños de Sigmund
Freud, se evidencia que el eje conector entre
ambas es la actividad onírica y la magia de
los espejos, se tejen además, otros tópicos
como “el fluir del consciente en el
inconsciente” y la búsqueda de la verdad aún
en sueños. Para poder crear estos puentes y
descubrir las posibilidades de encuentros
fueron seleccionados algunos fragmentos de
estas novelas, para realizar un análisis de los
caracteres psíquicos del dormir que aparecen
en el estudio de los sueños y que muestran al
durmiente despojado de todas aquellas
envolturas que encubren su cuerpo, para así
comprobar y
comparar
determinados
Es Profesora para la Educación Inicial y Profesora de
Lengua, desde hace diez años se desempeña como
Profesora en el I.E.S. de Charata en la cátedra de
“Práctica II” en el Profesorado de Educación Inicial y en el
I.E.S. U.E.P. N° 57 "Fray M. Esquiú". Cursó la Maestría en
Literatura para Niños en la Facultad de Humanidades y
Artes de Rosario, su tesis referirá al estudio la oniria en los
cuentos para niños. [email protected]
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
estados y fenómenos (afectivos, somáticos y de
otra naturaleza) con el estado de reposo y el
fenómeno onírico.
Para Freud (2011), un sueño constituye la señal
de que ha surgido algo que tendría que perturbar
el reposo, nos da a conocer la forma de esta
perturbación a través del sueño, “un guardián del
descanso”, una proyección, la externalización de
un proceso interior.
Por su parte, Lewis Carroll lanza un desafío a
toda la tradición lógica y psicológica de la
literatura; audazmente emplea palabras para
rellenar el peligroso vacío que separa lo que
ahora somos de lo que alguna vez fuimos: el
irrevocable tiempo pasado de nuestra niñez.
Pero su verdadera aportación radica en su
enorme capacidad para transgredir, el autor
proclama con violencia que el lenguaje no es
unívoco sino multívoco y que la comunicación se
ve siempre asediada por el malentendido –que
es además el fundamento mismo del discurso
intersubjetivo-.
Con respecto al lenguaje es oportuno recuperar
a Barthes, quien sostiene:
“… hemos de asumir una filosofía plural de
los lenguajes…. En efecto, la escritura es lo
único que puede asumir el carácter ficcional
de las hablas más serias y retornarlas a su
distanciateatral; por ejemplo; yo puedo
adoptar el lenguaje psicoanalítico con toda
su riqueza y su extensión, pero para usarlo
como si fuera un lenguaje de novela.
(…) Por otra parte tan sólo la escritura es
capaz
de
mezclarlas
hablas
(la
psicoanalítica, la marxista, la estructuralista,
por ejemplo) y constituir así lo que se llama
una hetorolología del saber, darle al lenguaje
una dimensión de carnaval.” (Barthes, 1987,
p. 164).
El diálogo, que es la forma más elevada de
comunicación que conocemos, siempre es una
confrontación de alteridades irreductibles.
El equívoco nunca desaparece del todo, y eso
precisamente es lo que nos recuerda Carroll.
Somos hombres, no ángeles. En este sentido,
es evidente que tanto Alicia en el País de las
Maravillas como
Alicia a través del espejo se alejan de lo que
un niño está
habituado
a
leer
actualmente; quizá sea recomendable que
los niños lean ambos cuentos acompañados
de un adulto, pues aunque la historia tiene un
objetivo, las lecturas que pueden obtenerse
son múltiples y es ahí donde tal vez radica
nuestro placer como lectores ávidos de la
pluralidad de posibles formas de manejar el
texto.
Ahora bien, ¿qué podemos extraer nosotros
como los adultos que somos y los niños que
una vez fuimos? Lo cierto es que esos niños
deben
localizarse
en
alguna
parte,
posiblemente los vecinos misteriosos que nos
habitan
calladamente.
Pero
no
nos
engañemos: nuestra lectura está condenada a
ser tristemente y alegremente adulta (triste
porque hemos perdido el don de la
interpretación infantil, y alegre, porque nos
atrevemos a recobrar ese don mientras
emprendemos la lectura).
Así pues, iniciamos una aproximación
analítica del marco histórico y la biografía del
autor, para, a partir de ahí, comentar y
discernir dicha obra desde el siguiente trabajo
que se esfuerza por responder: ¿Cómo
iniciarse en el método del psicoanálisis y
aplicarlo a la Literatura Infantil?
Alicia: hija del inconsciente
En una escena de Alicia en el País de las
Maravillas se lee lo siguiente:
“Alicia se estiró sobre las puntas de los
pies y se asomó sobre el borde y sus ojos
se encontraron inmediatamente con los
de la gran oruga azul que estaba ahí
sentada con los brazos cruzados,
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
fumando tranquilamente un largo narguile sin
fijarse en ella en lo más mínimo, ni en ninguna
otra cosa.” (Carroll, 2009, p. 53).
Alicia, sin ser un sueño, posee todos los rasgos
de un sueño y es, por lo tanto, susceptible a ser
sometida a una interpretación psicoanalítica. Se
trata, en efecto, de un sueño que
despierta
en nosotros toda clase de sensaciones
extrañas sin sugerir nada en particular, puede
especularse que solo con estas sustancias sería
posible
justificar
la presencia
de una
locura “ordenada”, de un notable gato de
Cheshire, que en forma camuflada acompaña
sorpresivamente a Alicia, o de una liebre que
enaltece la ideología de la prisa, un sombrerero
loco y constantes cambios en el tamaño de la
protagonista.
Cuando Carroll era pequeño, el imperio británico
estaba ya en condiciones de comenzar su más
grande época: La de la reina Victoria. Ella fue un
modelo poderoso, moral, severo y sombrío, y su
influencia no pasó inadvertida en Alicia. Además
del conservadurismo victoriano, Inglaterra se
convulsionaba con sus cambios, la revolución –
industrial, política, económica e ideológicaperturbó un estilo de vida que había sido
tranquila y cómoda; como consecuencia de esto,
el mundo se hallaba de cabeza y la novela que
nos ocupase convirtió en símbolo de subversión;
por primera vez se cuestionaban la autoridad e
inflexibilidad del régimen victoriano, para el que
la niñez era una fase de la vida a ser soportada y
no necesariamente disfrutada. La historia de
Alicia dio a los niños una libertad inesperada,
pero largamente añorada.
Alicia: sueño de una tarde de verano
La poca visión convencional de Carroll sobre la
niñez –que contrasta marcadamente con la
visión freudiana- también encontró expresiones
en una nueva forma de arte: la fotografía. Los
sensuales y bellos retratos fotográficos que hizo
a sus amigas-niñas encubren una pasión
irrefrenable y violenta; toda esa pasión erótica
desbordada lograba disfrazarse mediante el
mecanismo de la formación reactiva (que
transforma un efecto en su contrario), y dar la
apariencia de un arte sin más pretensiones que
las de captar la inocencia del alma infantil, se
encuentra en la antípoda de la concepción
freudiana sobre la niñez –que incluye la
perversión polimorfa y lo incestuoso-. A
diferencia de Freud, Carroll cree –o quiere
creer- en el espíritu puro, limpio y angelical de
la infancia. Su obra representa, de hecho, un
monumento a la “infancia pura”.
En una carta escrita a la madre de las jóvenes
Henderson, fechada el 31 de mayo de 1880, el
autor habló adorablemente de sus amigas: “su
candorosa inconsciencia es muy hermosa y
le da a uno un sentimiento de reverencia,
como en presencia de algo sagrado.”(Cohen,
1998). Carroll pasó veinticinco años trabajando
en el cuarto oscuro, creando una valiosa
colección de más de dos mil fotografías. De
pronto,
abandonó
su
pasatiempo
sin
explicación, lo que ocasionó que la gente
especulara sobre sus intenciones hacia las
niñas-modelos; era una extraña devoción la
que el autor sentía por Alicia y además,
conocía en profundidad la psicología infantil de
una niña. Su fascinación era tal, que muchos lo
consideraban enfermizo, lo que hace suponer
un gran conocimiento sobre cómo operaba el
razonamiento, sentir, percibir y soñar de una
niña. La profunda melancolía de ese amor
imposible lo motivó seguramente a escribir la
inolvidable historia de su Alicia.
Si a esto sumamos un gran conocimiento en
lógica,
podemos
evidenciar
las
dos
determinantes más importantes que influyeron
en la similitud entre la narrativa de Carroll y las
observaciones de Freud, pues, ¿cómo no
llegaría el escritor a un mismo entendimiento
lógico del infante y el sueño? Los juegos de
lógica que utiliza en su narrativa, no serían
entonces simples caprichos de su mente, sino
que procederían de una observación minuciosa
en una de las cosas que más amaba: el mundo
fantástico y lúdico de las niñas; es irónico que
un maestro del desatino haya vivido como
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
un erudito de la lógica, ya que Carroll fue
primero un matemático, lo que debió ser una
sorpresa para aquellos que lo conocieron como
el creador de Alicia, quien con frecuencia, jugaba
críquet con las niñas e inventó una nueva
versión complicada del juego.
En la historia, esta inocua diversión toma un
grotesco giro. ¿Quién robó las tartas? era la
pregunta cuando Alicia a parece ante la corrupta
corte de la Reina de Corazones, una grave
situación que pronto cae en lo ridículo. Cuando
la reina Victoria, leyó el primer libro, dijo: “me
gustaría leer el siguiente libro de este autor.”
(Cohen, 1998).
El siguiente libro de Lewis Carroll se llamó
Tratado elemental sobre ecuaciones lineales
simultáneas y su aplicación a derivadas
determinantes (de seguro, no fue de gran
diversión para la reina). El más famoso trabajo
matemático, Lógica simbólica, fue una vitrina de
su ejercicio intelectual favorito: el silogismo.
En la Inglaterra victoriana, la hora del té era toda
una institución cultural, una hora de apropiada
importancia para la escena más famosa de la
primera novela. Quien quiera que lo haya
inspirado, los artistas han encontrado en el
Sombrerero un personaje irresistiblemente
excéntrico: la personificación de la locura
atrapada en un mundo sin tiempo, podemos
pensar en el Sombrerero loco como el
inconsciente del autor, que pone en boca del
personaje todas las críticas a la época victoriana,
siempre a través del humor, del absurdo y la
exageración:
-¡De ninguna manera es lo mismo! -gritó el
Sombrerero- ¡Si fuese lo mismo decir “digo lo
que quiero decir” que “quiero decir lo que
digo” entonces sería lo mismo decir” “veo lo
que como” que “como lo que veo”! (Carroll,
2011, p. 81).
En el capítulo referido a Carroll, Marc Soriano
afirma: “Hay además otra razón que explica el
éxito excepcional que alcanzó el libro: Alicia no
cesa de agrandarse y de achicarse, dando
forma así a una de las preocupaciones mayores
de los niños, que se sientes grandes entre los
pequeños y pequeños entre los grandes.”
(Soriano, 1999, p. 127). Muchas veces como
padres, docentes, o solo por ser adultos,
decimos comúnmente: para determinadas
cosas los niños son chicos y para otras, son
grandes. Con respecto a ello, el siguiente
ejemplo:
-Lo que sé es que siempre me sucede algo
interesante cuando como o bebo algo – se
dijo- de modo que sólo esperaré a ver qué
hace esta botella. ¡Espero que me haga
crecer de nuevo, porque la verdad es que
ya estoy cansada de ser una cosita tan
insignificante! (Carroll, 2011, p. 42).
Es notable, además, el papel que desempeñan
los animales en estos textos, desconcertantes
sin dudas, pero al cabo menos incomprensibles
que los adultos, desde esta perspectiva, Alicia
es el reflejo de una infancia mal adaptada al
mundo adulto y que busca su lugar en él. Para
luchar contra el mal estar, Carroll ofrece al
joven lector un mundo de juegos, que a la vez
es negación del mundo real y construcción de
otro, donde todo es posible, y que está fundado
básicamente en el lenguaje.
-¿Estás satisfecha con el tamaño que
tienes ahora?
-preguntó la Oruga.
-Bueno, me gustaría ser un poquitín más
grande, señora, si no es molestia -dijo
Alicia. ¡Diez centímetros son tan poca cosa!
(Carroll, 2011, p. 58).
Es así que Alicia, al comer un hongo, crece
exactamente como un hongo y –también-, en el
curso del proceso, se “sofoca” una protesta
mediante el procedimiento de la estrangulación.
…y mordisqueó un poquito del hongo que
tenía en la mano derecha para probar qué
efecto hacía. De inmediato sintió un fuerte
golpe debajo del mentón: ¡se había
chocado con el pie! (Carroll, 2011, p. 59).
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Los juegos del lenguaje y el absurdo
Los malabarismos que Carroll realiza con el
lenguaje a lo largo de toda la obra son otra
manera de reforzar la idea de que el
despropósito atenaza nuestra vida: las palabras
son la trampa que esconde el absurdo y
mediante juegos y dobles significados el autor
pretende demostrar que el sinsentido reside en
el lenguaje que usamos a diario, y, puesto que el
lenguaje es la principal herramienta con la cual
el ser humano se relaciona con sus semejantes
y se representa cuanto le rodea, la inexactitud
del mismo sólo puede provocar caos y desorden;
lamentablemente muchos de esos dobles
sentidos y juegos de palabras se pierden con las
traducciones, esfumándose así lo que sin duda
es el aspecto más brillante de toda la obra.
Además del lenguaje usado como instrumento
para el absurdo hay otros componentes que
hacen a la obra tan singular:
“…elementos que parecen infantiles (una
fiesta de cumpleaños, una visita a la cocina,
una reunión, un divertido juego a la rueda o
jugar con una pelota o con cartas) son vistos
por Carroll de un modo muy diferente. Él los
transforma en otras cosas, como si se tratara
de un sueño o de una pesadilla. El mismo
lenguaje sufre un proceso semejante,
gracias a un juego irreverente con los versos
tradicionales que todo niño debía saber de
memoria en aquella época. Así mismo, en el
cuestionamiento permanente que puede
haber detrás de cada frase o palabra, como
si, en todo momento, los sonidos y los
sentidos se escaparan, enredaran sus
propios caminos y , de este modo, pasaran a
funcionar de un modo autónomo, como un
juguete o pretexto para crear un divertido
juego de desciframiento…” (Machado, 2005,
p. 130).
modo de un bricoleur2, Alicia reúne a lo largo
de sus aventuras: El tablero de ajedrez, el
conejo, el ratón, los naipes, la “falsa tortuga”;
todos elementos a los que un niño dirige su
atención durante el día. Carroll utiliza una
forma parecida a la de Freud en lo que
respecta al proceso creativo del sueño, que
toma sus materiales tanto en los recuerdos del
día como en las sensaciones del exterior que
acuden durante la noche. Estos elementos son,
entonces, tomados por el inconsciente de Alicia
para posibilitar su expresión a través de un
contenido manifiesto.
Toda
esta
recurrencia
a
situaciones
contradictorias, hacen que el personaje de
Alicia viaje siempre a través de dos series
contradictorias, a lo largo de sus aventuras
vemos también cómo no se respetan
determinadas relaciones causa- efecto:
-Lo primero que pensó fue que, de algún
modo, había caído al mar.-En tal caso,
puedo regresar por tren.
Alicia tiene sed, de modo que la reina le ofrece
un bizcocho. Podríamos decir que no existe un
orden determinado, dónde las diferentes
representaciones se mantengan ligadas unas a
otras; el desplazamiento rompe con todo
determinismo, y hace fluir la energía psíquica
de forma libre; esto abarca también a la
2
Bricolage, es un término que alude al discurso sobre el
método. La definición que hace Derrida del mismo es
suficientemente clara: "Si se llama bricolage al tomar
prestados los propios conceptos del texto de una
herencia más o menos coherente o arruinada, se debe
decir que todo discurso es 'bricoleur'" (pág. 392).
Retomando las expresiones de la página anterior (391)
en que definía el bricolage como discurso del método
nos encontramos con que: Se asigna al lenguaje la
necesidad de su propia crítica. Esta crítica es crítica del
lenguaje de las ciencias sociales en su intento de tomar
posición ante la circularidad del lenguaje (proveniente de
una tradición más o menos gastada: metafísica) El
bricolage es un discurso cuya política reside en asumir
Los efectos oníricos en los niños
las oposiciones tradicionales restándoles su valor
ontológico,
y
utilizándolas
(en
el
discurso)
La materia prima de los sueños de Alicia
metodológicamente a la manera de herramientas. Aun
proviene de sensaciones diurnas, las que, a
cuando estaban ya allí, sin ser concebidas
especialmente con vista a la operación para la que se
hace que sirvan."
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
temporalidad, pues toda cronología implica una
serie determinada de variables encadenadas
sucesivamente, cada una dependiente de la
anterior e independiente de la próxima (o efecto
de la pasada, causa de la futura). El proceso
primario rompe con dicha temporalidad, dicha
cadena causalística: ...podrías quedarte en la
una y media tanto tiempo como quisieras. Alicia
recorre un tiempo sin tiempo, donde la ley es:
…mermelada mañana, y mermelada ayer... pero
nunca mermelada hoy.
Decimos entonces que, por caminos diferentes,
Lewis Carroll y Sigmund Freud exploran en un
mismo
fenómeno:
ilógico,
atemporal,
inconsciente, negado por la razón científica
durante mucho tiempo por cierta imagen del
hombre como ser “racional”. Es en este
inconsciente paradojal en el que Alicia se
mueve, por las dos series contradictorias a la
vez, desplazándose por todos los saberes, e
incluso olvida todos los nombres e identidades
fijas:
“El durmiente sueña, bajo los efectos de la
perturbación, el individuo se protege del
peligro exterior, surgido éste en lugar de un
estímulo instintivo interno, los estímulos del
sueño son restos diurnos, cargas del
pensamiento que se han conservado en
estado de reposo.” (Freud, 2011, p. 143).
Cuanto más fuerte son las cargas instintivas
inconscientes, más inestable será el dormir,
Freud se vale del plano onírico para poner en la
voz de la protagonista los deseos reprimidos de
ésta. Las ideas deben provenir por lo tanto de la
razón de una necesidad espiritual libremente
deseada, para que lleguen a tener la naturaleza
de eternidad, así llegamos a ser creadores de
nuestra propia libertad, incluso aislándonos de
las influencias cósmicas o astrales que cruzan
por el universo de los cuerpos.
Por la interpretación de los sueños conocemos
de qué modo se desarrolla la regresión de los
restos diurnos preconscientes en la elaboración
onírica; los pensamientos quedan transformados
en imágenes visuales, o sea una serie de cargas
de recuerdos de cosas sobre las que actúa el
proceso psíquico hasta formar el contenido
manifiesto del sueño, hay una forma prodigiosa
en la riqueza de dos planos del sueño (planos de
sentidos contrapuestos). Ambos no son más que
un marco para la vida de vigilia del alma.
Pero esta vida consiste en soñar, y lo que se
sueña es que el afán de saber, animador de la
vida real de los seres humanos, es un sueño: el
plano del sueño que es la vida y el plano del
sueño que sueña que la vida es sueño. Sueño
es la vida, la vida toda, sueño en especial, la
vida intelectual, hasta el punto de que su mismo
sueño es cosa soñada, es sueño. La verdad
psicológica de tan compleja fabulación es tan
paradójica, como impresionante:
…los
sueños
son
instrumentos
de
satisfacción imaginaria de afanes y deseos
insatisfechos en la realidad de la vida que
corrientemente estima ser la vigilia: se
sueñan precisamente los sueños, los
quiméricos. (Freud, 2011, p. 95).
Este deseo onírico debe ser distinguido de los
restos diurnos, no debe ser confundido con los
impulsos de deseo, que pueden existir entre las
ideas latentes del sueño. Pero cuando tales
deseos preconscientes existen, el deseo onírico
se asocia a ellos, intensificándolos, es una
fantasía realizadora de deseos en el sistema
preconsciente.
Algo así fue lo que le ocurrió a la pequeña
Alicia que: empezaba a cansarse de estar
sentada, sin tener nada que hacer… Así,
pues, se puso a revolver en su cerebro, si el
placer de hacer una guirnalda de margaritas
compensaba el trabajo de levantarse a cortar
flores, cuando de pronto se le acercó un
Conejo Blanco de ojos rosados… (Carroll,
2011, p. 7).
El mundo que se extiende detrás del espejo
Después de Alicia en el país de las maravillas,
en 1866 una sombra cubrió la vida de Carroll: su
relación con los Liddell se enfrió repentinamente.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Después de que dejó de ver a Alicia, fue en
busca de innumerables niñas encantadoras;
pero el recuerdo de la pequeña nunca
desapareció; cuando ella se casó, él le confió en
una carta: “mi memoria visual de aquella que
fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña,
es más clara que nunca. Desde aquella época
he tenido docenas de amigas-niñas, pero con
ellas todo ha sido diferente…” (Cohen, 1998).
El autor tiene alma de poeta, el sueño y el
espejo sueñan hasta la última posibilidad, el
lector también atraviesa el espejo y está
reflejado en el propio sueño, que es al mismo
tiempo la imagen. Aunque tiene la certeza de
que algún día puede regresar, salir del espejo,
pero también tiene al mismo tiempo cierto
poder de atracción que lo suspende, lo atomiza
la idea de permanecer siempre en el sueño.
A pesar de haber roto relaciones con su musa,
seis años después del primer libro, Carroll
publicó la segunda parte: A través del espejo y lo
que Alicia encontró ahí. El mundo que aquí visita
Alicia, es otro país maravilloso semejante a un
tablero de ajedrez, que se prolonga hasta el otro
lado del espejo (recordemos que el autor era un
gran admirador del juego).
El espejo invita a no mirarse en él sino, hacer
una parte profunda de él mismo, ser una de las
cuantiosas imágenes que no podemos ver
cuando estamos de este lado. La obra supone
la infancia como sueño, percibiendo la
cuantiosa luminosidad del alma del niño, como
una soñadora que puede traspasar al mundo
del otro lado, el que es doble, solapado,
maravilloso, el mundo del propio espejo.
La niña camina hacia el vidrio y lo cruza sin
ningún impedimento y, entre muchas flores y
extraños personajes que hablan entre sí, hay
dos seres muy singulares de nombre igualmente
curiosos:
Tweedledum
y
Tweedledee,
(Carabirulín y Carabirulán en la traducción de
Montes) cuando el primero se duerme, el
segundo dice a Alicia:
- Está soñando contigo. Y si dejase de soñar
contigo, ¿Dónde crees que estarías?
- ¡Donde estoy ahora, naturalmente!
- De ningún modo; -replicó Carabirulán con
todo desprecio- ¡no eres más que parte de su
sueño! (Carroll, 2009, p. 58).
Alicia avanza por las casillas del tablero y no
cesa de agrandarse y de achicarse (da forma así
a una de las preocupaciones mayores de los
niños, que se sienten grandes entre los
pequeños y pequeños entre los grandes), la
perpetua ironía del lenguaje hace que el niño
perciba el relato como una parodia de la escuela
y del modo en que se explicaban los textos, la
obra funciona como una crítica al sistema
escolar, como un “contracurso”, Carroll ofrece al
joven lector un mundo de juego, negando el
mundo real fundado básicamente en el lenguaje,
los juegos de palabras, los retruécanos y juegos
de palabras intraducibles del Nonsense (sin
sentido).
La niñez es un rostro, los ojos, el espejo del
alma, el alma refleja la vida, hay una
comunicación entre el poeta de la infancia y su
lector mediante la infancia que dura en
nosotros: Ahora Kitty, consideremos quién fue
el que soñó todo es… debemos haber sido yo o
el Rey Rojo. Él era parte de mi sueño, por
supuesto… pero por otra parte yo era parte de
su sueño también… ¿Quién crees tú que lo
soñó?... (Carroll, 2009, p. 153).
Una vez más, Alicia sueña en un mundo
mágico, los sueños son un camino para
alcanzar una clase de conocimiento que no
puede conseguirse por la mente consciente, y
Charles Dodgson, verdadero nombre del autor,
estaba sometido por entero al acercamiento
consciente. Y ésto, hasta cierto punto, satisface
esa otra necesidad: su reconocimiento de que
hay cosas que experimentamos cuando
soñamos y que no podemos percibir estando
despiertos.
Desde que Alicia está soñando su aventura en
el espejo, ha soñado con el Rey, que está
soñando con ella, además aparecen nuevos
personajes, muchos de ellos sacados esta vez
de canciones infantiles populares, son las
piezas de una enorme partida de ajedrez en la
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que Alicia debe llegar a convertirse en reina;
pero esta Alicia ha perdido parte de la frescura y
la curiosidad que caracterizaban al personaje en
la primera parte. Si en el País de las Maravillas
la niña asumía comportamientos propios del
mundo de arriba pero sólo a través de la
imitación, en esta segunda parte esos
comportamientos son ya algo totalmente
asumido por su personalidad que juzga cuanto
ve según una escala de valores impuesta que ha
hecho suya sin equívocos. El escritor representa
así la pérdida de la capacidad infantil de asumir
cuanto ocurre alrededor como natural, aunque
no lo sea, cuando las coordenadas para juzgar lo
que es anormal y lo que no lo es no han sido
todavía aprendidas; la verdadera Alicia creció,
pero el cuento anuló su mortalidad. Por su
naturaleza, cada cuento de hadas guarda su
significado para sí mismo.
En un extraño y breve regreso a la realidad, el
autor pinta su autorretrato en la figura del
Caballero Blanco que acaba de terminar el duelo
con el Caballero Rojo (ambos se disputan la
posesión de Alicia). Un guerrero valiente pero
torpe se despide de Alicia, que se va a convertir
en Reina. El tierno y lastimero afecto del
Caballero Blanco sugiere a un personaje
quijotesco melancólicamente enamorado de su
Dulcinea. La reina Alicia ha ganado la partida de
ajedrez y Lewis Carroll ha perdido su sueño.
Conclusión
Alicia en el país de las Maravillas es la historia
de un mágico sueño, en el que la protagonista
realiza un viaje extraordinario, descubre un
mundo pintoresco y se ve rodeada de
personajes
disparatados
en
episodios
aparentemente aberrantes: una merienda de
locos, una partida de críquet con la Reina de
Corazones y muchas aventuras más, hasta que:
“… el mazo entero de cartas se levantó por el
aire volaron y cayendo sobre ella; lanzó un grito,
en parte de miedo y en parte de rabia y trató de
sacudirse los naipes de encima, pero descubrió
que estaba con la cabeza apoyada en el regazo
de su hermana, que suavemente le quitaba
algunas hojas secas de los árboles y se le
habían posado en la cara.” (Carroll, 2011, p.
153).
- ¡Despiértate querida Alicia! Has dormido
mucho rato. Entonces se despierta y culmina
la fantasía de la primera parte del relato.
Con la incorporación al sueño de las hojas que
caían en su cara como los naipes, nuevamente
aparece el modo en que se desarrolla la
regresión de los restos diurnos preconscientes
en la elaboración onírica. Los pensamientos
quedan transformados en imágenes visuales: las
hojas del árbol en las cartas del sueño.
“Por ahora Freud sigue siendo uno de los
pocos investigadores que se interesó
científicamente en la infancia y que propuso
hipótesis coherentes acerca de la lenta
elaboración de nuestra afectividad y de
nuestro psiquismo. Me parece inconcebible,
pues, que, en las postrimerías del siglo XX,
podamos darnos el lujo de ignorarlo o de
tratarlo con ligereza.
Tampoco se trata de tomar los escritos de
Freud como palabras del Evangelio,
especialmente si se tiene en cuenta que él
mismo revisaba constantemente sus propios
conceptos y los corregía en consonancia con
sus
experiencias.
Naturalmente,
la
investigación psicoanalítica no se interrumpe
con Freud. Pero el estudio cronológico y
sistemático de sus descubrimientos, de sus
dudas y de sus incertidumbres me sigue
pareciendo un supuesto necesario para todo
investigador y una buena precaución contra
sobreentendidos imprudentes.” (Soriano,
1975, p. 307).
El interés por escuchar o leer un cuento, una
novela, el esfuerzo que haremos por lograrlo, el
que valga la pena intentarlo, implica un trabajo y
un proceso. No alcanza con leer, no alcanza con
conversar sobre lo leído, el trabajo del mediador
es producir, a partir del cuento de hadas,
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un cambio en la posición subjetiva respecto a los
modos de afrontar lo real. Es ubicar en el nivel
de lo simbólico un decir diferenciado que pueda
hacer clivaje respecto a lo atroz y que pueda
hacer, a su vez, emerger creativamente, una
producción onírica en vigilia.
Para un lector adulto la novela resulta graciosa y
entretenida y su lectura puede parecer rara
porque en general se la asocia con la infancia,
sin embargo las características más importantes
de la novela son mejor apreciadas por un adulto.
La crítica a la sociedad Victoriana proviene de un
académico que para hacerlo recurre a la locura y
a un mundo de sueños que trata de asimilar su
verdadera intención. El mundo visto a través de
los ojos de un chico.
El uso particular del lenguaje: la presencia de la
burla, los juegos de palabras son mejor
apreciados por un adulto que por un niño; a
presencia de la lógica y del razonamiento son
características del mundo de los adultos muy
cercanas a los estudios matemáticos del autor.
Por estos motivos esta obra contó desde su
creación con dos públicos diferentes: los niños y
los adultos, lo demuestra la riqueza de temas e
ideas presentadas en la obra; es probable que
Alicia pueda representar un hallazgo de los
propios sentidos de la conciencia
pero, en
todo caso, ella nunca desea realmente salir
del sueño, sino que disfruta cada uno de los
momentos por los que pasa y por los que vive.
El soñador de la infancia sólo aspira a estar de
ese lado del sueño, pero el soñador consciente
teme a no poder regresar del otro lado, es decir
del otro lado del espejo, fuera de la consciencia
y del “YO” en el propio lugar de la infancia.
Segundas lecturas aparte, la desbordante
fantasía creó una historia fascinante cuyos
personajes se han convertido en figuras
mundialmente reconocidas, desde la pequeña
Alicia a la Reina de Corazones pasando por el
Conejo Blanco, la Liebre Marcera y el Gato de
Cheshire, estos sugestivos personajes forman ya
parte del imaginario popular.
Quizá Carroll en sus Alicias haya ido al rescate
de la unidad del SER, a través de la
inmaculada niña, pero en el momento de mayor
fragilidad en la memoria, el recuerdo
persistente de que “todo tiempo pasado fue
mejor” asume una nueva percepción del ser y
el sueño es la posibilidad de una nueva
construcción. Alicia recorre el mundo de los
sueños para despertar al mundo real.
Referencias Bibliográficas
Barthes, R. (1984). El susurro del lenguaje, Paidós, Bs.
As.
Carroll, L. (2011). Alicia en el País de las Maravillas,
traducción de Graciela Montes. Colihue, Bs. As.
Carroll, L. (2009). Alicia a través del espejo, traducción
de Graciela Montes. Colihue, Bs. As.
Freud, S. (2011). La Teoría de los Sueños. Editorial
Libertador, Bs. As.
Cohen, M. (1998). Lewis Carroll, traducción de Juan
Antonio Molina Foix. Anagrama, Barcelona.
Machado, A. M. (2005). Clásicos, niños y jóvenes.
Editorial Norma, Bs. As.
Soriano, M. (1999). La literatura para niños y jóvenes.
Colihue, Bs. As.
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Alicia en el país de las maravillas
(o el horrible cuento de la última dictadura en Argentina)*
Por Miguel Ángel Santillán1, Charata (Chaco)
Resumen
y jóvenes, abrirá la posibilidad de evaluar
conflictos humanos como el mencionado
y valorar las conductas de sus protagonistas,
así como iniciarse en la reflexión de cuestiones
filosóficas inherentes a los tiempos que se
viven.
El objetivo del artículo es ofrecer una somera
relación entre un texto clásico de la LIJ, un texto
lírico del reconocido poeta chaqueño Alfredo
Veiravé y una poesía musicalizada por uno de
los denominados “padres” del rock nacional
argentino, “Charly” García. Esta aparente
inaudita relación intertextual cobra dimensión no
sólo en la cada vez más copiosa bibliografía que
llega a las bibliotecas escolares y los postulados
curriculares actuales respecto de la renovación
de las dinámicas de indagación y vivencias
literarias, sino, fundamentalmente, en el terreno
de la exploración de las posibilidades del
lenguaje y de la saturación de sus
potencialidades; es decir, en el campo de la
experimentación lingüística y la construcción de
sentidos. Las obras mencionadas nos animan a
analizar y cuestionar los argumentos de la
Dictadura militar respecto de los riesgos del
“exceso de imaginación” en los textos, al punto
de prohibirlos para que clausuraran los
pensamientos positivos y las emociones y
evitaran fomentar la búsqueda colectiva de un
nuevo orden. En este momento, consideramos
que la diversidad literaria que se ofrezca a niños
*Trabajo originalmente presentado en el Curso “La
literatura para niños y jóvenes en la formación docente”.
Prof. Dictantes Lic. Liñán, Alejandra y Mgter. Gusberti,
Jimena, Rcia. Provincia del Chaco, M.E.C.C.yT., Subs.
de Educ., Coordinación de Perfeccionamiento,
Capacitación y Actualización Docente 2010/2011.
1
Es Profesor para el Nivel Primario, Profesor en
Castellano, Literatura y Latín y Licenciado en Letras
(UNAF). Se desempeña en el ámbito de la docencia en
la EES Nº 44 y el Instituto de Educación Superior de
Charata. Como escritor ha publicado las Series poéticas:
Transgresiones de la gramilla, Edit. El Faro, 1995; Por la
revolución y las estrellas, Edit. El Faro, 1999;
Argonautas, Edit. El Faro, 2003.; Escaleras, Edit. El Faro,
2007. [email protected]
Palabras clave: LIJ - Alicia en el país - cuento
maravilloso - dictadura - intertextualidad poesía
La relevancia que en la actualidad tiene la LIJ
viene de la mano de las consideraciones
generales que Andruetto (2009) señala en su
libro Hacia una literatura sin adjetivos2. Sin
dudas, el desapego al exceso de didactismo
escolar y la valoración justa de las obras por su
riqueza intrínseca capaz de cautivar a cualquier
público y no como subproducto de una
categoría superior de creación literaria, fueron
asertos de peso, avalados hoy tanto por la
comunidad de escritores como por la de
críticos, en todo el mundo. De tal perspectiva
da cuenta, por ejemplo, el escritor, ilustrador y
crítico cubano Rosell, para quien “Toda obra
maestra de literatura infantil es el resultado de
un descubrimiento, de una invención, de una
revelación, de un compromiso del espíritu del
autor con las esencias y posibilidades de lo
humano que se revelan a través de los niños.”
(Rosell, 2000).
2
Según esta autora, la relevancia de un texto radica en su
calidad como obra artística capaz de generar placer en
quien logre acceder a ella directamente o a través de un
intermediario. Aquí, el papel de los adultos (sean padres,
docentes u otros miembros de la comunidad) es
fundamental, ya que las referencias temporales con las que
se vincule el valor de los textos será un aliado nada
despreciable.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Ese rico patrimonio de la literatura infantil es el
conjunto de obras de arte cuyos temas y
significados se vinculan con los intereses y
expectativas de los niños y jóvenes, estos
factores que se funden en la sensibilidad y la
apropiación de la obra se conectan de tal
manera con la realidad profunda del ser
humano que la convierten en un clásico.3 Así,
los cuentos de Hans Christian Andersen,
Pinocho, de Carlo Collodi; El principito, de
Antoine de Saint-Exupéry; Platero y yo, de Juan
Ramón Jiménez; Mi planta de naranja Lima, de
José Mauro de Vasconcelos, y Alicia en el país
de las maravillas, de Lewis Carroll, por ejemplo,
son obras consumadas.
En el caso que nos ocupa, pretendemos hacer
alusión a dos obras fundamentales de Lewis
Carroll, Alicia en el país de las maravillas (1865)
y Alicia a través del espejo (1872), vinculadas
con dos autores argentinos de generaciones
diferentes y distintos ámbitos del arte: Alfredo
Veiravé (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 –
Resistencia, Chaco, 22 de noviembre de 1991)
y Carlos Alberto García Moreno, más conocido
por su nombre artístico, Charly García (Buenos
Aires, 23 de octubre de 1951). La relación
intertextual resulta de considerar los aportes del
teórico ruso Mijail Bajtín respecto del carácter
dialógico que tiene todo discurso. Según el
autor, todo emisor ha sido antes receptor de
otros muchos textos, de modo que no resulta
extraño que en su obra se observe un
desplazamiento del campo de significación
original hacia el propio discurso. Posteriormente
en 1967, Julia Kristeva analizará el fenómeno y
proclamará que todo texto se construye como un
mosaico de citas, en cuanto es absorción y
transformación de otro texto, añadiendo al
dialogismo bajtiniano las relaciones del texto con
el contexto de recepción, resultando de ello un
3
“Un clásico es un libro que siempre presta al espíritu del
hombre un servicio de la más alta calidad” (Pedro Salinas).
“Los clásicos son libros que ejercen una influencia
particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya
sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria,
mimetizándose así como inconsciente colectivo e
individual” (Italo Calvino). Citadospor Machado (2005, p.
28).
doble eje en el universo discursivo de todo
texto: uno horizontal (sujeto de la escrituralector) y otro vertical (texto-contexto). Según la
autora, ambos ejes confluyen “para desvelar un
hecho capital: la palabra (el texto) es un cruce
de palabras (de textos) en el que se lee al
menos otra palabra (texto)”. (Kristeva, 1978, p.
190).
Alicia en el País de las Maravillas es tal vez
uno de los libros más analizados y comentados
en el plano de la LIJ. Tanto críticos literarios
como educadores, filósofos o psicoanalistas,
han encontrado anagramas secretos en las
peripecias de esta niña muy inglesa que un día
cae en la madriguera de un conejo como inicio
de una serie de extraordinarias aventuras que
la tienen como protagonista de un desopilante
submundo. Graciela Montes opina de la obra:
“Siempre me pareció un cuento admirable.
Me deslumbra el modo en que los
acontecimientos se deslizan por el filo del
sueño, entre el juego y la pesadilla; me
seduce el empecinado tesón con que Alicia
busca su verdadero tamaño, la honestidad
con que trata de sortear las zancadillas que
le hace el lenguaje, la mezcla de piedad y
crítica que experimenta hacia esos seres
obsesivos, tan parecidos a los adultos del
mundo de la superficie.” (Montes, 2007).
Si bien Alicia en el país de las maravillas es un
libro consagrado a la pura imaginación, en él se
oculta una observación sagaz e irónica de las
costumbres de la sociedad en la que vivió el
autor. Carroll incluye en su narración desde la
sátira política o educacional hasta sutiles
juegos de palabras e ideas; cada personaje
que Carroll incorpora en la historia es la
representación de un tipo humano que,
trascendiendo el tiempo y las formas sociales,
resulta cercano para el lector. Por medio de las
reflexiones y divagaciones de la protagonista el
autor se permite parodiar canciones y poemas
populares e introducir juegos de lógica y
enredos matemáticos o lingüísticos entre sus
líneas, lamentablemente imposibles de analizar
en este momento.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
una manifestación onírica5. Así, su obra se
plantea como un infinito o efímero sueño al
quedarse dormida su protagonista, sin
embargo, su brusco despertar nos hace tomar
conciencia de lo fugaz del momento:
Los malabarismos que Carroll realiza con el
lenguaje a lo largo de toda la obra son otra
manera de reforzar la idea de que el
despropósito atenaza nuestra vida: las palabras
son la trampa que esconde el absurdo y
mediante juegos y dobles significados el autor
pretende demostrar que el sinsentido (nonsense)
reside en el lenguaje que usamos a diario, y
puesto que el lenguaje es la principal
herramienta con la que el ser humano se
relaciona con sus semejantes y representa
cuanto lo rodea, la inexactitud del mismo sólo
puede provocar caos y desorden; más que una
satisfactoria interpretación de la r ealidad, la
palabra
exhibe, en el
discurso, un valor
evocativo o metafórico que trasciende la mera
descripción. En esta línea de pensamiento,
Rosemberg recupera al autor argentino de El
aleph:
“Dada nuestra insalvable limitación ante el
lenguaje, para Borges la palabra cobra
valor mágico debido al peso abrumador
que genera sobre el esfuerzo del hombre
para crear una imagen del mundo. Así la
literatura resulta ser un sistema de signos,
un espacio de ficción donde aguardan
sortilegios. Precisamente, este espacio es
el puente hacia la revelación que no puede
ser enunciada, hacia el éxtasis o plenitud
que sólo admite una aproximación
imperfecta de la metáfora.” (Rosemberg,
1994, p. 37).
Es en este paradigma del lenguaje como
espejo en el que Borges funda su poética, el
autor nunca escatimó la mención de las fuentes
verdaderas o apócrifas de sus relatos. Así, por
ejemplo, afirma que el cuento Las ruinas
circulares se inspira en la leyenda del Golem y
que además Lewis Carroll le dio el epígrafe que
pudo haber sido el embrión del cuento4. Toda
la obra de Carroll se consagra al cometido de
soñar otra realidad cuyo contenido instituye el
desplazamiento de lo cotidiano, que es en sí
-¡Vamos, despiértate, Alicita! –le decía la
hermana– ¡Qué siesta tan larga que
dormiste!
-¡No sabes el sueño que tuve! ¡Era tan
raro! –dijo Alicia. (Carroll, 2007, p. 153).
-Su Roja Majestad no debiera de ronronear
tan fuertemente –dijo Alicia, frotándose los
ojos
y
dirigiéndose
al
gatito,
respetuosamente
pero
con
alguna
severidad–. Me has despertado y, ¡ay, lo
que estaba soñando era tan bonito! Y
has estado conmigo, gatito, todo este
tiempo, en el mundo del espejo, ¿lo sabías,
querido? (Carroll, 2009, p. 120).
-Ahora, veamos, gatito: pensemos bien
quién fue el que ha soñado todo esto. Te
estoy preguntando algo muy serio, querido
mío… Tuve que ser yo o tuvo que ser el
Rey Rojo, a la fuerza. ¡Pues claro que él
fue parte de mi sueño!..., pero también es
verdad que yo fui parte del suyo. (Carroll,
2009, p. 122).
Los
conceptos
sobre
intertextualidad
mencionados se nos ocurren nucleares a la hora
de hacer alusión a una de las obras del escritor,
docente y crítico entrerriano-chaqueño Alfredo
Veiravé, en directa relación con la obra de Carroll.
Se trata de Alicia en el país de lo no visto o la
nieve del verano, que pertenece al libro Radar en
la tormenta, de 1985. El texto (poema narrativodescriptivo según el propio autor) es fiel a
estructuras no taxonómicas, tanto internas como
externas, tan bien exploradas por el poeta y mejor
percibidas como únicas y de potente riqueza
formal por el ámbito académico.
5
“Sentir que la vigilia es otro sueño / que sueña no soñar y
que la muerte / que teme nuestra carne es esa muerte / de
4
And if he left off dreaming about you…Through the cada noche, que se llama sueño”. Borges, J. L., Arte
Looking – Glass, VI.“Y si él se fue soñando contigo…”, poética. En Borges, obra poética1923-1977, Emecé, Bs.
Carroll, L. (1871) Capítulo VI, Alicia a través del espejo.
As., 1987, p. 155.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Su escritura anticonvencional, antipoética, tal
como la considerara la crítica literaria, es
calidoscópica; un montaje de imágenes
aparentemente heterogéneas, provenientes de la
ciencia, la naturaleza, la historia, la política o la
cotidianidad provinciana. Según Calabrese:
“Se trata de una escritura ‘centrífuga’, que
tiende al estallido de los márgenes
tradicionales del género en cuanto a la
tradición poética que domina en el contexto
epocal de la poesía argentina. Escritura
entrecruzada
por
huellas
polifónicas,
deliberadamente distorsionadas -como un
espejo deformante- de otras escrituras,
diferentes códigos culturales de otros lugares
y épocas.” (Calabrese, 1992, p. 267-281).
Devenida la democracia, el poema refiere un
momento oscuro, trágico de la historia nacional.
No obstante, la confusión y la muerte
“…palomas… girando / alrededor de la Torre de
Babel”, la multitud ciudadana es capaz de
“…cantar / estribillos de fuerza incontenible para
tapar las puertas del infierno”.
Es clara la denuncia política hacia quienes “no
quisieron ver” o, viendo, callaron para no
involucrarse en el estado de cosas, al igual que
la protagonista de Carroll que no se siente
partícipe del mundo encorsetado, frívolo y
condenatorio propio de la sociedad londinense:
“¿Cómo podía Alicia tomar indiferentemente el té
dentro de un país / que caía vertiginosamente /
hacia un pozo profundo?”. (Veiravé, 1985).
Podríamos decir que aquí se define una función
en lo intelectual para denunciar la mentira y
señalar dónde está la verdad, para hacer visible
ese secreto que el Estado manipula y establecer
una tensión con la verdad ocultada. De esta
manera, podemos aseverar que también el
Estado narra, construye ficciones y es capaz de
tergiversar la historia. Si seguimos a Walsh, dice
que la literatura construye relatos alternativos, de
tensión con ese relato que construye el Estado,
sería éste el caso de nuestro poeta:
En la lejanía / había un gran árbol en el
centro de la tierra / donde ellos se
abrazaron en secreto alguna vez; / ella y
él eran las flores cautivas de la ansiedad,
la aérea / calaguala prendida entre las
ramas, cuerpos juntos / para subir por
estos cánticos multiplicadores después de
las / torturas del agua, los Avernos
secretos de las vejaciones. / Porque aquí
hubo bosques de agonías con las agudas
/ agujas eléctricas de los pinos del campo,
y pájaros / golpeados que no pueden
volar. (Veiravé, 1985).
Veiravése enfrenta con fantasmas y fuerzas
obscuras interiores en un viaje que lo lleva a un
mundo de sombras que pretenden ser
atenuadas por la magnificencia de la nueva
realidad, pero que, en definitiva, lo llevan a
descubrir una visión más allá de su
entendimiento, y a realizar una práctica de
escritura que irrumpe como exorcismo antes
que como revelación6. Se ofrece como
instrumento para que la memoria colectiva
vibre y se haga oír:
Ven y vive conmigo hijo… / belleza natural
de esta fuente de sobrevivientes donde brota
/ el agua fresca para las cabezas ardientes /
de los jóvenes empapados de alegría. /
Podría haber escrito en la lengua de todos: /
“En este verano la larga noche de la
angustia y de los crímenes ha cesado”, o
simplemente esta frase exclamativa de los
que se / fueron: / La atracción de los
jacarandaes de la Plaza, qué orillas /
inefables enemigas de la muerte!. (Veiravé,
1985).
En 1984, el músico, compositor y productor
latinoamericano de rock, conocido como Charly
García, edita junto a la banda Serú Girán el
disco 12 años, en el que se incluyó la canción
de su autoría –compuesta en 1980–, titulada
“Alicia en el país”. Como es evidente, al omitir
6
Para Valenzuela (2001, p. 96): “Es una manera de
intentar comprender las situaciones en las cuales lo
inefable se hizo norma y de contribuir, indirectamente, a
la mejoría de la psiquis social".
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
“…de las Maravillas”, en obvia alusión al texto de
Carroll, deja planteada la situación que padecía
la sociedad argentina en ese momento. Lo que
está claro es que no se trata de un juego: “Se
acabó ese juego que te hacía feliz... / No
cuentes lo que viste en los jardines, / el sueño
acabó”7. Ya no se puede jugar a la democracia.
Conviene cerrar la boca ante lo que se conoce.
No hay sentimiento revolucionario que valga. La
verdad está escrita a fuego en los cuerpos. Los
militares manejan una metáfora médica –la
metáfora de la sociedad enferma– para definir su
función8. Ocultan todo lo que está sucediendo
pero, al mismo tiempo, hablan de la Argentina
como un cuerpo enfermo, que tenía un virus
externo que era la subversión y que su función
primordial es la de operar. Funcionan como una
metafórica ficcional asociada con la ciencia, con
el ascetismo de la ciencia, pero como una sala
de operación, con cuerpos macerados, con
cuerpos con sangre, desfigurados, tajeados,
cortados. Todo lo que está en secreto aparece
en esa metáfora de manera desplazada, dicha
de otra forma. Los militares están dispuestos a
salvar una vez más al país, que se dejaba
rescatar, decidido a cerrar los ojos con tal de
recuperar la tranquilidad y la prosperidad
perdidas muchos años atrás. Dice al respecto
Calveiro:
“Ahora sí, producirían todos los cambios
necesarios para hacer de Argentina otro país.
Para
ello,
era necesario emprender
una operación de ‘cirugía mayor’. Los campos
de concentración fueron las salas de
operaciones donde se llevó a cabo dicha
cirugía –no es casualidad que se llamaran
quirófanos a las salas de tortura–; también
fueron, sin duda, el campo de prueba de una
nueva
sociedad
ordenada,
controlada,
aterrada.” (Calveiro, 2007, p. 11).
7
Y el músico Charly García: “Un río de cabezas /
aplastadas por el mismo pie / juegan cricket /
bajo la luna”, en alusión al juego clandestino,
cobarde, nocturno, oculto que involucraba a la
muerte o la desaparición de personas. “/
Estamos en la tierra de nadie (pero es mía). /
Los inocentes son los culpables (dice su
Señoría, / el Rey de Espadas)”. Esta doble
referencia se orienta al personaje de Carroll
(torpe, ignorante e incapaz), pero también al
Presidente de la Junta Militar del Proceso,
capaz de “juzgar” sarcásticamente a múltiples
víctimas inocentes.
Lo expresado en la última estrofa: “No cuentes
qué hay detrás de aquel espejo: / no tendrás
poder, / ni abogados, / ni testigos!”, pone de
manifiesto la autocensura que dominaba a la
sociedad ante la posibilidad de revelar la
verdad escondida. A pesar de ello, al final de la
canción se retoma el espíritu de esperanza al
que nunca se había renunciado: “Estamos en la
tierra de todos / en la vida; / sobre el pasado y
sobre el futuro, / ruina sobre ruina, / querida
Alicia!”. La antítesis juega fuertemente
definiendo la propia historia de este país, caído
y levantado sucesivamente, muerto y
resucitado. Alicia misma, como niña en proceso
de crecimiento y maduración, y soñadora de
una sociedad mejor, puede ser reconocida
como la propia República en resurrección
constante sobre las ruinas. Es sin duda la
metáfora con la que el poeta chaqueño Alfredo
Veiravé culmina su obra: “Después caminamos
con nuestros hijos y los amigos / sobre la nieve
de los papeles blancos.”.
Cuando Kristeva (1981) se refiere al lenguaje
poético y propone reemplazar el concepto de
ley del lenguaje por el de orden lingüístico, de
naturaleza dialéctica, quiere decir que el
escribir sería el leer convertido en producción,
industria: la escritura-lectura. La consecuencia
sería que “El libro remite a otros libros y [...] da
a esos libros una nueva manera de ser,
elaborando así su propia significación”.
Obsérvese que el autor apela a los mismos campos
semánticos determinados por Carroll y Veiravé en sus
obras.
8
Sontag (1980), La enfermedad y sus metáforas -citado
por Delich, Francisco, La metáfora de la sociedad
enferma-,
Revista
Crítica
&
Utopía.
En
www.escenariosalternativos.org (última consulta nov.
2011).
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Tal como hemos visto, tanto Veiravé como
García fundan sus obras en una escritura ni
anodina ni ajena a la realidad, develan lo secreto
para el que no puede hacerlo y alientan a
despertar del sueño para restablecer un orden
nuevo donde convivir dignamente.
Referencias Bibliográficas
Andruetto, M. T. (2009). Hacia una literatura sin adjetivos.
Cba. Comunicarte.
Borges, J. L. (1987). Obra poética 1923-1977. Bs. As.
Emecé.
Calveiro, P. (2007). Poder y Desaparición. Los campos de
concentración en Argentina. Bs. As. Colihue.
Calabrese, E. (1992). "Encuentro con la poesía de un
antipoeta: Alfredo Veiravé." Scriptura. Disponible en
http://www.raco.cat/index.php/Scriptura/article/view/94424/
142626 (última consulta: 14-10-15).
Carroll, L. (2007). Alicia en el País de las Maravillas,
Traducción de Graciela Montes. Bs. As. Colihue.
Carroll, L. (2009). Alicia a través del espejo. Bs. As.
Agebe.
Kristeva, J. (1978). Semiótica I. Madrid. Fundamentos.
Kristeva, J. (1981). “Para una semiología de los
paragramas”. En Semiótica I. Trad. Arancibia, J. M.
Madrid. Fundamentos.
Machado, A. M. (2005). Clásicos, niños y jóvenes. Bs. As.
Norma.
Rosemberg, F. (1994). Borges. Cuentos.Bs. As. Kapelusz.
Rosell, J. F. (2000). ¿Qué es la literatura infantil? Un poco
de leña al fuego. Fundación Cuatrogatos nº 217.
Disponible
http://www.cuatrogatos.org/docs/articulos/articulos_217.pdf
(última consulta 14-10-2015).
Sontag, S. (1980). La enfermedad y sus metáforas.
Barcelona. Miechnik Editores.
Valenzuela, L. (2001). Peligrosas palabras. Bs. As. Temas.
Veiravé, A. (1985). Radar en la tormenta. Bs. As. Edit.
Sudamericana.
Escenas de lectura
La magia de Alicia no tiene fin
Por Claudia Rivera, Neuquén
Lo maravilloso del
mundo
construido
por
Carroll
es
precisamente
la
posibilidad de que
suceda lo imposible,
lo no probable; que,
a
partir
de
la
invención de un
sinnúmero
de
situaciones
y
personajes,
sea
posible seguir el
camino marcado por
la magia y el juego
que él nos propuso
jugar; sabemos que
Alicia tiene como personajes al conejo, a la
reina de corazones, al sombrerero, a la liebre
de marzo…
Armar esta historia fue recrear la mística a
través de uno de sus personajes, y en esto se
hace presente una decisión que marca la línea
del guión, guión que fue armado en pos de
tener asignadas, en el marco de la 3a Feria
Internacional del Libro realizada en Neuquén
Capital, las “Visitas guiadas” para las salas de
4 y 5 años y para el 1er. ciclo de escuelas
primarias que visitarían la feria.
Tomar al Sombrerero implicó pensar en él
absolutamente, pensar en él, en su absoluta
locura y construirlo como personaje de manera
tal que siga siendo absolutamente él, y este
Sombrerero es un personaje que hace pruebas
de malabarismo, de swing y acrobacia para
alegrar a una Alicia que se muestra triste y
cuya tristeza será el motor de toda la obra.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Tres en escena1
aparece “El Sombrerero”, éste saluda al “Reloj
Mágico” y le comenta que ha venido a
despedirse porque se marcha al mundo real
a conocer nuevos amigos. El “Reloj Mágico”
luego de darle algunas indicaciones (por
ejemplo que: al sonar las campanadas podrá
irse pero que al escuchar las campanadas
deberá regresar) le pide acompañarlo y es así
que juntos emprenden el viaje hacia el mundo
real.
En la Sala Emilio Saraco se espera al primer
contingente de niños que vienen de tres Jardines
de Infantes, se calculan 150 niños, llegarán
algunos en colectivo y otros a pie. En la medida
que van llegando se sientan en el suelo, frente a
ellos hay una pared completamente blanca en la
que se proyectan algunos cortos animados que
cumplen dos funciones: primero entretener al
niño mientras llegan todos, y la segunda y
principal es que el niño se familiarice con la
“pared-pantalla”. Una vez que llegan todos les
doy la bienvenida invitándolos a disfrutar y estar
atentos a los requerimientos de la obra; me
retiro,
ocultándome
detrás de unas
estructuras para
poder ser la voz
de Alicia.
Se
proyecta
en la “paredpantalla”, un
paisaje
de
hongos en el
que
se
encuentra un
reloj de pie;
1
El Sombrerero y el Reloj se retiran por la
izquierda de la pantalla y es ahí cuando
aparece el actor en escena, por la misma
esquina, vistiendo
la misma ropa –es
decir
personificando
al
sombrereroy
cargando al reloj.
Esto provoca un
efecto visual que
acompañado
por
las luces le permite
al público presente
vivenciar el paso
del personaje de la
pantalla al mundo
real. El público
estalla en un “¡Ah!”
un “¡Oh!” y hasta se escuchan varios “¿Eh?”.
El Sombrerero ubica al Reloj Mágico en el
espacio escénico y le dice algunas líneas que
también ubican al público para seguir
sosteniendo el pacto ficcional. El Sombrerero
realiza una media luna, saluda a los presentes
y este saludo se ve interrumpido por la
aparición en la pantalla de una imagen (hecha
de trazos, estática)de una Alicia que manifiesta
estar aburrida. Dialogan y es aquí que el
Sombrerero tiene la magnífica idea de hacer
pruebas de malabares, de swing y de acrobacia
logrando nulo resultado en la afectividad de
Alicia.
El Sombrerero piensa y se le ocurre armar una
coreografía de tipo participativa. Y es así que
juntos Sombrerero, niños y docentes- hacen
posible la difícil empresa de alegrar a Alicia.
Así se llama en su origen la idea de la obra, ya que en la
escena nos encontraremos con un actor que será El
Sombrerero, una imagen estática de Alicia y la voz en off
de Alicia.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Ilustración
El Reloj Mágico hace
sonar sus campanadas
que le indican al
Sombrerero que es
tiempo de regresar al
mundo de fantasía y es
allí que éste se despide
volviendo a entrar en la
pantalla y desde el otro
mundo agradece toda
la
experiencia
compartida, augurando
un encuentro que no se hará esperar13. Los
niños le dicen “Chau” a los gritos y es el
momento en que debo salir de mi escondite.
Lo que observo es fantástico. Todos –niños,
docentes e inclusive el personal que trabaja en
la sala- están absortos, alucinados, algunos
deslumbrados y otros confundidos.
Para cerrar este escrito me viene a la mente una
pregunta que me hizo una maestra que se
acercó mientras ponía en orden el despliegue de
la obra…“¿Cómo hicieron la transparencia en la
pared?”. ¡¿Cómo hicieron la transparencia en la
pared me preguntó?!
Creo que la mejor respuesta seguirá siendo que:
¡La magia de Alicia que no tiene fin!
Bordados, hilos y discursos
Por Paz Herón Ruiz, Villa Mercedes (SL)
Resumen
En el siguiente artículo se realiza un recorrido
por distintos referentes visuales y literarios ya
que las ilustraciones textiles que forman parte
de la revista crítica de LIJ Aquelarre son autoría
de la artista plástica Paz Herón Ruíz, tallerista,
mediadora de lectura y docente, quien por
medio del arte o collage textil se expresa
visualmente y así fundamenta las razones por
las que la revista retoma otras voces que
conformarán una trama cultural que tiene como
protagonistas a los hilos.
Palabras clave: Arte textil - collage textil bordado - tramas - hilos
Soy Paz Herón Ruiz, mediadora de lectura,
dicto talleres para niños de literatura y arte, soy
docente de alumnos que quieren ser docentes,
estudio continuamente, además bordo, utilizo
agujas, hilos, y diferentes telas para decir lo
que siento, para decir lo que no me sale decir
de otro modo…
Antes pintaba, pero un día no pude hacerlo
más, porque las pinturas me quedaban grandes
para expresarme, y me bloqueaban, y no me
dejaban ser. Hasta que un día, sin querer
queriendo, y revolviendo ideas, sentimientos,
recuerdos, cajones cerrados y armarios,
encontré el costurero de mi abuela lleno de
madejas de hilos antiquísimos, de coser y de
bordar, lo abrí y enhebré las
agujas,
13
Sinceramente, al escribir el saludo de despedida del
Sombrerero pensé en todas las posibilidades que los niños
y adultos tendrán para volver a encontrarse con este bello
personaje. Leer Alicia sería una de ellas.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
desempolvé retazos, telas antiguas, seleccioné
botones, canutillos, puntillas, tules, y así
comencé a hablar. No voy a negar que primero
sentí un profundo temor debido a mis reiterados
intentos frustrados durante mi adolescencia en el
aprendizaje de los trabajos y manualidades de
las mujeres “laboriosas”; mi inutilidad y
desprolijidad siempre me caracterizaron en este
tipo de quehaceres, pero, no sé cómo, ni por
qué, quizá los antecedentes familiares surtieron
efecto, gracias a los hilos y agujas pude seguir
hablando. Entonces, para contar, hablar y decir
utilizo la técnica de arte o collage textil, en esta
técnica los principales protagonistas son los
hilos, las lanas y las telas como los objetos
claves para tejer historias hilvanando discursos y
puntos de vista.
A decir verdad, yo no soy la única que “habla”
con los hilos pues encontramos varios
antecedentes, tanto históricos y reales, como
ficcionales y literarios en los que los ovillos y las
tramas textiles son elementales. Las mujeres de
la cultura precolombina del antiguo Perú,
Paracas, eran las responsables, por medio de
sus producciones textiles, de contar la historia de
su pueblo, de narrar sus costumbres y su modo
de vivir y pensar; por otro lado, sus tejidos
acompañaban a los difuntos a la vida ultra
terrena para acercarse a las divinidades eternas.
Si miramos la mitología griega, podemos pensar
en Penélope, quien esperó durante veinte años
que su marido Odiseo, el rey de Ítaca, regresase
de la Guerra de Troya; hubo quienes la
pretendieron, a ella y al reino, por eso Penélope
ideó un plan que consistió en tejer un sudario
para el rey Leartes, prometiendo casarse en el
momento en el que estuviese finalizado. Para
retrasar veinte años su realización, durante las
noches ella destejía lo que tejía en el día.
Podemos recordar, también, el mito de Teseo y
el Minotauro, en el que el protagonista, luego de
haber matado a la terrible bestia mitológica,
pudo escaparse del laberinto gracias al ovillo de
lana que Ariadna le proporcionó para salvar su
vida.
En la novela del escritor colombiano Gabriel
García Márquez, Cien años de soledad, se
narran constantemente escenas en las que los
personajes femeninos tejen, cosen y bordan,
mientras cuentan o sufren sus penas
amorosas, inclusive hay un pasaje muy
significativo en el que el narrador relata como el
personaje de Amaranta teje un sudario para su
propia muerte:
Amaranta no se sintió frustrada, sino por el
contrario liberada de toda amargura,
porque la muerte le deparó el privilegio de
anunciarse con varios años de antelación.
La vio un mediodía ardiente, cosiendo con
ella en el corredor (…). La reconoció en el
acto, y no había nada pavoroso en la
muerte, porque era una mujer vestida de
azul con el cabello largo, de aspecto un
poco anticuado.(…) a pesar de que era tan
real, tan humana, que en alguna ocasión le
pidió a Amaranta el favor de que le
ensartara una aguja. La muerte no le dijo
cuándo se iba a morir ni si su hora estaba
señalada antes que la de Rebeca, sino que
le ordenó empezar a tejer su propia mortaja
el próximo seis de abril. La autorizó para
que la hiciera tan complicada y primorosa
como ella quisiera. (…) le advirtió que
había de morir sin dolor, ni miedo, ni
amargura, al anochecer del día en que la
terminara.
Tratando de perder la mayor cantidad
posible de tiempo, Amaranta encargó las
hilazas de lino bayal y ella misma fabricó el
lienzo. Lo hizo con tanto cuidado que
solamente esa labor le llevó cuatro años.
Luego inició el bordado. A medida que se
aproximaba el término ineludible, iba
comprendiendo que sólo un milagro le
permitiría prolongar el trabajo más allá de
la muerte de Rebeca, pero la misma
concentración le proporcionó la calma que
le hacía falta para aceptar la idea de una
frustración. (…)
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Su único objetivo fue terminar la mortaja. En
vez de retardarla con preciosismos inútiles,
como lo hizo al principio, apresuró la labor.
Una semana antes calculó que daría la última
puntada en la noche del cuatro de febrero, y
sin revelarle el motivo le sugirió a Meme que
anticipara un concierto de clavicordio que
tenía previsto para el día siguiente, pero ella
no le hizo caso. Amaranta buscó entonces la
manera de retrasarse cuarenta y ocho horas,
y hasta pensó que la muerte la estaba
complaciendo, porque en la noche del cuatro
de febrero una tempestad descompuso la
planta eléctrica. Pero al día siguiente, a las
ocho de la mañana, dio la última puntada en
la labor más primorosa que mujer alguna
había terminado jamás, y anunció sin el
menor dramatismo que moriría al atardecer.
(García Márquez, 2007).
La temática de sus obras son “canciones
que se pintan y bordan”, reflejando
escenas de la vida cotidiana, quehaceres
y oficios diversos, historias, leyendas,
mitos, cuentos, personajes de la cultura
popular (el manicero, el chinchinero, el
payaso, la bailarina, los cantantes, la
cueca). Hechos históricos de Chile,
batallas, denuncias, represión, injusticias,
temas religiosos, fiestas tradicionales,
músicos, cantoras y cantores campesinos,
tocadores
de
guitarrón,
familiares,
amigos, hijos, nieta. Fiestas en la casa y
presentaciones musicales de los Parra
son temas recurrentes. Decía Violeta:
“Las arpilleras son la parte hermosa de la
vida y las pinturas la tristeza de la
existencia”. (Fundación Violeta Parra,
2008).
Pienso en el cuento Mil grullas
de Elsa
Bornemann, texto que tiene como protagonistas
a dos chicos, Naomi y Toshiro, quienes vivían en
Hiroshima en 1945, en el momento en el que
estalló Pienso en el cuento Mil grullas de Elsa
Bornemann, texto que tiene como protagonistas
a dos chicos, Naomi y Toshiro, quienes vivían en
Hiroshima en 1945, en el momento en el que
estallóla bomba atómica; en un acto de amor
incomparable, Toshiro hizo con sus manos mil
grullas para salvar a su amiga, allí también se
presenta de la costura como recurso expresivo:
Claro está que esta artista con sus
producciones artísticas, intenta poner de
manifiesto cuestiones que reflexionen sobre la
diversidad y sobre la divergencia. Por otro lado,
si nos acercamos a la realidad y a nuestro
espacio, no podemos olvidar una situación que
parece una ficción pero que formó parte de la
historia de nuestro pasado reciente, la guerra
de Malvinas, momento en el que muchas
mujeres tejieron ropas para sus hijos o nietos
soldados, para que éstos pudiesen abrigarse, y
esos tejidos nunca llegaron a ellos o se
desviaron en el camino. Es decir, que los hilos,
lanas, telas, bordados y tejidos han
acompañado a las mujeres a lo largo de la
historia, de las ficciones y realidades. En casi
todas las familias suele haber alguien que
recuerde a su abuela cosiendo, tejiendo,
bordando con prolijidad, dedicación y sobre
todo cariño.
Naomi siempre sabía hallar el modo de
convertir en un juego entretenido lo que acaso
resultaba aburridísimo para otras chicas.
Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que
cada doscientas veintidós puntadas podía
sujetar el deseo para que se cumpliese. La
aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el
pantalón de su hermano menor el ruego de
que finalizara enseguida esa espantosa
guerra, y en los puños de la camisa de papá,
el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca.
(Bornemann, 2011).
Una referente visual del bordado es la artista
chilena Violeta Parra (1917-1967) que realizó
telas bordadas con lanas coloridas sobre yute,
arpillera y telas comunes de algodón:
Ahora bien, ¿por qué las “brujildas” de
Aquelarre decidimos que el bordado nos
represente visualmente? Porque las palabras,
como hilos, son la materia prima para los
tejidos, los textos. Porque cual arañas que
tejen su tela, nosotras tejemos con palabras,
reflexionamos con ellas, y las ponemos en
circulación, para que todos podamos seguir
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agregando puntadas a este gran tejido del que
queremos que se conforme por las voces, de las
voces, y que retumben, se diversifiquen, se
entramen, borden miradas críticas sobre la LIJ.
Referencias bibliográficas
Bornemann, E. (2011). Mil Grullas. Buenos Aires.
Plan Nacional de Lectura. Ministerio de Educación.
Fundación Violeta Parra (2008). Disponible en:
http://www.fundacionvioletaparra.org/ (última consulta,
3 de octubre de 2015).
García Márquez, G. (2007). Cien años de soledad. Madrid.
Alfaguara.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Entrevistas
Por Carina Suppo, San Jorge (Santa Fe)
“Hace ya tiempo que la literatura para niños y jóvenes ha sacado carta de ciudadanía”.
Entrevista a Fernando Avendaño
Dr. Fernando Avendaño, Miembro del Comité Académico de la Maestría en Literatura para Niños
de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Profesor de los
seminarios “Metodología de la Investigación Literaria” y “Psicolingüística” de dicha maestría.
Autor de numerosas notas en diarios y revistas especializadas nacionales e internacionales
sobre la enseñanza de la Lengua y la Literatura, Director de la Revista de Educación “Aula Hoy”,
Director de la serie “Educación” y de la serie “Didácticas” de Ediciones Homo Sapiens, Rosario.
Carina Suppo: Junto con María Luisa Miretti, OvideMenín y Félix Temporetti fuiste uno de los
hacedores de la Maestría en Literatura para Niños, ¿qué significa para la misma el lanzamiento de
una revista especializada en LIJ (Literatura Infantil y Juvenil)?
Fernando Avendaño: La revista vendría a constituirse como un canal que dé visibilidad masiva a
todo lo que se está produciendo en esta carrera de posgrado, única en Latinoamérica. Son escasos
en nuestro país los medios para difundir la producción teórica y crítica en la literatura para niños y
jóvenes y esta iniciativa contribuye a abonar un terreno de por sí fértil, pero poco sembrado.
Carina Suppo: María Teresa Andruetto parafraseando a Chambers sostiene que “hay que ponerle
el pecho a ´una literatura que no se dirija al público, sino al lenguaje´” ¿Cómo se posiciona hoy la LIJ
dentro del campo académico ya que lo infantil siempre pesó sobre lo literario?
Fernando Avendaño: Hace ya tiempo que la literatura para niños y jóvenes ha sacado carta de
ciudadanía. Como literatura, como un trabajo sobre el lenguaje y no sobre contenidos moralizantes
o “infantiles”. Los premios internacionales, los congresos específicos, esta carrera demuestran la
mayoría de edad del campo.
CS: ¿Considerás que el terreno de la LIJ es un terreno inexplorado aún?
FA: Inexplorado por la miopía de cierto sector académico. En todo caso inexplorado por la crítica
“seria”. Los grandes escritores han producido literatura para niños y jóvenes: Saramago, Vargas
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Llosa, Quiroga, Wilde. Existen editoriales dedicadas a la LIJ, ilustradores, diagramadores. Hay ferias
de libros dedicadas a ella.
CS: Las historias nos constituyen, nos hablan de nosotros, nos permiten descifrar el mundo, ¿qué
impacto tiene la palabra leída o hablada en la construcción del imaginario infantil?
FA: La lectura por uno mismo o la escucha de la lectura que otro nos regala es no sólo una
experiencia estética, sino también una experiencia ética, una vía para la construcción del “sí mismo”.
Leer o escuchar leer es la posibilidad de reconocer e interpretar los mundos propios y ajenos,
construir y modificar relaciones sociales, abordar ámbitos reconocidos y distantes; es decir permite
construir simbólicamente la realidad, aporta a la formación del gusto por lo estético. Cada vez que el
niño lee experimenta un placer que a la vez que lo divierte, estimula su posibilidad de fantasear con
los personajes de aquellas historias, permitiendo la socialización de sus principales interrogantes y
temores.
CS: Frente a la palabra, hoy, nos encontramos con un mercado saturado de libros donde la imagen
juega un papel fundamental, ¿creés que tiene que ver con las nuevas formas de leer o se
circunscribe a un fenómeno editorial?
FA: Creo que la imagen tiene una función muy importante en la LIJ. Es un elemento imprescindible
para “entrar” en el texto. Aporta elementos que la palabra no proporciona, completa el sentido de lo
dicho.
El lector, junto con la palabra, recibe también un estímulo pictórico, con su propio lenguaje y sus
propias referencias, que lo enriquecen como lector de imágenes y lo acostumbran a su
decodificación, a la recepción de distintos estilos pictóricos.
Tiene un cometido muy importante en
relación con la formación estética.
Creo además, que la imagen cobra cada vez mayor protagonismo porque está dirigida a niños cada
vez más acostumbrados a la recepción de textos icónicos que, sin duda, han influido poderosamente
en la ilustración contemporánea de libros para niños: la pintura, la publicidad, el cómic, el diseño.
Las referencias a estos lenguajes contemporáneos son constantes, así como la utilización de
diversas técnicas: el collage, la fotografía.
CS: Por venir del campo de la educación, transitaste por todos los niveles del sistema educativo
hasta doctorarte, ¿qué pensás de la relación entre LIJ y escuela?
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
FA: Me parece que el principal problema de la literatura en la escuela radica en ser concebida como
una más de las tareas escolares: es una obligación. Entonces, que hacen los chicos, abandonan la
idea de leer en cuanto salen del aula y entran en la vida. Los programas nacionales, las actividades
al interior del salón y las acciones de los padres de familia en el contexto familiar deben ir
encaminadas a concretar la lectura literaria para enriquecer el mundo interno de cada niño.
La mayoría de los escolares ven la lectura literaria como una tarea más por realizar en los momentos
en que desearían estar jugando y descubriendo el mundo. No ven a la literatura como una forma de
descubrir el mundo sino como una obligación cuantitativa (leer un cuento diario, leer en voz alta
tantos renglones por día). Esta postura dificulta entender la lectura de textos literarios como una
oportunidad para dialogar y enriquecer el mundo interno.
Por otra parte, la reciente, cuantiosa y masiva entrada de libros a la escuela, a través de planes
nacionales y provinciales de lectura no fue acompañada de los dispositivos necesarios para su
tratamiento, ni de capacitaciones para cómo tratarlos (otras formas de leer, de abordar los textos). Y
otras instancias, como las maratones, concursos u horas de lectura, en general promovidas por
editoriales, han seguido una lógica mercantil.
Me parece que, todavía, en las escuelas los textos literarios tienen un tratamiento poco literario.
CS: Este primer número de “Aquelarre” gira en torno a Alicia en el país de las maravillas, de Lewis
Carroll, ¿cuál es el sentido de seguir “apostando” a las clásicos hoy y siempre?
FA: Ana María Machado plantea que la discusión que versa en torno a los clásicos no debe
plantearse como una lista de libros que debe leerse ni a su mera defensa sino muy especialmente
tener presente la cantidad de posibles lecturas que estas obras permiten y seguirán permitiendo.
CS: Lejos de dar recetas, ¿qué sugerencias les podrías dar a los mediadores para la “construcción
del camino lector”?
FA: Cito a Graciela Montes: “Lo primero que puede hacer alguien que quiere “enseñar a leer” es
crear la ocasión, un tiempo y un espacio propicios, un estado de ánimo y también una especie de
comunión de lectura. Los lectores no se encuentran con los textos en el vacío, sino – siempre - en
situaciones históricas concretas, en determinado lugar y determinada hora del día, en determinado
momento de su historia personal, en ciertas circunstancias, mediando ciertos vínculos…”
CS: En nombre de Aquelarre, muchas gracias.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Libros
Por Natalia Moya, Córdoba (Cba)
Manga de animales
(Colección Infantojuvenil de Los Ríos Editorial)
Escrito por Maricel Palomeque e ilustrado por Fernanda
Carmona, Manga de animales es una gran metáfora de la sociedad
en la que vivimos, cada cuento está atravesado por situaciones de
la vida cotidiana, sólo que están protagonizados por animales; las
imágenes y las palabras quedan resonando en la cabeza y es
inevitable que nos preguntemos ¿Quiénes son los verdaderos
animales?
Con un humor exquisito e ilustraciones que completan una poética que ameniza la realidad de una
sociedad, este libro es para que lo disfruten grandes y chicos pues brinda la posibilidad de múltiples
lecturas, lo que lleva a releer varias veces cada historia para descubrir todas las facetas que se
encuentran en ellas. Reúne diez cuentos divertidos y desopilantes, cada uno con su particularidad,
de modo, que cuando el lector comienza a leer no tiene plena seguridad del rumbo que tomará la
narración hasta que es inevitable la sorpresa que causa el intempestivo final.
Los animales son personajes recurrentes en la LIJ y brindan grandes oportunidades para
trasladarnos a otros mundos. En este caso, la autora trabaja con puntos de vista irónicos y/o
ambiguos, parte de las características fácilmente reconocibles de un animal para conjugarlas con
cierto humor negro que puede despertar ternura, o bien con la cotidianeidad más ingenua que llega
a desencadenar una tragedia. Para esta colección de cuentos, la ilustradora utilizó microfibras y
fibras de distintos grosores, con muchos detalles, sombras y texturas en blanco y negro; dotó a los
animales rasgos humanos convirtiéndolos en personajes tragicómicos.
Maricel Palomeque vive en Villa Allende, es Licenciada en Comunicación Social, trabaja como
docente en el nivel medio, como periodista free lance y como coordinadora de un taller de escritura
creativa para jóvenes. Desde chica le gustaba escribir, inventar historias, crear personajes y
actuarlos; prefiere escribir cuentos, tanto para grandes como para chicos; participó de las antologías
Córdoba Cuenta, Dora Narra y Es lo que hay, y su cuento Cuando llega un dragón obtuvo una
mención este año en la convocatoria al Premio Literario Casa de las Américas.
Fernanda Carmona vive en Córdoba, dibuja desde muy pequeña, siempre le gustaron los cuentos,
pero los leía a través de los dibujos, si los dibujos no le gustaban el cuento tampoco. Tiene
publicados dos libros álbums: La yaya, una historia de amor (dedicado a su abuela) y otra historia de
amor que lleva por título Chicaychicose; hace un par de unos años, con un grupo de chicos del
Centro Educativo Semi Abierto, creó un cuento ilustrado llamado La semilla y los chicos. Sus libros
los realiza conjuntamente con María Soledad González, diseñadora que aporta sentido estético en
los ejemplares. Tiene un taller de construcción de títeres donde se diseñan y crean muñecos de todo
tipo.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
Eventos LIJ
Por Caroline Kirsch Pfeifer, Brasil
(radicada en Buenos Aires)
Aquello que me dice sobre su orientación
hacia la literatura infantil y juvenil y de su vocación
me aseguran que tenemos ambos la misma
longitud de onda.
Marc Soriano a Graciela Montes
La literatura para niños y jóvenes es apreciada,
comprendida y debatida en distintos ámbitos
académicos, por eso, durante el mes de octubre,
fue tema de jornadas, fórums y congresos
demostrando que hay espacios para leer, discutir
la LIJ de manera crítica y reflexiva:
5° Foro Nacional de Lectura y Escritura
Desde Villa Mercedes, en la Provincia de
San Luis, las compañeras Lucero Gómez Cruz y
Paz Herón Ruiz participaron del 5° Foro
Nacional de Lectura y Escritura, que se realizó
en el Instituto de Formación Docente Continua
de Villa Mercedes (SL).
Con el lema “Las ciencias se leen, las ciencias
se escriben”, el Foro tuvo como objetivo
recuperar las experiencias de los actores
vinculados con el quehacer de la palabra
escrita, brindar un espacio para compartir, y
retroalimentar las experiencias en torno a la
Lectura y la
Escritura de
los distintos
agentes de
la
cultura
que
colaboran
con
la
construcción
social
y
colectiva del
conocimiento.
El evento contó con la participación de la
reconocida escritora María Rosa Lojo, referente
de la Novela Histórica argentina y el Astrónomo
y Divulgador científico Sebastián Musso,
quienes reflexionaron en torno a la enseñanza
interdisciplinaria de la ficción, la historia y la
ciencia. Se realizaron dos mesas debate: la
primera, Posible relación entre historia y ficción,
integrada por la Dra. María Rosa Lojo, la Prof.
Cintia Martínez y el Mgter. Ulises Miranda; y la
segunda, Vínculos entre las artes, la ciencia y
la infancia, integrada por el Lic. Sebastián
Musso, la Dra. Natalia Navarro Becerra y la
Esp. Lucero Gómez Cruz. Además, la Esp. Paz
Herón Ruiz ofreció la ponencia El libro rojo de
los monstruos, en la que recopila la experiencia
del taller de Literatura Infantil “Colorín
Colorado” y su posterior instalación artística en
la que presentó el libro de artista (collage textil)
que dio título a su trabajo.
La organización estuvo a cargo de la Comisión
de Lectura y Escritura / PROFACE / Dirección
de Extensión IFDC VM, y el auspicio del Plan
Nacional de Lectura / Programa de Educación
Superior / Políticas Estudiantiles.
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Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil
XVIII Congreso Nacional de Literatura
Argentina
En Paraná se llevó a cabo, los días 8, 9
y 10 de octubre, el XVIII Congreso Nacional de
Literatura Argentina en la Universidad Autónoma
de Entre Ríos- Facultad de Humanidades, Artes
y Ciencias Sociales. Fue la primera vez que en
el Congreso hubo un espacio para discutir y
compartir las experiencias en LIJ.
Prof. de Lengua y Literatura Verónica Andrea
García, expusieron proyectos de investigación
y trabajos críticos sobre textos de la LIJ,
generando de esta manera, una instancia
valiosa para la discusión y producción del
conocimiento.
La profesora Carina Suppo participó del evento
con la ponencia sobre “El cuerpo como una
construcción medial de las orillas en la
Literatura infantil andina. Análisis del viaje de
Edna Iturralde” que es parte de su tesis de
Maestría en Literatura para niños, Fac.
Humanidades y Artes - UNR
Homenaje a María Teresa Andruetto
La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias
Sociales de la Universidad Autónoma de Entre
Ríos albergó a estudiantes de todo el país,
teóricos, investigadores y profesores de los
numerosos centros nacionales e internacionales,
quienes, a partir de la confrontación de líneas de
trabajo, el diálogo fructífero y la revisión de las
agendas construyeron un “mapa federal de
la Literatura Argentina”, tal cual lo anunciara el
lema del congreso.
En dicha oportunidad, la Literatura Infantil y
Juvenil ocupó un lugar central, cuestión de
trascendental importancia para que la misma se
constituya en un espacio de debate dentro del
ámbito académico.
En el marco del Simposio Didáctica de la
Literatura. Literatura y Alfabetización. Literatura
para niños y jóvenes, las representantes de la
Maestría en Literatura para Niños la Prof. para
Enseñanza Primaria y en Lengua y Literatura
Carina Suppo y la Prof. De Educación Inicial y
Por su parte, el día 06 de octubre en la
escuela Provincia de Catamarca de la ciudad
de Córdoba, la Profesora en Técnicas
Teatrales Natalia Moya participó de un
emocionante homenaje a la escritora María
Teresa Andruetto (madrina de la biblioteca de
dicha escuela).
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En el marco de los festejos del cumplimiento de
los 100 años del establecimiento se homenajeó
a la escritora María Teresa Andruetto,
galardonada con el Premio Hans Christian
Andersen 2012, los alumnos de la institución
recrearon la obra de la escritora con
presentaciones performáticas y con imágenes
plásticas de las ilustraciones de sus libros, como
El árbol de lilas, Trenes y El caballo de Chang
Tzu. Además hubo narraciones de sus cuentos y
María Teresa también narró una de sus historias.
Comisión Académica, cuyo libro La tortilla de
papas, (ilustrado por Claudia Degliuomini y
publicado por el editorial Del Naranjo en 2014)
ha sido seleccionado para integrar los
recomendados White Ravens.
Todos los años la Internationale Jugend
bibliothek (International Youth Library) elige 200
títulos de 55 países y escritos en 36 lenguas
diferentes, publicados en el año anterior para
formar parte de un catálogo; los libros son
elegidos por un grupo de especialistas que
evalúan y deciden cuales serán recomendados
como lectura para todo el mundo. Los títulos
son elegidos por sus temáticas, innovación
artística, estilo literario, calidad de diseño
gráfico y editorial, diagramación, y belleza
artística.
El homenaje culminó con preguntas muy
ocurrentes de los chicos interesados por la obra
y la vida de la escritora.
Sandra Siemens,
recomendados White Ravens
Otra gran alegría para la Maestría en
Literatura para niños es el reconocimiento a la
autora Sandra Siemens, integrante de la
La tortilla de papas, de Sandra
Siemens, cuenta la historia de una abuela que
decide cocinar una tortilla de papas, pero: No
tenía ni un huevo. Así que salió a comprar…
Aquelarre. Revista de Literatura Infantil y Juvenil.
Número 1, noviembre 2015. ISSN 469-0414
Maestría en Literatura para niños. Res. CONEAU nº 808/14
Facultad de Humanidades y Artes
Universidad Nacional de Rosario
Correo electrónico: [email protected]
Diseño: Júlia Pascual Gómez
Edición: Lucero Gómez Cruz
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